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EL BURLADOR DE SEVILLA Y CONVIDADO DE PIEDRA

PRIMERA JORNADA
La obra comienza con el encuentro entre don Juan e Isabela, duquesa, que lo cree
Octavio. Cuando ésta quiere verle el rostro, don Juan se niega y ésta llama a los
guardias para que descubran a su impostor, a sabiendas de que está perdida su honor.
Llega el Rey ante el alboroto y pide ayuda para apresar al hombre que ha mancillado a
Isabela la duquesa, acudiendo uno de sus guardas, don Pedro Tenorio, de tal manera que
el Rey le deja en sus manos este asunto, un alivio para don Juan, pues es su sobrino, y
así se lo confiesa todo: el tío le reprende porque ya en Castilla había hecho algo
semejante con también una mujer principal y, ahora, en Nápoles, hacía lo mismo. Pero
estaba en juego también su persona, por lo que ordena a su sobrino que se marche a
Sicilia o a Milán, y ya le irá informando de cómo marchan las cosas.

Cuando de nuevo regresa el Rey, don Pedro le dice que el amante no era otro que el
duque Octavio, quien se tiró por el balcón después de recibir unas cuantas cuchilladas.
El Rey hace traer a Isabela y ordena que la encierren en un calabozo, así como manda
traer al duque Octavio para que dé cuenta de lo que ha hecho.

Después la obra pasa al palacio del Duque Octavio, quien se levanta enfermo de amor
por Isabel, diciéndole su criado que es un amor impertinente el de éste, porque los dos
se aman y no es necesario que anden con más requiebros. Estando en esto, aparecen los
guardias, con Pedro Tenorio a la cabeza, para llevárselo.
Cuando don Pedro le comunica lo sucedido al duque Octavio, éste no puede creerse
nada de lo que le dice, pues consideraba a Isabela una mujer honrada y honesta, y ahora
siente su amor traicionado.
Por eso decide marcharse a España.

Ahora sale Tisbea, pescadora, con ella comienza el segundo tema: cambio de
personajes, cambio de lugar, y de versificación, cambio de tonalidad. Del estilo
dramático casi natural pasamos al lírico de la pasión.
Tisbea hace un soliloquio en el que ensalza su vida sencilla y marítima, lejos del veneno
del amor y rechazando a cuantos pescadores la pretenden.
Esta alegría de verse libre de los tormentos del amor lo acompaña con un deslumbrante
colorido: la arena se convierte en átomos del sol y cambiante aparece inmediatamente
como ofuscadoras perlas. Esta marina es el fondo sobre el cual Tisbea nos dice las
faenas del mar, pesca con caña o con red (atarraya); siempre segura del veneno del amor
y siempre alegre.
Mientras está haciendo su discurso sobre el encanto de las tareas piscatorias, la alegría
se trueca en los peligros del mar al divisar nuestra emisora a una nave que naufraga, no
siendo otra que en la que vienen Don Juan con su criado Catalinón, alcanzando ambos
la costa: Don Juan ha salvado a Catlinón, pero es éste el que al llegar a la playa saca a
Don Juan, agotado por el esfuerzo.

Catilinón se dirige a Tisbea con un discurso en el que, cómicamente, aborrece de ahí en


adelante el agua. Éste cree que su amo ha muerto, pero Tisbea lo tranquiliza y le dice
que aún respira, que llame a sus compañeros los pescadores; también le pregunta quién
es y éste le responde que Don Juan Tenorio, hijo del camarero mayor del Rey y que a
Sevilla se dirigen.
Tisbea toma en sus brazos a Don Juan y éste vuelve en sí, declarándosele al ver su
hermosura, cosa que sorprende a Tisbea, pues sin aliento y desmayado lo ha recogido y
ahora muestra ese brío en su declaración, aunque teme que le esté mintiendo.

Acuden Catilinón y los demás pescadores, que se muestran muy adoradores de Tisbea.
Llamando don Juan aparte a Catilinón, le dice que no revele su identidad a Tisbea (cosa
que ya ha hecho), pues esa noche quiere gozar de ella ya que ha quedado prendado de su
belleza.

Ahora la escena se va a Don Gonzalo de Ulloa y el rey don Alonso de Castilla, que
iniciarán un diálogo que interrumpe el núcleo de Tisbea: el frenesí erótico con la
dignificadora pintura de la creación humana y de la Naturaleza.
Don Gonzalo le habla de su viaje a Portugal y su entrevista con el rey don Juan,
pidiéndole don Alonso que le hable de la ciudad de Lisboa, de tal manera que don
González inicia un parlamento en el que describe todas las maravillas de la capital
portuguesa, tras la cual el Rey, en agradecimiento, le pide la mano de su hija para
casarla, aceptando don González gustoso y preguntando quién sería el esposo; el Rey
contesta: es de Sevilla y se llama don Juan Tenorio.

De nuevo se va la escena a Don Juan y Catalinón, quien reprocha a su amo ese afán de
burlar a mujeres y que le llevará al infierno, ignorándolo don Juan y pidiéndole que lo
tenga todo listo para que cuando esta noche todos los pescadores estén de regocijo, él
pueda hacer lo que pretende.

Entra Tisbea, y don Juan empieza a declarársele, pero éste rehúye porque, aunque le
pide matrimonio, le dice que no pertenecen al as mismas clases sociales, además de no
confiar mucho en él, pero don Juan se la gana de tal manera que accede a casarse con él.

Aparecen los pescadores y músicos cuando llega Tisbea toda alborotada, diciendo que
en su cabaña hay fuego, que ha sido quemada, metáfora que utiliza para referirse al
mancillamiento del que ha sido víctima: ella, que se jactaba de burlar a los hombres que
la pretendían, ha sido burlada por don Juan Tenorio que, prometiéndole matrimonio, la
convenció para gozar de ella, de tal manera que, tras gozarla, huyó con su criado en dos
de sus yeguas.
Los pescadores corren en su captura y Tisbea jura pedir venganza al Rey.

JORNADA SEGUNDA
Está el Rey don Alonso hablando con don Diego Tenorio, padre de don Juan, quien ya
ha recibido la carta de su hermano don Pedro en la que le cuenta la fechoría de su hijo
con la duquesa Isabela, de tal manera que le Rey le ordena que, en cuanto llegue a
Sevilla, parta desterrado a Lebrija, aunque Don Diego pide clemencia y el Rey dice que
lo hará Mayordomo mayor, quedando la incógnita del matrimonio con la hija de Don
González..
Pero ahora llega el duque Octavio, quizá para exigir desafío a don Juan por el agravio
hecho contra su persona, pues se le ha acusado de algo que no ha hecho.
Don Diego pide de nuevo clemencia al Rey, que intentará evitar el duelo: en este caso
don Diego describe a su hijo como un mal y desobediente hijo, al que llaman el Héctor
de Sevilla por las locuras y vilezas que ha hecho.
El Rey, tras oír el alegato de Octavio, le dice que cree en su inocencia y escribirá al rey
de Nápoles para que le restituya su estado, además de ofrecerle en matrimonio a la hija
de Don González, cosa con la que queda muy contento el duque.

Llega don Juan a Sevilla y allí se encuentra con Octavio, a quien le dice que no le había
dado tiempo de despedirse.

Don Juan se encuentra con el marqués de la Mota, su amigo de juventud, con el que se
pone a recordar viejos tiempos y don Juan le va preguntando por las prostitutas que
frecuentaban, así como su líos amorosos actuales: el de la Mota ahora pretende a su
prima Ana de Ulloa, la hija de Don González, que lo corresponde.
Como le informa el de la Mota, doña Ana está ya prometida por el Rey, pero don Juan le
insta a que luche por ella, la engañe o haga lo necesario para ganársela.

SE van todos y queda solo don Juan, apareciendo Leonorilla, la criada de doña Ana,
quien le da una carta de parte de señora para el Marqués de la Mota. Don Juan no duda
en abrirla ye n ella doña Ana le confirma a su primo y amado que su padre la ha
prometido en matrimonio y lo cita esa noche a las once en su puerta, debiendo llevar
una capa de color.
Don Juan, que se jacta de que lo llamen Burlador de mujeres, no va a desaprovechar la
ocasión de gozar de doña Ana, de igual forma que hizo con Isabela en Nápoles.

Aparece Catilinón y su amo le comenta que esta noche tienen plan, advirtiéndole
Catilinón que algún día pagará todo lo que está haciendo, pero don Juan lo reprende
porque no le paga para que le haga juicios morales, sino que en adelante se limite a
servirle fielmente, cosa que acepta Catilinón.

Aparece el de la Mota y don Juan le dice que esta noche su prima lo ha citado a las doce
(mentira), alegrándose muchísimo el marqués.

Aparece don Diego y se inicia un diálogo entre padre e hijo, irónicamente irrespetuoso.
Dolor del padre, el cual, primero le amonesta y luego clama al cielo por su castigo.
El padre le informa de que el Rey lo manda al destierro en Lebrija.

Don Juan y el de la Mota se encuentran de noche y el último le recomienda al rimero a


una prostituta con la que pasar la noche, dándole su capa; cuando se separan, don Juan
informa a Catilinón de que empieza la mayor de todas sus burlas.

Escena confusa en la que el de la Mota, sabiendo de la treta de don Juan, hace que vaya
a la casa de doña Ana, quien se pone a gritar cuando ve que no es el marqués el que
llega, de tal manera que despierta a su padre y se forma una refriega entre éste y don
Juan que termina con la muerte del primero.
Se encuentran ambos y no se reprochan nada. Ahora le toca el turno al de la Mota, pues
ya son las doce.
Aparece don Diego y los demás guardias para apresar al de la Mota, a quien llevan ante
el Rey, que ordena que mañana le corten la cabeza y se haga un funeral por todo lo alto
de Don González, insigne Comendador.
Al de la Mota se le acusa de ser el asesino.
Se están celebrando unas bodas entre pastores, Batricio y Aminta, y llega Catalinón para
advertir de que van a incorporarse a las ceremonias porque están de camino a Lebrija,
cosa que agrada a Gaseno, aunque no a Batricio, pues, sabiendo que don Juan es un
caballero (poderoso) galán, teme perder a su esposa.
Llega don Juan Tenorio y se sienta al lado de la novia, cosa que no agrada a Batricio. Se
pone a lanzarle piropos e incluso le coge la mano.
Catilinón muestra su miedo a morir en manos de aquellos villanos y dice que cuatro son
ya las burladas por su amo.

JORNADA TERCERA
Empieza la jornada con el tópico de los celos, tratado cómicamente por Batricio.
En este soliloquio se lamenta de todo el mal que le ha sucedido por aceptar a don Juan
en sus bodas, por complacer a los demás, quienes consideran incluso un gesto de
agasajo que allí se personara un caballero. Pero Batricio se lamenta de que le quitó todo
el protagonismo y la compañía de su novia.
Ahora aparece Don Juan, quien le confiesa que ha gozado de ella y Batricio acepta y se
va, diciéndole que la siga gozando.
Don Juan se queda contento e ironiza sobre el honor de los villanos: no corresponde a lo
villanos tal sentimiento.
No obstante, por una vez don Juan quiere hacer las cosas bien y se dirige al padre de
Aminta, Gaseno, para que la situación quede más o menos estable en su relación con la
pastora.

Aminta se lamenta de la infelicidad que invadió su boda al aparecer don Juan,


mancillando su honor.

Don Juan acuerda con Gaseno casarse al día siguiente con su hija, pero le pide a
Catilinón que tenga preparadas las yeguas para huir al alba, pero no para Lebrija, sino
de nuevo a Sevilla, advirtiéndole Catilinón del peligro que corre y de que el infierno le
espera tras la muerte si sigue con esa clase de vida.

Se dirige, tras esto, don Juan a la casa de Aminta, quien se sorprende de que haga tal
atrevimiento, diciéndole que a Batricio debe guardar respeto, pero don Juan le viene a
informar que él es su nuevo marido, por consentimiento de su padre y de su marido,
diciendo Amintia que cómo es posible si se casó con Batricio, pero don Juan le replica
que si el matrimonio no se ha consumado puede anularse.
Aminta desconfía de las retóricas que utiliza don Juan para ganársela, pero finalmente,
éste le hace una hermosísima declaración de amor en la que le promete la mejor de las
vidas, aceptando ésta ser su esposa.

Salen Isabela y un tal Fabio, que están navegando por Tarragona con rumbo a Sevilla,
donde Isabela se ha de encontrar con don Juan Tenorio, para casarse con él (al parecer
han concertado las bodas), lamentándose Isabela de su triste final con Octavio.
Mientras arriban a Tarragona, ven a una pescadora triste, que se acerca a Isabela, no
siendo otra que Tisbea.
Isabela le confiesa a Tisbea que la llevan a Sevilla para casarla contra su voluntad, al
mismo tiempo que la pescadora le pide que la lleve como esclava, pues quiere llegarse
hasta el Rey para pedir justicia ante un agravio que se le ha hecho, contándole quién era
el autor, cosa que horrorizó a Isabela, que acepta llevársela.
Catilinón le informa a su amo de que todo se sabe: Octavio conoce que fue él quien
agravió a su amada, el de la Mota también quiere desafiarlo en duelo. Así, a Isabela la
traen para que se case con ella, como le corresponde por haber mancillado su honor.
Se encuentran con la tumba de Don González, de la que se burla don Juan, al ver que en
la lápida se exige la venganza del asesino, de tal manera que le quitó al bulto de piedra
sus prendas y la barba y lo convidó a cenar (burlándose).

Se va a cenar don Juan a su casa, y disponiéndose a ello, oyó un golpe en la puerta, de


tal manera que fue el criado a ver quién era y vino despavorido y así mismo le sucedió a
Catalinón, como si hubiera visto un fantasma.
Viendo que nadie le daba cuenta de lo que pasaba, el propio don Juan se acercó a ver
quién era.
No era otro que Don González, de piedra, tal y como estaba esculpido en su lápida. Don
Juan no muestra temor alguno ante su presencia y lo invita a comer, cosa que acepta y
sólo sabe decir que sí.
Catalinón y los criados tiemblan de miedo.

Don Juan pide que los dejen solos y finalmente Don González le pide que le dé su mano
para citarlo al día siguiente a las diez en su capilla, los dos solos.
Cuando Don González se va, don Juan muestra al fin el temor que ha sentido, pero no se
le acaba el valor porque quiere que toda Sevilla lo admire.

Hablan el Rey y don Diego, quien le dice que Isabela está alojada en el convento de las
Descalzas, ordenando el Rey que salga para que asista a su esposa. Don Diego le dice
que si quiere que las bodas se celebren ya debe liberar a su hijo del destierro en Lebrija,
y así lo concede el Rey, que además lo nombrará Conde de Lebrija, también para aliviar
la pena de Isabela, que se iba a casar con un duque.
Por otra parte, quiere el rey que se celebren el mismo día las bodas de Ana y Octavio,
aunque don Diego muestra su recelo de que Octavio sepa ya que le autor de su agravio
fue su hijo. No obstante, va a ir a informar a doña Ana de que los desposorios serán al
día siguiente.

Llega el duque Octavio a pedirle al Rey que le permita batirse en duelo con don Juan
por la afrenta que le hizo aquella noche en Nápoles.
Esto hace que don Diego salte en defensa de su hijo, burlándose el duque Octavio de él,
por ser ya viejo para andar amenazando.
Finalmente el Rey le dice que después de las bodas se hablará lo del duelo.

Al salir Octavio de la audiencia con el Rey, se encuentra con Gaseno y Aminta, quienes
le preguntan por don Juan Tenorio, viendo Octavio la ocasión perfecta para lograr su
venganza, de tal manera que le pide a Aminta que lo acompañe para vestirla y así
disponerla para la boda que don Juan concertó con ella.

Finalmente don Juan acude a su cita con Don González, quien le invita también a cenar,
pero platos cuyos ingredientes simbolizan los tormentos infernales (alacranes y víboras,
hiel y vinagre para beber)
Hay un evidente paralelismo entre las dos cenas, pues en esta también cantan y son dos
los enlutados que sirven la comida, como dos eran los criados que atendían en casa de
don Juan.
De nuevo Don González le pide la mano a don Juan, que se abrasa al tocársela,
diciéndole Don González que eso es poco en comparación que el fuego que le espera.
Don González le informa de que Dios quiere que sea él el que lo mate, en venganza por
todos los agravios que ha hecho, pidiendo don Juan antes que lo deje confesarse para
que quede absuelto de sus pecados, pero Don González le aprieta la mano y lo abrasa
cada vez más, quedando muerto. Catilinón también muere por acompañar a su señor,
aunque permanece para avisar a don Diego de lo sucedido.

Salen el Rey y Don Diego y aparece Batricio pidiendo venganza de don Juan Tenenorio,
al igual que Tisbea y Aminta, que quiere saber dónde está su esposo para casarse con él,
como le había prometido.
También aparece el de la Mota y dice que ya es hora de que se sepan las verdades:
injustamente lo ajusticiaron a él, pues el delito lo cometió su examigo.
Ante esta situación, don Diego pide al Rey que prendan a su hijo para que cumpla el
castigo que merece.
Llega Catilinón y cuenta lo sucedido con Don González y la muerte de su amo. El Rey,
viendo que la causa de todos los males se ha eliminado, permite las bodas “naturales”:
Octavio con Isabela, el de la Mota con doña Ana y Batricio con Aminta.

Primera Jornada
1. La obra empieza en plena acción, sin preámbulo. ¿Quiénes ocupan la escena?
R. Don Juan e Isabela, duquesa.

¿Cómo se presenta don Juan?


R. Como el Duque Octavio.

¿Sorprende al espectador este “anonimato” del personaje ante la dama? Dirías que
Isabela es una inocente mujer ultrajada. Explica su comportamiento y lo que más
le preocupa.
R. Sí que sorprende porque Isabela comienza llamándolo Duque Octavio y éste le
contesta como si nada. Isabela, de que se entera de que no se trata del Duque
Octavio, pide ayuda despavorida, aunque sabe que ha perdido su honor.

2. Ritmo de las primeras acciones: su objetivo (característica de las comedias de


enredo). ¿Cómo juzgarías la trama para que escape DJ? ¿Te parece creíble? ¿Por
qué?
R. Sí parece verosímil: cuando el Rey pide ayuda para apresar al hombre que ha
mancillado a Isabela la duquesa, acude uno de sus guardas, don Pedro Tenorio, de tal
manera que el Rey le deja en sus manos este asunto, un alivio para don Juan, pues es su
sobrino, y así se lo confiesa todo: el tío le reprende porque ya en Castilla había hecho
algo semejante con también una mujer principal y, ahora, en Nápoles, hacía lo mismo.
Pero estaba en juego también su persona, por lo que ordena a su sobrino que se marche
a Sicilia o a Milán, y ya le irá informando de cómo marchan las cosas.

3. Dijimos en la teoría que el personaje y el conflicto básico están ya definidos en la


primera escena con gran firmeza y máxima eficacia:

a. Un hombre y una mujer en la oscuridad.


b. La burla.
c. El falso juramento.
d. La huida.
e. La invocación a la ley.
f. La justicia y el castigo que el burlador desoye.

Explícalo, basándote en la lectura:

4. Un recurso dentro de la estructura de la obra es la ruptura de la acción central,


introduciendo otra acción paralela. Obsérvalo a partir del v. 191. ¿Qué personajes
aparecen? Uno de los personajes, es una novedad que introduce la Nueva Comedia
española del siglo XVII. ¿Cuál? Comenta sus características.

5. Describe la condición moral del personaje que ayuda a DJ a escapar de su primera


burla.

6. En el verso 375 hay un nuevo corte dramático. Se introduce el monólogo de la


segunda mujer burlada: Tisbea. Resume, a través de sus propias palabras, las
características que la definen. Su lenguaje, ¿es el adecuado a su condición?
Justifícalo

Además del monólogo de Tisbea, también el del criado. ¿Cómo afecta al rimo de la
acción? ¿Cuál crees que es su función?

1. Crítica del autor en el diálogo entre DJ y Tisbea .

2. Cambio de espacio (recuerda que en la Nueva Comedia no hay unidad de


espacio). La acción se traslada ahora de Tarragona a Sevilla. Allí tiene lugar el
encuentro entre el rey y Don Gonzalo que ha vuelto de la embajada en Portugal.
Largo monólogo en el que se describe exhaustivamente la ciudad de Lisboa ¿Lo
crees justificado?

3. Se vuelve a la acción principal en el verso 877 con la burla de Tisbea. Desafío de


DJ al destino. ¿Por qué crees que la joven se ha entregado repentinamente a DJ?
¿Te parece que Tisbea es inocente o la impulsa algún tipo de interés?

4. Tras la burla, el lamento de Tisbea. ¿De qué se lamenta? ¿A quién dirige sus
lamentos? ¿Qué intento frustrado ha tenido lugar? ¿Quién lo ha frustrado?

Segunda Jornada

1.Se inicia con el diálogo entre el padre de DJ y el rey. Don Diego Tenorio le informa
del engaño de que ha sido objeto Isabela en Nápoles. ¿Cuál es la reacción y decisión del
rey?

2. En los versos 1,150 a 1197, se produce el encuentro entre DJ y Octavio. ¿Cómo


juzgas el comportamiento del burlador?

3. Analiza el diálogo entre DJ y el marqués de la Mota sobre las prostitutas. ¿Cómo es el


lenguaje que utilizan?
4. Nueva burla tramada entre ambos personajes. ¿En qué consiste? ¿Qué cree el
Marqués?

5. A partir de los versos 1296, se produce el equívoco de doña Ana. ¿En qué consiste?
¿Cómo lo aprovecha DJ?

6. La acción se acelera (en las anteriores escenas, la acción era más lenta ) Observa el
trajín y los elementos teatrales que utilizan para llevar a cabo el engaño.

7. Mientras se prepara la burla de doña Ana, se produce el diálogo entre DJ y su padre.


¿Cuál es el contenido de las palabras de éste? ¿Crees que DJ. hubiera obrado como lo ha
hecho si su padre no hubiera sido el privado del Rey? (recordamos que en la primera
escena, su tío también de ayuda a escapar)

8. La escena de la seducción de doña Ana está descrita con todo detalle. Ha sido
considerada una de las mejores escenas de nuestro teatro clásico por el movimiento a
que da lugar y a los elementos que entrar en juego: alusión a burdeles y prostitutas, el
engaño del Marqués en el que él participa, el enredo de la carta, etc.

9. Momento del clímax. ¿Por qué? (atiende que lo que ocurra es fundamental para el
desenlace)

10. Tras la burla de doña Ana, nuevo diálogo entre DJ y el Marqués. ¿Cómo juzgas el
comportamiento del primero? ¿Qué dirías de una persona así? El Marqués ha resultado
ser el libertino que ha sido burlado.

11. Cambio de escenario: de Sevilla a Dos Hermanas (pueblo sevillano). Allí se acaba
de celebrar la boda entre Aminta y Batricio. DJ y su criado han sido invitados por el
padre de la novia. ¿Qué piensa Batricio del personaje? ¿Conocía ya a DJ o lo juzga
como perteneciente a una clase social?

Tercera Jornada

1. De forma inusual, como ya apuntamos, al inicio de esta jornada termina la acción


relacionada con Aminta. ¿En qué consiste el engaño y cómo consigue DJ vencer las
dudas de Batricio?

2. DJ y su criado se encuentran con Gaseno, padre de Aminta. ¿Por qué el padre no ha


tenido reparos en entregar su hija a DJ.? ¿En qué sentido, tanto el padre de Aminta
como su ya esposo, son culpables de esta nueva burla de DJ.? ¿Son realistas,
ambiciosos? Reflexiones morales del criado y advertencia a su amo.

3. Resume en qué consiste el engaño. El descaro de DJ. llega al máximo, teniendo en


cuenta que es una recién casada la engañada.

4. Nuevo cambio de escenario: Tarragona. Allí llegan de Nápoles Isabela y su criado


que se encuentran con Tisbea, desesperada por la burla. Compara las visiones que cada
mujer burlada tiene de DJ..
5. DJ. y Catalinón vuelven a Sevilla donde ya es conocido por el duque Octavio y el
Marqués de Mota las fechorías de DJ. en Dos Hermanas. DJ. descubre el sepulcro de
Don Gonzalo de Ulloa. ¿Cómo reacciona DJ.? La temeridad de DJ. de enfrentarse
irreflexivamente al destino llega aquí a su máximo exponente. ¿Por qué?

6. DJ. espera al difunto Don Gonzalo a quien ha invitado a cenar. ¿Cómo reacciona el
criado ante tan atrevido encuentro? ¿Para qué utiliza el humor macabro? Fíjate en las
expresiones más ocurrentes, propias del gracioso de la Comedia Nueva.

7. DJ. habla de honor. Parece ridículo en tal personaje porque él defiende el honor
siempre que no se oponga a sus deseos ¿Por qué apela ahora al honor?

8. A partir de los versos 2.482, cambio de espacio. En Sevilla se conciertan unas bodas.
¿De quién? El rey desempeña la función tradicional de impartir justicia y restablecer el
orden, como ya aparece en otras comedias. ¿Por qué?

9. La acción va a llegar a su desenlace. La cena en el sepulcro. Aspectos macabros.

10. La vida de DJ. ha transcurrido entre el goce y el castigo; entre el amor y la muerte.
¿Cuál es el mensaje moral de la obra?

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