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274 La Alegría del Amor

Ponc A Capell 🤗 🤗 🤗 🤗 🤗

[11/22 13:52] MCC CCS SC MARIENE PIÑERO:


La Alegría del Amor 274
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La vida familiar como contexto educativo


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274. La familia es la primera escuela de los valores humanos, en la que se aprende el buen uso de la
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libertad. Hay inclinaciones desarrolladas en la niñez, que impregnan la intimidad de una persona y
permanecen toda la vida como una emotividad favorable hacia un valor o como un rechazo espontáneo de
determinados comportamientos. Muchas personas actúan toda la vida de una determinada manera porque
consideran valioso ese modo de actuar que se incorporó en ellos desde la infancia, como por ósmosis: «A mí
me enseñaron así»; «eso es lo que me inculcaron». En el ámbito familiar también se puede aprender a
discernir de manera crítica los mensajes de los diversos medios de comunicación. Lamentablemente, muchas
veces algunos programas televisivos o ciertas formas de publicidad inciden negativamente y debilitan valores
recibidos en la vida familiar.
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COMENTARIO
La familia es la primera escuela, en ella se aprende los valores, los hábitos y fortalecemos nuestra
personalidad.
En la crianza se impregna al niño con el sello característico del grupo familiar, aquí se forja el carácter y
consolidamos los valores ya que el ejemplo de nuestros padres o personas mayores cala en nuestra vivencia.
Vemos el mundo a través de la proyección familiar por eso decimos "Así soy, igualita a mi mamá", sin querer
cambiar estos aspectos y no porque no se pueda, sino porque nos hace pertenecer a un grupo especial de
personas.
Nacemos de nuestros padres, "nacer" significa que venimos a la vida a partir de alguien, es decir hay una
vinculación, que se extiende hasta nuestros ancestros, por tanto la fuerza de la familia es muy grande, es
mucho mejor entregarse a estas fuerzas que resistirse. Pertenecer nos permite asumir los códigos y reglas que
nos dan unidad a un grupo familiar.
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[11/23 05:56] ponc capell capell: COMENTARIO:


El Concilio Vaticano II afirmó y la Familiaris Consortio ratificó la importancia de la familia como lugar de
transmisión de sabiduría y valores "del más rico humanismo". Es, por tanto, un espacio privilegiado para
humanizar, o sea, para aportar valores personales y culturales configuradores de actitudes y costumbres
acordes a la dignidad humana. La familia tradicional extensa dejó paso a la moderna familia nuclear, más
reducida en su número, más no menos diversa, dada la gran diferencia de personalidades que en ella se
presentan actualmente. La familia posmoderna o "incierta" se confirma de forma muy diversa: patriarcal,
matriarcal, biparental, monoparental, institucionalizada, desinstitucionalizada, funcional, disfuncional, etc...
Desde el s. XVIII, la familia deja de tener la fuerza fundamentalmente organizadora de la sociedad, desde
entonces asumida con autoridad por el Estado y el liberalismo de las leyes promulgadas; por lo que,
consecuentemente tiene un efecto más "mediador". Aunque se desinstitucionaliza "ad intra", se re
institucionaliza en la esfera pública; apareciendo más que como una fuerza configuradora de una sola
mentalidad, como una sociedad de individuos que viven la ética individualista de la autorrealización. La
presencia de las diversas corrientes ideológicas en la intimidad familiar, por la vía de los medios de
comunicación social y el impacto de la pluralidad de pensamiento de las instituciones educativas, implica una
mayor diversidad de mentalidades en un mismo núcleo familiar. La familia aparece así, hoy en día, como el
lugar privilegiado para aprender a convivir con el distinto, en la más cercana intimidad. Lamentablemente,
esta convivencia, en muchas ocasiones, no promueve un diálogo sincero y profundo que acerque opiniones y
relativice extremos, sino que es fruto de un distante respeto que facilita compartir rituales familiares y
momentos de, a veces, sincera afectividad. Sin embargo, sigue siendo el lugar más adecuado para la
transmisión y educación en valores.
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