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El mutualismo es una interacción biológica, entre individuos de diferentes especies, en

donde ambos se benefician y mejoran su aptitud biológica. Las acciones similares que
ocurren entre miembros de la misma especie se llaman cooperación. El mutualismo se
diferencia de otras interacciones en las que una especie se beneficia a costas de otra;
éstos son los casos de explotación, tales como parasitismo, depredación, etc.
El comensalismo es una forma de interacción biológica en la que uno de los
intervinientes obtiene un beneficio, mientras que el otro no se perjudica ni se beneficia.
El término proviene del latín cum mensa, que significa ‘compartiendo la mesa’.
Originalmente fue usado para describir el uso de comida de desecho por parte de un
segundo animal, como los carroñeros que siguen a los animales de cazadores pero
esperan hasta que el primero termine de comer. Los individuos de una población
aprovechan los recursos que le sobran a los de otra población. La especie que se
beneficia es el comensal.
El parasitismo es un tipo de depredación, una estrecha relación en la cual uno de los
participantes, (el parásito o huésped) depende del otro (hospedador o anfitrión) y
obtiene algún beneficio. En la mayoría de los casos de parasitismo el hospedador
percibe un daño o perjuicio por parte del huésped en algún momento del ciclo.
El amensalismo es la interacción biológica que se produce cuando un organismo se
ve perjudicado en la relación y el otro no experimenta ninguna alteración, es decir, la
relación le resulta neutra.
Para abordar el tema de amensalismo es necesario saber que las relaciones entre las
especies pueden ser muy diversas y que varían de acuerdo a su alimentación,
obteniendo un beneficio mutuo que puede ocasionar una relación neutra o perjudicial.
El amensalismo no es algo maligno para la vida de algunos organismos, sino que esta
interacción determina la depredación de cada una de ellas, como parte de un ciclo de
vida.
Un grupo particular lo constituyen los antibióticos (del griego anti ‘contra’, y bios ‘vida’).
Algunos antibióticos son producidos por organismos vivientes tales como bacterias,
hongos, y esporas. Otros son en parte o totalmente sintéticos, es decir, producidos
artificialmente. La penicilina es quizás el mejor antibiótico conocido.
La relación general entre un antibiótico y un organismo infeccioso es de antibiosis. Esta
palabra se refiere a una asociación de dos organismos en la que uno es dañado o es
matado por el otro.
El amensalismo o antagonismo es una relación negativa: se basa en la producción de
sustancias tóxicas o en la creación de condiciones intolerables para otras poblaciones
por parte de los microorganismos.
Se puede ver en el medio ambiente que cada organismo lleva a cabo una “lucha por la
supervivencia”, que puede ser un lugar, una organización física en el tiempo y el
espacio, o puede ser tan grande como un océano o tan pequeño y transitorio como un
charco en el suelo después haber llovido.