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Los insectos… ¿enemigos o aliados

del ser humano?

“Observando a este extraño espécimen humano”. (Mantis religiosa y autor). Fuente: Noemí Noval

A menudo, son muchas las personas que al ver un insecto instintivamente tienden
a reaccionar pisándolo y aplastándolo al grito de, “¡un bicho!”, sin plantearse ni si
quiera que son seres vivos al igual que nosotros, (realmente no se qué “bicho” les
habrá picado a ellos para pensar que cualquiera de estos animalitos va a
atacarles). Con este gesto de inconsciencia, es evidente que no están pensando
en que los antepasados de estos animales ya existían en épocas anteriores al
propio ser humano, e incluso los dinosaurios, por lo que durante su evolución han
tenido que adaptarse a cambios climáticos y toda clase de catástrofes ocurridas
en la Tierra. Pues bien, para todas las personas que consideran a los insectos
verdaderos monstruos anti-humanos y deciden optar por la vía rápida terminando
con sus vidas mediante el zapato, sartén o cualquier objeto de lo más variopinto,
van dedicadas mis próximas palabras…

La realidad es que a día de hoy podemos encontrar insectos distribuidos por


prácticamente todo el planeta, con lo cual se incrementa la probabilidad de
interacción con nuestra especie y que en ciertas ocasiones puedan surgir
“chispas” entre estos animales y nosotros. Debemos cambiar el pensamiento que
en ocasiones mostramos de que los insectos quieren por defecto mordernos,
picarnos o dañarnos, ya que entre más de un millón de especies diferentes que ha
descrito el ser humano dentro de la clase Insecta, (probablemente todavía no se
conoce más que una cuarta parte de todas las especies de insectos existentes),
son una minoría las que pueden provocarnos algún daño.
Mantis gigantea en mi mano. Fuente: autor

En ocasiones el simple hecho de que presenten movimientos rápidos, muchas


patitas o estructuras que nos recuerdan a un objeto punzante, puede darnos pie a
pensar que son herramientas usadas para atacarnos pero nada más lejos de la
realidad. Muchas de esas estructuras no son más que adaptaciones para el
apareamiento, la puesta u otros cometidos inofensivos para nuestra especie. Por
ejemplo, si observamos un “Dermáptero” (tijereta), e imaginamos sus cercos
posteriores con aspecto incisivo podríamos pensar que van a ser utilizados para
atacarnos. Sin embargo dichos cercos son usados durante la cópula para agarrar
a la hembra, “en el caso de los machos su aspecto es mucho más curvado”, al
mismo tiempo que también les sirven como ayuda para recoger y desplegar las
alas, e incluso intentar aparentar mediante su levantamiento a modo de escorpión,
que son sistemas de defensa para ahuyentar posibles depredadores.

“Tipúlido en la costa”. Fuente: autor

Otro ejemplo similar de confusión humana podemos encontrarlo en


los maravillosos “Tipúlidos” que observáis en las fotografías. Este animal no sólo
no os va a picar, (la mayoría de los adultos directamente son incapaces de
alimentarse), sino que además, pueden ser muy beneficiosos para el hombre.
Al verlos con ese aspecto y patas tan largas, muchos de vosotros pensaréis que
son mosquitos gigantes, (verdaderos vampiros voladores), pero nada más lejos de
la realidad, ya que algunos “Tipúlidos” que sí pueden alimentarse como adultos
son grandes polinizadores y además, diferentes especies de los mismos se
alimentan de las larvas de mosquito haciéndole un favor al ser humano.

“Tipúlido en Granada”. Fuente: autor

Entonces, ¿son los insectos nuestros aliados? En realidad… no es que podamos


decir que son nuestros aliados o enemigos, pues estos términos son sólo
utilizables para la especie humana. Pero sí es cierto que si colocáramos en una
balanza sus aportes positivos y negativos al ser humano, ganarían con creces los
positivos.

Veamos algunos de ellos…

Grandes polinizadores

Himenóptero del género Bombus. Fuente: autor

El tamaño, la enorme movilidad al ser muchos de ellos voladores y su gran


número son sólo algunas de las características que hacen de la entomogamia
(polinización llevada a cabo por insectos), uno de los mejores y más comunes
sistemas de polinización. La producción de más del 80% de las especies
cultivadas en Europa depende, en mayor o menor medida, de animales
polinizadores, principalmente insectos y, dentro de estos, de las abejas (silvestres
y domésticas). Pero a pesar de ser los insectos más importantes por su labor
como polinizadores, no solo debemos destacar a las abejas sino en general los
himenópteros (abejas, abejorros, hormigas y avispas entre otros), de los cuales
podemos encontrar más de 9.500 especies, dípteros (moscas) con más de 7.000
especies, lepidópteros (mariposas y polillas) unas 4.000 especies y coleópteros
(escarabajos) con más de 10.000 especies, “todos los datos relativos al número de
especies son referidos a la Península Ibérica”.

Importancia alimenticia

La entomofagia o alimentación a base de insectos no es un fenómeno nuevo ya


que los insectos tuvieron una gran importancia en las dietas de nuestros
antepasados y a día de hoy, más de dos mil especies de insectos son utilizadas
como alimento en unos 120 países. Según la Organización de Naciones Unidas
para la Agricultura (FAO), millones de personas en África, Asia y América incluyen
en su dieta más de 1.500 especies. Por ejemplo: 100 gramos de orugas secas
contienen cerca de 53 gramos de proteínas, un 15% de grasas y alrededor de un
17% de carbohidratos. Su valor energético ronda las 430 kilocalorías por cada 100
gramos.

Los insectos además tienen una mayor proporción de proteínas y grasas que la
carne de bovino y el pescado, y un elevado nivel de energía. También contienen
potasio, calcio, magnesio, zinc, fósforo y hierro, además de diversas vitaminas. Os
muestro algunos ejemplos del modo en el que se presentan a los consumidores:

Deliciosos ortópteros enlatados. Fuente: autor


Detalle exterior de la lata. Fuente: autor

Grillos al queso. (Snack frecuente en Tailandia y otros países


asiáticos) Fuente: autor

Como nota curiosa, entre las especies más consumidas por el ser humano nos
encontramos con el picudo rojo escarabajo comestible más popular en el África
subsahariana, que en España también está suponiendo una plaga para nuestras
palmeras. El gusano del agave, considerado como una delicia en México (los
mexicanos los suelen tomar muy fritos o a la brasa, sazonados con salsas
picantes y servidos en tortilla, e incluso se introducen en las botellas de un licor
llamado mezcal. La avispa chaqueta amarilla, cuyas larvas son muy preciadas
en Japón. Los psílidos, que segregan un dulce líquido consumido por los
aborígenes australianos. El grillo doméstico, con un cuerpo más blando que
otras especies de grillos suponen un “snack” frecuente en Tailandia (véase
fotografía anteriormente mostrada). También encontramos al chapulín,
probablemente el saltamontes más conocido en América Latina. Las termitas
sudafricanas. Y los pentatómidos, el valorado caviar mexicano elaborado a
partir de huevos de hasta siete especies diferentes de este hemíptero.
Picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus).
Fuente: autor

Por lo tanto y como vemos con todos estos ejemplos, el consumo de insectos se
muestra muy ligado a temas culturales… quizás nos vendría bien abrir un poco
más la mente y familiarizarnos con ello…

Insectos depredadores y parásitos de otros insectos

En este sentido, algunos insectos también son nuestros “grandes aliados” en la


lucha contra plagas y otros insectos perjudiciales para el ser humano, ya que a lo
largo de sus ciclos de vida se alimentan de ellos o incluso llegan a parasitarlos.

Las mariquitas, coleópteros (escarabajos) pequeños con diversidad de coloración


actúan como depredadores tanto en su etapa larvaria como de adulto,
alimentándose de pulgones, cochinillas e incluso ácaros. Los escarabajos
carábidos y las crisopas en su etapa larvaria también pueden alimentarse de
pulgones, e incluso el escarabajo soldado y las moscas taquínidas pueden
alimentarse del escarabajo de la patata entre otros. Las propias mantis son unas
auténticas depredadores de todo tipo de insecto y como no… las libélulas, en su
etapa larvaria se alimentan de insectos que viven dentro del agua como son las
larvas de mosquitos y en su etapa adulta de mosquitos, gusanos y moscas.

Por lo tanto de forma natural nos podemos encontrar con muchos insectos en
nuestro jardín que eliminemos del mismo sin saber que su labor está siendo bien
distinta de la que a veces podamos pensar.

Valor industrial

Este es otro punto importante a tener en cuenta si consideramos como es debido


a los insectos. No hay más que detenerse por un momento a pensar en productos
producidos por estos animales, que el ser humano ha utilizado a lo largo de la
historia para su beneficio. Probablemente uno de los más clásicos sea la miel de
las abejas… sin lugar a dudas estos insectos además de ser grandes
polinizadores como comentábamos en puntos anteriores son capaces de generar
este producto natural tan saludable. Pero también aprovechamos la cera, el
propóleo, polen o incluso la jalea real.

Otro insecto que se ha utilizado mucho a nivel industrial desde antaño es la


cochinilla, obteniendo de la misma el conocido pigmente “rojo cochinilla”. Este
pigmento a día de hoy presenta diversos usos que van desde la industria
farmacéutica a la cosmética o industria alimentaria.

Y como no… quien no ha tenido de pequeño, o no tan pequeño pues en mi caso


todos los años tengo numerosas puestas, a nuestros queridos Bombyx mori
(gusanos de seda). La seda ha sido utilizada también desde hace muchos años,
siendo un bien muy preciado y formando parte incluso de la evolución e historia de
muchas ciudades.

Puesta de Bombyx mori (macro). Fuente: autor

Bombyx mori produciendo seda. Fuente: autor


Apareamiento Bombyx mori. Fuente: autor

Por lo tanto miel, seda, tintes y otros muchos productos son sólo un claro ejemplo
del vínculo a nivel industrial entre los insectos y el hombre a lo largo de la
historia… además… todavía queda mucho por descubrir en este campo.

Investigación científica, medicina y entomología forense

Drosophila melanogaster. Fuente: wikipedia

Como los insectos son pequeños, tienen ciclos de vida cortos y se pueden cultivar
en grandes cantidades con un relativo fácil manejo bajo condiciones de
laboratorio, son muy útiles para estudiar procesos fisiológicos, evolutivos o de
dinámica de poblaciones que pueden ser muy parecidos entre todos los animales.
De hecho, estudios en nutrición, fisiología neuro-muscular, y en hormonas, han
contribuido a nuestro mejor entendimiento de su función en el ser humano y otras
especies. La mosca de la fruta Drosophila spp., es sin lugar a dudas uno de los
organismos más estudiados por el ser humano pero también son utilizados para
diferentes investigaciones cucarachas, grillos, termitas, y diferentes especies de
gusanos.
En el caso de la entomología forense, la información que pueden suministrar los
insectos a la investigación policial es muy importante pues con el estudio de los
insectos se puede establecer si un cuerpo ha sido trasladado, determinar el tiempo
de su muerte e incluso encontrar la presencia de compuestos químicos tóxicos
entre otra cuestiones.

Beneficios para el suelo e indicadores de salud de un ecosistema

Muchos insectos pasan parte o todo su ciclo de vida en el suelo con lo cual les
aporta un lugar donde vivir, protegerse y alimentarse. En el desarrollo de
diferentes túneles se facilita que se aireen las raíces de plantas y otros
organismos, además de que sus excrementos aportan nutrientes. A pesar de que
también existen especies que pueden llegar a alimentarse de las partes
subterráneas de plantas, como en casos anteriores estos son menores en número
de especies respecto a los que producen beneficio. Algunas avispas, hormigas y
abejas son sólo unos pequeños ejemplos de insectos que por lo general suponen
un beneficio para la calidad del suelo.

Hormigas (Formicidos). Fuente: autor

Otra de las muchas aplicaciones consiste en la utilización de las poblaciones de


ciertos insectos como indicadores biológicos de la condición o salud de un
ecosistema. Hay una relación inversa entre la salud de un ecosistema acuático y
el número de especies de insectos en ese sistema, así como el número de
individuos por especie. Además dependiendo del estado de conservación de un
ecosistema, podremos encontrar una serie de especies más destacadas u otras,
de modo que la mera presencia o ausencia de estos individuos nos estarán dando
muchas pistas sobre si nos encontramos en aguas con mayores o menores
niveles de oxígeno, contaminación, etc.

Por lo tanto espero que tras todo lo expuesto a lo largo de este artículo, más de
una persona recapacite sobre estos increíbles animales. No sólo juegan un papel
fundamental en nuestros ecosistemas sino que además, son importantísimos para
el ser humano.
Bichos, una aventura en miniatura. Fuente: wikipedia

David Ballesteros Cañadas