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ÉTICA KANTIANA

UNIVERSIDAD DE LA SALLE
DEPARTAMENTO DE FORMACIÓN LASALLISTA
ÉTICA Y CIUDADANÍA
BOGOTÁ D.C
NOVIEMBRE DEL 2015
ÉTICA KANTIANA
UNIVERSIDAD DE LA SALLE
DEPARTAMENTO DE FORMACIÓN LASALLISTA
ÉTICA Y CIUDADANÍA
BOGOTÁ D.C
NOVIEMBRE DEL 2015
INTRODUCCION
En el presente trabajo se pretender dar a conocer el pensamiento con el cual se fundó la
ética kantiana, siendo así una rama de la ética que juzga el obrar humano definiéndolo entre
lo bueno y lo malo. Teniendo cuenta que la razón del deber y los actos morales del ser
humano, el cual se debe realizar sin tener en cuenta los sentimientos de la persona o la
voluntad que tenga ya que cada persona como lo plantea Kant “La buena voluntad no es
buena por lo que se efectué o realice, no es buena por su adecuación para alcanzar algún
fin que nos hayamos propuesto, es buena solo por el querer, es decir es buena por sí
misma.” [1].
La principal característica de la ética kantiana es el uso de la razón en toda circunstancia
para definir las acciones y así mismo los deber de una persona, al igual se debe tener en
cuenta la universalidad de la ley moral con la cual actúa una persona, sabiendo que los
valores son los principales fundadores en el momento de tomar una decisión, los cuales no
se imponen en una sociedad.
Para analizar los fundamentos de esta ética, se tendrá en cuenta los pensamientos y vida
del filósofo.

BIOGRAFIA FUNDADOR DE LA ÉTICA KANTIANA


Immanuel Kant (1724-1804), nació vivió y murió en la ciudad de königsberg; de una familia
de artesanos, quien recibió una profunda educación religiosa en el pietismo. Estudio
matemáticas, Ciencias naturales, filosofía y teología; a sus 45 años fue profesor de Lógica
y Metafísica en la Universidad de königsberg. En una primera época se mantiene fiel a la
tradición metafísica de Wolff y Leibniz. A partir de 1776 inicia su etapa crítica con la
publicación de sus tres grandes “criticas”:
Critica de la razón pura (1781), Kant afirma que la razón solo concede “lo que es
capaz de resistir un examen público y libre”. Está afirmación resulta central en este
escrito ,en el que la toma de partido de la razón y la libertad lo es, asimismo, por la
autonomía del género humano como fin de sí mismo ,en este escrito se introduce un
elemento clave en la concepción kantiana del hombre: el miedo a la libertad ,el miedo
1
a servirse de la propia razón ,el miedo a su capacidad de su propia autonomía
(Pomepeo Victor ,1978).

Critica de la razón práctica (1788), admitirá la inmortalidad del alma o la existencia o


la existencia de dios como exigencias de la moral, esta obra trata sobre su filosofía de
la moral, y continúa en la línea de la crítica de la razón pura. La gran mayoría de los
argumentos de este libro están expresados más extensamente en sus principios
fundamentales del conocimiento metafísico. La segunda crítica ejerció una enorme
influencia en el desarrollo posterior en el ámbito de la filosofía ética y moral, empezando
con la doctrina de la ciencia de johann gottlieb fichte. Durante el siglo xx se convirtió en
el principal punto de referencia para toda filosofía moral. 2 (Hernández Antonio, 2004).

Critica del juicio (1790)3, busca fundamentar la estética, él la supone algo fuera de
conocimiento y de la moral, como algo especial. El juicio estético, según Kant, deja
subsistir libremente lo que existe fuera y, está dictado por el placer que se espera
conseguir del objeto como tal, al margen de cualquier otra consideración pues el objeto
tiene su objetivo en sí mismo. Esto coloca al juicio estético en una posición
independiente, el objeto no tiene como base un concepto, sino que éste se relaciona
directamente con el sentimiento en el sujeto. Pero además también lo hace
desinteresadamente, la satisfacción estética no tiene interés, en diferencia de los otros
juicios, sólo se complace con la contemplación. Hasta el momento en que Kant intenta
encontrar un principio para la estética, para que sea independiente, nunca nadie se
había planteado esta tarea. Simplemente el arte o era un problema del conocimiento o
lo era de la moral, pero nunca algo que pudiese fluir por sí mismo. Aquí es donde radica
la importancia de Kant dentro de la estética (Hernández Antonio, 2004).

FUNDAMENTACION TEORICA
La ética kantiana se engloba dentro de las éticas del deber que niegan que se pueda
justificar y fundamentar la corrección moral de una acción en sus buenas consecuencias.
En lugar de centrarse en las consecuencias, las éticas de deberes se centran en el deber.
Consideran que hay principios o normas que deben respetarse.
A lo largo del desarrollo de la ética kantiana, se presenta que el interés principal de Kant
consiste en darle a la moral un fundamento autónomo, esto significa que la moralidad misma
del ser humano debe constituir el fundamento último y la fuente original de todas las normas
morales que impone la sociedad. El hombre encuentra la perfección moral en el
cumplimiento del deber por el deber mismo, por lo que hay que tener en cuenta que
fundamento moral principalmente es el deber (Trías, 2000). Para conseguir la felicidad Kant
propone, tres acciones fundamentales: Voluntad, Principio del querer y el deber es la
necesidad de una acción por respeto a la Ley (Aranguren et al 1988).
Según Kant, lo único absolutamente bueno, siempre y en toda situación, es a buena
voluntad. Y decir que una persona actúa por buena voluntad equivale a decir que actúa por
respeto al deber y no solo conforme al deber. Se puede actuar conforme al deber, pero por
motivos interesados, esto es, movido por inclinaciones, deseos, ventajas o consecuencias
beneficiosas. En cambio, actuar por respeto al deber es tener como único motivo el propio
deber, el deber puro.
De acuerdo a la ética de Kant, sólo la buena voluntad es absolutamente buena en tanto que
no puede ser mala bajo ninguna circunstancia:
"La buena voluntad no es buena por lo que se efectúe o realice, no es buena por su
adecuación para alcanzar algún fin que nos hayamos propuesto, es buena solo por el
querer, es decir, es buena en sí misma".

La ética Kantiana presenta una característica las cuales consisten en: formal, a priori,
universal, imperativos categóricos y el individuo es autónomo (Wellmer, 1994). Cuando nos
referimos a una ética kantiana formal, nos referimos a que solo nos dice la forma que
debemos actuar, ósea lo que las leyes ha impuesto en la sociedad (Lafort, 2002), cuando
nos referimos a una ética a priori nos referimos, a que la forma de actuar es independiente
de la experiencia por ejemplo: Debo decir la verdad, aunque por experiencia sepa que me
perjudicara (O’Neill, 1995).
El deber es un imperativo. Un imperativo sin condiciones, un imperativo absoluto o
categórico. Sin embargo, no nos lo impone ni la sociedad, ni una autoridad externa, ni Dios,
ni nuestras propias inclinaciones o creencias: nos lo imponemos nosotros mismos en tanto
que seres racionales. Actuar por deber es obedecer la voz de la razón que hay en nosotros.
La persona que escucha y se guía por la razón actúa como corresponde a un ser racional.
Contrariamente a lo que plantean muchas teorías consecuencialistas, el filósofo alemán
Inmanuel Kant (1724- 1804) afirmó que la felicidad no es siempre buena porque a veces
conduce a la arrogancia y porque un espectador razonable e imparcial no sentirá nunca
satisfacción al contemplar a una persona a quien siempre le va todo bien, pero cuya
felicidad es inmerecida ya que su voluntad no manifiesta ningún rasgo de bondad.
Kant distingue la voluntad santa y la voluntad humana:
 Voluntad santa, es aquella que sólo puede ser determinada por la razón, nunca por
la inclinación, como ocurre en Dios. Para esta voluntad la ley moral no tiene la forma
de imperativos puesto que inevitablemente, dada su constitución, cumplirá la ley.
 La voluntad humana, puede ser determinada por la razón y por la inclinación. Dado
que la inclinación puede movernos a realizar una acción contraria al deber, en
nuestro caso la ley moral tiene la forma de imperativo (“debes hacer X”).
El deber refiere a que la 'buena voluntad', bajo ciertas limitaciones, no puede manifestarse
por sí sola.
El hombre, no es un ente puramente racional, sino que también es sensible. Kant observará
que las acciones del hombre en parte están determinadas por la razón pero existen
también 'inclinaciones' como el amor, el odio, la simpatía, el orgullo, la avaricia, el placer...
que también ejercen su influencia. El hombre reúne en su juego la racionalidad y las
inclinaciones, la ley moral y la imperfección subjetiva de la voluntad humana. Entonces, la
buena voluntad, se manifiesta en cierta tensión o lucha con estas inclinaciones, como una
fuerza que parece oponerse. En la medida que el conflicto se hace presente, la buena
voluntad se llama deber.
Si una voluntad puramente racional sin influencia alguna de las inclinaciones fuese posible,
sería para Kant, una voluntad santa (perfectamente buena). De esta forma, realizaría la ley
moral de modo espontáneo, esto es, sin que conforme una obligación. Para una voluntad
santa, el 'deber', carecería entonces de sentido en tanto que el 'querer' coincide
naturalmente con el 'deber'.
Pero en el hombre, ley moral, suele estar en conflicto con sus deseos.

Se distinguen así tres tipos de actos:


A. Actos contrarios al deber: En el ejemplo de la persona que se está ahogando en
el río. Supongamos que disponiendo de todos los medios necesarios para salvarlo,
decido no hacerlo, porque le debo dinero a esa persona y su muerte me librará de
la deuda. He obrado por inclinación, esto es, no siguiendo mi deber sino mi deseo
de no saldar mi deuda y atesorar el dinero.
B. Actos de acuerdo al deber y por inclinación mediata: El que se ahora en el río
es mi deudor, si muere, no podré recuperar el dinero prestado. Lo salvo. En este
caso, el deber coincide con la inclinación. En este caso se trata de una inclinación
mediata porque el hombre que salva es un medio a través del cual conseguiré un
fin (recuperar el dinero prestado). Desde un punto de vista ético, es un acto neutro
(ni bueno ni malo).
C. Actos de acuerdo al deber y por inclinación inmediata: Quien se está
ahogando es alguien a quien amo y por lo tanto, trato de salvarlo. También el deber
coincide con la inclinación. Pero en este caso, es una inclinación inmediata porque
la persona salvada no es un medio sino un fin en sí misma (la amo). Pero para
Kant, este es también un acto moralmente neutro.
D. Actos cumplidos por deber: El que ahora se ahoga es un ser que me es
indiferente... no es deudor ni acreedor, no lo amo, simplemente, un desconocido.
O pero aún, es un enemigo, alguien que aborrezco y mi inclinación es desear su
muerte. Pero mi deber es salvarlo y lo hago, contrariando mi inclinación. Este es
el único caso en que Kant considera que se trata de un acto moralmente bueno,
actos en los que se procede conforme al deber y no se sigue inclinación alguna.

La ley moral expresada en el imperativo categórico se concreta en normas morales que


constituyen nuestras obligaciones o deberes. Para conocer cuáles son esas normas, es
decir, para saber si una determinada norma es compatible con la ley moral hay que
comprobar si es universalizarle: si se puede pensar o querer que sea ley universal, es
decir, que todos la cumplan. Una norma es moral si y solo si es universalizable. Cabe
afirmar, por tanto, que para Kant la corrección moral de una acción, o la obligación moral
de realizarla, se justifican solo por la existencia de principios y normas morales que deben
respetarse. A su vez, el fundamento de las normas morales reside en la exigencia de
universalizabilidad de la razón.

Kant propone dos criterios para comprobar la universalizabilidad de una norma.


1. Criterio de auto contradicción: hay normas que es imposible pensar que sean
leyes universales, ya que si todo el mundo las cumpliera no se podrían realizar. Si
para salir de un apuro económico pido prestado dinero prometiendo devolverlo aun
a sabiendas de que no lo hará, la norma que justifica mi acción ("hay que hacer
promesas falsas") sería irrealizable al universalizarse. Si todo el que se encontrara
en un apuro prometiera algo con la intención de no cumplirlo, las promesas se
harían imposibles, porque nadie creería lo que se le promete. En un mundo en que
todas las promesas hechas en un momento difícil fuesen falsas, sería lógicamente
imposible hacer en un momento difícil una promesa, porque al saber que era falsa
todos sabrían que no era una promesa.

2. Criterio de la inaceptabilidad: hay normas que es imposible querer que sean


leyes universales, ya que si todo el mundo las cumpliera resultarían inaceptables
para los seres racionales. Si una persona renuncia a ayudar a otra que está en
dificultades. Aun pudiendo ayudarla, la norma que justifica su acción ("no hay que
ayudar a nadie si no se obtiene beneficio, aunque no cause inconveniente") sería
inaceptable al universalizarse. Esta norma no podría ser querida por un ser
racional, dado que es racional pensar que puede haber muchos casos en que se
necesitará la ayuda de otras personas.
Con todo, según Kant, el valor moral de una acción no es sólo la conformidad con las
normas morales que constituyen el deber. Una acción conforme al deber es simplemente
una acción correcta. Su valor moral depende del motivo por el cual ha sido realizada.
De la ética kantiana se han destacado algunas características que la puedan hacer
convincente. En primer lugar, la preeminencia de que goza la razón, al convertirse en el
fundamento último de la moral. En segundo lugar, que las acciones correctas dependan de
normas morales parece captar el carácter de obligatoriedad- y no de deseo, aunque
racional- que tiene la moral. En tercer lugar, el carácter universal de las normas morales,
que hace que nadie pueda considerarse una excepción, introduce el carácter de
imparcialidad que tiene la moral. Y finalmente, que el auténtico valor moral resuda en la
intención, ya que parece más digno de valor moral decir la verdad porque es un deber, que
hacerlo por inclinación egoísta.
CONCLUSIONES

 El deber es la fundamental razón por el cual se debe actuar sin conocer las
consecuencias que se vayan a tener, es decir, se actúa de manera desinteresada y
sin buscar el beneficio propio.
 Se actúa de acuerdo a los valores con los cuales se ha formado la persona, es decir,
el hecho de actuar de cierta manera se ve infundado por el propio ser y no por un
agente externo y es cuando se actúa buscando el beneficio de otra persona y no el
propio.
 Se debe actuar de manera racional en caso de toda situación, omitiendo la parte
sentimental, es decir, no se deben tener en cuenta los sentimientos ni intereses en
el omento de realizar una acción que pueda afectar o tener una consecuencia sobre
otra persona.
 Las acciones que se tomen no deben ir influenciadas por ninguna inclinación, es
decir, sentimiento; ya que en el momento que se deja involucrar los sentimientos la
voluntad deja de ser totalmente buena. Este pensamiento contradice a toda la
emocionalidad que hace parte del ser humano.
 El valor de toda acción se ve medida desde el punto de vista del porque y de su
completa transparencia. Al igual la moral y el deber deben ir obligatoriamente
sujetas al acto con la razón misma.
 El kantianismo moral es tomado como una forma de constructivismo o antirrealismo
moral, dado que este se guía principalmente de las leyes impuestas en la sociedad.
BIBLIOGRAFIA
 Aranguren, J. & L. L. (1988). Esplendor y miseria de la ética kantiana (Vol. 31).
Anthropos Editorial.
 Guizan, E. (1988). Esplendor y miseria de la Etica Kantiana. España: Editorial
Anthropos.
 Lafont, C. (2002). Realismo y constructivismo en la teoría moral kantiana: el ejemplo
de la ética del discurso. Isegoría, (27), 115-129.
 O'Neill, O. (1995). La ética kantiana. Compendio de ética, 253-266.
 Trías, E. (2000). Ética y condición humana. Península.
 Wellmer, A. (1994). Ética y Diálogo: elementos del juicio moral en Kant y en la ética
del discurso (Vol. 84). Anthropos Editorial.
CIBERGRAFIA
 Gijón, L. & Velazques, D. (2009) Kant y la ética. Disponible en:
http://filosofia.idoneos.com/340982/http://www.etorredebabel.com/Historia-de-la-
filosofia/Filosofiamedievalymoderna/Kant/Kant-EticaFormal.htm

Torre de babel. (20113). Filosofia Medievan y Moderna de Kant. Historia de la Filosofía.


Volumen 2: Filosofía Medieval y Moderna. Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen.
Disponible en: http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-
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