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La guerra de los inquilinatos

T>ebiclo á q u f va n e g r a » , del
I e s aumeiitaroTí liarrio del sud.
los alquileres, los Habiendo i d o
in<jailiiios (lo los nuestros r e p r e -
L-oiivi'Jitillos ftu- sentantes á bus-
vaiiigo, 235, 279 V car la prueba i'o-
•i;; •), declararon tográfica del mo-
el boycot á lo'; viraiento, queda-
recibos de aque- ron sorprendidos
llos. El ejemplo por la unaninii-
(•Iludió en varios dad de la protes-
ronventillos más, ta. Hasta los mu-
(liie se incorpora- chachos t o m a n
r o n alborozada- participación ac-
Miente á la huel- tiva en la guerra
g a . E l primero al alquiler. Fren-
fué el de la calle te á los objetivos
Tspallata, 449, y de nuestras má-
I ras él SI' lc\'aii- quinas, desfilaron
' ii'oii « L a s ca- Manuel López, Pedro Quíntela, Tomás Sánchez, Francisco Carlin, Mariano cerca de tresi-ieu-
torce p r o V i n - Gómez, Fermín XTcellí, Pablo Tostado y otros, miembros del comité cen- tos niños y niñas
idas» V «La cue- tral do la huelga de inqiUlinos, instalado en el conventillo Ituzaingó, 279 de todas las oda

iw^PPilr
La manifestación de las escobas, realizada en la Boca por los muchachos de los conventillos
Organizando la columna A saludar á los «conventillos hermanos»

Los manifestantes oyendo discursos en el patio del conventillo revolucionario, Ituzaing¿, 279
José López, Secuadino García, Juan Baliña y Luis Cavall aro. nñemí ros de la írutconiisión huelguista del conventillo
Ituzaingó, 255, con los Inquilinos más csaltadcs

lies, Iju e r (' e (I más furiosos pro-


iTÍaii las c a l l e s ferían gritos lie
lie l;i B o e a en leliiü Ó11, t a l e s
manifestación, (•(iiiici II i los case-
levantando esco- ros á Bibiloni!",
lias «para barrer II¡abajo los alqui-
á l o s caseros». leres y toda su
Ciiaiiiio la mani- cría!», «¡viva el
festación llegaba homlu-e libre en
á nn conventillo, í'l conventillo li-
recibía un nuevn bre!». Se g r i t i )
c o n t i n g e n t e de d e t a l manera,
muchachos, qn r que hasta el ol'-
se i n c o r p o r a b a n jetivo quedó sor-
á ella entre los do. Kl encarga-
aplansos del pú do del conventi-
blico. llo, míster Nata-
Onando la co- lio Tinelli, se ca-
lumna se detuvo ló el funghi en
frente al conven- Los muchachos del conventillo Ituzaingó, 2o&, ag.upados para i-icorjo señal de duelo y
rarse á la manifestación de las escolas se fué á buscar
un vigilante.
— Vea, — le dije,
—la plebe y la fo-
tografía me lian vio-
lado el conventillo,
y a q u í están dele
meter bato que y de
le esc r a d i a r .

El contingente del conventillo Uspallata, H9


tillo de la, calle Uspallata, 449, despreiulió una
comisión para pedirle el concurso de todos sus
párvidos, de los cuales ya había salido un buen
número á la puerta, blandiendo el simbólico ins-
trumento de barrer. El encargado del conventillo Uspallata, 449, pidiendo »
la autoridad la expulsión de los manifestantes del cuar-
íse produjo una algarabía muy interesante. Los to estado y de los objetivos del cuarto poder