Está en la página 1de 14

PROVIAS NACIONAL

Es un Proyecto Especial del MTC, creado mediante Decreto Supremo N° 033-2002- MTC del 12.07.2002,
Asumió todos los derechos y obligaciones del Programa Rehabilitación de Transportes(PRT), Proyecto
Especial Rehabilitación Infraestructura de Transportes (PERT) y del Ex Sistema Nacional de Mantenimiento
de Carreteras(SINMAC); Cuenta con autonomía técnica, administrativa y financiera; está encargado de la
ejecución de proyectos de construcción, mejoramiento, rehabilitación y mantenimiento de la Red Vial
Nacional, con el fin de brindar a los usuarios un medio de transporte eficiente y seguro, que contribuya a
la integración económica y social del país.
VISION
Un país con servicios de transportes y comunicaciones eficientes, integrado nacional e
internacionalmente, que contribuya a la competitividad de las actividades productivas y mejore la calidad
de vida de nuestra población, especialmente de los más pobres.
MISION
Preparación, gestión, administración y ejecución de proyectos de infraestructura de transporte
relacionada a la Red Vial Nacional, así como de la gestión y control de actividades y recursos económicos
que se emplean para el mantenimiento y seguridad de la carreteras y puentes de la Red Vial Nacional.
OBJETIVOS:
Otorgar una infraestructura vial transitable y segura para el país, a través de la construcción, rehabilitación
y mejoramiento; así como la preservación, conservación, mantenimiento y operación de la infraestructura
de transporte relacionada a la Red Vial Nacional, con la finalidad de adecuarla a las exigencias del
desarrollo y de la integración nacional e internacional.
POLITICAS:
Mediante Resolución Ministerial N° 137-2008-MTC/01 de fecha 07 de Febrero del 2008 se aprueba las
"Metas e Indicadores de Política Nacional y Política Sectorial del Ministerio de Transportes y
Comunicaciones para el 2008"
Dentro del cual PROVIAS NACIONAL se enmarcan en las siguientes políticas:

1. Política Nacional en materia de descentralización del Sector Transportes y Comunicaciones:


Promoción de la participación del Sector privado en la provisión de servicios e Infraestructura de
transporte.

2. Política Nacional en materia de empleo y MYPE del Sector Transportes y Comunicaciones:


Desarrollar políticas enfocadas en la generación de empleo y el servicio de las capacidades de las
MYPE.

3. Política Nacional del Sector Transportes y Comunicaciones: Conservación prioritaria de la


infraestructura de transporte en los distintos modos y niveles de gobierno. Desarrollo ordenado de
la infraestructura de transporte.

DIRECTORIO
OFICINA CENTRAL
RESPONSABLE
Cargo : DIRECCIÓN EJECUTIVA
Nombre : RICARDO BERNALES UZÁTEGUI
Email : de@proviasnac.gob.pe
Telefono : 615-7800
Anexo : 4000
Ubicacion : SEDE CENTRAL
Curriculum : BERNALES_RICARDO_CV.PDF
Cargo : ÓRGANO DE CONTROL INSTITUCIONAL
Nombre : RONALD CAPCHA CORTEZ
Email : rcapcha@proviasnac.gob.pe
Telefono : 615-7800
Anexo : 4568
Ubicacion : SEDE CENTRAL
Curriculum :
Cargo : OFICINA DE ADMINISTRACIÓN
Nombre : CAROLINA CABANILLAS HORNA
Email : ccabanillas@proviasnac.gob.pe
Telefono : 615-7800
Anexo : 4012/4901
Ubicacion : SEDE CENTRAL
Curriculum :
Cargo : OFICINA DE ASESORÍA LEGAL
Nombre : NATALÍ ALEJANDRA MORENO ARÉVALO
Email : nmoreno@proviasnac.gob.pe
Telefono : 615-7800
Anexo : 4061
Ubicacion : SEDE CENTRAL
Curriculum :
Cargo : UNIDAD GERENCIAL DE CONSERVACIÓN (e)
Nombre : PATRICIA ELIZABETH CAMA MEZA
Email : pcama@proviasnac.gob.pe
Telefono : 615-7800
Anexo : 4517
Ubicacion : SEDE CENTRAL
Curriculum :

El Control Gubernamental

Concepto

El control gubernamental consiste en la supervisión, vigilancia y verificación de los actos y resultados de la


gestión pública, en atención al grado de eficiencia, eficacia, transparencia y economía en el uso y destino
de los recursos y bienes del Estado, así como del cumplimiento de las normas legales y de los lineamientos
de política y planes de acción, evaluando los sistemas de administración, gerencia y control, con fines de
su mejoramiento a través de la adopción de acciones preventivas y correctivas pertinentes.

El control gubernamental es interno y externo y su desarrollo constituye un proceso integral y permanente

Control Interno

El control interno comprende las acciones de cautela previa simultánea y de verificación posterior que
realiza la entidad sujeta a control, con la finalidad que la gestión de sus recursos, bienes y operaciones se
efectúe correcta y eficientemente. Su ejercicio es previo, simultáneo y posterior.
El control interno previo y simultáneo compete exclusivamente a las autoridades, funcionarios y
servidores públicos de las entidades como responsabilidad propia de las funciones que le son inherentes,
sobre la base de las normas que rigen las actividades de la organización y los procedimientos establecidos
en sus planes, reglamentos, manuales y disposiciones institucionales, los que contienen las políticas y
métodos de autorización, registro, verificación, evaluación, seguridad y protección.
El control interno posterior es ejercido por los responsables superiores del servidor o funcionario ejecutor,
en función del cumplimiento de las disposiciones establecidas, así como por el órgano de control
institucional según sus planes y programas anuales, evaluando y verificando los aspectos administrativos
del uso de los recursos y bienes del Estado, así como la gestión y ejecución llevadas a cabo, en relación con
las metas trazadas y resultados obtenidos.
Es responsabilidad del Titular de la entidad fomentar y supervisar el funcionamiento y confiabilidad del
control interno para la evaluación de la gestión y el efectivo ejercicio de la rendición de cuentas,
propendiendo a que éste contribuya con el logro de la misión y objetivos de la entidad a su cargo.
El Titular de la entidad está obligado a definir las políticas institucionales en los planes y/o programas
anuales que se formulen, los que serán objeto de las verificaciones a que se refiere la Ley N° 27785 –Ley
Orgánica del Sistema Nacional de Control y de la Contraloría General de la República.
Control Externo

Se entiende por control externo el conjunto de políticas, normas, métodos y procedimientos técnicos, que
compete aplicar a la Contraloría General u otro órgano del Sistema por encargo o designación de ésta, con
el objeto de supervisar, vigilar y verificar la gestión, la captación y el uso de los recursos y bienes del
Estado. Se realiza fundamentalmente mediante acciones de control con carácter selectivo y posterior.
En concordancia con sus roles de supervisión y vigilancia, el control externo podrá ser preventivo o
simultáneo, cuando se determine taxativamente por la Ley N° 27785 –Ley Orgánica del Sistema Nacional
de Control y de la Contraloría General de la República- o por normativa expresa, sin que en ningún caso
conlleve injerencia en los procesos de dirección y gerencia a cargo de la administración de la entidad, o
interferencia en el control posterior que corresponda.
Para su ejercicio, se aplicarán sistemas de control de legalidad, de gestión, financiero, de resultados, de
evaluación de control interno u otros que sean útiles en función a las características de la entidad y la
materia de control, pudiendo realizarse en forma individual o combinada. Asimismo, podrá llevarse a cabo
inspecciones y verificaciones, así como las diligencias, estudios e investigaciones necesarias para fines de
control.

DIRECTIVAS VIGENTES

Nº DIRECTIVAS ARCHIVO
1 Ejercicio de Control Preventivo
2 Autorización previa a la ejecución y al pago de presupuestos adicionales de obra
3 Servicio de Atención de Denuncias

El Sistema Nacional de Control


Concepto
El Sistema Nacional de Control es el conjunto de órganos de control, normas, métodos y procedimientos,
estructurados e integrados funcionalmente, destinados a conducir y desarrollar el ejercicio del control
gubernamental en forma descentralizada.
Su actuación comprende todas las actividades y acciones en los campos administrativo, presupuestal,
operativo y financiero de las entidades y alcanza al personal que presta servicios en ellas,
independientemente del régimen que las regule.
Órganos del Sistema Nacional de Control

a) Contraloría General
La Contraloría General es el ente técnico rector del Sistema Nacional de Control, dotado de autonomía
administrativa, funcional, económica y financiera, que tiene por misión dirigir y supervisar con eficiencia y
eficacia el control gubernamental, orientando su accionar al fortalecimiento y transparencia de la gestión
de las entidades, la promoción de valores y la responsabilidad de los funcionarios y servidores públicos, así
como, contribuir con los Poderes del Estado en la toma de decisiones y con la ciudadanía para su
adecuada participación en el control social.

b) Órgano de Control Institucional


Las entidades comprendidas en los incisos a), b), c) y d) del Artículo 3º de la Ley N° 27785 –Ley Orgánica
del Sistema Nacional de Control y de la Contraloría General de la República-, así como las empresas en las
que el Estado tenga una participación accionaria total o mayoritaria, tendrán necesariamente un Órgano
de Control Institucional ubicado en el mayor nivel jerárquico de la estructura de la entidad, el cual
constituye la unidad especializada responsable de llevar a cabo el control gubernamental en la entidad. El
Titular de la entidad tiene la obligación de cautelar la adecuada implementación del Órgano de Control
Institucional y la asignación de recursos suficientes para la normal ejecución de sus actividades de control.
El citado Órgano mantiene una relación funcional con la Contraloría General, efectuando su labor, de
conformidad con los lineamientos y políticas que para tal efecto establezca el Organismo Superior de
Control.

c) Sociedades de auditoría
Las sociedades de auditoría, son las personas jurídicas calificadas e independientes en la realización de
labores de control posterior externo, que son designadas por la Contraloría General, previo Concurso
Público de Méritos, y contratadas por las entidades para examinar las actividades y operaciones de las
mismas, opinar sobre la razonabilidad de sus estados financieros, así como evaluar la gestión, captación y
uso de los recursos asignados. El proceso de designación y contratación de las sociedades de auditoría, el
seguimiento y evaluación de informes, las responsabilidades, así como su registro, es regulado por la
Contraloría General.

Atribuciones del Sistema Nacional de Control

a) Efectuar la supervisión, vigilancia y verificación de la correcta gestión y utilización de los recursos y bienes
del Estado, el cual también comprende supervisar la legalidad de los actos de las instituciones sujetas a
control en la ejecución de los lineamientos para una mejor gestión de las finanzas públicas, con prudencia
y transparencia fiscal, conforme a los objetivos y planes de las entidades, así como de la ejecución de los
presupuestos del Sector Público y de las operaciones de la deuda pública.

b) Formular oportunamente recomendaciones para mejorar la capacidad y eficiencia de las entidades en la


toma de sus decisiones y en el manejo de sus recursos, así como los procedimientos y operaciones que
emplean en su accionar, a fin de optimizar sus sistemas administrativos, de gestión y de control interno.

c) Impulsar la modernización y el mejoramiento de la gestión pública, a través de la optimización de los


sistemas de gestión y ejerciendo el control gubernamental con especial énfasis en las áreas críticas
sensibles a actos de corrupción administrativa.

d) Propugnar la capacitación permanente de los funcionarios y servidores públicos en materias de


administración y control gubernamental. Los objetivos de la capacitación estarán orientados a consolidar,
actualizar y especializar su formación técnica, profesional y ética. Para dicho efecto, la Contraloría General,
a través de la Escuela Nacional de Control, o mediante Convenios celebrados con entidades públicas o
privadas ejerce un rol tutelar en el desarrollo de programas y eventos de esta naturaleza. Los titulares de
las entidades están obligados a disponer que el personal que labora en los sistemas administrativos
participe en los eventos de capacitación que organiza la Escuela Nacional de Control, debiendo tales
funcionarios y servidores acreditar cada dos años dicha participación. Dicha obligación se hace extensiva a
las Sociedades de Auditoría que forman parte del Sistema, respecto al personal que empleen para el
desarrollo de las auditorías externas.

e) Exigir a los funcionarios y servidores públicos la plena responsabilidad por sus actos en la función que
desempeñan, identificando el tipo de responsabilidad incurrida, sea administrativa funcional, civil o penal
y recomendando la adopción de las acciones preventivas y correctivas necesarias para su implementación.
Para la adecuada identificación de la responsabilidad en que hubieren incurrido funcionarios y servidores
públicos, se deberá tener en cuenta cuando menos las pautas de: identificación del deber incumplido,
reserva, presunción de licitud, relación causal, las cuales serán desarrolladas por la Contraloría General.

f) Emitir, como resultado de las acciones de control efectuadas, los Informes respectivos con el debido
sustento técnico y legal, constituyendo prueba pre-constituida para el inicio de las acciones
administrativas y/o legales que sean recomendadas en dichos informes. En el caso de que los informes
generados de una acción de control cuenten con la participación del Ministerio Público y/o la Policía
Nacional, no corresponderá abrir investigación policial o indagatoria previa, así como solicitar u ordenar de
oficio la actuación de pericias contables.

g) Brindar apoyo técnico al Procurador Público o al representante legal de la entidad, en los casos en que
deban iniciarse acciones judiciales derivadas de una acción de control, prestando las facilidades y/o
aclaraciones del caso, y alcanzando la documentación probatoria de la responsabilidad incurrida.
Los diversos órganos del Sistema ejercen estas atribuciones y las que expresamente les señala la Ley N° 27785
y sus normas reglamentarias.
Comentarios a las novedades que trae el D.L. 1330, que modifica la Ley Marco de adquisiciones y
expropiaciones para proyectos de infraestructura
Carlos Zecenarro Monge*
Con fecha 06 de enero se publicó en el diario oficial El Peruano el Decreto Legislativo 1330, que modifica
el Decreto Legislativo 1192 en una serie de disposiciones, plazos, procedimientos, requerimientos y
exigencias. Dicha norma fue expedida dentro del paquete de decretos legislativos promulgados por el
Ejecutivo en el marco de la delegación de facultades otorgada mediante Ley 30506.
Algunas de las novedades que conlleva el referido decreto se resumen a continuación:
1. Se deja sin efecto la facultad otorgada a la Dirección General de Concesiones en Transportes del
Ministerio de Transportes y Comunicaciones (DGCT) para efectuar tasaciones en el marco de los
procesos de adquisición y expropiación de inmuebles para la ejecución de Obras de
Infraestructura (facultad que fuese conferida mediante Ley 30264 por un plazo determinado).
Asimismo, se dispone el retorno de dicha potestad a la Dirección de Construcción de la Dirección
General de Políticas y Regulación en Construcción y Saneamiento del Ministerio de Vivienda,
Construcción y Saneamiento (entidad que ostentó dichas facultades hasta el 16 de noviembre del
2014).
Aunque existe un buen número de razones que podrían justificar esta decisión, se puede concluir
que el fundamento principal de la misma está constituido por la necesidad de acelerar los
procesos de tasación, los que se estimó que podrían ser ejecutados de mejor manera si se
concentraba dicha función en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Sin embargo, la
realidad demostró que los esperados canales de comunicación nunca funcionaron ante el masivo
volumen de expedientes de tasación requeridos para facilitar la adquisición de los Proyectos
actualmente en ejecución.
Lea también: D.L. 1330: Modificaciones a la Ley Marco de adquisición y expropiación de inmuebles,
transferencia de inmuebles de propiedad del Estado, liberación de interferencias y dicta medidas para la
ejecución de obras de infraestructura
2. Se ha optado por incrementar a veinte por ciento (20%) el monto, que, por concepto
de incentivo, puede otorgar el Estado a los Sujetos Pasivos de Expropiación. Esta decisión se basa,
claramente, en un esfuerzo de canalizar la mayor parte de gestiones de adquisición al
procedimiento del trato directo, agilizándose así la liberación frente a la complicación de un
proceso expropiatorio. Asimismo, se puede justificar este aumento en una respuesta del Estado
ante la creciente disconformidad de diversos afectados por los reducidos montos que, por
concepto de tasación, ofrece el Estado a los sujetos pasivos de expropiación.
3. Se ha delimitado el concepto de domicilio al de aquel inmueble que una persona, natural o
jurídica, destina a fines de vivienda, morada o a la exclusión de terceros para mantener la
privacidad; indicando expresamente que no tienen esa condición aquellos inmuebles que sean
espacios abiertos y de libre acceso a toda persona. Esta variación afecta básicamente a aquellos
inmuebles de naturaleza urbana, pues la propiedad en el ámbito rural esta constituida por
unidades catastrales y predios rústicos de dimensiones superiores a la hectárea, lo que se justifica
con la finalidad agrícola que ostentan, con excepción de los terrenos eriazos.
Lea también: D.L. N° 1310: El «Diario Oficial El Peruano Electrónico» tiene el mismo valor legal que la
versión física
4. A fin de evitar distorsiones en el valor comercial de los inmuebles, se prohíbe expresamente que
las áreas en proceso de adquisición sean objeto de acciones de saneamiento físico legal,
habilitaciones urbanas, cambio de zonificación y autorizaciones de edificación y licencias, por
parte de cualquier entidad pública, haciéndose expresa indicación de que, de verificarse la
realización de dichas acciones con posterioridad a la fecha de la anotación preventiva, éstas no
serán objeto de valorización alguna para efectos de la Tasación. Asimismo, queda como obligación
del Sujeto Activo el notificar a las Municipalidades Distritales y Provinciales correspondientes
sobre las inscripciones de las anotaciones preventivas, para su incorporación en los planes de
desarrollo urbano, usos de suelos y otras disposiciones relativas al uso y administración del suelo.
5. Respecto de aquellos propietarios que no cuentan con inscripción, pero que acreditan la cadena
de transmisiones válida que los vincula con el titular inscrito en los Registros Públicos, se
introduce como requisito que los documentos de fecha cierta que se exhiban se enmarquen
dentro de los alcances del artículo 245° del Código Procesal Civil, que establece que un
documento privado adquiere fecha cierta y produce eficacia jurídica como tal en el proceso desde
muerte del otorgante; la presentación del documento ante funcionario público; la presentación
del documento ante notario público, para que certifique la fecha o legalice las firmas; o desde su
difusión a través de un medio público de fecha determinada o determinable. Esta adición era
innecesaria, pues la sola inclusión del término fecha cierta implicaba que su interpretación debía
hacerse con arreglo a la definición provista por el Código Procesal Civil.
Lea también: D.L. 1287 modifica Ley de regulación de habilitaciones urbanas y de edificaciones
6. El Decreto Legislativo 1192 establecía que, en caso exista proceso judicial o arbitral que discuta la
propiedad del bien a expropiarse, se debía consignar a favor de la autoridad respectiva el pago del
monto de la indemnización justipreciada, hasta que por proceso arbitral o judicial, debidamente
consentido y ejecutoriado, se determine el mejor derecho de propiedad. La nueva norma opta
mantiene dicho proceder, pero incorpora la posibilidad de proseguir con el procedimiento de
adquisición por mutuo acuerdo.
Lea también: D.L. 1341 que modifica la Ley N° 30225, Ley de Contrataciones del Estado
7. En el caso de los inmuebles aportados o que forman parte de un fideicomiso, se establece que el
Sujeto Pasivo estará constituido por el titular del dominio fiduciario y por el titular registral del
bien, con quienes se deberá suscribir los acuerdos de adquisición, o con quienes se llevará
adelante el proceso de expropiación. Esta inclusión resulta novedosa, pues en la legislación
anterior no existía referencia alguna sobre este tipo de titularidad, generándose gran confusión en
la determinación del sujeto pasivo de expropiación en este tipo de titularidad real-comercial.
8. En materia de valorización, se ha optado por excluir el monto correspondiente al Impuesto a la
Renta del monto que compone la Indemnización Justipreciada, pero estableciéndose que sigue
siendo obligación del Sujeto Activo dicho pago, el cual debe depositarse directamente el mismo a
favor de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria – SUNAT en el
plazo de sesenta días hábiles desde su presentación.
9. En caso duplicidad de partidas entre particulares y estatales no, es posible el sometimiento
voluntario, debiendo el Sujeto Activo solicitar en la vía judicial la consignación del valor de la
Tasación a nombre de los titulares registrales de las partidas.
Lea también: D.L. N° 1279, que establece el deber de registrar los vínculos de parentesco y otras
vinculaciones derivadas de las inscripciones que lleva a cabo el RENIEC
De otro lado, se ha optado por incorporar las siguientes Disposiciones Complementarias Finales al Decreto
Legislativo 1192:
1. Duodécima Disposición, referida a la potestad del Sujeto Activo de presentar planes de abandono
ante la Autoridad Ambiental, en aquellos casos en que el proyecto de infraestructura afecte a
establecimientos sujetos a actividades de hidrocarburos que aprobó el Estudio Ambiental del área
o lote previo a su retiro definitivo.
2. Décimo Tercera Disposición, referida a la obligación de la Superintendencia Nacional de los
Registros Públicos – SUNARP tendrá un plazo de noventa días hábiles para emitir los dispositivos
legales que correspondan para la ejecución de lo dispuesto.
3. Décimo Cuarta Disposición, referida a la obligación del Ministerio de Vivienda, Construcción y
Saneamiento de modificar el Reglamento Nacional de Tasaciones y aprobar mediante resolución
ministerial, las disposiciones complementarias que correspondan.
4. Décimo Quinta Disposición, referida a la potestad del Sujeto Activo de extender la adquisición o
expropiación a terrenos necesarios para crear vías de acceso que permitan conectar a inmuebles
que, como consecuencia de la ejecución de las obras de infraestructura vial y saneamiento,
hubieran quedado desconectados de las vías públicas.
5. Décimo Sexta Disposición, referida a la atribución del Sujeto Activo de identificar y delimitar los
monumentos arqueológicos prehispánicos que pudiesen encontrarse durante el desarrollo de
proyectos de infraestructura, con el fin de gestionar los certificados necesarios y/o liberación de
áreas.
6. Décimo Séptima Disposición, referida a la potestad excepcional conferida hasta el 31 de
diciembre de 2019, al Ministerio de Transportes y Comunicaciones de no aplicar lo dispuesto en la
Ley 30225, Ley de Contrataciones del Estado, para las contrataciones de servicios que se
requieran en el marco del decreto legislativo bajo análisis.
7. Décimo Octava Disposición, referida a la facultad que se otorga al Ministerio de Transportes y
Comunicaciones a adecuar su estructura orgánica, de acuerdo con las competencias y
atribuciones otorgadas.
Finalmente, se prevé que los expedientes que, a la fecha cuenten con norma que aprueba el valor total de
tasación se seguirán rigiendo por el Decreto Legislativo 1192; pero el pago correspondiente a los mismos
se supeditaran a las nuevas reglas que prevé el Decreto Legislativo 1330.
Lea también: Decreto Legislativo N° 1246, que aprueba diversas medidas de simplificación
administrativa
Consideramos que la norma bajo análisis resultaba necesaria, pues desde la dación del decreto Legislativo
1192 y la Ley 30230, se fueron suscitando una serie de situaciones no abordadas ni contempladas en
dichas regulaciones, así como fallas detectadas en sus procedimientos, sus etapas y plazos. Sin embargo,
descontando sus valiosos aportes, la norma falla en regular una serie de situaciones que pudieron haber
sido incluidas para efectivizar el procedimiento de adquisición:
 Debe mejorarse y fortalecerse el procedimiento de tasación de los inmuebles, extendiéndose
canales comunicativos entre los diversos Sujetos Activos o Beneficiarios y la instancia encargada
de la tasación, armonizando criterios y procesos a fin de poder garantizar que el expediente final
cuente con un inventario certificado que permita una mejor aproximación al valor comercial del
inmueble.
 Si bien se han introducido acertadas medidas para combatir la distorsión de los valores
comerciales, se deben mejorar los mecanismos de defensa física de las áreas comprendidas en la
ejecución de proyectos, pues suele suceder que, tras la anunciación de la ejecución de obras, se
susciten invasiones y ocupaciones de facto, llevadas a cabo por personas que tienen la esperanza
de poder negociar durante el proceso de adquisición. Muchas de estas ocupaciones ilegales llegan
incluso a consolidarse con el paso de los meses, ante la inacción del Estado en defensa de dichas
áreas (una situación bastante común en materia de derecho de vía de las carreteras, por
ejemplo).
 Aunque la norma flexibiliza algunos plazos dentro del proceso de adquisición, básicamente en la
etapa posterior a la aceptación / negación de la Carta de Intención remitida al Sujeto Pasivo,
dichos plazos aun resultan irreales con relación a la gran cantidad de procedimientos que deben
ser armonizados dentro de las diversas instancias de los órganos encargados de emitir las
resoluciones aprobatorias de valores de tasación (más aún si la nueva norma incluye la obligación
de gestionar nuevos documentos para el Expediente de Tasación, como el certificado registral
inmobiliario emitido por SUNARP). En ese sentido, es necesaria una revisión profunda del
procedimiento, debiendo sincerarse sus etapas y plazos a fin de evitar deficiencias en los procesos
de tasación y adquisición, los que a su vez se traducirán en incumplimientos y responsabilidades
respecto de lo dispuesto en la normativa vigente sobre la materia.

El Régimen de Expropiación y su rol en la ejecución de proyectos de infraestructura en el Perú


Desde 1990, en el Perú, se han venido realizando una serie de reformas estructurales que han
transformado el régimen económico en varias ocasiones. En virtud de tales cambios, se han expedido, de
manera sistemática, diversas normas de protección y promoción de la inversión privada, y se han fijado
nuevas reglas y límites a la figura de la expropiación.
Así, el 23 de agosto del 2015, se publicó el Decreto Legislativo N° 1192, decreto legislativo que aprueba la
Ley Marco de Adquisición y Expropiación de inmuebles, transferencia de inmuebles de propiedad del
Estado, liberación de Interferencias y dicta otras medidas para la ejecución de obras de infraestructura.
Con la promulgación del Decreto Legislativo N° 1192, se derogó la Ley N° 27117, Ley General de
Expropiaciones; Ley N° 30025, Ley que facilita la adquisición, expropiación y posesión de bienes inmuebles
para obras de infraestructura; Ley N° 27628, Ley que facilita la ejecución de obras públicas viales; así como
algunas disposiciones de la Ley N° 30327, Ley de Promoción de las Inversiones para el Crecimiento
Económico y el Desarrollo Sostenible. Según la exposición de motivos del Decreto Legislativo N° 1192, la
existencia de estas 4 leyes especiales generaba “dispersión normativa, y poca claridad sobre los
inversionistas y los funcionarios que aplican estas normas”, por lo que resultó necesaria la expedición de
una norma que regule de manera integral y unificada la adquisición, expropiación y liberación de
interferencias con la finalidad de promover, y agilizar la inversión pública y privada en el país,
principalmente en proyectos de infraestructura.
En esta misma línea, el 6 de enero del 2017, se publicó el Decreto Legislativo N° 1330, que modifica el
Decreto Legislativo N° 1192. La justificación fue que, “dado el actual estado en el desarrollo de los
principales proyectos e inversiones en materia de infraestructura, resultaba necesario modificar el actual
marco normativo del Decreto Legislativo N° 1192, a fin de facilitar y agilizar las adquisiciones y
expropiaciones”.
En estos últimos meses, nuevamente, el tema de la expropiación vuelve a estar en vitrina política,
levantando a más de uno de sus asientos. La razón, por un lado, son los proyectos de ley presentados por
las congresistas fujimoristas Úrsula Letona y Yesenia Ponce, que buscan modificar la normativa emitida en
los últimos dos años para agilizar la obtención de predios para la ejecución de proyectos de
infraestructura. Por su parte, el presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK), durante su segundo mensaje a la
nación, entregó cinco proyectos de ley para reformas en distintos sectores, entre los que está el Proyecto
de Ley N° 01718/2017-PE, Ley que regula la obtención de inmuebles requeridos para la ejecución de obras
de infraestructura priorizada[1].
Es frente a este escenario que nace la pregunta sobre cómo se encuentra actualmente regulada la
potestad expropiatoria en el Perú, teniendo en cuenta las disposiciones contenidas en el Decreto
Legislativo N° 1192, así como las modificaciones introducidas recientemente por el Decreto Legislativo N°
1330; y en qué medida estos proyectos de ley cambiarán dicha regulación. En este sentido, lo que se
buscará en la presente Editorial es determinar en qué consiste la potestad expropiatoria, cuál es el
régimen actual en materia de expropiaciones y cómo este ha incidido en los procesos de expropiación
relacionados a la ejecución de proyectos de infraestructura en el Perú.
1. Noción y requisitos de la expropiación
Según Víctor Manteca, “la potestad expropiatoria es la prerrogativa exorbitante que permite a la
Administración pública privar coactivamente del derecho de propiedad a los administrados” [2]. Por su
parte, Ramón Parada señala que “la expropiación es una de las instituciones administrativas más intensas
y extrañas, en virtud de la cual se concreta la privación de un derecho o de un interés patrimonial”[3]. En
esta línea, a la luz de la doctrina, la expropiación puede ser entendida como la potestad que tiene el
Estado para interferir válidamente sobre el derecho de propiedad, privando de manera forzosa a los
particulares del ejercicio de este derecho.
Si bien el ejercicio de la potestad expropiatoria implica la privación forzosa de la propiedad, esta operación
se basa en la primacía del interés general respecto del interés individual del titular. Así lo señala el Tribunal
Constitucional en los siguientes términos: “(…) resulta válido afirmar que el constituyente, al haber
establecido la función social del derecho de propiedad ha querido que la propiedad privada, como
institución jurídica y como derecho subjetivo, no satisfaga únicamente los intereses privados de sus
titulares, sino que al propio tiempo satisfaga los intereses sociales o colectivos que resulten involucrados
en el uso y disfrute de cada tipo de bien”[4]. A lo que apunta el Tribunal, es hacer énfasis en la función que
cumple la propiedad con relación al bien común, el interés general de la comunidad; pues es en esta
dimensión que se justifica el ejercicio de la potestad expropiatoria.
Para comprender los fundamentos de la potestad expropiatoria del Estado en nuestro ordenamiento
jurídico, cabe tener en cuenta lo establecido por la norma fundamental, y lo desarrollado por la ley y su
reglamento. Así, en el artículo 70 de la Constitución Política de 1993, se señala que “a nadie puede
privarse de su propiedad sino, exclusivamente, por causa de seguridad nacional o necesidad pública,
declarada por ley, y previo pago en efectivo de indemnización justipreciada que incluya compensación por
el eventual perjuicio”. Resaltándose de esta manera, desde el propio texto constitucional, a la propiedad
como derecho individual y colectivo; en tanto que se entiende a la expropiación como una potestad de
limitación sumamente excepcional al ser la propiedad en principio un derecho irrevocable[5]; sin
embargo, la propiedad no se reduce a una dimensión individual, sino que cumple una función social, en
mérito de lo cual como titularidad jurídica debe sacrificarse con miras a la consecución de un interés
general, como la seguridad nacional o necesidad pública.
En esta misma línea, el Decreto Legislativo N° 1192, que aprueba la Ley Marco de Adquisición y
Expropiación de inmuebles, transferencia de inmuebles de propiedad del Estado, liberación de
Interferencias y dicta otras medidas para la ejecución de obras de infraestructura, en su artículo 4,
numeral 4.4 define a la expropiación como:
“(…) la transferencia forzosa del derecho de propiedad privada sustentada en causa de seguridad nacional
o necesidad pública, autorizada únicamente por ley expresa del Congreso de la República a favor del
Estado, a iniciativa del Gobierno Nacional, Gobiernos Regionales o Gobiernos Locales y previo pago en
efectivo de la indemnización justipreciada que incluya compensación por el eventual perjuicio, conforme
al artículo 70 de la Constitución Política del Perú y las reglas establecidas en el presente Decreto
Legislativo”.
De la lectura conjunta de la normativa citada, podemos concluir entonces que la expropiación consiste en
la privación singular por causa de necesidad pública o seguridad nacional de la propiedad, autorizada por
ley, tras el pago de una oportuna indemnización.
Tal como se observa de lo establecido tanto por la Constitución y el Decreto Legislativo N° 1192, la
expropiación debe cumplir mínimamente con los siguientes requisitos: En primer lugar, la expropiación
debe fundamentarse necesariamente en las causales de seguridad nacional o necesidad pública. Según
Enrique Bernales, “la seguridad nacional tiene que ver con la protección a la sociedad y al Estado de las
amenazas exteriores (por ejemplo, guerra con países vecinos) [; mientras que] la necesidad pública es un
concepto que tiene relación con la indispensabilidad para la sociedad en su conjunto de hacer o no hacer
determinada cosa”[6], en otras palabras, por razones que beneficien a toda la comunidad en general. En
cuanto a este último punto, Bernales pone como ejemplo la construcción de carreteras de trazo recto, que
por su carácter de necesidad pública se hace indispensable la expropiación de propiedades ajenas que se
encuentran en el trazo de la nueva vía de comunicación[7]. Si bien no existe consenso en cuanto al
contenido de estas causales expropiatorias y tampoco se regula ello en el texto constitucional, lo
importante es que a nivel legal existan parámetros regulados a fin de evitar el uso abusivo de estas
causales; siendo por tanto fundamental el siguiente requisito.
En segundo lugar, las causales que fundamentan la expropiación deben ser declaradas por Ley del
Congreso de la República. Así, en el artículo 25 del Decreto Legislativo N° 1192, se establece que “en la ley
que se expida en cada caso debe señalarse la razón de necesidad pública o seguridad nacional que justifica
la Expropiación”. Al tratarse de una potestad que priva al particular de su derecho de propiedad, cobra real
importancia que la expropiación y sus causales sean declaradas a través de una ley emitida por el
Congreso, en tanto que representa la voluntad popular elegida democráticamente.
En tercer lugar, deberá pagarse en efectivo y de manera previa una indemnización justipreciada al titular
del derecho expropiado, que podrá incluir la compensación por eventual perjuicio. La indemnización
justipreciada es el precio que el expropiante deberá otorgar al expropiado en compensación por forzar la
transferencia de su propiedad. Esta comprende lo siguiente: i) el valor de tasación comercial debidamente
actualizado del bien que se expropia y ii) la indemnización por el eventual perjuicio, que comprende
únicamente al lucro cesante y daño emergente, siempre que se encuentren acreditados o cuenten con un
informe debidamente sustentado[8].
Ahora bien, con relación al pago de la indemnización justipreciada, el artículo 70 de la Constitución exige
una doble protección a favor del titular del derecho expropiado. Por un lado, que el pago de esta
indemnización se realice de forma previa a la ejecución de la expropiación del bien inmueble. Así, el
artículo 28 numeral 28.3 del Decreto Legislativo N° 1192 establece que “la consignación a favor del sujeto
pasivo por el monto de la indemnización justipreciada debe efectuarse dentro de los diez días hábiles
siguientes de emitida la norma que aprueba la expropiación, bajo responsabilidad del funcionario
encargado de efectuarla”.
Una segunda garantía es la obligación que tiene el Estado de pagar la indemnización en dinero y no en
bonos o bienes como era anteriormente. Inclusive, el artículo 70 de la Constitución prevé la interposición
de una garantía a favor del sujeto pasivo en caso que no considere justa la oferta. Con respecto a ello, el
artículo 34 del Decreto Legislativo N° 1192 establece que el sujeto pasivo tendrá la posibilidad de acudir a
la vía arbitral o judicial para someter a cuestionamiento la revisión del valor de tasación del bien inmueble
objeto de expropiación, que haya fijado el Estado en el procedimiento expropiatorio.
A modo de enfatizar la relevancia de estas garantías, el Tribunal Constitucional ha señalado que “(…) el
Estado se encuentra obligado a pagar previamente una indemnización justipreciada que incluya el precio
del bien expropiado y la compensación por el eventual perjuicio que, a su vez, debe ser establecida en el
procedimiento expropiatorio. Solo a través del mencionado desembolso, la expropiación podrá
considerarse como válida en tanto límite del derecho a la propiedad”[9].
2. Marco regulatorio de la Expropiación a la luz del Decreto Legislativo N° 1192 y sus
modificatorias
Ahora bien, lo que corresponde es desarrollar los elementos, procedimiento y alcances de la expropiación
en base a un análisis del marco regulatorio vigente, con atención a lo establecido en el Decreto Legislativo
N° 1192 y las modificaciones incorporadas por el Decreto legislativo N° 1330; puntualizándose en las
deficiencias que aún persisten en este régimen.
a. Sujetos de la expropiación
El sujeto activo es el titular activo de la potestad, en el caso de la legislación peruana, el único sujeto
expropiante es el Estado. En ningún caso el expropiante puede ser un particular o un concesionario. En ese
sentido, el Decreto Legislativo N° 1192 establece que se considera como sujeto activo de la expropiación al
“Ministerio competente del sector, el Gobierno Regional y el Gobierno Local responsable de la tramitación
de los procesos de Adquisición o Expropiación”.
El beneficiario es el Estado, pues se trata del sujeto que representa el interés público que adquiere el bien
o derecho expropiado, y al que se le imputa el deber de indemnizar. Según el artículo 5 numeral 5.1 del
Decreto Legislativo N° 1192, el beneficiario podrá ser el mismo sujeto activo o una entidad pública
distinta. De tal modo, cuando se expropian bienes para la construcción de infraestructuras de servicios
públicos otorgadas en concesión, el beneficiario de la expropiación no deja de ser el Estado, siendo el
concesionario un administrador y ejecutante de la obra.
Por lo tanto, cualquier expropiación a favor de una persona natural o jurídica de derecho privado estaría
sancionada con nulidad. El artículo 5 numeral 5.3 del Decreto Legislativo N° 1192 señala que dicha nulidad
se declara sin perjuicio de las acciones civiles y penales que en defensa de su derecho tiene expedito de
ejercer el afectado. Adicionalmente, consideramos que también debería sancionarse con nulidad la
expropiación a favor de las empresas estatales que se encuentran sujetas al régimen de la actividad
empresarial del Estado. Ello porque las empresas del Estado tienen personalidad jurídica propia e
independiente respecto del Estado; siendo que en estos casos el tratamiento debería ser igual al de los
sujetos del sector privado.
El sujeto pasivo es el propietario o poseedor del inmueble sujeto a adquisición, o expropiación conforme a
las reglas contenidas en el Decreto Legislativo N° 1192. En este sentido, tiene derecho a participar como
interesado directo en el procedimiento y a percibir la indemnización correspondiente. El Decreto
Legislativo N° 1192 en su artículo 6 considera como sujetos pasivos a quienes se encuentren en alguno de
los supuestos que regula.
El Decreto Legislativo N° 1330 incluye un supuesto adicional al indicar que, en el caso de los inmuebles
aportados o que forman parte de un fideicomiso, el sujeto pasivo estará constituido por el titular del
dominio fiduciario y por el titular registral del bien, con los que se deberá suscribir acuerdos de
adquisición o realizar el proceso expropiatorio. Dicha incorporación resulta novedosa, ya que en el
Decreto Legislativo N° 1192 no se hacía referencia en cuanto a este tipo de titularidad, lo cual generaba
confusión al momento de determinar quién era el sujeto pasivo en tales procesos.
b. Objeto de la expropiación
El Decreto Legislativo N° 1192 en sus artículos 9 y 10 prevé que son objeto de expropiación los bienes
inmuebles de dominio privado, así como la propiedad del subsuelo y sobresuelo de manera independiente
del suelo.
En cuanto a este último punto, se agrega que de ser el caso que la propiedad del inmueble no pueda ser
usada o explotada parcial o totalmente, o que el valor comercial de la propiedad del suelo se deprecie de
manera significativa, el sujeto activo puede decidir expropiar todo el bien inmueble.
No obstante, si bien el referido decreto legislativo hace referencia a bienes inmuebles, lo cierto es que
debemos tomar también en consideración el artículo 21 de la Convención Americana de Derechos
Humanos que establece que los bienes en general se encuentran click here sometidos al interés general y,
en consecuencia, pueden ser objeto de expropiación. En este sentido, la Convención Americana permite
que tanto los bienes inmuebles como muebles puedan ser expropiados.
c. Procedimiento Expropiatorio
La existencia de un debido procedimiento cuyos alcances se encuentran regulados en ley especial cobra
real importancia, sobre todo, cuando de expropiaciones se trata, pues traen consigo la privación del
derecho de propiedad. En esta línea, el Tribunal Constitucional ha reconocido la necesidad de que se
cumpla el debido proceso al señalar lo siguiente: “[la expropiación] debe observar, en primer término, el
principio de legalidad, en virtud del cual la actividad de todas las personas y la administración pública está
sometida, primero, a la Constitución Política, y segundo, al ordenamiento jurídico positivo. En segundo
término, para que la expropiación como procedimiento sea legítima, tiene que respetarse el derecho al
debido proceso de titular del derecho de propiedad”[10].
Asimismo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la sentencia de fecha 06 de mayo de 2008
recaída en el Caso Salvador Chiriboga vs. Ecuador, ha establecido la doctrina: “expropiación bien dictada,
pero mal ejecutada”. Con ello la Corte IDH hacía referencia al caso en que la decisión de un Municipio de
Quito sobre declarar de utilidad pública la expropiación de un predio había sido cuestionada en la vía
judicial por los sujetos pasivos; y que, sin embargo, luego de 15 años desde el inicio del proceso
expropiatorio y la toma de posesión del predio por el Municipio, nunca se llegó a resolver el litigio judicial
ni mucho menos aprobarse la respectiva tasación y ordenar su pago. En este sentido, la Corte IDH sostuvo
que, si bien la expropiación se sustentaba en motivos de utilidad pública, con lo cual constituía una
legítima intervención del Estado en el derecho de propiedad, lo cierto es que no se había cumplido con el
debido procedimiento, toda vez que no se efectuó el pago de la correspondiente indemnización de
manera oportuna y efectiva.
Ahora bien, a efectos de comprender el procedimiento de expropiación regulado en la legislación peruana
vigente, haremos un pequeño repaso de los puntos más importantes, haciendo énfasis en las
modificaciones hechas por el Decreto Legislativo N° 1330.
En primer lugar, un aspecto fundamental para la ejecución de proyectos de infraestructura es llevar acabo
la identificación del inmueble o inmuebles que serán objeto de expropiación, así como de sus respectivos
propietarios. Esto, a menudo, resulta siendo muy complejo, principalmente, por los problemas de
saneamiento físico-legal de los bienes. Al respecto, el Decreto Legislativo N° 1330 ha incluido una
regulación especial sobre la anotación preventiva en todas las partidas registrales de los predios que
comprende el proyecto de infraestructura.
Tal como se señala en la exposición de motivos del Decreto Legislativo N° 1330, la finalidad de esta
regulación es que los “(…) sujetos pasivos no realicen acciones dirigidas a elevar artificialmente el valor de
los inmuebles y con ello especular con las indemnizaciones justipreciadas que debería pagar la entidad
(…); [y] que las áreas necesarias para la ejecución de la obra puedan ser intervenidas por otra entidad
pública, lo cual busca armonizar las actividades y proyectos de los tres niveles de gobierno. Esta medida
evitará que el Estado desembolse montos muchos mayores que los previstos y asimismo, para evitar
eventuales agravios a los derechos de los particulares”.
En segundo lugar, dentro del plazo de vigencia de la anotación preventiva, se implementará con
normalidad el procedimiento de expropiación. El rechazo de la oferta de adquisición, regulada en el Título
III del Decreto Legislativo N° 1192, da inicio al proceso de expropiación. Esta condición se cumple, siempre
que se haya emitido la ley autoritativa previa. En el plazo máximo de 15 días hábiles del rechazo a la oferta
de adquisición, el sujeto activo debe expedir la norma que apruebe la ejecución de expropiación del bien
inmueble y el valor de la tasación determinado por el órgano encargado de las tasaciones durante el
Proceso de Adquisición por trato directo[11].
Consideramos acertada la modificación introducida por el Decreto Legislativo N° 1330 en el artículo 27 de
la anterior norma, al ampliar el plazo de 5 a 15 días hábiles para la emisión de las normas que aprueban la
ejecución de la expropiación. Ello porque, al ser los proyectos de infraestructura de gran envergadura,
entonces sucede que el número de sujetos afectados por la expropiación es mayor, lo cual hace difícil que
en un plazo de 5 días hábiles se cumpla con expedir todas las resoluciones referidas con la debida
oportunidad y diligencia.
En tercer lugar, el artículo 31 del Decreto Legislativo N° 1192 establece que el sujeto activo y pasivo
pueden convenir de común acuerdo la forma y fecha de entrega del bien objeto de la expropiación;
precisándose que la entrega deberá efectuarse antes del vencimiento del plazo máximo de 10 días hábiles
de notificada la norma que aprueba la expropiación en caso de inmuebles desocupados; o el plazo
máximo de 30 días hábiles en el caso de inmuebles ocupados. Asimismo, se señala que el sujeto activo o
beneficiario podrá incrementar el plazo, el cual en su totalidad no podrá ser mayor de 60 días hábiles.
En la exposición de motivos del Decreto Legislativo N° 1330, se señala que la reducción de los plazos para
la entrega de los inmuebles se ha efectuado con el objetivo de hacer más expeditiva la ocupación de los
bienes por el Estado, pues resulta sumamente importante la toma efectiva de la posesión cuando se trata
de la ejecución de proyectos de infraestructura pública. Ahora bien, en cuanto a la facultad de
incrementar los plazos, considero que ello no debería solo ser una potestad unilateral del Estado, sino que
también debería otorgársele al sujeto pasivo la posibilidad de solicitar dicha ampliación, sujeto a
aprobación por la entidad competente.
d. Saneamiento físico-legal
En cuanto a ello, es preciso señalar que uno de los principales problemas que se tienen para agilizar el
procedimiento de expropiación relacionado a la ejecución de proyectos de infraestructura, es la existencia
de deficiencias en el saneamiento de los bienes afectados. Esto representa un problema complejo y que
ocasiona el retraso en la terminación del procedimiento de expropiación. Existen una serie de deficiencias
en el sistema de propiedad actualmente vigente; así podemos identificar, por ejemplo, que gran parte de
la población no tiene su derecho de propiedad debidamente inscrito en Registros Públicos, problemas de
duplicidad o triplicidad de partidas de inmuebles, propiedades inscritas en donde de acuerdo a los planos
inscritos, la ubicación registral no concuerda con la real, entre otros.
Es así que resulta de suma importancia la presente regulación, en torno a las acciones de saneamiento
físico-legal de los inmuebles afectados por la expropiación. La Segunda Disposición Complementaria Final
del Decreto Legislativo N° 1192 prevé que la entidad pública ejecutora de la obra de infraestructura se
encuentra facultada para que, en lo que corresponda y sin necesidad de suscribir convenio alguno, efectúe
la acumulación, independización, subdivisión, rectificación de área y otras acciones de saneamiento físico-
legal de predios que le hayan sido transferidos por el Estado, o haya adquirido o adquiera de particulares.
Asimismo, el Decreto Legislativo N° 1330 introduce un segundo párrafo con la finalidad de establecer un
plazo especial de 120 días hábiles contados desde la suscripción del Formulario Registral para el
procedimiento previsto en la Ley N° 26512, norma que declara de necesidad pública y utilidad pública el
saneamiento legal de los bienes inmuebles de propiedad del Sector Educación y de Sector Transportes,
Comunicaciones, Vivienda y Construcción.
3. El Rol de la Expropiación en la ejecución de proyectos de infraestructura
En el Perú, existe un amplio margen de mejoras en infraestructura pública. El desarrollo de proyectos de
infraestructura trae consigo una serie de beneficios económicos de largo plazo, como el crecimiento
económico de manera progresiva, así como la apreciación del valor de terrenos. Sin embargo, también se
han presentado problemas en cuanto al tema de expropiaciones, interferencias de servicios públicos,
entre otros, que han retrasado la inversión tanto pública como privada. Para afrontar estos problemas, el
Estado peruano ha venido realizando acciones, desde el ámbito normativo como institucional, para
destrabar las inversiones y así poder incrementarlas a nivel nacional, muestra de ello han sido las
sucesivas leyes especiales que se han dado a lo largo de estos últimos años, entre ellas, el actual Decreto
Legislativo N° 1192, con las disposiciones recientemente introducidas por el Decreto Legislativo N° 1330.
En este sentido, es posible observar que la ejecución de proyectos de infraestructura en nuestro país
requiere la obtención de bienes inmuebles de dominio privado, a efectos de llevarse a cabo su respectivo
desarrollo e implementación. De manera que resulta de suma importancia la mejora del marco regulatorio
sobre expropiación, así como su adecuación a la realidad vigente en materia de proyectos de inversión
privada y pública; ello con la finalidad de que el Estado pueda, a nivel nacional, regional y local, dirigir sin
mayores complicaciones los procedimientos expropiatorios.
En esta línea, tal como lo hemos podemos apreciar del análisis efectuado en los anteriores capítulos, con
el Decreto Legislativo N° 1330 se ha buscado adoptar medidas más ágiles y eficaces en la gestión de los
procedimientos de expropiación y adquisición de bienes inmuebles. Con relación a ello, cabe hacer énfasis
en que si bien se ha tenido una buena iniciativa a nivel legislativo, es necesario mejorar aún algunos
puntos, pues si bien el propósito es la celeridad en el desarrollo de estos procesos de privación de
propiedad, lo cierto es que ello no debe conllevar a la flexibilización de derechos de los sujetos
intervinientes.
4. Conclusiones
Finalmente, podemos concluir que, tanto desde un punto de vista de la doctrina como de la
jurisprudencia, la propiedad no se reduce a una dimensión individual de su titular, sino que cumple una
función social, en mérito de lo cual como titularidad jurídica debe sacrificarse con miras a la consecución
de un interés general, como la seguridad nacional o necesidad pública.
En cuanto al procedimiento expropiatorio, las modificaciones que se incluyen con el Decreto Legislativo N°
1330 están relacionadas con la identificación del bien que será objeto de expropiación, para lo cual se
introduce la posibilidad de inscribir una anotación preventiva en la respectiva partida; la ampliación del
plazo para la emisión de las normas que aprueban la ejecución de la expropiación, que permite una mayor
eficiencia; la reducción de los plazos para la entrega de los inmuebles afectados por la expropiación, que
procura agilizar el procedimiento expropiatorio, pero que solo se prevé como una potestad unilateral del
Estado.
En este sentido, es necesario resaltar la importancia en la mejora del marco regulatorio sobre
expropiación, así como su adecuación a la realidad vigente en materia de proyectos de inversión privada y
pública; a fin de que el Estado pueda, a nivel nacional, regional y local, dirigir sin mayores complicaciones
los procedimientos expropiatorios. El Decreto Legislativo N° 1330 ha introducido cambios en el marco
regulatorio, sin estar exento de deficiencias. Ahora, tanto desde la tribuna del Ejecutivo como del
Legislativo, se han planteado iniciativas legislativas dirigidas a modificar la normativa vigente para agilizar
la obtención de predios para la ejecución de proyectos de inversión en materia de infraestructura, de cara
a los grandes retos que hoy por hoy se tienen en cuanto a la reconstrucción del norte peruano tras los
desastres ocasionados por el Fenómeno del Niño Costero.

(*) Artículo redactado por Samanta Taipe Anchiraico


(*) Fuente de imagen: El Comercio
[1] Proyecto de Ley N° 01718/2017-PE, Ley que regula la obtención de inmuebles requeridos para la
ejecución de obras de infraestructura priorizada. Enlace: http://www.congreso.gob.pe/proyectosdeley/
[2] MANTECA, Víctor. La potestad expropiatoria de las Administraciones
Públicas. Actualidad Administrativa. Nº 1, quincena del 1 al 15 Ene. Tomo 1. Madrid: La ley. 2012.
[3] PARADA, Ramón. Derecho Administrativo. Parte General. Tomo I. Novena Edición. 1996. p. 610.
[4] Sentencia del Tribunal Constitucional Exp. N° 05614-2007-PA/TC. Caso Aspíllaga Anderson Hermanos
S.A. vs. Instituto Nacional de Desarrollo y Proyecto Especial Jequetepeque-Zaña. Fundamento Jurídico N°
6. 20 de marzo de 2009.
[5] Íbidem.
[6] BERNALES BALLESTEROS, Enrique. La Constitución de 1993, Análisis Comparado”. Lima: Konrad
Adenauer. 1996. p. 332.
[7] Íbidem.
[8] Decreto Legislativo N° 1192, decreto legislativo que aprueba la Ley Marco de Adquisición y
Expropiación de inmuebles, transferencia de inmuebles de propiedad del Estado, liberación de
Interferencias y dicta otras medidas para la ejecución de obras de infraestructura. Artículo 4, numeral
4.12.
[9] Sentencia del Tribunal Constitucional Exp. 0864-2009-PA/TC. Caso Negociación Mamacona SAC. 28 de
agosto de 2009. Fundamento N° 26.
[10] Sentencia del Tribunal Constitucional Exp. N° 05614-2007-PA/TC. Fundamento Jurídico N° 10.
[11]Ídem. Artículo 27.