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ASIGNATURA:

Análisis de la Conducta I

TEMA:
“Un antropólogo en Marte”

SUSTENTANTE MATRICULA
Gissel Zabala Paniagua 05-SPSS-1-007

PROFESOR (A):
Andrés Blanco

SECCIÓN:
387

Santo Domingo, D.N.


24 de Febrero 2018
Índice

Introducción........................................................................................................ 1

Desarrollo ........................................................................................................... 2

Resumen .......................................................................................................... 2

Resumen de los casos ..................................................................................... 5

Significado del título ....................................................................................... 7

Ideas del autismo en el libro ........................................................................... 8

Síndrome de Asperger .................................................................................. 10

Síndrome de Asperger vs Autismo Clásico .................................................. 13

Trastorno del Espectro Autista (TEA) .......................................................... 15

Habilidades especiales de los autistas........................................................... 17

Retos que supone a la psicología ..................................................................... 18

Conclusión ........................................................................................................ 19

Bibliografía....................................................................................................... 20
Introducción
Un antropólogo en Marte es un interesante libro que nos permite introducirnos en esas
partes desconocidas del trastorno de autismo, dándonos la oportunidad de conocer hasta
qué punto las personas que lo padecen pueden desarrollar nuevas habilidades y capacidades
que los hacen diferentes a los demás.

En este trabajo analizamos de qué forma algunas personas con ciertos trastornos han
logrado desarrollar habilidades sorprendentes que las hacen destacar en determinadas áreas,
como es el caso de un pintor que perdió la capacidad de distinguir los colores, y aun así
desarrolló una notable capacidad artística que le permitió establecer una nueva forma de
trabajo en el área que le gustaba.

Por otro lado, se hace un abordaje acerca de los trastornos de autismo y sus características,
a fin de comprender cómo se desarrollan, cuáles son sus síntomas y de qué manera se da la
prevalencia del mismo.

Es importante conocer estos temas, ya que tiene una incidencia no sólo neurocientífica, sino
también social, puesto que se ha determinado que las personas que padecen algún tipo de
trastorno pueden desarrollar formas verdaderamente efectivas para integrarse a la sociedad
a través de sus habilidades particulares.

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Desarrollo
Resumen

Antropólogo en Marte: Siete cuentos paradójicos es un libro de


1995 del neurólogo Oliver Sacks que consta de siete historias clínicas de individuos con
afecciones neurológicas como el autismo y el síndrome de Tourette . Un antropólogo en
Marte hace el seguimiento de muchos de los temas que Sacks exploró en su libro
anterior, El hombre que confundió a su esposa por un sombrero., pero aquí los ensayos son
significativamente más largos y Sacks tiene más oportunidad de analizar cada tema con
más profundidad y explorar estudios de casos históricos de pacientes con síntomas
similares (Michiko, 1955).
Además, Sacks estudia a sus pacientes fuera del hospital, a menudo recorriendo
distancias considerables para interactuar con sus sujetos en sus propios entornos. Sacks
concluye que "defectos, trastornos y enfermedades pueden jugar un papel paradójico, al
revelar poderes latentes, desarrollos, evoluciones, formas de vida que nunca podrían ser
vistas, o incluso imaginables, en su ausencia" (Anónimo, 1993).
En este libro el autor aborda varios aspectos significativos relacionados con los
trastornos mentales, pero no desde el punto de vista de la enfermedad misma, sino de cómo
ésta incide en la persona que la padece y cómo aquellos con estos trastornos pueden ser
personas particulares y con rasgos especiales, como es el caso de Temple Grandin, uno de
los personajes más destacados entre los que se abordan en el libro.
Sin embargo, aunque el libro en sí lleva este título, no hay que olvidar que se trata
de una colección de ensayos diferentes, cada uno con su título propio. Cada uno de los siete
está dedicado a un solo individuo, cada uno de los cuales sufre una enfermedad neurológica
diferente. Entre ellos, hay uno que particularmente destaca y que es el que le otorga el
nombre del libro: Un antropólogo en Marte. Quizás ninguno de los ensayos que componen
la colección haya hecho una transición tan completa al mundo cotidiano como el de Temple
Grandin, una académica exitosa y una empresaria que también es autista, pero Sacks
demuestra cómo cada uno ha usado su desorden de manera ventajosa (Northen Margill,
2005).

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La historia de este capítulo cuenta cómo Oliver Sacks visita a Temple Grandin, una
de las autistas más extraordinarias, ya que a pesar de su autismo se doctoro en ciencia
animal, enseña en la Colorado State University, maneja su propio negocio y realiza
presentaciones, conferencias y charlas alrededor del mundo (López Sabelle, 2016).
Oliver comienza explicando un poco acerca del autismo y de la gran cantidad de
matices que cubre esta denominación. El autismo fue descrito independientemente por Leo
Kanner y Hans Asperger en la década de los cuarenta.
Sacks habla de su experiencia en hospitales estatales con niños autistas en los
sesenta, en donde noto la diferencia entre quienes sufrían de trastornos de retraso mental,
eran violentos y mostraban muchas veces incapacidades (algunos traumatizados por los
malos tratos en los hospitales) y aquellos que Sacks denomina “islas de talento”, quienes
poseían extraordinarios talentos aparentemente separados del resto de la mente, como por
ejemplo habilidades graficas o numéricas, los denominados “síndromes sabios”.
Sacks también relata cómo inclusive entre aquellos pacientes “sin remedio” había
quienes respondían a la atención individual, a la música o la danza, entre otras actividades.
Sacks plantea como durante años los autistas habían sido internados desde niños en
instituciones agrupados indiscriminadamente con los psicóticos y retrasados, y que solo en
las últimas décadas ha cambiado la forma de tratarlos. Sacks cuenta que cuando visito
Camp Winston, un campamento para niños autistas, la mayoría parecían físicamente
normales, lo extraño era su comportamiento repetitivo y lo distante e inaccesibles que
parecían. Algunos en la adolescencia, comenzaban a salir de ese estado: hablaban con
fluidez y aprendían relaciones sociales (mucho más difíciles para ellos), a través de
educación especial, sin la que probablemente hubiesen permanecido profundamente
aislados y discapacitados. Aprendían a “funcionar” hasta cierto punto, a expresar un
comportamiento social, pero este comportamiento era de una forma desconcertante, parecía
memorizado, mecanizado o casi robótico (sin entonación, sentimiento, tono, etc.).

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Existe libro contiene los relatos metafóricos de siete viajeros, incluido un cirujano
consumido por los tics compulsivos del Síndrome de Tourette, excepto cuando está
operando; un artista que pierde todo sentido del color en un accidente automovilístico, pero
encuentra una nueva sensibilidad y poder creativo en blanco y negro; y un profesor autista
que tiene una gran dificultad para descifrar el intercambio social más simple entre los
humanos, pero ha construido una carrera desde su comprensión intuitiva del
comportamiento animal.
Por otro lado, también podemos decir que este libro proporciona un enfoque
interesante a la neurobiología. En lugar de solo centrarse en las diversas condiciones que
las personas describieron en cada capítulo, el autor intenta, a veces con más éxito que otros,
hablar sobre el individuo como un todo, en lugar de solo las diversas partes que lo
componen. El autor, Oliver Sacks, parece mostrar desdén por esa línea de pensamiento, a
pesar de que todavía se las arregla para deslizarse en él de vez en cuando (sobre todo en
"Prodigios"; para la mayoría del capítulo, parece incapaz de pensar en el niño autista no
como un conjunto de "ventajas y desventajas", sino como un todo, si es diferente persona)
(Sacks, 1995).
Si bien el autor parece rechazar esta línea de pensamiento, y se puede inferir que
prefiere un enfoque más holístico, nunca aclara su opinión sobre los diversos temas
presentados en el libro, solo detallando las diversas ideas que han sido populares a lo largo
del tiempo. Si bien esto puede funcionar bien en algunos formatos, cuando el autor está
gastando una gran parte del libro narrando para los lectores, sería útil saber claramente
dónde se encuentra. Posiblemente debido a que los capítulos se lanzaron individualmente al
principio, el libro parece saltar un poco, con algunos de los capítulos que cubren en su
mayoría el mismo terreno que los anteriores. A veces, el autor parece contradecirse a sí
mismo, particularmente con su fomento del tratamiento de todas las personas descritas en el
libro como individuos, en lugar de simples sujetos.

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Resumen de los casos

Como ya hemos dicho, el libro en conjunto recoge siete casos donde se ponen de
manifiesto ciertas habilidades desarrolladas en torno a alguno trastorno, especialmente en
torno al trastorno de espectro autista, presentan personas que han logrado desarrollarse a
pesar de dichos trastornos.
De manera resumida, a fin de comprender cómo estas personas han logrado tal
desarrollo y para entender el mensaje que el autor intenta transmitir a través del libro,
presentamos los siete casos paradójicos de los que hable el libro.
1. “El caso del pintor ciego al color”. Un prestigioso artista que pierde la capacidad
de distinguir los colores, acromatopsia, incluyendo la imposibilidad de recordar el color.
Su historia es la adaptación de su naturaleza, de su biología para superar ese “percance”.
2. “El último hippie”. Greg, tras experimentar con drogas, se deja seducir por los
Hare Krishna. En tal ambiente místico, le surgen ciertos dolores de cabeza, a los que no dan
importancia sus maestros, que atribuyen a su creciente espiritualidad. Tenía un tumor en el
cerebro. Afortunadamente se lo pudieron extirpar, debido a su carácter benigno, pero las
secuelas producidas por su presión sobre los lóbulos frontales fueron irreparables. Entre
ellas, se cuenta la incapacidad de generar nuevos recuerdos, lo que le hacía ser “esclavo de
cualquier situación transitoria.
3. “Vida de un cirujano”, se inicia descubriéndonos algunas de las características del
síndrome de Tourette “ladridos, gestos crispados, muecas, extraños ademanes, maldiciones
y blasfemias involuntarias”. De su carácter maldito, considerado “posesión” en la Edad
Media, e incluso mal “moral” hasta épocas recientes. Actualmente se sabe que puede ser
amortiguado gracias a determinados fármacos, lo que confirma su carácter orgánico.
4. “Ver y no ver”. Un ciego casi de nacimiento que recupera la vista. De hecho, se
dice que no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Pero, ¿seguro que siempre es
así? ¿por qué adaptarse a una recuperación tiene que ser más fácil que hacerlo a una
pérdida? La descripción es la de quien tiene que aprender a ver, a compaginar el mundo
táctil que conocía con el mundo espacio-temporal que ahora percibe.

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5. “El paisaje de sus sueños”, sobre un pintor de memoria fotográfica obsesionado
con sus recuerdos de la niñez, analiza las interacciones de Sacks con F. Magnani, un artista
obsesionado con su pueblo natal de Pontito en la Toscana, que no ha visto su pueblo en
muchos años y ha construido un programa pictórico, de gran precisión, en su cabeza.

6. “Prodigios” sobre los “idiot savants” (sabios retrasados, “capaces de realizar


maniobras acrobáticas y proezas atléticas con la mayor facilidad y sin ningún
entrenamiento”). Describe la relación de Sacks con Stephen Wiltshire, un joven sabio
autista descrito como “posiblemente el mejor artista de niño”.

7. “Un atropólogo en Marte”, el título de este ensayo proviene de una frase que
Temple Grandin utiliza para describir cómo se siente a menudo en las interacciones
sociales. Una mujer autista. A partir de aquí, Sacks repasa lo que se sabe sobre el autismo,
cómo ha sido definido, variedades, interpretaciones, etc… Así, la aversión al contacto con
los demás de la protagonista se contrasta con su “máquina de estrujar”, diseñada por ella
misma y que le proporciona paz y seguridad. Del mismo modo, antidepresivos como la
imipramina le permiten “estabilizar” su vida, pero paradójicamente afirma “si me hubieran
prescrito ese medicamento al principio de la veintena, quizá no habría conseguido todo lo
que he logrado. Los «nervios» y las fijaciones me motivaron enormemente”.

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Significado del título

Tanto el libro en conjunto como el capítulo de éste que se analiza en particular


tienen una estrecha relación con el título, ya que el mismo hace referencia al tema centra
que se trata en todo el texto, aunque de una manera metafórica y figurativa que nos lleva a
comprender el autismo de una forma más profunda.
Así como un antropólogo en Marte sería una persona ajena a su entorno, un extraño
fuera del lugar que le pertenece, de la misma manera es un autista, alguien en un entorno
incomprendido y alejado de aquello que en realidad le compete de acuerdo a su interés y
sus capacidades.
No nos imaginamos a un antropólogo en Marte porque allí no tendría nada que
hacer, no hay personas que investigar y su vida estaría vacía y ajena al ambiente en el cual
se encuentra, un extranjero en tierras extrañas. Así también se nos presenta la vida de una
autista, una persona cuyas capacidades físicas y mentales no pueden desarrollarse bien en
su entorno por ser ajeno a éste, una ser que se siente fuera de su hábitat por ser diferente y
considerado por los demás como alguien extraño.
En esta idea descansa el sentido del título de esta obra y su relación con el tema y el
contenido central de la misma, pues esto es lo que el autor pretende mostrarnos a través de
toda la narración de hechos y la descripción de sus personajes, en especial de la Dra.
Temple Grandin.

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Ideas del autismo en el libro

En sus publicaciones Sacks se remonta a la soledad del autismo en la que


coinciden Leo Kanner en Baltimore y Hans Asperger en Viena. En los años 40 del siglo
pasado hablan de personas con una “insistencia obsesiva en la monotonía”. “Disfrutan de
los objetos pero no de las personas, no establecen contacto visual y muestran una pobreza
de gestos y expresiones faciales…”. Son sólo detalles de una larga lista de síntomas que
hoy en día se engloban en el Trastorno de Espectro Autista (TEA). “Kanner parecía verlo
como un desastre tremendo, mientras que Asperger le encontraba ciertos rasgos positivos o
compensatorios”.
Oliver Sacks describe a las personas con autismo como “talentos diferentes a los
habituales”. Se podría decir que simplifican la vida y al mismo tiempo reproducen o
transmiten realidades. En el caso de Stephen, el arte ha marcado su vida.
Oliver llega a reconocer que Stephen capta “lo sagrado” en sus dibujos. Asimismo
habla del despertar de este ser humano cuando interpreta diálogos de "Rain Man", una de
sus películas favoritas que precisamente aborda la vida de una persona con autismo. Dentro
de las muchas capacidades de Stephen están la interpretación y la música (Macías, 2015).
Para Kanner, el autismo era un desastre y una tragedia. La mayoría de los niños
autistas tipo Kanner (como posteriormente se les ha denominado) son “retrasados”,
demuestran toda una gama de comportamientos repetitivos y automáticos (espasmos, tics,
balancearse de un lado a otro, etc.) que pueden ser evidencia de problemas neurológicos.
También pueden sufrir de respuestas sensoriales anormales, desde la agudización de
algunas sensaciones hasta el punto de ser insoportables (ej. Algunos sonidos), hasta la
mitigación o desaparición absoluta de otras (ej. el dolor). En caso de que se desarrollase el
lenguaje, este puede sufrir extraños trastornos como “cháchara hueca (sin sentido)”, y un
“habla llena de tópicos y frases hechas (o inventadas)”. La psicóloga Doris Allen denomina
este aspecto del autismo como un “déficit semántico-pragmático”.
El autismo, genéticamente, es a veces dominante y a veces recesivo, es mucho más
común en los varones y puede asociarse con otros trastornos genéticos como la dislexia o el
síndrome de Tourette.

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En contraste, Asperger encontraba ciertos rasgos positivos o compensatorios en el
autismo, como una originalidad de pensamiento que bien los podría conducir a logros
excepcionales en fases posteriores de la vida. Los niños autistas del tipo “Asperger” o
“autistas de alto rendimiento” a menudo tienen una inteligencia normal (y a veces muy
superior) y generalmente tienen muy pocos problemas neurológicos. Pueden alcanzar un
nivel aceptable en el lenguaje y las relaciones sociales, y llevar una vida aparentemente
normal y autónoma, aun cuando en su interioridad persista su autismo.
Un rasgo compensatorio del que habló Asperger como “inteligencia autista”
consiste en una especie de inteligencia apenas afectada por la tradición y la cultura: nada
convencional, ni ortodoxa, extrañamente “pura” y original, parecida a la inteligencia de la
verdadera creatividad.
Aunque Kanner y Asperger estudiaron detalladamente el autismo desde un punto de
vista clínico, no fue sino hasta la década de los 60’s en que los psicólogos cognitivistas
ingleses se centraron en la estructura mental del autismo de una manera más sistemática.
Plantearon que en todos los individuos autistas hay un problema central: sufren de una
“triada de deterioros constantes”: deterioro de la interacción social, de la comunicación
verbal y no verbal y del juego y de las actividades imaginativas, deterioros que expresan un
solo y fundamental trastorno en el desarrollo. Se plantea que los autistas son incapaces de
tener una verdadera noción de las mentes de los demás ni sensibilidad hacia ellas y a veces
ni siquiera hacia la suya propia, es decir, no tienen una “teoría de la inteligencia”. Sin
embargo, Sacks plantea que esto es solo una hipótesis que muy poco se sabe del tema.

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Síndrome de Asperger

Es un trastorno del desarrollo cerebral muy frecuente (de 3 a 7 por cada 1.000 niños
de 7 a 16 años), que tiene mayor incidencia en niños que niñas. Que ha sido recientemente
reconocido por la comunidad científica (Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos
Mentales en su cuarta edición en 1994 de la Asociación Psiquiátrica Americana [DSM-4:
Diagnostic and Statistical Manual]), siendo desconocido el síndrome entre la población
general e incluso por muchos profesionales.

La persona que lo presenta tiene un aspecto normal, capacidad normal de


inteligencia, frecuentemente, habilidades especiales en áreas restringidas,
pero tiene problemas para relacionarse con los demás y en ocasiones presentan
comportamientos inadecuados La persona Asperger presenta un pensar distinto. Su pensar
es lógico, concreto e hiperrealista. Su discapacidad no es evidente,
sólo se manifiesta al nivel de comportamientos sociales inadecuados proporcionándoles a
ellos y sus familiares problemas. Ellos luchan sin descanso, con la esperanza de conseguir
un futuro más amable en el que puedan comprender el complejo mundo de los seres
humanos y ser aceptados tal como son.

El trastorno debe su nombre a Hans Asperger, un pediatra vienés que, en 1944,


describió por primera vez un conjunto de patrones de comportamiento presentes en algunos
de sus pacientes, mayoritariamente de sexo masculino. Asperger observó que si bien estos
niños tenían una inteligencia y un desarrollo del lenguaje normales, presentaban serios
problemas en las aptitudes sociales, no podían comunicarse bien con otras personas y tenían
problemas de coordinación.

Según la Coalición para el Síndrome de Asperger de Estados Unidos, es posible que


el síndrome de Asperger aparezca más tarde que el autismo típico o, al menos, se lo detecta
más tarde. A muchos niños se los diagnostica después de los 3 años y la mayoría de ellos
recibe el diagnóstico entre los 5 y los 9 años de edad (Kidshealth, 2008).

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El síndrome de Asperger se caracteriza por la dificultad para la interacción social,
las obsesiones, los patrones del habla extraños, pocas expresiones faciales y otras
peculiaridades. Con frecuencia, los niños que padecen el síndrome de Asperger tienen
dificultad para comprender el lenguaje corporal de otras personas. Tal vez se embarquen en
rutinas obsesivas y muestren una sensibilidad inusual a los estímulos sensoriales (por
ejemplo, es posible que les moleste una luz que ninguna otra persona nota. tal vez se cubran
los oídos para evitar sonidos del ambiente; o quizás prefieran usar ropa hecha
exclusivamente de un tejido determinado).

En general, los niños y los adolescentes con síndrome de Asperger pueden


desempeñarse normalmente en la vida diaria, pero tienen una tendencia a la inmadurez
social, se relacionan mejor con los adultos que con sus pares y tal vez los demás los
consideren raros o excéntricos.

Otras características del síndrome de Asperger pueden incluir retrasos en la


motricidad, torpeza, intereses limitados y preocupaciones peculiares. Los adultos con
síndrome de Asperger tienen dificultad para demostrar empatía hacia los demás y continúan
teniendo dificultades en las interacciones sociales.

Los expertos afirman que el síndrome de Asperger sigue un curso continuo y suele
durar toda la vida. Sin embargo, los síntomas pueden aumentar o disminuir con el
transcurso del tiempo y los servicios de intervención precoz pueden ser de gran ayuda.

A pesar de que cada individuo con asperger es diferente, lo que tienen en común
son las dificultades en la interacción social, sobre todo con las personas de su misma edad;
alteraciones de los patrones de comunicación no-verbal -pueden parecer enfadados, por
ejemplo, y no estarlo-; intereses restringidos, inflexibilidad cognitiva y comportamental;
dificultades para la abstracción de conceptos, interpretación literal del lenguaje, dificultades
en las funciones ejecutivas y de planificación, en la interpretación de los sentimientos y
emociones ajenos y propios. Los niños con el síndrome de Asperger aparentan ser para la
mayoría brillantes, felices y cariñosos

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Los déficits sociales están presentes en aspectos del lenguaje, tales como
dificultades en el ritmo de conversación y frecuentemente alteración de la prosodia
(entonación, volumen, timbre de voz, etc.). Asimismo suelen ser disfuncionales los
patrones de contacto ocular, gestual, etc. En la mayoría de los casos existen dificultades
también en la coordinación motora.

El síndrome de Asperger se caracteriza por la dificultad para la interacción social,


las obsesiones, los patrones del habla extraños, pocas expresiones faciales y otras
peculiaridades. Con frecuencia, los niños que padecen el síndrome de Asperger tienen
dificultad para comprender el lenguaje corporal de otras personas. Tal vez se embarquen en
rutinas obsesivas y muestren una sensibilidad inusual a los estímulos sensoriales (por
ejemplo, es posible que les moleste una luz que ninguna otra persona nota. tal vez se cubran
los oídos para evitar sonidos del ambiente; o quizás prefieran usar ropa hecha
exclusivamente de un tejido determinado).

En general, los niños y los adolescentes con síndrome de Asperger pueden


desempeñarse normalmente en la vida diaria, pero tienen una tendencia a la inmadurez
social, se relacionan mejor con los adultos que con sus pares y tal vez los demás los
consideren raros o excéntricos.

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Síndrome de Asperger vs Autismo Clásico

De acuerdo al texto, la diferencia fundamental entre ambos tipos de autismo quizás


es esta: quienes sufren el síndrome de Asperger pueden hablarnos de sus experiencias, de
sus estados y sentimientos internos, mientras que los que padecen el “autismo clásico” no
pueden. Es decir, en el síndrome de Asperger hay conciencia de uno mismo y al menos
cierta capacidad de introspección y comunicación. No está claro aún si el síndrome de
Asperger es radicalmente distinto al autismo clásico infantil (en un niño de 3 años todas las
formas de autismo parecen la misma), o si es un eslabón más de la cadena que va desde los
casos más graves hasta los autistas de alto rendimiento. Incluso hay quienes plantean que
hay que ampliar la gama de autismo para incluir a quienes tengan ciertos “rasgos autistas”,
como preocupaciones o intereses peculiares e intensos usualmente en combinación con un
relativo desapego social, como los que presentan algunas personas normales consideradas a
lo sumo excéntricas o ermitañas.

La causa del autismo tampoco está clara. Su incidencia es de uno en mil y ocurre en
todo el mundo con extraordinaria constancia inclusive entre culturas muy disimiles. Es
difícil reconocerlo al primer año de vida pero ya es obvio al segundo o tercer año. Asperger
lo consideraba un defecto biológico innato y congénito mientras que Kanner lo veía como
un trastorno psicogénico, un reflejo de malos cuidados por parte de los padres, y en especial
de la madre que priorizaba su vida profesional, una madre distante del niño, la “madre
frigorífico”.

Esta visión hizo que toda una generación de madres se sintiese culpable del autismo
de sus hijos, y no fue sino hasta la década de los 60’s que la tendencia cambio y se enfocó
en la naturaleza congénita orgánica del autismo. En la actualidad, ya no se pone en duda la
predisposición biológica al autismo, aunque aún hoy, los padres de un niño autista que
encuentran que su hijo retrocede ante ellos, se vuelve distante, inaccesible e insensible,
pueden sentir la tentación de echarse la culpa. Pueden llegar a realizar esfuerzos
sobrehumanos por conectarse con su hijo que parece vivir en un mundo ajeno, y todos estos
esfuerzos pueden parecer en vano.

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Pero el autismo también puede ser adquirido, como es el caso de algunos bebes que
sufrieron exposición a la rubeola en el vientre de sus madres. También hay casos en los que
niños de 2 a 4 años sufren abruptas caídas en su desarrollo lingüístico y de comportamiento
(autismo regresivo), casos en los que tampoco hay consenso respecto a si tiene un origen
genético, metabólico o medioambiental. También pueden desarrollarse cuadros autistas en
adultos, especialmente tras ciertas formas de encefalitis, aunque esto no es frecuente.

La mayoría de los niños descritos por Kanner son retrasados, a menudo mucho; un
porcentaje importante sufre ataques epilépticos y puede presentar « leves» síntomas
neurológicos: toda una gama de movimientos repetitivos y automáticos, como espasmos,
tics, balanceo, rotación, jugar con los dedos o dar palmadas; problemas de coordinación y
equilibrio; extrañas dificultades, a veces, al iniciar los movimientos, parecidas a las que se
observan en pacientes con la enfermedad de Parkinson. También puede haber, de manera
muy prominente, una gran variedad de respuestas sensoriales anormales (y a menudo «
paradójicas»), en las que algunas sensaciones se agudizan y se vuelven casi intolerables,
mientras que otras (entre las que puede incluirse la percepción del dolor) se amortiguan o
parecen desaparecer.

Caso de que se desarrolle el lenguaje, éste puede sufrir extraños y complejos


trastornos: tendencia a la verbosidad, cháchara hueca, y un discurso estereotipado y lleno
de frases hechas; la psicóloga Doris Allen describe este aspecto del autismo como un
«déficit semántico-pragmático». Por contra, los niños descritos por Asperger a menudo son
de una inteligencia normal (y a veces muy superior), y generalmente tienen muy pocos
problemas neurológicos.

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Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Es importante abordar ciertas características sobre el trastorno del espectro autista,


ya que es el tema central del capítulo que analizamos, y es considerado en gran parte de
todo el libro, puesto que muchos de sus personajes padecen un tipo específico del trastorno
autista.
La Décima Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) de la
Organización Mundial de la Salud clasifica el autismo como un trastorno generalizado del
desarrollo donde, además de los cinco grupos del DSM-IV añade el de trastornos
hipercinéticos con retardo mental y movimientos estereotipados, los trastornos no
específicos generalizados del desarrollo y otros que no corresponden a estas categorías
(Álvarez Alcántara, 2007).
El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición neurológica y de desarrollo
que comienza en la niñez y dura toda la vida. Afecta cómo una persona se comporta,
interactúa con otros, se comunica y aprende. Este trastorno incluye lo que se conocía como
síndrome de Asperger y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado.
Se lo llama "trastorno de espectro" porque diferentes personas con TEA pueden
tener una gran variedad de síntomas distintos. Estas pueden tener problemas para hablar
con usted y es posible que no lo miren a los ojos cuando usted les habla. Además, pueden
tener intereses limitados y comportamientos repetitivos. Es posible que pasen mucho
tiempo ordenando cosas o repitiendo una frase una y otra vez. Parecieran estar en su
"propio mundo".
Actualmente, no existe un tratamiento estándar para el TEA. Hay muchas maneras
de maximizar la capacidad del niño para crecer y aprender nuevas habilidades. Cuanto
antes se comience, mayores son las probabilidades de tener más efectos positivos en los
síntomas y las aptitudes. Los tratamientos incluyen terapias de comportamiento y de
comunicación, desarrollo de habilidades y/o medicamentos para controlar los síntomas.
El autismo, incluido el síndrome de Asperger, es mucho más común de lo que la
mayoría de la gente piensa. Hay alrededor de 700,000 autistas en el Reino Unido , es decir,
más de 1 en 100. Las personas con síndrome de Asperger provienen de todas las
nacionalidades y culturas, religiones y entornos sociales, aunque parece afectar a más
hombres que mujeres .
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Otras características del síndrome de Asperger pueden incluir retrasos en la
motricidad, torpeza, intereses limitados y preocupaciones peculiares. Los adultos con
síndrome de Asperger tienen dificultad para demostrar empatía hacia los demás y continúan
teniendo dificultades en las interacciones sociales.

Los expertos afirman que el síndrome de Asperger sigue un curso continuo y suele
durar toda la vida. Sin embargo, los síntomas pueden aumentar o disminuir con el
transcurso del tiempo y los servicios de intervención precoz pueden ser de gran ayuda.

En cuanto al síndrome de Asperger, es un trastorno muy frecuente, poco conocido


entre la población general e incluso por muchos profesionales. En las últimas décadas, la
prevalencia del conjunto de los Trastornos del Espectro del Autismo se ha incrementado
significativamente, situándose en la actualidad en 1 caso por cada 100 nacimientos, lo que
cifraría en más de 450.000 el número de personas en España, según Autismo Europa, 2012.

Se estima que en torno a 3 de cada 1.000 niños podrían padecer el trastorno, que es
más frecuente en varones y se clasifica como un trastorno del espectro autista (TEA). Se
cree que científicos como Albert Einstein o Isaac Newton, artistas como Miguel Ángel y
músicos brillantes como Beethoven pudieron padecer el síndrome de Asperger.

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Habilidades especiales de los autistas

Aparte de esto, en autismo existe lo que se llaman “islotes de capacidad” que son
capacidades que no están afectadas o apenas lo están, por lo que las personas con autismo
pueden desempeñarse muy bien en determinadas áreas. Esto, unido a que suelen tener
intereses restringidos (cosas que les gustan mucho y a las que dedican mucho tiempo) y una
gran capacidad de aislamiento del entorno y concentración puede hacer que se conviertan
en expertos en determinadas áreas. Esto no tiene nada que ver con el Síndrome de Savant o
“síndrome del sabio” que afecta a 1 de cada 10 personas con autismo y que les confiere una
memoria prodigiosa. Aún sin tener el Síndrome de Savant, las personas con autismo suelen
tener habilidades destacables.
Hay que recordar que muchas de estas habilidades parten de rituales que son
conductas que permiten a las personas con autismo tranquilizarse y adaptarse mejor a un
entorno que, por lo general y debido a sus características neurológicas y perceptivas, les
resulta muy estresante. En este vídeo llamado “Academia de especialistas” verás muchas de
las habilidades especiales (algunas útiles, otras más bien divertidas) que tienen algunos
niños con autismo, y también verás algunos consejos para facilitar la adaptación a su
entorno de estas personas. Está realizado por el padre de una niña con autismo y todos los
personajes que aparecen y sus habilidades están basadas en personas reales.
Según Gómez, la teoría más en boga actualmente sostiene que los autistas tienen
una especial habilidad para percibir las partes. "Las personas supuestamente normales
siempre nos fijamos más en la globalidad de una figura, mientras que las personas con
autismo pueden tener una tendencia a lo contrario, a fijarse más en las partes de una figura,
lo cual puede ser malo para unas cosas, pero para otras es excepcionalmente bueno". Para el
psicólogo de la universidad escocesa, "esta capacidad de procesar con excepcional detalle
las partes de las cosas puede ser que explique por qué algunas personas con autismo tienen
un talento excepcional, como por ejemplo para el dibujo".

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Retos que supone a la psicología
Tanto el contenido como las historias y la idea central de este libro suponen un tema
de interés importante para la psicología en general y para todo psicólogo, puesto que
presenta una verdadero reto en cuanto a la concepción de diversos aspectos relacionados
con los trastornos mentales y su prevalencia, sus características, las formas en que se
manifiestan y las características y habilidades que desarrollan las personas que padecen
cualquier tipo de ellos.

Uno de los principales retos que podemos notar en este libro es el desafío de
conocer a las personas que padecen cada uno de los trastornos abordados en el mismo, de
ser capaces de ver más allá de la enfermedad misma, al ser humano detrás de cada situación
y la manera en que ha logrado superar su estado y adaptarse a una sociedad que en la
mayoría de los casos tiende a discriminar a aquellos con ciertas limitaciones o que, de una
manera u otra, son diferentes a la generalización.

Otro de los grandes retos del texto es el que se nos plantea en cuando a saber
distinguir, como psicólogos, las habilidades especiales que pueden desarrollar las personas
que atraviesan algún trastorno u enfermedad, ya sea de carácter genético o adquirido
mediante algún accidente.

Si logramos descifrar las cuestionantes que nos plantea el libro de “Un antropólogo
en Marte”, es seguro que lograremos convertirnos en psicólogos efectivos y capaces de
humanizarnos ante las situaciones que atraviesen los demás, más allá del simple punto de
vista profesional.

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Conclusión
Desde las primeras páginas del libro podemos ver este interés del autor por
humanizar a sus personajes, lo que se evidencia en el hecho de que los siete capítulos de
dicha obra se enfocan más en los personajes que en sus hechos, danto más importancia al
elemento humano.

Por otro lado, mientras muchos presentan el autismo desde una perspectiva
pesimista y descolorida, Oliver Sacks lo hace con un optimismo digno de halagar, pues si
bien reconoce los rasgos negativos del trastorno, de igual forma nos recuerda que éste trae
consigo cosas positivas.

Es por ello que se hace referencia a las bendiciones del autismo y se mencionan las
habilidades que pueden desarrollar personas que lo padecen; es por ello que se presenta a la
Dra. Grandin como modelo ejemplar de las bendiciones que puede suponer el autismo
cuando trae consigo una conjunto de capacidades excepcionales que no se ven en la
población común.

Desde mi perspectiva, tanto como estudiante, como persona y como futura


profesional, este libro es una poderosa herramienta para comenzar a comprender a las
personas que padecen algún tipo de trastorno más allá del punto de vista médico,
tomándose en cuenta el aspecto humano que se esconde detrás de cada una de las
situaciones que se presentan en este texto.

A partir de la lectura de este libro, puedo decir con total seguridad que mi forma de
ver a las personas que atraviesan algún tipo de síndrome, trastorno mental o situación a raíz
de algún accidente, será totalmente nueva, ya que, más allá de los aspectos neurológicos de
cada uno de estos casos, se evidencia un significativo elemento de conducta digno de ser
analizado.

Por último, el texto nos presenta una serie de informaciones relevantes en cuanto a
los trastornos del espectro autista, las cuales, además de educarnos sobre el mismo, nos
permiten desterrar ciertos mitos e ideas confusas, como la creencia de que el autismo sólo
afecta a los niños y no a así a los adultos.

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