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Las imágenes de las viñetas pueden presentarse en diferentes planos, según la distancia en que se halle el

personaje o el objeto dibujado:


- Plano general: muestra la figura completa.

- Plano medio: muestra el personaje cortado a la altura de la cintura.

- Primer plano: muestra únicamente un objeto o la cara de un personaje.

- Plano detalle: presenta un detalle de una figura o de un objeto.


Para expresar los estados de ánimo de los personajes, la historieta aprovecha rasgos faciales como los
ojos o la boca que cambian de forma según qué piense o sienta el personaje.
El texto verbal se puede ubicar en la imagen de dos maneras:

- Los globos se utilizan para presentar lo que los personajes dicen o piensan. La forma de los globos es
portadora de significado. Por ejemplo, para representar los gritos, los pensamientos o los sueños, se
emplean diferentes tipos de líneas.

- Los cartuchos o apoyaturas corresponden a la voz del narrador, que aporta indicaciones de tiempo y
lugar u ofrece comentarios acerca de la historia narrada.
Algunos recursos propios de las historietas son:

Las líneas cinéticas: líneas rectas o curvas que indican el movimiento que realiza una persona u
objeto.

Las onomatopeyas: palabras que imitan sonidos o ruidos (toc-toc; bang; zzzzz).

Las metáforas visuales: son signos que representan, por ejemplo, los sentimientos, pensamientos
o la vida interior de los personajes, de manera más o menos convencional. Por ejemplo, un lamparita
encendida alude a una idea; un corazón significa amor; etc.
- TEXTO 1
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TEXTO2

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- TEXTO 2

- TEXTO 4
- TEXTO 3
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- TEXTO 5
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- TEXTO 6
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Algunos de los historietistas de humor argentinos más reconocidos, no solo en Argentina


sino a nivel mundial son:
El día elegido para la realización del Día de la Historieta es el 4 de septiembre, fecha en que apareció el primer número de la revista Hora Cero semanal en 1957.
Esta revista era publicada por Editorial Frontera, propiedad de uno de los más destacados guionistas del país: Héctor Germán Oesterheld y en
cuyas páginas se serializó El Eternauta, obra de Oesterheld y Francisco Solano López que marcó un hito en la historieta de la Argentina.

HISTORIETISTA PERSONAJE/S

QUINO MAFALDA

NIK GATURRO

FONTANARROSA INODORO PEREYRA

SENDRA YO MATÍAS

CALOI CLEMENTE

PROTOCOLO PARA EXPOSICIÓN ORAL


TEMA: HISTORIETISTAS ARGENTINOS

 Trabajo en forma individual.



 Investigar sobre la vida y la obra de dos historietistas argentinos: uno será asignado por
el docente, otro será elegido de forma libre por ustedes.

 Para la investigación deberán considerar los siguientes ítems:

a) Datos biográficos del autor: lugar y fecha de nacimiento; lugar y fecha de
muerte (cuando corresponda); formación y estudios; anécdotas personales que
pudieran haber incidido en su obra; etc.

b) Su obra: creación y evolución de o los personajes; lugares de publicación;


estilos; análisis y comentario de la obra; premios y menciones; etc.

 Apoyar la exposición oral con la confección de “pósters académicos” Consultar la guía: 



“Elaboración de pósters”.

 Redactarán un breve informe de lo investigado y expuesto, que se convertirá en
material bibliográfico para los demás alumnos del curso.

ORIENTACIÓN PARA LA ELABORACIÓN DE PÓSTERS

Un póster es un documento gráfico de gran tamaño que sirve para presentar un proyecto o
los resultados de una investigación. Permite transmitir de modo rápido y claro las ideas
centrales de un trabajo. Al aportar información fundamentalmente gráfica hace que la
información sea atractiva y fácilmente legible.

TAMAÑO

Cada póster ocupará una superficie máxima de 120 cm. de alto x 90 cm. de ancho
(formato vertical).

APARTADOS
Los pósteres deberán tener, dentro de lo posible, la estructura siguiente:

Título: Con una extensión máxima de 1-2 líneas, deberá identificar con claridad y concisión
el tema del trabajo, a la vez que permita atraer al público.

Autor/es, entidad a la que pertenecen y forma de contacto: Podrían opcionalmente incluirse


fotografías de los autores o de los centros e instituciones.

Información: Incluye los datos recabados en la investigación. Se sugiere organizar el trabajo


en las siguientes secciones:
- Introducción (hipótesis y objetivos, presentación del tema):

No debe ser muy larga y debe de evitarse el exceso de datos. Servirá para familiarizar al lector
con el tema. Pueden usarse imágenes que contribuyan a resaltar el aspecto central trabajado.

- Metodología:

Debe describir someramente cómo se ha llevado a cabo la investigación, los materiales,


documentación y métodos empleados, sin excesivo detalle. Debe ser breve. Pueden
mencionarse las fuentes bibliográficas.

- Resultados (desarrollo de los aspectos más relevantes de la investigación): Deben


describirse los resultados obtenidos, definitivos o preliminares, mediante los datos
necesarios. Pueden incluirse tablas o gráficas. Debería ser la sección más extensa.

- Conclusiones:
Es un resumen rápido del objetivo de la experiencia y de los resultados, evitando ser
repetitivo y resaltando la importancia de la investigación desarrollada y de las posibles
repercusiones y continuidad de la misma.

RECOMENDACIONES
Programas:

Existen muchas opciones diferentes para elaborar un póster, como pueden ser: -
Microsoft PowerPoint o programas similares, como Impress de la serie

Open Office: permiten seleccionar el tamaño y dar el formato a una imprenta para
que lo imprima directamente.

- Microsoft Publisher: permite dividir el póster en páginas A4 que puede imprimir


uno mismo y superponer luego en el soporte definitivo.
- Microsoft Excel: para crear gráficas que pueden exportarse a PowerPoint.
- Los editores de texto, como Microsoft Word permiten crear unidades de texto en
A4 que luego podrían montarse.
Tipografía y diseño:

- El tamaño de fuente seleccionado deber permitir su lectura a 1-2 m. de distancia


(incluidos los textos de las figuras), por lo que la tipografía empleada deberá tener una
medida adecuada y un aspecto nítido.
- No usar solamente letras en mayúsculas y usar tipos de letra sencillos con buena
legibilidad. No es recomendable usar muchos tipos de letra ni de colores; generalmente
con dos tipos es suficiente.
- El título debe leerse bien desde lejos, con un tamaño mínimo de 36 puntos, y
debe estar proporcionado con el tamaño del póster.
- Los autores, su entidad y los encabezamientos de los apartados serán de menor
tamaño que el título (por ejemplo, de unos 24-30 puntos).
- El texto podría tener unos 20 puntos de tamaño, como mínimo.
- Los apartados de bibliografía o agradecimientos pueden ir en un tamaño que no sea
legible salvo a corta distancia, para no distraer de los apartados principales.
- Utilizar la negrita para resaltar datos o información relevante, no para todo el
texto. En lugar de subrayar suele preferirse usar la cursiva.
- Se tendrá especial cuidado de la calidad de las imágenes, tablas, figuras,
gráficos, etc. teniendo en cuenta los colores utilizados que deben contrastar para que
se vea fácilmente.
Organización
- La organización de la información debe ser clara y sencilla. Organizar la
información en columnas facilita la lectura. El texto debe ordenarse alrededor de los
gráficos que deberán incluir un pie de imagen identificativo.
- Cada apartado o subapartado debe tener un encabezamiento o título para facilitar su
organización y comprensión.

Contenido

- Conviene que predominen las imágenes, tablas, figuras, gráficos, etc. (suele
recomendarse que sean el 50% del póster) y centrarse en los puntos más
importantes, escogiendo los aspectos más interesantes de los mismos.

- No debería incluirse información que no sea importante o relevante, porque evita que
el lector recuerde las ideas importantes que queremos transmitir.
- Hay que cuidar la redacción y la ortografía.

Presentación

El póster debe de entregarse sobre un cartón pluma para facilitar que sea colgado
sobre un panel expositivo.

EJEMPLOS

A continuación se muestran algunos ejemplos de tipografías, con distintos ejemplos de


tamaños, que pueden servir de orientación al verlos a cierta distancia:

Letra de 72
puntos, negrita
Letra de 48 puntos,
negrita
Letra de 36 puntos, negrita
Este texto se lee desde lejos (36
puntos)
Este texto no se lee muy bien cuesta leerlo desde lejos (18
puntos)
Y este prácticamente no se lee ni se ve (12 puntos)

EL HUMOR Y EL CINE

EL GRAN DICTADOR, dir. Charles Chaplin


EL CASAMIENTO DE LAUCHA, Análisis por Marcela Ciruzzi.

La picaresca
El casamiento de Laucha es una novela picaresca que, más allá del pintoresquismo local que la individualiza, responde
cabalmente a las características de esta especie narrativa, según puntualiza acertadamente el critico argentino Emilio Carilla: “La
novela picaresca es un relato autobiográfico (particularidad raras veces alterada). Esta esencial perspectiva repercute en la
narración: visión de un pícaro y su mundo acomodado, en lo posible, a la psicología del personaje. La vida del pícaro aparece
narrada desde su origen. Alusión a los padres, como si quisiera justificar ya a través de éstos la dirección de su vida.
El pícaro actúa en relación a una serie de amos. La galería de éstos es casi siempre variada. El pícaro actúa también en libertad
(o en aparente libertad), fuera de la tutela de un amo. Esto, a su vez, no quiere decir que viva de un trabajo regular.
La vida del pícaro está impulsada desde sus primeros años por estos dos ejes fundamentales: el hambre y el engaño. Mejor
dicho, el fiambre que la vida minúscula e irregular le presenta, trata de vencerla con el engaño. Después ya el engaño se extiende
a todos los «esquicios: apremio de ataque y defensa en un mundo de malicia y luchas.
No llega al crimen, y sólo circunstancialmente roza a la delincuencia organizada. Es que el pícaro -el pícaro literario- necesita
salvaguardar su “buen natural" -necesidad literaria-, aunque aparezca apabullado a menudo por las malandanzas.
Dentro de este mundo es natural que no brille la mujer ni el amor. V cuando aquella aparece lo hace ligada al engaño y a las bajas
pasiones.
Resaltan frecuentemente alusiones satíricas más o menos vetadas a ¡personajes y sucesos contemporáneos. Pero más valor
tienen las visiones amplias, en que se enjuicia desde el “abajo" de la picaresca (resentimiento, burla, desahogo) la sociedad del
momento."
También las críticas al clero son frecuentes en la picaresca; en la novela de Payró se dan por la presencia del pillo fraile Papagna.
Estructura y lengua de la obra
Esta novela de costumbres criollas nos resulta amena y agradable; pues está escrita con gracia y con chispa, lo que nos hace
olvidar un poco la conducta censurable del protagonista y de otros personajes.
La obra se compone de una brevísima introducción a cargo del narrador (3a. persona) en la que se presenta a Laucha; "Payró
recurre a la convención de un cronista oficioso”, observa Enrique Anderson Imbert; y se completa con diez capítulos a través de
los cuales el pícaro narra parte de su vida (1a. persona).
La amoralidad de Laucha (“ratón menudo") está manifestada con realismo; y de la realidad está tomado el lenguaje —los varios
tipos de lenguaje— que Payró maneja con conocimiento y autenticidad: lenguaje coloquial de la gente de campo, el refranero
popular, voces lunfardas, una castellano italianizado (doña Carolina), un dialecto napolitano cerrado (cura Papagna), etc., que
iremos destacando a lo largo del texto. I
El monólogo de Laucha resulta fluido y ameno, sólo interrumpido por observaciones o Interjecciones de los que escuchan
(posiblemente una rueda de paisanos).
Debe tenerse en cuenta la experiencia directa de nuestro escritor: sus recuerdos de Mercedes, de Lomas de Zamora y de Bahía
Blanca (su "Pago Chico"); la frecuentación de bares y cafés donde conoció a gente de mal vivir; y, según Arturo Berenguer
Carisomo, en la fugaz historia de Picardía, personaje de Martín Fierro de José Hernández

CONTENIDO
Laucha, aventurero y vividor como todo pícaro, relata sus andanzas entre la miseria y el hambre; pero tiene la fortuna de ser bien
acogido por una viuda, dueña de una pulpería, una italiana todavía joven y saludable. Un falso matrimonio sugerido por un cura
napolitano sin escrúpulos permite a Laucha Instalarse cómodamente en la posesión de la mujer, a quien su flamante esposo
conduce rápidamente a Ia ruina debido a su pasión por la bebida y el juego, además de su holgazanería habitual. Cuando todo se
ha perdido, el pillo revela la cruda verdad a Doña Carolina, que se hunde en la desesperación.
PERSONAJES
Laucha: pícaro, tramposo y vividor; criollo sin escrúpulos y enemigo del trabajo; "provinciano despabilado y libertino”; inmoral,
traicionero y egoísta; pendenciero, jugador y amigo de la bebida; cruel y desfachatado; vanidoso con aires de conquistador; burlón
y aprovechador"tiene un sentido festivo de la vida"; truhán, astuto e imprevisor; cínico y desconsiderado... Sin embargo, si logra
hacerse escuchar y si gana voluntades es por su espíritu jovial y vivaz, porque es hábil y tiene especial simpatía; no es
desdeñable su humorismo socarrón y picaresco; es chispeante e imaginativo, gracioso cuando habla. En cuanto al amor, “actúa
sin respeto y sin emoción”,"... y como para el pícaro no hay pecados —afirma Anderson Imbert— Laucha resulta absuelto,
purificado por el arte”.
Doña Carolina: italiana viuda (la "gringa"), dueña del almacén de campo o pulpería ("La Polvareda"); ha pasado los treinta años y
se conserva atractiva y rozagante; es trabajadora y ahorrativa, crédula y decente; su viudez —y por ende su soledad— le pesa y
desea volver a casarse; por ello, la llegada de Laucha, a quien protege y mima, le resulta providencial (y a la corta, catastrófica). A
veces —por su forma de hablar o de vestir— parece un tanto ridícula. Está ávida de amor y de ternura, pero junto a Laucha —que
la estafa vilmente— su vida se desquicia y se sume en la desolación.,
Ño Cipriano: viejo peón de campo que trabaja para doña Carolina; cuida a los chanchos cerca de un arroyo. Es la única compañía
para Carolina desde que ésta quedó viuda. En términos generales, puede decirse que siente cariño y simpatía por la gringa y
desea que sea feliz.
Papagna: cura deshonesto, simulador e interesado. Prevaricador (fragua el casamiento entre Laucha y Carolina, no lo asienta en
el libro correspondiente); se deja seducir por una coima. Habla un oscuro dialecto napolitano. Conseguidos sus propósitos,
regresa a su país.
Otros personajes secundarios:
Barraba: comisario de Pago Chico; se hace presente cuando muere Cipriano.
Doctor Calvo: médico forense.
Contreras: hombre peleador y pillo, amigo del juego, especialmente de las carreras de caballos.
Ferreiro: escribano sin escrúpulos.
Un chacarero (antiguo patrón de Laucha), un almacenero (dueño de la jardinera que transporta a Laucha), el pulpero, milicos.
Además del carácter picaresco, y por estar dentro de los cánones la corriente realista, esta novela es un acabado cuadro de
costumbres: así lo acreditan la descripción del pago, del almacén, de los bailes, de las carreras cuadreras, de las partidas de
naipes y de otros juegos, la presencia y el modo particular de hablar de cada uno de personajes presentados, las modalidades del
paisanaje, etc. Segun Anderson Imbert, esta novela “es la historia de una infamia, de una vileza, de una canallada”.
Análisis de Esperando la carroza de Jacobo Langsner

Por su relación con el sainete y el grotesco, muchos críticos han encuadrado aEsperando la carrozadentro
del "neosainete" o del "neogrotesco". Esta clasificación se sostiene en la idea de que Langsner actualiza,
bajo una nueva forma, las estructuras originales de uno y otro género.
Quienes la llaman "neosainete" consideran que los personajes de la familia de mamá Cora están
representados como los tipos del sainete, a través de una caricatura de la clase media porteña en la década
del sesenta (en su versión original, luego adaptada).

Como muchas obras teatrales argentinas, la de Langsner vuelve sobre el ámbito de la familia para describir,
como en un modelo en escala, los modos de vida de la sociedad en su conjunto. La familia es metáfora,
además, del país. Por otro lado, la casa donde se lleva a cabo el "velorio" de mamá Cora resulta un correlato
escénico del patio del conventillo.

Otros críticos, en cambio, prefieren poner el acento en el costado "negro" y violento de Esperando la carroza.
Observan que, mientras nos reímos de las situaciones cómicas que se despliegan ante nuestros ojos,
sentimos el dolor que implica contemplar las acciones de unos personajes tan hipócritas, egoístas y cínicos.
A Langsner le interesa especialmente mostrar el maltrato y la falta de respeto que reciben los ancianos en
la sociedad argentina, así como la falta de amor sincero entre las personas y la prioridad de los intereses
materiales. Entre todos los personajes, Langsner elige uno que le sirve para poner en evidencia su punto de
vista: se trata de Susana, quien cumple la función de desenmascarar a la familia y decirle lo que
verdaderamente es. En el final —uno de los momentos más tensos y dramáticos de la pieza—, Susana ríe
y llora al mismo tiempo, de acuerdo con la señalada fórmula del grotesco criollo.

Quienes sostienen que Esperando la carroza es un neosainete —y no un neogrotesco— ponen el acento en


el hecho de que, en la pieza de Langsner, no hay pérdida total para los personajes —como sucede en Mateo
o Stéfano, de Discépolo—. Una vez que reaparece mamá Cora, la vida de todos parece retomar su curso
anterior, sin castigo ni modificación... salvo para la lúcida Susana, que logra ver la ridícula tragedia en la que
se hallan inmersos.
En Esperando la carroza, aparece representado el llamado “medio pelo” argentino el cual presenta las
siguientes características, según lo expresa Arturo Jauretche (1901-1974):

Sainete y grotesco criollos


Esperando la carroza se relaciona estrechamente con ciertas formas de comicidad características del
teatro de Buenos Aires, en especial: el sainete y el grotesco criollos.
El sainete es una pieza breve de tipo cómico — o tragicómico, ya que puede incluir episodios muy
dolorosos—, basada en la caricatura del costumbrismo urbano. A través de la presentación de tipos
populares —como "el tano", "el gallego", "el malevo", "la milonguita", "el turco", "el provinciano", etc., que
confluyen en los espacios del patio del conventillo, la calle o los salones de baile—, el sainete se convierte
en una de las expresiones que reflejan de manera más original la identidad de la cultura porteña en la etapa
de mayor afluencia inmigratoria. Por ello, la época de auge del sainete está comprendida entre los años
1890 y 1940. Y, si bien luego desapareció casi absolutamente en su forma originaria, su influencia
permaneció vigente debido a la recuperación de muchos de sus elementos en nuevas estructuras artísticas
del cine, la televisión y el teatro. A través de diversas transformaciones, el saínete ha continuado vivo hasta
nuestros días.
Entre los autores más destacados del sainete criollo cabe mencionar a Nemesio Trejo (1862-1916),
Ezequiel Soria (1873-1936), Carlos Mauricio Pacheco (1881-1924), Alberto Novión (1881-1937), Roberto
Cayol (1887-1927) y Alberto Vacarezza (1888-1959).

El sainete es una pieza breve. En algunos casos, su carácter es puramente cómico; otras veces, alterna
lo cómico con lo trágico o con lo dramático, siguiendo el modelo popular de "una de cal y una de arena", o
"cosas para reír y cosas para llorar". A diferencia del sainete, el grotesco fusiona íntimamente lo cómico
y lo dramático y, de este modo, logra que el espectador ría y llore simultáneamente, al experimentar el placer
de la risa y el dolor de la tragedia. El exponente más notable del grotesco criollo es Armando
Discépolo (1887-1971), especialmente en dos de sus obras: Mateo (1923) y Stéfano (1928), cuyas historias
terminan en la pérdida total de la honra social o en la muerte de sus protagonistas.

La nona es una tragicomedia del escritor argentino Roberto Cossa, que se publicó en 1980 aunque se estrenó por
primera vez el 12 de agosto de 1977 en el teatro Lasalle de Buenos Aires. Se trata de una de las obras más
trascendentales del teatro argentino. Se estrenó durante un periodo caracterizado por la inestabilidad política y
social argentina. Al contrario de la suerte que han sufrido otras obras escritas bajo algún tipo de censura, La
Nona supo salvar esa barrera gracias a su estilo simbólico y reflexivo, en el que subyace su carga crítica, y además
consiguió una gran acogida en las representaciones que se realizaron de ella. Es una pieza teatral de gran
transcendencia. En Argentina y otros países de Latinoamérica sigue representándose. Se ha traducido al inglés, el
alemán y el francés.
'La Nona' fue llevada al cine en 1979 por el director argentino Héctor Olivera. El guión fue escrito por Roberto Cossa
y protagonizada por Pepe Soriano en el papel de "La Nona". Dicha cinta ganó el premio Chacabuco en 2003, en la
ciudad de Mar de Plata.
Argumento
La obra se enmarca en los años 70 en Argentina. En el escenario de esta historia encontramos una familia de clase
trabajadora y pobre, que no es más que una muestra y ejemplo de la realidad del momento: encontramos unos
personajes arquetípicos que representan a toda una sociedad que lucha por salir adelante. El problema de esta
familia es la Nona, la abuela, cuyo apetito insaciable obliga a todos los miembros a tener que trabajar más y más, y
buscar medidas desesperadas y al límite de la razón para sobrevivir: Desde el desmesurado trabajo del padre y
cabeza de familia, hasta las más disparatadas ideas del hermano de este. Estas desesperadas soluciones, junto con el
personaje de la abuela, crean un ambiente tragicómico, grotesco, y casi surrealista y absurdo, que queda expresado
en los personajes y estilo de la obra. Son estas acciones, también, una búsqueda de intentar superarse que se
contraponen y quedan frustradas por la Nona, con una salud de hierro y un hambre insaciable, que va matando a
cada uno de los miembros de su familia. La Nona acaba con toda la familia.
Personajes
 María: Madre de Marta,esposa de Carmelo. Al finalizar la obra se va a Mendoza a vivir con sus hermanas.
 Nona: la abuela, que nunca deja de comer, personaje irreal el cual no puede morir.
 Chicho: hermano de Carmelo, nieto de la Nona y sobrino de Anyula. No quiere trabajar, pone cualquier excusa
para evitar dicha actividad.
 Carmelo: esposo de María, padre de Marta y nieto de la Nona. Es quien mantiene a la familia, es desdichado y
miserable.
 Anyula: hija de la Nona, tía de Chicho y de Carmelo.
 Francisco: vendedor del Kiosco.
 Marta: hija de Carmelo y Maria.

La vuelta del Viejo Vizcacha de Juan José “Bocha” Retegui

I X

Soy nieto ´el viejo Vizcacha, “Será pobre aunque trabaje


aquel que escupió el asado. el que su plata no ahorra”.
Soy pulguiento y retobao
y aunque la muerte me aceche, Y antes que el tiempo me corra
volveré y seré escabeche… yo también via a trabajar.
pa´seguir avinagrao. Un fat fut voy a instalar:
¡Se va a llamar Mac Zamorra!
II (…)
XII
Aura vivo en la ciudad Yo estuve filosofando allá
y soy pasiador de perros. por los tiempos de antes.
ya ni consejos me acuerdo
aura escuchó a Frank Sinatra “Que mamar es importante,
y estoy esperando que A.P.T.R.A. … cada lechón en su teta”.
me degüelva a Martín Fierro.
Hoy mi frase es obsoleta:
VII ¡No hay silicona que aguante!
XIII
Hay quien de mi agüelo
solo por quitarle méritos, Una vez me dio mi agüelo
un consejo muy profundo.
que sus consejos son pretéritos, “M´hijo…” –me dijo-
carecen de actualidad… “en el mundo lo primero es el deber”.
Yo y pa´la posteridad, Y anque no lo quiera creer,
los que traigo, son inéditos. ya le debo a todo el mundo.
XIV
VIII
“Dicen que de un garrotazo
El tiempo que todo borra mató a su mujer un día”.
algo me obliga a cambiar.
Solo le voy a explicar Pero el agua estaba fría,
con un ejemplo sencillo. un mate le dio temprano…

“En vez del lao del cuchillo, ¡Y los derechos humanos


cuidá el lao del celular”. entuavía no existían!
(…)
IX XXXIV

“Hacete amigo del juez”, De tanto habla de Vizcacha


yo supe decir un día. mi ser se mimetizó.
Pero algunas señorías El tiempo se trasladó
con el correr de los años y si en versos alzó vuelo,
adquieren vicios extraños, ya no sé si él es mi agüelo,
que un gaucho no entendería. o si mi agüelo soy yo.
L

ALEGORÍA
El concepto de alegoría deriva del latín allegoria y éste, por su parte, de un vocablo de origen griego. La noción
permite hacer mención a aquella ficción en la cual una idea, frase, expresión u oración posee un significado distinto
al que se expone. De igual manera, se conoce como alegoría a aquellos materiales literarios o creaciones artísticas
que poseen carácter alegórico.
La alegoría es un recurso usado desde tiempos remotos en el arte por su capacidad para traducir y comunicar
ideas abstractas, como puedan ser los vicios y las virtudes, en representaciones físicas concretas más familiares y
fáciles de asimilar. Una alegoría puede entenderse, en este sentido, como una temática artística o una figura literaria
utilizada para

simbolizar una idea abstracta a partir de recursos que permitan representarla, ya sea apelando a individuos,
animales u objetos. Busca dar una imagen a lo que no que tiene imagen para que pueda ser mejor entendido por la
generalidad. Su objetivo es, entonces, dibujar lo abstracto, hacer “visible” lo que solo es conceptual. Obedece a una
intención didáctica
Por mencionar algunos ejemplos:
 
La imagen de una calavera con dos huesos cruzados constituye una alegoría de la piratería.


Un ejemplo de alegoría muy usado y asimilado en la cultura popular es el de la muerte como un esqueleto con túnica
 negra, guadaña y en ocasiones un reloj de arena.

Una mujer ciega con una balanza representa a la justicia.


Un niño pequeño con alas, portando  un arco y flechas que dispara a su antojo, es una representación del amor, un
sentimiento caprichoso y arbitrario.

En la literatura la alegoría es una figura retórica y una clase de relato siendo un ejemplo ampliamente conocido la
‘Alegoría de la caverna’ de Platón.
Platón: el mito de la caverna donde se encuentran desde la de ellos, a cierta distancia y a de feria ponen entre ellos y los
infancia y atados de piernas y cierta altura, hay un fuego que les espectadores para esconder las
Sócrates: Imagínate, pues, a unos cuello, de manera que deben da claridad y un camino entre este trampas y mantener en secreto las
hombres en un antro subterráneo mirar siempre hacia delante, sin fuego y los cautivos. Admite que maravillas que muestran.
como una caverna —con la poder girar la cabeza a causa de un muro rodea el camino, como —Me lo imagino —dijo.
entrada que se abre hacia la luz— las cadenas. Supón que, detrás los parapetos que los charlatanes —Figúrate ahora, a lo largo de
esta tapia, unos hombres que dolor, y a causa de la luz sería luz del Sol. diré. Si este hombre volviera otra
llevan toda clase de objetos que incapaz de mirar los objetos, las —Claro que sí. vez a la cueva y se sentara en su
son mucho más altos que el muro, sombras de los cuales había visto. —Finalmente, pienso que podría antiguo sitio, ¿no se encontraría
unos con forma humana, otros ¿Qué crees que respondería el mirar el Sol, no sólo su imagen como ciego, al llegar de repente
con forma de animales, hechos de prisionero si alguien le dijera que reflejada en las aguas ni en de la luz del Sol a la oscuridad?
piedra, de madera y de toda clase lo que veía antes no tenía ningún ningún otro sitio, sino que sería —Sí, ciertamente —dijo.
de materiales; y, como es natural, valor, pero que ahora, que está capaz de mirarlo tal como es en sí —Y si hubiera de volver a dar su
los que transportan los objetos, más próximo a la realidad que mismo y de contemplarlo allá opinión sobre las sombras para
unos se paran a conversar y otros está girado hacia cosas más donde verdaderamente está competir con aquellos hombres
pasan sin decir nada. reales, ve más correctamente? ¿Y —Necesariamente -dijo. encadenados, mientras todavía ve
—Es extraña —dijo— la escena si, finalmente, haciéndole mirar —Y después de esto ya podría confusamente antes de que los
que describes, y son extraños los cada una de las cosas que le comenzar a razonar que el Sol es ojos e le habitúen a la oscuridad
prisioneros. pasan por delante, se le obligara a quien hace posibles las —y el tiempo para habituarse
—Se parecen a nosotros —dije responder qué ve? ¿No crees que estaciones y los años, y es quien sería largo—, ¿no es cierto que
yo—; en efecto, éstos, después de permanecería atónito y que le gobierna todo lo que hay en el haría reír y que dirían de él que,
sí mismos y de los otros, ¿crees parecería que lo que había visto espacio visible, y que es, en cierta por haber querido subir, volvía
que habrán visto algo más que las antes era más verdadero que las manera, la causa de todo lo que ahora con los ojos dañados, y que
sombras proyectadas por el fuego cosas mostradas ahora? sus compañeros contemplaban en no valía la pena ni tan sólo
hacia el lugar de la cueva que —Así es —dijo. la caverna. intentar la ascensión? ¿Y que a
tienen delante? —Así pues, si, a éste mismo, le —Es evidente —dijo— que quien intentara desatarlos y
—No puede ser de otra manera si obligaran a mirar el fuego ¿los llegaría a estas cosas después de hacerlos subir, si lo pudieran
están obligados a mantener sus ojos le dolerían y desobedecería, aquellas otras. coger con sus propias manos y lo
cabezas inmóviles toda la vida. girándose otra vez hacia aquellas —Y entonces, ¿qué? Él, al pudieran matar, no lo matarían?
—¿Y qué hay de los objetos cosas que le era posible mirar, y acordarse de su estado anterior y —Sí, ciertamente -dijo.
transportados? ¿No crees que seguiría creyendo que, en de la sabiduría de allá y de los —Esta imagen, pues, querido
sucede esto mismo? realidad, éstas son más claras que entonces estaban Glaucón, es aplicable
—Sin duda. que las que le muestran? encadenados, ¿no crees que se exactamente a la condición
—¿No crees que si los objetos —Sin duda sería así —dijo. sentiría feliz del cambio y humana, equiparando, por un
tuvieran la capacidad de hablar —Y —proseguí—, si entonces compadecería a los otros? lado, el mundo visible con el
entre ellos, los prisioneros alguien, a la fuerza, lo arrastrara —Ciertamente. habitáculo de la prisión y, por el
creerían que las sombras que ven por la pendiente abrupta y —¿Y crees que envidiaría los otro, la luz de aquel fuego con el
son objetos reales? escarpada, y no lo soltara antes honores, las alabanzas y las poder del Sol. Y si estableces que
—Claro. de haber llegado a la luz del Sol, recompensas que allá abajo la subida y la visión de las cosas
—¿ Y qué pasaría si la prisión ¿no es cierto que sufriría y que se daban a quien mejor observaba el de arriba son la ascensión del
tuviera un eco en la pared de rebelaría al ser tratado así, y que, paso de las sombras, a quien con alma hacia la región inteligible, no
delante de los prisioneros? Cada una vez llegado a la luz del Sol, se más seguridad recordaba las que quedarás privado de conocer cuál
vez que uno de los caminantes deslumbraría y no podría mirar acostumbraban a desfilar por es mi esperanza, ya que deseas
hablara, ¿no crees que ellos ninguna de las cosas que delante, por detrás o al lado de que hable. Dios sabe si me
pensarían que son las sombras nosotros decimos que son otras, y que, por este motivo, era encuentro en lo cierto, pero a mí
las que hablan? verdaderas? capaz de adivinar de una manera las cosas me parecen de esta
—Por Zeus, yo así lo creo -dijo. —No podría —dijo—, al menos no más exacta lo que vendría? ¿Tú manera: en la región del
—Ciertamente —seguí yo—, de golpe. crees que desearía todo esto y conocimiento, la idea del bien es
estos hombres no pueden —Necesitaría acostumbrarse; si que tendría envidia de los la última y la más difícil de ver;
considerar otra cosa como quisiera contemplar las cosas de antiguos compañeros que gozan pero, una vez es vista, se
verdadera que las sombras de los arriba. Primero, observaría con de poder o son más honrados, o comprende que es la causa de
objetos. más facilidad las sombras; bien preferiría, como el Aquiles de todas las cosas rectas y bellas: en
—Así debe ser. después, las imágenes de los Homero, «pasar la vida al servicio la región de lo visible engendra la
—Examina ahora —seguí yo—, hombres y de las cosas reflejadas de un campesino y trabajar para luz y el astro que la posee, y, en la
qué les pasaría a estos hombres en el agua; y, finalmente, los un hombre sin bienes» y soportar región de lo inteligible, es la
si se les librara de las cadenas y objetos mismos. Después, cualquier mal antes de volver al soberana única que produce la
se les curara de su error. Si levantando la vista hacia la luz de antiguo estado? verdad y el entendimiento; y es
alguno fuera liberado y en seguida los astros y de la Luna, —Yo lo creo así —dijo—, que más necesario que la contemple aquel
fuera obligado a levantarse y a contemplaría, de noche, las preferiría cualquier sufrimiento que se disponga a actuar
girar el cuello, y a caminar y a constelaciones y el firmamento antes que volver a vivir de aquella sensatamente tanto en la vida
mirar hacia la luz, al hacer todos mismo, mucho más fácilmente manera. privada como en la pública.
estos movimientos experimentaría que no, durante el día, el Sol y la —Y piensa también estoque te
Interpretación tradicional del mito
La caverna puede compararse con una especie de cinematógrafo subterráneo rectangular, en el que los prisioneros están sentados de
espaldas a la puerta y de cara a una pared.
Detrás de ellos, a cierta distancia y en plano algo superior –pero dentro del local–, hay un fuego encendido, y entre el fuego y los espectadores
corta transversalmente la sala un camino algo elevado al lado del cual –entre el camino y el público– discurre, también transversalmente, una
mampara tan alta como un hombre. De este modo, al pasar personas cargadas por el camino, tan sólo serán proyectadas por el fuego sobre la
pared del fondo las sombras de las cargas que ellos transporten, pero no sus propias sombras. Además la pared del fondo tiene eco, de modo
que las palabras pronunciadas por los porteadores parecen venir de ella (un "Platón" de nuestro suelo hubiera supuesto un micrófono
conectado a un altavoz). Queda un punto algo oscuro: "la larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna". Es
decir, que es posible salir a la luz del sol desde la cueva –en otro caso, los encadenados estarían condenados a la cautividad perpetua–, pero
para ello hay que recorrer un largo y escarpado camino; cosa natural, pues si la entrada de la caverna estuviera cercana al fuego, la luz del sol
que por ella penetrase haría inútil el empleo de la hoguera como medio de proyección.
Al igual que en el símil de la línea, Platón nos muestra los diferentes niveles de conocimiento desde los inferiores a los superiores. Existe, sin
embargo, una novedad en la Alegoría de la Caverna: Platón no se limita a señalar, únicamente, tales diferentes niveles en el conocer, sino que
nos muestra como la mente puede ascender desde las secciones inferiores a las superiores y como tal ascensión implica dificultades y
conversiones del alma que convulsionan al sujeto que las experimenta.
Interpretación antropológica Adaptación hecha a partir del artículo de Emilio Lledó, Lecturas de un mito filosófico, Resurgimiento, n º 1, 1980
Los cuatro ámbitos o espacios del mito de la caverna muestran diferentes situaciones de la nuestra actual condición.
a) En la caverna, los encadenados mirando las sombras
¿No es nuestra vida una existencia encadenada? Nacemos en una sociedad no elegida, con una estructura social bien
trabada, con unas ideologías, un lenguaje, unas costumbres.
Y nosotros, encadenados a nuestra sociedad, vemos como van desfilando a nuestros ojos unas sombras. ¿No es un desfile
de apariencias la televisión? Y el cine —Platón sería el inventor—, ¿no es un seguido de imágenes y no de realidades?
Estas sombras seducen a los prisioneros, creen que son la realidad. Y, con su engaño, son muy felices. ¡Qué bien se está
mirando la televisión!

b) Se libera de las cadenas


Pero Platón introduce una nota de optimismo: el encadenado —no sabemos cómo— se libera o le liberan de las cadenas.
¿Quién les desata?
Es posible, en nuestra sociedad, que un prisionero se sienta insatisfecho, que dude, que cuestione sus cadenas. Es
posible llegar a descubrir el montaje, descubrir que en nuestra sociedad hay mucha mentira y simulación. Hay unos
hombres y unos artilugios que producen engaño: publicidad, información filtrada, ...
¿Qué es lo que podía motivar la insatisfacción o la duda del prisionero? Los engañadores siguen incesantemente su
camino trazado y engañador. ¿Se hallan también ellos encadenados?

c) El camino abrupto y laborioso de ascensión


El fuego —la electricidad, la técnica— es lo que posibilita este enorme montaje. Con el descubrimiento del fuego el
hombre comienza su camino de superación.
¿Quién ha organizado este gran montaje? ¿Esta complicada mentira? ¿Cuál es la intención del engaño múltiple?
¿Existe un engañador no engañado?
Cuando el prisionero se libera de sus cadenas, entonces puede comenzar el largo y laborioso camino de
emancipación, de liberación.

d) La salida al mundo exterior y "real"


Después de un duro camino de ascensión, el prisionero llega a entrever la verdadera realidad. ¿Qué quiere decir "verdadera
realidad"? ¿Cuál es la "verdadera realidad" en nuestra sociedad?
Cuando uno descubre el gran montaje y sale del engaño, ¿debe volver a dentro, informar y liberar a sus antiguos
compañeros? Una disyuntiva moral! ¿Qué hizo Sócrates?

Los prisioneros del mito


Todo hombre es prisionero de su costumbres, en este sentido nos trabaja como debe de ser, un brilloso que está. Es un momento
propia realidad, no necesariamente limitaron el conocimiento como los ejemplo de esto serían los de confusión para el esclavo que
tenemos que estar en un cuarto prisioneros del mito, solo celulares, y lo vemos por todas fue liberado, porque, se enfrenta
oscuro para ser prisionero, en la conocemos lo que percibimos por partes. Cuando tenemos un celular con algo nuevo, algo que él no
sociedad que estamos insertos nos los sentidos. en la mano nos perdemos conoce, tiene miedo de seguir
está llevando a esa cueva que esta En nuestra actualidad somos completamente, estamos tan adelante, miedo a enfrentar su
todo oscuro, en donde las producto de la globalización, nos metidos jugando o escuchando propia realidad. Pasa por su mente
autoridades nos tienen amarrados caemos en el consumismo, nos música que desconocemos lo que la idea de regresar a la caverna y
porque no les conviene que dejamos llevar por lo que los pasa en nuestro alrededor. Y nada quedarse ahí en lo cómodo, en su
veamos la luz, porque, esa luz nos medios de comunicación nos más conocemos lo que tenemos en espacio. Pero a la vez tiene la
va iluminar y cuando estemos ofrecen, principalmente la la mano. inquietud de vivir una nueva
iluminados somos capaces de televisión, que cada día nos va 2. Unos de los prisioneros es experiencia, de lanzarse al vacío e
descubrir lo que hay detrás de presentando “lo nuevo” de la liberado ir adquiriendo nuevos
cada empresario o de cada tecnología. Estas son las sombras Unos de los prisioneros del Mito de conocimientos.
autoridad y eso no les conviene. que experimentaron los prisioneros la caverna, es liberado y tiene la En nuestra actualidad pasa lo
Desde nuestra infancia, nuestros de la caverna; los grandes oportunidad de conocer un mundo mismo, en la vida de los jóvenes,
papás nos han ido formando y empresarios nos están nuevo, donde todo es diferente. cuando nos llega la oportunidad de
moldeando de acuerdo a la entreteniendo con las “nuevas Nada en comparación con la idea estudiar en el momento que
formación que ellos recibieron, nos tecnologías”, pero, nosotros no nos que tenía cuando estaba dentro de tenemos un buen trabajo y un buen
impusieron sus creencias y sus damos cuenta que esas la cueva. Ahora ve la luz, por lo salario,
formas de entender la vida, por lo tecnologías nos están quitando el tanto, está iluminado, esa luz que
tanto, crecimos como ellos, nos tiempo, es un impedimento para brillaba en la oscuridad de la
fueron formando de acuerdo a sus nuestro cerebro, porque, ya no cueva, ahora le lastima de tan
LAS FÁBULAS

Las fábulas, desde antes de la Edad Media, han sido relatadas con intenciones morales y didácticas, con máximas
y consejos, y si bien son narrativas, pueden presentarse en prosa o en verso.

Muchas de ellas llevan al final, una moraleja ejemplificadora. En otras, la enseñanza está sobreentendida pero
no explícita.
La fábula clásica reposa sobre una doble estructura; desde el título mismo se encuentra una oposición entre
dos personajes de posiciones subjetivas encontradas. Pero estos dos personajes se encuentran siempre en desigualdad
social: uno en posición alta y otro en posición baja y desfavorable. Gracias a un evento narrativo imprevisto, el que
estaba en posición alta se encuentra en posición inferior y viceversa. Este esquema es denominado "doble reenvío" y
es sumamente frecuente en las fábulas.

La fábula posee un carácter mixto, narrativo y didáctico a la vez, y una serie de características particulares que
la identifican y marcan un límite entre ella y otros géneros similares con los que podría confundirse:
 
 Esencialmente ofrece un contenido moralizante o didáctico.
 
 Siempre contiene una moraleja. En las más antiguas se encuentra escrita al final del texto.

 
 Generalmente es una pieza muy breve y con pocos personajes.

 
 Posee una gran inventiva, riqueza imaginativa y de colorido.

 
 Es inverosímil (se basa en hechos imposibles)

 
 Su exposición de vicios y virtudes es maliciosa, irónica.


AUTORES:
 Tomás de Iriarte (español, 1750-1791), Esopo (Grecia, siglo VI aC), Jean de la Fontaine (francés, 1621-
1695).

Sintiéndose un día muy generosa, invitó doña zorra a cenar a doña cigüeña.

La comida fue breve y sin mayores preparativos. La astuta raposa, por su mejor menú, tenía un caldo
ralo, pues vivía pobremente, y se lo presentó a la cigüeña servido en un plato poco profundo. Esta no
pudo probar ni un sólo sorbo, debido a su largo pico. La zorra en cambio, lo lamió todo en un instante.
Para vengarse de esa burla, decidió la cigüeña invitar a doña zorra. -- Encantada -- dijo --, yo
no soy protocolaria con mis amistades.

Llegada la hora corrió a casa de la cigüeña, encontrando la cena servida y con un apetito del que
nunca están escasas las señoras zorras. El olorcito de la carne, partida en finos pedazos, la
entusiasmó aún más. Pero para su desdicha, la encontró servida en una copa de cuello alto y de
estrecha boca, por el cual pasaba perfectamente el pico de doña cigüeña, pero el hocico de doña
zorra, como era de mayor medida, no alcanzó a tocar nada, ni con la punta de la lengua. Así, doña
zorra tuvo que marcharse en ayunas, toda avergonzada y engañada, con las orejas gachas y
apretando su cola.

Para vosotros escribo, embusteros: ¡Esperad la misma suerte!

No engañes a otros, pues bien conocen tus debilidades y te harán pagar tu daño en la forma que más
te afectará.
El burro flautista de Tomás Iriarte Los dos conejos de Tomás Iriarte
Esta fabulilla, Por entre unas matas,
salga bien o mal, seguido de perros,
me ha ocurrido ahora no diré corría,
por casualidad. volaba un conejo.
Cerca de unos prados
que hay en mi lugar, De su madriguera
pasaba un borrico salió un compañero
por casualidad. y le dijo: «Tente
Una flauta en ellos amigo, ¿qué es esto?».
halló, que un zagal
se dejó olvidada «¿Qué ha de ser?», responde;
por casualidad. «sin aliento llego...;
Acercóse a olerla dos pícaros galgos
el dicho animal, me vienen siguiendo».
y dio un resoplido
por casualidad. «Sí», replica el otro,
En la flauta el aire «por allí los veo,
se hubo de colar, pero no son galgos».
y sonó la flauta «¿Pues qué son?» «Podencos».
por casualidad.
«¡Oh!», dijo el borrico, «¿Qué? ¿podencos dices?
«¡qué bien sé tocar! Sí, como mi abuelo.
¡y dirán que es mala Galgos y muy galgos;
la música asnal!». bien vistos los tengo».
Sin reglas del arte,
borriquitos hay «Son podencos, vaya,
que una vez aciertan que no entiendes de eso».
por casualidad. «Son galgos, te digo».
«Digo que podencos».

En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones


de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.
Cantó la cigarra durante todo el verano, retozó y descansó, y se ufanó de su arte, y al llegar
el invierno se encontró sin nada: ni una mosca, ni un gusano.

Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina, pidiéndole que le prestara de su grano
hasta la llegada de la próxima estación.

-- Te pagaré la deuda con sus intereses; -- le dijo --antes de la cosecha, te doy mi palabra.

Mas la hormiga no es nada generosa, y este es su menor defecto. Y le preguntó a la cigarra:

-- ¿Qué hacías tú cuando el tiempo era cálido y bello?

-- Cantaba noche y día libremente -- respondió la despreocupada cigarra.

-- ¿Conque cantabas? ¡Me gusta tu frescura! Pues entonces ponte ahora a bailar,
amiga mía.

No pases tu tiempo dedicado sólo al placer. Trabaja, y guarda de tu cosecha para los
momentos de escasez.

Debemos ser generosos con todos, pues en cualquier momento necesitamos la ayuda de
alguien más humilde que nosotros. De esta verdad estas fábulas darán fe en un instante.

Saliendo de su agujero harto aturdido, un ratoncillo fue a caer justo en las garras del
león. El rey de los animales, demostrando su poder, le perdonó la vida. Su generosidad no fue
en vano, porque ¿quién hubiera creído que el león pudiera necesitar un día de la gratitud de un
sencillo ratoncillo?

Sucedió que en cierta ocasión en que el león salió de su selva, cayó en unas redes, de
las cuales no podía librarse con sus fuertes rugidos. Lo oyó el ratoncillo, y acudió al sitio.
Trabajó tan bien con sus pequeños dientes, que una vez roída una malla, el león terminó de
desgarrar la trama entera.

En ciertos casos pueden más la paciencia y el tiempo que la ira y la fuerza. Y una
buena acción, en algún momento tiene su recompensa.

Un gato, llamado Rodilardo, causaba entre las ratas tal estrago y las
diezmaba de tal manera

que no osaban moverse de su cueva.

Así, con tal penuria iban viviendo

que a nuestro gato, el gran Rodilardo, no por tal lo tenían, sino por diablo.
Sucedió que un buen día en que Rodilardo por los tejados buscaba
esposa,

y mientras se entretenía con tales cosas, reuniéronse las ratas, deliberando

qué remedio tendrían sus descalabros.

Habló así la más vieja e inteligente: -Nuestra desgracia tiene un remedio:


¡atémosle al gato un cascabel al cuello! Podremos prevenirnos cuando se
acerque, poniéndonos a salvo antes que llegue.

Cada cual aplaudió entusiasmada; esa era la solución ¡estaba clara!

Mas poco a poco reaccionaron las ratas, pues ¿cuál iba a ser tan
timorata? ¡Quién iba a atarle el cascabel al gato!

Así he visto suceder más de una vez

-y no hablo ya de ratas, sino de humanos-: ¿a quién no lo han golpeado los


desengaños? Tras deliberaciones, bellas palabras,
Grandes ideas... y, en limpio, nad
Invitó el ratón de la corte a su Cesó el ruido; se fue el
primo del campo con mucha gato con el ama y volvieron a
cortesía a un banquete de la carga los ratones. Y dijo el
huesos de exquisitos ratón de palacio:
pajarillos, contándole lo bien
que en la ciudad se comía. -- Terminemos el
Sirviendo como mantel un banquete.
tapiz de Turquía, muy fácil es
entender la vida regalada de -- No. Basta -- responde el
los dos amigos. campesino --. Ven mañana a mi
cueva, que aunque no me puedo
Pero en el mejor dar festines de rey, nadie me
momento algo estropeó el interrumpe, y podremos comer
festín. En la puerta de la tranquilos. ¡Adiós pariente! ¡Poco
sala oyeron de pronto un vale el placer cuando el temor lo
ruido y vieron que asomó el amarga!
gato. Huyó el ratón
cortesano, seguido de su
compañero que no sabía
dónde esconderse.

La metamorfosis de Kafka por Lidia Mamani Atunca


Introducción
El presente trabajo trata de analizar el cuento del Escritor Franz Kafka, publicado en 1915 y que narra la historia de Gregorio
Samsa un joven comerciante que era el único sustento económico de su familia. Una mañana Gregorio despierta y se da con la
sorpresa de que se había convertido en una extraña criatura, una especie de cucaracha con rasgos de un escarabajo, al darse
cuenta de su nueva apariencia Gregorio, entiende de que por mas que quisiera seguir su vida normal, no podría ya que al ver su
nueva apariencia empezaría el rechazo de la gente, rechazo que se muestra a lo largo del cuento, tanto de su padre, su madre y
su hermana; a todo esto se le suma la crisis económica que vivía la familia, debido a que Gregorio ya no trabaja se ven inmersos
en realizar distintas labores, dejando de lado y aislando a Gregorio, por el cual sentían un cierto asco. El se refugia en su
habitación pasando horas, días y noches tratando de adecuarse a su nueva apariencia, pero a la vez sintiéndose una carga para
su familia, la soledad, el abandono de la familia hacia Gregorio, propician su muerte y a la vez un alivio a su familia, quienes lo
veían a como una carga.
Algunos consideran a "La Metarmofosis" como una autobiografía del autor, el cual trata de plasmar en el cuento la soledad y el
aislamiento que sintió en algún momento por su familia debido a su intenso trabajo.
Un cuento interesante y muy fácil de entender, del cual uno queda atrapado desde el principio hasta el final.

Aspecto biobibliográfico
1.1 DATOS DEL AUTOR.-
Nació el 3 de julio de 1883 en Praga, en el seno de una familia acomodada perteneciente a la minoría judía de lengua alemana.
Tuvo tres hermanas menores Elli, Valli y Otla y habían muerto otros dos hermanos mayores en sus primeros años de vida. Hijo de
un comerciante que agobió su existencia, en Carta al padre, escrita en 1919, expresa sus sentimientos de inferioridad y de
rechazo paterno. Vivió con su familia la mayor parte de su vida y no llegó a casarse, aunque estuvo prometido en dos ocasiones.
Su difícil relación con Felice Bauer, una joven alemana a la que pretendió entre 1912 y 1917, puede ser analizada en Cartas a
Felice (1967). Aparte del alemán, dominaba el checo, francés, latín, griego y el hebreo. Su estilo mezcla con naturalidad fantasía y
realidad, dando a su obra un aire claustrofóbico, como por ejemplo en su relato La metamorfosis (1915). Otro de sus relatos, en la
colonia penitenciaria (1919). Cursó estudios de Derecho en la Universidad de Praga y trabajó de 1908 a 1917, en una compañía
gubernamental de seguros contra accidentes de trabajo hasta que la tuberculosis le obligó a dejarlo. Intento reponerse junto al
lago de Parda y después en Meramo, hasta que en 1920 tuvo que internarse en el sanatorio de Kierling, cerca de Viena, donde
falleció el 3 de junio de 1924. Contraviniendo su deseo de que sus manuscritos inéditos fuesen destruidos a su muerte, el escritor
austriaco Max Brod, su amigo y biógrafo, los publicó póstumamente. Entre esas obras se encuentran las tres novelas por las que
es más conocido: El proceso (1925), El castillo (1926), y América (1927). La fuerza de su obra ha sido tan importante que el
término kafkiano se aplica a situaciones sociales angustiosas o grotescas, o a su tratamiento en la literatura. Sus tres hermanas
morirían años después en el período nazi en los campos de concentración alemanes.
1.2 EL AUTOR Y SU EPOCA
os años que delimitan la vida de Franz Kafka fueron de 1883 a 1924, nadie puede ignorar que incluyen acontecimientos famosos:
la primera guerra europea, la invasión de Bélgica, las derrotas y las victorias, el bloqueo de los imperios centrales por la flota
británica, los años de hambre, la revolución rusa, que fue al principio una generosa esperanza y es ahora el zarismo, el
derrumbamiento, el tratado de Brest-Litovsk y el tratado de Versalles, que engendraría la segunda guerra. Incluye asimismo los
hechos íntimos que registra la biografía de Max Brod: la desavenencia con el padre, la soledad, los estudios jurídicos, los horarios
de una oficina, la profusión de manuscritos, la tuberculosis. También, las vastas aventuras barrocas de la literatura: el
expresionismo alemán, las hazañas verbales de Johannes Becher, de Yeats y de James Joyce.
El destino de Kafka fue transmutar las circunstancias y las agonías en fábula. Redactó sórdidas pesadillas en un estilo límpido. No
en vano era lector de las Escrituras y devoto de Flaubert, de Goethe y de Swift. Era judío, pero la palabra judío no figura, que yo
recuerde, en su obra. Esta es intemporal y tal vez eterna.
Kafka es el gran escritor clásico de nuestro atormentado y extraño siglo
1.3 INICIOS DE SU CARRERA LITERARIA E INFLUENCIAS
Quienes fueron sus más grandes influencias literarias: Ibsen, Spinoza, Nietzsche, Kierkegaard, Flaubert, Hebbel y Stifter.
1.4 FRANZ KAFKA Y LA LITERATURA
En cuanto a técnica literaria, los estudiosos de su obra señalan que ésta participa de las características del expresionismo y el
surrealismo, el estilo lúcido e irónico de Kafka, que mezcla naturalidad, fantasía y realidad, da a su obra un aire claustrofóbico y
fantasmal, como sucede en una de sus más célebres obras, "La metamorfosis" (1915).
Cuentos: Aquí un trozo de la historia del cuento La Metarmofosis
"Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un
monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza, veía un
vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el
cobertor, a punto ya de resbalar al suelo.
Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos.
«¿Qué me ha ocurrido?», pensó. No era un sueño. Su habitación, una auténtica habitación humana, si bien algo pequeña,
permanecía tranquila entre las cuatro paredes harto conocidas…"
1.5 FRANZ KAFKA Y LA POLITICA
La producción kafkiana estuvo prohibida durante la Checoslovaquia socialista, al ser considerado un autor "reaccionario", por lo
que sus estudiosos fueron acosados por la policía política del régimen.

ANALISIS DE LA OBRA LITERARIA - EL PRINCIPITO


ANÁLISIS EXTERNO

1.1. BIOGRAFÍA DEL AUTOR


ANTOINE JEAN BAPTISTE MARIE ROGER DE SAINT EXUPERY nació en Lyón (Francia) el día 29 de
junio de1900 en el seno de un a noble y acomodada familia proveniente de Provenza, que ostentaba
ciertos títulos de alcurnia que Saint Exupery jamás utilizó el pequeño antoine fue un niño robusto, alegre ,
franco y travieso que ya desde los 56 años escribía versos y mostraba innatas condiciones para la
mecánica .

Eran los románticos tiempos en que la aviación iniciaba su desarrollo y en los que nombres como Blériot ,
jorge Chávez , Santos Dumont y otros inflamaban de entusiasmo el espíritu de los jóvenes de la época con
sus riesgosas hazañas en el aire . Antoine visitaba con desmesurado interés, un aeródromo instalado
cerca de su hogar donde se enamoró apasionadamente de la sensación incomparable de volar por el
espacio como las aves. En 1920 logró ingresar a las nacientes fuerzas aéreas francesa donde consiguió
el, pronto reconocimiento de sus superiores por su audacia y habilidad. En 1923 sufriò un grave accidente,
el primero de muchos (sufría otros en Libia y Guatemala ) milagrosamente vivo lo extajenro de entre los
fierros retorcidos de su destrozado aparato.
Como escritor envió, sus primera s colaboraciones a la revista "Navire de Argent" por esa época sentó
plaza de piloto comercial en la ruta africana Casablanca – Dakar . alrestallar la II guerra muindial en 1939 ,
Saint exupery se presentó de inmediato a filas , siendo destinado al grupo 2/33 de reconocimiento aéreo
estratégico ; desgraciadamente, Francia fue vencida rápidamente y nuestro piloto tuvo que buscar refugio
en EE.UU. donde tuvo la oportunidad de publicar "el "principito"
El 31 de julio de 1944, durante una misión de reconocimiento destinada a preparar el desembarco en
Provenza, en el sur de Francia, Saint-Exupéry a bordo del avión Lightning P38, había partido pocas horas
antes de Borgo, en la isla de Córcega, cuando los radares dejaron de ver el avión que piloteaba y nunca
más se supo de él, cubriendo para siempre al escritor y piloto de un halo de misterio y romanticismo.
Nunca se tuvo indicios del aviador ni de su nave hasta 1998, cuando un pescador encontró una pulsera a
orillas del mar. La joya que el agua había acercado a la costa Marsella tenía grabado el nombre del
escritor, pero su autenticidad quedó en entredicho.
El descubrimiento de la joya ayudó a las autoridades francesas a iniciar una búsqueda en el sector. Cinco
años después, en el casi 60 años del aniversario de su desaparición, fueron descubiertos en aguas de
Marsella restos del avión, cerca al lugar donde años atrás había sido descubierto la pulsera.
Las piezas recuperadas fueron decapadas, limpiadas. Sobre un panel de la caja del turbo-compresor,
localizada en la viga izquierda del avión, los investigadores descubrieron, según su informe, "una serie de
cuatro cifras aisladas y grabadas manualmente": 2734, seguidas por la letra "L", que significa "left". Se
trata, según el informe, "del número de fabricación que el constructor de aviones Lockheed inscribía en sus
aviones al lanzar su fabricación en una cadena de montaje". Este número civil correspondía, en la tabla de
concordancia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, a la matrícula militar 42-68223, o sea la del avión de
Saint-Exupéry.
Pese al hallazgo, las razones por las que el avión de Saint-Exupéry se estrelló son un misterio. Hasta el
momento no ha sido posible asegurar si lo derribaron o él perdió el control del avión, incluso si sufrió un
percance mecánico. Entre las causas más posibles se mencionan fallas mecánicas, problemas de oxígeno
a bordo o un ataque cardíaco del escritor.
En el 60º aniversario de la muerte de Saint-Exupéry, se realizaron dos ceremonias conmemorativas en
Marsella y en el aeropuerto de Bastia en Córcega, cercano al lugar donde ocurrió la muerte y el último
despegue del aviador respectivamente; se colocaron flores y se celebró una misa a la que asistió un
familiar del aviador.

ARGUMENTO
-Antes de empezar a resumir críticamente el libro he de decir que me sorprendí cuando leí la fecha en la
que está escrita este libro (1943) pues en el transcurso de mi lectura asocie todos los pasajes a nuestra
vida cotidiana. Las figuras representativas de cada planeta continúan siendo características en nuestra
época y sirvió y sirve como crítica actual a nuestra sociedad en general.
-Se trata de una obra con un narrador identificado, un piloto de aviones (como el propio autor) que
comienza relatando su infancia y el abismo generacional existente que le impide conectar con sus
mayores. Así frustrado por la incomprensión reinante pasa la infancia con un sentimiento de soledad hasta
que se encuentra con el misterioso personaje del Principito
que le hace volver a su infancia y retomar su vocación frustrada de dibujante. Al final decide que lo que
prima sobre los dibujos es la imaginación y dibuja cosas invisibles a los adultos pero con significado para
él mismo y para el Principito.
A continuación se relata el origen del Principito, este personaje misterioso no cuenta su historia por las
buenas, no responde a preguntas y poquito a poco el narrador cuenta de su boca la historia que pudo
sacarle al Principito.
El Principito proviene de un pequeño planeta solo habitado por él, unas pocas flores, unos volcanes
activos e inactivos y una flor muy especial. El Principito le cuenta los peligros de los Baobabs y el trabajo
que debe realizar constantemente para que no destruyan su planeta.
El Principito, cuando no se haya trabajando deshollinando volcanes o quitando Baobabs se dedica a
observar las puestas de sol, eso hasta que nació una flor muy peculiar a la que el Principito cuidaba y con
la que también hablaba. A mi juicio esta flor representa alguna compañera del autor así como el resto de
las flores (que aparecían por la mañana y se marchitaban por la noche) pero esta en especial le marcó y
conmovió.
El Principito después de despedirse de la flor tras una pequeña pelea entre ellos, comenzó su viaje de
planeta en planeta conociendo a los múltiples personajes que lo habitaban. Cada uno representante de
algún tipo de persona habitante de nuestra sociedad y los caricaturiza.
Tras todos sus encuentros (serán explicados detalladamente en la pregunta 4) llega a la Tierra, donde
comprueba en su inmensidad lo pequeño que es todo lo que posee.
Allí en ese planeta se da cuenta de que su Rosa que creía única es vulgar y corriente, que sus volcanes
son diminutos comparados con las grandes montañas, que está solo.
Allí en su soledad se encuentra con un zorro que anhela ser domesticado y se hace amigo suyo. El zorro
le cuenta sus conclusiones sobre la vida y anima al Principito diciendo que su rosa sí es única en el mundo
y en el universo por que es su rosa y eso la hace diferente.
“No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.
El Principito continúa con su viaje y el guardagujas le cuenta más sobre la vida en la tierra , absurda a los
ojos inocentes del Principito. Critica la sociedad con los inventos para ahorrar tiempo. Esta parte es muy
interesante pues recalca entre líneas que es importante disfrutar con lo que se hace y eso no es perder el
tiempo “beber agua no es perder el tiempo, si tuviese 53 minutos para gastar pasearía muy suavemente
hasta una fuente”.
Aquí en este punto se dejan de relatar los recuerdos y se vuelve al presente de la novela, el piloto
reparando el avión todavía y el principito terminando de relatar su historia.
Acabadas las provisiones de agua se ven forzados a buscar una fuente o un pozo el cual encuentran
casualmente en la inmensidad del desierto.
Tras la satisfacción inmensa de encontrar un poco de agua el principito reflexiona con lo poco que hace
falta para ser feliz.
El Principito ya debe volver a su planeta y trata con la Serpiente Venenosa para que le muerda al
anochecer y poder volver así a su planeta, libre de su cuerpo mortal podría volver.
Tras la despedida de los dos personajes el narrador concluye con lo mismo, la lección que aprendió del
Principito y que se corresponde con esa pregunta que siempre a hecho pensar a los filósofos modernos
(¿como puede el hombre ser feliz?) respondida con… “No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es
invisible a los ojos”.

3-Estructura de la obra:
La obra se puede dividir en 3 partes. En la primera parte el narrador se da a conocer y comienza relatando
su pasado. En la segunda se narra la historia del Principito y en la tercera el piloto consigue arreglar su
máquina para marcharse y el Principito debe quitarse la vida para llegar a su planeta y se relata la
despedida y la conclusión.
ANALISIS INTERNO

LA OBRA
4.1 PERSONAJES
Para analizar los personajes empezaremos, por realizar un estudio "filosófico" de los personajes más
relevantes de la obra terminando con el principal, que es, por supuesto el principito e intentaremos
averiguar la relación de este con los personajes.
a) PERSONAJES PRINCIPALES:
EL PRINCIPITO:
Es un niño joven, de unos 12 años, que vive solo en un país. Un día decidió ir en busca de amigos,
recorrió un montón de países, hasta que llegó a la tierra, donde encontró una gran amistad.
EL AVIADOR:
Era un adulto quien sufrió un percance en el desierto del Sahara "África" el trabajaba en un correo aéreo
además cuando el era pequeño los adultos terminaron con su carrera de dibujante, por otra parte los
adultos comprendían muy poco por lo cual todo se le tenia que explicar en términos numéricos para que
éstos pudieran captar lo que se les daba a entender.
b) PERSONAJES SECUNDARIOS:
_ El Rey: Éste era muy fantasioso creía que gobernaba sobre todo y al igual que el principito se sentía
solo también su planeta era muy diminuto.
_El Vanidoso: Él era muy extraño ya que pensaba que todos lo adoraban por su hermosura y que todos
iban a estar a sus pies como verdaderos fanáticos.
_El Bebedor: Estaba muy borracho y daba lástima verlo en ese estado deteriorado con mucho alcohol en
su alrededor.
_El Hombre De Negocios: Era muy trabajador y no tomaba encuentra a las personas que lo rodean este
hombre no tenía tiempo para divertirse o para haraganear.
_El Farolero: Su trabajo tenía razonamiento, consistía en apagar y prender un faro y no tenia descanso
además los días duraban un minuto.
_El Geógrafo: Éste era muy trabajador y nunca observaba su planeta, además siempre esperaba a un
explorador para anotar sus observaciones.
- El mercader y el guardagujas:
Son dos personajes, que nos indican la velocidad con la que se vive en el mundo de los adultos, la
obsesión por ir deprisa, por no perder tiempo, se dedican a poseer, comprar, hacer, trabajar pero no por
sentir, ni experimentar, y no se dan cuenta por están demasiado ocupados. De esta manera, olvidan los
verdaderos valores y ni siquiera ellos mismo saben a donde se dirigen
C) PERSONAJES AMBIENTALES
_La Flor: Era muy orgullosa de si misma porque según ella nadie la podía derrotar por sus cuatro o cinco
espinas que la protegían además ella se encontraba la más hermosa de todas aunque en el mundo
existiese miles como ella, también por sus cualidades y características era muy endeble"en las noches se
tenia que ocultar en un fanal".
_El Zorro: Vivía en la tierra y fue la persona quien le enseño una lección al principito la cual decía, que no
hay que juzgar a las personas por su apariencia física sino valorarlas por su mentalidad y por lo que eran
realmente en la vida.
Además él arrancaba, de los cazadores un determinado día de la semana, "era un ritual" lo que nos daba a
entender que los rituales eran importantes para el zorro quien sin ésto no podría vivir tranquilo en su vida.
_La Serpiente: Vivía en el desierto donde callo el principito y lo único que tenia de fuerte era su veneno
con el cual durmió al principito al término de esta historia.
- El elefante imaginario en el sombrero
4.2. ACCIÓN

a. TEMA:El tema básico de esta obra consiste en subrayar la importancia que encierra el
encontrarnos rigurosamente con las personas que constituyen nuestras raíces, nuestro entorno
vital primario. Cuando todo parece haber fracasado, una voz interior -el «principito» que llevamos
dentro- nos advierte que tenemos todavía una salida airosa: dar el salto a un nivel superior de
realización personal, el nivel de la creatividad.
B) ARGUMENTO
EL PRINCIPITO es un encantador relato dedicado a los niños pero se mezclan, junto a lo
maravilloso, ciertos trazos de psicología que revelan un delicado conocimiento de las relaciones
que se crean la amistad y el amor
El autor imagina una avería de un avión que lo obliga aterrizar en el Sahara "a mil millas todas las
regiones habitadas"
Para su sorpresa un pequeño muchacho de modales muy singulares visiblemente satisfecho de tan
absoluta soledad
El niño, inmune el calor, el hambre o la fatiga cuestiona, de una manera por demás graciosa, lo
poco cuerda y extravagante lógica de los adultos
Como por ejemplo cita sus encuentros en el espacio con un rey , vanidoso , bebedor ,un hombre de
negocios ,un farolero, un geógrafo y sobre todo con nuestro planeta tierra
Le cuenta también que en su planeta, que tiene tres volcanes que el deshollina constantemente,
hay una flor de la que ha tenido que huir por amor
El principito hace una sensata y estupenda alegoría de la amistad en su encuentro con el zorro en
el desierto
Este es un libro de símbolos estreñidos de manera ágil y admirable con un estilo familiar que
confiere al relato ese aire confidencial de los pensamientos expresados en voz alta ante un
auditorio de seres sencillos cuya lógica sea cómplice de la imaginación
Ambiente:
Físico: Todo se realiza en un supuesto añorado asteroide muy lejano en donde se encuentran
estos dos personajes. En este sitio del que todos los hombres han sido exiliados y sólo pueden
regresar por medio de la fabulación. Aquí hay diversa vegetación y seres vivientes diferentes (la
rosa del Principito y la venenosa serpiente amarilla, entre otros) ,aquí el principito experimenta en
sus viajes a los planetas cercanos diversas aventuras en las que conoce mas a las personas. E
igualmente en cada planeta en el que estaba variaba su ambiente aunque no lo dijera
detalladamente la historia ,(hay árboles ,flores, ríos extraños cuevas ,etcétera).

C) EL ASUNTO
Para escribir el relato de el principito el ilustre aviador, Antoine de Saint Exupery no necesitó de
montar por ignorados y misteriosos lugares; no tuvo que recorrer enormes distancias ni hablar con
gente lejana y exótica.
Sólo tuvo que dejar que el niño que vivía permanentemente en su corazón le contara la
sorprendente y maravillosa historia del pequeño trotamundos despreocupado y y gentil, que un día
visitaría nuestro planeta desde su remoto asteroide B612. Y es el corazón de niño que todos
tenemos, a donde va dirigido el relato; a esos inexplorados y recónditos lugares de nuestra alma
donde aún conservamos, limpios y puros, nuestros mejores sentimientos, preservados de los
innobles, contaminantes de nuestra atormentada vida adulta.
EL MENSAJE
Debemos ahondar en el interior de cada uno para hacer salir al exterior ese conocimiento, para
descubrir mediante la mayéutica el conocimiento olvidado (Extraído del Rincón Literario)

Rebelión en la granja
del británico George Orwell. Publicada en 1945, la obra es una fábula mordaz sobre cómo el
régimen soviético de Iósif Stalin corrompe el socialismo. En la ficción de la novela un grupo de animales de
una granja expulsa a los humanos tiranos y crea un sistema de gobierno propio que acaba convirtiéndose
en otra tiranía brutal. Orwell, un socialista democrático y durante muchos años un miembro del Partido
Laborista Independiente, fue un crítico de Stalin. La novela fue escrita durante la Segunda Guerra
Mundial y, aunque publicada en 1945, no comenzó a ser conocida por el público hasta finales de los años
1950.
Además, la obra constituye un análisis de la corrupción que puede surgir tras toda adquisición de poder,
en cualquier nivel. Así, la obra posee un doble nivel de interpretación posible, por lo que su mensaje puede
trascender el caso particular del régimen soviético y ser captado incluso por niños que ni siquiera conocen
la historia de la Unión Soviética. Por esta razón el libro ha sido utilizado a menudo como herramienta
educativa incluso en los primeros años de la escolaridad de algunos países. Está considerada una de las
más demoledoras fábulas acerca de la condición humana.
Lejos de la intención de Orwell, que pretendía con esta alegoría, al igual que con su siguiente
novela, 1984, publicada en 1949, denunciar a los totalitarismos nazi y soviético,1 el libro fue utilizado, sobre
todo en los Estados Unidos, como propaganda en contra del comunismo en general.2
Argumento
Los animales de la Granja Solariega, alentados un día por el viejo "cerdo Mayor", que antes de morir
explicó a todos los animales su visión, llevan a cabo una revolución en la que consiguen expulsar al señor
Jones y crear sus propias reglas (los Siete Mandamientos) que escriben en una pared.
1. Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
2. Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es amigo.
3. Ningún animal usará ropa.
4. Ningún animal dormirá en una cama.
5. Ningún animal beberá alcohol.
6. Ningún animal matará a otro animal.
7. Todos los animales son iguales
Al principio, la granja, que pasa a llamarse Granja Animal, es más próspera incluso que cuando el señor
Jones la administraba. Sin embargo, con el paso del tiempo los cerdos, que se habían autoerigido como
líderes por su inteligencia, empiezan a abusar de su poder y manipulan los mandamientos en su favor.
Dos de estos cerdos, [[Snowball (Rebelión en la granja)] y Napoleón, se muestran como los líderes, pero
empiezan a mostrar diferencias, que acaban cuando Napoleón lanza a los perros contra Snowball y este
huye de la granja.
A partir de ese momento Napoleón se erige como único líder. Los cerdos se constituyen como una élite
dentro de la Granja, y los demás animales se mantienen bajo la dictadura de Napoleón, amenazados por
los perros de éste. Poco a poco los cerdos adoptan los defectos del propio hombre por los cuales en su
día sustentaron la revolución. A lo largo de la novela, se efectúan ciertos cambios en los Siete
Mandamientos, que "justifican" las medidas que toma Napoleón y los actos de los cerdos:
 Ningún animal dormirá en una cama con sábanas
 Ningún animal beberá alcohol en exceso
 Ningún animal matará a otro animal sin motivo
Sucesivamente, todos los Siete Mandamientos van desapareciendo por orden de Napoleón, y con la
complicidad de los demás cerdos.
Finalmente, los cerdos modifican también sus conductas, empiezan a usar las ropas abandonadas por el
señor Jones y aprenden a caminar sólo sobre sus patas traseras (modificando para ello el primero de los
Siete Mandamientos). Después de que un ataque llevado a cabo por los humanos fuese repelido por
los perros, los granjeros de los campos vecinos deciden mantener relaciones amistosas con los animales
de la Granja Manor, felicitando a Napoleón por el éxito económico de la granja: los animales dirigidos por
Napoleón trabajan en larguísimas jornadas, alcanzan elevados niveles de productividad, se contentan con
raciones minúsculas de comida, y jamás se quejan ante los cerdos. Halagado, Napoleón y los cerdos
invitan a los humanos a almorzar en la granja Manor; los animales de allí, sorprendidos, advierten que sus
compañeros cerdos han copiado totalmente la conducta y aspecto de los humanos.
Al final de la novela, la dictadura de Napoleón y sus seguidores se consagra de modo absoluto cuando los
animales preguntan al burro Benjamín (uno de los pocos que sabe leer) sobre cuál es el único
mandamiento que queda escrito. Éste es el séptimo, convenientemente modificado por los cerdos:
 Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.
Significado
Orwell satiriza el régimen zarista, con el señor Jones y la monarquía con los humanos, y posteriormente
ironiza la revolución rusa hasta el periodo del estalinismo.
— El cerdo Mayor (Manor), representa en parte a Lenin pues él se cuestiona sobre la situación de su país,
crea una doctrina propia y además es el ideólogo de la revolución, él es el idealista; también apunta
hacia Karl Marx al ser el impulsor de la filosofía anti-capitalista (anti-humana, alegóricamente) y por fallecer
antes de que ocurriese la rebelión.
— El señor Jones sería el zar Nicolás II de Rusia, aunque su figura es más amplia y abarque a toda la
realeza, la nobleza y la burguesía, que fueron las clases derrocadas por la Revolución Rusa.
— El cerdo Napoleón, con sus medidas para administrar la granja (apropiadas de Bola de Nieve) que
servirán para llevar a ésta a la prosperidad (aunque esta sólo mejorará su propia situación y la de los
demás cerdos), y su política de restricción de libertades, representa a Iósif Stalin. Otro punto que refuerza
esta teoría, es el hecho de que Napoleón ordenase el exilio de Bola de Nieve (Trotsky). En la primera
edición francesa se nombró a este cerdo como "Julio César".
— El cerdo Bola de Nieve (Snowball) sería Lev Trotsky, líder militar que posteriormente huye de la granja
al ser violentamente perseguido por los perros de Napoleón y cuya sola mención constituye un delito
grave. Una vez establecido el poder de Napoleón, todo animal que se considerara peligroso sería
ejecutado bajo la acusación de ser seguidor de Bola de Nieve.
— El cerdo Chillón (Squealer) es el intermediario de Napoleón ante los demás animales de la granja. Su
habilidad retórica y su hipocresía le permiten convencer al resto de la granja de la conveniencia de
cualquier decisión tomada por Napoleón. Posiblemente represente al aparato de propanganda de la
URSS: el periódico Pravda, o a Viacheslav Mólotov (ferviente partidario de Stalin).
— Bóxer, el caballo (Boxeador), siempre convencido de trabajar más y traicionado por Napoleón a pesar
de ello, representaría al proletariado. Su lema "Trabajaré más duro" y los constantes elogios que recibe de
los cerdos por su denodado esfuerzo y su sumisión sean probablemente una referencia al minero Alekséi
Stajánov.
— Las ovejas y las gallinas, analfabetas y acríticas con el régimen, personifican al campesinado, o bien, a
la "masa" que sigue al líder. Para ellos y los animales menos inteligentes se ingeniaron consignas
sencillas, como "Cuatro patas sí, dos pies no", que solían repetir todo el día.
— El cuervo Moses (Moisés) representa a la Iglesia ortodoxa, pues habla del cielo de los animales y recibe
trato favorable de los humanos ya que cumple una labor de apaciguamiento al servicio del señor Jones.
Más adelante, los cerdos toleran su presencia. Las relaciones entre el cuervo y la granja representa la
afinidad entre el clericato ruso y los distintos gobiernos de Rusia, primero bajo los zares, y luego bajo el
estalinismo.
— El burro Benjamín es el intelectual que especula.
— Los perros representan la policía secreta stalinista, la NKVD. Son los encargados de expulsar
violentamente a Bola de Nieve de la Granja. La nueva generación de perros es educada por Napoleón
desde cachorros, cumpliendo también la función de guardia personal y de verdugo para los animales que
"traicionan" a la granja en nombre de Bola de Nieve.
— El Señor Fedrerick, que durante la fábula pretende una alianza con el cerdo Napoléon, representa
a Adolf Hitler, quien firmó un pacto de no agresión con el régimen estalinista de la URSS.
— La yegua Mollie, que apenas se interesa por la revolución animal y aún menos por trabajar, representa
a las clases nobles zaristas que ven en la nueva política comunal el fin de sus privilegios. Prueba de ello lo
tenemos cuando Mollie, una vez que descubren que ha confraternizado con un mozo de una granja
vecina, abandona la granja para servir de nuevo a los humanos.
-El señor pilkington, Winston Churchill, al final de la historia se muestra su "alianza" demostrada en un
juego de naipes con napoleón junto a humanos y cerdos, donde esta termina con una fuerte discusión,
dado que napoleón y este (pilkington), destapan un as de espadas simultáneamente (señal de trampa),
esto nos muestra la inestabilidad de la supuesta alianza entre la URSS e Inglaterra.
Orwell también muestra de una manera muy cruda la relación entre animales y seres humanos, dándole a
los primeros una personalidad y poniéndolos al mismo nivel intelectual y racional que el hombre, para así
representar la brutalidad sufrida por ellos en la Granja.
Rebelión en la granja como alegoría
El término alegoría se refiere a una ficción que representa otra cosa, una idea o conjunto de ideas
abstractas que aparecen a través de otra forma u otro sentido. Este término se encuentra íntimamente
ligado al concepto de metáfora. De esta forma, Rebelión en la granja se muestra claramente como una
alegoría que a partir de personajes animales que van cambiando su esencia, su ser a lo largo de la obra
representan a los humanos y sus cambios con respecto al poder. Alrededor del tema del poder (poderosos
y oprimidos) van cambiando sus ideales comunes y puros en ideas individualistas y tiránicas. Una alusión
clara del poder y su influencia en los seres humanos.
NOCTURNO de Oliverio Girondo
Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles
que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,
como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa,
al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro
y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme
ESPANTAPAJAROS de Girondo
Yo no sé nada
Tú no sabes nada
Ud. no sabe nada
Él no sabe nada
Ellos no saben nada
Ellas no saben nada
Uds. no saben nada
Nosotros no sabemos nada.
La desorientación de mi generación tiene su expli-
cación en la dirección de nuestra educación, cuya
idealización de la acción, era —¡sin discusión!—
una mistificación, en contradicción
con nuestra propensión a la me-
ditación, a la contemplación y
a la masturbación. (Gutural,
lo más guturalmente que
se pueda.) Creo que
creo en lo que creo
que no creo. Y creo
que no creo en lo
que creo que creo.
" Cantar de las ranas "
¡Y ¡Y ¿A ¿A ¡Y ¡Y
su ba llí llá su ba
bo jo es es bo jo
las las tá? tá? las las
es es ¡A ¡A es es
ca ca quí cá ca ca
le le no no le le
ras ras es es ras ras
arri aba tá tá arrí aba
ba!... jo!... !... !... ba!... jo!...

RÍO DE JANEIRO
La ciudad imita en cartón, una ciudad de pórfido.
Caravanas de montañas acampan en los alrededores.
El “Pan de Azúcar” basta para almibarar toda la bahía...
El “Pan de Azúcar” y su alambre carril, que perderá el equilibrio por no usar una sombrilla de papel.
Con sus caras pintarrajeadas, los edificios saltan unos encima de otros y cuando están arriba, ponen el lomo, para que
las palmeras les den un golpe de plumero en la azotea.
El sol ablanda el asfalto y las nalgas de las mujeres, madura las peras de la electricidad, sufre un crepúsculo, en los
botones de ópalo que los hombres usan hasta para abrocharse la bragueta.
¡Siete veces al día, se riegan las calles con agua de jazmín!
Hay viejos árboles pederastas, florecidos en rosas té; y viejos árboles que se tragan los chicos que juegan al arco en
los paseos. Frutas que al caer hacen un huraco enorme en la vereda; negros que tienen cutis de tabaco, las palmas de
las manos hechas de coral, y sonrisas desfachatadas de sandía.
Sólo por cuatrocientos mil reis se toma un café, que perfuma todo un barrio de la ciudad durante diez minutos

CROQUIS EN LA ARENA
La mañana se pasea en la playa empolvada de sol.
Brazos.
Piernas amputadas.
Cuerpos que se reintegran. Cabezas flotantes de caucho.
Al tornearles los cuerpos a las bañistas, las olas alargan sus virutas sobre el aserrín de la playa.
¡Todo es oro y azul!
La sombra de los toldos. Los ojos de las chicas que se inyectan novelas y horizontes. Mi alegría, de zapatos de goma, que me
hace rebotar sobre la arena.
Por ochenta centavos, los fotógrafos venden los cuerpos de las mujeres que se bañan.
Hay quioscos que explotan la dramaticidad de la rompiente. Sirvientas cluecas. Sifones irascibles, con extracto de mar. Rocas con
pechos algosos de marinero y corazones pintados de esgrimista. Bandadas de gaviotas, que fingen el vuelo destrozado de un
pedazo blanco de papel.
¡Y ante todo está el mar!
¡El mar!... ritmo de divagaciones. ¡El mar! con su baba y con su epilepsia.
¡El mar!... hasta gritar
¡basta!
como en el circo.

Para hacer un poema dadaísta de Tristán Tzara


Tome un periódico. Tome unas
tijeras.

Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema. Recorte el


artículo.

Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.

Agítela suavemente.

Ahora saque cada recorte uno tras otro. Copie


concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa. El poema se
parecerá a usted.

Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida


del vulgo.

Caligrama de Apollinaire
“EL MANIFIESTO FUTURISTA” (1909) por FILIPPO TOMMASO MARINETTI.-
1. Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad.

2. El coraje, la audacia, la rebelión, serán elementos esenciales de nuestra poesía.

3. La literatura exaltó, hasta hoy, la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el
movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso de corrida, el salto mortal, el cachetazo y el puñetazo.

4. Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza, la belleza de la
velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo…
un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la Victoria de Samotracia.

5. Queremos ensalzar al hombre que lleva el volante, cuya lanza ideal atraviesa la tierra, lanzada también ella a la
carrera, sobre el circuito de su órbita.

6. Es necesario que el poeta se prodigue, con ardor, boato y liberalidad, para aumentar el fervor entusiasta de los
elementos primordiales.
7. No existe belleza alguna si no es en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra
maestra. La poesía debe ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para forzarlas a
postrarse ante el hombre.

(…)
El auto ha pasado de Giaccomo Balla

El “Manifiesto de Martín Fierro” (Atribuido a Oliverio Girondo)


Frente a la impermeabilidad hipopotámica del “honorable público”.

Frente a la funeraria solemnidad del historiador y del catedrático, que momifica cuanto toca. Frente al recetario que
inspira las lucubraciones de nuestros más 'bellos' espíritus y a la afición al

ANACRONISMOS y al MIMETISMO que demuestran.

Frente a la ridícula necesidad de fundamentar nuestro nacionalismo intelectual, hinchando valores falsos que al
primer pinchazo se desinflan como chanchitos.

Frente a la incapacidad de contemplar la vida sin escalar las estanterías de las bibliotecas.

Y sobre todo, frente al pavoroso temor de equivocarse que paraliza el mismo ímpetu de la juventud, más anquilosa
que cualquier burócrata jubilado:

MARTÍN FIERRO siente la necesidad imprescindible de definirse y de llamar a cuantos sean capaces de percibir que nos
hallamos en presencia de una NUEVA sensibilidad y de una NUEVA comprensión, que, al ponernos de acuerdo con nosotros
mismos, nos descubre panoramas insospechados y nuevos medios y formas de expresión.

MARTÍN FIERRO acepta las consecuencias de localizarse, porque sabe que de ellos depende su salud. Instruido de sus
antecedentes, de su anatomía, del meridiano en que camina: consulta el barómetro, el calendario, antes de salir a la calle a
vivirla con sus nervios y con su mentalidad de hoy.

MARTÍN FIERRO sabe “que todo es nuevo bajo el sol” si todo se mira con unas pupilas actuales y se expresa con un
acento contemporáneo.
MARTÍN FIERRO, se encuentra, por eso, más a gusto, en un trasatlántico moderno que en un palacio renacentista, y
sostiene que un buen Hispano-Suiza es una OBRA DE ARTE muchísimo más perfecta que una silla de manos de la época de
Luis XV. (…)
MARTÍN FIERRO cree en la importancia del aporte intelectual de América, previo tijeretazo a todo cordón umbilical.
Acentuar y generalizar, a las demás manifestaciones intelectuales, el movimiento de independencia iniciado, en el idioma, por
Rubén Darío, no significa, empero, que habremos de renunciar, ni mucho menos finjamos desconocer que todas las mañanas
nos servimos de un dentífrico sueco, de unas toallas de Francia y de un jabón inglés.
MARTÍN FIERRO tiene fe en nuestra fonética, en nuestra visión, en nuestros modales, en nuestro oído, en nuestra
capacidad digestiva y de asimilación.

MARTÍN FIERRO artista se refriega los ojos a cada instante para arrancar las telarañas que tejen de continuo el hábito y
la costumbre. ¡Entregar a cada nuevo amor una nueva virginidad, y que los excesos de cada día sean distintos a los excesos
de ayer y de mañana! ¡Ésta es para él la verdadera santidad del creador!... ¡Hay pocos santos!
MARTÍN FIERRO crítico sabe que una locomotora no es comparable a una manzana y el hecho de que todo el mundo
compare una locomotora a una manzana y algunos opten por la locomotora, otros por la manzana, rectifica para él, la
sospecha de que hay muchos más negros de lo que se cree. Negro el que exclama ¡colosal! Y cree haberlo dicho todo. Negro el
que necesita encandilarse con lo coruscante y no está satisfecho si lo encandila lo coruscante. Negro el que tiene las manos
achatadas como platillos de balanza y lo sopesa todo y todo lo juzga por el peso. ¡Hay tantos negros!...
MARTÍN FIERRO sólo aprecia a los negros y a los blancos que son realmente negros o blancos y no pretenden en lo
más mínimo cambiar de color.
¿

Simpatiza Ud. con "Martín Fierro"? ¡Colabore Ud. en


"Martín Fierro"! ¡Suscríbase Ud. a "Martín Fierro"!

pues irónicamente miran a todos los que presentarse candidatos de esa edad, lo
les rodean, y contestando rabiosa y hacen personas de treinta .años, y hasta
La tragedia del hombre que busca
sintéticamente a las preguntas que les cojos y jorobados. Y ello es en parte
empleo de Roberto Arlt
hacen, se alejan rumiando desconsuelo. cierto. En Buenos Aires, "el hombre que
Esto no hace desmayar a los que quedan, busca empleo" ha venido a constituir un
La persona que tenga la saludable pues, como si lo ocurrido fuera un tipo su¡ generis. Puede decirse que este
costumbre de levantarse temprano, y salir aliciente, comienzan a empujarse contra hombre tiene el empleo de "ser hombre
en tranvía a trabajar o a tomar fresco, la cortina metálica, y a darse de que busca trabajo".
habrá a veces observado el siguiente puñetazos y pisotones para ver quien El hombre que busca trabajo es
fenómeno: entra primero. De pronto el más ágil o el frecuentemente un individuo que oscila
Una puerta de casa comercial con la más fuerte se escurre adentro y el resto entre los dieciocho y veinticuatro años. No
cortina metálica medio corrida. Frente a la queda mirando la cortina, hasta que sirve para nada. No ha aprendido nada.
cortina metálica, y ocupando la vereda y aparece en escena un viejo empleado de No conoce ningún oficio. Su única y
parte de la calle, hay un racimo de gente. la casa que dice: meritoria aspiración es ser empleado. Es
La muchedumbre es variada en aspecto. --Pueden irse, ya hemos tomado el tipo del empleado abstracto. El quiere
Hay pequeños y grandes, sanos y empleado. trabajar, pero trabajar sin ensuciarse las
lisiados. Todos tienen un diario en la Esta incitación no convence a los manos, trabajar en un lugar donde se use
mano y conversan animadamente entre presentes, que estirando el cogote sobre cuello; en fin, trabajar "pero
sí. el hombro de su compañero comienzan a entendámonos... decentemente".
Lo primero que se le ocurre al viajante desaforar desvergüenzas, y a amenazar Y un buen día, día lejano, si alguna vez
inexperto es de que allí ha ocurrido un con romper los vidrios del comercio. llega, él, el profesional de la busca de
crimen trascendental, y siente tentaciones Entonces, para enfriar los ánimos, por lo empleo, se "ubica". Se ubica con el sueldo
de ir a engrosar el número de aparentes general un robusto portero sale con un mínimo, pero qué le importa. Ahora podrá
curiosos que hacen cola frente a la cortina cubo de agua o armado de una escoba y tener esperanzas de jubilarse. Y desde
metálica, mas a poco de reflexionarlo se empieza a dispersar a los amotinados. ese día, calafateado en su rincón
da cuenta de que el grupo está constituido Esto no es exageración. Ya muchas veces administrativo espera la vejez con la
por gente que busca empleo, y que ha se han hecho denuncias semejantes en paciencia de una rémora.
acudido al llamado de un aviso. Y si es las seccionales sobre este procedimiento Lo trágico es la búsqueda del empleo en
observador y se detiene en la esquina expeditivo de los patrones que buscan casas comerciales. La oferta ha llegado a
podrá apreciar este conmovedor empleados. ser tan extraordinaria, que un comerciante
espectáculo. Los patrones arguyen que ellos en el de nuestra amistad nos decía:
Del interior de la casa semiblindada salen aviso pidieron expresamente "un --Uno no sabe con qué empleado
cada diez minutos individuos que tienen el muchacho de dieciséis años para hacer quedarse. Vienen con certificados. Son
aspecto de haber sufrido una decepción, trabajos de escritorio", y que en vez de
inmejorables. Comienza entonces el rubia cerveza en una tarde de calor. ennoblece. La Vida es un Deber. El
interrogatorio: Hoy, deja el perezoso y contemplativo hombre ha nacido para trabajar.
--¿Sabe usted escribir a máquina? sol en la calle. Tú, entra. El sol no es Entra; urge trabajar. La vida moderna
--Sí, ciento cincuenta palabras por minuto. serio. Entra. En la calle también está es complicada como una madeja con
--¿Sabe usted taquigrafía? el viento. El viento que corre jugando la que estuvo jugando un gato joven.
--Sí, hace diez años. con fantasmas. Fantasma él también, Entra; siempre hay trabajo aquí. No te
--¿Sabe usted contabilidad? pues no se ve con los ojos de la cara, aburrirás; al contrario, encontrarás
--Soy contador público.
y se lo siente. El viento está jugando; con qué matizar tu vida. (Además de
--¿Sabe usted inglés?
ya corriendo una loca carrera por en que es tu Deber). Entra. Siéntate.
--Y también francés.
--¿Puede ofrecer una garantía? medio de la calle; ya golpeándose las Trabaja. Son cuatro horas apenas.
--Hasta diez mil pesos de las siguientes sienes contra las paredes de las casas; Cuatro horas. Pero, eso sí: nada de
firmas. ya deshilándose en las copas de los engañifas ni simulaciones ni
--¿Cuánto quiere ganar? árboles... f... f... f... f... El viento es sofisticaciones. ¡A trabajar! Si tu labor
--Lo que ustedes acostumbran pagar. juguetón como un recental; esto no es limpia, exacta y voluntariosa —
--Y el sueldo que se les paga a esta gente es serio. Tú entra. Deja en la calle sol, voluntariosa sobre todo—, los jefes te
-nos decía el aludido comerciante-- no es viento, movimiento loco; tú, entra. felicitarán. Tú estás sano; puedes
nunca superior a ciento cincuenta pesos. ¿Qué podrías hacer en la calle? ¿No resistir estas cuatro horas. ¿Has visto
Doscientos pesos los gana un empleado tienes vergüenza, estúpido cómo las has resistido? Ahora vete a
con antigüedad... y trescientos... sentimental, regodearte con el sol almorzar. Y vuelve a hora cabal,
trescientos como un anciano blanco, y exacta, precisa, matemática.
es lo mítico. Y ello se debe a la oferta. esqueletoso, y centenario? ¿No te ¡Cuidado! Porque si todos se
Hay farmacéuticos que ganan ciento humilla, en tu actual situación de atrasaran, se derrumbaría la
ochenta pesos y trabajan ocho horas muchacho fornido, dejarte forrar por disciplina, y sin disciplina no puede
diarias, hay abogados que son escri-
el viento como una hoja dentro de un existir nada serio. Otras cuatro horas
bientes de procuradores, procuradores
remolino? ¡Y la lluvia! No te al día. Nadie se muere trabajando
que les pagan doscientos pesos men-
suales, ingenieros que no saben qué cosa avergonzaré recordándote que los ocho horas diarias. Tú mismo, dime:
hacer con el título, doctores en química otros días estuviste tres horas ¡tres ¿no has estado remando el domingo
que envasan muestras de importantes horas!, contemplando tras la vidriera once o doce horas, cansando los
droguerías. Parece mentira y es cierto. del café, caer y caer y caer, músculos en una labor con el agua
La interminable lista de "empleados monótonamente, estúpidamente, que me abstengo de calificar por el
ofrecidos" que se lee por las mañanas en una larga, monótona y estúpida ningún remordimiento que se
los diarios es la mejor prueba de la trágica lluvia. Entra, entra. Entra; penetra en obtiene? ¿Ves tú? ¡Y con inminente
situación por la que pasan millares y mi vientre, que no es oscuro, porque, peligro de ahogarte! Yo sólo te exijo
millares de personas en nuestra ciudad. Y ¡mira cuántos Osram flechan sus ocho horas. Y te pago, te visto, te doy
se pasan éstas los años buscando luminosos ojos de azufre encendido de comer. ¡No me lo agradezcas! Yo
trabajo, gastan casi capitales en tranvías y como pupilas de gata! Penetra en mi soy así. Ahora vete contento. Has
estampillas ofreciéndose, y nada... la carne, y estarás resguardado contra el cumplido con tu Deber. Ve a tu casa.
ciudad está congestionada de empleados. sol que quema, el viento que golpea, No te detengas en el camino. Hay que
Y sin embargo, afuera está la llanura,
la lluvia que moja y el frío que ser serio, honesto, sin vicios. Y vuelve
están los campos, pero la gente no quiere
enferma. Entra; así tendrás la certeza mañana, y todos los días durante 25
salir afuera. Y es claro, termina tanto por
acostumbrarse a la falta de empleo que —que dará paz a tu espíritu— de años; durante los 9.125 días que
viene a constituir un gremio, el gremio de obtener todos los días pan para tu llegues a mí, yo te abriré mi seno de
los desocupados. Sólo les falta personería boca y para la boca de tus madre; después, si no te has muerto
jurídica para llegar a constituir una de las pequeñuelos. ¡Tus pequeñuelos, tus tísico, te daré la jubilación. Entonces,
tantas sociedades originales y exóticas de hijos, los hijos de tu carne y de tu gozarás del sol, y al día siguiente te
las que hablará la historia del futuro alma y de la carne y del alma de la morirás. ¡Pero habrás cumplido con
compañera que hace contigo el tu Deber!
camino! Yo daré para ellos pan y
Balada de la oficina de Roberto leche; no temas; mientras tú estés en INSTRUCCIONES
Mariani mi seno, y no desgarres las PARA SUBIR UNA
Entra. No repares en el sol que dejas ESCALERA - Julio
prescripciones que tú sabes, jamás
Cortázar
en la calle. Él está caído en la calle faltará a tus pequeñuelos, ¡los
como una blanca mancha de cal. Está pobres!, ni pan, ni leche, para sus Nadie habrá dejado de
lamiendo ahora nuestra vereda; esta ávidas bocas. Entra; acuérdate de observar que con frecuencia el suelo
tarde se irá enfrente. No repares en el ellos; entra. Además, cumplirás con se pliega de manera tal que una parte
sube en ángulo recto con el plano del
sol. Tienes el domingo para bebértelo tu deber. Tu deber. ¿Entiendes? El suelo, y luego la parte siguiente se
todo y golosamente, como un vaso de trabajo no deshonra, sino que coloca paralela a este plano, para dar
paso a una nueva perpendicular, PREÁMBULO A LAS muerte si no corremos y llegamos
conducta que se repite en espiral o en INSTRUCCIONES PARA DAR antes y comprendemos que ya no
línea quebrada hasta alturas CUERDA AL RELOJ - Julio importa.
sumamente variables. Agachándose y Cortázar
poniendo la mano izquierda en una de
las partes verticales, y la derecha en la Piensa en esto: cuando te
horizontal correspondiente, se está en regalan un reloj te regalan un pequeño
posesión momentánea de un peldaño infierno florido, una cadena de rosas, La noche boca arriba
o escalón. Cada uno de estos un calabozo de aire. No te dan
solamente el reloj, que los cumplas Julio Cortázar Y salían en ciertas épocas a
peldaños, formados como se ve por
muy felices y esperamos que te dure cazar enemigos; le llamaban la guerra florida.
dos elementos, se sitúa un tanto más
arriba y adelante que el anterior, porque es de buena marca, suizo con
principio que da sentido a la escalera, áncora de rubíes; no te regalan
ya que cualquiera otra combinación solamente ese menudo picapedrero A mitad del largo zaguán del hotel pensó que
producirá formas quizá más bellas o que te atarás a la muñeca y pasearás debía ser tarde y se apuró a salir a la calle y
pintorescas, pero incapaces de contigo. Te regalan — no lo saben, lo sacar la motocicleta del rincón donde el portero
trasladar de una planta baja a un terrible es que no lo saben—, te de al lado le permitía guardarla. En la joyería de
primer piso. regalan un nuevo pedazo frágil y la esquina vio que eran las nueve menos diez;
precario de ti mismo, algo que es tuyo llegaría con tiempo sobrado adonde iba. El sol
pero no es tu cuerpo, que hay que atar se filtraba entre los altos edificios del centro, y
Las escaleras se suben de a tu cuerpo con su correa como un
frente, pues hacia atrás o de costado él -porque para sí mismo, para ir pensando, no
bracito desesperado colgándose de tu tenía nombre- montó en la máquina
resultan particularmente incómodas. muñeca. Te regalan la necesidad de
La actitud natural consiste en saboreando el paseo. La moto ronroneaba
darle cuerda todos los días, la entre sus piernas, y un viento fresco le
mantenerse de pie, los brazos obligación de darle cuerda para que
colgando sin esfuerzo, la cabeza chicoteaba los pantalones.
siga siendo un reloj; te regalan la
erguida aunque no tanto que los ojos obsesión de atender a la hora exacta Dejó pasar los ministerios (el rosa, el blanco) y
dejen de ver los peldaños en las vitrinas de las joyerías, en el la serie de comercios con brillantes vitrinas de
inmediatamente superiores al que se anuncio por la radio, en el servicio la calle Central. Ahora entraba en la parte más
pisa, y respirando lenta y telefónico. Te regalan el miedo de agradable del trayecto, el verdadero paseo:
regularmente. Para subir una escalera perderlo, de que te lo roben, de que se una calle larga, bordeada de árboles, con poco
se comienza por levantar esa parte del te caiga al suelo y se rompa. Te tráfico y amplias villas que dejaban venir los
cuerpo situada a la derecha abajo, regalan su marca, y la seguridad de jardines hasta las aceras, apenas demarcadas
envuelta casi siempre en cuero o que es una marca mejor que las otras, por setos bajos. Quizá algo distraído, pero
gamuza, y que salvo excepciones te regalan la tendencia de comparar tu corriendo por la derecha como correspondía,
cabe exactamente en el escalón. reloj con los demás relojes. No te se dejó llevar por la tersura, por la leve
Puesta en el primer peldaño dicha regalan un reloj, tú eres el regalado, a crispación de ese día apenas empezado. Tal
parte, que para abreviar llamaremos ti te ofrecen para el cumpleaños del vez su involuntario relajamiento le impidió
pie, se recoge la parte equivalente de reloj. prevenir el accidente. Cuando vio que la mujer
la izquierda (también llamada pie, pero parada en la esquina se lanzaba a la calzada a
que no ha de confundirse con el pie pesar de las luces verdes, ya era tarde para las
antes citado), y llevándola a la altura soluciones fáciles. Frenó con el pie y con la
del pie, se le hace seguir hasta INSTRUCCIONES
PARA DAR CUERDA mano, desviándose a la izquierda; oyó el grito
colocarla en el segundo peldaño, con de la mujer, y junto con el choque perdió la
lo cual en ‚este descansará el pie, y en AL RELOJ - Julio
Cortázar visión. Fue como dormirse de golpe.
el primero descansará el pie. (Los
primeros peldaños son siempre los Allá al fondo está la muerte, Volvió bruscamente del desmayo. Cuatro o
más difíciles, hasta adquirir la pero no tenga miedo. Sujete el reloj cinco hombres jóvenes lo estaban sacando de
coordinación necesaria. La con una mano, tome con dos dedos la debajo de la moto. Sentía gusto a sal y sangre,
coincidencia de nombre entre el pie y llave de la cuerda, remóntela le dolía una rodilla y cuando lo alzaron gritó,
el pie hace difícil la explicación. suavemente. Ahora se abre otro plazo, porque no podía soportar la presión en el brazo
Cuídese especialmente de no levantar los árboles despliegan sus hojas, las derecho. Voces que no parecían pertenecer a
al mismo tiempo el pie y el pie). barcas corren regatas, el tiempo como las caras suspendidas sobre él, lo alentaban
un abanico se va llenando de sí mismo con bromas y seguridades. Su único alivio fue
Llegado en esta forma al y de él brotan el aire, las brisas de la oír la confirmación de que había estado en su
segundo peldaño, basta repetir tierra, la sombra de una mujer, el derecho al cruzar la esquina. Preguntó por la
alternadamente los movimientos hasta perfume del pan. mujer, tratando de dominar la náusea que le
encontrarse con el final de la escalera. ganaba la garganta. Mientras lo llevaban boca
Se sale de ella fácilmente, con un arriba hasta una farmacia próxima, supo que la
¿Qué más quiere, qué más
ligero golpe de talón que la fija en su quiere? Átelo pronto a su muñeca, causante del accidente no tenía más que
sitio, del que no se moverá hasta el déjelo latir en libertad, imítelo rasguños en la piernas. “Usté la agarró apenas,
momento del descenso. pero el golpe le hizo saltar la máquina de
anhelante. El miedo herrumbra las
costado…”; Opiniones, recuerdos, despacio,
áncoras, cada cosa que pudo
éntrenlo de espaldas, así va bien, y alguien con
alcanzarse y fue olvidada va
guardapolvo dándole de beber un trago que lo
corroyendo las venas del reloj,
alivió en la penumbra de una pequeña farmacia
gangrenando la fría sangre de sus
de barrio.
rubíes. Y allá en el fondo está la
La ambulancia policial llegó a los cinco minutos, lago, debían estar ardiendo fuegos de vivac; un arriba el cielo cruzado de copas de árboles era
y lo subieron a una camilla blanda donde pudo resplandor rojizo teñía esa parte del cielo. El menos negro que el resto. “La calzada”, pensó.
tenderse a gusto. Con toda lucidez, pero sonido no se repitió. Había sido como una rama “Me salí de la calzada.” Sus pies se hundían en
sabiendo que estaba bajo los efectos de un quebrada. Tal vez un animal que escapaba un colchón de hojas y barro, y ya no podía dar
shock terrible, dio sus señas al policía que lo como él del olor a guerra. Se enderezó un paso sin que las ramas de los arbustos le
acompañaba. El brazo casi no le dolía; de una despacio, venteando. No se oía nada, pero el azotaran el torso y las piernas. Jadeante,
cortadura en la ceja goteaba sangre por toda la miedo seguía allí como el olor, ese incienso sabiéndose acorralado a pesar de la oscuridad
cara. Una o dos veces se lamió los labios para dulzón de la guerra florida. Había que seguir, y el silencio, se agachó para escuchar. Tal vez
beberla. Se sentía bien, era un accidente, mala llegar al corazón de la selva evitando las la calzada estaba cerca, con la primera luz del
suerte; unas semanas quieto y nada más. El ciénagas. A tientas, agachándose a cada día iba a verla otra vez. Nada podía ayudarlo
vigilante le dijo que la motocicleta no parecía instante para tocar el suelo más duro de la ahora a encontrarla. La mano que sin saberlo
muy estropeada. “Natural”, dijo él. “Como que calzada, dio algunos pasos. Hubiera querido él aferraba el mango del puñal, subió como un
me la ligué encima…” Los dos rieron y el echar a correr, pero los tembladerales escorpión de los pantanos hasta su cuello,
vigilante le dio la mano al llegar al hospital y le palpitaban a su lado. En el sendero en tinieblas, donde colgaba el amuleto protector. Moviendo
deseó buena suerte. Ya la náusea volvía poco buscó el rumbo. Entonces sintió una bocanada apenas los labios musitó la plegaria del maíz
a poco; mientras lo llevaban en una camilla de del olor que más temía, y saltó desesperado que trae las lunas felices, y la súplica a la Muy
ruedas hasta un pabellón del fondo, pasando hacia adelante. Alta, a la dispensadora de los bienes motecas.
bajo árboles llenos de pájaros, cerró los ojos y Pero sentía al mismo tiempo que los tobillos se
deseó estar dormido o cloroformado. Pero lo -Se va a caer de la cama -dijo el enfermo de la le estaban hundiendo despacio en el barro, y la
tuvieron largo rato en una pieza con olor a cama de al lado-. No brinque tanto, amigazo. espera en la oscuridad del chaparral
hospital, llenando una ficha, quitándole la ropa desconocido se le hacía insoportable. La
Abrió los ojos y era de tarde, con el sol ya bajo
y vistiéndolo con una camisa grisácea y dura. guerra florida había empezado con la luna y
en los ventanales de la larga sala. Mientras
Le movían cuidadosamente el brazo, sin que le llevaba ya tres días y tres noches. Si conseguía
trataba de sonreír a su vecino, se despegó casi
doliera. Las enfermeras bromeaban todo el refugiarse en lo profundo de la selva,
físicamente de la última visión de la pesadilla.
tiempo, y si no hubiera sido por las abandonando la calzada más allá de la región
El brazo, enyesado, colgaba de un aparato con
contracciones del estómago se habría sentido pesas y poleas. Sintió sed, como si hubiera de las ciénagas, quizá los guerreros no le
muy bien, casi contento. siguieran el rastro. Pensó en la cantidad de
estado corriendo kilómetros, pero no querían
prisioneros que ya habrían hecho. Pero la
Lo llevaron a la sala de radio, y veinte minutos darle mucha agua, apenas para mojarse los
cantidad no contaba, sino el tiempo sagrado. La
después, con la placa todavía húmeda puesta labios y hacer un buche. La fiebre lo iba
caza continuaría hasta que los sacerdotes
sobre el pecho como una lápida negra, pasó a ganando despacio y hubiera podido dormirse
dieran la señal del regreso. Todo tenía su
la sala de operaciones. Alguien de blanco, alto otra vez, pero saboreaba el placer de quedarse
número y su fin, y él estaba dentro del tiempo
y delgado, se le acercó y se puso a mirar la despierto, entornados los ojos, escuchando el
sagrado, del otro lado de los cazadores.
radiografía. Manos de mujer le acomodaban la diálogo de los otros enfermos, respondiendo de
cabeza, sintió que lo pasaban de una camilla a cuando en cuando a alguna pregunta. Vio llegar Oyó los gritos y se enderezó de un salto, puñal
otra. El hombre de blanco se le acercó otra vez, un carrito blanco que pusieron al lado de su en mano. Como si el cielo se incendiara en el
sonriendo, con algo que le brillaba en la mano cama, una enfermera rubia le frotó con alcohol horizonte, vio antorchas moviéndose entre las
derecha. Le palmeó la mejilla e hizo una seña la cara anterior del muslo, y le clavó una gruesa ramas, muy cerca. El olor a guerra era
a alguien parado atrás. aguja conectada con un tubo que subía hasta insoportable, y cuando el primer enemigo le
un frasco lleno de líquido opalino. Un médico saltó al cuello casi sintió placer en hundirle la
Como sueño era curioso porque estaba lleno joven vino con un aparato de metal y cuero que hoja de piedra en pleno pecho. Ya lo rodeaban
de olores y él nunca soñaba olores. Primero un le ajustó al brazo sano para verificar alguna las luces y los gritos alegres. Alcanzó a cortar
olor a pantano, ya que a la izquierda de la cosa. Caía la noche, y la fiebre lo iba el aire una o dos veces, y entonces una soga lo
calzada empezaban las marismas, los arrastrando blandamente a un estado donde atrapó desde atrás.
tembladerales de donde no volvía nadie. Pero las cosas tenían un relieve como de gemelos
el olor cesó, y en cambio vino una fragancia de teatro, eran reales y dulces y a la vez -Es la fiebre -dijo el de la cama de al lado-. A mí
compuesta y oscura como la noche en que se ligeramente repugnantes; como estar viendo me pasaba igual cuando me operé del
movía huyendo de los aztecas. Y todo era tan una película aburrida y pensar que sin embargo duodeno. Tome agua y va a ver que duerme
natural, tenía que huir de los aztecas que en la calle es peor; y quedarse. bien.
andaban a caza de hombre, y su única
probabilidad era la de esconderse en lo más Vino una taza de maravilloso caldo de oro Al lado de la noche de donde volvía, la
denso de la selva, cuidando de no apartarse de oliendo a puerro, a apio, a perejil. Un trozito de
penumbra tibia de la sala le pareció deliciosa.
la estrecha calzada que sólo ellos, los motecas, pan, más precioso que todo un banquete, se Una lámpara violeta velaba en lo alto de la
conocían. fue desmigajando poco a poco. El brazo no le pared del fondo como un ojo protector. Se oía
dolía nada y solamente en la ceja, donde lo toser, respirar fuerte, a veces un diálogo en voz
Lo que más lo torturaba era el olor, como si aun habían suturado, chirriaba a veces una baja. Todo era grato y seguro, sin acoso, sin…
en la absoluta aceptación del sueño algo se punzada caliente y rápida. Cuando los Pero no quería seguir pensando en la pesadilla.
revelara contra eso que no era habitual, que ventanales de enfrente viraron a manchas de Había tantas cosas en qué entretenerse. Se
hasta entonces no había participado del juego. un azul oscuro, pensó que no iba a ser difícilpuso a mirar el yeso del brazo, las poleas que
“Huele a guerra”, pensó, tocando dormirse. Un poco incómodo, de espaldas, tan cómodamente se lo sostenían en el aire. Le
instintivamente el puñal de piedra atravesado pero al pasarse la lengua por los labios resecos
habían puesto una botella de agua mineral en
en su ceñidor de lana tejida. Un sonido y calientes sintió el sabor del caldo, y suspiró
la mesa de noche. Bebió del gollete,
inesperado lo hizo agacharse y quedar inmóvil, de felicidad, abandonándose. golosamente. Distinguía ahora las formas de la
temblando. Tener miedo no era extraño, en sus sala, las treinta camas, los armarios con
sueños abundaba el miedo. Esperó, tapado por Primero fue una confusión, un atraer hacia sí vitrinas. Ya no debía tener tanta fiebre, sentía
las ramas de un arbusto y la noche sin estrellas. todas las sensaciones por un instante fresca la cara. La ceja le dolía apenas, como un
Muy lejos, probablemente del otro lado del gran embotadas o confundidas. Comprendía que recuerdo. Se vio otra vez saliendo del hotel,
estaba corriendo en plena oscuridad, aunque
sacando la moto. ¿Quién hubiera pensado que ceremonia, los acólitos de los sacerdotes se le lograría, porque estaba otra vez inmóvil en la
la cosa iba a acabar así? Trataba de fijar el acercaron mirándolo con desprecio. Las luces cama, a salvo del balanceo cabeza abajo. Pero
momento del accidente, y le dio rabia advertir se reflejaban en los torsos sudados, en el pelo olía a muerte y cuando abrió los ojos vio la
que había ahí como un hueco, un vacío que no negro lleno de plumas. Cedieron las sogas, y figura ensangrentada del sacrificador que venía
alcanzaba a rellenar. Entre el choque y el en su lugar lo aferraron manos calientes, duras hacia él con el cuchillo de piedra en la mano.
momento en que lo habían levantado del suelo, como el bronce; se sintió alzado, siempre boca Alcanzó a cerrar otra vez los párpados, aunque
un desmayo o lo que fuera no le dejaba ver arriba, tironeado por los cuatro acólitos que lo ahora sabía que no iba a despertarse, que
nada. Y al mismo tiempo tenía la sensación de llevaban por el pasadizo. Los portadores de estaba despierto, que el sueño maravilloso
que ese hueco, esa nada, había durado una antorchas iban adelante, alumbrando había sido el otro, absurdo como todos los
eternidad. No, ni siquiera tiempo, más bien vagamente el corredor de paredes mojadas y sueños; un sueño en el que había andado por
como si en ese hueco él hubiera pasado a techo tan bajo que los acólitos debían agachar extrañas avenidas de una ciudad asombrosa,
través de algo o recorrido distancias inmensas. la cabeza. Ahora lo llevaban, lo llevaban, era el con luces verdes y rojas que ardían sin llama ni
El choque, el golpe brutal contra el pavimento. final. Boca arriba, a un metro del techo de roca humo, con un enorme insecto de metal que
De todas maneras al salir del pozo negro había viva que por momentos se iluminaba con un zumbaba bajo sus piernas. En la mentira infinita
sentido casi un alivio mientras los hombres lo reflejo de antorcha. Cuando en vez del techo de ese sueño también lo habían alzado del
alzaban del suelo. Con el dolor del brazo roto, nacieran las estrellas y se alzara ante él la suelo, también alguien se le había acercado
la sangre de la ceja partida, la contusión en la escalinata incendiada de gritos y danzas, sería con un cuchillo en la mano, a él tendido boca
rodilla; con todo eso, un alivio al volver al día y el fin. El pasadizo no acababa nunca, pero ya arriba, a él boca arriba con los ojos cerrados
sentirse sostenido y auxiliado. Y era raro. Le iba a acabar, de repente olería el aire libre lleno entre las hogueras.
preguntaría alguna vez al médico de la oficina. de estrellas, pero todavía no, andaban
Ahora volvía a ganarlo el sueño, a tirarlo llevándolo sin fin en la penumbra roja,
despacio hacia abajo. La almohada era tan tironeándolo brutalmente, y él no quería, pero
blanda, y en su garganta afiebrada la frescura cómo impedirlo si le habían arrancado el
del agua mineral. Quizá pudiera descansar de amuleto que era su verdadero corazón, el Lejana
veras, sin las malditas pesadillas. La luz violeta centro de la vida.
de la lámpara en lo alto se iba apagando poco Julio Cortázar
a poco. Salió de un brinco a la noche del hospital, al alto
cielo raso dulce, a la sombra blanda que lo
Como dormía de espaldas, no lo sorprendió la rodeaba. Pensó que debía haber gritado, pero
posición en que volvía a reconocerse, pero en sus vecinos dormían callados. En la mesa de
cambio el olor a humedad, a piedra rezumante noche, la botella de agua tenía algo de burbuja,
de filtraciones, le cerró la garganta y lo obligó a de imagen traslúcida contra la sombra azulada Diario de Alina Reyes
comprender. Inútil abrir los ojos y mirar en de los ventanales. Jadeó buscando el alivio de
todas direcciones; lo envolvía una oscuridad los pulmones, el olvido de esas imágenes que 12 de enero
absoluta. Quiso enderezarse y sintió las sogas seguían pegadas a sus párpados. Cada vez
en las muñecas y los tobillos. Estaba que cerraba los ojos las veía formarse Anoche fue otra vez, yo tan cansada
estaqueado en el piso, en un suelo de lajas instantáneamente, y se enderezaba aterrado de pulseras y farándulas, de pink
helado y húmedo. El frío le ganaba la espalda pero gozando a la vez del saber que ahora
desnuda, las piernas. Con el mentón buscó estaba despierto, que la vigilia lo protegía, que
champagne y la cara de Renato
torpemente el contacto con su amuleto, y supo pronto iba a amanecer, con el buen sueño Viñes, oh esa cara de foca
que se lo habían arrancado. Ahora estaba profundo que se tiene a esa hora, sin balbuceante, de retrato de Dorian
perdido, ninguna plegaria podía salvarlo del imágenes, sin nada… Le costaba mantener los Gray a lo último. Me acosté con
final. Lejanamente, como filtrándose entre las ojos abiertos, la modorra era más fuerte que él. gusto a bombón de menta, al
piedras del calabozo, oyó los atabales de la Hizo un último esfuerzo, con la mano sana
fiesta. Lo habían traído al teocalli, estaba en las esbozó un gesto hacia la botella de agua; no
Boogie del Banco Rojo, a mamá
mazmorras del templo a la espera de su turno. llegó a tomarla, sus dedos se cerraron en un bostezada y cenicienta (como queda
vacío otra vez negro, y el pasadizo seguía ella a la vuelta de las fiestas,
Oyó gritar, un grito ronco que rebotaba en las interminable, roca tras roca, con súbitas cenicienta y durmiéndose, pescado
paredes. Otro grito, acabando en un quejido. fulguraciones rojizas, y él boca arriba gimió
Era él que gritaba en las tinieblas, gritaba enormísimo y tan no ella.)
apagadamente porque el techo iba a acabarse,
porque estaba vivo, todo su cuerpo se defendía subía, abriéndose como una boca de sombra,
con el grito de lo que iba a venir, del final
Nora que dice dormirse con luz, con
y los acólitos se enderezaban y de la altura una
inevitable. Pensó en sus compañeros que bulla, entre las urgidas crónicas de
luna menguante le cayó en la cara donde los
llenarían otras mazmorras, y en los que ojos no querían verla, desesperadamente se su hermana a medio desvestir. Qué
ascendían ya los peldaños del sacrificio. Gritó cerraban y abrían buscando pasar al otro lado, felices son, yo apago las luces y las
de nuevo sofocadamente, casi no podía abrir la descubrir de nuevo el cielo raso protector de la manos, me desnudo a gritos de lo
boca, tenía las mandíbulas agarrotadas y a la sala. Y cada vez que se abrían era la noche y
vez como si fueran de goma y se abrieran
diurno y moviente, quiero dormir y
la luna mientras lo subían por la escalinata,
lentamente, con un esfuerzo interminable. El soy una horrible campana
ahora con la cabeza colgando hacia abajo, y en
chirriar de los cerrojos lo sacudió como un lo alto estaban las hogueras, las rojas resonando, una ola, la cadena que
látigo. Convulso, retorciéndose, luchó por columnas de rojo perfumado, y de golpe vio la Rex arrastra toda la noche contra
zafarse de las cuerdas que se le hundían en la piedra roja, brillante de sangre que chorreaba, los ligustros. Now I lay me down to
carne. Su brazo derecho, el más fuerte, tiraba y el vaivén de los pies del sacrificado, que
hasta que el dolor se hizo intolerable y hubo
sleep… Tengo que repetir versos, o
arrastraban para tirarlo rodando por las
que ceder. Vio abrirse la doble puerta, y el olor el sistema de buscar palabras con a,
escalinatas del norte. Con una última
de las antorchas le llegó antes que la luz. esperanza apretó los párpados, gimiendo por después con a y e, con las cinco
Apenas ceñidos con el taparrabos de la despertar. Durante un segundo creyó que lo vocales, con cuatro. Con dos y una
consonante (ala, ola), con tres Que sufra. Le doy un beso a la sordina. Votre âme est un paysage
consonantes y una vocal (tras, gris) señora de Regules, el té al chico de choisi… pero me veía las manos
y otra vez versos, la luna bajó a la los Rivas, y me reservo para resistir entre las teclas y parecía que
fragua con su polisón de nardos, el por dentro. Me digo: «Ahora estoy tocaban bien, que acompañaban
niño la mira mira, el niño la está cruzando un puente helado, ahora la honestamente a Nora. Luis María
mirando. Con tres y tres nieve me entra por los zapatos también me miró las manos, el
aslternadas, cábala, laguna, animal; rotos». No es que sienta nada. Sé pobrecito, yo creo que era porque
Ulises, ráfaga, reposo. solamente que es así, que en algún no se animaba a mirarme la cara.
lado cruzo un puente en el instante Debo ponerme tan rara.
Así paso horas: de cuatro, de tres y mismo (pero no sé si es el instante
dos, y más tarde palindromas. Los mismo) en que el chico de los Rivas Pobre Norita, que la acompañe otra.
fáciles, salta Lenin el Atlas; amigo, me acepta el té y pone su mejor cara (Esto parece cada vez más un
no gima; los más difíciles y de tarado. Y aguanto bien porque castigo, ahora sólo me conozco allá
hermosos, átate, demoniaco Caín o estoy sola entre esas gentes sin cuando voy a ser feliz, cuando soy
me delata; Anás usó tu auto Susana. sentido, y no me desespera tanto. feliz, cuando Nora canta Fauré me
O los preciosos anagramas: Nora se quedó anoche como tonta, conozco allá y no queda más que el
Salvador Dalí, Avida Dollars; Alina dijo: «¿Pero qué te pasa?». Le odio).
Reyes, es la reina y… Tan hermoso, pasaba a aquella, a mí tan lejos.
éste, porque abre un camino, porque Noche
Algo horrible debió pasarle, le
no concluye. Porque la reina y… pegaban o se sentía enferma y A veces es ternura, una súbita y
No, horrible. Horrible porque abre justamente cuando Nora iba a necesaria ternura hacia la que no es
camino a esta que no es la reina, y cantar a Fauré y yo en el piano, reina y anda por ahí. Me gustaría
que otra vez odio de noche. A esa mirándolo tan feliz a Luis María mandarle un telegrama,
que es Alina Reyes pero no la reina acodado en la cola que le hacía encomiendas, saber que sus hijos
del anagrama; que será cualquier como un marco, él mirándome están bien o que no tiene hijos -
cosa, mendiga en Budapest, pupila contento con cara de perrito, porque yo creo que allá no tengo
de mala casa en Jujuy o sirvienta en esperando oír los arpegios, los dos hijos- y necesita confortación,
Quetzaltenango, cualquier lado tan cerca y tan queriéndonos. Así es lástima, caramelos. Anoche me
lejos y no reina. Pero sí Alina Reyes peor, cuando conozco algo nuevo dormí confabulando mensajes,
y por eso anoche fue otra vez, sobre ella y justo estoy bailando con puntos de reunión. Estaré jueves
sentirla y el odio. Luis María, besándolo o solamente stop espérame puente. ¿Qué
cerca de Luis María. Porque a mí, a puente? Idea que vuelve como
20 de enero la lejana, no la quieren. Es la parte vuelve Budapest donde habrá tanto
que no quieren y cómo no me va a puente y nieve que rezuma.
A veces sé que tiene frío, que sufre, Entonces me enderecé rígida en la
que le pegan. Puedo solamente desgarrar por dentro sentir que me
pegano la nieve me entra por los cama y casi aúllo, casi corro a
odiarla tanto, aborrecer las manos despertar a mamá, a morderla para
que la tiran al suelo y también a ella, zapatos cuando Luis María baila
conmigo y su mano en la cintura me que se despertara. Nada más que
a ella todavía más porque le pegan, por pensar. Todavía no es fácil
porque soy yo y le pegan. Ah, no me va subiendo como un calor a
mediodía, un sabor a naranjas decirlo. Nada más que por pensar
desespera tanto cuando estoy que yo podría irme ahora mismo a
durmiendo o corto un vestido o son fuertes o tacuaras chicoteadas, y a
ella le pegan y es imposible resistir Budapest, si realmente se me
las horas de recibo de mamá y yo antojara. O a Jujuy, a
sirvo el té a la señora de Regules o y entonces tengo que decirle a Luis
María que no estoy bien, que es la Quetzaltenango. (Volví a buscar
al chico de los Rivas. Entonces me estos nombres páginas atrás). No
importa menos, es un poco cosa humedad, humedad entre esa nieve
que no siento, que no siento y me valen, igual sería decir Tres
personal, yo conmigo; la siento más Arroyos, Kobe, Florida al
dueña de su infortunio, lejos y sola está entrando por los zapatos.
cuatrocientos. Sólo queda Budapest
pero dueña. Que sufra, que se hiele; 25 de enero porque allí es el frío, allí me pegan
yo aguanto desde aquí, y creo que y me ultrajan. Allí (lo he soñado, no
entonces la ayudo un poco. Como Claro, vino Nora a verme y fue la
escena. «M’hijita, la última vez que es más que un sueño, pero cómo
hacer vendas para un soldado que adhiere y se insinúa hacia la vigilia)
todavía no ha sido herido y sentir te pido que me acompañes al piano.
Hicimos un papelón». Qué sabía yo hay alguien que se llama Rod -o
eso de grato, que se le está aliviando Erod, o Rodo- y él me pega y yo lo
desde antes, previsoramente. de papelones, la acompañé como
pude, me acuerdo que la oía con amo, no sé si lo amo pero me dejo
pegar, eso vuelve de día en día, los recuerda en el momento: mitad del puente entre gritos y
entonces es seguro que lo amo. Dobrina Stana, sbunáia tjéno, aplausos, entre «¡Álbeniz!» y más
Burglos. Pero no sé el nombre de la aplausos y «¡La polonesa!», como
Más tarde plaza, es como si de veras hubiera si esto tuviera sentido entre la nieve
Mentira. Soñé a Rod o lo hice con llegado a una plaza de Budapest y arriscada que me empuja con el
una imagen cualquiera de sueño, ya estuviera perdida por no saber su viento por la espalda, manos de
usada y a tiro. No hay Rod, a mí me nombre; ahí donde un nombre es toalla de esponja llevándome por la
han de castigar allá, pero quién sabe una plaza. cintura hacia el medio del puente.
si es un hombre, una madre furiosa, Ya voy, mamá. Llegaremos bien a (Es más cómodo hablar en presente.
una soledad. tu Bach y a tu Brahms. Es un Esto era a las ocho, cuando Elsa
Ir a buscarme. Decirle a Luis María: camino tan simple. Sin plaza, sin Piaggio tocaba el tercer bis, creo
«Casémonos y me llevas a Burglos. Aquí nosotras, allá Elsa que Julián Aguirre o Carlos
Budapest, a un puente donde hay Piaggio. Qué triste haberme Guastavino, algo con pasto y
nieve y alguien». Yo digo: ¿y si interrumpido, saber que estoy en pajaritos). Pero me he vuelto
estoy? (Porque todo lo pienso con la una plaza (pero esto ya no es cierto, canalla con el tiempo, ya no le
secreta ventaja de no querer creerlo solamente lo pienso y eso es menos tengo respeto. Me acuerdo que un
a fondo. ¿Y si estoy?). Bueno, si que nada). Y que al final de la plaza día pensé: «Allá me pegan, allá la
estoy… Pero solamente loca, empieza el puente. nieve me entra por los zapatos y
solamente… ¡Qué luna de miel! esto lo sé en el momento, cuando
Noche me está ocurriendo allá yo lo sé al
28 de enero Empieza, sigue. Entre el final del mismo tiempo. ¿Pero por qué al
Pensé una cosa curiosa. Hace tres concierto y el primer bis hallé su mismo tiempo? A lo mejor me llega
días que no me viene nada de la nombre y el camino. La plaza tarde, a lo mejor no ha ocurrido
lejana. Tal vez ahora no le pegan, o Vladas, el puente de los mercados. todavía. A lo mejor le pegarán
no pudo conseguir abrigo. Por la plaza Vladas seguí hasta el dentro de catorce años, o ya es una
Mandarle un telegrama, unas nacimiento del puente, un poco cruz y una cifra en el cementerio de
medias… Pensé una cosa curiosa. andando y queriendo a veces Santa Úrsula. Y me parecía bonito,
Llegaba a la terrible ciudad y era de quedarme en casas o vitrinas, en posible, tan idiota. Porque detrás de
tarde, tarde verdosa y ácuea como chicos abrigadísimos y fuentes con eso una siempre cae en el tiempo
no son nunca las tardes si no se las altos héroes de emblanquecidas parejo. Si ahora ella estuviera
ayuda pensándolas. Por el lado de la pelerinas, Tadeo Alanko y realmente entrando en el puente, sé
Dobrina Stana, en la perspectiva Vladislas Néroy, bebedores de que lo sentiría ya mismo y desde
Skorda, caballos erizados de tokay y cimbalistas. Yo veía saludar aquí. Me acuerdo que me paré a
estalagmitas y polizontes rígidos, a Elsa Piaggio entre un Chopin y mirar el río que estaba sonando y
hogazas humeantes y flecos de otro Chopin, pobrecita, y de mi chicoteando. (Esto yo lo pensaba).
viento ensoberbeciendo las platea se salía abiertamente a la Valía asomarse al parapeto del
ventanas Andar por la Dobrina con plaza, con la entrada del puente puente y sentir en las orejas la
paso de turista, el mapa en el entre vastísimas columnas. Pero rotura del hielo ahí abajo. Valía
bolsillo de mi sastre azul (con ese esto yo lo pensaba, ojo, lo mismo quedarse un poco por la vista, un
frío y dejarme el abrigo en el que anagramar es la reina y… en poco por el miedo que me venía de
Burglos), hasta una plaza contra el vez de Alina Reyes, o imaginarme a adentro -o era el desabrigo, la
río, casi en encima del río tronante mamá en casa de los Suárez y no a nevisca deshecha y mi tapado en el
de hielos rotos y barcazas y algún mi lado. Es bueno no caer en la hotel-. Y después que yo soy
martín pescador que allá se llamará sonsera: eso es cosa mía, nada más modesta, soy una chica sin humos,
sbunáia tjéno o algo peor. que dárseme la gana, la real gana. pero vengan a decirme de otra que
Real porque Alina, vamos-No lo le haya pasado lo mismo, que viaje
Después de la plaza supuse que otro, no el sentirla tener frío o que a Hungría en pleno Odeón. Eso le
venía el puente. Lo pensé y no quise la maltratan. Esto se me antoja y lo da frío a cualquiera, che, aquí o en
seguir. Era la tarde del concierto de sigo por gusto, por saber adónde va, Francia.
Elsa Piaggio de Tarelli en el Odeón, para enterarme si Luis María me
me vestí sin ganas sospechando que Pero mamá me tironeaba la manga,
lleva a Budapest, si nos casamos y ya casi no había gente en la platea.
después me esperaría el insomnio. le pido que me lleve a Budapest.
Este pensar de noche, tan noche… Escribo hasta ahí, sin ganas de
Más fácil salir a buscar ese puente, seguir acordándome de lo que
Quién sabe si no me perdería. Una salir en busca mía y encontrarme
inventa nombres al viajar pensando, pensé. Me va a hacer mal si sigo
como ahora porque ya he andado la
acordándome. Pero es cierto, cierto; las orejas la rotura del hielo ahí laceración dulce, sostenible. Ceñía
pensé una cosa curiosa. abajo. Y será la victoria de la reina a la mujer delgadísima, sintiéndola
sobre esa adherencia maligna, esa entera y absoluta dentro de su
30 de enero usurpación indebida y sorda. Se abrazo, con un crecer de felicidad
Pobre Luis María, qué idiota doblegará si realmente soy yo, se igual a un himno, a un soltarse de
casarse conmigo. No sabe lo que se sumará a mi zona iluminada, más palomas, al río cantando. Cerró los
echa encima. O debajo, como dice bella y cierta; con sólo ir a su lado y ojos en la fusión total, rehuyendo
Nora que posa de emancipada apoyarle una mano en el hombro. las sensaciones de fuera, la luz
intelectual. crepuscular; repentinamente tan
* cansada, pero segura de su victoria,
31 de enero Alina Reyes de Aráoz y su esposo sin celebrarlo por tan suyo y por fin.
Iremos allá. Estuvo tan de acuerdo llegaron a Budapest el 6 de abril y Le pareció que dulcemente una de
que casi grito. Sentí miedo, me se alojaron en el Ritz. Eso era dos las dos lloraba. Debía ser ella
pareció que él entra demasiado meses antes de su divorcio. En la porque sintió mojadas las mejillas,
fácilmente en este juego. Y no sabe tarde del segundo día Alina salió a y el pómulo mismo doliéndole
nada, es como el peoncito de dama conocer la ciudad y el deshielo. como si tuviera allí un golpe.
que remata la partida sin Como le gustaba caminar sola -era También el cuello, y de pronto los
sospecharlo. Peoncito Luis María, rápida y curiosa- anduvo por veinte hombros, agobiados por fatigas
al lado de su reina. De la reina y – lados buscando vagamente algo, incontables. Al abrir los ojos (tal
pero sin proponérselo demasiado, vez gritaba ya) vio que se habían
7 de febrero dejando que el deseo escogiera y se separado. Ahora sí gritó. De frío,
A curarse. No escribiré el final de lo expresara con bruscos arranques porque la nieve le estaba entrando
que había pensado en el concierto. que la llevaban de una vidriera a por los zapatos rotos, porque
Anoche la sentí sufrir otra vez. Sé otra, cambiando aceras y yéndose camino de la plaza iba
que allá me estarán pegando de escaparates. Alina Reyes lindísima en su sastre
nuevo. No puedo evitar saberlo, Llegó al puente y lo cruzó hasta el gris, el pelo un poco suelto contra el
pero basta de crónica. Si me hubiese centro andando ahora con trabajo viento, sin dar vuelta la cara y
limitado a dejar constancia de eso porque la nieve se oponía y del yéndose.
por gusto, por desahogo… Era peor, Danubio crece un viento de abajo,
un deseo de conocer al ir releyendo; difícil, que engancha y hostiga. El sur de Jorge Luis Borges
de encontar claves en cada palabra Sentía cómo la pollera se le pegaba
tirada al papel después de tantas a los muslos (no estaba bien El hombre que desembarcó en Buenos
noches. Como cuando pensé la abrigada) y de pronto un deseo de Aires en 1871 se llamaba Johannes
plaza, el río roto y los ruidos, y dar vuelta, de volverse a la ciudad Dahlmann y era pastor de la Iglesia
después… Pero no lo escribo, no lo evangélica; en 1939, uno de sus nietos,
conocida. En el centro del puente
escribiré ya nunca. Juan Dahlmann, era secretario de una
desolado la harapienta mujer de biblioteca municipal en la calle Córdoba y
Ir allá a convencerme de que la pelo negro y lacio esperaba con se sentía hondamente argentino. Su
soltería me dañaba, nada más que algo fijo y ávido en la cara sinuosa,
abuelo materno había sido aquel Francisco
eso, tener veintisiete años y sin en el pliegue de las manos un poco Flores, del 2 de infantería de línea, que
hombre. Ahora estará bien mi cerradas pero ya tendiéndose. Alina murió en la frontera de Buenos Aires,
lanceado por indios de Catriel: en la
estuvo junto a ella repitiendo, ahora
cachorro, mi bobo, basta de pensar,
lo sabía, gestos y distancias como discordia de sus dos linajes, Juan
a ser al fin y para bien. Dahlmann (tal vez a impulso de la sangre
después de un ensayo general. Sin
Y sin embargo, ya que cerraré este temor, liberándose al fin -lo creía germánica) eligió el de ese antepasado
diario, porque una o se casa o romántico, o de muerte romántica. Un
con un salto terrible de júbilo y frío-
estuche con el daguerrotipo de un hombre
escribe un diario, las dos cosas no estuvo junto a ella y alargó también
inexpresivo y barbado, una vieja espada, la
marchan juntas -Ya ahora no me las manos, negándose a pensar, y la dicha y el coraje de ciertas músicas, el
gusta salirme de él sin decir esto mujer del puente se apretó contra suhábito de estrofas del Martín Fierro, los
con alegría de esperanza, con pecho y las dos se abrazaron rígidasaños, el desgano y la soledad, fomentaron
esperanza de alegría. Vamos allá y calladas en el puente, con el río ese criollismo algo voluntario, pero nunca
pero no ha de ser como lo pensé la trizado golpeando en los pilares. ostentoso. A costa de algunas privaciones,
noche del concierto. (Lo escribo, y Dahlmann había logrado salvar el casco de
basta de diario para bien mío.) En el A Alina le dolió el cierre de la una estancia en el Sur, que fue de los
puente la hallaré y nos miraremos. cartera que la fuerza del abrazo le Flores: una de las costumbres de su
La noche del concierto yo sentía en clavaba entre los senos con una memoria era la imagen de los eucaliptos
balsámicos y de la larga casa rosada que echó a llorar, condolido de su destino. Las un desafío alegre y secreto a las frustradas
alguna vez fue carmesí. Las tareas y acaso miserias físicas y la incesante previsión de fuerzas del mal.
la indolencia lo retenían en la ciudad. las malas noches no le habían dejado A los lados del tren, la ciudad se
Verano tras verano se contentaba con la pensar en algo tan abstracto como la desgarraba en suburbios; esta visión y
idea abstracta de posesión y con la muerte. Otro día, el cirujano le dijo que luego la de jardines y quintas demoraron el
certidumbre de que su casa estaba estaba reponiéndose y que, muy pronto, principio de la lectura. La verdad es que
esperándolo, en un sitio preciso de la podría ir a convalecer a la estancia. Dahlmann leyó poco; la montaña de piedra
llanura. En los últimos días de febrero de Increíblemente, el día prometido llegó. imán y el genio que ha jurado matar a su
1939, algo le aconteció. A la realidad le gustan las simetrías y los bienhechor eran, quién lo niega,
Ciego a las culpas, el destino puede ser leves anacronismos; Dahlmann había maravillosos, pero no mucho más que la
despiadado con las mínimas distracciones. llegado al sanatorio en un coche de plaza mañana y que el hecho de ser. La felicidad
Dahlmann había conseguido, esa tarde, un y ahora un coche de plaza lo llevaba a lo distraía de Shahrazad y de sus milagros
ejemplar descabalado de Las Mil y Una Constitución. La primera frescura del superfluos; Dahlmann cerraba el libro y se
Noches de Weil; ávido de examinar ese otoño, después de la opresión del verano, dejaba simplemente vivir.
hallazgo, no esperó que bajara el ascensor era como un símbolo natural de su destino El almuerzo (con el caldo servido en boles
y subió con apuro las escaleras; algo en la rescatado de la muerte y la fiebre. La de metal reluciente, como en los ya
oscuridad le rozó la frente, ¿un murciélago, ciudad, a las siete de la mañana, no había remotos veraneos de la niñez) fue otro
un pájaro? En la cara de la mujer que le perdido ese aire de casa vieja que le goce tranquilo y agradecido.
abrió la puerta vio grabado el horror, y la infunde la noche; las calles eran como Mañana me despertaré en la estancia,
mano que se pasó por la frente salió roja largos zaguanes, las plazas como patios. pensaba, y era como si a un tiempo fuera
de sangre. La arista de un batiente recién Dahlmann la reconocía con felicidad y con dos hombres: el que avanzaba por el día
pintado que alguien se olvidó de cerrar le un principio de vértigo; unos segundos otoñal y por la geografía de la patria, y el
habría hecho esa herida. Dahlmann logró antes de que las registraran sus ojos, otro, encarcelado en un sanatorio y sujeto
dormir, pero a la madrugada estaba recordaba las esquinas, las carteleras, las a metódicas servidumbres. Vio casas de
despierto y desde aquella hora el sabor de modestas diferencias de Buenos Aires. En ladrillo sin revocar, esquinadas y largas,
todas las cosas fue atroz. La fiebre lo gastó la luz amarilla del nuevo día, todas las infinitamente mirando pasar los trenes; vio
y las ilustraciones de Las Mil y Una Noches cosas regresaban a él. jinetes en los terrosos caminos; vio zanjas
sirvieron para decorar pasadillas. Amigos y Nadie ignora que el Sur empieza del otro y lagunas y hacienda; vio largas nubes
parientes lo visitaban y con exagerada lado de Rivadavia. Dahlmann solía repetir luminosas que parecían de mármol, y
sonrisa le repetían que lo hallaban muy que ello no es una convención y que quien todas estas cosas eran casuales, como
bien. Dahlmann los oía con una especie de atraviesa esa calle entra en un mundo más sueños de la llanura. También creyó
débil estupor y le maravillaba que no antiguo y más firme. Desde el coche reconocer árboles y sembrados que no
supieran que estaba en el infierno. Ocho buscaba entre la nueva edificación, la hubiera podido nombrar, porque su directo
días pasaron, como ocho siglos. Una tarde, ventana de rejas, el llamador, el arco de la conocimiento de la campaña era harto
el médico habitual se presentó con un puerta, el zaguán, el íntimo patio. inferior a su conocimiento nostálgico y
médico nuevo y lo condujeron a un En el hall de la estación advirtió que literario.
sanatorio de la calle Ecuador, porque era faltaban treinta minutos. Recordó Alguna vez durmió y en sus sueños estaba
indispensable sacarle una radiografía. bruscamente que en un café de la calle el ímpetu del tren. Ya el blanco sol
Dahlmann, en el coche de plaza que los Brasil (a pocos metros de la casa de intolerable de las doce del día era el sol
llevó, pensó que en una habitación que no Yrigoyen) había un enorme gato que se amarillo que precede al anochecer y no
fuera la suya podría, al fin, dormir. Se sintió dejaba acariciar por la gente, como una tardaría en ser rojo. También el coche era
feliz y conversador; en cuanto llegó, lo divinidad desdeñosa. Entró. Ahí estaba el distinto; no era el que fue en Constitución,
desvistieron; le raparon la cabeza, lo gato, dormido. Pidió una taza de café, la al dejar el andén: la llanura y las horas lo
sujetaron con metales a una camilla, lo endulzó lentamente, la probó (ese placer le habían atravesado y transfigurado. Afuera
iluminaron hasta la ceguera y el vértigo, lo había sido vedado en la clínica) y pensó, la móvil sombra del vagón se alargaba
auscultaron y un hombre enmascarado le mientras alisaba el negro pelaje, que aquel hacia el horizonte. No turbaban la tierra
clavó una aguja en el brazo. Se despertó contacto era ilusorio y que estaban como elemental ni poblaciones ni otros signos
con náuseas, vendado, en una celda que separados por un cristal, porque el hombre humanos. Todo era vasto, pero al mismo
tenía algo de pozo y, en los días y noches vive en el tiempo, en la sucesión, y el tiempo era íntimo y, de alguna manera,
que siguieron a la operación pudo entender mágico animal, en la actualidad, en la secreto. En el campo desaforado, a veces
que apenas había estado, hasta entonces, eternidad del instante. no había otra cosa que un toro. La soledad
en un arrabal del infierno. El hielo no A lo largo del penúltimo andén el tren era perfecta y tal vez hostil, y Dahlmann
dejaba en su boca el menor rastro de esperaba. Dahlmann recorrió los vagones pudo sospechar que viajaba al pasado y no
frescura. En esos días, Dahlmann y dio con uno casi vacío. Acomodó en la sólo al Sur. De esa conjetura fantástica lo
minuciosamente se odió; odió su identidad, red la valija; cuando los coches arrancaron, distrajo el inspector, que al ver su boleto, le
sus necesidades corporales, su la abrió y sacó, tras alguna vacilación, el advirtió que el tren no lo dejaría en la
humillación, la barba que le erizaba la cara. primer tomo de Las Mil y Una Noches. estación de siempre sino en otra, un poco
Sufrió con estoicismo las curaciones, que Viajar con este libro, tan vinculado a la anterior y apenas conocida por Dahlmann.
eran muy dolorosas, pero cuando el historia de su desdicha, era una afirmación (El hombre añadió una explicación que
cirujano le dijo que había estado a punto de de que esa desdicha había sido anulada y Dahlmann no trató de entender ni siquiera
morir de una septicemia, Dahlmann se
de oír, porque el mecanismo de los hechos chambergo puesto. Dahlmann, de pronto, pensó.
no le importaba). sintió un leve roce en la cara. Junto al vaso
El tren laboriosamente se detuvo, casi en ordinario de vidrio turbio, sobre una de las -Vamos saliendo- dijo el otro.
medio del campo. Del otro lado de las vías rayas del mantel, había una bolita de miga. Salieron, y si en Dahlmann no había
quedaba la estación, que era poco más Eso era todo, pero alguien se la había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al
que un andén con un cobertizo. Ningún tirado. atravesar el umbral, que morir en una pelea
vehículo tenían, pero el jefe opinó que tal Los de la otra mesa parecían ajenos a él. a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo,
vez pudiera conseguir uno en un comercio Dalhman, perplejo, decidió que nada había hubiera sido una liberación para él, una
que le indicó a unas diez, doce, cuadras. ocurrido y abrió el volumen de Las Mil y felicidad y una fiesta, en la primera noche
Dahlmann aceptó la caminata como una Una Noches, como para tapar la realidad. del sanatorio, cuando le clavaron la aguja.
pequeña aventura. Ya se había hundido el Otra bolita lo alcanzó a los pocos minutos, Sintió que si él, entonces, hubiera podido
sol, pero un esplendor final exaltaba la viva y esta vez los peones se rieron. Dahlmann elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte
y silenciosa llanura, antes de que la borrara se dijo que no estaba asustado, pero que que hubiera elegido o soñado.
la noche. Menos para no fatigarse que para sería un disparate que él, un Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo,
hacer durar esas cosas, Dahlmann convaleciente, se dejara arrastrar por que acaso no sabrá manejar, y sale a la
caminaba despacio, aspirando con grave desconocidos a una pelea confusa. llanura.
felicidad el olor del trébol. Resolvió salir; ya estaba de pie cuando el
El almacén, alguna vez, había sido punzó, patrón se le acercó y lo exhortó con voz
pero los años habían mitigado para su bien alarmada:
ese color violento. Algo en su pobre Las ruinas
arquitectura le recordó un grabado en -Señor Dahlmann, no les haga caso a esos
acero, acaso de una vieja edición de Pablo mozos, que están medio alegres. circulares
y Virginia. Atados al palenque había unos Dahlmann no se extrañó de que el otro,
caballos. Dahlmam, adentro, creyó ahora, lo conociera, pero sintió que estas
reconocer al patrón; luego comprendió que palabras conciliadoras agravaban, de Jorge Luis Borges
lo había engañado su parecido con uno de hecho, la situación. Antes, la provocación
los empleados del sanatorio. El hombre, de los peones era a una cara accidental,
oído el caso, dijo que le haría atar la casi a nadie; ahora iba contra él y contra su
jardinera; para agregar otro hecho a aquel nombre y lo sabrían los vecinos. Dahlmann
día y para llenar ese tiempo, Dahlmann hizo a un lado al patrón, se enfrentó con los Nadie lo vio desembarcar en la
resolvió comer en el almacén. peones y les preguntó qué andaban unánime noche, nadie vio la canoa
En una mesa comían y bebían buscando.
de bambú sumiéndose en el fango
ruidosamente unos muchachones, en los El compadrito de la cara achinada se paró,
que Dahlmann, al principio, no se fijó. En el tambaleándose. A un paso de Juan sagrado, pero a los pocos días nadie
suelo, apoyado en el mostrador, se Dahlmann, lo injurió a gritos, como si ignoraba que el hombre taciturno
acurrucaba, inmóvil como una cosa, un estuviera muy lejos. Jugaba a exagerar su venía del Sur y que su patria era una
hombre muy viejo. Los muchos años lo borrachera y esa exageración era otra de las infinitas aldeas que están
habían reducido y pulido como las aguas a ferocidad y una burla. Entre malas aguas arriba, en el flanco violento
una piedra o las generaciones de los palabras y obscenidades, tiró al aire un de la montaña, donde el idioma
hombres a una sentencia. Era oscuro, largo cuchillo, lo siguió con los ojos, lo zend no está contaminado de griego
chico y reseco, y estaba como fuera del barajó e invitó a Dahlmann a pelear. El y donde es infrecuente la lepra. Lo
tiempo, en una eternidad. Dahlmann patrón objetó con trémula voz que cierto es que el hombre gris besó el
registró con satisfacción la vincha, el Dahlmann estaba desarmado. En ese fango, repechó la ribera sin apartar
poncho de bayeta, el largo chiripá y la bota punto, algo imprevisible ocurrió.
de potro y se dijo, rememorando inútiles Desde un rincón el viejo gaucho estático,
(probablemente, sin sentir) las
discusiones con gente de los partidos del en el que Dahlmann vio una cifra del Sur cortaderas que le dilaceraban las
Norte o con entrerrianos, que gauchos de (del Sur que era suyo), le tiró una daga carnes y se arrastró, mareado y
ésos ya no quedan más que en el Sur. desnuda que vino a caer a sus pies. Era ensangrentado, hasta el recinto
Dahlmann se acomodó junto a la ventana. como si el Sur hubiera resuelto que circular que corona un tigre o
La oscuridad fue quedándose con el Dahlmann aceptara el duelo. Dahlmann se caballo de piedra, que tuvo alguna
campo, pero su olor y sus rumores aún le inclinó a recoger la daga y sintió dos cosas. vez el color del fuego y ahora el de
llegaban entre los barrotes de hierro. El La primera, que ese acto casi instintivo lo la ceniza. Ese redondel es un templo
patrón le trajo sardinas y después carne comprometía a pelear. La segunda, que el que devoraron los incendios
asada; Dahlmann las empujó con unos arma, en su mano torpe, no serviría para antiguos, que la selva palúdica ha
vasos de vino tinto. Ocioso, paladeaba el defenderlo, sino para justificar que lo
profanado y cuyo dios no recibe
áspero sabor y dejaba errar la mirada por mataran. Alguna vez había jugado con un
el local, ya un poco soñolienta. La lámpara puñal, como todos los hombres, pero su
honor de los hombres. El forastero
de kerosén pendía de uno de los tirantes; esgrima no pasaba de una noción de que se tendió bajo el pedestal. Lo
los parroquianos de la otra mesa eran tres: los golpes deben ir hacia arriba y con el filo despertó el sol alto. Comprobó sin
dos parecían peones de chacra: otro, de para adentro. No hubieran permitido en el asombro que las heridas habían
rasgos achinados y torpes, bebía con el sanatorio que me pasaran estas cosas, cicatrizado; cerró los ojos pálidos y
durmió, no por flaqueza de la carne rostros escuchaban con ansiedad y articulado unas breves palabras de
sino por determinación de la procuraban responder con exhortación, éste se deformó, se
voluntad. Sabía que ese templo era entendimiento, como si adivinaran borró. En la casi perpetua vigilia,
el lugar que requería su invencible la importancia de aquel examen, lágrimas de ira le quemaban los
propósito; sabía que los árboles que redimiría a uno de ellos de su viejos ojos.
incesantes no habían logrado condición de vana apariencia y lo
estrangular, río abajo, las ruinas de interpolaría en el mundo real. El Comprendió que el empeño de
otro templo propicio, también de hombre, en el sueño y en la vigilia, modelar la materia incoherente y
dioses incendiados y muertos; sabía consideraba las respuestas de sus vertiginosa de que se componen los
que su inmediata obligación era el fantasmas, no se dejaba embaucar sueños es el más arduo que puede
sueño. Hacia la medianoche lo por los impostores, adivinaba en acometer un varón, aunque penetre
despertó el grito inconsolable de un ciertas perplejidades una todos los enigmas del orden
pájaro. Rastros de pies descalzos, inteligencia creciente. Buscaba un superior y del inferior: mucho más
unos higos y un cántaro le alma que mereciera participar en el arduo que tejer una cuerda de arena
advirtieron que los hombres de la universo. o que amonedar el viento sin cara.
región habían espiado con respeto Comprendió que un fracaso inicial
su sueño y solicitaban su amparo o A las nueve o diez noches era inevitable. Juró olvidar la
temían su magia. Sintió el frío del comprendió con alguna amargura enorme alucinación que lo había
miedo y buscó en la muralla que nada podía esperar de aquellos desviado al principio y buscó otro
dilapidada un nicho sepulcral y se alumnos que aceptaban con método de trabajo. Antes de
tapó con hojas desconocidas. pasividad su doctrina y sí de ejercitarlo, dedicó un mes a la
aquellos que arriesgaban, a veces, reposición de las fuerzas que había
El propósito que lo guiaba no era una contradicción razonable. Los malgastado el delirio. Abandonó
imposible, aunque sí sobrenatural. primeros, aunque dignos de amor y toda premeditación de soñar y casi
Quería soñar un hombre: quería de buen afecto, no podían ascender acto continuo logró dormir un
soñarlo con integridad minuciosa e a individuos; los últimos trecho razonable del día. Las raras
imponerlo a la realidad. Ese preexistían un poco más. Una tarde veces que soñó durante ese período,
proyecto mágico había agotado el (ahora también las tardes eran no reparó en los sueños. Para
espacio entero de su alma; si tributarias del sueño, ahora no reanudar la tarea, esperó que el
alguien le hubiera preguntado su velaba sino un par de horas en el disco de la luna fuera perfecto.
propio nombre o cualquier rasgo de amanecer) licenció para siempre el Luego, en la tarde, se purificó en las
su vida anterior, no habría acertado vasto colegio ilusorio y se quedó aguas del río, adoró los dioses
a responder. Le convenía el templo con un solo alumno. Era un planetarios, pronunció las sílabas
inhabitado y despedazado, porque muchacho taciturno, cetrino, lícitas de un nombre poderoso y
era un mínimo de mundo visible; la díscolo a veces, de rasgos afilados durmió. Casi inmediatamente, soñó
cercanía de los leñadores también, que repetían los de su soñador. No con un corazón que latía.
porque éstos se encargaban de lo desconcertó por mucho tiempo la
subvenir a sus necesidades frugales. brusca eliminación de los Lo soñó activo, caluroso, secreto,
El arroz y las frutas de su tributo condiscípulos; su progreso, al cabo del grandor de un puño cerrado,
eran pábulo suficiente para su de unas pocas lecciones color granate en la penumbra de un
cuerpo, consagrado a la única tarea particulares, pudo maravillar al cuerpo humano aun sin cara ni
de dormir y soñar. maestro. Sin embargo, la catástrofe sexo; con minucioso amor lo soñó,
sobrevino. El hombre, un día, durante catorce lúcidas noches.
Al principio, los sueños eran emergió del sueño como de un Cada noche, lo percibía con mayor
caóticos; poco después, fueron de desierto viscoso, miró la vana luz de evidencia. No lo tocaba: se limitaba
naturaleza dialéctica. El forastero se la tarde que al pronto confundió con a atestiguarlo, a observarlo, tal vez
soñaba en el centro de un anfiteatro la aurora y comprendió que no a corregirlo con la mirada. Lo
circular que era de algún modo el había soñado. Toda esa noche y percibía, lo vivía, desde muchas
templo incendiado: nubes de todo el día, la intolerable lucidez del distancias y muchos ángulos. La
alumnos taciturnos fatigaban las insomnio se abatió contra él. Quiso noche catorcena rozó la arteria
gradas; las caras de los últimos explorar la selva, extenuarse; pulmonar con el índice y luego todo
pendían a muchos siglos de apenas alcanzó entre la cicuta unas el corazón, desde afuera y adentro.
distancia y a una altura estelar, pero rachas de sueño débil, veteadas El examen lo satisfizo.
eran del todo precisas. El hombre fugazmente de visiones de tipo Deliberadamente no soñó durante
les dictaba lecciones de anatomía, rudimental: inservibles. Quiso una noche: luego retomó el
de cosmografía, de magia: los congregar el colegio y apenas hubo corazón, invocó el nombre de un
planeta y emprendió la visión de sueño. También rehizo el hombro Recordó que de todas las criaturas
otro de los órganos principales. derecho, acaso deficiente. A veces, que componen el orbe, el fuego era
Antes de un año llegó al esqueleto, lo inquietaba una impresión de que la única que sabía que su hijo era un
a los párpados. El pelo innumerable ya todo eso había acontecido… En fantasma. Ese recuerdo,
fue tal vez la tarea más difícil. Soñó general, sus días eran felices; al apaciguador al principio, acabó por
un hombre íntegro, un mancebo, cerrar los ojos pensaba: Ahora atormentarlo. Temió que su hijo
pero éste no se incorporaba ni estaré con mi hijo. O, más meditara en ese privilegio anormal
hablaba ni podía abrir los ojos. raramente: El hijo que he y descubriera de algún modo su
Noche tras noche, el hombre lo engendrado me espera y no existirá condición de mero simulacro. No
soñaba dormido. si no voy. ser un hombre, ser la proyección del
sueño de otro hombre ¡qué
En las cosmogonías gnósticas, los Gradualmente, lo fue humillación incomparable, qué
demiurgos amasan un rojo Adán acostumbrando a la realidad. Una vértigo! A todo padre le interesan
que no logra ponerse de pie; tan vez le ordenó que embanderara una los hijos que ha procreado (que ha
inhábil y rudo y elemental como ese cumbre lejana. Al otro día, permitido) en una mera confusión o
Adán de polvo era el Adán de sueño flameaba la bandera en la cumbre. felicidad; es natural que el mago
que las noches del mago habían Ensayó otros experimentos temiera por el porvenir de aquel
fabricado. Una tarde, el hombre casi análogos, cada vez más audaces. hijo, pensado entraña por entraña y
destruyó toda su obra, pero se Comprendió con cierta amargura rasgo por rasgo, en mil y una
arrepintió. (Más le hubiera valido que su hijo estaba listo para nacer - noches secretas.
destruirla.) Agotados los votos a los y tal vez impaciente. Esa noche lo
númenes de la tierra y del río, se besó por primera vez y lo envió al El término de sus cavilaciones fue
arrojó a los pies de la efigie que tal otro templo cuyos despojos brusco, pero lo prometieron algunos
vez era un tigre y tal vez un potro, e blanqueaban río abajo, a muchas signos. Primero (al cabo de una
imploró su desconocido socorro. leguas de inextricable selva y de larga sequía) una remota nube en un
Ese crepúsculo, soñó con la estatua. ciénaga. Antes (para que no supiera cerro, liviana como un pájaro;
La soñó viva, trémula: no era un nunca que era un fantasma, para que luego, hacia el Sur, el cielo que
atroz bastardo de tigre y potro, sino se creyera un hombre como los tenía el color rosado de la encía de
a la vez esas dos criaturas otros) le infundió el olvido total de los leopardos; luego las humaredas
vehementes y también un toro, una sus años de aprendizaje. que herrumbraron el metal de las
rosa, una tempestad. Ese múltiple noches; después la fuga pánica de
dios le reveló que su nombre Su victoria y su paz quedaron las bestias. Porque se repitió lo
terrenal era Fuego, que en ese empañadas de hastío. En los acontecido hace muchos siglos. Las
templo circular (y en otros iguales) crepúsculos de la tarde y del alba, se ruinas del santuario del dios del
le habían rendido sacrificios y culto prosternaba ante la figura de piedra, fuego fueron destruidas por el
y que mágicamente animaría al tal vez imaginando que su hijo fuego. En un alba sin pájaros el
fantasma soñado, de suerte que irreal ejecutaba idénticos ritos, en mago vio cernirse contra los muros
todas las criaturas, excepto el Fuego otras ruinas circulares, aguas abajo; el incendio concéntrico. Por un
mismo y el soñador, lo pensaran un de noche no soñaba, o soñaba como instante, pensó refugiarse en las
hombre de carne y hueso. Le ordenó lo hacen todos los hombres. aguas, pero luego comprendió que
que una vez instruido en los ritos, lo Percibía con cierta palidez los la muerte venía a coronar su vejez y
enviaría al otro templo despedazado sonidos y formas del universo: el a absolverlo de sus trabajos.
cuyas pirámides persisten aguas hijo ausente se nutría de esas Caminó contra los jirones de fuego.
abajo, para que alguna voz lo disminuciones de su alma. El Éstos no mordieron su carne, éstos
glorificara en aquel edificio propósito de su vida estaba lo acariciaron y lo inundaron sin
desierto. En el sueño del hombre colmado; el hombre persistió en una calor y sin combustión. Con alivio,
que soñaba, el soñado se despertó. suerte de éxtasis. Al cabo de un con humillación, con terror,
tiempo que ciertos narradores de su comprendió que él también era una
El mago ejecutó esas órdenes. historia prefieren computar en años apariencia, que otro estaba
Consagró un plazo (que finalmente y otros en lustros, lo despertaron soñándolo.
abarcó dos años) a descubrirle los dos remeros a medianoche: no pudo
arcanos del universo y del culto del ver sus caras, pero le hablaron de un
fuego. Íntimamente, le dolía hombre mágico en un templo del
apartarse de él. Con el pretexto de Norte, capaz de hollar el fuego y de
la necesidad pedagógica, dilataba no quemarse. El mago recordó
cada día las horas dedicadas al bruscamente las palabras del dios.
La culpa es de los tlaxcaltecas de La miró con esperanzas. Si Nacha palabras me parecieron de piedra, sólo que
Elena Garro compartía su calidad traidora, la de una piedra fluida y cristalina. La piedra
Nacha oyó que llamaban en la puerta de laentendería, y Laura necesitaba que alguien se solidificaba al terminar cada palabra,
cocina y se quedó quieta. Cuando la entendiera esa noche. para quedar escrita para siempre en el
volvieron a insistir abrió con sigilo y miró la
Nacha reflexionó unos instantes, se volvió tiempo. ¿No eran así las palabras de tus
noche. La señora Laura apareció con un a mirar el agua que empezaba a hervir con mayores?
dedo en los labios en señal de silencio. estrépito, la sirvió sobre el café y el aroma Nacha reflexionó unos instantes, luego
Todavía llevaba el traje blanco quemado ycaliente la hizo sentirse a gusto a cerca de asintió convencida.
sucio de tierra y sangre. su patrona. —Así eran, señora Laurita.
—¡Señora!... —suspiró Nacha. —Sí, yo también soy traicionera, señora —Lo terrible es, lo descubrí en
La señora Laura entró de puntillas y miróLaurita. ese instante, que todo lo increíble es
con ojos interrogantes a la cocinera. Contenta, sirvió el café en una tacita verdadero. Allí venía él, avanzando por la
Luego, confiada, se sentó junto a la estufa
blanca, le puso dos cuadritos de azúcar y orilla del puente, con la piel ardida por el
y miró su cocina como si no la hubiera visto
lo colocó en la mesa, frente a la señora. sol y el peso de la derrota sobre los
nunca. Esta, ensimismada, dio unos sorbitos. hombros desnudos. Sus pasos sonaban
—Nachita, dame un cafecito... Tengo frío. —¿Sabes, Nachita? Ahora sé por como hojas secas. Traía los ojos brillantes.
—Señora, el señor... el señor la va a qué tuvimos tantos accidentes en el Desde lejos me llegaron sus chispas
matar. Nosotros ya la dábamos por famoso viaje a Guanajuato. En Mil negras y vi ondear sus cabellos negros en
muerta. Cumbres se nos acabó la gasolina. medio de la luz blanquísima del encuentro.
—¿Por muerta? Margarita se asustó porque ya estaba Antes de que pudiera evitarlo lo tuve frente
Laura miró con asombro los mosaicos anocheciendo. Un camionero nos regaló a mis ojos. Se detuvo, se cogió de la
blancos de la cocina, subió las piernas una poquita para llegar a Morelia. En portezuela del coche y me miró. Tenía una
sobre la silla, se abrazó las rodillas y se
Cuitzeo, al cruzar el puente blanco, el cortada en la mano izquierda, los cabellos
quedó pensativa. Nacha puso a hervir el coche se paró de repente. Margarita se llenos de polvo, y por la herida del hombro
agua para hacer el café y miró de reojo adisgustó conmigo, ya sabes que le dan le escurría una sangre tan roja, que parecía
su patrona; no se le ocurrió ni una palabra
miedo los caminos vacíos y los ojos de los negra. No me dijo nada. Pero yo supe que
más. La señora recargó la cabeza sobre indios. Cuando pasó un coche lleno de iba huyendo, vencido. Quiso decirme que
las rodillas, parecía muy triste. turistas, ella se fue al pueblo a buscar un yo merecía la muerte, y al mismo tiempo
— mecánico y yo me quedé en la mitad del me dijo que mi muerte ocasionaría la suya.
¿Sabes puente blanco, que atraviesa el lago seco Andaba malherido, en busca mía.
,,Nacha con fondo de lajas blancas. La luz era muy —La culpa es de los tlaxcaltecas
? La blanca y el puente, las lajas y el automóvil —le dije.
culpa empezaron a flotar en ella. Luego la luz se El se volvió a mirar al cielo.
es de partió en varios pedazos para convertirse Después recogió otra vez sus
los en miles de puntitos y empezó a girar hasta ojos sobre los míos.
tlaxcalt que se quedó fija como un retrato. El —¿Qué te haces? —me preguntó
ecas. tiempo había dado la vuelta completa, con su voz profunda. No pude decirle que
Nacha como cuando ves una tarjeta postal y luego me había casado, porque estoy casada
no la vuelves para ver lo que hay escrito atrás. con él. Hay cosas que no se pueden decir,
contest Así llegué en el lago de Cuitzeo, hasta la tú lo sabes, Nachita.
ó, otra niña que fui. La luz produce esas —¿Y los otros? —le pregunté.
prefirió catástrofes, cuando el sol se vuelve blanco —Los otros salieron vivos andan en las
mirar el y uno está en el mismo centro de sus mismas trazas que yo —vi que cada
agua rayos. Los pensamientos también se palabra le lastimaba la lengua y me callé,
que no vuelven mil puntitos, y uno sufre vértigo. pensando en la vergüenza de mi traición.
hervía. Yo, en ese momento, miré el tejido de mi —Ya sabes que tengo miedo y
Afuera la noche desdibujaba a las
vestido blanco y en ese instante oí sus que por eso traiciono...
rosas del jardín y ensombrecía a las pasos. No me asombré. Levanté los ojos y —Ya lo sé —me contestó y
higueras. Muy atrás de las ramas brillaban
lo vi venir. En ese instante, también agachó la cabeza. Me conoce desde chica,
las ventanas iluminadas de las casas recordé la magnitud de mi traición, tuve Nacha. Su padre y el mío eran hermanos y
vecinas. La cocina estaba separada del miedo y quise huir. Pero el tiempo se cerró nosotros primos. Siempre me quiso, al
mundo por un muro invisible de tristeza, alrededor de mí, se volvió único y menos eso dijo y así lo creímos todos. En
por un compás de espera. perecedero y no pude moverme del asiento el puente yo tenía vergüenza. La sangre le
—¿No estás de acuerdo, Nacha? del automóvil. “Alguna vez te encontrarás seguía corriendo por el pecho. Saqué un
frente a tus acciones convertidas en pañuelito de mi bolso y sin una palabra,
—Sí, señora... piedras empecé a limpiársela. También yo siempre
—Yo soy como ellos: traidora... irrevocables como ésa”, me dijeron de niña lo quise, Nachita, porque él es lo contrario
—dijo Laura con melancolía. al enseñarme la imagen de un dios, que de mí: no tiene miedo y no es traidor. Me
La cocinera se cruzó de brazos en espera ahora no recuerdo cuál era. Todo se olvida, cogió la mano y me la miró.
de que el agua soltara sus hervores. ¿verdad Nachita?, pero se olvida sólo por —Está muy desteñida, parece una mano
—¿Y tú, Nachita, eres traidora? un tiempo. En aquel entonces también las de ellos —me dijo.
—Hace tiempo que no me pega el vi pasar zumbando sobre mi cabeza. El se sucedido y le hizo una seña como
sol —bajó los ojos y me dejó caer la mano. puso de rodillas frente a mí y cruzó los diciéndole:
Estuvimos así, en silencio, oyendo correr la brazos sobre mi cabeza para hacerme un “¡Cállate, tenle lástima!” la señora Laurita
sangre sobre su pecho. No me reprochaba tejadito. no contestó; se acarició los labios y sonrió
nada, bien sabe de lo que soy capaz. Pero —Este es el final del hombre —dije. ladina. Entonces el señor, volvió a hablar
los hilitos de su sangre escribían sobre su —Así es —contestó con su voz encima de del presidente López Mateos.
pecho que su corazón seguía guardando la mía. Y me vi en sus ojos y en su cuerpo. —Ya sabes que ese nombre no se
mis palabras y mi cuerpo. Allí supe, ¿Sería un venado el que me llevaba hasta le cae de la boca —había comentado
Nachita, que el tiempo y el amor son uno su ladera? ¿O una estrella que me lanzaba Josefina, desdeñosamente.
solo. a escribir señales en el cielo? Su voz En sus adentros ellas pensaban
—¿Y mi casa? —le pregunté. escribió signos de sangre en mi pecho y mi que la señora Laurita se aburría oyendo
—Vamos a verla —me agarró con su mano vestido blanco quedó rayado con un tigre hablar siempre del señor presidente y de
caliente, como agarraba a su escudo y me rojo y blanco. las visitas oficiales.
di cuenta de que no lo llevaba. Lo perdió en —A la noche vuelvo, espérame... —¡Lo que son las cosas, Nachita,
la huida, me dije, y me dejé llevar. Sus —suspiró. Agarró su escudo y me miró yo nunca había notado lo que me aburría
pasos sonaban en la luz de Cuitzeo iguales desde muy arriba. con Pablo hasta esa noche! —comentó la
que en la otra luz: sordos y apacibles. —Nos falta poco para ser uno — señora abrazándose con cariño las rodillas
Caminamos por la ciudad que ardía en las agregó con su misma cortesía. y dándoles súbitamente la razón a Josefina
orillas del agua. Cerré los ojos. Ya te dije, Cuando se fue, volví a oír los y a Nachita.
Nacha, que soy cobarde. O tal vez el humo gritos del combate y salí corriendo en La cocinera se cruzó de brazos y
y el polvo me sacaron lágrimas. Me senté medio de la lluvia de piedras y me perdí asintió con la cabeza.
en una piedra y me tapé la cara con las hasta el coche parado en el puente del —Desde que entré en la casa, los
manos. Lago de Cuitzeo. muebles, los jarrones y los espejos se me
—Yo no camino... —le dije. —¿Qué pasa? ¿Estás herida? —me gritó vinieron encima y me dejaron más triste de
—Ya llegamos —me contestó. Se puso en Margarita cuando llegó. Asustada, tocaba lo que venía. ¿Cuántos días, cuántos años
cuclillas junto a mí y con la punta de los la sangre de mi vestido blanco y señalaba tendré que esperar todavía para que mi
dedos acarició mi vestido blanco. la sangre que tenía en los labios y la tierra primo venga a buscarme? Así me dije y me
—Si no quieres ver cómo quedó, no lo que se había metido en mis cabellos. arrepentí de mi traición. Cuando
veas —me dijo quedito. Desde otro coche, el mecánico de Cuitzeo estábamos cenando me fijé en que Pablo
Su pelo negro me hacía sombra. me miraba con sus ojos muertos. no hablaba con palabras sino con letras. Y
No estaba enojado, nada más estaba —¡Esos indios salvajes!... ¡No se me puse a contarlas mientras le miraba la
triste. Antes nunca me hubiera atrevido a puede dejar sola a una señora! —dijo al boca gruesa y el ojo muerto. De pronto se
besarlo, pero ahora he aprendido a no saltar de su automóvil, dizque para venir a calló. Ya sabes que se le olvida todo. Se
tenerle respeto al hombre, y me abracé a auxiliarme. quedó con los brazos caídos. “Este marido
su cuello y lo besé en la boca. Al anochecer llegamos a la ciudad nuevo no tiene memoria y no sabe más que
—Siempre has estado en la de México. ¡Cómo había cambiado, las cosas de cada día.”
alcoba más preciosa de mi pecho —me Nachita, casi no pude creerlo! A las doce —Tienes un marido turbio y
dijo. Agachó la cabeza y miró la tierra llena del día todavía estaban los guerreros y confuso —me dijo él volviendo a mirar las
de piedras secas. Con una de ellas dibujó ahora ya ni huella de su paso. Tampoco manchas de mi vestido. La pobre de mi
dos rayitas paralelas, que prolongó hasta quedaban escombros. Pasamos por el suegra se turbó y como estábamos
que se juntaron y se hicieron una sola. Zócalo silencioso y triste; de la otra plaza, tomando el café se levantó a poner un
—Somos tú y yo —me dijo sin no quedaba ¡nada! Margarita mi miraba de twist.
levantar la vista. Yo, Nachita, me quedé sin reojo. Al llegar a la casa nos abriste tú. ¿Te —Para que se animen —nos dijo,
palabras. acuerdas? dizque sonriendo, porque veía
—Ya falta poco para que se acabe el venir el pleito. Nosotros nos
tiempo y seamos uno solo... por eso te Nacha asintió con la cabeza. Era muy quedamos callados. La casa se
andaba buscando —se me había olvidado, cierto que hacía apenas dos meses llenó de ruidos. Yo miré a Pablo.
Nacha, que cuando se gaste el tiempo, los escasos que la señora Laurita y su suegra ‘Se parece a...’ y no me atreví a decir su
dos hemos de quedarnos el uno en el otro, habían ido a pasear a Guanajuato. La nombre, por miedo a que me oyeran el
para entrar en el tiempo verdadero noche en que volvieron, Josefina la pensamiento. Es verdad que se le parece,
convertidos en uno solo. Cuando me dijo recamarera y ella, Nacha, notaron la Nacha. A los dos les gusta el agua y las
eso lo miré a los ojos. Antes sólo me sangre en el vestido y los ojos ausentes de casa frescas. Los dos miran al cielo por las
atrevía a la señora, pero Margarita, la señora tardes y tienen el pelo negro y los dientes
mirárselos cuando me tomaba, pero ahora, grande, les hizo señas de que blancos. Pero Pablo habla a saltitos, se
como ya te dije, he aprendido a no respetar se callaran. Parecía muy preocupada. Más enfurece por nada y pregunta a cada
los ojos del hombre. También es cierto que tarde Josefina le contó que en la mesa el instante: ¿En qué piensas? Mi primo
no quería ver lo que sucedía a mi señor se le quedó mirando malhumorado a marido no hace ni dice nada de eso.
alrededor... soy muy cobarde. Recordé los su mujer y le dijo: —¡Muy cierto! ¡Muy cierto que el
alaridos y volví a oírlos: estridentes, —¿Por qué no te cambiaste? ¿Te señor es fregón! —dijo Nacha
llameantes en mitad de la mañana. gustas recordar lo malo? La señora con disgusto. Laura suspiró y
También oí los golpes de las piedras y las Margarita, su mamá, ya le había contado lo miró a su cocinera con alivio.
Menos mal que la tenía de traje blanco tirado sobre una coche descubierto —dijo casi sin saber qué
confidente. silla y lo cogió con violencia. decir.
—Por la noche, mientras Pablo me —¿Puedes explicarme el origen La señora Laura se tendió boca
besaba, yo me repetía: “¿A qué horas de estas manchas? abajo en la cama y se encerró en sus
vendrá a buscarme?” Y casi lloraba al La señora se quedó sin habla, mirando las pensamientos, mientras su marido y su
recordar la sangre de la herida que tenía manchas de sangre sobre el pecho de su suegra discutían.
en el hombro. traje y el señor golpeó la cómoda con el —¿Sabes, Nachita, lo que yo
Tampoco podía olvidar los brazos puño cerrado. Luego se acercó a la señora estaba pensando esa mañana? ¿Y si me
cruzados sobre mi cabeza para hacerme y le dio una santa bofetada. Eso lo vio y lo vio anoche cuando Pablo me besaba? Y
un tejadito. Al mismo tiempo tenía miedo oyó Josefina. tenía ganas de llorar. En ese momento me
de que Pablo notara que mi primo me —Sus gestos son feroces y su acordé de que cuando un hombre y una
había besado en la mañana. Pero no notó conducta es tan incoherente como sus mujer se aman y no tienen hijos están
nada y si no hubiera sido por Josefina que palabras. Yo no tengo la culpa de que condenados a convertirse en uno solo. Así
me asustó en la mañana, Pablo nunca lo aceptara la derrota —dijo Laura con me lo decía mi otro padre, cuando yo le
hubiera sabido. desdén. llevaba el agua y él miraba la puerta detrás
Nachita estuvo de acuerdo. Esa Josefina —Muy cierto —afirmó Nachita. de la que dormíamos mi primo marido y yo.
con su gusto por el escándalo tenía la Se produjo un largo silencio en la cocina. Todo lo que mi otro padre me había dicho
culpa de todo. Ella, Nacha, bien se lo dio: Laura metió la punta del dedo hasta el ahora se estaba haciendo verdad. Desde
“¡Cállate! ¡Cállate por el amor de Dios, si fondo de la taza, para sacar el pozo negro la almohada oí las palabras de Pablo y de
no oyeron nuestros gritos por algo sería!” del café que se había quedado asentado, y Margarita y no eran sino tonterías. “Lo voy
Pero, qué esperanzas, Josefina apenas Nacha al ver esto volvió a servirle un café a ir a buscar”, me dije. “Pero ¿a dónde?”
entró a la pieza de los patrones con la calientito. Más tarde cuando tú volviste a mi cuarto a
bandeja del desayuno, soltó lo que debería —Bébase su café, señora —dijo preguntarme qué hacíamos de comida, me
haber callado. compadecida de la tristeza de su patrona. vino un pensamiento a la cabeza: “¡Al café
—¡Señora, anoche un hombre ¿Después de todo de qué se quejaba el de Tacuba!” Y ni siquiera conocía ese café,
estuvo espiando por la ventana de su señor? A leguas se veía que la señora Nachita, sólo lo había oído mentar.
cuarto! ¡Nacha y yo gritamos y gritamos! Laurita no era para él. Nacha recordó a la señora como
—No oímos nada... —dijo el señor —Yo me enamoré de Pablo en si la viera ahora, poniéndose su vestido
asombrado. una carretera, durante un minuto en el cual blanco manchado de sangre, el mismo que
—¡Es él...! —gritó la tonta d ela señora. me recordó a alguien conocido, a quien yo traía en ese moento en la cocina.
—¿Quién es él? —preguntó el señor no recordaba. Después, a veces, —¡Por Dios, Laura, no te pongas ese
mirando a la señora como si la fuera a recuperaba aquel instante en el que vestido! —le dijo su suegra. Pero ella no
matar. Al menos eso dijo Josefina parecía que iba a convertirse en ese otro al hizo caso. Para esconder las manchas, se
después. cual se parecía. Pero no era verdad. puso un suéter blanco encima, se lo
La señora asustadísima se tapó Inmediatamente volvía a ser absurdo, sin abotonó hasta el cuello y se fue a la calle
la boca con la mano y cuando el señor le memoria, y sólo repetía los gestos de todos sin decir adiós. Después vino lo peor. No,
volvió a hacer la misma pregunta, cada vez los hombres d ela ciudad de México. lo peor no. Lo peor iba a venir ahora en la
con más enojo, ella contestó: ¿Cómo querías que no me diera cuenta del cocina, si la señora Margarita se llegaba a
—El indio... el indio que engaño? Cuando se enoja me prohíbe despertar.
me siguió desde Cuitzeo salir. ¡A ti te consta! ¿Cuántas veces arma —En el café de Tacuba no había
hasta la ciudad de pelitos en los cines y en los restaurantes? nadie. Es muy triste ese lugar, Nachita. Se
México. Así supo Josefina Tú lo sabes, Nachita. En cambio mi primo me acercó el camarero. “¿Qué le sirvo?”
del indio y así se lo contó marido, nunca, pero nunca, se enoja con la Yo no quería nada, pero tuve que pedir
a Nachita. mujer. algo. “Una cocada.” Mi primo y yo
—¡Hay que avisarle Nacha sabía que era cierto lo que ahora le comíamos cocos de chiquitos... En el café
inmediatamente a la policía! — decía la señora, pro eso aquella mañana un reloj marcaba el tiempo. “En todas las
gritó el señor. en que Josefina entró en la cocina ciudades hay relojes que marcan el tiempo,
Josefina le enseñó la ventana por espantada y gritando: “¡Despierta a la se debe estar gastando a pasitos. Cuando
la que el desconocido había estado señora Margarita, que el señor está ya no quede sino una capa transparente,
fisgando y Pablo la examinó con atención: golpeando a la señora!”, ella, Nacha, corrió llegará él y las dos rayas dibujadas se
en el alféizar había huellas de sangre casi al cuarto de la señora grande. volverán una sola y yo habitaré la alcoba
frescas. La presencia de su madre calmó más preciosa de su pecho.” Así me decía
—Está herido... —dijo el señor Pablo al señor Pablo. Margarita se quedó muy mientras comía la cocada.
preocupado. Dio unos pasos por la asombrada al oír lo de indio, porque ella no —¿Qué horas son? —le pregunté
recámara y se detuvo frente a su mujer lo había visto en el Lago de Cuitzeo, sólo al camarero.
había visto la sangre como la que podías —La doce, señorita.
ver todos.
—Tal vez en el lago tuviste una
—Era un indio, señor —dijo insolación, Laura, y te salió sangre por las
Josefina corroborando las narices. Fíjate, hijo, que llevábamos el
palabras de Laura. Pablo vio el
A la una llega Pablo, me dije; si le Tomé un taxi que me trajo a la casa por el —Luego tomé un taxi y me vine para acá
digo a un taxi que me lleve por el periférico, periférico y llegué... pro el periférico.
puedo esperar todavía un rato. Pero no Nacha recordó su llegada: ella misma le Nacha bajó los ojos, Josefina abrió la boca
esperé y me salí a la calle. El sol estaba había abierto la puerta. Y ella fue la que le como para decir algo y la señora Margarita
plateado, el pensamiento se me hizo un dio la noticia. Josefina bajó después, se mordió los labios. Pablo, en cambio,
polvo brillante y no hubo presente, pasado desbarrancándose por las escaleras. agarró a su mujer por los hombros y la
ni futuro. en la acera estaba mi primo, se —¡Señora, el sacudió con fuerza.
me puso delante, tenía los ojos tristes, me señor y la —¡Déjate de hacer la idiota! ¿En
miró largo rato. señora dónde estuviste dos días?... ¿Por qué
—¿Qué haces? —me preguntó con voz Margarita traes el vestido quemado?
profunda. están en la —¿Quemado? Si él lo apago... —
—Te estaba esperando. policía! Laura dejó escapar la señora Laura.
Se quedó quieto como las panteras. Le vi se quedó —¿El?... ¿El indio asqueroso? —Pablo la
el pelo negro y la herida roja en el hombro. mirando volvió a zarandear con ira.
—¿No tenías miedo de estar aquí solita? asombrada, —Me lo encontré a la salida del café
Las piedras y los gritos volvieron a zumbar muda. Tacuba... —sollozó la señora muerta de
alrededor nuestro y yo sentí que algo ardía —¿Dónde anduvo, señora? miedo.
a mis espaldas. —Fui al café de Tacuba. —¡Nunca pensé que fueras tan
—No mires —me dijo. baja! —dijo el señor y la aventó
Puso una rodilla en tierra y con los dedos —Pero eso fue hace dos días. sobre la cama.
apagó mi vestido que empezaba a arder. —Dinos quién es —preguntó la
Le vi los ojos muy afligidos. Josefina traía el Ultimas Noticias. Leyó en suegra suavizando la voz.
—¡Sácame de aquí! —le grité con voz alta: “La señora Aldama continúa —¿Verdad, Nachita, que no podía decirles
todas mis fuerzas, porque me acordé de desaparecida. Se cree que el siniestro que era mi marido? —preguntó Laura
que estaba frente a la casa de mi papá, que individuo de aspecto indígena que la siguió pidiendo la aprobación de la cocinera.
la casa estaba ardiendo y que atrás de mí desde Cuitzeo, sea un sádico. La policía Nacha aplaudió la discreción de
estaban mis padres y mis hermanitos investiga en los estado de Michoacán y su patrona y recordó que aquel mediodía,
muertos. Todo lo veía retratado en sus Guanajuato.” ella, apenada por la situación de su ama,
ojos, mientras él estaba con la rodilla La señora Laurita arrebató el periódico de había opinado:
hincada en tierra apagando mi vestido. Me las manos de Josefina y lo desgarró con —Tal vez el indio de Cuitzeo es
dejé caer sobre él, que me recibió en sus ira. Luego se fue a su cuarto. Nacha y un brujo.
brazos. Con su mano caliente me tapó los Josefina la siguieron, era mejor no dejarla Pero la señora Margarita se había
ojos. sola. La vieron echarse en su cama y soñar vuelto a ella con ojos fulgurantes para
—Este es el final del hombre —le dije con con los ojos muy abiertos. Las dos tuvieron contestarle casi a gritos:
los ojos en su manos. el mismo pensamiento y así se lo dijeron —¿Un brujo? ¡Dirás un asesino!
—¡No lo veas! después en la cocina: “Para mí, la señora Después, en muchos días no
Me guardó contra su corazón. Yo lo oí Laurita anda enamorada.” Cuando el señor dejaron salir a la señora Laurita. El señor
sonar como rueda el trueno sobre las llegó ellas estaban todavía en el cuarto de ordenó que se vigilaran las puertas y
montañas. ¿Cuánto faltaría para que el su patrona. ventanas de la casa. Ellas, las sirvientas,
tiempo se acabara y yo pudiera oírlo —¡Laura! —gritó. Se precipitó a entraban continuamente la cuarto d ela
siempre? Mis lágrimas refrescaron su la cama y tomó a su mujer en sus señora para echarle un vistazo. Nacha se
mano que ardía en el incendio de la ciudad. brazos. negó siempre a exteriorizar su opinión
Los alaridos y las piedras nos cercaban, —¡Alma de mi alma! —sollozó el señor. sobre el caso o a decir las anomalías que
pero yo estaba a salvo bajo su pecho. La señora Laurita pareció sorprendía. Pero, ¿quién podía callar a
—Duerme conmigo... —me dijo en voz enternecida unos segundos. Josefina?
muy baja. —¡Señor! —gritó Josefina—. El —Señor, al amanecer, el indio
—¿Me viste anoche? —le pregunté. vestido de la señora está bien estaba otra vez junto a la ventana —
—Te vi... chamuscado. Nacha lo miró anunció al llevar la bandeja con el
Nos dormimos en la luz de la mañana, en desaprobándola. El señor revisó desayuno.
el calor del incendio. Cuando recordamos, el vestido y las piernas de la El señor se precipitó a la ventana
se levantó y agarró su escudo. señora. y encontró otra vez la huella de sangre
—Escóndete hasta el amanecer. Yo —Es verdad... también las suelas fresca. La señora se puso a llorar.
vendré por ti. de sus zapatos están ardidas. Mi amor, —¡Pobrecito!... ¡pobrecito!... —dijo entre
Se fue corriendo ligero sobre sus piernas ¿qué pasó?, ¿dónde estuviste? sollozos.
desnudas... Y yo me escapé otra vez, —En el café Tacuba —contestó
Nachita, porque sola tuve miedo. la señora muy tranquila. Fue esa tarde cuando el señor
—Señorita, ¿se siente mal? La señora Margarita se torció las llegó con un médico. Después el doctor
Una voz igual a la de Pablo se me acercó manos y se acercó a su nuera. volvió todos los atardeceres.
a media calle. —Ya sabemos que anteayer estuviste allí —Me preguntaba por mi infancia,
—¡Insolente! ¡Déjeme tranquila! y comiste una cocada. ¿Y luego? por mi padre y por madre. Pero, yo,
Nachita, no sabía de cuál infancia, ni de
cuál padre, ni de cuál madre quería saber. ventana mi traición permanente y me había —Traidora te conocí y así te
Por eso le platicaba de la conquista de abandonado en esa clazad hecha de cosas quise.
México. ¿Tú me entiendes verdad? — que no existían. recordé el olor de las hojas —Naciste sin suerte —le dije. Me
preguntó Laura con los ojos puestos sobre de maíz y el rumos sosegado de su pasos. abracé a él. Mi primo marido cerró los ojos
las cacerolas amarillas. “Así caminaba, con el ritmo de las hojas par ano dejar correr las lágrimas. Nos
—Sí, señora... —y Nachita, secas cuando el vietno de febreo las lleva acostamos sobre las ramas rotas del pirú.
nerviosa, escrutó el jardín a través de los sobre las piedras. Antes no necesitaba Hasta allí nos llegaron los gritos de los
vidrios de la ventana. La noche apenas si volver la cabeza para saber qu eél estaba guerreros, las piedras y los llantos de los
dejaba ver entre sus sombras. Recordó la ahí mirándome las espaldas”... Andaba en niños.
cara desganada del señor frente a su cena esos tristes pensamientos, cuando oí —El tiempo se está acabando...
y la mirada acongojada de su madre. correr al sol y las hojas secas empezaron —suspiró mi marido.
—Mamá, Laura le pidió al doctor a cambiar d esitio. Su respiración se acercó Por una grieta se escapaban las
la Historia... de Bernal Díaz del Castillo. a mis espaldas, luego se puso frente a mí, mujeres que no querían morir junto con
dice que es lo único que le interesa. vi sus pies desnudos delante de los míos. lafecha. Las filas de hombres caían una
La señora Margarita había dejado Tenía un arañazo en la rodilla. Levanté los después de la otra, en cadena como si
caer el tenedor. ojos y me hallé bajo los suyos. Nos estuvieran cogidos de la mano y el mismo
—¡Pobre hijo mío, tu mujer está loca! quedamos mucho rato sin hablar. Por golpe los derribara a todos. Algunso daban
—No habla sino de la caída de la respeto yo espraba sus palabras. un alarido tan fuerte, que quedaba
Gran Tenochtitlán —agregó el señor Pablo —¿Qué te haces? —me dijo. resonando mucho rato después de su
con aire sombrío. Vi que no se movía y que parecía más muerte.
Dos días después, el médico, la triste que antes. Faltaba poco para que nos fuéramos para
señora Margarita y el señor Pablo —Te estaba esperando —contesté. siempre en uno solo cuando mi primo se
decidieron que la depresión de Laura —Ya va a llegar el último día... levantó, me juntó ramas y me hizo una
aumentaba con el encierro. Debía tomar Me pareció que su voz salía del cuevita.
contacto con el mundo y enfrentarse con fondo de los tiempos. Del hombro le seguía —Aquí me esperas.
sus responsabilidades. Desde ese día, el brotando sangre. Me llené de vergüenza, Me miró y se fue a combatir con la
señor mandaba el automóvil para que su bajé los ojos, abrí mi bolso y saqué un esperanza de evitar la derrota. Yo me
mujer saliera a dar paseítos por el Bosque pañuelito para limpiarle el pecho. Luego lo quedé acurricada. No quise ver a las
de Chapultepec. La señora salía volví a guardar. El siguió quieto, gentes que huían, par ano tener la
acompañada de su suegra y el chofer tenía observándome. tentación, ni tampoco quise ver a los
órdenes de vigilarlas estrechamente. Sólo —Vamos a la salida de Tacuba... muertos que flotaban en el agua para no
que el aire de los eucaliptos no la Hay muchas traiciones. llorar. Me puse a contar los frutitos que
mejoraba, pues apenas volvía a su casa, la Me agarró de la mano y nos fuimos colgaban de las ramas cortadas: estaban
señora Laurita se encerraba en su cuarto caminando entre la gente, que gritaba y se secos y cuando los tocaba con los dedos,
para leer la conquista de México de Bernal quejaba. Había muchos muertos que la cáscara roja se les caía. No sé porque
Díaz. flotaban en el agua de los canales. Había me parecieron de mal agüero y preferí
Una mañana la señora Margarita mujeres sentadas en la hierba mirándolos mirar el cielo, que empezó a oscurecerse.
regresó del Bosque de Chapultepec sola y flotar. De todas partes surgía la pestilencia Primero se puso pardo, luego empezó a
desamparada. y los niños coger el color de los ahogados de los
¡Se escapó la loca! —gritó con voz lloraban corriendo de un lado para otro, canales. Me quedé recordando los colores
estentórea al entrar en la casa. perdidos de sus padres. Yo miraba todo sin de otras tardes. pero la tarde siguió
—Fíjate, Nacha, me senté en la querer verlo. Las canoas despedazadas no amoratándose, hichándose, como si de
misma banquita de siempre y me dije: “No llevaban a nadie, sólo daban tristeza. El pronto fuera a reventar y supe que se había
me lo perdona. Un hombre puede perdonar marido me sentó debajo de un árbol roto. acabado el tiempo. si mi primo no volvía,
una, dos, tres, cuatro traiciones, pero la Puso una rodilla en tierra y miró alerta lo ¿qué sería de mí? Tal vez que ya estaba
traición permanente, no.” Este que sucedía a nuestro alrededor. El no muerto en el combate. No me importó su
pensamiento me dejó muy triste. Hacia tenía miedo. Después me miró a mí. suerte y me salí de allí a toda carrera
calor y Margarita se compró un helado de —Ya sé que eres traidora y que me tienes perseguida por el miedo. Cuando llegue y
vainilla; yo no quise, entonces ella se metió buena voluntad. Lo bueno crece junto a lo me busque... No tuve tiempo de acabar mi
al automóvil a comerlo. Me fijé que estaba malo. pensamiento porque me hallé en el
tan aburrida de mí, como yo de ella. A mí Los gritos de los niños apenas me dejaban anochecer de México. Margarita ya se
no me gusta que me vigilen y traté de ver oírlo. Venían de lejos, pero eran tan fuertes debe haber acabado su helado de vainilla
otras cosas para no verla comiendo su que rompían la luz del día. Parecía que era y Pablo debe de estar muy enojado ... Un
barquillo mirándome. Vi el heno gris que la última vez que iban a llorar. taxi me trajo por el periférico. ¿Y sabes,
colgaba de los ahuehuetes y no sé por qué, —Son las criaturas... —me dijo. Nachita?, los periféricos eran los canales
la mañana se volvió tan triste como esos —Este es el final del hombre —repetí, infestados de cadáveres... por eso llegué
árboles. “Ellos y yo hemos visto las mismas porque no se me ocurría otro pensamiento. tan triste... Ahora, Nachita, no le cuentes al
catástrofes”, me dije. Por la calzada vacía, El me puso las manos sobre los señor que me pasé la tarde con mi marido.
se paseaban las horas solas. Como las oídos y luego me guardó contra Nachita se acomodó los brazos
horas estaba yo: sola en una calzada su pecho. sobre la falda lila.
vacía. Mi marido había contemplado pro la
—El señor Pablo hace ya diez días que se
fue a Acapulco. Se quedó muy flaco con las
semanas que duró la investigación —
explicó Nachita satisfecha.
Laura la miró sin sorpresa y suspiró con
alivio.
—La que está arriba es la señora Margarita
—agregó Nacha volviendo los ojos hacia el
techo de la cocina.
Laura se abrazó las rodillas y miró por los
cristales de la ventana a las rosas borradas
por las sombras nocturnas y a las ventanas
vecinas que empezaban a apagarse.
Nachita se sirvió sal sobre el dorso de la
mano y la comió golosa.
—¡Cuánto coyote! ¡Anda muy alborotada
la coyotada! —dijo con la voz llena de sal.
Laura se quedó escuchando
unos instantes.
—Malditos animales, los hubieras
visto hoy en la tarde —dijo.
—Con tal de que no estorben el paso del
señor, o que le equivoquen el camino
—comentó Nachita con miedo.
—Si nunca los temió, ¿por qué había de
temerlos esta noche? —preguntó Laura
molesta.
Nacha se aproximó a su patrona para
estrechar la intimidad súbita que se había
establecido entre ellas.
—Son más canijos que los tlaxcaltecas —
le dio en voz muy baja.
Las dos mujeres se quedaron
quietas. Nacha devorando poco a poco
otro puñito de sal. Laura escuchando
preocupada los aullidos de los coyotes que
llenaban la noche. Fue Nacha la que lo vio
llegar y le abrió la puerta.
—¡Señora!... Ya llegó por usted...
—le susurró en una voz tan baja que sólo
Laura pudo oírla.
Después, cuando Laura se había
ido para siempre con él, Nachita limpió la
sangre de la ventana y espantó a los
coyotes, que entraron en su siglo que
acababa de gastarse en ese instante.
Nacha miró con sus ojos viejísimos, para
ver si todo estaba en orden: lavó la taza de
café, tiró al bote de la basura las colillas
manchadas de rojo de labios, guardó la
cafetera en la alacena y apagó la luz.
—Yo digo que la señora Laurita
no era de este tiempo, ni era para el señor
—dijo en la mañana cuando le llevó el
desayuno a la señora Margarita.
Ya no me hallo en casa de los
Aldama. Voy a buscarme otro destino —le
confió a Josefina. Y en un descuido de la
recamarera, Nacha se fue hasta sin cobrar
su sueldo.