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Isabel Solé considera que Enseñar a leer no es fácil.

La lectura es un proceso
complejo, requiere una intervención antes, durante y después. Y también plantearse la
relación existente entre leer, comprender y aprender.1

Se inicia considerando que un adecuado proceso inicial de enseñanza de esta


habilidad contribuirá a disminuir la inseguridad, frustración, deserción escolar que pueden
sufrir muchos alumnos de los primeros cursos. También ayudará a evitar en los estudiantes
futuros problemas de aprendizaje y de conducta.

Así mismo, un buen dominio de las habilidades de la lectura posibilita un adecuado


aprendizaje en las diferentes áreas del currículo y abre las puertas a seguir aprendiendo. El
adecuado manejo de las habilidades lectoras ayudará a descubrir el placer de la lectura. Por
otra parte, la adquisición de las habilidades de la comunicación escrita sienta las bases para
poder expresarse con espontaneidad y creatividad.

LA IMPORTANCIA DE APRENDER A LEER Y ESCRIBIR

Nos hemos acostumbrado a pensar que la lectura y escritura son aprendizajes


mecánicos y puramente instrumentales, pero en realidad son aprendizajes fundamentales
cuya transferencia cognitiva y afectiva va mucho más allá de lo que podríamos imaginar; por
algo, a nivel universal, se consideran tres aprendizajes esenciales para la vida: la lectura, la
escritura y el pensamiento lógico-matemático.

Estas habilidades son herramientas importantes para desarrollar niveles cada vez más
elaborados de pensamiento, comunicación e interacción positiva con los demás y con el
medio, además de que son instrumentos muy valiosos para aprender, seguir estudiando y
seguir aprendiendo. Sin embargo, no basta con leer mecánicamente, más importante es
desarrollar las habilidades que permitan comprender, seleccionar, organizar, procesar y
utilizar la información; de lo que se deduce que el uso de sistemas informáticos requiere la

 1
Solé, Isabel (1992) Estrategias de lectura. (1ra edición). España: GRAÓ
aplicación de habilidades lectoras, de escritura y de pensamiento lógico, cada vez más
desarrolladas.

Todas estas habilidades en conjunto permiten que las personas tengan mejores
posibilidades de comunicación, convivencia positiva, adaptación, creación, resolución de
problemas, autonomía.

¿QUÉ ES LEER?

Leer es la habilidad que permite comprender el lenguaje escrito, descifrar y llegar a


comprender el sentido del mensaje; lo que se desarrolla en un proceso dinámico de
construcción cognitiva, en situaciones de comunicación real.

Es un acto de pensamiento que implica una intensa movilización cognitiva para


interpretar y construir el sentido de la lectura, en una permanente interacción entre el lector
y el texto.

Leer no es un simple proceso de decodificación de un conjunto de signos; no es una


tarea mecánica, leer es comprender: el sentido del mensaje, quién escribe, para quién escribe,
para qué lo hace, qué quiere comunicar... Enseñar a leer es más que enseñar el código
lingüístico y sus mecanismos de articulación, lo más importante es entender el lenguaje
escrito como otra forma de expresarse, otra forma de “decir” las ideas, de manifestar lo que
se quiere. Aprender a leer es llegar a comprender que la lectura transmite mensajes.

Muchas veces creemos que los niños tienen que aprender primero la parte mecánica
para llegar después a la interpretación de mensajes, sin embargo, esto no es así. Los niños
están en capacidad de comprender lo que leen desde que inician su aprendizaje, valiéndose
de muchos medios que podemos enseñarles a utilizar, como por ejemplo: leer las imágenes,
reconocer la estructura textual y reconocer la intencionalidad por la situación de
comunicación. Por ello, es preferible evitar el empleo de métodos que enfatizan el desarrollo
gradual de destrezas independientes como vocales, sílabas aisladas, palabras sueltas y que
dejan para el final la comprensión de lo que se lee, porque así se pierden valiosas
oportunidades de aprender y valorar la principal finalidad de la lectura que es la de
comprender mensajes.
Los niños, desde el principio de su aprendizaje, deben descubrir lo importante que es
saber leer porque les permite comunicarse con otros, recibir e interpretar mensajes, sentir la
lectura como fuente importante de placer y entretenimiento. Permite apreciar que el lenguaje
escrito es la forma como perdura en el tiempo el lenguaje oral. Con el tiempo, los niños
aprenderán también a valorar la lectura como fuente de información y como medio que les
ayuda a mejorar sus habilidades lingüísticas.

Continuando con el concepto de lectura, la psicóloga Uta Frith laboró un modelo de


adquisición de la lectura que consta de tres fases en las que se emplean estrategias diferentes,
pero que se dan de forma secuencial en el desarrollo de la lectura.

Según Frith la primera de las fases en aparecer durante el desarrollo sería la Fase
Logográfica. En esta fase el niño se apoya en los grafemas de manera global sin tener en
cuenta los sonidos individuales de cada letra. Es algo así como lo que sucede al ver un logo
de una marca de refrescos y saber el nombre de dicha marca y a lo que hace referencia.

Posteriormente ocurriría la Fase Alfabética, que daría comienzo en torno a los 5-6
años, y donde el niño establece la correspondencia grafema-fonema, es decir al ver la letra
por ejemplo L, puede emparejarla con su sonido /L/.

La última fase del desarrollo de la lectura sería para Frith la Fase Ortográfica, que
comienza entre los 7-8 años y donde se empiezan a analizar las palabras de manera sintáctica
y semántica.

Luego de conocer las fases que se emplea en la adquisición del desarrollo de la


lectura. Se debe reconocer el amplio conjunto de procesos cognitivos o procesos de
información2 que implica esta actividad, los cuales son los siguientes:

a) Procesos perceptivos: Todos procesos de información requiere una recogida y


análisis de los “inputs” a procesar; los procesos perceptivos en el caso de la lectura serian,
pues, aquellos que se encargan de transformar la información impresa en algún tipo de código
visoespacial, almacenando estos inputs transformados brevemente en la memoria sensorial.

2
Vidal García, Jesús (2000) Manual de dificultades de aprendizaje Vol. II: Lectura y escritura. (1ra edición).
España: EOS
b) Proceso de acceso léxico: Son los encargados de la transformación de esas
representaciones ortográficas en conceptos, al procesarlas desde el conocimiento previo
almacenado en el léxico interno del lector. En principio, los procesos de acceso léxico pueden
operar mediante el conocimiento gestáltico de cada palabra escrita, tratándola como una
unidad o bien, mediante una estrategia fonológica, es decir, transformando las
representaciones ortográficas en representaciones fonológicas. La primera de ambas
opciones, pues, supone un procesamiento léxico de principio a fin, en tanto que la segunda
supone realizar un procesamiento “subléxico” (de unidades menores que la palabra).

c) Proceso sintácticos: Son los responsables del procesamiento de las relaciones


(sintácticas y gramaticales) entre las palabras, un procesamiento que resulta necesario para
poder construir las proposiciones que relacionan los conceptos hallados al acceder al léxico
interno.

d) Procesos Semánticos: son los responsables “del análisis del contenido conceptual
y proposicional de las oraciones”, así como del conjunto de operaciones que relacionan unas
proposiciones con otras para formar una estructura de significado que propone el texto.

¿QUÉ ES ESCRIBIR?

Escribir no es una tarea mecánica de codificación, no es suficiente conocer los signos


y saber construir con ellos combinaciones. La escritura debe entenderse, desde que se
aprende, como un recurso de comunicación que permite representar el lenguaje oral para
transmitir mensajes.

El niño que aprende a escribir debe percibir primero que a cada expresión del lenguaje
oral le corresponde una representación gráfica, así a cada fonema le corresponde una grafía
pero, también, existen otros signos o símbolos que se utilizan en esta representación, como:
las tildes que representan la fuerza con que se pronuncian algunos fonemas, los signos de
interrogación y exclamación que representan determinadas entonaciones que usamos al
hablar, las comas y puntos que representan las pausas, los espacios en blanco entre palabras
que representan el final de un término y el inicio de otro... Ir enseñando esto de manera
integral y no de manera aislada, mostrarlo en textos completos, usarlos desde el inicio en la
producción de textos, ayuda a que el niño entienda la escritura como el sistema que registra
el habla y que, tal como ocurre con el lenguaje oral, el lenguaje escrito sirve para comunicar
lo que se quiere decir.

Lo más importante, entonces, en el aprendizaje inicial de la escritura no es aprender


las “letras” sino aprender el sentido (comunicar) y el mecanismo (representar) del lenguaje
escrito; junto con ello se va aprendiendo el trazo de las grafías y su mecanismo de
articulación, pero siempre partiendo de un contexto significativo que tiene que ser un
mensaje.

Otro aspecto importante, que debe darse simultáneamente, es el de producir mensajes


(no sólo copiar textos o escribir textos dictados) ya que la producción de textos desarrolla el
pensamiento y la capacidad comunicativa. El niño debe, desde el principio, tratar de traducir
ideas y pensamientos propios al lenguaje escrito, usando todos los recursos disponibles a su
alcance (imágenes, grafías conocidas, grafismos propios) hasta que esté en capacidad de ir
reemplazando sus símbolos por los convencionales. En este proceso de creación irá
perfeccionando su escritura, pues será necesario revisar y mejorar lo escrito para hacerlo
comprensible al destinatario.