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Imaginarios y Valores de 1808 es un texto en el cual su autor nos da una serie de ideas para

plantear la importancia de las imágenes, la palabra y simbolismos que se tenían en esa época.
Frente a una monarquía española derrotada y a un rey que había claudicado ante el invasor
napoleónico, estaba en manos del imaginario colectivo construido en sus vasallos y siervos por esa
monarquía tanto en la península como en las colonias americanas el mantener vivo ese espíritu e
idea de Monarquía y poder real de Fernando VII. Una de las grandes ideas expuestas es que la
monarquía es un cuerpo y el rey su cabeza, al ser la clave de la misma como padre y soberano de la
misma, dando así a pueblos que mantienen la más diversas costumbres, e incluso relaciones un
tanto hostiles entre sí, la más abnegada unidad frente al peligro que puede amenazar a la figura
del rey que los aúna a todos. Entra en juego a este momento el deber de los vasallos de mantener
su honor y resistiendo frente al ataque napoleónico. Para esto se recurriría a distintas
manifestaciones para demostrar esta lealtad como volver a jurar lealtad a un rey que esta cautivo,
festividades de los más faustosas así como solemnes ceremonias, para declarar su pertenencia a
como españoles a la corona y como españoles en sí mismos, más allá de los regionalismos dentro
de la misma península o como españoles de las indias americanas. Si bien, en muchos lugares
predominaba la idea de declarar necesariamente su lugar de procedencia, los pueblos de toda la
península y América juraban al rey sin importar su origen étnico ya que los naturales americanos
(tanto españoles criollos como indígenas) se presentaron como voluntarios de armas para
defender no solo la integridad estructural de un territorio, sino la idea de lo que la monarquía y el
rey representaba, rechazando a un gran enemigo general, que en si constituyo una de las bases
generales para construir la identidad nacional moderna. A su vez se encontraba la cuestión de la
Iglesia Católica y su íntima relación que presenta con la monarquía como organizadora de la ley
universal a través de la providencia divina y al rey como máximo defensor de la fe cristiana.

Analizando el texto de Guerra me encuentro con un panorama que resulta sorprendente, que al
arresto de Fernando VII, surgió un fuerte movimiento de resistencia al invasor francés, no solo en
la península, sino también en las colonias. Estas resistencias presentaron las formas más variadas
en las que vemos exaltados los distintos valores e imaginarios del “ser español” y la necesidad de
defenderlos. Toda esta concepción de defensa patriótica de la monarquía y el rey, nos da una idea
de que una vez desencadenado a nivel continental el proceso emancipatorio de América, a lo que
los lideres independentistas enfrentaron, ya que si bien algunos de estos les sirvieron de base y
catapulta para el fervor patriótico que necesitaban para su causa, presento en muchos momentos
un inconveniente para la misma. Proclamarse Católico, independentista y republicano era un gran
quiebre con lo anterior en cuanto a modelos de imaginarios, de allí que si bien la radicalización de
cada proceso independentista fue acompañada por los naturales, la defensa monárquica en el
territorio americano fue encarado en mayor parte por los mismos americanos, en gran parte por
estos fue que dicho proceso enfrento tantos inconvenientes, ya que se enfrentaba a una guerra no
solo en el campo de batalla sino a una preconcepción de imaginarios muy arraigada en la sociedad.