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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 2
CAPITULO I: JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI .......................................................... 3
PENSAMIENTO Y ACCIÓN ................................................................................. 3
CRITICA AL MILITARISMO Y LA POLÍTICA TRADICIONAL: ............................. 5
UN PERIÓDICO QUE APOYÓ LAS LUCHAS SOCIALES: ................................. 5
“EL MAESTRO DE LA JUVENTUD” CONVERTIDO EN DICTADOR .................. 5
TESTIGO DE EXCEPCIÓN: ................................................................................ 6
SU MATRIMONIO Y RETORNO AL PERÚ: ........................................................ 6
IDEAS CLARAS PARA SÓLIDOS ORGANISMOS SOCIALES: .......................... 7
¡ÉL MURIÓ, PERO SUS IDEAS PERMANECEN! ............................................... 8
CAPITULO II: VICTOR RAUL HAYA DE LA TORRE ............................................. 9
PENSAMIENTOS DE VICTOR RAUL HAYA DE LA TORRE ............................ 12
PERMANENCIA DE LOS JOVENES .............................................................. 12
EL ESPIRITU DE LA JUVENTUD .................................................................. 12
EL MENSAJE DEL MAESTRO .......................................................................... 13
IDENTIFICACION CON LOS PRINCIPIOS ....................................................... 13
JUVENTUD: RETOS DE HOY ........................................................................... 13
HORFANDAD DE EJEMPLOS .......................................................................... 13
PERMANENTE RENACIMIENTO ...................................................................... 13
PARTIDO JOVEN PARTIDO HISTORICO ........................................................ 14
CAPITULO III: LA POLÉMICA ENTRE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI Y HAYA DE
LA TORRE ............................................................................................................ 14
CONCLUSIONES.................................................................................................. 17
BIBLIOGRAFÍA ..................................................................................................... 18

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INTRODUCCIÓN

DISCUSIÓN SOBRE LA POLÍTICA EN EL PERU no tiene sentido si no se


investigan con seriedad las corrientes y preocupaciones filosóficas que han
aparecido en él. El objeto de la presente investigación es estudiar las ideas
filosóficas y políticas de nuestros principales pensadores políticos de1 siglo xx y
reflexionar acerca de ellas. Pensamos que este es el camino adecuado para una
discusión fructífera sobre la filosofía y la, hoy tan venida a menos, política en el
Perú.

En la síntesis que manejamos sobre la filosofía en el Perú, es muy difícil distinguir


entre las preocupaciones filosóficas propiamente dichas y las preocupaciones
sociales, morales y políticas de los pensadores peruanos. Creemos y esa es la
hipótesis que postulamos, que el pensamiento peruano vincula definitivamente la
filosofía con la cuestión social y política; o, dicho quizá de una mejor manera,
enfrenta los problemas sociales y políticos como problemas centrales de su
quehacer reflexivo. Los temas de la política y la moral se encuentran
permanentemente reiterados en los textos de los pensadores peruanos desde la
Colonia hasta nuestra época. En todo caso, no está lejos de una reflexión filosófica
seria pensar que la filosofía práctica, política, moral y exige permanentemente al
pensar metafísico una re- flexión más sólida y consistente. Por esto, no es raro
que la filosofía haya iniciado sus reflexiones en función de la actividad práctica,
moral y política. Quedará siempre como pregunta, sin embargo, por qué la filosofía
en el Perú se ha manifestado por medio de la política y la cuestión social. Quizá no
haya que ir tan lejos para comprender algo que Aristóteles sostenía cuando
planteaba que, para dedicarse a la contemplación de la verdad (objeto central de la
Filosofía), había primero que enfrentar y resolver los problemas políticos.

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CAPITULO I:
JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI
PENSAMIENTO Y ACCIÓN
Político y pensador peruano, uno de los ideólogos marxistas latinoamericanos más
influyentes del siglo XX. Nacido en Moquegua, desde 1909 comenzó a participar en
la vida política peruana, lo cual combinó con su labor como periodista, culminada a
través de las páginas de Amauta, revista fundada por él en 1926, que se convirtió
en uno de los grandes órganos de difusión del pensamiento, la crítica y la creación
en América. Esa labor es todavía más notable si se considera que la cumplió
confinado en una silla de ruedas durante los años decisivos de su vida, debido a
que, en 1924, sufrió un grave accidente. Su primera etapa de formación intelectual
(lo que él llamará “mi edad de piedra”) llega hasta 1919, y se distingue por su
actividad periodística. Escribió artículos y crónicas sobre los más variados temas,
con un cierto tono frívolo y mundano, y con elegantes rasgos posmodernistas; más
tarde, realizó un claro giro hacia el socialismo y el activismo político. Fundó la revista
Nuestra Época y el diario La Razón; frecuentó la lectura de la publicación España,
dirigida por Manuel Azaña, y de los textos de Luis Araquistáin y Miguel de Unamuno;
siguió muy de cerca la reforma universitaria iniciada en la Universidad de Córdoba,
en Argentina, en 1918. Fue elegido vicepresidente del Círculo de Periodistas y
apoyó las reivindicaciones obreras y al Comité de Propaganda Socialista. Para
alejar del país a tan incómodo crítico, el presidente Augusto Bernardino Leguía lo
envió a Italia, donde pasó cerca de tres años (1920-1923) que fueron cruciales en
su maduración intelectual. Visitó París, Berlín, Viena y Budapest, conoció al
pensador y político italiano Antonio Gramsci, siguió de cerca el proceso de
renovación de la izquierda europea y, muy influido por el filósofo alemán Oswald
Spengler, llegó a pensar en la inevitable decadencia de Occidente.

Cuando regresó a Perú, Mariátegui llegó transformado en un hombre distinto: un


marxista convencido, un crítico bien informado sobre la situación mundial y los
grandes cambios que se producían en la literatura y las artes, y un revolucionario
dispuesto a servir la causa de los movimientos obreros y agrarios en toda América.
En 1926, fundó Amauta (el nombre en quechua significa "maestro, filósofo", y fue

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aplicado después a él mismo), que se publicó hasta 1930; colaboró con distintas
revistas literarias como Mundial y Variedades; organizó el Partido Socialista (1928),
que luego se convirtió en el Partido Comunista Peruano, y la Confederación General
de Trabajadores (1929). Tras un encuentro con el fundador de la Alianza Popular
Revolucionaria Americana (APRA), el también peruano Víctor Raúl Haya de la
Torre, dirigió una cátedra en la Universidad Popular Manuel González Prada y se
hizo cargo de la revista Claridad. Su primer libro, La escena contemporánea (1925),
es una compilación de crónicas y artículos. Su ruptura con Haya de la Torre le llevó
a la fundación de un partido marxista-leninista, del que fue elegido secretario
general. Pero sus posiciones heterodoxas respecto del comunismo internacional
provocaron el distanciamiento y la crítica de los dirigentes de la Internacional
Comunista. Entregado a todas estas tareas, Mariátegui publicó pocos libros en vida,
pero su obra, recopilada póstumamente, llena numerosos volúmenes. Del conjunto,
nada supera en importancia y difusión a sus célebres Siete ensayos de
interpretación de la realidad peruana (1928), que han sido reeditados incontables
veces. Es el primer examen integral de la problemática política, social, económica y
cultural del país desde un punto de vista marxista, dotado de un innegable
oportunismo histórico, de una gran precisión para detectar la raíz de los grandes
males nacionales y, sobre todo, de una notable capacidad para aplicar un enfoque
marxista con flexibilidad y lucidez, evitando las estrecheces ideológicas que
abundan en los estudios de ese tipo. Su lenguaje apasionado, comunicativo y
convincente confirma sus dotes de gran periodista. Entre sus ensayos póstumos se
encuentran: El artista y la época, Defensa del marxismo y Signos y obras, todos
publicados en 1959 como parte de sus Obras completas. Su muerte, ocurrida en
Lima a la edad de 35 años, interrumpió una trayectoria político-intelectual fecunda
y cargada de enorme proyección latinoamericana y mundial. Se considera que
Defensa del marxismo, obra que preparaba con gran interés, es el mejor exponente
de sus ideas y un excelente punto de referencia para conocer su evolución
ideológica, frente al dogmatismo de la época.

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CRITICA AL MILITARISMO Y LA POLÍTICA TRADICIONAL:
En 1918, junto a César Falcón, fundó la revista “Nuestra época”. Salieron
únicamente dos números, los días 22 de junio y 6 de julio. Mariátegui publicó varios
artículos con su propio nombre, y entre los colaboradores de la mencionada
publicación aparecían los nombres de Abraham Valdelomar, Félix del Valle, Percy
Gibson, Carlos del Barzo y César Vallejo. Fue una publicación que, en general,
criticó al militarismo y a la política tradicional, resaltando la necesidad de combatir
ambas lacras con la férrea unidad entre la clase obrera y los universitarios, la que,
a su vez, impulsaría las luchas sociales.

UN PERIÓDICO QUE APOYÓ LAS LUCHAS SOCIALES:


Junto al mismo César Falcón, el 14 de mayo de 1919 fundó el diario “La Razón”,
que duró hasta el 8 de agosto de dicho año. En dicho periódico, así como en otras
publicaciones y en sus tertulias, Mariátegui demostraba una amplia simpatía por las
luchas laborales y el sindicalismo; por ello, respaldó sin reparos la huelga iniciada
el 8 de julio de 1919 por el Comité Pro Abastecimiento de las Subsistencias de Lima,
que congregó a obreros, estudiantes y empleados, de tendencias progresistas y
socialistas.

“EL MAESTRO DE LA JUVENTUD” CONVERTIDO EN DICTADOR


En el Perú eran tiempos turbulentos, porque hacía sólo cuatro días antes (4 de julio
de 1919) que don Augusto B. Leguía había tomado la presidencia mediante un golpe
de Estado. En efecto, don José Pardo y Barreda iba a terminar su período
gubernamental y convocó a elecciones. Leguía, que había llegado de Inglaterra,
donde estuvo desterrado, se presentó como candidato, contando con la adhesión
de los “constitucionalistas”, partidarios de Cáceres, “demócratas”, de Piérola y
“liberales”, de Durand, incluyendo a los jóvenes universitarios liderados por Víctor
Raúl Haya de la Torre, que lo habían declarado “maestro de la juventud”. Su
competidor era el “civilista” don Ántero Aspíllaga, dueño de la hacienda Cayaltí.
Como había el rumor de que el gobierno iba a anular dichos comicios, Leguía, con

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el apoyo de la guarnición militar de Lima, se adelantó a cualquier maniobra
fraudulenta, se rebeló y tomó el Palacio de Gobierno.

Casi todos los sectores de opinión tenían expectativas en el nuevo gobierno, menos
los sindicalistas, progresistas y socialistas que eran apoyados únicamente por
Mariátegui y Falcón. Leguía, convertido en Presidente Provisorio, deportó a José
Pardo y Barreda y disolvió el Congreso de la República, terminando la República
Aristocrática e iniciando la República de la Patria Nueva.

TESTIGO DE EXCEPCIÓN:
Durante su estadía en el Viejo Mundo, José Carlos se desempeñó como
corresponsal del periódico “El Tiempo”, entre los años 1920 y 1923, situación que
le permitió estar siempre en contacto con sus lectores peruanos, que iban creciendo
cada vez más. Sus crónicas versaban sobre los acontecimientos más importantes
de Europa, los que iba comunicando a Lima tras sus viajes por Alemania, Francia,
Austria, Hungría, Checoslovaquia y Bélgica.

Mariátegui, ya sea en Europa o Asia, fue importante testigo del surgimiento de dos
corrientes políticas encontradas, el fascismo y el comunismo. Ambas eran
dictaduras, pero de diferente laya; una, con catadura conservacionista, y la otra,
revolucionaria. Él, que ya en el Perú se sentía ligado a las luchas sociales, en el
Viejo Mundo terminó por asimilar la ideología socialista, marxista-comunista, y
esperó con ansias retornar a su patria para robustecer la alianza entre los
universitarios y trabajadores.

SU MATRIMONIO Y RETORNO AL PERÚ:


En 1921 se casó en Florencia con la italiana Anna Chiappe y en dicho año tuvieron
a su primer hijo. El 18 de marzo de 1923 regresó al Perú. Durante ese año y el de
1924 se dedicó a dar charlas en la Universidad Popular González Prada,
principalmente sobre el marxismo, del que en el Perú se convirtió en su principal
exponente, y sobre los problemas de posguerra. En octubre de 1923 asumió la
dirección de la revista “Claridad”, cargo que había quedado vacante al ser deportado
Víctor Raúl Haya de la Torre. Una de las primeras cosas que hizo José Carlos

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Mariátegui fue convocar a la formación del frente único de los trabajadores, la
central de todos los sindicatos.

SU LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA FÍSICA E INTELECTUAL:

Lamentablemente, en mayo de 1924, la anquilosis infantil volvió a atacar a su


organismo, y para salvarle la vida tuvieron que amputarle una pierna. En 1925 fundó
la Editorial Minerva, que publicó varios libros, entre los que destaca “Tempestad en
los Andes”, de Luis. E. Valcárcel. En dicho año publicó “La escena contemporánea”,
que recopila una serie de artículos sobre la cultura y la política de la Europa de
entonces. Entre los años de 1926 a 1930 se desempeñó como director de la revista
“Amauta”, publicación dedicada a la divulgación de la creación literaria y artística, y
que está catalogada como la mejor de su género en toda la época republicana. Entre
los años 1928 y 1929 fue director del periódico “Labor”, habiéndose caracterizado
por tratar de fortalecer el movimiento obrero y estudiantil, con mensajes a veces
directos y otras veces subliminales a favor del socialismo. Durante esos años fue
asiduo colaborador de las revistas “Mundial” y “Variedades”.

IDEAS CLARAS PARA SÓLIDOS ORGANISMOS SOCIALES:


El 7 de octubre de 1928 contribuyó de manera decisiva a la formación del Partido
Socialista Peruano que, años más tarde, se convirtió en Partido Comunista Peruano,
rival del Apra en la lucha por la reivindicación social y en las preferencias de las
clases más desposeídas. Mariátegui, durante toda su prédica social y política, se
inclinó a favor del marxismo, pero de cuño peruano, lanzando el lema: “no queremos
ser ni calco ni copia sino creación heroica”. En 1928 publicó “7 ensayos de
interpretación de la realidad peruana”, la síntesis de su pensamiento, una obra
histórica que, convertida en un clásico de las letras, fue una de las más traducidas,
difundidas y leídas de los últimos cincuenta años del siglo XX. El 1 de mayo de 1929
formó la Confederación General de Trabajadores del Perú, entidad que nombró a
sus delegados a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana de Buenos
Aires, en junio de 1929.

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¡ÉL MURIÓ, PERO SUS IDEAS PERMANECEN!
El 16 de abril de 1930, luego de una segunda recaída, Mariátegui dejó de existir.
Después de su fallecimiento, han seguido publicándose las recopilaciones de sus
charlas, conferencias, artículos principales y obras inconclusas de Mariátegui. En
1950 se publicó “Alma matinal” y “Otras estancias del hombre de hoy”, con artículos
suyos sobre cultura y filosofía. En 1955 se publicó “La novela y la vida”, breves
novelas de su creación y con notas curiosas. En 1959: “El artista y su época”,
“Defensa del marxismo”, “Signos y obras e Historia de la crisis mundial”, que
recopila las conferencias que había dado Mariátegui.

En 1960: “Temas de nuestra América”. En el año 1969 se publicó “Ideología y


Política” y “Cartas de Italia”. 1970: “Peruanicemos el Perú”. 1970: “Temas de
educación y Figuras y aspectos de la vida mundial”. 1984: “Mariátegui total”, obra
completa.

José Carlos Mariategui, el genial peruano que se enfrentó con la hegemonía del
Secretariado Latinoamericano de la Internacional Comunista en los debates de la
Conferencia de Partidos Comunistas de Sudamérica realizada en junio de 1929,
pero que desarrolló su obra teórica y práctica en frontal enfrentamiento con la
oligarquía peruana, sus escribas y políticos; y con una variante política hoy en
extinción, el Aprismo de Haya de la Torre, que representó una corriente de
pensamiento, el populismo posibilista, de vigencia aún en Nuestra América.

Porque si es cierto que la obra de Mariategui es vasta, a pesar del corto periodo de
producción teórica y política más intensa y fructífera que va desde su regreso de
Europa en marzo de 1923 hasta la fecha de su deceso el 16 de abril de 1930, e
incluye estudios históricos, económicos, literarios y hasta antropológicos, toda su
producción debe ser interpretada y comprendida desde su visión y proyecto político
como él mismo afirma en sus ensayos sobre literatura: "Mi testimonio es convicta y
confesamente un testimonio de parte. Todo crítico, todo testigo, cumple consciente
o inconscientemente, una misión....Mi crítica renuncia a ser imparcial o
agnóstica...Declaro sin escrúpulo, que traigo a la exégesis literaria todas mis
pasiones, e ideas políticas..." y el final de las Tesis Antimperialistas que envía a la

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Conferencia Comunista de 1929 dirá con admirable precisión que "...somos
antimperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque
oponemos al capitalismo el socialismo como sistema antagónico, llamado a
sucederlo, porque en la lucha contra los imperialismos extranjeros cumplimos
nuestros deberes de solidaridad con las masas revolucionarias de Europa"
definición que permite encontrar el hilo conductor de sus estudios y polémicas así
como de sus actos prácticos entre los que se incluyen la dirección de las revista
político/cultural Amauta y el quincenario obrero Labor, así como la fundación de la
Confederación General de los Trabajadores del Perú y del Partido Socialista del
Perú, matriz cultural de buena parte de la actual izquierda peruana.

Mariategui era un revolucionario marxista confeso que, por mero ejemplo, escribió
para la declaración de principios del Partido Socialista: "La ideología que adoptamos
es la del marxismo-leninismo militante y revolucionario, doctrina que aceptamos en
todos sus aspectos: filosófico, político y económico.social. Los métodos que
sostenemos y propugnamos son los del socialismo revolucionario y ortodoxo." y que
los debates que mantiene con el Secretariado Sudamericano de la Internacional
Comunista en el marco de la Primera Conferencia de Partidos Comunistas de junio
de 1929, a la que no puede asistir por razones de salud, es un debate entre pares,
entre revolucionarios que buscan los mejores caminos para abrir paso a la
revolución socialista.

CAPITULO II:
VICTOR RAUL HAYA DE LA TORRE
Nació en Trujillo, ciudad de la costa norte peruana, en el seno de una familia
aristocrática venida a menos económicamente. Sus padres fueron Raúl Edmundo
Haya y de Cárdenas y Zoila Victoria de la Torre y de Cárdenas. Cursó sus estudios
escolares en el Colegio de San Carlos y San Marcelo. Ingresó a la Facultad de
Letras de la Universidad Nacional de Trujillo y luego a la Facultad de Derecho de la
Universidad Mayor de San Marcos. Destacó pronto como líder estudiantil, y tuvo un
papel protagónico en la lucha por la jornada de las 8 horas en 1919, apoyando a la
clase trabajadora. Luego participó en protestas contra el régimen de Augusto B.

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Leguía, destacando como orador vigoroso y elocuente, de gran poder de persuasión
debido a la profundidad de sus ideas. Desterrado por Leguía en 1922, emigró a
México, donde en 1924 fundó el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana),
como movimiento político con proyección continental y de orientación social
demócrata, inicialmente de clara posición antiimperialista. Luego viajó por
Centroamérica y Europa, retornando al Perú en 1931, en cuya escena política
actuaría desde entonces de manera activa hasta el fin de sus días. Sufrió prisiones,
destierros y asilos. Fue candidato presidencial en las elecciones de 1931. Fue
encarcelado en 1932 por el gobierno de Luis Sánchez Cerro, siendo liberado en
1933, para volver nuevamente a ser perseguido, ya bajo el gobierno de Óscar R.
Benavides. Se mantuvo en la clandestinidad hasta 1945, cuando su partido volvió a
la legalidad, ocasión en la que apoyó al Frente Democrático Nacional, que elevó a
la presidencia a José Luis Bustamante y Rivero. En 1948 su partido fue nuevamente
proscrito y tras el golpe de estado del general Manuel A. Odría se vio obligado a
asilarse en la embajada de Colombia (1948-1954). En 1956, coadyuvó al triunfo
electoral de Manuel Prado Ugarteche, iniciando la llamada “convivencia”.
Nuevamente candidato presidencial, perdió sucesivamente las elecciones de 1962
y 1963. Fue abrumadoramente elegido para la Asamblea Constituyente de 1978-
1979 que presidió magistralmente. Falleció el 2 de agosto de 1979 y sus restos
descansan en su ciudad natal. "Aquí yace la luz", reza el epitafio de su tumba. Obras
principales: El anti-imperialismo y el APRA, Defensa continental, Por la
emancipación de América Latina, Treinta años de aprismo.

Haya de la Torre corresponde a uno de los procesos ideológicos más particulares,


evolutivos y complejos de la historia del Perú. El conjunto de sus escritos,
pronunciamientos y posiciones hacen de él un personaje heterogéneo e incluso
contradictorio, su mensaje se ha prestado a distintas y diversas interpretaciones.
Según conceptos generales apristas, Haya aplicó el materialismo histórico a la
revisión de la historia y condiciones objetivas de Latinoamérica, deduciendo de ello
una teoría original de la acción política para conducir dichas sociedades hacia el
socialismo; en el plano teórico su pensamiento, aunque marxista, resultará diferente

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y aún contrario del leninismo ortodoxo respecto a la estrategia socialista en
sociedades coloniales o periféricas.

Haya postula que el imperialismo es la máxima expresión del capitalismo, que es, a
su vez, el modo de producción económica superior a todo lo que el mundo conocía.
En virtud de lo cual, concluye que el capitalismo es una fase inevitable en el proceso
de civilización contemporáneo. El capitalismo, según Haya de la Torre, no será
eterno y tiene contradicciones dentro de sí que terminarán finalmente con él pero,
para que eso suceda, debe evolucionar completamente, esto es, existir y madurar.
El proletariado de los atrasados países latinoamericanos es demasiado joven como
para hacer la gran revolución que supere al capitalismo.

Sigue indicando que el imperialismo es la última fase del capitalismo en los países
desarrollados, pero en los subdesarrollados, como los es el Perú, es la primera fase.
En estos países, no se trata de una etapa de industrialización avanzada sino de
explotación de materias primas, porque es el tipo de producción que le interesa
hacer allí al mundo desarrollado del que vienen los capitales imperialistas; no a los
ciudadanos de estos países. Por esta causa, dice, su desarrollo inicial es lento e
incompleto. De esta manera, el problema de la América es político: cómo
emanciparse del yugo del imperialismo sin retrasar su progreso. En tanto se trata
de América y no de Europa, en tanto llegó al capitalismo por el imperialismo, tiene
que adoptar una aptitud de enfrentamiento del problema que sea propia.

Víctor Raúl estima que serán las tres clases oprimidas por el imperialismo las que
harán avanzar esta etapa de la sociedad: el proletariado industrial joven, el
campesinado y las clases medias empobrecidas. Con la alianza de estas clases en
el poder, el Estado ya no será instrumento del imperialismo sino defensor de las
clases que represente. Así, tomarán de los países desarrollados lo que les interese
y negociarán con estos de igual a igual, no sometidos, porque se necesitan
mutuamente.

Haya de la Torre tiene una visión americanista de hacer política. Cree que lo que la
llama "Indoamérica", tiene que integrarse y luchar en conjunto para avanzar. Por
ello su partido tiene un nombre en el que figura el concepto de alianza americana.

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En síntesis, dice que hay que crear la resistencia antiimperialista en América y darle
forma de organización política. Esto es lo que Haya considera que debe ser el
APRA.

En la actualidad las reinterpretaciones y análisis del "hayismo" desde dentro y fuera


del Partido Aprista son cada vez mayores. Obviamente, la obra reciente más
destacada sobre el asunto corresponde a la autoría del actual líder del PAP y ex
Presidente del Perú, Alan García Pérez. García ha publicado recientemente La
revolución constructiva del aprismo/ Teoría y práctica de la modernidad (Lima,
2008); el libro esboza una historia ideológica del APRA con vistas a explicar la actual
perspectiva del aprismo de este tiempo y su expresión gubernamental. La obra
pretende mostrar a un Haya de la Torre concurrente con un proceso de maduración
intelectual y política; explica, además, que durante el período 1970-1990, el APRA
"resultó más Velasquista que hayista". García dice que su partido cometió un error
al interpretar la revolución militar como la "realización de lo que había propuesto el
APRA desde 1931", lo que los habría llevado a que "adoptaran como propias las
estatizaciones, el modelo colectivista en la agricultura y el manejo estatal del
comercio de muchos servicios y bienes", lo que eran conceptos "totalmente ajenos
a la ideología de Haya y su trabajo dialéctico". La tesis de García ha sido rebatida,
o por lo menos discutida, por diversos intelectuales peruanos como Hugo Neira,
Sinesio López, Nelson Manrique y Martín Tanaka.

PENSAMIENTOS DE VICTOR RAUL HAYA DE LA TORRE


PERMANENCIA DE LOS JOVENES
“El Partido Aprista fue, es y será un partido juvenil y seguiremos siendo jóvenes,
porque pensamos como los jóvenes y porque yo creo que la vejez comienza cuando
los hombres no entienden a la juventud”. Discurso en el Día de la Fraternidad 1969.
Haya de la Torre Fraternidad con todos los peruanos.

EL ESPIRITU DE LA JUVENTUD
“Quiero decirle a esa juventud en la que yo pongo todas mis esperanzas, juventud
que estudia, juventud que trabaja, juventud que espera, juventud que aspira, quiero

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decirle que no olviden que no es solo la edad lo que da el derecho; yo recuerdo el
verso de Shakespeara que dice:

“juventud, tu eres luz, belleza, calor; ancianidad, tu eres como el invierno, sombra y
frío”, que el poeta al comentar dice “¡cuidado! Que hay primaveras lluviosas y
gélidas, y hay inviernos propicios con sol que alientan y robustecen como el estío”.
O.C. Tomo V “Discurso en la Plaza San Martín. 21 de Julio de 1967”.

EL MENSAJE DEL MAESTRO


“Por eso me preocupa la preparación tecnológica de la juventud. Es preciso
capacitar al joven para vivir en el mundo distinto de mañana”. Haya de la Torre en
40 Reportajes.

IDENTIFICACION CON LOS PRINCIPIOS


“La juventud debe saber que no debe ignorar la problemática de su país y del
continente y esa es la enseñanza del Partido”. Discurso en el Día de la Fraternidad
1974. Haya de la Torre Fraternidad con todos los peruanos.

JUVENTUD: RETOS DE HOY


“Yo quiero decirle a la juventud, como jefe de este Partido campeón de la Reforma
Universitaria, campeón de la gratuidad de la enseñanza que nosotros necesitamos
una juventud culta, con las más amplias facilidades de superación.

Para que esa juventud se incorpore al movimiento mundial de desarrollo, de


evolución científica, de gran avance tecnológico”. Discurso en el Día de la
Fraternidad. 1969. Haya de la Torre de Fraternidad con todos los peruanos.

HORFANDAD DE EJEMPLOS
“Cuando la juventud presencie el espectáculo de un país desorganizado,
desmoralizado y vendido, la juventud no puede aprender sino una lección de
desesperanza”. Pensamiento de crítica, polémica y acción. O.C.

PERMANENTE RENACIMIENTO
“…el APRA tiene su mejor garantía de vitalidad y supervivencia en estas caudalosas
corrientes de nuevas promociones juveniles que están aumentando día a día

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nuestras filas”. Discursos en el Día de la Fraternidad 1973. Haya de la Torre
Fraternidad con todos los peruanos.

PARTIDO JOVEN PARTIDO HISTORICO


“El Partido Aprista Peruano se conduce con una gran influencia torrencial de
juventud”.

Nosotros somos pues un Partido Joven, un Partido nuevo. Los que tengamos que
caer caeremos, y ustedes seguirán sobre nuestras tumbas ganando nuevas
victorias. Discurso en el Día de la Fraternidad 1973. Haya de la Torre con todos los
peruanos.

CAPITULO III:
LA POLÉMICA ENTRE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI Y HAYA DE LA TORRE
Ante la crisis del anarcosindicalismo para el movimiento obrero y popular quedaron
abiertas dos alternativas: aprismo o socialismo. La controversia entre Víctor Raúl
Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui, representantes más connotados de cada
una de esas tendencias, no ha perdido actualidad y gravita profundamente en la
vida política presente de nuestra sociedad.

Mariátegui colaboró con Haya de la Torre y el APRA (fundada en México, 1924)


mientras esta organización se mantuvo como frente único, como alianza popular de
clases oprimidas. Pero cuando en 1928, Haya decidió transformarlo en partido.
Mariátegui deslindó abiertamente con el fundador del aprismo y su propuesta
política. Debemos decir, en honor a la verdad, que las diferencias se venían
incubando desde antes; el cambio del APRA de frente a partido fue el detonante de
la polémica, de la confrontación, en ese entonces, del reformismo con la revolución
representada por José Carlos Mariátegui.

Lo sustancial de la polémica Haya-Mariátegui puede resumirse en lo siguiente:

Haya de la Torre consideraba que en América Latina el imperialismo es la primera


fase del capitalismo, en la medida que en países como el Perú el capitalismo no
había nacido como producto de un desarrollo interno sino por influjo del capital
imperialista. Siguiendo con su análisis, Haya hacía notar que el capitalismo peruano

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era incipiente y que la clase obrera estaba poco desarrollada: era numéricamente
reducida, no educada y se encontraba dispersa. Además, decía Haya, era una clase
que no tenía mucho interés en enfrentarse con el capital imperialista porque éste le
proporcionaba mejores condiciones de trabajo que los empresarios del país.

Las clases medias, en cambio, nada recibían del imperialismo y eran las más
explotadas. En resumen, para Haya, el proletariado peruano no estaba capacitado
para organizarse, por sí mismo como clase, ni para tener su propio partido y, mucho
menos, para ser vanguardia de la revolución. Por el contrario, eran las clases
medias, consideradas más progresistas y revolucionarias, las llamadas a encabezar
la revolución antiimperialista y a convertirse en burguesía nacional.

El espacio y el tiempo del Perú así lo determinaban. Las clases medias eran las más
numerosas, las más instruidas y las más explotadas, por tanto, según Haya, debían
ser la vanguardia de la revolución.

En consecuencia, con lo anterior, proponía un partido pluriclasista conformado por


obreros, campesinos y clase media, con hegemonía de ésta última. No proponía
construir una sociedad socialista, sino una sociedad en transición con un estado
antiimperialista cuyo régimen económico de base estaría conformado por la
empresa privada, por las cooperativas y por el capitalismo estatal. Con esto se
buscaba superar la feudalidad, desarrollar el país y lograr la autonomía nacional.
Haya decía que el imperialismo tenía un lado malo: era opresor; y un lado bueno:
brinda capitales, desarrollo y progreso.

Mariátegui, por su parte, argumentaba que las clases medias no pueden ser
consecuentemente antiimperialistas y, mucho menos, pueden ser clases dirigentes
del partido y de la revolución en el Perú. Si acaso alguna vez tomarían el poder, eso
no significaría la llegada del socialismo, menos la conquista del poder por el
proletariado. Además, una política meramente antiimperialista no era suficiente
porque no anulaba el antagonismo de clase, sólo el socialismo garantizaba una valla
definitiva a la rapiña imperialista.

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Mariátegui proponía un partido de clase; consideraba que la clase obrera y los
trabajadores en general sí están en capacidad de organizarse políticamente y ser la
base de una fuerza socialista, que tendría que crecer a medida que se desarrollaba
la conciencia de clase proletaria y avanzaba la transición del feudalismo al
capitalismo en la sociedad peruana. La revolución no sólo tendría una dimensión
antiimperialista sino antifeudal, paso previo para sentar las bases del socialismo en
nuestro país. Con gran claridad y visión otorgó especial importancia al problema
indígena y a la fuerza revolucionaria del campesinado. Trabajó para sentar las
bases de la alianza obrero-campesina en el Perú.

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CONCLUSIONES

1. Los cinco pilares del pensamiento de José Carlos Mariátegui que gozan de
actualidad en el presente son: el problema del indio; el socialismo creativo,
especialmente la confluencia del socialismo y el indigenismo; el movimiento
vanguardista de Mariátegui expresado en la política, la cultura y el arte; la
preocupación por la escena contemporánea, sobre todo la relación de lo nacional
con lo internacional; y, por último, el americanismo como proceso identitario.

2. Los temas fundamentales del Amauta son el problema del indio y el socialismo.
Estos se suceden como ejes transversales del pensamiento mariateguiano. Con el
problema del indio, Mariátegui diagnosticó, forma diferente, el problema del Perú.
El indio operó en el pensamiento mariateguiano como el lugar social, económico y
cultural desde donde se deben colocar los problemas. En este sentido, la solución
de los problemas estribará en colocar el problema del indio y para el indio como el
lugar desde el cual se resolverían los problemas de la nación. El socialismo, en
cambio, le sirvió como un método y una crítica desde los cuales se plantearían
soluciones viables para el problema acuciante del Perú. En este sentido, el
socialismo serviría para dar solución a los problemas más acuciantes de los indios.
La propuesta debía ser integral, es decir, debía dar respuestas a la totalidad de los
problemas, atendiendo lo material, lo económico; pero también atendiendo todo
aquello que forma parte de la superestructura: lo espiritual, lo volitivo y lo pasional.

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BIBLIOGRAFÍA

• Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. José Carlos


Mariategui. prologo de Aníbal Quijano. Editorial Biblioteca Ayacucho. Perú

• José Carlos Mariategui. Obras. Tomos uno y dos. Casa de las Américas.
Cuba. 1982.

• Samuel Glusberg, entre Mariategui y Trotsky. Horacio Tarcus. revista El


Rodaballo. Buenos Aires. año 2 números 4 y 5. 1986

• Marxismo romántico. Michel Lowy. revista América Libre. Buenos Aires.


número dos. 1993 Intervención en el encuentro de intelectuales comunistas
argentinos de 1986. Patricio Echegaray. Utopías y Liberación. Editorial Ddirple.
Buenos Aires. 1996

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