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Humildad

Los tipos arrogantes no me generan ningún respeto. La definición de arrogante no es


sencilla, pero para mí arrogante es aquél que se muestra más virtuoso de lo que realmente es.
Por supuesto que uno no reconoce a un arrogante a simple vista, sino con la frecuentación.
Conocemos a alguien que parece inteligente, y cuando pasa el tiempo nos damos cuenta que
en realidad es un zapallo arrogante y que nos tuvo engañados todo este tiempo.
En el otro extremo están los humildes, que son aquellos que se muestran menos
virtuosos de lo que realmente son. En contraposición a la arrogancia, la humildad es
considerada una virtud, aún cuando el mecanismo funcione de un modo más o menos similar:
conocemos a alguien que parece un adoquín y después de un tiempo descubrimos que es un
tipo bastante inteligente pero que no anda queriendo demostrarlo.
Pero las definiciones de arrogancia y humildad que da el diccionario son distintas de la
mía. Las definiciones tradicionales son dos: humildad es no mostrarse mejor que los que nos
rodean, o humildad es conocer los propios límites.
En el primer caso caso, la humildad no sería una cualidad del carácter sino del
contexto. Si yo me muestro siempre tal cual soy, soy humilde cuando estoy rodeado de
personas más inteligentes que yo y arrogante cuando estoy rodeado de imbéciles. Uno será
tanto más humilde cuanto más alta sea la inteligencia de las personas que lo rodean. En ese
entorno, acusar a alguien de arrogante es claramente declararse a sí mismo menos inteligente.
A menos, claro, que se me diga que en realidad el arrogante no es el que es más inteligente,
sino el que dice ser más inteligente pero no lo es, pero entonces caemos en la definición mía.

El hecho de que la humildad sea considerada una virtud no es trivial. Teóricamente, la


virtud debería ser la actitud más cercana a la realidad, es decir el tipo que se muestra tan
virtuoso como realmente es, alguien en el que podemos confiar porque no tenemos que andar
decodificándolo y no va a salir con ninguna sorpresa, y sobre todo alguien que sabe
exactamente el valor de sus cualidades. Tanto la arrogancia como la humildad deberían ser
consideradas vicios, dado que para ambas su valor aumenta con su falsedad.
¿Por qué la arrogancia es considerada un vicio y la humildad una virtud?
Tengo dos teorías: una narrativa y una estratégica.
La primera pone el relieve no en el humilde o el arrogante, sino en el efecto causado
en el juzgador cuando detecta y mide la diferencia entre la virtud real y la exhibida. En el caso
del arrogante, descubrimos que la virtud real es menor de lo que creíamos; en el caso del
humilde, que es mayor. El descubrimiento de la arrogancia es, por tanto, un evento
anticlimático, mientras que el descubrimiento de la humildad es un evento climático. Y en
general, la mente humana está estructurada de tal modo que las cosas adquieren su valor en
base a su posición en la estructura narrativa de la moral o del saber.
La segunda teoría pone el acento en la característica en sí, y es una teoría casi
matemática: tanto la humildad como la arrogancia adquieren su valor de la diferencia entre la
virtud que uno tiene y la que demuestra. Utilizo “virtud” como término genérico porque la
humildad y la arrogancia son modulaciones de alguna otra virtud, y se pueden desarrollar a lo
largo de muchas dimensiones: solvencia, poder, belleza, la que sea. Tomemos como ejemplo
concreto la inteligencia. Uno es tanto más humilde cuanto más inteligencia tenga o cuanto
menos demuestre. En este caso, la cantidad de humildad depende indirectamente de la
inteligencia. Pienso por ejemplo en Eliana, una novia de juventud. Esta chica no tenía margen
de acción: era tan imbécil que era imposible mostrarse más imbécil de lo que era en realidad,
así que no tenía la opción de ser humilde. De tan tonta, por fuerza tenía que ser arrogante.
Sin llegar a tal extremo, se puede entender el mecanismo de una manera gradual:
cuanto más imbécil sea alguien, más arrogante será. La misma lógica puede aplicarse a la
humildad: un tipo de la máxima inteligencia posible no tiene más remedio que ser humilde.
Cuanto más inteligente sea alguien, más probable es que sea humilde, y en mayor grado.
De acá, si un tipo de inteligencia absoluta es humilde, y un tipo de imbecilidad
absoluta es arrogante, se ve claramente que la humildad es una virtud y la arrogancia un vicio.
Esta teoría que es casi una abstracción algebraica puede resultarnos novedosa, y sin
embargo me atrevo a asegurar que nuestra intuición la percibe. Supongamos que en una
reunión conocemos dos tipos, uno arrogante y otro humilde. Lo más probable es que
pensemos que el arrogante es menos inteligente que el humilde. Pensamos en el arrogante
como el desenfrenado fácil de hacer caer en una trampa, y en el humilde como el estratega
que la juega de callado.
He ahí quizás, la razón de la fama virtuosa de la humildad. ¿Es un tipo humilde una
persona buena? No lo sé. Dejo esa pregunta para los profesores de catequesis y a los
investigadores de la ética. Lo que sí sé es que un tipo humilde tiene más probabilidades de
lograr sus objetivos.
La humildad es, por lo tanto, una virtud estratégica, y no ética.
Arrogante: arrogant: exaggerating or disposed to exaggerate one's own worth,
Humilde: humble
Modesto: modest
Soberbio: proud: having or displaying excessive self-esteem

Pride: a desire to be more important or attractive than others, failing to acknowledge the good
work of others, and excessive love of self

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