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ACEPTACIÓN DE HERENCIA CON BENEFICIO DE INVENTARIO

INTRODUCCIÓN

El beneficio de inventario es una declaración de voluntad en la que se trata de


saber cómo está una herencia, a través de un inventario de los bienes que la
componen y de las cargas que hay sobre ellos. Se puede aceptar una herencia
pura y simplemente o a beneficio de inventario.

Para aceptar una herencia a beneficio de inventario las distintas legislaciones


exigen formalidades. Lo habitual es que la manifestación de querer tomar la
calidad de heredero a beneficio de inventario deba ser hecha por escrito ante un
notario o escribano o ante un juez.

El inventario ha de ser fiel y exacto y debe contener todos los derechos y acciones
que recaen sobre la misma. Generalmente hay plazos legales para realizar dicho
inventario luego de la citación de los acreedores y legatarios.

La herencia recibida a beneficio de inventario puede ser administrada, o bien por


el heredero, o bien por otra persona. Su misión será custodiarla, liquidar el
patrimonio en caso de que existan cargas en contra de la misma, administrar los
bienes, pagar a los acreedores y rendir cuentas de lo realizado sobre la misma. El
administrador es responsable en caso de una incorrecta administración de los
bienes.

La declaración (1. ¿Cuando se materializa? Cuando el heredero se dirige al


Tribunal y dice acepto la herencia, pero a beneficio de inventario) del heredero de
que pretende tomar este carácter bajo beneficio de inventario, se hará por escrito
(2. Este es requisito para la aceptación a Beneficio de Inventario) ante el Tribunal
de Primera Instancia del lugar donde se abrió la sucesión (3. Se refiere al Tribunal
del fuero sucesorial), se publicará en extracto en el periódico oficial o en otro a
falta de éste (4. Se entiende en la actualidad como el diario de mayor circulación
de la jurisdicción.

El heredero puede pedir que se le admita al beneficio de inventario, no obstante


prohibición del testador.

En el artículo ut supra se establece el beneficio de inventario como una garantía


de manera que el heredero no salga perjudicado.

Aquella declaración no produce efecto, si no la precede o sigue el inventario de los


bienes de la herencia, formado con las solemnidades establecidas en el Código de
Procedimiento Civil y en los términos fijados en este parágrafo.

La declaración a que se refiere el artículo antes mencionado, no surte ningún


efecto si no se hace el inventario.

Para dar principio a la formación del inventario deberán los jueces fijar
previamente día y hora. Si se tratare del inventario de herencias, testadas o
intestadas, o de cualquiera otro solemne, se hará, además, publicación por la
prensa y por carteles, convocando a cuantos tengan interés.

Cuando haya varios herederos, bastará que uno declare que quiere que la
herencia se acepte a beneficio de inventario, para que así se haga.

Este último artículo constituye otra garantía para el heredero que tiene el derecho
de solicitar el beneficio de inventario, en tal caso; todos los demás herederos
deben someterse a la voluntad de quien solicite este beneficio. Cuando se realice
el inventario, será entonces el momento en que el heredero decida si acepta o no
la herencia.

El heredero que se halle en posesión real de la herencia, deberá hacer el


inventario dentro de tres meses a contar desde la apertura de la sucesión (primera
circunstancia), o desde que sepa que se le ha deferido aquella herencia (segunda
circunstancia). Si ha principiado el inventario y no lo pudiere terminar en este
plazo, ocurrirá al Juez de Primera Instancia del lugar donde se ha abierto la
sucesión, para obtener una prórroga, que no excederá de otros tres meses, a
menos que graves circunstancias particulares hagan necesario que sea mayor
(también se puede extender un poco más, previa demostración ante el Tribunal, de
las circunstancias que le impidieron realizar el inventario a tiempo).

Si en los tres meses dichos no ha principiado el heredero a hacer el inventario, o si


no lo ha concluido en el mismo término, o en el de la prórroga que haya obtenido,
se considerará que ha aceptado la herencia pura y simplemente.

Después de haber terminado el inventario el heredero que no haya hecho la


declaración preceptuada, tendrá un plazo de cuarenta días, a contar desde la
conclusión del inventario, para deliberar sobre la aceptación o repudiación de la
herencia. Pasado este término sin haber hecho su declaración, se le considerará
como heredero puro y simple.

Una vez concluido el inventario, el heredero debe notificar al Juez del fuero que ha
concluido el inventario, entonces; a partir de ese momento empiezan a correr los
cuarenta días (hábiles de despacho del tribunal) que estipula el artículo in
comento. Si en esos cuarenta días el heredero no manifiesta su voluntad,
entonces se entenderá que la ha aceptado de manera pura y simple.

Cuando el heredero no esté en posesión real de la herencia, ni se haya mezclado


en su administración, conserva el derecho de aceptarla bajo beneficio de
inventario, mientras no se haya prescrito la facultad de aceptar la herencia.

Cuando el inventario ha sido terminado, el heredero debe hacer la manifestación


de aceptación dentro de los cuarenta días siguientes. A falta de esta declaración,
se tiene por repudiada la herencia.