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ADEREZAS MESA DELANTE DE MI

EN PRESENCIA DE MIS ANGUSTIADORES

¡TODOS LOS DIAS DE MI VIDA!”


Efectivamente, a pesar de todos mis enemigos, por fuertes que
sean, Él me ha preparado una mesa donde puedo alimentar mi vida
espiritual con todos los recursos celestiales.
El problema que surge es: ¿Cómo se alimenta uno en esa mesa que Él ha
preparado?
Es mucho más fácil buscar a otras personas para que nos ayuden cuando
surgen grandes calamidades que tomar tiempo para sentarnos y
alimentarnos en la mesa de Dios. La mesa ha sido aderezada con el Pan
de Vida de Dios, el Señor Jesucristo. Alimentarnos de esta mesa significa
“comer” a Cristo por medio de la lectura de la Palabra de Dios, la Biblia.

Con frecuencia se oye decir: “Realmente no me gusta leer o


estudiar la Biblia; no saco mucho provecho de ella”. Sin embargo, esta
misma persona acude a la Palabra de Dios cuando tiene problemas,
diciendo con desesperación: “Ahora Dios tiene que dirigirme, tiene que
contestar mi oración”.
Esa es la actitud del que es sumamente pobre, aquel que no tiene ningún
recurso de que valerse. Cuando adoptamos esa actitud, ¿podría alguien
imaginarse que somos hijos del Rey de reyes y Señor de señores? ¿Se
daría alguien cuenta que el Señor Jesucristo resucitado realmente vive
en nosotros?

¿Qué se puede hacer para cambiar ese errado concepto en


cuanto al funcionamiento de la Palabra de Dios?
En Juan 16:13 Jesús dice: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os
guiará a toda la verdad”, ¡Qué concepto más profundo! Cuando El, el
Espíritu de verdad, haya venido – pero ¿realmente ha venido? ¡Si! Vino
por primera vez en ese maravilloso Día de Pentecostés. Entonces, el día
que usted recibió al Señor Jesucristo en su vida, estableció su hogar en
usted con el propósito de vivir la vida de Cristo a través de usted. Ha
venido para morar en nosotros, aun en este siglo XX. ¿Con qué
propósito? “Cuando venga… él os guará a toda la verdad”, ¿Por qué,
entonces hemos de implorarle a Dios que haga lo que ya ha hecho?
¿Alguna vez se ha atrevido a apropiarse de la realidad de esta
experiencia y darle las gracias al Señor Jesús por la venida del Espíritu
Santo a su vida con el único propósito de guiarle a toda la verdad? Déle
las gracias por la manera en que lo va a dirigir a la porción bíblica que
necesita en la hora de prueba. Con esto no quiero decir que puede abrir
la Biblia a ciegas y dejar caer su dedo sobre cualquier pasaje. Pero al
abrir su Biblia para la lectura y estudio diarios, agradézcale a Dios la
manera en que va a dirigirlo a la verdad que usted necesita descubrir.
Alguien dirá: “¿no es ser presuntuoso esto?” ¿Acaso lo es recibir
un regalo que alguien le ofrezca? Al recibir un regalo de un amigo, se le
dice, en síntesis:”Te tengo confianza; ¡muchísimas gracias!” ¿Por cuánto
tiempo no le hemos hecho caso a estas promesas de Dios? Estos son los
regalos que salen de su corazón para el nuestro. ¿Qué haría usted si
después de haberle dado un gran regalo a un amigo, éste no le hiciera
caso ni a usted ni al regalo? Por lo menos, ¡lo consideraría un descortés!
¿En alguna ocasión, en medio de duras pruebas, se ha sentado a
la mesa de Dios y sido alimentado por el Espíritu de Dios con su
Palabra? ¡Que bendición! Pero permítame advertirle una vez más; no
espere gozar de la realidad de este principio sin primero haber pasado
por lo portales de los versículos anteriores. Recuerde, El es el Pastor;
nosotros no somos más que sus ovejas, pero El ha aderezado su mesa
delante de nosotros para que nos alimentemos en ella para nuestro bien
y deleite. Así como está escrito en el Salmo 1:2 en cuanto al justo: “En
la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”.