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¿QUE ES EL ARTE?

El arte puede ser definido como la acción subjetiva del hombre con
fines marcados por la estética y su visión sensible del mundo, por la
cual expresa emociones, percepciones, ideas y sentimientos a
través de la materia o el sonido. El arte tiene raíz etimológica en la
palabra latina ars que se refiere a la habilidad para ejecutar una
tarea, es decir que se relaciona con una destreza, una expresión, un
“buen hacer”. En el renacimiento se agregó el término invención
referido a la originalidad, cualidad necesaria en toda creación
artística, por lo que el arte trasciende lo secundario y lo superfluo.
Esta cualidad distingue al artista del artesano, ya que el artista
produce obras únicas. La condición del arte es la innovación situada en un contexto histórico
y con un conocimiento muy singular del hombre.
LAS ARTES MENORES
Las artes menores, según los clásicos, son las que impresionan a los sentidos menores
tales como el gusto, olfato y tacto, por los que resulta necesario entrar en contacto con el
objeto, ejemplos son la gastronomía, la perfumería y la cariciería, nombre que si bien suena
un poco raro, se manifesta en la sensación experimentada por toda persona al tocar un
objeto con una superficie especialmente agradable.
En este aparte trataremos específicamente de la artesanía, una de las artes menores que
mayor acercamiento nos da a la cultura popular e incluye la orfebrería, la cerámica y los
tejidos, entre otros.
ARTES MENORES ROMÁNICAS.-
Relicario alemán de madera de roble con esmalte incrustado
De la época románica no se conservan muchas obras de
orfebrería u obras hechas con esmaltes o marfiles. La mayor
parte de los objetos conservados estaban destinados al culto
religioso, tales como arcas, relicarios, cálices etc. En la orfebrería
se utilizaba oro y plata pudiendo estar la pieza adornada con
piedras preciosas, igualmente se utilizaba el latón repujado, ello
de acuerdo a la importancia de su propietario y su destino.
El cáliz de doña Urraca Relicario de San Mauricio, aparece
Cristo en majestad, impartiendo la bendición con la mano
izquierda y a los pies los símbolos del águila de San Juan y
el ángel de San Mateo.

Durante la edad media la


industria del tejido fue muy
importante, no sólo para la
elaboración de la vestimenta, sino para la creación de
bellos tapices o colgaduras con los que decoraban sus
castillos. Fundamentalmente se utilizaba la lana de oveja y
el cáñamo, pero a medida que se fomentan el comercio con
Asia se emplea la seda y el lino. La técnica del tapiz era compleja y muchas personas
intervenían en su elaboración, una vez elegido el tema se preparaba un boceto de la misma
dimensión del tapiz que se colocaba invertido con respecto a éste, lo que permitía reproducir
la escena entretejiendo los hilos.
En cierto momento el tapiz se consideró obra de Matilde de Flandes, esposa de Guilermo,
el Conquistador, pero es más probable que se tratara de un encargo de Odo, obispo de
Bayeux (Normandía) y hermanastro de Guillermo a los fines de adornar la catedral de
Bayeux. Se realizó en Inglaterra a finales del siglo XI. El tapiz es muy valioso por la
representación de la vestimenta, armas, tácticas militares, costumbres de los normandos y
además aporta detalles de los acontecimientos de la época, tal como la aparición del cometa
Halley en 1066. Actualmente se encuentra en el Mussée de la Tapisserie de la Reine
Mathilde, en el antiguo palacio del obispo en Bayeux (Francia).
ARTES MENORES GOTICAS.-
Durante el periodo gótico las artes aplicadas adquirieron gran importancia en todas sus
facetas, gracias a la aparición de la burguesía, una nueva clase social adinerada y con
gusto, que buscaba la belleza y la comodidad; por otro lado, surge un artesanado
especializado en los diversos oficios, con dominio de técnicas y procedimientos que permitió
el desarrollo de la orfebrería, de la industria textil, de la creación de utensilios y muebles
para adornar las casas de los nobles y ricos, etc. El comercio y la demanda produjo el
florecimiento del negocio de la lana y de la elaboración de tápices, los cuales tuvieron un
prestigio social importantísimo específicamente en Flandes, Francia e Inglaterra; se cuenta
por ejemplo que Luis de Anjou poseía 76 tapices historiados.
ARTES MAYORES
Se considera artes mayores a la pintura, escultura y a la arquitectura por ser las artes que
más han tenido que ver en momentos clave de la historia de la humanidad.
Gracias a la pintura que existe desde decenas de miles de años, muchísimo antes de las
invención de la fotografía, podemos conocer cómo era el estilo de vida, vestimenta, etc. de
la gente del siglo XII al siglo XIX, podemos conocer los retratos y caras de numerosas
personas importantes de la historia como reyes, príncipes, condes, generales, papas y
obispos que de otra forma no conoceríamos. Gracias a la escultura podemos conocer las
expresiones artísticas de la Antigua Grecia, y cómo eran las facciones, las caras de los
grandes filósofos (Platón, Aristólotes o Sócrates) y cómo concebía el cuerpo humano en la
Antigua Grecia y Roma también. Gracias a la escultura sabemos cómo eran los dioses de
las culturas precolombinas que tallaban en piedra o modelaban en arcilla las figuras
humanas de sus dioses. Gracias a la escultura podemos tener hoy los frisos egipcios que
se han podido descifrar y sabemos sus pensamientos sobre los dioses, el más allá y su
estilo de vida.
Los antiguos romanos construían grandes monumentos
como columnas y arcos de triunfo para conmemorar una
batalla, o se construían grandes fortalezas en la Edad
Media para defender una ciudad o pequeña aldea de los
ataques externos. Gracias a la arquitectura gozamos de
edificaciones artísticas que aún dejan boquiabiertos a
quienes las miran, desde Basílicas bizantinas del siglo I de
nuestra Era, a las cúpulas encebolladas rusas o las cúpulas
de casi imposible instalación de la Catedral de Florencia o de la Basílica de San Pedro en
Roma. No sólo era la visión artística la que se ponía en juego con estas obras de artes
mayores, sino rigurosos conocimientos de matemáticas, geometría, cálculos de
proporciones y perspectivas. Incluso de astronomía, ya que las pirámides de Egipto apuntan
a la constelación de Orión y a la de la Osa Mayor y menor, no sólo los vértices sino los
pasajes internos. Esta magia, esta capacidad de construir para lo divino es lo que hace que
llamemos a la arquitectura, un arte mayor.
ARTE PREHISTÓRICO
Denominación que engloba el conjunto de manifestaciones
artísticas realizadas por el hombre desde el Paleolítico Superior
hasta la romanización (30.000-133 a. C.).
En el Paleolítico superior (30.000-10.000 a. C) abundan las pinturas
rupestres, realizadas al abrigo de cuevas y cavernas a base de
pigmentos naturales. Tras ellas se esconde una intención mágico-
suntuaria. Los motivos más representados son animales como
bisontes, ciervos, corzos, gamos, mamuts, cabras, toros… aunque
también se encuentran motivos antropomorfos, impresiones de pies
y manos etc. Las obras más maduras se dan en el periodo Magdaleniense y se caracterizan
por su naturalismo y su viva policromía. Francia y España poseen los conjuntos más
importantes de este periodo. En escultura el periodo más fecundo es el Auriñacense.
Proliferan los objetos de hueso y marfil como agujas, arpones, anzuelos, cuchillos… en los
que coinciden el fin práctico y la intención estética. En piedra encontramos relieves y figuras
de bulto redondo como las venus esteatopigeas, asociadas a ritos de fecundidad. Se
conservan medio centenar de estas piezas, entre las que destaca la venus de Willendorff
(Alemania). En el periodo Mesolítico (10.000-5.000 a. C) las pinturas
rupestres se caracterizan por su pequeño formato, por el uso de
siluetas estilizadas y por la tendencia a la monocromía. Los temas
revelan cierto carácter narrativo e incluyen escenas de caza y
recolección, danzas, batallas etc. La figura humana es protagonista.
Durante el Neolítico (5.000-1.700 a. C) se producen numerosos
cambio sociales, económicos y culturales que tienen su reflejo en
las manifestaciones artísticas (generalización del comercio y la
navegación, aparición de los primeros tejidos, de la cerámica y la
arquitectura). A este periodo corresponde la producción de
monumentos megalíticos, así llamados por sus grandes proporciones, que se extienden
desde Japón hasta la Península Ibérica. Sus principales tipologías son el menhir, las
alineaciones, los dólmenes y los cromlech. En pintura se acentúa la estilización de las
figuras y la tendencia a la abstracción. Los conjuntos más importantes se localizan en el
sureste de Francia y en el levante español. En la Edad de Bronce (1.700-800 a. C) aparece
el enterramiento de caja o cista. Al final de la edad se difunde la incineración y con ella el
desarrollo de la cerámica, sobre todo en forma de urnas o vasos cerámicos en forma
humana (prosopomorfas) o de casa (ecomorfas). La Edad de Hierro (desde el 800 a. C)
conoce un gran desarrollo de la arquitectura y el urbanismo: se construyen ciudades
fortificadas, provistas de murallas, canalización de agua etc. En este periodo los celtas
invaden Occidente y difunden su sentido de la ornamentación a base de ritmos curvilíneos
y esmaltes de color aplicados sobre el metal.
El arte prehistórico en la Península Ibérica
Las zonas de mayor desarrollo son el área cantábrica, la costa
mediterránea y puntos aislados del interior, destacando las
pinturas de las cuevas de Altamira, El Castillo o La Pasiega.
Durante el epipaleolítico (8000 – 6000 a. C.), se producen
expresiones abstractas y las muestras son relativamente
escasas. En el Neolítico (6000 – 2500 a. C.), se desarrolla el arte
macroesquemático en la región levantina caracterizado por pinturas en paredes rocosas de
factura estilizada . En las últimas fases de la Edad del Bronce (6000 – 750 a. C.), aparecen
piezas y monumentos relacionados con el mundo funerario como estelas decoradas y
piedras monolíticas. Sobre este sustrato se desarrolla el arte tartésico, el ibérico, el
celtibérico y la cultura castreña, marcando la invasión romana una nueva etapa en la historia
del arte español.
ARTE PRECOLOMBINO
Pendiente antropomorfo. Museo Chileno de Arte Precolombino
El arte precolombino es el desarrollado en el continente americano
con anterioridad a la llegada de Colón a las Indias, en concreto en
la zona de Mesoamérica, cuna de la cultura maya y azteca, y en la
de los Andes Centrales, es decir, Perú y ciertas zonas de Bolivia.
En ambas regiones existen ya civilizaciones importantes hacia el
1250 a. C.; culturas que se suceden y perduran hasta la llegada de
los conquistadores españoles a finales del siglo XV, principios del
XVI. El arte precolombino, estrechamente ligado tanto a la religión
y la naturaleza como al poder secular, ve en la muerte relación con la fertilidad y la
regeneración, ya que creen en el carácter cíclico de la vida.
Su arquitectura ceremonial consiste en edificios de piedra o de ladrillo situados en
plataformas o pirámides y generalmente sobre estructuras anteriores y localizadas en una
plaza. Solamente los mayas (300 – 900 d. C.) tienen escritura por lo que resulta complicado
comprender estas civilizaciones y sus manifestaciones artísticas: edificios, esculturas y
piezas de cerámica que muestran cómo influyen entre sí las culturas de las diferentes zonas,
si bien es cierto que su lenguaje simbólico es fuente codificada de información.