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12 PERGOU

IFICILMENTE tradu­

D cible por ■'el complejo


aparato formal que in­
troduce en sus obras,
La lengua
Queneau ha pagado con esa con­
dena a una influencia oscura y
profunda -él no buscaba otra- su

está hecha
trabajo en el corazón mismo de la
literatura, allá donde palpita su in>
discutible esencia: ia palabra en
todos sus ecos y recovecos.
Basta con dar cuenta de algunas
de sus muy numerosas actividades

de palabras
para hacerse una idea de la pecu­
liar -para algunos, quizá, atrabi­
liaria- trayectoria de un autor in­
quieto, chispeante y, por utilizar
un termino en boga, brillantemen­
te interdisciplinar. Sólo los espíri­
tus más rancios se sorprenderán
de que sus primeras fUentes de
inspiración fiacran los tebeos. Les Francia, tan dada a la efeméride, celebra
picds nickelés, una obra que hizo
las delicias de varias generaciones el centenario del nacimiento de Raymond
de franceses a principios de siglo,
es reivindicada por Queneau co­ Queneau (1903-1976), un autor poco conocido
mo referencia básica en la confi­
guración de su imaginfìrio. El tras- fuera de su país y que, sin embargo,
f(»ii*Ío ácratn or-r- identifi ­
can los protagonistas de esta serie, íia desempeñado un papei de primer orden
su populismo y í >u inventiva ver­
bal proporcionan otros tantos ras­ en las apuestas conceptuales del siglo XX
gos a los que, a su manera, Quene­
au siempre se mantendrá fiel.
Para un joven curioso y con una
clara voluntad innovadora el su­
rrealismo, recién proclamado en En el caso de Queneau, las relaciones
su primer manifiesto, constituye entre matemáticas y literatura convergen
una tentación irresistible. Y Que­
neau nunca supo ni quiso resistirse con particular rentabilidad
a sus tentaciones, así que durante Raymond Queneau en los años 60
cuatro años frecuentó el círculo de
Breton. Las relaciones nunca fue­ una creciente influencia en el vino, Roubaud, Benabou o Perec. Al otro lado de su consideración
ron muy cordiales y las discrepan­ mundo de los libros. Sin embargo, Otros, como Cortázar, sufrirán su sobre el lenguaje y sustentándola
cias acabaron pesando más que los su persistencia en los derroteros deslumbrante influencia. El resul­ con el vigor de la lucidez se en­
indiscutibles puntos en común más desmitificadores le llevarán a tado es un efervescente taller don­ cuentra un arraigado escepticismo
-fiel a su consideración eminente­ hacer otro ingreso, quizá de me­ de se inventan o se redescubren y una visión escasamente optimis­
mente verbal de la existencia sos­ nor prosapia, pero mucho más constricciones, reglas y fórmulas ta de la naturaleza hxmiana. Inca­
tendrá que su vinculación con el adecuado a su manera de pensar. que sirven de trampolín para la es­ paz de un discurso decisivo y aún
surrealismo fiie “un malentendi­ En 1950 entra a formar parte del critura y permiten explorar sus po­ menos definitivo -oscilará entre
do” --. A finales de 1929 Queneau Colegio de Patafisica con el título tencialidades. Por primera vez nos lo “provisionalmente definitivo” y
se encuentra de nuevo solo y con de “Gran Conservador de la Pre­ encontramos ante una agrupación lo “definitivamente provisional”-,
la e>- :omunión del Papa de las posición de la Cámara de Ejecu­ literaria cuyo objetivo no es la fa­ su curiosidad se refiaerza con esa
vanguardias pesando sobre su ca­ ciones Discretas” y desde allí, de­ bricación de textos sino la puesta indecisión. “En cuanto afirmo al­
beza. Son años de exclusión, deso­ sempeñando un papel cada vez a punto de los resortes formales go, en seguida me doy cuenta de
rientación y silencio de los que in­ más decisivo, impartirá todo tipo que los hacen posibles, el escritor que la afirmación contraria es
tenta salir con una investigación de doctrina, por supuesto siempre es sustituido por el programador. igualmente interesante. En cuanto
sobre “los locos literarios”. Si­ antidoctrinal. Dicho con palabras de Queneau, termino uno de mis artículos in­
guiendo ese talante profundamen­ La afición de Queneau por las “en lugar de producir creaciones mediatamente me intereso por lo
te marginal -a l menos decidida­ matemáticas -llegó a ser miembro ya creadas, produce creaciones que acabo de negar.”
mente antiacadémico- explorará de la Sociedad Matemática de creadoras.” Así pues, detrás de las palabras
las conexiones, tan frecuentemen­ Francia- nunca dejó de influir en La literatura potencial supone, no se halla la verdad sino, deslum­
te invocadas, entre la genialidad y su manera de concebir la literatu­ si no el descubrimiento, al menos brante en el ilimitado número de
la locura. Los resultados serán de­ ra. Las grandes irmovaciones pro­ el acatamiento de la esencia lógica performancias que permite, la gra­
cepcionantes, pero, de momento, vienen casi siempre del cruce en­ y en el futuro también informati- mática. Y detrás de la gramática,
le servirán para llegar a una de tre disciplinas alejadas y, en el ca­ zable de la literatura. “No pienso alimentándola y enriqueciéndola
esas conclusiones tan contunden­ so de Queneau, las relaciones en­ que la verdad esté en el lenguaje, en una ilusoria pretensión de que
tes como cargadas de humor: “el tre matemáticas y literatura con­ pero desmontando el lenguaje se pueda servir como paliativo, la
primer hombre fiie un mono que vergen con particular rentabilidad El escritor en el fotomatón alcanza la verdad”, sostiene Que- desorientación ante un mundo
se volvió loco”. a principios de los sesenta. En esa proliferante e innombrable, la des­
Reincidirá en esta preocupación época se halla embarcado en un gracia. “La Historia es la ciencia
por las desviaciones del espíritu complejo proyecto que desembo­
humano en su Enciclopedia de las cará en la publicación del insólito
Sólo los espíritus ik4s rancios de ia desgracia de los seres huma­
nos. Los relatos sólo pueden tratar
ciencias inexactas -finalmente in­ Cien billones de poemas. Partien­ se sorprenderán de que sus primeras fuentes sobre la desgracia humana de lo
cluida en esa novela de locos lite­ do de diez sonetos básicos hace contrario no tendrían nada que
rarios y no literarios que es Los hi­ posible la permutación entre los de inspiración fueran los tebeos contar. No importa que el desenla­
jo s del limo- y alcanzará xma es­ versos de cada uno de los poemas. ce sea feliz o trágico, antes ha te­
pléndida madurez en un recorrido De esa manera y teniendo en nido que haber riesgos, perturba­
burlesco por las referencias artísti­ cuenta que cada soneto consta de 1947 ya había publicado el sor­ neau. Una afirmación de la que se ciones, amenazas. Incluso en los
cas y científicas titulado Pequeña catorce versos, nos encontramos prendente Ejercicios de estilo, un desprende la dificultad de la pala­ idilios más anodinos existe la
cosmogonía portátil. Se trata de con 10'^ sonetos. Es decir, cien bi­ compendio de noventa y nueve bra para decir el mimdo, pero él, sombra de un peligro. Toda narra­
un poema de 1.386 versos donde, llones de poemas, la solución de­ maneras distintas de contar un in­ en lugar de sufinr el lenguaje en su ción nace de la desgracia huma­
entre otras joyas, se puede encon­ finitiva para los lectores compul­ cidente anodino. Todos estos ex­ impertinencia, prefiere disfrutarlo na.”
trar una de las síntesis más breve y sivos, pues, según los cálculos del perimentos le llevan a la convic­ en su autoreferencialidad. Lo cual Pero aquí no se acaba Queneau
también más plástica de la historia propio Queneau, “contando 45 se­ ción de que la lengua, al igual que dota a su obra de un carácter más -también fue autor de novelas
de la humanidad. Se expresa en un gundos para leer un soneto y 15 las matemáticas, no es sino un sis­ lúdico que trascendente. Para tan importantes como Zazie en el
par de versos, mantiene una cierta segundos para permutar las len­ tema de signos con sus reglas, con (Jueneau el texto es el resultado metro, Lejos de Rueil, Las flores
relación con la cita anterior de la güetas que contienen cada verso, sus axiomas y las posibilidades de la fabricación y no el espacio azules o San Glinglin, poeta impa­
que, en cierta medida, supone la leyendo todo el día los 365 días combinatorias que de ellos se de­ de la epifanía. Y así, como artesa­ gable en Si tú te imaginas o en
continuidad y reza así: “el mono del año se tiene para 190.258.751 rivan. En esta creencia y junto con no del verbo y no como profeta de El perro con la mandolina, letris-
(o su primo) se transformó en años y pico de lectura (sin tener en François Le Lionnais, un matemá­ la tribu, realiza una obra tan llena ta de canciones, simpatizante co­
hombre y éste un poco más tarde cuenta los años bisiestos y otros tico aficionado a la literatura, fun­ de humor como profundamente munista, resistente contra los na­
desintegró el átomo”. desdeñables detalles)”. da el Obrador de Literatura Poten­ desmitificadora, una saludable cu­ zis...-, de hecho Queneau, a sus
Su ingreso en la editorial Galli­ cial, más conocido por sus siglas ra de adelgazamiento para las cien años, ni siquiera acaba de
mard a finales de los años treinta El O uiípo en francés, OULIPO. En el grupo pomposas pretensiones de la lite­ empezar.
le permite aliviar las zozobras No es el primer libro basado en se acabarán integrando figuras de ratura que todavía hoy mantienen
económicas y le abre el camino de variaciones y permutaciones. En la importancia de Duchamp, Cal- su vigencia. Antonio A ltarrlba