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Hechos 13:22 “Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio

también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme


a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero”.

Un corazón transformado por Dios.

Hablaremos del hijo de Dios, transformado por el Espíritu Santo, David era
un hombre como cada uno de ustedes, el apacentaba ovejas en el campo,
nadie daba valor a su vida, ni aún su padre porque cuando vino Samuel a
ungir a David, su padre se había olvidado de este pequeño pastor que estaba
en el campo apacentando las ovejas, pero David pasaba tiempo a solas con
su Padre Celestial, conocía muy bien a su Dios, David era un salmista; en su
soledad, en las luchas por librar y guardar el rebaño que su padre le había
dado a su cuidado, allí adoraba y permanecía en la presencia de Dios, así
conoció el amor y el poder de Dios, en Dios David puso su confianza y su
esperanza.

Llegar a tener un corazón transformado por Dios, no fue solo para David,
sino para todos los hombres que aman a Dios; desde que el hombre fue
creado, fue creado con un propósito divino de Dios; Dios creo al hombre
para estar en comunión con él, por eso nos dice su palabra que hizo al
hombre a su imagen y semejanza.

¿Qué es ser hecho a su imagen y semejanza? Es hacer que el hombre se


parezca a Dios en su carácter: Dios es justo, Dios es un Dios de amor, es un
Dios perdonador, misericordioso, eterno, Santo, esto nos habla de que Dios
hizo al hombre para que se parezca a Él, esto tiene que ver con las
capacidades que Dios le da al hombre, como: Pensar, razonar; comunicarse,
relacionarse, tener comunión con Dios y los hombres.

La transformación que Dios hace en el hombre, como lo hizo en David


comienza en el corazón del hombre, ¿Cómo? poniendo un corazón nuevo y
lo llena de su Espíritu para conocer a Dios y poner por obra sus
mandamientos, “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de
vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un
corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que
andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”
Ezequiel 36:26-27

Para tener un corazón como el que tuvo David, el corazón del hombre debe
conformarse al corazón de Dios.

Dios Es Justo: Dios es un Dios justo y quiere que sus hijos anden en camino
de justicia y no de perversidad.

Dios nos Ama: Dios lo dio todo por amor, y sus hijos deben amar como Dios
nos amó.

Dios Perdona: Dios quiere que el hombre tenga un corazón perdonador, Él


nos perdonó a todos, enviando a Jesús como nuestro sustituto al morir en la
cruz por nuestros pecados, y quienes somos nosotros para no perdonar.

Tiene Misericordia: Dios quiere que el hombre sienta compasión por los
necesitados, por los que sufren sin Dios y sin esperanza, como Jesús tuvo
compasión y misericordia por tu vida y la mía, y se entregó a si mismo para
salvar a toda la humanidad.

Es Eterno: Dios que es rico en amor y misericordia, nos dio vida juntamente
con Jesucristo.

Santo: Dios quiere que el hombre se santifique, apartándose de toda


contaminación y pecado, sin santidad nadie vera a Dios.
Dios quiere que se comporte el hombre como siervo, sacerdote, como hijo
de Dios que es, al haber recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador.

El hombre como siervo de Dios:

El hombre fue creado para tener comunión con su creador y cumplir con
todo lo que Dios pide de sus siervos; la transformación comienza en el
corazón, porque el corazón es el que da vida, “Sobre toda cosa guardada,
guarda tu corazón; Porque de él mana la vida” Proverbios 4:23, en el corazón
se encuentran los buenos y malos pensamientos, por tener un corazón
transformado los pensamientos también son transformados, “Porque del
corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las
fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” Mateo
15:19.

Al cambiar el pensamiento, cambiarán los patrones de vida que marcaban la


vieja vida del hombre y son transformados por los nuevos pensamientos
conforme a la voluntad de Dios; “No os conforméis a este siglo, sino
transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para
que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”
Romanos 12:2, y las obras, los hechos, las actitudes cambiarán, no será
como usted quiere, sino como Dios manda, “Así que, por sus frutos los
conoceréis” Mateo 7:20.

Dios creó al hombre para disfrutar de todo lo que él a creado, cuando creó el
universo lo creó todo perfecto, todo lo hizo bien, (Génesis 1:31) Dios desea
que el hombre sea feliz, pero lamentablemente el hombre no es feliz porque
se alejó del dueño de su vida, y así nunca podrá ser feliz porque no tiene
relación con el que lo ha creado y le ha dado vida.

El hombre que no tiene a Dios andará tropezando en el camino, errante,


perdido, y confundido.