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EXPOSICION DE DERECHO COMERCIAL

SITUACION ACTUAL DE VENEZUELA Y LA INFLUENCIA QUE TIENE ESTE EN LOS DIFERENTES SECTORES
DE COLOMBIA

SISTEMAS DE PRODUCCION.

SISTEMA DE PRODUCCION CAPITALISTA.

Definición 1: es un orden o sistema social y económico que deriva del usufructo de la propiedad
privada sobre el capital como herramienta de producción, que se encuentra mayormente
constituido por relaciones empresariales vinculadas a las actividades de inversión y obtención de
beneficios, así como de relaciones laborales tanto autónomas como asalariadas subordinadas a fines
mercantiles.

Definición 2: El capitalismo es un sistema económico y social basado en que los medios de


producción deben ser de propiedad privada, el mercado sirve como mecanismo para asignar los
recursos escasos de manera eficiente y el capital sirve como fuente para generar riqueza. A efectos
conceptuales, es la posición económico-social contraria al socialismo.

Un sistema capitalista se basa principalmente en que la titularidad de los recursos productivos es


de carácter privado, es decir, deben pertenecer a las personas y no una organización como el Estado.

Los factores fundamentales de producción son el trabajo y el capital.

La llegada del capitalismo a Colombia se retoma en los indicios de los años 50 cuando se empiezan
hacer importaciones y ventas externas dando lugar al libre comercio e intercambio de mercancías
obteniendo grandes riquezas.

SISTEMA DE PRODUCCION SOCIALISTA.

Definición 1: sistema social y económico caracterizado por el control por parte de la sociedad,
organizada con todos sus integrantes, tanto de los medios de producción como de las diferentes
fuerzas de trabajo aplicadas en los mismos.

Definición 2: Sistema de organización social y económica que defiende la abolición de la propiedad


privada o socialización de los medios de producción para alcanzar una sociedad más justa, libre y
solidaria.

Estas realidades históricas que tienen Colombia y Venezuela, hacen que cualquier crisis de tipo
político, económico, social y de seguridad que se presente a uno u otro lado de la frontera impacte
de forma directa a los dos Estados y sus respectivos gobiernos.

Tener un país Vecino como VENEZUELA, trae consigo muchas consecuencias


La frontera colombo-venezolana es estratégica para estas dos naciones desde las perspectivas de
seguridad, intercambio comercial y de movilidad de sus ciudadanos con fuertes nexos históricos y
culturales.

La línea fronteriza es considerada una de las zonas más dinámicas y conflictivas de América Latina,
porque en ella además de moverse los negocios legales, es un escenario de operaciones ilegales
como son el contrabando, tráfico de armas, droga, retaguardia de la insurgencia, paramilitares y
narcos.

Venezuela con un gobierno de corte socialista y populista, liderado por el presidente Nicolás
Maduro, y Colombia con un mandatario neoliberal (Capialismo) convencido del libre comercio,
antiestatista, como lo es Juan Manuel Santos, hacen que las relaciones entre Caracas y Bogotá se
tengan que "manejar con pinzas".

ASPECTO POLITICO

En el escenario político, las relaciones entre los gobierno de Bogotá y Caracas estuvieron en máxima
tensión en el último periodo de Chávez y en los dos mandatos de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010),
cuando ambos mandatarios pusieron en alerta máxima a sus fuerzas militares en la frontera.

Durante los dos gobiernos de Santos (2010-2014 y 2014-2018), las relaciones se han mantenido con
una relativa prudencia, para no afectar las negociaciones de paz con las guerrillas de las FARC que
fueron apoyadas e impulsadas por Chávez y después por Maduro.

El gobierno de Chávez jugó un papel fundamental para lograr que la comandancia de las FARC optara
por apostar a una salida política negociada a medio siglo de guerra.

Es en este contexto que la actual crisis que vive el vecino país con una polarización de la sociedad -
que ya está en la línea roja de una eventual guerra civil- pone a Colombia como el primer receptor
de los efectos que en América Latina genera la confrontación interna en Venezuela.

ASPECTO SOCIAL

Un primer efecto de tipo social son las oleadas de colombianos residentes por décadas en el vecino
país que empiezan a regresar junto a centenares de venezolanos que salen desesperados en busca
de "un pedazo de pan" para sus familias. En consecuencia, a estos desplazamientos a los que se han
visto forzados los Venezolanos, hemos podido evidenciar un crecimiento poblacional extremo en el
cual las oportunidades laborales se hacen cada vez más escasas.

ASPECTO ECONOMICO

Los venezolanos también llegan a las poblaciones colombianas en la frontera para hacer compras
de los productos de primera necesidad, que difícilmente se consiguen en los comercios de su país.

Históricamente Venezuela fue el segundo socio comercial de Colombia, pero con la llegada al poder
de Hugo Chávez y luego Maduro, los gobiernos colombianos y el empresariado empezaron a buscar
nuevos socios para sustituir la demanda venezolana, que cada vez era más compleja, por el propio
modelo que imponía la denominada "Revolución Bolivariana".

¿Cuántos son?

El personal de la DIAN en el puente Simón Bolívar, que divide Colombia de Venezuela, asegura que
entre 35 mil y 45 mil venezolanos entran a diario a Cúcuta. Aunque no se sabe a ciencia cierta
cuántos de esos regresan, se estima que no son más de 30 mil.

¿Qué se quedan haciendo más de 5 mil venezolanos en la ciudad con la tasa de informalidad laboral
más alta y la segunda más desempleada del país? Ni venezolanos, ni víctimas del conflicto armado
en el Catatumbo que son desplazadas y llegan a Cúcuta, ni los cucuteños de siempre, nadie tiene
trabajo en Cúcuta.

En el puente, venezolanos que pasan diariamente a hacer mercado, o a intentar vender productos
en Cúcuta, desde calzado hasta el pelo, literalmente el pelo, darían la vida por llevar a su familia a
vivir a Cúcuta.

Le pregunto cómo quisiera ver a Venezuela. Y me responde: “Como Colombia”. Pienso en los
vendedores que no venden ni un solo dulce, en los letreros de las Autodefensas Gaitanistas en el
barrio Nuevo Horizonte y en el panfleto que repartieron, en la bebé de un mes y en su padre
asesinados en ese mismo barrio, en el desespero de esta ciudad por trabajar, porque eso es lo que
quiere: trabajo. Si Fredy quiere que Venezuela sea como Colombia, y si Cúcuta es su referente,
porque no conoce nada más, entonces es cierto: Venezuela se está desmoronando.

Comercio. Lo cierto es que el comercio binacional no ha recuperado el vigor que llegó a tener en el
periodo previo a la crisis colombo-venezolana de 2008. Las razones son fáciles de entender. Por un
lado, las profundas diferencias entre la economía de mercado colombiana y el modelo estatista
venezolano han hecho cada vez más difícil mantener flujos de intercambio estables. Por otra, el
desgobierno y la corrupción del régimen bolivariano han convertido las exportaciones al país vecino
en una empresa con un alto riesgo de impago.

Sin embargo, la influencia económica venezolana sobre las regiones fronterizas ha crecido como
consecuencia del contrabando. De hecho, una parte del desabastecimiento venezolano se explica
porque grandes cantidades de productos adquiridos por el gobierno de Caracas para ser entregados
a su población a bajo costo son desviados por redes de corrupción hacia Colombia donde se transan
a precio de mercado. De este modo, se ha generado un enorme negocio ilícito que genera beneficios
fabulosos.

El previsible colapso de la economía venezolana traerá consigo un frenazo al contrabando. En este


escenario, el impacto sobre las regiones de frontera asumirá dos formas. Por un lado, los segmentos
de población que viven de este tipo de actividades sufrirán un fuerte golpe en sus ingresos que
puede desencadenar una escalada de protesta social. Por otra parte, la reducción del tamaño de la
economía ilícita incrementará la violencia entre los grupos armados ilegales y las bandas criminales
que compiten por su control.
SEGURIDAD

La seguridad en la frontera es otro factor suprasensible entre las dos naciones, que se reflejan en
momentos de crisis, como militarizaciones, incursiones a uno y otro lado de la frontera, como la que
ocurrió recientemente por parte de una patrulla de la Guardia Venezolana que generó de inmediato
una nota de protesta del gobierno de Santos

Tradicionalmente, la frontera colombo-venezolana ha sido un escenario de seguridad complejo,


utilizado como refugio por guerrilleros y narcotraficantes. En este contexto, Caracas entregó a
Bogotá a varios narcotraficantes claves en los pasados años. Sin embargo, la situación en las
regiones limítrofes ha continuado siendo difícil dada la incapacidad de Caracas para controlar su
lado de la “valla” como resultado de la corrupción y la ineficacia de gran parte de su aparato de
seguridad fronterizo.

La situación se hará más volátil a medida que el régimen venezolano responda con crecientes dosis
de represión al aumento del descontento popular. En este sentido, es probable que los perseguidos
por el chavismo opten por buscar refugio al otro lado de la frontera. Si esto sucede, Colombia se
convertiría en tierra de asilo de la oposición venezolana. Un escenario que necesariamente
incrementará las tensiones bilaterales. En otras palabras, si la mera visita de Henrique Capriles a la
Casa de Nariño provocó los mencionados exabruptos de la dirigencia chavista, ¿cuál será su reacción
ante la presencia de miles de opositores refugiados en la frontera que utilizan el territorio
colombiano como plataforma para sus actividades políticas?