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= : - Set John Mason Hart vencién del exterior compitid con las fuerzas nacionalistas y se opuso violentamente a los lideres insurgentes de las clases inferiores, convir- tigndose en factor capital de los resultados de las respectivas revolu- ciones. En el caso de México, la intervencién estadunidense resultaria decisiva. Capitulo 8 CRISIS DE LAS ELITES Y MOVILIZACION DE LAS MASAS, 1910-1914 Madero ha soltado un tigre; veamos silo puede controlar. PorFiRio Diaz La Casa Grande? iLa tumbaron! UN CAMPESINO DE RASCON ‘Los movimientos revolucionarios de arraigo regional que cundieron por México entre 1910 y 1917 ponen al descubierto, en sus avatares de levantamiento y competencia, las contradicciones politicas, econd- micas y culturales del pais, tanto inyeteradas como nuevas. Sus ele- mentos constitutivos corren parejos con los de Iran, China y Rusia. /La revolucién, en realidad, se inicié en la primavera de 1910 con una \, [crisis politica a nivel nacional, provocada por el reto que significé para el gobierno porfirista la candidatura presidencial del banquero, \terrateniente, industrial y oligarca provinciano de Coahuila, Francisco ‘L. Madero. Esta candidatura de Madero estuvo precedida de violencia campesina tanto en Chihuahua como a lo largo de la costa del Golfo. El popular Madero anuncié su propia revolucién en noviembre de 1910, luego de su derrota electoral aquel mismo verano en un acto que fue considerado en general como fraudulento y represivo. A finales de 1910 y comienzos de 1911 aparecieron cinco zonas de \tranquilidad generalizada: las costas del Golfo y del Pacifico, las pe- iferias del Sur y del Norte, y Morelos. A comienzos de 1911, de este jlencia generalizada brotaron dos levantamientos distintos pero re- lativamente bien organizados. Uno de ellos abarcaba la periferia de! Norte, escasamente poblada; alli, de un modo aislado, las élites regio- nales habian gobernado en estado de semiautonomia durante siglos. a comienzos del siglo XIX los colonos militares, a instancias del gobier- no nacional, habian constituido una economia ranchera de extensio. nes de terreno ni siquiera cartografiadas. En las colonias militares bf maybe canot John Mason Hart, habjan creado una barrera demografica entre el centro de México y los indios hostiles mas al Norte. El lejano Norte era el area mds préxi- ma y afectada recientemente y a mayor profundidad por la expansion del ferrocarril, la tecnologia minera, 1a industria y el capital financiero procedente de Estados Unidos. A diferencia de sus colegas de las cos- tas y del Sur, casi igualmente asendereados en lo econdmico los norte- fios seguian viviendo en comunidades de gobierno local intactas, iban armados, disfrutaban de la lejania geografica y tenian acceso a mate- rial bélico procedente de Estados Unidos. Estaban en posibilidad de evar a cabo una lucha prolongada. Otro levantamiento relativamente bien organizado fue el que apa- recié en el estado de Morelos, ubicado en la parte Sur del Centro, asi como en territorios adyacentes donde los propietarios ausentes, algu- nos de ellos espafioles que vivian en la cercana ciudad de México, ejer- cian un control metropolitano sobre la concentracién de haciendas cafteras mds productivas de México. Estas haciendas azucareras en expansidn entraban en directa competencia con los propietarios loca- les, los comerciantes, el campesinado pueblerino y los peones de las haciendas, precisamente en la zona demogréfica rural de mayor densi dad. El 200% de la poblacién del estado ain hablaba nahuatl. Gran parte de los pueblerinos seguian apegados a tradiciones y estilos de te- nencia de tierras precortesianos, Al igual que los nortefios, muchos de los habitantes de Morelos vivian en comunidades intactas, que tenian su propio cabecilla. Desde el punto de vista geografico se los podia con- siderar alejados debido a la abrupta topografia de esta regién. Al igual que los norteftos se veian acosados por capitalistas del exterior. Esas zonas de crisis especificas, una en el lejano Norte y en el Centro y la otra al sur del Centro, son las que han recibido especial atencién en nuestro examen del quebrantamiento de la economia politica porfiris- ta anterior a 1910, Para 1900, el éxito econémico del régimen de Diaz habia con mu- cho sobrepujado su base sociopolitica arcaica por el hecho de que creé nuevos grupos empresariales, intelectuales, profesionales y obreros de la industria. Estos grupos econémicos y sociales, de reciente impor- tancia, compartian con las élites de cada lugar y de las provincias una falta de representacién en los beneficios derivados de las oportunida- des que brindaban las obras piiblicas y los altos puestos del gobierno. ‘Ademés, el incremento de las exportaciones agricolas hizo posible un asalto definitivo a las tenencias de tierras campesinas, ahora ya resi duales, de parte de granjeros comerciales, especuladores de bienes \ 1 Crisis de las élites y movilizacién de masas 32 raices y latifundistas, muchos de los cuales vivian en Ia ciudad de Mé xico y en Estados Unidos. La riqueza y cercanfa de esas élites metropolitanas al poder politic contrastaban con el reducido ingreso real de gran niimero de ex cam pesinos que se habian convertido en acasillados, es decir peones agri colas domiciliados en las haciendas. Mientras, el desarrollo dinémic: de los sectores industrial, comercial y bancario habia concentrado u\ poder sin precedentes en manos de un grupo relativamente pequief de inversionistas extranjeros y metropolitanos, lo que significaba un desventaja en la competencia de los hombres de negocios mexicano con ambiciones. Esta riqueza acumulada en un reducido sector de la poblacién con tribuy6 a un alza generalizada en los precios. Al disminuir las hecté reas dedicadas a la produccién de viveres para el consumo nacionz a partir de 1900, se elevaron asimismo los precios de los alimentos qu consumia una pequefia burguesia recién creada y cada vez con mayc res aspiraciones, asi como la clase obrera industrial. La mayor part de la clase obrera industrial no tenia més de 20 afios de vivir en centro urbanos. Después de 1905, las expectativas de ingresos reales de es gente se vieron cercenadas por la inflacién y el creciente paro, lo qu Provocé que esta ciudadania se volviera contraria al gobierno. Lueg de 1900, la estructura politica bien concebida y en alto grado organize da que le habia permitido a Diaz disciptinar al pais y crear el orde desde 1890, se habia vuelto arcaica y angosta. El régimen excluia € lo politico a estos nuevos pero escasos ricos comerciantes e industrie les, profesionales ¢ intelectuales que se habian formado por el desarre lo econdmico previo a 1900; lo mismo ocurria con las élites provinciang y de cada lugar respecto de su representacién 0 poder real en el proce 50 politico. La crisis fiscal reducia el negocio de los contratos de obre piiblicas a unos cuantos privilegiados. Tras anos de juntas politicas y cambios de alianzas, estos grupc adversos al gobierno, comenzando por los intelectuales, siguiendo pe las élites provincianas y la pequefia burguesia, encontraron a un lide en Francisco I. Madero, heredero de un imperio familiar, banquerc industrial, mercantil, minero y latifundista de Coahuila. A diferenci de Flores Magén, radical perteneciente a la pequefia burguesia, Made ro era un hombre rico, socialmente aceptado, imbuido de la perspect va politica democratica liberal del laissez-faire tradicional del siglo X1> EI papel de Madero en la oposicién politica se inicié en 1904, cuar do apoyé a los candidatos de las élites provincianas en contra de quit 330 John Mason Hart nes tenian el respaldo del gobierno nacional. Continué sus afanes hasta Megar a su propia candidatura a la presidencia. Hasta otorgs fondos por breve tiempo a Flores Magén antes de descubrir el radicalismo de éte. En 1909 publicé La sucesién presidencial, que plasmé las bases de un partido reformista de oposicién. El libro contribuyé sobremane- ra.a su posicién politica, y dispuso la escena para el torbellino de giras politicas que mas adelante en ese mismo afo realiz6 al visitar gran par- te del pais. A su manera campechana, Madero establecié valiosos con- tactos durante sus encuentros privados con las élites provincianas y locales descontentas. Tomé en cuenta las preocupaciones de hacenda- dos, rancheros, industriales y comerciantes. Amplié su apoyo organi- zando mitines semipiiblicos, a los que asistian artesanos y obreros, en Mazatlan, Hermosillo, Tampico, Monterrey, Campeche y Mérida. Con esas presentaciones amplié el ya s6lido respaldo de que disponfa en Coa- huila y Chihuahua.! Esta labor organizativa de Madero lo benefici6. En 1910, el futuro gobernador de Chihuahua, Abraham Gonzilez, lo nombré candidato presidencial de su partido antirreeleccionista durante la convencién na- cional del mismo en la ciudad de México. El respaldo de los entusias- tas delegados fue una mera formalidad. Madero y su candidato a vicepresidente, Francisco Vazquez Gomez, realizaron la campafia de manera escueta para evitar el conflicto con el gobierno y los extran- jeros y porque no pretendian que un gobierno activista interfiriera 0 trastornara la economia de libre empresa, las prerrogativas de los pro- pietarios privados 0 el equilibrio que existia entre las clases sociales. Madero adopté una posicién antidictatorial, moderadamente nacio- nalista, al asegurar simbdlicamente ante el auditorio de su campaiia que el pueblo de México ‘‘no deseaba pan sino libertad””. A pesar del iberalismo tradicional (tipo laissez-faire) de Madero y su enfoque con- servador ante el cambio social, los la burocracia y el consorcio de élites metropolitanas de la ciudad de México y los extranjeros a los que servian, eran altos. Las élites metro- politanas exageraron el temor de que Madero tratara de hacer a un lado a la burocracia sustituyendo a los funcionarios del gobierno de Diaz por ‘‘maderistas”” siempre que fuera posible. Tales cambios habrian traido nuevos beneficiarios dentro del ya tenso sistema de competen- cia por los contratos de obras puiblicas. ' Para una estimacién de la cantidad de apoyo a Madero entre los obreros indus- triales, ver Anderson, Outcasts in Their Own Land, pp. 287-267. Crisis de las élites y movilizacién de masas 331 La tensidn entre los afectados provocé la detencién de Madero y ‘confirmé las acusaciones maderistas de hostigamiento electoral. El pro- ceder del gobierno mejoré la imagen de Madero quien reaparecié in- cluso mas heroico, Luego de las elecciones, las autoridades lo liberaron. bajo la condicién de que se quedara en San Luis Potosi. Al cabo de unos meses, sin embargo, el 5 de octubre de 1910, se escapé disfrazado de trabajador ferroviario y huyé a San Antonio, Texas. Madero se al- bergé en la pensién Hutchins. Mantuvo contacto con los principales hombres de negocios y banqueros de San Antonio, incluidos los her- ‘manos Frost, propietarios del Frost National Bank, y con George Brac- kenridge, propietario del San Antonio National Bank, donde Madero tenia reuniones. Su larga asociacién con los hermanos Frost abarcaba un interés conjunto en el Banco de Coahuila, en Saltillo. Brackenridge habia negociado el contrato de las minas de carbén y coque de Sabi nas con Colis Huntington y el International Railroad, en favor de la familia de Madero a principios de los afios ochenta. ‘A buen recaudo de la persecucién policiaca, Madero publicé enton- ces su histérico llamado a la revolucién, el Plan de San Luis Potosi, que conjunté no sdlo a sus seguidores sino también a grupos del PLM ya gente antes no comprometida, lo mismo que a elementos del cam- pesinado. Feché su Plan el 5 de octubre de 1910 para que coincidiera con el ultimo dia de su estancia en San Luis Potosi, con lo que evité la violacién de las leyes de neutralidad de Estados Unidos. El Plan exi- ja que la Revolucion Mexicana se iniciara el 20 de noviembre.? Madero creé una organizacién revolucionaria con una infraestruc- tura rudimentaria a través de la cual deberian ocurtir levantamientos coordinados en todo el pais, con insurrecciones a cargo de las élites locales en la regién central (Puebla, Pachuca, ciudad de México). Ma- dero pensaba penetrar por el norte de México y dirigir la insurgencia en Coahuila y Chihuahua. Su organizacién, sin embargo, no estaba tan desarrollada como la del PLM. El liderazgo de esas revoluciones su- puestamente deberia recaer sobre personas de estatura local, de entre las élites enemistadas con el gobierno. Sin embargo, los ricos vetera- nos del movimiento antirreeleccionista no lograron recabar la acept cién popular como lideres de una revolucién violenta; Madero requerfa 21La campana de Madero y su elevacién al poder son tratados por Charles C. Cum- berland, Mexican Revolution: Genesis under Madero (Austin: University of Texas Press, 1952), y Stanley R. Ross, Francisco I. Madero, Apestle of Mexican Democracy (Nueva York Columbia University Press, 1985), 7 My ebecton P! 332 John Mason Hart incorporar una diversificada rama de artesanos, obreros y campesinos, para que su movimiento saliera avante. Con el propésito de lograr una amplia base de apoyo, Madero brin- 6 incentivos tanto a los trabajadores como a los campesinos que no aparecieron durante su campaita presidencial; tales incentivos eran in- dispensables para el desarrollo de la revolucién no sélo porque atraje- ron al movimiento elementos de las clases inferiores, sino porque las buyé de expectativas de cambio. Madero decia a los trabajadores industriales y urbanos que se podrian organizar de la manera que gus- taran bajo un gobierno justo y honesto. Su legitimacién de sindicatos y de huelgas le gané amplio apoyo entre la clase obrera. Las segurida- des dadas a los campesinos fueron explicitas; la clausula 3 del Plan de San Luis Potost prometia devolver los terrenos de los campesinos: “Se les exigirfa a los que adquirieron de un modo tan inmoral 0 a sus here- rén también una indemnizaci6n por los perjuicios sufridos.’” Madero estimuld el idealismo de las clases inferiores y recabé su apoyo por to- do México. En el Sur, el comité conjunto de defensa del poblado de Ayala y la poblacién adjunta de Anenecuilco —encabezado por el miembro ej dal, pedn, arriero y entrenador de caballos, Emiliano Zapata— deci- dié realizar una revolucién independiente de acuerdo con Madero. En el Norte, el antes desconocido mulero Pascual Orozco y el trabajador rural y a veces bandido, Francisco Villa, declararon abiertamente su simpatia por la revolucién de Madero. Las promesas y airosa lucha armada de Madero fomentaron la formacién de movimientos agrarios y urbanos revolucionarios. El llamado de Madero a la clase obrera y al campesinado brindaba la oportunidad y el énimo necesarios para una movilizacién de masas. Su confrontacién con el gobierno de Diaz entretuvo el aparato represivo y la energia del dictador y proporcioné la oportunidad para que las masas actuaran con base local mas que nacional. La participacién revolucionaria de las clases obreras a escala nacional proporcioné el fundamento del conflicto que duraria los 10 aos siguientes. En el estado de Morelos, de donde era Zapata, los ingenios azuca- reros, arrebatados en un principio a tierras indigenas durante el siglo XVI, constituyeron la fuerza central de su economia. Durante el Porfi- riato la creciente demanda extranjera de aziicar estimulé la conversién de los trapiches, propiedad de hacendados, en ingenios técnicamente avanzados. Las haciendas se agrandaron apoyadas por las leyes y las mn de masas 333 isis de las élites y moviliza fuerzas armadas, a expensas de los pueblos. En 1888, la resistencia de 5 de tierras practicados por la hacienda del Hospital condujeron a un brote violento y a otro revés para el pueblo. ‘A medida que aumentaban las utilidades derivadas del aziicar y la produccién mexicana del mismo se quintuplicaba, practicamente toda la comunidad campesina del estado sufrié el mismo destino que Ane- necuilco. Hubo brotes de resistencia en Yautepec, en 1892 y en 1904, Jo mismo que en Anenecuilco y Ayala en 1909. El terreno de operacio- nes de Zapata —Morelos, porciones meridionales del Estado de Mé- xico como Chalco y Sultepec, el Oeste de Puebla y gran parte de Guerrero— se debié a la prolongada lucha de los campesinos con ad- venedizos. Sus antepasados se habfan opuesto a los aztecas durante los siglos XV y XVI. a los conquistadores, a los encomenderos, a la creciente fuerza de los hacendados durante los siglos XVIII y XIX y a la definiti- va consolidacién de los latifundios durante el Porfiriato. Durante el Ultimo tercio del siglo XIX tomaron contacto con ideologias revoluci narias importadas de la ciudad de México. Resulté de ahi la primera revolucién agraria latinoamericana de base popular. En un comienzo, mientras el movimiento de Zapata se encontraba atin localizado, en el Norte se formaron fuerzas rurales mucho més numerosas al mando de Orozco y Villa. La insurgencia de Chihuahua, Durango y el Suroeste de Coahuila dependié en un principio de los le- vantiscos mineros, pequefios propietarios campesinos y trabajadores agricolas, cuya resistencia contra la injerencia extranjera rivalizaba con la de los del sur.4 La animadversién de pequefios propietarios y vecinos de los pue- blos frente al régimen provenia de multiples injusticias. Lo que habi ocurrido aguas abajo del rio Nazas durante los afios ochenta del siglo pasado fue tipico. Acabaron uniéndose a las hostigadas élites provin- cianas; se habian opuesto conjuntamente al expolio de aguas y tierras de parte de gestores de grandes capitales nacionales del Centro y ex- tranjeros, como la hacienda de Tlahualilo del banco de los hermanos Brown, Balfour y Stillman. > Las tensiones que cundian en Morelos se describen en Anenecuilco, Municipio de 10), nueve legajos, y Ayala, municipio de fd, eidal, 23:2960 0 lanos, suas» Womack, pp. 3.6 ire los evolucionarios nortehos, ver Aguilar Camin, La revolu- ‘at2| The Secret War in Mexico, pp. 7-21, y William K. Meyers, 1s and Popitar/ Discontent: The Origins of the Revolution in the Laguna, doctoral: University of Chicago, 1979), cap. 3. 34 John Mason Hart : Entre 19 ra, gran pi rango habia sido adjudicada a empresas comerciales, con lo que pueblos se les sustrajo la quintaesencia de su vida. Para mayo de Madero tenia en la regién de La Laguna, cerca de Torreén, a $000 partidarios armados, la may sus pueblos. Entre noviembre de 1910 y mayo de Durango formidables fuerzas rebeldes. Estos reb mayoria de Jos cuales eran campesinos desalojados de los pueblos y arruinados por el plan de redistribucién de aguas del régimen de Diaz, no habian par- ticipado en el movimiento antirreeleccionista; sin embargo dieron su apoyo a las cléusulas agrari reveses en otras part jefatura popular de pero las dispersas unidades del Norte, bajo la y Orozco, gozaron de creciente apoyo cam- En el Norte, a lo largo de la costa del Golfo, en Campeche, en el istmo de Tehuantepec, en la co: fico en Chiapas, en More- Jos, campesinos y peones si n alguna ni con Orozco ni con Vi- lla ni con Zapata ni siquiera con Madero, atacaron y devastaron Iuidas las de los extranjeros. En todas esas es, Salvo Morelos, la gran mayoria de los terratenientes extran- jeros eran estadunidenses. En el Norte y Sur se formaron organi nes de masas a base de campesinos y peon lenta lucha de Madero por la '$ por obtener posi truccién subvencionados por el gobierno con: del campesinado, -volucionarios en el Norte ganaron victorias en Chihuahua, la, Durango y San Luis Potosi. Los zapatistas y otros grupos uyeron punto de unin Mexicos, pp. 243-274, ed, Mexico", Hispanic American > Crisis de las éites y movil 3 bign las fuerzas rebeldes de Zacatecas, Jalisco, Sonora, Sinaloa, Ta maulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y el istmo de Tehuantepec Revolucionarios rurales de los diversos lugares, sin control alguno 1 de Orozco, Villa 0 Zapata, se pusieron al frente en la creciente ola de violencia contra las haciendas de orientacién comercial y propiedades de nacionales o extranjeros (en especial estadunidenses). Dinamitaron las minas propiedad de estos itimos, quemaron casas y campos de hule, derribaron cercas y se llevaron el ganado. Los campesinos ocupaban las propiedades a toda prisa abandonadas.® Grupos del PLM contribuyeron al creciente azoro militar del gobierno con una de las encabezada por fa. Otros gru- pos del PLM asaltaron y ocuparon las vastas propiedades de Harry Chandler en Mexicali y Tijuana, justo al otro lado de la frontera con los intereses de McAleer y el Circle Bar Ranch, de 400 000 hectéreas al Sur de Ensenada, y tro tanto hicieron con las propiedades lo mo de estadunidenses que de mexicanos, cerca de Acayucan, en Vera- cruz. Mientras, la jefatura del PLM languidecfa en la cérce! ar esa oportunidad revolucionaria. El ejército feder ligado a un tipo de defensaestatica, tipo guarnicién, dio a los reb ibertad para escoger el lugar y momento de Los rebeldes avanzaban a medida que la autoridad y unidad ban, De hecho, la victoria legs sin que Madero hubiera consolidado una cadena de mando. El primer conflcto serio de Madero con sus /“‘seguidores’” tuvo lugar el 13 de mayo de 1911, Iuego que las fuerzas rebeldes al mando de Orozco y Villa se apoderaron de Ciudad Juarez, e110 de mayo, contra los deseos de Madero. Con la tolerancia de los estadunidenses, Madero cruzé la frontera saludar a las fuerzas revolucionariasy establecer su 336 John Mason Hart icos porfi- ristas, terratenientes y miembros de la familia de Madero, mientras que Villa y Orozco eran excluidos. Los dos invadieron el cuartel general de Madero y slo quedaron satisfechos en parte cuando Madero pagé a sus hombres y les prometié reformas. Rechaz6, empero, sus deman- das de entregar al comandante capturado de la guarnicién de la ciu- dad, la distribucién de tierras labrantias y de ranchos a los campesinos ‘que habian realizado la lucha, y la seleccién de un nuevo gabinete for- mado por entero de fuerzas revolucionarias. El sentido de jerarqu capitalista y provinciana de Madero, y el choque de intereses econémi- cos de clase entre lo que su padre en su tiempo Hamaba “nuestros 18 partidarios millonarios”, frente a los mineros nortefios, rancheros, cam- pesinos y agraristas, cred un cisma irreconciliable. Los intereses de los revolucionarios no coincidian.’ Mientras que Madero y su circulo de intimos entraba en lo que pa- recia ser el inicio de duras negociaciones con representantes del gobier- no enviados a Ciudad Judrez, los acontecimientos que tenian lugar en otras partes obligaron al régimen de Diaz a una apresurada capitula- cidn, El 20 de mayo, Zapata condujo a 4 000 campesinos a Cuautla, centro ferroviario y carretero del este de Morelos. Por el Poniente, las fuerzas federales huian de Cuernavaca, capital del estado, dando a los zapatistas la hegemonia sobre la regidn inmediatamente al sur de la ciudad de México. La fuerza de los zapatistas en Cuautla sobrepujaba con mucho a sus niimeros inmediatos; para mayo, las fuerzas de Za- pata constituian un pueblo en armas al mando de élites de lo que que- daba de Ia sociedad pueblerina. Los peones de las haciendas y los habitantes de los pueblos daban su apoyo a la revolucién. Los que es- taban particularmente descontentos eran los trabajadores cafteros que ivian en rancherias miserables, estaban mal pagados y no habian reci- ido la tierra que se les habia prometido al reclutarlos desde lugares Iejanos. La animadversin de estos cafteros condujo a la colectiviza- cién de los ingenios al madurar la revolucién. Los zapatistas de la regién de Puebla y otros revolucionarios de lu- gares mas proximos a Veracruz cortaron la arteria de transporte ferro- iario indispensable y ruta de escape para el gobierno, entre la ciudad is de los contrapuestos intereses durant silly, La revolucin interrumpida (México, D.F., Ediciones lizacién de masas 337 cayeron, dando a los rebeldes —muy pocos de los cuales estaban bajo el control de Madero— poder sobre gran parte del Noroeste. La caida de Tehuacdn, situada entre Puebla y Veracruz, aun amenaz6 mas esa arteria vital que corre entre México y Veracruz. En Jalisco y San Luis Potosi, los revolucionarios, entre los que estaban mineros y peones, invadieron propiedades estadunidenses, hicieron volar minas y se apo- deraron de armas y pélvora. Las deserciones del ejército aumentaron a proporciones alarmantes, y las unidades locales se desintegraron. En. Chihuahua, Durango, Coahuila, Sonora y por todo el centro del pais, tuvieron lugar espontaneas tomas de tierra." La creciente ola de intranquilidad de las clases bajas, hizo que las lites se apresuraran a poner fin a los alborotos. Los negociadores de Ciudad Judrez, que representaban a las élites provincianas revolucio- narias y al régimen metropolitano de Diaz, llegaron a rapido enten miento. El 25 de mayo de 1911, Porfirio Diaz entregé su renuncia al congreso mexicano; aunque el acuerdo de Ciudad Judrez le daba tiem- po hasta final de mes para que procediera de esa manera. También re- nuncié el vicepresidente Ramén Corral, mientras que Francisco Leon de la Barra, secretario de Relaciones Exteriores y ex embajador ante Estados Unidos, se convertia en presidente interino. Algunos conjeturan que Diaz renuncié con tanta premura en parte porque habia tropas estadunidenses congregadas en lugares de la fron- tera con México. Los historiadores sefialan también que las flotas ja- ponesas y estadunidenses se hacian omnipresentes frente a la costa. Pero tales sugerencias no dan en el blanco, a pesar de todo. Aunque Esta- dos Unidos habia expresado su profunda preocupacién respecto de los acontecimientos que ten‘an lugar en México, una invasién en esa etapa de la revolucién nunca se tomé en cuenta con seriedad y ambos flan- cos del conflicto revolucionario lo entendfan. Cada uno estaba bien representado en Washington, y Madero habia logrado un gran éxito al obtener apoyo local en la regidn de la frontera de Texas y de San Antonio. Madero y su familia tenfan afiejos nexos con la élite finan- ciera y politica de Texas, como Otto Wahrmund, jefe de la San Anto- Las tomas de tierras se describen en los The Mixed Claims Commission Records; de especial interés son los informes de las compatias fraccionadoras estadunid habia por la parte inferior de la costa del Golfo y en Campeche. Ver Mar istas, a Henry Lane Wilson, México, D.F., 22 de noviembre de 1911, Agency Num: ber 1396, Entry 125 y Laguna Corporation Papers, Agency 1391, Entry 125, Records Group 76, The Mixed Claims Commision, wwkc, Para Tabasco ver Agency Number 1703, Entry 125, The Mixed Claims Commission, Records Group, wNRc WTF 338 John Mason Hart nio Brewers Association; con la familia Frost, y con otros importantes miembros del San Antonio International Club, cuya sala de juntas ocu- paba el piso superior del San Antonio National Bank, de Brackenrid- ge. A través de sus socios en San Antonio, Madero gozaba de conexiones indirectas con los directivos de la Texas Oil Company, de Houston. Sus contactos en Nueva York comprendian el magnate ferrocai W. H. Harriman, directivo del National City Bank, propietai ternational Railroad y encargado del Southern Pacific. Luego del éxito revolucionario de Madero, el presidente de la Texas ‘Company, Joseph Cullinan, y su tesorero Richard Brooks, inmediata- mente prestaron su apoyo a la participacién de la familia Madero en la produccién de petrdleo en Tampico. Los petroleros de Houston com- praban la produccién petrolera de los campos de la familia y levaron a dos de los hermanos del presidente Madero, en 1912, a Houston donde fueron agasajados y se les entregaron las llaves de oro de la ciudad. Madero también llegé a un acuerdo con la Standard Oil Company. Las reuniones de Madero con la Standard comenzaron en San Antonio y continuaron en El Paso, y la ciudad de México luego de haber sido nombrado presidente. El 5 de junio de 1912, Madero y la Standard es- tipularon una de las concesiones mas unilaterales imaginables. La com- pahia podia operar durante 10 afios libre de impuestos, incluidos los impuestos a las importaciones, exportaciones y todas las actividades que realizara en el pais; ademas obtenia derechos de dominio eminente ydenuncia de cualquier propiedad del gobierno o privada que deseara para oleoductos, puertos, carreteras, ferrocarriles y refinerias en cual: quier parte de la Repiiblica y para apoyo de sus campos petroleros de Hidalgo, San Luis Potosi, Tamaulipas y Veracruz.’ * EI conteato Madero-Standard Oil se encuentra en Transcontinental Petroleum Com- pany, Agency 5049, Boxes 184-185, General Claims Commission, Extended Claims, Re- cords Group 76, waRc. Ver también Diario Oficial, 5 de junio de 1912, pp. 436-438. La Standard Oil Company poseia el 99.975% de la Transcont ero con la Standard Oil, ver Kenneth Grieb, “Standard Oil and the Mexican Revolucion”, California Historical Quarterly 49 (marzo de 1971): 59 “Taft, Diaz a pp. I-15, y Chief, Bureau of Investigation, Washington, D.C. al Procurador general (Attorney General), Washington, D.C., 26 de abril de 1911, y otros documentos, en Gene Hanrahan, a su cargo, Documents on the Mexican Revolution, vol Pt. II (Salisbury, N. C.: Documentary Publications, 1976), pp. 411-423, El nexo en- tre Francisco Madero y los hermanos Frost a través del Banco de Coahuila esta declara- do en Fred Leber y Guadalupe Garcia Leber, Agency 5247, Box 187, The Mexican ‘American General Commission, Deferred Miscellaneous Claims Approved after 1935, Records Group 76, wnRc. - Crisis de las élites y movilizaci6n de masas 339 Por su asociacién con Brackenridge, y gracias a que los jévenes de la familia de Madero y de Stillman asistian a la elitista Academia Cul ver, de Illinois, Madero tuvo contacto con los principales capitalistas, de Estados Unidos. Los afiejos nexos de Brackenridge con Charles Still- man, que le habia prestado 200 000 délares para que abriera su propio banco, habian continuado a través de una estrecha relacién con James Stillman, presidente de la mesa directiva del National City Bank. En. 1910, Stillman posefa al menos 11% de los intereses del San Antonio National Bank, de Brackenridge. Esos nexos complementaban la int midad de Brackenridge con Will Hogg, secretario de la Texas Com- pany y amigo de toda la vida del coronel Edward Mendel House, cabe- cilla politico del estado, lider de! Partido Demécrata de Texas, que se ‘convertiria en el principal asesor del presidente Wilson. Hogg tenia una casa cerca de la Brackenridge, en San Antonio. La Texas Company poseia 1 800 000 hectareas s6lo en Tamaulipas. Stillman y Brackenrid- ge tenian grande inversiones en bonos, ferrocarriles y urbanizaciones de México. También especulaban en bienes raices raices conjuntas en Texas, en Keriville, y en el enorme Swenson xIT Ranch. Stillman fungia abiertamente como secretario de accionistas esta- dunidenses relacionados con lord Balfour, en empresas como la ha- cienda Tlahualilo. Stillman era también el jefe financiero del imperio Rockefeller-Standard Oil y organizador del srust bancario de ‘Los Tres con J. P. Morgan, del Morgan Bank, y George Baker, pre- sidente del First National Bank, Stillman coordinaba, asimismo, el con- sorcio ferrocarrilero de “Los Cuatro Grandes”, que hasta 1908 estaba constituido por él mismo, W. H. Harriman, George Jay Gould y Wi- liam Rockefeller —todos directivos del National City Bank— y que predominaban en los ferrocarriles Union Pacific, Southern Pacific y los del este de Estados Unidos y México. Tanto él como William Roc- kefeller eran propietarios del 20% del ferrocarril Atcheson, Topeka y Santa Fe, que habia participado en el Ferrocarril Central Mexicano. Al remplazar Jacob Schiff a Gould, cada miembro de “Los Cuatre Grandes”, junto con J. P. Morgan, hijo, cuyo padre tenia amplias in. versiones ferrocarrileras en México, era directivo del National City Bank. Para 1910, el National City Bank se iba a convertir en el mayot banco del mundo; sus operaciones en México eran las mas grandes de pais." Los negocios de la familia Madero y sus nexos sociales con lot 10 Ver Winkler, The First Billion, para la transformacién del National City Bank e tun gigante de las finanzas internacionales. soe 40 John Mason Hart Stillman contribuyeron a mantener la buena voluntad de las élites es- tadunidenses durante el levantamiento. Las familias Rockefeller, Kleburg (King Ranch), Stillman y Brac- kenridge, eran intimas tanto en lo personal como por lo que respecta a los negocios. La Standard Oil era hostil a Diaz; William Rockefeller se habria mostrado desidioso si se hubiera mantenido a un lado mien- tras que la Texas Company se unia a los ambiciosos texanos —que en 1876 habian financiado la revolucién de Tuxtepec— en apoyo de Ma- dero. Madero dejé en claro que el capital estadunidense seria bienve- nido durante su periodo presidencial. A pesar de violar descaradamente la ley, Madero no tuvo problemas de parte de las autoridades de San Antonio en Texas ni federales de Estados Unidos mientras conducia su revolucién desde la parte norte de la frontera. Las politicas proestadunidenses y protexanas de Madero eran es- jportantes para su revolucién. No le atrajeron el apoyo. del gobierno norteamericano; pero fomentaron una actitud ambivalente de parte del gobierno (de Estados Unidos) frente a Diaz. Las quejas de los norteamericanos eran las siguientes: izado la mayor parte de los ferrocari 3 estadunidenses y ninguna de las vias briténicas. Si habia tomado impedir que las lineas mexicanas quedaran bajo Iman, Ha- in Bank; Samuel Sloan, D, Sloan, entre los magnates ferrocarrileros que . Sloan y Webb destacaban en las empresas Van- Webb Fungia como vicepresidente del New York Central Rai dominando por la seleccién del gerente general en México. El gobierno Crisis de las élites y movilizacion de masas 34 lenses de los ferrocarriles apren- .6 esa propuesta fue s6lo porque el mexicano exigié que los empleados est dieran a hablar y leer espa gobierno de Estados Unidos prot procuré mas préstamos europeos durante y des- idos de 1907 a 1908, caso que pro- bahia de Magdalena, en Baja California, y un posible pacto secreto mutuo de los dos paises. 5) Los contratos con rompié su contrato con a partir de ese momento reci- id de Pearson, por Limantour, les mas fuertes con Europa y reduci 8) En 1909, Diaz cancelé un gran contrato pet estadunidense Edward Doheny, que habia sido de los pioneros de las pros- ppecciones petroleras en México. 9) Honduras y rechaz6 una it que respaldara una solucién tera de Honduras 10) Los intereses de Guggenheim-asaRco se quejaron cuando el gobier- no de Diaz rechaz6 su ofrecimiento de comprar las minas de Real del Monte, cerca de Pachuca, que pasaron a manos de un consorci fereses de Pearson, de la fami rerrazas iman, encargado de los ferroce protesté por la mengua de su smo de Tehuantepec, ademas de Tamaulipas y § as independientes adoptadas por Diaz , presidente de la Standard ve He pang 4 PY ingleses cen contra de las compaitias petroleras estadunidenses y su favor de los inte- reses britanicos de la Pearson." 342 John Mason Hart A pesar de los amplios y profundos problemas que existian entre Diaz y el gobierno de Washington, no hay pruebas de que el gobierno estadunidense diera apoyo activo a Madero. Desde luego que la mesa directiva del National City Bank presioné a Taft a este respecto. Ale- gaban tener prestancia en asuntos del Partido Republicano. Esos di- rectivos, aparte de los demécratas Stillman y Cleveland H. Dodge (quien también pertenecia al trust del cobre) habian sido a principios de siglo los principales contribuyentes financieros de la campafta presidencial del Partido Republicano. La gestién del presidente Taft acepté un re- presentante del movimiento de Madero en Washington, a pesar de las protestas de Diaz. Nada hizo tampoco para intervenir en los movimien- tos revolucionarios de Madero en Estados Unidos. La actitud del go- bierno norteamericano frente a Madero contrastaba con su hostilidad hacia otros revoltosos mexicans. Su reaccién contra Diaz y la tole- rancia de Madero fueron equiparables a su reaccién, en 1876, contra el nacionalismo de Sebastian Lerdo de Tejada y la tolerancia de las ma- niobras de Diaz en Brownsville, durante la revolucién de Tuxtepec. Aunque el régimen de Diaz se distancié del estadunidense en sus til- timos afios y traté de equilibrar su dependencia de la economia de ese pais asocindose con inversionistas britanicos a cuya cabeza estaba lord Cowdray, no dejé de mantener una sdlida reputacién entre los capita- listas norteamericanos y la propia burocracia de esa nacién. Recono- cieron la Iuenga estabilidad financiera y el orden social que habia logrado Diaz en México; ademas, no dejé de disfrutar del apoyo del embajador estadunidense, Henry Lane Wilson, y de otros derechistas durante toda la crisis revolucionaria. Los japoneses no tenian poten- cial para actuar en México, cualesquiera que fueran sus deseos respec- to a una posible base naval en la bahia de Magdalena. Diaz renuncié al reconocer que continuar luchando s6lo aumenta- ria la amenaza planteada por la creciente participacién de las clases desposeidas y el radicalismo en las fuerzas revolucionarias. Entendid "Para los papeles de los directivos del National City Bank ver ibid. Para un ejem= plo de las quejas de la gerencia dela Texas Company, ver Cullinan, Houston, a Arnold Schlaet, Nueva York, 11 de marzo de 1913, File 619, Box 16, Autry Papers, Wac, Laud: ‘well Denny, We Fight for Oil (Westport, Conn: Hyperion Press, 1976), pp. 46-52, des- cre las quejas de los productores estadunidenses de petrbleo en México, en especial Doheny y fos Rockefeller. | | \ Crisis de las élites y movilizacién de masas 343 que el proceso revolucionario debia concluirse antes de que la partici- pacién de las masas fuera demasiado lejos y no pudiera ser controlada por su régimen ni por un gobierno interino o por el estrecho circulo de liderazgo encabezado por Madero. Diaz manifesté asi su anilisis de la situacién: “Madero ha soltado un tigre; veamos si lo puede con- trolar.” Mientras que los alborotos revolucionarios cundian por el campo en 1910 y 1911, la clase obrera urbana industrial comenz6 una movili- zacién que se volveria trascendental para el resultado definitivo de la revolucién. Justo una semana antes de que Porfirio Diaz renunciara, los obreros tipograficos de la ciudad de México, encabezados por el anarquista espafiol Amadeo Ferrés, organizaron una “sociedad de re- sistencia”, la Confederacién Tipografica de México, que se encargaria de la movilizacién de la clase obrera. Afirmaban que ‘‘estaban sopla do nuevos vientos”’. El apurado gobierno de Diaz, que habria sup mido a los obreros como lo habia hecho en el pasado cuando intentaron crear organizaciones laborales, ahora ante la generalizada violencia de las élites y del campo no tenia tiempo que perder en la organizacién."? Los disturbios laborales continuaron aumentando luego de los le- vantamientos de 1906 y 1907, de Cananea y Rio Blanco, de manera especial en las fabricas textiles y en las minas. Los organizadores del PLM introdujeron propaganda en la ciudad de México y estados conti- ‘guos, como Puebla y Tlaxcala, a través de los periddicos del partido, Revolucién Social y Regeneracton y estimularon el descontento obrero. Los clubes del PLM ya existian en Ia ciudad capital, asi como muchos mas en los pueblos y fabricas de Puebla y Tlaxcala. Popularizaron a Ricardo Flores Magén como mértir revolucionario que era perseguido por los gobiernos estadunidense y mexicano. Invocaban la accién re- volucionaria. Sin embargo, como Flores Magén se encontraba preso en Estados Unidos, Madero heredé el mando de la jefatura revolu- cionaria. Entre el 9 y el 24 de noviembre de 1910, el centro de la ciudad de México se vio calmado de disturbios. Comenzaron como manifesta- ciones antiestadunidenses por el linchamiento de un mexicano en Rock Springs, Texas. Entre la turba y las acciones de la policia, la violencia erecié y se revolvié contra el gobierno. La lucha se inicié con una mal organizada insurreccién en la que participaron més de 300 grupos a cuya cabeza estaba el ex lider del PLM, Aquiles Serdan, de Puebla. La 8 Hart, Anarchism, pp. 104-111 344 John Mason Hart policia y el ejército entraron en la casa de Serdin, en la capital del es- tado, Puebla, el dia antes de que estallara la pensada insurreccién, en la que deberian tomar parte centenares de hombres y mujeres. No obs- tante esa derrota en Puebla, el descontento crecié. Disparos y ataques a la propiedad privada y a los edificios del gobierno en la ciudad de México se volvieron comunes durante dos semanas, hasta que a la pos- tre se logré imponer el orden. En la primavera de 1911, los obreros ms radicales se unieron formando pequefios grupos en sus respectivas Fabricas. Muchos de ellos apoyaban el movimiento revolucionario de Madero, pero otros formaron grupos més radicales, que luego consti tuirian el micleo de la poderosa organizacién laboral revolucionaria anarcosindicalista, la Casa del Obrero Mundial. Cuando Ilegé a México el anuncio del Tratado de Ciudad Judrez, de nuevo estallaron disturbios. La gente marché por las calles exigien- do la inmediata renuncia del presidente; éste lo hizo al dia sigui Mientras se alborotaba la muchedumbre, él se fue en el ferrocarril in- terocednico hasta Veracruz. Durante su breve estancia en la ciudad por- tuaria, se hospedé con comerciantes ingleses. Las nuevas de su partida se extendieron répidamente por la capital y al cabo de unas horas las turbas de la ciudad de México, cuya importancia se remonta a los le- vantamientos preindustriales de 1624 y 1692 en el derrocamiento de vi- rreyes, se lanzaron a las calles para celebrarlo. Las campanas de las. iglesias fueron echadas a vuelo. Siguié un gigantesco desfile. ;Al fin, la libertad! Madero llegaria para gobernar un nuevo México, donde a todo el mundo se le haria justicia. Pero como dijera Diaz, Madero habia soltado un tigre. De inmediato comenzaron los problemas. El presidente interino, Francisco Leén de la Barra, nombré un gabinete de mayorfa porfiis- ta, reduciendo a los maderistas a una minoria quejumbrosa. Madero acepté el arreglo luego de desarmar a las unidades del PLM de Chihua~ hua o juntarlas bajo la autoridad de sus propios oficiales maderistas. ‘Ordené que la mayoria de sus fuerzas revolucionarias, incluidas las de Villa , fueran licenciadas. Dejé intactos el ejército y el cuerpo de oficiales Porfiristas, incorporando sdlo a unos cuantos de sus mal recibidos ofi- ciales y unidades a las filas de dicho ejército. La burocracia del gobierno permanecié basicamente intacta, aunque las futuras elecciones nacio- nales prometian cambios en niveles superiores y amenazaban el sentido de seguridad de los porfiristas. Madero traté de unir a sus seguidores con la jerarquia, pero al llegar a la ciudad de México encontré resis- tencia por todos lados. La continuada crisis fiscal no permitia gastos \ * Crisis de las élites y movilizacién de masas 345 presupuestarios para satisfacer las expectativas de la jerarquia y la exi- gencia de contratos de obras piiblicas y empleo en el gobierno de parte de la pequefia burguesia y de las élites provincianas maderistas. En junio, Madero inicié una gira triunfal por el pais, desde la fron- tera hasta la ciudad de México. En las estaciones del ferrocarril y en las ciudades por donde pasaba, lo saludaban enormes multitudes. Era un héroe nacional. La gente acudia a é1 para que la bendijera, y lo tocaba para tener buena suerte. Pero fuera del escenario central y lejos de Madero, sin embargo, el campo seguia en poder de la violencia. El PLM poseia el norte de Baja California, donde habia ocupado tierras, que rodeaban Tijuana y Mexicali, propiedad de Harrison Gray Otis, Harry Chandler y otros inversionistas del sur de California. Grupos campesinos armados se apoderaban de la tierra y luchaban con las auto- ridades locales en puntos que desde siempre habian sido foco de ma- lestar agrario, como El Mezquital (San Luis Potosi), Chihuahua, Sinaloa, Tamaulipas y el istmo de Tehuantepec. Los campesinos inva- riablemente invocaban el nombre de la revolucién y a Madero para jus- tificar sus actos; era una situacién cadtica. Madero pedia calma y aprobaba la ejecucién de “‘bandidos’”. Mientras, los zapatistas conti- nuaban llevando a cabo reformas agrarias. Entre el lider revolucionario, jefe de élites provincianas, y los za- patistas agrarios del Sur, pronto surgiria una crisis. Los maderis- tas pretendian una reforma politica que incluia el federalismo y la incorporacién de las élites provincianas al régimen; la demanda zapa- tista —la redistribucién de las haciendas— significaba devolver esas | tierras alos pueblos que, segiin ellos, les habian sido usurpadas por los \ grandes hacendados. Todo esto causaba el desgaste de la cohesién y ~ fuerza de las élites nacionales. Madero traté de reconciliar y sobornar a Zapata durante el verano de 1911 mediante negociaciones persona- les, brindandole una hacienda y con promesas de futuras acciones ju- diciales para satisfacer las demandas de los pueblos. A cambio trataba de desarmar a las fuerzas campesinas y de evacuar las haciendas ocu- padas. Las élites porfiristas estaban furiosas. Zapata rechaz6 desde luego la hacienda, lo mismo que haria mas tarde con los cohechos de los presidentes Huerta y Carranza. Conside- +6 ridiculas las demas condiciones de la propuesta, mientras las fuer- zas del gobierno estuvieran bajo el general Victoriano Huerta, que ansiaba derrotar a los rebeldes campesinos y alin avanzaba en More- los, quemando pueblos zapatistas y atacando a sus habitantes. Esos ataques eran Hlevados a cabo a peticién del gobierno de De la Barra ced John Mason Hart y frustraban los intentos de Madero de calmar a los surefios. Madero deseaba componer pacificamente las divergencias con el Sur; aunque por la correspondencia se deduce que se trataba mas de una motiva- cidn politica que de un convencimiento moral respecto de la redistri- bucién de la tierra. Madero, cuya familia controlaba uno de los complejos latifundistas mayores de México, no tenia inclinacién algu- na por los deseos comunales de los campésinos. Lo que él buscaba era la paz y la estabilidad para poder implantar un firme gobierno nacio- nal. Esta meta no fue suficiente. La lucha continud y Zapata denuncié a Madero como traidor a la revolucién. La regién fronteriza de Baja California quedaba en las manos hostiles del PLM. Habia elementos in- telectuales del ala izquierda maderista, asi como obreros industriales, que cada vez se sentian mas insatisfechos con su adalid. Madero toda- via no ocupaba la presidencia. La campatia presidencial que se inicié en agosto de 1911 revelé ulte- riores divisiones en el frente popular, que en un principio apoyé la causa de Madero. A peticidn de éste, el partido desistié de presentar como candidato presidencial al mas radical y bien conocido Francisco Véz~ quez Gémez, que habia participado en la malhadada campafia de 1910 en favor de un periodista de Yucatdn practicamente desconocido, José Maria Pino Suérez. La nominacién de este tiltimo resulté del deseo de Madero de establecer al nuevo gobierno Ia base de la lealtad entre los yucatecos. La eleccidn que siguid practicamente carecié de trascenden- cia. El inico rival posible de Madero, el ex gobernador de Nuevo Leén, Bernardo Reyes, dejé la competencia porque su campafia no avanza- ba, y entonces quedaron en el campo candidatos de menor monta. A pe- sar de que algunos importantes seguidores lo habian abandonado, Madero seguia disfrutando de gran popularidad. Elegido presidente, inicié su mandato el 6 de noviembre de 1911 Desde el remoto pueblo montafiés de Ayoxustla, en el suroeste de Puebla, el 25 de noviembre Zapata y sus oficiales firmaron el revolu- cionario Plan de Ayala. Declaraban la revolucién contra Madero por ““ineptitud’” y “sangrienta traicién””. Reconocian a Pascual Orozco, el principal jefe de los insurgentes del Norte, tanto rurales como de la clase obrera de las ciudades, con el fin de crear una unidad agra a nivel nacional. Es importante sefialar que exigia la redistribucién de las propiedades de todos los terratenientes que se les oponian 0 que habian expoliado tierras que por derecho les correspondian a los pue- blos. Al rechazar a Madero como miembro de la élite terrateniente de México, el anarquista Otilio E. Montafo, maestro rural de Ayala, asi Crisis de las élites y movilizacién de masas 347 como otros intelectuales déclassé que contribuyeron a redactar el Plan de Ayala, fueron més alld del provincialismo usual de los movimientos ‘campesinos, abriéndose a todo el pais, en busca de alianzas. Durante su historia de un decenio, el zapatismo demostré la capacidad de tras- cender el localismo del campesinado mediante alianzas con los villistas y repetidos ofrecimientos para que el PLM estableciera un régimen na- cional en Cuernavaca, cuyo presidente fuera Ricardo Flores Magén. El zapatismo fue mucho més importante que el hombre y sus inme- diatos seguidores de la regién central sur del pais. Su revolucién refle- jaba una guerra campesina mas amplia. El descontento de las clases bajas abarcaba dos tercios del pais, desde Sonora y Tamaulipas a Chia- pas y Campeche. Para mediados de 1912, el pais se vio acosado por una creciente ola de violencia e inestabilidad politica. La embajada es- tadunidense, bajo el embajador Henry Lane Wilson, que habia sido hostil a Madero desde un principio, perdié confianza en su capacidad de mantener el orden. Los campesinos de las haciendas propiedad de la estadunidense La- guna Corporation y la Gulf Land and Timber Company, de Campe- che, se declararon en huelga. Esas propiedades, que estaban en manos de poderosos intereses bancarios de Nueva York, Filadelfia y Chica- go, formaban parte del més de 1.5 millones de hectireas de piantacio- nes de hule y henequén y de bosques del estado. A medida que por el Sur se extendian las huelgas y la violencia, Bernardo Reyes y Emilio Vazquez Gémez trataron de llevar a cabo revueltas distintas en el Nor- te, entrando a México desde Estados Unidos y llamando al pueblo a las armas. Ambos fracasaron patéticamente, no porque carecieran de habilidad sino porque atacaron erradamente a Madero en su principal foco de fuerza, la fila de estados del Norte donde habian tomado el poder élites provincianas y locales pro maderistas.”” Abraham Gonzalez, que escogié a Madero para retar a Diaz en la '3 Bl cardcter del apoyo maderista en Chihuahua se explica en William H. Beezley, {Insurgent Governor: Abraham Goncilez and the Mexican Revolution in Chihuahua (Lincoln University of Nebraska Press, 1973). Para antecedentes, ver Mark Wasserman, Capita lists, Caciques and Revolution: The Native Elite and Foreign Enterprise in Chihwahua, Mesi- co, 1854-1911 (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1984), p. 232. La revolucin de Reyes la explica Anthony Bryan, “The Career of General Bernar- ddo Reyes: Continuity and Change in Mexican Politics, 1905-1913" (tesina, University of Nebraska, 1967); Victor Niemeyer, “Frustrated Invasion: The Revolutionary Attemp! ‘of General Bernardo Reyes from San Antonio in 1911", Southwestern Historial Quarter! 67 (1963-1964): 213-225. Henry Lane Wilson y Madero son tratados en Lowel L. Blais 348 John Mason Hart convencién antirreeleccionista de la ciudad de México, era gobernador de Chihuahua. El ex senador porfirista, Venustiano Carranza, que se adhirié al séquito de Madero durante la permanencia del ahora presi- dente en San Antonio y lo acompafté a Ciudad Juarez, fue el goberna- dor de Coahuila. Las élites provincianas y parte de los intelectuales de la época de Diaz, opuestos ya a éste, resultaron ser los defensores mas acérrimos del presidente de entre los que quedaron de la amalgama re- volucionaria que derrocé a Diaz. Desesperadamente aislados, ni Vaz- quez Gémez ni Reyes pensaron que valiera la pena hacer un llamado a los intereses materiales de los campesinos para ampliar su base de apoyo. Al cabo de dos semanas, Reyes se rindié el dia de Navidad a un des- tacamento de rurales. Se le formé tribunal militar y el gobierno lo sen- tencié a prisién en el Distrito Federal. El intento de Vazquez Gémez tuvo buen inicio; sus fuerzas se apoderaron de Ciudad Juarez, pero Pascual Orozco, que era el comandante de la policfa rural de Madero en Chihuahua, tomé a su mando las fuerzas federales. Orozco seguia siendo un revolucionario nacionalista popular que contaba con el apo- yo de la clase obrera nortefia. Tras un encuentro pacifico entre Orozco y las fuerzas de Vazquez Gomez, se lleg6 al desarme. El humillado Vaz~ ‘quez Gémez demostré cual era la distancia entre la politica tradicional y el celo populista del Norte. Se retiré del combate. En el interin, un ejército federal entré en Baja California y sacé del poder al anarquista y floresmagonista PLM y luego regresé a Estados Unidos. La efimera repiblica anarquista de Baja California habia ata- cado y ocupado directamente los terrenos del rancho de San Isidro, de 14 000 hectareas, perteneciente a Harry Chandler, George Keller, George P. Griffith y Edward Fletcher, inversionistas del sur de Cali- fornia. Los anarquistas instaban a los revolucionarios de México a que abolieran el capitalismo y el gobierno, pero sus jefes estaban encarce- lados en Estados Unidos; al quedar geograficamente aislados, fueron derrotados con facilidad."* dell, “Henry Lane Wilson and the Overthrow of Madero”, Southwestern Social Science Quarterly 45 (1962): 126-135. Para ejemplos de los asaltos alas propiedades estadunidenses en Campeche, ver Agency Numbers 1391 y 1396, Entry 125, Records Group 76, The Mixed Claims Commission, 1 El conflicto de Baja California lo describe Blaisdell, The Desert Revolution: Baja California, 1911 (Madison: University of Wisconsin Press, 1962). Las propiedades de Chandler, Griffith y Fletcher de Los Angeles y tres de los eiudadanos més ricos de Cali: Crisis de las élites y movilizacion de masas 34 El reto més serio que tuvo Madero en el Norte, provino no de figu ras de la élite de derechos o del PLM, sino de Orozco, quien tenia am plios seguidores entre la poblacién agraria. Orozco se rebeld en marz« de 1912. La brecha entre el gobierno provinciano de élites y el nacio nalismo nortefio de las clases bajas, era profunda. Comenz6 en may‘ de 1911, cuando Orozco y Villa se apoderaron de Ciudad Juarez er contra de las 6rdenes de Madero y luego le hicieron frente con sus pro pias demandas. Después que Madero no nombré a Orozco para nin giin puesto de responsabilidad, el gobierno revolucionario promulg¢ sus acuerdos con Diaz, donde para nada tomaban en cuenta las distr buciones de tierras a los campesinos. Los dos jefes militares, Orozcc y Villa, habjan pedido tierras para el populacho que militaba en la re volucién. No los satisfizo la respuesta del presidente. El nuevo gobier: no compraria bienes nacionales en fecha posterior, que entregaria a lo: revolucionarios y sus familias. Tal plan enfurecié a Orozco y Villa, Cre yeron que la reforma agraria jamas tendria lugar, pero no estaban dis. uestos a actuar porque aiin habia esperanzas en el nuevo gobiernc entre el pueblo. Ambos flancos de esta disputa reconocian las profundas contradic ciones de clase social y culturales entre Madero y su circulo intimo de terratenientes, financieros, hombres de negocios y politicos, por un la do, y Villa y Orozco, como obreros que jefaturaban a grupos de cam. pesinos, por el otro. Los revolucionarios campesinos ya se estabar apoderando de grandes extensiones de tierras en Durango, al oeste de Chihuahua y al suroeste de Coahuila, y se las repartian. Madero excluyé del poder a Orozco y a Villa en el nuevo gobier- no. Nombr6 a Villa ‘general honorario” y le ordené retirarse. A Oroz co, lider militar clave de la revolucién del Norte, le entregé el mandc de'los rurales de Chihuahua. Villa excusé a Madero como “victime de malos consejos”; pero el ambicioso Orozco no fue tan optimista La renuencia de Madero a realizar una reforma agraria importante. sea en favor de los revolucionarios campesinos del Norte sea en favor de los del Sur, se puede considerar como un error estratégico, pero ibe de acuerdo con su teorfa politica y filoséfica; apoyaba a fin de cuentas los intereses de clase de sus seguidores de las élites provincianas. Perc no darle un puesto a Orozco fue un error politico de grueso calibre. {fornia se describen en el folder 9, Box 19, The Henry W. Keller Collection, The Hun- tington Library. 2 350 John Mason Hart En el Pacto de la Empacadora, Orozco lanzé un conjunto de refor- mas de largo alcance que se podia equiparar al programa social del PLM de 1906. Reconocfa los principios de la reforma social de tos planes de San Luis Potosi, Ayala y Tacubaya. Fuefon maderistas izquierdis- tas quienes lanzaron este tiltimo plan desde la ciudad de México en oc- tubre de 1911, y lo adopts el rebelde Emilio Vazquez, Gémez. Protestaba contra la fusién de la revolucién maderista con el ancien régime, el re- postismo de Madero y su aceptacién de la ayuda financiera estaduni- dense para llevar adelante la revolucién. Tal contacto norteamericano, alegaba Orozco, reducia al presidente a un mero pelele de Estados Unidos. Los revolucionarios populistas de Orozco escogieron para sus ata- ‘ques las instalaciones comerciales de los estadunidenses a todo lo an- cho del norte de México. El prometié una jornada laboral de 10 horas para los obreros industriales, la nacionalizacién de los ferrocarriles, salarios minimos y una gran reforma agraria. No hay duda de que Oroz- co crefa sinceramente en su programa, a pesar del hecho de que la re- belién, aprovechando una oportunidad de apoyo financiero, recibié fondos del oligaérquico clan Terrazas de Chihuahua. Los Terrazas €s- eraban recuperar su poder politico y luego controlar la rebelién de Orozco." Aunque no hay indicios de que Orozco expropiara alguna ver tie- ras pertenecientes a la oligarquia o a los estadunidenses, los orozquis- tas atacaron las propiedades norteamericanas en ambos lados de la parte inferior del rio Bravo y las minas de éstos hasta Jalisco; ocuparon la hacienda Rascén, propiedad de estadunidenses, de una extensién de 360 000 hectareas, en San Luis Potos‘; la hacienda de San Antonio de las Rusias, de 480 000 hectareas, en Tamaulipas; y asolaron colonias, de norteamericanos desde Tamaulipas hasta el litoral del Pacifico, lle- gando hasta Colima. En el istmo de Tehuantepec, cerca de Salina Cruz, los rebeldes echaron de las tierras a Jos estadunidenses, asi como de las ciudades en parte zapotecas, de Ixtepec e Intaltepec. El emisario del presidente Taft, enviado a bordo del barco estadunidense Buford, informé asi de la evacuacién de los norteamericanos por la costa del Pacifico: "La disputa entre Orozco, Vila y Madero en Ciudad Judree sobre a reform agraria la trata Gilly, La revolucin interrunpida, pp. 73-78. El mejor tratamiento de a revuelia de Orozco es de Michael Meyer. Mexican Rebel: Pascual Orozco and the Mexican Revolu ion, 1910-1915 (Lincoln: Univesity of Nebraska press, 1967) Crisis de las éites y movilizacién de masas 351 Veintiocho refugiados a bordo del Buford en Manzanillo... En Colima existe sentimiento antiamericano. .. (incluso) més serio en sus posibles con. secuencias.... por la raz6n de que proviene del elemento comercial y finan- ciero del Estado. Ha sido engendrado inconscientemente por inversionistas Y companias madereras americanas que hay en ese Estado, En Salina Cruz, otros 130 desesperados refugiados norteamerica- nos abordaron el Buford. Un total de 364 estadunidenses huyeron de ‘México en el Buford dejando atrds propiedades y bienes. El gobierno de Estados Unidos observaba la situacién con alarma creciente. El populacho que seguia a Orozco y sus incontables ataques a pro- piedades estadunidenses hicieron que el gobierno de ese pais copara la frontera y denegara a los rebeldes armas y municiones. Los oroz~ quistas se vieron forzados a enfrentarse a combates de importancia, desprovistos de armas y provisiones. El apoyo que Orozco tenia en So: nora provenia de los trabajadores de Cananea y de los oprimidos in- dios yaquis y mayos. En Chihuahua, Coahuila y Sonora, un frente de clases diversas de partidarios se unié a la revuelta, pero no recibfan armamento, mientras que los jefes maderistas, como Alvaro Obregén Salido, recibfan armas estadunidenses. Los maderi i cerlos porque respetaban las propiedades de las compafiias norteame- ricanas. Por fin, Huerta aplasté la rebelidn y restablecié el orden.” Siguié otra rebelién contra el gobierno de Madero. La revuelta es- tall6 en octubre de 1912, al mando del reaccionario Félix Diaz, sobri- no del depuesto dictador. Diaz constitufa una amenaza en potencia porque a pesar de la falta de seguidores entre el pueblo, tenia de su parte al cuerpo de desencantados oficiales porfiristas, que ain domi- naban en el ejército. Fuerzas pro gubernamentales arrestaron presto, juzgaron y encarcelaron a Félix Diaz en una penitenciarfa del Distrito Federal. A pesar de todo, la endémica intranquilidad rural siguié en aumento. Hasta en Sinaloa y Tamaulipas aparecieron pequefias ban- das zapatistas. Encabezadas por las élites de los pueblos, los obreros y los rancheros, estas bandas atacaban las minas de los estaduniden- "claude E. Guyant, c6nsul en misién especial, a bordo del #uford, al seeretario de Estado, Washington, D.C., 14 de junio de 1912, Department of State Decimal File 312.11/638, "La campata de Huerta y su subsiguente carrera politica se iratan en Michael Me: yer, Huera: A Political Porirait (Linco: University of Nebraska Press, 1972); i. "The Mlitaization of Mexico, 1913914, The Americas 7 (1971): 29336, yBrieb, The United States and Huerta (Lincoln: University of Nebraska Press, 1969). = er '''Y_? 150 352 John Mason Hart ses, los ingenios, las fincas, como las haciendas de Rascén y San Anto- nio de las Rusias en el Noreste y las propiedades de la United Sugar Company, junto al rio Fuerte, en Sinaloa."* Mientras que Madero se esforzaba por controlar las insurrecciones en los Estados més alejados, surgieron problemas con las clases obre- ras urbanas de la ciudad de México, Puebla y otros centros, alcanzan- do cotas cada vez mas altas. El encargado de Asuntos estadunidenses informaba que los hombres de negocios y los funcionarios extranje- ros, por igual, temian que Madero fuera incapaz de hacer frente a las “esttipidas demandas del proletariado”’. Durante todo 1912, los niicleos de grupos industriales hostiles al go- bierno de Madero se fueron multiplicando. Los trabajadores ferrovia- rios organizaron un nuevo sindicato y declararon varias huelgas; los mineros de Coahuila y Cananea, asi como los obreros textiles y los ar- tesanos de la ciudad de México, Orizaba, Puebla, Guadalajara, Que- rétaro, Torredn, Tepic, Monterrey, Zacatecas, Oaxaca y otras ciudades formaron nuevos sindicatos. Gran parte de esta actividad era iniciada por grupos locales, pero también tuvieron lugar intentos de organiza- cidn de la clase obrera a nivel nacional. Los trabajadores y revolucio- narios maderistas entraron en conflicto con el régimen, por el nombramiento a altos puestos de antiguos porfiristas de clase alta y por el apoyo del presidente a la patronal durante las disputas labora- les. El mas importante de estos esfuerzos, para el futuro, fue el de los linotipistas, que formaron la Confederacién Nacional de Artes Grafi- cas, encabezada por el anarquista espaftol Amadeo Ferrés y su grupo, los Obreros Intelectuales. Deseaban crear un movimiento nacional de obreros anarcosindicalistas. En el verano habrian establecido un sindi- cato de los obreros de la prensa e imprenta, que diseminaba propagan- da revolucionaria. 1 Los ataques violentos contra las propiedades estadunidenses de parte de los revo- lucionarios mexicanos fueron aumentando y amplidndose durante 1912. Estos innume- ables asaltos, que corrian parejos con los alaques contra las fincas de la élite mexicana Aparecen en los archivos de la Mixed Claims Commission. Por ejemplo, ver Agency Num- bers: 218, 227, 239, 289, 331, 436, $25, 527, $31, $36, $62, $95, S64, 1316, 1343, 1391, 1396, 1703, 1733, 1737, 1921, 2336, 2381, 2452, 4486, 4976 y $858, Entries 119, 125, yy 183, Records Group 76, The Mixed Claims Commission, wnac. Ver tambign Depar- tament of State Decimal Files, en especial la coleccién 312.11. Para ejemplos, ver el in forme de Guyant, cénsul en misién especial, 14 de junio de 1912, 312.11/635; 0 los informes numerados 312.115MS74/3 y 312.11STS41/1. Este ultimo archivo trata la in- vasin armada de los Tiahualilo Estates junto al rio Nazas por rebeldes armados que se llamaban maderistas el 15 de febrero de 1912. a P Crisis de las élites y movilizacién de masas 353 En junio de 1912 llegaba a México, procedente de Colombia, el pro- fesor anarquista, Juan Francisco Moncaleano. Insté a los obreros in- telectuales y a otros grupos a que formaran una organizacién clandestina conocida como Luz. Pretendia constituir un frente obrero anarcosin- dicalista, segiin los lineamientos de la espafiola Confederacién Nacio- nal del Trabajo. Luz pretendia abarcar a toda la clase obrera mexicana, incluido el campesinado. El gobierno de Madero detuvo presto a Moncaneano, lo acusé de “actividades subversivas”, y lo deporté como extranjero indeseable. Acabé en Los Angeles. El grupo Luz, sin embargo, siguié adelante en su cometido de ““levantar a los obreros mediante el ejemplo en grupo y la educacién”’, hasta que el obrerismo pudiera hacerse con la econo- mia y destruir a la Iglesia, al Estado y al capitalismo mediante huelgas y autodefensa armada. Luz creé la Casa del Obrero en septiembre de 1912 como un consejo de obreros, con el fin de iniciar la ardua lucha. para final del afio, ia Casa publicaba su propio diario y tenfa varios millares de miembros en la zona de la ciudad de México, ademés de distintos grupos en otros centros industriales. En enero de 1913, la Casa gan una serie de bien publicitadas victo- rias en accién directa mediante huelgas y plantones en la zona de la regién de la ciudad de México. Las multitudes que se reunian frente a los establecimientos en huelga Ilegaron a ser hasta de 2 000 personas y usaban tacticas como apedrear ventanas y ocupar instalaciones. La respuesta del gobierno de Madero a ia Casa y a su anarquista grupo de control, el cual cambié su nombre de Luz a Lucha, fue por completo inadecuada. Su intento de crear un sindicato leal al gobier- no, la Gran Liga Obrera, fue un misero fracaso. Gente de la Casa se inmiscuyd en la Liga, en una ocasién cuando se tenia un mitin piblico para la eleccién de sus cargos. Los miembros de la Casa pronto busca- ron ocupar puestos y una vez electos declararon deshecho el grupo. La Liga, convertida en el hazmerreir, nunca se recuperd. Siguié siendo una organizacién titere, con vinculos con la Secretaria del Trabajo, de Madero. El uso de la fuerza fue la opcién del gobierno, pero la directi- va de la Casa, nada intimidada, capté la creciente debilidad del rég men. Siguié una serie de batallas callejeras, entre los militantes de la Casa y la policia frente a los establecimientos cerrados por huelga. La Casa salié de esas confrontaciones con los “‘cosacos”” con una imagen heroica entre los obreros industriales."” '9 Jacinto Huitrén, Origenese historia del movimiento obrero en México (México, D.F., co 354 John Mason Hart Para muchos trabajadores de la ciudad de México, la lucha de la Casa era la suya propia en contra de un gobierno desacreditado, al ser- vicio del capital extranjero que dominaba la produccién industrial del pais y gran parte de sus haciendas. Irénicamente, la jefatura revolu- cionaria de la Casa, de mente internacionalista, fue ganando terreno por el nacionalismo obrero a expensas del gobierno nacional y de los industriales. La decision de Madero de declarar la guera a los zapatis- tas, por los que los obreros sentian gran simpatia, sirvié s6lo para in- crementar su animadversin. En 1912, la élite gobernante reconocié plenamente al zapatismo co- ‘mo la tiltima amenaza para la supervivencia del régimen en un México todavia 87% rural. Los periddicos advertian del “peligro comunista” para la propiedad privada, Madero citaba su “llamado socialista a la dispuesta inteligencia del campesinado morelense”. Al tiempo que ur- gia al gobierno para que actuara contra el ‘‘salvajismo rural de las ma- sas campesinas”, la clase terrateniente concentrada en la ciudad de México culpaba al presidente de haber creado la situacién, por princi- pio de cuentas, con sus irresponsables promesas de reparticin de la tierra en el Plan de San Luis Potosi. E127 de junio de 1912, Madero se defendia en un articulo periodis- tico. De acuerdo con la ideologia liberal decimonénica, declaraba que nunca habia intentado “‘despojar al terrateniente de su propiedad”, aunque estaba en favor de la creacién de pequefias parcelas. Madero concluia que los grandes terratenientes no podian ser privados de sus propiedades, sobre las que tenfan titulos. Aunque se entendia que un hacendado podia lograr una forma u otra de titulo legal, el presidente no satisfizo a ninguno de sus ricos criticos y dejé a los reformistas des- moralizados y confundidos. En ef Norte, las tomas de tierras y levantamientos por parte de los campesinos —en Coahuila, Chihuahua, Durango, Nuevo Ledn, San Luis Potosi, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas— desacreditaron al go- bierno. En el Sur, los revolucionarios campesinos asaltaban fincas de extranjeros y nacionales, de costa a costa, mientras que las fuerzas a madas trataban de imponer el orden sin entusiasmo alguno. El pais pasaba por tanto conflicto armado que el comercio y la industria casi Editores Mexicanos Unidos, 1975), pp. 227; ‘Un boicot, un jurado y una manifesta- idn", Lucha (México, D.F., $ de febrero de 1913; “La Gran Confederacién del Traba- jo", El Obrero Liberal (México, D.F., 10. de febrero de 1913, y “La Gran Liga Obrera Y¥ la sesién tormentosa de la confederacién’, ibid. Crisis de tas ites y movilizacion de masas habian quedado paralizados. Los levantamientos y el concomita didaje estaban tan extendidos y eran tan numerosos —en su may igidos contra las propiedades estadunidenses— que el personal de ejército era insuficiente para contenerlos.. Los antagonismos en el campo eran un mosaico demencial de com plejidades: mexicanos contra extranjeros, rancheros contra hacenda dos, indigenas contra mestizos, pueblos contra ciudades ¥ peones que se apoderaban de las haciendas. Bandas campesinas invadian ciudad y quemaban los archivos municipales. El antagonismo basico era en ‘comuneros pueblerinos y agricultores por un lado, contra hacendado y propietarios extranjeros por el otro, defensores éstos de sus fincas de orientacién comercial. Desde Chiapas a Chihuahua, el gobierno controlaba gran parte de campo durante el dia, pero por la noche slo lograba controlar las ci dades. Las instituciones politicas y econdmicas del ancien régime esta ban al borde del quebrantamiento total. Los estadunidenses, fuerar simples residentes, gerentes generales o empleados, asi como las com aflias mas poderosas de Estados Unidos, estaban pasmados y aborre cfan todo aquello. Se quejaban ante su gobierno o ante sus patrone porque bandas campesinas, que operaban fuera de toda autoridad ex terna a ellas, invadian docenas de establecimientos propiedad de esta dunidenses, como la hacienda Corralitos, cerca de Casas Grandes: le hacienda Rascén; las colonias de Atascador y San Dieguito, de Sar Luis Potosf; las propiedades en Campeche de Laguna Corporation 5 Gulf Coast Land and Lumber Company; la hacienda de San Antonic de las Rusias y las colonias de Blaylock y La Palma, en Tamaulipas la hacienda Piedra Blanca, en Coahuila; fa mina de Buena Fe, en Jalis 0; la Richardson Construction Company, en Sonora; la Colima Lum: ber Company, en Colima; la Plantacién Motzorongo, de Veracruz; 1a colonia Medina, en Oaxaca; la plantacién Zacuala-Hidalgo (de hul de Chiapas; las colonias mormonas y las laicas de los estados del No roeste; asi como la hacienda Cedros, de Zacatecas. Los colonos esta dunidenses reconocian entre sus asaltantes a ex empleados, precarista: vecinos, a habitantes de los pueblos, y hasta a rancheros y burécrata: menores. 2 Los registros de la Mixed Claims Commission contienen las quejas de mis de 3.200 compat y Fersonas estadunidenses que sufrieron pérdidas a resultas dela viler. cia entre el 20 de noviembre de 1910 y el 31 de mayo de 1920. Otras quejas det perio: de 1912 a febrero de 1913 se pueden encontrar en multitud de archivos de compat