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EMILIE DE VILLENEUVE VIVE UNA RELACIÓN LIBERTADORA Y

TRANSFORMADORA COMO MUJER

Emilie vivió su vida con los ojos fijos en Jesús Salvador. Su manera de
relacionarse con las personas siempre dejaba señales de su manera de vivir.
Muchas veces dicta pasajes iluminadores por acciones de Jesús o aconsejaba
seguir los ejemplos de él.
Emilie está entre las 135.000 mujeres francesas que iniciaron un camino nuevo,
tanto para la Iglesia, como para la sociedad. Ella intuye, como buena discípula
de Jesús Salvador, que la solución a los problemas sociales no estaba en las
altas discusiones teóricas y dogmáticas, estaba en la práctica del amor, la
compasión, la ternura, la proximidad, la solidaridad...
Podemos poner a Emilie entre las mujeres bíblicas que son luces y vida para
los pequeños. Ella aparece allí donde la vida está más amenazada.
¿Será que en esta realidad, Emilie tiene algo que decir para nosotros?
Es por creer en lo que es esencial “a la vida" que osamos clavar el pie en la
carretera: SEGUIR, SERVIR, SUBIR y juntas marcar este suelo con los pasos
de mujer, con liberación, en el respeto, en el discernimiento, en la acogida, en
la confianza, en la solidaridad, la alegría y la justicia.
Emilie nos recomienda: “A ejemplo de Jesús Salvador, que vio a los pies a
Magdalena y a la mujer adultera, y que con una sola palabra, dispersó a todos
sus acusadores, las hermanas azules abrirán sus brazos corazones e incluso sus
casas, las pobres arrepentidas, ellas acogerán, con ternura estas almas
desgarradas y nada olvidarán para llevarlas a las virtudes” (C. 1840, 636).
Entre nosotros, Emilie recomienda relaciones evangélicas a ejemplo de Jesús:
“Ellas amarán a sus hermanas como nuestro Señor las ama todavía, las apoya
con todos sus defectos, perdonándoles cada día una infinidad de faltas y
alimentándolas con su propia carne” (1840, 206).
Siguiendo fielmente los pasos de Emilie de Villeneuve, somos invitadas a vivir
una nueva vida, que significa RECREAR la experiencia original del Sólo Dios
y del seguimiento de Jesús Salvador, como lo experimentó Emilie, siendo:
Cántaro nuevo, levadura, signo, compañía, ternura, respeto, amor, justicia de
Dios hacia los pobres, para ser en el mundo:
EL CORAZÓN DE DIOS, libre, que acoge lo diferente sin hacer acepción de
personas y se compadece con entrañas de madre, tomando partido en favor de
los desprotegidos...
LOS OJOS DE DIOS, que penetran, escuchan, descubren los detalles, la
riqueza y la variedad, así como los límites, las fragilidades, la violencia...
LOS OÍDOS DE DIOS, que escuchan los silencios y los clamores, escuchan
los ruidos de la vida y de la muerte...
LA VOZ DE DIOS, que rompe la hipocresía, promoviendo y defendiendo la
verdad...
LAS MANOS DE DIOS, que tocan, crean, curan, trabajan que sostienen a las
personas en sus luchas, en sus sueños, en sus utopías, en sus esperanzas...
En fin, Emilie de Villeneuve es el ejemplo de una mujer que siempre tuvo claro
cuál era su papel en el mundo, trabajar por los más necesitados, "con un amor
lleno de confianza en detrimento de su descanso, de su salud, e incluso de su
vida". De este modo, Emilie cumple su vocación cristiana. (SCN.11)