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ENSAYO SOBRE LA ECONOMIA EN MEXICO Y LA

PRIVATIZACION DEL AGUA


INTRODUCCION
Para analizar el fenómeno de la privatización del agua y sus consecuencias, es
preciso partir de la importancia y complejidad de este recurso, necesario para la
vida de los seres vivos, incluido el hombre. El agua es un recurso limitado,
renovable pero finito, irremplazable, irregular, unitario a través del ciclo hidrológico,
fácilmente vulnerable y susceptible de usos sucesivos, cuya disponibilidad real
para la población, a nivel planetario, dista mucho de ser la deseable. Sólo un 20%
de las personas disponen de agua en cantidad y calidad suficiente, un 40% tiene
un abastecimiento escaso, irregular y en precaria condición higiénica sanitaria, y el
resto presenta problemas muy graves de abastecimiento. Además, la proliferación
de vertidos urbanos e industriales sin depurar, la captación incontrolada de agua y
el uso abusivo de agroquímicos, está contaminando las aguas continentales y
marítimas, degradando las zonas de captación de agua potable, deteriorando los
ecosistemas acuáticos y creando problemas graves de carácter sanitario. Estos
problemas afectan en mayor o menor medida a todos los países del planeta, muy
especialmente a los países pobres o en vía de desarrollo, estén situados en
regiones áridas o dispongan suficientemente del recurso natural.

Las discusiones sobre si es posible operacional izar el derecho humano al agua


conllevan también otros debates sobre la continua mercantilización de los recursos
hídricos en forma de agua embotellada, bebidas gaseosas y otros productos
envasados. Dado el contexto actual, en el cual está en duda una respuesta
positiva a si se tendrá en el futuro el sumiso suficiente de agua potable para
consumo humano debido a recientes eventos climáticos con drásticos impactos en
la disponibilidad de los recursos hídricos, es claro que el tema de la (in)seguridad
hídrica tiene importancia preponderante. Resulta extraño el crecimiento tan
drástico que ha habido en el consumo del agua embotellada en México, uno de los
países con mayor inseguridad hídrica en el mundo.

Este crecimiento ha sido resultado de una creciente mercantilización del recurso


hídrico. A pesar de una mayor preocupación demostrada en el discurso académico
sobre la escasez de agua, recientemente los investigadores en este ámbito han
mostrado un interés exacerbado en los fenómenos sociopolíticos de procesos de
suministro y distribución del agua desde la perspectiva del acceso equitativo al
vital líquido como parte de un proceso de implementación del derecho humano al
agua. Sin embargo, un análisis de la situación en el consumo de agua embotellada
en México se encuentra ausente de todas estas discusiones sobre el proceso de
privatización tan absoluto que ha tenido lugar en México, particularmente con la
inclusión de más ciudades como Guadalajara y Puebla entre las posibles zonas
metropolitanas mexicanas que piensan establecer mecanismos de privatización y
participación privada en la provisión del

DESARROLLO
México se encuentra entre las 15 economías más grandes del mundo y es la
segunda economía más grande América Latina. Sin embargo, el país depende
mucho de los Estados Unidos, su principal socio comercial y destino de 80% de
sus exportaciones. En 2016 hubo una ligera desaceleración económica; el PIB se
mantuvo en 2,1% comparado a 2,5% el año previo. La demanda interna fue el
principal impulsor del crecimiento mexicano, apoyado por la expansión de crédito y
un aumento en las remesas de trabajadores expatriados. Debido a la
incertidumbre causada por la política comercial proteccionista de los Estados
Unidos, se espera un crecimiento relativamente débil en 2017.
En 2016 México sufrió por la desaceleración económica global, la caída en
producción industrial en los Estados Unidos y los precios petroleros a la baja.

La deuda pública ha aumentado , obligando al gobierno a recortar gastos. El


gobierno espera compensar la reducción en inversión pública con un aumento en
alianzas con el sector privado. Las autoridades públicas también desean
implementar una nueva ley de responsabilidad fiscal en los estados para limitar el
uso de deuda. En mayo de 2016, el Fondo Monetario Internacional otorgó una
línea de crédito flexible a dos años a México contra cualquier evento internacional
de importancia. El Secretario de Finanzas José Antonio Meade ha prometido un
plan para limitar los efectos negativos de la nueva ola proteccionista
estadounidense.

La cantidad de agua extraída en el mundo, exigida por los usos modernos,


obstaculiza la recarga natural. La globalización económica, la predominancia de la
visión de mercado y la libre actuación de sus principales actores, las empresas
nacionales y trasnacionales impactan en el disfrute de los derechos humanos. Si a
esto le sumamos el desarrollo de una crisis multidimensional, como la que nos
envuelve en la actualidad, el panorama se torna negativa, sobre todo para
aquellos sectores en situación de pobreza y discriminación.

México incluye en la Constitución el derecho humano al agua, pero el problema de


desabasto y la falta del vital elemento sigue ahí: 10.6 millones de personas no
cuentan con agua potable y entre 30 y 50% del líquido para abastecimiento
público se pierde en fugas. Esto genera un fuerte desabasto en todo el país,
principalmente en las ciudades. Además, el acceso al agua dulce es polarizada:
en el norte hay poca agua, pero tienen mayor acceso, y en el sur hay mucha agua
pero tienen poco acceso.

La elevación del agua al plano de los derechos humanos implica que ésta debe
ser: suficiente, saludable, aceptable, físicamente accesible y asequible. Por lo
tanto, cualquier intento de privatización violenta los derechos individuales y
colectivos de la ciudadanía.

Una de las herramientas jurídicas y administrativas que han usado algunos


gobernantes para ceder al capital privado el agua, es la llamada municipalización.
Desde 1992, Carlos Salinas de Gortari, modificó la Ley de Aguas Nacionales, con
la pretensión de no modificar el artículo 27 constitucional, pero sí dar concesión de
derechos de uso y favorecer la administración privada. Con el objeto de armonizar
las leyes locales con la modificación de 1992, la Comisión Nacional del Agua
gestionó con las entidades la administración privada del líquido.

CONCLUSION
El crecimiento económico de México para 2010, que en el escenario optimista se
ubica en el 4.0%, no responde a una recuperación del mercado interno o a un
escenario de mayor demanda externa, en gran medida se asocia a un efecto
estadístico. El crecimiento inercial de la economía mexicana no generará puestos
de trabajo y no se traducirá en una mejora de las condiciones de vida de la
mayoría de la población.

Además, es tal la fragilidad de nuestra economía, que también es probable que el


crecimiento económico se ubique en menos del 3.0%, dada la debilidad de nuestra
demanda interna, que se puede exacerbar dado el incremento de impuestos y el
alza de precios. Por otra parte, la recuperación de Estados Unidos aún no está
asegurada, y existe el riesgo de que no sea capaz de arrancar un ciclo sostenido
de crecimiento, sobre todo, por la debilidad de su consumo interno.

Aunque las políticas de privatización de los servicios de agua y saneamiento en


América Latina han fracasado en sus objetivos declarados, su implementación
puso en marcha una serie de procesos que continúan –y continuarán– influyendo
por un largo tiempo. Las reformas, entonces, no solo han dejado irresueltos la
mayor parte de los problemas preexistentes, y con frecuencia los han agudizado,
sino que además han generado nuevos obstáculos para una gestión sustentable y
democrática de estos servicios. En primer lugar, cabe señalar que, a pesar del
reconocimiento del fracaso de los objetivos de la privatización por parte de
funcionarios de algunas instituciones internacionales, la campaña privatizadora
sigue vigente, como lo demuestran documentos recientes del BM (2006b), de
organismos con influencia global como la Unesco y de las agencias de desarrollo
de los países más poderosos (Hall 2004), así como también de consultores y
académicos afines al modelo.

Por otra parte, el adoctrinamiento iniciado a fines de los 80 ha dado resultado y los
argumentos favorables a la privatización están muy enraizados en ciertos sectores
académicos y políticos de los países menos desarrollados, especialmente en
América Latina. En ese sentido, aunque el propio Banco Mundial ha reconocido el
error de creer que la solución reside en la inversión privada, estos argumentos
conservan gran vitalidad en los debates actuales de la región, no solamente en
países que continúan aplicando el modelo neoliberal sino también en aquellos que
hoy son gobernados por líderes de centroizquierda. Incluso en aquellos lugares
donde las concesiones privadas fueron canceladas o abandonadas, como en
Buenos Aires, Tucumán y Cochabamba, los problemas no han terminado. Por el
contrario, han empeorado, ya que el Estado, además de tener que hacerse cargo
de la promesa incumplida de renovación y expansión de la infraestructura,
enfrenta las demandas judiciales de las empresas privadas que buscan una
indemnización por el lucro cesante debido a la cancelación de contratos que se
extendían por 20 o 30 años. Argentina, por ejemplo, enfrenta actualmente unos 30
juicios de empresas transnacionales, incluyendo los de Aguas del Aconquija y
Aguas Argentinas. Pero para Argentina, al igual que para Brasil o México, quizás
sea posible diseñar sus propias estrategias financieras y políticas para resolver la
crisis. Sin embargo, países más pobres y dependientes de la ayuda externa tienen
mucho menos margen de maniobra para las políticas autónomas. Es el caso de
Bolivia, que también enfrenta varios juicios millonarios relacionados con las
cancelaciones de los contratos de Cochabamba y, más recientemente, de La Paz-
El Alto. El costo de este aspecto de la privatización todavía no ha sido estimado en
su real magnitud. Sin embargo, probablemente el efecto inercial más importante
reside en las reformas legales e institucionales implementadas en los distintos
países para promover la privatización, en particular aquellas medidas dirigidas a
convertir los servicios de agua y saneamiento en bienes privados. Esto anuló la
noción de que constituyen un bien público y que, por lo tanto, existe un derecho
ciudadano al acceso universal, independientemente de la capacidad de pago de
los usuarios. El punto es crucial, pues implica la reducción del ciudadano a la
dimensión de un consumidor de mercancías. Este cambio de enfoque ocurre más
allá del carácter público o privado de las empresas que prestan los servicios, de tal
modo que, en muchos países, las compañías públicas ya están operando sobre la
base de principios mercantiles. El peligro es que estos servicios, esenciales para
la reproducción vital de las personas, se reorganicen sobre el principio de
exclusión dictado por la mera eficiencia económica en lugar de ponerse en función
de la inclusión social, como ocurrió en Europa y EEUU.
Desde otra perspectiva, se trata de un proceso muy dinámico, con cambios
frecuentes de dirección y con un futuro incierto. En ese sentido, es importante la
creciente insatisfacción pública y la oposición abierta hacia las políticas de
privatización. Sería un error explicar esta oposición solo como un rechazo a las
políticas de libre mercado o como un ataque al sector privado, como algunos
autores suelen sugerir, ya que de hecho existió bastante apoyo a las reformas
implementadas durante los 90. En rigor, la combinación de procesos autoritarios
en la implementación de dichas políticas, la ausencia de participación ciudadana,
la amplia percepción de la existencia de corrupción pública y privada y la creciente
evidencia de que las privatizaciones han favorecido los intereses de las empresas
privadas, particularmente las transnacionales, en lugar de beneficiar a los
usuarios, han contribuido a que se multipliquen las acciones de protesta,
desobediencia civil e incluso violencia abierta, contra este modelo y contra sus
representantes.