Está en la página 1de 238
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES FILOSOFICAS, Coleccidm: E1LoSoFtA CONTEMPORANEA Serie: ANTOLOGEAS TEOR[AS CONTEMPORANEAS DE LA JUSTIFICACION EPISTEMICA VOLUMEN 1 TEORIAS DE LA JUSTIFICACION EN LA EPISTEMOLOGIA ANALITICA Compilacién y textos introductorios: Claudia Lorena Garcia, Angeles Erafia y Patricia King Davalos S83 ENN UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO INSTITUTO DE INVESTIGACIONES FILOSOFICAS PROGRAMA DE MAESTRIA Y DOCTORADO EN FILOSOFIA, México 2013 p22 135 Teoriscontemporsneas del jusiieacionepistémica/ com: pilacin y textos introductorias: Claudia Lorena Garcia, KnglesErafa y Patria King Dévalos, ~ México: UNAM, Insiniro de Investigaciones Flséfics : Programa de Macsuray Doctorado en Flosofia, 2018, 474 p. —(Coleccién Filosofia Contemporinea, Serie An tologis) Contenido: v1. Teoras dela usifeacion en a epsterno login analtica ISBN 978-607-02-3614-3 1.Josificacin (Teoria del conocimieno). 1. Garcia, Cla dia Lorena, comp. I Eras, Angeles, comp. HI. King Déva tos, Paci, comp. TV. Sr. Cuidado del ein: Laura E Manrique Composcdn yformaci6n ipogrticn J Abeta Rarranén Gy Leonardo Catllo Mediza “Agradecemos al Posgrado en Filosofia de a Ciencia dela UNAM el apoyo financerootogado para la wadccién de los textos inlidos en esta antologi DR & 2015 Universidad Nacional Ausinoma de México Primera ediidn: 15 de febrero de 2015. Piohibidala reproducci teal o parcial por cualquier medio sina autorizacignesrita del tir de los derechos patrimoniaes INSTITUTO DE INVESTIGACIONES FILOSOFICAS Ciudad Universitaria, Delegacibn Coyoacin, GP. 04510, Mexico, Distrito Federal “els: 5622 7487 y 8622 7504; fax: 5665 4991 Correo electrieo:Hbros@flosfiassanam.mx Pégina webs hupy/wwwlsoficas uname PROGRAMA DE MAESTRIA Y DOCTORADO EN FILOSOFIA Ciudad Universitaria, Dlegacién Coyoacin, CP. 04510, México, isto Federal “Tel: 5622 1820 ‘Todos los derechos reservados Impreso hecho en Mético ISBN 978-607-02-3614-3 INTRODUCCION GENERAL CLAUDIA LORENA Garcia Esta antologia, cuya publicacién hemos concebido en dos vo- Ihimenes, reine enseyos representativos de las corrientes filo- s6ficas mas sobresalientes en el dmbito de las teorias de la jus- tificacién epistémica de Ia segunda mitad del siglo Xx. El eje cen torno al cual gira la mayoria de estos ensayos es la pregunta sobre la mejor manera de entender el concepto de justificacién epistémica, es decir, el concepto normativo central del andlisis tripartito del conoc:miento y, por ende, uno de los ms impor- tantes de la epistemologia. Desde el Teeteto de Platén, el cono- cimiento se ha equiparado con la creencia verdadera justifica- da, Esto se conoce como “andlisis tripartito del conocimiento”; segtin este andlisis, afirmaciones de la forma "S sabe que p” (donde *S” refiere a un sujeto y “p” a una proposicién) son analizables, por lo menos parcialmente, de la siguiente mane- ra: $ sabe que p sélo si (1) “p” es verdadera; (2) $ cree que py (8) $ est epistemolégicamente justificado en creer que p+ ‘Los ensayos contenidos en esta antologia no sélo tocan la Jjustficaci6n epistémica, sino también otros temas fundamen- tales que competen a la teorfa del conocimiento: el papel que la verdad debe o no desempefiar en la epistemologia; la exis- tencia o no de criter‘os que todo epistemlogo debe aceptar al construir una explicacién filos6fica de conceptos epistémicos Edmund Getter escribié, en 1963, un ensayo ttulado "Is Justified True Relief Knowledge?" en e: cual argumenta que extas tres condiciones no son suficientes para la verdad de afirmaciones de la forma S sabe que p'. Re- cientement, algunos filsofos han negado que el concepto de conocimiento se pueda analzar en trminos de la nocign de justiicacién, y sstienen, en consecuencia, que en epistemologia esta nocién no tiene la importancia que la mayorsa de los epistemlogos le atribuyen. Véase, por ejemplo, laintrodie ibn del libro de Timothy Williamson, Knowledge and Is Limits (2000). 6 CLAUDIA LORENA GARCIA y, en caso de que existan, cudles son esos criterios; la necesi dad ono de que el epistemélogo proceda de manera a priori al abordar las preguntas que tradicionalmente le han preocupa- do, etcétera, Uno de los objetivos de esta antologia es presentar alos estu- diantes de filosoffa una buena parte de las teorfas de la justifica cin epistémica de los tiltimos cuarenta 0 cincuenta afios. Por sorprendente que parezca, pricticamente no existe ninguna an- tologia en nuestra lengua que inciuya alguno de estos ensayos originales que han marcado de manera crucial el rumbo de la epistemologia contemporénea y sus tendencias actuales. Esta amtologia pretende remediar estas carencias, increfbles y escan- dalosas, al publicar de manera conjunta en castellano una se- leccién de ensayos centrales sobre las teorias de la justficacion epistémica. ‘Hemos escogido los ensayos tomando en cuenta las siguien- tes consideraciones; primero, en la medida de lo posible, he- ‘mos buscado que sean claros, concisos, y accesibles a lectores con poco entrenamiento filos6fico, puesto que se trata de ofre- cer una introduccién de los temas epistemol6gicos antes mencio- nados a lectores no familiarizados con ellos. Segundo, hemos procurado incluir por lo menos un ensayo original y represen- tativo en defensa de cada una de las cortientes epistemolégi- cas aqui presentadas —el fundacionismo, el coherentismo, el fiabilismo, etc. y uno o més ensayos que éesarrollen de un ‘modo inteligible ¢ inteligente las objeciones més importantes, a esa corriente, Asf, para cada corriente que examinemos en cesta antologia habri, por una parte, un texto que la represente y la defienda; y, por otra, un texto que ofrezca una cri- tica bien argumentada de ella. Adicionalmente, cada secci6n correspondiente a cada una de esas corrientes— abre con una introducci6n, que explica de manera clara y concisa la historia de tal corriente, los principales problemas que intenta abor- dar, su ubjcaci6n dentro de la geografia general de la episte- mologia, lo que diferentes autores argumentan, las principales objeciones a que sus argumentos dan lugar, ¢ incluye una bi- bliografia complementaria que los lectores podran usar para profundizar en algunos de los temas y problemas tratados. INTRODU 1ON' GENERAL 1. Teorias de ta jusificacién en el siglo xx ‘Nuestra intencién ha sido reunir en dos voltimenes las corrien- tes epistemol6gicas sobre la justificacién, porque correspon- den a dos de las grandes tradiciones epistemologicas surgidas en el sigio XX, a partir de las criticas al positivism légico y de las reacciones a esas criticas: la epistemologia analitica y la epistemologia naturalizada, El primero de estos dos vokimenes contiene varias secciones, cada una dedicada a alguna de las principales corrientes epistemol6gicas de la tradicién analitica: el fundacionismo, el coherentismo, el fiabilismo, la discusién entre internismo y externismo, y la epistemologia de las vir tudes. El segundo volumen (atin en preparacién) se dedicaré a la epistemologia naturalizada y se ocupard de la propuesta original de W.V.O. Quine, el neopragmatismo, algunas teorias del equilibrio reflexivo, asi como otras discusiones que se en- marcan dentro de esta tradicion. La tradicion analitica es aquella que considera que la tarea de Ia epistemologia, y de la filosofia en general, es el an sis eaneaptuak deseubytr y sistematizar de manera a priori —n0 empirica— las verdades conceptuales constitutivas de nuestros conceptos més findamentales, como son conocimiento, justifi- cacion, verdad, significado, etc. Esta corriente flos6fica se con- solidé en algunos paises de habla inglesa durante la segunda mitad del siglo pasado, con la critica de Donald Davidson ala filosofia de Quine, quien en algiin momento defendié un empi- rismo radical que niega la posibilidad del conocimiento a pric ri~y, como consecuencia, la posibilidad de una epistemologia «a priori atacando la idea, aceptada de una manera otra por lk mayoria de los filésofos del pasado y del presente, de que bay un conocimiento cuya legitimacién epistémica no se basa en la evidencia empirica® Asi, una de las ideas que Quine rechaza es que la epistemologia, entendida como una disciplina filos6fica, deba dedicarse a la biisqueda de este tipo de conocimiento. Si hemos de estudiar el conocimiento mismo, dice Quine, esto deberd hacerse desde la perspectiva de una disciplina empirica como la psicologia. ® veanse principalmente los siguientes trabajos de Quine: “Two Dogmas of Empiricism” (1951), y su libro Word and Object (1960). 8 CLAUDIA LORENA GARCIA Asi, Quine y su propuesta de una epistemologia natural zada —es decir, de una epistemologia bésicamente empirica— ‘marcan la linea divisoria para los dos volimenes de la presente antologia: Las teorias de la justificacién en la epistemologia anali tica (vol. 1) y Epistemologias naturalizadas: racionalidad y justif- cacién epistémica (vol. 2). El segundo volumen de la antologia explorard la idea de una epistemologia naturalizada tal y como Quine la presents originalmente en su articulo “Epistemology Naturalized” (1969), y algunas de las criticas que epistemélo- {g0s analiticos en los afios ochenta le hicieron a esta propuesta En ese volumen inchuiremos algunas de las corrientes episte mol6gicas que aparecieron mas o menos simulténeamente y que, en diferentes sentidos aiin por aclarar, pueden ser con sideradas epistemologias naturalizadas: corrientes que surgieron de propuestas tanto de algunos epistemdlogos analiticos de- sencantados con la idea misma de una filosofia analitica, como de algunos estudiosos de la ciencia entrenados en la tradicién sociohistoricista, quienes, sin embargo, reaccionaron ante la la mentable propensién de esta tradicién a repudiar o ignorar temas propiamente cpistemolégicos relativos a la evaluacién epistémica, al origen de las normas epistémicas, y a su cam- po de aplicabilidad y justificacién, Las corrientes que presen- taremos en ese segundo volumen de la antologia incluyen el neopragmatismo,® y las teorias del equilibrio reflexivo, Hemos dejado fuera otra importante corriente dentro de la epistemo- logia naturalizada, a saber, la epistemologia evolucionista, por- que existe ya una antologia en castellano que cubre este tema de manera satisfactoria® A continuacién aparece una descripci6n breve pero concisa de las posiciones que se defienden en cada una de las secciones de las que se compone el primer volumen de la presente anto- Aunque no todo pragmatismo epistemolégico tiene que estar compro: ‘metido con la ide central de la epstemologfa naturalizda—Ia idea de que la flosofiay la epistemologia son disciplinas que no se diferencian de las cien= cas empiricas por el tipo de conocimsiento que producen, disciplinas que por ende, no deberfan presuponer la posibilidad de exstencia de un cone. ‘imiento @ priori las posiciones pragmatistas aqui examinadas son, todas cllas, epistemologias naturalizadas en este sentido, y por eso las ncluinos en elvolumen 9 de esta anologia, * Vease Martine y Olivé 1997. INTRODUCCION GENERAL 9 logia. Al principio de cada seccién se ofrece una descripcién mucho més Cctallada de las posiciones sostenidas en cada en: sayo y de los argumentos que se proponen en su defensa, y se complement con una bibliografia més amplia relativa al tema al que se dedica esa seccién 2. Teorias de ia justifcacién en la epistemologta analitica En este primer volumen de la antologfa incluimos cinco seccio- nes que se abocan a la discusi6n de teorias de la justificacién epistémica de los siguientes tipos: fundacionistas, coherentis- ‘as, fiabilistas, internistas y externistas, y teorias de la justifica- cin basadas en la nocién de virtud intelectual. 2.1. Teorfas fundacionistas de la justificacién epistémica La primera corriente que incluimos es el fundacionismo epistémi co, Fundacionistas epistémicos ha habido muchos, y de muchos tipos, a lo largo de la historia de Ia filosofia. Descartes, por ejemplo, era un fundacionista con respecto a nuestro conoc- micnto de lo que él llamaba las “verdades cternas c inmutables” Pej, las verdades de la matematica—. Por otra parte, algunos positivistas logicos se podrian considerar fundacionistas del conocimiento empirico, pues sostuvieron que todas muestras creencias empiricas se justifican por sus relactones con estar dos de aprehensién de datos sensoriales —ie., estados menta- les que no son creercias—. Ahora bien, a finales de los anos 1970 se formularon con més claridad las tesis esenciales a cual- quier posicién fandacionista, las cuales se distinguen de mane- ra precisa de las que no lo son. De acuerdo con esto, cualquier furdacionista epistémico sostiene que aunque algunas de nues tras creencias justificadas si derivan su justificacién de otras creencias, hay otras cuya justificaci6n proviene de su relacién con cosas que no son creencias. Las creencias que estén justifi cadas, pero no por ctras creencias sino por su relacién con estados mentales de otros tipos (eg, experiencias sensoriales), © por su relacién con ciertos hechos del mundo— se llaman creencias bésicas. El fundacionista argumenta que si no hubiera creencias bésicas, entonces no podria haber ninguna creencia Justificada. Asi, para el fundacionista, kay algunas creencias (ie, 10 CLAUDIA LORENA GARCIA las bdsicas) cuya juitificaciém no consiste en tener razones a favor de En Jos ensayos que aqui presentamos se defienden y se eriti- can algunas versiones de esta idea. Por ejemplo, William P. Ak ston caracteriza una versin del fundacionismo a la que llama “mfnimo" formulando las tesis que, segxin él, son necesarias y suficientes para ser considerado un fundacionista. Alston ar- gumenta —en contra de Frederick Will que ninguna otra tesis es necesaria para ser un fundacionista; en particular, afirma ‘que no es necesario sostener que las creencias basicas (0 inme- diatamente justificadas, como él las llama) sean incorregibles, infalibles o ciertas, algo que los positivistas légicos crefan y que se les criticé mucho. Segiin Alston (y segtin todos los fun- dacionistas que lo sucedieron), todo lo que se necesita para ser un fundacionista es sostener que existen ciertas creencias que derivan su justificacién de cosas que no sen creencias (ée., que hay creencias bésicas) y que el resto de las creencias que no son bésicas se justifican, directa 0 indirectamente, a partir de las creencias basicas. Fartiendo de esta caracterizacion muy general del fundacio- nismo, Laurence BorJour construye su critica a esta posicién sefialando que el problema central del fundacionista estriba en su incapacidad para responder de manera satisfactoria a la pregunta por la justificacion de las creencias basicas. Si se dice que las creencias basicas se justifican por ciertos estados men- tales que no son creencias pero que si som estados cognascitivos, entonces surge de nuevo la pregunta acerca de cémo es que se justifican ellos mismos =y no parece satisfactorio responder que no requieren justificacién aunque s{ pueden conferirla— Si, por otra parte, se dice que la justificacién de las creen- cias basicas se da en términos de ciertos estados mentales que no son estados cognoscitives, entonces no se plantea la pregunta por su justificacién, pero si la pregunta sobre cémo pueden, conferir justificaciOn a las creencias bisicas si no estén justi ficados ni son siquiera estados cognoscitivos. Finalmente, si el fundacionista sostiene que las creencias basicas se justifi- can por el tipo de relacién que tienen con hechos o sucesos no mentales entidades “externas” al sujeto—, entonces ten- drd que resolver todos los problemas que, segiin él, tiene el INTRODUCCION GENERAL uu externismo epistémico, problemas que explicaremos més ade- lant. 2.2. Teorfas coherentistas de la justificacién epistémica La critica de BonJour al fundacionismo esté muy orientada hacia Ia defensa de su propia posicién, que es coherentista ‘Al igual que con el fundacionismo, el coherentismo tiene una larga historia dentro de la filosofia —quiz4 no tan larga como la del fundacionismo pero igualmente venerable y alcanz6 una formulacién mds precisa y escueta en la segunda mitad del siglo Xx. Las objeciones més serias al coherentismo también se plantearon claramente por esos tiempos. Aqui inchuimos la impecable formulacién y defensa que Laurence BonJour hizo de un coherentismo de nuestras creencias empiricas, ast como las objeciones que algunos otros fil6sofos le han puesto a su teoria ‘Ahora bien, coherentistas son aquellas posiciones que argu ‘mentan que nuestras creencias sélo pueden justificarse a través, de sus relaciones de inferencia con otras creencias y, en itima instancia, de la coherencia de estas relaciones en nuestro si tema total de creencias. Asi caracterizado, el coherentismo se opone de manera directa al fundacionismo, por lo que las ob- Jeciones més agudas a éste suelen provenir de coherentistas, y viceversa. Asi, en oposicién al fundacionista, el coherentista ‘ree que la justificacién de cualquier creencia consise en tener ra:0- nes para esa creencia. En esta seccién incluimos un ensaso clave de Bonjour donde defiende su versién del coherentisimo en contra de algunas de las objeciones més serias que se le pueden, plantear. El coherentismo que él defiende es sistémico w holista, ya que sostiene que el objeto principal de la justificacién epis. témica no son las creencias particulares, sino el conjunto total de crencias que tiene un sujeto en un momento dado. Bonjour dice que un sistema total de creencias estar mas justificado cuanto mds coherente sea. Por otra parte, las creencias parti- culares del sujeto se justifican por su pertenencia a ese sistema y por las relaciones inferenciales particulares que sostenga con ‘otras creencias en el sistema. Las objeciones mis serias al coherentismo holista de Bor: ‘Jour son las siguientes: en primer lugar, que puede haber sis 12 CLAUDIA LORENA GARCIA temas de creencias empiricas muy justificados segiin su teoria, pero que no tienen nada que ver con la evidencia empirica, pues no es necesario que admitan insumos del mundo empi- rico, En segundo, no és necesario que un sistema de creen- cias empiticas muy justificado en el sentido coherentista sea, sin embargo, probablemente verdadero. La teoria de BonJour deja abierta la posibilidad de que existan sistemas de creen- cias empfricas muy justificados que, a pesar de ello, sean to- dos falsos. Para intentar responder a estas objeciones, BonJour propone lo que él llama “el requisito observacional”, el cual exige que, para ser un sistema de conocimiento empirico, un sistema de creencias muy coherente debe admitir una gran can- tidad de cteencias perceptuales. Por otra parte, el articulo de Fumerton incluido en esta sec- cin presenta otras objeciones al coherentismo epistémico que Bonjour no considera; por ejemplo, una objecién, derivada de Ia paradoja de la loterfa, en contra de la idea de BonJour (y de muchos coherentistas) de que la nocién de coherencia im- plica la nocién de consistencia légica. Seguin Fumerton, esta paradoja trae como consecuencia que un cujeto pueda tener dos creencias gemuinamente justificadas pero légicamente in- compatibles entre si. Si esto es asi, contintia Fumerton, enton- ces ninguna teoria de la justificacién epistémica —incluida la coherentista— puede ni debe exigir que, para que un sujeto tenga creencias justificadas, el conjunto de todas sus creencias, en ese momento sea légicamente consistente. 2.3. Teorias fiabilisias de la justificaci6n epistémica Otra posicién epistemolégica de peso que surgié mas 0 menos en la misma época y que hemos considerado en esta antologia es el iabitismo. No se puede decir que el fiabilismo tenga una historia previa dentro de la filosofia, antes de que el fil6sofo Al- vin Goldman la formulara en 1979. Tiene, si, algunos ancestros recientes en el siglo XX, en la epistemologia nomologicista que defendi6, por ejemplo, David Armstrong,® y en la teoria cau- sal del conocimiento que Goldman mismo sostuvo una década antes y que abandoné debido a las serias dificultades que plan- 5 Vease Armstrong, Belg, Truth, and Knowledge (1978). INTRODUGCION GENERAL 1B teaba.® El fiabilismo de Goldman sostiene que una creencia esti justificada cuando es el resultado causal de un proceso de produccién de creencias fiable ~por “proceso fiable”, Goldman entiende un “proceso que tiende a producir mds creencias ver- daderas que falsas"~. As, el fabilisino trae como consecuencia que un sujeto pueda tener creencias justificadas aun cuando no crea ni sepa que esas creencias suyas estén justificadas. Para el fiabilista, la justificacion de una creencia no necesariamente de pende de que tengomas 0 no razones para esa creencia; basta con que esa creenicia haya sido producida por un proceso fiable. Esta es una de las criticas mds serias que se le hacen al fiabilismo —y no sélo al fiabilismo, sino también, como veremos mds ade- lante, al externismo epistémico en general~. La tazén es que nuestro concepto de justificacién epistémica es tal que tener ‘una creencia justificada parece ser sinénimo de tener razones para la creencia en cuesti6n, y el fiabilismo aparentemente no puede incorporar esta connotacién importante en su teoria de la justificacién, Esta objecién al externismo se examina en la siguiente seccién dedicada al debate entre internistas y exter- Antes de pasar a ello, debemos hacer notar que existe otra objecién importante a un fiabilismo como el de Goldman, ob- |jecién a la que se ha dado por llamar “el problema de la ge- neralidad”.’ la fiabilidad, tal y como la conciben los fiablistas, es una propiedad de tipas de procesos, y no de procesos indi viduales, procesos caso 0 procesos instancia (token). Pero un proceso instancia ~es decir, una serie de sucesos particulares— pertenece a muchos diferentes tipas de procesos, los cuales pro- bablemente posean grados de fiabilidad muy diversos: unos son muy fiables, y otros muy poco fiables. Asi, una teorfa de la justificacién epistémica que afirme que la creencia de un sujeto ests justificada en cierto grado, cuando es resultado de un proceso de produccién de creencias fiable en ese grado, tiene que explicar qué tipo de proceso es aquel cuyo grado de fiabilidad determina el grado de justificacién de la creencia y al cual pertenece el proceso instancia que genera la creencia en Vase Goldman, “A Causal Theory of Knowing” (1967). " Riehard Feldman formulé por ver primera este problema en “Reliability and Justification” (1985). 4 CLAUDIA LORENA GARCIA. cuestién, Si no se hiciera esto, entonces la teorfa estaria radi calmente incompleta. Pero —contimia la objecién— no existe ninguna manera aceptable de especificar el tipo de proceso ef cuestién. Si esto es correcto, entonces el fiabilismo est con- denado irremediablemente a ser una teorfa incompleta y, por ende, inaceptable En “Como concebir la fiabilidad?”, Alston elabora una res- puesta a este problema que formula ast el tipo de proceso per- tinente ~aquel cuyo grado de fiabilidad determina la justifica- cidn de la creencia correspondiente— est dado por la funcidn psicolégica operativa, es decir, por la funcién que realmente lle va a cabo el mecanismo psicolégico responsable de la produc- Gin de la creencia en cuestién. Alston piensa, ademés, que cualquier solucisn al problema de la generalidad tiene que pe sar por la aceptacién de algiin tipo de realismo psicol6gico. En respuesta a esto, Conee y Feldman argumentan que no existe ninguna solucién aceptable para el problema de la gene- ralidad. En particular, en relacién con la propuesta de Alston, ellos dicen que ésta no muestra que exista un solo tipo de proceso psicoldgico pertinente para la justificacién (sino que simple mente lo asume), y argumentan que, para cada creencia, exis: ten numerosas funciones que corresponden a diferentes tipos de procesos psicolégicos (con distintos grados de fiabilidad) ‘que subyacen en la producci6n de Ia creencia. 2.4, Bl internisino y el externismo en las teorias de la justificacién epistémica Casi al mismo tiempo en que surgié el debate entre fundacio- nistas, coherentistas y fiabilistas, se abrié una discusién entre dos posiciones més generales: externismo e internismo. El fia- bilismo y algunas clases de fundacionismos son tipos de exter nismo, mientras que otros fundacionismos y el coherentismo son internistas. En epistemologia, un externisia sostiene que las condiciones que determinan si una creencia esta 0 no justifi- cada pueden incluir estados, procesos u objetos introspectiva- mente no accesibles al sujeto que tiene la creencia. Si supo- nemos, s6lo por el momento, que todos y exclusivamente los cstados mentales de un sujeto son introspectivamente accesi- bles a ese sujeto, de esto se sigue, para un externista, que las INTRODUGCION GENERAL 15 condiciones que determinan si la creencia de un sujeto esti © no epistémicamente justificada puedan entrafiar entidades que no son los estados mentales de ese sujeto —por ejemplo, relaciones con procesos u objetos “externos” al sujeto—. Ast, el fiabilismo de Goldman es una forma de externismo ~aunque no todo externismo es necesariamente fiabilista—, Sin embar- g0, al igual que el fiabilismo, todo externista es vulnerable a Ia objecién de que, de acuerdo con su teoria, un sujeto pue- de formarse creencias justificadas sin tener raz6n alguna para esas creencias y sin siquiera creer ni saber que estén justificadas todo lo que hace falta para que el sujeto tenga creencias justi- ficadas es que se den ciertas relaciones entre esas creencias ¥ el mundo~. En la seccién titulada “Internismo y externismo: :dos aspectos de la justificacién epistémica?” incliimos una revisiGn clara y concisa hecha por Hilary Kornblith de los argumentos y las objeciones que se han expuesto en torno a la discusion ‘entre internistas y externistas. Por una parte, algunos filésofos: sostienen que el externismo epistémico va en la direccién equi- vocada ya que no puede capturar las intuiciones centrales que subyacen en nuestro conecpto de justificacién epistémica asa ber, las intuiciones de que nuestras creencias justificadas son aquellas para las cuales tenemos razones ¥ a las cuales legamos siendo epistémicamente responsabes. Por otro lado, el internismo epistémico afirma la necesidad de que todas las condiciones que determinan si un sujeto esté (© no justificado sean introspectivamente accesibles al sujeto. Para el internista, un sujeto no puede tener justificacién para sostener una creencia a menos que tenga acceso introspectivo a esa justificacién —ie., un tipo de acceso que presuntamente tenemos respecto de todos y exclusivamente nuestros estados: mentales~. La idea de que tenemos un acceso epistémico a nuestros estados mentales especial y distinto del que tenemos 1 otro tipo de entidades en el mundo es en esencia lockeana es la idea segiin la cual basta reflexionar sobre nuestros esta dos mentales para saber si los tenemos o no. Bl internista exige que tengamos este tipo de acceso introspectivo a todas las con- diciones que justifican nuestras creencias. Esto, argumentan, Jos internistas, les permite capturar las intuiciones asociadas al concepto de justificacién epistémica, de acuerdo con las cuales 16 CLAUDIA LORENA GARCIA tuna creencia esta epistémicamente justificada cuando podemos. dar razones para ella y en tales circunstancias es, por ende, una creencia a la cual llegamos de manera responsable. Una objecién importante al internismo es que no puede mostrar que si una creencia est justificada (en‘el sentido in- ternista), entonces es probablemente verdadera. Otra objecién atractiva y complicada al mismo tiempo es la que articula Gold man en su ensayo contra el internismo incluido en esta seccién. En esencia, la objecién de Goldman sefiala que el internismo esta comprometido con una nocién regulativa de la justifica- cin segtin la cual decir que la creencia de un sujeto esté ju tificada epistémicamente equivale a decir que la creencia, asf como ciertas condiciones del estado cognoscitivo del sujeto cumplen con ciertas reglas justificadas de decisién epistémica; por ejemplo, regias para la adquisicién de creencias. Adicional- mente, el internista exige que, para poder tener creencias justi- ficadas, los sujetos tengan acceso introspectivo a estas reglas, y ‘que sepan que estén justificadas epistémicamente, Pero,