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@©prdosain SUES | AMERICA | IMAGINARIA Micuet Rojas Mix q pehuén LAS LEYENDAS, LAS POL{TICAS Y LOS NOMBRES LLAVISION DEL MUNDO 4 FINES DE.LA EDAD MEDIA ‘A fines de la Edad Media, los europeos apenas conocfan una pe- ‘quefta parte del planeta. Aunque desde la época de los_griezos existfa un mundo exético, la extera Europae, este ltaba en brumas de incertidumbre, en las que se mezclaba la realidad con el mito.' a vision de las terras extrafias era la continuacién de una larga tradicidn acufiada por poctas y logégrafos griegos, a la que los au- tores latinos habfan agregado nuevos personajes. Durante la Edad Me Ja imago mundi se adereza con la cos- mografia de los gedgrafos ctistianos —que se esforzaban en recon- ciliar la geogeafia con la Biblia— y con la cartografia de los viaeros reales imaginarios? El resultado fue un género que denominare- tno cousa mally caja fcalbw legs hase cago ‘friend lseaploraci del exon Burpee cache svanadey ‘vemos en los mapas portugueses, holandeses y alemanes. Durante el siglo xv, es Asia la que fascina a los europeos, En el. vat y xiv el Este se revela a Occidente; sin embargo, es un Oriente ‘mal conocido. No se sabe exactamente dénde termina: jcudles eran los limites de la China y del Japén, denominados respectivamente Cathay y Cipango? En esta geografia difusa se sitian reinos ma- ravillosos y civilizaciones incomparables. En algin lugar de Asia debia encontrarse el paraiso: la mayoria de los autores lo emplazaban en las Antipodas, al sur. Al norte, por el contrario, se fijaban los dominios de Goe y Magog, teinos del Anticristo, poblados por las tribus perdidas de Israel. En Asia Central, cl misterioso reino del Prewe fan ‘La mejor representacién de los confines de la tierra la oftece el Axles Catalén de 1375. En el extremo oriente se ubican Gog y Ma- £808, Alejandro enfrenca al demonio y el Anticristo predica agitando las ramas de oro. Frente a las costas de Catayos, se descubren salvajes desnudos que comen pescado crudo y beben agua del mar. Més all sur, gigantes, sirenas y riquezas fabulosas.* Una simboloeia auc as0- cia los confines del mundo no solo con lo fantdstico, sino con el Mal yl Apocalipsis. Lin del mundo geogréfico se confunde cone fin deLmoude coma findelos dempos, et I fe esta representacién seré el propio Colin, En- contrar el Cipango, Cathay y el Mongi fue su finalidad cima, en especial su segundo viaje. Bautiz6 «fardines.de la Reina» a un at- chipidlago cerceno a Cuba, porque serian las islas que Marco Polo siruaba en costas legendarias, As lo afirma al menos Molinari’ que parece dar fe a Roncidre, quien en 1924 anuncié haber descubierto Ia Carta navegatoriaatribuida a Colén, atestiguando que el genovés ‘querfa llegar a Antillao Isla dela Siete Ciudades.* Lefa con atencién el Almirante relatos de visjros, por fanta siosos que fuesen. La mayoria de los autores esté de acuerdo en que conocié 1! Millione, de Marco Polo’ y es sabido que, al margen de su ejemplar de Lago mundi, de Pierte d'Ailly, escribib «Presbycer Johannes», Segtin una versin tradicional, Colén habria recibido del sgedgrafo Paolo Toscanelli en 1474 una epistolay un mapa donde se ‘mostraba que la ruta ocednica a Indias era ms corta que la africana, La reconstitucién del mapa muestra que, entre las islas, figuraban Antilla y San Brandén, Si bien hay quien duda que la conociera an. tes de su primer viaje, fue /maeo mundi la obra que mas influyé en la visién del navesante; probablemente impresa entre 1480-1483, constituia un verdadero manual de conocimientos cosmogrificos. Un ejemplar, con notas en el cace, figura en su La Comegrfe de Polomeo, edad eo Ulm en £482 presenta el eta en que tbs el eonacimiento del unde los atiosen que Colin prepara via Lallamads Cat dele Ramtron honor descr, seria de nivegacisn del propo Cala [a menctna ene Dare de Vie ‘eanarito por padre Ls Cass, on fecha 25 de sepiembre de 1492, unque no se puede amar tenia lsu gen. oh a ATUL, Es asf como la idea de alter orbis se abre paso en Occidentey encabaleada sobre el mito, orecedida por algunos descubrimien- 10s atlénticos del sielo xv y anunciada desde antiguo por sefiladas profecias, Las pRorecias DE AMERICA ‘Cuatro textos preclaros contendrian anticipaciones del «descu- brimiento», Por cierto, se podrian agregar otros: los del pseudo Aristételes y Diodoro Siculo, que hablan de tierras descubiertas ppor fenicios y cartagineses al otro lado del océano:? aquellos de Estrabén y Mela, con repetidas referencias al alter orbis, aquel de san Isidoro de Sevilla donde comenta la creencia undnime en la cxistencia de un scuarto mundo, o la profeca de Islas, que eta dl propio Colén." Fueron cuatro los autores que tuvieron mayor popularidads ‘Séneca, el primero, con sus versos de Medea: Venion anise ters Quibus ccanus vine rerum Leste ingens patet ells Tehigue news deg onbes ‘Nee errs tia The, Estos versos habrian sido traducidos por el propio Colén en l Libro de las Profecta,interpolindolos para llevar el agua a su molino: Vern loe tarda abos del mundo, certoe tempos en los cuales cl mar ocpeano aloxea los atamentos de las cosas y se abrira Detaled una crs del candela porous, Diogo mem, donde, en la protmidades del océano Indico, figura lio eino 4a Pree nn, va grande tra; (y vm nuebo marinero como aquel que fue _guyade Jason que abe nombre ciphi,descobrir nuebo mundo) ‘yentonces non cera sal, le posters dels eres” El sepindo texto profético es la Biblia. La concepeién pro- videncialisa de la historia hacia imposible que el wdescubrimiento» no estuviese anunciado en la Biblia, que encierra la historia pasada y fucura. En 1501, Coldn escribe alos Reyes Paral hesscuidn de la inpresa dels Indias no me aprovechs azn nj matemdtica ni mapamundos:lenamente se cumplié lo que dij saa. Dante es el tercero. En el «Purgatorio describe la Cruz del ‘Suc y en el elafetnos el Hemisferio Sur, siguiendo a sin Agustin cen la idea de vacio en la nocién de Antipodas.” La cuarta profecia se funda en la leyenda de la AtKintida, Platén nos habla de ella en el Timeo y en el Critias: cerca de nueve mil afios antes de su época, hhabria existido frente a las Columnas de Hercules una gran isla; tuna tierra extremadamente rica, con abundancia de maderas,frutas, animales. Los atlantes habrian pecado de orgullo y por ello habrian sido eastigados por los doses. Ener ls gregos, el mito de las terras de ultramar solo fue recogido en una obra de icién del historiador ‘Theopompus (siglo tv a. de C.), que habla del pais de Meropia, habitado por gente feliz y longeva. Fuc en el Renacimiento, cuando Platén tuvo nuevos leetores, que esta historia parecié convencer. [No solo habfa existdo la Arlincda, sino que habla otras islas mas alld de las Columnas de Hercules. Isls unidas, en otros tiempos, al ‘oitinente mitico y que se salvaton del cataclismo. Entre los cronistas v escritores del siglo xv, la identificacién ‘de América con la Arkéneida es un punto de controversia. Benoni, en la Historia del Mondo Novo y Montaigne, ene libro 1 de los Enseys, rechazan la idea. Igual ocurre con el padre Acosta, que niega el valor histérico de Platén." Torquemada, Soldrzano Pereira y,a fines del siglo xvi, Antonio de Ullog, se muestran eseépticos. No obstante, Ia teoria fue coniente entre ls escritores. Fl propio Bartolomé de Las Casas recoge la leyenda y presta mas fe a los argumentos de Marsilio Fieino que alos dilogos originals.” Francisco Léper de Gomara, en la Historia general de las Indias, sefalaba que Colén debié de haberse inspirado en el Timea yen el Critias, pero fue sobre todo Pedro Sarmiento de Gamboa ‘quien asoci6 estrechamente la Atlintida al Nuevo Mundo, Antafio hhabrfa habido una unin teritorial entre la Atléncida y Améria y la poblacién americana descenderia de los atlantes." En todo caso, esto nos lleva a otro problema: el origen del hombre americano, frente al eual son numerosos los que postulan el atléntido. No obstance, partir de comienzos del siglo xv1t la eorla parece perder totalmente ‘crédito, Es probable que en ello influyese el esceptcismo del padre ‘Acosta, Por su parte, Lizérraga.!” Herrera® y Entico Martin” I con sideran insostenible® La Atlintida’es el origen de una serie de mitos importantes para nuestro estudio, Los atlantes del Critias constituyen el primer capitulo de un género asociado alos mundos nuevos o desaparecidos: ta fantasta heroica.® PLUS ULTRA © ISLAS REALES E IMAGINARIAS ‘Aparte de la Atncida, eran numerosas las isls que supuestamente estariansituadas al oto lado de las Columnas de Hércules. Muchas «eran conocidas desde tiempos antiguos, pero la mayorta solo eran mitos de los navegantes y exploradores de la época. Desde el siglo xatt que los marinos genoveses visitaban las Canarias, enfeudadasf- nalmente a Castilla por un francés, don Juan de Bethencourt.* En la primera mitad del siglo xv fueron wenconteadas», sueesivamente Puerto Santo (1418), las Islas de Madeira (1419), las Azores (1435) y las Islas de Cabo Verde (1446). Es probable que estos descubri- ‘mientos hayan permitido suponer alos navegantes y eartégrafos que, si seguian navegando hacia el Occidente, continuarian encontrando islas. Bn un porculano de Andrea Blanco, de 1448, figura una isla Ila- mada «Auténticay, descubiera el aio anterior, mil quiniencas mills al oeste de Cabo Verde, més 0 menos en las longitudes de América del Sur. Un mapa anterior del mismo Andrea Blanco, del aio 1436, muestra en al Adlintico, ademas de las ya descubieras, otras isl de leyenda: Brasil, Andlla, Lamansatanaxio..., pein aterrados,cuyo nombre quiere decir ela mano del diablo». La Isla de las Site Ci dades, a menudo confundida con Antilla, fue asduamente buscads, Antillas identificada con las Hespérides por Gonzalo Fernindez. de Oviedo y la Isla dela Sieve Ciudades toma igualmente el nombre de Cibola; sobre todo a partir de los relatos de fray Marcos de Niza.” Antilla aparece en la Carta de Tocanellique conocié Colin. Y ‘quienes repiten la leyenda del piloto anénimo que habria informado al genovés, refieren precisamente que este habrla naufiagado en Anvilla Con el nombre de insula Antilia Septe Citade aparecta en 1492 en el Globo de Martin Benhaim, ubicada entre las Azores y el Japén, Se reunia en este nombre la tradicidn clésica con una leyenda hispanoportuguesa: la de los site obisoos que huveron en cl 734 de Ia invasién de los drabes v encontraron. una isla en. medio del ‘océano, donde fundaron una nueva ciudad: Cibola. Colmada de riquezas, la gente vivia alli muy crstianamente y en paz. Creyeron los espaiioles sinceramente en este mito , después de la Conquista, lo trasladaron al continente; Alvar Niifiez. Cabeza de Vaca y sus ‘comparieros estuvieron 2 punto de confirmar su existencia” y, cuando fray Juan de Olmedo fiacas6 buscando las Siete Cindades San Agustin, ent otros habla de as Apodas. En exe globo tees, de Mae Frangois (Nantes, 1475) se pone las Anupodss la Ciudad de Dis ‘Un mapa tala de 1578, dl cargo Juan Marines, iene parla de sian en la gin de a actual ion, Tas aca siete cidade de Col Gao teste de Behsim (1492) Es probablemence lpi ala isin que Cold debi tener del Ate, en México (1535), fray Marcos de Niza afirmé haberlas ubicado en cl actual Nuevo México." Después de Colén, la legendaria Antilia fue tasladada al ‘Mar Catibe y.los esparioles modificaron su nombre en Antillas, ‘elacionndola frecuentemente con la Atlantica inslae de Plinio el Viejo o la Adntida de Platon.” Brasil fue otro de los nombres miticos que pasé a la geografia. Escrito con una ortografi renovada: Brasil, Brexil, Bersil, Braci, Braisal, Hi-Breasil,seencontrabaen muchos portulanos medievales.” Los irlandeses hablaban también de Imrama,refiriéndose 2 una isla fiecuentada por los pescadores y en la cual abundaba el epalo de Brasil, La rafz galica del nombre sera wsla feliz o egran ilan. EL viaje de Cabot en 1497 estaria asociado a esta isla. Los portugueses también parten en su biisqueda; por eso, cuando Cabral, en 1500, encuentra terras, ls denomina Terra Sanctae Crucis Brail,nombre confirmado por haberse encontrado en ela el palo de tnce Muestra el plano de'Toscanelli al sureste de las Canarias, la Isla de San Brand! De verdadero nombre Braenfinn (484-576), abate de una comunidad de monjesirlandeses, san Brandn se embarai en cl siglo VI para buscar la Terra Prometida en el Ackintico. De todas las historias, la més famosa es la de la isla florante: en medio del Auldntico, el monje decdié celebrar la misa en un islote que result se¢_un_enorme ner. dormido, ave despert® cuando encendieron faceo. El per, que san Brandan llama «Casconiuss, debia ser un simbolo de la eternidad, pues se esforzaba constantemente por acercat la cabeza la cola.® Las aventuras de san Brandén dieron lugar aun relatoinverosimil, Navigato Brendani (Navegacion desan Brandan), sobre el cual se han preguntado los eruditos si no habré inspirado a Rabelais o si no podria ser incluso la versi6n occidental de Simbad el Marino. Sin duda la Atlinida, Antilia, la Isla de las Sicte Ciudades, Brasilyla de San Brandan fueron las que ms excitaron laimaginacion de los navegantes. Sin embargo, muchas otras son mencionadas: las Hespérides, a las que ya se referia Hesfodo; ls Isls Afortunadas, que ‘Amético Vespucio confunde con las Canarias:* la Ultima Thule, mencionada por Séneca y que Ptolomeo identifica con Frislandia® yyotras que Figuran por aigdin tiempo en los mapas dela época, para luego desaparecer sin dejar rastro, como las de Asmaidas, Danmar, ‘Maya, Buss, Verde y Lamansatanaxio, de que ya hemos hablado.* [EL ORIGEN DE LOS AMERICANOS De dénde venfan estos hombres recién encontrados? De algin confin tenian que venir, ya que la Biblia los te6loges, con san ‘Agustin a la cabeza, afirmaban que todos los hombres deseendian de Adin: «Aut ex Adam sunt, si homines sunt.” El problema eta, en primer lugar, teoldgico, No se.nodia.nensar-ane el. indio fera otiginario de América, no solo poraue contradecta el Genesis sino porque quien ast lo firmara podria tener serios problemas con la Inquisicién, Por este mismo motivo, no eran acevtables para los cronistas las tradiciones aborigenes, au afirmaban aue los hombres hhabian nacido de la tierra. Claramente lo sefala el padre Acosta: rele dean Brand sia peregrine de un aac anes gue paris cna bing del para En medi del ‘Adio, decd elebrat I ia en ae, que sul ser un enorme per dormid, que Aspens cuando le mons enendiron fxg relat fue repeidamente head, or lo estan es dor urs. La primera del tesco ings Body, de medio dl igo xa; la segunds, de ua saci dl siglo 3, para levgtio Brendan (Navepacon de San Brande). Haciendo yo dlgencis par entender de ellos de qué tras 1 de qué genes pasion sl desea en que vien, halls tan ‘kjos de dat ran de esto que antes tenlan por muy lane que allos haba sido creadosdede su primer rigen en el mismo Nuevo Orbs, donde habia, os cules desengatiamos con sues fe, que nos ensefa que todos las hombres proceden de un primer hombre Aparentemente, fue Paraceso (1490-1551) el primero en afiemas, en un libro perdido, que Dios habria creado un segundo ‘Adin para el Nuevo Mundo. Muchos autores de los siglos xvi y xvi lo siguieron, Las tesis preadamitas estuvieron en boga a ‘mediados del xvu, cuando, en 1655, aparecieron en Amsterdam los libros Prae-Adamitae y el Stema Theolegicum ex Pracadamitaram Hypothesi. Pars Prima, de un hugonote francés, Isaac de la Peytére, ‘quien sostenia queef hombreexistia desde antes de Adin, La primera cereacién habrfa producido a los gentiles, que se expandieron por el mundo y por América, De Ia serunda provenia Adén, progenitor de ls judios. El Diluvio habria destruido solo 2 los iudfos, lo que explicarfa por qué el hombre en América parecia ser anterior a ese cataclismo, Resueltas las cuestiones biblicas, se siguié especulando so- bre el origen de los indios,con ls civerios mis diversos, hasta con propésits de exaltacin nacional Bl jingofsmo nérdico se manifests de forma clara en la obra de Hugo Grotius De origine gentium americanarum, donde sostiene que los indios del norte de Panam’, con excepcién de los de Yueatén, descendian de los noruegos. Basaba sus conclusiones en la lingitstica, pues la mayoria de los nombres, obsérvaba, terminaban en el sufio lemn -land y lo mismo ocuttia con varios sitios geogeéficos de México, de los cuales el més conoci- do era Tenochtitlin.* Probablemente, una de ls mas imaginativas explicaciones fue la de Pedro Sarmiento de Gamboa, quien crefa que los americanos descendian de Ulises. S los primeros pobladores de América fueron los atlanes, Ulises, después de la guerra de Troya, habria navegado hacia el poniente, fundando Lisboa y haciendo incursiones en el Atléntico. Estrabén y Solinus contaban que alli desaparecié. Pero ‘Sarmiento de Gamboa habria encontrado huellas ue indicaban que naveg6 hasta Yucatén y Campeche. Pruebas al canto: no levaban, sus habitanes tajes, tocados y vestidos sgrecescast? YY muchos vocablos usan griegos ycenfan leas greg. ¥ desto ye he visto muchas sales y pruebas. ¥ Haman a Dios Teos, ‘que es gieg, y aun en toda Nueva Espa usan deste érmino ‘eos por Dios ‘Acaoisnuaa cobse chorion del bombs sneiene tussle abilaniopia culbuiiscusonsa, 1 que tendria que poner a prueba sus valores. Por ello, a leyenda de santo Tomés se instalé en cl ‘Nuevo Mundo: Ia presencia del apéstol legtimaba el Evangelio, ‘mostraba cudn cierto era lo que decta san Marcos, respecto de que la verdadera fe habia sido predicada en todo el mundo. La presen- cia de santo Tomis, asi, se detecta desde muy temprano: «Dicen que san Thomé, a quienes ellos llaman Zomé, pasé por all [..] de allt patié para la India." La primera referencia es un documento alemén que publicé José Toribio Medina en Bl descubrimiento del Océano Pacifico, caducido con el ticulo “De las nuevas noticias del pals de Brasil”. Contaba que Ja gente de las tieras descubiertas ‘onservaba la memoria de santo Toms, a quien lamaban pequesio Dios, peto sabian que habia un Dios mayor:* No falté quien en el siglo xvt se manifestaraconvencido incluso de que Quetzalcoat! no era otro que sano Toms.° ‘A prop6sito de Quetzalcoat, las conjecuras sobre quién cra avivaron las mis febriles teorias sobre el origen del hombre ameticano. Todavia en 1936, un antropélogo de los Estados Unidos sostenta que Quetzacoatl era irlandés.Y un eatedritico portugués, ‘Tedfilo Braga, caté de probar un origen semitica, diciendo que Quetzalcoat se componia de dos elementos semiticos: Kadcich y 1 Cadit:*No obstante, la mayoria de los autores sostenia el origen cent ana g eae See eee Son pocs le que sben que el genie Darero siuié de cera ls noticias de ls deszlbrimient conquizas,y prictcamente todo el mundo ignrs ‘qe ete plano de add de Tenchi, que laser a ein de ls Cra de Cores publi ‘en Nuremberg en 1524, fe obra sya rilliple del americano, mismo que ya Sarmiento de Gamboa postulaba. Conocidos sostenedores de esta postura fueron Gregorio Garcia, en el Origen de los indios del Nuevo Mundo, ¢ Indias Occidentales, de 1607 y Diego Andrés Rocha, en Origen de los indios del Per, Méjico, Sania Fé y Chile, publicado en 1681 Rocha, con algunas difecencias, sigue @ Garcia y su obra constituye ‘un magnifico compendio de todas las teorfas sobre el tema, Después de refertse a los posibles orfgenes: cartaginés, chino y tirtaro, judi... se inclina por la tesis de que el primer poblamiento de ‘América fue realizado por los esparioles atravesando la Arlintida, cen la época del rey Osiris, nieto de Nog, sefior de Egipto y rey de Espaia, ato 2173 de la creacién del mundo. También habrian pasado muchos esparioles con Héspero, rey de Espafia, 1658 afios antes de la encamnacién del Divino Verbo, «y poblaron las Islas de Barlovento, de Santo Domingo y de Cuba, que con raz6n llaman Islas Espafiolas por este origens.” Conclusién: ta presencia espafola seria la primera en el Nuevo Continente, Entre los textos que profetizban el descubri- miento de un nuevo mundo figuraban sendos pasajes biblicos: uno apécrifo, el de los libros de Bsdris:" oto, el Libro I de los Reyes.” En el Antiguo Testamento se habla de Tarsis_y_del_misterioso Ophir, riquisimo territorio de la reina de Saba, Autores hubo que creyeron ver Ophir en las tierrasrecién descubiertas; Colén mismo Jo identificé con La Espafola en dos documentos: en una apostilla ala Historia de Plo y en una carta al Papa Alejandro VI: «Esta isla es Tharsis, es Cethia, es Ophir y Ophaz © Cipango, y nos la hhavemos llamado Espaiiolan. Ortelius, el gedgrafo, en su Theatrum mundi (1570), aplics dlsnombre de Ophir tanto aa isla de Hait( cuanto a la costa pperuana, pero ya en el mismo siglo xvt el padre Acosta desechaba cesta confusion en su Historia natural y moral de las Indias3* Diego ‘Andrés Rocha sefialaba que el linaje de Ophir habia pasado a Nueva Espaia y Per: retomando la tess de la Biblia Sacra de Benito Atlas Montano, afirmaba que slo mismo es Piru que Ophit,traspuestaslas letras» Se apoyaba en el padre Maluenda, quien, en su libro sobre ee a ae x) EAS) (Ophig I ciatad de donde vena e bibl ore deSlomén, urs en lesen sur en ete maparound fe 1624, Onl su ator sguid lt autocad de dives cuits. p el Anticristo, confirmaria ese sentin® también en Gregorio Garcia, quien hablando del oro de Salomén recordaba los Paralipdmenos, donde decia que venia de eparvaims, lo cual signficaba dos veces Peri Rocha coneluia que «parvainu designaba a la vez al Per y @ la Nueva Espatia.® En La guéte d's, Baltruaitis busca huellas de Egipto en las Indias Occidentales. Analiza la obra de Pignoria Discors intorno 4e Deité dellIndie Orientali ¢ Occidentali (Padua, 1615) la de ‘Athanas Kircher, el Oedipus aegypthiacus (Roma, 1652) y cia los textos de Goropius, Hispanica (Amberes, 1580), la Chronagraphie cde Genebrard (Paris, 1580) y la Démostation évangelique de Huet, de 1679. Tesis esoréricas que probarfan la simetria entre la eligién esivcia y las del Nuevo Mundo. Sin duda es la de Pignoria la ms interesante. El arquedlogo de Padua, apoyindose en la autoridad de Arias Montano, afirma que, si los hebreos tenfan conocimiento de América, seria absurdo pensar que los egipcios no lo tuvieran, pues segiin las Escrituras, la flota de Salomén, rumbo a Ophir, habria zarpado de un puerto egipcio;” y Flavio Josefo precisa, en las Antigiedades judaicas® que Ophir, que denomina Sophie, se encontraba en la India y se lamaba Tierra Dorada. Asse consagraba la confusién entre la leyenda de Ophir y la de El Dorado.” En la misma época, Goropius, intentando probar la iden- tidad entre el flamenco y el lenguaje de Adén, proclamaba que Ophir biblico ouerfa decir Orbis Atlanticus, el extremo més Quecaléat, a seipiene crplamads, feel dive de os netics quedo liar lds divers lcabraciones, Fue vito ‘amo un dis banca ybarbuda. El que hubs edo confundido com Cortés, xplicaia conguits “ambi sel ocd cone pica Toms gue, geno lo ‘ble por la Bibl, habla Tada a Armée antes que Calin 2 predicar drags Agel en una de sus figurines, ene Coder Mages, ue ‘concer Florencia alejado de Occidente. Ophir es over, en flamenco, «lugar muy alejado, Seria af donde el legendario Atlas habria construido su refugio ¢ instalado puertos, Io que en flamenco se decia Phebe © Pherhuheim y, como Ja cranscripcién hebraice elimina la +h» aspitada, se tansformé en Pend En los Paralipémenes, Pherubeim quiere decir soror, que no es otra cosa que el oro de Ophir, el oro del otto lado del AtKintico, Ast se ciera el ciculo, El jingofsme tha hecho un largo camino para buscar su legitimacién. La tesis de Pignoria aseguraba que los dioses habian emigrado masivarnente de un pais de las costas del Mar Rojo y con ellos la tradicién caltural. Esea era la razén por la que se esforzaba en demostrat jconogréficamente que los dioses mexicanos eran los mismos que los egipcios. Comparaba Homocoya con Osiris, cuya imagen tomaba del cédice Rior-Vaticano, adaptindola.® En los dibujos que el propio Pignoria realiza para establecer las analogfas, no retrocede ni siquiera ante la falsificacin y los retoques para probar sus teorfas, como lo demuestra su comparacién de un idalo mexica- no con una tabla de Isis." ‘Aparentemente, el nrimern.en.sostener la reoria. del origen indo. fue Iwan Suse. de Peralta, Basindose en la aucoridad del Cuarto Libro de Binds, interprets el pasaje que dice que las Diez “Tribus cautivas de Salamangar escaparon 2 una tierra lamada Arsateth. Desde alli algunos judios habrian emigrado al Nuevo Continente. En el Tiatado del descubrimiento de las Indias (1580), Sudtez. de Peralta apoya sus conclusiones en la similitud entre 4m Ex exe map dl jena Soe! (1707, com los grandes os de Suda 1 Osaoc, el Maran y el Amazonas, figura ambitnellago Paina, excenaio del bat tual de El Dorado, Pronto el peronae se confindi® conn logae rope, que busaron Ineansablement os, conquistadors y que hizo Ia repaacin de Indio. Gand Vl abla 4B Dorado eee # ti punto en cl napa de ‘Amie dl Sur Macho snes gab yn la patted a Coen see de Halos, que ontenl lcci de Ia cexpedin de Raleigh Guyana (1601), E Dorado sci coda syns que ciecaaban porls Biblia y Tos omances de cabal sobre cudade bss, eaten or uniendeles ‘una leyenda sborige, ta del ecgue Dorada, aquienseleeabsial cuerpo de oro antes de bate ceemonialmente cnn bgp Erindudable que Carlos Sura en El Deed, inept a lo grabados de De Big, Basa compara elfoxopama que svi de cred au pelicula conf EI mito, asociado a la vieja creencia de que el sol produeia el oro atraviesa la historia. Aparece en el suefio de Periandro cn los Trabajos de Perilesy Segirmunda, secs reanimmado por el Esai sur les Morews (Cerca de un lago llamado Parime, con arenas de or [..] habia ‘una ciudad euyos techos eran de oto os espafioes la lamaron, ‘EL Doradoey la busaron incansablemente.!* Asociado estrechamente al suefio del Golden Land, simbolo de todas las ilusiones de riquezas fabulosas, tema cicula en arte y €n poesia. Milton escribia en Paradise Los: (inspire perhaps heal saw vich Mevio, the seat of Montesone, and Cusco, Peri the richer seat of Atabalipa and yet unspoiled Guiana, swhote great city Geyon' sone call El Dorade."? Hoy continda siendo un tema inagotable para la cultura de ‘masas, tanto en la fteratura como en el cine y los eémics." Quiver La téplica seprentrional de El Dorado serd el legendatio reino de Quivira. Hay quienes la hacen nacer en el relito de un indio pri- sionero en el oeste de Kansas. EI nombre surgiria de la comarca ala que en 1541 legs Vézquer Coronado, conquistador de Ilusioncs. Machas expediciones se hicieron para encontrar el reino, pero que- 6 inicamente como un nombre en los mapas. Entre la referencias ‘mas antiguas figuran las de Tomas de Cardona (1632) y Antonio de la Ascensién, que recortié California con la expedicién de Viacat- no, Afios despues (16662), Diego de Pefaloza dice haberla vsitado, ‘encontrando una ciudad rica y civiizada. Quivira era una leyenda curopea injertada en el Nuevo Mundo. Se emparejaba ala del Preste Juan y ala de as Siete Ciudades Muchas noticias me dieton los indios de la California y los de la cerra firme de la Fovda: que hay una laguna grande con muchos pueblos alrededor que tenen rey que usa corona, y ‘que desea laguna sacan mucha cantidad de oro; formaban con arena unos hornillos para darnos 2 entender cémo lo tfina ban [1 ¥ que hay gente babada vesida que tiene caballos y aeabuges; que ay muchas cudades tovreadas y una que llaman Quibira, que sen rey, que e muy grande y populoes."? Exe leo de aes Zuech conoid tambien como La tora dl mar gira end cadlogo dela Galera Borghese con tle de Bl dcabriient de Amd Mis tarde se asociaré, en particular en la literatura de ficei6n, con otros mitos americanos. Vaughan Wilkins, en The City of Frozen Fire (Landon, 1950), la sitta en América del Sur y la hace fundar por el legendario Madoc. La capital sera Cibola, ciudad del fuego de hielo, donde las iglesias tienen tejas de oro y sus rubies fama. Los europeos que hablan tratado de apoderarse de Quivira en el siglo xx fueron expulsados, pero diezmaron la poblacién de la ciudad con tuna epidemia de gripe. Los serEs QUE Dios CREO EL DiA EN QUE LE TEMBLABA UN POCO LA MANO El edescubrimiento» del Nuevo Mundo permitié el trasvasije de ima- sginario europeo en los nuevos territorios. Los mitos, las leyendas, mundo teratol6gico, las quimeras, todo adquitié carta de ciudadania cen América y fue buscado con ahinco por los rastreadores de fortuna y los cazadores de suefis. Se crea lo maravilloso americano por un desplazamiento del fantéstico medieval, un resurgimiento de los mitos clisicos y la aparieién de un legendatio local. El conjunto parece anunciar la cienciacicein. Ya sefalamos que una de las pri- meras descripcionesseialaba que los hombres eran de color zaul y «que tenfan la cabeza cuadrada. Cierto es que supuestos hombres de colores ya deambulaban desde antiguo por las regiones desconocidas dde Europa. Li Livres dow Tréor (1260-1266), que se conservan en la Biblioteca del Arsenal, muestran un mapa «TO», con el Paraiso en la India y habitado por hombres de color verde. También se ven ali cinoc8falos, acfalos y otras eiaturas del bestiario." El paraiso era tambign tierra de monstruost El desaberad es personae de ‘odes ls bests, gra oe chios yen la India. Boyes ex Lien de sree, fice queen Chia lela singe, y que po haber cambatido con ls diss fae ecapiado yquedé para seme sin cabera, Ya en la Edad Media representa al slae un bisbaro ue debi ofeach y il al conquitador como seve en ea ‘intur del siglo, del Roman ‘Alexandre, gus se conseva en et Plain Pi Las fronteras del mundo han tenido siempre una enorme importancia en el vuelo de la imaginacién. Desde que los bardos comenaaron a canta, sitian en ellas a los seres imaginarios. AL Aesplazarse dichas fronteras, las sigue el universo fantéstico. Las cxdnieas de viaje lo confirman; alli donde ningtin europeo hs llegaclo merodcaban los gigantes patagones, los monos cantores, los hombres con orejas hasta el suelo, Existfan endriagos con cabera de perto y os habia incluso sin cabera. Las crénicas mencionaban alas amazonas y se dudaba s estas se cortaban o no un seno para colgarse ‘mejorel arco, Hablaban de gifs, srenas, dragones, unicorniosy més sere de fibula que deambulaban en la iceratura, en los bestatios y sobre todo, en la imaginacin esperpéntica y simbélica del hombre. Las fuentes de estos mios eran antiguas leyendas que venfan de los griegoscincluso deade antes, difundidas por ratéstenes, Herodot, Estrabén y Plinio. Y en el siglo 1, recopiladas en la Collectanea rerum memorabilium de Solins, para ser redifundidas por una serie de autores durante a Edad Media, antes dela llegada de Colén alas Indias, por las obras de Marco Polo y Mandeville.'* Durante la Edad Media, fueron principalmente san Agustin, en La ciudad de Dios y san Isidoro de Sevilla, con sus Etimologas,™ quienes se ocuparon de hacer el inventario de los monstruos. San Isidoro titula el capitulo consagrado a ellos “De Portenti". Explica que sportentor designa augurio 0 presagio, pero no da razén de qué pueden presagiar los rmonstruos. Trasladados 2 América, es caro: sirven de base ala ligica del discurso de exterminio 0 de dominacién, Después de lsidoro de Sevilla, casi nadie escapa ala tentacién de catalogar quimeras: Tomas de Cantimpré en ef De naturis rerum es un caso en el siglo x1; ms reciente, Borges, quien en el Libro de los sees imaginarios hizo la rnids disparatada enumeracin y la més consecuente,™ pues, como considera Foucault, fa enumeracién en s{ misma es un monstruo, confunde todo lo que es familiar al pensamiento y trastoca el conden en «nuestra préctica milenatia de lo Mismo y el Otro». De eso se trata, justamente, cuando estudiamas la teratologla americana, de penetrar en la ipseidad y en la alteridad. Es asi que enumerar monstruos no nos interesa por lo pincoresco, sino por lo emblemitico, porque son expresién del pecado de ser lo otro. Si cf nombre se aplica al ente cuyas costumbres 0 cuya morfologia se spartan de nuestras normas estéticas 0 éticas, aplicado al hombre, coma el sentido de extrafio, de extranjeo. Los monstruos forman parte de una informacién general sobre lo extraio, proporcioneda Por escrtores y cartégrafos; introducen el exorismo y simbolizan cl paganismo. A menudo, en miniaturas que ilustran escenas de batallas, enue ls huestes enemigas desfilan endriagos y hombres salvajes, Dacles muerte, entonces, era un deber: implicaba servi a Dios y al derecho. Dificil resulta distinguic entre monstruo y homo slvestis ‘Ambos poseen todos los defectos que execta la sociedad civilizada, Ambos representan la naturaleza frente a eivilidad. Lo monsteuoso no existe més queen rlacién con un orden establecido, com referencia una culeara, a una ipseidad: es la identidad del otro. Gulliver, por ejemplo, tiene ef mérito de mostrar que él es el liliputiense y el igante; él es el salvaje frente a los caballos cartesianos, pues él es sel ato» En la Edad Media, sisan Agustin y san Isidoro se interesan por los monstruos es por razones teolégicas. Se preguntan «os ha creado Dios?s. Como el hombre habia sido ereado a su imagen y seméjanca, todo lo que se apartaba del modelo no podia se sino de- forme. El dominico Antonio de la Huert escribe en 1547 al obispo de Osma (Soria), Azcérrag: Yo le asegaro a su luseriima que en lo que se refer a animales de Inds nada puede ser cetdo ni despachado tampoco sin tncjr argument, Se dita que el dade su creaci, al efor le temblaba un poco el pub. De hecho, el hombre occidental era el paradigma de la Crea- cidns al menos, el mas perfecto. Como ademés el cuerpo era el rfl jo del alma, toda sr diferente debfa ser considerado datino o diabé- lico.** Dejando de lado las enumeraciones,dividiremos a nuestros rmonstruos entee los que vienen del fancstico occidental los que se originan en América “Monsravos TRaDICIONALEs DE OcciDENTE Son los que representan la alteridad, no la identidad, pues aunque Vivieran extera Europae, no reflejaban otra visién que la que Occi- dente tenia de si mismo, el contrapunto del otro. Deciamos que en cl mapa de Juan de la Cosa, en el extremo oriental, se veia el reino cde Gog y Magog. Magog es el acéfalo.™ En los afios que siguen s¢ cscucharé hablar frecuentemente de él en América. ELacerato El ocubus in humersrecibe diversos nombres: episoge, blemmy, bau- bo, esternocéfalo o gastrocéfalo. En la Edad Media se considera que existen dos caregorias de acéfalos: los blemmys y los omophealmys, los primeros con los ojos en el pecho, los dimes en Tas hombros Yel humor de un miniaturista parece haber querido crear dos ca- tegorias mis: los tists y los alegtes. Los apesadumbrados Hlevaban el rostro en el pecho, os risuefios en la espalda. La imaginacién de Mandeville se extendié hasta el ilustrador del Liore des Marvels, 0 fue el escepticismo? nie as piaars que contiene el ine der Marois,