Está en la página 1de 5

RESEÑAS

JUAN IGNACIO GONZÁLEZ MERINO, Dioniso, el dios del vino y la locura, Ediciones El
Almendro, Córdoba, 2009. 339 pp. [ISBN 978-84-8005-141-5].
Tras su notable edición bilingüe y comentada de las Bacantes de Eurípides (Córdoba, 2003),
el Dr. González Merino nos ofrece ahora en su último libro un completo estudio sobre la figura del
dios Dioniso, basado en un repaso exhaustivo de las fuentes (desde las tablillas micénicas, datadas
grosso modo entre 1400 y 1100 a. C., en las que el dios aparece mencionado por primera vez,
hasta las actas del II Concilio de Constantinopla, que a finales del siglo VII de nuestra era prohibió
formalmente que se siguiera invocando a Dioniso en las tareas vitivinícolas de los campesinos),
centrándose especialmente en las fuentes literarias de época clásica, pero sin olvidar las valiosas
informaciones que aportan las fuentes iconográficas, recurso éste que se nos antoja relativamente
novedoso y muy positivo, dentro de los muchos aciertos que encierra la obra.
El resultado es, en palabras del autor, “una especie de antología de los principales textos
e imágenes que nos han llegado referidos a Dioniso” (p. 15), organizada en cinco capítulos:
los tres primeros recogen sistemáticamente los datos relativos a la “Vida y milagros” del dios
(pp. 17-54), sus “Poderes, atributos y dominios” (pp. 55-107) y “El culto dionisíaco” (pp. 109-
184), capítulo éste que ofrece una interesante y utilísima descripción de todas las fiestas y ritos
ligados a Dioniso, mientras que los dos últimos tratan asuntos tan importantes como el de la
aceptación o rechazo del dios por parte de los propios griegos (“Dionisismo y antidionisismo”,
pp. 185-246) y el de su relación con el movimiento religioso del orfismo, en el que lo dionisíaco
jugó un importante papel (“El orfismo”, pp. 247-278). El libro se cierra con unos útiles índices
(de pasajes citados, de nombres y de ilustraciones, pp. 279-312) y una amplia bibliografía (pp.
313-339) que recoge todos los títulos citados de forma abreviada en las notas a pie de página.
Pero este libro es algo más que una antología de textos e imágenes, pues, aunque el pro-
pósito principal del autor es que su recopilación de material nos permita “ver (entrever) al
dios no a través de la mirada de los filólogos contemporáneos, sino a través de las palabras
y las imágenes de los hombres de la Antigüedad, que, no lo olvidemos, aún creían más o
menos firmemente en él” (p. 14), sin embargo no deja de indicar las principales teorías e in-
terpretaciones modernas que dicho material ha suscitado, si bien tiene el acierto de limitarse
a reseñarlas brevemente y remitir en nota a la bibliografía pertinente.
El autor no incluye los textos originales, sino que opta por traducir los más significativos,
por considerar este procedimiento “cómodo para el especialista e imprescindible para el que no

ISSN: 1578-4517 MHNH, 11 (2011) 565-566


566 RESEÑAS

lo es” (pp. 14-15). Aunque quepa objetar que, en nuestra opinión, es mucho más cómodo para el
especialista tener a la vista los textos, sin embargo el cotejo de algunos de ellos con las versiones
correspondientes ofrecidas por el autor arroja un balance positivo, en el sentido de que sus traduc-
ciones son por lo general correctas, por más que puedan a veces calificarse de demasiado literales
y un punto forzadas. No obstante, el libro en general está impecablemente escrito, se lee bien y
mantiene en cotas mínimas las inevitables erratas, de las que sólo hemos detectado un par o dos, lo
cual dice mucho del cuidado que ha puesto el autor en su elaboración; además, el hecho de que las
notas se dejen a pie de página, no al final del libro o de cada capítulo, como acostumbra a hacerse
en el mundo anglosajón, y se limiten estrictamente a incluir las referencias bibliográficas mínimas
contribuye, sin duda, a la fluidez de la lectura. En el plano formal, la única crítica que nos atreve-
mos a señalar es que la decisión del autor de no incluir los textos originales se traslada también a
los términos griegos relevantes, que no se escriben con su grafía original sino transcritos, con la
peculiaridad de que la ýpsilon se transcribe sistemáticamente como u, no y, (por ejemplo en pp.
15 [phusis], 17 [Dionusos], 55 [dúnamis], 58 [sumposia], etc.), lo que resulta chocante para la
mayoría de los filólogos clásicos y puede despistar al lector no especialista.
En el terreno del contenido, en cambio, por más que haya algún punto concreto con el que
podamos estar en desacuerdo, como es la discutible interpretación del término ὠμοφαγία como
“alimentación vegetariana” (pp. 273-275), sin embargo son mayoría las consideraciones e ideas
discutidas o sugeridas por el autor que nos parecen especialmente destacables. Citemos entre ellas
la notable propuesta de etimología del término τραγῳδία, ya avanzada por González Merino en
un breve trabajo publicado en 2006, dentro de las Actas del IV Congreso Andaluz de Estudios
Clásicos, según la cual el nombre de la tragedia provendría de τράγος con el sentido de “odre de
vino” hecho de piel de macho cabrío, por metonimia (pp. 62 s. y 110), o su plausible hipótesis
sobre la evolución histórica de la tragedia por unos cauces que podríamos llamar “antidionisía-
cos”, entendiendo igualmente “Dioniso” en el sentido metonímico de “vino” (pp. 243-246), por
no hablar de las diversas interpretaciones sociológicas de la relación (o más bien tensión) sexual
entre sátiros y ménades o ninfas tal como aparece diversamente reflejada en la pintura cerámica,
en una evolución que podría conectarse con el paso de las representaciones de sexo en grupo a
las de parejas solas (pp. 177 s.), o en general de la interesante y lúcida descripción del tema de la
sexualidad del dios Dioniso y su relación con el falo (pp. 221-227), donde lo único que echamos
en falta es alguna referencia a la etimología popular (recogida por ejemplo en el Etymologicum
Magnum, s. v. Σάτυρος, o en los escolios a Teócrito, Id. IV 62-63) que emparentaba el nombre del
sátiro con la palabra σάθη, una designación –no la más vulgar– del miembro viril.
El libro de González Merino, en fin, resalta las dos caras, cómica y trágica, del que fuera
sin duda el dios más popular de la antigua Grecia, y mediante una amplia panoplia de da-
tos, ideas e interpretaciones, presentadas en un conjunto ordenado y sistemático y con una
escritura amena y asequible, nos ofrece una aproximación a la figura de Dioniso (tanto a su
leyenda, sus cultos y sus simbolos como a las teorías y especulaciones modernas sobre ellos)
inédita en el panorama editorial de nuestro país y altamente recomendable.
Juan Francisco Martos Montiel
Universidad de Málaga

MHNH, 11 (2011) 565-566 ISSN: 1578-4517