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SSRL Profesor: HERNÁNDEZ

Escuela de teología Antonio D.


Asignatura: Antropología Alumno: ROJAS
Teológica. Víctor T.
El Hatillo, 23/ 11/ 2017
Carácter: Informe.

UNA APROXIMACIÓN A LA ANTROPOLOGÍA


VETEROTESTAMENTARIA, H. J. ZÚÑIGA
Resumen
El sentido de la persona, olvidado en una crisis social ocasionada por la
indiferencia, se origina en el AT, y es obtenido de la semejanza a la Imagen de
Dios, Persona y comunidad de Personas, lo que permite reconocer también en el
otro su imagen, fundamento de su dignidad. Esta noción de persona por
naturaleza, se diferencia del pensamiento griego y romano. Existen vocablos
hebreos que integran a la idea de persona, como Basar (carne, frágil), Nepes
(aliento, garganta), Ruah (aire), Panim (rostro), pero la evolución de este
concepto, se ve tergiversada con las traducciones, como sucede con Leb (corazón,
interior) que alude a los recuerdos y pensamientos, y equívocamente en occidente
se relaciona con los sentimientos y las emociones; también están los homónimos
griegos de estos, soma, sarx, pneuma y el dilema de psique que causa la confusión
de si es un término dualista o equivalente a Ruah. Por la integración de estas
expresiones se define a la persona en el AT, en el hombre, como un ser limitado,
vinculado a los demás seres vivos a través del cuerpo y del aliento de vida, pero
que a su vez, capacitado por su espíritu divino, accede a comunicarse
dinámicamente con Dios y ser vocero de la creación.
Valoración Crítica
Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y colocó a su servicio a los
animales1, ha hecho el cielo y la tierra, y cuanto hay en ellos desde la nada, y de la
misma manera llamó al hombre a la existencia2. Etimológicamente el término
Persona es altamente equívoco, y tiene diversas raíces y significados. Desde lo
más básico, viene del latín Persona, proveniente a su vez del griego Prósopon,
utilizado para referirse a las máscaras del teatro griego que designaban los
personajes, se estima que se relacionara también con el uso dado a la palabra
Persono que indicaba el sonido que resuena a través de una cavidad, y refería a
dicha máscara. Aunque los griegos podrían relacionar esta noción con la de
personalidad humana, no sería con la misma intención que los autores cristianos,
aunque muchos de estos inspiraran su pensamiento en el helenístico, un ejemplo
es el Concilio de Nicea, en el que se usa la palabra Hipóstasis3. En la reflexión de
la antropología teológica la Persona, el hombre, es el centro, reflejo del Misterio
de Dios, y de su imagen al ser signo de su poder visto en el dominio del mundo,
consecuencia de la relación y comunicación de ambos4.

1
Cf. Gn 1,26.
2
Cf. 2M 7,28.
3
Cf. FERRATER MORA, JOSÉ. “Persona”, en TERRICABRAS, JOSÉ MARÍA (ed.). Diccionario
de Filosofía (Ariel: Barcelona 1994), 402.
4
Cf. LADARIA, LUIS F. Introducción a la antropología teológica (Verbo Divino: Navarra 1993),
59-61.

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