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Creación de los Ejidos

Ejido (del latín exitus, "salida") es el "campo común de un pueblo, lindante con él,
que se labra, y donde suelen reunirse los ganados o establecerse las eras".
La definición de la RAE se refiere a su naturaleza comunal, la segunda a su
localización periférica, la tercera a su condición de erial, y la cuarta a los posibles
usos (ganadero en un caso dehesa y agrícola en otro "eras", el lugar destinado a
la trilla y al depósito provisional de los granos).
También es considerado como bien de propiedad del Estado o de los municipios.
En México, el ejido es una propiedad rural de uso colectivo aún existente, y que
fue de gran importancia en la vida agrícola de ese país.
Ejidos en México
El ejido se creaba mediante la expropiación de tierras que excedieran los límites
de la pequeña propiedad, y eran dotados a un grupo de personas para la
explotación en común.
Durante la época colonial las haciendas jugaron parte importante como sistema de
producción agropecuaria en la economía novohispana, sistema que se fortaleció a
mediados del siglo XIX, cuando las leyes liberales desamortizaron los bienes
comunales, particularmente las de los pueblos indígenas, y favorecieron la
concentración de las tierras en pocas manos, es decir, el surgimiento de
los terratenientes, especialmente bajo el régimen de Porfirio Díaz. La
concentración de la tierra en pocas manos tuvo distintos matices en México, pero
la Ley Agraria de 1915 abolió dicho sistema, bajo una Reforma agraria que no se
consolidó hasta la presidencia de Lázaro Cárdenas, en 1934.
El propósito inicial de la reforma agraria, a través del sistema de ejidos, fue el de
restablecer la propiedad de quienes habían sido despojados de sus tierras, pero
posteriormente se expropiaron para su posterior dotación a aquellos campesinos
sin tierras. Dicho reparto se dio a través de ejidos, por los que se formaban
comunidades rurales cuya producción agrícola, ganadera o forestal tenía
propósitos económicos, pero también una parte para el autoconsumo, aunque las
mismas tierras no podían ser vendidas o heredadas. Los ejidos poseían
personalidad jurídica y representación propia frente a las autoridades municipales,
estatales y federales.
Estructura del Ejido
El ejido en México tiene tres órganos: la Asamblea, el Comisariado Ejidal y el
Consejo de Vigilancia.
La Asamblea Ejidal es el órgano supremo del ejido; en ella participan todos los
ejidatarios sin mediación alguna, es una suerte de democracia directa. Ésta se
reúne cada seis meses ordinariamente, pero puede ser convocada en cualquier
época a pedido del Comisariado Ejidal o del Consejo de Vigilancia; por iniciativa
propia o por pedido de al menos 20 ejidatarios o del 20% del total de los
ejidatarios; también un órgano fuera de la estructura ejidataria puede convocarla;
tal sería el caso cuando aquéllas rehusaran convocar a la Asamblea o no lo
hicieren en un plazo de cinco días; entonces la Procuraduría Agraria podrá
convocar a dicha asamblea ejidal.
El Comisariado Ejidal es un órgano ejecutivo, constituido por un Presidente, un
Secretario y un Tesorero, cada uno con un suplente. Bajo su cargo está la
ejecución de las determinaciones de la Asamblea, así como la representación del
ejido para los efectos legales estipulados por la Ley Agraria, así como la
administración de los bienes ejidales. Éste tendrá las facultades que tiene un
Apoderado General para actos de administración, pleitos y cobranzas. Nótese que
jamás de dominio, siendo éste un cuerpo colegiado; no debe confundirse con
ningún tipo de comisario, sino que para sus funciones depende del consenso de
sus tres miembros.
El Consejo de Vigilancia se constituye por un Presidente, un Primer Secretario y
un Segundo Secretario, cada uno con su respectivo suplente. Este cuerpo auditor
actuará escrutando las actuaciones del Comisariado, asegurándose de que se
cumplan las leyes agrarias, así como las internas dadas por el ejido. Durarán en
su cargo hasta tres años, y no podrán reelegirse por un periodo idéntico al que
estuvieron bajo el carácter de propietario y, de no convocarse a elección, pasados
los tres años, automáticamente aquellos que eran suplentes convirtiéndose en
propietarios; esto mismo vale para el Comisariado Ejidal.
Ley Agraria
El 6 de enero de 1915, el entonces Presidente de la República, Venustiano
Carranza, promulgó en Veracruz la Ley Agraria, cuya finalidad fue la de rescatar
los objetivos fundamentales de las luchas agrarias. Dicha normatividad, a saber,
fue redactada por Luis Cabrera.

Sus puntos principales fueron la repartición y la distribución de propiedades,


mediante el expolio de haciendas; con esa ley se logró restituir gran parte de las
tierras arrebatadas a sus verdaderos dueños por una errada interpretación
legislativa en la materia, así como impulsar la Comisión Nacional Agraria (CNA).
Artículo 9.- Los núcleos de población ejidales o ejidos tienen personalidad jurídica
y patrimonio propio y son propietarios de las tierras que les han sido dotadas o de
las que hubieren adquirido por cualquier otro título.
Artículo 10.- Los ejidos operan de acuerdo con su reglamento interno, sin más
limitaciones en sus actividades que las que dispone la ley. Su reglamento se
inscribirá en el Registro Agrario Nacional, y deberá contener las bases generales
para la organización económica y social del ejido que se adopten libremente, los
requisitos para admitir nuevos ejidatarios, las reglas para el aprovechamiento de
las tierras de uso común, así como las demás disposiciones que conforme a esta
ley deban ser incluidas en el reglamento y las demás que cada ejido considere
pertinentes.
Artículo 11.- La explotación colectiva de las tierras ejidales puede ser adoptada
por un ejido cuando su asamblea así lo resuelva, en cuyo caso deberán
establecerse previamente las disposiciones relativas a la forma de organizar el
trabajo y la explotación de los recursos del ejido, así como los mecanismos para el
reparto equitativo de los beneficios, la constitución de reservas de capital, de
previsión social o de servicios y las que integren los fondos comunes.
Artículo 12.- Son ejidatarios los hombres y las mujeres titulares de derechos
ejidales.
Artículo 13.- Los avecindados del ejido, para los efectos de esta ley, son aquellos
mexicanos mayores de edad que han residido por un año o más en las tierras del
núcleo de población ejidal y que han sido reconocidos como tales por la asamblea
ejidal o el tribunal agrario competente. Los avecindados gozan de los derechos
que esta ley les confiere.
Artículo 14.- Corresponde a los ejidatarios el derecho de uso y disfrute sobre sus
parcelas, los derechos que el reglamento interno de cada ejido les otorgue sobre
las demás tierras ejidales y los demás que legalmente les correspondan.
Artículo 15.- Para poder adquirir la calidad de ejidatario se requiere:
I. Ser mexicano mayor de edad o de cualquier edad si tiene familia a su
cargo o se trate de heredero de ejidatario; y
II. Ser avecindado del ejido correspondiente, excepto cuando se trate de
un heredero, o cumplir con los requisitos que establezca cada ejido en
su reglamento interno.
Artículo 16.- La calidad de ejidatario se acredita:
I. Con el certificado de derechos agrarios expedido por autoridad
competente;
II. Con el certificado parcelario o de derechos comunes; o
III. Con la sentencia o resolución relativa del tribunal agrario.
Artículo 17.- El ejidatario tiene la facultad de designar a quien deba sucederle en
sus derechos sobre la parcela y en los demás inherentes a su calidad de
ejidatario, para lo cual bastará que el ejidatario formule una lista de sucesión en la
que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al
cual deba hacerse la adjudicación de derechos a su fallecimiento. Para ello podrá
designar al cónyuge, a la concubina o concubinario en su caso, a uno de los hijos,
a uno de los ascendientes o a cualquier otra persona. La lista de sucesión deberá
ser depositada en el Registro Agrario Nacional o formalizada ante fedatario
público. Con las mismas formalidades podrá ser modificada por el propio
ejidatario, en cuyo caso será válida la de fecha posterior.
Artículo 18.- Cuando el ejidatario no haya hecho designación de sucesores, o
cuando ninguno de los señalados en la lista de herederos pueda heredar por
imposibilidad material o legal, los derechos agrarios se transmitirán de acuerdo
con el siguiente orden de preferencia:
I. Al cónyuge;
II. A la concubina o concubinario;
III. A uno de los hijos del ejidatario;
IV. A uno de sus ascendientes; y
V. A cualquier otra persona de las que dependan económicamente de él.
Artículo 19.- Cuando no existan sucesores, el tribunal agrario proveerá lo
necesario para que se vendan los derechos correspondientes al mejor postor,
de entre los ejidatarios y avecindados del núcleo de población de que se trate.
El importe de la venta corresponderá al núcleo de población ejidal.
Artículo 20.- La calidad de ejidatario se pierde:
I. Por la cesión legal de sus derechos parcelarios y comunes;
II. Por renuncia a sus derechos, en cuyo caso se entenderán cedidos en
favor del núcleo de población;
III. Por prescripción negativa, en su caso, cuando otra persona adquiera
sus derechos en los términos del artículo 48 de esta ley.

Institución
Registro Agrario Nacional
El Registro Agrario Nacional es una institución que está al servicio de los
campesinos, da carácter público a los actos que realizan en relación con sus
derechos sobre las tierras, así como a lo relativo a su organización interna y a las
figuras asociativas que constituyen para producir.
Surge a partir de las reformas al artículo 27 constitucional de 1992, que lo
convierten en un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de la
Reforma Agraria. Sin embargo, su historia data de mucho tiempo atrás…
Al Registro Agrario Nacional, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 148 de la
Ley Agraria, le compete llevar el control de la tenencia de la tierra y la seguridad
documental derivados de la aplicación de la propia Ley Agraria.
Tiene a su cargo el Archivo General Agrario que cuenta con un acervo
especializado, en materia agraria, que asciende a más de 30,000 metros lineales
en constante crecimiento, que reúne la historia agraria del país, desde las
primeras dotaciones de tierras a los campesinos, con base en la Ley Agraria que
fuera promulgada el 6 de enero de 1915.
Comisariado Ejidal
Es el órgano de representación y ejecución de los acuerdos de asamblea de un
ejido y tiene conferidas por la ley diversas facultades; sin embargo, ello no
significa que deba considerársele una autoridad agraria, pues su carácter de
órgano representativo y de ejecución son respecto del ejido y hacia su interior,
respectivamente, de manera que se trata de cuestiones entre particulares sin
imperio ni coerción.
De acuerdo a los artículos 32, 33, 99 fracción II y 107 de la Ley Agraria, el
Comisariado Ejidal o de Bienes Comunales es el encargado de la ejecución de los
acuerdos de la Asamblea; de la representación y gestión administrativa del ejido o
la comunidad, con las facultades de un apoderado general para actos de
administración, pleitos y cobranzas; de convocar a Asamblea; de dar cuenta a la
Asamblea de las labores efectuadas y del movimiento de fondos e informar sobre
los trabajos de aprovechamiento de las tierras de uso común y del estado en que
se encuentran y las que disponga el Reglamento Interno o el Estatuto Comunal.