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El cerebro y las emociones SENTIR, PENSAR, DECIDIR Tiziana Cotrufo y Jestis Mariano Urefia Bares El cerebro y las emociones © Tiziana Cotrufo y Jestis Mariano Urefia Bares, 2016 © de esta edicién, Batiscafo, S. L., 2016 Realizacion editorial: Bonalletra Alcompas, S. L. Disefio e ilustracién de cubierta: J. Mauricio Restrepo © nobeastsofierce / Shutterstock Disefio y maqueta : Kira Riera © llustraciones: Jordi Dacs © Fotografias: Todas las imagenes de este volumen son de dominio publico excepto las de las paginas 20 (A y B: d. p. C: wellcomeimages.org [CC BY 4,0/Wikimedia Commons), 29 (shabanali.com), 30 (tc.sinaimg.cn), 34 (Fron- teiras do Pensamento [CC BY-SA 2.0]/Wikimedia Commons), 45 (Blamb/ Shutterstock), 70 (Life Science Databases(LSDB). [CC BY-SA 2.1]/Wikime- dia Commons), 79 (Alexilusmedical/Shutterstock, Alexander_P/Shutterstock, Chittka L, Brockmannf1], Usuario:Inductiveload (derivado de Auditory Cortex Frequency Mapping.svg) [CC BY-SA 2.5)/Wikimedia Commons), 82 (Joshya/ Shutterstock), 91 (Blamb/Shutterstock), 100 (Tefi/Shutterstock y Joshya/Shut- terstock), 102 (Ellepigrafica/Shutterstock), 112 (Ilustracién basada en la de E. Casiréne, René Hene, DOI: http://dx.doi.org/10.1016/tins.2012.12.010). Depésito legal: B 23777-2016 Impresion y encuadernacion: Impresia Ibérica Impreso en Espajia Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibida la reproduccién total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento y su distribucién mediante alquiler o préstamo publicos. [..] cuando tenemos las pasiones de temor, osadia, apetencia, ira, compasién, y placer y dolor en general, caben el mas y el menos, y ninguno de los dos esta bien; pero si tenemos estas pasiones cuando es debido, y por aquellas cosas y hacia aquellas personas debidas, y por el motivo y la manera que se debe, entonces hay un término medio y excelente; y en ello radica, precisamente, la virtud.” Anistorexes, Etica nicomdquea (Libro Il, 1106b) “Ni la angustia ni la euforia que provocan el amor 0 el arte pierden valor cuando comprendemos algunos de los multiples procesos bioldgicos que los convierten en lo que son. Sucede mAs bien lo contrario: nuestra sensacin de asombro s6lo puede aumentar ante los mecanismos que hacen posible esa magia. Los sentimientos constituyen la base de aquello a lo que durante milenios los hombres han llamado alma o espiritu.” AnTonto R. Damasio, El error de Descartes “Si tus habilidades emocionales no estan desarrolladas, si no tienes autocons- ciencia, si no eres capaz de manejar tus emociones negativas, si eres incapaz de sentir empatia y construir relaciones efectivas, entonces poco import: cuan listo seas, porque no llegaras muy lejo: DantEL GOLEMAN, Inteligencia emocional, 1995 “Por desgracia, una de las mayores verdades jamés dichas acerca de las emociones es que todo el mundo sabe lo que son hasta que se les pide que las definan.” JosePH EB. LeDoux, The Emotional Brain: The Mysterious Underpinnings of Emotional Life “Nada en Biologia tiene sentido excepto a la luz de la Evolucin” TuEopostus Dosziiansky, The American Biology Teacher 35 (1972), 125-129. “Acerca de la mente, no hay todavia concepcién mas coherente e intelectualmente satisfactoria que el psicoanilisis.” Eric KANDEL, premio Nobel Medicina 2000 (American Journal of Psychiatry, 1999; 156:4, 505) “Un escdner cerebral puede revelar los signos neuroldgicos de la depresidr pero una sinfonia de Beethoven muestra lo que una depresién hacer senti Ambas perspectivas son necesarias si se quiere comprender enteramente la naturaleza de la mente, sin embargo, rara vez van juntas.’ Eric KANDEL, The Age of Insight: The Quest to Understand the Unconscious in Art, Mind and Brain, 2012 CONTENIDO Introduccién En defensa de las emociones Comprender las emociones Las funciones de las emociones ) Este es precisaifiente el-propésitd del presente libro: hacer una reivindicacién, razonada y sensata, de las emociones. In medio stat 14 El cerebro y las emociones virtus, que dirian los antiguos. Para ello, empezaremos con un pri- mer capitulo destinado a poner un poco de orden y responder a una pregunta esencial para poder seguir adelante: ;qué es una emocién? Definiremos sus rasgos esenciales desde el punto de vista cientifico y haremos un breve esbozo de los principales modelos que se han pro- puesto para clasificarlas. Una vez que tengamos claro de qué estamos hablando, en el segundo capitulo intentaremos seguirles el rastro e identificar su lugar de residencia. Del qué son, pasaremos al dénde estan y como surgen. Nuestras pesquisas, inevitablemente anatémi- cas, no nos llevaran al coraz6n, sino a las diversas regiones del cere- bro implicadas, Y es que, como sucede con tantas otras cuestiones humanas, también cuando hablamos de emociones casi todo esta en nuestra cabeza. Pertrechados ya con un imprescindible bagaje «académico», en los siguientes capitulos podremos dedicarnos a profundizar en el conocimiento de las principales emociones, descubriendo las ca- racteristicas distintivas de cada una de ellas y como intervienen en nuestras vidas. De entrada, nos centraremos en las emociones pri- marias, aquellas que parecen hermanarnos a todos los seres huma- nos independientemente del entorno cultural en el que hayamos sido educados. Se trata delYniedo ta irae) asco, Ralegria, {tristeza y la ©sorpresa. Seguiremos con un capitulo dedicado en exclusiva al amor, con el que el libro deberia alcanzar su clfmax romantico; pero no nos engafiemos, aparecerdn mas neuromoduladores que jévenes parejas a la luz de la luna. Ya para acabar, tendremos ocasién de ver a todas las emociones en accion y comprobar cémo su participacién, lejos de ser un obstaculo, resulta imprescindible para que podamos aprender, recordar y decidir mas y mejor. Quod erat demostrandum. A lo largo de todo el trayecto, complementaremos las explica- ciones de naturaleza mas tedrica con la descripcién de curiosos ex- perimentos y célebres casos clinicos, como el de Phineas Gage 0 la Introduccién 15 paciente S. M. La funcién de estos ejemplos no es tan sélo la de «sal- pimentar» la teorfa. Por un lado, representan el imprescindible aval empirico que diferencia al conocimiento de la mera especulaci6n sin fundamento 0, peor atin, de las simples leyendas urbanas. Si, como deciamos antes, el propésito de este libro es romper una lanza en fa- vor de las emociones de forma sensata y razonada, las pruebas expe- rimentales constituyen un elemento irrenunciable para ello. Por otro lado, los casos patoldégicos son la mejor prueba de como la razon, en ausencia de emociones, resulta mucho mas imperfecta que cuando va acompafiada de las aparentes distracciones emocionales. Un ultimo apunte etimolégico antes de entrar en materia. La pa- labra «emocién» deriva del latin moveo (mover) con el afiadido del prefijo e- (desde), de modo que el origen mismo del término revela cémo en toda emoci6n se encierra un impulso a actuar, a moverse. No podriamos escoger, razonar o aprender sin emociones. Dejémonos llevar ahora por la curiosidad y pongamonos en marcha para cono- cerlas mejor. Comprender las emociones A fin de no empezar la casa por el tejado, lo primero que hay que hacer para llevar esta investigacién a buen puerto es definir su obje- to. Dicho de otro modo, ¢a qué se hace referencia al hablar de emo- ciones? Sélo con plantear la pregunta uno ya puede darse cuenta de que se halla ante una empresa dificil. Ante todo, porque a menudo se trata de una experiencia interna y personal; por lo que es extrema- damente dificil encontrar formas de medirla y, en consecuencia, de estudiarla a partir de un comportamiento observable. A esa primera dificultad se le afiade el hecho de que «emocién» es una palabra que se usa en el dia a dia de una forma heterogénea y no siempre precisa. Justamente para intentar delimitar su significado y concretar su contenido, en el campo de las neurociencias/sé*habla de etnociones para hacer referencia a un conjunto de cambios fisiolégicos, cogniti- vos, subjetivos y motores que se apartan de la determinaci6n cons- ciente de que un estimulo posee valor positivo o negativo en un con- texto concreto y con relacién a los objetivos de un individuo en un momento determinado de su vida. Hay que admitir que, de este modo, la definicién cientifica de la emoci6n podria parecer mas bien apatica y, atin peor, no especial- mente iluminadora. Por lo tanto, merece la pena detenerse en los di- 18 El cerebro y las emociones ferentes elementos que la componen para mostrar como, en realidad, esta definicién intenta formalizar las intuiciones surgidas de manera espontanea sobre el tema. E] primero de estos elementos se refiere a algo que cambia, ya que la emoci6n esta vinculada a una modificaci6n que, de algtin modo, se manifiesta de forma objetiva. Para dar algtin ejemplo, en lo refe- rente a los, cambios fisiolégicos; algunas manifestaciones tipicamente | elndctbiy sles serian los latidos del coraz6n,.la respiracion acelera- da o el sudor frio. En esencia, sino cambia nada, no esta en juego nin- guna emocién. A su vez, este cambio debe ser espontaneo o casual, pero atribuible a un estimulo externo o interno que lo ha provocado. Sin embargo, resulta evidente que la simple manifestacién de un iolégico, cognitivo o motor provocado por un estimulo no es suficiente para definir una emocién:.el café también provoceuna aceleraci6n del ritmo cardiaco, pero no por esta raz6n es considera- do una emocion. A diferencia del café, las emociones se vinculan a la presencia consciente o inconsciente de una valoracién positiva o negativa; el estimulo esta acompafiado de una vivencia con un valor personal. Las emociones nos sacuden, nos hacen sentir vivos, para bien o para mal. Por ultimo, ese valor personal positivo 0 negativo no es auténomo e independiente, sino que se vincula con lav ‘situacién vy el contexto Basta con ver esta definicién en la practica para esclarecer defi- nitivamente su significado a través de un ejemplo prctico. Imagine una sigfipatica arafia ¢ que camina con garbo por su brazo. Es probable que al ver la arafia (estimulo) baje la temperatura de sus manos y se haga més lento su ritmo cardiaco (cambios fisioldgicos) y experimen- te una sensacién desagradable (vivencia). Se trata de una emocion, la del disgusto. Pero si usted fuera un fanatico de la entomologia, inclu- so podria suceder lo contrario, que aumentara tanto el ritmo card{fa- co como la temperatura de las manos y que la visién del artrépodo Comprender las emociones 19 le produjera una sensacion de bienestar. También se tratarfa de una emoci6n, pero en este caso la de la alegria. El contexto es relevante. Gracias a esta definicién, ya se puede concretar cuando se trata de una emoci6n y permite, por lo tanto, identificar su presencia. Pero, si se quiere entenderlas por completo, la etapa siguiente es la de inten- tar entender qué funcidn tienen, del mismo modo que para entender qué es un destornillador no basta con saber identificarlo, sino que resulta de gran ayuda saber para qué sirve.? Las funciones de las emociones La cuestién referente a la funcin delas emociones nos lleva a uno de los dos padres fundadores de la neurociencia afectiva: el célebre na- turalista britanico Charles Darwin (1809-1882), famoso por sus teo- rias sobre la evolucion y sobre la seleccién natural. En aquel lejano 1872, Darwin publicé un libro titulado La expresidn de las emociones en el hombre y en los animales, en el que intenté entender la forma en que los humanos, no muy distintos en algunos aspectos de los anima- les, expresamos nuestras emociones. La contribucién mas importante de esta obra, de hecho, radica en haber presentado las emociones como el resultado de la evolucién, mostrando, en consecuencia, su analogia con las experimentadas por los animales, con las diferencias obvias. Mas en concreto, algunos es- timulos podrian modificar las expresiones faciales e inducir cambios somaticos estereotipados que son comunes a las diferentes especies. Para llegar a estas conclusiones, Charles Darwin recopilé muchisi- mas fotografias e ilustraciones de las expresiones faciales de acto- res, nifios y enfermos mentales y las comparé con las observaciones realizadas en los animales (véase la figura 1, en la pag. 20). Buscé la colaboracién de fotégrafos, como Oscar Rejlander, para capturar las expresiones que surgian como resultado de las emociones. E inclu- 20 El cerebro y las emociones FIG. 1, En 1872, Charles Darwin publicé La expre- sidn de las emociones en el hombre y en los anima- les, donde afirma que las habilidades emotivas estan sujetas a la seleccion natu- ral. Mediante ilustraciones detalladas y un cuidado andlisis de las respuestas fisiolégicas a las diferentes emociones, Darwin traza una analogia entre las expresiones faciales en los animales y en el hombre. A. Perro que grufie y mujer en actitud de desafio (Rejlander). B. Gato ate- rrorizado por un perro y el terror de un hombre (Dr. Duchenne). C. Expresién de un macaco cuando es acariciado y expresion natural de alegria en un hombre (Dr. Duchenne). so durante las cenas en su casa de campo, sometia a sus invitados a pequefios experimentos pidiéndoles que emitieran su opinién acer- ca de las emociones que reconocian en las fotografias sacadas por el neurélogo francés Guillaume-Benjamin-Amand Duchenne, quien habfa aplicado electrodos a musculos concretos de la cara de un an- Comprender las emociones 24 ciano para producir su contraccién y generar expresiones faciales diferentes. Pero Darwin no pretendia decir que la actitud de desaffo o de ira de un ser humano fuese comparable al grufiido de un perro, ni el miedo de un gato al terror de un hombre, 0 la alegria de un simio parecida a la de una persona. Simplemente, las emociones tienen un fin evolutivo y estan sujetas a la selecci6n natural exactamente como todos los demas rasgos mas ventajosos para las especies en términos de supervivencia y reproducci6n. Seguin el padre del evolucionismo, las emociones, tanto en el hombre como en los animales, desempe- fian una funcién adaptativa, o por lo menos la han tenido en algin momento en el pasado, y como tales desarrollan una labor de prepa- racién a la reaccién 0 de proteccién del ser vivo. Estas consideraciones supusieron una notable revolucién cientifica para aquella época, ya que por fin rompieron con la idea predominante de e que las emociones ponfan obstaculos al‘pensamiento ldgico y ra- cional. El miedo nos permite huir de un peligro o prepararnos para el ataque. Otras emociones como, por ejemplo/el amor-poseen la fun- cién de reforzar los vinculos con las demas personas para darnos mas oportunidades de sobrevivir “btisqueda del bienestar del individuo al que apreciamos—, de mantener la especie —Procreacién— o de ha- cer frente a las dificultades —éla union hace la fuerza»—. Ante algo que nos produce alegria, la expresién de nuestro rostro cambia rapi- damente e indica a las personas cercanas que compartan aquella si- tuacién. Y lo mismo sucede con las emociones negativas, que permiten comunicar a quienes nos rodean que se alejen de aquel estimulo. Las expresiones del rostro y del cuerpo que generan las emociones refle- jan las intenciones de la persona y suponen una ayuda extremadamen- te importante en las interacciones sociales. Segtin Uta Frith, psicdloga del desarrollo alemana, esta posible lectura de la mente a partir de las expresiones corporales y faciales es de tan vital importancia que 22 Bl cerebro y las emociones las dificultades inherentes a sus mecanismos podrfan contribuir a los déficits sociales presentes en los pacientes afectados de autismo. No menos importante es la funcién motivacional, porque las emo- ciones sin duda nos empujan a actuar de una forma que a menudo resulta inimaginable, Si un comportamiento esta vinculado a una emocién positiva, estaremos mas predispuestos a repetir la misma accién mas veces, mientras que el miedo podria conducirnos a evitar situaciones peligrosas en el futuro. Por ejemplo, los nifios que mues- tran poca turbacién ai cometer errores tienden en general a compor- tarse de una forma menos social. Esta observacién se produce para- lelamente con la nocién de que la funcién de la turbacién serfa la de motivar la adhesin a las normas sociales y morales. Las intuiciones originales de Darwin fueron recientemente desa- rrolladas por el teédrico evolucionista Robert Plutchik:(1927-2006), profesor emérito de psiquiatria y psicologia. En un famoso articulo de 2001, «La naturaleza de las emociones», afirmaba que pese a las mas de 90 definiciones propuestas para el término «emoci6n» en el siglo xx, muy superior ha sido el ntiimero de hipétesis teéricas que se han centrado en interpretar su papel en la vida. Ante esa exuberancia teérica, Plutchik propone unir esfuerzos para buscar el principio de la madeja, integrando las informaciones y las contribuciones de los dife- rentes enfoques existentes —desde el evolucionista de Darwin hasta el psicofisiolégico de James, desde el neurolégico de Cannon hasta el psicoanalisis de Freud, y desde el enfoque cognitivo de los afios cin- cuenta hasta la mas moderna hipétesis neurobioldgica— para enten- der no sélo qué son las emociones y cémo pueden ser estudiadas, sino también para comprender por completo sus funciones. Siguiendo este planteamiento, Plutchik elaboré un esquema en el que se identifica, para cada emocidn de base, su estimulo desenca- denante, el aspecto cognitivo cuestionado por la reaccién emocional, el comportamiento corpora] generade por la emocién y su funcién Comprender las emociones 23 Emociones _ | Evento estimulo | Cognicion Comportamiento | Funcién de la emocional emocién MIEDO Amenaza Peligro Corer, huir Protecoién IRA Obstaculo Enemigo Luchar, atacar | Destruccién 7 enemigo ALEGRIA =| Acoplamiento _| Posesion Cortejar, Reproduccién potencial acoplarse TRISTEZA | Pérdidade una_| Abandono Llorar, pedir Encuentro persona amada ayuda ACEPTACION | Miembro del Amistad Cuidardelos | Afiliacion grupo demas, compartir DiscusTO —_| objeto Veneno Vomitar Aiiliacion espeluznante ESPERANZA |Nuevo territorio | Busqueda Examinar, mapear | Exploracién SORPRESA | Nuevo objeto {Qué es? Detenerse, estar | Orientacién enalerta FIG. 2. Punto de vista funcional del comportamiento emocional. Para cada tipo de emocién de base, tanto en los seres humanos como en los animales existen estimulos especificos, aspectos cognitivos caracteristicos, uno o mds comportamientos distintivos yuna serie de funciones que explicarfan su existencia y evolucién (adaptado de Robert Plutchik, «The Nature of Emotions», American Scientist, 2001). relativa. Obviamente se trata de un esquema muy simple que hace referencia a la hipétesis adaptativa de las emociones, y se puede apli- car tanto al hombre como a los animales, pero, también en este caso, ha aportado una manera nueva de conceptualizar las emociones y organizar su estudio para poder abrir el camino hacia los nuevos des- cubrimientos de la neurociencia afectiva. No menos importante es la referencia que este esquema hace a las percepciones cognitivas que tienen lugar en concomitancia con las emocionales. A partir de este esquema, las ocho emociones de base que con- templa (miedo, ira, alegria, tristeza, aceptacién, disgusto, esperanza y sorpresa) se vincularian a siete funciones adaptativas esenciales, tal y como se muestra en la figura 2. = ante 24 Elcerebro y las emociones Puede ponerse orden entre las emociones? En los puntos anteriores se ha dado respuesta a dos preguntas esencia- les para alcanzar el objetivo de este primer capitulo, que es el de enten- der las emociones, Para la primera pregunta, «qué es-una emocién?», basta con proporcionar una definicién que permita precisar los limites y las caracteristicas esenciales. La segunda pregunta, por el contrario, tiene que ver con su funcidn, aunque en el fondo remite a una pregunta de naturaleza casi filos6fica: ipor qué tenemos emociones? Lejos de ser un obstaculo para nuestra plena realizaci6n como seres humanos, como podria parecer a la luz de la tradicién racionalista, el evolucio- nismo ha demostrado que su existencia responde a una I6gica muy precisa, al desarrollar un papel determinante en la vida y la historia de nuestra especie. Las emociones existen porque resulta: les Antes de pasar a profundizar en su estudio y entenderlas en sus de- talles, se debe superar una Ultima y decisiva etapa, esta de‘faturaleza mas operativa, Hasta ahora se ha delimitado el terreno de juego, pero por desgracia eso no basta para «operar» en una materia rima que se presenta en una enorme diversidad de formas y manifestaciories,, Al igual que ocurre delante de una mesa de despacho Ilena a rebosar de informaciones (hojas, documentos, fotografias, cuadernos...), si se pretende trabajar en ellas y llegar a algiin resultado, es preciso poner un poco de orden. Enel fondo, es lo que se intenta hacer también en este libro: ordenar capitulos y parrafos para que al lector le resulte mas facil hacerse una idea clara de lo que se sabe acerca del cerebro y las emociones. Y, tal y como sucede con los capftulos y con las secciones de un libro, no existe un unico orden objetivo, «adecuado», sino que pueden coexistir varias modalidades de organizacién equivalentes desde el punto de vista de su legitimidad y funcionalidad. Lo mismo vale para el estudio de las emociones: existen varios puntos de vista, tedricos y expérimentales, v Comprender las emociones 25 para identificar y clasificar las emociones. Aqui se ilustraran las dos perspectivas actualmente predominantes. Estos dos modelos, desarro- llados de forma independiente, son aparentemente antitéticos, y sus defensores a menudo estan en disputa para ver quién logra acaparar una mayor credibilidad. Como en muchas otras situaciones andlogas, en las que se observa rigurosamente una actitud cientffica, a menudo hay un poco de verdad en cada una de las posiciones.. 7 La primera lleva el nombre de Vision o modelo dimensional de las emociones-y sostiene que los estados afectivos son reconducibles principalmente a dos o mas dimensiones continuas, como son el va- lor de la emocién (positiva o negativa a lo largo de un eje agradable- desagradable) y su fuerza (arousal, intensidad de activacién), que, posteriormente, pueden ser complementadas por otras dimensiones como el grado de control, la compatibilidad con las normas sociales de referencia y la novedad de los eventos elicitantes. A partir de este modelo, la alegria seria un estado emotivo caracterizado por el valor positivo y por un nivel de arousal moderado, mientras que la exci- taci6n tendria un valor positivo pero un estado.de.activaci6n mayor (véase la figura 3, en la pag. 26). La posterior atribucién cognitiva (es decir, la relacién con lo que sabemos a partir de la basé de nuestras experiencias o previsiones) que permitirfa la integracién de las dife- rentes dimensiones y la experiencia fisiolgica concomitante (reac- ciones corporales) identificaria la emocién alegrfa 0 excitaci6n. En este sentido, pues, las emociones no serian innatas 0 determinadas biolégicamente, sino mas bien una representacién e interpretacién de cada individuo sobre la base de sus propias experiencias. El se- gundo elemento caracteristico de este modelo es que las emociones se conciben como teniendo pequefias variaciones las unas de las otras seguin las dimensiones consideradas (valor, arousal, etc.), exac- tamente como si se tratara de una gradacién de colores que se suce- den uno tras otro de forma continua. 26 El cerebro y las emociones Activado Tenso Alera FIG. 3. Representacién bi- dimensional de los estados emocionales, determina- dos por valor y arousal (adaptado de Posner et al., 2005). Nervioso Arousal Entusiasta Estresado Exaltado Enfadado Feliz Desagradable Valor -Agradable Triste Contento Deprimido Sereno Inactivo Relajado Aburrido | Calmado Desactivado El segundo modelo de clasificacion de las emociones seria el de tipo categérico, en que las emociones se consideran, por el contrario, como entidades discretas, independientes las unas de las otras. Refiriéndose a la concepcién psicoevolucionista de Darwin, Silvan Tomkins (1911- 1991) y el ya citado Robert Plutchik consideran que las emociones se asocian a la realizacién de objetivos universales, necesarios para la su- pervivencia de la especie y del individuo. Este enfoque, que supone que las expresiones faciales y las emociones son innatas y estan regu- ladas por unos determinados programas neuronales de activacién, fue posteriormente desarrollado por los famosos psicélogos Paul Ekman, uno de los expertos con quien contacté el director Pete Docter para que colaborara con él en la pelicula de animacién Inside Out, y Carroll Izard. Asf pues, se avanza la hipotesis de las emociones primarias 0 de base y la de las emociones secundarias (mixtas o complejas), entendi- das como una mezcla de varias emociones primarias discretas. Las emociones primarias normalmente quedan descritas como procesos neurofisiolégicos especificos y precodificades, determina- Comprender las emociones 27 Inside Out Entre filosofia, psicologia y neurociencias, la divertida pelicula de animacién /n- ‘side out (2015) aborda el tema de las emociones en el comportamiento humano de una forma, para algunos, muy simplista, pero en realidad bastante ajustada a los conocimientos cientificos y a la psicologia humana. La pelicula hace hin- capié en como el comportamiento humano y las decisiones que tomamos son el resultado de emociones y pensamientos en una relacién biunivoca a la par. Narra la historia de los comportamientos y de las decisiones de una nifia, Riley, que debe mudarse a otra ciudad y dejar atras a sus amigos y sus costum- bres. En su cabecita se encuentra una consola llena de botones y palancas, controlados por las cinco emociones: Alegria, Tristeza, Ira, Disgusto y Miedo. Todas mas o menos pulsan botones en la cabeza de Riley, menos la Tristeza, que cuando lo intenta es inmediatamente apartada y no podemos entender qué sentido puede tener su existencia. Cada vez que Riley experimenta una emocién, nace de ella un recuerdo que tiene la forma de una esfera luminosa y el color de la emocion que la ha generado. Casi todos los recuerdos van a parar, a través de tubos, a la sede de la memoria a largo plazo, un archivo inmenso en forma de laberinto, menos algunos que permanecen en el cuartel general y representan los recuerdos de base. Estos Ultimos forman la personalidad de Riley y alimentan cinco islas de la personalidad que en la nifia son todas felices: la Familia, la Honestidad, la Sorpresa —es decir, la inclinacién por las payasadas—, el Hockey y la Amistad. Asi pues, este es el primer mensaje: jlas emociones propician la memoria y la formacién de los recuerdos! Pero no solo eso, sobre estas emociones y recuerdos, que obviamente no son ni innatos ni estaticos sino fruto de las ex- periencias individuales y de las relaciones con los demas, se construyen los pilares de la personalidad de la nifia que crece. De ello surge otra asociaci6n, en este caso entre emociones y sentido de la moralidad. Al final, cuando la Alegria y la Tristeza se pierden en los meandros del cerebro, exactamente en los laberintos de la memoria a largo plazo, el mundo de la nifia-chica se viene abajo porque ya no sabe fijar cual debe ser el compor- tamiento adecuado ante todo lo que le esta sucediendo. Justamente la salvara la Tristeza. De hecho, la Alegria reconoce su valor por cuanto es el precio natural que hay que pagar cuando se pierde algo o alguien querido, y en ese momento entiende su funcién: jpromover la peticion de ayuda a las personas que nos quieren! 28 Elcerebro y las emociones dos genéticamente y que han evolucionado por una respuesta adap- tativa especffica a estimulos ambientales importantes. Paul Ekman y sus colegas disefiaron un experimento parecido al que llevé a cabo Darwin y posteriormente Tomkins, pero mucho mas controlado. Pre- sentaron imagenes de caras de actores que interpretaban las expre- siones propias de algunas emociones (véase la figura 4) y pidieron a los participantes que relacionaran las imagenes con una de las Seis emociones propuestas entre ira, alegr{a, miedo, sorpresa, disgusto y tristéza. Las respuestas alcanzaron un nivel de adecuacién muy alto y un porcentaje de acuerdo muy elevado en la identificacion de la ima- gen referente a las emociones. Cuando, mas adelante, propusieron el mismo estudio a partici- pantes de Nueva Guinea, Borneo, Brasil y Japon, encontraron resulta- dos parecidos para la alegria y la ira, pero menos concordantes para las demas emociones. Estas observaciones les llevaron a concluir que las seis emociones de base se reconocen universalmente con independencia de la edad, del hecho de ser hombre o mujer y de la cultura. Fueron tan importan- tes estos estudios que Ekman y Friesen empezaron a descodificar los miisculos faciales que se contrafan o se relajaban como respuesta a cada emocién concreta y en los afios setenta desarrollaron un cédigo (conocido por sus siglas FACS: Facial Action Coding System) que se si- gue utilizando por las empresas de seguridad 0 la policfa para formar a expertos que puedan reconocer las intenciones de las personas a partir de sus expresiones. La identificacién de las mencionadas seis emociones de base uni- versal evidentemente no gener6 unanimidad: muchos no estaban de acuerdo acerca de su existencia y de su nimero. Ademas, el propio Ekman mas recientemente Ilegé a afirmar que todas las emociones serian primarias. De todos modos, aunque los principales expertos en el estudio de las emociones —de acuerdo con el modelo de las Comprender las emociones 29 FIG. 4. Expresiones faciales de las emociones. Estas fotografias fueron utilizadas por Paul Ekman entre 1960 y 1970 en sus estudios pioneros sobre las emociones. A los participantes del estudio se les pedia que observaran las fotos y las asociaran a una de las seis emociones que figuraban en la lista. En muchas regiones del mundo, los partici- pantes asociaban las mismas expresiones faciales a las mismas emociones, sugiriendo que la expresién de una emocién basica es independiente de la edad, el género y la cul- tura. De izquierda a derecha, las emociones son ira, miedo (representado por el propio Ekman), asco, sorpresa, alegrfa y tristeza. emociones de base— propusieron alternativas, con mayor o menor respaldo de los experimentos, todos ellos identificaron un nucleo de emociones primarias bastante compartido: miedo, ira, tristeza y ale- gria (véase la tabla 1, en la pag. 28). 30 El cerebro y las emociones Facial Action Coding System (FACS) El Sistema de Codificacién de las Expresiones Faciales es un instrumento de investigacion muy util cuyo objetivo es registrar cada posible expresion facial que un humano puede mostrar a través de la identificacion anatomica de todos los musculos que la determinan. Cada componente de un movi- mienio facial observable se denomina Unidad de Accién (Action Unit o AU) y cada expresién facial puede descomponerse en las diferentes AU que la constituyen. ‘Unidad de accion don pare superior del astro FIG. 5. Las personas me 7 A a : sii seen que deben instruirse sje cele Laventamone | Loar | Abe e imi sar | eee | sen | ert en el reconocimiento de las expresiones ‘mua | aves [anes | aves | auao ase eas oF faciales acostumbran Catan | Comacson | Got corace Papeieo | Guo aleer el manual FACS y a ver videos e imagenes durante un Thidedes de aceln de a para nfrior de resto ‘ai aun] AU An on SS ead I~ promeediio de 50-100 eal =~ ie im ‘rugs | Levanto |Proand te" | "Esteamanin | Hoyo ela maiz | dallabiosu- | nasolabial lebron horas. per an ana | A007 se, a Depreaen | Oeeranon | Barba teblferain | ialertl | fovea 7S aU a 2 ea ‘shoe ‘ates dota cn El rostro transmite informacién a través de cuatro tipos de sefiales: es- taticas, lentas, artificiales y rapidas. Las estaticas estan representadas por las connotaciones propias del rostro, como la estructura de los huesos y el tejido subcutaneo que le dan forma. Las sefiales lentas estan constituidas por los cambios que sufre el rostro a lo largo del tiempo, como las arrugas y la luminosidad de la piel. Las sefiales artificiales, por el contrario, son todas aquellas no propias del rostro, como el maquillaje y las gafas. Por ultimo, las sefiales rapidas son aquellas que al modificar la contracci6n de los musculos faciales determinan sus expresiones. Comprender las emociones 31 Por lo tanto, para estudiar las emociones se analizan las sefiales rapi- das que hacen cambiar la forma de los ojos, las cejas, la boca y los labios. Las sefiales rapidas son movimientos que normalmente tienen una duracién breve, entre las 250 milésimas de segundo y los cinco segundos. El manual FACS, publicado por primera vez por Ekman y Friesen en 1978, describe todos los criterios necesarios para observar y codificar cada unidad de activacion, y también intenta explicar como las diferentes AU apa- recen cuando se combinan entre ellas (véase la figura 5). {Se calcula que las 44 AU fundamentales dan lugar a aproximadamente 7000 combinaciones posibles! Entonces, zqué son los sentimientos? El concepto de «emocién» nos remite casi espontaneamente al no muy lejano de «sentimiento». De hecho, en el uso diario no siempre quedan claras las fronteras entre uno y otro, de modo que a menudo y de forma consciente se usan casi como si fueran sindénimos. Por lo tanto, serfa de esperar que, tras la definicién y el andlisis de las emociones, la neurociencia afectiva se hubiera ocupado de estos tl- timos, pero por desgracia su tratamiento presenta dificultades afia- didas a las propias de las emociones, En el caso de los sentimientos, la dimensién personal atin tiene un mayor relieve y esta més influi- da por el contexto, mientras que las manifestaciones objetivas — los cambios fisiolégicos, motores y cognitivos— son menos claras. Todo ello hace mas complicada la formalizacién de una definicién cientifica de sentimiento que pueda ser ampliamente compartida y valida. Uno de los intentos mas importantes fue el‘de Antonio Damasio, quien, como Ekman, distingue entre emociones primarias y secunda- rias. Las primeras se definen como «programas de accién complejos 32 El cerebro y las emociones Tomkins Ekman Plutchick | tzard Panksepp _ | Damasio (primera fase) Miedo-terror_| Miedo Miedo Miedo Miedo Miedo Iraerabia Rabia Rabia Rabia tra Rabia Sufrimiento- | Tristeza Tristeza Tristeza Pénico/pena | Tristeza angustia Placer- Felicidad Alegria Alegria Alegria Alegria alegria Sorpresa- _| Sorpresa Sorpresa Sorpresa alerta ‘Asco ‘Asco Asco Asco Asco Interés- Intuicién Interés Busqueda emocién Vergiienza- Confianza | Vergiienza humillacion Repugnancia ‘Amor y Atencion apego Desprecio —_| Lujuria Tabla 1. Emociones de base segiin los principales teéricos. Silvan Tomkins identificé seis emociones de base utilizando dos términos, el primero mas moderado y el segun- do mas intenso, pero posteriormente afiadié otras a la lista. Del mismo modo, Ekman identificd primero seis emociones y en 1994 afirmé que todas las emociones son pri- marias. Debe observarse que en todos los casos aparecen el miedo, la ira, la tristeza y la alegria (adaptado de The Feeling Brain, B. Johnston y L, Olson, 2015). y en buena medida automaticos, establecidos por la evolucién; [...] en su mayoria, un montén de acciones que se ejecutan en el cuer- po y abarcan desde las expresiones faciales y las diferentes posturas hasta las modificaciones que afectan a las visceras y el medio inter- no». Por el contrario, las emociones secundarias son emociones com- portamentales o sociales, combinaciones cuyo origen se halla en las emociones primarias y que se desarrollan con el crecimiento del in- dividuo y con la interaccién social. La envidia, la vergiienza, el ansia, la resignacién, los celos, la esperanza, la nostalgia, el remordimiento Comprender las emociones 33 y la decepcién son algunos tipos de emociones secundarias. Resulta muy facil imaginar cémo estos tipos de emociones estan condiciona- dos por el entorno cultural de la persona o por sus vivencias; mien- tras que todo el mundo, aunque sea en diferentes grados, siente mie- do al ver un oso, no necesariamente todos experimentan admiraci6n 0 celos ante el mismo estimulo. Llegados a este punto, Damasio propone un criterio para dife- renciar entre emociones y sentimientos: como William James, da mucha importancia al sentimiento que de ningtin modo coincide con la emocién, sino que se afiade a ella y permite «sentirla>, de una forma conscienté,-Segtin el eminente neurdlogo, las emociones primarias permiten una respuesta rapida y automatica, innata, pero no totalmente especffica respecto al estimulo que las ha producido. Las emociones secundarias tampoco son especfficas y, como las pri- marias, son automaticas e inconscientes pero no innatas. Las perso- nas préximas a nosotros facilmente perciben nuestras emociones, asi como nuestras expresiones faciales. Resulta algo mas dificil en- tender qué son los sentimientos. En los sentimientos existe un sen- tir del cuerpo generado por una activacion nerviosa como en el caso de las emociones, pero su componente mental, en vez de centrarse en la valoracién del estimulo —como en el caso de las emociones— se centra en la reelaboracién de imagenes, experiencias, hechos y pensamientos que alimentan y sostienen una emocion. En este sen- tido, se puede decir que la depresién es un sentimiento mas que una emocién: una mentalizacién de la emoci6n (tristeza), consciente y razonada. Por ello, las emociones duran relativamente poco, mien- tras que los sentimientos pueden persistir por mucho tiempo; por el mismo motivo, los nifios experimentan muchas emociones, pero no tienen verdaderos sentimientos hasta que su corteza cerebral no se ha desarrollado hasta el punto de permitirles una conciencia de esas emociones. Asi pues, el sentimiento serfa una representacién 34 El cerebro y las emociones mental del estado en que se halla el cuerpo, mientras que la emocion es la reacci6n al es- tfmulo y el comportamiento asociado. A pesar de la aparente simetria entre emocién y sentimiento, segtin Damasio, to- das las emociones generan sentimientos, pero no todos los sentimientos nacen de las emociones. Habla de sentimientos derivados de emociones de base, y de otros derivados Antonio Damasio en una de emociones secundarias, que pueden ima- imagen del afio 2013. ginarse sin dificultad, pero también de «sen- timientos de fondo», algo asi como derivados del sentido general en que se encuentra nues- tro cuerpo. Aunque la mayoria de las veces tales sentimientos son inconscientes, en realidad representarfan el sentimiento de la propia vida. Para explicar lo relevantes que son, Damasio hace referencia a la anosognosia, una situacién patolégica propia de pacientes con pro- blemas neurolégicos que no tienen percepcién alguna de sus déficits funcionales. Por ejemplo, no se dan cuenta de que estan paralizados, aunque reconozcan que sus extremidades izquierdas no se mueven. No consiguen imaginar las consecuencias de su situacién médica y tampoco les preocupa su futuro. Su estado emocional esta frenado o es casi inexistente y sus sentimientos son totalmente planos. Curiosamente, la lesién cerebral en estos pacientes se encuentra en el hemisferio cerebral derecho y compromete seriamente la con- versacion cruzada entre las regiones implicadas en la cartografia del estado del cuerpo. Los anosognésticos no consiguen actualizar la re- presentacién de su cuerpo y, por lo tanto, no logran reconocer de ma- nera rapida y automatica, a través de su sistema somatico-sensorial, que la realidad de su «paisaje corporal» ha cambiado. Probablemente pueden formar en sus mentes una idea de lo que era su cuerpo an- Comprender las emociones 35 tes, un cuerpo que funcionaba bien, y esta es la opinién que tienen del mismo. Pero lo que resulta mas sorprendente es que la falta de sefiales correctas sobre el estado del cuerpo no sélo conduce a infor- maciones sin sentido sobre el sistema motor, sino también a emocio- nes y sentimientos inadecuados referentes al propio estado de salud. Los pacientes recuerdan quiénes son, donde viven y trabajan y quié- nes son sus amigos, pero no parece preocuparles lo mas minimo su condicion fisica, aunque se vean obligados a razonar y reconocer sus propios limites. Es famoso el caso de William O. Douglas, juez del Tribunal Supre- mo de Estados Unidos, que fue victima de un ictus en el hemisferio cerebral derecho y, como consecuencia, desarrollé una pardlisis en toda la parte izquierda de su cuerpo y sufrié anosognosia. Aunque su médico le sugirié que permaneciera en el hospital unos dfas después del ictus, él no le hizo caso y regresé inmediatamente al trabajo. No s6lo era totalmente inconsciente de sus limitaciones fisicas, sino que también habia perdido todas las habilidades propias de su cargo: sus decisiones y su capacidad de juicio habian quedado totalmente com- prometidas. Damasio sostiene que el individuo puede desarrollar emociones secundarias después de comenzar a experimentar sentimientos y de «crear conexiones sistematicas entre categorias de objetos y situa- ciones, por un lado, y emociones primarias, por el otro». Podriamos decir que las emociones secundarias son el resultado de la interac- cién entre las emociones primarias y las normas sociales. Desde el punto de vista de las estructuras nerviosas implicadas, ello significa que el sistema limbico ya no basta para gestionar la situaci6n, y en- tran en juego la corteza sensorial y la prefrontal. Ahora ha llegado el momento de entender donde estan y qué realizan estas areas cere- brales. (Casi) todo esta en la cabeza Durante el verano del ya lejano 1848 tuvo lugar un triste aconteci- miento que revolucioné la percepcién cientifica de la idea de mente, personalidad y emociones. eet Un muchacho de 25 aiios, Phineas P. Gage, trabajaba para los fe- rrocarriles Rutland & Burlington de Nuéva Inglaterra, en Estados Unidos. Era un chico fuerte, gozaba de buena salud y tenfa sélidos principios morales: tras afios de trabajo se habia ganado la merecida confianza de su superior, que lo consideraba el hombre mas eficiente y capaz de los que ten{a a su servicio. Por ello, le encargé una cuadri- lla de hombres, bastante numerosa, con la tarea de construir la nueva linea ferroviaria que debia cruzar el estado de Vermont. Sin embargo, el trabajo no era nada facil, ya que el trayecto estaba Ileno de ba- ches, desfiladeros y rocas. Pero Gage y sus hombres no s6lo estaban dispuestos a cumplir con su deber, sino también a hacerlo lo mejor posible. En consecuencia, decidieron pasar las vias férreas por un re- corrido mas rectilineo y, a tal fin, decidieron volar estratégicamente unas rocas con explosivos. Los pasos que habian de seguir durante esta operaci6n eran muy delicados y debjan realizarse con una enor- me concentracién y meticulosidad. En primer lugar, hacia falta perfo- rar las rocas, luego rellenarlas de pdlvora aproximadamente hasta la 38 El cerebro y las emociones mitad, introducir una mecha, y por ultimo cubrir totalmente el agu- jero con arena. Después se tenia que aplanar la arena con una deli- cada secuencia de golpes mediante una barra de hierro y, en ultimo lugar, prender la mecha. Esta era la tnica manera en que la pdlvora explotaba hacia el interior de la roca provocando su desintegracién y nivelando el terreno. Gage era un experto en estas pequefias explo- siones: se mandaba hacer, segiin sus propias instrucciones, las barras de hierro con la extensién y didmetro necesarios, y siempre lograba su objetivo con una destreza increfble. Pero, durante una fatidica tarde de aquel verano, algo salié mal. Gage acababa de colocar la pélvora negra y la mecha en el agujero de una roca y se volviéd un momento hacia uno de sus hombres para decirle que lo rellenara por completo de arena. Alguien lo llamé y lo distrajo de aquella operacién tan delicada, de modo que cuando se giré, convencido de que ya habian colocado la arena, empezo a gol- pear la pélvora. De inmediato, comenzaron a aparecer chispas, y en cuestién de segundos se produjo una estruendosa explosion, esta vez externa, que alcanzé a Phineas de lleno en la cara. Todos se queda- ron desconcertados y en silencio, el ruido no habfa sido el habitual. En cuanto volvieron en si, se apresuraron a ver de cerca qué habia sucedido y se encontraron frente a un espectaculo dantesco. Su jefe y amigo, el sabio Gage, estaba tendido en el suelo; la barra de hierro con la que solfa allanar la arena del agujero le habia perforado la me- jilla izquierda, le habfa atravesado totalmente la érbita ocular de ese mismo lado y habia salido, como si de un misil se tratara, por la parte frontal y superior del craneo para acabar cayendo a 30 metros de dis- tancia. Aun asi, Gage seguia consciente, aturdido y en silencio, como era légico, pero despierto. Sin pensarselo dos veces, lo cogieron en brazos y lo llevaron al médico mas cercano, al doctor John Harlow, a cuya consulta acabé entrando por su propio pie. Lo mas sorprenden- te para todos era que habfa sobrevivido a la explosién y que parecia