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arecía una buena idea entonces.

Buscar a Landon Roderick, ese


chico de la niñez al cual nunca fui capaz de olvidar —incluso
aunque él se olvidó muy fácilmente de mí— y llamarlo.
Una vez más, todo suena como una buena idea cuando has tomado
demasiado vino antes de ir a la cama, ¿verdad? Se supone que sería sólo
una rápida e insignificante llamada de broma. En cambio, exploté sobre él
—descargando trece años de emociones reprimidas.
No creí que me regresaría la llamada.
Ciertamente, nunca pude haber anticipado las semanas de llamadas
llenas de tensión sexual que siguieron mientras llegaba a conocer al hombre
en que se había convertido.
Resulta ser que Landon realmente nunca me olvidó tampoco. Esa
conexión especial que teníamos seguía allí. Me abrí a él, pero había cosas
de mí que él no sabía. Y él tenía sus propios secretos.
Durante las incontables horas que hablamos por teléfono, me pregunté
qué pasaría si de hecho nos viéramos. Una noche hice algo impulsivo otra
vez. Solo que en esta ocasión, fui al aeropuerto y reservé un pasaje a
California. Estábamos a punto de averiguar si una llamada telefónica podría
juntar dos almas perdidas, o si mi ebria llamada realmente fue un gran
error.
Una novela independiente.
a habitación giró mientras caía en la cama. Todavía vestida con
mi traje de bailarina de vientre azul y dorado, bajé la mirada a
las borlas de cuentas dispersas a mí alrededor.
Ni siquiera había esperado a quitarme la ropa de trabajo antes de abrir
el vino. La botella de Shiraz que seguía reteniendo estaba vacía. Se escapó
de mi mano, pero afortunadamente no se rompió. Al menos, no la escuché
romperse.
No era la primera vez que regresaba del trabajo y abría inmediatamente
una botella de vino. Pero este día me había golpeado particularmente duro.
Sentía como si me estuviera ahogando en la tristeza.
Ni siquiera sabía realmente por qué.
Siempre que me hundía en este lugar de melancolía, por alguna razón,
mis pensamientos vagaban hacia Landon. No tenía idea de por qué, después
de trece años, todavía estaba pensando en ese chico. Bueno, técnicamente,
ahora era un hombre.
Me obligué a subir y tropecé hasta mi armario. Después de desabrochar
la mochila de lona negra, busqué dentro, revisando las docenas de notas
que me había dado. Cada una estaba doblada en un triángulo. Eligiendo
una al azar, la abrí.

Rana Banana,
Desearía tener tanto cabello como tú.
Landon
PD: ¿Me dejas trenzarlo?

Mi nombre se pronuncia RAH-na, así que Landon solía llamarme RAH-


na Ba-NAH-na. Durante un corto tiempo en mi vida, él fue todo para mí.
A los trece años, yo era un marimacho que vivía con mis padres en un
garaje convertido, en la propiedad de los padres de Landon en Dearborn,
Michigan. Lo habían convertido en un apartamento rentable con una cocina
y un baño. No tenía mucho aparte del techo sobre mi cabeza y, bueno, vello
en mis brazos.
Mientras que el padre de Landon era un ejecutivo de Ford, mi padre,
Eddie Saloomi, trabajaba en una panadería del centro y hacía lo suficiente
para llegar a fin de mes. Mi madre, Shayla, quien era significativamente más
joven que mi padre, nunca trabajó.
El matrimonio de mis padres fue arreglado. Papá prefería que mi madre
no trabajara y se ocupara de la casa. En realidad, lo único que Shayla
realmente hacía era cocinar una comida ocasional entre viajes al centro
comercial para robar ropa de Macy's. También le hacía llamadas a su novio,
que estaba más cerca de su edad. Acabo de recordar que mi madre fue
miserable la mayor parte de mi infancia. También recuerdo haber pensado
que ella era físicamente la mujer más hermosa del mundo. Mientras Shayla
tenía rasgos suaves, yo había heredado la nariz y la uniceja de mi padre.
También tenía más vello que otras chicas de mi edad. Tal vez fue por eso
que Landon me trataba como a un niño. Ciertamente no podría haber sabido
que estaba enamorada de él. Tampoco podía saber que había vivido por
pasar el día con él todos los días después de la escuela.
Mi estancia en el apartamento de Dearborn duró poco. Los padres de
Landon acabaron echándonos por falta de pago del alquiler, y recuerdo
sentir que todo mi mundo se había derrumbado.
En dos días, mi padre había cargado su vieja camioneta Toyota y nos
había mudado a vivir con mis abuelos al otro lado del estado.
Nunca volví a ver a Landon.
Había decidido no decirle adiós. Él tampoco vino a despedirse. Estaba
tan increíblemente enojada con él, sintiendo como si pudiera haber hecho
algo para evitar que nos desalojaran. Era una manera horrible de terminar
las cosas.
A lo largo de los años, había pensado mucho en Landon. Nunca había
pensado en buscarlo ni contactarlo.
Hasta ahora.
¿Por qué la urgencia repentina en una noche cualquiera de jueves? No
tenía ni idea.
Volví a doblar la nota y la volví a meter en la mochila. Deteniéndome a
mirarme en el espejo, capté mi rímel chorreado. El pesado maquillaje de los
ojos hacía resaltar mis ojos verdes igual que mi piel verde oliva acentuaba
mi cabello negro. A pesar del lío caliente, me gustaba lo que veía y odiaba
sentirme así. Pero había trabajado muy duro para parecerme a esto. Por
supuesto, el alcohol probablemente me había dado una falsa sensación de
confianza.
Me pregunto qué pensarías de mí ahora, Landon.
Lo único que sabía con certeza: no reconocería a Rana Saloomi si la
viera en la calle.
Tenía mis ideas sobre cómo Landon podría haber cambiado,
imaginando que fue a una maravillosa universidad, que tenía un trabajo
bien remunerado, una hermosa esposa o novia. Me lo imaginaba feliz.
Imaginaba que nunca pensaba en mí. Estaba obsesionada con mi imagen de
Landon, y no podía entender por qué importaba. Todo estaba en mi cabeza,
pero de alguna manera su felicidad era un reflejo de mi infelicidad.
A pesar de mi confusión acerca de estos sentimientos persistentes por
Landon, esta noche, en mi aturdida borrachera, estaba simplemente
enojada. Quería hablar con él. Y aquí no había nadie cuerdo que me
convenciera de lo contrario. Me había convencido de que nunca volvería a
tener la confianza. Esta era mi única oportunidad. Llamarlo esta noche
parecía más y más como una buena idea para el momento.
Al abrir mi portátil y hacer clic en Google, busqué Landon Roderick.
Una lista con ese nombre surgió en Los Ángeles.
¿Los Ángeles?
¿Sería si quiera él?
Si es así, probablemente no se acordaría de mí. Pero no me importaba.
Incapaz de hablar con mi yo embriagado para hacerme cambiar de parecer,
tenía que cantarle las cuarenta. Necesitaba que supiera lo jodido que fue...
lo que sus padres hicieron. Y necesitaba que supiera que él no era mejor
que yo. Básicamente, necesitaba decirle las cosas que había estado
gritándole en mi cabeza todos estos años.
Marqué el número y escuché el timbre.
Una voz profunda y grave apareció en la línea. —Sí…
Mi corazón se aceleró. —¿Es Landon?
—¿Quién es?
—Estoy segura de que no me recuerdas. Bueno, con tu lujosa vida en
California y todo.
—¿Disculpe?
—Necesitas saber algo. Tenía sentimientos.
—¿Qué mierda? ¿Qué? —repitió— ¿Quién es?
—Quizás todo lo que fui para ti, fue la gordita, pequeña marimacho con
el mal corte de cabello y los brazos peludos, sólo la chica que vivía en el
garaje. Pero yo importaba. No sólo eso, te busqué. Pasé cada día montando
mi bicicleta en círculos en el camino de entrada delantero mientras
patinabas a mí alrededor. Todavía tengo todas tus malditas notas dobladas.
No sé por qué las guardé. Mientras tanto, apuesto a que ni siquiera
recuerdas quién demonios soy. Nooo... Landon Roderick mi-mierda-no-
apesta... en tu mansión de L.A., demasiado bueno para recordar a la gente
pequeña. En caso de que te estés preguntando qué me pasó, bueno, todo se
fue al infierno después de que nos mudáramos. Mi madre nos dejó. Y mi
vida nunca más fue la misma. Así que, aunque ni siquiera recuerdes quién
soy, te recuerdo. Lamentablemente, la última vez que fui feliz, fue contigo.
Con las lágrimas corriendo por mis mejillas y sin palabras, colgué y tiré
el teléfono a través de mi cama.
Y luego me hundí en ella.
Oh, mierda.
Oh no.
¿Qué acabo de hacer?
Mi corazón estaba latiendo. La habitación estaba girando más rápido
que antes.
Unos segundos más tarde, el teléfono empezó a sonar. Llevando mis
rodillas a mi pecho, simplemente lo miré como si fuera una bomba que
explotaría al contestar.
No. No contestaría. Había hecho una tontería. Cuando dejó de sonar,
dejé escapar un suspiro de alivio que apenas duró hasta que el teléfono
empezó a sonar de nuevo. Todavía no respondí. Finalmente se detuvo, por
unos cinco minutos.
Entonces, empezó a sonar otra vez.
Finalmente levanté el teléfono y miré el identificador de llamadas: L.
Roderick.
Enderezando mi espalda contra la cabecera de la cama, respiré
profundamente y me preparé para responder.
Aclaré mi garganta, hice todo lo posible para sonar como una mujer
compuesta, que tal vez sólo tenía un demonio borracho exorcizado en ella.
—¿Hola?
Dejó escapar un profundo suspiro. Pasó un momento de silencio, hasta
que finalmente dijo:
—¿Rana Banana?

scuchar esas palabras pronunciadas en esa voz profunda fue


verdaderamente surreal. ¿Desde cuándo Landon suena así?
Finalmente respondí:
—Sí.
Dejó escapar otro suspiro. —Santa mierda. Rana jodida Banana.
—Mira... olvida que te llamé, ¿de acuerdo? Vuelve a hacer lo que
estabas haciendo. Finge que esto nunca sucedió. —Estaba a punto de colgar
cuando su voz me detuvo.
—Espera.
No dije nada, tan solo me quedé en la línea.
—¿Todavía estás ahí? —preguntó.
Mi voz fue baja. —Sí.
—¿Se supone que debo olvidar que alguna vez ocurrió esta llamada?
—Por supuesto. Justo como olvidaste que alguna vez existí.
—¿De qué estás hablando?
—¿Cómo puedes preguntar eso? Tus padres nos echaron a la calle a
patadas. Ni siquiera viniste a despedirte. De hecho, mágicamente
desapareciste durante toda esa dura prueba.
Su voz se hizo más fuerte. —Espera un segundo. Primero que todo, he
pensado en ti... mucho, si realmente quieres saberlo. En realidad, eso me
persigue. Y, en segundo lugar, estás completamente equivocada.
—¿Cómo?
—Mis padres no los echaron a patadas. Me dijeron que tus padres se
fueron sin pagar el alquiler. Recuerdo haber ido allí después y ayudado a
limpiar la mitad de la mierda que todos ustedes dejaron atrás.
—Bueno, tus padres mintieron. Nos vimos obligados a irnos.
—Mira. Al parecer, esta es una situación de él dice - ella dice. El
trasfondo es, que nunca quise decirte adiós. No estuve allí cuando todo se
derrumbó. Había ido a visitar a mi abuela por un par de días. Nadie me dijo
que te habías mudado hasta después de que había sucedido. Volví y te
habías ido.
No sabía qué hacer con esto. O estaba mintiendo, o mis padres me
habían mentido. De cualquier manera, me sentía como una completa idiota
en este momento.
—Mira. Una vez más, esta llamada telefónica fue un error. De todos
modos, no tiene sentido repetir todo esto trece años después. Que tengas un
buen…
—¿Qué te hizo llamarme esta noche?
—Estaba borracha.
—¿Me llamaste borracha?
—Sí.
—¿Todavía estás borracha?
—Por desgracia, se me está pasando.
—¿Cómo conseguiste mi número?
—Eres el único Landon Roderick en los Estados Unidos,
aparentemente.
—Suerte la mía. ¿Por qué estás borracha un jueves por la noche?
—Hay demasiadas respuestas a esa pregunta. Veamos. Me manosearon
en el trabajo de nuevo. Estoy retrasada con el alquiler de este mes, sé lo que
estás pensando, que aparentemente algunas cosas nunca cambian,
¿verdad? ¡Oh! Y mi compañero de cuarto es un psicópata. Estoy segura de
que está planeando mi muerte mientras hablamos. ¿Quieres que continúe?
—¿Qué mierda? —Rio en voz baja.
—¿Listo para colgar ahora, Landon?
—¿Estás bromeando? Esto se está poniendo bueno.
—¿No tienes nada mejor que hacer? ¿Qué hacías cuando te llamé?
—Estaba fumando en mi balcón —dijo—. Mi casa tiene vista al mar. No
es una mansión, sin embargo. Lamento decepcionarte.
—¿Fumas? Nunca fumaste.
—Tenía trece años cuando me conocías. Apenas sabía dónde estaban
mis bolas en ese entonces. Mucho puede cambiar en trece años.
—Eso es seguro.
—Mucho tiempo para cagarla y desarrollar malos hábitos.
Suspiré. —Sí.
—Como tus llamadas estando borracha un jueves en la noche. ¿Ha
habido otras víctimas inocentes? ¿O sólo yo?
—En realidad, no creo que haya hecho esto antes.
—Bueno... que puedas recordar.
No pude evitar reírme. Su risa me siguió y el ambiente se iluminó.
Pude oírlo encender otro cigarrillo antes de decir:
—Retrocede por un minuto. Dijiste que te manosearon en el trabajo.
¿Qué haces? ¿Eres guardia en una prisión o algo así?
—¿Por qué piensas eso?
—No lo sé. Lo primero que me vino a la mente, supongo.
—Soy bailarina del vientre.
—¿Qué? ¡No me jodas!
—¿Por qué lo encuentras difícil de creer?
—Solías vestirte como un tipo… con ropa holgada. No puedo
imaginarte bailando y mierda.
—Bueno, como dijiste, mucho puede cambiar en trece años.
—Así parece. —Exhaló profundamente—. Es bueno escuchar tu voz,
Banana.
—Tu voz es muy diferente. Suenas como un hombre.
—La última vez que revisé, soy, de hecho, un hombre. En algún punto
creí que tú también lo eras.
—Imbécil.
—Estoy bromeando, Rana… más o menos.
Dejé salir un suspiro. —Como sea, mejor te dejo ir.
—Espera... una pregunta más. ¿Por qué crees que tu compañero de
cuarto está tratando de matarte?
—Bien, bueno, se llama Lenny. Había puesto un anuncio buscando
compañero de habitación por cierto tiempo. Nadie picaba y realmente no
podía permitirme el alquiler. Lenny contestó el anuncio. Realmente no me
habla, pero a veces, murmura cosas. Tengo la sensación de que está
obsesionado conmigo, pero me odia al mismo tiempo, si eso tiene sentido.
—No tiene sentido, no. Pero tampoco tú, en realidad. —Se rio—. ¿El
apartamento está a tu nombre... el contrato de arrendamiento?
—Sí.
—Entonces, ¿por qué no lo echas si es un maldito bicho raro?
—Porque tengo miedo de que me mate.
—Entonces, tienes miedo de vivir con él, pero también tienes miedo de
echarlo.
—Más miedo de echarlo, sí. No ha intentado nada. Es sólo que... tengo
esta sensación.
Landon se estaba partiendo de la risa.
—¿Que es tan divertido?
—Tú. Eres divertida. No divertida ja ja ja... sino malditamente graciosa.
De hecho, no puedo recordar la última vez que me reí así. —Habló en voz
baja—: Santa mierda. Esta es una sorpresa interesante.
Justo entonces, escuché la voz de otra persona.
Una mujer gritó:
—¿Landon? ¿Qué estás haciendo? —Parecía tener un acento.
Él le respondió:
—Ya voy. Necesito atender esta llamada.
—¿Quién es? ¿Estás casado?
—No.
—¿Es tu novia?
—No. No tengo novia.
—Entonces, ¿quién es?
—Su nombre es... um...
—¿No lo sabes?
—Valeria.
—¿Venérea?
Se rio. —Valeria.
Claramente, había interrumpido algún tipo de cita.
—Bueno, te dejaré volver a eso.
Su tono era urgente. —No cuelgues.
—Estoy segura de que necesitas regresar a Valeria.
—No, no lo sé. De todos modos, volvió a la habitación. Ya no está aquí.
—Bueno, no quieres hacerla esperar.
—Puede esperar.
—Mejor me voy.
—Rana, no cuelgues todavía. ¿Quieres volver a marcarme? Siento que
no he terminado con tu locura.
—Buenas noches, Landon. —Colgué.
Mi corazón estaba latiendo. Todo parecía surrealista. ¿Acaso eso
realmente ocurrió?
Qué incómodo que estuviera con una mujer y teniendo una
conversación conmigo.
No pude dormir esa noche. Lo único en lo que pude pensar era en esta
imagen de Landon fumando en la playa de California. Fantaseaba sobre el
aire del océano mientras me preguntaba cómo lucía realmente ahora.
Cuando el insomnio no se detuvo, me levanté de la cama y me dirigí a
mi armario antes de sacar la mochila de notas y seleccionar al azar una que
desdoblar.

Rana Banana,
¿Por qué tu ropa siempre huele a especias extrañas? Me da ganas de ir
a Taco Bell.
Landon
PD: ¿Crees que tu padre podría llevarnos a Taco Bell alguna vez?
a tarde siguiente, pasé al lado de mi compañero de habitación
en mi camino hacia la salida.
—Que tengas un buen día, Lenny.
Simplemente gruñó mientras tomaba su almuerzo y lo llevaba a su
habitación. No me importaba si me ignoraba o no, siempre y cuando no me
molestara o me asfixiara mientras dormía.
Esquivando charcos, caminé rápidamente hacia la parada de autobús
mientras mi celular vibró.
Lo atendí sin revisar el identificador de llamadas. —¿Hola?
Su voz no me la esperaba. —Sentí que terminamos en un punto extraño
anoche.
—Estoy segura que toda la cosa fue rara, Landon. No solo el final.
—Bueno, prefiero los finales felices.
—Apuesto a que sí.
Se rio. —Oye, quería preguntarte antes de que me colgaras... ¿alguna
vez lograste resolver el cubo de Rubik?
Qué pregunta tan extraña. Entonces, recordé que, en algún momento,
perfeccionar el cubo de Rubik combinando todos los colores era una meta
importante en la vida.
—No. No lo hice.
—Yo tampoco. Y no fue por falta de intentos. Pero me imaginé que tal
vez tú tampoco lo lograste nunca.
—¿Cómo estabas tan seguro de que no lo habrá logrado?
—Bueno, dejaste tu cubo en el viejo apartamento, para empezar. No
podías haber sido así de dedicada. Todavía lo tengo.
Eso en verdad me sorprendió. —¿Lo tienes?
—Sí.
—¿Lo llevaste contigo a California?
—Lo hice.
—¿Qué te hizo llamarme justo ahora?
—La misma razón por la que me llamaste anoche… ¿Curiosidad?
Excepto que lo admito, no estoy borracho.
La vergüenza por mi comportamiento la noche anterior no menguó. —
Bueno, como que estoy un poco apurada en este momento, así que…
—¿A dónde vas?
—Visito a una niña de diez años una vez a la semana como parte del
Programa de Hermana Mayor de Detroit. Su nombre es Lilith. La busco en
su casa y salimos.
—Así que eres como una mentora…
—Sí.
—Realmente es genial que hagas eso.
—Sí. Bien, a veces como que siento que ella es la hermana mayor. Es
muy madura para su edad, y muchas veces, soy yo quien necesita la
compañía.
—Supongo que así son las cosas. ¿Cuánto tiempo pasas con ella?
—Un par de horas. Tengo que ir directo al trabajo después de llevarla
a casa.
—Oh, es correcto. El baile del vientre.
—Si. Es en un restaurante Griego. Solo es temporal. Por ahora paga las
cuentas. No pienso hacerlo para siempre.
—Creo que es asombroso, nada de qué avergonzarse.
—No estoy… avergonzada.
—Desearía poder ser testigo.
—Si. Eso no va a pasar. —Cambiando de tema, pregunté—. ¿Y tú qué
haces… en qué trabajas?
—Soy como un “todero”. Por el momento, soy un chef aspirante, aunque
no exactamente un Wolfang Puck1 ni nada de eso.
—Qué bien. Bueno, mejor me voy, el autobús ya está por llegar.
—¿Tomas el autobús?
—Sí. No tengo auto en este momento.
—¿No puedes costearlo?
Insegura si admitirlo o no, asentí. —En realidad, no manejo.
—¿En serio? ¿Nunca aprendiste?
—Eso es correcto.
—¿Por qué no aprendiste?

1 Wolfgang Johannes Puck: Chef, dueño de restaurantes y empresario de origen austríaco.


—Nadie me enseñó.
—Mierda. Yo no sería capaz de sobrevivir allá afuera si no pudiera
conducir.
—Sí, bueno, por suerte aquí está el bus.
—¿Vas a aprender?
Ese era una especie de punto, algo que me avergonzaba, y en realidad
no quería hablar al respecto. —No lo sé.
—Solo será más difícil mientras más lo postergues, ¿sabes?
—Sí, estoy bastante consciente, sobre todo ahora que estoy en la lluvia
esperando al autobús.
—Bueno, mierda, eso me hace querer enseñarte a conducir.
—No, eso no va a pasar. Como sea, tengo que irme. Yo…
—¿Puedo llamarte más tarde? —interrumpió.
—¿Por qué?
—Siento que no hemos terminado de hablar respecto a lo que sucedió.
Ya sabes… cuando te fuiste.
—Querrás decir cuando me echaron a patadas.
—No, cuando….
—Ya no importa.
—Sin duda importa, si después de trece años todavía piensas en ello lo
suficiente como para llamarme antes que a nadie más en el mundo cuando
estás ebria. Siento que necesitamos… tal vez, aclarar algunas cosas. ¿Qué
tal esto? Te llamaré más tarde cuando esté borracho.
Me quedé en silencio mientras el bus se aproximaba chirriando hasta
detenerse frente a mí antes de que las puertas se abrieran.
Escaneando mi tarjeta, dije:
—¿Te vas a emborrachar y llamarme a mí?
—Seguro. ¿Por qué no? Ojo por ojo. ¿A qué hora estarás en casa?
Tomando asiento, pregunté.
—¿No se supone que las llamadas estando borrachos son actos
espontáneos?
—¿Preferiría que te sorprendiera en un momento inoportuno?
Tenía un punto. Por lo menos de esta forma estaría preparada.
—Llegaré a casa como a las once, hora local.
—Está bien. Te llamaré. —Se rio disimuladamente—. Estaré borracho.
Me reí mientras miraba alrededor para ver si alguien estaba observando
mi atolondrado comportamiento. —De acuerdo.
—Prepárate, Rana.

Lilith estaba toqueteando con su pie mientras me esperaba en su


porche delantero. —Llegas tarde.
Nada como ser reprendida por el niño para quien se supone debes ser
un buen ejemplo.
—Lo sé. Lo lamento. El autobús va más lento bajo la lluvia.
—¿Necesitas un paraguas?
—¿Tienes uno adicional?
Corrió hacia adentro y me trajo uno pequeño y barato, que sabía no
aguantaría con este viento.
—¿A dónde vamos? —preguntó.
—¿Froyo?
—Pensé que habías dejado de consumir azúcar.
Era un poco mandona algunas veces.
—Lo hice. Tienen uno sin azúcar. Ese sabor a vainilla.
Se encogió de hombros. —De acuerdo.
Cuando llegamos al sitio de yogur congelado, cada una tomó una de
las tazas color neón y la llenó con tanto yogurt y cubiertas como pudo. Yo
preferí una mezcla de chocolate y nueces, mientras Lilith siempre optaba
por gusanos de goma y cereal Cap’n Crunch.
Tomando una carga de mi montaña de yogur cubierto de caramelo, me
regañó. —¿Buena dieta libre de azúcar?
—Me atrapaste. —Guiñé.
Tomamos asiento en una de las mesas color naranja brillante que
estaba ligeramente pegajosa del cliente anterior.
Lilith y yo comimos en silencio hasta que finalmente habló.
—¿Por qué viniste a verme?
—¿Qué quieres decir?
—¿Por qué vienes cada semana? Mi mamá dice que no te pagan.
—Me hace sentir bien estar contigo, me hace sentir que estoy
contribuyendo en algo a este mundo siendo un modelo para ti cuando
realmente no tuve uno mientras crecía.
—Pero a veces pareces un poco triste.
—Sí, bueno, tal vez ese es mi humor cuando llego a veces, pero siempre
me voy más feliz después de pasar un rato contigo. ¿Qué tal eso?
Extendió su mano y tomó una pieza de Kit Kat de mi taza.
—Está bien. Te creo.
Terminé antes que ella, así que alterné entre mirarla comer y mirar por
la ventana hacia el estacionamiento. La conversación telefónica con Landon
comenzó a repetirse en mi cabeza, y debí estar sonriéndome cuando Lilith
interrumpió mis pensamientos.
—Tierra llamando a Rana ¿De qué te ríes?
—¿Lo hago?
—Sí. Estabas mirando por la ventana y riendo. Pareces tonta.
—Bueno… —Asentí—. Hoy como que fue un día divertido.
—¿Por qué?
—Alguien de mi pasado me llamó y me hizo reír.
—¿Y estabas pensando en eso justo ahora?
—Si.
—¿Era tu novio?
—Definitivamente no, no.
—¿Quién, entonces?
Dudando, tuve que pensar como resumir a Landon para ella.
—Es alguien que solía conocer cuando era un poco menor que tú.
Pasábamos tiempo juntos, como tú con tu amigo Jasper.
—Entonces, ¿él pega sus manos en tu camiseta?
Mis ojos saltaron fuera de mi cabeza. —¿Qué?
—Solo bromeo.
A ella le gustaba joder conmigo de esa forma.
—No me asustes. —Llevé mi mano a mi corazón sobresaltado—.
Pequeña idiota.
Jugó con el gusano de gelatina sosteniéndolo colgando a mitad de
camino de su boca. —¿Qué clase de cosas hacían?
—Pasábamos el rato, hablábamos, montábamos en bicicleta… cosas
así.
—¿Por qué te llamó?
—En realidad, yo lo llamé anoche, así que me regresó la llamada,
supongo.
—¿Vas a verlo?
—No. Vive en California.
—Siempre he querido ir a visitar televisión.
Entorné los ojos. —¿Qué?
—Todo en televisión está localizado allí. California es una televisión
para mí.
—Ah. —Sonreí—. Bueno tal vez podemos viajar allí algún día cuando
seas mayor.
—Mis padres no me dejarían.
—Bueno, cuando seas mayor, podrás tomar esa decisión por ti misma.
—Ya no nos veremos para ese entonces.
Me dolió escucharla decir eso. ¿Simplemente asumió que la dejaría en
algún punto?
—¿Qué te hace estar tan segura al respecto?
—Estarás harta de esto. Y yo estaré muy grande para esta cosa de la
“Hermana Mayor”.
—No estés tan segura. Como que me gusta molestarte cada semana.
Ese sería un hábito difícil de romper.
Lilith cambió de tema abruptamente. —¿Alguien alguna vez te llama
Jasmine?
—¿Qué quieres decir?
—Te pareces a la princesa Jasmine de Aladino, excepto que tu piel es
un poco más clara y tus ojos son verdes. Sin embargo, tu cabello es exacto
al de ella. ¿Alguna vez pretendes ser ella cuando bailas en ese lugar de
Gyros2?
—Lugar de Gyro. —Me carcajeé—. Eres tan divertida

Apenas me quité el traje de bailarina de vientre, me apresuré a


contestar el teléfono cuando sonó a las once en punto.
Sin aliento, contesté:
—¿Hola?
Landon sonaba lleno de energía. —¡Oye!
—Pareces… feliz. ¿Estás borracho?
—Completamente decepcionado. Estoy bebiendo, pero aguanto el licor
bastante bien, así que tristemente, no estoy borracho como esperaba estar.

2 Gyro: Sándwich griego tipo enrollado, parecido al burrito mexicano, o al shawarma


árabe.
—Estás fallando en esto de las llamadas estando ebrio.
—Lo sé. Soy más de llamadas estando prendido. —Se rió—. Entonces,
¿cómo estuvo el trabajo?
—Estuvo bien. Mis pies están cansados.
—¿Cuándo aprendiste a hacer la danza del vientre?
—Me auto enseñé. Tutoriales en vídeo. Tengo el aspecto exótico, así que
pensé que compaginaría bien. Me tomó un tiempo aprender y encontrar un
concierto, pero puse mi mente en ello y finalmente sucedió.
—Todavía no puedo imaginarte haciendo la danza del vientre.
—Eso es porque estás imaginando a Rana Banana.
—Tal vez. Entonces... ¿te ves diferente? ¿Qué aspecto tienes ahora?
—No lo descubrirás.
—Estoy empezando a creerlo. He tratado de buscarte en las redes
sociales, pero no pude recordar cómo deletrear tu apellido, aunque puse la
vida en ello. Lo mejor con lo que pude salir fue Salami.
Riendo, lo corregí. —Saloomi con dos 'O's. Pero cancelé todas mis
cuentas de redes sociales, y no encontrarás ninguna foto mía.
—Yo tampoco tengo Facebook —dijo.
—Lo sé.
—Oh... ¿entonces me buscaste antes de la llamada borracha? ¿Fue el
preludio a marcarme? Supongo que debería estar agradecido. Si hubieses
podido acosarme en silencio, podrías no haber llamado.
Mis engranajes giraron rápidamente —¿De qué sentías que
necesitábamos hablar esta noche?
—Parece que tienes algunos conceptos erróneos sobre mí que me
gustaría aclarar. Cuando me llamaste por primera vez, empezaste a escupir
mierda, asumiendo cosas. Dijiste que creías que yo pensaba que mi mierda
no apestaba. También asumiste que vivía en una mansión. ¿Qué clase de
mierda es esa? Parece que tienes la impresión de que me creo grande y
poderoso.
—Ahora, sólo creo que eres muy poderoso —resoplé—. Es una broma.
Lo siento, no estaba en mis cabales cuando dije esas cosas.
—Está bien, pero el alcohol es básicamente como el suero de la verdad.
Esas suposiciones estaban allí antes de esa noche. Déjame aclararte algo,
Rana. Nunca pensé que era mejor que tú mientras crecíamos, sólo porque
teníamos más dinero. Nunca pensé en esas cosas. De todos modos, mis
padres ya no me apoyan financieramente. Me he defendido por mí mismo
desde hace mucho tiempo.
—¿Dónde están ahora?
—Todavía en Michigan.
—¿Cómo terminaste en California?
—Es una larga historia. Primero quiero que me digas qué te pasó a ti.
—Entonces, necesitaré alcohol.
—Bueno, por supuesto, ve a buscarlo. Llegas tarde a la fiesta.
—Espérame.
Corrí a la cocina y me serví una copa de chardonnay de la botella que
había enfriado en la nevera.
Volviendo a mi habitación, me tumbé en la cama y pateé mis zapatos.
Tomé un largo sorbo y empecé a abrirme. —Recuerdas a mi madre.
—Sí. Era como una adolescente comparada con tu padre.
—Sí. Ya sabes, tuvieron un matrimonio arreglado. Nunca estuvo
enamorada de él ni lista para ser esposa y madre. Bueno, básicamente nos
dejó poco después de mudarnos. Huyó con su novio. Lo último que oí de ella
fue que vivía en algún lugar de Ohio. Hace más de una década que no la
veo.
—Lo siento.
Respirando profundamente para sofocar el dolor de pensar en ella,
continué:
—Como sea, mi padre descargó su ira respecto a toda la situación en
mí. Se volvió muy estricto. No quería que saliera como Shayla... como una
zorra, en su mente. No se me permitía ir a ninguna parte, ni hacer nada.
Pero me rebelé a sus espaldas. Sucedieron un montón de cosas, pero
básicamente, me escapé por un tiempo en mi adolescencia después de la
graduación. Mis abuelos me habían dado dinero que se suponía fuera para
la universidad, pero lo tomé y gasté en otras cosas. Me siento muy culpable
por eso.
—Bueno, eras joven y estúpida.
—Mucho.
—¿Sigues viviendo cerca de tus abuelos?
—No. Irónicamente, regresé a Dearborn hace unos años. Mi padre me
siguió.
—¿Cómo está tu relación con tu padre ahora?
—Estamos trabajando en ello. Los dos estamos más cerca que nunca.
—Me alegra escucharlo. ¿Cómo se siente respecto al baile del vientre?
—No está emocionado por eso. Pero tiene que aceptarlo. Sabe que estoy
ahorrando para volver a la escuela y también para pagar el dinero a mis
abuelos.
—¿Qué quieres estudiar?
—Sigo cambiando de opinión, pero últimamente creo que me gustaría
tener una guardería algún día. Así que, tal vez educación pre escolar o
psicología infantil.
—Bastante genial.
Me puse cómoda en la cama. —De acuerdo, ahora dime cómo
terminaste en California.
—Es complicado, pero lo esencial es que cuando cumplí dieciséis, mis
padres me dijeron que en realidad fui adoptado.
¿Qué? Definitivamente eso no me lo esperaba.
—¿Jim y Marjorie no son tus padres biológicos?
—No. —Dejó escapar un suspiro—. Así que, cuando dejaron caer esa
bomba, pasé por un momento difícil, y salí ahí cuando tenía dieciocho.
—¿Fuiste a la universidad?
—No. Nunca fui a la universidad.
—Dios, siempre fuiste tan inteligente. Había imaginado que irías a una
escuela de la Ivy League.
—He almorzado en The Ivy —bromeó—. ¿Eso cuenta?
—Supongo que no. —Me reí en voz baja—. ¿Por qué elegiste California?
—Es donde nací.
—¿Fuiste a buscar a tu madre biológica?
—Es por eso que vine aquí, pero no lo perseguí de inmediato. Me tomó
un tiempo conseguir el coraje.
—¿La encontraste?
—Sí, pero es demasiado profundo para hablar ahora de eso, y no estoy
en el estado de ánimo adecuado. Creo que podría ser una historia para otra
ocasión, ¿de acuerdo?
¿Iba a haber otra ocasión?
—No hay problema.
—Mierda. Eso fue un completo bajón de humor. Rápido, Rana. Dime
algo gracioso.
Devanando mi cerebro, dije:
—Atrapé a mí compañero de cuarto durmiendo con un par de mis
leggins en su cara hoy.
—¿El mismo tipo que quiere matarte?
—Sí.
—Al parecer, también quiere oler tu coño.
—Estaba frío. Fue raro.
—Eso es bien jodido.
—¿Fue lo suficientemente gracioso para ti?
—¿Tienes más?
—Alguien dejó caer queso feta por mi escote cuando me tiraron dinero
esta noche. No me di cuenta hasta que llegué a casa.
—Ah, sándwich de queso feta. Voy a empezar a llamarte tetas de queso.
—Se estaba carcajeando—. Dios, Rana, no he reído así en años. Tengo
jodidas lágrimas saliendo de mis ojos.
—¿Cómo está Malaria, por cierto?
Se rio aún más fuerte. —Valeria...
—Sí. Lo que sea.
—Es rusa.
—¿Es tu folla amiga?
—No sé qué es. —Hizo una pausa—. Dudo que vuelva a verla. En
realidad, no había chispa.
—Sin embargo, dormiste con ella de todos modos.
—¿Me estás juzgando por eso?
Un poco.
—No.
—Creo que podría ser. —Sonaba un poco enojado.
—No es que te culpe por sacar provecho, pero supongo que no me gusta
la idea de que un hombre use a una mujer para tener sexo y luego nunca la
vuelva a llamar.
—¿Qué te hace pensar que fui el agresor? Si una mujer me persigue...
me suplica que tengamos sexo... caigo… ¿cómo la estoy utilizando? No todas
las mujeres están buscando más de una noche. Algunas de las mujeres que
encuentro aquí, son peores que los chicos en su búsqueda de diversión sin
compromiso. Si soy sincero con respecto a lo que quiero o no quiero desde
el principio, ¿cómo le hago daño a la persona?
Me estaba haciendo sentir como una idiota. Landon tenía razón. Su
comportamiento era probablemente normal para un hombre soltero viviendo
en L.A. Simplemente no se daba cuenta de que estaba hablando con alguien
con una plétora de problemas sexuales.
—Supongo que no las lastimas. Lamento haber saltado a conclusiones
apresuradas.
—¿No crees que quiero una conexión más profunda con alguien? No la
he encontrado. Mientras tanto, no creo que haya nada malo en encontrar
compañeras sexuales con expectativas mutuas, siempre que estés seguro y
no le hagas daño a nadie.
—De acuerdo, me has educado. Gracias. Sigamos más allá de esta
discusión.
—Parece que el tema te está haciendo sentir un poco incómoda. ¿Te
recuerda una mala experiencia? —Parecía genuinamente preocupado.
Cada experiencia sexual que he tenido.
Transpirando, dije:
—Realmente me gustaría cambiar de tema. ¿Podemos?
—Sí. Me muero por saber cómo te ves ahora. Hablemos de eso. ¿Me
enviarías una foto?
De acuerdo, había elegido un tema aún peor.
—No.
De ninguna manera.
Jamás.
—¿Por favor?
—No estoy lista
—Entonces, describe cómo te ves.
—¿Cómo crees que me veo?
—He estado imaginando cómo lucirías, pero con un traje de danza del
vientre. Es confuso. Sinceramente, no sé qué imaginar.
—¿Entonces me imaginas con cabello corto y negro y una uniceja?
—Tú lo dijiste, no yo. Pero algo así, sí.
Cerrando los ojos, dije:
—Te imagino con el cabello oscuro, rubio, largo, como tipo surfista.
—Vivo cerca de la playa en Venice Beach, pero no soy surfista ni
parezco uno.
—¿No solías tener el cabello marrón arenoso?
—Es más oscuro ahora, como un montón de cosas sobre mí.
¿Qué significa eso?
Quería explorar un poco más, pero en su lugar solo pregunté:
—¿Cómo es Venice Beach?
—Bueno, sabes que solía amar patinar.
—Sí.
—Eso no ha cambiado. Me he vuelto un poco mejor. Tenemos un
parque de skate muy cool aquí, que me encanta. Es prácticamente donde
pueden encontrarme en mis días libres. En general, Venice es agradable. Es
una especie de mezcolanza de artistas y gente de clase trabajadora mezclada
con ricos tecnólogos y personas sin hogar. Vamos a ver... qué más. Hay un
paseo marítimo, y la gente viene a la playa y ver a los artistas. Hay un famoso
espectáculo de monstruos en el teatro aquí, también y antes de que
preguntes, no, no soy parte de eso.
—No lo habría pensado, aunque probablemente encajarías muy bien
allí.
Nos quedamos hablando por un rato hasta que ya no pude mantener
los ojos abiertos.

Después de esa noche, no escuché de él durante unos días.


Luego, una noche, me llegó un texto desde el mismo número de teléfono
que reconocí como el de Landon. Era la primera vez que me mandaba un
mensaje de texto.
Miré hacia abajo para encontrar que había enviado una foto.
Jadeé.
Era un hombre fuertemente tatuado contra el telón de fondo del océano
al atardecer. Oh Dios mío. Era él, un selfie.
Mierda. Yo. Él era hermoso.
Ni siquiera sabría que era Landon si no fuera por los ojos azules que
reconocí al instante. El hirsuto cabello color caramelo que recordaba del
pasado era ahora un tono más oscuro de marrón y más corto, cortado más
cerca de su cabeza. Sus brazos y su pecho estaban entintados, su cuerpo
era tan perfecto que, si entrecerrabas los ojos, parecía casi como piedra
tallada.
No pude dejar de mirarlo. Mis ojos no querían nada más que explorar
las crestas y valles de su impresionante cuerpo.
¿Era una broma cruel?
¡Este no era Landon!
Pero lo era.
Con el pulgar y el dedo medio, seguí acercándome y examinando los
detalles de la tinta en su pecho y sus brazos. Realmente no había nada más
sexy que un hombre con los brazos perfectos y un tatuaje de manga
completa.
Aunque sus labios parecían más llenos de lo que recordaba, todavía se
curvaban en una sonrisa familiar que rezumaba confianza. Los ojos y esa
sonrisa eran los únicos rastros del muchacho que recordaba. Ojalá pudiera
haber saltado a través de la pantalla para olerlo, tocarlo.
—Hola, Landon —susurré, por un breve momento hablando con el
chico de dentro, no con el hombre que estaba delante de mí.
Este Landon era el polo opuesto de la imagen del yupi de la Ivy League
que tenía antes en mi cabeza. La única cosa en la que el hombre de la foto
podía haberse especializado era en ser un chico malo. Parecía una estrella
de rock, un rompedor de reglas, mostrando una sensación de peligro
alrededor, alguien que debía haber tenido mujeres de todos los sectores de
la vida babeando por el simple hecho de que no podían tenerlo o no debían
tenerlo. De repente, quedó claro el por qué, tal como había dicho, una mujer
podría haber estado suplicándole sexo. Eso me hizo preguntarme si tenía
tatuajes secretos en lugares que no se me permitía ver.
Dios.
Un fuego ardió dentro de mí, y sabía que era mi enamoramiento
explotando en una completa obsesión.
Una sensación de timidez se apoderó de mí. Si antes tenía miedo de
mostrarle una foto mía, ahora estaba realmente vacilante.
El mensaje que acompañó a la foto fue:
Ahora muéstrame cómo eres tú.
abía quedado completamente acobardada.
Pasaron dos días y nunca respondí al texto fotográfico de
Landon. Tampoco me había llamado ni me había vuelto a
enviar mensajes.
Todo esto me había aventurado en un territorio para el que no estaba
preparada. Su deseo de verme se sentía intrusivo, y tenía que ponerle un
alto.
Nunca esperé que Landon quisiera seguir comunicándose conmigo
después de mi llamada inicial, y ciertamente nunca esperé que ver cómo
lucía realmente ahora hubiese tenido este tipo de efecto en mí.
Tenía miedo incluso de mirar la foto, puesto que no me gustaba la
sensación física que lo acompañaba.
No quería tener que enfrentar mi atracción hacia él, hacia este
muchacho –hombre, que me había herido una vez.
Si me ves cara de tonta una vez, la culpa es tuya; Si me la ves dos veces,
la culpa es mía.
Por mucho que evité mirar la fotografía, la imagen todavía estaba
grabada en mi cerebro.
Mientras giraba alrededor durante mis rutinas nocturnas de danza,
sacudiendo mis caderas al ritmo del tambor, cerraba mis ojos y lo veía de
pie allí en la playa. Estaba bailando para él. Cada noche. Y eso realmente
apestaba.
En la tercera noche después del selfie, finalmente reconoció mi falta de
respuesta.

Landon: Me estás generando un complejo.

No podía haber hablado en serio. Seguramente se daba cuenta de cuán


atractivo era físicamente. Pero ¿y si realmente pensaba que dejé de
comunicarme con él por su apariencia? Después de todo, no era un guapo
clásico; estaba cubierto de tinta y escarpado. ¿Tal vez pensó que no me iban
esas cosas? No podía haber estado más equivocado. De hecho, estaba
aterrorizada de lo que generaría en él el verme. Por la misma razón, no
quería admitir que mi temor tenía que ver conmigo, no con él. Era demasiado
complicado explicarle por qué tenía miedo de mostrarle cómo lucía.
Por mucho que no quería que esta cosa con él fuera más lejos, no podía
vivir con la idea de que de alguna manera creía que había dejado de
comunicarse con él debido a su apariencia.
Así que, decidí enviarle un último texto, sólo para aclarar.

Rana: Honestamente, no tienes razón para sentirte cohibido. Te has


convertido en un hombre hermoso, Landon. Simplemente no puedo
corresponderte con una foto como pediste.

Más o menos treinta segundos después de presionar enviar, mi teléfono


sonó.
Mierda.
Contesté:
—Hola...
—¿Te asusté o algo? No tienes que mostrarme nada que no quieras.
—No es nada que hicieras. Sólo tengo un montón de problemas en
relación a mi apariencia física. Es mi problema.
—No lo entiendo. Sacudes el culo en público para ganarte la vida.
Sí... pero no me conocían desde antes como tú.
—Es complicado.
—De acuerdo, ¿sabes qué? Por favor, olvida que envié la foto. Creó
muchos más problemas de lo que esperaba.
No puedo olvidarlo. No puedo olvidar cómo luces ahora que te he visto.
Ambos estuvimos en silencio hasta que dijo:
—No dejes de hablar conmigo, Rana. —Su tono sincero apretó mi
corazón.
—¿Por qué es tan importante para ti?
—No puedo entenderlo. Me haces sentir en tierra firme o algo así. No lo
sé. Hablar contigo ha sido como un pequeño trozo de casa, o al menos lo
que una vez pensé que era mi hogar. Pero aparentemente crucé la línea al
presionarte por una foto y lo lamento.
Podía sentir que empezaba a resquebrajarme. —Dios, no lo hagas. Es
mi culpa, Landon. Yo reaccioné exageradamente. Soy tan defectuosa.
—Sí, bueno, así son algunos de los diamantes más hermosos. No hay
nada malo en tener defectos. Son lo que nos hace humanos.
Inclinando la cabeza hacia atrás, respiré hondo y dejé que sus palabras
se hundieran. De alguna manera, sabía que nunca las olvidaría mientras
viviera. Mientras me limpiaba los ojos, sorbí por la nariz. —Parece realmente
hermoso donde vives.
—Lo es. Te pediría que vinieras, pero me temo que nunca volverías a
hablar conmigo.
No pude evitar reírme. —Probablemente tengas razón.
—Entonces, por favor, mantente jodidamente alejada de mí. No dejes
de responder a mis llamadas. —Se rio—. En serio, sin embargo, sí, está bien
vivir cerca del océano.
—¿Solo bien? —Me reí—. Bueno, de todos modos, tengo envidia.
—¿Cómo está el clima ahora en Michigan?
—Frio y miserable.
—Hablando de miserables... ¿alguna travesura de Lenny que informar?
—¿Aparte de que de la nada rompiera una foto mía cuando pensaba
que no estaba mirando? No.
—Ese tipo es un monstruo.
—De hecho, está fuera por un par de días. Al menos eso pienso. Lo vi
salir con una maleta. Ya se ha ido antes. Siempre regresa, por desgracia.
—Deberías buscar en su habitación, ver si hay alguna razón para tus
miedos.
—Huele como a pies allí dentro. Creo que correré el riego.
—Si no me envías una foto tuya, al menos promete que la próxima vez
que lo encuentres durmiendo con la entrepierna de tus leggins en la cara,
me darás una foto de esa mierda.
—Lo tienes.
Después de que nuestra risa se disipó, dejó escapar un profundo
suspiro en el teléfono, y fue como si lo sintiera en mi piel. Me hizo pensar
en su sexy fotografía de nuevo y me incitó a preguntar:
—¿Cuántos tatuajes tienes?
—No he contado. Muchos.
—Son realmente magníficos.
Eres realmente hermoso, Landon.
—Gracias.
—Entonces… dijiste que eres chef, pero nunca me dijiste en qué tipo
de comida te especializas.
—En realidad, tengo un camión de comida. Hago principalmente
emparedados únicos, cosas que no puedes encontrar en restaurantes
típicos.
—Eso es realmente genial. ¿Dónde lo tienes instalado?
—Diferentes lugares. Lo estaciono bastante en la playa. Pero tengo una
aplicación en la que la gente puede rastrear donde estoy en un momento
dado. Te enviaré el enlace para que puedas comprobarlo.
—¿Una aplicación? Eso es tan innovador.
—Sí. Se llama la Caja de Almuerzo de Landon, tanto el camión como la
aplicación.
—Lindo nombre. ¿Eres el que hace todo solo?
—En realidad no. Tengo una empleada... Melanie.
Melanie.
No sabía nada de ella y, sin embargo, la envidiaba. Mis celos no
deseados hacia Valeria y Melanie me perturbaron mucho.
Su siguiente pregunta me pilló desprevenida. —¿Cuál es tu vicio, Rana?
—¿Qué quieres decir?
—Fumar es un vicio. Igual que beber. ¿Bebes mucho?
—No tanto como podrías pensar basado en cómo nos reconectamos por
primera vez. Pero uso el alcohol para calmarme después de un largo día a
veces. No considero que sea un problema porque puedo tomarlo o dejarlo.
¿Fumar es tu único vicio?
—Fumar, sí… y a veces sexo. Pero ya lo sabías por la acalorada
discusión del otro día.
Bueno, está bien, entonces.
De repente me sentí como si me estuviera viendo. —Obviamente sé que
tienes sexo casual, pero ¿duermes con muchas chicas? ¿Es como con una
chica diferente cada noche?
No respondió de inmediato.
—Normalmente no tengo relaciones sexuales con más de una mujer a
la vez. Pero tampoco tengo relaciones a largo plazo, o al menos no he
conocido a alguien con quien quiera eso. Por lo tanto, generalmente el
cambio es frecuente. Pero no es una chica nueva todas las noches, no. A la
mierda. Eso sería agotador. —Se rio—. De acuerdo, señorita entrometida,
¿qué hay de ti? ¿Cuándo fue la última vez que dejaste a alguien acercarse a
ti?
No he tenido relaciones sexuales desde que era adolescente. Pero no lo
admitiré delante de ti.
—Podrías decir que estoy pasando por una temporada de sequía.
—Bueno, supongo que las citas en línea serían difíciles sin una foto.
—Sí, sabiondo, lo es.
—Entonces, ¿dónde conoces hombres?
No lo hago.
Mi silencio lo hizo teorizar.
—¿Eres gay, Rana?
—¿Qué? No. ¿Por qué piensas eso?
—Simplemente se me ocurrió que he estado asumiendo que te gustan
los hombres, pero si me detengo a pensarlo, en todos mis recuerdos de ti,
eras... —vaciló.
—Como un chico.
—Sí.
—Parecía un niño porque mi madre me llevaba a un mal peluquero,
pero definitivamente soy hetero.
—Ah... bueno, pensé que lo mejor era preguntar.
Sonaba como que estaba soplando humo.
—¿Estás fumando ahora?
—Sí.
—Esas cosas te matarán.
—Igual que los psicópatas compañeros de habitación llamados Lenny.
No significa que lo hayas dejado.
—Supongo que eso es cierto.
Cambió de tema. —Tu madre... ¿dijiste que vivía en Ohio?
—¿Por qué la sacaste a relucir? No me gusta hablar de ella.
—Puedo decirlo, también tengo problemas maternales, así que no estás
sola.
—Sí, como dije, no la he visto en una década. Probablemente todavía
está robando ropa. No me importa.
—Dices eso, pero lo haces. Te importa, Rana. Sé que mientes porque
intento decirme lo mismo todo el tiempo.
A pesar de la distancia entre nosotros, Landon definitivamente tenía la
capacidad de leerme. Él estaba tranquilo, y de alguna manera, esa fue como
una señal para abrirme un poco más.
—Ella nunca quiso ser madre, ¿sabes? Se lo quitó a mi padre, me lo
quitó a mí. Ella era como una rebelde hermana mayor en vez de una madre.
Solía decirme que me parecía a mi padre, lo cual era su manera de decirme
que era fea, porque sabía que no se sentía atraída por él. La cosa jodida es...
todavía la idolatraba. Cualquier pequeña pizca de atención que me diera
nunca pasó desapercibida. Y ahora veo mucho de ella en mí. Esas son por
lo general las cosas que odio de mí.
Cuando no respondió de inmediato, me preocupé de que lo hubiera
asustado con mi apertura.
—Tu madre es una perra. No te merecía. Espero que te des cuenta.
Sus palabras fueron duras, pero me confortaron.
—De acuerdo... me abrí sobre mi madre. Ahora cuéntame sobre la tuya,
tu madre biológica. Dijiste que te habías mudado a Cali para encontrarla.
Su encendedor sonó antes de que soplara al teléfono. —Nunca la
conocí. Llegué demasiado tarde. Para cuando encontré su paradero, mi
investigación me condujo directamente a un cementerio. Por lo tanto, nunca
llegué a conocerla. Muchas de mis preguntas, lamentablemente, han
quedado sin resolver.
Me sentí absolutamente devastada por él.
—Lo siento —tragué, con miedo de preguntar—, ¿qué le pasó?
—Mi madre biológica era adicta a las drogas. No creía que pudiera
cuidarme. Fue así como terminé con mis otros padres.
—¿Sientes que mudarte allí fue completamente en vano?
—No, todavía siento que estaba destinado a ser. Estaba muy perdido
cuando llegué a California. La vida tenía muchas lecciones que enseñarme,
y supongo que estaban destinadas a suceder aquí. —Podía escucharlo
inhalar el humo y exhalar—. Está bien, esto se está poniendo demasiado
profundo. Rápido. Dime algo gracioso.
Piensa.
Piensa.
¡Oh!
—¿Conoces la canción I Miss You de Blink 182?
—Sí…
—Bueno, durante mucho tiempo solía pensar que en realidad se
llamaba La voz dentro de mi culo debido a esa parte del coro donde habla de
la voz dentro de su cabeza. Él estaba diciendo "cabeza" no "culo”. Pero
sonaba como 'culo' para mí. Siempre pensé que era un título extraño hasta
que descubrí la verdad.
Landon empezó a reírse histéricamente. —¿Qué en la jodida vida? Las
cosas que salen de tu boca a veces... —Cuando finalmente se calmó,
suspiró—. Dices la mierda más extraña y eres un misterio... pero eres buena
para mi alma, Rana.
Esa noche, me fui a la cama con una sonrisa enorme en mi cara,
aunque no pude dormir. Con cada conversación que teníamos, me sentía
cada vez más conectada con él.
Como el insomnio estaba ganando, me levanté de la cama y fui a mi
armario a leer otra de las viejas notas de Landon. Esta era un poco irónica.

Rana Banana,
A veces, cuando pienso en ti, me río sin razón y no puedo evitarlo.
Landon
PD. Pero hoy sucedió en el funeral de mi abuelo, y mi papá se enojó
mucho.
ilith me pasó la pelota de baloncesto. —¿Cómo está tu novio?
Se la tiré de vuelta con más fuerza. —No es mi novio.
La tomó y luego dribló la pelota antes de dispararla hacia
el aro. —Pareces contenta.
—Supongo que estoy más feliz últimamente.
Lilith se quedó allí con la pelota metida bajo el brazo mientras me
observaba y sonreía. Sus gafas se deslizaron por su nariz, y usó su dedo
índice para apoyarlas de nuevo en su lugar. Juraría que esa chica podía ver
a través de mí.
Al sacar mi teléfono, le dije:
—Ven aquí. Mira esto. —Abrí la aplicación del camión de almuerzo de
Landon—. Este es su camión de comida. Esto te permite ver dónde se
encuentra en un momento dado. ¿No es súper genial?
No parecía tan interesada en la aplicación como yo. —Entonces, ¿es
como una aplicación para acosadores?
—No… bueno, no lo sé. Tal vez.
—¿Es guapo?
—Sí... muy guapo. —Me sentí como una preadolescente efusiva con
ella.
—Entonces, ¿por qué no quieres que sea tu novio?
Insegura de cómo explicarle mi cabeza desordenada a una niña de diez
años, elegí mantener mi respuesta simple.
—No quiero un novio.
—¿Por qué no?
—Los novios complican la vida.
—Bueno, yo quiero uno.
—Eres demasiado joven, así que no pienses en eso.
—Espero poder ser linda como tú cuando tenga edad suficiente para
tener novio.
Oírla decir eso cortó en mi corazón. —Eres hermosa. No dejes que nadie
te lleve a creer lo contrario.
—No me parezco a las otras chicas en la escuela.
Ella realmente me recordaba a mí cuando era niña y eso me estaba
matando. Nunca tuve a nadie que me dijera que no había nada de malo en
cómo lucía. Pasé gran parte de mi adolescencia odiándome. Si tenía trabajo,
era para asegurarme de que Lilith se sintiera bien consigo misma.
—Está bien parecer diferente, Lilith. La belleza es sólo una cuestión de
opinión. Si crees que eres hermosa, entonces eso es todo lo que importa.
Estás por llegar a unos años realmente difíciles. Las decisiones que tomes
ahora y cuando seas adolescente, pueden cambiar tu vida entera. Sólo
asegúrate de hablar conmigo o con alguien si alguna vez sientes que la vida
es demasiado para manejar. Y nunca dejes que nadie te convenza de que no
eres digna, sólo para aprovecharse de ti.
Asintió y cambió bruscamente el tema, de la manera típica de Lilith. —
¿Me trenzas el cabello?
—Por supuesto.

Cuando volví a mi apartamento esa tarde, salté al ver a mi padre


sentado y tomando café en la mesa de mi cocina. Cada vez que entraba en
mi casa, olvidaba por un momento que él tenía una llave. Me había dado la
cuota inicial para este apartamento con la condición de que tuviera su
propia llave para ver cómo estoy siempre que quisiera.
—Me asustaste.
Con su grueso acento extranjero, dijo:
—¿Por qué no tienes calefacción, Ranoona?
El apodo de mi padre para mí era Ranoona. No estoy segura de dónde
venía exactamente.
—Tengo calefacción. Solo que la mantengo muy baja. —Sirviéndome
una taza del café que preparó, le pregunté—: ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
—Una hora.
Miré a mi derecha y noté una estatua bastante grande, azul y blanca
de Santa María en el mostrador. Parecía algo que verías en el jardín de
alguien o delante de la casa de una anciana. Tenía rosarios envueltos
alrededor de su cuello.
—¿De dónde vino eso?
—Venta de garaje. Alguien la botó. ¿Lo crees? —Bajó la voz mientras
miraba hacia la habitación de Lenny—. Necesitas a la Madre Bendita para
protegerte de este loco. No me gusta. Tiene... unos ojos locos.
—Shh.
Mi padre siempre decía que podías determinar el nivel de locura de la
gente por sus ojos. Creía que había algo de verdad en eso. La gente con ojos
locos tenía una manera de mirar a través de ti y no hacia ti. Había una
desconexión de algún tipo.
—No puedo sacarlo a patadas —le dije.
—Yo lo haré —insistió mi padre.
—No, papá. Por favor, no hagas problemas.
Me cortó un trozo de manzana y me lo dio. —No comes de manera
saludable.
—El café y las palomitas de maíz son muy saludables —dije, tomando
un bocado de la manzana Granny Smith.
Cortó otro trozo y lo colocó sobre la mesa frente a mí.
Mi padre no siempre ha sabido cómo manejarme, pero estaba feliz de
que estuviéramos en un punto en el que podíamos sentarnos y disfrutar de
la compañía del otro. A pesar de que siempre tenía su opinión, había
renunciado a creer que podía cambiarme.
—¿Bailas para los griegos esta noche?
Me reí un poco. —Sí.
Tomó un sorbo de café. —No me gusta este trabajo.
—¿De verdad? Solo lo has mencionado mil veces. Es temporal. Ya te lo
he dicho.
—Déjalo, yo te daré dinero.
—No. Necesito mantenerme. Apenas puedes pagar tu propio alquiler.
—Me mudaré contigo.
—En ese caso, nunca dejaré de bailar.

Me dijeron que subirían mi tarifa por hora si lo intentaba.


Aunque estaba aterrorizada, estuve de acuerdo. Ahora, tenía que
preguntarme seriamente si necesitaba que examinaran mi cabeza.
Si Papá pudiera verme ahora. No, no le diría nada de esto.
Era pesado y viscoso. Con una gigantesca serpiente envuelta alrededor
de mi cuello, pulsé mis platillos y balanceé mis caderas, rezando para que
el tiempo pasara rápidamente. Mi jefe me aseguró que no era venenosa.
Seguro que esperaba que tuviera razón.
Por alguna razón, en lo único que podía pensar era en la reacción de
Landon. ¿Pensaría que estaba loca, o creería que era realmente genial?
Mientras sacudía mi culo al ritmo del tambor, pensé en Landon de pie en la
playa con la puesta de sol como telón de fondo. Una vez más, estaba
bailando para él, mi amigo y yo.
Cuando mi turno finalmente terminó, y la serpiente fue devuelta a su
jaula, sentí que necesitaba una ducha aún más de lo habitual.
Tomé el último autobús justo a tiempo. Una vez sentada, lo primero
que hice fue comprobar la aplicación de la caja de almuerzo de Landon,
aunque sabía que el camión estaba fuera de servicio por la noche. Todavía
mostraría la última ubicación del día. Esta noche estuvo en el Venice Beach
Boardwalk.
Cerrando los ojos, me imaginé que estaba allí, oliendo la sabrosa
comida y escuchando los sonidos del océano mientras el sol caía sobre mí.
Cada día, también puedes consultar el menú. Landon parecía intentar
cambiarlo. Había creado sándwiches con ingredientes improbables y los
nombraba cosas como el cubano Reuben. Una nueva adición llamó mi
atención y me hizo jadear.
Sándwich Feta de Rana.
nas noches después, Landon me atrapó justo cuando llegué a
casa del trabajo.
—No tengo mucho tiempo para hablar —dijo antes de que
pudiera escuchar su encendedor—. Dime algo gracioso, Rana.
—Conseguí un aumento en el trabajo.
Soplo en el teléfono.
—¿Eso es gracioso?
—Lo es cuando la condición es que bailes con una serpiente gigante en
el cuello.
—¿Es en serio?
—Muy serio.
—Maldición, mujer. Sabía que eras una trabajadora, pero esto es
llevarlo a todo un nuevo nivel.
—Bueno, puede que no estés tan impresionado cuando se envuelva en
mi cuello y me sofoque hasta morir algún día.
Su profunda risa fue como un masaje para mis oídos.
—Entre la serpiente y ese psicópata, Lenny, estás condenada.
—Dios, es tan cierto. —Me recosté y levanté mis pies—. ¿Cómo estuvo
Santa Mónica hoy?
—Oh, ¿qué es esto? ¿Estuviste espiando mi aplicación, Saloomi? Esa
es la única forma en que podrías saber donde estuve.
—Tal vez. Me gusta vivir indirectamente a través de ti, chico
californiano. Me gusta cerrar los ojos y pretender que estoy ahí, escuchando
el océano y tomando el sol.
—No todo es tan emocionante aquí en realidad. A veces, creo que se
tiene esta falsa idea de que el sol es igual a la felicidad. El sol siempre se
oculta, Rana. No puede enmascarar todo.
No pude evitar querer saber a qué se estaba refiriendo en realidad,
aunque pedirle que se abra más conmigo de lo que lo ha hecho garantizaría
que tenía que hacer lo mismo.
Continuó:
—No me malinterpretes. Es mucho mejor que Michigan.
—Apuesto.
—Bueno, desearía poder hablar más, pero se supone que debo
encontrarme con alguien.
Mi corazón se hundió. No estaba lista para dejarlo ir. Odiaba que
esperara con ansias hablar con él todo el día más que nada.
—Oh… bien. —La curiosidad se apodera de lo mejor de mí—. ¿Un
alguien femenino?
—Sí.
Mi respiración se atoró.
—¿Cómo se llama?
—Sage.
Valeria, Melanie… Sage. Otra para añadir a la lista.
—Sage. Interesante. ¿Vas a llevarla a casa para que la limpie de los
espíritus malignos? ¿Es para lo que usan la salvia3, no?
—No estoy seguro, pero tengo la certeza de que si vienes alguna vez,
todos los espíritus saldrían a bailar.
—Probablemente tienes razón. Tengo el efecto opuesto a la salvia.
—Tú y tu serpiente. —Se rio—. Santa mierda, eso es gracioso. No podré
dejar de pensar en eso esta noche.
—No me lo recuerdes. Todavía debo lavar la baba de mi cuello —
suspiré—. Bueno… como sea, diviértete.
—Lo intentaré.
Literalmente estaba haciendo un mohín.
—Dile a Sage que le envío saludos.
Después de que colgamos, de repente me sentí muy sola. Una oleada
de enormes celos se dispara a través de mí.
En la ducha, mis pensamientos estaban acelerados. Quería ser la que
saliera con Landon esta noche. Deseaba tanto poder tocarlo, olerlo, besarlo.
Ansiaba de verdad sentir la vibración de su risa contra mi piel.
No puedes tenerlo todo, Rana. No puedes ocultarte de él y quererlo para
ti.
Es inevitable. Vas a perderlo.
Esa idea me hizo sentir increíblemente triste.
Estaba empezando a darme cuenta que había estado en negación.
Estaba completamente loca por este hombre, la forma en que me hacía reír,

3 Sage: Es salvia en español.


la forma en que apreciaba mis peculiaridades, la forma en que parecía de
verdad conocer mi alma, incluso si he intentado todo para ocultar lo que
está por dentro. Pensamientos de él invadían cada momento que pasaba
despierta desde la primera noche que lo había llamado; y honestamente,
mucho antes de eso.
Tan asustada como estaba por remover la barrera entre nosotros,
ansiaba más.
Después de estar recostada por un rato en silencio, fui hasta el armario
y abrí una de las viejas notas.

Rana Banana,
¿Por qué siempre apartas la mirada cuando me ves mirándote? A veces,
estoy intentando enviarte mensajes telepáticos y lo arruinas por completo.
Landon.
P.D.: No has empezado a ladrar como un perro, así que supongo que no
recibiste mi última orden.

Esa de verdad me hizo reír mientras la volvía a doblar y la ponía en la


bolsa.
Por primera vez desde la noche en que la envió, me permití mirar el
selfie de Landon guardado en mi teléfono. Con lo tosco que era su exterior,
su sonrisa era muy genuina, reconfortante. Estaba dirigida a mí, y no sentía
que la merecía. Incluso sus ojos sonreían; sus ojos sin locura. Esta noche
esa sonrisa estaba reservada para alguien más, porque había elegido no
aceptar lo que me había dado.
Pasé un dedo por la imagen. Se había puesto así mismo ahí afuera, y
no había estado dispuesta a decirle ni jota, todo porque tenía miedo de lo
que tendría que admitirle. Asumí que me juzgaría, pero en realidad, nadie
podría juzgarme de la forma en que me juzgué.
No podía darle todo. Pero quería darle algo. Tendría que ser paso a
paso.
Mi corazón me latía en el pecho, y estaba temblando, porque sabía lo
que estaba por hacer.
Posicionando mi cuerpo en una silla, me senté a horcajadas con mi
espalda hacia el espejo ovalado. Mi cabello negro caía en cascada por mi
espalda desnuda en ondas. Caía hasta mi trasero.
Tomé varias fotos de mi espalda hasta que estuve completamente
satisfecha con una de ella. Tuve cuidado asegurándome que mi cara no
pudiera verse en absoluto.
Lo que logré fue una foto increíblemente sexy y provocativa. Los
pantalones cortos que estaba usando no dejaban nada a la imaginación.
Podías ver la forma de mi trasero claramente junto con el arco de mi espalda
y mis piernas. También me había puesto los tacones aguja más altos que
tenía. Si de verdad iba a dar este paso, iba a hacerlo bien.
Cerrando mis ojos con fuerza, me preparé antes de presionar enviar.
Después de que presioné el botón, una oleada de sangre viajó a mi
cabeza. Una plétora de pensamientos paranoicos estaba flotando alrededor
de mi mente.
Él estaba en una cita. ¿Y si se la mostraba a ella, y ambos se reían de
mí?
¿Y si pensaba que me veía como una zorra?
¿Y si no le gustaba?
Un par de tortuosos minutos pasaron antes de que mi teléfono sonara,
interrumpiendo la cadena interna de preguntas.
Respiré profundamente y lo revisé.

Landon: ¿Por qué me enviaste una foto de Kim Kardashian? Quiero decir
es sexy como el infierno, pero muy al azar.

Oh, mi Dios. ¿Qué?


¿Pensaba que era un chiste?
¿No se da cuenta que soy yo?
Mis dedos se cernieron sobre el teclado antes de finalmente digitar.

Rana: Esa no es Kim Kardashian. Soy yo.

No hubo respuesta durante varios minutos. Sentí que estaba cavando


un hoyo en el suelo y enterrándome a mí misma. ¿Por qué le envié eso? ¿Por
qué dejé que mi celoso ego hiciera caso omiso de mi sensibilidad?
Sentada en mi cama con mi cabeza en las manos y las rodillas contra
mi pecho, me maldije.
Cuando mi teléfono empezó a sonar, me pregunté si debía contestar.
Opté por dejarlo ir a buzón de voz.
Cuando comenzó a sonar por segunda vez, tomé aire y contesté:
—Hola.
—Rana, tienes que estar jodiéndome.
Me hice la tonta.
—¿Qué?
—Se supone que te veas como un niño con una sola ceja, no como un
jodido sueño húmedo. Ya he estado pensando en ti todo el jodido día. Ahora,
nunca te sacaré de mi cabeza. Esto está jodiéndome un poco ahora mismo.
—¿Kim Kardashian es tu sueño húmedo?
—No. Olvídala. Honestamente, la miré tan rápido, y estaba en un cine
oscuro. Ahora que he tenido tiempo de examinarla de verdad, puedo notar
que no es ella. El largo cabello negro me desconcertó un poco. —Se detuvo—
. Pero si parece una modelo de lencería. Dios… ¿de verdad eres tú?
—Sí. ¿Crees que te estoy haciendo una broma? Soy yo.
—Vaya. —Dejó salir un largo suspiro—. ¿Entonces por qué siempre
estabas avergonzada de mostrarme como lucias?
No había forma de afrontar esa pregunta.
Ignorándola, pregunté:
—¿Dónde estás ahora?
—Le dije a Sage que tenía una emergencia y me disculpé. Una vez que
me di cuenta que no estabas bromeando, caí en cuenta de lo monumental
que era esto, que enviaras una foto tuya, algo que juraste nunca hacer. No
iba a desperdiciar el momento. Necesitaba estar a solas. Estoy en mi auto.
—¿La dejaste?
—Todavía está en el cine, sí.
Incluso aunque sonaba sorprendida, eso me produjo gran placer.
—¿No deberías volver con ella?
—Estás preguntándolo como si no supieras que estaba en una cita
cuando enviaste la foto. Sabías que vería como luces y que perdería la
cabeza. Estoy sentado en mi auto solo con una jodida erección porque me
enviaste una foto de tu hermoso trasero apenas cubierto. Sabías muy bien
lo que estabas haciendo, Rana Saloomi. Estoy más convencido de eso ahora
que nunca. Estás completamente jugando conmigo… tentándome. Admítelo.
Me reí un poco.
—¿Estás enojado?
—Me encanta.
Mis mejillas se sintieron calientes.
—¿De verdad piensas en mi todo el día?
—En realidad no sé cómo explicarlo, pero sí, pienso más en ti de lo que
probablemente debería. Me levanto en la mañana y pienso qué hora es
donde estás. Pienso en qué estás haciendo, si estás teniendo un buen día y
me pregunto cuándo hablaré de nuevo contigo. Pero esto… esto cambia el
jodido juego. No puedo no ver esto. Eres… —Dudó—. Hermosa.
Cerré mis ojos para disfrutar su halago, luego los abrí a la realidad.
—No has visto mi cara.
—Sí, pero la recuerdo como si fuera ayer.
Ya no es lo mismo.
—Me puse un poco celosa cuando dijiste que ibas a una cita. Quería tu
atención de regreso.
—Bueno, misión cumplida. Definitivamente la recuperaste. Lo único
que quiero hacer es mirar tu foto en paz ahora. —Soltó un poco de aire—.
Muéstrame un poco más. Dame algo más. Lo que sea.
Esto fue un error.
La adrenalina pulso a través de mí, porque estaba considerándolo.
—No puedo.
—Por favor… sólo déjame verte de otro ángulo. Así sé que no estoy
soñando. Envíame una foto tuya haciendo la señal del paz. Puedes mantener
el rostro cubierto. Quiero ver cómo te ves en vivo.
Creo que una parte de él todavía necesitaba confirmación de que la
chica de la foto era yo, particularmente por lo protectora que era de mi
rostro. No quería que dudara de mí. Decidiendo ceder a su petición, dije:
—Está bien, cuelga y te escribiré. Luego me llamas de nuevo.
Sin pensarlo mucho, cubrí mi rostro con mi cabello y tomé una selfie
mientras alzaba mi dedo índice y medio, dándole exactamente lo que pidió.
Después de la envié, me escribió un minuto entero después.

Landon: Gracias, hermosa. No tienes ni idea de lo mucho que significa


para mí.

Landon prosiguió con una foto de él en su auto haciendo la señal de


paz en respuesta. Tenía humo saliendo de su boca. Aunque odiaba la idea
de que llenara sus pulmones con agentes cancerígenos, debía decir, que se
veía sexy. Sus ojos estaban entrecerrados. Y quería morder ese relleno labio
inferior. Era tan jodidamente sexy.

Landon: Ese soy yo en vivo.


Rana: Eso supuse. Vas a oler a cigarrillo cuando regreses con tu cita, y
va a pensar que la dejaste para fumar.
Landon: Entonces le diré la verdad.
Rana: ¿Exactamente, cuál sería esa?
Landon: Que tengo deseos de una chica sin rostro con el cabello
azabache, que acaba de enviarme un selfie de su trasero. Y que necesitaba
tomarme un descanso de la película para mirar la foto de dicha chica. Y luego
le diré que planeo irme a casa y masturbarme con la misma foto de mi
preciosa amiga. ¿Qué tan honesto es?
Rana: No creo que eso salga muy bien.
Landon: LOL. Probablemente no. Por cierto, si hubiera un premio para
el mejor trasero del planeta, creo que ganarías.
Rana: Gracias.
Landon: Los Tras-cars, en lugar de los Oscars. Ganarías el mejor tras-
triz protagónica.
Rana: “Me gustaría agradecer a la Tracademia…”
Landon: ¡Joder, sí! LOL.
Rana: Vuelve con tu cita.

El teléfono empezó a vibrar. Estaba llamándome.


Contesté.
—Hola.
—Sólo unos minutos más —dijo—. Entonces… ¿estás celosa, eh? Creo
que eso me gusta.
—¿Por qué? Es patético. Estoy aquí. Tú estás allá. No es como si
pudiéramos salir ni nada. Tengo un enamoramiento por ti. Y pienso mucho
en ti también. Y también de alguna forma estoy obsesionada con tu camión
de comidas. Pero no es nada realista que algo pueda suceder entre nosotros.
—Pareces muy segura de eso.
—Tu vida está en California. La mía está aquí. Mi papá está aquí. Todo
está aquí.
—Entonces, ¿por qué molestarse en enviarme una foto sexy?
—No lo sé. Yo…
—Porque quieres que te desee incluso si no podemos estar juntos.
Bueno, ¿adivina qué? Funcionó. Ahora, yo tengo un enamoramiento por ti.
¿Quieres mi atención? la tienes. La tenías antes. Pero ahora, de verdad la
tienes. —Exhaló—. Sabes, lo curioso es que, ni siquiera quería venir a esta
cita. Quería quedarme en casa y hablar contigo y escuchar sobre tu loca y
jodida serpiente y todas las otras cosas locas que salen de tu boca a diario.
Algo ha estado pasando entre nosotros. Ni siquiera sabía cómo llamarlo
porque sin una idea de cómo te veías, no podía llevarlo mentalmente al
próximo nivel. Digo, no podía permitir enamorarme del marimacho de trece
años en mi cabeza, ¿verdad? Era como conectar con algo borroso. Pero
acabas de empujar eso a un lado, Rana. Lo has hecho real.
Esto estaba volviéndose real.
Una parte de mi quería volverse loca. La otra parte de mi quería saltar
por el teléfono y besarlo.
Una mezcla de miedo y emoción me recorrió.
—Entonces, ¿qué significa eso?
—Significa que tengo un poco de esperanza de que tal vez me dejes
verte algún día. Pero mientras tanto, significa que miraré está foto y me
volveré un poco loco cada día que no pueda ver el resto.
Sonriendo como una tonta, dije:
—De verdad será mejor que vuelvas a la película.
Me sonrisa se desvaneció al darme cuenta que dejarlo volver a su cita
era la última cosa que de verdad quería. Mi estómago estaba retorciéndose.
Mis celos parecían muy injustos dadas mis autoimpuestas limitaciones.
Pero no podía evitarlo.
Estuve en silencio por un rato antes de que él preguntara.
—¿Qué pasa, Rana?
Me sorprendía que incluso en nuestro silencio, pudiera sentir mi
preocupación.
—¿Vas a acostarte con ella?
—¿Honestamente? Si esto entre nosotros no estuviera pasando ahora
mismo, ese habría sido probablemente el caso. Creo que probablemente ella
lo está esperando. Pero no puedo ver que nada suceda ahora… ya no. —Se
detuvo—. ¿Eso te complace?
Me tragué mi orgullo, y respondí sin dudar.
—Sí.
—¿No quieres que me acueste con ella?
—No —susurré.
—Entonces, no lo haré.
El alivio me inundó.
—¿Cuándo es tu próxima noche libre? —preguntó.
—El próximo lunes.
—¿No me dejarás verte? Bien. Aun así quiero estar contigo en tu noche
libre. Ten una cita virtual conmigo.
—¿Una cita virtual?
—Sí. Tendrá lugar por teléfono.
—Estás loco.
—Sí, y que me enviaras esta foto de tu trasero semi expuesto, fue lo
que me empujo hasta el límite. Sólo soy un tipo que no puede dejar de
pensar en una chica, y quiero llevarla a una cita. Ya que estás tan lejos, esta
es la única forma en que puedo hacerlo. Así que… ¿tendrías una cita virtual
conmigo?
¿Cómo podría decir que no?
—Voy a decir que sí, pero sólo porque tengo mucha curiosidad por ver
que significa.
—Todavía no lo sé, pero va a ser asombrosa.
¿ staba mal que mi única confidente fuera una niña de diez años?
Al menos, era madura para su edad; eso era lo que me decía.
Lilith y yo íbamos al parque cerca de su casa. Estaba
caminando mientras ella montaba su monopatín a mi lado.
—¿Adivina qué, Lilith?
—¿Qué?
Di una vueltita.
—Tengo una cita esta noche.
Oh, Dios. ¿Acabo de dar una vuelta?
—¿Con Landon? ¿Viene para acá?
—No, todavía está en California, pero tendremos una cita virtual.
Estaré aquí, y él estará allá.
Lilith arrugó la nariz.
—No entiendo.
—Tampoco yo. Pero me muero por ver cómo va a funcionar.
—¿Qué te vas a poner?
—Sabes, no he pensado en eso. Pero tal vez debería arreglarme, ¿eh?
¿Comprometerme de verdad en esto?
Se detuvo de inmediato.
—Pensé que habías dicho que no tenías citas.
—No, pero esto es diferente porque no estaré de verdad con él.
Empezó a moverse de nuevo.
—¿Cuál es el punto?
—Supongo que el punto es que puedo experimentar todas las buenas
partes sin tener que preocuparme por las cosas aterradoras. En realidad, es
perfecto para mí.
Lilith me miró brevemente mientras se adelantaba.
—Eres rara, Rana.
Caminé más rápido para ir a su ritmo.
—¿Se supone que eso es una novedad, Lilith? Como sea, suficiente
sobre mí. ¿Qué pasa contigo? ¿Todo bien?
—Debo escribir un ensayo sobre alguien que admire. No pude pensar
en nadie, así que sólo escribiré sobre ti —dijo sin darle importancia.
Estuve momentáneamente conmovida hasta que caí en cuenta de que
probablemente esa era una mala idea.
—¿Segura? Probablemente hay muchas opciones más viables… como
tu mamá. Es una abogada. Deberías escribir sobre ella. ¿O qué tal Maya
Angelou? ¿Qué vas a decir de mí?
Se empezó a deslizar con más velocidad y gritó.
—Ya verás.
Oh, cielos.

Cuando llegué a casa de mi rato con Lilith, una gran caja entregada
por UPS estaba afuera de mi puerta. Sabiendo que era de Landon,
mariposas empezaron a revolotear en mi vientre.
Hace unos días, me pidió mi dirección para enviarme algo. Dudé mucho
para dársela, pero me aseguró que nunca me engañaría o la usaría para
venir a visitarme sin decírmelo. Su argumento fue convincente.
—Estás viviendo con un posible psicópata, Rana. ¿De verdad tienes
miedo de que YO me aparezca en tu puerta?
Cierto.
Elegí confiar en él.
La levanté y la cargué al apartamento. De hecho era muy pesada.
Lenny estaba sentado en la cocina, usando unos grandes auriculares y
escuchando algo en su portátil. Me ignoró por completo mientras pasaba a
su lado y hacia mi habitación.
Mi corazón estaba palpitando mientras abría la caja, sólo para
encontrar varios paquetes envueltos dentro. Cada uno estaba numerado.
Las palabras “Ábreme primero” estaban escritas en una nota doblada,
parecidas a las que solía hacerme. Eso calentó mi corazón mientras la abría.

Rana,
No abras nada hasta que te lo diga. Esta es nuestra cita virtual en una
caja. “Pasaré” por ti a las ocho en tu horario.
Landon
P.D.: Colócate algo sexy, o al menos dime que lo estás haciendo. No
sabré la jodida diferencia.
Mis mejillas de hecho dolían de sonreír. El hecho de que se hubiera
esforzado tanto para esto era conmovedor.
Resistiendo la tentación de abrir cualquier cosa en la caja. Fui a la
ducha y me di cuenta que no había estado así de emocionada en mucho
tiempo.
A la vez, me pregunté si habría sentido lo mismo si fuera una cita de
verdad. Sabía que no, eso me habría asustado.
Colocándome una ropa interior cómoda y una camiseta larga, esperé
ansiosamente la llamada de Landon.
A las 8 pm. en punto, el teléfono sonó, y las mariposas en mi vientre
volaron con toda su fuerza.
Salté para responder.
—¿Hola?
Su profunda voz sonaba tan sexy.
—Hola.
—Llegas a tiempo.
—¿Esperabas que llegara tarde? Es nuestra primera cita oficial. Eso
sería de mal gusto.
—Ha pasado un tiempo para mí. No sé qué esperar, en especial en este
escenario.
—¿Un tiempo desde que has tenido citas?
Dudé.
—Sí.
Técnicamente, nunca he tenido una cita de verdad.
—¿Qué tanto?
Mantuve la respuesta vaga.
—Se sienten como años.
—Bien, entonces, voy a pedirte que uses la imaginación un poco esta
noche, ¿bien? vas a tener que trabajar conmigo.
Me dieron escalofríos.
—Está bien.
—¿Cómo está el clima donde estás ahora?
Inclinando mi cabeza para ver por la ventana, dije:
—Está oscuro y frío afuera.
—Muy bien, entonces, si estuviéramos aquí juntos, verías que el sol
todavía estaba brillando. Así que, nuestra cita será aquí. Tenemos como una
hora y media de luz del sol todavía. ¿Tienes la caja cerca?
—Sí, está aquí en mi cama.
—Genial. Bien, ábrela. Saca el ítem numerado con el uno y
desempácalo.
Mi corazón estaba acelerado mientras cuidadosamente lo sacaba de la
caja y abría el empaque, el cual tenía una lámpara de sol.
—Oh, cielos, ¿me estás dando la luz del sol?
—Se supone que simula la luz del día, sí. ¿Tienes donde conectarla?
—Sí. —La saqué de la caja antes de conectarla al tomacorriente detrás
de la mesa de noche. Cuando la lámpara iluminó mi cuarto, sonreí.
—Ahora está lindo y brillante aquí.
—Bien, ahora tienes tu sol. No más excusas para un mal día.
—Esto es asombroso. Gracias.
—Ahora, si estuvieras aquí, la primera cosa que querría hacer es
presumir un poco llevándote a mi negocio. Así que, adelante y abre el
número dos.
Sintiéndome ansiosa, saqué el envoltorio del objeto número dos. Mi
boca se curvó en una sonrisa al ver una adorable replica de un camión de
comidas con etiqueta a un lado mostrando el logo de Landon’s Lunch Box.
—¡Tu camión!
—Pensé que te gustaría.
—¿Mandaste a hacer estos?
—Sí. Son edición limitada.
—Sabes que estoy obsesionada con este camión de comidas, ¿verdad?
—Sí. Y es por eso que es nuestra primera parada en nuestra cita. Ahora,
entra conmigo al camión.
Mordiendo mi labio inferior, cerré mis ojos e imaginé lo que me decía.
—Bien.
—Cuidado por donde caminas. Probablemente puedas oler los aromas
de lo que quedo del día, lo que todo junto huele básicamente a cebollas
fritas. ¿Tienes hambre, Rana?
—Me estoy muriendo de hambre.
—Bien, entonces vamos a alimentarte. Te preparé un sándwich
especial. Abre el número tres.
—¿Estás bromeando? ¿Enviaste comida?
—No te preocupes, está empacada con paquetes de gel frio y hecho con
pan de ciabatta para que no se humedeciera. Así que, debería estar fresco.
—¡Ah! —Me apresuré a abrir el tercer artículo.
Quitando el envoltorio alrededor del sándwich, podía oler la albahaca
fresca. La saqué del envoltorio y lo mordí.
—Mmm. ¿Qué es?
—Es una receta especial solo para ti. La llamé Tomate-Tomahto Saloomi-
Salami.
Suelto una carcajada.
—Perfecto. —Comiendo otro mordisco, dije—: ¿Qué le pusiste? Está
delicioso.
—Es tomate, salami, albahaca fresca, mozzarella y ciabatta con sal,
pimienta, y un chorrito de aceite con chile picante.
Mi boca estaba llena mientras hablaba.
—Santa mierda. Esto es muy bueno, Landon.
—Debes de tener sed.
Me reí.
—Si digo que sí, ¿abriré otro ítem?
—Tal vez.
—Bueno, sí.
—Entonces, adelante.
Inmediatamente reconocí la forma del número cuatro antes de siquiera
abrirlo.
—Me enviaste una mini botella de vino.
—No confiaba en que no te acabaras la botella sola —bromeó—.
Habrías estado maldiciéndome de nuevo para el final de esto.
—Puede que tengas razón. —Giré el corcho y tomé un sorbo del pinot
grigio—. Delicioso.
Él parecía estar masticando.
—¿También estas comiendo? —pregunté.
—Claro. ¿Qué clase de cita sería si no lo estuviera haciendo? Estoy
comiendo el mismo sándwich que tú. También bebiendo el mismo vino.
Porque si estuviéramos juntos, estaríamos compartiendo la botella grande.
Me encantaba que se tomara esto tan en serio.
Siguiéndole la corriente, pregunté:
—¿Dónde estaríamos comiendo estos sándwiches?
—Ahora, estamos en Venice estacionados en el Boulevard de Abbott
Kinney, sentados en un banco afuera del camión. Lo siento, me salté ese
paso. Debería haber indicado eso.
—Estás haciéndolo genial. Esto es genial. Gracias.
Santería de Sublime empezó a sonar cuando dijo:
—Acabo de conectar mi iPod al altavoz para que puedas escucharlo
mientras comemos.
Esa canción era perfecta para el ambiente que estaba imaginando en
mi cabeza.
Era asombroso lo mucho que de verdad parecía que estaba ahí con él.
Supongo que una buena imaginación puede llevarte a donde sea que quieras
estar.
Comimos en silencio un rato, escuchando su música, parte de la cual
era oscura. Puso canciones como Satellite y One Man Wrecking Machine de
una banda llamada Guster. Cuando Otherside de los Red Hot Chili Peppers
sonó, dos ideas vinieron a mi cabeza. Uno, amaba su gusto para la música.
Dos, muchas de sus elecciones de canciones tenían que ver con adicción, y
me pregunté si tenía algo que ver con su madre biológica. Quería
preguntarle, pero me daba miedo arruinar el momento, así que opté por no
hacerlo.
En un punto, una canción country sonó.
—¿Qué es eso? —pregunté—. No me pareces el tipo de hombre que
escucha música country.
—Normalmente, no, pero la escuché el otro día, y me recordó a ti.
—¿Por qué?
—Ya verás.
Escuché la letra por un rato y lo descifré.
—Oh, muy gracioso.
—Se llama This Ain’t No Drunk Dial de A Thousand Horses.
—Bien. —Me reí.
Al menos una hora pasó mientras hablábamos y escuchábamos sus
canciones.
—El sol empieza a ponerse. No quiero desperdiciarlo aquí. Vayamos a
la playa junto a mi casa —dijo.
Mi sonrisa creció.
—Bien.
—Abre la número cinco.
Con ansias quité el envoltorio del quinto regalo, el cual resultó ser una
máquina que reproducía sonidos del mar.
—Esto es perfecto.
—Desconecta la lámpara y reemplázala con eso. Está oscureciéndose
ahora de todos modos.
Felizmente seguí sus instrucciones y sonreí.
—Bien.
Nos sentamos en silencio, escuchando lo sonidos de mi nueva máquina
con sonidos del mar.
—¿Dónde estás de verdad ahora? —pregunté.
—He estado en la playa junto a mi casa todo el tiempo —admitió. Pude
escuchar su encendedor, luego el sonido de él soplando el humo antes de
decir—: Dame algo, Rana. Lo que sea. Dime que tienes puesto.
Le dije la verdad.
—Estoy usando una camiseta que dice Jesús ama este desastre
caliente, y… no estoy usando pantalones.
—¿Estás en ropa interior?
—Sí.
Su respiración se atoró.
—¿Qué hay del cabello?
—Está húmedo por la ducha. Tome una antes de que llamaras.
—Llega hasta tu trasero, ¿verdad?
—Sí. Está más largo que nunca.
—Hermoso —susurro—. ¿A qué huele?
Oliendo, pensé en cómo describir el aroma.
—Coco y menta.
—Mmm —gruñó—. Estoy intentando imaginarlo. Daría lo que fuera por
olerlo.
—¿Y tú que estás usando? —pregunté.
—Una sudadera y pantalón cargo negro.
—¿Vas a robar una tienda?
Cuando ni siquiera pretendió que era gracioso, pude sentir que algo le
molestaba. No dijo nada durante casi un minuto.
—¿Qué pasa, Landon?
—Cuéntame sobre los últimos trece años, Rana, la época en que te
mudaste en particular.
—Pensé que está sería una cita relajada.
—Bueno, si de verdad estuviéramos sentados en la playa ahora, querría
que me hablaras. Estoy intentando hacerlo realista.
Paso a paso.
Darle algo.
—No estoy muy orgullosa de quién era de adolescente. De verdad tenía
un mal juicio y nada de autoestima. Dejé que la gente se aprovechara de mí.
Ni siquiera puedo decir que mis acciones fueron culpa de la ausencia de mi
madre, porque mi padre estaba ahí para mí. Me gusta culpar a Shayla, pero
en realidad, debo de tomar responsabilidad por mis propias decisiones. Sé
que estoy siendo vaga, pero el punto es, que he aprendido de mis errores.
—Cuándo dices que “dejaste que la gente se aprovechara de ti”…
¿quieres decir sexualmente?
¿Cómo debería responder eso?
—En parte, sí. Tenía baja autoestima. Era mi forma de actuar. Para
cuando cumplí veinte, sin embargo, empecé a ordenar mis ideas, pero
pasaron unos difíciles cinco años, más o menos, antes de eso.
—¿Has tenido novios?
Era difícil para mí admitir que nunca había tenido un novio oficial.
¿Qué persona de veintiséis años puede decir eso? Sin embargo, fue en parte
por elección.
Respondí con honestidad.
—No.
—¿Has tenido citas?
—No.
—Por lo que puedo ver… lo cual sé es limitado… los chicos deben estar
tumbándote la puerta. No entiendo.
—No es que no lo intenten. Es sólo algo que elegí por mi cuenta. No he
querido involucrarme con nadie.
—¿Vivir como una monja es lo que has elegido? No puedes cambiar el
pasado castigándote en el presente. No me malinterpretes, he hecho cosas
de las que no estoy orgulloso, pero no puedo dejar de vivir por eso. —Dudó—
. No vas a contármelo todo, ¿verdad?
Era perceptivo. Sabía que estaba conteniéndome. Decidí darle la vuelta.
—¿Tú vas a contarme tus más profundos y oscuros secretos?
—Con el tiempo, sí. —Ni siquiera dudó con esa respuesta.
Le creí, y eso me asustó, porque no quería tener que hacer lo mismo.
La honestidad de Landon, su necesidad por pelar mis capas era demasiado
para manejar tan pronto.
—Esta conversación se poniendo muy seria para mi gusto —dije—. No
se suponía que fuera una cita intensa.
—¿Quién dijo eso?
—Sólo lo asumí.
—Sé que eres tímida. Supongo que sólo quería que supieras que nunca
te juzgaré. Créeme… eso sería como ver la paja en el ojo ajeno.
—Sólo necesito tomarme esto con mucha calma.
—¿Qué es esto? ¿Define esto? ¿Involucra que alguna vez llegue a
verte?... ¿a tocarte de verdad? Porque no puedes tomártelo con más calma
que teniendo miles de kilómetros separándonos.
—Honestamente no sé qué es esto o qué puedo ofrecerte de verdad,
Landon.
—Me enviaste esa foto, y jodió por completo mi cabeza. De hecho estaba
bastante bien con como estabas las cosas. Pero esa fotografía de verdad me
recordó que las cosas no tienen que ser de esta forma. Y honestamente, creo
que el hecho que la enviaras significa que de verdad también quieres más.
Sólo tienes miedo, y estoy intentando descifrar la razón.
—Soy todo un proyecto de ciencias, que debes intentar descifrar. Esa
primera llamada borracha debió haberte servido como advertencia. Deberías
salir corriendo. Soy rara.
No estaba riéndose ante mi intento de auto menosprecio.
—No digas esas tonterías, Rana. No lo eres. No estás más jodida que
yo. Al menos te haces cargo de la locura que muestras, a diferencia del
montón de personas falsas que me encuentro aquí a diario.
Pasó un minuto de silencio mientras volvíamos a escuchar los sonidos
del océano. Lo escuché prender su encendedor de nuevo.
Genial, estaba estresándolo.
Estaba muy segura de que también estaría encendiendo uno, si
fumara.
Quedaba un obsequio más. No había dicho nada sobre abrirlo.
Cerrando mis ojos, escuché el sonido de él inhalando y exhalando.
Prácticamente podía oler el humo. Mis fosas nasales cosquillearon de solo
imaginarlo.
—¿Qué sigue en la caja, Landon?
—No estoy seguro de si quieres lo que sigue.
—¿Por qué? ¿Qué es?
El tono juguetón de antes desapareció.
—Bueno, hace frío afuera. Si de verdad estuvieras aquí, te rodearía con
mis brazos. Pero no estoy seguro de si es algo con lo que estarías cómoda,
porque en realidad no sé qué demonios es esto entre nosotros. Así que, si la
respuesta es sí, que quieres que te abrace… entonces ábrelo. Si la respuesta
es no, entonces voy a pedirte que no lo hagas.
Sabía sin una sombra de duda que querría estar en sus brazos. Sólo
no quería admitirlo, porque sentirme de esta forma por él me asustaba.
Pero necesitaba saber qué era.
—Sí. Me gustaría eso.
—Entonces, ábrelo.
Dentro del paquete número seis había una sudadera negra con
capucha. Su sudadera. Se parecía a la que describió que usaba esta noche.
La tela era muy pesada. La llevé a mi nariz e inhalé. Olía a cigarros y colonia.
Su aroma era todo lo que me imaginé que era. Estaba oliéndolo.
—Bueno, siempre supe que serías el tipo de hombre que se quitaría lo
suyo para dármelo…
—Colócatela —insistió.
—Bien —susurré. Empecé a temblar un poco mientras la pasaba sobre
mi cabeza.
Esperó un poco y luego dijo:
—Siénteme envuelto a tu alrededor. Percibe mi aroma. Cierra tus ojos,
y sólo quédate conmigo.
Mis ojos empezaron lentamente a llenarse de lágrimas porque esté era
el recordatorio más real de lo que me estaba perdiendo. De verdad sentí que
parte de él estaba de verdad conmigo, y este gesto fue incluso más íntimo
que mostrarme una foto de él mismo porque era como si pudiera sentirlo por
primera vez.
Cada lágrima que cayó representó el arrepentimiento vertiéndose de mí,
arrepentimiento no sólo por mis errores pasado, sino por lo que me estaba
perdiendo por vivir en el presente con miedo.
abía estado carcomiéndome.
Cuando mi padre se me unió para desayunar el fin de
semana siguiente, tomé la oportunidad para contarle sobre
Landon porque necesitaba saber si mis padres me habían
mentido hace todos esos años.
—Papá, ¿recuerdas al chico Roderick, Landon, del apartamento en el
garaje de Eastern Drive?
—Oh, sí. ¿Qué pasa con él?
—Bueno, lo he vuelto a encontrar. De hecho nos hemos vuelto amigos
de nuevo.
Mi padre disminuyó la velocidad al masticar por un momento y luego
asintió.
—Oh. Eso es bueno.
Esa reacción de hecho me sorprendió. Estaba esperando que se
enojara.
Mis ojos se ensancharon.
—¿No estás molesto? Pensé que siempre habías dicho que eran malas
personas.
Negó.
—No. El chico no. El padre era un poco raro, pero el chico es bueno.
—Bueno, él me dijo algo diferente sobre lo que tú me dijiste que pasó.
Dijo que tú y Shayla se fueron sin pagar la renta; que de hecho no fuimos
echados.
Mi padre dejó de cortar la pera y dejó el cuchillo.
—No teníamos dinero para la renta, pero ellos nos echaron.
—¿Me mentiste?
Dudó y luego dijo:
—Sí.
—Nunca pensé en cuestionártelo. ¿Por qué me mentiste?
—Tu madre. Me mudé para alejarla de ese novio. Pero no lo dejó de
todos modos. No quise herirte, Ranoona. Mentí por Shayla. Lo siento mucho.
—Podrías haberme dicho la verdad. No te habría delatado con ella.
Entiendo por qué lo hiciste.
Mi padre parecía de verdad arrepentido.
—Cometí muchos errores contigo. Grandes errores.
Incluso aunque odiaba que me mintiera, simplemente no podía estar
enojada con él.
—Hiciste lo que sentiste que debías hacer. Lamento haberte hecho
sentir culpable, pero sólo desearía haber sabido la verdad porque le guardé
rencor a Landon por muchos años.
—¿Dónde vive ahora?
—California.
—¿Vino a verte?
—No.
—¿Por qué no?
—Porque es mejor así. Sabes que no salgo a citas.
Frunció el ceño.
—Eso me pone triste.
Era interesante como cambiaron las cosas. Mi padre solía prohibirme
que saliera con chicos cuando era adolescente. Mientras tanto, me escapaba
a sus espaldas. Ahora que era mayor, no podía obligarme a salir con uno.
—¿Por qué te pone triste, papá? ¿No me quieres contigo para siempre?
—Cuando te cases, me mudaré.
—Deja de amenazarme. —Me reí.

Todavía vestida con mi ropa del trabajo, me acosté bocabajo durante la


llamada diaria nocturna con Landon.
—Te debo una disculpa —dije.
—¿Por qué?
—Tenías razón.
—¿Sobre qué?
—Mis padres. Mintieron sobre ser echados del garaje del apartamento.
Bueno, mi padre lo hizo.
—¿Oh, eso es todo? Pensé que ibas a dejarme ver tu rostro, por el amor
de Dios. Me tenías todo emocionado.
—Lamento la falsa alarma.
—¿Cómo te enteraste de la verdad?
—Mi papá me lo admitió. Aparentemente, sólo estaba intentando alejar
a mi mamá de su novio, así que tuvo que mentir y hacer parecer que no
teníamos más opción que irnos.
—¿Le contaste sobre mí?
—Sí. Parecía extrañamente feliz de que nos hubiéramos reencontrado.
Probablemente se siente culpable por haber dañado nuestra amistad hace
todos esos años.
—Siempre me cayó bien tu papá. Siempre gritaba sin razón, y no
siempre podía entenderle cuando hablaba rápido, pero podía ver que era un
buen tipo. Recuerdo que nos llevó al centro comercial una vez en esa
camioneta de mierda que conducía.
—Sí. Y nos encontramos con mi mamá ahí más tarde y con su novio.
¿Recuerdas?
—Sí. ¿Cómo olvidarlo? Eso fue jodido —dijo.
—Recuerdo esa noche. Después de que vimos a Shayla, intentaste
hacerme sentir mejor comprándome bolas de chicle y una de esas revistas
de adolescentes de Walgreens con el dinero que ganaste por podar el césped
de la vecina. La señora Sheen era su nombre. No podía soportar a su hija,
Kelsie; la niña rubia. Solía pelear por tu atención. Recuerdo sentirme muy
competitiva con ella.
Hubo una larga pausa antes de que dijera.
—Entonces probablemente no debería admitir que después de que te
mudaste, Kelsie y yo salimos por dos años.
Mi corazón casi se detuvo.
—¿Qué?
—Sí. Fue mi primera novia y mi primera… —dudó—, bueno, ya sabes.
Se sentía como si la habitación diera vueltas y una oleada de celos me
atravesó.
—¿Tú… tuviste sexo con ella?
Landon pareció divertido ante la pregunta.
—Eso es lo que los novios y las novias hacen cuando tienen dieciséis…
diecisiete, sin importar que edad tengas.
Una silenciosa sorpresa me consumió. Y justo así, tuve trece de nuevo.
Kelsie y Landon. Dios, quería vomitar.
—¿Estás ahí, Rana?
Todavía procesándolo, pregunté:
—Vaya. ¿Ella? De verdad fue… ¿la primera?
—Sí. Terminé con ella antes de mudarme a California.
Jalándome el cabello, pregunté:
—¿La… la amabas?
—Me preocupaba por ella, y tuvimos muchas primeras veces juntos,
pero no era amor, sólo algo adolescente. Ni siquiera sabía quién era en ese
entonces. No habría durado, incluso si no me hubiera mudado. —Sintió mi
conmoción—. ¿Estás bien?
—Sólo digiriendo esto.
—No te entiendo.
—¿Qué quieres decir?
—Estás jodidamente celosa por un romance adolescente que tuve
cuando lo único que quiero en este momento es a ti. Podrías tener tanto o
tan poco de mi como quisieras, aun así estás desperdiciando el tiempo
preocupándote por alguien que me cogí hace una década, alguien en quien
no he pensado en los últimos años hasta que la mencionaste. Mientras
tanto, tú eres en lo único en quien puedo pensar; incluso aunque no he visto
tu rostro en trece años. Es casi gracioso. En serio, es como una película de
clasificación B en Netflix. Con dos estrellas.
Tenía razón, y me sentí como una idiota; incluso aunque estaba todavía
ardiendo de celos.
Me reí de mí un poco, incluso aunque no encontraba esto gracioso.
—¿Sabes qué? Que esto sea una lección para ti. Soy demasiado
inmadura emocionalmente.
—Buen intento. Deja de intentar darme advertencias sobre ti. Sólo me
hace quererte más.
—Estoy más jodida de lo que crees, Landon. Es incluso peor en
persona.
—Bueno, en realidad no lo sabría porque estás ocultando mitad de tu
locura de mí. He estado intentando conseguir boletos de primera fila para
tu locura durante semanas, sin nada de suerte.
Algo constante era que incluso cuando nuestras conversaciones se
ponían acaloradas, generalmente terminaban en risas.
Después de que colgamos el teléfono esa noche, todavía estaba
conmocionada por su admisión sobre Kelsie. Podía sentir como me rompía.
La necesidad de darle más era enorme.
Todavía usando mi disfraz verde esmeralda de bailarina árabe,
frenéticamente comencé a quitar pieza por pieza de mi cuerpo; el sujetador
de cuentas, el pañuelo de pedrería para la cintura, la falda. No podía
quitármelo lo suficientemente rápido.
Él iba a probar una cucharada de su propia medicina.
uando el teléfono sonó tres noches después, me preparé para su
reacción.
—¿Estás intentando matarme?
—¿Recibiste mi paquete?
—Repito. ¿Estás intentando matarme?
Sonriendo de oreja a oreja, sabía que UPS lo había entregado, ya que
había estado rastreándolo todo el día como una lunática.
—¿Estás enojado?
—¿Estás bromeando? —gimió—. Estoy recostado en mi cama ahora
mismo sin usar nada más que a ti sobre mí.
—¿Cómo se siente?
—Es sedoso… y tengo flecos dorados envueltos alrededor de mi polla.
—Esa es una gran imagen.
—Hueles divino. A cielo puro, Rana. Sólo quiero ahogarme en ti.
Sus palabras me producen escalofríos.
—¿Te gusta?
Unos treinta segundos pasaron antes de que contestara.
Suspiró contra el teléfono antes de decir:
—Sabes, hay momentos fugaces en que todavía me pregunto si estoy
siendo embaucado. Como si, esas fotos no fueran en realidad tuyas, o tal
vez hay una razón siniestras de por qué no quieres que te vea. Porque
déjame decirte, que si por alguna razón eso es cierto, en este momento, no
querría saber la verdad. Quiero creer que eres tan asombrosa por dentro y
por fuera como creo que eres. Y quiero quedarme aquí oliéndote hasta que
no quede nada.
Sus palabras hicieron zumbar todo mi cuerpo con una urgente
necesidad de tocarlo.
Me aclaré la garganta.
—Fue una decisión impulsiva.
—Bueno, me da esperanza que una decisión impulsiva lleve a otra.
Tomaré lo que sea que quieras darme. ¿Qué te hizo decidirte por este
atuendo en particular?
—Fue la noche que me dijiste que saliste con Kelsie. Después de que
colgamos la llamada, me quité la ropa en un arranque de celos y la puse en
una caja para ti. Estás usando mis celos.
—Estás completamente loca, mujer. Pero me encanta como trabajaste
con mi idea.
—Soy muy recursiva en con mis estallidos psicóticos, sí.
—La próxima vez envíame todo… las bragas, también.
—Eso de hecho se me cruzó por la cabeza, pero no quería que pensaras
que era una depravada.
—Me gustan depravadas. Lo que no me gusta es como me siento
ahora… privado.
Una idea surgió en mi cabeza.
—Espera. Déjame ponerme tu sudadera.
Corrí al armario y la metí sobre mi cabeza.
—Bien, ahora también te estoy usando.
—¿Qué más estás usando?
—Nada. Sólo a ti.
—Mierda.
—Pero tu aroma se está desvaneciendo.
—Bueno, no voy a enviarte nada más. ¿Quieres olerme de nuevo?
Tendrá que ser a mí, no mi camisa. —Podía escucharlo tomando aire
profundamente—. Estoy tan jodidamente caliente ahora.
Sentí que podía venirme de sólo escucharlo hablar sucio. Tenía esa
clase de voz profunda que me gustaba.
—También me estás poniendo caliente. —Me atreví a preguntar—. ¿Qué
me harías si estuviera ahí?
—Muchas cosas. Pero por alguna razón, oler tu aroma me hace de
verdad querer comerte el coño. Estoy ansiando eso ahora tanto, que mi boca
se me hace agua. —Su voz es baja—. ¿Me dejarías?
Apenas y logrando hablar, tartamudeé.
—Sí… digo… sí… me encantaría eso.
—Estoy jodidamente obsesionado contigo, Rana.
Quería decirle que yo estaba más allá del punto obsesivo con él. En
cambio, intenté salirme del hechizo sexual bajo el que me estaban poniendo
sus palabras.
—Estás obsesionado con la idea de mí… el misterio. La realidad es un
desastre.
—¿Qué realidad no lo es? Una relación es sobre apreciar lo bueno, lo
malo y lo feo. Nadie es perfecto.
Una relación.
¿Eso era esto, verdad?
Sabiendo que mi determinación estaba menguando, susurré.
—Tengo miedo.
—No puedo hacer esto para siempre. No he estado con nadie desde la
noche que enviaste la foto de tu trasero. Pero soy un hombre, y tengo
necesidades. O me dejas verte, me dejas estar contigo, o no voy a tener más
opción que descargar esta energía sexual con alguien más. ¿Es eso lo que
quieres? ¿Quieres que le dé a otra persona lo que es para ti?
Mi corazón estaba saliéndose de mi pecho.
—No.
—Entonces establece una fecha. Coloca una jodida fecha. Quiero verte.
Tienes que tomar la decisión. Nunca me apareceré a tu puerta sin tu
permiso. Te lo prometí. Eres quien nos mantiene separados, así que
necesitas decidir cómo sucederá.
Mi voz estaba temblando.
—Necesito más tiempo.
—¿Puedes decir honestamente que más tiempo te traerá a mí? Si es
así, entonces, esperaré. Si no, entonces sácame ahora de mi jodida miseria.
Dime que nunca va a suceder, para poder seguir con mi vida.
El miedo me había quitado la habilidad para hablar. Esto estaba
convirtiéndose en más de lo que creí. No tenía una respuesta. Mi silencio
hizo que sacara su propia conclusión.
—Debo irme, Rama. Llámame cuando tengas algo que decirme. La
pelota está en tu lado de la cancha.
Entonces, colgó.

Landon no estaba jugando.


Unos días pasaron y no había llamado o escrito. Tenía sentimientos
mezclados al respecto. Una parte de mi estaba miserable porque lo
extrañaba mucho. El lado autodestructivo, por otra parte, se regocijaba que
ya no existiera la presión de abrirme a él por completo, de lidiar con todas
las sensaciones dolorosas de verlo finalmente cara a cara.
Pero a pesar de esa voz negativa, mi corazón estaba seriamente
adolorido y rogándome que lo sacara de su miseria… que lo contactara.
En el trabajo una noche, visiones de Landon fueron particularmente
invasivas durante mi rutina nocturna. Mientras recogía los dólares que
fueron arrojados en mi dirección, me pregunté cuánto más podría vivir así.
La música se detuvo, y corrí por un poco de agua. Durante mi descanso,
finalmente me rompí y escribí a Landon.

Rana: No estabas bromeando cuando dijiste que la pelota estaba en mi


cancha. Extraño hablar contigo, y de verdad lamento haberte molestado.

Los tres puntos indicando que inminente respuesta aparecieron. Mi


pulso se aceleró mientras miraba los puntos bailar.

Landon: Soy el amigo de Landon, Ace. Tengo su teléfono. Tuvo un


accidente en el parque de patinaje. Quedo inconsciente después de golpearse
la cabeza. Estoy en la sala de espera de Los Ángeles Memorial. Los doctores
están haciendo unos exámenes ahora mismo.

¿Qué?
Mi corazón estaba latiendo fuera de control.
Esto no podía estar pasando.
El cuarto estaba moviéndose, y se sentía como una especie de
experiencia extra sensorial. Estaba entrando en pánico mientras lo que
parecían cientos de pensamientos, corrían por mi mente.
¿Y si estaba severamente herido?
¿Y si perdía la memoria?
¿Y si nunca tenía la oportunidad de estar con él?
La lista seguía y seguía.
¿Y si nunca tenía la oportunidad de decirle lo que sentía por él?
¿Y si… moría?
MORÍA.
¿Y si él moría?
Finalmente reuní el coraje para escribir un mensaje más.

Rana: ¿Va a estar bien?


Landon: Por ahora no sé nada. Lo siento.
No.
No.
No.
Lágrimas me cegaron mientras volvía al comedor, dirigiéndome al
gerente del restaurante. La banda pensó que estaba por bailar y empezó a
tocar de nuevo.
—Xenophon, tengo una emergencia familia. Lo siento. Tengo que irme.
Sin molestarme en esperar su respuesta, agarré mi abrigo y salí
corriendo del restaurante.
Mi frenética respiración era visible en el aire frío. Después de correr
casi un kilómetro, finalmente encontré un taxi.
—Necesito ir al aeropuerto.
Mirando mi uniforme por el espejo retrovisor, dijo:
—Un poco pronto para Halloween, ¿eh?
Simplemente fingí una sonrisa antes de cerrar los ojos y rezar para
llegar con Landon a tiempo, que estuviera bien.
Preocuparme por su impresión de mí había tomado menos importancia
ante las preocupaciones en la cima de mi cabeza. No había tiempo para
arreglarme más. Este cambio en los eventos había puesto todo en
perspectiva.
Él necesitaba estar bien.
Era lo único que importaba.
Le di al conductor todos los billetes de dólar en mi posesión. Debió
haber pensado que era una desnudista. Mi efectivo apenas cubría la tarifa.
Sin nada más que mi teléfono y billetera, corrí por las puertas
deslizantes hacia la taquilla de Spirit Airlines.
—¿Cuándo es el próximo vuelo a Los Ángeles?
—Estamos llenos para el de las 8 pm, pero hay un Delta que sale en
cuarenta minutos. Pero tendrá que ir a la Terminal A. Que al otro lado en
esa dirección.
Corriendo sin rumbo fijo en busca de la Terminal A, me moví entre las
multitudes hasta que finalmente llegué a la taquilla de Delta.
Desafortunadamente, había una fila. El anciano detrás de mí empezó
a mirarme y a sonreír. Pervertido. Estaba demasiado loca por llegar a
California rápidamente para preocuparme.
Al fin, llegó mi turno.
—Necesito un boleto para su próximo vuelo a Los Ángeles.
Después de mostrarle mi identificación y tarjeta de crédito, presionó
unos botones antes de deslizar mi tarjeta y dijo:
—Lo siento, señora, pero su tarjeta fue rechazada. ¿Tiene otra?
—Sólo tengo una. ¿Puede intentarlo otra vez?
—Lo intenté dos veces. Lo siento, pero tendrá que hablar con la
compañía de la tarjeta de crédito.
Se me ocurrió que había llegado al límite hace un tiempo cuando había
comprado una nueva ropa de invierno. Obviamente, no estaba esperando
comprar un boleto de avión. Devastada, le imploré a la empleada de la
aerolínea.
—Por favor. ¿Hay algo que pueda hacer? ¿La aerolínea tiene un plan de
pago o algo? estoy desesperada. No estoy viajando por placer. —Empecé a
balbucear mientras lagrimas caían por mi cara—. Hay un chico. Estoy
segura de que es el amor de mi vida. Simplemente todavía no lo sabe. Como
sea, tuvo un accidente. Y ni siquiera sé que tan serio es. Salí del trabajo y
corrí directo aquí, tengo tanto miedo de que si no entro en este vuelo, puede
que nunca lo vea de nuevo. —Estaba ahogándome en lágrimas.
Justo entonces, unos dedos tocaron mi hombro.
Girando mi cabeza, espeté:
—Por favor. Ya casi termino.
El anciano pasó frente a mí.
Entré en pánico.
—¿Qué hace?
Habló con la mujer en la taquilla.
—Me gustaría pagar por su vuelo, por favor.
¿Qué?
—¿Está seguro? —preguntó—. Son setecientos dólares más impuestos,
sólo de ida.
—Sí, estoy seguro. —Su mano tembló un poco mientras buscaba su
tarjeta de crédito en su gastada billetera marrón y se la entregaba.
Me quedé en silencio, sorprendida ante la generosidad que estaba
presenciando de un hombre que había considerado un pervertido hace unos
minutos. Este anciano se había convertido en mi ángel guardián en la Tierra.
Me miró.
—Si el amor de mi vida estuviera en peligro, puedes apostar que
necesitaría estar en ese vuelo. De hecho, el amor de mi vida está muerto,
pero era una romántica, y si estuviera aquí, estaría diciéndome que pagara
por el vuelo de la chica gitana.
—Gracias, señor… ¿cuál es su nombre?
—Ralph Issacson.
—Señor Issacson, siempre estaré agradecida por esto. Por favor
escríbame su información para poder pagarle.
Estiró su mano.
—Eso no será necesario. Es un gran gusto hacer esto por usted. Y no
necesito el dinero.
No hubo tiempo de discutir. Necesitaba agradecer a este hombre antes
de correr al vuelo. La única cosa que podía pensar que sabía que él podría
querer era gratis.
Tomando su rostro en mis manos, planté un firme beso en sus labios.
Pareció sorprendido, pero extremadamente satisfecho con mi impulsivo
gesto. Una sonrisa permanente parecía estar pegada en su rostro.
Definitivamente lo dejé confundido y sorprendido.
Corriendo a la puerta con unos minutos de tiempo, recé cuatro
Padrenuestros y cinco Ave Marías.
Sin equipaje, pude pasar por seguridad sin ningún problema, excepto
un pequeño caos cuando el metal de los adornos en mi traje árabe hizo que
los detectores se dispararan. Me revisaron, y llegué al área de abordaje justo
a tiempo.
¿Mencioné que nunca he estado antes en un avión?
ada momento de las cinco horas de vuelo la pasé moviendo mis
rodillas de arriba abajo. Solía pensar que me daría miedo volar,
pero encontré que tenía más miedo de lo que me esperaría en
tierra.
Sin poder concentrarme en nada más que Landon, ni siquiera pude leer
o concentrarme en la película para dejar de pensar en cosas.
Una vez que aterrizamos, le pedí a un extraño dinero para usar el
transporte público, el cual me dejó frente al Hospital Los Ángeles Memorial.
Me veía ridícula, con mi rímel manchado y un abrigo puesto sobre mi
atuendo de bailarina árabe. Sintiendo como si fuera a desmayarme del calor,
me quité el abrigo, lo cual hizo que todos miraran mi sujetador de cuentas.
No me importó; lo único que importaba era llegar con Landon.
Me detuve frente a la recepción.
—Estoy aquí para ver a Landon Roderick. ¿Puede decirme dónde está?
Mi corazón estaba en la boca todo el tiempo que la recepcionista buscó
en el sistema. Me preparé para su respuesta.
—Está en la habitación 410. Tome el elevador al cuarto piso y siga las
señales al Ala Este.
Solté el aire que estaba aguantando cuando una oleada de alivio me
recorrió.
Todavía estaba aquí.
Estaba vivo.
¡Gracias, Dios!
Sin tener ni idea que iba a decir o hacer, corrí al elevador vacío y
presioné el botón cuatro. Mi corazón latía rápido con cada cambio de los
números.
De repente, mis nervios empezaron a hacerme perder el control. Sin
poder contener las lágrimas formándose en mis ojos, me pregunté si de
verdad sería capaz de verlo. O peor, ¿y si no me quería aquí bajo estas
circunstancias?
El elevador sonó y se abrió en el piso de Landon.
Me quedé por un momento tomando aire antes de salir.
Sin poder recordar adónde dijo al recepcionista que fuera, debí haber
lucido tan perdida como me sentía porque una enfermera se ofreció a
ayudarme.
—¿A dónde se dirige?
—¿Habitación 410?
Apuntó unas puertas más allá.
—Es esa de ahí, pero está vacía. El paciente acaba de salir.
—¿Dónde está?
—Lo siento. No puedo darle esa información. Es confidencial.
—¿Fue dado de alta?
Dudó.
—Eso creo.
—¿Hace cuánto?
—Hace unos veinte minutos.
Tragando con fuerza, regresé a las puertas del elevador conmocionada.
Mi garganta estaba seca; no había tomado nada en horas, y pronto iba a
desmayarme en este piso y necesitaría ser atendida.
¿A dónde iba ahora? No tenía idea.
Mientras volvía al vestíbulo, miré alrededor en vano buscando señales
de él. Estaba haciéndose tarde, casi medianoche, y necesitaba encontrarlo.
¿A dónde más iría si no era dónde él? Sólo esperaba que la mujer tuviera
razón y que fuera de verdad dado de alta y estuviera bien, en lugar de haber
sido transferido a otra parte. Necesitaba saber con certeza que iba a estar
bien.
Abriendo las puertas giratorias, estaba por escribirle cuando el mundo
pareció dejar de girar.
Rápidamente fui consciente de que no tendría que esperar mucho para
saber qué había pasado con Landon.
La visión de él me robó el aire.
Me congelé.
Reconocí sus fornidos y tatuados brazos de espaldas de inmediato. Al
menos, estaba noventa por ciento segura de que era él. Landon estaba de
pie cerca de la acera mientras esperaba presumiblemente un auto.
Ahora que podía ver que estaba aparentemente bien, me paralicé por
otra clase de miedo.
Todavía no te ha visto.
Todavía hay tiempo de dar vuelta y volver a casa, Rana.
Landon metió la mano en su bolsillo para sacar su teléfono y empezó a
escribir algo por un rato. Sólo seguí quieta, mirándolo desde lejos.
Cerca de dos minutos después, mi teléfono vibró.
Me había escrito.

Landon: Sé que es tarde allá. Estoy seguro de que duermes, y


técnicamente estoy en medio de una autoimpuesta prohibición a contactarte,
pero sólo quería decirte algo. La vida es jodidamente corta. Estoy bien… peor
me golpeé la cabeza patinando. Tuve una leve contusión. Pasé todo el día en
el hospital para que me hicieran exámenes y se aseguraran que mi cabeza
estaba jodida, pero bien. (Aunque ese nunca ha sido el caso, ¿verdad?). Como
sea, todo el punto de este mensaje es decirte que hubiera sido horrible si por
alguna razón no estuviera bien, principalmente porque nunca habría tenido
oportunidad de decirte que lamento haberte colgado. Si por alguna posibilidad
estás despierta, y recibes esto, de verdad podría servirme tu locura ahora.
Dime algo gracioso, Rana.

Oh, Dios mío.


Muy bien, respira.
Sin pensarlo, empecé a escribir. Mis manos estaban temblando.

Rana: Tengo algo para decirte. De hecho, es un poco largo. Así que, fui
a escribirte durante mi intermedio en el trabajo, y respondiste… sólo que no
eras tú. Era tu amigo escribiéndome para decirme que estabas en el hospital,
y que te habías golpeado la cabeza, y que no tenía ni idea de qué tan malo
era. ¿Qué hace una persona cuerda en ese escenario? Sale corriendo del
trabajo directo al aeropuerto. Llegué ahí, y resulta; que gran sorpresa; que mi
tarjeta de crédito fue rechazada. Así que, no iba a subirme en ese avión hasta
que un anciano que había estado mirándome minutos antes decide pagar mi
boleto de avión. Procedí a besarlo en los labios y corrí a la puerta. Nunca había
estado en un avión en mi vida. Seis horas después, estoy en el hospital en
L.A., todavía vestida en mi sujetador de cuentas y falda transparente, sólo
para darme cuenta que te han dado de alta. Rota, hambrienta y vestida como
una zorra en Halloween, salí para encontrar que por algún retorcido milagro
del destino; estás de pie en la acera. Así que, me quedé congelada, justo
detrás de ti, muerta del susto.

Presioné enviar.
Todo mi cuerpo estaba temblando mientras lo observaba bajar la
mirada a su teléfono y leer el mensaje.
Esperé por ese momento, y vino cuando su cuerpo se volteó.
Mi pecho subía y bajaba. Finalmente, sus ojos aterrizaron sobre los
míos. De verdad fue el momento más irreal de mi vida, tan hermoso como
aterrador.
El viento de la noche sopló mi cabello alrededor mientras Landon
lentamente se acercaba. Era incluso más sorprendentemente apuesto en
persona y de cerca. Sus ojos eran más claros de lo que recordaba, el pequeño
bultito en su nariz más prominente.
Anonadado, sus ojos se movían de un lado a otro, observándome
silenciosamente. Colocó su gran y cálida mano, suavemente en mi mejilla.
Cerré mis ojos un momento para atesorar la sensación. La simple caricia
produjo temblores en mi cuerpo, los nervios colisionando con el deseo, el
miedo colisionado con el confort. Tan familiar y aun así aterrador.
Landon no dijo nada mientras sólo me miraba intensamente y luego
empezó a trazar suavemente los contornos de mi rostro. Cerré mis ojos de
nuevo mientras pasaba su dedo índice por la inclinación de mi pequeña y
respingada nariz. Su dedo viajó sobre mis labios, luego a mi cuello y se
detuvo justo antes de mis pechos, los cuales estaban derramándose de un
sujetador con piedras incrustadas.
—Santa mierda —murmuró—. De verdad eres tú.
Di lo que piensas.
Di lo que piensas.
Sólo dilo.
Nunca lo hizo.
Nuestro momento fue interrumpido por una fuerte bocina, la cual
apenas y rompió el estado de trance de Landon.
Un tipo barbudo con apariencia de hípster, bajó su ventana y gritó.
—¡Oye!
—¿Quién es? —pregunté.
Landon todavía estaba mirándome perdido y no rompió su mirada
cuando dijo:
—Mi amigo, Ace. Vino a recogerme.
Ace encendió las luces intermitentes, salió del auto, y se acercó a donde
estábamos de pie, justo afuera de la entrada principal.
Alzó su barbilla una vez.
—¿Quién es ella?
Por primera vez, la boca de Landon se curvó en una pequeña sonrisa.
—Esta es mi chica, Ace. Aunque ella todavía no lo sabe.
A pesar de mi agotamiento, me reí un poco. Eso sonaba exactamente a
lo que dije en el aeropuerto a la azafata sobre Landon siendo el amor de mi
vida. Simplemente todavía no lo sabe.
—¿Ahora estás recogiendo chicas al azar en el hospital?
—Cierra la boca. Esta es Rana, idiota.
Ace se rio.
—Ohh. Mierda. Lo siento. Debí haberme dado cuenta por el atuendo.
No sumé dos más dos. Me contó sobre ti.
—¿Lo hizo?
—Sí.
—Hablamos por mensajes más temprano —le recordé.
Landon frunció el ceño.
—¿Por qué no me dijiste que me escribió?
—Olvidé mencionarlo. —Ace volteó hacia mí—. ¿Simplemente volaste
hasta aquí?
—Sí.
—Genial. ¿Están listos para irnos? Debo ir a otra parte.
Landon estiró su mano hacia mí, y la tomé, sin poder recordar la última
vez que sostuve la mano de un chico. Su agarre era firme y protector,
representativo del tipo de hombre que sabía que sería conmigo. Noté que
usaba dos anillos de plata en sus dedos. Simplemente se sentía increíble
estarlo tocando al fin. Como un sueño en realidad.
Después de que me llevó al asiento trasero del Jeep de Ace, condujimos.
No tenía idea de a dónde íbamos, aunque asumí que nos llevaba al
apartamento de Landon.
La mirada de Landon estuvo en mí todo el viaje, pero no dijo nada. Sus
ojos eran expresivos, como si quisiera decir algo o preguntar un millón de
cosas. Ciertamente teníamos mucho que discutir, pero debió haber decidido
no decir nada enfrente de su amigo. Por no mencionar, que nuestro chofer
tenía la música muy alta. Estaba resonando So What Cha Want de los
Beastie Boys con las ventanas abajo.
Una suave luz estaba en un sensor que iluminó el camino mientras Ace
estacionaba frente a la casa de Landon. La estructura de estuco de un
violeta grisáceo tenía un garaje en el primer piso y un balcón en el segundo.
Había tres casas idénticas en fila. La playa estaba al otro lado del camino a
la distancia, pero suficiente cerca para poder escuchar las olas chocar.
Salimos, y Landon golpeó la parte de arriba del auto de Ace.
—Gracias por todo, hombre.
—No hay problema. Un gusto, Rana.
Asentí.
—Lo mismo.
El sonido de las llantas del Ace tocando el pavimento indicó que
estábamos finalmente solos. Miré en la distancia las acogedoras palmeras
bailando con la brisa de la noche como si estuvieran dando serenata a la
chica deslumbrada de Michigan.
Landon se giró hacia mí, sus hermosos y azules ojos brillando en la
oscuridad.
Mientras me quedaba de pie encarándolo, pregunté:
—¿Te sientes bien?
—Sí. Todavía me duele la cabeza un poco, pero tuve mucha suerte. —
Sonrió—. Incluso si sintiera dolor, estoy seguro de que estaría entumecido
ahora mismo. —Acunó mi rostro—. Mierda, Rana. Estás aquí.
—Sé que esto es una sorpresa.
—Es una buena, sin embargo. Una genial. Sabía que cederías y me
verías con el tiempo, pero demonios, de verdad me sorprendiste.
—Estaba asustada. No lo pensé dos veces para venir aquí cuando pensé
que estabas en peligro. Ni siquiera fue una decisión hasta donde me
concernía. Ni caballos salvajes podían mantenerme lejos.
—Ni siquiera una voraz serpiente te habría mantenido lejos —bromeó.
—Así es. —Me reí nerviosamente, mi cuerpo en alerta—. ¿Qué te pasó?
—Fui al parque para patinar y relajarme, y a veces me vuelvo un poco
loco. Me resbalé, me golpeé la cabeza y me desmayé. Lo siguiente que
recuerdo, es que estaba en una ambulancia. Obviamente no sabía que me
escribiste hasta que dijiste que Ace te contestó. No lo noté porque no había
ninguna notificación ya que él respondió.
—Estaba muy preocupada por ti.
Su boca se curvó en una sonrisa mientras pasaba su pulgar por mi
mejilla.
—No tienes que convencerme de eso, bebé. El hecho de que estés aquí
de pie frente a mi es la única prueba que necesito para saber lo mucho que
te preocupas por mí.
—¿Crees que estoy loca por saltar a un avión?
—Siempre pensé que estabas un poco loca, pero que vengas aquí no es
una de las razones. Estoy sorprendido; hasta el punto que estoy claramente
sin nada convincente que decir. Que te subieras a ese avión significa más
para mí de lo que podía imaginar. —Se acercó más—. Y no puedo creer que
un viejo te haya besado antes que yo, por cierto.
Pensé que tal vez me besaría en ese momento, pero no fue así.
Sintiéndome de repente avergonzada, miré mis pies.
—Sé que probablemente tienes un millón de preguntas sobre mi
apariencia. Yo…
—No me debes explicaciones. —Puso su mano en mi mejilla.
—Pero estoy segura de que probablemente te preguntas… —Cuando
perdí las palabras, completó mi idea.
—¿Preguntándome dónde está tu nariz? —Se rio—. Creo que es muy
obvio lo que pasó aquí.
—Sí. Sé que es obvio. Sólo dije que podrías estarte preguntando por
qué…
—No, de hecho, no. estoy muy feliz de verte aquí ahora para
preocuparme por algo más. Y necesitas una ducha caliente y comida. Vamos
adentro. Deja tu ansiedad en la puerta. Cuidaré bien de ti. —Tomando mi
mano, me llevó a la entrada.
—¿No se supone que yo cuide de ti? —pregunté mientras lo seguía
dentro.
—No. los doctores dijeron que estaré bien. Sólo necesito tomar Advil y
tener cuidado de no tener más accidentes que involucren mi cráneo por un
tiempo, ya que la contusión lo dejó vulnerable. Así que, nada de locuras por
unas semanas, u tendrás que refrenarte de arrojarme cualquier cosa
mientras estás aquí. Intentaré no provocarte. —Guiñó un ojo.
—Me alegra tanto que estés bien.
—También yo… en especial ahora que estás aquí. Habría sido terrible
si me lo hubiera perdido. —Hizo un gesto alrededor—. Como sea, bienvenida
a mi humilde morada. No es elegante, pero es lo que consigues a cambio de
vivir cerca a la playa.
La casa de Landon era agradable. Era pequeña pero con un espacio
abierto y una vista decente del mar.
Cuando me llevó a su habitación, estaba mostrándome la vista desde
su ventana, pero lo único que pude hacer fue mirarlo a él mientras no me
miraba. De repente se volteó hacia mí y pareció notarme observándolo. Debí
haberme puesto roja porque aparentemente pudo sentir mis nervios.
—Relájate. No muerdo. —Se acercó y puso sus manos en mis hombros,
y lo sentí en mi centro—. Soy solo yo. No te pongas nerviosa.
Ese es el problema. Eres tú, Landon. Y no confío en mi misma.
¿Estaba nerviosa? Claro. Pero ciertamente no era porque tenía miedo
de que él intentara algo. En todo caso, estaba sorprendida por lo mucho que
mi cuerpo quería sucumbir a cada deseo en este momento, en especial
cuando me tocaba; lo mucho que me embriaga por su aroma; lo mucho que
quería pasar mi lengua por sobre su relleno labio inferior. Pero era evidente
que Landon estaba siendo cuidadoso. Estaba tomándose las cosas con
calma.
—Me siento a salvo aquí. Mis nervios no son por ninguna clase de
aprehensión. Es más unos nervios por la emoción, unos que no estoy
acostumbrada a sentir.
—Entonces, bien. —Sonrío—. ¿Quieres un desayuno para cenar?
—Sí.
Moviendo su cabeza, dijo:
—Sígueme.
—Prácticamente ya es de madrugada de todos modos —dije, tomando
su mano mientras me llevaba a la cocina.
Landon terminó preparándonos una deliciosa pila de tostadas
francesas con canela antes de alistarme una ducha.
Me intrigó que Landon tuviera el elegante gel para ducha Anna Sui en
su baño. Eso me hizo preguntarme si una mujer se lo dio, o si lo había
dejado aquí. Intenté sacarme la idea de la cabeza.
Cuando terminé de ducharme, me envolví en una toalla y me asomé
afuera del baño.
—¿Tienes algo que pueda usar?
Me gritó de la sala de estar.
—Te dejé algo de ropa en el suelo junto a la puerta. Esos servirán por
ahora. Mañana podemos salir y comprar algo.
Por supuesto, había una pila de prendas dobladas en el suelo a mis
pies.
—Gracias —respondí, levantándolas.
Regresando al baño lleno de vapor, me puse la camiseta negra de Def
Leppard y unos pantalones negros holgados. La camiseta era grande, así
que decidí atar el extremo en un nudo sobre mi ombligo para que pareciera
más femenina.
Después salí del baño, encontré a Landon en su habitación. Tenía las
manos en los bolsillos y estaba mirando por las puertas deslizantes que
daban al patio.
—Me siento como una vagabunda —dije.
—Bueno, entonces eres la vagabunda más hermosa que he visto. —
Miró a mi vientre, notando que había enrollado la camisa. Miró mi ombligo—
. Tienes una perforación en el ombligo. No lo noté antes.
—Mi falda estaba cubriéndolo.
—Me encanta.
Landon se acercó a mí. La tensión sexual en el aire era densa mientras
rozaba su dedo contra mi piercing. Ni siquiera podía describir por el suave
toque estaba haciéndole a mi cuerpo.
Aclarando mi garganta, dije:
—Me perforé alrededor de la época en que empecé a bailar. —Landon
tenía una pequeña y negra piedra en su lóbulo derecho, y había notado
antes que su lengua también estaba perforada. Encontrando el último muy
sexy, dije—: Me encanta el piercing en tu lengua. ¿Es el único aparte del que
tienes en la oreja?
Sonrío y se frotó la mandíbula, pareciendo inseguro de si debía o no
responder mi pregunta.
—No. Tengo otro.
—¿Dónde?
La sonrisa en su rostro lo decía todo.
—En un sitio que no puedo mostrarte ahora.
De repente me dio calor.
—Oh.
Levantó su ceja, pareciendo divertido ante mi reacción ligeramente
avergonzada.
—Tú preguntaste.
—Así es.
Agarró mi cabello juguetonamente, aparentemente, encontrando mi
vergüenza bonita.
—¿De casualidad tienes un cepillo para el cabello? —pregunté.
Rascándose la cabeza, dijo:
—Sí. Ya vuelvo.
Regresó con uno y me sorprendió cuando en lugar de dármelo, caminó
detrás de mí y empezó a cepillar mi cabello húmedo. Cerré mis ojos y atesoré
la sensación de su cálido cuerpo a mis espaldas, sus manos tomando mis
largos mechones mientras suavemente pasaba el cepillo por las hebras. Y
por supuesto; como cualquiera con sangre en las venas, todavía estaba
pensando en su polla perforada.
—No recordaba que tu cabello fueran tan negro cuando éramos niños
—dijo—. Es tan negro… hermoso.
—Sí. Es natural… al menos puedo decir eso de algunas cosas, ¿verdad?
Ignoró mi intento de auto ridiculizarme, sin darle importancia
respondiendo.
Sentí sus tranquilizadoras palabras contra mi cuello.
—¿Cuánto tiempo puedes quedarte?
Respondiendo honestamente, dije:
—No lo sé.
Dejó de peinarme y pasó su mano por la longitud de mi cabello,
deteniéndose sobre mi trasero. Su toque era electrizante.
—¿Estaba todo bien en el trabajo cuando viniste aquí?
—No tengo idea. Sólo les dije que tenía una emergencia familiar y me
fui.
—Será mejor que llames mañana para estar segura, pero sólo para que
sepas, que si por alguna razón te dan problemas, tienes mi apoyo. Me
aseguraré de que puedas pagar tu renta.
—Eso no es necesario.
—No podías pagar el boleto hasta aquí. Es claro que necesitas ese
trabajo. Y si lo sacrificaste para venir a verme, entonces seguro que me voy
a encargar de que estés bien.
Sin saber qué más decir, simplemente susurré.
—Gracias.
Landon caminó a su tocador. Había un montón de bandas atadas entre
sí en una pelota. Sacó una y la puso en su boca, jalándola con los dientes.
Eso fue extrañamente sexy por alguna razón.
Vino detrás de mí y reunió mi cabello en una coleta baja, atando la
banda alrededor. Su mano se quedó un rato antes de soltarla. Mi cuerpo
ansiaba el regreso de su toque. Tener sus manos sobre mí estaba
convirtiéndose, rápidamente, en mi cosa favorita.
Me volteé para mirarlo. Nuestros ojos cerrados por varios segundos.
Era un poco inquietante lo mucho que quería que me tocara de nuevo. Pero
no lo hizo.
—Usa mi cama —dijo al fin—. Mañana desayunaremos en la playa.
Luego, podremos tener esa charla.
—¿No tienes que trabajar mañana?
—Mel se encargara del camión. Estoy oficialmente incapacitado por el
tiempo que estés acá.
—¿Puedes hacer eso?
—Soy el jefe. Puedo hacer lo que quiera. —Fue hacia la puerta—. Voy a
dejar que duermas. Ya es de madrugada en Michigan.
—¿Qué hay de ti?
—También iré a dormir pronto.
—Bien. Te veo en la mañana.
—Buenas noches, Rana. —Dio dos golpecitos a la puerta antes de irse.
Mientras yacía recostada en la cama de Landon, nadando en su
embriagador y masculino aroma, me di cuenta que estaba escuchando los
verdaderos sonidos del océano. No una maquina… los de verdad.
Últimamente, cuando no podía dormir en casa, iba hasta el armario y
leía una de las viejas notas de Landon. Esta anoche, caminé hasta su
ventana en cambio. Y observé.
Landon estaba de pie afuera, fumando un cigarro. Admiré su preciosa
estatura y la forma en que su trasero se moldeaba perfectamente a sus
pantalones cargo negro. Esta escena no era exactamente lo que había
imaginado desde la distancia. En mi imaginación, el agua estaba más cerca
cuando de hecho, podía verla en la distancia. Pero esto era jodidamente
genial.
Caí en cuenta: mi mayor fantasía; estar en California con Landon; se
había hecho realidad. Era aterrador y emocionante a la vez, particularmente
porque no tenía ni idea de que traería el mañana.
n delicioso aroma llenó el aire mientras estiraba los brazos. No
fue un sueño, después de todo. Todavía estaba aquí en
California con Landon.
La brillante luz del sol entraba a raudales por la ventana de su
habitación, y sonreí, de nuevo consciente del hecho de que esto estaba
sucediendo realmente.
Landon no me vio de pie tras él mientras cocinaba. Una jarra nueva
de café estaba haciéndose en la encimera. La tostadora sonó. Island in the
Sun de Weezer estaba sonando en su teléfono, y silbaba mientras hacía
varias cosas a la vez.
Estaba llevando una gorra de béisbol echada hacia atrás, no vestía
camiseta y su ropa interior se mostraba por encima de la cintura de su
pantalón. Me llevó solo un momento para maravillarme con los contornos
de su musculosa espalda. Mis pezones se endurecieron contra la camiseta
que todavía estaba vistiendo.
Me aclaré la garganta, así él sabría que estaba ahí.
Se giró, con la espátula en la mano.
—¡Hola! ¿Cómo dormiste?
—Como un bebé una vez que me dormí.
—Bien. —Tomó una taza y me sirvió un poco de café—. ¿Cómo lo
tomas?
Inclusa una pregunta simple como esa puso de los nervios a mi mente
excitada.
¿Cómo lo tomas? ¿Por qué, de repente, todo sonaba seductor?
—Solo crema.
—¿Leche está bien? Compraré algo de crema más tarde ahora que sé
que te gusta.
—Leche está genial.
Acaricié sus dedos con los míos cuando me entregó la taza humeante.
Incluso ese mínimo contacto me provocaba escalofríos.
—Gracias.
Clavó su mirada en la mía antes de alejarse y volverse a la encimera.
Landon parecía un poco al borde, y no podía imaginarme por qué. La
inseguridad se estaba abriendo paso, intentando convencerme de que su
extraña conducta tenía que ver con algo que le molestase de mí.
Dándome la espalda, habló:
—Voy a envolver estos burritos mientras estén calientes y los
llevaremos a la playa.
Había un tenue frío de la mañana en el aire mientras caminábamos
en silencio hasta el agua. Landon había servido un poco de café en dos
termos y llevábamos los burritos envueltos en papel de aluminio.
Elegimos un lugar y nos sentamos el uno al lado del otro en la fina
manta de lana que él había traído. Rodeados de gaviotas y comiendo en
silencio, mirábamos hacia el océano.
Cuando terminamos el desayuno, Landon tomó lo que quedaba de mi
papel de aluminio y lo metió en la bolsa que había traído para la basura. Sin
comida que nos distrajese, me giré hacia él y le hice la pregunta que me
había estado asaltando.
—¿Estás bien?
Tomó mi mano y entrelazó nuestros dedos.
—Estoy realmente bien, sí.
—Estás muy callado. Solo me preguntaba qué estabas pensando.
—Estoy pensando muchas cosas, concretamente tú. Para ser honesto,
estoy encontrando… no estoy muy seguro de cómo actuar a tu alrededor.
—¿Qué quieres decir?
Miró hacia el agua, para ordenar sus pensamientos, cuando dijo:
—Todavía me estoy acostumbrando a ti estando aquí en persona. Creo
que no estaba tan preparado como creía que estaría. No sé cómo manejar
mi atracción por ti, porque me siento como… tal vez hacerte sentir
incómoda. Así que, estoy intentando contenerme para mostrarlo, y
realmente no sé cómo hacer eso. Porque lo que estoy sintiendo… es bastante
intenso. Eres deslumbrante. Quiero simplemente mirarte, pero sé que tienes
un gran complejo con tu apariencia. Para ser perfectamente honesto, quiero
hacer más que simplemente mirarte. Pero sé que, si jodo esto, huirás de
vuelta a Michigan antes incluso de que tenga oportunidad de tener algo de
tiempo contigo.
Odiaba que lo hubiese hecho sentir como si necesitase ser cauteloso
a mi alrededor. La verdad era que había estado petrificada por mostrarle qué
había hecho. Pero ahora que estaba realmente aquí, eso ya no importaba
tanto.
—Estaba avergonzada de mostrarte lo que le había hecho a mi cuerpo
y rostro.
—¿Por qué? No es como si lo hubiesen jodido. Eres jodidamente
perfecta.
—Lo sé. Hicieron un gran trabajo. Una pequeña nariz levantada.
Pechos perfectamente redondos. Shayla y yo siempre tuvimos los mismos
grandes ojos verdes, pero todo lo demás era diferente. Básicamente lo hice
para parecerme a mi madre, y no he dejado de castigarme por ello. No había
nada malo antes conmigo, Landon. Pero, de algún modo, creía que lo había,
que ella se fue porque yo no era lo suficientemente buena, que necesitaba
parecerme más a ella para merecer algo en la vida. A veces, no puedo
soportar mirarme.
—El dinero que te dieron tus abuelos… ahora tiene sentido. Lo usaste
para la cirugía plástica.
—Sí. Me dieron el dinero para la universidad, y hui con él en cuanto
tuve dieciocho años. Fui a ver a un médico en Detroit y me operé la nariz y
los pechos. También me hice una depilación láser. Permanecí en un motel
barato durante meses. ¿Qué clase de persona toma el dinero de sus abuelos
y hace eso?
—Alguien que está desilusionada y perdida. Pero era joven. Estoy
seguro de que ya te han perdonado.
—Lo han hecho, pero creo que no deberían.
—Todos hemos cometido errores, Rana. Tienes que perdonarte a ti
misma. Tienes que aceptar lo que hiciste. También tienes que aceptar que
la gente va a mirarte y encontrarte jodidamente hermosa, y no hay nada de
malo en ello. Enorgullécete.
—He estado aterrorizada de mostrártelo, porque sabía del modo en
que me mirarías.
—¿Te haría sentir mejor que te mintiese y te dijese que no te deseaba,
que pensaba que eras horrenda?
—No. Me gusta que estés atraído por mí. La realidad es, que me hace
sentir genial y terrible al mismo tiempo.
Miró hacia el cielo, luego a mí.
—Siempre he pensado que eras hermosa, ¿de acuerdo? Recuerdo tu
rostro de entonces como si fuese ayer, y nunca lo olvidaré. Me fascinas,
porque recuerdo sentir que te veías diferente al resto de las chicas, pero no
en el mal sentido. Me encantaba esa gran nariz y esas cejas pobladas. Pero
también me encanta esta nariz. Me encantan tus dos rostros.
Probablemente es porque me encantaría cualquier paquete en el que
vinieses.
El frío del océano no tenía nada que hacer con el calor que estaba
sintiendo en mi interior en ese momento. Sus palabras me habían tocado de
verdad. Nadie me había hecho sentir tan hermosa por dentro y por fuera.
—Yo también pensé siempre que eras hermoso, Landon. Y estoy
realmente feliz de estar aquí contigo.
Suavemente me acarició el pulgar con el suyo.
—Por favor, quédate un poco.
No había forma de que pudiese dejarlo ahora mismo.
Asentí.
—Está bien.
Con energía renovada, él me levantó de la arena.
—Te llevaré de compras.

Pasamos toda la mañana fuera, consiguiéndome cosas necesarias


como ropa interior, un sujetador, unos cuantos conjuntos.
De algún modo, todo este tiempo, nunca habíamos discutido qué tipo
de auto tenía él. Así que estaba sorprendida de encontrar que, a pesar de
su modesto apartamento, Landon conducía un bonito Range Rover Sport
color teja. Cuando le pregunté cómo podía haberlo costeado, explicó que
había estado ahorrando durante años. Además, le iba bien el camión de
comida. Había pedido un préstamo para comenzar su negocio y fue capaz
de pagarlo en dos años. Ahora los ingresos del camión de comida cubrían
los pagos del auto y otras facturas mientras también le permitía contratar a
Melanie y ahorrar un poco extra.
Por la tarde, Landon insistió en llevarme a una pequeña tienda en
Venice Beach que vendía ropa de playa casual. Quería que yo eligiese algo
lindo para vestir en caso de que fuésemos a ese bar de azotea en el que
estarían algunos de sus amigos más tarde.
Había ido al probador para probarme un mono azul que había elegido.
Como era costumbre, se ceñía a mi trasero y pecho, mientras la cintura
encajaba perfectamente. Quería tener la opinión de él. Después de todo, él
iba a pagar por ello.
Cuando salí hacia la zona donde él estaba sentado, Landon estaba
mirando su teléfono. Levantó la mirada cuando me miró y sus ojos se
iluminaron.
—Te ves realmente hermosa con eso.
—¿Te gusta más que el último?
—Me encanta. Llévatelo. Llévalos todos.
Justo mientras me giraba para volver al probador, el teléfono se me
cayó de las manos. Cuando me incliné rápidamente para tomarlo, sucedió
lo impensable.
Lo impensable.
El material sobre mi trasero se rompió. Al menos, así fue cómo sonó.
Oh, no.
Mantén la calma.
Quizás él no lo notó.
Lo siguiente que supe, Landon vino detrás de mí, cubriendo mi cuerpo
con el suyo mientras me urgió rápidamente al probador.
Una vez dentro, nos miramos el uno al otro un breve momento antes
de que simultáneamente estallemos en una risa histérica.
Me limpié los ojos.
—Ni siquiera puedo mirar. ¿Cuán malo es?
—Malo no es cómo describiría llegar a ver tu trasero por un instante.
—Gracias por venir a mi rescate. Creo que simplemente me sorprendí
y me quedé congelada. Definitivamente no quería estar a la vista de toda la
tienda.
Él me dio un guiño.
—Te tengo cubierta.
—Literalmente.
En los cerrados confines del pequeño probador, no había forma de
escapar a la energía sexual del aire. Nuestros rostros estaban cerca, y tenía
la certeza de que finalmente iba a besarme. El corazón me latía
descontroladamente.
Puso la mirada en mis labios.
—Te dejaré para que te vistas. —Luego, se alejó.
Nada.
Vaya.
Me estaba muriendo por dentro.
Landon se marchó, volviendo al área de espera mientras terminaba de
volver a ponerme la ropa. Él terminó comprándome dos vestidos que me
había comprado antes del mono.
El sol estaba brillando con fuerza mientras volvíamos a la acera. Nos
detuvimos justo frente a su auto.
Sosteniendo una gran bolsa de la compra, comenté:
—Voy a devolverte el dinero por toda la ropa que me compraste hoy.
—Que le jodan a la ropa. Puedes pagármelo no huyendo de vuelta a
Michigan.
Realmente no sabía cuánto podía quedarme aquí, yo tenía
obligaciones. No habíamos discutido un periodo exacto de tiempo, pero
sabía que iba a tener que volver pronto a casa. Siendo realista, no podía
quedarme más de una semana.
—Eso me recuerda que debería llamar al trabajo cuando volvamos a
tu casa, y hacerles saber que volveré en una semana.
Pareció seriamente molesto.
—¿Una semana? ¿Eso es todo lo que puedes quedarte?
—Bueno, por ahora, sí. Quizás sea capaz de volver si ahorro.
—Rana, venderé mi auto si tengo que hacerlo. Pero pagaré tus boletos.
El dinero no evitará que te vea de nuevo. ¿Estás segura de que solo puedes
quedarte una semana? Pasará tan rápido, que siento que necesito más
tiempo contigo.
—No sé cuánto tiempo me dará mi jefe.
Aunque se veía molesto, tomó una profunda bocanada de aire y dijo:
—Lo entiendo.
Cuando volvimos a casa de Landon, fui a su habitación por un poco
de privacidad. Llamé a mi jefe para disculparme por la forma en la que me
había ido y le conté que estaba lidiando con una urgencia familiar al otro
lado del país. Accedió a darme una semana libre sin paga.
Explicarle mi ausencia esta semana a Lilith iba a ser más duro.
Después la llamé a ella y esperé mientras su madre la ponía al
teléfono.
—¿Rana? ¿Por qué me estás llamando? Nunca me llamas. ¿Estás en
la cárcel?
Eso me hizo reír.
—No. Todo está bien, pero quería hacerte saber que no estaré ahí
mañana.
—Genial. Estoy trabajando en una redacción sobre ti, y acabo de
escribir que nunca cancelas las citas conmigo.
Mierda. Eso realmente apestaba.
—Lo siento, Lilith.
—Lo que sea. De cualquier modo, ¿por qué no puedes venir?
—Nunca vas a creer esto.
—¿Qué?
—Estoy en California. Vine a visitar a Landon.
—¿Lo dices en serio?
—Sí.
—¿Vas a casarte?
—No. —Me reí.
—Si te casas, será mejor que yo sea la niña de las flores.
—Está bien. Esa es una garantía.
—Lo digo en serio, Rana.
Me reí.
—No necesitas preocuparte por eso, pero gracias.
—¿Viste alguna estrella de cine? ¿Vas a salir en televisión?
—No y no… ciertamente espero que no.
—¿Cuándo vas a volver?
—En una semana. Prometo llevarte a dar una vuelta en cuanto llegue
a casa.
—¿Él es tan guapo como esperabas?
—Mucho.
—¿No vas a estar muy triste cuando lo dejes?
Cerrando los ojos, respondí:
—Mucho.
—¿Eres estúpida?
—¿Por qué preguntarías eso?
—Solo quería ver si responderías con un “mucho” de nuevo. Ya lo has
dicho dos veces seguidas.
—Sabelotodo.
—¿Vas a llorar cuando tengas que dejar a Landon?
—No estoy segura. Es posible.
—¿Me traerás algo?
—Claro. Te llevaré un trozo de California.
—Nada como un poco de arena en una bolsa hermética. Quiero un
regalo de verdad. Deberías obtenerlo pronto, antes de que estés demasiado
triste para recordarlo.
—Está bien. Encontraré algo genial, lo prometo.
Después de que colgamos, la última llamada que hice fue a mi padre.
Aparentemente, se había asustado cuando llegó a mi apartamento por el
desayuno y no me encontró allí. Me contó que había comenzado a rezarle a
San Antonio, patrón de las cosas perdidas, así que sería encontrada a salvo.
Cuando le expliqué dónde estaba, se ofreció a enviarme dinero, le dije
que definitivamente tendría que aceptarlo para el billete de avión de vuelta
a casa, aunque sabía que Landon insistiría en pagar por ello.
Landon se levantó del sofá después de que saliese de hacer las
llamadas de teléfono en su habitación.
—¿Todo cubierto?
—Sí. Todo el mundo que importa ahora sabe que no he desaparecido.
—Y, por lo tanto, Lenny no es el principal sospechoso —bromeó.
—Eso es muy cierto.
—¿A tu padre le parece bien que estés aquí conmigo?
—Sí, realmente lo está. —Sonreí—. Está muriéndose porque comience
a tener citas.
Se rio, pero luego su expresión se volvió seria.
—¿Me dirás por qué no lo has hecho?
Insegura de cómo responder, dije:
—Ya te conté que cuando era adolescente cometí el error de asociarme
con los chicos equivocados. Y ahora, como adulta, parecen atraerme los
hombres que solo están detrás de una cosa. Simplemente decidí que sería
mejor estar sola. Cada vez que pienso en hacerme pasar por eso, parece
desalentador. Así que, no lo he hecho.
Aparentemente Landon podía ver a través de mí.
Pasó una mano por mi cabello y colocó un mechón detrás de mi oreja.
—Hay algo que no me estás diciendo.
Me quedé callada.
—¿Alguien te hizo daño? —Mi falta de respuesta le hizo sacar sus
propias conclusiones cuando continuó—: Está bien. No espero que me
cuentes todo esta noche. Pero quiero llegar a saberlo.
Cerré los ojos cuando me sujetó una mejilla. Cuando los abrí, le di
vuelta a las cosas y pregunté:
—¿Tú me has contado todo lo que hay que saber de ti?
—No, no lo he hecho —respondió sin dudar—. Y no voy a llevar las
cosas al siguiente nivel contigo hasta que lo haya hecho. Esa es la razón por
la que he estado durmiendo en el sofá. Pero creo que esta semana solo
debería ser sobre acostumbrarnos el uno al otro, a quién somos ahora, más
que hacer falsos juicios basados en cómo nos define el pasado. —Deslizó la
mano por mi brazo—. Soy serio sobre no querer joder esto. ¿Qué dices? Qué
tal si vivimos el presente durante al menos unos cuantos días… nos lo
tomamos despacio… simplemente disfrutamos de la vida… y llegamos a
conocernos el uno al otro en persona como amigos. ¿Trato hecho?
—Amigos… —Sonreí.
—Sí… amigos. —Me tendió su mano—. ¿Trato hecho?
La miré.
—Trato.
Mantuvo su mano firmemente cerrada alrededor de la mía mientras
simplemente nos mirábamos el uno al otro. Ninguno de los dos sería el
primero en soltarse, y luego de repente me atrajo hacia él. Lo siguiente que
supe, sus labios estaban envolviendo los míos. El movimiento fue tan
repentino, tan inesperado, que casi me hice pis encima.
Gimió mientras se empujaba lentamente en mi boca.
—Joder —maldijo sobre mis labios.
La sensación del anillo de metal de su lengua moviéndose alrededor
fue suficiente para hacerme perder todas mis inhibiciones. Él sabía a azúcar
y cigarros, y todo lo que quería en esta vida era simplemente seguir haciendo
esto. No me había dado cuenta exactamente de lo hambrienta que estaba,
lo desesperadamente que había necesitado este contacto. Pero ir desde cero
hasta Landon era como no comer en años solo para encontrarse con las
comidas más decadentes.
Clavé los dedos en sus cortos mechones de cabello, llevándolo más y
más profundo en mi boca. Su beso se hizo más fuerte mientras yo me caía
sobre el sofá. Su duro cuerpo ahora estaba sobre mí. En lugar de sentirme
asustada, recibí gustosamente su fuerza.
Suspiros desesperados escaparon de mí en su boca. Los sentimientos
gestándose en mi interior mientras nos besábamos no se parecían a nada
que hubiese sentido jamás. El último hombre que había estado sobre mí era
básicamente un adolescente. Este era un hombre musculoso, uno cuyos
sonidos hambrientos, aunque profundos en tono, encajaban con los míos.
Me asustaba lo deseosa que yo habría estado de darle lo que él quisiese.
Nos besamos durante lo que se sintió numerosos minutos, aunque
realmente no había concepto del tiempo. Sentía como si pudiese haberle
seguido besando para siempre. Ahogada en un abismo de deseo, no estaba
segura de sí podía haberme detenido si el edificio se incendiase.
El problema con algo que se sentía así de bien era que nunca era
suficiente, particularmente para alguien como yo, quien había pasado tanto
tiempo sin tocar a un miembro del sexo opuesto.
Necesitaba sentir su cuerpo. Cuando traté de deslizar las manos bajo
su camiseta, él las alcanzó y me sujetó las muñecas antes de apartarse de
mí.
Él tenía la cabeza apoyada contra el respaldo del sofá mientras
jadeaba, aparentando como si acabase de escapar de algo.
Me sentía mortificada.
—Lo… lo siento.
Puso la mano en mi pierna.
—No, no, no… no tienes que disculparte por nada. No te atrevas a
disculparte.
El rostro de Landon estaba rojo. Parecía tan nervioso como yo me
sentía. Su erección estaba sobresaliendo contra la tela de su pantalón
vaquero. Estaba claramente excitado, ¿entonces por qué se detuvo?
Insegura de si realmente quería conocer la respuesta, pregunté:
—¿Por qué te apartaste?
—Créeme, quiero tus manos sobre mí. Simplemente tenía que
apartarme porque tenía miedo de que perdiese el control. No voy a estar
satisfecho hasta que esté profundamente dentro de ti, Rana, y no quiero que
hagas nada de lo que te arrepientas. Eso se sentía muy bien, y estaba a
segundos de mandarlo todo a la mierda, moviéndome demasiado rápido y
estropear las cosas.
—Estaba bien. Solo eran besos.
—No eran solo besos. Contigo jamás será solo besarse. Nunca.
—No, supongo que no lo era.
—Estabas comenzando a desvestirme. Tenía que parar.
Sintiéndome un poco estúpida, admití:
—Quería sentir tu piel.
—Si no has estado con nadie tanto tiempo como dices, entonces eres
frágil. No puedo moverme tan rápido como a mi cuerpo le gustaría, por
mucho que quiera. Eso sería un error.
Por mucho que mi cuerpo se resistiese a ese pensamiento, sabía que
tenía razón.
—Bueno, gracias por cuidarme incluso cuando yo no estoy cuidando
de mí misma.
Apoyé la cabeza sobre su hombro y levanté la mirada mientras él me
miraba.
Gimió.
—Joder… simplemente… verte mirándome y necesito besarte de
nuevo.
Suspiré.
—Entonces, bésame.
Cedió, dándome un firme beso en los labios.
—Sin tocar —advirtió sobre mi boca—. Solo besar. ¿Está bien?
Sonriendo sobre sus labios, respondí:
—Eso va a ser difícil de sostener.
—Jodidamente muy difícil.
onocer a los amigos de Landon tan pronto era algo grande. No
tenía mucho tiempo con él y quería experimentar cómo era la
vida en California. Trató de asegurarme que no teníamos que
salir, de otro modo yo lo convencí a él, porque realmente tenía mucha
curiosidad.
Cuando llegamos a Sunset Rooftop Bar, reconozco a Ace
inmediatamente. Estaba sentado junto a una mujer y un hombre, que
estaban sentados lo suficientemente cerca para que yo asumiese que eran
una pareja.
La decoración era realmente genial con muchas luces iluminando la
noche. Un bar que parecía estar iluminado en morado estaba situado en
medio de la acción. Estábamos rodeados por gente anormalmente hermosa,
eso definitivamente no era algo a lo que estuviese acostumbrada en casa. La
mayoría del tiempo, yo era el centro de atención en una habitación
abarrotada. Aquí, simplemente encajaba.
Landon puso la mano en la parte baja de mi espalda mientras me
presentaba a sus amigos, que estaban sentados en bancos con cojines en la
esquina.
—Rana, ya conoces a Ace. Y este es Dave y su novia Mia.
Dave, un alto tipo rubio, se levantó y me estrechó la mano.
—Encantado de conocerte.
Mia hizo lo mismo.
—Hola, Rana. —Era guapa, de apariencia exótica, quizás medio
asiática. Mostró una sonrisa natural.
Ace bebió de su cerveza, salpicando algo en su barba y dejando salir
un ligero eructo.
—Rana es una bailarina del vientre.
Mia abrió los ojos de par en par.
—Eso es tan genial, mucho más divertido que ser una terapeuta
ocupacional como yo. Desearía poder bailar para vivir.
Landon me apretó la cintura mientras decía:
—No es fácil hacerlo un día sí y otro también, la gente manoseándote
y mierda así. Rana me cuenta un montón de historias.
Le sonreí.
—A veces puede ser divertido, supongo, depende de la noche.
—Háblales sobre la serpiente —pidió Landon.
—Oh. —Me reí—. Sí, mi jefe a veces me hace bailar con una serpiente
sobre los hombros.
Mia jadeó.
—¿Estás bromeando? ¡Eso me volvería completamente loca!
Asintiendo, contesté:
—Al principio fue extraño, pero me acostumbré a ello. Es increíble
cuántas propinas más me proporciona, así que aprendí a vivir con ello.
Landon y yo nos sentamos frente a ellos. Él me golpeó la rodilla
juguetonamente.
—Rana es un soldado. Siempre dispuesta a todo. Incluso cuando
éramos jóvenes.
Dave pareció sorprendido de que Landon y yo tuviésemos una
historia.
—¿Entonces se han conocido desde hace tiempo?
Miré a Landon antes de ofrecer mi propia parte de nuestra historia.
—Fuimos amigos en la secundaria durante un año antes de que yo
me mudase. No he visto a Landon desde que tenía trece años, hasta que
volvimos a tener contacto recientemente.
—Eso es muy dulce —dijo Mia con entusiasmo—. ¿Cómo se produjo
ese encuentro?
Aparentemente, Landon decidió que la verdad necesitaba ser
endulzada.
—Rana estaba pensando en mí una noche de repente y decidió
buscarme.
Mia miró a Dave.
—Tan romántico.
No.
—Habría sido romántico si no estuviese increíblemente borracha
cuando lo llamé.
Ace escupió un poco de su bebida.
—Ahora eso… jodidamente impresionante.
—Aquí Landon está intentando hacerme parecer con más clase de la
que tengo.
—Sí, me llamó borracha. —Se río y parecía realmente aliviado de que
yo estuviese a gusto con sus amigos.
Durante la siguiente hora, contamos historias sobre nuestra infancia
y nuestro reencuentro. Con cada sorbo de mi bebida, la noche estaba
pareciendo más y más tranquila.
En un momento, Ace se giró hacia mí.
—Oye, muéstranos algunos de tus movimientos del baile.
Landon le frunció el ceño.
—Ace…
—No, está bien. Bailo para extraños todo el tiempo. Estoy feliz de
bailar para tus amigos. —Me levanté y los enfrenté—. Está bien, unos de los
movimientos se le llama la Figura del Ocho. Este es un movimiento común,
donde una cadera se mueve al contrario de la otra en un plano vertical. Una
cadera se mueve hacia abajo, alejada del cuerpo, arriba y luego de nuevo al
centro. La otra cadera se mueve arriba, al centro, abajo y luego alejada del
cuerpo.
Les demostré el baile repetidamente mientras sus miradas
permanecían fijas a mis caderas.
—Básicamente como dibujar el número ocho con tu trasero —indicó
Ace.
—En cierto modo, sí. Y luego, por supuesto, mis manos pueden estar
haciendo numerosas cosas, como tocar los platillos, ondearlos rítmicamente
o a veces, sujetar un réptil enorme.
Mi piel estaba vibrando cuando comencé a mover las caderas a un
ritmo más rápido, demostrando uno de los movimientos rápidos.
Este tipo que de casualidad estaba pasando a mi lado me vio bailando.
Brevemente puso su mano en mi cintura y dijo:
—Sigue moviéndolo, preciosa.
El rostro de Landon se volvió rojo y su mirada era penetrante. Parecía
como si quisiese matar a alguien. Afortunadamente, el tipo no se quedó
cerca y se fue antes de que pudiese ocurrir un desastre. Aunque Landon
siguió al tipo con la mirada por un tiempo.
Bailando hasta que finalmente me detuve, comenté:
—De cualquier modo, este es un pequeño ejemplo.
Los cuatro me aplaudieron mientras me sentaba.
El momento de celos de Landon pasó mientras me miraba con orgullo,
de nuevo parecía realmente aliviado de que yo estuviese tan a gusto con sus
amigos.
Se inclinó hacia mi oreja.
—Eres increíble, ¿lo sabes?
—Tus amigos son geniales.
—Estaba preocupado de que no te sintieses cómoda.
—No tienes que ser tan protector conmigo. Estoy bien.
—Mientras esté a tu alrededor, seré protector, Rana. No sé cómo no
serlo.
Antes de que diésemos la noche por terminada, Landon me dejó sola
con sus amigos mientras iba al servicio.
Ace, que definitivamente había bebido demasiado, se movió al espacio
vacío junto a mí. Tenía los ojos brillantes mientras simplemente me miró
por un tiempo.
Podía oler la cerveza en su aliento cuando dijo:
—Estoy muy feliz de que se reencontrasen de nuevo. Amo a ese tipo.
Lo quiero a morir. Se merece la felicidad con alguien que no esté jodidamente
usándolo.
La última parte de su comentario me hizo pensar. No iba a investigar
sobre las ex de Landon, a pesar de que mi curiosidad me urgía a pedirle a
Ace que explicase quién podría haber estado usando a Landon. Cualquier
información sobre el pasado de Landon debería provenir de él, y no de su
amigo borracho.
Simplemente comenté:
—No podría estar más de acuerdo.
Landon parecía preocupado cuando volvió y me vio hablando con un
borracho Ace.
—¿Está todo bien?
Intentando no parecer afectada, sonreí.
—Genial.
Miró entre Ace y yo.
—¿Quieres marcharte de aquí, Rana?
—Claro.
En realidad, estaba un poco cansada y no podía esperar a volver a
casa de Landon. Toda la noche, mientras lo miraba en su sexy suéter
entallado, solo quería acurrucarme en su pecho como un gatito. Más que
preparada para volver a estar a solas con él, esperaba que, si no quería tener
sexo conmigo esta noche, al menos pudiésemos acurrucarnos.
Landon abrazó de lado a Ace.
—Nos marchamos. Buenas noches, hombre. ¿Vas a dejar que Dave te
lleve?
—Sí. —Luego Ace me besó en la mejilla—. Buenas noches, Rana.
Después que nos despidiéramos de Dave y Mia, Landon me rodeó con
un brazo mientras salíamos del bar.
—¿Ace se estaba comportando mientras yo estaba en el baño?
—Sí. Simplemente estaba pronunciando un poco mal las palabras y
mencionó lo feliz que estaba de que tú y yo nos reencontrásemos.
—Se vuelve un bocazas cuando está borracho. Solo quería asegurarme
de que no te dijo nada que te molestase.
—No, para nada.
—¿Quieres dar una vuelta o prefieres ir a casa?
Casa.
—De vuelta a tu casa, ¿quieres decir?
—Ciertamente no me refería a Michigan. —Me apretó el brazo—. Sí,
mi casa… que es tu casa aquí.
—Eso suena fenomenal. Ha sido un largo día.

Después de volver al apartamento de Landon, permanecimos uno


frente al otro en medio de su salón.
Ebria y cachonda, mis pezones se endurecieron por la simple forma
lujuriosa con la que me estaba mirando. Definitivamente los dos estábamos
sintiendo los efectos del alcohol, y podías oler el deseo en el aire.
Landon se acercó un poco. La sensación de su aliento sobre mí me
estaba volviendo incluso más débil.
—Sabes, cuando estabas bailando esta noche, puede que haya estado
volviéndome más loco con cada movimiento de tus caderas. Como tú, yo
también tengo un lado celoso. Cuando ese tipo te puso la mano encima,
momentáneamente me hizo perder la cabeza, lo que es una locura, porque
cosas como esa deben sucederte todo el tiempo. Solo que no estoy ahí para
verlo.
Se sentía bien ser el destinatario de sus celos. Normalmente, era lo
contrario.
—Sí, sucede de vez en cuando. —Otra respuesta sería una mentira.
Los hombres siempre se me estaban insinuando en el trabajo.
—Envidio a toda esa gente que llega a verte bailar todas las noches.
Eso me dio una idea.
—Volveré en seguida.
—¿Adónde vas?
No le respondí, simplemente me adentré en su habitación. Sabía que
tenía el traje de bailarina del vientre verde esmeralda que le había enviado
colgado en su armario. Lo saqué de la percha y me lo puse.
Todavía estaba de pie esperando en el mismo sitio esperando por mí
cuando regresé.
—¿Qué está sucediendo? —Sonrió.
—Lo que está sucediendo… es que voy a darte un baile privado… si es
que quieres uno.
—Joder, sí, quiero uno.
Había cierta canción lenta y sensual que había estado practicando con
mi teléfono. La busqué hasta encontrarla y subí el volumen.
Girando las caderas más delicadamente al resonante ritmo de la
batería, mantuve mi mirada fija en la suya. El deseo llenando sus ojos
estaba aumentando a cada segundo. Bailé lentamente a su alrededor
mientras él mantenía el cuerpo quieto, girando la cabeza para seguir mis
movimientos. Provocándolo con el velo de seda, pasé el material sobre todo
su cuerpo de forma seductora.
En cierto momento, él agarró el velo y de algún modo logró rodearme
la muñeca con él antes de girarme y llevarme hasta su cuerpo con él. En ese
momento, me besó con más fuerza que nunca. Sentí su erección. Era como
una roca sólida contra mi estómago desnudo a través del material de su
pantalón. Nuestras lenguas chocaron en una carrera para saborearnos el
uno al otro. Resistir era simplemente una guerra que no íbamos a ser
capaces de ganar por mucho más tiempo.
El calor de su cuerpo presionándose contra el mío me estaba poniendo
increíblemente húmeda.
—Eres la mujer más hermosa del mundo —susurro con voz ronca en
mi boca, hundió las manos en mi cabello—. Gracias por mi baile privado.
—¿Sabes?, desde que me enviaste esa primera fotografía tuya, no he
sido capaz de bailar en el trabajo sin ver tu rostro en mi mente. Incluso
aunque esta fuese la primera vez que lo he hecho frente a ti, he estado
bailando para ti y solo para ti desde hace tiempo.
—Bueno, no sé qué hice para merecerlo, pero lo aceptaré cualquier
día.
Pasó la mirada sobre mis pechos.
Arqueando una ceja, pregunté:
—¿Ves algo que te guste?
—¿Tus pechos siempre sobresalen de este modo cuando bailas para
la gente?
—Este sujetador en particular es más pequeño que los otros.
Realmente es el más revelador.
—¿Es demasiado pedirte que no te lo pongas más… excepto a mi
alrededor?
—¿Demasiado posesivo? —me burlé.
—¿No te gusta eso?
—En realidad, lo hace.
—Bien. Porque soy un hijo de puta posesivo cuando se refiere a ti.
—De todos modos, técnicamente, este traje es para que te lo quedes
tú. No volverá a ver la luz del día.
—Es mío, ¿eh? —lo dijo de un modo que me hizo preguntarme si
estaba hablando sobre la ropa o sobre mí. A pesar de cuál fuese la pregunta,
la respuesta era la misma.
—Sí, tuyo.
—Bien, porque no quiero compartirlo con nadie. —Bajó la mirada a
mi escote—. Son hermosas, Rana. Quizás no quieras que te admire de este
modo, pero demonios… tu cuerpo es una locura.
Landon tenía una forma de hacerme desear desnudarme
completamente para él. Era porque sabía que, aunque me estaba adorando
con su mirada ahora mismo, realmente quería todo de mí. Él veía más allá
del físico y por eso, por primera vez en mi vida, me sentía segura y lo
suficientemente cómoda en mi piel como para afirmarme de un modo sexual.
Porque sabía que él no quería hacerme daño.
Mientras continuaba maravillándose con mis pechos, pregunté:
—¿Quieres verlos? —Mi propio descaro me sorprendió a mí.
Alzó la cabeza para encontrarse con mi mirada.
—¿Vas a mostrármelos?
—Si quieres verlos.
Bromeando, se comprobó el pulso.
—Última comprobación, estoy vivo. Así que, joder sí, lo quiero.
Mi latido se aceleró mientras bajaba lentamente mi sujetador,
exponiendo mis pechos. El deseo había endurecido mis pezones como el
acero.
Landon mantuvo la mirada fija en ellos, hasta que dijo:
—Son perfectos.
Sintiéndome un poco vulnerable con mis pechos colgando, intenté
aligerar la situación.
—Sí, bueno, costaron lo suficiente.
—También los habría amado antes.
—Ni siquiera sé por qué lo hice. Ni siquiera eran pequeños.
Finalmente, volvió a mirarme a los ojos.
—Lo recuerdo. Los tenías cuando te conocí. Era como la única cosa
de chica en Rana Banana.
—¿Solías mirar mis pechos por aquel entonces?
—Tenía trece años. Y te estabas desarrollando y eras casi la única
chica con la que salía por ese momento. Así que sí, lo hacía.
Eso me hizo sonreír.
—Nunca supe que me notabas de ese modo.
—Bueno, no era igual que ahora, pero lo hacía.
Cuando volvió a posar la mirada en mis pechos, dije lo que estaba
pensando:
—¿Quieres tocarlos?
Landon se mordió el labio inferior con frustración.
—Dije que no iba a tocarte.
Me sentí estúpida por ser la agresora.
—Está bien —dije, volviendo a ponerme el sujetador.
Me detuvo, apretando los dientes, luego se rio un poco.
—Espera. Necesito tocarlos.
—Está bien. —Lo volví a bajar.
Landon puso sus dos grandes manos sobre mis pechos y comenzó a
masajearlos lentamente. Humedeciéndome más a cada segundo, cerré los
ojos y me permití experimentar completamente la increíble sensación de sus
manos sobre mi piel. Un jadeo de desesperación escapó de mí.
De repente abrí los ojos, cuando sentí su boca reemplazar su mano
en el pecho izquierdo. Él estaba perdiendo el control mientras comenzaba a
devorar mis pezones, cediendo a su necesidad. Alternó entre suaves
mordiscos y fuertes chupetones. La sensación del anillo de metal de su
lengua deslizándose contra mi suave piel fue casi demasiado para manejar.
Bajando la mirada, pude ver su erección sobresaliendo de su pantalón
vaquero y tuve que refrenarme de frotarla con la palma de mi mano.
Los chupetones se intensificaron. Era posible hacer el amor solo con
la boca, que así era como se sentía esto. Empapada entre las piernas, estaba
desesperada por sentir esa boca en otras partes de mí, la sensación del
pendiente de su lengua deslizándose por cada centímetro de mi cuerpo. Y
por mucho que eso me aterrorizase, estaba desesperada por sentirlo dentro
de mí.
¿Cómo podía decirle que quería más sin sonar como una puta?
Habían pasado tantos años para mí que ni siquiera podía recordar cómo se
sentía. Estaba preparada, mientras fuese él quien lo hiciese.
Pero él había mencionado que necesitábamos esperar, y sabía que
realmente eso era lo mejor.
Landon comenzó a ralentizar el ritmo de su lengua rodeándome el
pezón con ella. Tenía los ojos cerrados mientras continuaba devorándome.
—Sabes tan jodidamente bien —murmuró sobre mi piel—. Nunca he
estado tan excitado… perdiendo mi fuerza de voluntad tan rápido.
Su necesidad de contenerse hizo que me preguntase realmente si
también había una razón personal por la que estaba tomando esto tan lento
conmigo.
Cuando finalmente se detuvo, la pérdida de contacto fue casi dolorosa.
Mis pezones estaban húmedos y hormigueando. Sus hermosos labios
rosados estaban hinchados por haberme chupado los pechos durante tanto
tiempo.
Me tapé. Él cerró los ojos, pareciendo frustrado.
Fue interesante que Landon hubiese sido tan franco sobre querer
tener sexo conmigo cuando estábamos separados por la distancia. Volví a
pensar en esa vez al teléfono cuando casi me había corrido por escucharlo
hablar sobre cómo deseaba poner su boca en mí.
¿Qué sucedió con eso, por cierto?
Ahora que me tenía frente a él, algo lo estaba deteniendo. Era
sexualmente activo antes de que nos reencontrásemos, lo sabía por la
primera vez que lo había llamado borracha, cuando había tenido a Valeria
ahí. Y anoche, había ojeado el fondo del cajón de su mesa para encontrar
una caja de condones medio vacía. No era como si no hubiese tenido sexo
antes de mí. Así que, ¿por qué no conmigo? Era casi como si ahora que podía
tenerlo, tuviese que pensárselo dos veces.
El comentario anterior de Ace se quedó conmigo. Había implicado que
alguien podría haberle roto el corazón a Landon. Quizás Landon me veía
como alguien más que pudiese hacerle daño. Quizás esa era la razón por la
que me trataba con tanto cuidado.
—¿Alguien te hizo daño… una mujer?
Pareció sorprendido por mi pregunta.
—¿Por qué estás preguntando eso?
—Ace me mencionó algo en el bar… fue vago… pero dijo que merecías
ser feliz con alguien que no te estuviese usando. ¿Alguien te rompió el
corazón o simplemente estoy intuyendo cosas?
Landon parecía realmente sorprendido.
—Te lo dije, es un bocazas cuando está borracho, no siempre sabe lo
que está diciendo.
Asentí, aunque no había respondido exactamente a mi pregunta.
—Está bien.
No quería forzar el tema, porque abrirse realmente el uno al otro iba
a ser algo en ambas direcciones, algo que no estaba preparada para hacer.
Landon no quería seguir adelante con mi interrogatorio.
—¿Cuándo les dijiste que volverías? —preguntó.
—No fui precisa, pero mi jefe solo aceptó una semana sin paga.
Supongo que tendría que encontrar un reemplazo para algo más que eso.
—Necesitamos más tiempo. No sé cómo se supone que te deje
marchar.
—No quiero irme. Pero estoy un poco atrapada en Michigan ahora
mismo. Y tú estás en Cali para quedarte, ¿cierto? Quiero decir, ¿por qué
querrías dejar este lugar?
Me dio una mirada como si la respuesta fuese obvia.
—Puedo pensar en una gran razón.
Mi corazón se llenó con una mezcla de esperanza y miedo.
—¿Te mudarías a Michigan?
—No querría volver allí. Pero no sé si puedo estar separado así de ti…
si las cosas funcionan entre nosotros. Dijiste que no dejarías a tu padre, así
que… —Debió haber notado la pequeña mirada asustada en mi tono, porque
rápidamente cambió de tema—. Está bien, suficiente de cosas serias. Me
deslicé. No se suponía que estuviese hablando del futuro. No nos
preocupemos por nada de eso ahora mismo. Hicimos un trato para
simplemente pasarlo bien y llegar a conocernos el uno al otro mientras estás
aquí. Creo que debemos ajustarnos a eso.
Aliviada, suspiré.
—Tienes razón.
Esa noche, volví a dormir sola en la cama de Landon, deseando que
estuviese tumbado a mi lado. A pesar de lo cercanos que nos habíamos
vuelto, parecía que había tomado una decisión deliberada de no tener sexo
conmigo durante este viaje. Por mucho que no entendiese completamente el
por qué, necesitaba respetar su decisión y confiar en que era para mi mejor
interés.
Mis pechos todavía hormigueaban por el deseo, deseando ser
chupados de nuevo. Prácticamente todavía podía sentir la humedad de su
boca en ellos. La necesidad física mezclada con mi aprensión por dejar
California, me estaba matando lentamente.
Necesitando liberarme, deslicé una mano entre mis piernas y comencé
a masajearme el clítoris con el dedo índice y corazón. Agarrando las sábanas
de Landon con la otra mano, arqueé las caderas para mantener los
movimientos de mis dedos.
Un intenso orgasmo me atravesó en unos minutos.
En el pasillo, pude escuchar la ducha encendida y me reí para mí
misma, preguntándome si él estaba a punto de hacer lo mismo que hice yo.
a intensidad de la noche anterior había sido reemplazada por
el sol de un nuevo día en el sur de California.
Landon pensó que sería genial si ambos trabajábamos
en el camión de comida un poco esa tarde. Sabía cuánto quería verlo en
acción, y aunque no se suponía que debía trabajar técnicamente, estaba
ansioso por mostrarme cómo era su típico día de trabajo.
Venice era realmente interesante. Mezclados en la hermosa playa
estaban chicos vendiendo sus CDs y recetas de marihuana de algunos
centros médicos. Era el lugar perfecto para que la gente los viera.
Nos habíamos detenido en el parque de patines en el camino hacia el
camión para que Landon pudiera mostrarme dónde pasaba la mayoría de
su tiempo de inactividad.
Finalmente llegamos al camión de comida de Landon, que estaba
estacionado en la playa. Melanie estaba en turno cuando llegamos. Ella era
una morena linda, menuda con el cabello corto y un cuerpo atlético. Los
celos inmediatamente comenzaron a trepar. Siempre me había preguntado
qué aspecto tenía y esperaba secretamente que no fuera atractiva,
considerando que ella estaba pasando todos los días con él.
Landon nos presentó. —Mel, esta es Rana.
—De ninguna manera! —Sus ojos se iluminaron—. Eres tú. ¡Sándwich
Feta de Rana!
Se sentía extraño para ser referida como comida. —Hola. —Sonreí.
—Sabes... la gente amaba ese. Siempre se nos acababa.
—¿Qué tenía exactamente? —pregunté.
—Queso Feta, lechuga en juliana, aceitunas de calamata, cebolla roja
y aderezo griego en pan pita.
—Tomates —agregó Landon, sin perder el ritmo.
—¡Ah! —Ella chasqueó sus dedos—. ¡Tomates!
—Mel, ¿por qué no te tomas la tarde libre? Trabajaré el resto del día y
cerraré. Rana va a ser mi ayudante.
—¿Estás seguro?
—Sí.
—Genial hombre. No me vas a escuchar quejarme de eso.
Melanie se quitó el delantal y rápidamente se lavó las manos.
—Rana, fue realmente un placer conocerte —dijo antes de salir del
camión.
Después de verla desaparecer hacia el agua, me volví hacia Landon.
—Ella parece muy agradable. ¿Cómo la conociste?
—En realidad la conocí en el parque de patinaje. Ella es una
patinadora impresionante, a diferencia de mí, que aparentemente, casi me
rompí la cabeza.
No pude evitarlo. —Ella es linda, también.
Landon parecía saber dónde estaba mi cabeza. Él me sonrió un poco
antes de decir:
—Ella es gay.
—¿De Verdad?
—Sí.
Gracias a Dios.
Una cosa menos de la que preocuparme.
—Nunca me dijiste eso en todas las veces que la mencionaste.
—Bueno, tus celos son bastante lindos, así que olvidé mencionarlo.
—Pensé que podría llevarte aquí a California más rápido si te sentías
amenazada. —Él guiñó—. Pero al parecer todo lo que tenía que hacer era
casi morir, y eso lo logró.
—Idiota.
—Pero déjame decirte un secreto. Sin embargo.
—¿Sí?
Se inclinó y me habló al oído:
—No tienes que preocuparte por nadie. No he podido pensar en nadie
excepto en ti en mucho tiempo, y cuando te vayas, solo va a ser diez veces
peor.
La idea de dejarlo me hacía enfermar. —No pensemos en eso —dije
mientras él me besaba en el cuello.
Mis ojos vagaron hacia el mostrador junto a la ventana. Una fila
empezaba a formarse, señalando el comienzo de la concurrida hora del
almuerzo. Tenía que ir a trabajar.
Froté mi pulgar a lo largo de sus labios, le dije:
—Será mejor que vayas. Tienes una fila.
Aquella tarde vi cómo Landon preparaba sándwich tras sándwich. Me
sorprendió cómo sabía todos los ingredientes de su cabeza sin tener que
revisar nada. Tenían que haber sido al menos cincuenta ingredientes
diferentes para los cinco sándwiches destacados del día. Landon me había
dicho que utilizaba principalmente productos locales frescos directamente
de los agricultores siempre que podía. Mantenía el camión impecablemente
organizado y limpio. Decir que me impresionó era un eufemismo.
Mi trabajo era traerle lo que él necesitaba. Todo estaba etiquetado en
el refrigerador, lo que me hizo súper fácil. También había un congelador de
helados, así yo conseguiría esos productos para alguien que pidiera postre.
La fila de clientes fue sin parar durante al menos una hora. Cuando
finalmente se acabó, me dio una palmada con una toalla antes de
empujarme hacia él para un profundo beso.
Hablé contra su boca. —Realmente podría acostumbrarme a esto.
—Eres una buena ayudante, hermosa. ¿Es todo lo que esperabas que
fuera... el camión de comida?
—Me encanta este camión. Me encantó la idea de esto, incluso antes
de saber cuán impresionante sería en realidad. Pero Dios, es mucho trabajo,
más de lo que jamás imaginé.
—Lo es, pero el tiempo definitivamente pasa rápido cuando estás
ocupado.
—Eres increíble, Landon. Construiste este negocio por ti mismo desde
cero. El éxito es todo tuyo. La gente acude aquí, no sólo por la creatividad
que pones en tu comida, sino que todo lo que usas es súper fresco. Eres
rápido, eficiente y seriamente encantador para tus clientes. Si yo no tuviera
ya un enorme enamoramiento de ti, yo ciertamente tendría uno ahora.
Quiero decir, yo sería totalmente tu mejor cliente. Creo que sería gorda,
porque estaría hartándome de comer tus sándwiches cada jodido día.
Dejó que mis palabras se calaran mientras una mirada apasionada
llenaba sus ojos. —Ven aquí, tú. —Me atrajo de nuevo a él y me abrazó
mientras la cálida brisa del mar sopló en el camión.
Esto era el cielo en la Tierra.
Estaba tan sobrecogida de felicidad. Era realmente fácil imaginar una
vida aquí con él. Quería ser su ayudante permanente, amante compañera
de vida. Pero sabía que no iba a ser así de simple. Este viaje no era el
comienzo de una mudanza a California; estas eran unas vacaciones. Y
nosotros ni siquiera empezamos a rasguñar la superficie para llegar a
conocernos verdaderamente.
Landon me soltó de repente. —Casi lo olvido. Le pedí a Mel que
recogiera algunas cosas para que pudiera hacerte algo especial.
—¿Qué es?
Caminó hasta la parte trasera del camión. —Quédate donde estás. Es
una sorpresa. Sin mirar.
Lo vi alcanzar un plátano antes de abrir el congelador y sacar algo.
Estaba bastante segura de que estaba recogiendo helado y luego rociando
algo por encima. Luego vino el sonido de una crema batida.
Landon se dio la vuelta llevando un enorme helado. —En honor a tu
pequeña falla de vestuario el otro día, te presento... Rana Banana Split.
Riendo, lo tomé. —Muy inteligente. —Enterré la cuchara y gemí
cuando lo probé—. Mmm…
Mordió su labio. —No hagas ese sonido otra vez, Saloomi. Me estás
matando.
Landon continuó observándome atentamente mientras devoraba el
helado. Lamía la cuchara lentamente sólo para provocarlo y podía ver mi
reflejo en sus ojos hambrientos, que brillaban.
Comencé a darle de comer algo de su deliciosa creación. Alternábamos
los bocados hasta que todo se había acabado. Y luego besó los remanentes
en mis labios.
En silencio compartir la Banana Split era realmente representativo del
tipo de alegría simple que había desaparecido de mi vida en Michigan.

Durante los siguientes días, Landon me llevó a todas partes.


Condujimos a través de Death Valley, fuimos de excursión a Runyon
Canyon, visitamos el Teatro Mann Chinese y el Paseo de la Fama de
Hollywood. Incluso me llevó a Disneylandia e insistió en que probara In-N-
Out Burger, también, ya que era un clásico de California. Había ganado
probablemente al menos kilo y medio desde que llegué aquí entre su cocina
y la comida rápida que habíamos consumido.
Volvíamos tarde cada noche, él me besaba antes de ir a dormir luego
asumía su posición en el sofá en la sala de estar mientras yo tomaba su
cama.
Él estaba haciendo un trabajo increíble evitando que cualquier
posibilidad sexual sucediera.
Mi vuelo estaba reservado para el domingo, en dos días. Por lo tanto,
estábamos quedándonos sin tiempo.
El viernes por la tarde después de un día de torbellino, conducíamos
de regreso a su apartamento cuando se volvió hacia mí.
—¿Te importa si tomamos un pequeño desvío?
—No en absoluto.
Después de un paseo de veinte minutos por la interestatal, nos
detuvimos en la entrada de un cementerio. De repente, quedó muy claro por
qué Landon me había traído aquí.
—Quiero que conozcas a mi madre.
Tomando su mano, sonreí con simpatía. —Bien.
Estacionamos luego caminamos a través de las filas de lápidas de
varios tamaños, muchas de los cuales estaban rodeadas de flores muertas.
Mientras nos dirigíamos al lote de su madre, noté un auto fúnebre negro
estacionado en la distancia seguido de una línea de autos.
Finalmente, Landon se detuvo frente a una lápida de mármol que
tenía el nombre de Beverly Ann Downing tallada en ella.
—Nunca he traído a nadie aquí antes. Eres la primera chica que traigo
a casa de mamá.
—En realidad nunca he estado en un cementerio.
—Entonces tienes suerte.
—¿Cuán a menudo has dicho que vienes aquí?
—Solía visitarla mucho más. El año pasado, la vida se ha vuelto más
ocupada. Vengo cada dos meses en promedio.
—Estoy segura de que donde quiera que esté, Beverly entiende que
estás ocupado. Ella siempre está contigo de todos modos.
—¿Crees que puede ver todo lo que estamos haciendo? —preguntó.
Tuve que pensar en eso. —Lo hago. Sí.
—No estoy seguro de cómo me siento sobre eso, en este momento.
—Sólo sé que ella estaría orgullosa de ti.
Landon pareció abatirse. —Quizá ahora —hizo una pausa—. Esto va
a sonar extraño, pero fluctúo entre querer su aprobación y solo pura rabia
porque ella no merece la importancia que le doy.
—¿Todavía estás enojado con ella por haberte dejado?
—Hay veces en que lo estoy. Pero también he tomado malas decisiones
en mi vida. Todos lo hacemos. Y hasta cierto punto entiendo por qué hizo la
elección que hizo. Personalmente, simplemente no podía imaginar renunciar
a mi hijo. Es realmente difícil aceptar cómo alguien podría entregar su
propia carne y sangre a extraños. Quiero decir, sé que estaba en muy mal
estado. Pero sólo desearía que se hubiera esforzado más para conseguir
desintoxicarse o encontrar otra manera. Es extraño… siempre sentí esa
desconexión con mis padres en Michigan. Sé que me aman, pero a menudo
me pregunto cómo sería un vínculo con Beverly si hubiera llegado a
conocerla y si no fuera una drogadicta. Obviamente, nunca lo sabré.
Me estaba matando ver que todavía estaba tan herido por su madre.
Para mí, era evidente por qué ella sentía que tenía que renunciar a él para
que pudiera tener una vida mejor. Pero claramente, todavía estaba
sufriendo, y eso me puso realmente triste.
—¿Has conocido a otros miembros de tu familia aquí? —pregunté.
—He conocido a su hermana, mi tía Miranda. Al parecer, ella y mi
abuela, que ha muerto desde entonces, habían estado tratando de
convencer a Beverly de que no me abandonara. Pero mi madre sentía que
sería mejor para mí. —Sacudió su cabeza, profundamente pensativo
mientras miraba la lápida—. Ella no siempre fue adicta. Mi madre en
realidad creció en Lancaster, que está a unas setenta millas al norte de aquí.
Ella vino a Hollywood para seguir modelando y actuando. —Me miró y
sonrió—. Ella era muy bonita. Te mostraré una foto alguna vez. De todos
modos, se metió con gente equivocada, gente que la introdujo en las drogas.
Muchas de esas personas están sobrias ahora, viviendo grandes vidas
mientras mi madre está a dos metros bajo tierra.
Vacilé en preguntar:
—¿Y tu padre biológico?
—Nadie sabe quién es. Podría haber sido un número de personas si
ella estaba tan estropeada como creo que estaba. —Pateó algo de la tierra—
. De todos modos, sólo quería mostrarte su último lugar de descanso.
Necesitaba abrazarlo, envolví mis brazos alrededor de su cuello y
apoyé mi mejilla contra su pecho. —Gracias por compartir esto conmigo.
Él me rascó suavemente la espalda. —Siento por molestarte con mi
triste historia cuando el Señor sabe que tu madre no era mucho mejor que
una que fue totalmente inexistente. Has resultado increíble considerando
todo eso.
—Esto no tiene nada que ver con Shayla. No te disculpes nunca por
amar a la mujer que te dio la vida.
—Bueno, incluso en la muerte, Beverly es una gran parte de quién soy
y una gran parte de mi viaje aquí. Siento que necesitas saber todo esto para
entender todo lo demás sobre mí.
Landon había dejado muy claro que había algo importante que
necesitaba hablar conmigo. Nunca lo empujé porque no quería la presión de
tener que abrirme a él sobre mí. Pero no saberlo me estaba agotando. Sabía
que él quería que este viaje fuera sobre llegar a conocernos. Por lo tanto,
estaba bastante segura de que además de no tener sexo, no habría ninguna
discusión profunda en el pequeño tiempo que me quedaba aquí, tampoco.
a que me marcharía al día siguiente, Landon insistió en llevarme
a uno de los mejores restaurantes en L.A. el sábado por la noche.
Figaro estaba abarrotado con personas, pero
honestamente, podríamos haber estado en cualquier lugar; todo en lo que
podía centrarme era en Landon.
Definitivamente él había estado de un humor extraño todo el día.
Sabía que él no quería que me fuera, pero me estaba dando la impresión de
que se sentía en conflicto con algo.
Era un sentimiento inquietante saber que el hombre del que me
estaba enamorando no se había abierto completamente a mí. Al mismo
tiempo, sabía que él se dio cuenta, aunque no me había abierto y había
dicho, que yo también estaba ocultándole algo. Pero también podía entender
por qué él no quería poner una nota de tristeza en este viaje. La curiosidad
me estaba matando pero no lo suficiente como para presionarlo a tener ese
corazón a corazón esta noche y posiblemente arruinar las últimas horas
juntos.
Estábamos rodeados de varias parejas que estaban en citas en el
restaurante lleno. Noté algunas mujeres mirando fijamente en nuestra
dirección, mirando a Landon. Supongo que era algo a lo que iba a tener que
acostumbrarme. Se veía tan increíblemente caliente en su camiseta negra
de manga corta, que mostraba los tatuajes en sus brazos. El material
parecía que podría haber sido pintado con spray en su increíble pecho. No
era de extrañar por qué estaban babeando. Sentí ganas de cruzar la mesa
para hacer una reclamación.
Landon sacó algo de una pequeña bolsa que había traído del auto. —
Tengo algo para ti.
Mi corazón se agitó. —¿Qué es?
Lo deslizó sobre la mesa.
Abrí la caja púrpura y sonreí. —Mi cubo de Rubik. Todavía no puedo
creer que lo hayas guardado todos estos años.
—Fue una de las pocas no necesarias que traje conmigo cuando me
mudé aquí. Supongo que debí haber tenido un sexto sentido de que iba a
volver a ser importante de nuevo algún día, podrías encontrar tu camino a
mí para que yo personalmente pudiera devolvértelo.
—Supongo que sé lo que voy a hacer en el avión a casa.
—Será mejor que no lo resuelvas sin mí. —Landon cerró mis pies con
los suyos debajo de la mesa—. Todavía no puedo creer que tengas que irte
mañana. ¿Estás segura de que no puedo hacer nada para convencerte de
que te quedes? —Se veía seriamente preocupado.
—Nos veremos de nuevo. Lo prometo.
En un último intento, volvió a tratar de instarme a no irme. —Desearía
que hubiera una manera en la que no tuvieras que irte en absoluto. Incluso
podría contratarte como una mano extra en el camión para que no tengas
que preocuparte por el trabajo.
—No tienes ni idea de lo mucho que me gustaría...
Mi expresión debe haber reflejado lo contrario de mis palabras.
—Pero no es una opción... —dijo.
—Me temo que no.
—Bueno, seguiré soñando con ese escenario.
Jaló mis piernas aún más con las suyas. —Así que quería hablarte de
algo.
—Bien…
—Sé que bromeamos sobre Lenny siendo un psicópata, pero estoy
realmente empezando a odiar la idea de que vivas con un tipo raro.
—No estoy segura de qué hacer al respecto. Ya sabes cómo me siento
sobre echarlo.
—Lo echaré fuera.
—Mi padre dice lo mismo.
—Entonces Eddie y yo lo haremos juntos. Me daría una gran
satisfacción. Rana, no quiero que vivas con un maldito chiflado. Me siento
aún más protector de ti, desde que hemos pasado este tiempo juntos. Ahora
es diez veces más fuerte. Y me hace sentir impotente que voy a estar tan
lejos de ti.
—Ya me las arreglaré, ¿de acuerdo? Tal vez empezaré a buscar otro
lugar. Necesito hacerlo con cuidado.
—Estás loca, muchacha.
Alcanzando su mano a través de la mesa, le guiñé. —Amas mi locura.
—Lo hago. —Él llevó mi mano a su boca y la besó—. Realmente lo
hago, Rana.
Su naturaleza protectora era muy excitante, entre otras cosas. Era
difícil creer que probablemente volvería a Michigan sin saber lo que era
hacer el amor con este hombre. Apreciaba cuan cuidadoso estaba siendo,
pero estaba seriamente muriendo por más con él. Tenía miedo de lo que
habría sido su respuesta si le pidiera que me follara esta noche. Demasiado
aterrorizada por el rechazo, y bastante segura de que él sería
vehementemente contra nosotros dando ese paso dado mi partida mañana,
decidí mantener mis sentimientos sobre eso para mí.
Terminamos teniendo una cena realmente relajada. Recordamos y
también empezamos a pensar en dónde me llevaría durante mi próximo viaje
al oeste. Insistiendo en darme un gusto una última vez durante estas
vacaciones, Landon me ordenó el pastel de chocolate y pistacho para el
postre. La comida era perfecta. Todo era perfecto. Eso tenía que significar
que algo malo iba a suceder.
Efectivamente, el estado de ánimo estaba a punto de cambiar
drásticamente.
En un momento durante la cena, fuimos interrumpidos cuando una
mujer se acercó a nuestra mesa.
—Landon. Hace mucho que no te veo.
Los músculos de mi cuerpo se tensaron cuando una mirada inusual
de miedo brilló en su rostro.
Se veía muy incómodo y simplemente dijo:
—Lo sé.
La mujer rubia era alta, de un metro ochenta y parecía estar en sus
treinta años. Con pómulos altos y un rostro simétrico, era lo suficientemente
atractiva para ponerme inquieta, especialmente con la forma en que lo
miraba, como si fuera un trozo de carne en el que quisiera hundir sus
dientes.
Captando el olor de su perfume, estaba bastante segura que era
Quelques Fleurs, la misma marca que mi madre solía robar en el centro
comercial. Eso me hizo despreciar a esta persona aún más.
Con una mirada helada, me miró. —Hola, soy Carys.
Su nombre sonaba como París con un C. No le respondí, porque no
parecía que Landon hubiera querido que lo hiciera. Me sentí como una gata
lista para pitar.
Algo no estaba bien.
Volviéndose hacia él, sonrió. —He intentado ponerme en contacto
contigo a través de los años, pero tu número está fuera de servicio.
Su cuerpo se puso rígido. No la estaba mirando cuando dijo:
—Así es. —Si las miradas pudieran matar, ella habría muerto.
Carys no estaba captando la indirecta. —¿Todavía estás por aquí?
Él alzó la voz. —No.
—¿Puedo convencerte de que reconsideres? Te dejaré mi nuevo núm...
—Por favor, márchate —insistió—. Esto es irrespetuoso.
Nunca había visto a Landon tan enfadado y vulnerable.
¿Qué diablos está pasando?
—Oh, bueno. —Dirigiéndose a mí, ella se encogió de hombros—.
Disfrútalo mientras puedas, supongo. Antes de que cambie su número.
Luego, ella se alejó, dejando el persistente aroma de Quelques Fleurs
en su estela. Su pequeño culo se movió contra la tela de su capri blanco.
Sintiéndome como si mis entrañas se hubieran retorcido, seguí
observándola hasta que desapareció.
Puso los dedos sobre sus sienes. Sus hombros estaban subiendo y
bajando con cada respiración, y ni siquiera me miraba. Parecía
completamente afligido.
—Landon, por favor, habla conmigo. ¿A qué se debió todo eso? ¿Quién
es esa mujer?
Cuando levantó su rostro para encontrarse con el mío, el miedo estaba
escrito en todas partes. —No puedo mentirte. —Él negó—. Nunca te mentiré.
—Por favor. ¿Qué está pasando?
Tiró la servilleta de tela sobre la mesa. —Vamos a casa, ¿de acuerdo?
La espera por el mesero para traer nuestra factura y procesar su
tarjeta de crédito fue insoportable. Landon estaba rebotando sus rodillas
hacia arriba y abajo mientras él continuaba inhalando y exhalando
profundamente.
Finalmente, en el auto, lo vi agarrar con torpeza sus llaves antes de
encender el motor. Ignorando lo que realmente estaba sucediendo, me quedé
un poco helada, sin palabras. Sintiendo frío, me froté los brazos mientras se
alejaba.
Ninguno de nosotros dijo una sola palabra durante todo el viaje de
vuelta a su lugar. Night Swimming de R.E.M. estaba sonando bajo en la
radio, y de alguna manera sabía que esa canción tendría para siempre una
connotación negativa en mi mente.
Landon bajó la ventanilla y buscó sus cigarrillos en el compartimento
central. Rápidamente encendió uno, aspirando el humo profundamente y
soplando hacia fuera. Él nunca fumaba en el auto; él sólo lo hizo alguna vez
fuera y lejos de mí. Ni siquiera preguntaba por qué estaba fumando en ese
momento porque mi instinto me decía que lo necesitaba más que nada.
Su absoluto silencio me dejó con una terrible sensación en la boca de
mi estómago, porque a pesar de que no estaba diciendo nada, podía sentir
que se estaba preparando para algo grande. De algún modo podía reconocer
que estaba en medio de una conversación interna. Un millón de
pensamientos también pasaban por mi mente.
Cuando finalmente estacionó delante de su casa, apagó el motor del
auto y tomó mi mano, acariciándola con el pulgar antes de levantarla a su
boca para un beso. Dejando escapar una profunda respiración, finalmente
salió del auto.
Mi corazón palpitaba mientras lo seguía hacia la casa.
Se detuvo en medio de su sala de estar con la espalda hacia mí. Me
acerqué por detrás de él y envolví mis brazos a través de los suyos, apoyando
mi mejilla en su espalda. Colocando una de mis manos sobre su corazón,
pude sentir sus nervios latiendo a través de él.
Nos quedamos así por un tiempo hasta que de repente se volvió y me
tomó de la mano para unirme a él en el sofá.
Él solamente empezó a hablar.
—Yo estaba realmente mal durante los primeros años después de que
me mudé aquí. Me las arreglé para alquilar un dormitorio en este lugar
Sunset y comencé a atender mesas, pero básicamente vivía sin rumbo
durante varios meses. Me tomó un tiempo reunir el coraje empezar a buscar
realmente a Beverly. Y ya sabes cómo terminó esa historia.
—Sí…
—De todos modos, cuando finalmente encontré a su hermana, mi tía
Miranda, ella me dio mucha información sobre mi madre. Me dijo que había
un director de cine llamado Bud Holliday. Aparentemente, antes de que
tuviera éxito, él y mi madre salían, y él era el que la tenía enganchada a la
heroína. La abandonó cuando ella empezó a perder el rumbo. Había estado
actuando como su manager antes de eso. Realmente no hizo nada por ella,
excepto arruinar su vida. De todas maneras, años más tarde, terminó
dirigiendo algunas películas y se convirtió en algo muy importante.
—¿Qué tiene esto que ver con esa mujer del restaurante?
Cerró los ojos momentáneamente. —Tengo que contar esta historia
desde el principio, ¿de acuerdo? Ten paciencia conmigo.
—Bien.
—Alrededor de esa época cumplí veintidós años, había conseguido un
trabajo como camarero para una compañía que atendía a los ricos y
famosos. Una de mis tareas fue trabajar una fiesta privada en Beverly Hills.
Fue en la casa de Bud Holliday.
Jadeé. —Oh Dios mío.
Landon se levantó de repente y se dirigió hacia la cocina.
—¿A dónde vas?
—Te traeré un trago. Lo vas a necesitar. Traeré uno para mí, también.
Regresó con dos botellas frías de Miller Lite y me entregó una.
—Gracias. —Bebí un poco, tosiendo por el torrente de líquido frío que
caía por mi garganta.
Landon tomó un largo sorbo y colocó la botella en la mesa de café
antes de continuar su historia. —Así que, obviamente, como puedes
imaginar, estaba un poco asustado de que iba a estar en la casa del hombre
que básicamente consideré el instigador del problema de las drogas de mi
madre biológica. Estaba lleno de ira. No sabía si quería hacerle daño físico,
darle una intoxicación alimenticia, o qué. Solo sabía que no podía perder la
oportunidad de joderlo de alguna manera. Sentía que el destino me llevaba
a esa casa.
—¿Qué hiciste?
—Bueno, era la oportunidad de vengarme de él, así que pensé, fue en
cierto modo inesperado... y ni siquiera necesitaba usar mi puño.
—¿Cómo?
Landon tomó otro largo trago de su cerveza. —Después que el evento
terminó, terminé conectando con esta mujer en la cocina. Ella era diez años
mayor que yo y no me ocultó el hecho de que ella me deseaba.
—¿Cómo se llamaba ella?
—Jamie Lynne Holliday.
—¿Holliday... su hija?
Él sacudió la cabeza lentamente. —Su esposa.
Me quedé boquiabierta. —Oh…
—Al principio no tenía ni idea de que estaba casada con Bud. Era
mucho más joven que él. Por supuesto, una vez que lo descubrí, fue tanto
más el incentivo para seguir adelante con sus avances.
—¿Te acostaste con ella?
—Terminé teniendo una aventura en curso con ella, sí.
—¿Es esto lo que has estado ocultándome, ¿lo qué te avergonzabas de
contarme?
Un largo y lento suspiro escapó de él. —Ojalá.
Tragué, temiendo su continuación de la historia tanto como
necesitaba que continuara. —Sigue…
—Bud terminó atrapándome en su casa una noche. Había regresado
temprano de un viaje. Era exactamente lo que yo quería: para que él me
encontrara con ella. El momento no podría haber sido más perfecto en lo
que a mí respecta.
—¿Qué hizo él?
—Esa es la parte triste. Entiende esto... ni siquiera le importaba. Al
parecer, tenían un matrimonio abierto. Ella nunca me dejó saber eso. Creo
que ella quería fingir que nuestra cosa era algo más prohibido de lo que era.
Le hacía sentir como si estuviera haciendo algo sórdido y tal vez eso la
excitaba aún más. Mientras tanto, todo lo que yo había querido era
vengarme de este tipo. Así que sentí que mi misión había fallado.
—¿Le dijiste quién eras?
—Sí, prácticamente perdí. Terminé perdiendo el control con él,
admitió quien era mi madre. Jamie-Lynne se sorprendió porque no tenía ni
idea de que la estaba usando para llegar a él. —Soltó una risa enojada
mientras miraba hacia el techo—. ¿Puedes creer que ni siquiera pareció
importarle eso, tampoco? Apenas recordaba el nombre de mi madre. Eso
jodidamente me mató más que nada.
—¿Qué pasó después de esa noche?
—Estaba en tan mal estado. No me importaba nada. Jamie-Lynne
quería seguir viéndome, y continué con ella porque me había acostumbrado
al estilo de vida y sentía que no tenía ningún otro sitio al que ir. Pero ella
estaba lejos de mis mejores intereses. Yo la usaba y ella me usaba. Eso era
todo lo que había al respecto.
Mis palmas estaban sudando. Todavía no entendía lo que esto tenía
que ver con la mujer en el restaurante esta noche, pero aparentemente
estaba a punto de averiguarlo.
Él continuó:
—Una noche ella trajo a una amiga suya llamada April. Ella empezó a
bromear acerca de cómo deseaba poder “tomarme prestado”. No pensé en
nada de eso hasta más tarde esa noche cuando Jamie-Lynne me dijo que su
amiga había hablado en serio, que abril me pagaría mucho dinero por
hacerle compañía. Básicamente estaba tratando de convencerme.
—¿Quería venderte a su amiga? ¿Qué tipo de persona hace eso?
—Estaba tan anonadado y enojado que tomé una decisión apresurada
al aceptar la oferta de Abril, sólo por despecho a mi presunta novia. Para
entonces, estaba bastante seguro de que Jamie-Lynne había avanzado hacia
alguien más joven, carne fresca. De todos modos, no tenía sentimientos
reales por ella, nunca los tuve. Así que comencé entre comillas a ver a Abril.
Mi voz temblaba. —¿Ella te estaba pagando por sexo?
Me miró directamente a los ojos, aunque parecía que le dolía
responder. —Sí.
Me dolió tanto escuchar eso. —Vaya —murmuré.
—Así fue como empezó.
Mi cabeza estaba girando. —¿Empezó?
—Me di cuenta de que había una red muy unida de esposas de
Hollywood que intercambiaban juguetes como yo. Ellas te usarían hasta que
terminaran contigo luego te presentarían a una amiga en lo que se suponía
parecía una transición sin obstáculos. Los tipos jóvenes quedaban
atrapados en el lujoso estilo de vida. En ese momento, piensas que estás
viviendo la buena vida y no ves lo que está horriblemente mal con ello. Estás
haciendo un montón de dinero, más dinero del que podrías imaginar, y todo
lo que tienes que hacer es lucir bien y darles su fantasía de chico malo.
Las duras palabras escaparon de mí antes de que pudiera pensar
mejor. —Eras un prostituto...
Cerró los ojos como si lo hubiera apuñalado con mis palabras y luego
dijo:
—En ese momento, nunca me consideré así. Lo había mejorado en mi
mente para hacerme sentir mejor, porque realmente no quería parar. El
dinero era demasiado bueno, y honestamente en aquel entonces, no sentía
que tuviera algo por lo que vivir.
Sintiendo que mi estómago se revolvía, me levanté y paseé. —Whoa.
Me voy a enfermar.
Caminó a través de la habitación para estar más cerca de mí. —Tienes
que entender mi estado mental en ese momento. Yo estaba muy enojado con
el mundo, tan malditamente miserable.
De repente me di la vuelta para mirarlo.
—¿Cuánto tiempo duró esto?
—Aproximadamente un año y medio.
Intentando evitar las lágrimas que se formaban en mis ojos, respiré
profundamente y sólo miré al techo, tratando en vano de absorber estas
terribles noticias.
—¿Qué te hizo detenerte? —finalmente susurré.
Me miró con ojos suplicantes. —Tuve un sueño una noche. Y en él, yo
era el padre de un niño que me estaba preguntando sin rodeos si vendía mi
cuerpo por dinero. Era extraño y jodido que este pequeño estuviera
hablando de esa mierda, pero claramente provenía de mi propia mente
subconsciente culpable. En el sueño, recuerdo luchar realmente con la
forma de responderle. Estaba tan avergonzado. Quién sabe si el niño
representaba mi ser interior o mi miedo de tener un niño algún día y tenerlo
descubriéndolo. De todos modos, me desperté con un sudor frío, corrí hacia
el baño, y simplemente me miré en el espejo por mucho tiempo con disgusto.
Absoluto disgusto. En ese momento, supe que tenía que parar. Ese fue el
final. Cambié mi número esa mañana. Nunca miré hacia atrás. Demás está
decir que fue un despertar del cual siempre estaré agradecido. Estoy muy
feliz de haber visto la luz.
—¿Hace cuánto tiempo desde ese día?
—Eso fue hace casi tres años.
Me tranquilizó un poco saber que había pasado tanto tiempo.
Dudé en preguntar:
—¿Es así como conseguiste el dinero para comprar el camión y todo
lo demás?
—Parcialmente.
—Deposité todo lo que había hecho.
—Eso explica el Range Rover.
—Sí. —Parecía avergonzado de admitirlo—. Te lo digo ahora mismo,
Rana, que no creo que pueda manejar esta situación si los papeles fueran
invertidos. Si puedes aceptarme después de esto, eres una persona mucho
más fuerte que yo. Entiendo completamente si no puedes verte estando
conmigo después de lo que acabo de admitirte. Me asombra pensar en lo
que hice. Pienso en mí mismo entonces, y es como mirar hacia atrás a una
persona diferente. Esos primeros días en L.A... de muchas maneras... era
como ser secuestrado por extraterrestres. Esa persona no es lo que soy
ahora. Cometí todos mis errores de vida dentro de un lapso de dos años.
—¿Cuántas mujeres?
—Hubieron seis en total.
—¿Seis?
Tragué. —Esa mujer en el restaurante esta noche, Carys ¿fue una de
ellas?
—Sí. Ella fue la última.
Me hizo sentir tan enferma escucharle confirmar que había tenido
sexo con ella, a pesar de que sospechaba que era el caso antes de que
incluso me dijera nada de esto.
—¿Qué si no la hubiéramos encontrado? ¿Cuándo ibas a decírmelo?
—Esa es una gran razón por la que había deseado que te quedaras
más tiempo. Necesitaba más tiempo antes de dejar caer esta bomba sobre
ti.
—¿Ibas a dejarme ir a casa sin tener esta conversación?
—Mi esperanza era usar cada momento de este tiempo para que me
conozcas, al hombre que soy ahora. Probablemente te hubiera dicho
después de que te marcharas o durante nuestra próxima visita. Lo principal
es que no sabía cómo decírtelo. ¿Cómo le dices a alguien que cree en ti, que
tal vez no eres digno? Me avergüenzo, pero es un capítulo de mi vida que
nunca podré borrar por mucho que me gustaría poder hacerlo.
—Así que no querías tener sexo conmigo hasta que lo supiera...
—Sí. No sabía si aún querrías tener intimidad conmigo después de
que lo supieras. Y por mucho que me matara, entiendo que no lo hagas.
Tenía miedo de preguntar:
—¿Tienes una enfermedad?
Él fue rápido para responder:
—No. Dios no. Siempre fue seguro. Usé condones religiosamente, y he
sido sometido a test varias veces. El único consuelo es que siempre he tenido
la cabeza bien puesta en ese sentido.
—Ni siquiera sé cómo procesar esto. Quiero decir, sé es como que lo
hiciste con cien mujeres. La mayoría de los solteros se acuestan todo el
tiempo, pero supongo que el principio de esto es tan preocupante.
—Siempre tuve la intención de decírtelo, Rana. Sólo esperaba un poco
más de tiempo primero. Eso es todo. No te culpo por estar confundida y
molesta
Quería consolarlo, quería decirle que iba a estar bien, pero no podía
conseguir superar mi sorpresa.
—No voy a mentirte, Landon. Esto es realmente desconcertante.
Devastador.
—Lo sé. Lo siento. De alguna manera me alegro de que saliera esta
noche porque estoy enamorándome de ti, y si hay una posibilidad de que no
quieras estar conmigo, entonces cuanto antes lo sepa, mejor.
is ojos parpadearon. ¿Realmente sucedió la noche pasada?
El reloj mostraba las 10 AM, lo que significaba que
Landon y yo solo teníamos un par de horas antes de que me
tuviera que llevar a LAX.
El que hoy me marchara era surrealista, y la conversación de anoche
parecía un mal sueño.
Mi garganta se había secado cuando de mala gana me levanté. Landon
estaba fumando en el balcón, justo afuera del dormitorio.
Usando una de sus largas camisetas, abrí la puerta.
—Buenos días.
Expulsó una última bocanada de humo y apagó el cigarrillo.
—Oye... —Sus ojos se encontraban inyectados en sangre.
Aclaré mi garganta.
—No dormiste mucho.
Su voz era ronca.
—No dormí en absoluto.
—Estuve despierta un rato, pero luego dormí un poco.
—Lo sé. Te miré cuando te quedaste dormida. —Sonrió a
regañadientes—. Puede que te haya mirado por un rato.
Mirando hacia el agua, dije:
—Todavía no he procesado lo que me dijiste anoche, pero quiero que
sepas que pienso que admitir algo así requiere de una gran cantidad de
coraje. Podrías haberte inventado una historia, decirme que la mujer del
restaurante era la madre de una de tus ex novias, algo así de falso. Pero no
lo hiciste. Fuiste sincero conmigo, y te agradezco por eso.
—Admitírtelo fue probablemente lo más difícil que he tenido que
hacer. Ojalá supiera lo que realmente estabas pensando.
—Ni siquiera sé lo que realmente estoy pensando. No lo he asimilado.
Así que, es difícil saber cómo me siento al respecto. Es molesto, sí. Pero
supongo que estoy tratando de convencerme de que lo que pasó en el pasado
no está sucediendo ahora. Tengo que aprender a superarlo. Al menos, quiero
ser capaz de hacerlo.
Examinó mis ojos.
—Pero no estás segura si puedes.
—No dije eso, Landon.
—Solo prométeme una cosa.
—¿Qué?
—Prométeme que no estarás conmigo si decides que te avergüenzas
de mí. No puedo vivir con eso. No quiero fingir contigo. Me encanta lo real
que eres, Rana. Y si no puedes aceptar mi pasado, necesito que seas clara
conmigo al respecto.
Asentí.
—Aún estoy sorprendida.
—Entiendo. Sería injusto que esperara algo más en este momento.
No sabía qué más decir, pero sabía que hoy no se iba a aclarar nada.
Mi avión despegaría pronto, y eso me llenó de tristeza. Podía sentirla en
todos los huesos de mi cuerpo.
Percibió que tenía frío porque frotaba mis brazos. Landon abrió la
cremallera de su sudadera y me cubrió con ella, rodeando mi espalda y me
acercó a su pecho. Podía sentir su corazón latiendo contra el mío. Incluso
bajo la más espantosa de las circunstancias, aún lograba hacerme sentir
segura en sus brazos.
Me sentía como una hipócrita por dudar de él. No había sido más que
honesto y directo sobre su pasado, que era más de lo que podía decir de mí.
Tan feo como era, había desatado sus demonios. El mío seguía encerrado
dentro de mí. Mi decisión de no corresponder a su honestidad en este
momento no era nada menos que pura cobardía. Pero cambiar el enfoque
hacia mí habría sido demasiado para manejar mientras aún tratábamos con
esto.
No podía garantizar cómo me sentiría una vez que regresara a
Michigan. Solo sabía lo que quería en este momento, y era que él continuara
abrazándome. Quería grabar este momento en mi memoria.
Landon terminó siendo el primero en romper nuestro abrazo.
Estaba a punto de encender otro cigarrillo cuando le dije:
—Realmente deseo que te detengas.
Dejó el encendedor. El cigarrillo se movió entre sus labios cuando
preguntó:
—¿De verdad quieres que deje de fumar?
—Sí. Es tan malo para ti. Realmente creo que deberías dejar de
hacerlo.
Hizo una pausa y quitó el cigarrillo de su boca. De repente lo aplastó
entre sus dedos antes de dejarlo caer al piso. Luego sacó el paquete del
bolsillo y lo tiró por el balcón.
—Hecho.
—¿Es así?
—Sí. Es así.
—¿Puedes hacer eso... simplemente dejarlo de golpe?
—He dormido en el sofá y he mantenido mi polla en mis pantalones
todo el tiempo que has estado aquí. Y acabo de admitir mi secreto más
doloroso a la persona que más me importa en este mundo. Estoy seguro de
que puedo manejar casi cualquier cosa ahora. —Esbozó una leve sonrisa—
. Me pediste que hiciera algo por ti. Y lo he querido hacer por mí mismo de
todos modos. Pero ahora que sé que realmente te molesta, es un incentivo
aún mayor. Probablemente no haya nada que no pueda hacer por ti en este
momento.
Sabía que quería decir eso.
—Guau. Bueno. Gracias.
—Gracias a ti.
El ánimo continuó siendo sombrío. Landon me condujo a la cocina
donde nos preparó un desayuno de rosquillas y café que llevamos a la playa.
En ese sentido, mi última mañana aquí se pareció mucho a la primera,
aparte de la oscura nube colgando sobre nosotros esta vez.

El viaje al aeropuerto de Los Ángeles fue en silencio. Tal vez,


sentíamos el duelo por esa cierta inocencia en nuestra relación que nunca
volvería.
Una vez en nuestro destino, los sonidos del aeropuerto se mezclaban.
La ansiedad empezaba a apoderarse de mí. No solo odiaba volar, sino que
dejar a Landon en este momento era definitivamente una de las cosas más
difíciles que había tenido que hacer.
Me acompañó lo más lejos que pudo antes de que ya no se le
permitiera el acceso.
Acaricié suavemente su descuidada barbilla.
—Este viaje fue increíble.
Sostuvo mis dos manos y las apretó con firmeza.
—En mi opinión, increíble no es una palabra lo suficientemente fuerte
para describir la semana pasada. No creo que vuelva a ser lo mismo. No
importa lo que suceda, siempre estaré eternamente agradecido de que hayas
subido a ese avión para verme. Mientras tanto, rezaré para volver a verte
pronto.
—¿He mencionado que volar me pone nerviosa? Esta es solo mi
segunda vez.
—Entonces eso hace que sea aún más especial que hayas venido. —
Soltó mis manos y golpeó mi bolso—. ¿Tienes el cubo de Rubik?
A pesar de sentir que mi mundo estaba terminando, me obligué a
sonreír.
—Sí.
Una amortiguada llamada de embarque me recordó que el tiempo se
estaba acabando.
—Tengo que irme.
—De acuerdo. —Tomando mi rostro entre sus manos, me besó con
fuerza como si nunca tuviera la oportunidad de hacerlo de nuevo—. Cuídate,
nena —dijo sobre mis labios.
—Tú también.
Retiró sus manos de mis mejillas, acariciando mis brazos y me volvió
a abrazar antes de soltarme lentamente.
Estaba a punto de irme cuando me detuvo.
—Espera.
—¿Sí?
—Dime algo gracioso, Rana. Realmente lo necesito ahora mismo.
Esto se sentía como una gran presión dado mi miserable estado.
Entonces recordé algo que me pasó esa mañana.
—He estado tan preocupada desde anoche que cepillé mis dientes con
tu crema de afeitar esta mañana. Nunca la había visto en un tubo así. Así
que, si tengo el sabor de un chico Old Spice, esa es la causa.
Echó la cabeza hacia atrás, riéndose y luego besó mi frente.
—Nunca falla. Gracias.
—Supongo que debería estar feliz de que no fuera la Preparación H4.
La sonrisa de Landon se desvaneció antes de que me besara una
última vez.
Mientras me alejaba, escuchando el fuerte eco de mis talones, me di
la vuelta para encontrar que no se había movido. Aún se encontraba en el
mismo lugar con sus manos en los bolsillos. No me preguntes cómo, pero

4 Preparación H: Crema para hemorroides.


sabía que no se iría hasta que estuviera completamente fuera de su vista.
Así era él. Me preguntaba qué pensaba en ese momento, si dudaba si alguna
vez me volvería a ver.
Con cada paso que me alejaba de Landon, me sentía más vacía y
decaída —como si verdaderamente estuviera dejando atrás un pedazo de mí.

Landon había metido un fajo de billetes sin que yo supiera en el


bolsillo de mi chaqueta, billetes de quinientos dólares. Me había dado cuenta
mientras estaba saliendo del avión después de aterrizar en Detroit.
Una vez fuera, el brutal aire frío era ciertamente un despertar grosero.
El taxi que había llamado estaba tardando mucho en llegar. Mientras
esperaba, realmente me golpeó lo deprimente que era aquí en comparación
con California.
Pero ni siquiera era el tiempo. Sentía como si tuviera un agujero en
mi corazón. Ya lo extrañaba. Tanto. Incluso más que cuando lo dejé parado
en el aeropuerto. Ahora, la realidad de la distancia entre nosotros hacía que
el dolor fuera mucho peor.
Cada vez que mi mente vagaba hacia su pasado, a imágenes
perturbadoras de él follando a diferentes mujeres por dinero, rápidamente
desviaba mi atención. En el momento, esos pensamientos eran un ruido de
fondo. Todavía no podía tratar con ellos. El problema más urgente era que
el estar en casa ya no se sentía así en absoluto.
Necesitando desesperadamente escuchar su voz, tomé mi teléfono y
marqué su número.
Landon descolgó después de tres timbres.
—¿Rana?
—Sí, soy yo.
Sonaba soñoliento.
—¿Llegaste bien a casa?
—Estoy aquí. Si estoy bien es discutible.
—He estado entumecido todo el día. Estoy en mi habitación mirando
ahora tu traje colgado en mi armario mientras te huelo sobre mis sábanas,
preguntándome si todo fue un sueño y si no, preguntándome cómo
demonios te dejé subir a ese avión.
—Solo necesitaba escuchar tu voz. Suenas como si estuvieras
durmiendo. ¿Te desperté?
—Me había dormido porque no dormí anoche. Mierda, me alegra que
hayas llamado.
—Por cierto, fuiste muy ágil con ese dinero.
—Sí, bueno, le pediste a tu papá que pagara por el boleto, lo que no
estuvo bien, porque te dije que quería cubrirlo. Así que, quería devolvértelo.
—No tenías que hacer eso.
—Quería. Necesitas el dinero.
—Parece tan raro que otra vez te encuentres lejos.
—Puede que no esté físicamente contigo en este momento, pero
siempre estoy aquí para ti. Cuando me necesites, Rana, sabes que lo dejaré
todo, ¿verdad? Si alguna vez necesitas hablar conmigo o simplemente
escuchar mi voz, no importa qué hora del día sea, me llamas.
No había derramado una lágrima desde la revelación de Landon la
noche anterior, pero ahora estaba empezando a llorar. No podía determinar
exactamente por qué había elegido este momento para colapsar. Solo había
una cosa que sabía con seguridad.
—Ya te extraño.
—¿Estás llorando?
Una lágrima cayó por mi mejilla.
—Lo siento.
—¿Estás bromeando? Significa mucho para mí que lo estés. Ayer no
estaba seguro de si seguirías hablando conmigo, y mucho menos llorar y
decir que me extrañas. Tus lágrimas ahora son música para mis oídos.
—Tuve mucho tiempo para pensar en el vuelo, pero para ser honesta,
cada vez que mi mente vaga a lo que me dijiste sobre tu pasado,
instintivamente lo bloqueo. Es como un mecanismo de protección.
—Puedo entender eso. Algo así hago yo ahora cada vez que pienso en
ello. Es mi forma de tratar con eso, también.
—¿Está bien que no quiera pensar en eso en este momento?
—Por supuesto, está bien. Toma todo el tiempo que necesites. No dejes
de hablar conmigo. Necesito escuchar tu voz todos los días.
Mi chofer de taxi se acercó a la acera frente a mí.
—Mi taxi está aquí.
—¿Me llamarás antes de que te vayas a dormir esta noche?
—Sí —prometí.
Después de colgar, durante el camino a casa, no me concentré en
nada más que en los ruidos a mí alrededor en un intento de aclarar mi
mente. Dark Side de Kelly Clarkson comenzó a sonar en la radio. Cuan
irónico. Cerrando mis ojos, traté de relajarme durante el resto del viaje.
Poco sabía que estaba a punto de ser recibida con un grosero
despertar cuando llegué a mi apartamento.
Una vez dentro, el lugar parecía misteriosamente tranquilo. Por lo
general, podía escuchar algún tipo de ruido proveniente de la habitación de
mi compañero de cuarto. En su lugar, la puerta de Lenny se encontraba
abierta, revelando un espacio casi completamente vacío.
Oh Dios mío.
Se había ido. No dejó ni un solo artículo.
Sentía una mezcla de alivio y paranoia.
Alcanzando mi teléfono, llamé inmediatamente a Landon.
Descolgó.
—No esperaba saber de ti tan pronto.
—Lenny se ha ido.
—¿Qué? ¿Como si hubiera desaparecido?
—Como que se mudó, sí. Tomó todas sus cosas.
—Bueno, mierda. Eso es algo bueno, ¿verdad?
—Yo creo que sí, sí. Quiero decir, una parte de mí se siente un poco
paranoica.
—¿De qué?
—Que podría volver —Me reí de mí misma, dándome cuenta de lo
ridícula que sonaba.
—¿Prefieres vivir con él todos los días que vivir con el miedo de que
vuelva?
—No. Pero al menos con él aquí, puedo vigilarlo. Ahora, Lenny será
como un peligro invisible que acechará en la noche.
—Eso es una locura. Me alegro de que el cabrón se haya ido. Ese es
el mejor regreso a casa que podrías haber pedido. No necesitas esa mierda
en tu vida.
—Bueno, necesitaba su renta.
—No, no la necesitas. Pagaré su mitad del alquiler indefinidamente
hasta que encuentres a alguien, preferiblemente una mujer.
—No puedo dejar que hagas eso.
—No importa si me dejas. Lo haré de todos modos.
Entré en mi habitación y jadeé en voz alta al ver mi armario abierto.
—¿Qué pasó?
—¡Mi ropa…falta la mayor parte!
—¿Ese maldito cabrón se llevó tu ropa?
Me temblaban las manos.
—Esto es tan extraño.
—Llama a la policía, Rana. Ahora.
—No haré eso. Tengo demasiado miedo a las represalias.
—De acuerdo, si no lo haces, entonces, por lo menos, tendrás que
cambiar las cerraduras.
—Me ocuparé de eso a primera hora de la mañana. Ahora no hay nada
abierto.
—Solíamos pensar que era gracioso, pero esta mierda no es una
broma. Ese amigo está enfermo.
—¿Qué crees que está haciendo con mi ropa?
—¿Quién diablos sabe? ¿Alguna mierda de vudú? No importa. Me
alegra que se haya ido.
—Creo que voy a empezar a buscar un nuevo lugar mañana. Me
asusta que conozca mi horario.
—Insistiré en eso, Rana. Seriamente.
—Tenía la esperanza de volver a casa y relajarme, tal vez darme un
agradable baño caliente. En su lugar, siento que entré en un episodio de
Unsolved Mysteries.
Landon se rio entre dientes.
—Menos la voz espeluznante de Robert Stacks.
—Sí. —Suspiré—. Lo juro... mi vida es tan extraña.

Como Lenny también se había llevado mi ropa de trabajo, al día


siguiente me pasé luchando por encontrar dos nuevos atuendos de danza
del vientre, viéndome como si tuviera que volver a mi concierto de baile esa
noche.
Estaba eternamente agradecida por el dinero que Landon había
escondido en mi abrigo. De lo contrario, nunca habría podido permitirme
nuevos uniformes. Había solo una mujer en la ciudad que los vendía, y era
costosa porque todo estaba hecho a mano. No tenía tiempo de pedir nada
en línea, así que tuve que recurrir a ella.
Después de dejar la tienda de la costurera, con una hora de sobra
antes del comienzo de mi turno, decidí hacer una rápida visita a Lilith y
darle los pocos recuerdos que le había traído de vuelta de California.
No era nuestro día normal de hermana mayor, así que parecía
sorprendida al verme cuando se unió a mí en su porche.
—Regresaste.
—¿Creíste que no lo haría?
—Aposté a Jasper un dólar que lo harías, pero él quiso ganar cinco.
Le dije que era demasiado porque pensé que yo podría perder.
—Gracias por el voto de confianza de un dólar, Lil.
—¿Hay algo para mí en esa bolsa?
—Hay varias cosas en esta bolsa. Dos nuevos trajes de trabajo para
mí, y podría ser solo algunas cosas para ti, sí.
Se ajustó sus gafas.
—Veamos.
—Bueno, técnicamente, Landon pagó estos regalos, porque yo no
tenía dinero conmigo.
—Me gusta él.
—No sabía qué traerte, así que compramos algunas cosas diferentes.
—Saqué la bolsa de regalo más pequeña que contenía todos sus regalos.
La abrió y examinó los regalos: Un llavero de Venice Beach, una
camiseta de California, una réplica del camión Landon's Lunch Box y un
falso Oscar que decía Mejor Amigo.
Lilith inspeccionó cada artículo.
—Lo hiciste bien, cariño.
Me reía cada vez que me llamaba “Cariño”. ¿Qué persona menor de
ochenta años usaba ese término? Se estaba volviendo más y más como una
pequeña anciana cada día.
Mientras no se encontraba saltando arriba abajo o cualquier cosa,
pareció que realmente le gustaron los regalos. Suspiré aliviada mientras me
daba un abrazo.
—¿Cuándo volverás a ver a Landon?
—No estoy segura.
—¿Voy a conocerlo alguna vez?
—Eso espero.
—¿Trajiste alguna otra cosa?
Un gran caso de bolas azules de señorita y un pedacito de corazón roto.
as siguientes semanas pasaron como un rayo.
Seguí buscando un nuevo apartamento durante el día,
pero no tenía la suerte de encontrar algo dentro de mi
presupuesto. Eso, junto con controlar a mi padre que se
estaba recuperando de la cirugía de rodilla, significaba que mi vida era
inusualmente agitada.
Aunque hablaba con Landon todas las noches, evitaba entrar en
temas serios porque sentía que mi mente no lo podía manejar. Percibiéndolo,
él me dejaba conducir todas nuestras conversaciones.
Todo alcanzó su punto crítico una noche en el trabajo, cuando tuve
una especie de ataque de pánico, durante una de mis rutinas de baile. Fui
capaz de superarlo, pero me sentí totalmente agotada en el momento que
llegué a casa.
Durante nuestra charla telefónica en la noche, me abrí a Landon sobre
lo que pasó en el restaurante.
—Tuve un ataque de pánico esta noche durante mi rutina. Eso nunca
me ha ocurrido antes.
—¿Estás bien? ¿Qué sentiste?
—Ahora estoy bien. Simplemente sentí que no podía respirar, como si
estuviera atrapada en mi propio cuerpo sin tener a dónde correr. Creo que
he estado reprimiendo mis sentimientos, y finalmente se volvieron contra
mí.
No respondió de inmediato.
—¿Tus sentimientos sobre mi... sobre mi pasado?
—Sí, eso creo. He estado realmente tratando de no pensar en lo que
solías hacer, pero ha sido como una presencia constante siguiéndome por
ahí.
—Por mucho que no quiera, creo que realmente necesitamos hablar
de eso.
No había otra respuesta que pudiera darle sino:
—Estoy de acuerdo.
—Por favor, solo pregúntame lo que quieras saber. Arranquemos el
curita. Aclaremos todo para poder hacerle frente. Esa es la única forma de
saber si podrás dejarlo atrás o no.
Tenía las preguntas en mi mente; solo no quería saber las respuestas.
Pero este limbo no podía continuar para siempre. Por lo que aproveché el
espacio que me estaba dando esta noche y empecé a hacer mis preguntas.
—¿Dices que todas estas mujeres estaban casadas?
—Sí. Cada una. Pero en su mayor parte, se encontraban en
matrimonios malos, relaciones abiertas, o el esposo también las engañaba.
Lamentablemente, he descubierto que es bastante común entre las personas
adineradas, que se divorcian o que tienen asuntos.
Mi siguiente pregunta fue quizás la más difícil de hacer, pero aún tenía
que saberlo.
—¿Alguna vez... lo disfrutaste?
Exhaló.
—Me encanta el sexo. Lo sabes. Probablemente no hay nada que me
guste hacer más. Pero hay una gran diferencia entre tener relaciones
sexuales con alguien que tú elijes frente a alguien que te utiliza y viceversa.
La idea de esto último me repugna ahora. Pero en ese momento,
simplemente me abstraía, me desconectaba de la situación. Aunque no
puedo decir que lo disfruté, tampoco puedo decir que lo odiara. En el
momento, nunca me sentí como si estuviera siendo usado, nunca me
enfermó como ahora.
—¿Eran todas atractivas... como Carys?
—Eran mujeres ricas que sabían cuidar de sí mismas, así que sí, eran
todas atractivas, no mujeres que hubiera elegido para mí, pero eran
atractivas, sin embargo. No podría haberlo hecho si la persona me repelía.
Cuando dejé de hablar durante varios segundos, él preguntó:
—¿Estás bien?
Mis emociones estaban por todas partes, y en un punto, perdí un poco
mi compostura.
—Dios, Landon, ¿cómo pudiste permitir que se aprovecharan así de
ti?
—Me encontraba perdido, deprimido. Algunas personas recurren a las
drogas o a cortarse, otras formas de autolesionarse. Yo usé mi cuerpo, pero
logré convencerme de que no era tan malo porque me estaba beneficiando
financieramente. De la forma en que lo veía, me gustaba porque lo hacía en
lugares privados y en mis propios términos, no me vendía en la calle a
cualquier persona. En el mejor día, me convencía de que no era realmente
prostitución, que era otra cosa. No tuve en cuenta que un pedacito de mi
alma me era arrebatada cada vez, y que todo esto tarde o temprano me
golpearía. Tampoco tuve en cuenta que tendría que mirarte a los ojos algún
día y admitirte que vendí mi cuerpo. No pensaba…a largo plazo.
Pensé si lo que él había hecho realmente era tan diferente a lo que
había hecho yo cuando fui adolescente, teniendo relaciones sexuales con
chicos que me usaban. Claro, no me pagaban, pero igual me estaban
usando.
Durante la siguiente hora, por doloroso que fuera, continué haciendo
a Landon pregunta tras pregunta. No quería tener que hablar de los detalles
nunca más, así que me aseguré de que cada parte de mi mórbida curiosidad
estuviera satisfecha. Estaba siendo tan increíblemente abierto conmigo,
aunque sabía que le resultaba muy difícil.
Entre otras cosas, me dijo que la mayoría de las mujeres querían algo
más que solo sexo misionero. Le pedían que cumpliera sus fantasías de
chico malo, cosas como abofetearlas, insultarlas, llamarlas puta, o follarlas
por detrás mientras les tiraba del cabello, cosas que sus maridos no hacían.
Una mujer incluso le pidió que la orinara. No podía creer que me estuviera
admitiendo todo esto, pero en cierto modo, era un alivio saber que no tendría
que preguntarle sobre nada más. Básicamente era la fea verdad, pero al
menos era la verdad.
Esto me asustó un poco, porque mientras me contaba algunas cosas,
descubrí lo mucho que me excitaba. Era una reacción natural en mi
imaginación poner a Landon en cualquier tipo de escenario sexual.
Sin embargo, me negaba a bloquear las imágenes sexuales. Era la
única manera en que podía liberar a mi mente de ellas, y poder superarlas.
En cierto momento, la mujer en mi mente se transformó en una
imagen de mí misma. Imaginé a Landon haciéndome algunas de esas cosas,
golpeándome el culo, tirando de mi cabello, lamiendo mi piel. Sin embargo,
teniendo en cuenta las circunstancias de nuestra charla, eso era
inquietante, y nunca podría habérselo admitido.

Nos quedamos hablando hasta altas horas de la noche.


A la mañana siguiente, me desperté sintiéndome como si tuviera
resaca, aunque no había estado bebiendo. Comprendí que esa sensación era
el resultado directo de finalmente haberle formulado a Landon las preguntas
que había reprimido. Debido a que había sido tan franco conmigo, realmente
no había necesidad de volver a pensar en ello.
Había sido agotador mentalmente, pero no tenía otra opción. No se
puede apagar un fuego bailando a su alrededor. Tienes que lidiar con él,
rociarlo con agua hasta que no quede nada. Una vez que el fuego se apagó,
puedes optar por reconstruir o abandonar los restos.
Sabía que él quería garantizarse que no lo fuera a juzgar por sus
pasadas indiscreciones. Era inflexible sobre el hecho de que no podría
manejar una relación conmigo, si continuamente planeaba echarle en cara
su pasado.
Es por eso que realmente necesitaba tomarme un tiempo para mirar
dentro de mí y asegurarme que no le haría eso.
Pasé buena parte de esa tarde sentada en silencio. Comprendí que,
aunque sus decisiones pasadas me decepcionaron, en ningún momento su
confesión me impidió preocuparme por él. En todo caso, mi amor por él se
hizo más fuerte, todas las emociones que alguna vez sentí por él, cobraron
vida de inmediato y se unieron en solidaridad para protegerlo y perdonarlo.
Más tarde esa noche, decidiendo hacer algo que no había hecho en un
tiempo, me adentré en mi armario, sacando la mochila negra.
Saqué algunas de las notas dobladas, podía distinguir aquellas que
no había leído en el último año.
Abrí una.

Rana Banana,
¿Por qué los pies huelen y las narices moquean? ¿No debería ser al
revés?
Landon.
P.D: Olí tus pies una vez cuando te quedaste dormida en la hamaca en
el patio. Huelen a fritos.
P.P.D: Solo bromeo (tal vez). Ahora, quiero papas fritas.

Sonriendo, la doblé de nuevo antes de abrir otra.

Rana Banana,
A veces olvido que en realidad vives en mi garaje. ¡Antes de que mi
papá lo convirtiera en un apartamento, solía estacionar mi scooter justo donde
duermes! Ahora, tengo que dejarlo afuera.
Landon.
P.D: Está bien. Prefiero tenerte aquí a ti, que a un lugar para estacionar
mi scooter.

Llorando y sonriendo, abrí otro.

Rana Banana,
¿Sabías que Rana significa rana en español? Aprendí eso en la escuela
hoy.
Landon.
PD: Creo que sería genial si empezaras a croar.
P.P.D: “Croac”.

El siguiente hizo caer mi corazón por un momento, porque recordé los


celos y la confusión que sentí la primera vez que lo leí hace tantos años.

Rana Banana,
Kelsie intentó besarme hoy. Creo que es muy bonita, pero me pareció
raro. Giré mi rostro, alejándome. Estaba comiendo la mitad de WarHeads 5,
además tenía miedo que lo averiguaras. Sé que no te gusta.
Landon.
PD: ¿Te habrías vuelto loca si la dejaba besarme?
P.P.D: ¿Alguna vez has besado a alguien?
P.P.P.D: Tal vez podamos practicar entre nosotros algún tiempo. Sabes,
así no es raro cuando realmente besemos a alguien de verdad.

A pesar de que Landon y yo nunca terminamos besándonos en ese


entonces, esa nota me recordó lo mucho que me había perdido después de
que nos mudáramos y volvió a despertar mis celos hacia Kelsie, sabiendo
que ella, finalmente, se convirtió en su primera novia. ¿Después de todo lo
que me había confesado, seguía celosa de Kelsie? Sabía lo ridículo que era
eso. Con mucho gusto doblé esa nota y la guardé.
La última nota que abrí realmente me afectó y sentí como que era la
que estaba destinada a terminar.

Rana Banana,
Lo siento, le dije a mi mamá que golpeaste su auto con tu bicicleta.
Debería haberme culpado. No estaba enojada, sin embargo. Dijo que todos
cometemos errores. De todos modos, siento que lloraras. Nunca te he visto
llorar antes. Es una mierda.
Landon.
PD: Tal vez no es realmente un error si aprendes de ello.

5 WarHeads: Marca de caramelo ácido.


Doblándola de nuevo, sollocé por más tiempo, llorando por una serie
de razones. Lloré por la inocencia del muchacho que había escrito todas
esas notas. Me sentí aterrorizada por lo que ahora sabía que le sucedería en
el futuro. Pero al mismo tiempo, ese mensaje final acerca de aprender de los
errores tenía tanto sentido, quizás ahora esas palabras eran más
importantes de lo que jamás podría haber comprendido en ese entonces.
Miré el reloj. Sabía que Landon estaba en medio de su hora del
almuerzo, pero necesitaba escuchar su voz, necesitaba que él oyera lo que
había en mi corazón en ese momento, antes de que perdiera el coraje de
decirlo.
Después de unos cuantos tonos, contestó. Sabía que nunca lo llamaba
mientras trabajaba y parecía alarmado al saber de mí a esa hora del día.
—Rana, ¿está todo bien?
Podía escuchar el sonido de algo friéndose en su cocina y a una
multitud hablando.
—Sé que estás ocupado —dije.
—Espera —Habló a sus clientes—: Lo siento realmente. Solo necesito
un minuto, por favor. Tengo que tomar esto. —Cuando volvió, dijo—: Nunca
estoy demasiado ocupado para ti.
—Solo tenía que llamarte para decirte que... no me importa. Quiero
estar contigo. Sé que cometiste un error muy grande. Créeme, entiendo lo
que es cometer errores. Pero un niño sabio me dijo una vez que “tal vez no
sea realmente un error si aprendes de ello”. Ese eras tú, Landon. Por lo tanto,
sí, he cometido errores, también. Y he aprendido de ellos. Pero sé que confiar
en ti no es uno. Y te prometo, nunca verás vergüenza en mis ojos cuando te
mire. Todavía sigues siendo el chico que admiraba. Eres un hombre ahora,
que ha vivido, cometido errores y aprendido de ellos. Necesitaba llamar y
decírtelo.
Dejó escapar un largo y tembloroso aliento en el teléfono. Parecía
superado por la emoción, no dijo una palabra.
Sonaba como si hubiera sorbido. ¿Estaba llorando?
Entonces, lo escuché decirle a uno de sus clientes:
—Son las cebollas.
—¿Estás cocinando con cebollas?
—No. —Se rio.
Cerré los ojos con fuerza y sonreí.
—Será mejor que vuelvas con tus clientes.
—¿Por qué no sigues aquí, Rana? Estás muy lejos, y realmente
necesito besarte ahora mismo.
—Espero que pronto nos veamos.
—Tienes que bailar esta noche, ¿verdad?
—No, el restaurante estará cerrado por una fiesta privada. Estaré en
casa esta noche.
—Bueno. Te llamaré a las ocho de la noche después de cerrar el
camión. Trataré de corresponderte por esas hermosas palabras que acabas
de decirme. Intenta estar en casa en ese momento.
—Estaré aquí.

Estuve hecha una estúpida inútil el resto de ese día, esperando a que
Landon llamara.
Mi mente siguió corriendo, alternando entre el alivio y el pánico.
Por un lado, finalmente había decidido poner su historia en
perspectiva y en el lugar al que pertenecía, en el pasado, y eso me hizo sentir
como que podríamos avanzar hacia una relación.
Por otro lado, no había ventilado mi propia ropa sucia y honestamente
no sabía cómo afectaría a las cosas entre nosotros cuando lo hiciera.
Pero revelarle a Landon lo que me pasó significaría tener que lidiar
con algo que no estaba realmente preparada para afrontar, algo que podía
cambiar la forma en que me veía.
En el momento en que llamó, por desgracia, me encontró en el modo
pánico.
Landon apenas tuvo la oportunidad de saludar cuando lo golpeé con
mis inseguridades.
—Me siento como una hipócrita, porque aunque te has abierto a mí,
no he podido hacer lo mismo. Pero no estoy lista para lidiar con mis
propias… cosas.
—¿Y si te aseguro que no habrá nada que me puedas decir que me
hará no desear estar contigo?
—¿Cómo puedes decir eso en serio?
—Porque es la verdad.
No estoy tan segura, Landon.
—¿Has asesinado a alguien? —preguntó.
—No.
—¿Es algo que nos podría dañar a ti o a mí físicamente?
—No.
—¿Me lo dirás esta noche?
—No.
—Entonces me arriesgaré, ¿de acuerdo? Creo que hemos tenido
suficiente estrés recientemente. Suenas realmente estresada en particular.
¿Por qué no te recuestas y me dejas que te ayude a relajarte? Creo que los
dos lo necesitamos.
—¿Exactamente cómo lo harás si no estás aquí?
—¿Me estás desafiando? Si ese es el caso, quiero provocarte un
orgasmo, para que puedas dormir bien esta noche.
—Um... guau, está bien.
—¿Cuándo fue la última vez que tuviste un orgasmo realmente
bueno?
Solo escucharlo decir esas palabras, debilitaba mis piernas.
Tragando, admití:
—Me provoqué uno en tu cama la noche en que me chupaste los
pechos.
—Mierda, ¿en serio?
—Sí. Me excitaste y luego me dejaste para que me hiciera cargo. —Me
reí.
Su tono se volvió seductor.
—Eso fue grosero de mi parte.
—Lo fue.
—¿Qué tipo de idiota hace eso?
—Tenías tus razones.
—Creo que esa noche me masturbé como tres veces en la ducha. Me
alegro de no haber sabido que estabas haciendo eso en mi cama.
Definitivamente no habría podido permanecer lejos.
Nos quedamos en silencio. Podía escucharlo moviéndose entre sus
sábanas. Sonaba como si se estuviera quitando la ropa.
—Ahora intentaré compensarte un poco. De hecho, déjame llamarte
por el teléfono fijo —dijo.
—¿Por qué?
—Usaremos nuestros teléfonos celulares para tomar fotos mientras
hablamos.
—¿Fotos?
—Sabes... para ilustrar las cosas. Necesito verte.
El solo pensamiento de llegar a ver su musculoso cuerpo me ponía
increíblemente húmeda. Cuando me llamó, contesté el teléfono fijo
haciéndole una broma.
—Hola... ¿es el pervertido que me preguntará qué estoy usando?
—No. No hay necesidad de preguntar... porque te quiero desnuda con
nada más que tu hermoso cabello cubriéndote. Quítate la ropa y suéltate el
cabello.
—Nunca he hecho esto antes... sexo por teléfono.
—Es como el sexo... pero por teléfono.
—¿No me digas?
—Es una puerta de entrada para acceder al maldito chat de video,
pero te facilitaré el sexo virtual. Empezaremos solo con el teléfono. —Se ríe
travieso—. Quítate la ropa, Rana. Cada última pieza. Te quiero desnuda.
Obedecí, quitándome cada prenda hasta que estuve completamente
desnuda.
—Ya está. —Respiré.
—Quiero que me envíes una foto tal como te encuentras ahora. Tú
decides cuánto o qué quieres que vea —dijo.
Antes de que pudiera cambiar de opinión, me saqué una foto. Me
encontraba desnuda mostrando mis pechos, pero me aseguré de que mi
cabello estuviera estratégicamente colocado para cubrir mi entrepierna.
La voz de Landon era áspera.
—Cristo. Luces como una maldita diosa con el cabello rodeándote de
esa forma.
—Quiero verte también.
—Lo sé. Abre las piernas y tócate. Saber que estoy masturbándome
con tu foto e imagino que mi mano está realmente en tu apretado coño
envuelto alrededor de mi polla. Mierda. Esta foto... no puedo quitar mis ojos
de ti —gruñó—. ¿Por qué? ¿Por qué no puedes estar aquí ahora mismo?
—¿Significa que no me dejarías sola en tu cama esta noche?
—¡Infiernos, no! Nunca volverás a dormir sola.
—Ha pasado mucho tiempo para mí, Landon.
—No puedo imaginar lo que esto parecerá, entonces.
—¿Sabes qué no he hecho nunca?
Su respiración se torna más pesada por la anticipación.
—¿Qué?
—Nunca he dado sexo oral.
—¿En serio?
—Sí.
—¿Alguien te lo ha hecho?
—No.
—Bueno, mierda, tenemos mucho por hacer. Practiquemos ahora
mismo. Mete tres dedos en tu boca y finge que soy yo. Quiero escuchar cómo
sonaría tu húmeda boca bajando sobre mi polla.
Coloqué el teléfono junto a mi cabeza y comencé a chupar mis dedos
con fuerza y lentitud mientras jugaba con mi clítoris.
Su respiración se volvió errática.
—Me encanta escuchar cómo lo chupas. ¿Quieres ver lo que me estás
haciendo?
—Sí. —Exhalé—. Por favor.
Nunca quise ver nada más que su cuerpo desnudo.
Unos segundos más tarde, mi teléfono celular zumbó, y lo alcancé.
Mi respiración se intensificó al ver su gruesa y hermosa polla,
completamente erguida contra sus firmes abdominales. Era suave, con unas
cuantas venas sobresaliendo y un hermoso piercing de plata adornando la
punta, tal como había prometido. Comencé a salivar por el anhelo de
deslizar mi lengua sobre su longitud, desde la raíz hasta la punta.
Utilizando la foto como inspiración, me froté mi palpitante clítoris más
fuerte, incapaz de contener la necesidad de venirme. Lo quería dentro de mí
y sabiendo que esta noche no ocurriría, era pura tortura.
—Me vengo, Landon.
Podía escuchar la fricción mientras se sacudía más rápido. Cerrando
los ojos, llegué al clímax con los sonidos de sus profundos gemidos
penetrando en mi oído mientras se venía.
Escuchamos mutuamente nuestra respiración por un tiempo hasta
que habló primero.
—Mierda. Se sintió tan bien.
Jadeando, le dije:
—Envíame una foto, quiero ver cómo luces ahora.
—Está hecho un desastre. ¿De verdad quieres ver las consecuencias
de lo que me hiciste?
—Sí. Muéstrame.
Unos momentos después me envió la foto. Nunca imaginé que la
encontraría tan erótica, pero la visión de sus abdominales cubiertos con su
brillante semen era demasiado.
—Hay mucho... mucho.
—Podrías decir que estaba muy estimulado.
—Yo también.
—Muéstrame. Quiero ver tu coño mojado —exigió.
Superando mis inhibiciones, separé mis piernas y coloqué la cámara
entre ellas, haciendo una foto sin el vello que cubría mis partes privadas
esta vez. La revisé rápidamente y la envié antes de que pudiera cambiar de
opinión.
Silbó.
—Maldito infierno. No puedo creer que pueda ver lo mojada que estás.
Es tan hermoso, Rana. Quizá nunca vuelva a funcionar ahora que tengo
esta foto para mirar —bromeó—. Ace me llamará y me preguntará qué estoy
haciendo y la respuesta casi siempre será “estoy mirando el coño húmedo
de Rana”.
Poniéndome más cómoda en mi cama, le hice una pregunta que
siempre quise saber.
—¿Qué sientes cuando te vienes?
—Bueno... es una euforia muy intensa. Toda mi mente se queda en
blanco durante unos segundos.
—Entonces ¿qué? ¿Después te vienes?
—¿Cuándo estoy solo? Estoy listo para desmayarme. Pero así...
¿contigo? Solo quiero hacerlo de nuevo.
—¿Puedo decirte algo? —pregunté.
—Cualquier cosa.
Esto era difícil de admitir.
—Tengo un poco de miedo de estar contigo.
—¿Por qué? ¿Crees que voy a ser duro contigo o algo así? Sé honesta
conmigo.
—No, realmente. Temo que estaré demasiado ansiosa, que podría
querer demasiado. Ha pasado mucho tiempo. Tengo miedo de venirme a los
treinta segundos o que esté ridículamente húmeda durante el sexo.
—Me estás tomando el pelo, ¿verdad?
—No.
—De acuerdo... cualquiera de esas cosas que sucedan serían tan
jodidamente ardientes. Y aclaremos algo ahora mismo. No hay tal cosa como
demasiado húmedo. Estoy casi listo para volver a venirme con la mera idea
de eso.
—Simplemente no quiero decepcionarte. Soy muy inexperta
comparada contigo.
—¿Sabes qué? Podrías quedarte ahí desnuda, y estoy bastante seguro
de que será lo más emocionante que he experimentado. Créeme. Será
increíble. Y tú serás capaz de darme algo que nadie más tiene.
—¿Qué sería?
—Tú. Nunca he querido a nadie como te quiero. He tenido mi parte de
mierda, que era solo un medio para un fin. Quiero mucho más contigo.
Quiero experimentar el sexo de otra manera, tomar mi tiempo contigo,
entrar en ti, ser parte de ti. Nunca he querido intimidad real con nadie. Por
lo que será nuevo para mí también, créeme. Lo que me recuerda, si aún no
tomas la píldora, necesitas conseguirla.
—La he tomado durante años, a pesar de que realmente no la
necesitara.
—Bueno. Porque sueño con terminar dentro de ti.
Yo también.
—¿Puedo confesarte algo más? —pregunté.
—Cualquier cosa.
—Tengo miedo de decirte todas las cosas que quiero.
—¿Por qué?
—Creo que es porque me enseñaron desde temprana edad que el sexo
es malo de algún modo. No estoy acostumbrada a ser abierta sobre mis
deseos sexuales más profundos. Mi inexperiencia no se debe a la falta de
ganas. Simplemente no había encontrado a alguien de confianza. Pero
realmente no hay límite para lo que quiero tratar sexualmente contigo o lo
que quiero que me hagas.
—Bueno, me encuentro oficialmente excitado de nuevo —dijo—. Que
no haya límites es algo bueno, Rana. No puedo esperar para darte lo que
quieras. Nada está fuera de la mesa. ¿Por qué querría tener alguna
limitación contigo?
—Supongo que uno de los miedos que cruzó por mi mente es...—
titubeé—. Después de conocer tú pasado... si empiezo a pedirte ciertas
cosas...
—¿Qué? Solo dilo.
—Bueno, ¿si te pidiera que fueras duro conmigo... eso te recordará...?
—No, no, no. Entiendo lo que insinúas. ¿Temes que parecerá que me
estás usando? La respuesta es... joder, no. Esto es diferente. Cumplir tus
fantasías es mi fantasía. ¿No crees que también quiera ser duro contigo? No
hay parte de mí que quiera ser amable. No te atrevas a contenerte.
Pregúntame lo que quieras. Solo ten cuidado, porque te lo daré.
—Está bien... —Me encontraba dolorosamente excitada.
—Estás preocupada por ofenderme... mientras que en todo lo que
puedo pensar es cuánto tiempo tengo que esperar antes de que pueda follar
ese hermoso culo.
Suspiré.
—Deja de volver a excitarme, Landon. No es justo. —Masajeo mis
propios pechos, me siento físicamente dolorida—. Es difícil estar tan lejos
de ti.
—Tenemos que hacer planes. No sé cuánto tiempo más puedo estar
sin verte de nuevo. Quiero ir a Michigan. Puedo visitar a mis padres también
mientras estoy fuera.
La idea de que viniera aquí me hacía muy feliz y me asustaba al mismo
tiempo. Para que esto realmente funcionara, no podía haber más secretos
entre nosotros. Quería una vida con este hombre, y él merecía la misma
apertura que había tenido conmigo.
Necesito decirte, Landon.
Quiero decírtelo tanto.
Te lo diré.
Solo que no esta noche; No quiero arruinar esto.
veces me despertaba en medio de la noche sudando frío,
preocupada de que algo le hubiera pasado a Landon.
No sabía si era algún tipo de estrés post-traumático
después de experimentar un accidente de skate o qué.
Tal vez era la norma cuando amabas a alguien, cuando el amor era
nuevo, y quizás, cuando te sentías indigna. Por lo tanto, me preocupaba que
el universo de alguna manera me lo quitara todo.
Por supuesto, Landon y yo aún no nos habíamos dicho que nos
amábamos con palabras. No estaba segura de si eso importaba, porque
cuando se trataba de él, definitivamente sentía amor. La formalidad nunca
pareció significativa.
Sin embargo, tuve mis momentos de paranoia y esta noche en
particular, estaba en plena fuerza. Landon no había respondido a mis
últimos textos del día, y tuve que ir a trabajar llevando el peso de mi
preocupación sobre mis hombros.
Nunca olvidaré esta noche. Bailar y tratar de poner una expresión de
felicidad no era fácil cuando estabas consumida por la preocupación. Al
mismo tiempo, el miedo que me embargaba me había obligado a conectarme
aún más profundo de lo habitual con la música. Lo único que me permitía
enfocarme era el ritmo. Si comenzaba a meditar y a pensar cosas, no habría
sido capaz de concluir mis rutinas.
Cuando llegué a casa, supe que esta noche no dormiría si Landon no
me llamaba.
Finalmente, poco después de la medianoche, mi teléfono sonó. Salté
para leerlo.

Landon: Lo siento, cariño. Mi teléfono no recibía los mensajes.

Escribí más rápido de lo que podía pensar, respondí:

Rana: Estaba preocupada. Siempre respondes. Pensé que te habías


vuelto a lastimar o algo así.
Landon: No vi tu mensaje hasta ahora.
Rana: ¿Se rompió tu teléfono?
Landon: Mierda... No sé mentirte.
Rana: ¿Qué? ¿Por qué tienes que mentirme?
Landon: Porque si digo la verdad, tendría que admitir que mi teléfono
no funcionaba porque estaba en un avión. Y si admito que estaba en un avión,
entonces tengo que admitir que sucumbí e hice algo que te prometí que nunca
haría, que es aparecer sin previo aviso en tu puerta.

Los latidos de mi corazón se aceleraron, y las mariposas en mi


estómago revivieron de repente mientras salía volando de la cama y corría
hacia mi puerta.
La mochila de Landon cayó al suelo antes de que me tomara en sus
brazos. Siempre me sorprendía lo fácil que podía llorar cuando se trataba
de él. Casi nunca lloré por nada antes de estos últimos meses. Pero estando
en sus brazos otra vez ahora, sabiendo que había venido hasta aquí,
definitivamente provocó que me brotaran las lágrimas.
Dijo contra mi cuello:
—Tenía que verte.
Abrazándolo, aprecié la calidez de su cuerpo y el aroma a sándalo de
su colonia.
Realmente estaba aquí.
—Estaba muy preocupada.
Le acaricié la nuca antes de deslizar mis manos por su espalda. Había
olvidado lo increíble que eran los contornos de su cuerpo musculoso. Tal vez
tocarlo se sintió aún más increíble esta vez porque no había ninguna parte
de mí reteniéndose, ahora realmente estaba permitiendo que cada sensación
por tocarlo se encendiera. También podía sentir una diferencia en él, en la
forma en que me estaba sujetando. La resistencia que existió en California
ya no estaba. Se estaba permitiendo entregarse totalmente a la atracción
física entre nosotros.
Al segundo se apartó de nuestro abrazo, y sin perder tiempo bajó sus
labios a los míos, su lengua deslizándose en mi boca con una desesperada
necesidad por probarme. El sabor familiar y azucarado de su aliento se
convirtió en el único oxígeno que necesitaba. Era completamente adicta a
él.
Sus manos estaban sobre mí mientras sus besos se intensificaban.
Apretó mi culo, y pude sentir la excitación creciendo entre mis piernas
mientras mi cuerpo se preparaba para lo que sabía que vendría.
—Llévame a tu habitación —gruñó contra mis labios, presionando su
cuerpo contra el mío.
Esto realmente estaba sucediendo.
Mi corazón golpeó contra el suyo cuando nos tropezamos hacia mi
dormitorio.
Apenas respirábamos, deteniéndonos solo para que Landon pudiera
arrancarme la camiseta. Con solo mi ropa interior, estaba prácticamente
desnuda, mientras empuñó mi cabello con sus dedos.
—Me encanta este jodido cabello —dijo mientras lo jalaba para doblar
mi cabeza hacia atrás y poder devorar mi cuello. Metió los dedos más
profundamente en mis largas trenzas mientras el chupar se intensificaba.
Entonces bajó su cabeza a mis pechos y tomó mi pezón entre sus
dientes antes de apretarlos. Sonrió sobre mi piel mientras me estremecía
por el placentero dolor. Su áspera mano masajeó el otro pezón, apretando
mi tierna piel.
Me encantaba que no me resultara fácil, el saber que podía manejar
esto. Por otra parte, realmente no podía imaginar estar con él de otra
manera. Era una fuerza sexual a la que tener en cuenta.
Mi clítoris se hinchó ante el jugueteo con mis pechos. Mis bragas
estaban empapadas. Sintiéndome desesperada, sujeté su barbilla, llevando
su boca hacia la mía para poder volver a probarlo. Tomando entre mis
dientes el piercing de su lengua, lo levanté suavemente. Él gimió en mi boca
y me besó aún más fuerte, esta vez presionando su erección contra mí
mientras susurraba en mi boca:
—Sientes eso.
Ahora no quedaba nada a la imaginación. Era enorme. Podía sentir su
polla caliente y palpitante contra mí, y parecía abarcar una buena parte de
su muslo. Solo el pensamiento de cómo se sentiría dentro de mí me puso
más húmeda.
Presioné descaradamente mi clítoris contra sus vaqueros y me froté
sobre su polla. Rodeó con firmeza mi culo con sus manos y me guio cuando
continué moliéndome sobre él a través de nuestra ropa.
—Puedo sentir lo húmeda que estás a través de mis pantalones. Santa
mierda. —Dejó escapar un jadeo tembloroso contra mi boca—. Te sientes
tan jodidamente bien, pero mantenlo así, estás a punto de ser follada en dos
segundos.
—Eso es lo que quiero.
Cuando lo miré y sonreí, pude ver la necesidad visceral en sus ojos
vidriosos. Estaban llenos de lujuria y prácticamente me follaban por su
cuenta.
Landon tiró a un lado mi ropa interior y luego metió dos de sus dedos
por debajo del elástico. Los presioné mientras lentamente los hundía en mi
interior. Cerró los ojos en éxtasis mientras sentía mi calor húmedo por
primera vez. Esto me hizo darme cuenta más que nunca de lo mucho que
necesitaba más. Presionando mis músculos, apreté contra sus dedos
mientras él gemía en respuesta.
De repente sacó sus dedos de mí antes de arrodillarse. Bajó mis
bragas y las arrojó a un lado, pero se quedó de rodillas mientras enterraba
su cara entre mis piernas. Clavó sus dedos en mis nalgas mientras lamía
mi coño con audacia, la frescura del metal de su piercing en la lengua
aumentaba mi excitación. Echando la cabeza hacia atrás, me di cuenta de
que podría haber llegado fácilmente.
Sus sonidos amortiguados vibraron a través de mi corazón mientras
usaba toda su cara para asegurarse de que mi tierno clítoris experimentaba
un placer sin precedentes. En un momento, se detuvo y me miró antes de
levantarse lentamente y desabrochar sus pantalones. Arrojó el cinturón por
la habitación y luego bajó su cremallera.
Jadeando, vi cómo sus vaqueros cayeron al piso antes de patearlos a
un lado. Cuando se quitó la camisa, me maravillé al ver su pecho musculoso
y tatuado, observándolo como nunca antes. Su cuerpo era como un lienzo
cincelado de bellas artes, un deleite puro para mis ojos. Quería lamer la
línea de vello que dividía su músculo abdominal bajo.
Estaba de pie frente a mí con nada más que su bóxer negro. El
material no hizo nada para esconder el contorno de su paquete. La punta
de su polla sobresalía en la parte superior, y pude ver por primera vez su
brillante perforación en la carne.
Lamí mis labios en anticipación mientras él llevaba sus manos a su
cintura y lentamente bajaba su calzoncillo, haciendo que su polla saltara
hacia adelante en toda su gloria. Esa visión me puso de rodillas tanto literal
como figurativamente.
Incapaz de resistir, envolví mi mano alrededor de su carne caliente,
disfrutando la sensación sedosa de su eje. Anhelando lamer la pequeña gota
que rodeaba la perforación, giré mi lengua alrededor de su gruesa corona
como si estuviera bailando lentamente alrededor del anillo de su polla. Sabía
delicioso. Podía decir que nada me habría dado más placer que esto. Incapaz
de parar, comencé a tomarlo más profundo mientras recogía mi cabello en
su mano para que él pudiera ver su polla moviéndose dentro y fuera de mi
boca.
Inclinó la cabeza hacia atrás.
—Mierda. No intentes decirme que no sabes lo que estás haciendo.
Esto se siente increíble.
Con su polla todavía llenando mi boca, le sonreí. Sus párpados se
tensaron cuando se alejó a regañadientes.
Me ayudó a levantarme y dijo:
—No puedo esperar otro segundo. Voy a follarte tan bien, Rana. —
Presionando su cuerpo gloriosamente duro contra mis pechos, apoyó su
peso en mí hasta que caí de nuevo sobre la cama. En ese momento me sentí
agradecida de vivir sola, porque sabía que iba a ser fuerte.
Abrió mis piernas, me miró fijamente en una advertencia silenciosa
antes de entrar en mí en un duro empujón que me hizo jadear.
La cama temblaba, y la cabecera golpeó contra la pared mientras me
follaba sin descanso. Cuando se espera tanto tiempo como nosotros, no hay
alivio en las cosas. La sola fricción de su grueso eje que se movía dentro y
fuera de mí no era algo que alguna vez hubiera sentido. Landon follaba como
un campeón totalmente concentrado y con todo su cuerpo.
El sexo que había tenido en mi adolescencia era solo un medio para
un fin sin ninguna consideración de mi placer. Para Landon, el sexo no
consistía solo en meter su polla dentro de mí y moverla dentro y fuera.
Estábamos conectados en todos los sentidos posibles. Teníamos las manos
entrelazadas para ayudarme a mantener el ritmo. Su lengua me estaba
probando con la misma sincronía que los movimientos de su cuerpo. De vez
en cuando, se separaba para mordiscarme suavemente, sentía como si
estuviera reclamándome de alguna manera. Su polla me penetró tan
profundamente que supe que me dolería en la mañana.
No podía esperar a que se viniera, para sentir esa explosión de su
deseo dentro de mí.
—Pensaste que estarías demasiado mojada para mí, ¿eh? Me encanta
que te vengas por toda mi polla, nena. Se siente mejor que nada.
Mis dedos de los pies se curvaron por la intensidad de sus empujes.
Me encantó la sensación y el sonido de sus bolas golpeando contra mi culo.
Así era ser verdaderamente follada.
Sus caderas se movieron en un movimiento circular mientras se
detenía.
—Tengo que reducir la velocidad, o explotaré.
—Estoy lista —susurré.
Me desafió.
—¿Sí?
Le agarré el culo.
—Sí.
Empezó a golpearme aún más fuerte que antes cuando disparó su
carga. Tan pronto como sentí el calor de su semen, mis músculos se
tensaron con mi clímax. Y entonces finalmente entendí lo que quería decir
cuando explicó lo que siente cuando se viene, que su mente queda en
blanco. Eso fue exactamente lo que me pasó. Todas las preocupaciones del
mundo simplemente desaparecieron por un momento.
Permaneció sobre mí, su polla aún dura y caliente en mi interior.
Nuestras frentes se tocaban, y nuestra respiración era todavía pesada. No
sabía cómo había vivido tanto tiempo sin experimentar esto.
Traté de frustrar los intentos de mi mente de pensar en las mujeres
con las que había estado. Ahora que había experimentado estar con él, me
sentía aún más celosa de cualquiera que hubiera estado antes que yo y
esperaba que ninguna hubiera experimentado exactamente lo que acabo de
sentir. Porque se sentía mucho más que sexo.
Cuando finalmente se alejó de mí, no me gustó. Quería estar
conectada con su calor.
—Tengo una confesión —dijo mientras deslizaba una sábana sobre
nosotros y me atraía hacia él. Una vez más, mi cuerpo estaba feliz.
—¿Qué?
—No me mates.
—¿Qué hiciste, Landon?
—Te vi bailar esta noche.
—¿Cómo?
—Egoístamente quería verte en acción sin que supieras que te estaba
mirando. Me senté en la esquina del restaurante para que no pudieras
verme.
—Oh, Dios mío. —Me enderecé—. No puedo creer que no supiera que
estabas allí.
—Me coloqué la gorra sobre mi rostro. Pensé que si te fijabas en mí,
iría contigo y me revelaría. Pero como no lo hiciste, decidí disfrutar viéndote
como todos los demás.
Mis mejillas se ruborizaron.
—¿Qué piensas?
—Fue más de lo que alguna vez imaginé. Estuviste increíble. Cada
movimiento estaba en sintonía con la música perfectamente. Todo el mundo
en esa habitación quería un pedazo de tu espíritu, de tu belleza. No puedo
creer que no lleguen a experimentarlo viéndote todo el tiempo. Yo me
encontraría adelante y en el centro cada maldita noche si pudiera. No haría
nada más. No esperaba sentirme tan orgulloso de ti. Era difícil no correr
hacia la pista de baile. No sé qué esperaba, pero no esperaba que fuera tan
jodidamente mágico.
—Bien, es algo bueno que no supiera que estabas allí porque no
hubiese habido manera de que me concentrara. ¿Cómo llegaste desde el
aeropuerto?
—Alquilé un auto. Así que no más autobús por unos días.
Comenzaba a meditar un poco.
Examinó mi rostro.
—¿Qué estás pensando en este momento?
—Siento que tengo tantos pensamientos y sentimientos en la punta
de mi lengua, pero no sale nada, y voy a estallar.
—Si no puedes encontrar las palabras, puedes usar esa lengua de
cualquier otra manera que quieras. Y definitivamente puedo relacionarme
con la sensación de necesidad de estallar. Es por eso que volé hasta aquí.
Con toda seriedad, Rana, sea lo que sea que te preocupe ahora mismo, saca
la mierda, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —susurré.
—No vine aquí para forzarte a hablar de cosas pesadas o algo. Un
hombre no cierra inesperadamente su negocio en medio de la hora del
almuerzo y corre a casa para reservar un boleto de avión para volar a través
del país porque quiere crear problemas. Vine por dos cosas.
Mi corazón estaba listo para explotar.
—¿Sí?
—La primera es obvia. Pero la segunda y más importante es decirte
en persona que estoy totalmente enamorado de ti, Rana Saloomi. Porque eso
no parece ser algo que digas por teléfono. Jodidamente, te amo.
Acunó mi rostro en sus manos y plantó un largo beso en mis labios.
Me separé antes de tiempo porque necesitaba corresponder a sus
sentimientos.
—Yo también te amo. Nunca he amado a nadie como te amo. —Las
palabras no salieron de mi boca lo suficientemente rápido. Lo único que
había estado esperando era que él lo dijera primero, pero lo había sentido
durante mucho tiempo.
—Bueno, tomaré esto y correré con ello. —Me abrazó con fuerza—.
Sabes, realmente me gustabas cuando éramos niños. Me divertías y pensé
que eras probablemente la mejor chica que había conocido. Pero no voy a
mentir y a decir que siempre te he amado. No te he amado hasta hace poco.
Me enamoré con fuerza de la chica defectuosa que me llamó borracha y me
hizo reír. Creo que me di cuenta de ello la noche que te confesé mi pasado
en L.A. Porque nunca había tenido más miedo de perder a alguien en mi
vida.
Me limpié una lágrima.
—Gracias por amarme entonces, pero especialmente por amarme
ahora... incluso con toda mi locura.
—No podría imaginarte sin tu locura. Es mi locura ahora. —Chasqueó
los dedos—. Olvidé que te traje un regalo.
Me quedé boquiabierta ante su desnudo y musculoso culo mientras
se acercaba a su chaqueta y sacaba algo.
Volvió a la cama.
—Compré esto para ti en California. Quería conseguirte algo. Y esto
me recordó totalmente a ti.
Era una caja blanca que decía Pandora en letras doradas, así que
sabía que la marca era bastante cara. Dentro había una pulsera de brazalete
de plata con dos perlas redondas de color azul.
—¡Es hermoso, Landon!
Abrió el broche y lo colocó alrededor de mi muñeca.
—Pensé que podíamos construir algo sobre ello con el tiempo, algo así
como toda nuestra relación. Pero comencé con estas dos cuentas porque me
recordaron mucho de nosotros hasta ahora. ¿Adivina por qué las elegí?
Entonces me golpeó.
Dos bolas azules.
—¡ o estoy haciendo! ¡Realmente lo estoy haciendo! —
grité mientras avanzábamos por el camino circular
por enésima vez.
Landon había decidido que su primera tarea en Michigan era
enseñarme a conducir. Él estaba totalmente entretenido por el hecho de que
me estaba divirtiendo mucho. Concedido, sin otros autos alrededor,
realmente no había nada que temer.
—Ve un poco más despacio, cariño. Los giros no necesitan ser tan
violentos.
Landon me había llevado al estacionamiento casi vacío del centro
comercial al que íbamos frecuentemente mientras crecíamos. El lugar había
cerrado hace años, y nunca fue reconstruido. La zona era como una ciudad
fantasma, y algunas de las viejas señales de la tienda estaban todavía
intactas, aunque el edificio estaba en mal estado. Pero estaba decidido a
dirigir mi lección de conducción en este preciso lugar.
Di la vuelta en otra esquina.
—¡Yuju!
—Ve un poco más despacio con el acelerador.
—Creo que podría estar lista para probar la calle.
Landon lucía escéptico.
—Sigamos con el paso uno hoy. Una vez que realmente consigas
hacerlo y relajes tu pie de plomo, entonces iremos a la calle. Podríamos no
hacerlo antes de que me vaya, pero prometo terminar lo que comencé.
Chirriando para detenerme, estacioné el auto antes de apagar el
motor.
—¿Cuánto tiempo vas a estar aquí? Nunca lo dijiste.
—Algunos días. No podía dejar el camión por mucho más tiempo que
ese con tan poca antelación. Venir aquí fue algo realmente impulsivo, y no
me ocupé de todo lo que necesitaba antes de irme.
Volviendo mi cuerpo hacia él, tomé su mano.
—Las relaciones de larga distancia no tienen un historial muy bueno,
¿verdad?
—Bueno, estoy contando con que eso no sea para siempre. —Miró su
teléfono e hizo una mueca.
—¿Qué sucede?
—Mi madre acaba de enviarme un mensaje de texto para que le
confirme sobre esta noche. Les dije a mis padres que iría a visitarlos.
Decepcionada ante la perspectiva de no pasar tiempo con él más
tarde, fruncí el ceño.
—Oh.
—Quiero que vengas conmigo. Quiero que sepan de nosotros.
Una oleada de pánico me golpeó.
—¿Tú quieres eso?
—Sí.
—No sé cómo reaccionarán ante mí.
—Eso no importa.
—¿Qué saben sobre tu... —titubeé—… vida en California?
—Si estás preguntando si saben sobre lo de ser acompañante, no lo
saben. Nunca tuve el valor de decirles, y realmente no creo que nadie se
beneficie con ellos sabiéndolo. Mi madre estaría devastada. Mi relación con
mis padres ha sido muy difícil desde el momento en que decidí que quería
irme al oeste en busca de Beverly. Son gente buena, y sé que me aman y
tienen buenas intenciones, pero, involuntariamente, me he distanciado de
ellos desde que me mudé. Lo lamento y pensé que lo menos que podía hacer
era visitarlos mientras estoy aquí.
—¿Cuándo fue la última vez que los viste?
—Hace un año, vinieron de visita durante la Navidad. Pero antes
habían pasado un par de años.
—Vaya.
—Sí. Necesito trabajar en ser un mejor hijo. —Landon me apretó la
mano—. Entonces, vendrás conmigo, ¿verdad?
Absorbiendo mi inseguridad, sonreí.
—Sí, seguro.

Dejé escapar un profundo suspiro mientras nos paramos delante de


la casa de sus padres. Era emocionante para mí estar de vuelta en el lugar
donde todo comenzó con Landon hace tantos años.
Me frotó la espalda.
—No estés nerviosa. Estará bien.
—Van a asustarse cuando se den cuenta de quién soy.
—Bueno, entonces, ese es su problema si lo hacen.
Marjorie Roderick respondió a la puerta e inmediatamente empujó a
Landon en un abrazo.
—Landon... cariño, bienvenido a casa. Es tan bueno verte, hijo.
—A ti también, mamá.
Con el cabello corto y rubio, la madre de Landon tenía un aspecto muy
americano. Realmente no había cambiado tanto. Tenía que estar en los
cincuenta o sesenta años.
Ella me miró.
—No sabía que traerías a una amiga.
—Sí. Es la razón por la que estoy en Michigan. —Landon me sonrió
tranquilamente y se detuvo—. Es Rana, mamá. Tú la recuerdas...
Ella entrecerró los ojos, examinando mi rostro.
—¿Rana? ¿Rana... Saloomi?
Sonriendo nerviosamente, me encogí de hombros.
—Sí, soy yo. —Mi nerviosismo hizo que las palabras tropezaran—.
Me... me operé la nariz.
Probablemente no debería haber dicho eso. Pero estaba tan nerviosa
y supuse que solo podría hacerle frente.
Marjorie se inclinó para abrazarme.
—Oh por. Te ves tan…
—Diferente, sí —dije.
—Yo iba a decir hermosa. Pero tú siempre lo fuiste, cariño.
—Bueno, gracias.
Marjorie miró a su hijo.
—Pero tengo que admitirlo, estoy confundida...
—Puedo entender eso —dije.
Landon finalmente ofreció la explicación que estaba esperando.
—Volvimos a conectarnos este último año, comenzamos a hablar por
teléfono. Y luego Rana fue a visitarme a Cali. El resto es historia. Ahora, ella
es mi novia.
Me emocionó escuchar a Landon llamarme así. A pesar de que me
había dicho que me amaba, era la primera vez que me llamaba su novia.
Como era de esperar, parecía genuinamente sorprendida.
—Vaya. Esto es tan inesperado, pero honestamente... cualquier cosa
que traiga a Landon de regreso a Michigan para una visita es algo estupendo
en mi opinión.
El padre de Landon, Jim, entró en la habitación.
—¡Hijo!
Landon y él se abrazaron y se dieron unas palmadas en la espalda.
—Hola, papá. Te extrañé.
Marjorie me presentó.
—Jim, recuerdas a Rana Saloomi, ¿Verdad? ¿De años atrás?
Jim parecía aturdido.
—Bueno, ¡que me condenen! Te ves completamente diferente.
—Eso me han dicho.
—Landon y Rana se han vuelto a conectar. Están saliendo.
Sentí la necesidad de tratar el asunto más incómodo con el padre de
Landon.
—Siento mucho por lo que pasó hace años, la manera en que mis
padres dejaron el apartamento.
Jim alzó la mano para evitar que siguiera hablando.
—No tienes que disculparte por eso. No fue tu culpa.
Marjorie añadió:
—Siempre fuiste muy respetuosa. Nunca te culpamos. De hecho,
recuerdo que me sentí triste por Landon porque perdió a una amiga cuando
te fuiste.
Landon y yo nos miramos unos instantes, intercambiando sonrisas.
—Las cosas estaban bastante complicadas en ese entonces para mis
padres —le dije—. Gracias por entender.
—No es necesario que des las gracias —replicó ella—. Honestamente...
siento que nosotros te tenemos que agradecer ahora por haber traído a
Landon aquí para una visita.
En realidad, me sentía muy mal por la madre de Landon. Estaba claro
que había sido lastimada por su virtual desaparición de sus vidas.
Landon le ofreció otro abrazo.
—Lamento que haya pasado tanto tiempo.
Marjorie entonces me miró directamente cuando dijo:
—Realmente amamos a nuestro hijo, y siempre hemos querido lo
mejor para él. Pero sabes, solo puedes mantener a tus hijos cerca por cierto
tiempo. En algún momento, sólo tienes que dejarlos ir, dejar que se
descubran a sí mismos. No podía mantenerlo aquí por mucho que implorara,
y entonces me di cuenta de que tenía que vivir su vida y aprender de sus
experiencias. Dejarlo ir a California fue lo más difícil que he tenido que
hacer, pero sabía que no podía detenerlo.
La situación de Landon era la prueba de que incluso las personas con
dos padres y una crianza aparentemente perfecta pueden arruinarse en la
vida.
—No siempre tuve la cabeza bien enfocada, pero finalmente me puse
de pie, mamá. Ya no tienes que preocuparte por mí. Pero tengo que
disculparme por haberlos alejado todos estos años. La separación era algo
que tenía que pasar para llegar a donde estoy ahora. Créanme, ambos
hicieron todo bien. Fueron los mejores padres que alguien podría haber
pedido.
Su madre parecía estar a punto de llorar.
—Bueno, es muy amable de tu parte decirlo. Y tomaré lo que pueda
obtener en términos de visitas de mi apuesto hijo.
Terminamos sentándonos a cenar y en el curso de la noche, en
realidad me encontré realmente disfrutando de su compañía. Nos reímos
mucho, en particular cuando Landon contó la historia de la primera vez que
sus padres vieron sus tatuajes.
Era realmente extraño estar de vuelta en el lugar donde yo vivía,
aunque el garaje volvía a ser sólo eso: un lugar para estacionar autos y
almacenar cosas. Un aire de nostalgia definitivamente me siguió toda la
noche.
Después de la cena, Landon y yo dimos un paseo por el antiguo barrio.
Era surrealista estar de vuelta en esta calle, mirando las mismas grietas en
la acera que solía montar con mi bicicleta.
Paseamos y recordamos hasta que un encuentro inesperado
interrumpió nuestra noche.
Acabábamos de abrirnos camino alrededor de la cuadra cuando
terminamos frente a la casa de la señora Sheen. Una mujer estaba en el
camino de entrada, apoyándose contra un auto. Levantó la vista por un
momento y nos vio acercarnos.
En una aparente advertencia, Landon me apretó la mano antes de
decir.
—Hola, Kelsie.
Utilizó su mano como visera a pesar de que no había sol.
—Santo cielo. ¿Landon? ¿Eres tú?
A pesar de que había dicho su nombre, me tomó unos segundos darme
cuenta de que era Kelsie, la ex de Landon y mi antigua enemiga de cuando
tenía trece años.
Mierda.
Qué mal momento.
¿Todavía vive con sus padres?
—Vaya. Hace años que no te veo. Apenas te reconocí.
—Sí, estoy aquí visitando a mis padres.
Kelsie tenía el mismo cabello rubio oscuro que recordaba, aunque
ahora estaba un poco más pesada.
Landon echó un vistazo al auto.
—¿Quién es este pequeño?
—Éste es Bryce. Su padre está en el ejército y acaba de ser desplegado,
así que estoy pasando algo de tiempo con mamá. De hecho, vivimos en la
base de Illinois.
—Vaya. Bueno, agradécele por su servicio.
Ella asintió.
—¿Cómo está California? ¿Encontraste lo que buscabas?
—Sí. —Me miró directamente—. Sí, finalmente encontré lo que he
estado buscando.
—Bueno. Bueno. —Miró mi cara, pero no me reconoció ni se
presentó—. Bueno, que tengan una buena noche.
—Tú también —dije.
Una vez que supimos que ya no podía escucharnos, Landon
finalmente dijo:
—Lo siento. No sabía si querías que te presentara o no. Sé que la
odiabas, y no quería hacerte sentir incómoda. Sospeché que no querías que
dijera nada.
—Estuve orando para que no dijeras mi nombre. Me alegra mucho
que no lo hicieras. Eso es lo bueno de verse diferente. Si me encuentro con
alguien de mi pasado que no quiero ver, de todos modos, no saben que soy
yo.
—No quería que sintieses como si tuvieras que explicarle algo.
—Buena idea.
Nuestras manos estaban entrelazadas mientras seguíamos
caminando.
—¿No estás orgulloso de mí? —Me reí—. Vimos a Kelsie, y ni siquiera
me he puesto celosa.
Me arrastró juguetonamente hacia él.
—Eso es porque creo que finalmente sabes que no tienes nada por lo
que estar celosa.
Nos detuvimos frente a la casa de sus padres, ambos dudamos de
volver a entrar.
Envolviendo mis brazos alrededor de su cuello, lo miré.
—Estoy muy contenta de haber venido para esta visita.
—Yo también. Había una parte de mí que se avergonzaba de lo que le
he estado ocultando a mi gente. Estaba evitándolos para no tener que lidiar
con eso. Tu aceptación después de todo lo que te dije realmente me ayudó a
perdonarme a mí mismo. Me dio el valor de enfrentar a mis padres otra vez
esta noche. Tuve que perdonarme primero, creo.
Landon sólo iba a estar aquí un par de días más. Pronto iba a perder
la oportunidad de decirle mi propia verdad en persona. Esta noche me hizo
estar más segura que nunca de que no podría haber más secretos entre
nosotros.
Sabía que existía una buena posibilidad de que decirle podría ser
contraproducente, que él podría alejarse de mí si tomaba las cosas
personales de alguna manera. Podría muy bien perder su respeto por mí.
Decirle la verdad era un riesgo enorme, pero uno que necesitaba
tomar.
pesar de que me dije que iba a contarle todo en su última
noche en Michigan, a veces un secreto sólo te come tanto que
ya no se puede ocultar por más tiempo. La verdad a menudo
encuentra su salida en sus propios términos.
Después de que llegamos a casa, Landon y yo hicimos el amor varias
veces hasta que nos quedamos dormidos. Me había sentido tan satisfecha
en sus brazos, pero la sombra de mi secreto siempre estaba al acecho,
impidiéndome disfrutar plenamente de nuestra conexión.
Desperté sudando y temblando en medio de la noche; mi cuerpo ya
no podía sostener la culpa.
Landon se despertó e inmediatamente supo que algo estaba muy mal
conmigo.
—¿Qué está pasando?
—Tengo que decírtelo ahora.
—Sé que dije que no iba a presionarte, pero estoy de acuerdo.
Necesitas hablar conmigo. Por favor —suplicó.
Seriamente se sentía como si fuera ahora o nunca, como si cualquier
burbuja de protección que había ocultado mi pasado hubiese estallado de
alguna manera en ese momento.
Simplemente seguí mirándolo en la oscuridad, porque quería apreciar
estos últimos segundos de ignorante felicidad antes de soltarlo todo.
Entonces me di la vuelta y lo dejé abrazarme en cucharita. Esta historia iba
a ser más fácil de decir si no estaba frente a él, era mejor si no tenía que ser
testigo de su decepción.
Me abrazó con fuerza en sus grandes brazos.
—Voy a abrazarte así. Y no te voy a dejar ir. Quiero que me cuentes
todo.
Mi cuerpo siguió temblando mientras forcé las palabras.
—Cuando mis padres y yo nos mudamos del garaje de tus padres para
vivir con mis abuelos, terminé en este horrible y rebelde escenario. Tuve
sexo por primera vez cuando tenía catorce años. A pesar de que no me sentía
hermosa la mayoría de las veces, por alguna razón, cuando empecé a
explorar mi sexualidad me sentía deseable… importante… Los rumores de
que yo era fácil llegaron a la escuela, y básicamente dejé que varios chicos
de mi secundaria se aprovecharan de mí durante un año. Ellos iban desde
primer hasta último año.
La respiración de Landon se hizo un poco más pesada. Sabía que no
se sentía cómodo al oír eso, a pesar de todo lo que había confesado acerca
de sí mismo. Continué:
—Las cosas estaban muy mal en casa. Por mucho que mi padre
tratara de mantenerlos separado, mi madre huyó con su novio. Papá estaba
tratando de controlarme durante ese tiempo, porque era todo lo que le
quedaba. Pero fue en vano. Me escapaba en medio de la noche para
encontrarme con chicos. No podía hablar con mi padre de nada, así que
nadie me enseñó realmente a ser responsable.
Landon parecía saber a dónde se dirigía mientras susurraba en mi
nuca:
—Oh, mierda. —Su cuerpo se tensó. Repitió—: Mierda.
Estaba empezando a sentirme realmente mal.
Escúpelo.
—Tenía quince cuando me enteré de que estaba embarazada. Era
como la pesadilla más grande que podría haber imaginado. Mi padre ni
siquiera sabía que me iba de la casa la mayoría de las noches, y mucho
menos que tenía relaciones sexuales. Él estaba totalmente desorientado.
Pensó que simplemente podía prohibir que yo hiciera cosas y que lo
escucharía. Claramente, subestimó la voluntad de una adolescente
hormonal, especialmente una que se estaba rebelando contra su madre
perdida.
Landon estaba en silencio. Yo seguí con mi historia.
—Sinceramente, no sabía qué hacer. Lo mantuve oculto todo el tiempo
que fue humanamente posible. Mi padre pensó que estaba engordando.
Probablemente pensó que estaba comiendo más porque estaba deprimida
por Shayla. Me quedaba en mi habitación tanto como era posible, así nadie
notaría que mi cuerpo estaba cambiando. Pero a los seis meses, ya no podía
ocultarlo más. Mi abuela fue la que finalmente me confrontó al respecto. Le
supliqué que no le dijera a mi padre, pero no me escuchó. Quiero decir, no
sé lo que estaba pensando, pidiéndole que me ayude a ocultarlo. Al final iba
a salir a la luz. No hace falta decir que cuando mi papá se enteró, estaba
completamente devastado. Teniendo en cuenta lo estricto que era conmigo,
esperaba que estuviera furioso, que me desheredaría. Pero su principal
reacción fue solo una solemne conmoción de tristeza. Parecía que no podía
creer lo despistado que había sido y quería golpearse por ello.
A pesar de que originalmente no quería enfrentarlo, necesitaba
tranquilizarme de que Landon estaba bien. Dando la vuelta, exhalé un
suspiro de alivio cuando puso su mano alrededor de mi mejilla.
Su voz era baja.
—Sigue adelante. Por favor. Necesito oír el resto.
Asentí y respiré profundamente.
—Con sólo unos pocos meses para dar a luz, no había mucho tiempo
para prepararse. Sin duda alguna yo ni por asomo estaba lista para ser
madre. Mi padre estaba sin trabajo. Ambos vivíamos de mis abuelos. No
sabía qué iba a hacer. —Cerré los ojos y luego los abrí—. Una tarde, me
dijeron que bajara. Había una mujer sentada en el salón. Trabajaba en una
agencia de adopción. Mi abuela la había contactado. Esta persona se sentó
conmigo y me explicó cuál sería el proceso si eso era algo que quería
considerar. Tenía quince años, estaba asustada, y buscaba una solución.
Sólo necesitaba a alguien que me dijera qué hacer. La mujer parecía tener
un montón de buenos argumentos. Todo lo que quería en ese momento era
olvidar que todo estaba sucediendo, así que escucharla hablar de todas las
responsabilidades que significaba tener un hijo era abrumador. Ella terminó
por mencionar que había una gran pareja en particular que estaba
buscando adoptar un recién nacido, y que pensó que la situación podría ser
una buena oportunidad para mí.
Landon se mordió el labio mientras permanecía en silencio. Debía de
tener tantas emociones recorriéndolo a causa de su propia historia. Desearía
cambiar de algún modo la historia, pero tenía que decirle la verdad absoluta.
—Estaba completamente despegada no sólo de mi bebé, sino de toda
la situación. No estaba pensando en las repercusiones a largo plazo de dar
a mi hijo en adopción. Pensaba como una niña. No estaba emocionalmente
dispuesta a pensar en ello, mucho menos a experimentar la maternidad.
Dejé que todo el mundo me convenciera de que estaría haciéndole un favor
a mi hijo dándoselo a esta agradable y amorosa pareja.
Sus ojos se distanciaron. Estaba aterrorizada de perderlo por esto.
Nunca fue capaz de verdaderamente perdonar a su madre biológica por
haberlo abandonado. Sólo podía imaginar lo que escucharme decir que
cometí el mismo error estaba haciendo con él. Miraba fijamente cuando
preguntó:
—¿Qué tuviste... una niña o un niño?
Mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas.
—Di a luz a una niña, y el hospital la dio de alta directamente a los
padres adoptivos. Elegí no abrazarla porque estaba demasiado asustada. No
quería arriesgarme a sentir nada por ella, porque al final no iba a importar.
Sabía que no podía manejar ser su madre. Me hicieron esperar un par de
días para firmar los papeles, en caso de que cambiara de opinión. El tiempo
requerido pasó, y yo entregué a mi bebé. —Tragué. Esas palabras fueron
muy difíciles de decir.
Sopló un largo suspiro.
—Sólo así…
Asentí con vergüenza y susurré:
—Sólo así.
—¿Qué paso después? Quiero decir, ¿cómo fue tu vida después de que
renunciaras a ella?
—Mi vida después de eso fue muy melancólica. Caminé a través de la
escuela secundaria, sintiéndome sumamente vacía y llena de auto
desprecio. Ya no tenía interés en los chicos. Estaba demasiado traumatizada
por el embarazo para dejar que alguien me tocara. De hecho, eso continuó
hasta que entraste en mi vida. Pero en ese entonces, mientras todos los
demás iban al baile de graduación y buscaban universidades, yo me quedé
aislada. No podía soportarme. Continúo así durante años. Ya sabes que
cuando cumplí dieciocho años, usé el dinero que se suponía debía ser para
la universidad para huir a Detroit a hacerme una cirugía plástica. Bueno,
ahora sabes que la razón no era sólo para mejorar mi apariencia física, sino
para enmascarar la vieja. Estaba tan decepcionada de mí misma que
básicamente quería que Rana desapareciera. —Mi labio tembló.
La simpatía volvió a sus ojos, que ahora estaban llenos de humedad,
aunque no lloraba completamente. Sospeché que luchaba con sus
emociones, probablemente inseguro de si sentirse decepcionado de mí o
empático.
Continué:
»Cuando regresé a casa después de huir para la cirugía, esperaba que
mi familia me repudiara de una vez por todas. Pero recibí la respuesta
opuesta. La compasión que me mostraron durante ese tiempo fue más allá
de lo que esperaba. Cuando me fui, pensaron que me habían perdido para
siempre. Por lo tanto, fue sólo al regresar a casa que me di cuenta de que, a
pesar de no tener una madre que diera dos mierdas por mí, tenía un padre
y dos abuelos que me querían mucho. Nunca cuestionaron por qué me
escapé. Parecían entenderlo completamente. Ellos sabían que mi cirugía
tenía poco que ver con lo que estaba en la superficie. Desafortunadamente,
no hay cirugía para un alma rota.
Allí estaba. Una lágrima cayó de sus ojos. Realmente le dolió
escucharme decir eso. Este era el momento en que realmente necesitaba
intentar hacerle entender mejor.
Colocando mis dos manos alrededor de su cara y limpiando sus
lágrimas con mi pulgar, lo miré profundamente a los ojos.
—Puedo decirte sin ninguna duda, Landon, que tu madre biológica
puede haberte dado en adopción, pero eso no significa que no te haya
amado. Sólo creía que estarías mejor sin ella. Y quiero que sepas que
entiendo completamente si no puedes aceptar el hecho de que cometí el
mismo error que ella. No quiero que me mires y veas todo el resentimiento
que tienes por ella. Así que voy a pedirte el mismo favor que me pediste en
California. Si no puedes superar esto, si no puedes estar conmigo sin
avergonzarte, preferiría que no fingieras.
Se limpió los ojos.
—¿Sabes dónde está ella?
—Sí.
—¿Sabe ella de ti?
—No.
—¿Cuál es su nombre?
Aquí viene.
Esa era la otra parte de la historia. Tal vez, la parte más importante.
—Su nombre es Lilith.
omó un tiempo para que el nombre se registrara en su mente.
—Lilith… no es ese el nombre de…
—Sí. La chica que visito cada semana. Sí.
—¿Es ella? ¿Tu hija?
—Sí.
Landon se levantó de la cama y caminó hacia la ventana.
Caminó un poco antes de darse vuelta hacia mí.
—¿No tiene ni idea?
—No.
Se limpió el sudor de la frente.
—Estoy confundido. Explícamelo.
—Muy bien. —Me levanté de la cama y caminé hacia él—. ¿Recuerdas
qué dijiste que despertaste un día y te diste cuenta de que la vida que vivías
no era la que querías? Bueno, eso me sucedió a los veintiún años. Había
trabajado muy duro para cambiar mi vida, reparar mi relación con mi padre
y mis abuelos. Pero lo único que parecía no haber podido superar era la
necesidad persistente del bebé que había dado en adopción. Era como si
finalmente despertara y viera lo que había hecho. Pero era demasiado tarde.
Me di cuenta de que había una parte de mí en algún sitio y que no la había
visto ni una vez. Darla en adopción nunca fue acerca de no amar a mi hija
por nacer. En cierto modo, ni siquiera me permití sentir las cosas lo
suficiente al momento del nacimiento, para darme cuenta de que la amaba.
Estuve en este perpetuo estado de entumecimiento todo el tiempo que estuve
embarazada y después. No tenía nada que ver con una falta de amor
consciente. Se trataba de odiarme y no querer que ella me odiara como yo
odiaba a mi madre. No quería ser el tipo de madre que era la mía. Quería lo
mejor para ella, pero a los quince años no era lo suficientemente inteligente
como para darme cuenta de que mientras la amara, podría haberlo hecho
funcionar de alguna manera. Puede que no haya tenido dinero, pero le
habría dado una gran cantidad de amor. Mi madre nunca tuvo eso en ella.
Pero yo sí. Me di cuenta de mi error demasiado tarde. Sin embargo, eso no
cambió lo que sentía.
—¿Cómo terminaste encontrándola?
—No fue tan difícil. No fue una adopción cerrada en sí. Siempre tuve
el nombre y la dirección de la familia. Sus padres adoptivos no pensaron
que quisiera estar involucrada, así que no habían puesto nada para evitar
que volviera a encontrarla. Tal vez nunca insistieron en el anonimato porque
sospechaban que podría cambiar de idea algún día y querría conocerla.
Siempre tuve sus nombres, dirección, todo. Parecía irónico y un poco
fatídico que vivieran no muy lejos de donde crecimos. Fue la razón por la
que volví a esta parte del estado.
—Entonces… ¿qué hiciste… ir a su casa?
—No. Nunca quise soltarles ninguna bomba. Lo manejé con mucho
cuidado. Cuando ella tuvo unos siete años llamé a su madre en privado y le
pregunté si podía conocer a Lilith. Beth es una prominente abogada que
trabaja mucho. Le aseguré que respetaba el hecho de que ella era la madre
de Lilith. Me gustase o no, renuncié a mis derechos, por muy doloroso que
fuera. Entendía eso.
—¿Qué dijo ella?
—Durante muchos años, se negó a dejarme verla. Beth pensó que era
demasiado pronto. Pero yo insistí. Cuando Lilith llegó a cumplir los nueve
años, su madre finalmente estuvo de acuerdo. Hemos creado un plan para
que pueda verla una vez por semana. Lilith tiene la impresión de que su
madre me trajo para pasar el tiempo con ella después de la escuela. Incluso
lo arreglamos a través del Programa Hermana Grande de Michigan. También
tiene una niñera que la cuida mientras sus padres no están. Ambos trabajan
muchas horas. Así que, durante el último año, he estado conociéndola de la
única manera que puedo, como su hermana mayor.
Landon seguía absorbiéndolo.
—Dios mío. ¿Cómo eres capaz de hacerlo? Tiene que ser
increíblemente difícil para ti.
—Sé que esto va a sonar extraño. Pero Lilith hace que sea fácil olvidar
el dolor. Realmente nos hemos convertido en amigas, conectándonos a nivel
humano, independientemente de los papeles que desempeñamos en la vida
de la otra. Ella es increíblemente inteligente… ingeniosa… y madura más
allá de sus años. Estoy sumamente agradecida con Beth por darme la
oportunidad y no cerrarme las puertas porque muy bien podría haber hecho
eso. Quizás lo merecía.
—¿Entonces, acordaste no decirle a Lilith tu identidad? ¿Alguna vez
vas a decírselo?
—Lilith sabe que ha sido adoptada. Su madre siempre ha sido abierta
sobre eso desde que tuvo la edad para poder entenderlo. Pero Beth todavía
no me ha permitido decirle quién soy. No está claro si alguna vez me dejará,
pero no quiero presionar el tema ahora mismo por temor a que no me dejen
verla más. Yo nunca intentaría robarla. Sólo quiero estar en su vida, ayudar
a cuidarla, y asegurarme de que lo que me pasó nunca le suceda. —Una
lágrima cayó—. La amo tanto. Y solo quiero que sepa eso, incluso si tengo
que mostrarle, en lugar de decirle. Es la razón por la que no puedo dejar
Michigan, Landon. No fui completamente honesta en California cuando te
dije que la razón era que no podía dejar a mi padre. Es Lilith. Sólo Lilith. Si
no fuera por ella, me habría quedado en L.A. Nunca te habría dejado, ni
siquiera habría vuelto aquí.
Landon sacudió la cabeza con incredulidad.
—Mierda, Rana. Esto es…
—Lo sé. Sé que esto es una sorpresa.
—Santo Cielo —repitió.
Permaneció en silencio durante mucho tiempo. No podía culparlo. Su
novia de repente tenía una niña de diez años. Por no hablar de todas las
similitudes entre la situación de Lilith y la suya.
—Di algo, Landon.
Se limitó a sentarse y colocó su cabeza entre las manos. Supe
entonces que mi revelación no era algo que fuera a aceptar fácilmente;
ciertamente no en el corto tiempo que él había estado en Michigan.

Los días que siguieron al regreso de Landon a L.A. fueron los más
difíciles.
En mis peores momentos, me preguntaba seriamente si alguna vez lo
volvería a ver. Estaba buscando la tranquilidad verbal de que todo iba a salir
bien cuando no me había dado exactamente eso. Creo que el impacto de mis
palabras fue realmente demasiado para él.
Lo único bueno: me dijo que empezó a ver a un terapeuta. Landon me
aseguró que no era sólo por su necesidad de lidiar con sus sentimientos
acerca de mi revelación. Era algo que él creía que debía hacer desde hacía
mucho tiempo. Nunca había tratado realmente con sus problemas de
abandono, ni había hablado con nadie sobre la vergüenza que sentía por su
anterior profesión.
Era simplemente demasiado para absorber de una sola vez. Primero
el hecho de que había dado en adopción a un bebé y luego la comprensión
de que Lilith era, de hecho, mi hija. Sabía que lo afectó demasiado. Fue
increíble cómo las situaciones paralelas podrían afectar nuestras vidas de
manera similar pero diferente. Estábamos en lados opuestos de,
esencialmente, la misma circunstancia de vida.
Mi historia no podía ser más diferente de la de su madre biológica,
pero el resultado era el mismo ante sus ojos; Beverly y yo habíamos
renunciado a los derechos de nuestros hijos. E imaginé que tendría un
tiempo muy difícil para separar su propia situación de la de Lilith. Sin
embargo, su madre ya no estaba cerca para servir como receptor de ningún
resentimiento persistente.
Yo sí.
i padre vino una tarde y me atrapó en medio de un día
realmente malo.
Lanzó sus llaves sobre el mostrador. —¿Estás triste,
Ranoona?
Mi cabeza descansaba sobre mis antebrazos en la mesa de la cocina
cuando murmuré:
—Sí.
—Tengo pan pita caliente.
—El pan pita caliente no lo soluciona todo, papá.
—No, pero tenemos mantequilla. El pan pita caliente y mantequilla
resuelven mucho. —Él me guiñó, y no pude evitar sonreír mientras
levantaba mi cabeza.
Mi padre dividió un gran círculo de pan por la mitad antes de agarrar
la mantequilla del refrigerador. Se sentó y me dio un trozo de mantequilla.
Tomé un bocado. —Así que, vi que fuiste a visitar a Lilith
recientemente.
Él estaba callado y simplemente asintió.
—Sí. Me dijo que tenía otro sobre —dije.
Hace unos seis meses, Lilith anunció que creía que Dios había dejado
su dinero. Durante un tiempo, escuché sus historias sin pensar en ello. Dijo
que los sobres que tenían su nombre escrito en el frente simplemente
aparecían, debajo de la puerta principal o atados a algo en el patio. La razón
por la que pensaba que era Dios dejándolos era por las imágenes religiosas
de cada uno. Le pedí que me mostrara uno de ellos e inmediatamente me di
cuenta de que eran los sobres de donación de la iglesia de mi padre, la de
Santa Cecilia.
Papá siempre supo su paradero, pero nunca había hablado mucho de
ella. Enterarme de los sobres fue la primera vez que me di cuenta de lo
mucho que había estado en su mente a lo largo de los años. Más tarde
confesó que había pensado en ella a menudo. Él sabía de mi acuerdo para
verla cada semana y nunca trató de convencerme de ello. Los sobres eran la
prueba que había subestimado sus sentimientos por su nieta.
Aparentemente dejó los sobres ocasionalmente cuando supo que sus padres
estaban en el trabajo y que ella estaba en la escuela. Tenía cuidado de no
ser atrapado.
Lilith quería saber por qué Dios no sabía deletrear su nombre, porque
él siempre dejaría de lado la "H" al final. Lo curioso fue que mi padre
pronunció su nombre: «Lilit». Así que, hasta el día de hoy, creía que Dios le
estaba enviando dinero y que necesitaba lecciones de deletreo.
No pude evitar reírme una tarde cuando me preguntó si pensaba que
Dios se sentiría ofendido si gastaba parte de su dinero en un póster de
Brooklyn Beckham. Yo le había dicho que lo comprara, que Dios la hizo
como era y que le gusten los chicos guapos es parte de la naturaleza
humana.
—Le dije a Landon sobre Lilith, papá.
Dejó momentáneamente de ponerle mantequilla su pan. —¿Qué dijo?
Sabía que eso preocupaba a mi padre, quien era anticuado y nunca
habría pensado en aceptar a alguien que ya tenía un hijo. Por supuesto, su
elección de una joven virgen para casarse totalmente le mordió en el culo
cuando mi madre refugiada salió del carril en perpetua rebelión, para nunca
volver.
—Él estaba sorprendido. Sabes que es adoptado. Por lo tanto, él tiene
un montón de problemas sin resolver con eso. No quería decírselo, pero tenía
que hacerlo, porque me he enamorado de él.
Mi padre pareció sorprendido al oír esas palabras saliendo de mi boca.
Nunca le había confesado que me gustaba a nadie, mucho menos que
amaba a alguien.
Pareció meditar sobre mis palabras y luego asintió. —Ya veo.
—¿Qué estás pensando?
—Nada. —Él sonrió—. Feliz.
—Sí, bueno, sólo temo que no pueda superarlo.
Papá siempre tenía la misma respuesta para todo. —Ora a la Madre
Bendita. Ella arregla.
Normalmente me reía de él. Quiero decir, éste era el mismo hombre
que juró haber visto la imagen de la Virgen María en una tostada. Pero ese
día, después que mi padre se fuera, fui a ver a la estatua que había traído
—la que tenía el propósito principal de protegerme de Lenny— y recé.

Más tarde ese día, estaba revisando la aplicación de Landon como lo


hacía normalmente, y algo preocupante estaba en la pantalla.
Era una nota que decía: La caja de almuerzo de Landon está
temporalmente cerrada. Por favor, vuelva pronto para recibir actualizaciones.
Volviéndome loca, cogí el teléfono y lo llamé inmediatamente.
—Landon, ¿qué está pasando?
—¿Qué quieres decir?
—¿Por qué se cierra el camión?
—Está en transición.
—¿Transición?
—Sí. Lo vendí. Tengo un comprador inesperado.
—¿Vendiste el camión? ¿Por qué no me dijiste que lo vendías?
—Iba a decírtelo. No quería darte falsas esperanzas hasta que firmé
en la línea punteada. Hoy es literalmente el primer día que se cierra. Quería
asegurarme que tenía todo en orden antes de que te lo dijera.
—¿Todo lo demás en orden? ¿Qué quieres decir?
—Quiero decir... Que me salgo de mi apartamento y tengo que
deshacerme del Range Rover.
—¿Que está pasando?
—¿No es obvio? Me mudaré a Michigan. Pero todavía no te lo dije
porque todavía podría tomar un tiempo para vender mi auto y cerrar todo
mi negocio aquí. Pero un comprador vino inesperadamente por el camión,
así que tuve que aprovecharlo mientras podía, ya que ese era el mayor
obstáculo.
Todavía no lo había registrado completamente. —¿Estás...
mudándote... aquí?
—¿De verdad creías que podría quedarme aquí mucho más tiempo?
Claramente subestimas mi necesidad de ti.
Sintiendo todo tipo de felicidad por dentro, ni siquiera sabía qué decir.
—Quiero decir, por supuesto, esperaba que sucediera, pero...
—¿De qué otra manera vamos a trabajar en nuestra relación?
Entiendo ahora que no hay manera de que te puedas mudar aquí, mucho
menos ahora que sé de Lilith. No hay elección. No quiero vivir sin ti, así que
necesito levantar mi trasero y mudarme.
—No sabía que te mudarías tan pronto. De hecho, tenía miedo de
perderte. Últimamente has estado un poco distante.
—Lo siento si pareció así. He estado tan ocupado tratando de atar
cabos sueltos aquí. Y he estado haciendo muchas reflexiones. Mi terapeuta
realmente me ha ayudado a mirar las cosas desde una perspectiva diferente.
Puedo llenarte con las cosas que he aprendido cuando llegue. Es demasiado
para hablarlo ahora por teléfono.
—No puedo esperar para saber más sobre él.
—Te lo he dicho antes, pero creo que también te beneficiarías de la
terapia. Siempre puedes hablar conmigo, ya sabes, pero es agradable tener
a alguien totalmente imparcial para ayudarte a superar la mierda.
Ir a la terapia formal era algo que siempre había evitado.
—Lo consideraré. Lo prometo.
—Eso espero.
Cambié de tema. —¿Qué harás para trabajar aquí?
—Bueno, el dinero de la venta del camión ayudará. No sólo vendí el
vehículo. Vendí el nombre y el negocio como un todo, la aplicación, todo.
Eso, junto con el dinero de mi Range Rover, es suficiente para mantenernos
en pie durante un par de años, al menos.
Nosotros.
Nunca antes había sido parte de un "nosotros".
Continuó:
»Tendré que encontrar una forma de empezar de nuevo. Tal vez veré
si puedo manejar un camión por ahí o tal vez pueda conseguir una posición
de cocinero en alguna parte. No sé exactamente lo que va a suceder en
términos de trabajo, pero sinceramente no es lo más importante. Necesito
salir antes que pueda entrevistarme. Voy a conseguir algo. Realmente no me
importa lo que sea, siempre y cuando estemos juntos.
Su última línea me hizo llorar.
Podía oír mis lloriqueos. —¿Por qué estás llorando? Se supone que
esta es una buena noticia.
—Estoy emocionada por esto y triste al mismo tiempo porque tuviste
que dejar el camión. Trabajaste duro para hacer crecer ese negocio. Estás
renunciando a todo.
—¿No sabes ya que eres todo?
Aún sin sentirme digna de su amor, cerré los ojos para acariciar esas
palabras.
Él continuó:
»He sido miserable aquí en las últimas semanas, Rana. Las cosas que
eran importantes para mí antes de que entraras en mi vida ya no son
significativas. Sería un tonto dejar que el camión me impidiera estar allí para
hacer el amor con mi mujer todas las noches. Al carajo el camión. Puedo
abrir otro camión. Eres irreemplazable. Has estado lidiando con mucha
mierda por tu cuenta. Y sé ahora más que nunca que me necesitas allí.

Un mes más tarde, Landon estaba listo para volar a Detroit en dos
días.
Sus maletas estaban llenas, y se quedaba en un motel cerca de la
playa después de desocupar su apartamento.
Me llamó sonando abatido.
—Landon, ¿qué pasa?
—Acabo de regresar del cementerio, visité a Beverly por última vez.
Fue muy emotivo, sabiendo que ya no estaré cerca. Fue como si la
abandonara.
—Lo siento.
—Está bien. Sabía que sería difícil.
—No será la última vez. Volveremos a visitarla.
—Sé que lo haremos. En realidad, tengo muchas ganas de nuestros
viajes de regreso aquí.
—¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?
—Dime algo gracioso.
Me estaba poniendo en un aprieto y sentí una tremenda
responsabilidad para alegrar su ánimo, especialmente después de lo que
acababa de decirme. Por desgracia, la historia que estaba a punto de decir
era demasiado cierta.
—Así que, quería sorprenderte con algo cuando llegues aquí. Me
imaginé qué mejor cosa para alejar tu mente de California que una novia
recién depilada... así que fui a hacerme una cera de bikini brasileño.
—¿Estás jugando conmigo? Eso es increíblemente caliente. ¿Estás
completamente depilada?
—No exactamente.
—¿Qué pasó?
—La mujer fue llamada para una emergencia en medio de mi cita, así
que parece que mi coño tuviera un mohicano.
Mi oído se llenó con el sonido de la risa de Landon.
Éxito.
—¿Qué mierda?
—No es bonito.
—No hay nada sobre ese coño que no es bonito. Déjalo. Quiero verlo.
Luego afeitaré el resto.
—¿También voy a conseguir mi propio estilista personal?
—Entre otras cosas. Esclavo sexual, ama de casa, guardaespaldas.
Voy a tener el tiempo libre durante un rato para ser lo que quieras, nena.
—¿Estás en la playa ahora mismo?
—Sí.
—Puedo escuchar el agua. Me entristece que ya no puedas dormirte
con los magníficos sonidos del océano.
—Voy a escucharte respirar y oler tu cabello. Creo que es muy bonito,
si me lo preguntas. De todos modos, todavía tienes la máquina de sonidos
del océano que te di, ¿verdad? Podemos escuchar eso juntos.
—Sí. —Sonreí—. No puedo esperar a que llegues aquí, Landon.
—Voy a casa, Banana.
la mañana siguiente de su llegada, el equipaje de Landon ni
siquiera fue desempacado cuando de repente dejó el café y se
acercó a donde estaba junto al fregadero.
—Dijiste que la ibas a ver hoy, ¿verdad?
—¿Lilith? Sí.
—Quiero conocerla.
Sorprendido por la petición repentina, le dije:
—¿Cómo... hoy?
—Sí. Necesito verla. Quiero ir contigo.
Tragué. —Bien.
Más tarde ese día, mi corazón se sentía pesado cuando fuimos a la
casa de Lilith en el auto del padre de Landon. Se lo había prestado hasta
que pudiera salir y comprar un vehículo, que planeaba hacer a finales de
esta semana.
Era mi día normal de la semana de ver a Lilith, así que lo único fuera
de lo común era que Landon me acompañaba.
Sus nervios eran evidentes. Me recordó mucho el viaje que habíamos
hecho a casa desde el restaurante de L.A., la noche en que me confesó su
sórdido pasado. Estaba teniendo una conversación silenciosa consigo
mismo. Aunque deseaba que estuviera hablando de sus sentimientos en ese
momento, supe que necesitaba el tiempo reservado para procesar sus
propios pensamientos y prepararse para ver a mi hija por primera vez.
Le había avisado por teléfono que iba a conocer a Landon. No creí que
me hubiera apreciado sorprenderla. Le gustaba estar preparada para las
cosas, sobre todo si las consideraba importantes. Sabía que estaba
muriéndose por conocerlo. Su curiosidad por él era en realidad muy
adorable.
Desde el momento en que estacionó el auto en el parque, los ojos de
Landon estaban pegados a ella. Ambos salimos y nos acercamos a los
escalones que conducían al pórtico de la plaza donde ella estaba esperando.
Me sonreí a mí misma, notando que estaba más vestida que de costumbre.
Landon no era el único que pensaba dar una buena impresión,
aparentemente.
Cuando nos acercamos a ella, la expresión en el rostro de Landon se
convirtió en una maravilla. Sabía exactamente lo que debía haber estado
pensando. Ella se veía exactamente como yo... bueno, la antigua yo. La
diferencia principal era que su cabello era más claro y más largo que el mío
en ese entonces. Pero su cara era idéntica a la joven Rana.
Lilith golpeó el pie contra la madera. —Bueno, bueno, bueno, el
muchacho de California finalmente subió a un avión para vernos.
Landon estaba recibiendo su primera probadita de la personalidad de
Lilith.
—Bueno, bueno, bueno, no me di cuenta de que tenía una pequeña
descarada esperándome. Lo habría hecho mucho antes. —Le tendió la
mano—. Soy Landon.
—¿De Verdad? Ya sé tu nombre. —Ella choco los cinco en lugar de
estrecharle la mano—. Rana habla de ti todo el tiempo. Se ríe mucho cuando
piensa en ti también. Supongo que ella piensa que eres gracioso o algo así.
—¿Es eso así? —Hizo una pausa y sonreía mientras la miraba a la
cara.
Lilith interrumpió su mirada. —Tierra a Landon.
—Lo siento. Me recuerdas a alguien.
—¿Es a Miss Piggy? Porque alguien en la escuela dijo eso una vez.
—No. Definitivamente no. Eres mucho más bonita que la señorita
Piggy. Quien lo dijo es que no lo sabe, diddly squat6.
—¿Dudley quién?
—Diddly Squat. —Él rio—. Eso significa que no saben nada —Landon
me susurró—, y aparentemente, sabe una mierda sobre hablar con niños.
—Escuché eso —Lilith regañó.
—Es mejor que vigile mi lenguaje. Lo siento.
—Está bien. Rana dijo la palabra con J una vez.
Sus ojos se abrieron de par en par. —¿Ella lo hizo?
—Sí. Ella cerró su mano con la puerta. No quería decir palabrotas.
Sólo salió. Sé que no debo repetirla. Pero fue gracioso.
—Ella lo oye todo —le dije antes de dirigirme a ella—. ¿Adivina qué,
Lilith? Landon está aquí para quedarse. Él trajo sus cosas. Vive aquí en
Michigan ahora.
—¿Te vas a mudar con Rana?

6 Diddly squat: No sabe nada.


Me miró, inseguro de cómo responder. Asentí para decirle que debía
decirle la verdad.
—Sí.
—Espero que sepas cocinar. Rana como mucho solo puede hervir
agua.
Con un aire divertido, Landon me miró. —Lo tengo cubierto. —Él está
aprendiendo el pequeño terremoto que es ella.
—Así que, Lil, estaba pensando en mostrarle a Landon nuestro lugar
favorito de yogur.
Los ojos de Landon se iluminaron. —Ahora, ¿qué es eso? Suena a que
me he estado perdiendo algo importante
—A Rana le gusta tirar un montón de chocolate en el yogur sin azúcar
y sin grasa. —Ella soltó una risita—. Sus dietas son realmente divertidas.
Él rio. —Eso me suena a hacer trampa.
Cuando llegamos a FroyoLand, Lilith estaba muy entretenida por el
intento de Landon de sacar provecho de su dinero apilando casi todas las
coberturas sobre una montaña de tres diferentes tipos de yogur. Dado que
es un precio plano, usted podría llenar la taza tanto como usted desee.
Landon definitivamente se había pasado de la raya.
Lilith lo desafió. —No hay manera que comas todo eso.
Él alzó la frente. —¿Quieres apostar?
—Me encantan las apuestas. ¿Cuánto apuestas?
—¿Cuánto tienes?
—Dos dólares.
—Estás dentro.
—¿Qué te parece esto, Lilith? Si ganas, te daré cinco.
—Estoy bien con eso.
Él le guiñó el ojo. —Apuesto que lo estás.
Estaba histérica viendo a Landon atiborrarse de yogur. Estaba
fingiendo amarlo, pero después de un rato me di cuenta de que estaba
hartándose. Lilith se quedó mirándolo con la barbilla apoyada en las manos.
Ella estaba completamente entretenida. Habíamos terminado nuestros
propios yogures mucho antes de que Landon hubiera avanzado nada.
Sujetó sus abdominales, exagerando un malestar estomacal. —De
acuerdo, pequeña descarada. Tú ganas.
Lilith aplaudió y saltó arriba y abajo en su asiento cuando Landon le
entregó un billete nuevo de cinco dólares de su cartera.
Me di cuenta de que llevaba consigo una bolsa pequeña, lo cual era
inusual. —¿Qué hay en la bolsa?
—Es un regalo para Landon y en el papel escribí sobre ti, Rana. Saqué
una A+. Pensaba leerlo para ti.
—No tenías que darme nada —replicó Landon—. Y me encantaría
saber lo que escribiste.
—Está bien. —Ella pareció inusitadamente tímida cuando preguntó:
—¿Qué quieres primero? ¿El regalo o el artículo de Rana?
—Escuchar lo que escribiste. —Landon le guiñó un ojo.
Lilith ajustó sus gafas y abrió el cuaderno. Se aclaró la garganta y
comenzó a leer.
—Rana por Lilith Anastasia Allen. —Ella me miró una vez. Le di una
sonrisa tranquilizadora antes de continuar—. Se nos pidió que escribiéramos
sobre alguien que admiramos. En su lugar estoy escribiendo sobre Rana.
Porque ella es más divertida que Amelia Earhart o Michelle Obama. Y nadie
más va a escribir sobre Rana. ¿Quién es Rana? Bueno, ella viene a visitarme
una vez por semana y pasa tiempo conmigo sin ninguna razón. Ni siquiera sé
de dónde vino. Marte, tal vez. Pero eso no importa. Hay muchos lugares en el
mundo en los que Rana podría elegir estar, pero ella elige estar conmigo. A
veces probablemente no tiene el tiempo o tal vez no se siente bien. Pero ella
aparece de todos modos. Excepto esta semana, pero la perdono porque está
en California con un chico por el cual está loca. Su nombre es Landon, y él
posee un camión de comida con sándwiches realmente geniales. Como sin
mortadela. Realmente fabulosos. Pero volvamos a Rana. Su cabello es muy
largo, y si quieres saber cómo se ve, busca a la Princesa Jasmine de Aladino.
Es ella. Una vez vino a verme con dos diferentes pares de zapatos. No le dije
nada porque pensé que era gracioso que no se diera cuenta. Y en otra ocasión,
la etiqueta todavía colgaba de su camisa. Yo tampoco le dije eso. También
llega tarde y huele a humo de autobús. A pesar que a veces es un desastre,
todavía encuentra el tiempo para verme, para preguntarme cómo estoy y para
jugar conmigo. No es perfecta, pero me enseñó que está bien no serlo. ¿Tienes
una Rana? Si no, me siento muy mal por ti. Por lo tanto, no quiero ser Rana
cuando crezca. Porque sólo hay una Rana. Y ella es mi amiga.
Sabía que no quería hacerme llorar, pero no pude dejar de llorar.
Landon agarró mi mano y la apretó. Sabía cuánto significaban sus palabras.
Me hizo tan feliz que me considerara una amiga y que reconociera mi
devoción a ella, incluso si ella no tenía idea de su origen.
—Eso fue increíble. —Me limpié la nariz con la manga—. Gracias por
escoger escribir sobre mí.
Landon me frotó la espalda. —En serio, Lilith, creo que si yo no
supiera lo impresionante que es Rana, totalmente querría conocerla después
de eso.
—¿Quieres tu regalo ahora?
—Por supuesto.
Lilith le dio la bolsa.
Landon la alcanzó y sacó lo que parecía un moño de cabello artificial
que era casi del mismo tono de color marrón que sus propias hebras.
¿Qué?
Su boca se abrió. —Esto es... guao. ¿Qué es?
—Es un moño de hombre.
—¿De dónde sacaste eso? —pregunté.
—En línea. Tenía una tarjeta de regalo de Navidad. No la usé toda,
sólo parte de ella. He estado guardando este regalo por un tiempo.
Landon intentaba no reírse. —¿Cómo sabes lo de los moños?
—Una chica en la escuela... su papá tiene uno. Algunos muchachos
se burlaban de él. Ava les dijo que fuera y explicara que en realidad era algo
bueno. Antes de eso, pensaba que sólo las chicas llevaban moños.
—¿Tu mamá no te ha cuestionado lo que compraste? —pregunté.
—No.
—Póntelo —insistí.
Landon se esforzó en abrir el broche. Incapaz de contener mi risa, se
lo quité y procedí a sujetarlo en su cabeza.
Él lanzó una sonrisa torcida. —¿Cómo me veo?
A decir verdad, se veía muy caliente con él.
—Fantástico. —Ella se rio.
—Bueno, voy a llevar esto con orgullo y pensar en ti, pequeña
descarada. —Volvió la cabeza hacia mí con rapidez, haciendo que el moño
cayera.
Los tres estábamos estallando de risa.
En el viaje a casa, Lilith y Landon se compartieron la música. Él la
dejó controlar su teléfono mientras se desplazaba a través de las canciones.
Ella tomó el asiento delantero mientras yo estaba sentada en la parte de
atrás.
Landon estacionó en su casa y puso el auto en parqueo.
Ella metió la mano en su bolsillo y sacó el billete de cinco dólares que
le había dado.
—Sé que gané, pero quiero que lo guardes y lo uses para comprarle
algo bonito a Rana.
—No. Tú ganaste limpiamente.
—Me dejaste ganar. Podrías habértelo comido todo. Mírate. Eres
enorme. —Salió del auto antes de que pudiera discutir con ella y corrió hacia
los escalones de su casa.
Después de que ella estaba fuera de la vista, Landon se volvió hacia
mí después de trasladarme al asiento delantero.
—Bueno, creo que encontramos tu nariz perdida. Ella se parece a ti.
—Lo sé.
—Era como mirarte. —Sus ojos estaban llenos de emoción—. Es una
niña increíble, tan inteligente y compasiva.
—Bueno, no puedo darme crédito por nada de eso.
—Seguro que puedes. Ella te admira y claramente aprecia el tiempo
que pasas con ella. Y honestamente, algunas cosas son innatas. Tiene un
espíritu muy similar al tuyo, incluso si no la criaste. —Él miró hacia abajo
y preguntó:
»Tú me dijiste que sabes quién es su padre, ¿verdad?
—Sí. Al momento del embarazo afortunadamente me restringí a un
chico. Su nombre era Ethan. Él no quería tener nada que ver conmigo en
ese momento. Ni siquiera quería contarle a Ethan, pero mi abuela me obligó.
Ambas fuimos a la casa de sus padres una noche, y prácticamente nos
echaron cuando les dijimos. No sé si no nos creyeron o simplemente no
querían.
—Al menos lo intentaste.
—Fue un momento muy complicado.
Todavía estábamos estacionados. Landon miraba contemplativamente
la casa de Lilith. —Me pregunto si alguna vez pensará sobre ello ahora, si
alguna vez se pregunta si su bebé está por ahí en alguna parte.
—Honestamente, yo diría que probablemente merece sentir ese
arrepentimiento, pero yo no era mucho mejor persona o mucho más
responsable en ese entonces.
—Definitivamente no eras responsable, pero eso no te convierte en
una mala persona. —Miró su teléfono a la foto que había sacado de ella—.
Sin embargo, me preocupo por su reacción si se entera.
Exhalando un largo suspiro, dije:
—No eres el único.
—Creo que podría pasar cualquier cosa, Rana. Podría ser muy bueno
o muy malo.
—La única razón por la que no le he dicho es porque no me lo
permiten. Sus padres tienen que estar de acuerdo en que lo mejor para ella
es saberlo.
—Sólo recuerdo haber pensado que deseaba que mis padres me
hubieran contado la verdad antes. Sentí como si hubiera estado viviendo
una mentira. En su caso, ¿sabes si le han dicho que ella es adoptada?
—Sí. Su madre le dijo que técnicamente no es su madre biológica. Por
lo tanto, al menos esa parte no será un shock.
—¿En qué trabaja su padre adoptivo?
—En realidad, es psiquiatra. Ambos Allens son muy bien instruidos.
Son buenas personas.
—¿Qué le dijo su madre acerca de su madre biológica... tú?
—Honestamente, nunca le pregunté a Beth cómo ella lo explicó, y
Lilith no habla de eso. De alguna manera, eso es un alivio porque no sé
cómo lo manejaría si lo hiciera... ya sabes... si ella le hablara de mí.
—Puedo imaginar que cuando sea un poco mayor, ella va a empezar
a investigar —dijo—. Una vez que lo descubrí, era como si no pudiera
descansar hasta que supiera exactamente de dónde venía.
a mañana siguiente, estaba revisando la correspondencia en la
encimera de la cocina cuando Landon vino detrás de mí.
La sensación de su pecho desnudo calentando mi
espalda no se parecía en nada a cualquier otra sensación.
—Mmm. —Dándome la vuelta, sonreí cuando noté que estaba usando
el moño de hombre—. Me está empezando a gustar.
—Pensé que lo haría. No se pierde nada con probarlo una vez,
¿verdad? Si funciona para ti, volveré a usarlo.
Bajando la mirada a sus abdominales, noté un tatuaje que no había
visto antes. Era tan pequeño, ubicado junto al final de su esculpida V.
Sonreí, recorriéndolo con mi dedo. —¿Es nuevo?
—He estado esperando que lo notaras.
—¿Se supone que soy yo?
—¿Qué crees?
—Pienso que sí. —Sonreí como una tonta—. ¿Cuándo lo hiciste?
—Antes de irme a Venice Beach. Hay una historia graciosa detrás.
—¿En serio?
—De verdad, estaba en el camión, limpiando algunas de las cosas que
no iba a dejar y escuché a alguien gritar: “¡Rana!... ¡Rana!” así que por
supuesto, salí corriendo del camión. Mi corazón latía como loco, pensando
que tenía algo que ver contigo, porque eres todo en lo que pienso. Entonces,
si alguien dice “Rana”…pienso… en ti, ¿verdad?
Cubrí mi boca con diversión. —Eso es jodidamente gracioso.
—Ubiqué la fuente y eran dos niños mexicanos. Estaban cazando una
maldita rana. La cosa daba brincos por todo el lugar. Me había olvidado que
tu nombre significa rana es español. —Negó con la cabeza—. Cuando me di
cuenta de mi error, me senté sobre el césped y reí histéricamente. La gente
que pasaba seguramente pensó que era un lunático. Esa tarde, no pude
evitarlo. Fui a ver a mi tatuador favorito en Venice. Creí que mataría dos
pájaros de un tiro y me despediría de él, también. Le dije que tatuara esta
pequeña rana en mis abdominales bajos. Creí que era más original que tu
nombre sobre mi polla.
Acariciando la piel con mi dedo, le dije:
—Me encanta.
La “R” rodó de su lengua. —Ranita. —Él sonrió—. Ranita.
—Dios, eres sexy cuando hablas en español.
—¿De verdad? Tengo más de donde vino esa.
—¿Sí? Di algo más.
—Veamos. —Cerrando sus ojos, reflexionó sobre qué decir antes de
salir con—: Quiero metértelo por el culo, mi amor7.
—¿Qué significa?
—Significa que quiero metértelo por el culo, mi amor.
—Eso es tan romántico.
—Será tan romántico.
—¿Lo será?
—Mi tipo de romanticismo, sí. Estarás rogando por ello cuando haya
terminado de excitarte. ¿Quieres un adelanto?
Sintiéndome extremadamente caliente, mordí mi labio inferior. —Sí,
me gustaría.
Landon se marchó de la cocina y regresó un minuto después. Sostenía
lo que parecía un pequeño vibrador puntiagudo con una base ensanchada
de silicona.
—¿Qué es eso?
—¿Qué crees que es?
—Un tapón de vino.
—Es un dilatador anal.
—¿Dónde lo conseguiste?
—Lo compré… para nosotros. Para que juguemos.
—¿Para tu trasero?
—Bueno, no había pensado en ello, pero no; lo compré pensando en
tu trasero.
Envolví los brazos alrededor de su cuello. —¿Cuántos otros juguetes
estás ocultando?
Él me besó y luego dijo:
—Algunos.
—Realmente…

7 En español original.
Enfrenté la encimera para que mi espalda quedara hacia él y luego me
giré brevemente para ver cómo lamía la punta del juguete para humedecerlo
un poco; era tan erótico. Cerré los ojos, aflojando los músculos. Separando
las piernas, me preparé para lo que venía.
Pude escuchar cómo la puerta se abría repentinamente.
Su cuerpo se tambaleó detrás de mí. —¿Quién demonios está aquí?
La voz de mi padre hizo eco a través del departamento desde la sala.
—Holaaaaaa.
—¡Mierda! —Landon peleó para acomodarse y lanzó el dilatador anal
al otro lado de la habitación.
Papá entró a la cocina cargando una piña gigante.
Intentando verme casual, dije:
—Papá, deberías haber llamado antes.
—Yo no llamo. ¿Por qué querrías que llamara antes? Vine a verlo a él.
—Mi padre entrecerró sus ojos hacia Landon—. ¿Por qué usas el cabello
como una pequeña bailarina?
—No es real. —Landon estaba sin aliento mientras se quitaba el moño
de hombre—. Eddie… es bueno verte. —Le tendió su mano.
Mientras se estrechaban las manos, mi padre lucía confundido y
preguntó:
—¿En dónde vives?
Él sabía que Landon se había mudado a Michigan, pero no habíamos
anunciado que estábamos viviendo juntos.
Inseguro de admitir que estábamos conviviendo, Landon me miró. Me
encogí de hombros. No tenía sentido ocultarlo.
—En realidad, estoy viviendo aquí.
Mi padre miró entre Landon y yo. No lucía contento. Por más que sabía
que quería que saliera con alguien, era muy conservador y no creía en la
convivencia antes del matrimonio. Landon lo sabía.
Me sorprendió cuando miró a mi padre a los ojos y dijo:
—Sé que no aceptas lo que estamos haciendo. Pero no quiero que viva
sola. Quiero poder ayudarla financieramente y, siendo honesto, incluso si
ese no fuera un problema, no quiero vivir lejos de tu hija. Ya pasé demasiado
tiempo lejos de ella. Sé que te sientes protector con ella. Has sido quien la
ha cuidado durante prácticamente toda su vida. Pero quiero que sepas que,
ahora, tienes otro par de ojos. Solo quiero lo mejor para ella. Porque la amo.
Y es muy importante para mí que entiendas que estaré aquí te guste o no,
pero espero ganarme tu confianza.
Mi padre asintió en silencio. Sabía que había escuchado a Landon
fuerte y claro. Pero el hecho de que no hubiese discutido sobre ello
significaba que, en esencia, lo había aceptado.
Papá caminó hasta el otro lado de la cocina y colocó la piña sobre la
encimera.
Landon y yo nos miramos con miedo mientras mi padre se inclinaba
para recoger algo del suelo. Era el dilatador anal que Landon había lanzado
apresuradamente.
—¿Qué es esto?
—Es un tapón de vinos —respondí.
Papá lucía escéptico. —Mmm.
Se lo arrebaté y lo arrojé al cajón para utensilios. —Entonces, ¿dónde
conseguiste la piña?
—Me encanta la piña. —Landon sonrió, intentando alejar la
conversación del dilatador anal.
Mi papá respondió la pregunta:
—En el mercado agrícola. —Cargándola hasta la mesa junto con un
cuchillo y algunos platos y tenedores, hizo una seña con la cabeza para que
lo siguiéramos.
Papá y yo solíamos sentarnos en la mesa solos, comiendo fruta
rebanada. Por primera vez, alguien se había unido a nosotros y, de alguna
manera, sabía que éste sería el comienzo de una nueva tradición familiar.
Landon y yo usamos nuestros tenedores en una carrera por coger las
rebanadas que mi padre cortaba.
Comimos en silencio hasta que papá nos sorprendió diciendo:
—La próxima vez, llamaré antes de venir.

Landon parecía emocionado cuando ingresó al departamento. —Debo


mostrarte algo.
—La última vez que dijiste eso tuve un buen vistazo.
—No es eso, bebé.
—¿Qué es?
—Está afuera. —Colocó su mano en mi cintura, haciendo que lo
siguiera hasta la puerta.
Estacionada en la calle había una furgoneta color beige que se parecía
mucho a la forma de Landon’s Lunch Box.
—Oh, Dios mío. ¿Qué hiciste?
—Decidí afrontar el desafío. La convertiré en otro camión de comidas.
Tengo una cita con la universidad la próxima semana para hablar sobre
tener un lugar permanente para ello en el campus.
—No puedo creer que nunca pensé en ello. Es un lugar increíble para
eso.
—Espero que funcione. Llevará algo de tiempo repararla y tener el
interior tal cual lo necesito, pero no lo sabré si no lo intento, ¿verdad? Debo
pensar cómo llamarla. Vendí el nombre de Landon’s Lunch Box y la
aplicación. Así que será como comenzar desde cero, pero mi esperanza es
construir algo tan bueno, sino mejor, que el anterior.
Landon pasó un tiempo mostrándome los alrededores de la nueva
furgoneta y luego subimos al departamento.
—Una vez que esté en marcha y funcionando —dije—, puedo ayudarte
durante el día, dado que solo tengo que trabajar por las tardes.
—Estaba contando con que serías mi ayudante algunos días a la
semana. Eso sería fantástico.
Pensar en trabajar junto a él en verdad me estaba cautivando. Recordé
cuánta diversión tuvimos en California.
—Alguien tendrá que ayudar a ahuyentar a todas esas universitarias
de mi caliente y tatuado novio. Estaré escupiendo veneno.
—Con un solo vistazo a mi novia con la serpiente alrededor de sus
hombros… estoy seguro que saldrán espantadas. —Envolvió su brazo
alrededor de mi cuello y besó mi frente—. En realidad, estaba pensando que
mi princesa bailarina de árabe probablemente sea una atracción para los
universitarios. Tendré que dejar bien en claro que me perteneces. Me vuelvo
loco con solo pensar en algún tipo coqueteando contigo frente a mí. Es
posible que pierda la cabeza y mi negocio en ese preciso momento.
Sonreí a mi novio caliente y loco. A veces, no podía creer que él en
verdad era mío ahora. Creo que una parte de mí siempre se sentiría celosa,
insegura y especialmente protectora cuando se tratara de él.
Sintiendo como si necesitara relajarme, agarré una botella de vino. —
Celebremos. —Cuando abrí el cajón, noté el dilatador anal que había
guardado allí cuando mi padre nos había visitado—. ¿Recuerdas esto?
—Lo hago. —Bajó la voz—. En realidad, no me importaría jugar con
eso en este momento.
—Creo que necesitaré más que una copa de vino, entonces.
Él estudió mi rostro. —¿Crees que necesitas estar ebria para hacerlo?
—Honestamente, me asusta un poco… lo anal.
—¿De verdad?... ¿qué es lo que te asusta?
—Nunca he tenido nada… ya sabes… ahí adentro antes.
—Sé que he hablado de cuánto me gustaría hacerlo contigo y, en
parte, me emociona porque sé que sería tu primero. Egoístamente, quiero
reclamar cada centímetro de ti. Pero tenemos mucho tiempo. No quiero que
te sientas presionada. No me había dado cuenta que te asustaba. Tienes que
hablarme de cosas como ésta. Ahora me siento como la mierda —va con
doble sentido.
—Quiero intentarlo. Solo temo que duela. No eres pequeño.
—¿Crees que voy a meterlo así sin más? El anal es un arte. Y si no se
siente tan fantástico que estás gritando de placer, no se está haciendo bien.
No debería ser doloroso.
Estuve a punto de preguntarle cómo llegó a ser tan experimentado,
pero me tragué mis palabras. No quería pensar en él intimando con alguien
más. Me había vuelto buena en no permitir que mi mente fuese allí nunca
más, y no quería retroceder.
El rostro de Landon estaba sobre el mío. —Sabrás cuando estés lista.
Y seguro como el infierno que no necesitarás estar ebria conmigo. Si una
persona necesita emborracharse para eso, entonces su pareja no lo está
haciendo bien. Hay una gran diferencia entre presión y dolor. Nunca debería
doler. Pero la presión debería ser placentera. Pero antes de que lleguemos a
esa parte, te provocaré hasta que no puedas resistirlo más. De ninguna
manera mi pene entrará en tu culo a menos que me ruegues por ello.
Escuchar esas palabras salir de su boca encendió un interruptor
dentro de mí. No recuerdo haberme sentido más caliente en mi vida. Los
músculos entre mis piernas se contrajeron. —Bueno, estoy intrigada.
Él apretó los dientes. —Estoy duro como una roca.
—Quiero probarlo.
Sus ojos se encendieron. —Si no te gusta, nos detendremos.
Me quitó el dilatador y lo seguí mientras me conducía a nuestra
habitación.
Landon me desvistió despacio hasta que estuve completamente
desnuda.
Con la piel de gallina, me recosté en la cama y cerré los ojos mientras
él depositaba suaves besos por la longitud de mi cuerpo. Siguió haciéndolo
hasta que sintió que estaba completamente relajada.
Arrodillándose sobre mí, desabotonó y bajó sus pantalones,
dejándolos colgando a mitad de camino de sus piernas. Pude ver la humedad
que se filtraba a través de su ropa interior.
—Estoy demasiado, excitado —habló con voz ronca.
Utilicé mi pie para acariciar su erección, que estaba cubierta por la
tela de su bóxer.
Landon se inclinó para agarrar el dilatador de la mesa de noche.
Además, tomó un tubo con algo y echó un chorro sobre la punta.
Aparentemente, lo había estado guardando para este momento.
Mientras abría mis piernas, él me miró y dijo:
—Relaja tus músculos. Se sentirá un poco frío al principio.
Landon comenzó a introducir el juguete en mi trasero lentamente. Se
sintió extraño al principio, pero él lo hacía lo más suave posible, empujando
un poco una vez y luego volviendo a sacarlo. La sensación cuando él lo sacó
fue rara, pero no incómoda. Cuando mis músculos se expandieron
lentamente, la sensación del dilatador entrando y saliendo se volvió más
placentera.
—Desearía que pudieras verlo, Rana, lo maravilloso que es tu trasero
abriéndose y cerrándose. Es jodidamente increíble. Nunca te había visto de
esta manera.
—Se siente muy bien.
—Lo mantendré dentro de ti por un tiempo. Te ayudará a estirarte
para mí.
La polla de Landon tenía que ser el cuádruple del grosor del dilatador.
Intenté no asustarme con la idea, pero me sentía mucho mejor sobre ello
ahora que antes.
Mientras el dilatador estaba dentro de mí por completo, él bajó su
boca a mi clítoris, dándole lengüetazos. La sensación de su boca en mi coño
junto a la presión del juguete en mi ano fue extremadamente excitante.
Estuvo a punto de hacerme venir muchas veces, pero parecía que
siempre sabía cuándo detenerse antes de que alcanzara el orgasmo.
Lo sentí estirarse y sacar lentamente el dilatador de mi trasero. A
pesar de la extraña sensación, esperaba ser llenada de nuevo. Lo ansiaba a
él. Tenía razón. Habría un punto en que estaría rogando porque entrara en
mí. Estaba tan desesperada que no me importaba el posible dolor. Lo quería
adentro mío.
—¿Cómo te sientes? ¿Quieres que vuelva a meterlo?
—Te quiero a ti allí.
—¿A dónde me quieres?
—¿Harás que lo diga?
—Demonios, sí.
—Te quiero en mi culo.
Con una sonrisa engreída, él se bajó el bóxer. La visión de su polla
abultada dando un salto hacia adelante me dio que pensar.
¿Acababa de decirle que pusiera esa cosa dentro de mi trasero?
Él volvió a bajar su boca pero, esta vez, sentí el calor de su lengua
bordeando mi culo lentamente. Cerrando los ojos, disfruté de los lentos
círculos de calor, la sensación de su respiración caliente soplando dentro de
mi agujero. Él metió toda su lengua dentro y gimió. Se sentía jodidamente
fenomenal.
Luego se detuvo y dijo:
—Respira, no te pongas tensa. Primero usaré mis dedos por un
momento.
Instintivamente, hice exactamente lo que me dijo que no hiciera. Me
tensé.
Dándome cuenta, dije:
—Lo siento.
—¿Por qué? Está bien.
Él se detuvo para besarme antes de echar un poco de lubricante en
sus dedos. Luego, los metió fácilmente dentro de mí, moviéndolos adentro y
afuera lentamente, tal y como lo había hecho con el dilatador.
Cuando me había relajado por completo, él sacó sus dedos y me dio
una advertencia.
—Necesito follar tu culo ahora.
Miré hacia arriba para encontrarlo bajando su mirada a mí, mientras
jalaba su polla.
—Lo haré incluso más lento que antes —dijo—. Si en algún momento
te hago daño, dime que me detenga.
Asentí con impaciencia. Me sorprendió lo desesperada que estaba por
ello, lo poco que me importaba si me hacía daño.
Echando una gran cantidad de lubricante en su pene, lo desparramó
por toda su longitud antes de inclinarse hacia mí.
Sus labios se movieron sobre los míos lentamente cuando sentí su
cabeza en mi entrada. Entró unos centímetros muy lento y salió de mí, tal y
como lo había hecho con el juguete sexual.
Sin embargo, no había comparación. La sensación de su carne cálida
ingresando en mí era infinitamente más excitante, no solo porque tenerlo en
mi culo se sentía completamente diferente, sino también por su propia
estimulación.
Los ojos de Landon estaban cerrados apretadamente mientras
continuaba follando mi culo tan lentamente, la punta moviéndose
suavemente adentro y afuera. Cada vez que él volvía a entrar, iba un poco
más profundo hasta que, finalmente, estaba completamente dentro mío.
Todas mis terminaciones nerviosas se activaron. Ahora que estaba todo en
mi interior, la presión parecía haberse aliviado un poco.
—Esto es irreal, Rana. Tan apretado. —Él aflojó su movimiento por un
momento—. ¿Aún te sientes bien?
—Sí.
No sabía si era el aspecto tabú de lo que estábamos haciendo o qué,
pero se sintió mucho más intenso que nada de lo que habíamos hecho
Landon y yo antes. A pesar de su tamaño, había usado tanto lubricante que
no me hacía daño. Como había prometido, había presión pero no dolor. Me
di cuenta que probablemente era el único hombre con el que podría haberlo
hecho, porque era la única persona en la que confiaba implícitamente. Era
una situación muy vulnerable pero, como estaba descubriendo, era
fantástica si estabas con la persona correcta.
—Te sientes tan increíble. Por favor, dime que se siente bien para ti.
—Jodidamente bien. Puedes ir más rápido.
—¿Estás segura?
—Sí.
Landon folló mi culo más duro pero, rápidamente, perdió el control.
—Oh, diablos… mierda.
Ahora sabía por qué había ido tan lento. Aparentemente, no podía
soportarlo. Su cuerpo tembló en concesión. Sentirlo palpitar en mi interior
me llevó al extremo. Tan pronto sentí que su descarga caliente llenó mi
trasero, froté mi clítoris hasta el orgasmo. Se había corrido tan duro que
podía sentir su semen goteando por mis muslos.
Todavía estaba jadeando cuando preguntó:
—¿Te sorprende que te haya gustado tanto?
—No. No contigo. —Sonreí—. ¿Cómo se sintió para ti?
—Es más ajustado, es difícil de describir. Amo el sexo de ambas
maneras, para ser honesto. Esta fue tu primera vez y, dado que estabas tan
apretada, se sintió demasiado bien-obviamente, notaste lo rápido que me
corrí. —Él me besó—. Gracias por confiar en mí.
—Gracias por hacerlo fácil.
andon me hizo poner las manos sobre mi rostro.
—Cierra los ojos. Mantenlos cerrados.
—¿Qué está pasando?
Dirigiéndome a ciegas hacia afuera, él repitió:
—No los abras aún.
—Esto es una locura —dije, intentando no tropezar.
Cuando finalmente paramos, le escuché decir:
—Está bien, ábrelos.
Abrí los ojos y jadeé.
El camión de Landon estaba estacionado fuera. Lo había llevado para
ser pormenorizado, así que había estado desaparecido por un par de
semanas. No quiso decirme que le estaba haciendo. Ahora, sabía por qué.
Mi boca se abrió.
—Es… —Ni siquiera pude ordenar mis pensamientos lo suficiente
para hablar.
—Asombroso, ¿verdad?
Incliné la cabeza para mirarla desde un ángulo diferente. Dije la
porque cubriendo la parte delantera de la camioneta estaba una calcomanía
gigante de… mí junto con el nombre de Rana’s Banana. No era una foto mía,
sino más bien una caricatura de historieta. Ella tenía mis grandes ojos,
cabello largo negro, y estaba vestida con un atuendo de bailarina del vientre.
Era exuberante e incluso tenía una serpiente alrededor del cuello con sus
manos agarrándola en ambos extremos. La lengua de la serpiente estaba
levantándose como si estuviese reptando. Y yo estaba sentada sobre un
plátano gigante.
—No puedo creer que hayas hecho esto.
—¿Por qué no? Eres mi musa. Desde el momento en que entraste en
mi vida, así es como me he sentido.
—Eso es muy dulce, amor. Yo solo… esto es… —No tenía palabras.
Su entusiasmo era realmente adorable.
—No puedo imaginar pasar por al lado de esta camioneta y no parar.
Y cuando la gente venga por comida, pueden conocer a la Rana real si
resulta que estás trabajando conmigo ese día. Eso será toda una atracción.
No tenía el corazón para decirle que la idea de ser exhibida en público
no me atraía del todo. Pero esto era claramente un trato cerrado. Debe de
haber pagado una fortuna para haber diseñado esto. Y era dulce que él
quisiera dedicarme su negocio.
Había solo una respuesta.
—Te amo. Gracias por este gesto.
El entusiasmo en sus ojos era palpable.
—Gracias a ti por inspirarme, hermosa.

Era la gran inauguración del camión, y el tiempo estaba inusualmente


cálido para una primavera en Michigan.
Landon había estacionado el Rana’s Banana justo afuera del campus
verde. Le habían dado un permiso para operar en ese lugar por un año.
Los estudiantes acudieron en masa hacia el inusual camión de
comida, curiosos sobre su contenido basado en la sensual caricatura de mí.
Tengo que admitir, que la provocadora idea de marketing de Landon fue
bastante ingeniosa. La desbordante multitud de estudiantes hambrientos
probó que él había despertado su curiosidad con la sexy imagen. Y parecía
que además había sacado ventaja de algo que estaba ausente, porque no
había otros camiones de comida en los alrededores.
Probablemente, incluso más especial que mi caricatura fue su otra
idea. En el lado opuesto del camión, había pegado una pizarra. En la parte
superior estaba escrito: Cuéntame Algo Divertido. Era un tributo a la
pregunta que él me hacía siempre cuando se estaba sintiendo deprimido.
Los estudiantes quedaron realmente fascinados con ella y tomaron
turnos pidiendo prestado el rotulador.
En menos de una hora, la pizarra estaba llena de frases divertidas.
Había una gran variedad de chistes, algunas graciosas, algunas estúpidas,
y algunas raras. Cosas como:
Me tiré un pedo de los que manchan la ropa interior hoy en clase.
O.
Mi compañero de habitación terminó con implantes de pecho después
de emborracharse y perder una apuesta en Tailandia. En este momento él
está recaudando dinero para conseguir quitárselos.
La idea fue ingeniosa porque los estudiantes se detendrían a escribir
algo y entonces olerían la increíble comida y decidirían ordenar.
Landon tenía cinco especialidades de sándwiches en el menú, y
trabajé duro para memorizar los ingredientes de cada uno.
La mejor parte del primer día fue cuando la multitud del almuerzo
disminuyó, y Lilith se pasó al final de la tarde. Su niñera la había recogido
después de la escuela y la trajo para mirar el camión.
Landon se asomó por la ventana.
—¿Qué puedo hacer por ti, pequeña descarada?
—Esta es de verdad la más escalofriante imagen de Rana que he visto.
—¿No te gusta? —Rio.
—No, quiero decir es escalofriante cuán parecida a ella se ve.
—Oh, bueno. Estoy de acuerdo.
—¿Puedo ver el interior?
—Desde luego que puedes —dije.
La niñera se quedó en la parte trasera leyendo un libro sobre el césped
mientras nosotros entreteníamos a Lilith dentro del camión por un rato.
El humor de Landon siempre parecía iluminarse cuando Lilith estaba
cerca. Creo que le recordaba ser un niño, una época inocente en nuestras
vidas, especialmente dado que ella se veía como una versión más joven de
mí.
—¿Qué puedo hacer por ti, señorita?
—Tomaré un Fickle Pickle, pero quiero ayudar a hacerlo.
—Está bien. Rana va a traernos los ingredientes, y te dejaré prepararlo
a ti sola.
Me mantuve alejada con los brazos cruzados, observando como
Landon la guiaba a través del proceso.
—No sé yo, Landon. Creo que Lilith puede que rivalice conmigo por mi
puesto como tu ayudante.
Landon me echó un vistazo y me guiñó el ojo. Observando a Landon
con ella me produjo una severa calidez y una sensación confusa. Sabía que
él se convertiría en un padre increíble algún día, es decir, si quiere niños;
nunca habíamos hablado de eso. Hasta hace muy poco, estaba bastante
segura de que nunca tendría otro hijo.
Una cosa que sabía con seguridad era que Landon siempre cuidaría
de Lilith. Ella no lo sabía, pero el hermoso tonto ayudándola a hacer ese
sándwich era alguien quién siempre la defendería, igual que lo hacía
conmigo.
Durante la visita con Lilith unas semanas más tarde, estaba
totalmente atónita.
Probablemente nunca me di cuenta cuanto necesitaba a Landon hasta
esa tarde cuando literalmente corrí desde la casa de Lilith hacia la
universidad.
Landon estaba cerrando el camión por la tarde cuando llegué al
campus.
Inmediatamente reconoció que algo estaba mal.
—¿Qué está mal, Rana? —Dejando caer todo, salió corriendo del
vehículo y me agarró.
—No, estoy bien.
—¿Que sucedió?
—Estaba con Lilith y… —Inhalé algo de aire.
—¿Qué?
—Empezó a hablarme sobre cuantas veces se pregunta de dónde vino.
Él me tomó en sus brazos.
—Oh, nena. Lo siento.
—Sabía que este día llegaría, pero aún no estaba preparada para ello.
—Sé que no lo estabas.
—Comprendo que no puedo hacer esto. No puedo fingir no saber nada
y mentirle en su cara. He tenido mucha suerte hasta ahora, pero
simplemente no sé cómo fingir. Solo parece cruel.
—¿Cómo lo manejaste?
—Apenas lo hice. Siento como si ella pudiese decir que algo estaba
mal conmigo. La escuché, asentí un montón. Fue horrible. Me enorgullezco
de ser abierta y sincera con ella. Pero esta es la única cosa sobre la que no
puedo hablar, no hasta que ellos me den permiso.
Mi respiración se estaba volviendo agitada muy rápido. Landon sabía
que era propensa a los ataques de pánico. Él continuó abrazándome
firmemente hasta que me calmé.
—Sube al camión. Vamos a casa. Necesitamos hablar acerca de
algunas cosas, y eso no puede esperar.
—No puedo manejar nada más hoy, Landon.
—No es algo malo, del todo. Lo prometo. Solo es una conversación
atrasada, y se relaciona con lo que ha sucedido hoy.
Él terminó lo último de su limpieza mientras me senté ahí aturdida.
Sentada en el suelo del camión, cerré los ojos mientras Landon nos
llevó de vuelta a nuestro apartamento.
Una vez en casa, desapareció en el baño. Cuando escuché el agua
corriendo, me di cuenta que estaba preparando un baño para nosotros.
Landon se desvistió antes de quitarme la ropa. Por muchas veces que
le haya visto desnudo, la belleza de su tatuado físico nunca dejó de hacer
caer mi mandíbula. Después de que me guiase dentro del agua caliente,
Landon se metió detrás de mí y tiró de mi cuerpo contra el suyo. Inclinando
mi cabeza contra su pecho, nunca había estado más agradecida de tener
una noche libre de mi actuación de baile. No estaba de humor esta noche.
—Tengo miedo —susurré.
—Lo sé. Pero espero que lo que estoy a punto de decirte puede que te
haga sentir mejor.
—¿Qué es, Landon?
Envolvió sus brazos a mi alrededor más fuerte bajo el agua. Su voz
baja era reconfortante mientras hablaba contra mi piel.
—Te lo dije antes de irme de California, empecé a ver un psicólogo,
pero nunca entré en detalles sobre cualquiera de las epifanías que tuve
antes de mudarme aquí. Nunca pareció como que era el momento correcto
de sacar el tema… hasta hoy.
—Lo sé. No quise presionarte para hablar acerca de ello.
—Sabes que he pasado varios años confundido y lleno de
resentimiento por mi madre biológica. No creo que en verdad haya visto las
cosas desde su punto de vista, hasta ti. No entendía cómo pudo deshacerse
de mí hasta que vi la misma situación a través de los ojos de alguien a quien
amo más que a la vida. Sé cuánto amas a Lilith y que tus acciones de
adolescente no son un reflejo de tu amor por ella. Me he dado cuenta que
mi madre seguramente me amó muchísimo. Tú me has enseñado eso. Así
que, gracias.
¿Él me estaba agradeciendo?
—Ella te amaba, Landon. Sé que lo hizo.
—Todo lo que haces es por Lilith. Ella te tiene. Solo que no lo sabe. No
sabe cuán afortunada es, pero lo hará algún día. Mi psicólogo también me
ayudó para ver mi situación de manera diferente cuando se trata de mis
padres. Los he subestimado. Me amaban más de lo que alguna vez podrían
haber amado a un hijo propio. Mi madre no podía tener hijos, sabes. Es por
eso que recurrieron a la adopción.
—Tampoco podía Beth.
—Les diste a los padres de Lilith un regalo, así como mi madre les dio
a Marjorie y a Joe uno. Es como si hubiera estado ciego acerca del hecho de
que algo realmente maravilloso salió del abandono de Beverly. Solo me
estaba centrando en las razones por las que ella no debería haberme
abandonado, pero no me estaba enfocando en todas las cosas buenas que
sucedieron como consecuencia. Por una, te conocí. Mi vida no sería lo que
es hoy si hubiera crecido con Beverly. Mi crianza hubiese sido severa sin
importar si me amara o no. A veces el amor es suficiente, pero a veces las
cosas malas pueden realmente eclipsarlo. No puedo garantizarte que habría
sido más feliz si ella se hubiese quedado conmigo. Pero puedo decir con un
cien por ciento de seguridad que tuve una buena crianza con padres
cariñosos. ¿Qué obtuvo la pobre Marjorie en agradecimiento por ello? Un
hijo que la abandonó para ir a encontrar a su —entre comillas— verdadera
madre. Yo tenía una madre. Realmente le debo una disculpa por la manera
en que manejé las cosas, la manera en que desaparecí.
Mi corazón se rompió por la madre de Landon. Sé que pasó muchos
años sintiendo que la había perdido.
—Marjorie es una madre maravillosa.
—Aquí está la conclusión, Rana. Todo terminó de la manera en que se
suponía. Te diste un infierno por abandonar a tu hija, ¿pero alguien te ha
recordado cuán valiente fuiste? Pudiste haber decidido abortar el bebé tan
pronto como lo descubriste. Mi madre podría haber decidido lo mismo. En
lugar de eso, llevaste a Lilith a término. Eso tuvo que ser terrorífico a esa
edad. Después tomaste la decisión que sentiste era la mejor para ella. Y
cuando pusiste tu vida en orden, admitiste tu error y lo manejaste de la
manera que probablemente muy pocas personas habrían tenido las agallas
de hacer. Afrontaste ese remordimiento de frente y has intentado recuperar
algo de lo que perdiste.
Mi corazón se sintió pesado.
—¿Y si esto me explota en la cara? ¿Y si la pierdo?
—Ella va a descubrirlo. Es inevitable. Pero quiero que sepas que voy
a estar ahí contigo cuando lo haga. Y después de que le cuentes, estaré ahí
para ella. No va a tener que tratar con esto sola, Rana. Lilith y yo…
compartimos algo que nadie más puede entender a no ser que ellos hayan
estado en ese extremo de la situación. Si hay una razón para todo lo que
pasa en la vida, entonces quizás soporté todo esto por ella, y así podría estar
ahí para ella.
El hecho de que él se sentía de esa manera realmente me tocó muy
profundamente. Fue como si él hubiera desenrollado todo nuestro dolor y lo
cosió juntos de nuevo en algo hermoso. Las palabras no podrían expresar
gratitud hacia él por abrirse a mi hoy.
—No puedo decirte cuánto significa saber que no tendré que pasar por
esto sola y que quieras apoyar a Lilith de esa manera.
—No la perderás, Rana. Finalmente he aprendido a perdonar a
Beverly, a pesar de que ella ni siquiera puede hablarme. Si Lilith está
enfadada al principio, aprenderá a perdonarte, especialmente desde que tú
has hecho el intento de ser parte de su vida de la única manera que te han
permitido. El hecho es, que a lo mejor no podría realmente solo estar
agradecido de que Beverly me diera la vida hasta que empecé a vivir una
vida que amo. Estoy viviendo esta hermosa vida ahora mismo porque ella
tomó la decisión de llevarme a término, a pesar de que ella estaba sufriendo
mucho. No cambiaría nada sobre el pasado ahora. Así que, necesito dejar ir
mi resentimiento. Solo necesito mirar hacia arriba y decir “gracias, Beverly”
y estar agradecido por el hecho de que Lilith va a llegar a conocer a su madre
biológica cuando yo no pude. Ella va a ser lo suficientemente afortunada
para darse cuenta de que tiene dos madres y un padre que la aman. Y ella
siempre me tendrá, también. Quizás estará furiosa contigo durante un
tiempo, sí, pero va a ser amada. Llegará a entenderlo con el tiempo. Y eso
será lo que más importa.
Realmente esperaba que estuviera en lo cierto.
Mirando atrás para enfrentarle, tomé un minuto para disfrutar de la
belleza de este hombre, tanto la que estaba en el exterior y especialmente la
belleza interior que estaba demostrando en la manera en la que se preocupó
por mi esta tarde.
—Gracias por esta terapia de baño. En verdad la necesitaba hoy.
—Sé que lo hacías. Esos pensamientos han estado en la punta de mi
lengua por un tiempo, esperando por el momento correcto.
Nos tendimos en el agua caliente por casi una hora. A pesar de mi
susto con Lilith antes, me sentía increíblemente relajada ahora.
Desde que estábamos siendo tan abiertos, había una agobiante
pregunta que quería hacerle durante un tiempo. Era algo de lo que nunca
habíamos hablado.
Dándome la vuelta para encararle, envolví mis piernas alrededor de
su cintura y froté mi pulgar a lo largo de su hermoso labio inferior.
—¿Quieres un hijo propio algún día?
—Solo contigo —dijo sin tan siquiera pensarlo—. Solo si tú quieres
uno, también. Definitivamente no creo que sea una decisión que tengamos
que tomar en el corto plazo, sin embargo.
—Solía decirme que no merecía tener otro bebé, que tuve mi
oportunidad y que perdí el derecho, pero honestamente, no lo había deseado
de verdad… hasta ti.
Landon me tiró contra él y me besó tiernamente. Pude sentir su
erección creciendo debajo de mí.
—Mi instinto es que quiero dejarte embarazada por razones
primitivas. Me estoy poniendo duro solo pensando en ti. Pero realmente…
es una responsabilidad de por vida. Y sinceramente… —dudó. En verdad no
estaba segura de lo que iba a decir hasta que sus siguientes palabras
salieron—, realmente lo quiero. La verdad es, quiero eso contigo tan
jodidamente tanto que duele.
Mi corazón estaba latiendo con fuerza por su confesión.
—Cuando te detuviste, me asusté por un segundo.
—Eso debe significar que, en el fondo, en verdad también lo quieres.
—No creo que me haya dado cuenta cuánto lo quería hasta este
momento, hasta que mi corazón casi se desplomó cuando pensé que quizá
tú no lo querías.

Mi hombre cuidó de mí esa noche entera. Después de nuestro baño,


Landon nos cocinó la cena, y la comimos juntos en el sofá mientras veíamos
Netflix.
Cuando la película terminó, sacó su cartera.
—Lo olvidé. Tengo algo que enseñarte. Mi madre encontró esto. —Me
dio una foto.
Mi sonrisa se amplió. Era una imagen mía y de Landon tomada
durante los primeros meses después de que mis padres se mudaron al
apartamento del garaje. Recordé el día en que fue tomada vívidamente.
Nuestra calle entera estaba teniendo un mercadillo, y ambos, Landon y yo,
estábamos a cargo de recaudar dinero por las cosas que Marjorie puso en
su mesa. Ella nos dio un diez por ciento de los beneficios como pago por
nuestro trabajo, y nosotros usamos el dinero para comprar nuestro primer
cubo de Rubik de una de las otras mesas.
Aun sonriendo ante la foto, dije:
—Es el día en el que compramos el cubo de Rubik.
—Recuerdo eso, pero no estaba seguro de si tú lo harías.
—No, me acuerdo de todo sobre ese día. Fue uno de los primeros
momentos en que me di cuenta cuanto me gustaba el chico de la puerta de
al lado.
El golpeó su rodilla contra la mía.
—Si. Pensé que tú también estabas bien.
En el reverso de la foto, su madre había escrito nuestro nombre y la
fecha.
Solo me quedé mirándola fijamente. Era la primera vez en años que
había visto una foto mía de esa época. En verdad me golpeó más que nunca
lo mucho que Lilith se parecía a mí.
—Soy exactamente como Lilith en esta imagen ¿no lo hago?
—Si. Cuando Lilith está cerca, me regresa en el tiempo. Me siento
como un niño de nuevo a su alrededor. Es bueno para mi alma.
Después de que Landon metió la foto de regreso a su cartera, envolvió
sus brazos a mi alrededor, besándome repetidamente en la frente. Había
vivido por tantos años sintiéndome sola y asustada. Por primera vez en mi
vida, me sentía verdaderamente segura. Puede que sus manos estuvieran
callosas; sus brazos pueden haber estado tatuados; puede que pareciera
peligroso, pero Landon era tan dulce como protector.
—Nunca hubiese previsto esto sucediendo entre nosotros, Landon.
Estoy tan agradecida de tenerte conmigo ahora.
—Nunca creí que te vería otra vez ni en un millón de años después de
tu partida. La vida puede ser muy dura, pero a veces… a veces me sorprende
de la mejor manera.

Esa noche antes de dirigirnos a dormir, Landon estaba cepillándose


los dientes mientras yo reajustaba las sábanas de nuestra cama. Se me
ocurrió mirar hacia arriba y vi algo extraño. Mis animales de peluche de la
infancia siempre habían estado alineados sobre una estantería que estaba
ubicada a gran altura en la pared enfrente de mi cama. Había muchos
apiñados juntos, todos de distintos colores y tipos. Un oso de peluche atrapó
mi vista —porque no lo reconocí.
No era mío.
Cuando Landon entró, pregunté:
—¿Me has comprado un oso de peluche?
—No. ¿Por qué? ¿Quieres que lo haga?
Acercándome a la estantería, alcé el oso marrón.
—Acabo de darme cuenta de este. No es mío. —Se lo pasé.
La expresión de Landon se convirtió en una de preocupación mientras
lo examinaba.
—Sabes hay una cremallera aquí atrás. —Abrió el oso para encontrar
una cámara en el interior—. ¡Esto es una maldita cámara espía!
Mi corazón empezó a correr.
—¿Qué?
—Mira… la nariz es la lente. —La mano de Landon estaba temblando.
Nunca le había visto tan alterado—. Ese maldito enfermo debe de haber
estado grabándote.
Lo cierto es que, probablemente no había echado un buen vistazo a la
estantería desde que Lenny se mudó, así que no tenía forma de saber cuánto
tiempo ha estado ahí el oso. Desde que cambiamos las cerraduras, era
improbable que hubiera estado de vuelta desde que salió. Aun así,
definitivamente me afectó.
Él lanzo el oso sobre la cama.
—Está vacío… no hay cinta o alguna cosa dentro. ¿Me dejarás ir a la
maldita policía ahora?
—No. No quiero ningún problema. Sé que suena loco… pero solo
quiero olvidarme de esto.
Landon dejó salir una frustrada exhalación.
—Tengo que trabajar más duro en encontrarnos un nuevo lugar.
Buscar un nuevo apartamento había de algún modo quedado en el
camino. Con cada día que había pasado después de la partida de Lenny,
había parecido menos necesario el mudarse.
Pero este perturbador descubrimiento definitivamente abrió viejas
heridas, haciendo la necesidad de mudarse nuevamente una prioridad.
ilith cumplió once esta semana.
Solo estuve un par de cumpleaños con ella, pero siempre
fueron agridulces.
Este año iba a ser diferente porque Landon estaba aquí para
ayudarme a celebrar. Espero que eso me distraiga de los momentos
inevitables cuando mi mente vaga hasta el día en que nació o de pensar en
los años que me perdí.
A pesar de que su cumpleaños técnicamente ya había pasado,
nosotros celebraríamos el acontecimiento esta noche. Sucedió que el
carnaval estaba en la ciudad, así que planeamos llevarla allí en la tarde
después de que el camión se cerrara.
Alrededor de las cuatro de la tarde, Landon tomó una ducha rápida
después de un largo día de trabajo. Yo ya me había vestido y lo estaba
esperando, sintiéndome realmente ansiosa por alguna razón.
Landon salió del cuarto de baño con una pequeña toalla envuelta
alrededor de su cintura. Unas cuantas gotas de agua goteaban por las venas
de su torso marcado. Se veía lo suficientemente bueno para lamer.
Se acercó a mí en medio de la sala, y su toalla cayó al suelo. Su pene
totalmente erecto estaba completamente a la vista.
—Ten cuidado —dije—. La cortina está abierta y Dios no lo quiera, mi
padre entra.
—Eso le serviría porque prometió no entrar más sin avisar. Ya es
bastante malo que deje estatuas religiosas cerca de mí, que me juzgan
cuando te estoy follando por detrás en la cocina.
—Ella no te juzga. Ella nos unió.
—¿Que qué?
—Le rezaba antes de que me llamaras para decirme que te estabas
mudando aquí.
—Oh, bien. —Él tiró de mi camiseta—. ¿Entonces no le importará si
pongo mi polla entre esas hermosas tetas ahora mismo? Todo el tiempo que
estuve en la ducha me quedé pensando en lo bien que se ven en esta camisa.
Me estaba poniendo muy excitado, pero intencionalmente no me masturbé
con la esperanza de que pudiéramos tener un rapidito.
Por mucho que me doliera, dije:
—No podemos. Ya llegamos tarde.
Me incliné, tomando su polla en mi boca y dándole una chupada
rápida antes de detenerme abruptamente y levantarme.
—Tienes que vestirte.
Él sostuvo sus brazos, su erección balanceándose hacia arriba en el
aire.
—De acuerdo, eso fue cruel. Te vas a ir al infierno por eso.

Realmente tuvimos suerte con el tiempo. Estaba seco y cómodo, con


solo una ligera brisa en el aire.
El sol estaba empezando a caer cuando nos dirigimos a la taquilla por
segunda vez. Ya habíamos jugado un montón de juegos y necesitábamos
más entradas para los paseos.
Avanzando lentamente en la larga fila, esperamos pacientemente. Mis
ojos aterrizaron en una niña que parecía tener unos tres años. Su cucharada
de helado se había caído del cono. Cuando empezó a llorar, su madre se
inclinó para consolarla.
Miré a Lilith. Me entristeció que hubiera perdido esos años con ella,
todos esos pequeños momentos en que ella podría haber estado triste y yo
no estaba allí para hacerla sentir mejor. Quise dejar esos pensamientos,
recordándome que se suponía que era una ocasión feliz.
Landon le entregó a Lilith una larga tira de entradas.
—¿Estos son todos para mí?
—Bueno, también son para mí, cumpleañera. ¿Crees que voy a dejarte
ir sola a todas estas atracciones? Eso no es divertido. ¿Sabes lo que quieres
hacer primero?
Ella le sonrió.
—Los carritos chocones.
—Está bien, vamos a hacerlo.
No era una fan de paseos, así que opté en su lugar por celebrar el
enorme animal de peluche que había ganado para ella. Con una vaca gigante
en una mano y algodón rosa en la otra, me quedé al margen mientras se
aventuraban juntos.
Imaginé que Landon era como el hermano mayor que Lilith nunca
tuvo. Me derritió ver cómo se llevaban bien. El padre de Lilith, Jack,
trabajaba mucho y no era del tipo que se ensuciara las manos o se soltara
en un carnaval. No podía imaginar a mi propio padre corriendo por un
carnaval conmigo, tampoco. Nunca habíamos hecho cosas así juntos. Lo
llamaría "tonto" o una "pérdida de dinero".
Cuando regresaron después de hacer varios paseos, Lilith buscó su
algodón de azúcar.
Puso una pieza grande y esponjosa en su boca antes de decir:
—Rana, tienes que subirte al Sizzler.
—Oh no. La única vez que fui era una niña, me dieron náuseas y
vomité. No puedo soportar los giros.
—Tienes que subir a algo. El carnaval solo llega una vez al año.
No podía decepcionarla.
—De acuerdo, ¿quizás los carritos chocones? Puedo manejar
cualquier cosa en el suelo o que no se mueva demasiado rápido.
Landon le dirigió una mirada traviesa.
—Creo que deberíamos encontrar a alguien que sostenga a ese animal
de peluche para que podamos unirnos a Rana y estrellarnos contra ella.
¿Qué piensas?
—Me gusta esa idea.
—Bueno, muchas gracias, chicos.
Moviendo la mano hacia la cabina, dijo:
—Vamos a buscar más entradas.
De vuelta en la larga fila, Landon abrió su cartera justo cuando un
viento fuerte nos golpeó, soplando algunos de sus recibos y billetes sueltos
en el suelo. Una de las otras cosas que cayó: la vieja foto de nosotros que su
madre le había dado.
Mi corazón casi se detuvo cuando Lilith se agachó para recogerla. Ella
la volteó para mirarla. Ya que aterrizó con la parte de atrás hacia arriba,
sabía que probablemente vio nuestros nombres escritos en él.
Ella nunca había visto una foto mía de cuando era niña antes. Eso
fue muy intencional debido a nuestra semejanza.
Mi cuerpo se calmó.
Cuando Landon se dio cuenta de que estaba sosteniendo la foto, me
miró con pánico. Entonces, nuestros ojos estaban pegados a ella, esperando
algún tipo de respuesta.
Ella devolvió la foto a Landon, pero no dijo nada.
—Gracias —dijo. Me miró y luego la miró a ella—. ¿Lista para ir?
Asintió.
¿Había esquivado una bala?
Sinceramente, no lo sabía. No era como si Lilith no preguntara por
algo, especialmente una foto de dos niños de su edad. ¿No había notado los
nombres en la parte de atrás? ¿Acaso no había captado mi semejanza con
ella?
Mi respiración se frenó un poco mientras trataba de convencerme de
que todo estaba bien mientras nos dirigíamos a los carritos chocones. Una
dulce abuela aceptó sostener el animal de peluche para que los tres
pudiéramos ir juntos.
Landon y Lilith hicieron lo debido con su promesa de atacarme.
Siendo la terrible conductora que era, seguí chocando contra la pared
cuando los dos no se estrellaban contra mí.
Después de que salimos de los carritos chocones, Lilith me entregó la
última de sus entradas.
—Quiero ir a la rueda de la fortuna una vez más antes de partir.
¿Quieres ir conmigo, Rana?
Por mucho que odiara las alturas, no podía decirle que no.
Mientras esperábamos nuestro turno para seguir adelante, miré hacia
atrás a Landon y sonreí a mi tatuado chico malo sosteniendo la vaca gigante
y rellena. Él me sopló un beso.
¿Ves? Todo está bien, Rana. Es una noche hermosa. Puedes calmarte.
Lilith estaba tranquila mientras entramos en nuestro carro y
cerramos la barra frente a nosotras. Con una sacudida, la rueda de la
fortuna comenzó a ascender.
Me volví hacia ella, esperando ver una sonrisa emocionada. Mi propia
sonrisa se desvaneció al darme cuenta de que su expresión no era como la
que había visto antes. Me miraba como si fuera la primera vez que me había
visto, como si estuviera examinando mi rostro. Sus ojos se movían hacia
adelante y hacia atrás. Lo supe antes de que las palabras salieran de su
boca.
—Eres tú.
Sus palabras habían enviado lo que parecía una bala a través de mí.
Tragué.
—¿Quién?
—Tú eres quién me entregó.
Mi corazón estaba golpeando mi pecho. Las lágrimas comenzaron a
llenar mis ojos mientras el paseo alcanzaba su pico más alto. Habría
pensado que estaría entrando en pánico para mi propio beneficio en este
momento, pero ninguna parte de mí estaba realmente asustada por mí
misma —solo por ella.
Asintiendo, terminé forzando las palabras.
—Sí.
Cerró los ojos con fuerza, pero no lloró. Cuando los abrió, apartó la
mirada de mí.
—Mírame, Lilith.
Rechazando mirarme a los ojos, continuó mirando a las multitudes.
La rueda de la fortuna subió y bajó durante tres vueltas completas antes de
que de repente girara su cabeza hacia mí.
—Creí que eras mi amiga. Me mentiste.
Dolía mucho escucharla decir eso.
—No quería mentirte. No podía decírtelo todavía. No estábamos
seguros si estabas lista para saberlo.
Finalmente, una lágrima cayó de su ojo.
—No entiendo. No entiendo nada de esto.
Mi voz se hizo más fuerte.
—Sé que no lo haces. Tengo que explicártelo, Lilith. Tienes que
dejarme hacerlo.
Era un momento inoportuno para que el viaje se detuviera. Necesitaba
más tiempo a solas allí arriba con ella. Se sentía como si necesitara una
eternidad.
Lilith no podía salir del asiento lo suficientemente rápido. Lo siguiente
que supe fue que estaba corriendo hacia Landon.
Corrí tras ella.
Landon me miró a la cara y lo supo.
—Llévame a casa —le dijo—. Necesito a mi madre.
El miedo llenó sus ojos.
Le dije:
—Ella lo sabe.
Landon se arrodilló sobre la hierba y puso la mano sobre sus
hombros.
—Lilith, ¿Podemos hablar de esto?
Podía verme sacudir la cabeza detrás de ella. Solo sabía que no era el
momento adecuado, que no estaba lista para escucharlo. Esto era
demasiado para ella.
—Por favor no. Ahora no. Por favor. No me hables. Solo necesito a mi
madre. Solo llévame donde mi madre.
—Está bien, dulzura. Te llevaremos a casa —dijo.
El viaje de regreso fue extremadamente tenso. Desde el asiento
delantero, le envié un mensaje frenético a Beth para que supiera lo que
había sucedido. Me envió un mensaje de inmediato y dijo que estaría
esperando en la puerta. Pensó que era mejor que yo no entrara y que no
tratara de empujar el asunto con Lilith esta noche. Ambas conocíamos a
Lilith lo suficiente como para saber que era la decisión correcta. Lo último
que quería era molestarla aún más.
Al segundo en que Landon se detuvo al borde de la acera, Lilith salió
corriendo del auto y cerró la puerta. No podía salir lo suficientemente rápido.
Beth estaba esperando en el porche y la llevó adentro.
Tan pronto como ella estuvo fuera de la vista, rompí a llorar, dejando
libre todo el dolor que había sido forzada a retener delante de ella.
Los brazos de Landon estaban alrededor de mí tan rápido que supe
que había estado esperando por el momento en que pudiera consolarme. Me
abrazó con tanta fuerza.
—Prometo que todo va a estar bien. —Respiró en mi cabello—. No
puedo creer que dejé caer esa foto. Lo siento mucho.
—No lo dejaste caer. Salió volando y honestamente, todo esto fue
inevitable. Estaba empezando a pensar que no podía seguir ocultándolo por
mucho tiempo.
—¿Crees que fue la foto lo que lo hizo, o crees que sospechó algo
antes?
—Estaba actuando de manera extraña conmigo esta noche incluso
antes de que viera la foto. ¿No lo crees? —Sorbí—. Solo más tranquila que
de costumbre, solo hacia mí, no contigo. Se ha comportado de manera
extraña por un tiempo. Desde el día que trajo a colación lo de su adopción,
he notado un cambio en ella. Así que, honestamente no sé. Tal vez la foto
acaba de confirmar una sospecha que ya estaba allí. Pero no lo sabré hasta
que me permita preguntarle.
—¿Cómo sacó el tema?
—Algún tiempo después de que la rueda de la fortuna comenzó a
elevarse, solo me golpeó con eso. Ella dijo: Eres tú.
Landon cerró los ojos como si le hubiese destrozado escuchar eso.
—Siempre te dije que estaría allí cuando se lo dijeras. Me mata que
no lo estuviera. Pero es evidente que quería que estuvieras sola.
—La cosa es... yo quería que el viaje durara para siempre. Desearía
que realmente me dejara hablar con ella. Este sentimiento de
desesperadamente necesitar explicárselo y no ser capaz de hacerlo es mucho
peor.
—No está lista. Lo entiendo. Es demasiado. Y probablemente necesita
escuchar cosas de Beth primero. Una vez que descubrí su identidad, no
estaba preparado para pensar en Beverly por mucho tiempo. Por supuesto,
esto es diferente porque Lilith ya te conoce.
—Ni siquiera puedo imaginar lo que está pasando por su cabeza
acerca de mí ahora mismo. Hay tanto que incluso Beth no puede explicarle.
No sé qué haré si piensa que me propuse engañarla de alguna manera. Si
nunca quiere volver a verme, moriré, Landon.
Me abrazó más fuerte.
—Vamos a superar esto. Serán unos días largos, pero tengo la
sensación de que te va a escuchar.
—No sé qué haría si no estuvieras aquí.
—Bueno, esa foto no habría salido de mi cartera, por ejemplo. Me
siento en parte responsable de esto.
—Si no hubiera sido la foto estoy segura de que hubiera sido otra cosa
la que me alejara. Ocultarle la verdad estaba empezando a romperme.
—Bueno, me alegro de que salió a la luz, Rana. Si hay algo que he
aprendido de mis propias experiencias en la vida, es que nada bueno viene
de ocultar la verdad. Siempre saldrá, ya sea que esté lista o no.
a carta fue idea de Landon.
Beth había estado en contacto conmigo en los días que
siguieron al carnaval para hacerme saber cómo estaba su
hija. Lilith aparentemente estaba todavía un poco
sorprendida, pero hablaba más de eso con sus padres.
Beth dijo que le explicó todo en cuanto a cómo llegué a ser su
“hermana mayor”. Indicó que Lilith todavía no estaba lista para verme, pero
me aseguró que Lilith no me odiaba.
Aparentemente, según Beth, Lilith había escuchado a sus padres
hablando una noche. Ellos habían mencionado mi nombre, y eso la llevó a
plantear el tema de su adopción conmigo esa única vez —cuando
interiormente entré en pánico y actuaba tan extraña. Eso la hizo sospechar
algo. Luego, en el carnaval, cuando había visto la foto, fue la confirmación
para ella.
Landon sabía lo difícil que era la espera para mí. Me sugirió que
pusiera mis pensamientos en una carta. De esa manera, Lilith podría leerla
a su propio ritmo, y me permitiría poner realmente todas las cosas que
quería decir sin estropearlo o excluir algo.
Desesperada por darle mi versión de la historia, pasé varios días sin
hacer otra cosa que escribirle. Escribí sobre mi infancia, sobre mi relación
—o la falta de ella— con mi madre. Escribí sobre los pensamientos y
sentimientos que me recorrían cuando descubrí que estaba embarazada. Le
di todos los detalles sobre su nacimiento y recordé los meses que me escapé.
Y traté especialmente de expresar todo el arrepentimiento que sentía. En su
mayor parte traté de expresar cuánto la amaba a pesar de lo que mis
acciones pudieron haber implicado. También intenté explicar lo mejor
posible, aunque nunca le dijera mi verdadera identidad, el vínculo que
habíamos estado experimentando estos dos últimos años era real. Quería
que supiera que ella realmente estaba conociendo a la verdadera yo todo
este tiempo.
Probablemente la cosa más complicada de explicarle fue mi cirugía
plástica. Contradijo todo lo que le había dicho acerca de la auto-aceptación
y el amor a sí misma tal como ella es. A menudo le había dicho lo hermosa
que es. ¿Alguna vez me creería, sabiendo que había cambiado mi rostro —
nuestro rostro? Hice mi mejor esfuerzo para explicar que era mucho más que
una necesidad de cambiar solamente con propósitos físicos. Sin embargo,
honestamente temía que mi explicación siempre fuera difícil de vender para
ella, sobre todo a medida que avanzaba en su adolescencia. Sin una idea de
dónde estaba su cabeza en el tema, solo tenía que rezar para que mis
acciones no perjudicarán su autoestima a largo plazo.
Cada noche, Landon y yo nos acostábamos en la cama, y él revisaría
lo que había escrito ese día. Una de las mejores partes de eso fue el
descubrimiento de que Landon tenía gafas de lectura. Se veía tan sexy en
ellas cuando se centró en mis palabras bajo la luz de la lámpara.
Al final, mi carta se convirtió en la extensión de un libro. Era
demasiado larga para ser una carta y era esencialmente la historia de mi
vida y la historia de cómo llegó a ser. Quería que ella supiera todo porque
se lo merecía.
Había muchas palabras tachadas y otras garabateadas en las
esquinas. Debido a que había cambiado tantas cosas alrededor, decidí
escribir el producto terminado. Landon me dijo que imprimiera dos copias
completas cuando estuviera lista y se las diera junto con algunas fotos de
mi niñez y adolescencia. No tenía demasiadas, pero le di todas las que tenía
en mi poder.
Él cuidadosamente encuadernó los papeles en un libro rosado que
había comprado en una tienda de artes y artesanías e incorporó copias de
las fotos en secciones que correspondían a la línea de tiempo. Lo había
convertido en una mini-novela real y había hecho una copia idéntica del
libro para mí, de modo que yo siempre lo tuviera como un recuerdo.
Escribirlo había sido realmente bastante terapéutico.
Hacia el final, expliqué el misterio que rodeaba los sobres de dinero
que encontraría dirigidos a ella. Me reí cuando noté que Landon había
pegado una foto actual de mi padre. Papá sostenía un melón, y parecía que
le estaba gritando a Landon por sacar su foto. Debe haber sido tomada
recientemente. Landon la subtituló Dios.
Las fotos realmente añadieron humor y vida a lo que había escrito. Al
final, tan doloroso como lo fue poner todo en papel, era hermoso.
Pero nada me había tocado más de lo que había añadido hasta el final.
Landon había pedido mi permiso para escribir algo para ella también. No
tenía ni idea de qué esperar.

Lilith.
Con el permiso de Rana, he estado esperando el momento adecuado
para compartir esto contigo. Yo diría que no hay mejor momento que el
presente.
Me conoces como el novio de Rana, el chico feliz y afortunado de
California. Pero lo que no sabes es cuánto tú y yo tenemos en común.
Yo también fui adoptado.
Entiendo la confusión y el vacío ocasional que va junto con saber que la
persona que te trajo a este mundo eligió una vida separada de ti. Lo entiendo
totalmente, Lilith. Lo entiendo mucho.
Mis padres decidieron decirme que fui adoptado cuando tenía dieciséis
años, así que yo era mucho mayor que tú cuando descubrí por primera vez
que no estaba emparentado con mis padres por sangre. Cuando cumplí
dieciocho años, me sentí muy perdido en mi propia piel. Fue entonces cuando
me mudé a California en busca de mi madre biológica. Su nombre era Beverly.
Cuando la encontré, era demasiado tarde. Ella había fallecido. Nunca sabré
si pretendía encontrarme algún día. Elijo creer en mi corazón que nos
hubiéramos reunido y que habríamos tenido una relación.
Espero que compartir esto te ayude a darte cuenta de lo afortunada que
eres de que tu madre biológica viniera a buscarte. Ella no esperó a que fueras
a buscarla. Necesitaba asegurarse de que estabas bien y quería ser parte de
tu vida.
Mi madre no estaba en el estado mental adecuado para hacerlo porque,
por desgracia, ella era adicta a las drogas. Ahora me doy cuenta de que sus
acciones no significaban necesariamente que no me amara. Ella no pudo
salvarse a sí misma. No podría haberme cuidado incluso si hubiera querido.
Tomó la decisión que creía que era mejor para mí. De todos modos, estaré feliz
de compartir más acerca de la historia de mi madre biológica contigo algún
día si quieres escucharla. Pero sinceramente, esa historia terminó antes de
que tuviera la oportunidad de comenzar.
Al igual que Beverly, Rana sintió que estaba haciendo lo que era mejor
para ti cuando te dio a tus padres. A pesar de que siempre te amo, no se
permitió sentir el amor cuando naciste, porque era demasiado doloroso. Sé
que ella te explicó todo esto, pero quería decirte un poco sobre lo que he
observado.
Cuando me uní por primera vez con Rana en persona, sabía que ella
estaba ocultando algo importante de mí. Cada vez que la miraba, podía ver el
peso de algo tan enorme en sus ojos. Simplemente no sabía en ese momento
que el peso eras tú. Ahora, todo tiene sentido. Te lleva en su alma, Lilith.
Todavía eres parte de ella. Todo lo que hace es para ti —para convertirse en
una mejor persona para que pueda hacerte sentir orgullosa algún día. Sé que
la forma en que se acercó a ti era inusual, pero quería tener la oportunidad de
conocerte y de tú conocerla también. Estar contigo la hace tan feliz. Siempre
habla de lo orgullosa que está de ti.
Puedes elegir no hablar con ella debido a una decisión que tomó cuando
era joven (solo unos pocos años más que tú), o puedes elegir perdonarla. De
cualquier manera, te va a amar. Como alguien que perdió la oportunidad de
conocer a su madre biológica, daría cualquier cosa para estar en sus zapatos
y tener esa opción.
Experimentar el amor de Rana por ti ayudó a curar algunos de los
sentimientos no resueltos que tenía hacia Beverly y me ayudó a perdonar.
Incluso más que eso, me ayudó a apreciar a mis padres adoptivos, o como me
gusta llamarlos —mamá y papá. Nunca debes tener que sentir como que dejar
entrar a Rana en tu vida disminuiría todo lo que tus padres han hecho por ti.
Siempre serán tus padres. Créeme, ambos somos muy afortunados de tener
gente que eligió criarnos. Pregúntate si alguna vez cambiarías de tenerlos
como tus padres. Mi respuesta a la misma pregunta sería no.
También tenemos la suerte de tener a Rana en nuestras vidas. No
tienes ni idea de cuánto me recuerdas a ella cuando tenía alrededor de tu
edad, no solo tu aspecto, sino tu curiosa naturaleza y tu buen corazón. Su
espíritu vive dentro de ti.
Debes utilizar tanto tiempo como necesites para absorber todo lo que
contiene este libro. Es mucho para asimilar. Pero estaremos aquí cuando estés
lista. Yo digo “nosotros” porque no voy a ninguna parte. Siempre tendrás un
amigo en mí. Y espero que haya muchos carnavales en nuestro futuro.
Rana te amará hasta el día que muera, Lilith. Ella puede ser imperfecta,
pero su amor por ti no lo es. Es irrompible. Nunca te dejará mientras viva; Me
lo dejó muy claro. Probablemente estaríamos en California si ella no quisiera
estar cerca de ti. No estoy diciendo eso para hacerte sentir culpable. Solo
quiero que sepas que, incluso con lo mucho que quería estar conmigo, y cuánto
podría haber amado la luz del sol y el océano, nada —y quiero decir nada—
le importa más que tú. Su amor por ti es más grande que cualquier océano en
el mundo.
Si todo lo demás falla, espero que te vayas a dormir esta noche
sabiendo verdaderamente eso.
Landon.
P.D. Te dije que debías tomar todo el tiempo que necesitaras, pero trata
de no tomar tiempo a la ligera. El mañana nunca está garantizado. Nada
debería quedarse sin decir. Aprendí eso de la manera más difícil.
P.P.D. Creo que tú y yo estábamos destinados a estar en la vida del
otro.
asaron algunas semanas y aún no había noticias de Lilith.
Beth había confirmado que había recibido el libro pero
su hija no estaba lista para abrirlo todavía. Prometió hacerme
saber cuando Lilith lo hubiera leído y me avisaría cuando
Lilith quisiera verme otra vez.
No ser capaz de verla cada semana realmente dolía. Me había
acostumbrado tanto a ese tiempo con ella que sufría un severo síndrome de
abstinencia. Pero sabía que este tiempo separadas era necesario y oraba
cada noche para que no fuera permanente.
Landon trabajó muy duro en el camión y no había tomado un
descanso desde su lanzamiento. Su único día libre era el domingo.
Estábamos cenando una noche cuando anunció:
—Creo que necesitamos escaparnos. Han sido unas semanas
realmente estresantes.
—¿Qué tienes en mente?
—En realidad pensaba en una escapada. Solo tomar un par de días
lejos de aquí para relajarnos, bueno técnicamente no aquí, pero en algún
lugar cercano. Ya sabes, no tenemos que ir muy lejos, por si acaso Lilith
escoge alguno de esos días para venir.
—Eso suena genial, pero ¿a dónde vamos?
—Tengo un lugar en mente.
—¿De verdad? ¿Ya has hecho planes?
Guiñó un ojo. —Lo tengo cubierto. Pero necesitas reportarte enferma
al trabajo por un par de noches. ¿Puedes hacer eso?
—Seguro, sí. Nunca falto, no he estado ausente desde California. Así
que, ya es hora de que juegue esa carta, supongo.
—O puedes decirles la verdad, que estarás jugando con la serpiente
de tu novio en lugar de la de ellos, por unos días.
Me reí a carcajadas. —Me gusta cómo suena eso.
Landon no me dijo a dónde íbamos, aunque sabía que donde quiera
que fuera, no era lejos.
No hace falta decir que, cuando llegamos a la casa de sus padres en
Eastern Drive estaba completamente perpleja. Esto se suponía que eran
unas vacaciones. Amaba a Marjorie y Jim pero no deseaba pasar nuestra
pequeña escapada con ellos.
—Está bien. Um… estoy definitivamente confundida.
—Lo sé. —Se echó a reír mientras estacionaba su camioneta en la
entrada.
Bajando la mirada a mis senos saliendo del vestido, dije:
—Si hubiera sabido que veríamos a tus padres hoy, habría usado algo
menos atrevido.
—Estas vestida para ser follada. Y eso es exactamente lo que va a
pasar ahí. Confía en mí.
¿Qué? Está bien, eso es inquietante.
En lugar de tocar el timbre, Landon usó su llave para entrar a la casa.
—¿No están en casa?
Me sonrío. —No están en casa. No lo admití de inmediato porque
estaba disfrutando tu pequeño susto.
—Muchas gracias. ¿Dónde están?
—En Florida.
De repente, tenía sentido. Nos estábamos quedando en la casa de sus
padres mientras ellos estaban fuera. De hecho, estaríamos solos todo el
tiempo.
—Creo que nunca he estado dentro de esta casa cuando tus padres
no estaban. ¿Por qué se siente como si estuviéramos siendo furtivos?
Recordando esos tiempos, principalmente nos quedábamos en el
apartamento del garaje o afuera. La casa principal siempre parecía fuera de
los límites. Además de la última vez que visitamos a tus padres, creo que he
estado en esta casa solo algunas veces.
—¿Quieres ver lo que mis padres hicieron con mi vieja habitación? —
Señaló con la cabeza—. Vamos. —Mientras entrábamos en la habitación, se
echó a reír y dijo—: Nada. No hicieron absolutamente nada. ¿Puedes creerlo?
La habitación lucia como el típico dormitorio de un chico adolescente.
Había un cartel de un auto exótico, junto con una tonelada de trofeos
deportivos y estandartes. No habíamos entrado en su antigua habitación
desde la noche que vinimos aquí para la cena cuando visitó por primera vez
Michigan. Así que, este fue mi primer vistazo de ella.
—Oh, Dios mío, Landon. Ni siquiera lo han tocado.
—Atemorizante, ¿verdad? Después de que me fui a Cali, mi madre
estaba devastada. Era como si preservar esta habitación fuera la única cosa
que me mantenía vivo, reteniéndome como su hijo. En realidad me pone
triste.
—Muestra lo mucho que realmente te aman.
Me paseé hasta un collage de fotos en la pared que incluía, entre otras
cosas, fotografías tamaño cartera de sus amigos de secundaria y un par de
fotografías del baile de graduación. Me incliné más cerca para examinar una
de ellas. London parecía tan pulcro en su chaleco y su corbata de moño.
Mi… como habían cambiado las cosas.
Pasé un dedo a lo largo de una de las fotografías. —Tú y Kelsie.
—Me olvide de estos. Debería haberlos quitado.
—Está bien. No soy el monstruo celoso que era cuando nos conocimos.
Al menos, estoy intentando no serlo. Pero la envidio por conseguir ir al baile
de graduación contigo. Nunca fui al baile de graduación en absoluto, y
mucho menos con Landon Roderick.
Se paró detrás de mí, colocando su mano sobre mis hombros mientras
continuaba observando sus recuerdos de la secundaria. —Entonces no me
hubieras querido. Estaba en la cúspide de la implosión autodestructiva.
Ahora miro a ese chico ingenuo, y es como ver a un extraño. Tenía mucho
que aprender y un montón de mierda que hacer antes de convertirme en
hombre. El hombre que soy ahora es a quien perteneces.
Me giré para mirarlo. —Tengo tanta suerte de encontrarte cuando lo
hice. Supongo que tal vez si no me hubiera mudado, algo hubiera ocurrido
entre nosotros o peor aún, hubiera tenido que mirarte con Kelsie. De
cualquier manera te hubiera perdido en California. Eso era inevitable.
—Es gracioso como las cosas que una vez miramos como trágicas son
exactamente lo que necesitamos que pase, en retrospectiva.
—No hay duda en mi mente de que no estaríamos juntos ahora si no
me hubiera ido, si mi padre no hubiera tomado esa decisión precipitada de
hacer las maletas y mudarnos.
—Loco, ¿verdad? —Sus manos se deslizaron por mi espalda mientras
me apretaba el trasero y gruñía—: No puedo esperar para follarte en mi vieja
cama más tarde.
—Hay algo realmente travieso en eso.
—Te diré esto… el chico en esa fotografía habría muerto de un ataque
cardiaco si hubiera sabido entonces que estaría trayendo a una chica con
senos y un culo tan obscenamente hermoso como el tuyo a esta habitación
un día.
—Y él ciertamente hubiera tenido un ataque cardiaco si supiera que
estos senos y culo pertenecían a Rana Banana.
—Sin una maldita duda.
Bajo el rostro hacia mis pechos y lamió a través de la tela de mi vestido
haciendo círculos con su lengua sobre mi pezón y dejando una mancha
húmeda que me hizo anhelar más.
Después de que Landon de mala gana se detuviera, dijo:
—Muy bien… no puedo dejarme llevar demasiado. No hemos
terminado el recorrido. —Puso la mano en la parte baja de mi espalda—.
Vamos a mirar por aquí un poco más.
En nuestro camino hacia la sala de estar, accidentalmente tropecé
contra una pequeña mesa baja, ocasionando que un jarrón cayera y se
estrellara contra el suelo.
—¡Mierda Landon! Tu madre va a matarme.
—No. No le importará. Ya ni siquiera vive aquí.
—¿Qué? ¿De que estas hablando?
El rostro de Landon se puso rojo. —Bienvenida a casa, Rana.
—¿Eh?
—Esta es nuestra casa ahora. Se la compré.
Mis ojos prácticamente salieron de mi cabeza. —¿Tú… qué?
—Mis padres habían estado pensando en retirarse a Florida desde
hace un tiempo. Finalmente decidieron ir por ello.
—No creí que tus padres fueran lo suficientemente mayores para
retirarse. ¿Cómo no sabía nada de esto?
—Estaban al principio de sus cuarentas cuando me adoptaron, así
que si, es hora. Planean pasar la mitad del tiempo ahí, y los veranos aquí.
Tienen un pequeño apartamento por el camino para quedarse cuando
regresen. Acaban de salir ayer para Nápoles. Esta casa necesitaba
demasiado mantenimiento para ellos, y estaban buscando deshacerse de
ella de todos modos. Así que, aproveché la oportunidad, les dije que estaba
interesado en comprarla. No sabias nada de esto porque quería
sorprenderte. Claramente, funcionó. Pareces sorprendida.
Mirando alrededor, tartamudeé:
—Yo… yo.
—Me imagine que está lo suficientemente cerca de tu papá y Lilith. De
otra manera no hubiera hecho el trato. Dejaron todos los muebles y otras
cosas, pero por supuesto tú puedes decorar a tu gusto.
—¿Estás seguro de que podemos permitirnos vivir aquí?
—Ellos tienen todo, así que no tienen prisa por el dinero, pero insistí
en darles un pago inicial, el cual ya hice. Sin embargo, me dieron buen
precio. La hipoteca no es mucho más de lo que pagamos de alquiler. Hemos
establecido un plan de pagos mensual, así que no los estamos fastidiando.
Es una buena sensación saber que no estamos tratando con un banco. No
perderíamos la casa si lo del camión quebrara. No quisiera ponernos en ese
tipo de posición.
—Nunca soñé que tendría una casa. No creo que jamás me hubiera
permitido esto por mi cuenta, probablemente nunca en mi vida. ¿Estás
seguro de que está a nuestro alcance?
—Lo tengo cubierto. No te preocupes.
—¿Realmente está sucediendo esto?
—Solo si tú lo quieres, cariño. Siempre pueden venderla a alguien más
si no estás feliz viviendo aquí.
Mirando hacia la enorme cocina, no podía creer que fuera mía. —
Quiero esto.
—Imaginé que podíamos quedarnos aquí un durante los siguientes
días, bautizar cada habitación, hacerlas nuestras, tal vez hacer algo de
decoración. Después lentamente mover nuestras cosas hasta que estemos
completamente fuera del apartamento.
—Podemos tomar nuestro tiempo —dije—. Me encanta la idea de no
tener que mover todo de inmediato.
—Quiero un poco de tiempo para arreglar unas pocas cosas primero.
Me gustaría reemplazar un par de electrodomésticos y poner el aire
acondicionado. —Se dirigió hacia la entrada principal—. Vamos a
comprobar el garaje.
La idea de ver otra vez el interior del viejo apartamento del garaje me
ponía nerviosa.
Sin embargo, lo que en realidad encontraron mis ojos no era nada
como lo esperaba y me dejo sin habla.
Las fotografías en blanco y negro enmarcadas colgaban alrededor de
todo el espacio que de otra manera estaría vacío. Había fotos de Landon y
mías, individuales y juntos a lo largo de los años. Había una que no había
visto antes de nosotros dos en la playa en California. Las paredes estaban
pintadas de blanco, y había instalado lámparas empotradas en el techo.
Literalmente parecía una galería de arte. Además de las cuatro paredes a
nuestro alrededor, no había rastro del destartalado apartamento en el que
habíamos vivido todos esos años.
Cuando me di la vuelta para mirarlo, estaba justo ahí, solo a
centímetros de mi rostro y sostenía una nota que estaba doblada en
triangulo.
—Es el último, ábrelo.
¿Qué está pasando?
Desdoblé la nota para descubrir dentro un hermoso diamante redondo
en la montura más singular que probablemente hubiera visto. La banda
entera estaba construida con pequeños diamantes y los lados estaban
enlazados hacia dentro lo que hacía parecer dos número ocho.
—Lee la nota —dijo antes de tomar el anillo.
Miré su caligrafía familiar.

Rana Banana
Te he hecho muchas preguntas estúpidas a lo largo de estos años.
Confía en mí, esta no es una de ellas. La siguiente es la más importante.
Landon.
P.D. Te amo

Entonces se arrodilló. Las luces sobre nosotros estaban brillando en


sus hermosos ojos.
—Rana Saloomi… nuestro viaje de regreso el uno al otro no fue fácil a
veces, pero siento como si todo lo que pasó en vida, pasó para que pudiera
terminar en este preciso lugar en este preciso momento. Estoy tan
delirantemente enamorado de ti. Y estoy orgulloso de ti por enfrentar tu
mayor temor este año. Tu amor y dedicación, no es solo para mí, sino para
aquellos que son los suficientemente afortunados de ser amados por ti, me
inspiras cada día. Gracias por amarme y por siempre meter un pedazo de
mí en tu corazón, incluso cuando estábamos en caminos significativamente
diferentes a lo largo de los años. Pero especialmente gracias por
emborracharte y llamarme aquella trascendental noche. Siempre estaré
agradecido por el hecho de que mi chica es descuidada cuando bebe
demasiado. Nunca tendrás que beber sola de nuevo. Nunca tendrás que
estar sola otra vez. ¿Te casas conmigo?
Era la pregunta más fácil que había tenido que responder. —¡Si!
Landon colocó el anillo en mi dedo antes de levantarme en el aire.
Estábamos verdaderamente en casa, donde empezó todo y ahora
donde nuestra historia empezaría de nuevo.
Aun sosteniendo la nota, envolví mis brazos en su cuello. Cuando me
bajo, miré más de cerca el anillo que él había escogido.
—Me encanta la montura.
—Son dos figuras de ochos, una en cada lado. Me recuerda tus
movimientos de baile. El joyero no sabía de qué demonios estaba hablando
cuando le dije eso, pero de todos modos, es tan único como lo eres tú.
Nos abrazamos durante un rato después dimos un paseo por la
habitación para mirar las fotos otra vez.
—No puedo creer lo que hiciste en este espacio. Ahora sé porque has
estado desapareciendo al azar los domingos por la tarde.
—Esta habitación me trajo a ti. Ahora es tuya para hacer lo que
quieras con ella. Ya buscaremos algún uso genial para ella en el futuro.
Estuve de acuerdo. —Algo que nos quede.
—¿Un calabozo sexual, entonces? —Él guiñó.

Fuimos a la ciudad esa noche para celebrar nuestro compromiso.


En nuestra caminata de regreso desde el restaurante Hibachi hasta la
camioneta, nos encontramos con algo que me hizo detener cuando pasamos
por un edificio de ladrillos.
—¿Qué sucede Rana?
Caminé hacia un cartel colgado en la entrada para conseguir una
buena mirada de él. Luego miré hacia arriba al letrero de neón que decía:
La vida como Drag.
—Tenemos que entrar —insistí.
—¿Quieres ver el espectáculo drag queen8?
—Si. —Lo agarré del brazo—. Vamos.
Después de que pagamos nuestras entradas en la taquilla, Landon fue
al bar para conseguir un par de bebidas. Le dije que me consiguiera algo
fuerte.
Nos sentamos para dos actuaciones. Me negué a decirle a Landon lo
que estaba sucediendo hasta que estuviera segura. Cuando el DJ anunció
al tercer intérprete, casi escupí mi bebida, porque solo aumentó mis
sospechas.
—Damas y caballeros, nuestro siguiente acto de esta noche es la
belleza de cabello negro favorita de todos. Por favor, demos la bienvenida de
vuelta al escenario a nuestra bailarina de vientre residente, Lanaaaaa.
El sonido de la percusión en la canción vibró a través de mí. Landon
me estaba mirando e intentaba darle sentido. Me siguió mientras me movía
a través de la multitud en un aturdimiento para acercarme al escenario.
Cuando eché un vistazo a los ojos que había visto primero en ese
cartel, los ojos familiares y locos, no hubo ninguna duda. Con la boca
abierta, di la vuelta hacia Landon antes de responder la pregunta silenciosa
que estaba haciendo a través de la mirada preocupada en su rostro.
Gesticulé: —Es él.

8 Drag Queen: Artista o cantante masculino que actúa vestido con atuendos propios

de mujer (peluca, zapatos de plataforma, etc.) y exhibe maneras exageradamente


femeninas.
Lenny aparentemente se había trasformado en Lana. Todo en él era
yo… desde la larga peluca negra, el pesado delineador de ojos, hasta mi
exacto atuendo rojo de bailarina de vientre que había robado de mi armario.
Incluso en nombre era yo. Lana, una combinación de Lenny y Rana.
Cuando los ojos de Lenny cayeron en los míos, ni siquiera se
estremeció al notarme, solo siguió bailando con la música. Su boca se curvo
en una sonrisa divertida, casi burlona, como si hubiera estado esperando
este momento, que yo descubriera que se había transformado en mí.
De repente necesitaba aire, Landon me persiguió mientras me
apresuraba hacia la puerta.
Cuando Landon y yo finalmente recuperamos el aliento a media
cuadra, nos miramos el uno al otro con incredulidad.
—Mierda, Rana. Todo este tiempo… te había estado estudiando. No
quería matarte. Solo quería ser tú.
robablemente era la novia menos tradicional del mundo.
Mis flores fueron recogidas del jardín que mi padre
había cultivado en la casa de Landon y mía. Mi vestido,
mientras el diseñador, fue traído de una tienda de segunda
mano. Y no era blanco; Era champagne, un encaje, estilo vintage. Tampoco
tenía damas de honor, porque las relaciones femeninas cercanas de alguna
manera me habían evadido.
La falta de compañerismo femenino adulto no era algo de lo que me
sentía feliz. Dejé que muchas de mis amistades en la escuela secundaria
desaparecieran después del embarazo y no desarrollé vínculos estrechos con
ninguna mujer en mis veinte años. No ayudó que la mayoría de mis
compañeros de trabajo en el restaurante eran viejos hombres griegos. Aparte
de un par de primas del lado de mi padre que veía una muy rara vez,
simplemente no había muchas mujeres de confianza en mi vida, nadie a
quién considerar material de dama de honor—por supuesto, aparte de la
obvia mujer que faltaba hoy. Definitivamente había un agujero en mi
corazón sin Lilith aquí.
Así que, era sólo la madre de Landon, Marjorie, y yo encerradas en la
habitación privada reservada para la fiesta nupcial en la iglesia. Landon
estaba en algún lugar con su padre y Ace, que habían volado desde
California. Mi novio no me había visto todavía, y yo estaba haciendo todo lo
posible por mantenerlo así.
Landon y yo no queríamos una gran boda, pero mi padre me preguntó
si nos casaríamos en Santa Cecilia. Era lo menos que podía hacer por papá,
teniendo en cuenta que rompí todas las reglas prematrimoniales que él
había establecido para mí. Sabía que la boda en la iglesia significaría mucho
para él. Invitamos a unas cincuenta personas, la mayoría de parte de
Landon —familiares y amigos de sus padres. Habría aproximadamente diez
personas de mi lado, incluyendo a mis abuelos.
Marjorie ajustó la delgada diadema floral sobre mi cabeza. Por mucho
que la amara, no podía dejar de desear que Lilith estuviera aquí conmigo en
su lugar. Había esperado que viniera hoy, pero no parecía que estuviera en
las cartas. Le enviamos una invitación, pero eso podría haber estado
presionándola, considerando que aún no habíamos hablado desde la noche
en que descubrió la verdad. Según Beth, ella no se sentía lista para
enfrentarme. Eso era algo que tenía que aceptar.
No esperaba sentirme tan emotiva. Incluso los pensamientos de mi
madre se deslizaban dentro. Por mucho que traté de no pensar en la mujer
que nos abandonó, una parte de mí quería que al menos supiera que me iba
a casar y contarle sobre todas las cosas que había perdido en mi vida. Ni
siquiera sabía que tenía una nieta. Simplemente no podía tragar mi orgullo
el tiempo suficiente para tratar de encontrarla. Eso fue principalmente
porque realmente creí que a ella no le importaba y que terminaría aún más
molesta.
Marjorie pareció alarmada cuando notó que empezaba a llorar. Ni
siquiera sabía qué exactamente lo había provocado porque los pensamientos
en mi mente cambiaban constantemente a cada minuto.
—Rana, ¿qué pasa?
—Estaré bien.
—¿Quieres que llame a Landon?
—Realmente no debería verlo. Es mala suerte, ¿verdad?
—Bueno, estoy bastante segura de que es un montón de tonterías.
La verdad era que realmente quería verlo. Estábamos llegando
temprano con una hora para ir hasta la ceremonia. Eso parecía como tener
que esperar para siempre, especialmente en este estado de ánimo. Él era
verdaderamente la única persona en la Tierra que jamás podría hacerme
sentir mejor con solo su presencia.
—Vas a arruinar tu maquillaje —dijo.
—Creo que ya lo he hecho.
—Déjame ir a buscarte un pañuelo.
En lugar de que regresara Marjorie, oí la voz de Landon detrás de la
puerta.
—Mi madre me dijo que me necesitabas. Voy a entrar.
—Espera. ¿Estás seguro que quieres verme?
—No hay nada más en el mundo que yo quiera. No esperó el permiso
cuando abrió la puerta.
Landon se quedó allí capturándome. —Guao.
Me puse de pie, mirando hacia abajo a la falda de mi vestido. —¿Te
gusta?
—Rana, has tenido muchos vestidos que me han gustado a lo largo de
los años, pero realmente pareces una princesa bohemia en este momento.
Tan asombrosa, cariño.
Tirando de su corbata de seda, le dije:
—Te ves muy guapo con este chaleco.
Notó mis lágrimas. —No llores.
Sorbí mi nariz. —Realmente me golpeó hoy que todo lo que tengo
seguro en esta vida son tú y mi padre. Me siento realmente emocional,
especialmente cuando pienso en Lilith.
—Sabía que lo sería. Sé que la quieres aquí más que nada.
—Lo hago. Odio que eso se lleve la felicidad de este día.
—No puedes evitarlo. He estado pensando en ella también, e incluso
en Beverly más que de costumbre hoy. Creo que es normal pensar en las
personas que amamos que faltan en nuestras vidas cuando algo feliz está a
punto de suceder. Está en nuestra naturaleza sentirnos indignos de gozo
cuando hay sentimientos de tristeza o culpa sin resolver dentro de nosotros.
—Sólo esperaba que ella llegara aquí ahora.
—Lo sé. Para ser honesto, realmente lo hice también. —Me limpió una
lágrima de mi mejilla e intentó aclarar el estado de ánimo—. ¿Podemos
hablar de lo increíble que te ves?
—Mi maquillaje está corrido.
—Lo arreglaremos.
—¿Vas a arreglarlo? La maquilladora se ha ido hace mucho tiempo.
—Claro, puedo hacerlo. Siéntate.
Hice lo que dijo. Landon se sentó frente a mí y retorció el extremo de
un pañuelo que había guardado en su bolsillo para frotar ligeramente los
lados de mis ojos. Llevaba una camisa blanca debajo del chaleco de color
champán y tenía las mangas enrolladas.
—¿Dónde están tus cosas de ojos?
Cogí la bolsa de maquillaje y saqué el rímel y el delineador. —Aquí.
—Cierra los ojos.
Inhalé y exhalé, tratando de calmarme mientras volvía a aplicar mi
delineador líquido. Realmente podría haberlo hecho yo misma, pero
honestamente viendo su brazo tatuado moviéndose a través de mí como él
lo hizo hasta mis ojos—esto era demasiado divertido para detenerlo.
—¿Quién necesita una dama de honor cuando te tengo?
—Lástima que no pudiéramos llamar a Lana. Apuesto a que sabría
cómo hacer tu maquillaje.
Resoplé. —Vas a hacerme llorar lágrimas de risa. Tendrás que
hacerme todo de nuevo.
—Me gusta el sonido de eso. —Volvió a colocar la tapa en el
delineador—. Allí. ¿Cómo está eso?
Me volví para mirarme. Había hecho un buen trabajo. Añadir “usando
al novio como maquillador” a la lista de cosas poco convencionales acerca
de esta boda.
Sonriéndole desde detrás de mí en el espejo, le dije:
—Lo haces todo mejor. Puede que haya conseguido ser estafada en el
departamento de madres, pero tengo el mejor esposo del mundo.
—Me encanta el sonido de que me llames tu esposo, y te besaría hasta
el cansancio ahora mismo si no me importara estropear todo de nuevo. —
Me dio la vuelta y dijo—: Al diablo antes de plantar un gran beso en mis
labios.
Landon y yo estuvimos juntos en la habitación durante el resto de la
hora. Tenía que seguir arreglando mi maquillaje porque lloraba, reía, o me
besaba de nuevo.
Finalmente, llamaron a la puerta.
Marjorie metió la cabeza. —El sacerdote está diciendo que ya es hora.
Él tomó mi mano. —¿Estás lista?
Asintiendo, le dije:
—Cuando camine por el pasillo, trata de fingir que me estás viendo
por primera vez.
—¿Fingir que no acabo de hacer tu maquillaje? Apuesto a que soy el
único novio que puede decir eso.
—Probablemente lo eres.
Me besó ligeramente en los labios, para no estropear mi lápiz labial
esta vez. —Te amo, Rana.
—Yo te amo más.
De la mano, entramos en el vestíbulo de la catedral y por un momento,
pensé que podría estar viendo cosas.
Beth estaba allí con las manos en los hombros de Lilith. Por primera
vez, Lilith parecía nerviosa al verme.
—Gracias a Dios. —Pude oír a Landon susurrar detrás de mí.
Llevaba un hermoso vestido blanco y tenía flores en el cabello.
Apenas pude decir una palabra. —Hola.
—¿Necesitas una chica de flores? —preguntó Lilith.
Caminando lentamente hacia ella, le dije:
—Sólo hay un puesto disponible para eso, y siempre ha tenido tu
nombre en ella.
—Me lo prometiste.
—Lo hice.
—No llores —dijo ella—. Te arruinarás el maquillaje.
—Está bien. Puedo rehacerlo —dijo Landon mientras todos se volvían
momentáneamente hacia él.
Lilith le llamó la atención. —¿Qué?
—No importa el maquillaje —dije mientras me limpiaba los ojos y la
abrazaba—. No me importa el estúpido maquillaje.
Parecía un poco incómoda, Beth sonrió. —Nos quedamos atrapadas
en el tráfico. Pensamos que nos lo perderíamos.
Mirándola mientras seguía abrazando a Lilith, dije:
—Gracias.
—Por supuesto. —Sus ojos se encontraron con los míos mientras me
daba una mirada que sólo ella y yo podíamos entender como dos mujeres
unidas en nuestro amor por esta pequeña niña.
—Habría parado todo el asunto y habría empezado de nuevo para ti,
Lil, si hubieras llegado tarde.
Me miró con admiración. —Te ves realmente bella.
—Tú también.
—Este era el único vestido blanco que tenían en la tienda. No sabía
que estabas usando beige. Tiene sentido. De todos modos, lo compre en
Macy's. Sé que es donde mi abuela solía robar.
—¿Has leído el libro?
Se sonrojó un poco. —Sí.
Beth la miró. —Lo hemos leído varias veces.
Mi padre, que había estado hablando con algunos parientes,
finalmente apareció. Sus ojos se iluminaron cuando vio a Lilith.
Debió haberlo reconocido de inmediato cuando dijo:
—Hola, Dios.
Papá extendió las manos y luego le acarició las mejillas. —Lilith. Luego
la abrazó.
Era la primera vez que mi padre había tenido a su nieta. No podía
pensar en un mejor regalo de boda que ser capaz de presenciar eso.
Y de repente, no era la única que lloraba. Landon había perdido la
batalla contra sus propias lágrimas al ver a mi padre abrazándola.
Le pregunté a Lilith si no le importaría caminar por el pasillo con papá
y conmigo. Era otra cosa poco convencional que agregar a la lista.
Con mi padre de un lado y mi hija —sí, mi hija—, por el otro, me dirigí
hacia Landon ese día, sintiéndome más completa que en toda mi vida.
l cielo para mí era un domingo perezoso en Eastern Drive con
una cálida brisa. Los domingos eran mis únicos días libres, así
que básicamente vivía por ellos.
Con el verano de Michigan sobre nosotros, los domingos se volvieron
aún más dulces. El tiempo estaba recordándome un poco de California. Una
sensación de agridulce nostalgia siempre surgiría cada vez que pensaba en
mis días en el oeste.
Rana y yo nos sentamos en el banco que construí frente a nuestra
casa. Lo había construido para que tuviera una visión frontal y central de
todos los acontecimientos, sobre todo porque pertenecían a cierta niña de
trece años. Vimos como Lilith se movía de un lado a otro de la calle con uno
de los muchachos vecinos llamado Jayce.
Me encantaría poder decir que Lilith había llegado a un acuerdo con
el hecho de que Rana era su madre biológica, pero su relación era todavía
un trabajo en progreso. Aún tenían una dinámica de hermana mayor,
hermana pequeña. No estaba seguro de que alguna vez cambiaría. Las cosas
se complicaron últimamente porque como una adolescente, Lilith había
llegado a un estado rebelde. Rana estaba especialmente sensibilizada a cada
movimiento que Lilith había hecho, decidida a asegurarse de que no entraría
en ningún problema con los chicos.
También me encantaría poder decir que la propia madre de Rana
apareció en nuestra puerta y que por algún milagro se habían reunido, pero
eso nunca sucedió y probablemente nunca sucedería.
Y especialmente me encantaría poder decir que Rana y yo estábamos
celebrando a nuestro primogénito en este hermoso día, pero mi esposa sufrió
un aborto involuntario a las doce semanas —unos seis meses después de
nuestra boda. Estábamos devastados, pero prometió seguir intentando sin
estresarse mucho sobre ello. Teníamos fe en que Dios nos daría un bebé
cuando el tiempo fuera justo en la misma forma en que nos había unido.
Básicamente, me encantaría poder decir que todo resultó
perfectamente en nuestro mundo, pero así es la vida. No era perfecta. Pero
no tenía que serlo, tampoco.
Rana nunca terminó de aprender a conducir. Por mucho que le
encantaban los estacionamientos, se mantenía acobardándose cada vez que
traté de llevarla en la autopista. Tampoco había regresado a la escuela
porque seguía cambiando de opinión acerca de lo que quería estudiar. A
partir de ahora, siguió siendo una bailarina de danza del vientre de
profesión, que no era una mala cosa porque honestamente, nació para
sacudir ese culo. Alguien tenía que hacerlo. Y me encantaba verlo.
El domingo también fue el día que Lilith pasaba en nuestra casa, y
últimamente prefería pasar más tiempo jugando con Jayce que salir con
nosotros. Eso molestó a Rana hasta que le recordé que eran básicamente
nosotros a esa edad, haciendo exactamente las mismas cosas en el mismo
pavimento. No pasamos tiempo con nuestros padres, tampoco. Sin embargo,
mi comprensión de ese hecho no significaba que Jayce estaba a salvo de mí.
Se enfrentaría a mi ira si él pusiera un dedo sobre ella. Lilith estaba
básicamente jodida con dos conjuntos de padres y un abuelo loco
metiéndose constantemente en sus asuntos. Ojalá algún día se diera cuenta
de lo afortunada que era por eso.
Hablando del abuelo loco… ¿recuerdan la idea de la mazmorra sexual
con la que Rana y yo jugueteamos el garaje? Sí, eso nunca sucedió porque
Eddie estaba viviendo en él. Le habían echado de su apartamento, así que
lo llevamos. Había algo bueno y malo en ese escenario. ¿Lo malo? Rana y yo
no podíamos tener sexo tan ruidoso como queríamos porque el hombre
escuchaba malditamente todo. (No podía decir —maldito—, tampoco,
porque me crucificaría.) Pero tuvimos un huerto de verduras y un jardín de
flores, ya que pasó todo su tiempo durante el día trabajando en el patio. El
exterior de nuestra casa también tenía más estatuas religiosas que el
Vaticano.
Vimos cómo Lilith se sentaba en la parte superior del manillar de la
bicicleta de Jayce mientras él la hacía girar.
Rana no quitó sus ojos de ellos cuando dijo:
—¿Sabes lo que me preguntó esta mañana?
—¿Qué?
—Quería saber por qué ella debería perdonar mis errores cuando yo
no podía perdonar a mi madre por los suyos. No estaba diciendo que yo no
merecía su perdón. Trataba de hacer un punto, creo, que probablemente
debería buscar a Shayla. Creo que tiene curiosidad por su misteriosa abuela
ladrona.
—¿Qué le dijiste?
—Le dije que el perdón era una calle de doble sentido, que no podías
perdonar a alguien que no quiere ser perdonado.
—Fue una buena respuesta, nena. No todo el mundo merece ser
perdonado.
Rana cambió el tema rápidamente como lo hacía a menudo cuando
traíamos a tema a su madre.
—Creo que le gusta… Jayce.
—No digas esa mierda. No quiero tener que hacerle daño, y estoy
seguro de que él quiere sus dientes.
—Tengo miedo de él que le haga daño.
—Ella no es tú. Sé que es difícil de creer que a veces, teniendo en
cuenta lo similar que es a ti. Las mismas cosas que pasó no pueden ser
necesariamente sus experiencias. Pero independientemente, tiene que vivir
su propia vida y aprender sus propias lecciones, tan difícil como podría ser
para ti aceptarlo.
—Lo sé —suspiró—. Tienes razón. ¿Pero por qué no pudo quedarse de
diez años para siempre?
—Por lo menos sabes que serás capaz de estar allí para ella pase lo
que pase. Y estaré allí para joder a quien se meta con ella.
—Estoy contando con eso.
Eddie salió del garaje sosteniendo una manzana y un cuchillo.
—¿Qué pasa, viejo? —bromeé.
Echó un vistazo a mi rostro y me dijo
—¿Por qué no te afeitas?
—A Rana le gusta que esté desaliñado, y me gusta molestarte, así que
todos ganan.
Sabía que bromeaba. Sacarlo de quicio era uno de mis pasatiempos
preferidos. Llevaría un moño de hombre sólo para joder con él, también.
Todo fue hecho por amor. Sinceramente, Eddie se había convertido en un
segundo padre para mí, y no había nada que no hubiera hecho por él.
También jugamos algunos juegos de cartas cuando Rana trabajaba en la
noche.
Lilith salió saltando hacia nosotros.
—¿Me puedes dar dinero? Jayce y yo vamos a la tienda.
—¿Qué piensas, que soy tu banco, pequeña descarada? —dije,
sacando mi cartera.
Sacó su labio inferior.
—¿Por favor?
Antes de que pudiera sacar mi dinero, Eddie ya le entregaba un billete
de cinco dólares.
—Gracias, papá —dijo antes de salir corriendo.
Rana se sorprendió del hecho de que Lilith tenía a Eddie comiendo de
su mano. Había sido tan estricto con Rana cuando estaba creciendo, pero
todo lo que Lilith tenía que hacer era mirarlo, y conseguiría lo que quisiera.
Grité detrás de Lilith.
—¡Engreída!
Los tres vimos Lilith y Jayce salir en sus bicicletas.
Cuando se perdieron de vista, Eddie murmuró:
—No me gusta este muchacho.
—No te gustaría ningún chico a tres metros de ella. —Reí.
Él asintió. —Cierto.
Rana se levantó y comenzó a dirigirse dentro de la casa.
Grité detrás de ella:
—¿A dónde vas?
—Tengo que revisar algo en la casa. Vuelvo enseguida.
Con Rana dentro y Eddie obsesionado en su manzana, agarré el Cubo
de Rubik con el que había estado jugando antes.
Después de unos diez minutos, llegué a un avance en el que casi tenía
todos los lados igualados. Concentrándome, giré una de las esquinas hacia
adelante en cámara lenta y no podía dar crédito a mis ojos. Finalmente
sucedió. Por fin, el color coincidía con los seis lados del cubo.
—¡Santa mierda!
Eddie me reprendió.
—Cuidado con esa boca.
—¡No lo entiendes! Acabo de emparejar todos los colores. Me llevó
quince años.
No parecía estar satisfecho.
Tenía que decirle a Rana. Saltando del banco, corrí dentro de la casa
y la encontré en el baño con la puerta abierta.
—Cariño, nunca vas a creer esto, yo…
—Estoy embarazada. —Estaba sosteniendo un palo blanco.
—¿Qué?
—Entré para revisar la prueba. Había orinado en ella justo antes de
salir a la calle. Tenía la sensación de que iba a ser positivo porque estaba
retrasada. Nunca me retraso. Quería saber con seguridad antes de decir
algo… no quería traerte esperanzas.
Mi cuerpo temblaba de excitación. No tenía palabras. Esto era lo
último que esperaba escuchar.
—¿Vamos a tener un bebé?
—¡Sí!
La tomé en mis brazos y la abracé. Rana se sentía aún más caliente
que de costumbre, nuestro contacto nunca más eléctrico ahora que sabía
que estaba llevando mi carne y sangre dentro de ella. Por desgracia, el aborto
involuntario me había quitado la capacidad de imaginar a nuestro bebé. No
me permitía ir allí prematuramente, pero no pude evitar mi emoción de que
esto finalmente había ocurrido para nosotros otra vez.
Susurré en su oído:
—Éste es el día más feliz de mi vida.
—¿Es extraño que tenga miedo de decírselo a papá?
Nunca le habíamos hablado del embarazo anterior, así que ni siquiera
sabía que habíamos perdido a un bebé. Pero prometimos que, si volvía a
ocurrir, lo compartiríamos con él, porque parecía tener una línea directa con
el hombre de arriba, y las oraciones de Eddie significaban mucho para Rana.
—Va a estar extasiado. —Sonreí—. En realidad, él va a hacer una
maldita buena niñera, también. —Había algo que quería preguntarle—. Oye,
si es un niño, estaba pensando en el nombre de Brandon. B por Beverly, R
para Rana y luego Landon... Brandon. ¿Te gusta?
—Me encanta eso. Es brillante. Creo que tiene que ser Brandon si es
un niño.
—Desafortunadamente, Lana ya está tomada si es una chica.
Ella lanzó una carcajada.
—Eso, lo está.
Froté su vientre.
—Si es una niña, tendremos que encontrar un nombre para nuestra
hija tan hermosa y exótica como su madre.
—¿Para decirme qué entraste corriendo de todos modos?
—Oh. —Busqué el cubo de Rubik que había dejado en el fregadero—.
Lo hice. Empareje todos los colores. Pero ahora parece bastante
insignificante.
—Es una señal. —Lo tomó y sonrió—. Las cosas finalmente están
yendo en el camino correcto.
La vida definitivamente no era perfecta. Pero había momentos en el
tiempo que lo eran absolutamente. Y éste era uno de ellos.
De muchas maneras, nuestra historia se parecía mucho al Cubo de
Rubik —colorido y complicado. Tomó años resolverlo, pero de repente, como
la magia, en un domingo al azar, todo encajó.
es una autora éxito en ventas de “USA Today.”
Nació en Boston, Estados Unidos en 1975, creció con cinco hermanos
mayores. Pasó la mayor parte de sus veinte años como presentadora de
noticias de televisión,
antes de cambiar a una carrera más familiar.
Penélope vive para la lectura de libros (género adulto), el café y salir
con sus amigos y familiares los fines de semana.
Es la orgullosa madre de una hermosa niña de 12 años de edad con
autismo (la inspiración para el personaje de Callie en Gemini) y un niño de
10 años de edad: ambos son la luz de su vida.
Penelope, su esposo e hijos residen en Rhode Island.