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MANUEL KANT

PROLEGOMENOS A TODA
METAFISICA DEL PORVENIR
OBSERVACIONES SOBRE EL
SENTIMIENTO DE LO BELLO
Y LO SUBLIME
CRITICA DEL JUICIO*

ESTUDIO INTRODUCTIVO Y
ANÁLISIS DE LAS OBRAS
POR

FRANCISCO LARROYO

Quinta edición

EDITORIAL PORRÚA, S. A.
AV. REPÚBLICA ARGENTINA, 15
M ÉXICO, 1991
Primeras ediciones en español:
Prolegómenos a toda metafísica del porvenir, Madrid, 19 12
Obstinaciones sobre el sejitirniento de lo bello y lo sublime, Madrid, 191»2
Críticq del Juicio, Madrid, 1914
Primera edición en la Colección “ Sepan c u a n to s...” , 1973

Títulos originales:
Prolegómeno zu einer jeden künftigen Metaphysik} die ais Wissenschaft wird
auftrelen kónnen, Riga, J 783
Beobachtungen über das Gefühl des Schónen und Erhabenen) Riga, 1764
Kritik der Urteilskvift, Berlín, 1790

El estudio introductivo, análisis y características de esta edición son propiedad de


ED IT O R IA L PORRÜA, .S. A.
Av. República Argentina, 15, 06020 México, D. F.

Copyright © 1991

Queda hecho el depósito que marca la ley

Derechos reservados

ISBN 968-432-616-5

IM P R E S O EN M E X IC O
P R IN T E D IN M E X IC O
INTRODUCCIÓ N

DE LA D IVISIÓ N DE LA FILO SO FÍA

I distintas, según los principios: la


teórica, como filosofía de la natura­
DE LA DIVISIÓN DE LA FILOSOFÍA leza, y la práctica, como filosofía
moral (pues tal nombre recibe la le­
Cuando la filosofía, en cuanto en­ gislación práctica de la razón, según
cierra principios del conocimiento el concepto de libertad). Pero hasta
racional de las cosas por medio de ahora ha dominado un empleo erró­
conceptos (y no solamente, como la neo de esas locuciones en la división
lógica, principios de la forma del de los diferentes principios, y,, con
pensar en general, sin distinción de ello, también de la filosofía, pues
los objetos), se divide, como se hace tomando por una misma cosa lo
habitualmente, en teórica y práctica, práctico según conceptos de la natu­
procédese con razón. Pero entonces raleza y lo práctico según el concep­
deben también los conceptos que to de libertad, se ha hecho así, bajo
asignan sus objetos a los principios las mismas denominaciones de filo­
de ese conocimiento racional, ser es­ sofía teórica y práctica, una divi­
pecíficamente diferentes, porque, de sión por medio de la cual, en reali­
otro modo, no autorizarían a ningu­ dad, nada estaba dividido (puesto
na división, la cual supone siempre que ambas partes podían contener
una oposición de los principios del principios de la misma clase).
conocimiento racional perteneciente a La voluntad, como facultad de
las diferentes partes de una ciencia. desear, es una de las diversas cau­
Pero no hay más que dos clases sas naturales en el mundo; es, a sa­
de conceptos, los cuales, a su vez, ber: la que obra según conceptos, y
contienen muchos principios dife­ todo lo que es representado como
rentes de la posibilidad de sus ob­ posible (o necesario) por medio de
jetos; son, a saber: los conceptos de una voluntad, llámase práctico-posi­
la naturaleza y el concepto de la li­ ble (o práctico-necesario), a dife­
bertad. Ahora bien, los primeros ha­ rencia de la posibilidad o necesidad
cen posible un conocimiento teórico, físicas de un efecto, en el cual la
según principios a priori; pero el se­ causa no es determinada a su cau­
gundo, en relación a aquéllos, no lle­ salidad por medio de conceptos,
va en sí, en su concepto, más que sino, como en la materia sin vida,
un principio negativo (de mera opo­ por mecanismo, y en los animales,
sición) , instaurando, en cambio, por instinto. Ahora bien: aquí, en
para la determinación de la volun­ relación a lo práctico, queda inde­
tad, principios extensivos, que por terminado si el concepto que da la
eso se llaman prácticos. En conse­ regla a la causalidad de la voluntad
cuencia, divídese con razón la filo­ es un concepto de la naturaleza o
sofía en dos partes completamente un concepto de la libertad.

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190 MANUEL KANT

La última distinción, empero, es tica, a diferencia de la pura, como


esencial, pues si el concepto que de­ una segunda parte de la geometría
termina la causalidad es un concep­ en general, del mismo modo, y con
to de (a naturaleza, entonces los mayor motivo aun, no puede el arte
principios son teórico-prácticos, pero mecánico o químico de los experi­
si es un concepto de la libertad, son mentos o de las observaciones valer
éstos entonces morales-prácticos; y por una parte práctica de la teoría
como la división de una ciencia ra­ de la naturaleza. Finalmente, tampo­
cional descansa enteramente sobre co la economía doméstica, agrícola,
la diferencia de los objetos, cuyo co­ del Estado, ni el arte de las relacio­
nocimiento necesita diferentes prin­ nes sociales, los preceptos de la die­
cipios, resulta que los primeros per­ tética, ni la teoría misma de la feli­
tenecerán a la filosofía teórica cidad, ni siquiera la dominación de
(como teoría de la naturaleza), pero las inclinaciones y la victoria sobre
ios otros constituirán solos la segun­ las pasiones, pueden contarse entre
da parte, es decir, la filosofía prac­ la filosofía práctica o formar total­
tica (como teoría de las costum­ mente la segunda parte de la filoso­
bres) . fía en general, porque todas ellas
Todas las reglas técnico-prácticas encierran solamente reglas de habi­
(es decir, las del arte y de la habi­ lidad y, por consiguiente, exclusiva­
lidad en general, o también de la mente técnico-prácticas, encamina­
prudencia, como la habilidad de te­ das a producir un efecto que es po­
ner influencia sobre los hombres y sible según conceptos de naturaleza
sus voluntades), en cuanto sus prin­ de las causas y de los efectos, los
cipios descansan sobre conceptos, cuales, por pertenecer a la filosofía
deben contarse sólo como corolarios teórica, están sometidos a esos pre­
de la filosofía teórica, pues ellas con­ ceptos como meros corolarios de la
ciernen tan sólo la posibilidad de ciencia de la naturaleza, sin poder,
las cosas según conceptos de la na­ por lo tanto, pedir un puesto en una
turaleza, a la cual pertenecen no filosofía especial llamada práctica.
sólo los medios que en la naturaleza En cambio, los preceptos morales-
pueden encontrarse para ello, sino
prácticos, que se fundan completa­
la misma voluntad (como facultad
de desear, y por tanto, facultad de mente en el concepto de libertad,
la naturaleza), en cuanto puede ser con absoluta exclusión de los funda­
determinada, según aquellas reglas, mentos de determinación de la vo­
por medio de motores naturales. Sin luntad nacidos de la naturaleza,
embargo, semejantes reglas prácticas constituyen una manera especialísi-
no se llaman leyes (algo así como ma de preceptos, que también, como
físicas), sino solamente preceptos; las reglas a las cuales la naturaleza
la razón de esto es que la voluntad obedece, se llaman sencillamente le­
no entra solamente bajo el concep­ yes; pero en vez de descansar, como
to de naturaleza, sino también bajo aquéllos, sobre condiciones sensi­
el concepto de libertad, con relación bles, descansarán sobre un principio
al cual los principios del mismo llá- suprasensible, y,, junto a la parte
manse leyes, y forman solos, con sus teórica de la filosofía, exigen para sí
consecuencias, la segunda parte de solos otra parte, con el nombre de
la filosofía, a saber: la práctica. filosofía práctica.
Así como la solución de los pro­ Se colige de todo esto que un con­
blemas de la geometría pura no junto de preceptos prácticos que da
constituye una parte especial de la la filosofía, no constituye una parte
misma, ni tampoco la agrimensura especial de la misma, colocada al
merece el nombre de geometría prác­ lado de la parte teórica, porque sean
CRÍTICA DEL JUICIO 191

prácticos, pues podrían serlo, aun­ pero no tienen ninguna esfera (sino
que sus principios fueran sacados solamente domicilio, domicilium) ,
totalmente del conocimiento teórico porque si bien son producidos según
de la naturaleza (como reglas técni­ ley, no son legisladores, sino que las
co prácticas), sino porque su prin­ reglas fundadas sobre ellos son em­
cipio no se deriva del concepto de píricas, y, por tanto, contingentes.
la naturaleza, siempre sensiblemen­ Nuestra facultad completa de co­
te condicionado, y descansa, por el nocer tiene dos esferas: la de los
contrario, sobre lo suprasensible, conceptos de la naturaleza y la del
que sólo el concepto de libertad da concepto de la libertad, pues en am­
a conocer por medio de leyes forma­ bas es legisladora a priori. La filoso­
les, siendo así morales-prácticas, es fía, pues, se divide, según eso, en
decir, no meros preceptos y reglas teórica y práctica. Pero el territorio
con tal o cuál propósito, sino leyes sobre el cual está su esfera y se ejer­
sin referencia anterior a fines e in­ ce su legislación continúa siendo
tenciones. sólo el conjunto de los objetos de
toda experiencia posible, en cuanto
II no son considerados más que como
meros fenómenos, pues sin eso, una
DE LA ESFERA DE LA FILOSOFÍA
EN GENERAL
legislación del entendimiento con re­
lación a los mismos no podría ser
Tan lejos como se extienda' la pensada.
aplicación de conceptos a priori se La legislación por medio de con­
extiende el uso de nuestra facultad ceptos de la naturaleza la realiza el
de conocer según principios, y con entendimiento, y es teórica; la legis­
él la filosofía. lación por medio del concepto de
El conjunto de todos los objetos, libertad la realiza la razón, y es sólo
empero, con los cuales esos concep­ práctica. Solamente en lo práctico
tos son relacionados, para realizar puede la razón ser legisladora; en lo
en lo posible un conocimiento de que toca al conocimiento teórico (de
ellos, puede dividirse según la dife­ la naturaleza), puede tan sólo
rente suficiencia o insuficiencia de (como conocedora de la ley, por
nuestras facultades para ese fin. medio del entendimiento) sacar de
Los conceptos, en cuanto se rela­ leyes dadas, mediante consecuencias,
cionan con objetos, y sin considerar conclusiones que, no obstante, si­
si un conocimiento de los mismos guen estando en la naturaleza. Pero,
es o no posible, tienen su campo, en cambio, donde hay reglas prác­
que se determina solamente según la ticas, no por eso es la razón en se­
relación que su objeto guarda con guida legisladora, pues aquéllas pue­
nuestra facultad de conocer en gene­ den también ser técnico-prácticas.
ral. La parte de ese campo en la Entendimiento y razón tienen,
cual un conocimiento es posible para pues, dos diferentes legislaciones so­
nosotros es un territorio (territo bre uno y el mismo territorio de la
rium) para esos conceptos y la fa­ experiencia, sin que les sea permiti­
cultad de conocer requerida para do hacerse perjuicio uno a otra.
ellos. La parte del territorio donde Pues así como el concepto de la na­
ellos son legisladores es la esfera turaleza no tiene ningún Influjo en
(ditio) de esos conceptos y de las la legislación por medio del concep­
facultades de conocer que les perte­ to de libertad, de igual modo, éste
necen. Los conceptos de experiencia no influye nada en la legislación de
tienen, pues, ciertamente su terri­ la naturaleza. La posibilidad de pen­
torio en la naturaleza, como conjun­ sar, al menos sin contradicción, en
to de todos los objetos del sentido, el mismo sujeto, la coexistencia de
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representada en la percepción, no es siderado como final para el Juicio


cualidad alguna del objeto mismo reflexionante. Semejante juicio es un
(pues una tal no puede ser percibi­ juicio estético sobre la finalidad del
da) , aunque puede ser inferida de objeto, que no se funda sobre con­
un conocimiento de las cosas. La cepto alguno actual del objeto, ni
finalidad, pues, que . precede al co­ crea tampoco uno del mismo. La
nocimiento de un objeto, y que, sin forma del tal objeto (no lo material
querer usar la representación del de su representación como sensa­
mismo para un conocimiento, hasta ción) es juzgada, en la mera refle­
va, sin embargo, unida inmediata­ xión sobre la misma (sin pensar en
mente con ella, es lo subjetivo del un concepto que se deba adquirir
mismo, lo cual no puede llegar a ser de él), como la base de un placer
elemento alguno de conocimiento. en la representación de semejante
Así, el objeto es entonces dicho fi­ objeto, con cuya representación este
nal,4 sólo porque su representación placer es juzgado como necesaria­
está inmediatamente unidá con el mente unido, y consiguientemente,
sentimiento del placer, y esta repre­ no sólo para el sujeto que aprehen­
sentación misma es una representa­ de aquella forma, sino para todo el
ción estética de la finalidad. Tráta­ que juzga en general. El objeto llá­
se tan sólo de saber si existe, en ge­ mase entonces bello, y la facultad
neral, una representación semejante de emitir juicios según un placer se­
de la finalidad. mejante (consiguientemente, también
Cuando con la simple aprehensión con valor universal) llámase el gus­
(apprehensio) de la forma de un to, pues como el fundamento del
objeto de la intuición, sin relacionar placer se encuentra tan sólo en la
la misma con urt concepto para un forma del objeto para la reflexión
conocimiento determinado, va unido en general, por tanto, no es una sen­
placer, entonces por eso es referida sación del objeto ni en relación con
la representación, no al objetó, sino un concepto que encierre alguna in­
solamente al sujeto, y el placer no tención, resulta así que solamente
puede expresar más que la acomo­ con la conformidad a leyes en el uso
dación de aquél con las facultades empírico del Juicio en general (uni­
de conocer, que están en juego en dad de la imaginación y del enten­
el Juicio reflexionante, y en tatito dimiento) en el sujeto es con lo que
en que lo están, es decir, solamente concuerda la representación del ob­
una subjetiva y formal finalidad del jeto en la reflexión, cuyas condicio­
objeto, pues no puede darse nunca nes a priori tienen un valor univer­
aprehensión alguna de las formas sal; y como esa concordancia del
en la imaginación, sin que el Jui­ objeto con las facultades del sujeto
cio reflexionante, aun sin propósito, es contingente, produce entonces la
la compare al menos con su facul­ representación de una finalidad de
tad de referir intuiciones a concep­ aquél en relación con las facultades
tos. Ahora bien: cuando en esa com­ de conocer del sujeto.
paración, la imaginación (como fa­ Ahora bien: este es un placer que,
cultad de las intuiciones a priori)
se pone, sin propósito, en concor­ como todo placer o dolor no produ­
dancia con el entendimiento (como cido por el concepto de libertad (es
facultad de los conceptos) por me­ decir, mediante la determinación an­
dio de una representación dada, y tecedente de la facultad superior de
de aquí nace un sentimiento de pla­ desear por razón pura), nunca pue­
cer, entonces debe el objeto ser con­ de ser considerado como unido ne­
cesariamente por conceptos con la
4 Final = conforme con el fin. Ten­ representación de un objeto, sino
gase siempre en cuenta este sentido de debe siempre ser conocido solamente
la palabra. (N. del T.) como ligado con ésta mediante una
CRÍTICA DEL JUICIO 203

percepción -reflexionada, y consi­ hay que probarlo); pero no es, sin


guientemente, como todos los juicios embargo, el fundamento de la deter­
empíricos, no puede declarar ningu­ minación de ese juicio más que me­
na necesidad objetiva sin tener pre­ diante la consciencia que se tiene
tcnsiones a un valor a prior i. Pero de que descansa solamente sobre la
el juicio de gusto no tiene más ¡^re­ reflexión y las universales, aunque
censión, como lodos los demás jui­ subjetivas, condiciones de la concor­
cios empíricos, que la de ser vale­ dancia de la misma con el conoci­
dero para cada uno, lo cual, pres­ miento de los objetos en general,
cindiendo de la interior contingencia para el cual la forma del objeto po­
del mismo, siempre es posible. Lo see una finalidad.
extraño y anormal está en que no Esta es la causa por la cual los
es un concepto empírico, sino un juicios del gusto son sometidos tam­
sentimiento de placer (por lo tanto, bién a una crítica según su posibi­
ningún concepto), lo que por medio lidad, pues esta posibilidad presu­
del juicio de gusto, y exactamente pone un principio a priori, aunque
como si fuera un predicado enlaza­
do con el conocimiento del objeto, este principio no es, ni un principio
se exige, sin embargo, a cada cual, de conocimiento para el entendi­
y debe ser unido a la representa­ miento, ni uno práctico para la vo­
ción. luntad, y, por tanto, no es a priori
determinante.
Un juicio individual de experien­
cia, verbigracia, el del que percibe Pero la capacidad de sentir un
en un cristal de roca una gota de placer nacido de la reflexión sobre
agua en movimiento, pretende con la forma de las cosas (de la natu­
razón que cualquier otro deba en­ raleza, tanto como del arte) expresa
contrarlo asimismo, pues se ha pro­ no sólo una finalidad de los objetos
nunciado el tal juicio según las con­ en relación con ql Juicio reflexionan­
diciones universales del )uicio deter­ te, conformemente al concepto de la
minante bajo las leyes de una expe­ naturaleza que tiene el sujeto, sino
riencia posible en general. Del mis­ también al reves, una finalidad del
mo modo, aquel que en la mera re­ sujeto con relación a los objetos, se­
flexión sobre la forma de un objeto, gún su forma y hasta su carácter in­
sin relación alguna con un concepto, forme, a consecuencia del concepto
experimenta placer, pretende con ra­ de libertad; por eso ocurre que el
zón, aunque este juicio es juicio em­ juicio estético debe ser referido no,
pírico e individual, obtener la apro­ sólo a lo bello como juicio de gus­
bación de cada uno, porque la base to, sino también, como nacido de un
de este placer se encuentra en la sentimiento del espíritu, a lo subli­
condición universal, aunque subje­ me; y así, debe ésta crítica del Jui­
tiva, de los juicios reflexionantes, cio estético dividirse en dos partes
que es, a saber: la concordancia fi­ principales correspondientes.
nal de un objeto (sea producto de
la naturaleza o del arte) con la re­
lación de las facultades de conocer VIII
entre sí, exigidas para todo conoci­
miento empírico (la imaginación y DE LA REPRESENTACIÓN LÓGICA DE LA
el entendimiento). El placer, pues, FINALIDAD DE LA NATURALEZA
en los juicios de gusto, depende cier­
tamente de una representación em­ En un objeto dado en la experien­
pírica y no puede ser unido a priori cia puede la finalidad ser represen­
con concepto alguno (no se puede tada: o en una base meramente sub­
a priori determinar qué objeto será jetiva, como concordancia de su for­
conforme al gusto o no, pues éste ma. en la aprehensión (apprehensio)
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representada en la percepción, no es siderado como final para el Juicio


cualidad alguna del Objeto mismo reflexionante. Semejante juicio es un
(pues una tal no puede ser percibi­ juicio estético sobre la finalidad del
da), aunque puede ser inferida de objeto, que no se funda sobre con­
un conocimiento de las cosas. La cepto alguno actual del objeto, ni
finalidad, pues, que precede al co­ crea tampoco uno del mismo. La
nocimiento de un objeto, y que, sin forma del tal objeto (no lo material
querer usar la representación del de su representación como sensa­
mismo para un conocimiento, hasta ción) es juzgada, en la mera refle­
va, sin embargo, unida inmediata­ xión sobre la misma (sin pensar en
mente con ella, es lo subjetivo del un concepto que se deba adquirir
mismo, lo cual no puede llegar a ser de él), como la base de un placer
elemento alguno de conocimiento. en la representación de semejante
Así, el objeto es entonces dicho fi­ objeto, con cuya representación este
nal,4 sólo porque su representación placer es juzgado como necesaria­
está inmediatamente unidá con el mente unido, y consiguientemente,
sentimiento del placer, y esta repre­ no sólo para el sujeto que aprehen­
sentación misma es una representa­ de aquella forma, sino para todo el
ción estética de la finalidad. Tráta­ que juzga en general. El objeto llá­
se tan sólo de saber si existe, en ge­ mase entonces bello, y la facultad
neral, una representación semejante de emitir juicios según un placer se­
de la finalidad. mejante (consiguientemente, también
Cuando con la simple aprehensión con valor universal) llámase el gus­
(apprehensio) de la forma de un to, pues como el fundamento del
objeto de la intuición, sin relacionar placer se encuentra tan sólo en la
la misma con un concepto para un forma del objeto para la reflexión
conocimiento determinado, va unido en general, por tanto, no es una sen­
placer, entonces por eso es referida sación del objeto ni en relación con
la representación, no al objeto, sino un concepto que encierre alguna in­
solamente al sujeto, y el placer no tención, resulta así que solamente
puede expresar más que la acomo­ con la conformidad a leyes en el uso
dación de aquél con las facultades empírico del Juicio en general (uni­
de conocer, que están en juego en dad de la imaginación y del enten­
el Juicio reflexionante, y en tatito dimiento) en el sujeto es con lo que
en que lo están, es decir, solamente concuerda la representación del ob­
una subjetiva y formal finalidad del jeto en la reflexión, cuyas condicio­
objeto, pues no puede darse nunca nes a priori tienen un valor univer­
aprehensión alguna de las formas sal; y como esa concordancia del
en la imaginación, sin que el Jui­ objeto con las facultades del sujeto
cio reflexionante, aun sin propósito, es contingente, produce entonces la
la compare al menos con su facul­ representación de una finalidad de
tad , de referir intuiciones a concep­ aquél en relación con las facultades
tos. Ahora bien: cuando en esa com­ de conocer del sujeto.
paración, la imaginación (como fa­
cultad de las intuiciones a priori) Ahora bien: este es un placer que,
se pone, sin propósito, en concor­ como todo placer o dolor no produ­
dancia con el entendimiento (como cido por el concepto de libertad (es
facultad de los conceptos) por me­ decir, mediante la determinación an­
dio de una representación dada, y tecedente de la facultad superior de
de aquí nace un sentimiento de pla­ desear por razón pura), nunca pue­
cer, entonces debe el objeto ser con­ de ser considerado como unido ne­
cesariamente por conceptos con la
4 Final = conforme con el fin. Ten­ representación de un objeto, sino
gase siempre en cuenta este sentido de debe siempre ser conocido solamente
la palabra. (N. del T.) como ligado con ésta mediante una
CRÍTICA DEL JUICIO 203

percepción .reflexionada, y consi­ hay que probarlo); pero no es, sin


guientemente, como lodos los juicios embargo, el fundamento de la deter­
empíricos, no puede declarar ningu­ minación de ese juicio más que me­
na necesidad objetiva sin tener pre­ diante la consciencia que se tiene
tcnsiones a un valor a priori. Pero de que descansa solamente sobre la
el juicio de gusto no tiene más pre­ reflexión y las universales, aunque
tcnsión, como lodos los demás jui­ subjetivas, condiciones de la concor­
cios empíricos, que la de ser vale­ dancia de la misma con el conoci­
dero para cada uno, lo cual, pres­ miento de los objetos en general,
cindiendo de la interior contingencia para el cual la forma del objeto po­
del mismo, siempre es posible. Lo see lina finalidad.
extraño y anormal está en que no Esta es la causa por la cual lus
es un concepto empírico, sino un juicios del gusto son sometidos tam­
sentimiento de placer (por lo tanto, bién a una crítica según su posibi­
ningún concepto), lo que por medio lidad, pues esta posibilidad presu­
del juicio de gusto, y exactamente pone un principio a priori, aunque
como si fuera un predicado enlaza­ este principio no es, ni un principio
do con el conocimiento del objeto, de conocimiento para el entendi­
se exige, sin embargo, a cada cual,
y debe ser unido a la representa­ miento, ni uno práctico para la vo­
ción. luntad, y, por tanto, no es a priori
determinante.
Un juicio individual de experien­
cia, verbigracia, el del que percibe Pero la capacidad de sentir un
en un cristal de roca una gota de placer nacido de la reflexión sobre
agua en movimiento, pretende con la forma de las cosas (de la natu­
razón que cualquier otro deba en­ raleza, tanto como del arte) expresa
contrarlo asimismo, pues se ha pro­ no sólo una finalidad de los objetos
nunciado el tal juicio según las con­ en relación con q1 Juicio reflexionan­
diciones universales del Juicio deter­ te, conformemente al concepto de la
minante bajo las leyes de una expe­ naturaleza que tiene el sujeto, sino
riencia posible en general. Del mis­ también al revés, una finalidad del
mo modo, aquel que en la mera re­ sujeto con relación a los objetos, se­
flexión sobre la forma de un objeto, gún su forma y hasta su carácter in­
sin relación alguna con un concepto, forme, a consecuencia del concepto
experimenta placer, pretende con ra­ de libertad; por eso ocurre que el
zón, aunque este juicio es juicio em­ juicio estético debe ser referido no,
pírico e individual, obtener la apro­ sólo a lo bello corno juicio de gus­
bación de cada uno, porque la base to, sino también, como nacido de un
de este placer se encuentra en la sentimiento del espíritu, a lo subli­
condición universal, aunque subje­ me; y así, debe esta crítica del Jui­
tiva, de los juicios reflexionantes, cio estético dividirse en dos partes
que es, a saber: la concordancia fi­ principales correspondientes.
nal de un objeto (sea producto de
la naturaleza o del arte) con la're­
lación de las facultades de conocer VIII
entre sí, exigidas para todo conoci­
miento empírico (la imaginación y DE LA REPRESENTACIÓN LÓGICA DE LA
el entendimiento). El placer, pues, FINALIDAD DE LA NATURALEZA
en los juicios de gusto, depende cier­
tamente de una representación em­ En un objeto dado en la experien­
pírica y no puede ser unido a priori cia puede la finalidad ser represen­
con concepto alguno (no se puede tada: o en una base meramente sub­
a priori determinar qué objeto será jetiva, como concordancia de su for­
conforme al gusto o no, pues éste ma. en la aprehensión (apprehensio)
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del objeto, antes de todo concepto cer, según la analogía de un fin; y


con las facultades de conocer, para así, podemos considerar la belleza
que la intuición con conceptos se natural como exposición del con­
una a un conocimiento en general, cepto de la finalidad formal (mera­
o bien en una base objetiva, como mente subjetiva), y los fines de la
concordancia de su forma con la po­ naturaleza como exposición del con­
sibilidad de la cosa misma, según cepto de una finalidad real (obje­
un concepto de ésta que precede y tiva), juzgando nosotros la primera
que encierra la base de esa forma. mediante el gusto (estéticamente,
Hemos visto que la representación por medio del sentimiento de pla­
de la finalidad de la primera clase cer), y la segunda mediante enten­
descansa sobre el placer inmediato dimiento y razón (lógicamente, se­
en la forma del objeto, por la re­ gún conceptos).
flexión sobre ella; la de la finalidad Sobre esto se funda la división de
de la segunda clase, como no refiere la crítica del Juicio en estético y te-
la forma del objeto a las facultades leológico, comprendiendo en el pri­
de conocer del'sujeto de la aprehen­ mero la facultad de juzgar la finali­
sión de la misma, sino a un deter­ dad formal (también llamada subje­
minado conocimiento del objeto, tiva), mediante el sentimiento ' de
bajo un concepto dado, no tiene placer o dolor, y en el segundo la
nada que ver con un sentimiento de facultad de juzgar la finalidad real
placer en las cosas, sino con el. en­ (objetiva) de la naturaleza, median­
tendimiento en el juicio de las mis­ te el entendimiento y la razón.
mas. Cuando el concepto de un ob­ En una crítica del Juicio, la parte
jeto es dado, la tarea del Juicio con­ que contiene el Juicio estético es
siste en el uso de éste para el cono­ esencialmente pertinente, p o r q u e
cimiento, en la exposición (exhibí- sólo éste encierra un principio que
tío), es decir, en poner al lado del el Juicio pone completamente a prio-
concepto una intuición correspon­ 77 a la base de su reflexión sobre la
diente, sea que esto ocurra mediante naturaleza, a saber: el de una fina­
nuestra propia imaginación, como lidad formal de la naturaleza según
en el arte, cuando realizamos el con­ sus leyes particulares (empíricas)
cepto previamente concebido de un para nuestra facultad de conocer, sin
objeto, que es para nosotros un fin, la cual el entendimiento no podría
sea mediante la naturaleza, en su encontrarse en ella. En cambio, a la
técnica (como en los cuerpos orga­ necesidad de que haya fines objeti­
nizados) , cuando ponemos a su base vos de la naturaleza, es decir, cosas
nuestro concepto de fin, para juzgar que sólo son posibles como fines na­
su producto, en cuyo caso no sólo turales, no se le puede dar funda­
es representada la finalidad de la mento alguno a prior i, y es más, ni
naturaleza en la forma de la cosa, siquiera se aclara la posibilidad de
sino que este mismo producto suyo ello por el concepto efe una natura­
lo es como fin de la naturaleza. leza, considerada como objeto de la
Aunque nuestro concepto de una experiencia, en lo universal tanto
subjetiva finalidad de la naturaleza como en lo particular, sino que sólo
en sus formas, según leyes empíri­ el Juicio, sin encerrar en sí para ello
cas, no es, de ninguna manera, un principio alguno a priori, contiene la
concepto de un objeto, sino solamen­ regla para, en los casos que se pre­
te un principio del Juicio, el de cons­ senten (ciertos productos), hacer
truirse conceptos en esa" enorme di­ uso, para propósitos de la razón, del
versidad (poder orientarse en ella), concepto de los fines, después de
sin embargo, atribuimos aquí a la que aquel principio trascendental ha
naturaleza, por decirlo así, una rela­ preparado ya el éntendimiento para
ción con nuestra facultad de cono­ aplicar a la naturaleza el concepto
CRÍTICA DEL JUICIO 205

de un fin (al menos, según la for­ tituir una parte especial de la crí­
ma) . tica, a causa de esos principios par­
Pero el principio trascendental de ticulares que no son determinantes
representarse una finalidad de la na­ como deben serlo en una doctrina.
turaleza, en relación subjetiva con El Juicio estético, en cambio, no
nuestra facultad de conocer, realiza­ aporta nada para el conocimiento
da en la forma de una cosa, como de sus objetos, y así, debe encontrar
un principio de juicio de la misma, sitio solamente en la crítica del su­
deja completamente indeterminado
dónde y en qué casos he de formar jeto que juzga y de las facultades de
el juicio como de un producto, se­ conocer del mismo, en cuanto son
gún un principio de la finalidad, o capaces de tener principios a priori,
más bien sólo según leyes generales cualquiera que sea el uso (teórico o
de la naturaleza, y deja al Juicio práctico) que éstos puedan tener,
estético la misión de determinar en crítica que es la propedéutica de
el gusto, la acomodación de la cosa toda filosofía.
(de su forma) con nuestras faculta­
des de conocer (en cuanto el Juicio
estético decide, no por concordan­ IX
cia con conceptos, sino por el senti­
miento) . En cambio, el Juicio usado DEL ENLACE DE LA LEGISLACIÓN DEL
ideológicamente, da las condiciones ENTENDIMIENTO CON LA DE LA
determinadas bajo las * cuales algo RAZÓN POR MEDIO DEL JUICIO
(verbigracia, un cuerpo organizado)
debe ser juzgado según la idea de El entendimiento es legislador a
la naturaleza, pero no puede justi­ priori de la naturaleza como objeto
ficar con principio alguno, sacado sensible, para un conocimiento teó­
del concepto de la naturaleza, como rico de la misma en una experiencia
objeto de la experiencia, el derecho posible. La razón es legisladora a
de atribuirle a priori una relación a priori de la libertad y su propia cau­
fines y de admitir, aun indetermina­ salidad, como lo suprasensible en el
damente, semejantes fines en la ex­ sujeto, para un conocimiento incon­
periencia real en tales productos; el dicional-práctico. La esfera del con­
fundamento de esto está en que hay cepto de la naturaleza, bajo una, y
que disponer muchas experiencias la del concepto de la libertad, bajo
particulares y considerarlas bajo la la otra legislación, están apartadas
unidad de su principio para poder, completamente de todo influjo re­
sólo empíricamente, conocer en un cíproco que (cada uno según sus
cierto objeto una finalidad objetiva. leyes fundamentales) pudieran tener
El Juicio estético es, pues, una facul­ una sobre otra, por el gran abismo
tad particular de juzgar cosas según que separa lo suprasensible de los
una regla, pero no según conceptos. fenómenos. El concepto de la liber­
El teleológico no es facultad particu­ tad no determina nada referente al
lar alguna, sino sólo el Juicio refle­ conocimiento teórico de la naturale­
xionante en general, en cuanto pro­ za; el concepto de la naturaleza,
cede, como en todo lo que es cono­ igualmente nada referente a las le­
cimiento teórico, según conceptos, yes prácticas de la libertad; en tal
pero refiriéndose a ciertos objetos sentido, es, pues, imposible hacer
de la naturaleza, según principios un tránsito de una a otra esfera.
particulares, a saber: los de un Jui­ Pero si bien los fundamentos de de­
cio meramente reflexionante, y que terminación de la causalidad, según
no determina objetos; y así, según el concepto de libertad (y las reglas
su aplicación, pertenece a la parte prácticas en él contenidas), no están
teórica de la filosofía, y debe cons­ puestos en la naturaleza, y lo sensi­
206 MANUEL KANT

ble no puede determinar lo supra­ za (del sujeto, como ser sensible, a


sensible en el sujeto, sin embargo, saber, como hombre) es presupues­
lo contrario (no ciertamente refi­ ta. Aquello que la presupone a prio­
riéndose al conocimiento de la natu­ ri, y sin referencia alguna, a lo prác­
raleza, pero sí a las consecuencias tico, el Juicio, proporciona el con­
de lo suprasensible en ella) es posi­ cepto intermediario entre ios con­
ble, y está ya contenido en ei con­ ceptos de la naturaleza y ei de la
cepto de una causalidad mediante libertad, que hace posible el tránsi­
libertad, cuyo efecto, según aquellas to de la razón pura teórica a la ra­
tres leyes formales, debe ocurrir en zón pura práctica, de la conformi­
el mundo, aunque la palabra-causa, dad con leyes, según la primera, al
cmpléada de lo suprasensible, signi­ fin último, según la segunda, y pro­
fica solamente el fundamento para porciona ese concepto en el concep­
determinar la causalidad de las co­ to de una finalidad de la naturaleza,
sas naturales a un efecto conforme pues por ella es conocida la posibi­
con sus propias leyes naturales, pero lidad del fin final, que sólo en la
al mismo tiempo de acuerdo con el naturaleza, y en conformidad con
principio formal de las leyes de la sus leyes, puede llegar a ser real.
razón, con lo cual, si bien no se pue­ El entendimiento, por la posibili­
de considerar la posibilidad, por lo dad de sus leyes a priori para la na­
menos se puede rechazar con sufi­ turaleza, da úna prueba de que ésta
ciente fuerza, la objeción de una su­ sólo es conocida por nosotros como
puesta contradicción.5 El efecto, se­ fenómeno, y, por tanto, al mismo
gún el concepto de la libertad, es el tiempo, indica un sustrato suprasen­
fin final; éste (o su fenómeno en sible de la misma; pero lo deja com­
el mundo sensible) debe existir, pletamente indeterminado. El Juicio
para lo cual, la condición de la po­ proporciona, mediante su principio
sibilidad del. mismo en la naturale­ a priori del juicio de la naturaleza
según leyes posibles particulares de
5 Una de las varias supuestas contra­ la misma, a su sustrato suprasensi­
dicciones que se reprochan a esta com­ ble (en nosotros y fuera de nos­
pleta separación de la causalidad na­ otros) , determinabilidad por medio
tural y de la causalidad «por la libera de la facultad intelectual. Ahora
tad, es la de que, al hablar yo de los bien: la razón le da, por medio de
impedimentos que la naturaleza pone a su ley práctica a priori, la determi­
la causalidad, según leyes de libertad nación, y así hace posible el Juicio
(las morales), o de la ayuda que les
presta, concedo a la primera una in­ el tránsito de la esfera del concepto
fluencia sobre la segunda. Pero si se de naturaleza a la del concepto de
quiere tan sólo entender lo dicho, la libertad.
mala interpretación se evita fácilmen­ Con relación a las facultades del
te. La resistencia o la ayuda no está alma, en general, en cuanto son con­
entre la naturaleza y la libertad, sino sideradas como superiores, es. decir,
entre la primera, como fenómeno, y los como las que encierran una autono­
efectos de la segunda como fenómenos
en el mundo sensible; y la misma cau­ mía, es,:para la facultad de conocer
salidad de la libertad (de la razón pura (la teórica de la naturaleza), el en­
y práctica) es la causalidad de una tendimiento el que encierra los prin­
causa natural que le está sometida (del cipios constitutivos a priori; para el
sujeto, como hombre, consiguientemen­ sentimiento de placer y dolor es el
te considerado como fenómeno) El Juicio, independientemente de con­
fundamento de la determinación de esa ceptos y sensaciones que se refieren
causa lo encierra io inteligible, que es
pensado, bajo la libertad, en un modo, a la determinación de la facultad de
por lo demás, inexplicable (igual que desear, y, por tanto, pudieran ser in­
aquello mismo que constituye el subs- mediatamente prácticos; para la fa­
tratum suprasensible de la naturaleza). cultad de desear es la razón, la cual.
CRÍTICA DEL JUICIO 207

sin el intermediario de placer algu­ sentimiento de placer o dolor. La es­


no, venga de donde viniere, es prác­ pontaneidad en el juego de las fa­
tica, y determina para la misma, cultades del conocimiento, cuya con­
como facultad superior, el fin últi­ cordancia encierra el fundamento de
mo que lleva consigo la pura inte­ ese placer, hace el concepto pensado
lectual satisfacción en el objeto. El aplicable en sus consecuencias para
concepto del Juicio, que enuncia una instituir el enlace de la esfera del
finalidad de la naturaleza, pertene­ concepto de la naturaleza con la del
ce también a los conceptos de lá na­ concepto de la libertad, en cuanto
turaleza, pero solamente como prin­ favorece al mismo tiempo la recep­
cipio ¡regulativo de la facultad de co­ tividad del alma para el sentimien­
nocer, aunque el juicio estético so­ to moral. La tabla siguiente puede
bre ciertos objetos (de la naturaleza facilitar el resumen de todas las fa­
o del arte) que lo ocasionan, es un cultades superiores según su unidad
principio constitutivo en relación al sistemática: 6

TABLA DE LA FACULTADES SUPERIORES DEL ALMA

Facultades
totales Facultades Principios Aplicación
del espíritu de conocer a priori

Facultad Enten­ Conformidad


de conocer dimiento a leyes a la naturaleza
Sentimiento Facultad
de placer y dolor de juzgar Finalidad al arte
Facultad
de desear Razón Fin final a la libertad

6 Se ha encontrado digno de refler ha de ser sacada de conceptos a priori


xión que mis divisiones en la filosofía (no, como en la matemática, de la in­
pura casi siempre caen en tres. Pero tuición, que corresponde a priori al
esto va encerrado en la naturaleza del concepto), tiene la división necesaria­
asunto. Si una división ha de hacerse mente que ser una tricotomía, según
a priori, o ha de ser analítica, según el las exigencias de la unidad sintética,
principio de contradicción, y en este que son, a saber: 1) Condición; 2)
caso consta siempre de dos partes Condicionado; 3) El concepto que nace
(quodlibet ens est aut A, aut non A), de Ja unión de lo condicionado con su
o ha de ser sintética, y si en este caso condición.