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SENTENCIAS

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SENTENCIAS

LOS CASOS VICKING LAVAL Y RÜPERT. DESAFÍO AL SINDICALISMO EUROPEO

Javier

Doz,

secretario

de

Acción

Sindical

Internacional,

C.S.

28/05/2008

de

CC

OO

Se trata del caso de 3 empresas, situadas dentro de la UE en países como Letonia, Polonia, con unas condiciones laborales menos favorables, y de las cuales se quieren hacer valer aprovechando la libertad de circulación de los trabajadores y la libertad de establecimiento empresarial. Trabajan en otros países pero mantienen las condiciones laborales del país de origen, como salario, salario mínimo, derechos… Los tribunales han resuelto a favor de ellas, pero es un asunto a tener más en cuenta, puesto que esto puede acabar con el tejido empresarial de un país con unas condiciones laborales mucho más beneficiosas para los trabajadores, puesto que dejan de ser competitivas en el mercado.

Tres recientes sentencias dictadas por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE), en relación con los conflictos planteados en tres empresas europeas -que han utilizado los principios de libre establecimiento empresarial y libertad de circulación de trabajadores, recogidos en los Tratados fundamentales de la Unión Europea (UE), para no respetar las condiciones de trabajo prescritas en los convenios colectivos de los países en donde realizaban su actividad-, están preocupando seriamente al movimiento sindical europeo. La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha creado un grupo especial de trabajo para seguir la cuestión y está estudiando las medidas jurídicas, sindicales y políticas adecuadas para enfrentarse a las consecuencias de la “jurisprudencia interpretativa” que está estableciendo el TJCE en un tema vital para el derecho laboral europeo y la negociación colectiva en nuestro continente.

Se trata en los tres casos de sentencias del Tribunal Europeo, con sede en Luxemburgo, interpretativas de normas europeas, promovidas por tribunales de tres países –Reino Unido, Suecia y Alemania-a los que han acudido empresas radicadas en otros – Finlandia, Letonia y Polonia-que realizaban su actividad económica en Finlandia/Estonia, Suecia y Alemania, respectivamente. Y fueron promovidas por empresas que estimaban que sus derechos habían sido vulnerados cuando los sindicatos finlandeses, suecos y alemanes impidieron con sus huelgas, movilizaciones y recursos que las empresas pagaran mucho menos -y mantuvieran peores condiciones de trabajo-a trabajadores estonios, letones y polacos que lo establecido en los correspondientes convenios colectivos de Finlandia, Suecia y Alemania. En el caso alemán, la empresa recurría la rescisión del contrato público por parte de las autoridades del länder de Baja Sajonia, que aplicaron su legislación regional que establece que en los contratos públicos las empresas concesionarias debían respetar las condiciones de trabajo establecidas por las leyes y convenios alemanes.

las empresas concesionarias debían respetar las condi ciones de trabajo establecidas por las leyes y convenios
las empresas concesionarias debían respetar las condi ciones de trabajo establecidas por las leyes y convenios
las empresas concesionarias debían respetar las condi ciones de trabajo establecidas por las leyes y convenios

Viking es el nombre de un empresa finlandesa de transporte marítimo, que pretendió rematricular uno de sus transbordadores de la ruta Helsinki – Tallin, bajo pabellón estonio, y contratar marineros de este país con el objetivo de abaratar costes. Vicking demandó al sindicato finlandés y a la Federación Internacional del Transporte (ITF) ante un tribunal londinense, por tener la ITF su sede en esta capital y haber intervenido en el conflicto llamando al boicot de la naviera en los puertos europeos. El TJCE reconoció el derecho de los sindicatos a realizar acciones, incluida la convocatoria de huelgas. Sin embargo, afirmó que en este caso las medidas de conflicto colectivo pueden suponer restricciones al derecho de establecimiento recogido en el art. 43 del Tratado de la UE, con lo que éste último parece quedar en un nivel igual o superior al derecho de huelga.

Laval un Partner Ltd es una empresa de construcción letona que, tras haber firmado un contrato con una empresa sueca, en 2004, desplazó 35 trabajadores a ese país para llevar a cabo trabajos de construcción de una escuela. Ante la negativa de la empresa a pagar a sus trabajadores los salarios establecidos en el convenio de la construcción, los sindicatos suecos adoptaron medidas de conflicto colectivo. En respuesta a la petición de decisión prejudicial planteada por un tribunal sueco al TJCE, la sentencia emitida por éste establece que los sindicatos no pueden obligar, mediante medidas de conflicto colectivo, a un prestador de servicios establecido en otro Estado miembro.

Por último, en el caso Rüffert, una empresa alemana, adjudicataria de un contrato público, subcontrató los servicios de una empresa establecida en Polonia que pagó

a sus trabajadores menos de lo previsto en el convenio colectivo, cuyo

cumplimiento obligaba el contrato firmado entre el länder de Baja Sajonia y la empresa adjudicataria. La sentencia del TJCE, la última de la cadena –emitida en

2008-, establece que el convenio colectivo cuya aplicación se exigía no ha sido

declarado de aplicación general en el sector en el que la empresa Rüffert desarrolla

su actividad, por los procedimientos establecidos, lo que junto a la inexistencia de

salario mínimo por ley en Alemania, implica que la empresa contratista no está obligada a retribuir a sus trabajadores según lo establecido en las normas alemanas.

Las sentencias de los casos Vicking y Laval ponen en cuestión el derecho de huelga como derecho fundamental con primacía sobre otros, en particular el de libertad de establecimiento. No es un cuestionamiento categórico pues tienen bastantes dosis de ambigüedad. En algunos párrafos parece situar ambos derechos al mismo nivel, en otros la interpretación más ajustada vería la primacía del derecho de establecimiento.

En el caso Rüffert, el TJCE dictamina como contrario a los Tratados europeos el modo de aplicar, por parte de las autoridades regionales de la Baja Sajonia, la cláusula laboral incluida en su norma sobre contratos públicos y, en cierto sentido, la legalidad de la cláusula misma.

laboral incluida en su norma sobre contratos públicos y, en cierto sentido, la legalidad de la
laboral incluida en su norma sobre contratos públicos y, en cierto sentido, la legalidad de la
laboral incluida en su norma sobre contratos públicos y, en cierto sentido, la legalidad de la

Una parte de los argumentos que emplea el TJCE en este caso aparecen también en las sentencias de los casos Laval y Vicking. Se refieren básicamente a dos hechos: por un lado, la norma europea aplicable –la Directiva sobre desplazamiento de los trabajadores-garantiza a quienes trabajan en otro país de modo temporal el percibir los salarios mínimos legales de éste. En Alemania, lo mismo que en los dos países nórdicos afectados, no existe salario mínimo por ley; los salarios mínimos son sectoriales y los fija cada convenio. En el caso de la empresa Rüffert tampoco se había realizado en su sector el procedimiento de extensión de la cobertura bajo el amparo de otro convenio colectivo previsto en la ley alemana.

Si, como es probable, los tribunales nacionales que recurrieron al TJCE fallan favorablemente a las empresas demandantes –habrá que ver en qué medida-se habrán abierto una grieta en el entramado –nacional y europeo-del derecho laboral y un camino para la práctica del dumping social.

Las sentencias también han puesto de manifiesto algunos problemas:

-Las graves insuficiencias de la Directiva sobre desplazamiento de los trabajadores que no protege bien contra la tentación patronal de hacer trabajar en un país con los salarios y condiciones de trabajo de otro, por supuesto inferiores. -Las disparidades de las legislaciones laborales y de los contenidos de los convenios colectivos nacionales, agudizadas con la ampliación de la UE a 27 países, junto con la escasez y las deficiencias de la legislación laboral europea, crean un entorno propicio para favorecer el dumping laboral y social.

-La importancia que tiene el establecimiento por ley, en los ámbitos nacionales de un salario mínimo interprofesional o la garantía, también por ley, de que toda la población laboral, incluida la desplazada temporalmente desde otro país de la UE, quede cubierta por un sistema de salarios mínimos sectoriales. La DGB, antes de la sentencia ha hecho de la reivindicación de un salario mínimo nacional, por ley, uno de sus objetivos principales, abandonando su anterior posición de que los salarios mínimos debían ser los establecidos en cada sector por convenios colectivos nacionales. Esta sigue siendo, por el momento la posición de las centrales sindicales italianas y de los países nórdicos.

Esta sigue siendo, por el momento la posición de las centrales sindicales italianas y de los
Esta sigue siendo, por el momento la posición de las centrales sindicales italianas y de los
Esta sigue siendo, por el momento la posición de las centrales sindicales italianas y de los

Frente a la situación creada por las sentencias, la CES y sus afiliadas nacionales deben elaborar y poner en práctica una estrategia de acción sindical en pro de los siguientes objetivos:

- Modificar la Directiva de desplazamiento de los trabajadores para que establezca la necesidad de respetar la legislación y los convenios de los países hacia donde los trabajadores son desplazados por sus empresas.

- Armonizar el derecho laboral europeo, estableciendo unas directivas marco que regulen los aspectos principales de las condiciones de trabajo y se articulen convenientemente con las legislaciones nacionales.

- Establecer -en los ámbitos nacionales y europeo-cortafuegos a la proliferación de conductas como las realizadas por las empresas mencionadas en este artículo, mediante medidas legislativas o prácticas sindicales que las impidan.

El sindicalismo europeo, tanto el supranacional como el que se desarrolla en cada país de la Unión se juega mucho en este envite.

europeo, tanto el supranac ional como el que se desarrolla en cada país de la Unión
europeo, tanto el supranac ional como el que se desarrolla en cada país de la Unión
europeo, tanto el supranac ional como el que se desarrolla en cada país de la Unión