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REI Ee e*:} ae il economica ae eee ee eee Soi Tee ae x 4 ILA ARGENTINA QUE UM ore nt eae w sy AoW yam Aue USOC) i OR eased te POAC eRe Ta Bs aoe Baa: PSTN OS wS 3 RECS ECHL AMEN i y 0 ONC Es Open meten y INTRA ER Lo UOC Md Rima; L. Gerosi; L, A. Yanes ey | ARGENTINO PARA EI DESARROLLO ECONOMICO Prosidente: Horacio Gibort Vicepresidente 1": Augusta Reinhois Vicepresidente 2°: Alredo E. Caleagno Secretarios: Salomdn Fainstoin Eliseo Giai Prosocretario: Carlos Zaiotz Tesorero: Alberto Haber Protesorero: Danie Rascovschi Vocals: ; Caries Abalo Leonardo Bleger ‘Arnaldo Bocca ‘José Maria Cardo Oscar E. Carmota ‘Adolfo Dortman Marcos Friszman Folipe Giai Carlos Peludoro Israel Preiss Andrés Rabossi ‘Alberta Rosenthal Mauricio Tenewicki Miguel Teubal Horacio Veneroni Rovisores de Cuentas: ‘Adasa Elkin lemaal A. Horrara Rovisores de Cuentas Suplentes: ‘Ana Zambetl Javier Garcia ‘Autoridades elogidas on la ‘Asambloa del 20 de diciembre de 1900 realidad econémica Neos, 1@bimastre de 1991 Editor responsable: Instituto Argentino para e Desarrollo Econdmico (IADE) Director: ‘Juan Catlos Amigo Secretario de Redaccién: Daniel Rascovschi Direccion y Administracién: Hipalito Yrigoyon 1116 4® piso - (1086) Buenos Aires Telstonos: 38-7380/9337 Rogistro Nacional de la Propiedad Intoloctual Ne 133452. Los aticulos publicados puaden ser libremente reproducidos ‘con s6lo acreditar a Realidad Econémica como fusnte do crigon, EXTERIOR Procio del ejemplar: Via comin: 11 USS. Via abrea, America: 19 USS (Ouos paises: 15 USS, Susctipei6n anual Via comun: 45 USS Via aérea, América: 60 USS (Otros paises: 70 USS. La responsabilidad de fos aticulos firmades recae de manera exclusiva Sobre sus autores y su contenido no ‘oleja, necesariamente, fl arterio de la Direcaibn, ‘Compuosto, impreso y encuadernado en impresiones Graticas, Tabaré SAIC. Erézcano 3158, Cap, 921-4061/2 Tonia Resusea Condes 1005 Franquen Pagato [Condesa NY 3806 ‘Noortee 4 FRENTE A LA HISTORIA Horacio Giberti 5 16 Coyuntura I LA ARGENTINA QUE VIENE Carlos Abalo \Ninguna politica de ajuste on un pais periférico puede estabilizar los precio: ‘por un lazgo periodo, La reiterada experiencia latinoamericana lo prueba. Pus de haber una mayor 0 menor tasa inflacionaria, que no siempre depende det desborde del déficit fiscal 0 de varlables de corto plazo, y para esto basta ‘comparar las polticas de ajste de la Argentina con las de México, y lo mismo ‘sucede con el crectmfento. Hay ajustes latinoamericanos que, en el largo pla 20, no afectan el eecimlento sino que lo consolidan, por Io que se debe dedu- ‘fr que el reiterado estancamiento argentino no es obra exclusiva de la falta de estabilidad sino de un objetivo implicit de la reconversin. Coyuntura II LA POLITICA DE RECONVERSION ECONOMICA EN LA ARGENTINA: (DES)ARTICULACION ENTRE El. AJUSTE DE CORTO PLAZO ¥ LAS REFORMAS ESTRUCTURALES Jorge Fontanals - José Luis Diaz Pérez En a economia argentina actual, e! fandmeno hiperestanfiacionario constituye Ja manifestacién mas visible do la crisis de transformacia del patron de acu- ‘mulacién y de los mecanismos de requlacion econdmica-social operada duran {elas ditimas dos décadas. Las politicas econdmicas aplicadas on los atios °80, consistieron en sucesivos intentos de establlizactén que buscaban —luego de alcanzar sus abjetivos— dar lugar a programas especificos de cambio estructural. Estos intentos fallt dos, lejos de encauzar las transformaciones y arbitrar las disputas emergen- tes, agravaron Ja crisis. Consecuentemente se produjo na pérdida de autono- ‘ia, eficacia y confianza en las accfones instrumentales del estado. La dinamica de oste proceso ha llevado a plantear —en varias ocasiones an los tikimos aifos— la necesidad de asociar la busqueda simultanea de la establl- zacion en el corto plazo y la concrecion de reformas en jas estructuras de ory a- hizacin y funcionamiento de la economia. La politica econdmmica vigente dese marzo de 1990 (luego de! uttimo pico ht ‘permnflacionaric) ha encarado esa tarea. En su estrategta el logro de una esta- Dilidad dindmica en el desenvolvimiento del corto plazo depende de la concre - cién de las reformas estructurales y de la adecuacibn de los sactores sociales albalance de ganancias y pérdidas resultante. 35 Investigacion LAS PRIVATIZACIONES EN CHILE Gustavo Marin 54 Espacios econémicos La reestructuracién global de la economia internacional ¥ el papel de los nuevos espacios econémicos integrados. ¢LA GUERRA DE LOS MUNDOS? Andrés F. Lopez 1a integrac6n do distintos paises en espacies de libre comercio 0 mercadas com nes “supranacionales" no autoniza a extmer autométicamente la conclusién de que (mundo se aprorima a una querre entre estos “bloques” (el norteaniericano = (american? el europeo y el asstco), con ol abandono del prinipio mulknte 1aly el retoro del “imperalismo" al esto do fines dl sigio pasado. ‘Mas ain, debe rechazarse, por insuiente y parcial, la supuesta aternativa “mul- Ulatemlizmo” versus “bloques". Ela supone que e! mundo esté consttudo sdlo ‘por estados-nacién y subestima el papel que dentro de él fuegan los agentos trans. ‘acinalizados,cuyes interesos atraviesan los de sus respectivos estados, y cuye ‘indica inuye de mancra notablo sobre ol funcionamento del Sistema de Reon: ‘nla Mundial. Pasece imorescindibleformalar hipStesis que incluyan la dimensi¢n "uansnacional”. De este modo, e debe intextar balancear al peso analitco que se Je ctorga a ns estados nackén con el que tienen ls agentes privedos. ‘Las posblidales de formacisn de hloques econsmicos no daben inarpretars@ ex Clisivamente como una cuestin comercial, Por lo contrac, daben entenderse co- Io fermando parte asencal de Ia recomposicion del patrén de acumulactén en los paises desarolados y en el marco ée In conformactin de nuevas ostratogias p10 - ‘ductvas por parte de as empresas transnactonales. 85 Socialismo [LAS LECTURAS DEL "SOCIALISMO REAL”. UN INVENTARIO GRITICO Horacio Tarcus La presente crisis, e6rlea y prictica, dl socialismo en escals mundial, ha- ‘ce propicia la apertura del debate, hasta hace poco reducide a minusculos ‘irculos de disidentes en el Este 0 pecuefios grupos de “herejes” del mar- Sismo en Ooaidénte. Un balance critico de lo aportado hasta hoy parece un ‘buen punto de partida para un relanzamiento serio de la discusién. La gravedad de la crisis —afirma el autor—compromete a un debate a fon- a, sin tomer, como queria Marr, los resultados de la propia investigacién Ini ol conlicto con Jos poderes reales. La condicion para un renacimiento del idearo socialista, para volver a legitimar el proyecto socialista a los ‘jos de las grandes masas, depende en gran medida de nuestra capacidad ‘de llovar este debate hasta sus ultimas consecuenciss. La tarea de la hora ‘es la de realizar una contundente critica de la razén burocratica, 103 ‘Comunicacién FUERZAS ARMADAS ¥ PROYECTO NACIONAL (1983-1991) Horacio P. Ballester EI modelo dle pais vigente tergiversa la misién espectica de las Fuerzas Ar- ee teen atin co Aieaian anien Geopeaen aabia? Hak T08- 110 118 14 ‘Ponsabilidad queda a cargo de la superpotencia), sino que se acepta el ad- versario que sucesivamente va tjando la Junta Interamericana de Defensa, de acuerdo con los problemas de la politica exterior estadounidense: en 1942 (fecha de creacton de la JID) fueron Alemania, Italia y el Japén; hacia 1950 ya no eran enemigos sino allados y aquel papel era desempetiado por ‘nuestros anteriores amigos: la URSS, la China, Cuba, etc; mas tarde y has- ta hace poco tiempo lo era el Movimiento Comunista Internacional (MCI); ‘ahora ef enemigo esta definido por tres neologismas: narcotrdfice, narcote- rrorismo y narcosubversién. ‘No se rata —expresa el autor— de que nos opongamos a a lucha contra el ‘consumo de drogas; Io que pretendemos es que en el estado cada organis- ‘mo cumpla con Ja misiéa especitica para la que fue creado. Reforma del estado T CRISIS DEL ESTADO: :Crisis de legitimidad de lo publico? José Castillo sto trabajo admite que el estado necesita ser reformulado pero plantea el interrogante: “jreformular es sinénimo de desmantelar? A partir de tal ‘uestion se aborda el tema de Ia crisis de la intervencién estatal como una ‘otalidad, aunque exponiéndola en tres categorias: fiscal, de gestion y de Jegitimidad, Reforma del estado I EL PEAJE EN LOS CAMINOS (O EL CAMINO HACIA TASAS DE GANANCIA SIDERALES) Juan Carlos Rima - Luis Gerosi- tals A. Yanes El presente trabajo constituye un avance dentro de un canjunto de invest (aciones encaradas por el Programa de Transporte dol Instituto de Geo- {Gralla de la Universidad de Buenos Aires, orlentadas al andlisis de la cireu- Tacion material desde una perspectiva social. Los andlists clasicos en ‘materia do transporte, por sus limitaciones tedricas y metodoligicas, ubi- can a éste como una demanda derivada sin atender al negocio en si de la ‘treulacion y, en particular, a como los distintas actores sociales que parti Gipan en 6! se apropian de tos beneficios de dicha circulaciin ‘En este sentido, Ia polémica actual a partir de la decision de otorgar on conceston a empresas privadas la parte mas importante, por su densidad de trinsito, de a red nacional, no ha agotado la posibilidad de incorporar elementos de analisis politicos, téenicos y econdmicos que permitan una discusion mas profunda. El presanto articulo Intonta demostrar, sobre la baso de un dotallado andl sis de los factores involuerados, la baja inversién requerida en funcién del estado actual real de la red otorgada, Ia existencia de un enorme mercado ‘cautivo y las exorbitantes y “ticles ganancias” que las empresas adjudi- Catarias recibirén. ACTIVIDADES DOCENTES DEL [ADE ‘ler. semestre 1991 FRENTE A LA HISTORIA Contradiciendo la platatorma de su partido y anteriores manifestacio- nes personales, el presidente Menem indult6 a los ex comandantes en jefe y a otros militares autores de gravisimos atentados contra elementales de- Techos humanos. Como furgén de cola, en vano intento justiicatorio, fue- ron incluidos civiles responsables de no menos condenables delitos. Nuestra constitucién otorga al presidente facultad para indultar. Podré discutirse si alcanza 0 no a quienes tienen juicios pendientes, pero mucho mas que lo juridico, con todo lo importante que ello resulta, interesa aqui lo ético, fundamental para el auténtico desarrollo EL IADE tiene como principio basico bregar por un desarrollo auténo- mo, pero caeria en ciego economicismo si olvidara que lo econémico no ‘constituye un fin, sino el medio para lograr el verdadero objetivo: la eleva- cién humana, que exige la plena vigencia de altos valores éticos. Por eso siempre repudi la violencia y el apartamiento de los principios constitucio- rales, ‘Como bien dijo Mariano Moreno, hay verdades tan evidentes que pretender demostrarias es un insulto a la raz6n. Por eso nada intentare- mos reiterar acerca de los aberrantes crimenes cometidos como parte de tun plan premeditado —repetimos conceptos del fallo condenatorio—; sélo recordaremos la irénica rellexién de Borges: tue como combatir al caniba- lismo comiéndose a los canibales. La historia la escriben los historiadores, pero la forjan los pueblos en su diario vivir. Con frecuencia no lo advertimos y a veces dejamos que los hechos ocurran sin participar en ellos. Cuando asi acontece la historia pa- a a nuestro lado sin que nos demos cuenta, sin intentar hacerla, Traicio- amos entonces nuestras obligaciones para con la sociedad, Hechos de tanta trascendencia como este indulto a probados autores de aberrantes crimenes de lesa humanidad —oonsiderados imprescripti- bles e inindultables por.conferencias intemnacionales— exigen de cada uno de nosotros claras definiciones. Estamos haciendo historia; ubiquémonos, sin ambigiedades frente a ella. No traicionemos nuestras obligaciones frente a la sociedad. EI IADE —como pienso que lo han hecho cada uno de sus integran: tes— declara su repudio al indulto y a los indultados y reitera su fe en los valores éticos que pueden verse resumidos en la *Declaracién universal de derechos humanos", proclamada por las Naciones Unidas en 1948 y soca- vada ahora por quienes firman o consienten dicho indulto. Horacio Gibeni Presidente Instituto Argentino para el Desarrollo Econémico LA ARGENTINA QUE VIENE Los posibles rumbos del ajuste y la reconversion Carlos Abalo Ninguna politica de ajuste en un pais periférico puede es- tabilizar los precios por un largo periodo. La reiterada ex- periencia latinoamericana lo prueba. Puede haber una mayor 0 menor tasa inflacionaria, que no siempre depen- de del desborde dal déficit fiscal o de variables de corto plazo; para esto basta comparar las politicas de ajuste de Ia Argentina con las de México, y lo mismo sucede con el crecimiento. Hay ajustes latinoamericanos que, en el lar- go plazo, no afectan el crecimiento sino que lo consolidan, por lo que se debe deducir que el reiterado estancamiento argentino no es obra exclusiva de la falta de estabilidad sino un objetivo implicito de la reconversion. Los precios todavia funcionan como sistemas nacionales y se comportan de acuerdo con el tipo de acumulacion de capital especifico del pais —que es como decir el cardcter especifico de su capitalismo nacional—, su modo de regu- lacion, la naturaleza de la formacién social sobre la que se asienta y el comportamiento histdrico de sus clases socia- les. No hay ningin modelo matemdtico que pueda definir el comportamiento a mediano y largo plazos de una eco- nomia nacional capitalista que no tenga en cuenta estos problemas. El dominio ideoldgico de los modelos es preci- samente una manera de oscurecer el panorama y ocultar lo esencial del sistema social. La necesidad de la reconversion yel viejo régimen | 888 cual tuere la opinién que tengamos sobre el ajuste, la recon- | versién de la economia mundial ca- | pitalista es un hecho. No realizar luna reoonversion que acompafie a la internacional es condenarse al aislamiento del mercado mundial Pero no hay una unica reconversion posible para cada pals. Mas alla de los modelos tedricos, la reconver- sin se define por la historia nacio- nal, las clases sociales dominantes, su control politico y sus posibilida- des de aulonomia relativa frente a un sistema mundial dominado por el ‘capital imperialista. Ese dominio se ha teforzado con ia mundializacion 6 la internacionalizacién productiva, donde cada economia nacional es —mas que nunca— una funcién de! ‘mercado mundial La reconversiOn es la adaptacién al nuevo estadio del dial, con su correspondiente divi sonal del trabajo. Pare , fa crisis y la recon- version representan una oportuni dad de modificar su lugar en ese proceso. El sistema mundial capita- lista regido por el capital financiero intemacional y los gobiernos de los, paises centrales, tiene su propio ‘modelo general de divisién interna- cional del trabajo para imponer a las periferias, mientras los paises centrales compiten, batallan y nego- cian entre si para establecer el que mds les conviene. La periferia s6lo puede modificar parcialmente las imposiciones afrontando graves contlictos, aun- ‘que la mayoria acepta el nuevo or- ‘den establecido y algunos se limitan a profundizar la especializacién con la que se insertaron en el sistema. Cuando se pone en marcha una es- trategia conservadora de este tipo, significa que el viejo régimen —el bioque de clases sociales dominan- tes que logré la hegemonia nacio- nal cuando el pais ingresé en el mercado mundial y que general- mente tiene una base agropecuaria © minera— se mantiene en el poder con pocos cambios. Las nuevas condiciones histéricas pueden obii- garlo a realizar pequefias modifica- Giones, que consisten en ampliar 0 reducir su base de sustentacién, complementarla con otras ramas —generaimente subsidiarias de las viejas— 0 encontrar nuevas fuentes de intercambio que no perturben la naturaleza de su relacién con el mercado mundial. La Argentina es un ejemplo casi paradigmatico de este tipo, como pais capitalista per- ‘érico productor de materias primas. Los economistas podran probar la efectividad tedrica de modelos dife- renies, pero la vieja clase dominan- te trata de adaptarse a las nuevas condiciones del mercado mundial recreando la especializacién prima- ria con el menor esfuerzo posible. A esto llamamos la modernizacion del viejo regimen. La Argentina tiene una matriz agropecuatia que se expresa en su comercio exterior y en el ascenden- te social y de poder que tienen las clases vinculadas con esa activi- dad, sobre todo los grandes propie- tarios de la tierra. Ellos fundaron el pais en su forma modema, fo inte- graron al mercado mundial capita- lista, crearon el estado, se apropia- fon’ de él, manejaron sus instituciones a través de sus fami- lias, sus amigos y sus abogados, a lo largo de guerras civiles y de 1a Argentina que viene Z alianzas con poderes provinciales y constituyeron una verdadera oligar- quia. La oligarquia no se contunde con los latifundistas-y la gran bur- ‘quesia terrateniente, Antes que lati- fundistas, muchos fueron tratantes de negros, contrabandistas, impor- tadores, comerciantes y banqueros. ‘Aunque siempre sustentaron doctri- nas econémicas liberales, en todas sus actividades pusieron al estado a Su servicio directo, y cuando el desarrollo politico limité ese uso, acufaron la teoria de la subsidiarie dad del estado, ‘Cada vez que tuvo lugar una cri sis en el sistema mundial, debieron reconvertirse. La reconversién era generaimente débil y_jamas tocaba sus intereses fundamentales. Sacri- ficaron a sus pare: or poder y traspasaron la erisis al.conjunto de \a sociedad, pero no modificaron to esencial. No aportaron inversiones para crear ventajas comparativas adquiridas y modernizar sustancial- mente al pais y a la sociedad a tra- vés del desarrollo industrial. Res- guardaron la actividad prima como base competitiva fundamental y complementaron sus negocios con el comercio, los servicios y los bancos. La actividad industrial pros- perd con las crisis y las guerras y, sobre todo, cuando e! dominio poli- tico de la oligarquia se debilité, pero fue generalmente relegada. Hoy, en las puertas del siglo XXi, la oligar- quia trata de repetir la misma estra- tegia, a la que denominamos repri- marizar 0 modernizar a la usanza del antiguo régimen. Cuando hay que alentar una reconversién, la subsidia el estado y el costo se traspasa a la sociedad, con el agra- vante de que la acumulacién no siempre se destina a la actividad roductiva, porque el achicamiento del mercado y la estructura de dis- tribucién de ingresos premueven la fuga de capitales, los gastos sun- tuarios o fa especulacién. La estrechez industrial también I: mita al capitalismo agropecuario. Esto solo se entiende a partir del sistema mundial, que bala los pre- cios de los productos primarios en comparacién con fos de mayor valor agregado. La baja de precios y la competencia de la agricultura inten- siva puede dejar fuera de lugar a la produccién extensiva. No hay ningu- na estrategia frente a este proble- ma. Por eso, la promesa incumplida de las 60 millones de toneladas de cereales son una zanahoria coloca- da dolante de las narioes de los ar- gentinos para convencerlos de que los ruralistas deben pagar la menor cantidad posible de impuestos. Ade- mas, el actual sistema cambiario vuelve innecesarios los grandes sal- dos comerciales positives, porque 1o hay tributos suficientes para que el estado pueda adauitir las divisas. Con el GATT, la clase dominante argentina aposté al librecamibio y a la apertura, que significan la adapta- cin pasiva de la economia nacional alla economia mundial, y crey6 0 si- mulé creer en su contrapartida me- cénica: que el mundo se adaptaria a sus necesidades y que los paises centrales les dejarian suficiente margen en la produccién primaria, Los conservadores —que en la Ar- gentina se presentan como libera- les—piensan que el futuro sera pro- misorio en la medida en que repita las condiciones de la primera inser- cién argentina en el mercado mun- dial, lo que no solo expresa la filoso- fia de no innovar sino que des- estima la reconversién como un pro- ducto de la dindmica capitalista y la reduce a la concrecién de una idea previa que siempre permanece igual, lo que también es, a su mane- ra, una forma de fundamentalismo. El fundamentalismo también existe del otro lado, cuando se pretende resistir la reconversién desde los principios 0 desde el aisiamiento, usando el pasado como modelo del futuro 0 el futuro terminado como modelo inmediato. Esta incapacidad de entender la reconversién lieva a considerar el ajuste como la manera Ge aicanzar un equilibrio, que, por supuesto, nunca llega, porque ya se ‘sabe que los equilbrios reinan en el mundo de la metatisica pero no en la dindmica hist6rica. Hoy, el ajuste fracasa por el déficit fiscal, ayer porque el tipo de cambio bajaba demasiado y mafiana porque po- dria subir en exceso, pero hay una incapacidad generalizada de conectarlo con las tendencias del capitalismo mundial El ajuste es la politica concreta que instrumenta la reconversin ‘con todos sus condicionantes: el pago de la deuda externa y la sal- vaguarda del viejo régimen. A tra- vés de la deuda externa y de su for- ma de pago (que incluye las privatizaciones) el capitalismo mun- dial (mediante la banca acreedora, el FMI, el Banco Mundial y los pai- ses centrales) y la oligarquia nacio- nal dominada por el viejo régimen, adaptan la reconversién a sus int ‘eses. Por eso, Sea cual fuere el go- bierno elegido 0 el programa parti- dario que se vote, los grandes rasgos de la politica de ajuste termi- nan siendo similares. Por eso es inutil buscar presuntos equilibrios entre metas cuantitativas desvincu- ladas de la dinamica real del capita- lismo y de sus relaciones de fuerza para entender el ajuste. La crisis, las {uerzas productivas y el nuevo orden mundial capitalista El derrumbe del bloque socialista era el sintora de una crisis del sis- tema mundial capitalista, que ya ve- nia detonando largamente en las periferias. Hoy empieza a estar cla- fo que la recesién se transmite desde el centro y que uno de sus origenes se sitia en el sobredimen- sionamiento del capital de présta- ‘mo, concebido como alternaliva in- flacionaria para recomponer las. ganancias. Tanto los oréditos inco- brables a la periferia como la espe- culacién ficticia en “bonos basura” para alentar las fusiones, crearon un capital ficticio imposible de recu- perar. La puncién de estos crécitos one en crisis al sistema financiero internacional y lo convierte en un obstaculo de la reconversién pro- ductiva, a la vez que en un incenti- vo para realizarla, porque ella pue~ de contribuir a lograr modificaciones estructurales capaces de encontrar nuevos horizontes para las ganan- cias. Pero en el capitalismo esa po- sibilidad slo puede coneretarse mediante un sometimiento mas pro- fundo de la fuerza de trabajo al ca~ pital, un mayor grado de expiota- cién y una irracional utilizacién de recursos humanos y materiales. Las periferias soportan una doble crisis, porque el ajuste es, ademas de un instrumento de la reconversin pro- ductiva, un medio de extraer ganan- cias especulativas de un capital de- preciado y una forma de hacer agar esa depreciacion, cargandola sobre los asalariados, los pequefios La Argentina que viene 9 productores y las finanzas de los estados nacionales y provinciales. El capitalismo es la formacion so- cial dominante en el mundo y por ese motivo el sistema mundial es capitalista, dado que en el presente estadio de desarrollo del capital, és- te se internacionaliza acelerada- mente. El dominio del capital no es homogéneo y tampoco lo es el po- der de los diferentes estados nacio- rales. Aunque una amplia capa de intelectualos ha abjurado de la pala- bra, hoy se puede hablar con mas propiedad que nunca del imperialis- mo y el capital imperialist. El imperialismo es el resultado de una mutacién del capitalismo. La concentracién creciente acentia la desigualdad entre los distintos capi- tales. Los mas grandes surgen de la concentracién y la centralizacion, de la formacién de “trusts”, “cartels” y monopolios nacionales en condi- Ciones de saltar las fronteras'de su pais y exporiar capitales para el de- sarrollo del comercio y la explota- cidn de materias primas mediante la colonizacién y el reparto del resto del mundo. Esta pelea por el domi- nio del capital fuera de sus fronte- ras nacionales, esta en la esencia del imperialismo, que va indisolu- blemente acompanado por el some- timiento politico directo o encubierto de los paises colonizados. ‘Solo desde hace poco mas de veinte afios estos capitales empe- zafon.a organizar una produccién industrial mundial, Hasta ese enton- ces y desde los tltimos decenios del siglo pasado, habian organizado ‘en forma masiva la exportacion de manufacturas desde lS centros ha- Cia las periferias y la importacion de materias primas desde éstas hacia los centros; en algunos casos pro- ducian las materias primas y en ca- ssi todos financiaban las operacio- nes y sostenian con créditos el gas- to publico de las colonias y semicolonias. Después, ya en el presente siglo y con mas intensidad a partir de los anos treinta y en la ttima posguerra, levantaron tabri- cas en la pefiferia para ganar desde adentro los mercados interiores de los paises dominados. El capital im- Perialista todavia combinaba su 16- ica con la de los mercados nacio- nales. Existia una economia mundial con capitales nacionales provenientes de unos pooos paises entraies que encaraban en las pe- fiferias la produccién de manufactu- tas adapladas a las caracteristicas de cada mercado nacional. Primero fue un solo imperio en expansién y después la expansién imperialista ‘de capitalismos nacionales que fi- valizaban entre si. Un capitalismo nacional en formacién constituye a la vez una clase obrera y una bur- uesia cirigente, pero solo unas po- cas de estas burguesias nacionales pueden encarar un movimiento de expansién mundial, para extender los limites de la acumulacion mas alla de sus propios estados nacio- rales. En ol presente siglo, la crisis de finales de los afos sesenta y de rincipios de los setenta, dio lugar una reorganizacion productiva mundial. La magnitud de la.concen- tracion del capital tiende a la forma- cion de fabricas mundiales, dentro de una verdadera division interna- ional del trabajo que no excluye la ‘competencia, pero que ya No pue- de adaptarse a los limites de los mercados nacionales. Lo. dominan- te es la mundializacion y la integra- cién mundial. Subsisten los capita- 10 lismos nacionales, pero deben amoldarse a un sistema mundial dad de produccién como de la de ‘consumo. Una fraccién de las bur- quesias nacionales de los paises eriféricos se Iransnacionaliza sin ningin grado de autonomia dentro de la integracién mundial y 1o pue- den hacer generalmente a cosia de subsidios proveni SUS esta- dos nacionales. Una fraccion im- ortante de la burguesia nacional de los paises centrales se transna- conaliza con mas autonomia y s6io algunas de ellas pueden aspirar a hegemonizar 0 compartir la hege- monia de la economia capitalista mundializada La reorganizacién en marcha dal capitalismo demuestra hasta ahora que fue més fuerte y homogénea la capacidad de integracién y aglutina- miento del cafital que la resistencia de las ciases sociales dominadas y de los capitalismos nacionales, lo que no significa que no haya con- flicos. Pero el ingreso en una tase donde la integracién es més sélida y el sistema mas mundializado, Plantea no sdlo un funcionamiento diferente del capitalismo (que no excluye lo esencial, la explotacién de la fuerza de trabajo por el capi- tal) sino necesariamente la paulati- ‘na estructuracién de una estrategia diferente de las clases sociales do- minadas y aun de los capitalismos nacionales. Eso explica en lo inm diato la falta de respuesta alternat va y la repeticién de formulas que corresponden a otro momento del capitalismo. En esta etapa, el capi- talismo ha tomado la iniciativa por la simple razén de que el capital es el que estd organizandd el nuevo ordenamiento mundial. Para las periferias el ajuste es Permanente porque deben adaptar- se continuamente a las mutaciones del sistema mundial, que incluyen guerras y contlictos y modificacio- nes en las modalidades de produc- ccién, acumulacién y dominacién in- tema e internacional. El capitalismo central se modifica por imperio de sus propias fuerzas intemas y obi ga a la periferia a adaptarse o ajus- tarse a esas modificaciones. Para la eriferia, la reconversion es una adaptacién y la politica de ajuste un instrumento de la reconversién que debe calibrarse en forma continua- da debido a la falta de autonomia, a la subsistencia de burguesias domi nantes agropecuarias o mineras vinculadas con la primera insercién en la economia mundial y a la velo- Cidad de la mutacién en el centro Por eso el peso mas grande de la crisis recae sobre las periferias. El capitalismo mundializado com- bate la alternativa al capital y tam- bién a los nacionalismos del tercer mundo. En lo inmediato, este con- flicto puede agravarse mas que el del Este-Oeste, pero también am- bos pueden llegar a reenlazarse, de acuerdo con el desarrollo de la sis politica en las economias de ba- se estatal, que por el momento no tienen alternativa de mundializa- cién. La guerra del Golfo brindara muchas ensefianzas sobre este proceso. Es una lucha del capital imperialista por la recolonizacién del tercer mundo, a la vez que un audaz intento de Estados Unidos Por recuperar plenamente su he- gemonia. Ambos procesos estén estrechamente ligados a la crisis de la industria petrolera y a la for- La Argentina que viene a ma de remontaria, La ftagmenta- cién del poder de las grandes empresas petroleras estuvo aso- clada a la pérdida de la hegemo- Nia absoluta de Estados Unidos, que permitié a la OPEP regular los precios del crudo, provocan- do una crisis en la industria cu- yos mayores recursos se con- centran en una de las dreas mas conflictivas del mundo. La reor- ganizacién capitalista requiere el control de la produccion y de los precios por parte,del capital im- perlalista no sélo por la impor- tancia de la energia sino también porque el del petroleo es uno de los sectores decisivos de la eco- nomia mundial. Ese propdsito va acompafiado por un mayor con- trol de las grandes companias privadas internacionales de los recursos estatales del tercer mundo. Ajuste, reconversion y sistema nacional de precios Hay una continua confusién en el andlisis del ajuste y de la reconver- sidn. La segunda casi no se anal Za, quiz porque no existe un pro- grama detinido, pero esa ausencia, la politica antiindustrial y la misma omisién de un programa, unidos al caracter de la crisis internacional, conforman un tipo de reconversién implica. El ajuste no lleva al equi brio fiscal 0 a la estabilidad moneta- fia, sino precisamente a la recon versign_y, por lo tanto, aspecto de la politica de corto piazo se explica sin fener en. cuenta Ite ‘conwersién. Esto no significa que no se hagan esfuerzos para reducir la inflacién o el déficit fiscal, pero los objetivos de la reconversién implici ta se sobreponen. Asi, se prefiere reducir hasta cierto punto la presién impositiva al agro a pesar de que se reducen los ingresos fisoales, y de \a misma manera suben las tartas y el precio de los combustibles y los servicios publicos a pesar de que atectan la estabilidad de precios, porque hay prioridad para beneficiar las exporlaciones primarias y pagar na parte de la deuda mediante la capitalizacién, incrementado la in- fiuencia en el pais de a banca acre- edora y sus Socios. Es muy dificil admitir fa existencia de esta recon- versién precisamente porque esté implicita y —por fo tanto— no existe lun programa oficial que la exprese, pero deben tomarse como tales las declaraciones oficiales y, sobre to- do, la alineacién de los grupos de poder y la opinién y la conducta de la banca acreedora. Ellos definen un tipo de seconversién 0, si se quiere, una politica de cambio es- tructural. Todo lo demas, incluso la eleocién de un determinado tipo de ajuste, esta en funcion de ese obje- tivo no declarado en forma expresa De ahi que buscar si un determina- do tipo de ajuste funcional fracasa 0 fo, @s una tarea menor. Lo impor- tante es describir la linea que sigue la reconversion y de qué manera ésta provoca cambios en la politica de ajuste. Ninguna politica de ajuste en un pals peritérico puede estabilizar los precios por un largo periodo. La rei- terada experiencia latinoamericana lo prueba. Puede haber una mayor © menor tasa inflacionaria, que no siempre depende del desborde de! déticit fiscal o de variables de corto plazo, y para esto basta comparar las politicas de ajuste de la Argenti- na con las de México, y fo mismo 12 sucede con el crecimiento. Hay ajustes latinoamericanos que, en el largo plazo, no atectan el crecimien- tosino que lo consolidan, por lo que se debe deducir que el reiterado es- tancamiento argentino no es obra exclusiva 06 Ta falta dé establiidad sino de_un objetivo implicito de la Teconversin. Los precios todavia funcionan como sistemas nacionales y se comportan de acuerdo con el tipo de acumulacién de capital especiti- co del pais —que es como decir el cardcter especitico de su capitalis- mo nacional—, su modo de regula- cin, la naturaleza de la formacién social sobre la que se asienta y el comportamiento histérico de sus clases sociales. No hay ningtin mo- elo matematico que pueda definir el comportamiento a mediano y lar- ‘90 plazos de una economia nacio- al capitalista que no tenga en cuenta estos problemas. El dominio ideolégico de los modelos es preci- samente una manera de oscurecer el panorama y ocultar lo esencial det sistema social. No hay mas que consultar los resultados de todos los que se han confeccionado. De ahi surge la conclusion de que los sistemas de precios nacio- fale’ son necesariamente distintos. El capitalismo surgié como un siste- ma nacional y con un estado nacio- ral, que también suponian un siste- ma nacional de precios. La marcha historica del capitalismo hacia un mercado mundial cada vez mas in- tegrado no es general ni uniforme, sino exclusiva de los capitalismos y burguesias nacionales que pueden saltar los limites de sus estados y aprovechar un espacio mas amplio de acumulacién. La relativa con- fluencia de los precios mundiales @s, ante todo, una confluencia entre los paises de igual o parecida capa- cidad competitiva, teniendo en cuenta siempre que las diferencias de precios ro desaparecen del to- do. Simplemente, existe en esos casos un espectro mucho mas am- pio de competencia que origina es- tructuras nacionales de precios mu- cho mas parecidas. Ei caso de las economias perifé- ricas es diferente. Si se obstruye el desarrollo del sistema nacional de precios y se fuerza una convergen- ia que es una adaptacion al siste- ma imperante en los paises centra- les, Se obtendra un retroceso en el desarrollo y un agravamiento de 1a inflacién, como fo prueban las politi- ‘cas de ajuste latinoamericanas. La razén es muy sencilla: cada pai tiene ventajas comparativas espect- ficas, naturales y adquiridas. Una politica de precios para un mayor desarrollo consiste en aprovechar las ventajas naturales para crear nuevas ventajas adquiridas. Sélo cuando prosperan estas ultimas, habra mayor convergencia de pre- ios intemacional. Pero si los pla- nes forzados de ajuste utilizan la re- cesién como instrumento de estabilidad, numerosos costos in: dustriales se acrecentaran por falta de economias de escala y la infla- cién se reforzard. Si eso se com- pensa con descensos en el nivel de vida, el mercado interior se compri- miré atin mas y el efecto inflaciona- ra mas grave. De ahi a la repeticién continuada de un ajuste que no conduce a la estabilidad, no hay mas que un paso. En la Argentina existe un pa- trén agropocuario de crecimiento debido a las ventajas comparati- vas naturales del pais y a las ca- La Argentina que viene 13 racteristicas de su Insercion Ink cial en el mercado mundial. La conquista de un desarrollo indus- trial apoyado en esas ventajas comparativas y orlentado hacia una mayor diversificacion, con la obtencion de areas de punta se- lectivas, sélo puede surgit del fi- nanciamiento a través de la renta agropeouaria y petrolera y no me~ diante los créditos internaciona- les, que —sin desarrollo y auto- nomia Internas— generan una carga cada vez mas pesada. Sdlo este tipo de desarrollo puede ‘conducir, a la larga, a una mayor estabilidad de precios en las perl- ferlas. La estabilidad obtenida a través del ajuste castrador y la Fecesion genera, en lo inmediato, mas inflacién, y a mediano y lar- go plazos sdlo puede brindar mas estabilidad si consigue com- primir al pais a sus ventajas com- parativas naturales. Por eso, tam- bien en este caso, no se vence a Ja inflacion con el ajuste sino con la reconversion, pero esta recon- version no se puede mencionar ‘en voz alta porque implica una ‘enorme parcializacién, un primer salto hacia atrés y un aumento de la dependencia de los centros de poder. Por eso se puede decir que el ajuste es un instrumento de la reconversién, y que esta tie- ne éxito en la medida en que efectivamente produce un desco- munal achicamiento de la econo- mia nacional. Desindustrializacién, produccién primaria y nuevo orden mundial a una desindustrializacién relativa, ‘combinada con un mayor prove: ‘chamiento de las ventajas compara- tivas naturales (agro, petréleo, pes: a, bosques) en las condiciones en que lo permite el nuevo orden mun- dial en formacién, puesto que el pa- is no tiene la mas minima autono- mia frente a éste y se ubica en é! como periferia subordinada poltica- mente y especializada en productos primarios. actividad agropecuaria alimenta al capital comercial y éste al industrial Pero, para que el capitalismo indus- trial se consolide, debe ser domi- ante. Las burguesias industriales deben recibir la tributacién de las burguesias agropecuarias e inter- mediarias, porque de esa mnaera las ventajas comparativas naturales © las ganancias de intermediacién alimentan igs ventajas comparati- vas adquiridas que, sélo asf, pue- den hacerse cada vez mas comple- jas. Asi se desarrollan las fuerzas productivas y hay una politica in- dustrial a su servicio. En la Argenti- na la burguesia industrial esta su- bordinada_a__las__ventajas comparativas naturales. La industria se desarrolla casi exolusivamente sobre la base de esas ventajas na> turales (agroindustria, destilacion de petréleo y petroquimica, celulosa y papel) orientadas ante todo a la ex portacion, y el resto de ta actividad manufaclurera esta comprimido-y aun efi relfoceso. Por eso 2s licito hablar de desindustrialzacion relat: va y de maximo aprovechamiento de la renta agropscuaria y enoradti- ¢a_Esto ultimo define la reconver- sign y el préximo modelo de acurnu Si esta tesis resulta cierta, la re- « lacién y es lo que se le escapé a conversién conduce en la Argentina Jorge Sabato para explicar la cin4- 14 mica de la clase dominante argentina. Su investigacién muestra que la clase dominante no es exclu- sivamente terrateniente y da cuenta de sus multiples interrelaciones con otros campos de la actividad, pero asa por alto el condicionamiento cualitativo de la renta de la tierra en el tipo de desarrollo capitalista’. La base agropecuaria argentina no re- side_en su importancia Cuantitativa con respecto a la industria (que es Sepsaiie eon ak palcas abs: nni_en la imporlancia cuantitativa ‘en la manera e a iE la renta, sino ‘Dta_condiciona al cc fa al conjurr HI ‘Sin embargo, ei porvenir ores de la agricultura argentina esta limi- tado por la recesién internacional y la acentuada redistibucién regresi- va universal del ingreso, que reduce la demanda soivente en relacién con el aumento de la produccién y la poblacién. Por el mismo motivo hay crisis de sobreproduccién en la agricuitura estadounidense y euro- ea, que seguiran imponiendo sub- sidios y proteccionismo. La limita- cién de la demanda solvente también alcanzardé en lo inmediato a la Unién Sovidtica, que habia lleg do a moditicar el comportamiento del mercado mundial de granos a comienzos de los setenta. Esta ultima modiicacién y el diag- iéstico de un panorama de hambre Universal susceptible de ser aprove- cchado por Estados Unidos (el ham- bre existe, pero no por falta de pro- duccién sino por carencia de ingresos), motivé la sobreinversién de los agricultores norteamericanos, 1. Jorge F Sabato, La clase dominante on la ‘Argentina modema. CISEA - Grupo Edtor Latinoamericano, Buenos Aires, 1988. quienes ahora estan en crisis por- ‘que tienen una produccién excesiva con baja de precios, se encuentran endeudados y al borde de la banca- frota y deben ser auxiliados por los ‘subsidios y el proteccionismo, El ajuste previsible traera en la agricultura pampeana una mayor ‘concentracién en medio de una dis- puta por los mercados mundiales, ‘que ya ha comenzado y que podria recipitar una inesperada reconver- sin parcial hacia productos mas in- tensivos en capital, Mientras tanto, la opcidn por las ventajas agrope- cuarias no traspone el limite de la Pampa himeda. La Argentina po- Gria extender su frontera agraria ha- cia las regiones extrapampeanas y aprovechar una gran variedad de cultivos exportables. El desarrollo del capitalismo agropecuario en la mayor parte del pais daria, como en el pasado, nuevas oportunidades al crecimiento industrial, pero aun esa posibilidad esta limitada por el ca- racter de la agricutura y ei modo de aoumwiacién influido por la renta. El nuevo orden capitalista se ini- ‘cia con una cruenta guerra destina- da a encorsetar al tercer mundo en la recolonizacién del nuevo orden mundial y, en el caso especitico del Medio Oriente, en el contro! del mercado petrolero. ‘A largo plazo, la reconversién ha- cia una organizacién productiva mundializada podrd ser disculida y superada desde fuera del capitals- ‘mo, porque la intemacionalizacion de este Ultimo da como resultado tun desastre en lo que atafie a las necesidades basicas de las gran- des mayorias que pueblan el plane- ta. Hace mas de un siglo y medio, la resistencia de los trabajadores a la introduccién de maquinas en la Argentina ‘gran industria no se pudo basar so- bre la organizacién social anterior, sino en la superacién de la nueva, a Partir del movimiento obrero de la época de la gran industria. De la misma manera, el camino actual pa- ra los trabajadores, los pequefios productores y los movimientos na- Cionales se encuentra en la supera- cidn del presente hacia adelante y no en la vuelta hacia atrés. Sin em- bargo, mientras esa respuesta no se encuentre estructurada, los naciona- lismos trataran de dar respuestas in- mediatas. Por eso la maquinaria de guerra imperial apunta hacia all 15 La reconversién argentina se ha- ce sobre la huella del viejo régimen y forma parte de un ordenamiento mundial. Para cuestionarla se re- quiere otra correlacién de {uerzas intemas y un escenario mundial di- ferente. En este trabajo creemos haber dado elementos para mostrar que la reconversién argentina se explica por la combinacion del nue- ‘vo orden mundial con la recompos Gién del viejo régimen. Séio a partir de alli pueden entenderse el ajuste y la reconversion, 28 de-enero de 1991 DOLAR PARALELO DESDE 1983 A LA FECHA (Australes por Délar) 1983 1964 19851985 Enero 0.0070 0,0307 0.2998 0,020 Febrero 0.0076 0.0408 0.3172 08635 Marzo 0.0087 0,0501. 0.4031 0.9120 Abi 0,085 0.0547 0.5139 0.9200 Mayo 0,0085 0,0849 0,6200 0.9010 Junio 0,0102 0,883 0.8038 0/8951 Julio 0,020 0.0756 0.9498 0.9150 ‘Agosto 0.0187 0,0985 0.9553 1.0855 Sotbre, 0.0218 0.1199 0.0400 1.2282 Cotubro 0,025 01220 0.9250 1.2045 Novbre, 0,0238 0,1660 0.9020 1.3515, Dicbre. 0.0247 0.1819 0.8848 1.5680 Promedio 0,0148 0.0890 0,7021 1.0622 ‘Los valores tomados son promedios monsuales. Fuente: Linea Dirocta, N° 83, enero 199}. 1987 1988 1900 1990 41,7150 5.4290 16,8090 17152170 41,7150 5,700 24,8320 3581,5000 1/8800 6.3350 40,5480 4829,1820 20398 6,900 62,2200 4959,0500 2.0890 8.2560 182,730 5000,0000 20771 10,2250 407.2730 5282/8600 2.3866 12,170 645.9520 5334,7700 2.9308 13,9080 666.6980 6045/5500 3.4534 14,3220 651,0480 68315000 3.9547 14,9410 701.5010 §504,5300 4.0668 15.9890 889,7730 5268,4000 4235 18,7630 1850,2380 5199,4700 27345 10,7849 465,2099 4889,0108 [RE continda en este admero la publicacién regular de un cuacko con a relacién Austrakdblar asd 1983, qua facltar’ 2 los lectoras la actuaizacién de cies mancionadas on los aticu- los. 16 (ero abistntice wie LA POLITICA DE RECONVERSION ECONOMICA EN LA ARGENTINA: (DES)ARTICULACION ENTRE EL AJUSTE DE CORTO PLAZO Y LAS REFORMAS ESTRUCTURALES* Jorge Fontanals** José Luis Diaz Pérez*** En la economia argentina actual, el fenémeno hiperestanflacio- nario constituye la manifestacién mas visible de la crisis de transformacién del patron de acumulacién y de los mecanismos ‘Una ponenca derivada de oss trabajo te presenta on el Seminatio Regional “In- ‘acidny Csi en América dal Su, organteado pr el PRES CONO SUR, con el aus. ici de Instituto de Estudios sobre Hstado y Partispacon (DEP) de la Asosacin &e Trabwiadors dl Estado. Lop autores destacan fos aprtesrecbos en el mares for Kaban on comin naan on Anis Cee, Gamat goes Paso eta: asimismo se agradecen los comentarios especiios de AndiGs Lopes y Al. Jando Ramos, Las opiniones son de responsabiided excsva de los autores, vestigadordel CONICET: Docente dela WBA. 17 de regulacién econémica-social operada durante las wltimas dos décadas. Las politicas econémicas aplicadas en los afios '80, consistieron en sucesivos intentos de estabilizacion que buscaban —luego de alcanzar sus objetivos— dar lugar a programas especificos de cambio estrugtural. Estos intentos fallidos, lejos de encauzar Jas transformaciones y arbitrar las disputas emergentes, agra- varon la crisis. Consécuentemente se produjo una pérdida de autonomia, eficacia y confianza en las acciones instrumentales del estado. La dindmica de este proceso ha levado a plantear —en varias ‘ocasiones en los tiltimos afios— la necesidad de asociar la bus- queda simulténea de la estabilizacién en el corto plazo y la con- creciOn de reformas en las estructuras de organizacion y fun- cionamiento de la economia. La politica econémica vigente desde marzo de 1990 (luego del ultimo pico hiperinflacionario) ha encarado esa tarea. En su es- trategia el logro de una estabilidad dindmica en el desenvolvi- miento del corto plazo depende de la concrecion de las refor- mas estructurales y de la adecuaci6n de los sectores sociales al balance de ganancias y pérdidas resultante. Este programa gubemamental es criticado frecuentemente mediante el anaiisis del impacto de sus posi- bles resultados: exclusion social, desestructuracién productiva, pérd da de autonomia de la economia nacional, etcétera. Este trabajo aborda otra perspec- tiva de andlisis: se examina la cohe- rencia interna de la politica econd- mica, a través de conjeturar si, en et mediano plazo, es funcional la articulacién entre el esquema de ajuste macroeconémico y las refor- ‘mas estructurales en curso. Enfatizamos que el trabajo pro- puesto es sélo una conjetura dado que, mds all de las dectaraciones de principios y de deseos, esta au- sente una definicién gubernamental sobre este punto, El discurso de las autoridades da por sobreentencido ‘que una vez realizadas todas las re- formas *moderizadoras” desapare. card la necesidad del ajuste continuo. El trabajo se organiz6 de la si- guiente manera. En la Seccién | se Presenta un esquema macroeconé- mico basico de interpretacién del ajuste de corto plazo y se sefalan sus restricciones; el conjunto de re- formas estructurales se describe en la Seccién il, En la Secci6n Ill se analiza la potencial falta de articula- cién, consistencia y funcionalidad entre las reformas estructurales y el esquema de corto plazo. La Sec- cién IV describe los espacios de conflicto y cooperacién entre los sectores sociales en el marco del ajuste y las retormas, destacando la inestabilidad de la actual alianza de intereses. Por ditimo, se exponen algunas retlexiones. 18 1. ESQUEMA MACROECONOMICO. DE CORTO PLAZO El esquema macroeconémico de orto plazo que maneja el gobierno nacional puede ser interpretado me- diante la interrelacién de cinco “seo- tores” 0 conjunto de variabl 1. En esta linea de razonamionto se inser ben, implicta y explictamente, las mei {das que so estuian para ovitar ol ingroso obligatorio do divisas provenientes de ‘operaciones do exportacén y la decisén {0 habiliar cuentas bancaras y choquos ‘en dolares que, ademas do reconocer de