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Los Pilares Fundamentales del Combate con Armas de

Fuego. Pat Rogers. SWAT ABR12.


Publicado el 62147CEST Jul16 por Jorge Tierno Rey
En lo que se refiere al uso de un arma de fuego, bien sea para tiro deportivo o como
parte del combate con armas de fuego, existen una serie de principios
básicos (publicado en Tactical Online JUL14) que es necesario conocer y dominar
para tener éxito a la hora de colocar los impactos sobre el blanco, auténtico fin del
propio disparo. Pero eso no es todo cuando se trata de combatir, sino que además
habrán de tenerse en cuenta, y desarrollarse continuamente, lo que se ha venido en
llamar pilares fundamentales del combate con armas de fuego. Estos pilares
constituyen una evolución de lo enunciado originalmente por el gran Jeff Cooper en
forma de Tríada del Combate, tres pilares a los que el recientemente fallecido Pat
Rogers (antiguo alumno de Jeff Cooper) ha añadido un cuarto y que él mismo nos
explica con todo detalle a continuación.

El cascarrabias Bob Moran personifica un tipo con la mentalidad adecuada. Se trata de un profesional
competente, físicamente en forma y mentalmente preparado. Bob acaba de terminar un ejercicio de tiro en
las instalaciones del Mid Carolina Rifle Club en Congaree, Carolina del Sur (EE.UU.). Ha evaluado la
situación, para tomar conciencia de la situación (CS) [Situational Awareness (SA)] en su zona inmediata, y
ahora se dispone a tomar CS con el fusil.

(Artículo publicado en el número de JUL16 de la revista gratuita Tactical Online)



(Este artículo es una traducción de su original en inglés “Defaulting to zero, what’s your mindset?”,
escrito por el reputado instructor Pat Rogers, y publicado en la revista SWAT en su número de abril
del año 2012. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de Rich
Lucibella, director de la revista SWAT)

QUEDARSE EN BLANCO ¿Cuál es tu
mentalidad?
Por Patrick A. Rogers (1946-2016). Ilustraciones de Duke Krieger

Cómo combatimos siempre ha supuesto una complicada serie de acontecimientos y
el entrenamiento necesario para lograr el objetivo de ganar el combate suele haberse
quedado a la espera.
Esto ha quedado patente en la obsesión de policías y militares por superar una
prueba de evaluación anual, confundiéndolo con lo que tiene que ser su
entrenamiento.
Siempre ha resultado alarmante el poco esfuerzo que se dedica a enseñar a los
policías cómo usar correcta y eficazmente la Fuerza Física Letal (FFL) frente a todo
el esfuerzo que se dedica a escribir diligencias y gestionar asuntos de violencia
doméstica.

LA TRÍADA DEL COMBATE
En un intento de mejorar el entrenamiento adecuado, el difunto Teniente
Coronel Jeff Cooper propuso la idea de la Tríada del Combate, que consta de
estos tres elementos:
1. Puntería
2. Manipulación del Arma
3. Mentalidad
Por desgracia, la tríada no lo abarca todo. Un elemento que le falta descaradamente
son las tácticas. Probablemente se definió de tal manera porque en aquel momento,
cuando se planteó la Tríada del Combate, la mayoría de los tiros se realizaban en el
campo de tiro cuadriculado. Y debido a que la mayor parte del entrenamiento con
las armas de fuego continúa realizándose en el campo de tiro cuadriculado, el
resultado final es un entrenamiento que se encuentra limitado tanto en su alcance
como en su utilidad.
La forma de llevar a cabo ese entrenamiento ha cambiado drásticamente desde
aquellos días y se tuvo que decidir entre estancarse o avanzar junto con mejores
formas de hacer las cosas.
En EAG Tactical, mis compañeros instructores y yo hemos cambiado un poco
la Tríada del Combate. A día de hoy nosotros, en lugar de utilizar una tríada,
utilizamos pilares, concretamente cuatro, para plantear el concepto.
Los Cuatro Pilares de la Sabiduría SON la Puntería, la Manipulación del Arma, las Tácticas y la Mentalidad.


LOS CUATRO PILARES DE LA SABIDURÍA
Para nuestros objetivos, la cosa queda tal que así:
1. Puntería. Éste es el fin último. Cuando ya está todo dicho y hecho, tenemos
que colocar los disparos sobre la amenaza. La incapacidad para hacerlo así supondrá
el fracaso de la misión. No obstante, la puntería por sí sola únicamente tiene utilidad
en competiciones deportivas.
La puntería resulta relativamente fácil de enseñar y aprender.

2. Manipulación del Arma. Esto es, manejar el arma, lo que incluye la carga,
la recarga(tanto táctica como rápida), la manipulación de la aleta del seguro, la
manipulación de la retenida del cierre o de la corredera, el batir blancos múltiples, y
así sucesivamente.
Tristemente la mayoría no cuentan con la manipulación del arma, pero resulta
necesaria para salir airosos de cualquier situación.
La manipulación del arma resulta un tanto más difícil de enseñar, dado que muchos
no tienen ni idea de cómo encaja en el concepto operativo.

3. Tácticas. Acciones realizadas en un corto espacio de tiempo para resolver
problemas específicos o lograr objetivos específicos. Esto es lo que hemos añadido a
la Tríada del Combate y su inclusión se ha pasado por alto durante mucho tiempo.
El uso adecuado de las Tácticas nos proporciona la capacidad de maniobrar sobre
un enemigo y derrotarlo con unas pérdidas mínimas.
Las Tácticas son todo un arte y para llegar a utilizarlas correctamente uno ha de
disponer de buen ojo para analizar el terreno y la estructura además de
conocimientos de Arquitectura. Un tipo táctico ha de ser capaz de prever sus
movimientos además de estar rápido e improvisar ante las circunstancias.

4. Mentalidad. La definición de Cooper continúa vigente. Consiste en aquel estado
mental que te garantiza la victoria en un combate con armas de fuego. Se compone
de consciencia, anticipación, concentración y autocontrol. La destreza y la puntería
son requisitos previos para llegar a la confianza, y la confianza es requisito previo
para lograr el autocontrol.

La Mentalidad no entiende de sexos. Brittney, de Blue Force Gear, realiza una recarga rápida al mismo
tiempo que lleva la rodilla al suelo durante la ejecución de un ejercicio evaluable. Ella sabe lo que se
pretende y la forma de realizar el ejercicio de tiro. Su atención se centra en la línea de blancos porque los
malos no consisten en trozos de cartón de dos dimensiones que permanecen estáticos. Cuando se
preparaba para realizar el ejercicio, el Mando de los soldados que se ven al fondo les dijo a sus hombres
“¡Observad cómo dispara!“. Había una razón para ello.


LA ENSEÑANZA DE LA MENTALIDAD
Estoy firmemente convencido de que la Mentalidad no se puede enseñar. La
mayoría de las personas viven en un estado de negación continúa y no tienen ni la
más remota idea de ello. Carecen de la capacidad/voluntad para combatir a cualquier
nivel, y se encuentran tan anclados a la Condición Blanca [Condition White] que
solo van a saber si ha sucedido algo después de que suceda.
NOTA DEL TRADUCTOR: la Condición Blanca forma parte del código de colores o estados
de conciencia [States of Awareness] que Jeff Cooper definió en los años 1970 como un indicador
del estado mental, de la Mentalidad; la Condición Blanca es el nivel más bajo, en el cual uno no es
consciente de su entorno, está distraído y, por tanto, se encuentra desprevenido ante cualquier
situación.
Ciertos tipos de personalidad nacen con el gen del que solía hablar el Coronel Bob
Young(infante de marina estadounidense retirado) cuando se crearon las Fuerzas de
Seguridad de Infantería de Marina [Marine Corps Security Forces] en los años
1980.
Y aquellos que poseen este gen, aunque pueda encontrarse latente, cuentan con la
posibilidad de mejorar la Mentalidad de Combate.
La Puntería es lo más fácil de enseñar. Realmente no resulta tan difícil, excepto para
aquellos que no quieren aceptarlo.
La Manipulación del Arma se puede enseñar fácilmente a quienes estén dispuestos
a aprender.
Las Tácticas también se pueden aprender, pero sólo por parte de aquellos que
dispongan de cierta visión, entendida como la capacidad para ver y entender una
situación al mismo tiempo que se está desarrollando. Para aquellos que pueden, se
trata de todo un don.
La Mentalidad es diferente. No creo, ni por un minuto de Nueva York, que se les
pueda enseñar la Mentalidad a aquellos que no poseen ese gen. Puede encontrarse
latente en algunas personas, y despertarse a raíz de un hecho traumático o de una
epifanía repentina, pero ahí está.
Por supuesto, la Mentalidad se puede desarrollar y mejorar, pero únicamente en
aquellos que poseen ese gen.
Todos los pilares, los cuatro, son importantes y en cierto modo iguales. Pero como
con todo, existen diferentes niveles de igualdad. La Mentalidad se encuentra por
encima de todo lo demás, en vista de que se trata de algo que no se puede enseñar.
A muchos podemos abrirles los ojos haciéndoles comprender conceptos, y a algunos
la repetición de TTPs específicos puede proporcionarles una referencia sobre cómo
actuar.
En cualquier evento, en un entrenamiento o en una operación, resulta muy probable
que algo no vaya según el plan. Y cuanto más complicado sea el plan, más probable
será que haya más cosas que vayan mal. Lo que se acaba torciendo durante el
desarrollo de un plan puede ser un pequeño detalle o un completo desastre.
Cuando esto sucede, se espera que los implicados sean capaces de identificar el
problema, rectificar de inmediato y continuar la misión.
Por desgracia, muchas personas son incapaces de hacer algo o nada de todo lo
anterior.
Y esto nos lleva de vuelta a lo que resulta primordial, la Mentalidad.
Durante un ejercicio de resolución de interrupciones, Pat Fullerrealiza una transición entre el fusil que no
funciona y la pistola que sí funciona. Echar mano de un arma que funcione constituye la única línea de
acción correcta que te queda. Pero por alguna extraña razón, hay tiradores que no logran comprenderlo y se
quedan en blanco.


QUEDARSE EN BLANCO
En EAG Tactical, nuestra empresa de formación, nos encontramos con un buen
número de personas que acuden a clase con una gran actitud y que disponen de unas
armas y un equipo que cumplen perfectamente su función. Algunos son avezados
tiradores que entienden perfectamente la relación entre la persona, los elementos de
puntería y el disparador. Sencillamente lo hacen todo bien, hasta el momento en el
que hacen algo mal.
Y entonces fallan. Ese fallo puede ser momentáneo, o puede tratarse de un bloqueo
absoluto, pero el resultado final es el mismo. No concluyen la tarea en cuestión.
Su ordenador interno se queda en blanco y deja tirado a nuestro hasta ahora
incondicional allí de pie delante de Dios y de todo el mundo, como un ciervo delante
de los faros de un coche, sin tener ni idea de lo que acaba de pasar o de lo que va a
pasar a continuación.
Este cambio de estado, pasando de (en su mente) héroe a nada (a quedarse en
blanco), constituye el resultado de varios fallos relacionados entre sí.
No hay atajos que valgan. No puedes hacer milagros para vencer en un combate. El deseo de derrotar al
enemigo ha de venir de dentro.


DESBLOQUEAR EL BLOQUEO
El primer y más importante fallo radica en una falta de conciencia de la
situación(CS) [Situational Awareness (SA)], es decir, perder la capacidad para
comprender lo que sucede a tu alrededor, dónde se encuentran los demás respecto a
ti y la condición de tus armas.
El segundo fallo consiste en una falta de previsión. Se trata de algo habitual con
algunos sobrados que además carecen del mejor profesor del mundo, la experiencia.
Se adelantan alegremente, creyéndose de verdad que les va a salir todo bien porque,
al fin y al cabo, son lo que son y nada menos que eso.
El tercer fallo se encuentra en una formación pobre/insuficiente, lo cual por
desgracia resulta algo habitual. El gran ejército lleva más de una década librando una
guerra con armas de fuego y aún así la formación recibida por aquellos cuyo trabajo
consiste en llevar un fusil tristemente se encuentra perdida entre un laberinto de
inercia institucional e intransigencia burocrática.
Hasta cierto punto todo esto sucede en cada curso que impartimos, aunque tomamos
medidas para evitarlo.

PREPARARSE [MAKE READY]
En nuestra introducción para cada curso, explicamos cómo “prepararse” [make
ready]. Por “prepararse” nos referimos a prepararse para combatir, y hacemos
especial hincapié en que se haga siempre exactamente de la misma forma.
 Protégete los ojos. Ponte las gafas de protección balística.
 Protégete los oídos. Ponte los protectores auditivos de los que dispongas.
 Carga la pistola a tope. Mete un cargador en el arma, acciona la corredera para
introducir un cartucho en la recámara, realiza una comprobación de la
recámara[press check] y haz una recarga táctica para meter un cargador lleno
en el arma (al que está ahora en el arma le falta un cartucho, el de la recámara,
para estar lleno).
Cargamos la pistola primero porque cuando va en su funda está fuera del alcance de
la vista y, por lo tanto, para algunos también está fuera del alcance de su mente como
para acordarse de ella más tarde. Cargamos la pistola a tope porque se trata del arma
de último recurso y si tienes que tirar de ella puede que necesites toda la munición
que tengas.
 Carga el fusil. Agarra un cargador y comprueba, palpando con los dedos y sin
mirar, el lado del que se encuentra el primer cartucho, el de arriba. Mete el
cargador en el arma a base de empujar/tirar [push/pull]. Acciona la palanca de
montar para introducir un cartucho en recámara. Quita el cargador y vuelve a
comprobar, palpando con los dedos y sin mirar, el lado del que se encuentra el
primer cartucho (el que antes era el segundo antes de introducir un cartucho en
recámara). ¿Ha cambiado de lado? Si es así, vuelve a meter el cargador en el arma
a base de empujar/tirar [push/pull]. Comprueba, palpando con los dedos y sin
mirar, que el cierre está adelantado. Cierra la tapa de la ventana de
expulsión [dust cover] y activa el seguro mecánico (aleta del seguro).
NOTA DEL TRADUCTOR: Pat Rogers hizo muy popular lo de empujar/tirar [push/pull] del
cargador por la insistencia con la que se lo recordaba a sus alumnos durante sus cursos, para así evitar
que llegado el momento se llevaran el disgusto/vergüenza de que el cargador se fuera al suelo por no
haber quedado bien encastrado en el arma, con todo lo que ello podría conllevar en el caso de suceder
en la vida real. Esta TTP consiste en empujar claramente el cargador al introducirlo en el arma y acto
seguido tirar de él para garantizar que ha quedado encastrado, de tal forma que si no fuera así se
pudiera poner remedio inmediatamente volviendo a empujarlo. En el campo de tiro no es extraño
encontrarse con alguien de un grupo de tiradores que por no aplicar el empujar/tirar [push/pull]
acabe con el cargador en el suelo al ir a realizar un ejercicio de tiro.
 Comprueba que el visor de punto rojo funciona. Si se trata de
un visor Aimpoint, como siempre se queda encendido, comprueba que
efectivamente está encendido. Si se trata de un visor EOTech, como se apaga solo
pasado un tiempo, enciéndelo.
Esto lo hacemos exactamente de la misma forma cada vez. Sin embargo, todavía nos
encontramos alumnos que empiezan un ejercicio en la línea de tiro o entran en
la casa de tiro [shoot house] sin un cargador metido en el arma.
¿Por qué? La respuesta es sencilla: perdieron la noción de lo que estaban haciendo,
dejaron de hacer lo que había que hacer y acabaron fallando. En un entrenamiento
eso supone únicamente vergüenza o humillación, pero en el mundo real podría ser
mucho peor.

FALLO DEL EQUIPO
Otro problema muy habitual consiste en qué hacer cuando el arma principal se va a
la mierda (por agotar la munición en el cargador o por una interrupción). No se trata
de una difícil decisión a adoptar, pero las Tácticas mandan sobre las TTPs.
Los procedimienos operativos vigentes (POVs) [Standing Operating Procedures
(SOPs)] pueden variar, pero a distancias cortas (digamos aquellas no más allá de 25
metros) y si se dispone de una pistola, la respuesta “A” consiste en tirar de pistola y
continuar la misión.
Si la distancia va más allá de aquella a la que una pistola puede resultar útil, buscar
cubierta y conseguir que el arma principal vuelva a funcionar (recargar o solucionar
la interrupción) sería lo indicado.
Lamentablemente muchas personas no llegan a comprender el concepto de que
tener un arma que funcione en las manos podría suponer la diferencia entre una gran
historia de guerra que contar y una lápida con tu nombre.
Y no entiendo por qué. Cuando nos enfrentamos a un combate, lo que hay que hacer
es ganar el combate. Ha de evitarse cualquier cosa que pueda impedirlo. A pesar de
todo habrá quien se quede allí de pie (una vez más, delante de Dios y de todo el
mundo) y pierda el tiempo con ese arma que no funciona (sin munición o con
interrupción) mientras unos pocos metros por delante se encuentra el blanco.
Una locura…
Son demasiadas las veces en las que un alumno me sale con este comentario: “Si esto
fuera real, lo haría de otra manera“.
En realidad, chaval, no lo harías diferente. No estarías a la altura de las
circunstancias sino que sencillamente lo harías según tu nivel de entrenamiento.

EL ENTRENAMIENTO NO SALE DE LOS VIDEOJUEGOS
Un problema añadido, y muy real, consiste en que un gran número de personas
pasan demasiado tiempo viendo la tele, viendo películas y jugando a los videojuegos,
y luego, inconscientemente o no, aceptan lo que ven como un auténtico
entrenamiento.
Claro, y yo me creo sin dudarlo ni por un momento que dirigir un arma
aproximadamente hacia un malo y presionar el disparador a toda velocidad va a
suponer abatir hordas de malos con un solo cargador.
Me lo creo casi tanto como que nuestro querido héroe es capaz de ver cómo explota
una granada en el pasillo y correr más que la propia onda expansiva/fragmentación
para ponerse fuera de su alcance.

VIDEOJUEGO DE ACCIÓN EN PRIMERA PERSONA
Una vez en un curso de combate con armas de fuego en casa de tiro [shoot-house]
había un chaval entre los alumnos, brillante, equipado hasta arriba de tal forma que
haría sentir envidia a cualquier miembro de una unidad de élite. Todo su equipo era
de primera, incluido un pulsador PTT, sin importar el detalle de que el chaval era
universitario y no tenía ningún equipo de comunicaciones para el PTT, y también un
parche con el número de identificación de unidad, sin importar el detalle de que el
chaval estaba en la universidad y no en alguna unidad.
Ya en el primer recorrido por la casa de tiro ignoró todo lo que se le había enseñado
y volvió a la que era su idea inicial de lo que tenía que hacer en lugar de hacer aquello
para lo que le estábamos entrenando. Al encontrarse en la casa de tiro con un
“blanco desconocido” [unknown target] se enfrentó a él a gritos al mismo tiempo que
danzaba a su alrededor, tanto como que prácticamente le dio una vuelta completa.
NOTA DEL TRADUCTOR: un blanco desconocido [unknown target] es aquel que inicialmente no
representa una amenaza al no haberlo identificado como tal por no presentar una actitud hostil o
empuñar siquiera un arma, por lo que no hay que abatirlo, pero que no puede dejar de prestársele
atención porque se “desconoce” cuáles son realmente sus intenciones y en cualquier momento podría
convertirse en una amenaza; no existen blancos inocentes, nadie como ser humano es inocente, de
ahí que Pat Rogers los llamara blancos desconocidos.
Acto seguido tuvo una sesión de tutoría y como resultado el chaval se fue a la carrera
(si, a la carrera) a por un segundo blanco desconocido mientras le disparaba un
larga Respuesta No Estándar [Non Standard Response (NSR)].
Así que más sesión de tutoría.
NOTA DEL TRADUCTOR: la Respuesta No Estándar [Non Standard Response] consiste en una
serie de un número indeterminado de disparos, entre 3 y 5, 6 o 7 disparos, a una cadencia de fuego
muy rápida; se denomina no estándar para distinguirla de la respuesta que se llegó a convertir en
estándar de batir a una amenaza con dos disparos (double tap) y acto seguido bajar el arma, lo cual
no se ajusta a la realidad en la que no se puede conocer de antemano cuántos disparos va a requerir
una amenaza para incapacitarla.
Cuando le pregunto a alguien por qué hizo o dejó de hacer algo me suele responder
con cara de haba acompañada del típico encogimiento de hombros y un “no sé…“.
Venga, vale, pero si tú no lo sabes, ¿quién lo sabe? ¿cómo es que hiciste o dejaste de
hacer una determinada acción sin saber por qué?

QUEDARSE EN BLANCO… OTRA VEZ
La respuesta es bien sencilla. Cuando se enfrentan a dificultades imprevistas,
algunas personas simplemente se quedan en blanco. Su circuitería interna no está lo
suficientemente desarrollada como para permitirles responder a determinados
estímulos, por lo que dejan de funcionar. Son incapaces de actuar.
¿Se puede corregir esto? Sí que se puede, pero requiere una autoevaluación honesta
de tus motivos para recibir entrenamiento, así como de tus capacidades.

RAZONES PARA RECIBIR ENTRENAMIENTO O ASISTIR A UN CURSO
No todo el que entrena o asiste a un curso es un comando de pelo en pecho con un
corazón de acero. En realidad, muchos son profesionales que utilizan el
entrenamiento/curso para mejorar su capacidad para vencer en el combate.
De ese mismo modo, muchas personas normales y corrientes utilizan el
entrenamiento/curso para mejorar sus habilidades porque tienen muy claro que
estar preparados nunca sobra.
También hay quienes lo hacen porque resulta divertido y les gustan los retos. Incluso
puede que algunos lo consideren como un campamento de verano con armas, y eso
tampoco tiene nada de malo. Como estadounidenses tenemos el derecho de poseer
armas de fuego, y ello conlleva la responsabilidad de saber cómo y cuándo utilizarlas.
Existe cierto grado de ansiedad ligado a recibir entrenamiento o asistir a un curso.
El primer día del entrenamiento/curso todo el mundo tiene predisposición para
prestar atención, escuchar y funcionar perfectamente.
Al final del primer día puede que se den cuenta de que hay algunos obstáculos en el
camino hacia la gloria.
Al final del segundo día puede que alguno se encuentre física y/o emocionalmente
agotado y lo único que quiera sea terminar el día de una vez. Ese estado de ánimo no
es el propicio para aprender.
A partir de ahí todo es cuesta arriba. Si durante el entrenamiento/curso no tienes la
cabeza en su sitio, de ahí no puede salir nada bueno.

¿SOLUCIONES?
Desde luego. Estáte preparado, física y mentalmente. Mantén la mente abierta. Estás
pagando por recibir entrenamiento o asistir a un curso, permite que eso suceda.
Ten unas expectativas realistas. Si realmente te crees que vas a ser perfecto, estás
preparándote para una dura caída. Si la perfección existe, de momento nadie ha sido
capaz de encontrarla. En lugar de intentar conseguir un objetivo inalcanzable,
céntrate en mejorar tus habilidades.
No malgastes tu energía intentando seguirles el ritmo a los demás. Sí, hay algunos
que son capaces de hacer eso, pero están en otro nivel, donde ganar no es una
cuestión de orgullo sino de la vida misma.
Si te estás esforzando por seguirles el ritmo, vuelve a centrarte. Si ves nubes negras
cargadas de odio y descontento flotando sobre la cabeza de los tiradores que se
encuentran a tu izquierda y a tu derecha, y tienes visiones de unicornios retozando
en campos de flores, puede que no te encuentres en el lugar adecuado.
O puede que sólo necesites ajustar un poco tu actitud para volver al buen camino.
A lo mejor nunca llegas a hacerlo tan bien como te gustaría, pero ten en cuenta que
una serie de pequeñas victorias al final acaban sumándose en un todo.
No se trata de la marca del arma, del calibre o del tipo de munición. No se trata de
los elementos de puntería, del cargador o del número de parches conmemorativos
que luzcas junto con tu patrón de camuflaje del día.
Todo radica en lo que se encuentre en tu mente y en tu corazón.


Pat Rogers fue Oficial [Chief Warrant Officer] del Cuerpo de Infantería de Marina de los
EE.UU. y Sargento del Cuerpo de Policía Local de Nueva York, entre otras cosas (biografía de Pat
Rogers). Pat era el propietario de E.A.G. Tactical Inc., entidad que, gracias a quienes han tomado su
relevo tras su fallecimiento, continúa proporcionando servicios de formación en combate con armas
de fuego tanto a organismos gubernamentales como a ciudadanos privados. Tras una trayectoria de
más de 50 años, habiéndose alistado en el Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense con 17
años, Pat Rogers se convirtió en el más grande de los maestros del arte marcial del combate con armas
de fuego. Aquí tienes otros artículos en español de Pat Rogers.
Hiram Percy Maxim fue un genio de los supresores para
armas de fuego. El hijo del inventor de la ametralladora
dejó su propia huella en la Historia.
Publicado el 101857CEST May16 por Jorge Tierno Rey

Una vez más gracias al cine, ¡cómo


no!, cualquier persona, por ajena que sea al mundillo, sabe lo que es un silenciador
o supresor para un arma de fuego. En realidad el cine no siempre ha sabido
representar lo que es un supresor y habitualmente le atribuye esta herramienta a los
asesinos, cuando en verdad a día de hoy podría considerar incluso parte del equipo
de protección indidivual para la prevención de riesgos laborales. Lo cierto es que
mires donde mires hay un supresor, aunque no para armas de fuego, sino para
vehículos a motor, que integran en su escape un silencioso para atenuar el ruido
generado por los gases de la combustión. Todo empezó con Hiram Percy Maxim,
que inició la industria de los supresores para armas de fuego.
Hiram Percy Maxim fue un genio de los supresores para armas de fuego. El hijo del
inventor de la ametralladora dejó su propia huella en la Historia.

La Edad de Oro de los Supresores para Armas de Fuego


nació en 1909. Hiram Percy Maxim inauguró una época.
Publicado el 82023CEST Jul17 por Jorge Tierno Rey

Aunque quizás no lo sepas, mires


donde mires verás un supresor. Constantemente te pasa por delante. Pero no van
montados en un arma de fuego, sino en un coche, y se le silencioso. Su
funcionamiento es muy similar al de los supresores para armas de fuego, que
iniciaron su andanza en 1909 y múltiples ingenieros han agudizado el ingenio para
conseguir un diseño que consiga frenar los gases del disparo en un dispositivo con el
menor peso y tamaño y máxima resistencia. El pionero fue Hiran Percy Maxim en
1909.
La Edad de Oro de los Supresores para Armas de Fuego nació en 1909. Hiram Percy
Maxim inauguró una época.
Tiro con pistola a 45 metros. El que tuvo retuvo.
Publicado el 92248CEST Jul16 por Jorge Tierno Rey

Tanto Pat Rogers, en su artículo Tiro a


distancia, el mito de la distancia media de enfrentamiento, como Kyle Defoor, en el
artículo Tiro a distancia. Con pistola también se puede, y algunos otros grandes
maestros, nos han explicado ya la importancia que tiene poder batir blancos a larga
distancia con pistola. Hace algún tiempo ya probé por mi mismo si era posible el tiro
con pistola a 100 y 200 m. En esta ocasión lo que he podido comprobar es aquello
de “el que tuvo retuvo”, de forma que tras 30 días sin tocar la pistola para nada, ni
para tiro en seco siquiera, mis primeros 5 disparos acabaron impactando en el
blanco a 45 m. de distancia, como se puede ver en la imagen.
Para mi el mérito radica en que totalmente en frío, sin calentamiento previo ni
ninguna sesión de entrenamiento en 30 días, haya logrado impactar con 5 de 5 sobre
un blanco a 45 m. Lo cierto es que no se trata de algo que se suela repetir y tiene
mucho más de anecdótico que de habitual. Siempre empiezo las sesiones de
entrenamiento en el campo de tiro con ese ejercicio, 5 disparos a 45 m., y los
resultados rara vez son tan buenos. Sospecho que el éxito en esta ocasión se debe
simplemente a que haya conseguido concentrarme lo suficiente como para aplicar
correctamente los principios básicos del tiro.
¡Ya está! No tengo más que decir. Me ha hecho gracia hacer un 5 de 5 a 45 m. después
de tanto tiempo sin entrenar, especialmente teniendo en cuenta que alguno hay que
no se va más allá de 5 m. del blanco.
Por si te lo estabas preguntando, el blanco de la imagen es el que utilizo
habitualmente. Se trata del Blanco de Combate EBdT2, del que hablé en el
artículo Impactos y blancos de tiro, esa es una de las cuestiones.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=61&v=dGrwcV89XyA
Ejercicio de tiro F.A.S.T. (Fundamentals, Accuracy, &
Speed Test), por Todd Green, de Pistol Training.
Publicado el 92051CEST Jul13 por Jorge Tierno Rey

En la instrucción y/o adiestramiento en el combate


con armas de fuego el “siempre se ha hecho así” normalmente resulta bastante
aburrido además de poco práctico. Hay veces en las que nos anclamos en los
típicos ejercicios de tiro de siempre porque realmente no conocemos otros (que no
por ser típicos van a perder su utilidad y vigencia aunque en muchos casos nunca
han existido). No existe ninguna necesidad de innovar y reinventar la rueda en
cuanto a esto. Ahí fuera existen muchos, interesantes y útiles ejercicios de tiro que
cuentan con el respaldo de muchos tiradores e instructores. Al tratarse casi de
estándares nos permitirán además comparar nuestros resultados con los de otros,
fomentando así cierta competitividad y espíritu de mejora. En esta ocasión te
proponemos el ejercicio de tiro F.A.S.T. (Fundamentals, Accuracy, & Speed Test)
[Prueba de Principios Básicos, Precisión y Velocidad], diseñado por Todd Green,
de Pistol Training.
Se trata de un sencillo, a la vez que complicado, ejercicio de tiro en el que, como su
propio nombre indica, se pone a prueba la aplicación por parte del tirador de los
principios básicos del tiro, la precisión y la velocidad, a lo que habría que sumar la
manipulación del arma que implica realizar una recarga de emergencia. Como en la
vida misma sólo los impactos cuentan y cualquier error penaliza. En este caso, los
errores penalizan sumando tiempo al resultado final. Esto quiere decir que más vale
precisión que velocidad, ya que lo poco que podemos ganar en el tiempo final de
ejecución del ejercicio gracias a la velocidad lo podemos perder rápidamente por
falta de precisión si nos precipitamos y fallamos el disparo. Así que “vísteme despacio
que tengo prisa”, “sin prisa, pero sin pausa” o, dicho de otro modo, que cada uno
corra todo lo que él pueda.
En este ejercicio se dispara desde la línea de 7 yardas (aproximadamente 6’5 m.)
sobre un blanco en el que se dibuja un rectángulo de aproximadamente 7’5 x 13 cm.
(3 x 5 pulgadas), que representaría la zona de incapacitación inmediata de una
potencial amenaza correspondiente al hipotálamo, y un círculo de 20 cm. (8
pulgadas) de diámetro, que representaría el centro de masas de una potencial
amenaza. Puedes descargar un modelo de blanco para este
ejercicio AQUÍ (imprímelo en dos A4 y únelos).
La secuencia de este ejercicio comienza con el arma en la funda, tanto oculta como
de servicio, con todos los dispositivos de retención activados. El tirador da frente al
blanco en una posición/postura relajada con los brazos estirados a ambos lados.
El ejercicio comprende un total de 6 disparos repartidos en 2 cargadores con 2 y 4
disparos (o más). El tirador carga y alimenta su arma con el cargador de 2 disparos.
A la señal, normalmente el pitido de un cronómetro de tiro, el tirador extrae su arma
de la funda y realiza dos disparos sobre el rectángulo, ejecuta una recarga de
emergencia (también llamada recarga rápida o recarga en vacío, es decir, con la
corredera retenida atrás por haberse agotado la carga) y dispara cuatro veces sobre
el círculo.
Como se puede comprobar en los dos primeros disparos es necesario concentrarse
más en la precisión mientras que en los restantes cuatro disparos se podrá sacrificar
algo de precisión en favor de una mayor velocidad.
La puntuación final del ejercicio será la marcada por el cronómetro, es decir, el
tiempo de ejecución del ejercicio, al que se le aplicarán las siguientes bonificaciones
y penalizaciones:
 Si se utiliza un portacargador con solapa (cubierto), sustraer 0’5 segundos al
tiempo final.
 Si se utiliza alguna funda abierta con sistema de retención (por ejemplo,
Blackhawk SERPA o Safariland ALS) sin ningún tipo de ocultación, añadir 0’5
segundos al tiempo final.
 Cada disparo fallido sobre el rectándulo suma 2’0 segundos al tiempo final.
 Cada disparo fallido sobre el círculo suma 1’00 segundo al tiempo final.
En virtud del tiempo final de ejecución, tras aplicarle las bonificaciones y
penalizaciones pertinentes, se establecen las siguientes categorías de tiradores:
 Más de 10 segundos: Novato [Novice]
 Menos de 10 segundos: Intermedio [Intermediate]
 Menos de 7 segundos: Avanzado [Advanced]
 Menos de 5 segundos: Experto [Expert]
Existe un registro con los mejores resultados obtenidos por los alumnos de Todd
Green en sus cursos que puede servir de referencia. Puedes consultarlo en el
siguiente enlace: http://pistol-training.com/fastest/fast-wall-of-fame.
Actualmente el récord FASTest lo ostenta Dave Sevigny con una puntuación de
3’56: http://pistol-training.com/fastest.


¡Anímate! ¡haz la prueba y comparte tus resultados! ¡A ver qué tal se te da!

F.A.S.T. explicado
01JUL13 – 12:33 por Todd Green.
Existe un debate en M4Carbine.net sobre el ejercicio de tiro F.A.S.T. y parece
oportuno aclarar algunas cuestiones al respecto.
La primera de ellas se refiere al uso del F.A.S.T. como un ejercicio de tiro para
practicar en lugar de una prueba de evaluación. Personalmente creo que el F.A.S.T.
constituye un pésimo ejercicio de tiro para practicar. Implica demasiadas técnicas
dispares (desenfundar, disparar a un blanco reducido, recargar, disparar a un blanco
más grande, realizar una secuencia rápida de disparos) como para poder centrarse
seriamente en alguna en concreto lo suficiente como para mejorarla de manera
eficiente. Por ejemplo, si lo que te impide obtener la puntuación que quieres son
disparos errados sobre la cabeza, practica el desenfunde frente a un blanco reducido
más a menudo. No malgastes tiempo y munición disparando el F.A.S.T. completo
una y otra vez. Si dispones de 100 cartuchos puedes realizar cincuenta desenfundes
con dos disparos consecutivos o dieciséis F.A.S.T. completos ¿cuál de estas dos
opciones te resultará de mayor utilidad para mejorar al desenfundar y disparar sobre
un blanco reducido?
La segunda cuestión sobre el F.A.S.T. se refiere al comentario habitual sobre el orden
en el que disparar sobre las dos zonas de impacto del blanco (rectángulo pequeño y
círculo grande). A algunos realmente le desagrada la idea de disparar a la “cabeza”
antes que al “cuerpo”. Si eso te molesta dale la vuelta al blanco y ponlo boca abajo.
La prueba no consiste en impactar sobre la cabeza antes que el cuerpo. La prueba
mide tu capacidad para desenfundar y realizar un disparo sobre un blanco reducido
(especialmente si tienes un primer disparo en doble acción, que es lo que yo llevaba
cuando desarrollé el F.A.S.T. en 2003), realizar otro disparo consecutivo sobre ese
mismo blanco reducido, lo que exige más disciplina y control que una rápida
secuencia de disparos sobre un blanco más amplio, acto seguido ejecutar una recarga
rápida (de emergencia o en vacío), a continuación realizar una secuencia rápida de
disparos sobre un blanco más grande y, entre otras cosas, mira a ver si si readquieres
correctamente tu empuñe después de la recarga rápida. No se trata de una “cabeza”
y un “cuerpo” sino de un blanco reducido y un blanco más grande (aunque, para
hacer justicia, el hecho por el que la mayoría de nosotros, yo incluido, nos refiramos
a dichos blancos como cabeza y cuerpo podría justificar la crítica).
El F.A.S.T. fue diseñado como una forma sencilla y muy rápida de evaluar los
principios básicos de un tirador. Sólo supone seis disparos, unos diez segundos y me
proporciona como instructor una buena oportunidad para comprobar el desenfunde
de un alumno, empuñe, control visual, manipulación del disparador, recarga y
gestión del retroceso. También me permite supervisar su capacidad para
desenfundar, empuñar y reenfundar la pistola con seguridad. Obviamente no es
totalmente imparcial pero creo que realiza una gran labor para evaluar estas cosas.
Hay un montón de otras técnicas que ni siquiera aborda – tiro a una sola mano,
resolución de interrupciones, condiciones de poca luz, etc. – y nunca ha pretendido
ser el único árbitro de la capacidad de una persona para disparar, combatir, puntuar
o ganar popularidad en el Instituto.
Así que si quieres obtener una mejor puntuación en el F.A.S.T. no disparas el F.A.S.T.
al completo una y otra vez. Trabaja en las técnicas que conforman la prueba. Y si no
te gusta el F.A.S.T. no lo dispares. Prometo no tomármelo como algo personal.
¡Entrena duro y cuidate!
Tiro a distancia. Con pistola también se puede. Kyle
Defoor. 06DIC13.
Publicado el 261800CEST Dic13 por Jorge Tierno Rey

Supongo que prepararse para combatir con


un arma de fuego implica prepararse para lo peor. Te preparas para lo más difícil, no
para lo más fácil. ¿Entonces por qué hay quien con su pistola no se separa más de 4
o 5 metros de su blanco? ¿Acaso las amenazas van a tener la decencia de no alejarse
más de 4 o 5 metros de tu posición? Enfrentarse a una amenaza tan próxima es lo
menos deseable y lo más peligroso, algo que se debiera evitar creando distancia y
manteniéndola siempre que sea posible. ¿Pero cómo vas a poder incapacitar a una
amenaza a más de 4 o 5 metros si nunca te apartas más de esa distancia del blanco
cuando practicas? ¿Tú crees que es técnicamente imposible o realmente difícil
impactar sobre un blanco a 50 metros? Pues se puede y se debe practicar.
Hace unos días Pat Rogers comentaba lo siguiente en un foro profesional al hablar
sobre la formación en el combate con pistola tras impartir uno de sus prestigiosos
cursos (esta vez en (Southern Exposure Training Center, Lakeland FL, 11-12DIC13)
a un grupo de civiles:
“El tiro con pistola nunca ha sido una habilidad que se domine fácilmente pero se ha
deteriorado a lo largo de la última década más o menos. Existen muchas razones
para ello pero quizás la más frustrante resulte de la reducción de los criterios de
evaluación en todas partes que se manifiesta en la tontería de disparar sólo a 6
metros y menos. La teoría a la que se suele recurrir es que esa es la distancia “media”
a la que se produce un enfrentamiento con la policía, así que por qué incomodar al
personal cuando no pueden darle al blanco a mayor distancia.
Informativo: si eres policía y te ves envuelto en un enfrentamiento con armas de
fuego ya te has salido de la “media” [la media por la que sólo x de cada 100 policías
se ven envueltos en un enfrentamiento con armas de fuego, así que por qué
prepararse para algo que resulta tan difícil que suceda].
Cualquiera es un sniper a 6 metros. Se puede ser un pésimo tirador y aún así lograr
buenos impactos tan cerca del blanco. Sin embargo, la habilidad necesaria para
lograr impactos a distancias de hasta 25 metros resulta más difícil de dominar y la
autoestima de alguno puede sentirse herida al no ser capaz de impactar a tales
distancias.
Cuanto más lejos de la amenaza más difícil resulta impactar, pero eso funciona así
en ambos sentidos. Cualquiera puede tener suerte a corta distancia pero la distancia
es nuestra aliada. Ahí es donde la habilidad entra en juego y marca la diferencia
respecto a los no preparados y los semipreparados.
En nuestros cursos empezamos a 25 metros y pasamos aproximadamente el 35% del
tiempo a 15 metros y más allá.
Si puedes impactar a distancia también puedes hacerlo a corta distancia.”
Creo que lo único que Pat Rogers pretende dejar claro con sus palabras es lo evidente
de la necesidad de practicar a distancia, que es lo que resulta más difícil. No siempre
lo evidente queda claro y no parece que esa necesidad de practicar a distancia esté
muy clara a juzgar por la dichosa manía de permanecer a menos de 5 metros del
blanco. Una agrupación de 20 cm. a 5 metros se convierte en 40 cm. a 10 metros, 60
cm. a 15 metros, 80 cm. a 20 metros, 1 m. a 25 metros, 2 m. a 50 metros, es decir,
que lo que a 5 m. es un impacto sobre la amenaza, a 10 m. puede ser un fallo. Sin
embargo, una agrupación de 20 cm. a 10 metros, por ejemplo, se convierte en 10 cm.
a 5 metros, es decir, que un impacto sobre la amenaza a 10 metros es un impacto
también a 5 metros. Dicho de otro modo, si eres capaz de batir un blanco a 10 metros
seguro que serás capaz de batirlo también a 5 metros, pero que seas capaz de batir
un blanco a 5 metros no quiere decir ni mucho menos que seas capaz de hacerlo a 10
metros. Prepárate para lo más difícil (batir un blanco a 10 metros o más) que lo más
fácil (batir un blanco a 5 metros) saldrá solo.

Muchos se sorprenden al comprobar cómo con una pistola fácilmente se pueden


lograr impactos sobre un blanco a 50 metros, incluso algún impacto dentro del
círculo de 20 cm. de diámetro que representaría el centro de masas de una amenaza.
Digo que es fácil lograrlo porque yo mismo lo he conseguido en alguna ocasión, ¡y
mira que soy malo! Si yo puedo cualquiera puede. Y no creas que hay que apuntar
alto sino que en mi caso (G17 Gen4) sucede todo lo contrario y he de apuntar 30 cm.
más abajo.
Habrá quién dude de la utilidad de batir blancos a distancia, pero si alguna vez
necesitas realizar ese disparo largo con tu pistola echarás de menos haberlo
practicado antes. ¿Y cuándo va a ser necesario realizar un disparo a distancia? Pues
cuando así lo decida una amenaza que caprichosa se te presente, por ejemplo, al final
de un pasillo de 50 metros en una situación táctica con un tirador activo como ya ha
sucedido en EE.UU. en algún colegio.
Me gusta empezar todas mis sesiones en el campo de tiro con una serie de 5 disparos
a 50 metros. Normalmente algún impacto entra en el blanco e incluso en el círculo
de 20 cm. Hay ocasiones (pocas) en las que incluso hay 5 impactos sobre el papel
(420 mm. x 594 mm.). Se trata de comprobar en frío, sin preparación previa, la
correcta aplicación de los principios básicos del tiro, especialmente el control del
disparador. A 50 metros del blanco una leve desviación supone errar el disparo.
Pero no soy yo quién para dar lecciones. Quién mejor que un buen maestro, buen
tirador y buen combatiente con armas de fuego como Kyle Defoor para explicarnos
eso del tiro a distancia. Ver a este hombre en acción resulta impresionante y
motivador. No sé cuántos instructores pueden hacer gala de batir blancos a
distancias de más de 50 metros tal y como hace Kyle Defoor.


¿Tú qué crees? ¿Seguimos sin alejarnos más de 5 metros del blanco en el campo de
tiro o empezamos a prepararnos para lo difícil y practicamos el tiro a distancia?
La Toma De Decisiones: La Fracción De Segundo Que
Puede Cambiar Tu Vida. Por Alejandro Madrid.
Publicado el 21014CEST Oct17 por Alejandro Madrid Pulgarín

«Todo lo que podía ver era su pecho y el cuchillo, y entonces todo se quedó tranquilo
y el movimiento se volvió más lento. Sentí que podía sopesar las opciones: ¿Qué
pasaría si sacrificaba al rehén delante de mí? ¿Y si el asesino tiraba el cuchillo y se
reía de mí? ¿Confiaba el rehén en que sabía lo que estaba haciendo? Sabía que
tenía que disparar o el rehén moriría. Durante solo un segundo, me pareció que toda
mi vida había sido para este momento, un momento que era ahora y nunca más
volvería a ocurrir. Solo yo podía decidir».
Este texto extraído de los archivos del escritor y ex-policía Loren Christensen es un
ejemplo formidable de las complejas decisiones a las que tienen que hacer frente
día tras día los agentes de policías de todo el mundo en el desempeño de sus
funciones, decisiones en las que una fracción de segundo supone la diferencia entre
vivir o morir.
Hablar de toma de decisiones conlleva la esencial tarea de hablar de todos los
mecanismos fisiológicos y psicológicos que entran en juego en un momento dado
de estrés repentino, donde las decisiones están basadas en las emociones y en la
influencia de los procesamientos mentales de los que no somos conscientes. Dicho
esto, podemos decir que la atención es un factor clave en la referida toma de
decisiones, por lo que llegar a ser capaces de captar y prestar atención a estímulos
significativos y filtrar los que no son relevantes puede llegar a ser clave. Ahora bien,
¿cómo influye nuestra atención en una situación de emergencia? ¿Cómo podemos
centrar nuestra atención en lo que de verdad es relevante?
Según el Dr. William J. Lewinski (2009), en su estudio sobre la atención indicó que
durante siglos en muchos países el campo del derecho ha considerado al ser
humano como una máquina factual de procesamiento de información y un tomador
de decisiones racional. Los llamamientos al corazón o la influencia de las emociones
no tenían cabida. El pensamiento de que las emociones podrían influir en la
percepción, incluso a un nivel subconsciente, habría sido absurdo. Sin embargo,
investigaciones posteriores demostraron lo contrario, incluso que las emociones
influyen en la percepción antes de que esta se produzca.
La investigación señala que en una situación conflictiva en la que tengamos que
tomar decisiones, nuestra atención puede ser internamente dirigida o conducida
hacia algo, o externamente atraída hacia ella, y este proceso es a la vez consciente
y automáticamente inconsciente. Lewinski indica que, si un agente de policía que
se encuentra identificando a un individuo y este de manera repentina e inesperada
saca una pistola y apunta al policía, ese movimiento atrae de modo instantáneo la
atención del agente, incluso si este ni siquiera estaba pensando en que el suceso
pudiera volverse violento. Este ejemplo nos ofrece dos maneras en las que la
atención de un agente puede ser atraída hacia algo. Su formación, experiencia y/o
información le lleva a deducir que necesita buscar visualmente algo en su entorno
o algo en el entorno que capte su atención.

La policía detiene un automóvil y le indica al conductor que muestre sus manos después de venir de la
dirección de un tiroteo policial en la autopista Airline Highway en Baton Rouge, La., el 17 de julio de 2016
donde varios agentes resultaron muertos y heridos. (AP Photo / Max Becherer)

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no somos seres multitarea, aunque
creamos lo contrario. Podemos beber café, hablar por el móvil y conducir al mismo
tiempo, pero en el momento en que nuestra atención se centra en algún estímulo,
dejamos de ser conscientes de los otros estímulos que estamos ignorando, incluso
si están justo delante de nosotros. Nuestros recursos atencionales son muy
limitados, como dice la Dra.Artwohl, «nuestra incapacidad para poner atención a
múltiples cosas a la vez es el centro de nuestra incapacidad para realizar múltiples
tareas de manera eficaz». Por lo que en un agente que esté intensamente enfocado
visualmente en una amenaza su cerebro ignorará o incluso suprimirá los estímulos
auditivos, dado que el cerebro es incapaz de prestar toda la atención a todas las
modalidades sensoriales en todo momento. Cuanto más nos enfocamos en una
modalidad sensorial, más sufrirán las demás.
Es decir, se produce un estrechamiento atencional, que limita el procesamiento de
fuentes menos importantes de información, para promover una respuesta enfocada
y efectiva en situaciones de emergencia. A este estrechamiento de la atención se le
conoce en el plano policial como visión de túnel. Este término ha sido utilizado desde
la década de 1950, pero recientes investigaciones sugieren que la denominación
más apropiada para este proceso sería atención selectiva o atención túnel, ya que
demuestra que se trata sobre todo en lo que se centra la atención consciente de
nuestro cerebro. El Dr.Lewinski indica que «la atención selectiva se refiere a algo
en lo que la persona está enfocada con atención e incluye el uso de todos los
sentidos y procesos atencionales y no sólo visión y audición. La investigación, en
particular en la cognición visual y la atención selectiva, señala que, una vez que
alguien se centra selectivamente en algo, se dice que la persona es ciega de
manera desatenta a cualquier otra cosa. Esto significa que, independientemente de
si el proceso atencional está internamente dirigido hacia algo o externamente
atraído hacia él, una vez que nos enfocamos atentamente en algo, tenemos, de
acuerdo con la investigación de Just et al. (2001), una capacidad muy limitada de
notar cualquier cosa más».
¿Es posible entrenar y mejorar las capacidades atencionales de los agentes de
policías? Sin duda, sí. Durante milenios el homo sapiens ha sobrevivido gracias a
sus recursos atencionales, tomando decisiones viables para sobrevivir en el tiempo,
observando el entorno, prestando atención a los estímulos más significativos que
disonaran del resto y que pudieran hacerle daño, anticipándose a los hechos. El
problema radica en que, dependiendo de la persona y la situación, variará el
estímulo significativo. Según la Dra.Artwohl, en cuanto a «la diferencia entre
principiantes y expertos en cualquier tarea dada, la investigación muestra que los
expertos sobresalen en parte porque son mucho más capaces de captar y prestar
atención inmediatamente a estímulos significativos y filtrar los que no son relevantes
para la tarea en cuestión. Esta habilidad perfectamente afinada para enfocarse en
los estímulos más relevantes proviene de la práctica y experiencia en el tiempo, y
puede o no puede hacerse de manera consciente. Las personas también son más
propensas a notar cosas que esperan ver, pero pierden las cosas que son
inesperadas. Los policías veteranos tendrán, por lo tanto, una gama más pequeña
de fenómenos que son inesperados simplemente porque los han “visto antes”. Esto
les ayudará a notar rápidamente los estímulos relevantes, y luego anticiparse y lidiar
con situaciones que dejan a los novatos despistados y desprevenidos».
El Dr. Gary A. Klein, psicólogo investigador y experto en el campo de la toma de
decisiones, analizó las estrategias que pueden ayudar a los principiantes y a
expertos a desarrollar y perfeccionar sus técnicas de toma de decisiones intuitivas:
1. Identificar y entender los requisitos para la toma de decisiones de su
trabajo. El tipo de estrategias de toma de decisiones utilizadas por los detectives
para tratar de resolver un caso complejo será algo diferente del de un agente de
policía que esté de patrulla frente a un sospechoso armado en un callejón
oscuro.
2. Practique su toma de decisiones en contexto. Klein llama a estos DMX, o
Ejercicios para la Toma de Decisiones (Decision-Making Exercises). Otros los
llaman entrenamientos de escenario o con situaciones hipotéticas. Esto les
permite practicar su habilidad, así como medir la eficacia con la que lo están
haciendo. El entrenamiento de escenario no es sólo para las habilidades físicas,
puede aplicarse para cualquier situación en la que tienes que tomar algún tipo
de tipo de decisión y demostrar pericia, ya se trate de un escenario de uso de la
fuerza, encargarse de un empleado conflictivo, o resolver un complejo y
desconcertante caso. El entrenamiento de escenario debe ser lo más realista
posible, simulando todas las exigencias físicas, mentales, emocionales,
ambientales y que inducen al estrés del trabajo tanto como sea posible.
3. Revise su efectividad en la toma de decisiones (auto-entrenamiento). Tener
una medida válida de efectividad es obviamente importante.
4. Obtenga retroalimentación: ¡entrenamiento, entrenamiento, entrenamiento!
5. Interprete activamente esta retroalimentación para sí mismo (análisis
reflexivo y más auto-entrenamiento).
6. Repeticiones. Los expertos se hacen, no nacen. Es imposible ignorar el hecho
de dedicar tiempo y esfuerzo para conseguirlo.
En el siguiente vídeo se puede ver cómo unos policías reaccionan en un segundo después de que
el Taser no surta efecto frente a un individuo armado con un cuchillo
Por lo tanto, existen medios, formas y procedimientos que pueden ser de ayuda
para que una toma de decisión en una situación de estrés súbito llegue a ser
satisfactoria, sin dejar de obviar aquellas distorsiones perceptivas fruto de la
naturaleza humana, como las emociones y los procesos mentales inconscientes.
Aunque los interrogantes en las técnicas de aprendizaje, así como el control
selectivo de las respuestas fisiológicas del cuerpo en estas situaciones persisten, la
conciencia de cómo y por qué nuestra atención se centra puede ayudarnos a hacer
la mejor elección cuando el azar o la mala suerte nos ponga a prueba el día menos
pensado en una decisión de vida o muerte.
Aprovechando la cubierta [Using Cover]. Por Tiger
McKee.
Publicado el 150038CEST Jul11 por Jorge Tierno Rey

(Este artículo fue publicado en el número de Julio 2011 de la revista Tactical


Online)
(Traducido por Jorge Tierno Rey y reproducido con autorización de su autor)
El éxito en combate requiere la aplicación de los principios básicos. Tanto si se trata
de un individuo solitario que lucha por su vida en un aparcamiento oscuro como si
se trata de un pelotón de Infantes de Marina de una Sección de
Reconocimiento [Recon Marines] que registran un polvoriento callejón en Irak, la
victoria depende del movimiento, la comunicación, disparar según sea necesario, y
aprovechar la cubierta.
Nos movemos para crear distancia, para alcanzar una posición ventajosa o para
buscar un buen sector de tiro. Quizás nos movamos para presentar un blanco más
difícil de batir para nuestros oponentes.
La comunicación se produce tanto con las amenazas como con los miembros de
nuestro equipo, nuestra familia o los transeúntes.

El tiro preciso neutraliza la(s) amenaza(s), la(s) convence para que rompa(n) el
contacto o la(s) obliga a rendirse.

1. Efectos de los rebotes y los fragmentos de proyectiles. ©Tiger McKee

Tus probabilidades de éxito aumentan si todo esto lo haces desde detrás de una
cubierta. La cubierta proporciona protección frente a los disparos del enemigo y no
debe confundirse con la ocultación, que únicamente nos esconde de la vista pero no
ofrece protección alguna. El grado de protección que proporciona una cubierta
depende del tipo de proyectiles con los que te enfrentes. La cubierta que protege de
proyectiles de pistola puede no soportar los proyectiles a alta velocidad de un fusil.
Incluso materiales densos tales como el hormigón son más resistentes a las balas que
no a prueba de balas. Un proyectil blindado M193 (55 grain) del calibre 5’56 mm.
NATO penetra aproximadamente 3’5 cm. [1’4 pulgadas] en hormigón, mientras que
un proyectil del 7’62×39 mm. puede penetrar entre 18 y 25 cm. [entre 7 y 10
pulgadas]. Disponiendo del tiempo y la munición suficientes puedes llegar a
atravesar casi cualquier cosa, incluso con proyectiles de pistola.
La mayoría de las heridas no letales que se producen mientras se aprovecha una
cubierta durante un combate son debidas a nuestra tendencia natural a pegar
demasiado nuestro cuerpo a la cubierta. El deseo irrefrenable de pegarse a una
cubierta es un ejemplo donde el instinto natural es contraproducente para combatir
con armas de fuego y justifica la necesidad del adiestramiento repetitivo para evitar
estas peligrosas acciones instintivas.

Cuando los disparos del enemigo impactan sobre superficies duras se genera una
tormenta de metralla y fragmentos de bala. Cuanto más próximo a la cubierta esté
tu cuerpo mayor será la probabilidad de resultar herido. El atraco al banco de North
Hollywood [Los Angeles, California, 1997] constituye un excelente ejemplo de este
peligro. De las más de veinte personas heridas en este tiroteo la mayoría lo fueron
por fragmentos de hormigón, trozos de cristal y proyectiles que rebotaban en las
superficies duras (ver imagen 1). Debemos recortar que los proyectiles que rebotan
contra una superficie tienden a seguir ese mismo plano con un ángulo de salida
comprendido entre 10 y 15 grados aproximadamente.

2. Superficies verticales vs. Superficies horizontales. ©Tiger McKee

Otra ventaja de la distancia consiste en que amplia nuestro campo de visión,


permitiéndonos ver más de nuestro entorno.

Actuando desde el costado de un objeto o una estructura para batir la amenaza,


utilizando superficies verticales, en lugar de disparar por encima de la parte superior
de algo, utilizando superficies horizontales, exponemos menos nuestro cuerpo (ver
imagen 2). Al utilizar superficies horizontales, por ejemplo al disparar por encima
del capó o del maletero de un coche, expones tu cuerpo desde los hombros para
arriba, incluyendo tu cabeza, un órgano bastante vital. La mayoría de las heridas
letales que se producen durante un tiroteo, traumatismos en la cabeza, son
consecuencia del incumplimiento del principio de verticalidad.
¿Cuánta distancia debería mantenerse respecto a una cubierta? Para responder a
esta pregunta utilizaremos la geometría, la cual nos permite identificar las zonas
protegidas que proporciona una cubierta (ver imagen 3). Por ejemplo, cuando nos
enfrentemos a un único oponente cuanto más lejos nos encontremos de una cubierta
mayor será la zona protegida disponible. Ello genera más espacio en el que
movernos, facilitándonos la libertad de poder desplazarnos lateralmente, al frente o
hacia atrás manteniéndonos siempre a cubierto; además amplia nuestro campo de
visión, lo cual nos permite ver más de lo que sucede en nuestro entorno; y al mismo
tiempo disminuye la posibilidad de resultar heridos por la metralla y los fragmentos
generados por los disparos del enemigo. En esta situación la distancia es nuestra
aliada.

3. Distancia respecto a la cubierta. ©Tiger McKee

Sin embargo, la distancia también puede resultar peligrosa. Cuando nos


enfrentemos a dos amenazas la zona protegida puede variar y disminuir de tamaño.
Cuanto mayor sea la distancia a la cubierta menor será la zona protegida disponible.
Aléjate demasiado y te expondrás a ambas amenazas al mismo tiempo, lo cual
siempre es una mala idea. La cuestión es maximizar la distancia, optimizar el
potencial de la cubierta y batir una amenaza cada vez sin exponerte a ambas al mismo
tiempo. Si la amenaza se encuentra por encima de la cubierta la geometría cambia y
tendremos que pegarnos más a la cubierta (ver imagen 4).
4. Amenaza por encima de la cubierta. ©Tiger McKee

Los combates son fluidos y dinámicos y la geometría de la situación cambia cada vez
que una amenaza se desplaza uno o dos pasos a la izquierda o a la derecha. La
cubierta es como una calle de doble sentido, es decir, podrías tener la suficiente mala
suerte de enfrentarte a alguien que sepa justamente tanto como tú sobre combatir y
aprovechar la cubierta.

Asumir que los combates son fluidos significa que de pie es nuestra mejor posición
de combate. Si estás de pie puedes moverte fácilmente según evolucione la situación
y varíe la geometría. Cuando sea necesario adoptar una posición más baja para
aprovechar la ventaja que proporciona una cubierta o para disponer de una posición
más estable que favorezca la precisión utilizaremos diferentes variantes de la
posición de rodilla en tierra. No obstante, siempre serán preferibles aquellas
posiciones que se puedan adoptar rápidamente y al mismo tiempo también permitan
levantarse y moverse inmediatamente.

¿Qué hay de bueno en apoyarse contra una cubierta como una ayuda a la
precisión? (ver imágenes 5 y 6) Constituye una buena idea en el caso de ser
necesario realizar un disparo extremadamente preciso o para disparos a larga
distancia. Sin embargo, no podemos olvidar las desventajas que supone el situarnos
tan cerca de una cubierta.
5. Apoyo contra una cubierta. ©Tiger McKee

¿He de cambiar de manos en función del lado de la cubierta en torno al que opere?
Por ejemplo, si eres un tirador diestro y actúas desde el lado izquierdo de una
cubierta, ¿deberías cambiar de manos y utilizar la mano izquierda para disparar y
manipular tu arma? Yo creo que no. A no ser que dispongas del mismo
adiestramiento con ambas manos y verdaderamente seas ambidiestro mental y
físicamente el cambio de manos resulta una mala idea en cualquier combate. Al
cambiar de una mano a otra pierdes tiempo. Además te haces más torpe en el manejo
del arma e incluso se te puede llegar a caer de las manos, y esto lo he podido
comprobar personalmente con demasiada frecuencia. El cambio de manos implica
que tienes que ser capaz de disparar con velocidad y precisión con tu mano
secundaria, lo cual no consigue hacer la mayoría de la gente. Un par de
centímetros [una pulgada] de precisión puede ser el factor determinante durante
una situación con rehenes. Siempre serás más eficaz en las recargas y la resolución
de interrupciones si sujetas el arma con la mano fuerte.
Para afinar tus posiciones de combate utiliza un espejo con el que poder ver lo que
vería el malo y así aprenderás a actuar desde cualquier lado de una cubierta usando
siempre tu mano primaria pero exponiéndote muy poco.

6. Tendido lateral (rollover prone) tras una cubierta. ©Tiger McKee


Puesto que la mayoría de los combates tienen lugar en condiciones de poca luz tu
adiestramiento debería incluir prácticas en tales condiciones utilizando técnicas
adecuadas.

Un combate que se desencadene sin previo aviso y con la amenaza al alcance de la


mano supone que no dispondrás de tiempo suficiente para aprovechar una cubierta.
Sin embargo, es buena idea que a la mínima oportunidad que tengas aumentes la
distancia y busque una cubierta. Si en todo momento permaneces atento y eres
consciente de tu entorno puede ser que consigas aprovechar una cubierta antes que
empiece el combate.

Si la única cosa que hay disponible entre tú y los malos es una pared de pladur, algo
es mejor que nada. La ocultación también sirve en algunas situaciones. Si no saben
dónde estoy se reducen las posibilidades de que me disparen.

En cualquier situación asegúrate que tu boca de fuego libra el borde de la cubierta.


Presta especial atención en el caso de armas que dispongan de elementos de puntería
que se extiendan por encima de la línea del cañón, tales como un AR o un fusil de
cerrojo con visor óptico.

No dejes de buscar continuamente una cubierta mejor y cuando se te presente la


oportunidad trasládate allí.

Aprovechar la cubierta, como cualquier otro aspecto del combate, requiere práctica
para llegar a ser competente. Antes que empieces a quejarte porque no tienes tiempo
para acercarte al campo de tiro o porque en tu campo de tiro no te permiten practicar
la “táctica” piensa que puedes adiestrarte tranquilamente en tu casa con una
cubierta. Utiliza un arma inerte [dummy] y practica con el mobiliario o las esquinas
en el interior de tu propia casa. Hay muchas formas de practicar sin disparar
realmente.

Aprovechar la cubierta es una técnica fundamental. Aprende a utilizarla


correctamente.
Los falsos profetas o doctores liendres y el efecto
Dunning-Kruger.
Publicado el 101800CEST Jun13 por Jorge Tierno Rey

En el mundo del combate con armas de fuego no es fácil


encontrar verdadero maestros. Son más los falsos profetas o doctores liendres, que
aquejados del efecto Dunning-Kruger, que ahora mismo acabo de descubrir que
existe como tal (leer más abajo su definición), se creen maestros por obra y gracia de
la divinidad, ya que su experiencia y conocimientos suelen ser más bien “escasitos”,
prácticamente nulos, pero el gran ego y prepotencia que les caracteriza les impiden
ver la realidad.
 Leer uno o mil libros no convierte a nadie en experto, ni mucho menos en maestro. Ni
siquiera escribirlos, ¡cuántos pésimos escritores existen!
 Superar uno o mil cursos, por “especiales” que éstos sean, tanto si son en USA como
en España, no convierte a nadie en experto, ni mucho menos en maestro. Ni siquiera
impartirlos, ¡cuántos pésimos profesores existen!
 Vivir una o mil experiencias reales en combate, por muy cercanas a la muerte que
sean, no convierte a nadie en experto, ni mucho menos en maestro.
 Competir en uno o mil campeonatos deportivos, por “importantes” que éstos sean,
no convierte a nadie en experto, ni mucho menos en maestro, ni siquiera ganándolos.
 Pasar uno o mil años en una unidad, por “especial” que ésta sea, haciendo lo mismo,
por “peligroso” que sea, no convierte a nadie en experto, ni mucho menos en maestro.
[…]
¡Mucho cuidado que las apariencias engañan!, que para ser un auténtico maestro no
basta con parecerlo. Puede que en el Reino de los Ciegos el Tuerto sea el Rey,
pero NO en la vida real.

Y lo peor de todo es que en el combate


con armas de fuego ponerse en manos de un falso profeta o doctor liendre supone
una desventaja táctica, ya que muy posiblemente las tácticas, técnicas y
procedimientos (TTP’s.) que enseñe no sean las más eficaces y hayan
quedado obsoletas, o incluso ni siquiera hayan llegado a estar vigentes en ningún
momento. Y esa desventaja táctica que podría parecer una nimiedad implica asumir
más riesgo del necesario, exponerse más a una derrota que podría suponer perder la
propia vida, por no contar en nuestro haber con las tácticas, técnicas y
procedimientos (TTP’s.) más actuales y vigentes, que serán las
más eficaces en combate, y que un auténtico maestro ha de conocer, practicar y
enseñar.
En realidad, el falsoprofetismo o doctorliendrismo no es algo exclusivo de la cultura
española sino más bien algo propio de nuestra propia naturaleza humana y no
entiende de fronteras. Tenemos este tipo de personas tanto aquí como en USA o
cualquier otro país, independientemente de la raza, cultura, sexo, religión,… del
individuo.
Aquellos que padecen falsoprofetismo o doctorliendrismo sufren lo que parece que
ha venido en llamarse efecto Dunning-Kruger, que se define como “una
desviación cognitiva en la que individuos no cualificados sufren de superioridad
ilusoria, calificando erróneamente su aptitud como muy superior a la media. Esta
desviación se atribuye a la incapacidad cognitiva de los no cualificados para
reconocer sus errores.”
[…]
“Las personas tienden a mantener visiones excesivamente favorables de sus propias
habilidades en muchos campos intelectuales y sociales. Los autores sugieren que esta
sobrestimación se produce, en parte, porque las personas que no están cualificadas
en dichos campos soportan una doble carga: no sólo estas personas alcanzan
conclusiones erróneas y toman decisiones desafortunadas sino que su
incompetencia les priva de la habilidad metacognitiva de percatarse de ello.”
DUNNING, David; KRUGER, Justin. Journal of Personality and Social
Psychology, 1999, Vol 77 No.6, 1121-1134.

Y ahora el que se dé por aludido que reflexione al respecto. ¡Él sabrá los motivos que
tiene para ello!

¿Y tú? ¿conoces algún Dunner-Kruger? ¿estás seguro que aquel en el que depositas
tu confianza para aprender de él realmente sabe de lo que habla? ¿te han engañado
alguna vez con historias para no dormir? ¡A mi sí!
Por favor, déjanos tus comentarios, críticas y opiniones.
Aprovechando la cubierta [Using Cover]. Por Tiger
McKee.
Publicado el 150038CEST Jul11 por Jorge Tierno Rey

(Este artículo fue publicado en el número de Julio 2011 de la revista Tactical


Online)
(Traducido por Jorge Tierno Rey y reproducido con autorización de su autor)
El éxito en combate requiere la aplicación de los principios básicos. Tanto si se trata
de un individuo solitario que lucha por su vida en un aparcamiento oscuro como si
se trata de un pelotón de Infantes de Marina de una Sección de
Reconocimiento [Recon Marines] que registran un polvoriento callejón en Irak, la
victoria depende del movimiento, la comunicación, disparar según sea necesario, y
aprovechar la cubierta.
Nos movemos para crear distancia, para alcanzar una posición ventajosa o para
buscar un buen sector de tiro. Quizás nos movamos para presentar un blanco más
difícil de batir para nuestros oponentes.
La comunicación se produce tanto con las amenazas como con los miembros de
nuestro equipo, nuestra familia o los transeúntes.

El tiro preciso neutraliza la(s) amenaza(s), la(s) convence para que rompa(n) el
contacto o la(s) obliga a rendirse.

1. Efectos de los rebotes y los fragmentos de proyectiles. ©Tiger McKee

Tus probabilidades de éxito aumentan si todo esto lo haces desde detrás de una
cubierta. La cubierta proporciona protección frente a los disparos del enemigo y no
debe confundirse con la ocultación, que únicamente nos esconde de la vista pero no
ofrece protección alguna. El grado de protección que proporciona una cubierta
depende del tipo de proyectiles con los que te enfrentes. La cubierta que protege de
proyectiles de pistola puede no soportar los proyectiles a alta velocidad de un fusil.
Incluso materiales densos tales como el hormigón son más resistentes a las balas que
no a prueba de balas. Un proyectil blindado M193 (55 grain) del calibre 5’56 mm.
NATO penetra aproximadamente 3’5 cm. [1’4 pulgadas] en hormigón, mientras que
un proyectil del 7’62×39 mm. puede penetrar entre 18 y 25 cm. [entre 7 y 10
pulgadas]. Disponiendo del tiempo y la munición suficientes puedes llegar a
atravesar casi cualquier cosa, incluso con proyectiles de pistola.
La mayoría de las heridas no letales que se producen mientras se aprovecha una
cubierta durante un combate son debidas a nuestra tendencia natural a pegar
demasiado nuestro cuerpo a la cubierta. El deseo irrefrenable de pegarse a una
cubierta es un ejemplo donde el instinto natural es contraproducente para combatir
con armas de fuego y justifica la necesidad del adiestramiento repetitivo para evitar
estas peligrosas acciones instintivas.

Cuando los disparos del enemigo impactan sobre superficies duras se genera una
tormenta de metralla y fragmentos de bala. Cuanto más próximo a la cubierta esté
tu cuerpo mayor será la probabilidad de resultar herido. El atraco al banco de North
Hollywood [Los Angeles, California, 1997] constituye un excelente ejemplo de este
peligro. De las más de veinte personas heridas en este tiroteo la mayoría lo fueron
por fragmentos de hormigón, trozos de cristal y proyectiles que rebotaban en las
superficies duras (ver imagen 1). Debemos recortar que los proyectiles que rebotan
contra una superficie tienden a seguir ese mismo plano con un ángulo de salida
comprendido entre 10 y 15 grados aproximadamente.

2. Superficies verticales vs. Superficies horizontales. ©Tiger McKee

Otra ventaja de la distancia consiste en que amplia nuestro campo de visión,


permitiéndonos ver más de nuestro entorno.

Actuando desde el costado de un objeto o una estructura para batir la amenaza,


utilizando superficies verticales, en lugar de disparar por encima de la parte superior
de algo, utilizando superficies horizontales, exponemos menos nuestro cuerpo (ver
imagen 2). Al utilizar superficies horizontales, por ejemplo al disparar por encima
del capó o del maletero de un coche, expones tu cuerpo desde los hombros para
arriba, incluyendo tu cabeza, un órgano bastante vital. La mayoría de las heridas
letales que se producen durante un tiroteo, traumatismos en la cabeza, son
consecuencia del incumplimiento del principio de verticalidad.
¿Cuánta distancia debería mantenerse respecto a una cubierta? Para responder a
esta pregunta utilizaremos la geometría, la cual nos permite identificar las zonas
protegidas que proporciona una cubierta (ver imagen 3). Por ejemplo, cuando nos
enfrentemos a un único oponente cuanto más lejos nos encontremos de una cubierta
mayor será la zona protegida disponible. Ello genera más espacio en el que
movernos, facilitándonos la libertad de poder desplazarnos lateralmente, al frente o
hacia atrás manteniéndonos siempre a cubierto; además amplia nuestro campo de
visión, lo cual nos permite ver más de lo que sucede en nuestro entorno; y al mismo
tiempo disminuye la posibilidad de resultar heridos por la metralla y los fragmentos
generados por los disparos del enemigo. En esta situación la distancia es nuestra
aliada.

3. Distancia respecto a la cubierta. ©Tiger McKee

Sin embargo, la distancia también puede resultar peligrosa. Cuando nos


enfrentemos a dos amenazas la zona protegida puede variar y disminuir de tamaño.
Cuanto mayor sea la distancia a la cubierta menor será la zona protegida disponible.
Aléjate demasiado y te expondrás a ambas amenazas al mismo tiempo, lo cual
siempre es una mala idea. La cuestión es maximizar la distancia, optimizar el
potencial de la cubierta y batir una amenaza cada vez sin exponerte a ambas al mismo
tiempo. Si la amenaza se encuentra por encima de la cubierta la geometría cambia y
tendremos que pegarnos más a la cubierta (ver imagen 4).
4. Amenaza por encima de la cubierta. ©Tiger McKee

Los combates son fluidos y dinámicos y la geometría de la situación cambia cada vez
que una amenaza se desplaza uno o dos pasos a la izquierda o a la derecha. La
cubierta es como una calle de doble sentido, es decir, podrías tener la suficiente mala
suerte de enfrentarte a alguien que sepa justamente tanto como tú sobre combatir y
aprovechar la cubierta.

Asumir que los combates son fluidos significa que de pie es nuestra mejor posición
de combate. Si estás de pie puedes moverte fácilmente según evolucione la situación
y varíe la geometría. Cuando sea necesario adoptar una posición más baja para
aprovechar la ventaja que proporciona una cubierta o para disponer de una posición
más estable que favorezca la precisión utilizaremos diferentes variantes de la
posición de rodilla en tierra. No obstante, siempre serán preferibles aquellas
posiciones que se puedan adoptar rápidamente y al mismo tiempo también permitan
levantarse y moverse inmediatamente.

¿Qué hay de bueno en apoyarse contra una cubierta como una ayuda a la
precisión? (ver imágenes 5 y 6) Constituye una buena idea en el caso de ser
necesario realizar un disparo extremadamente preciso o para disparos a larga
distancia. Sin embargo, no podemos olvidar las desventajas que supone el situarnos
tan cerca de una cubierta.
5. Apoyo contra una cubierta. ©Tiger McKee

¿He de cambiar de manos en función del lado de la cubierta en torno al que opere?
Por ejemplo, si eres un tirador diestro y actúas desde el lado izquierdo de una
cubierta, ¿deberías cambiar de manos y utilizar la mano izquierda para disparar y
manipular tu arma? Yo creo que no. A no ser que dispongas del mismo
adiestramiento con ambas manos y verdaderamente seas ambidiestro mental y
físicamente el cambio de manos resulta una mala idea en cualquier combate. Al
cambiar de una mano a otra pierdes tiempo. Además te haces más torpe en el manejo
del arma e incluso se te puede llegar a caer de las manos, y esto lo he podido
comprobar personalmente con demasiada frecuencia. El cambio de manos implica
que tienes que ser capaz de disparar con velocidad y precisión con tu mano
secundaria, lo cual no consigue hacer la mayoría de la gente. Un par de
centímetros [una pulgada] de precisión puede ser el factor determinante durante
una situación con rehenes. Siempre serás más eficaz en las recargas y la resolución
de interrupciones si sujetas el arma con la mano fuerte.
Para afinar tus posiciones de combate utiliza un espejo con el que poder ver lo que
vería el malo y así aprenderás a actuar desde cualquier lado de una cubierta usando
siempre tu mano primaria pero exponiéndote muy poco.

6. Tendido lateral (rollover prone) tras una cubierta. ©Tiger McKee


Puesto que la mayoría de los combates tienen lugar en condiciones de poca luz tu
adiestramiento debería incluir prácticas en tales condiciones utilizando técnicas
adecuadas.

Un combate que se desencadene sin previo aviso y con la amenaza al alcance de la


mano supone que no dispondrás de tiempo suficiente para aprovechar una cubierta.
Sin embargo, es buena idea que a la mínima oportunidad que tengas aumentes la
distancia y busque una cubierta. Si en todo momento permaneces atento y eres
consciente de tu entorno puede ser que consigas aprovechar una cubierta antes que
empiece el combate.

Si la única cosa que hay disponible entre tú y los malos es una pared de pladur, algo
es mejor que nada. La ocultación también sirve en algunas situaciones. Si no saben
dónde estoy se reducen las posibilidades de que me disparen.

En cualquier situación asegúrate que tu boca de fuego libra el borde de la cubierta.


Presta especial atención en el caso de armas que dispongan de elementos de puntería
que se extiendan por encima de la línea del cañón, tales como un AR o un fusil de
cerrojo con visor óptico.

No dejes de buscar continuamente una cubierta mejor y cuando se te presente la


oportunidad trasládate allí.

Aprovechar la cubierta, como cualquier otro aspecto del combate, requiere práctica
para llegar a ser competente. Antes que empieces a quejarte porque no tienes tiempo
para acercarte al campo de tiro o porque en tu campo de tiro no te permiten practicar
la “táctica” piensa que puedes adiestrarte tranquilamente en tu casa con una
cubierta. Utiliza un arma inerte [dummy] y practica con el mobiliario o las esquinas
en el interior de tu propia casa. Hay muchas formas de practicar sin disparar
realmente.

Aprovechar la cubierta es una técnica fundamental. Aprende a utilizarla


correctamente.
¿En qué fallamos? Por Juan I. Carrión.
Publicado el 102034CEST Feb17 por Juan Ignacio Carrión Gutiérrez

Hola a todos.

Esta pregunta, en principio tan genérica, va enfocada hacia los fallos más comunes
que he observado después de un año realizando varios análisis de la Técnica de Tiro
a través del vídeo.

Con el objeto de depurar mi empleo del programa “Coach´s Eye” le pedí a unos
cuantos tiradores de todos los ámbitos (deportivo, policial y militar) que me
mandaran vídeos realizando una serie de disparos y así poder analizar su técnica.
Les agradezco enormemente el hecho de que me los enviaran y que confiaran en mí
para ser “criticados” a conciencia. Cuando se quiere mejorar de verdad, la única
manera de hacerlo es dejar atrás el Ego y ponerte en manos de otra persona que
“busque los tres pies al gato”, es decir, que se preocupe de encontrar en qué se está
fallando y cómo mejorar.

Las grandes ventajas que he encontrado al uso del análisis por vídeo son:

– De un vídeo de unos 5 segundos se consiguen lecciones de cómo mejorar de casi


30 minutos, en donde se muestran con detalle cuáles son los fallos y cómo
mejorarlos.

– No es necesario estar físicamente en el mismo sitio que el instructor, ya que con


grabar en vídeo y mandarlo por Internet es más que suficiente.

– El tirador posee esos vídeos que puede consultar en cualquier momento para
recordar los consejos que ha recibido para mejorar en la técnica.

– Es independiente del nivel de tiro que se tenga por lo que se puede personalizar
completamente a cada tirador. Habrán personas que tengan que mejorar su técnica
en muchos aspectos y otros que solo sean necesarios unos pequeños matices para
perfeccionar.

– El permitir al cerebro del tirador que observe a cámara lenta los fallos que comete
disminuye el tiempo de aprendizaje, ya que la percepción de lo que se hace no es
subjetiva (“lo que creo que estoy haciendo”) sino objetiva (“lo que de verdad estoy
haciendo”).

Pues bien, tras todos esos vídeos que he analizado e incluyendo el que John McPhee
hizo de mí, me he encontrado con una serie de fallos comunes a todos los tiradores
(yo también estoy en el saco), lo que me hace pensar que la doctrina de la Técnica de
Tiro es muy similar en España, independientemente de dónde se haya aprendido.
Quiero recalcar el hecho de que analizo la técnica desde un punto de vista de Tiro de
Combate puro y duro, por lo tanto si eres un tirador deportivo (IPSC) puedo entender
que cosas de las que leas a continuación te chirríen. Si lo que pone en este artículo
no te convence, me parece perfecto, ya que cada uno debe ser capaz de discriminar
qué cosas le sirven y cuáles no. El Tiro Deportivo está sujeto a una serie de
condiciones que lo definen por sí mismo y que permite una serie de cambios en
cuanto a la Técnica de Tiro, motivados por el arma, la munición, el equipamiento y
las Normas de la competición.

Vamos con los fallos más comunes:


1. POSICIÓN: El más común de todos ellos. El 100% de los tiradores analizados
tenían una mala posición del cuerpo y por lo tanto una mala gestión del retroceso.
Como norma general, el peso estaba en la parte posterior de los pies, con lo que el
centro de gravedad del cuerpo estaba de la mitad del pie hacia atrás. Algunos
empeoraban la situación moviendo los glúteos hacia atrás con la idea de echar el
tronco hacia delante, desplazando aún más si cabe el centro de gravedad hacia atrás.

Peso desplazado hacia atrás

Otros tiradores no separan los pies lo suficiente para permitir una buena “base de
sustentación” que les deje desplazar su centro de gravedad hacia delante y así
permitir un mejor control del retroceso.
Pies demasiado juntos, mala gestión de fuerzas hacia delante y hacia atrás

La posición del tronco es un fallo algo menos común, ya que depende mucho de la
constitución física del tirador. Los “tirillas” (tiradores delgados) deben hacer más
incapié en mantener los hombros por delante de la pelvis y colocar la cabeza a la
altura del pie adelantado. Como norma general, he visto muchos manteniendo los
hombros justo encima de la pelvis, y eso repercute directamente en el control de
retroceso cuando se realizan series de varios disparos rápidos.

Los hombros encima de las caderas provoca una mala gestión del retroceso
Solución: Pies separados a la distancia de un paso (más o menos), rodillas
flexionadas, peso desplazado sobre la puntera de los pies, pelvis dentro del “área de
sustentación”, hombros por delante de la pelvis, cabeza por delante de hombros.

Ejemplo de como debería ser la posición del tirador

2. EMPUÑAMIENTO: La posición de las manos suele estar bien colocada, pero no


la gestión de la fuerza que se hace para controlar el retroceso. Gracias al vídeo a
cámara lenta, lo que más he apreciado es la diferencia de fuerza que se hace con el
brazo armado y la que se hace con el reactivo (o de apoyo). Prácticamente todos
tienen un déficit de fuerza del brazo armado, permitiendo que la muñeca de éste se
doble cuando se produce el movimiento de la corredera, generando desplazamientos
hacia arriba y hacia los lados en los impactos de los siguientes disparos.

la falta de tensión en el brazo armado genera un elevación excesiva en la pistola

Solución: Para conseguir que la pistola se mueva lo menos posible, ambos brazos
deben estar estirados, hombros arriba y hacia delante, empujando con el brazo
armado hacia delante y tirando con el reactivo hacia atrás, lo que equilibra las
fuerzas, bloquea muñecas y limita al mínimo el movimiento del punto de mira.
3. DESENFUNDE: Otro pleno en los tiradores, el desenfunde en línea recta desde la
funda hasta la posición de disparo. En principio la línea recta es la manera más
rápida de llevar el arma desde un punto a otro, pero de esta manera no se puede
adquirir los elementos de puntería hasta el momento final de la presentación del
arma, con lo que debe perderse tiempo posteriormente en encontrarlo. Conozco a
muchos tiradores de IPSC que realizan desenfundes rapidísimos y efectivos, pero
también es verdad que las fundas y las horas de entrenamiento que llevan encima se
lo permiten. Pero en la gran mayoría de los tiradores analizados, los disparos se
vienen produciendo entre 3 y 7 décimas de segundo después de haber estirado
totalmente los brazos, que es el tiempo que necesitan para ver que los elementos de
puntería están alienados y darle la orden a su dedo índice de apretar el disparador.
Teniendo en cuenta que los disparos se producen sobre tarjetas cercanas (unos 5 m.
aproximadamente), esos tiempos son excesivos.

Manera más común de desenfundar la pistola

Solución: Con “Shrek” aprendí que hay otra manera que permite un disparo con la
misma efectividad pero que necesita de menos entrenamiento concienzudo al ser
una presentación del arma más eficiente para la adquisición de las miras de la
pistola, o incluso a disparar sin haber tomado las miras totalmente por la urgencia
de la situación. Llevando el arma al “área de trabajo” (unos 30 cm. delante de la
cara), dejando el punto de mira a la altura del ojo dominante y posteriormente
estirando los brazos hacia delante, permite que en disparos cercanos se pueda
acertar en la zona deseada apretando el disparador justo en el momento que se
estiran. En disparos algo más lejanos, las miras están al 85-90% colocadas en el sitio,
siendo el ajuste mucho más rápido.
En verde, el camino que debería hacer el arma

4. RECARGA: En este apartado he encontrado que la gran mayoría no acciona la


retenida de la corredera de la manera adecuada (cuando queda la recámara abierta
por cargador agotado). Hay tiradores que se van a agarrar la corredera y otros la
accionan con el dedo pulgar de la mano armada, causando que los primeros pierdan
tiempo en empuñar de nuevo el arma para continuar los disparos al tener que venir
la mano reactiva (la de apoyo) desde atrás. A los segundos, accionarla con el pulgar
de la armada provoca que el dedo se desplace de su posición y que la mano reactiva
no tenga sitio para colocarse, lo que causa que se ralenticen los siguientes disparos o
que se hagan con un empuñamiento malo y por lo tanto con mayor dispersión de los
impactos.

Accionar la retenida de la corredera con el pulgar de la mano armada, entorpece el posterior empuñamiento
Accionar la corredera hace más lenta la recarga

Solución: El dedo pulgar de la mano reactiva debería ser el que pulse la retenida de
la corredera. Es más rápido que tirar de la corredera hacia atrás y no afecta al
empuñamiento posterior con lo que los disparos posteriores son de igual efectividad
a los de antes de la recarga.
CONCLUSIÓN
El análisis por vídeo de la Técnica de Tiro es una herramienta valiosísima que
permite una adquisición o depuración de las técnicas empleadas de manera mucho
más rápida y efectiva que los métodos tradicionales de enseñanza de las mismas.
Ejercicio de tiro TMACS INC Light Fuse Pistol. Pat
McNamara. 05JUL14.
Publicado el 62043CEST Jul14 por Jorge Tierno Rey

Primero nos lo explicó Kyle Defoor,


que a distancia también se puede disparar con pistola. Ahora Pat McNamara nos
propone un interesante ejercicio de tiro a distancia con pistola, que ha venido en
llamar TMACS INC Light Fuse Pistol. Más que un ejercicio de tiro se trata de una
auténtica exhibición, porque creo que pocos podrán lograr el objetivo de este
ejercicio, en el que no se permiten los fallos.
Como se puede ver en el vídeo, el ejercicio es bien sencillo. Se realizan un total de 7
disparos sobre un blanco de metal con forma de silueta IPSC. En este caso, Pat
dispara una pistola 9 Luger, una impresionante Glock G17 modificada por Salient
Arms International.
El ejercicio se cronometra, porque no sólo los impactos cuentan, sino también el
tiempo de ejecución. El tirador parte de la posición del blanco y a la pitada del crono
echa a correr para realizar un disparo desde la línea de 25 yardas (23 metros), otro
desde la de 50 yardas (46 metros), desde la de 75 yardas (69 metros), la de 100 yardas
(91 metros), y vuelta al principio, otro disparo desde la línea de 75 yardas (69 m.),
otro desde la de 50 yardas (46 m.), y un último disparo desde la línea de 25 yardas
(23 m.).
Todos los disparos han de traducirse en impactos sobre el blanco, lo cual indica la
importancia de la precisión.
Nuestro amigo Pat supera el ejercicio con una marca de 62’52 segundos. En mi caso,
aún dándome una hora para repetirlo 40 veces, dudo que consiga superarlo.
Tiene gracia que Pat McNamara sea tan buen tirador y así lo demuestre en este tipo
de vídeos, y en sus cursos. No se concibe un instructor que no dispare en sus cursos,
pero nadie le puede exigir que sea muy bueno ni mejor que sus alumnos.


Supongo que este ejercicio de tiro acepta multitud de variaciones. Se podría disparar
también con fusil. Se podría disparar a otras distancias, por ejemplo, 5, 15, 30, 45
metros. Se podría disparar sobre un blanco más pequeño. Se podrían realizar dos,
tres o cuatro disparos desde cada distancia. Se podría disparar sobre uno, dos o tres
blancos.
Creo que la cuestión es concentrarse en la precisión e intentar ejecutar el ejercicio en
el menor tiempo posible. No aceptar ningún fallo implica buscar la consistencia y
que cada tirador aplique de forma exquisita los principios básicos del tiro.
¡Habrá que intentarlo!

Patrick McNamara estuvo 22 años en diferentes unidades de operaciones


especiales del Ejército de Tierra estadounidense. Cuando trabajada en la principal unidad con
misiones especiales se convirtió en un tirador impecable disparando con precisión, efectos letales y
eficacia táctica. McNamara ha enseñado diferentes aplicaciones tácticas del tiro a personas de todos
los niveles, desde soldados y policías de todo tipo hasta civiles con poca o ninguna experiencia con
armas de fuego.
Su experiencia militar rápidamente le enseñó que hay más de táctico en el tiro que simplemente
presionar el disparador. Valiéndose de sus años de experiencia McNamara desarrolló una
metodología de adiestramiento que es segura, eficaz y relevante para el combate que estimula un
continuo proceso mental. Esta metodología enseña cómo mantener la seguridad en todo momento y
seleccionar los blancos, obligando al tirador a asumir responsabilidades; asimismo proporciona
recorridos de tiro que abordan diferentes categorías, entre las que se incluye individual, colectiva, en
línea y estándares.
Cuando era el suboficial de tiro de su unidad creó su propio club de tiro con afiliaciones en la NRA,
el CMP y la USPSA. Mac participaba mensualmente en competiciones de recorridos de tiro de
la IPSC y semestralmente en campeonatos militares de tiro para promover los principios básicos del
tiro y la competitividad por todo el Ejército de Tierra estadounidense.
Se retiró en la principal unidad de rescate de rehenes del Ejército de Tierra estadounidense como
suboficial mayor y es el autor del libro T.A.P.S. (Tactical Application of Practical
Shooting) [Aplicación Táctica del Tiro Práctico].
Historia de un combatiente con armas de fuego BCM.
Parte 3. Kyle Defoor.
Publicado el 181300CEST Abr15 por Jorge Tierno Rey

Sucedió por 1994.


Por fin nos autorizaron a utilizar una carabina para combate cercano [Close Quarters
Battle (CQB)] en lugar del subfusil H&K MP5 con el que habíamos estados
trabajando exclusivamente hasta ese momento. El MP5 había sido el arma para CQB
elegida por el SAS británico y tanto las Fuerzas de Operaciones Especiales del
Ejército de Tierra estadounidense como las de la Armada estadounidense estaban
fuertemente influenciadas por cómo los británicos habían llevado a cabo sus
operaciones. Pero tras estudiar el rendimiento sobre el terreno, desde operaciones
especiales en Vietnam hasta la misión de rescate de rehenes en Princess Gate (asalto
a la embajada de Irán en Londres en 1980), los que toman las decisiones en los
Estados Unidos se dieron cuenta de que era necesario un calibre de fusil, incluso a
distancias de combate cercano (CQB) dentro de habitaciones.
Sencillamente, un arma larga que dispara un calibre de pistola no estaba muy bien
consideraba, y nadie confiaba en ella como para llevársela a una misión real. Es por
eso que, durante la Operación Causa Justa [Operation Just Cause] en Panamá y la
Operación Serpiente Gótica [Operation Gothic Serpent] en Somalia, tanto La Unidad
[The Unit] (Delta Force) como “El Mando” [The Command ] (SOCOM), se
desplegaron con carabinas CAR-15s muy modificadas. Las experiencias allí vividas
consolidaron la utilidad y letalidad de la que se convertiría en una de las armas de
asalto más eficaces de todos los tiempos.
Recuerdo perfectamente cuando me entregaron mi M4 de dotación. Nuestras
“nuevas” carabinas no eran realmente tan nuevas internamente, pero incluían una
cuantas modificaciones revolucionarias que mejorarían la letalidad del arma
respecto a las CAR-15s que había estado utilizando hasta ese momento.
Una de las cosas que hizo la mayoría de la gente, fue coger una sierra para metales y
rebajar el asa de transporte desmontable para crear un alza fija a prueba de bombas.
Esto hacía espacio para las literalmente nuevecitas monturas para “punto rojo” que
se acoplaban directamente sobre los raíles 1913 del cajón de mecanismos superior
[upper receiver]. Uno de los peores efectos secundarios de tener una carabina con
un asa de transporte fija era que cualquier visor tenía que montarse encima del asa
de transporte, lo que daba al tirador un apoyo del mentón [chin weld] en la carrillera
en lugar de un apoyo sólido de la mejilla [cheek weld]. Montar un visor de esta
manera también inutilizaba los elementos de puntería a base de alza y punto de mira,
ya que los tapaba la montura del visor. (Aún me río de que las empresas todavía
fabriquen a día de hoy el mismo alza que nosotros “inventamos” al cortar el asa de
transporte).
Los guardamanos de plástico se sustituyeron por unos de 7 pulgadas (18 cm.) con
sistema de raíles Picatinny 1913 fabricados por Knight’s Armament Company (KAC).
Los raíles 1913 nos permitían acoplar una linterna y un puntero láser PEQ-2 sin
necesidad de abrazaderas, alambre y cinta americana. El sistema de raíles también
nos permitía acoplar a la carabina una empuñadura delantera vertical KAC, que
parecía la de los MP5Ks con los que habíamos entrenado anteriormente durante
muchos años. Además lo que averiguamos fue que el uso de una empuñadura
delantera vertical en un raíl de 7 pulgadas (18 cm.) hacía mucho más fácil para el
tirador el manipular la linterna y el puntero láser PEQ-2.
No sería hasta años después, con el raíl de 9 pulgadas (23 cm.) del HK 416, cuando
la gente pudo empezar a no llevar la empuñadura delantera vertical gracias a que las
2 pulgadas (5 cm.) adicionales del guardamanos dejaban espacio suficiente para que
se pudieran activar el puntero láser y la linterna sin necesidad de ningún tipo de
contorsión antinatural de brazos y manos.
Por último, KAC también fabricó una bocacha apagallamas que aceptaría el que sería
su primer supresor con un auténtico acople rápido. Aunque estos supresores añadían
varias pulgadas a nuestras M4s de 14’5 pulgadas (37 cm.), los llevábamos todo el
tiempo por las ventajas que nos daban en términos de atenuación del sonido y del
fogonazo.
Con todo, pasaría otro año antes de que nos entregaran la primera
linterna SureFire 6P con una montura Atlantic Research Marketing
Systems (ARMS) y el visor de punto rojoAimpoint CompM2 junto con una montura
ARMS o una Wilcox, según dónde estuvieras destinado. Fue en este momento
cuando por fin tuvimos un arma para hacerlo todo.
Poco después nos desplegaron en Sarajevo para pillar criminales de guerra y llevarlos
ante La Haya para ser juzgados. Con unas cuantas docenas de misiones a nuestras
espaldas empezamos a valorar seriamente la posibilidad de contar con una versión
más corta de carabina, motivados concretamente por nuestro uso constante de
supresores que hacían las M4s poco manejables en las misiones de combate cercano
(CQB) y de poca visibilidad que se nos encomendaban.
Cuando volvimos, empezamos a trabajar con Crane y la M4 enana [Shorty M4], como
la llamaron los de El Mando [The Command] (SOCOM), nació.
Cañón de 10’3 pulgadas (26 cm.) con un paso de estrías de 1:7.
Sistema de toma de gases de longitude carabina [carbine length gas system].
Amortiguador [buffer] mejorado.
Sistema de interconexión por raíles KAC RIS (7 pulgadas).
Punto de mira estándar.
Asa de transporte rebajada.
Empuñadura delantera vertical KAC.
Visor de punto rojo Aimpoint CompM2.
Montura Wilcox para visor de punto rojo Aimpoint.
Linterna SureFire 6P con montura Wilcox.
Culata SOPMOD.
Correa portafusil adjustable de 2 puntos Boonie Packer (¡quién más recuerda eso!).
Este es el arma que ambas unidades de élite llevaban a la guerra al principio antes
del 416. Fue el primer arma de dotación en auténtico calibre de fusil que servía para
una misión comando. Compacta, ligera, fácil de llevar en vehículo, fácil de saltar con
ella, y, en general, un mejor arma para combate cercano (CQB), que era nuestro
principal cometido.
Este conjunto ha matado una tonelada métrica de tipos malos.
En mi opinión, esta es el arma que ganó la guerra. Esto es lo que teníamos cuando
nos enteramos de cómo hacer asaltos, emboscadas, reconocimientos y casi todo lo
demás que teníamos que hacer en Afganistán.
¿Demasiados gases? Si. ¿Requiere más lubricación que una típica M4? Si. ¿Acaba
llena de mierda cuando se dispara con supresor? Si y si. Pero nada es perfecto.
Los filtros infrarrojos para la linterna SureFire 6P tenían que sujetarse con cinta
americana para que se quedaran en su sitio y los supresores de acople rápido también
tenían que llevar cinta americana para mantenerlos unidos al cañón. Incluso en los
Aimpoint antiguos teníamos que poner cinta americana en el selector de
encendido/apagado para evitar que se cayera. Nos quedamos sin tapones de cañón
y tuvimos que poner cinta americana en el cañón para que no entrara polvo en las
operaciones con helicópteros. La lista continúa, pero lo prefiero a cualquier arma
moderna siempre y cuando esté en las manos adecuadas. La carabina funcionaba
mojada, funcionaba en el desierto, funcionaba en el campo, funcionaba en las alturas
y disparaba hasta las 200 yardas (180 metros) sin problema.
Esta no era una carabina para el soldado del Ejército de Tierra. No era un fusil para
el infante de marina. Era un arma para asaltantes y punto.
¿Las ideas equivocadas en la balística de heridas aún
llegan hasta nuestros días?
Publicado el 212121CEST Jun15 por Jorge Tierno Rey

En el prólogo de su trabajo ¿Qué hay de malo en la


literatura sobre balística de heridas y por qué? [What’s Wrong with the Wound
Ballistics Literature, and Why], con fecha de julio de 1987, el recientemente
fallecido Dr. Martin L. Fackler explicaba que:
“Los intentos por explicar la balística de las heridas (el estudio de los efectos sobre
el cuerpo humano producidos por proyectiles penetrantes) han logrado confundirla.
Investigaciones erróneas llevadas a cabo por aquellos con pocos conocimientos
sobre los principios básicos se han perpetuado gracias a editores, críticos y otros
investigadores con no más conocimientos sobre la materia. Este informe explica la
interacción proyectil-tejidos y aporta datos que muestran la localización de los
tejidos destruidos por varios proyectiles. Estos datos sobre la destrucción de tejidos
se presentan en forma de perfiles de heridas. Se enumeran, analizan y se exponen
los errores sobre las principales ideas equivocadas que se han perpetuado sobre la
materia, para lo cual se utilizan perfiles de heridas y otros datos conocidos. Se
abordan además las consecuencias más graves de estas ideas equivocadas. El
incumplimiento de los preceptos básicos del método científico constituye el
denominador común de todas las ideas equivocadas que se enumeran.”
Si ya en 1987 se pretendía acabar con tales ideas equivocadas a partir de informes
como el reseñado del Dr. Fackler no siempre con demasiado éxito, imagínate lo que
sería encontrarse con esas mismas ideas equivocadas en la actualidad, en el año
2015.
En este blog, bajo la categoría de balística, puedes encontrar algunos artículos sobre
balística de heridas, en muchos casos de la mano de auténticos expertos, como el Dr.
Gary K. Roberts, un simple dentista, que explican alguna de esas ideas equivocadas.
¿Crees que alguna, algunas o todas esas ideas equivocadas sobre la balística de
heridas de las que se hablaba ya en 1987 llegan hasta nuestros días? ¿se te ocurre
cuál o cuáles?
Cómo mejorar por el mismo precio: multiplica por 6 tus
repeticiones perfectas con el mismo consumo de
munición.
Publicado el 92157CEST Abr17 por Jorge Tierno Rey

Innovar está muy bien, siempre que


suponga mejorar, pero existen métodos de toda la vida para sacarle mayor
rendimiento a tu entrenamiento por el mismo precio. Uno de esos métodos de sobra
conocidos, y del que posiblemente ya habrás escuchado hablar alguna vez, consiste
sencillamente en multiplicar por 6 el número de repeticiones perfectas (ahí está la
clave) con el mismo consumo de munición: se trata sencillamente de combinar el
fuego real y el tiro en seco en una misma sesión en el campo/galería de tiro. ¡Tan
sencillo como eso!
La idea consiste en realizar 5 repeticiones de tiro en seco antes de una con fuego real,
de tal forma que por cada cartucho que dispares realices 5 repeticiones previas
adicionales en seco. Esto supone que al final de la sesión hayas multiplicado por 6 el
número de repeticiones perfectas respecto a si sólo realizaras fuego real, es decir, que
con una caja de 50 cartuchos realizas 300 repeticiones en lugar de 50.
Este método permite afianzar los principios básicos del tiro, tanto
la posición/postura, el empuñe y la puntería, como muy especialmente el control del
disparador, que tantísimo se complica en el caso de pistolas con un mecanismo de
disparo de esos híbridos de Doble Acción y Simple Acción (DA/SA). La única
condición para que todas y cada una de las repeticiones tengan sentido radica en
ejecutarlas perfectamente, con concentración plena en cada uno de los movimientos
a realizar, asumiendo que todas las repeticiones son de fuego real.
Si quieres empieza con un ejercicio muy sencillo y concéntrate en los principios
básicos del tiro, especialmente el control del disparador. Puedes ejecutar el ejercicio
a la distancia que quieras, pero una buena opción consiste en realizarlo a dos o tres
metros de distancia del blanco y utilizar una referencia de puntería tan pequeña
como un círculo de un centímetro de diámetro, con el objetivo de que los impactos
queden tan agrupados como tocándose unos a otros (recuerda que si siempre
apuntas al mismo sitio, los impactos van más o menos al mismo sitio; en caso
contrario, a una distancia de dos o tres metros, seguramente no lo has hecho del todo
bien). Empieza con el arma en la posición estándar de guardia baja y a la pitada (si
dispones de un cronómetro de tiro [shot timer]), o cuando te indique un compañero,
o tú mismo, levanta el arma, apunta al blanco y dispara, todo ello aplicando
los principios básicos del tiro de la forma más perfecta posible. Eso lo realizas
primero 5 veces en seco, sin cartucho, y en la sexta introduces previamente un
cartucho en recámara antes de disparar. Repite el procedimiento 5 veces de forma
que acabarás con un total de 25 repeticiones en seco y 5 con fuego real, y verás 5
impactos sobre el blanco. Cuanto más juntos estén los impactos tanto mejor. Si
utilizas una pistola de DA/SA hazlo primero en DA y después en SA. Así podrás
comparar los resultados.
La única limitación de este método la impone el hecho de que el tiro en seco suele
convertir a un arma semiautomática en un arma de repetición, es decir, que sólo
puedes realizar un disparo en seco cada vez (salvo en el caso de las armas con
mecanismo de disparo de doble acción). Tendrás que preparar el arma, bien tirando
de la corredera o bien del martillo, cada vez para efectuar otro disparo en seco. En el
caso de las pistolas con mecanismo de disparo de DA/SA ten en cuenta si pretendes
disparar en DA o en SA, porque se trata de una cuestión muy diferente, como del
doble o la mitad de tensión y recorrido del disparador. Si eres de los que portan el
arma en condición 2 el primer disparo lo realizas en DA y si eres de los que portan el
arma en condición 3 el primer disparo lo realizas en SA, y eso has de tenerlo en
cuenta a la hora de entrenar.
Aunque parezca una tontería, con este sencillo método puedes llegar a mejorar
considerablemente todo lo relativo a los principios básicos del tiro, muy
especialmente el control del disparador, como se decía anteriormente, ya que por el
mismo precio multiplicas por 6 el número de repeticiones.
Prueba a ver qué tal y ya me dirás.
¡El subfusil HK MP5 está obsoleto! [FIN DE LA CITA]
Publicado el 201855CEST Dic16 por Jorge Tierno Rey

5 de mayor de 1980. Asalto a la embajada de Irán en Londres por parte de un equipo táctico del Special Air
Service (SAS) durante la operación de rescate de los rehenes allí retenidos por un grupo de 6 hombres
armados. (La imagen en color de la derecha no procede del hecho real sino de una reconstrucción de los
mismos para un documental a mediados de 1990).
Este es uno de esos debates que nunca pasan de moda. Siempre habrá quienes
consideren que a día de hoy un subfusil, y más concretamente el HK MP5, en calibre
9 Luger, continúa vigente. Me cuesta creer, y yo no lo creo, que un arma cuyo diseño
data de hace 50 años, como es el caso del subfusil HK MP5, no se ajuste a la
perfección a la definición de obsoleto, según el DRAE, anticuado o inadecuado a
las circunstancias, modas o necesidades actuales, que ha dejado de usarse. En 50
años la ciencia y tecnología de las armas portátiles ha avanzado lo suficiente como
para que a día de hoy existan fusiles, en calibre de fusil (en la sección
de Balística puedes leer algunos artículos que explican el porqué de un calibre de
fusil y no uno de pistola), con unas dimensiones y pesos lo suficientemente reducidos
como para que el concepto del subfusil, y especialmente el vetusto HK MP5, puedan
considerarse obsoletos. No obstante, se trata de una opinión y siempre habrá quien
no esté de acuerdo, ¡faltaría más!
Precisamente este debate me lo he encontrado alguna vez en foros profesionales
donde, entre otras personas, opinan profesionales de todo tipo, algunos con amplia
experiencia y formación. Por eso me gustan ese tipo de foros, como Lightfighter
Tactical Forum, donde, entre otros, solía comentar el difunto Pat Rogers. De uno de
los hilos de ese foro extraigo este comentario, con fecha 24 ABR16, escrito
presuntamente por un suboficial mayor retirado (1977-2012) de las Fuerzas
Especiales del Ejército de Tierra estadounidense, que en su momento me gustó por
la validez y sencillez de su argumentación.
La popularidad del subfusil HK MP5 llegó a su punto más álgido después de que todo
el mundo viera cómo miembros del 22nd Special Air Service regiment (22 SAS)
[unidad de operaciones especiales del Ejército de Tierra británico] tomaban la
Embajada de Irán en Londres en 1980, de forma que casi todo el mundo se pensó
que el subfusil de HK era “el” arma para CQB. A lo largo de la década siguiente, más
o menos, fue el arma que más se solía ver en manos de los miembros de un equipo
táctico tipo SWAT. Y sin duda era el mejor subfusil para tal propósito, con una buena
ergonomía y, lo que es más importante, precisión, gracias a unos elementos de
puntería decentes, un disparador lo suficientemente bueno y un mecanismo de
disparo con recámara cerrada. Claramente el subfusil reglamentario más preciso
que haya disparado nunca.
Se trata de un arma larga con fuego automático en calibre 9 mm. que resulta muy
práctica para saltar en paracaídas, para rapelar por una ventana, a la hora de trabajar
en vehículos, escaleras y pasillos estrechos, que incluso se puede meter en un maletín
o en una bolsa de gimnasio. Además permite colocar decentemente proyectiles de
pistola a una distancia de hasta 150 metros.
En una ocasión “utilicé” uno a plena luz del día en medio de una gran ciudad europea
durante un ejercicio de entrenamiento de secuestro. El arma iba oculta dentro de
una bolsa de deporte durante las acciones en el objetivo. Era visible para la víctima
y su equipo de protección personal, pero no para los testigos que por allí pasaban.
Así que el factor de portabilidad y ocultación era bueno. Pero a día de hoy se puede
conseguir lo mismo con cualquier fusil AR de cañón corto.
¿Asi que actualmente qué utilidad puede tener un MP5? Sólo se me ocurre un
escenario en el que todavía destaca… fuego silenciado. El modelo MP5SD no deja de
ser bueno para realizar disparos precisos y muy silenciosos contra animales,
escuchas/observatorios o centinelas, aunque a expensas de una considerable pérdida
de rendimiento respecto a armas que disparan munición de fusil. El mundo ha
avanzado.
El HK MP5 continúa siendo un excelente subfusil que dispara munición de pistola…
pero esa es además la principal razón para no tenerlo de dotación. Por no hablar de
la conocida falta de servicio técnico por parte del fabricante en la actualidad (al no
fabricarse se hace muy complicado conseguir repuestos).
Un conocido de la CIA llevaba un subfusil Thompson M1A1 en Afganistán, porque
siempre había querido tener uno, y decidió adueñarse y utilizar uno que se encontró
intacto en un zulo de armas. Conocía perfectamente sus limitaciones pero decidió
llevarlo de todas formas. Eso no quiere decir que fuera una buena idea, pero le sirvió
en este caso particular.
Lo mismo sucede con el ahora venerable HK MP5. Fue innovador… hace 50 años.
Me encantaría tener uno. Pero hoy día nunca dotaría con HK MP5 a un equipo
táctico, salvo que sea un requisito de la misión eliminar silenciosamente
escuchas/observadores o animales para que no puedan dar la voz de alarma.
Ni existe la memoria muscular, ni un camión de munición
marca la diferencia entre un buen y un mal tirador. La
clave radica en la mielinización fruto de repeticiones de
calidad.
Publicado el 301531CEST Mar17 por Jorge Tierno Rey

Pues sí, así es. Ni existe la memoria


muscular, como se suele decir, dado que los músculos no tienen neuronas. Ni un
camión de munición marca la diferencia entre un buen y un mal tirador, dado que el
dominio de una habilidad no depende simplemente de la cantidad de repeticiones
sino especialmente de realizar bastantes repeticiones de calidad.
Pero esto no resulta nada nuevo, aunque puede que hayas escuchado estos dos mitos
y leyendas de boca de algún instructor que se ha quedado desfasado. La clave del
dominio de una habilidad como puede ser el tiro radica en la práctica eficaz, que
consiste en realizar multitud de repeticiones de calidad, lo más perfectas posibles,
tanto física (bastante fuego real pero mucho tiro en seco) como mentalmente
(imaginación o visualización mental).
Aquí lo tienes todo mejor explicado en esta lección en vídeo (con el audio en inglés,
pero con subtítulos en español que me he tomado la libertad de preparar)
realizada por Annie Bosler y Don Greene, con animaciones de Martina Meštrović,
para el canal TED-Ed, y cuya versión original cuenta con más de un millón de
visualizaciones. Te adjunto además la transcripción en español del audio por si
prefieres leerlo.
El dominio de cualquier habilidad física, ya sea realizar una pirueta, tocar un
instrumento o lanzar una pelota de béisbol, requiere práctica. Practicar consiste en
repetir una acción con el objetivo de mejorar, y eso nos permite actuar con mayor
facilidad, rapidez y confianza. Pero, ¿qué provoca la práctica en el cerebro para que
nos salgan mejor las cosas?
El cerebro tiene dos tipos de tejido neural: sustancia gris y sustancia blanca. La
sustancia gris procesa la información en el cerebro, dirigiendo las señales y
estímulos sensoriales a las células nerviosas, mientras que la sustancia blanca se
compone sobre todo de tejido graso y fibras nerviosas. Para que el cuerpo se
mueva, la información tiene que viajar desde la sustancia gris del cerebro, a través
de la médula espinal, por una cadena de fibras nerviosas llamadas axones hasta los
músculos.
Entonces, ¿cómo afecta la práctica o la repetición al funcionamiento interno del
cerebro? Los axones que se encuentran en la sustancia blanca están envueltos por
una sustancia grasa llamada mielina. Y es esta cubierta de mielina, o vaina, la que
parece que cambia con la práctica. La mielina es algo parecido al aislante de un cable
eléctrico. Evita la pérdida de energía las señales eléctricas que genera el cerebro y las
lleva de forma más eficiente a través de las vías nerviosas. Algunos estudios recientes
con ratones sugieren que la repetición de un movimiento físico incrementa las capas
de la cubierta de mielina que aísla los axones. Y cuantas más capas, mayor
aislamiento en torno a las cadenas de axones, que forman una especie de
superautopista de la información que conecta el cerebro a los músculos.
Por tanto, aunque muchos atletas y artistas atribuyan sus éxitos a la memoria
muscular, los músculos en sí mismos en realidad no tienen memoria. En su lugar,
puede que sea la mielinización de las vías neurales lo que les proporcione a esos
atletas y artistas la ventaja gracias a unas vías neurales más rápidas y eficientes.
Existen muchas teorías que intentan cuantificar el número de horas, días, e incluso
años, de práctica necesarios para dominar una habilidad. Aunque todavía no
disponemos de un número mágico, se sabe que tal dominio no depende
simplemente de la cantidad de horas de práctica. También depende de la calidad y
la eficacia de dicha práctica.
Una práctica eficaz es constante, intensamente concentrada y focalizada en aquellos
contenidos o debilidades de las que depende la ventaja para adquirir cierta
habilidad.
Así que si la clave radica en una práctica eficaz, ¿cómo podemos sacarle el máximo
provecho al tiempo de práctica? Prueba con estos consejos.
Concéntrate en la tarea en cuestión. Minimiza cualquier distracción
posible apagando el ordenador o la televisión y pon el teléfono móvil en modo
avión. En un estudio se observó
a 260 personas mientras estudiaban. De media, fueron capaces de mantener la
atención durante sólo seis minutos seguidos. Ordenadores portátiles, teléfonos
móviles
y, sobre todo, Facebook fueron la razón de la mayoría de las distracciones.
Empieza despacio o a cámara lenta. La coordinación se desarrolla a base de
repeticiones,
ya sean correctas o incorrectas. Si aumentas gradualmente la velocidad de
repeticiones de calidad, tienes muchas más probabilidades de hacerlas
correctamente. Las repeticiones frecuentes con pausas establecidas constituyen la
práctica habitual de los atletas de élite. En algunos estudios se ha comprobado que
muchos de los mejores atletas, músicos y bailarines invierten entre 50 y 60 horas a
la semana en actividades relacionadas con su habilidad. Muchos de ellos dividen el
tiempo que dedican a una práctica eficaz en varias sesiones de práctica diarias de
determinada duración.
Y, por último, practica al detalle dentro de tu cerebro. Resulta un tanto
sorprendente, pero varios estudios sugieren que una vez que se ha definido un
movimiento físico, se puede reforzar con sólo imaginarlo. En un estudio se dividió
en dos grupos a 144 jugadores de baloncesto. El Grupo A estuvo practicando
físicamente tiros libres con una sola mano mientras el Grupo B practicaba sólo
mentalmente. Cuando al final del experimento dos semanas después se
comprobaron los resultados, los jugadores de nivel medio y alto de ambos
grupos habían mejorado casi lo mismo.
A medida que los científicos vayan desentrañando los entresijos del cerebro, iremos
entendiendo mejor lo que es la práctica eficaz. Mientras tanto, la práctica eficaz es la
mejor forma que tenemos de elevar nuestros límites individuales, alcanzar metas
más altas, y maximizar nuestro potencial.
Temperatura, velocidad inicial y
un lío balístico (Parte I)
Ago 22, 2017 | Sniper | 1 Comentario

Ray Ruiz
Instructor E3A
El primer paso que debe dar un Equipo de Tiradores de Precisión
es conocer la velocidad de los proyectiles que dispara. Simplemente
con conocer ese dato y la densidad seccional de los proyectiles
podrán defenderse a cortas distancias. Más a allá de los 500 metros
ya será necesario ir consiguiendo el Coeficiente Balístico (BC)
adecuado.
Hay una energía motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía
atómica: la voluntad
Albert Einstein

Físico alemán

Cronógrafos balísticos:
En todo caso, para dar los primeros pasos, tan solo tenemos que
superar un obstáculo: medir la velocidad de los proyectiles. Para
ello necesitaremos un cronógrafo balístico, que es, básicamente,
una herramienta con un par de sensores y un reloj interno para
medir el tiempo que transcurre entre las señales de esos sensores.
Existen cronos ópticos, sónicos y magnéticos. Los primeros se
basan en detectar la sombra del paso del proyectil por encima de los
sensores, los segundos detectan el “crack” del cono de match y los
terceros detectan físicamente al proyectil pasando por encima de
unos electroimanes.
Los más baratos suelen ser los ópticos como el Chrony que se
pueden adquirir por unos 100€ y valdrá básicamente para dos
cosas.
La primera, hacer tus primeras mediciones y asombrarte de cómo
se parecen las mediciones obtenidas a lo que esperabas.
La segunda, hacer tus segundas mediciones al día siguiente y ver
resultados diferentes al dia anterior y por lo tanto a lo que
esperabas.
Y es que lo cronos ópticos es lo que tienen, que dependiendo de la
luz pueden dar mediciones diferentes, de hecho para eso tienen los
arcos que se montan encima, para intentar conseguir un fondo
homogéneo que permita a los sensores detectar el paso del proyectil
de forma correcta, pero la teoría es más sencilla que la práctica.
Los cronos sónicos en teoría deben ser exactos, puesto que la
compresión del aire acompaña al proyectil siempre, por lo tanto, las
mediciones de sus sensores serán exactamente en el momento que
pasa el proyectil por ellos y el tiempo entre mediciones no tendrá
lugar a duda. Pero estos cronos se deben colocar delante del fusil y
un pequeño error en su posición, no alinearlo perfectamente con la
trayectoria o una pequeña pendiente casi indetectable y las
mediciones se alterarán hasta cientos de metros por segundo.
“Normalmente se cree que que
es difícil hacer tablas porque no
se conoce el BC exacto, pero lo
cierto es que es más fácil sacar
el BC que la velocidad del
proyectil.”
Los magnéticos son los más caros, entre 500€ o 600€ si los
compras con todos los accesorios. Se sujetan en la boca del fusil de
manera que sus sensores se disponen como prolongación del cañón.
Si se siguen las instrucciones, los sensores quedarán paralelos a la
trayectoria del proyectil y la medición no tendrá lugar a duda pues
detectan la masa metálica.
De los tres tipos de cronos, los magnéticos son los que más me
convencen. He realizado mediciones con los tres tipos, en un mismo
fusil, con una misma municion, en días diferentes y el único que
realizaba mediciones constantes era el magnético. Los ópticos
daban mediciones precisas pero no siempre eran exactas, se veían
alteradas por la cantidad de luz del día y por el polvo en suspensión.
Con el sónico fue un despropósito conseguir mediciones
satisfactorias, aunque hay gente que los emplea satisfactoriamente,
supongo que será cuestión de cogerle el truco.

Pero por encima de todo, el crono magnético tiene una ventaja


insuperable sobre los demás: gracias a que se monta directamente
sobre el fusil, se pueden medir disparos en cualquier posición de
tiro, dentro de un ejercicio táctico y comprobar si el disparo ha
fallado por el tirador, la tabla o por un proyectil extremadamente
rápido o lento.
Un Coeficiente Balístico, por favor?:
Ahora que ya tenemos un crono y que hemos obtenido las primeras
medidas de velocidades en boca, tan solo habrá que combinarlo con
un Coeficiente Balístico (BC) y con un simple software tendremos
nuestras primeras tablas de tiro con las que empezar la búsqueda
de la verdadera trayectoria. Si no tenemos el BC podemos tomar dos
opciones: buscarlo en internet en las páginas oficiales de la marca
de la municion o utilizar la densidad seccional como BC,
olvidándonos de calcular el coeficiente de rozamiento (Cd) y el
factor de forma (i).
Supongamos que tenemos un proyectil de 175gr. en un calibre
.308Win. Utilizando solo estos datos en parte de la fórmula del BC,
obtendremos la densidad seccional.

Aún nos quedaría aplicar el factor de forma (i) a este dato, pero en
el caso de que no tengamos el valor o no sepamos obtenerlo,
podríamos usar la propia densidad seccional como si fuera el BC y,
como decía al principio, defendernos en los primeros 500 metros
de distancia de tiro con cierta facilidad.
Con el tiempo y con el método del ensayo y error, llegará un día en
que parezca que has dado con el BC adecuado pues eres capaz de
colocar disparos en las distancias largas. Suponiendo que la
medición de velocidad inicial sea correcta, es relativamente fácil
jugar con la variable del BC cuando sabes que la otra variable, la de
la velocidad, la tienes controlada.
El problema surge cuando ninguna de las dos variables están
controladas, puedes jugar a cambiar el BC cuanto quieras, la tabla
se ajustará bien a la trayectoria en algunas partes de ésta y en otras
se desajustará. Llega el invierno o el verano y los datos y las
distancias que estaban controladas ya no funcionan; y es que la
velocidad inicial cambia, el BC no se ha calculado científicamente y
el viento nunca te deja en paz.
Por eso es tan “difícil” hacer unas tablas que sean exactas, porque la
velocidad inicial cambia en función de la época del año, es decir,
cambia en función de la temperatura que adquiera la carga de
proyección. Normalmente se cree que es al revés, que es difícil hacer
tablas porque no se conoce el BC exacto, pero lo cierto es que es más
fácil sacar el BC que la velocidad del proyectil.
Tampoco es difícil medir un proyectil o varios un día cualquiera, lo
difícil es obtener todo el comportamiento de la municion desde los
-20ºC a los 60ºC, descubrir las curvas y conocer en qué rangos de
temperaturas se producen los cambios más críticos y en que rangos
de temperaturas seguirá saliendo a igual velocidad.
Ahora que tienes tu crono, has conseguido hacer tus primeras
mediciones satisfactorias, y lo del BC ya no es una prioridad, debes
pararte a plantear cómo realizarás todas las mediciones para
consegir todo el comportamiento de la munición entre los rangos
de temperatura de la carga de proyección que necesitas.
¿Vas a esperar todo el año para hacer las mediciones en las
diferentes temperaturas? ¿Se pueden conseguir todas las
temperaturas en el lugar del mundo donde trabajas? ¿Cómo
conseguirás las temperaturas extremas del lugar del despliegue de
la Unidad? ¿Cómo demostrarás tus mediciones?
La verdad sobre longitud de cañón, velocidad en boca y
precisión. Josh Wayner. 01OCT13.
Publicado el 161803CEST Mar16 por Jorge Tierno Rey

Hay muchos mitos y leyendas en


torno al mundo del tiro que se van aclarando a medida que vamos conociendo más
información. Algunos se refieren a aspectos balísticos como la influencia de la
longitud del cañón en la precisión del arma, de forma que no es extraño pensar
erróneamente que mayor longitud implica mayor precisión. El caso es que en
ocasiones los datos empíricos obtenidos en pruebas de tiro permiten esclarecer la
verdad, como sucede con este artículo.

(Artículo publicado en el número de MAR16 de la revista gratuita Tactical Online)



La verdad sobre longitud de cañón, velocidad en boca y precisión
Por Josh Wayner, traducido por Jorge Tierno Rey
Traducido con la autorización de Robert Farago (fundador y director del blog The Truth About Guns)
de su original en inglés The Truth About Barrel Length, Muzzle Velocity and Accuracy, por Josh
Wayner, publicado el 1 de octubre de 2013.

Josh Wayner ha tenido a bien comprobar por sí mismo lo que todo el mundo “sabe”
en cuanto a longitud de cañón, velocidad y precisión. Según los resultados de sus
pruebas, el saber popular no resulta tan sabio cuando se trata de balística según el
cañón sea más largo o más corto. Por eso la pregunta es, si te compras un fusil y te
decides por un cañón corto, ¿vas aguantar todo lo que hay que oír sobre los
problemas balísticos de un cañón corto?

Sinopsis: en este documento se recogen los resultados de un estudio científico
independiente que ha sido llevado a cabo en el oeste de Michigan (EE.UU.). Dicho
estudio abarca los malentendidos existentes respecto a los conceptos relacionados
con longitud de cañón, velocidad en boca de fuego y precisión de un fusil.

Elementos del estudio: este estudio fue llevado a cabo en base a un conjunto de
estándares que no se ajustan necesariamente a todo tipo de armas de fuego. La
combinación de arma y munición utilizada en este estudio fue cuidadosamente
seleccionada y analizada para garantizar los mejores resultados posibles. El estudio
se llevó a cabo en virtud de lo que el autor y sus compañeros de investigación
consideraron los materiales y métodos disponibles más precisos según los
comentarios de expertos y otros estudios existentes.
La plataforma de tiro utilizada para el estudio consistió en un cañón de precisión
Shilenque empezó con una longitud de 26 pulgadas (66 cm.) y terminó con 13’5
pulgadas (34 cm.) tras irse recortando. La recámara del cañón cumplía con las
especificaciones estándar del SAAMI para el calibre .308 Winchester y el paso de
estrías del cañón era de 1:10 a dextrógiro. La munición utilizada en las pruebas fue
de varios tipos, todos los cuales eran de lotes correlativos. Para cada distancia de
disparo se utilizó munición recargada ajustando la bala y la cantidad de pólvora
utilizadas para tratar de sacarle el máximo provecho a la longitud de cañón
correspondiente. En el estudio se presentan libremente los datos de recarga
utilizados, que representan las capacidades del sistema de armas cuando se dispara
munición recargada perfectamente ajustada.
Para las pruebas, el cañón se montó con un cajón de mecanismos de competición
Savage de acción corta sobre un chasis Scally Hill Systems MK4 Mod7 de culata
plegable. Durante las pruebas se midieron las tres variables al mismo tiempo en las
condiciones más parecidas que fue posible. Las pruebas se realizaron en los clubes
de tiro Southkent Sportsman y Chick-Owa Sportsman, en Dorr y Zeeland,
respectivamente, en Michigan (EE.UU.). Los disparos se realizaron a una distancia
de 100 yardas (91 metros) como mínimo y de 540 yardas (494 metros) como
máximo. La prueba informal “de campo” se llevó a cabo en una finca privada sobre
blancos con las debidas garantías de seguridad a una distancia de 900 yardas (823
metros), medida con precisión por satélite mediante Google Earth.
Las condiciones ambientales se encontraron de media en 70-75 grados Fahrenheit
(21-24 grados Celsius) con un 40-50% de humedad a una altitud media de 670 pies
(204 metros). El tiro se realizó con un visor SWFA Super Sniper (SS) de 16
aumentos, de sobra conocido por su resistencia y robustez. Los valores de la
velocidad del proyectil se obtuvieron extrapolando los resultados de las mediciones
realizadas con un cronógrafo. El tamaño de las agrupaciones de impactos se midió
con un micrómetro. Para medir la precisión se utilizaron agrupaciones de cinco
impactos. Los disparos se realizaron sobre blancos estándar de IPSC tipo silueta a
todas las distancias de tiro.

Este estudio no entra a valorar los efectos terminales del proyectil, su derivación y
tasa de caída, su eficacia en combate, los aspectos éticos de su uso ni otras
cuestiones político-legales.

Conclusiones:
Este apartado se incluye a modo de resumen para responder a las creencias
populares respecto a longitud de cañón, velocidad en boca y precisión. Las
conclusiones se encuentran respaldadas por los resultados que se reflejan más abajo,
obtenidos en las pruebas de tiro.

Explicación sobre Longitud de Cañón:
Creencia popular: dícese que para lograr una mayor precisión al disparar a largas
distancias es necesario utilizar un cañón largo.
Realidad: la longitud de cañón no fue un factor determinante en cuanto a precisión
en ninguna de las pruebas de tiro que se realizaron. A una distancia de entre 100 y
540 yardas (91 y 494 metros) no hubo una diferencia de precisión apreciable entre
varias longitudes de cañón. Este mismo resultado se repitió con todas las longitudes
de cañón en el tiro a distancias no conocidas de hasta 900 yardas (823 metros). El
uso de un cañón corto no supuso un inconveniente en ningún momento de las
pruebas siempre que se aplicaran los principios básicos del tiro y los datos de tiro
adecuados.

Explicación sobre Velocidad en Boca:
Creencia popular: ahora que ya sabemos que la precisión viene a ser más o menos la
misma independientemente del largo de cañón, dícese que en los fusiles de cañón
corto el proyectil pierde demasiada velocidad como para resultar eficaz a distancias
largas.
Realidad: este factor supone un arma de doble filo. El cañón de 13’5 pulgadas (34
centímetros) de longitud utilizado en las pruebas de tiro podía propulsar un
proyectil Hornady TAP de 168 grains (10’9 gramos) a una media de velocidad de
2.390 pies por segundo (728 metros por segundo), la cual no es nada lenta. Eso
supone una disminución de únicamente unos 315 pies por segundo (96 metros por
segundo) respecto al cañón de 26 pulgadas (66 centímetros) de longitud [una
pérdida de 25’2 pies por segundo (7’7 metros por segundo) por cada pulgada (2’5
centímetros) menos de longitud de cañón], y les da la razón a todos esos
investigadores que fueron los primeros en defender este hecho en múltiples
discusiones al respecto. No se observó ninguna diferencia apreciable en cuanto a
precisión a ninguna de las distancias de tiro. Existe un inconveniente al disparar a
distancias más largas con velocidades en boca más reducidas, y es que la
susceptibilidad del proyectil frente al viento aumenta a medida que aumenta la
distancia. No obstante, el aumento en la desviación del proyectil no supone el fin del
mundo y se puede compensar fácilmente si se realizan los cálculos adecuados.
Resultan más destacables las diferencias de velocidad entre las diferentes
municiones y longitudes de cañón. Otro dato interesante en lo relativo a longitud de
cañón y velocidad en boca radica en que, entre todos los pesos de proyectil, la mayor
variación de velocidad en boca fue de sólo un 31%, entre los 3.202 pies por segundo
(976 metros por segundo) del proyectil Hornady V-MAX de 110 grains (7’1 gramos)
y los 2.215 pies por segundo (675 metros por segundo) del proyectil Hornady A-
MAX de 208 grains (13’5 gramos). Con la munición de mayor precisión, la munición
recargada con proyectil HPBT de 168 grains (10’9 gramos), la diferencia de velocidad
en boca entre el cañón más largo y el más corto fue de únicamente poco más del 15%.
La munición con la menor variación de velocidad en boca entre diferentes longitudes
de cañón fue la Federal Gold Medal Match con proyectil de 175 grains (11’3 gramos),
con una diferencia de poco menos del 8%.

Explicación sobre Precisión en un sentido práctico:
Creencia popular: “si consigo una agrupación de cinco impactos con la forma de una
hoja de trébol es que lo hice todo bien”.
Realidad: se trata del mayor malentendido en lo que se refiere a tiro y precisión. En
nuestras pruebas, no importa la munición que utilizáramos, se comprobó que con el
mismo arma existía una fluctuación natural en cuanto a tamaño de la agrupación y
punto de impacto. Esto mismo ya fue ratificado anteriormente por otros estudios,
incluso aquellos en los que se utilizaron armas de raíles [rail guns] y fusiles de cañón
pesado sobre banco de pruebas. Al menos en nuestras pruebas de tiro, se comprobó
que la precisión era más parecida a un “cono”, que no a una cuadrícula, en el que la
precisión del fusil presentó una dispersión máxima media de 0’765 MOA de radio
para todas las longitudes de cañón.
En otras palabras, al disparar un número indefinido de proyectiles con cualquier
cañón se podría lograr agrupar los impactos dentro de un círculo con un diámetro
medio de 1’53 MOA, lo cual no resulta para nada impresionante. Sin embargo, hay
que entender que la precisión no funciona como indican los manuales tradicionales.
A modo de ejemplo, un tirador se lleva su nuevo fusil al campo de tiro. Coloca sus
blancos y dispara varias series de cinco disparos. Sus agrupaciones de cinco impactos
resultan respetables según la mayoría de estándares y casi todas rondan los 0’75
MOA. Pone su fusil a cero [ajusta los elementos de puntería para que el punto de
puntería coincida con el punto de impacto] y continúa disparando.
Ahora viene la parte importante: realiza otra serie de disparos y un impacto se va
fuera [flier] de la agrupación un MOA abajo y a la izquierda. Descarta ese impacto y
continúa disparando. De cada serie de cinco disparos va descartando todos los
impactos que se van fuera de la agrupación. Entonces a la vista de los hechos se le
hace difícil entender qué pasa. Realiza otra serie de cinco disparos y obtiene una
agrupación de 0’25 MOA, pero desplazada 0’8 MOA abajo y 0’45 MOA a la derecha.
Se trata de una buena agrupación así que se pregunta qué habrá pasado y ajusta su
visor con esa referencia. Vuelve a realizar otra serie de cinco disparos, pero esta vez
la agrupación se amplia hasta los 1’2 MOA de diámetro y ahora también se aparta del
punto de puntería. Asume que se le ha acabado la suerte, recoge sus cosas y se va a
casa.
Lo que le ha pasado a él le pasa a muchos otros. Nuestro amigo no se dió cuenta de
que su fusil no llegó a estar puesto a cero en ningún momento. La agrupación más
pequeña que hizo no se correspondía con su mejor serie de disparos, sino que se
trataba de un posibilidad estadística que se da en el tiro. En realidad, el tipo tenía un
fusil con el que no estaba haciendo agrupaciones de 0’75 MOA, sino que estaba
ignorando a su aliado más importante, los impactos de cada agrupación que se iban
fuera [fliers]. Esos impactos son fundamentales para determinar la precisión del fusil
y no son errores.
En términos estadísticos, con el fusil que posee sólo puede conseguir como máximo
una agrupación de 2 MOA a 100 yardas (91 metros), lo cual parece malísimo, pero
en realidad no lo es. La gran mayoría de sus disparos probablemente impactarán en
un radio de unos 0’5 MOA respecto a su verdadero cero, o incluso menos si utiliza
buena munición. Lo que no entendió es que un fusil no tiene nada de malo porque
un impacto pueda irse fuera incluso 1 MOA o más. Todo entra dentro del nivel de
precisión estadístico del que un fusil es capaz.
Los resultados de este estudio fueron muy reveladores. En general, como se puede
ver en las gráficas sobre la precisión, el cañón más corto ofreció la precisión más
consistente a lo largo de todas las pruebas de tiro y se comprobó que con la misma
munición el cañón más largo era el menos preciso. Los datos obtenidos también
demuestran que los llamados “MOA” de la agrupación que puede disparar un fusil
cambian con la distancia. Las agrupaciones a 100 yardas (91 metros) presentan una
muy buena precisión, muchas veces tanta como la propia de fusiles de cañón pesado
sobre banco de pruebas, pero a mayores alcances aparece un aumento natural en el
tamaño de la agrupación. A lo largo de las pruebas de tiro, todas las municiones
probadas, con todas las longitudes de cañón, demostraron eso mismo. De todas las
municiones y longitudes de cañón el tamaño medio de la agrupación a 900 yardas
(823 metros) fue de 0’765 MOA de radio, o 1’53 MOA de diámetro. Sin embargo, el
tamaño medio de la agrupación a 100 yardas (91 metros) fue de 0’206 MOA de radio,
o 0’413 MOA de diámetro. Así es: la precisión media con todas las municiones y
longitudes de cañón se encuentra por debajo del medio MOA a 100 yardas (91
metros) y poco más de 1’5 MOA a 900 yardas (823 metros).

Conclusiones:
Estas pruebas anulan todo lo que anteriormente se pensaba que era una realidad. No
sólo se comprobó que los fusiles de cañón corto resultan fácilmente tan precisos
como aquellos de cañón más largo, sino que además descubrimos lo que creemos
que constituye una clave a la hora de valorar la precisión en un sentido práctico. En
la era de la desinformación, puede ser difícil descubrir la cruda realidad. Internet
está lleno de sabelotodos de sofá y trolls, pero pueden ignorarse en su mayoría. Las
ideas preconcebidas sobre los conceptos aquí estudiados todavía se encuentran
profundamente arraigadas en un era más o menos Napoleónica en cuanto a teoría
de las armas. Gran parte de lo que habitualmente se discute respecto a armas
portátiles es falso y se basa en opiniones. Una búsqueda rápida en Internet devuelve
cientos de argumentos sobre cuestiones tales como 9 mm. vs. .40 S&W vs. 45 ACP o
AR-15 vs. AK-47, ninguno de los cuales se basa en hechos o en la necesidad de la
persona bajo circunstancias realistas.
Si algo hay que aprender en cuanto a la selección de proyectiles es que los proyectiles
de competición de calidad ofrecen una clara ventaja en precisión respecto a los
proyectiles militares y los de caza. Los proyectiles de competición que se utilizaron
en las pruebas de tiro proporcionaron una precisión significativamente mayor que la
de sus homólogos militares o de caza.

Este estudio no pretende promocionar el uso de una longitud de cañón, marca de
proyectil o munición en particular. El lector ha de valorar su propia situación y
determinar cuáles son las características más valiosas para su fusil.

Josh Wayner estudió Ciencia de Investigación Aplicada [Applied Research Science] de Estudios
Interdisciplinares [Interdisciplinary Studies] en la Universidad del Estado de Grand Valley [Grand
Valley State University]. Lleva más de diez años como tirador deportivo y cuenta con once medallas
del Civilian Marksmanship Program [Programa de Tiro Civil] de Camp Perry. Además Josh es el
propietario de Scally Hill Systems y continuamente está desarrollando y probando cosas nuevas. El
tiro a larga distancia ha sido su pasión desde hace muchos años y no deja de ampliar los límites en el
diseño de un fusil moderno.

El Arte del Volteo de Cargador. Dynamic Pie Concepts.
Publicado el 132151CEST May14 por Jorge Tierno Rey

Para garantizar su supervivencia un operador ha de


poseer una conciencia intersistemas de armas que le proporcione una puntería
cinética autónoma. Al sincronizar la manipulación de las armas con la rotación de la
Tierra se converva la economía de movimientos.
El uso de la fuerza centrífuga permite la eyección rápida de un dispositivo de
alimentación de munición. Aplicable tanto a la transferencia de munición como a la
fundamental capacidad de ataque.
Las capacidades para hacer palanca y para sincronizar a nivel componente primario
requieren menos tiempo y menos pasos que la introducción de un dispositivo
secundario de suministro de munición, acortando la cadena de muerte y
básicamente reduciendo la fricción en el proceso de decisión de un operador.
Al priorizar las opciones cinéticas para proveer facilitadores defensivos ineficaces,
integrando metodologías mejoradas, genera un mecanismo para negar y sortear la
ventaja del espacio de combate asimétrico de un adversario.


No sé si la idea del vídeo es mofarse de aquellos que abogan por el ineficaz y
problemático volteo del cargador para eyectarlo del fusil al realizar una recarga
rápida. Desde luego, se trata de una secuencia muy bien elaborada y especialmente
divertida. Las explicaciones que acompañan al vídeo, que he intentado traducir lo
más fielmente que he podido, están a la par con lo absurdo de la propia secuencia.
Triple Action “Thunder”, una pistola calibre .50 BMG
(12’70×99 mm.).
Publicado el 172023CEST Nov15 por Jorge Tierno Rey

No se trata más que de una


curiosidad, algo meramente anecdótico a la par que absurdo, porque de qué otra
manera se podría calificar a una pistola que dispara el poderoso cartucho .50 BMG,
nada más y nada menos que el mismo que dispara el fusil Barret M82. Un cartucho
del calibre 12’70×99 mm. impresiona a simple vista y sorprende “enormemente” que
pueda tener cabida en una pistola.

La pistola la fabrica Triple Action,


del que no he podido encontrar información (puede que ya no exista). Con sus algo
más de 6 kilos de peso casi puede servir también de ariete, de mazo, de pisapapeles,
etc. Si fuera un arma para caza supongo que estaría indicada para la caza del mamut
en el Paleolítico.
Desafortunadamente me temo que el actual Reglamento de Armas en España no
permite guiar esta pistola, así que nos vamos a quedar con las ganas de utilizarla para
defensa en una funda pistolera de Kydex de esas que van por dentro del pantalón (se
recomienda el uso de tirantes de kevlar).
Fundamentos del Viernes [Friday Fundamentals] ─
Progresión (Parte I). Por Claude Werner, el profesor
táctico [The Tactical Professor]. 18AGO17.
Publicado el 191341CEST Ago17 por Jorge Tierno Rey

A veces el
ámbito geográfico resulta irrelevante, porque ciertas cuestiones no quedan acotadas
entre determinadas fronteras. Se trata de algo bastante habitual en los temas
relacionados con el combate con armas de fuego. En este artículo, Claude
Werner habla de ─lo que yo llamaría─ los cursos popurrí y el grave problema que
plantean desde el punto de vista del aprendizaje. Se trata de un problema derivado
de la ─que yo llamaría─ prostitución de la formación, fenómeno por el que no
existe un equilibrio adecuado y el interés económico se eleva por encima del interés
didáctico. En consecuencia, en lugar de cursos de formación lo que se imparte y
vende son productos comerciales de formación ─con todo su marketing─. Por ese
motivo, en lugar de auténticos programas de formación, se diseñan cursos
popurrí que pretenden ser más atractivos para su venta a base de incluir multitud de
actividades y ejercicios lo más «tácticomolones» ─que gustan a todo el mundo─. En
fin, te dejo con el artículo del Sr. Werner.
(Traducción de su original en inglés WERNER, Claude. Friday Fundamentals
– Progression (Part I). 18AGO17)
Me piden que vuelva a escribir la serie de artículos Fundamentos del Viernes [Friday
Fundamentals] y creo que es buena idea. Mi próxima serie de artículos sobre el
revólver de armazón J [J Frame] y cómo sacarle el máximo provecho será una buena
plataforma, dado que el armazón J no perdona a un tirador de fundamentos pobres.
Aquellos tiradores que aprenden a disparar bien con un armazón J normalmente
pueden aprender a disparar bien otras armas de fuego. Pero primero dediquémosle
un momento a un debate filosófico sobre el aprendizaje de los fundamentos.
Las conclusiones primero [Bottom Line Up Front (BLUF)], como se suele decir en el
mundo de los negocios.
La mayoría de los cursos de formación son una condensación por parte del instructor
de mucha más formación, práctica y desarrollo de habilidades de lo que sus alumnos
podrán experimentar o utilizar jamás. Solo unos cuantos instructores utilizan el
término «alimentarles con una boquilla de incendios» [feeding them with a
firehose], pero eso es en lo que se convierten la mayoría de los cursos, tanto si el
instructor lo entiende como si no. Esa filosofía no refleja la forma en la que aprenden
los adultos.

Condensar muchas horas, años o décadas de experiencia en un solo curso de medio


día, un día completo o un fin de semana no prepara a los alumnos para el éxito. Esto
resulta especialmente cierto cuando al final del curso, el instructor les entrega un
certificado a los alumnos y les dice que ahora ya están «preparados». Nada más
alejado de la verdad. «Adoctrinados» sería un término mucho más adecuado. La
falta de programas continuados de prácticas representa una importante deficiencia
en la industria de la formación. Esa es una de las cosas que más me molesta respecto
a la forma en la que se imparte la formación.
La progresión que plantea el Departamento de Formación de la asociación
estadounidense National Rifle Association (NRA) con sus cursos Basics of Pistol
Shooting[principios básicos del tiro con pistola], Basic Personal Protection Outside
The Home[protección personal básica fuera de casa] y Advanced Personal
Protection Outside The Home [protección personal avanzada fuera de casa]
constituye realmente la única excepción a esta situación en la industria. Algunos
instructores discutirán que esto sea así y dirán que ofrecen una serie de cursos. Yo
se lo refuto diciendo que si el primer curso requiere funda pistolera, entonces es que
a los alumnos ya se les ha llevado a la boca de incendios y se les ha colocado delante
de la boquilla de la manguera.
Más sobre este tema la próxima semana.
Pistolas de respeto [Back Up Guns (BUG’s)]: .380 ACP (9
Corto) vs. .38 SP (38 especial). Gary K. Roberts. 23OCT13.
Publicado el 151800CEST Feb15 por Jorge Tierno Rey

Si eres policía, ¡lleva una pistola de respeto!

Muchas de las pistolas semiautomáticas


más pequeñas y fácilmente ocultables que se recomiendan como arma de respeto
para policías o como arma para portar oculta disparan proyectiles .380 ACP (9
Corto) o más pequeños. Aunque estos proyectiles de pistola de pequeño calibre
pueden producir heridas letales, resulta menos probable que produzcan la rápida
incapacitación necesaria en situaciones de defensa personal o aquellas ante las que
se puede enfrentar un policía.
Las pistolas que disparan el cartucho .380 ACP (9 Corto) son pequeñas, compactas,
y generalmente fáciles de portar. Desafortunadamente, las pruebas balísticas han
demostrado que ofrecen un rendimiento inadecuado para defensa personal o para
un uso policial como arma de respeto durante el servicio o como arma para fuera de
servicio. El rendimiento terminal de un proyectil blindado de punta hueca (JHP) en
calibre .380 ACP (9 Corto) a menudo resulta errático, con una penetración deficiente
y una expansión inconsistente como problemas más habituales, mientras que los
proyectiles blindados (FMJ) en calibre .380 ACP (9 Corto) ofrecen una penetración
adecuada pero nada de expansión. Todas las municiones en calibre .380 ACP (9
Corto) con proyectiles blindados de punta hueca (JHP) que hemos probado,
incluídas CorBon, Hornady, Federal, Remington, Speer, y Winchester, demostraron
un rendimiento terminal inconsistente e inaceptable para un arma de respeto
policial o para un arma de defensa personal fuera de servicio, debido a una
penetración insuficiente o a una expansión deficiente. En calibre .380 ACP (9 Corto)
cíñete a proyectiles blindados (FMJ), o aún mejor, no utilices ese calibre en modo
alguno. En realidad, no se recomienda el uso policial de armas en calibre .380 ACP
(9 Corto) o en calibres más pequeños y muchos cuerpos espabilados las prohiben.
Aunque obviamente tanto el .380 ACP (9 Corto) como el .38 SP (38 especial) pueden
ser letales, resulta más probable incapacitar a un atacante .con el .38 SP (38 especial)
utilizado con la función de arma de respeto.
Pistola de respeto [Back Up Gun (BUG)]: rara vez se utiliza, pero cuando
sea necesaria ha de ser fiable al 100 % debido a la situación de
emergencia extrema a la que se enfrenta su usuario. Normalmente va
escondida en un bolsillo, en una funda de tobillo, en una funda en el
chaleco blindado, etc. Habitualmente va cubierta de pelusa, mugre y
suciedad. Por su propia naturaleza, normalmente se utiliza frente a un
oponente en un enfrentamiento personal a corta distancia, que muchas
veces implica disparos a quemarropa. Un revólver pequeño en calibre
.38 SP (38 especial) resulta más fiable en tales situaciones que una
pistola en calibre .380 ACP, especialmente en disparos a quemarropa o
si se dispara desde un bolsillo.
Existen muchos informes en la literatura científica, del Dr. Fackler y otros, que
recomiendan municiones con carga +P y proyectiles de punta hueca semi-wadcutter
de plomo [Lead Semi-Wadcutter Hollow Point (LSWCHP)] de 158 grains como si
ofrecieran un rendimiento adecuado. Por favor, ten en cuenta el contexto en el que
se escribieron tales documentos a finales de los años 1980 y principios de los años
1990. En aquella época no se realizaban pruebas con tela vaquera (denim) y no
existían proyectiles blindados de punta hueca blindadas con una expansión robusta,
tales como Barnes XPB, Federal Tactical & HST, Speer Gold Dot, o Win Ranger
Talon. En la perspectiva histórica adecuada, los proyectiles de punta hueca semi-
wadcutter de plomo [Lead Semi-Wadcutter Hollow Point (LSWCHP)] de 158 grains
con carga +P, disparados por revólveres con un cañón de entre 3 y 4 pulgadas, eran
una de las mejores municiones disponibles, y todavía constituyen una opción viable,
siempre y cuando comprendas sus características.
Aunque sea simplificar demasiado, la gelatina desnuda nos proporciona información
sobre el rendimiento en las mejores circunstancias, mientras que la gelatina con 4
capas de tela vaquera (denim) por delante nos proporciona información sobre el
rendimiento en las peores circunstancias. En la realidad, el auténtico rendimiento se
queda en algún punto entre medias. La prueba balística que incluye 4 capas de tela
vaquera (denim) delante de la gelatina NO está diseñada para simular ningún tipo
de ropa. Se trata simplemente de una prueba de ingeniería para evaluar la capacidad
de un proyectil para atravesar obstrucciones y expandirse con robustez. Uno de los
principales ingenieros de un fabricante muy respetado de munición de pistola
comentaba hace poco que los proyectiles que ofrecen un buen resultado en la prueba
con 4 capas de tela vaquera (denim) siempre han funcionado bien en
enfrentamientos armados reales con policías implicados.
Con pocas excepciones, la gran mayoría de proyectiles blindados de punta hueca
(JHP) en calibre .38 SP no logran expandirse cuando se disparan desde un cañón de
2 pulgadas en la prueba sobre 4 capas de tela vaquera. Muchos de los proyectiles
JHP más ligeros demostraron una sobreexpansión y una penetración insuficiente el
las pruebas sobre gelativa balística desnuda. Además, el duro retroceso de las cargas
+P en los ligeros armazones J (revólver J-frame) tiende a minimizar los esfuerzos
por practicar y reduce la precisión de muchos policías. Los proyectiles de punta
hueca semi-wadcutter de plomo [Lead Semi-Wadcutter Hollow Point (LSWCHP)]
de 158 grains con carga +P ofrecen una penetración adecuada, sin embargo, desde
un revólver con cañón de 2 pulgadas no se expande con fiabilidad. Si no logra
expandirse, producirá un herida menor que en el caso de un proyectil wadcutter
(WC). Los proyectiles wadcutter (WC) ofrecen una buena penetración, cortan los
tejidos de forma eficaz y tienen un retroceso relativamente suave. Con proyectiles
wadcutter lo suyo son las aleaciones más duras y los bordes de ataque más afilados.
Los wadcutter se comportan exactamente igual sobre gelatina balística desnuda que
con 4 capas de tela vaquera cuando se disparan desde un revólver de armazón J (J-
frame) con cañón de 2 pulgadas.
Ante el dilema entre demasiado poca penetración, como sucede con proyectiles
ligeros blindados de punta hueca (JHP) en calibre .38 SP, o demasiada penetración
como con los proyectiles wadcutter (WC), entonces tira por la penetración. Las
policías de por aquí han utilizado la munición Winchester con proyectil wadcutter
de 148 grains (X38SMRP), así como la versión de Federal (GM38A); ambos
funcionan. Un wadcutter con bordes más afilados sería aún mejor. El Dr. Fackler ha
escrito en Fackler ML. “The Full Wadcutter. An Extremely Effective Bullet Design”.
Wound Ballistics Review. 4(2):6-7, Otoño 1999:
“Como cirujano de profesión, me impresionan los proyectiles con acción de corte
(por ejemplo, Winchester Talon y Remington Golden Saber). Cortar resulta muchas
veces más eficaz a la hora de afectar tejidos que el mecanismo de destrucción de
tejidos por el que los proyectiles ordinarios se abren paso por un agujero al penetrar.
El secreto de esta mayor eficacia del proyectil wadcutter radica en la acción de corte
de su afilado borde circular de ataque. En realidad, cortar es simplemente una
destrucción muy localizada; al disminuir la superficie sobre la que se aplica una
determinada fuerza, se puede aumentar enormemente la magnitud de la fuerza
aplicada por unidad, lo que constituye una forma sofisticada de decir que los
cuchillos afilados cortan mucho mejor que los de filo romo. Por ello, el cálculo de
fuerzas sobre los tejidos durante la penetración subestima la auténtica eficacia del
proyectil wadcutter respecto a otras formas de proyectil.”
Actualmente, el proyectil Speer Gold Dot blindado de punta hueca (JHP)
de 135 grains y carga +P, el proyectil Winchester blindado de punta
hueca (JHP) de 130 grains y carga +P , y el proyectil Barnes XPB de cobre
blindado de punta hueca (JHP) de 110 grains (también llamado DPX por
Corbon), ofrecen la expansión más fiable que hayamos visto desde un
arma de respeto (BUG) con cañón de 2 pulgadas en calibre .38 SP; el
proyectil Hornady de 110 grains con carga normal y los proyectiles
Critical Defense con carga +P también ofrecen un buen rendimiento con
revólveres de cañón de 2 pulgadas.
Cualquiera de los revólveres ligeros de armazón J (J-frame) están bien como arma
de respeto (BUG). Los armazones J de acero resultan demasiado pesados como para
portarlos cómodamente durante todo el día en el tobillo, sobre el chaleco blindado,
o en un bolsillo. En la actualidad mis revólveres de armazón J son los 342 y
anteriormente a lo largo de mi carrera he utilizado el 37, el 38, el 649 y el 642. Me
gusta mucho el 342 con Lasergrips. El tiro no resulta demasiado malo con
wadcutters de carga normal o con DPX de 110 grains, pero no es tan agradable con
los Speer Gold Dot de punta hueca blindada de 135 grains con carga +P. Antes de la
llegada del Corbon DPX de 110 grains, solía llevar wadcutters de carga normal en mis
armazones J, con Gold Dot de punta hueca blindada de 135 grains y carga +P en
Speed Strips para las recargas, porque la punta plana de los wadcutters hacía que
fuera difícil recargar el revólver bajo estrés. No hay ninguna razón para irse a un
armazón J en calibre .357 Magnum, puesto que el significativamente mayor fogonazo
y explosión en la boca de fuego, y el duro retroceso del .357 Magnum no aportan una
mejora sustancial del rendimiento terminal en comparación a los proyectiles más
controlables en calibre .38 SP cuando se disparan desde cañones de 2 pulgadas.
Durante años los armazones J se consideraron armas para distancias “al alcance de
la mano”, y así fue hasta que se les añadieron los LaserGrips de Crimson Trace.
Gracias al suave retroceso de los wadcutters, los policías practican realmente con sus
armas de respeto; cuando se combinan con LaserGrips, las puntuaciones de las
reválidas con armazones J mejoran considerablemente. Ahora mismo no es extraño
encontrarse 5 impactos en tiro rápido dentro del círculo de 6 pulgadas (15 cm.) a 25
yardas (23 m.) de distancia. Resulta bastante sorprendente observar cómo policías
que no eran capaces de impactar con un armazón J sobre un blanco a 25 yardas (23
m.), de repente se certifican con todos los impactos en el negro.
Los armazones J con cañón de 2 pulgadas constituyen excelentes armas de respeto
y resultan relativamente aceptables como armas para portar cuando la amenaza es
baja, porque son ligeros, fiables y ofrecen un rendimiento terminal aceptable a corta
distancia. Sus desventajas son la dificultad para disparar bien a distancias más
largas, debido a las limitaciones en cuanto a radio entre miras y diseño de los
elementos de puntería, y su reducida capacidad de carga además de su recarga más
lenta. No obstante, con la adición de LaserGrips de Crimson Trace y un martillo
cerrado, los modelos con armazón J y cañón de 2 pulgadas sin cierre con llave
(personalmente nunca tendría un arma de fuego con un cierre integrado) pueden ser
las mejores armas de respeto y las pistolas de bolsillo más fiables disponibles
actualmente.
Otra buena opción como arma de respeto (BUG) si eres capaz de portarla
cómodamente es una pistola en calibre 9 mm. con cañón de entre 3 y 3’5
pulgadas, como la G26, la S&W M&P9c, la Walther PPS, la HK P2000SK,
la Kahr PM9, la S&W Shield, la Sig P239 o la S&W 3913, ya que estas
pistolas ofrecen un rendimiento terminal superior respecto a pistolas en
calibre .380 ACP (9 Corto) o en calibre .38 SP. Una arma de respeto
subcompacta (como la G26) resulta particularmente ideal si acepta los
mismos cargadores que la pistola principal de tamaño completo (como
una G17 o una G19).
Como siempre, no te obsesiones demasiado con los matices del rendimiento
terminal de la munición. Invierte tu tiempo y dinero en desarrollar una mentalidad
de guerrero, entrenar, practicar, y entrenar más.
Ejercicio de Tiro de Bill [Bill Drill]. Cómo disparar rápido.
Kyle Defoor. 22OCT13.
Publicado el 62135CEST Dic13 por Jorge Tierno Rey

Sin lugar a dudas combatir con un arma


de fuego no consiste simplemente en disparar con un arma de fuego. En realidad,
para vencer en un combate con armas de fuegohay que prevalecer por encima de
nuestro adversario, lo que exige impactar primero, es decir, disparar rápido e
impactar repetidas veces sobre el centro de masas de nuestra amenaza de forma que
logremos incapacitarla (que no matarla) antes que logre hacernos algún daño.
Por tanto, velocidad y precisión serán dos de nuestros mayores aliados en el caso de
tener que enfrentarnos a una amenaza. Aunque pueda parecer que velocidad y
precisión resultan antagonistas ambas pueden conjugarse perfectamente. De forma
se puede disparar rápido con la precisión suficiente como para colocar bien los
impactos sobre la amenaza. Será la distancia a la amenaza la que determine
directamente la velocidad y precisión adecuadas. A menor distancia mayor velocidad
y menor precisión. A mayor distancia menor velocidad y mayor precisión.

¿Pero cómo podemos aprender a


disparar rápido y con suficiente precisión? Kyle Defoor nos lo explica en el vídeo
siguiente (lamentablemente sólo disponible inglés), en el que nos propone
el Ejercicio de Tiro de Bill Go, un antiguo oficial de la Infantería de Marina
estadounidense que así se lo enseñó a Kyle cuando él mismo lo contrató para enseñar
en BlackWater.
Tal y como explica Kyle muchos instructores de tiro NO te enseñan a disparar rápido
sino que sólo te dicen “¡dispara más rápido!”. Este sencillo pero eficaz ejercicio de
tiro realmente te enseña a disparar más rápido; te permite mejorar
considerablemente la velocidad pero manteniendo la suficiente precisión como para
agrupar los impactos sobre el centro de masas. Yo mismo he podido comprobarlo, y
mira que soy malo, llegando a disparar en 0’25 segundos colocando los disparos
sobre el centro de masas (círculo de 20 cm. de diámetro) en un blanco de combate
EBdT2 a 6 metros de distancia, aunque desgraciadamente no soy tan consistente
como para poder mantener tales resultados y sólo sale a veces.
Aunque quizás podamos encontrarnos este mismo ejercicio o similares de manos de
otros instructores bajo cualquier otra denominación Kyle lo llama el Ejercicio de Tiro
de Bill o Bill Drill en honor a la persona que se lo enseñó a él (Bill Go). Salvo que
tengamos la certeza de poder atribuir este ejercicio a otra persona creo que es de
Honor y de Justicia mantener esta denominación (Ejercicio de Tiro de Bill o Bill
Drill) y no buscarle otro nombre.

La esencia de este ejercicio radica en


marcar el ritmo o compás de los disparos (1 disparo por segundo, 1 dispara cada
medio segundo, 1 disparo cada cuarto de segundo). Para ello, a falta de metrónomo
que nos marque el compás, seremos nosotros mismos los que marquemos el ritmo
contando sencillamente, mentalmente o en voz alta. Para un ritmo, compás o
cadencia de fuego de un disparo por segundo puedes contar ¡mil uno!…¡bum!…¡mil
dos!…¡bum!…¡mil tres!…¡bum!… y así sucesivamente. Para una cadencia de un
disparo cada medio segundo (2 disparos por segundo) puedes contar ¡y
uno!…¡bum!…¡y dos!…¡bum!…¡y tres!…¡bum!… y así sucesivamente. Y para una
cadencia de un disparo cada cuarto de segundo (cuatro disparos por segundo)
puedes contar ¡uno!…¡bum!…¡dos!…¡bum!…¡tres!…¡bum!… y así sucesivamente,
pero todo de corrido teniendo en cuenta que has de realizar cuatro disparos por
segundo.
Todos y cada uno de los disparos han de colocarse correctamente sobre el blanco,
por ejemplo sobre el círculo de 20 cm. de diámetro que representaría el centro de
masas de una amenaza. Asimismo, el blanco se separa una distancia prudencial, ni
muy lejos ni muy cerca, por ejemplo a 6 metros. Tenemos que prepararnos para lo
difícil, que lo fácil ya es fácil de por si. Si somos capaces de batir una amenaza a 6
metros a una cadencia de cuatro disparos por segundo también seremos capaces de
batirla a esa misma cadencia si se encuentra a 3 metros. Por el contrario, que seas
capaz de batir una amenaza a 3 metros no quiere decir que seas capaz de hacerlo a 6
metros.
En el ejercicio de tiro de Bill que plantea Kyle en este vídeo se realizan series de seis
disparos. Según explica Kyle, los tiradores principiantes han de empezar con una
cadencia de un disparo por segundo. La gran mayoría de tiradores con cierto
adiestramiento se quedarán en la cadencia de un disparo cada medio segundo,
quedando la cadencia de un disparo cada cuarto de segundo reservada para los
tiradores más avezados.s
Aunque Kyle plantea este ejercico para pistola supongo que también puede aplicarse
para fusil con buenos resultados, aunque en este último caso se puede duplicar la
distancia al blanco. Yo lo he probado y funciona; ayuda a mejorar la velocidad para
llegar a una cadencia de cuatro disparos por segundo.
En mi opinión, lo que consigues al marcarte el ritmo, compás o cadencia de fuego
contando mentalmente o en voz alta es evitar que te aceleres, que te precipites y te
descontroles, desparramando los impactos sobre el blanco sin llegar a colocarlos
correctamente. Disparar rápido es relativamente fácil, sólo es necesario presionar el
disparador una y otra vez, lo difícil es colocar los impactos correctamente al mismo
tiempo.



¿Qué te parece este ejercicio de tiro de Bill? ¿ya lo conocías? ¿lo has practicado
alguna vez?

Kyle Defoor es un antiguo Navy SEAL y sniper condecorado de


una Unidad Especial de combate que sirvió en Afganistán. Se le concedió la Estrella de Bronce [Bronze
Star] con Valor por sus hazañas en la Operación Anaconda. Kyle enseña tiro a militares y policías de
todo Estados Unidos. Ofrece cursos de tiro abiertos al público a civiles cualificados.
Aquí puedes consultar sus cursos disponibles.–
Proactividad táctica, una las claves para el combate con
armas de fuego.
Publicado el 312147CEST Jul16 por Jorge Tierno Rey

La preparación para el combate con


armas de fuego, y el propio desarrollo del mismo llegado el caso, implican toda una
serie de tácticas, técnicas y procedimientos (TTPs) que habrá que practicar en
el campo/galería de tiro, y muchas veces sobre todo durante el tiro en seco, hasta
adquirir la competencia necesaria y suficiente para poder aplicarlas en la realidad.
Pero además de todas esas TTPs una de las claves para el combate con armas de
fuego radica precisamente en la proactividad digamos que táctica, proactividad
táctica, para diferenciarla de la proactividad en otros campos.
Curiosamente el término proactividad resulta totalmente ajeno a la lengua
española, en el sentido de que fue adoptado del inglés, y hasta hace menos de un par
de años ni siquiera constaba en el Diccionario de la Real Academia
Española (DRAE), siendo introducido en su 23ª edición de octubre de 2014. Así que
como sucede con tantos otros términos en el ámbito del combate con armas de
fuego, éste también lo tomamos del inglés. El uso de este término en fuentes
librescas en lengua española se dispara a partir de los años 1990, como se puede
comprobar en la siguiente gráfica de Google Books Ngram, y hoy día resulta bastante
normal su uso.
La proactividad la define el DRAE como:
proactividad
1. f. Psicol. Actitud proactiva.
Y lo proactivo se define por el DRAE como:
proactivo, va
Del ingl. proactive, creado por oposición a reactive ‘reactivo’.
1. adj. Psicol. Que toma activamente el control y decide qué hacer en cada momento,
anticipándose a los acontecimientos. Persona, empresa proactiva.Apl. a pers., u. t.
c. s.
2. adj. Psicol. Que implica acción o intervención activa.
En nuestro caso, para el combate con armas de fuego, la proactividad
táctica consiste en anticiparse ante una posible situación táctica, fruto de una
agresión inminente, por ejemplo, que podría dar lugar a un enfrentamiento armado.
Se trata precisamente de todo lo contrario a adoptar una actitud reactiva (de ahí que
personalmente deteste el término tiro reactivo), por la que se responde o reacciona
ante las circunstancias de una situación táctica. Eso supone una gran desventaja en
cualquier situación táctica, dado que la reacción siempre sucede ya después de una
determinada acción, de tal forma que en el caso de que la acción constituya
una agresión la reacción probablemente llegue tarde. Ante una posible acción resulta
más eficaz y eficiente la proacción que no la reacción (acción vs. reacción, explicado
por Tony Blauer).
El mismísimo Jeff Cooper abogaba en cierto modo de forma implícita por
la proactividad táctica con sus código de colores para expresar las fases de
preparación mental.
Hay muchas formas de desarrollar la proactividad táctica, que consisten
básicamente en pensar y tomar decisiones de antemano, tanto como se pueda, y estar
preparado para afrontar y adaptarse a cualquier situación táctica casi sin pensar o
tener que tomar decisiones. Cuando se da una situación táctica no es el momento de
diseñar un plan. Una buena forma de desarrollar la proactividad táctica consiste en
la imaginación o visualización mental.
El Programa Ranger Primer Interviniente [Ranger First
Responder] y la Implementación del Tratamiento Táctico
de Heridos en Emergencias [Tactical Emergency Casualty
Care (TECC)]. Una estrategia de toda la sociedad para
reducir la mortalidad en incidentes violentos activos.
Publicado el 72118CEST Sep16 por Jorge Tierno Rey

INTRODUCCIÓN DEL TRADUCTOR:

Ante la actualidad (que no novedad) y


aumento de incidentes violentos, especialmente en forma de atentado (aunque no
exclusivamente), cada vez se escucha hablar más del TCCC y del TECC y de su
necesaria implementación como una de las medidas a adoptar para gestionar el
riesgo derivado de tales incidentes violentos en cuanto a la atención de los heridos.
Dicha implementación requiere como primer paso tomar conciencia de su
importancia, especialmente por parte de aquellos a los que les corresponde tomar
decisiones al más alto nivel, es decir, los mandos, para a continuación impartir la
formación adecuada al nivel correspondiente de cada uno de los actores de toda la
Sociedad que van a tener que intervenir, ciudadanos incluidos.
(Artículo publicado en el número de SEP16 de la revista gratuita Tactical Online)
Pero conceptos tan innovadores como los recogidos en el TCCC y el TECC no deben
relegar a un segundo plano otras cuestiones más tradicionales como, por ejemplo, la
atención a una víctima de infarto o a una parturienta, habida cuenta de que la
potencialidad de tener que hacer frente a una de estas dos situaciones posiblemente
resulte mucho mayor que la de tener que atender a los heridos en un incidente
violento.
Por otra parte, seguramente las TTPs procedentes de EE.UU. en cuanto a la
implementación del TCCC y el TECC en una sociedad como la nuestra requieran en
mayor o menor medida una adaptación, no sólo para adaptarse a nuestras propias
circunstancias sino también para ajustarse a nuestro marco normativo.
A continuación, se reproduce la traducción de un artículo que aborda con todo lujo
de detalles la forma de implementar el tratamiento táctico de heridos en
emergencias(TECC) en la sociedad y que podría constituir una referencia para
nosotros (con la adaptación anteriormente mencionada). La importancia e interés
de este artículo resulta mucho mayor si cabe dada la experiencia y conocimientos en
la materia de sus autores, profesionales consagrados en el ámbito sanitario civil y
militar.
Puedes encontrar más información en español sobre el TCCC y el TECC en este
enlace.

DERECHOS DE AUTOR: Este artículo es una traducción de su original en inglés, The Ranger First
Responder Program and Tactical Emergency Casualty Care Implementation. A Whole-Community
Approach to Reducing Mortality From Active Violent Incidents, publicado en el Volumen 15, Edición
3, de Otoño 2015, de la Journal of Special Operations Medicine (JSOM) [Revista de Medicina de
Operaciones Especiales], realizada con la autorización de la actual editora de la JSOM, la
TCol. Michelle DuGuay Landers. Todos los artículos publicados en la Journal of Special Operations
Medicine están amparados por la legislación estadounidense en materia de propiedad intelectual y
no está permitida su reproducción, distribución, transmisión, exposición, o publicación por otros
medios sin el consentimiento previo por escrito de Breakaway Media, LLC. Para ello contacte
con editor@JSOMonline.org.

El Programa Ranger Primer Interviniente
[Ranger First Responder] y la Implementación
del Tratamiento Táctico de Heridos en
Emergencias [Tactical Emergency Casualty
Care (TECC)]
Una estrategia de toda la sociedad para reducir la mortalidad en
incidentes violentos activos

Andrew D. Fisher, Auxiliar Médico; David W. Callaway, Doctor en Medicina;
Josh N. Robertson, Doctor en Medicina; Shane A. Hardwick, Técnico en
Emergencias Sanitarias (Paramédico); Joshua P. Bobko, Doctor en Medicina;
Russ S. Kotwal, Doctor en Medicina y Especialista en Salud Pública
Traducido por Jorge Tierno Rey, Capitán de Infantería de Marina

Journal of Special Operations Medicine [Revista de Medicina de Operaciones
Especiales] Volumen 15, Edición 3 / Otoño 2015

RESUMEN
Los incidentes violentos activos [Active Violent Incidents] son situaciones exigentes
y dinámicas que pueden provocar una cantidad significativa de muertes evitables.
Las lecciones aprendidas fruto de la experiencia de los militares en Afganistán e Irak
a través del Comité de Tratamiento Táctico de Heridos en Combate [Committee on
Tactical Combat Casualty Care (CoTCCC)] y del Programa Ranger Primer
Interviniente (RPI) [Ranger First Responder (RFP)] del 75º Regimiento Ranger han
contribuido a la creación del Comité de Tratamiento Táctico de Heridos en
Emergencias [Committee for Tactical Emergency Casualty Care (C-TECC)] para
atender las singularidades de patrones de heridas similares y acabar con las muertes
evitables. Se propone una estrategia de toda la Sociedad frente a incidentes violentos
activos mediante la aplicación de la Cadena de Supervivencia de los Heridos del C-
TECC y una estrategia por niveles para asignar responsabilidades y proporcionar la
formación necesaria: prestadores de primeros auxilios, primeros intervinientes NO
sanitarios, primeros intervinientes sanitarios y médicos y cirujanos de urgencias. Los
diferentes niveles constituyen los primeros eslabones fundamentales de la Cadena
de Supervivencia y esta estrategia influirá significativamente en el resultado de
incidentes violentos activos.
Palabras clave: Comité de Tratamiento Táctico de Heridos en Combate
[Committee on Tactical Combat Casualty Care]; Programa Ranger Primer
Interviniente [Ranger First Responder Program]; Comité de Tratamiento
Táctico de Heridos en Emergencias [Committee on Tactical Emergency
Casualty Care]; patrones de heridas; muertes evitables; Cadena de
Supervivencia.

Introducción
La respuesta a un incidente violento activo (IVA) [active violent incident (AVI)], el
cual aquí se define como una acción violenta dirigida contra la población civil que se
encuentra en curso en el momento de realizar la primera intervención, representa
una de las operaciones del ámbito civil más exigentes para un primer interviniente.
Entre los IVAs en el ámbito civil se incluyen incidentes de tirador activo (ITAs)
[active shooter incidents (ASIs), ataques con artefactos explosivos improvisados
(AEIs) [improvised explosive devices (IEDs)], incidentes que supongan una acción
violenta en curso a la llegada de los primeros intervinientes, etc. La propia definición
de IVA implica que los planes de acción inmediata y los procedimientos operativos
estándar [standard operating procedures (SOPs)] de respuesta se inicien al mismo
tiempo que los intervinientes se están desplazando a la escena, dictando
instrucciones tácticas, operativas y estratégicas entre las que se incluye lo relativo a
colocación de los vehículos, avenidas de aproximación, gestión del público, mando
unificado y respuesta unificada a los heridos para proporcionar el tratamiento
óptimo y realizar la evacuación de los heridos.1
La reducción de la mortalidad en los IVAs civiles resulta una tarea difícil. Para
lograrlo se requiere una respuesta rápida, dinámica y conjunta/interdepartamental
de toda la sociedad. Con el debido estudio y adaptación, la experiencia militar en
combate ofrece importantes lecciones que pueden fundamentar el desarrollo de
modelos civiles de respuesta para hacer frente a estas dificultades. La adaptación
más avanzada está constituida por el civil tratamiento táctico de heridos en
emergencias [Tactical Emergency Casualty Care (TECC)] que se deriva del militar
tratamiento táctico de heridos en combate [Tactical Combat Casualty Care (TCCC)].
Fue el propio comité de tratamiento táctico de heridos en combate [Committee on
Tactical Combat Casualty Care (CoTCCC)], gracias a la labor de estudio que realiza,
quien destacó por primera vez la estrecha relación entre el entorno táctico y una
atención adecuada del herido. Son muchos los que atribuyen al TCCC el mérito de
constituir un importante factor en la reducción de las muertes potencialmente
evitables en combate hasta los niveles más bajos de la historia conocida.2-4No
obstante, la continua aplicación del TCCC y el cumplimiento de los principios del
TCCC a lo largo de todas las unidades en combate resultan contradictorios.5 En el
sector civil, el C-TECC ha asumido este papel, actuar como grupo de desarrollo de
buena prácticas para la prestación del tratamiento a los heridos en entornos
prehospitalarios civiles de alta amenaza. El TECC ha sido aceptado y respaldado a
nivel nacional por organizaciones profesionales, municipios y organismos estatales.6-
9

Sin embargo, como indican algunos informes militares, la mera presencia de las
directrices para el tratamiento de heridos no reduce la mortalidad. La clave radica
en una implementación eficaz por niveles de estos protocolos de tratamiento de los
heridos y de modelos de respuesta para las operaciones más complejas. Este
documento presenta un modelo único con una amplia estrategia de toda la sociedad
para la integración del TECC que combina con un modelo de programa civil
históricamente exitoso las lecciones probadas en combate a lo largo de los últimos
14 años.

Más lecciones probadas en combate: el Programa Ranger Primer Interviniente
[Ranger First Responder Program]
En Estados Unidos los IVAs resultan cada vez más habituales, más complejos y más
letales. El reciente atentado de Boston supone un cruel recordatorio de que los
principios de respuesta ante una alta amenaza han de recoger una estrategia frente
a “todos los peligros”. No obstante, normalmente los ITAs continúan siendo el tipo
de IVA más habitual y mediático. Los últimos datos del Federal Bureau of
Investigation (FBI) sugieren que a lo largo de 14 años, desde el 2000 hasta el 2013,
se produjo un notable aumento tanto en el número de ITAs como en su gravedad.
Además, durante la segunda mitad de este período de tiempo, desde el año 2007
hasta el año 2013, el número de ITAs hizo más que duplicarse (pasando de 6’4 a 16’4
incidentes al año) y éstos resultaron más letales (el 76% de todos los heridos y el 75%
de todos los muertos se produjeron en este último período de tiempo). Según el FBI,
la mayoría de los incidentes de tirador activo duran menos de 12 minutos y un 37%
terminan en menos de 5 minutos. Los mismos datos revelan que el 50% de los
mismos finalizan con la llegada e intervención de la policía y la gran mayoría
terminan de forma violenta.10 Estos datos resultan fundamentales a la hora de
analizar las lecciones aprendidas en combate y aplicarlas al ámbito civil.
Algunos informes recientes sugieren que entre el 24% y el 28% de las muertes de
militares durante los últimos conflictos de Afganistán e Irak eran potencialmente
evitables.11,12 Se comprobó que entre 2001 y 2004 la tasa de muertes potencialmente
evitables entre los fallecidos de las fuerzas de operaciones especiales
estadounidenses fue de aproximadamente el 15%. 13 Sin embargo, dicha tasa fue de
tan solo el 3 % entre 2001 y 2010 en el 75º Regimiento Ranger [75th Ranger
Regiment].14 El programa Ranger Primer Interviniente (RPI) supuso un elemento
clave para lograr esta importante reducción de la mortalidad en combate.15 El 75º
Regimiento Ranger ha demostrado un gran éxito a la hora de integrar el tratamiento
de los heridos como una competencia profesional fundamental del soldado. El
programa RPI se basa en cinco aspectos clave: (1) responsabilidad del mando, (2)
tratamiento de heridos como misión común, (3) lenguaje operativo común del
tratamiento de heridos, (4) formación universal y (5) proceso dinámico de
perfeccionamiento (es decir, informes post-acción [after-action reports] y obtención
y análisis de datos sobre el tratamiento de heridos para validar los esfuerzos y
mejorar el rendimiento).16
La responsabilidad del mando del programa RPI fue primordial. En 1998, el Coronel
Stanley McChrystal, comandante del 75º Regimiento Ranger por aquel entonces,
incluyó la formación sanitaria como parte de las “Cuatro Grandes” áreas comunes en
las que centrar la formación de un Ranger (las otras tres eran el tiro, el
adiestramiento físico y las tácticas de pequeña unidad). McChrystal ordenó que todo
soldado del 75º Regimiento Ranger fuera capaz de tratar y evacuar a un herido que
sufriera una de las tres principales causas de muerte evitable prehospitalaria en el
campo de batalla: hemorragia en extremidades, neumotórax a tensión y obstrucción
de la vía aérea).17-19 La orden de McChrystal respaldaba también el segundo aspecto
clave del tratamiento de heridos como misión común para todos los Ranger. Estos
dos aspectos reconocían que una intervención lo más temprana posible resultaba
fundamental en el tratamiento de heridos y que resultaba necesario que muchas de
las técnicas para salvar vidas fueran inculcadas a los primeros intervinientes no
sanitarios que van a encontrarse en el lugar donde se produzca el herido. Después
del desarrollo inicial del programa RPI en 1998, los elementos de este programa se
integraron posteriormente en todos los ejercicios de adiestramiento de unidad.14
Para fomentar el liderazgo del mando en cuanto a la formación en el tratamiento de
heridos, los Ranger crearon el curso de formación en el tratamiento de heridos para
mandos Ranger [Casualty Response Training for Ranger Leaders course]. Este
programa de instrucción destacaba la importancia de tomar decisiones tácticas
informadas que se tradujeran en un menor número de bajas al mismo tiempo que se
cumplía la misión igualmente. A los mandos operativos se les enseñó lo relativo a
planeamiento de contingencias por heridos, puntos de recogida de heridos [casualty
collection points] y evacuación de heridos. Los principios básicos destacaban las
implicaciones tácticas del tratamiento de heridos y la importancia de que las
capacidades de tratamiento de heridos se distribuyeran por todas las especialidades
profesionales militares.
El tercer aspecto clave del éxito del RPI radica en el lenguaje operativo común del
tratamiento de heridos, junto con la rápida integración y actualización del material
que incluye las últimas recomendaciones del CoTCCC y otros grupos de expertos. El
RPI toma como fundamento los conceptos del TCCC y en base a ellos se actualiza
constantemente a través de una creciente experiencia operativa y de las directrices
actualizadas del CoTCCC. El programa RPI prepara a todo Ranger para identificar y
tratar las tres causas más comunes de muerte evitable en el campo de batalla.12,20 Al
igual que sucede con otros procedimientos, protocolos y directrices prácticas de
tratamiento sanitario, tales como el Soporte Vital Avanzado Cardiaco [Advanced
Cardiac Life Support] y el Soporte Vital Avanzado Sanitario [Advanced Trauma Life
Support], la implementación universal del TCCC permite que todo Ranger que trate
a un herido asuma rápidamente cometidos esenciales en la evaluación, tratamiento
y evacuación de ese herido.
El programa RPI constituye una formación universal para todo Ranger. Los Ranger
entendieron que el primer interviniente durante un escenario de combate con un
herido sería seguramente personal no sanitario. Normalmente cuando una sección
de Ranger se ve envuelta en una acción de combate cuenta con dos sanitarios que
disponen de la capacidad para prestar la asistencia sanitaria más avanzada que
resulta posible en un entorno austero. Pero también cuenta con hasta 40 personas
capaces de identificar y tratar heridos. Por lo tanto, el programa RPI se diseñó para
impartir tres niveles de formación que se basan en la misión principal y
competencias del soldado. Formación, adiestramiento y expectativas operativas se
dividen a grandes rasgos en tres categorías: familiarización [familiarization],
capacidad [proficiency] y competencia [mastery] (Imagen 1). Esta distribución de
capacidades y conocimientos constituye un gran multiplicador de fuerza. De hecho,
según los autores Kotwal et al., el 42% de las aplicaciones de un torniquete y el 26 %
de todas las intervenciones para controlar una hemorragia que se realizaron durante
las operaciones de combate en las que participó el Regimiento Ranger entre 2001 y
2010 fueron practicadas por personal no sanitario.14 A través de un proceso dinámico
de perfeccionamiento se documentaron, recopilaron y analizaron casi en tiempo real
estos y otros datos sobre el tratamiento prehospitalario de heridos en combate. Esta
metodología permitió mejorar y validar de forma continua e inmediata tácticas,
técnicas y procedimientos prehospitalarios que, a su vez, reducirían la morbilidad y
mortalidad en el campo de batalla.16 El éxito del modelo RPI para lograr reducir al
mínimo las muertes prehospitalarias potencialmente evitables se basa en evidencias.
Durante el proceso de perfeccionamiento del programa RPI se recopilaron los datos
sobre un total de 419 bajas a lo largo de 7 años, los cuales revelaron una tasa de
muertes potencialmente evitables en el entorno prehospitalario de combate del 0 %.14


Introducción del RPI en las calles de EE.UU.: La Cadena de Supervivencia del C-
TECC
Los datos de combate demuestran claramente que la rápida aplicación de un
procedimiento esencial para salvar vidas, el cual incluye mitigación de la amenaza,
control de la hemorragia y evacuación rápida, reduce las muertes potencialmente
evitables.20-22Además, los cinco aspectos clave del programa RPI también resultan de
aplicación a IVAs civiles dinámicos.
Las recomendaciones originales de 2011 del C-TECC articularon el concepto del
TECC de la Cadena de Supervivencia de los heridos (Imagen 2) para hacer hincapié
en la necesidad de un marco operativo común que abarcara tanto el tratamiento en
el lugar donde se produce el herido como el tratamiento definitivo.23 El concepto de
Cadena de Supervivencia se basó en las aportaciones de los miembros del C-TECC
que previamente habían sido Ranger y los jefes de organismos civiles que habían
ayudado a poner en práctica el modelo de cadena de supervivencia de la American
Heart Association (AHA) [Asociación Estadounidense del Corazón] tan exitoso
frente a los ataques al corazón.24
Las directrices del TECC en el ámbito civil, al igual que las del TCCC en el ámbito
militar, proporcionan un lenguaje operativo común para el tratamiento de heridos
que tiene en cuenta el entorno operativo y táctico. La Cadena de Supervivencia de
los Heridos del C-TECC constituye un concepto formativo y educativo que involucra
a todos los actores fundamentales para la reducción de las muertes potencialmente
evitables en IVAs. La ejecución de estos pasos depende de la situación táctica, así
como del papel del actor (por ejemplo, profesor, víctima, policía de patrulla, técnico
en emergencias sanitarias). Lo que se evidencia a partir de modelos similares (por
ejemplo, la Cadena de Supervivencia de la AHA) es que los primeros eslabones de la
cadena resultan fundamentales para lograr el éxito. El programa RPI respalda en
base a evidencias las directrices del TECC y un modelo para su implementación.


El Primer Prestador de Asistencia [First Care Provider]: Huye, Escóndete, Lucha
[Run, Hide, Fight]… Trata
Los datos civiles y militares demuestran que la disminución del tiempo transcurrido
entre el lugar donde se produce el herido y el tratamiento inicial para estabilizarlo
reduce la mortalidad.20 En IVAs civiles e incidentes con múltiples víctimas la gestión
del público y el acceso a los heridos constituyen tareas fundamentales y exigentes.
Tradicionalmente a los primeros intervinientes se les han enseñado técnicas para,
cuando responden a un incidente, minimizar las interferencias que pudieran
ocasionar los espectadores. Sin embargo, varios acontecimientos recientes han
demostrado que los intervinientes no sanitarios pueden suponer la diferencia entre
la vida y la muerte. El término “espectador” no tiene en cuenta las continuas acciones
demostradas por la población civil en momentos de tragedia; por lo tanto, el C-TECC
ha adoptado el uso de “Prestadores de Primeros Auxilios” (PPAs) [First Care
Providers (FCPs)], que se describen como aquellos civiles que se encuentran en la
escena de un incidente con heridos, por lo que son los que se encuentran más
próximos a los heridos y, por lo tanto, los que más pronto disponen del potencial
para prestarles asistencia sanitaria.(8,25-27)
Desde el fatídico incidente de Columbine han cambiado las tácticas de respuesta de
la policía y los técnicos en emergencias sanitarias (paramédicos) y se han dedicado
muchos esfuerzos a mejorar la respuesta ante tales incidentes.28 No obstante, en
torno a la zona cero, la policía establece un perímetro de seguridad para controlar el
acceso a la escena, lo cual suele limitar la capacidad de los medios sanitarios para
llegar hasta los heridos. Aunque algunos servicios de emergencias sanitarias (SES)
[emergency medical services (EMS)] y cuerpos de bomberos ya han reevaluado sus
perfiles de respuesta y capacidad para llevar a cabo operaciones combinadas,
muchos todavía no han implementado el tratamiento en “zona templada” [warm
zone] o con amenaza indirecta [indirect-threat]. Eso puede suponer importantes
retrasos en el tratamiento de heridos. Teniendo en cuenta los complejos factores que
pueden limitar el acceso de profesionales sanitarios a los heridos durante un IVA, el
estudio del FBI sobre incidentes de tirador activo llegaba a la siguiente conclusión:
“En muchos casos, incluso cuando la policía ya estaba presente en el lugar del
incidente o se presentaba allí en cuestión de minutos, los civiles tuvieron que tomar
decisiones de vida o muerte y, por lo tanto, deberían recibir charlas y formación que
aborde las decisiones que tendrían que ser capaces de tomar en tales incidentes”.10
Por ejemplo, los informes post-acción del incidente de tirador activo del teatro de
Aurora (Colorado, EE.UU.) relataron cómo los primeros intervinientes del cuerpo de
bomberos en llegar a la escena fueron recibidos por 1.400 civiles frenéticos que huían
del lugar, con heridos e ilesos mezclados en la multitud. El Cuerpo de Bomberos de
Aurora explicó que era tal el caos en la escena que no pudieron acercarse al teatro
debido a la cantidad de personas que se encontraron en el aparcamiento.28 En
consecuencia, la policía y los civiles prestaron gran parte del tratamiento inicial a los
heridos.29
Quizás más que ningún otro incidente de la historia reciente, el atentado de Boston
en 2013 demuestra que realmente los espectadores juegan un papel fundamental
como PPAs en IVAs.30 Segundos después de la explosión la policía pasó
inmediatamente al modo mitigación de amenazas y los primeros intervinientes
sanitarios se movilizaron rápidamente. Sin embargo, el gran número de heridos
ambulantes y la amenaza de seguridad presente restringió los movimientos de los
primeros intervinientes (Imagen 3). Dicha restricción se tradujo en que muchos
“espectadores” intervinieran como PPAs para una gran cantidad de heridos. Noticias
de prensa, conversaciones con prestadores de atención prehospitalaria y policías y
un repaso a la literatura científica revelan el papel fundamental desempeñado por
los PPAs civiles, especialmente en lo que se refiere a controlar las hemorragias de los
heridos instantes después de la explosión.31

La importancia de los PPAs no debería sorprender a nadie. Datos análogos sobre


ataques al corazón han demostrado una reducción importante de la mortalidad si se
actúa pronto. Dos estudios regionales en Estados Unidos reflejaron una tasa de
supervivencia 80 veces mayor en las víctimas de muerte súbita cardíaca (MSC) o
parada cardíaca súbita (PCS) [sudden cardiac arrest (SCA)] a las que un espectador
les realizó la reanimación cardiopulmonar inmediatamente.32 Dado que en la
mayoría de los casos difícilmente el personal de los SES va a ser capaz de llegar hasta
una víctima de MSC/PCS durante los primeros 5 minutos, resulta de vital
importancia una rápida respuesta y atención de los espectadores para evitar el
fallecimiento de la víctima de MSC/PCS. En un IVA resultan habituales retrasos
similares en la asistencia de los SES en el lugar donde se produce el herido.
La cuestión fundamental radica en cómo crear un programa eficaz para los PPAs que
se integre con los protocolos y procedimientos más amplios de los primeros
intervinientes sanitarios. Las directrices del Ministerio del Interior (MINISINT)
estadounidense [Department of Homeland Security (DHS)] y el FBI para ciudadanos
y sector privado durante IVAs consisten en “Huir, Esconderse, Luchar” [Run, Hide,
Fight].33 Aunque las directrices del MINISINT/FBI resultan sensatas y de fácil
enseñanza, el atentado de Boston reiteró aún más que los espectadores/víctimas
pueden proporcionar la fundamental mano de obra, la preparación y los recursos
para la atención y evacuación de los heridos, siempre y cuando exista un sencillo
pero eficaz plan conjunto/interdepartamental. Incidentes repetitivos tales como,
entre otros, el incidente de tirador activo de Virginia Tech, el de Aurora, el de las
instalaciones de la Armada estadounidense [Navy Yard] en Washington o el del
aeropuerto de Los Ángeles, demuestran que una vez se reduce a la amenaza son los
espectadores quienes tienen acceso a los heridos mucho antes que los primeros
intervinientes sanitarios. La posibilidad de utilizar profesores, trabajadores públicos
o incluso estudiantes para aplicar medidas para el control de las hemorragias en el
mismo momento y lugar donde se produce el herido tiene profundas implicaciones
y un gran potencial para reducir aún más la morbilidad y mortalidad.
Al igual que con la mayoría de los esfuerzos formativos, la clave del éxito reside en el
planeamiento, ejecución e impartición del programa. El programa RPI demuestra
que para crear programas con buenos resultados resulta imprescindible un lenguaje
común y una formación normalizada, y que una formación repetitiva continua
proporciona la respuesta “condicionada” que se pretende cuando se produzca un
incidente en el mundo real. Basándose en el modelo que plantea el programa RPI, el
lenguaje común del TECC permite una formación en niveles, una respuesta
coordinada, la escalabilidad del programa y la sostenibilidad en toda la sociedad. Los
programas de PPAs deberían impartir la formación necesaria para familiarizarse con
el control de hemorragias, la posición de recuperación, lo básico en cuanto a
movimiento de heridos, tácticas para asegurar el entorno (por ejemplo, bloquear las
puertas) y cómo actuar/responder frente a la presencia policial. Determinadas
categorías de PPAs, tales como los profesores, han de demostrar la capacidad
suficiente para aplicar diferentes medidas de control de hemorragias, entre las que
se incluyen presión directa sobre la herida, aplicación de vendajes compresivos y
torniquetes.
Las heridas traumáticas constituyen la principal causa de muerte en la población
estadounidense con edades comprendidas entre los 1 y 44 años.34 El éxito de los
programas de formación ya existentes, tales como el soporte vital básico (SVB) [basic
life support (BLS)] y la formación en el uso del desfibrilador externo automático
(DEA) [automated external defibrillator (AED)], ha constatado la importancia de un
curriculum formativo normalizado y consistente, y puede servir como modelo para
la formación del PPA.32,35 En el entorno civil de un IVA, el TECC aporta este lenguaje
común y promueve la integración de los PPAs como el primer eslabón de la Cadena
de Supervivencia.36Recientemente el 2º Consenso de Hartford [Hartford Consensus
II] también reconoció el importante papel que pueden desempeñar los ciudadanos
para salvar vidas, a lo que se suma todo el peso del Colegio Estadounidense de
Cirujanos [American College of Surgeons] en su apoyo al concepto de PPA.37

Cada Policía un Ranger: Primeros Intervinientes No Sanitarios
La respuesta inmediata de la policía frente a incidentes violentos activos se divide en
dos elementos fundamentales: detener la matanza y evitar el fallecimiento de los
heridos. Los policías de patrulla juegan un papel esencial en ambos cometidos y, al
igual que en los Ranger, desempeñan cometidos principales y secundarios. En el caso
de IVAs en el ámbito civil, la función principal de los policías consiste en la
mitigación de la amenaza (es decir, detener la matanza). Sin embargo, a medida que
los medios se desplazan a la escena o varía la situación táctica, los policías deben
estar preparados para pasar rápidamente a “evitar el fallecimiento de los heridos”.
Esta transición requiere que se comprendan las tácticas para llegar eficazmente
hasta el herido así como las principales causas de muertes evitables.
En el control prehospitalario de hemorragias el tiempo es vital. Kragh et al.
acreditaron que la aplicación de un torniquete antes de la aparición del shock
aumenta radicalmente la supervivencia. En Estados Unidos la policía se convierte en
el primer interviniente en llegar a la escena aproximadamente entre el 60% y el 80%
de las veces que se recibe una llamada en el 112 [911 en EE.UU.] por una emergencia
con heridos.38 Este porcentaje refleja operaciones estándar o de rutina y no tiene en
cuenta el potencial de entornos dinámicos tales como situaciones con delitos activos
o incidentes de tirador activo en los que normalmente los bomberos y el personal de
los SES no pueden prestar su atención hasta que no se asegura suficientemente la
escena. Jacobs y Burns evidenciaron que son mínimos los recursos y el tiempo
necesarios para enseñar cómo se aplica un torniquete a foráneos en la materia,
negando así que la formación en el uso del torniquete de personal no sanitario sea
cara e ineficiente.39 Teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos los policías
suelen ser los primeros en llegar a la escena, que los datos atestiguan la importancia
del control prehospitalario temprano de la hemorragia y que el tiempo y los recursos
necesarios para la formación son mínimos, queda claro que los programas de
formación en control de hemorragias para policías constituyen un elemento esencial
en el que invertir esfuerzos.
Se han publicado numerosas noticias en prensa, y actualmente existen casos
documentados y contrastados en la literatura médica, de que la aplicación de
torniquetes por policías salva vidas.40-43 Hasta la fecha no existen casos documentados
de morbilidad asociada a la aplicación de torniquetes por policías.44 A diferencia de
la respuesta frente a una MSC/PCS, sigue sin existir un protocolo de respuesta
universal para intervinientes prehospitalarios; por lo tanto, estos ejemplos de
aplicación de un torniquete no dejan de ser únicos en cuanto a respuesta a los
heridos, formación y equipo necesario, lo cual destaca la importancia del lenguaje
universal y la formación del programa RPI y del TECC.
Utilizando el programa RPI como modelo para la implementación de los conceptos
del TECC, todos los policías de patrulla han de adquirir la competencia en el uso del
torniquete, junto con una derivada capacidad para aplicar técnicas básicas de control
de hemorragias y un mínimo de familiarización con los conceptos de la Reanimación
de Control de Daños (RCD) [damage control resuscitation (DCR)]. Además, los
policías han de contar con la capacidad para facilitar el acceso a los heridos (por
ejemplo, operaciones de rescate de una fuerza operativa, apertura mecánica de
brechas) (Imagen 4).
Un estudio de 2007 indicaba que “no existe una formación sanitaria especializada
ampliamente aceptada para policías que se enfrenten a emergencias sanitarias en
condiciones de una amenaza activa”.45 Desde entonces existen dos ejemplos
geográficamente separados pero igualmente exitosos en Tucson (Arizona) y
Charlotte (Carolina del Norte) de programas de formación sanitaria para policías
desarrollados en base al programa RPI.
La Policía de Tucson creó un protocolo respecto al uso de los kits individuales de
primeros auxilios (KIPAs) [individualized first aid kits (IFAKs)] basado en las
directrices del TECC. Al igual que en el programa RPI, en un principio los policías de
Tucson basaron su formación en las directrices del TCCC y el TECC pero
posteriormente adaptaron el material sanitario de sus KIPAs en virtud de la
respuesta ante IVAs locales y los datos del ámbito civil obtenidos a partir de
incidentes con policías heridos en acto de servicio. Gracias a un innovador programa
de formación sanitaria para emergencias tácticas civiles denominado los “Primeros
Cinco Minutos” [First Five Minutes], actualmente todos los policías de Tucson
reciben una formación sanitaria universal, que imparten miembros del equipo
táctico de los SES, en la cual adquieren competencia en el uso del torniquete,
capacidad para control de hemorragias y familiarización con los conceptos de la
RCD. En los primeros 9 meses de este programa, se registraron más de 20
aplicaciones prehospitalarias de torniquetes y más de 100 aplicaciones
prehospitalarias de vendajes compresivos para control de hemorragias en
situaciones donde los policías trataban a heridos críticos en el lugar del incidente.
En Charlotte el director médico del municipio aprobó unos protocolos de
tratamiento prehospitalario de heridos que proporcionan formación en el TECC
según el puesto para policías de patrulla, miembros del SWAT, bomberos (SVB) y
personal sanitario (SVA). De forma similar al modelo RPI, esta normalización
mejora la interoperabilidad, la adquisición de material y los ejercicios conjuntos de
adiestramiento. Todo primer interviniente conoce su papel y el de otros organismos
en la Cadena de Supervivencia del TECC. Como resultado del programa
implementado en Charlotte, durante un período de 18 meses, los policías de patrulla
aplicaron cinco torniquetes a civiles heridos, cuatro de los cuales salvaron vidas.
Todos los policías implicados en estos incidentes superaron un programa de
formación basado en el TECC similar al programa de Tucson que se centraba en
adquirir competencia en el uso del torniquete, capacidad para control de
hemorragias y familiarización con los conceptos de la RCD. En los cinco incidentes
los policías llegaron al lugar antes que los primeros intervinientes sanitarios.
Ejemplos como el de la Policía de Tucson y el de los policías con formación
independiente del municipio de Charlotte ilustran la estrategia y el consiguiente
beneficio que supone establecer un programa de respuesta por niveles para atender
a los heridos en un IVA, que además tiene el efecto secundario de mejorar el
tratamiento y la supervivencia de los heridos en incidentes rutinarios con heridos.
Un régimen normalizado de formación, con una formación y un lenguaje universal,
así como el apoyo de los jefes a alto nivel, similar al del programa RPI, tiene la
posibilidad de reducir enormemente la morbilidad y mortalidad potencialmente
evitables en un IVA y otros escenarios prehospitalarios con heridos civiles.

Primeros Intervinientes Sanitarios
Los organismos sanitarios de primeros intervinientes avalan cada vez más nuevos
modelos para operaciones de alta amenaza que se basan en gran medida en los
principios del TECC y los modelos operativos de “zona templada” [warm zone]. Sin
embargo, a diferencia de la respuesta ante una parada cardíaca, para lo cual la AHA
creó un estándar de tratamiento claramente definido, todavía se está gestando la
respuesta del personal sanitario prehospitalario en escenarios de alta amenaza.
Tanto los prestadores de SVB como los de SVA, incluso dentro de la misma región,
abordan la evaluación, el tratamiento y la evacuación de los heridos de forma
diferente, según sean su formación individual y los protocolos aceptados por su
correspondiente director médico. Los conceptos básicos del control de hemorragias
y, actualmente con mayor frecuencia, los principios de la RCD, se están convirtiendo
poco a poco en la práctica habitual a nivel nacional de los prestadores de SVB y SVA.
Aún así, procedimientos esenciales tales como la aplicación de un torniquete como
único tratamiento continúan enseñándose y utilizándose de forma irregular. Un
estudio reciente que evalúa la respuesta de todos los SES ante incidentes con
múltiples víctimas por todo el país recopiló los datos de más de 14.000 heridos en el
momento de la atención inicial. Únicamente se aplicaron siete torniquetes entre
todos los heridos evaluados y atendidos. Esto pone de relieve el problema de que las
valiosas lecciones identificadas en el tratamiento de heridos en combate sigue sin
implementarse adecuadamente en el ámbito civil.
Los primeros intervinientes sanitarios han de adquirir la competencia en el TECC y
los principios de respuesta ante una alta amenaza. Estos expertos prehospitalarios
deben entonces desarrollar su formación en niveles y sus protocolos de respuesta en
base a los medios locales disponibles. De forma similar al modelo RPI, los
prestadores de SVA tienen que adquirir competencia en el control de hemorragias,
incluyendo la aplicación del torniquete y técnicas avanzadas alternativas, la RCD, la
evaluación y evacuación rápida de heridos y las operaciones
conjuntas/interdepartamentales en zona templada. Los prestadores de SVB tienen
que disponer de la capacidad para abrirse camino hasta los heridos y evacuarlos,
realizar una evaluación rápida de heridos y aplicar un torniquete de forma eficaz.
Como también se comprobó en el programa RPI, quizás el papel más importante del
primer interviniente sanitario se encuentre en servir como enlace y procurador entre
los profesionales sanitarios operativos y avanzados.

Médicos y Cirujanos
Hay que destacar la importancia de los médicos como mandos sanitarios. Al igual
que en el programa RPI, la responsabilidad del mando constituye un último eslabón
fundamental para reforzar y respaldar el desarrollo de otros aspectos de la Cadena
de Supervivencia. En el ámbito militar, la responsabilidad del mando recae en los
oficiales. Sin embargo, en el sector civil la responsabilidad del mando se encuentra
más distribuida. Jefes de los SES, directores médicos, médicos de urgencias y
traumatólogos, todos juegan un papel fundamental en el desarrollo e
implementación de directrices de respuesta ante alta amenaza. Los médicos civiles
ejercen más influencia y autoridad en estas decisiones que sus homólogos militares.
Por lo tanto, tienen la responsabilidad de procurar programas y procedimientos que
reduzcan la mortalidad en IVAs, incluido lo que se refiere a ampliar el alcance de las
prácticas y la formación de nuestros policías y ciudadanos. Como demostraron los
datos de los Ranger, el apoyo de expertos de alto nivel puede contribuir a reducir la
mortalidad.

Conclusión
Organismos de todo el país han utilizado los principios del TECC para desarrollar
con éxito protocolos conjuntos/interdepartamentales de respuesta para entornos
prehospitalarios de alta amenaza.44,46,47 Las directrices del C-TECC constituyen
recomendaciones para salvar vidas (es decir, el “qué”) en entornos civiles de alta
amenaza y la ciencia respalda tales recomendaciones (es decir, el “por qué”). No
obstante, para conseguirlo, han de ir acompañadas de estrategias eficaces para su
formación y ejecución (es decir, el “cómo”). El programa RPI constituye un programa
militar de formación sobre el tratamiento de heridos probado en combate que puede
utilizarse como base para normalizar los programas de formación del TECC y
trasladarse a la práctica civil a nivel local, regional y nacional.
Aunque los IVAs pueden liderar el debate público en torno a los primeros
intervinientes civiles, éstos no son más que la punta del iceberg en términos de
heridos civiles por violencia. En un estudio realizado por Cuéllar et al. en 2009 se
contabilizaron un total de 76.100 urgencias con heridas por arma de fuego.48 De tales
heridas por arma de fuego, 37.200 (49 %) estaban vinculadas a agresiones, de las
cuales el 54% requirieron hospitalización. Asimismo, 32.240 (42 %) de las heridas
por arma de fuego se localizaban en una extremidad (brazo o pierna).48 Las cifras del
Banco Nacional de Datos de Heridas [National Trauma Databank] revelaron que
cerca de 9.000 heridos entre 2000 y 2004 sufrieron la amputación de una
extremidad, herida que arroja una alta tasa de mortalidad si no se trata rápidamente
en el lugar.49 Un cuadro de ciudadanos y primeros intervinientes no sanitarios mejor
preparados también tendrá un importante impacto en estos incidentes “rutinarios”.
La Imagen 4 describe la propuesta de competencias y niveles de conocimiento que
han de abordarse durante la formación de toda la sociedad en el TECC. Para lograr
el éxito de los programas de respuesta ante IVAs en toda la sociedad éstos han
basarse en los principios del TECC y la Cadena de Supervivencia de los Heridos del
TECC. El Programa RPI del Ejército de Tierra estadounidense ofrece un modelo
contrastado para su implementación y ratifica el concepto de una estrategia de toda
la sociedad para reducir la mortalidad en IVAs. Como demostraron los Ranger, PPAs
y primeros intervinientes no sanitarios constituyen los primeros enlaces esenciales
en la Cadena de Supervivencia.

Descarga de responsabilidades
La responsabilidad por las opiniones vertidas en este artículo recae únicamente en sus autores.


Declaración de Confidencialidad
Los autores no tienen nada que declarar.


Referencias

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El Cte. Fisher es el auxiliar médico de regimiento del 75º Regimiento Ranger
en Fort Benning, Georgia (EE.UU.).
El Dr. Callaway es el director de Medicina Operativa y de Desastres del
Departamento de Medicina de Emergencias del Centro Médico Carolinas,
Charlotte, 1000 Blythe Blvd, Charlotte, Carolina del Norte 28203 (EE.UU.) E-
mail: David.callaway@carolinas.org.
El Dr. Robertson es médico de emergencias en el Departamento de Medicina
de Emergencias del Centro Médico Carolinas, Charlotte, Carolina del Norte
(EE.UU.).
El Sr. Hardwick es director de los SES del Cuerpo de Bomberos del municipio
de Wayne, en Indianápolis, Indiana (EE.UU.).
El Dr. Bobko es profesor asociado en el Departamento de Medicina de
Emergencias del Centro Médico de la Universidad Loma Linda en Loma Linda,
California (EE.UU.).
El Dr. Kotwal es el director emérito de Trauma Care Delivery en el Joint
Trauma System del Ministerio de Defensa estadounidense, en Fort Sam
Houston, Texas (EE.UU.).
La Solución de Interrupciones de Pistola. Fallos en la
Alimentación. Por Juan I. Carrión.
Publicado el 181651CEST Oct17 por Juan Ignacio Carrión Gutiérrez

Hola a todos.

En este artículo voy a tratar sobre


una solución para la más común de las interrupciones de pistola. Ésta se conoce
como fallos en la alimentación (otros la llaman interrupción “tipo 1”) o lo que es lo
mismo cuando la pistola funciona normalmente pero no se produce el disparo del
cartucho que se supone que hay en la recámara. El signo más característico de esta
interrupción es que es escucha un “click” al presionar el disparador.
Los motivos principales por los que suele producirse esta interrupción son:
• No hay cartucho en la recámara. Puede ser porque no se ha preparado el arma
adecuadamente para hacer fuego (montaje incompleto o cargador mal insertado
antes de montar) o porque al realizar un cambio de cargador no se ha introducido
bien el cargador de repuesto. En ambos casos, el principal problema es que no hay
cartucho alojado en la recámara para que sea alcanzado por la aguja percutora de
la pistola.
• El cartucho está defectuoso. En algunos casos puede ocurrir que el pistón iniciador
del cartucho esté defectuoso de fábrica o por un mal mantenimiento de los cartuchos
por parte del tirador.
• Existe un fallo en el sistema de disparo de la pistola. Aguja o muelle de la aguja
percutora roto, muelle real del martillo percutor débil (en pistolas con martillo
percutor externo). En este caso el arma está inservible y no tiene arreglo en ese
mismo momento.
El método más efectivo para solucionar esta interrupción consiste en golpear la base
del cargador que está introducido, al objeto de asegurar que su inserción sea
completa; y posteriormente volver a accionar la corredera de la pistola y con ello
“matar dos pájaros de un tiro” ya que se expulsa el posible cartucho defectuoso (si
es el caso) y se introduce uno nuevo en la recámara.
Ésta es, de manera global, la forma de solucionarla, pero ahora falta una “parte B”
y es la de hacerla de la manera más eficiente posible con el objetivo de reducir al
mínimo el tiempo de la interrupción.
En algunos manuales se explica que la mejor manera para solucionar esta
interrupción es llevar el arma al “área de trabajo”, girarla 90º hacia el lado armado
(al objeto de favorecer la expulsión del posible cartucho defectuoso), golpear la base
del cargador y accionar la corredera tirando de la parte estriada de la misma. Este
método que si bien es muy eficaz, lo considero poco eficiente por los siguientes
motivos:
• Llevar el arma al “área de trabajo” normalmente implica colocarla fuera de la línea
que forman los ojos con el blanco, con lo que posteriormente hay que volver a llevar
las miras dentro de esa línea tras solucionar la interrupción.
• Girar el arma 90º hacia el lado armado para favorecer la expulsión del posible
cartucho defectuoso es un gesto innecesario en un arma cuyo sistema de extracción
y expulsión funcionan adecuadamente. La pistola expulsa las vainas habitualmente
sin tener que adoptar esta posición, por lo tanto ¿para qué hacerlo?

Girar el arma hacia fuera es un movimiento innecesario

• Como ya he comentado en anteriores artículos, accionar la corredera agarrándola


por su tercio final (el más cercano a la parte posterior de la pistola), implica que una
vez realizado el movimiento de la corredera, la mano de apoyo (mano reactiva)
queda alejada de la pistola y debe perder tiempo para volver a empuñar.
la mano de apoyo queda alejada después de accionar la corredera

Por lo tanto, aunque eficaz (consigue su objetivo), la manera expuesta de solucionar


la interrupción no es tan eficiente como la que a continuación relato. Esta otra forma
de realizarla es, para mi, más adecuada puesto que ayuda a perder menos tiempo
en poner el arma de nuevo en disposición de hacer fuego.
Aquí está el vídeo de todo el proceso al completo.
La técnica que propongo es típica en las competiciones de IPSC. Alguno se llevará
las manos a la cabeza por aquello de que lo deportivo no vale para lo táctico, cosa
que no es cierta si hablamos de absolutos. Ciertas técnicas empleadas en la
competición tienen su total vigencia en el ambiente táctico y ésta es una de ellas.
Los pasos para realizarla son:
• Primer paso: Detectado el “click” característico, el tirador manteniendo los brazos
en la misma posición, gira la pistola 90º hacia el lado armado, golpea la base del
cargador con la mano de apoyo (mano reactiva) para asegurar su inserción
completa en la pistola.

Paso 1
• Segundo paso: Manteniendo los brazos en la misma posición, gira la pistola en
sentido contrario para ofrecer la corredera a la mano de apoyo que la agarra por el
primer tercio de la misma (entre el punto de mira y la recámara). Si existía un
cartucho defectuoso, será expulsado sin problemas por la pistola.

Paso 2

• Tercer paso: La mano armada empuja hacia delante la pistola para accionar la
corredera e introducir un cartucho nuevo en la recámara. Realizándolo de esta
manera, la mano de apoyo queda colocada a la altura de la armada conforme suelte
la corredera.

Paso 3

Realizando de esta manera el proceso de solucionar la interrupción se ahorra


tiempo de varias maneras:
1. La pistola no pierde nunca la altura de la línea formada entre los ojos y el blanco
con lo que los disparos posteriores a la resolución del problema son mucho más
rápidos y efectivos.
2. No hay movimientos innecesarios como el de girar la pistola hacia el lado armado
para favorecer la expulsión del posible cartucho defectuoso.
3. El movimiento de volver a accionar la corredera agarrando por la parte delantera
de la misma favorece a un empuñamiento más rápido y efectivo de la pistola.

Al soltar la mano de apoyo de la corredera, ésta queda a la altura de la empuñadura

En conclusión, la base de cualquier técnica de tiro debería estar formada por la


eficiencia y la consistencia principalmente. Un análisis minucioso de las técnicas
que habitualmente se estén utilizando permite depurar movimientos innecesarios y
adquirir pautas de movimiento que hagan al tirador rápido y efectivo en todos y cada
uno de sus disparos, porque en situaciones que se definen en pocos segundos,
cada centésima tiene un valor incalculable.
Un saludo.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=10&v=DaN6mIafKPc
Munición 5’56 mm. para el servicio. Por Dr. Gary K.
Roberts.
Publicado el 91732CEST Jun12 por Jorge Tierno Rey

Debido a mis propias limitaciones e


ignorancia, hasta no hace tanto tiempo pensaba que la única munición disponible en
calibre 5’56 mm. OTAN era la tradicional munición blindada. Ni siquiera conocía las
propias características de esta munición y vivía engañado por falsos mitos. Gracias a
artículos tan interesantes como el que se incluye a continuación he podido ampliar
ligeramente mis conocimientos al respecto y tener constancia que existe una amplia
variedad de municiones tanto en calibre .223 Remington como en calibre 5’56 mm.
OTAN, que no es lo mismo, cada una de las cuales dispone de sus propias ventajas y
desventajas.
Con el permiso del Dr. Gary K. Roberts se reproduce a continuación una traducción
al español de uno de sus brillantes artículos. Muy posiblemente exista algún que otro
error de traducción, por lo que te pido disculpas, aunque espero que ello no altere el
contenido esencial del artículo y éste te resulte de utilidad.

(Traducido por Jorge Tierno Rey con la autorización de su autor original)

Únicamente después de un
adecuado adiestramiento básico y regular repetitivo y actual, de cultivar
una mentalidad de guerrero y de garantizar la fiabilidad de tu sistema de
armas, sólo entonces tienes que preocuparte por la selección de la
munición. A la mayoría de las personas les iría mucho mejor si se dedicaran a
practicar con lo que tienen en lugar de preocuparse por qué es “mejor”. Siempre y
cuando seas consciente de lo que es capaz de hacer tu arma y tu munición de forma
realista, todo lo demás es sólo cuestión de adiestramiento y colocación de los
impactos. Personalmente en combate prefiero contar con un tipo que realiza 15.000
disparos al año de munición genérica blindada (FMJ) de 55 grains (3’56
gramos) con su viejo fusil de asalto M16A1, que no alguien que dispone de lo último
en munición y fusil de asalto pero que sólo realiza 500 disparos al año. Si necesitas
profundizar en el críptico mundo de la selección de munición de servicio, a
continuación se abordan las opciones más vanguardistas en calibre 5’56 mm./.223:

Para su uso por patrullas de policía,


que con frecuencia harán frente a situaciones que impliquen o giren en torno a
vehículos, resulta fundamental que la munición empleada pueda penetrar de forma
eficaz barreras intermedias, particularmente el parabrisas de un coche. Las
mejores municiones policiales en 5’56 mm./.223 para penetrar barreras
intermedias, utilizando cañones con un paso de estrías de 1:9 pulgadas o
menos (mayor velocidad de giro), son la Federal XM556FBIT3, que
monta un proyectil Trophy Bonded Bear Claw (TBBC) blindado de
punta blanda (JSP) de 62 grains (4’02 gramos), y la Winchester Q3313 o
RA556B, que monta un proyectil blindado de punta blanda y base
sólida (JSP) de 64 grains (4’15 gramos), desarrollados para el FBI,
además de la extraordinaria Black Hills que monta un proyectil Barnes
Triple Shock X (TSX) de 50 grains (3’24 gramos).
Ten en cuenta que estas municiones son verdaderamente 5’56 mm. que requieren
una auténtica recámara 5’56 mm. según especificaciones militares, y no una
recámara .223 según el SAAMI -asegúrate de comprobarlo con un calibre o una
galga adecuados.
Federal Tactical Bonded

La mayoría de otras municiones policiales aceptables para penetrar barreras


funcionan con presiones de calibre .223, incluidas las Federal Tactical
Bonded LE223T1 y LE223T3, que montan proyectiles blindados de punta
blanda (JSP) de 55 y 62 grains (3’56 y 4’02 gramos) respectivamente, además de
la Nosler Partition, que monta un proyectil blindado de punta blanda (JSP) de 60
grains (3’89 gramos), la Remington Premier Core-Lokt Ultra Bonded PRC223R4,
que monta un proyectil blindado de punta blanda (JSP) de 62 grains (4’02 gramos),
la Federal Tactical Tru T223S, que monta un proyectil Barnes TSXde 55 grains
(3’56 gramos), y las Speer LE Gold Dot 24446 y 24448, que montan proyectiles
blindados de punta blanda (JSP) de 55 y 64 grains (3’56 y 4’15
gramos)respectivamente [así como las construidas idénticamente Federal Fusion
F223FS1, que monta un proyectil blindado de punta blanda (JSP) de 62 grains (4’02
gramos) y Federal XM223SP1, que monta un proyectil blindado de punta
blanda (JSP) de 62 grains (4’02 gramos)]. El proyectil Swift Scirocco de 75 grains
(4’86 gramos) también es una buena opción pero normalmente requiere un paso de
estrías de 1:7 pulgadas.
Hay que destacar que los proyectiles Barnes TSX, totalmente a base de cobre, son
fabulosos y ofrecen una buena penetración a través de barreras. Sin embargo,
cuando impactan primero sobre una barrera intermedia como el parabrisas de un
vehículo, la mayoría de los proyectiles TSX muestran una menor expansión que
proyectiles blindados de punta blanda (JSP), ya que la cubierta de los proyectiles
Barnes se pliega hacia atrás en la punta (los “pétalos” de la cubierta se pliegan
sobre el núcleo), o bien los “pétalos” se desprenden del proyectil. Esto supone que el
proyectil se reduzca a uno del tamaño del propio calibre configurado como un
auténtico wadcutter, lo que conlleva una pronunciada penetración.
La munición Federal Tactical Bonded está diseñada para atravesar obstáculos comunes en el ámbito
policial, tales como cristal, sin separarse la cubierta del núcleo. ©ATK/Federal.

Si se utilizan cañones con un paso de estrías de 1:12 pulgadas algunas


buenas opciones son la Black Hillsque monta un proyectil TSX de 50
grains (3’24 gramos), la FederalXM556FBIT3, que monta un
proyectil Trophy Bonded Bear Claw (TBBC) blindado de punta
blanda (JSP) de 62 grains (4’02 gramos), la Speer LE Gold Dot 24446,
que monta un proyectil blindado de punta blanda (JSP)de 55 grains
(3’56 gramos), y la Federal Tactical Tru T223S, que monta un
proyectil Barnes TSX de 55 grains (3’56 gramos).
NINGUNO de los proyectiles de fragmentación de punta abierta match [open tip
match] (OTM) en calibre 5’56 mm., incluso los más pesados de 75 – 100 grains (4’86
– 6’48 gramos), ofrecen un rendimiento aceptable frente al parabrisas de un
coche. Al contrario de lo que muchos se creen, los proyectiles
blindados (FMJ) M193 y M855 (SS109 según denominación OTAN) no dan buen
resultado frente al cristal; la mejor munición militar en calibre 5’56 mm. frente al
vidrio es aquella con proyectil perforante M995 de 52 grains (3’37 gramos), seguida
por la Mk318 Mod0 con proyectil de punta abierta match (OTM)de 62 grains (4’02
gramos) y la 5’56 mm. Optimizada o “punta marrón” (brown tip) con proyectil de
punta abierta match (OTM) de 70 grains (4’54 gramos).

Sierra Match King (SMK) con proyectil de punta abierta match


(OTM) de 77 grains (4’99 gramos)
En aquellas situaciones en las que la penetración de barreras intermedias no
constituya un requisito imprescindible, por ejemplo en entradas urbanas policiales
o disparos a larga distancia en campo abierto, las municiones con proyectiles de
punta abierta match (OTM), punta hueca blindada (JHP) y la típica punta blanda
blindada (JSP) ofrecen un rendimiento aceptable.
Para cañones con un paso de estrías de 1:7 pulgadas la munición Hornady con
proyectil de punta abierta match (OTM) de 75 grains (4’86 gramos), la Nosler con
proyectil de punta abierta match (OTM) de 77 grains (4’99 gramos) y la Sierra
Match King (SMK) con proyectil de punta abierta match (OTM) de 77 grains (4’99
gramos) son todas buenas opciones.
La munición experimental de Black Hills que monta un proyectil de punta abierta
match (OTM) de 100 grains (6’48 gramos) presenta una fragmentación increíble,
incluso a velocidades relativamente bajas, sin embargo, aunque puede alcanzar
distancias de 600 metros, está optimizada para una distancia de 200 metros o
menos.

Federal Tactical Tru

En el caso de cañones con un paso de estrías de 1:9 pulgadas, los proyectiles pesados
de más de 70 grains (4’54 gramos) no resultan universalmente precisos con todos
los fusiles. Probablemente la munición Sierra Math King (SMK) con proyectil de
punta abierta match (OTM) de 69 grains (4’47 gramos), la Hornady con proyectil
de punta abierta match (OTM) de 68 grains (4’41 gramos), la Winchester
RA223R2 con proyectil blindado de punta blanda (JSP) de 64 grains (4’15 gramos),
la Federal Tactical Tru T223L con proyectil blindado de punta blanda (JSP) de 64
grains (4’15 gramos) y la Hornady con proyect
Niveles de Habilidad. Camino hacia la competencia en el
tiro. Pat Rogers.
Publicado el 102155CEST Feb14 por Jorge Tierno Rey
El arte marcial del combate con armas de fuego y su aprendizaje resultan ya difíciles
de por si como para que además haya quien aquejado del efecto Dunning-Kruger nos
mantenga permanentemente en el nivel de Incompetencia Inconsciente. En la
enseñanza/aprendizaje de este arte marcial ni todo vale ni está todo inventado ni es
poco lo que ya se sabe. La clave radica en ponerse en buenas manos, bien sea física o
virtualmente (por ejemplo, Panteao Productions).
En el siguiente artículo, Pat Rogers, que conoce bien el proceso de
enseñanza/aprendizaje del combate con armas de fuego, nos presenta algunas ideas
importantes a tener en cuenta al abordar la difícil tarea de aprender este arte marcial.
(Artículo publicado en el número de FEB14 de la revista gratuita Tactical Online)

(Este artículo es una traducción de su original en inglés “Level of Achievement. Journey to Shooting
Proficiency” escrito por el maestro Pat Rogers y publicado en la revista SWAT en su número
de octubre del año 2012. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización
de Rich Lucibella, director de la revista SWAT)

Nadie se desliza por el canal de parto sabiendo cómo hacer mucho de nada.
Empezamos a aprender desde muy temprano y, si tenemos suerte, así continuamos
hasta el día de nuestra muerte.
El proceso de aprendizaje es gradual además de continuo y constituye un viaje que
trae consigo frustración así como satisfacción.
Desde un punto de vista puramente físico se le puede enseñar a disparar un arma
con seguridad a cualquiera que posea unas habilidades motoras corrientes. Los
problemas surgen cuando empezamos a añadir niveles de complejidad a la mezcla.
Ten en cuenta que disparar –el acto de lanzar proyectiles sobre un blanco sin ningún
sufrimiento o castigo por no hacerlo correctamente- resulta sencillo.
Si no haces otra cosa más que pegarle tiros a unas latas y sentirte orgulloso de ti
mismo por tu competencia percibida la vida es maravillosa.
Pero si empiezas a añadir capas a eso –más precisión, tiempos más ajustados, actuar
delante de otros- y, lo más importante, si entrenas para competir mano a mano
contra otros que intentan matarte, la vida ya no está llena de sol y arcoíris.
Cómo aprendemos. How we learn. Alumnos sentados durante una conferencia sobre Tratamiento de
Bajas en Combate en un curso EAG Shoot House. Este periodo puede incluir también video o
PowerPoint.

El cómo aprendemos supone una cuestión complicada y no todas las personas


aprenden del mismo modo o al mismo ritmo.
Aprendemos a base de escuchar, ver y experimentar. Ciertos tipos de personalidad
tienen una forma en concreto como principal método de aprendizaje. Si tenemos
suerte aprenderemos a partir de una combinación de las tres formas.

CURSO DE COMBATE CON ARMAS DE FUEGO
En un curso de combate con armas de fuego normalmente lo primero que escuchas
es una conferencia del instructor en la que expone los parámetros del curso. Esto
incluye cuestiones administrativas –hora de inicio y finalización, comida, principales
instalaciones, seguridad, procedimientos sanitarios y manipulación de las armas.
Posteriormente el instructor demuestra las técnicas de modo que puedas
comprender mejor lo se te acaba de explicar.
Acto seguido tienes que ejecutar tú las diversas técnicas, tanto en grupo como
individualmente. Muchos tienen dificultades en este punto pero algunos progresan
en cuanto tienen la oportunidad.
Entonces amplían esa formación inicial con estándares más ajustados en tiempo y
precisión. Los ejercicios de tiro incluyen una combinación de tiro lento y rápido así
como ejercicios que requieren tanto una precisión quirúrgica como una precisión
aceptable.
Y finalmente se te somete a alguna clase de prueba en la que comprobar cuánto has
retenido y si puedes ejecutar –bajo presión- los ejercicios de tiro que se te han
presentado.
El tipo de formación recibida depende de varios factores, entre los que se incluyen:
 Competencia del instructor.
 Marco de referencia/experiencia del instructor.
 Motivación del instructor.
 Motivación del alumno.
 Capacidad de aprendizaje del alumno.
 Defectos en la formación del alumno [training scars][1].
[ 1] Se trata de defectos adquiridos por el alumno en su formación previa relativos al uso de TTP’s. que
no son de aplicación o no se ajustan a la vida real, como puede ser guardar un cargador vacío durante
una recarga de emergencia.
Una cuestión que muchos no logran comprender es el tiempo disponible para llevar
a cabo la formación. Con demasiada frecuencia los planes de instrucción (PdI’s.) se
desglosan minuto a minuto y lo que se enseña está grabado a fuego.
Este es el punto en el que la doctrina se convierte en dogma y los instructores llevan
a cabo los movimientos pretendiendo enseñar cuando todo lo están haciendo
realmente es marcar la casilla correspondiente del PdI.
Esos PdI’s. dejan muy poco espacio de maniobra al instructor para aumentar o
disminuir el ritmo según el nivel de competencia de la clase. El resultado es obvio -
no se puede impulsar a los buenos tiradores para que se superen y los pobres
desmotivados usuarios de armas de fuego se mantienen en su actual bajo nivel.
Puesto que el tiro es una habilidad perecedera necesitas una buena formación inicial
seguida por un adiestramiento regular de mantenimiento. Incluso la mejor
formación inicial se disipará rápidamente a no ser que la refresques constantemente.
¿Pero cómo medimos el aprendizaje? Ejecutando una serie de ejercicios de tiro
estándar es una de las formas de hacerlo.
Para la mayoría de policías y militares esto se materializa en una Prueba de
Cualificación [Qualification Course]. Desafortunadamente normalmente las pruebas
de cualificación reflejan el mínimo indispensable del conjunto de habilidades
requeridas y, a medida que el socialismo continúa avanzando, lo encontramos en
muchos sitios, si el personal no puede alcanzar un estándar se rebajarán los
estándares para evitar denuncias frívolas por parte de aquellos que se creen que su
mera existencia les da derecho a todo.

Incompetencia Inconsciente. Este tirador, que ha asistido a varios cursos de tiro, llevas sus cargadores
de pistola enfrentados. Nadie le dijo nunca que se trata de una mala idea y no tenía el marco de
referencia adecuado para modificar su pensamiento. Aunque esto fue una vez obligatorio en el Cuerpo
de Infantería de Marina estadounidense no tenía el más mínimo sentido.

Y son poquísimos los que realmente reciben la formación que necesitan para poder
desempeñar los cometidos de su trabajo y cuentan con la bendición de disponer de
unos mandos que lo entienden y les apoyan en todo lo posible.
Para medir el nivel de habilidad existe una matriz que puede que tenga su origen en
el ámbito deportivo. Independientemente de su origen tiene aplicación a lo que
nosotros hacemos.


LOS CUATRO NIVELES DE HABILIDAD[2]
[2] [Según Wikipedia] En psicología las cuatro etapas de competencia, o el modelo de aprendizaje de
“competencia consciente”, se relacionan con los estados psicológicos implicados en el proceso de
progresión desde la incompetencia hasta la competencia en una determinada habilidad.
Inicialmente llamada las “Cuatro Etapas del Aprendizaje de cualquier nueva habilidad”, la teoría fue
desarrollada en el Gordon Training International por su empleado Noel Burch en los años
1970. Desde entonces se le ha atribuido frecuentemente a Abraham Maslow aunque el modelo no
consta en sus principales trabajos.
Las Cuatro Etapas del Aprendizaje proporciona un modelo de aprendizaje. Sugiere que al principio
los individuos no son conscientes de lo poco que saben o son inconscientes de su incompetencia. A
medida que reconocen su incompetencia adquieren conscientemente una habilidad y entonces la
usan conscientemente. Finalmente la habilidad puede usarse sin que se piense conscientemente en
ello: se dice entonces que el individuo ha adquirido competencia inconsciente.

Incompetencia Inconsciente [Unconscious Incompetence]
Una persona hace algo incorrectamente porque no es consciente que existe una
forma adecuada de hacerlo.
Un ejemplo en lo que a nuestro ámbito se refiere podría ser el siguiente. Una persona
ve un arma de fuego y la recoge. Pone sobre el disparador el dedo con el que suele
urgarse en la nariz e inmediatamente apunta hacia sí mismo o alguien más.
Oh, una violación de las Reglas 2 y 3 que, aunque puede deberse a idiotas que ven
demasiadas películas, lleva sucediéndose desde que el hombre fabrica armas de
fuego.
Puede que sea algo genético y que Darwin estuviera en lo cierto.
Antes que una persona pueda entender que lo que está haciendo está mal se le tiene
que enseñar cuál es la forma correcta de hacerlo y aceptarla como tal.

Incompetencia Consciente [Conscious Incompetence]

Llegados a esta etapa a nuestro lerdo ya se le ha orientado y expuesto a una


enseñanza adecuada. Conoce las Cuatro Reglas de Seguridad con las armas de fuego.
Puede que no entienda completamente por qué poner su dedo índice sobre el
disparador antes que los elementos de puntería de su arma de fuego se encuentren
sobre el blanco y esté preparado para disparar constituye una metida de pata, sin
embargo, entiende que no debería hacerlo.

Doc Spears, antiguo sanitario en unidades de operaciones especiales (18D Special Forces Medical
Sergeant) y actualmente cirujano espinal, supervise a dos alumnus mientras aprender a taponar una heriba
de bala sobre un trozo de carne.

Competencia Consciente [Conscious Competence]


Ahora nuestro alumno ya ha aprendido que poner el dedo índice sobre el disparador
puede implicar una Descarga Negligente (DN) y que además dicha DN podría
suponer la muerte o graves lesiones físicas para sí mismo o para un tercero. Sin
embargo, tiene que pensar en ello porque se trata de un nuevo concepto para él y
todavía no lo tiene grabado a fuego en su cerebro.
El pensamiento consciente requiere tiempo para procesar la información y en ello se
consume un tiempo precioso. Eso está por debajo de lo óptimo.

Competencia Inconsciente [Unconscious Competence]
En este nivel nuestro alumno reacciona ante el estímulo sin un pensamiento
consciente. Empuña el arma de fuego, mantiene la boca de fuego dirigida hacia una
dirección segura y el dedo índice estirado y fuera del guardamontes. Se asegura que
se ha retirado la fuente de munición y que la recámara está vacía.
La habilidad de funcionar a este nivel no ha de subestimarse.

PERSONAS AMABLES Y VÍCTIMAS
Muchas personas confían en que si son amables con los demás los demás serán
amables con ellas. Por supuesto eso resulta ridículo ya que en cualquier grupo de
personas siempre existe una parte que resulta depredadora por naturaleza, cultura o
elección. Y esas personas amables no tienen ni la menor idea de la rapidez con la que
se desencadena la violencia.

Los alumnus demuestran su capacidad. Doc Spears observa mientras el Comandante Joe Halloran y el
Teniente Coronel Bill Peterson tratan a El Yeti (Steve Fisher) de sus múltiples heridas de bala
simuladas en las piernas. Disponer de un torniquete y saber cómo utilizarlo salva vidas. Si te dedicas a
esto y no tienes ambas cosas es que estás loco.

Tras entrevistar a varios cientos de víctimas de un crimen identifiqué dos


circunstancias comunes: la primera, que no podían creer que les estuviera pasando;
y la segunda, lo rápido que sucedía.
Los que se encargan de proteger a los idiotas tienen que funcionar a un nivel más
alto, aunque eso se está poniendo cada vez más difícil de conseguir gracias a que
“esos que saben más que tú” creen que todos somos iguales y que no debería haber
ganadores o perdedores sino sólo participantes.

FORMACIÓN
Un curso bien diseñado aborda a los alumnos en cada nivel e incorpora complejidad
y limitaciones de tiempo. Además incluye repetición y esa repetición constituye la
Madre de la Habilidad.
Pero para resultar eficaces esos repetitivos ejercicios de habilidad deben
estructurarse adecuadamente y ejecutarse bajo supervisión. Ejercicios del tipo
“fuego” sin sentido y vaciar muchos cargadores a corta distancia puede equivaler a
nada más que masturbación balística [ballistic masturbation].
No obstante, no toda la formación tiene lugar en el campo/galería de tiro. Dentro de
la carcasa del cerebro del individuo tiene lugar mucha formación sin tiros. Esto
incluye, pero no se limita a, continuar el proceso de aprendizaje fuera del
campo/galería de tiro.
Aunque las prácticas en seco son algo habitualmente asociado a la formación fuera
del campo/galería de tiro no constituye la única vía disponible.
El mayor obstáculo para aprender es tu propia mente y una gran falta de
autodisciplina para superarlo. Puedes lograr ampliar tu mente para mejorar tu
potencial a través de la lectura de escogidos libros o artículos de revistas. Otro vía
que resulta muy popular para muchos son los vídeos que yo mismo había descartado
en el pasado por su pobre producción e incluso más pobres contenidos. Eso ha
cambiado claramente pero como con todo tienes que escoger y seleccionar
sabiamente.
El camino hacia la iluminación consiste verdaderamente en un viaje interminable
pero los beneficios bien merecen la pena. Un tirador muy sabio dijo una vez “el
aprendizaje se produce sólo después de repetitivos fallos desmoralizantes”.
Vívelo…
Progresión en el adiestramiento: gatear, andar, correr.
Publicado el 52105CEST Mar12 por Jorge Tierno Rey

El desarrollo motor del niño comprende


diferentes fases a lo largo de las cuales el niño aprende a gatear, para a
continuación andar y posteriormente correr. No es posible que un niño aprenda
a correr sin antes aprender a andar, ni andar sin antes gatear. Hay niños que
invierten más o menos tiempo gateando antes de empezar a andar, pero
necesariamente gatean antes de andar. Estas tres fases constituyen
una progresión en el desarrollo motor del niño.

Sin embargo, esta progresión no es exclusiva del aprendizaje sino extensiva además
a la enseñanza de cualquier aspecto o materia, y constituye uno de los principios
básicostanto del aprendizaje como de la enseñanza, es decir, se enseña y se
aprende paso a paso. Por ello, para que resulte eficaz, toda metodología de
enseñanza exige una progresión en el desarrollo de los contenidos, logrando así
que el alumno llegue a desenvolverse con soltura en la materia.
Se me ocurren múltiples ejemplos que ponen de manifiesto la necesidad de
dicha progresión. Por ejemplo, la carrera de un cirujano empieza en la Universidad
estudiando el funcionamiento del cuerpo humano y su anatomía (gatear);
posteriormente aprende las diferentes técnicas quirúrgicas, las practica e incluso
pasa algún tiempo como interno en un hospital una vez finaliza sus estudios
universitarios (andar); cuando ya dispone de la suficiente soltura pasa a realizar por
sí mismo operaciones quirúrgicas completas (correr); nadie se convierte en cirujano
empezando directamente con operaciones quirúrgicas. Otro ejemplo puede ser un
boxeador profesional, que antes de subirse a un ring en un combate profesional
(correr) habrá realizado otros combates y ejercicios en el gimnasio (andar) que
habrán venido precedidos del aprendizaje básico de los golpes (gatear); sería
bastante estúpido pretender convertirse en boxeador profesional simplemente
subiéndose a un ring.
En resumidas cuentas, toda enseñanza y/o aprendizaje
requiere progresión.
Esto que resulta tan evidente, lógico y
razonable no parece ser siempre tenido en cuenta en el adiestramiento (enseñanza
y/o aprendizaje al fin y al cabo) en el combate con armas de fuego, es decir, en el tiro
táctico o tiro de combate (cada uno que lo llame como quiera: tiro policial, tiro
defensivo, …). En mi opinión, resulta imprescindible llevar a cabo una
clara progresión (gatear, andar, correr) en el adiestramiento en el tiro táctico para
que éste sea realmente eficaz y se optimicen los recursos disponibles, minimizando
así el tiempo y medios necesarios para alcanzar la mejor preparación posible.
No me cabe la menor duda que llevar a cabo esta progresión en el
adiestramiento supone armarse de paciencia y buena voluntad, ya que muchas de
las tareas que es necesario realizar, especialmente en la primera fase del
aprendizaje, resultan monótonas y aburridas, como puede ser la repetición
continua de un determinado movimiento o conjunto de movimientos (práctica en
seco de diferentes manipulaciones del arma de fuego). Resulta mucho más
interesante omitir las primeras fases del aprendizaje e intentar correr directamente,
como puede ser realizar ejercicios más realistas (Reality Based Training) que
incluyan incluso fuerza contra fuerza (Force-On-Force) y armas
de Airsofto Simunition, con la consiguiente tensión o situación de estrés que
generan este tipo de ejercicios, pero que difícilmente pueden completarse con ciertas
garantías si se carece de la destreza suficiente. Esta destreza habría de haberse
adquirido durante las primeras fases del adiestramiento (gatear y andar), en las que
se trabaja, por ejemplo, para lograr que las manipulaciones del arma constituyan una
parte más de nuestro subconsciente, de forma que podamos ejecutarlas sin siquiera
pararnos a pensar, aún en situaciones de tensión o estrés.
Hace unas semanas leí un comentario en un foro
en Internet en el que alguien que decía ser miembro de una unidad de élite afirmaba
que cuando fue aceptado en tal unidad su adiestramiento inicial en lo que a combate
con armas de fuego se refiere consistió en ocho horas diarias durante tres semanas
en las que exclusivamente practicó en seco todas las manipulaciones posibles antes
de realizar ni un sólo disparo en el campo de tiro. Esto no hace más que resaltar la
importancia de la progresión en el adiestramiento para poder llegar a alcanzar la
máxima eficacia.
Sin embargo, la progresión en el adiestramiento en tiro táctico no consiste
simplemente en establecer un número determinado de fases (gatear, andar, correr)
y definir las actividades a realizar en cada fase sino en seguir esta filosofía en todo
el desarrollo del adiestramiento. De esta forma, continuando con el símil gatear,
andar, correr se pueden definir orientativamente las actividades a realizar en el
adiestramiento y la secuencia en la que realizarlas.
Por ejemplo, la fase gatear incluiría actividades relativas al aprendizaje de
los principios básicos del tiro táctico tales como:
✓ Sesiones teóricas sobre las obligadas e inexcusables precauciones de
seguridad en el manejo y uso de las armas de fuego (Las Cuatro Reglas de
Jeff Cooper), que no dejarán de ser recordadas al principio de cada sesión de
adiestramiento y practicadas en todo momento.
✓ Sesiones teóricas en las que se desarrollen algunos de los contenidos que es
necesario conocer relativos al tiro táctico, tales como definiciones básicas (simple
acción, doble acción, semiautomático, de repetición, …), balística (trayectoria del
proyectil, colimación, punto de puntería y punto de impacto, …), relación
distancia-tiempo yvelocidad-precisión, etc…
✓ Sesiones teórico-prácticas en las que se expliquen y practiquen en seco
un empuñecorrecto del arma, unas posturas/posiciones de tiro,
diferentes manipulaciones del arma(comprobación de la recámara o press check,
interrupciones y su resolución, recargas, transiciones, …), métodos para realizar
la puntería, y formas de presionar el disparador y/o secuencias de disparo (hammer
o martillo, double tap o doble golpe, Mozambique, respuesta no estándar o non-
standard response, etc…).
✓ Práctica, práctica, y más práctica, en seco, de empuñe y manipulaciones (recarga
de emergencia, recarga táctica, acción inmediata y acción correctiva en la
resolución de interrupciones, transición del fusil a la pistola, …).
✓ Ejercicios de tiro individuales desde una posición estática sobre un único blanco a
diferentes distancias prestando especial atención a la relación distancia-tiempo y
velocidad-precisión.

✓ Ejercicios de tiro individuales desde una posición estática sobre un único blanco
en los que se realicen prácticas de recarga de emergencia, recarga táctica y resolución
de interrupciones.

A continuación vendría la fase andar,


en la que, además de los ejercicios anteriores, que no dejarían de practicarse, podrían
introducirse, entre otros, los siguientes ejercicios:
✓ Ejercicios de tiro individuales desde una posición estática sobre varios blancos
distribuidos tanto a lo largo como a lo ancho del campo de tiro.

✓ Ejercicios de tiro individuales en los que se practique el fuego en movimiento,


con desplazamientos a lo largo, a lo ancho, en oblicuo, primero sobre un único blanco
y posteriormente sobre varios blancos distribuidos por el campo de tiro.
✓ Práctica en seco y ejercicios de tiro desde posiciones/posturas de tiro asimétricas
(tendido supino, tendido lateral, tendido SBU, tendido Broke Back Mountain o en
pompeta, etc…).
✓ Ejercicios de tiro aprovechando una cubierta o parapeto.
✓ Práctica en seco y ejercicios de tiro desde el interior y desde el exterior de un
vehículo.

Por último, habiendo practicado ya lo suficiente todos los ejercicios anteriores,


podría darse paso a la fase correr, que incluiría ejercicios más complejos en los que
se combinan manipulaciones, blancos, ejercicios, posiciones y tiradores, con
ejercicios tales como:
✓ Ejercicios de tiro con dos tiradores y varios blancos en los que se practique el fuego
y movimiento.
✓ Ejercicios de tiro con cuatro tiradores (dos binomios) y varios blancos en los que
se practique el fuego y movimiento por binomios.

✓ Ejercicios de tiro en situaciones de combate cercano (CQB) en un escenario (Shoot


House) con un tirador, dos, cuatro, … y varios blancos amigo/enemigo.
✓ Ejercicios de tiro fuerza contra fuerza contra fuerza (Force-On-Force) con armas
de Airsoft o Simunition.
Así podría programarse la progresión en el adiestramiento del tiro táctico, aunque
esto no es más que un ejemplo. Son muchas las posibilidades válidas, lo único que
hay que tener en cuenta es que realmente exista esa progresión para garantizar que
el adiestramientoes eficaz.
Pistolas de respeto [Back Up Guns (BUG’s)]: .380 ACP (9
Corto) vs. .38 SP (38 especial). Gary K. Roberts. 23OCT13.
Publicado el 151800CEST Feb15 por Jorge Tierno Rey

Si eres policía, ¡lleva una pistola de respeto!

Muchas de las pistolas semiautomáticas


más pequeñas y fácilmente ocultables que se recomiendan como arma de respeto
para policías o como arma para portar oculta disparan proyectiles .380 ACP (9
Corto) o más pequeños. Aunque estos proyectiles de pistola de pequeño calibre
pueden producir heridas letales, resulta menos probable que produzcan la rápida
incapacitación necesaria en situaciones de defensa personal o aquellas ante las que
se puede enfrentar un policía.
Las pistolas que disparan el cartucho .380 ACP (9 Corto) son pequeñas, compactas,
y generalmente fáciles de portar. Desafortunadamente, las pruebas balísticas han
demostrado que ofrecen un rendimiento inadecuado para defensa personal o para
un uso policial como arma de respeto durante el servicio o como arma para fuera de
servicio. El rendimiento terminal de un proyectil blindado de punta hueca (JHP) en
calibre .380 ACP (9 Corto) a menudo resulta errático, con una penetración deficiente
y una expansión inconsistente como problemas más habituales, mientras que los
proyectiles blindados (FMJ) en calibre .380 ACP (9 Corto) ofrecen una penetración
adecuada pero nada de expansión. Todas las municiones en calibre .380 ACP (9
Corto) con proyectiles blindados de punta hueca (JHP) que hemos probado,
incluídas CorBon, Hornady, Federal, Remington, Speer, y Winchester, demostraron
un rendimiento terminal inconsistente e inaceptable para un arma de respeto
policial o para un arma de defensa personal fuera de servicio, debido a una
penetración insuficiente o a una expansión deficiente. En calibre .380 ACP (9 Corto)
cíñete a proyectiles blindados (FMJ), o aún mejor, no utilices ese calibre en modo
alguno. En realidad, no se recomienda el uso policial de armas en calibre .380 ACP
(9 Corto) o en calibres más pequeños y muchos cuerpos espabilados las prohiben.
Aunque obviamente tanto el .380 ACP (9 Corto) como el .38 SP (38 especial) pueden
ser letales, resulta más probable incapacitar a un atacante .con el .38 SP (38 especial)
utilizado con la función de arma de respeto.
Pistola de respeto [Back Up Gun (BUG)]: rara vez se utiliza, pero cuando
sea necesaria ha de ser fiable al 100 % debido a la situación de
emergencia extrema a la que se enfrenta su usuario. Normalmente va
escondida en un bolsillo, en una funda de tobillo, en una funda en el
chaleco blindado, etc. Habitualmente va cubierta de pelusa, mugre y
suciedad. Por su propia naturaleza, normalmente se utiliza frente a un
oponente en un enfrentamiento personal a corta distancia, que muchas
veces implica disparos a quemarropa. Un revólver pequeño en calibre
.38 SP (38 especial) resulta más fiable en tales situaciones que una
pistola en calibre .380 ACP, especialmente en disparos a quemarropa o
si se dispara desde un bolsillo.
Existen muchos informes en la literatura científica, del Dr. Fackler y otros, que
recomiendan municiones con carga +P y proyectiles de punta hueca semi-wadcutter
de plomo [Lead Semi-Wadcutter Hollow Point (LSWCHP)] de 158 grains como si
ofrecieran un rendimiento adecuado. Por favor, ten en cuenta el contexto en el que
se escribieron tales documentos a finales de los años 1980 y principios de los años
1990. En aquella época no se realizaban pruebas con tela vaquera (denim) y no
existían proyectiles blindados de punta hueca blindadas con una expansión robusta,
tales como Barnes XPB, Federal Tactical & HST, Speer Gold Dot, o Win Ranger
Talon. En la perspectiva histórica adecuada, los proyectiles de punta hueca semi-
wadcutter de plomo [Lead Semi-Wadcutter Hollow Point (LSWCHP)] de 158 grains
con carga +P, disparados por revólveres con un cañón de entre 3 y 4 pulgadas, eran
una de las mejores municiones disponibles, y todavía constituyen una opción viable,
siempre y cuando comprendas sus características.
Aunque sea simplificar demasiado, la gelatina desnuda nos proporciona información
sobre el rendimiento en las mejores circunstancias, mientras que la gelatina con 4
capas de tela vaquera (denim) por delante nos proporciona información sobre el
rendimiento en las peores circunstancias. En la realidad, el auténtico rendimiento se
queda en algún punto entre medias. La prueba balística que incluye 4 capas de tela
vaquera (denim) delante de la gelatina NO está diseñada para simular ningún tipo
de ropa. Se trata simplemente de una prueba de ingeniería para evaluar la capacidad
de un proyectil para atravesar obstrucciones y expandirse con robustez. Uno de los
principales ingenieros de un fabricante muy respetado de munición de pistola
comentaba hace poco que los proyectiles que ofrecen un buen resultado en la prueba
con 4 capas de tela vaquera (denim) siempre han funcionado bien en
enfrentamientos armados reales con policías implicados.
Con pocas excepciones, la gran mayoría de proyectiles blindados de punta hueca
(JHP) en calibre .38 SP no logran expandirse cuando se disparan desde un cañón de
2 pulgadas en la prueba sobre 4 capas de tela vaquera. Muchos de los proyectiles
JHP más ligeros demostraron una sobreexpansión y una penetración insuficiente el
las pruebas sobre gelativa balística desnuda. Además, el duro retroceso de las cargas
+P en los ligeros armazones J (revólver J-frame) tiende a minimizar los esfuerzos
por practicar y reduce la precisión de muchos policías. Los proyectiles de punta
hueca semi-wadcutter de plomo [Lead Semi-Wadcutter Hollow Point (LSWCHP)]
de 158 grains con carga +P ofrecen una penetración adecuada, sin embargo, desde
un revólver con cañón de 2 pulgadas no se expande con fiabilidad. Si no logra
expandirse, producirá un herida menor que en el caso de un proyectil wadcutter
(WC). Los proyectiles wadcutter (WC) ofrecen una buena penetración, cortan los
tejidos de forma eficaz y tienen un retroceso relativamente suave. Con proyectiles
wadcutter lo suyo son las aleaciones más duras y los bordes de ataque más afilados.
Los wadcutter se comportan exactamente igual sobre gelatina balística desnuda que
con 4 capas de tela vaquera cuando se disparan desde un revólver de armazón J (J-
frame) con cañón de 2 pulgadas.
Ante el dilema entre demasiado poca penetración, como sucede con proyectiles
ligeros blindados de punta hueca (JHP) en calibre .38 SP, o demasiada penetración
como con los proyectiles wadcutter (WC), entonces tira por la penetración. Las
policías de por aquí han utilizado la munición Winchester con proyectil wadcutter
de 148 grains (X38SMRP), así como la versión de Federal (GM38A); ambos
funcionan. Un wadcutter con bordes más afilados sería aún mejor. El Dr. Fackler ha
escrito en Fackler ML. “The Full Wadcutter. An Extremely Effective Bullet Design”.
Wound Ballistics Review. 4(2):6-7, Otoño 1999:
“Como cirujano de profesión, me impresionan los proyectiles con acción de corte
(por ejemplo, Winchester Talon y Remington Golden Saber). Cortar resulta muchas
veces más eficaz a la hora de afectar tejidos que el mecanismo de destrucción de
tejidos por el que los proyectiles ordinarios se abren paso por un agujero al penetrar.
El secreto de esta mayor eficacia del proyectil wadcutter radica en la acción de corte
de su afilado borde circular de ataque. En realidad, cortar es simplemente una
destrucción muy localizada; al disminuir la superficie sobre la que se aplica una
determinada fuerza, se puede aumentar enormemente la magnitud de la fuerza
aplicada por unidad, lo que constituye una forma sofisticada de decir que los
cuchillos afilados cortan mucho mejor que los de filo romo. Por ello, el cálculo de
fuerzas sobre los tejidos durante la penetración subestima la auténtica eficacia del
proyectil wadcutter respecto a otras formas de proyectil.”
Actualmente, el proyectil Speer Gold Dot blindado de punta hueca (JHP)
de 135 grains y carga +P, el proyectil Winchester blindado de punta
hueca (JHP) de 130 grains y carga +P , y el proyectil Barnes XPB de cobre
blindado de punta hueca (JHP) de 110 grains (también llamado DPX por
Corbon), ofrecen la expansión más fiable que hayamos visto desde un
arma de respeto (BUG) con cañón de 2 pulgadas en calibre .38 SP; el
proyectil Hornady de 110 grains con carga normal y los proyectiles
Critical Defense con carga +P también ofrecen un buen rendimiento con
revólveres de cañón de 2 pulgadas.
Cualquiera de los revólveres ligeros de armazón J (J-frame) están bien como arma
de respeto (BUG). Los armazones J de acero resultan demasiado pesados como para
portarlos cómodamente durante todo el día en el tobillo, sobre el chaleco blindado,
o en un bolsillo. En la actualidad mis revólveres de armazón J son los 342 y
anteriormente a lo largo de mi carrera he utilizado el 37, el 38, el 649 y el 642. Me
gusta mucho el 342 con Lasergrips. El tiro no resulta demasiado malo con
wadcutters de carga normal o con DPX de 110 grains, pero no es tan agradable con
los Speer Gold Dot de punta hueca blindada de 135 grains con carga +P. Antes de la
llegada del Corbon DPX de 110 grains, solía llevar wadcutters de carga normal en mis
armazones J, con Gold Dot de punta hueca blindada de 135 grains y carga +P en
Speed Strips para las recargas, porque la punta plana de los wadcutters hacía que
fuera difícil recargar el revólver bajo estrés. No hay ninguna razón para irse a un
armazón J en calibre .357 Magnum, puesto que el significativamente mayor fogonazo
y explosión en la boca de fuego, y el duro retroceso del .357 Magnum no aportan una
mejora sustancial del rendimiento terminal en comparación a los proyectiles más
controlables en calibre .38 SP cuando se disparan desde cañones de 2 pulgadas.
Durante años los armazones J se consideraron armas para distancias “al alcance de
la mano”, y así fue hasta que se les añadieron los LaserGrips de Crimson Trace.
Gracias al suave retroceso de los wadcutters, los policías practican realmente con sus
armas de respeto; cuando se combinan con LaserGrips, las puntuaciones de las
reválidas con armazones J mejoran considerablemente. Ahora mismo no es extraño
encontrarse 5 impactos en tiro rápido dentro del círculo de 6 pulgadas (15 cm.) a 25
yardas (23 m.) de distancia. Resulta bastante sorprendente observar cómo policías
que no eran capaces de impactar con un armazón J sobre un blanco a 25 yardas (23
m.), de repente se certifican con todos los impactos en el negro.
Los armazones J con cañón de 2 pulgadas constituyen excelentes armas de respeto
y resultan relativamente aceptables como armas para portar cuando la amenaza es
baja, porque son ligeros, fiables y ofrecen un rendimiento terminal aceptable a corta
distancia. Sus desventajas son la dificultad para disparar bien a distancias más
largas, debido a las limitaciones en cuanto a radio entre miras y diseño de los
elementos de puntería, y su reducida capacidad de carga además de su recarga más
lenta. No obstante, con la adición de LaserGrips de Crimson Trace y un martillo
cerrado, los modelos con armazón J y cañón de 2 pulgadas sin cierre con llave
(personalmente nunca tendría un arma de fuego con un cierre integrado) pueden ser
las mejores armas de respeto y las pistolas de bolsillo más fiables disponibles
actualmente.
Otra buena opción como arma de respeto (BUG) si eres capaz de portarla
cómodamente es una pistola en calibre 9 mm. con cañón de entre 3 y 3’5
pulgadas, como la G26, la S&W M&P9c, la Walther PPS, la HK P2000SK,
la Kahr PM9, la S&W Shield, la Sig P239 o la S&W 3913, ya que estas
pistolas ofrecen un rendimiento terminal superior respecto a pistolas en
calibre .380 ACP (9 Corto) o en calibre .38 SP. Una arma de respeto
subcompacta (como la G26) resulta particularmente ideal si acepta los
mismos cargadores que la pistola principal de tamaño completo (como
una G17 o una G19).
Como siempre, no te obsesiones demasiado con los matices del rendimiento
terminal de la munición. Invierte tu tiempo y dinero en desarrollar una mentalidad
de guerrero, entrenar, practicar, y entrenar más.
Pruebas de blindajes Nivel III para policías patrulleros.
Por Dr. Gary K. Roberts. 18JUN09.
Publicado el 92019CEST Dic16 por Jorge Tierno Rey

Hace unos meses lanzaba la


pregunta ¿frente a qué amenazas puede protegerte una placa de blindaje duro
[hard armor] NIJ nivel III? a la que acompañaba de una pequeña encuesta en la que
se podían elegir las posibles respuestas. Las respuestas han sido variadas y destaca
el hecho de que hayan sido ligeramente más los que responden que una placa NIJ
nivel III puede protegerte frente a proyectiles blindados tipo SS109/M855 del
calibre 5’56 x 45 mm [13.74% (47 votos) a 09DIC16], frente a los que responden que
puede protegerte frente a proyectiles blindados tipo M80 del calibre 7’62 x 51 mm.
[11.11% (38 votos) a 09DIC16].
Digo que destaca porque lo que establece el estándar 0101.06 del
estadounidense Instituto Nacional de Justicia [National Institute of Justice (NIJ)],
sobre la resistencia balística de los blindajes [Ballistic Resistance of Body Armor], es
lo siguiente: “El blindaje duro o placas tipo III han de probarse en un estado
condicionado con proyectiles blindados de núcleo de acero FMJ calibre 7’62 mm.
(denominación militar estadounidense M80) con una masa específica de 9’6
gramos (147 grains) y una velocidad de 847 m/s ± 9.1 m/s (2780 ft/s ± 30 ft/s)“.
“El blindaje Tipo III y IV ha de probarse con un único proyectil de prueba y el
conjunto de prueba consistirá de 14 placas“. “Para blindaje duro y placas que se
pretenda que ofrezcan protección Tipo III, el conjunto de prueba consistirá de
nueve placas de blindaje. Las placas de blindaje han de ser lo suficientemente
grandes para recibir un mínimo de seis disparos por placa. Para las pruebas de
perforación y deformación de la cara trasera [Perforation and Backface Signature
Test (P-BFS)] se utilizarán cuatro placas de blindaje. Un mínimo de cuatro placas
de blindaje serán sometidas a las pruebas de determinación del límite balístico
[Ballistic Limit (BL)] con un mínimo de 24 disparos“.
En resumidas cuentas, lo único que está claro respecto a placas de blindaje duro
[hard armo] NIJ nivel III es que pueden protegerte frente a proyectiles M80 calibre
7’62 mm., lo que NO quiere decir que puedan hacerlo frente a proyectiles blindados
tipo SS109/M855 del calibre 5’56 x 45 mm. De esta forma no es extraño encontrarse
con placas NIJ nivel III incapaces de ofrecer protección frente a proyectiles 5’56
SS109/M855 pero que SI pueden proteger frente a proyectiles 5’56 M193, aunque
eso tampoco forma parte de la certificación nivel III.
La respuesta genérica ante cualquier pregunta respecto al grado de protección que
ofrece un determinado blindaje es bien sencilla: protege frente a todo aquello que se
haya probado que protege. Si no se ha probado una determinada munición no se
puede decir que protege frente a tal munición. Por ello, para salvar las deficiencias
del estándar 0101.06 de la NIJ no es extraño que algunos fabricantes utilicen el nivel
III+ para indicar que unas placas protegen frente a proyectiles 5’56 SS109/M855.
Asimismo, lo que es evidente es que únicamente las certificaciones emitidas por
laboratorios independientes van a resultar fiables, y no lo que afirme el fabricante.
Para aclarar un poco el mundo de los blindajes siempre viene bien echar mano de los
entendidos. En este sentido, el Dr. Gary K. Roberts, tan solo un dentista, conocido
de este blog por otros artículos, nos ofrece el siguiente artículo sobre pruebas de
blindaje Nivel III para patrulleros que vienen a constatar que no todas las placas son
iguales y que tratándose de algo tan delicado es importante conocer bien en qué
invertidos nuestro dinero y confiamos nuestra vida.

Pruebas de blindajes Nivel III para policías patrulleros.
Por Dr. Gary K. Roberts. 18JUN09.

Con el fin de proporcionar protección frente a amenazas con fusil en incidentes de
tirador activo [active shooter incidents] y otros enfrentamientos de alto riesgo, un
importante Cuerpo de Policía Local está estudiando la posibilidad de implementar
un programa experimental por el que dotar a los policías patrulleros uniformados de
placas Nivel III de protección frente a proyectiles de fusil y portaplacas sencillitos
que puedan ponerse rápidamente sobre el uniforme y el blindaje blando interior
[concealed soft armor] Nivel IIIa. Individualmente los policías también tendrían la
posibilidad de adquirir un sistema de placas a título particular.
Seguramente la selección final de las placas se realizará en virtud de una
combinación de precio, peso, durabilidad y, lo más importante, capacidad de las
placas para detener con éxito varios proyectiles típicos de fusil, entre los que se
incluyen: calibre 5’56 x 45 mm. (calibre propio de los fusiles de asalto occidentales
OTAN) con proyectil de 55 gr. tipo M193 FMJ (proyectil blindado más ligero que el
estándar OTAN), de 62 gr. tipo M855 FMJ (proyectil blindado equivalente al SS109
estándar OTAN), y de 45 gr. tipo Lemas Land Warfare JSP (proyectil semiblindado);
calibre 7’62 x 39 mm. (calibre propio del AK-47) con proyectil de 123 gr. tipo M43
FMJ (proyectil blindado con núcleo de acero) y de 124 gr. tipo M67/8M2 FMJ
(proyectil blindado con núcleo de plomo); 7’62 x 51 mm. con proyectil de 147 gr. tipo
M80 FMJ (proyectil blindado estándar OTAN); cartucho bala de escopeta calibre 12
tipo Federal Tactical Hydra-Shok de 28 gramos [1 oz.] (LEF127-RS).
Como parte del proceso de adquisición, probamos seis placas diferentes Nivel III, de
cinco fabricantes: Armored Mobility Incorporated (AMI) TAC3S single curve,
Diamond Back Tactical (DBT) LTC27400 single curve, DefenseTech (DT) Defend-X
IM-LCP-LIII triple curve, MSA/Paraclete (MSA) DHP3-1012 (nº. catálogo
10098941) triple curve y dos placas triple curve de Tencate, una placa híbrida tipo
SAPI (TenH) y una placa de Dyneema prensado (TenD) que resulta prácticamente
idéntica a la placa AMI SAPI3 ya probada anteriormente.
NOTA DEL TRADUCTOR: las placas single curve son aquellas que como su propio nombre indica
tienen una única forma curva para envolver el torso; las placas triple curve o multi curve son aquellas
cuya forma resulta más compleja, con más curvas para envolver mejor el torso, por lo que suelen ser
más cómodas.
Todas las placas probadas eran de 10 x 12 pulgadas (25 x 30 cm.). El peso de las
placas variaba debido a las diferencias en diseño y fabricación:
AMI: 3’4 kg. (7’5 libras), 3 mm. de acero sobre Dyneema comprimido.
DBT: 2’7 kg. (6 libras), 8 mm. de óxido de aluminio con lo que parece ser resina
reforzada de Kevlar por detrás.
DT: 2 kg. (4.5 lb), compuesto de Dyneema.
MSA: 2’7 kg. (6 libras), óxido de aluminio con Dyneema comprimido, Gold Flex y
espuma de celda cerrada por detrás.
TenH: 1’9 kg. (4.25 libras), óxido de aluminio con Dyneema comprimido y espuma
de celda cerrada por detrás.
TenD: 1’5 kg. (3.25 libras), Dyneema comprimido.
Las placas se introdujeron en un portaplacas de Cordura 1000D por encima de un
panel de blindaje blando [soft armor] Nivel IIIa (Twaron con Dyneema por detrás) y
se sujetaron sobre una réplica a tamaño real de un torso, hecha de Perma-Gel. Todos
los disparos de prueba se realizaron perpendicularmente a la superficie de la placa,
sin ningún disparo en oblicuo. Se realizaron tres disparos de fusil con cada tipo de
munición, que se intentaron colocar en los vértices de un triángulo equilátero de 7’5
cm. (3 pulg.).
Con el fin de reducir el potencial de problemas de impactos fuera de zona, los
disparos del 5’56 x 45 mm. y del 7’62 x 51 mm. se realizaron desde una distancia de
23 metros (25 yardas) con un fusil semiautomático AR15 en calibre 5’56 mm. con
cañón de 20 pulgadas y un fusil de cerrojo Remington 700 en calibre .308 con cañón
de 26 pulgadas. Las combinaciones arma-munición disponibles en calibre 7’62×39
mm. y en calibre 12 demostraron una precisión insuficiente para asegurar la
colocación correcta de los disparos efectuados desde 23 metros (25 yardas) de
distancia, por lo que las pruebas de estos sistemas se realizaron desde una distancia
de 2’7 metros (3 yardas) con un fusil AKMS en calibre 7’62 x 39 mm. con cañón de
16 pulgadas y una escopeta Remington 870 en calibre 12 con cañón de 18 pulgadas.
.

RESULTADOS DE LAS PRUEBAS:
AMI: (el vendedor pidió que todos los disparos de prueba se realizaran sobre la
misma placa)
3 proyectiles M193 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M855 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles LeMas detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M43 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M67 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M80 detenidos con éxito por la placa.
1 bala del calibre 12 detenida con éxito por la placa.

DBT: (el vendedor sólo facilitó una placa para todas las pruebas, la cual quedó
totalmente destruida por los nueve impactos del calibre 5’56 mm, por lo que no pudo
probarse con otros calibres más gruesos)
3 proyectiles M193 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M855 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles LeMas detenidos con éxito por la placa.

DT: (se utilizó una placa para los disparos del calibre 5’56 mm. y una segunda placa
para los disparos de calibres más gruesos)
3 proyectiles M193 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M855 perforaron completamente la placa; 2 proyectiles fueron
detenidos por el blindaje blando [soft armor] y 1 proyectil logró atravesarlo.
3 proyectiles LeMas detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M43 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M67 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M80 detenidos con éxito por la placa.
1 bala del calibre 12 detenida con éxito por la placa.

MSA: (se utilizó una placa para los disparos del calibre 5’56 mm. y una segunda
placa para los disparos de calibres más gruesos)
3 proyectiles M193 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M855 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles LeMas detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M43 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M67 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M80 detenidos con éxito por la placa.
1 bala del calibre 12 detenida con éxito por la placa.

TenH: (se utilizó una placa para los disparos del calibre 5’56 mm. y una segunda
placa para los disparos de calibres más gruesos)
3 proyectiles M193 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M855 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles LeMas detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M43 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M67 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M80 detenidos con éxito por la placa.
1 bala del calibre 12 detenida con éxito por la placa.

TenD: (se utilizó una placa para los disparos del calibre 5’56 mm. y una segunda
placa para los disparos de calibres más gruesos)
3 proyectiles M193 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M855 perforaron completamente la placa y el blindaje blando [soft
armor] de debajo.
3 proyectiles LeMas detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M43 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M67 detenidos con éxito por la placa.
3 proyectiles M80 detenidos con éxito por la placa.
1 bala del calibre 12 detenida con éxito por la placa.

Protección frente a la Penetración de un Proyectil (PPP): la placa AMI fue
la que ofreció la mejor PPP de todas las placas probadas, seguida por las placas MSA
y TenH; la placa que demostró la peor PPP frente a los proyectiles disparados fue la
TenD.

Deformación de la Cara Posterior (DCP): la placa AMI fue la que presentó una
menor DCP, seguida por la placa MSA; la placa que presentó una mayor DCP fue la
TenH.

Proyección de Fragmentos [Spall]: las placas AMI, DT y TenD no presentaron
una proyección de fragmentos apreciable; la placa DBT presentó una excesiva y
amplia proyección de fragmentos.

Peso de la Placa: la placa TenD era la más ligera de todas, seguida por la TenH y
la DT; la placa más pesada era la AMI.

Durabilidad: la placa AMI resultó ser la más duradera y robusta, seguida por la DT
y la TenD; la placa DBT resultó ser la más frágil de todas.

Inspección Anual con Rayos X: la placas AMI, DT y TenD no requieren una
inspección anual con rayos X; las placas DBT, MSA y TenH deberían someterse a
una inspección anual con rayos X en busca de grietas ocultas en los elementos
cerámicos.

Precio: la placa más barata era la DBT; la placa más cara era la AMI.

CONCLUSIÓN:
Si la munición del calibre 5’56 mm. M855 “punta verde” [green tip] NO fuera una
amenaza, entonces las placas DefenseTech Defender-X IM-LCP-LIII o Tencate
Dyneema (o su equivalente la AMI SAPI3) serían opciones razonables. Sin embargo,
en el caso de un escenario en el que el grado de amenaza esperado incluya todos los
calibres y municiones probadas anteriormente, M855 incluido, entonces:
– Si supiera que voy a tener que salir del coche e intervenir directamente en un
enfrentamiento armado, lleve o no lleve blindaje blando [soft armor] debajo,
preferiría las placas AMI TAC3S.
– Si voy a tener que pasar mucho tiempo con el blindaje encima, he de disponer de
un alto grado de movilidad y siempre llevo puesto blindaje blando [soft armor]
debajo de las placas, entonces yo optaría por las placas híbridas tipo SAPI de
Tencate.
– Las placas MSA/Paraclete también ocupan un buen lugar en mi lista de blindaje
para policías, ya que ofrecen buena protección, se pueden utilizar junto con blindaje
blando [soft armor], no pesan demasiado y no son caras.

De izquierda a derecha: placas AMI, DBT, DT, MSA, TenH, TenD.
El fusil Baker convirtió a los soldados en letales tiradores
a larga distancia. Todo empezó con este fusil del siglo
XIX.
Publicado el 152026CEST Ago17 por Jorge Tierno Rey

A día de hoy
existe mucha ciencia y tecnología implicada en un fusil de precisión. Muchos años
atrás la ciencia y tecnología eran muy limitadas, pero ello no impidió que se
fabricaran fusiles que proporcionaran precisión suficiente como para lograr
impactos a larga distancia ─nada que ver con la distancia que se puede alcanzar hoy
día con algunos fusiles─. En los albores de los fusiles el Baker demostró que se
podían batir blancos a distancias antes consideradas totalmente fuera del alcance de
un arma de fuego.
El fusil Baker convirtió a los soldados en letales tiradores a larga distancia. Todo
empezó con este fusil del siglo XIX.
El Arte de la Transición [The Art of the Transition]. Por
Tiger McKee.
Publicado el 272137CEST Sep11 por Jorge Tierno Rey

En el siguiente enlace puedes disponer de este mismo artículo en formato PDF: El Arte de la
Transición [The Art of the Transition]. Por Tiger McKee.
(Traducido por Jorge Tierno Rey y reproducido con autorización de su autor)
“¡Suelta el arma!” ordenas. Ignorándote la amenaza apunta con su pistola y avanza.
Deslizas la aleta del seguro para desactivarlo al mismo tiempo que levantas la boca
de fuego de tu fusil, buscas el punto rojo de tu visor y presionas el disparador. Nada.
Nothing. No hay “¡pam!”. No sientes un retroceso satisfactorio. Extrañado te
percatas que la amenaza sonríe mientras empieza a correr hacia ti. El espacio
existente entre tú y ella va decreciendo rápidamente. ¿Qué haces? Ha lugar para una
transición del fusil a la pistola, ¡inmediatamente!.

1. Con la correa alrededor del cuello puedes utilizar ambas manos para manejar la pistola y aún así puedes
retomar el fusil y disparar con la correa al cuello. ©Tiger McKee

Cuando sabemos que un combate está próximo es preferible tener un fusil a mano.
Comparado con una pistolas un fusil le da mil patadas, siempre y cuando dispare
proyectiles de fusil. Un proyectil de pistola disparado a través de un cañón largo
continúa siendo un proyectil de baja velocidad. Un fusil dispone de cargadores de
gran capacidad, nos permite batir blancos con precisión desde distancias de contacto
hasta cientos de metros y la balística terminal (o de efectos) del proyectil de fusil
incrementa la probabilidad de detener a la amenaza. Cuando tu fusil deja de
funcionar -y te encuentras a una distancia apta para pistola- la forma más rápida de
obtener impactos sobre el blanco es realizar una transición a la pistola (podemos
utilizar el término “transicionar” si españolizamos el verbo anglosajón “transition”
creando así un anglicismo). Me refiero a aquellas situaciones en las que si no les
envías proyectiles, inmediatamente, ¡mueres!. Independientemente del motivo,
cuando tu fusil deja de funcionar tu habilidad para realizar una transición
(transicionar) a tu arma secundaria se convierte en una habilidad esencial.
2. Con una correa portafusil táctica, de las que pasan alrededor del cuerpo, liberas ambas manos para
poder manejar la pistola. Pero no olvides que puede que no dispongas de tiempo. ©Tiger McKee

Las transiciones, como la mayoría de las técnicas, funcionan mejor cuando resultan
simples. Las acciones o secuencias de movimientos complicados consumen tiempo
de más, suponen un mayor número de oportunidades para que cometas un error y
resulta difícil retenerlas en la memoria y aplicarlas bajo tensión. Sin embargo, para
estar preparado para afrontar las realidades del combate, necesitarás varias técnicas
de transición. Las transiciones con una correa portafusil táctica, de esas que rodean
el cuerpo, son bastante sencillas, pero habrá ocasiones en las que no tendrás la
oportunidad de colocarte bien la correa. Las transiciones a plena luz del día serán
diferentes de las realizadas en entornos de poca luz. Incluso no tienes la garantía que
vayas a combatir con tu propio fusil. Por ejemplo, dispongo de una pistola y durante
el combate tengo la oportunidad de “hacerme” con un fusil, que probablemente no
estará equipado del mismo modo que el mío propio. Debemos adiestrarnos en y
practicar una amplia variedad de técnicas para poder estar preparados para afrontar
cualquier situación.
3. El tirador utiliza la mano de apoyo para manejar la linterna mientras trinca el fusil entre el brazo y el
costado. ©Tiger McKee

Imagina que ahora mismo sólo dispones en tu fusil de una correa de transporte de
cuatro euros. La forma más sencilla de realizar una transición (transicionar) del fusil
a la pistola consistiría en tirar el fusil y utilizar ambas manos para empuñar la pistola,
pero existen varias razones por las que no debemos deshacernos de nuestro fusil.
Predecir cuánto durará el combate es imposible, por lo que puede ser que durante el
mismo tengas la oportunidad de retomar el fusil y solucionar la interrupción.
Durante el combate te mueves continuamente, bien creando distancia, bien
buscando una cubierta o bien simplemente intentando resultarle a la amenaza un
blanco más difícil de batir. Tira tu fusil y dalo por perdido. Cuando puedas recogerlo
ya no estarás cerca de donde lo dejaste caer. Además, siempre existe la posibilidad
que tus oponentes recojan tu fusil, solucionen la interrupción y lo utilicen en tu
contra. Así que conserva tu fusil contigo y realiza la transición.

4. En el caso de utilizar una correa simplona lo más sencillo es llevarse el fusil al pecho dejando que actúe
la gravedad llevando la culata hacia abajo y la boca de fuego hacia arriba. ©Tiger McKee

En el caso de utilizar una correa de transporte la transición más sencilla consiste en


utilizar la mano primaria, la mano derecha en el caso de una persona diestra, para
llevar la culata del fusil hacia abajo. La mano secundaria, que abraza el
guardamanos, tira del fusil y lo sujeta con firmeza contra el centro de tu pecho con
el cañón apuntando hacia arriba. En cuanto la mano secundaria tiene controlado el
fusil la mano primaria presenta la pistola. Me pego el fusil al cuerpo porque me
resulta más fácil controlarlo -mi brazo no tiene que estar extendido intentando
mantener el fusil hacia arriba- y me plantea una ventaja en cuanto a retención del
arma. La boca de fuego apunta hacia arriba de forma que la mano de apoyo agarre el
fusil por encima de la mayor parte del peso del fusil, que es la posición que favorece
la gravedad, ya que el mayor peso tiende a ir hacia abajo. Apuntar la boca de fuego
hacia abajo implicaría retorcer la mano de apoyo en una posición forzada
incomodísima por la que la mayor parte de la masa del fusil quedaría por encima del
punto de agarre con la clara tendencia a voltear el fusil para que la boca de fuego
apunte hacia arriba, o bien habría que reposicionar la mano de apoyo en el arma, lo
que supone añadir un paso más a la secuencia. Recuerda que es mejor la simplicidad.

Por otra parte, al conservar el empuñe original de la mano de apoyo sobre el fusil
también se reducen las acciones necesarias para realizar la transición (transicionar)
de vuelta al fusil, que es lo que debes hacer a la mínima oportunidad que tengas. Si,
es verdad, podrías continuar combatiendo sólo con la pistola, pero es nuestra
obligación estar preparados para cualquier cosa y para ello el fusil es mucho más
adecuado que la pistola.

5. Existe una amplia variedad de correas; es necesario saber cómo utilizar todas ellas. ©Tiger McKee

Durante el proceso de transición también puedes utilizar una correa de transporte.


Tienes varias opciones, pero no olvides que estas técnicas implican pasos adicionales
en la secuencia original de la transición, lo que significa más tiempo necesario para
realizar la transición (transicionar). Una opción consiste en pasar la correa por
encima de la cabeza con la mano de apoyo hasta apoyarla en el cuello mientras la
mano primaria lleva el arma hacia abajo de forma que el fusil quede colgado del
cuello por la correa de transporte. Esto te permite utilizar ambas manos para
presentar la pistola y si la correa está bien ajustada puedes dejártela alrededor del
cuello y utilizarla como si fuera una correa portafusil táctica. En el caso de utilizar
una correa portafusil táctica -cualquier correa que pase alrededor del cuerpo- la
transición es la misma. Simplemente lleva el fusil hacia abajo con la mano de apoyo
mientras con la mano primaria presentas la pistola y tan pronto como te sea posible
empuña el arma con ambas manos.
6. La mano de apoyo puede pasar la correa de transporte por la cabeza y colocarla alrededor del cuello.
©Tiger McKee

Las transiciones en condiciones de poca luz con una correa de transporte y una
linterna de mano son básicamente las mismas con algunas ligeras modificaciones.
Por ejemplo, en la primera técnica descrita, en la que el fusil se lleva al cuerpo con la
mano de apoyo, sujetamos el guardamanos del fusil con el codo del brazo de apoyo
presionándolo contra nuestro cuerpo. Con la mano de apoyo manejas la linterna y la
mano primaria queda libre para presentar la pistola. Como ya se ha mencionado
previamente esta técnica resulta más eficaz si la boca de fuego del fusil apunta hacia
arriba. También pueden utilizarse las mismas técnicas para correa portafusil
descritas anteriormente, con la salvedad que en lugar de tener ambas manos en la
pistola la mano de apoyo maneja la linterna.

Para poder utilizar una linterna instalada en el fusil junto con la pistola necesitamos
técnicas en las que la linterna del fusil permanezca dirigida hacia la amenaza. Una
posible opción consiste en dejar la culata del fusil en el hombro controlándola con la
mano de apoyo. La mano primaria presenta la pistola mientras la mano de apoyo
maneja la linterna instalada en el fusil, asumiendo que tu fusil esté configurado para
que la mano de apoyo maneje la linterna. Ésta es la técnica más simple y, por tanto,
la más rápida, pero tiene el inconveniente que la mano de apoyo ha de ejercer
bastante presión para garantizar que la culata del fusil no se deslice fuera del hombro
mientras te mueves y además tienes que asegurarte que la boca de fuego de tu pistola
no cruza por delante de la mano o el brazo de apoyo. Cuando te rodea una correa
portafusil táctica puede que ésta sea tu única opción.
7. Recuerda que debes practicar bajo cualquier condición meteorológica. Trabajar con chaqueta, guantes y
ropa holgada varía considerablemente. ©Tiger McKee

Si utilizas una simple correa portafusil o dispones de holgura suficiente en tu correa


portafusil táctica puedes llevarte el fusil hacia el lado de apoyo de tu cuerpo,
deslizando la culata del fusil entre el brazo de apoyo y tu costado para trincar el fusil
entre ambos. La mano de apoyo conserva su empuñe original sobre el guardamanos,
dirigiendo y manejando la linterna, y la mano primaria presenta la pistola. Aunque
esta técnica requiere algo más de tiempo para llevar el fusil desde el hombro hasta el
costado proporciona un agarre bastante sólido sobre el fusil que se puede mantener
durante tiempo prolongado.

Ahora mismo puedo escuchar a alguno de vosotros diciendo “¡pero mi fusil nunca
tiene interrupciones!”. Pues entonces necesitas practicar mucho más que cualquier
otro porque cuando te suceda será realmente una sorpresa para ti. Además, la
mayoría de los problemas que vemos habitualmente son debidos a la munición, por
tanto, tu fusil podrá ser maravilloso pero un cartucho defectuoso producirá una
interrupción.
8. Si la correa está bien ajustada aún con ella alrededor del cuello puedes echar mano del fusil. ©Tiger
McKee

Para practicar transiciones toma todas las precauciones posibles para garantizar la
seguridad. Yo hago que mis alumnos descarguen sus fusiles y empiecen despacio
según el procedimiento, practicando primero en seco antes de los ejercicios con
fuego real. Siempre que sea posible también les insto a activar el seguro; aquí me
refiero al trabajo con un AR. El seguro puede activarse o no en función del estado en
el que se encuentre el fusil (un AR sólo permite que se active el seguro si el martillo
está montado, de lo contrario no será posible desplazar la aleta de la posición de
fuego a la posición de seguro). Tras muchas prácticas en seco lo probamos con fuego
real, pero retirando los cargadores de los fusiles para garantizar que los alumnos
realizan las transiciones con un fusil no operativo. Nunca realices una transición con
un fusil que realmente todavía se encuentre en estado operativo. Además, no olvides
que este artículo no es sustitutivo de un adiestramiento adecuado y que las prácticas
sólo deben realizarse bajo la supervisión de un instructor cualificado. Como es
habitual la mejor forma de practicar es en seco con armas inertes. Y no es preciso
que te gastes mucho dinero para conseguir armas inertes. Yo tengo pistolas inertes
de madera y fusiles que consisten en palos de madera montados sobre viejas culatas
de madera que pude encontrar muy baratas.
9. Transición utilizando la mano de apoyo para sujetar el fusil. ©Tiger McKee

Normalmente nuestro adiestramiento segrega el fusil de la pistola. Lo que tenemos


que hacer es combinar ambos en un mismo paquete sin diferencias. Tienes que
practicar transiciones de fusil a pistola, de pistola a fusil, e incluso de pistola a
cuchillo. Lo que buscamos es un movimiento suave de un arma a otro sin
interrupción alguna.

Para alcanzar este nivel de competencia debes unificar cuerpo y mente. No sólo
segregamos nuestro adiestramiento con diferentes armas sino que desde hace
demasiado tiempo hemos separado lo mental de lo físico. La mente ha de adiestrarse
para evaluar y decidir con rapidez ante cualquier situación y el cuerpo para realizar
acciones físicas sin demora ni vacilación. Es fundamental que adquiramos la
habilidad de pasar de un arma a otra pero incluso aún más importante es que nuestra
mente y nuestro cuerpo funcionen como un todo.

“En un combate a muerte”, afirma Musashi en su Libro de los Cinco Anillos, “uno
quiere emplear todas sus armas al máximo”. Continúa diciendo que “morir con tu
espada todavía envainada es lo más lamentable”. En este contexto la “espada” es tu
arma y tu mente. Aunque Musashi, un samurai en el Japón feudal, combatía con
espadas lo mismo se puede aplicar hoy día al combate con armas de fuego.
Adiestrarse para el éxito en el combate significa llegar a ser competente con todo
arma que esté a nuestra disposición.

(Nota del autor: aunque el principal objetivo de este artículo es el fusil las mismas técnicas pueden
aplicarse a cualquier arma larga.)

Tiger McKee es el director de la escuela de tiro con armas de fuego “Shootrite
Firearms Academy” (www.shootrite.org), situada al norte del estado de
Alabama, en EE.UU. Además es el autor del libro “The Book of Two Guns”, que
dispone de una edición electrónica en español con el título “El Libro de Dos
Armas”, y forma parte del equipo de autores en varias publicaciones tácticas y
sobre armas de fuego. Asimismo es instructor adjunto para el FBI y el
diseñador del fusil de asalto “Katana”, fabricado por MHT Defense.

La suposición de que la “transferencia de energía
cinética” constituye un mecanismo para herir. Dr. Martin
L. Fackler. 1987.
Publicado el 142000CEST Jul15 por Jorge Tierno Rey

Hace unos días nos preguntábamos si crees que llegan hasta nuestros días alguna,
algunas o todas esas ideas equivocadas sobre la balística de heridas, de las que el
recientemente fallecido Dr. Martin L. Fackler habla en su trabajo, con fecha de julio
de 1987, ¿Qué hay de malo en la literatura sobre balística de heridas y por
qué? [What’s Wrong with the Wound Ballistics Literature, and Why]. Una de esas
ideas equivocadas consiste en suponer que la “transferencia de energía cinética”
constituye un mecanismo para herir, cosa que el Dr. Fackler desmiente con pelos y
señales en el siguiente fragmento del mencionado trabajo, que hemos traducido para
ti. Espero que sirva para terminar de erradicar mitos y leyendas como ese de la
dichosa transferencia de energía.

IMAGEN 2. La destrucción de tejidos señalada que provoca el proyectil de M-16 se produce normalmente a
una profundidad de penetración de entre 15 y 25 cm. La mínima destrucción producida en la primera parte
de la trayectoria en los tejidos explica la confusión respecto a los efectos de este arma.
El hecho de considerar que la “transferencia de energía cinética” del proyectil a los
tejidos constituye un mecanismo para herir ha generado una gran confusión. A pesar
de los datos que refrendan precisamente lo contrario (1, 63), muchos asumen que la
cantidad de “energía cinética” que un proyectil transfiere al cuerpo humano
representa una medida de los daños ocasionados (25, 36, 37, 40). Tales opiniones
ignoran la interacción directa entre el proyectil y los tejidos, que constituye el meollo
de la balística de heridas. Las heridas que resultan de una determinada cantidad de
“energía cinética transferida” pueden variar considerablemente. El proyectil
indeformable del fusil AK74 (imagen 6) produce una gran cavidad temporal que
puede ocasionar una marcada destrucción en algunos tejidos (hígado), pero que
tiene mucho menos efecto en otros (músculo, pulmón, intestinos) (9). Una cavidad
temporal similar, tal como la producida por el M-16 (imagen 2), que estira los tejidos
que acribillan los fragmentos de bala, ocasiona una cavidad permanente mucho
mayor al afectar a las partes de los tejidos entre las trayectorias de los fragmentos de
bala. De este modo, la fragmentación del proyectil puede convertir la energía
utilizada en la cavitación temporal en una fuerza verdaderamente destructiva, ya que
se concentra en zonas debilitadas por las trayectorias de los fragmentos de bala en
lugar ser absorbida uniformemente por la masa de tejidos. La sinergia entre la
fragmentación del proyectil y la cavitación puede incrementar enormemente los
daños ocasionados por una determina cantidad de energía cinética.

IMAGEN 6. El AK-74 representa la contribución rusa a la nueva generación de fusiles de asalto militares.
Normalmente el proyectil cabecea a una menor profundidad de penetración que otros proyectiles militares.
Esto supone una herida significativa incluso en impactos sin demasiadas complicaciones en las
extremidades.
Un proyectil grande y lento (imagen 7) destruirá (cavidad permanente) una gran
cantidad de tejidos, mientras que un proyectil pequeño y rápido con la misma
energía cinética (imagen 4) estirará más tejidos (cavidad temporal) pero destruirá
menos. Si entre los tejidos destruidos por un proyectil se encuentra la pared de la
aorta probablemente los daños ocasionados resulten mucho mayores que si este
mismo proyectil “transfiere” la misma cantidad de energía al lado de este vaso
sanguíneo.
IMAGEN 1. El gran proyectil de plomo de fusil Vetterli es propio de los fusiles militares de 1850-1890. La
deformación del proyectil al impactar con los tejidos produce una gran cavidad permanente. También se
produce una considerable cavidad temporal, a pesar de que la velocidad es menos de la mitad que la de los
fusiles militares modernos.
Muchos tejidos del cuerpo humano (músculos, piel, intestinos, pulmones) son
blandos y flexibles, lo que representa las principales características físicas de un buen
absorbedor de impactos. Deja caer un huevo crudo sobre un suelo de cemento desde
una altura de 2 metros; a continuación deja caer una pelota de goma con la misma
masa desde la misma altura. El intercambio de energía cinética en el momento del
impacto es el mismo en ambos casos. Compara la diferencia en los efectos; el huevo
se rompe mientras que la pelota rebota sin sufrir ningún daño. La mayoría de los
tejidos blandos de los animales tiene una consistencia mucho más parecida a la de la
pelota de goma que a la de la frágil cáscara del huevo. Este sencillo experimento
demuestra la falacia que supone la suposición habitual de que toda la energía cinética
“transferida” al cuerpo humano ocasiona daños.

IMAGEN 7. La esfera de plomo de 17’5 mm. de diámetro, que impacta a una velocidad de 540 fps (165
m/s), duplica la energía cinética de la esfera de acero de 6 mm. de diámetro (imagen 4). La esfera grande
penetra 30 cm. más y produce una cavidad permanente de 50 veces mayor volumen que la producida por la
esfera más pequeña.
Además, la suposición de que la “transferencia de energía cinética” es directamente
proporcional a los daños ocasionados en los tejidos no tiene en cuenta que algunos
aspectos de la colisión proyectil-tejidos consumen energía pero no destruyen tejidos.
Estos aspectos son 1) la onda de presión sónica, 2) el calentamiento de los tejidos, 3)
el calentamiento del proyectil, 4) la deformación del proyectil, y 5) el movimiento
que se transmite a los tejidos (el desplazamiento del bloque de gelatina, por
ejemplo).

IMAGEN 3. El proyectil militar 7’62 mm. OTAN cabecea tras 15 cm. de penetración pero no se deforma. La
mayor destrucción de tejidos se produce en el lugar donde el cabeceo del proyectil es de 90º (profundidad
de penetración de unos 28 cm.) en lugar de en el lugar de mayor velocidad del proyectil (superficie de los
tejidos).
La forma más popular de calcular la “transferencia de energía cinética” consiste en
utilizar un cronógrafo para determinar la velocidad de impacto y otro para
determinar la velocidad de salida. El blanco más comúnmente utilizado es un bloque
de 15 cm. de grosor fabricado a base de alguna sustancia que simule los tejidos
(gelatina o jabón). Este método dispone de una gran ventaja a su favor: resulta
sencillo y fácil de llevar a cabo. En cuanto a su validez, se remite al lector que tenga
interés a los perfiles de heridas que se muestran en las imágenes 1 a 7. Si se comparan
únicamente los primeros 15 cm. de la trayectoria del proyectil con la trayectoria
completa del proyectil que se representa en los perfiles de heridas se comprueban las
importantes limitaciones que plantea el método del bloque de 15 cm. de grosor. La
suposición por parte de los diseñadores de armas de que únicamente los primeros 15
cm. de la trayectoria del proyectil que penetra a través de los tejidos presenta
relevancia clínica (64) puede simplificar su trabajo, pero no logra aportar
información suficiente para un predicción válida del potencial para herir del
proyectil. La longitud de la trayectoria del proyectil a través del torso humano puede
llegar a ser cuatro veces mayor que la de estos pequeños bloques. Incluso si este
método fuera científicamente válido, su aplicación ha resultado más errónea todavía
por parte de casi todos los investigadores que han incluido el proyectil del fusil M-16
entre los proyectiles probados con este método. Este método asume que la masa del
proyectil se mantiene constante al atravesar ambos cronógrafos. Normalmente el
proyectil del M-16 pierde un tercio de su masa en forma de fragmentos, que pueden
quedarse dentro del blanco (ver imagen 2). La parte del proyectil que pasa a través
de las pantallas del segundo cronógrafo pesa aproximadamente dos tercios del peso
del proyectil entero que pasó a través del primer par de pantallas. No se toma la
medida de recuperar y pesar el proyectil para considerar la fragmentación del
proyectil cuando ésta se produzca. La negativa a considerar la pérdida de masa del
proyectil puede provocar grandes errores en el cálculo de la “transferencia de
energía” (8).
IMAGEN 4. La esfera de acero de 6 mm. de diámetro provoca la mayor destrucción de tejidos en los
primeros 10 cm. de penetración. Puesto que la superficie de una esfera que impacta contra los tejidos no
puede aumentar por el cabeceo, el tamaño de la cavidad temporal corresponde a la velocidad del proyectil.
En ocasiones los cirujanos extirpan de las heridas de bala los tejidos que a su juicio
resultan inviables y comparan el peso de los tejidos extirpados con la “transferencia
de energía cinética” (65). El criterio de un cirujano y la técnica de extirpar tejidos
albergan mucha subjetividad, como demuestran Berlin et al (66), que averiguaron
en una comparativa que “un cirujano extirpaba menos tejidos en el caso de poca
transferencia de energía y bastantes más en el caso de mucha transferencia de
energía que el otro cirujano, aunque ambos cirujanos aplicaban los mismos criterios
para valorar los tejidos”. Ninguno de estos experimentos incluía animales de control
para verificar que los tejidos que el cirujano había considerado “inviables” realmente
se gangrenaban si no se extirpaban. Curiosamente todos los estudios en los que se
mantuvieron con vida a los animales para una observación directa del proceso de
curación de las heridas acreditan menores daños en los tejidos de los que se estimó
de la observación de la herida en las primeras horas tras ser infligida (43-47, 67, 68).
En un estudio de más de 4.000 heridos en la 2ª Guerra Mundial se destacaba que
“resulta sorprendente comprobar cuantos tejidos aparentemente sin vida se
recuperan” (69).
IMAGEN 5. El proyectil del calibre .22 Long Rifle no se deforma tras impactar sobre tejidos blandos. Se
produce un cabeceo significativo tras una profundidad de penetración de unos 8 cm. y el proyectil acaba
desplazándose con el culo hacia delante durante la última mitad de su recorrido en los tejidos.
Cualquiera escéptico todavía sobre la falacia de utilizar únicamente la energía
cinética para medir la capacidad para herir de un proyectil podría tener en cuenta el
ejemplo de un flecha de caza moderna de cabeza ancha. Se utiliza para acabar con
cualquier especie en caza mayor, aunque su energía de impacto sea de sólo unos 50
ft-lb (68 julios), menos que la de un proyectil del calibre .22 Short. Los bordes
afilados de la cabeza ancha de la flecha aprovechan la energía de forma muy eficaz.
Cortar tejidos resulta mucho más eficaz que destruirlos, y destruirlos resulta mucho
más eficaz que desgarrarlos por estiramiento (como sucede con la cavitación
temporal).
IMAGEN 8. La construcción con punta hueca de este proyectil en calibre .22 hace que se fragmente durante
los primeros 10 cm. de penetración en los tejidos. La debilitación de los tejidos producida por los múltiples
fragmentos de bala interacciona con el estiramiento de la cavidad temporal para provocar una mayor
destrucción permanente de tejidos.

(1) LINDSEY, Douglas. The Idolatry of Velocity, or Lies, Damn Lies, and Ballistics. Journal of
Trauma-Injury Infection & Critical Care. December 1980, Volume 20, Issue 12, pp. 1068-1069.
(8) FACKLER, Martin L.; SURINCHAK, John S.; MALINOWSKI, John A.; BOWEN, Robert E. Bullet
Fragmentation: A Major Cause of Tissue Disruption. Journal of Trauma-Injury Infection & Critical
Care. January 1984, Volume 24, Issue 1.
(9) FACKLER, Martin L.; SURINCHAK, John S.; MALINOWSKI, John A.; BOWEN, Robert
E. Wounding Potential of the Russian AK-74 Assault Rifle. Journal of Trauma-Injury Infection &
Critical Care. March 1984, Volume 24, Issue 3.
(25) KOCHER, Emil Theodor. Über Schusswunden. Experimentelle Untersuchungen über die
Wirkungsweise der modernen Klein-Gewehr-Geschosse. Leipzig, Verlag von FCW Vogel, 1880.
(36) OWEN-SMITH, M.S. High Velocity Missile Wounds. London, Edward Arnold, 1981, pp. 21-32.
(37) SWAN, Kenneth G.; SWAN, Roy C. Gunshot Wounds: Pathophysiology and Management.
Littleton, Mass, PSG Publishing Co., 1980, pp. 7-15.
(40) WHELAN, Thomas J. Jr. “Missile-caused Wounds”. First United States Revision Emergency
War Surgery NATO Handbook. Washington, DC, Government Printing Office, 1975, chap. 2.
(43) HARVEY, E.Newton. Studies on wound ballistics. ANDRUS, C.E.; BRONK, D.W.; CORDEN,
G.A. Jr; et al (eds). Advances in Military Medicine. Boston, Little, Brown, 1948, chap 18.
(44) DZIEMIAN, Arthur, J.; MENDELSON, Janice A.; LINDSEY, Douglas. Comparison of the
wounding characteristics of some commonly encountered bullets. Journal of Trauma-Injury
Infection & Critical Care. July 1961, Volume 1, Issue 4, pp. 341-342,345-346,351-353.
(45) MENDELSON, Janice A.; GLOVER, John L. Sphere and shell fragment wounds of soft tissues:
Experimental study. Journal of Trauma-Injury Infection & Critical Care. November 1967, Volume 7,
Issue 6, pp. 889-914.
(46) HOPKINSON, D.A.W.; WATTS, J.C. Studies in experimental missile injuries of skeletal muscle.
Proc R Soc Med, 1963, 56:461-468.
(47) FACKLER, M.L.; BRETEAU, J.P.; COURBIL, L.J.; TAXIT, R.; GLAS, J.; FIEVET, J.P. Open
wound drainage versus wound excision on the modern battlefield. Letterman Army Institute of
Research, Presidio of San Francisco, CA (in press).
(63) WANG, Z.G.; FENG J.X.; LIU, Y.Q. Pathomorphological observations of gunshot wounds. Acta
Chir Scand, 1982, Suppl 508:185-195.
(64) KOKINAKIS, W.; NEADES, D.; PIDDINGTON, M.; ROECKER, E. A gelatin energy
methodology for estimating vulnerability of personnel to military rifle systems. Acta Chir Scand,
1979, Suppl 489:35-55.
(65) JANZON, B.; SEEMAN, Torsten. Muscle Devitalization in High-energy Missile Wounds, and Its
Dependence on Energy Transfer. Journal of Trauma-Injury Infection & Critical Care. February 1985,
Volume 25, Issue 2, pp. 138-144.
(66) BERLIN, R.; JANZON, B.; RYBEC, B.; SANDEGARD, J.; SEEMAN, T. Local effects of assault
rifle bullets in live tissues. Part II. Acta Chir Scand, 1977, Suppl 477:5-49.
(67) WANG, Z.G; QIAN, C.W; ZHAN, D.C.; SHI, T.Z; TANG, C.G. Pathological changes of gunshot
wounds at various intervals after wounding. Acta Chir Scand, 1982, Suppl 508:197-210.
(68) ZIERVOGEL, J.F. A study of muscle damage caused by the 7.62 NATO rifle. Acta Chir Scand,
1979, Suppl 489:131-135.
El dichoso mito de que «solo tienes que practicar el tiro
dirigido, sin apuntar, porque ¡en un enfrentamiento
armado nunca vas a ser capaz de utilizar los elementos
de puntería!». Massad Ayoob. 14OCT14.
Publicado el 161214CEST Ago17 por Jorge Tierno Rey

¡Y dale perico al torno! Los mitos mitos


son y por eso duran más que las pilas alcalinas Duracell ─las del conejito─. Anda
que no te habrán contado veces y veces eso de que «en un enfrentamiento armado
no puedes utilizar los elementos de puntería porque el estrés, el ojo humano, bla bla
bla». El tema ya lo tratamos hace un par de años en el artículo del blog ¿se puede
apuntar en un combate con armas de fuego?; e incluso el propio Dr. Bill
Lewinski nos respondió a la pregunta ¿realmente puedes utilizar tus elementos de
puntería en un combate con armas de fuego?. Pero con los mitos poco importa lo que
se diga ─siempre habrá alguno dispuesto a perpetuar el mito─. Pero bueno, de necios
está el mundo lleno.
En esta ocasión te traigo una breve traducción ─para no variar─ de lo que el
famoso Massad Ayoob explica sobre este asunto en el artículo 5 Gunfighting Myths
Debunked By Massad Ayoob, publicado el 14 de octubre de 2014 en la web Personal
Defense World.
«Solo tienes que practicar el tiro dirigido, sin apuntar, porque ¡en un enfrentamiento
armado nunca vas a ser capaz de utilizar los elementos de puntería!».
Aunque parece que hay quien se lo cree, sencillamente es falso.
He perdido la cuenta de cuántos enfrentamientos armados he llegado a estudiar en
los que el superviviente decía algo así como «apunté el arma y disparé lo mejor que
pude y no pasó nada. Entonces me acordé de que tenía que utilizar los elementos de
puntería. El otro tipo cayó abatido y se acabó».
Si estudias la historia de Wyatt Earp, verás que bien pudo haber matado a tiros a 10
hombres. Wyatt Earp le dijo a su biógrafo Stuart Lake que ─salvo en una
excepción─ siempre se esmeraba por alinear el «punto de mira» con el «alza» y
presionar, no sacudir, el disparador. Wyatt Earp falleció a una avanzada edad, sin
haber recibido nunca un disparo en sus carnes.
En la época dura del pelotón de vigilancia de la Policía de Nueva York [NYPD
Stakeout Squad], el único miembro de la unidad que mató a más delincuentes en
enfrentamientos armados que su famoso compañero Jim Cirillo fue Bill Allard, que
le salvó la vida al propio Jim ─y así lo reconoció él mismo públicamente─ en un
enfrentamiento especialmente feo. Existe constancia de que el propio Allard dijo
que en todos salvo uno de los enfrentamientos armados en los que se vio implicado
fue capaz de ver el punto de mira de su pistola tan claramente como para poder haber
contado el número de rayas que llevaba mecanizado el punto de mira.
Massad Ayoob
La posición de Guardia Baja [Low Ready]. Scott Reitz.
SWAT NOV14.
Publicado el 152000CEST Oct15 por Jorge Tierno Rey

Como decía Tiger McKee hace unos


días en uno de sus artículos “«una opinión», según Platón, «está a medio camino
entre el conocimiento y la ignorancia». Las opiniones suelen basarse en
sentimientos. «En mi opinión» es lo que dice una persona cuando no dispone de
conocimientos o hechos suficientes para respaldar sus afirmaciones. De otro modo
empezaría con algo así como «según los datos, estudios, etc.»“.
“En mi opinión”, este tío tiene toda la razón. Y es que en cualquier debate,
especialmente los que abordan los típicos mitos y leyendas que se pueden encontrar
en el ámbito del combate con armas de fuego, abundan las opiniones y escasean los
argumentos. A decir verdad, no es difícil escuchar todo tipo de argucias, algunas de
lo más absurdo, que pretenden socavar la valía de determinadas tácticas, técnicas y
procedimientos (TTPs) de tal forma que salgan favorecidas aquellas por las que
aboga el instructor de turno, que las pinta como el no va más. Pero es que hay veces
en las que el susodicho instructor puede que carezca de la suficiente formación y
experiencia como para poder determinar la TTP que resulta más eficaz y la que ha
quedado obsoleta.
(Artículo publicado en el número de OCT15 de la revista gratuita Tactical Online)
Hay varios tipos de instructores, como explica John Chapman en su artículo
sobre cómo formarte a ti mismo, y no todos son válidos. No es ninguna tontería
tomar las debidas precauciones a la hora de dejarse guiar por las opiniones de
alguien cuando hay tanto en juego, como sucede en el caso del combate con armas
de fuego.
Pues bien, uno de esos debates estrella sobre TTPs, en los que se vierten todo tipo de
opiniones y a veces algún argumento, es el de las posiciones de guardia [ready
positions], especialmente lo que se refiere a la guardia baja [low ready], que como ya
es muy antigua hay quien se empeña en despreciarla en pro de TTPs más modernas,
más molonas, más innovadoras, más vendibles. “En mi opinión”, ni tanto, ni tan
calvo.
En esta ocasión las explicaciones nos las trae uno de esos autores “tácticos” de toda
la vida que aglutina sabiduría, formación y experiencia a raudales: Scott Reitz (al
final del artículo se incluye una reseña sobre su trayectoria). Puede que la posición
de guardia baja no mole tanto como esa posición presuntamente tan moderna e
innovadora que defiende fervientemente el instructor de turno (¿y cuál es la
trayectoria o historial de ese instructor? ¿realmente sabe de lo que habla? ¿ha
comprobado alguna vez su teoría y opinión en el mundo real?), pero eso no la
convierte en obsoleta, y lo que mola no tiene por qué ser eficaz ni dejar de ser
absurdo.

(Este artículo es una traducción de su original en inglés “The Low Ready Position”, escrito por el
reputado instructor Scott Reitz, y publicado en la revista SWAT en su número de noviembre del
año 2014. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de Rich Lucibella,
director de la revista SWAT)

La posición de Guardia Baja [Low Ready]
Hace algún tiempo me despreciaron en Internet por defender la posición de guardia
baja [low ready]. Uno me espetó literalmente “yo no escucho a nadie que recomiende
la posición de guardia baja…”. ¡Vaya! Me encanta este tipo de gente.
En primer lugar, ese comentario se escribió bajo un pseudónimo en un foro de
Internet. En Internet te ocultas tras el anonimato, lo que viene siendo como si
discutes con alguien y acto seguido corres a esconderte tras la falda de tu madre. La
guardia baja resulta tanto viable como totalmente aplicable en escenarios reales. Si
tu caso es el de alguien que simplemente ha realizado un par de cursos o se ha leído
unos cuantos libros, me temo que voy a cuestionar la validez de tu opinión.
Existen muchas variaciones de la posición de guardia baja. De hecho, se dan
innumerables permutaciones de la posición de guardia baja. Desde una guardia baja
extrema hasta una guardia baja “estándar”, una guardia baja de contacto, una
guardia baja “alta” (lo sé), y todas las opciones que hay entre medias.
La guardia baja es una posición de contacto previa a un enfrentamiento armado con
fuego real. Esta posición permite eficazmente trazar una única y auténtica línea recta
con el arma en caso de que sea necesario utilizar el fuego real. Es bien sencillo: una
línea recta es una línea recta. No se puede estirar más de lo recta que es. Si se hace
tan corta en el recorrido del arma como requiera la situación, entonces no se puede
acortar más. Si puedes encontrarme una rueda que sea más perfecta que un círculo
te la compro. Recto es recto y redondo es redondo. ¡Vaya novedad!
El debate sobre la guardia baja en cierto modo parece que consiste en lanzar algunas
teorías absurdas sobre cómo atravesar una puerta. A no ser que seas capaz de
desafiar las leyes de la gravedad, todo queda relegado a las tantísimas formas de
atravesar una puerta.
En una ocasión pude observar cómo dos policías se acuclillaban con la pistola hacia
arriba delante de la cara y apoyaban todo su peso en la espalda contra una puerta
cerrada. Un tercero abría la puerta de una patada, estos dos se caían hacia atrás
dentro de la habitación y entonces se daban la vuelta listos para la acción. Me
explicaron que ningún sospechoso se esperaría tal cosa. ¡Algunas veces
sencillamente no tengo palabras!
Llevo algún tiempo en este mundillo, [que no nací ayer, así que he visto mucho].
Actualmente existen todo tipo de técnicas novedosas que se venden a gritos como las
técnicas y teorías más tácticas, innovadoras, modernas, mejores, revolucionarias,
punteras y avanzadas que se hayan visto nunca.
Una de tales teorías consiste en apoyar la pistola directamente contra la cabeza
[arma a la sien o temple index] de tal forma que sepas exactamente dónde se
encuentra en el espacio. ¿Y en cierta manera no serías ya consciente de esta
circunstancia desde el momento en que tienes la pistola en la mano? Yo solo
pregunto.
Reitz muestra la clásica posición de guardia baja [low ready].
Un factor de tremenda importancia que se suele pasar por alto [al debatir sobre este
asunto] radica en que con una posición de guardia baja, el arma se dirige hacia las
extremidades inferiores de aquellos que te rodean. Otras técnicas dirigen el arma
hacia la zona del torso, el cuello o la cabeza. La condición humana puede llevarnos a
cometer errores, con lo cual quiero decir que existen muchos casos documentados
de policías que realizaron una descarga negligente [e involuntaria] de su pistola
sobre otros policías. Quizás sea preferible recibir un disparo en la región inferior del
cuerpo que no en la región superior.
He utilizado la guardia baja en más ocasiones de las que pueda recordar. Realmente
he impedido que tipos malos hicieran cosas malas. Mis compañeros han impedido
que tipos malos hicieran cosas malas. Les hemos retirado pistolas, cuchillos y otros
útiles destructivos a tipos malos cuando nos hemos enfrentado a ellos con unos
cuantos hechos irrefutables: llevamos la pistola en mano, estamos en posición, y
nuestras tácticas claramente indican nuestra intención.
Si no obedecían nuestras instrucciones, sufrirían las consecuencias.
Sorprendentemente los tipos malos captaban rápidamente este hecho tan evidente.
De verdad que lo captaban.
Como ves, cuando se ejecuta correctamente, la guardia baja describe una única línea
recta vertical directamente hacia el blanco. No hay desplazamiento horizontal. Se
trata de algo directo, corto y limpio.
Como con el estudio de todas las cosas, al combate con armas de fuego y el mundo
de lo táctico se le dan vueltas constantemente para saciar la sed de algo “mejor y más
rápido”. Lo entiendo. En algunos casos determinadas teorías y técnicas tienen
bastante mérito bajo ciertas circunstancias.
Pero en su mayoría se trata simplemente de historias e invenciones de “aficionados”.
La guardia baja no es sólo filosofía de la “vieja escuela”. ¿No tiene sentido que en una
situación de vida o muerte se empleen las líneas más directas, limpias y cortas
posibles para conseguir hacer el trabajo? Conozco a muchos tipos buenos del mundo
real en las unidades más punteras del mundo que utilizan esas líneas limpias. ¡Para
mi tiene sentido! Y parece que para ellos también tiene sentido. ¿Y sabes qué? Esos
tipos son realmente buenos en lo suyo.
Lanzar una teoría no demostrada y manifiestamente absurda para ver si cuela puede
convertirse en una estrategia errónea e incluso fatal como argumento cuando lo que
está en juego resulta muy real.
Una cosa es criticar algo antiguo y otra muy distinta es demostrar que algo más
moderno es mejor cuando ya sólo el sentido común indica que lo antiguo resulta más
sencillo y eficaz. Para mi no tiene sentido llevarse la pistola a la zona del pecho tras
todos y cada uno de los disparos cuando la amenaza se encuentra a una distancia de
cuatro metros o menos, [algo que a día de hoy se ve demasiado habitualmente]. La
retención del arma es una cosa y la guardia baja otra. Tú no puedes moverte lo
suficientemente rápido como para impedir que yo simplemente levante la pistola y
te alcance con un disparo (varias veces si fuera necesario). Pruébalo por ti mismo en
el campo de tiro.
La guardia baja constituye una valiosa herramienta. Plantea una solución lineal
directa a un incidente de primer orden. No es complicada. Es factible. Se aprende
fácilmente. Cuenta con un amplio y probado historial. A decir verdad muchos
sospechosos comentaban el hecho de que sabían que estábamos “en guardia” [ready]
para ellos cuando les hacíamos frente con la posición de guardia baja. Cuando los
tipos malos de verdad realizan afirmaciones sobre este efecto [intimidatorio de la
posición de guardia baja], queda constatada totalmente su eficacia.
No obstante, hay ocasiones en las que la posición de guardia baja no resulta viable.
Los espacios extremadamente reducidos son un ejemplo. Otro ejemplo es cuando
hay cosas o parapetos de por medio que no permiten la posición de guardia baja.
Pero en general, la posición de guardia baja acorta la distancia, reduce el tiempo y
proporciona una simple línea vectorial directamente hacia el blanco.
La posición de guardia baja [low ready] no es “vieja escuela”, es funcional.

Scott Reitz cuenta con 30 años de servicio en la policía de Los Angeles (EE.UU.). Scott se sacó una
diplomatura en la Universidad de New Mexico y posteriormente entró en la policía de Los Angeles.
Durante sus primeros años trabajó tanto en la comisaría de Wilshire como en la de Van Nuys en
estupefacientes y la Special Problems Unit. Unos años más tarde fue aceptado en la Metropolitan
Division y allí se quedó el resto de su carrera. Poco después de entrar en la Metro entró en la sección
“D” (SWAT), donde estuvo diez años antes de convertirse en el principal instructor de táctica policial
y armas de fuego de toda la división Metro y de toda la formación avanzada de la policía de Los
Angeles. Además estaba al cargo de la formación avanzada de unidades especializadas tales como
bandas, incendios provocados de los bomberos de Los Angeles (LAFD), división antiterrorista, S.I.S.,
equipos de seguimiento de Asuntos Internos así como todas las 19 comisarías locales entre otros.
Scott fue instructor adjunto del programa Special Response Team III del Ministerio de Industria
estadounidense y uno de los fundadores del programa Special Operations Training Group (SOTG) del
Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense en Camp Pendleton, California. Además ha
entrenado y trabajado con la fuerza Delta del Ejército de Tierra estadounidense, el Team 6 de Guerra
Naval Especial (SEAL) y las unidades del Ejército del Aire que apoyan las operaciones especiales.
También es uno de los poquísimos instructores certificados como perito judicial del Tribunal
Supremo y la Audiencia Nacional estadounidenses en el uso de fuerza letal, formación, seguridad y
táctica policial. Ha testificado y asesorado en la defensa de la policía, el F.B.I., el Servicio Secreto
estadounidense, y el B.A.T.F. así como muchos casos mediáticos.
Scott ha estado implicado en cinco enfrentamientos armados como policía que se consideraron
justificados sin que se presentara ni una sola demanda. Ha enseñado a cientos de policías que
posteriormente se vieron implicados en enfrentamientos armados y según se sepa ninguno fue
considerado un caso contrario a los protocolos de uso de la fuerza. Cada año Scott proporcionaba la
formación avanzada intensiva en táctica y armas de fuego a unos 7.000 policías y así lo hizo durante
quince años con un historial de seguridad perfecto. Ha desarrollado programas de formación para
numerosas organizaciones que han resultado ser un éxito.
Estándares (Parte VI – Estándares Básicos de Tiro). Por
Claude Werner, el profesor táctico [The Tactical
Professor]. 02MAY17.
Publicado el 82031CEST May17 por Jorge Tierno Rey

Los estándares de rendimiento en el combate con armas de fuego y su


evaluación tienen toda su importancia desde el momento y hora que permiten
conocer el grado de competencia de cualquier tirador, de forma que así nadie se
infravalore o sobrevalore y pueda acreditar cuál es su competencia real. Reconocer
la incompetencia no tiene nada de malo y conocer cuánto de competentessomos
tampoco. Lo que no sirve de nada es que cada uno se crea sus propias mentiras de
tanto repetírselas a sí mismo y/o a otros. En este artículo Claude Werner explica
unos estándares muy sencillo pero muy ilustrativos. ¡Pruébalos por ti mismo!
(Traducción de su original en inglés WERNER, Claude. Standards (Part VI –
Basic Marksmanship Standards). 02MAY17)
Durante el encuentro anual de 2017 de la National Rifle Association (NRA)
[asociación estadounidense de usuarios de armas de fuego] celebrado entre el 27 y
el 30 de abril de este año, el departamento de entrenamiento y formación de la NRA
[NRA Education and Training Division] impartió una jornada de actualización para
instructores de la NRA. Las charlas y presentaciones reavivaron mi interés por los
estándares que tienen que superar los alumnos del curso básico de tiro con pistola
de la NRA [NRA Basics of Pistol Shooting (BOPS)].
En pocas palabras, hay cuatro niveles de calificación (estándares) que pueden
intentar alcanzar los alumnos al final del curso básico de tiro con pistola. El primer
nivel es el rojo. Para superarlo tienen que realizar 4 veces una serie de 5 disparos y
conseguir agrupar todos los impactos de cada serie (5) dentro de un círculo de 10 cm.
(4 pulgadas) de diámetro, un círculo para cada serie, desde una distancia de 3 m. (10
pies). Las cuatro veces no tienen por qué ser consecutivas, pero los alumnos han de
ser capaces de demostrar su habilidad repetidamente de forma que sean capaces de
disparar a cuatro blancos.
A los alumnos que superen ese estándar se les da la oportunidad de intentar alcanzar
tres niveles más altos de rendimiento: blanco, azul e instructor. El que supere el nivel
instructor no significa que se convierta en instructor de tiro con pistola de la NRA,
sino que ha alcanzado el mismo nivel que se les exige a los instructores de tiro con
pistola de la NRA.

Certificación de los niveles 1 Rojo, 2 Blanco y 3 Azul
Para obtener el certificado de finalización del curso básico de tiro con pistola el
alumno ha de superar el nivel 1 rojo. Una vez el alumno consiga el nivel 1 rojo, se
anima al instructor a que le de la oportunidad de intentar superar el nivel 2 blanco,
el nivel 3 azul y el nivel instructor, y que refleje el resultado en el certificado.
Nivel 1 rojo: realizar 4 veces una serie de 5 disparos y conseguir agrupar todos los
impactos de cada serie (5) dentro de un círculo de 10 cm. (4 pulgadas) de diámetro,
un círculo para cada serie, desde una distancia de 3 m. (10 pies).
Nivel 2 blanco: realizar 4 veces una serie de 5 disparos y conseguir agrupar todos
los impactos de cada serie (5) dentro de un círculo de 10 cm. (4 pulgadas) de
diámetro, un círculo para cada serie, desde una distancia de 4’5 m. (15 pies).
Nivel 3 azul: realizar 4 veces una serie de 5 disparos y conseguir agrupar todos los
impactos de cada serie (5) dentro de un círculo de 10 cm. (4 pulgadas) de diámetro,
un círculo para cada serie, desde una distancia de 6 m. (20 pies).
NOTA: las series pueden acumularse y no es necesario realizarlas consecutivamente.
Certificación del nivel 4 Instructor
El instructor también puede aprovechar la ocasión para concederle al alumno la
oportunidad de superar el mismo estándar de evaluación que ha de alcanzar un
instructor certificado de la NRA. Para el nivel 4 utiliza el blanco de evaluación de
instructor de la NRA [NRA Instructor Training Qualification Target]. El alumno ha
de realizar 20 disparos desde una distancia de 14 m. (45 pies). Queda acreditado el
nivel 4 instructor si consigue colocar 16 de los 20 disparos dentro del círculo de 15
cm. (6 pulgadas) de diámetro. Cada nivel acreditado por el alumno constituye un
motive de orgullo que compartir con amigos y familiares.

Aunque muchos tiradores experimentados dirán que se trata de unos estándares
ridículamente fáciles, yo les digo que “¡NO TAN RÁPIDO!”. Tras haber puesto a
prueba a más de 100 tiradores de diferentes niveles de habilidad en base a la prueba
de evaluación de tiro Pistola Defensiva I de la NRA [NRA Marksmanship
Qualification Program, Defensive Pistol I], me consta que no resulta tan fácil como
parece. Superar el estándar completo representa todo un reto. De los 100 o más
tiradores que lo probaron conmigo, sólo 1 de cada 10 fueron capaces de superar el
nivel Pro-Marksman de la prueba a la primera. Ese estándar consiste en realizar 4
veces una serie de 5 disparos y conseguir agrupar todos los impactos de cada serie
(5) dentro de un círculo de 30 cm. (12 pulgadas) de diámetro, un círculo para cada
serie, desde una distancia de 6’5 m. (21 pies). Lograr una agrupación de 10 cm. (4
pulgadas) repetidamente a casi esa misma distancia resulta, obviamente, un tanto
más difícil.
Volviendo al estándar de instructor de tiro con pistola, ¿cuántas personas practican
a 14 m. (15 yardas) de distancia? Muy pocos según mi experiencia. Una agrupación
de 15 cm. (6 pulgadas) a esa distancia puede suponer una gran dificultad si no lo has
practicado antes. Hacer un intento para comprobar si eres capaz de colocar 16
impactos de 20 disparos dentro de un círculo de 15 cm. (6 pulgadas) de diámetro a
esa distancia puede ser toda una revelación de tu auténtico nivel demostrable de
habilidad.
Para probar por mi mismo estos estándares, hoy mismo intenté superar los cuatro
niveles con tres pistolas diferentes: una Walther P22, una S&W SD9VE en calibre 9
mm. y una S&W 332 en calibre .32 H&R Magnum, que es el arma que suelo llevar
encima. La secuencia que realicé fue la siguiente:
Para el nivel rojo disparé con la P22.
Para el nivel blanco disparé con la SD9VE.
Para el nivel azul disparé con la 332.
Para el nivel instructor disparé con la SD9VE.
Fui capaz de superar todos los niveles pero necesité cierta concentración en la
imagen de los elementos de puntería, la presión del disparador y el seguimiento del
disparo. ¡Qué gran idea!
Aquí tienes un PDF con los blancos que puedes utilizar para probar estos estándares.
Imprímelos y llévatelos al campo/galería de tiro la próxima vez que vayas a practicar.
Puede que te sorprendan los resultados. Ten en cuenta que al imprimir los blancos
pueden quedar más pequeños de lo exigido por el estándar, por lo que si uno de los
impactos se sale ligeramente por fuera, como con mi segundo círculo azul, contaría
como dentro.
Si no eres capaz de superar el nivel azul, quizás deberías considerar la posibilidad de
realizar el curso básico de tiro con pistola de la NRA. Puedes buscar los cursos que
se imparten en tu zona en la web NRAInstructors.org.
El adiestramiento en seco en el tiro táctico: eficaz y
eficiente, aunque habitualmente olvidado.
Publicado el 91749CEST Jul12 por Jorge Tierno Rey

Quizás sea ésta la metodología para el adiestramiento en


el tiro táctico (también válida en el tiro deportivo) más asequible, y no por ello
resulta menos eficaz, sino todo lo contrario, aunque indudablemente es la
más aburrida y creo que por ese motivo habitualmente cae en el olvido.
Si estoy en lo cierto, en el ámbito de la alta competición del tiro deportivo, en
cualquiera de sus modalidades, los tiradores suelen adiestrarse en seco con relativa
frecuencia y esta metodología recibe la importancia que merece por los buenos
resultados que ofrece a bajo coste económico. Es más, creo que la aplicación de esta
metodología en el tiro táctico tiene aquí su origen, precisamente en el tiro deportivo.
Hoy día cualquier maestro que se precie recomienda a sus alumnos hacer un uso
extensivo del adiestramiento en seco, por diferentes motivos, entre los que destaca,
además de alcanzar una competencia inconsciente en el manejo y uso de las armas
de fuego, la permanente disponibilidad de esta metodología, que puede practicarse
casi en cualquier parte y en cualquier momento sin tener que gastarse un sólo euro.

En mi opinión el adiestramiento en seco es


habitualmente olvidado en favor de otras prácticas más emocionantes y divertidas,
como puede ser realizar continuamente recorridos de tiro con mucho movimiento,
muchos blancos y muchos disparos. De esta forma se pierde de vista la
necesaria progresión en el adiestramiento (andar, gatear y correr) y la atención se
centra en correr, lo que no siempre es posible realizar con la frecuencia adecuada
para garantizar que se mantiene cierto grado de competencia al respecto, porque lo
que no es reciente se olvida y la falta de práctica reciente supone una merma en el
rendimiento.
Pero ¿en qué consiste exactamente el adiestramiento en seco en el tiro táctico y
cuáles son sus ventajas e inconvenientes?
Este tipo de adiestramiento consiste básicamente en practicar las Tácticas, Técnicas
y Procedimientos (TTPs) propias del tiro táctico, junto con el equipo de servicio o de
dotación (el que se utiliza realmente en la calle o en el campo), en un entorno
perfectamente controlado, en ausencia total de munición real, de forma que no exista
peligro alguno para nadie, ni tiradores ni terceros, respetando y extremando siempre
las debidas precauciones de seguridad.
En esta metodología se suprime el ¡BANG! inherente a cualquier disparo con
munición real, así como todos sus efectos (impacto de un proyectil sobre un blanco,
retroceso y reelevación del arma, ciclo de disparo, …), lo que por una parte supone
una gran desventaja, ya que no se reproducen con exactitud las verdaderas
consecuencias y efectos de cada disparo. Sin embargo, las ventajas de esta
metodología la convierten no sólo en útil sino en necesaria por la eficacia y eficiencia
para el aprendizaje y la práctica de las TTPE (Tácticas, Técnicas, Procedimientos y
Equipo).


El adiestramiento en seco resulta tremendamente eficaz para asimilar todas
esas TTPs, que en esencia no requieren que se produzca realmente un disparo para
poder practicarse. Mediante la reiterada repetición de movimientos, ejecutados de
la forma más correcta posible, pausadamente y sin prisas de ningún tipo, se pueden
asimilar fácilmente determinadas TTPs del tiro táctico, especialmente aquellas que
se refieren a los principios básicos del tiro (posición/postura del tirador, empuñe del
arma, puntería, control del disparador) y a, uno de los pilares fundamentales del
combate con armas de fuego, las manipulaciones del arma (recarga táctica y
recarga de emergencia, acción inmediata y acción correctiva para la resolución de
interrupciones, …). El objetivo es lograr que todas esas TTPs se alojen en
el subconsciente y que el tirador adquiera una auténtica competencia inconsciente,
es decir, que sin perder ni una sola milésima de segundo pensando conscientemente
en lo que va a hacer, el tirador sea capaz de ejecutar esas TTPscon total y
absoluta competencia pero sin darse siquiera cuenta de ello, es decir, de
forma inconsciente.
Alcanzar ese grado de competencia inconsciente no es tan sencillo, pero un buen y
continuado adiestramiento en seco contribuirá a ello considerablemente. La
importancia de esa competencia insconsciente radica en poder ejecutar
cualquier TTP a pesar de la tensión o estrés de la situación, que influirá
negativamente en la capacidad cognitiva y la capacidad para tomar decisiones del
tirador, que tampoco dispone de tiempo para pensar en tal situación.


Por otra parte, el adiestramiento en seco destaca considerablemente por
su eficiencia. Se trata de una metodología que siempre está disponible, en todo
tiempo y lugar. Para realizar el adiestramiento en seco no es necesario disponer de
un campo o galería de tiro en un momento previamente acordado, lo que constituiría
un gran inconveniente, ya que la disponibilidad de tales instalaciones está sujeta a
sus diferentes usuarios, entre los que se distribuye el uso de dichas instalaciones.
Una persona normal no tiene la posibilidad de acudir al campo o galería de tiro con
demasiada frecuencia, no sólo porque el uso compartido de las instalaciones
implique que no siempre estén disponibles para ella, sino porque también implica
desplazarse hasta allí, lo que exige tiempo, además del tiempo necesario para la
sesión de adiestramiento. El tiempo suele ser un bien escaso y la necesaria
conciliación de la vida personal, familiar y laboral no siempre permitirá disponer de
un intervalo de tiempo lo suficientemente amplio como para desplazarse hasta una
galería o campo de tiro en los que realizar una sesión de adiestramiento de una o dos
horas.
Asimismo, se puede decir que el adiestramiento en seco es gratis y sólo requiere de
buena voluntad para llevarlo a cabo, por lo que se puede realizar con tanta frecuencia
como uno quiera. Esto mismo no ocurre con las sesiones de tiro con munición real,
que pueden resultar realmente costosas, no sólo por el elevado precio de la munición
sino también por los gastos de desplazamiento y materiales utilizados.
En virtud de lo anteriormente expuesto el adiestramiento en seco es considerado
una metodología a todas luces necesaria para el tiro táctico, no de forma exclusiva
sino como complemento fundamental de la práctica con munición real y de otras
posibilidades como la práctica con Airsoft o Simunition. Incluso se podría establecer
una recomendación, a título orientativo, por la que hayan de realizarse un mínimo
de x sesiones de adiestramiento en seco con anterioridad a cada sesión de
adiestramiento con munición real en el campo o galería de tiro. ¿Qué sentido tiene
pretender aprender una determinada TTP en el campo o galería de tiro cuando
podría haberla aprendido previamente durante mi adiestramiento en seco? En
realidad el adiestramiento con munición real ha de suponer la puesta en práctica de
lo ya aprendido durante el adiestramiento en seco. Por ejemplo, para aprender a
realizar una recarga de emergencia y llegar a realizarla con relativa soltura lo único
que necesito es practicarla en seco frecuentemente (a lo mejor con practicar 15
minutos 2 o 3 veces por semana es suficiente y en sólo un mes mi subconsciente ya
aloja esa TTP). De este modo, sin haber realizado un sólo disparo, puedo llegar a
adquirir una TTP que podré poner en práctica por primera vez con munición real en
mi próxima sesión en la galería o campo de tiro para verificar que todo va bien.


La verdadera utilidad del adiestramiento en seco radica en la posibilidad de
realizarlo frecuentemente. Al no estar sujeto a la disponibilidad de un campo o
galería de tiro ni suponer un excesivo consumo de tiempo, cualquiera puede tomarse
15 o 20 minutos un par de veces a la semana para practicar en seco con su arma de
fuego en su propia casa. Con esta sencilla rutina a lo largo de todo un año se
acumularían un total de entre 26 y 35 horas de adiestramiento en seco en las que se
habrían realizado múltiples repeticiones de diferentes TTPs. Eso sumado a las
correspondientes sesiones de adiestramiento con munición real en el campo o
galería de tiro constituye un adiestramiento mucho más completo que limitarse al
adiestramiento esporádico con munición real. Más vale el adiestramiento en
seco frecuente y continuado en el tiempo, repartido en sesiones cortas, que no
únicamente el adiestramiento prolongado ocasional con munición real, el cual de
ningún modo quedaría sustituido por el mero adiestramiento en seco, sino
complementado.
En mi humilde opinión,
el adiestramiento en tiro táctico no puede limitarse a realizar un curso formativo
intensivo con muchos disparos sin volver a dedicar más tiempo a este menester a lo
largo del año. Dudo que en sólo unos días puedan asimilarse correctamente multitud
de TTPs. y no creo que la realización de un curso sea el momento para adquirir la
destreza y soltura necesarias para la ejecución eficaz de diferentes TTPs., sino más
bien el momento de aprender el cómo, cuándo y por qué de la mano de un
buen profesor suficientemente hábil para explicar, corregir y supervisar al alumno,
de modo que posteriormente el alumno pueda seguir practicando libremente a lo
largo de todo el año y alcanzar entonces la destreza y soltura necesarias. Y ese
practicar libremente a lo largo de todo el año será principalmente adiestramiento en
seco, que es lo que siempre está disponible y no supone un elevado coste que no todos
pueden permitirse.
Llegado el momento de realizar una sesión de adiestramiento en seco habrá que
tener siempre presentes las ineludibles precauciones de seguridad (las 4 reglas de
Jeff Cooper). Aunque inicialmente se puede practicar en cualquier parte quizás sea
mejor buscar un lugar en el que poder estar tranquilos sin la presencia de otras
personas. Además, aún tratándose de adiestramiento en seco, un arma de fuego será
siempre considerada como si estuviera cargada, por lo que ésta no será dirigida en
ningún momento hacia nadie y habrá que cerciorarse que la pared o dirección hacia
la que se dirige el arma es segura, es decir, que en el hipotético caso de producirse
un disparo el proyectil no podría ocasionar más que daños materiales. Por tanto, no
sirve una pared tras la que puedan encontrarse personas y lo más recomendable es
utilizar la pared de un sótano tras la que sólo exista tierra. Por supuesto, antes de
iniciar una sesión de adiestramiento en seco habrá que retirar del alcance de la mano
toda munición real, guardándola incluso bajo llave(en un cajón o en una caja fuerte)
y lo suficientemente alejada (en otra habitación), y comprobando, no una ni dos sino
n veces, que todas las armas de fuego y sus cargadores están completamente
vacíos. Asimismo se verificará que los cartuchos inertes que vayan a utilizarse son
realmente inertes y no se han confundido con munición real; para evitar problemas
utilizar sólo cartuchos inertes claramente diferenciados de la munición real por su
característico color amarillo o naranja fosforito, y no cartuchos de munición real
inutilizados que podrían confundirse fácilmente con los auténticos cartuchos de
munición real.
Tanto si el adiestramiento en seco se realiza sólo como acompañado resulta muy útil
e interesante grabarse en vídeo de forma que sea uno mismo el que analice
posteriormente las imágenes para evaluar la propia ejecución de las
diferentes TTPs practicados.
La quinta regla de seguridad de John “Shrek” McPhee:
mantén el arma en seguro hasta que vayas a disparar.
Publicado el 171748CEST Abr17 por Jorge Tierno Rey

A las ya clásicas, reiteradas hasta la saciedad, vigentes y eficaces cuatro normas de


seguridad con las armas de fuego, John “Shrek” McPhee añade una quinta,
también muy sencilla, evidente y eficaz: mantén el arma en seguro hasta que
vayas a disparar. Por supuesto, toda vez que el arma disponga de seguro de
aleta (quedan excluidas pistolas como las Glock) y éste resulte lo suficientemente
ergonómico para poder manipularse con el pulgar de la mano de empuñe con cierta
facilidad. Así que quedarían descartadas muchas, si no todas, las pistolas que
montan el seguro de aleta sobre la corredera, en una posición demasiado alejada del
pulgar de la mano de apoyo como para poder activar o desactivar el seguro con
relativa facilidad.
Esta sencilla quinta regla contribuye a evitar descargas involuntarias tales como las
que pueden deberse a la introducción de algún cuerpo extraño en el guardamontes
que presione contra el disparador, puede pasar con el fusil al llevarlo colgado de la
correa portafusil o a la pistola al llevar el arma a la funda.
Grip Force Adapter. Mejora el empuñe en pistolas Glock.
Publicado el 22313CEST Ago12 por Jorge Tierno Rey

Sin lugar a dudas, tal y como dice el


dicho, “es el indio y no la flecha” [it’s the indian, not the arrow], es decir, un
arma no dispara mal sino su usuario. De esta forma, por
muchos accesorios innovadores que se le añadan a un arma su usuario será el que
tenga siempre la última palabra. Si eres un tirador mediocre, como es mi caso, lo
seguirás siendo aunque dispongas de todos esos accesorios que prometen mejorar
tu rendimiento. La clave en lo que a competencia en el combate con armas de
fuego se refiere radica en invertir tiempo y esfuerzo en
un adiestramiento concienzudo.
No obstante, cuando se trata del combate con armas de fuego toda ayuda es poca
para prevalecer ante un adversario y cualquier accesorio que realmente suponga
algún tipo de ventaja siempre será bien recibido si contribuye a la victoria. Ahora
bien, dicho accesorioha de ser perfectamente compatible con el combate de forma
que no suponga más un inconveniente que una ventaja, como puede ser el caso de
determinados accesorios poco fiables o excesivamente voluminosos que quizás sí
tengan cabida en el tiro deportivo.

Uno de esos accesorios que creo que demuestran ser una ventaja,
en mayor o en menor medida, sin plantear inconveniente alguno, es el Grip Force
Adapter para pistolas Glock. Este accesorio fue desarrollado conjuntamente
por F.J.R., Bill Rogers (responsable del diseño de gran parte de las fundas
pistoleras Safariland) y uno de sus ingenieros “hace mucho tiempo en una galaxia
muy muy lejana” a partir de una idea sobre cómo empuñaba la gente una
pistola Glock. Consiste simplemente en una pequeña pieza de plástico que se instala
en el lomo de la empuñadura.
Hoy día Glock es considerado todo un estándar en el mercado de armas cortas por
su amplia difusión a nivel mundial, lo que a sus usuarios les proporciona una gran
variedad de accesorios a precios realmente competitivos. Lo cual no siempre sucede
con armas de otras marcas, para las que en ocasiones resulta especialmente difícil
encontrar cierta variedad de determinados accesorios como, por ejemplo, fundas
pistolera. Asimismo, la gran similitud entre los diferentes modelos de
pistolas Glock implica que muchos de esos accesorios (linternas, cargadores,
elementos de puntería, …) son válidos para cualquier modelo, como es el caso
del Grip Force Adapter, que además sólo está disponible para pistolas Glock.

Las virtudes del Grip Force Adapter radican en un diseño muy estudiado que
modifica la empuñadura del arma con el objetivo de mejorar el empuñe, lo que logra
con éxito contribuyendo así a mejorar el rendimiento del usuario. El Grip Force
Adapter actúa de las tres formas siguientes:
 Modifica el ángulo de empuñe para mejorar la puntería del arma.
 Proporciona un mejor control del arma durante una secuencia rápida de disparos.
 Su cola se prolonga para mejorar el empuñe de forma que se pueda ejercer más palanca
y proteja la mano frente al movimiento de la corredera.
Se dice que originalmente la intención de este accesorio era aproximar el ángulo de
empuñe del arma al que caracteriza a las pistolas tipo 1911, que es considerado uno
de los mejores ángulos de empuñe, para así aprovechar sus ventajas en
pistolas Glock. No sé si realmente el ángulo de empuñe se ajusta exactamente al
propio de las tipo 1911 pero sí que mejora respecto al original de las Glock.

En cuanto al rendimiento, no puedo


decir mucho porque yo no soy más que un tirador ocasional mediocre, así que no
soy capaz de percibir una gran diferencia en mi rendimiento con este accesorio.
Quiero decir con esto que al no ser un tirador de élite no noto una diferencia en
mi rendimiento con o sin este accesorio, del mismo modo que no noto una gran
diferencia en mi rendimiento físico entre unas zapatillas de deporte y otras, cosa
que seguramente un corredor de élite sí notará. Lo que sí puedo decir en base a mi
propia experiencia personal es que el Grip Force Adapter realmente mejora
el empuñe, lo que no es poco tratándose de uno de los principios básicos del tiro.
No obstante, son muchos los tiradores y profesionales, como Bill Rogers, Dave
Harrington o Ken Hackathorn, que refrendan las virtudes del Grip Force Adapter y
afirman haber mejorado su rendimiento con este accesorio.

Yo me siento muy cómodo con este accesorio y sinceramente creo que es


un accesorio eficaz muy recomendable, además resulta muy asequible y fácil de
adquirir. El Grip Force Adapter que actualmente tengo instalado en mi G17 Gen4,
con lomo intercambiable mediano, lo adquirí en octubre de 2011 directamente
desde GlockStore.com (el propio Lenny Magill atendió muy amablemente mi
pedido) por sólo $24.95 (aproximadamente 20€) más unos $15 de gastos de envío
(aproximadamente 12€).
El Grip Force Adapter se instala sobre el lomo de la empuñadura, encajándose
totalmente en su parte superior, casi en contacto con la corredera, quedando sujeto
por el pasador del conjunto de mecanismos que es sustituido por uno más largo que
el original, del cual se incluyen varias unidades.


Existen dos variantes de cada uno de los
dos modelosdisponibles actualmente: una para pistolas Glock de primera, segunda,
tercera o cuarta generación (en el caso de las Gen4 esta variante sólo es compatible
si se utiliza con el lomo intercambiable mediano); y otra para
pistolas Glock de cuarta generación sin lomo intercambiable alguno instalado.
El primer modelo se diferencia del segundo, de reciente aparición,
fundamentalmente en que se prolonga un poco más a lo largo del lomo y en que por
el interior de la curva de la cola tiene varias líneas verticales que sobresalen de la
superficie (dicha superficie es completamente lisa en el segundo modelo). A día de
hoy ambos modelosse entregan conjuntamente por el mismo precio que
anteriormente se entregaba sólo el primer modelo(cuando no estaba todavía
disponible el segundo modelo). Este segundo modelo ha sido desarrollado como
modificación del primero a instancias de las diferentes modificaciones personales
realizadas por algunos de sus usuarios. En cuanto a colores disponibles el Grip Force
Adapter puede adquirirse en color negro o en color arena.

Segundo modelo del Grip Forece Adapter.


Segundo modelo del Grip Forece Adapter.






Gracias a que el material con el que está


fabricado este accesorio es sencillamente plástico (robusto y de calidad, pero
plástico al fin y al cabo) se pueden realizar múltiples modificaciones para
personalizar el Grip Force Adapter. Con sólo papel de lija o con una herramienta
tipo Dremel se pueden suavizar los bordes, eliminar las líneas que sobresalen por
dentro de la curva de la cola, recortarlo un poco o un mucho, …

(Bajo este párrafo existe un pequeño apartado donde puedes calificar este
artículo. ¡Por favor, tómate un minuto y valóralo con sinceridad! Sólo tienes
que seleccionar el número de estrellas que consideres oportuno.
Asimismo, te agradeceríamos que utilices el recuadro siguiente para dejar
cualquier comentario, crítica u opinión sobre este artículo que consideres
oportuno.)
Colocación Correcta del Blindaje Personal [Proper Wear
of Hard Armor]. Por Gregory Roberts.
Publicado el 121755CEST Sep11 por Jorge Tierno Rey

Ni qué decir tiene la importancia que supone el disponer de blindaje personal para
la supervivencia en combate. Sin embargo, resulta habitual que este elemento del
equipo de combate personal sea utilizado incorrectamente, mermando así su
eficacia.

La intención de este artículo no es exponer las diferentes opciones disponibles en lo


que a blindaje personal se refiere sino abordar el tema de la colocación correcta del
blindaje personal con el ánimo de obtener la máxima eficacia en cuanto a protección.

Dado que personalmente no dispongo de los conocimientos suficientes sobre este


asunto, en este artículo me limito a reproducir la traducción que personalmente he
realizado del documento Proper Wear of Hard Armor con autorización de su autor
original, Gregory Roberts. En el siguiente enlace puede disponer de este mismo
artículo en formato PDF: Colocación Correcta del Blindaje Personal.

Propósito
El blindaje personal está pensado para mantenerte en combate. Esto quiere decir
que su finalidad es proteger tus órganos vitales, ya que en el caso de recibir un
impacto sobre los mismos supondría tu incapacitación para continuar batiendo
blancos. La posibilidad de salvarte la vida constituye un beneficio secundario del
blindaje.

Qué proteger
Con el anterior propósito en mente tenemos que discernir de forma realista qué
estructuras de las que es necesario proteger podemos proteger realmente
manteniendo un alto grado de movilidad. Nuestra principal preocupación son el
corazón y los grandes vasos sanguíneos que brotan de la parte superior del corazón:
la vena cava superior, el arco aórtico y el tronco pulmonar. De ahora en adelante
me referiré a estos vasos sanguíneos simplemente como “vasos afines”. Un impacto
sobre el corazón o cualquier de sus vasos afines inmediatos te retirará del combate
muy rápidamente y supondrá tu muerte en uno o dos minutos.
Lo siguiente en importancia tras el corazón es el diafragma respiratorio, el músculo
que, cuando se contrae, te permite disminuir la presión de aire en el interior de tus
pulmones y, por tanto, tomar aire. Destruye el diafragma y destruyes tu capacidad
para respirar.
Ni qué decir tiene la protección de la columna vertebral. Por obvias razones
queremos protegerla tanto como sea posible sin sacrificar nuestra movilidad.
Es importante tener en cuenta que un impacto en los pulmones puede llegar a ser
finalmente mortal pero no resulta mortal tan rápidamente como sí lo es un impacto
en el corazón o en sus vasos afines inmediatos. El hígado y los riñones, aunque son
órganos muy vascularizados, tampoco suponen la incapacitación inmediata si son
alcanzados.

Placa frontal/del pecho


El borde superior de tu placa frontal, en el pecho, ha de encontrarse al mismo nivel
que tu escotadura o hendidura supraesternal, también conocida como fosa
yugular. Para localizarla sólo tienes que recorrer tu esternón hacia tu cabeza hasta
llegar a un punto blando en su parte superior que constituye tu escotadura
supraesternal. Cuando estés erguido tienes que llevar tu placa frontal por lo menos
a la altura del borde superior de tu esternón.
La importancia de situar la placa frontal a la altura de la escotadura
supraesternal radica en que tienes un grupo de grandes vasos sanguíneos, muy en
particular el arco aórtico, que descansan sobre la parte superior de tu corazón y que
se alojan detrás del manubrio(la parte más alta de tu esternón). El arco
aórtico recibe la sangre de tu ventrículo izquierdo y por él la sangre circula a la mayor
velocidad de toda la sangre de tu sistema circulatorio sistémico (el sistema
circulatorio sistémico lleva oxígeno y nutrientes a cada una de las células y recoge
materiales de desecho de todo el cuerpo). Consigue que te den ahí y estarás listo de
papeles. Así que asegúrate de llevar tu placa más alta que baja, porque proteger
tu arco aórtico es mucho más importante que proteger tus tripas.
Asimismo, tal y como puedes comprobar claramente en la imagen inferior, una placa
más pequeña proporciona mayor confort y comodidad al tirador sin que ello suponga
necesariamente dejar sin protección las zonas de incapacitación inmediata. Unas
placa más grande sólo cubrirá un poco más de tu tejido pulmonar periférico y
vísceras.
Vista anterior del tronco. En rojo tu corazón y vasos sanguíneos afines. En gris oscuro con el contorno
amarillo la posición correcta de la placa. En blanco con el contorno negro el esternón y la
clavícula. ©Netter’s Atlas of Human Anatomy.

Placa trasera/de la espalda


Localiza la prominencia ósea más pronunciada en la base de tu cuello. Ésta es
tu prominencia vertebral. Cuenta dos prominencias óseas hacia abajo (o mide 2’5
cm. hacia abajo) y ese es el punto justo por encima del nivel del borde superior del
esternón. Al situar el borde de la placa como mínimo a esta altura te aseguras que
por lo menos tu corazón al completo y sus vasos sanguíneos afines inmediatos están
protegidos.
Vista posterior del tronco. En azul la prominencia vertebral. En rojo tu corazón y vasos sanguíneos afines.
En gris oscuro con el contorno amarillo la posición correcta de la placa. ©Netter’s Atlas of Human Anatomy.

Placas laterales y placas hombreras


Las placas laterales tienen como finalidad proteger los órganos muy vascularizados
de tu abdomen. Se introdujeron en combate para evitar que los soldados se
desangraran en el helicóptero de evacuación de camino al hospital de campaña.
Estas placas no están pensadas necesariamente para proteger el corazón pero si las
llevas lo suficientemente altas bajo los sobacos puedes proteger una buena porción
de la parte inferior de tu corazón.
Vista lateral del tronco. ©Netter’s Atlas of Human Anatomy.

Para proteger tu corazón de un disparo lateral existen las placas hombreras, tales
como las fabricadas por Crye Precision.

Crye Precision Shoulder Plate (placa hombrera)


Crye Precision Shoulder Plates (placas hombreras) montadas sobre la plataforma portaplacas Crye
Precision CAGE Armor Chassis









En resumidas cuentas
Éstas son sólo unas pautas generales mínimas a seguir a la hora de portar blindaje
personal. Como es lógico y razonable, cuanta más protección puedas tener sin
sacrificar movilidad mucho mejor.

Placa frontal/del pecho: con el cuerpo erguido su borde superior debe enrasar
con la parte superior del esternón; por abajo ha de extenderse por lo menos 4 cm.
más allá de la base del esternón; además debe cubrir por completo ambos pezones.
Placa trasera/de la espalda: con el cuerpo erguido su borde superior no debe
estar más de 2’5 cm. por debajo de la prominencia vertebral.
Placas laterales: cuanto más arriba mejor.
EL EJÉRCITO AMERICANO VUELVE AL 7,62
stockarmas | Noticias | 11 agosto, 2017

El ejército americano vuelve al 7,62. El ejército


estadounidense ha anunciado la búsqueda de un nuevo fusil de infantería en calibre 7,62 mm. El
programa denominado ICSR de las siglas en inglés “Interim Combat Service Rifle”, pretende
reemplazar los fusiles de 5,56 mm en uso actualmente en unidades de combate por una nueva
arma de calibre 7,62x51mm.

General de Brigada Mark Milley

El contrato alcanzará las 50.000 unidades, una cifra importante pero que lógicamente no
supondría un cambio definitivo de calibre para todo el ejército como se llegó a especular el pasado
Mayo después de que el General de Brigada Mark Milley sugiriese que cualquier “actualización” del
armamento individual de los soldados no llegaría en calibre 5,56mm.
Ahora bien, el hecho de que se refieran a este nuevo fusil como “interino” (Interim Combat Service
Rifle) ha dado lugar a muchas conjeturas y nos hace pensar que el cambio de calibre es un simple
paso intermedio. El 7,62 por lo tanto no sería el calibre final que buscan en el US ARMY.
La compra de estos nuevos fusiles en 7,62 puede ser un
paso intermedio para posteriormente adoptar un
calibre de la familia 6,5 mm
Según se comenta en distintos medios al otro lado del charco, la intención definitiva es adoptar un
calibre intermedio entre el 5,56 y el 7,62 mm, probablemente de la familia 6,5 mm. De hecho hoy
día el USOCOM ya está evaluando este tipo de cartuchos así que es probable que los militares
americanos y la OTAN tengan nuevo calibre antes de que finalice la década de 2020.
Quienes sostienen estas teorías sobre calibres intermedios afirman que
la adopción de los 50.000 rifles “interinos” en calibre 7,62 se ha realizado con la intención de
disponer de una plataforma para el calibre 6,5 en el futuro. Esto es solo posible a partir de un
receptor de 7,62 y para ello bastaría con buscar un nuevo cañón, algo imposible con las armas de
5,56 debido al reducido tamaño de su cajón de mecanismos.
Dejando las suposiciones a un lado, de momento el programa solamente busca adoptar un nuevo
fusil en calibre 7,62 para luchar con unos enemigos cada vez mejor equipados y que utilizan
chalecos antibala que resisten fácilmente los proyectiles pequeños. Esta parece la principal
justificación del programa ICSR aunque tampoco podemos ignorar que desde hace tiempo existe
un movimiento que busca un fusil de infantería de calibre más grande. De estas presiones
participan incluso los fabricantes de armas que son un potente lobby en los EE.UU y que se
jugarán suculentos contratos en el futuro.
Ejercicio Amuletos de la Suerte (Lucky Charms Drill). Por
Travis Haley.
Publicado el 252024CEST Ago11 por Jorge Tierno Rey

Una vez más, tan sólo una semana después de su anterior


propuesta, Travis Haley, a través de su joven empresa Haley Strategic Partners,
vuelve a presentarnos en el canal de conocimiento Haley Strategic un interesante y
útil ejercicio de tiro.
En esta ocasión Travis lo ha denominado “Ejercicio Amuletos de la Suerte” [Lucky
Charms Drill], supongo que porque esta vez el blanco está constituido por diferentes
figuras de colores que bien podrían representar amuletos de la suerte. Como es
habitual en sus ejercicios, Travis ha diseñado un ejercicio rápido y sencillo con el
que trabajar tanto la mentalidad del tirador como los principios básicos del tiro, sin
que ello requiera disponer de mucho tiempo ni munición en abundancia.
En el siguiente enlace puedes descargar el blanco original en formato PDF,
imprimirlo y llevártelo al campo de tiro para practicar el ejercicio. También puedes
descargar la versión en español que yo mismo he preparado en este enlace. Este
blanco se ha complicado ligeramente respecto a otros anteriores en los que podían
encontrarse únicamente círculos con números o colores añadiendo además formas
y combinándolo todo. Concretamente en este blanco existen seis formas diferentes
(círculo, triángulo, rectángulo, pentágono, corazón y estrella), cada una de un color
(rojo, azul, amarillo, verde, blanco y naranja) y con un número del 1 al 6, que se
disponen en tres líneas y dos columnas.
El ejercicio se puede ejecutar de múltiples formas diferentes en función de la
secuencia que se determine, para lo que se puede optar porque un compañero elija
la secuencia o bien por seleccionarla al azar entre los recortes de papel dentro de una
gorra como ya se hizo con el “Ejercicio Enredos” [Twister Drill]. La secuencia
determinará qué hay que batir y en qué orden, siendo las diferentes posibilidades
ilimitadas y la dificultad del ejercicio variable según la complicación de la secuencia.
Por ejemplo, puede ser una secuencia de números que indican el número del blanco
a batir (cinco, dos, uno, tres, cuatro), formas (estrella, triángulo, rectángulo,
pentágono, círculo), colores, o una combinación de las tres variables (triángulo, uno,
corazón, tres, rojo, azul). El ejercicio entraña una dificultad añadida debido a la
necesidad de recordar la secuencia durante su ejecución. Desde luego el tirador
puede establecer secuencias tan elaboradas como desee para graduar la dificultad.
Asimismo, otra variable que influye sobre la dificultad del ejercicio es la distancia al
blanco, que puede ser de 3, 4, 5, 6 o 7 metros, como es habitual en estos ejercicios.
El tiempo del que dispone el tirador para memorizar la secuencia también puede
regularse a voluntad y se corresponde con el retardo que se programe en el
cronómetro de tiro, o bien el tiempo que cronometro algún compañero si no se
dispone de cronómetro. A la pitada comienza el ejercicio una vez consumido el
tiempo disponible para memorizar la secuencia.
En un principio será suficiente con un único cargador completamente municionado,
pero el número de disparos necesarios para realizar el ejercicio depende de lo
complicado de la secuencia elegida.

En el vídeo de presentación que Travis ha colgado en su canal de


conocimiento Haley Strategic el ejercicio se ejecuta con un retardo de 10 segundos
para memorizar la secuencia de tiro que se selecciona al azar entre los recortes de
papel que previamente han sido depositados en una gorra. A la pitada Travis ejecuta
el ejercicio según la secuencia memorizada.
El ejercicio implica un equilibrio entre velocidad y precisión además de exigir el uso
de la mente y la aplicación de los principios básicos del tiro. Los ojos y los elementos
de puntería no dejan de moverse de un lado a otro en busca del blanco a batir durante
la ejecución del ejercicio. Tanto en este ejercicio como en el mundo real los ojos
necesitan tiempo para enfocar el blanco. Si miras rápidamente a tu alrededor y tratas
de localizar cualquier objeto te darás cuenta que tus ojos necesitan una fracción de
segundo para enfocar, tal y como sucede con el objetivo de una cámara. Pues bien,
ese es uno de los objetivos de este ejercicio, verificar que tus ojos hacen lo que tienen
que hacer para enfocar el blanco a batir mientras tú te dedicas a combinar velocidad
(desplazándote de un blanco a otro) y precisión (te detienes sobre el blanco a batir).

Una vez más, Travis nos sorprende con un ingenioso ejercicio útil, práctico y eficaz.
Ahora a ¡practicar, practicar y practicar!
Tiro táctico reactivo defensivo policial dinámico urbano
etc.
Publicado el 32012CEST Dic14 por Jorge Tierno Rey

No deja de sorprenderme la creatividad que tienen algunos


a la hora de componer términos, en forma de palabras concatenadas, tales como el
de cabecera, que me acabo de inventar: tiro táctico reactivo defensivo policial
dinámico urbano etc. ¿Sirve de algo tal denominación? ¿atiende a algún propósito?
Pues además de ayudar a confundir creo que sencillamente ¡mola!, como cuando
Mary Poppins cantaba aquello de supercalifragilisticoexpialidoso.
En este sentido me reitero en lo dicho hace ya tiempo en el artículo Clasificación del
tiro con armas de fuego: tiro táctico y tiro deportivo, que además comparten otros,
como ha quedado patente en el artículo Opiniones desde EE.UU.: Pat Rogers y Tiger
McKee, lo que no impide que existan otros puntos de vista perfectamente
respetables. Echando la vista atrás sustituiría toda referencia a “tiro táctico” por
“combate con armas de fuego” [fighting with firearms], por considerarlo
técnicamente más acertado.
Antes de decir nada, la cuestión sobre el cómo llamamos a cada cosa resulta tan banal
e irrelevante como que si me llamo Jorge haya quien me llame Javier, Manuel o
Fernando. Para mi NO es banal e irrelevante. Me gusta que me llamen por mi
nombre y me gusta intentar llamar a las cosas por su nombre (Semántica lingüística
y el lenguaje de un profesional) o por el nombre más acertado (Corrección y Estilo
en Español: ¿empuñe o empuñamiento? ¿cuál de los dos términos es el más
recomendable, correcto o preferible?).
En mi opinión, cuando se pretende establecer una clasificación se ha de concretar
primero en base a qué criterio se va a llevar a cabo, sin perder de vista que el
verdadero sentido de establecer tal clasificación radica en un objetivo que bien puede
ser facilitar el estudio de aquello que se pretenda clasificar.
Por ejemplo, si se pretenden clasificar los vehículos a motor se podrían establecer
múltiples criterios en virtud de los cuales habría diferentes clases de vehículos a
motor.
Si el criterio establecido fuera el número de ruedas, las clases serían vehículos a
motor con: una rueda, dos ruedas (motos), tres ruedas, cuatro ruedas (coches), etc.
Si el criterio establecido fuera el combustible utilizado, las clases serían vehículos a
motor: gasolina, diésel, biodiésel, híbrido, eléctrico, GLP, etc.
Si el criterio establecido fuera el color, las clases serían vehículos a motor: rojos,
verdes, azules, negros, blancos, etc.
Si el criterio establecido fuera la función o profesión de sus usuarios, las clases serían
vehículos a motor: policiales, militares, civiles, etc.
Etc.

Por supuesto, se pueden combinar varios criterios de clasificación para obtener una
amplísima variedad de clases, pero salvo que ello atienda a alguna finalidad
resultaría bastante inútil y/o absurdo.
Lo que creo que resulta evidente es que al establecer una clasificación atendiendo a
un determinado criterio existirán al menos dos clases, las clases serán diferentes
entre sí, y normalmente lo que es de una clase no es de otra según un mismo criterio.
Parece absurdo pensar que se vaya a establecer una clasificación con sólo una clase
o con clases iguales según un mismo criterio.
De esta forma, si se clasifican los vehículos a motor atendiendo al número de ruedas
éstos pueden ser de una, dos (moto), tres, cuatro (coche), o más ruedas, y serán
diferentes entre sí, como es evidente.
Sin querer ser pesado, una clasificación atiende a un determinado objetivo. En el
caso de los vehículos a motor, el objetivo de una determinada clasificación puede
derivarse de que para una clase u otra de vehículo sea necesario un tipo de
habilitación (carnet) diferente, porque no es lo mismo conducir un coche, que una
moto, que un camión. Lo que podría resultar ridículo es exigir un tipo de habilitación
(carnet) diferente en virtud de criterios de clasificación de los vehículos a motor tales
como el color, la función o profesión, el combustible utilizado, etc.
¿Y si ahora cambiamos donde dice “vehículos a motor” por “tiro”?

Volviendo al título de este artículo, que


muchos, yo incluido, considerarán estúpido, si existe un “tiro táctico reactivo
defensivo policial dinámico urbano etc.” (y si hablamos de él es porque existe)
también tiene que existir un “tiro táctico reactivo defensivo policial
dinámico rural etc.”, y ambos serán diferentes. Lo mismo sucede para cada una de
las demás clases, lo que nos llevaría a un sinfín de “clases” de tiro (¡excelente
oportunidad para vender productos formativos!): si hay un tiro táctico también
tiene que haber un tiro no táctico; si hay un tiro reactivo también tiene que haber
un tiro activo; si hay un tiro defensivo también tiene que haber un tiro ofensivo;
si hay un tiro policial también tiene que haber un tiro militar, civil, de vigilante de
seguridad, etc.; si hay un tiro dinámico también tiene que haber un tiro estático;
supercalifragilisticoexpialidoso. Puede salir un interesante catálogo de clases de tiro.
¡Mola!
¿Hace falta una habilitación diferente para cada una de esas clases de tiro? ¿se
“conduce” igual el arma de fuego en una clase de tiro que en otra? ¿en un
enfrentamiento armado, por ejemplo con pistola (combate con pistola), existen tales
clases?
Dicho de otro modo, ¿tiene sentido instruir a unos u otros según las clases
anteriores? ¿entonces por qué algunos grandes maestros se empeñan en aceptar en
sus cursos una amplia variedad de personas, cada una de su padre y de su madre, y
les enseñan a todas las mismas TTPs?
¿Qué sentido tiene entonces que un instructor de tiro policial instruya a alguien que
no tenga la función o profesión de policía? ¿qué sentido tiene que una persona que
no tenga la función o profesión de policía realice un curso de tiro policial?
Echa un vistazo a cómo se denominan algunos de los cursos que imparten grandes
maestros del combate con armas de fuego y comprueba si hay alguna diferencia.
Diagnóstico por Vídeo, por Juan I. Carrión. Parte 4 de 4.
Recarga.
Publicado el 292127CEST Oct16 por Jorge Tierno Rey

Para finalizar la serie de cuatro


partes del diagnóstico por vídeorealizado por Juan I. Carrión aquí tienes la cuarta
parte en la que Juan analiza la recarga y comenta cómo perfeccionarla para
intentar ganar eficacia y eficiencia. Como en otros casos no existe una
única TTP para realizar la recarga de una pistola y se puede observar cómo algunos
grandes tiradores varían más o menos en sus TTPs, aunque todos buscan lo
mismo, un mejor resultado, y si para ello hay que cambiar las TTPs pues se cambian.
Lo llaman evolución. Así que yo voy a intentar aprovechar las explicaciones de Juan
I. Carrión para intentar mejorar. Así que me va a tocar practicar mucho en seco.
El miedo a la doble acción. Por Juan I. Carrión.
Publicado el 131939CEST Mar17 por Juan Ignacio Carrión Gutiérrez

Hola a todos.
¿Para qué se inventaron las pistolas en Doble Acción/Simple Acción (DA/SA)?
Esta pregunta puede tener muchas respuestas, pero seguramente una de ellas sea
“para poder portarlas con un cartucho en recámara manteniendo unas condiciones
de seguridad adecuadas”, y si esto es así, entonces… ¿por qué en España hay más de
una Fuerza Policial/Militar que no está autorizada a llevar el arma en estas
condiciones como manera de porte habitual?… amigos, esa es “la pregunta del
millón”.
Vale que en su día Jeff Cooper definió a las pistolas de DA/SA como “una solución
perfecta para un problema que nunca ha existido”. Buena afirmación si tenemos en
cuenta la tradición de las pistolas estilo 1911 que hay en ese país. Para el que no lo
sepa (que supongo que no serán muchos), las pistolas del formato 1911 son armas de
Simple Acción (SA), en donde para poder disparar el cartucho que hay en la
recámara, debe hacerse siempre con el martillo en su posición más atrasada.
Normalmente, los usuarios de estas armas las llevan en su funda con cartucho en
recámara, martillo atrás y seguro manual activado, o en algunos casos, sin cartucho
en recámara, por lo que deben accionar la corredera para introducir el cartucho y
poder disparar.
Manera habitual de porte de una 1911. Montada con seguro manual activado
Pero una corriente de diseñadores de armas cortas consideró que este estilo de armas
no era del todo fiable y se decidió a crear pistolas que imitaran el funcionamiento de
los revólveres de DA, pudiendo disparar el cartucho de la recámara con el martillo
totalmente adelantado. Aparte de la resistencia del muelle del martillo (en algunos
casos de 5 kg o más), esas armas disponen de seguros de aguja automáticos (evitan
la acción de la aguja percutora si no está el disparador totalmente apretado) y de
seguros de caída de martillo (protegen la aguja del golpeo del martillo por causas
accidentales – una caída al suelo, por ejemplo –). Por otro lado, muchas de ellas
disponen de seguro manual, que inactiva todo el mecanismo de disparo e incluso
disponen de una manera de abatir el martillo sin tener que presionar el disparador.

Manera de abatir el martillo con seguridad en una Beretta 92


Ante todo lo expuesto anteriormente, se puede afirmar que las pistolas modernas de
DA/SA son armas seguras en sí mismas, y por ello están siendo empleadas por
muchas Fuerzas Policiales/Militares en el mundo en la manera que fueron
diseñadas: LLEVANDO CARTUCHO EN RECÁMARA Y EL MARTILLO ABATIDO.
Pero entonces, me remito a la “pregunta del millón”, ¿qué pasa en España?
En nuestro amado país hay Fuerzas Policiales/Militares que no están autorizadas
a llevar el cartucho en recámara en sus armas de dotación (pistolas de DA/SA) como
manera de porte habitual.

Pistolas STAR serie B, solo podían ser disparadas en SA


El origen de esta condición radica en que originariamente las armas cortas de las que
se disponía no tenían esa capacidad (STAR BM en la Guardia Civil, por ejemplo). El
problema está en que los medios han cambiado pero no la mentalidad
del que regula su empleo y porte. Está claro, que ante una agresión de riesgo
para su vida o la de terceros, nadie puede impedir que el portador del arma, la monte
y haga uso de ella… pero, ¿estamos seguros que eso es lo mejor en este tipo de
situaciones?, en un momento tan decisivo para una persona, ¿es lo más adecuado
ponerse a realizar una acción tan “complicada” bajo estrés?
Los motivos que aducen los defensores de no llevar el cartucho en recámara son los
siguientes:
1. El sonido que produce el arma al ser montada (accionada la corredera) tiene un
efecto intimidatorio en el agresor
2. Hay menos peligro si te roban el arma.
3. Hay menos peligro de disparos accidentales.
4. Con entrenamiento se puede hacer un desenfunde igual de rápido que si fuera con
el arma en DA.
5. No se pierde el primer disparo como ocurre cuando se dispara en DA.
Todos estos motivos que he expuesto son motivos reales que me han dado defensores
de esta manera de portar el arma, habiéndolos escuchado durante muchos años.
Ante tales afirmaciones siempre he dado las mismas respuestas:
1. “El sonido que produce….” Eso será para los malos de poca monta, los que de
verdad no tienen una determinación en acabar con la vida del agente o de la persona
a la que estén agrediendo y en esos casos, ¿no les intimidará también el verse
encañonados por un arma de fuego? Ahora bien, ¿qué pasa con los que de verdad
quieren acabar con nuestra vida?, ¿se van a echar atrás por ese sonido? Además
debemos de tener en cuenta otro factor: ¿qué hay de la exclusión auditiva que sufre
el cuerpo bajo estrés?, porque el estrés también afecta al malo (todos somos
humanos)… si puede darse el caso de que no sea capaz de oír a una persona que le
grita ¿de verdad será capaz de oír el sonido de la corredera cuando es accionada?
Para mi gusto son demasiadas incertidumbres en un momento tan decisivo como
éste.
2. “Hay menos peligro…” Primera cuestión, ¿voy a dejar que me roben el arma? Antes
tendrán que despellejarme vivo, pero en el caso de que pase… ¿Cuál es la ventaja? El
malo tiene el arma y el agente no tiene nada. El malo aprieta, “click”, monta y
dispara… ¿dónde está la ventaja? El fondo de la cuestión debería ser más en plan
“aprende a proteger tu pistola” o “dotemos a los agentes con unas fundas
adecuadas”… sobre el tema de las fundas hablaré más adelante.
3. “Hay menos disparos accidentales”. Ese “accidentales” se refiere a “negligentes”,
es decir, aquellos disparos producidos por mal uso de la persona que las manipula.
La respuesta en los casos que he presenciado ha sido siempre “no sabía que estaba
con cartucho en recámara”, puesto que el tirador presuponía que no lo estaba, metió
el dedo en el disparador y lo apretó (el motivo, vamos a dejarlo para otro momento).
Y ahora me digo yo, si de servicio siempre está cargada, ¿habría tanta gente
cometiendo ese fallo? Seguramente se tratarían con más respeto y se evitarían
“jueguecitos” con ella, ¿no?
4. “Con el tiempo se puede hacer…” Esto es simplemente mentira. Nunca 4
movimientos van a ser más rápidos que 3. Además hay que plantearse que quien
defiende esta idea pocas veces se cuestiona lo siguiente:
a. ¿Dónde?, no es lo mismo hacerlo en una galería donde las condiciones
climatológicas son las más favorables que existen para el tiro, que aquellas que se
suelen dar en el día a día: en un clima frío, con las manos mojadas de lluvia,
sudorosas, con sangre, etc…
b. ¿Cómo?, mucha gente cuando va a realizar los ejercicios de tiro se pone cómodo,
sin prendas de abrigo, sabiendo perfectamente cuánto es el tiempo que dispone para
hacer uso del arma, habiendo calentado antes las manos, etc.,
c. ¿Sin estrés?, el hecho de tener que hacer una manipulación más sobre el arma
(tener que accionar la corredera de la pistola) incrementa la posibilidades de fallo
mecánico en el arma por un montaje incompleto motivado por las prisas y el
nerviosismo del momento.

Las condiciones de tiro en una galería no pueden ser tomadas como la norma general en la vida real.
Me considero un tirador entrenado, que de hecho empezó su entrenamiento
desenfundando y montando… muy rápido, sí, pero nunca por debajo de 1,4 segundos
y en los casos más rápidos porque acababa disparando a una mano. En doble acción,
fácilmente bajo de 1,2 segundos y siempre disparando a dos manos (blancos a 5
metros). Y no solo es el tiempo… ¿qué pasa en los casos en los que se realiza un
montaje incompleto por las prisas? Yo no quiero esa situación… ¿alguien sí? Pero, si
añadimos a la ecuación la imposibilidad de utilizar la otra mano (tener que llevar
una linterna, retener al agresor, etc.) ¿se podría también llegar a decir que los
tiempos de reacción son los mismos?
5. “No se pierde el primer…” Mucha gente le tiene miedo a la DA por aquello de
mover 5 kg en vez de los 2,5 de la SA. La capacidad de apretar de una mano es de
unos 40 kg de media en hombres y de 24 para las mujeres… creo que es de sobra
para poder mover los 5 kg de disparador. El problema es que si psicológicamente se
tiene la idea que se va a fallar, lo que suele pasar es que se falla.
Llevar el arma corta en DA para mí es una ventaja incuestionable, ahora bien, si se
quiere llevar el arma en DA como manera de porte habitual, se deben respetar las
siguientes condiciones:
• Arma que lo permita: es de Perogrullo, pero si no se dispone de un arma que
disponga de esta posibilidad, no debería hacerse.

Este tipo de fundas dan una capacidad muy limitada de retención


• Funda adecuada: desde mi punto de vista, es uno de los grandes déficits que
tienen las fuerzas policiales/militares en España. Ver agentes de policía con fundas
de cuero o cordura, algunas de ellas sin capacidad de cerrar el broche o con una
dificultad notable de mantenerse verticales es algo que me pone los pelos de punta.
No voy a entrar en las categorías de niveles de retención de las fundas de arma corta,
pero como norma general y como mínimo de seguridad, si la funda no es capaz de
sujetar la pistola simplemente por fricción al ponerla boca abajo, entonces esa funda
no vale.
• Preparación y mentalización del que la porta: Probablemente el aspecto
más importante de todos. El portador del arma debe tener muy claro cómo se carga
y descarga la pistola con seguridad (he visto agentes de la Ley dejando la pistola en
la taquilla con el cartucho en recámara porque así no tenían que manipularla… eso
es simplemente una barbaridad). Aparte del conocimiento de las manipulaciones
básicas, que por otro lado todo usuario de arma corta debería conocer a la perfección,
tiene que estar totalmente mentalizado que su arma va cargada, que no hay lugar
para el exceso de confianza, que si se saca el arma de la funda es porque se tiene
intención REAL de usarla, aunque luego no se haga. Cuando una pistola sale de la
funda pensando solo en asustar al adversario, suele acabar mal para el que la porta
(y casos conocemos todos de sobra).
En conclusión, son muchas las cosas que hay que cambiar, empezando por la
mentalidad de numerosas personas implicadas, debiendo hacerse, además, un gasto
en material y entrenamiento específico importante, pero creo que es el momento de
que los policías/militares españoles empiecen a actuar con mentalidad del siglo XXI
y evolucionar hacia sistemas de entrenamiento más realistas a la situación real que
van a vivir como portadores legalmente autorizados de armas cortas.
Fundamentos del Viernes [Friday Fundamentals] ─ Real e
inerte [Ball and Dummy]. Por Claude Werner, el profesor
táctico [The Tactical Professor]. 25AGO17.
Publicado el 281738CEST Ago17 por Jorge Tierno Rey

Me alegra
que Claude Werner hable de un ejercicio tan útil como clásico en la práctica del tiro
─real o/e inerte [ball or/and dummy]─. Quizás se trate del mejor ejercicio para
aprender y desarrollar el más importante de los cuatro principios básicos del tiro ─el
control del disparador─. Supongo que ya lo conocerás, pero si no es el caso te lo voy
a explicar antes de dar paso a lo que dice Claude.
En mi caso, la primera vez que escuché hablar de este simple y eficaz ejercicio fue ya
hace cuatro o cinco años de boca del mismísimo Paul Howe, gracias a unos de sus
vídeos en Panteao Productions ─no recuerdo en cuál de sus títulos, porque los he
visto todo─. El ejercicio resulta tan sencillo como combinar cartuchos reales e inertes
─de ahí el nombre de real o/e inerte─, pero de forma que en el momento de disparar
el tirador no sepa si va a disparar un cartucho real o uno inerte. Lo que se pretende
─y suele conseguirse─ es engañar a la mente del tirador y que crea que va a disparar
un cartucho real cuando en realidad es inerte. Eso puede suponer que el tirador dé
un «muñecazo» al presionar el disparador y pique la cabeza de fuego, es decir, que
incline la pistola hacia abajo involuntaria e inadvertidamente. La ventaja del
ejercicio es que el propio tirador va a poder comprobar por si mismo el «muñecazo»,
porque observará cómo los elementos de puntería pican.
Una forma de realizar este ejercicio que aporta muchos beneficios consiste en
hacerlo por binomios ─por parejas─. El tirador da media vuelta y retrocede unos
pasos, de forma que permance de espaldas al puesto de tiro mientras su compañero
manipula el arma. Lo que tiene que hacer el compañero es dejar la pistola sobre la
mesa sin que el tirador pueda saber si hay un cartucho real en recámara o si por el
contrario hay un cartucho inerte ─o no hay ningún cartucho y el efecto será el
mismo─. Por supuesto, las normas de seguridad con las armas de fuego han de
tenerse siempre presentes y en todo momento la manipulación del arma ha de
realizarse respetando dichas normas. Una vez el arma está lista sobre la mesa del
puesto de tiro ─apuntando a la línea de blancos y en seguro si dispone de seguro de
aleta─ el compañero avisa al tirador para que se acerque, empuñe el arma y proceda.
Lo único que tiene que hacer el tirador es concentrarse en los principios básicos del
tiro, prestando especial atención al control del disparador. Inmediatamente
después de presionar el disparador, tanto él mismo como su compañero ─que le
estará observando desde detrás por encima del hombro─ comprueban si hay o no
hay «muñecazo» o más concretamente si se realiza el seguimiento del
disparo [follow through]. Como motivación para el tirador viene bien que el
compañero le indique lo que observa, es decir, que le diga mal o bien según proceda.
Después el tirador deja el arma sobre la mesa del puesto de tiro vuelve a colocarse
de espaldas unos pasos por detrás para que el compañero le prepare el arma otra vez.
Esto se puede repetir las veces que se quiera o durante un periodo de tiempo.
Cuando dirijo alguna sesión en el campo de tiro suele empezar con este ejercicio
durante 5 minutos. El ejercicio lo hacen a un par de metros del blanco para ver los
impactos sin tener que acercarse a los blancos, así ven inmediatamente los efectos
de no aplicar el seguimiento del disparo o no presional suavemente el disparador.
Creo que los beneficios merecen la pena, porque todos los tiradores se van dando
cuenta e intentando corregir la presión sobre el disparador.
Aquí tienes la forma de aplicar el ejercicio real e inerte por parte de dice Claude
Werner.
(Traducción de su original en inglés WERNER, Claude. Friday Fundamentals
– Ball and dummy. 25AGO17)
¿Qué es real e interte [ball and dummy]?
A veces como instructores damos por sabidos nuestros conocimientos en la materia.
Una amiga comentó en Internet que algunos impactos se le iban abajo a la izquierda.
Es diestra. Mi respuesta fue «real e inerte» [ball and dummy]. Así que me preguntó
qué significaba eso.
Real e inerte significa que entremezcles munición inerte con munición real en tus
prácticas de tiro. Esta práctica constituye una herramienta de entrenamiento
fundamental en la pretigiosa escuela Rogers Shooting School. Los cartuchos inertes
pueden entremezclarse aleatoriamente, por ejemplo, tres o cuatro cartuchos inertes
en un cargador de 15-17 cartuchos. También se pueden ir alternando los cartuchos
en el cargador, es decir, real, inerte, real, inerte, real, inerte, etc.
El objetivo del ejercicio real e inerte consiste en observar los elementos de puntería
en el momento del clic sobre el cartucho inerte para comprobar lo suavemente, o no,
que presionas el disparador. El ejercicio real e inerte para entrenar la puntería NO
es lo mismo que practicar la Acción Inmediata [Immediate Action] para resolver
interrupciones. Al practicar la Acción Inmediata lo que quieres es resolver la
interrupción lo antes posible. En el ejercicio real e inerte lo que tienes que hacer es
observar los elementos de puntería durante por lo menos 300 milisegundos
(aproximadamente un tercio de segundo) después de que el martillo o la aguja
percuta el cartucho inerte para comprobar cómo presionas el disparador y
ENTONCES resolver la interrupción. Un buena referencia práctica consiste en
contar «mil uno» después de que el martillo/aguja percuta el cartucho inerte y
después resolver la interrupción. Eso es lo que se llama «seguimiento del disparo»
[follow through].
Alternar real e inerte es tanto el ejercicio más demoledor para la autoestima como,
al mismo tiempo, el ejercicio de puntería más productivo que puedes practicar. Al
realizar este ejercicio simple y llanamente compruebas la suavidad con la que
presionas el disparador. Para la mayoría, la respuesta es casi tan sencilla como lo que
dice Stephen Hawking, el genio de la Física Teórica que lleva décadas padeciendo
ELA.

Con revólver, por ejemplo el emblemático armazón J [J frame], este ejercicio resulta
sumamente fácil de practicar. Llena el tambor de munición. Después de cada
disparo, realiza el seguimiento del disparo [follow through] durante un segundo. Al
terminar el seguimiento del disparo, abre el tambor, gíralo y, acto seguido, ciérralo.
Presiona el disparador suavemente hasta que el partillo percuta otro cartucho. A
continuación abre, gira y cierra el tambor y repite. Hazlo así hasta que hayas
disparado todos los cartuchos del tambor. Repite el procedimiento por lo menos
hasta disparar cuatro tambores.
Tanto si practicas este ejercicio con un revólver como si lo haces con una pistola
semiautomática, vas a recibir una señal visual práctica sobre lo que es presionar
suavemente el disparador. Hay una razón por la que se habla de la «coordinación
mano-ojo». La vista le enseña al tacto lo que funciona y lo que no. Después de un
rato, te vas a mosquear al ver cómo picas con los elementos de puntería y vas a
empezar a presionar el disparador suavemente. Ahí está el punto en el que empiezas
a convertirte en un buen tirador.
Fundamentos del Viernes [Friday Fundamentals] ─ Real e
inerte [Ball and Dummy]. Por Claude Werner, el profesor
táctico [The Tactical Professor]. 25AGO17.
Publicado el 281738CEST Ago17 por Jorge Tierno Rey

Me alegra
que Claude Werner hable de un ejercicio tan útil como clásico en la práctica del tiro
─real o/e inerte [ball or/and dummy]─. Quizás se trate del mejor ejercicio para
aprender y desarrollar el más importante de los cuatro principios básicos del tiro ─el
control del disparador─. Supongo que ya lo conocerás, pero si no es el caso te lo voy
a explicar antes de dar paso a lo que dice Claude.
En mi caso, la primera vez que escuché hablar de este simple y eficaz ejercicio fue ya
hace cuatro o cinco años de boca del mismísimo Paul Howe, gracias a unos de sus
vídeos en Panteao Productions ─no recuerdo en cuál de sus títulos, porque los he
visto todo─. El ejercicio resulta tan sencillo como combinar cartuchos reales e inertes
─de ahí el nombre de real o/e inerte─, pero de forma que en el momento de disparar
el tirador no sepa si va a disparar un cartucho real o uno inerte. Lo que se pretende
─y suele conseguirse─ es engañar a la mente del tirador y que crea que va a disparar
un cartucho real cuando en realidad es inerte. Eso puede suponer que el tirador dé
un «muñecazo» al presionar el disparador y pique la cabeza de fuego, es decir, que
incline la pistola hacia abajo involuntaria e inadvertidamente. La ventaja del
ejercicio es que el propio tirador va a poder comprobar por si mismo el «muñecazo»,
porque observará cómo los elementos de puntería pican.
Una forma de realizar este ejercicio que aporta muchos beneficios consiste en
hacerlo por binomios ─por parejas─. El tirador da media vuelta y retrocede unos
pasos, de forma que permance de espaldas al puesto de tiro mientras su compañero
manipula el arma. Lo que tiene que hacer el compañero es dejar la pistola sobre la
mesa sin que el tirador pueda saber si hay un cartucho real en recámara o si por el
contrario hay un cartucho inerte ─o no hay ningún cartucho y el efecto será el
mismo─. Por supuesto, las normas de seguridad con las armas de fuego han de
tenerse siempre presentes y en todo momento la manipulación del arma ha de
realizarse respetando dichas normas. Una vez el arma está lista sobre la mesa del
puesto de tiro ─apuntando a la línea de blancos y en seguro si dispone de seguro de
aleta─ el compañero avisa al tirador para que se acerque, empuñe el arma y proceda.
Lo único que tiene que hacer el tirador es concentrarse en los principios básicos del
tiro, prestando especial atención al control del disparador. Inmediatamente
después de presionar el disparador, tanto él mismo como su compañero ─que le
estará observando desde detrás por encima del hombro─ comprueban si hay o no
hay «muñecazo» o más concretamente si se realiza el seguimiento del
disparo [follow through]. Como motivación para el tirador viene bien que el
compañero le indique lo que observa, es decir, que le diga mal o bien según proceda.
Después el tirador deja el arma sobre la mesa del puesto de tiro vuelve a colocarse
de espaldas unos pasos por detrás para que el compañero le prepare el arma otra vez.
Esto se puede repetir las veces que se quiera o durante un periodo de tiempo.
Cuando dirijo alguna sesión en el campo de tiro suele empezar con este ejercicio
durante 5 minutos. El ejercicio lo hacen a un par de metros del blanco para ver los
impactos sin tener que acercarse a los blancos, así ven inmediatamente los efectos
de no aplicar el seguimiento del disparo o no presional suavemente el disparador.
Creo que los beneficios merecen la pena, porque todos los tiradores se van dando
cuenta e intentando corregir la presión sobre el disparador.
Aquí tienes la forma de aplicar el ejercicio real e inerte por parte de dice Claude
Werner.
(Traducción de su original en inglés WERNER, Claude. Friday Fundamentals
– Ball and dummy. 25AGO17)
¿Qué es real e interte [ball and dummy]?
A veces como instructores damos por sabidos nuestros conocimientos en la materia.
Una amiga comentó en Internet que algunos impactos se le iban abajo a la izquierda.
Es diestra. Mi respuesta fue «real e inerte» [ball and dummy]. Así que me preguntó
qué significaba eso.
Real e inerte significa que entremezcles munición inerte con munición real en tus
prácticas de tiro. Esta práctica constituye una herramienta de entrenamiento
fundamental en la pretigiosa escuela Rogers Shooting School. Los cartuchos inertes
pueden entremezclarse aleatoriamente, por ejemplo, tres o cuatro cartuchos inertes
en un cargador de 15-17 cartuchos. También se pueden ir alternando los cartuchos
en el cargador, es decir, real, inerte, real, inerte, real, inerte, etc.
El objetivo del ejercicio real e inerte consiste en observar los elementos de puntería
en el momento del clic sobre el cartucho inerte para comprobar lo suavemente, o no,
que presionas el disparador. El ejercicio real e inerte para entrenar la puntería NO
es lo mismo que practicar la Acción Inmediata [Immediate Action] para resolver
interrupciones. Al practicar la Acción Inmediata lo que quieres es resolver la
interrupción lo antes posible. En el ejercicio real e inerte lo que tienes que hacer es
observar los elementos de puntería durante por lo menos 300 milisegundos
(aproximadamente un tercio de segundo) después de que el martillo o la aguja
percuta el cartucho inerte para comprobar cómo presionas el disparador y
ENTONCES resolver la interrupción. Un buena referencia práctica consiste en
contar «mil uno» después de que el martillo/aguja percuta el cartucho inerte y
después resolver la interrupción. Eso es lo que se llama «seguimiento del disparo»
[follow through].
Alternar real e inerte es tanto el ejercicio más demoledor para la autoestima como,
al mismo tiempo, el ejercicio de puntería más productivo que puedes practicar. Al
realizar este ejercicio simple y llanamente compruebas la suavidad con la que
presionas el disparador. Para la mayoría, la respuesta es casi tan sencilla como lo que
dice Stephen Hawking, el genio de la Física Teórica que lleva décadas padeciendo
ELA.

Con revólver, por ejemplo el emblemático armazón J [J frame], este ejercicio resulta
sumamente fácil de practicar. Llena el tambor de munición. Después de cada
disparo, realiza el seguimiento del disparo [follow through] durante un segundo. Al
terminar el seguimiento del disparo, abre el tambor, gíralo y, acto seguido, ciérralo.
Presiona el disparador suavemente hasta que el partillo percuta otro cartucho. A
continuación abre, gira y cierra el tambor y repite. Hazlo así hasta que hayas
disparado todos los cartuchos del tambor. Repite el procedimiento por lo menos
hasta disparar cuatro tambores.
Tanto si practicas este ejercicio con un revólver como si lo haces con una pistola
semiautomática, vas a recibir una señal visual práctica sobre lo que es presionar
suavemente el disparador. Hay una razón por la que se habla de la «coordinación
mano-ojo». La vista le enseña al tacto lo que funciona y lo que no. Después de un
rato, te vas a mosquear al ver cómo picas con los elementos de puntería y vas a
empezar a presionar el disparador suavemente. Ahí está el punto en el que empiezas
a convertirte en un buen tirador.
Seguridad con las armas de fuego: descargas o disparos
no intencionados o involuntarios.
Publicado el 111913CEST Feb16 por Jorge Tierno Rey

La seguridad con las armas de fuego


representa, sin duda, el factor más importante en lo que se refiere al manejo y uso
de cualquier arma de fuego, no sólo para los profesionales armados (militares,
policías, vigilantes de seguridad privada, etc.) sino también para cualquier tirador o
usuario (tiradores deportivos, cazadores, personas con licencia tipo B, etc.), y muy
especialmente para los instructores, entrenadores, formadores, profesores, …, en el
uso y manejo de las armas de fuego, porque sobre ellos recae la gran responsabilidad
de enseñar correctamente a los demás lo que supone la seguridad con las armas de
fuego.
Cualquier persona puede verse envuelta en un enfrentamiento armado y sufrir
graves lesiones o incluso la muerte a consecuencia de recibir un disparo. Se trata de
una situación difícilmente predecible y/o evitable, más fruto del azar que de la
preparación del individuo, que forma parte de los riesgos cotidianos a los que
estamos sujetos.
(Artículo publicado en el número de FEB16 de la revista gratuita Tactical Online)
Sin embargo, cosa bien distinta son aquellos ¿accidentes o incidentes? en los que,
normalmente debido a un “defecto” de seguridad con las armas de fuego por parte
de su usuario, alguien sufre lesiones o incluso la muerte a consecuencia de recibir un
disparo; ese alguien tanto puede ser el propio usuario, como un compañero,
como alguien que por allí pasaba. Por supuesto, toda descarga o disparo de un arma
de fuego que origina un accidente o incidente suele tener el carácter de “no
intencionado” o “involuntario”, es decir, sin querer. De otro modo, si fuera
queriendo, adrede, no se trataría de un accidente o incidente sino de un delito de
lesiones, homicidio o asesinato.
Por otra parte, al referirse a lo que se ha venido a llamar “descarga o disparo no
intencionado o involuntario”, no es extraño leer o escuchar en las noticias los
términos “disparo accidental” y “disparo fortuito”, como si tales disparos fueran
fruto del azar o de algún fallo mecánico que ha supuesto que “el arma de fuego se
disparara sola”. Evidentemente, aunque se trata de una posibilidad, las armas de
fuego no se disparan solas, ni las carga el diablo, y, por tanto, los disparos
accidentales o fortuitos prácticamente no existen y normalmente se trata de disparos
no intencionados o involuntarios.
Pero lo cierto es que en muchas ocasiones ese carácter de “no intencionado” o
“involuntario” de un disparo se convierte en “negligente” o “imprudente” habida
cuenta de que el usuario del arma de fuego en cuestión suele ser el responsable y
culpable directo del “defecto” de seguridad con las armas de fuego que ha dado lugar
al accidente o incidente y sus consecuencias. Tal “defecto” casi siempre viene dado
por la vulneración de alguna, cuando no varias, de las cuatro “normas de seguridad
con las armas de fuego”, que debemos a Jeff Cooper (1920-2006, considerado el
padre del arte marcial moderno del combate con armas de fuego).
Creo que el ser humano es bastante proclive a cuestionar las normas y, por ello, en
muchas ocasiones a no seguirlas, sin ser consciente de sus posibles consecuencias.
Esto sucede no sólo con las normas de seguridad con las armas de fuego, sino
también con otras normas, como las de seguridad vial, cuyo incumplimiento (los
límites de velocidad, por ejemplo) está detrás de muchos accidentes o incidentes de
tráfico.
Las “normas de seguridad con las armas de fuego” son tan sólo cuatro, todas ellas
muy sencillas, lógicas y razonables, pero aún así suelen vulnerarse (creo que
inconscientemente, ya que lo contrario sería una absoluta temeridad) con una gran
facilidad, incluso, cuando no más, por los propios instructores (algunos).
No es raro escuchar todo tipo de excusas para justificar la vulneración de alguna,
varias o todas estas normas de seguridad, cuando en realidad la esencia misma de su
cumplimiento implica que se cumplan siempre, independientemente de las
circunstancias, de tal forma que se genere un hábito, tal que condicione su
cumplimiento de forma subconsciente. La importancia de su cumplimiento, y
gravedad de su incumplimiento, es de tal calado que todo accidente o incidente con
armas de fuego suele ir ligado a la vulneración de estas normas de seguridad.
Antes de toda sesión de entrenamiento con armas de fuego cabe recordar, para luego,
y siempre, respetar, estas cuatro normas de seguridad, y así lo hacen gran parte de
los instructores de tiro, al menos los mejores, tanto en persona como en textos y
vídeos. Estas son las dichosas cuatro normas:

1. Trata todo arma de fuego como si estuviera “siempre cargada”, lista
para abrir fuego.
En otras palabras, esta norma viene a decir que no hagas nada con un arma de fuego
que no harías si supieras que realmente está cargada, con un cartucho en recámara.
Así que no apuntes a nada ni a nadie si no pretendes dispararle, por el motivo que
sea, lo cual representa la segunda norma de seguridad.
No son pocos los accidentes o incidentes en los que el usuario del arma de fuego, tras
vulnerar inconscientemente esta primera norma, así lo ratifica al afirmar “¡pero si
no estaba cargada!” o “¡yo pensaba que no estaba cargada!”. Algunos usuarios, bajo
la convicción de que “no está cargada”, usan o manipulan el arma de fuego como no
lo harían si realmente lo estuviera, con el consiguiente problema en el caso de
equivocarse. Teniendo en cuenta que es de humanos equivocarse el problema salta
a la vista, y es que (durante el entrenamiento) es mejor creer que “siempre está
cargada” y equivocarse (salvo en un enfrentamiento armado) que creer que “no está
cargada” y equivocarse.


2. No dirijas la boca de fuego del arma hacia nada ni nadie sobre lo que
no pretendas disparar.
La norma anterior se encuentra tan íntimamente ligada a esta norma que se utiliza
como típica excusa para vulnerar ésta, de forma que el usuario del arma de fuego
dice “¡tranquilo, que no está cargada!” al tiempo que apunta hacia cualquier parte o
cualquier persona. El problema surge en el caso de equivocarse, lo cual sucede con
más o menos frecuencia. Entonces se produce una descarga o disparo no
intencionado o involuntario que puede tener consecuencias graves o fatales, bien
porque el proyectil impacta directamente sobre aquel a quien apuntaba el arma o
bien porque el proyectil atraviesa aquello a lo que apuntaba el arma e impacta sobre
quien pudiera encontrarse detrás.
Ni siquiera apuntar hacia el cielo, al aire, hacia la nada (o eso es lo que uno se cree),
está exento de problemas, ya que el proyectil acabará impactando en alguna parte y
bien podría alcanzar a alguien (no sería la primera vez). Hay que tener en cuenta que
el alcance máximo de un proyectil resulta muy superior al alcance eficaz del arma
que lo dispara, de tal forma que, por ejemplo, el proyectil que dispara una pistola 9
Luger tiene un alcance máximo de más de un kilómetro; eso supone que un proyectil
que se dispara al aire en el campo de tiro puede acabar impactando sobre una
persona a más de un kilómetro.
Esta norma se ha tomado con tanto rigor que con el ánimo de aplicarla
correctamente se han generado múltiples TTPs: low ready o guardia baja, posición
SUL, temple index o arma a la sien, high port o boca de fuego hacia arriba, etc.
Normalmente el principal objetivo de estas TTPs radica en llevar la boca de fuego
dirigida hacia abajo o hacia arriba (hay todo un eterno debate sobre si hacia abajo o
hacia arriba), y no hacia el frente o el lateral, para evitar en la medida de lo posible
apuntar a nadie que no constituya una amenaza. Por supuesto, no siempre será
posible evitarlo, especialmente en una situación real de combate con armas de fuego,
pero ello no sirve de excusa para dejar de cumplir, o al menos intentarlo, las normas
de seguridad.

3. Mantén el dedo fuera del disparador hasta que los elementos de
puntería estén sobre el blanco y realmente vayas a disparar.
El dedo índice no descansa sobre el disparador en ningún momento, y únicamente
se situará sobre el mismo para presionarlo cuando realmente se vaya a disparar y
sólo cuando los elementos de puntería estén sobre el blanco, y no antes. Mientras
tanto el dedo índice permanece estirado totalmente fuera del guardamontes y por
encima del hueco que ocupa el disparador, de tal forma que en el caso de contraerse
involuntariamente no pueda acabar sobre el mismo. Hay quien apoya el dedo sobre
el armazón y hay quien exagera hasta llevarlo a la ventanilla de expulsión de la
corredera
Al extraer la pistola de la funda para llevarla hacia el frente el dedo índice permanece
estirado en todo momento hasta que los elementos de puntería se encuentran sobre
el blanco y se decide presionar el disparador. Se trata de un detalle al que es necesario
prestar atención y que fácilmente puede pasar desapercibido para el usuario, aunque
con la ayuda de un compañero de entrenamiento o una cámara de vídeo se puede
detectar rápidamente para que no se convierta en un mal hábito. No es extraño ver
cómo algunos usuarios de pistola llevan el dedo al disparador nada más extraer el
arma de la funda, lo que puede dar lugar a una descarga o disparo no intencionado
o involuntario (como el de Tex Grebner, por ejemplo, en parte debido al uso de un
modelo de funda pistolera que finalmente acabó prohibida en varios estamentos).

La aparición de esta norma de seguridad se debe principalmente al estudio sobre


contracciones musculares involuntarias llevado a cabo por el Dr. Roger M. Enoka en
1991. “Son varios los factores que pueden desembocar en una contracción muscular
involuntaria, tales como un susto [startle], una contracción solidaria, una pérdida
del equilibrio o el hecho de frenar la inercia del movimiento de la pistola al llevarla
al frente. En el caso particular de las armas de fuego la cuestión radica en la
contracción involuntaria del dedo índice cuando descansa sobre el disparador. Según
varios estudios (Kearney & Chan, 1981; Moore, 1975; Shinohara, Keenan, & Enoka,
2003; Zijdewind & Kernell, 2001), para un varón la fuerza de la contracción
involuntaria del dedo índice puede alcanzar de media una fuerza de más de 6 kilos
(14 libras) (Heim et al., 2006); estos autores señalan que, dado que se trata de una
media de fuerza, resulta razonable que muchas personas puedan superarla en una
contracción involuntaria del dedo índice, especialmente en situaciones reales sobre
el terreno debido al efecto modulador del estrés sobre las contracciones musculares
(Delwaide & Toulouse, 1983; Noteboom, Barnholt, & Enoka, 2001; Weinberg&
Hunt, 1976)”.
“El Dr. Enoka (2003) repasa varios estudios sobre las contracciones musculares
involuntarias y explica cómo pueden provocar la descarga no intencionada de un
arma de fuego. Además de los factores anteriormente indicados que pueden
provocar una contracción involuntaria en las manos y los dedos, Enoka destaca
especialmente el papel de las conexiones entre las extremidades del cuerpo: cuando
se produce una contracción en una extremidad se provoca una contracción
involuntaria de los mismos músculos en la extremidad contraria. Una contracción
solidaria, citada anteriormente, es un ejemplo de esto. Debido a estas conexiones
entre las extremidades del cuerpo, el entrenamiento de la fuerza de una extremidad,
como un brazo, supondrá realmente el fortalecimiento de la extremidad contraria,
incluso aunque no haya participado de ese entrenamiento de la fuerza”.
(HENDRICK, Hal W.; PARADIS, Paul; HORNICK, Richard J. Human Factors
Issues in Handgun Safety and Forensics. CRC Press. 26NOV2007. 248 páginas)
Hoy día existe abundante información sobre las contracciones involuntarias que no
hace más que acentuar y demostrar la importancia de esta norma de seguridad para
prevenir en la medida de lo posible una descarga o disparo no intencionado o
involuntario de un arma de fuego por culpa de una contracción involuntaria del dedo
índice sobre el disparador. Entre otros documentos de especial interés, y
prácticamente de lectura obligatoria para cualquier instructor, figuran el artículo del
Dr. Roger M. Enoka Involuntary Muscle Contractions and the Unintentional
Discharge of a Firearm, publicado el 13 de febrero de 2003, en el Law Enforcement
Executive Forum, y el artículo de Christopher Heim, Eckhard Niebergall y Dietmar
Schmidtbleicher Involuntary firearms discharge, does the finger obey the brain?,
publicado en el número 43 de la revista The Firearms Instructor.

4. Asegúrate de cuál es tu blanco.
Esta norma implica que antes de dirigir la boca de fuego a ninguna parte, con la
posibilidad de vulnerar entonces la norma número 2, compruebes cuál es tu blanco
y su entorno, y te asegures no sólo de que constituye un blanco o una amenaza a batir
sino también de lo que tiene detrás, lo que tiene delante, lo que tiene a su alrededor.
Tu blanco será únicamente aquello sobre lo que pretendas disparar y no otra cosa,
no olvides lo dicho para las normas números 1 y 2.
La localización e identificación positiva de un blanco como tal representa un factor
crítico para evitar disparar sobre el blanco equivocado, por ejemplo, en el campo o
galería de tiro no es raro confundirse de blanco y disparar al del tirador de al lado.
Esto en la vida real supondría disparar por error a un compañero, un transeúnte o
un familiar.
Tampoco sería extraño en el campo o galería de tiro que algún tirador se quedara
retrasado al parchear los impactos de un ejercicio mientras los demás ya están en la
línea de tiro listos para abrir fuego. La aplicación de esta norma supone que aunque
se dé la orden de inicio del ejercicio, cada tirador compruebe su blanco y su entorno,
de forma que si detecta la presencia de alguna persona en la línea de blancos no dirija
siquiera la boca de fuego al frente para no vulnerar la norma número 2. Este
problema se incrementa en el caso de condiciones de visibilidad reducida o
condiciones de poca luz.
Por otra parte, en la vida real las amenazas a batir se encuentran entremezcladas con
transeúntes y compañeros, por lo que no sería difícil que en las proximidades de una
amenaza pueda haber algún compañero o transeúnte, tanto delante como detrás o a
ambos lados, que pudiera llevarse alguno de nuestros disparos. Más que el remoto
problema de la sobrepenetración (más reducida en el caso del 5’56 o con la munición
de punta hueca) el principal problema son los disparos que fallan su blanco.


Estas cuatro normas de seguridad con las armas de fuego, si bien no van a evitar que
puedan producirse accidentes o incidentes, sí van a reducirlos y muy especialmente
minimizar sus consecuencias. Todas estas normas están interrelacionadas entre sí y
unas refuerzan a las otras. Por ejemplo, en el caso de vulnerarse la norma número 1
la aplicación de las normas números 2 y 3 permitiría mitigar las consecuencias en
caso de un disparo involuntario.
Con todas las normas de seguridad con las armas de fuego hay que ser muy estricto
en su cumplimiento y no aceptar ninguna excusa para vulnerarlas, salvo que sea total
y absolutamente necesario, y únicamente hasta el punto donde sea total y
absolutamente necesario. Así, estas normas se respetarán siempre aunque se utilicen
armas simuladas (Red Gun), marcadoras (Simunition), de air soft, munición inerte,
munición de fogueo, cañones de entrenamiento, dispositivos de bloqueo de la
recámara, etc. La razón es bien sencilla: se trata de generar un buen hábito de
seguridad con cualquier arma de fuego, para lo que es necesario que estas normas se
cumplan siempre, y ello es compatible con el uso de cualquier arma, sea real,
simulada o de juguete.
Habrá circunstancias en las que sea total y absolutamente necesario hacer uso de un
arma que “no está cargada”, como la práctica del tiro en seco, en la que se vulnera a
sabiendas la regla número 1, puesto que se asume que “el arma no está cargada”.
Pero aún así se aplica la máxima de que “está cargada” y hay que usarla y manejarla
como si lo estuviera, aunque se haya comprobado varias veces que no lo está y se
haya eliminado (o eso se cree uno) toda posibilidad de que lo estuviera.
Si por error un cartucho real acaba en la recámara y se realiza un disparo, creyendo
que es en seco, las consecuencias serán mínimas siempre que se hayan respetado las
normas números 2 y 4, ya que en el momento del disparo la boca de fuego del arma
estaría dirigida hacia un lugar previamente seleccionado (y no sobre nada ni nadie
sobre lo que no se pretenda disparar), como puede ser la línea de blancos (si estamos
en el campo o galería de tiro), una pared maciza capaz de detener el proyectil, u otra
tras la que sólo hay tierra, como la pared de un semisótano que da al exterior (norma
número 4, asegurarse de lo que hay detrás del blanco).
El tiro en seco tiene como finalidad practicar los principios básicos del tiro y no es
lo mismo que un ejercicio de doble acción (force-on-force). Lo que no hay que hacer
nunca al practicar el tiro en seco es dirigir la boca de fuego del arma hacia nadie,
dado que no es algo necesario y, por tanto, representa un riesgo innecesario. No se
admiten excusas de ningún tipo. Nada de aberraciones como apuntarse unos a otros,
por muy bonito que pueda parecer o muchas justificaciones que se le quieran buscar.
Asimismo, nada hay más absurdo que vulnerar las normas de seguridad en un campo
o galería de tiro, al que precisamente se va a practicar con fuego real y no en seco.
Aunque se puede practicar en seco, desde luego es el peor momento y lugar para
obviar las normas números 1, 2 y 4.
Una de las pocas situaciones en la que se hace necesario vulnerar “relativamente”
estas normas son los ejercicios de doble acción, en los que obviamente se utilizan
armas simuladas (Red Gun), marcadoras (Simunition), de air soft, munición inerte,
munición de fogueo, cañones de entrenamiento, dispositivos de bloqueo de la
recámara, etc. y nunca munición real (aunque sí armas reales). Estos ejercicios de
doble acción implican interactuar con figurantes de carne y hueso en situaciones que
pretenden recrear la realidad, por lo que habrá momentos en los que se dirija la boca
de fuego hacia tales figurantes y se produzca un disparo simulado sobre ellos. En
realidad no se vulneran las normas de seguridad, cuyo cumplimiento también forma
parte del ejercicio, sino que voluntaria y conscientemente, y sólo cuando sea
estrictamente necesario, cuando la situación recreada lo requiera, se realiza una
acción con el arma que no se realizaría si realmente estuviera cargada (y eso sí es
vulnerar la norma número 1) como es apuntar a alguien sobre el que no se pretende
disparar “realmente” (vulneración de la norma número 2). No sé si me explico.
En estos casos, como es evidente, toda precaución es poca y habrá que extremar las
medidas de seguridad para evitar que bajo ningún concepto pueda producirse un
disparo real. Hay que tener en cuenta que este tipo de accidentes o incidentes
desgraciadamente ocurren, poniendo de manifiesto la propensión a cometer errores
del ser humano cuando no se aplican estrictamente todas las precauciones. Por
ejemplo, ha habido casos en los que se ha confundido munición de fogueo con
munición real y otros en los que se ha confundido arma con Simunition o balas de
goma con arma con munición real, con graves consecuencias.
En resumen, las normas de seguridad con las armas de fuego son una máxima que
todo buen usuario de un arma se toma con todo el rigor y seriedad que requieren las
posibles consecuencias de un potencial accidente o incidente. No hay excusas.
Tiro dirigido vs. Tiro apuntado. Una Perspectiva Histórica,
por Tom Givens.
Publicado el 72150CEST Ene14 por Jorge Tierno Rey

¡Cuántas veces habré escuchado o leído aquello de “con estrés no se puede apuntar”!
Se trata de un argumento habitual entre aquellos que defienden el tiro dirigido [point
shooting] por considerar que a corta distancia, en situaciones de estrés, o yo qué sé,
no pueden utilizarse los elementos de puntería para apuntar. Desgraciadamente en
muchos casos este argumento no viene acompañado de hechos que lo refrenden.
Otros utilizan argumentos bastante más convincentes, que se basan en experiencias
reales (no simulaciones condicionadas) que han podido recopilar (incluso entre sus
antiguos alumnos), para defender que siempre hay que apuntar el arma utilizando
los elementos de puntería y que sólo así será posible colocar los impactos sobre una
amenaza correctamente. Indudablemente esto resultará más difícil en condiciones
de estrés, motivo por el que hay que prepararse a conciencia.
Pues bien, en el siguiente artículo Tom Givens, de RangeMaster, nos explica por qué
considera que el tiro dirigido [point shooting] forma parte del pasado y es el tiro
apuntado [sighted fire] el que procede utilizar a día de hoy. Sus argumentos parecen
válidos y sólidos, lo que no así sucede con algunos defensores del tiro dirigido [point
shooting] que se limitan a “citar” sin más (apelación a la autoridad, como nos indica
Tom en su artículo).
(Artículo publicado en el número de ENE14 de la revista gratuita Tactical Online)

(Este artículo es una traducción de su original en inglés Point Shooting vs. Sighted Fire. An Historical
Perspective escrito por Tom Givens y publicado en la revista SWAT en su número de enero del año
2013. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de Rich Lucibella,
director de la revista SWAT)

Aquellos que se adiestran en el uso defensivo de la pistola han mantenido varios
encarnizados debates durante años que continúan en la actualidad. Entre ellos se
incluyen la controversia del “9 mm. vs. .45”, el debate “revólver vs. pistola
semiautomática” y la discordia “tiro dirigido[1] vs. tiro apuntado[2]”.
[1 ] Según la Wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/Point_shooting) el tiro
dirigido o point shooting, también llamado tiro centrado en la amenaza [threat
focused shooting], es una técnica de tiro con un arma de fuego que confía en las
reacciones instintivas de un tirador, la cinemática y el uso de la biomecánica
que se puede utilizar con eficacia en emergencias que amenazan la vida para
batir rápidamente blancos cercanos.
Este técnica de tiro se recomienda en situaciones que amenazan la vida, en las
que no se puede utilizer el tiro apuntado debido a la falta de tiempo para usar
los elementos de puntería del arma, a las condiciones de poca luz o a la reacción
natural del cuerpo humano ante amenazas cercanas que impide cumplir los
requisites de la puntería en el tiro apuntado.
(Obviamente este artículo viene a contradecir esta definición con ciertos
argumentos que parecen válidos e incluso sólidos)
[2] Se entiende por tiro apuntado o sighted fire aquella técnica de tiro en la que
se utilizan en todo momento los elementos de puntería del arma para colocar
los impactos sobre el blanco.
En cualquier debate sobre una materia alguna de las partes suele recurrir a lo que se
conoce como una “apelación a la autoridad”, especialmente si no dispone de una base
fáctica para su argumento. Normalmente una “apelación a la autoridad” se plasma
tal que así: “Mi postura es correcta porque así lo dijo …(escribir aquí un nombre)…
o porque así lo hacía …(escribir aquí un nombre)…”.
Una de las apelaciones a la autoridad a la que más habitualmente recurren los
partidarios del tiro dirigido [point shooting] es que “William Fairbairn utilizaba el
tiro dirigido y se lo enseñó a sus hombres en Shanghai en los años 1920 y 1930 y
durante la Segunda Guerra Mundial se lo enseñó a los agentes secretos
estadounidenses de la Oficina de Servicios Estratégicos [Office of Strategic Services
(OSS)]”.
Todo eso es cierto. Sin embargo, uno tiene que saber algo más de la historia de fondo
para entender por qué Fairbairn utilizaba esta técnica y por qué sus motivos ya no
son válidos.
En primer lugar, quizás un poco de historia contribuya a ver este asunto desde la
perspectiva adecuada.

SHANGHAI
Shanghai es una ciudad portuaria de la costa Este de China. Al entrar en el siglo XX
algunas potencias europeas obligaron al gobierno chino a cederles el control sobre
ciertos puertos, incluido Shanghai, en los que los europeos construyeron modernos
enclaves para su personal que supervisaba el vasto imperio comercial chino. Además
del comercio legítimo estos puertos se convirtieron en centros neurálgicos para el
comercio del opio y el tráfico humano.
En 1936 Shanghai era una de las ciudades más grandes del mundo con una población
total de más de tres millones de habitantes. De todos ellos sólo 35.000 eran
europeos, pero controlaban la ciudad y vivían en un moderno enclave con un circuito
de velocidad, colegios y todos los servicios culturales que deseaban. Para mantener
el orden y proteger a los europeos (principalmente británicos, franceses y alemanes)
se había constituido la Policía Municipal de Shanghai (PMS) en 1854, dirigida por
los británicos.
Durante los años 1920 y 1930 se produjo un importante aumento de la violencia
criminal, alimentada por traficantes de opio y otros contrabandistas, bandas
especializadas en la prostitución y el juego, activistas del partido comunista y
delincuentes habituales. Estos grupos estaban en lucha constante contra los
miembros de la PMS.

FAIRBAIRN Y APPLEGATE
William E. Fairbairn se alistó en la Infantería Ligera de la Real Infantería de Marina
[Royal Marines Light Infantry] en 1901. Posteriormente se pasó a la PMS, en la que
ascendió hasta el empleo de Inspector Jefe [Assistant Commissioner]. Durante
muchos años en los años 1920 y 1930 se encargó de todo el adiestramiento con armas
de fuego de la PMS y además participaba habitualmente en redadas peligrosas y
otras operaciones. Esto supuso su implicación personal en literalmente decenas de
combates con armas de fuego a lo largo de su carrera.
Junto con su compañero, Eric Sykes, concibió un sistema de combate cuerpo a
cuerpo conocido como “Defendu” así como un programa de adiestramiento con
armas de fuego para todo el personal de la PMS.
Cuando la Segunda Guerra Mundial se aproximaba tanto Fairbairn como Sykes
abandonaron Shanghai y regresaron a Inglaterra. Sykes se quedó en Inglaterra
durante la guerra enseñando a Comandos británicos y miembros del Ejecutivo de
Operaciones Especiales [Special Operations Executive (SOE)], el equivalente
británico de la estadounidense Oficina de Servicios Estratégicos [Office of Strategic
Services (OSS)]. A Fairbairn lo enviaron a los Estados Unidos para adiestrar a
Comandos canadienses y estadounidenses y agentes de la OSS, la antepasado de la
CIA.
Uno de los alumnos de Fairbairn en la OSS fue el Coronel Rex Applegate, que escribió
ampliamente sobre sus técnicas y fue en gran medida responsable de la propagación
en los Estados Unidos de sus enseñanzas. Si un defensor del tiro dirigido [point
shooting] recurre a una apelación a la autoridad normalmente hace referencia a
Fairbairn o a Applegate.

SHOOTING TO LIVE [Disparar para Vivir]
Fairbairn y Sykes escribieron juntos un libro titulado Shooting To Live [Disparar
para Vivir] que fue publicado por primera vez en 1942. En la actualidad la
editorial Paladin Press ofrece una reimpresión de este excelente libro que debería
figurar en la biblioteca de cualquier entusiasta de las armas al que le interese la
historia.

Shooting To Live [Disparar para Vivir] de Fairbairn & Sykes merece un lugar en la biblioteca de cualquier
tirador serio.
Tras la formación inicial se le asignaban un total de 36 cartuchos al año a cada policía
para su adiestramiento y recalificación, una cantidad absolutamente escasa. La
formación inicial de un aspirante se realizaba a dos y cuatro yardas [1’8 y 3’6 metros]
del blanco y el criterio de evaluación consistía en un 50 % o más de impactos ¡en
cualquier parte de un blanco-silueta a tamaño real! No parece algo demasiado
exigente.
¿Cómo funcionó este régimen de formación en las crueles calles de Shanghai?
Durante el periodo entre 1929 y 1938 los policías de la PMS realizaron un total de
3.329 disparos con sus pistolas en enfrentamientos reales con criminales. Estos
3.329 disparos reportaron un total de 159 sospechosos muertos y además 149
sospechosos heridos. En otras palabras, los policías de la PMS realizaban una media
de 10’8 disparos por cada baja que ocasionaban entre sus agresores.
Los carentes de adiestramiento delincuentes chinos, durante el mismo preciso
periodo de tiempo, realizaron un total de 789 disparos sobre los policías de la PMS
con el resultado de 19 policías muertos y además 67 policías heridos. Los
delincuentes realizaban una media de 9’2 disparos por cada baja que ocasionaban,
lo que quiere decir que los policías adiestrados en la técnica de tiro dirigido [point
shooting] de Fairbairn resultaban realmente menos eficaces que sus adversarios
delincuentes carentes de adiestramiento.
Esto plantea la cuestión “¿por qué persistió Fairbairn en una técnica tan ineficaz?”.
Creo que la respuesta resulta bastante sencilla y se puede ilustrar sin demasiados
problemas.

ARMAS CORTAS REGLAMENTARIAS EN LA PMS
La PMS proporcionaba todas las armas cortas que utilizaban sus policías y dado que
contaba en sus filas tanto con policías europeos (principalmente británicos) como
con policías asiáticos dos eran los tipos de pistolas reglamentarias. Los policías
europeos eran dotados de pistolas Colt 1911 en calibre .45 y los más menudos policías
asiáticos eran dotados de pistolas Colt 1908 Pocket Hammerless en calibre .380 (9
Corto). Todas estas pistolas fueron fabricadas por Colt en los años 1920 y principios
de los años 1930. Personalmente Fairbairn no le tenía mucho cariño a las Colt en
calibre .380 pero creía que eran lo mejor que podía ofrecerles a los policías con
manos demasiado pequeñas para manejar bien una 1911.
Se da la casualidad que tengo una de las pistolas 1911 de la PMS, con número de serie
233, un modelo comercial de Colt Government fabricada en 1928. Lleva grabado
“Shanghai Municipal Police” en el armazón y el número 233 en el armazón, en la
corredera y en el cañón. Se trata de un modelo transitorio de 1911, con algunas
características de la 1911 y algunas de la 1911A1. Los cambios entre el modelo 1911 y
el 1911A1 empezaron en 1927 pero muchas pistolas fabricadas en los dos años
siguientes fueron ensambladas a partir de piezas que estaban a mano en la fábrica y
de tanto en cuando se ven estos modelos transitorios.

Pistola 1911 de la Policía Municipal de Shanghai con número de serie 233


También tengo una Colt 1908 Pocket como las reglamentarias en la PMS (aunque la
mía no perteneció a la PMS). Ambas pistolas disponen de unos elementos de
puntería que resultan pésimos desde el punto de vista del tiro. El punto de mira es
minúsculo (bajo y muy estrecho) y, tanto en las pistolas 1911 como en las 1908, la
muesca del alza es muy pequeña. Resulta casi imposible ver estos elementos de
puntería salvo con una iluminación ambiental perfecta y es muy difícil alinearlos a
cualquier velocidad.
La conclusión es obvia si se comparan los elementos de puntería de la 1911 y la 1908
con los de la pistola que porto actualmente, una Glock 35. Fairbairn enseñaba el tiro
dirigido porque los elementos de puntería de sus armas resultaban inútiles. No hacen
falta mayores explicaciones. Si tienes unos elementos de puntería que no puedes ver
aprendes a dirigir el arma.
Hoy día que los modernos elementos de puntería de alta visibilidad son un estándar
en el sector es momento de dejar atrás los años 1930.

Puntos de mira de una Glock 35 y de una 1911 de la PMS

Diferene alza de una Glock 35 y de una 1911 de la PMS










Antes de formar parte de RangeMaster a tiempo completo en 1996 Tom trabajó durante 25 años como
policía y especialista en seguridad.
Durante más de 35 años Tom ha participado en la enseñanza de las armas de fuego. Ha formado tanto
a vigilantes de seguridad como a policías a nivel nacional, autonómico y local, así como a policías
extranjeros.
Tom ha llevado a cabo cientos de detenciones, entre las que se incluyen numerosas detenciones de
delincuentes armados, y ha utilizado con éxito una pistola para defenderse a sí mismo y a otros frente
a criminales armados. Tom diseña y supervisa todos los cursos de formación en RangeMaster y es el
principal instructor de los cursos de pistola nivel 3-5 y cursos especializados. Además de los cursos
en Memphis (sede de RangeMaster) Tom enseña durante todo el año en otros lugares a lo largo y
ancho de los Estados Unidos.
Combate con armas de fuego [gunfighting]. Clasificación
del tiro con armas de fuego: tiro táctico y tiro deportivo.
Publicado el 42150CEST Jun11 por Jorge Tierno Rey

(Este artículo fue publicado en el número de Abril 2011 de la revista Tactical Online)
Tiro policial, tiro reactivo, tiro defensivo, tiro de combate, tiro deportivo, tiro de
instrucción, tiro táctico, etc…., ¿realmente existen tantas clases de tiro con armas de
fuego?
En mi opinión, ni existen tantas clases de tiro, ni se puede establecer una
clasificación atendiendo a condiciones o cualidades del tiro que no permiten
diferenciar claramente más de una clase de tiro, ni resulta práctico establecer
clasificaciones que en lugar de aportar algún beneficio sólo distorsionan y
confunden.

Por ejemplo, si se establece una clasificación del tiro con armas de fuego atendiendo
al ámbito profesional de empleo de las armas, una de las clases de tiro sería el tiro
policial, del que tanto se habla habitualmente, pero también habría que distinguir
tantas otras clases de tiro como ámbitos profesionales: tiro militar, tiro de escolta,
tiro de vigilante de seguridad, tiro de personal civil, tiro deportivo, tiro de
delincuente, etc… De lo contrario, si no se establecieran otras clases de tiro además
del tiro policial, carecería de sentido tal clasificación. Más aún, toda clasificación
exige que exista una diferencia entre una y otra clase. Por lo tanto, en este caso el tiro
policial ha de ser diferente del tiro militar, lo cual es razonable siendo el criterio de
clasificación el ámbito profesional de empleo de las armas, es decir, el tiro policial
sería el empleo de las armas realizado por un policía y el tiro militar el realizado por
un militar. Ahora bien, ¿qué utilidad puede tener tal clasificación?

En realidad, parece que al hablar de tiro policial se pretende establecer una clase
genérica de tiro propia del ámbito policial y caracterizada por disponer de tácticas,
técnicas y procedimientos (TTPs)específicos. Del mismo modo, para que exista tal
clasificación, habría que distinguir otras clases de tiro propias de otros ámbitos, cada
una de las cuales también dispondría de TTPs específicos. Entonces, tal clasificación
sólo existiría si todas esas TTPsespecíficos propios de cada clase de tiro fueran
diferentes entre sí. Sin embargo, la realidad es bien distinta y prácticamente en todos
los ámbitos se emplean las mismas TTPsde tiro.
Las técnicas, es decir, las herramientas (empuñe del arma, posiciones/posturas de
tiro, fuego en movimiento, presión sobre el disparador, puntería, etc…), son las
mismas para todos, ¿o acaso un policía, un militar o un escolta empuñan su arma de
forma diferente?

En cuanto a las tácticas, es decir, las


diferentes formas de combinar las técnicaspara lograr un objetivo, éstas no
dependen del ámbito profesional sino de la situación táctica a la que se enfrente el
individuo, ¿o acaso un policía, un militar o un escolta no pueden utilizar la
misma táctica para abordar una situación en la que han de batir dos amenazas que
se les aproximan con la clara intención de apuñalarles?
Por otra parte, los procedimientos, es decir, los diferentes pasos a seguir para hacer
algo, tampoco dependen del ámbito profesional sino de aquello que se vaya a
realizar, ¿o acaso un policía, un militar o un escolta no pueden seguir el
mismo procedimiento para comprobar la recámara de su arma?
Por todo lo anteriormente expuesto, no parece lógico hablar de tiro policial ni tienen
mucho sentido clases de tiro tales como tiro militar, tiro de escolta, etc… Parece más
correcto establecer una clasificación del tiro con armas de fuego atendiendo a la
finalidad de las TTPs empleados. De esta forma, considero que una clasificación
clara y sencilla consiste en establecer únicamente dos clases de tiro: el tiro táctico y
el tiro deportivo.

El tiro táctico comprendería aquellas TTPs enfocados


a su uso en situaciones tácticas, es decir, en combate al fin y al cabo, por lo que
también podríamos denominarlo tiro de combate, aunque esta denominación puede
considerarse tabú en la sociedad actual por las connotaciones belicosas que entraña
el término combate. Por tanto, en esta clase de tiro no existen unas reglas
determinadas y lo aleatorio está muy presente, tal y como así sucede en la vida real,
y todas las TTPs se desarrollan ajustándose a la realidad de un enfrentamiento, de
un combate, o de una situación táctica. Asimismo, el tiro táctico es independiente
del ámbito profesional, es decir, es válido para el policía, el militar, el escolta, el
vigilante de seguridad, el civil, etc…
En contraposición, el tiro deportivo comprendería aquellas TTPs enfocados a su uso
en competiciones deportivas, donde prácticamente todo responde a unas reglas y no
existen situaciones tácticas, combates o enfrentamientos sino ejercicios, que aún
tratando de emular la realidad siempre están condicionados por unas normas y
supervisados por alguien que vela por el cumplimiento de las normas de la
competición y las precauciones de seguridad oportunas. El tiro deportivo también
es independiente del ámbito profesional del que lo practica.

No obstante, en alguna ocasión el tiro táctico se servirá


del tiro deportivo y adoptará ciertas TTPs del mismo que serán adaptadas según sea
preciso para su empleo en una situación táctica.
Por ejemplo, en el caso de posiciones/posturas de tiro, en tiro deportivo la posición
de tendido exige no apoyar el cargador en el suelo, sin embargo, en tiro
táctico resulta recomendable hacerlo así si ello supone un beneficio para el tirador,
ya que al enfrentarse a una situación táctica no habrá un árbitro que supervise tal
cosa.
Otras clases de tiro de las que se escucha hablar con cierta frecuencia son el tiro
reactivo y el tiro defensivo (o de defensa), cada uno de los cuales constituye la única
opción de sendas clasificaciones diferentes del tiro con armas de fuego que atienden
al carácter o finalidad de las TTPs empleados. Por un lado, el tiro reactivo se refiere
exclusivamente a TTPs fruto de la reacción del individuo ante una amenaza y, por
otro lado, el tiro defensivo abarca aquellas TTPs cuya finalidad es la defensa del
individuo ante una amenaza.
Es evidente que toda clasificación tiene utilidad cuando de la misma se derivan varias
clases diferentes, siendo absurdo y nada práctico que el resultado sea una única
clase. En el caso de la clasificación por la que se define el tiro reactivo, es lógico
suponer que además existiría el tiro activo, el tiro proactivo o el tiro pasivo, así como
en el caso de la clasificación que define el tiro defensivo también existiría el tiro
ofensivo o el tiro neutral. Sin embargo, éste no es el caso porque en realidad no se
trata de clases sino más bien de cualidades de algunas de las TTPs empleados en
el tiro táctico. Efectivamente existen ciertas TTPs de carácter reactivo o defensivo
pero ello no justifica hablar de tiro reactivo o tiro defensivo, sino que se trataría del
mismo tiro táctico del que se ha hablado anteriormente, en el cual podemos
encontrarnos con TTPs de carácter reactivo, activo, proactivo, ofensivo, defensivo,
etc…, es decir, la situación táctica determinará el carácter de las TTPs a utilizar.
Además, reactivo y defensivo guardan una relación entre sí tan estrecha que
prácticamente podrían considerarse sinónimos.

También podemos encontrarnos otra


posible clasificación que atiende al nivel o grado de eficacia o rendimiento del tirador
en la ejecución de las TTPs empleados. No obstante, esta clasificación se aplica
normalmente al tiro táctico y pretende establecer una progresión en el
adiestramiento en virtud de la dificultad y la dependencia entre sí de las TTPs a
ejecutar. Por ejemplo, no se puede ejecutar una TTP con munición real si
previamente no se han aprendido las TTPs relativos a la manipulación del arma y a
la seguridad con las armas.
Es importante destacar que jamás se ha de utilizar una clasificación para limitar el
nivel de ejecución a alcanzar por el tirador, sino que éste ha de ser siempre el máximo
posible sólo condicionado por las circunstancias (disponibilidad de medios,
capacidad del tirador, etc…). Resulta imperdonable establecer una norma por la que
se restrinja el nivel de adiestramiento a alcanzar por un individuo en virtud de los
cometidos que éste desempeñe habitualmente, ya que todo el personal tiene el
mismo derecho a recibir un adiestramiento en calidad y cantidad suficiente. Por
ejemplo, que una persona ocupe habitualmente un puesto de oficina no implica que
ésta haya de recibir adiestramiento sólo hasta el nivel en el que el tirador bate un
único blanco desde una posición estática, sino que ha de continuar progresando por
cada nivel hasta “conocer” prácticamente todas las TTPs(recarga táctica, resolución
de interrupciones, blancos múltiples, fuego en movimiento, empleo de una cubierta
o parapeto, …). Conocer unas TTPs no supone dominarlas, sino que el dominio
vendrá condicionado por la práctica habitual y ésta a su vez dependerá de las
circunstancias, ya que no todo el personal dispondrá de las mismas oportunidades
para adiestrarse. Aquí juega un papel importante el puesto o los cometidos
específicos de una persona, de modo que las oportunidades para adiestrarse serán
mayores en el caso de un puesto en un equipo operativo que en el caso de un puesto
en una oficina.
Tomemos como ejemplo el adiestramiento
de un piloto de aeronaves. Para recibir la habilitación como piloto de una
determinada aeronave es necesario realizar un adiestramiento que implica tanto
horas teóricas como horas de simulador y de vuelo en las que el piloto aprende
múltiples TTPs. Tanto un piloto privado como uno comercial o uno de transporte de
pasajeros aprenderán TTPs tales como despegue, aterrizaje, aproximación,
procedimientos de emergencia en vuelo, etc… La diferencia radica en que a un piloto
de transporte de pasajeros se le exigen muchas más horas de simulador y de vuelo
que a un piloto privado, pero ambos conocen los procedimientos de seguridad en
vuelo. No por ser piloto privado va a dejar de conocer uno un procedimiento de
seguridad en vuelo en el caso de un fallo en el motor, aunque posiblemente no lo
practique con tanta frecuencia como un piloto de transporte de pasajeros.
No quisiera terminar sin antes hacer referencia a la lengua anglosajona,
especialmente a la terminología empleada en los Estados Unidos. Considero que una
buena forma de valorar la corrección de determinados términos profesionales
consiste en estudiar sus homólogos estadounidenses, por disponer este país de la
mayor comunidad profesional del mundo. De esta forma, podemos observar que
términos como police shooting, defensive shooting o reactive shooting (homólogos
de tiro policial, tiro defensivo y tiro reactivo), aunque existen, no son utilizados con
demasiada frecuencia entre los profesionales. Es más, los maestros que se dedican a
la enseñanza del tiro táctico suelen hablar más de tiro táctico o tiro “a secas” seguido
del arma de fuego utilizada (fusil, pistola, escopeta) y en un mismo curso se dan cita
tanto civiles (de cualquier profesión) como policías, militares, escoltas, contratistas,
vigilantes, etc…, todos salvo delincuentes.
En resumen, en mi humilde opinión la clases de tiro con armas de fuego se limitan
fundamentalmente al tiro táctico (con fusil, con pistola, con escopeta) y al tiro
deportivo(con fusil, con pistola, con escopeta, etc…; IPSC, IDPA, duelo, precisión,
etc…).
Marcar una línea. Por Claude Werner, el profesor táctico
[The Tactical Professor]. 01MAY17.
Publicado el 21717CEST May17 por Jorge Tierno Rey

Claude Werner es otro de esos tipos que no solo parece que sabe de lo que habla,
sino que además aporta argumentos suficientes como para creerlo así. Pocas
personas conocen bien el trasfondo del famoso Ciclo OODA, que tiene sus orígenes
en el trabajo Aerial Attack Study [Estudio del Ataque Aéreo] de John Boyd, que data
del 1 de noviembre de 1963, de lectura imprescindible para alcanzar a comprender
dichos orígenes (se trata de una lectura que tengo pendiente desde hace
tiempo). Claude habla de vez en cuando del ciclo OODA y su traslación a la realidad
de la protección o defensa personal, como en este caso, respecto a aprovechar
el alcance máximo eficaz que permita cada arma que utilices. Pero para eso el
tirador no sólo tiene conocer el alcance máximo eficaz que le corresponde al arma,
sino el que le corresponde a él, el tiro a distancia, que depende muy especialmente
de su entrenamiento. A 5 metros todos somos snipers.
(Traducción de su original en inglés WERNER, Claude. Line in the sand.
01MAY17)
Empieza a desgastar al enemigo en cuanto esté dentro del alcance máximo eficaz
de tus armas.
Esa fue una de las cosas más importantes que aprendí durante la Guerra Fría cuando
era un joven teniente de infantería. Casi seguro nos habríamos enfrentado a fuerzas
soviéticas más numerosas que las nuestras. Tendríamos que desgastarles a medida
que se aproximaran a nosotros para poder destruirlos antes de que pudieran
alcanzarnos. Esto resulta igualmente cierto hoy en día en el contexto de la protección
personal.
“No disparéis hasta que les veáis el blanco de los ojos” es un famoso dicho de
la Batalla de Bunker Hill durante la Guerra de Independencia de EE.UU. Muy
pocos saben que “el blanco de los ojos” representaba básicamente el alcance máximo
eficaz del mosquete de ánima lisa que se utilizaba en aquella época. Ese es el
trasfondo de dicha orden.
No importa cuáles sean nuestras armas, tenemos que conocer su alcance máximo
eficaz. El alcance efectivo máximo a veces se encuentra limitado por el arma, como
en el caso del mosquete de ánima lisa o el spray de pimienta. Otras veces está
limitado por la capacidad del tirador. Los instructores de tiro y los miembros del
equipo SWAT de la Policía de Los Ángeles (EE.UU.) son capaces de usar sus armas
a una distancia mayor que la del típico policía de calle. No se trata de una crítica a
los policías de calle, sino del resultado de la formación, la práctica y la experiencia.
Con el fin de conocer el alcance máximo eficaz de tus armas, tienes que entenderlas
y probarlas. Esta prueba y entendimiento constituye un elemento clave del Aerial
Attack Study [Estudio del Ataque Aéreo] de John Boyd. Una parte integral de
‘Orientar’ radica en el conocimiento de las capacidades (Experiencias Previa) de tus
armas.
Ten en cuenta que “marcar una línea” representa tanto un concepto cronológico
como un punto geográfico. Si una situación se prolonga durante un tiempo, es hora
de ponerle fin, de una manera u otra.
El Desenfunde de Pistola. Por Juan I. Carrión.
Publicado el 271947CEST Sep17 por Juan Ignacio Carrión Gutiérrez

Hola a todos.

En este artículo quiero tratar sobre eldesenfunde de la pistola, siendo este uno de
los aspectos que más he cambiado en estos últimos años. Durante mucho tiempo
he estado influenciado por el IPSC, enfocando mi técnica a la competición, dentro
de lo cual se incluía el arma, la munición y el equipo que portaba. También me di
cuenta durante ese tiempo que esa dedicación tan alta a la competición, me influía
negativamente en la realización de mi Técnica de Tiro cuando tenía que
desenvolverme con el arma, la munición y el equipo de dotación; por lo que decidí
enfocarme más sobre la parte táctica que sobre la deportiva. Claro está que aunque
se quiera cambiar, siempre quedan algunas cosas «residuales» agarradas al
subconsciente tan profundamente que uno no se da cuenta de ellas.
Mi desenfunde era una de esos aspectos «residuales». Mi manera de sacar la
pistola de la funda y llevarla hacia el blanco consistía en hacerlo directamente desde
la funda hacia el blanco por el camino más corto, véase una línea recta desde el
lugar en donde quedaba la pistola al extraerla de la funda hasta el blanco, que más
o menos conformaba unos 30° con la línea de mi cuerpo. Es la manera más común
de hacerlo, puesto que el cerebro determina que es la más rápida al ser el camino
más corto entre dos puntos.

Esta manera de desenfundar solo permite la adquisición del punto de mira al final de la presentación del
arma.
El diagnóstico por vídeo realizado por SOB Tactical me mostró que realizándolo de
esta manera, aunque rápida, me obligaba posteriormente a perder unas décimas de
segundo en la adquisición de las miras de la pistola al objeto de impactar con
seguridad en la zona deseada. Recuerdo: somos responsables de cada uno de los
disparos que realizamos, y dentro de ese parámetro no hay lugar para el error, con
lo que se hace más que necesario la toma de miras en cada uno de los disparos.

Tiempo desde la presentación completa hasta el primer disparo utilizando mi manera original de
desenfundar

«Shrek» me recomendó otra manera de hacer el desenfunde basándose en su


experiencia real en combate. Consiste en llevar la pistola lo antes posible a la altura
del ojo dominante y desde ahí, dirigir el arma hacia el objetivo. ¿Cuál es la principal
ventaja de esta manera desenfundar? La principal es que se gana tiempo en la
adquisición de las miras sobre el blanco al aparecer muy pronto el punto de mira
delante del ojo dominante, aún antes de estirar los brazos. Esa rápida adquisición
permite llevar el arma hacia donde se desee disparar mientras que se estiran los
brazos, ya que el punto de mira está en la línea que forma el ojo con el objetivo.
De esta manera, se consiguen que los primeros disparos sean 100% efectivos en
el mismo momento en el que se estiran los brazos por completo, por lo que no hay
tiempo de demora provocado por tener que adquirir las miras a distancias hasta 7
m. En distancias superiores, donde es necesaria una toma más refinada de los
elementos de puntería, disminuye mucho esa adquisición al estar las miras del arma
al 85-90% sobre el objetivo.
Y en mi caso, utilizando los consejos de McPhee, los hechos lo demuestran. Con
un blanco a 5 m, pasé de perder casi 0,4 segundos desde que estiraba los brazos
hasta el disparo, a quedar reducido a 0,08 segundos. Teniendo en ambos casos el
primer disparo dentro de la Zona A de una tarjeta de IPSC clásica.
Tiempo desde la presentación completa hasta el disparo utilizando la técnica nueva.

Aquí tenéis el vídeo al completo:


Los pasos para realizar este desenfunde son:
• Primer paso: Cuando la mano armada agarra la empuñadura de la pistola, la
mano de apoyo (mano reactiva) se coloca centrada en el torso, a la altura a la que
va a pasar la armada con la pistola, con el pulgar dirigido hacia el blanco.

El motivo de colocar la mano de apoyo de esta manera es el de permitir el


empuñamiento perfecto lo antes posible, evitando perder el tiempo en ajustes de los
dedos al juntarse las manos. De igual modo, ambas manos deben moverse al
tiempo para evitar demoras en el empuñamiento al aparecer la mano armada hacia
el blanco antes que la de apoyo.
• Segundo paso: Las manos se juntan cuando la armada pasa a la altura de la de
apoyo y se llevan dejando el punto de mira a la altura del ojo dominante. El ojo pasa
de enfocar el blanco a enfocar el punto de mira. La pistola queda a la altura de lo
que se denominaría «guardia alta».
Cuando el ojo pasa a enfocar el punto de mira, el cerebro puede dirigir la pistola con
fiabilidad hacia el objetivo. Otro motivo por el cual es recomendable esta técnica es
por el «principio de consistencia» en donde el movimiento del arma en el
desenfunde es prácticamente igual que el movimiento del arma cuando se quiere
disparar desde guardia alta (es la manera habitual mía de portar el arma).
• Tercer paso: Los brazos se estiran manteniendo la altura del punto de mira dentro
de la línea formada por el ojo dominante y el blanco. El alza entra dentro de esa
línea cuando están totalmente estirados los brazos.

Como he dicho antes, el objetivo de esta manera de desenfundar es el de conseguir


colocar el punto de mira lo antes posible delante del ojo dominante, permitiendo que
al tener un buen empuñamiento y posición, los elementos de puntería estén mucho
antes sobre la zona a impactar deseada. De este modo, en distancias de
enfrentamiento habitual en pistola, los impactos en dicha zona están 100%
asegurados si se dispara nada más estirar los brazos. En distancias superiores,
donde la velocidad de disparo es algo más relativa, permite una adquisición más
rápida de las miras.
https://www.youtube.com/watch?time_continue=4&v=j9l9V9viHQw
La proliferación de instructores y escuelas de formación:
¿vocación? ¿negocio? ¿prostitución de la formación?
Publicado el 251616CEST Sep17 por Jorge Tierno Rey

Creo que a
nadie se le escapa que a lo largo de los últimos años han surgido multitud
deinstructores y escuelas de formación ─digamos que─ «tácticas». El hecho en sí
no es malo, sino todo lo contrario, y supongo que esta proliferación se debe a la
demanda de este tipo de formación ─ley de la oferta y demanda─. Como sucede
con otras materias, la formación en el sector «táctico» no está regulada, por lo que
cualquiera puede crear unaescuela de formación y/o convertirse en instructor, sin
importar su preparación, experiencia y aptitud docente. Lo cierto es que «el mercado
de la formación está inundado de instructores [y escuelas] que todo lo que quieren
es que les entregues tu dinero para que puedan convertirte en un guerrero ninja»
(HACKATHORN, Ken). La clave radica en saber en quién confiar y «que no te
vendan gato por liebre» (no te pierdas lo que en su momento nos contaron Ken
Hackathorn o John Chapman).
Creo que seríamos demasiado ilusos si creyéramos que todos
esos instructores yescuelas de formación sólo tienen un interés vocacional, es
decir, que su único objetivo es la formación. Hay que partir de la base que
la formación no solo es vocación sino también una forma de negocio y ambas cosas
son perfectamente compatibles ─laUniversidad de Harvard no es precisamente
barata─. Quizás el problema surge cuando el negocio prevalece descaradamente
por encima de la vocación y la formación pasa a un segundo plano, produciéndose
un fenómeno que yo llamaría «prostitución de la formación» ─deshonrar o degradar
la formación abusando con bajeza de ella para obtener un beneficio─. De este
modo, la formación se convierte en un mero producto comercial, y sus vendedores
─algunos instructores y escuelas de formación, no todos─ necesitan revestirla de
todo el márketing que haga falta para que su producto resulte lo más atractivo
posible ─así surgen los «cursos popurrí», por ejemplo─, pasando a un segundo
plano el auténtico objetivo de la formación ─el aprendizaje de los alumnos─. El
objetivo de esos productos comerciales es más vender que enseñar. Repito lo
mismo que en el párrafo anterior: la clave radica en saber en quién confiar y «que
no te vendan gato por liebre».

Personalmente me llaman la atención algunos aspectos relativos a la proliferación


deinstructores y escuelas de formación. Que conste que hablo en general, sin
conocimiento de causa en concreto, es decir, que no va por
ningún instructor o escuela de formación en particular. Puede que haya quien se dé
por aludido, pero puede estar tranquilo porque no me refiero a él ─ni a nadie─. Cada
uno sabe lo que hace y cómo lo hace. No entro ni salgo a cuestionar la honorabilidad
ni la ética de nadie, dado que a mi este tema ni me va, ni me viene, ni es mi
problema, ni me interesa, ni me incumbe, ni me afecta, …pero me llama la atención.
Lo primero que me resulta curioso es que algunas escuelas de formación operen
comoasociaciones ─no sé si del tipo «sin ánimo de lucro»─, cuando en realidad
creo que se trata más de empresas, cuyo negocio es la formación ─como sucede
con cualquier escuela privada─, es decir, que parecen realizar una actividad
comercial tal como vendercursos. Supongo que operan dentro de la Ley y tributan
y facturan según corresponda en virtud de la actividad que realicen, de forma que
cumplen con Hacienda, la Seguridad Social o quien corresponda.
Lo mismo digo de los instructores, que no dudo ─aunque sospecho que puede
haber quien no lo haga─ de que cumplan con sus obligaciones tributarias y demás
historias, de tal forma que realizan su correspondiente declaración de haberes, se
le aplican las retenciones que corresponda y facturan de alguna forma.
Otro aspecto que me llama la atención son aquellos instructores que pertenecen a
lasFuerzas y Cuerpos de Seguridad, a las Fuerzas Armadas, o a cualquier
Administración, dadas las dificultades que presenta para los funcionarios el
desarrollo de cualquier actividad privada, en virtud de la regulación al respecto que
establece la Ley 53/1984, de 26 de diciembre, de incompatibilidades del personal al
servicio de las Administraciones Públicas. No obstante, al disponer del previo
reconocimiento de compatibilidad por parte de la Administración para ejercer
como instructor no existe ningún problema y se evitan sanciones disciplinarias.
Por otra parte, dado lo delicado que es el tema de la seguridad con las armas de
fuego, me imagino que instructores y escuelas de formación cuentan con la
garantía correspondiente en forma de seguro de responsabilidad civil y accidentes.
De otro modo tanto instructores y escuelas como alumnos quedarían expuestos
frente a cualquier incidente y «más vale prevenir que curar».
Por último, dado que tanto se cuestiona la formación oficial que se imparte en las
diferentes escuelas «públicas», y a la vista de la proliferación de instructores y
escuelas de formación «privadas» que pretenden aprovechar o atender la demanda
que ello genera, puede que la mejor forma de solucionar las deficiencias que existen
en la formación oficial pase porque aquellos que reúnan las condiciones necesarias
soliciten destino en alguna de sus escuelas de tal forma que sus compañeros no
necesiten acudir al sector «privado» y puedan aprovechar mejor los recursos
«públicos». Si algo está mal la solución es arreglarlo o al menos intentarlo.
Funda pistolera sobaquera Spectre de Gunfighters Inc.
Publicado el 301714CEST Mar16 por Jorge Tierno Rey

Gunfighters Inc ha decidido re-inventar


la funda pistolera sobaquera con su modelo Spectre. La Spectre consiste en un
híbrido de nailon y Kydex totalmente modular con varias piezas intercambiables:
portacargador simple y doble, funda pistolera para varios modelos populares de
pistola y un portasupresor. En el futuro se podrá disponer de otras piezas, tales como
portagrilletes y portacargadores de fusil. Las diferentes piezas se acoplan al arnés
por medio de hebillas, de tal forma que resulta muy sencillo cambiar unas por otras;
basta presionar un botón para soltar la pieza. Además las hebillas puede girar sobre
sí mismas 135° para mayor comodidad del portador y su perfil bajo reduce a la
mínima expresión lo que pueden abultar bajo la ropa.

La Spectre ha sido diseñada con la intención de que se pueda ocultar fácilmente bajo
una chaqueta ligera y se puede ajustar el ángulo de inclinación. Asimismo el arnés
en sí cuenta con cuatro puntos de ajuste y se fabrica íntegramente en Gunfighters
Inc a partir de materiales obtenidos en EE.UU. Aquel que busque una alternativa a
los típicos sistemas para portarlo todo en el cinturón puede interesarle echar un
vistazo a la Spectre.