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2011

Alguna Jurisprudencia
en Materia de
Violencia Intrafamiliar
Hasta el año 2010
Compilado de algunos fallos que se han dictado por la excelentísima Corte
Suprema y algunas Ilustres Cortes de Apelaciones de nuestro país en
procedimientos ante Juzgados de Familia y Juzgados Penales.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

ALGUNA JURISPRUDENCIA EN MATERIA DE


VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Hasta el año 2010

Compilado de algunos fallos que se han dictado por la excelentísima Corte Suprema y algunas
Ilustres Cortes de Apelaciones de nuestro país en procedimientos ante Juzgados de Familia como
así también en materia penal.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

I.- MATERIA Juzgados DE FAMILA

1.- Corte de Apelaciones de Valparaíso, 24/01/2011, 898-2010


No se consigna con Miguel Angel Vásquez Arriagada

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Denuncia de violencia intrafamiliar; rechazada. Concepto de violencia intrafamiliar. Existencia de


violencia intrafamiliar bidireccional. Origen de la violencia intrafamiliar que no puede ser atribuido
exclusivamente al denunciado.

Doctrina

De acuerdo al artículo 5º de la Ley Nº 20.066, se entiende por violencia intrafamiliar todo maltrato
que afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de
conviviente del ofensor, entre otras. En la especie, acreditado que entre la denunciante y el
denunciado, quienes son convivientes, existe una violencia física y psicológica bidireccional y no
encontrándose suficientemente explicado el origen de ésta, el tribunal no puede concluir que el
origen de la supuesta violencia denunciada sea exclusivamente de responsabilidad del denunciado,
razón por la cual debe ser absuelto. En estas circunstancias, corresponde tratar al grupo familiar de
manera integral (considerandos 1º a 3º).

Legislación aplicada en el fallo:

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Enrique Aimone Gibson; Inés María Letelier Ferrada; Manuel Silva Ibáñez

Texto completo de la Sentencia


Audiencia realizada en Valparaíso, a veinticuatro de enero de dos mil once, siendo las 10:05 horas,
ante la Quinta Sala de esta Corte de Apelaciones de Valparaíso, presidida por el Ministro Sr. Silva e
integrada por la Ministro Sra. Letelier y abogado integrante Sr. Aimone, para la vista del recurso de
apelación interpuesto por el abogado del denunciado don Gabriel Azócar Castillo, en causa RIT F–
1017–2009 del Juzgado de Familia de Viña del Mar, Rol Ingreso I.C. 898–2010, en contra de la
sentencia definitiva de dos de noviembre de dos mil diez, dictada por el Juez de dicho Juzgado don
Gregorio Fuentes Puelma.

Asiste a la audiencia por la recurrente la Postulante doña Jeannette Bruna revocando y por
la recurrida el Postulante don Virgilio Topasio Maluk, confirmando.

Los intervinientes hacen sus alegaciones, de lo que queda registro íntegro en el audio de la Sala.

Terminados los alegatos, el Tribunal queda en resolver:

Vistos y oídos:

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Se reproduce la sentencia en alzada con excepción de los fundamentos séptimo, octavo y noveno.

Y teniendo además y en su lugar presente:

Primero: Que conforme lo dispone el artículo 5º de la ley 20.066, se entiende por violencia
intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o la integridad físico o psíquica de quien tenga o haya
tenido la calidad de conviviente del ofensor entre otras.

Segundo: Que conforme a las probanzas rendidas apreciadas conforme a las reglas de la lógica, de
la experiencia y de los principios científicamente afianzados es posible dar por acreditado los
siguientes hechos:

1.– Que el demandado es conviviente de la actora, los que mantuvieron una relación de diez años,
de la cual nació una hija en común, viviendo además, junto a ellos dos hijos de esta última, todos
menores de edad.

2.– Que entre ambas partes litigantes existe una violencia física y psicológica intrafamiliar
bidireccional.

3.– Que el origen de ésta no se encuentra suficientemente explicada por ninguno de los informes
periciales, vale decir, esta Corte ignora si la causa es motivada o no por un asunto de origen de la
convivencia misma.

4.– Que sin perjuicio de lo anotado en el numeral precedente existe una situación de riesgo
inminente no sólo respecto de las partes litigantes sino que también respecto de los menores que
integran la familia en comento, en los términos que lo describe el artículo 7º de la Ley
mencionada; en efecto existen antecedentes que el ofensor ha procedido a intimidar de causar
daño a la ofendida, padece de alcoholismo, y que con anterioridad fue denunciado por violencia
intrafamiliar, la cual concluyó con una medida de salida alternativa en el nuevo procedimiento
penal.

Tercero: Que así las cosas esta Corte no adquiere la convicción absoluta por los motivos antes
señalados que el origen de esta supuesta violencia denunciada sea exclusivamente de
responsabilidad del denunciado pues tal como se ha consignado se ignora su origen y entre los
denunciados existe violencia cruzada, lo que unido a la situación de riesgo antes descrita resulta
aconsejable dejar sin efecto la sanción aplicada al denunciado por la sentencia de primer grado y
tratar al grupo familiar de manera integral conforme a la sugerencias de los peritos que han
emitido su informe durante el proceso, medida a que se está obligado imperativamente adoptarla
por el Tribunal que conoce el asunto, conforme a la disposición citada en el numeral precedente,
cuyo es el caso.

Por estas consideraciones, disposiciones legales citadas y artículo 1º y siguientes de la Ley


Nº 20.066, y artículo 101 de la Ley Nº 19.968, se revoca la sentencia apelada de dos de noviembre
de dos mil diez, que acoge la denuncia de violencia intrafamiliar y en su lugar se declara que se

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absuelve a Miguel Ángel Vásquez Arriagada de la denuncia mencionada y se ordena como medida
cautelar o de protección la siguiente:

A.– Se prohíbe a ambas partes acercarse recíprocamente, estableciéndose como plazo de vigencia,
60 días a contar de esta fecha, debiendo el Magistrado de la causa, evaluar su prórroga.

B.– Ambas partes deberán ser derivadas a terapia para trabajar estilos relacionales saludables sin
utilización de violencia como forma válida de resolución de conflictos.

C.– Miguel Ángel Vásquez Arriagada deberá ser derivado a un tratamiento por consumo
problemático del alcohol previa evaluación toxicológica, hecho, deberá ingresar a terapia
psicológica en la cual se trabaje la forma no violenta de resolución de conflictos.

D.– El Juez que corresponda deberá abrir una causa a fin de que investigue una posible vulneración
de derecho de las hijas del grupo familiar, dictando la resolución que en derecho corresponda.

Regístrese, notifíquese y comuníquese.

Pronunciada por los Ministros Sr. Manuel Silva Ibáñez, Sra. Inés María Letelier Ferrada y
Abogado Integrante Sr. Enrique Aimone Gibson.

Rol Nº 898–2010.

2.- Corte de Apelaciones de San Miguel, 10/12/2010, 497-2010


Estado Procesal : Ejecutoriada, sin recurso interpuesto.

Natalia de Carmen Morales Pavez con Nelson Gabriel Capillay Salvo

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Denuncia de violencia intrafamiliar; rechazada. Hechos constitutivos de violencia intrafamiliar no


están tipificados. Análisis del modo relacional de la pareja y de su personalidad. Diferencias y
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discusiones entre cónyuges. Matrimonio cuya relación se ha deteriorado. Circunstancia que no


alcanza a constituir violencia intrafamiliar.

Doctrina

Los hechos que pueden ser considerados como violencia intrafamiliar no se encuentran tipificados,
por lo que deben evaluarse conforme a la realidad de la vida en común de la pareja involucrada.
Por un lado, para estimar que un determinado hecho o situación constituye violencia intrafamiliar,
debe definirse primeramente si tal acción está fuera del natural estado o modo relacional de la
pareja en conflicto. Por otro, ha de considerarse la personalidad de los sujetos (considerandos 1º a
3º)

En la especie, las diferencias y discusiones producidas entre los cónyuges descritas en los medios
probatorios aportados al juicio, representan situaciones propias de un matrimonio que, por
diversas circunstancias, ha visto desmejorar su recíproca relación, sobre los cuales no existe
precisamente acuerdo y claridad. Lo anterior, no obstante, excede al ámbito del derecho
sancionador de conductas y, por tanto, no permite acoger la demanda de violencia intrafamiliar,
debiendo absolverse al denunciado (considerando 4º).

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Roberto Contreras Olivares;

Texto completo de la Sentencia


San Miguel, diez de diciembre de dos mil diez.

Vistos:

Se reproduce la sentencia en alzada con las siguientes modificaciones:

En el considerando Sexto, acápite quinto se eliminan las palabras “muchos de y se descarta,


asimismo, el acápite penúltimo y último del mismo motivo.

Y se tiene en su lugar y, además, presente:

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Primero: Que es conveniente tener presente que los hechos que pueden ser considerados como
violencia intrafamiliar no se encuentran tipificados, por lo que deben evaluarse en conformidad a
la realidad de la vida en común de la pareja involucrada.

Segundo: Que, al respecto, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua define violencia como
cualidad de violento y, a su vez, violento, en su primera acepción, es estar fuera de su natural
estado, situación o modo. En consecuencia, para estimar que un determinado hecho o situación
constituye violencia intrafamiliar, debe definirse primeramente si tal acción está fuera del natural
estado o modo relacional de la pareja en conflicto.

Tercero: Que, desde otro punto de vista, ha de considerarse la personalidad de los sujetos al
resolver este tipo de materias, pues ella se integra por condiciones propias de su personalidad y
carácter.

Cuarto: Que en todo caso, y atendida la sucesión prolongada de actos descritos en el fallo de
primer grado, en que se producían diferencias y discusiones, y que se describen en los distintos
medios probatorios aportados al juicio, aquellos representan situaciones propias de un
matrimonio que, por diversas circunstancias, ha visto desmejorar su recíproca relación, sobre los
cuales no existe precisamente acuerdo y claridad. Todo lo anterior, no obstante, excede al ámbito
del derecho sancionador de conductas y, por lo tanto, corresponde enmendar la sentencia
impugnada y desechar la presencia de actos que constituyan violencia intrafamiliar, absolviendo al
denunciado de los cargos que fueron formulados en su contra.

Por estas consideraciones y de acuerdo, además, con lo dispuesto en el artículo 67 de la


Ley 19.968, de Tribunales de Familia y Ley 20.066, se revoca la sentencia apelada de dieciocho de
junio de dos mil diez, dictada en los autos RIT: F–174–2010 del 2º Juzgado de Familia de San
Miguel, que condena al denunciado a Nelson Gabriel Capillay Salvo y le impone una prohibición y,
en su lugar, se declara que se le absuelve de la denuncia formulada en su contra por Natalia de
Carmen Morales Pavez. (Regístrese y devuélvase. Redacción del Ministro Sr. Roberto Contreras Olivares. Nº 497–2010 fam)

3.- Corte de Apelaciones de Concepción, 17/11/2010, 303-2010


Osvaldo Alexis Torres Lagos con María Elizabeth Fuentes Monsalves

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Violencia intrafamiliar; denuncia rechazada. Ley de violencia intrafamiliar; objetivo. Otorgar


protección a las víctimas. Obligación de protección del Estado. Definición concepto de violencia
intrafamiliar. Quien realiza la imputación debe aportar antecedentes al proceso. Criterio de
ponderación más exigente que mueva efectivamente hacia una convicción de condena.

Doctrina

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La Ley 20.066, sobre Violencia Intrafamiliar, prevé que el objeto de la misma es prevenir, sancionar
y erradicar la violencia intrafamiliar y otorgar protección a las víctimas de ésta.

El mismo cuerpo legal establece la denominada obligación de protección señalando que es deber
del Estado adoptar las medidas conducentes para garantizar la vida, integridad personal y
seguridad de los miembros de la familia. El propio legislador se preocupó de darle contenido al
concepto de “violencia intrafamiliar” estableciendo, en el artículo 5°, que será constitutivo de
violencia intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien
tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él, o sea
pariente por consaguinidad o por afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer
grado inclusive, del ofensor o de su cónyuge o de su actual conviviente, o cuando la conducta
indicada ocurra entre los padres de un hijo común, o recaiga sobre persona menor de edad o
discapacitada que se encuentre bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del
grupo familiar

Existe bastante laxitud en el concepto que ha adoptado el legislador nacional como violencia
intrafamiliar

Es por ello, quien realiza la imputación debe aportar antecedentes al proceso, en el estadio
procesal correspondiente, para los efectos de formar convicción en el sentenciador acerca de la
existencia de los hechos denunciados

En este caso, no hay conocimiento científicamente afianzado en lo tocante a que la causa concreta
y específica de las alteraciones de aquélla sean precisamente los episodios de violencia
denunciados. Y lo mismo cabe hacer notar en cuanto a los informes relativos al denunciado y los
hijos de las partes

Estos antecedentes, en consecuencia, razonablemente no sirven como antecedente de


corroboración para sustentar con seriedad la postulación fáctica sostenida en la denuncia, cosa
que análogamente sucede con los otros elementos probatorios allegados al proceso, desde que no
apuntan a establecer ni directa ni indirectamente los hechos relativos a la causa

II.- Nos encontramos de frente a un derecho sancionador, por mucho que la competencia haya sido
entregada a un tribunal de familia, y, por lo mismo, el análisis de los antecedentes probatorios
debe ser efectuado bajo ese prisma, es decir, con un criterio de ponderación más exigente que
mueva efectivamente hacia una convicción de condena, lo que en la especie no ha acontecido

Legislación aplicada en el fallo:

Ley N° 19968 Año 2004 art 67; Ley N° 20063 Año 2005 Ley de violencia intrafamiliar art 1; Ley N°
20063 Año 2005 Ley de violencia intrafamiliar art 2; Ley N° 20063 Año 2005 Ley de violencia
intrafamiliar art 5;

Ministros:

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César Panés Ramírez;

Texto completo de la Sentencia


Concepción, miércoles diecisiete de noviembre de dos mil diez.

En cuanto al recurso de casación en la forma:

PRIMERO: Que la parte denunciada interpuso recurso de casación en la forma en contra de la


sentencia definitiva de fecha 30 de junio de 2010, dictada por la Juez titular del Juzgado de Familia
de esta ciudad, doña Graciela Ramos Pascual, fundándose, en síntesis, en que dicha sentencia
habría incurrido en la causal de casación del artículo 67 N° 6) letra b) de la Ley 19.968, sobre
Tribunales de Familia, en relación con el artículo 66 de la misma, específicamente con el numeral
4) de este precepto, toda vez que el fallo hace una mera enunciación de los medios probatorios,
exponiéndolos en forma parcial, incompleta e inexacta, cosa que sucede con la prueba testimonial
y con los informes psicológicos y psiquiátrico practicados, lo que implica que no se encuentra
debidamente fundado como lo exige la ley, pues ha omitido el análisis de prueba conforme a las
reglas de la sana crítica, incurriendo así en un vicio que ha influido sustancialmente en lo
dispositivo del mismo.

Lo anterior, argumenta, invalida la sentencia impugnada, por lo que solicita se acoja el


recurso y se dicte acto continuo y sin nueva vista, pero separadamente, una sentencia de
reemplazo que rechace la denuncia por violencia intrafamiliar en todas sus partes, con costas.

SEGUNDO: Que el aludido recurso de casación será desestimado sin mayores dilaciones, teniendo
presente que, a diferencia de lo que sostiene el recurrente, la sentencia cumple con las exigencias
del aludido artículo 66 de la Ley 19.968, en lo tocante al análisis de la prueba rendida, los hechos
que estime probados y el razonamiento que conduce a esa conclusión, y una cosa es que los
basamentos aportados por la sentenciadora no satisfagan las expectativas del litigante, y otra muy
distinta que el fallo carezca de fundamentación. En la especie, si bien es verdad que la sentencia
materia de reproche no es el mejor ejemplo de razonamiento y fundamentación, lo cierto es que,
mal o bien, contiene la motivación básica (considerandos séptimo a noveno) en virtud de la cual la
a quo arribó a su convicción definitiva.

Por lo demás, no debe olvidarse que la casación es una herramienta procesal que debe ser
utilizada sólo cuando el perjuicio ocasionado al litigante sea únicamente reparable con la
declaración de nulidad, empero en la situación sub lite la reparación puede alcanzarse mediante la
apelación que el denunciado también ha ejercido.

TERCERO: Que en el escenario propuesto, entonces, el recurso extraordinario en comento carece


de asidero y, por ende, no puede prosperar.

En cuanto al recurso de apelación:

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Se reproduce la sentencia en alzada, previa eliminación de sus considerandos séptimo,


octavo, noveno, décimo y undécimo.

Y se tiene en su lugar y, además, presente:

CUARTO: Que el artículo 1° de la Ley 20.066, sobre Violencia Intrafamiliar, prevé que el objeto de la
misma es prevenir, sancionar y erradicar la violencia intrafamiliar y otorgar protección a las
víctimas de ésta.

A su turno, el mismo cuerpo legal establece la denominada obligación de protección en su


artículo 2°, señalando que es deber del Estado adoptar las medidas conducentes para garantizar la
vida, integridad personal y seguridad de los miembros de la familia.

QUINTO: Que el propio legislador se preocupó de darle contenido al concepto de “violencia


intrafamiliar estableciendo, en el artículo 5° de la ley citada, que será constitutivo de violencia
intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien tenga o haya
tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él, o sea pariente por
consaguinidad o por afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer grado inclusive,
del ofensor o de su cónyuge o de su actual conviviente, o cuando la conducta indicada ocurra entre
los padres de un hijo común, o recaiga sobre persona menor de edad o discapacitada que se
encuentre bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar.

Como se observa, existe bastante laxitud en el concepto que ha adoptado el legislador


nacional como violencia intrafamiliar.

SEXTO: Que lo anterior, sin embargo, no cabe interpretarlo en el sentido que pueda soslayarse la
prueba del contenido fáctico de la respectiva denuncia o demanda; por el contrario, quien realiza
la imputación debe aportar antecedentes al proceso, en el estadio procesal correspondiente, para
los efectos de formar convicción en el sentenciador acerca de la existencia de los hechos
denunciados.

SÉPTIMO: Que, ahora bien, en el caso de autos la denunciante a imputado a su cónyuge actos
indeterminados de violencia psicológica en su convivencia diaria, un acto específico que habría
acaecido el 3 de diciembre de 2007 y actos indeterminados en relación a sus tres hijos.

Con relación a estas imputaciones la denunciante aportó la testimonial de María Eugenia


Sandoval Campos y Robert Iván Fuentes Monsalves –cuñada y hermano, respectivamente, de
aquélla–, quienes afirmaron ser sólo conocedores de oídas de los hechos y aportando vagamente
datos acerca de los presuntos actos de violencia psicológica en la convivencia de la pareja

Contrariamente a lo afirmado por estos testigos, aparecen las testigos del denunciado, una
de las cuales aseveró haber presenciado el altercado de diciembre de 2007, en razón de trabajar
en el local comercial de aquél, siendo la denunciante la que lo trató mal.
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OCTAVO: Que, a su vez, el informe psiquiátrico suscrito por doctor Nelson Pérez y el psicológico
emitido por la psicóloga Valeria Méndez, se trata de antecedentes que dan cuenta del estado de
salud mental de la denunciante, empero basados fundamentalmente en la anamnesis practicada
en ambos casos, sin explicitar las herramientas científicas o técnicas que se utilizaron para arribar a
sus conclusiones, lo que implica que no dan cuenta de un conocimiento científicamente afianzado
en lo tocante a que la causa concreta y específica de las alteraciones de aquélla sean precisamente
los episodios de violencia denunciados. Y lo mismo cabe hacer notar en cuanto a los informes
relativos al denunciado y los hijos de las partes.

Estos antecedentes, en consecuencia, razonablemente no sirven como antecedente de


corroboración para sustentar con seriedad la postulación fáctica sostenida en la denuncia, cosa
que análogamente sucede con los otros elementos probatorios allegados al proceso, desde que no
apuntan a establecer ni directa ni indirectamente los hechos relativos a la causa.

NOVENO: Que no debe perderse de vista que en la situación de autos nos encontramos de frente a
un derecho sancionador, por mucho que la competencia haya sido entregada a un tribunal de
familia, y, por lo mismo, el análisis de los antecedentes probatorios debe ser efectuado bajo ese
prisma, es decir, con un criterio de ponderación más exigente que mueva efectivamente hacia una
convicción de condena, lo que en la especie no ha acontecido.

Consecuencialmente, y no hallándose suficientemente probado el factum de la denuncia,


la apelación habrá de prosperar del modo que se dirá.

Por estas consideraciones, normas citadas y de conformidad, además, con lo previsto en el


artículo 67 de la Ley 19.968, se declara:

I.– Que se desestima, sin costas, el recurso de casación en la forma enderezado por la parte
denunciada en contra de la sentencia definitiva de fecha treinta de junio de dos mil diez, dictada
por el Juzgado de Familia de Concepción, y

II.– Que se revoca, sin costas del recurso, la misma sentencia de data treinta de junio de dos mil
diez, que acogió la denuncia y condenó a Osvaldo Alexis Torres Lagos al pago de una multa y a una
pena accesoria por los hechos de violencia intrafamiliar ocurridos con fecha 3 de diciembre de
2007 en contra de su cónyuge María Elizabeth Fuentes Monsalves y de sus hijos Osvaldo Alexis,
María Elizabeth y Paulina Rocío, todos de apellidos Torres Fuentes, y, en su lugar, se decide que se
rechaza, sin costas, la denuncia y, en consecuencia, se absuelve al referido Torres Lagos de los
hechos denunciados.

Regístrese y devuélvase.

Redacción del Ministro titular don César Gerardo Panés Ramírez.

Rol N° 303–2010.–
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4.- Corte de Apelaciones de Temuco, 04/11/2010, 317-2010


Norma Irene Cancino López con Juan Luis Cea Waltemath

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Denuncia de violencia intrafamiliar; rechazada. Violencia psicológica. Actitudes cuyo objeto es


causar temor; intimidar y controlar las conductas; sentimientos y pensamientos. Necesidad de
probar cuáles fueron los hechos precisos cometidos y los términos utilizados. Afirmación genérica
de comportamientos insultantes no basta para acreditar la violencia intrafamiliar.

Doctrina

La violencia psicológica, en el contexto de la violencia intrafamiliar, comprende cualquier acto u


omisión que daña la autoestima, la identidad o el desarrollo del individuo, consistiendo
básicamente en actitudes que tienen por objeto causar temor, intimidar y controlar las conductas,
sentimientos y pensamientos de la persona a quien se está agrediendo, como las descalificaciones,
insultos, control conductual, etc. (considerando 5º)

En la especie, como las declaraciones de testigos, los informes periciales psicológicos y de


calificación diagnóstica no abordan con certeza y precisión los hechos que configuran la violencia
que ha sido objeto de la denuncia, ni los fijan en tiempo o lugar, se concluye que apreciada la
prueba aportada conforme a las reglas de la sana crítica no resulta acreditada la existencia de los
hechos constitutivos de violencia intrafamiliar de carácter psicológico denunciados por la
demandante, lo que obliga a desestimar la denuncia. En efecto, no basta la afirmación genérica
sobre un supuesto histórico comportamiento insultante posterior a la separación de hecho de la
pareja, pues lo que se requiere probar es cuáles fueron los hechos precisos cometidos y los

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términos mismos utilizados y que permitan al tribunal calificarlos como comprendidos o no en la


violencia sancionada por la Ley Nº 20.066 (considerandos 6º a 8º).

Legislación aplicada en el fallo:

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Héctor Toro Carrasco; Luis Troncoso Lagos; Roberto Contreras Eddinger

Texto completo de la Sentencia


Temuco, cuatro de noviembre de dos mil diez.

VISTOS:

Se reproduce la sentencia en alzada, de fecha 16 de agosto de 2010 con excepción de los


considerandos décimo a decimocuarto, que se elimina.

Y TENIENDO EN SU LUGAR Y, ADEMÁS, PRESENTE:

1.– Que el artículo 5º de la Ley Nº 20.066, sobre Ley de Violencia Intrafamiliar, señala que será
constitutivo de violencia intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o la integridad física o
psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una relación de
convivencia con él; o sea pariente por consaguinidad o por afinidad en toda la línea recta o en la
colateral hasta el tercer grado inclusive, del ofensor o de su cónyuge o de su actual conviviente.

2.– Que el hecho de violencia intrafamiliar denunciado consistiría, al decir del Parte Denuncia, en
que la denunciante habría el 23 de agosto del 2009 recibido llamados telefónicos de su marido don
JUAN LUIS CEA WALTEMATH En los cuales la trataba de mala forma diciéndole que era una mala
madre y que por eso no podía criar a sus hijas. Que además el 25 de agosto del 2010 se reunió con
su marido en un local comercial de la ciudad de Los sauces en donde éste la amenazó señalándole:
“Te vas a arrepentir, porque como ya te dije una vez, el sufrimiento de las niñas, va a ser doscientas
veces más de las que han sufrido hasta ahora ; a parte de una serie de palabras soeces que no hace
presente.

3.– Que del tenor de la denuncia fluye que la actora acusa violencia psicológica, la que comprende
cualquier acto u omisión que daña la autoestima, la identidad o el desarrollo del individuo,
consistiendo básicamente en actitudes que tienen por objeto causar temor, intimidar y controlar
las conductas, sentimientos y pensamientos de la persona a quien se está agrediendo, como las
descalificaciones, insultos, control conductual, etcétera.
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

4.– Que el artículo 32 de la Ley Nº 19.968 dispone que los jueces apreciarán la prueba de acuerdo
a las reglas de la sana crítica, el cual constituye un sistema de valoración libre de la prueba, pero
teniendo presente que ello no significa en absoluto facultad para el juez de formar su convicción
de manera arbitraria, toda vez, que libertad importa uso razonado de la lógica y del buen sentido,
guiados y apoyados por la experiencia que obtiene de la labor que ejerce y el medio social en que
se desenvuelve.

5.– Que del análisis de ambos informes periciales psicológicos y de calificación diagnostica
descritos en el considerandos séptimo de la sentencia recurrida aparece que no abordan con
certeza y precisión los hechos que configuran la violencia que ha sido objeto de la denuncia.
Tampoco los fijan en el tiempo, y menos los concretan a fechas y lugares de acaecimiento
determinados.

Así en el informe de doña Famita Ubilla Torres, psicóloga del Consultorio Los sauces, se
dice que hay violencia psicológica, pero no precisa los hechos que la constituyen, limitándose a
indicar la versión al efecto dada por la denunciante. Por otra parte en el informe emitido por doña
Carol Fetis Márquez, psicóloga del Servicio Médico legal de Chillan quien evaluó al denunciado, no
manifiesta ninguna opinión sobre la presencia de rasgos compatibles con una personalidad
violenta o abusiva, limitándose a describir que sus capacidades están dentro de lo normal, que
tiene pensamiento y sentimientos claros, que por su personalidad tiñe su percepción, pero que es
capaz de incorporar lo positivo y lo negativo respecto de él y de los otros, evaluando así más
objetivamente. Finalmente en el informe de Calificación Diagnostica, evacuado por el DAM Pilletu
de 29 de octubre de 2009 se señala que es posible identificar la existencia de una relación
conflictiva entre ambos progenitores con presencia de descalificaciones e inestabilidad en
términos de pareja y escaso apoyo del denunciado a las obligaciones parentales respecto de la hija
de ambos, así como al sustento del hogar

6.– Que los informes anteriores, como la de la testigo Gloria López Álvarez antes referido, no son
suficientes por sí solo para establecer cuáles fueron los actos perpetrados o expresiones vertidas
por el denunciado, y que conformarían la violencia intrafamiliar constitutiva de un ilícito, no
bastando afirmaciones genéricas sobre un supuesto histórico comportamiento insultante posterior
a la separación de hecho de la pareja por ésta, pues lo que se requiere probar es cuáles fueron los
hechos precisos cometidos y los términos mismos utilizados, y que permitan al tribunal calificarlos
como comprendidos o no en la violencia sancionada por la ley.

7.– Que así las cosas, apreciada la prueba aportada a la causa conforme a las reglas de la sana
crítica, esto es, según los principios de la lógica y las máximas de la experiencia, no permite
acreditar la existencia de los hechos constitutivos de violencia psicológica denunciados por la
demandante, máxime cuando estos hechos han sido negados por la denunciada.

8.– Que, en consecuencia, no encontrándose acreditados los hechos precisos y concretos que
constituyen la violencia psicológica denunciada, corresponde desestimar la denuncia por violencia

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

intrafamiliar presentada por doña NORMA IRENE CANCINO LÓPEZ en contra de su cónyuge JUAN
LUIS CEA WALTEMATH.

Por estas consideraciones y lo dispuesto en el artículo 5º de la Ley Nº 20.066 y 32 de las


Ley Nº 19.968 sobre Tribunales de Familia, se declara que SE REVOCA la sentencia de 16 de agosto
de 2010, dictada por Leticia Rivera Reyes Juez Titular del Juzgado de Letras y de Familia de Purén,
en cuanto acoge la denuncia interpuesta por doña NORMA IRENE CANCINO LÓPEZ ante
Carabineros de Chile, Subcomisaría Los Sauces, con fecha 9 de abril de 2009 en contra de JUAN
LUIS CEA WALTEMATH por violencia intrafamiliar, y lo sanciona con las medidas legales que allí se
indican; y en su lugar se decide, que la denuncia mencionada queda RECHAZADA y, en
consecuencia, SE ABSUELVE al denunciado JUAN LUIS CEA WALTEMATH del cargo de violencia
intrafamiliar que en su contra le formulara su cónyuge NORMA IRENE CANCINO LÓPEZ.

Nº Familia–317–2010.

16
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

5.- Corte de Apelaciones de Valdivia, 20/10/2010, 159-2010


Claudia Fabiola Almonacid Uribe con Francisco Ignacio Cáceres Bofill

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Denuncia de violencia intrafamiliar; rechazada. Concepto de violencia intrafamiliar. Maltrato


psicológico. Controversias y discusiones por la pensión alimenticia que pediría la denunciante.
Hechos de normal ocurrencia que no constituyen violencia intrafamiliar.

Doctrina

De acuerdo al artículo 5º de la Ley Nº 20.066, para que exista violencia intrafamiliar es necesario:
a) que exista maltrato físico o psicológico; b) de quien tenga o haya tenido relación de convivencia
con él, o cuando esa conducta entre los padres de un hijo en común; y c) que dichos actos de
violencia intrafamiliar no constituyan delito (considerandos 1º y 2º)

En la especie, la demanda de violencia intrafamiliar debe ser rechazada, en primer lugar, porque si
bien el término de la relación sentimental entre la demandante y el demandado pudo haberse
producido, como indica aquélla, por problemas habidos entre ellos provenientes de dificultades en
el trato personal y familiar, tal situación no fue objeto de denuncia o demanda por la parte que se
dice afectada y, en segundo lugar, porque la presente demanda se funda en hechos ocurridos luego
de más de un año de separación, controversias y discusiones provocadas porque el demandado y
la abuela paterna se molestaron por la pensión alimenticia que la demandante pediría, hechos
estos de normal ocurrencia en la situación descrita, sin que realmente aquello pueda constituir el
maltrato que contempla la Ley de Violencia Intrafamiliar, como quiera en contrapartida, se fuerza
por parte de la madre del menor –demandante–, la insistencia en cuanto a la relación directa y
regular del hijo (considerando 9º).

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Ada Gajardo Pérez; Mario Kompatzki Contreras; Oscar Bosshardt Ulloa


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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Texto completo de la Sentencia


Valdivia, veinte de octubre de dos mil diez.

VISTOS:

Se reproduce la sentencia en alzada, considerandos y citas legales, con excepción de los


basamentos quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno y décimo, que se eliminan.

Y se tiene en su lugar y además, presente:

1º) Que para los efectos que interesan para resolver adecuadamente con lo acontecido en los
autos, menester es recurrir al artículo 5º de la ley Nº 20.066, que en lo pertinente señala:

Inciso 1º: Violencia Intrafamiliar. “Será constitutivo de violencia intrafamiliar todo maltrato que
afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge
del ofensor o una relación de convivencia con él… .

Inciso 2º: “También habrá violencia intrafamiliar cuando la conducta referida en el inciso
precedente ocurra entre los padres de un hijo común… .

2º) Que de lo antes anotado aparece con claridad meridiana, que en general, se da la situación de
la violencia intrafamiliar, en el caso en estudio, si concurren estos elementos: a) Que exista
maltrato físico o psicológico; b) de quien tenga o haya tenido relación de convivencia con él, o
cuando esa conducta entre los padres de un hijo en común; c) que los dichos actos de violencia
intrafamiliar no constituyan delito.

3º) Que de los elementos de juicio agregados a la causa a no dudarlo, aparece plenamente
demostrada la concurrencia de la causal consistente en la letra b) del basamento que precede, ya
que tanto una como la otra parte tienen un hijo en común, siendo por ello padres de él.

4º) Que en lo que concierne a la acreditación del elemento de la letra a) del fundamento 2º de este
fallo, preciso es consignar que la actora rindió el testimonio de oídas de dos personas e igual
probanza acompañó el demandado, por lo cual está contradicha una con otra, de manera que en
esta circunstancia le cabía a la interesada demostrar la veracidad de lo por ella expuesto.

5º) Que al respecto necesario es acudir a los hechos de la causa, de los cuales dimanan que la
demandante según expresa, después de mantener una relación sentimental por ocho años, de la
cual nació un hijo, desde hace un año y dos meses que aquello terminó, lo cual se produjo por los
malos tratos físicos y sicológicos que le proporcionaba el demandado, siendo en todo momento

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

menoscabada en su condición de mujer y de madre. Especifica que también la abuela paterna


había ejercido violencia psicológica amenazándola telefónicamente, refiriendo que no la ayudará
con su nieto, que no les corresponde, y que cada vez que iba a su casa junto al padre de su hijo,
eran hostiles y descalificadores con ella, influenciando negativamente a su pequeño hijo en su
contra.

6º) Que la demanda solicita su rechazo a la acción entablada por no cumplirse con los requisitos
legales.

7º) Que de lo mencionado por los testigos de la demandante se logra inferir que supieron y
conocieron de los problemas de aquella por sus propios dichos, y en caso alguno presenciando la
realidad de lo acontecido, y dan a entender y se refieren a un período próximo en el tiempo
correspondiente a la época en que aún convivían, pero nada refieren al tiempo posterior a la fecha
en que se produjo la separación, sucedida un año y dos meses, a contar de la fecha de la demanda.

La contraria produjo la deposición y el atestado de dos personas, las que manifiestan que
en la época en que las partes estaban juntos nunca supieron que tuvieran problemas, y que el
demandado nada les contó al respecto.

8º) Que de lo consignado en el curso de esta sentencia no aparecen de los antecedentes


incorporados a la causa que se hubiere comprobado la ocurrencia del requisito en cuestión, ya que
la actora no demostró de manera alguna que hubiere habido por parte del padre de su hijo
maltrato, ya sea psicológico o físico, y en tal orden de razonamientos procede rechazar la acción de
violencia intrafamiliar deducida por doña Claudia Fabiola Almonacid Uribe, en contra de dos
Francisco Ignacio Cáceres Bofill.

9º) Que a no dudarlo, el término de la relación sentimental habida entre los convivientes ocurrida
después de ocho años, es factible que se hubiera producido por problemas habidos entre ellos,
provenientes de dificultades en el trato personal y familiar, pero tal situación producida no fue
objeto de denuncia o demanda por parte de la que se dice afectada, sin embargo, después de
transcurrir más de un año de la separación de cuerpos ha surgido entre ellos controversia y
seguramente discusiones en atención a que por una parte el demandado al decir de la actora, se
molestó por la pensión alimenticia que ella pediría, y lo mismo aconteció respecto de la abuela
paterna, hechos estos que es normal que ocurran en la situación descrita, sin que realmente
aquello pueda constituir el maltrato que contempla la ley de violencia intrafamiliar, como quiera en
contrapartida, se fuerza por parte de la madre del menor, la insistencia en cuanto a la relación
directa y regular del hijo.

10º) Que en todo caso lo concluido, no se ve alterado por los demás juicios que se han incorporado
a la causa, como quiera que no están refrendados por otros elementos probatorios que conlleven
necesariamente a la determinación de la efectividad en cuanto a que se han producido maltratos
físicos y psicológicos de parte del ex–conviviente respecto de su antigua pareja.

19
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Con lo expuesto y citas legales reproducidas, se declara:

Que SE REVOCA la sentencia apelada de de seis de septiembre de dos mil diez, que condenó a don
Francisco Ignacio Cáceres Bofill como autor de violencia intrafamiliar en la persona de su ex pareja,
doña Claudia Fabiola Almonacid Uribe, y se declara en cambio, que se rechaza, en toda sus partes,
la referida demanda de violencia intrafamiliar de autos, sin costas.

Redactada por el Ministro don Mario Julio Kompatzki Contreras.

Regístrese y comuníquese.

Pronunciada por la PRIMERA SALA, por el Ministro Sr. MARIO JULIO KOMPATZKI CONTRERAS,
Ministra Sra. ADA GAJARDO PÉREZ, Abogado Integrante Sr. OSCAR BOSSHARDT ULLOA. Autoriza la
Secretaria Sra. ANA MARÍA LEÓN ESPEJO.

Rol Nº 159–2010.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

6.- Corte de Apelaciones de Concepción, 08/09/2010, 265-2010


Sandra Elizabeth Altamirano Medina con Mauricio Alonso Pérez Palacios

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Denuncia de violencia intrafamiliar; rechazada. Concepto de maltrato. Denuncia de violencia


intrafamiliar debe ser comprobada fehacientemente. Aplicación del principio penal de presunción
de inocencia. Maltrato psíquico debe traducirse en hecho precisos; concretos; determinados y
ciertos.

Doctrina

El legislador no ha definido lo que debe entenderse por maltrato para los efectos de la Ley de
Violencia Intrafamiliar, por lo que debe buscarse su sentido natural y obvio, expresión que
conforme al diccionario de la RAE significa tratar mal a alguien de obra o de palabra, causándole un
daño cualquiera, sea físico o psíquico

Para acoger la denuncia de violencia intrafamiliar debe comprobarse, de modo fehaciente, la


ocurrencia del supuesto acto de violencia reclamado, es decir, debe acreditarse la existencia de un
maltrato que afecte a la salud física o psíquica de la ofendida (considerando 1º)

En materia de violencia intrafamiliar, aun cuando se aplicaran preferentemente las normas de


enjuiciamiento civil, ello no elimina el principio penal de presunción de inocencia, en cuanto se
trata de normas sancionatorias de conductas, por lo que las decisiones condenatorias deben
basarse en el estricto mérito de las probanzas reunidas conforme a la ley y apreciadas de acuerdo
a la sana crítica, pero nunca sobre la base de suposiciones, impresiones u otras consideraciones
subjetivas. En consecuencia, si las pruebas aportadas a la causa carecen de consistencia para
acreditar la existencia de hechos reales constitutivos de maltrato que afecte la salud psíquica de la
denunciante, considerando que la lógica y las máximas de la experiencia enseñan que el maltrato
psíquico debe traducirse en hechos precisos, concretos, determinados y ciertos, y no en
generalizaciones o simples conceptos genéricos, la denuncia debe ser desestimada (considerandos
5º a 8º).

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Claudio Gutiérrez Garrido; Jaime Solís Pino; Juan Rubilar Rivera

Texto completo de la Sentencia

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Concepción, ocho de septiembre de dos mil diez.

Vistos:

Se reproduce la sentencia en alzada con excepción de los motivos 9º a 13º, que se eliminan. Y se
tiene en su lugar y, además, presente:

1º.– Que el artículo 5º de la Ley Nº 20.066 dispone, en lo que interesa para la resolución del
asunto, que “Será constitutivo de violencia intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o la
integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una
relación de convivencia con él; o sea pariente por consanguinidad o por afinidad en toda la línea
recta o en la colateral hasta el tercer grado inclusive, del ofensor o de su cónyuge o de su actual
conviviente .

Por consiguiente, para acoger la acción de violencia intrafamiliar debe comprobarse de


modo fehaciente la ocurrencia del supuesto acto de violencia reclamado, vale decir, que debe
acreditarse la existencia de un maltrato que afecte a la salud física o síquica de la ofendida.

Como el legislador no ha definido lo que debe entenderse por maltrato para los efectos de
la ley de violencia intrafamiliar, debe buscarse su sentido natural y obvio, expresión que conforme
al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española significa tratar mal a alguien de obra o de
palabra, causándole un daño cualquiera, sea físico o psíquico.

2º.– Que en el presente proceso, el 24 de octubre de 2005, doña Sandra Altamirano Medina
denunció a su cónyuge don Mauricio Pérez Palacios, relatando que el día 22 de octubre de 2005,
alrededor de las 19:00 horas, al llegar a su domicilio, en circunstancias que el denunciado se
encontraba en el hogar con su hija de 8 años de edad, procedió a insultarla con palabras groseras,
menoscabándola en su calidad de mujer y madre, ofuscado por su poca estadía en el domicilio,
situación que se debe a su horario de trabajo.

En la audiencia respectiva, la denunciante agregó que las agresiones también han sido de
carácter físico, al tomarla por el pelo y las orejas, aunque no tiene lesiones, razón por la cual sólo
quiere alejarse del denunciado junto con su hija María Paz.

3º.– Que para probar los actos de violencia denunciados, la denunciante rindió la prueba reseñada
en los motivos 5º a 8º de la sentencia apelada, consistente en la siguiente: a) Certificado de
atención de urgencia en el Hospital Las Higueras de Talcahuano, de fecha 24 de octubre de 2005,
en el que consta el diagnóstico “Sin lesiones externas ; b) Testimonio de doña Marcela Arce
Cornejo, compañera de trabajo de la denunciante, quien expresa que sabe por los dichos de ésta,
que un día su marido la había tomado del pelo y la había empujado hacia una pared pero que no
sabe el día y hora en que habría sucedido lo que le contó, porque ella no lo presenció, sino que
sólo lo sabe por lo que la actora le contó.

4º.– Que sin perjuicio de la prueba rendida al efecto por la denunciante, el tribunal, de oficio,
ordenó la práctica de informe pericial psicológico de la denunciante, evacuado por la psicóloga
22
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Johanna Hidalgo Aedo, cuyo resultado aparece consignado en forma resumida, en el considerando
séptimo del fallo de primera instancia, basamento que también se da por reproducido, pericia que
hace una “Historia del problema sólo en base al relato de la propia denunciante, destacando un
episodio de violencia que ésta habría vivido alrededor de siete años atrás, cuando la hija
matrimonial tenía un año de edad; otro que habría ocurrido en septiembre de 2005, cuando la
denunciante le planteó separarse, ocasión en que el cónyuge reaccionó empujándola y
sacudiéndola para que ella entendiera que era imposible la separación, porque era incapaz de
hacer algo por sí sola; y el último, que habría ocurrido el 22 de octubre de 2005, que es el episodio
en que se funda la presente denuncia, efectuada el 24 del mismo mes y año.

Por su parte, la Consejera Técnica (de profesión sicóloga), presente en la audiencia, en lo


que interesa y refiriéndose a la actora opina que si bien no ha habido testigos presenciales, infiere
de lo que cuentan la testigo y la perito, que ésta ha sido victima de violencia, sugiriendo que se
mantenga la vida separada de las partes.

Sin embargo, y respecto de este último aspecto del informe de la Consejera Técnica, es
necesario tener presente que el valor de la prueba pericial debe ser determinada por el tribunal
según la idoneidad del perito, la objetividad y calidad de su informe y declaración, y su
concordancia con los otros medios de prueba, apreciado todo ello conforme a la sana crítica;

5º.– Que del análisis del informe pericial aparece que éste se funda en apreciaciones generales, en
expresiones vagas y genéricas, sin describir con certeza y precisión el o los hechos que configuran
la violencia, ni el tiempo concreto en que pudieren haber ocurrido.

6º.– Que apreciada la prueba aportada a la causa conforme a las reglas de la sana crítica, esto es,
según los principios de la lógica y las máximas de la experiencia, carece de consistencia para
acreditar la existencia de hechos reales constitutivos de maltrato que afecte la salud psíquica de la
denunciante, considerando que la lógica y la experiencia enseñan que el maltrato psíquico debe
traducirse en hechos precisos, concretos, determinados y ciertos, y no en generalizaciones o
simples conceptos genéricos;

7º.– Que se ha resuelto reiteradamente que en materia de violencia intrafamiliar, aun cuando se
aplicaran preferentemente las normas de enjuiciamiento civil, ello no elimina el principio penal de
inocencia, en cuanto se trata de normas sancionatorias de conductas, por lo que las decisiones
condenatorias deben basarse en el estricto mérito de las probanzas reunidas conforme a la ley y
apreciadas de acuerdo a la sana crítica, pero nunca sobre la base de meras suposiciones,
impresiones u otras consideraciones subjetivas.

8º.– Que por lo analizado en los motivos precedentes, no encontrándose fehacientemente


acreditados los hechos precisos y concretos que constituirían la violencia sicológica denunciada,
corresponde desestimar la denuncia por violencia intrafamiliar interpuesta por doña Sandra
Elizabeth Altamirano Medina en contra de don Mauricio Alonso Pérez Palacios, por lo que éste
debe ser absuelto.

23
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Por estas consideraciones y lo dispuesto en el artículo 5º de la Ley Nº 20.066 y 32 de la Ley Nº


19.968 sobre Tribunales de Familia, se revoca la sentencia apelada de fecha 6 de enero de dos mil
seis, dictada por la Juez del Juzgado de Familia de Talcahuano, señora Carmen Fuentealba Carrasco,
que acoge la denuncia interpuesta por doña Sandra Elizabeth Altamirano Medina en contra de don
Mauricio Alonso Pérez Palacios por actos de violencia intrafamiliar y se declara, en cambio, que se
rechaza dicha denuncia y, en consecuencia, se absuelve al denunciado del cargo de violencia
intrafamiliar que se le había imputado.

Regístrese y devuélvase.

Redacción del Ministro don Juan Alberto Rubilar Rivera.

Pronunciada por la Primera Sala de la Corte de Apelaciones de Concepción, integrada por los
Ministros señores Claudio Gutiérrez Garrido, Juan Rubilar Rivera y Jaime Solís Pino.

Rol Nº 265–2010.

7.- Corte de Apelaciones de Antofagasta, 19/08/2010, 97-2010


Marcela Cristina Palma Flores con Eduardo Samuel Yáñez Castillo

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Divorcio; acogido. Divorcio por culpa. Violación grave de los deberes y obligaciones que impone el
matrimonio. Causal de atentar contra la vida o malos tratamientos contra la integridad del cónyuge
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

o los hijos. Violencia intrafamiliar ejercida por uno de los cónyuges. Compensación económica;
acogida. Requisitos de la compensación económica. Obtención de título universitario. Actividad
estudiantil de la solicitante durante la convivencia con el demandado. Dedicación al cuidado de los
hijos constituye un obstáculo para el desarrollo total e íntegro.

Doctrina

I. El artículo 54 de la Ley de Matrimonio Civil dispone que el divorcio puede ser demandado por
uno de los cónyuges, por falta imputable al otro, siempre que constituye una violación grave de los
deberes y obligaciones que les impone el matrimonio, o de los deberes y obligaciones para con los
hijos, que torne intolerable la vida en común, agregando en su Nº 1 que concurre esta causal
cuando se incurre en atentado contra la vida o malos tratamientos graves contra la integridad física
o psíquica del cónyuge o de alguno de los hijos

En la especie, se configura esta causal desde que el cónyuge demandado, en primer lugar, ha
ejercido violencia intrafamiliar sobre su mujer –demandante– y, en segundo lugar, concurrió a las
inmediaciones del domicilio de ésta, transgrediendo una prohibición de acercamiento, para
insultarla y amenazarla a viva voz, lo que sin duda implica que la relación entre las partes se apartó
del cauce propio del matrimonio, en forma definitiva, actitudes que deben ser calificadas como
agresiones psíquicas en contra de la actora y de sus hijos, sin que pueda admitirse como excusa la
acusación de infidelidad aducida en contra de ella, pues, incluso de tener las pruebas sobre este
punto, tal agravio debió ser perseguido por los cauces legales correspondientes. Que el
demandado haya sido absuelto del delito de maltrato habitual no impide la concurrencia de la
causal de divorcio del artículo 54 Nº 1 de la Ley de Matrimonio Civil, porque el tipo penal exige
habitualidad en el ejercicio de la violencia física o psíquica, continuación en el tiempo que la causal
de divorcio en comento no exige (considerandos 2º a 5º)

II. La compensación económica tiene como requisitos: a) la dedicación al cuidado de los hijos o a
las labores propias del hogar común; b) la ausencia o reducción en la actividad remunerada en el
cónyuge beneficiario, esto es, que como consecuencia de lo anterior se ha visto impedida de
desarrollar una actividad remunerada durante el matrimonio o haberlo hecho en menor medida
de lo que quería o podía; y c) un menoscabo económico para lo cual debe seguirse los mismos
parámetros para fijar la cuantía de la compensación, señalados principalmente en el artículo 62 de
la Ley de Matrimonio Civil (considerando 8º)

La actividad estudiantil de la demandante de compensación económica durante la convivencia con


el demandado demuestra que ella no estuvo absolutamente impedida de desarrollar su vida
propia, llegando incluso a obtener un título universitario. No obstante, aunque se ostente un título
universitario, la experiencia indica que el hecho de haber criado hijos –en la especie, tres–
constituye una dedicación que significó un obstáculo para el desarrollo total e íntegro de la
persona, o por lo menos una tardanza, que a la hora de la desvinculación matrimonial merece una
compensación económica (considerando 11º)

25
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Para la determinación del monto de la compensación económica, entonces, el tribunal tiene en


cuenta que la solicitante se encuentra con un buen nivel de preparación para asumir labores
remuneradas, en una edad, 42 años, que le permite reemprender una vida independiente
(considerando 12º).

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 19947 Año 2004 Nueva Ley de Matrimonio Civil art 54 Nº 1; Ley N° 19947 Año 2004 Nueva
Ley de Matrimonio Civil art 61; Ley N° 19947 Año 2004 Nueva Ley de Matrimonio Civil art 62;

Ministros:

Alfonso Leppes Navarrete; Dinko Franulic Cetinic; Virginia Soublette Miranda

Texto completo de la Sentencia


Antofagasta, diecinueve de agosto del año dos mil diez.

VISTOS:

Se reproduce la sentencia en alzada, con excepción de los motivos décimo, undécimo y duodécimo
que se eliminan, y en su lugar se tiene presente:

PRIMERO: Que, el examen de los hechos consignados en los antecedentes acompañados por los
litigantes, más la testimonial y la declaración de parte rendida por ambos, permite fijar la
secuencia de la ocurrencia de aquellos, resultando:

a) El 8 de marzo del 2007, el demandado es formalizado ante el Juzgado de Garantía de Calama,


causa RIT: Nº 1731–2007, como autor del delito de lesiones graves en contexto de violencia
intrafamiliar, en grado de consumado, oportunidad en que se decretaron las siguientes medidas
cautelares: firma mensual en dependencias del Ministerio Público, prohibición de acercamiento a
la demandada, como víctima, a su familia, a su domicilio y a los establecimientos que se señalan en
el acta respectiva; y el abandono del hogar por parte del demandado, como imputado.

Esta causa termina el 11 de mayo del mismo año, por suspensión condicional del
procedimiento, por el período de un año, manteniéndose las cautelares antes señaladas, con la
salvedad que la firma será cada dos meses.

b) Causa F–65–2008, del Juzgado de Familia de Calama, por violencia intrafamiliar, promovida por
la actora, ante el incumplimiento de las medidas indicadas por parte del demandado, que dio curso
a la causa RIT: Nº 130–2009, ante el Juzgado de Garantía de la misma ciudad, por los delitos de
maltrato habitual y desacato, que fallada con fecha 6 de marzo del 2010, por el Tribunal Oral en lo
Penal de Calama, absolvió al demandado del primer delito, y lo condenó por el segundo,
concediéndole el beneficio de la remisión condicional.

26
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Los hechos de esta causa se originaron el 16 de mayo del 2008, cuando el demandado
llegó a las inmediaciones del domicilio de la demandante, en compañía de otras personas
reclamando a ésta una supuesta infidelidad con quienes procedió a insultarla, además de
amedrentar a la actora y a Julio Santander Godoy amigo de ésta, que se encontraba en el
domicilio.

El Tribunal de Juicio Oral, al analizar y valorar la prueba del Ministerio Público respecto del
delito de desacato atribuido al demandado, expresa que éste “haciendo concurrir a terceras
personas, además de carabineros, todo lo cual da cuenta de la especial actitud ofensiva y
desprecio por la resolución dictada, decretada precisamente para obtener la eficaz protección de la
víctima, ante posible agresión de su marido, lo que claramente, a juicio de este tribunal constituye
un quebrantamiento de ésta y no una mera desobediencia o incumplimiento por parte del
acusado, por cuanto, su actitud de acercarse y quedarse en las afueras del domicilio en el que
habita su cónyuge e hijos, pese a la existencia de la prohibición judicial, ciertamente constituye
además un peligro concreto para la integridad y seguridad individual de la víctima, pues ella misma
(Marcela Palma Flores) da cuenta que se le espetaban a viva voz insultos como “maraca , entre
otros, lo que objetivamente para cualquier persona que sufre una situación similar en su domicilio
o en las afueras de éste, es suficiente motivo para sentirse amedrentado y puesto en un riesgo
inminente su integridad física y desde luego psíquica… .

SEGUNDO: Que, la Ley Nº 19.947, en su artículo 54 señala que “El divorcio podrá ser demandado
por uno de los cónyuges, por falta imputable al otro, siempre que constituya una violación grave de
los deberes y obligaciones que les impone el matrimonio, o de los deberes y obligaciones para con
los hijos, que torne intolerable la vida en común , agregando en su Nº 1, que concurre esta causal
cuando se incurre en “Atentado contra la vida o malos tratamientos graves contra la integridad
física o psíquica del cónyuge o de alguno de los hijos .

TERCERO: Que, como puede advertirse, el atentado contra la vida o los malos tratamientos graves
que pueden afectar tanto la integridad física o psíquica del cónyuge o de sus hijos se ha verificado
plenamente en esta causa, conforme lo demuestra la secuencia de los hechos consignada en el
motivo primero, en cuanto a que las relaciones entre las partes, desde el mes de marzo del 2007,
por lo menos, se apartaron del cauce propio del matrimonio, y que este desvío se ha tornado
definitivo, conforme se encuentra patentizado en los sucesos del mes de mayo del 2008, a raíz de
los cuales se impuso al demandado una sentencia condenatoria por el delito de desacato, cuya
antesala lo mostró como una persona ofensiva frente al domicilio de su cónyuge y sus hijos,
presentes éstos, en una actitud que no puede menos que calificarse de agresión psíquica en contra
de la actora, y de sus vástagos, sin que puede admitir como excusa la acusación de infidelidad
aducida en contra de ella, pues, si aún cuando hubiese tenido pruebas sobre este punto, tal
agravio debió perseguirlo por los cauces legales correspondientes.

27
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

CUARTO: Que, si bien es cierto, en la causa RIT: 130–2009, el demandado fue absuelto del delito
de maltrato habitual, por el cual había sido acusado, ello no es óbice para estimar, de acuerdo con
los principios de la sana crítica, que el condenado incurrió en la causal del artículo 54 Nº 1 de la
Ley 19.947, conforme a los razonamientos ya explicitados, y además, porque en la referida causa
penal el condenado fue perseguido por el delito de maltrato habitual previsto en el artículo 14 de
la Ley de Violencia Intrafamiliar, Nº 20.066, donde la habitualidad en el ejercicio de la violencia
física o psíquica es un elemento del tipo, continuación en el tiempo que la causal de divorcio en
estudio no la exige.

QUINTO: Que, contribuye a formar convicción de la existencia de la referida causal de divorcio, el


despacho por parte del demandado de correos electrónicos informando de los hechos a diversas
personas, pues cualquier haya sido su obligación laboral o de otra índole, no puede desconocerse
que tal publicidad lesionaba psíquicamente no sólo la fama de su cónyuge y de su familia, sino que
de la propia, circunstancias todas que la lógica y la experiencia conducen a determinar que la vida
en común de las partes se ha tornado intolerable, debiéndose acoger la demanda de divorcio
culposo, deducida por la actora.

SEXTO: Que, en cuanto a la compensación económica de $40.000.000.– demandada por doña


Marcela Palma Flores, conforme lo dispone el artículo 61 de la Ley 19.947, tal pretensión
constituye un mecanismo de reparación de un menoscabo económico pasado, de la falta de
ingresos del cónyuge que dedicó sus esfuerzos al cuidado de los hijos y del hogar común, esto es,
se busca proteger al cónyuge más débil en los casos de nulidad, separación o divorcio.

SÉPTIMO: Que por su parte el artículo 62 del referido texto legal, establece que para la
determinación de la existencia del menoscabo económico y la cuantía de la compensación se
deberán considerar, especialmente, la duración del matrimonio y de la vida en común; la situación
patrimonial de ambos cónyuges; la buena o mala fe; la edad y el estado de salud del cónyuge
beneficiario; su situación en materia de beneficios provisionales y de salud; su cualificación
profesional y posibilidades de acceso al mercado laboral, y la colaboración que hubiere prestado a
las actividades lucrativas del otro cónyuge. Agrega, además, que si el divorcio se decretare en
virtud del artículo 54, el Juez podrá denegar la compensación económica que habría correspondido
al cónyuge que dio lugar a la causal o disminuir prudencialmente su monto.

OCTAVO: Que así, para su procedencia deben concurrir los siguientes supuestos: a) Dedicación al
cuidado de los hijos o a las labores propias del hogar común: b) Ausencia o reducción en la
actividad remunerada en el cónyuge beneficiario, esto es, que como consecuencia de lo anterior se
ha visto impedida de desarrollar una actividad remunerada durante el matrimonio o haberlo hecho
en menor medida de lo que quería o podía; y c) un menoscabo económico para lo cual debe
seguirse los mismos parámetros para fijar la cuantía de la compensación, considerando en especial
la duración del matrimonio y de la vida en común de los cónyuges; la situación patrimonial o
previsional, la edad y estado de salud, su cualificación profesional y posibilidades de acceso al
mercado laboral, ente otros, como se analizara precedentemente.

28
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

NOVENO: Que, en orden a verificar si concurren los requisitos para acceder a la compensación
perseguida por la actora, el examen de la documentación que pasa a examinarse señala lo
siguiente:

a) Oficio DAARC Nº 1437/2009, del 30 de noviembre del 2009, de la Universidad de Antofagasta,


señala que la demandante fue alumna regular de la carrera de Técnico Universitario en
Computación e Informática, a contar del primer semestre del 2003 y que obtuvo el título el 4 de
junio del 1997;

b) Informe de situación académica, extendido por la Universidad Católica del Norte, con fecha 9 de
diciembre del 2009, que señala que la demandante ingresó a la carrera de Contador Auditor–
Contador Público en marzo de 1990, que anuló en el primer semestre del mismo año;

c) Declaración jurada de fecha 18 de febrero del 2003, prestada por la actora ante Notario de
Calama, en la que expresa que no tiene incompatibilidad para ingresar al Poder Judicial, conforme
a exigencia del artículo 260 del Código Orgánico de Tribunales;

d) Curriculum vitae de la actora presentado a la Presidenta del Comité de Jueces, de El Loa, con
fecha 18 de febrero del 2003, donde individualiza a cuatro instituciones donde ha seguido estudios
superiores, entre los años 1987 y hasta la fecha del documento.

e) Certificado de fecha 4 de julio del 2008, extendido por el psicólogo Carlos Soto Zambra, que
acredita que la actora presenta un cuadro depresivo moderado a severo el cual se caracteriza por
manifestar la sintomatología propia de tal enfermedad, cansancio, desánimo, problemas de
concentración y de memoria, insomnio, desinterés y otros; y

f) Informe médico de fecha 28 de mayo del 2008, emanado del Dr. Marcelo Sanhueza Mirat,
psiquiatra, que da cuenta que la demandante se encuentra en tratamiento ambulatorio por haber
presentado anteriormente cuadro clínico de tipo depresivo mayor severo, originado a fines del año
2006.

DÉCIMO: Que, el examen y ponderación de estos documentos muestran que la actora durante el
tiempo de convivencia cursó estudios que le permitieron obtener el título de técnico universitario
en computación e informática, y que además intentó estudiar la carrera de contador auditor en
marzo del año 1990, es decir, transcurrido dos años desde la fecha de su matrimonio que fuera
celebrado el 28 de junio de 1988.

UNDÉCIMO: Que, conforme al mérito de estas probanzas, la actividad estudiantil de la


demandante durante la convivencia con el demandado demuestra que ella no estuvo
absolutamente impedida de desarrollar su vida propia, tanto es así que obtuvo un título
universitario que incluso la motivó para postular al Poder Judicial, sin que haya rendido prueba
contundente que permita presumir lo contrario.

En efecto, si bien la actora ostenta un título universitario, el hecho de haber criado tres
hijos, la experiencia indica que de alguna manera esa dedicación significó un obstáculo para el
29
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

desarrollo total e íntegro de su persona, o por lo menos una tardanza, que a la hora de la
desvinculación matrimonial merece una compensación económica y para lo cual debe considerarse
los supuestos ya comentados, en especial la situación patrimonial del demandado, que por los
antecedentes allegados a la causa está estrictamente ajustada a satisfacer sus necesidades y las de
su grupo familiar, conforme ilustran las liquidaciones de sus remuneraciones de sueldo remitidas
por su empleadora –Corporación Nacional del Cobre de Chile, División Codelco Norte–.

En cada una de estas liquidaciones se registra retención porcentual de sus


remuneraciones, a favor de sus hijos matrimoniales, regulada en la causa Rit. C–1731–2007, del
Juzgado de Familia de Calama, según se dejó constancia en la audiencia preparatoria celebrada de
la presente causa, que en los meses de junio a noviembre del año 2009 ascendieron a: $938.638.–,
$758.401.–, $808.238.–, $896.977.–, $751.917.– y $688485.–, respectivamente.

Los mismos documentos muestran que en los meses señalados, en el mismo orden, que el
total de los haberes del demandado ascendió a $2.542.613.–, $2.130.199.–, $2.257.004.–,
$2.586.376.–, $2.121.218.– y $1.980.207.–

DUODÉCIMO: Que conforme a lo razonado precedentemente y habiéndose acreditado la causal de


divorcio por culpa, de conformidad a lo dispuesto en los artículo 61 y siguientes de la Ley en
estudio, y apreciados los antecedentes de acuerdo a las reglas de la sana crítica, estos
sentenciadores estiman procedente la compensación económica en el monto que se determinará
en lo decisorio, teniendo en cuenta en esta regulación que la actora se encuentra con un buen
nivel de preparación para asumir labores remuneradas, en una edad –42 años– que le permite
reemprender una vida independiente.

Por estas consideraciones, lo dispuesto en los artículos 186 y siguientes del Código de
Procedimiento Civil, SE REVOCA sin costas, la sentencia de fecha doce de febrero del dos mil diez,
en su lugar SE DECLARA:

I.– Que se acoge la demanda de divorcio causado interpuesta por doña Marcela Cristina Palma
Flores en contra de don Eduardo Samuel Yáñez Castillo; y

II.– Que se acoge la demanda de compensación económica deducida por la actora, condenándose
a pagar al demandado la suma de doce ingresos mínimos incrementados para efectos
remuneracionales, a razón de un ingreso mínimo mensual, en doce cuotas mensuales y sucesivas,
pagaderas los cinco primeros días de cada mes, a partir del mes siguiente de la fecha en que quede
ejecutoriada esta sentencia.

Regístrese, comuníquese y archívese.

Redacción del Abogado Integrante señor Alfonso Leppes Navarrete.

30
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

No firma la Ministra Titular Sra. Virginia Soublette Miranda, no obstante haber concurrido a la vista
y al acuerdo de la causa por encontrarse con licencia médica.

Pronunciada por la Primera Sala integrada por los Ministros Sr. Dinko Franulic Cetinic, Sra. Virginia
Soublette Miranda y el Abogado Integrante Sr. Alfonso Leppes Navarrete. Autoriza la Secretaria
Titular Sra. Claudia Campusano Reinike.

Rol Nº 97–2010.

8.- Corte Suprema, 30/08/2010, 5334-2010


Patricia Cristina Torrejón Schellhorn con Adelmo Cortez González

Tipo: Recurso de Casación en el Fondo Resultado: Rechazado

Descriptor

Violencia intrafamiliar; concepto. Violencia intrafamiliar; presupuesto legales. Actos de violencia


intrafamiliar sin presencia de testigos. Denuncia por violencia intrafamiliar.

Doctrina

La violencia intrafamiliar está definida por la ley como todo maltrato que afecte la vida o la
integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una
relación de convivencia con él. En la especie, de la prueba rendida es posible establecer que
existen indicios de poderes desiguales en la relación entre las partes y abuso de poder,
característicos de la violencia intrafamiliar de tipo psicológico, sobre todo lo que dice relación con
el acoso telefónico a la denunciante. Del informe psicológico se ha podido señalar que el
denunciado tendría rasgos de descontrol de impulsos y actitud de insensibilidad y ciertos niveles
de agresividad verbal, y de la denunciante que vive situaciones de daños, resulta indispensable que

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

el denunciado se someta a un tratamiento terapéutico. Por ello, procede acoger la denuncia por
violencia intrafamiliar intentada en autos.

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Héctor Patricio Figueroa Serrano; Patricio Valdés Aldunate; Rosa Egnem Saldías; Rosa María Maggi
Ducommun; Urbano Marín Vallejo

Texto completo de la Sentencia


A once de noviembre de dos mil nueve.

Vistos, oído y considerando:

Primero: Objetos del juicio:

1. Violencia intrafamiliar: Que comparece Patricia Cristina Torrejón Schellhorn, cédula de identidad
Nº 10.841.060 4, domiciliada en calle Pedro Torres 1600, Ñuñoa, quien deduce denuncia por
violencia intrafamiliar en contra de su ex conviviente Adelmo Cortez González, cédula de identidad
Nº 8.311.564 5, domiciliado en Recoleta 3785, Recoleta, fundado en los siguientes antecedentes:

Indica que convivió con el demandado entre enero de 2005 y mayo de 2008, de la cual
nacieron dos hijos, Octavio Domingo y Martina Andrea, ambos de apellido Cortez Torrejón. Señala
que se encuentra separada de él, y desde la separación, el denunciado realiza amedrentamiento
velado al dejar armas de fuego, acechos, seguimientos, vigilancias y acoso hacia ella, seguido de
llamadas inquisitivas. El demandado porta habitualmente armas de fuego, cortantes y
contundentes que no oculta; toda esta situación la afectado en su salud mental gravemente.

32
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

El denunciado, solicita su rechazo por cuanto los supuestos actos son solo discusiones e
improperios.

Segundo: Que en audiencia preparatoria celebrada en la audiencia comparecieron ambas partes


junto a sus apoderados. Se procedió a determinar el objeto del juicio y los hechos a probar,
citándose a audiencia de juicio.

Tercero: Que en la audiencia de juicio celebrada en la causa, comparecieron ambas partes


debidamente representadas, declarándose iniciado el juicio, rindiéndose la prueba ofrecida en la
preparatoria:

Cuarto: Que la parte denunciante rindió la siguiente prueba:

I. Prueba documental: Fueron incorporados mediante su lectura resumida y previa autorización de


los solicitantes, los siguientes documentos:

Certificado de nacimiento de ambos hijos.

Certificado médico de 31 de agosto de 2009, extendido por el médico Mauricio Vergara González,
señala que actualmente ella vive de allegada en casa de sus padres, ex pareja la tiene amenazada y
ejerce violencia psicológica; se le dijo que lo denunciara porque es experto en artes marciales y
maneja armas, indicaciones, mientras no se den las condiciones necesarias de resguardo de todos
los miembros de la familia, es indispensable asegurar a la madre y a sus hijos prohibiendo el
acceso indiscriminado del padre a su espacio de desarrollo; se sugiere psicoterapia individual con
psicólogo.

2. Prueba testimonial, Blanca Eugenia Solar Zavala, cédula de identidad Nº 8.383.368 8, quien
expuso que conoce a la denunciante hace como 2 años, la conoció en una empresa y después se
hicieron muy amigas porque hicieron cursos de empresas y ventas, de 6:30 a 10:00, tiene 3 hijos la
testigo, la razón por la que declara es que ella tiene mucho miedo, porque su ex pareja la llamaba
constantemente cuando estaban en clases, ella siempre estaba con miedo, mirando hacia atrás
cuando terminaban el curso, cuando se juntaban temprano, ella estaba más tranquila; ella le
contaba que tenía mucho miedo, porque debe ser terrible sentirse acosada; las llamadas, ella
nunca le contestaba, pero los mensajes eran de “dónde estas? y cosas así; señala que está
declarando porque estima a Patricia.

Contrainterrogada, expone que no ha contado las llamadas, pero recibía varias llamadas,
recurrentes y a cada rato; le consta que las llamadas eran de él, porque ella le mostraba los
mensajes de voz, escuchó mensajes de voz, y veía los mensajes; estas llamadas las vio cuando
estaban en clases; esa llamadas eran de amenazas, porque si a uno la llaman varias veces, 15 o 20
veces, la llama la ex pareja, s como un acoso; siempre fueron varias llamadas, no puede decir
cuántas veces; esas llamadas, y los mensajes, ella siempre tenía miedo; la testigo tenia miedo por
ella.

33
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Tribunal, ellos estaban junto cuando los conoció; ellos se separaron este año porque ella se
lo contó; en junio de este año empezaron en junio o julio, las clases eran dos veces a la semana; no
en todas las clases percibió llamadas; y a veces en otras oportunidades; ellos tuvieron dos hijos,
sabe que los ve una vez a la semana, ellos son pequeños; le parece que no sabe si ella respondió
los llamados; ella vive actualmente con sus padres que la acogieron; ellos tuvieron juntos como
dos años juntos; 3. Exhibición de documentos: autorización para tener pistola, y autorización para
transportar armas.

Quinto: Que la parte denunciada rindió la siguiente prueba:

I. Prueba documental:

Constancia de carabineros de 8 de septiembre de 2009.

Copia de certificado de antecedentes del denunciado, sin antecedentes.

Informe psicológico de la denunciante, posee rasgos de personalidad en el rango normal, Informe


psicológico del denunciado, expone que posee rasgos de personalidad que podrían ser
compatibles con el artículo 5 de la ley Nº 20.066; 2. Prueba testimonial, Alexander Aaron
Seelenberger Farba, 9.289.058 9, expone que es alumno de artes marciales del denunciado; por
varios años; el tiene dos hijos, y no vive con su cónyuge; la relación que tiene con sus hijos es
bastante buena, a pesar; fue testigo desde que volvió desde estados unidos, de que alrededor de
la 1 de la tarde, lo llamaban para decirle que le habían cambiado la hora; el denunciado le ha
comentado, que la relación no ha sido muy buena en el último tiempo y siempre ha escuchado una
coerción de ella hacia el padre, porque ella tiene la tuición de los niños; él le comentó que tuvo
una reunión con los padres de ella y que ellos les pidieron perdón, porque es buen padre.

Contrainterrogado, expresa que tiene una relación con el denunciado que es su maestro,
que empezó como de maestro a discípulo, y después se fueron acercando; la naturaleza de la
relación, es más de amigo que de maestro; señala que no acompaña continuamente a nadie, ha
visto a la desempeña como dos o tres veces en su vida.

Karina Yael Furman Kain, 10.968.167 9, expone que conoce al denunciado este año, porque
ha escuchado de él desde que hace varios años porque su marido estudiaba con él; el denunciado
tiene domingos, el denunciado le habla de sus hijos constantemente; el es muy guaguatero; los
adora a sus hijos, y le gustaría hacer más cosas con él, y él se complica con eso; con la madre de los
niños no hay relación con ella; cuando va a visitar a los niños, la madre no está; él le ha comentado
de este juicio; y le ha comentado lo triste que está por esta; le comentó que los padres de ella, no
vinieron a la audiencia porque se le acercaron para pedirle perdón y que su madre estaba mal, y
que le habían pedido que no siguiera.

Contrainterrogada; expone no ha tenido contacto con la familia del denunciado, no conoce


a su padre, no ha ido a la casa donde viven sus hijos; no ha hablado con la ex pareja Sexto:
Consejera Técnica, opina que de la prueba rendida, se ha establecido que existen indicios de

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

poderes desiguales en la relación entre las partes, y abuso de poder que es características en la
violencia intrafamiliar, de tipo psicológico, sobre todo lo que dice relación con el acoso telefónico a
la denunciante; y del informe psicológico se ha podido señalar que el denunciado tendría rasgos de
descontrol de impulsos y actitud de insensibilidad y ciertos niveles de agresividad verbal, y de la
denunciante que vive situaciones de daños, resulta indispensable que el denunciado se someta a
una tratamiento terapéutico.

Séptimo: Alegatos de clausura; el denunciante, señala que hace pocos días hizo presente que el
denunciado no tiene domicilio; la denuncia formulada, se cumplen los requisitos exigidos por la ley
a fin de caracterizar la violencia intrafamiliar, en este caso, no se ha tenido controversia a cerca de
la existencia de convivencia, y de los hijos en común, existen informes consistentes generados por
su parte y la contraria, existe lesión o daño de la denunciante, cuya magnitud es irrelevante; los
hechos constitutivos de maltrato, consisten hechos de acoso; y la pregunta es si el acoso es un mal
trato o buen trato, y señala que las llamadas telefónicas constantes, a distintas horas, insistiendo
en ello, sí es maltrato constitutivo de maltrato intrafamiliar; las penas, que solicitan es que se
radicalicen algunas cautelares en tanto no se cumplan ciertas condiciones; por ejemplo que el
denunciado no. tiene domicilio conocido; tiene permiso de transporte de armas vencido de este
año; existe caducidad en materia de armas; es irrelevante el transporte del porte de un arma en
estos casos, cuando su víctima no tiene posibilidad alguna de defenderse; respecto de la
peligrosidad de él, es que estando en buenas condiciones de salud, ha cumplido las restricciones,
pero cuando ha hecho uso de alcohol, por lo que le solicita se le prohíba la tenencia y porte de
armas.

La demandada señala que analizando los argumentos de la demandante, señala que en su


denuncia, se señala amedrentamiento, llamadas inquisitivas, y ninguno de esos hechos han sido
probadas, sino que sólo en forma general, no amerita ninguna responsabilidad, no ha nada, no ha
fechas; los testigos que trajeron las partes, los de ella, no fueron asertivos,, a diferencia de los
testigos de su parte; los problemas los tiene con la madre de los niños y no con ellos, por ello se
puede interpretar como que no se preocupa de sus hijos, el podrá tener algunos rasgos de
narcisismo, o carácter fuerte, pero no existen patologías; no existe ningún antecedente para
estimar que existe violencia intrafamiliar; solicita se rechace la denuncia. No tiene ningún
inconveniente que se mantenga cautelares de no acercarse.

Séptimo: Que de la prueba rendida en la audiencia, valorada de acuerdo a las reglas de la sana
crítica. Esto es, de acuerdo a los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los
conocimientos científicamente afianzados, han quedado acreditados los siguientes hechos:

a) Que las partes mantuvieron una relación sentimental de convivencia, de la que nacieron dos
hijos.

b) Que en la actualidad, ambas partes se encuentran separados.

c) Que desde que se produjo la separación, el denunciado ha incurrido en conductas de acoso a la


denunciante, materializadas por las llamadas telefónicas constantes e insistentes a la actora.
35
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

d) Que la actora presenta un diagnóstico de Depresión Severa, en contexto de Separación de


pareja y violencia intrafamiliar.

e) Que la denunciante presenta un estado de estrés alto, compatible con la vulneración que
experimentan mujeres que han sufrido o sufren maltrato psicológico al interior de su relación de
convivencia.

f) Que el denunciado mantiene en su poder un arma de fuego, Para Ordnance, número de serie RL
6995, calibre 45, con número de permiso 3178014, y que tuvo permiso para transportarla hasta
enero de 2009.

g) Que el denunciado es profesor de artes marciales.

Octavo: Que en efecto, la testigo presentada por la actora, expone hechos presenciados
directamente por ella, en términos de observar las constantes llamadas telefónicas y mensajes de
texto que el denunciado formulaba a la denunciante. Por su parte, el certificado médico extendido
a la actora, por el médico Mauricio Vergara, da cuenta de la patología que afecta a la demandante
situando a la misma en un contexto de violencia intrafamiliar. Este diagnóstico es de alguna forma
refrendado por el informe psicológico a ella practicado por la psicóloga Fedora Thamar Álvarez, la
que indica en sus conclusiones que la denunciante no presenta patologías mentales, y existen
elementos suficientes para constatar un estado de estrés que subsiste pese a la terapia psicológica
que actualmente ella sigue y a la orden de alejamiento, circunstancia que es compatible con la
vulneración que siente ( sensación de acoso, temor a ser agredida y otros), que se advierten en
mujeres que sufren o han sufrido maltrato psicológico al interior de su relación de convivencia.

Noveno: Que también es un indicador cierto del temor que sufre la denunciante, el hecho real de
que el denunciado mantiene en su poder un arma de fuego, ya que las máximas de la experiencia,
nos indican que existe un temor real en personas que se encuentran vinculadas a otros que poseen
este tipo de armamento, en términos de que sean ocupados en su contra; así lo demuestra las
numerosas noticias que hablan de mujeres agredidas por sus parejas o ex parejas con armas de
todo tipo, temor que lamentablemente se ha instalado en el inconsciente colectivo.

Décimo: Que por otro lado, resulta necesario indicar que los testigos presentados por el
denunciado, expresan por el conocimiento obtenido por sus propios sentidos, que aquél es
profesor de artes marciales, que se trata de una persona normal, y que en el caso del primero, ha
sido una persona muy importante en su vida. Sin embargo, resulta claro que estos testigos no
tienen una relación diaria con el denunciado, como para asegurar que los actos denunciados se
realizan efectivamente o no; son más bien testigos de conducta del denunciado, por lo que no
generan convicción a esta magistrado acerca de la no ocurrencia de los hechos denunciados, sino
que más bien en la forma que el demandado se relaciona con sus estudiantes.

Décimo: Que cabe señalar, además, que el informe psicológico del demandado, practicado por la
psicóloga Fedora Thamar Álvarez Vega, indica en sus conclusiones que el evaluado posee rasgos de
personalidad que podrían ser compatibles con el artículo 5 de la ley Nº 20.066, sobre todo en lo
36
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

que dice relación con Violencia intrafamiliar de tipo psicológico. Indica el informe que los
antecedentes que indican que podría llegar al abuso psicológico, son un nivel elevado de rigidez
mental y emocional; actitud arrogante y descalificativa en relación a personas y/ o situaciones que
no merezcan su interés; nivel elevado de agresividad verbal en contra de su expareja.

Undécimo: Que el artículo 5 de la ley Nº 20.066, define a la violencia intrafamiliar, como todo
maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad
de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él.

Duodécimo: Queden la presente causa, a juicio de esta sentenciadora, se dan los presupuestos
exigidos en la ley, toda vez que estamos frente a una conducta de acoso a la denunciante,
materializada principalmente por las constantes llamadas telefónicas y de mensajes de texto, a
toda hora y en cualquier lugar, lo que si bien, por sí solo, no puede ser considerado maltrato, lo
cierto es que, los informes psicológicos de ambos, corroboran lo concluido, por cuanto tenemos a
una víctima, con daño y perfil de tal, y a un agresor, con indicadores psicológicos de posible
agresor.

Decimotercero: Que finalmente es importante señalar que el testigo del denunciado expresó que
las partes tenían conflictos porque no lo dejaban ver a sus hijos, y que en una ocasión presenció
cómo le decían telefónicamente que no podía ir a buscar a los hijos de ambos; que tal situación
podría indicar una disfunción familiar, pero ello no descarta la existencia de violencia intrafamiliar;
por el contrario, estima esta magistrado, ya que las herramientas de las máximas de la experiencia
y de la lógica así lo indican, que los actos de violencia intrafamiliar se generan al interior de la
familia, en muchas ocasiones sin la presencia de testigos, atendido la intimidad que se generan en
las mismas, y este orden de ideas, existe un círculo casi imposible de quebrar, ya que la violencia
generará roces en la forma de relacionarse con los hijos, o bien, estos roces generan la violencia
intrafamiliar, y comprender qué fue primero, resulta imposible de dilucidar en materias tan
delicadas y complejas como lo son las relaciones de familia.

Decimocuarto: Que por lo anteriormente expuesto, se concluye que los actos del denunciado son
constitutivos de violencia intrafamiliar y que el responsable de los mismo es el propio denunciado,
ya que se trata de llamadas y mensajes desde su celular, por cuanto esto no fue controvertido por
las partes, de modo tal, que se acogerá la denuncia según se dirá en lo resolutivo del fallo.

Y visto, además, lo dispuesto en los artículos 81 y siguientes de la ley Nº 19.968, y artículo


5 y siguientes de la ley Nº 20.0661, se resuelve:

I. Que se acoge la denuncia de violencia intrafamiliar interpuesta y se condena al denunciado


Adelmo Cortez González, cédula de identidad Nº 8.311.564 5, al pago de una multa de dos
Unidades Tributarias Mensuales a beneficio del Gobierno Regional de Santiago.

II. Se prohíbe al denunciado acercase a la denunciante por el término de un año a contar que la
presente sentencia cause ejecutoria.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

III. Se prohíbe el porte y tenencia del arma inscrita a nombre del denunciado, pistola Para
Ordnance, número de serie RL 6995, calibre 45, con número de permiso 3178014. Ofíciese a la
Dirección General de Movilización y se decreta su comiso, debiendo ser retirada por Carabineros
de Chile desde el lugar en el que se encuentre y remitida a los Arsenales de Guerra de la Dirección
de Movilización Nacional, IV. Se ordena la asistencia del denunciado a un programa terapéutico,
destinado a tratar su problemática en descontrol de impulsos y perfil de agresor en contexto de
violencia intrafamiliar, a ser desarrollado en el Centro clínico Terapéutico Templanza, ubicado en
José Miguel De La Barra 508, dpto. 5, Santiago. Fono: 6334510. Esta institución deberá informar al
Tribunal acerca del tratamiento sugerido, su inicio y término.

V. Que se condena en costas al denunciado.

VI. Ofíciese al Registro Civil para los fines pertinentes una vez que la presente sentencia se
encuentre ejecutoriada.

Las medidas decretadas lo serán por el término de un año a contar que la presente sentencia cause
ejecutoria.

Notifíquese a los apoderados de las partes por correo electrónico.

Anótese, regístrese, archívese, Dictada por don Karen Hoyuelos De Luca, Juez Titular del Primer
Juzgado de Familia de Santiago.

RIT: C F 2411 2009. RUEC: 09 2 0283253 6.

C.A. de Santiago Santiago, diecinueve de mayo de dos mil diez.

Vistos:

Atendido el mérito de los antecedentes, lo expuesto en estrados, y lo dispuesto en el Art. 67 y


siguientes de la ley Nº 19.968 de Tribunales de Familia, se confirma la sentencia apelada de fecha
once de noviembre de dos mil nueve, dictada por el 1º Juzgado de Familia de Santiago.

Regístrese y devuélvase.

Pronunciada por la Sexta Sala de esta Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago, presidida por el
Ministro señor Cornelio Villarroel Ramírez, conformada por la Ministro señora Dobra Lusic Nadal y
el abogado integrante señor Enrique Pérez Levetzow.

Rol Nº Familia 3326 2009.

Santiago, treinta de agosto de dos mil diez.

Vistos y teniendo presente:

38
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Primero: Que en conformidad con lo dispuesto en el artículo 782 del Código de Procedimiento
Civil, se ha ordenado dar cuenta del recurso de casación en el fondo deducido por el denunciado a
fojas 54.

Segundo: Que el recurso se asila en la infracción de los artículos 66 y 32 de la ley 19.968. Sostiene
el recurrente, en síntesis, que los sentenciadores incurrieron en un error de derecho al concluir
que cometió actos de violencia intrafamiliar, no siendo lógico que llamadas telefónicas puedan
constituir un atentado de esta naturaleza.

Tercero: Que el recurso no podrá prosperar, toda vez que conforme el artículo 767 del Código de
Procedimiento Civil la casación en el fondo se concede para invalidar sentencias que se hayan
pronunciado con infracción de ley que haya influido en lo dispositivo del fallo, esto es, que
contienen errores de derecho consistentes en una equivocada aplicación, interpretación o falta de
aplicación de aquellas normas destinadas a decidir la cuestión controvertida, lo que no se denuncia
en la especie, desde que el libelo se sustenta únicamente en el quebrantamiento de disposiciones
legales que no tienen dicho carácter.

Cuarto: Que lo razonado resulta suficiente para concluir que el recurso en análisis adolece de
manifiesta falta de fundamento, lo que conduce a su rechazo en esta etapa de su tramitación.

Por estas consideraciones, normas legales citadas se desestima el recurso de casación en el


fondo deducido a fojas 54, contra la sentencia de diecinueve de mayo del año en curso, escrita a
fojas 53.

Regístrese y devuélvanse, con su agregado.

Pronunciada por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señores Urbano
Marín V., Patricio Valdés A., señoras Rosa María Maggi D., Rosa Egnem S., y el Abogado Integrante
señor Patricio. Figueroa S. Santiago 30 de agosto de 2010.

Autoriza la Secretaria Subrogante de la Corte Suprema, señorita Ruby Vanesa Sáez Landaur.

En Santiago, a treinta de agosto de dos mil diez, notifiqué en Secretaria por el estado diario la
resolución precedente.

Rol Nº 5.334 10.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

9.- Corte de Apelaciones de San Miguel, 07/07/2010, 320-2010


Claudia Alejandra Bejares Bahamondes con Jaime Valentino Romero Navarrete

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Violencia Intrafamiliar; concurrencia. Delito de maltrato habitual; requisitos procedencia. Número


y proximidad de actos; cumplimiento criterios legales habitualidad. Remisión antecedentes al
Ministerio Público; procedencia y oportunidad procesal.

Doctrina

El marido acusado de violencia intrafamiliar es la primera vez que es denunciado y tampoco ha


sido antes detenido, procesado ni sentenciado por delito alguno y sólo con fecha 30 de mayo
recién pasado, contestó con insultos e improperios a un requerimiento de la mujer en que le
enrostraba su mal proceder con la familia y su falta de preocupación por ella y para tener trabajo
para sustentarla, no permiten, en este estado de la causa llegar a una convicción o presunción de
que se pudiese estar frente a una “violencia habitual” por parte del cónyuge denunciado y por ello,
y sin perjuicio de lo que pueda comprobarse durante la audiencia preparatoria e incluso la
audiencia de juicio (como prevé el artículo 90 de la ley 19.968), la existencia de un maltrato
habitual de parte del denunciado en cuya situación el tribunal de familia estaría en condiciones
inobjetables de proceder como lo ha hecho ahora, sin poseer los antecedentes necesarios al
efecto.(Considerando 5º sentencia Corte de Apelaciones)

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 19968 Año 2004 art 90; Ley N° 20066 Año 2005 art 14;

Ministros:

Ana María Arratia Valdebenito; Jaime Jara Miranda; José Ismael Contreras Pérez

40
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Texto completo de la Sentencia


San Miguel, siete de julio del dos mil diez.

VISTOS:

Ha recurrido en apelación el abogado don Julio Carvajal Díaz, de la Corporación de Asistencia


Judicial, en representación del denunciado don Jaime Valentino Romero Navarrete, en contra de la
resolución de 5 de mayo recién pasado, recaída en los autos RUC:1020148171–1 y RIT: F–614–
2010 del Primer Juzgado de Familia de San Miguel, sobre violencia intrafamiliar denunciado por
doña Claudia Alejandra Bejares Bahamondes y en que se declaró incompetente porque los hechos
denunciados constituirían delito de maltrato habitual y ordenó remitir estos antecedentes al
Ministerio Público Fiscalía Sur.

Se escucharon alegatos de parte del recurrente y en que ratificó su intervención,


solicitando la revocación de la resolución en alzada por ser improcedente la declaración de
incompetencia por no darse los requisitos legales ni haberse escuchado al denunciado.

Informando la Sra. Fiscal Judicial, con fecha 26 de mayo, fue de opinión revocar la resolución en
alzada, por los fundamentos que refiere.

Quedó la causa en acuerdo.

CONSIDERANDO:

PRIMERO: Que el mandatario del denunciado Jaime Valentino Romero Navarrete se ha alzado en
apelación en contra de la resolución de cinco de mayo del 2010 donde la Sra. Magistrada del
Primer Juzgado de Familia de San Miguel, en estos antecedentes sobre denuncia por violencia
intrafamiliar, efectuada por doña Claudia Alejandra Bejares Bahamondes en contra de su cónyuge
don Jaime Valentino Romero Navarrete, en audiencia preparatoria, se ha declarado incompetente,
ordenando remitir estos antecedentes al Ministerio Público, Fiscalía Sur, por estimar, conforme lo
expuesto por la denunciante y lo indicado por la Consejera Técnica, que los hechos denunciados
revisten en carácter de habituales en los términos del artículo 14 de la Ley 20.066 y por tanto,
pueden ser constitutivos de delito.

SEGUNDO: Que en su apelación y en estrados, el mandatario del denunciado ha pedido la


revocación de la señalada resolución, fundado en que no se escuchó al respecto a su defendido y
sólo se consideraron los dichos de la denunciante estimando los hechos que refirió como de
“maltrato habitual , no obstante que lo ocurrido son solamente discusiones de una pareja por

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

motivos económicos, debido a un cáncer que padece el denunciado y que afecta su situación
laboral y económica, careciendo de antecedentes penales y sin haber sido anteriormente
sancionado por violencia intrafamiliar.

TERCERO: Que de los antecedentes que proporciona esta causa respecto de la denuncia por
violencia intrafamiliar, está el Parte de Carabineros de fecha 30 de marzo de 2010 por denuncia de
doña Claudia Alejandra Bejares Bahamondes y en contra de su cónyuge Jaime Navarrete Romero.
Como “código delito se anota “ violencia intrafamiliar a mujer (lesiones psicológicas) y en rubro
“tipo de armas : “verbal . Como “secuencia del maltrato : “semanal . Además, responde
afirmativamente cuestionario sobre “ha tenido que salir de su casa por agresiones , “considera que
está en peligro y “el agresor le prohíbe o limita el contacto con la familia y/o amigos ; además, que
el agresor “ha amenazado con quitarse la vida , “ tiene antecedentes patológicos y psiquiátricos . Y
también que el denunciado “ no registra anteriores denuncias por violencia intrafamiliar y “no ha
sido detenido, procesado ni sentenciado por otros delitos . Termina señalando este parte que la
“relación conyugal terminó hace un mes por desinterés con la familia y la agresividad que
mantiene ; pero que este día por una discusión por lo anterior le respondió: “no te voy a pagar la
wea de teléfono ya que te pasay hablando, me day verguenza, eres fea, no me siento bien contigo ,
lo que la tiene afectada psicológicamente, no teniendo autoestima y manteniendo temor a que
pueda atentar con su vida o agresiones a sus hijos y hacia ella .

A su vez, en la audiencia preparatoria (del mismo día de la resolución en alzada), se deja


constancia que la mujer ratifica la denuncia y se contesta la denuncia (no se deja constancia de su
contenido) y que no reconoce hechos y participación.

CUARTO: Que de los antecedentes que lograron reunirse al momento de celebrarse la audiencia
preparatoria y la resolución apelada, se desprende que debido a problemas económicos de los
cónyuges y familia, la mujer pidió al marido (denunciado), el 30 de mayo de 2010, que se retirara
del hogar común acusándolo de “poca preocupación por los hijos y la irresponsabilidad de no
tener trabajo para poder sustentar la familia y este le respondió con insultos y con expresiones de
menosprecio que afectaron psicológicamente a la mujer.

QUINTO: Que de esta manera, apareciendo de los antecedentes, hasta ahora reunidos, que el
marido acusado de violencia intrafamiliar es la primera vez que es denunciado y tampoco ha sido
antes detenido, procesado ni sentenciado por delito alguno y sólo con fecha 30 de mayo recién
pasado, contestó con insultos e improperios a un requerimiento de la mujer en que le enrostraba
su mal proceder con la familia y su falta de preocupación por ella y para tener trabajo para
sustentarla, no permiten, en este estado de la causa llegar a una convicción o presunción de que se
pudiese estar frente a una “violencia habitual por parte del cónyuge denunciado y por ello, y sin
perjuicio de lo que pueda comprobarse durante la audiencia preparatoria e incluso la audiencia de
juicio (como prevé el artículo 90 de la ley 19.968), la existencia de un maltrato habitual de parte
del denunciado en cuya situación el tribunal de familia estaría en condiciones inobjetables de
proceder como lo ha hecho ahora, sin poseer los antecedentes necesarios al efecto.

42
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

SEXTO: Que de esta manera, estos sentenciadores se han hecho cargo y compartido la opinión de
la Sra. Fiscal Judicial, contenida en su informe de 26 de mayo último.

Y VISTO, además, lo dispuesto en los artículos 67 y 90 de la ley 19.968, se REVOCA la resolución


apelada de cinco de mayo del año dos mil diez en la parte que se declara incompetente para seguir
conociendo de estos antecedentes y ordena su remisión al Ministerio Público Fiscalía Sur y en su
lugar se declara que el Sr. Juez de Familia, deberá continuar con la tramitación de esta causa
debiendo celebrarse las audiencias preparatoria y de juicio y una vez afinadas, resolver lo
pertinente al respecto conforme al mérito de la prueba rendida.

Regístrese y comuníquese.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

10.- Corte de Apelaciones de San Miguel, 10/12/2010, 497-2010


Estado Procesal : Ejecutoriada, sin recurso interpuesto.

Natalia de Carmen Morales Pavez con Nelson Gabriel Capillay Salvo

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Denuncia de violencia intrafamiliar; rechazada. Hechos constitutivos de violencia intrafamiliar no


están tipificados. Análisis del modo relacional de la pareja y de su personalidad. Diferencias y
discusiones entre cónyuges. Matrimonio cuya relación se ha deteriorado. Circunstancia que no
alcanza a constituir violencia intrafamiliar.

Doctrina

Los hechos que pueden ser considerados como violencia intrafamiliar no se encuentran tipificados,
por lo que deben evaluarse conforme a la realidad de la vida en común de la pareja involucrada.
Por un lado, para estimar que un determinado hecho o situación constituye violencia intrafamiliar,
debe definirse primeramente si tal acción está fuera del natural estado o modo relacional de la
pareja en conflicto. Por otro, ha de considerarse la personalidad de los sujetos (considerandos 1º a
3º)

En la especie, las diferencias y discusiones producidas entre los cónyuges descritas en los medios
probatorios aportados al juicio, representan situaciones propias de un matrimonio que, por
diversas circunstancias, ha visto desmejorar su recíproca relación, sobre los cuales no existe
precisamente acuerdo y claridad. Lo anterior, no obstante, excede al ámbito del derecho
sancionador de conductas y, por tanto, no permite acoger la demanda de violencia intrafamiliar,
debiendo absolverse al denunciado (considerando 4º).

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Roberto Contreras Olivares;

Texto completo de la Sentencia

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

San Miguel, diez de diciembre de dos mil diez.

Vistos:

Se reproduce la sentencia en alzada con las siguientes modificaciones:

En el considerando Sexto, acápite quinto se eliminan las palabras “muchos de y se descarta,


asimismo, el acápite penúltimo y último del mismo motivo.

Y se tiene en su lugar y, además, presente:

Primero: Que es conveniente tener presente que los hechos que pueden ser considerados como
violencia intrafamiliar no se encuentran tipificados, por lo que deben evaluarse en conformidad a
la realidad de la vida en común de la pareja involucrada.

Segundo: Que, al respecto, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua define violencia como
cualidad de violento y, a su vez, violento, en su primera acepción, es estar fuera de su natural
estado, situación o modo. En consecuencia, para estimar que un determinado hecho o situación
constituye violencia intrafamiliar, debe definirse primeramente si tal acción está fuera del natural
estado o modo relacional de la pareja en conflicto.

Tercero: Que, desde otro punto de vista, ha de considerarse la personalidad de los sujetos al
resolver este tipo de materias, pues ella se integra por condiciones propias de su personalidad y
carácter.

Cuarto: Que en todo caso, y atendida la sucesión prolongada de actos descritos en el fallo de
primer grado, en que se producían diferencias y discusiones, y que se describen en los distintos
medios probatorios aportados al juicio, aquellos representan situaciones propias de un
matrimonio que, por diversas circunstancias, ha visto desmejorar su recíproca relación, sobre los
cuales no existe precisamente acuerdo y claridad. Todo lo anterior, no obstante, excede al ámbito
del derecho sancionador de conductas y, por lo tanto, corresponde enmendar la sentencia
impugnada y desechar la presencia de actos que constituyan violencia intrafamiliar, absolviendo al
denunciado de los cargos que fueron formulados en su contra.

Por estas consideraciones y de acuerdo, además, con lo dispuesto en el artículo 67 de la


Ley 19.968, de Tribunales de Familia y Ley 20.066, se revoca la sentencia apelada de dieciocho de
junio de dos mil diez, dictada en los autos RIT: F–174–2010 del 2º Juzgado de Familia de San
Miguel, que condena al denunciado a Nelson Gabriel Capillay Salvo y le impone una prohibición y,
en su lugar, se declara que se le absuelve de la denuncia formulada en su contra por Natalia de
Carmen Morales Pavez. (Regístrese y devuélvase. Redacción del Ministro Sr. Roberto Contreras Olivares. Nº
497–2010 fam)

11.- Corte Suprema, 07/09/2009, 4013-2009


Lilian Jeannette Sepúlveda Lagos con Miguel Angel Mancilla Vera y otra

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Tipo: Recurso de Casación en el Fondo Resultado: Acogido

Descriptor

Demanda de violencia intrafamiliar; condena. Violencia intrafamiliar; concepto. Vinculación que


exige la ley entre víctima y victimario. Denunciada que es conviviente del cónyuge de la
demandante. Imposibilidad de condenarla como autora de violencia intrafamiliar.

Doctrina

El concepto legal de violencia intrafamiliar guarda relación con situaciones de abuso de poder o
maltrato, físico o psicológico, de un miembro de la familia sobre otro, la que puede manifestarse
como maltrato físico, psicológico, sexual y económico. De este modo, la calidad de víctima y
victimario de este tipo de actos sólo puede darse respecto de personas que han tenido una
vinculación especial, marcada por una relación de familia asociada a una vida conyugal o de
convivencia y por el parentesco que la ley determina o por la circunstancia de encontrarse bajo el
cuidado de un integrante de un grupo familiar (considerando 4º, sentencia de casación)

En consecuencia, la conviviente del cónyuge de la demandante no puede ser condenada como


autora de violencia intrafamiliar, desde que no tiene una vinculación de la naturaleza que se
requiere con la afectada, es decir, no se encuentra en alguna de las hipótesis que contempla la ley
para estos efectos. Por el contrario, el cónyuge de la demandante –también denunciado y
condenado– sí tiene la calidad de ofensor para los efectos de que se trata (considerandos 5º y 6º,
sentencia de casación).

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Gabriela Pérez Paredes; Héctor Patricio Figueroa Serrano; Julio Torres Allú; Patricio Valdés
Aldunate; Rosa María Maggi Ducommun

Texto completo de la Sentencia


Pudahuel, veintiséis de agosto de dos mil ocho.

VISTOS Y TENIENDO PRESENTE:


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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

PRIMERO: Que con fecha 4 de agosto de 2008, comparece doña LILIAN JEANETTE SEPÚLVEDA
LAGOS, chilena, casada, no indica ocupación, cedula de identidad Nº 10.037.726–8, domiciliada en
Vargas Fontecilla Nº 4344, Quinta Normal, e interpone demanda en contra de don MIGUEL ÁNGEL
MANCILLA VERA, vigilante privado, Rut Nº 8.409.028–K, y doña LUZ VICENTA DEL CARMEN VARGAS
VALENZUELA, ambos domiciliados en Canadá Nº 4948, San Joaquín, quienes son su cónyuge y la
conviviente, respectivamente, por agredida sicológicamente, hostigándola, con demandas sin
fundamento, por teléfono, correo electrónico incluso con mensajes a sus jefes, descalificándola y
acusándola de mala funcionaria y corrupta.

SEGUNDO: Que el día veinte de agosto de 2008, se llevó a cabo la audiencia preparatoria, en que
la demandante ratifica su denuncia, y los demandados reconocen que los hechos denunciados son
efectivos, manifiesta que han incurrido en esas conductas porque la denunciante, hace mal uso de
su poder como funcionaria pública, que ejerce presiones indebidas y reconocen que están
equivocados y que no es la forma para solucionar los problemas familiares existentes entre las
partes.

Por estas consideraciones, y con el mérito de lo dispuesto por los artículos 1º, 8º Nº 18, 9 y
siguientes, 28 y siguientes, 38 y siguientes 6º, 81, 92, 100 y 101 de la Ley 19.968, y artículo 1º, 5º y
siguientes de la Ley 20.066, sobre violencia intrafamiliar, se resuelve:

I.– Que se acoge la demanda de violencia intrafamiliar interpuesta por doña LILIAN JEANNETTE
SEPULVEDA LAGOS en contra de don MIGUEL ANGEL MANSILLA VERA y doña LUZ VICENTA DEL
CARMEN VARGAS VALENZUELA.

II– Que se condena al denunciado al pago de una multa de DOS UNIDADES TRIBUTARIAS
MENSUALES, a beneficio del gobierno regional del domicilio de la denunciante, pago que deberá
acreditar dentro de los cinco días siguientes a la fecha de la notificación del presente fallo.

III.– Que, en forma accesoria se decretan las siguientes medidas contenidas en el artículo 9º de la
Ley Nº 20.066:

1.– Letra b) consistente en la prohibición de acercarse del denunciado a la victima o a su domicilio


o lugar de trabajo, por el término de 180 días, y

2.– Letra d) la asistencia obligatoria de la denunciante a Terapia Reparatoria al Centro Referencial


de Salud Salvador Allende y a los denunciados a Terapia de Rehabilitación del mismo Centro Salud.
Ofíciese.

IV.– Ejecutoriada la presente sentencia ofíciese Registro Civil para los efectos de lo previsto en el
artículo 12 de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar.

V.– Que, para el evento que los sentenciados incumplan alguna de las sanciones accesorias
decretadas precedentemente, se ordena expresamente su arresto inmediato por funcionarios de
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Carabineros o de la Policía de Investigaciones por el término de quince días, de conformidad a lo


señalado en el artículo 10 de la Ley de Violencia Intrafamiliar.

Anótese, regístrese, notifíquese y si no fuere apelada archívese.

DICTADA POR DOÑA MARIA ANGELICA ROSSO GAJARDO, JUEZ TITULAR DE FAMILIA DE PUDAHUEL.

Santiago, quince de diciembre de dos mil ocho.

Vistos:

Se confirma la sentencia apelada de fecha veintiséis de agosto del año en curso, dictada por el
Juzgado de Familia de Pudahuel, en los autos Rit F–2025–2008.

Acordado lo anterior con el voto en contra del Ministro Señor Gajardo, quien fue de parecer de
revocar la referida de sentencia, para lo cual tuvo en consideración lo siguiente:

PRIMERO: Que en conformidad al artículo 5º de la ley sobre Violencia Intrafamiliar, los actos que
pueden llegar a constituirla, consistentes en maltratos que afecten a la vida o integridad física o
síquica de alguna persona, deben provenir de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge, una
relación de convivencia o algún grado de parentesco de aquellos que esta norma menciona, lo que,
ciertamente, no ocurre respecto de Luz Vicenta Vargas Valenzuela, quien sería la conviviente del
cónyuge de la denunciante, lo que se constituye en razón suficiente para absolverla del cargo que a
su respecto se formulara.

SEGUNDO: Que como se dijo, el concepto de violencia intrafamiliar a que alude la norma antes
mencionada, dice relación con los maltratos que se produzcan entre quienes hayan estado unidos
por los referidos y que produzcan alguno de los efectos indicados, lo que en el presente caso no
acontece, puesto que si bien la conducta del denunciado Miguel Ángel Mancilla Vera, resulta
censurable si se considera que ha realizado actos con el evidente propósito de afectar la honra
funcionaria de la denunciante, esta conducta no es posible encuadrarla dentro de la figura legal en
comento, ya que trasciende el ámbito de la relación

Santiago, siete de septiembre de dos mil nueve.

Vistos:

En autos, RIT Nº F–2025–2008, RUC Nº 08–02–66929–9, del Juzgado de Familia de Pudahuel,


caratulados "Sepúlveda Lagos Lilian Jeanette con Mancilla Vera Miguel Ángel", por sentencia de
primer grado de veintiséis de agosto de dos mil ocho, de estos antecedentes, se acogió la denuncia
de violencia intrafamiliar interpuesta por la actora, en contra de su cónyuge don Miguel Ángel
Mansilla Vera y doña Luz Vicenta Del Carmen Vargas Valenzuela y, en consecuencia, se condena al
denunciado al pago de una multa de dos unidades tributarias mensuales, dentro de los cinco días
siguientes a la fecha de notificación del fallo. Asimismo, se decretan como medidas accesorias las
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

previstas en las letras b) y d) del artículo 9º de la Ley 20.066, esto es, la prohibición de acercarse el
denunciado a la víctima o a su domicilio o lugar de trabajo, por el término de 180 días y la
asistencia obligatoria de la denunciante y denunciados a terapia reparatoria y de rehabilitación
respectivamente, en los centros que se indican.

Se alzaron los denunciados y una de las salas de la Corte de Apelaciones de Santiago, por
fallo de quince de diciembre de dos mil ocho, que se lee a fojas 60, confirmó la sentencia apelada.

En contra de esta última sentencia, la parte de los denunciados dedujo recurso de casación
en el fondo, por haber sido dictada, a su juicio, con infracciones de ley que han influido en lo
dispositivo, pidiendo que se la invalide y se dicte la de reemplazo que indica.

Se trajeron estos autos en relación.

Considerando:

Primero: Que los recurrentes estiman vulnerados los artículos 5º de la ley 20.066 y 19 a 24 del
Código Civil, argumentando que los sentenciadores han realizado una interpretación incorrecta de
la norma sobre violencia intrafamiliar, puesto que han extendido su aplicación a un caso no
contemplado en la misma, al condenar a la denunciada Vargas, en circunstancias que ella, no tiene
vínculo jurídico alguno con la denunciante y su única relación con los hechos está dada por ser la
conviviente del denunciado; no contemplándose esta figura en ninguna de las hipótesis que
establece la ley. Por otro lado, cuestionan también la decisión de los sentenciadores en orden a
condenar a los denunciados, en circunstancias que no se encuentra acreditada la supuesta
violencia intrafamiliar que se les ha imputado y que en todo caso, los hechos materia de autos, no
dan cuenta de actos de esta naturaleza, desde que no dicen relación con el ámbito de protección
de las relaciones de familia.

Segundo: Que para una correcta resolución del asunto propuesto, cabe tener presente lo
siguiente:

1) Doña Lilian Jeanette Sepúlveda Lagos, formuló denuncia por violencia intrafamiliar en contra de
don Miguel Ángel Mancilla Vera, su cónyuge y de la actual conviviente de éste, doña Luz Vicenta
del Carmen Vargas Valenzuela, basada en que ellos la habrían agredido sicológicamente,
hostigándola, con demandas sin fundamento, por teléfono, correo electrónico y mensajes a sus
jefes, descalificándola y acusándola de mala funcionaria y corrupta.

2) Los denunciados, por su parte han reconocido los hechos y que la forma utilizada no es la
correcta para solucionar los problemas familiares existentes entre las partes, sosteniendo que la
denunciante hace mal uso de su poder como funcionaria pública, al ejercer presiones indebidas.

Tercero: Que la Ley Nº 20.066, en su artículo 5º prescribe: "Violencia intrafamiliar. Será constitutivo
de violencia intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o integridad física o psíquica de quien
tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él; o sea

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

pariente por consanguinidad o por afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer
grado inclusive, del ofensor o de su cónyuge o de su actual conviviente.

También habrá violencia intrafamiliar cuando la conducta referida en el inciso precedente


ocurra entre los padres de un hijo común, o recaiga sobre persona menor de edad o discapacitada
que se encuentre bajo el cuidado o dependencia de cualesquiera de los integrantes del grupo
familiar."

Cuarto: Que el concepto de violencia intrafamiliar dice relación con situaciones de abuso de poder
o maltrato, físico o psíquico, de un miembro de la familia sobre otro, la que puede manifestarse
como maltrato físico, psicológico, sexual y económico. En este contexto puede concluirse que la
calidad de víctima y de victimarios de este tipo de actos, sólo puede darse respecto de personas
que han tenido una vinculación especial, marcada por una relación de familia asociada a una vida
conyugal o de convivencia y por el parentesco que la ley determina o por la circunstancia de
encontrarse bajo el cuidado de un integrante de un grupo familiar.

Quinto: Que así las cosas, la conducta atribuida a la denunciada no puede ser calificada como un
acto de violencia intrafamiliar asignándosele a su respecto, la calidad de victimaria, junto con el
cónyuge de la denunciante, actual conviviente de la primera, desde que la misma no tiene una
vinculación de la naturaleza que se requiere, conforme se ha señalado en el motivo precedente
con la afectada, no encontrándose en ninguna de las hipótesis que contempla la ley para estos
efectos.

Sexto: Que la situación del denunciado es distinta, puesto que el mismo es cónyuge de la
denunciante por lo que puede tener la calidad de ofensor para los efectos de que se trata y, en lo
concerniente a la conducta que se le atribuye, la que se ha tenido por establecida en el fallo
impugnado, lo cierto es que ella tiene relación con situaciones o problemáticas derivadas de la
vinculación que ambos han tenido, manifestándose en concreto en actos de amenaza y
descalificaciones que claramente afectan a la denunciante en el plano psicológico, al tener fuerte
implicancia en el ámbito laboral en el que la misma se desarrolla.

Séptimo: Que por otro lado, cabe señalar que las alegaciones que se formulan en su libelo, en
cuanto se sostiene que no se encuentran acreditados los hechos denunciados, pretenden, en
definitiva, una modificación de los presupuestos fácticos asentados por los jueces del fondo, en
uso de sus facultades privativas, cuestión que como se ha señalado reiteradamente por esta corte,
sólo puede ser revisado por esta vía, si se denuncia y se constata vulneración a las reglas
reguladoras de la prueba, lo que no ha acontecido.

Octavo: Que así las cosas, se concluye que los sentenciadores han incurrido en error de derecho, al
haber acogido la denuncia deducida en contra de doña Luz Vargas Valenzuela, pues tal decisión se
sustenta en una interpretación errada del artículo 5º de la Ley 20.066, haciendo extensiva su
aplicación a un caso no previsto en la norma. Sin embargo, tal falta no se observa, en relación a la
condena impuesta al denunciado, ya que en dicho aspecto, el fallo impugnado se ajusta a derecho.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Noveno: Que, conforme a lo razonado, el recurso intentado deberá ser acogido, sólo en relación al
yerro señalado en el motivo precedente.

Por estas consideraciones y de acuerdo con lo previsto en los artículos 764, 765, 766, 768,
772, 785 del Código de Procedimiento Civil, se acoge, sin costas, el recurso de casación en el fondo
deducido a fojas 76, contra la sentencia de quince de diciembre de dos mil ocho, escrita a fojas 60,
la que se invalida y reemplaza por la que se dicta separadamente a continuación, sin nueva vista.

Redacción a cargo del Ministro señor Julio Torres Allú.

Regístrese.

Pronunciada por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señor Patricio
Valdés A., señora Gabriela Pérez P., señora Rosa María Maggi D., Ministro Suplente señor Julio
Torres A., y el Abogado Integrante señor Patricio Figueroa S. No firma la Ministra señora Pérez, no
obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, por estar con licencia médica.
Santiago, 07 de septiembre de 2009.

Autoriza la Secretaria Subrogante de la Corte Suprema, señora Carola Herrera Brummer.

Nº 4.013–09.

Santiago, siete de septiembre de dos mil nueve.

En cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 785 del Código de Procedimiento Civil, se dicta la


sentencia de reemplazo que sigue.

Vistos:

Se reproduce la sentencia en alzada.

Y teniendo, además, presente:

Los motivos segundo a sexto, inclusive, del fallo de invalidación que precede, los que para
estos efectos se tienen por expresamente reproducidos.

Por estas consideraciones, se revoca la sentencia en alzada de veintiséis de agosto de dos


mil ocho, escrita a fojas 15, de estos antecedentes, en cuanto por ella se acogió el denuncio en
contra de doña Luz Vicenta del Carmen Vargas Valenzuela y, se declara, en cambio, que es absuelta
de los hechos que allí se le atribuyen y, en consecuencia, se deja sin efecto la medida de la letra d)
del artículo 9º de la Ley Nº 20.066, dispuesta sobre la misma.

Se confirma, en lo demás apelado, el referido el fallo.


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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Redacción a cargo del Ministro señor Julio Torres Allú.

Regístrese y devuélvase con su agregado.

Pronunciada por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señor Patricio
Valdés A., señora Gabriela Pérez P., señora Rosa María Maggi D., Ministro Suplente señor Julio
Torres A., y el Abogado Integrante señor Patricio Figueroa S. No firma la Ministra señora Pérez, no
obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, por estar con licencia médica.
Santiago, 07 de septiembre de 2009.

12.- Corte de Apelaciones de Puerto Montt, 31/08/2009, 115-2009


Roberto Francisco Bohle Loebel y otros con Roberto Bohle Bittner y otro

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Demanda de violencia intrafamiliar; acogida. Violencia intrafamiliar de carácter psicológico.


Maltrato infantil. Violencia pasiva. Manipulación de objetos u animales con el fin de lograr temor
en la víctima.

Doctrina

Pueden constituir actos de violencia intrafamiliar aquellos que con ocasión de conductas humanas,
manipulen objetos u animales, con el fin de lograr en la persona de la víctima un miedo, temor,
amenaza y sentimientos de inseguridad, insatisfacción o angustias. Se trata, siendo los afectados
menores de edad, de un tipo de violencia de maltrato infantil denominada “violencia pasiva”, en la
cual los niños son testigos de violencia, ya que el daño que sufren es a nivel psicológico y no se les
daña directamente sino en forma indirecta (considerandos 2º y 3º)

Acreditado, entonces, que los menores hijos de los denunciantes han sufrido alteraciones de
conducta, que han visto deteriorada su salud mental y han sufrido en su calidad de niños, la

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

carencia de actos de recreación propios de su edad al verse impedidos de hacer una vida normal
en los sectores exteriores de su residencia, y que dichos actos han sido ocasionados por conductas
causadas en especial por el denunciado, quien es abuelo de los menores y su vecino, por sí o a
través de la manipulación de animales y utilizando una escopeta, ello constituye en su integridad
actos propios de violencia intrafamiliar de aquellos de carácter psicológico reiterados en el tiempo
y que han provocado un menoscabo psíquico a los demandantes (considerandos 5º, 7º y 10º).

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Jorge Ebensperger Brito; Leopoldo Vera Muñoz; Luis Mansilla Miranda

Texto completo de la Sentencia


Puerto Montt, treinta y uno de agosto del dos mil nueve.

VISTOS:

Se reproduce la sentencia en alzada, a excepción de los considerando décimo a decimotercero, que


se eliminan:

Y SE TIENE, EN SU LUGAR ADEMÁS, PRESENTE:

Primero.– Que, el articulo 32 de la ley 19.968, dispone con relación a la valoración de la prueba de
esta materia “no podrán contradecir los principios de la lógica, las máximas de la experiencias y los
conocimientos científicamente afianzados .

Segundo: Que, conforme a lo razonado en el considerando noveno, pueden constituir a juicio de


esta Corte, actos de violencia intrafamiliar aquellos que con ocasión de conductas humanas
manipulen objetos u animales, con el fin de lograr en la persona de la víctima, un miedo, temor,
amenaza y sentimientos de inseguridad, insatisfacción o angustias.

Tercero: Que, claramente las desavenencias producidas entre las partes y el comportamiento que
ha manifestado don Roberto Bohle Bitner durante el año 2008, ha producido graves secuelas en su
nieta doña Michelle B.B., como da cuenta la psicóloga doña Jessica González Silva, en su calidad de
perito, al evacuar su Informe Pericial realizado en mayo del 2009, y expresa que se entrevistó y
53
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

analizó la situación psicológica de la menor, concluyendo que “Michelle la menor hoy presenta
terror nocturno, ansiedad, e irritabilidad en el hogar, principalmente dolores de estómago, cefaleas
constantes y taquicardia, permanente situación que obedece a trastornos ansiosos producto de la
alerta y hostigamiento permanente que tiene la familia. En el colegio Michelle presenta vómitos
que han alterado otras áreas de la vida de la menor“, siendo a juicio de la Doctrina, un tipo de
violencia de maltrato infantil, denominada “violencia pasiva, en la cual “los niños son testigos de
violencia, ya que el daño que sufren es a nivel psicológico y no se les daña directamente sino en
forma indirecta. (Violencia intrafamiliar. Ximena Santa Cruz Bolívar, Psicóloga de la Universidad de
Chile).

Cuarto: Que, conforme a la prueba rendida por los denunciantes, y en especial, el testimonio de
doña Jessica González Silva en su calidad de Perito Psicóloga señala que “trata a los hijos de las
partes desde el año 2008 y concluye y da cuenta de diferentes trastornos emocionales del grupo
familiar “atribuyéndolo a la conflictiva vivida con sus vecinos ; y que unido a los testimonios de
Nancy González Ortega, Ana Violeta Muñoz Rodríguez Nancy Bohle Barría y Nery Angulo González,
quienes en síntesis declaran que la niña pequeña Michelle no quiere salir fuera a jugar porque
tiene miedo, le da miedo el perro; luego se señala, que no hay una buena relación con el abuelo y
la tía, y refiere que a su abuelo lo sindican como “un hombre malo que maltrata a las mascotas , y
se señala que el abuelo el año pasado al llegar atrasada a una fiesta de Halloween a su casa,
comentan los menores que “se habían tenido que esconder en el invernadero porque el abuelo
estaba disparando con una escopeta; también se señala que tuvo una mascota que un día se
perdió y ella la buscó como dos días, y que un día el abuelo le tiró el perro muerto a sus pies
diciéndole “aquí está tu perro , y finalmente se señala que desde su casa –declara la última
testigo– se escuchan tiros de escopeta, y sabe que lo hace don Roberto Bohle.

Quinto: Que, los hechos consignados precedentemente, son a juicio de este Tribunal, constitutivos
de actos de violencia intrafamiliar de aquellos de carácter psicológicos, que recaen sobre una
persona menor de edad a que se refiere el articulo 5º de la ley 20.066, al tratarse de hechos ciertos
y probados, y que no aparecen desvirtuados por los demandados, habiéndose cumplido con el
objeto del juicio, el cual era, de determinar si doña Karen Andrea Bohle Loebel y don Roberto
Bohle Bittner han incurrido en hechos de violencia intrafamiliar en contra de la familia Bohle
Barría, y en consecuencia se han acreditado los hechos a probar, fijados en la audiencia
preparatoria de fecha 6 de mayo del 2009.

Sexto: Que, corrobora lo anterior los documentos acompañados por los denunciantes signados con
las letras a) a la letra m), individualizado en el considerando sexto de la sentencia en alzada.

Séptimo: Que, los hechos que se han enunciados en los considerando anteriores, acreditan que los
menores hijos de los denunciantes, Roberto y Michelle de 12 y 6 años respectivamente, han
sufrido alteraciones de conducta, han visto deteriorada su salud mental y han sufrido en su calidad
de niños, la carencia de actos de recreación propios de su edad al verse impedidos de hacer una
vida normal en los sectores exteriores de su residencia, y que dichos actos, han sido ocasionados
por conductas causadas en especial, por el denunciado Roberto Bohle Bittner, por si o a través de
54
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

manipulación de animales y utilizando una escopeta, lo cual, constituyen en su conjunto e


integridad actos propios de violencia intrafamiliar.

Octavo: Que, la prueba rendida por los denunciantes y reseñada anteriormente, resulta
insuficiente para acreditar su participación en los hechos de violencia denunciado de doña Karen
Andrea Bohle Loebel, razón por la cual será absuelta.

Noveno: Que, por su parte, la prueba rendida por los denunciados no han permitido formar
convicción a este Tribunal de la inocencia del denunciado Roberto Bohle Bittner.

Décimo: Que, la conducta desplegada por el denunciado Roberto Bohle Bittner, implica una
violencia psicológica reiterada en el tiempo, en el año 2008, lo que ha provocado un menoscabo
psíquico a los demandantes y en especial a la hija menor de estos, Michelle B.B.

Undécimo: Que, en razón de los fundamentos anteriores, y lo señalado en el considerando tercero


del fallo en alzada, no cabe sino acoger la denuncia de violencia intrafamiliar, en contra de don
Roberto Bohle Bittner.

Y visto, lo dispuesto en los artículo 5º y siguientes de la ley Nº 20.066, de Violencia Intrafamiliar y


artículo 81 y siguiente de la Ley de Tribunales de Familia se declara:

a) Que, se revoca la sentencia definitiva dictada con fecha 10 de junio del 2009, y en consecuencia,
se acoge la demanda de violencia intrafamiliar interpuesta por doña Nancy del Carmen Barría
Vargas y Roberto Francisco Bohle Loebel por sí y por sus hijos menores Roberto y Michelle B.B., ya
individualizados, en contra de don Roberto Bohle Bittner, por los actos de violencia intrafamiliar
que tuvieron lugar en el Fundo El Roble, hijuela 2 de la comuna de Llanquihue, en el año 2008, y se
condena al denunciado al pago de una multa ascendente a 2 unidades tributarias mensuales a
beneficio del Gobierno Regional de Los Lagos, para ser destinada al Centro de Atención de Víctimas
de Violencia Intrafamiliar de la Región, y debiendo el condenado acreditar el pago de la multa
dentro de los cinco días siguientes a la fecha de notificación de esta sentencia y en caso de
incumplimiento, remítase los antecedentes al Ministerio Publico, conforme a lo dispuesto en el
articulo 240 del Código de Procedimiento Civil.

b) Que, se aplica al denunciado don Roberto Bohle Bittner la medida accesoria consistente en la
prohibición de acercarse a los denunciantes y a sus hijos, o al domicilio de las víctimas o al lugar de
sus trabajos, por el lapso de un año contado desde la notificación de esta sentencia definitiva.

c) Que, se absuelve de la acusación de violencia intrafamiliar a doña Karen Andrea Bohle Loebel.

d) Que, el denunciado deberá pagar las costas del juicio.

Ofíciese al Registro Civil para que se practique la inscripción de la sentencia.

Acordada con el voto en contra del Ministro don Leopoldo Vera Muñoz quien estuvo por confirmar
la sentencia definitiva de primera instancia en todas sus partes.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

REGÍSTRESE Y DEVUÉLVASE.

Redacción del Abogado Integrante don Luis A. Mansilla Miranda y del voto disidente su autor.

Pronunciada por los Ministros don Jorge Ebensperger Brito, Leopoldo Vera y el Abogado Integrante
don Luis A. Mansilla Miranda.

ROL Corte: 115–2009.

13.- Corte de Apelaciones de Valdivia, 30/06/2009, 273-2009


María Carolina Prado Mendoza con Alberto Galilea Sola

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido

Descriptor

Medidas cautelares; procedimiento de familia. Examen admisibilidad juez causa; contenido.


Contenidos de fondo; etapa procesal. Ley Violencia intrafamiliar; objeto. Calificación de riesgo;
oportunidad procesal.

Doctrina

El Juez de la causa ha debido admitir a tramitación la medida cautelar solicitada, con la mera
constatación de la competencia que le atañe, sin que en esta etapa procesal pueda pronunciarse
sobre aspectos que dicen relación con el fondo, toda vez que escapan al ámbito del examen de
admisibilidad, máxime si es el propio juez quién debe determinar la tramitación que se le dará, y es
en ese estadio procesal en el que debe fijar la calificación jurídica, la necesidad de cautela y su
procedencia teniendo en consideración las circunstancias fácticas

Además, el artículo 1° de la Ley 20.066 que fija el objeto de la Ley de Violencia Intrafamiliar indica
entre ellos “otorgar protección a las víctimas de la misma” y en tal sentido se debe concordar con
lo dispuesto en el artículo 2 del mismo cuerpo legal que señala “Es deber del estado adoptar las
medidas conducentes para garantizar la vida, la integridad personal y seguridad de los miembros
de la familia”. Por ende, no resulta necesaria la calificación de riesgo del artículo 7 de la Ley N°
20.066, toda vez que la medida cautelar solicitada se encuentra situada en el contexto de una
situación de maltrato habitual, no pudiendo presumirse que ha desaparecido el peligro inminente
para la víctima, como lo señala la Juez de la causa, toda vez que los hechos constitutivos de
violencia intrafamiliar por sí mismos fuerzan la adopción de las medidas pertinentes para asegurar
la protección de la víctima como señala el artículo 14 de la mencionada ley en relación con el

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

artículo 92 de la Ley de Tribunales de Familia.(Considerando 6º, 7º y 8º sentencia Corte de


Apelaciones)

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 19968 Año 2004 art 81; Ley N° 19968 Año 2004 art 92; Ley N° 20066 Año 2005 art 1; Ley
N° 20066 Año 2005 art 14; Ley N° 20066 Año 2005 art 2; Ley N° 20066 Año 2005 art 7;

Ministros:

Ada Gajardo Pérez; Juan Ignacio Correa Rosado; Ruby Alvear Miranda

Texto completo de la Sentencia


Valdivia, treinta de junio de dos mil nueve.

VISTOS:

De la sentencia en alzada se reproduce únicamente su fundamento Primero.

Y TENIENDO, ADEMÁS, Y EN SU LUGAR PRESENTE:

PRIMERO: Que el artículo 81 de la ley 19.968 dispone que corresponderá el conocimiento de los
conflictos a que dé origen la comisión de actos de violencia intrafamiliar, regulados en la ley
20.066, al juzgado de familia dentro de cuyo territorio jurisdiccional tenga residencia o domicilio el
afectado» situación que debe entenderse en concordancia con lo dispuesto en el artículo 8 N° 18
del mismo cuerpo legal, que fija la competencia de los Tribunales de familia.

SEGUNDO: Que al tenor de las normas precitadas, resulta claro establecer que es la Judicatura de
familia, el ente jurisdiccional que debe solucionar los conflictos derivados de situaciones de
violencia intrafamiliar.

TERCERO: Que, sin perjuicio de lo expuesto, atendida la naturaleza de los hechos que se
investigaron por el Ministerio Público, cuyo conocimiento correspondía al respectivo Juez de
garantía, por remisión expresa del artículo 14 de la Ley N° 20.066., hechos respecto de los cuales
se procedió conforme a una salida alternativa, esto es, suspensión condicional del procedimiento,
la que de acuerdo al propio texto normativo no pone término al procedimiento, sino que fija
condiciones a cumplir de aquellas enumeradas en el artículo 9 y fija un plazo para su
cumplimiento, y de acuerdo al artículo 240 del Código procesal penal: “ La suspensión condicional
del procedimiento no extingue las acciones civiles de la víctima o de terceros . “…transcurrido el
plazo fijado de conformidad al artículo 237, inciso quinto, sin que la suspensión fuere revocada, se
extinguirá la acción penal, debiendo el tribunal dictar de oficio o a petición de parte el
sobreseimiento definitivo. .

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

CUARTO: Que en el tema que nos ocupa, el artículo 92 de la ley 19,968 ha previsto una serie de
medidas cautelares de protección de la víctima, al grupo familiar y en relación a su subsistencia
económica e integridad patrimonial, y al efecto señala el numeral 2. Asegurar la entrega material
de los efectos personales de la víctima que optare por no regresar al hogar común.

QUINTO: Que de ésta forma se ha determinado el espectro jurídico en que debe situarse la
petición del recurrente, esto es, una causa por hechos que constituyen violencia intrafamiliar, cuyo
procedimiento penal se encuentra suspendido, sin que ello implique que la víctima quede
desprovista de protección, pudiendo solicitar las medidas que estime pertinentes, las que quedan
entregadas al conocimiento de los Tribunales de Familia de acuerdo a lo precisado en el
considerando primero y segundo.

SEXTO: Que en consecuencia, el Juez de la causa ha debido admitir a tramitación la medida


cautelar solicitada, con la mera constatación de la competencia que le atañe, sin que en esta etapa
procesal pueda pronunciarse sobre aspectos que dicen relación con el fondo de lo que se discutirá,
toda vez que escapan al ámbito de examen de admisibilidad, máxime si es el propio juez quién
debe determinar la tramitación que se le dará, sea resolviendo de plano o con audiencia de la
parte, y es en ese estadio procesal en el que debe cuantificar, ponderar y fijar la calificación
jurídica, la necesidad de cautela y su procedencia teniendo en consideración las circunstancias
fácticas del caso.

SÉPTIMO: Que resulta fundamental, señalar que el artículo 1° de la Ley 20.066 que fija el objeto de
la Ley de Violencia Intrafamiliar indica entre ellos “otorgar protección a las víctimas de la misma y
en tal sentido se debe concordar con lo dispuesto en el artículo 2 del mismo cuerpo legal que
señala “Es deber del estado adoptar las medidas conducentes para garantizar la vida, la integridad
personal y seguridad de los miembros de la familia

OCTAVO: Que por ende, no resulta necesaria la calificación de riesgo del artículo 7 de la Ley N°
20.066., toda vez que la medida cautelar solicitada se encuentra situada en el contexto de una
situación de maltrato habitual, no pudiendo presumirse que ha desaparecido el peligro inminente
para la víctima, como lo señala la Juez de la causa, todas vez que los hechos constitutivos de
violencia intrafamiliar por sí mismos fuerzan la adopción de las medidas pertinentes para asegurar
la protección de la víctima como señala el artículo 14 de la mencionada ley en relación con el
artículo 92 de la Ley de Tribunales de Familia

NOVENO: Que en cuanto a la alegación del recurrente por haber sido condenado en costas, se
estará a lo dispuesto en el artículo 11 de la Ley N° 20.066.

DÉCIMO: Que de éste modo, resultando un principio fundamental del estado de derecho la
inexcusabilidad y el deber protector del estado en materias de familia, procede acoger el recurso
deducido con fecha 15 de mayo de 2009.

En mérito de lo expuesto y disposiciones legales citadas, se REVOCA la resolución apelada


de once de mayo de dos mil nueve, y en su lugar se declara que se acoge a tramitación la solicitud
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

de medida cautelar interpuesta por doña María Carolina Prado Mendoza en contra de don Alberto
Galilea Sola, sin costas, debiendo dictarse las resoluciones que procedan al efecto por juez no
inhabilitado.

Comuníquese.

Redacción de la Ministra Srta. Ruby Antonia Alvear Miranda.

Pronunciada por la PRIMERA SALA, por la Ministra Srta. RUBY ALVEAR MIRANDA, Ministra Sra. ADA GAJARDO PÉREZ,
Ministro Sr. JUAN IGNACIO CORREA ROSADO. Autoriza la Secretaria Sra. ANA MARIA LEON ESPEJO.Nº 273–2009. FAM.

14.- Corte Suprema, 26/02/2009, 206-2009


Sonia Ramos Rodríguez con Gonzalo Domingo Hevia Guerra

Tipo: Recurso de Casación en el Fondo Resultado: Rechazado

Descriptor

Demanda de violencia intrafamiliar; acogida. Violencia intrafamiliar; requisitos. Maltrato; concepto.


Violencia psicológica; concepto. Violencia económica; concepto. Ejercicio de poder abusivo.
Manipulación de un cónyuge sobre el otro. Dejar al cónyuge más débil en estado de necesidad y
desamparo.

Doctrina

I. Conforme al artículo 5º de la Ley Nº 20.066, para que exista violencia intrafamiliar se requiere: a)
una relación de parentesco o de pareja –cónyuges o convivientes–, b) la existencia de un maltrato
que afecte la integridad física o psíquica del ofendido y c) la calidad de víctima de quien es el
receptor de dicho maltrato (considerando 10º, sentencia 1ª instancia)

II. El “maltrato” es entendido como la acción de maltratar, esto es, tratar mal de palabra o de obra
o menoscabar. En el caso de la violencia intrafamiliar de carácter psicológica, se entiende por tal
todo tipo de agresión verbal y gestual, manipulación, chantaje emocional y económico,
descalificación de sentimientos, vivencias, opiniones u maneras de ser, lo que puede expresarse de
diversas formas: humillaciones, abusos de silencio, imposiciones de gustos, deseos e ideas en el
control de actos cotidianos de la víctima

La “violencia económica” consiste en el ejercicio de poder abusivo de quien contando con los
medios económicos, se niega a entregar el dinero para la mantención del grupo familiar, o lo usa
para manipular e imponer su voluntad a los demás integrantes de la familia (considerando 12º,
sentencia 1ª instancia)

III. Dejar a la cónyuge en estado de necesidad y desamparo, frente a los requerimientos básicos,
constituye una manipulación por parte del marido o el ejercicio de su autoridad o poder, según su
arbitrio. El demandado de violencia intrafamiliar busca controlar la vida de su familia y en especial

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

de su cónyuge, a quien maneja o dirige, con el control del poder económico, no dando cuenta de
su real situación económica, ni permitiéndole participar de las decisiones importantes,
especialmente en materias financieras. Esta actitud controladora del cónyuge demandado, de
sentir éste que es el único que sabe lo que es mejor para su familia y que no hace partícipe a su
cónyuge de las decisiones económicas, implica necesariamente una violencia psicológica, que ha
sido reiterada en el tiempo, que ha ido provocando menoscabo psicológico en la persona de la
víctima, al sentirse ésta hostigada constantemente por su cónyuge y con miedo hacia las
reacciones negativas que éste pudiere adoptar en su contra, debiendo ser acogida la demanda de
violencia intrafamiliar (16º, 18º y 19º, sentencia 1ª instancia).

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Carlos Kunsemuller Loebenfelder; Fernando Castro Alamos; Gabriela Pérez Paredes; Milton Juica
Arancibia; Ricardo Peralta Valenzuela

Texto completo de la Sentencia


Viña del Mar, catorce de diciembre de dos mil siete.

Visto:

Que doña Sonia Ramos Rodríguez, labores, domiciliada en calle Bellavista 1355, El Encanto, Reñaca
de Viña del Mar, interpone demanda de violencia intrafamiliar en contra de don Gonzalo Domingo
Hevia Guerra, de su mismo domicilio, solicitando tener por interpuesta la demanda y condenar en
definitiva al demandado como autor de violencia intrafamiliar, disponiendo la aplicación de
sanciones y medidas accesorias que establece la ley, en resguardo y protección de las víctimas, con
costas.

En apoyo de su acción, expone que contrajo matrimonio con el demandado, el 23 de mayo


de 1991, con quien tuvo dos hijos, Rodrigo Ignacio y Gonzalo Benjamín, ambos Hevia Ramos,
nacidos en 1992 y 1995, respectivamente. Que en el segundo semestre del año 2005, luego de
reiteradas conversaciones con el fin de resolver sus problemas conyugales, que se venían
arrastrando desde hace 5 años, y su constante actitud de abandono familiar, le solicita separase,
negándose el demandado a las alternativas planteadas por ella, de irse de la casa él o ella con los
niños, para lo cual le solicita un monto mensual, para su manutención. Que luego de ello, sigue
incrementando su indiferencia y se gatilla en ella una depresión, finalmente separan camas y
recurre a terapia con el Dr. Reginald Rees.

Agrega que comienza a ejercer el demandado, una manipulación con el dinero, dado que
ella hace años dejó de trabajar, y a raíz de la situación insostenible, sus hijos, de anterior
matrimonio, a fines del año 2006, abandonan el hogar. Que todo se agravó desde que inició
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

acciones judiciales, como declaración de bien familiar y de alimentos. Que inició una constante
degradación verbal hacia su persona, y le decía que nunca le daría la posibilidad de separarse, le
decía que estaba enferma y trazumada, le hacía sentir que dependía económicamente de él.

Que en la audiencia preparatoria, el demandado niega totalmente los hechos constitutivos


de violencia intrafamiliar, solicita el rechazo de la demanda. Expone que ha pagado todo lo que la
denunciante señala y tiene como comprobarlo. Además, agrega que la casa tiene cuatro pisos y la
denunciada tiene espacio demás, para no encontrarse con él. Tampoco es efectivo que la casa
estuviera con humedad en el período que señala.

Que se citó a las partes a audiencia de juicio, en la que se rindió la prueba ofrecida por las
partes, se recibieron sus alegatos de clausura y el Tribunal dictó la decisión del caso.

Visto, oídos y considerando.

Primero: Que el objeto del presente juicio, se circunscribió a determinar la procedencia de la


declaración de existir actos de violencia intrafamiliar;

Segundo: Que los hechos probatorios se establecieron en los siguientes: 1.– La existencia de
hechos que pudiesen constituir violencia intrafamiliar entre las partes; 2.– La existencia de
diagnósticos y su etiología de las partes que pudiese significar un problema conyugal o que den
cuenta de existencia de violencia intrafamiliar, y 3.– Perfil psicológico de las partes e indemnidad
psicológica.

Tercero: Que la demandante rindió la siguiente prueba, para acreditar sus aseveraciones:
documental: 1) certificado de matrimonio de las partes, celebrado con fecha 23 de mayo de 1991;
2) certificado de nacimiento de los hijos matrimoniales; 3) informe de 16 de octubre de 2006,
médico psiquiatra, Dr. Reginald Rees Oyarzún, en tratamiento por depresión, inconveniente que
siga compartiendo casa habitación con el marido, por el proceso de separación que vive,
certificado del médico Reginald Rees Oyarzún de 24 de mayo de 2007, informa que la demandante
está en tratamiento farmacológico y de apoyo con el suscrito, como parte del proceso de
separación entre las partes; 4) informe de Rodrigo Hevia Ramos, del Colegio Alianza Francesa, de
11 de mayo de 2007, sobre seis expulsiones de clase, durante el año, con advertencia de expulsión
de selección deportiva de la misma institución, de 28 de septiembre de 2007, informe de
evaluación semanal, por tres semanas consecutivas, sobre Rodrigo Hevia Ramos, por actuación
insuficiente en clases; 5) listado de ingresos y salidas según empresa A.D.T., 12 de febrero de 2007,
entre 17:21 y 23:02 horas, 35 entradas y salidas, según conexión y desconexión de la alarma,
informando hasta el 26 de febrero de 2007, en similares horarios.

Cuarto: Que también rindió prueba testimonial, mediante la declaración del testigo Andrés Correa
Ramos, quien previamente juramentado o bajo promesa de decir verdad, expuso: que conoce a las
partes porque es hijo de la Sra. Sonia y el demandado es su marido, desde el año 1991, cuando él
tenía 9 años en que lo conoce. Vivió con ellos desde esa fecha hasta el año 2006, que vivían todos
juntos, con sus hermanos de 27, 15 y 12, estos dos últimos hijos de Gonzalo Hevia. Se fue porque
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

quería estudiar en Santiago, pero no pudo, finalmente se fue para evitar problemas, porque había
presiones familiares y tensiones. Se sentó a conversar con ellos y veía que esto traería problemas
mayores, no se solucionaba y cada vez fue mayor el problema Se ven situaciones tensas falta de
comunicación y distanciamiento de la familia, todo sumado a problemas económicos. Siempre
independiente en sus cosas, se sentía agredido u decidió irse para no ser el punto del problema.
Los problemas son la separación de su madre con su pareja, de situación familiar de incomodidad
de personas, después ve a su madre enferma con depresión. Luego más complicaciones, por ej.,
dejó de recibir dinero para Universidad, con aval de G. Hevia, estudiaba con crédito y luego no,
estaba con incertidumbre, después fue la mesada y luego ya no tenía cómo irse para la
Universidad, él ya estaba con situación de stress y tensión, entonces decidió irse, junto a su
hermano, quien dijo porque está “chato de la casa , sin referirse a nadie en particular. La relación
entre ellos, era lo obligatorio solamente, lo de la casa o de los niños, no relación de convivencia.
No tenían los mismos intereses, había distanciamiento entre ellos, sin espacios para compartir o
conversar. No vio situaciones de agresión a su madre, no hubo situaciones puntuales de agresión,
pero sí hubo un manejo más amplio de la situación, tal como tener el control económico y de la
casa, que no se perdiera el control. Que su madre producto de esto estuvo en una depresión
fuerte, si no intervenía él, ello no le sanaría, ella estuvo un año y medio en tratamiento, no tenía
ganas de hacer las cosas de la casa y las suyas propias, estuvo con tratamiento psiquiátrico, el que
no parecía bueno para él, era sólo fármacos, la fue ayudando y si no hubiese tenido su apoyo, no
habría salido de ella, porque no había apoyo en la casa. La vio en estado de dormir todo el día,
triste y no querer hacer cosas. Motivo de ello, problemas en la relación por falta emocional de él
hacia ella, como presencia de verdadera pareja, no porque él no trabajara, sino por el apoyo en
educación niños, presencia hombre y marcar pautas, lo veían más como un amigo que como un
padre, además por no tener conocimiento de la situación económica, no sabía el real estado
económico en la casa, era difícil obtener recurso, independiente de si eran necesarios o no, lo que
debía hacer su madre era tratar de arreglárselas. Manipulación por cuestiones económicas
puntuales, no, pero sí un control eco de él por ser el sostenedor económico absolutamente.

Contra interrogado, expone que las quejas de su madre por la conducta de él, era la falta
de apoyo de un hombre a su lado, más que nada que ayudara en la crianza niños, él es muy
trabajador, llegaba muy tarde a casa, muy deportista sus momentos libres eran para el deporte, los
momentos para compartir con el mayor salir a andar en bici, pero no labor padre de castigar y
corregir, era más bien en la recreación con los niños, él aparecía como el bueno de la película y su
madre la mala, era como un hijo grande en la casa, no se preocupaba de la estructura del hogar, no
había claridad en la situación económica, para saber a qué atenerse y de claridad en lo que
realmente pasaba en la casa. El lo veía como un amigo, se podría decir que sí porque no tiene
imagen paterna y debía arreglárselas, aunque tiene su padre a quien no ve hace mucho tiempo, no
dice que haga mal o bien, pero sí es crítico desde la crianza de un niño, la imagen de un padre no
puede ser reemplazada por la de un amigo. Siempre se preocupó de incentivarlo en los estudios y
en lo que el creía lo correcto no le permitieron estudiar educación física, porque la carrera era una
“huevaa , es una persona cerrada y cuadrada en sus pensamientos. No sabe cuánto dinero le daba,
porque es muy difícil saber situación económica, en casa era un círculo cerrado. Les daba mesada
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

mensual a él y su hermano, durante 3 años $26.000, hasta que entró a Universidad, que subió a
$40.000 durante 6 años hasta $76.000, a su hermano también. A él no le ha abierto una cuenta.
Gonzalo Hevia, tuvo cambios laborales, diez años atrás cambió dentro del mismo trabajo, lo que no
le gustó, después lo vuelven a llamar a la planta, mejor pero igual estresado, después decidió
independizase, porque se le puso término al contrato de trabajo. Tiene ingresos fijos por
propiedades y terrenos, no por el trabajo, imposible mantener la casa y sus activos si no lo tuviera.
Que se fue de la casa en diciembre del 2006, con su hermano, es la primera vez. El Tribunal
interroga, y señala que define una relación de pareja, en la que debe haber confianza y
complemento en el hogar, pero no se dio así, existen problemas de pareja más profundos, muchos
problemas eran manejados sólo por ella, trataron de arreglarlo pero nunca se pudo, incluso con
sicólogos.

Que violencia, podría ser cualquier tipo de agresión que me obliga a actuar, nunca vio
violencia física en su casa, violencia sicológica sí hay porque hay manipulación y control de él a la
casa por lo económico y cuando se traduce en problemas, por ej., cuando le cortan la mesada no
tenía ni cómo almorzar en la Universidad, está coaccionado por ello, ej., cortes de suministros
básicos o dejar de proporcionar recursos esenciales, ej. calefacción, sólo violencia psicológica.
Apenas empezaron los problemas conversó con ellos y planteó que trataran de solucionar sus
problemas sin abogados y demandas, porque se dejaban los intereses propios de la familia.
Conversó tema laboral y estudios con ambos. La influencia de su madre hacia las decisiones
económicas, eran nulas, se conversó pero no hubo presión de los dos y la intención de G. Hevia,
era quedarse en el mismo status, se le dijo y nada más. Expone que es ingeniero comercial y con
master en finanzas, pero no se le permitió ayudar, sólo estar en crisis. Cree que era una
exageración, aunque no le correspondía meterse.

Que siempre la decisión final era tomada por él no había nada que negociar, él decidía
todo al respecto.

Quinto: Que además rindió la demandante, la prueba pericial de carácter psicológico, realizada por
la psicóloga doña Elizabeth León Mayer, quien en su declaración en estrados expone: que utilizó
test para medir la forma como se desenvuelven las personas a lo largo de su vida y otro test para
medir parámetros establecidos, con el fin de respaldar lo evaluado con anterioridad. Peritaje
prolongado, que tardó aproximadamente 4 a 5 horas, fueron video registradas con
consentimiento. Se utiliza test de ámbito antisocial por ser exclusivo para lo forense:

Interrogada, expone que las conclusiones de los 4 test fueron absolutamente coherentes y
compatibles. Las entrevistas y test tardaron 5 horas aparte de la redacción de su informe. No aplicó
Roschard, porque lo había aplicado hacía muy corto tiempo, porque se produce un aprendizaje,
por lo que no habría arrojado una información pura. El test Roschard es fiable si está bien aplicado.
Que la única herramienta forense válida en psicología, porque los test psicológico no se han
desarrollado en general para tal, y últimamente se han hecho para psicología forense o peritajes,
ejemplo test de Herf, que son 3, para adultos, jóvenes y clínicos. A diferencia del Roschard o el

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

16P.F., que se puede usar para pacientes del ámbito clínico y no para el forense exclusivamente. Le
permiten dedicarse a la entrevista para poder dedicarse a las conclusiones.

De acuerdo a su análisis, manifiesta conclusiones, cree que este sentir de maltrato habitual
es sólo de su sentir o de un análisis objetivo. Que lo que hace es comparar con lo que se conoce
con el maltrato, registra frases elementos y síntomas de ella, que se condicen con lo descrito en la
literatura y en los estudios de la materia. Se sabe que las personas sometidas a maltrato habitual,
primero silencio, luego la revelación (alivio que siente al decirlo), sensación de baja autoestima, la
percepción de poca eficiencia en lo que se hace, sensación de duda permanente, necesidad de
pedir perdón por lo que hace, su posición corporal, la disociación afectiva con lo emocional. En
conclusión hay algo que siente comparado con lo que está descrito en la literatura. Por ello
también hizo el test autoaplicado, en que la persona responde a solas. El hecho que exista
conflictiva emocional de carácter neurótica, lo hace ver que es una persona sana con conflictos
emocionales, que tiene criterio de realidad adecuado, pero sometida a gran stress y su criterio de
realidad no pasa por trastorno mental que impida creerle. Le dijo que no quería que se
entrevistara a hijos, pero sólo a mayores si lo querían pero a los niños no porque podían verse
afectados por la situación. Expresión de desaparecer no es evitar problema, sino de desesperanza,
“cómo hago para enfrentar un futuro que veo desde la desesperanza puesto que lo que haga
estará mal hecho .

Respecto de personalidad de G.H., que trata de conducir el entendimiento de su respuesta


“quiero que lo entienda así , ello denota que en una situación de entrevista, que no es un diálogo
entre amigos, no es adecuado y es traspasar los límites, es indicarle cómo debe interpretar algo
que se dice. Diría que sus respuestas, son respuestas que tienden a enredar y dar más información
que la que se pide, a mostrar una buena imagen de sí mismo a conducir la entrevista hacia las
áreas que considera debieran destacarse, tendencia a tomar el mando.

Son muchas las frases de cada uno que la hacen notar la existencia de esa relación de
violencia intrafamiliar entre ellos, un constante externalizar la responsabilidad en ella. Lo que va
penetrando en la psiquis de la persona.

Violencia psicológica es la degradación del otro y control del otro a través de frases, gestos,
explicaciones, comunicación que tiende a confundir al otro que lo saca de un sistema de
comunicación directa, hay un denigra la comprensión del otro, ej. frases, como ej. “en una comida
uno dice fui al cine me gustó la película, me pareció inteligente y el otro le dice explica eso porque
nadie te entiende , queda en una posición que no puede responder, si responde aparece agresivo
pero si se calla aparece que no pude explicar las cosas. Esto produce daños disminución en
capacidad de autoestima y autosuficiencia, siente que lo que hace no es importante y no juega un
rol dentro de esa sociedad y que es prescindible. Ve esto en el estado de la Sra. S. producto de esta
relación.

Su cualificación clínica profesional, se formó en Canadá en este tipo de instrumentos y está


formada para dar clases sobre lo mismo.

64
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Contra interrogada, expone que los informes para psicología forense, es el área de la
psicología que crea la especialización, porque se considera que no es lo misma la práctica clínica
que la forense, debido a que hay diferencias fundamentales, dado que en el área clínica lo que
ocurre, queda en secreto. Ha realizado informes periciales, en áreas de manipulación y control,
cuando hay dudas al respecto, con ocasión de asuntos penales y en apoyo a Labocar. Para asuntos
penales en Chile, habrá realizado unos 10. Nunca antes en caso de estos abogados.

Antecedentes relevantes de ella, en la infancia tuvo pérdida vincular, al ser separada de su


madre, por su padre por un conflicto familiar entre ellos. La proyección de ello en su vida. Las
razones fueron irrelevantes en este caso. La trajo a vivir a Chile, ella nació en Venezuela, puede
afectarle en diferentes formas, dependiendo de las capacidades de resiliencia y de las figuras de
apoyo, llama mamá a su madrastra y conoció después a su madre como a los 14 años de edad. Que
su relación con su padre era buena. En cuanto a sus relaciones afectivas de Sonia, describe tres
relaciones incluida la de don G.H., con Eduardo Correa cinco años, con tres hijos, la causa de la
ruptura fue que hay momentos en que se acaba el amor, no podría decir por parte de quién se
acabó. El término fue un proceso legal con nulidad. Que durante esa relación no relató hechos de
violencia, sino que se fue desgastando, por haber sido una relación de juventud. Se casan muy
jóvenes, no había camino conjunto, se fueron dando circunstancias de crecimiento diferente, cada
unos se desarrolló a un ritmo diferente. Finalmente decidieron separarse por el desgaste de la
relación. La segunda relación con don Wilson Vidal, fue terminada por violencia física, debido a
que el señor Vidal, al beber en exceso se ponía violento, denunció el hecho incluso. Tratamiento
psicológico, indagó y ella le dijo que sentía que tenía problemas que solucionar y por ello fue a
psicólogo que fue en ocasión de tener tema pendiente con sus relaciones parentales y por qué uno
de sus hijos tenía problemas de concentración y atención, esto hace tiempo, fue previo a esta
depresión que sufre posteriormente. El que recurra a psicólogo es señal de salud mental y
necesidad de solucionar el problema a futuro y deseo de llevar una buena vida.

Que no cree en parejas eternas, es producto de desesperanza aprendida, imposibilidad de


creer que el futuro puede ser mejor, que ella tiene en este momento que es producto de una serie
de situaciones que la llevan a sentirse desminuida al no sentirse valorada en una relación. En las
relaciones anteriores sí se sintió valorada con su primer marido, en la segunda se retira por el
maltrato. En esta tercera relación no se retira, porque en un momento determina la erosión que va
produciendo el maltrato psicológico el uso de frase que van permeando la psiquis de la persona,
hace que no pueda retirarse porque se siente incapaz de tomar acciones, lo que no sucede en la
violencia física porque se puede demostrar con evidencias físicas. Temor a lo afectivo vincular,
porque tienen forma de realizar su personalidad en que pérdidas constituyen un hito en su vida.
Cuando pérdidas a edad temprana, cuesta vincularse, pero una vez logrado se hace lo imposible
por mantenerse al interior del vínculo. Ansiedad respecto del futuro por desorientación
prolongada acerca de lo que es adecuada o no, cuando ella se retira de su trabajo, acostumbrada a
trabajar y toma la opción de privilegiar el trabajo de uno de los miembros del matrimonio y frente
al tema de la separación donde hay elementos de corte de calefacción, de dinero y otros, hay un
manejo en donde el dinero que se percibe no es visto en forma común, produce incertidumbre. La

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

pérdida del trabajo de él en Oxiquim, se vivió con mucha angustia y con apoyo para reducir los
gastos. Visión carente de optimismo, es coherente con situación de sentirse menoscabada. Aclara
que por el maltrato habitual, es dependiente. El maltrato consiste en la descalificación en su forma
de trabajo, de ver a sus hijos, de considerarla una mujer difícil a la que él quiere a pesar de todo,
como el favor de ser querida a pesar de todo, lo que indica de la capacidad que él tiene de
quererla “a pesar de lo difícil que ella es lo que hace que un juicio valorice acerca de lo que ella es.
Como madre, se plantea en el hecho de que maneja sus hijos a control remoto, él dice que ella
tuvo problemas de depresión post parto duro, lo que manifiesta su problema de maternidad. Cree
que cuando se pone en cuestión la maternidad de la persona, que cuando asume mal el
nacimiento de sus hijos, va minando la creencia de esa persona de creerse capaz en el cuidado de
sus hijos, ello va liquidando el sentido de autosuficiencia y dificultad extrema. Tiene entendido que
no es efectivo que tuviera depresión post parto. Hay personas que debido a sus vivencias tienen
fragilidad mayor y tolerancia frente a ciertas circunstancias, que le provocan una interpretación
diferente que otros, una persona más frágil y que finalmente logra establecer un vínculo que
considera bueno para proyectarse en el fututo y que no desea romper, tiende a tolerar más que
personas que no las han tenido, lo que en su afectación no depende de la vivencia misma. Quiere
mantener la relación hasta un punto que no puede más hasta que devela el problema. Que al
momento de hacer la demanda, teme poder sufrir, su miedo a no ser creída a ser victimizada
nuevamente por la sociedad. La interpretación se hace a lo largo de todo el test, las frases se
toman como ejemplos nada más.

Sexto: Que el demandado, por su parte produjo la siguiente prueba: documental: 1) formulario
cierre de atención Esval, de 04 de marzo de 2007, por inundación de inmueble, con observaciones
efectuadas por él; 2) 05 de marzo de 2007, mensaje de Esval sobre persona para contactar, para
solución problema, de Gastón Placencio, con respuesta del demandado, con fecha 09 de marzo,
solicitud de solución problema de emergencia en su casa, solicita informar procedimiento a seguir,
nuevo mensaje de 14 de marzo de 2007, solicitando solución al inconveniente, por situación
desesperante, en relación a existencia de ratones en el inmueble, a raíz de la inundación, con
respuesta de Esval y posteriores comunicaciones; 3) certificado del psicólogo Max Perea, de 28 de
octubre de 2007, por haber atendido a la Sra. Ramos, por período depresivo de 6 meses,
recomienda ínter consulta con Dr. Ramón Catalán, luego terapia de pareja, con presencia activa del
señor Hevia, por 8 meses, se interrumpe por pérdida de confianza aduciendo problemas de la
propiedad de los bienes, el señor Hevia ha continuado en tratamiento; 4) comprobante de pago de
teléfono por $238.622, de 12 de febrero de 2007; de 10 de marzo de 2007, por $37.879; otro de
marzo de 2007, de mayo de 2007, de 5 julio de 2007 $63.675; 2 de agosto de 2007, por $48.306 y
$47.035, octubre de 2007, por $44.706, adjuntando documento histórico de pagos del teléfono,
desde octubre de 2005 hasta julio de 2006, indicando montos y forma de pago; septiembre de
2006, donde se da de baja teléfono por error, con reconexión gratuita de inmediato y pagos de
febrero de 2007 a noviembre de 2007; 5) documento de V.T.R. banda ancha, de pago de junio de
2005 a octubre de 2007, con sus respectivos montos y pagos, con sistema de pago a través de
P.A.C.; 6) cuatro fotografías de la vivienda de las partes, desde fuera y adentro; 7) seguro de salud
tomado por el demandante, póliza 686034, tomado desde 25 de septiembre de 2006 a septiembre
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

de 2008, renovable por iguales períodos, para toda la familia y para Andrés Correa Ramos, en
Santander y para Javier Eduardo Correa Ramos, póliza 679459, en Santander Seguros de Vida S.A.,
por igual período; 8) certificado del Banco Edwards, deja constancia que el demandado es cliente
cuenta correntista desde 23 julio de 1996, y que Javier Eduardo y Andrés, ambos Correa Ramos,
mantienen cuenta familiar, desde el 19 de febrero de 1997, cuyo costo de manutención está
asociado a la cuenta del titular, extendida con fecha 8 de octubre de 2007; 9) cuponera completa
de cada hijo de la demandante, desde 2002 hasta 2005 y certificado de pagos del año 2006, para
Andrés y Javier Eduardo, ambos Correa Ramos, por 13 U.F., 14 U.F., en Universidad Adolfo Ibáñez,
pagados por el demandado; 10) causa R.I.T. C–2342–2006, juicio de alimentos, tuición y relación
directa y regular, acta de la audiencia de juicio, prueba documental incorporada finiquito de
Oxiquim de término de 1º junio de 2006, liquidaciones de sueldo de junio, julio y agosto de 2006 y
segundo finiquito de 8 de septiembre de 2006, sentencia de 6 de septiembre de 2007, declaración
de parte de Sonia Ramos, traductora, 49 años, cursos de especialización, ha trabajado como jefe de
gabinete en U. Santa María, secretaria de Oxiquim, que deja por política de la empresa, por no
poder trabajar conjuntamente con su cónyuge, otro trabajo para la misma empresa, como
contratista y hace 7 años que no trabaja de manera estable, considerando octavo número 2), hijos
matrimoniales de 11 y 15 años de edad, requieren por costo de educación, los gastos de salud de
los hijos de la Sra. Ramos, y demás costos asumidos directamente por el demandado, comparte el
demandado el inmueble, con su familia, tiene 4 pisos con sus alajamientos, no registra deudas,
número 4) no puede conocer ingresos exactos por la empresa constructora del demandado, que
lleva seis meses de funcionamiento, considerando decimosegundo, procedencia de las acciones de
cuidado personal y relación directa y regular, cabe analizarse en el contexto de padres que viven
separados, finalmente acoge demanda sólo para hijos y lo condena a pagar por pensión alimenticia
de $1.000.000, por todos los conceptos, excepto Isapre, rechaza la demanda por ella, no da lugar a
demanda de tuición y de relación directa y regular, asimismo copia de informe pericial psicológico
del Ps. Ricardo Muñoz Sepúlveda, de la P. Universidad Católica, informa beneficios de relación
directa y regular, analizando la situación familiar, conclusiones que padre no inhabilitado para
mantener relación directa y regular con hijos, cercano protector, hijos identificación positiva con el
padre, desean no alterar forma de convivencia, con sugerencias;

Séptimo: Que el demandado rindió la siguiente prueba testimonial, mediante la declaración de la


testigo Inés González Rivera, quien previamente juramentada o bajo promesa de decir verdad,
expuso: que conoce a la Sra. Sonia, como 17 años y a él la misma fecha. La contrató para trabajar,
“la Sra. Sonia, para todo servicio. En este período ha podido conocer a toda la familia. La relación
de don Gonzalo Hevia con ella, supone bien, de don Gonzalo Hevia con los hijos es buena, el trato
con sus hijos es como padre e hijo. Que don Gonzalo no trabaja por lo que no pasa en la casa, los
fines de semana ella no sabe qué pasa porque sale. No ha visto situaciones de agresividad en la
casa en estos 17 años. Su sueldo se lo ha pagado primero la Sra. Sonia, porque actualmente se la
paga don Gonzalo. Hoy don Gonzalo no trabaja con patrón, pero no sabe por qué. Don Gonzalo no
almuerza en la casa, él duerme en el último piso el de abajo, y la Sra. Sonia en el de arriba, la Sra.
Sonia le da instrucciones de la casa, ella no trabaja.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Contra interrogada, no quería venir a declarar, porque se considera que ella trabaja en la
casa y no sabe lo que pasa en la casa, porque ella está en lo suyo y no se mete en lo demás, le
pidió que viniera a declarar, por el hecho de saber más por estar en la casa tantos años, y ella le
dijo que no tenía nada que ver en lo que pasaba.

Que también se recibió declaración por oficio, del sacerdote Luis Eugenio Meneses
Iturrizaga, se reproduce en la audiencia y contesta, informando sus antecedentes personales y
académicos. Que conoce a G.H. desde que era alumno del colegio del año 1970, fueron buenos
amigos, excelente alumno y generoso. A S.R., la conoce de su pololeo de 1987, parecía buena
moza, inteligente, alegre y acogedora, madre de dos hijos relativamente pequeños, de raíces laicas.
Con él buena relación de amistad como buen amigo de la casa y de sus hermanos. Con G.H.
siempre buena relación amistad. Con ella buena relación además reuniones sociales, en
Supermercado. Ultima vez que conversó con G.H., a propósito de su salida de la empresa en que
trabajaba, lo que fue un grave problema en varios aspectos como en su situación económica.
Conversó en supermercado con ella en 2007, pero nada de situación conyugal. La frecuencia de
visitas no fue excesiva, pero los ha visitado en reuniones sociales y en cenas, tres veces con él y
una con la Sra. S. en este año. No ha recibido en confesión a ninguno de ellos en últimos 5 años. La
relación de pareja matrimonial se daba en ellos, a diferencia de hoy, como simple convivencia
basada en mera apetencia egoísta, antes del pololeo, era relación mutua de cónyuges, existía
animus connubis, ya que asumieron comprometiendo su fe una vida en las buenas o malas
circunstancias en los primeros años conyugales, hizo propios los hijos de ella, ambos muy felices en
nacimiento hijos comunes, es testigo de unidad espiritual de ambos, incluso bautizo de los hijos de
ella y su bautismo, junto al bebé. Nunca le ha conocido infidelidades al señor G.H., pero sí
problemas por la pérdida de trabajo, que busca hasta hoy. S.R. es notablemente inteligente, que
antes desempeñaba tareas en empresa de G.H., sabe idiomas, tiene cultura, con dotes de simpatía,
tiene dolores antiguos de su infancia, que dejaron huella, que le impiden plena paz, se da un tipo
de incapacidad de goce emocional. 2005 estuvo pocas veces en su casa, pero no notó nada
anormal.

Respecto a personalidad de cónyuges, él es muy activo primario constante en sus


decisiones, participa en deportes y en esto dejó de lado intereses comunes, preocupación mutua,
se ganó cariño de los dos hijos de ella, además gran afinidad por hijos comunes, participa en
colegio. No ha habido desatención otra cosa es que el diálogo entre ambos se deterioró entre
ellos. Nunca ha visto maltrato ni de obra o palabra. El no es violento, tenaz en sus empeños, pero
profundamente respetuoso. Nunca ha conocido hechos de violencia, no tiene antecedentes de
conductas de él que hayan dañado a su familia.

Octavo: Que la parte demandada, solicitó la práctica del siguiente peritaje psicológico, realizado
por la psicóloga doña Lorena Camus Díaz, quien en estrados expuso: aplica test de rorschard, para
obtener resultados de su situación sicoafectiva y psicológica. Los resultados de cada uno de las
entrevistas a las partes. Su encargo era determinar un perfil psicológico de las partes, para lo cual
realizó las entrevistas y test de Rorschard. Que la prueba el test, es lo más importante. Porque éste

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

parte de la premisa que la persona presenta una fachada, pero hay aspectos no asumidos o
subyacentes, donde la prueba proyectiva, busca poner el foco en lo que está subyacente, siendo
muy difícil soslayar la psique de una persona con esta prueba. Se requiere una experiencia especial
para el dominio de esta prueba. Su experiencia profesional, es de alrededor de 15 años, que lo
aplica para dar inicio a la psicoterapia, porque es su especialización. Revisa 10 a 15 protocolos
mensuales, los que incluso son supervisados por profesores suyos, por una relación de amistad y
cautela propia. Tiene 22 años de ejercicio profesional clínico y de docencias que ha realizado, ha
efectuado postítulos. En cuanto al informe de S.R., área de pensamiento, bajo número de
respuestas, significa que la persona no se brinda, con bajo nivel de productividad, por ejemplo
puede haber un bajo compromiso con la tarea, o que haya una cierta pasividad, bajo nivel de
interés con el mundo circundante, con bajo estado de ánimo, podría estar muy reprimida y
funcionando por debajo de sus capacidades.

Estilo pasivo–agresivo, que tiene que ver con la dificultad de la persona para no hacer
propios los aspectos más feos de su personalidad, no se hace cargo de su enojo, se siente
violentada desde fuera, por ello existe esta demanda. Ejemplo no ve las cosas externas, renuencia
a tener relaciones sexuales, a acompañarlo a actividades sociales, lo castiga como una falta de él.
S.R. tiene una queja característica del trabajo con parejas, que se queja de la falta de un
compañero, poca percatación emocional entre otros, es muy frecuente que haya insatisfacción en
el plano de la intimidad psicológica por lo que una mujer que no tiene capacidad de valorar el
modo cómo el varón la quiere, siendo el señor G.H. un hombre típico, trabajador que carga la
manutención de su familia, pero sí es un hombre que estaba presente, que quería estar con ella,
quizá con poco tiempo, pero con atributos atractivos que quizás podrían haber compartido en
otros ámbitos, fueron poco exitosos en encontrar puntos en común, ella buscaba que él se
movilizara hacia su punto. No es que él la deje abandonada, no es que él sea mal papá. Se instaló
en ella una lógica de victimización de ella. Represión de la sexualidad por la propia dificultad en
integrar aspectos de su personalidad, de integrar su propia sexualidad, para valorar su propio
aspecto sexual, hay un grado de conflicto en esa área. Con frecuencia se quejan que los hombres
buscan vinculación sexual o erótica en desmedro de la intimidad sicológica, es como llegar a un
reduccionismo de la manera cómo funcionan los hombres, sin valorar el modo cómo se vive la
sexualidad del hombre, como una mera expresión genital.

Por un lado aprecia en el funcionamiento de S.R. que tiene muchas quejas e insatisfacción
respecto de lo afectivo con él porque él no la quiere, no la maternaliza, no se vincula con lo que
ella quiere, pero él no realiza esfuerzos concordante con la posibilidad de liberarlo a él de ciertas
responsabilidades. Por ejemplo podría haberse generado ella sus propios ingresos para obtener la
generación de recursos.

Maternalizar es contener, ser cuidada, quería encontrarse en sintonía emocional, que él se


percatara más de lo que le pasaba. Cree que no hay abandono, sino que hay estilos de vinculación
distintos.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Afán de poder y elevado nivel de aspiraciones, él quiere influir en lo que realice, y al mismo
tiempo hay capacidad concordante, tiene inteligencia sobre la media, lo que le consta a él mismo.

Aspectos melancólicos de su personalidad, como consecuencia de una ruptura


matrimonial, se siente rechazado en la esfera de su sexualidad.

Se puede obtener indicadores de una deficiente regulación de los impulsos, especialmente


con test de Rorschard, tendencia a exabruptos, sólo en ocasionales descargas en el contexto
laboral pueden encontrarse en G.H., un ejemplo de ello. Le parece más bien que hay conflictos
interpersonales, no violencia.

Contra interrogada, informa que el tiempo destinado para la realización, las pruebas
aproximadamente una hora, la entrevista es una hora y media a dos horas más o menos, lo mismo
para ambos. El test de Rorschard fue la única prueba clínica empleada. Como llega a las
conclusiones arribadas, especialmente de G.H., para poder responder debería explicar cómo se
tabula un test de Rorschard, entre ellos el número de respuestas y originalidad de las mismas, lo
que no es personal, sino que hay textos sobre la materia, hay clasificación de la misma. Temor a la
soledad de G.H., es un temor universal, lo que se extrae del test, revelado por su período difícil y
su afectación por la pérdida de su esposa. Si él no supo o no pudo vincularse de mejor manera con
su mujer, no es su responsabilidad, son dificultades de cada uno. El protocolo de la Sra. Ramos,
está constreñido, no hay rendimiento concordante, por el número de respuestas, no es su número
de respuestas.

Fórmula de color normal, es una proporción de respuestas fundamentadas por el color o


por la participación de la forma de la respuesta donde participa el color puede verse la emoción y
el afecto del sujeto, ella no entrega respuestas de color, lo que significa alta representación afectiva
o un mecanismo defensivo. Por qué se produce su excesiva represión aunque en la entrevista
coopera, pero en la prueba cree que hay su control rígido de sus aspectos y emociones, sobre
intelectualización, trata de mantener el control sobre sus afectos, predominantemente intento de
manejo de las situaciones. Es discordante entre entrevista y test. Problemas de autoestima en ella,
como valoración positiva o negativa de su imagen personal, ella tiene una identidad personal en la
que en apariencia se ve como persona no feliz, con situación desmejorada, pero en el fondo ella se
tiene en buena estima, se ve superior a los demás, que no aparece con la externalidad de una
persona triunfadora, pero en lo más profundo sí se siente buena, virtuosa, sacrificada, equilibrada.
La vulnerabilidad es un umbral de tolerancia, que necesita trato delicado, que probablemente se
sentirá pasada a llevar, se molestará fácilmente, no es de vínculos fáciles, requiere de personas
especiales. Desvalorización de lo masculino, estereotipo masculino clásico, que trabaja mucho, lo
socialmente valorado en nuestra cultura, para hombre tener buen currículum, dinero, lo
profesional, mucho más que para la mujer, en forma tradicional, esta manera de entenderla a ella
le resulta conflictiva, lo que le ha ocasionado problema. Expone que leyó la denuncia.

La neurosis, es una alteración del sentido de la realidad y la psicosis, es alteración del juicio
de la realidad. La neurosis hay algún ámbito exagerado, la búsqueda de una relación muy

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

fusionada es neurótica porque le impide o dificulta la adaptación del sujeto, lo que ve en ella. Lo
neurótico es un rasgo que está desmedido o desmesurado, por ello se habla de niveles neuróticos,
que van más allá del promedio. Ella puede ser dominante, manipuladora, es un ámbito de
relatividad, no asume sus aspectos hostiles o agresivos, ej. Si ella pudiera reconocer que castiga a
su marido cuando se rehúsa a tener vida marital con su marido, no estaría en la categoría de
afirmar que su marido entra en piral de activismo con el tema del deporte, sino que ella lo relata
como una muestra más de su egoísmo y no lo ve en el contexto del quiebre de la intimidad de la
pareja. Desde su punto de vista es una relación de pareja que se fue echando a perder por una
dificultad de poder entender el estilo de relacionarse del otro. La práctica reiterada de negación
del sexo, es una forma de castigo. No cree que ella mienta, pero tiene su percepción de las cosas,
puede ser verosímil, aunque no sabe si ella puede ser objetiva.

Este su segundo peritaje, en Tribunal de familia, en el otro también se lo solicitó la Sra.


Bontá, el costo fue de $400.000 por persona. El otro peritaje no era en causa de vif.

Si la situación que ella describe sobre su conflicto, es algo generado por ella misma, cree
que ella define como violencia cuestiones relativas a un conflicto entre cónyuges. Le parece que la
dinámica de violencia intrafamiliar es algo distinto, no el conflicto de la pareja. Las diferencias en
las relaciones de pareja, son sanas, pero lo que ella describe como violencia.

El Tribunal, la diferencia entre lo anterior y violencia intrafamiliar, tiene que ver con
elementos cuantitativos, y cualitativos, lo que marca la diferencia es la presencia de un patrón una
conducta repetitiva, un estilo o modo de expresar el afecto, una cualidad cruel y abusiva que
predomina en la relación de las personas. En el patrón rígido es de crueldad y abuso, pero el
patrón de interacción complementario de tipo rígido, es una categoría que se usa desde el punto
de vista sistémico. Sus roles son rígidos. El estilo relacional de ella es pasivo–agresivo, para él es un
evitador, él probablemente tiende a incrementar su activismo. Cree que la igualdad entre ellos
estaba, ambos tenían la posibilidad de decir lo que quiere cada uno. Ella no dice en sus quejas,
sentirse privada de su posibilidad de opinar, excepto en materia de adquisiciones económicas,
cuando ella deja de trabajar. Violencia económica, ha leído algo de ello, pero su apreciación es que
es una práctica normal o habitual que el que gana los ingresos se siente con la autoridad de
manejarlo a su arbitrio. Cuando uno hace una acusación o definición de un problema, ej. he sido
victima de vif, estoy poniéndome en una posición pasiva de y un modo de funcionamiento de un
tercero, y me retiro del análisis, es un error el sólo término de violencia sicológica, porque adhiere
a y una lógica de cosmovisión donde hay un tercero que le hace algo a él, si puede entender que
hay factores del desarrollo de los integrantes de la pareja, que explican por qué se mantienen en el
tiempo pero que no determinan la responsabilidad del agresor.

Noveno: Que finalizada la recepción de la prueba, se escuchó la opinión de la Sra. consejera


técnica, presente en la audiencia de juicio, la psicóloga Dra. Paola Contreras Polanco, quien se
refiere a las pericias sicológicas, como pruebas más contundentes para determinar si los hechos se
enmarcan o no en violencia intrafamiliar, desde su experiencia profesional en vif, habría una
diferencia o pequeña línea de problemas conyugales propiamente tales y los conflictos conyugales
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

que se enmarcan en los criterios legales y en la literatura sobre violencia intrafamiliar, no es menor
que la perito Lorena Camus, mencione que desconoce lo que es violencia económica o que no
tiene experiencia en ese punto, y frente a las consultas del Tribunal, sobre violencia intrafamiliar
psicológica, señala que no comparte el concepto y que es un error el mismo hecho de mencionar
violencia intrafamiliar. Aquí se habla de violencia intrafamiliar como toda forma de abuso entre los
miembros de la familia, la que debe ser de naturaleza crónica, permanente o al menos reiterada,
ello cuando el autor lo hace coincidir en su voluntad, uno de ellos usa el poder económico para
provocar daño, es muy restringido el uso del dinero en los demás miembros de la familia, a lo largo
de los testimonios y de la misma demanda, se señala que existe una violencia económica, una
manipulación económica y descalificación, además, imposición de gustos y deseos y control de los
actos del otro, características de una violencia intrafamiliar. Ambos peritajes coinciden en que hay
una relación asimétrica de desigualdad, roles complementarios rígidos, que tiene un sustento en
roles tradicionales, esperables de la mujer, en su desenvolvimiento cotidiano y lo que se espera del
hombre, como proveedor, socializado en ganar, controlar y asumir liderazgo, características
descritas por la pericias en el demandado, pero existen rasgos característicos del rol de víctima en
la demandante, que son patrones y relaciones que tiene que ver con estilos comunicacionales y
con relaciones jerárquicas dentro de un vínculo de pareja. En este caso existe una posición de
subordinación de una parte a otra, lo que está descrito por los informes, la posición de liderazgo.
Hay una valoración de sí mismo con tendencia a ganar a liderar, que forma parte de sus relaciones,
no sólo laborales, sino también en las conyugales, como asimismo la represión del mundo
relacional, está auto controlado, se generan mecanismos defensivos, y genera situaciones que le
impiden manifestar sus sentimientos Esta relación asimétrica de desigualdad, caracterizada por los
rasgos de la demandante, esto es, ella es evaluada por ambas profesionales y en general, señalan
que tiene más capacidades que las que muestra, lo que es también propio de las personas más
predispuestas a una relación de vulnerabilidad y abuso, lo que le provoca baja autoestima, lo que
es coincidente con su diagnóstico de depresión. Existen indicadores que demuestran que se dan
las condiciones para plantear que estamos frente a hechos constitutivos de violencia intrafamiliar,
tales como la sintomatología, rasgos de cada uno, roles que presentan, los pagos de cuentas, pagos
de estudios, inmuebles sin deudas, él cumple con los gastos, no se discute acá, si cumple con el rol
de proveedor, el tema es que la violencia económica es la manipulación, también tiene que ver con
cómo se manipula, con el ejercicio de ese poder, por ej., cuando se realiza o no. Falta de autocrítica
y de auto referencialidad, impiden llegar a consensos, existen diferencias notables a lo largo de la
relación. Se privilegian sus intereses por sobre los demás, en todo lo que tiene que ver con las
decisiones financieras.

Décimo: Que la ley 20.066, establece en su artículo 5º, que para que exista violencia intrafamiliar,
debemos encontrarnos ante una situación de “maltrato que afecte la vida o integridad física o
psíquica...“ de quien tenga la calidad, entre otros, de cónyuge del ofensor, por lo que para este
caso, se requiere el cumplimiento de tres requisitos, a saber, por una parte la relación de pareja
(cónyuges), en segundo lugar, la existencia de un maltrato que afecta la integridad psíquica del
ofendido, y finalmente, la calidad de víctima de quien es el receptor de dicho maltrato;

72
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Undécimo: Que en cuanto al primer requisito, esto es la calidad de cónyuges de las partes, ésta se
encuentra suficientemente acreditada y no controvertida, por lo demás, con el correspondiente
certificado de matrimonio incorporado mediante su lectura en la audiencia de juicio;

Duodécimo: Que respecto del segundo requisito, debemos analizar previamente, el término
“maltrato que emplea el legislador en la definición legal, de conformidad a lo que el Diccionario de
la Real Academia, define por tal, a la acción de maltratar, que consiste en tratar mal a alguien de
palabra o de obra o menoscabar. A su vez, la literatura sobre la violencia intrafamiliar, de carácter
psicológico, entiende que es todo tipo de agresión verbal y gestual, manipulación, chantaje
emocional, y económico, descalificación de sentimientos, vivencias, opiniones y maneras de ser, el
que puede expresarse de diversas formas, entre otras, a través de humillaciones, abusos de
silencio, imposiciones de gustos, deseos e ideas o en el control de actos cotidianos de la víctima,
siendo un tipo de violencia psicológica, lo que se conoce como “violencia económica , que consiste
en el ejercicio de poder abusivo, de quien contando con los medios económicos, se niega a
entregar el dinero para la manutención del grupo familiar, o lo usa para manipular e imponer su
voluntad a los demás integrantes de la familia;

Decimotercero: Que analizando la prueba rendida en la causa, en primer lugar, la declaración del
testigo Andrés Correa Ramos, hijo de la demandante, quien fue claro al señalar que la situación al
interior de su casa, se tornó en un momento en una constante pelea, que nunca vio violencia física
o situaciones puntuales de agresión, pero sí existía un manejo más amplio de la situación
económica, que el demandado quería tener el control económico de la casa, lo que le produjo a su
madre una depresión importante, que la mantuvo con tristeza y sin ganas de nada, durante mucho
tiempo.

Decimocuarto: Que a su vez del informe pericial emitido por la perito psicóloga doña Elizabeth
León Mayer, unida a la declaración del testigo Andrés Correa Ramos, se puede tener por
acreditada la existencia de actos de violencia intrafamiliar, proferidos por el demandado en
perjuicio de la demandante, toda vez que dicho informe aparece emitido con mayores
conocimientos de la materia, que el informe de la perito psicóloga doña Lorena Camus Díaz, dado
que al consultársele por el Tribunal acerca de su conocimiento sobre lo que en doctrina se conoce
como “violencia intrafamiliar de carácter económico , ésta señaló conocerlo escasamente e
informa además, que no se puede hablar de violencia intrafamiliar al interior de una pareja,
cuando ésta es de carácter psicológico, sino que ello sólo constituye disensos o discusiones,
derivadas de diferentes estilos relaciónales de cada uno, lo que denota un grado de
desconocimiento sobre los hechos llamados a emitir su informe, que lo hacen perder todo valor
probatorio.

Decimoquinto: Que en este mismo orden de ideas, a su vez la prueba de la parte demandada,
descartado el peritaje de la parte demandada, por falta de rigor técnico, como ya se dijo, sólo resta
por analizar, la declaración de la testigo Sra. Inés González, asesora del hogar de la familia Hevia
Ramos, no aporta información relevante al caso de autos, por otro lado, la declaración por oficio
del testigo señor Luis Meneses, no es testigo presencial de hechos sucedidos al interior de la
73
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

familia, toda vez que sólo ha tenido contacto de carácter social con éstos, en cenas o reuniones,
pero no puede dar cuenta de las situaciones que suceden al interior del domicilio conyugal, a
diferencia del primer testigo, quien vivió con la familia hasta fines del año pasado y quien aparece
suficientemente instruido de los hechos;

Decimosexto: Que de lo antes expuesto y analizando las pruebas conforme a las reglas de la sana
crítica, especialmente la información dada por los peritajes psicológicos y de la declaración del hijo
de la demandante, como asimismo de la prueba documental del demandado, en especial, los
comprobantes de pago de teléfono, los que analizados conforme a la lógica, se puede determinar,
precisamente, del primero de ellos, que hubo una acumulación o un período en que no fue pagada
la cuenta, toda vez que dicho recibo de 12 de febrero de 2007, por un total de $238.622, no se
condice con el resto de la prueba de esta misma naturaleza, de los meses de marzo a octubre del
mismo año, lo que coincide precisamente, con un período posterior a la salida de los hijos de la
demandante, del domicilio de las partes, se puede concluir, que la forma de comunicación del
demandado con su cónyuge, denota, a juicio de esta sentenciadora que el demandado, deja a la
víctima en estado de necesidad y desamparo, frente a los requerimientos básicos, lo que
constituye una manipulación o el ejercicio de su autoridad o poder, según su arbitrio. Que lo antes
expuesto demuestra, la necesidad absoluta del demandado, de querer controlar las vidas de su
familia y en especial de la demandada, a quien maneja o dirige, con el control del poder
económico, no da cuenta de su real situación económica, no permite que la demandante participe
de las decisiones importantes, especialmente en materias financieras.

Decimoséptimo: Que también se puede concluir, de la personalidad del demandado, reflejada por
el referido informe pericial y por la declaración del testigo Andrés Correa, que es una persona que
quiere controlar lo que sucede con su mujer, en términos extremos, que si ésta no realizan o
adecuan su conducta a sus exigencias, se produce por su parte una reacción de comunicación
indirecta y descalificación permanente, lo que ha provocado a la demandante, que al principio de
esta relación abusiva, no pudiera reaccionar y la condujera a estados depresivos, lo que se
encuentra acreditado con las certificaciones de su terapeuta, Reginald Rees;

Decimoctavo: Que de tal manera y de acuerdo a lo que tanto el artículo 5º de la ley 20.066, como
el diccionario de la Real Academia Española, entienden por violencia, como constitutiva de una
situación de maltrato que en el caso que nos ocupa, es de carácter exclusivamente psicológico y
que afecta la integridad psíquica de otra persona; por lo que entiende esta sentenciadora, que este
maltrato al interior de una familia, esta violencia que se produce en las relaciones de familia, debe
ser de cierta entidad que provoque en la víctima, un menoscabo en su salud sicológica o física. Que
tal menoscabo puede presentarse de diversas formas, el que ha sido acreditado, con el peritaje
evacuado en la causa por una profesional del área psicológica, se ha producido en la demandante,
quien ve a su cónyuge como una persona que tiende al dominio o control de su persona, que le
provoca desesperanza, puesto que no importa la función que ella realice, pues ésta siempre está
mal;

74
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Decimonoveno: Que de tal manera, esta actitud controladora, de sentir el demandado que es el
único que sabe lo que es mejor para su familia y que no hace partícipe a su cónyuge de las
decisiones económicas, implica necesariamente una violencia psicológica, que ha sido reiterada en
el tiempo, que ha ido provocando este menoscabo psíquico en la persona de la víctima, al sentirse
ésta hostigada constantemente por su cónyuge y con miedo hacia las reacciones negativas que
éste pudiere adoptar en su contra, por lo que la demanda de violencia intrafamiliar será acogida,
condenándose al demandado a una multa y accesorias de terapia obligatoria y prohibición de
acercarse al domicilio de la demandante.

Vigésimo: Que los restantes medios de prueba, incorporados a la audiencia mediante su lectura,
tal como la documental de la demandante sobre ingresos y salidas del demandado, no han sido
prueba suficiente, para acreditar hechos del demandado y en lo que respecta al resto de la prueba
documental del demandado como lo es el juicio de alimentos y relación directa y regular R.I.T. C–
2342–2006, en el que consta finiquito del demandado e informe de psicólogo Ricardo Muñoz, en
nada alteran las conclusiones arribadas en la presente causa, toda vez que no ha sido discutido que
el demandado, actualmente no se desempeña como trabajador dependiente o que no deba tener
contacto con sus hijos. Como asimismo, los certificados del psicólogo del demandado, dan cuenta
de una época en la que hubo atención terapéutica de la demandante, pero por la pérdida de
confianza en el profesional, ésta no continuó con su tratamiento, cambiando en definitiva de
psicólogo.

Finalmente, las cuponeras de pago de las Universidades de los hijos de la demandante, no


demuestran otra cosa, más que precisamente el demandado, administra todo lo financiero.

Por estos antecedentes y visto además lo que disponen los artículos 1º, 8º, 30, 32 y 81 y
siguientes de la ley 19.968, y artículos 5º y siguientes, de la ley 20.066, se resuelve:

I.– Ha lugar a la demanda de violencia intrafamiliar interpuesta por doña Sonia Ramos Rodríguez
en contra de don Gonzalo Hevia Guerra, ambos ya individualizados, condenándose en
consecuencia al demandado como autor de maltrato constitutivo de violencia intrafamiliar en
perjuicio de la demandante, a una pena de multa de dos Unidades Tributarias Mensuales, a
beneficio del Gobierno Regional.

II.– Que se condena al demandado a la obligación de abandonar el hogar que comparte con la
víctima, dentro del plazo de 30. días, desde que la presente sentencia cause ejecutoria.

III.– Que no se condena en costas al demandado, por haber tenido motivo plausible para litigar.

Notifíquese, regístrese y archívese, si no se apelare.

Pronunciada por la señora Sara Covarrubias Naser, Juez Titular del Juzgado de Familia de Viña del
Mar.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

R.U.C. 07–2–0163334–0.

R.I.T. F–415–2007.

Valparaíso, trece de noviembre de dos mil ocho.

Audiencia realizada en Valparaíso, a trece de noviembre de dos mil ocho, siendo las 10:00
horas, ante la Quinta Sala de esta Corte de Apelaciones de Valparaíso, presidida por el Ministro Sr.
Fuenzalida e integrada por el Ministro Sr. Martínez y abogado integrante Sr. Luhrs, para la vista del
recurso de apelación interpuesto por la abogado del demandado Sra. Susana Bontá Medina, en
causa RIT F 415 2007 del Juzgado de Familia de Viña del Mar, Rol Ingreso I.C. 491 2008, en contra
de la sentencia de catorce de diciembre dos mil siete, dictada por la Juez de dicho Tribunal doña
Sara Covarrubias Naser.

Asisten a la audiencia por la apelante la abogado Sra. Rocía Godoy y por la apelada Sra.
Sandra Benavides.

Las intervinientes hacen sus alegaciones, de lo que queda registro íntegro en el audio de la Sala.

Terminados los alegatos, el Tribunal resolvió:

Vistos y oídos:

Atendidos los antecedentes expuestos en la relación, las alegaciones de las abogados en estrados y
de conformidad a lo dispuesto en el artículo 5º de la Ley Nº 20.066 y demás normas pertinentes de
la Ley Nº 19.968, se confirma la sentencia de catorce de diciembre de dos mil siete, con costas del
recurso.

Regístrese, notifíquese y comuníquese.

Pronunciada por los Ministros Sr. Hugo Fuenzalida C., Sr. Patricio Martínez S. y Abogado Integrante
Sr. Germán Luhrs A.

Rol Nº 491 2008.

Santiago, veintiséis de febrero de dos mil nueve.

Vistos:

En autos R.U.C. 07–2–0163334–0 y R.I.T. F–415–2007 del Juzgado de Familia de Viña del Mar, doña
Sonia Ramos Rodríguez deduce demanda en contra de don Gonzalo Domingo Hevia Guerra, a fin

76
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

que se condene al demandado como autor de violencia intrafamiliar, disponiendo la aplicación de


medidas, sanciones y accesorias que establece la ley, en resguardo y protección de las víctimas,
con costas.

El demandado, evacuando el traslado conferido en la audiencia respectiva, niega los


hechos y pide se rechace totalmente la acción deducida en su contra.

En sentencia de catorce de diciembre de dos mil siete, el Tribunal de primer grado dio lugar
a la demanda y condenó al demandado como autor de maltrato constitutivo de violencia
intrafamiliar en perjuicio de la demandante, a una pena de multa de dos Unidades Tributarias
Mensuales, a beneficio del Gobierno Regional y a la obligación de abandonar el hogar que
comparte con la víctima, dentro del plazo de treinta días, desde que la presente sentencia cause
ejecutoria, sin costas.

Se alzó el demandado y una de las salas de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, en fallo


de trece de noviembre del año recién pasado, confirmó el de primer grado, sin modificaciones, con
costas del recurso.

En contra de esta última decisión, el demandado deduce recurso de casación en el fondo, a


fin que se la invalide y se dicte la de reemplazo que señala.

Se trajeron estos autos en relación.

Considerando:

Primero: Que el demandado denuncia la infracción de los artículos 32 de la ley Nº 19.968 y 425 del
Código de Procedimiento Civil; artículos 5º y 6º de la ley Nº 20.066.

Argumenta, en un primer capítulo de su presentación, que el artículo 32 citado, establece


la forma de apreciar la prueba, esto es, de acuerdo con las reglas de la sana crítica y el artículo 425
del Código de Procedimiento Civil, prevé que los tribunales deben apreciar el valor probatorio del
informe pericial conforme con las mismas reglas y agrega, que esa manera de ponderación se
extraña en la sentencia atacada, refiriéndose a su concepto y sus exigencias.

A continuación transcribe los artículos 6º y 7º de la ley Nº 20.066 y concluye que de la


redacción de esas normas, se desprende que el estatuto sancionatorio que establece la ley de
violencia intrafamiliar, está referido a actos, esto es, debe tratarse de hechos ciertos y probados,
no pudiendo sancionarse sobre la base de meras suposiciones o presunciones, que carecen de
manifestaciones empíricas claras y debidamente acreditadas. Agrega que de la documentación de
la demandante, se establece la calidad de cónyuges de los litigantes; que son padres de dos hijos
menores; que la demandante ha sido atendida por un siquiatra, quien no menciona actos de
violencia intrafamiliar y que uno de los hijos presenta problemas en el colegio, pero no en su
relación con el padre. Asimismo, de la declaración de uno de los hijos, no aparecen actos de
violencia intrafamiliar.

77
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Luego analiza el informe de la sicóloga señora León y alega que la prueba rendida por su
parte desvirtúa la de la actora, por cuanto demostró que realizó las gestiones pertinentes para
evitar la inundación del hogar familiar; así también el psicólogo señor Perea declara que fue la
demandante quien abandonó la terapia; adjuntó los comprobantes para demostrar el pago de los
servicios básicos, ya que la actora sostuvo como violencia intrafamiliar el corte de esos servicios;
acompañó fotografías del hogar común, el que tiene cuatro pisos, de modo que ella no pudo tener
que trasladarse a una habitación húmeda donde se le causaran bronquitis; probó la contratación
de un plan de salud familiar, incluidos los dos hijos de la actora; adjuntó un certificado bancario,
del que se extrae que a los hijos de la demandante les mantiene cuenta corriente y, además, que a
uno de ellos pagó la educación universitaria completa y una parte importante de la educación del
otro. En consecuencia, se dice en el recurso, ningún acto de violencia intrafamiliar ha sido probado,
a lo que se añade que el demandado paga una pensión alimenticia ascendente a $ 1.097.062, más
el plan de salud.

A continuación, el recurrente señala los hechos que se desprenden del expediente sobre
pensión alimenticia traído a la vista, en el cual nadie menciona actos de violencia intrafamiliar
económica, se declara sobre los viajes realizados por la demandante, la intervención de cirugía
plástica, las vacaciones familiares, el personal con el que contaba en la casa, auxiliares que no
pudieron mantenerse después de la pérdida del trabajo del demandado.

Se explica también en el recurso, que el sacerdote presentado como testigo y que el


Tribunal no valora por no ser presencial, visitó al matrimonio en su casa y se examina el informe de
la sicóloga señora Camus, quien declara inexistentes las situaciones de violencia intrafamiliar, sino
sólo de conflictos interpersonales.

El demandado, continuando con su exposición, transcribe considerandos del fallo atacado


y las bases sobre las cuales es condenado, aludiendo a los fundamentos de una sentencia de Corte
de Apelaciones en la cual se concluye que no existen actos de violencia intrafamiliar, sino conflictos
e indica que sólo existe un hecho puntual de atraso en el pago del consumo telefónico.
Nuevamente vuelve al análisis de la causa seguida por alimentos y argumenta que de ella se
desprende que la demandante trabaja, que percibe el 50% del arriendo de un bien raíz, propiedad
del matrimonio y que recibe pensión alimenticia del padre de sus otros dos hijos.

Por último, expresa que se vulneran los principios de la sana crítica, ya que el Tribunal no
ha procedido en la valoración de la prueba con observancia de las razones jurídicas, lógicas,
científicas, técnicas o empíricas que permitan fundar la decisión.

Finaliza describiendo la influencia sustancial que los errores de derecho que denuncia, han
tenido en lo dispositivo del fallo.

Segundo: Que, en la sentencia atacada, se fijaron como hechos, los que siguen:

a) Se encuentra suficientemente acreditada la calidad de cónyuges de las partes.

78
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

b) Probado que la forma de comunicación del demandado con su cónyuge, denota que la coloca en
estado de necesidad y desamparo frente a los requerimientos básicos, lo que constituye una
manipulación o el ejercicio de autoridad, según su arbitrio, es decir, querer controlar las vidas de
su familia a través del poder económico, no da cuenta de su real situación económica y no permite
participación en decisiones importantes.

Tercero: Que conforme con los hechos narrados precedentemente, los Jueces del fondo
concluyeron que ellos implican violencia sicológica reiterada en el tiempo, lo que ha provocado un
menoscabo psíquico a la demandante, de manera que acogen la demanda en los términos ya
señalados.

Cuarto: Que, en consecuencia, sólo resulta posible concluir que el demandado se limita a
contrariar las circunstancias establecidas e intenta modificar los hechos asentados, desde que
alega que aquellos denunciados como violencia intrafamiliar no han sido acreditados, reproche
que formula sobre la base de una ponderación de la prueba distinta de la que se ha hecho en la
sentencia atacada.

Quinto: Que, según lo ha decidido reiteradamente esta Corte, el establecimiento de los hechos,
apreciando la prueba rendida de acuerdo a las reglas de la sana crítica, constituye una facultad
privativa de los Jueces de la instancia y no admite revisión por este medio, salvo que se hayan
quebrantado las leyes reguladoras de la prueba, lo que no ha sido así denunciado por el
recurrente, en la medida en que sólo pretende una ponderación diferente de los elementos de
convicción agregados al proceso.

Sexto: Que, en armonía con lo reflexionado, el presente recurso de casación en el fondo debe ser
desestimado.

Por estas consideraciones y de acuerdo con lo previsto en los articules 63 de la ley Nº


19.968 y 764, 765, 767, 771, 772 y 783 del Código de Procedimiento Civil, se rechaza, sin costas, el
recurso de casación en el fondo deducido por el demandado, contra la sentencia de trece de
noviembre de dos mil ocho, dictada por la Corte de Apelaciones de Valparaíso.

Redacción a cargo del Abogado Integrante, señor Ricardo Peralta Valenzuela.

Regístrese y devuélvase, con sus agregados.

Pronunciado por la Sala de Verano de la Corte Suprema, integrada por los Ministros señor Milton
Juica A., señora Gabriela Pérez P., señor Carlos Kunsemuller L. y los Abogados Integrantes señores
Fernando Castro A. y Ricardo Peralta V. No firman, no obstante haber estado en la vista de la causa
y acuerdo del fallo los Abogados Integrantes señores Castro y Peralta por estar ausentes. Santiago,
26 de febrero de 2009.

Autorizada por la Secretaria Subrogante de esta Corte señora Carola Herrera Brummer.
79
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Rol Nº 206–2009.

15.- Corte de Apelaciones de Valdivia, 18/02/2009, 17-2009


Irma del Carmen Valdés Cabrera con Marta Trui Trui Millante

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Denuncia de violencia intrafamiliar; rechazada. Necesidad que existe convivencia entre ofensor y
ofendido; actual o pretérita. Familia; concepto. Familia implica convivencia. Margen en que se
sancionan los actos de violencia intrafamiliar. Hogar común.

Doctrina

Para que se configuren actos de violencia intrafamiliar es necesario que exista convivencia, actual o
pretérita, entre ofensor y ofendido. En efecto, si bien la ley no entrega un concepto de “familia”, la
doctrina entrega uno en base a lo dispuesto en el artículo 815 inciso 2º del Código Civil, relativo al
derecho de uso y de habitación, comprendiendo el concepto al cónyuge, los hijos y a las personas
que a la misma fecha viven con el habitador o usuario y a costa de éstos y las personas a quienes
éstos deban alimentos, concepto que si bien es amplio en cuanto a sus miembros, demuestra que
“familia” implica “convivencia”, es decir, un grupo de personas, sean o no parientes, que viven bajo
el mismo techo. Refuerza lo anterior el que dentro de las medidas accesorias contempladas como
sanción a los actos de violencia intrafamiliar, se cuente la obligación de abandonar el ofensor el
hogar que comparte con la víctima. En definitiva, queda demostrado el espíritu de la legislación en
condenar los actos de violencia intrafamiliar, pero dentro de un margen limitado, que es el hogar
común (considerando 9º).

Legislación aplicada en el fallo :

Código Civil art 815 inc 2; Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5; Ley N°
20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 9;

Ministros:

Ada Gajardo Pérez; Darío Carretta Navea; Juan Ignacio Correa Rosado

80
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Texto completo de la Sentencia


Valdivia, dieciocho de febrero de dos mil nueve.

VISTOS Y TENIENDO PRESENTE:

PRIMERO: Que don Ricardo Morales Guarda, abogado por doña Marta Trui Trui Millante dedujo
recurso de apelación en contra de la sentencia de la causa que condenó a su representada como
autora de actos constitutivos de violencia intrafamiliar.

Sostiene el abogado recurrente que tanto la ley 19.968 como la modificación de dicha
normativa legal, ley 20.286, se establecieron los parámetros en cuanto a la apreciación de la
prueba, de acuerdo con las reglas de la sana crítica, no pudiendo ello contradecir claros principios
de lógica experiencia y conocimiento. Estima que la valoración de la prueba que hizo la
sentenciadora no está de acuerdo con los antecedentes que estableció el legislador para
considerar lo que son los actos constitutivos de violencia intrafamiliar que define el artículo 5º de
la ley 20.066 y que refiere la existencia de maltrato que afecte la vida o la integridad física o síquica
de quien aparece como denunciante.

SEGUNDO: Que de acuerdo con los hechos descritos en la demanda deducida por doña Irma del
Carmen Valdés Cabrera, la demandada es su suegra quien vive a 130 metros de su casa y los actos
violentos que le imputan son los siguientes: prédicas con gritos y reclamos en contra de ella y su
madre, expresa que no quiere a sus nietos y a su hija cuando tenía 5 años le decía “mojigata y
“mosca muerta . Que en el año 2004 intentó agredirlos y ella le sujeto las manos. Termina
señalando que actualmente han cortado las relaciones con ella, pero igual aprovecha para ofender
a su marido y hay ocasiones en que grita a la una de la mañana.

TERCERO: Que los hechos a probar se fijaron por el Tribunal en los siguientes:

1.– la efectividad de que doña Irma del Carmen Valdés Cabrera ha sido víctima de agresiones
sicológicas por parte de doña Marta Trui Trui Millante,

2.– daños que estas agresiones han ocasionado a la denunciante.

CUARTO: Que según se consigna en la sentencia revisada por esta vía, se siguió la causa Ruc 06–2–
1149236–8, Rit 636–06, por violencia intrafamiliar, entre las mismas partes, pero en que la
denunciante fue doña Irma del Carmen Valdés Cabrera, quien en definitiva fue absuelta.

81
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

QUINTO: Que de acuerdo con la afirmación hecha en la demanda, las partes viven cerca, pero no
comparten la casa habitación; y los hechos que se imputan a la demandada son bastante precisos.
Descalificación verbal. Con respecto a los nietos, se presentan como pasados.

SEXTO: Los antecedentes probatorios dan cuenta de malas relaciones entre la suegra y su nuera,
de tipo recíproco. La denunciante, tuvo también condición de denunciada. El informe médico
agregado a estos antecedentes que otorgó el doctor Víctor Ruiz Burdiles, señala en la denunciante:
síndrome ansioso depresivo, trastorno depresivo puerperal y disfunción conyugal, que mejoran.
Refiere los conflictos con la suegra, todo ello en el año 2007.

SÉPTIMO: Que para acreditar el hecho de las agresiones sicológicas que la denunciada ha ejercido
sobre la denunciante se rindió prueba testimonial con la declaración de dos personas, el cónyuge,
don Jaime Rodrigo Franco Trui Trui y la madre de la denunciante, doña Zoila Rosa Cabrera Bustos.

OCTAVO: Que los hechos que describen los referidos testigos y que contiene la sentencia apelada,
en relación con los hechos que se imputan en la demanda y los que deben acreditarse de acuerdo
con los puntos de prueba, si bien dan cuenta de una mala relación entre suegra y nuera que ha
contaminado a todo el grupo familiar, no resultan, a juicio de estos sentenciadores suficientes para
configurar la violencia intrafamiliar que describe el artículo 5º de la ley número 20.066. En efecto,
la citada norma señala: “Violencia Intrafamiliar. Será constitutivo de violencia intrafamiliar todo
maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad
de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él, o sea pariente por consanguinidad o
por afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer grado inclusive, del ofensor o de
su cónyuge o de su actual conviviente.

También habrá violencia intrafamiliar cuando la conducta referida en el inciso precedente


ocurra entre los padres de un hijo común, o recaiga sobre una persona menor de edad o
discapacitada que se encuentre bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del
grupo familiar .

NOVENO: Nuestra legislación no define lo que debe entenderse por familia, pero la doctrina del
artículo 815 del Código Civil, a propósito del derecho de uso y de habitación elabora un concepto,
señalando de acuerdo al inciso 2º de la citada norma: “La familia comprende al cónyuge, los hijos y
a las personas que a la misma fecha viven con el habitador o usuario y a costa de estos y las
personas a quienes éstos deban alimentos. Agrega a los sirvientes necesarios para la familia . Si
bien es cierto, el concepto citado es amplio en cuanto a sus miembros, en lo que respecta al caso
de autos implica el mismo criterio de la ley 20.066, en atención a que familia implica convivencia,
es decir un grupo de personas sean o no parientes que viven bajo el mismo techo.

En congruencia con las normas citadas, el artículo 9º letra a) de la ley del ramo establece
medidas accesorias como sanción por actos de violencia intrafamiliar, señalando: a) “obligación de
abandonar el ofensor el hogar que comparte con la víctima .

82
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Todo lo anteriormente expuesto demuestra el espíritu de la legislación en condenar los


actos de violencia intrafamiliar, pero dentro de un margen limitado, cual es el hogar común.

De las normas citadas y de su interpretación lógica y armónica, a la luz de los hechos


analizados, se desprende que no se configuran en estos autos los requisitos para declarar la
denuncia como actos constitutivos de violencia intrafamiliar. Como se ha dicho, es menester para
ello la convivencia ya sea actual o pretérita entre ofensor y ofendido, sin este requisito no se
configuran los supuestos establecidos por la ley para acoger la denuncia deducida, ya que, si bien
existen agresiones psicológicas por parte de la denunciada, al no concurrir el citado presupuesto
debe desecharse la denuncia interpuesta.

Y vistos, además de las normas precitadas, lo dispuesto en los artículos 1º, 2º, 6º, 8º y 9º
de la ley número 20.066, y 32 de la ley 19.968, SE DECLARA:

Que SE REVOCA la sentencia apelada de 5 de diciembre de 2008 escrita de fojas 43 a 53, y


en su lugar se declara:

1– Que se absuelve a doña Marta Trui–Trui Millante como autora de actos constitutivos de
violencia intrafamiliar, quedando sin efecto la multa de media U.T.M., a la que fue condenada.

2– Que no se condena en costas a la recurrida, de acuerdo a lo preceptuado en el artículo 600 del


Código Orgánico de Tribunales.

Regístrese y Devuélvase.

Redacción de la Ministra Sra. Ada Gajardo Pérez.

No firma el Ministro Sr. Juan Ignacio Correa Rosado, no obstante haber concurrido a la vista de la
causa y acuerdo del fallo, por encontrarse con permiso.

Pronunciada por la PRIMERA SALA DE VERANO, por la Ministra Sra. ADA GAJARDO PÉREZ, Ministro
Sr. DARÍO I. CARRETTA NAVEA, Ministro Sr. JUAN IGNACIO CORREA ROSADO, Autoriza el Secretario
Subrogante Sr. CESAR IVÁN AGURTO MORA.

Rol Nº 17–2009.

83
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

16.- Corte de Apelaciones de Antofagasta, 08/01/2009, 1277-2008


Ana Alarcón Monardes con Iván Orlando Vergara Huerta

Tipo: Recurso de Casación en la Forma Resultado: Rechazado

Descriptor

Denuncia de violencia intrafamiliar; acogida. Inexistencia de obligación de brindar asistencia


jurídica. Respeto del debido proceso. Maltrato físico y psicológico. Conductas pasivas pueden
constituir maltrato.

Doctrina

I. Si bien el artículo 18 de la Ley de Tribunales de Familia señala que las partes deberán comparecer
en el juicio patrocinadas por abogado habilitado para el ejercicio de la profesión y representadas
por personas legalmente habilitadas para actuar en juicio, su inciso final establece que ello no será
exigible en los procedimientos especiales contemplados en el Título IV de la Ley precitada, entre
los cuales se cuenta el relativo a los actos de violencia intrafamiliar, de manera que en aquel
procedimiento la presencia de mandatario judicial y de abogado habilitado será requerida sólo
cuando el juez lo estime necesario (considerando 3º)

Por lo antedicho, que el tribunal no haya ordenado la comparecencia mediante abogado del
denunciado por violencia intrafamiliar no implica que se haya faltado a un trámite o diligencia
esencial, porque a su respecto no existía la obligación legal de brindarle asistencia jurídica y, por lo
tanto, la garantía constitucional del debido proceso no ha sido vulnerada, más todavía si se atiende
a la circunstancia que el demandado tuvo más de un mes para solicitar asesoría jurídica y preparar
su defensa antes de la audiencia preparatoria (considerando 4º)

II. La definición de violencia familiar comprende tanto el maltrato físico como el psicológico, y si
bien muchas acciones son evidentes, otras pueden pasar desapercibidas, como ocurre cuando el
ofensor actúa negativamente, en cuestionada pasividad, sin que por ello la conducta del agente
pueda dejar de ser apreciada como un maltrato, que menoscaba a la víctima (considerando 6º).

Legislación aplicada en el fallo :

Constitución Política art 19 Nº 3; CPE_AR-19 Ley N° 19968 Año 2004 Ley de Tribunales de Familia
art 18; LEY_19968_AR-18 Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;
LEY_20066_AR-5

Ministros:

Alfonso Leppes Navarrete;

Texto completo de la Sentencia

84
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Antofagasta, ocho de enero de dos mil nueve.

VISTOS:

EN CUANTO AL RECURSO DE CASACIÓN EN LA FORMA:

PRIMERO: Que el demandado Iván Orlando Vergara Huerta, en lo principal de su escrito de fojas
135 y siguientes, ha deducido recurso de casación en la forma en contra de la sentencia dictada
con fecha 24 de julio del año 2008, invocando la causal de nulidad contemplada en el artículo 768
Nº 9 del Código de Procedimiento Civil, en relación con los artículos 19 Nº 3 de la Constitución
Política de la República, y 18, 25, 67 Nº 6 y 7 y demás pertinentes de la Ley Nº 19.968, que
estableció los Tribunales de Familia.

SEGUNDO: Que, en fundamento de la causal invocada, “haberse faltado a algún trámite o


diligencia declarados esenciales por la ley o a cualquier otro requisito por cuyo defecto las leyes
prevengan expresamente que hay nulidad , el recurrente señala que en el presente juicio no ha
contado con la asistencia letrada que dispone la ley, sin que el Tribunal a quo haya adoptado las
medidas para subsanar dicho defecto desatendiendo el mandato del artículo 18 de la Ley Nº
19.968 de los Tribunales de Familia, en cuanto dispone que el juez está obligado a ordenar la
comparecencia de las partes mediante abogado cuando una de ellas no cuenta con éste, por lo que
además estima infringidas las normas del debido proceso contempladas en el artículo 19 Nº 3
inciso 2º de la Carta Fundamental.

TERCERO: Que, el examen del artículo 18 de la Ley 19.968, que estableció los Tribunales de Familia,
de acuerdo al texto modificado por la Ley Nº 20.286, de fecha 15 de septiembre del 2008, en lo
respecta a las comparecencias de las partes en juicio, en su inciso 1º prescribe que “en los
procedimientos que se sigan ante los juzgados de familia, las partes deberán comparecer
patrocinadas por abogado habilitado para el ejercicio de la profesión y representadas por personas
legalmente habilitadas para actuar en juicio, a menos que el juez en caso necesario las exceptúe
expresamente, por motivos fundados en resolución que deberá dicta de inmediato .

Respecto de esta obligatoriedad, el inciso final de la misma disposición establece que ella
no será exigible en los procedimientos especiales establecidos en el Título IV de la Ley en comento,
entre los que se encuentra el relativo a los actos de violencia intrafamiliar, como el de la especie, al
decir: “En estos casos, las partes podrán comparecer y actuar sin necesidad de mandatario judicial
ni de abogado patrocinante, salvo que el juez lo estime necesario , excepción que es similar al
texto primitivo del artículo 18.

CUARTO: Que de los razonamientos que anteceden fluye que respecto del demandado y
recurrente no ha existido el imperativo legal de brindarle asistencia jurídica durante la secuela del
juicio por lo que no aparece causal formal alguna que anule el fallo, específicamente la
contemplada en el artículo 768 Nº 9 del Código de Procedimiento Civil, y menos aún la garantía del
debido proceso consagrada en el artículo 19 Nº 3 de la Carta Fundamental, si se tiene en cuenta
que el demandado mediante su presentación de fecha 30 de mayo del 2008, al solicitar copia del
85
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

expediente, tuvo el tiempo suficiente para solicitar asesoría jurídica y preparar su defensa antes de
la audiencia preparatoria del juicio, ya que ésta se celebró el día 18 de julio del 2008, situación que
desvirtúa lo alegado por él en cuanto a la indefensión que lo afectó en el juicio promovido por su
cónyuge, consideraciones todas que conducen obligadamente a rechazar su recurso de casación en
la forma.

EN CUANTO AL RECURSO DE APELACIÓN:

QUINTO: Que el demandado en el primer otrosí de su escrito de fojas 135 y siguientes al


interponer recurso de apelación en contra de la sentencia antes revisada funda el agravio en un
resumen preliminar de los antecedentes que originaron la causa, para continuar con el análisis del
contenido de la denuncia y de la prueba rendida.

SEXTO: Que en lo que se refiere a sus apreciaciones iniciales alega que en la presente causa sólo
hay afirmaciones imprecisas de la denunciante y de manera alguna se han verificado los “actos o
“conductas que exige la Ley Nº 20.066 en su artículo 5º para dar por establecida la violencia que
sanciona este cuerpo legal, es decir, a criterio del recurrente la ley exige un acto externo del sujeto,
un hecho humano que haya ocurrido en tiempo y espacio determinado.

Frente a esta particular interpretación que el demandado otorga al texto del mencionado
artículo 5º, el fallo apelado en su motivo octavo argumenta acertadamente acerca de esta materia
al manifestar que la definición de la violencia intrafamiliar comprende tanto el maltrato físico como
el psicológico, situación esta última que da por acreditada atendida la prueba rendida por la
denunciante, en concordancia con la opinión de la Consejera Técnica del Tribunal, apreciación que
esta Corte comparte plenamente para desestimar en todas sus partes el primer acápite de la
apelación del demandado.

Cabe señalar que dentro del concepto violencia intrafamiliar, si bien muchas acciones son
evidentes, otras pueden pasar desapercibidas, como cuando el ofensor actúa negativamente, en
cuestionada pasividad, pero no por ello, por no expresar su conducta de parte del agente ello
puede dejar de ser apreciado como un maltrato, como un menoscabo hacia la ofendida, como ha
sucedido en la presente causa.

SÉPTIMO: Que, en cuanto al contenido de la denuncia, los argumentos del denunciado para atacar
la seriedad de ella no son suficientes para desvirtuar los actos constitutivos de violencia
intrafamiliar en contra de su cónyuge doña Ana Marión Alarcón Menéndez, toda vez que los
antecedentes tenidos en cuenta por el tribunal a quo para condenarlo, sólo fueron los contenidos
en sendas causas promovidas por la denunciante en Juzgados Civiles de la ciudad de Calama, sino
que además en la prueba rendida por ésta. En efecto, además, de contar con los antecedentes
rolados en dichas causas, ponderó el testimonio de doña Isa Ramírez Ossandón que aunque fue de
oídas, sus dichos concordaron plenamente con el informe pericial evacuado por el Centro de la
Mujer CIVIF El Loa, rolado de fojas 86 a 91, que en el acápite cinco de fojas 97 dice: “la usuaria
presenta sintomatología asociada al ejercicio de violencia psicológica, física, sexual y económica,

86
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

por parte de su cónyuge durante el período de la relación matrimonial, siendo en este período en
que se acentúa la sensación de dueñez por parte del señor Vergara a través de manifestaciones
destinadas a lograr una disminución de la autoestima y valoración de la señora Ana, con la
utilización de tácticas de control de manera de mantener el ejercicio de poder sobre la usuaria .

OCTAVO: Que, de lo expuesto en los motivos que anteceden, abarcado el ámbito de la prueba que
censura el recurrente, cabe concluir que de ninguna forma la sentencia apelada ha causado agravio
a Iván Vergara Huerta, no siendo atendible lo expuesto por él en cuanto a una supuesta
indefensión, en base a lo resuelto en el recurso de casación, y consecuentemente, la apelación
debe ser rechazada.

Por estas consideraciones, disposiciones citadas y lo previsto en los artículos 186 y 764 y
sus correspondientes, ambos del Código de Procedimiento Civil, se RECHAZAN los recursos de
casación en la forma y de apelación deducidos en contra de la sentencia de fecha veinticuatro de
julio del año dos mil ocho, corriente a fojas 127 y siguientes.

Se condena en costas al recurrente por carecer de motivos plausibles para interponer los recursos.

Regístrese y devuélvanse, conjuntamente con sus agregados.

Redacción del Abogado Integrante Sr. Alfonso Leppes Navarrete.

Rol Nº 1.277–08.

17.- Corte de Apelaciones de Antofagasta, 03/12/2008, 1152-2008


Francisco Franco Barrientos con Jacquelin Verónica Arredondo Morales

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Confirma

Descriptor

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Denuncia de violencia intrafamiliar; acogida. Violencia física; concepto. Violencia psicológica;


concepto. Maltrato; concepto. Necesidad que se afecte integridad física o psicológica. Progenitor
que incita a hijo a denunciar abuso del otro.

Doctrina

I. Conforme al artículo 5º de la Ley Nº 20.066, es acto constitutivo de violencia intrafamiliar todo


maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica, realizado contra quien tiene el
parentesco que indica la disposición. La “violencia física” está constituida por actos que atentan o
agraden el cuerpo o la integridad física de la persona –empujones, bofetadas, golpes, entre otras–;
mientras que la “violencia psicológica” consiste en las actitudes que tienen por objeto causar
temor, intimidar y controlar las conductas, sentimientos y pensamiento de la persona a quien se
está agrediendo –descalificaciones, insultos, control conductual, entre otras–. El “maltrato”, que es
definido como “tratar mal a alguien de palabra y obra” y como “menoscabar, echar a perder”,
puede adquirir diversas manifestaciones, pero lo relevante para los efectos de la Ley Nº 20.066 es
que afecte la integridad física o psíquica de la persona, por lo que un mismo acto puede no tener la
misma connotación entre diferentes personas y condiciones (considerando 4º)

II. Que la madre haya influido en uno de sus hijos el pensamiento de haber sufrido abuso sexual
por parte del padre, es una conducta constitutiva de maltrato psicológico intrafamiliar en los
términos de la Ley Nº 20.066 (considerando 10º).

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5; LEY_20066_AR-5

Ministros:

Oscar Clavería Guzmán; Virginia Soublette Miranda

Texto completo de la Sentencia


Antofagasta, tres de diciembre de dos mil ocho.

VISTOS:

Se han elevado estos autos para el conocimiento y resolución de los recursos de casación en la
forma y apelación deducidos a fojas 102, por la parte demandada doña Jacqueline Verónica

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Arredondo Morales, en contra de la sentencia definitiva de primera instancia dictada por el Sr. Juez
Titular del Juzgado de Familia, don Pedro García Muñoz, con fecha diez de julio de dos mil ocho,
escrita a fs. 78 y siguientes, habiéndose cumplido la medida para mejor resolver en cuanto se trajo
a la vista las causas P–15–2006, C–341–2006, C–3643–2006 y P–2077–2006 del Juzgado de Familia.

a.– EN CUANTO AL RECURSO DE CASACIÓN EN LA FORMA:

PRIMERO: Que por lo principal de la presentación de fs. 102 la abogado Paula Ortega López, en
representación de doña Jacqueline Verónica Arredondo Morales, ha recurrido de casación en la
forma en contra de la sentencia de primer grado que rola a fs. 78 y siguientes, que acoge la
demanda de violencia intrafamiliar deducida en su contra por don Francisco Franco Barrientos.

Se funda en que el delito de Violencia Intrafamiliar habitual alegado por la contraria se


encuentra tipificado y sancionado en la Ley 20.066 y es de competencia de los Juzgados de
Garantía y no de los Tribunales de Familia, razón por la cual, el Juez de la causa debió declararse
incompetente y remitir los antecedentes al Ministerio Público. Lo anterior, de conformidad con lo
dispuesto en los artículos 14 de la Ley 20.066 sobre Violencia Intrafamiliar, 90 de la Ley 19.968 que
crea los Tribunales de Familia y 768 Nº 1 del Código de Procedimiento Civil. Pide que se invalide la
sentencia y que se dicte la correspondiente sentencia de reemplazo, con costas.

SEGUNDO: Que con la prueba rendida con excepción del relato del demandante, el Tribunal no
pudo establecer habitualidad de los hechos denunciados en los términos del artículo 14 de la ley
20.066, por lo que no se dan los presupuestos que justifiquen la causal invocada para sustentar el
recurso de casación en la forma.

b) EN CUANTO AL RECURSO DE APELACIÓN:

Se reproduce la sentencia en alzada, con excepción del párrafo tercero del considerando vigésimo
primero desde la expresión “…en este… hasta el término “…mensuales y… que se eliminan y se
tiene además presente:

TERCERO: Que la misma demandada doña Jacqueline Verónica Arredondo Morales, interpone
recurso de apelación en contra de la sentencia definitiva de primera instancia de fecha diez de julio
de dos mil ocho, la que se funda en lo siguiente: En primer lugar reitera lo dicho en cuanto a que al
alegar el demandante que se ha ejercido violencia sicológica habitual en contra suya y de su hija, lo
que ha hecho es imputar un delito, cuyo conocimiento corresponde a los Tribunales con
competencia en lo penal. También manifiesta que se imputan hechos de larga data ocurridos
incluso antes de la entrada en vigencia de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar y hace presente que
conforme al artículo 9º del Código Civil, la ley sólo puede disponer para lo futuro y no tendrá jamás
efecto retroactivo, de manera que esos hechos no pueden ser considerados en esta causa, ni
menos en la dictación de la sentencia.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Agrega que esta última se basa principalmente en el peritaje y teorías sicológicas del
testigo Petar Radic, quien sólo ha practicado un peritaje psicológico al padre, pero no a la madre ni
a la niña, razón por la cual el mismo no debe ser considerado en absoluto.

La apelante sostiene que no se encuentran establecidos los requisitos para dar lugar a la
demanda por violencia intrafamiliar, ya que no se encuentra acreditado que la madre haya
manipulado a su hija en contra del padre. En este sentido dice que ningún testigo ha dado
testimonio o rendido declaración al respecto y que los informes periciales en ningún momento dan
prueba de los hechos alegados por el demandante.

Pide que se revoque la sentencia declarando que se rechaza la demanda, con expresa
condenación en costas.

CUARTO: Que el artículo 5º de la Ley 20.066 establece como acto constitutivo de violencia
intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica, realizado contra
quien tiene el parentesco que en la misma disposición se señala y en consecuencia aparece de
manifiesto que este hecho, para que sea constitutivo de violencia intrafamiliar, debe reunir los
requisitos o condiciones que preceptúa la citada disposición legal.

La violencia física está constituida por actos que atentan o agreden el cuerpo o la
integridad física de la persona, tales como empujones, bofetadas y golpes, etc.

Por su parte la violencia psicológica son las actitudes que tienen por objeto causar temor,
intimidar y controlar las conductas, sentimientos y pensamientos de la persona a quien se está
agrediendo, como las descalificaciones, insultos, control conductual etc.

En cuanto al maltrato referido en la disposición legal antes señalada, el diccionario de la


lengua española indica que es la acción de “tratar mal a alguien de palabra y obra y también
“menoscabar, echar a perder . El maltrato puede adquirir numerosas manifestaciones, pues lo
relevante como se señala en la misma disposición es que “afecte la integridad física o psíquica de la
persona . De esta manera un mismo acto puede no tener la misma connotación entre diferentes
personas y condiciones.

QUINTO: Que conforme al mérito de la prueba pericial aportada por el demandante, consistente
en las declaraciones de Petar Radic, Jorge Araya, Daniela Maynne, Carolina Villagrán, Gabriel
Mejias y Judith Riquelme, de la entrevista que sostuvieron con la menor, obtuvieron como
conclusión que su relato no era espontáneo, que la madre le contó lo que el padre había realizado
a su respecto, actos de connotación sexual, que la maltrataba y que era malo.

SEXTO: Que de los antecedentes allegados al proceso, surge que si bien se presentó una denuncia
por abuso sexual en contra del padre de la menor, Francisco Franco Barrientos, ésta no prosperó
por cuanto el Ministerio Público comunicó su deseo de no perseverar en la investigación, de
manera que no fue formalizado por tal ilícito.

90
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

SÉPTIMO: Que despejada la denuncia por abuso sexual, resulta ser un hecho no controvertido que
entre los padres existe una disfunción conyugal, que ha llevado más allá de una pérdida de
comunicación, a involucrar a la hija de ambos A.F.A.

Es así, que el padre ha interpuesto diversas acciones con el objeto de obtener un


acercamiento a su hija tales como cuidado personal y relación directa y regular, medida de
protección y violencia intrafamiliar y la madre ha mantenido una actitud de persistente rechazo a
que la menor se relacionara con su padre y la familia de este último, produciéndose situaciones
que han derivado en que la menor detente un daño emocional.

OCTAVO: Que además debe tenerse presente, sin perjuicio de la prueba rendida y reseñada en la
sentencia, el propio psicólogo que atendió a Jacqueline Arredondo Morales, también sostuvo que
la menor padecía el síndrome de alienación parental, porque relataba un cuento y no una situación
traumática, por lo tanto no existen razones para desvirtuar lo concluido por el sentenciador de
primer grado en la medida que la prueba ha sido coherente, convincente y no desvirtuada por otra
de la misma calidad y fundamento, sobre la base de entrevistas a las personas, exámenes o
pruebas atingentes y razonamiento adecuado.

NOVENO: Que la sentencia que ha de dictarse en estos procedimientos debe contener un


pronunciamiento sobre la existencia de hechos constitutivos de violencia intrafamiliar, establecerá
la responsabilidad de la demandada y en su caso, la sanción aplicable.

En el caso en cuestión, el Juez de primera instancia precisó en su sentencia en el considerando


vigésimo primero los hechos constitutivos de violencia psicológica, dándose así los requisitos del
artículo 5º de la Ley 20.066, por lo que procede acoger la demanda de fs. 1 en la forma que fue
interpuesta.

DÉCIMO: Que si bien constituye un antecedentes en contra de la demandada la presunción de


poder haber influido en su hija el pensamiento de haber sufrido abuso por parte del padre,
llegando a configurar un maltrato psicológico intrafamiliar en los términos de la Ley 20.066,
interpuesta por el padre, al momento de determinar la sanción a aplicar no es menor la
circunstancia que sea la madre, con su trabajo de secretaria, la sostenedora de la menor; por
cuanto el padre cuando contribuye al presupuesto familiar lo hace con la suma de $43.000
mensuales. En razón de lo anterior, aparece de justicia que la pena a aplicar no puede ser la
máxima que establece la Ley, sino que de Tres Unidades Tributarias Mensuales.

EN CUANTO A LA DEMANDA RECONVENCIONAL:

UNDÉCIMO: Que la demandada en estos autos doña Jacqueline Verónica Arredondo Morales,
interpuso demanda reconvencional de violencia intrafamiliar en contra de su cónyuge don
Francisco Franco Barrientos que fundamenta en hechos que constituyen un hostigamiento e
interposición constante de causas, impidiendo el proceso de reparación con su hija y en hechos de
violencia física, psicológica, sexual y económica.

91
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

DUODÉCIMO: Que contestando la demanda el demandado reconvencional solicitó su rechazo por


las mismas argumentaciones de su demanda y en atención a que la demandada constantemente
cambia sus versiones.

DECIMOTERCERO: Que el ejercicio de las acciones interpuestas por el demandante principal en


cuanto pretende el establecimiento de determinados derechos, no pueden ser considerados actos
de violencia conforme a lo señalado en el artículo 5º de la Ley 20.066.

Por otro lado la prueba pericial consistente en la declaración de Andrea Chelmes Godoy y
Jennifer Velásquez Vargas, tiene como fundamento sólo la declaración de la demandada
reconvencional, sin que se hubiere cotejado con otra información, antecedentes que den cuenta
de hechos que la avalen, como tampoco su relación con otras causas que digan relación con la
causa en cuestión, ni las graduaciones para invocar la existencia del daño, no dándose cuenta
tampoco de la metodología empleada en las entrevistas sostenidas, lo que resulta insuficiente para
acceder a la referida pretensión.

DECIMOTERCERO: Que atendido lo expuesto se desestimará la demanda reconvencional


interpuesta por la demandada principal.

Por estas consideraciones y de conformidad además a lo previsto en los artículos 186 y


siguientes del Código de Procedimiento Civil y Ley 20.066, se declara:

I.– Que se rechaza el recurso de casación en la forma interpuesto por la demandada en lo principal
de la presentación de fs. 102.

II.– Que se confirma, sin costas del recurso, la sentencia de fecha diez de julio de dos mil ocho,
escrita a fojas 75 y siguientes, con declaración que se rebaja la multa aplicada a doña Jacqueline
Verónica Arredondo Morales a la suma equivalente a Media Unidad Tributaria Mensual.

III.– Se confirma en lo demás el fallo apelado.

El Juez de Familia que corresponda deberá administrar las medidas necesarias para
generar a la brevedad, en calidad de urgente, una audiencia que sobre la base de estos nuevos
antecedentes fije una relación directa y regular de la menor A.F.A. con su padre Francisco Franco
Barrientos.

Se previene que el Ministro Óscar Clavería Guzmán no concurrió en la redacción del


considerando segundo de la sentencia y en su reemplazo estuvo por las siguientes
consideraciones:

1º Que la ley de violencia intrafamiliar ha introducido el delito de maltrato habitual, estableciendo


un régimen especial en cuanto a su persecución o al ejercicio de la acción penal, porque se separa
de la clasificación efectuada en el párrafo primero del Título III del Código Procesal Penal sobre la
clase de acciones y ordena al Ministerio Público que sólo podrá dar inicio a la investigación

92
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

respecto de este delito si el respectivo Juzgado de Familia le ha remitido los antecedentes en


conformidad con lo dispuesto en el artículo 90 de la Ley 19.968.

2º Que además los Juzgados de Familia tienen la competencia asignada en el artículo 8º de la ley,
entre las cuales no está la investigación de los delitos, pero sí deben velar por el derecho de
cuidado personal de niños, niñas o adolescentes (Nº 1), debiendo asimismo conocer todo lo
relativo al maltrato de estas personas (Nº 12) y, especialmente, los actos de violencia intrafamiliar
(Nº 18).

3º Que, en suma, el señor Juez de Familia discrecionalmente, dentro de sus atribuciones, ha


considerado que los hechos denunciados no son constitutivos del delito de maltrato habitual, por
lo tanto prescindió remitir los antecedentes al Ministerio Público, circunstancia que no debe
confundirse con la competencia propia, de carácter absoluto asignado por la Ley 19.968 en
relación con la Ley 20.066.

4º Que por lo expuesto, el Juzgado de Familia ha actuado dentro de su competencia, cuando


continuó conociendo el conflicto para adoptar las decisiones que en derecho corresponde sobre el
cuidado de la menor y todos los actos de violencia intrafamiliar denunciados, especialmente, de las
medidas de protección o cautelares que debiera tomar de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 7º de la Ley 20.066, debiendo en consecuencia, rechazarse el recurso de casación en la
forma.

Se deja constancia que se hizo uso de la facultad conferida en el artículo 82 del Código
Orgánico de TribunalesRegístrese y devuélvase con las causas tenidas a la vista.

Redacción de la Ministro Titular Sra. Virginia Soublette Miranda y la prevención de su autor don
Óscar Clavería Guzmán.

No firma el Ministro Titular Sr. Óscar Clavería Guzmán, no obstante haber concurrido al acuerdo,
por encontrarse en comisión de servicios.

Rol 1.152–2008.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

18.- Corte de Apelaciones de Valdivia, 31/03/2008, 36-2008


Carolina Marianela Sitnisky Montero con Raúl Eduardo Sitnisky Nerlich

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Denuncia de violencia intrafamiliar. Violencia intrafamiliar; concepto; requisitos y tipos.


Denunciado que retira especies de propiedad de la denunciante. Ausencia de la denunciante al
momento de los hechos. Conducta que no constituye violencia física ni psíquica. Inexistencia de
contacto físico o intercambio verbal. Prohibición de acercarse como condición de suspensión del
procedimiento. Incumplimiento de la medida.

Doctrina

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

I. Los requisitos para que exista violencia intrafamiliar son: a) que haya un maltrato, b) que el
maltrato afecte la vida o la integridad física o psíquica de una persona, c) que el sujeto pasivo sea
el cónyuge actual del ofensor o haya tenido tal calidad, lo mismo en el caso del conviviente, un
pariente por consaguinidad o afinidad en toda la línea recta o en lo colateral hasta el tercer grado
del ofensor, del cónyuge o del conviviente, el padre o madre de un hijo común, o persona menor
de edad o discapacitado que esté bajo el cuidado de algún integrante del grupo familiar
(considerando 3º)

La violencia intrafamiliar es conceptualizada como la acción u omisión protagonizada por los


miembros que conforman el grupo familiar, tanto por afinidad como consaguinidad; y puede ser de
carácter: 1) físico, 2) psicológico, 3) sexual o 4) económico (considerando 4º)

II. No se configura una hipótesis de violencia intrafamiliar si la conducta del denunciado,


consistente en sacar las especies de la denunciante, su hija, fuera del inmueble donde reside, por
cuanto no se está en presencia de un acto constitutivo de violencia física ni psíquica, es más, ni
siquiera existió contacto físico ni intercambio verbal con la supuesta víctima ya que ésta no se
encontraba en esos momentos en el inmueble. Lo que puede configurarse, considerando que el
denunciado tenía como condición para proceder a la suspensión condicional del procedimiento la
prohibición de acercarse a la denunciante, es un incumplimiento a tal condición, lo que conlleva
como consecuencia la posibilidad de revocar la salida alternativa y continuar con el procedimiento
(considerando 7º).

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5; LEY_20066_AR-5

Ministros:

Darío Carretta Navea; Rodolfo Patricio Abrego Diamant

Texto completo de la Sentencia


VALDIVIA, treinta y uno de marzo de dos mil ocho.

VISTOS:

Se reproduce la sentencia en alzada, con excepción de los considerandos séptimo a undécimo que
se eliminan.

Y TENIENDO, ADEMÁS, PRESENTE:

PRIMERO: Que la sentencia recurrida en el fundamento sexto estableció que con la prueba
incorporada y rendida en la audiencia de juicio, “ha quedado acreditado que el día 31 de agosto de
2007, el denunciado subió al departamento donde viven sus hijos y sacó –solicitando la ayuda de
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

su hijo y un amigo de éste a quien le arrendaba un dormitorio en dicho departamento– las cosas
de su hija que se encontraban en uno de los dormitorios de dicho departamento, dejándolas fuera
de dicho dormitorio .

La Juez a quo, a continuación de lo expresado precedentemente, señaló que “no se trata


de violencia explícita, ya sea física o psicológica y que “el contexto es el que nos permitirá
establecer si dicha acción fue o no abusiva o intimidante .

En los fundamentos séptimo y octavo mencionó ciertos antecedentes de la situación del


grupo familiar y otras circunstancias, que en concepto de la juez de la instancia permiten arribar a
la conclusión de que los hechos denunciados constituyen “actos de violencia intrafamiliar , cuyo
autor es el denunciado y padre de la denunciante doña Carolina Marianela Sitnisky Montero, a
quien sancionó con una multa de dos unidades tributarias mensuales y le impuso la prohibición de
acercarse a la víctima y a su domicilio por el lapso de un año, sin perjuicio de ser prorrogada esta
medida, más la obligación de practicarse un tratamiento psicológico, a su costa.

SEGUNDO: Que el apoderado del denunciado dedujo recurso de apelación manifestando que uno
de los aspectos que alegó –el hecho de haber ingresado aquél a un departamento de su propiedad
y haber desocupado una pieza que se ocupaba como bodega– significan a lo más incumplimiento
de las condiciones impuestas para la suspensión condicional dispuesta en proceso de violencia
intrafamiliar con su cónyuge en el Juzgado de Garantía de Río Bueno, en donde se acordó no
acercarse a su cónyuge ni a su hija y que en el hecho no lo hizo, puesto que cuando fue al
departamento no estaba la denunciante y no sabía que vivía allí.

Asimismo, sostiene que para entender la situación en su contexto, como el mismo fallo lo
señala, es necesario tener en consideración que en enero de 2007 su representado y su cónyuge se
denunciaron mutuamente por violencia intrafamiliar en Río Bueno; en junio del mismo año se
dispuso salidas alternativas a dichos procesos y una de las condiciones impuestas fue que su
representado no podía acercarse a su cónyuge y a su hija; la denunciante hasta agosto del año
2007 vivió en Osorno donde estudia; que el denunciado posee un departamento en Valdivia que lo
ocupa su hijo.

Añade que la accionante de propia iniciativa decidió irse a vivir a Valdivia al departamento
de su padre, sin consultarle a nadie ni pedirle permiso; que cuando aquél se hizo presente en dicho
lugar desocupó una bodega donde habían cosas de todos los familiares, ya que no dormía nadie.

Indica que lo expresado no puede ser constitutivo de violencia intrafamiliar, ya que es la


denunciante la que irrumpió en la esfera de la propiedad privada de su representado, puesto que
ella no vivía en Valdivia.

Finalmente, acota que se está sancionando por un supuesto poder económico, es decir,
por no pagar una pensión de alimentos, incurriendo en un grave error y en una interpretación

96
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

abusiva de la ley, por cuanto los alimentos, su pago o cumplimiento están regulados por las normas
relativas al tema y tiene además sendas medidas precautorias sobre dos de sus propiedades, con
lo cual estaban absolutamente asegurados los alimentos pendientes y futuros de la accionante. Lo
anterior significaría que gran parte de los alimentantes debieran estar sujetos a un proceso por
violencia intrafamiliar y condenados si no pagan la pensión alimenticia.

TERCERO: Que el artículo 5º de la ley Nº 20.666 señala que “será constitutivo de violencia
intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o la integridad física o síquica de quien tenga o haya
tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él; o sea pariente por
consanguinidad o por afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer grado
inclusive, del ofensor o de su cónyuge o de su actual conviviente .

Agrega el inciso segundo que también habrá violencia intrafamiliar “cuando la conducta
referida en el inciso precedente ocurra entre los padres de un hijo común, o recaiga sobre persona
menor de edad o discapacitada que se encuentre bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de
los integrantes del grupo familiar .

Según este artículo tres son los requisitos para que exista violencia Intrafamiliar: a) debe
haber un maltrato; b) que este maltrato afecte la vida o bien la integridad física o psíquica de una
persona; c) debe existir un sujeto pasivo: el cónyuge actual del ofensor o que haya tenido tal
calidad; o del conviviente, o un pariente por consaguinidad o afinidad en los grados que indica o
bien cuando se trata del hijo común o un menor de edad o discapacitado que esté al cuidado o
dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar.

En el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, la palabra “maltrato


significa “acción y efecto de maltratar o maltratarse . Maltratar a su turno: “tratar mal a uno de
palabra u obra ; “menoscabar, echar a perder .

CUARTO: Que la doctrina, incluyendo la de otros países, al analizar lo que es la violencia


intrafamiliar señala que es toda acción u omisión protagonizada por los miembros que conforman
el grupo familiar, este puede ser por afinidad o consanguinidad y que transforma en agresores las
relaciones entre ellos causando daño físico, psicológico, sexual, económico o social a uno o varios
de ellos.

Este maltrato puede ser: físico: actos que atenten o agreden el cuerpo de la persona tales
como empujones, bofetadas, golpes de puño, golpes de pies, etc.; psicológico: actitudes que
tienen por objeto causar temor, intimidar y controlar las conductas, sentimientos y pensamientos
de la persona a quien se está agrediendo como las descalificaciones, insultos, control, etc.; sexual:
imposición de actos de carácter sexual contra la voluntad de la otra persona; económico: no cubrir
las necesidades básicas de la persona y ejercer control a través de recursos económicos.

QUINTO: Que por sentencia de fecha 12 de Julio de 2007 dictada en los autos RIT Nº 119 2007, del
Juzgado de Letras y Garantía de Río Bueno, se aprobó la suspensión condicional del procedimiento
en relación con el imputado Raúl Eduardo Sitnisky Nerlich disponiéndose que deberá permanecer
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

en observación por el lapso de un año y cumplir, entre otras exigencias la de “acatar la prohibición
de acercarse a la víctima doña Marianela Soledad Montero Novoa o a su hija Carolina Sitnisky
Montero .

Asimismo, consta en dicha sentencia que se le hizo presente al señor Sitnisky que el
incumplimiento de cualquiera de estas obligaciones o el hecho de ser objeto de una nueva
formalización por algún hecho distinto hará posible que se revoque la suspensión condicional del
procedimiento y se siga adelante con este procedimiento de acuerdo con las reglas generales (fs.
40 y 41).

SEXTO: Que según relata la demandante en su libelo de fs. 1 y siguientes el día 31 de agosto de
2007 su padre, con agresividad y prepotencia ingresó al departamento, ocasión en que su
hermano Raúl Nicolás trató de calmarlo, sin conseguirlo; que descerrajó la puerta de su habitación;
sacó sus efectos personales y los lanzó en el living; le señaló a su hermano que iba a regresar
cuando y a la hora que quisiera, lo que motivó que solicitara como medida cautelar de protección
que su padre no se acerque al departamento donde vive con su hermano ubicado en calle
Tornagaleones Nº 1.730, departamento 43 de esta ciudad, a lo que accedió.

El denunciado tiene su domicilio en calle Comercio Nº 577, departamento 208 y/o Patricio
Lynch Nº 1.015, ambos de la ciudad de Río Bueno.

SÉPTIMO: Que los hechos denunciados, en concepto de este tribunal, constituyen más bien
incumplimiento de una de las condiciones que le fue impuesta al denunciado en la causa RIT Nº
119 2007 del Juzgado de Letras y Garantía de Río Bueno, por cuanto para proceder a la suspensión
condicional estuvo de acuerdo y por ende se comprometió a acatar las condiciones que fijó el Juez
en cumplimiento a lo que prescribe el artículo 238 del Código Procesal Penal, de manera que ahora
ha de asumir los efectos que acarrea su conducta cuyo reproche se evidencia en la demanda
interpuesta por su hija.

Se tiene presente para resolver de esta manera la circunstancia de que la hija del
denunciado no estaba presente cuando éste concurrió al departamento; no hubo enfrentamiento
físico ni intercambio verbal entre ambas personas.

OCTAVO: Que el procedimiento respectivo en esta materia se inicia por demanda o denuncia
deducida por la víctima o por aquellas personas que indica el artículo 82 de la ley Nº 19.968, la que
debe contener una narración de los hechos y si al denunciante le constare, contendrá las demás
menciones que indica el artículo 86 de dicho cuerpo legal.

La sentencia que ha de dictarse en estos procedimientos debe contener un


pronunciamiento sobre la existencia de hechos constitutivos de violencia intrafamiliar, establecerá
la responsabilidad del denunciado o demandado y, en su caso, la sanción aplicable.

98
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

En el caso sub lite la Juez de primera instancia precisó en su sentencia que los hechos
materia de la denuncia o demanda no son constitutivos de violencia, ni física ni síquica, por lo que
al no darse los requisitos legales del artículo 5º de la ley respectiva, debió rechazar la demanda de
fojas 1 y siguientes, por cuanto son los hechos materia de la denuncia o demandas los que fueron
puestos en su conocimiento para su comprobación, análisis y resolución y no otros, por lo que al
haber considerado otros factores o circunstancias dejó en la indefensión al denunciado al no poder
rebatirlos durante el curso del juicio o para demostrar lo contrario al pensamiento en que se
sustenta la condena que se le impuso a éste.

Y vistos, además, lo dispuesto en los artículos 5º y 6º de la ley Nº 20.066; 1º, 8º, 55, 81, 82,
86, 87, 101 de la ley Nº 19.968, se REVOCA la sentencia apelada de fecha catorce de diciembre del
año dos mil siete, escrita de fojas 61 a fojas 69 y se declara que se RECHAZA la demanda de
violencia intrafamiliar, de fojas 1 y siguientes, deducida por doña Carolina Marianela Sitnisky
Montero en contra de don Raúl Eduardo Sitnisky Nerlich, sin costas.

Acordada con el voto en contra de la Ministra señora Emma Díaz Yévenes quien estuvo por
confirmar la sentencia apelada en virtud de sus propios fundamentos.

Regístrese, devuélvanse.

Redacción del Ministro don Darío Ildemaro Carretta Navea.

No firma el Ministro don Rodolfo Patricio Abrego Diamant no obstante haber concurrido a la vista
y acuerdo por encontrarse en Visita Trienal.

Rol Nº 36 2008.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

19.- Corte de Apelaciones de Santiago, 30/10/2007, 2916-2007


María Angélica Calfuman Vilches con Juan de Dios Navarro Fuenzalida

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Denuncia de violencia intrafamiliar. Procedencia de medidas cautelares. Enunciación de carácter


enunciativo. Regulación directa y regular de uno de los progenitores respecto de sus hijos. Interés
superior del niño. Fomento y reconstrucción de lazos de afecto y protección.

Doctrina

Nada obsta a que en un juicio de violencia intrafamiliar se establezca una regulación directa y
regular de carácter provisorio de uno de los progenitores respecto de sus hijos, en primer lugar,
porque la numeración de las medidas cautelares que proceden en este tipo de procedimientos que
efectúa el artículo 92 inciso 1º de la Ley de Tribunales de Familia no es de carácter taxativa,
ampliando en el inciso final de la misma norma el alcance de estas medidas a terceros que no
necesariamente son víctimas de los hechos denunciados, pero que se ven involucrados en la
problemática, como sucede con los hijos de los intervinientes, toda vez que la separación de la
pareja no debe afectar a personas inocentes que ven alejarse a uno de sus padres del seno familiar,
surgiendo una necesidad de fomentar y reconstruir los lazos de afecto y protección con el
progenitor que ya no los acompaña; en segundo lugar, porque no se encuentra prohibido; y en
tercer lugar, porque no resulta ajeno a los propósitos que inspiraron este procedimiento, y también

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

asoma concordante con el principio de concentración que inspira los procedimientos de familiar,
que persigue conocer en una sola audiencia todos los problemas que afecten a los intervinientes.

Legislación aplicada en el fallo :

Ley N° 19968 Año 2005 Ley de Tribunales de Familia art 92; LEY_19968_AR-92

Ministros:

Alfredo Pfeiffer Richter; Juan Manuel Muñoz Pardo; Pilar Aguayo Pino

Texto completo de la Sentencia


Santiago, treinta de octubre de dos mil siete.

Vistos:

l. En cuanto al recurso de casación en la forma interpuesto en el primer otrosí de fojas 14.

1º) La parte demandante recurrió de casación en la forma en contra de la sentencia de veinticinco


de junio de dos mil siete, debido a que en la audiencia preparatoria, que se desarrolló con
anterioridad al pronunciamiento de la referida resolución, no se ratificó la demanda, lo que
constituyó, a su juicio, la omisión de un trámite esencial en la ritualidad de un procedimiento
seguido ante un tribunal de familia, según lo prescribe el artículo 61 Nº 1 de la ley 19.968 con
relación al artículo 768 Nº 9 del Código de Procedimiento Civil.

El recurrente agregó que, si bien el procedimiento ante este tipo de tribunal es


desformalizado, esto no libera el cumplir con un trámite fundamental reconocido en la ley, sino el
justo y racional procedimiento no estaría garantizado y no se verificarían las etapas posteriores del
juicio, tales como: la contestación de la demanda, la determinación del objeto del juicio y los
hechos a probar.

Por lo tanto, a juicio del recurrente, la omisión delatada provocó un vicio que influyó en lo
dispositivo del fallo, ya que impidió, a la juez del Segundo Juzgado de Familia, conocer si los
acontecimientos denunciados eran constitutivos de violencia intrafamiliar.

2º) Entonces, conforme con la alegación hecha por el recurrente, corresponde a esta Corte, en
primer lugar, determinar si la ratificación de la demanda constituye un trámite esencial y en
segundo término, si su omisión influyó en lo dispositivo de la sentencia.
101
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Si se analizan las disposiciones que el recurrente indicó como vulneradas: el artículo 61


letra a) de la ley 19.968 y el artículo 768 Nº 9 del Código de Procedimiento Civil, se reconocerá
que, el primer precepto legal ordena que, en la audiencia preparatoria, se ratifique oralmente el
contenido de la demanda y la segunda disposición, que la falta de “algún trámite o diligencia
declarados esenciales por la ley constituye causal de recurso de casación.

Ahora bien, pese a la creencia del recurrente de que la omisión de la ratificación de la


demanda constituye un trámite esencial, ninguna disposición de la ley 19.968 avala su postura, ni
menos las normas relativas al procedimiento en los actos de violencia intrafamiliar, por lo tanto, lo
único que pudiera sustentar su tesis serían los preceptos relativos al recurso de casación
contenidos en el Código de procedimiento civil. Entonces, si se revisa el artículo 795 del referido
Código, el que señala, en general, los trámites o diligencias esenciales de primera instancia en los
juicios de mayor o menor cuantía y en los especiales, y en el cual se consignan siete casos, ninguno
de ellos dice relación con la ratificación de la demanda, como para concluir que la actuación que se
dijo omitida, constituye una diligencia esencial cuya inobservancia influye en lo dispositivo de la
sentencia.

Es más, si la ley 19.968 otorga la posibilidad de recurrir de casación en contra de una


sentencia, lo hace en virtud de un mayor número de causales que reprochan el contenido de ésta y
al juez que la dictó, en forma coincidente con las que se harían valer ante un tribunal civil, tales
como, las escritas en los números 1, 2, 4, 6 y 7 del artículo 768 del Código de procedimiento civil,
no ocurre lo mismo con la señalada en el Nº 9 del referido artículo y estatuto legal, que es única en
su género y que se vincula con el incumplir con algún trámite o diligencia declarados esenciales por
la ley, como por ejemplo: el llamado a conciliación, el recibir la causa a prueba, cuando fuere
procedente; la práctica de diligencias probatorias cuya omisión podría producir indefensión o la
citación para oír sentencia. Estas diligencias obtienen su mejor consagración, en materia de
procedimiento ante los tribunales de familia, en los números 5), 6), 7), 8) y 9) del artículo 61 y se
repiten en el artículo 62, ambos de la ley respectiva, con lo cual se deduce que, el legislador puso
mayor acento en la debida constitución y competencia del tribunal que juzga, que en el
procedimiento que ante él se verifica, respecto del cual sólo consideró como diligencias
importantes aquellas que sean similares con las descritas en el artículo 795 del Código de
enjuiciamiento civil, donde la ratificación de la demanda no obtiene su correlato.

Además, esta Corte no advierte de qué forma la omisión de tal trámite hubiera impedido a
la juez interiorizarse del asunto sometido a su decisión, en términos de permitir la invalidación de
la sentencia, si se considera que: la razón del Tribunal, de no continuar con el procedimiento, se
debió a que la denunciante se interesó más en recuperar el cuidado personal de sus hijos que en
perseverar en la denuncia de violencia intrafamiliar. Por consiguiente, de lo uno no se infiere,
necesariamente, lo otro.

Pues bien, y en el evento que se considerare la ratificación de la demanda como un trámite


esencial, ésta se cumplió igualmente en la audiencia preparatoria del día 23 de abril del presente
año, cuando la denunciante, una vez que se le leyó el contenido del parte policial, reconoció que
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

los hechos ocurrieron de la manera y en la forma que en el documento se expresó. Este


asentimiento hizo las veces de ratificación, sin necesidad de que la demandante dijera las mismas
palabras que se consignan en la letra a) del artículo 61 de la ley referida para entender cumplido el
trámite, puesto que, lo único que interesa al legislador es que las partes entiendan de qué versará
y de qué se discutirá en la audiencia.

No conforme con los razonamientos señalados, esta Corte manifiesta además que, en
materia de procedimiento de familia, opera el principio de la desformalización, lo que significa que
los asuntos que conoce este tipo de tribunales no está sujeto a ritualidades estrictas, puesto que,
la mayoría de las veces los usuarios del sistema no están acompañados de personas letradas –
quienes bien saben lo que debe hacerse y decirse en la audiencia– y desconocen lo complejo de la
terminología, por lo tanto, ésta se acomoda a sus necesidades y a su nivel de conocimiento,
porque el sistema está al servicio del usuario que necesita cautela jurisdiccional y no para
complicarlo, de tal modo que, la omisión de la ratificación nunca podrá comprometer todo el
proceso, y menos, el fallo que se dicte en virtud de él.

Entonces, en virtud de los razonamientos vertidos se concluyó que el acto que se dijo
omitido –y que no lo fue–, no constituye un trámite esencial, y al no serlo, resulta improcedente
declarar nula la sentencia, por no influir en su parte dispositiva.

Por último, nuestra legislación reconoce como un principio básico de toda nulidad
procesal, que ella sólo puede utilizarse en la medida que el perjuicio que provoca la actuación
viciada sea reparable con su declaración y no por otros medios de impugnación, como son los
recursos de apelación, los que opuso la parte demandante y a los que esta Corte se abocará a
continuación, para determinar, si corresponde enmendar o modificar la resolución recurrida.

II. En cuanto a los recursos de apelación interpuestos en lo principal de fojas 11 y en el


primer otrosí de fojas 14.

Se eliminan todos los fundamentos de la resolución recurrida y se tiene en su lugar y


además presente:

1º) Que el 20 de abril de 2006, doña María Angélica Calfuman Vilches denunció ser víctima de
violencia intrafamiliar, de carácter psicológica, por parte de don Juan de Dios Navarro Fuenzalida,
debido a los malos tratos de palabra, insultos, amenazas e intentos de agresión que le expresaba y
ejecutaba, los que menoscababan su condición de madre y mujer.

Se verificó la audiencia preparatoria el día veintitrés de abril de dos mil siete, oportunidad
en que la denunciante consintió que los hechos relatados en el parte policial eran efectivos, pero
también, manifestó su deseo de recuperar el cuidado personal de sus dos hijos que quedaron a
cargo de su ex pareja, cuando abandonó el hogar común, debido a la violencia intrafamiliar de que
era víctima, según dijo.

103
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Ante esta petición, la juez suspendió la audiencia y fijó otra para que las partes
concurrieran a ella con abogados y decidieran, entretanto, si continuaban con la causa de violencia
intrafamiliar.

El día 5 de junio de este año, los intervinientes se presentaron asesorados jurídicamente y


señalaron a la juez que deseaban suspender la audiencia, en virtud de que, extrajudicialmente,
regularon un régimen de relación directa y regular de la madre con sus hijos, pero dicha petición
era ajena al motivo de la audiencia, sostuvo la juez, e instó a que los intervinientes se
circunscribieran a los términos de la violencia intrafamiliar y presentaran, al tribunal, el acuerdo
sobre el régimen que dijeron tener, para su aprobación. Pero el representante de la parte
demandante insistió se regulara, por los varios meses en que la madre permanecía separada de sus
hijos, como una medida cautelar de carácter innovativa, en un procedimiento de violencia
intrafamiliar, un plan de relación regular y directa con sus descendientes, los que permanecían a
cargo del demandado.

La juez reiteró que la petición de la progenitora de recuperar el cuidado de los niños era
una materia ajena al procedimiento convocante en esa oportunidad, e instó a los intervinientes a
que regularan una relación directa y regular, sin necesidad de que ella interviniere en ese asunto,
puesto que las partes estaban facultadas para hacerlo.

2º) Que, la petición de la parte demandante es inconciliable con el procedimiento de violencia


intrafamiliar, según el parecer del Tribunal a quo, por lo tanto, esta Corte, para dilucidar esta
situación, determinará si procede o no que un juez de familia, en un procedimiento de violencia
intrafamiliar, adopte como medida cautelar innovativa la regularización de un régimen de relación
directa y regular en favor de los hijos de una pareja con un conflicto de la naturaleza señalada y
otorgue, de este modo también, protección a los niños.

Si bien, el inciso primero del artículo 92 de la ley 19.968 establece, en una enumeración no
taxativa, las medidas cautelares que proceden en un procedimiento de violencia intrafamiliar, el
inciso final del mismo amplía éstas a terceros que no son necesariamente víctimas de los hechos
denunciados, pero que se ven involucrados en esa problemática, tal como los hijos de los
intervinientes. Pues bien, este artículo resulta medular para resolver la cuestión planteada, ya que
es indudable que la separación de la pareja, cualquiera haya sido el motivo, no puede afectar a
personas inocentes que ven alejarse a uno de sus padres del seno familiar, de allí la necesidad de
fomentar y reconstruir los lazos de afecto y protección con el progenitor que ya no los acompaña,
lo que va en interés directo del niño o niña, y esta Corte estima que la mejor forma de
recomponerlos es establecer una regulación directa y regular de carácter provisoria, en este caso,
de la madre con sus hijos, sin importar que su establecimiento se origine en un juicio de violencia
intrafamiliar, porque hacerlo en esta oportunidad no está prohibido y no es ajeno a los propósitos
que tuvo en vista el legislador cuando reguló este tipo de procedimiento, además uno de los
principios que inspiran la reforma de enjuiciamiento ante los tribunales de familia es la
concentración, que permite conocer en una sola audiencia todos los problemas que afecten a los
intervinientes, sin necesidad de posponer su vista o de suspenderla para otra oportunidad, a
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

pretexto de que, a esa fecha, las partes comparezcan asesoradas con abogados, cuando pueden
litigar personalmente. Suspender, sin una razón plausible, significa desconocer qué es prioritario
para un tribunal tan especial como el de familia, que no sea resolver prontamente los problemas
que aquejan a los usuarios, originados en una relación de parentesco o en las necesidades de
subsistencia, eso es lo primordial para todo aquel que se desempeñe al interior de este tipo de
tribunal, quien debe abocarse en la búsqueda de la mejor de las soluciones para resolver el
conflicto sometido a su conocimiento.

3º) Para dilucidar el segundo punto de discusión planteado por el recurrente sobre lo esencial del
trámite de la ratificación de la demanda, se reitera que éste no cumple una función sustancial para
decir que su omisión conlleva, por sí sola, la modificación de la sentencia, porque ello no es así,
según se señaló en el considerando destinado a rechazar el recurso de casación, además ese
trámite se cumplió en la audiencia del día 23 de abril de 2007, y pese a satisfacerse, el
procedimiento no continuó con sus etapas posteriores, debido a que, la decisión de la juez, para no
seguir conociendo de la audiencia de violencia intrafamiliar, fue la insistencia de la madre de
recuperar a sus hijos.

Ahora bien, si la demandante manifestó un interés distinto de aquel que originó su


presencia en el Segundo Tribunal de Familia, eso no facultó al ente jurisdiccional para no seguir,
conociendo de los referidos antecedentes, ya que, cualquier denuncia de este tipo debe proseguir
su tramitación y concluir con una condena o con una absolución, o bien, con una suspensión
provisional del procedimiento, si el agresor reconoce los hechos sobre los que versa la denuncia.

Por las razones antedichas, esta Corte fijará, en favor de la madre, como medida cautelar
de carácter innovativa una relación directa y regular con sus descendientes, por el término de 180
días. Además, ordenará al Segundo Juzgado de Familia de esta ciudad que continúe con la
tramitación del procedimiento de violencia intrafamiliar, el cual sólo podrá concluir por las razones
legales antes señaladas.

Por último, y ante la regulación de un régimen de relación directa y regular de la madre


con sus hijos, de carácter provisorio, el mencionado tribunal fijará una pronta audiencia para que
los intervinientes discutan el régimen definitivo más conveniente, si es que, éstos no hubieren
presentado, para su aprobación, la transacción que dijeron tener en la audiencia del día 5 de junio
de 2007.

Por estas consideraciones y lo dispuesto en los artículo 144, 158, 160,171 del Código de
Procedimiento Civil 10, 11, 12, 16, 18, 22, 68, 81 y siguientes de la ley 19.968, SE DECLARA:

a) Que se rechaza el recurso de casación en la forma interpuesta en el primer otrosí de fs. 14.

b) Se revoca la resolución apelada de fecha cinco de junio de dos mil siete, escrita a fs. 7 y
siguientes, y en su lugar, se decide que la juez continuará con la tramitación de la denuncia de

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

violencia intrafamiliar hasta su término, o hasta que se verifique un medio equivalente de


conclusión.

Además, se decreta como medida cautelar innovativa, por el período de ciento ochenta
días, un régimen de relación directa y regular en favor de doña María Angélica Calfuman Vilches
con respecto de sus hijos, del tenor siguiente:

b.1) El régimen operará los días domingos, semana por medio.

b.2) El horario se extenderá entre las 11:00 a las 20:00 horas, en el período de primavera y verano
y entre las 11:00 a las 18:00 horas, en la estación de otoño. b.3) La madre retirará a los niños desde
el domicilio en que viven y los regresará al mismo, concluido el horario de visita. Serán de su cargo
los gastos de traslado.

b.4) En caso de que, por fuerza mayor o caso fortuito, la madre no pudiere ejercer su derecho en
alguna oportunidad, las partes deberán acordar una forma de compensación.

Este régimen se supedita a la circunstancia de que los intervinientes no hubieren acordado otro.

Y por último, el Tribunal fijará una audiencia preparatoria para que en ella las partes
procedan a manifestar su pretensión y su contra pretensión respectivamente, con motivo del
régimen de relación directa y regular de la madre con los hijos, se determine el objeto del juicio y
se fijen los hechos que deben probarse y todo lo que corresponda, siempre y cuando, ello no esté
ya regulado por las partes.

Regístrese y devuélvase.

RIT: F 1133 2006.

RUC: 06 2 0122126 7.

Pronunciada por la Primera Sala de esta Corte de Apelaciones, presidida por el Ministro señor
Alfredo Pfeiffer Richter e integrada por el Ministro señor Juan Manuel Muñoz Pardo y por la
Ministra (S) señora Pilar Aguayo Pino, quien no firma, no obstante haber concurrido a la vista y
acuerdo del fallo, por encontrarse ausente.

Nº 2.916 2007.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

20.- Corte de Apelaciones de San Miguel, 05/05/2008.


Divorcio por violencia intrafamiliar

Texto completo de la sentencia


VISTOS:

Se reproduce la sentencia en alzada y se tiene además, presente:

PRIMERO: Que el artículo 32 de la Ley 19.968 dispone con relación a la valoración de la prueba en
esta materia: no podrán contradecir los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los
conocimientos científicamente afianzados, conforme a la remisión que realiza el artículo 88 de la
Ley 19.947.

SEGUNDO: Que los testigos de la demandante demuestran que el demandado efectivamente


consumía alcohol, situación que sin otros antecedentes han sido los que han conducido al
comportamiento del demandado y que originó la sentencia recaída en violencia intra familiar cuyo
fallo desfavorable al demandado se omitió de registrarlo en sus antecedentes ante el Registro Civil,
sin embargo no por ello se le ha de restar validez y eficacia al juicio válidamente celebrado en su
contra y cuya sentencia se encuentra a firme a esta fecha.

TERCERO: Que claramente las desavenencias producidas entre las partes y el comportamiento que
ha manifestado el demandado durante su convivencia con la demandante, han producido secuelas
en su hija, situación que da cuenta el informe de la sicóloga Ana María Balbontín Meneses en su
calidad de perito, quien se entrevistó y analizó la situación sicológica de la menor, concluyendo que
en ella no se encuentra internalizada ni constituida una figura paterna, producto precisamente de
la situación vivida en su hogar, situación que se ve reflejada en la propia contestación del
demandado a la acción incoada en autos en su contra, al restarle importancia a la enfermedad que
aqueja físicamente a su hija en cuanto el dinero no es necesario aún ya que sólo se le puede
operar a los 10 años de edad, desconociendo con ello las implicancias que tiene en una niña los
defectos físicos visibles-como sucede en su caso- y además, los necesarios controles médicos y
exámenes que ello conlleva

CUARTO: Que los hechos consignados precedentemente son de la magnitud establecida en el


artículo 54 de la Ley 19.968 con relación a la gravedad de los mismo y que han vuelto intolerable la
vida en común.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

QUINTO: Que los hechos establecidos en una sentencia a firme, toda vez que no fue recurrida
oportunamente, produce los efectos perseguidos por la propia ley y no son otros que proporcionar
certeza jurídica a las partes. En consecuencia, al condenarse al demandado por violencia intra
familiar, carece de todo fundamento jurídico el cuestionar en otras instancia, que no sean las
previstas por la ley, el valor que dicha sentencia posee y los efectos que ha de producir entre las
partes afectadas por sus alcances.

SEXTO: Que en el motivo número doce de la sentencia impugnada, el sentenciador da los


razonamientos suficientes que justifican su decisión final.

Por estas consideraciones y lo dispuesto en el artículo 67 de la Ley de Tribunales de


Familia, SE CONFIRMA la sentencia de fecha veinte de septiembre de dos mil siete, dictada por don
Cesar Ramírez Arancibia, Juez del Segundo Juzgado de Familia de San Miguel.

Regístrese y devuélvanse los antecedentes tenidos a la vista.

Redactado por la Abogado Integrante señora Tita Aránguiz Zúñiga.

Rol Nº 2221-2007.

Ric C- 2209-2006

Ruc 06-2-0143960-2

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

21.- Corte de Apelaciones de Santiago - Sala Segunda, 20 de Julio de 2006


Resolución nº 86384,

Violencia Intrafamiliar - Actos constitutivos - 20/07/06

Texto completo de la sentencia


Santiago, veinte de julio del dos mil seis.

Vistos:

Se reproduce la sentencia en alzada previa eliminación del considerando cuarto; Y teniendo en su


lugar además presente:

Primero: Que don Pedro Veloso Alarcón, 71 años, de oficio cuidador, denuncia el 23 de febrero del
2001 a doña Fabiola Paredes Farfan (no Alfalfan como reza el fallo), 31 años, su cónyuge, por
violencia intrafamiliar en contra suya y de la hija de ésta de cinco años, que vivía con el matrimonio
y fue reconocida como hija por el denunciante. Según el denunciante la violencia se expresaba en
el abandono de la niña por las noches y luego por el plazo de un año en que la dejó al cuidado del
denunciante. Al regreso a su hogar, la denunciada entro en convivencia de pareja con otra dama de
nombre Patricia Silva Bahamonde, con quien compartiría jornadas de consumo de alcohol y otras
conductas escandalosas en presencia de la hija de Paredes y de un hijo de Silva de 4 o 5 años. El
denunciante fue expulsado de la vivienda que compartía con su cónyuge y no le permitieron retirar
su vestimenta, dinero y herramientas de trabajo, por lo que pide al tribunal medidas de protección
como ordenar la salida de la vivienda de la denunciada y su pareja y se le advierta sobre sus
obligaciones como madre y le permita al denunciante disponer de sus pertenencias, solicitando al
efecto medidas precautorias. De fojas 18 a 39 corre prueba documental que no da cuenta de
antecedentes que permitan establecer la existencia de actos constitutivos de violencia
intrafamiliar. A fojas 41 y 45 corre la prueba testimonial aportada por ambas partes, en que las
testigos del actor aluden a la existencia de fiestas y discusiones de la denunciada con otra dama de
apellido Silva, con quien tendría vínculos de pareja; calificación que ésta niega en su declaración.

Segundo: Que, según lo dispuesto en el inciso primero del artículo 3º de la ley Nº 19.325, vigente a
la época de los hechos, el procedimiento relativo a los actos de violencia intrafamiliar se rige por
las normas que ese texto legal señala y, en todo lo no establecido en ellas, por las reglas comunes a
todo procedimiento que se contienen en el Libro Primero del Código de Procedimiento Civil.

Tercero: Que en materia de violencia intrafamiliar, aun cuando se aplicaran preferentemente las
normas de enjuiciamiento civil, ello no elimina el principio de inocencia, en cuanto se trata de
normas sancionatorias de conductas, por lo que las decisiones condenatorias deben basarse en el
estricto mérito de las probanzas reunidas conforme a la ley y apreciadas conforme a la sana crítica,
pero nunca sobre la base de meras suposiciones, impresiones u otras consideraciones subjetivas,
109
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

por muy vehementes que pudieren ser. Ergo, es menester concluir que el tribunal a quo debe
fundar su resolución en hechos ciertos y probados en la causa y no en meras suposiciones
derivadas de declaraciones del denunciante o de testigos que no aportan más que conjeturas.

Cuarto: Que para acoger la acción de violencia intrafamiliar debe acreditarse suficientemente el
acaecimiento del supuesto de hecho nuclear contemplado en la Ley, a través del análisis conjunto
e integral de prueba pericial, testifical o documental, informes de asistentes sociales u otros que el
Juez estime conveniente, como también requerir informes o antecedentes de organismos de la
Administración del Estado, Municipal y de empresas particulares, debiendo fijar plazo para su
cumplimiento y, en caso de desobediencia, aplicar los apremios que establece la ley. A saber, debe
probarse un maltrato que afecte a la salud física o psíquica de quien, aun siendo mayor de edad,
tenga respecto del ofensor la calidad de ascendiente, cónyuge o conviviente. Sólo habiéndose
acreditado violencia tanto física como psíquica de la denunciada, y habida cuenta de la esencia del
matrimonio como un compromiso común de mutuo auxilio y respeto recíproco, devendría
entonces como necesario el tratamiento psicológico integral de la denunciada, como fue lo fallado.

Quinto: Que los elementos de prueba producidos en autos no tienen la virtud de establecer
fehacientemente algún acto propio de violencia intrafamiliar, toda vez que los testigos del actor,
por una parte no explican de qué manera se habría producido la violencia denunciada, ni tampoco
cuáles han sido las conductas de daño psicológico o físico que se habrían producido en el cónyuge
denunciante o en la hija de la denunciada. Por lo que hace al informe psicológico ordenado a fs.
53, se declaró que aún siendo imprescindible para la resolución del asunto, se le tuvo por no
presentado.

Sexto: Que debiendo apreciarse las pruebas de acuerdo a la sana crítica, en orden a determinar
una conducta reprochable, a juicio de esta Corte el Juez a quo ha estado desprovisto de pruebas
sobre circunstancias que permitan inducir hechos de violencia reales sea en sentido físico o
psíquico, careciendo las pruebas contenidas en autos de la consistencia necesaria para acoger la
denuncia, máxime cuando estos hechos han sido negados por la denunciada, En mérito de las
consideraciones anteriores y a lo dispuesto en el artículo 3º de la Ley Nº 19.325 vigente a la época
de los hechos- se revoca la sentencia de fecha trece de julio del dos mil, escrita a fojas 54 a 58 y se
declara que doña Fabiola Paredes Farfan no ha cometido hecho alguno constitutivo de violencia
intrafamiliar, por lo que se le absuelve de todo cargo al respecto. Regístrese y devuélvase.
Redacción del Abogado Integrante señor Guido Aguirre de la Rivera.

Rol 6868 - 2001.

22.- Corte de Apelaciones de Antofagasta, 01/03/2006


Texto completo de la sentencia
110
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Visto:

Se reproduce la sentencia en alzada, con excepción de los considerandos sexto, séptimo, octavo,
noveno, décimo, undécimo y duodécimo que se eliminan, en su lugar y teniendo además presente:

Primero: Que el hecho de violencia intrafamiliar denunciado, consistiría, al decir del parte
denuncia de fojas 2, en que el día 26 de septiembre de 2005, a las 16,00 horas, en circunstancias
que la denunciante doña Amparo Alicia Portilla Tejada se encontraba en el interior de su domicilio
en compañía de su conviviente Armando Segundo Galleguillos Colque, sostuvieron una discusión
de índole económica, a raíz de lo anterior el denunciado se ofuscó y procedió a agredirla en forma
verbal con palabras groseras, para posteriormente amenazarla con quitarle su hijo Henry David
Galleguillos Portillo de 06 años de edad, todo lo cual la mantiene afectada en forma sicológica. La
denuncia es de 07 de octubre de 2005.

Segundo: Que con fecha 16 de noviembre de 2005, por escrito, la denunciante se desiste del
reclamo presentado, desistimiento al que no se dio lugar atendido lo establecido en el artículo 100
de la ley Nº 19.968. Sin perjuicio de lo anterior y en audiencia de 26 de diciembre del mismo año,
el abogado defensor de la Sra. Portilla Tejada, no sólo reitera la petición de desistimiento, sino que
se desdice de todos y cada uno de los hechos denunciados, agregando que no realizará prueba
alguna solicitando en definitiva la absolución del denunciado.

Tercero: Que efectivamente el artículo 100 de la Ley Nº 19.968 señala que el procedimiento de
violencia intrafamiliar terminará por sentencia o suspensión condicional de la misma. De tal modo
es correcto lo resuelto en su oportunidad por la juez a quo en el sentido de no dar lugar al
desistimiento y continuar con el procedimiento hasta dictar sentencia de término, como se hizo en
la oportunidad. Sin embargo hay que tener presente que el apoderado de la denunciante, en
representación de ella, se desdijo de todos y cada uno de los hechos denunciados, situación
distinta del simple desistimiento, hecho que sin duda debe ser ponderado al momento de dictar
sentencia, al quedar la denuncia falto de su sustento fáctico, necesario para evaluar la existencia
de actos que puedan revestir caracteres de violencia intrafamiliar. Al faltar por tanto hechos que
deban ser analizados y ponderados conforme la prueba rendida, debe necesariamente absolverse
al denunciado.

Cuarto: Que sin perjuicio de lo anterior, es conveniente tener presente que los hechos que pueden
conformar violencia intrafamiliar, no se encuentran tipificados, por lo que deben ser evaluarse de
acuerdo a la realidad de la pareja involucrada. Al respecto, el Diccionario de la Real Academia de la
Lengua, define violencia, como cualidad de violento y a su vez, violento, en su primera acepción, es
estar fuera de su natural estado, situación o modo. De tal manera, que para considerar que un
determinado hecho constituye un acto de violencia intrafamiliar, debe verse si tal acción está fuera
del natural estado, situación o modo de la pareja en conflicto. Ello es necesario pues ciertas
conductas que pueden ser consideradas lesivas por algunas personas, son sin embargo aceptados
por otras. Así por ejemplo el reclamo que hizo la denunciante en Carabineros el 07 de octubre en
el sentido que su marido la trató con palabras groseras, confirmado por el denunciado al decir que

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

tuvieron efectivamente una discusión por motivos económicos, en que los dos se trataron
groseramente, debe ser analizado a la luz de lo que es su natural estado o modo. Sin duda que una
discusión por motivos económicos en un matrimonio, no puede ser considerado por sí un acto de
violencia intrafamiliar, las desavenencias conyugales por ese motivo u otro son habituales y
normales en una relación de pareja y en cuanto a la grosería, debe verse en el contexto de la vida
familiar y habitual, de tal modo que si ambos se tratan groseramente, actitud sin duda
reprochable, no puede ello ser considerado violencia intrafamiliar, al no estar fuera de su natural
estado o modo de convivir. Desde otro punto de vista, hay que considerar siempre la personalidad
de los sujetos al resolver este tipo de situaciones, ella se integra por condiciones propias de
nacimiento y por la formación o educación que reciben en la vida, especialmente en sus primeros
años. Es lo que constituye el carácter y en torno a dicho carácter hay que analizar los actos
reclamados. La circunstancia que una persona, sea de carácter dominante o fuerte, no es en sí
mismo negativo, es una faceta de su personalidad que debe ser respetada pues es inherente a ella,
es su natural modo de actuar en la vida. De tal modo el reproche que se le hace al denunciado en
los informes sicológicos en el sentido de presentar una expectativa de familia de conformación en
mayor medida patriarcal, dice relación con su carácter y personalidad, lo que en sí, como se dijo
anteriormente, no es criticable, es su natural modo de ser por nacimiento y formación, pero de
ello no puede deducirse inequívocamente que estemos en presencia de actos de violencia
intrafamiliar.

Quinto: Que en cuanto a la amenaza de quitarle a su hijo, que sería el segundo motivo de violencia
sicológica denunciado, ello no aparece acreditado en forma alguna en la causa, pues además de
desdecirse la denunciante de los hechos, el denunciado no reconoce tal circunstancia, radicando lo
sucedido como discusión de índole económica en que ambos se trataron groseramente. Los
informes sicológicos que se encuentran en el proceso, no arrojan antecedentes que permitan
concluir que tal amenaza se produjo, refiriéndose fundamentalmente ellos a las características
sicológicas de cada una de las partes, los que apreciados conforme las reglas de la sana crítica son
ineficaces para dar por acreditado el segundo hecho de violencia intrafamiliar denunciado, todo lo
cual lleva a absolver al denunciado. Por las razones expuestas, lo establecido en el artículo 67 de la
ley 19.968 y 186 del Código de Procedimiento Civil, se revoca sin costas del recurso, la sentencia de
fecha dos de enero de dos mil seis, escrita a fojas 41 y siguientes de estos antecedentes, en cuanto
se condenó a Armando Segundo Galleguillos Quispe como autor de violencia intrafamiliar en
contra de doña Amparo Alicia Portilla Tejada y en su lugar se declara que se absuelve al
denunciado Galleguillos Quispe, ya individualizado, d e la denuncia formulada en su contra el siete
de octubre de dos mil cinco, rolante a fojas dos.

Regístrese y devuélvase.

Redacción del Ministro Titular Vicente Fodich Castillo. No firma la Ministro Sra. Patricia Almazán
Serrano, quien concurrió a la vista y acuerdo, por encontrarse con permiso administrativo.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Rol 5-2006

23.- Corte de Apelaciones de Antofagasta, 16/03/2006


Recurso de protección - Violencia intrafamiliar estado: Rechazado

Texto completo de la sentencia:


VISTOS:

El recurso de protección deducido a fs. 7 y siguientes por el abogado don Oscar Retamal de
Requesens en representación de don Guillermo Gumercindo Gallardo García en contra de la Juez
de Familia de Antofagasta, doña Sol María López Pérez por haber dictado la resolución judicial de
113
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

23 de noviembre de 2005 y haber suscrito y enviado en la misma fecha el Oficio Nº 001608 a la


Guarnición Militar de Antofagasta del Ejército de Chile, la que se dictó sin respetar el derecho al
debido proceso y afectando su derecho de propiedad, vulnerando lo dispuesto en el artículo 19 Nº
3 y Nº 24 de la Constitución Política del Estado. La parte recurrida informa a fs. 17 y siguientes. A
fs. 20 se trajeron los autos en relación. Se escuchó en estrados al abogado de la recurrente don
Oscar Retamal de Requesens. Puesta la causa en estado, se trajeron los autos para dictar
sentencia.

CON LO RELACIONADO Y CONSIDERANDO:

PRIMERO: Que el abogado don Oscar Retamal de Requesens en representación de don Guillermo
Gumercindo Gallardo García ha interpuesto recurso de protección en contra de la Juez Titular del
Juzgado de Familia de Antofagasta doña Sol María López Pérez por haber dictado la resolución
judicial de 23 de noviembre de 2005 y por haber suscrito y enviado en la misma fecha el Oficio Nº
001608 a la Guarnición Militar de Antofagasta del Ejército de Chile, resolución que se le notificó el
30 del mismo mes, dictada sin respetar el derecho al debido proceso. Señala que la dictación
abusiva de la resolución judicial sin previa audiencia ni notificación a su parte, no respeta el
derecho constitucional de su representado a ser escuchado previamente, a ser notificado de la
existencia de una demanda en su contra ni menos es noticiado de las medidas mismas, todo lo cual
vulnera el debido proceso establecido en el artículo 19 Nº 3 de la Constitución Política del Estado.
Agrega el recurrente que la juez recurrida con fecha 23 de noviembre de 2005 dictó la siguiente
resolución. "Antofagasta a veintitrés de Noviembre de dos mil cinco.- A LO PRINCIPAL:
desprendiéndose de los antecedentes contenidos en la demanda y que el hecho denunciado
reviste los caracteres de un delito de maltrato habitual y lesiones físicas; de conformidad con lo
dispuesto en los artículos 14 inc. 1º de la Ley 20.066 y 90 inciso 2º de la Ley 19.968, me declaro
incompetente para conocer de estos asuntos.- Remítanse los antecedentes a la Fiscalía Local de
Antofagasta para los fines previstos en el inciso 3º del artículo 14 de la Ley 20.066.

AL PRIMER OTROSI: Estése a lo resuelto precedentemente.-

AL SEGUNDO OTROSÍ: Como se pide, estimando que de acuerdo a los antecedentes acompañados
especialmente el documento de atención de Urgencia, de conformidad a lo dispuesto en el artículo
92 de la Ley 19.968, se disponen las siguientes medidas cautelares que se indican por el plazo de
60 días.- º Se prohíbe a Don Guillermo Gallardo García acercarse al domicilio particular de la
demandante doña Behise Olvido del Carmen Caviedes Leyton y al domicilio laboral de la
demandante por lo que no podrá acercarse a menos de 10 metros de la actora.- 2º.-Como se pide,
Ofíciese a la Comandancia de Guarnición del Ejército; a fin se cumpla con lo ordenado.- 3º.- Pídase
donde corresponda; Ofíciese a Carabineros de Chile a fin notifique al demandado sobre las
medidas cautelares decretadas.

AL TERCER Y CUARTO OTROSÍ: Téngase presente. Notifíquese, anótese y archívese en su


oportunidad". Dice que dicha resolución recayó en un escrito presentado por el abogado Miguel
Medina Rapanakis en representación de la cónyuge de su representado doña Behise Olvido del

114
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Carmen Caviedes Leyton de la cual se encuentra separado de hecho desde julio de 2005 y,
específicamente en el segundo otrosí solicitó tres medidas cautelares, señalando en el Nº 2
"prohibición de porte y tenencia de armas, y el comiso de las mismas".

Al proveer la juez recurrida "como se pide", accedió a la prohibición de porte y tenencia de


armas y al comiso de las mismas, incurriendo en una acción arbitraria e ilegal porque los hechos
expuestos en su demanda por el abogado Median Rapanakis ya habían sido objeto de una
denuncia a Carabineros de Chile que fue enviada a la Fiscalía Local y que lleva el RUC 05/514628-5
respecto de la cual su representado fue citado y declaró ante el abogado Asistente del Fiscal don
Nelson Díaz Cisternas el 9 de noviembre de 2005, esto es, una semana antes que se presentara la
demanda en el Juzgado de Familia, por lo que antes que la Sra. juez recurrida se declarara
incompetente en la resolución del 23 de noviembre, ya había quedado radicado el conocimiento
del asunto en el único organismo competente para la investigación de los delitos como lo es el
Ministerio Público, por lo que de conformidad al artículo 15 de la Ley 20.066 sólo pueden
decretarse estas medidas cautelares por el tribunal con competencia en lo penal, que no es otro
que el Tribunal de Garantía, norma que prima sobre el artículo 92 de la Ley 19.968. Expresa
además el recurrente, que las medidas cautelares decretadas por el Juzgado de Familia, lo han sido
en violación del derecho constitucional del debido proceso y vulnera su derecho de propiedad.
Dice que una cosa es prohibir a una persona el porte del arma, otra cosa es su tenencia y otra muy
distinta es el comiso, que supone que es quitada definitivamente a una persona, perdiendo ésta su
dominio, cuando ella ha participado en un delito, lo que requiere una sentencia condenatoria
ejecutoriada que así lo decida. Además, dice la Sra. juez recurrida dispuso una medida cautelar por
60 días, por lo que mal puede caer el arma en comiso, que es algo definitivo, apartándose de la
naturaleza transitoria de una medida cautelar. Esto se vio agravado, dice el recurrente, porque el
25 de noviembre de 2005, se presentó en el domicilio de su representado un Suboficial de Ejército
portando el oficio A.F.Z. 005ANTOF Nº9000/91 cuyo objeto es la revocación definitiva de permiso
para la tenencia de arma de fuego. Añade que el arma ya fue retirada por la autoridad militar,
quien por un nuevo oficio de 3o de noviembre exigía que su representado "debe realizar a la
brevedad la transferencia del arma a una persona que cumpla con lo requisitos establecidos para la
ins cripción de armas, dando así cumplimiento a lo que exige la ley" con lo cual se ha producido la
privación del derecho de propiedad que tiene su representado sobre su arma Taurus calibre 38
milímetros y sobre el permiso para us tenencia, con completa arbitrariedad y por una resolución
ilegal, ya que la autoridad militar es la única que puede dejar sin efecto un permiso de esta
naturaleza y los tribunales penales son los únicos que pueden decretar el comiso de las armas
participantes en un delito y como pena accesoria a la principal dispuesto en sentencia
ejecutoriada.

SEGUNDO: Que informando la Sra. Juez recurrida expresa que conforme al mérito de la demanda
planteada por la Sra. Caviedes, existían actos de violencia intrafamiliar realizados por su cónyuge el
demandado Sr. Gallardo, causando lesiones en la víctima, según dato de atención de urgencia y
fotos autorizadas ante Notario, entre otros documentos que fueron acompañados a la demanda.
Asimismo, el relato expuesto en el libelo, daba cuenta de hechos de maltrato reiterado y una

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

situación de riesgo inminente, los que no han sido contradichos ni desvirtuados por el recurrente
ni en el presente recurso ni en e el de apelación interpuesto contra la misma resolución,
manteniéndose en consecuencia los supuestos de hecho que se tuvieron presente al momento en
que aquella fuera dictada.

La señora juez recurrida dice que en cuanto al derecho, si bien el Tribunal de Familia era
incompetente para conocer de la demanda planteada, conforme a la potestad cautelar de que se
encuentra investido, según disposiciones legales expresas de los artículos 22, 81 y 92 de la Ley
19.968, se encontraba facultado para decretar medidas cautelares, a fin de dar protección a la
víctima y a su grupo familiar. Añade que las disposiciones referidas, para el juez de familia tienen el
carácter de imperativo, pues refiere que deberá, a diferencia de los establecido para el tribunal con
competencia en lo penal, que es facultativo, al señalar la norma del artículo 15 de la Ley 20.066
podrá decretar las medidas cautelares que sean necesarias. Añade que tampoco existe un único y
exclusivo órgano que pueda dictar las medidas cautelares en materias de violencia intrafamiliar,
pues cualquier tribunal que ejerza jurisdicción en asuntos de familia, el fiscal del Ministerio Público
o Juez de Garantía, en su caso, aún cuando no sea competente, deberá de inmediato adoptar las
medidas cautelares del caso (artículo 81 de la Ley 19.968).

Sostiene, en consecuencia, que no se ha vulnerado garantía alguna al decretar las medidas


cautelares por un tribunal que podía y debía de acuerdo a los antecedentes pronunciarse respecto
de las solicitadas por la demandante. En cuanto a que se habría vulnerado el debido proceso, ello
no es efectivo, porque de acuerdo a las normas invocadas y lo dispuesto en el artículo 22 de la Ley
19.968 y artículo 7 inciso primero de la Ley 20.066, se pueden dictar medidas cautelares antes de
estar notificada la demanda e incluso con el sólo mérito de la denuncia, puede resolver al
respecto, más aún si había una petición concreta de la parte demandante. Sobre la medida
cautelar de prohibición de porte y tenencia de arma de fuego, se acogió en atención a que ella se
encuentra expresamente establecida en el Nº 6 del artículo 92 de la ley de Tribunales de Familia,
decretándose como medida cautelar por el plazo de 60 días, siendo la afectación al derecho de
propiedad invocado por el recurrente, de naturaleza absolutamente temporal, debiendo revisarse
la mantención, modificación o cese de la misma ante la institución que debía seguir conociendo de
los antecedentes.

Por último, la Sra. Juez recurrida señala que darle un sentido técnico penal restringido al
concepto comiso, según lo alegado por el recurrente, no está acorde a la nueva normativa sobre
violencia intrafamiliar, pues si lamisca ley establece como medida accesoria que el juez de familia
debe dictar en su caso, el comiso de una rama de fuego, con una duración determinada, no está
aludiendo al concepto penal que en dicha sede se el da, en cuanto a los efectos de retiro definitivo
del arma de fuego decomisada.

TERCERO: Que el artículo 7º de la Ley N1 20.066 sobre violencia intrafamiliar en su inciso primero
señala que cuanto exista una situación de riesgo inminente para una o más personas de sufrir un
mal trato constitutivo de violencia intrafamiliar, aún cuando éste no se haya llevado a cabo, el

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

tribunal con el sólo mérito de la denuncia, deberá adoptar las medidas de protección o cautelares
que correspondan.

CUARTO: Que el artículo 22 de la Ley Nº 19.968 sobre Juzgado de Familia dispone que sin perjuicio
de lo dispuesto en leyes especiales, en cualquier etapa del procedimiento, o antes de su inicio, el
juez, de oficio o a petición de parte, teniendo en cuenta la verosimilitud del derecho invocado y el
peligro en la demora que implica la tramitación, podrá decretar las medidas cautelares
conservativas o innovativas que estime procedentes.

QUINTO: Que de acuerdo al tenor de las dos disposiciones legales señaladas precedentemente, se
desprende que al dictar la juez recurrida la resolución que concedió la medida cautelar sin previa
notificación al recurrente, no se ha vulnerado la garantía constitucional del debido proceso, toda
vez que tal como lo señalan los preceptos legales referidos, las medidas cautelares pueden
decretarse en cualquier etapa del procedimiento y aún con el solo mérito de la denuncia.

SEXTO: Que, en cuanto al derecho de propiedad que el recurrente sostiene ha sido vulnerado al
decretarse por la juez de familia la medida cautelar de prohibición de porte y tenencia de armas y
el comiso de las mismas, cabe consignar que el inciso segundo del artículo 81 de la Ley nº 19.968
preceptúa que cualquier tribunal que ejerza jurisdicción en asuntos de familia, fiscal del Ministerio
Público o juez de Garantía según corresponda, que tome conocimiento de una demanda o
denuncia por actos de violencia intrafamiliar, deberá, de inmediato, adoptar las medidas cautelares
del caso, aún cuando no sea competente para conocer de ella. Por su parte, el artículo 92 de la
misma ley, establece que el juez de familia deberá dar protección a la víctima y al grupo familiar y
que para tal efecto y en el ejercicio de su potestad cautelar, podrá adoptar una o más de las
siguientes: Nº 6 prohibir el porte y tenencia o incautar cualquier arma de fuego.

SEPTIMO: Que las medidas cautelares, incluida la precedentemente indicada, son esencialmente
transitorias y así fue decretada por la Sra. juez recurrida quien la concedió por el plazo de sesenta
días, como consta en la resolución de la causa tenida a la vista RUC 05-2-0051098-6, RIT 178-2005;

OCTAVO: Que siendo la medida cautelar decretada por la Sra. juez recurrida, una de las que
expresamente la ley autoriza imponer, no puede sostenerse que con ella se vulnere el derecho de
propiedad, pues por una parte la medida es transitoria y por otra, la ley la contempla
expresamente en función de un interés superior como lo es la protección de la vida y la integridad
física de la víctima, de modo que la resolución que la decretó no es arbitraria ni ilegal, ni vulnera la
garantía constitucional del derecho de propiedad.

Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 19 y 20 de la


Constitución Política de la República y Auto Acordado de la Excma. Corte Suprema sobre
tramitación del recurso de protección de garantía constitucionales, se declara que SE RECHAZA,
con costas, el recurso de protección interpuesto por el abogado don Oscar Retamal de Requesens
en representación de don Guillermo Gumersindo Gallardo García en contra de la Sra. Juez de
Familia doña Sol María López Pérez.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Redacción de la Fiscal Judicial doña Sylvia Rey Marín.

Rol Nº 1183/2005

II. MATERIA PENAL

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

24.- Corte de Apelaciones de San Miguel, 10/01/2011, 1638-2010


Estado Procesal: Ejecutoriada, sin recurso interpuesto.

Ministerio Público con Juan Domingo Aguirre Orellana

Tipo: Recurso de Nulidad (Proceso Penal) Resultado: Acogido

Descriptor

Lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar; condena. Vulneración del principio
de non bis in idem. Consideración de la relación de parentesco para calificar jurídicamente los
hechos y para aumentar la penalidad. Error de derecho. Desacato; condena. Primacía de la Ley de
Violencia Intrafamiliar sobre el Código Procesal Penal y la Ley de Tribunales de Familia. Facultad del
juez para decretar medidas cautelares. Prohibición de acercarse a la víctima. Quebrantamiento de
medidas cautelares no sólo da lugar a sanciones procesales.

Doctrina

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

I. La Ley de Violencia Intrafamiliar constituye un estatuto especial que prima frente a las normas
del Código Procesal Penal y de la Ley de Tribunales de Familia y, en tal virtud, en el evento de
existir antinomia entre ellas, se debe preferir a las primeras sobre las últimas nombradas, en razón
de la materia y objetivos tan específicos que se hicieron constar en sus disposiciones. En ese
ámbito, el juez está facultado para decretar, en cualquier etapa de la investigación o del
procedimiento sobre delitos de violencia intrafamiliar, y aún antes de la formalización, entre otras,
las medidas cautelares necesarias para proteger a la víctima de manera eficaz y oportuna, y en
caso de incumplimiento debe poner los antecedentes en conocimiento del Ministerio Público para
los efectos previstos en el artículo 240 inciso 2º del Código de Procedimiento Civil –el delito de
desacato–, sin perjuicio de disponer arresto hasta por quince días en contra del infractor como
medida de apremio

De lo expuesto fluye que no es efectivo que el quebrantamiento de medidas cautelares, en delitos


de violencia intrafamiliar, sólo de lugar a sanciones procesales. Así las cosas, el incumplimiento por
parte del imputado de la medida cautelar contemplada en el artículo 9º letra b) de la Ley de
Violencia Intrafamiliar, la prohibición de acercarse a la víctima, importa quebrantar lo ordenado
cumplir judicialmente, configurando el delito de desacato (considerando 7º, sentencia de nulidad)

II. Utilizar un mismo factor para fundamentar y aumentar la sanción de un mismo hecho punible
conculca los principios de non bis in idem y de inherencia, consagrados en el artículo 63 del Código
Penal. En efecto, los referidos principios imponen la prohibición de utilizar en la individualización
judicial los elementos que haya tenido en cuenta el legislador al tipificar una conducta. De este
modo, incurren en errónea aplicación del derecho los sentenciadores al haber utilizado el hecho
que el delito se haya cometido en contra de alguna de las personas que menciona el artículo 5º de
la Ley de Violencia Intrafamiliar, para en primer lugar calificar jurídicamente los hechos conforme al
tipo penal previsto en el artículo 399 del Código Penal –lesiones menos graves–, a pesar que las
lesiones son clínica y jurídicamente leves, y luego emplear esta misma circunstancia para aplicar el
artículo 400 del Código Penal y aumentar así en un grado la pena al acusado (considerando 9º,
sentencia de nulidad).

Legislación aplicada en el fallo:

Código de Procedimiento Civil art 240; Código Penal art 399; Código Penal art 400; Código Penal
art 63; Código Procesal Penal art 373 letra b; Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia
Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Manuel Hazbún Comandari; Marta Hantke Corvalán; Ricardo Blanco Herrera

Texto completo de la Sentencia

San Miguel, diez de enero de dos mil once.

Vistos:
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

En estos autos RUC 0901203510–9, RIT Nº 169–2010 del Tribunal Oral en lo Penal de Puente Alto,
por sentencia de veintinueve de noviembre de dos mil diez, se condenó al acusado Juan Domingo
Aguirre Orellana a cuatro penas de 541 días de Presidio Menor en su grado medio y a las
accesorias, de suspensión de cargo u oficio público durante el tiempo de las condenas, en su
calidad de autor de los delitos consumados de desacato, cometidos en la comuna de Puente Alto,
el día 26 de diciembre de 2009 y 10 de enero de 2010 y de autor de dos delitos consumados de
lesiones menos graves, perpetrados el 26 de diciembre de 2009 y el 26 de enero de dos mil diez.

En contra de dicha sentencia, dedujo recurso de nulidad en representación del condenado,


el Abogado don Alex Segura Astudillo, Defensor Penal Público. Invocó la causal de invalidación del
artículo 373 letra b) del Código procesal Penal, toda vez que, a su juicio, se ha hecho en la
sentencia impugnada una errónea aplicación del derecho que ha influido sustancialmente en lo
dispositivo del fallo.

Habiéndose estimado por la Primera Sala de esta Corte, admisible el recurso de nulidad
interpuesto por el señor Defensor Penal Público don Alex Segura Astudillo, en representación del
condenado Juan Aguirre Orellana, en la audiencia respectiva ante los Ministros, señor Blanco,
señora Hantke y el Abogado integrante señor Hazbún, intervinieron por el recurso, el señor
Defensor Penal Público Abogado don Alex Segura y en contra del mismo el señor Fiscal don Raúl
Guzmán Uribe, fijándose la audiencia del día 10 de enero del año en curso para la lectura del fallo.

CON LO OÍDO Y RELACIONADO Y TENIENDO, ADEMÁS, EN CONSIDERACIÓN:

1º) Que don Alex Segura Astudillo, Defensor Penal Publico, por su representado el acusado don
Juan Domingo Aguirre Orellana, dedujo recurso de nulidad, en contra de la sentencia censurada
que condenó a su defendido a cumplir cuatro penas de 541 días de Presidio Menor en su grado
medio y a las accesorias, de suspensión de cargo u oficio público durante el tiempo de las
condenas, en su calidad de autor de los delitos consumados de desacato, cometidos en la comuna
de Puente Alto, el día 26 de diciembre de 2009 y 10 de enero de 2010 y de autor de dos delitos
consumados de lesiones menos graves, perpetrados el 26 de diciembre de 2009 y el 26 de enero
de 2010. El libelo recursivo es por la causal prevista en la letra b) del artículo 373 del Código
Procesal Penal, esto es, por haberse incurrido en la sentencia en errores de derecho los cuales han
influido en lo dispositivo del fallo.

2º) Que el recurrente, respecto del delito de lesiones, sostiene que la sentencia impugnada
dispone en su considerando Decimotercero, que en lo concerniente a los delitos de lesiones menos
graves en contexto de violencia intrafamiliar, previsto y sancionado en el artículo 399 en relación al
artículo 494 Nº 5, ambas normas del Código Penal, corresponde aplicar la pena de presidio menor
en su grado mínimo, la que se aplicará en su mínimun por beneficiarle una atenuante y no
perjudicarle agravante alguna, sin embargo, acorde lo dispuesto en el artículo 400 del Código
Punitivo, se debe aumentar en un grado. Conforme a ello, la pena a imponer por cada injusto es la
de presidio menor en su grado medio.

121
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

El reclamante indica que el Tribunal a quo, hizo aplicación errónea del artículo 400 del
Código Penal, sin que corresponda en la especie su ejercicio, según norma expresa del artículo 63
del mismo cuerpo legal ya citado. Añade el recurrente, que el legislador da normas al sentenciador
con el fin de evitar arbitrariedades en la determinación de la pena, por lo que el Tribunal debe
tener presente aspectos relacionados con el hecho y que no hayan sido ya considerados al
momento de establecer el marco teórico, ya que ello constituiría una violación al principio non bis
ídem.

Agrega que la ley 20.066, modificó el artículo 494 del Código Penal, al establecer una figura
agravada, esto es, las lesiones que se producen en el contexto de violencia intrafamiliar, según el
artículo 5º de la ley 20.066, no podrán calificadas por el Tribunal como lesiones leves.

De igual forma la ley 20.066, sustituyó el antiguo artículo 400, estableciendo que los
hechos a los que se refieren los artículos 395 y siguientes del párrafo tercero del título VIII del Libro
II del Código Penal, se entenderán aumentados en un grado, cuando se verifiquen en contra de una
persona de las descritas en el artículo 5º de la Ley 20.066.

De lo expresado anteriormente, el interesado concluye que no es posible aplicar la


circunstancia agravante del artículo 400 del Código Penal, esto es, la relación de cónyuges entre la
víctima y el imputado, pues ello ya ha sido considerado en la determinación y configuración del
hecho punible, al mudar en este caso concreto de lesiones leves a menos graves, teniendo en
consideración a que ellas se verificaron en el contexto de violencia intrafamiliar.

Manifiesta que al aplicar conjuntamente los artículos 400 y 494 del Código Penal, respecto
de un mismo hecho, se vulneran dos principios fundamentales, como son el non bis in ídem y el
principio indubio pro reo. Por lo tanto, la circunstancia agravante especial no procede ser aplicada,
atendido lo dispuesto por el artículo 63 del Código Punitivo, por cuanto esta forma parte, en este
caso, de la descripción del delito de lesiones contra un sujeto calificado.

3º) Que en lo relativo al delito de desacato, la sentencia recurrida en el considerando séptimo, da


por acreditado que el día 26 de diciembre de 2009, a las 23:30, don Juan Aguirre Orellana,
incumplió la medida cautelar judicial de no acercarse a la víctima, la cual fue dictada por el Juzgado
de Garantía de Puente Alto, en la audiencia de formalización en la causa RUC Nº 0901203510–9,
de fecha 17 de diciembre de 2009, notificada personalmente al acusado en dicha audiencia, de
igual forma da por acreditado, que el día 10 de enero de 2010, en horas de la tarde, el imputado,
incumplió la medida cautelar judicial de no acercarse a la víctima, contemplada en el artículo 9º
letra b) de la ley 20.066, la cual fue dictada por el tribunal de Garantía de Puente Alto, en la
audiencia de formalización en la causa RUC Nº 1000030009–3, de fecha 10 de enero de 2010,
notificada personalmente al acusado en dicha audiencia. Los hechos antes descritos, son en
criterio del tribunal constitutivos del delito de desacato, previsto y sancionado en el artículo 240
del Código de Procedimiento Civil.

Expresa el recurrente que al calificar como desacato la vulneración de una cautelar judicial
de no acercarse a la víctima, contemplada en el artículo 9º letra b) de la ley 20.066, incurre la
122
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

sentencia impugnada en una errónea aplicación del derecho, en razón de que el delito de desacato
previsto y sancionando en el artículo 240 del Código de Procedimiento Civil, contempla una
sanción cuya finalidad es asegurar la intangibilidad del estado de las cosas resultante de la
ejecución de otras resoluciones; El presupuesto del delito de desacato es el hecho previo del
cumplimiento de una resolución, en el sentido de su ejecución. Sólo los comportamientos que
impliquen una contravención a lo ejecutado, alterando el estado resultante de esa ejecución,
pueden ser constitutivos del delito establecido en el artículo 240 del Código de Procedimiento
Civil.

Señala que el Derecho Penal es la ultima ratio, de nuestro ordenamiento, este no deberá
operar si el mismo contempla otros mecanismos para revertir o dar remedio al incumplimiento,
que en la especie fue que se decretara la prisión preventiva del acusado, más aún cuando la
resolución respecto de la que se verificó el incumplimiento es una medida cautelar que en su
esencia es una resolución esencialmente provisoria.

4º) Que en lo atinente a la calificación de la atenuante del artículo 11 Nº 9 del Código Penal, en el
considerando undécimo, el Tribunal estimó que si bien el acusado no se encontraba en condiciones
en algunos casos de responder con precisión, en cuanto a las referencias de carácter temporal al
contestar las preguntas de los intervinientes, sí fue capaz de reconocer aún más allá de los hechos
por los cuales se le acusó, los incumplimientos reiterados a las órdenes judiciales que consistían en
la prohibición de acercarse a la víctima. Del mismo modo, el acusado no sólo reconoció el contacto
con su cónyuge a sabiendas del incumplimiento de una orden que él como lo señaló en estrado
sabe que es más obligatoria que las invitaciones de su mujer, sino que, además, reconoció su
actuar agresivo expresado en las lesiones que le propinó a su mujer en distintas partes del cuerpo,
explicó cómo ingresó a la casa de ésta, reconoció que tenía llaves propias del inmueble, y que se
abalanzó a golpearla en distintas partes del cuerpo, asimismo, dio por hecho aquellos elementos
de los cuales no recordaba producto de su ingesta alcohólica, de modo que, en el fallo se pudo
apreciar que su colaboración ha tenido los caracteres de sustancialidad que permite acreditar la
minorarte referida.

El reclamante expresa que las sentenciadoras han incurrido en una errónea aplicación del
derecho, puesto que la colaboración de su representado ha sido de vital importancia para la
decisión de condena respecto de los delitos de desacato, por los que fue acusado, según lo
refrenda la prevención de una de las Magistradas, que aún reconociendo el carácter ya excepcional
de la minorante de colaboración sustancial, ha considerado la sustancialidad de su contribución,
vital a la hora de superar la discusión sobre el error de prohibición planteado por la defensa y de
alguna forma sostenido en parte por la perito. Por esos fundamentos estuvo por considerar esta
colaboración sustancial como excepcionalísima y atribuirle el carácter de muy calificada.

123
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

En concepto del recurrente claramente la actitud del acusado ha sido de colaboración con
la acción de la justicia, al permitir llegar a la convicción necesaria para la calificación del hecho
punible, contenido en la acusación y la condena de la misma.

En definitiva, no calificar la atenuante, corresponde a una errónea aplicación del derecho,


pues en la sentencia objeto del recurso, se dan todos los elementos necesarios para proceder a la
calificación como bien se señala en la prevención.

5º) Que el recurrente indica que los vicios descritos influyen en lo dispositivo del fallo, por cuanto
el Tribunal, al aplicar erróneamente el artículo 400 del Código Penal, ha impuesto a su defendido
una pena mayor a la que le correspondería. Ya que el Tribunal procedió a hacer aplicación de lo
dispuesto por el artículo 400 del Código Penal, respecto de lesiones que fueron calificadas como
leves por el Ministerio Público, procediendo a aplicar el artículo 494 del Código Penal y luego el
artículo 400, respecto de una lesiones, que según lo ya señalado, se debía calificar como menos
graves, por lo cual la situación de cónyuges, mencionada por el artículo 5º de la ley 20.066, trajo
como consecuencia la calificación de las lesiones leves como menos graves y el aumento de la
pena en un grado respecto de dichas lesiones, por lo cual, y habiendo establecido el Tribunal a
quo. la concurrencia de la atenuante de colaboración sustancial que beneficia a su representado,
sin que se hubiese verificado la errónea aplicación del derecho que fundamenta el presente
recurso, se debió aplicar a su defendido dos penas de 61 días, como fue solicitado por la defensa
en la instancia señalada por el artículo 343 del Código Procesal Penal.

Respecto del delito desacato, la errada aplicación de la norma contemplada en el inciso 2º


del Código Penal, la apreciación de que el delito de desacato está relacionado con las sentencias
firmes y ejecutoriadas, no como es el caso, de las medidas cautelares, las cuales en su esencia son
temporales y revocables.

Finalmente la no calificación de la atenuante del articulo 11 Nº 9 del Código Penal,


respecto de los delitos de desacato, ha significado que a su representado se le apliquen penas,
correspondientes al presidio menor en su grado medio, en vez de las de presidio menor en su
grado mínimo.

6º) Que el reclamante señala que el perjuicio que la resolución objeto del presente recurso
produce a su representado, debido a la errada aplicación del derecho, respecto del artículo 400 del
Código Penal, produce como consecuencia que se condena al acusado a dos penas de 541 días, en
vez de dos penas de 61 días.

Por su parte en lo referido al delito de desacato, esto produce que el acusado sea
condenado a dos penas de 541 días de presidio menor en su grado medio.

Finalmente de haberse considerado la atenuante del artículo 11 Nº 9 del Código Penal,


como muy calificada, su representado podría haber recibido dos penas de 61 días de presidio
menor en su grado mínimo, por las que podría haber accedido al beneficio de la reclusión nocturna
establecido en la ley 18.216.
124
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

En consecuencia, solicita concretamente que, teniendo en cuenta lo dispuesto en los


artículos 385 y 375 del Código Procesal Penal, y considerando que no se han impugnado los hechos
que se dieron por probados, como tampoco alguna formalidad del juicio, es que se interpone este
recurso de nulidad en contra de la sentencia definitiva pronunciada por el Tribunal de Juicio Oral
en lo Penal de Puente Alto, en esta causa con fecha 29 de noviembre de 2010, en la cual se resolvió
condenar al acusado Juan Domingo Aguirre Orellana, a cumplir cuatro penas de 541 días de
presidio menor en su grado medio, sin costas. Teniendo como causal la contemplada en el artículo
373 letra b) del Código Procesal Penal, pide que se acoja el recurso por la causal invocada y se
invalide sólo la sentencia recurrida en los términos del artículo 385 del Código Procesal Penal y, en
su lugar se dicte sin nueva audiencia, pero en forma separada sentencia de reemplazo en
conformidad a la ley, disponiéndose en ella que se anula la sentencia dictada en autos, declarando
que se absuelve a don Juan Domingo Aguirre Orellana, de los delitos de desacato, en razón de que
el quebrantamiento de las medidas cautelares decretadas en las causas, RUC Nº 0901203510–9 y
Nº 1000030009–3, no es constitutivo del delito de desacato, y en subsidio de lo anterior, en caso
que se resuelva que en la especie sí se verifican los delitos de desacato, se considere en el cálculo
de la pena a imponer a su representado la atenuante del artículo 11 Nº 9 del Código Penal, como
muy calificada, rebajando la pena en un grado e imponiendo al acusado dos penas de 61 días de
presidio menor en su grado mínimo, dándolas por cumplidas por el tiempo que se encontró
sometido a la medida cautelar de prisión preventiva o concediendo el beneficio de la reclusión
nocturna establecido en la ley 18.216, que en lo referido a las penas respecto del delito de lesiones
menos graves, se declare que no procede la aplicación del artículo 400 del Código Penal y que por
lo tanto, se condena a don Juan Domingo Aguirre Orellana, a dos penas de 61 días de presidio
menor en su grado mínimo, dándolas por cumplidas por el tiempo que se ha encontrado privado
de libertad o concediendo el beneficio de reclusión nocturna establecido en la ley 18.216 o la pena
alternativa de multa, por un monto de 1 UTM, en atención a la capacidad económica de su
representado, quien se ha encontrado privado de libertad, por el delito de lesiones menos graves
según lo dispuesto por el artículo 494 Nº 5 del Código Penal.

7º) Que, ahora bien, haciéndose cargo este Tribunal ad quem de las alegaciones planteadas por el
recurrente, es menester indicar que, en lo relativo a los delitos de desacato, resulta conveniente
destacar que la ley 20.066 constituye un estatuto especial que prima frente a las normas del
Código Procesal Penal y de la Ley 19.968 que creó los Tribunales de Familia, y en tal virtud, en el
evento de existir antinomia entre ellas, se debe preferir a las primeras sobre las últimas
nombradas, en razón de la materia y objetivos tan específicos que se hicieron constar en sus
disposiciones y por los debates parlamentarios producidos en el establecimiento fidedigno de su
establecimiento.

En ese ámbito, el juez está facultado para decretar, en cualquier etapa de la investigación o
del procedimiento sobre delitos de violencia familiar, y aún antes de la formalización, entre otras,
las medidas cautelares necesarias para proteger a la víctima de manera eficaz y oportuna y en caso
de incumplimiento se deben poner los antecedentes en conocimiento del Ministerio Público para
los efectos previstos en el inciso segundo del artículo 240 del Código de Procedimiento Civil, sin

125
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

perjuicio de disponer arresto hasta por quince días en contra del infractor como medida de
apremio.

De lo arguido precedentemente se puede colegir, que no es efectivo que el


quebrantamiento de medidas cautelares sólo den lugar a sanciones procesales. La conducta del
acusado importó quebrantar lo ordenado cumplir judicialmente, pues en conocimiento de una
prohibición, cuyo mandato le fue intimado personalmente, lo desobedeció haciendo justamente
aquello que se le instaba a no hacer. La historia fidedigna del establecimiento de la ley, evidencia el
claro propósito de los legisladores sobre esta materia, puesto que se prefirió modificar
derechamente la ley 19.968, en el sentido de tipificar como delito de desacato la conducta de
quien transgrede las medidas accesorias o cautelares, ya que el objeto de esta ley es prevenir,
sancionar y erradicar la violencia intrafamiliar y otorgar protección a las víctimas de la misma y se
impone como obligación del Estado la adopción de las medidas conducentes para garantizar la
vida, integridad personal y seguridad de los miembros de la familia, debiendo llevar a cabo
políticas preventivas.

En razón de lo ponderado precedentemente, las sentenciadoras no han incurrido en error


de derecho al estimar que el acusado es autor de dos delitos de desacato, ergo no podrá estimarse
este capítulo del recurso de nulidad.

8º) Que en lo atingente a la no calificación por parte de la sentencia impugnada, de la atenuante


reconocida del artículo 11 Nº 9 del Código Punitivo, resulta imperativo consignar que los
elementos descriptivos de las circunstancias modificatorias de responsabilidad penal suelen ser
proposiciones dotadas de muchos referentes empíricos y en consecuencia en ese plano heurístico
son apreciados discrecionalmente por el Tribunal de mérito y por ello no son por regla general
censurables si se realiza apropiadamente la inducción fáctica y la deducción jurídica, propias de la
motivación y de la fundamentación de la sentencia, dentro del marco legal, como acontece en la
especie. En razón de ello se desestimará todo intento de invalidación de la sentencia por la no
calificación de la morigerante del artículo 11 Nº 9, primero, porque los fundamentos para no
considerarla como muy calificada son los adecuados, y en segundo término, porque tal ejercicio es
facultativo para los jueces del grado, motivo por la cual dicha materia de facto se encuentra fuera
del ámbito del recurso de nulidad por infracción de derecho.

En consecuencia, este capítulo del recurso no podrá prosperar.

9º) Que en lo concerniente a la aplicación del artículo 400 del Código Penal, para aumentar la
sanción penal en los delitos de lesiones, esta Corte considera que tal ejercicio conculca los
principios del non bis in ídem e inherencia, cuya consagración en nuestro derecho se deduce del
artículo 63 del Código Penal. La citada norma del estatuto sustantivo constituye la principal fuente
normativa de la llamada prohibición de doble valoración, corolario del principio non bis in ídem,
que impone la prohibición de utilizar en la individualización judicial los elementos que ha ya tenido
en cuenta el legislador al tipificar una conducta, vale decir, una misma circunstancia no puede ser
tomada en consideración para fundamentar y aumentar la sanción de un mismo hecho punible. En

126
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

el caso sublite resulta paladino que las sentenciadoras han utilizado un mismo factor, cual es el
hecho que el delito se haya cometido en contra de alguna de las personas que menciona el artículo
5º de la Ley 20.066 sobre violencia intrafamiliar, para en primer lugar calificar jurídicamente los
hechos conforme al tipo penal previsto en el artículo 399 del Código Punitivo, a pesar que las
lesiones son clínica y jurídicamente leves y luego emplear esta misma circunstancia para aplicar el
artículo 400 del Código Penal y aumentar así en un grado la pena al acusado, circunstancia que no
corresponde legalmente.

Por consiguiente, el error en la aplicación del derecho ha consistido, en el ejercicio


indebido del aumento punitivo expresado en el artículo 400 del Código Penal, toda vez que dicha
circunstancia de parentesco ya se encuentra considerada en la calificación de las lesiones leves al
mutarse en menos graves, precisamente en razón de ser la víctima cónyuge del acusado.

Que refuerza, además, el predicamento de que la norma del artículo 400 del Código Penal
no puede aplicarse en el caso de autos, la circunstancia especial, que dicho precepto legal sólo se
remite a los hechos a que se refieren los artículos anteriores, esto es, a las lesiones que se
encuentran comprendidas entre los artículos 395 a 398 del Código Penal y en ningún caso a las
lesiones leves, las que aparecen en el libro de las faltas. En consecuencia, habiendo incurrido el
Tribunal Oral en lo Penal de Puente Alto, en la causal de nulidad contemplada en la letra b) el
artículo 373 del Código Procesal Penal, corresponde invalidar la sentencia censurada por este
capítulo y encontrándose la misma en la última situación de las contempladas en el inciso primero
del artículo 385 del referido código, esto es, cuando se ha impuesto una pena superior a la que
legalmente correspondiere, se procederá, además, a dictar la sentencia de reemplazo que procede.

Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 372, 373 b), 376,
383, 384 y 385 del Código Procesal Penal y artículo 63, 399, 400 y 494 Nº 5 del Código Penal, se
resuelve que SE ACOGE el recurso de nulidad interpuesto por el Defensor Penal Público, en contra
de la sentencia censurada, por la causal de invalidación contemplada en la letra b) del artículo 373
del Código Procesal Penal, concerniente a la infracción de derecho con influencia en lo dispositivo
del fallo, únicamente en relación a las penas impuestas al acusado por los dos delitos de lesiones
menos graves de que ha resultado responsable, y en consecuencia, SE INVALIDA la sentencia de
veintinueve de noviembre del año pasado pronunciada por el Tribunal Oral en lo Penal de Puente
Alto, para dictar, sin nueva audiencia, pero separadamente la sentencia de reemplazo que se
conforme a la ley.

Regístrese y comuníquese.

Redacción del Ministro señor Ricardo Blanco.

Pronunciado por los Ministros de la Cuarta Sala Sr. Ricardo Blanco Herrera, Sra. Marta Hantke
Corvalán y Abogado Integrante Sr. Manuel Hazbún Comandari.

127
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Se deja constancia que no firma el Abogado Integrante señor Manuel Hazbún Comandari no
obstante haber concurrido a la vista de la causa y fallo, por encontrarse ausente.

RUC 0901203510–9. RIT 169–2010., Nº 1.638–2010 – R.P.P.

San Miguel, a diez de enero de dos mil once.

En cumplimiento a lo dispuesto en el inciso final del artículo 385 del Código Procesal Penal se
procede a dictar la siguiente sentencia de reemplazo.

Vistos:

Se reproducen de la sentencia de veintinueve de noviembre de dos mil diez del Tribunal Oral en lo
Penal de Puente Alto sus fundamentos Primero al Sexto; el motivo Séptimo, con excepción de las
referencias que allí se hacen al artículo 400 del Código Penal, en los hechos signados con los
números 1 y 3; del considerando Octavo al Duodécimo; sólo el primer párrafo del fundamento
Décimo Tercero y el considerando Décimo Cuarto en su totalidad. Asimismo, se dan por
reproducidas las decisiones I) II) y IV) del fallo anulado. Y se tiene, además, en consideración los
argumentos pertinentes vertidos en el fallo de nulidad.

Y en su lugar se tiene, además, presente:

1º) Que el acusado Juan Aguirre Orellana, por los fundamentos de la sentencia en alzada que se
han dado por reproducidos, ha resultado ser responsable de dos delitos de desacato y de dos
delitos de lesiones menos graves, ambos cometidos en el contexto de violencia intrafamiliar.

2º) Que la determinación punitiva por los delitos de desacato se hará en conformidad con lo
expuesto en el párrafo primero del motivo Decimotercero del fallo de veintinueve de noviembre
del año pasado.

3º) Que respecto de los delitos de lesiones ya referidos precedentemente, de acuerdo con lo
dispuesto en el artículo 399 del Código Penal, tienen asignados en la ley, las penas de relegación o
presidio menor en sus grados mínimos o multa de once a veinte unidades tributarias mensuales.
En el caso de autos, concurre a favor del encausado en los dos delitos de lesiones menos graves, la
circunstancia atenuante de responsabilidad penal, contemplada en el artículo 11 Nº 9 del Código
del Ramo.

4º) Que, respecto de los delitos de que es autor el acusado, se ejercerá lo prevenido en el artículo
74 del Código Penal, por ser más beneficioso que la norma del artículo 351 del Código Procesal
Penal.

128
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

5º) Que para los delitos de desacato, se aplicará por cada uno, la pena de reclusión menor en su
grado medio, cuyo quantum se regulará en lo resolutivo. En el caso de los delitos de lesiones
menos graves, esta Corte estima conforme a derecho imponer al encausado, por cada uno de estos
ilícitos una sanción pecuniaria expresada en sendas multas, cuya cuantía y monto se determinará
en lo dispositivo.

6º) Que en concordancia con lo dispuesto en el artículo 70 del Código Penal, en la aplicación de las
multas el Tribunal podrá recorrer toda la extensión en que la ley le permite imponerlas,
consultando para determinar en cada caso su cuantía, no sólo las circunstancias atenuantes y
agravantes del hecho, sino principalmente el caudal o facultades del culpable. Asimismo, en casos
calificados, de no concurrir agravantes y considerando las circunstancias anteriores, el juez podrá
imponer una multa inferior al monto señalado en la ley, lo que deberá fundamentar en la
sentencia.

7º) Que esta Corte hará uso de la facultad consagrada en el párrafo final del inciso primero del
artículo 70 del Código Punitivo, y rebajará sustancialmente el monto de las multas a aplicar, por
tratarse el condenado de una persona que se encuentra privada de libertad de manera
ininterrumpida desde el 4 de febrero de 2010, que por ese motivo, unido al hecho de encontrarse
patrocinado por la Defensoría Penal Pública, no ha sido condenado en costas, por presumir el
Tribunal a quo su falta de recursos económicos. Según se desprende de autos, el condenado es
chofer de la locomoción colectiva y con motivo de su reclusión ha perdido su fuente de trabajo y
en razón de las condenas impuestas en esta causa no le será posible volver a ese oficio, tornándose
ilusorio el cumplimiento de una multa cuantiosa.

Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 1º, 14 Nº 1, 15 Nº


1, 24, 26, 30, 50, 67, 69, 70, 74, 296 Nº 3 y 399 del Código Penal; 47, 295, 296, 297, 340, 342, 344,
347 y 348 del Código Procesal Penal; artículo 240 del Código de Procedimiento Civil; 5º, 9º, 10 y 16
de la ley 20.066, y artículo 600 Código Orgánico de Tribunales, SE DECLARA:

I) Se ABSUELVE a JUAN DOMINGO AGUIRRE ORELLANA de la acusación formulada en su contra


como autor del delito de desacato presuntamente cometido el 10 de enero de 2010, de los delitos
de amenazas, cometidos supuestamente el 16 de diciembre de 2009 y 10 de enero de 2010, sin
costas para el Ministerio Público, por estimar que tuvo motivo plausible para litigar.

II) Se CONDENA a JUAN DOMINGO AGUIRRE ORELLANA ya individualizado, a dos penas de


quinientos cuarenta y un días de reclusión menor en su grado medio, accesoria de suspensión de
cargo u oficio público durante el tiempo de la condena, como autor de los delitos consumados de
desacato, cometidos en la comuna de Puente Alto, el día 26 de diciembre de 2009 y 10 de enero
de 2010.

III) Se CONDENA a JUAN DOMINGO AGUIRRE ORELLANA ya individualizado, a dos penas de Multa
de dos unidades Tributarias cada una, como autor de dos delitos consumados de lesiones menos
129
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

graves en contexto de violencia intrafamiliar, perpetrados en la comuna de Puente Alto, el día 26


de diciembre de 2009 y 26 de enero de 2010.

Si el sentenciado no tuviere bienes para satisfacer las multas, sufrirá por vía de sustitución y
apremio la pena de reclusión, regulándose un día por cada quinto de unidad tributaria mensual.

IV) Que no se condena en costas al sentenciado por encontrarse privado de libertad y patrocinado
por la Defensoría Penal Pública.

Hallándose las penas aplicadas en el marco del artículo 8º de la Ley 18.216, se le concede
al sentenciado el beneficio de la reclusión nocturna por el tiempo de las condenas privativas de
libertad, esto es, 1082 días, en los términos señalados en el referido cuerpo legal. Para el caso que
le fuera revocado el beneficio, deberá cumplir las penas privativas de libertad impuestas de
manera efectiva, contándosele los abonos reconocidos en la sentencia de veintinueve de
noviembre de 2010, a saber, los días 17 de diciembre de 2009 y 10 de enero de 2010 y de manera
ininterrumpida desde el 4 de febrero de 2010 hasta el día que efectivamente obtenga su libertad.

Se computará como un día de privación o de restricción de libertad, un día de encierro del


condenado en un establecimiento especial dispuesto por Gendarmería de Chile, desde las 22:00
horas de cada día hasta las 06:00 horas del día siguiente.

De conformidad a lo dispuesto en el artículo 30 de la Ley Nº 18.216, se impone al


sentenciado AGUIRRE ORELLANA como condición para gozar del beneficio de reclusión nocturna,
la prohibición de que éste no ingrese, ni acceda a las inmediaciones del hogar ni al lugar de trabajo
de la ofendida.

Habiéndose reconocido al sentenciado el beneficio alternativo de cumpliendo de la pena,


de reclusión nocturna, establecido en el artículo octavo de la Ley 18.216, y atendido lo dispuesto
en el artículo 5º letra d) en relación con el artículo 12 del referido texto legal, se exime al
encausado JUAN AGUIRRE ORELLANA de la satisfacción de la indemnización civil fijada en estos
autos para efectos del goce de dicho beneficio, sin perjuicio de que se persiga dicha obligación, de
conformidad a las reglas generales.

En razón de haberse dispuesto en favor del sentenciado el beneficio de la reclusión


Nocturna, dese orden para su inmediata libertad, si no estuviere privado de ella por otra causa o
motivo. Líbrense los oficios correspondientes y comuníquese lo actuado por la vía más rápida.

Devuélvase, al representante del Ministerio Público y a la Defensa, la prueba documental


incorporada.

Regístrese y Devuélvanse.

Redacción del Ministro señor Ricardo Blanco Herrera.

130
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Pronunciado por los Ministros de la Cuarta Sala Sr. Ricardo Blanco Herrera, Sra. Marta Hantke
Corvalán y Abogado Integrante Sr. Manuel Hazbún Comandari.

Se deja constancia que no firma el Abogado Integrante señor Manuel Hazbún Comandari no
obstante haber concurrido a la vista de la causa y fallo, por encontrarse ausente.

RUC 0901203510–9.

RIT 169–2010.

Nº 1.638–2010 – R.P.P.

131
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

25.- Corte de Apelaciones de Santiago, 06/05/2009, 460-2009


Ministerio Público con Cristian Manuel Díaz Poblete

Tipo: Recurso de Nulidad (Proceso Penal) Resultado: Rechazado

Descriptor

Sanción de Ley de Violencia Intrafamiliar a infractor penal adolescente. No cabe la aplicación a los
adolescentes de ninguna otra clase de sanciones no contempladas expresamente en la ley
específica.

Doctrina

Tratándose la Ley N° 20.066 Sobre Responsabilidad Penal Adolescente de un cuerpo legal que ha
normado en forma especialísima y privilegiadamente el estatuto penal de los jóvenes, no cabe la
aplicación a los adolescentes de ninguna otra clase de sanciones no contempladas expresamente
en la Ley de la materia, lo cual resulta vedado para el juez y torna improcedente su imposición.

Legislación aplicada en el fallo:

Ley N° 20066 Año 2005 Violencia Intrafamiliar art 16; Ley N° 20066 Año 2005 Violencia
Intrafamiliar art 9; Ley N° 20084 Año 2007 Responsabilidad Penal Adolescente;

Ministros:

Claudia Chaimovich Guralnik; Dobra Lusic Nadal; Joaquín Billard Acuña

Texto completo de la Sentencia


Santiago, seis de mayo de dos mil nueve.–

Vistos:

En los antecedentes RUC 0800941125–k del Juzgado de Garantía de Colina, con fecha 23 de
febrero último se dictó sentencia definitiva por la que se condenó al imputado adolescente Cristian
Manuel Díaz Poblete como autor de los delitos de amenazas no condicionadas y lesiones menos
graves en grado de consumados, en contexto de violencia intrafamiliar, a dos sanciones de
amonestación severas por parte del tribunal.

En contra de esta sentencia el Ministerio Público dedujo recurso de nulidad, fundado en la


causal prevista en la letra b) del artículo 373 del Código Procesal Penal, esto es, porque en el
pronunciamiento de la sentencia se habría efectuado una errónea aplicación de la ley,

132
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

concretamente, de lo dispuesto en el artículo 6 de la Ley N° 20.084 sobre Responsabilidad Penal


Adolescente, y no aplicó lo preceptuado en el artículo 16 en relación con el artículo 9, ambos de la
Ley N° 20.066 sobre Violencia Intrafamiliar, infracción que ha influido sustancialmente en lo
dispositivo del fallo, al no imponerle al imputado la medida accesoria contemplada en el artículo 9,
letra d) de esta última ley especial, cual es, la asistencia obligatoria a programas terapéuticos o de
orientación familiar, como se le solicitó oportunamente al tribunal.

Solicita por lo anterior se acoja el recurso interpuesto por la causal invocada, y en


consecuencia se invalide el juicio oral simplificado y la respectiva sentencia definitiva,
determinando el estado en que debe quedar la causa y ordene la remisión de los antecedentes al
tribunal no inhabilitado que corresponda, a fin de que se lleve a efecto un nuevo juzgamiento.

Concedido el recurso y elevado a conocimiento de esta Corte, se procedió a su vista en la


audiencia pública del día 21 de abril último, con asistencia de los abogados representantes del
Ministerio Público y del Defensor Penal Público, escuchándose los alegatos de ambos
comparecientes y, una vez concluido el debate, se les citó para la lectura del fallo acordado, a la
audiencia del día de hoy, a las 13:00 horas.

Y considerando:

1º ) Que en el recurso deducido se plantea por el Ministerio Público que en el fallo impugnado se
incurrió en la incorrecta aplicación de las normas contenidas en los artículos 9° y 16, ambos de la
Ley N° 20.066 Sobre Violencia Intrafamiliar, y artículo 6 de la Ley N° 20.084 Sobre Responsabilidad
Penal Adolescente, por cuanto no obstante haberse solicitado por ese interviniente la imposición
de la medida accesoria de asistencia obligatoria a programas terapéuticos o de orientación familiar,
contemplada como tal en la Ley N° 20.066 sobre Violencia Intrafamiliar, el tribunal estimó que en
razón de lo dispuesto en los artículos 5, 9 y 16 de ese cuerpo legal, y lo dispuesto en los artículos 1,
6, 7 y 23 de la Ley N° 20.084 sobre Responsabilidad Penal Adolescente, sólo podía aplicarse al
imputado las disposiciones de esta última, omitiendo disponer la sanción accesoria solicitada,
prevista en el artículo 9 letra d) de la primera de las leyes citadas, de asistencia obligatoria
terapéutica.

2º ) Que la Defensoría Penal Pública solicitó el rechazo del recurso, fundado en síntesis,
primeramente, en que no se ha configurado en el caso de autos la causal, toda vez que el tribunal
hizo aplicación de lo dispuesto en el artículo 6 de la Ley Sobre Responsabilidad Penal Adolescente;
que el juez podía imponer sólo una sanción, en este caso, la contemplada en esta ley, por tratarse
de un cuerpo normativo especial y fue lo que hizo, por lo cual no se ha configurado la causal
invocada.

3º ) Que la cuestión debatida que motiva este recurso consiste en resolver acerca de la
procedencia de aplicar a un infractor penal adolescente alguna de las sanciones accesorias
contempladas en la Ley de Violencia Intrafamiliar.

133
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Sobre el particular, para resolver el presente recurso, debe tenerse presente que la sentencia
impugnada, en sus fundamentos 7. 10 y siguientes ha efectuado e l correspondiente análisis acerca
de la posible aplicación al imputado menor de la medida accesoria solicitada por la Fiscalía,
concluyendo en forma negativa, por las razones que en el mismo fallo se consignan.

4° ) Que en efecto, el artículo 6° de la Ley Sobre Responsabilidad Penal Adolescente dispone que
“en sustitución de las penas contempladas en el Código Penal y en las leyes complementarias, a las
personas condenadas según esta ley sólo se les aplicará la siguiente Escala General de Sanciones
Penales para Adolescentes , sin que dentro de la enumeración siguiente se encuentre la reclamada
por el Ministerio Público, que efectivamente corresponde a una sanción accesoria posible de
aplicarse en los casos de Violencia Intrafamiliar.

5°) Que el anteriormente citado artículo 6° solamente considera como sanciones accesorias
posibles las de prohibición de conducir vehículos motorizados y la de comiso de los objetos,
documentos e instrumentos de los delitos. Pero seguidamente, el artículo 7 autoriza al juez penal
para establecer como sanción accesoria, la obligación de someter al joven a tratamientos de
rehabilitación por adicción a las drogas o al alcohol, siempre que sea necesario en atención a las
circunstancias del adolescente.

Sobre el tema, el tribunal de garantía señala como conclusión en el fundamento 10.8 del
fallo impugnado que “En virtud de lo (antes expuesto), preceptos legales reproducidos, postulados
doctrinarios y orientadores de la justicia adolescente se puede concluir, que la sanción accesoria
solicitada para el caso de Díaz Poblete, no se hace aconsejable, proporcionada ni necesaria e
incluso la misma, se tornaría siempre más gravosa que la propia sanción principal correspondiente
a aplicar al encartado.

Por lo antes expuesto, a juicio del sentenciador, necesario y recomendable, se hace en el


caso sub–judice, no sancionar al adolescente además a la asistencia obligatoria a un programa
terapéutico de orientación familiar. .

6º ) Que si bien – tal como resulta obvio del razonamiento anteriormente reproducido – el Juez de
Garantía no impuso la sanción accesoria solicitada por razones de prudencia, proporcionalidad y
racionalidad, según se expresa , conviene hacer algunas breves reflexiones acerca de la
procedencia de aplicar a los adolescentes infractores penales alguna clase de sanción no
contemplada en la ley especial que les es propia, antes citada, sino en otras ( en este caso, una
establecida en la ley de Violencia Intrafamiliar).

7° ) Que en relación a tal materia, adviértase desde luego que la Excma. Corte Suprema, en fallo de
7 de noviembre de 2007 ( Rol N° 5441–07) ha declarado lo siguiente:

“Que, finalmente, la Ley N° 20.084, con carácter especialísimo, establece el procedimiento, la


autoridad, las instituciones, las penas y las medidas cautelares a que deben ser sometidos los

134
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

adolescentes infractores, que son aplicados y conocidos por el Juez de Garantía y el Tribunal de
Juicio Oral respectivo. .

Asimismo, tal como se recoge en el fallo impugnado, la doctrina y la jurisprudencia


nacional están contestes en concluir que la ley sobre Responsabilidad Penal Adolescente introdujo
a nuestra legislación un sistema nuevo, especial y privilegiado, con el objeto de mejorar el
tratamiento penal vigente respecto de los jóvenes infractores, estableciendo un régimen
sancionatorio diferente del aplicable a los adultos, cuya finalidad no sólo es castigarlo, sino
fundamentalmente lograr su reinserción social, conforme con los estándares dispuestos por la
Convención Internacional de los Derechos del Niño, y demás instrumentos internacionales
suscritos por el Estado chileno, acerca de la misma materia.

8º ) Que así, tratándose la Ley N° 20.066 Sobre Responsabilidad Penal Adolescente de un cuerpo
legal que ha normado en forma especialísima y privilegiadamente el estatuto penal de los jóvenes,
no cabe, en opinión de esta Corte la aplicación a los adolescentes de ninguna otra clase de
sanciones no contempladas expresamente en la Ley de la materia, lo cual resulta vedado para el
juez y torna improcedente su imposición

9°) Que, por consiguiente, y sin perjuicio de lo precedentemente reflexionado, habiéndose negado
lugar a la sanción en cuestión por las razones que se indican en el basamento 10.8 del fallo
impugnado, y no siendo posible derivar de dichas consideraciones sustentadas en la prudencia y
necesidad una incorrecta aplicación del derecho, como se pretende, el presente recurso no puede
prosperar, y en razón de ello se procederá a desestimarlo.

Y de conformidad además con lo dispuesto en los artículos 372, 373, 376 y 384 del Código Procesal
Penal SE RECHAZA el recurso de nulidad deducido por el Ministerio Público en contra de la
sentencia de fecha veintitrés de febrero del año en curso, dictada por el Juzgado de Garantía de
Colina, recaída en estos antecedentes.

Regístrese y comuníquese.

Redacción: Ministro Dobra Lusic.

RUC Nº 0800941125–K

135
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Pronunciada por la Quinta Sala de esta Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago, presidida por la
Ministro señora Dobra Lusic Nadal, e integrada por el Ministro señor Joaquín Billard Acuña y
Abogado Integrante señora Claudia Chaimovich Guralnik.

N° 460–2.009.

26.- Corte de Apelaciones de Chillán, 27/03/2009, 35-2009


Ministerio Público con Nicolás Gregorio Núñez Parra

Tipo: Recurso de Nulidad (Proceso Penal) Resultado: Acogido

Descriptor

Desacato. Figura que cumple requisitos de legalidad y tipicidad. Incumplimiento de medidas


cautelares de la Ley de Violencia intrafamiliar. Delito no distingue si resolución incumplida es
136
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

permanente o temporal. Comunicación del incumplimiento al Ministerio Público. Circunstancia que


no es condición previa de punibilidad. Error de derecho.

Doctrina

I. El artículo 240 inciso 2º del Código de Procedimiento Civil describe una conducta punible, el
desacato, e indica la sanción que habrá de aplicarse al infractor, tratándose de una figura penal
autosuficiente que cumple satisfactoriamente la exigencia constitucional de legalidad y tipicidad,
atendido que es la ley que directamente describe el hecho punible y fija su penalidad
(considerando 5º)

II. La figura de desacato no distingue el tipo de resoluciones que pueden ser objeto del delito, por
cuanto no exige que la orden incumplida sea una resolución que reconozca una situación
permanente y definitiva, de lo que sigue que no pueden entenderse excluidas de la aplicación del
precepto las órdenes transitorias y temporales. En consecuencia, el incumplimiento por parte del
imputado de las medidas cautelares decretadas en conformidad con el artículo 9º de la Ley de
Violencia Intrafamiliar, da lugar al delito de desacato (considerandos 5º y 6º)

III. Que no se haya comunicado por parte del juzgado de familia al Ministerio Público el hecho del
incumplimiento de las medidas cautelares decretadas, como lo ordena el artículo 10 de la Ley de
Violencia Intrafamiliar, no obsta a la configuración del delito de desacato, por cuanto dicha
comunicación no constituye una condición previa de procesabilidad ni un elemento del hecho
punible, sino un mero trámite para que el juzgado de familia ponga en conocimiento del ente
persecutor el incumplimiento correspondiente. En efecto, la falta de requerimiento no altera la
naturaleza del delito, no afecta el ejercicio de la acción penal pública ni desvirtúa la configuración
de aquél (considerando 7º).

Legislación aplicada en el fallo:

Código de Procedimiento Civil art 240 inc 2; Código Procesal Penal art 373 letra b; Ley N° 20066
Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 10; Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia
Intrafamiliar art 9;

Ministros: Bernardo Hansen Kaulen; Claudio Arias Córdova

Texto completo de la Sentencia


Chillán, veintisiete de marzo de dos mil nueve.

VISTO:

En estos autos R.U.C. 08003099935–1 y R.I.T. 115–2008 del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de
Chillán, por sentencia de treinta de enero último se absolvió a Nicolás Gregorio Núñez Parra, de la
acusación que lo sindicaba como autor del delito de desacato, en grado de consumado, perpetrado
en esta ciudad el día 5 de abril de 2008.
137
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Contra dicho fallo el Fiscal don Pablo Fritz Hoces, interpuso recurso de nulidad en contra de
la sentencia definitiva por la causal contemplada en el artículo 373 letra b) del Código Procesal
Penal, conjuntamente con la causal del artículo 374 letra e) en relación con el artículo 342 letra c) y
d) del mismo Código, pidiendo que se acogiera el recurso, a fin de que el tribunal anule la
sentencia recurrida y el juicio oral, ordenando la remisión de los antecedentes al Tribunal no
inhabilitado que corresponda para que disponga la realización de un nuevo juicio oral.

Concedido el recurso por el tribunal a quo, se elevaron copias del registro de audio y la carpeta

A fojas 24 la Corte lo declara admisible, procediendo a conocerlo en la audiencia del día 9 del
presente, donde se escucharon los argumentos del abogado de la Defensoría y del Ministerio
Público, señalándose para la lectura del fallo el día de hoy, a las 10:00 horas.

Con lo relacionado y considerando:

1º.– Que, la primera causal del recurso de nulidad, el Ministerio Público, la hace consistir en que la
sentencia infringió el artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal, ya que hubo una errónea
aplicación del derecho que influyó sustancialmente en lo dispositivo del fallo. En efecto, se
fundamenta el fallo en que la conducta del acusado no era constitutiva de desacato, ya que el
delito contemplado en el artículo 240 del Código de Procedimiento Civil se aplica a situaciones de
carácter permanente, que no es del caso, porque se trata de una resolución que establece una
prohibición y que es esencialmente mutable si varían las condiciones y en la especie son dos
medidas cautelares decretadas en conformidad al artículo 9º de la ley sobre violencia intrafamiliar,
con lo que no está de acuerdo el recurrente, ya que la señalada disposición legal no distingue si se
trata de una situación permanente y definitiva, quedando excluidas las de carácter transitorias o
temporales y así lo ha sostenido la jurisprudencia en diversos fallos.

También dentro de esta causal, expresó el recurrente que el fallo infringió la norma del
artículo 10 de la Ley 20.066, ya que en el fundamento octavo al absolver se expresó por los
sentenciadores “que el hecho se debió comunicar al Ministerio Público por el Tribunal de Familia,
lo que no se hizo , requisito que se encuentra fuera de la ley, puesto que dicho artículo no impone
al juez como condición previa de procesabilidad que ponga en conocimiento del Ministerio Público
el incumplimiento relativo a medidas cautelares o accesorias. Además, tampoco es un elemento
del hecho punible como lo exige la sentencia, sino que es un mero trámite, por lo demás, la falta
de requerimiento no altera la naturaleza del delito ni su persecución.

Además, dedujo el recurrente en conjunto con la causal anterior la contemplada en el


artículo 374 letra e) del Código Procesal Penal, en relación con las letra c) y d) del artículo 342 del
mismo cuerpo legal, argumentando que de la lectura del fallo y particularmente del motivo octavo
fluye una evidente contradicción, pues no obstante expresar que la prueba de cargo rendida por el
Ministerio Público careció de mérito suficiente para formar en el tribunal convicción que los
hechos materia de la acusación hubieren acontecido en la forma que en ella se indica y por
consiguiente hubiese correspondido al acusado una participación culpable y penada por la ley; sin
embargo, en el párrafo siguiente dio por acreditado el hecho, con la prueba documental
138
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

incorporada y la declaración de un policía. Enseguida argumenta que tampoco el fundamento


octavo guarda relación con el resto del fallo, además, que no se hace cargo de la prueba, que le
reste credibilidad o haya sido estimada por los jueces como insuficiente. Por otra parte, señala que
la sentencia no tiene lógica, al señalar hechos que no fueron objeto de debate por los
intervinientes en el juicio.

De otro lado, expresa que el fallo en cuestión describe, no explica o enuncia las razones
legales o doctrinales que sirvieron para tipificar jurídicamente los hechos y sus circunstancias para
fundarlo y tampoco respecto de la condición de procesabilidad a la que eleva la comunicación del
incumplimiento de la cautelar por parte del Tribunal de Familia al Ministerio Público.

Termina solicitando que se acoja el recurso, a fin de que el tribunal anule la sentencia
recurrida y del juicio oral, ordenando la remisión de los antecedentes al Tribunal no inhabilitado
que corresponda para que disponga la realización de un nuevo juicio oral.

2º.– Que, los hechos materia de la acusación, en síntesis son que en causa RIT 87–2007 del
Tribunal de Familia de Chillán, el día 27 de marzo de 2008 se decretaron las medidas cautelares de
prohibición del ingreso del denunciado Nicolás Gregorio Núñez Parra al hogar común y la
prohibición de acercarse a su conviviente doña Melania del Carmen Venegas Munita a una
distancia inferior a cincuenta metros a la redonda, siendo sorprendido en la madrugada del día 5
de abril dentro del domicilio, al que tenía prohibido acceder y por ende acercarse a su conviviente
a una distancia menor que la prohibida, siendo detenido por Carabineros en el mismo lugar.

3º.– Que, los hechos precedentemente descritos, fueron considerados por los sentenciadores,
como no constitutivo del delito de desacato, absolviendo al acusado, por cuanto el inciso segundo
del artículo 240 del Código de Procedimiento Civil se refiere a resoluciones judicial es que
reconocen situaciones de carácter permanente, lo que no es el caso, por cuanto se trata de
resoluciones mutables si varían las circunstancias que determinaron su dictación, ya que en la
especie son medidas cautelares decretadas de conformidad al artículo 9º de la Ley sobre Violencia
Intrafamiliar, que son esencialmente revocables y además, porque no se comunicó el hecho por el
Tribunal de Familia al Ministerio Público, conforme lo ordena el artículo 10 de la Ley 20.066, lo que
constituyó una infracción a la referida norma legal, como también al artículo 94, de la señalada Ley.

4º.– Que, respecto al primer capítulo de esta causal se debe tener presente lo señalado en el
artículo 240 del Código de Procedimiento Civil, que dispone que: “Cumplida una resolución, el
tribunal tendrá facultad para decretar las medidas tendientes a dejar sin efecto todo lo que se haga
en contravención a lo ejecutado . Agregando el inciso segundo: “El que quebrante lo ordenado
cumplir será sancionado con reclusión menor en su grado medio a máximo .

5º.– Que, como lo ha sostenido la jurisprudencia el inciso segundo de la norma legal


anteriormente transcrita describe una conducta punible e indica la sanción que habrá de aplicarse
al infractor, tratándose de una figura penal autosuficiente que cumple satisfactoriamente la
139
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

exigencia constitucional de la legalidad y tipicidad, atendido que es la ley que directamente


describe el hecho punible y fija su penalidad.

Además, se ha sostenido por la propia jurisprudencia en forma mayoritaria, que la


tipificación penal contenida en el inciso segundo del artículo 240 del Código de Procedimiento Civil
es claro en su tenor literal, ya que no distingue, ni siquiera alude a resoluciones, si estas deben
reconocer una situación permanente y definitiva, por lo que no puede inferirse que queden
excluidas de la paliación de tal precepto las órdenes transitorias y temporales, ya que se alude en
dicha norma el que quebrantare lo ordenado cumplir. (causa ROL 20–2009 Corte de Apelaciones
de Concepción).

6º.– Que, en consecuencia, al tenor de lo precedentemente expresado, estos sentenciadores,


estiman que los jueces del Tribunal Oral incurrieron en una infracción de derecho que influyó en lo
dispositivo del fallo, al hacer diferencia entre normas permanentes y temporales, alterando la
naturaleza de la misma, ya que la citada disposición legal, no distingue el tipo de resoluciones que
pueden ser objeto del delito, como ya se dijo.

Además, se debe tener presente que el acusado no dio cumplimiento a una resolución
judicial, de la que se encontraba notificado (31 de marzo de 2008), lo que dentro del ordenamiento
vigente y concretamente dentro de la normativa de la violencia intrafamiliar, tiene contemplada
una sanción. En el caso de autos, ese incumplimiento ha dado lugar a una figura penal tipificada,
esto es, el desacato.

7º.– Que en relación al segundo aspecto de la primera causal de nulidad, esto es, que no se
comunicó el hecho por el Tribunal de Familia al Ministerio Público, conforme lo ordena el artículo
10 de la Ley 20.066, se debe tener presente, como se ha señalado por la jurisprudencia, que lo
expresado por dicha norma no constituye una condición previa de procesabilidad, ni un elemento
del hecho punible, sino un mero trámite para que el Juzgado de Familia ponga en conocimiento del
ente persecutor el incumplimiento correspondiente, para los fines contemplados en el artículo 240
del Código de Procedimiento Civil. Además, la falta de tal requerimiento no altera la naturaleza del
delito, no afecta el ejercicio de la acción penal pública y no desvirtúa la configuración de aquél.
(causa ROL 587–2008 de la Corte de Apelaciones de Talca).

8º.– Que, por lo razonado precedentemente, los jueces del tribunal oral en lo penal que dictaron el
presente fallo incurrieron en la infracción de invalidación establecida en la letra b) del artículo 373
del Código Procesal Penal, por lo que se deberá acoger el recurso de nulidad, respecto de esta
causal, por lo que se deberá anular el juicio oral y la sentencia, conforme así lo autoriza el inciso
primero del artículo 386 del Código Procesal Penal.

9º.– Que, habiéndose acogido el recurso con relación a la primera causal de nulidad planteada y
habiéndose interpuesto la contemplada en el artículo 374 letra e) en relación con el artículo 342
letra c) y d) del mismo Código, en forma conjunta con la anterior, estos sentenciadores omiten
pronunciamiento a su respecto por las razones expuestas.

140
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Por estos fundamentos y lo dispuesto en los artículos 373 letra b) 384 y 386 del Código
Procesal Penal, se acoge el recurso de nulidad interpuesto por el Ministerio Público a fojas 9 de
esta carpeta y, en consecuencia, se declara nula la sentencia de treinta de enero pasado, que se lee
de fojas 1 a 7 y nulo también el juicio oral en que recayó, reponiéndose el proceso al estado de
practicarse un nuevo juicio oral por jueces no inhabilitados, todo ello, sin costas.

Insértese en el acta respectiva.

Regístrese y dése a conocer a los intervinientes que asistan a la audiencia fijada al efecto, sin
perjuicio de su notificación por el estado diario.

Devuélvase.

Redacción del Ministro titular Claudio Arias Córdova.

No firma el Ministro señor Hansen, no obstante haber concurrido a la vista y acuerdo de la causa,
por encontrarse ausente en comisión de servicio.

R.I.C. 35–2009–REFORMA

27.- Corte de Apelaciones de La Serena, 27/03/2009, 60-2009


Ministerio Público con Francisco Javier Ojeda Ortiz

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar. Improcedencia de acuerdo


reparatorio. Prohibición no se restringe sólo al delito de maltrato habitual. Necesidad que
consentimiento de la víctima no esté viciado. Violencia intrafamiliar comprende agresiones físicas
o psíquicas.

Doctrina

El acuerdo reparatorio acordado entre víctima e imputado, por el delito de lesiones menos graves
en contexto de violencia intrafamiliar, no puede ser aprobado por el juez de garantía, porque el
artículo 19 de la Ley Nº 20.066 dispone perentoriamente que en los procesos por delitos
constitutivos de violencia intrafamiliar no tiene aplicación el artículo 241 del Código Procesal Penal,
norma que regula la procedencia de los acuerdos reparatorios, quedando comprendidos los

141
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

hechos investigados dentro del concepto amplio de violencia intrafamiliar que entrega el artículo
5º de la Ley Nº 20.066, comprensivo de todo tipo de agresiones, físicas o psíquicas, que pudieren
ser constitutivas de diversos delitos como homicidios, lesiones o ilícitos de carácter sexual, no
pudiendo ser acotada la aplicación del artículo 19 aludido únicamente al delito de maltrato
habitual

La prohibición del artículo 19 de la Ley Nº 20.066 se justifica, en primer lugar, en que dado
que los acuerdos reparatorios requieren el consentimiento de la víctima, se temía que, en su
calidad de tal, ésta fuera forzada a otorgarlo, en segundo lugar, en que la familia es el núcleo
fundamental de la sociedad, de manera que siempre existirá un interés público prevalerte en la
continuación de la persecución penal en los actos ilícitos que atropellen de cualquier forma su
integridad y, en tercer lugar, en que la Ley Nº 20.066 tiene como objeto prevenir, sancionar y
erradicar la violencia intrafamiliar y otorgar protección a las víctimas de la misma (considerandos
3º y 4º).

Legislación aplicada en el fallo:

Código Procesal Penal art 241; Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 19; Ley
N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5;

Ministros:

Juan Shertzer Díaz;

Texto completo de la Sentencia


La Serena, a veintisiete de marzo de dos mil nueve.

VISTOS Y TENIENDO PRESENTE:

1º.–) Que en estos autos RUC 0900211630–5, se ha elevado en grado de apelación deducida por
don Ricardo Salinas Espinoza, fiscal adjunto de La Serena, la resolución dictada por el Juez de
Garantía de esta ciudad, don Juan Carlos Orellana Venegas, en audiencia celebrada con fecha seis
de marzo en curso, por la cual, previa solicitud de la defensa, prestó aprobación a la celebración de
un acuerdo reparatorio acordado entre víctima e imputado, consistente en disculpas públicas del
agresor.

2º.–) Que según consta de los antecedentes extraídos del sistema virtual, y de lo expuesto por los
comparecientes en estrados en esta sede, el Ministerio Público, en audiencia de fecha 6 del mes en
curso, formalizó la investigación en contra de Francisco Javier Ojeda Ortiz, por cuanto el día
anterior, aproximadamente a las 18:10 horas, en el interior del domicilio ubicado en calle Emilio
Bello Nº 844, Población Pedro Aguirre Cerda, La Serena, el imputado, tras tomar del pelo a su
hermana Paulina Marcela Ojeda Ortiz, con quien comparte dicho hogar, y lanzarla al suelo,
procedió a agredirla provocándole lesiones consistentes en contusión facial de carácter menos
graves. Estos hechos, fueron calificados por el ente persecutor como constitutivos del delito de
142
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

lesiones menos graves del artículo 399 del Código Penal, en grado de consumado, cometido en un
contexto de violencia intrafamiliar.

Ahora bien, el recurso se fundamenta esencialmente en que a juicio del recurrente, y


contrariamente a lo argumentado por el juez del proceso, resulta improcedente la salida
alternativa en cuestión, de acuerdo con lo señalado en el artículo 19 de la Ley 20.066.

3º.–) Que, para decidir conforme a nuestra normativa que regla la materia en análisis, habrá de
señalar, en primer lugar, que efectivamente, el citado artículo 19 dispone perentoriamente lo
siguiente: “Improcedencia de acuerdos reparatorios. En los procesos por delitos constitutivos de
violencia intrafamiliar no tendrá aplicación el artículo 241 del Código Procesal Penal .

4º–) Que, a su turno, el artículo 5º de la citada Ley Nº 20.066 prescribe que será constitutivo de
violencia intrafamiliar, todo maltrato que afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien
tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él; o sea
pariente por consaguinidad o por afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer
grado inclusive, del ofensor o de su cónyuge o de su actual conviviente.

Esta disposición legal, como se advierte, contiene un amplio concepto de “violencia


intrafamiliar en la cual quedan comprendidas todo tipo de agresiones –físicas o psíquicas– que
pudieren ser constitutivas, eventualmente, de diversos delitos como homicidios, lesiones, o ilícitos
de carácter sexual, conclusión que se desprende de diversas disposiciones, como por ejemplo, de
su artículo 16, cuando señala que las medidas accesorias indicadas en el artículo 9 serán aplicadas
por los tribunales con competencia en lo penal, cuando el delito constituya un acto de violencia
intrafamiliar, sin perjuicio de las sanciones principales y accesorias que correspondan al delito de
que se trate. Todo ello, entonces, hace concluir que la norma prohibitiva contenida en el artículo
19 ya transcrito, se refiere a toda clase de delito que importe una violencia intrafamiliar, y no sólo
al específico tipificado en su artículo 14 (delito de maltrato habitual).

En fin, no está demás indicar, por repetido que sea, que dicha norma prohibitiva tiene su
razón de ser, entre otras consideraciones, como se desprende de las actas legislativas de discusión,
en el cuestionamiento que se hizo del eventual “consentimiento que en los acuerdos reparatorios
podría verse forzada la víctima a otorgar, dada su condición de tal, situación que se une a la
relevante circunstancia de ser la familia el núcleo fundamental de la sociedad, de manera que
siempre existirá un interés público prevalente en la continuación de la persecución penal en los
actos ilícitos que horaden de cualquier forma su integridad. Por lo demás, se debe también tener
presente que el objeto de la ley en estudio es el de prevenir, sancionar y erradicar la violencia
intrafamiliar y otorgar protección a las víctimas de la misma.

Por estas consideraciones, esta Corte no comparte la posición del juez a quo contenida en
su resolución impugnada, de manera que procederá a su revocatoria.

Y visto además lo dispuesto en los artículos 352, 358, 360, 370 del Código Procesal Penal, SE
REVOCA la decisión apelada dictada en audiencia de fecha seis del mes en curso que dio
143
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

aprobación al acuerdo reparatorio allí formulado, en conformidad con el inciso primero del artículo
241 del Código Procesal Penal, y en su lugar se decide QUE SE NIEGA LUGAR a la aprobación del
acuerdo reparatorio en cuestión.

Regístrese y devuélvase virtualmente.

Redacción del Ministro titular don Juan Pedro Shertzer Díaz.

Rol Corte Nº 60–2009.

28.- Tribunal Oral en lo Penal, 26/12/2008, 161-2008


Ministerio Público con Paulo César Toro Pino

Descriptor

Lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar; condena. Tratamiento de las lesiones
en nuestra legislación. Lesiones menos graves; requisitos. Agravante especial de penalidad;
rechazada. Cometer el delito contra alguna de las personas mencionadas en el artículo 5º de la Ley
de Violencia Intrafamiliar. Improcedencia de la agravante si circunstancia fue considerada para no
castigar como lesiones leves. Desacato; absolución. Desacato por incumplimiento de medidas
cautelares de la Ley de Violencia Intrafamiliar.

Doctrina

I. El delito de lesiones en nuestra legislación se estructura tomando como tipo base el delito de
lesiones menos graves, previsto en el artículo 399 del Código Penal, estableciendo como tipos
calificados los delitos de lesiones graves gravísimas y simplemente graves contenidos en el artículo
397 Nºs. 1 y 2 del Código precitado, respectivamente, y como tipo privilegiado el delito de lesiones
leves contemplado en el artículo 494 Nº 5 del texto aludido. Al igual que en el caso de la castración
y las mutilaciones, las lesiones graves son tipos penales que se establecen en atención a un
determinado resultado, consistente en el menoscabo para la salud de la víctima, de lo que sigue
que la delimitación entre las lesiones graves y las menos graves se establece por exclusión, o sea,
habrá lesiones menos graves cuando no es posible imputar al sujeto como obra suya, alguno de los
resultados incluidos en los artículos 395, 396 y 397 del Código Penal
144
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Por su parte, la figura del artículo 494 Nº 5 del Estatuto Punitivo confirma la idea que la
figura básica de las lesiones son aquellas menos graves, por cuanto el criterio empleado por el
legislador para diferenciar este último delito de la falta de lesiones no atiende al resultado, sino a
criterios valorativos expresados en la última disposición mencionada: atendida la calidad de las
personas y las circunstancias del hecho. Por ello, si la lesión no puede ser subsumida en el tipo
penal de lesiones graves, deberá ser calificada como una lesión menos grave, a menos que, en
concepto del tribunal, no puedan subsumirse en el artículo 399 del Código Penal, atendidas la
calidad de las personas y las circunstancias del hecho, elementos normativos del tipo penal que
justifican con su presencia el desplazamiento del tipo básico del artículo 399 hacia la figura
privilegiada de falta de lesiones del artículo 494 Nº 5, fundados en la menor antijuridicidad del
hecho o en la menor reprochabilidad del autor. Esto, con la salvedad de que se trate de lesiones
cometidas en contra de las personas mencionadas en el artículo 5º de la Ley de Violencia
Intrafamiliar, al disponer el artículo 494 Nº 5 del Código Penal que en ningún caso el tribunal podrá
calificar como leves las lesiones cometidas contra las personas mencionadas en el artículo 5º de la
Ley Nº 20.066, es decir, ante esta situación, el tribunal no puede desplazar el tipo penal base hacia
el delito privilegiado aun cuando en la especie concurran circunstancias de menor antijuridicidad o
que disminuyan la reprochabilidad del autor, por disponerlo expresamente el legislador

II. Para que concurra el delito de lesiones menos graves se requieren los siguientes elementos: a)
un comportamiento, acción u omisión, dirigido a lesionar a otro, es decir, para afectar su salud
individual y apta para lograr este resultado; b) un resultado material consistente en la lesión del
sujeto pasivo del delito, que no sea alguno de aquéllos señalados en el artículo 397 del Código
Penal, con lo cual el resultado se encuentra limitado a lesiones que produzcan en el ofendido
enfermedad o incapacidad para el trabajo por un tiempo inferior a treinta días; c) que la lesión sea
objetivamente imputable a la conducta desplegada por el agente, lo cual presupone un vínculo
previo de causalidad entre la conducta del sujeto activo y el resultado lesivo; d) que no concurran
circunstancias en el hecho o calidades en las personas que en concepto del tribunal permitan
fundar un menor injusto o una menor reprochabilidad, a menos que se trate de lesiones cometidas
en contexto de violencia intrafamiliar

III. La agravante especial prevista en el artículo 400 del Código Penal, para el caso que las lesiones
se ejecuten en contra de alguna de las personas mencionadas en el artículo 5º de la Ley de
Violencia Intrafamiliar, no corresponde que sea aplicada si hubiese sido posible sancionar por la
falta de lesiones, pero por tratarse de las personas mencionadas en el artículo 5º de la Ley Nº
20.066 se ha debido castigar por el delito de lesiones menos graves. Es así por cuanto aplicar el
artículo 400 del Código Penal y agravar la penalidad en dicha situación implicaría ocupar
nuevamente la misma circunstancia –que las lesiones se ejecuten contra las personas previstas en
el artículo 5º de la Ley de Violencia Intrafamiliar–, lo que atenta contra el principio de non bis in
idem

IV. Para que se configure el delito de desacato, en relación a los artículos 9º, 10 y 18 de la Ley de
Violencia Intrafamiliar, es neCésario: 1. Que exista una resolución judicial que decrete alguna de las

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

medidas cautelares dirigidas a proteger a las víctimas de la violencia intrafamiliar, pudiendo ser
aquellas establecidas en el artículo 9º letras a), b) o c), las previstas en el artículo 92 de la Ley de
Tribunales de Familia o las establecidas en el artículo 155 letra g) del Código Procesal Penal; 2. Que
el destinatario de la medida cautelar haya sido comunicado debidamente de su existencia; 3. Que
exista quebrantamiento de la resolución judicial decretada; 4. Que el quebrantamiento esté
rodeado de circunstancias que razonablemente importen un riesgo efectivo para la salud, la
integridad, la vida o el patrimonio de la persona protegida, o bien, en casos de ofensas u
hostigamientos permanentes, una alteración intolerable de su tranquilidad

El desacato, cuando es consecuencia del quebrantamiento de medidas cautelares dictadas


en un contexto de violencia intrafamiliar, es la conjunción entre la seguridad de la salud,
integridad, vida, patrimonio y tranquilidad de la vida familiar de las personas protegidas por la
medida cautelar quebrantada y la vigencia de la autoridad judicial.

Legislación aplicada en el fallo:

Código de Procedimiento Civil art 240 inc 2; CPC_AR-240 Código Penal art 397; CP_AR-397 Código
Penal art 399; CP_AR-399 Código Penal art 400; CP_AR-400 Código Penal art 494 Nº 5; CP_AR-
494 Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5; LEY_20066_AR-5 Ley N° 20066
Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 9; LEY_20066_AR-9

Ministros:

No se consignan;

Texto completo de la Sentencia


Santiago, 26 de diciembre de 2008.

VISTOS, OÍDOS Y CONSIDERANDO:

Que, con fecha 22 de diciembre del año dos mil ocho, ante este Segundo Tribunal Oral en lo Penal
de Santiago, integrado por los Jueces don Pablo Toledo González, quien presidió, doña Elizabeth
Reinoso Diez y doña Marisel Canales Moya, se llevó a efecto la audiencia de juicio oral relativa a los
autos RIT Nº 161–2008, seguido en contra de Paulo César Toro Pino, Cédula Nacional de Identidad
Nº 13.464.451–6, nacido en Santiago el 17 de febrero de 1978, soltero, taxista, 30 años, con
domicilio en Pasaje Coelemu Nº1362, comuna de Conchalí, de la ciudad de Santiago.

La acción penal fue sostenida por el Ministerio Público, representado por el fiscal adjunto
Francisco Bravo López de la Fiscalía Centro Norte, con domicilio en Pedro Montt Nº 1606, edificio
Fiscalía Centro Norte, con forma de notificación vía correo electrónico a la dirección
fbravo@minpublico.cl

146
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

La defensa del acusado estuvo a cargo del abogado defensor penal público, Francisco
Maragaño Uribe, domiciliado en calle Pedro Montt Nº 1606, edificio defensoría penal pública, con
forma de notificación vía correo electrónico a la dirección fmaragaño@dpp.cl

PRIMERO: Que la imputación efectuada por el Ministerio Público en contra del acusado, según
auto de apertura, es del siguiente tenor:

“El día 19 de marzo 2008, aproximadamente a las 08:00 horas, en circunstancias que doña Johana
Tamara Silva, se encontraba en su domicilio ubicado en calle Pedro Fontova Nº 5584, Comuna de
Conchalí, llegó al lugar su ex conviviente, Paulo César Toro Pino, quien le dio patadas a la puerta,
ingresando al inmueble, arrojó a la víctima sobre la cama, le arrancó el pijama, la tocó en distintas
partes del cuerpo, sin su voluntad y la agredió, para luego huir del lugar. Producto de la agresión la
víctima resultó con contusiones múltiples en ambos brazos, malar derecha y glúteo izquierdo de
carácter leve .

“El día 9 de mayo de 2008, aproximadamente a las 06:20 horas, el imputado ingresó contra la
voluntad de su moradora, al inmueble ubicado en calle Pedro Fontova Nº 5584 de la Comuna de
Conchalí, correspondiente al domicilio de su ex conviviente doña Yohana Tamara Silva Espinoza,
para enseguida ingresar al dormitorio de esta y proceder a amenazarla, tomándola del cuello y
diciéndole “ maraca concha tu madre, perra, te voy a matar infringiendo con esto, además, la
condición impuesta en causa RUC 0700318661–4 del 2º Juzgado de Garantía de Santiago,
consistente en no acercarse a la víctima .

Los hechos antes descritos, a juicio del Ministerio Público configuran, los delitos de
lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar de los artículos 494 Nº 5 y 399 del
Código Penal, en relación con el artículo 5º de la Ley 20.066; amenazas en contexto de violencia
intrafamiliar del artículo 296 Nº 3 del Código Penal y desacato del artículo 240 del Código de
Procedimiento Civil, todos en grado de consumado, en los cuales le ha correspondido al encartado
participación en calidad de autor, estimando además que no concurre circunstancias atenuantes y
que lo perjudica la agravante del artículo 12 Nº 16 del Código Penal.

El ente acusador requiere se le imponga al acusado, las siguientes penas: por lesiones
menos graves, en contexto de violencia intrafamiliar, 540 días de presidio menor en su grado
mínimo; por el delito de amenazas, en contexto de violencia intrafamiliar, la pena de 540 días de
presidio menor en su grado mínimo y por el delito de desacato la pena de 3 años de presidio
menor en su grado medio, además de las accesorias generales y accesorias especiales del artículo
9º letras b) y c) de la Ley 20.066, por el término de un año, con costas.

SEGUNDO: Alegatos de apertura y clausura: Que, el Ministerio Público en su alegato de apertura,


relató los hechos materia de la acusación y reseñó la prueba de que se valdrá para acreditarlos,
solicitando que en ellos se dicte sentencia condenatoria.

En su clausura, señala que con el mérito de la prueba rendida, acreditó los delitos de
lesiones y amenazas y que no acompaño la sentencia por error en el RUC, de manera tal que no
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

insistirá en el delito de desacato. Efectuó además una relación de la prueba rendida y con la cual
considera acreditó los injustos antes mencionados, solicitando que respecto de ellos, se dicte
sentencia condenatoria.

En su apertura la defensa, plantea una teoría alternativa y adelanta que su representado


prestará declaración, negando los hechos atribuidos. Estima además que pesa sobre el Ministerio
Público la carga de la prueba la que a su juicio, no tendrá la entidad suficiente para superar el
estándar del principio de inocencia que contempla la ley.

En su alegato de clausura expresó que Arguye que con la prueba que se rindió, no se logró
destruir el principio de inocencia, por cuanto, ésta fue insuficiente, debido a que faltaron
antecedentes que le dieran fuerza al relato de la víctima.

TERCERO: Que, conforme lo dispuesto en el artículo 326 del Código Procesal Penal y previa
advertencia de sus derechos, el acusado prestó declaración, manifestando que estuvo en prisión
hasta el 31 de enero de este año y escuchó adentro comentarios, por lo que decidió no estar más
con ésta persona. Conoció a otra persona con la que está actualmente y ella se puso celosa y se
puso a inventar que él la había golpeado y amenazado. Dice que salió con libertad vigilada y que
sabe que no tiene que meterse en nada y menos a cometer delitos contra ella, menos si lo ordenó
el Tribunal.

Agregó que tiene problemas con Johana Silva y sabe que no se puede acercar a ella y que
cuando estaba preso, lo citaron al Tribunal y lo condenaron a 5 UTM y que no podía acercarse a la
víctima.

Contrainterrogado, indicó que la relación duró 2 años, desde abril de 2006 hasta febrero de
2008. Estuvo preso desde agosto 2007 a febrero 2008. En el mes de Abril de 2007, estaba con ella y
nunca hubo violencia de su parte. Dice que fue denunciado anteriormente por violencia
intrafamiliar y fue condenado por amenazas o lesiones a 5 UTM, y a pesar de eso, nunca él le pegó.
El defensor le dijo, que reconociera responsabilidad, a pesar de que él era inocente y estuvo preso
25 días.

Al término de la audiencia, se le ofreció la palabras al acusado, de conformidad a lo que


preceptúa el artículo 338 inciso final del mentado Estatuto, señalando que reafirma que lo que él
dijo es verdad. Lo que ella dijo, es mentira y que ella lo visitó varias veces en Colina y Santiago 1 y
que debe haber registro de las visitas conyugales, y que ella fue a todas

CUARTO: Que las partes no arribaron a convenciones probatorias.

QUINTO: Que, centrada la controversia en los términos anotados en los motivos que anteceden y
avocado el tribunal al examen de los presupuestos exigidos por el legislador relativo a los delitos
en estudio, a saber: delito de lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar de los
artículos 494 Nº 5 y 399 del Código Penal, en relación con el artículo 5º de la Ley 20.066; amenazas
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

en contexto de violencia intrafamiliar del artículo 296 Nº 3 del Código Penal y desacato del artículo
240 del Código de Procedimiento Civil, todos en grado de consumado, realizado el análisis
pormenorizado de la prueba vertida en estrados por la sede persecutora estatal, con la finalidad de
acreditar los sustratos materiales de las hipótesis descritas por el legislador, estos sentenciadores
consideran, por mayoría, que sólo se logró acreditar la ocurrencia del hecho punible y la
participación, en el delito de lesiones menos graves antes descrito. Que en cuanto al delito de
amenazas, igualmente por mayoría, si bien se estimó acreditada la ocurrencia de un hecho, éste no
califica en el delito de amenazas no condicionales, por no haberse acreditado uno de los
elementos del tipo penal en cuestión, esto es, la seriedad de las amenazas proferidas por el
encartado y finalmente por la unanimidad de los integrantes del tribunal, se estimó que no se
logró acreditar el delito de desacato ni menos la participación del encartado, alcanzando estas
conclusiones de manera unívoca mediante el avance concatenado y sistematizado de los siguientes
elementos probatorios, los cuales se valoran según se explica en los razonamientos sucesivos.

SEXTO: Con el propósito de probar los hechos de la acusación, el Ministerio Público presentó en
juicio los siguientes medios de prueba:

I. Prueba Testimonial:

Se recibió el atestado de la víctima, Johana Tamara Silva Espinoza, quien manifestó que está en el
juicio por las lesiones que sufrió por la persona que esta acá. El día 19 de marzo 2008, estaba en su
domicilio durmiendo con su hija. La puerta de afuera no tiene pestillo. Sintió un fuerte golpe, se
levantó y lo vio, él ingresó y la golpeó, la tiró a la cama y le comenzó a sacar la ropa, trató de
violarla. Eso ocurrió a las 08:00 horas. Ella vestía pijama, sin sostén, casi desnuda, con calzón. El
ingresó por el comedor. Comenzó a tocarla, manosearla, le rompió su pijama, le tocó la vagina y
sus pechos, ella trató de esquivarlo, golpearlo. Estaba en la cama junto a su hija de tres años y la
niña lo vio y se puso a llorar y debido a eso, él arrancó. Luego, ella llamó a su pololo por teléfono y
le contó que ésta persona había ingresado a su casa. El llegó y la vio tirada, llorando y le contó lo
que había pasado. La llevó al consultorio, de ahí a la Posta Central y constató las lesiones. La vio la
doctora y luego fue donde una carabinera. Las lesiones las tenía en sus brazos, su cachete, poto, en
la cara, mejilla, porque la golpeó para tirarla a la cama y forcejearon, ella cree que recibió una
patada, porque no recuerda mucho. El 9 de mayo, de nuevo ingresó, porque la puerta de afuera no
tiene seguro y la puerta del dormitorio es de madera. Dice que le dio un golpe y la abrió. Ella
estaba durmiendo la agarró del cuello, la tiró a la cama y le empezó a decir “te voy a matar maraca
culiá . Dice que ella tenía una medida de protección y que él no podía acercarse a su casa. Agrega
que en esa ocasión, también estaba con su hija y se despertó. El llamó a su pololo, y le dijo que él
estaba con ella y luego le cortó y se fue. Ella, llamó a Carabineros, pero cuando ellos llegaron, él ya
se había ido.

Señala que la persona a la que ella se refiere, se llama Paulo Toro y lo sindica en la
audiencia por sus vestimentas y ubicación en la sala. El acusado, dice su nombre, Paulo César Toro
Pino.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Contrainterrogatorio, dice que con Pablo Toro estuvieron juntos 1 año, no recuerda hace
cuanto terminaron, la niña no es hija de él. Actualmente, ella tiene otra pareja y están juntos desde
hace 1 año y cinco meses. Los días de los hechos, siempre ella estaba con su hija y él iba, porque él
sabía que tenía libre. El sabía todo de ella, porque la vigilaba y se retiró de su trabajo anterior por
lo mismo. Hizo varias denuncias, la otra fue con sus padres porque la amenazó de muerte y un
Carabinero fue testigo, porque escuchó por teléfono todo lo que él le decía. En esa ocasión, estaba
junto a sus padres, él la llamó, la insultó, se acercaron a Carabineros y en eso, ella le pasó el
teléfono al Carabinero, el cual se identificó como tal y él cortó. Eso aconteció antes de estos
hechos.

La defensa, evidenció contradicción, con una declaración prestada ante la fiscalía, en la


cual se lee “cuando fui a hacer la denuncia por estas amenazas, el 9 de mayo de 2008, mientras me
encontraba en la unidad policial, éste sujeto me llamó a mi celular y comenzó nuevamente a
amenazarme, me decía que era una sapa y que me iba a matar y aprovechando que había un
Carabinero conmigo, le pasé el celular, pudiendo escuchar claramente, las amenazas que me
profería Paulo Toro. Este Carabinero es José Castillo de la Subcomisaría Elías Gonel . Frente a la
contradicción planteada, la víctima señala que ese hecho efectivamente ocurrió el día 9 de mayo.

Supo, que Paulo estuvo preso, y durante ese tiempo, ella fue una sola vez a visitarlo, para
que la dejara tranquila, no recuerda la fecha. Cuando el salió, ella se enteró por su hermana,
porque trabajaban juntas. Que en los hechos acontecidos en el mes de marzo, fue cuando su
pololo, Esteban Morales, se presentó a su casa y la vio con sus ropas rasgadas.

A las preguntas aclaratorias formuladas por el Tribunal, contesta que le rompió el pijama al
medio, a la altura del escote, se lo rasgó y el calzón lo rompió en el costado derecho, donde está la
costura. Su pololo la vio en esas condiciones, con sus ropas rotas.

A continuación prestó testimonio, la médico cirujano Fabiola Elizabeth Castillo Bizama,


quien expuso que mientras cumplía turno en la asistencia pública, hizo la constatación de lesiones
de Raquel Muñoz, en el mes de marzo de 2008. Dice que se trataba de una mujer joven, que
presentaba contusiones múltiples, malar y glútea. La paciente le señaló durante la evaluación, que
fue agredida por su pareja o ex marido. Existía compatibilidad entre el relato y las lesiones. Las
lesiones eran leves, recuperables en aproximadamente 7 días.

Agrega, que es habitual que durante el procedimiento para evaluar la correlación de las
lesiones reciba la versión de la paciente.

Prestó igualmente su declaración, la Cabo 2º de Carabineros, Pamela Alejandra Núñez


Rivera, quien manifestó que el 19 de marzo de este año, se encontraba de servicio en la Posta
Central, ubicada en calle Portugal Nº 125 y alrededor de las 12:00 horas aproximadamente, se
presentó Johana Tamara Silva Espinoza, con un certificado de lesiones, manifestándole que
alrededor de las 08:00 horas, en circunstancias que ella se encontraba en el interior de su
domicilio, específicamente en su dormitorio, llegó su ex pareja Paulo César Toro Pino, el cual,
ingresó al dormitorio, la tomó de los brazos, la lanzó a la cama, menoscabándola en su dignidad de
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

mujer y madre, para luego quitarle su pijama y tocarla en diferentes partes del cuerpo,
manifestándole que la iba a matar. Hizo presente que tenia denuncio en el Segundo Juzgado de
Garantía, le presentó la causa RIT y RUC, que se adjuntó en el respectivo parte policial.

No recuerda el estado emocional de la denunciante y tampoco si llegó acompañada de


otra persona.

Finalmente es llamado a estrados el Sargento 2º de Carabineros, Juan David Ávalos


Riquelme, el que señaló que el día 5 de mayo de 2008, alrededor de las 07:00 horas, en
circunstancias que se encontraba en servicio de patrullaje, recibió una denuncia de una persona
por una agresión en un domicilio ubicado en calle Pedro Fontova, a la altura del 5.300. Una vez en
el lugar, se entrevistó con una mujer que estaba con una guaguita, que le dijo que su ex pareja,
había llegado a su domicilio y que ingresó y la amenazó de muerte, manifestando que no tenía
lesiones. Acogió la denuncia y luego concurrió al domicilio de él que queda a una o dos cuadras de
ella pero no lo ubicó porque se trasladaba en taxi. La mujer estaba bien alterada y shockeada por
lo que le había pasado y le dijo ella que él le había dicho que la iba a matar. No recuerda el nombre
del sujeto pero tramitó una medida de protección, así que lo ubicaba, pero no recuerda más.
Tampoco recuerda que se haya entrevistado con alguien más.

II. Prueba Documental:

Informe de lesiones Nº 1243 de fecha 19 de marzo de 2008, 11:28 horas, nombre del examinado:
Johana Tamara Silva Espinoza; diagnóstico clínico de las lesiones: Contusiones múltiples ambos
brazos, malar derecha, glúteo izquierdo; método de diagnóstico: examen físico; según relato del
lesionado: agresión de ex pareja en su domicilio, refiere intento de estrangulamiento; lesiones que
ocasionarán al lesionado enfermedad y/o incapacidad para el trabajador por 7 días; diagnóstico
médico legal: leves, extendido por Fabiola Elizabeth Castillo Bizama, Centro Asistencial Hospital de
Urgencia Asistencia Pública, H.U.A.P.

SÉPTIMO: Valoración de la prueba: Que valorando la prueba en los términos que preceptúa el
artículo 297 del Código Procesal Penal, esto es, con libertad pero sin contradecir los principios de la
lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente afianzados, a juicio de la
mayoría del Tribunal, quedó acreditado más allá de toda duda razonable, la ocurrencia de los
hechos que se dieron por establecidos en el considerando octavo, en atención a que se estimó por
estos sentenciadores como sustantivo creíble, verosímil y exento de animosidad, el testimonio
vertido por la víctima, quien refirió los días, hora, lugar y contexto en que éstos se verifican,
señalando la forma y dinámica en que se producen, la conducta desplegada por el encartado y las
acciones por ella ejecutadas, tendientes a acreditar las lesiones sufridas e interposición de la
denuncia, unido a los asertos que al respecto vertieron la médico cirujano Fabiola Castillo Lizama,
quien si bien durante su relato, dijo haber constatado las lesiones de una paciente de nombre
Raquel Muñoz, puede deducirse que dicha individualización fue producto de un error, sufrido a
consecuencia del transcurso del tiempo y del sinnúmero de personas que atiende debido a la
profesión que ejerce, quedando claro, que el informe de lesiones que ella estaba dando cuenta,

151
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

correspondían a la víctima, ya que la descripción y relato que la paciente le prestó durante la


evaluación, se condicen con los dichos prestados por Johana Silva Espinoza y con la prueba
documental incorporada que se detallará en el párrafo siguiente. De está forma, y teniéndose por
superada la contradicción, se estima entonces, que constató las lesiones de la víctima señalando
que ellas corresponden a contusiones múltiples, específicamente en las zonas malar y glútea, y los
dichos de la Cabo 2º de Carabineros Pamela Alejandra Núñez Rivera, quien acogió la denuncia
interpuesta por la víctima, la que acompañaba un certificado de lesiones, unido a lo anterior, se
consideró la prueba documental consistente en el informe de lesiones Nº 1243 de fecha 19 de
marzo de 2008, de Johana Tamara Silva Espinoza, a quien se le diagnosticó, contusiones múltiples
en ambos brazos, malar derecha, glúteo izquierdo, de carácter leves, con una incapacidad de 7
días. Esta prueba, al ser concatenada, se estimó como suficiente e idónea para dar por acreditado
el hecho signado como Nº 1, según se analizará en el considerando respectivo.

Que en lo que respecta al hecho signado como Nº 2, se estimó igualmente coherente y


complementarios entre sí, los dichos que vertió la víctima, Johana Tamara Silva Espinoza y el
Sargento 2º Juan David Ávalos Riquelme, en cuanto a que la primera, refiere el día, hora y lugar, en
donde ocurren los hechos, actitudes y acciones ejecutadas por el acusado, refiriendo asimismo la
llamada que ella efectúa a Carabineros, encontrándose contestes, con el testimonio que prestó el
funcionario policial, quien dijo haber concurrido al domicilio de Johana Silva Espinoza, dando
cuenta durante su testimonio, el relato que la víctima le había referido, declaración que fue
prestada bajo los mismo términos que la primera.

Que los dichos vertidos por el acusado, no parecieron creíbles ni sustentables por cuanto,
no se condicen con el resto de la prueba. Parecen, además, dichos asertos, como contradictorios,
toda vez que, niega el haber golpeado o amenazado en alguna ocasión a su ex pareja, Johana Silva,
en circunstancias que fue condenado, según sus propios dichos, por un delito de amenazas o
lesiones, al pago de una multa de cinco UTM, y que en dicho juicio, reconoció su responsabilidad,
sin haberla tenido. No resulta lógico desde esta perspectiva, que haya obrado de esa manera, sólo
porque el defensor que lo representaba, le dijo que lo hiciera, en circunstancias que él declaraba
su inocencia, más aún, si de ello siguió su privación de libertad por el término de 25 días.

OCTAVO: Hechos acreditados: Que la evidencia antes explicitada y valorada singularmente como
conducente, creíble e idónea, debe seguidamente apreciarse en su conjunto, así, y tal como se
expondrá, ella resulta bastante para tener por establecidos los siguientes hechos:

HECHO 1:

El día 19 de marzo 2008, aproximadamente a las 08:00 horas, en circunstancias que doña Johana
Tamara Silva Espinoza, se encontraba en su domicilio ubicado en calle Pedro Fontova Nº 5584,
Comuna de Conchalí, llegó al lugar su ex conviviente, Paulo César Toro Pino, quien le dio patadas a
la puerta, ingresando al inmueble, arrojó a la víctima sobre la cama, le rasgó sus vestimentas y la
agredió, para luego huir del lugar. Producto de la agresión la víctima resultó con contusiones
múltiples en ambos brazos, malar derecha y glúteo izquierdo de carácter leve.

152
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

HECHO 2:

El día 9 de mayo de 2008, aproximadamente a las 06:20 horas, el imputado ingresó contra la
voluntad de su moradora, al inmueble ubicado en calle Pedro Fontova Nº 5584 de la Comuna de
Conchalí, correspondiente al domicilio de su ex conviviente doña Johana Tamara Silva Espinoza,
para enseguida ingresar al dormitorio de ésta y proceder a amenazarla, diciéndole “maraca culia,
te voy a matar

NOVENO: Calificación Jurídica. Que en lo que respecta al hecho signado como Nº 1, se estima por
mayoría que encuadran en la calificación jurídica descrita en el en el Nº 5 del artículo 494 y 399 del
Código Penal, en relación con el artículo 5º de la Ley 20.066, esto es, lesiones menos graves en
contexto de violencia intrafamiliar, en grado de consumado. Que, para abordar adecuadamente la
figura típica de lesiones objeto de la acusación, en esta sentencia, el tribunal estima neCésario, en
primer término indicar, que entiende que el delito por el que el Ministerio Público dedujo
acusación, es el de lesiones menos graves. En efecto y de acuerdo con la opinión dominante en la
doctrina chilena y la historia de la ley, el delito de lesiones se estructura tomando como tipo base
el delito de lesiones menos graves consagrado en el artículo 399 del Código Penal, estableciendo
como tipos calificados los delitos de lesiones graves gravísimas y simplemente graves contenidos
respectivamente en el artículo 397 número 1 y número 2 del Código Penal y como tipo privilegiado
el delito de lesiones leves prescrito en el artículo 494 número 5 del mismo cuerpo legal.

Al igual que en el caso de la castración y las mutilaciones, las lesiones graves son tipos
penales que se establecen en atención a un determinado resultado, consistente en el menoscabo
para la salud de la víctima. De ahí, que la delimitación entre las lesiones graves y las menos graves
se establece por exclusión, es decir, la regla consiste en que habrá lesiones menos graves (y no
graves), cuando no es posible imputar al sujeto como obra suya, alguno de los resultados incluidos
en los artículos 395, 396 y 397 del Código Penal. Esta conclusión coincide plenamente con el texto
del artículo 399 de Código Penal, el cual prescribe que “Las lesiones no comprendidas en los
artículos precedentes se reputan menos graves, y serán penadas con… .

Por su parte, el artículo 494 número 5 del Código Penal, confirma la idea de que la figura
básica de las lesiones, se encuentra constituida por las lesiones menos graves y en cuanto al
criterio utilizado por el legislador para diferenciarlas de la falta de lesiones, no atiende, como en el
caso anterior, al resultado sino a criterios valorativos expresados en el artículo 494 número 5. En
efecto, el texto del artículo recién citado dispone que: “sufrirá la pena de multa de una a cuatro
unidades tributarias mensuales, el que causare lesiones leves, entendiéndose por tales las que, en
concepto del tribunal, no se hallaren comprendidas en el artículo 399, atendidas la calidad de las
personas y circunstancias del hecho. , agregando la norma que: “En ningún caso el tribunal podrá
calificar como leves las lesiones cometidas en contra de las personas mencionadas en el artículo 5º
de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar . Por ello, si la lesión no puede ser subsumida en el tipo
penal de lesiones graves, deberá ser calificada como una lesión menos grave, a menos que, en
concepto del tribunal, no puedan subsumirse en el artículo 399, atendidas la calidad de las
personas y las circunstancias del hecho, elementos normativos del tipo penal que justifican con su
153
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

presencia el desplazamiento del tipo básico del artículo 399 del Código Penal, hacia la figura
privilegiada de falta de lesiones del artículo 494 número 5 del mismo cuerpo legal, fundados en la
menor anti juridicidad del hecho o en la menor reprochabilidad del autor. Lo anterior, claro está,
con la salvedad de que se trate de lesiones cometidas en contra de las personas mencionadas en el
artículo 5º de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar, caso en el cual, el tribunal no puede desplazar el
tipo penal base hacia el delito privilegiado aun cuando en la especie concurran circunstancias de
menor antijuridicidad o que disminuyan la reprochabilidad del autor, por disponerlo así
expresamente el legislador.

Así las cosas, para que concurra el delito de lesiones menos graves, deben darse los
siguientes elementos: a) un comportamiento, esto es, una acción u omisión dirigida a lesionar a
otro, es decir, para afectar su salud individual y apta para lograr éste resultado, lo cual resultó
acreditado por los asertos de la víctima, quien manifestó que el sujeto la golpeó para tirarla sobre
la cama, forcejeando y rasgándole sus ropas, dichos que aparecen refrendados por los testimonios
que prestó la médico cirujano Fabiola Castillo Bizama, y la Cabo 2º de Carabineros Pamela
Alejandra Nuñez Rivera, quienes recibieron el testimonio de la víctima, quien les otorgó la misma
versión que ésta prestó en el juicio; b) un resultado material consistente en la lesión del sujeto
pasivo del delito, la cual no ha de consistir en alguno de los resultados señalados en el artículo 397
del Código Penal, con lo cual el resultado se encuentra limitado a lesiones que produzcan en el
ofendido enfermedad o incapacidad para el trabajo por un tiempo inferior a treinta días. Dicho
elemento aparece claramento establecido con los asertos de la médico cirujano que atendió a la
afectada y que señaló que sufrió contusiones múltiples, malar y glútea, las cuales calificó como
leves y recuperables en aproximadamente siete días, dichos que se complementaron con el
informe de lesiones que se incorporó en la audiencia y que daban cuenta, en el apartado de
diagnóstico clínico además de las lesiones antes descritas, la de contusiones en ambos brazos,
informe que aparece suscrito por la misma médico antes individualizada y que evaluó a la víctima
el mismo día en que ocurrió el mentado ilícito; c) que la lesión sea objetivamente imputable a la
conducta desplegada por el agente, lo cual, obviamente supone, un vinculo previo de causalidad
entre la conducta del sujeto activo y el resultado lesivo, en efecto, la médico cirujano Fabiola
Castillo, estimó durante su declaración que existía compatibilidad entre el relato que la víctima le
efectuó, con las lesiones que ella constató, lo que aparece verosímil y acorde, a juicio del Tribunal,
dada la conducta desplegada por el agente, con las señales físicas que se evidenciaron en la
víctima; d) que en la especie no concurran circunstancias en el hecho o calidades en las personas
que en concepto del tribunal permitan fundar un menor injusto o una menor reprochabilidad, a
menos que se trate de lesiones cometidas en el contexto de violencia intrafamiliar, en cuyo caso
deben calificarse de igual forma como menos graves. Si bien, el Tribunal puede estimar que dada la
naturaleza y entidad de las lesiones que sufrió Johana Silva Espinoza y las circunstancias en que se
producen, esto es, un forcejeo entre el agente y la afectada, derivado de “rencillas de carácter
sentimental , podrían estimarse en concepto del Tribunal, como lesiones de carácter leves, dada la
circunstancia prescrita por el legislador en el artículo 400 del Código Penal, en relación con el
artículo 5º de la Ley 20.066, queda vedada la posibilidad del Tribunal de otorgarle dicha entidad.

154
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

En lo que respecta al hecho signado como Nº 2, Que para que se configure el tipo penal del
delito de amenazas previsto y sancionado en el artículo 296 número 3 del Código Penal, en
relación al artículo 5º de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar, Nº 20.066, deben concurrir los
siguientes elementos: a) que el sujeto activo del delito amenace a otro, es decir, le dé a conocer
con actos o con palabras que le quiere inferir un mal a el mismo o a su familia, en su persona,
honra o propiedad, dicho elemento del tipo quedó demostrado a través del testimonio de Johana
Silva Espinoza, al referir que el acusado, ingresó al interior de su domicilio, para luego decirle “te
voy a matar maraca culiá , imputación que resultó refrendada por los asertos del Sargento Segundo
de Carabineros, Juan David Avalos Riquelme, quien señaló que concurrió al domicilio de la víctima
y que acogió la denuncia que ésta efectuaba debido a que su ex pareja, había llegado a su
domicilio y la había amenazado de muerte; b) que la amenaza sea seria, en este sentido, el mérito
de la prueba rendida, no permite dar por establecido que el hecho en sí mismo, estuviera rodeado
de las apariencias que señalen el propósito real del hechor, de llevar a cabo la acción proferida; por
cuanto, según el relato de la víctima, luego de que el acusado la amenazara de muerte, llamó a su
actual pareja para decirle que se encontraba junto a ella y luego se retiró del lugar, actos que
simplemente revelan un actuar impulsivo, derivados del despecho y de los celos, unido al sentido
de generar un conflicto entre la afectada y su pareja actual. Bajo este prisma, se considera que los
dichos “te voy a matar maraca culiá , no son de la entidad suficiente, como para dar por
establecida la existencia de este elemento del tipo penal; c)que la amenaza sea verosímil, lo cual
quedó demostrado con la prueba de cargo antes descrita que da cuenta que la expresión proferida
por el encartado es sinónimo de un mal que constituye delito, esto es, el de matar a otro y d) que
la amenaza no sea condicional, lo que se desprende de los razonamientos que se han venido
efectuando relativos a la expresión formulada por el enjuiciado.

Finalmente para que concurra el delito de desacato, previsto y sancionado en el artículo


240 del Código de Procedimiento Civil, en relación a los artículo 9º, 10 y 18 de la Ley sobre
Violencia Intrafamiliar, Nº 20.066, es neCésario A) que exista una resolución judicial que decrete
alguna de las medidas cautelares dirigidas a proteger a las víctimas de la violencia intrafamiliar,
tales como: A.1) las establecidas en las letras a), b) y c) del artículo 9º de la Ley 20.066; esto es, que
prescriba la obligación de abandonar el ofensor el hogar que comparte con la víctima; prohíba
acercarse a la víctima o a su domicilio, lugar de trabajo o de estudio; prohíba el porte y tenencia de
armas de fuego; A.2) que decrete alguna de las medidas cautelares establecidas en el artículo 92
de la Ley 19.968, sobre Tribunales de Familia y A.3) artículo 155 letra g) del Código Procesal Penal.
B) que el destinatario de dicha medida cautelar haya sido comunicado debidamente de su
existencia. C) que exista quebrantamiento de la resolución judicial decretada y D) que el
quebrantamiento esté rodeado de circunstancias que razonablemente importen un riesgo efectivo
para la salud, la integridad, la vida o el patrimonio de la persona protegida, o bien, en casos de
ofensas u hostigamientos permanentes, una alteración intolerable de su tranquilidad,

Como criterio interpretativo, es neCésario señalar que los bienes jurídicos protegidos con
el delito de desacato, por quebrantamiento de medidas cautelares dictadas en un contexto de
violencia intrafamiliar, es la conjunción entre la seguridad de la salud, integridad, vida, patrimonio

155
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

y tranquilidad de la vida familiar de las personas protegidas por la medida cautelar quebrantada y
la vigencia de la autoridad judicial.

También es útil consignar que en el artículo 7º de la Ley 20.066, el legislador presume que
existe situación de riesgo inminente para una o más personas de sufrir un maltrato constitutivo de
violencia intrafamiliar, aun cuando éste no se haya llevado a cabo, cuando haya precedido
intimidación de causar daño por parte del ofensor o cuando concurran además, respecto de éste,
circunstancias o antecedentes tales como: drogadicción, alcoholismo, una o más denuncias por
violencia intrafamiliar, condena previa por violencia intrafamiliar, procesos pendientes o condenas
previas por crimen o simple delito contra las personas o por alguno de los delitos establecidos en
los párrafos 5º y 6º del Título VII, del Libro Segundo del Código Penal o por infracción a la ley Nº
17.798, o antecedentes psiquiátricos o psicológicos que denoten características de personalidad
violenta.

Debe tenerse presente que el legislador, de manera expresa, previó los efectos que
conlleva el incumplimiento de las medidas cautelares previstas en las letras a) y b) del artículo 9º
de la Ley 20.066, en el sentido de que lo que corresponde es remitir los antecedentes al Ministerio
Público para los efectos de lo previsto en el inciso 2º del artículo 240 del Código de Procedimiento
Civil, estableciendo de esta forma, una sanción expresa a tales incumplimientos, distinta de
aquellas previstas para el incumplimiento de alguna de las medidas cautelares personales del
artículo 155 del Código Procesal Penal.

Sin embargo, si bien el ente persecutor, presentó en su acusación y en su apertura, la


imputación referida al delito en estudio en contra del acusado, durante el curso de la audiencia, no
incorporó ninguna prueba tendiente a acreditar alguna de las circunstancias antes anotadas que
componen la configuración del mentado ilícito, desistiendo en su alegato de clausura de seguir en
su prosecusión.

DÉCIMO: Participación: Que la participación del encartado en el delito de lesiones menos graves
en contexto de violencia intrafamiliar, lo es en calidad de autor de los mismos, por haber tomado
parte en ellos de una manera inmediata y directa, de acuerdo a lo establecido en el artículo 15 Nº
1 del Código Penal, se encuentra acreditada, a juicio de la mayoría del Tribunal, por las mismas
pruebas antes señaladas, específicamente por la incriminación que efectuó la propia víctima, quien
sindica al acusado como el autor de sus lesiones, lo cual aparece refrendado por los testimonios
que al respecto efectuaron las testigos Pamela Núñez Rivera y Fabiola Castillo Lizama, que
recibieron el relato de la víctima, la primera al acoger la denuncia interpuesta, en donde Johana
Silva Espinoza, le señaló, que el autor de las lesiones, era su ex conviviente, don Paulo César Toro
Pino y la segunda, durante la constatación de las lesiones, en los momentos en que recibió su
testimonio, a fin de efectuar el correlato con la evaluación que estaba practicando, ocasión en que
sindicó igualmente como autor de sus lesiones a su pareja o ex marido. Por otra parte se consideró
además, lo señalado por el propio imputado, en cuanto reconoció haber tenido una relación
sentimental con Johana Silva Espinoza.

156
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Todos estos testimonios, a juicio de la mayoría del tribunal, resultan contundentes,


coherentes y veraces en el relato que prestan, respecto al modo como verosímilmente ocurrieron
los hechos investigados, prueba que al ser concatenadas, llevan de una manera lógica a concluir
que al enjuiciado le ha correspondido una participación culpable en calidad de autor, en los
términos prescritos en el artículo 15 Nº 1 del Código Penal, del delito de lesiones menos graves,
previsto y sancionado en el Nº 5 del artículo 494 y 399 del Código Penal en relación al artículo 5º
de la Ley 20.066, cometido en grado en grado de consumado, el día 19 de marzo de 2008, en la
persona de Johana Silva Espinoza.

No habiéndose acreditado, en consecuencia, que el hecho signado en el Nº 2, sea


constitutivo del delito de amenazas no condicionales, ni que en el aparezca siquiera establecido el
delito de Desacato, por las consideraciones esgrimidas en el considerando precedente, se hace
inneCésario todo pronunciamiento respecto a la participación del encartado en los referidos
injustos penales.

UNDÉCIMO: Es así que el Tribunal no ha adquirido la insustituible convicción de que los hechos
relativos al delito de desacato, por los que se acusó, hayan efectivamente acaecido ni que la
autoría imputada al encausado, fue la consecuencia de haber mediado alguna de las circunstancias
que para el mentado delito, describe en el artículo 240 del Código de Procedimiento Civil.

Se ha estimado al respecto por éste Tribunal, que ante la inexistencia de prueba de cargo, impiden
sostener siquiera, que los hechos se hayan verificado, todo lo cual resultó acorde con la propia
desestimación que efectuó el ente persecutor respecto del referido delito, por cuanto no
acompañó la sentencia en la cual basaba la imputación, motivo por el cual se considera
inneCésario efectuar cualquier otro razonamiento a ese respecto.

DUODÉCIMO: Que en cuanto al delito de amenazas no condicionales, de conformidad a lo


dispuesto en el artículo 340 del Código Procesal Penal, debe tenerse en consideración, que nadie
puede ser condenado por delito sino cuando el tribunal que lo juzgare adquiriere, más allá de toda
duda razonable, la convicción de que realmente se hubiere cometido el hecho punible objeto de la
acusación y que en él hubiere correspondido al acusado una participación culpable y penada por la
ley. En tal sentido, y luego de rendida y analizada la prueba conforme a lo dispuesto en el artículo
297 del Código Procesal Penal, sin contradecir las máximas de la experiencia, los principios de la
lógica y los conocimientos científicamente afianzados, no cabe sino concluir que existiendo dudas
basadas en la razón, que surgen del testimonio aportado en el juicio por la víctima, como para
estimar que los dichos del acusado poseían la entidad neCésaria y suficiente como para configurar
la “seriedad de las amenazas, debe decidirse a favor del acusado, por cuanto, una condena exige
que el tribunal esté convencido tanto respecto de la comisión del hecho punible como de la
participación que en el le cupiera al enjuiciado, lo cual en este caso no ocurre. De esta forma, la
falta de certeza representa la imposibilidad del Estado de destruir la presunción de inocencia
establecida en la ley, en la Constitución y en los tratados internacionales sobre derechos que
emanan de la propia naturaleza humana, los cuales se encuentran vigentes y ratificados por Chile.
Así, en virtud del principio in dubio pro reo, como manifestación de la presunción de inocencia,
157
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

ante una duda razonable ha de resolver, el tribunal, a favor del acusado. (María Inés Horvitz
Lennon, Julián López Masle, Derecho Procesal Penal Chileno, Editorial Jurídica de Chile, Tomo I
páginas 81 y 82; Claus Roxin, Derecho Procesal Penal, Editores del Puerto página 111; Julio Mayer,
Derecho Procesal Penal, Editores del Puerto, I. Fundamentos, página 495).

DECIMOTERCERO: Que para sustentar todo lo anterior y respecto al principio de inocencia, estos
sentenciadores señalan que existe pronunciamiento expreso de la Excma. Corte Suprema quien
indicó, en fallo, que se transcribe, en su texto, de fecha veinticinco de abril de dos mil cinco, lo
siguiente:

“SEGUNDO: Que, el derecho a la presunción de inocencia tiene en Chile rango constitucional por
estar incorporado a los tratados internacionales ratificados por Chile, que nuestra Carta
Fundamental asegura respetar y garantiza en el inciso 2º de su artículo 5º. Entre tales tratados
cabe mencionar la Convención Americana sobre Derechos Humanos, publicada en el Diario Oficial
de 5 de enero de 1999, que en su artículo 8.2 establece: “Toda persona inculpada de un delito
tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente su
culpabilidad , y el artículo 14.2. del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, publicado
en el Diario Oficial de 29 de abril de 1989, que dispone: “Toda persona acusada de un delito tiene
derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad en conformidad a la
ley .

DECIMOCUARTO: Que, por todo lo reseñado y analizado en los fundamentos precedentes, se


prestará acogida parcialmente, a la petición de la defensa, en orden a absolver al acusado de los
delitos de amenazas no condicional y desacato.

DECIMOQUINTO: Audiencia especial de determinación de pena. El Ministerio Público, incorporó el


extracto de filiación y antecedentes del acusado, el cual registra las siguientes anotaciones penales
pretéritas: Causa del 2º Juzgado de Garantía de Santiago, RIT.8.408–2007, condenado el 9 de
noviembre de 2007, como autor del delito de lesiones menos graves en contexto de violencia
intrafamiliar en grado de consumado, a la pena de multa de cinco unidades tributarias mensuales,
más las accesorias especiales de la letra b) del artículo 9º de la Ley 20.066, por el término de un
año; Juzgado de Garantía de Colina RIT Nº 2.409–2007, condenado el 31 de enero de 2008, como
autor del delito de robo con fuerza en lugar destinado a la habitación, a la pena de 3 años y un día
de presidio menor en su grado máximo, libertad vigilada. Sentencia dictada en procedimiento
simplificado por el Segundo Juzgado de garantía de Santiago, por medio de la cual se condena a
Paulo César Toro Pino, como autor del delito de lesiones menos graves en contexto de violencia
intrafamiliar, en grado consumado, perpetrado en la Comuna de Conchalí el 7 de abril de 2007, en
la persona de su ex conviviente Johana Tamara Silva Espinoza, a la pena de multa de cinco
unidades tributarias mensuales. En la misma audiencia las partes renunciaron a los plazos,
encontrándose por tanto la sentencia ejecutoriada. De esta forma solicita se considere la sentencia
como fundamento de la pena que para el delito de lesiones, se solicitó en la acusación.

158
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

La defensa, solo pide que se resuelva conforme a derecho y se aplique el mínimo dentro
del rango de la pena.

DECIMOSEXTO: Circunstancias modificatorias invocadas: Que en lo referente a la circunstancia


agravante alegada por el Ministerio Público, prevista en el artículo 12 Nº 16 del Código Penal, esto
es “haber sido condenado el culpable anteriormente por delito de la misma especie , este Tribunal
estima que no le perjudica al acusado, toda vez que si bien, del mérito del extracto de filiación y
antecedentes incorporado por el órgano persecutor, unido a la sentencia igualmente incorporada,
aparece que el acusado Toro Pino, fue condenado a la pena de multa de 5 UTM, hechos cometidos
el 7 de abril de 2007 –sentencia que se encuentra ejecutoriada–, al momento de perpetrarse tal
ilícito no se encontraba vigente la ley 20.253 –la cual vino a modificar el artículo 12 Nº 16 en
comento–, por lo que de aplicarse dicho texto legal se atentaría contra el principio constitucional
de la irretroactividad de las leyes penales, consagrado en el artículo 19 Nº 3 inciso sexto de nuestra
Constitución Política de la República de Chile.

En efecto, la ley 20.253 fue promulgada el 11 de marzo de 2008 y publicada el 14 del


mismo mes y año, y los hechos cometidos por el acusado y que constituyen el fundamento de la
agravante solicitada, ocurrieron en una fecha anterior, es decir, cuando la aludida circunstancia
modificatoria exigía que la sentencia anterior se encontrase ejecutoriada y el cumplimiento de la
misma fuese efectivo. Por otra parte, se debe tener presente que dicho principio constitucional se
encuentra además, consagrado en nuestro Código Penal, en su artículo 18 inciso segundo y tiene
su fundamento en la concepción de la seguridad jurídica, y por tanto, de garantía de las libertades
individuales que se verían afectadas si el sujeto pudiera ser sancionado por una ley que no pudo
tener en cuenta al momento de realización del hecho. Así las cosas, de acuerdo a una
interpretación sistemática de las leyes penales que hace aplicable en la especie, la norma del
artículo 18 del Código del Ramo, que establece el principio in dubio pro reo; y estimándose que la
situación jurídica previa a la vigencia de la Ley 20.253, era más favorable para el mencionado
acusado, dicha agravante no puede ser considerada.

En el mismo sentido lo ha señalado el autor chileno Guillermo Oliver, al indicar que “si se
permitiera la retroactividad de las leyes penales, las personas no podrían tener la seguridad de que
no serán sancionadas por un hecho que, al momento de su realización, no constituye delito, ni con
penas más graves que las contempladas en la ley vigente al tiempo de su ejecución, cuando el
hecho sí es delictivo (Guillermo Oliver Calderón, Retroactividad e irretroactividad de las leyes
penales, página 124). En esta misma vertiente, se encuentra el experto chileno Bustos Ramírez, al
sostener que “hay una excepción a la irretroactividad de la ley penal: cuando ésta es más favorable
al reo, con ello se trata de impedir la arbitrariedad del Estado, su intervención abusiva sobre los
derechos y libertades del sujeto (Honorable profesor Juan Bustos Ramírez, Obras completas, tomo
I, derecho penal, parte general).

A mayor abundamiento, considerar la circunstancia en análisis implicaría establecer una


pena adicional por un comportamiento pretérito ya sancionado, que pugna en todo caso, con el
derecho penal de actos, y siguiendo en este punto al jurista nacional José Luis Guzmán Dálbora, “el
159
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

nuevo delito que comete el que delinquió antaño, no nos muestra un aumento de la antijuridicidad
de la fechoría: la vida segada por un reincidente, pongamos por caso, vale exactamente lo mismo
que la de quien la pierde a manos de un sujeto sin antecedentes penales (Guzmán Dálbora,
Reincidencia y defensas privilegiadas en la denominada “agenda corta gubernamental contra la
criminalidad), dicha situación no puede ser considerada, razón por la cual las alegaciones
efectuadas por el ente persecutor penal a este respecto deberán ser desestimadas.

DECIMOSÉPTIMO: Agravante especial: Que respecto a la agravación prevista en el artículo 400 del
Código Penal, conforme al cual “Si los hechos a que se refieren los artículos anteriores (entre los
cuales se encuentra el tipo penal de lesiones menos graves) de este párrafo se ejecutan en contra
de alguna de las personas que menciona el artículo 5º de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar, o con
cualquiera de las circunstancias Segunda, Tercera o Cuarta del número 1º del artículo 391 de este
Código, las penas se aumentarán en un grado .

Conforme a lo prevenido en el artículo 494 número 5 del Código Penal, aún cuando
concurran los elementos valorativos que permitirían desplazar el tipo penal desde la figura básica
de lesiones menos graves hacia el tipo privilegiado de falta de lesiones, ello no es posible, cuando
las lesiones fueren cometidas en contra de las personas mencionadas en el artículo 5º de la Ley
sobre Violencia Intrafamiliar.

Es del parecer de este Tribunal, que en los casos que en virtud de los elementos
valorativos, hubiese sido posible sancionar por la falta de lesiones, pero por tratarse de personas
mencionadas en el artículo 5º de la Ley sobre Violencia Intrafamiliar, se ha debido sancionar por el
delito de lesiones menos graves, no podría volverse a ocupar dicha circunstancia, ahora para
agravar la responsabilidad penal conforme al artículo 400 del Código Penal, por impedirlo el
principio del “non bis in idem , consagrado en el artículo 63 del referido texto legal.

DECIMOCTAVO: Determinación de la pena. Que el delito de lesiones menos graves, se encuentra


sancionado con la pena de relegación o presidio menores en su grado mínimo o con multa de once
a veinte Unidades Tributarias Mensuales, y al no concurrir circunstancias que modifiquen su
responsabilidad penal, de conformidad a lo preceptuado en el artículo 67 del Código Penal, el
Tribunal está facultado para recorrerla en toda su extensión y de conformidad a lo preceptuado en
el artículo 69 del mencionado cuerpo legal, dada la calificación médica de las lesiones sufridas por
la víctima, que fueron estimadas por su naturaleza de carácter leve, se ha resuelto aplicar la pena
en el mínimo de la establecida en dicho grado.

Por estas consideraciones y visto además, lo dispuesto en los artículos 1º, 7º, 15 Nº 1, 30,
50, 67, 69, 269 Nº 3, 399, 494 Nº 5, del Código Penal, 47, 48, 295, 297, 340, 342, 344, 347, 348 del
Código Procesal Penal, 240 del Código de Procedimiento Civil y 1º, 5º, 9º letra c) y d) y 16 de la Ley
20.066, se declara:

I.– Que por UNANIMIDAD se ABSUELVE a PAULO CÉSAR TORO PINO ya individualizado, de la
acusación formulada en su contra por el Ministerio Público, como autor del delito de Amenazas en

160
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

contexto de violencia intrafamiliar, ocurrido en esta ciudad, en la Comuna de Conchalí el 9 de mayo


de 2008.

II. Que por UNANIMIDAD se ABSUELVE a PAULO CÉSAR TORO PINO ya individualizado, de la
acusación formulada en su contra por el Ministerio Público, como autor del delito de Desacato,
ocurrido en esta ciudad, en la Comuna de Conchalí el 9 de mayo de 2008.

III. Que por MAYORÍA se CONDENA a PAULO CÉSAR TORO PINO ya individualizado, en calidad de
AUTOR, del delito de lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar, ocurrido en esta
ciudad, en la Comuna de Conchalí el 19 de marzo de 2008, a la pena de SESENTA Y UN DÍAS DE
PRESIDIO MENOR EN SU GRADO MÍNIMO, más las accesorias generales de suspensión de cargo u
oficio público durante el tiempo de su condena y las accesorias especiales de prohibición de
acercamiento a la víctima o a su domicilio, lugar de trabajo o estudio, así como a cualquier otro
lugar al que ésta concurra o visite habitualmente y prohibición de porte y tenencia de armas de
fuego, ambas, por el término de seis meses.

IV.–Que no se condena en costas al Ministerio Público por no haber resultado totalmente vencido y
asimismo se exime al sentenciado del pago de las costas de la causa por estimarse como motivo
suficiente el haber sido representado por la Defensoría Penal Pública.

V. Que no reuniendo el sentenciado los requisitos que establece la Ley 18.216, deberá cumplir
íntegramente la pena corporal impuesta, sirviéndole de abono los días que estuvo privado de
libertad con ocasión de ésta causa, esto es, los días 26 de junio de 2008 e ininterrumpidamente
desde el 16 de diciembre de 2008, a la fecha, según da cuenta la certificación efectuada por el Sr.
Ministro de fe de este Tribunal Oral.

VI.– Ejecutoriada la presente sentencia dese cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 468 del
Código Procesal Penal y artículo 113 del Código Orgánico de Tribunales, debiendo oficiarse al
Servicio de Registro Civil e Identificación, Contraloría General de la República, Gendarmería de
Chile y a la Dirección General de Movilización, Comandancia de Guarnición o al Director del
Servicio respectivo y en su oportunidad remítanse los antecedentes neCésarios al Segundo Juzgado
de Garantía de Santiago, para el cumplimiento y ejecución de la pena.

Acordada la decisión de condena con el voto en contra de la Magistrado Elizabeth Reinoso


Diez, quien estuvo por absolver al encausado Paulo César Toro Pino de los cargos por el delito de
lesiones ocasionadas a Johana Tamara Silva Espinoza, principalmente por no haber adquirido
convicción, más allá de toda duda razonable, sobre la participación que se le atribuyó en dicho
hecho, decisión fundada en la insuficiencia de la prueba rendida en estrado por el Ministerio
Público para sustentar esa acusación.

En efecto, para acreditar la participación del acusado en el hecho signado bajo el Nº 1 del
auto de apertura, el Ministerio Público presentó como única prueba de cargo a doña Johana Silva
Espinoza, quien refirió haber sido golpeada y rasgadas sus ropas (pijama y calzón) por su ex pareja
–el acusado en este juicio– a quien sindicó en la audiencia. Afirmó además que en aquella
161
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

oportunidad llamó por teléfono a su actual pareja, Esteban Morales, informándole de tal
acontecimiento, persona que, según ella, llegó a su domicilio, encontrándola “tirada y viéndola
“con sus calzones y pijama rasgados , yendo hasta un consultorio y luego a la posta, lugar donde le
diagnosticaron sus lesiones. De otra parte, el imputado negó toda responsabilidad en tales hechos,
señalando que jamás le pegó a su ex pareja Johana. Finalmente, el Ministerio Público pretendió
vincular estos hechos con otros anteriores, afirmando que se trataba de “un mismo patrón de
conducta , lo que tornaba verosímil la incriminación de la afectada.

Al respecto, a juicio de esta sentenciadora, la sola imputación de la víctima resultó


insuficiente para superar el estándar legal de convicción para condenar y con ello destruir el
principio de inocencia que ampara al acusado, desde que la misma no fue avalada ni corroborada,
en lo concerniente a la participación, con otros medios de prueba que le brindaran fuerza y
verosimilitud, más aún si se evidenció en la audiencia que hubo un testigo presencial (Esteban
Morales) pero que no fue presentado a juicio. Tal antecedente, a criterio de la disidente, era
tremendamente relevante para vincular al acusado con las lesiones que la srta. Silva acreditó tener
ese día, pues ello habría constituido un indicio muy importante a la hora de ponderar la
credibilidad de los dichos de la afectada; ella señaló que luego de irse el acusado de su casa, llamó
por teléfono a su pololo (Esteban Morales), a quien le narró lo sucedido, acudiendo éste a su casa,
viéndola en ese estado –con sus ropas rasgadas– y acompañándola hasta la posta. Se echó de
menos, entonces, ese testimonio, pues se trata de una persona que es actual pareja de la afectada
–y por ello, fácilmente ubicable– y que pudo corroborar los dichos de Johana, en particular, el
origen y hora del llamado telefónico que ella le efectuó (inmediatamente después de la agresión,
según señaló Johana Silva) y el estado de sus vestimentas (rasgadas) y emocional, todos elementos
que hubiesen permitido a esta juez corroborar, al menos indiciariamente, la imputación de la
afectada, dada la inmediatez del aludido llamado y la constatación personal del estado físico y
anímico de ella por parte de este tercero. De otro lado, tampoco se acreditó la existencia de las
supuestas patadas que el acusado habría dado en la puerta de la casa de la afectada para ingresar,
pues no hubo ni fotografías ni otras evidencias (como constatación de daños o declaraciones de
vecinos) que dieran luces sobre su efectiva ocurrencia.

Tampoco comparte esta juez la opinión de mayoría en cuanto a que las declaraciones de
los testigos de oídas presentados ante este estrado sean suficientes para dar por acreditada la
participación del acusado, toda vez que la carabinero que tomó la denuncia y la médico que
constató lesiones a Johana Silva, sólo reproducen lo que la propia afectada les narró, de manera
que sus conocimientos sobre la situación emanaban de la misma fuente de imputación –
denunciante/paciente– pareciéndole a esta juez que, dada la gravedad de los hechos imputados en
un contexto de violencia intrafamiliar que agrava la penalidad del ilícito, hacen exigible que los
elementos de prueba que se rindan –directos o indiciarios– sean capaces de superar el estándar de
convicción de manera comprobable y fiable y con ello, permitir sustentar sin duda una decisión de
condena. En cuanto a la declaración de la médico Fabiola Castillo Bizama y de la ponderación del
informe de lesiones incorporado a juicio (emanado de la testigo Castillo), cabe señalar que, si bien
de ellos es posible inferir la existencia de lesiones múltiples en el cuerpo de Johana Silva, nada

162
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

aportan sobre la vinculación del acusado con el origen de las mismas desde que tampoco se
inquirió que éstas hayan sido ocasionadas en una data reciente, coetánea a su constatación, lo que
era posible determinar conforme a los conocimientos científicamente afianzados y a las máximas
de la experiencia, pues es sabido que las contusiones evolucionan en el tiempo de acuerdo a su
color y tamaño y con ello, otorgarse credibilidad a los dichos de Johana Silva. Nada de eso se
ventiló en juicio, lo que abona el carácter feble de toda la prueba rendida.

De lo que se viene razonando cabe concluir que en este caso no hubo prueba suficiente,
pues la mera incriminación de una persona contra otra que niega los cargos, a juicio de esta
magistrado, no permite arribar a una decisión de condena, máxime si pudiendo haberse
presentado a juicio prueba directa o indiciaria, no se hizo, lo que permite abonar la sospecha no
resuelta de esta magistrado sobre los motivos de su ausencia.

En otro orden de ideas, cabe señalar que tampoco se rindió por parte del acusador
ninguna prueba –más allá de los dichos de la afectada– que acreditara la situación fáctica de
“convivencia entre ésta y el acusado, lo que claramente es exigible a la luz de la calificación jurídica
solicitada, esto es, de lesiones menos graves conforme a lo dispuesto en los artículos 494 Nº 5, 399
y 400, todos del Código Penal en relación a lo prescrito en el artículo 5º de la Ley 20.066. En efecto,
de la declaración de la testigo Johana Silva no es posible desprender la situación de convivencia
que exige la última norma señalada, pues ella sostuvo haber sido “pareja del acusado, sin haberse
ahondado en el desarrollo de la audiencia sobre otros antecedentes que permitieran acreditar la
situación fáctica que exige la norma en comento de cohabitación y que justifica, por un lado, la
mayor protección otorgada a las víctimas y, por otro, el mayor reproche penal a los victimarios.

En lo concerniente a la supuesta identidad en el “patrón de conducta del incriminado en


esta causa con otra que le antecedía, huelga señalar que ello no fue acreditado en juicio; no se
rindió prueba sobre tal antecedente; los dichos de la víctima y el reconocimiento de parte del
acusado sobre una condena anterior por hechos de violencia intrafamiliar, no son idóneos para
generar convicción sobre ese argumento en esta disidente dada la falta de precisión en esos
atestados sobre dicho tópico, vertidos durante el curso de la audiencia de juicio oral. Empero, la
construcción de un “patrón de conducta previo para sostener una imputación actual, no se condice
con un derecho penal de acto sino con uno de autor, lo que nuestro sistema de enjuiciamiento
penal no admite.

En cuanto al hecho signado bajo el Nº 2, ésta magistrado, si bien comparte la decisión


absolutoria por dicho cargo, previene en cuanto a las razones para fundar tal pronunciamiento. En
efecto, es inconcuso que para acreditar esos supuestos fácticos, no hubo más prueba que la sola
incriminación de la afectada en juicio, nada más lo avaló y el acusado negó tal imputación. En
cuanto a la deposición del Sargento 2º Juan Ávalos, sólo afirmó haber recibido la denuncia de la
afectada el día “5 de mayo de 2008 (en circunstancias que la acusación señala el día 9 de mayo de
2008) por amenazas de muerte, indicando que la mujer estaba “muy shockeada . Sobre el
particular, amén de las consideraciones planteadas precedentemente sobre la insuficiencia
probatoria, cabe añadir que en este caso también esta juez echó de menos el testimonio de la
163
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

pareja de Johana Silva –Esteban Morales–, particularmente por cuanto esta última sostuvo en
estrado que el día en que el acusado la amenazó, éste le quitó su celular y efectuó un llamado a su
actual pareja (el tantas veces aludido Esteban Morales), sin que lo anterior se haya corroborado y,
de otra parte, la testigo Silva señaló que mientras realizaba la denuncia, recibió llamados de
amenaza por parte del acusado Paulo Toro, lo que fue –según ella– escuchado por este carabinero
cuando tomó su teléfono, sin embargo, el testigo Juan Ávalos no corroboró aquello durante su
declaración en estrado ni se presentó en juicio otro que refrendara tal incriminación que
permitiera darle verosimilitud a los dichos de la denunciante Johana Silva.

En este sentido y con un desarrollo mayor en la valoración de prueba de carácter personal,


el Tribunal Constitucional Español ha indicado que la declaración de la víctima debe estar
corroborada y que “la corroboración, implica en todo caso, al menos, que la declaración esté
avalada por algún hecho, dato o circunstancia externa e independiente a la propia declaración ,
doctrina que ha sido secundada ampliamente por el Tribunal Supremo de esa nación, al expresar
que “corroborar es dar fuerza a una imputación con otros datos que no figuran incluidos en la
misma (STS 944, 23 de junio de 2003).

Por tales consideraciones, esta magistrado estuvo por absolver al encausado de los cargos
que le formulara el Ministerio Público de ser autor de un delito de lesiones leves, calificadas de
acuerdo a la ley 20.066 como de mediana gravedad y del ilícito de amenazas en contexto de
violencia intrafamiliar.

Devuélvanse los documentos a los intervinientes.

Redactada la sentencia por la Magistrado doña Marisel Canales Moya y el voto en contra y
prevención, su autora.

Regístrese y archívese en su oportunidad.

Pronunciada por el Segundo Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago, don Pablo Toledo
González, quien presidió la sala, e integrada por las Magistrados doña Elizabeth Reinoso Diez y
doña Marisel Canales Moya, el primero titular, la segunda subrogando legalmente y la última en
calidad de suplente.

Código Delitos: (12149) (511) (710)

RUC: 0800258958–4.

RIT: 161–2008.

164
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

29.- Corte de Apelaciones de Talca, 23/12/2008, 587-2008


Ministerio Público con David Antonio Santos Cisternas

Tipo: Recurso de Nulidad (Proceso Penal) Resultado: Rechazado

Descriptor

Desacato; absolución. Artículo 10 de la Ley de Violencia Intrafamiliar; alcance. Trámite para poner
en conocimiento del Ministerio Público el incumplimiento de las medidas. Trámite que no
constituye condición previa de punibilidad. Trámite que no es elemento del delito.

Doctrina

La circunstancia prevista en el artículo 10 de la Ley de Violencia Intrafamiliar, que el juez ponga en


conocimiento del Ministerio Público los antecedentes relativos al incumplimiento de las medidas
cautelares o accesorias decretadas, no constituye una condición previa de procesabilidad ni un
elemento del hecho punible, sino un mero trámite para que el juzgado de familia ponga en
conocimiento del ente persecutor el incumplimiento correspondiente, para los fines contemplados
en el artículo 240 del Código de Procedimiento Civil, que prevé el delito de desacato

En efecto, el artículo 10 de la Ley de Violencia Intrafamiliar no establece en forma expresa que la


persecución penal proceda, sólo, a instancia del juzgado de familia; la falta de tal requerimiento no
altera la naturaleza del delito, no afecta el ejercicio de la acción penal pública ni desvirtúa la
configuración del desacato (considerando 5º).

165
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Legislación aplicada en el fallo:

Código de Procedimiento Civil art 240; CPC_AR-240 Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia
Intrafamiliar art 10; LEY_20066_AR-10

Ministros:

Hernán González García; Juana María Venegas Ilabaca; Rubén Sanhueza Gómez

Texto completo de la Sentencia


Talca, veintitrés de diciembre de dos mil ocho.

Visto:

1º) Que por sentencia de veintinueve de noviembre de dos mil ocho, el Tribunal de Juicio Oral en lo
Penal de Linares, en los autos RIT Nº 65–2008, se absuelve a David Antonio Santos Cisternas de la
acusación fiscal dirigida en su contra por los delitos de amenazas y desacato.

En dicho fallo, los jueces dan por establecido: “…que el 21 de febrero de 2008, alrededor
de los 19:00 horas y en circunstancias que doña Patricia Becerra Soto se encontraba en su
domicilio ubicado en pasaje Río Petrolee Nº 0627 de la ciudad de Linares, llegó a éste David
Antonio Santos Cisterna, su ex conviviente, ingresando a la casa habitación y manteniendo con esta
una discusión; que con anterioridad a este suceso, doña Patricia Becerra Soto, había contactado
telefónicamente a Santos Cisternas con el objeto de que éste pudiera ir a su domicilio a objeto de
cuidar a sus hijos comunes de 15 y 6 años respectivamente, mientras ella cumplía con sus
obligaciones laborales, asunto que se había repetido en días anteriores; que el día 19 de febrero de
2008, el juzgado de Garantía de ésta ciudad decretó en causa RUC Nº 080016575–6 RIT Nº 784–
2008, en contra de David Santos Cisternas la prohibición de acercarse a la afectada y a su domicilio
en audiencia por la cual se le requirió, en procedimiento simplificado, por delito de amenaza en
contexto de violencia intrafamiliar; y, que una medida cautelar de igual naturaleza había sido
previamente decretada en contra de David Cisterna por el Juzgado de Familia en causa RIT–F Nº
309–2007 por resolución de 26 de diciembre de ese mismo año, cuyo incumplimiento –verificado

166
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

el 14 de febrero de 2008– fue puesto en conocimiento del Ministerio Público cuatro días después,
para los efectos previstos en el artículo 240 del Código de Procedimiento Civil .

Los sentenciadores concluyen en el fallo en examen, que en lo tocante al delito de


amenazas, hechos consignados en la letra a) del motivo octavo, no logra completar la figura típica
del delito de amenaza por el cual el agente estatal ha formulado acusación, desde que la prueba
rendida en el juicio, sustrato esencial en que debe fundarse la convicción del tribunal, es
insuficiente para este fin, ya que en la especie ni siquiera la declaración de la víctima Patricia
Becerra Soto –única testigo directo de estos hechos– ha podido asentar en nuestra convicción la
ocurrencia efectiva de una amenaza hecha por el acusado en su contra; manifiesta “…no recuerda
que le haya hecho amenazas… , se está en presencia de una retractación de la testigo; además,
refiere “agresiones mutuas y además, reconoce que “ella misma le solicitó que fuera a su casa a
cuidar a sus hijos comunes . Añaden los sentenciadores, que el motivo que los convoca en esta
sede criminal, es un juicio de reproche penal, por un hecho que reviste caracteres de delito –en
consecuencia– la competencia específica se refiere a la comprobación de los elementos que
configuran este ilícito, es en este contexto que la prueba recibida en juicio, debe hablar por si
misma y justificar los hechos que se dan por acreditados conforme reza el inciso segundo del
artículo 340 del Código Procesal Penal y concluyen que la rendida no completa tal exigencia, desde
que ni siquiera se ha podido demostrar en forma inequívoca la existencia de una amenaza, de
aquellas que la ley sanciona, proferida por el acusado –ese día 21 de febrero de 2008– a doña
Patricia Becerra, no existe un antecedente cierto del cual se pueda contrastar esta propuesta
incriminatoria y que demuestre su efectividad, ya que ni la propia afectada en su calidad de testigo
directo de los hechos, ha sido capaz de sostener aquello en juicio. El estándar a que alude el
artículo 340 del Código Procesal Penal, impide pronunciar una sentencia de condena, cuando no se
hubiere adquirido, mas allá de toda duda razonable, la convicción de que realmente ha ocurrido el
hecho punible y justamente la prueba recibida es insuficiente para asentar esta convicción, por lo
que se torna irrelevante ahondar en los criterios realidad, seriedad y verosimilitud que en nada
alteran lo establecido y a ese respecto, debe dictarse absolutoria.

En lo tocante a la valoración jurídica que asienta la decisión respecto del cargo de


desacato, expresan que los presupuestos fácticos establecidos en las letras b) c) y d) del
considerando octavo de la sentencia, tampoco logran completar el tipo penal que se informa, ya
que compartiendo el “incumplimiento de una resolución judicial en contexto del artículo 240 del
Código de Procedimiento Civil , la naturaleza y sanciones asociadas a un delito, requiere –como
todos los ilícitos penales– que el agente ejecute esta “acción u omisión en forma “dolosa , ello –
desde la perspectiva del bien jurídico vulnerado– una acción tendiente voluntariamente a afectar
la correcta administración de justicia y el principio de autoridad, manifestado en la resolución
judicial que se deja de cumplir. De la prueba recibida en esta audiencia se ha podido establecer
que efectivamente pesaba sobre el acusado Santos Cisterna a la fecha de ocurrencia de los hechos,
medidas cautelares dictadas en cede de los tribunales de familia y de Garantía, que le prohibía
acercarse a la víctima su ex conviviente Patricia Becerra Soto; también es un hecho de la causa que
con anterioridad a la fecha que es materia de la acusación, 21 de febrero de 2008, ella le contactó

167
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

para que fuera constantemente a su domicilio para atender a sus hijos comunes, mientras ella
estuviera en su trabajo, de esta dinámica no se puede colegir en forma inequívoca una acción
dolosa tendiente a incumplir una resolución judicial, ya que la conducta de Santos Cisterna puede
perfectamente estar encaminada a cumplir con su deber parental, alejando de la faz subjetiva de
su actuar el dolo de incumplimiento de una resolución judicial, esto reviste aún mayor significación
si se tiene en consideración que es la misma sujeto de protección Patricia Becerra, quien le
requiere para esta efecto. Así la prueba vertida en la audiencia, no logra fijar, con el estándar de
convicción exigido, que el incumplimiento de la medida decretada en contra del acusado,
efectuada el día 21 de febrero de 2008, se haya hecho con la intención “dolosa de afectar la
correcta administración de justicia y el principio de autoridad manifestado en la resolución judicial,
razón por sí misma suficiente para denegar la pretensión punitiva estatal en cuanto al delito de
desacato.

2º) Que el Ministerio Público recurre de nulidad y solicita que se invalide la sentencia y el juicio,
para la realización de uno nuevo, ante el tribunal no inhabilitado que corresponda, lo basa, en la
causal contemplada en el artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal, es decir, cuando en el
pronunciamiento de la sentencia, se hubiere hecho una errónea aplicación del derecho que
hubiere influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo, causal que ha sido establecida para
asegurar o tener certeza de que los Tribunales de Justicia se atendrán a su mandato, es decir, la
aplicación de la ley, más allá de las convicciones que cada juez tenga en su fuero interno o
subjetivo, sino que una aplicación objetiva, por lo que incide el motivo de nulidad en la correcta
fijación del sentido de la ley, en este caso, se sostiene por el recurrente que existe error por que
hay una disconformidad entre lo que es y lo que debe ser, entre lo que dice la norma y lo que dice
la decisión, lo que el hace el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Linares cuando absuelve al
acusado por el delito de desacato por no existir dolo, exigiendo un requisito de procesabilidad no
indicado en la ley (considerando décimo); en el considerando octavo dieron los sentenciadores por
acreditados los presupuestos fácticos que en el se señalan, para concluir que el imputado actuó
exento de dolo, pero corresponde determinar cual es el dolo en el desacato si estamos en
presencia de un ilícito cuyo bien jurídico protegido es la administración de justicia, carece de
importancia que la víctima consienta en la presencia del acusado, porque basta para su
configuración que se incumpla la resolución judicial, la propia Ley Nº 20.066 señala que la
infracción de las cautelares de la misma ley configuran el delito de desacato.

Los sentenciadores no explican certeramente el por que no dan por establecido el dolo de
cometer el desacato y por qué no se vio afectada la administración de la justicia, no se
consideraron las circunstancia en las que llegó al domicilio de Patricia Becerra y, justamente son
dichas circunstancias, las que manifiestan la intención clara de in cumplimiento del acusado, ya
que el tribunal no señala cual es la causal de justificación o exculpación que exime de
responsabilidad penal al acusado, sobre el desacato, la absolución se fundamenta en el supuesto
incumplimiento del artículo 10 de la Ley Nº 20.066 sobre Violencia Intrafamiliar, ya que al no haber

168
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

recibido denuncia previa del Tribunal de Familia para perseguir el desacato, faltaba un requisito de
procesabilidad, agregando un requisito que el legislador no estableció. La consecuencia de la
interpretación dada por el juzgador de Linares, es que deja subordinada la aplicación del artículo
240 del Código de Procedimiento Civil a que otro texto legal le reconozca validez, desconociendo
su carácter de autónomo, lo que es erróneo y conduce a la absolución del acusado. Que en el
mismo recurso, el Ministerio Público invoca un segundo motivo de nulidad, el previsto en el letra e)
del artículo 374 del Código Procesal Penal, esto es cuando en la sentencia se hubiere omitido
alguno de los requisitos previstos en el artículo 342 letras c) d) o e) del mismo cuerpo legal; a su
juicio, de la simple lectura del fallo impugnado queda claro que en su dictación no se ha cumplido
con las exigencias legales de la referida letra c), el tribunal sólo pondera la prueba que le permite
“justificar el supuesto “deber de padre , deber que no se entiende conforme a los principios de la
lógica, las máximas de la experiencia, que un hombre que va a cuidar a sus hijos llegue en estado
de ebriedad, discutiendo con su pareja, que se hace necesario llamar a Carabineros, que al
momento de llegar la policía el acusado sale arrancando por la ventana, eso no ha sido explicado,
no hay lógica, no se ha aplicado ni una solo máxima de la experiencia. Durante el juicio oral, la
víctima Patricia Becerra Soto, conforme al artículo 332 del Código Procesal Penal, fue confrontada
con su declaración prestada en la Fiscalía por dos razones, una, porque se omitió decir que había
sido amenazada de muerte, y otra, porque no recordó que el imputado ingresó al lugar saltando la
reja del antejardín, preguntada acerca de ello, simplemente dijo no recordar, estos hechos se dan
en el contexto de violencia intrafamiliar, ya que de parte de la víctima una cierta retractación, pero
no es de una envergadura tal que permita dar por no acreditada las amenazas, las que fueron
corroboradas a través de las declaraciones de los funcionarios de Carabineros, el tribunal no se
hace cargo de la prueba, no la valora, no explica por qué no logra la convicción o porque resta valor
a los dichos de algunos testigos como los Carabineros; lo razonado por el Tribunal, muestra el mas
mínimo apego y mas bien una abierta contradicción con los principios de la lógica y las máximas de
la experiencia, exigencias expresas que el legislador ha impuesto al ente sentenciador al momento
de dictar una resolución definitiva conforme lo indican las normas legales precedentemente
indicadas; esta causal es relevante, ya que de realizarse un análisis pormenorizado, de cada
elemento probatorio rendido en juicio, el Tribunal puede permitir dar por establecido el delito
materia de la acusación y la participación de los acusados y esta causal por tratarse de un motivo
absoluto de nulidad, trae consigo la obligatoriedad de anular la sentencia pronunciada y del juicio
en que recayó, en razón del vicio incurrido, razones todas por las que solicita se tenga por
interpuesto el recurso de nulidad en contra de la referida sentencia, concederlo y elevarlo a la
Corte, para conociendo del mismo, lo acoja en todas sus partes, anule el juicio y la sentencia
impugnada, determinando el estado de procedimiento en que debe quedar, a fin de que el tribunal
no inhabilitado que corresponda disponga la realización de un nuevo juicio oral fijando día hora
para tal efecto.

3º) Que en estrado el Ministerio Público se limitó a expresar que debe invalidarse la sentencia y el
juicio, ya que el imputado ha sido absuelto por el tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Linares del
delito de amenazas en contexto de violencia intrafamiliar de que fue víctima Patricia Becerra Soto,
el día de los hechos el imputado saltó el portón y la amenazó de muerte; éste tenía dos
169
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

prohibiciones de ingresar al domicilio de la mujer y también de acercarse a la víctima, sin embargo


el tribunal absolvió por los dos delitos, amenazas y desacatos, porque según los sentenciadores de
primer grado no se pudo colegir acción dolosa alguna, no se cumplió en la especie con lo dispuesto
en la ley 20.066 sobre violencia intrafamiliar.

El primer motivo de nulidad es la causal de la letra b) del artículo 373, por haberse
incurrido en una errónea aplicación del derecho que ha influido sustancialmente en lo dispositivo
del fallo; se ha sostenido que el imputado “no quiso violar una disposición del tribunal de Familia y
de Garantía , pero va a donde la víctima, ebrio, salta el portón, la amenaza, y cuando le dice que va
a llamar a Carabineros se va; ella le pidió que fuera a cuidar a los niños, pero se advierte una
intención manifiesta de atentar contra la administración de justicia, toda vez que el imputado
teniendo estas dos prohibiciones va y burla los sistemas de protección del domicilio. El Tribunal de
Juicio Oral en lo Penal de Linares, sostiene que falta el fundamento de procesabilidad consistente
en que previamente debe conocer del asunto el Ministerio Público, pero tratándose de un delito
de acción penal pública, no es necesario, la ley no establece eso, hay un error que se mantiene en
la sentencia y que en definitiva influye sustancialmente en lo dispositivo del fallo, la sentencia
discurre para absolver al acusado, pero no va a la prueba del Ministerio Público. Respecto a las
amenazas es la víctima la que llama a Carabineros; días antes de los hechos se le había dado a
conocer el desacato, y se inicia la causa por amenazas, al llegar Carabineros el sujeto se fuga, huye,
se pregunta porque lo hizo, si había sido llamado por ella, los sentenciadores en los fundamentos
del fallo, no han ponderado la prueba del Ministerio Público; de haber aplicado correctamente el
derecho, no se habrían solicitado requisitos de procesabilidad que no exige la ley, la única manera
de enmendar el vicio es invalidando el fallo y el juicio, efectuando uno nuevo. El Ministerio Público
es competente para conocer del delito de desacato, sin que se le notifique previamente.

4º) Que por su parte la defensa, ha sostenido que el ente persecutor ha omitido algunas cosas que
sí fueron consideradas por el tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Linares como que el imputado
fue hasta el domicilio de la hoy “víctima a petición de ella, para que les diera el almuerzo a los hijos
comunes, situación que se había repetido antes, tenían un acuerdo de que él se retiraría antes de
la 7 P. M.; el día 21 de febrero, no llegó a la hora acordada, como no tenía llave tuvo que saltar la
reja y se encontró con que ella estaba allí en el domicilio; la circunstancia de que estuviera en
estado de ebriedad no se ha acreditado, y la mujer en el juicio no ratificó que el imputado la
hubiere amenazado de muerte. Omite el Ministerio Público, respecto del delito de desacato que
esta violencia se produce en el contexto de familia, no hay reproche de culpabilidad, no hay dolo
en el desacato, quiso cuidar a sus hijos; no hay culpabilidad, no ha querido vulnerar la prohibición
de los tribunales, no sabía que la señora Becerra estaba ahí, además, ya lo habían hecho así otras
veces, no es cierto que se haya vulnerado el artículo 374, ella llamó a Carabineros pero no ratificó
en la audiencia y en el desacato no hay dolo; todo se da en un contexto de familia; la sentencia no
ha incurrido en los vicios que el Ministerio Público sostiene. El tribunal dice que debió ponerse en
conocimiento del Ministerio Público el desacato, no hay motivo para anular la sentencia y el
recurso debe ser rechazado, el delito desaparece por falta de dolo.

170
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

5º) Que esta Corte, comparte el criterio sustentado por los jueces del Tribunal de Juicio Oral en lo
Penal de Linares, tanto en lo que dice relación a la imputación del delito de amenazas, donde la
prueba rendida no completa la exigencia legal toda vez que no se ha podido demostrar en forma
inequívoca la existencia de una amenaza, de aquellas que la ley sanciona, que hubiere sido
proferida ese día 21 de febrero de 2008 a la señora Becerra, no existe antecedente cierto para
acreditar su efectividad; y, respecto del delito de desacato, no se puede colegir en forma
inequívoca, mas allá de toda duda razonable, una acción dolosa de parte del imputado, tendiente a
incumplir una resolución judicial; pero, disiente de lo expuesto por los sentenciadores en lo que
dice relación a las exigencias de procesabilidad, contenidas en los párrafos antepenúltimo y
penúltimo del fundamento décimo del fallo en examen, toda vez que la circunstancia prevista en el
artículo 10 de la ley Nº 20.066, no constituye una condición previa de procesabilidad ni un
elemento del hecho punible, sino un mero trámite para que el Juzgado de Familia ponga en
conocimiento del ente persecutor el incumplimiento correspondiente, para los fines contemplados
en el artículo 240 del Código de Procedimiento Civil, el referido artículo 10, no establece en forma
expresa que la persecución penal procesada, sólo, a instancia del Juzgado de Familia. La falta de tal
requerimiento no altera la naturaleza del delito, no afecta el ejercicio de la acción penal pública y
no desvirtúa la configuración de aquel.

Y de acuerdo, a lo dispuesto en los artículos 352, 358, 360, 372, 384 y 386 del Código
Procesal Penal, SE RECHAZA, el recurso de nulidad interpuesto por el Ministerio Público y se
declara que es no nulo el juicio ni la sentencia dictada el veintiuno de noviembre de dos mil ocho,
por el tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Linares, en causa Rit: 65–2008, sin costas.

Pronunciada por la Segunda Sala presidida por el Ministro don Hernán González García, Ministra
doña Juana Venegas Ilabaca (redactora) y Abogado Integrante don Rubén Sanhueza Gómez.

Insértese en el acta respectiva.

Léase en la audiencia de hoy.

Regístrese y devuélvase.

Rol Nº 587–2008 RPP.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

30.-Corte de Apelaciones de Valparaíso, 27/03/2008, 203-2008


Ministerio Público con Carlos Julio Lira Baeza

Tipo: Recurso de Nulidad (Proceso Penal) Resultado: Acogido

Descriptor

Desacato. Denuncia de violencia intrafamiliar. Incumplimiento reiterado de medidas cautelares.


Figura típica de desacato no distingue si resolución causa o no ejecutoria. Retractación de la
denunciante. Efectos de la retractación se aplican a las medidas cautelares. Improcedencia de
extender efectos de retractación a desacato. Error de derecho.

Doctrina

I. La contravención contumaz y prolongada en el tiempo de las medidas cautelares interpuestas en


el marco de una denuncia de violencia intrafamiliar da origen a la comisión del delito de desacato
(considerando 6º y 7º).I

I. Incurren en errónea aplicación del derecho los jueces, en primer lugar, porque han fundado la
sentencia absolutoria en una supuesta imperfección de los artículos 8º inciso final de la Ley de
Violencia Intrafamiliar y 240 inciso 2º del Código de Procedimiento Civil, ya que no se encuentra
dentro de sus atribuciones interpretar el alcance de una disposición legal que tipifica un delito; y,
en segundo lugar, porque no corresponde distinguir si el delito de desacato distingue para efectos
de su aplicación entre resoluciones firmes que causan ejecutoria de otras que no poseen tal
carácter, porque la ubicación de una norma legal –en el Libro Primero Título XIX del Código de
Procedimiento Civil, “De la ejecución de las sentencias”– no implica alterar su naturaleza. En
efecto, el acusado, en forma permanente, no dio cumplimiento a una resolución judicial, lo que
dentro de la normativa de la violencia intrafamiliar tiene contemplada una sanción, porque su
conducta afecta el bien jurídico de la correcta y cumplida administración de justicia

Por otro lado, la retractación de la denunciante en cuanto a los cargos que ha efectuado
sólo tiene efecto respecto de las medidas cautelares dictadas, pero no es posible extender los
efectos de aquella retractación al ámbito del delito de desacato (considerando 8º).

Legislación aplicada en el fallo:

172
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Código de Procedimiento Civil art 240 inc 2; CPC_AR-240 Código Procesal Penal art 373 letra b;
CPRO_AR-373 Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 8 inc final; LEY_20066_AR-
8

Ministros: Jaime Arancibia Pinto; Julio Torres Allú

Texto completo de la Sentencia


Valparaíso, veintisiete de marzo de dos mil ocho.

Vistos:

En estos autos Rol Corte 203 2008, RUC Nº 0700433266 K, RIT Nº 354 2007, José Miguel
Subiabre Tapia, Fiscal Adjunto de Valparaíso, interpone recurso de nulidad en contra de la
sentencia definitiva de fecha 19 de febrero de 2008, pronunciada por el Tribunal de Juicio Oral en
lo Penal de Valparaíso. Integrado por las jueces doña Rossana Bianchet Andrade, Sandra Cortés
Herrera y Valeria Echeverría Vega, quienes absolvieron al imputado Carlos Julio Lira Baeza por los
delitos reiterados de desacatos y amenazas, en grado consumado, perpetrado en esta ciudad los
días 11 de junio, 22 de julio, 26 de agosto y 2 de septiembre, todos del año 2007.

Funda el recurso en la causal del artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal, esto es,
cuando en el pronunciamiento de la sentencia se hubiere hecho una errónea aplicación del
derecho que hubiere influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo.

Con fecha 18 de marzo del presente año se realizó la audiencia de rigor ante esta Corte,
con la asistencia del Ministerio Público y de la Defensoría Penal Público.

Con lo relacionado y considerando:

Primero: Que el recurso en examen se asila en la causal de errónea aplicación del derecho que
hubiere influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo, puesto que en el considerando noveno
de la sentencia recurrido se señala que en relación al delito de desacato, el Tribunal dice que ello
no es aplicable al caso de las medidas cautelares impuestas por los tribunales de garantía, ya que
ellas tienen señalado un específico régimen que pudiera considerarse como de sanción para el
caso de incumplimiento, aplicándose medidas de mayor intensidad; y si se trata de medidas
cautelares impuestas por los tribunales de familia, el artículo 9º de la Ley 20.066 señala
expresamente que el juez que la dispuso quien conserva la facultad de arrestar al infractor.

Segundo: Que el Ministerio Público señala que la errónea aplicación del derecho se manifiesta en
que el inciso segundo del artículo 240 del Código de Procedimiento Civil no distingue entre
resoluciones judiciales que regulen situaciones permanentes o temporales, de manera que la
argumentación del fallo recurrido carece de sustento legal, más aún si en materia penal la
interpretación de las normas debe efectuarse de manera restringida.
173
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Tercero: Que desde otra perspectiva, sí existe norma expresa en materia de violencia intrafamiliar,
de acuerdo a lo previsto en el artículo 10 de la Ley 20.066, estableciendo que en caso de
incumplimiento de las medidas cautelares, el juez pondrá en conocimiento del Ministerio Público
los antecedentes para los efectos de lo previsto en el inciso segundo del artículo 240 del Código de
Procedimiento Civil, establece de manera precisa cuál es la voluntad del legislador, pues ha
establecido el delito de desacato para el incumplimiento de ciertas resoluciones, aparte de la
posibilidad de disponer de los apremios propiamente tales. De lo anterior, se coligaría que el
legislador expresamente ha dispuesto la sanción de un incumplimiento de una resolución judicial
con una doble medida, decretando apremios hasta por quince días y por medio del delito de
desacato.

Cuarto: Que, por último, en cuanto a lo manifestado en el considerando décimo cuarto de fallo
recurrido, en el sentido la prisión preventiva debe entenderse para fines distintos de los bienes
jurídicos que se tutelan por la figura del desacato o desobediencia, ello se inscribe en la lógica de
preservar valores autónomos y trascendentes, cual es la correcta administración de justicia y el
imperio de la resoluciones judiciales como intereses sociales relevantes en el orden institucional,
de allí que esta última se inscriba dentro del derecho penal sustantivo y la primera sólo en el
ámbito de las medidas cautelares. Que de esta errónea interpretación jurídica ha influido
sustancialmente en lo dispositivo del fallo, pues se ha absuelto al acusado de las conductas por él
desplegadas, por lo que pide que el recurso sea acogido, y como consecuencia de ello, se anule el
juicio y la sentencia definitivo, determinándose el estado en que hubiere de quedar el
procedimiento, ordenándose la remisión de los antecedentes al Tribunal no inhabilitado que
correspondiere.

Quinto: Que conforme se lee de la sentencia recurrida, las razones de la absolución cuestionada
por el Ministerio Público, se encuentran contenidas en el considerando noveno, en donde se
señala que a juicio del Tribunal, el delito de desacato no es aplicable al caso de las medidas
cautelares impuestas por los tribunales de garantía, que la imperfecta redacción del artículo 9º
(debe entenderse que se trata del artículo 8º) de la Ley Nº 20.066, corresponda a una tipificación
penal, ya que ésta requiere el cumplimiento de mínimos requisitos formales, como la descripción
precisa de la conducta y la sanción. Que la sola remisión al artículo 240 del Código de
Procedimiento Civil resulta insuficiente, desde que dicho artículo se encuentra ubicado y se refiere
a las sentencias ejecutoriadas y otras resoluciones firmes que causan ejecutoria, mas no a los
autos y decretos, naturaleza que corresponde a la que dispone medidas cautelares, esencialmente
revocables. También se refiere el Tribunal recurrido en este considerando a disquisiciones en torno
al bien jurídico protegido y a la circunstancia de que la persona objeto de las medidas de
protección en su favor, se haya retractado de los cargos que formuló en su oportunidad.

Sexto: Que, por de pronto, debe tenerse presente que estos antecedentes se han iniciado a
iniciativa del Ministerio Público, por cuanto, habiéndole sido impuestas al sentenciado Carlos Julio
Lira Baeza diversas medidas cautelares en el marco de denuncias de violencia intrafamiliar
interpuesta por su cónyuge, se dio aplicación a lo establecido en el inciso final del artículo 8º de la

174
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Ley Nº 20.066, en el sentido de que al constatarse el incumplimiento de las medidas de prohibición


de acercarse e ingresar al domicilio de la denunciante, el acusado hizo caso omiso de la
prohibición, lo que dio lugar a la situación contemplada en la disposición legal mencionada, esto
es, la remisión de los antecedentes al Ministerio Público, conforme a lo dispuesto en el artículo 240
del Código de Procedimiento Civil.

Séptimo: Que esta última disposición legal establece en su inciso segundo que “el que quebrantare
lo ordenado cumplir será sancionado con reclusión menor en su grado medio a máximo , esto es,
existe una remisión entre una norma particular referida a la Ley sobre Violencia Intrafamiliar, cuya
contravención, en este caso contumaz y prolongada en el tiempo, da origen a la comisión de un
delito.

Octavo: Que el tenor de las disposiciones legales referidas, esto es, los artículos 8º inciso 2º de la
Ley 20.066 y artículo 240 inciso 2º del Código de Procedimiento Civil, resultan claras y atinentes al
caso en estudio, y tal es así que el Tribunal recurrido ha dado por establecido los ilícitos objeto de
la acusación. Sin embargo, no corresponde, y constituye un claro error de derecho que influye en
lo dispositivo del fallo, el que el Tribunal Oral en lo Penal de Valparaíso funde la absolución en una
supuesta imperfecta redacción de las normas señaladas. No se encuentra dentro de las
atribuciones de estos órganos de justicia, interpretar el alcance de una disposición legal que tipifica
un delito. Tampoco corresponde distinguir entre resoluciones firmes que causan ejecutoria de
otras que no poseen ese carácter. La ubicación de una norma legal no implica alterar su naturaleza.
Trátese de medidas cautelares que incluso pueden eventualmente causar ejecutoria, lo cierto es
que la norma cuestionada se encuentra en el título denominado “De la ejecución de las
resoluciones , y precisamente, en el caso de autos, el acusado en forma permanente no dio
cumplimiento a una resolución judicial, lo que dentro del ordenamiento vigente y concretamente
dentro de la normativa de la violencia intrafamiliar, tiene contemplada una sanción. En el presente
caso, ese incumplimiento ha dado lugar a una figura penal tipificada, y además, con ello, se
encuentra en entredicho el bien jurídico referido a la correcta y cumplida administración de
justicia, esto es, al desacato, conducta en la que incurrió el sentenciado. Que lo anterior, por otro
lado, implica también no tomar en consideración la retractación de la víctima, pues por una parte
ella fue protegida con la dictación de las medidas cautelares que el Tribunal en su oportunidad
adoptó, y es en ese ámbito en donde la retractación puede tener lugar. Sin embargo, en el ámbito
del desacato, tal retractación no puede tener lugar.

Noveno: Que, por último, en cuanto a lo manifestado por el Tribunal en su considerando


duodécimo que el acusado se encontraba ebrio al momento de cometer los delitos que se le
achacan, ello tampoco puede ser un elemento determinante para fundar la absolución referida,
pues es sabido que tal estado no puede constituir una eximente ni una minorante de
responsabilidad.

Décimo: Que, en consecuencia, apareciendo de lo analizado que el Tribunal de primer grado ha


incurrido en errores de derecho al fundar la sentencia absolutoria que se conoce y habiendo

175
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

incurrido concretamente en la causal del artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal, se
procederá a anular el juicio y la sentencia.

Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 372, 373 letra b), 376, 384 y
386 del Código Procesal Penal, se acoge el recurso de nulidad interpuesto en estos antecedentes
por José Miguel Subiabre Tapia, Fiscal Adjunto de Valparaíso, y en con secuencia se anula el juicio y
la sentencia de fecha diecinueve de febrero de dos mil ocho, pronunciada por el Tribunal Oral en lo
Penal de Valparaíso, integrado por las Jueces doña Rossana Bianchet Andrade, Sandra Cortés
Herrera y Valeria Echeverría Vega, por la que se absolvió a Carlos Julio Lira Baeza de los cargos
formulados por el Ministerio Público, determinándose que el procedimiento deberá retrotraerse al
estado de conocerse de un nuevo juicio oral por el Tribunal no inhabilitado que corresponda.

Regístrese y devuélvase.

Redacción del Ministro Sr. Jaime Arancibia Pinto.

No firma el Ministro Sr. Julio Torres Allú, por haber sido nombrado Ministro Suplente en la Excma.
Corte Suprema.

Rol Nº 203 2008.

176
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

31.- Corte de Apelaciones de Valparaíso, 27/12/2007, 1316-2007


Miriam Cecilias Muñoz Rojas con Marcos Mariano Muñoz Rojas

Tipo: Recurso de Nulidad (Proceso Penal) Resultado: Acogido

Descriptor

Lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar. Delito de acción penal pública previa
instancia particular. Regla general es que víctima haga la denuncia. Aplicación de regla especial en
delitos de violencia intrafamiliar. Denuncia puede efectuarla cualquier pariente. Ampliación del
concepto de víctima. Error de derecho.

Doctrina

El delito de lesiones menos graves es de aquellos de acción penal pública previa instancia
particular, donde el Ministerio Público no puede proceder de oficio, sin que el ofendido por el
delito hubiere denunciado el hecho a la justicia, al mismo Ministerio Público o a la policía. Sin
embargo, tratándose de este delito, pero en relación con los artículos 5º y 21 de la Ley Nº 20.066,
esto es, en un contexto de violencia intrafamiliar, en forma excepcional, conforme al artículo 54
letra g) del Código Procesal Penal, resulta aplicable lo dispuesto por el artículo 82 de la Ley de
Tribunales de Familia, que faculta para que en los ilícitos de la Ley Nº 20.066 el procedimiento
pueda iniciarse por los parientes que señala, sin exigir que la víctima u ofendido esté impedido de
hacerlo. Esta norma especial amplía para los delitos de violencia intrafamiliar el concepto de
víctima, para los efectos de poner en movimiento la persecución penal, y, por ello, si el juez
absuelve al imputado porque la denuncia fue hecha por la hija del ofendido y hermana del
imputado, aplicando la regla general del artículo 54 del Código Procesal Penal, incurre en error de
derecho.

Legislación aplicada en el fallo:

Código Procesal Penal art 54; CPRO_AR-54 Ley N° 19968 Año 2004 Ley de Tribunales de Familia art
82; LEY_19968_AR-82 Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 21;
LEY_20066_AR-21 Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5; LEY_20066_AR-5

Ministros:

Hugo Fuenzalida Cerpa;

Texto completo de la Sentencia


177
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Valparaíso, veintisiete de diciembre de dos mil siete.

Vistos:

En estos autos RUC 0700316007 0, RIT 340 2007, Rol I.C. Nº 1.316 2007, seguida contra el
imputado Marcos Mariano Muñoz Rojas, en contra de la sentencia absolutoria de fecha treinta y
uno de octubre del presente año, dictada por el Juez de Garantía de Casablanca don Cristian
Zubieta Rojas, en Procedimiento Simplificado por el delito de lesiones menos graves en el ámbito
de la Ley 20.066, el Fiscal del Ministerio Público don Samuel Núñez Parga, dedujo recurso de
nulidad de la sentencia y el juicio, fundado en la causal del artículo 373 letra b) del Código Procesal
Penal.

CONSIDERANDO:

Primero: Que, fundamenta el Fiscal del Ministerio Público, en su recurso de nulidad en el hecho de
que el sentenciador por una errónea aplicación del derecho absuelve al imputado Muñoz Rojas, no
obstante dejar sentado que se encuentra acreditado el hecho punible –lesiones menos graves en el
ámbito de la Ley 20.066 por violencia intrafamiliar– y la participación de autos que cupo al
imputado requerido, al considerar que en el procedimiento realizado se dan los presupuestos
establecidos en el artículo 254 letra d) en relación a lo dispuesto por el artículo 54 letra a) ambos
del Código Procesal Penal, toda vez que el ilícito de que se trata es de aquellos que dan acción
penal pública que sólo puede llevarse adelante por el Ministerio Público cuando el ofendido por el
delito hubiere denunciado el hecho, y en tal virtud, el sentenciador si bien no acogió la excepción
de previo y especial pronunciamiento interpuesta por la defensa conforme al artículo 264 letra c)
en relación al referido artículo 54 letra a) ambos del Código Procesal Penal, en cambio dictó
sentencia absolutoria.

Segundo: Que, sostiene el Ministerio Público, que al dar aplicación al sentenciador al artículo 54
letra a) y absolver al imputado referido, incurre en errónea aplicación del derecho, toda vez que la
acción penal Pública a instancia de particular en la especie se ajustó a derecho, en efecto, la
denuncia por el delito de lesiones de que fue víctima José Muñoz Villablanca a manos del
imputado, su hijo el requerido Marcos Mariano Muñoz Rojas fue denunciado por la hija del
ofendido y hermana del imputado Miriam Cecilias Muñoz Rojas, de acuerdo con lo dispuesto por el
artículo 82 de la Ley 19.968 que en su inciso 2º dispone que la denuncia o demanda en los actos de
violencia intrafamiliar podrá ser deducida por la víctima, sus ascendientes, descendientes,
guardadores o personas que la tengan a su cuidado, de modo que en concepto del recurrente, el
Ministerio Público activó la acción penal pública a instancia de particular en conformidad a la ley
especial, sin violentar el artículo 54 del Código Procesal Penal, y al no resolverlo así el sentenciador
y absolver al requerido, incurre en error de derecho que ha influido en lo dispositivo del fallo, por
lo que solicita se anule el fallo y el juicio simplificado y solicita se ordene seguir adelante la causa
por Juez no inhabilitado.

Tercero: Que, en la audiencia de la vista del recurso de nulidad la defensa, solicitó el rechazo del
recurso, por estimar que el sentenciador al decidir absolver al imputado no incurrió en error de
178
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

derecho, toda vez que el procedimiento no se inició por denuncia de la víctima como lo exige el
artículo 54 del Código del Ramo y no se dan los supuestos del artículo 108 del Código Procesal
Penal a que se remite el inciso 2º de la primera disposición, por lo que pide el rechazo del recurso
de nulidad.

Cuarto: Que, en la sentencia impugnada se deja establecido que el ilícito por el cual se requirió en
procedimiento simplificado al imputado Muñoz Rojas fue el delito de lesiones menos graves
previsto y sancionado en el artículo 494 Nº 5 y 399 del Código Penal en relación con los artículos 5º
y 21 de la Ley 20.066 sobre violencia intrafamiliar en grado de consumado, considerando primero,
y por el Nº 1 del motivo segundo se deja establecido que la denuncia del ilícito la hizo Miriam
Cecilia Muñoz Rojas, hija del ofendido y víctima del ilícito.

Quinto: Que, en consecuencia el ilícito de que se trata es de aquellos de acción penal pública en
que el Ministerio Público no puede proceder de oficio sin que, a lo menos, el ofendido por el delito
hubiere denunciado el hecho a la justicia, el Ministerio Público o a la policía, como lo señala el
artículo 54 del Código Procesal Penal, los cuales explicita entre los literales a) y g), sin embargo el
ilícito que nos ocupa no encuadra pura y simplemente en la letra a) de la norma aludida, toda vez
que las lesiones de que se trata son de aquella naturaleza a que se refiere la Ley sobre violencia
intrafamiliar y así lo expuso el requerimiento del Ministerio Público, al tipificar el ilícito conforme a
los artículo 494 Nº 5 y 399 del Código Penal en relación a los artículos 5º y 21 de la Ley 20.066, en
cuyo caso en forma excepcional pero conforme a lo señalado por la letra g) del artículo 54 del
Código Procesal Penal, resulta aplicable, sin contrariar la norma general de esta disposición, lo
establecido por el artículo 82 de la Ley 19.968 sobre Tribunales de Familia, que faculta para que en
los ilícitos de la Ley 20.066, el procedimiento pueda iniciarse por los parientes que señala, sin exigir
que la víctima u ofendido esté impedido de hacerlo, disposición especial, que en definitiva, sin
contrariar lo previsto por el ya referido artículo 54 del Código Procesal Penal, amplía para los
delitos de violencia intrafamiliar, el concepto de víctima, para los efectos de poner en movimiento
el ente persecutor de la acción penal pública, por lo que al no estimarlo así el sentenciador incurrió
en errónea aplicación del derecho que tuvo manifiesta influencia en lo dispositivo del fallo, toda
vez que no acogió la excepción de previo y especial pronunciamiento interpuesta por la defensa,
sino que fue más allá y absolvió al imputado, no obstante dejar sentado como se dijo que daba por
establecido el ilícito y la participación de autor del imputado.

Sexto: Que, refuerza la conclusión a que se arriba en el motivo precedente lo dispuesto por el
artículo 56 del Código Procesal Penal que en su inciso 3º expresa “Si el delito es de aquéllos que no
pueden ser perseguidos sin previa instancia particular, la renuencia de la víctima a denunciarlo,
extinguirá la acción penal , y en el caso sub lite la víctima intervino en la investigación prestando
declaración de cómo fue agredido por el imputado, según deja constancia el sentenciador en su
considerando tercero l numeral 4, sin que renunciara a la acción penal que llevaba adelante el
Ministerio Público, en la investigación del ilícito de que fue víctima, y agrega la norma en concreto
que el ente persecutor –Ministerio Público–, no puede renunciar a la acción.

179
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Séptimo: Que, conforme a lo razonado en los motivos que preceden cabe tener por establecido
que la sentencia impugnada ha incurrido en la causal de nulidad impetrada por el Ministerio
Público, y en consecuencia se acogerá el recurso de nulidad de la referida sentencia y del juicio oral
en procedimiento simplificado en que recayó, ordenándose la realización de un nuevo juicio
simplificado ante Juez no inhabilitado.

Por estos fundamentos, disposiciones legales citadas y lo previsto por los artículos 352, 373
letra b), 376 inciso 2º, 377,382, 384 y 386 del Código Procesal Penal, se declara que es nula la
sentencia recurrida, dictada con fecha treinta y uno de octubre último por la que se absuelve al
imputado Marcos Mariano Muñoz Rojas, y el juicio simplificado en que se dictó, debiendo
realizarse un nuevo juicio ante Juez no inhabilitado, quedando el procedimiento en estado de que
dicho Juez de cumplimiento a lo previsto por el artículo 393 del Código Procesal Penal.

Regístrese, notifíquese, dese a conocer a los intervinientes a la hora señalada y devuélvase


la carpeta.

Redacción del Ministro Sr. Hugo Fuenzalida Cerpa.

Rol I.C. Nº 1.316 2007.

32.- Corte de Apelaciones de Coyhaique, 19/12/2007, 109-2007


Ministerio Público con Rubén Adán Medina Delgado

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Amenazas en contexto de violencia intrafamiliar. Delitos de violencia intrafamiliar. Concepto amplio


de maltrato. Inexistencia de limitación de referencia legal. Amenaza de muerte afecta integridad
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

psíquica. Relación de convivencia e hijo en común entre víctima y ofensor. Improcedencia de los
acuerdos reparatorios.

Doctrina

I. Yerra el tribunal al considerar que sólo constituyen delitos de violencia intrafamiliar aquéllos
tipificados en el artículo 14 de la Ley Nº 20.066, estos son, el maltrato habitual y las lesiones leves,
excluyendo a las amenazas. En efecto, si el concepto de maltrato que entrega dicha Ley es amplio,
toda vez que incluye “todo maltrato” que afecte la vida o integridad física o psíquica, sin
limitaciones de gravedad o referencia legal, se concluye que el delito de amenazas también puede
ser constitutivo de violencia intrafamiliar, pues una amenaza de muerte naturalmente afecta la
integridad psíquica de la víctima, y teniendo ésta una relación con su ofensor de aquellas que exige
el artículo 5º de la Ley Nº 20.066 –relación de convivencia y tener un hijo en común–, se cumple el
requisito para que sea delito de violencia intrafamiliar

II. Teniendo el delito de amenazas de autos la calidad de constitutivo de violencia intrafamiliar,


corresponde aplicar lo dispuesto en el artículo 19 de la Ley Nº 20.066, que hace improcedente en
este tipo de ilícitos los acuerdos reparatorios.

Legislación aplicada en el fallo:

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 14; LEY_20066_AR-14 Ley N° 20066 Año
2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 19; LEY_20066_AR-19 Ley N° 20066 Año 2005 Ley de
Violencia Intrafamiliar art 5; LEY_20066_AR-5

Ministros:

Alicia Araneda Espinoza; Lorgio Oñate Herrera; Pedro Leñam Licancura

Texto completo de la Sentencia


Coyhaique, diecinueve de diciembre de dos mil siete.

VISTOS, OÍDO Y TENIENDO PRESENTE:

PRIMERO: Que se elevan estos antecedentes RUC 0700872466 5, RIT 247 2007, ROL ingreso Corte
109 2007, provenientes del Juzgado de Letras, Garantía y Familia de Puerto Cisnes, en
procedimiento simplificado, seguidos en contra de Rubén Adán Medina Delgado, R.U.N. 8.907.514
9, por el delito de amenazas contra Lidia del Carmen Bahamondez Bórquez, en contexto de
violencia intrafamiliar, y lesiones leves y amenazas a Alejandro Salinas Ureta, para conocer del

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

recurso de apelación interpuesto por el Fiscal del Ministerio Público don Patricio Jory Echeverría,
en contra de la sentencia dictada con fecha 6 de noviembre de 2007 por el juez titular de ese
tribunal don Marcos Antonio Soto Lecaros, que aprobó el acuerdo reparatorio al que llegaron el
imputado y las víctimas, consistente en disculpas públicas de aquél a éstas, dadas las cuales y
aceptadas por las víctimas, el tribunal sobreseyó total y definitivamente la causa.

SEGUNDO: El Fiscal en su recurso solicita que esta Corte de Apelaciones revoque la sentencia que
declaró el sobreseimiento definitivo de la causa y que deje sin efecto el acuerdo reparatorio
aprobado por el Tribunal de Garantía, por ser nulo, sólo respecto de la ofendida Lidia del Carmen
Bahamondez Bórquez, y disponga la continuación de la audiencia de preparación de juicio oral
simplificado, referente al delito de amenazas que afectó a dicha víctima.

TERCERO: Que, los hechos por las cuales el Ministerio Público requirió el procedimiento
simplificado que originan esta causa ocurren el día 4 de noviembre de 2007, en que el imputado se
encontraba compartiendo y tomando alcohol con su conviviente Lidia Bahamondez Bórquez, con
quien tiene una hija en común, y también con su empleado Alejandro Salinas Ureta, al interior del
inmueble familiar de calle Amengual Nº 125, Puerto Cisnes, y como a las 16:55 horas el imputado
por un arranque de celos fue donde se guarda la cuchillería y sacó un cuchillo y volvió donde se
encontraban las víctimas a las cuales mostrando el cuchillo las amenazó de que las iba a matar,
comenzando un forcejeo con Salinas Ureta, quien logró arrebatarle el arma y esconderla,
resultando golpeado por el imputado, quien le provocó una contusión labial inferior, una herida
bucal secundaria y una contusión en su muslo izquierdo cara medial, calificadas de leves. El
Ministerio Público imputó a Rubén Adán Medina Delgado la comisión de los delitos de amenazas
del artículo 296 Nº 3 y de lesiones leves del artículo 494 Nº 5, ambos del Código Penal, en perjuicio
de Alejandro Salinas Ureta, y el delito de amenazas del primer artículo, en contexto de violencia
intrafamiliar, en perjuicio de su conviviente Lidia del Carmen Bahamondez Bórquez.

CUARTO: El Ministerio Público fundamenta el recurso en los artículos 241, 242, 250 d) y 251 del
Código Procesal Penal, por cuanto la resolución recurrida que sobresee total y definitivamente la
causa pone fin al procedimiento. Sostiene, en síntesis, tanto en su escrito que contiene el recurso
como al alegar en estrados, que en la audiencia de 6 de noviembre de 2007 la víctima Lidia
Bahamondez Bórquez y el imputado llegaron a un acuerdo reparatorio consistente en que éste le
daría disculpas públicas a su conviviente, que el Tribunal aprobó, pese a la oposición del Fiscal que
sostuvo que no procedía hacer lugar al acuerdo reparatorio por tratarse de un delito constitutivo
de violencia intrafamiliar, en que existe un interés público prevalente. Que, en la misma audiencia
formuló incidente de nulidad contra la resolución que aprobó el acuerdo por vulneración a lo
dispuesto en el artículo 19 de la Ley 20.066 de Violencia Intrafamiliar, el que fue rechazado, por
estimar el Tribunal que el delito de amenazas no es constitutivo de violencia intrafamiliar y porque
no existe perjuicio ni se ha producido indefensión para la víctima porque el Ministerio Público
puede recurrir de ella mediante la interposición de recurso de apelación. Que, a continuación en la
misma audiencia, el imputado dio las disculpas públicas y acto seguido, con su mérito y atendido lo
dispuesto en el artículo 242 del Código Procesal Penal, el Tribunal declaró el sobreseimiento total y

182
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

definitivo de la presente causa. Agrega el Fiscal que la señora Bahamondez y el imputado conviven
25 años, tienen una hija en común, el delito de amenazas de muerte fue perpetrado al interior del
inmueble familiar, el móvil lo constituyó un arranque de celos del imputado, circunstancias que a
su juicio satisfacen plenamente el concepto de violencia intrafamiliar definido por la Ley, pues se
da el vínculo “familiar y existe “maltrato , ya que el artículo 15 de la Ley 20.066 considera violencia
intrafamiliar “todo maltrato que afecte la vida o la integridad corporal o psíquica y, conforme al
Diccionario de la Real Academia maltratar es “tratar mal a alguien de palabra u obra , concepto en
el cual se encuentra incluida la acción ejecutada por el agresor.

QUINTO: Agrega el representante del ente investigador que el artículo 5º de la Ley 20.066
comprende todo maltrato cualquiera sea su gravedad y disposición en que se encuentre contenido,
que cumpla los requisitos por él exigidos. Que, la interpretación hecha en la resolución recurrida
desafía toda lógica y da lugar a situaciones absurdas, pues la ley precitada contempla un detallado
sistema de medidas cautelares previas a la formalización, y una estricta prohibición de acuerdos
reparatorios para las infracciones de competencia del Tribunal de Familia, como el maltrato
habitual y las lesiones leves. En cambio, de seguir el criterio de la sentencia apelada ello no sería
aplicable a otros delitos que afecten a la familia como las lesiones menos graves, graves o
gravísimas o como en el presente caso en que el agresor amenazó a la víctima de muerte con un
cuchillo, en que un tercero hubo de forcejear con él para arrebatarle el arma. Indica que, este
criterio fomentará la impunidad de los agresores al permitir la realización de acuerdos reparatorios
entre los imputados y las víctimas retractadas, convirtiendo en letra muerta la Ley 20.066, que
sería aplicable en materia delictual, de seguirse el parecer de la sentencia impugnada, solamente a
los delitos de maltrato habitual y lesiones leves.

SEXTO: Que, el Tribunal de Garantía, para resolver como lo hizo, razona en el considerando quinto
de su sentencia que a su juicio sólo constituyen delitos de violencia intrafamiliar los tipificados en
el artículo 14 de la Ley 20.066, que son los delitos de maltrato habitual y los de lesiones leves, en
contexto de violencia intrafamiliar, del artículo 494 Nº 5 última parte, en relación con el artículo
399, ambos del Código Penal, por lo que concluye que las amenazas no constituyen delito de
violencia intrafamiliar y, en consecuencia, infiere, que resulta procedente la aplicación de los
acuerdos reparatorios. El Defensor Público, sostiene en síntesis, por el imputado, que debe
aprobarse el acuerdo reparatorio y confirmarse el sobreseimiento de la causa porque el delito de
amenazas está contenido en la legislación común del artículo 296 del Código Penal y se desarrolló
en un contexto que no dice relación con la prohibición del artículo 19 de la Ley 20.066, y porque
los acuerdos reparatorios están prohibidos solo a los delitos que contempla la propia ley de
violencia intrafamiliar, agregando que debió apelarse del acuerdo reparatorio y no del
sobreseimiento.

SÉPTIMO: Que, para resolver el recurso es necesario tener presente las disposiciones legales
especiales aplicables a la materia en discusión. En primer lugar, que el artículo 5º de la Ley 20.066
establece que será constitutivo de violencia intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o la
integridad física o psíquica de quien tenga la calidad, entre otras, de “actual conviviente del

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

ofensor, o cuando el maltrato “ocurra entre los padres de un hijo en común . En cuanto al tipo de
maltrato, la norma es amplia, incluye “todo maltrato , sin limitaciones de gravedad o referencia
legal, que afecte la vida o la integridad física o psíquica. En el caso de autos la amenaza de muerte
con cuchillo naturalmente afecta la integridad psíquica de la ofendida y también se dan los tipos de
relación entre ofensor y víctima que exige la disposición citada, pues éstos son convivientes y
tienen un hijo en común. Por aplicación de esta norma estos sentenciadores califican las amenazas
de muerte, con cuchillo, proferidas por Rubén Adán Medina Delgado, a su conviviente y madre de
su hijo, Lidia del Carmen Bahamondez Bórquez, en el interior del hogar común, como un delito
constitutivo de violencia intrafamiliar.

OCTAVO: Que, en segundo lugar, el artículo 19 de la Ley 20.066 dispone expresamente la


improcedencia de acuerdos reparatorios en los procesos por delitos constitutivos de violencia
intrafamiliar, en los que no tiene aplicación el artículo 241 del Código Procesal Penal. En
consecuencia, y como lo señala en forma imperativa el inciso tercero de esta última disposición, el
juez de oficio o a petición del Ministerio Público, negará la aprobación a los acuerdos reparatorios
convenidos en procedimientos que versaren sobre hechos diversos de los autorizados en el inciso
primero. Que al no resolverlo así el juez de la causa falló contra texto expreso, incurriendo en un
vicio de ilegalidad que es necesario corregir acogiendo la apelación deducida contra la sentencia
que sobreseyó definitivamente la causa basándose en un acuerdo reparatorio improcedente.

NOVENO: Que, en lo que dice relación con la procedencia del recurso de apelación invocado,
conforme a lo dispuesto en el artículo 370 del Código Procesal Penal las resoluciones dictadas por
el Juez de Garantía son apelables, entre otros casos, cuando ponen término al procedimiento,
como acontece en el caso de autos con la recurrida que declara el sobreseimiento total y definitivo
de la causa.

DÉCIMO: Que, de la manera antes relacionada, este Tribunal de Alzada concluye que corresponde
acoger la apelación formulada por el Fiscal del Ministerio Público, de fojas 4 a 17 de estos
antecedentes.

Y TENIENDO ADEMÁS PRESENTE lo dispuesto en los artículos 241 inciso tercero, 252 a 361
y 365 a 371 del Código Procesal Penal, SE REVOCA la resolución de fecha 6 de noviembre de 2007,
escrita a fojas 1 a 3, por la cual se aprobó el acuerdo reparatorio celebrado entre el imputado
Rubén Adán Medina Delgado y la víctima Lidia del Carmen Bahamondez Bórquez y,
consecuencialmente, se revoca el sobreseimiento definitivo dictado en la misma ocasión en estos
antecedentes respecto a la citada víctima, con expresa declaración que existe un interés público
prevalente en le persecución del ilícito penal de amenazas investigado en esta causa a su respecto,
por haberse ejecutado éstas en contexto de violencia intrafamiliar, debiendo procederse a
continuar el procedimiento solamente respecto de este delito, conforme a la normativa general
aplicable.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Regístrese, notifíquese y devuélvanse.

Redacción del Primer Abogado Integrante don Lorgio Oñate Herrera.

PRONUNCIADA POR EL SEÑOR PRESIDENTE SUBROGANTE DON PEDRO LEÑAM LICANCURA, LA


SEÑORA MINISTRO TITULAR DOÑA ALICIA ARANEDA ESPINOZA Y EL PRIMER ABOGADO
INTEGRANTE DON LORGIO OÑATE HERRERA. NO FIRMA EL SEÑOR PRESIDENTE SUBROGANTE DON
PEDRO LEÑAM LICANCURA, NO OBSTANTE HABER CONCURRIDO A LA VISTA Y ACUERDO DEL
FALLO, POR ENCONTRARSE AUSENTE. AUTORIZA DON EDMUNDO ARTURO RAMÍREZ ÁLVAREZ,
SECRETARIO TITULAR.

Rol Corte 109 2007.

33.- Corte de Apelaciones de Temuco, 10/12/2007, 1295-2007


Ministerio Público con N.R.M.V.

Tipo: Recurso de Nulidad (Proceso Penal) Resultado: Acogido

Descriptor

Lesiones en contexto de violencia intrafamiliar. Hipótesis de violencia intrafamiliar del artículo 5º


de la ley. Parentesco por consaguinidad en toda línea recta. Caso del menor de edad no pariente.
Agresor es hijo menor de edad de la víctima. Sanción no distingue si se es ascendiente o
descendiente. Error de derecho.

Doctrina

Incurre en errónea aplicación del derecho el juez cuando absuelve a la imputada, hija menor de
edad de la agredida, al fundar su decisión en el artículo 5 inciso 2º de la Ley de Violencia
Intrafamiliar, toda vez que la norma que correspondía aplicar era la del artículo 5º inciso 1º de la
ley mencionada, puesto que el inciso 2º se refiere al menor de edad no pariente, mientras que el
inciso 1º se refiere al parentesco por consaguinidad en toda línea recta del ofensor, por lo que

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

debía castigarse a la imputada como autora del delito de lesiones en contexto de violencia
intrafamiliar. En efecto, el artículo 5º de la ley sanciona por igual al menor que ejerce maltrato que
afecte la vida o integridad física o psíquica de quien tenga con éste una relación de parentesco en
toda la línea recta, sin distinción de si es ascendiente o descendiente.

Legislación aplicada en el fallo:

Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5; LEY_20066_AR-5

Ministros:

Eleodoro Salgado Delgado; Julio César Grandón Castro; Luis Torres Sanhueza

Texto completo de la Sentencia


Temuco, diez de diciembre de dos mil siete.

VISTOS:

Que, ante el Tribunal de Garantía de Collipulli, el Ministerio Público de dicha Jurisdicción


representado por el Fiscal adjunto Miguel Ángel Velásquez Droguett, presentó requerimiento en
procedimiento simplificado en autos RUC Nº 0700831618 4, RIT Nº 1.028 2007, en contra de la
menor N.R.M.V., se desconoce profesión u oficio, con domicilio en Collipulli, calle Farawell Nº
1.125, cédula de identidad Nº 18.007.954 8, por la responsabilidad que le pudiere corresponder en
la ocurrencia de los siguientes hechos: “el día 22 de octubre del presente año, alrededor de las
21:40 hrs., en circunstancia que su madre Nancy Varas Lagunas se encontraba al interior del
inmueble común, que habitan en calle Farawell Nº 1125 de Collipulli, la imputada procedió a
agredirla ocasionándole erosiones cervicales múltiples y contusión en la mano derecha, dándose
luego a la fuga y que al ser detenida por Carabineros portaba entre sus vestimentas un cuchillo
carnicero marca tramontina de 15,5 centímetros de hoja, 14 centímetros de empuñadura . El
Ministerio Público califica tales hechos de lesiones menos graves en Violencia Intrafamiliar y Porte
Ilegal de Arma Blanca.

186
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Que, con fecha 23 de octubre de 2007, se llevó a efecto la audiencia de juicio simplificado,
concurriendo todos los intervinientes y en dicha audiencia la imputada admitió responsabilidad en
los hechos y en consecuencia con fecha 29 de octubre del mismo año se dictó la sentencia
condenatoria por la cual y en su parte resolutiva se condena a la requerida N.R.M.V. a la pena de
40 horas de trabajo comunitario, más las accesorias por el delito de Porte Ilegal de Arma Blanca y
en la misma sentencia se le absuelve del delito de Lesiones Menos Graves en Violencia
Intrafamiliar por estimar el sentenciador que en conformidad al artículo 5º de la ley 20.066 la
hipótesis penal prevista supone que la violencia intrafamiliar se ejerce contra un menor de edad en
calidad de víctima y no a la inversa.

Que, contra la sentencia condenatoria así dictada se alzó el Fiscal Adjunto de la Fiscalía de
Collipulli, José Ricardo Traipe Sepúlveda, fundado en que ésta sentencia, ha sido dictada con
“errónea aplicación del derecho , siendo por tanto susceptible de nulidad por aplicación de la
causal prevista en el artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal, toda vez que no obstante que
el Ministerio Público pidió la aplicación de dos penas de 80 horas de trabajo en beneficio de la
comunidad, el comiso del arma, más las accesorias señaladas en el artículo 30 del Código Penal,
con costas, el Sentenciador, al resolver los hechos expuestos en el requerimiento y admitidos en la
audiencia dicta sentencia haciendo una errada aplicación del artículo 5º de la Ley 20.066, pues
considera que la acción violenta de la menor requerida, en contra de su madre es un hecho atípico,
como lo expone en el párrafo siguiente: “…solo constituirá violencia intrafamiliar cuando dicha
violencia recaiga sobre persona menor de edad y no viceversa… .

Se concedió el recurso y se elevaron a esta Corte los autos, con copia de la sentencia, del
recurso y del registro de la audiencia de juicio simplificado. El día 20 de noviembre último se
efectuó la audiencia pública fijada para el conocimiento de esta causa y se citó a los intervinientes
para escuchar la lectura de la sentencia a la audiencia del lunes 10 de diciembre del presente año,
a las 09:00 horas.

CONSIDERANDO:

1º. Que el Fiscal Adjunto de Collipulli, José Ricardo Traipe Sepúlveda, dedujo recurso de nulidad en
contra de la sentencia definitiva dictada por el Tribunal de Garantía de Collipulli, en juicio
simplificado del día 23 de octubre de 2007, sentencia de fecha 29 del mismo mes y año, por la que
se condenó a N.R.M.V., a una pena de 40 días de trabajo comunitario y accesorias legales, por el
delito de Porte Ilegal de Arma Blanca y se le absuelve del delito de lesiones en Violencia
Intrafamiliar, en perjuicio de su madre Nancy Varas Lagunas, hecho perpetrado el día 22 de
octubre del presente año en la ciudad de Collipulli, domicilio de la víctima y la imputada.

2º. Que el recurso de nulidad intentado conforme a la causal invocada, en opinión de la recurrente
consiste en la errónea aplicación del derecho que ha hecho el sentenciador y estimando que dicha
errónea aplicación del derecho, ha influido substancialmente en lo dispositivo del fallo recurre de
nulidad, expresando además que tal vicio se expresa en el fallo en la forma siguiente: el
sentenciador erró al fundar su fallo en el inciso 2º del artículo 5º de la ley 20.066 y no en el inciso

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

1º, que es la norma efectivamente aplicable, porque el inciso 2º se refiere al menor de edad no
pariente, en tanto que el inciso 1º se refiere al parentesco por consanguinidad en toda la línea
recta del ofensor por lo que, al dejar de aplicar la norma penal en la forma correcta, no se pudo
absolver a la imputada del delito de lesiones en violencia intrafamiliar, dejando de aplicar la ley en
un caso que sí procedía aplicarla.

3. Que así las cosas, éste Tribunal es de parecer que el sentenciador, efectivamente ha incurrido en
un error de derecho, al estimar que a los hechos de autos respecto de las lesiones de que ha sido
víctima la madre de la requerida, no encuadran o no se comprenden en el artículo 5º de la ley
20.066 sobre Violencia Intrafamiliar y consecuencia de ello absuelve a la requerida de tales hechos
y considera es correcta la tesis en que se sustenta el recurso, en cuanto a que el artículo 5º de la
ley, sanciona por igual al menor que ejerce maltrato que afecte la vida o la integridad física o
síquica de quien tenga con éste una relación de parentesco en toda la línea recta, sin distinción de
si es ascendiente o descendiente y como tal error de derecho en la dictación de la sentencia, ha
influido sustancialmente en lo dispositivo de ella, desde que ha permitido la absolución de la
acusada por el delito de lesiones en perjuicio de su madre, resulta procedente la declaración del
vicio de nulidad por la causal que invoca la recurrente.

Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 372, 373 letra b) y
386 del Código Procesal Penal y artículo 5º de la ley 20.066, se declara que: SE ACOGE el recurso
de nulidad impetrado por el Fiscal Adjunto de Collipulli José Ricardo Traipe Sepúlveda en contra de
la sentencia definitiva dictada por el Tribunal de Garantía de dicha Jurisdicción de fecha 29 de
Octubre pasado, contenida en el registro acompañado y en consecuencia, se la DECLARA NULA
debiendo remitirse estos antecedentes al referido tribunal, para que se dicte nueva sentencia por
juez no inhabilitado.

Redacción del Abogado Integrante Eleodoro Javier Salgado Delgado.

Regístrese y devuélvase.

Pronunciada por la I. Corte 1º Sala. Presidente Ministro Sr. Julio César Grandón Castro, Ministro
Suplente Sr. Luis Torres Sanhueza y Abogado Integrante Sr. Eleodoro Salgado Delgado.

Se deja constancia que el Ministro Suplente Sr. Luis Torres Sanhueza no firma, no obstante haber
concurrido a la vista y acuerdo de la causa, por haber terminado su comisión de servicios.

Rol Nº 1.295 2007. R.P.P.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

34.- Corte de Apelaciones de La Serena, 29/10/2007, 232-2007


Ministerio Público con Carlos Enrique López Araya

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Acogido-Revoca

Descriptor

Lesiones en contexto de violencia intrafamiliar. Proscripción en los casos de hechos constitutivos


de violencia intrafamiliar. Falta de consentimiento libre de la víctima. Menor impúber y madre que
es conviviente del imputado. Existencia de interés prevalente en continuar la persecución penal.

Doctrina

No puede aprobarse un acuerdo reparatorio, conforme al artículo 19 de la Ley Nº 20.066, cuando


el delito investigado es constitutivo de violencia intrafamiliar, como sucede cuando se presenta
requerimiento por un delito de lesiones que habría causado el imputado al hijo de su conviviente.
Pero además, aun considerando que el hecho no se enmarca dentro del contexto de violencia
familiar, tampoco puede aprobarse el acuerdo, porque no se puede estimar que se ha prestado
consentimiento libre en su aceptación, puesto que la víctima directa es un menor impúber y su
representante legal es su madre y conviviente del imputado, como tampoco puede dejarse de lado
que existe un interés público prevalente en la continuación de la persecución penal, atendiendo a
las anotaciones prontuariales que registra.

Legislación aplicada en el fallo :

Código Procesal Penal art 241; CPRO_AR-241 Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar
art 19; LEY_20066_AR-19

Ministros:
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Gloria Torti Ivanovich;

Texto completo de la Sentencia


La Serena, veintinueve de octubre de dos mil siete.

VISTOS:

PRIMERO: Que de los antecedentes aparece que se ha formalizado investigación por el delito de
lesiones en contra del imputado, quien convino con la víctima un acuerdo reparatorio, el que fue
aprobado por el juez aquo, con la oposición del Ministerio Público.

SEGUNDO: Que en los Acuerdos Reparatorios el juez de Garantía, de acuerdo a lo dispuesto en el


artículo 241 del Código Procesal Penal, debe examinar si el hecho investigado cae dentro de la
categoría permitida, si el consentimiento se ha prestado en forma libre y si existe un interés
público prevalente en la persecución penal.

TERCERO: Que el acuerdo reparatorio, aprobado por el Juez de Garantía, lo fue en un contexto en
que se presentó requerimiento contra Carlos Enrique López Araya, porque en circunstancias que se
encontraba en estado de ebriedad, golpeó con pies y puños y sin razón aparente al hijo de su
conviviente, de 8 años de edad, causándole lesiones, hecho que se ha producido en un ambiente
de violencia intrafamiliar, lo que se desprende de los antecedentes aportados por el Ministerio
Público y por las anotaciones que ostenta el imputado en su extracto de filiación no pudiendo
tenerse por ciertas las declaraciones de la madre del menor, y conviviente del imputado,
efectuadas en presencia de éste último, en lo que señala que este hecho no había ocurrido en
otras ocasiones.

CUARTO: Que, en este caso, el acuerdo reparatorio sería improcedente, de conformidad a lo


dispuesto en el artículo 19 de la Ley 20.066, que deja establecido que los acuerdos están vedados
para los casos de delitos constitutivos de violencia intrafamiliar.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

QUINTO: Que, sin perjuicio de lo señalado precedentemente, y para el caso que se estimare que la
situación no se enmarca en materia de violencia intrafamiliar, habría que entrar a analizar si se
reúnen los requisitos que permiten aceptar el término del procedimiento por un acuerdo
reparatorio.

Es así que no puede considerarse que se ha prestado un consentimiento libre en la


aceptación del referido acuerdo, tanto por la víctima –un menor de ocho años– como por su
representante legal –madre y conviviente del imputado–, como también que no puede dejar de
estimarse que existe un interés público prevalente en la continuación de la persecución penal,
dado los antecedentes personales del imputado.

SEXTO: Que, en consecuencia, al no concurrir los presupuestos fácticos que hacen procedente el
acuerdo reparatorio, como se ha señalado, el juez de primer grado, debió negar la aprobación, tal
como lo ordena el inciso 3º del artículo 241 citado, por lo que deberá enmendarse dicha
resolución.

Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 352 y 358 del
Código Procesal Penal se revoca la resolución apelada de cuatro de octubre de dos mil siete y se
declara que se rechaza el acuerdo reparatorio propuesto por la víctima y el imputado, debiendo
continuarse con la tramitación del proceso.

Regístrese y devuélvase.

Redacción de la Ministro Sra. Gloria Torti Ivanovich.

Rol Nº 232 2007 REF.

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

35.- Corte de Apelaciones de Valparaíso, 18/10/2007, 1029-2007


Ministerio Público con Angel Alex Herrera Vásquez

Tipo: Recurso de Nulidad (Proceso Penal) Resultado: Acogido

Descriptor

Lesiones menos graves en contexto e violencia intrafamiliar. Consideración de la relación de


parentesco. Circunstancia que sirve para cambiar calificación jurídica. Aplicación de la agravante
por ejecutar delito contra pariente.

Doctrina

Incurren en errónea aplicación del derecho los sentenciadores cuando sancionan al acusado por el
delito de lesiones menos graves, aplicando la regla del artículo 494 Nº 5 del Código Penal que
ordena sancionar como aquel tipo de lesiones a las lesiones leves que se producen en contexto de
violencia intrafamiliar, y luego aumentan la pena por aplicación del artículo 400 del Código
mencionado –que ordena aumentar la pena si el delito se ha ejecutado contra una de las personas
que menciona el artículo 5º de la Ley Nº 20.066 al referirse a la violencia intrafamiliar–, porque
proceder de esta manera importa transgredir el principio del non bis in idem que consagra el
artículo 63 del Código Penal, pues están considerando dos veces una misma circunstancia, como lo
es la relación de parentesco del hechor con la víctima.

Legislación aplicada en el fallo:

Código Penal art 399; CP_AR-399 Código Penal art 400; CP_AR-400 Código Penal art 494 Nº 5;
CP_AR-494 Código Penal art 63; CP_AR-63 Código Procesal Penal art 373 letra b; CPRO_AR-373
Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5; LEY_20066_AR-5

Ministros:

Jaime Arancibia Pinto;

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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Texto completo de la Sentencia


Valparaíso, dieciocho de octubre de dos mil siete.

Vistos:

En estos autos Rol Único 0700193811 2, RIT 25 2007, del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Los
Andes, Aline Cifuentes Pons, Abogado, Defensor Penal Público, en representación del sentenciado
Ángel Alex Herrera Vásquez, a fojas 24, interpone recurso de nulidad en contra de la sentencia de
fecha 1º de septiembre del presente año, en cuya virtud su representado fue condenado a la pena
de 541 días de presidio menor en su grado medio, más la accesoria de suspensión de cargo u oficio
público durante el tiempo de la condena, en calidad de autor del delito de lesiones menos graves,
en grado de consumado, en perjuicio de su hijo Alex Leandro Herrera Rodríguez, perpetrado el día
14 de abril de 2007 en la ciudad de Los Andes, ordenándose cumplir efectivamente la pena
corporal impuesta.

Funda el recurso en la causal principal establecida en el artículo 374 letra e), en relación
con el artículo 342 letra c) del Código Procesal Penal y como causal subsidiaria la indicada en el
artículo 373 letra b) del mismo texto legal, en relación con los artículo 63, 399, 400 y 494 Nº 5 del
Código Penal, así como el artículo 5º de la Ley 20.066 sobre violencia intrafamiliar.

A fojas 36 se declaró admisible el recurso y a fojas 38 se llevó a cabo la audiencia de rigor


en esta Iltma. Corte, con la asistente de la recurrente y Defensora Penal Público y la representante
del Ministerio Público.

Considerando:

Primero: Que por sentencia de fojas 1 y siguientes, de fecha primero de septiembre de dos mil
siete, pronunciada por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de los Andes, integrado por los jueces
don Rolando Castillo González, doña Gloria Esperanza Calvo Godoy y doña Constanza Olsen Tapia,
se absolvió a Ángel Alex Herrera de los cargos formulados en su contra por el Ministerio Público
por el delito de amenazas condicionales en perjuicio de Verónica Rodríguez Urbina, cometido en la
ciudad de Los Andes el 10 de marzo de 2007 y se le condenó a la pena de quinientos cuarenta y un
días de presidio menor en su grado medio y accesoria de suspensión de cargo u oficio público
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Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

durante el tiempo de la condena, por su responsabilidad en calidad de autor de delito consumado


de lesiones menos graves en perjuicio de su hijo Alex Leandro Herrera Rodríguez, cometido en esa
localidad el 14 de abril del presente año. Se agrega que el sentenciado deberá cumplir
efectivamente la pena corporal impuesta, sirviéndole de abono el tiempo que permaneció privado
de libertad en la causa, 131 días, contados desde el 24 de abril de 2007. También se le condena a la
pena accesoria de prohibición absoluta de acercarse a la víctima por el término de un año, de
acuerdo a lo establecido en el artículo 16 en relación con el artículo 9º de la Ley 20.066 sobre
violencia intrafamiliar.

Segundo: Que a fojas 24 la Defensoría Penal Pública, en representación del condenado, interpone
recurso de nulidad en contra de la sentencia ya indicada, invocando al efecto como causal principal
la contenida en el artículo 374 letra e), en relación con el artículo 342 letra c) del Código Procesal
Penal, y como causal subsidiaria, la establecida en el artículo 373 letra b) del mismo código.

Tercero: Que en cuanto a la primera causal, se refiere a que la sentencia será siempre anulada
cuando se hubiere omitido alguno de los requisitos previstos, en este caso, del artículo 342 letra c)
del Código Procesal Penal, por cuanto la sentencia no contiene la exposición clara, lógica y
completa de cada uno de los hechos y circunstancias que se dieren por probados, en relación con
la valoración de los medios de prueba que fundamentaren dichas conclusiones, de acuerdo a lo
previsto en el artículo 297 del mismo cuerpo legal. Señala que de acuerdo a lo que el Tribunal
estimó se encontraba acreditado, de acuerdo al considerando décimo noveno, tal considerando
carece de la valoración necesaria, toda vez que de manera alguna puede aceptarse que los propios
dichos de la víctima (sic), bastarían por sí solos para dar por acreditados los hechos propuestos por
el Ministerio Público.

Que de acuerdo al considerando vigésimo, a juicio del tribunal se llegó a la convicción de


que en la especie se cumplió con los presupuestos fácticos del delito de lesiones por el cual se le
acusó, existiendo claramente una falta de coherencia entre la prueba ofrecida por la fiscalía y los
razonamientos de los sentenciadores en modo alguno logran cumplir con los requisitos de
valoración de la prueba, pues pasan por alto las múltiples contradicciones de la víctima durante el
juicio oral, pues su representado fue acusado por dos delitos: amenazas y lesiones menos grave.
Que en definitiva no se logró acreditar los hechos materia de la acusación respecto al delito de
amenazas, por la misma declaración de la víctima y por esa razón no podría darse por acreditado el
de lesiones menos grave; y de esa manera, de la sola lectura de la sentencia no se pueden alcanzar
de forma lógica las conclusiones que los sentenciadores alcanzan, incurriendo de ese modo en el
vicio absoluto de nulidad alegado.

Cuarto: Que de lo expuesto en el recurso, se desprendería que a juicio de la recurrente la


sentencia no resulta clara, lógica y completa, en cuanto a la configuración del delito de lesiones
menos graves, pues con la misma argumentación referida a las contradicciones de la víctima del
delito de amenaza, no es posible que se haya absuelto a su defendido de ese ilícito y a su vez, se le
condene por el delito de lesiones menos graves.

194
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Quinto: Que, al respecto, puede decirse, de la lectura de la sentencia recurrida, que el Tribunal
procedió a analizar por separado ambos delitos y en base a los antecedentes probatorios que se
enumeran en el considerando tercero, consistentes todos ellos en declaraciones testimoniales
tanto de la denunciante, de su madre, de su padre y del propio acusado, no se arriba a la
conclusión en cuanto a dar por acreditado el tipo penal exigido en la amenaza, lo que desarrolla
latamente en los considerandos décimo cuarto y décimo quinto. Que, en cambio, con respecto al
delito de lesiones menos graves, los elementos de convicción son distintos, según se lee del
considerando décimo noveno, pues las declaraciones testimoniales son diferentes, se refieren a
otro contexto, la víctima del delito es otra y además se cuenta con una prueba objetiva,
consistente en la hoja de RAMA correspondiente al menor lesionado, en donde se le diagnostica
que sufrió lesiones leves, lo cual se indica en el considerando vigésimo del fallo.

Sexto: Que, en consecuencia, tratándose de delitos distintos, cuales son las amenazas
condicionales y lesiones leves consideradas como menos graves en contexto de violencia
intrafamiliar, no es posible que se configure la causal de nulidad en referencia, toda vez que las
argumentaciones vertidas por el Tribunal, tanto para absolver al acusado de la primera acusación,
como para condenarlo por el segundo ilícito, son diametralmente distintas, tal como se desprende
de la lectura de los considerandos ya mencionados.

Séptimo: Que en cuanto a la segunda causal de nulidad invocada, en subsidio de la primera, esto
es, la errónea aplicación del derecho que hubiere influido sustancialmente en lo dispositivo del
fallo, establecida en el artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal, se refiere a que la sentencia,
en su considerando vigésimo quinto, no obstante haber señalado que el delito de lesiones menos
graves por el cual se condena al acusado está contemplado en el artículo 399 del Código Penal,
según la aplicación de la norma del artículo 494 Nº 5 del mismo cuerpo legal, por ser lesiones leves
dentro del contexto de violencia intrafamiliar, sanciona a su representado de acuerdo al artículo
400 del Código Penal, imponiendo la pena correspondiente al delito aumentada en un grado. Que
lo anterior constituye una errónea aplicación del derecho, toda vez que de acuerdo al artículo 494
Nº 5 del Código Penal, donde se contempla la falta de lesiones leves, en aquellos casos en que ella
se producen en contexto de violencia intrafamiliar, expresamente dicha disposición agrava el delito
considerándolas como lesiones menos graves, lo cual también afecta el principio non bis in idem
establecido en el artículo 63 del mismo código.

Octavo: Que sobre el particular y según se lee del considerando segundo del fallo impugnado, se
establece que el Ministerio Público acusó al sentenciado como autor del delito de lesiones menos
graves, sancionado en el artículo 399 del Código Penal. Que, a continuación, en relación con la
pena, y atendido la concurrencia de una agravante, solicita se le aplique la pena de quinientos
cuarenta días de presidio menor en su grado mínimo por el delito de lesiones menos graves en
contexto de violencia intrafamiliar y además a la pena de tres años de presidio menor en su grado
medio por el ilícito de amenazas condicionales. Que respecto a este último delito, ya se ha
señalado y consta de la sentencia que al acusado se lo absolvió de esta acusación. Queda vigente
entonces el análisis del delito de lesiones, el que es calificado como de lesiones menos graves en

195
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

contexto de violencia intrafamiliar. Cabe señalar a este respecto que de acuerdo a lo establecido en
la sentencia y a lo manifestado por los intervinientes en estrados, no cabe duda de que las lesiones
inferidas al menor ofendido son leves, de acuerdo a la hoja de RAMA a que se alude en la parte
final del considerando décimo noveno. Que, por consiguiente, si el Ministerio Público ha acusado
por el delito de lesiones menos graves, y al efecto ha mencionado en forma expresa el artículo 399
del Código Penal, también agrega que ello tiene lugar en el contexto de la violencia intrafamiliar –
se encuentra también establecido que el acusado es el padre de la víctima–, por lo que de esa
manera, aunque no lo diga en forma expresa, ha solicitado la calificación de las lesiones en los
términos a que se refiere el artículo 494 Nº 5 del Código Penal, en relación con el artículo 5º de la
Ley 20.066 sobre violencia intrafamiliar; de forma tal que las lesiones que originalmente
correspondían a lesiones leves, de acuerdo a la disposición legal ya citada, se han considerando
como lesiones menos graves.

Noveno: Que en cuanto a la penalidad aplicable al delito que se está examinando, de acuerdo a lo
que se indica en el considerando vigésimo sexto, la pena condigna se ha aumentado en un grado,
haciéndose aplicación de lo que expresa al efecto el artículo 400 del Código Penal, por lo que en
definitiva se ha condenado al acusado a una pena en el rango del presidio menor en su grado
medio.

Décimo: Que lo anterior constituye claramente un error de derecho que ha influido


sustancialmente en lo dispositivo del fallo, pues una misma circunstancia –parentesco del acusado
con la víctima– ha permitido mudar de las lesiones leves a menos graves y, a continuación, elevar
nuevamente un grado la respectiva sanción, todo lo cual constituye un atentado al principio del
non bis in idem consagrado en el artículo 63 del Código Penal, ya que una misma circunstancia no
puede aplicarse dos veces en forma coetánea.

Undécimo: Que la aplicación de la norma de la manera expuesta, ha influido sustancialmente en lo


dispositivo del fallo, en cuanto se ha aplicado una pena mayor que la que legalmente correspondía,
por lo que se acogerá en el presente caso la causal subsidiaria de nulidad invocada, esto es, la
contemplada en el artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal.

Duodécimo: Que, adicionalmente, encontrándonos en la última hipótesis de las contenidas en el


inciso primero del artículo 385 del Código Penal, se procederá a dictar sentencia de reemplazo en
estos antecedentes.

Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 372, 373 letra b), 374 letra
e), en relación con los artículos 342 letra c) y 376, 384 y 385 del Código Procesal Penal, artículos 63
y 494 Nº 5 del Código Penal y artículo 5º de la Ley 20.066, se declara:

A. Que se rechaza el recurso de nulidad entablado a fojas 24 por la causal del artículo 374 letra e)
del Código Procesal Penal.

B. Que se acoge el recurso de nulidad entablado por la Defensora Penal Público doña Aline
Cifuentes Pons, sólo en cuanto se refiere a la pena impuesta al sentenciado Ángel Alex Herrera
196
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Vásquez, en contra de la sentencia ya referida, como autor del delito de lesiones menos graves en
la persona de su hijo infante Alex Leandro Herrera Rodríguez, por la causal del artículo 373 letra b)
del Código Procesal Penal, esto es, por haberse incurrido en la sentencia en una errónea aplicación
del derecho que influyó sustancialmente en lo dispositivo del fallo, debiendo dictarse a
continuación, pero separadamente, la sentencia de reemplazo que se conformare a la ley.

Regístrese y notifíquese a las partes en la audiencia decretada al efecto, sin perjuicio de la


notificación por el estado diario.

Redacción del Ministro Sr. Jaime Arancibia Pinto.

Rol Nº 1.029 2007.

SENTENCIA DE REEMPLAZO.

Valparaíso, dieciocho de octubre de dos mil siete.

Vistos:

De conformidad con lo establecido en los incisos primero y segundo del artículo 385 del Código
Procesal Penal, se procede a dictar la siguiente sentencia de reemplazo en estos antecedentes,
correspondiente al Rol 0700193811 2, Rol Interno 25 2007:

Se reproduce la sentencia anulada de primero de septiembre de dos mil siete, escrita desde fojas 1
a 21, con excepción de su considerando vigésimo sexto que se elimina.

En las citas legales se suprime la mención al artículo 400 del Código Penal y se agrega la del artículo
494 Nº 5 del mismo texto legal.

Y se tiene en su lugar y además presente:

Primero: Que el delito por el cual es condenado Ángel Alex Herrera Vásquez, corresponde a
lesiones leves, descritas en el artículo 494 Nº 5 del Código Penal, pero que al haberse inferido en
contexto de violencia intrafamiliar, cabe considerarlas como de mediana gravedad, conforme lo
establece esta última disposición, en relación con lo indicado por el artículo 5º de la Ley 20.066.

Segundo: Que para los efectos de aplicar la penalidad correspondiente, debe estarse a la sanción
establecida en el artículo 399 del Código Penal.

Tercero: Que teniendo presente el tiempo que el sentenciado ha permanecido privado de libertad
en esta causa, según se refiere en el Resuelvo Nº III. de la sentencia, la pena privativa de libertad se
le tendrá por cumplida.

Y visto, además lo dispuesto en los artículos 373 letra b) y 385 inciso 2º del Código Procesal Penal,
se declara:
197
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Que se condena al sentenciado Ángel Alex Herrera Vásquez, ya individualizado, a la pena de


doscientos (200) días de presidio menor en su grado mínimo, como autor el delito de lesiones
menos graves inferidas a su hijo Alex Leandro Herrera Rodríguez el 14 de abril de 2007, hecho
acaecido en la localidad de Los Andes y a la accesoria de suspensión de cargo u oficio público
durante el tiempo de la condena.

En lo demás, rija sin alteraciones la sentencia referida.

Regístrese, dése a conocer a los intervinientes que concurran a la fecha fijada al efecto, sin
perjuicio de su notificación por el estado diario.

Regístrese y devuélvase al Tribunal Oral en lo Penal de Los Andes y posteriormente al Juzgado de


Garantía de la misma ciudad para los cumplimientos de rigor, conjuntamente con el C.D.
acompañado.

Redacción del Ministro Sr. Jaime Arancibia Pinto.

Rol Nº 1.029 2007.

36.- Corte de Apelaciones de Punta Arenas, 10/10/2007, 93-2007


Ministerio Público con César Antonio Avendaño Lebtun

198
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Tipo: Recurso de Apelación Resultado: Confirma

Descriptor

Lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamilia. Regla de penalidad de concurso ideal
de delitos. Necesidad que penalidad pueda calificarse como “pena mayor”. Delito sancionado con
escala de penalidad única.

Doctrina

Para que se pueda aplicar la regla del concurso ideal de delitos, acerca de cuál pena debe ser
impuesta, una vez determinado cual es el delito más grave, la penalidad que contempla debe ser
susceptible de calificarse como “pena mayor”, lo cual es posible cuando el delito tiene asignada
una penalidad compuesta por: a) dos penas indivisibles, b) una pena indivisible y uno o más grados
de una divisible, o c) dos o más o más grados de una pena divisible

Por esto, como para la determinación de cuál es la “pena mayor” se requiere de una escala de
penalidad compuesta de varias penas, si dicha escala es única, no puede darse aplicación a la
solución planteada por el legislador acerca de la sanción del concurso ideal de delitos, porque no
puede decirse que es “mayor” o “menor” por carecer de términos comparativos.

Legislación aplicada en el fallo:

Código Penal art 75; CP_AR-75

Ministros:

María Isabel San Martín Morales;

Texto completo de la Sentencia


Punta Arenas, diez de octubre de dos mil siete.

VISTOS:
199
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Se reproduce el fallo en alzada, sus considerandos y citas legales.

Y SE TIENE EN SU LUGAR Y ADEMAS PRESENTE:

1º) Que a fs. 14 Juan Ignacio Lafontaine Salvestrini, abogado Defensor Penal Público, en
representación del imputado César Antonio Avendaño Lebtun deduce recurso de apelación en
contra de la sentencia dictada en procedimiento abreviado que se comunicara en la audiencia del
día cuatro de septiembre del presente año, en la que se le condenó a trescientos días de presidio
menor en su grado mínimo por dos delitos de lesiones y trescientos días de presidio menor en su
grado mínimo, las amenazas, en ambos casos, más las accesorias, solicitando que este Tribunal
conociendo del mismo, revoque la sentencia apelada y dicte la correspondiente de reemplazo, la
que deberá desechar la acreditación de los delitos de amenaza o en forma subsidiaria establecer el
concurso ideal de delitos que existe entre las lesiones sublite y las amenazas, haciendo aplicación
del artículo 75 del Código Penal, y conceder el beneficio de la reclusión nocturna a su
representado.

En primer término el apelante transcribe los dos hechos que se dieron por probados en el
considerando séptimo del fallo apelado, indicando igualmente las defensas planteadas en la
audiencia de procedimiento abreviado, siendo la principal la falta de elementos para dar por
acreditados los delitos de amenazas. Indica que en efecto de la carpeta investigativa, de la
descripción de hechos que se realiza en la acusación y de los hechos que se dieron por probados
por el tribunal, faltan elementos propios del ilícito previsto y sancionado en el artículo 296 Nº 3 del
Código Penal, puesto que en el hecho ocurrido el 26 de marzo del año 2007 no se puede dar por
acreditado el delito de amenazas, ya que a su juicio los antecedentes son insuficientes o vagos,
verbigracia la declaración de la víctima prestada en la Fiscalía el día 27 de marzo del mismo año en
que sólo señala: “yo se que el porta un cuchillo . Añade que asimismo doña Josefina tampoco
señala que su representado llevaba un cuchillo sino que sólo expresa que: “nosotros cuando nos
amenazó con matarnos, al tiempo que se metía la mano entre las ropas para sacar un cuchillo,
atinamos a arrancar. De dicha declaración tampoco se colige que hayan efectivamente visto el
cuchillo, por lo que no hay ningún otro elemento fáctico para dar por acreditado el ilícito.

De lo anterior estima que procede dilucidar si la amenaza en cuestión tiene el grado de


seriedad y de verosimilitud que la norma exige. De ningún elemento se puede desprender que las
apariencias señalen el propósito real del hechor de llevarlo a cabo. ¿Si la pudo golpear y
supuestamente la amenazó con un cuchillo, por qué no hacerlo, si tenía el dominio de la
situación?. Estima que tampoco se pude colegir que sea verosímil, pues dicha realización nunca se
vio como posible. Expresa que lo anterior es más palmario en la amenaza que se le imputa el 18 de
abril del presente año.

2º) Que se procederá a rechazar la petición principal planteada por el apelante puesto que los
hechos que motivaron la acusación y de que da cuenta el motivo segundo en su parte pertinente, y
aceptados por el sentenciado según se desprende del fundamento cuarto, constituyen en efecto
los delitos de amenaza serias y no condicionadas, del número 3 del artículo 296 del Código Penal,

200
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

compartiendo estos sentenciadores los razonamientos vertidos por el juez a quo en los
fundamentos sexto y séptimo del fallo apelado, siendo del caso además agregar que en relación al
ilícito ocurrido el día 26 de marzo de 2007, el Parte Policial que da cuenta de la denuncia Nº 180, al
hacer el relato de la víctima indicó que Avendaño Lebtun le profirió a esta última la siguiente
amenaza: “Si me sigues, te entierro el cuchillo .

Por otro lado, la víctima en su declaración prestada ante la Fiscalía de Puerto Natales fue
clara en señalar en que después que le pegó y la “amenazó de muerte le dijo “que le iba a enterrar
un cuchillo incluso una vez que llegaron los Carabineros a quitarle al niño le dijo delante de ellos:
“Esta me las vas a pagar concha de tu... por lo que se encuentra asustada ya que Avendaño Lebtun
es violento y vengativo y teme que le haga algo a ella o a su familia.

3º) Que en lo dice relación con el delito de amenazas ocurrido el 18 de abril de 2007 también es
necesario agregar que la testigo presencial Josefina Eleonora Alvarado Soto en su declaración
prestada ante la Fiscalía de Puerto Natales señaló que Cesar Avendaño le pegaba, amenazaba con
cuchillo y seguía a su hermana ya que es super violento y le dijo que la iba a matar.

4º) Que todos estos antecedentes probatorios no hacen sino corroborar la conclusión a la que
arribó el Juez en su fundamento noveno en lo pertinente y que esta Corte comparte en orden a
que las amenazas que se produjeron son serias y verosímiles.

5º) Que en cuanto a la petición subsidiaria planteada por el apelante se acogerá en parte la misma
toda vez que ha quedado demostrado en autos que en cada uno de los acontecimientos ocurridos
en los días 26 de marzo y 18 de abril de 2007, existe una unidad de hecho, que dio origen a dos
delitos a saber: lesiones y amenazas, vulnerándose dos bienes jurídicos diferentes como lo son el
orden y la seguridad pública y la integridad corporal, lo que se denomina como concurso ideal o
formal de delitos y que el legislador resuelve en el artículo 75 del Código Penal.

6º) Que el artículo 75 del Código Penal establece que: “La disposición del artículo anterior no es
aplicable en el caso de que un solo hecho constituya dos o más delitos... En estos casos sólo se
impondrá la pena mayor asignada al delito más grave .

7º) Que para los efectos de razonar acerca de la sanción aplicada al sentenciado Avendaño Lebtun
debe dejarse establecido que el delito más grave lo constituye el de amenaza no condicional a que
se refiere el artículo 296 Nº 3 del Código Penal que estipula como sanción presidio menor en su
grado mínimo, en cambio el artículo 399 del mismo cuerpo legal faculta al sentenciador para
aplicar relegación o presidio menores en sus grados mínimo o multa de once a veinte Unidades
Tributarias Mensuales.

8º) Que si bien se ha establecido cuál es “el delito más grave en el caso de autos no puede
determinarse cuál es “la pena mayor asignada al mismo puesto que ello supone una escala de
penalidad compuesta de varias penas, ya que si es única como en el caso de autos no se puede
decir que es “mayor ni “menor por falta de términos comparativos. En consecuencia, para que
pueda hablarse de pena mayor será preciso que el delito tenga asignada una penalidad compuesta
201
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

de 1º) dos penas indivisibles; 2º) una pena indivisible y uno o más grados de un divisible, o bien,
3º) dos o más o más grados de una pena divisible. Así lo ha sostenido la doctrina específicamente
el autor Alfredo Etcheberry, “El Derecho Penal En La Jurisprudencia , tomo III, página 168.

9º) Que en consecuencia no obstante encontrarnos frente a un concurso ideal de delitos, no es


posible acoger la solución planteada por el legislador, en el antedicho artículo 75 del Código Penal.

Y visto además lo dispuesto en los artículos 414 del Código Procesal Penal se confirma la
sentencia apelada de uno de septiembre de dos mil siete, escrita de fs. 3 a 12 de la presente
carpeta.

Redacción de la Ministro Srta. San Martín.

Regístrese y devuélvase.

Rol Nº 93 2007 RPP

37.- Corte de Apelaciones de Valparaíso, 28/09/2007, 922-2007


Ministerio Público con Jaime Alfonso Salazar Quintana

Tipo: Recurso de Nulidad (Proceso Penal) Resultado: Acogido

Descriptor

Lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar. Consideración de la relación de


parentesco. Hechos correspondientes a lesiones leves. Calificación jurídica de lesiones menos
graves. Imposibilidad de aplicar agravante por relación de parentesco.

Doctrina

202
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

A fin de respetar el principio del non bis in idem, una misma circunstancia no puede ser valorada
dos veces, por lo que si se ha considerado, siguiendo la regla del artículo 494 Nº 5 del Código
Penal, que los hechos materia de la acusación correspondientes a un delito de lesiones leves no
podían ser sancionados como tales porque la víctima era una de las personas contempladas en el
artículo 5º de la Ley de Violencia Intrafamiliar –mantenía relación de parentesco con el hechor–,
debiendo calificarse los hechos como lesiones menos graves, no puede volver a considerarse la
relación de parentesco para imponer la agravante de responsabilidad penal del artículo 400 del
Código del ramo sin incurrir en errónea aplicación del derecho, en primer lugar, porque tal relación
ya se tomó en cuenta para efectuar la calificación jurídica del delito, y, en segundo lugar, porque el
artículo 400 alude a “los hechos a que se refieren los artículos anteriores”, que son las lesiones
comprendidas en los artículos 395 a 398 del Código Penal, y en ningún caso a las lesiones leves, las
que están reguladas en el libro relativo a las faltas.

Legislación aplicada en el fallo:

Código Penal art 400; CP_AR-400 Código Penal art 494 Nº 5; CP_AR-494 Código Penal art 63;
CP_AR-63 Ley N° 20066 Año 2005 Ley de Violencia Intrafamiliar art 5; LEY_20066_AR-5

Ministros:

Jaime Arancibia Pinto;

Texto completo de la Sentencia


Valparaíso, veintiocho de septiembre de dos mil siete.

Vistos:

En estos autos Rol Nº 0600913583 7, RIT 102 2007, Jaime Vera Vega, en representación del
condenado Jaime Alfonso Salazar Quintana, interpone recurso de nulidad en contra de la sentencia
dictada por el Tribunal Oral en lo Penal de Viña del Mar, de fecha 7 de agosto de 2007, integrado
por los Jueces Sra. Celia Olivares Ojeda, Sr. Mauricio Silva Pizarro y Sra. Marcela Nash Álvarez, en
cuya virtud se condenó a su defendido a la pena de 541 días de presidio menor en su grado medio,
más las accesorias legales y las costas de la causa, como autor del delito de lesiones menos graves
en contexto de violencia intrafamiliar, en grado de consumado, ilícito perpetrado en Villa Alemana
el 24 de diciembre de 2006.
203
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Funda el recurso en la causal contemplada en el artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal,
esto es, cuando en el pronunciamiento de la sentencia, se hubiere hecho una errónea aplicación
del derecho que hubiere influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo y que concurre
respecto de los artículos 63, 400 y 494 número 5, todos del Código Penal.

A fojas 21 se declara admisible el recurso, llevándose a cabo la audiencia de rigor el día 21 de


septiembre de 2007, con la presencia de la Defensoría Penal Pública y del Ministerio Público.

Considerando:

Primero: Que a fojas 12 de estos antecedentes, Jaime Vera Vega, Defensor Penal Público, en
representación del condenado Jaime Alfonso Salazar Quintana, interpone recurso de nulidad en
contra de la sentencia dictada por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Viña del mar, el 7 de
agosto de 23007, en cuya virtud los Jueces doña Celia Olivares Ojeda, Sr. Mauricio Silva Pizarro y
Sra. Marcel a Nash Álvarez, lo condenaron a la pena de 541 días de presidio menor en su grado
medio, accesoria legal y al pago de las costas, como autor del delito de lesiones menos graves
inferidas a su cónyuge María Barrera Pulgar, en grado de consumado, perpetrado el 24 de
diciembre de 2006 en la ciudad de Villa Alemana.

Segundo: Que el recurso de nulidad se funda en la causal del artículo 373 letra b) del Código
Procesal Penal, esto es, cuando en el pronunciamiento de la sentencia se hubiere hecho una
errónea aplicación del derecho que hubiere influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo, por
cuanto, según consta del considerando séptimo del fallo, los hechos fueron calificados como de
delito de lesiones menos graves, previsto y sancionado en el artículo 399 del Código Penal. Para
arribar a esta conclusión, el tribunal tuvo en vista que la ofendida fue herida por la acción
antijurídica y culpable del acusado y las lesiones que sufrió, le produjeron enfermedad e
incapacidad por menos de treinta días. Que según se señala en el considerando octavo el tribunal,
por voto de mayoría, hizo aplicación de la agravante establecida en el artículo 400 del Código
Penal, aumentando en un grado la pena impuesta al acusado. Que lo anterior vulnera los principios
de non bis in idem e inherencia, cuya consagración en nuestro derecho se deduce del artículo 63
del Código Penal. Que a partir del referido reconocimiento legal, dicho principio cuenta con un
profuso desarrollo doctrinal. Que en este sentido, según Politoff, Matus y Ramírez, en su libro
Derecho Penal, el artículo 63 constituye la principal fuente normativa de la llamada prohibición de
doble valoración, corolario del principio non bis in idem, que impone la prohibición de utilizar en la
individualización judicial los elementos que ha ya tenido en cuenta el legislador al tipificar una
conducta. Que en opinión de Enrique Cury en su libro Derecho Penal, Parte General, el referido
principio involucra que una misma circunstancia no puede ser tomada en consideración para
fundamentar y exasperar la sanción de un mismo hecho punible.

Que el Tribunal Oral en lo Penal ha incurrido en una infracción a estos principios, pues
evidentemente ha utilizado un mismo factor, cual es el hecho que el delito se haya cometido en
contra de alguna de las personas que menciona el artículo 5º de la Ley 20.066 sobre violencia
intrafamiliar, para en primer lugar calificar jurídicamente los hechos conforme al tipo penal

204
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

previsto en el artículo 399, a pesar que las lesiones son clínica y jurídicamente leves y luego
emplear esta misma circunstancia para aplicar el artículo 400 del Código Penal y aumentar en un
grado la pena al acusado. Que de no estimarse la concurrencia de esa agravante, el Tribunal debió
haber determinado la pena del delito de lesiones menos graves previsto en el artículo 399, con la
única circunstancia concurrente, esto es, la irreprochable conducta de su defendido, y de este
modo, imponerla recorriendo toda la extensión del presidio menor en su grado mínimo, sin
elevarla en un grado. Pide que la Corte de Apelaciones conociendo del recurso, invalide la
sentencia, dictando en forma inmediata, pero por separado, sentencia de reemplazo, aplicando a
su representado una pena de 61 días de presidio menor en su grado mínimo.

Tercero: Que la sentencia recurrida, la que se lee a fojas 1 y siguientes, establece en su


considerando segundo, en relación con los hechos que dieron origen a la acusación, que la víctima
María Purísima Barrera Pulgar resultó con lesiones de carácter leve, consistente en equimosis
región periorbitaria derecha, y que el autor de las mismas fue su cónyuge Jaime Alfonso Salazar
Quintana. Que los referidos hechos han sido calificados por el Tribunal como constitutivas del
delito de lesiones menos graves en violencia intrafamiliar, en grado de consumado, previsto en el
artículo 399 del Código Penal. Que en los considerandos séptimo y siguientes se discurre que la
calificación de lesiones graves obedece al hecho de que la ofendida fue herida por la acción
antijurídica y culpable del acusado, dentro del contexto de violencia intrafamiliar que describe y a
continuación señala que debe aplicarse la norma contenida en el artículo 400 del Código ya
referido, teniendo en vista la calidad de cónyuge de la víctima en relación con el acusado.

Cuarto: Que, conforme a lo señalado, el error en la aplicación del derecho ha consistido, según el
recurrente, en la aplicación de la circunstancia agravante establecida en el artículo 400 del código
punitivo, toda vez que dicha circunstancia de parentesco ya se encuentra considerada en la
calificación de las lesiones leves en menos graves, precisamente en razón de la referida
circunstancia de ser la víctima cónyuge del acusado.

Quinto: Que para analizar el presente recurso, debe tenerse en consideración, primeramente, que
las lesiones sufridas por la víctima, clínicamente consideradas como leves, de acuerdo con lo
manifestado por el Médico Legista Raúl Valenzuela Tapia, se han calificado como lesiones menos
graves, de acuerdo con lo que dispone en forma expresa el artículo 494 Nº 5, segunda parte, del
Código Penal, cuando indica que en ningún caso el tribunal podrá calificar como leves las lesiones
cometidas en contra de las personas mencionadas en el artículo 5º de la Ley de Violencia
Intrafamiliar. Que, en consecuencia, teniendo en consideración la relación de parentesco existente
entre la víctima con el acusado y de acuerdo con la modificación introducida al efecto por la Ley Nº
20.066 de 7 de octubre de 2005, lesiones que naturalmente son leves, en el contexto de la
violencia intrafamiliar no pueden ser consideradas como tales, y, por tanto, corresponde calificarlas
como menos graves, pues ellas siguen en gravedad a las primeras y en todo caso constituyen la
figura fase en el delito de lesiones.

205
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Que la referida agravación se ha considerado, de acuerdo con una interpretación


sistemática de la norma, que las lesiones producidas en el ámbito familiar, especialmente entre un
agresor hombre y una víctima mujer, en presencia de los hijos del matrimonio o pareja, deben ser
castigados con una pena mayor, utilizándose el procedimiento regular del Código Penal de
establecer una escala agravatoria de situaciones fácticas y penarlas también en forma creciente.
Que en tal contexto, debe establecerse que la aplicación de una norma en el libro correspondiente
a las faltas, cual es el artículo 494 del código punitivo, en forma extraordinaria y por las razones ya
mencionadas, se ha considerado como delito, y en tal virtud, de acuerdo con la penalidad
establecida en el artículo 399 del código del ramo.

Sexto: Que, a continuación, el Tribunal recurrido, ha considerado del caso hacer aplicación de la
norma del artículo 400 del Código Penal, habida consideración de la calidad de cónyuges de los
involucrados en este delito. Que. al respecto, esta Corte de Apelaciones estima que en esa
aplicación se ha incurrido en una errónea aplicación del derecho que ha influido sustancialmente
en lo dispositivo del fallo, pues resulta evidente que la señalada consideración referida a la calidad
de cónyuges de los participes, ya ha sido tomada en cuenta y, en ese sentido, una misma
circunstancia no puede ser valorada dos veces, primero para decir que las lesiones leves se han
considerado como menos graves atendido la calidad de las personas –cónyuges– y a reglón
seguido, que en base a esa misma calidad –cónyuges–, la pena debe ser subida en un grado.

Séptimo: Que, en todo caso, en la presente situación no puede ser tomada en consideración la
norma del artículo 400 del Código Penal, toda vez que ella se remite a “los hechos a que se refieren
los artículos anteriores , esto es, a las lesiones que se encuentran comprendidas entre los artículos
395 a 398, y en ningún caso a las lesiones leves, las que aparecen recién en el libro de las faltas.

Octavo: Que, al respecto, el profesor don Enrique Cury Urzúa, en su libro “Derecho Penal, Parte
General , págs. 765 y ss. dice: “Las influencia de las circunstancias modificatorias de
responsabilidad en la determinación de las pena está regulada por un complicado conjunto de
disposiciones, cuya sistematización es difícil de intentar . Más adelante señala: “Hay circunstancias
agravantes que no producen el efecto de aumentar la pena, de conformidad con lo preceptuado
por el artículo 63 del Código Penal. Los casos a que se refiere dicha disposición son los siguientes:

1º) Aquellos en los que la circunstancia agravante constituye por si misma un delito especialmente
penado por la ley (caso del quebrantamiento de condena).

2º) Los casos en los cuales la ley haya expresado la circunstancia agravante al describir y penar un
delito (relación parental del artículo 13 del Código Penal, parricidio y escalamiento y robo en
algunas situaciones).

3º) Por último, aquellas situación es en que la circunstancia agravante es del tal manera inherente
al delito que sin la concurrencia de ella no puede cometerse. Esto pude ocurrir en dos grupos de
hipótesis.
206
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

En primer lugar, existen casos en los cuales la inherencia de la agravante a la realización del
hecho punible se encuentra implícita en el tipo penal, aunque no se la haya incorporado
expresamente a su descripción (infanticidio, en relación con la alevosía, violación propia, que
involucra el abuso de la superioridad de sexo).

En segundo término, también deben considerarse aquí los casos en que la inherencia de la
agravante a la ejecución no está implícita en el tipo legal, pero deriva de las circunstancias
concretas en que se comete el delito, pues el autor no tiene otra forma de perpetrarlo sino
configurándola.

Que de acuerdo a lo que se ha señalado precedentemente, la situación en análisis cabe


encuadrarla en el primer caso, esto es, cuando la circunstancia agravante (parentesco) constituya
por si misma un delito especialmente penado por la ley (495 Nº 5 segunda parte del Código Penal).
En virtud de ello y tomando en consideración lo que dispone al efecto el artículo 63 del ya
señalado código, no produce el efecto de aumentar la pena, la circunstancia agravante que por si
misma constituye en delito especialmente penado por la ley.

Noveno: Que, en consecuencia, habiendo incurrido el Tribunal Oral en lo Penal de Viña del Mar, en
la causal de nulidad contemplada en la letra b) el artículo 373 del Código Procesal Penal,
corresponde invalidar la sentencia de que se trata y encontrándose la misma en la última situación
de las contempladas en el inciso primero del artículo 385 del referido código, esto es, cuando se ha
impuesto una pena superior a la que legalmente correspondiere, se procederá, además, a dictar la
sentencia de reemplazo que procede.

Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 372, 373 b), 376,
383, 384 y 385 del Código Procesal Penal y artículo 63, 399, 400 y 494 Nº 5 del Código Penal , SE
ACOGE el recurso de nulidad interpuesto por el Defensor Penal Público don Jaime Vera Vega a
fojas 12 y siguientes, y, en consecuencia, se anula la sentencia de siete de agosto de dos mil siete,
pronunciada por el Tribunal Oral en lo Penal de Viña del Mar, integrado por los Jueces Sra. Celia
Olivares Ojeda, Sr. Mauricio Silva Pizarro y Sra. Marcela Nash Álvarez, corriente desde fojas 1 a 11
de estos antecedentes, la que se reemplaza por la que se dicta a continuación.

Regístrese y póngase en conocimiento de los intervinientes para el día y hora designados, sin
perjuicio de la notificación por el estado diario.

Redacción del Ministro Sr. Jaime Arancibia Pinto.

Rol Nº 922 2007.

SENTENCIA DE REEMPLAZO

207
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Valparaíso, veintiocho de septiembre de dos mil siete.

De conformidad con lo establecido en el artículo 385 del Código Procesal Penal, se procede a dictar
en estos antecedentes a que se refiere el Rol 0600913583 7 del Tribunal Oral en lo Penal de Viña
del Mar, la siguiente sentencia de reemplazo:

Se reproduce la sentencia anulada, de siete de agosto de dos mil siete, escrita desde fojas 1 a 11,
con las siguientes modificaciones:

Se eliminan los considerandos octavo, noveno, décimo y duodécimo.

En las citas legales se eliminan los artículos 28 y 400 del Código Penal y se agrega el artículo 494 Nº
5 del mismo código.

Y teniendo en su lugar y además presente:

A. Que tal como lo argumentó la defensa del acusado en el juicio, en la especie no es posible
aplicar la circunstancia agravante del artículo 400 del Código Penal, esto es, la relación de
parentesco entre la víctima y el imputado, pues ello ya ha sido considerado en la determinación y
configuración del hecho punible, al mudar en este caso concreto de lesiones leves o menos graves,
teniendo en consideración a que ellas fueron producido en el contexto de la violencia intrafamiliar
a que se refiere el artículo 5º de la ley respectiva y en relación con las personas que en dicha
disposición legal se indica.

B. Que la penalidad correspondiente al delito que se ha dado por acreditado –lesiones menos
graves–, corresponde sancionarlo de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 399 del Código Penal, y
concurriendo en la especie la circunstancia modificatoria de responsabilidad de irreprochable
conducta anterior del sentenciado, por aplicación de lo establecido en el artículo 67 inciso 2º del
mismo código, se aplicará en su mínimum.

C. Que atendido las circunstancias a que se refiere la investigación de autos y lo señalado por la
propia víctima a fojas 4 y siguientes del fallo reproducido, las medidas relativas a la violencia
intrafamiliar se modificarán en la forma que se dirá.

Por estas consideraciones y visto además lo dispuesto en los artículos 1º, 11 Nº 6, 14, 15, 18, 21,
24, 30, 40, 50, 67, 69 y 399 del Código Penal; 5º y siguientes de la Ley de Violencia Intrafamiliar y
artículos 1º, 45, 295, 297, 340, 341, 342 y 348 del Código Procesal Penal, se resuelve:

I. Que se condena a Jaime Alfonso Salazar Quintana, ya individualizado, a la pena de sesenta y un


días de presidio menor en su grado medio, a la accesoria de suspensión de cargo u oficio público
durante el tiempo de la condena, y al pago de las costas de la causa, como autor del delito de
lesiones menos graves inferida en contexto de violencia intrafamiliar a su cónyuge doña María
208
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

Barrera Pulgar, en grado de consumado, hecho ocurrido el 24 de diciembre de 2006 en la localidad


de Villa Alemana.

II. Que reuniendo el sentenciado los requisitos establecidos en el artículo 4º de la Ley 18.216, se le
remite condicionalmente la pena privativa de libertad impuesta, quedando sometido a la vigilancia
de Gendarmería de su domicilio, por el término de un año, y debiendo cumplir con las demás
exigencias del artículo 5º de la señalada ley.

III. Que el sentenciado deberá cumplir con las siguientes medidas accesorias:

a) Asistencia obligatoria a un tratamiento de rehabilitación de su alcoholismo, en el Hospital de


Peñablanca, por el término de 3 meses.

b) Abandono del hogar que compartía con la víctima, por el término de 2 meses, cotados desde la
fecha que se le impuso la misma como medida cautelar.

Cúmplase en su oportunidad con lo dispuesto en el artículo 468 del Código Procesal Penal.

Regístrese, notifíquese a los intervinientes en el día y hora a señalados, sin perjuicio de la


notificación por el estado diario y devuélvase, conjuntamente con el C.D. acompañado.

Redacción del Ministro Sr. Jaime Arancibia Pinto.

Rol Nº 922 2007.

209
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

INDICE

I.- MATERIA JUZGADOS DE FAMILA..........................................................................................3

1.- CORTE DE APELACIONES DE VALPARAÍSO, 24/01/2011, 898-2010..........................................................4

2.- CORTE DE APELACIONES DE SAN MIGUEL, 10/12/2010, 497-2010..........................................................7

3.- CORTE DE APELACIONES DE CONCEPCIÓN, 17/11/2010, 303-2010.........................................................9

4.- CORTE DE APELACIONES DE TEMUCO, 04/11/2010, 317-2010..............................................................14

5.- CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA, 20/10/2010, 159-2010.............................................................18

6.- CORTE DE APELACIONES DE CONCEPCIÓN, 08/09/2010, 265-2010.......................................................22

7.- CORTE DE APELACIONES DE ANTOFAGASTA, 19/08/2010, 97-2010.......................................................26

8.- CORTE SUPREMA, 30/08/2010, 5334-2010.......................................................................................... 33

9.- CORTE DE APELACIONES DE SAN MIGUEL, 07/07/2010, 320-2010........................................................42

10.- CORTE DE APELACIONES DE SAN MIGUEL, 10/12/2010, 497-2010......................................................46

11.- CORTE SUPREMA, 07/09/2009, 4013-2009........................................................................................48

12.- CORTE DE APELACIONES DE PUERTO MONTT, 31/08/2009, 115-2009.................................................55

13.- CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA, 30/06/2009, 273-2009...........................................................59

14.- CORTE SUPREMA, 26/02/2009, 206-2009.......................................................................................... 62

15.- CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA, 18/02/2009, 17-2009.............................................................84

16.- CORTE DE APELACIONES DE ANTOFAGASTA, 08/01/2009, 1277-2008.................................................88

17.- CORTE DE APELACIONES DE ANTOFAGASTA, 03/12/2008, 1152-2008.................................................92

18.- CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA, 31/03/2008, 36-2008.............................................................99

19.- CORTE DE APELACIONES DE SANTIAGO, 30/10/2007, 2916-2007......................................................105

210
Alguna Jurisprudencia en Materia de Violencia Intrafamiliar

20.- CORTE DE APELACIONES DE SAN MIGUEL, 05/05/2008....................................................................112

21.- CORTE DE APELACIONES DE SANTIAGO - SALA SEGUNDA, 20 DE JULIO DE 2006................................114

22.- CORTE DE APELACIONES DE ANTOFAGASTA, 01/03/2006.................................................................116

23.- CORTE DE APELACIONES DE ANTOFAGASTA, 16/03/2006.................................................................119

II. MATERIA PENAL....................................................................................................... 124


24.- CORTE DE APELACIONES DE SAN MIGUEL, 10/01/2011, 1638-2010..................................................125

25.- CORTE DE APELACIONES DE SANTIAGO, 06/05/2009, 460-2009........................................................138

26.- CORTE DE APELACIONES DE CHILLÁN, 27/03/2009, 35-2009.............................................................143

27.- CORTE DE APELACIONES DE LA SERENA, 27/03/2009, 60-2009.........................................................148

28.- TRIBUNAL ORAL EN LO PENAL, 26/12/2008, 161-2008.....................................................................151

29.- CORTE DE APELACIONES DE TALCA, 23/12/2008, 587-2008..............................................................173

30.-CORTE DE APELACIONES DE VALPARAÍSO, 27/03/2008, 203-2008.....................................................180

31.- CORTE DE APELACIONES DE VALPARAÍSO, 27/12/2007, 1316-2007...................................................185

32.- CORTE DE APELACIONES DE COYHAIQUE, 19/12/2007, 109-2007.....................................................189

33.- CORTE DE APELACIONES DE TEMUCO, 10/12/2007, 1295-2007........................................................194

34.- CORTE DE APELACIONES DE LA SERENA, 29/10/2007, 232-2007.......................................................198

35.- CORTE DE APELACIONES DE VALPARAÍSO, 18/10/2007, 1029-2007...................................................201

36.- CORTE DE APELACIONES DE PUNTA ARENAS, 10/10/2007, 93-2007..................................................208

37.- Corte de Apelaciones de Valparaíso, 28/09/2007, 922-2007....................................................................212

211