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DESCOLONIZACIÓN Y

DESPATRIARCALIZACIÓN
EN LA NUEVA
CONSTITUCIÓN
POLÍTICA
HORIZONTES EMANCIPATORIOS DEL
CONSTITUCIONALISMO PLURINACIONAL

El Alto, junio de 2010


Indicadores temáticos

<Descolonización> <Colonialismo>
<Estado Plurinacional> <Políticas públicas>
<Legislación> <Derechos humanos>
<Iinterculturalidad> <Patriarcado> <Estado>
<Asamblea Legislativa> <Tierra y territorio>

DESCOLONIZACIÓN Y DESPATRIARCALIZACIÓN EN
LA NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA

Coordinación:
Claudia Espinoza I.

Texto:
Amalia Mamani Huallco
Idón Chivi Vargas

Edición y diseño:
Nuevo Periodismo Editores

Primera edición
El Alto, Bolivia. Junio 2010

Depósito legal
4 - 1 - 1331 - 10

Impresión
Artes Gráficas Sagitario S.R.L.

4
“Colonialismo es pensar que el Estado es un botín de guerra y no
un lugar de servicio, que el derecho es un mecanismo de confor-
mismo social y no de acción rebelde, el colonialismo es eso y
mucho más. Al colonialismo lo estamos comenzando a conocer y
nos damos cuenta de que ese es el principal problema de socie-
dades que hemos padecido esta forma de invasión genocida, en
Abya Yala, África, la India o Australia”.

(FÉLIX CÁRDENAS AGUILAR, 2010)

Los cristianos blancos de clase media (y los liberales, los raciona-


listas e incluso los marxistas) experimentaron una gran satisfac-
ción cuando por fin se les concedieron a los indios, algunas de
las maravillosas oportunidades de la gran sociedad en que cre-
ían vivir, disgustándose y ofendiéndose cuando la reacción fue
de decepción y no de abyecta gratitud. Pero ¿por qué un indio
que jamás soñó con imponer su cultura al hombre blanco, ha-
bría ahora de mostrarse agradecido al hombre blanco que, tras
robarle sus posesiones materiales, su tierra y su espacio vital,
procede a robarle también su mente?

(PAUL FEYERABEND, 1982)

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PRESENTACIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .9

Capítulo I
Descolonización y despatriarcalización
en perspectiva práctica . . . . . . . . . . . . . . . . .11

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .13
¿Qué es el colonialismo? . . . . . . . . . . . . . . . . . . .17
¿Qué es la colonialidad? . . . . . . . . . . . . . . . . . . .21
¿Qué es la descolonización? . . . . . . . . . . . . . . . .23
¿Qué es la despatriarcalización? . . . . . . . . . . . . . .28

Capítulo II
Los nuevos derechos, deberes
y garantías de las bolivianas . . . . . . . . . . . . . .31

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .33
La nueva Constitución Política . . . . . . . . . . . . . . .36
El bloque despatriarcalizador . . . . . . . . . . . . . . . .39
Nuevos derechos, deberes y garantías . . . . . . . . .47

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8
PRESENTACIÓN

Hablar de descolonización y despatriarcalización en


estos tiempos es una tarea urgente y compleja de de-
construcción y construcción de viejas y nuevas visiones.
No sólo varias disciplinas confluyen en ese proceso, sino
que desde ellas se puede observar dicho entramado: se
lo puede hacer desde la historia, la sociología, el dere-
cho, la semiótica y la antropología, entre otras.

En esta ocasión, queremos partir de un contexto nece-


sario, centrándonos en la perspectiva constitucionalista
y asumiendo que el catálogo de derechos, deberes y
garantías para las mujeres representa una condición de
posibilidad para la despatriarcalización.

En nuestra lectura, esto se producirá siempre y cuando


la legalidad constitucional se transforme en políticas
públicas concretas y efectivas, es decir en nomas fun-
damentadas, consensuadas y con presupuesto público
para su materialización.

Si hemos partido de una utopía de liberación, consti-


tuida por un horizonte emancipatorio para todas y
todos, el cambio y la transformación no podrán descui-
dar la inclusión y la pluralidad en la elaboración de las
nuevas leyes, así como tampoco podrán ignorar la as-
piración de los diferentes movimientos sociales en los
nuevos derroteros.

9
Por ello, este documento es apenas el inicio de una serie
que tendremos que ir tejiendo con nuestras reflexiones
individuales y colectivas, con miras a contribuir en los
nuevos sentidos de los liderazgos de mujeres y jóvenes
que hoy caminan ávidos de conocimientos y debate.

El Alto, junio de 2010.

Cecilia Enríquez Aliaga


Directora Ejecutiva
Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza

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CAPÍTULO I

Grabado de Guamán Poma de Ayala

DESCOLONIZACIÓN Y
DESPATRIARCALIZACIÓN
“Conquista / Don Diego (de) Almagro, Don Francisco Pizarro / en Castilla”.

11
PRÁCTICA
EN PERSPECTIVA
12
INTRODUCCIÓN

No existe una sola aproximación a la palabra


descolonización. Los diferentes acercamien-
tos podrían ser divididos en dos grandes gru-
pos. El primero está formado por personas
que miran tal término a través de lentes más
subjetivos y el segundo está integrado por
quienes observan con anteojos académicos.

Veamos lo que suelen pensar y decir quienes per-


tenecen al primer grupo identificado:

uAlgunos piensan que descolonizar es volver


al Tawantinsuyu para recuperar el pasado,
desconociendo 500 años de historia.

uOtros piensan que descolonizar es recupe-


rar las lenguas aymara, quechua y guaraní
para usarlas en las oficinas del Estado, las
prefecturas y las alcaldías.

uOtros piensan que descolonizar es negar el


conocimiento occidental y reforzar el indígena.

uHay quienes piensan que descolonizar es po-


nerse sombrero y alguna vestimenta con ador-
nos de aguayo para trabajar en el Estado.

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uOtros creen que descolonizar es hacer todo
con una visión de Chakana (que incluye una
relación vertical entre un microcosmos y un
macrocosmos, y una relación horizontal entre
hombres y mujeres, las mismas que son vivi-
das en reciprocidad y complementariedad).

uAlgunos plantean que descolonizar es pen-


sar todo con ejes transversales: reciprocidad,
ayni (labor recíproca) y mink’a (contrato).

En el segundo grupo se podría visualizar el lugar


desde el que tanto personas como equipos realizan
su aproximación hacia el término descolonización,
algunos muy cercanos al Gobierno de Evo Morales:

uHay quienes están desarrollando una malla


curricular “descolonizadora”. Es el caso de
cientistas sociales como José Luis Saavedra y
Aureliano Turpo, que trabajan en el Centro de
Capacitación (CENCAP) de la Contraloría Ge-
neral del Estado Plurinacional.

uOtro grupo (Silvia Rivera, Pablo Mamani y


otros) está trabajando en la Escuela de Ges-
tión Pública Plurinacional, en el sistema de
consultorías.

uExisten dos viceministerios con atribuciones


específicas en materia de descolonización:

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el Viceministerio de Descolonización, depen-
diente del Ministerio de Culturas, y el Vicemi-
nisterio de Planificación Estratégica del Estado,
del Ministerio de Planificación del Desarrollo.
El primero tiene como viceministro a Félix Cár-
denas, mientras que el segundo tiene como
viceministro a Raúl Prada Alcoreza.

uExisten otros viceministerios que sin tener


atribuciones específicas para la descoloniza-
ción cuentan con atribuciones cercanas: Jus-
ticia Indígena y Medicina Tradicional.

uTambién hay grupos de reflexión académica


y política que no pueden dejar de mencionarse
como son el integrado por los hermanos Juan
José y Rafael Bautista, quienes desarrollan acti-
vidades alrededor del café Semilla Juvenil, y
otro a la cabeza de Ramiro Balderrama y José
Luis López en Cochabamba; además del colec-
tivo Jaina en Tarija; la Fundación Siglo XXI en
Santa Cruz; ABC en Oruro, Potosí, Riberalta,
Guayamerín y Cochabamba, y el Centro Gre-
goria Apaza en la ciudad de El Alto.

uY hay un equipo de investigadores ayma-


ras que proviene del pensamiento indianista,
que se articula alrededor de la Universidad
Ajlla Uta. Ahí están Carlos Mamani y Rey-
naldo Conde, entre otros.

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Si existe tal diversidad de acercamientos, para
saber qué es la descolonización tendremos que
recorrer un camino de varias paradas.

Primera parada: ¿Qué es el colonialismo?


Segunda parada: ¿Qué es la colonialidad?
Tercera parada: ¿Qué es la descolonización?

Una vez en la tercera parada nos preguntaremos,


¿cuál es la relación entre el horizonte descoloniza-
dor y el despatriarcalizador que nos oferta la Nueva
Constitución Política del Estado?
Grabado de Guamán Poma

“Conquista / Atagualpa
Inga está en la ciudad de
Cajamarca en su trono,
Usno, Almagro / Felipe
Indio, lengua / Pizarro /
Fray Vicente (Valverde) /
Usno, trono. Asiento del
Inga / se sienta Atagualpa
Inga en su trono”.

16
¿QUÉ ES EL COLONIALISMO?

Vamos a llamar colonialismo al proceso


histórico que en Latinoamérica comenzó
con la invasión de la Corona española en
1492, la que coincidió con el relanzamiento
de la religión católica en Europa que trajo a
estas tierras el modelo patriarcal, cuyos efec-
tos aún los sufrimos en pleno Siglo XXI.

Para entender mejor lo que representó el colonia-


lismo para la humanidad, tenemos que saber que
entre los siglos XIII y XVIII el mundo se reducía a
lo conocido por los europeos, sobre todo por
Francia, Italia, Alemania, Inglaterra y España.

Todo aquello que viviera fuera de esos países era


considerado “tribu” o “pueblo” y, por tanto, debía
ser colonizado. Por ello es que no sólo se produjo
la colonización del continente americano, sino
también de otros lugares del planeta.

Cuando un país convertía a otro en su colonia, esto


involucraba no sólo a personas con sus armas, sino
formas de pensar y de concebir el mundo que rodea
a un ser humano. En el caso de los sitios conquista-
dos por los españoles, éstos convirtieron a los mis-
mos en su laboratorio del poder que aún hoy existe.

17
¿Por qué? La invasión española fue una empresa
con fines económicos y no sólo de exploración.

Al ser una empresa mercantil, sus motivaciones


fueron el oro, la plata y la fuerza esclava de los in-
dios. La evangelización fue un pretexto. Convertir
a los naturales en siervos del señor para que así los
indios tengan alma fue uno de los varios argumen-
tos utilizados para justificar la invasión y el saqueo
a través de la religión católica.

El colonialismo español inventó todas las formas


posibles de discriminación y explotación, y para tal
propósito creó dos ejes: racismo y patriarcalismo.

El racismo ayudaba a los españoles a justificar la in-


vasión y colonización, con el argumento de que los
blancos eran superiores a los indios, a quienes
había que dotar de un alma para que pudieran
acercarse a Dios y a quienes había que inculcar las
buenas costumbres del hombre superior.

De ese modo, los seres que se decían superiores


podían tomar posesión de los bienes y los cuerpos
de los indios, hombres y mujeres, porque para ellos
los colonizados eran seres parecidos a los animales.
El racismo todo lo justificaba.

El patriarcalismo apoyaba, justificaba y defendía,


aunque de un modo menos visible, la idea de un

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Dios masculino, la imagen del patriarca soberano,
del sabio, del que manda. Esto convertía al varón
a la medida de todo el planeta.

uEl patriarcalismo concibe el cuerpo de la


mujer de acuerdo a un molde masculino.

uEl patriarcalismo diseña la sexualidad de la


mujer desde el cuerpo masculino.

uEl patriarcalismo diseña la reproductividad


de la mujer desde el molde masculino.

uEl patriarcalismo concibe el poder desde el


cuerpo masculino, el cual se convierte en pa-
rámetro de todas las cosas.

Pero esa forma de ver a la mujer está encubierta


con un blindaje de conformidad social que tiene
raíces históricas muy profundas. En otras palabras,
se construye un mundo social, donde lo patriarcal
establece su dominio con base celestial y adquiere
continuidad con cimiento constitucional liberal.

El racismo y patriarcado cumplen una función po-


lítica mucho más importante todavía, porque
ambos serán la base, “los padrinos de anillo” del
capitalismo antiguo y actual, de aquel que se co-
nocía entonces como mercantilismo y del que
hoy conocemos como globalización.

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Efectivamente, racismo y patriarcado fueron el sus-
tento del mercantilismo europeo de los siglos XVI
y XVII que entonces, como ahora, éste sólo bene-
fició a unos cuantos debido a que su economía es-
taba sustentada en la fuerza de trabajo esclava de
los indios y los negros que eran obligados a tra-
bajar para extraer oro y plata para los españoles,
a través de una obra de mano barata que impulsó
la globalización del presente.
Grabado de Guamán Poma

“Ciudad de Chuquiapu (hoy: La Paz) / ciudad”.

20
¿QUÉ ES LA COLONIALIDAD?

Entendemos la colonialidad como la forma en


la que hoy se presenta el colonialismo, llámese
éste globalización o neoliberalismo, que fun-
ciona en los ámbitos del saber, el poder y el ser,
es decir, mediante una geopolítica del conoci-
miento de matriz euro-anglo-céntrica (colonia-
lidad del saber), una tecnología del poder de
matriz liberal, pero genealogía colonial (colo-
nialidad del poder) y unos horizontes de vida
individualizantes, individualizadores y alta-
mente reticentes a la solidaridad con las demás
personas (colonialidad del ser subjetivo).

La colonialidad no sólo tuvo y tiene como aliadas a


las clases más poderosas, sino incluso al sujeto colo-
nizado, quien cree que las relaciones sociales de do-
minación son normales, lógicas y racionales. Este
pensamiento colonizado coadyuva a que la situación
se mantenga tal cual, respondiendo a la necesidad
del capitalismo de mantener las cosas como están.

Ahora bien, la colonialidad contemporánea no pre-


senta las mismas características del colonialismo del
siglo XVI o del siglo XVII. Con el tiempo, sus formas
de imposición se han ido limando, refinando y si
éstas no le funcionan en algún momento, acude a
la maquinaria guerrera de las transnacionales.

21
Al igual que los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, en
el siglo XXI los imperialismos estadounidense y eu-
ropeo siguen acudiendo a la guerra para actualizar
su naturaleza de países colonialistas y recordarles
a los colonizados que no es posible establecer otro
tipo de relaciones de poder internacionales.

La colonialidad representa actualmente las formas


contemporáneas de dominación colonial. Pero ésta
no se hace en el vacío, sino que tiene como eje a dos
modelos concentrados, al igual que en los tiempos
de colonialismo español: el racismo y el patriarcado.

Racismo y patriarcado constituyen el eje de la colo-


nialidad que ha servido de justificación de los geno-
cidios coloniales.
Detalle de un grabado de Guamán Poma

“Trabajus / papa llaymitapacha, junio haucay cusqui quilla /


junio haucay cusqui”.

22
¿QUÉ ES LA DESCOLONIZACIÓN ?

Vamos a mirar la descolonización no como debate


entre académicos, sino como políticas públicas
porque eso es lo que se hace en el Estado: políti-
cas públicas. Aunque esto no es fácil de compren-
der porque como todo Estado en transición, no es
fácil desvestir a la mentalidad colonial, ya que su
disfraz neoliberal es como un caparazón duro.

Una serie de mecanismos impide comprender que


la descolonización no es un exotismo político, sino
un arma de lucha; no es un florero, sino la pieza
esencial del proceso de cambio.

¿Cómo se traduce la descolonización en el marco


de las políticas públicas de un Estado? Veamos:

uToda política pública parte de un mandato


constitucional o de un mandato legal.

uPor tanto, no debemos perder de vista que


la comprensión de la descolonización como
política pública no proviene del análisis de
las diferentes corrientes teóricas del pensa-
miento social latinoamericano, sino de las
bases fundamentales del Estado que se en-
cuentran en la Constitución Política.

23
La Constitución Política señala en su artículo 9º:

Artículo 9. Son fines y funciones esencia-


les del Estado, además de los que esta-
blece la Constitución y la ley:

1. Constituir una sociedad justa y armo-


niosa, cimentada en la descolonización,
sin discriminación ni explotación, con plena
justicia social, para consolidar las identida-
des plurinacionales.
[…]

Como se puede advertir, la descolonización es el


cimiento, es la base, es el terreno preparado y
abonado de los fines y funciones esenciales
del Estado. Con la descolonización se constituye
una sociedad justa, sin discriminación ni explota-
ción y con plena justicia social, con lo cual se con-
solidará el Estado Plurinacional.

La descolonización es el marco general de lucha


donde tres ejes son vitales para su comprensión:

uLos modelos normativos

uLos diseños institucionales

uLos proyectos de vida

24
En este tiempo emancipatorio, la descolonización es
un marco general revolucionario que privilegia el des-
pliegue de energías individuales y sociales, personales
e institucionales para construir una sociedad justa.

Pero, dicha construcción no se hace en el vacío,


sino que se efectúan proposiciones desde una po-
sición crítica a los modelos normativos, diseños ins-
titucionales y proyectos de vida de base neoliberal.

En síntesis, la descolonización es la concentra-


ción de energías estatales para combatir ra-
cismo y patriarcado (el sustrato de la
colonialidad), y se lo hace estableciendo de
forma crítica el funcionamiento de la colonia-
lidad del saber, del poder y del ser.

Con ese pensamiento y sus instrumentos, se


trata de establecer políticas públicas en los cam-
pos de despliegue del poder estatal: en el Ejecu-
tivo (con sus 20 ministerios), en el Legislativo
(senadores y diputados), en lo Judicial (con sus
jurisdicciones) y en el órgano Electoral. Políticas
públicas que, además, incluyen a las Fuerzas Ar-
madas y a la Policía Plurinacional y, al sistema
educativo (primario, secundario y superior) y a las
empresas estatales y mixtas.

La descolonización es un eje transversal que puede


proyectarse como políticas públicas en toda la

25
trama institucional del Estado y, por ello mismo, en
la construcción de proyectos de vida, horizontes de
proyección para nuestros hijos e hijas.

¿Y dónde hacemos todo esto? Simple y llanamente


en dos lugares donde la incidencia de las políticas
públicas puede expresarse con toda su energía so-
cial: en los modelos normativos (desarrollo legal,
leyes, decretos, resoluciones, reglamentos, etc.) y en
los diseños institucionales (toda la maquinaria esta-
tal) dirigidos a consolidar una sociedad justa, sin dis-
criminación, ni explotación y con plena justicia social.

En resumen, la colonialidad funciona esencialmente


mediante el racismo y el patriarcado, y viabiliza en la
actualidad la reproducción ampliada del capital que
hoy conocemos como globalización o neolibera-
lismo, que se gestó con genocidios que no han ter-
minado y que hoy incluyen al mismo planeta, a
través de la aniquilación de los sistemas ecológicos
por parte de industrias que sólo buscan más ganan-
cias económicas en detrimento de la Tierra.

Para enfrentar a la colonialidad y, por tanto, al


colonialismo, tenemos a la descolonización como
armamento que combate la injusticia y la desigual-
dad en todos los campos de lucha y acción humana
e institucional, y lo hace con dos armas estatales:
modelos normativos y diseños institucionales.

26
Con todo ello es posible hacer nuevos proyectos
de vida que liberen del tutelaje euro-anglo-
céntrico, del capitalismo, del neoliberalismo, del
disciplinamiento social deshumanizante que dejó
el capitalismo salvaje.

Liberar todas las energías individuales y colectivas


en beneficio de la dignidad humana; liberar toda
la creatividad humana para construir dignidad y
desarrollar todas las energías estatales para el
mismo fin, es la naturaleza íntima de la descoloni-
zación. Todo este mensaje está en la nueva Cons-
titución Política del Estado.
Detalle de un grabado de Guamán Poma

“Segunda calle /
Payacuna (viejas) /
de edad de cin-
cuenta años /
mujer que sirve al
principal”.

27
¿QUÉ ES LA DESPATRIARCALIZACIÓN?

Hablar del patriarcado es mencionar un tema no de-


tectable a simple vista porque se disfraza de racio-
nalidad y lógica, y hasta pretende dar la impresión
de ser científicamente demostrable. Pero sabemos
que existe y es como el pan de cada día porque
forma parte de las creencias contemporáneas.

Una de las expresiones del patriarcado es el ma-


chismo, pero es su parte más grosera y menos sutil;
es la versión poco tolerable del patriarcado.

La historiadora Gerda Lerner nos dice que el pa-


triarcado es “la manifestación e institucionalización
del dominio masculino sobre las mujeres y niños/as
de la familia y la ampliación de ese dominio sobre
las mujeres en la sociedad en general”.

El patriarcado es un sistema de relaciones de poder


hecho a imagen y semejanza de lo masculino.
¿Cómo ocurrió esto? No hay una historia detallada
que nos lo cuente. Lo que sabemos es que la invasión
de los españoles a estas tierras exasperó el modelo
patriarcal sustentado en el guerrero y el sacerdote ca-
tólico, exacerbó al patriarcado de base católica que
luego fue imitado por el de base protestante.

El patriarcado contemporáneo (el liberal) tiene


como base al colonialismo español del siglo XVI;

28
aunque durante su trayectoria y con el pasar de los
años ha ido invisibilizándose hasta volverse casi im-
perceptible hoy para el sentido común. De hecho,
no se muestra, se lo ejerce.

La expansión mundial del patriarcado fue obra


del proceso de colonización a lo largo de los si-
glos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, obra nefasta que
fue llevada a cabo por ingleses, holandeses, por-
tugueses, daneses, franceses.

El proceso de colonización fue acompañado por el


de patriarcalización de la sociedad y, por ende, del
Estado colonial que luego fue sustituido por el Es-
tado liberal, democrático y republicano en sus di-
versos modelos de regularidad, liberalismo clásico
del siglo XIX; liberalismo de bienestar del principios
del siglo XX y neoliberalismo en todas sus versiones
actualizadas.

La despatriarcalización es el enfrentamiento contra


toda esa herencia colonial; hoy es materia de políti-
cas públicas. Es la desestabilización de relaciones so-
ciales de dominio y de ejercicio del poder como lo
plantea la socióloga Sarela Paz Patiño. Es la trans-
gresión de las reglas sociales, culturales, religiosas,
normativas y políticas patriarcales que tienen la mi-
sión de eternizar el cautiverio de las mujeres, tal
como lo afirma la antropóloga Marcela Lagarde.

29
Debe entenderse la despatriarcalización como un
ejercicio de políticas públicas que buscan hacer visible
el patriarcado en todas sus versiones para ver la forma
de disminuir su intensidad y después, su eliminación.

La despatriarcalización tiene en Bolivia un nivel de


institucionalidad (la Unidad de Despatriarcaliza-
ción), que no existe en toda América Latina y se
encuentra en el Viceministerio de Descoloniza-
ción, dependiente del Ministerio de Culturas.

Y en el marco de la Nueva Constitución Política, la


despatriarcalización se proyecta como una trans-
formación del lenguaje de los derechos humanos,
ya no entrampado en el eufemismo de la “igual-
dad de oportunidades”, que disimula la tensión
entre patriarcado y procesos de despatriarcaliza-
ción, sino de enfrentamiento directo con el pro-
blema central: colonialismo y patriarcalismo.
Detalle de un grabado de Guamán Poma

“El primer mundo


Adán y Eva /
en el mundo”.

30
CAPÍTULO II

LOS NUEVOS
DERECHOS, DEBERES
Y GARANTÍAS DE
LAS BOLIVIANAS

31
32
INTRODUCCIÓN

Si es verdad que una mujer (Mama Huaco) fue la


fundadora del imperio conocido posteriormente
como incaico; que las familias en el periodo inca te-
nían estructuras de parentesco por vía materna y
paterna (como lo atestigua documentalmente Wal-
demar Soriano en un libro dedicado a Los Incas), y
que la estructura del ejercicio del poder fue deter-
minada por las estructuras de parentesco, siendo
esta de vía paralela como lo describe Waman Puma
de Ayala ya en 1612, existen sobradas razones his-
tóricas para plantear la lectura e interpretación del
texto constitucional desde vertientes contemporá-
neas, cuya matriz indígena interpela al patriarcado
en su núcleo mismo de emisión: el Estado.

La Constitución Política de Bolivia oferta un pa-


norama programático sin par en América Latina,
y de su desarrollo normativo dependerá su éxito
o su fracaso. Y es así porque la Asamblea Consti-
tuyente fue un laboratorio democrático, donde se
puso en cuestionamiento al constitucionalismo que
funcionaba como máscara del colonialismo, de la
colonialidad y, por ende, del patriarcalismo.

Este hecho no responde a un descubrimiento fan-


tástico; por el contrario, fue el resultado inevitable
de acumulaciones en la memoria política de los
movimientos indígenas y de mujeres en Bolivia.

33
Así, luego de una contienda ideológica y política
en las 21 comisiones de la Asamblea Constituyente
boliviana, los movimientos de mujeres (particular-
mente el sector más progresista de ellas) lograron
construir un bloque de constitucionalidad que
orientó la interpretación técnica y proyección nor-
mativa hacia la despatriarcalización.

¿Cómo sucedió esta victoria ideológica y política?


A medida en que avanzaban los debates en las co-
misiones, se iba gestando un desplazamiento dis-
cursivo poco visible a los ojos de los mismos
constituyentes: se pasaba de conceptos como
igualdad de género y de oportunidades a otros
como “descolonización”, “equivalencia”, “valori-
zación económica del trabajo en el hogar”.

Los debates posteriores no supieron medir el im-


pacto político logrado; por el contrario, mediante
el acuerdo congresal del 2008, se debilitó el men-
saje despatriarcalizador del texto original –como
lo veremos más adelante– producto de una nego-
ciación en la que no estuvieron presentes los mo-
vimientos que la hicieron posible. A pesar de ello,
puede decirse a estas alturas que los artículos que
hacen al “bloque de constitucionalidad despatriar-
calizador” están ahí, esperando su conversión en
dos dimensiones macro:

34
uModelos normativos transgresores del
orden patriarcal.

uDiseños institucionales que, además de


consolidar la descolonización y el Estado
Plurinacional, lo hagan en la esfera de una
sociedad sin patriarcas de por medio, es
decir, constituir esa sociedad justa sin discri-
minación, anunciada en el articulo 9º de la
misma Constitución Política.

35
LA NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA

La Asamblea Constituyente determinó redactar un


Preámbulo de la Constitución, en el entendido de
que este apartado es la base filosófica para fines
interpretativos en materia de desarrollo normativo
y políticas públicas. Dicho de otra forma, es la ma-
triz anticolonial del Estado Plurinacional.

Pero a su vez, el Preámbulo tiene la función de ex-


presar la genealogía de la Nueva Constitución, su
base histórica y su proyección como programa de
país, como visión hacia el futuro, como estrategia
general que el Estado Plurinacional tiene la misión
de consolidar en el corto, mediano y largo plazo, y
esa estrategia general es: una sociedad de verda-
deros hermanos, una sociedad donde hombres y
mujeres construyen dignidad…

Una sociedad que busca vivir bien tiene en el Es-


tado a su mejor aliado, y no será la obra de un
hada madrina, ni de un mesías, sino hechura de
mujeres y de hombres en tanto personas y pueblos.

36
PREÁMBULO

En tiempos inmemoriales se erigieron montañas,


se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra
amazonía, nuestro chaco, nuestro altiplano y nues-
tros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores.
Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros di-
ferentes, y comprendimos desde entonces la plu-
ralidad vigente de todas las cosas y nuestra
diversidad como seres y culturas. Así conformamos
nuestros pueblos, y jamás comprendimos el ra-
cismo hasta que lo sufrimos desde los funestos
tiempos de la Colonia.

El pueblo boliviano, conformado por un gran aba-


nico de culturas, construyó un nuevo Estado desde
la profundidad de la historia, inspirado en las lu-
chas del pasado, en la sublevación indígena anti-
colonial, en la independencia, en las luchas
populares de liberación, en las marchas indígenas,
sociales y sindicales, en las guerras del agua y de
octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con
y en la memoria de nuestros mártires.

Un Estado basado en el respeto e igualdad entre


todos, con principios de soberanía, dignidad, com-
plementariedad, solidaridad, armonía y equidad en
la distribución y redistribución del producto social,
donde predomine la búsqueda del vivir bien; con
respeto a la pluralidad económica, social, jurídica,
37
política y cultura de los habitantes de esta tierra;
en convivencia colectiva con acceso al agua, tra-
bajo, educación, salud y vivienda para todos.

Dejamos en el pasado el Estado colonial, republi-


cano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de
construir colectivamente el Estado Unitario Social
de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra
y articula los propósitos de avanzar hacia una Boli-
via democrática, productiva, portadora e inspira-
dora de la paz, comprometida con el desarrollo
integral y con la libre determinación de los pueblos.

Nosotros, mujeres y hombres, a través de la Asam-


blea Constituyente y con el poder originario del
pueblo, manifestamos nuestro compromiso con la
unidad e integridad del país.

Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con


la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a
Dios, refundamos Bolivia.

Honor y gloria a los mártires de la gesta constitu-


yente y liberadora, que han hecho posible esta
nueva historia.

38
EL BLOQUE DESPATRIARCALIZADOR

En el texto de la nueva Constitución Política del Es-


tado se establece un bloque general que abre las
compuertas de la despatriarcalización.

Si advertimos la cantidad de conceptos políticos


novedosos en la Constitución, estamos ante un
panorama que, por ejemplo, en su vertiente in-
terpretativa progresiva exigirá de legisladores y
hacedores de políticas públicas un enorme com-
promiso con la efectivización de los planteamien-
tos constitucionales emergentes de la Carta
Magna boliviana, que en palabras del profesor
Bartolomé Clavero constituye el primer modelo
de constitucionalismo emancipatorio.

En ese contexto y antes de ingresar en materia


conviene recordar que en el informe de mayoría
de la Comisión de Derechos, Deberes y Garantías
de la Asamblea Constituyente (MAS) aparece –y
no sin problemas– un paquete de propuestas en
el que la mujer es el eje de referencia en materia
de derechos. La oposición no presentó plantea-
miento alguno.

Veamos pues el pasado inmediato de varios de los


artículos que hoy están presentes en la Nueva
Constitución Política del Estado:

39
“Artículo 11.- Todas las mujeres tienen los siguien-
tes derechos:

uA no sufrir violencia física, sexual, psicológica,


tanto en la familia como en la sociedad.

uA una maternidad segura, respetando una vi-


sión intercultural, asegurando el subsidio
prenatal y postnatal tanto a mujeres asala-
riadas como no asalariadas.

uA acceder a espacios de representación y par-


ticipación, con paridad y alternancia de género.

uA la tenencia y titularidad de la tierra, sin dis-


criminación de su estado civil.

uA trabajar, sin que el estado civil, emba-


razo, número de hijas e hijos, provoquen su
discriminación o retiro” (Informe de mayo-
ría, MAS 2007).

La cualificación de esta propuesta hasta su versión


final, que se ve ya en el texto aprobado en la Glo-
rieta en noviembre del 2007, tiene postulados cons-
titucionales que pueden ser interpretados en clave
de despatriarcalización. Ese ejercicio no es sencillo,
al contrario exige cada vez más finura interpretativa
y mayor profundidad en la programación normativa
de la dignidad y su conversión en políticas públicas.

40
Este capítulo tiene la misión de poner en evidencia
a nivel descriptivo la ruta conceptual que hace al
bloque constitucional despatriarcalizador. Para ello,
recortamos las ideas fuerza de los artículos en cues-
tión, que pueden convertirse en materia de trans-
gresión, desestabilización del orden patriarcal.

uEl artículo 8º, del Capítulo Segundo relativo


a los Principios, Valores y Fines del Estado, es-
tablece que el Estado se sustenta en los valo-
res de la “equidad social y de género”.

uEl artículo 9º adopta la “descolonización”


como fin esencial del Estado para constituir
una sociedad justa y sin discriminación, anun-
ciando implícitamente la “despatriarcalización”

uEn el artículo 11º del Capítulo Tercero del Tí-


tulo Primero, relativo al Sistema de Gobierno,
se define que la República de Bolivia (no “el Es-
tado” como estaba redactado en la versión de
Oruro) adopta la “equivalencia de condiciones”
como eje referencial de hombres y mujeres.

uEl artículo 14º, relativo a los Derechos Fun-


damentales y Garantías, en sus Disposiciones
Generales del Capítulo Primero, Título Se-
gundo, prohíbe y sanciona toda discriminación
en “razón de sexo” u “orientación sexual”,
“identidad de género” y “embarazo”.

41
uEl artículo 15º del Título Segundo, en su Ca-
pítulo Segundo, señala que “en particular las
mujeres” tienen derecho a no sufrir ningún
tipo de violencia.

uEl artículo 26º, relativo a los Derechos Civiles


y Políticos, establece que en la formación y
control del poder político, “la participación
será equitativa y en igualdad de condiciones
entre hombres y mujeres”.

uEl artículo 45º establece que el régimen de


seguridad social cubre “maternidad y pater-
nidad. Señala también que las mujeres tienen
derecho a la “maternidad segura”, “intercul-
tural” y tendrán “especial asistencia y pro-
tección del Estado durante el embarazo,
parto y en los periodos prenatal y postnatal”.

uEn el 48º encontramos un marco general de


derechos poco advertidos por los hacedores de
políticas públicas: promover “la incorporación
de las mujeres al trabajo y garantizarles la
misma remuneración que a los hombres por un
trabajo de igual valor, tanto en el ámbito pú-
blico como en el privado”. Pero, además, las
mujeres “no pueden ser despedidas por su es-
tado civil, situación de embarazo, edad, rasgos
físicos o número de hijas o hijos” y reforzando
la idea en un grado cualitativamente superior“,

42
se garantiza la inamovilidad laboral de las mu-
jeres embarazadas, y de los progenitores, hasta
que la hija o el hijo cumpla un año de edad”.

uEl artículo 63º señala que el matrimonio


“entre una mujer y un hombre se constituye
por vínculos jurídicos y se basa en la igualdad
de derechos y deberes de los cónyuges”.

uEl artículo 64º refuerza el 63º y señala que


la pareja tiene “el deber de atender, en igual-
dad de condiciones y mediante el esfuerzo
común, el mantenimiento y la responsabilidad
del hogar, la educación y formación integral
de las hijas e hijos mientras sean menores o
tengan alguna discapacidad”.

uEl 66º dice que “en virtud del interés superior


de las niñas, niños y adolescentes y de su dere-
cho a la identidad, la presunción de filiación se
hará valer por indicación de la madre o el padre.
Esta presunción será válida salvo prueba en con-
trario a cargo de quien niegue la filiación”.

uComo válvula de escape para un orden


fuertemente patriarcal en materia de sexua-
lidad y modelos reproductivos masculinos, el
artículo 67 garantiza débilmente “a las mu-
jeres y a los hombres el ejercicio de su sexua-
les y sus derechos reproductivos”.

43
uEn un nivel de construcción política de la
nueva educación, el artículo 78º establece que
la educación es, entre otras características:
“Descolonizadora”… además, el sistema
educativo es “liberador y revolucionario”.

uEn materia de despatriarcalización, el ar-


tículo 79º dispone que “los valores incorpo-
rarán la equidad de género”, “la no
diferencia de roles”, “la no violencia” y “la
vigencia plena de los derechos humanos”.

uEntrando a la democracia departamental,


el artículo 147º señala que para elegir asam-
bleístas departamentales “se garantizará la
igual participación de hombres y mujeres”

uEntre las atribuciones presidenciales señala-


das por el artículo 172º, se introduce una no-
vedad constitucional realmente transgresora
del patriarcado político, pues se señala que
entre las atribuciones del o la Presidenta está:
“Designar a las ministras y a los ministros de
Estado respetando el carácter plurinacional y
la equidad de género en la composición de su
gabinete ministerial”. Tal cual como está el
gabinete del Órgano Ejecutivo.

uYa entre los dispositivos constitucionales


que regulan al Órgano Judicial se establece en

44
el artículo 179º que éste emana del pueblo y
sustenta en la “equidad”. Si es así, el Órgano
Judicial debiera lograr una composición pari-
taria entre géneros, tanto en el nivel de elec-
ción como en el de designación.

uEn el artículo 210º se señala que tanto en


el sistema de elección de dirigentes como en
la elección de candidatas y candidatos de las
agrupaciones ciudadanas y partidos políticos
se tiene que garantizar “la igual participación
de hombres y mujeres”, hecho que será regu-
lado y fiscalizado por el Órgano Electoral.

uEn el régimen autonómico, el artículo 270º


establece que entre los principios que rigen la
organización territorial y las entidades territo-
riales descentralizadas y autónomas, se en-
cuentran los de “complementariedad” y la
“equidad de género”.

uEn cuanto a competencias, los gobiernos


departamentales tienen como tarea exclusiva
la “promoción y desarrollo de proyectos y po-
líticas para la niñez, adolescencia, mujer,
adulto mayor y personas con discapacidad”.

uRespecto a las competencias municipales,


el artículo 302º señala que el municipio tiene
exclusividad para la “Promoción y desarrollo

45
de proyectos y políticas para niñez, adoles-
cencia, mujer, adulto mayor y personas con
discapacidad.

uEl artículo 338º señala: “El Estado reconoce


el valor económico del trabajo del hogar
como fuente de riqueza y deberá cuantifi-
carse en las cuentas públicas”. Aquí, si el
dato es preciso, el Estado tiene la obligación
de cuantificar (medir económicamente) el
valor del trabajo en el hogar y lo toma como
fuente de riqueza. Así, el trabajo en el hogar
deja de ser una cuestión de amor, como se-
ñalan algunas personas.

uEl artículo 395º, referido a la dotación de tie-


rras, establece la “titularidad de la mujer” y la
distribución y redistribución de la tierra, “sin
discriminación por estado civil o conyugal”.

46
NUEVOS DERECHOS, DEBERES Y GARANTÍAS

Si en el punto anterior hicimos un recorrido por las


novedades conceptuales que hacen al bloque
constitucional despatriarcalizador, toca ahora vi-
sualizar, mediante un análisis artículo por artículo,
las posibles políticas públicas que son notoria-
mente obligatorias para el Estado.

Hacemos este ejercicio porque el desarrollo norma-


tivo exige de las legisladoras y los legisladores un
grado de proyección que proviene de un piso, uno
que no admite restricción de derechos, sino, más
bien, progresividad de los mismos.

La creación normativa requerida necesitará de un


nivel mínimo de rigurosidad en los postulados de la
nueva Constitución Política que hacen a los dere-
chos de las personas y los pueblos.

No puede haber un desarrollo constitucional que


olvide las batallas de donde proviene el texto, que
traicione las razones prácticas por las cuales se dio
un proceso constituyente y, con ello, la emergencia
de una nueva Constitución.

Es en ese lugar, donde los retrocesos constitucio-


nales son previsibles, donde la creatividad humana
puede desplegarse en toda su intensidad con el
único fin de construir dignidad…

47
PRIMERA PARTE

BASES FUNDAMENTALES DEL ESTADO


DERECHOS, DEBERES Y GARANTÍAS

TÍTULO I
BASES FUNDAMENTALES DEL ESTADO

CAPÍTULO SEGUNDO
PRINCIPIOS, VALORES Y FINES DEL ESTADO

Artículo 8
El Estado se sustenta en los valores de unidad,
igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad,
reciprocidad, respeto, complementariedad, armo-
nía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportu-
nidades, equidad social y de género en la
participación, bienestar común, responsabilidad,
justicia social, distribución y redistribución de los
productos y bienes sociales para vivir bien.

uCOMENTARIO: Este artículo obliga al Es-


tado a desarrollar políticas públicas que respe-
ten y apoyen la “igualdad de oportunidades”
y la ”equidad de género” como principios que
no pueden ser desobedecidos a la hora de pla-
nificar la consolidación del vivir bien.

48
El bono “Juana Azurduy” no es más que la
aplicación del artículo 45º romano V que dice:
“Las mujeres tienen derecho a la maternidad
segura con una visión y práctica intercultural;
gozarán de especial asistencia y protección del
Estado durante el embarazo, parto y en los pe-
riodos prenatal y postnatal”.

Otro ejemplo: la composición del equipo de


ministros. El artículo 172, numeral 22, de la
Constitución establece que una de las atribu-
ciones presidenciales es: “Designar a las minis-
tras y a los ministros de Estado, respetando el
carácter plurinacional y la equidad de género
en la composición del gabinete ministerial”.

Las políticas públicas impulsadas por el Estado


(estrategias, planes, programas y proyectos)
tienen que respetar este valor indiscutible que
exige una interpretación amplia de los dere-
chos que forman el bloque constitucional des-
patriarcalizador y no admite restricciones.

La batalla en el Derecho es la batalla por la ver-


dad, decía un jurista latinoamericano. Tenía
razón, sólo que la “verdad” en el Derecho está
definida por dos caminos: 1) los que plantean
la verdad del capitalismo y 2) los que conciben
la verdad jurídica desde las urgencias de las y
los más necesitados y olvidados por la historia.

49
CAPÍTULO TERCERO
SISTEMA DE GOBIERNO

Artículo 11
I. La República de Bolivia adopta para su gobierno
la forma democrática participativa, representativa
y comunitaria, con equivalencia de condiciones
entre hombres y mujeres.

uCOMENTARIO: Aquí se inicia la despatriar-


calización en clave de participación democrá-
tica, pues como lo ha demostrado la reciente
discusión sobre temas electorales, no se cuenta
con un sistema de compensaciones que viabi-
lice efectivamente que los resultados de los co-
micios generen condiciones de equivalencia no
sólo en la participación (50 por ciento de mu-
jeres), sino además en la composición material
de los lugares de representación (Asamblea Le-
gislativa Plurinacional, el Legislativo Departa-
mental y el sistema municipal).

Quedan en el camino propuestas innovadoras


que mejoran sustancialmente la democracia
de base paritaria, igualitaria y plurinacional.

50
TÍTULO II

DERECHOS FUNDAMENTALES Y GARANTÍAS

CAPÍTULO SEGUNDO
DERECHOS FUNDAMENTALES

Artículo 15
II. Todas las personas, en particular las mujeres, tie-
nen derecho a no sufrir violencia física, sexual o psi-
cológica, tanto en la familia como en la sociedad.

III. El Estado adoptará las medidas necesarias para


prevenir, eliminar y sancionar la violencia de gé-
nero y generacional, así como toda acción u omi-
sión que tenga por objeto degradar la condición
humana, causar muerte, dolor y sufrimiento fí-
sico, sexual o psicológico, tanto en el ámbito pú-
blico como privado.

uCOMENTARIO: La violencia contra la mujer


es la huella más profunda del patriarcado.
Con argumentos no siempre convincentes, el
Estado abandonó la responsabilidad política
de combatir ese fenómeno. Por ello, hoy la
Constitución le asigna un rol protagónico: es
el principal responsable de la prevención, eli-
minación y sanción de la violencia de género,

51
y de cualquier acción u omisión que pueda
atropellar la dignidad humana. Si vemos el ar-
tículo en su composición estructural, se puede
advertir que no se refiere únicamente a los
derechos de la mujer, sino también a obliga-
ciones estatales ineludibles.

Las legisladoras y los legisladores deberán


tomar en cuenta este mensaje constitucional
para construir un sistema normativo orien-
tado a eliminar la violencia, cualquiera sea
el grado, y plantear medidas preventivas, de
reacción y sanción.

CAPÍTULO TERCERO
DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS

SECCIÓN II
DERECHOS POLÍTICOS

Artículo 26
I. Todas las ciudadanas y los ciudadanos tienen de-
recho a participar libremente en la formación, ejer-
cicio y control del poder político, directamente o por
medio de sus representantes, y de manera individual
o colectiva. La participación será equitativa y en
igualdad de condiciones entre hombres y mujeres.

uCOMENTARIO: Los derechos políticos de las


mujeres constituyen el núcleo de referencia

52
política inmediata cuando se habla de dere-
chos, mujeres y democracia.

Pero una cosa es el sistema democrático, tal


como se lo señala en el artículo 11 (Sistema
de Gobierno) y otra, el campo de los derechos
políticos. Son dos ámbitos de lucha con sus
propias reglas y especificaciones en materia
de políticas públicas.

Aparentemente los artículos 11 y 26 son


iguales, pero en realidad no lo son. Tienen
mensajes diferentes y consecuencias tam-
bién distintas. Mientras en el primero se
menciona una cualidad del campo político
constitucional, en el segundo se hace refe-
rencia a derechos relacionados con la parti-
cipación igualitaria en la formación, ejercicio
y control del poder político.

Así como las legisladoras y los legisladores


tienen la obligación de elaborar leyes, el Ór-
gano Electoral debe hacer cumplir las nor-
mas y los procedimientos adecuados para
que este dispositivo constitucional sea efec-
tivo en la conformación del poder político,
en su ejercicio y control.

53
CAPÍTULO QUINTO
DERECHOS SOCIALES Y ECONÓMICOS

SECCIÓN II
DERECHO A LA SALUD
Y A LA SEGURIDAD SOCIAL

Artículo 45
III. El régimen de seguridad social cubre atención
por enfermedad, epidemias y enfermedades catas-
tróficas; maternidad y paternidad; riesgos profesio-
nales, laborales y riesgos por labores de campo;
discapacidad y necesidades especiales; desempleo
y pérdida de empleo; orfandad, invalidez, viudez,
vejez y muerte; vivienda, asignaciones familiares
y otras previsiones sociales.
V. Las mujeres tienen derecho a la maternidad se-
gura, con una visión y práctica intercultural; go-
zarán de especial asistencia y protección del
Estado durante el embarazo, parto y en los perio-
dos prenatal y postnatal.

uCOMENTARIO: Este artículo señala que la


seguridad social cubre atención por materni-
dad y paternidad, ello significa que las legis-
ladoras y los legisladores tendrán que respetar
este marco general en la elaboración de una
nueva ley de seguridad social.

54
A ello se añade que las gestantes gozarán de
especial protección del Estado durante el em-
barazo, el parto y en los periodos prenatal y
postnatal. Lo que sucede con el bono “Juana
Azurduy” es un ejemplo de las obligaciones es-
tatales que ya están en marcha.

SECCIÓN III
DERECHO AL TRABAJO Y AL EMPLEO

Artículo 48
V. El Estado promoverá la incorporación de las
mujeres al trabajo y garantizará la misma remu-
neración que a los hombres por un trabajo de
igual valor, tanto en el ámbito público como en
el privado.
VI. Las mujeres no podrán ser discriminadas o des-
pedidas por su estado civil, situación de embarazo,
edad, rasgos físicos o número de hijas o hijos. Se
garantiza la inamovilidad laboral de las mujeres en
estado de embarazo, y de los progenitores, hasta
que la hija o el hijo cumpla un año de edad.

uCOMENTARIO: Mujeres y hombres traba-


jan por igual, pero ellas ganan menos. Este
hecho, visto como normal hasta hace poco,
es cuestionado tanto política como acadé-
micamente. Por ello se ha incluido este artí-
culo para que el Estado, principal gestor de

55
políticas públicas, garantice que la incorpo-
ración de las mujeres a fuentes laborales
tenga normas especiales o artículos especí-
ficos en una futura Ley del Trabajo. Además,
debe velar por la inamovilidad funcionaria
de la madre y el padre.

SECCIÓN VI
DERECHOS DE LAS FAMILIAS

Artículo 63
I. El matrimonio entre una mujer y un hombre se
constituye por vínculos jurídicos y se basa en la
igualdad de derechos y deberes de los cónyuges.

II. Las uniones libres o de hecho que reúnan condi-


ciones de estabilidad y singularidad, y sean man-
tenidas entre una mujer y un hombre sin
impedimento legal, producirán los mismos efectos
que el matrimonio civil, tanto en las relaciones per-
sonales y patrimoniales de los convivientes como
en lo que respecta a las hijas e hijos adoptados o
nacidos de aquéllas.

uCOMENTARIO: El matrimonio, en su ver-


sión de modelo nuclear, es la principal fuente
de reproducción del patriarcado. Por ello, su
desestabilización a través de esta medida de
construcción de relaciones horizontales entre

56
derechos y deberes disminuye –al menos nor-
mativamente– la fuerza del patriarcado y li-
mita su capacidad de reproducción social.

Artículo 64
I. Los cónyuges o convivientes tienen el deber de
atender, en igualdad de condiciones y mediante el
esfuerzo común, el mantenimiento y responsabili-
dad del hogar, la educación y formación integral
de las hijas e hijos mientras sean menores o tengan
alguna discapacidad.

uCOMENTARIO: De igual modo que en el


anterior caso, el hecho de igualar derechos y
deberes establece un marco normativo que el
legislador y la legisladora deben tomar en la
elaboración de una Ley de la Familia.

Artículo 66
Se garantiza a las mujeres y a los hombres el ejer-
cicio de sus derechos sexuales y sus derechos re-
productivos.

uCOMENTARIO: El tema es muy polémico.


Por un lado están quienes prefieren restringir
este artículo hasta dejarlo en calidad de no
existente y, por el otro, están quienes ven la
posibilidad de resolver problemas tan dramá-
ticos como el aborto clandestino. Al mo-
mento de desarrollar normativamente este

57
artículo, el y la legisladora tendrán que colo-
car en la balanza esas dos posiciones y en-
frentar a la Iglesia Católica en el tratamiento
de la sexualidad y la reproducción humana.

De todos modos, en materia de políticas pú-


blicas no queda otra salida que elaborar ac-
ciones preventivas, de información y de
cuantificación del aborto en Bolivia.

CAPÍTULO SEXTO

EDUCACIÓN, INTERCULTURALIDAD
Y DERECHOS CULTURALES

SECCIÓN I
EDUCACIÓN

Artículo 78
IV. El Estado garantiza la educación vocacional y
la enseñanza técnica humanística, para hombres
y mujeres, relacionada con la vida, el trabajo y el
desarrollo productivo.

uCOMENTARIO: La Asamblea Constituyente


enfrentó el reto de establecer un modelo de
educación no sexista. Se puso en claro que
tanto la educación técnico-humanística como
la educación vocacional para hombres y muje-
res son garantizadas por el Estado.

58
¿Influye este hecho en las políticas públi-
cas? Claro, el Ministerio de Educación tiene
el desafío de diseñar un modelo de ense-
ñanza en el que la teoría y la práctica vayan
de la mano, como también lo relacionado con
el género y lo generacional, para enfrentar la
vida, el trabajo y el desarrollo.

El legislador y la legisladora deberán tomar en


cuenta la necesidad de establecer y consolidar
jurídicamente un modelo educativo descolo-
nizador y despatriarcalizador.

Artículo 79
La educación fomentará el civismo, el diálogo in-
tercultural y los valores ético-morales. Los valores
incorporarán la equidad de género, la no diferencia
de roles, la no violencia y la vigencia plena de los
derechos humanos.

uCOMENTARIO: Al igual que en el anterior


artículo, se refuerza la idea de una educación
como vía hacia la descolonización y la despa-
triarcalización con cuatro ejes: la equidad de
género, la no diferencia de roles, la no violencia
y la plena vigencia de los derechos humanos.

No debe verse esto como una cláusula de


buena conciencia, sino como la obligatoriedad
que debe asumirse en los diseños curriculares

59
de la formación docente y de la enseñanza en
primaria y secundaria.

Artículo 88
II. Se respeta el derecho de las madres y padres a
elegir la educación que convenga para sus hijas
e hijos.

uCOMENTARIO: Esto tiene que ver esencial-


mente con el tipo de formación que madres
y padres quieren para su hija o hijo.

SEGUNDA PARTE

ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN
FUNCIONAL DEL ESTADO

TÍTULO I
ÓRGANO LEGISLATIVO

CAPÍTULO PRIMERO
COMPOSICIÓN Y ATRIBUCIONES DE LA
ASAMBLEA LEGISLATIVA PLURINACIONAL

Artículo 147
I. En la elección de asambleístas se garantizará la
igual participación de hombres y mujeres.

60
uCOMENTARIO: Al igual que el sistema de
gobierno (artículo 11), los derechos políticos (ar-
tículo 26) y el sistema electoral para asambleís-
tas, la equidad de género es la característica que
orienta la futura Ley del Régimen Electoral.

Esto es, en realidad, un proceso en el que la


despatriarcalización de los sistemas electora-
les tiene el desafío de consolidarse junto a la
descolonización de los mismos sistemas.

TÍTULO II
ÓRGANO EJECUTIVO

CAPÍTULO PRIMERO
COMPOSICIÓN Y ATRIBUCIONES
DEL ÓRGANO EJECUTIVO

SECCIÓN II
PRESIDENCIA Y
VICEPRESIDENCIA DEL ESTADO

Artículo 172
Son atribuciones de la Presidenta o del Presidente
del Estado, además de las que establece esta cons-
titución y la ley:
22. Designar a las ministras y a los ministros de
Estado, respetando el carácter plurinacional y la
equidad de género en la composición del gabi-
nete ministerial.

61
uCOMENTARIO: Este hecho ya se ha dado
en Bolivia. La composición del actual gabinete
es del 50 por ciento mujeres (10 ministras) y
50 por ciento varones (10 ministros).

La futura Ley de Organización del Órgano Eje-


cutivo tendrá que tomar en cuenta este sis-
tema de designación.

Conviene estudiar la posibilidad de que todo


el procedimiento de designaciones en los go-
biernos departamentales, municipales y en
el sistema judicial respete ese mandato
constitucional, entendido como el mínimo
efectivo y real. Así, el proceso de despatriar-
calización sería más visible.

TÍTULO IV
ÓRGANO ELECTORAL

CAPÍTULO SEGUNDO
REPRESENTACIÓN POLÍTICA

Artículo 210
II. La elección interna de las dirigentes y los diri-
gentes y de las candidatas y los candidatos de las
agrupaciones ciudadanas y de los partidos polí-
ticos será regulada y fiscalizada por el Órgano
Electoral Plurinacional, que garantizará la igual
participación de hombres y mujeres.

62
uCOMENTARIO: El proceso de despatriarcali-
zación del sistema político ha sido reforzado
con dispositivos constitucionales específicos.
Esto significa que las organizaciones políticas,
incluso las sindicales, están obligadas a respetar
la participación igualitaria de hombres y muje-
res en sus elecciones internas.

TERCERA PARTE
ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN
TERRITORIAL DEL ESTADO

TÍTULO I
ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO

CAPÍTULO PRIMERO
DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 270
Los principios que rigen la organización territorial
y las entidades territoriales descentralizadas y au-
tónomas son: la unidad, voluntariedad, solidaridad,
equidad, bien común, autogobierno, igualdad,
complementariedad, reciprocidad, equidad de gé-
nero, subsidiariedad, gradualidad, coordinación y
lealtad institucional, transparencia, participación
y control social, provisión de recursos económicos
y preexistencia de las naciones y pueblos indígena
originario campesinos, en los términos estableci-
dos en esta Constitución.

63
uCOMENTARIO: Este artículo señala que la
equidad de género es uno de los principios de
la autonomía. Esto significa que la estructura
del gobierno departamental reclama la igual-
dad de género en la conformación, ejercicio
y control del poder político.

Ello implica, al igual que en el caso de la


Asamblea Legislativa Plurinacional, buscar
mecanismos que hagan realidad un sistema
electoral paritario (hombre-mujer) y que los
resultados ayuden a la conformación paritaria
efectiva del poder político territorial.

Casos de ese tipo pueden darse tanto en el


sistema electoral como en el de la vía por
designación. Así lo plantea la Unidad de
Despatriarcalización del Viceministerio de
Descolonización.

CAPÍTULO OCTAVO
DISTRIBUCIÓN DE COMPETENCIAS

Artículo 300
I. Son competencias exclusivas de los gobiernos de-
partamentales autónomos, en su jurisdicción:
30. Promoción y desarrollo de proyectos y políticas
para niñez y adolescencia, mujer, adulto mayor y
personas con discapacidad.

64
uCOMENTARIO: Este artículo obliga a los
gobiernos departamentales a promocionar
y desarrollar políticas para las mujeres.

¿Qué tipo de políticas pueden plantearse


desde los movimientos de mujeres que están
organizadas? No pueden ser las mismas que
sugerían las especialistas en género, sino
todo lo contrario. Se abre una enorme com-
puerta donde la desobediencia al orden pa-
triarcal puede desarrollarse en todas las
dimensiones posibles. Dicho de otra forma,
los gobiernos departamentales autónomos
son un gran laboratorio del poder, donde la
creación legislativa como la ejecución de la
ley pueden inventar mecanismos que pro-
fundicen la despatriarcalización.

Artículo 302
I. Son competencias exclusivas de los gobiernos
municipales autónomos, en su jurisdicción:
39. Promoción y desarrollo de proyectos y políticas
para niñez y adolescencia, mujer, adulto mayor y
personas con discapacidad.

uCOMENTARIO: Los municipios son un


poderoso instrumento de despatriarcaliza-
ción en políticas municipales, desde meca-
nismos de control de producción, venta y
consumo de bebidas alcohólicas en sectores

65
juveniles hasta medidas de prevención de la
violencia intrafamiliar.

Eso es posible porque la capacidad de desplie-


gue de los municipios tiene rango nacional
amplificado, a diferencia de la Policía, el Ór-
gano Judicial o el Ministerio Público. Así que
una nueva Ley de Municipalidades tendría
que desarrollar estos aspectos prácticos de la
despatriarcalización del poder municipal.

CUARTA PARTE
ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN
ECONÓMICA DEL ESTADO

TÍTULO I
ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DEL ESTADO

SECCIÓN IV
POLÍTICAS SECTORIALES

Artículo 338
El Estado reconoce el valor económico del trabajo
del hogar como fuente de riqueza y deberá cuan-
tificarse en las cuentas públicas.

uCOMENTARIO: Aquí los hechos quedan


muy claros. La despatriarcalización comienza
por la valorización del trabajo en el hogar.
¿Cómo se hace esto? Mediante un censo

66
nacional dentro de un Plan Nacional de Des-
patriarcalización junto a un Plan Nacional de
Descolonización.

Así despatriarcalización y descolonización


replantean su lucha, ya no desde la resisten-
cia al modelo neoliberal, sino desde el des-
pliegue de poder que se ha abierto desde el
2003 en Bolivia.

La cuantificación del trabajo del hogar es un


proceso que no tiene modelo regional y Bolivia
tiene la primera Constitución Política del Es-
tado de América Latina que plantea tal meca-
nismo constitucional de despatriarcalización
del poder que desde el nivel familiar se ex-
pande al resto de la sociedad.

67
CAPÍTULO NOVENO
TIERRA Y TERRITORIO

Artículo 395
I. Las tierras fiscales serán dotadas a indígena ori-
ginario campesinos, comunidades interculturales
originarias, afrobolivianos y comunidades campe-
sinas que no las posean o las posean insuficiente-
mente, de acuerdo con una política estatal que
atienda a las realidades ecológicas y geográficas,
así como a las necesidades poblacionales, sociales,
culturales y económicas. La dotación se realizará
de acuerdo con las políticas de desarrollo rural sus-
tentable y la titularidad de las mujeres al acceso,
distribución y redistribución de la tierra, sin discri-
minación por estado civil o unión conyugal.

uCOMENTARIO: Este artículo constituciona-


liza el derecho de titularidad de la propiedad
agraria por parte de la mujer, ya que muchos
usos y costumbres la dejaban en situación de
discriminación en materia de tierras.

Propone un conjunto de disposiciones legales


que provea a la mujer protección estatal en
su derecho propietario o titularidad sin discri-
minación por ser mujer.

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