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Santo Domingo de Paracas

Santo Domingo de Paracas es una pampa cercana a la península de Paracas, en la región Ica, Perú. Es sede de
un yacimiento arqueológico estudiado por Frédéric Engel en la década de 1960, labor que determinó una constante
ocupación humana desde muy tempranas épocas, de por lo menos los 7.000 años a. C. Allí se hallaron los restos óseos
del más antiguo poblador de esa zona, del período arcaico temprano. El hombre de Paracas se dedicaba a la pesca y la
horticultura incipiente; se vestía con fibras vegetales entrelazadas y vivía en chozas semicirculares de caña y paja. Es
considerado el primer horticultor de la costa andino-americana y el primero que erigió una aldea en el Perú.
Descubrimiento
El litoral de la costa de Ica sobresale como una de las regiones más notables para la investigación arqueológica en el
Perú. Debido a la sequedad de esa zona desértica, se han conservado muy bien los vestigios culturales dejados por el
hombre de remotas épocas.
Santo Domingo de Paracas es una de las tantas aldeas pre-cerámicas que el arqueólogo francés Frédéric Engel descubrió
en esa región, en las cuales desenterró gran cantidad de entierros. Características de esos entierros es que se encuentran
debajo de las viviendas (aunque también se han encontrado fuera de ellas), los cadáveres están en posición flexionada
y envueltos con esteras de junco y pieles de animales.
El asentamiento de la pampa de Santo Domingo es también conocido como Pueblo I en la tradición paracas. Cerca se
halla otro yacimiento importante, el conocido como Cabeza Larga, con restos humanos incompletos de hasta 60
individuos, fechados hacia el 3.000 a.C.
Estos restos culturales, fechados de 7.000 a 3.000 a. C., constituyen los antecedentes directos de las brillantes culturas
que después florecieron en esa región: la cultura Paracas y la cultura Nazca.
Restos del hombre de Paracas
La antigüedad del hombre de Paracas se calcula en cerca de 6.000 a.C. Su cadáver estaba envuelto en una estera de
junco. Tenía cráneo prognato y era de recia contextura. Presentaba las rodillas flexionadas, su cabeza aparecía cubierta
por un gorro de tela “anillada” y llevaba una camisa de fibra de un cactus. En la mano derecha, atado con lianas, aparecía
un punzón de hueso que en vida debió usar como puñal. A su costado se encontró una flauta con decoración, que quizás
es el más antiguo instrumento musical hallado en el Perú. También se hallaron redes para pescar, hechas de fibra de
cactus.

Actividades económicas

El hombre de Paracas debió ser inicialmente cazador y recolector de frutos, actividades que fueron paulatinamente
desplazadas por la pesca y la horticultura incipiente, y que a la vez determinaron el inicio de la vida sedentaria. Los
hombres vivían todavía agrupados en hordas o bandas en razón de un parentesco común.
Prueba de la horticultura son los restos de calabazas, camotes, guayabas. Constituye sin duda la experimentación que
conduciría más adelante a la agricultura avanzada.
La pesca y la extracción de mariscos conformaron otro elemento importante de supervivencia. Los hombres de Paracas
pescaban con redes de fibras de cactus. Aprovechaban también las aves y lobos marinos.
También hay indicios del ejercicio del comercio del trueque, por la presencia de productos de origen andino, como las
pieles de vicuña y guanaco.
Todavía utilizaban herramientas líticas, a base de obsidiana. Su arma principal fue posiblemente la estólica, instrumento
con el que impulsarían dardos o lanzas de madera con punta lítica.
La variada utilización de recursos naturales propició la mayor división del trabajo y, por consiguiente, aumentó el
número de especialistas y las posibilidades de jerarquización de esta sociedad.

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Vivienda
El hombre de Paracas construyó un grupo reducido de viviendas debajo del nivel del suelo para protegerse de las
arenas del desierto y del clima. Estas chozas o casas primitivas tenían forma circular y un diámetro de 5 a 6 m, todas
de cañas y pajas, agrupadas en torno a una habitación mayor, de unos 11 m de diámetro. Posiblemente albergaba a
unas 50 personas. Santo Domingo es pues una de las más antiguas aldeas del Perú, junto con La Paloma y Chilca,
aunque estas tienen acumulaciones mayores de viviendas.

Áspero (Caral)
Áspero, llamado también El Áspero, es un complejo
arqueológico que se halla situado cerca de la
desembocadura del río Supe, al sur de Supe Puerto, en la
costa central del Perú. Pertenece al periodo arcaico tardío,
de 3000 a 1800 a. C. y está relacionado con la antigua
ciudad de Caral, situada en la parte media del mismo valle
de Supe, de la que presumiblemente fue su centro
pesquero. Sus principales estructuras arquitectónicas son
los templos o huacas denominados Huaca Alta, Huaca de
los ídolos y Huaca de los Sacrificios; en esta última se han
hallado restos de sacrificios humanos. En la Huaca de los
ídolos se ha descubierto en el 2016 los restos de una mujer, que se presume pertenecía a la elite local de hace 4500
años.

Ubicación geográfica

Está situado en la margen derecha del río Supe, a 2 km al sur del puerto del mismo nombre, a unos 500 m del Océano
Pacífico, en medio de cerros arenosos, humedales y campos de cultivo. Pertenece a la jurisdicción del distrito de Supe
Puerto de la provincia de Barranca del departamento de Lima.1 Para llegar hasta el sitio se debe recorrer una vía
afirmada de 2 km al suroeste de la Plazuela Grau, por la Urbanización Pérez de Cuellar.

Estudios
La primera descripción de este sitio la hizo el arqueólogo alemán Max Uhle, que a principios del siglo XX lo identificó
como un asentamiento de pescadores arcaicos. Luego, en 1941, fue excavado de forma preliminar por los arqueólogos
Gordon R. Willey y John Corbett, quienes al no hallar restos de cerámica, se equivocaron en el fechado cronológico y lo
relacionaron con un cementerio cercano, de época más tardía. Consideraron además a los montículos como
formaciones naturales.23
En los años 1970 Robert A. Feldman reexaminó el lugar. Determinó que el sitio era mucho más antiguo y que la
ausencia de cerámica era precisamente debido a ello, remontando su fecha a la época llamada Precerámica.2 Excavó
los montículos y describió las estructuras llamadas «Huaca de los Ídolos» y «Huaca de los Sacrificios», que son las
mayores del sitio,3 las cuales se distinguen por exhibir recintos de tipo ritual en sus plataformas superiores. En la
Huaca de los Ídolos, Feldman halló figurillas humanas elaboradas con barro crudo, es decir, no sometido a cocción. Y
en la Huaca de los Sacrificios halló entierros humanos.
En la década de 1980 el sitio fue abandonado y un gran sector del mismo se convirtió en un basurero municipal de los
distritos de Supe Puerto y Supe.4
A partir de 1997, los descubrimientos en Caral suscitaron el interés en la investigación de Áspero, como exponente del
desarrollo civilizatorio andino en la zona del litoral marino.4

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En el 2005 el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe (PEACS), con Ruth Shady y Daniel Cáceda a la cabeza, firmó un
convenio de cooperación interinstitucional con la Municipalidad de Supe, que proveyó de maquinarias con las que se
removió unas 8400 toneladas de basura moderna que se había acumulado en el sitio durante casi 30 años. Se iniciaron
así los trabajos de investigación, conservación y puesta en valor del sitio arqueológico.4
En el 2009, tras cuatro años de labor, el PEACS mostró los primeros resultados de sus investigaciones. Estos resultados
sustentaron la implementación de un circuito complementario al de Caral, pues según todos los indicios, Áspero estuvo
vinculada a esta ciudad, de la que habría sido su centro pesquero. Las investigaciones continúan.5
En el 2016 se dio a conocer el hallazgo de otros restos humanos, esta vez en la Huaca de los ídolos. Se trataría de una
mujer de unos 40 años, perteneciente a la elite, presumiblemente sepultada hacia el 2500 a.C. También se hallaron
ocho flautas traversas, hechas de hueso de animal, que recuerdan a otras halladas en Caral, lo que sería otro indicio
más de su relación con este centro arqueológico.6

Cronología
Los monumentos se ubican entre 3000 y 2500 a. C. La Huaca de los Sacrificios ha arrojado fechados de 2930 a
2553 a. C. y la Huaca de los Ídolos de 3055 a 2558 a. C.

Descripción
El complejo ocupa 18.75 hectáreas, espacio en el que se distribuyen aproximadamente 30 edificios, alguno de ellos de
características monumentales, como la Huaca Alta, la Huaca de los Ídolos y la Huaca de los Sacrificios. También existen
construcciones menores, como unidades residenciales de elite, depósitos subterráneos, conjuntos habitacionales, etc.
De acuerdo a la ubicación y características de sus edificaciones, así como siguiendo la tradicional costumbre andina de
la dualidad (recordemos el Hanan y el Hurin de los incas), los arqueólogos del PEACS han dividido a Áspero en dos
sectores:1
Áspero Alto: Construido sobre las colinas situadas al oeste, comprende las tres pirámides más grandes: Huaca de Los
Ídolos (Sector B), Huaca Alta (Sector A) con sus respectivos espacios públicos (plazas circulares) y la Huaca de Los
Sacrificios (sector L), además de conjuntos residenciales (Sector F) y áreas de almacenes (Sector I).

Áspero Bajo: Construido al pie de las colinas y sobre la hondonada del norte. Es un conjunto de edificios más pequeños
(Sector O y Sector P), dos pirámides (Sectores Q y T) al lado de un amplio conjunto residencial (Sector R) y una extensa
plaza central.

Las huacas o templos principales


Los monumentos de Áspero se caracterizan por ser de forma piramidal, con plataformas superpuestas y con una
escalera en el centro de su fachada que conduce hacia la cima de la construcción, donde se levantan recintos pequeños
con frisos y nichos de adobe. Están construidas con piedras sin trabajar, unidas con barro. Estas pirámides se
distribuyen alrededor de un espacio abierto o plaza central, hacia el cual fueron orientadas las fachadas. Lo que fuera
la plaza central se encuentra ahora convertida en campo de cultivo y en un totoral.
La Huaca Alta es la de mayor tamaño y se ubica en la parte más alta del sitio, por lo que se deduce que era la principal
construcción. Lamentablemente ha sufrido la depredación de los huaqueros desde principios del siglo XX, a tal extremo
que su parte central está totalmente destruida, mostrando una estructura ahuecada. De acuerdo a los indicios
hallados, se utilizó dinamita y barretas de hierro para consumar dicha destrucción.7
La Huaca de los Ídolos lleva ese nombre porque Feldman halló en su zona más alta una docena de figurillas humanas
modeladas en arcilla blanca, pero sin haber sido sometidas a cocción.8 Se hallaban bajo el piso y estaban rodeadas por
canastilla y hojas de chira, lo que indica que formaban parte de una ofrenda votiva.1 En el 2016 se puso al descubierto
los restos de una mujer, que según los indicios pertenecía a la clase dirigente.6
La Huaca de los Sacrificios se llama así por haberse hallado en ella entierros humanos, entre ellos los de dos niños,
posiblemente sacrificados. Tiene un diseño más complicado que el de las anteriores pirámides.9

Entierros humanos

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En la década de 1970 Feldman encontró en la sección superior de Huaca de los Sacrificios el entierro de un adulto sin
ofrendas y el de un bebé, que se hallaban debajo de una piedra con cuatro patas. El bebé estaba ligeramente
flexionado sobre su hombro derecho y tenía la cabeza hacia el norte. Asimismo, estaba envuelto en un tejido de
algodón y metido en un cesto, a su vez envuelto en tela de algodón blanco. Se cree que se trata de un infante
perteneciente a la clase dirigente, pues tenía un collar compuesto por unas 500 cuentas hechas en molusco, huesos y
piedras.1011
Entre 2005 y 2009, los arqueólogos del PEACS encontraron tres entierros más: dos niños de 8 y 10 años,
respectivamente, y un neonato. Fueron posiblemente sacrificados, pues los cráneos de los niños muestran claras
evidencias de haber sufrido un fuerte golpe que les ocasionó la muerte.12
En abril de 2016 se dio a conocer otro importante descubrimiento: restos óseos de una mujer, en posición flexionada y
sepultada en la Huaca de los ídolos, cuya antigüedad de calcula en 4500 años. Junto a los restos se encontraron
diversos objetos que en aquella época eran considerados valiosos: cuatro prendedores o tupus de hueso con diseños de
aves y monos, un collar de cuentas de molusco, un dije hecho de spondylus, un mate o recipiente que guardaba
fragmentos y semillas de hortalizas. Todo lo cual indica que se trataba de una mujer de un alto estatus social, y cuya
edad biológica se calcula en 40 años. Shady ha señalado la importancia del descubrimiento, en el sentido de que indica
que en aquella remota época, no había distinciones entre hombres y mujeres para desempeñar altas funciones en la
ciudad (igualdad de género).1314

Función
La presencia humana en el litoral de Supe se remonta a 5000 a.C. Los pobladores vivían entonces en aldeas protegidas
por las colinas ubicadas entre las pequeñas quebradas arenosas, que eran las rutas obligadas hacia las playas. Dichas
poblaciones se dedicaban a la pesca, la extracción de moluscos, la recolección de plantas y la caza de animales
terrestres en las lomas y el bosque ribereño.
Durante el periodo Arcaico Tardío (3000-1800 a. C.), la población de Áspero creció y se constituyó en ciudad,
participando en el proceso de formación de la primera civilización andina, surgida en la región, con centro en Caral.
Además de las actividades pesqueras y agrícolas, los pobladores de Áspero aprovechaban los humedales aledaños,
donde crecían juncos, cuya fibra se usaba en la fabricación de diversos enseres.
Hacia el 2000 a.C., Áspero empezó a decaer, lo cual se infiere al notarse la pérdida de calidad en sus edificios, así como
el progresivo abandono de algunos de ellos. Catástrofes naturales acentuarían la crisis. Finalmente, las principales
edificaciones de Áspero fueron destruidas, aparentemente por grupos humanos foráneos, que se instalaron en algunos
edificios y se dedicaron al aprovechamiento de los recursos marinos.

Importancia
Junto con Caral, El Áspero forma parte de la «zona capital» donde surgió la civilización andina. Sus monumentos serían
expresiones de organizaciones políticas equiparables a jefaturas o señoríos; en el plano económico, su población vivía
principalmente de los recursos extraídos del mar y del río, mas no de la actividad agrícola. Sus excedentes de origen
marino lo intercambiaban con las poblaciones de los valles vecinos, obteniendo así lo que no producían: algodón y
alimentos de origen vegetal.

Bandurria (sitio arqueológico)

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Arquitectura monumental en Bandurria.
Bandurria es un sitio arqueológico monumental situado
al sur de la localidad peruana de Huacho. Con una
antigüedad cercana a los 5.000 años,1 correspondiendo,
cronológicamente, al período conocido
como Precerámico Tardío que abarca aproximadamente
desde los años 4.000 a 2.000 antes de Cristo.
Ubicación
El sitio arqueológico de Bandurria se encuentra ubicado
en el distrito de Huacho, provincia de
Huaura, Departamento de Lima en el Perú, en la zona
denominada Playa Chica a la altura del kilómetro 141 de
la carretera Panamericana Norte. La zona arqueológica
fue descubierta en abril de 1973 por causa de una
inundación que sacó a flote una serie de de fardos
funerarios y vestigios arqueológicos el Ing. Domingo Torero Fernández de Córdova, en compañía de su padre, Don
Domingo Torero Arrieta fueron quienes observaron los fardos flotando en el mar, y ocupa un área de 54 hectáreas y
viene siendo estudiada por un equipo liderado por el arqueólogo Alejandro Chu, egresado de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos de Lima

. Medio ambiente y paisaje circundante


Debido a las filtraciones de la Irrigación Santa Rosa, (que también son las responsables de la destrucción de una parte
del sitio arqueológico de Bandurria) la zona presenta un medio ambiente de humedal costero, muy rico en biodiversidad
que es conocido como el Humedal del Paraíso o Playa Chica. La longitud máxima del humedal es de 8 km con un ancho
variable entre los 100 m y los 2 km (superficie total: 440 ha) dividida en dos espejos de agua, lagunas o albuferas (Norte
y Sur), con una profundidad máxima es de 1,5 m. Se han identificado 19 especies de plantas (11 terrestres y 8 acuáticas),
aunque este inventario es incompleto. Las aves son lo más representativo de la fauna de este humedal, se han
identificado hasta 125 especies de aves, entre las que destacan flamencos, garzas, patos, zambullidores y aves marinas.
Hay dos especies de peces y una de reptil. El humedal es un importante área de descanso y alimentación de aves
migratorias.
Próximo al humedal se encuentra la zona conocida como Playa Chica que es una extensa bahía ubicada a 10 kilómetros
al sur de la ciudad de Huacho. La zona de Playa Chica comprende dos sectores bien diferenciados, la primera corresponde
a la playa El Paraíso que corresponde al lado sur de la bahía, y la zona de Playa Chica propiamente que ocupa el resto
de la bahía. En la zona sur de esta área destaca el cerro Sanú de 282 m.s.n.m. que se levanta en medio del desierto
costero hacia suroeste del sitio creando una serie de elevaciones y quebradas costeras que contienen abundantes restos
de ocupaciones prehispánicas.

Origen del nombre Bandurria


Antes de la inundación del año 1973, la zona de Playa Chica en donde se encuentra el sitio arqueológico era una extensa
pampa desértica que era conocida como Pampas de las Bandurrias. El nombre hace referencia al
ave Bandurria (Theristicus caudatus) que es un ibis grande y pesado de varios colores. La bandurria ha sido descrita
detalladamente por Hans Koepcke y María Koepcke, de la siguiente forma: “Un ibis grande y pesado de varios colores.
Tiene cabeza y cuello blanco-ocrácreos, corona ocre castaño, y lomo, cola y flancos y subcaudales negros. El ala es
negruzca con gran mancha blanco-grisácea, el pecho es ocre-castaño con franja grisácea. Las partes desnudas de la
garganta y alrededor del ojo son negruzcos, el pico es verdoso con punta negra; los ojos y patas son rojos. Emite repetidos
gritos estridentes y algo metálicos (1967: 54)”. Sobre su ecología, los Koepcke dicen: “La Bandurria se presenta en
diversos tipos de campos vitales de aspecto semidesértico o con vegetación baja o rala, como orillas de lagunas y ríos,
playas cenagosas, pantanos, praderas y pastizales húmedos, lomas arenosas con vegetación de fanerógamas, campos
cultivados y barbechos. A menudo descansa en laderas de cerros o sobre barrancos desérticos. Durante los meses de
septiembre anidan por colonias en laderas pedregosas escarpadas. Es un ave de caza. Por ser una presa grande y de
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carne comestible los cazadores la persiguen bastante en algunas regiones, siendo necesario el reglamento de su caza
(1967: 54)”.
Antecedentes generales del sitio
El sitio arqueológico de Bandurria fue descubierto en 1973 por el Ing. Domingo Torero cuando el sitio fue destruido
parcialmente por aguas de la irrigación Santa Rosa. El Ing Torero fue la persona que llamó la atención de las autoridades
en ese momento sobre la irrupción de las aguas y rescató material arqueológico disturbado. Posteriormente, el sitio fue
investigado por Rosa Fung, en los años 1973 y 1977. Estas investigaciones permitieron fechar a Bandurria como un sitio
correspondiente al periodo Precerámico Tardío (del 4.º al 3.er milenio antes de Cristo) se lograron obtener fechados
entre 4,500 a 4,300 años antes del presente. A partir de los trabajos de esta investigadora se pudo definir a Bandurria
como una aldea temprana de pescadores del litoral que presentaba las primeras evidencias de una arquitectura
ceremonial de piedra haciendo referencia a una pequeña estructura de piedra ubicada en el extremo suroeste del sitio
arqueológico. Hasta ese momento, los sitios arqueológicos del periodo Precerámico Tardío para la costa norcentral,
como el de Bandurria, eran conocidos desde hace varias décadas. Sin embargo, muchos de ellos por su extensión,
complejidad arquitectónica, y monumentalidad habían sido ubicados cronológicamente en una época posterior, es decir
en el periodo Formativo (2.º milenio antes de Cristo).

En 1994, se iniciaron las excavaciones en Caral a cargo de la Dra. Ruth Shady; esta investigación permitió fechar y definir
que estos sitios monumentales correspondían al periodo Arcaico Tardío, representando los orígenes de la civilización en
los Andes, así como la civilización más antigua del continente Americano. Estos trabajos han revolucionado el concepto
que se tenía respecto al surgimiento de la civilización en el Perú y América, y han permitido identificar al Arcaico Tardío
como un periodo clave para el estudio del pasado del Perú.
En agosto de 2005 se reinician los trabajos de investigación en el sitio después de más de 30 años de su descubrimiento.
Excavaciones en área en el sitio a cargo del Proyecto Arqueológico Bandurria han permitido descubrir un sector de
arquitectura monumental construido con cantos rodados y argamasa. Esta investigación se financió inicialmente gracias
al apoyo financiero de la National Science Foundation de los Estados Unidos, como parte de la tesis doctoral del
Lic. Alejandro Chu en la Universidad de Pittsburgh. Posteriormente, la Municipalidad Provincial de Huaura – Huacho, en
el 2006 destinó S/. 150,000 nuevos soles para la continuación de los trabajos de investigación.
Estos recientes trabajos han cambiado el concepto previo que se tenía del sitio arqueológico, de una aldea, ya que la
evidencia de arquitectura monumental lo convierte en un centro urbano que probablemente estuvo articulado al resto
de sitios monumentales de la costa norcentral y reflejaría el surgimiento prístino del urbanismo y la civilización en la
zona. El sitio se encuentra dividido en dos sectores claramente diferenciados:

Sector de ocupación doméstica


El área doméstica (Sector I) fue la primera área identificada del sitio arqueológico y su investigación fue lo que definió el
carácter aldeano de Bandurria. Corresponde a una densa ocupación doméstica de hasta 5 metros de profundidad que
contiene estructuras residenciales y restos de alimentos y actividades diarias que se han acumulado a través del tiempo.
La irrigación Santa Rosa destruyó 2/3 partes de esta zona.

Sector de arquitectura monumental


A simple vista, el área monumental de Bandurria (Sector II) aparentaba una conformación natural compuesta de colinas
pedregosas de poca altura. Sin embargo, una revisión minuciosa de la superficie y entorno de estas mismas elevaciones
hicieron ver su carácter y conformación artificial, donde destacan al menos 4 montículos mayores, a los cuales se le
asocian a su vez otros montículos de menor tamaño.
Los montículos principales presentan un relieve bastante pronunciado, con alturas promedio de 10 a 15 metros. Los lados
de varios de estos montículos son bastante regulares, denotando la presencia de estructuras subyacentes. La pendiente
de varios de estos montículos presentan, en la mayoría de los casos, una gradiente regular y constante, alternándose en
algunos casos con rupturas a manera de terrazas y plataformas proyectadas. Por ello, es probable que varios lados de
estos montículos presenten los frontis escalonados, y que estas proyecciones constituyan plataformas adosadas a los
montículos. Adicionalmente a los montículos señalados, existen diversos afloramientos de cenizales y conchales ubicados
en los espacios planos y abiertos que se encuentran alrededor de ellos, asociados con pequeños alineamientos de piedras
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que deben corresponder a muros también aflorantes, lo cual indicaría la conexión de áreas de vivienda (quizás
residencias de élite), con las pirámides y demás edificios del área monumental.

Estado de conservación y situación actual del sitio arqueológico Bandurria


Lamentablemente Bandurria ha sido objeto de una destrucción sistemática que se inició con la inundación de la irrigación
en 1973. Desde que se visitó en 2002 por primera vez el sitio arqueológico se observó que se encontraba invadido y en
un proceso de destrucción por pobladores agrupados en la autodemoninada Cooperativa Artesanal “José Olaya” quienes
han ocupado el lado sur del sitio con viviendas precarias y corrales. Estos pobladores se encuentran dedicados a la
extracción del junco, la totora y el carrizo. A raíz de una denuncia presentada al Instituto Nacional de Cultura, el 29 de
octubre de 2002, se emite la Resolución Directoral Nacional No. 1030 que declara Patrimonio Cultural de la Nación a
la Zona Arqueológica Monumental Bandurria luego rectificada mediante RD 638-INC del 11 de agosto de 20042
Posteriormente, se coordinó con la Dirección General del Patrimonio Arqueológico del Instituto Nacional de Cultura, la
delimitación del sitio arqueológico. De otro lado también el gobierno regional se ha pronunciado respecto a la zona
arqueológica declarando de interés regional los trabajos arqueológicos que se vienen dando en la zona arqueológica
monumental de Bandurria por el acuerdo de Consejo Regional No. 027-2005-CR/GRL.
Gracias al apoyo de diversas empresas e instituciones de Huacho, se ha cercado la zona arqueológica y se han construidos
dos letreros, uno al lado de la carretera Panamericana Norte y el otro (letrero oficial del INC) al inicio de la zona
arqueológica. Que con la permanencia y colaboración de alumnos de la Facultad de Administración y Turismo de la
Universidad Nacional Jose Faustino Sánchez Carrión de Huacho permiten mejorar el cuidado del patrimonio
arqueológico.

CERRO PRIETO
En 1986, los arqueólogos Miguel Pazos y Carlos Farfán iniciaron con la recuperación de la Huaca Guadalupe, ubicada en
el distrito del mismo nombre, que al no recibir el apoyo abandonó el proyecto. Después de 30 años, Rafael Mallco
Huarcaya, director del Proyecto Arqueológico Ica, ha iniciado con las investigaciones en el sitio que durante la época
preinca fue el centro administrativo más importante de la Cultura Ica.
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Mallco asegura que Aranvilca, el último cacique de la Cultura Ica, estaría enterrado en dicha huaca, ya que durante los
trabajos de recuperación que hizo en el 2012, en la huaca Tacaraca, no se encontró restos del gobernante del valle
iqueño.
“La huaca Guadalupe es más antigua que Tacaraca. El Inca Túpac Yupanqui llegó hasta Ica y convirtió a Tacaraca en el
centro administrativo más importante durante el incanato”, señala el especialista.
Añade que por su importancia, Aranvilca fue enterrado en la Huaca Guadalupe, que para su época era la más importante
a comparación de las huacas de Tacaraca, El Rincón en Cerro Prieto, Samba Canuta y las huacas de La Venta, en el
distrito de Santiago.
El trabajo de investigación de cuatro meses permitirá tener el diagnóstico de cómo está conformado el sitio
arqueológico. La primera etapa de los trabajos de arqueología tienen como objetivo conocer la importancia y
funcionalidad del sitio arqueológico de Huaca Guadalupe durante el desarrollo de la Cultura Ica e Inca, mediante el
análisis de la arquitectura, cerámica, restos óseos, artefactos líticos, restos botánicos y demás materiales que serán
recuperados en el proceso de excavación.
La huaca construida con adobes cúbicos alargados estuvo abandonado por años. Mallco dice que el lugar estaba siendo
utilizada como basural y la práctica de actividades de brujería,por ello se encuentran desechos de frutas, cenizas de
material moderno, botellas y gran cantidad de colillas de cigarro que contaminaron el sitio arqueológico.
Los trabajos de intervención arqueológica se realizan en unidades de excavación de 5x5 metros situados en el sector A,
que está permitiendo identificar estructuras arquitectónicas de importancia que corresponden a la Cultura Ica e Inca.
El conjunto de estructuras arquitectónicas forman recintos cuadrangulares y rectangulares de diferentes dimensiones
construidas a base de adobe y que están intercomunicados por pasadizos alargados que conducen a espacios no
conocidos, lo cual es materia de investigación. La arqueóloga italiana Alessia Larini es la más entusiasta con las
excavaciones y se muestra optimista de encontrar tumbas, entierros y estudiar los “ajuares” del cacique Aranvilca.

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