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jAy, cuanto me ‘vuelvo a quere’ Mauricio Paredes ei Yet Eat Ps oct FLYo,de nuevo My ;Ay.cuinto me quiero! Para ser sin ‘cero... Para ser sincero... ;Para ser sincero, no lo sé! Antes estaba se- guro de que me amaba, me adora- ba, jme idolatraba! Pero ya no més. Ahora hasta hay momentos en los. ‘que me canso de mi, Es verdad, lo Prometo.;Es que siempre soy el A veces me gustaria ser alguien di- ferente y no Ia misma persona todo cl ticmpo. Qué aburrido! Ya no {quiero ser més yo... Pero entonces, iquién seria? ;Ta? EI, nosotros, vosotras. ellos? Bueno, eso no Jo sé. La pregunta importante acd es: cme quiero? ;Si 0 n02 {Estoy seguro? ;Sio no? Es- toy confundido! ;Qué terrible! jSer (no ser, quererse ono quererse, es «la cuestin! {Me amo 0 me odio? 20 las dos cosas al mismo tiempo? {No puede ser, eso sf que seria raro! Sentir earfio y desprecio a la vez Por uno mismo, ;Qué complic: ‘ign! Esto es muy dificil de enten- der. Y es0 que yo entiendo muchas cosas. Por ejemplo, sé que un sefior ‘muy antiguo, que se lamaba Sera tes, dij" Conécete ati mismo”. Yo ‘me conoet y me af tan bien que me hice mi mejor amigo. Pero esos eran otros tiempos, ahora he descubierto que quererse a uno mismo es un trabajo muy diffi Hay cosas que si se pueden hacer, como aplaudirme por ser tan fae bbuloso, Pero hay otras que no, por ejemplo, cuando tato de darme be- sos y no logro aleanzar mi mejilla con los labios, Solo consigo parecer tun elefante con la trompa chueca Sin ir mis lejos, hoy en la mafiana después de gastar tanto tiempo en pensar si me queria o no, me eno- J6. {Con quién? ;Conmigo, por su- puesto! Estaba tan furioso que fui al espejo y me hice muecas, me saqué Ia lengua y, por si fuera poco, me tiré las orejas para verme espantoso ¥y asustarme mucho, Pero claro, ese ‘tro yo es simplemente mi reflejo cn el espejo y me copia todo lo que hhago. Sin embargo, hay una dife- rencia: él tiene que quedarse dentro del espejo, en cambio yo puedo ir a muchas partes, Aunque quizés den- ‘ro del espejo haya un mundo que ‘yoo conozco y él sh. ‘Como castigo por pelear conmigo mismo decid encerrarme en el ro pero. ;Fue imposible! Primero me pparé dentro, pero nadie cerraba la ‘puerta por fuera, Después sali'y em- pujé la puerta con fuerza, Me sri taba a mi mismo: «(Sufie, sufrel», pero no sufiia nada, porque en rea Tidad no estaba encerrado, En vez de suftis me dio més y mis risa, LLuego me quise esconder de mi mis: mo. Elegé el lugar perfecto: debajo de la cama, Allf nunca me encont- ria. Certé los ojos, conté hasta diez, los abri de nuevo... jy ahi estaba! Me descubri inmediatamente. ;Qué fastidio! A veces es muy malo ser tan bueno para jugar a las escondidas. Despugs me hice la ley del hielo y ‘no me hablé por un montén de tiem- po. Creo que fueron como veintitin segundos, Pero no resistf mas, por ‘que necesitaba hablar conmigo para ccontarme el gran problema que te- es decir, mi falta de amor por mi mismo, Ademis, si resulta que no soy mi amigo, por lo menos no quiero convertirme en mi enemigo, {Seria terrible! ;Yo, enemigo mic Me haria la vida imposible, Creo «que nadie seria eapaz de soportar a alguien como yo, mucho menos yo Deeialf salir al jardin para pensar mejor estos temas con mi superdo- tado cerebro y mi humilde corazén, Me sentia muy deprimido por mi crisis de identidad. Caminé por el pasto, paso tras paso, lentamente, hasta Hegar mi debol, pero no tuve fuerzas para subir, asf que me que «dS apoyado en él, sujetindome del tronco con los brazos abiertos par no cactme al suelo de tan triste que estaba. — (Estas abrazando al tbo? —pre- gums la voz de decia su nombre. —{Abrazando al drbol? —le pre- gumié yo de vuelta, muy extrafa- do—. {Por qué queria abrazar a un Arbol? Mejor me abrazo a mf mis- mo y listo. Ella traté de ordenar su pelo, que inmediatamente Te desobedecis y volvié a quedar igual de desordena- do que al principio. —No —me dijo sonriendo—. Se tbrazan los deboles para recibir su energia. Es el poder e6smico de la naturaleza, como dice mi mam, Yo me eché a rfr a catcajadas, = TG eres muy e6smica, me haces reft! —exelamé, sin soltar el tron- co, para que no se fuera a caer el {tbo (no yo), —No comprendes —me explieé lla—, no dije “cémico”, que quie~ vertido, sino “edsmico”, ca que es del cosmos, del — Ahhh, estfbien —le die para que se quedara tranquila, Esa nila habla muy raro y, mis encima, pretende {que uno entienda las cosas extrafias que dice, Ella abraz6 el irbol y cer los ojos. Mira, concéntraie como yo y pronto vas a sentir un hormigueo en el cuerpo, Como soy muy edueado, Ie hice caso. ;¥ fue increfble! Pronto sent un pequefo hormigueo, Después unt hhormigueo més grande. ;Y despues una picwzdn terible! Abr los ojos y tun mont6n de hormigas haban ca ‘minado desde el tronco y se haban metido por debajo de mi ropa, Aaaayyy, mam! —grité con mis fucrzas Ups dijo ella mientras yo co- ria dando vueltas, rascéndome de pies a cabeza, Al final logré sacudlirme las hormi ‘288 y quedé agotado, ~Creo que esto de la energfa eds- mica noes para my —Bueno dijo ella, sonriendo—, fue edsmica y también un poco e6- Y los dos nos reimos hasta eaemos sobre el pasto. Por suerte, el rbol se quedé en su lugar y no nos cays