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2

La función de onda
y el principio de incertidumbre

2.1 El postulado de De Broglie. Dualidad onda-partícula 51


2.1.1 Longitud de onda de De Broglie en función de la energía
cinética de la partícula 52

2.2 Difracción de electrones 54


2.2.1 Experimento de Davisson-Germer 54
2.2.2 Experimento de Thomson. Ley de Bragg 57

2.3 Función de onda 59


2.3.1 Interpretación física de la onda de De Broglie 59
2.3.2 Normalización de la función de onda 62
2.3.3 Función de onda para una partícula con cantidad
de movimiento definida 63

2.4 Paquetes de onda. Principio de incertidumbre 64


2.4.1 Principio de incertidumbre de Heisenberg 67
2.4.2 Relación de incertidumbre energía-tiempo 70
2.4.3 Complementariedad 71
2.4.4 Velocidad de grupo y de fase. Propagación de
paquetes de onda 71

Apéndices
2.A Transformada de Fourier 75
2.B Función delta de Dirac 76
2.C Dualidad onda-partícula. Conexión entre
los principios de mínima acción y de Fermat 78

49
50
2.1 El postulado de De Broglie. Dualidad onda-partícula

Hasta ahora, hemos visto que los cuantos de energía (fotones) que forman la
radiación electromagnética tienen un comportamiento dual onda-partícula. Para
interpretar algunos resultados experimentales es necesario atribuir a la radiación una
naturaleza corpuscular; sin embargo, está claro que también presentan propiedades
típicamente ondulatorias, como los fenómenos de interferencia o difracción.
En 1924, Louis De Broglie postuló que esta dualidad onda-partícula era aplicable a
todas las partículas y, en general, a cualquier ente físico en movimiento. De esta forma,
el comportamiento ondulatorio, en ciertas circunstancias, sería una propiedad universal
de todos los cuerpos en movimiento. Aunque en un principio pareció que este postulado
iba en contra de todas las observaciones de la Mecánica Clásica, pronto se encontraron
experimentos que demostraron su veracidad. La idea básica del análisis de De Broglie
consistía en suponer que cualquier partícula con un momento lineal p tiene asociada
una longitud de onda λ p , que al igual que en el caso del fotón, viene dada por:
c hc h h
fotón → λ f = = = → λp = .
ν E p p
La longitud de onda asociada a una partícula recibe el nombre de longitud de onda de
De Broglie. La onda correspondiente no es de naturaleza electromagnética, sino que
pertenece a una nueva clase de ondas, que llamaremos ondas de materia y que no tienen
equivalencia en el mundo clásico. Según De Broglie, las ondas de materia son ondas
piloto que gobiernan la evolución de la partícula.
En el momento de la publicación de este resultado, De Broglie no conocía ningún
resultado experimental que lo confirmara, por lo que fue recibido con mucho
escepticismo por la comunidad científica, a pesar de que a partir de él se podían deducir
consecuencias muy importantes que podían dar sustento a otras hipótesis cuánticas que
ya estaban más aceptadas (por ejemplo, el modelo de Bohr).

Ejemplo: Interpretación de De Broglie de la ley de cuantización del modelo de


Bohr (1924).

En el modelo de Bohr se introduce la siguiente ley de cuantización para L


nh
L = p r = nℏ = ,

donde p es el momento lineal del electrón en una órbita permitida de radio r . Si
en esta ecuación se escribe p en términos de la longitud de onda de De Broglie
h
P=
λ
hr nh
= → 2π r = nλ .
λ 2π
Por lo tanto, las órbitas permitidas en el modelo de Bohr son aquellas para las
cuales la longitud de la circunferencia, que describe la órbita, contiene un número
entero de longitudes de onda de De Broglie. Imaginemos que el electrón viaja
siguiendo una órbita circular acompañado de su onda de De Broglie asociada. Esta
onda interferirá consigo misma y la onda resultante tendrá intensidad nula en todos
los puntos del espacio a menos que 2π r = nλ . Sólo estarán permitidas aquellas
órbitas que den lugar a ondas de De Broglie estacionarias, como las que aparecen
en una cuerda estirada con los dos extremos fijos. En la Fig. 2.1 se muestra una

51
interpretación gráfica de este resultado para los primeros tres niveles del átomo de
hidrógeno.

n =1

n=2 n=3

Figura 2.1. Ondas de De Broglie para los tres primeros niveles del átomo de
hidrógeno.

En consecuencia, sólo están permitidas ciertas longitudes de onda o frecuencias de


vibración. Una vez que se ha excitado uno de tales modos, la vibración asociada
continúa indefinidamente y el estado es estable.

2.1.1 Longitud de onda de De Broglie en función de la energía cinética de la


partícula

Para una partícula de masa en reposo m0 y energía cinética K no relativista, la


longitud de onda de De Broglie de la onda asociada viene dada por
h
λ= .
( 2m0 K )
1/ 2

Para una partícula relativista


E 2 = m02 c 4 + p 2 c 2 = ( m0 c 2 + K ) ,
2

de donde
1
( 2m0 c 2 K + K 2 ) ,
1/ 2
p=
c
por lo tanto
h / m0 c
λ= ,
2 K / m0 c + ( K / m0 c
2 2 2
)
donde λ0 = h / m0 c es la longitud de onda Compton para la partícula de masa en reposo
m0 . En la Fig. 2.2, se muestra una representación gráfica de esta relación en una escala
doble logarítmica.

52
103

102
λ m0c
h 10

10-1

10-2

10-3

10-4
10-6 10-4 10-2 1 102 104
K
m0c 2
Figura 2.2. Longitud de onda de De Broglie en función de la energía cinética de la
partícula en una escala doble logarítmica.

En la Fig. 2.2, se pueden ver dos regiones lineales de pendientes diferentes que
corresponden a K ≪ m0 c 2 y K ≫ m0 c 2 . Estas dos regiones están conectadas por una
curva que se extiende aproximadamente en el intervalo de transición
0.1 m0 c 2 < K < 10 m0 c 2 . Las regiones lineales tienen pendientes que difieren en un factor
dos, y que corresponden a λ ∝ K −1/ 2 para K ≪ m0 c 2 (límite clásico o no relativista) y
λ ∝ K −1 para K ≫ m0 c 2 (límite ultra-relativista). Obviamente, las correcciones
relativistas a la expresión clásica empiezan a ser significativas para 0.1 m0c 2 < K .
Es importante destacar el papel tan importante que juega la constante de Planck en
el postulado de De Broglie. Si h fuera cero, λ sería cero para cualquier valor de la
cantidad de movimiento de una partícula y nunca sería posible observar propiedades
ondulatorias. Aunque realmente, el valor de h no es cero, es muy pequeño, y este hecho
enmascara el comportamiento ondulatorio de la materia en el mundo macroscópico.
Para partículas macroscópicas ordinarias, su masa en reposo es tan grande que la
cantidad de movimiento es siempre grande. Como consecuencia, la longitud de onda de
De Broglie es muy pequeña y se encuentra fuera de los límites de detección
experimental. Sin embargo, en el mundo microscópico, las partículas tienen masas en
reposo pequeñas que dan lugar a cantidades de movimiento pequeñas, incluso para
velocidades grandes. Esto hace que las longitudes de onda de De Broglie sean lo
suficientemente grandes como para poder observar propiedades ondulatorias en la
propagación de las partículas.

Ejemplo. Longitudes de onda de De Broglie asociadas a una pelota de tenis de 50 g


que se mueve a 100 m/s y a un átomo de helio a la misma velocidad.

53
h o
λpelota = = 1.3 ×10 −24 A
mpv
h o
λHe = = 9.97 A
mHe v
4 g/mol
mHe = = 6.65 × 10−27 kg
6.02 × 1023 átomos/mol

2.2 Difracción de electrones

El postulado de De Broglie y, en particular, la dualidad onda partícula implican


que, como ya señaló De Broglie, cualquier partícula en circunstancias “adecuadas”
puede manifestar un comportamiento típicamente ondulatorio. Así por ejemplo, si la
longitud de onda de De Broglie asociada a una partícula es comparable con las
dimensiones de una abertura o un obstáculo que se encuentra en su camino, no
podremos seguir describiendo la trayectoria en términos de la Mecánica Newtoniana, y
observaremos un fenómeno de difracción similar al que se produciría con ondas
electromagnéticas.
Por ejemplo, para electrones de energía cinética 100 eV (no relativistas), la longitud
de onda De Broglie vale:
h o
λ= ≃ 1.2 A .
2me K
Por lo tanto, para producir fenómenos de difracción con electrones de baja energía se
necesitan aberturas muy pequeñas, del orden de magnitud de las separaciones
interatómicas en los cristales.

2.2.1 Experimento de Davisson-Germer

Davisson y Germen, que trabajaban en los laboratorios Bell en Estados Unidos,


propusieron en 1927 un experimento de difracción de electrones de baja energía (~100
eV), que permitía verificar la naturaleza ondulatoria de la materia.
Davisson y Germer estaban realizando experiencias de dispersión de electrones por
superficies metálicas (1919-1927), para lo cual, en particular, utilizaban muestras
policristalinas de níquel, cuando un error casual les condujo a un resultado
sorprendente. Para asegurar que la superficie de la muestra se mantuviera limpia y libre
de impurezas, realizaban los experimentos de dispersión de electrones en vacío. Por
error el vacío se rompió en uno de los experimentos y, posteriormente, tuvieron que
calentar la muestra para regenerarla y limpiar la superficie. Durante este proceso,
prácticamente se fundió la superficie metálica, lo que dio origen a la formación de
grandes regiones monocristalinas. Cuando utilizaron esta muestra de nuevo en uno de
sus experimentos, observaron que el carácter de la dispersión electrónica había
cambiado drásticamente, dando lugar a unas reflexiones intensas para unos ángulos
determinados. A la vista de este resultado, utilizaron deliberadamente muestras
monocristalinas como blanco y de esta forma, comprobaron experimentalmente el tipo
de comportamiento predicho para las ondas corpusculares por el postulado de De
Broglie. El dispositivo experimental utilizado por Davisson y Germer se muestra
esquemáticamente en la Fig. 2.3.

54
Figura 2.3. Dispositivo experimental utilizado por Davisson y Germer para la
difracción de electrones. Diagrama polar que muestra la intensidad de electrones
dispersados en función del ángulo respecto a la normal a la superficie del cristal.

Tal como se muestra en la Fig. 2.3, perpendicularmente a la superficie de un cristal


de níquel se dirigía un haz de electrones de decenas de eV de energía cinética. Un
detector contabilizaba los electrones emergentes formando un ángulo φ respecto a la
dirección de incidencia (normal al cristal). Davisson y Germer encontraron una
reflexión particularmente intensa cuando cortaban el cristal y lo orientaban de forma
que los átomos en su superficie estuvieran dispuestos según una red triangular compacta
(como la que se forma cuando se disponen bolas sobre una superficie de manera que
éstas estén lo más juntas posible).

φ
l
φ

d = 0.215 nm
d = 0.215 nm
Figura 2.4. Red triangular compacta formada por los átomos de la superficie del cristal
de níquel (en realidad, los átomos prácticamente se tocan; aquí se han pintado más
pequeños por claridad). Esquema del experimento de dispersión de electrones. Los
haces incidente y dispersado son perpendiculares a las filas de átomos (no todos los
átomos que se muestran están a la misma altura). A la derecha se muestra la figura de
difracción en un plano paralelo a la superficie del cristal.

En la Fig. 2.4, se muestra la disposición atómica de la superficie del cristal de


níquel y la geometría del experimento de dispersión respecto a la superficie atómica en

55
una condición de máximo de dispersión. Por ejemplo, para electrones acelerados
mediante una diferencia de potencial de 54 V, esta reflexión intensa aparecía a φ = 50º .
Estos resultados suelen representarse en un diagrama polar, en el que la distancia del
origen a la curva es una medida relativa de la intensidad de los electrones en esa
dirección (ver Fig. 2.5).

100
φ = 0º
I (φ)
80

Intensidad dispersada
60

40
φ
20

φ = 90º 0 20 40 60 80 100
φ ( en grados )
Figura 2.5. Diagrama polar que muestra la intensidad de los electrones dispersados
por el cristal de níquel en función del ángulo φ respecto a la normal a la superficie del
cristal. Intensidad en función del ángulo de dispersión.

La existencia de estos picos en la intensidad de los electrones dispersados por el


cristal se debe a la interferencia constructiva de las ondas de materia asociadas a los
electrones (onda de De Broglie), que son dispersadas por las distintas filas de átomos de
la superficie del cristal. La dispersión sólo se produce a nivel de la superficie del cristal,
ya que los electrones de unas pocas decenas de eV no tienen energía suficiente para
atravesar la superficie y penetrar en el interior del cristal.
La condición de interferencia constructiva entre los haces dispersados por un
conjunto de filas de átomos paralelas, equiespaciadas una distancia d entre ellas, se
reduce a que la diferencia de caminos ópticos entre los haces dispersados sea un
múltiplo entero de la longitud de onda. Para la geometría utilizada por Davisson-
Germer, la diferencia de caminos ópticos entre dos haces dispersados por dos filas
consecutivas es l = d sin φ (ver Fig. 2.4), por lo tanto la condición de interferencia
constructiva se puede escribir como
nλ = l = d sin φ ,
siendo, en general, el máximo de difracción de primer orden ( n = 1 ) el más intenso.
Para el caso particular del experimento de Davisson-Germer, la distancia entre filas de
o
átomos es d = 2.15 A y el ángulo φ = 50º , por lo tanto
o
λ = 2.15 × sin 50º = 1.65 A .
Para electrones de 54 eV, la longitud de onda de De Broglie vale
h o
λ= = 1.65 A .
2me K
La concordancia entre estos dos valores proporciona una confirmación cuantitativa del
postulado de De Broglie. Si se varía V alrededor de 54 V, la condición de interferencia
constructiva deja de satisfacerse y ya no se observa pico en la intensidad de los
electrones dispersados para ningún valor del ángulo φ (ver Fig. 2.6).

56
44 V 48 V 54 V 60 V 64 V

Figura 2.6. Diagramas polares de la intensidad de electrones dispersada para


diferentes valores del potencial acelerador V .

Davisson y Germer, con sus experimentos de difracción de electrones, fueron los


precursores de una técnica de caracterización estructural de superficies, que se utiliza
ampliamente en la actualidad: LEED (low energy electron diffraction). Mediante esta
técnica es posible analizar la estructura cristalina de la superficie de un sólido y
determinar las posiciones atómicas. Este es un problema de gran trascendencia, ya que
la disposición de los átomos en la superficie siempre es distinta que en el interior del
sólido debido a la ausencia de enlaces más allá de ésta. Por otro lado, un buen número
de propiedades del sólido dependen de la disposición atómica en la superficie del sólido
(conocida como reconstrucción de la superficie) y no de la estructura cristalográfica
interior.

2.2.2 Experimento de Thomson. Ley de Bragg

En paralelo con los experimentos de Davisson y Germer, G.P. Thomson, en


Escocia, detectó figuras de difracción análogas a las que se obtienen con rayos X,
cuando un haz de electrones de longitud de onda apropiada atravesaba una lámina de
oro policristalino. En la Fig. 2.7, se muestra un esquema del experimento realizado por
Thomson. A diferencia del experimento de Davisson y Germer, la energía cinética de
los electrones utilizados por Thomson era relativamente alta, de entre 10 y 100 keV, por
lo que estos tenían energía suficiente para atravesar la lámina e interaccionar con la
estructura interior de los cristales de oro. A pesar de esto, la longitud de onda de los
o
electrones todavía estaba en el rango apropiado (entre 0.4 y 0.1A ) para que se pudieran
observar fenómenos de difracción producidos por los espaciados interatómicos en el oro
o
(del orden del A ).
Desde 1912 se sabía a través de los experimentos realizados por Max von Laue que
o
un haz de rayos X de longitud de onda apropiada ( λ ∼ 1 A ) se difracta al atravesar un
sólido cristalino. De hecho, se pueden obtener las mismas figuras de difracción
utilizando rayos X con longitud de onda igual a la de De Broglie correspondiente a los
electrones con los que se realizaron los experimentos de Thomson, tal como se muestra
en la Fig. 2.8. Este hecho confirma el comportamiento ondulatorio de los electrones en
este experimento.

57
electrones
o rayos X

Au policristalino
pantalla
fluorescente
Figura 2.7. Esquema del experimento de difracción de electrones de Thomson.

En el experimento de Thomson, se obtuvo una figura de difracción compuesta por


anillos, en lugar de un conjunto de puntos discretos como en el experimento de
Davisson-Germer, debido a que la lámina de Au era una muestra policristalina
compuesta por un conjunto de microcristales orientados al azar.

El
Electrones Rayos X
Figura 2.8. Imagen de difracción obtenida al hacer pasar electrones (parte derecha de
la figura) o rayos X (parte izquierda de la figura) con longitudes de onda similares a
través de una muestra policristalina de Au.

Dado que en el experimento de Thomson la dispersión de los electrones se produce


en los planos atómicos interiores a los microcristales de oro y no en las filas de átomos
de la superficie de estos, la ley que gobierna la posición de los máximos de difracción es
diferente de la que hemos utilizado para explicar el experimento de Davisson y Germer,
y coincide con la llamada ley de Bragg, que fue propuesta años antes para explicar los
experimentos de difracción de rayos X por los sólidos cristalinos. Es fácil deducir la ley
de Bragg a partir de consideraciones simples basadas en óptica geométrica. Tal como ya
se ha comentado, en este caso la dispersión del frente de ondas (onda de De Broglie o
haz de rayos X) se produce en los planos atómicos interiores a los cristales. Por lo tanto,
los máximos de difracción corresponden a condiciones de interferencia constructiva
entre las distintas partes del haz emergente que han sido dispersadas a diferente
profundidad en el cristal. En la Fig. 2.9, se muestra un esquema de este proceso de
dispersión.

58
haz incidente
φ haz emergente
α
α
φ
d α θ
θ
θ
d
l

Figura 2.9. Justificación geométrica de la ley de Bragg.

La condición de interferencia constructiva entre las partes del haz emergente, que
han sido dispersadas por un conjunto de planos atómicos paralelos, equiespaciados una
distancia d entre ellos, se reduce a que la diferencia de caminos ópticos entre ellas sea
un múltiplo entero de la longitud de onda. Para una geometría como la que se muestra
en la Fig. 2.9, la diferencia de caminos ópticos entre las partes del haz dispersadas por
dos planos consecutivos es 2l = 2d sin θ (ver Fig. 2.9), por lo tanto la condición de
interferencia constructiva se puede escribir como
nλ = 2l = 2d sin θ ,
que es la famosa ley de Bragg, que se cumple tanto para rayos X (fotones) como para
electrones, neutrones u otras partículas de longitud de onda apropiada.
Posteriormente a estos experimentos se logró difractar átomos de helio, hidrógeno,
etc., utilizando estructuras cristalinas adecuadas. Actualmente, la difracción de rayos X,
electrones o neutrones se encuentran entre las técnicas que habitualmente se utilizan en
Física del Estado Sólido para la determinación de estructuras cristalinas.

2.3 Función de onda

2.3.1 Interpretación física de la onda de De Broglie

Vamos a dar una interpretación probabilística a la dualidad onda-partícula. En el


caso de la radiación electromagnética, fue Einstein quien unificó las teorías que
explicaban los comportamientos ondulatorios y corpusculares. Posteriormente, Max
Born, aplicando argumentos similares a los utilizados por Einstein, logró unificar los
aspectos ondulatorios y corpusculares de la materia.
Para una onda electromagnética, la intensidad de la radiación I es proporcional al
valor medio en un periodo del cuadrado de la intensidad del campo eléctrico ε 2 de la
onda. Sin embargo, desde el punto de vista corpuscular I = hν N , donde N es el
número medio de fotones que atraviesan la unidad de área perpendicular a la dirección
de propagación, en la unidad de tiempo. Si se igualan las expresiones ondulatoria y
corpuscular para la intensidad de la radiación electromagnética, se tiene
I = hν N ∝ ε 2 → ε 2 ∝ N .
Por lo tanto, ε 2 que en el Electromagnetismo Clásico es proporcional a la energía
radiante por unidad de volumen, puede interpretarse también como una magnitud
promedio (estadística) que es proporcional al número de fotones por unidad de

59
volumen. La onda electromagnética puede considerarse como la onda “guía” para los
fotones. En consecuencia, se puede suponer que las ondas electromagnéticas en sí
mismas no poseen energía (están constituidas por un conjunto de fotones); en realidad,
son una construcción matemática cuya intensidad mide el número promedio de fotones
por unidad de volumen.
En el razonamiento anterior, se ha utilizado la palabra “promedio” ya que los
procesos de emisión son de naturaleza estocástica. Esto quiere decir que no se puede
especificar exactamente cuántos fotones atraviesan la unidad de área por unidad de
tiempo, sólo su valor promedio; su número exacto puede fluctuar en el espacio y en el
tiempo. Por lo tanto, podemos interpretar ε 2 como una medida probabilística de la
densidad de fotones.
De forma análoga, Max Born propuso una conexión similar entre los aspectos
corpuscular y ondulatorio de la materia. En la interpretación de Born, se asocia a una
onda de materia una “función de onda” ψ que es la representación matemática de la
onda de De Broglie. Por ejemplo, partículas libres que se mueven en la dirección del eje
x con un valor preciso de su cantidad de movimiento p = h / λ pueden describirse
simplemente a partir de una onda plana de amplitud A
x 
2π i  − ν t 
ψ ( x, t ) = A e λ 
,
que es análoga a
x 
2 π i  −ν t 
ε ( x, t ) = ε 0 e λ 

para el campo eléctrico de una onda electromagnética de longitud de onda λ y


frecuencia ν , que se mueve según el sentido positivo del eje x . La magnitud ψ
2
para
esta onda de materia tiene una interpretación análoga a ε 2 para una onda
electromagnética: ψ
2
es una medida de la probabilidad de encontrar una partícula por
unidad de volumen en determinado lugar del espacio. Al igual que ε ( x, t ) , ψ ( x, t )
también verifica una ecuación de onda llamada ecuación de Schrödinger. En
consecuencia, ψ ( x, t ) se puede considerar una onda de materia asociada a un colectivo
de partículas, de la misma forma que ε ( x, t ) describe el campo eléctrico de una onda de
radiación electromagnética asociada a un conjunto de fotones.
De acuerdo con esta interpretación, la densidad de probabilidad de encontrar una
partícula en un punto del espacio está determinada por la función de onda de De
Broglie. En consecuencia, un proceso mecánico está siempre acompañado de una onda
“guía” (que llamaremos función de onda), que es solución de la ecuación de
Schrödinger, y que proporciona la probabilidad de que el proceso mecánico adopte un
determinado curso en cada instante de tiempo. La diferencia fundamental entre la
función de onda cuántica y cualquier otra onda clásica estriba en el hecho de que las
primeras son, en general, funciones complejas que no definen directamente una
magnitud que exista realmente. Este hecho implica que no se debe suponer la existencia
física de la función de onda en el mismo sentido que las ondas de la Física Clásica, ya
que una magnitud compleja no se puede medir mediante instrumentos físicos reales.
Debemos entender las funciones de onda como entes matemáticos que sólo tienen
sentido en el contexto de la Mecánica Cuántica. De hecho, veremos que la función de
onda contiene toda la información que se puede obtener del sistema cuántico al que
representa.

60

Por lo tanto, la conexión básica entre las propiedades de la función de onda ψ ( r , t )
y el comportamiento de la partícula a la que se asocia está expresada en términos de la

densidad de probabilidad P ( r , t ) , que es la probabilidad por unidad de volumen de

encontrar a la partícula en las vecindades de r para el tiempo t . Según el postulado
enunciado inicialmente por Max Born en 1926, la relación entre la densidad de
probabilidad y la función de onda es
    2
P (r,t) =ψ ∗ (r,t)ψ (r,t) = ψ (r,t) ,
 
donde ψ ∗ ( r , t ) representa el complejo conjugado de ψ ( r , t ) . La densidad de
probabilidad se define como el módulo al cuadrado ya que, en general, ψ puede ser una
función compleja, mientras que la densidad de probabilidad debe ser una magnitud real.
El postulado de Born se puede enunciar también en la siguiente forma:

• Si en el instante t se realiza una medición para localizar a la partícula que está


  
asociada a la función de onda ψ ( r , t ) , entonces la probabilidad P ( r , t ) dr de
    
encontrar la partícula en el volumen dr , alrededor de r , es ψ ∗ ( r , t ) ψ ( r , t ) dr .

El postulado de Max Born se puede justificar a partir del postulado de De Broglie.


Dado que el movimiento de una partícula lleva asociado una función de onda de De
Broglie, que es solución de la ecuación de Schrödinger, estos dos entes deberán tener
una cierta correlación espacial. Esto implica que la partícula se encontrará en algún
lugar en el que la función de onda tenga una amplitud apreciable, tal como se representa
esquemáticamente en la Fig. 2.10.

ψ ( x)

Figura 2.10. Partícula propagándose en una dimensión y su función de onda de De


Broglie asociada.
 
Si el postulado de Born no fuera cierto y ψ ∗ ( r , t ) ψ ( r , t ) pudiera ser grande en
zonas en las que no se encuentra la partícula, los dos entes deberían intercambiarse
información a velocidad infinita para poder propagarse juntos, violando los postulados
de la Mecánica Relativista.
Para resumir, vamos a generalizar todas estas ideas referidas a las ondas de materia
y su interpretación en términos de la densidad de probabilidad. Sea una partícula cuya
onda guía (función de onda) viene dada por ψ ( x, y , z , t ) . Entonces,
P ( x, y , z , t ) = ψ ( x, y , z , t ) es la densidad de probabilidad de encontrar la partícula en
2

la posición ( x, y , z ) en el instante t . En la práctica, es más conveniente definir la


probabilidad de encontrar la partícula en una región del espacio alrededor de ( x, y , z ) .

61
Por ejemplo, en tres dimensiones, ψ ( x, y , z ) dx dy dz es la probabilidad de encontrar
2

la partícula en un volumen dx dy dz alrededor de ( x, y , z ) . En particular, en una


dimensión, ψ ( x0 ) dx es la probabilidad de que la partícula se encuentre en el
2

intervalo entre x0 y x0 + dx . Siguiendo con este caso, vamos a considerar la gráfica de


la Fig. 2.11 que representa el módulo al cuadrado de una función de onda
unidimensional en un cierto instante. El área sombreada corresponde a la probabilidad
de encontrar la partícula entre x1 y x2 , y es igual a
x2

P ([ x1 , x2 ]) = ∫ ψ ( x ) dx .
2

x1

ψ ( x)
2

x1 x2 x

Figura 2.11. Probabilidad de que, en un cierto instante, una partícula se encuentre en


el intervalo entre x1 y x2 .

2.3.2 Normalización de la función de onda

A partir del último ejemplo del apartado anterior, es fácil entender que la integral a
todo el espacio de ψ ( x, y , z ) dV tiene que ser igual a uno, para que ψ ( x, y , z )
2 2

pueda corresponder a la densidad de probabilidad de presencia de la partícula en los


distintos puntos del espacio. Esto implica que, en general, debe cumplirse que

∫ ψ ( x, y , z )
2
dV = 1 ,
ℝ3

o lo que es lo mismo, la probabilidad de encontrar la partícula en cualquier punto del


espacio, en el instante t , debe ser igual a la unidad. Ésta es la llamada condición de
normalización que debe cumplir toda función de onda para que pueda representar un
estado de un sistema cuántico. Esto quiere decir que las funciones que pueden
representar funciones de onda deben pertenecer al espacio de funciones de cuadrado
integrable ( L2 ) . Veremos, más adelante, que la condición de normalización se puede
utilizar para determinar el valor de una constante que multiplique a toda la función de
onda (constante de normalización). Por ejemplo, para un estado en un cierto tiempo t ,
representado por la función de onda Nψ ( x, y , z ) con N ∈ ℝ , la constante de
normalización N se puede calcular a partir de la siguiente expresión:

62
1
N=
∫ ψ ( x, y , z )
2
dV = 1
ℝ3

2.3.3 Función de onda para una partícula con cantidad de movimiento definida

En los apartados anteriores, hemos visto que la radiación electromagnética, los


electrones y otras partículas presentan un comportamiento dual onda-partícula. Esta
dualidad se expresa matemáticamente a través del postulado de De Broglie, que nos dice
que la cantidad de movimiento de una partícula se relaciona con su longitud de onda a
partir de la expresión
h
p = = ℏk ,
λ
donde k = 2π λ es el módulo del vector de onda. De acuerdo con esta relación, si una
partícula tiene cantidad de movimiento definida p , entonces su función de onda tendrá,
a su vez, longitud de onda definida λ (más adelante se verá que significa que una
magnitud esté bien definida en el contexto de la Física Cuántica). Por lo tanto, es
razonable suponer haciendo el símil con las ondas electromagnéticas que la función de
onda que describe el estado de una partícula libre que viaja según la dirección del eje x ,
hacia el sentido positivo y con cantidad de movimiento p , se puede escribir en la forma
de una onda plana
ψ ( x, t ) = A0 eikx −iω t ,
donde k = 2π / λ = p ℏ es el vector de onda. En esta expresión, la frecuencia angular ω
se puede relacionar con la energía de la partícula a través del postulado de Planck-
Einstein, E = hν = ℏω . Para una partícula libre no-relativista, la energía es
p 2 ℏ2k 2
E= = = ℏω .
2m 2m
Esta función ω ( k ) es la relación de dispersión para la función de onda de una partícula
libre con cantidad de movimiento p . En realidad, veremos más adelante que es más
adecuado suponer que ψ ( x, t ) representa el estado de un haz infinitamente largo de
partículas idénticas con cantidad de movimiento p .
Siguiendo el símil con las ondas electromagnéticas, también se puede aplicar el
principio de superposición a las ondas de materia. De esta forma, si dos ondas de
materia ψ 1 y ψ 2 se propagan juntas en una región del espacio, darán lugar a un nuevo
estado cuántico que será el resultado de la superposición arbitraria de las funciones de
onda originales c1ψ 1 + c2ψ 2 . Esto concuerda con el hecho experimental de que en
determinadas situaciones sea posible observar fenómenos de interferencia y difracción
producidos por partículas. Las implicaciones físicas del principio de superposición
aplicado a las funciones de onda que describen los estados posibles de un sistema
cuántico serán descritas con más detalle en el tema siguiente.

63
2.4 Paquetes de onda. Principio de incertidumbre

Tal como acabamos de ver en el apartado 2.3.3, la función de onda asociada a una
partícula libre de cantidad de movimiento p , que se mueve en el sentido positivo del
eje x , es:
ψ ( x, t ) = A0 eikx −iω t .
Teniendo en cuenta la interpretación de Max Born de la función de onda, la densidad de
probabilidad asociada a este estado cuántico será la función uniforme
P ( x, t ) = ψ ( x, t ) = A0 ,
2 2

por lo tanto, corresponderá a un estado para el cual la densidad de probabilidad de


presencia de la partícula está distribuida uniformemente a lo largo del eje x . La
normalización de esta función de onda no es directa y será discutida con más detalle en
el tema 5.
Es importante resaltar que el estado totalmente deslocalizado para una partícula
libre, que acabamos de ver, choca frontalmente con la concepción clásica de una
partícula, como un ente físico con un cierto grado de localización espacial. Por lo tanto,
un estado cualquiera de una partícula libre debe estar asociado a trenes de ondas que
tengan alguna forma de concentración espacial. Este tipo de trenes de onda se conocen
con el nombre de paquetes de onda y se caracterizan por tener la amplitud localizada en
una cierta región del espacio. Estos paquetes de onda con un cierto grado de
localización espacial se construyen superponiendo más y más ondas planas con
diferentes valores de k (superposición de Fourier), de acuerdo con el principio de
superposición.
En efecto, vamos a considerar una partícula como una perturbación en el espacio,
que se propaga en la forma de un paquete de ondas, y que en un instante t se halla
localizada en una cierta región del espacio. Por simplicidad, vamos a considerar el
instante t = 0 y sólo nos ocuparemos de las variables espaciales. Cualquier paquete de
ondas ψ ( x ) de cuadrado integrable puede expresarse como la superposición

1
ψ ( x) = ∫ ψɶ ( k ) ei kx dk ,
2π −∞
que recibe el nombre de transformada de Fourier. Es inmediato comprobar que (ver
apéndice 3.A)

1
ψɶ ( k ) = ∫ ψ ( x ) e −i kx dx ,
2π −∞
donde ψɶ ( k ) es la representación en el espacio de vectores de onda de la función ψ ( x ) .
A partir de esta expresión es inmediato obtener la representación de la función de onda
ψ ( x ) en el espacio de momentos, que se escribirá en la siguiente forma:

1
ψɶ ( p ) = ∫ ψ ( x) e
−i p x / ℏ
dx
2π ℏ −∞
1 i kx
El factor 1/ 2π es necesario para que el conjunto de funciones e sea una base

ortonormalizada mediante la delta de Dirac de las funciones de cuadrado integrable.

64
Ejemplo: Función de una variable ψ ( x ) limitada al intervalo a ≤ x ≤ b . Por
simplicidad, supondremos que esta función adopta un valor constante C en todo el
intervalo.

ψ ( x)
C

a b x
Figura 2.12. Representación gráfica de la función ψ ( x ) .

Por lo tanto, ψ ( x ) representa la función de onda de una partícula que tiene


probabilidad 1 de encontrarse en cualquier punto del intervalo a ≤ x ≤ b en un
instante dado.
ψ ( x) = C2 ; a ≤ x ≤ b
2

ψ ( x ) = 0 ; x < a, x > b
2

Vamos a expresar ψ ( x ) como superposición de ondas planas de la forma


1 i kx
e , con amplitud ψɶ ( k ) dada por la expresión

C  e− i kb − e − i ka 
b
1
ψɶ ( k ) = − i kx

2π ∫a
C e dx =  
2π  −ik 
 i k ( b − a ) − i k2 ( b − a ) 
C −i k2 ( b + a )  e 2 −e 
= e
2π  ik 
 
 i k ( b − a ) − i k2 ( b − a ) 
2C ( b − a ) − i k2 ( b + a )  e 2 −e 
= e
2π 2  2i ( b − a ) k / 2 
 
k 
k sin  ( b − a ) 
−i ( b + a )
C 2 
= (b − a) e 2
2π k
(b − a)
2
Por lo tanto, la amplitud ψɶ ( k ) con la que intervienen las diferentes componentes
de Fourier tiene también la forma de una onda plana
k
−i (b + a )
e 2 ,
cuya amplitud está modulada por la función
sin  k ( b − a ) / 2 
A(k ) =
k (b − a ) / 2
lim A ( k ) = 1
k →0

65
tal como se muestra en la Fig. 2.13.
sin  k ( b − a ) / 2
A(k ) =
1 k (b − a) / 2


k0 =
b−a
− k0 k0

k
C −i (b+ a )
ψɶ ( k ) = (b − a) e 2 A( k )

Figura 2.13. A ( k ) en función de k .

La función A ( k ) presenta un máximo muy acentuado en k = 0 . Para k


creciente la función A ( k ) es oscilante de amplitud decreciente. Por lo tanto, la
región donde ψɶ ( k ) es más importante corresponde a la zona del máximo central de
A ( k ) ( − k0 ≤ k ≤ k0 ) , aún siendo estrictamente diferente de cero para todo k .
Si despreciamos las contribuciones a ψɶ ( k ) fuera del máximo central y nos
limitamos al intervalo [ − k0 / 2, k0 / 2 ] , todavía podemos reproducir la función de
onda ψ ( x ) con bastante aproximación.
sin  k ( b − a ) / 2
A(k ) =
1 k (b − a ) / 2


k0 =
b−a
− k0 k0

− k0 / 2 k0 / 2 k
k
C −i (b + a )
ɶ (k ) =
ψ' (b − a) e 2 A '( k )

k k
ɶ (k ) = 0 ; k > 0 , k < − 0
ψ'
2 2

Sólo con valores de k pertenecientes al intervalo [ − k0 / 2, k0 / 2 ] se puede


reproducir con bastante aproximación el paquete de ondas cuadrado, pero en
cualquier caso, ψ ' ( x ) no es estrictamente nula fuera del intervalo [a , b ] .

66
2.4.1 Principio de incertidumbre de Heisenberg

En el ejemplo del apartado anterior, hemos visto que la función de onda de una
partícula, cuya posición en un instante t se conoce con una imprecisión ∆x = b − a ,
puede describirse aproximadamente mediante un paquete de ondas con vectores de onda
k comprendidos en el intervalo
k  k  2π 2π
∆k = 0 −  − 0  = k0 = =
2  2 b − a ∆x
∆k ∆x = 2π
Ahora bien, si deseamos obtener una descripción totalmente correcta de ψ ( x ) (ψ ' ( x )
nula fuera del intervalo [a , b ] ) deberemos tomar vectores de onda k en un intervalo
∆k ≥ k0 , de manera que la igualdad anterior se transforma en la siguiente desigualdad:
∆k ∆x ≥ 2π
Si multiplicamos esta desigualdad por ℏ y tenemos en cuenta que p = ℏk , obtendremos
la siguiente desigualdad:
∆p ∆x ≥ h ,
que se conoce con el nombre de relación de incertidumbre de Heisenberg. Esta
expresión nos dice que es imposible determinar exactamente la posición y el momento
de una partícula en el mismo instante (principio de incertidumbre de Heisenberg), y nos
proporciona una estimación del límite inferior de las precisiones que se pueden obtener
en la determinación simultánea de las dos magnitudes. Cuanto más precisa queremos
que sea la determinación de la posición (cuanto más pequeño queremos que sea el
intervalo ∆x en el que está localizada la partícula), más ancho es el intervalo de valores
de k que necesitamos para describir el paquete de ondas asociado y por lo tanto,
tendremos una mayor dispersión en los valores posibles de la cantidad de movimiento
de la partícula ( p = ℏk ).
Por ejemplo, para un paquete de ondas unidimensional
ψ ( x) como el que se indica en la figura de la izquierda y que
podría representarse por la superposición de Fourier
∆x ∞
1
x ψ ( x) = ∫ ψɶ ( k ) ei kx dk ,
2π −∞
ψɶ ( k ) la partícula está localizada en una cierta región del eje x con
una incertidumbre ∆x . La función de onda correspondiente
∆k en el espacio de vectores de onda (transformada de Fourier)
será de la forma
k ∞
1
ɶψ ( k ) = ∫ ψ ( x ) e −i kx dx ,
2π −∞
y también estará localizada en el espacio k con una cierta incertidumbre ∆k . Debido al
principio de incertidumbre de Heisenberg, se debe verificar que ∆k ∆x ≥ 2π .
Obviamente, estos efectos cuánticos no son observables macroscópicamente debido
a que la constante h es muy pequeña.
Para entender mejor el significado de la relación de incertidumbre de Heisenberg
vamos a considerar el siguiente experimento que se describe en la Fig. 2.14.

67
x

y
p
d
ϕ p sin ϕ
electrones

pantalla

Figura 2.14. Experimento de difracción de un electrón por una abertura.

Un electrón se mueve en la dirección del eje y y queremos determinar su posición


según una dirección perpendicular (eje x ). Para ello colocamos una abertura de
diámetro d ( d = ∆x ) perpendicular a la dirección del movimiento. Si el electrón pasa a
través del agujero conoceremos su posición con una incertidumbre ∆x . Ahora bien, si la
longitud de onda de la función de onda del electrón es comparable al diámetro de la
abertura, éste se difractará al atravesarla y su momento en la dirección x adoptará un
valor entre p x = 0 y p x = p sin ϕ ( ϕ corresponde al primer mínimo de difracción).
Teniendo en cuanta que el ángulo ϕ correspondiente al primer mínimo de difracción
viene dado por
λ λ
sin ϕ = = .
d ∆x
Si tenemos en cuenta que ∆p ≃ p sin ϕ , entonces
λ
∆p ∆x ≃ p sin ϕ =h.
sin ϕ
Cuando determinamos la posición de un electrón con una imprecisión ∆x , sólo
podremos conocer su cantidad de movimiento con un error ∆p ≥ h / ∆x .
En realidad, la relación de incertidumbre, que acabamos de ver, no es más que una
representación matemática de un principio más general de la Física; el llamado principio
de incertidumbre de Heisenberg, por el cual no es posible medir una determinada
magnitud en un sistema sin que lo perturbemos de forma que aparezca una cierta
indeterminación en la variable conjugada (para la posición, la cantidad de movimiento o
viceversa, para el tiempo la energía, etc.). Clásicamente no resulta sorprendente que, al
efectuar una medida, se interactúe con el sistema. Sin embargo, implícitamente se
admite que en la mayoría de los casos la perturbación ejercida es despreciable y no
afecta a la evolución posterior de dicho sistema. Esto es así cuando, por ejemplo,
iluminamos una pelota a fin de conocer su posición (la presión ejercida por la radiación
electromagnética será prácticamente despreciable). Si mantenemos la iluminación sobre
la pelota podemos conocer punto a punto su trayectoria sin modificarla apreciablemente.
Esta situación, sin embargo, no es equiparable a la que se da cuando tratamos de
conocer con exactitud la posición y el momento de una partícula cuántica (ej. un
electrón). En tal caso, la interacción de la partícula con el fotón que la ilumina puede
cambiar totalmente su trayectoria inicial. Además, como resultado de la colisión la
partícula puede haber modificado su momento lineal de acuerdo a las leyes de
conservación correspondientes. ¿Podemos, en consecuencia, hablar de la posición y el

68
momento de la partícula en un contexto determinista como el que estamos habituados a
utilizar en Física Clásica? De acuerdo con Heisenberg, para el cual cualquier argumento
físico tiene sentido sólo si maneja magnitudes “observables” experimentalmente,
podremos hablar de la posición y el momento de una partícula si somos capaces de idear
un experimento en el cual ambas magnitudes puedan medirse a la vez.
Con este propósito, consideremos el siguiente experimento imaginario propuesto
por Bohr. Para medir con la mayor precisión posible la posición de un electrón, que
supondremos puntual, utilizaremos un microscopio compuesto de unas lente y una placa
fotográfica que registrará la imagen de la partícula (ver Fig. 2.15). Con el fin de
perturbar lo mínimo posible al electrón, supondremos que le enviamos un sólo fotón.
Ahora bien, el electrón es detectado si el fotón después de ser dispersado penetra por la
lente, independientemente de su dirección concreta. Dicho de otro modo, la componente
x del momento de un fotón que impacte sobre la placa fotográfica estará comprendida
entre p sin θ y − p sin θ , donde p = h / λ , siendo λ la longitud de onda del fotón
incidente. Por la ley de conservación del momento lineal, el electrón habrá sufrido un
cambio en su componente p x igual en módulo y de signo contrario al experimentado
por el fotón. Es decir, después de la colisión la componente p x del momento del
electrón quedará indeterminada en una cantidad ∆px ∼ 2 ( h / λ ) sin θ .
pantalla

lente
convergente

θ θ fotón
dispersado

electrón de
retroceso

Antes de la colisión Después de la colisión

Figura 2.15. Experimento imaginario de Bohr.

Por otro lado, es un resultado bien conocido en Óptica, que en los instrumentos
ópticos, en particular en un microscopio, la imagen de un objeto puntual no es
estrictamente otro punto, sino una pequeña figura de difracción centrada sobre la
imagen paraxial del objeto. Este hecho se produce siempre como consecuencia de la
existencia de aberturas u orificios de tamaño finito en cualquier instrumento óptico. La
imagen del electrón se verá pues “borrosa”, no pudiéndose precisar su posición más allá
del límite de resolución del aparato, que para un microscopio vale
λ
∆x ∼ .
2 sin θ

69
Por lo tanto, para mejorar dicha precisión podríamos utilizar fotones muy energéticos
( λ pequeña ) o bien, aumentar el diámetro del microscopio, pero eso es justo lo
contrario que debería hacerse para determinar su momento con mayor precisión (ver
expresión para ∆p x ). En otras palabras, la reducción de ∆x sólo podrá realizarse a
expensas del aumento de ∆p x y viceversa. Evidentemente, el producto de estas dos
indeterminaciones es del orden de h como requiere la relación de incertidumbre de
Heisenberg.
Aunque aquí se ha obtenido la relación de incertidumbre de Heisenberg para
algunos casos concretos, en realidad, ésta posee validez y aplicabilidad general, siendo,
por lo tanto correcta para cualquier otro mecanismo o dispositivo de medida. Esta
relación es una formulación del principio de incertidumbre de Heisenberg, que nos
indica que no es posible conocer simultáneamente la posición y el momento de una
partícula (o de cualquier otra pareja de variables conjugadas) más allá de una cierta
imprecisión. Esto conlleva diversas implicaciones fundamentales. En primer lugar, es
preciso abandonar el concepto clásico de trayectoria determinista de una partícula. En
efecto, si fuéramos capaces de medir con total exactitud la posición de una partícula,
nada podríamos saber acerca de su momento, desconociendo completamente la
dirección de su movimiento en un instante posterior. En consecuencia, para trazar el
recorrido de una partícula es necesario efectuar medidas sucesivas de su posición, de
manera que no podremos lograr, en ningún caso, una observación continua. Dicho de
otro modo, las observaciones deben ser consideradas como sucesos aislados.
Por otro lado, al no ser capaces de conocer con total precisión la posición y la
cantidad de movimiento iniciales de los objetos que intervienen en un determinado
sistema físico, se hace necesario recurrir a una formulación estadística para analizar su
comportamiento posterior. El determinismo clásico, por lo tanto, es otra de las ideas que
deben abandonarse. En Física Cuántica, pues, deberemos hablar sólo de probabilidades.

2.4.2 Relación de incertidumbre energía-tiempo

Además de la relación de incertidumbre que considera medidas de la posición y el


momento en el mismo instante, también existe otra relación que conecta la
incertidumbre en la energía total de un sistema ∆E , con el intervalo de tiempo
característico ∆t que ha de transcurrir para poder observar una variación apreciable de
alguna magnitud física del sistema (por ejemplo, la posición de una partícula). A
diferencia de la relación de incertidumbre para la posición y el momento, en este caso,
es necesario tener en cuenta la evolución dinámica del sistema. Por ejemplo, en el
apartado anterior, hemos desarrollado la función de onda ψ ( x ) de una partícula en un
1 i kx
instante dado ( t = 0 ) , en función de ondas planas de la forma e . Es evidente que

también podemos desarrollar la función de onda ψ ( t ) en una posición determinada, en
1 iω t
función de una superposición de ondas planas de la forma e . Por lo tanto,

vamos a considerar el mismo ejemplo que hemos estudiado anteriormente
intercambiando la posición por el tiempo. El paquete de ondas asociado a una partícula
que durante un intervalo de tiempo ∆t tiene una probabilidad unidad de encontrarse en
un punto determinado del eje x , viene dado por las siguientes ecuaciones

70

1
ψ (t ) = ∫ ψɶ (ω ) e dω
ω i t

2π −∞
tb
1
ψɶ (ω ) = ∫ Ce
−i ω t
dt ; tb − ta = ∆t
2π ta

Es evidente que, a partir de estas expresiones y siguiendo un razonamiento análogo al


que se ha desarrollado en el caso de x y p , podemos obtener la desigualdad
∆ω ∆t ≥ 2π
Multiplicando esta expresión por ℏ ( E = ℏω ) se obtiene la relación de incertidumbre
∆E ∆t ≥ h
Además de las parejas de variables ( x, px ) y ( t , E ) , también ( y, p ) , ( z, p )
y z y
(ϕ , L )
cumplen el principio de incertidumbre de Heisenberg. En general, las relaciones
de incertidumbre de Heisenberg se escriben como
∆q ∆p ≥ h ,
donde q es una coordenada generalizada y p el momento canónico conjugado, que de
acuerdo con la Mecánica Analítica es igual a
∂L
p= ,
∂qɺ
donde L = K − V es el Lagrangiano del sistema.

2.4.3 Complementariedad

Retomando la cuestión de la dualidad onda-partícula, hemos visto que tanto la


radiación como la materia manifiestan propiedades y comportamientos de carácter dual:
ondulatorio y corpuscular. Ahora bien, onda y partícula son conceptos contradictorios.
¿Cómo explicar, entonces, que un ente físico sea ambas cosas a la vez? Bohr resolvió
esta paradoja postulando el llamado principio de complementariedad: no puede
observarse simultáneamente en un mismo experimento los aspectos ondulatorios y
corpusculares de un ente físico. Lo esencial de este principio es que evita la
contradicción entre amabas descripciones, afirmando que cada aspecto se observa en
instantes y con experimentos diferentes. Por ejemplo, en el efecto Compton, el fotón se
comporta primero como partícula al colisionar con el electrón, pero después de ser
dispersado se puede difractar al atravesar una rendija adecuada.
Por otro lado, ambas concepciones son necesarias para lograr una descripción
completa de los sistemas físicos. Las dos interpretaciones son, pues, complementarias y
desde una perspectiva experimental mutuamente excluyentes. Este hecho está
íntimamente ligado con las relaciones de incertidumbre de Heisenberg, las cuales, de
hecho, preservan la validez del principio de Bohr. En cierto sentido, las parejas de
variables conjugadas que aparecen en las relaciones de incertidumbre de Heisenberg
pueden considerarse como variables complementarias, sólo que en este caso la
exclusión entre ellas no es tan estricta como la que plantea la dualidad onda-corpúsculo.

2.4.4 Velocidad de grupo y de fase

Hasta ahora, o hemos congelado la posición o el instante de tiempo, pero no hemos


estudiado propiamente la propagación del paquete de ondas considerando
simultáneamente las variables espaciales y temporales. Para simplificar nuestro análisis,

71
consideraremos un paquete de ondas en una dimensión. Vamos a considerar primero el
caso clásico de una onda electromagnética monocromática plana de la forma
ei ( kx −ω t ) ,
que se propaga a una velocidad
ω
, v f = λν =
k
donde v f es la llamada velocidad de fase, que corresponde a la velocidad que viaja la
perturbación que da origen a la onda. Es decir, dos puntos x y x + dx están en el mismo
estado de oscilación después de un tiempo dt si dx = v f dt , por lo tanto
dx ω
kx − ω t = k ( x + dx ) − ω ( t + dt ) → kdx = ω dt → v f =
= .
dt k
Si la onda viaja en un medio no dispersivo, la relación de dispersión de la onda es
ω ∝ k , y la velocidad de fase es independiente de k . En los medios dispersivos (prisma
óptico) la velocidad de fase depende de la longitud de onda ( λ = 2π / k ) y la relación de
dispersión es
ω (k ) = v f (k ) k .
Si un paquete de ondas ψ ( x, t ) se propaga en un medio no-dispersivo todas las
componentes de Fourier viajan con la misma velocidad de fase y el paquete no cambia
de forma con el tiempo. En particular, para t = 0

1
ψ ( x, 0 ) = ∫ ψɶ ( k ) ei kx dk .
2π −∞
Transcurrido un cierto tiempo t , todas las componentes de Fourier del paquete han
viajado la misma distancia v f t .

1
ψ ( x, t ) = ∫ ψɶ ( k ) e
i kx −i ω t
dk
2π −∞

dk = ψ ( x − v f t ,0 )
1 i k ( x −v f t )

= ψɶ ( k ) e
2π −∞
Por lo tanto, para un medio no dispersivo
ψ ( x, t ) = ψ ( x − v f t ,0 ) .

ψ ( x)
vf t

x
Figura 2.16. Propagación de un paquete de ondas en un medio no dispersivo.

Este no es el caso general para los paquetes de onda que representan funciones de
onda en Física Cuántica. Ya hemos visto que para el caso de una partícula libre, que
desde luego es uno de los más simples, la relación de dispersión es:
p2 ℏk 2
E= p = ℏk

E = ℏω
→ ω (k ) =
2m 2m
Por lo tanto, la velocidad de fase será una función v f ( k ) (como si el paquete se
propagara en un medio dispersivo) y el paquete de ondas se deforma al propagarse, ya

72
que sus componentes viajarán a velocidades diferentes. En cualquier caso, la evolución
temporal del paquete sigue pudiéndose calcular a partir de la expresión

1
ψ ( x, t ) = ∫ ψɶ ( k ) e
i kx −i ω ( k ) t
dk ,
2π −∞

donde ω ( k ) es la relación de dispersión correspondiente al sistema cuántico que


estemos estudiando.
Es importante hacer notar que, a diferencia de lo que ocurre cuando ω ( k ) es una
función lineal como en un medio no dispersivo y el paquete de ondas en su conjunto se
desplaza a la misma velocidad que lo hacen todas y cada una de sus componentes de
Fourier ( v f ) , no está claro cuál es la velocidad del paquete si cada componente se
desplaza a una velocidad diferente. Éste será el caso más general para paquetes de onda
que representen funciones de onda.

t=0
ψ ( x)
t1
t2

x
Figura 2.17. Propagación de un paquete de ondas en un medio dispersivo.

Si la deformación del paquete se produce lentamente al propagarse (todas las v f de


las componentes de Fourier son parecidas), todavía se puede hablar de la velocidad de
propagación del paquete en su conjunto. En este caso, la velocidad de propagación del
paquete recibe el nombre de velocidad de grupo vg . Supongamos que ψɶ ( k ) es diferente
de cero sólo en un pequeño intervalo de valores de k , o bien que ω ( k ) varía muy
lentamente con k . En cualquiera de esos dos casos, podemos hacer la siguiente
aproximación
ω ( k ) = ω 0 + v g ( k − k0 ) ,
con ω0 ≡ ω ( k0 ) y
 dω 
vg =   ,
 dk k =k0
donde k0 corresponde al centro del intervalo en el que ψɶ ( k ) es no nulo. Esta
aproximación, en realidad, es el desarrollo de Taylor de ω ( k ) alrededor del centro del
paquete k0 . Sustituyendo ω ( k ) en la expresión del paquete de ondas se obtiene

1 i ( kx −ω0t − vg [ k − k0 ]t )
ψ ( x, t ) = ∫ ψɶ ( k ) e dk
2π −∞
− i (ω − v k ) t
= e 0 g 0 ψ ( x − vg t , 0 )
Por lo tanto, vg se interpreta como la velocidad a la que se desplaza el centro del
paquete. Esta velocidad recibe el nombre de velocidad de grupo. De acuerdo con la
expresión que acabamos de obtener, la forma del paquete en x para un tiempo t es la
misma que a t = 0 en x − vg t , a excepción de una fase global que no interviene en la

73
densidad de probabilidad (módulo al cuadrado de la función de onda). Por lo tanto,
debemos concluir que con buena aproximación el paquete en su conjunto se ha
desplazado una distancia v g t en el tiempo t . El error que se ha cometido en este
razonamiento es del orden del término que hemos despreciado al truncar el desarrollo de
Taylor.

74
Apéndice 2.A. Transformada de Fourier

Cualquier función de cuadrado sumable puede expresarse como un superposición


1 i kx
de las funciones e


1
ψ ( x) = ∫ ψɶ ( k ) ei kx dk .
2π −∞
Esta superposición de funciones recibe el nombre de transformada de Fourier. Las
amplitudes ψɶ ( k ) se calculan como

1
ψɶ ( k ) = ∫ ψ ( x) e
− i kx
dx .
2π −∞

Demostración:

Sustituyendo ψɶ ( k ) en la expresión de ψ ( x )

1 ∞  i kx
ψ ( x0 ) = ∫  ∫ ψ ( x ) e dx  e 0 dk ,
− i kx

2π −∞  −∞ 
que puede reordenarse en la siguiente forma

 ∞ 1 − i k ( x0 − x )  ∞
ψ ( x0 ) = ∫ ψ ( x )  ∫ e dk  dx = ∫ ψ ( x ) δ ( x0 − x ) dx = ψ ( x0 ) ,
−∞  −∞ 2π  −∞

con lo que queda demostrado.

75
Apéndice 2.B. Función delta de Dirac

La función delta de Dirac (δ ( x ) ) se define a partir de las siguientes propiedades


δ ( x) = 0 ; x ≠ 0 ; x ∈ ℝ
b

∫ δ ( x ) dx = 1
a
; a<0<b

o lo que es lo mismo, δ ( x ) se anula para todo valor x ≠ 0 y su integral para todo


intervalo que contenga x = 0 adopta el valor unidad. En realidad, la función δ ( x ) es el
caso límite de funciones mucho más familiares

1
e− x
2
/ u2
1.
πu

1
πu
1
e− x =0 ; x≠0
2
/ u2
lim
u →0 πu

2u ∞
1
∫ e− x dx = 1 ; ∀u ∈ ℝ
2
/ u2

−∞ πu

−u u

Estas dos propiedades se cumplen independientemente del valor de u , y son


idénticas a las que cumple δ ( x ) , por lo tanto
1
e− x = δ ( x) .
2
/ u2
lim
u →0 πu

1 sin ( ux )
2.
π x

u
π 1 sin ( ux )
lim =0 ; x≠0
u →∞ π x

1 sin ( ux )


−∞
π x
dx = 1 ; ∀u ∈ ℝ

π π

u u

76
En consecuencia,
1 sin ( ux )
lim = δ ( x)
u →∞ π x

3. Teniendo en cuenta que la siguiente integral es igual a la función del apartado


anterior
1 sin ( ka )
a
1 i kx 1 − i ka
∫ 2π =  +  =
i ka
e dx e e ,
−a
2π ik   π k
si se hace tender a a ∞ se obtiene también la delta de Dirac
1 sin ( ka )

1 ikx
∫ 2π e dx = lim = δ (k ) .
a →∞ π k
−∞

Propiedades de la delta de Dirac:

1. Si f ( x ) es una función continua cualquiera


b

∫ f ( x ) δ ( x − x ) dx = f ( x )
a
0 0 ; a < x0 < b .

2. Si f ( x ) es n veces diferenciable con continuidad:


b

∫ f ( x ) δ ( x − x ) dx = ( −1) ( x0 )
( )
f(
n)
; a < x0 < b ,
n n
0
a

donde δ ( ) y f ( n ) representan las derivadas n-ésimas con respecto a x .


n

3. Para todo número real c


1
δ ( cx ) = δ ( x) .
c

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Apéndice 2.C. Dualidad onda-partícula. Conexión entre los principios de mínima
acción y de Fermat

Estableciendo una conexión entre los principios de Fermat para la Óptica y de


mínima acción de la Mecánica Clásica se puede ilustrar la naturaleza dual onda-
partícula de los objetos cuánticos.
Según el principio de Maupertuis o de mínima acción, la trayectoria real que sigue
una partícula para ir de A a B , si tiene masa M , energía total E y se mueve en un

campo de fuerzas proveniente del potencial V ( r ) , está determinada por la condición
B B
δ ∫ 2 K dt = δ ∫ 2M ( E − V ( r ) ) ds = 0 ,

A A
que equivale a decir que de todas las trayectorias adyacentes entre A y B , con la
misma energía total E , la realmente seguida por la partícula es aquella que corresponde
a la mínima acción. En esta expresión, K , t y s son, respectivamente, la energía
cinética, el tiempo y la longitud recorrida sobre la trayectoria. Teniendo en cuenta que el

módulo de la cantidad de movimiento en r se puede escribir como
p ( r , E ) = 2M ( E − V ( r ) ) ,
 

el principio de mínima acción queda en la forma


B

δ ∫ p ( r , E ) ds = 0 ; E = cte .
A
Por otro lado, el camino que sigue un rayo luminoso de frecuencia ν para ir de A a B ,
siempre que los efectos difractivos sean poco importantes, está determinado por el
principio de Fermat
B

δ ∫ n ( r ,ν ) ds = 0 ; ν = cte ,
A

donde n ( r ,ν ) es el índice de refracción ( n ( r ,ν ) = c / v ( r ,ν ) ) a la frecuencia ν . El


  

principio de Fermat equivale a minimizar el camino óptico seguido por el rayo


luminoso. Teniendo en cuenta que

 v ( r ,ν )
λ ( r ,ν ) = ,
ν
podemos rescribir el principio de Fermat en la forma
B
ds
δ∫  = 0 ; ν = cte .
A
λ ( r ,ν )
Comparando las ecuaciones que representan el principio de mínima acción y el
principio de Fermat podemos concluir que ambas son distintas expresiones de un mismo
principio más general, si se cumple que
 C
p (r, E) =  ,
λ ( r ,ν )
donde C es una constante. Evidentemente, esta expresión es análoga al postulado de De
Broglie, que enuncia la hipótesis de que cualquier partícula con cantidad de movimiento
p va acompañada de una onda “guía” imposible de separar de su movimiento, que
tiene una longitud de onda λ = h / p .
Todo esto implica que, al igual que la Óptica Geométrica constituye una buena
aproximación para estudiar la trayectoria de las ondas electromagnéticas cuando los
efectos difractivos son pequeños, la Mecánica Newtoniana será una buena aproximación

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para describir el movimiento de las partículas siempre que la longitud de onda de De
Broglie no sea del orden de los obstáculos o aberturas que se encuentran en su camino
(efectos difractivos despreciables). Cuando los efectos difractivos son importantes,
hemos de utilizar la ecuación de onda en lugar del principio de Fermat para describir la
propagación de la onda. De la misma forma, para ondas de materia con longitudes de
onda de De Broglie comparables a los obstáculos o aberturas hemos de utilizar la
ecuación de onda correspondiente (ecuación de Schrödinger) para estudiar su
propagación.

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