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Vives Gastell, A.

(1949), “Andanças e viajes de un hidalgo español (Pero Tafur,


1436-1439) con una descripción de Roma”, Analecta Sacra Tarraconensia, 19, pp.
123-215. (en cada pasaje hay una aclaración del autor)
Palabras clave: Admiración por Roma, visión de Roma, Gregorio Magno,
Destrucción de esculturas, Tíber, Romanos como magos, Castel Sant’Angelo,
Mausoleo de Adriano, Leyenda Castel Sant’ Angelo, Población de Roma, Escaleras
de Constantino, Aguja de César, escultura de Marco Aurelio, Panteón, Santa
Maria in Aracoeli, Coloso, Leyenda esculturas capitolio, Trajano, Panteón,
Población de Roma.
Pero Tafur, escribiendo preámbulo de su descripción y hablando de sus monumentos
dice: «yo dubdo non solamente poderlos escrivir, mas aun aver mirado entiendo, como
se devía; e si yo, segunt la magneficieçia e grandeza de la cosa, en algo menguare, sea
perdonado porque yo non soy bastante a tan grant fecho1».
También recuerda las grandes persecuciones que llevó a cabo Roma2.
Narra una historia sobre san Gregorio, el cual, ante la actitud de veneración que
profesaban algunos peregrinos hacia las antiguas obras, decidió destruirlas: «El papa
Sant Gregorio, veyendo que los fieles christianos que del universo allí concurrían por
procurar salvaçión de sus ánimas, viendo la maginificiençia de los edifiçios, en tal
manera espedían en los visitar, que empachavan el santo propósito con que vinieran, por
tanto mandó desatar todas o las más magníficas obras, que avían quedado de los
antiguos tiempos3». Sin embargo, una redacción del año 1250 de los Mirabilia atribuye
la destrucción de ídolos al papa Silvestre (Jordan, II, 6384). También recoge un pasaje
que está en relación con el anterior en el que dice que destruyó muchos restos antiguos
porque los visitantes admiraban más a éstos que a las construcciones eclesiásticas5. De
nuevo insiste en ello6.
«Por medio desta çidbad para una rivera que los romanos truxieron con gradíssimo
trabajo e metieron por medio della, a ésta es el Tiberi; e fiçieron nuevo suelo, diçen que
de plomo, e entradas e salidas a la una parte e a la otra de la çidbad, así para abrevar
cavallos como para tomar aguas e façer otros serviçios convenientes al pueblo; e quien
por otro lugar entrase a anegarse ya7». La suposición que hace de que el Tiber estaba
cubierto de placas de metal parece estar tomada de las fuentes árabes. Edrisi el primero,
de quien deriva Faqut, que da muchos más detalles8. Quizás de algunos de ellos lo tomó
el arcipreste de Hita, cuando escribió sobre este tema en su Libro del Buen Amor9 y de
este lo sacaría Pero Tafur10.
Explica porque Castel Sant’Angelo se llama así: «Diçen que fué una grant mortandat en
Roma que turó grant tiempo, e fué revelado al papa Gregorio que fiçiese una grant
procesión a una yglesia en cabo de la çibdad que llaman [Santa Ágata de la Suburra],

1
Tafur, 1.
2
Tafur, 1.
3
Tafur, 2.
4
Vives Gastell (1949): p. 200, n. 2.
5
Tafur, 6.
6
Tafur, 28.
7
Tafur, 4.
8
Guidi, J. (1878), “La descrizioni di Roma nei geografi arabi”, Archivio della Soc. rom. di Storia patria,
I, pp. 176-178.
9
Estrof. 256. Cf. Graf, II, p. 571.
10
Vives Gastell (1949): p. 201, n. 4.
donde antiguamente avía un ydolo que se adorava de los gentiles e aun secretamente de
algunos aunque christianos, [porque] algo les oviese quedado del rito gentílico; e como
fuese la proçesion con el papa, quando llegaron a la yglesia e emparejaron la ymagen
del ydolo, dió un grant tronido e partióse en pedaços; e el papa, veyendo aquel milagro,
fiço su proçesion; e bolviéndose a la yglesia de Sant Pedro, pasando por aquella puente
debaxo de aquel castillo, vieron ençima de la más alta torre, él e todo el pueblo, un
ángel con una espada sacada llena de sangre, cómo la alimpiava el manto e la metía en
su vayna en señal como Dios era ya aplacado e non le plaçíe que más gente moriese; e
la idolatría fue quebrantada e así aquel castillo de aquella vez ovo nombre castillo de
Sant-Angelo; e asy está oy, e el ángel ansí puesto11». Relaciona dos leyendas diferentes
aunque referidas ambas a Gregorio, la del ángel y la del culto arriano de Santa Ágata de
la Suburra. El mismo papa en sus diálogos12 nos cuenta que al celebrar la misa el diablo
salió de allí en forma de puerco. Tras tres días oyeron grandes ruidos en el techo de la
basílica. En esto se basa el relato de Tafur y el culto idolátrico sería el arriano. Lo de
que el ídolo se destrozase debe relacionarse con la imagen de Gregorio como destructor
de ídolos paganos y quizá particularmente con la del coloso de Nerón13.
Dice que en la entrada de san Pedro hay unas escaleras muy altas 14, por lo que pudiera
ser quizás las Escaleras de Constantino.
Al otro costado della está una alta torre fecha de un pedaço de losa, al modo de un
diamante de tres esquinas, e puesto sobre tres carnícoles de latón; ansi que muchos,
pensando que sea otra cosa santa, pasan entre el suelo e el asiento de aquella torre. Ésta
fue una obra fecha por reverençia de Julio Çésar e asignada por su sepoltura, e ençima
della están tres mançanas gruessas doradas, en que están los polvos del emperador Gayo
Çésar. (…) Ésta es la que dizen el aguja de Çésar, e en medio e al comienço e aun al
cabo están algunas letras antiguas entalladas, que no se pueden ya bien leer, pero en
efeto dicían cómo allí estava sepelido el cuerpo del Çésar15.
La çidbat de Roma está mal poblada segunt su grandeza, e es opinión de michos que
después que fue destruyda e abaxada, e despoblada, que de aquellos grandes edifiçios, e
cuevas, e cisternas, e casas e bóvedas baxas, que agora están desabitadas sale tan
impoçoñable ayre que face impresión en los cuerpos humanos, e de áquel se diçe que
Roma es mal sana16.
De fuera della, en una gran plaça están muchos edifiçios e memorias antignas; está la
figura de aquel Muçio que decercó a Roma e, pensando matar al rey, mató al privado,
porquél se condenó e dexó quemar el braço derecho; éste está sobre un grant cavallo de
latón dorado e ovo buen maestro, asi su figura como el cavallo en que está. E allí, en
torno a aquella plaça muchas e diversas cosas están, así de figuras como de mármoles e
losas, e piedras con letras entalladas antiguas17.
E sería largo deçir cómo los romanos tenían este Coliseo, e con quánta reverençia, e la
estatua que allí tenían, tan grande que, teniendo los pies en el suelo, tenía la cabeça en lo
más alto de la techumbre, sacando el braço derecho alto, e tenía en la mano una grant
mançana –la cual está a la puerta de Sant Juan de Letrán– diçen que dando a entender la

11
Tafur, 5.
12
III, c 30.
13
Vives Gastell (1949): pp. 202-203, n. 5.
14
Tafur, 8.
15
Tafur, 9.
16
Tafur, 10.
17
Tafur, 12.
redondeça del mundo era en su mano; e de allí diçen que los emperadores tomaron esta
çeremonia de facerse traer la mançana delante de sí18.
E diçen que esta estatua en torno a della teníe todos los reyes e prinçipes del mundo, de
cada uno su estatua e una cadena a la garganta de cada uno ligada a los pies de aquella
grande estatua, asy que, quando sabien que algún rey o príncipe se revelaba contra
Roma, derrivábanle su figura e proveyen contra él mandándole façer guerra19.
Çerca dél están los palaçios de Octaviano Augusto que diçen que él fiço e forlateçió,
porque le fue dicho por una de las Sebillas que, quando la Virgen pariese su estatua
caería; e esto fué en el avenimiento e nasçimento de Nuestro Señor; e cayó su palacio, e
aun se diçe que cada año en el día del nasçimiento de Nuestro Señor una parte se cae20.
Más adelante, en otro pasaje dice: Está aquí una yglesia muy antoigua que llaman
Escala Çeli, debaxo de la qual está un grant aposentamiento de bóveda so tierra, e allí
algunas veçes los romanos tienen cosejo, e allí fue muerto Jullio Çésar por la mano de
Casio y Bruto21.
Dice que en el Panteón los romanos se reunían en consejo. Sólo aparece esa referencia
en esta fuente22.
Dice que Trajano dio las leyes a Roma23.
Roma, que solíe ser cabeza del mundo es agora cola24.
Diçen que, por no perder el derecho [los romanos] que tienen a ser señores del mundo
como ya lo fueron, que un día del año fazen una protestaçión contra el papa, diziendo
que ellos están prestos para sojudgar el mundo segunt solían, que non pierden el
derecho que dello tienen, pues que el papa ge lo estorva. E esta protestaçión se faze el
martes de Carnestollendas. E pluguiese a Dios que ya ellos fuesen para regir a sí
mismos, e no fuesen, como los ytalianos diçen por ellos, que son vituperio de la gente,
dados a todos viçios, e así todos los maltratan25.
Jamás fallé un ombre en Roma que me sopiese dar raçón de aquellas cosas antiguas por
qué yo demandava; mas creo que lo supieran dar de las tavernas o lugares desonestos.
Diçen que por maravilla ninguno dellos comen en sus casas26.
Diçen, que Roma, aunque despoblada, tiene más gente que ningunt pueblo del mundo
de christianos; pero en partes ay del muro adentro que non peresçe si non una montaña
espesa, e ay muchas salvaginas que crían en aquellas cuevas, ansí como liebres e
raposos, e lobos e ciervos, e diçen que puercoespines27.

18
Tafur, 14.
19
Tafur, 15.
20
Tafur, 16.
21
Tafur, 22.
22
Tafur, 18.
23
Tafur, 20.
24
Tafur, 30.
25
Tafur, 30.
26
Tafur, 30.
27
Tafur, 30.

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