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Derechos sexuales

y reproductivos:
un asunto de
derechos humanos
Área de emisión:
Programa Especial de VIH/Sida y Derechos Humanos
Autoría: Manuel Carlos López Castañeda
Fecha de elaboración: febrero, 2016
Número de identificación: SALU/CART/R210

Derechos sexuales y reproductivos. Un asunto de derechos humanos,


editado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos,
se terminó de imprimir en agosto de 2017 en los talleres
de Impresos Publicitarios y Comerciales, S. A. de C. V.,
Calle Delfín, manzana 130, lote 14, colonia del Mar,
Delegación Tláhuac, C. P. 13270, Ciudad de México.
El tiraje consta de 6,000 ejemplares.
Primera edición: agosto, 2017
Este material fue elaborado con papel reciclado.
ISBN: 978-607-729-345-3
D. R. © Comisión Nacional
de los Derechos Humanos
Periférico Sur 3469,
esquina Luis Cabrera,
Col. San Jerónimo Lídice,
C. P. 10200, Ciudad de México.
Diseño y formación:
Ericka Toledo.
Impreso en México
Derechos sexuales
y reproductivos:
un asunto de derechos
humanos
1. Los derechos humanos
como antecedente

Desde épocas remotas, la aspiración por lograr


una sociedad armónica, y evitar los abusos de
los más poderosos sobre los débiles, han tenido
expresión en las leyes humanas, pues ya en
tiempos de Ciro el Grande (539 a. C.), en el
llamado Cilindro de Ciro, se hacía un primer
acercamiento a los derechos humanos, ya que
este emperador liberó a los esclavos, declaró
que todas las personas tenían el derecho a es-
coger su propia religión, y estableció la igualdad
racial. Este documento (hoy en el Museo Bri-
tánico) ha sido reconocido como un primer
intento por plasmar los derechos humanos.
Griegos y romanos también tuvieron códi-
gos, para regular las conductas de sus poblacio-
nes, sin embargo, en ambas sociedades se hacía
distinción entre quienes tenían derechos (los
ciudadanos) y los que carecían de ellos, e inclu-
so existía la esclavitud. Pasaron siglos antes que,

3
en 1,215 en Inglaterra, el rey fuera obligado por
sus súbditos a firmar la Carta Magna, que es-
tablecía la separación entre la iglesia y el go-
bierno (en beneficio de la primera), los derechos
de los ciudadanos libres a poseer y heredar pro-
piedades y que no se les cobraran impuestos
excesivos; El derecho de las viudas que poseían
propiedades para no volver a casarse, además
de garantías legales e igualdad ante la ley. Tam-
bién prohibía el soborno de los funcionarios.1
Siglos después, ante una serie de abusos rea-
les, por parte del rey Carlos I, también en In-
glaterra, se redactó la Petición de Derechos
(Petition of Rights), que “establecía cuatro prin-
cipios: (1) No recaudar impuestos sin el consen-
timiento del Parlamento; (2) No encarcelar a
ningún súbdito sin una causa probada (reafir-
mación del derecho de habeas corpus); (3) A
ningún soldado se le puede acuartelar debido

1
Cf. http://es.humanrights.com/what-are-human-rights/brief-
history/magna-carta.html (fecha de consulta: 8 de octubre de
2016).
4
a su ciudadanía, y (4) No usar la ley marcial en
tiempos de paz”.2
En 1791, ante la Revolución de Independencia
de las colonias americanas de Inglaterra, Tho-
mas Jefferson redactó la primera Constitución
Moderna, (Bill of Rights), que limitaba los po-
deres del gobierno, ante los derechos de los ciu-
dadanos, entre los cuales cita: la libertad de
expresión, la libertad religiosa, el derecho a te-
ner y portar armas, el derecho a reunirse y la
libertad de petición. También prohíbe la bús-
queda e incautación irrazonable, y el castigo
cruel e inusual.3
En 1789, ante la rebelión que se inició en
París contra la monarquía, con la toma de la
Bastilla, fue redactada la Declaración de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano “Décla-
ration des Droits de l’Homme et du Citoyen.” en
1789. Vale aclarar que dicha declaración no ha-
cía referencia a los derechos de las mujeres, por

2
Cf. Idem.
3
Cf. Idem.
5
lo que Olympe de Gouges, proclamó la “De-
claración de los Derechos de la Mujer y la Ciu-
dadana”, misma que no fue tomada en cuenta
por los hombres, detentadores del poder. Mme
de Gouges murió guillotinada.
La Declaración establece que “Los Represen-
tantes del Pueblo Francés, constituidos en Asam-
blea Nacional, considerando que la ignorancia,
el olvido o el menosprecio de los derechos del
Hombre son las únicas causas de las calamidades
públicas y de la corrupción de los Gobiernos,
resolvieron exponer, en una Declaración solem-
ne, los derechos naturales, inalienables y sagra-
dos del Hombre.
La Declaración francesa se extendió por el
mundo y fue modelo de otras constituciones, en-
tre ellas, la mexicana. Siglo y medio después, tras
una serie de guerras, y de los actos de barbarie
cometidos por el Nazismo, se promovió la crea-
ción de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), y de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, firmada en 1948. En ella
se asienta que:
6
Artículo 12. Nadie será objeto de injerencias
arbitrarias en su vida privada, su familia, su
domicilio o su correspondencia, ni de ataques
a su honra o a su reputación [...].
Artículo 16.
1. Los hombres y las mujeres, a partir de la
edad núbil, tienen derecho, sin restricción algu-
na por motivos de raza, nacionalidad o religión,
a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de
iguales derechos en cuanto al matrimonio, du-
rante el matrimonio y en caso de disolución del
matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento
de los futuros esposos podrá contraerse el ma-
trimonio.
3. La familia es el elemento natural y funda-
mental de la sociedad y tiene derecho a la protec-
ción de la sociedad y del Estado.

7
2. Los derechos humanos y la
violencia sexual en el mundo

A pesar de que la ONU está conformada por


194 estados, muchos de ellos no cumplen a ca-
balidad los preceptos de su carta fundacional.
La trata de personas con propósitos de esclavi-
tud laboral o sexual, ha sido llamada “la escla-
vitud del Siglo XXI”. Las corrientes migratorias,
fruto de guerras y de la descomposición social
en algunos países, facilitan y vulneran a las po-
blaciones que son obligadas a participar en este
fenómeno. Algunos países tienen leyes que no
cumplen a cabalidad con los preceptos de la
Declaración Universal de los Derechos Huma-
nos, y violentan de distintas formas el derecho a
la igualdad de las mujeres. La equidad de gé-
nero no es una realidad en la mayor parte de
los países del mundo, y el sometimiento de las
mujeres es totalmente violatorio de los princi-
pios de la ONU, en especial en aquellos países
donde la mutilación genital femenina se lleva a

9
cabo como ritual tradicional, que prevalece en
28 naciones africanas4 y que no sólo es doloro-
sa, sino que propicia infecciones, dolor coital e
incluso la muerte a causa de las condiciones in-
salubres en que se realiza y las infecciones pos-
teriores.
Por otro lado, en muchas regiones del mun-
do, las mujeres son sujetas a matrimonios for-
zados, la mayoría de las veces, a muy temprana
edad, lo cual las coloca en una situación de
vulnerabilidad frente a la violencia doméstica
y a embarazos muy tempranos que pueden po-
ner en riesgo sus vidas.
Pero no sólo las mujeres sufren a causa del
machismo que predomina aún en la mayoría
de las sociedades. Para las personas con una
práctica sexual o una identidad sexual que no
vaya de acuerdo con la heteronormatividad hay
castigos que pueden ser tácitos (como la exclu-
sión social), hasta la pena de muerte que casti-
4
Cf. http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/07/
actualidad/1438918595_172786.html (fecha de consulta: 8 de
octubre de 2016).
10
ga a las personas y los actos homosexuales, en
países como Irán, Mauritania, Arabia Saudita,
Sudán y Yemen, al igual que algunas regiones
de Somalia y Nigeria, según el más reciente
Informe del Estado de la Homofobia, presenta-
do por la International lesbian, gay, bisexual,
trans and intersex association (ILGA).5
En 2012, 78 países de un total de 193 seguían
teniendo una legislación que penaliza los actos
homosexuales consensuados entre adultos. Esto
supone un incremento respecto al año anterior
(de 76 a 78, contando a Benín y Sudán del Sur).
33 de ellos están en África, 25 en Asia, 12 en
América y siete en Oceanía.6
En otras regiones del mundo, la norma que
exige que las mujeres lleguen vírgenes al matri-
monio, ha derivado en que los hombres mayo-
res y con poder adquisitivo, recurran a niños
5
Cf. Aengus Carroll, Homofobia de Estado: Estudio jurídico mundial
sobre la orientación sexual en el derecho: criminalización, protección y reco-
nocimiento. 11a. ed. Disponible en: http://ilga.org/downloads/02_
ILGA_Homofobia_De_Estado_2016_ESP_WEB_150516.pdf
(fecha de consulta: 9 de octubre de 2016).
6
Idem.
11
para la satisfacción de su deseo sexual. Así en
Afganistán, ha revivido, bajo el régimen Tali-
bán, la tradición de los niños danzantes (Bacha
Bazi),7 los cuales son secuestrados o vendidos
por sus propias familias para que se vistan y
bailen como mujeres, hasta la edad de los 18
años. Mientras tanto, son sometidos a prostitu-
ción forzada por sus “dueños”. En cambio en
Tailandia, algunos países de América Latina y
México, son las niñas las que reciben el mismo
trato, al ser forzadas a casarse o ser vendidas a
proxenetas que las obligan a prostituirse. Estas
situaciones, obviamente laceran los derechos
humanos de las víctimas particularmente en el
ámbito de la sexualidad. Es por ello que en las
últimas décadas además de los derechos huma-
nos, se habla cada vez más de los derechos se-
xuales y reproductivos.

7
Montserrat Boix, “Bacha Bazi, el lado más oscuro de Afganis-
tán”. Reportaje para “ Enfoque” Telediario TD2 de TVE,
transmitido el 4 de diciembre de 2013. Disponible en: https://
www.youtube.com/watch?v=UVWHon_0GNw (fecha de con-
sulta: 15 de octubre de 2016).
12
3. Los derechos sexuales y
reproductivos como
derechos humanos

Como se ha apuntado, las mujeres siguen sien-


do objeto de discriminación y violencia por ello,
en 1979, la Asamblea General de las Naciones
Unidas aprobó la Convención sobre la Elimi-
nación de Todas las Formas de Discriminación
Contra la Mujer, (CEDAW, por sus siglas en
inglés). La cual reconoce la necesidad de llamar
la atención de manera específica sobre los de-
rechos de las mujeres, sobre todo en la medida
en que siguen existiendo relaciones de género
que no son equitativas para las mujeres y que
es necesario revisar las especificidades de cada
género para lograr la equidad de género, elimi-
nando las restricciones de oportunidades para
el desarrollo personal, la autonomía y la inde-
pendencia económica de las mujeres, pues di-

13
chas restricciones también constituyen violacio-
nes a los derechos humanos.8
El movimiento feminista ha señalado cómo
la dicotomía público/privado, ha servido para
consolidar el autoritarismo masculino, la vio-
lencia contra la mujer, en el ámbito mismo del
hogar; las decisiones sobre procreación, los em-
barazos no deseados, los abortos igualmente no
deseados, los matrimonios forzados y precoces,
las violaciones en el seno matrimonial, y la im-
posibilidad de lograr una satisfacción plena de
las aspiraciones femeninas. Las feministas iden-
tificaron como centros de la dominación patriar-
cal, esferas de la vida consideradas “privadas”.
Así, analizaron las relaciones de poder que
estructuran la familia y la sexualidad; sinteti-
zándolo en un eslogan: “lo personal es político”.
Para Kate Millet, una de las principales pensa-
doras feministas, lo que ocurra en el orden de

8
Cf. Lilia Rodríguez, Derechos sexuales y reproductivos en el marco de los
derechos humanos. Fondo de población de Naciones Unidas. Dispo-
nible en: http://www.decidiresunderecho.org/files/LiliaRodri-
guez.pdf (fecha de consulta: 12 de octubre de 2016).
14
lo privado, en este caso, circunscrito a la fami-
lia, tiene consecuencias en el orden de lo social
pues ahí se desarrollan las relaciones de poder
que están en la base del resto de las estructuras
de dominación.9
Algunas cifras que sustentan las afirmacio-
nes de Millet, recogidas por Amnistía Interna-
cional son:10

• 47 mil mujeres embarazadas mueren cada


año por complicaciones derivadas de abortos
en condiciones de riesgo.
• 14 millones de adolescentes dan a luz cada
año, sobre todo, debido a relaciones sexuales
forzadas y embarazos no deseados.

9
Cf. Alicia Puleo, “Lo personal es político: el surgimiento del
feminismo radical”, en Teoría Feminista: de la ilustración a la
globalización. Disponible en: http://www.mujeresenred.net/spip.
php?article2061 (fecha de consulta: 12 de octubre de 2016).
10
Cf. Derechos sexuales y reproductivos. Amnesty International. Dis-
ponible en: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos-/temas/
mujeres/derechos-sexuales-reproductivos/ (fecha de consulta: 13
de octubre de 2016).
15
• Entre 100 y 140 millones de mujeres en Áfri-
ca han sido sometidas a mutilación genital.
• Las mujeres y niñas de grupos marginados,
tales como las de castas inferiores o que viven
en la pobreza, las lesbianas y las mujeres trans-
género enfrentan un enorme riesgo si tratan
de ejercer sus derechos sexuales y reproduc-
tivos.
• El 30% de las adolescentes entre 15 y 19 años
del mundo están casadas.
• En el mundo han sufrido agresión sexual cerca
de 15 millones de niñas menores de 18 años.
• En la Unión Europea, una de cada tres mu-
jeres ha sufrido agresiones o abusos sexuales
desde los 15 años de edad.
• Nueve países en el mundo prohíben el aborto
en todos los casos, incluso cuando éstos son
espontáneos. Se obliga a dar a luz a niñas
violadas y mujeres con enfermedades incom-
patibles con el embarazo tienen que elegir
entre la posibilidad de morir y pasar años en
la cárcel.

16
Ante esta situación, han cobrado relevancia los
conceptos de salud sexual y de salud reproduc-
tiva. La Organización Mundial de la Salud
(OMS) las ha definido como:

• Salud Sexual: “es un estado de bienestar


físico, mental y social en relación con la se-
xualidad. Requiere un enfoque respetuoso
de la sexualidad y de las relaciones sexuales,
así como la posibilidad de tener experiencias
sexuales placenteras y seguras, libres de toda
coacción, discriminación y violencia”.
• Salud Reproductiva: “es un estado gene-
ral de bienestar físico, mental y social, y no
mera ausencia de enfermedades o dolencias,
en todos los aspectos relacionados con el sis-
tema reproductivo, y sus funciones y proce-
so” (Conferencia Mundial sobre Población y
Desarrollo, El Cairo 1994, párrafo 7.2).

Otras declaraciones fundamentales se dieron


en conferencias previas, como la de Teherán en
1968 donde se declara que: “16. La Comunidad
17
internacional debe seguir velando por la familia
y el niño. Los padres tienen el derecho funda-
mental de determinar libremente el número de
sus hijos y los intervalos entre los nacimientos”.
Igualmente en la Conferencia Internacio-
nal para mejorar la salud de las Mujeres
y los Niños por medio de la Planificación
Familiar, celebrada en Nairobi, Kenia, en oc-
tubre de 1987 se establece que “la capacidad de
la mujer de controlar su propia fertilidad cons-
tituye una base importante para el goce de otros
derechos”.
Posteriormente, en Beijing, se llevó a cabo la
Conferencia Mundial sobre la Mujer, donde se
declaró (entre otras cosas) que:

1. Los derechos de la mujer son derechos huma-


nos; 2. La potenciación del papel de la mujer y
la plena participación de la mujer […] son fun-
damentales para el logro de la igualdad, el de-
sarrollo y la paz; 3. El […] derecho de todas las
mujeres a controlar todos los aspectos de su sa-
lud, en particular su propia fecundidad, 4. Ga-

18
rantizar a todas las mujeres y las niñas todos los
derechos humanos y libertades fundamentales,
y tomar medidas eficaces contra las violaciones
de esos derechos y libertades.

El 18 de diciembre de 1979, la Asamblea Ge-


neral de las Naciones Unidas aprobó la mencio-
nada Convención sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación
Contra la Mujer, (CEDAW, por sus siglas en
inglés) que entró en vigor como tratado inter-
nacional el 3 de septiembre de 1981 tras su ra-
tificación por 20 países. En 1989, décimo ani-
versario de la Convención, casi 100 naciones
han declarado que se consideran obligadas por
sus disposiciones. La primera de las cuales se-
ñala:

Art. 1. “A los efectos de la presente Convención


la expresión ‘discriminación contra la mujer’
denotará toda distinción, exclusión o restricción,
basada en el sexo que tenga por objeto o por
resultado menoscabar o anular el reconocimien-
to, goce o ejercicio por la mujer, independiente-
19
mente de su estado civil, sobre la base de la
igualdad del hombre y la mujer, de los derechos
humanos y las libertades fundamentales en las
esferas política económica, social, cultural y ci-
vil o en cualquier otra esfera”.11

Sin embargo, para eliminar la discrimina-


ción contra las mujeres, no basta con plasmar
sus derechos en las leyes, sino que hace falta
implementar programas efectivos que les per-
mitan tener acceso a formas de vida más equi-
tativas, empezando por la educación en general
y la educación de la sexualidad en particular.
En este sentido, el estudio de la sexualidad
humana basado en evidencias científicas y ale-
jado de prejuicios religiosos, ha aportado a par-
tir de los estudios de Alfred Kinsey12 Sexual
Behavior in the Human Male (Conducta Sexual del
Hombre, 1948) y Sexual Behavior of the Human Fe-

11
Cf. http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/text/scon-
vention.htm (fecha de consulta: 13 de octubre de 2016).
12
Cf. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1447862/
(fecha de consulta: 14 de septiembre de 2016).
20
male, (Conducta Sexual de la Mujer, 1953) ha
tenido un impacto público sumamente impor-
tante, revelando que en la sociedad estadouni-
dense hay muchos más casos de infidelidad
matrimonial, de masturbación y de homosexua-
lidad de lo que se creía. Los estudios de Kinsey
causaron revuelo al ser publicados, al grado de
perder el financiamiento de la Rockefeller Foun-
dation, que le había permitido realizar sus pri-
meras encuestas. Kinsey murió en 1956, pero
ya había abierto camino para el estudio cientí-
fico de la sexualidad humana, derribando gran
cantidad de prejuicios al respecto.
En 2007, un conjunto de estudiosos de los
derechos humanos y de la sexualidad humana,
se reunieron en Yogyakarta, Indonesia, con el
fin de elaborar una declaración de principios
específicamente acerca de la discriminación por
orientación sexual e identidad de género, ya que
son cuestiones que han sido motivo de violación
de los derechos humanos de quienes han sido
percibidos como ajenos a la heteronormativi-
dad. De esta manera nacieron los Principios
21
de Yogyakarta,13 que, inspirados en los dere-
chos humanos, se refieren particularmente a los
asuntos mencionados. En su introducción asien-
tan que:

“La orientación sexual y la identidad de género


son esenciales para la dignidad y humanidad de
cada persona y no deben ser motivo de discri-
minación o abuso”. Además asientan que: “las
violaciones de derechos humanos debido a una
orientación sexual o identidad de género real o
percibida de las personas constituyen un patrón
global y arraigado que es motivo de profunda
preocupación. Incluyen asesinatos extrajudicia-
les, tortura, malos tratos, violencia sexual y vio-
lación, injerencias en su privacidad, detención
arbitraria, negación de empleo y de oportunida-
des educativas, así como una grave discrimi-
nación en el disfrute de otros derechos humanos.
Estas violaciones son a menudo agravadas por
experiencias de otras formas de violencia, odio,

13
PRINCIPIOS DE YOGYAKARTA. Disponible en: http://
www.yogyakartaprinciples.org/principles_sp.htm (fecha de
consulta: 14 de octubre de 2016).
22
discriminación y exclusión, como las basadas en
la raza, la edad, la religión, la discapacidad o la
condición económica, social o de otra índole”.

“Numerosos Estados y sociedades imponen nor-


mas de género y de orientación sexual a las per-
sonas a través de las costumbres, las leyes y la
violencia, y se afanan en controlar las formas en
que ellas experimentan las relaciones personales
y cómo se identifican a sí mismas. La vigilancia
sobre la sexualidad continúa siendo una fuerza
principal detrás de la perpetuación de la violen-
cia basada en género y la desigualdad de género”.

La aprobación de los matrimonios entre per-


sonas del mismo sexo, ha sido un paso funda-
mental para la “normalización” de la actividad
sexual entre varones o entre mujeres. Holanda
en 2001 fue el primer país en aprobar esta me-
dida, seguida de Bélgica en 2003 y de España
en 2005.14 En México, la capital del país apro-
14
Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales,
personas Trans e Intersex: Aengus Carroll y Lucas Paoli
Itaborahy. Homofobia de Estado. Un estudio mundial jurídico sobre la
23
bó estas uniones en 2013, y posteriormente la
Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró
inconstitucional negar el matrimonio a las pare-
jas formadas por personas del mismo sexo, seña-
lando: “el reconocimiento público del matrimo-
nio entre personas del mismo sexo, […] sitúa a
la dignidad humana más allá de los meros efec-
tos restituidos y articula un entendimiento de
dignidad que es preponderantemente transfor-
mativo y sustantivo”.15

criminalización, protección y reconocimiento del amor entre personas del


mismo sexo. Ginebra, ILGA, mayo, 2015. Disponible en: http://
old.ilga.org/documents/ILGA_SSHR2015_espanol.pdf (fecha
de consulta: 14 de septiembre de 2016).
15
PRIMERA SALA DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTI-
CIA DE LA NACIÓN, asunto resuelto en la sesión del 17 de
junio de 2015. Disponible en: https://www.scjn.gob.mx/Cro-
nicas/Sinopsis%20Salas/1S-170615-JRCD-823.pdf (fecha de
consulta: 14 de octubre de 2016).
24
4. Los derechos sexuales y
reproductivos en México

México ha avanzado mucho desde las últimas


décadas del siglo pasado en el control de su po-
blación por medio de la planificación familiar,
ya que en 1970 la población se calculaba en 50
millones de personas y el crecimiento anual era
de 3.4%, por lo que se proyectaba que en el año
dos mil nuestro país contaría con 132 millones
de habitantes.16 Sin embargo las políticas de
planeación familiar han sido particularmente
efectivas en nuestro país, de modo que en el
Censo General de Población de 2010 registró
una población de 112.4 millones de habitantes.17
16
Francisco Alba-Hernandez, (comp.), La población de México.
México, Centro de Estudios Económicos y Demográficos, El
Colegio de México, CICRED, 1976. Disponible en: http://www.
cicred.org/Eng/Publications/pdf/c-c36.pdf (fecha de consulta:
15 de septiembre de 2016).
17
Guadalupe Espinosa, “Perfil demográfico de México”, en
Revista Este País. México, 2012. Disponible en: http://archivo.
estepais.com/site/2012/perfil-demografico-de-mexico/ (fecha
de consulta: 15 de septiembre de 2016).
25
Aunque es difícil concluir que la intención de este
cambio de política pro natalista a una de pla-
neación familiar se debió a un proyecto cuyos
objetivos fueran el bienestar de las mujeres, no
hay duda de que este resultado, sin haber sido
considerado en un principio, sí fue un logro de
las políticas de control natal.
A pesar de ello, México sigue siendo un país
donde la opresión de las mujeres sigue presente.
En los últimos 15 años, de 2000 a 2014, el nú-
mero de las mujeres asesinadas en México as-
ciende a 26,267, que en promedio significa 5.1
por día. Del 2000 al 2014 la cantidad de los
homicidios anuales se duplicó al pasar de 1,284
a 2,349, según el INEGI. “Los asesinatos de
mujeres derivan en un patrón cultural y menos
al fenómeno de la violencia social por el crimen
organizado”, asegura el INEGI. La conclusión
es alarmante y habla de una sociedad machista
que no respeta la vida de las mujeres.18

18
Cf. http://www.animalpolitico.com/blogueros-lo-que-quiso-
decir/2016/01/05/feminicidio-en-mexico/
26
Por otra parte, la violencia de género en con-
tra de las mujeres es alarmante ya que resulta-
dos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica
de las Relaciones en los Hogares ENDIREH
(2011)19 realizada por el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI) y el Instituto
Nacional de las Mujeres (INMUJERES), mues-
tran que en México 47% de las mujeres de 15
años y más sufrió algún incidente de violencia
por parte de su pareja durante su última rela-
ción. Asimismo a 14 de cada 100 mujeres en
México su pareja la ha golpeado, amarrado,
pateado, tratado de ahorcar o asfixiar, o agre-
dido con un arma. Además a 7.3% les han exi-
gido a les han obligado a tener relaciones se-
xuales sus propias parejas, sin que ellas quieran,
o las han obligado a hacer cosas que no les
gustan.
Sin embargo, no sólo las mujeres son vícti-
mas de la violencia de género. Aunque se ha

19
Cf. http://inmujeresaldia.blogspot.mx/2012/07/se-dan-
conocer-resultados-de-la-endireh.html
27
visibilizado mucho más este problema, la vio-
lencia contra los hombres también existe y debe
ser estudiada y remediada. Como se señala en
el estudio “Varones víctimas de violencia do-
méstica: un estudio exploratorio acerca de su
percepción y aceptación”, realizado en México
en 2009,20 “La violencia doméstica ejercida por las
mujeres en contra de los varones es hoy por hoy
una realidad, existe, y debemos reaccionar fren-
te a ello. Ciertamente, los registros indican una
muy superior cifra de mujeres víctimas, lo que
es terrible y vergonzoso, cosa que nadie puede

20
Patricia Trujano, Aimé Edith Martínez y Samanta Inés Ca-
macho, “Varones víctimas de violencia doméstica: un estudio
exploratorio acerca de su percepción y aceptación”, en Diver-
sitas: Perspectivas en Psicología, Ed. Universidad Santo Tomás
Colombia, 2009. Disponible en: http://www.redalyc.org/
pdf/679/67915140010.pdf (fecha de consulta: 19 de octubre de
2016).

28
negar, pero el ser menos numéricamente no
debería significar importar menos”.
Otras cuestiones que afectan particularmente
a la salud de los varones son los diversos “im-
perativos de género” que construyen masculi-
nidades estereotipadas, según las cuales para
ser más hombre hay que beber alcohol y/o con-
sumir drogas, manejar más rápido, atreverse a
hacer cosas arriesgadas, tener relaciones sexua-
les de manera indiscriminada o con trabajado-
ras sexuales, no protegerse por medio del uso
correcto y consistente del condón, y demostrar
continuamente que se es “muy macho”. Como
señala Patricia Tucker “El cliché de la virilidad
tradicional es un elemento de autodestrucción.
Los imperativos de la virilidad, la máscara que
tiene que llevar constantemente, las pruebas de
hombría que tiene que darse a sí mismo, el de-
ber de alcanzar la cumbre de su ideal”.21 El ideal

21
Diferencias entre hombre y mujer – CPAL. Disponible en: http://
w w w . c p a l s j . o r g / w p - c o n t e n t / u p l o a d s / 2 0 14 / 0 6 /
Presentaci%C3%B3n-G%C3%A9nero.ppt (fecha de consulta:
19 de octubre de 2016).
29
del que habla Tucker es inalcanzable, pero no,
por eso hay que dejar de pasar el examen de
machismo todos los días, lo cual puede ser, ade-
más una fuente de estrés e insatisfacción, gene-
radores de violencia.
Por otra parte las personas que no cumplen
con los imperativos de la heteronormatividad,
como son los homosexuales, las lesbianas, y las
personas trans también tienen mayor riesgo de
ser víctimas de violencia homofóbica, como lo
muestra el INFORME ESPECIAL DE LA
COMISIÓN NACIONAL DE LOS DERE-
CHOS HUMANOS SOBRE VIOLACIO-
NES A LOS DERECHOS HUMANOS Y
DELITOS COMETIDOS POR HOMOFO-
BIA, mismo que cuantifica en 162 homicidios
cometidos por homofobia en el período com-
prendido entre 1998 y 2008, mientras que una
investigación posterior de la CNDH, que abar-
ca los años 2009 a 2012, encontró 99 homicidios
por el mismo motivo.

30
5. Marco Jurídico mexicano sobre
derechos sexuales y reproductivos

En 2011, la Constitución Política de los Estados


Unidos Mexicanos (CPEUM) fue reformada
estableciendo que:

“Art. 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas


las personas gozarán de los derechos humanos
reconocidos en esta Constitución y en los trata-
dos internacionales de los que el Estado Mexi-
cano sea parte […]”. Asimismo señala que: “to-
das las autoridades, desde el ámbito de sus
competencias tienen la obligación de promover,
respetar, proteger y garantizar los derechos hu-
manos de conformidad con los principios de
universalidad, interdependencia, indivisibilidad
y progresividad”. Además establece que las nor-
mas relativas a los derechos humanos se inter-
pretarán de conformidad con dicha Constitu-
ción y con los tratados internacionales sobre la
materia, favoreciendo en todo tiempo a las per-

31
sonas la protección más amplia22 (principio pro-
persona).

Además en el párrafo quinto del mismo ar-


tículo la CPEUM establece que “queda pro-
hibida toda discriminación motivada
por origen étnico o nacional, el género,
la edad, las discapacidades, la condición social,
las condiciones de salud, la religión, las
opiniones, las preferencias sexuales, el
estado civil, o cualquier otra que atente contra
la dignidad humana y tenga por objeto anular
o menoscabar los derechos y libertades de las
personas”.
En la misma CPEUM, el artículo 4o. esta-
blece el derecho a la protección de la salud.
Actualmente, ante la emergencia del VIH, las
hepatitis B y C y otras infecciones de transmi-
sión sexual, este artículo cobra gran relevancia
cuando se habla de salud sexual:

22
CPEUM. Última Reforma DOF: 07/07/2014. (fecha de
consulta: 15 de septiembre de 2016).
32
“Artículo 4o. El varón y la mujer son iguales
ante la ley. Esta protegerá la organización y el
desarrollo de la familia.
Toda persona tiene derecho a decidir de ma-
nera libre, responsable e informada sobre el
número y el espaciamiento de sus hijos […].
Toda persona tiene derecho a la protección
de la salud. La Ley definirá las bases y modali-
dades para el acceso a los servicios de salud […]”.

Por otra parte, la educación, y en particular


la educación sobre sexualidad es un elemento
básico para que en la sociedad se haga realidad
lo que la Carta Magna de nuestro país ha de-
jado plasmado. Por ello en el artículo tercero,
párrafo tercero, se establece que:

“I. Garantizada por el artículo 24, la libertad


de creencias, dicha educación será laica y, por
tanto, se mantendrá por completo ajena a cual-
quier doctrina religiosa:
Y “II. El criterio que orientará a esa educación
se basará en los resultados del progreso científico,

33
luchará contra la ignorancia y sus efectos, las
servidumbres, los fanatismos y los prejuicios”.
(Párrafo adicionado DOF: 26/02/2013).

La Ley General de Población de enero de


1974, establece en su artículo 3o. II. “realizar
programas de planeación familiar a través de
los servicios educativos y de salud pública a tra-
vés de los servicios educativos y de salud públi-
ca que disponga el sector público y vigilar que
dichos programas y los que realicen organismos
privados, se lleven a cabo con absoluto respeto
a los derechos fundamentales […]”.
Por su parte la Ley General de Salud en su
artículo 3o. mandata: 23

V. La planificación familiar;
XI. La educación para la salud; XV Bis. El Pro-
grama Nacional de Prevención, Atención y Con-
trol del VIH/SIDA e Infecciones de Transmi-
sión Sexual;
23
Cf. http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/legis/lgs/LEY_
GENERAL _DE_SALUD.pdf. (fecha de consulta: 19 de se-
piembre de 2016).
34
Además en su artículo 68 apunta que: “Los
servicios de planificación familiar comprenden:
I. La promoción del desarrollo de programas
de comunicación educativa en materia de ser-
vicios de planificación familiar y educación se-
xual, con base en los contenidos y estrategias que
establezca el Consejo Nacional de Población”.24
Por otra parte en la Ciudad de México (antes
Distrito Federal) se han reconocido una serie de
derechos para las personas transexuales o trans-
género. Términos que se usan para designar a
aquellas personas cuya identidad de género no
concuerda con su sexo biológico. Entre ellos
están: la prohibición constitucional de discrimi-
nar a las personas por razones de género y de
preferencia sexual. El artículo 1o., párrafo quin-
to, establece que:

“Queda prohibida toda discriminación motiva-


da por origen étnico o nacional, el género, la
edad, las discapacidades, la condición social, las

24
Idem.
35
condiciones de salud, la religión, las opiniones,
las preferencias sexuales, el estado civil o cual-
quier otra que atente contra la dignidad huma-
na y tenga por objeto anular o menoscabar los
derechos y libertades de las personas”.

Al igual que nuestra Carta Magna las Cons-


tituciones locales de los Estados de Coahuila,
Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Mi-
choacán, Nuevo León, Puebla, Quintana Roo,
Tabasco, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas, tam-
bién prohíben la discriminación por razones de
género y preferencia u orientación sexual.
La Ley Reglamentaria del párrafo quinto,
artículo primero de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, es decir, la Ley
Federal para Prevenir y Eliminar la Discrimi-
nación, en su artículo 1, fracción III, define
como Discriminación “toda distinción, exclu-
sión, restricción o preferencia que, por acción
u omisión, con intención o sin ella, no sea obje-
tiva, racional ni proporcional y tenga por objeto
o resultado obstaculizar, restringir, impedir,

36
menoscabar o anular el reconocimiento, goce
o ejercicio de los derechos humanos y liberta-
des, cuando se base en uno o más de los siguien-
tes motivos: […] el sexo, el género, […] la apa-
riencia física, las características genéticas, […],
las preferencias sexuales”, agrega que “Tam-
bién se entenderá como discriminación la ho-
mofobia, misoginia, cualquier manifestación de
xenofobia, segregación racial, antisemitismo,
así como la discriminación racial y otras formas
conexas de intolerancia”;
El artículo 9o., fracción XXVIII de la mis-
ma Ley establece que será considerada discri-
minación “Realizar o promover el maltrato
físico o psicológico por la apariencia física, for-
ma de vestir, hablar, gesticular o por asumir
públicamente su preferencia sexual”.
Existen otras 28 Leyes antidiscriminatorias
expedidas por poderes legislativos de las enti-
dades federativas. Solo Jalisco, Nuevo León,
Sonora y Tabasco no cuentan con esta legisla-
ción en sus órdenes jurídicos locales.

37
a) Los Códigos Penales.

El Código Penal Federal considera que discri-


minación motivada por razones de género o por
preferencia sexual es un delito en contra de la
dignidad de las personas. El artículo 149 TER
del Código Penal Federal, establece:

“Se aplicará sanción de uno a tres años de pri-


sión o de ciento cincuenta a trescientos días de
trabajo a favor de la comunidad y hasta doscien-
tos días multa al que por razones de origen o
pertenencia étnica o nacional, raza, color de
piel, lengua, género, sexo, preferencia sexual,
edad, estado civil, origen nacional o social, con-
dición social o económica, condición de salud,
embarazo, opiniones políticas o de cualquier
otra índole atente contra la dignidad humana o
anule o menoscabe los derechos y libertades de
las personas mediante la realización de cualquie-
ra de las siguientes conductas:

“I. Niegue a una persona un servicio o una pres-


tación a la que tenga derecho;

38
“II. Niegue o restrinja derechos laborales, prin-
cipalmente por razón de género o embarazo; o
límite un servicio de salud, principalmente a la
mujer en relación con el embarazo; o

“III. Niegue o restrinja derechos educativos.

“Al servidor público que, por las razones previs-


tas en el primer párrafo de este artículo, niegue
o retarde a una persona un trámite, servicio o
prestación a que tenga derecho se le aumentará
en una mitad la pena prevista en el primer pá-
rrafo del presente artículo, y además se le impon-
drá destitución e inhabilitación para el desem-
peño de cualquier cargo, empleo o comisión
públicos, por el mismo lapso de la privación de
la libertad impuesta”.

También los códigos penales de Aguasca-


lientes, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Coli-
ma, Ciudad de México, Durango, Guerrero,
Puebla, Estado de México, Querétaro, Quin-
tana Roo, Sinaloa, Tlaxcala, Veracruz, Yuca-
tán y Zacatecas, contemplan un tipo penal que

39
sanciona la discriminación por razones de gé-
nero y preferencia u orientación sexual.
Los Códigos Penales de Coahuila, Campe-
che y Ciudad de México, incluyen al odio como
calificativa o agravante de los delitos de homi-
cidio y lesiones para sancionar con mayor seve-
ridad a quienes los cometen, y utilizando como
medio comisivo el odio en contra de quienes
tienen alguna característica particular entre
ellas la orientación sexual, la identidad y expre-
sión de género.

b) Código Civil para el Distrito Federal.

El artículo 135 Bis. del Código Civil para el


Distrito Federal establece que las personas que
requieran el reconocimiento de su identidad de
género, pueden pedir a las autoridades corres-
pondientes del Registro Civil del Distrito Fede-
ral el levantamiento de una nueva acta de naci-
miento para el reconocimiento de su identidad
de género. Es decir, que las personas trangéne-

40
ro que así lo deseen, podrán acudir ante las au-
toridades del registro civil a solicitar el recono-
cimiento jurídico de su identidad sexo genérica.
c) Ley de Salud del Distrito Federal.

La ley de Salud del Distrito Federal incluye en


su artículo 24 fracción XXI un programa de
atención especializada a la salud de las personas
transgénero y transexual mediante el suministro
de hormonas, apoyo psicoterapéutico, acciones
preventivas y de tratamiento médico correspon-
diente a las necesidades de esta población.

6. Derechos sexuales y
reproductivos

1. Derecho a la libertad y autonomía sexuales:


incluye cualquier forma de expresión de la se-
xualidad que no afecte los derechos de otras
personas y sea lícita.
2. Derecho a la información y educación sobre
sexualidad basada en evidencia científica.
41
3. Derecho a la salud sexual, que no se refiere
sólo a la ausencia de enfermedades o infecciones
de transmisión sexual, sino a la posibilidad del
disfrute pleno de la propia sexualidad, incluyen-
do los servicios de salud sexual y reproductiva y
los insumos para su protección, como condones
y los anticonceptivos, entre otros.
4. Derecho a decidir libremente sobre ejercer o
no la reproducción.
5. Derecho a vivir conforme a la propia orienta-
ción sexual y a la libre expresión de la misma.
6. Derecho a vivir conforme a la propia identidad
de género y a la libre expresión de la misma.
7. Derecho a la equidad sexual, libre de discri-
minación por sexo, género, orientación sexual,
edad, origen étnico, clase social, discapacidad,
etcétera.
8. Derecho a la privacidad y la intimidad, inclu-
yendo la relativa a la propia sexualidad.
9. Derecho a procurar el placer sexual. Cual-
quier forma de obtener placer sexual es legítima,
siempre y cuando no afecte los derechos de los

42
demás y sea lícita. Además es fuente de bienestar
físico, psicológico, intelectual y espiritual.
10. Derecho a la libre asociación sexual: la elec-
ción de pareja sexual, duradera o efímera es una
cuestión individual y sólo está sujeta a la apro-
bación de la otra parte involucrada, incluyendo
el matrimonio y el divorcio.

43
Comisión Nacional de los Derechos Humanos

Programa Especial de
VIH/Sida y Derechos Humanos
Periférico Sur 3453, casi esquina
con Luis Cabrera, Torre A, 3er. Piso,
colonia San Jerónimo Lídice,
Del. Magdalena Contreras,
C. P. 10200, Ciudad de México.
Teléfonos 56 81 81 25, exts.: 1177 y 1372.
Lada sin costo: 01 800 715 2000.
programavih@cndh.org.mx
www.cndh.org.mx

Oficinas de la Dirección General


de Quejas y Orientación:
Periférico Sur 3469, esquina con Luis Cabrera,
Planta Baja, colonia San Jerónimo Lídice,
Del. Magdalena Contreras,
C. P. 10200, Ciudad de México.
Teléfonos: 56 81 81 25 y 54 90 74 00,
exts.: 1129, 1130 y 1131.
Lada sin costo: 01 800 715 2000.
Horario de atención a quejas:
las 24 horas del día durante los 365 días del año.
www.cndh.org.mx

44
Área de emisión:
Programa Especial de VIH/Sida y Derechos Humanos
Autoría: Manuel Carlos López Castañeda
Fecha de elaboración: febrero, 2016
Número de identificación: SALU/CART/R210

Derechos sexuales y reproductivos. Un asunto de derechos humanos,


editado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos,
se terminó de imprimir en agosto de 2017 en los talleres
de Impresos Publicitarios y Comerciales, S. A. de C. V.,
Calle Delfín, manzana 130, lote 14, colonia del Mar,
Delegación Tláhuac, C. P. 13270, Ciudad de México.
El tiraje consta de 6,000 ejemplares.
Primera edición: agosto, 2017
Este material fue elaborado con papel reciclado.
ISBN: 978-607-729-345-3
D. R. © Comisión Nacional
de los Derechos Humanos
Periférico Sur 3469,
esquina Luis Cabrera,
Col. San Jerónimo Lídice,
C. P. 10200, Ciudad de México.
Diseño y formación:
Ericka Toledo.
Impreso en México
Derechos sexuales
y reproductivos:
un asunto de
derechos humanos