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EL TOUR DEL BARRIO EGIPTO : UN ESCENARIO DE EMANCIPACIÓN

Por:Alejandra del Pilar Ortiz Ariza

Este semestre me acerqué varias veces a lo que yo considero un espacio que propicia el
surgimiento de lo que Rancière llamaría escena(s) de emancipación . Este espacio nació a
poca distancia de la universidad en un barrio llamado Egipto. En Egipto hay guerra de
pandillas desde hace más de cincuenta años; una guerra totalmente ignorada por personas
externas a él, incluso por personas que estudian a diez minutos de distancia. Algunos
habitantes del barrio (específicamente 21 personas entre los 12 y 38 años de edad)
decidieron , por su propia iniciativa, agruparse para construir un proyecto que les
permitiera tener una manera de subsistir diferente a la violenta (robar, involucrarse en
negocios de venta de armas y drogas, etc). El proyecto que crearon consiste en guiar un
recorrido turístico por su barrio, en el que cuentan la historia de los lugares, pero sobretodo
la historia de las personas que viven en esos lugares, su propia historia. Cada una de esas
21 personas tiene sus razones personales para pertenecer a ese proyecto. Lo llamativo es
que todas ellas coinciden en una: quieren dejar de vivir las consecuencias de la guerra, no
quieren más muertos , no quieren más zozobra; pero sobretodo, quieren que las personas
más jóvenes crezcan con otra mentalidad y otro discurso acerca de sus prioridades y
proyectos de vida : “Queremos ser un buen ejemplo para las nuevas generaciones. Que los
niños del barrio Egipto vean la vida de otra manera, a través del estudio, del juego, del
deporte, del turismo”, dice Jaime, uno de los guías.

Tengo el propósito de escribir sobre este acercamiento desde la perspectiva de alguien que
lo confronta con sus interrogantes, específicamente con los surgidos desde la lectura que
hice de Rancière. El primero de ellos fue la pregunta por la forma más apropiada de
presentar mis reflexiones en este escrito. Y aunque no pretendo hacer una imitación de la
escritura de Rancière en La Noche de los Proletarios, lo más coherente con el contenido de
lo que aquí se va a decir, sería hacer el intento de alcanzar el objetivo que se propone el
autor al escribir de la manera en que lo hace en el texto citado: dejar que tanto mi voz
como la voz de los guías turísticos de Egipto se penetren eliminando la diferencia entre la
narración de los hechos y el comentario que los intenta explicar1. Pues algo de lo que parto
con la mayor certeza, es que no quiero que sean un “objeto” que yo deba o quiera estudiar.
Los guías turísticos de Egipto son seres que se comunican con voz propia y que tienen un
mundo entero de experiencias. Sus vivencias no son fragmentos que sólo pueden ser
entendidos de manera acertada si alguien los interconecta y explica. Las voces con las que
dialogaré vienen de dos de los guías turísticos, con los que tuve mayor contacto en las tres
visitas que realicé: Jaime y Sebastián.

Los demás interrogantes hablarán de manera más profunda en su momento. Sin embargo
me gustaría anunciar de antemano que mi principal inquietud gira alrededor del ejercicio
de ciertos sujetos marginados, subestimados y estigmatizados por la sociedad, que logran
transformar, desde su propia fuerza y voluntad, los repartos de sentido que se les ha
asignado desde un sistema capitalista: ellos hacen ruido(quejas, lamentos, pasiones) pero
no hablan de manera deliberativa, ellos trabajan con su cuerpo (como obreros o

1 Rancière, Jacques. Un-What? . Philosophy and Rhetoric , volumen 49, Number 2, 2016 . p 600
atracadores) pero no trabajan con su mente. Es así como me pregunto de qué manera
surgen estas transformaciones y cuál sería su alcance.

LAS ESCENAS

Sebastián

Jaime nos dice que está cansado de ser el malo, de que la gente lo vea solamente como el
que roba carros y motos en La Circunvalar, de que la gente le tenga miedo. Él quiere
salirse del rol de indeseable y temible que se supone ya tiene en la sociedad. Su cuerpo es
un mapa de sus historias de violencia. Expone todas sus heridas de bala y cuchillo, también
las de adentro 2 , pues nos cuenta sus tristezas: su mamá lo abandonó cuando era muy
pequeño, sus 8 hermanos están muertos(asesinados en el barrio), y ha estado varias veces
en la cárcel. No quiere olvidar. Todo lo contario, quiere que los que no conocemos esas

2
Me parece pertinente la reflexión que hace Claudia Girola sobre el hecho de hablar del sufrimiento en
“Los Pies de Alicia, crónica de una ciudadana ultrajada”. En ella expone que los actores políticos e
institucionales ven los relatos de sufrimiento como un trauma que no ha podido superar un sujeto. Y no
como deberían verlo : como una manera de desperar la curiosidad , la incomodidad y la inquietud de
situaciones injustas , irresponsabilidades políticas, etc.
historias las escuchen. Y también se encarga de que los guías que han vivido pocos años a
comparación de él, se apropien de esa historia. “Egipto somos todos”, dice uno de los
graffittis ubicados a la entrada del barrio, lugar en el que se para Jaime a darnos la
bienvenida. Sí, eso quiere Jaime, que todos seamos eso que él nos muestra, una sola
historia. La historia de Egipto, que está dispuesto a contarnos en el recorrido, es una
historia de sufrimientos, pero también de identidad, de belleza y de unión. Jaime usa su
inteligencia en el sentido ranceriano buscando las palabras adecuadas para que surja un
tipo de verificación entre los que lo escuchamos, la de saber que se hizo comprender3. De
esta manera cumple con su intención inicial y rompe las imposiciones externas del sistema
de dominación que lo nombra como ser peligroso, desadaptado e iletrado, lo hace a través
de su propio pensamiento: al poder decir, pensar y sentir de manera distinta a la que parece
asignada para él.

A lo largo del recorrido nos repite una cuantas veces que antes de la iniciativa del turismo
en Egipto ni la policía podía subir al barrio. Nos hace sentir privilegiados, pues estamos
conociendo al Guardián de la historia, al segundo barrio más antiguo de Bogotá , barrio
que casi nadie conoce: “Antes al extranjero o al valiente que se le ocurría venir por acá,
¡Ja! , salía sin nada. Así no tuviera nada de valor, algo se le quitaba, así fueran los zapatos,
o lo que sea. La persona daba un paso en el barrio y absolutamente ya todos estábamos
alerta para robarlo. Ahora con esto del recorrido, a todos les gusta cuando vienen a
visitarnos , a los niños les gusta ver personas distintas, ya los niños están afuera en la calle,
y nos gusta que venga gente nueva”. En un momento de caminata Jaime se me acerca y me
dice que conoce muy bien esas cámaras, que sabe que son caras, a diferencia de otras (en
ese momento señala una cámara más barata y sonríe con complicidad). Sin necesidad de
hacerlo explícito , y con la intención de ponerme tema de conversación , me acaba de
confesar que alguna vez le robó a alguien una cámara como la mía. No quiero abrir un
espacio de cuestionamiento acerca de qué tanta culpa o remordimiento siente o no al
respecto, o qué tanta debe sentir. Lo que quiero es resaltar cómo se da la oportunidad
extraordinaria de dialogar acerca de cosas que pasan pero que se supone no se deben decir

3RANCIÈRE, J (2007). El maestro ignorante. Cinco lecciones para la emancipación intelectual (traducción
de Le Maître ignorant: Cinq leçons sur l'émancipation intellectuelle, Fayard 1987 - 10/18 Poche, 2004).
Buenos Aires: Libros del Zorzal. P 98
porque son un exceso; se extralimitan de lo que es normal, de lo que es legal, de lo que es
conversable, de lo que es compartible.

Momentos más tarde Sebastián, un guía de 16 años , me dice con un tono retador que él
sabe muy bien que las fotos valen dinero y me pregunta que cuánto gano yo por ir al tour y
tomar fotos. Yo le contesto que nadie me paga, que a veces uno hace cosas sólo porque le
gustan, sin esperar dinero. Él me dice que no todos pueden hacer eso, que mucha gente
sólo puede pensar en conseguir lo de comer. Sebastián visibiliza con rabia una situación de
injusticia.Yo también siento esa rabia. Así se supone que funcionan las cosas: unos tienen
tiempo y otros no, unos tienen inteligencia y otros no, unos tienen ciertos derechos y otras
personas otros distintos(si es que tienen). Para Rancière el actuar resignado conforme al
presupuesto de desigualdad de inteligencias es un proceso contrario al emancipatorio al
que llama “embrutecimiento”. Yo intento hacer algo inmediato al respecto y le digo a
Sebastián que más bien coja mi cámara y que me ayude a tomar fotos. Él se anima y me
empieza a hacer preguntas sobre el manejo de la cámara y luego me muestra animado las
fotos que ha tomado. Se queda un buen rato con mi cámara y yo me desentiendo de ella,
confío en Sebastián. Luego me la devuelve intacta y yo lo retrato:
En la escena anterior algo pasa: hay una suspensión . Las jerarquías establecidas que me
favorecen a mí y lo perjudican a él, consideradas “normales” y eternas(aparentemente es
imposible pensar algo diferente ya que el determinismo histórico nos dice que “nada puede
ser nunca sino lo que es”), que manejan el espacio, el tiempo, los roles y lo que se puede
aprender y lo que no, se suspenden. Sebastián me ve a mi como interlocutora, y yo lo veo
a él de la misma manera. La verdadera escucha y habla nacen: en su mirada se le nota que
ya no soy una simple “gomela” que sería bueno atracar, un objeto fuente de sus ingresos
económicos; ahora soy un ser que habla para él y él es un ser que me comprende. Él
también confía en mi, me cuenta en qué parte de la zona vive y me deja de ver como un
cómplice del Estado que además de que siempre lo ha descuidado, también lo ha
perseguido la mayoría del tiempo(con ordenes de captura) . Entonces hay una escena que
no solamente le permite a él posicionarse en un lugar distinto, con un reparto de las
configuraciones de sentido distintas, sino que logra ubicarme a mí, dentro de ese nuevo
orden de sentido, como su igual. Ese tipo reconfiguración excede lo individual ya que le
permite a Sebastián pensar otros actores dentro de la nueva repartición transformadora
surgida de repente. En la sociedad emancipada que Ranciére propone desde El Maestro
Ignorante Sebastián sería un artista porque al hacer y al hablar de lo que hace y
compartírmelo, los demás vemos su humanidad, y él la nuestra, la de todos.

En otra ocasión Sebastián me manifestó una molestia : “No me gusta que me terapeen” , yo
le pregunto que por qué lo dice . Él me cuenta que no le gusta que le digan cómo vestirse,
ni qué hacer, ni qué está bien o qué está mal. Manifiesta que llegar a decir que no debe
robar, drogarse, vender drogas o tener armas es algo bastante inútil porque básicamente
eso ya lo sabe y porque está cansado de esos discursos repetitivos que no aportan
soluciones reales y tampoco son la causa del cambio que se está dando en el barrio. El
barrio no se ha desarmado, ni la droga desapareció. El cambio es lento: primero tienen que
buscar la manera de dejar de sostenerse económicamente con robos que estaban
acostumbrados a realizar hace ya varios años por la Candelaria y la Circunvalar. A eso
renunciaron por iniciativa propia. A pesar de que varias veces el alcalde de la localidad y
varias instituciones estatales los habían buscado para hacer una intervención, lo único que
ha podido impulsar y traer cambios reales es este nuevo proyecto . Los demás proyectos
siempre han sido rechazados por los habitantes del barrio. Este es diferente: nació de la
voluntad de la comunidad, de sus propias voces, de sus propias necesidades. La escena
emancipadora surge a través de la “tensión del deseo propio o la exigencia de la
situación”4, es independiente de las circunstancias y de los obstáculos, basta con que la
voluntad esté dirigida actuar según el movimiento propio. Pero la pesadilla no acaba:
siguen en guerra, en una guerra atroz con otras dos pandillas con las que acordaron tener
ciertas fronteras territoriales invisibles que no pueden pasar para que sus vidas no corran
peligro. El consumo de droga tampoco se ha ido y es más frecuente en el lugar cuando hay
frustración o zozobra (sentimientos bastante comunes en cualquier guerra). Sebastián tiene
razón ¿ De qué sirve decirles qué deben o no hacer y qué está bien y qué está mal, cuando
ellos mismos iniciaron este proyecto de cambio desde sus propias necesidades?

Automáticamente lo anterior me remite a la pregunta por el papel de cualquier persona y


de los científicos sociales que desean intervenir positivamente en poblaciones
determinadas. Al preguntarle a Alejandra Palacios, una de las estudiantes de Trabajo
Social de la Universidad Externado , que está haciendo su práctica con los habitantes de
Egipto dentro del proyecto turístico, ella responde que se ve como una mera facilitadora.
La cito : “yo no puedo llegar a imponer las cosas porque ellos son los dueños del proyecto,
son los que se están pensando el proyecto y tienes muchas ideas que uno solamente debería
llegar a ayudar a completar. No hay que subestimarlos en términos de pensamiento o de la
capacidad de la población de racionalizar el proyecto. Y más que el proyecto económico ,
apoyar la parte emocional que se desarrolla ahí: no anular la subjetividad, entender,
sentarse a comprender qué siente alguien y por qué lo siente.” Desde su rol , Palacios
también tiene una idea emancipadora, pues resalta la importancia de propiciar el desarrollo
de lo que Rancière llama la virtud poética , que consiste en “relatar las aventuras de
nuestro espíritu y verificar que éstas sean comprendidas por otros aventureros , comunicar
nuestros sentimientos y verlo compartido con otros seres que sienten” 5 . Palacios va en
contra de lo que le dicta el sistema de dominación en el que vivimos : que ellos son unos

4 RANCIÈRE, J (2007). El maestro ignorante. Cinco lecciones para la emancipación intelectual


(traducción de Le Maître ignorant: Cinq leçons sur l'émancipation intellectuelle, Fayard 1987 - 10/18
Poche, 2004). Buenos Aires: Libros del Zorzal. p 33
5
Ibid., Pág 88
desadaptados de la sociedad, que si es que merecen algo sería la ayuda asistencialista de
ella. En El maestro Ignorante Rancière muestra cómo el tipo de intervención asistencialista
que pretende alcanzar objetivos atenuantes de alguna injusticia social , termina
reproduciéndola, pues siempre parte del presupuesto de la desigualdad de capacidades .

Las ciencias sociales han cubierto un espacio de conocimiento que antes no existía,
buscando nuevos objetos de estudio, es decir, nuevas formas de conocer algo concreto y de
relacionarlo con un todo para realmente poder explicar un fenómeno de manera completa.
Rancière presenta este campo del conocimiento como uno que ha estado en una guerra
interminable en contra de la ignorancia y los ignorantes, ya que se ha enfocado en gran
parte a explicar por qué los ignorantes no son capaces de saber lo que está bien para ellos6 .
El poder explicar ese fenómeno supuestamente permitiría crear un sistema de conexiones
que forman herramientas sólidas para un cambio a través de la acción colectiva. Para
Rancière esta no es una manera emancipadora de asumir una problemática, pues cualquier
proyecto igualitario que tenga ese punto de partida dependería de lógicas que asumen
repartos temporales y espaciales que refuerzan la desigualdad de inteligencias, pues hace
una separación entre lo que pueden entender la situación y pueden hacer conexiones entre
conocimientos particulares de esta, y los que la viven pero no pueden ir más allá de su
experiencia concreta momentánea. Sin embargo me parece muy reducido tomar una actitud
de derrota ante la crítica de Rancière y asumir que nunca se podrá hacer algo útil y
emancipatorio desde la academia, con sus propias palabras : “it is always possible to create
forms that manifest intellectual equality in the places that are destined to operate according
to explicative logic” 7 .El rol de las trabajadoras sociales (hay dos) dentro de la
solidificación y puesta en marcha del proyecto turístico en Egipto ha sido positivo , ya que
no llegaron con un plan concreto y definitivo de un proceso que tenían que hacer, sino que
entraron en diálogo real con los habitantes del barrio. A pesar de pertenecer a un ámbito
institucional que les exigía resultados y requisitos que muy seguramente presentaron en la
universidad, también crearon espacios de encuentro espontáneos e inesperados que
permitieron potencializar la posibilidad y construcción de un cambio. Apropósito de la

6
Rancière, Jacques. Un-What? . Philosophy and Rhetoric , volumen 49, Number 2, 2016 . p 594
7
Ibid., 603
potencialización y visibilización de lo que sucede en Egipto, me parece pertinente
profundizar en el tema a través de un texto recientemente publicado de Rancière que
dialoga con El Maestro Ignorante:

Jaime

La emancipación intelectual propuesta por Rancière en El Maestro Ignorante es la


verificación del supuesto de la igualdad de inteligencias . Cuando esta verificación se da ,
se subvierten las dinámicas del mundo de dominación actual, ya que los sujetos
emancipados asumen un camino que va en contra del curso normal de las cosas . El lugar
específico de Jaime y de Sebastián (y de los otros 19 guías ) asignado por el capitalismo
salvaje no sólo se transforma , sino que se subvierte ya que las personas que usualmente
son evitadas , temidas, ignoradas y subestimadas son las que guían a los visitantes, las
que van a ser escuchadas , las personas que nos van a enseñar.

Las ideas de Rancière en su artículo Un-what? le dan fuerza a lo planteado, pero sobretodo
a lo acontecido en Egipto. En este artículo el autor aclara que su propuesta acerca de la
igualdad de inteligencias y la emancipación intelectual no se trata de empezar desde cero y
eliminar todas las prácticas de aprendizaje porque ellas contienen un orden explicativo que
divide la población en ignorantes e inteligentes. Él propone un tipo de práctica que llama
“unexplaining” que contiene dos supuestos fundamentales y pertinentes para el caso
concreto: 1) aprender de alguien o algo que nunca nos has enseñado antes. 2) no enseñar lo
que uno ha aprendido, sino contarlo para que otros aprendan de uno cosas distintas que ni
uno mismo sabe. Esta práctica es la base del tour 1)se aprende de expandilleros, personas
que no nos han enseñado antes , porque desde la repartición de lo sensible se supone que
no piensan ni hablan 2) Ellos nos cuentan sus historias, su experiencia , lo que no quieren
olvidar. Nosotros aprendemos de ellos uniendo la voz del guía con la propia, unión que
siempre saca a flote algo distinto, un tipo de conocimiento particular que sólo el sujeto que
escucha adquiere .

En pocas palabras, en este artículo Rancière muestra que en la verificación de


inteligencias, no hay un orden o un método determinado para aprender de otra persona, ni
siquiera uno que comience con la negación o eliminación de métodos categorizantes y
dañinos, pues el sólo hecho de mencionarlo como un método negativo específico es anti-
emancipatorio. Es pertinente desarrollar un poco más las ideas del artículo citado pues en
la aclaración y desarrollo que hace Rancière de ciertas ideas del Maestro Ignorante hay
ciertas herramientas conceptuales que entran en diálogo con la experiencia que puede
brindar una iniciativa de escucha tan valiosa como la de Egipto.

La práctica emancipatoria propuesta por Ranciére sólo tiene un punto de partida :


deshacerse de la opinión de la desigualdad. Rancière lo llama opinión pues a este término
le da un significado amplio: es el marco en el que somos educados y en el que adquirimos
conocimiento. Las opiniones no son juicios lanzados sino la estructura desde la cuál se
construye el conocimiento. Este alcance amplio de la opinión le da un campo de acción que
va más allá del ejercicio de la capacidad intelectual del individuo: al ser un asunto
estructural que define quién puede aprender, cómo aprendemos, qué aprendemos ; también
se relaciona con el orden social desigual e injusto. Esta doble relación de la opinión de la
desigualdad con el individuo y con la sociedad se explica desde dos principios: el
principio de amplitud y el principio de progresividad. Entender estos principios brinda
herramientas para potencializar el alcance del ejercicio transformador que hace este grupo
de personas en el barrio Egipto, ya que evidencian una situación opresiva para cualquiera
que tenga el papel que se supone deben tener los expandilleros (muchas veces ellos
mismos se nombran así) en una sociedad.

Por un lado, el principio de extensividad señala a algunas personas como las que saben
cómo saber, las que son capaces de hacer interrelaciones de conocimientos particulares
para explicar qué es lo que realmente sucede en una situación. Este señalamiento
presupone que hay personas que no tienen ni pueden tener este conocimiento, personas a
las que les corresponde el rol del objeto estudiado. Las vivencias de esta segunda categoría
de personas sólo son entendidas si “los que saben cómo saber “ las estudian y las explican .
Sus vivencias particulares no pueden ser conocimiento pues ellos están en la incapacidad
de entenderlas dentro de un todo. La desigualdad de inteligencias presupuesta en este
principio es bastante notoria. La consecuencia de asumirla nos llevaría a prácticas que
involucren científicos sociales y personas estudiadas que puedan explicar por qué hay
violencia en el barrio Egipto, que lleguen y hagan documentales con cierto relato global
explicativo de la problemática. También se vería reflejado este principio si los relatores de
la historia de Egipto se posicionaran como guías externos, expertos y especializados en los
temas que trata el recorrido. Estas situaciones hipotéticas dañinas y reproductoras de un
sistema de dominación no suceden ni tienen cabida en el tour construido por los habitantes
del barrio, lo cual resalta la importancia de éste como impulsador de escenas de
emancipación reales. Por otro lado, el principio de progresividad nos dice que para
aprender una cosa específica, primero tenemos que pasar por un recorrido determinado de
aprendizajes previos. Si no se sigue un orden definido específico la distancia que nos
separa de tener un conocimiento global acerca de algo, y que nos hace “seres que saben
cómo saber”, nunca será superada. Es cuestión de tiempo que las personas asignadas para
el aprendizaje se conviertan en seres que saben, piensan y hablan acerca del mundo.

“El que enseña y el que aprende son sólo dos seres hablantes, dos viajeros tejiendo su
camino en el bosque de las cosas y los signos”8. Rancière nos muestra que pensar en el

8 Ibid., p 593
conocimiento, en la manera de adquirirlo, en su contenido y en quién nos enseña algo, no
se reduce a una pregunta sobre lo académico, sino que también tiene que ver con la
configuración de un mundo entero de experiencias. Es claro entonces que la cuestión que
encierra la emancipación intelectual es la de la igualdad y la desigualdad, más que la de
cómo aprender. Es por eso que emanciparse intelectualmente no se trata de escoger una
manera alternativa de pedagogía a la impuesta, ya que no hay guía alguna ni punto de
partida para esta, se trata de desaprender , es decir de deshacer los vínculos impuestos por
la lógica explicadora entre las cosas y su significado, los eventos y sus causas, o en
resumen : entre lo perceptible y lo pensable. El ejercicio individual y colectivo que hacen
los guías turísticos de Egipto no es un simple relatar vivencias de su cotidianidad que
permitan a los visitantes conocer de qué manera ellos perciben lo que les pasa para luego
relacionarlo con nuestros conocimientos científicos y sacar conclusiones acerca de su
situación de violencia; convirtiéndolos a ellos en objeto de estudio. El ejercicio que ellos
hacen cuando nos guían por su barrio y tratan de hacerse entender por nosotros ya es un
ejercicio intelectual que brinda transformaciones reales.

En el título de este ensayo , adopté el nombre que Rancière usa y retoma en Un-what? para
llamar a este tipo de vivencias transformadoras de lo establecido. Su justificación es que la
palabra escena describe “un evento que es más que un evento , un evento que muestra el
borde entre lo que es evento y lo que no es, entre lo ordinario y lo que no es ordinario, que
tiene lugar en un orden dado de significación y lo que está por fuera de esa orden o en el
medio”9. Son escenas de cambio que afirma las capacidades de los sujetos que están en
ella, pues es un momento en el que los que se suponen usan palabras de conocimiento y
pensamiento y los que usan palabras que son estudiadas por los primeros, dejan de
diferenciarse y hablan el mismo lenguaje.

EL ALCANCE

Ya mostré de qué manera en el tour de Egipto se forman escenas de metamorfosis, sin


embargo esta reflexión quedaría incompleta si no desarrollo una inquietud que me surgió

9
Ibid., p 600
desde mi intento por ir al tour cada vez que podía y el descubrimiento de sentires nuevos a
pesar de ya conocer las paradas del tour. También surgió de la disposición de apertura y
asombro que los guías turísticos tienen ante la gente nueva, a pesar de que hacen el
recorrido dos veces por semana. La pregunta que surgió de estas observaciones es qué
alcance tiene estas escenas: ¿El poder reconfigurado de ellas es efímero y se acaba cuando
la escena misma finaliza? . Este interrogante se parece al planteado por Hallward en el que
sostiene que el planteamiento de Rancière no tiene un potencial transformador amplio pues
se basa en momentos efímeros que no permanecen y no hay nada que articule las escenas
emancipadoras10. En Un-What? Ranciere defiende un alcance amplio de estas escenas, ya
que para él no creer en esto por el hecho de que estas carecen de estrategia definida sería
responder a la lógica explicativa que busca una igualdad como resultado del avance en la
sociedad o en el conocimiento. Además, el carecer de estrategia se convertiría en algo
deseable pues abre la posibilidad de que una escena así surja en cualquier momento e
interrumpa lo que está dado por sentado. En una entrevista él también responde a estos
planteamientos : “Desde mi punto de vista, hay que salir de esa temporalidad de los
objetivos, del futuro opuesto al presente o del crecimiento de las potencialidades del
presente, las cuales no se definen por cálculos estratégicos, sino por nuevas capacidades
que pueden surgir, desarrollarse, confirmarse en cualquier momento” 11 Esta respuesta
podría complementarse con dos ideas adicionales: la primera es que aunque las escenas de
emancipación sean efímeras, los efectos que estas traen son duraderos: al ver, visibilizar y
subvertir una situación de desigualdad en el momento menos esperado, los sujetos ya
podrán imaginarse de manera distinta dentro de la sociedad. Este cambio no sólo es
suficientemente valioso sino que tiene la cualidad de poder darse con independencia de la
aprobación institucional . La segunda consiste en aceptar que la eficacia de su propuesta no
está condiciona al logro de transformaciones materiales, pues tener transformaciones
simbólicas también trae cambios sobre lo material y sobre la repartición de lo sensible,
pues es en el lenguaje donde empieza a operar la definición categorizante de las prácticas
según ciertos cuerpos. El hecho de que en el ánimo de los guías de Egipto no desaparezca
el asombro y el entusiasmo de participar en el tour y que cada uno de estos momentos sea

10 Hallward, Peter. Staging Equality: Rancière’s Theatrocracy and the Limits of Anarchic Equality, p. 152
11 Rancière, Jacques. Universalizar la capacidad de cualquiera, p 240
un espacio donde surgen intercambios nuevos de distintas vivencias, es una prueba de lo
anterior; pues en este espacio no hay una metodología establecida para identificarnos como
interlocutores en una misma posición, ni para reconocernos como seres humanos con
sentimientos y vivencias válidos antes que como seres que ocupan un rol determinado,
simplemente esto se va dando a lo largo del recorrido. Además, el hecho de que nos
hayamos escuchado y reconocido genera que en nuestro espacio común (que no suele ser
Egipto , sino las calles de la candelaria, las que rodean nuestra universidad, las que rodean
los hostales de los turistas que asisten al tour) nos visibilicemos como seres con la misma
humanidad, la misma capacidad y la misma inteligencia. Por dar nada más un ejemplo,
esto reduce tanto la violencia simbólica(por ejemplo el rechazo y la discriminación que
sufre alguien por vestirse como ellos suelen vestirse) como la física (por ejemplo las
intimidaciones y robos impulsados por cierto resentimiento social ) que se ha dado por
varios años en el sector .

Guías.
BIBLIOGRAFÍA

 Rancière, Jacques. Un-What? . Philosophy and Rhetoric , volumen 49, Number 2, 2016
. pp. 589- 606

 Hallward, Peter. Staging Equality: Rancière’s Theatrocracy and the Limits of Anarchic
Equality,

 Rancière, Jacques. Universalizar la capacidad de cualquiera, En : El tiempo de la


igualdad. Diálogos sobre política y estética (traducción de una parte de Et tant pis pour
les gens fatigués. Entretiens, Éditions Amsterdam, 2009). Barcelona: Herder.

 RANCIÈRE, J (2007). El maestro ignorante. Cinco lecciones para la emancipación


intelectual (traducción de Le Maître ignorant: Cinq leçons sur l'émancipation
intellectuelle, Fayard 1987 - 10/18 Poche, 2004). Buenos Aires: Libros del Zorzal.