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Con la' investigaciÓn
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de los ritos de paso, el
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del anÜlisis' estructural.

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Acontecirniel1los como
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Van Gcnnep l11ues¡ra que,
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cuamo menor es la diferenciaciÓn de lo proLlI1o i ~J!i!
Los ritos clepaso
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implica entOnces requisitos rilu:de:s l1I¡íscoe:rcitivos, o'
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el abandono d<:1universo anterior
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y la armoniosa agreg:lciÓn al nuevo, ; !¡'


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Título original: Les rifes de passage
Editor: Librairie critique fMILE NOURRY. París, 1909
@ 1969, MOUTON & Co. and MAl SON DES
SCIENCES DE L'HoMME

A SUZANNE y ALFRED BÉTANT

@ 1986, ALTEA, TAURUS. ALFAGUARA.S. A.


TAURUS EDICIONES
Príncipe de Yerganl, 81, 1.° - 28006 MADRID
ISBN: 84-306-1266-1
Depósito Legal: M. 35.394-1986
PRINTED IN SPAIN
I

I PRÚLOGO
I
I
!

Sé muy bien que a este cuadro le faltan muchos


trazos. pero una primera edición no es nunca más Las descripciones detalladas y los trabajos monográficos re-
quc un ensayo. ferentes a los actos mágico-religiosos se han acumulado durante
estos últimos años en cantidad lo bastante elevada como para
VOLTAIRE
que pueda parecer oportuno intentar una clasificación de tales
actos, es decir de los ritos, en conformidad con los progresos de
la ciencia. Varias categorías de ritos son ya bien conocidas: me
ha parecido que un elevado número de otros ritos podían asi-
mismo ser ordenados en una categoría especial. Se hallan, como
se verá, en numerosas ceremonias. Pero no parece que se haya
captado hasta ahora su vínculo íntimo ni su razón de ser, ni
NOTA DEL TRADUCTOR
que se haya comprendido el motivo de sus semejanzas. Y sobre
todo, no se había mostrado por qué se ejecutan siguiendo un
La edición que sirve de base a esta traducción incluye al final determinado orden.
del texto un ArmENDUMcon las correcciones realizadas por el pro-
Ante un tema tan amplio, la dificultad consistía en no dejarse
pio Arno]d van Gennep, a pluma y a lápiz, en su ejemplar personal
de Los ritos de paso. La mayor parte de tales correcciones se
ahogar por los materiales. Sólo he utilizado una mínima parte
refieren a errores de imprenta, signos de puntuación. supresión o de los que he reunido, preferentemente tomados de las más re-
introducción de mayúsculas, cambios de tiempos verbales, sustitu- cientes y detalladas monografías, remitiendo lo más posible, para
ción de sinónimos, tIC.; en ninguno de esos casos, así como tam- otros hechos y sobre todo para las referencias bibliográficas, a
poco cuando se trata de correcciones de estilo cuyo valor se pierde las grandes recopilaciones comparativas, De otro modo, cada
al pasar al castellano. parece su interés lo bastante elevado como capítulo hubiera exigido un volumen. Creo, sin embargo, que
para justificar la traducción completu tkl apéndice. lIemos optudo mi demostración será suficiente, y ruego al lector quc 10 com-
en consecuencia por traducir el texto con esas correcciones incor- pruebe aplicando el Esquema de los Ritos de Paso a los hechos
poradas, indicando los cambios en Notas del Traductor únicamente
de su ámbito personal de estudio.
cuando se trata de añadidos o supresiones de "cierta importancia,
Una parte de la sustancia del presente libro ha sido objeto
cuando tales cambios afectan en algo al sentido o cuando aportan
algún matiz interesante, por leve que sea.
de comunicación, casi en forma de cuadro general, en el Con-
greso de Historia de las Religiones celebrado en Oxford el pa-

9
I
sado mes de septiembre; prescntaron el trabajo los señores Sid- CAPITULO PRIMERO
ney Hartland, J.-G:-Frazer y P. Alphancléry.
Estoy, asimismo, agradecido a mi editor y amigo, M. E. Nouny, CLASIFICACIÚN DE LOS RITOS
bien conocido -bajo seudónimo- por los folcloristas: se ha
interesado por el desarrollo de este volumen, me ha comunicado
documentos, y me ha dejado en libertad para remad elarlo .a mi
antojo. De modo que el editor ha sufrido en carne propia tanto
al sabio como al amigo. Espero, sin embargo, que, 'al menos,
¡ no sea también víctima del lector.
A. v. G.
Clamar!, diciembre de 1908.
I
i
I EL MUNDO PROFANO Y EL MUNDO SAGRADO

¡
i Cada sociedad general incluye varias sociedades especiales,
I que son tanto más autónomas y de contornos tanto más precisos
i r;:uanto menor es el grado de civilización en que se halla la socie-
dad general. En nuestras modernas sociedades, sólo hay. una sepa-
ración algo neta entre la sociedad laica y la sociedad .religiosa, ,.
entre lo profano y 10 sagrado. Desde el Renacimiento, las rela-
ciones entre estas dos sociedades especiales han experimentado,
en el interior de las naciones y de los Estados, todo tipo de osci-
laciones. Pero esa división se registra en todos los Estados de
Europa, y es de tal género que las sociedades laicas, por una
parte, y las sociedades religiosas, por la otra, se mantienen sepa-
radas entre sí por sus bases esenciales. Asimismo, la nobleza,
las finanzas, la clase obrera, atraviesan las naciones y los Esta-
dos, sin preocuparse, teóricamente a] menos, por las fronteras.
Cada una de estas categorías contiene a su vez categorías de
menor amplitud: alta nobleza e hidalgos rurales, grandes y pe-
queños financieros, profesiones, oficios diversos. Para pasar de
una a otra, para que un campesino se convierta en obrero, e
incluso para que un peón se haga albañil, es preciso cumplir
determinadas condiciones que tienen, sin embargo, en común lo
siguiente: son únicamente de carácter económico o intelectua];
a diferencia de ]0 que ocurre cuando se pasa de laico a sacer-
dote, o a la inversa: en este caso, es preciso realizar ceremonias,
es decir actos de un tipo especial, que suponen una cierta incH-
10
11
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i ciones están separadas, este paso va acompañado de actos espe-
nación de la sensibilidad y una cierta orientación mental. Entre ciales, que por ejemplo en el caso de nuestros oficios constituyen
el mundo profano y el mundo sagrado hay incompatibilidad; el aprendizaje, y que entre los semicivilizados consisten en cere-
hasta tal punto que la transición del uno al otro precisa de un monias, porque ningún acto es entre ellos absolutamente inde-
período intermediario. pendiente de lo sagrado. Todo cambio en la situación de un
A medida que se desciende en la serie de las civilizaciones individuo comporta acciones y reacciones entre 10 profano y 10
-tomando esta palabra en su más amplio sentido-, se constata sagrado, acciones y reacciones que deben ser reglamentadas y
un mayor predominio del mundo sagrado sobre el mundo pro- vigiladas a fin de que la sociedad general no experimente moles-
fano; en las sociedades menos evolucionadas que conocemos, tia ni perjuicio. Es el hecho mismo de vivir el que necesita los
engloba casi todo: nacer, parir, cazar, etc., son en ellas activi- pasos sucesivos de una sociedad especial a otra y de una situa-
dades vinculadas a lo sagrado por múltiples dimensiones. Asi- ción social a otra: de modo que la vida individual consiste en
mismo, las sociedades especiales están organizadas sobre bases una sucesión de etapas cuyos finales y comienzos forman con-
mágico-religiosas, y el paso de una a otra adquiere el aspecto juntos del mismo orden: nacimiento, pubertad social, matrimo-
del paso especial que entre nosotros se señala mediante ritos nio, paternidad, progresión de clase, especialización ocupacio-
determinados: bautismo, ordenación, etc. También aquí ciertas nal, muerte. Y a cada uno de estos conjuntos se vinculan cerc-
sociedades especiales atraviesan varias sociedades generales; así, -monias cuya finalidad es idéntica: hacer que el individuo pase
por ejemplo, un grupo totérnico constituye una misma unidad a de una situación determinada a otra situación igualmente det~l'-
través de las tribus de Australia, y sus miembros se consideran minada. Al ser el mismo su objeto, es del todo necesario que
hermanos a idéntico título que todos los sacerdotes católicos los medios para alcanzarlo sean, si no idénticos en los detalles,
cualquiera que sea el país en que vivan. El caso de las castas al menos análogos, modificándose, por lo demás, el individuo,
es ya más complejo, puesto que a la noción de parentesco se puesto que va dejando tras de sí varias etapas y franquea varias
añade una especialidad profesional. Si, en nuestras sociedades, fronteras. De ahí la semejanza general de las ceremonias del
la solidaridad sexual se halla reducida a un mínimum teórico,
nacimiento, de la infancia, de la pubertad social, de los espon-
entre los semicivilizados juega un papel consideruble en virtud sales, del matrimonio, del embarazo, de la paternidad, de la
de la separación de los sexos en materia económka, política y iniciación a las sociedades religiosas y de los funerales. Por lo
sobre todo mágico-religiosa.La familia, por su parte, constituye demás, ni el individuo ni la sociedad son independientes de la
también entre ellos una unidad fundada sobre bases bien más
naturaleza, del universo, que se halla también sometido a ritmos
estrechas, bien más amplias que entre nosotros, pero en cual- que ejercen su efecto reactivo sobre la vida humana. También
quier caso estrictamente delimitadas. Cada tribu, forme o no
en el universo hay etapas y momentos de transición, marchas
parte de una unidad más amplia tendente a la nación, posee hacia adelante y estadios de detención relativa, de suspensión.
una individualidad :;uya rigidez recuerda la imperante en las También se deben relacionar con las ceremonias de paso huma-
ciudades griegas. En fin, a todos estos modos de agrupami~!1t9._- nas las que se refieren a las transiciones cósmicas: de un mes a
se añade otro, que ~arece--de eqUivalente exacto entre nosotros: otro (ceremonias de la luna llena, por ejemplo), de una estación
eJ' de las -geil"eracioneso clases de edad.
a otra (uolsticios, equinoccios), de un año a otro (día de Año
Nuevo, etc.).
LAS ETAPAS DE LA VIDA INDIVIDUAL
EL ESTUDIO DE LOS RITOS

La vida individual, cualquiera que sea el tipo de sociedad,


Me parece, por consiguiente, racional agrupar conjuntamente
consiste en pasar sucesivamente de una edad a otra y de una
todas estas ceremonias, siguiendo un esquema cuya elaboración
ocupación a otra. Allí donde tanto las edades como las ocupa-
13
12
delullndn CS,sin embargo, difícil lodavía. Si bien, en efeclo, el rillicr 7, etc.; en Alemania por Liebrecht 8, R. Andrce 9, Th.
estudio de los ritos Iw rcalizado grandes progresos estos (¡]timos Koch 1°, }I, Schulze 11, ete.; en Holanda flor Tiele 12, A. \Vil-
años, eslnmos lejos de conocer cn todos los casos sus rnzones de ken 13, A, C. Kruijt 14, etc,¡ en 13élgica por E. Monseur 15, A. de
íi&-,
ser y su mecanismo con la suficiente certidumbre como para Cock; en los Estados Unidos por Brinlon 16. etc. Es digno de
poder categorizarlos con seguridad. El primer punto obtenido' destacar. sin embargo. que la escuela Roimista no haya elaborado
l' hit sido la distinción entre dos clases de ritos: 1, los ritos sim- una clasificación rigurosa de las creencias y de los ritos quc ha
;, páticos1; 2, los 1'1109UCcontagio, delimilndo, y quc los obrns de los sobiosde estaescuelasean en
'1 menor medida ensayos de sistematización que recopilaciones de
¡
paralelismos, considerados aisladamente de sus medios y sin rela-
LA ESCUELA ANIMISTA y LA ESCUELA DEL CONTAGIO ción con las secuencias rituales, Hay que ver en ello, sin duda,
la influcnda de A. Bastian que, tras haber elaborado en su juven-
Son ritos simpáticos los que se fundamentan en la creencia tud la teoría de los Voelkergedal1ke. se atuvo a el1a hasta el
en la acción de lo semejante sobre lo &cmejante, de lo contrario final de su larga carrera. Esta influencia está en la- base misma
sobre lo contrario, del continente sobre el contenido y a la in- de la Cil'ilizacióll Primitiva de Tylor. obra que durante una
versa, de la parte sobre el todo y a la inversa, del simulacro treintena de años ha servido de marco para todo tipo de inves-
sobre el objeto o el ser' real y n la inversa, de la palabra sobrc ligaciones complementarias. ~
.el acto, Han srdo delimitados por E. B. Tylor 2 y estudiados en Una (JJicntación diferente había smgido a la luz con r...1ann-
varias de sus formas por la escuela éll1imista:A. Lang 3, E. Clodd 4, hart 17, q,¡1: permaneció ignorado hasta que su continuador,
E. Sidney Hartland 5, etc.; en Francia por A. R¿ville 6, lo Ma- J.-O. Frazer 18, mostró el. partido que se podía sacar de esta
-- -----
I Conservo a propósito el término simpático, por más que Frnzer, , L. MARILUER,La sllrJlíJlancede /'ilme et I'idée de jlls/ice, Pares,
H. Bubert, Baddon, etc., hayan atlmitido unn magia simpática que se 1894; numerosos análisis en la Revlle de /'Histoire des Religions, hasta
subdividida en magia de colltagio y magia homeopálieu. Ello les obliga
1906.
a crear una sección especial para la magia dinamista¡ y. por otra parte, a o LmoREcHT. Zur VolksklCllde, 1879.
homeopática habría que agregnr alop¡ítica, o enanteropálicu, elc. (eL mi . R. ANDREE,Etlmograp/¡isc/¡e Parallelen, dos series; Leipzig, 1878
recensión de las Lectllres 011 lIle early history 01 the Killgshi[J, de FRA- y 1889.
lER, Rev. l/ist. Rel. 1906, t. LIII, pp. 396.401). Asimismo, la clasifica- . R. ANDREE,Et/¡nograp/¡isc/¡e I'arallelen, dos series, Leipzing, 1878
ción de HUIJERT y M.\uss, Esquisse d'lllJe théorie gélJérale de la lIIagie, den, 1900.
pp. 62 Y ss.; 66 y ss., .es demasiado artificial; terminan por hacer de las 10 T H. Y.oc H, ZUIII AllilllislllllS del' Siidamerikanisclren Indianer, Ley-
1, den, 1900.
«representaciones abstractas e impersonales de similaridad, conligUidad
y contrariedad, tres caras ti.: una misma noción», la noción de lo sngra- I! F. S,~HULlE.Del' f'etisc/¡isIllIlS,Leipzig, 1871; Psyclwlogie der
do, que coincide lambién con la noción de /llana, la cllal a su vez «es NatuTI,ülker. Leipzig, 1900.
el género del que lo sagrado es la especie». " TInr:, l/istoire des Religions, elc.
, E.-B. TYI.OR, PrimitiJle CIII/ure, 2 yol., Londres, l.' eJ., 1871; trad. " J.-A. WIl_KEN, l/et anilllisllle bij dell l'olkell vall dcn Indisc/¡en ll'-
fr. de la 2.' ed., París, 1876; 4." cd., Londres, 1903. c/¡ipcl, Indische Gids, 1885-1886, etc.
, A. LANG,Myt/¡, Rilual ami ReligiolJ, 2 vol., Londres, l.' ed. 1891; . lO A. C, KRUIIT, lle/ animislllein den lndisdlen Arclripel, Lo Haya,
1907.
Irad. fr. 1 vol., ParíR, 1898; The IIJakillg o/ Religioll, Londres, l.' eJ.
1899; 2.' ed., 1900; Magic alld I?eligioll, 1901, cte. " E. ~10NSEUR,«L'ame pupilline» , Rel'. llht. Rel., 1. XLI (1905),
. E. CLanD, 1'01/1 Tit Tal, Londre~, 1898. pp. 1-2), y «L'ame poucct» , ibid., pp. 361-375.
, E. SIDNEY 1IAnTLAND, The scic!Ilce 01 lairy tales, Londres, 1891; " D. E. BnINToN. Tlle Religioll 01 primilive peol'les, Nucvo York,
1897, clc.
.
T/¡e Legelld o/ I'erscus, 3 vol., 1895-1896, algunos cupítulos.
A. RÉVILLE, I'rolégo/lliJ/Jes dI'. I'his/oire des religiollS. París, 1881;
tes reli¡¡iolls ¡[es [Je/lplcs lIo/l-cil,ilisés, Purís, 2 vol., ¡¡¡aJ, cle., cuyos
11MANNHAnDT,Anlike Wald -Imd Feldklte, \.' cd., 1877; 2." ed"
1905; Myt!lOlogísclle Forscl/lJIIgell(póslumu), 1884.
puntos de vista siguen siendo toJavíu los de M. REVON, lA! s"illlllolsl/le, " j..G. I'nAlER, Tire Goldell BolIglr, l." cd., 2 vol., Londres, 1890;
París, 1905-1906. 2.a cd.,] vol., 1900; 3."cel., 1907y ss.

14 15
dirección nueva. Mannharut y Frazer, a su vez, hicieron escuela, lizoÍsmo o polizoolatrismo 32) y fundaron la teoría dinamista, que
al tiempo que Robertson Smith 19 venía a aportarles un filón fue luego desarollada por K. Th. Preuss, en Alemania 33; por
nuevo, el estudio de lo santo, de 10 sagrado, de ]0 puro y ]0 lo R. Farnell 34, A. C. Haddon 3Sy Sidney Hart]and 36, en Ingla-
impuro. Esta escuela comprende entre otros sabios: Sidney Hart- terra; Hubert y Mauss 37, A. van Gennep 38, en Francia, etc., teo-
]and 2°, E. Craw]ey 21,A. 13.Cook 22, Miss E. Harrison 23, B. Te- ría que recluta cada vez más seguidores en ]a actualidad.
vons 24,en Ing]aterra; A. Dieterich 2S, K. Th. Preuss 26, en Alema-
nia; Sa]omon Reinach 27, Hubert y Mauss 28, en Francia; Hoff-
mann-Krayer 29, en Suiza, etc. De hecho, las escuelas de Bas- CLASIFICACIÓN DE LOS RITOS: ANIMISTAS O DlNAMISTAS,
tian y Ty]or, por una parte, de Mannhardt, Robertson Smith y SIMPÁTICOS O DE CONTAGIO, POSITIVOS O NEGATIVOS,
Frazer por otra, se relacionan estrechamente entre sí. DIRECTOS O INDIRECTOS

Esta doble corriente ha permitido constatar que junto a ritos


I LA ESCUELA DINAMISTA simpáticos y ritos con base animista, existen grupos de ritos de
base dinamista (impersonal) y ritos de contagio, fundándose es-
¡ Entretanto nacía una escuela nueva, la escuela dinamista; tos últimos en la materialidad y la transmisibilidad, por contacto
! R. R. Marett 1°,en Inglaterra, y ). N. B. lIewilt 31,en los Estados o a uistancia, ue las cualidades naturales o auquiridas. Los ritos
I
I Unidos, adoptaron una posición netamente en contra de la teoría simpáticos no son necesariamente animistas, ni los ritos de con-
II animista, mostraron su insuficiencia ya entrevista por Tiele (po- tagio necesariamente dinamistas; se trata de cuatro categorías
¡ " Robertson SMITH, The Religio/1 01 the Semites, Londres, l." ed., independientes entre sí, pero que han sido agrupadas por pare-
1889: nueva ed., 1907; trad. al. por Stiibe, Die Religio/1 der Semite/1, jas por dos escuelas que estudian los fenómenos mágico-religio-
Friburgo de Brisgovia, 1899, traducción que será la única que aquí se sos desde un punto de vista diferente.
cita. . Además, un rito puede actuar directa o indirectamente. Por
'°, E. SIDNEY HARn.ANn, «The Lengend oí I'crseus» , algunos capítu- rito directo se entenderá aquel que posee una virtud eficiente
los, y numerosos análisis en Fo/k-tore, Londres.
" E. CRAWLEY,The Mystic Rose, Londres, 1903. inmediata, sin intervención de agente autónomo: la imprecación,
21 A.-B. COOK, «The European Sky-god» , Folk-Lore, 1905-1908, y ar- el hechizo, etc. Por e] contrario, el rito indirecto es una especie
tículos en The Classical Review. de choque inicial, que pone en movimiento una potencia autó-
2J E. HARRISON, Prolegome/1a to tIre stl/dy 01 greek religio/1, Oxíord,
1903.
noma o personificada, o toda una serie de potencias de ese orden,
" JEVONS, l/1trodl/ctio/1 to tIre history 01 religio/1, Londres, 1896.
por ejemplo, un demonio o una clase de espíritus, o una divi-
" A. DIETERICH,Eine Mithras Lítl/rgie, Leipzig, 1903; Ml/tter Erde, nidad, los cuales intervienen en beneficio de aquel que ha rea-
Leipzig, 1905, cte.
26 K.-T H. PREUSS, «Phallische Fruchtbarkeitsdamonen als Trager des J2 C. P. 'fIELE, Religiolls (Encycl. Brit.) y passim en sus obras.
a1tmexikanischen Dramas», Archill liir Allthropologie, 1904. ]JK. TH. PREUSS, «Del' Ursprung del' Religion und Kunst», Globus,
]1 S. REINAC
H, Cl/ltes, /Ily'hes et Religiolls (recopilación de artícu- 24 noy. 1904 a 29 junio 1905, in-4, 54 p.
los publicados desde 1892), 3 vol., París, 1905-1908. J4 lo R. FARNELL,The ello/utio/1 01 religioll, Londres, 1905.
" H. HUIIERT y M. MAUSS, «Essai sur la nalurc et la fonclion du sa- JI A. C. IIAnDoN,Magie alld Fetishislll,Londres, 1906.
erifiee» , A IlIlée soci%gique, t. 11, 1898. J6S. I-IARTLAND, Address to tIre allthro/J. sect. llrit. Ass. Adv. Se.,
" HOFFMANN-KRAYER,Die Fruchtbarkeitsritell ill der Schweiz, Archi- York, 1906, in-16, 14 p.
vos suizos de tradiciones populares, 1908. J7 H. HUBERT y MAUSS, «Esquisse d'une théorie générale de la ma-
]O R.-R. MARErT, «Preanimistie Rcligion», Fo/k-Lore, t. XI (1900), gie» , AII/1. Soc., t. VII (1904), pp. 1-146.
pp. 162-182; «Fr011l spell to praycr», ibid., t. XV (1904), pp. 132-165. " A. VAN GENNEP, Tabol/ et Totémisme a Madagascar, París, 1903-
J1J. N. B. HEWITT,«Orenda and a definition of religion», American 1904; Mythes et Légelldes d'Al/stralie, París, 1906; «Animisme et dyna-
Anthrop%gist, nueva serie, t. IV (1902), pp. 33-46. misme», De Bewegi/1g, Amsterdam, 1907, pp. 394-396.

16 17
lizado el rito: voto, oración, cultos en el sentido habitual de la Ritos animistas
palabra, etc. El efecto del rito directo es automático; el del rito Ritos simpáticos Ritos de contagio
indirecto, por reacción. Los ritos indirectos no son necesaria- Ritos positivos Ritos negativos
mente animistas: al frotar una flecha contra cierta piedra, el Ritos directos Ritos indirectos
nativo de Australia Central la carga con una potencia mágica
Ritos dinamistas
llamada arungquiltha, y al lanzarla en dirección al enemigo,
cuando la flecha cae, la arungquiltha sigue la tangente y golpea
al enemigo 39: la fuerza se ha transmitido, por tanto, con ayuda . Así, en el caso de una mujer encinta, no comer moras porque

de un vehículo, yel rito es dinall1ista, por contagio e indirecto. el i1iño quedaría marcado, es ejecutar un rito dinamista conta-
En fin, cabe aún distinguir ritos positivos, que son volicio- gionista directo negativo; para un marino que ha estado en peli-
nes traducidas en aclo, y ritos ncgativos. nslos reciben habitual- gro de perecer, ofrecer como exvoto un barquito a Nuestra Se-
mente el nomhbre de tavLÍes. El tabú es una prohibición, una ñora de la Guardia, es ejecutar un rito animista simpático indi-
orden de «no hacer», de «no actuar». Psicológicamente, respon- recto positivo. Y así sucesivamente. Quizás se descubran aún
de a la /lo/u/ltad, como el rilo positivo a la volu/ltad, es decir otras clases de rito. Pero éstas ya engloban un número conside-
traduce también una manera de querer: es un acto y no la nega- rable. La dificultad consiste inicialmente en saber con exactitud,
ción de un acto. Pero así como vivir no consiste en un no-actuar en cada caso, cómo interpretar el rito, y elIo tanto más
continuo, así mismo el tabú no puede constituir por sí solo un cuanto que si un mismo rito es susceptible de varias interpreta-
ritual, y menos aún una magia 4°. En este sentido el tabú no es ciones, también es frecuente que una misma interpretación valga
autónomo; no existe más que en cuanto contrapartida de los para varios ritos muy diferentes por su forma. La dificultad con-
ritos positivos. Dicho de otro modo, cada rito negativo posee siste sobre todo en distinguir si un rito determinado es esencial-
ciertamente su individualidad propia si se le considera aislada- mente animista o dinamista, si, por ejemplo, tal rito de traspaso
mente, pero el tabú en general no puede ser comprendido más de una enfermedad tiene por objeto el traspaso de la enfermedad
que en relación con los ritos «activos», con los que coexiste en en tanto que cualidad, o la expulsión del cuerpo del paciente
el ritual: el defecto de Jevons, de Crawley, de Salomon Rei- de una enfermedad personificada, de un demonio o espíritu de
nach, etc., es no haber captado esta relación de dependencia la enfermedad. Y más en concreto: el rito de pasar bajo o a
recíproca. través de algo, que más adelante se discutirá, se presta a varias
Un mismo rito puede, por tanto, entrar en cuatro categorías interpretaciones, animista e indirecta la una, dinamista y directa
al mismo tiempo, y hay por ende dieciséis posibilidades de cla- .la otra. Hay que reconocer que, de cara a esta investigación, los
sificación para un rito dado, al eliminarse las cuatro contrarias, tratados generales, en los que casi siempre el autor se ha limi-
conforme al cuadro siguiente: tado a presentar, de un rito, aquellos elementos que le eran
actualmente útiles, sólo con escasa frecuencia aportan alguna
J9 CL Mylhes el Lég. Ausir., p. LXXXVI. ayuda de cara a una sistematización aceptable; por lo demás,
40 Sobre el tabú como rilo negativo, c. A. VANGENNEP,Tabo/l et 1'01. suelen clasificar los ritos con arreglo a sus semejanzas formales
Mad., 1904, pp. 26-27, 298, 319: HunERT y MAUSS, Esquisse, p. 129; Y
(cL los trabajos de los folcloristas) más que según sus meca-
sobre el tabú como magia negativa, l. G. FnAzER, Killgship, pp. 52, 54, nismos.
56, 59, así como mi recensión de ese libro, Rev. de /'Hisl. des reI., 1906,
t. LlII, pp. 396.401: y MARETT,«Is taboo a negativc magic?» , Alllhrop. Es- En un mismo conjunto de ceremonias, la mayor parte de
says preselllecJ lo E. U. '{y/ur. Oxford, 19tJ7, pp. 219-234. Como es más los ritos pormenorizados entran en una misma categoría. Así, la
fácil enumerar lo que no se debe l1<Jcer que lo qll!' se debe o puede mayor parte de los ritos de embarazo son dinamistas contagio-
hllcer, los teóricos, al ellcontrar ell todos los Plleblos IIlllplias series de
labúcs, prohibiciones, impedimentos, ele., hall soureestillwdo su impor- nistas directos y negalivos; la mayor parte de los de parto son
tancia. animistas simpáticos indirectos positivos. Pero nunca se lra la

18 19
Huís que' de una proporciÓn: en el centro mismo de un ritui11
Por lo demás, en algunos casos el esquema se desdobla: tal
animista positivo se hallurá, como contrapartida, un grupo de ~
ritos dinamistas positivos, o unimistas contagionistas indirectos. es el caso cuando el margen se halla lo bastant~ desarrollado
Limitaciones de espacio me han impedido en cada caso indicar I!
como, para constituir una etapa autónoma. De este modo, por
, ejemplo, el noviazgo se configura como, un' período marginal
la categoría en que se clasifica cada rito pormenorizado;, pero
recuérdese al menos que no interpreto los numerosos ritos a los , ent~ la adolescencia y el matrimonio; pero' el paso de la ado-
que aquí se pasa revista en el sentido de una explicación unila- lescencia al noviazgo (los esponsales), comporta una, serie espe-
teral de los mecanismos. cial de ritos de separación, de margen y de agregación al mar-
gen; y el paso de los esponsales (noviazgo) al matrimonio, una
serie de rilos de separación del margen, de tnai-¡gensecundario
EL ESQUEMA DE LOS RITOS DE PASO
y de agregación al matrimonió *. Este encabilga'miento se' cons-
Una vez establecidi1 la clasificación de los mecanismos, se tata también en el conjunto constituido por los ritos del emba-
vuelve relativamente fácil comprender las razones de las secuen- razo, del parto y del nacimiento. No por intentar agrupar todos
estos rito:> con la mayor claridad posible se me oculta que, al
cias ceremoniales. Es de destacar que también en este caso, ape-
nas han intentado los teóricos establecer una clasificación de tratarse de actividades, es imposible alcanzar en estas materias
una clasificación tan rígida como pueda serIo la de los botánicos,
esas secuencias. Existen excek:nles trabajos sobre este () aquel
por "ejemplo.
elemento de una secuenda, pero pueden citarse muy pocos que
Lejos de mí pretender que todos los ritos del nacimiento,
persigan de principio a fin una secuencia entera, y menos aún
que estudien esas secuencias relacionándolas unas con otras de la iniciación, del matrimonio, ete., no son más que ritos de
paso. Pues además de su objeto general, que es asegurar un
(cL el Cap. X). A un intento de ese género está consagrado el .
presente volumen, en el que he intentado agrupar todas las se- cambio de estado o el paso de una sociedad mágico-religiosa o
cuencias ceremoniales que acompañan el paso de una situación profana a otra, cada una de estas ceremonias tiene su propio ob-
jeto. Asimismo, las ceremonias del matrimonio comportan ritos
a otra y de un mundo (cósmico o social) a otro. Dada la impor-
de fecundación; las del nacimiento, ritos de protección o de
tanéiá ,de estas transiciones, considero legítimo distinguir una
categoría especial de ritos de paso, los cuales se descomponen, predicción; las de los funerales~ ri~os de defensa; las de la ini-
al analizarlos, en ritos de separación, ritos de, ínargen y ritos de ciación, ritos de propiciación; las de la ord~l}acjón, ritos de
apropiación por la divinidad, etc. Todos estos ritos, que tienen
agregación. Estas tres categorías secundarias no se hallan igual-
mente desarrolladas en una misma población ni en un mismo un fin especial y actual, se yuxtaponen a los ritos de paso o se
\ combinan con ellos, a veces de manera tan íntima que no se
conjunto ceremonial. Los ritos de separación están más desarro-
sabe si tal rito pormenorizado es, por ejemplo, un rito de pro-
llados en las ceremonias de los funerales; los ritos de agregación,
tección o un rito de separación. Este problema se plantea, entre
e'n las del matrimonio; en cuanto a los ritos de margen, pueden
con~tituir una sección importante, por ejemplo en el embarazo, otros casos, a propósito de las diversas, formas de los ritos lla-
mados de purificación, que pueden ser bien una simple suspen-
el noviazgo, la iniciación, o reducirse a un mínimo en la adop-
ción, el segundo parto, el nuevo casamiento, el paso de la se-
gunda a la tercera clase de edad, cte. Si el esquema completo * La palabra francesa f;aI¡~ail/es se utiliza para designar tanto el
de los ritos de paso incluye, por consiguiente, en teoría, rilos llOv;azgo como los esponsales, es decir, tanto el aclo' de 'promelcr~c en
matrimonio, que establece e inaugura ,el noviazgo (acto habitualmcnte
preliminares (separación), liminares (margen) y postliminares acompañado de una ceremonia más o menos compleja), cuanto el periodo
(agregación), en la práctica dista mucho de haber una equiva- de noviazgo propiamente dicho que media entre dIcha promesa y el
lencia de los tres grupos, bien por su importancia, bien por su casamiento efectivo: según se trate de lo uno a lo otro hemos tradu-
grado de elaboración. cido f;al¡~ail/es por esponsales' o por noviazgo. Téngase esto en cuenta
n lo largo de todo el cap. VII. [N. del T.]
20
21
sión de tabú, que se limita a suprimir la cualidad impura, bien lugar de lo profano, o a la inversa. Tales cambios de estado no
ritos propiamente activos, que otorgan la cualidad de pureza. ocurren sin que se perturbe la vida social y la vida individual,
siendo precisamente el objetivo de un buen número de ritos de
LA NOCIÓN DE LO SAGRADO
11,
paso, el aminorar los efectos nocivos de esas perturbaciones.
Hasta qué punto se contempla ese cambio como real y grave,
Esto me lleva a hablar rápidamente de lo que puede llamar- lo demuestra la repetición, en todo tipo de ceremonias y en los
se la rotación o bivalencia * de la noción de sagrado. Esta repre- pueblos más 'diversos, de los ritos de muerte al mundo anterior
sentación (y los ritos que le corresponden) se caracteriza por el y de resurrección al mundo nuevo de que se habla en el capí-
hecho de que es alternativa. Lo sagrado no es, de hecho, un tulo IX, ritos que constituyen la forma más dramática de los
valor absoluto, sino un valor que indica situacioríes respectivas. ritos de paso.
Un hombre que vive cn su casa, en su clan, vive en lo profano;
vive en 10 sagrado desde el momento en que parte de viaje y RELIGIÓN y MAGIA
se halla, en calidad de extranjero, en las proximidades de un
campamento de desconocidos. Toda mujer, al ser congénitamen- Me queda por precisar brevemente el sentido de las palabras
te impura, es sagrada en relación a todos los hombres adultos; empleadas. Por dinamismo se entenderá la teoría impersonalista
si queda encinta, se convierte además en sagrada para las demás del mana; por animismo, la teoría personalista, bien sea la po-
mujeres del clan, a excepción de sus parientes próximas; y son tencia personificada un alma única o múltiple, una potencia
estas otras mujeres liJSque pasan entonces a constituir frente a animal o vegetal (tótem), antropomórfica o amarra (Dios). Estas
ella un mundo profano que incluye también en ese momento a teorías constituyen la religióll, cuya técnica (ceremonias, ritos,
los niños y a los hombres aJullos. Todo brahmán vive en el culto) llamo magia. Como esta práctica y esta teoría son indiso-
mundo sagrado por su nacimiento; pero existe una jerarquía lubles -convirtiéndose en metafísica la teoría sin la práctica,
entre las familias de brahmanes, que convierte en sagradas unas y en ciencia la práctica fundada en otra teoría- emplearé siem-
en relación a otras. En fin, al cumplir los ritos llamados de pre el adjetivo mágico-religioso.
purificación, la mujer que acaba de parir se incorpora a la socie- Se obtiene así el siguiente cuadro:
dad general, pero sólo en secciones especiales: su sexo, su fami- l.
lia, etc.; permanece en lo sagrado por lo que se refiere a los 1.° TEORtA (Religión)
I
hombres iniciados y a los actores de las ceremonias mágico- I I
dinamismo animismo
religiosas. De tal forma que se registra alternativamente un des-
(monista; impersonalista) (dualista, ete.; personalista)
plazamiento de los «círculos mágicos» en función del lugar que I
se ocúpe en el marco de la sociedad general. Quien pase por I I I I
totemismo espiritismo polidemonismo teísmo
estas alternativas a lo largo de su vida sentirá, en un momento (con los estadios intermedios)
dado, en virtud del juego mismo de las concepciones y clasifi-
caciones, que gira 41sobre sí mismo y contempla lo sagrado en 2.° TJ:CNICA (Magia)
(Ritos)
* En el Addel1dum a que nos referimos en la primera N. del T.,
al comienzo del texlo (cL p. 8), se nos informa que en el margen I I I
de la primera línea de csta página. como probable alternativa a la pa- -
simpáticos -
directos -
positivos
labru pivo/emellt (rotación). aunque sin explícita remisión al texto, de contagio indirectos negativos
A. vlln Gencp había 11110111<10 la pulabrn bivalellcc (bivulencia). [N. (tabú)
del 'J'.]
" Este giro ya lo había captado bien Robertson SMITH, Die Religioll do a lo profano, y viceversa, entre los tarahumara y los huichol de
de, Semi/ell, pp. :"n-328, e índice s. v. tabú. CL los pasos de 10 sagra- México (LUMH OLTZ,Ul1k,lOWMexico, Londres, 1900, 2 voL, passim).
I

22 ! ~ 23
CAPiTULO IJ habitantes y sus vecinos conocen muy bien los límites territo-
riales a que se extienden sus derechos y prerrogativas. Pero ocu-
EL PASO MATERIAL rre a veces que el límite natural es una roca o un árbol, un río
o un lago sagrados, que está prohibido franquear o rebasar bajo
pena de sanciones sobrenaturales. Este caso parece, sin embargo,
bastante raro. Con frecuencia el límite está marcado por un
objeto, poste, pórtico, piedra en pie (mojón, término, etc.), que
han sido 1Jituados en ese lugar con acompañamiento de ritos de
consagraciÓn. La protección de la prohibición puede ser inme-
diata o mediata (divinidades de las fronteras, representadLJs,
por ejemplo, sobre los kudurru babilónicos; Hermes, Príapo 1, (:t-
cétera, divinidades de los límites, etc.). Mediante la colocación
o la fijación ceremonialesde los mojones o de los límites (carro,
rHONTEIV\S y LIMITES piel de animal cortada en tiras, foso, etc.), una agrupación de-
terminada se apropia de un determinado espacio del suelo, de
tal manera que penetrar, siendo extranjero, en ese espacio reser-
A fin de fijU!" las ideas, hablaré en primer lugar del paso
vado,. es cometer un sacrilegio a idéntico título que penetrar,
material. En nuestros días, y salvo para los escasos países que
han conservado el pasaporte, ese paso es libre en las regiones siendo profano, en un bosque sagrado, un templo, etc. ~~J"@....
civilizadas. La frontera, línea ideal trazada entre mojones y pos- confundid~ a veces esta santidad del tenitorio así delimitado,
tes, no es visible más que en los mapas, exageradamente. Pero C~JI1la creencia en la santidad de la tierra entera, en tanto que
no quedan muy lejos los tiempos en que el paso de un país a Tierra-Madre 2. En C.hina, según los doc~mentos ínás ant~
otro y, en el interior de cada país, de una provincia a otra, no era la Tierra la que era una divinidad 3: pero cada parcela
incluso antiguamente de un dominio señorial a otro, iba acom-
pañado de formalidades diversas. Estas formalidades eran de I Sin prejuicio de ulterior demostración, ésta es mi interpretación de
orden político, jurídico y económico; pero eran támbién de tipo la asociación casi universal de los límites con el falo: se da: 1.", asi-
mágico-religioso; por ejemplo, las prohibiciones para los cris- milación entre la estaca o la piedra en pie y el pene en erección; 2.°,
i<.lea <.leunión, por asociación con el acto sexual que tiene un valor de
tianos, los musulmanes, los budistas, de entrar y residir en la coadyuvante mágico; 3.", idea de protección, en virtud del poder de las
parte del globo no sometida a su fe. cosas puntiagudas (cuernos, dedos, etc.) para «reventar» la influencia
Es este elemento mágico-religioso el que aquí nos importa, . maléfica, el genio maligno, etc.; 4.°, muy raramente idea de fecundación
y para verJo actuando en toda su plenitud, es preciso remontarse del territorio y de sus habitantes. El elemento fálico de los postes, her-
a tipos de civilización en donde lo mágico-religioso usurpa, o I. mas, etc., no tiene, por tanto, casi nada de sexual propiamente dicho.

usurpaba, un terreno que en la actualidad es ya únicamente i , Más a<.lelante, a propósito del nacimiento y de la infancia, podrá
verse la discusión de varias interpretaciones, falsas en mi opinión, de
dominio laico.
A. DIETEHICII. Mutter En/e, Leipzig, 1905.
I «Ilnbfu un <.lios del suelo [en la antigua religión china] en cuda
cantón [sin duda para 25 familias]; el rey tenía un dios del suelo pura
T ADÚES DE PASO su pueblo y uno para su uso personal; lo mismo ocurría con cada señor
feudal, con ca<.la grupo de familias, más tarde con cada dinastía impe-
rial; estos dioses presidían la guerra concebida como castigo; se les re-
Aunque por regla gcneral el territorio ocupado por una tribu presentaba' por una pieza de madera y estaban asociados a las divina-
semicivilizada esté definido sólo por accidentes naturales, sus <.lades <.le las cosechas. To<.lo parece in<.licar que la diosa.tierra es pos-

24 25
1:

l' .
de suelo era un bien sagrado para sus habitantes y sus poseedo- toscas 8, procedimientos diversos que no es del caso describir
res. Al igual que Loango, al parecer, y lo mismo ocurría aquí en detalle 9.
con el territorio de las ciudades griegas, de Roma 5, etc.
La prohibición de penetrar en tal territorio tiene por tanto LAS ZONAS SAGRADAS
el carácter de un interdicto propiamente mágico-religioso, inter-
dicto que se expresa en el mundo clásico con ayuda de mojones, Entre nosotros, actualmente, un país toca con otro; no ocu-
de muros, de estatuas, y con ayuda de medios más simples entre rría lo mismo cn otros tiempos, cuando cl suelo cristiano no
los semicivilizados. Obvifllnentc estos signos no se colocan a lo constituía ,aún más que una parte de Europa; en torno a ese
largo de toda la línea fronteriza como entre nosotros los postes, suelo existía toda una banda neutra, dividida en la práctica en
sino sólo en los lugures de paso, sobre los caminos o en las encru- "5ecciol1cs,
las marcas. ~stas fueron poco a poco reculando, hasta
cijadas. El medio más simple consiste en colocar en medio, o a desaparecer, pero el término literal de marca conservó el sentido
través del camino, un paquete de hierbas, un trozo de madera, literal de paso de un territorio a otro a través de la zona neutra.
una estaca provista de un haz 6, etc. Las zonas de este género jugaron un importante papel en la anti-
Más complicada resullu ya la erección de un pórtico, acom- güedad clásica, sobre todo en Grecia; eran el lugar de mercado,
pañado o no de objetos naturales 7 o de estatuas más o menos o el lugar de combate 10. Entre los semicivilizados, se halla esta
misma inslilución de la zona; pero sus límites son menos pre-
terior, resultante de varios sincretismos.» CL Ed. C 11AVANNES,«Le dieu cisos, porque los territorios ya apropiados son poco numerosos
du sol dans I'ancicnne rcligion <.:hinoisc», Nev. e/e /'11ist. e/es I~el., 190 1, y están a la vez poco habitados. Estas zonas son, por lo general,
1. XLIII, pp. 124-127, 140-144. un desierto, un pantano y sobre todo la selva virgen, donde cada
. Comp[írese E. DENNETT, At the [J(/ck o/ tIre black I1lWZ'S l1liml,
Londres, 1906, y PECII lJEI.-LOESC11E, Volkskllmle VOIZtolinga, Stuttgarl. I CL entre otros para Surinam, K. MARTlN en Bijdr. Taal-Lalle/"
1907. Volkelkll/llle Ned. ¡lidie, t. XXXV (1886), pp. 28-29, y fig. 2, con una
I Véase la interesante discusión de W. Warde FowlER sobre la IlIs- estatua de doble rostro que yo he comparado con el «Janus bifrons»,
tratio pagi, en A/lthropology (lml tire Classics, OxFord, 1908, pp. 114- Rev. Trad. pop., 1907, pp. 97-98, lo que confirma la teoría de J.-G.
178; los lectores del presente volumen admitirán más bien, así lo es- FRAZER, Kingship, Londres, 1906, p. 289.
pero, que la IlIstratio no es otra cosa que un rito de separación territo- . A vec{:s se coloca una empalizada atravesando el camino (DlI
rial, cósmica o humana (regreso de la guerra, etc.). CHAILLU, ic'c. cit., p. 133) para impedir a las enfermedades que entmn
, A las referencias dadas por H. GRIERSON, Tlze si/ent trade, Edim- en el territorio de las aldeas, coom en Loango; BüTTIKoFER, loco cit.,
burgo, 1903 pp. 12-14, nota 4 (en donde desaFortunadamente se con- p. 304: barrera de esteras para impedir el acceso al bosque sagrado donde
Funden los ritos de apropiación y los tabllcs de paso), hay que añadir: . se realizan los ritos de iniciación; tal es quizá el sentido dc la barrera
DENNETT, loco cit., pp. 90, 153, nota, 192; PE(;IIUEL-LoESCIIE, loco cit., de ramajcs o de esteras que se levanta, en el mismo lugar, en Austra-
pp. 223-4, 456, 472, Clc.; I3liTTIKOFER,Reisebi/der (lI/S Liberia, Leyden, lia, en Nueva Guinea, y no sólo, como suele creerse, para esconder a
1890, 1. 11, p. 304; A. VAN GENNEI', 'f'abol/, Tot. Mad., París, 1904, los profanos lo que allí ocurre,
pp. 183-186 (tabúes de paso); J.-M.-M. VANDER I3URGT,L'lIrwu/i..., Bar- In Sobre estas zonas sagradas y bandas de territorio neutro, cL H.
le-Duc, 1904, S. V. Iviheko, etc. La costumbre de hincar en tierra una GIERSON, loco cit., pp. 29, 56-59, Y sobre las fronteras y marcas de fron-
estaca coronada por una gavilla de paja, para prohibir el paso por un teras sagradas en Palestina y Asirio-Babilonia, H. GRESSMANN,«Mythi-
sendero o la entrada a un campo, se halla muy difundida en Europa. sche Reste in der Parauieserzahlung», Arch. far Religiollslllissellschajt,
, Du C H AtLLU, eA/riqlle S(IIIIIage, París, 1868, p. 38: pórtico con t. X (1907), pp. 361-3, nota. Sobre la fiesta de las Termillalia en Roma,
plantas sagradas, cráneo de chimpa<.:é, etc. (Congo); pórticos Formados Warde FO\VLER, The Romall Festivals, Londres, 1899, pp. 352-327; pa-
por dos eslncas clavadas en tierra sostcnicndo una vara transversal de I rece probable que el monte Capitolino haya sido originariamente uoo
l'
la que cuelgan cráneos, huevos. etc., son Frecucnles en la Costa de de esos terrenos neutros de que hablo (cL ibidel11, p. 317), haciendo de
Mllrril COl110 tllbúe~ de pllSO )' protección COll11'll I()~ CSp(ritll~ (conllllli.
! rronteru entre la ciudad del Palatino y la del Quirinal; cL también Nos-
cación oral de Muurice Ddufussc)¡ I'E(;lllIEI.-LoES(;IlE, Volkskwule 11011 cher's Lexikon, s. v. Iuppiter, col. 668, y W. FpWLER. en Allthropology
Loallgo, Stuttgl1rt, 1907, fig. de la págs. 224 y 472; ete. alld the ClCisics, Oxford, 1908, pp. 181 y ss., sobre el pol11erium. ..

26 27
I \
!

LA PUERTA, EL UMBRAL, EL PÓRTICO


cual puede viajar y cazar con pleno derecho. Dada la rotación
I de la noción de sagrado, los dos territorios apropiados son sagra- Los procedimientos de que hemos venido hablando se apli-
1 dos para quien se halla en la zona, mientrus que la zona es sa- can, no sólo cuando se trata de un país o de un territorio, sino
grada para los habitantes de los dos territorios. Ouienquiera que también de un pueblo, de una ciudad, del barrio de una ciudad,
pase de uno a otro se halla así materialmente y mágico-religio- de un templo, de una casa. Pero entonces la zona neutra se estre-
samente, durante un tiempo más o menos prolongado, en una
cha progresivamente, hasta reducirse (salvo para el prOI/(IOS,el
situación especial: flota enlre dos mundos. Es esta situación la
fiar/ex, el vestibulum, etc,) a una simple piedra, a una viga, a
que designo con el nombre de margen, y uno de los objetos del
presente libro es demostrar que este mm'gen, ideal y material a un umbral 15, El pórtico-tablt-de-paso se convierte aquí en la po-
la vez, se halla presente, de forma más o menos pronunciada, terna de las murallas, en la puerta de los muros de barrio, en
en todas las ceremonias que acompañan al paso de una situación la puerta de la casa. También puede ocurrir que el carácter
mágico-religiosa o social a otra. sagrado no se localice únicamente en el umbral, sino que sean
Dicho esto, veamos algunas descripciones de ceremonias de asimismosagrados los dinteles y el arquitrabe 16. Toda la arma-
paso material. Cuando un rey de Esparla partía hacia la guerra dura de la puerta forma un conjunto, y si los ritos especiales
ofrecía un sacrificio a Zeus; y si los hadas eran favorables, un difieren es por motivos técnicos inmediatos: se rocía el umbral
porta fuego tomaba fuego del altar y lo llevaba al frente del con sangre, con agua lustral; se embadurnan los montantes con
ejército hasta la frontera; allí, el rey sueril'icaba de nuevo, y si sangre, con perfumes; se cuelgan o se clavan sacra en ellos, al
los hadas eran de nuevo favorables, pasaba la frontera y el 1'01'- igual que en el arquitrabe. Por no haber comprendido esto, Clny
tafuego seguía precediendo al ejército 11. Se ve aquí claramente Trumbull, en la monografía que ha consagrado a «la alianza por
en acción el rito de separación del territorio propio en el mo- el umbral», ha pasado justo al lado de la interpretación natural,
mento de entrar en el territorio neutro. Varios ritos de paso de aunque haya escrito, a propósito del umbral de bronce en Gre-
fronteras han sido estudiados por Ctay Trumbull'z, que cita el cia: «se trata de un sinónimo arcaico del límite exterior del
siguiente: cuando el general Grant Ifegó a Assiout, lugar fronte- dominio espiritual». Precisamente: la puerta es el límite entre
rizo, para desembarcar, se sacrificó un buey cuya cabeza y cuer- el mundo exterior y el mundo doméstico cuando se trala de una
po se colocaron a uno y otro lado de la pasarela, de tal forma
que Grant tuvo que pasar entre ambos, a horcajadas sobre la mente conQcidos como ritos de «purificación» implican la idea del paso
sangre derramada 13.Este rito de pasar entre un objeto cortado de lo impuro a lo puro. Todas estas nociones, y como consecuencia los
en dos, o entre dos ramas, o bajo alguna cosa, es un rito que hay ritos que les corresponden, se amalgaman casi siempre en un mismo
complejo ceremonial.
que interpretar, en cierto número de casos, como un rito directo
IS Para los detalles de los ritos de paso del umbral, remito al libro
de paso, alusivo a que se sale así de un mundo anterior para . de Trumbull: es frecuente prosternarse ante el umbral, besarlo, tocarlo
entrar en un mundo nuevo H. con la mano, pisar sobre él, o bien, por el contrario, quitarse el calzado,
o salvarlo de una zancada, o ser transportado por encima, etc. CL tam-
bién W. CROOKE, «The lifting of the bride», Fa/k-Lore, 1. XIII (1902),
" CL J.-O. FRAZER, '[/¡e Go/dell Bol/g/¡, 2.' ed., Londres, 1900, 1. 1, pp. 238.242. Todos estos ritos varfan de un pueblo 11otro y se complican
p.305. clI1II1IIoel umbrol cs lo sedc del genio de la casa o de la fllmilia, o de
11 H. CIAY TRUMIIUIl, 7'/¡e l}¡resllO/d COI'CIIOIII,Nueva York, 1896, un dios del umbral, cte.
pp. 184-196. Esle libro, muy difícil de encontrllr, me lo hll prest¡ldo 16 CL una lisia detallada de las prácticas chinas relativas a las pucr-
Salomon Reinach, a quien quicro aquí hacer Pllblico mi agradecimiento. tas en DOOLlTTLE, Socia/ lile o/lIle Chillase (Fou-Tchou) , Nueva York,
I! La tesis de Trumbull cs que .Ia sangre dcrramada es un símbolo, 1867, t. 1, pp. 121-122, Y t. 11, pp. 310-312; W. ORUBE, Pekillger Vo/ks-
si no un Agente de alianza. kllllde, Berlín, 1902, pp. 93-97; para las ornamentaciones mágicas, sobrt~
" Una compilación de estos ritos se ha publicado en Me/usilla; al-' Iodo el armazón de la puerta, cL TRUMBULL,loco cil., pp. 69-74 Y 323.
gunos implican la transferencia de una enfermedad, pero los común-
29
28
habitación común; enlre el mundo profano y el mundo sagrado a Júpiter Capitalino y a las divinidades protec-
aquí el sacrificio
cuando se trata de un templo 17. Así, «pasar el umbral» signi- toras de la ciudad 19.
fica agregarse a un mundo nuevo. Constituye también un acto
importante en las ceremonias del matrimonio, de ]a adopción, LAS DIVINIDADES DEL PASO
de ]a ordenación y de los funerales.
No insisto más aquí en los ritos de paso de la puerta porque Hasta aquí el pórtico ritual ha actuado directamente. Pero,
varios de ellos aparecerán descritos en los capítulos siguientes. en otros casos, es la sede de divinidades especiales. Estos «guar-
Obsérvese que los ritos realizados en el umbral mismo son ritos dianes del umbral», desde el momento en que adquieren, como
de margen. Como ritos de separación del medio anterior, hay en Egipto, en Asirio-Babilonia (dragones alados, esfinges, mons-
ritos de, «purificación» (lavarse, limpiarse, etc.), seguidos de ritos l'
truos de todo tipo) 2°,en China (estatuas), unas proporciones mo-
de agreg<lción (presentación dc la sal, comida cn común, etc.). numentales, desplazan la puerta. y el umbral a la categoría de
Los ritos del umbral no son, por consiguiente, ritos «de alianza» telón de fondo; las oraciones y los sacrificios se dirigen en ade-
propiamente hablando, sino rilos de preparación para la alianza, lante sólo a ellos: el rito de paso material se ha convertido en
precedidos a su vez por rilos de preparación a] margen. un rito de paso espiritual. Ya no es el acto de pasar lo que
Propongo en consecuencia llamar ritos prelimil1ares a los constituye el tránsito, es una potencia individualizada la que
ritos de separación del mundo antcrior, ritos limil/ares a los ritos asegura ese paso inmaterialmente 21.
ejecutados durante cl estadio dc margen, y ritos postlil11il/aresa Ahora bien, es raro que estas dos formas se presenten ais-
]os ritos de agregación al mundo nuevo. ladamente: en la inmensa mayoría de los casos se combinan.
El pórlico rudimentario de África es muy probablemente ]a Y se puede asistir, en efecto, en las diversas ceremonias, a la
forma inicial de los pórticos aislados, que han alcanzado tan gran alianza del rito directo con el rito indirecto, del rito dinamista
desarrollo en Extremo-Orientc 18, donde no sólo se han convertido con el rito animista, bien sea para suprimir los obstáculos que
en monumentos independientes, de un valor arquitectónico pro- ( puedan oponerse al paso, bien sea para efectuar tal paso.
pio (pórticos de divinidades, de emperadores, de viudas, etc.),
sino que, además, al menos en el sinloísmo y en el taoísmo, son Los RtTOS DE ENTRADA
utilizados como instrumentos ceremoniales (véase en los ritos
de la infancia). Esta misma evolución, del pórtico mágico al Entre los ritos de paso material conviene aún citar los del
monumento, parece haber sido la del arco de triunfo romano: paso de los puertos de montaña, que incluyen el depósito de
el triunfador tenía primero que separarse del mundo enemigo, " Para la secuencia de los ritos úel triunfo, véase MONTFAUCON,
mediante una serie de ritos, para poder entrar -por su paso Al1tiqllilés expliquées, París, 1719, fol., 1. IV, pp. 152-161.
bajo el arco- en el mundo romano; el rito de agregación era 20 Sobre estas diviniúades y los ritos relacionados con ellas, véase
E. LEFEBVRE, Rites Egypliells; collstructio/1 et protectioll des édifices.
I
Publ. Ec. Lettres d'Alger, París, 1890; para los toros alados asirios, eL
No hay por qué interpretar, con TnuMBuLl., el umbral como el p.62.
I
11

altar primitivo y el altar como el umbral trasplantado, ni por qué atri- " Sobre las divinidades del umbral, d. además de TRUMDULL,
op. cil"
buir a la sangre, en los ritos relativos al umbral, una importancia ma- pp. 94 y ss.; FARNELL,Allthropological Essays prese/lled lo E. B. Tylor,
yor" que al agua o al simple contacto como rito de agregación o de Oxford, 1907, p. 82; I.-G. FRAZER.ib., p. 167; China: por lo general,
alianza. She/l-S/llI y lii-Lü (cL DE GROOT-CHAVANNES,Les féles a/lllue/lemellt cé-
11 En China: GISDEnT CO~IDAZ,Sé/mltures impériales de la Chille, I

lébrées a Emouy, París, 1886, pp. 597 y ss.), pero en Pekín también Ch'ill-
Bruselas, 1907, pp. 27-33; DoOLlTTLE. luc, cit., t. 11, pp. 299-300; en Ch'itmg y Yü-chih-ku/1g (eL GRUDE, Pek. Volksk.. pp. 93-94); lapón: Is.
Inpón: W.-E. GHIFFIS, al'. TIWMIIUI.I., loc. cit,. apénúice, pp. 320-324; BIRI). Ullbeatell Tracks i/1 lapall. Lonúres, 1. 1, pp. 117, 273; Michcl
B.-H. CHAMBEltLAll'l, 'J'hil/gs laplIIlese. Tokio y Lonúres, 11590. p. 356, REVON.«Le Shinntolisme», Rev. de l'lJistoire des Rel., 1905, t. LI, pp. 389
s. v, lorii; R. MUNIW, I'ril1litive ClIl/lIre il/ lapall. Tokio, 1905, p. 144. Y 390; MUNRO, Primitive culture i/1 lapall, Yokohama, 1906, p. 114; etc.

'30 31
diversos objetos (piedras, trapos, pelos, etc.), ofrendas, invoca- montar en coche o en palanquín, de montar a caballo para salir
ciones al genio del lugar, ctc.: Marruecos (kerkllr), Mongolia, de viaje o de bajarse de él, etc., van frecuentemente acompa-
Tíbet (obo), Assam, Andes, Alpes (capillas), etc. El paso ue un ñados por ritos de separación al partir, de agregación al volver.
río va acompañauo con frecuencia ue ceremonias 22,y como rito
negativo correspondiente se halla la prohibiciÓn, para el rey o
Los SACRIFICIOS DE FUNDACIÓN
el sacerdote, de atravesar este o aquel río, o los cursos de agua
en general. Asimismo, el embarque y desembarco, el acto de
En fin, en algunos casos, los sacrificios llamados de Íunda-
" Véanse, entre olros, H. G,~IIJ()z. Le c/iell galllois c/II soleil. París, 1886, ción y de construcción entran en la categoría de los ritos de paso.
p. 65; son de destacar las ceremonias dc conslrucci6n y de primcra uti- Llama la ¡¡tención que se los haya estudiado aisladmnente, cuan-
lización de los puentes (cL pcJ///ijex) En cuanto a los ritos consistentes
,
do forman parte de un conjunto ceremonial homogéneo, la cere-
en pasar entre o por debajo tic algnna cosa. han sido recopilados en
I'vlélusinc y por casi todos los folcloristas. No cslal'Ía fucra de lugar dis- monia del cambio de residencia23. Toda casa nueva permanece
cutirlos todos de llueva, pero no puetlo cmprelltler aquí esa tarca. Me tablí hasta que, mediante ritos apropiados, se la convierte en
limitaré por tanto a citar lo siguiente, toll1udo de KI\¡\SC11ENINNIKOV, I1va 24.Este levantamiento de tabú es, por sus formas y su meca-
/lis/oire e/ descrip/icJ/1 .111 !\<IIII/('/l<I/ka./ll/Is/l'r1l<ll1l. M. M. Iky, 176O, nismo, el mismo que cuando se trata, por ejemplo, de un terri-
1. 1, pp. nO-ni, y d, p. no:
«Puco después se truj<:run u la yurta (eubuñu laponu) rumus de ube- torio o de una mujer, ete" sagrados: hay lavado, o lustración,
tlul, cun arreglo al nlllnelU de familius. Cudu kal1lh:hutlol cogió unn de o comensllliJad. Otras prácticas tienen por objeto hacer que la
esas ran1nS para su familia, y tnls haberla doblutlo en círculo, hizo que casa se mantenga entera, no se derrumbe, etc. Y se equivocan
pasaran a través tIc ella por dos veces su mujer y sus hijos, los cuales quienes han querido ver en muchas de ellas supervivencias y de-
al salir dc dicho círculo se pusieron a dar vucltas en torno. Entre ellos
formaciones de un antiguo sacrificio humano. A los ritos de su-
se llama a esto purificarse de sus faltas,» Pues bicn, las detalladas des-
cripciones de Kra~cheninnikov revelan que el abedul es un árbol sa- presión de tabú, de fijación de un genio protector, de transfe-
grado pam los kallltchadales y que es utilizado ritualmente en la mayor rencia de la primera muerte, de seguridad futura de todo orden,
parte de las ceremonias; la inlcrprdación. pUl' (anto, puetlc ser: l.", ha suceden ritos de agregación: libaciones, visita ceremonial, con-
habido santificación direclu por influjo del abedul, que es pllro; 2,", sagración 'de las diversas partes, reparto del pan, de la sal, de
ha hnhido trnnsferencia de la impllreza de las gen les ni uhedul, lo que
coneordaríu con la continuación de la ceremonia: «Cuando todos se
una bebida, comida en común (en Francia: «pendre la crémail-
hubieron purificado, los kal11lchadales salieron de la yurta con esas pe- lere» *). Estos ritos son propiamente ritos de identificación de
queñas ramas por la jupana o por el primer hueco, siendo seguidos por
Iodos sus parientes de ambos sexos. Una vez que estuvieron fuera de la 2J Sobre los sacrificios de construcción, véase P. SARTORI, «Ueber das
yurta, pasaron por segunda vez a través del círculo de abedul, después Bauoprep> , Zeitsclrrilt lür Ethllologie, 1898, pp. 1-54, que no se ha dado
de lo cual clavaron en la nieve esas varas o pequeñas ramas, inclinando cuenta de que algunos son ritos de apropiación. Para los ritos franceses,
la punta hacia Ol'Íente. Los kamtchadales, tras haber tirado en ese lugar cL P. SÉBILLOT, Le Folk-Lore de Frallce, París, 1907, t. IV, pp. 96-98, y
todo su tonchitche y haber sacudido sus vcstidos, entraron cn la yurta para diversas teorías, TRUMBULL, loco cit., pp. 45-47; WESTERMARCK,
por su verdadera boca y no por la jupana.» Dicho de otro modo, se Tire origill ami deve/opmelll 01 /l/oral ideas, Londres, t. 1, 1906, pp. 461
quitan de cncima: las impurezas materiales sagl'udas ucumuladas cn los y ss. Estos ritos entran en una categoda más amplia a la que denomino
vestidos; el objeto I'Ítual más importante, el tonchilehe, que constituye rilos e/e la primera \'ez (cL capftulo IX). El hechizo 43, 3-15 del Kausika
con <da hierba dulce», etc., lu categoría de los sacra; y IlIs ramas con-
I
Sutrn (W. CALAND,Al/i//(lisclres Zal/berrilllal, La Haya, 1900, pp. 147.
vertidos en recipientes de lo sugrudo. 148) se refiere no sólo a In construcción y a la enlradu, sino que hace
El paso bajo los arcos sagrados hace desaparecer automáticamente I
asimismo mención al cambio de residencia de personas y animales.
I .. CL para una ceremonia tfpica" HILDBURGH, «Notes on sinhalese roa-
en quienes los atrllviesan el carácter sagrado que habían adquirido al eje- I
cutar las complicadas ceremonias cuyo final marca este rito, yesos arcos gic», !ol/m. Allthrop. IIIS/., t. XXXVIII (1908), p. 190.
son el pórtico que separa el mundo sagrado del mundo profano; Iras , * La locución francesa «pendre la crémaill~re» tiene hoy el sentido
su regreso a lo profano,' los actores de lu ceremoniu pueden utilizar de genérico de «festejar el estreno de una casa»; su significado literal, «col-
nuevo la gran puerla de la cabaña. gar las llares» (cadena de hierro pendiente en el cañón de la chimenea,

32 33
11

\;
los habitantes futuros con su nueva residencia. Cuando son los ¡; más que por la puerta secundaria, la de hacer que el cadáver
l'
propios habitantes, por ejemplo, un novio o un joven esposo del animal sagrado sólo penetre por la ventana o por una bre-
ayudado por su familia o su mujer, etc., los que han construido I cha, etc. Estos ritos tienen por objeto no polucionar un paso que
la casa, los ritos se inician al comienzo mismo de la construc- debe permanecer libre una vez que ha sido consagrado como
ción. tal por ritos especiales; asimismo, en él no, se debe ni escupir,
ni correr, etc.
A veces, el valor sagrado del umbral se repite en todos los
Los RITOS DE SALIDA umbrales de la casa: en Rusia he visto casas en las que sobre
I
el umbral de cada habitación estaba clavada una de esas peque-
A los ritos de entrada en la casa, el templo, etc., <.:urrespon- i ñas herraduras que protegen el tacón de las botas: en esas ca-
den ritos de salida, que son ya idénticos, ya inversos. En la épo- ! sas, cada habitación tenía su icono.
ca de Mahoma, los ¡írabes, al entrar o al salir, acariciaban con En todo caso, para comprender los ritos relativos al umbral,
la mano al dios doméstico 2'; el mismo gesto era, por tanto, se- conviene recordar que el umbral no es más que un elemento de
gún el momento, un rito de ugregación o un rito de separación. la puerta y que la mayor parte de estos ritos deben tomarse en
Asimismo, todo judío piadoso, cadu vez que atraviesu la puerta el sentido directo y material de ritos de entrada, de espera para
principal de su casa, toca COI!el dedo de su mano derecha la la agregación o de salida *, es decir, de ritos de paso.
maZl/za, cofrecillo fijado al montante de la puerta, en el que hay
un papel, una tira de tela, etc., que tiene escrito o bordado el
sagrado nombre de Dios (ShadchÚ); a continuación se besa un
dedo y dice: «iEl Señor preserva tu salida y tu entrada a partir
de este momento y para siempre jamás!» 26, üI"1adiémlose aquí el
rito verbal al rito manual. Es de señalar que, por lo general,
sólo la puerta principal, bien consagrada por un rito especial,
bien en virtud de su oricntación en una dirección favorable, es
la sede de ritos de entrada y de salida, careciendo el resto de
I
las abertut'as de ese mismo carácter de margen entre el mundo
familiar y el mundo exterior.
De ahí la preferencia de los ladrones (me refiero a las ci- !

vilizaciones distintas a la nuestra) por entrar a través de sitios


distintos a la puerta 27; de ahí la costumbre de hacer que el ca-
dáver salga por la puerta de atrás o por la ventana, la de no
dejar entrar y salir a la mujer durante su embarazo o sus reglas
con un gancho inferior para colgar la caldera), remite sin duda al acto ,
culinario quc precedía a la comida en común con quc se fcstcjaba la
inauguración de un hogar.
Digamos también quc en el Addellcllllll a que nos rdcl'Íl1Ios al comicn- * Donde el original dice «ritos de entrada, de espera y de salida)}.
zo figura la siguiente indicación: «Frase a slIprimir: Estos ritos... nue- el Addendu/II corrige: «ritos de entrada, de espera para la agregación o dc
va residencia». [N. del 1'.] salida», al ticmpo que nos informa de una duda o vacilación de] aulor
" I~obcrlson SM1T11.Die Ueligioll cler Semi/ell, p. 187. (\Ion Gennl'p) en la corrección: «La palabra sor/ic (salida) -dice el
lo Cluy TUUMIIIJlI., 'rI,rc'.,/"'/c/ ('UI'C!//II//(, pp. úY-70 (Sirill). Addem/lllll'- había sido sustituida por séjollr (cstancio) y posteriormcn.
" I [E1.BIG(lIola aiiudidu en el Aclclellc/llm). tc rcslabledda». [N. del 1'.]

34 35
, (

CAPíTULO 111 II
r o adoptando contra él medidas defensivas de carácter mágico-
LOS INDIVIDUOS Y LOS GRUPOS reJigioso.
La consideración del extranjero, por parte de un elevado nú-
mero de pueblos, como un ser sagrado, dotado de potencialidad
I

mágico-religiosa, sobrenaturalmente benéfico o maléfico, ha sido


puesta de relieve en numerosas ocasiones, especialmente por
~ J.-G. Frazer 2 y E. Crawley 3; ambos explican, en base al terror
I
mágico-religioso experimentado ante la presencia del extranjero,
los ritos a que se le somete, cuyo fin no sería otro que conver-
tide, bien en neutro, bien en benéfico, «desencantarle» en suma.
¡
H. Grierson admite ese mismo punto de vista, pero interesándo-
se además por la situación económica y jurídica del extranje-
f
ro 4; sus referencias eran ya numerosas. Las de Westermarck 5
LA SITUACIÓN Y EL CAHÁCTER DEL EXTHANJEIW lo son más aún; enumera además otros motivos adicionales que
pueden condicionar la conducta para con el extranjero (sensibi-
Sc pucdc considerar cada socicdad general como una espe- Jidad, interés positivo o sobrenatural, etc.) y rechaza la teoría
cie de casa dividida el1 habitaciones y pasillos de paredes tan- del contagio postulada por Crawley (que no veía en los ritos
to menos espesas y con puertas de comunicación tanto más am- relativos aJ extranjero más que un medio de levantar el «tabú
plias y menos cerradas cuanto más cerca se halle esa sociedad del aislamiento individual»), proponiendo en su lugar otra aÚn
de las nuestras en cuanto a la forma de su civilización. Entre más limitada: tales ritos tendrían por objeto destruir el mal de
los semicivilizados, por el contrario, estos compartimentos se ojo y la «imprecación condicional» que todo extranjero posee
hallan cuidadosnmente aislados los unos de los otros, y para Il priori 6. Por otro lado, Jevons había r<;:stringidoel sentido de
transitar entre ellos se precisan formaJidades y ceremonias que estos ritos, viéndolos como ritos de purificación concernientes
presentan una estrechísima analogía con los ritos de paso ma- únicamente a los vestidos y bienes de! extranjero, pero no al ex-
terial a los que acabamos dc referimos. tranjero mismo 7.
Todo individuo o agrupación que no posea, ni por su na-
cimiento ni por especiales cualidades adquiridas, un derecho in- rídico, pero no afecta más que en escasa medida a lo mágico-religioso.
mediato a entrar en una determinada casa dc ese tipo y a insta- A veces, sin embargo, como en Fiji, el derecho de naufragio parece te-
larse en una de esas subdivisiones, se halla en virtud de ello ner por objeto impedir la entrada de extranjeros mágicamente peligrosos
eñ el tcrritorio de la tribu.
en un estado de aislamiento manifiesto de dos maneras, que pue- ¡ , ..G. FRAZER, 'fhe Goldel! Bollgh, 2.' ed., t. 1, pp. 297-304; TRU~f-
den darse en forma separada o combinada. En la medida en que \JUl.l., loco cit., pp. 4-5 Y passim, no considera más que los ritos de en-
se hallan fuera de esa sociedad especial o general, son débiles; trada en relación con la sangre y el umbral.
! E. CRA\vLEY, The Mystic Rose, pp. 141, 239,250 Y ss.
son fuertes en cuanto pertenecientes al mundo sagrado, al cons-
. H. GRJERSON, The Si/ent Trade, pp. 30-36 Y 70-83.
tituir dicha sociedad, para sus micmbros, el mundo profano. De , E. WE~'!'I¡RMAHCK, The origill a/l(/ deve/orment 01 moral ideas. t. 1,
ahí la variable conduclu de las poblaciones: mientras unas ma- Londres, 1906, pp. 570-596.
tan, saquean, maltratan al extranjero sin mayores diligencias J, , CL esp,~cialmente pp. 586.592 Y las conclusiones verdaderamente
otras le temen, le miman, utilizándole como un ser poderoso simplistas de la p. 390.
, F. B. JEVONS, Introductiol1 to the history 01 religion, Londres, 1896,
I En los casos de bandidaje organizado, por ejemplo, de caravanas, p. 71. No se comprende cómo pueden ser impuros, peligrosos, tabuados,
o de derecho de naufragio, el fenómeno es sobre todo económico y ju- vestidos y bienes diversos sin que lo sea asimismo su poseedor, que los
tiene consigo o los lleva puestos.
36
37
,

¡
I
RITOS DE AGREGACiÓN DEL EXTRANJERO I la ceremonia' termina con los ritos de agregación: entrada solem-
ne, comida en' común, intercambio de apretones de mano, etc.
Cada uno de los anteriores puntos de vista vale para una !. Cada una de estas etapas de aproximación entre extranjeros
serie más o menos amplia de hechos concretos: pero sería im- e indígenas varía, según los pueblos, en duración y complica-
posible comprender de ese modo el sentido del mecanismo de ción 9. Pero tanto si se trata de colectividades como de indivi-
los ritos relativos al extranjero, ni la razón de ser del orden en duos, el mecanismo es siempre el mismo: detención, espera,
que se suceden, ni el motivo en fin de las analogías entre esas paso, entrada, agregación. En sus detalles concretos, los ritos Ime-
secuencias rituales y las secuencias de los ritos de la infancia, de den consistir en un contacto propiamente dicho (palmada, apre-
la adolescencia, del noviazgo, del matrimonio, etc. tón de manos, etc.); en intercambios de regalos alimenticios,
. Si se consultan los documcntos que describen en detalle el preciosos, etc.; en comer, beber o fumar «<pipa india») juntos;
i
ceremonial a que son sometidos extranjeros aislados o grupos cn sacrificios de animales; en aspersiones de agua, de sangre, etc.,
de extranjeros (caravanas, expediciones científicas, etc.), se des- o en uncioncs; en atarse, cubrirse juntos, sentarse en el mismo
cubre tras la variedad de las formas una notable unidad de las I
asiento, etc. El contacto indirecto se realiza a través del «porta-
I voz», o bien tocando simultánea o sucesivamente un objeto sa-
secuencias. La llegada de extranjeros en grupo genera como re- I

acción actos de rcforzamiento de la cohesión socia] local: los grado, una estatua de divinidad local, un «poste fetiche», etc.
habitantes desertan en masa del pucblo y se refugian en lugares l' Esta enumeración se podría incrementar a voluntad, y aquí no
bien defendidos, colinas, bosques; o bien cierran las puertas, to- dispongo de espacio para examinar con cierto detalle más que
man las armas, hacen señales de agrupmniento (fuego, toque algunos d¡: estos ritos.
de trompas, tambores, etc.); o bien el jefe se presenta, solo o
con sus guerreros, ante los extranjeros, en calidad de represen-
LA COMENSALIDAD
tante de la sociedad y en virtud de una mejor inmunización que
los demás contra el contacto con ellos. En otros lugares se en-
vían intermediarios especiales o delegados elegidos. Por otra par- La comensalidad, o rito de comer y beber juntos, del que se
te (salvo excepciones de orden político, por ejemplo), los extran- volverá a hablar con frecuencia en este volumen, es claramente
jeros no pueden penetrar de inmediato en el territorio de la tri- un rito de agregación, de unión propiamente material 10, lo que
bu o en el, pueblo; deben probar desde lejos sus intenciones se ha llamado un «sacramento de comunión» 11. La unión así
y soportar un período de prueba cuya forma conocida es la fas- constituida puede ser definitiva. Pero lo más frecuente es que
tidiosa «palabre» africana *. Es el estadio preliminar, que dura sólo dure el tiempo de la digestión, hecho éste constatado por
un tiempo más o menos prolongado. A continuación viene el pe- el capitán Lyon entre los esquimales: todos y cada uno le con-
ríodo de margen: intercambio de regalos, oferta de vituallas por sideraban su huésped únicamente durante veinticuatro horas 12.
los habitantes, puesta a punto del alojamiento8, etc. Finalmente, Con frecuencia la comensalidad es alternativa: hay entonces in-

* El significado más concreto y estricto del término francés palabre , CL descripciones comparadas en mi Tabou, To/. Mad., pp. 40-4-7.
parece ser precisamente. segÚn el diccionario Hacheue, el de «entrevis- CAbe incluir en esta categoría el protocolo de las recepciones dc misio-
la (con un reyezuelo negro»>, alcanzando después -por extensión peyo- nes de embajadores, etc., que haccn resaltar el contacto entre dos colee-,
rativa- la acepción más general de «palabrería» o «cháchara» «<discu- tividades. Señalo en pnrticular el ritual rclativo a la «bicnvenida» de los
sión interminable y ociosa», en glosa del diccionario Robert). [N. del T.]
australianos centrales; d. SI'ENCERy GILLEN,l'he lJOr/hem Tribes vI
. Quc puede ser, bicn la «casa conllllHll» de los jóvcnes o guerreros, Cel/tral Australia, Londrcs. 1905, pp. 568.579.
bicn un locnl especinl perteneciente al jefe o n un noble. bien incluso CL C\{AWI.EY,Mystic Hose. pp. 157 Y ss., 214, 456 Y ss.
10

un cnrnvanserrullo, dc.. bien finalmente un aparlamento en unu casa nob. SMITI¡", Die Heligion der Semitell, pp. 206.210; SJONEY HART-
11

habitada por una familia local, en cuyo caso es frecuente quc se dé agre- LAND,The Legend 01 Perseus, passim en los 3 vol.
gación dcl cxtranjcro a esa familia y, a su través, a la sociedad general. 12 The prívate ioumal 01 cap/. G.-F. LyolI, Londres, 1824,p. 350.

38 39
tercambio de víveres, lo que constituye un vínculo reforzado. o de plata 25,ramos de flores 2°,coronas 21,pipas 28,Hilillos2'1,bl:-
A veces el intercambio de víveres se realiza sin comensalidad, sOS3°, sangre 31,sacra cristianos 32(cruz, cirio, icono); bl:sar los
y entra entonces en la vasta categoría de los intercambios de re- mismo sacra,33(icono, cruz, evangelio); pronunciar un juramen-
galos 13.
to 34.Ahora bien, si nos remitimos a la monografía de Ciszewski
constataremos que en todas y cada una de las ceremonias espe-
ciales se da siempre una combinación de varios de estos proce-
Los INTERCAMBIOS COJ\IO RITO dimientos de unión, y que en todos hay un rito de intercambio,
DE AGREGACIÓN
cuando no varios. Por consiguiente, es éste el que ocupa el lu-
gar central, de modo análogo a como ocurre -ya lo veremos-
Estos intercambios poseen una eficacia directa, un poder en los ritos del matrimonio. Se trata en este caso de un pro-
constrictivo: aceptar un regalo de alguien es quedar vinculado cedimiento de mutua transferencia de la personalidad, cuyo me-
a él. Es lo que en parte supo ver Crawley 14 y no llegó a com- canismo es tan simple como el consistente en atarse juntos, en
prender Ciszewski en su monografía sobre la confraternización cubrirse con un mismo manto o velo, etc. Por lo dem¡Ís, el in-
entre los pueblos eslnvos de los Bnlcanes, de Rusia 1" e(c. Inter- tercambio de sangre, aunque más tosco o cruel, no es más pri-
¡neta los ritos dI.: lIgrq~¡¡eiÓIl como «silllbólieos», rl.:collocklldo mitivo que el intercambio de una parte del vl:sLido,de un ¡millo
cuatro principalcs: la col!ll.:llsalidad (bebl.:r y eollwr), d acto dI.: o dl: UIIbeso 35.
atarse juntos, el ue darsl.: Ull beso y el «símbolo de la /lall/me A los intercambios citados hay que añadir el de hijos (en
imilalio» 16. Dejo de lado este último (parto simulado, etc.), que China, por ejemplo), hermanas y mujeres (Australia, etc.); de
es de tipo simpático, para señalar que los ritos descritos a lo la vestimeríla completa, de divinidades, de sacra de todo tipo
largo de su investigación por Ciszewski se clasifican del siguien- como los cordones umbilicales 36, Entre algunos amerindios sep-
te modo: comensalidau individual o colectiva 17; comunión cris-
tiana simu!t¡Ínea 18; estar atados con una misma cuerda o cin- J5[bid., pp. 43-45.
to 19; cogerse de la mano 2°; rodcarse mutuamente con los bra- " [bid., pp. 43-46.
"[bid.,p.41.
zos 21 (abrnzarse); ingresar 11 la vez I.:n d ¡Ímbilo del hogar 22; " [bid., p. 57.
intercambiar regalos 23 (telas, vestidos), armas 24, monedas de oro " ¡bid., p. 42.
JO¡bid., pp. 27, .33, 37, 38, 41-43, 45.
JI [bid., pp. 27, 45, 60-69,
IJ Para refer. bib!., véase H. GRIEHSON, loco cil., pp. 20-22 Y 71; WES- J! [bid., pp. 37, 56-57.
TERMARCK,Orig. 01 moral ideas, t. 1, pp. 539-594. " [bid., pp. 34, 37, 39, 55, 56.
.. Myslie Rase, p. 237; interpreta, sin razón alguna, las anulaciones H [bid., p. 4C etc. P. 33, CISZEWSKI
cita un caso interesante de fra-
de tabú y los ritos de unión desde un punto de vista únicamente indivi- ternización por etapas (en tres estadios: pequeña, media y gran frater.
dualista, pp. 237-257. nización), que recuerda las etapas de la iniciación y de la agregación a
IJ Stan. C¡SZEWSKI, Kiinslliche Verw(//1(lschul/ bei den Siidsluvell, las clases de edad.
Leipzig, 1897. J! Sobre la fraternización,véase también el informe de la Rev¡¡edes
" [bid., p, 141. 'J'radi/iolls Pop¡¡lllires y de Mél¡¡sil1e; G. TAMASSIA, L'Allra(ellalllelllo,
11[bid., pp. 2, .13, 35, 39, 43.45, 54, 57. Turín, 1886; Rob. SMITII, Religioll del' Semi/el1, pp. 239-248; J. Rü-
" [bid., pp. 34, 63. nINSO11N, PsycllOlogie der Nalllrvülker, Leipzig, 1896, pp. 20-26. Según
" [bid., pp. 3, 38, 40.
el propio testimonio de CISZEWSKI, p. 94, la fraternización (social) crea
M [bid., p. 35.
un parentesco más poderoso que la consanguinidad natural.
21 [bid., pp, 46, 54, 55. J6 TAPLIN, The Narril1yeri, 2,' ed., Adelaida, 1878, pp. 32-34. Este in-
" [bid., pp. 45, 47. tercambio crea la relación llamada I1gia I1giampe, sobre la que CRAWLEY,
IJ [bid., pp. 27, 33, 34, 45, 46, 55. loco cil., ha edificado su teoría de la «inoculación mutua entre indivi-
" [bid., pp. 32, 57, 69. duos», sin ver que todas las formas de intercambio están exactamente

40 41
tentrionales (salish, ele.), este intercambio ha adquirido la for- misma ceremonia con la hendidura superior, Terminada la opc-
ma de una instiLUción: el pollalch, que ~C realiza periódicamente n;ción, se (,ortó la tira en dos, dejando eada mitad en nuestros
y por sucesión alternante 37, del mismo modo que una de las dedos respectivos; en adelante el sultán de Chira es el hermano
obligaciones de la realeza, cntre los semicivilizados, consiste en del viajero blanco 38.» Entre los wazaromo, wazegura, wasaga-
redistribuir a los súbditos los «regalos» ofrecidos obligatoriamen- ra, cte., se da el intercambio de sangre: los dos individuos se
te. En fin, este «toma y daca», este tráfago de objetos entre gen- mantienen sentados uno frente a otro con sus piernas entrecru-
tes que constituyen un grupo delimitado, crea la continuidad del zadas, mientrus un tercero blande un sable sobre ellos, pronun-
vínculo social entre los individuos a idéntico título que la «co- ciando una imprecación contra aquel que rompa el vínculo de
munión».
fraternidad .19;aquí es el contacto lo que une al mismo tiempo
que el intercambio de sangre, viniendo luego un intercambio de
LA CONr-HATEHNIZACIÓN
regalos ,lO.Si he citado este documento ha sido sobre todo para
mostrar que es una equivocación aislar arbitrariamente en las
ceremonias de agregación los ritos en que se da utilización de
Como rito de unión del mismo orden que I¡¡ confraterniza- sangre, ptte¡¡ en realidad estos ritos especiales muy pocas veces
ción, citaré también la reaJízación conjunta de un mismo acto constituyen por sí solos la ceremonia completa. En ]a inmr~nsa
ceremonial (padrinazgo, peregrinaje, ctc,), unión qll(~sólo puede mayoría d{; los casos, el proceso comporta al mismo tiempo ri.
romperse mediante un rito de sepamciÓn especial. tos de conlacto, de comunión alimenticia, de intercambio, de
I
El mccanismo directo y simple dd rito de agregación del ex- unión (atadura, etc.), de «]ustración», ctc.
tranjero aparece muy claro en la ceremonia él que se sometió
lI
I La combinación de estos distintos ritos de agregación por
Thomson en el momento de cntrar cn d territorio de los massai': i
contHeto directo aparcce con toda claridad, por ejemplo, en las
«Al día siguiente, un desertor suahelí vino a ofrecennc paz y fra- siguientes costumbres de una tribu árabe, los shammar. «Entre
ternidad de parte del jefe del distrito; traen una cabra, la cojo I
los shammar -dice Layard-, si un hombre puede coger el
por una oreja, y tras haber declarado ante todos los presentes cabo de una cuerda o de un hilo que su enemigo tiene agarrado
I
la finn1iclad de mi viaje, proclamo que no le deseo mal alguno por la otra extremidad, se convierte al instante en su protegido
a nadie y que no soy en absoluto experto en II-chaui (magin ne- 1,
(dakhil). Si toca la tela de la tienda o si puede lanzar contra
gra). El embajador del sultán se apodera de la segunda oreja y ella su baslón, se convierte en protegido del habitante. Si puede
promete, en nombre de su amo, que no nos hará ningún mal !
escupir sobre un hombre o tocar con sus dientes cualquier ob-
y que nos suministl"aní víveres; en caso de robo, los objetos arrc- jeto quc le pertenezca, se convierte en su dakhil, excepto en
batados nos senín devueltos. A continuación se sncrifiea al ani- caso de robo... Los shammar no saquean nunca una caravana que
mal; se le arranca de la frente una lira de piel en la que se se encuentre a la vista de su campamento~ pues en la medida
practican dos incisiones. Tomándola entre sus manos, el m'sua- en que un extranjero pueda ver sus tiendas le consideran WIUO
heli hizo entrar cinco veces uno de mis dedos en la hendidura f;Udakhil 41,>; hasta la visión es en este caso un contacto. Los ri.
inferior, empujándola finalmente hasta la base de la falange, tos de csle tipo juegan un importante papel en el ceremonia]
donde In conservé, al tiempo que hacía repetir al mensajero In "---
J! l. TI1OMSON,AlI pays des Massdi, "uds, 1886, pp. 101-102.
en un mismo plano. Sobre la acción social de la fratel'l1ización, cL CIS- " H. BUllTON, The Lake Uegiolls vi Celllral Aldea, Londres, 1860,
ZEWSKI, loco di.. IIIISsil1l, sobre Iodo p, 29, La rralernización pucdc ser I.I,p.lloI.
definitiva o tcmporal; en eslto: caSIJ, cabe renovada; d. CISL,EWSKI.loc, '"//lidelll, p. ttS.
di., pp. 7, 4S, 49, ele.
u LAYAlllJ, Discoveries ill Ihe milis 01 Nillel'eI¡ ami lIa/lyloll, Lon-
J1 er. C. HILL-ToUT, ¡oumal 01 Ihe Alllhropological ["slill/le, dres, pp. 317 Y ss. Sobre el dakhil, eL también Rob. SMITH, Killship
t. XXXVIt (1907), pp. 311-312, entre olras obras. (/m/lI1a1'riage in early Arabia, nueva ed., Londres, 1907, pp. 48-49, lIola.

42 43
~
~.

.~
~ acto religioso'¡'¡. Las mismas secuencias rituales se vuelven a ha-
del derecho de asilo 42. Asimismo, el solo hecho de pronunciar llar en el intercambio de visitas, que tiene también esencialmen-
una palabra o una fórmula, como el salam para los musulmanes, te el valor de un vínculo, en cuanto intercambio, intercambio
tiene por efecto crear una unión, cuando menos temporal: ésa es que, por ejemplo, es una auténtica costumbre intertribal entre
la razón de que los musulmanes busquen todo tipo de rodeos los australianos.
para no dar el salam a un cristiano 43.

Los RITOS DE SALUTACIÓN RITOS SEXUALES DE AGREGACIÓN

En ]a categoría de los ritos de agregación contagionistas di-


Las distintas formas de saludo pertenecen asimismo a la ca- rectos conviene incluir un cierto número de ritos sexuales, como
tegoría de los ritos de agregación; varían en función de que el intercambio de mujeres, Cuando el rito es unilateral, nos ha-
quien IIega sea más o menos extraño a los habitantes de la
llamos ante el préstamo de mujeres (esposa, hija, hermana, pa-
casa o ti quienes encuentra. Los distintos saludos de los cristia-
riente, mujer del anfitrión, o de ]a misma clase o tribu que él 45).
nos, algunas dc cuyas formas arcaicas siguen vigcntes en los paí- Aunque en algunos casos el objetivo de este préstamo sea ob-
ses eslavos, renovaban a cada paso el vínculo místico creado por tener niños él los que se cree mejor dotados y más poderosos
la pertenencia a una misI1JiJreligiÓn, al modo como lo hace el . (a consecuencia dell11ana inherente a todo extranjero) 46, por lo
salam entre los musulmancs. Leyendo algunas descripciones de- genera], sin embargo, el rito tiene claramente el sentido de un
taIladas puede observarse que entre los semicivilízados estos sa-
rito de agregación al grupo, más o menos restringido, del que
ludos tienen por efecto: l.", cuando se trata de parientes, de ve- forma parte la mujer prestada. De hecho, es un equivalente de
cinos, de miembros de la tribu, la renovación y reforzamiento la comensalidad. Entre los nativos de Australia Central se envía
de la pertenencia a una misma sociedad más o menos restringi- como mensajeros un hombre y una mujer, o dos hombres y dos
da; 2.", cuando se trala de un extranjero, su introducción en una
mujeres, que llevan como signo de su misión paquetes de plumas
sociedad restringida en primer lugar, seguida, si ta] es su deseo, I
de cacatúa' y hucsos de nariz (que se ponen en el septum per-
de la introducción a otras sociedadcs restringidas y al mismo I'.
I forado). Tras una discusión de negocios entre los mensajeros y
tiempo a la sociedad general. También aquí se da el apretón de
manos o el frotamiento de narices; la separación del mundo ex- H Véase el detalle de los ritos en J. BATC
HELOR,The Ait!ll and their
terior, quitándose los zapatos, el manto o el sombrero; la agre- folk-Ia/'e, Londres, 1891, pp. 188-197. CL CHAMBERLAIN, Thil/gs lapa-
gación, comiendo o bebiendo juntos, ejecutando ante las divi- l/ese, 1890, pp. 333-339 (Tea ce/'emonies); HUTTER, Kamenm, pp. 135-
nidades domésticas los ritos prescritos, etc. En suma, se proce- 136 Y 417-418, y, en general, los siguientes epígrafes temáticos en las
monografías ctnográficas: urbanidad, etiqueta, saludo, hospitalidad.
de de una u otra manera a un acto de identificación ante aque- 4\ CL para las teorías y las referencias: WESTERMARCK,The origin ol
llos a los que se encuentra, aunque sea por un momento. En- !!lIman marriage, Londres, 1891, pp. 73-75; CRAWLEY, Mystic Rase,
tre los a¡'nos, por ejemplo, saludarse es propiamente realizar un
, pp. 248, 280, 285, 479; Marco Polo, ed, Yuye y Cordier, Londres, 1905,
t. /, p. 214; !. 1/, p. 48, n. 4; pp. 53-54; POTTER, Sohrfib ami RClstem,
Londrcs, 1902, pp. 145-152. DouTTÉ, Merrakech, t. 1, París, 1905.
" Sobre el derecho de asilo, véase TnllMIILJl.l., loc, cil" pp. 58-59: pp. 149-150; en Marruccos, como entre los kubylas de Argelia, el prés-
HELLWIG, Das Asyl/'cchl c/e/' Nalll/'I'ülke/'. Berlín, 1903, no hll visto cI
tamo de las hijas sólo tiene lugar con los «huéspedes de la tienda», pero
lado mágico-religioso, ni sobre todo la ligazón que con el tabú y los no con los «huéspedes del común».
ritos de agregación tiene el derecho de asilo entre los semicivilizados, " Este caso se incluye en la categoría general de los ritos de mul-
parcialmente estudiado ya desde este punto de vista por Rob. SMIT H, tiplicación, p. ej., el préstamo de mujeres referido por MARCO POLO,
/?el. c/e/' Semilel/, pp. 53-57 Y 206-208, Y CISZEWSKI, loco cil" pp. 71-86,
etcétera. loc, cil., 1/, 53, tiene por objeto asegurar buenas cosechas y, en general,
" DOUTTÉ, Memlkech, t. /, pp. 35-38, «un gran aumento de prosperidad materia!».

44 45
los hombres del campamento, los primeros se llevan a tus dos nes» O de «casa de hombres adultos» o de «casa de guerreros» 5°.
mujeres a cierta distancia de éste y se van. Si los hombres del En virtud de ello se ve agregado, no a ]a sociedad general, en
grupo visitado aceptun la negociación, mantienen todos ellos re- efecto, sinoa la sociedad especial que mejor responde a su pro-
laciones sexuales con las mujeres; en caso contrario, no van a pio carácter de hombre activo y poderoso. Esta hospitalidad con-
buscar/as. Asimismo, cuando una partida de guerreros en ex- cede a] extranjero cierto número de derechos militares, sexua-
pedición de vendetta se halla cerca del campamento en el que les, políticos. Esta costumbre se halla difundida sobre todo en
tienen intención de matar a alguno de sus habitantes, se les lndonesia, en Polinesia, en ciertas regiones de África, mientras
ofrecen mujeres; si tienen relaciones sexuales con ellas la que- que en otras es el jefe o el rey, personaje santo, quien asigna al
extranjero su domicilio. El karavanserai' de Oriente comporta
rella se termina, pues tamaña aceptación es un signo de amis-
el siguiente estadio, y al antiguo rito 'de agregación le sustituyen
tad; aceptar las mujeres y continuar la vendetta sería una gruve
tributos de diversa naturaleza; se inicia así el estadio puramen-
falta a las costumbres intertribules 47, El coito es claramente, en te económico.
ambos casos, un acto de unión y de iuentificación, lo cual con-
Hasta ahora sólo hemos considerado al extranjero en cuanto
cuerda con otros hechos, que en otro lugar 48 he citado, y que tal, desde el punto de vista de aquellos individuos o grupos con
prueban que entre nativos ue Australia Central el acto sexual es
los que entra en contacto, Pero todo extranjero tiene también,
un coadyuvante mágico, pero no un rito de multiplicación. Así por regla general, su «hogar» o «patria», de donde sería ex-
se explican también, como ritos de agregación a una agrupación traño que hubiera podido partir sin pasar por ceremonias de
unida por un vínculo religioso, buen número de casos de pros- sentido inverso a las ceremonias de agregación a que nos hemos
titución sagrada, en los que precisamente estas prostitutas están venido refiriendo. Por otra parte, siempre que un extranjero ha
reservadas, por expresa estipulación, a los extranjeros, palabra sido agregado a un grupo, debe teóricamente someterse a ritos
que en este caso se entiende de una manera nHís laxa como equi- de sepuración al abandonar ese grupo. Y, efectivamente, en la
vulente sin duda a «no-iniciados» o «no-udoradores especiales de práctica se constata un perfecto balanceo. A los ritos de llegada
la divinidad a la que se hallan vinculadas las prostitutas» 49, corresponden los ritos de despedida: visitas, último intercambio
de regalos, comida en común, «tomar la espuela», deseos y vo-
tos, acompañamiento durante un «trecho del camino», a veces
EL DOJlIICIUO DEL EXTRANJERO hasta sacrificios. Se hallarán hechos de este tipo en la mayor
parte de los relatos de exploradores, En todo caso he aquí al-
El protocolo de recepción del extranjero se combina con fre- gunos: «La religión contiene, entre los musulmanes en particu-
cuencia siguiendo reglas que sería interesante destacar. El ex- lar, numerosos preceptos relativos a los viajes. Los libros de ha-
tranjero, por ejemplo, recibe con frecuencia como alojamiento difhs, los libros de adabs consagran todo un capítulo a los via-
una «casa comunal», como el lapa en Madagascar, que tiene, jeros,.. En Africa del Norte se arroja agua a los pies del que
más o menos, según los pueblos, el carácter de «casa de jóve- va a partir. Cuando en 1902 abandonamos Mogador para hacer
una gira por el interior, un miembro de la familia de uno de
" SrENCER y GILLEN, Natil'e Tribes 01 Central Australia, Londres, mis compafieros musulmanes salió de su casa en el momento de
1899, p. 98. partir y lanzó un cubo de agua a los pies de su caballo» ". Es
.. Mytltes et légendes d'Australie, París, 1906, pp. LVI-LVI/; sobre posible que se trate de un rito «de purificación», o de un rito
el préstamo de mujeres en Australia, cL Nat. Tr., pp. 74, 106, 108, 267;
Norlltenr Tribes, Londres, 1904. pp. 133-139. 50 eL 1-1. SCHURTZ, Altersklassen !/Ild Mallllerbiinde, Derlín, 1902.
" er. para los hechos SIIJNEY IIAUTlAND. At (he temple al Mylitta, pp. 203-213, sobre todo para las diversas [armas de casa comunal y su
Anlhrop. EsslIYs preso por E.-I!. 'I'\'I.ou, pp. IHlJ-202; talllbién los libros evolución,
de DULAURE, FRAZER, etc. " DOUTTÉ, Merrakech, pp. 31, 91.

46 47
«destinado Q destruir I()~ maleficios fnturos o pasados», como
I sociedad o la quc se había ngl"cgndoen el lranscurso de su I"uta.
cr~e Doutté siguiendo ja~ interpretaciones de Frazer 51; en mi
De ahí la existencin, dumnte su ausencia, de reglas de conducta'
! opinión, se trata más bien de un rilO de separación; el viajero
para la familia, consistentes en In prohibición de todo acto que
«franquea un Hllbicón» artifidal. Estos ritos de separación, en-
pudiera dañar por simpatía o directamente (por telepatín) al :lO"
f tre otros, se Iwllan muy elaborados en China para el cambio
sente 55; dc ahí también la costumbre de proveer al viajero, en
de provincia de los rnandarines, el salir de viaje 53,etc. Me pa-
cada partida. de un signo de reconocimiento (bastón, tésera, car-
rece que todos los ritos de salir de viaje, de expedición, ete., tie-
ta, ete.) que le agrega automáticamente a olras sociedades es-
nen como finalidad hacer que la escisión no sea brusca, sino
progresiva, del mismo modo <llle la agregación sólo se realiza peciales, Así es como entre los votiak, en caso de enfermedad,
por lo general gradualmente, por etapas. de epizoolia, etc., se recurre a un usio-tuno (variedad de cha-
mán): «Se le hace venir de lejos con objeto de que no conozca
a nadie. Se le lleva de un pucblo a olro con arrcglo a las necc-
EL VIAJERO: RITOS DE PARTIDA Y DE HETORNO sidadt:s. Cuando se va de Sil casa, exige unn "fianza" al pueblo
que le reclama. Esta fianza consiste en un trozo de madera en
En cllanto & los ritos del reto/'JlO del viajero, comportan ri-
el qne Iodos los cabezns de familia han inscrito su lall1ga (mar-
tos de limpieza de las i1l1purt~zas contraídas en el viaje (separa- ca de don y de propiedad). El listo-tuno deja esle trozo de ma-
ción) y ritos de ngregación progresiva; así OCUIT~con ciertos
dera en su hogar, a fin de que su mujer pueda exigir que se
ritos de bestialidad y ciertas ordalías en Madagascar 54. Estos le devuclvn su marido, Y esta formalidad se repite en cada lras-
ritos son visibles sobre todo cllnndo las ausencias, del marido
por ejemplo, SOI1 periódicas. lado de] LIsto.luno a otro pueblo, quedando ¡::iemprcel trozo de
madera con 'os tamga del pueblo siguiente en manos del ama
El viajero, sin cmbargo, no se halla, por el hecho de su
de casa de Ié, mansión que el liso-tlino nbandona» 5°.Asimismo,
pnrtidn, totalmente separado ni de Sil sociedad e~;encial ni de la
los pasos tI€:los mensajeros australianos n través de los clanes
\l rnAzEn, Golcloll lJollglz. 1. 1, p. 303; d. lumhién 11, GnlliltSON, o las tribus están claramente ritualizados 57, y se conocen las
Silellt
594. Tracle, pp. 33.34, 72.74; WES.tEH~IAncK,
~Jural Ideas, 1. 1, pp. 589, prácticas de la Edad Media europea y oriental que regulaban
las llegadas y partidas de los mercaderes.
" «Desde el momcnto en que .el mandadn Sl~dispone a partir, todos
los habitantes acuden a los caminos reales; se alinean sin dejar huecos
desde la puerta de la ciudad por donde debe pasar hasl" dos o fn:s le- LA ADOPCIÓN
guas más allá; por lotlas partes se ven 111<;8n5bcllurlH;lIlr~ barnizudas,
envuellas en raso y cubierti1s por dlllces, licores y té. (,vIII}'a su pes:Jr. Se vuelve a encontrar la l11ismnsecuencia en el ritual de
todo el mundo le para cuando pasa, obligándole a sentnrse, a comel' y
a beber... Lo más curioso es que Iodo el mundo quiere haccr:;c con algo adopción. En Roma comprendía: 1.°, la cletestatio sacrorum, con-
junto de ritos de separación de la clase patricia, de la gens, del
de su propiedad. Unos le quilan sus botas, olros su gOITO, 011'05 su ga.
bán, pero al mismo liempo se le entrega 011'0, de lal forllla quc alltr:s de _._-
llegar a verse libre de esa muchedumbre, oculTe a veces quc calza trejnla " Lo ruisrr.o ocurre con motivo de la ausencia de los pescadores, de
pares de botas diferentes.» Le 1'. LE CO~ITE, No/l!'. fIIéll1. de la Chille. los cazadores, :Ie los guerreros, Cf. FRAZER,ea/den Bolleh, t. 1, pp. 27-
París, 170O, 1. 11, pp. 53.54. l':Jr:J más delalles modernos, cL DOOLlTTI.E, 35; TC/boll, 'J'(}!.Macl., pp. 171.172, con ref~~l'el1ciasu rtncollrl, ClItal, a
Social Lile 01 the Chillese (Fou-Tehou), 1. 11, pp. 235.216 Y 302.303. las qtlc hoy ql'e añadir ELLlS, Hist. 01 Mad., t. 1, p. 167; en 1J0rneo, FI.
" Taboll, Tot. !\fad" pp. 249.251 Y ] 69-170; sobre los rilos de .'elol"11o E. tIEIVI1'J',Seme Sea-Dayak lablls, Man, 1908, pp. ]86-187.
en general, véase FRAZER, Golde" no/lgh, t. 1, pp. 306.307; para los 8"e- " 1. VASlllEV, Obozrii!l1ie iazytc!Jeskik!J obriaclolJ, suel'Íerií l/ ~'iero.
n'eros, LAF!TAU, Moellrs des SCllIl'ages IllIléric/lICI;IlS, París, 172.1. t. 11. ve/lli; \!utiakal' Kazcl/lsk<i"ii "ialsk(1"; gll/¡emii, Kazal1, 1906, p, H. CL h
pp. 194-195. 260; sobre los ritos dd viaje ell In India nllli[1l1a, CA1.M111 , c~lc respecla las publicucioncs sobre las vurus de mCII$Hjcro, etc.
.lI/illC/isclles %(/lIbe,ritlllll. I.n Ilayu, Ac. Nccl!. de Cicncias. 1905, pp. .1ú, " CL SI'ENCElI y Gll.LEN, Na/ive Tribes. pp. 97, 159, 274; /'Iarthera
63.ó4; cte. Tribes, pp. 139, 551; A.-W. HOWITT, T!Je Native Tribes 01 Sol/th East
Australia, Londres, 1904, pp. 678-691.
48
49
antiguo culto doméstico, de la antigua familia estrecha; 2.", la un hijo a su señor no sólo modifica con ello su posición soci¡¡l,
transitio in sacra, conjunto de ritos de agregación a los nuevos sino que además tal modificación va acompañada por ritos de
medios 58. El ritual chino comporta también un abandono del agregación que, en algunos casos, recuerdan las ceremonias del
clan y del culto domésticos antiguos a favor de los nuevos. Los matrimonio. Los ritos de agregación se relacionan en este caso
ritos pormenorizados de la adopción son idénticos a los que ya con los ritm; del derecho de asilo. Como rito de agregación ci-
se han señalado: intercambios (de sangre, de regalos, etc.); ata. tar¿ el violento bastonazo que el esclavo de Loango propina al
dura, velo, asiento comunes; lactancia real o simulada; nacimien- nuevo señor escogido por él 61, Y la ceremonia llamada tol11bika
to simulado, etc. Los ritos de separación se han observado me- (o shil11bika) de los kimbunda 62.Recordaré a continuación las
nos; apunto por mi parte que cntre los eslavos del sur hay ceremonias del cambio de clan, de casta, de. tribu, las de la na-
ritos que separan individuos a los que se considera emparen- turalización, etc., cuyo mecanismo comporta asimismo ritos de
tados a causa de haber nacido el mismo mes. Entre los cham- separación, de margen y de agregación, y algunos de cuyos ca-
:J sos concretos se estudiarán más adelante.
mar de la rndia, en los casos de adopción, todos los miembros [1
del clan se reúnen, y los padres del muchacho dicen: «Tú eras '~
mi hijo por una mala acción (pap); ahora eres el hijo de fulano GUERRA, «VENDETTA», PAZ
por una acción santa (dharl1l»>;los miembros del clan roCÍan al
niño con ¡¡r!"OZ,y quil:1I lo ha prohijado ofrece unu comida ce- Idéntico mecanismo se registra tmnbién cuando se tmta no
remonial a todos los asistentes \9. Finalmcntc, entre cicrtos amc- ya de inuividuos, sino de grupos: los ritos de separación inclu-
rindíos, el ritual de la adopción se hallu relucionudo con lus yen aquí la declaración de guerra, sea tribal, sea familiar. Los
ideas sobre el mana (orenda, 11/(1IIitll , ctc.) y sobre lu reencurna- ritos de lu vendella europea y semítica han sido bien estudia-
ción; la recepción del nombre juega aquí un importante papel, dos; citaré en consecuencia las detalladas descripciones de la
porque es con arreglo al nombre como el individuo se catego- vendella australiana 63, en las que se verá cómo el partido en-
riza en secciones clánicas y matrimoniales diferentes; por otra cargado de la operación se separa al principio de la sociedad
parte, se atribuye al adoptado una edad ficticia, y ello aun cuan- general para adquirir una individualidad propia, y sólo se in-
do se trate de un grupo (adopción de los tuscorara como «hi- cOl'pora a aquélla de nuevo tras la ejecución de ritos que le
jos» por los oncida; adopción de los dclawurc como «cocineros» privan de esa individualidad temporal y le reintegran a la so-
por la Liga de las Cinco Naciones; de ahí su traje especial -fe- ciedad general. La vendetta, así como también en ciertos casos
menino- y su cambio de actividad económica) 6°. la adopción, tiene por objeto la regeneración de una unidad so-
cial que se ha visto destruida en alguno de sus puntos. De ahí la
EL CAMUIO DE SEÑOR semejanza de varios de sus elementos con las ceremonias de
paso. La detención de la vendetta, al igual que la de la guerra
Los ritos de cambio de señor, en el caso de un cliente o un (ritos de paz) 64acaba con ritos idénticos a los de confraterni-
esclavo, se explican de la misma manera: cuando un esclavo da zación 6Sy adopción de grupos inicialmente extranjeros.
" Ver DAREMDERGy SAGLlO, Die/ioll/l. des AI/tiq. greeqlles e/ ro- 61 PECIIUEI.-LOESCHE, Volkskllllde val! Loal/go, Stuttgart, 1907, pá-
mail/es, s. V., adoptio, eOllsecmtio. de/es/a/io. elc.; sobre In adopción en- ginns 245-246.
tre los semicivilizados, d. S. IIAltTUND. 'J'lze I.egel/(I vI l'erSell.l', t. 11, " Refcrenclas en POST, Alrik. /lIris¡m/(!eIIZ, Lcipzig, 1887, t. 1, pá-
pp. 417 Y ss.; FHAZEH,Goldel/ Hallglz. 1. 1, pp. 21 Y Ss.; cnln: los cslnvos, ginas 102-105.
CISZEWSKI, loco cit., pp. 103-109.
" CL SPENCERy GILLEN, Northem Tribes, pp. 556-568.
" \Y.
CnleullI,
CHOOKE, en CellslIs 01 II/dia 1901. Ethnographical
1903, p. 171.
Appendices, " Véase 'wbre estos ritos: S. HARTLAND, loco cit., pp. 250-251; CRAW-
LEY,Mys/ic Rase, pp. 377, 239-246; HUTTER,Kal11enll1,pp. 435-438.
'" Véase !-!EWITT, en «1landbook of American 1ndians», 811//. 811r. " Y a los de reconciliación individual: En Borneo, «si dos enemigos
Am. Ethllol., núm. 30, t. 1, 1907, s. V. Adoptiol1, pp. 15-16. mortales se encuentran en una casa, se niegan a mirarse hasta que se

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Conviene finalmcntc recordar cn este capítulo los rilos de CAPITULO IV
alianza con un dios o con un grupo de divinídades. La Pascua
judía 66 (la palabra misma significa paso) es una de esas cere- EL EMBARAZO Y EL PARTO
monias de agregación que, por un proceso de convergencia, se ,,1
ha ido vinculando por una parte con las ceremonias del paso
de una estación a otra, y por otra' con la salida de Egipto, el
paso por Babilonia y el retorno a Jerusalén: de suerte que el ri-
tual de esta fie3ta presenta combinados varios tipos de ritos de
paso estudiados en este vDlumen.

Las ceremonias del embarazo y del parto constituycn, por lo


general, un todo, de tal forma configurado que con frecuencia
se realizan en primer lugar ritos de separación que excluyen a la
mujer encinta de la sociedad general, de la sociedad familiar
.í 1
y, a veces, incluso de la sociedad sexual. Luego vienen los ritos
del embarazo propiamente dicho, que es un período de margen.
Finalmente, .los ritos del parto tienen por objeto reintegrar a la
mujer a las sociedades a que anteriormente pertenecía, o ase-
gurarle en la sociedad general una situación nueva, en tanto que
madre, sobre todo si se trata de un primer alumbramiento y ha
sido niño.

LA RECLUSIÓN, LOS TABÚES, LOS RITOS


haya matado un pollo, con cuya sangre se les rocía; cuando dos tribus PROFILÁCTICOS Y SIMPÁTICOS
hacen la paz, tras la conclusión de compromisos solemnes, se mata un
cerdo cuya sangre cimenta el lazo de amistad». Spencer SAINT JOIIN, Los mejor estudiados de todos estos ritos son los de sepa-
Lile in tire lorest 01 the Far-east, Londres, 1862, t. 1, p. 64. La palabra
ración durante el embarazo y el parto: J.-G. Frazer y E. Craw-
cimentar debe entenderse en sentido material y no en sentido simbólico,
como Iwbilunlmente sc hace. Este rito no tiene nada en COmlll1 con el ley I han l1amado la atención sobre algunos de el1os, en espe-
umbml, como creía TRUMIIUI.I.,loco cit., p. 21. cial sobre I:i reclusión en cabañas especiales, o en un lugar es-
M Desconozco si esta interpretación, tan simple, hu sido ya propues- pecial de la. mansión habitual; también sobre los tabúes, sobre
ta: cxplica la secuencia ritual de la Pascua judía, así como la intcgración todo alimenticios, suntuarios y sexuales; y en fin sobre los ritos
en la Pascua cristiana de la idca de muerte y renacimiento, sin necesi-
dlld de un préstamo de los ritos de Adonis, etc. Siendo desde el prin-
llamados «de purificación», que deben ser entendidos bien como
cipio un ceremonial de paso, esta fiesta ha ido poco a poco atrayendo
hacíllindependientes.
sí y ahsorbiendo todo tipo de elementos que en otros pueblos SOI1 I J.-O. FRAZER. The ea/den Bol/gh,!. 1, pp. 326-327, Y !. TI, p. 462;
aún E. CRAWLEv', The Mystic Rase, pp. 213, 414-4t6, 432; Ploss-Bartels, en
los pasajes citados más adelante.
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,
I
I
ritos de supresión dc tabúes, bien como ritos de reintegración monia de salida de la cabaña: la mujer bebe leche sagrada;
efectiva. Se ha podido así establecer que cn ese momento la 6.°, vuelve a vivir a su domicilio hasta el séptimo mes; 7.°, el
mujer se halla situada en un cstado de aislamiento, ya en cuan- séptimo mes, «ceremonia del arco y la flecha» que asegura al
to impura y peligrosa, ya porque en virtud del hecho mismo de futuro hijo, un padre social, ya que los toda practican la polian-
estar encinta se halla en un estado psicológico y social tempo- dria; 8.°, la mujer vuelve a su casa. Estas dos ceremonias sólo
ralmente anormal: nada más natural, por tanto, que hacerla ob- tienen lugar durante el primer embarazo, o si la mujer ha des-
jeto de un tratamiento análogo al que se dispensa al enfermo, posado un nuevo marido, o si quiere para' sus futuros hijos otro
al extranjero, etc. padre que el anteriormente escogido; 9.°, la mujer pare en su
Los ritos del embarazo, como los del parto, comprenden, por casa, en presencia de cualquiera y sin ceremonias especiales;
lo demás, un elevado número dc ritos simpáticos o de contagio, 10,°, dos o tres días después, la madre y el hijo se van a vivir
tanto dil'cctos como indircctos, tanto unimistas como dinalllistas, a una cabaña especial, repitiéndose los ritos de partida de la
que tienen por objcto facilitar el parto y proteger a la madre casa, partida de la cabaña y retorno a la casa referidos en las
y al hijo (también muchas veces al padrc o los padrcs, a toda dos ceremonias anteriores; 11.°, llegados a la cabaña, la impu-
la familia o al clan entero) contra las malas influencias, imper- reza llamada ic/1c/1j{mancilla a la mujer, al marido y al hijo;
sonales o personificadas. Estos ritos han sido estudiados en nu- 12.°, las demás ceremonias protegen contra el espíritu maligno
merosas ocasiones, sin duda porque son a la vez los más numc- keirt; el retorno a la vida corriente se realiza bebiendo leche
rosas y los más visiblcs 1. No mc vaya ocupar de ellos aquí, y sagrada. La lectura de la detallada descripción de estos ritos por
sólo los cito para dejar apuntado que no hago cntrar en bloque Rivers nos permite ver que su objeto no es otro que separar a la
todos estos ritos cn la categoría de los ritos de paso. Con frc- mujer de su medio, mantenerla en un margen más o menos pro-
cuencia es difícil distinguir con nitidez, en cada caso particular, longado por tres veces y no reintegrada al medio habitual sino
si se trata de un rito de paso o de un rito de protección o, en por etapas; viviendo, por ejemplo, en dos casas intermediarias
fin, de un rito simpático (antojos, por ejemplo). desde la cabaña tabuada hasta la vivienda habitual.
La secuencia de los ritos del embarazo y del parto entre los
toda de la India es la siguiente 3: l.", una mujcr encinta no debe
EL EMBARAZO COMO PERíODO DE MARGEN
entrar en los pueblos ni en los lugares sagrados; 2.", el quinto
mes, ceremonia conocida como «abandono del pueblo»: la mu- Para los detalles de otros procedimientos de separación du-
jer debe vivir en una cabaña especial, y es ritualmente separada rante el embarazo (reclusión, prohibiciones sexuales y alimenti-
de la Jechería, industria sagrada que es el pilar de la vida social
cias, paralización de la actividad económica,etc.), remito a Ploss-
de los toda; 3.°, la mujcr invoca a dos divinidades, Pirn y Piri; Bartels 4: allí se verá que el embarazo es claramente un período
4.°, se quema ambas manos en dos lugares distintos; 5.", cere-
, PLOss-BARTELS, Das Weib, 8.' edic., Leipzig, 1905, t. 1, pp. 843-846
J E.-I\. TnoR, l'rimilil'e Cut/l/re, 4.' ed., Londres, 1903, t. 11, p. 305; Y 858.877. CL también mi Tabou e/ Totemisme a Mad., París, 1904, pá.
E. S. lIARTLAND,The Legel/d ojl'erseus, t. 1, Londres, 1894, pp. 147-181; ginas 20, 165.168 Y 343; los ritos malgaches de separación, de margen
V. HENRY, La magie dal/s {'[¡ule al/liql/e, París, 1904, pp. 138-144; W.- yde reintegración son muy claros; los antimérina (hova) miraban in-
W. SKEAT, IIJalay Magic, Londres, 1900, pp. 320-352; J)ourrÉ, Magie el cluso a la mujer encinta como si estuviera muerta y después del parto
Religiol/ da/ls t'A/fiql/e dl/ Non/, Argel, 1908, p. 233; P. SÉIIILLOT, Le la felicitaball por haber resucitado (ibid., p. 165); cL a este respecto el
puga/lisl11e colllemporaill chez les peuples cello-Iati/1S, París, 1908, pp. 16- eapítulo IX del presente volumen. (Según informa el Addelldull1, VAN
-33; A. RIÉIJJKO, Nelchislaia sital' sl/clibakh shel/chlchÍllY-lI1aleri, Etnogruf. GENNEP.ell sus correcciones, había añadido lo siguiente: «Al parecer,
Obozricnie, J899, lib. 1-2, pp. 54-131. compilación considerable de he-
! ciertos textos [dos cuadros del Mammisi de Edfu] se refieren a una
chos, sobre (ouo rusos, siberinnos y cnucusiunos, qtle he resumido en ¡ concepción del antiguo Egipto, según la cu~l se consideraba a la mujcr
la Rel'. de I'Hisl. des Re/., 1900, 1. XLII, pp. 453-464. como muerta durante el período de reclusión en los pequeños templos
) 1-1.RIVERS, The Toda, Londres, 1906, pp. 313-333. [cabañas] llamados mammisi y se entendía que resucitaba cuando paría,

54 55
marginal dividido en ctapas, que se corresponden con ciertos me- recupera su ritmo normal en la casa, para la madre, el niño, la
ses considerados más o menos importantes, por lo general los familia y el pueblo. La secuencia es, por tanto, como sigue:
meses tercero, quinto, séptimo, octavo y noveno 5, El retorno a 1.°, separación; 2.°, período de margen con supresión progresiva
la vida corriente no suele hacerse de modo brusco, sino que se de las barreras; 3.°, reintegración en la vida habitual. En las
dan también etapas que recuerdan los grados de la iniciación. ceremonias de los musquakie (utagami o zorros) se asiste a la
De tal forma que el parla no es el momento terminal del perío- intervención' de la sociedad sexual: se separa a la mujer encinta
do de margen, que se prolonga aún para la madre durante un de las otras mujeres y sé le reintegra a su medio, tras el parto,
tiempo más o menos plOlongado, según los pueblos. Sobre esta mediante un rito especial,' en el que una determinada mujer"
última etapa viene a injerlarse el primer período marginal de que desempeña un importante papel en las otras ceremonias, ac-
la infancia, que será abordado en el capítulo siguiente. túa corno intermediaria 7.
He aquí, sobre este punto, dos documentos norte-amerindios. Con mucha frecuencia se registra un encabalgamiento de los
Entre los orai'bi de Arizona 6 el parto es un «momcnto sagrado ritos de paso con los ritos de protección, que explica muy bien
para la mujer». Por regla general, su madre le ayuda en el tra- por qué no se ha concedido a los primeros la importancia que
bajo, para cuya rea Iilación la mujer perma nece en casa; pero merecen. La mayor parte de los ritos bÚlgaros, por ejemplo, tie-
la nwclre no debe asistir al parto propiamente dicho, como tam- nen por objeto poner a la madre y al feto, después al niño, al
poco el Illflrido, los hijos ni otro cu<llqllicra. CII<lndo el niño abrigo de las potencias maléficas, asegurarles una buena salud,
ha nacido, acude la madre, saca la placenta y va a enterrada etcétera. Ocurre lo mismo, por lo demás, entre todos los eslavos
junto con la manta, la arena, ctc" ensangrentadas, en un lugar y en la mayor parte de los pueblos europeos. Sin embargo, la
sagrado, «1a colina de las plaeentas». Durante veinte días, la jo- detallada descripción de las ceremonias búlgaras ofrecida por
ven madre se ve sometida a tabúes alimenticios, y cuando se Strauss 8 permite discernir ritos de separación, de margen y de
trata de su primer embarazo no debe salir de su casa, cosa que agregación. Tal es el caso de los siguientes ritos, que enumero,
puede hacer a partir del quinto día si ha tenido ya hijos. Los no obstante, sin la pretensión de tener razón en todos y cada
días quinto, décimo y decimoquinto se procede a un lavado ri- uno de los casos sin excepción, y sin suponer que otros, que
tual de cuerpo y de cabeza; el vigésimo día, csta ceremonia se he omitido, no sean ritos de paso. Desde el día de San Ignacio
realiza con la mujer, el niiio, la madre, el marido y los parien- hasta la fiesta de las Calendas (Kolieda), la futura madre no
tes. Ese día, las mujeres del clan ponen nombres al niño, al debe lavarse la cabeza, ni limpiar su ropa, ni peinarse tras caer
que se presenta entonces al Sol. A continuación, toda la familia la noche; no debe salir de su casa durante el noveno mes; no
y las mujeres que han puesto nombre al niño toman parte en debe quitarse en toda la semana las ropas que llevaba puestas
una comida, a la que se invita a todos los habitantes del pue- el día del parto; se conserva encendido el fuego hasta el bau-
blo mediante un pregonero especial. A partir de ese día, todo tismo, y se rodea el lecho con una cuerda; a continuación se
preparan unos pasteles, cuyo primer trozo debe comer la re-
o más bien cuando abandonaba dicha cabaña para reintegrarse a la vida cién parida, repartiéndolo con los parientes y cuidando de que
socia! habitual. En cualquier caso, estos ritos de reclusión y alumbra-
ninguna migaja salga de la casa; los parientes hacen regalos y
miento son muy similares a 105 ritos funerarios de deportación y de "aper-
tura de la tumba"». CL lo CIIASSINAT, «A propos dc deux tableaux du cada uno dl~ellos ensaliva tanto a la madre como al hijo (ritos
Mammisi d'Edfoll», separata del 81/1/, l. Ir, Arcl!, Or" t. X, pp. 28-30.
Consultar su edic. crítica del fllall1l1lisi de Edil/,) , Miss OWEN, Fo/k-Lore 01 Ihe Musquakie India/ls, Publ. Folk-Lorc:
5 CL entre otras ]as descripciones de 105 ritos hindúes y musulmanes Soco t. LI, Londres; 1904, pp. 63-65. para buenas descripciones de 105 ri-
en el Pencljab ofrecidas por H,-A. RasE, fol/m, 01 Ihe AIIIltrop, IlIsI. tos de] parla en Africa del Sur, ver entre otros )UNOO, Les Ba-Ronga,
t. XXXV (1905), pp. 271-282.
Nel/chále/, 1898, pp. 15-19, e IRLE, Die Herero, GÜlersloh, 1906, pp. 93-
. H,-R. V OT1(, Oraibi 11(/1(/[Cl/slol1ls, Field Columbian Musellm, Chi- 99.
cago, Anthr. ser" t. VI, fase, 2 (1905), pp, 47-50. . STRAUSS,Die Bu/garen, Leipzig, 1898, pp. 291-300.

56 57
de agregación evidcntes); acuden a vcrla durante toda la pri- tesco sodal distinto del parentesco físico 10, un matrimonio (so-
mera semana. El octavo día tiene lugar e] bautismo. El día de- cial) distinto de la unión (sexual) o, como veremos, una puber-
cimoquinto, la joven madre prepara pasteles e invita a comerlos a tad social que no coincide con la pubertad física.
las vecinas y mujeres conocidas; cada invitado aporta su porción Este reto/'llO social del parto tiende a coincidir en nuestras
de harina. La joven madre no puede abandonar su casa ni su sociedades'con el retorno físico del parto 11, tendencia que se
patio, ni tener relaciones sexuales con su marido durante cua- observa también en las demás instituciones enumeradas, y que
renta días. Terminado ese plazo, coge las monedas de plata o las está en rclación directa con el progreso de los conocimientos so-
nueces consagradas en el primer baíio del niíio y va a la iglesia bre la naturaleza y sus leyes. La ceremonia recibe entre nosotros
con su hijo, su marido y su madre, o bien <.:onuna mujer ancia- el nombre de «purificación», y aunque tenga un carácter más
na o la comadrona; allí, l'I sacerdote los bendice; a la vuelta, mundano que mágico-religioso, deja aún traslucir lo que era en
la comadrona, la madre y el niílo entran en tres casas, donde re- la Etlad Mcdia 12: una reintegración de la mujer a su familia,
ciben regalos y se rocía al niño con harina. Al día siguiente, to- a su sexo y a su sociedad general.
dos los parientes acuden a visitar a ]a joven madre, que as- En fin, todos estos ritos de paso se complican en caso tle
perja con agua sagrada todos los lugares de la casa y de] patio anomalía, esp~cialmente si la madre ha dado a luz gemelos: entre
en que ha permanecido durante cuarenla días, y la vitla normal los ishogo 13(Congo), la madre queda confinada en su cabaña
vuelve a su curso habitual. hasta que los dos niños sean mayores; no puede hablar más que
a los miembros de su familia; sólo su padre y su madre tienen
derecho a entrar en su cabaña; todo extraño que penetre en ella
Los lUTOS DE HEINTEGHACIÓN y EL nEToHNO es ventlido como esclavo; debe vivir absolutamente 'casta; les
SOCIAL DEL I'AHTO gemelos son asimismo aislatlos de los demás niños; la vajilla y
todos los utensilios que utilizan están tabuados. La casa está se-
A los ritos de reintegración en la familia y la sociedad se- ñalada con dos postes, plantados a cada lado tle la puerta, coro-
xual, se añatlen en este caso ritos tle reintegración en la societlatl nados por un trozo de tela; el umbral aparece adornado por una
restringida formatla entre los eslavos por la «vecindatl» (sosiedsl- multitud de pequeñas clavijas fijadas al suelo y pintadas de
wo), sociedad que merecería una monografía. blanco. Tales son los ritos de separación. El período de margen
Las etapas de la reintegración son aún más visibles entre los dura hasta que los niños pasen de los seis años. He aquí el ritual
kota de los nilghiri: inmediatamente después del parto, la mu- de reintegración: «Durante todo el día dos mujeres, con el rostro
jer es trasladada a una cabaña especial, muy alcjatla, en la que y las piernas pintados de blanco, permanecieron de pie ante la
permanece durante treinl~ tlías; el mes siguiente lo pasa en otra puerta de la casa. Una era la madre (de los gemelos), la otra una
cabaña especial; el tcn;ero, en otra más; luego, reside durante doctora. La fiesta se inició con un paseo de las dos mujeres a
algún tiempo en la casa de un pariente, mientras el marido «pu- lo largo de la calle, una de ellas tocando el tambor a ritmo lento
rifica» la residencia familiar con aspersiones de agua y de estiér- y la otra arll)onizando su canto a ese acom,pañamiento. A con ti-
col 9. La duración tic esta scparación, más o menos absoluta, 10 Mythes et Lég. d'Austr., p. LXIII; N.-W. THOMAS,Kil1s/¡ipami 1/1(/-
varía según los pueblos entre dos, cuarenta, cincuenta, o como rriage il1 Australia, t906, pp. 6-8; RIVERS, Tlle Toda, p. 547.
en este caso, cien días. De donde se tletluce quc el aspecto fisio- 11 Pura un rilo de rclorno fisiológico de parto, cL H.-A. ROSE, loco

lógico del retorno del parto no se loma aquí en considcración, CIt., p. 27t.
11VéUSl' a csle respecto, PLoss-DAHTELS, loco cit., t. 11, pp. 402-435,
sino quc hay un relamo social de[ par/o; igllul que hay un parcn- donde se 11IillurIÍuna descripción de los signos de Iu prohibición de en-
---- Imr en \u hubilueión, cte., del mismo lipo que los lubúes del puso male-
, I'Luss.IIAIITEl.s. /ve. di" 1. 11, p, 401; para otros hechos, véuse ibid.. riul l1uís urriba eiludos.
pp. 414-418. IJ Du CHAILLU, L'A/rique sauvage, París, 1868, pp. 226-227.

58 59
I
nuación empezaron las danzas, los cantos y la orgía, que duraron de ser una simple mujer a convertirse en matrona, de esclava o
I
toda la noche. Una vez acabada la ceremonia, los gemelos que- concubina a mujer igual a los hombres libres o legítimos. En
I daron en libertad para ir y venir como los demás niños.» El este caso, en muchas poblaciones poligínicas, musulmanas o no,
I
I paseo ritual por el territorio de la sociedad general y la comen- hay ritos de paso del primer estado al nuevo. Asimismo, en po-
salidad son ritos de agregación de tipo conocido, cuyo alcance blaciones en que el divorcio es fácil, está, sin embargo, prohibido
social es evidente.
o resulta difícil de obtener cuando la mujer ha tenido uno o
varios hijos. De todo ello resulta que es preciso ver en los ritos
EL CARÁCTER SOCIAL DE LOS HITOS DEL PARTO del embarazo y del parto ritos de amplio alcance individual y
social, y que, por ejerilplo, los ritos de preservación o de facili-
En sus detalles concretos, los ritos del embarazo y del parto tación del parto (ejecutados con frecuencia por el padre) y de
presentan, por ]0 demiÍs, numerosas analogías con los que hemos transposición de personas (cavada o seudocovada) hay que in-
visto en los capítulos precedentes, así como con los que veremos elulir1os, sin ningún género de duda, en una categoría secundaria
en los siguientes: pasar por encima o a través de algo, sacrifi- de ritos de paso, puesto que aseguran precisamente al padre y
cios y plegarias en común, etc. Hay que destacar el papel de los a ]a madre futuros el ingreso en un compartimento especial de
.intermediarios, que, tanto aquí como en las demás ceremonias, la sociedad, el más importante de todos y algo así como su nÚ-
no sólo tienen por objeto neutralizar la impureza, o atraer sobre cleo pernHlilentc.
ellos los maleficios, sino tal1lbi~n servil' realmente de puente, de Señalo finalmente el hecho siguiente: entre los ngenle, clan
cadena, de vínculo, en definitiva facilitar que los cambios de es- de los lushd bilis, en el Assam, hay cada otoño una fiesta de
tado se realicen sin sacudidas sociales violentas ni detenciones tres días en honor de todos los niños nacidos durante el año;
bl'llscas de la vida individua] y colectiva.
las dos primeras noches, todos los adultos se sientan a comer
El primer parto tiene una importancia social considerable, y beber; el tercer día, hombres disfrazados de mujer o de pOI
que se manifiesta de distintas maneras en los diferentes pueblos. (clan vecino) van de casa en casa visitando a todas las madres
En ocasiones, como entre los bontoc-igorrot de las Filipinas y del año, que les dan de beber y les hacen pequeños presentes,
en otros lugares, una chica no puede casarse si no ha tenido a cambio de los cuales bailan 15.Tenemos aquí un paralelo exacto
antes un hijo, probando de ese modo que podrá servir de animal con las fiestas anuales de los muertos, y un ejemplo interesante
reproductor.
de caso en que ]a fecundidad no es ritualmente festejada por
En las poblaciones para las que el matrimonio sólo se con- un grupo restringido (familia) únicamente, sino por una agru-
valida definitivamente tras el nacimiento de un niño, los ritos pación general.
del embarazo y del parto constituyen los últimos actos de las
ceremonias de] matrimonio (tal es el caso entre los toda), y el
socie/ies. Nueva York, 1907. p. 90. cte., que no han captado la vincula-
período de margen se extiende para la mujer desde el comienzo ción de la te<:nonimia con los demás elementos arriba enumerados, re-
del noviazgo hasta el nacimiento del primer hijo. El hecho de lación que es, por ejemplo. muy clara entre los wabemba del Congo:
convertirse en madre eleva su posición moral y social 14; pasa «Hasta el nacimiento del primer hijo. la mujer nunca llama al marido
por su nombre; se dirige a él únicamente con los nombres comunes de
" EII muchos pueblos oculTe lo mismo con el padre. y ello se ma- /JlI'l/IlrI (señor) o mll'el/ulIIgl/ (compañero). A partir del momento en que el
niriesla enlre olros indicios pUl' la ICCIIUllilllill: picrde Sil lIumbre y se pudre reconoce u su rcloño, lu mujer lIuma u su marido por el nombrc
le llama l'adre-de-ulI-lal o l'adre-de-uIHHal. El cambio de lIombre es uno del niño precedido de si (padre de...) y ella misma recibe el nol11-
de los ritos del baulismo, de la illiciación. del matrimonio. de la entroni- bre del recién nacido precedido de na (madre de...); Ch. DELHAISE,
zación: es también. por tanto. como UII rito' de paso. de calegorización «Ethnographie congolaise; chez les Wabemba», B1/1I. Soe. BeIge de géogr.,
en un nuevo grupo especial, como conviene interpretar la tecnonimia. t908. pp. 189-190.
Sobre la Iccnollimia, d. entre olros: CI!AIVLEY. Tile Mistie Rase, pp- 428- " DRAKE-BROCKMAN, en Cel1SI/S 01 Il1dia 1901, t. 1, E/hl1ographical
435; MEI!KER. Die Masai. IJcrlín. 1904. p. 59; WEUSTEI!.Primitiva secret Appendices, Calcuta, 1903, p. 228.

60 61
CAPfTULO V Ahora bien, del mismo modo que el extranjero, el niño debe
en primer lugar separarse de su medio anterior. Estc medio
EL NACIIvIIENTO y LA INFANCIA puede ser simplemente la madre: de ahí, pienso yo, la práctica
de confiar el niño durante los primeros días a otra mujer, prác-
tica que catece de toda relación con el tiempo de subida de la
leche. Lu pl'incipal separación de este lipo se indica mediante
el cortc ceremonial del cordón umbilical (COIIayuda de un cu-
chillo de piedra o de madera, etc.) y por los ritos relativos al
trozo de cordón que, una vez seco, cae por sí mismo al cabo
de un número variable de días 2.

EL canTE DEL CORDÓN UMBILICAL

Algunos de los rilos a los quc hemos pasado revista en el Hay que sefíalar que a veces los instrumentos utilizados cn
capítulo precedente se rclacionaban no sólo con la madrc, sino la ceremonia de corte del cordón umbilical pertenecen a la cate-
también con el niño. En las poblaciones donde la mujer encinta goría de lÍtiks propios de la actividad especial de cada sexo. Si
es considerada impura, esta impureza se transmite normalmente la criatura e!j un chico, se corta el cordón con un cuchillo o con
a su hijo que, en virtud de ello, se ve sometido a un cierto nú- el jul1eo de '111hombre de la familia ya entrado en años, en
mero de labúes, y cuyo prinler período de margen coincide con Pendjab, soblc una flecha, entre los oraibi del Arizona, cte.; si
el úilimo período liminar -hasta el rdomo socia! de! parto--- es una niña, con un huso, en el Pendjab, sobre un palo para
apretar grano en las tinajas, entre los oraibi J, cte., como si se
de la recién parida. Asimismo, los divcrsos ritos de preservación,
tratara entonces de fijar definitivamente el sexo del niño; lo
contra el mal de ojo, los contagios, las enfermedades, los demo- mismo octll're en Samoa 4. En muchos casos el corte del cordón
nios de todo tipo, ete., valen al mismo tiempo para ]a madre y
va a(~ompañado de comidas comunitarias, de fiestas de familia,
para el niño; o bien, en el caso de que estén destimldos especial-
siendo en tal caso claramente un rito de alcance colectivo y no
mente a este último, su mecanismo no presenta ;lada de particu- ya sólo individual. Lo que se hace con el cordón varía: a veces
lar en relación a las demás prácticas del mismo género. es el propio niño el que lo conserva, de igual modo que con-
Aquí también volvemos a encontrar la secuencia dc los rilos
serva sus cabellos o sus uñas cortadas, con objeto de evitar cual-
de separación, de margen y de agregación. Así, Doutté ha quier disminución de su personalidad o para que nadie se apo-
encontrado en Marruecos, entre los rehamna, una opinión que dere de ella. Pero, en otras ocasiones, es un pariente el que se
podría estar más extendidu de lo que en principio parece, y quc hace cargo eJ.d cordón, ya sea con objeto de proteger así la per-
ofrecería una explicación satisfactoria de cierto número de prác- sonalidad del niño (es la teoría del alma exterior), ya sea con
ticas: el recién nacido no sólo es considerado «sagrado», sino
---
! El Kaldlll;l~ de los Narrinyeri, cte.
que «no puede nacer mús que tras haber obtenido el favo\' de
J H.-A. Ro';¡" ni/ldu bir/h observances in the PlIl1jab,Tauro. Anthrop.
todos los asistentes» l. Hay aquí, como puede vcrsc, una actitud Inst, t. XXX\'~I, 1907, p. 224; H.-R. VOTIJ, Omibi /la/al cllslums and
de defensa del misl11o tipo quc la que adopta la colectividad cerell1ol1ies. Col. Mus. Chicago, t. VI, núm. 2. 1905. p. 48. Sobre el
ante cl cxtranjcro. jallco, o hiJo sagrado, eL llld. Antiqllary, 1902, p. 216, Y W. CHOOKE,
--- '["'illgo f/lltiall, Londrcs, 1906, pp. 471.473.
. TUHNEIt, Samoa a hwulred yea/'s ago Gnd lo/lg be/ore, Londrcs,
I DouTTÉ, ¡.,terrokech, t. 1, pp. 343, 354. 1885, p. 79.

62 6.3
objeto de mantener vivo el vínculo de parentesco entre el niño sino en el sentido material, del mismo modo que es la morada
y su familia, representada por el depositario del cordón, En otros de los muertos. De ahí las semejanzas de detalle entre ciertos
casos es entenado lejos, al abrigo de todos, o bien bajo el um- ritos del nacimiento y ciertos ritos funerarios. Si un niño muer-
bral o en la habitación; y también en estos últimos casos me to antes del rito de agregación al mundo de los vivos era ente-
siento inclinado a ver ritos directos «de emparentamiento», Idén- rrado y no incinerado, era, en mi opinión, para devolverlo a su
ticos tratamientos, con variaciones segÜn los pueblos, reciben la lugar de origen, Dieterich ha citado creencias alemanas (las hay
placenta y el prepucio tras la circuncisión; en efecto, todas estas idénticas en Australia, en África, etc.), seglll1 las cuales las al.
operaciones tienen en común el hedlO de marcar una separación mas por nacer (tomando la palabra alma en el más amplio sen-
que debe ser compensada, temporalmente al menos, por medidas tido) viven bajo tierra, o entre peñas, También se cree en distin-
de precaución. Ltls escucbs inglesa y alemana htln demostrado tos pueblos que viven en árboles, matorrales, flores o legumbres,
que algunos de estos rilos son de canícter simpático y preparan en el bosque, etc.8. Muy extendida asimismo se halla la idea
al niño pam una mejor utilización de sus miembros, de su fuerza, de que los niños por nacer viven primero en manantiales, fuen-
de su habilidad. Pero otros son daramente ritos de separación tes, lagos, aguas corrientes 9.
del mundo asexuado, o del mundo anterior a la sociedad hu- Siendo esto así, interpreto como ritos de paso todos aquellos
mana, y ritos de agregación a la sociedad sexual y a la familia que tienen por objeto hacer que el niño entre en el período limi-
estrecha o IImplia, 111clan o n In lrihu. El "rinll.:r baño, el lavado nut, quc dura, scgún los pueblos, de dos a cuutenta días, e in-
de cubeza, cl rilo de frutal' 111nii1o, elc., aun cuando tengan una cluso más,
dimensión higiénica, parecen enlrar al mismo tiempo, cn cuanto
rilos de purificación *, en la categoría de ritos de separación
de la madre; y lo mismo puede decirse de ritos como el con- Los RITOS DE SEPARACIÓN Y DE AGREGACIÓN
sistente en pasar al niño por encima, a través o por debajo de
alguna cosa, o el depositar al niño en el suelo, por más que A. Allí donde existe la creencia en la transmigración y en la
Dieterich haya entendido este último 5 comoun rito de agregación reencarnación, los ritos que tienen por objeto la separación del
a la Tierra-Madre. recién nacido del mundo de los muertos y su agregación a la
sociedad de los vivos, general o especial, están mejor sistema-
LA MORADA DE LOS NIÑOS ANTES DEL NACIMIENTO tizados. Tal es el caso entre los arunta, los kaitish, los warra-
munga, etc., de Australia Central 1°. EÚtre los tchwi del golfo
No obstante, algunos de los ritos señalados por Dieterich se de Guinea, cuando un niño nace se le muestran diferentes obje-
refieren efectivamente a la Tierra misma, mas no por ello dejan tos que han pertenecido a miembros muertos de la familia, y
de ser ritos de separación 6. Kourotrophos: hay que entender aquel que el niño escoja le identifica con uno u otro de sus
literalmente esta expresión: la Tierra es la morada de los niños antepasados J:, rito éste que basta para crear la agregación a la
antes de su nacimiento 7, no simbólicamente, en cuanto madre, familia. Por lo demás, esta creencia en la reencarnación coexiste
, Van Gennep había añadido ]0 siguiente, a
* Según el A rldell d 11111 «en caso de falso parto o cuando el niño nace muerto, dicen: "ha regre-
modo de divisa del cap. V: «Schon del' Anblick des Tades wcist ihn nuf sado", es decir: a su morada en [a tierra».
cine unbekunnlc Wcll und die Geburt l1Iulct ihn (dcn Mcnschcn) an wic I CL mis Mytlzes el Légencles d'AlIslralie, pp. XXXI, XLlV.LXVII;
einc Bolschart nlls del' dcl11 sclbcll Rcichc», 11. SI. Chnl1lbcrlnin, Grund. almos de los aína en la mimbrera, BATCHELOR, T/Ie A inu and I/leir
)agcn, 1, 465. [N. de/ T.) Fo/k-Lore, Londres, 190t, p. 235. .

., A. DIETEIIICII, MIII/er En/e, Lcipzig, 1905, pp. 1-21.


CL para los detalles, ibidelll, pp. ')1 Y ss., 39,
7 lbidem, pp. 57 Y ss. CL UUHTON,T/w Lake Regiolls 01 Celltra/ Alri-
. DIETERICH, /oc, cil., p. 18; Don M'KENZIE, «Children and Wells» ,
Fo/k-Lore, 1. XVIII (1907), pp. 253-282.
10 CL entre otros, SPENCERy GILLEN, Norlhern Tribes, pp. 606-608.
ea, Londres, 1860, 1. 1, p. 115; entre los wozaromo del Arrico Oriental: 11 M.-H. KIMGSLEY,
Travels in Wesl-Alrica, Londres, 1897, p. 493.

64 65
la mayor parte dc las veces con muchas otras teorías. Tal es el a las negras tinieblas; queda salvado; ve hacia la luz de los
caso entre los aino, quc alegan lo siguiente como razón de ser vivos ante ~j15,etc.» Este rito se realiza el décimo día, el último
del período liminar en que vivcn la madre, el padre y el niño de la reclusión de la madre; se le dan entonces dos nombres
durante los primeros días posteriores al nacimiento: admiten
al niño, uno ordinario que le agrega a los vivos en general, y
que es la madre la que da al niño su cuerpo, mientras que el otro que sólo debe conocer su familia. El tercer día de la tercera
padre le da el alma; pero esto sólo ocurre de forma progresiva, lunación clara (creciente), el padre presenta el niño a la luna,
durante el embarazo por lo que se refiere al cuerpo, y en cuanto rito que yo interpreto como una agregación cósmica. La primera
al alma, primero en los seis días consecutivos al nacimiento
salida (cuarto mes) y la primera alimentación sólida (sexto mes)
-duranle los cuajes el padre se va a vivir a la choza de un van acompañadas asimismo de ceremonias. El tercer año tiene
amigo- y luego en los scis días consecutivos al regreso a su lugar la ceremonia de] primer corte de pelo: el hecho de que
choza; únicamente al cabo de doce días el niño es UI1individuo
cada familia tenga su peinado particular por el que se la reco-
completo y autónomo 12. Puede que ésta sea una explicación noce, y que se impone al niño, hace que aquí este rito, que en
a posferiori de un conjunto de ritos; pero también es posible, sí mismo e:¡ un rito de separación 16,sea además un rito de agre-
y yo pienso que probable, que esta idea de quc se precisan va-
gación a la sociedad familiar. Luego, la infancia se prolonga
rios días de vicia reul para que el niño se individualice se halle
hasta el importante rito de «la entrada a la escuela» (a los ocho.
en la base de un buen nlÍmero de ritos de reclusión y de protec- diez o doce años), que marca el comienzo de ]a adolescencia.
ción de! recién nacido.
En el Pendjab moderno, el período de margen (de impureza)
Los ritos de separaciÓn comprenden en general todos aque- para la madre y para el niño es de diez días para los brahma-
llos en los que se corta algo; especialmente el primer corte de
nes, de doce para los khatris, de quince días para los vaisyas y
pelo, el afeitado de la cabeza; lucgo, el rito de vestir al niño por de treinta para los sudras; en sentido inverso, por tanto, a ]a
vez primera. Los ritos dc agregación, quc ticncn por erecto, sc- «pureza» de la casta. Pero la reclusión en la casa dura cua-
gún la expresión dc los wayao del Africa OricntallJ, «introducir
renta días, durante los cuales la mujer y el niño pasan por una
al niíio en el mundo» o, como dicen los dajak de Bakarang, serie de ceremonias cuyo rito principal es el baño y que tienen
«arrojar el niño al mundo», como un barco al agua 14,son los claramente por objeto reintegrar progresivamente a la madre
ritos de la denominación, de la lactancia ritual, del primer dien-
te, del bautismo, etc. a la sociedad familiar, sexual y general. El niño es agregado a
la familia por el rito de la recepción del nombre, la horadación

" Para los hechos, véase H. OLDENBEfiG,La religion du Véda, París.


INDIA, C I-IINA 1903, pp. 363 Y 397-398; V. HENRY, La l1Iagie dans l'lnde a¡¡tiqlle, París,
1904, pp. 82-83; W. CALAND,Altindisches Zauberritual, La Haya, 1900,
p. 107.
Como rito de paso citaré, en la India védica, el recitado del
" M. OWENBERG,loco cit., pp, 361-366, ha observado que el corte del
himno a cuyo final se le ata al niño un talismán de puflldru pdo, de las uñas, etc., es un elemento frecuente en numerosas ceremo-
(especie de madera resinosa): «Toma posesión de este sortilegio nias, y hace de él ante todo un «rito de purificación, una lustración».
de inmorta]idad... Yo te concedo el aliento y la vida; no vayas Lo cual es exacto cuando se trata del sacrificio, que comporta un paso
de lo profano a lo sagrado; pero estos términos son excesivamente es-
" BATCHELOR, The Aillll. p. 240, Y pura los ritos del parto, de la trechos cuando se trata de transiciones en el ámbito de lo profano, como
denominación, etc., pp. 235-237. las de una edad a otra, o de una situación social a otra, casos en los
" 1\. \VEHNEIt, Thu NOlil'cs 01 Urilish ('u//lnI! I1lri('(l, Londres, 1906,
que la ablación de una parte cualquiera del cucrpo, o un baño, o un
pp. 102-10'\. cambio de atuendo, no implican idea alguna de impureza a rechazar ni
"11. I.INO I{UTII, 'J'hu NOli,'cs 01 Surall'ok 01/(/ Urilish Norl UV/'llCO. de pureza a udquirir. Así mismo ver también CALAND,«Ecn indoger-
Londrcs, 1896, t. l. p. 102. mnunseh Lustrntie gcbruik», Vorsl. Med, Ak. Wet. Al1Ist., 1898, pp. 277
Y ss., cn su interpretación de la triple circunvalación.
66
67
de las orejas, el primer corte de pelo (entre un año y tres me-
y se hacen diversos actos en acción de gracias a la «Madre». Al
ses y cuatro años); el rito de la agiga ha sufrido entre los mu-
final del mes, la madre y el niño salen de la habitación por
sulmanes del Pendjab influencias hinduistas 11, pero parece ser
primera vez, y un barbero, o alguien de la familia, afeita por
más bien, como en general en el Islam, un rito de agregación a primera vez la cabeza del niño delante de la «Madre» o de las
la comunidad de los fieles.
tablillas ancestrales.
Veamos ahora el esquema de las ceremonias de la infancia
Todos los parientes y amigos son invitados a la fiesta; apor-
en Fu-TcheuI8. Conviene ante todo recordar que los niños chi-
nos de los dos sexos tienen como protectora, hasta los dieciséis tan regalos (alimento, etc., sobre todo 20 huevos de pato pinta-
dos y pasteles dulces, con pinturas que representan flores, obje-
años, una divinidad lIamuda «Madre», y que las ceremonias
tos, etc., de buen augurio; las pinturas blancas están prohibidas
son idénticas para chicos y chicas, por más que estas últimas
al ser el blanco color de luto). La abuela materna juega un papel
sean menos estimadas socialmente que aquéllos.
importante. Los meses segundo y tercero, los padres ofrecen a
El tercer día después del nacimiento se lava al niño por vez
los parientes y amigos regalos a cambio de los que han recibido
primera; sacrificios a la «Madre», envío de vitllallus, regalos, et-
durante el parto y al final del primer mes (galletas redondas).
cétera, por los parientes y amigos. Después del baño, ceremonia
En el cuarto mes se rinde acción de gracias a la «Madre'», ofre-
de «la atadura de las muñecas» con un cordelillo de algodón ciéndole regalos que aporta o envía la abuela materna; comida
rojo que sostiene monedas ulltiguas, juguetes de plutu cn minia-
en comÜn de la familia y de los invitados; luego se instala cere-
tura; el cordel tiene una longitud de dos pies, y las muñecas
monialmente por primera vez al niño en una silla, y se le da
pueden apartarse entre sí alrededor de un pie (33 cm); todo ello
por primera vez alimento animal. Al cabo del año, ofrenda a
se retira el decimocuarto día, sustituyéndolo por dos pulseras
de cordelillo rojo que se llevan durante varios meses o un año: la «Madre», con presentes enviados por la abuela materna que,
en teoría, corre con todos los gastos de la fiesta; comida de fa-
la explicación china es que el rito vuelve tranquilos y obedientes
a los niños. El tercer día se cuelga, asimismo, de la puerta de milia; se colocan delante del niño varios juguetes que represen-
la habitación el signo que indica la prohibición de entrar (véa- tan herramientas de distintos oficios, y aquel que coja primero
indica su futuro carácter, profesión, condición social, etc. En
se Cap. 1I), consistente en un rollo quc contiene pelos de perro todos los ritos realizados ante la «Madre» o las tablillas ances-
y de gato «para impedir que los penas y gatos de la vecindad
trales se le hace participar al niño activamente, haciéndole mo-
hagan ruido y asusten al niño», carbón «para hacer que sea
ver las ma11OS,etc. En cada aniversario, hasta los dieciséis años,
espiritual e inteligente», médula de cierta planta «para que sea a menos que se haya realizado la ceremonia de «abandonar la
feliz y rico». Se cuelga del lecho un calzón del padre con un
papel escrito cuyos caracteres ordenan «a todas las influencias infancia», se ofrecen a la «Madre» y a las tablillas acciones de
gracias de las que no volveré a hablar más. Cuando el niño
desfavorables que entren cn el pantalón en lugar de hacerla en
empieza a andar, un miembro de la familia toma un gran cuchi-
el niño». El decimocuarto día se quita el paquete y el calzón
llo de cocina, se acerca a él por detrás y simula que le corta
11 Para los detalles, remito a los artículos de H.-A. RasE, «\-lindu algo entre las piernas: es la ceremonia de «cortar las cuerdas
(and) Muhammedan I3irth observances in the Punjab», loum. Alllhr. de los pies», que tiene como finalidad facilitar el aprendizaje de
lI1SI., t. XXXVII (1907). pp. 220-260. la marcha.
11 CL DOOLlTTlE,Social Lile allhe Chillese, Nueva York, 1867, t. 1,
Según las familias, cada año, cada dos años (primero, terce-
pp. 120-140; sobre las ceremonias de la infancia en Pekín, cL W. GRUBE,
Zur Pekil1ger Volkskul1de, Berlín, 1901, pp. 3-10; cL, entre otras, pp; 8- ro, etc.) o cada tres años (tercero, sexto, etc.) y hasta la cere-
9, las ceremonias de cesión de crianza a una nodriza, que comportan la monia de «salida de la infancia» -en caso de enfermadad, va-
secuencia de paso y son análogas al rito de adopdón (mamar era, por lo rias veces al año, e incluso una o dos veces al mes- se procede
demás, tlllO de los procediIlliellfos de emparentar): las dos familias se
al «paso por la puerta». Se hace venir por la mañana a varios
consideran en adelante COll10 pell-c:hia (miembros de un mismo clan).
sacerdotes taoístas que constrl!yen el altar superponiendo varias
68
69
mesas en las que colocan platos con manjares variados, cande- Evidentemente, cabe interpretar toda esta ceremonia como
labros, imágenes de los dioses, etc. Con la mÚsica y las invoca- un rito de transferencia del mal, rito que se halla muy difundido
ciones apropiadas, invitmi a las divinidades a que acudan a bajo la forma de «pasar debajo o a través de algo». Por lo
probar las ofrendas, sobre todo a la «Madre» y a las diosas demás, el rito es parcialmente animista, como lo es el taoísmo
protectoras de los niños. En la parte anterior de la habitación, casi por entero. Sin embargo, el hecho de que el objeto bajo el
denominada «ante los ciclos», colocan una mesa con platos, et- que se pasa sea un pórtico, unido a la santidad de los pórticos
cétera, y siete montones de arroz que representan la Osa Mayor; en todo el Extremo Oriente, así como de los pórticos africanos
encienden las luces y llevan a cabo «la adoración de la Medi- a que nos hemos referido más atrás, debe tener un sentido, di-
da», siguicndo el rito ordinario. Hacia la caída de la noche se recto en mi opinión: los niños pasan de un mundo peligroso a
construye la puerta en el ccntro de la habitaciÓn. Está hecha de un mundo favorable o neutro cuya entrada es la puerta; y 10
bamblles recubiertos dc papel rojo y blanco, y tiene 7 pies ue hacen progresivamente, con la ayuda de la séxtuple repetición,
alto y 2,5 ó 3 de ancho. Los muebles de la habitación están cuyo sentido no es otro que convertir la habitación completa en
situados de t¡¡! forma que permitan las evoluciones sin que sea un medio sano para los niños, mediante el desplazamiento de la
preciso volver sobre los propios pasos. puerta desde el centro a las cuatro esquinas y de nuevo al cen-
Uno de los sacerdotes coge con una mano una campanilla o tro. Y esta interpretación de una parte de la ceremonia como
un suble udol'Iludo con campanillas y con la otra un cucrno, y un rito de paso la confirma lo siguiente: su repetición, de ma-
recita sortilegios. Personifica a la «l\'ladre» apartanuo de los nera aún m¡is solemne, en el momento de la «madurez» de los
niños las influencias perniciosas. El padre dc familia reÚne a hijos, a la cdad de dieciséis años. Por el contrario, «la adoración
todos los hijos. Toma en sus brazos al que no anda aún o al de la Medida», es decir de constelaciones relacionadas con la
que está enfermo, mientras todos los demás niños se hacen con vida y la muerte, se realiza para los enfermos cualquiera quc
sea su edad 19.
un cirio encendido. El sacerdote, soplilndo el cuerno, pasa len-
tamente bajo la puerta, seguido del paler familias y de los hijos, Dejo de lado las fiestas escolares (de entrada a la escuela;
uno tras otro. Los demás sacerdotes tocan el tambor sagrado, et- en honor de Confucio; para la buena marcha de los estudios, et-
cétera. El silcerdote que dirige la procesión blande su sable o cétera) para detenerme en la ceremonia de «salida de la infan-
un látigo y hace como que golpea algo invisible. Luego, se tras- cia» 2°.«Recuerda mucho a la ceremonia del paso por la puerta,
lada la puerta sucesivamente a las cuatro esquinas de la habita- salvo en que es más impresionante y más teatral.» La teoría es
ción, y la procesión se repite en cllas de la misma manera, antes que a los dieciséis años el chico abandona la infancia para entrar
de hacerla de nuevo, finalmente, cn el centro. A continuación, la en la adolescencia y la chica se hace mujer 21. Una vez realizada
puerta es demolida, quemándose los despojos en el patio de la ceremonia, la divinidad de los niños, la «Madre», deja de
la casa o en la calle. Por cada ejecución de esta ceremonia se tener a éstos bajo su custodia y el individuo cae bajo la auto-
confecciona una pequeña estatua de madera, que representa al ridad de los dioses en general. Por eso la ceremonia recibe con
niño en cuyo favor tiene lugar la ceremonia; esta estatuilla se frecuencia el nombre de «Agradecimiento a la Madre».
conserva hasta la edad de dieciséis allos, y se la coloca por lo Doolittle insiste a continuación en el hecho de que es
general al lado de la representación de la «Madre», en el dor- la edad de los dieciséis años la que señala el comienzo de «la
mitorio. Si el niño muere antes de los dieciséis años, se entierra edad de la madurez»; por lo demás, la ceremonia puede adelan-
la estatuilla con él; si está muy enfermo, es a la estatuilla a la tarse si el niño debe casarse pronto, o retrasarse por pobreza, et-
que se le hace pasar bajo lu puerta. Bajo esta puerta deben pusar
no sólo el hijo o los hijos enfermos, sino todos los niños de la " eL DOOLlTTLE.ibid., pp. 134-136.
casa, incluidos los sobrinos, sobrinas, etc., que estén aHí en ese 20 DOOLlTTLE, loco cit., pp. 137-138.
momento. " CL más adelante lo que se dice de la «pubertad social».

70 71
cétera. El rito esencial siguc sicndo pasar bajo ]a puerta artifi- al niño con estos pertrechos, se acerca a la puerta de ]a habi-
cial: y cabe aquí, o bicn suponer que la infancia, considerada tación y ]e balancea siete veces por encima de la «mdjiria» o
como una cualidad positiva (como la enfermedad), ha sido trans- conducto de descarga. Hace otro tanto en cada puerta, particu-
ferida a la puerta y destruida, o bien -y ésta es la interpreta- larmente en la puerta de los retretes, que con frecuencia están
ción que preficro- que la puerta es e] límite entre dos perío- en el vestíbulo, y finalmente en la puerta de la calle, pero en
dos de la existencia, dc tal modo que pasar bajo ella es salir el interior. Se llama también a este séptimo día el día de la
del mundo de la infancia para entrar en el de la adolescencia. salida del niño (iollln khroud el meziolld), ¿No resulta evidente
La destrucción del objeto que ha servido para el rito puede ex- que esta ceremonia, en el momento en que el niño va a salir
plicarse por el hecho, constatado en Australia 22y América del de la habitación materna, tiene por finalidad presentado a los
Sur 23entre otros lugares, de que los sacra no deben servir más espíritus de la casa y hacérselos propicios, particularmente los
que una sola vez: una vez terminada una fuse ceremonial es que presiden las entradas y salidas?»
preciso destruidos (es la idea central del sacrificio) o dejarlos He citado con bastante detalle los ritos chinos porque permi-
de lado, en cuanto vaciados de su poder; y para cada fase nueva ten comprender la secuencia de los ritos que conducen gradual-
se necesitan nuevos sacra, ya se trale de una ornamentación cor- mente al individuo de] nacimiento a ]a edad adulta en las socie-
poral, de un atuendo o de ritos verbales nu\;VOSH. En fin, re- dades que carecen de clases de edad propiamente dichas. El
cuerdo que ell China, cada aniversario de nacimiento, y sobre período comprendido entre el nacimiento y la entrada en la
todo cada etapa de diez años a partir de los cincuenta 25, da adolescencia, iniciación, etc., se descompone en etapas más o
lugar a ceremonias, a ritos que marcan también e] paso de un menos largas y numerosas según los pueblos. Así, por ejemplo,
período a otro.
entre los bantúes meridionales 27, el período que va de la primera
Veamos ahora el rito de las puertas en Blida 26.«El séptimo a la segunda dentición comprende: 1.°, los ritos anteriores a la
día después del nacimiento, tras haber aseado al niño, la coma- aparición del primer diente; 2.°, un margen de la primera a la
drona ]0 toma y lo extiende en sus brazos. Sobre el pecho del segunda dentición; 3.°, cuando ésta comienza, se supone que el
bebé fajado se coloca de plano un espejo redondo. Este espejo niño «se ha adueñado de su sueño»; ésa es la razón de que la
sostiene el huso de hilur de la casa, tina muñeca llena de índigo, madre vaya a la selva a quemar secretamente la estera que le
en fin, una pizca de sal, objetos todos dl: uso frecuente cn las servía de lec:ho; 4.°, a continuación empieza el período de ins-
operaciones mágicas. La comadrona, sosteniendo en sus brazos trucción: se enseña al chico a no sentarse ya más con las muje-
" CL Mythes el Lég. el'Auslr., pp. 134-135,nota 3. res, se le impide que aprenda su lenguaje secreto; ya no vive
2J KocH-GRÜNBER, carta particular. más que con los chicos de su edad o mayores y debe incluso
" Del mismo modo, los ojibway (como muchos otros semiciviliza- salir de la cabaña cuando entra en ella su padre. Durante el
dos) construían cabañas especiales, de formas diferentes para cada ac- período entre la primera y la segunda dentición no se ha infor-
tividad especializada y en cada ocasión nueva, cabaña que sólo servía mado al niño sobre los fenómenos sexuales; a partir de] mo-
una vez y que a continuación se abandonaba: consejo de guerra, consejo
de paz, comida de fiesta, curación de un enfermo, cabaña para aislar
mento en que ésta comienza se ]e instruye sistemáticamente
a un chanHín, a llll adivino, a una mujer encinta, a un niño por iniciar, acerca de ellos. En ese momento dejan de realizarse diversas
etcétera. CL Ko H l., Kilschi-Gilmi, llremcn, J859, t. 1, p. 60. operaciones mágicas, de carácter protector, y sólo entonces está
21 CL DOOLlTTI.E, loco cit., 1. 11, pp. 217-228. TRUMUULL,Threshold permitido hacerIe trabajar los campos, Así, entre los bantúes
COVenill!t, p. 176, recuerda la costumbre (¿inglesa?) consistente en gol- meridionales, la aparición de la segunda dentición -y «ésta
pear a un niño, caela aniversario, tantas veees como años ha cumplido;
es una regla absoluta en ciertas tribus», no tanto en atta s- mar-
rito
tados.que cabe entender como un rito de separación de \osaños ya gas.
ca un cambio completo de existencia para el niño. Se le extrae
" DESl'ilHMET, <d.a MulIrcsqllc cl les lIlaludics dc \'cnfancc», Rev.
des Et. Ethnogr. el Social., 1908, p. 488.
21 Duelley KIDD, Savage Childhooel, Londres, 1906, pp, 81-89.
72
73
de la sociedad femenina e infantil propiamente dicha, pero sólo cido, a continuación un nombre personal secreto, más tarde un
penetrarií en la sociedad dc los adolescentes mediante las cerc- nombre de familia, de clan, de sociedad secreta 29, ete.
monias de iniciación, y en la de la edad madura mediante las No creo que haya necesidad de demostrar prolijamente que
ceremonias del matrimonio. Para otras secuencias rituales, re- el rito de la recepción del nombre por el niño es un rito de
mito a las numerosas monografías citadas a lo largo de este agregación: los documentos anteriormente citados lo prueban
volumen.
por sí solos. Veamos otro todavía: en Gabón, antaño, cuando
Un esquema sumario comprendería los ritos siguientes: cor- nacía un niño; «un pregonero público anunciaba su nacimiento
te del cordón; aspersiones y baños; caída del resto del cordón; y reclamaba para el niño un nombre y un lugar entre los vivos.
recepción del nombre; primer corte de pelo; primera comida en Alguien, al otro lado de la aldea, respondía que se daba por
familia; primera dentición; primeros pasos; primera salida; cir- enterado del hecho y prometía, en nombre del pueblo, que el
cuncisión; primer atuendo sexual, etc. Ilablaré de la circuncisión recién nacido [iería recibido en la comunidad y tendría todos los
en el capítulo siguiente. Por el momento, conviene decir algunas derechos y ventajas de que gozaba el resto del pueblo. La pobla-
palabras de la recepción del nombre y del bautismo. ción se reunía entonces en la calle, se llevaba allí al recién na-
cido y se le exponía a la vista de todos. Se llevaba una cubeta
llena de agua, y el jefe de la aldea o de la familia le rociaba
LA HFCEI'CrÓN DEI. N(J~IBI(E
con agua, le ponía un nombre y pronunciaba una invocación a
fin de que tuviera buena salud, creciera hasta la edad de hom-
Los ritos de la uenominación merecerían por sí mismos una bre o de mujer, tuviera numerosa progenie, numerosas rique-
monografía especial. Ilan siuo esludiauos en nulllerosas ocasio- zas 3°, etc.»
nes 28,pero en mi opinión nunca han sido consiucrauos delulla-
damente ni en su verdadera dimensión. Mediunle la recepción
EL BAUTISMO
del nombre, el niño: l.", es individualizado; 2.°, es agregado a
la sociedad, bien a la sociedad general (en cuyo caso la fiesta
es públicn, todo el pucblo parlicipn en ella, especialmente si se Se observará que con el rito de la denominación coexistía
trata de un varón, y nllís aún si ese varón es un hijo de jefe), en Gabón un rito que presenta una sorprendente analogía con
bien a una sociedad restringida (familia que incluye las dos el bautismo. Casi siempre se ha visto este último como una lus-
líneas de ascendientes, o familia paterna únic<llllcnle, o familia tración, un rito de purificación o catártico 31,es decir, en defi-
maternn Ünicamcnte). Lns variaciones de detalle son innumcra- -
" Señalo desde ahora que el nombre del adulto también pucde variar
bles. Ora se le da al niiio un nombre genérico, que sólo indica a lo largo de su vida, bien con motivo de actos ocasionales (hazañas,
si es chico o chica, o que es el tercero o el séptimo hijo. O bien torpezas); cL E. BEST, «Maori nomenclature» , jourI1. Ant/¡r. IlISt.,
se le da el nombre de uno de sus antepasados, sea en una línea, t. XXXII (1902), pp, 194-196. bien de modo sistemático (nacimiento de
sea en otra. O incluso se le deja escoger su nombre. O, en fin, hijos, paso de una clase de edad o de un grado «secreto» al siguiente, et.
cétera); cL un caso interesante de cambio de nombre en cada «etapa
cambia de nombre tantas veces como cambia de categoría de
de vida ascendente» entre los pawni, Alice FLETCH ER, «A pawnee ritual
edad en la infancia: de tul modo que, con frecuencia, recibe used when changing a man's name», Am. Ant/¡rop., New. Ser., t. 1
primero la denominación vaga, luego un nombre personal cono- (1899), pp. 85.97.
" WII.SON, Weslem Alrica, citado por H. NASSAU, Fetis/¡islII ;'1 West
Alrica, Londres, 1904, pp. 212-213. Se podrían comparar entre si las in-
JI Cf. TYLOH,Pril/lilil'e Cu/ture. 4.' ed.. Londres. 1903. !. 11, pp. 430. formaciones dd doctor LASNETen Une lI1issioll au Sélléga/, París. 1900,
437,441, etc. 1'111'0rilos de denolllinuei¡\n. d. tulllhién VOTlI, OraiIJi. loe. pp. 24 (lI1oros) , SO (peuls), M (IRobé), 76 (tucolores), 88 (mandingas),
cit., pp. 55, 57; SKEAT-BLAGIJEN. lVilti TriIJes 01 Mafay l'ellillsu/a. Lon- 127 (uolofs), 145 (sereras).
dres, 1905, t. 11, pp. 3 Y ss.; DOUTTÉ, Merrakeclr, passim, etc. JI CL E.-B.TYLOR,loco cit., t. 11, pp. 430 Y ss., que incurrió en la
74 75
nitiva, como un rito de separación respecto al mundo anterior, al grupo totémico antropo-animal o antropo-vegetal o antropo-
bien profano en general, bien impuro. Sin embargo, no se debe planetario, son la exacta contrapartida de los ritos de agregación
pasar por alto que este mismo rito puede tene:' también un sen- a la familia, a la que parece, sin embargo, que el recién nacido
tido de rito de agrcgación, como ocurre cuando se utiliza agua debería pertenecer también automáticamente, por el hecho mis-
consagrada en lugar de agua ordinaria. Pucs en este caso el bau- mo de haber nacido de cierta madre y quizá de cierto padre.
tizado no sólo pierde una cualidad, sino que además adquiere Pero esto nos lleva de nuevo a considerar los ritos de agregación
otra. Lo cual nos lleva a examinar una nueva categoría de ritos, a sociedf1des especiales determinadas.
los llamados habitualmente ritos de iniciación.

LA PRESENTACIÓN Y LA EXPOSICiÓN AL SOL Y A LA LUNA

Antes, sin embargo, conviene recordar quc cabría interprc-


tar como ri los de paso ciertos rí los de exposición aI sol, a la
luna, a la lierra, cuyo senlido exacto no hall comprendido, en
mi opinión, J.-U. Jo'¡azcr y ;\. Dietcrich. En decto, allí donde,
como entre los buntúes y los al1lerindios -sobre louo los pue-
blos y los amerindios centrales- se concibe la vida social y la
vida cósmica en íntima vinculación, es normal que existan ritos
de agregación del recién nncido al mundo cósmico o, lo quc es
lo mismo, a sus principales elementos. De ahí los ritos de presen-
tación a la luna y al sol, de contacto con la licITa 31, etc. De
igual manera, si el tolcmismo es en definitiva un sistema dc
finalidad económica, es normal también qlle, cn lino u otro mo-
mento, el niño sea agn;gudo a su tótem, aunque ya se halle em-
parentado con él por su nacimiento. Estos ritos de agregación

confusión señRlada en el texto. Sobre el bautismo COll10 rito de inicia-


ción, véase R. FARNELL, The El'olutíOIl 01 Relígioll, Londres, 1905, pp. 56,
57 Y 156-158.
JZ El sentido de la presentación al sol como rito de agregación está
muy claro entre los tarahumara (LuM 11OLTZ, UllkllOlVl/ Mexico, Lon-
dres, 1903, t. 1, p. 273). los oraibi (cL más arriba, p. 62), los znni
(!'vI.-C. STEVENSON,«The Zuni», XXIII, A 111/, Re/!. Bur. Aum. Etlll1o/"
s. v. /Jirth), etc. Para casos de presentación a la lul1a, vé¡¡se J.-G. FUA-
ZER, Adonis, Atis, Osiris. 2,' ed.. Londres, 1907, pp. 373 y ss. La ma-
yoría de los ritos que cita son efectivamente simpáticos, en base a la
idea de que el crecimiento de la luna favorece el crecimiento del niiío,
Recuérdese, en fin. que la l\lna, el sol. etc., son a veces totems y que
en ese caso, como entre ciertos amerindios, la presentación DI astro
es \In rito de agregación al grupo totélllico; a veces es un rito dc agrega-
ción a la divinidad, considerándose cn adel¡¡nte ul recién nucido como
«el hijo del sol».

76 77
CAPíTULO VI cialmente diferentes y que sólo en raras ocasiones convergen.
A continuación, se examfnarán las ceremonias de iniciación de
LOS RITOS DE INICIACION todo tipo, es decir, no sólo aquellas que dan acceso a las clases
de edad y a 'las sociedades secretas, sino también las que acom-
pañan a la ordenación del sacerdote y del mago, a la entroni-
zación del rey, a la consagración de los monjes y las monjas,
de las prostitutas sagradas, etc.
En el caso de las chicas, la pubertad física se manifiesta por
el hinchamiepto de los senos, el ensanchamiento de la pelvis, la
aparición de pelo en el pubis, y sobre todo por el primer flujo
menstrual. Parecería sencillo, por tanto, fechar en ese momento
el paso de la infancia a la adolescencia, En realidad, las cosas
discurren de modo muy distinto en la vida social, lo cual se
explica en primer lugar por hechos que son también de tipo fi-
Las clases de edad y las sociedades secretas han sido objeto siológico: 1.°, el goce sexual no depende de la pubertad, sino que
recientemente de dos monografías, una de 11. Schurtz 1, otra de se experimenta, según los individuos, bien antes, bien después;
\Vebster 2, en las que, sin embargo, no se ha concedido sufi- el espasmo puede producirse incluso varios años antes; de tal
ciente atención al estudio de las ceremonias que aseguran el forma que la pubertad sólo tiene importancia por lo que se re-
acceso a las mismas. Aunque H. Webstcr ha consagrado además fiere a la eapacidad de concebir; 2.", la primera sangre no apa-
un capítulo a los ritos, sólo los ha estudiado aisladamente, y no rece a la misma edad en las distintas razas ni en los diferentes
deja de ser curioso que no se le haya ocurrido comparados des- individuos dentro de una misma raza. Estas variaciones son ex-
de el punto de vista de sus secuencias. Por añadidura, estos dos tremadamente considerables 3, hasta tal punto que resulta incon..
autores, imbuidos de la idea de que la iniciación coincidía con
J PLOSS.I3ARTELs,Das Weib, 8.' ed., Leipzig, 1905, t. 1, pp. 394-420,
la pubertad y de que todas estas ceremonias tienen como punto
han reunido una considerable cantidad de documentos sobre la primera
de partida ese fenómeno fisiológico, se han dejado llevar a teo- aparición, tanto normal como anormal (a partir de dos meses, etc.) de
rías generales inadmisibles. Schurtz remite todo al «instinto de las reglas en lo.; diversos pueblos. La fecha de las primeras reglas de.
sociabilidad», a lo que podríamos llamar el instinto gregario, pende a la vez: del clima, del alimento, de la profesión y de la herencia.
pero sin conseguir hacemos comprender ni las variaciones de A los observadores, médicos en su mayoría, les cuesta tanto ponerse de
las instituciones consideradas, ni la naturaleza de las institucio- acuerdo acerca de ]a edad media de las primeras reglas, en una pobla-
ción un poco considerable, lomada en bloque (Francia, Rusia, etc.), o in-
nes correspondientes. Webster construye a priori un tipo primi- cluso en una región limitada (gran ciudad, p. ej.), que supondría convertir
tivo de clase de edad y de sociedad secreta y casi no ve otra en excelenies estadísticos a los negros, pobladores de Oceanía, etc., el
cosa por todas partes que desviaciones y degeneraciones de ese suponerles capaces de haber podido descubrir la media para sus propias
tipo hipotético. tribus, antes de toda investigación metódica sobre ]a influencia del cli.
ma y de la nutrición. El cuadro para 584 mujeres de Tokio es el si-
guiente:
LA PUBERTAD FISIOLÓGICA Y LA 1'1IIIEHTAD SOCIAL A los once arios, 2: a los doce años, 2; a los trece años, 26; a los ca-
lorce años, 78; a los quince años, 224: a los dieciséis años, 228; a los
En el presente capítulo sc empezará por demostrar que la diecisiete años, 68; a los dieciocho años, 44: a los diecinueve años, 10;
pubertad fisiológica y la «pubertad social» son dos cosas escn- a los veinte uños, 2.
Lus IlIcdius para Africa son las siguientes:
, 11. Se 1I111ITZ, IlIlcrok/asscl/ l/l/el M<IIlIlcrbiilHlc, Leipzig, 1902. Wolofs, once a doce años; Egiplo, diez a trece años (Pruner.Bey), o
2 1-1. WEIISTEH, Primilil'e sccrel socielies, Nueva York, 1908. nueve a diez años (Rig]er); bogos, dieciséis años; suaheli, doce a trece

78 79
cebible que pueda fundarse una instituclól1 sobre un elemento dfld esta que atraviesa todas las demás sociedades generaleso es-
tan poco determinable y tan poco constante como la pubcrtad. peciales. Esto es válido sobre todo a propósito de las chicas 6, al
Incluso en Europa, estas variaciones no responden a las pres- ser la actividad social de la mujer mucho más simple que la del
cripciones legales. En Roma, las chicas son legalmente nÚbiles hombre.
a los doce años, pero sólo la duodécima parte de las jóvenes La cuestión es más complicada en el caso de los varones:
romanas tiene sus reglas a esa edad; la inmensa mayoría no las aquí la variabilidad es aÚn más considerable, dado que la pri-
tiene hasta los catorce o quince años, y algunas, cxccpcionalmen- mera emisión de esperma puede verse precedido por emisiones
te, desde los nueve flños. En París, 1ft edad Icgal pam casarse de mucus, dado que con frecuencia pasa inadvertida para el su-
es de quince (?) años y seis meses; pero 1ftmedifl de la pubertad jeto y que, en fin, suele producirse en la mayor parte de los
es de crttorce años y CUfltro meses, según Bricrre de Boismont, individuos por influencia de un choque exterior CUYfIfecha de-
y de quince años y cuatro meses, según Amn, siendo anterior pende de circunstancias imposibles de prever ni de dirigir. De
pflra Ins cInses ricas que para las clases obreras. Así, pues, en ello se sigue que la pubertad de los chicos la cifra la opinión
Roma la pubertad social es GIlferiar, y en París posterior, a la general en el crecimiento de la barba, de los pelos del pubis, etc.
pubertad fisiológica. Pero también en eso las vflriaciones étnicfls e individuales son
M<Ísvaldrífl, por tanto, dcjar de llamar ritos de la pubertad considerables.
a los ritos de iniciación. Nada Imis lejos de mí, sin embargo, que Así pues, lunlo para uno como para otro sexo la pubertfld
la intención de negar la existencia de ritos de la pubertad [isio- física es un momento muy difícil de fechar, y esta dificultad ex-
lógicfl, ritos que cn algunos CflSOSexcepcionales coinciden con plica que sean pocos los etnógrafos y exploradores que han he-
ritos de iniciación. En tales casos se flísla a las chicas e incluso cho investigaciones sobre ella. Lo cual hace aÚn más imperdo-
a veces se IrIs considem primero muertas, luego resucitadas 4; nable el haber aceptado la expresión «ritos de pubertad» para
en cambio, otros pueblos 5 crtrecen de cualquier tipo de rito en designar fll conjunto de ritos, ceremonias y prácticas de todo
ese momento, por más que posean ritos de iniciación social. tipo que mari:an en los diversos pueblos el paso de la infancia
Todo induce a pensflr que la mflyoría de estos ritos, cuyo a la adolescencia. Conviene, por consiguiente, distinguir la pu-
carácter propiamente sexuül no cabe negar, y de los que se dice bertad social' ue la pubertad física. uel mismo modo que se dis-
quc convierten en hombre o en mujer -o quc conceden la ap- tingue entre un parentesco físico (consflnguinidad) y un parentes-
titud parü serIo--, pertenecen a la misma categoría que ciertos co socia!, entre una madurez física y una madurez social (mayo-
ritos del corte del cordón umbilical, de la infancia o de la ado- ría de edad), etc.
lescencia; son ritos de separflción del mundo flsexuado, seguidos Merece la pena destacar que incluso observadores prudentes,
de ritos de agregacióh al mundo sexual, a la sociedad restringi- y que han publicado, cuando menos, elementos precisos de apre-
da constituida por los individuos de uno o de otro sexo, socie- ciación, no han sabido ver que se trataba de dos fenómenos dis-
tintos y se han servido, por tanto, de la palabra pubertad en uno
años; wanjamwesi, doce a trece años; beréberes de Egipto, quince a die-
ciséis; Somalia, dieciséis años; Loango, catorce a quince, raramente do-
u otro sentido alternativamente. Veamos algunos ejemplos de esta
ce; árabes de Argel, nueve a diez; Fezzan, diez a quince años.
. Numerosos datos han sido reunidos por J.-O. FRAZER, Goldoll 6 Llegar/amos a resultados idénticos comparando la edad a que se
BolIgh, 1. 111, pp. 204.233; cL también IluTTER, Nord.Hilllerlalll/ 1'011 realizo la desfloración artificial (perforación del himen) con la de la
Kalllerllll, Brunswick, 1902, p. 427; STEVENSON,«The Zuni», XXIII AmI. pubertad: salvo raras excepciones, una y otra no se hallan en relación
Rep. Bllr. Elllol, pp. 303.304, etc.; C.-G. Du BOIS, The religion of Ihe en un mismo pueblo; además, la perforación del himen no es única-
Luisenio Indialls of SoLllhern California, Univ. Ca!. Pub!., 1. VIII, nú- mente una preparación para el coito, sea nupcial, séa anterior al matri.
mero 3, 1908, pp. 93-96.
monio, o para los esponsales. Sobre este rito, d., entre otros, H. SIDNEY
, JENKS, T¡'e Bonloe /gorrol, I'hilippines Dep. Inl. Ethno!. Survey HARTLANO,«Al. the temple of Mylitta», en Anlhrop¡ Essays presentados
Pub!., 1. 1, J904, pp. 66 Y ss. por E.-B. TYLOR, Oxford, 1907, pp. 195-198.

80 81
confusión: tras haber dcscrito cuidadosamente las «ceremonias tercera no parece llegar sino mucho tiempo después, puesto que
de la pubertad» de las muchachas entre los indios thomson, cere- hace del niño un guerrero propiamente dicho, libre para casar-
monias que se realizan lejos dcl pucblo, en una choza espccial, se 13.En definitiva, a ]a cuestión que plantea Leo Frobenius 14
y que comportan tabúes, lavados, ritos simpáticos 7, etc. Teit aña- sin intentar siquiera responderla con precisión -«¿coincide el
de: «con frecuencia se prometía a las muchachas siendo aún ni- momento del noviciado en cierta medida con la madurez se-
ñas con hombres veinte años mayores que eJlas, pero sólo se las xual?»-, contesto claramente: no; y lo hago con tanto más én-
consideraba hábiles para casarse cuando habían terminado todas fasis por cuanto que las ceremonias de la primera menstrua.
las ceremonias concernientes a ]a llegada a la pubertad, es de- ción 15o biell existen en pueblos que carecen de ritos de inicia-
cir, alrededor de los diecisiete o dieciocho aí1os, y a veces a los ción, o bien,. poseen un carácter más acusado sólo porque se
veintitrés 8». Se concederá que la pubcrtad física difícilmente trata en efecto de la primera aparición 16 de un fenómeno, que
puede ser la causa principal de ccrcmonias tan largas y que com- posteriormente irá siempre acompañado de ritos especiales debi-
prenden cn sus detalles varias cUlpas. En el caso de los varones, dos a la cualidad impura tanto de la mujer como tal cuanto de
se dice claramente 9 que el tipo de ceremonias a realizar depen- su sangre menstrual.
de de la profesión (cazador, guerrero, ete.) que se propongan
La distinción entre ]a pubertad física y la pubertad social se
abrazar, y que cada adolescente las inicia a partir dcl día en que
ha soí1ado por vez primcra con una flccha, una canoa o una aprecia aÚn con mayor claridad en ciertas ceremonias de los
mujer, lo cual, por lo general, OCUITC entre los doce y los dieci- toda 17, que practican la poliandria y se prometen en matrimo-
séis años. Asimismo, en las «cercmonias dc la pubcrtad» entre nio desde los tres años. Poco tiempo antes de la pubertad fisio-
los lillooet de la Columbia Británica 10 nada indica que sc trate lógica, un hombre de sección diferente a la sección del. prome-
de pubertad física, sino quc todo, por el contrario, y en especial tido de la muchacha acude de día al pueblo de ésta y extiende
el hecho de que para los jÓvenes aspirantes a convertirse en cha- su capa de manera que les cubra a los dos; permanecen así al-
manes el período dure muchísimo tiempo, prueba que se trata, gunos minutos y luego el hombre se va. Quince días después,
como entre los chinos 11,de la «pubertau social». Tampoco en- un hombre bien conformado y fuerte, sin que importe la sección
tre nosotros coincidc la edad en que se permite a los jóvenes ca- y clan a que pertenece, viene a pasar la noche en compañía de
sarse con el momento de su pubertad fisiológica: si un día lle- la muchacha y la desvirga. «Esto debe ocurrir antes de la pu-
gan a coincidir estos dos momentos, uno social, el otro físico, bertad, y pocas cosas desacreditan tanto a la mujer como no eje-
será como consecuencia del progreso científico. cutar esta ceremonia; puede hasta impedirle casarse.» Y las ce-
. Entre los hotentotes, los varones permanecían en la sociedad remonias del matrimonio propiamente dicho no empiezan has-
femenina e infantil hasta los dieciocho HIlOS12;en cambio, entre ta los quince o dieciséis años, o sea, algunos años después de
los e]ema del golfo Papú, la primera ceremonia se realiza cuan- la pubertad.
do el niño tiene cinco años; la segunda, cuando liene diez, y ]a
IJ J. HOI.MES,«Initiation ceremonies of the natives of the Papual1
7 J. TEIT,The ThomsO/l I/!(lians 01 British Columbia, Tes. N. Pacif. Gu1f», JOUrtI.Anthr. Inst., t. XXXII (1902), pp. 418-425.
Exped., t. 1 (Nueva York, 1898-1900), pp. 311-321. " lo FHOBENIUS, «Die Masken und Geheimbiinde Afrikas», Nova
. Ibidem, p. 321. Acta Leopuldi/w, e/c. Halle, 1898, p. 217.
, Ibidem, pp. 317-318. J5 CL, entre otros, J.-G. FHAZER, Golden Bough, 2.' ed., t. 1, p. 326.
10 j. TEIT, The Lillooet Indiatls, Jesup. N. Paco Exp., lo 11, I.eiden y * Según figura en el A ddellll U111,Van Gennep suprimió en su ejem-
Nuevo York, 1906, pp. 236-267. plur personal desde «o bien existen...» hasto «..., o bien», ambos inclu-
" Cr. I1l1ísurribu, pp. 7<). 115. sive. [N. del T.]
" 1'. KULlIEN, 'rhe f!rest!/It sil/te ul Ihe Cape 01 Uuutl l/ofJe, 1. 1, 16 eL l11ásudclontc,cupoIX.
p. 121, citado por WEBSTER, loco cit., pág. 23. 11 H. RIVERS, J'he Toda, Londres, 1905, pp. 502-503.

82 83
LA CIRCUNCISiÓN
marca bien la entrada en la infancia, bien la entrada en la ado-
lescencia, pero sin que tenga nada' que ver con la pubertad fí-
Las variaciones en la edad a que se practica la circuncisión sica.
hubieran debido hacer comprender por sí solas que se trata de Hay pocas prácticas sobre las que se haya disertado tanto
un acto de carácter sociul y no fisiológico 18. En un elevado nú-
y tan alegremente. De todos los trabajos que conozco sobre la
mero de pueblos la operación se realiza a intervalos bastante
circuncisión, el de Richard Andree sigue siendo el que mejor
alejados, por ejemplo, cada dos, tres, cuatro o cinco años, de da cuenta de, la complejidad del problema. Sin embargo, no ha
suerte que se circuncida al mismo tiempo a niños de desarrollo
puesto de relieve el importante hecho de que no se puede com-
físico-sexual diferente. AdenHís, en una misma región, habitada prender la cii'cuncisión si se la examina aisladamente; conviene
por poblaciones del mismo tipo somático (raza), se observan no-
situada dentro de la categoría de prácticas del mismo género, es
tables variaciones. Así, por ejemplo, en las regiones de Marrue-
decir, en la categoría de aquellas prácticas que, por ablación,
cos 19 exploradas por Doullé nos encontramos con que la cir- seccionamiento o mutilación de cualquier parte del cuerpo, mo-
cuncisión se realiza: entre los dukkiila, de siete a ocho días des-
difican de forma visible para todos la personalidad de un in-
pués de nacer o a los doce o trece años; entre los rehamma, de dividuo. Con toda razón ha asimilado Doutlé 23 la circuncisión
los dos a los cinco años; en Fez, entre los dos y los diez años; al primer corte de pelo y a las ceremonias de la primera denti-
cn T¡ínger, n los ocho aiios; cntre los jhala, de los cinco u los
ción, o Lusch 24y Wcstcrmarck 2Sa otras mutilnciones corpora-
diez uiios; en los ulrcdedures de Mogador, de los UOS11los CUII-
Ics; pero Lasch sc equivocó al entendcrIas como ritos de puri-
tro aiios; en Argeliu, entre los musulnHlnes orlouoxos, a los siete
ficación, y Westermarck, al interpretar toda la serie de mutila-
u ocho años, cuando no u los siete días justos de nacer, o al ciones como prácticas destinadas a atraer al sexo femenino. Cor-
menos lo más pronto posible 2°. Se podría trazar un cuadro se-
tar el prepuCio equivale exactamente a sacar un diente (Austra-
mejante con ayuda de los materiales reunidos por R. Andree 21, lia, etc.), a cortar la última falange del dedo meñique (África
por el doctor Lasnel en Senegal22, etc. Así pues, un mismo rito
del Sur), a cortar el lóbulo de la oreja, a perforar el lóbulo, el
septum, el himen o a practicar tatuajes o sacrificios, a cortar el
" Véase 11qué exlraííus resultados se ha VislU llevado WEIISTEi!. loco pelo de cie."tn manera; se saca al individuo mutilado de la hu-
dt., caps. 11 y 111, Y pp. 36, 20U-201, 205-20ú.
manidad común mediante un rito de separación (idea de corte,
" DouTTÉ, Mel'rcikech, París, 1904, pp. 262-263, 351-352, ctc.
de perforación, etc.), que automáticamente le agrega a un grupo
'" Quc la cxtirpación dcl clítoris también es independiente dc la pu-
determinado; y de tal manera que, al dejar la operación huellas
bertad fisiológica, pero determina lu puberlud social (aquí, cl dcrccho a
casarse)"sc desprende del cuadro siguicntc, quc claboro a partir de PLOSS indelebles, la agregación sea definitiva. La circuncisión judía no
y BARTELS, Das Weib, 8.' cd., 1905, t. 1, pp. 248-249: ofrece nada de particular: se presenta claramente como «un sig-
Arabia, algunas semanas después dcl nacimiento; Somalia, tres a no de alianza» con una determinada divinidad y como la señal
cuatro aíios; Egipto meridional, nucvc a diez aíios; Nubia, primera in. de pertenencia a una misma comunidad de fieles 26.
fancia; Abisínia, hacia los ocho aíios o cl 80." día después del naci.
micnto; Delta o Níger, durante la infancia, sin edad fija; malinkés, bam- circuncisiones se realizan a intervalos más o menos alejados, scgún el
baras, doce D quince aíios; mulayos, cte., cn cl momcnto de comcnzar
númcro de hijos.
ID segundD dcntición; javancses, seis a siete mios; makussares, tres u
" Do IJTT1'"
, MerrakecIJ, t. 1, p. 353.
siete mios; gul'Ontulos, nueVl:. ducc () quincc IIlios; clc.
.. H. LASC", Milleilll/1gclI de la SOCoAnth. de Vlena, 1901, pp. 21
lO R. ANIJIIEE,«Beschncidung», en ¡::lllIIo~/'(/I"'isL"'e
¡'aral/e/el/, 2.' sc- Y ss.
rie, Leipzig, 1889, pp. 166.212.
" WESTERMARCK,Moral ideas, t. 1, p. 205.
En: VI/e missiol/ (/11Sél/égal, París, 1900, p. 14 (moros, siete aíios),
11
" La teoría de J.-G. FRAZER (The [ndependant Rcview, 1904, pp. 204
108 (khassonké, a partir de la infuncia y lunto más lurdc, hasta los quin- Y ss.), para quien se sacrifica una parte del individuo con objeto de sal-
cc años, cuan lo más rica sca la familia); la cdad habitual (peuls, p. 64; var el resto del mismo, no da cuenta más que de algunos hechos; la
malinké, p. 88; sereres, p. 145, ctc.) es dc diez a quince años, pero las de CRAWLEY(:rIJe Myslic Rose, pp. 396, 397), para quien la circuncisión
84
85

~ ,- -.,
En definitiva, si sc tiene en cuenta también la extirpación nerse al coito, al disminuir el deseo como consecuencia de la me-
del clítoris y de los labios mayores 17, la perforación del himen nor sensibilidad del glande. Asimismo, la extirpación del clítoris
y la sección del perineo, así como la subincisión, se constata que (es decir, la ablación de un centro erógeno), la sección del pe-
el cuerpo humano ha sido tratado como un simple trozo dc ma- rineo y la subincisión del pene disminuyen también la excitación
dera que cada cual ha tallado y arreglado a su ¡nodo: se ha sexual. En cl fondo, los semicivilizados no han querido llegar
. cortado 10 que :mbresalía, se han agujereado las paredes, se han tan lejos: han tallado órganos que, del mismo modo que la na-
labrado las superficies planas, y a veces con auténticos derro- riz o la oreja, atraen la mirada porque sobresalen, y que pue-
ches de imaginación, por ejemplo en Australia. Entre todas es- den, a consecuencia de su constitución histológica, sufrir todo
tas prácticas, la circuncisión es aún una de las más simples y de tipo de tratamiento sin daño alguno para la vida ni para la ac-
las menos gravEs; de cara a su interpretación normal, es verda- tividad individual 29,
deramente lalllcntuble que la hayan pructicado los judíos, pues
a consecuencia de ello los innumerables comentaristas de la Bi- LAS MUTILACIONES CORPORALES
blia le han asignado un lugar aparte, al que no tiene ninglll1
derecho. Si los judíos se hubieran vinculado a Jahvé perforán- Desde la perspectiva del presente libro, carece por completo
dose el septum, ¡cuántos errorcs se habría ahorrado la literatura de interés la cuestión de si cada tipo de mutilación se ha in-
etnográ fica! ventado una sola vez, transmitiéndose a continuación en présta-
Hay varias razoncs para no concebir la circuncisión como mo de pueblo en pueblo, o si se ha inventado varias veces de
algo relacionado con la procreación: 1.', porque la edad en que
se la practica varía entre el séptimo día y los veinte años (o más " El prepucio cortado se tira o se conserva, etc. Las maneras de ac-
tuar varían infinitamente a este respecto, como ya se dijo a propósito
tarde en caso de adopción, de conversión al judaísmo, al Islam, del cordón umbilical, de los cabellos, etc., cL más artrás, p. 63. Téngase
etcétera); 2:, porque la pr<Jclican, junto a otras mutilacioncs dc presente que la longitud del prepucio varía según las razas y que, rela-
los órganos sexuales, poblaciones quc ignoran el mecanismo fi- tivamente corto entre los pueblos rubios de Europa, alcanza entre los
siológico de la procrcación 28; 3.', porque parece más bien opo- negros y los ¡írabes longitudes desproporcionadas. ~ste es otro de los
puntos sobre el que serían muy útiles encuestas de cierta amplitud. La
y la perforación del himen tienen como finalidad «remediar el peligro vieja teoría dC la significación sexual la sostiene alin el P. LAGRANGE
hylo-idealístico que resulta de un cierre aparente», es un tanto fantás- (E/udes sur 1m; religiolls sémitiques, pp. 242 y ss.): «Es como una con-
tic; In de Ad. REINACH«<La lutle de Jncob et de Moise avec Jnhvé et sagración, por, un sacrificio sangriento, de la vida sexual en la que en
l'origine de la circoncision» , Rev. des El. Elhllogr. e/ Sociol.,1908, pá- adelante se admite al joven», y por el P. SCHMIDT (en AI1/hropos,
ginas 360, 362), paro quien la circuncisión es una especie de bloodco- 1908, pp. 602.603, nota): «Parece cada vez más manifiesto que en los
ve/Jall/, introduce un elemento inútil, el de la sangre (pues Iwbría que pueblos semicivilizados la circuncisión debía, segÍln sus ingenuas y erró-
demostmr que la sangre de la herida, y suele producirse bien po<.:a,se neas suposiciones, facilitar el acto de la generaci6n, practicándose, en
re<.:ogíay era objeto de ritos ulteriores); aun cuando valga para los ju- la mayoría de los casos, durante esas misteriosas fiestas de la pubertad,
díos, no explica ni la drcundsión ni la extirpación entre los semidvi- cuando se alcanza la edad viril.» Sería imposible acumular en menos
Iizados. También R. ANDREE,loco cil., pp. 206-207, se adhiere en lilti- palabras tantos errores teóricos como los expuestos por estos eruditos.
ma instancia 11111explicación por la santidad de la sangre derramada. En cuanto a PREUSS, en Globus, t. LXXXVI, p. 362, piensa que la cir-
17 La longitud del clítoris varía con los individuos y las razas. En cuncisión facilita «el soplo generador» mediante el cual el padre trans-
algunos casos, puede ser que la extirpación tenga por objeto suprimir mite su alma al niño; del mismo modo, Sc H URTZ cree que la circun-
el apéndice en virtud del cual la mujer se asemeja al hombre (lo cual cisión tiene por objeto facilitar la generación (loc. cil., pp. 96-97). Todo
es exacto desde el punto de vista anatómico) y que no se trate más que esto estaría muy bien si los semicivilizados supieran, tan bien como nues-
de un rito de diferenciación sexual del mismo género que la primera im- tros médicos y mejor que nuestros campesinos, a qué atenerse sobre el
posi<.:ión (rilual) del vestido, de los instrumentos y ¡¡tiles, cte., especia- mecanismo de la concepción. Aconsejo vivamente a quienes estén inte-
les de <':111111
sexo. resUlJos por eolas cuestiones que lean los É/lIdes de Psychologle sexuel/e,
" eL IIIls IIlyt},es t:I I.t'gelllles tI'Australle, Clip. V, Y 1\1(//1, 1907 Y de Ilavcloá ELlIS, Das Weib de PLOSS y BARTELS,y, en general, tra-
1908.
taJos detallados de fisiología y de psicología sexuales.

86 87
modo independiente. Señülo únicümente que, al ser cada tipo lento -o que al menos lo parece- se le separa definitivamente
de mutilación un procedimiento de diferenciación colectiva, el de su madre, que con frecuencia estalla en llanto. Como dice
préstamo no puede realizarse entre tribus limítrofes, siendo po- Howitt de los kurnai: «La intención de todos los actos de esta
sible únicamente en el caso de que dicha forma, aún descono- ceremonia es acarrear un cambio momentáneo en la vida del
cida, pueda servir para diferenciar más a un grupo dado de sus novicio; el pasado debe ser separado de él (cut off) por un in-
vecinos. tervalo que nunca podrá ser nuevamente salvado. El parentesco
Las mutilaciones son un medio de diferenciación definitivo; con su madre en calidad de niño es bruscamente roto y, a partir
hay otros, como el llevar un atuendo especial o una máscara, de ahí, queda adscrito a los hombres. Debe abandonar todos los
o también las pinturas corporales (con tierras de color, sobre juegos y todos los deportes de su infancia, al mismo tiempo que
todo) que marcan una diferenciación temporal. Veremos cómo se rompen los antiguos vínculos domésticos entre él y su madre
éstos desempeñan un papel considerable en los rilos de paso, o sus hermanas. Se convierte ahora en un hombre, instruido y
pues se repiten con modificaciones a cada cambio en la vida del consciente de los deberes que le incumben en su calidad de
individuo. miembro de la comunidad murring 34.» Lo que Howitt dice de
las ceremonias de los kurnai vale para las de las demás tribus
del Sur, del Sureste, de la Australia central, etc.
CLANES TOTÉMICOS En algunas de éstüs se considera al novicio como muerto, y
permanece muerto mienlrus dura el noviciado. I?sle se prolonga
Dicho esto, conviene examinar en detalle algunas secuencias. por un tiempo más o menos largo y consiste en un debilitamien-
Empiezo por la iniciación a las sociedades totémicas. to corporal y mental del novicio, destinado sin duda a hacerle
Gracias sobre todo a Spencer y Gil1en 3°, a W. E. Roth 31, perder toda. memoria de su vida infantil. A continuación viene
a A. W. Howitt 32y a R. H. Matthews 33,se conocen hasta en sus una parte positiva: enseñanza del código consuetudinario, edu-
más mínimos detalles las ceremonias de iniciación al grupo toté- cación progresiva por ejecución ante el novicio de las ceremo-
mico en varias tribus australianas. Transcurren entre el décimo nias totémicas, recitado de mitos, etc. El acto final es una cere-
y el trigésimo año. El primer acto consiste en ulla separaciÓn del monia religiosa (allí donde existe la creencia en Daramulun, etc.)
medio anterior, mundo de las mujeres y de los niños; como cn y, sobre Iodo, una mutilación especial, que varía con las tribus
el caso de la mujer encinta, hay reclusiÓn del novicio en la sel- (se extrae un diente, se practica una incisión en el pene, etc.)
va, en un lugar especial, en una cabüña especial, etc., acompa- y que hace al novicio idéntico por siempre a los miembros adul-
ñada de tabúes de todo tipo, sobre todo alimenticios. La vincu- tos del clan. A veces la iniciación se realiza de una sola vez;
lación del novicio a su madre dura aún algún tiempo; pero otras veces, por etapas. Allí donde se considera al novicio como
siempre llega un momento en que, por un procedimiento vio- muerto, se le resucita y se le enseña a vivir, pero de modo dis-
tinto a como lo ha hecho durante la infancia. Cualesquiera que
JOSI'ENCER y GILLEN, T/¡e Natil'e tribes 01 Celltral Australia, Lon- sean las variaciones de detalle, se llega siempre a distinguir una
dres, 1899, pp. 212-386; T/¡e Nort/¡em tribes 01 Celltral Australia, Lon- secuencia conforme al esquema general de los ritos de paso 35.
dres, 1904, 1'1'.328-379.
JI \V.-E. RoTl', Etll/lological StlUlies alllollg the Nort/¡-West-Celltral
Queellslaml Aborige/les, Brisbanc, 1897, Y Nurlh Quec/lsllllul Etll/logrcJp/¡y 14 HOWIT1!, S.-E. Tr., p. 532.
BulletillS, años 19tH y ss. . " Por lo !:eneral, se atribuye una importancia exagerada al destino
JI A.-\V. HOWITT,T/¡e NatiJle tribes 01 Sout/¡ ami South-East Austra- del trozo de prepucio cortado; como ya he dicho, este pedazo del indi-
lia, Londrcs, 1904. pp. 509-677. viduo participa sin duda de su antiguo portador, pero no más que los
" R.-H. MATT11EWS, numerosos arIículos en las Rcvistas de las So- cabellos cortados, los recortes de uñas, la saliva, la orina, etc., o que
ciedadcs dc Antropología dc París, ViCIlU, Londres, Washington y las los dientes extraídos, también como rito de iniciación. En las tribus aus-
sociedades cienlíficas de Australia. tralianas que ejecutan este rito, el diente es recogido y conservado con

88 89
(

FRATERNIDADES MÁGICO-RELIGIOSAS
y pierde todo carácter específico. l. H. Kohl ha descrito con de-
talle 37las ceremonias de admisión a «la orden de los midé» en-
Las «fraternidades» mágico.religiosas están fundadas esen- tre los ojibwe. La secuencia es la siguiente: construcción de una
cialmente en la organización de clan, es decir, de individuos so- cabaña sagrllda 38; se ata el niño a una tabla y se comporta du-
cialmente emparentados; pero son, sin embargo, otra cosa. Al rante toda la ceremonia como si hubiera perdido toda perso-
menos, aun cuando en la Columbia Británica el clan totémico nalidad; se viste, pinta, etc., a los participantes; procesión gene-
subsista aún idéntico a la fraternidad, existe aparte y junto a ral en el interior de la cabaña; los jefes-sacerdotes-magos matan
ella en las llanuras, y ha desaparecido entre los indios pueblo, a todos los asistentes; a continuación resucitan uno tras otro;
donde la fraternidad es de base territorial (eL los tusayan, los la procesión, la masacre y la resurrección se llevan a cabo trus
hopi, e.tc.). Para las ceremonias de iniciación 'de los kwakiutl, re- cada escena importante de la ceremonia; el padre, acompañado
mito a la memoria de Boas )6. Entre los australianos, el derecho por los padrinos y madrinas, presenta su hijo a los jefes y a con-
a formar parte del clulI totémico se trunsmite heredituriumente; tinuación baila con los que le acompañan. Así hasta el medio-
entre los kwakiutl, se adquiere udemás por el matrimonio; pero día; por la tarde se exponen los sacra, ramajes cubiertos por
de todas maneras, el individuo sólo se incorporu a él gracias una tela en el centro de la choza, marchando en procesión a su
a las ceremonias de paso, que le separan de su medio anterior alrededor una vez, cinco veces, cte., hasta que la tela queda
para agregarle al nuevo medio restringido. Si entre los australia- cubierta por un montón de conchas coloreadas que cada cual
nos se separa al niño de su madre, de las mujeres y de los ni- ha ido dejando caer de su boca; luego la procesión vuelve a em-
ños, entre los kwakiutl el mundo anterior lo personifica un «es- pezar, recogiendo al pasar una concha cada uno, que se utili-
píritu» que se truta de exorcizar, punto dc vista idéntico 111de zará como poderosa «medicina» al haberse vuelto sagrada. Des-
los cristianos que exorcÍzan a Satán durante el buutismo. La idea pués, y por turno, todos los asistentes, fumando si son hombres
de muerte y de resurrección también la volvcmos a encontrar (acto ritua)), se acercan a tocar el tambor sagrado y a cantar una
aquí. En fin, la agregación a la sociedad consiste en la adqui- especie de ()ración. Hacia el anochecer, recepción por los jefes
sición del «espíritu» protector colectivo del clan, equivalente del y sacerdotes de los regalos ofrecidos por el padre, a quien dan
tótem australiano. a cambio «medicinas», amuletos, etc.; discurso del gran-sacerdo-
El animismo es más pronunciado entre los amaba, ojibwe, te solicitando «la bendición divina de Kitschimanitu»; comida
etcétera, donde el protector a adquirir está más individualizado en común, de maíz cocido en agua, en la que los niños reciben
su parte; durante la ceremonia el niño recibe un nombre.
esmero (l-IoWITT, S.-f.. Tf.. pp. 542.562, 565, 569. etc.; SPENCER y GIL- Entre los zuni de Arizona, cada niño varón debe ser red-
LEN. Noflh. Tf., p. 594). () bkn pulverizado. mezclado COII cnrne e in-
gurgitado por lA madre o la abuela del iniciado, seglín sea éste hembra bido en el Ko'tikili (fraternidad mitológica), asociándole a uno
o VArón, o bien finalmente elllerrado (Noflh. 1'f., pp. 593, 594); este de los kiwitsiwe (casa de ceremonias sagradas, especie de tem-
diente es siempre un objeto en alguna medida sagrado (ibid., pp. 594, plo), que tiene que ser el del marido, o bien el del hijo primo-
595); sin embargo, entre los bli'lish se deja el diente en lierra, donde
génito o hermano primogénito de la comadrona que ha traído
haya caído,. y no se cree que pueda ser utilizado para operaciones de
magia (ibid., p. 589). Por consiguiente, si sólo nos basamos en los ritos,
el niño al mundo; ese mismo hombre sirve al niño de padrino
no veo en virtud de qué el prepucio habría de ser la sede de la fuerza durante la iniciación, sea ésta involuntaria (a temprana edad) o
vital en mAyor medida que el pelo, los dientes, las uñas, la orina, la voluntaria (hacia los doce o trece 'años 39).Cada individuo, hom..
sangre, o las defecncioncs; seguramente 110 es ni la sede de la fuerza de -
reproducción ni una especie de cmbrión Ullil1Judo C ilH]cpcmlicllte. J1 1.-1-1. KOIIL, Kitschi.Gami, Bremen, 1859, t. 1, pp. 59-76.
" BOAS, CII Ueflofl [111. SI. Nal. Mas. 1",. 1/N5. Wushillgloll, 1897, JI lbid., I. 11, p. 71.
ll1emorill ullulizudu dclulladulllcllte por Schlll't (sulvo pum los ritos) y J9 M.-C. STEVENSON,«The Zuni Indians, their mYlhology, esolcric fra-
por Webster; d. Iumbiéll I/alll/buok 01 Ihe AlIle,.;call lm/icl/ls, I. 1, Wush- lernites IInd ceremonies» , XXIII, A 1111.Rep. Bur. Am. Etlmol., WlIshing-
ington, t907, s. v. Kwakiutl.
Ion, 1904, p. 65.

90 91
bre o mujer, forma parte además de varias «fraternidades», de y éstas únicamente suelen darse en la iniciación de las mujeres,
la lluvia, etc" o mágico-religiosas, etc., para cada una de las a las que se toca por otra parte con sacra especiales (espiga con
cuales difieren lo" ritos de iniciación4°, El esquema de los ritos cuatro granos muy apretados, todo ello fijado a cuatro ramas
de entrada duran le la iniciación voluntaria al Ko'tikili es el si- de yuca). Se toca con estos sacra y se rocía con harina sucesi-
guiente: vamente la planta de los pies, las palmas y los antebrazos, la
parte superior del pecho y las clavículas, los omóplatos, los dos
t .°, el padrino introduce al novicio en el killlitsill'e; 2.°, dos vértices de la cabeza, Obsérvese la analogía de estos ritos con
mujeres colocan sobre las espaldas del novicio cuatro tapices los del bautismo cristiano: son ritos de agregación a la comu-
plegados en cuatro; 3,°, el padrino envuelve la cabeza del no- nidad. Debo añadir que no hay edad fija para la iniciación y
vicio con una tela, de manera que no pueda ver nada; 4.°, el que ésta se debe repetir cuatro veces con la misma secuencia
novicio recibe de cada una de las cuatro divinidades sayathlia para que el individuo pueda asistir a todas las ceremonias sin
(hombres que llevan máscaras) golpes de ramas de yuca en la excepción y llevar máscaras sagradas. Los últimos actos son:
espalda por cuatro veces; 5.°, cada mujer recibe de cada sa- t.", revestirse de la máscara; 2.°, la aspersión de la máscara por
yathlia un golpe de yuca cn la espalda, y sc retiran los cuatro el novicio con' el polvo sagrado; 3.°, la inhalación por el can-
tapices; 6.", el joven recibe de nuevo cuatro golpes de cada didato de humo sagrado. Al principio se había volcado un re-
dios; 7.", el padrino quita la Ida y fija ulla plul11l1de Ílguilu, 01'- cipiente pura que sirviera de tumbor; uhoru se le vuelve boca
namcn[o sagrado, u la cabellera dd novicio; 8.", los cua[ro dio- urribu y la ccrcmonia se termina. Antes de examinar otras sc-
ses se quitan su máscara y el novicio reconoce que se trata de cuencias, insisto en destacar que el acto central, tanto en Amé-
hombres; 9.°, cuatro novicios son conducidos ante los cuatro rica del NorJe como en Australia, consiste en desvelar a los no-
sayathlia y reciben de ellos una máscara y una rama de yuca; vicios que los Ogros de su infancia son simples sacra, rombo en
10.°, los novicios golpean a cada sayalhlia con esa rama en los Australia 44,máscara en América; por lo demás, es privilegio del
brazos derecho e izquierdo y en los tobillos derecho e izquierdo; iniciado poder manipular sin peligro sobrenatural los sacra si-
t 1.°, los novicios devuelven su máscara a cada sayathlia; 12.°, és- guiendo reglas precisas, yesos dos elementos constituían tam-
tos vue]ven a ponerse su máscara y golpean a cada padrino en bién los puntos culminantes de la iniciación a los misterios asiá-
los brazos y los tobillos, tenninándose así la iniciación 41. Ob- ticos, griegos, etc.
sérvese que en toda esta ceremonia la flagelación tiene clara- Sumamente interesante es el ritual de los bautismos repeti-
mente el sentido de un rito de separación al principio, de un dos a que se someten los sabeos, cuya religión, sedicentemente
rito de agregación más tarde. Se registra una aplicación idénti- fundada por San Juan Bautista, es una amalgama de mazdeísmo,
ca de la flagelación 42 en los ritos de iniciación de los navaja 43, judaísmo, cristianismo, islamismo, etc. Hay tres categorías de
cuya secuencia es casi la misma que la precedente, variando úni- bautismo: 1.°, el del niño (con un año); 2.°, como purificación
camente el número de actores divinos, de golpes recibidos, etc. de manchas diversas; 3.°, el bautismo colectivo, durante los cin-
Por lo demás, los novicios son objeto de aspersiones de harina, co días de la fiesta anual Pancho, Se es saheo de nacimiento;
ninglll1 extl'!1lljero puede ser admitido a la religión de los suba:
40 CL ibidem, sobre (odo pp. 490-511, 522-527, 532-549, 550-564, 570- no hay, por tanto, ritos de separación 45.Esto asigna a la socie-
572, 578 Y ss.; en !;egundo lugar, 413, 415, 421, 426, etc. dad sabea un lugar especial.
.. 1bidem, pp. 103-104; para la iniciación de los niños en edad tem-
prana, cL ibid., pp. 94-101.
42 Sobre la flagelación corno rito de iniciación, d. datos interesan- .. CL sobre estos Ogros divinos, mis Mythes et Légendes d'Australie,
tes en LAFITAU,Moellrs des Salll'ages AlIlériquaills, París, 1724, t. 1, p. 273. cap. VII, Les deux doctril1es religieuses et le rhom/Je sacré.
4.1 Wash. MATTH EWS, «'('he Night Chant, a Navaho cerernony", Mem. " Para los detalles, véase N. SIOUFFI, Etudes sur la religioll des Sou/J-
Am. Mus. Na/. Hist., Nueva York, t. VI (1902), pp. 116-120. bas Oll Sa/Jéel1s, lellrs dogmes, leurs moeurs, París, 1880, pp. 76-82.

92 93
SOCIEDADES SECRETAS
sitivos. La secuencia de los ritos es la siguiente: se separa al
novicio uc su medio anterior (reclusión en el bosque 49, tras con-
Las «sociedades secretas», tanto de Oceanía (excepto Aus- ducirle a él; Il1stración; flagelación; intoxicación por el vino ue
tralia) como africanas, no tienen por objeto, como los clanes 10- palma, con dectos anestésicos so), en relación con el cual ha
témicos y las fraternidades, un control de la naturaleza, sino que, «muerto», y se le agrega al nuevo medio. Luego viene el perío-
aun presentando un canícter m~gico-religioso, poseen más bien do de margen: mutilaciones corporales (circuncisión, que a ve-
una finalidad política y económica, en el sentido humano de la
ces se practica en edad temprana, sin conexi6n con la sociedad
palabra. Por su aspecto general, e incluso a veces en los uetalles, secreta),pinturascorporales(en blanco5t, en rojo); los novicios
los ritos de iniciación son, con todo, semejantes a los que aca- van desnudos durante toda la práctica de las pruebas: es que,
bamos de estudiar. El paralelismo es especialmente llamativo en al estar muertos, no deben salir de su retiro ni mostrarse a la
el caso de los ritos dd Congo, detalladamente dcsl:l'itos por gente de fuera; introducción por el nganga (sacerdote-mago);
M. de Jonghe 46, que desafortunadamente los consideró «ritos de lengua especial; alimento especial (tabúes alimenticios). A conli-
la pubertad», por más que la edad de los novicios oscilara entre
nuación vienen los ritos de reintegración al medio anterior, ele-
siete y veinte años, siendo la edad n1<íscomún de diez a quin- mento que no tiene razón de existir para los iniciados al clan
ce 47: pero se ignora la edad exacta de la pubertad fisiológica totémico o a la fraternidad: los iniciados simulan que no saben
entre los negros del Congo. Por otra parte, no todos los miem- andar, ni comer, etc., en suma, actúan como recién nacidos (re-
bros de las tribus del Bajo Congo esttÍn obligados a afiliarse al sucitados) y aprenden de nuevo todos los gestos de la vida ordi-
IIkil1lba o al niell/bo, lo cual no sólo muestra que se trata sin naria; precisan para ello de varios meses. Antes se han bañado
lugar a dudas de sociedades especiales restringidas, a las que se- en un río, se ha quemado la cabaña secreta. En definitiva, hay
guiré llamando «secretas» 4H,sino también, y sobrc todo, que la un doble escenario: ritos de separación uc! meuio habitual, ri-
pubertad, la generación y el derecho a casarse no intervienen tos de agregación al medio sagrado; margen; ritos de separación
para nada en las ceremonias que dan acceso a aquéllas. Estas so- del medio sagrado local; ritos de reintegración al meuio habi-
ciedades secretas, tanto en el Congo como en el golfo de Gui- tual. Pero de este paso a través del mundo sagrado le queda al
nea, atraviesan las tribus (unidades geográficas). Casi no se ad-
iniciado una cualidad especial, mágico-religiosa. A este esque-
mite en ellas más que a los hijos m~s inteligentes de hombres ma responden asimismo las ceremonias de iniciación de los yaun-
libres o de esclavos ricos. La duración de las ceremonias oscila
entre dos meses y seis aíios, según la tribu y los obscrvauorcs.
lO Dudo que el primer acto de la mayorla de las ceremoniAs exami-
estas comprenden ritos negativos (tabt.'lcs)de toJo tipo y ritos po- nadas en este libro es una reclusión más o menos estricta y prolongada,
parece inútil discutir las extrañas interpretaciones de M. de JONGHE,
loct. cil., p. 30, Y de Leo FRODENIUS, loct. cil., passim.
46 Ed. DE JONGHE, Les sociélés secreles l/l/ /las-Collgo, Bruselas, 1907; '" La anestesia del novicio es un elemento importante de los ritos de ini-
sólo con exlremada prudencia cabe consulrAr A Leo FnoBENluS, Die Mas- ciación; en América se consigue mediante la ingurgitación de tabaco,
kell l/lid Ceheimbiinde A/rikas, Halle, 1898; completar De Jonghe con de toloache, dr. peyotl; y en otros sitios, por medio de fumigaciones,
H. NASSAU, Felishism ill \Vesl A/rica, Londres, 1904, pp. 250 Y ss., 263, flagelaciones, malos tratos, suplicios, etc. La finalidad es «hacer que
yp. con
452. PEclluEL-LoEscIIE, Volksklllule \1011 Loatlgo, Slutlgarl, 1907, muera» el novicio, hacerle perder el recuerdo de su personalidad pri-
" CL su discusi(Ín, loco cil., pp. 21-23. mera y del mundo anterior.
SI CL, a este respecto, J.-G. FRAzEn,Colde/1 Bouglt, t. lB, p. 430,
.. Este término es incxacto, porquc Iodos los micmbros corrientes notn, y unA nota de WEUSTER,Secrct socielies, p. 44, en la que muestra
de In tribu subcn I11UYbien qui~n rorma o no rol'l1lU partc dc lu so- quc con frecll\:ncia se considera el blanco como el color que toman los
ciedad, a dil'l:rcnciu dc lo quc OCUITCcntrc nosolros, dondc sc ignora, muertos; por consiguiente, esta práctica indicaríu también quc el no-
al menos en leoría, quién es o no francmasón, por ejemplo. vicio está «muerto».
94
95
dé del Camerún meridional 52 y, en general, de los pueblos de] Lo mismo ocurre con las ceremonias fijianas, en las que el
golfo de Guinea (sociedades puna, egbo, oro, mumo-jumbo, etc.). novicio debe, entre otras cosas, pasar en medio de dos supues-
Para ]as sociedades secretas en Melanesia, remito al excelente tos cadáveres, pintados de negro de los pies a la cabeza y con
libro de Codrington 53, en el que se hallarán descritas las cere- las entrañas fuera (que pertenecen a cerdos sacrificados) 58.
monias de iniciación en fjji, en las islas Bank y en las Nuevas
Hébridas. No es cierto quc cstas sociedades estén relacionadas
SOCIEDADES POLíTICAS Y GUERRERAS
con el totemismo5~. Heckntcmcntc, R. Parkinson 55ha aportado
informaciones nuevas sobrc las sociedades secretas llamadas Duk-
duk en el archipiélago IJbmarck y en las islas Salol11ón. esta es La sociedad política, guerrera y saqueadora de los a¡'eoi, en
Tahití y en otros lugares de Polinesia, comprendía siete clases,
la secuencia de los ritos, cuya variación, de una localidad a otra,
es muy pequeña incluso en los detalles 56: 1.°, se conduce al no- grados o escalones, cuyos miembros se distinguían mediante ta-
vicio al lugar sagrado; 2.°, allí recibe azotes de vara, más o me- tuajes progresivamente complicados y numerosos según se as-
cendía en la jerarquía 59.Se reclutaba en todas las clases de la
nos fuertes según la edad, asestados por el tllbllan, especie de
sociedad general. Quienquiera que quisiera convertirse en miem-
ogro divino; 3.°, a los alaridos del novicio responden a lo lejos
bro se exhibía vestido y adornado de forma inhabitual, simulan-
las lamentaciones de su madre y de sus otros parientes; 4.", el
padrino distribuye regalos u los asistentes y se da de comer al do por sus monems estar perturbo do de espíritu. Tras ]0 cuol,
novicio; 5.", el //lbl/(/II se desnuda por completo y los novicios si le considclulJun útil, los m'coi le auoptaban como scrvidor.
reconocen que se trata de un hombre; 6.", las vestimentas del Así, pues, el primer acto consistía en mostrar que se difería del
vulgo, y yo veo en esta ceremonia un rito de separación volun-
/ubuan se mantienen en pie gracias a su armadura, lo cual prue-
ba que están impregnadas de poder (mana melanesio); 7.°, los taria. Al cabo de cierto tiempo, era agregado el novicio: 1.°, se
asistentes bailan y enseñan a los novicios su danza, así como los le cambiaba el nombre; 2.°, debía matar a sus hijos; 3.°, debía
aprender cierta postura necesaria para cantar cierto canto sa-
secretos de la sociedad; 8.°, todos los asistentes toman parte en
grado; 4.°, se apoderaba del vestido de la mujer del jefe y en-
una comida en común; 9.°, cada novicio recibe una ropa cere-
monia] si tiene alrededor de doce años; si es aún pequeño, tie- traba así en la séptima clase. El paso de un grado al siguiente
se hacía así: 1.°, la reunión de todos los areoi en atuendo cere-
ne que esperor cierto número de años. El don de vestirse, con el
monia]; 2.°, invocación al cerdo sagrado en los templos naciona-
que termina la iniciación, tiene lugar otro día y siguiendo un
ceremonial especial. Por tanto, hay claramente de nuevo ritos les y enumeración de los nombres de los candidatos con el gra-
do a que aspiraban; 3.°, entrada procesional al templo y ofren-
de separación, un período de margen y ritos de agregación 57.
da a] dios, por el candidato, de un cerdo sagrado, que se ma-
taba y comía en común o al que se dejaba en libertad tras mu-
" CL para los detalles, FROBENIUS,loco cil., pp. 67-74, según ZENKER,
Mi/leil. (II/S de/1 Delllsch. Schlllzgeb., 1. VIII (1895).
tilarlo a modo de señal; 4.°, gran comida en común, con supre-
" Rev. H. CODRINGTON, "/"he Melu/1esillllS, Oxford, 1891, pp. 69-100.
sión de los tabúes sexuales y alimenticios a que estaba obligado
" Sobre el totem:smo melanesio, ver la discusión de A. LANG, So- cada grado en época ordinaria; parece deducirse del texto de
cia/ OrigillS, Londre~, J903, pp. 176-207. EIlis 60 que no sólo había desenfreno heterosexual, sino también
" R. P ARKI NSON, Dreissig !lIhre il/ der Siidsee, Stullgart, 1907, pÍ!-
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ginus 567.612. M. PARKINSON.pp. 598 Y ss., me parece que entra más bien en la mislJ1u
" 1bidelll, pp. 582-586. categoría que cicrtas fraternidades mágico-médicas de los zuni.
" Los jóvenes de la península de la Gacela se afilian a la sociedad " CL una descripción detallada, que completa las de Fison y Joske,
llamada Marmvol o ll/giel desde la infancia, mediante un don en mo- en Basil THOMSON, The Fijial/s, Londres, 1908, pp. 148-157.
neda locnl a la sociedad secreta por parte del padre o del tío; pero su " W. ELLlS, Po/Y/1esia/1 Researches, Londres, 1829, in-8.", 1. 1, pá-
noviciado, consistente en hacerles aprender danzas especiales muy com- ginas 319-324.
plicadas, dura mucho tiempo. Esta sociedad, por lo que de ella dice 60 CL ELLlS, ibidem, p. 325.

96 97
sodomía; 5.", música, danza, representaciones tlrarn~ticas; 6.°, ta- tir del momento en que son lo bastante fuertes, es decir, entre
tuaje del candidato según su nuevo grado.
doce y dieciséis años», a veces antes, si los padres son ricos,
Las ceremonias de elltrada y dc paso de un grado a otro en pero más tarde si son pobres, cuando pueden disponer de me-
Melanesia61 son más simples. Los elementos centrales son: un dios para pagar los gastos de la ceremonia: prueba de que tam-
intercambio ceremonial de monedas (Mota, islas de Banks) o de bién aquí la pubertad social difiere de la pubertad física. La
esteras (isla de los Leprosos); la donación de cerdos a los miem- circuncisión. tiene lugar cada cuatro o cinco años, y todos los
bros de la sociedad (llamada sI/que, 11IIque,etc.) y comidas cere- que son circuncidados al mismo tiempo forman una clase de
moniales en común, kole 62,que recuerdan los potla/ch de la Co- 'edad conocida por un nombre especial escogido por el jefe 67.
lumbia británica. Aunque el suqe sólo tenga una importancia Entre los masal ingleses, un chico o una chica no pueden ser
social y económica, el elemento m~gico-religi()so queda en él circuncidados más que si su padre se ha sometido a una ce-
patente por cuanto el grado de riqueza, que condiciona el paso remonia llamada «paso del seto», en virtud de la cual acepta
de un grado a otro (en las islas Banks IIDY 18), depende del convertirse en «un anciano» y llamarse en adelante el-padre-de
malla del individuo y, adcnH1s, cuanto más elevado es el rango (su hijo), cambiando, por tanto, de categoría social 68; la secuen-
de ese individuo en el SlIqe, tanto más se Ic considera como cia de las ceremonias es entre ellos la siguiente: 1.°, todos los
poseedor de malla 63, rcsultando así que cada grado de slIqe candidatos se reúnen, sin armas; 2.°, se embadurnan de arcilla
posee una cantidad de malla más o menos elevada, al modo blanca y durante dos o tres meses corren de kraal en kraal;
como las fraternidades al1lcrindiasposeen IIIGllitu,orenda, Ilallal,
etcétera. 3.°, se les rasura la cabeza, a continuación se mata un buey o
un carnero; 4.°, al día siguiente van a cortar cada uno un ár-
bol (asparaglls, sp.) que las muchachas plantan ante la choza de
CLASES DE EDAD cada candidato; 5.°, al día siguiente se exponen al aire frío y se
lavan con agua fría (para insensibilizarse, Merker); 6.°, el en-
cargado de la operación corta el prepucio, colocando sobre el
Por lo que concierne a la iniciación a las clases de edad, aquí lecho de cada joven la piel de buey que contiene .Ia sangre de-
sólo examinaré detalladamente las ceremonias de edad entre los rramada; 7.°, permanecen encerrados cuatro días; 8.°, luego
masa¡'; en el caso de varias tribus australianas, el hecho de que salen e incordian a las chicas, y se visten con frecuencia de
los ritos se repartan a lo largo de un período más o menos am- mujeres; se retocan el rostro con arcilla blanca; 9.°, se ciñen
plio ha hecho que Schurtz 64 y Webster 65 tomen los ritos de la cabeza con pajarillas y plumas de avestruz; una vez curados,
iniciación
clases al grupo totéll1ico por ritos de paso a las sucesivas
de edad. se les afeita y a partir del momento en que el pelo les vuelve a
crecer lo bastante largo como para poder trenzarlo, reciben el
Entre los masal «la pubertad se produce hacia los doce apelativo de il-murall, guerreros. En cuanto a las chicas: 1.°, se
años» 66; la circuncisión de los muchachos tiene lugar .;«a par- mata un buey o un carnero; 2.°, la operación se realiza en la
" CODIUNGTON,Tlle /IIela¡¡esiCllls, pp. 101-115. casa; 3.°, se ciñen la cabeza con hojas de palmera dum o coa
61 CL íbídelll, pp. 110-112, un pasaje muy interesante para el valor hierbas; 4.°, una vez curadas,se les hace contraer matrimonio 69.
mágico.religioso de las comidas ceremoniales cn común. Entre los masai' alemanes la secuencia es la misma, salvo que:
6J Ibidem, p. 103,
1.°, después de la operación hay un gran banquete, en el que
" H. SCHUHTZ,loc, cit., pp. 141-151; introdujo adcmás cn su discu- participan los padres de los circuncisos y todos los hombres de
sión otra categoría, la de los grupos matrimoniales o fmtdas.
.. WEnsmH, loco cil., pp. 84.85.
.. M. MEltKER, Die Masai, Bcrlín, 1904, p. 55; se tralll sin dudo dc " MEltKEn, ibidem, pp. 60.61.
In pllberlnd
las chicas. fisiológicu, pero 110 se dice si es In dI.: los t:hicos o In de .. A. IloLLlS, 'fiJe Masai, Oxrord, 1905, pp. 294-295.
" Ibídem, pp. 296-299.
98
99
la vecindad; 2.°, los jóvenes guerreros (solteros) bailan y se di- y de los ritos de etapas y márgenes sucesivos del tipo de los
vierten con sus jóvenes amantes; 3.", la reclusión de los opera- hallados, por ejemplo, entre los toda de la India. El unyago de
dos dura siete días; 4.", el día de la primera salida matan un las muchachas wayao se divide en cuatro etapas: 1", c/¡ipulu;
macho cabrío blanco, repartiéndose luego su carne y arrojando de la edad de siete, ocho o nueve años hasta la primera mens-
sus huesos al fuego. En cuanto a las chicas: 1.", son circunci- truación; reclusión, instrucción de tipo sexual, deformación sis-
dadas varias a la vez; 2.°, se les afeita la cabeza; 3./), permane- temática de los labios vaginales de las pequeñas hasta siete cen-
cen en su casa hasta que lu herida haya cicatrizado; 4.°, se ci- tímetros de longitud e incluso más, danzas eróticas, etc.; se casa
ñen la cabeza con hierbas, entre las que clavan una pluma de a la niña; 2.', l11atengusi;fiesta de la primera menstruación; du-
avestl'llz, y se embadurl1un el rostro con urcilla blanca; 5.", to- rante el chipulu, la muchacha ha contraído matrimonio, pero a
das las mujeres del knwl participan en una camilla en COI11(II1; partir de las primeras reglas abandona a su marido; reclusión;
6.", inmediatamente después, el novio paga lo que aún ackuda se le enseñan los tabÚes relativos al período de las reglas; 3.", chí-
de la dote y el matrimonio tienc lugar en seguida 7°. De donde luumbll; conjunto de ritos del primer embarazo; el quinto mes
se deduce que las ceremonias en cuestión, aunqt,le sean indepen- se le afeita el pelo; el sexto, reclusión; instrucción en las cosas
dientes de la pubertad, tienen al menos un carácter sexual, pues- de la maternidad y en los tabúes de las muejeres encintan; 4.",
to que mediante su matrimonio se agregan los circuncisos a la w((mwu/la: primer parto; el derecho a reanudar las relaciones
sociedad sexual adulta. Obsérvese que cuando además la opera- sexuales sólo le es concedido al marido, tras pedírse10 al jefe del
ción tiene como fin el matrimonio, ello ocurre en la medida que poblado, cllando el niño puede sentarse o cuando tiene seis o sic-
éste es una institución social, pero 110como unión de sexos, te meses. En todas estas ceremonias, la solidaridad sexual sc
Pues antes de la circuncisión, y a partir de una edad que Mer- expresa muy claramente 73. Se puede aprcciar la extensión que
ker no indica, las jovencitas viven en el haal de los jóvenes gue- alcanzan entre los wayao los «ritos de iniciación».
rreros (primera clase de edad), teniendo cada una su o sus aman- Entre algunos amerindios (arapaho 74,etc.), el paso de una
tes, con la condición absolutamente estricta de no quedar em- clase a otra comporta un ritual de aspecto más mágico-religioso,
barazadas 71.
pero en la mayoría de los pueblos en que existen clases de edad
La siguiente clase de edad para 1as chicas es la de las mu- son las proezas en la guerra o en razzias, o también dones de
jeres casadas; el pelo gris y la menopausia marcan la última todo tipo y el ofrecimiento de festines, 10 que determina el pro-
clase de edad. Los varones han sido primero mozos {((i;Ollí),lue- greso, sin que la edad entre nunca en juego de modo muy es-
go candidatos (siboli); durante dos años, como guerreros, son tricto.
novicios o aprendices {l)(l/'llotil. convirtiéndose tras esle período
en guerreros propiamente dichos (lIlOriilli). Siguen siéndolo has-
MISTERIOS ANTIGUOS
ta los veintiocho o treinta años; luego se casan y se hacen adul-
tos (momo) 71, Como se ve, las ceremonias del matrimonio tie-
Paso a continuación a los ritos de entrada en el cristianismo,
nen aquí, como en otros muchos pueblos, el carácter de un rito
de paso de una clase de edad a otra. el Islam y los misterios antiguos, por más que estos últimos per-
tenezcan a la misma categoría que las fraternidades mágico-reli-
No puedo dejar de referirmc también a los rilos de los wa-
yao, porque participan a la vez de los rilos de clases de edad giosas de los indios pueblo. Pcro el cristiano ha recibido tan-
tos préstulllos de los misterios egipcios, sirios, asióticos y griegos
10 MERKER, foc. ci/., pp. 60.66.
71 1billcm, p. 83. 1J K. WEUI.E,Wisscnschaf/fic{¡e Ergebnisse meiner ethnographischell
forscllllllgsrcise in dcn SUelos/en Oslafri/ws, Berlín, 1908, Mittcil. Deutsch.
71 ["illcm, pp. 66-67; n:milo 111 libro de Merker puro lo~ detlllles:
Schutzgeb. Ergiinz.-1Idt. núm. 1, 4.°, pp. 31-34.
casarsc, cntrc los musa"i, supone cambiar dc urribu abajo la l11unern 14 eL A.-L. KHOEIIER, «Thc Arnpnho» , /1111/.Am. MlIs. Nat. Hisl.,
de vivir, dc modo muy distinto ¡¡ CO/llO ocurre entre nosolros.
Nucvn York, l. XVIII (1904), pp. 156-158.

100
101
que resulta difícil comprender aquél sin tener en cuenta éstos. haya experimentado una cierta purificación». Yo entiendo por
«misterios»; el con;unto de ceremonias que, al hacer pasar al
La finalidad económica, bien especialmente agraria, bien eco-
nómica general (multiplicación de todos los medios de subsis- neófito del mundo profano al mundo sagrado, le ponen en comu-
nicacióll direCta, continua y definitiva con este Último. La exhi-
tencia y de vida, animales, vegetales, fecundidad de la tierra, bición de los sacra, tanto en Eleusis como en Australia (churin-
irrigación, etc., curso regular de los astros divinos que condi-
ga, rombo sagrado) o en América (máscaras, espigas sagradas,
ciona ]a vida general), de los misterios antiguos (Osiris, Isis,
katcinas, etc.) es el rito culminante, pero no constituye por sí
Adonis y Diosa siria, Atis, Dionisos, e incluso orfisl11o, etc.),
sola los «misterios», He aquí la secuencia de los ritos de ini-
ha quedado establecida por las investigaciones de Mannhardt 75, ciación en Eleusis 83: 1.°, se reúne a los candidatos, y el hiero-
J. G. Frazer76, S. Reinach 71, miss Ilarrison 78, Goblet d'Alvie-
fante, mediante una prohibición (tabú), coloca aparte a todos
lIa 79,Fr. Cul11ont8°,etc. Pero los ritos que constituyen estas cere-
los que tienen impuras las manos y hablan de manera ininteli-
monias sólo han sido bien estudiados en tanto que ritos simp¡Í-
ticos de multiplicación o de fecundación y de coerción sobre el gible 8~; esta elección se registra también en Africa, durante la
mecanismo cósmico y terrestre. iniciación a las sociedades secretas, estando encargado de ella
Sus secuencias, en c1lIllbio, al)L~IHlShan sido exuminmlas 81, un sacerdote mago; 2.°, se introducía a estos neófitos en el Elet!-
cuando el estudio de ciertos rituales modernos conocidos con sinion y se sacralizaban, al penetrar en el recinto, con un jarrón
todo ddalle (Australia, indios pueblo), así como el de los docu- de agua sagrada situado junto a la puerta (eL nuestras pilas de
agua bendita); 3.°, ¡Alade l11ysthaí!: se lleva (¿corriendo?) a los
mentos ritológicos antiguos (Egipto, India), prueba que el orden neófitos al borde del mar; esta carrera recibe el nombre de
en quc los ritos se suceden y deben ejecutarse es ya por sí mis-
mo (en sus líneas principales siempre, y a veces hasta en los elasis, expulsión o destierro, sentido que vuelve a hallarse quizá
menores detalles) un elemento m¡Ígico-religioso de esencial im- en pompe 85; hasta ahora se ha interpretado este rito como un
portancia. El objeto principal de este libro (:S precisamente reac- «alejamiento de las malas influencias, o de los demonios, o del
mal»; yo lo considero un rito de separación del profano de su
cionar contra el procedimiento dolclorista» o «antropológico»,
consistente en extraer de una secuencia diversos ritos, bien sean vida anterior, rito preliminar reforzado por el siguiente; 4.°, baño
positivos o negativos, y considemrlos aisladamente, priv¡Índoles
así de su principal razón de ser y de su situación lógica en el " Para los misterios de Eleusis he utilizado el ya citado libro de
mecanismo de conjunto. miss Harrison; también: P. FOUCART,Recherches sur /'origil1e el la lla-
tI/re des mysleres d'Elel/sis: 1, «Le evIte de Dionyssos en Attique» , Pa-
Miss Harrison 81entiende por «misterio»; «un rito en el que rís, 189), y 11, «Les grands mysteres d'Eleusis», París, 1900; GOBLET o'AL-
se exhiben ciertos sacra quc sólo puede ver aquel adorador que VIELLA, «De quelques problemes relatifs aux mysteres d'Eleusis», Rev.
de /'Izist. des Rd., 1902, t. XLVI, pp. 173-203 Y 339-362; 1903, t. XLVII,
" W. ¡'vIANN11ARIJT. \IIald l/lid feldkl/I/e. 2: ed.. Berlín. 1904. pp. t-33 Y 14J. t 73; dejo de lado, en cuanto carentes de toda relación
con la iniciación propiamente dicha, las ceremonias de los 13 (partida
70J.-G. FI¡AZEn, The Goldell /Jough y ¡Idollis, Alis. Osiris. 2: ed..
Londres, 1907. de los efebos hacia Eleusis) y 14 (porte de los sacra -l1iera- a Atenas)
Boédr0111ion. Como se sabe, el conocimiento de los ritos, la dirección
- 71 S. REINACH. CHIles, /I/ylhes el religiolls. 3 vol., 1906-1908; eL so-
bre todo t. l. pp. 85-122. de IlIs ceremonias, la protección de los sacra, etc., estaban reservados
a ciertas familias (Eumolpidas, etc.); del mismo modo, en Australia, en-
11 Miss HARIUSOr-i. I'rolego111cllalo t!te sltllly o! greck religioll. Cal11-
bridge, 1903. tre los pueblo, etc., los que «poseen los misterios» son determinados
clanes (toté111icos o no). Sobre los instructores (mistagogos) eL FOUCART,
" GOBLET n'ALVIEl.LA, Rel'lIe de /'l1isl. des religiolls. 1902 y 1903.
loco cil., pp. 93-95.
" Fr. CUMONT, Les religiol1s orie/llalcs dalls le pagllllis111e romaill.
.. CL FOUCAIlT, loco cil., 1, pp. 31-33, Y 11, pp. 110-111; GODLET
París, 1907.
J>'ALVIELLA,loco cit.. pp. 354-355.
11 Miss ¡-¡'IHltlSON. 101.'. cil.. p. 151, escribe incluso: «¡el urden cxac(o
" IIAHltlSON. loc. cit., p. 152, Y S. REINACH, loco cit., t. 11, pp. 347-
de lus diversus ritos de iniciaciÓn es ciertamcnte de poca importancia!» 362.
" Loc. cil., p. 151.

102 103
en el mar; éste es un rito de pmificación; lo que se somete a recorren el Hades y renacen después, pero al mundo sagrado 90;
lavado es la cualidad de profano e impuro del neófito; cada neó- 8.°, luego veI1ían ritos de todo tipo, cánticos, danzas, procesio-
fito llevaba un cerdo al que bañaba al mismo tiempo que a sí nes, sobre lo:; que no se tienen informaciones precisas 91,
mismo, rito que recuerda un gran número eJe ritos melanesios 86; Como se ve, la iniciación a los misterios de Eleusis respon-
5.°, retorno al Eleusinion y sacrificio, ceremonia que clausura den a grandes rasgos, en cuanto a la secuencia de los ritos, a
el primer acto, Los mystos que habían tomado parte en las cere- ceremonias de la misma categoría que las ya examinadas. Esta
monias de los 15 y 16 Boédromion y recibido la instrucción en misma secuencia la hallamos de nuevo igualmente, junto a la
los pequeños misterios, los neófitos, no aparecían ya en público dramatización de la muerte y renacimiento del novicio, en la
tras la carrera al mar y el sacrificio, sino que esperaban cn iniciación al OI'fismo, a las sociedades religiosas !l'a cias, de Dio-
retiro (tabúes alimenticios, cte.) la partida para Eleusis; 6.", Ilisos, de Mitra 92 (iniciación por etapas), de Alis, de Adonis, de
19-20 l3oédromion, procesión de Atenas a Eleusis (20 km), trans- Isis, ctc. La iniciación a la «fraternidad isíaca» es bastante cono-
portando sacra y a Yaco hasta el Eleusinion, con numerosas es- cida, y «el paso por los elementos» de que habla Apuleyo ex-
taciones a lo largo del camino: en el barrio de la Higucra sa- presa, mejor aÜn que el viaje por el Hades 93,la idea de muerte
grada, en el palacio de Crocon (azafr<Ín), en los eJominios eJe del neófito, puesto que se admitía inc1uso, al parecer, que se
Rada (suelo sagrado), en el pozo Callichoros, cn la piedra de descomponía para a continuación recomponerse Y formar un in-
Deméter, ctc., estaciones todas ellas quc tiencn un canÍc;lcr agra- divieJuo nuevo.
rio 87; 7.", entrada al interior del recinto, cuyos elevados muros La misma idea late también en los ritos de iniciación al culto
tenían por objeto, COll10en Atenas, ocultar a los profanos lo de Atis. Recordemos en primer lugar que Alis, Adonis y las
que ocurría en ei mundo sagrado; la prohibición de entrar afec- divinidades de la vegetación en general mueren en otoño y rena-
taba al temenos completo y tenía por sanción la muertc, al me- cen en primavera, y que las ceremonias de su culto comportan:
nos los días de misterios. En cuanto a lo que venía después,
carecemos de información sobre los detalles dc las ceremonias. 90 Por eso tlecía Plutarco: «iniciarse es morir»; en cambio, la inicia-
Se sabe al menos que la iniciación comportaba 88: a) un viaje ción a los misterios órficos era «un matrimonio sagrado» o un «naci-
a través de una sala dividida en compartimentos sombríos, cada miento sagrado». .
" Por supuesto, la teoría de M. Foucart sobre el origen egipcio de
uno de los cuales representaba una región de los infiel'l1os; la los misterios de Eleusis no me parece admisible ni para el conjunto ni
ascensión de una escalera; la llegada a regiones vivamente ilu- para los detalles: lo que condiciona las semejanzas que M. Foucart in-
minadas y la entrada en el megaron con exhibición de los sa- terpreta como préstamos no es sino la necesidad de expresar mediante
cra 89; b) una representación dcl rapto de Coré, con elcmcntos actos las ideas de paso de un estado a otro; ¿y cómo explicar la exacta
desconocidos por los profanos y no incluidos en la leyenda difun- similitud de los ritos griegos, egipcios o asiáticos con los de los austra-
lianos, los negros bantúes o guineanos y los indios de América del
dida entre el vulgo. Esta parte responde exactamente a las repre- Norte?
sentaciones de los actos de los antepasados del Alcheringa en " CL sobre la iniciación a los siete grados y el paso sucesivo del
ciertas ceremonia~ australianas. La primera parte es asimismo alma del neófito a través de las siete esferas planetarias, las referencias
casi universal: los novicios, mucrtos ya para el mundo profano, y la discusiónde CUMONT, loco cit., pp. 299-300Y310.
9J Sobre estos viajes al país de los muertos,d. L. DEFÉLICE,
L'Autre
monde, l1lylhrs el légendes,le purgaloire de saint Polrice, París, 1906,
.. cr. los trabajos citado de W. Ellis. CodringlOI1. elc., y para Oe- quc no ha visto. sin embargo, que estos mitos y leyentlas pucdcn, I:n
meter-Cerda, GO/lLET n'ALVIEIIE, luc. cil.. pp. 11>9-t<)0. algunos casos, no ser sino los residuos oralcs de rilos de iniciación;
17 CL sobre estas dos primeras estaciones, S. REINAC
t. 111, pp. 102-104.
H, luc. cil., pues no hay que olvidar quc, en las ceremonias de iniciación sobre to.
do, los ancianos, instructorcs, jefes de ceremonias, ctc., relatan lo quc
.. Cf. FOUCA!!"',loco cit., 1, pp. 43-74. Y /l. pp. 137-139. otros micmbros dc la «sociedad" ejecutan; ef., entre otros, mis Mylhes
t61." Sobre estos sa.:!"a y Sil canjeter, véase IIAIUUSON. luc. cil., pp. 158- el LégclUles d'Auslralie, cap. IX, «Mythe et Rite». Para la teoría general,
véase el cap. VIII del presente volumen.

104 105
1.°, ]a representación dramática de esa muerte, con tabúes fune- repartió poco a poco en clases correspondientesa los grados de
rarios (luto, etc.), lamentaciones; 2.°, el período de margen, con los misterios 91;los ritos de admisión se complicaron poco a poco
paralización de la vida ordinaria; 3.°, la resurrección, o más y fueron sistematizados en el ordo baplismi (comienzos del si-
bien el renacimiento. Así lo han establecido del modo más mi-
glo XI)y en el manual sacramental de Gelasio. Gracias a la rápida
nucioso Mannhardt, Frazer 9~y sus discípulos, pero no han visto' difusión del cristianismo, pronto l1egó el momento en que no
que estos conjuntos ceremoniales son conjuntos de ritos de paso hubo nuís que niños para bautizar; pero el ritual conservó du-
simultáneamente cósmico, religioso y económico, que no consti. rante mucho tiempo numerosos rasgos que sólo convienen a un
tuyen más que una fracción de una categoría mucho más amplia, bautismo de adultos. Es éste, por tanto, el que aquí examinaré.
cuya delimitación tiene por objeto el presente libro. Así lo paten- El primer grado era el de los catecúmenos; la entrada a este
tiza el hecho de que la muerte, el margen y la resurrección sean grado incluía: 1.°, la exsuflación, con una fórmula de exorcismo;
también elementos de líls ceremonias del embarazo, del parto, 2.", el signo de la cruz sobre la frente; 3.°, la administración de
de la iniciación a sociedades sin finalidad agraria, de los espon- sal exorcizada. Como se ve, estos ritos no son ya directos como
sales, del matrimonio y de los funerales 95.D;ldo que Atis muere entre algunos semicivilizados, sino animistas 98,como entre cier-
y luego renace, se concibe que los ritos de iniciación hagan tam- tos negros y amerindios; el primer rito es un rito de separación;
bién morir y renacer a su flltlll"Oadmador: l.", ayuna, es decir el segundo separa y agrega a la vez y equivale al mareado
hace que la impureza profana salga de su cuerpo; 2.", conu: y «()'(ppa:yY¡)
de los misterios griegos y del cristianismo primitivo YY;
bebe en los sacra (tambor y címbalo); 3.", tras descender a una
el tercer rito es un rito de agregación, en virtud sobre todo de
fosa, recibe sobre todo su cuerpo la sangre de un toro sacri-
la oración que le acompaña 10°.Luego viene el período de mar-
ficado encima de él96 Y sale luego de la fosa, rojo de pies a gen: el catecúmeno, del mismo modo que el iniciado a los pe-
cabeza; 4.", durante varios días se le alimenta sólo con leche, queños misterios, puede asistir a las asambleas religiosas, tiene
como a un recién nacido. Me parece por consiguiente que el rito un lugar especial en la iglesia, pero debe retirarse antes del
sangriento, en el que se ve por lo general un bautismo en el
comienzo de los verdaderos misterios (misa). Se le sometía perió-
sentido cristiano de la palabra, en cuanto rito de remisión de
dicamente a exorcismos con objeto de separarle cada vez mús
los pec;ldos (prestando crédito a informadores, después de todo del mundo no cristiano; se le instruía progresivamente, se le
bastante recientes, como Clemente de Alejandría, Finnicus Ma- «abrían Jos oídos». Después de un último exorcismo venía el
ternus, etc.) tenía originariamente un sentido directo y material: eJJeta: el sacerdote, tras humedecer su dedo con saliva, tocaba
el neófito salía ensangrentado de la fosa como el recién nacido
la parte alta del labio superior y las orejas de cada catecúmeno;
sale ensangrentado del cuerpo materno.
los candidatos se desnudaban, se les ungía la espalda y el pecho
con aceite consagrado 101,renunciaban a Satán, juraban su com-
RELIGIONES UNIVERSALISTAS: EL BAUTISMO promiso con Cristo y recitaban el Credo. Acaba con el1o el pe-

;; Véanse lo, trabajos citado> de Goblet d'Alviella, S. Rcin¡,d, y (;11


Bajo el influjo de cultos Ull1toasiáticos como griegos y egip-, múnt; l"mt,ifn E. IhIlII, lhe ínlluenc:e vi yeek idea. utd u :~'%"~(11""1
cios, la comunidad de los cristianos, inicialmente uniforme, se ¡he C/¡riHirJII CI.urc:/¡ IIlihttrt I,,;t;lUrt. , I({.ó), !..vndrcl, 1',(,1, i "1.1.111.
t-.f., Les origines du c:utte c:/¡rérien, 3.' ed., 1t¡{J2.
" eL sobre los orígenes de estos ritos animiMas, H""lell, luc:. dI.,
,. J..G. FRAZEH. Adonis, A lis, Osiris, 2: ed., pp. 229-230.
p. 20, nota \, y S. REtNACH, loco ci/., lo 11. pp. 359-361 (abrelllllltialio).
91 Véase más adelante, en el capítulo IX.
" Véase HATC H, loco cit., p. 295 Y nota.
?6 Carezco de espacio para discutir el lauróbol0 y el crióbolo; pero 100DUCHÉNE, lacIo cit., pp. 296.297.
me parece que no se puede admitir ninguna de las interpretaciones pro. ", CL el rito pueblo, citado más arriba, pp. 92-93, Y la secuencia en la
puestas hnsla ahora, dados ciertos paralelos scmicivilizados y lo que aquí extremaunción, que es un rito de paso del mundo de los vivos cris-
se dice de los ritos de paso.
tianos al de los muertos cristianos.

106 107
dodo de margen, que comprende a la vez ritos de separación y Tal es el escenario del ritual romano; las mismas ideas y la
ritos preparatorios para la agregación; la duración de este período misma secuencia las volvemos a hallar en el ritual galicano. No
no estaba limitada; se podía permanecer en él hasta la víspera hay que olvidar, sin embargo, que toda esta sistematización del
de la muerte. Luego venían los ritos de agregación propiamente ritual del bautismo es relativamente reciente y que en los prime-
dichos. Se bendecía el agua Ifl2, se roci<lbacon ella al catccltmeno ros siglos los ritos eran menos numerosos y menos complicados,
y éste era así rege/leral/lS,recvllcebido,segltn los propios térmi- Ha habido una poderosa influencia del gnosticismo, que poseía
nos de 1<1oración pronunciada dur<lnte el rito siguiente 101,Los también grados y ritos de iniciaciones sucesivas que entran en
bautizados se quitaban sus vcstidos para ponerse otros blancos nuestro esquema de los ritos de paso 106, El bautismo cristiano
con ayuda dc sus padrillos y madrinns 1111. Se agrupaban ante el primitivo comprendía: 1,°, un ayuno; 2,°, una inmersión o una
obispo, quc los «marcaba» con ei sigilo de la cruz, rito evidente aspersión de agua consagrada, Por lo demás, según los lugares
de apropincicin por la di\'illid:ld 111; y dI.: agregaciÓn a la COIIIll- y las épocas, se han ido añadiendo a la secuencia fundamental
nidad de los fieles. Sólo entonces se admitía a los neófitos a la todo tipo de ritos de detalle (de purificación, de exorcización, et-
comunión, Tras lo cual se /es IHteíabeber una bebida consagrada cétera) b<ljoel influjo de creencias y prácticas locales,
unos momentos [mtes, hecha de mid, agua y leche, que Usener Tampoco 1;ería nada difícil mostrar cómo el ritual de la misa
ha relacionado --equivocadamente según Duchene- con los está constituido por una secuencia de ritos de separación, de
misterios de Dionisos, y a propósito de la l.;ual hay que dcstacar margen y de agregación; ]0 único que distingue teóricamente la
sobrc todo lo siguiente: era y es aún eÚ muchas zonas rurales iniciación y la misa es que ésta es una iniciación periódicamente
dc Europa la bebida qul.: SI.:da a los recién nacidos, sin duda renovada, como ]0 es también el sacrificio del soma cn la India
allles de In subida de la !edle lila k 1'11
a , El «rcnacimÍL:llto» lo védica y en general los sacrificios que tienen por objcto asegurar
marcaba finalmente una procesión de los bautizados, llevando el curs'? normal dc las cosas a la vez cósmicas y humanas.
cirios encendidos; la (;ran Luz recordaba la de los misterios Como es sabido, la admisión al Islam se realiza mediante la
griegos c indicaba en todo caso que los «nlllertos» habían nacido circuneisión y e] recitado de ]a fatiha; sin embargo, un estudio
a la luz del «verdadero día», detallado, tanto de relatos de notoria conversión como de las va-
lO! Vénse DUCIIENE, fae. cit" pp. 311, 321, Y DIETEIUCIf, MlIIter
riaciones del ritual de ]a circuncisión en los diversos pueblos
Enle, pp. 114-115. cuya interpr~tación ~exual direcla dcbc completnrse musulmanes, haría ver que allí donde se registra tendencia a
con lo siguiente; los ealeclÍllIcnos, igual que el niño brahmÚn. e~l¡ín un desarrollo ritual, por ejemplo en Asia Menor, en el Cáucaso,
lI1uertos y deben ser concebidos de nuevo, Oh~érvc~e quc cn las mÚs en Asia Central, en la India, se distingue igualmente el esquema
atltigllas ip,lesi1l~niSli1l111lS,el b1lPlblerio sc h1l1)1Ihaell el exterior de la tripartito aquí destacado,
iglesia, de suerte que hasta lu Ld1ld l\1cdiu los calecÚmenos, pellilenle~, Volvemos a hallar también la misma secuencia en el mo-
redén nacidos y nuevos b¡,ulilmlos dcbíall pel'llJunecer en una región
liminar. 1'01' lo dernÚs, los lemplos dc lodo~ lo~ pueblos tienen tum- mento del paso de una religión a otra, consistiendo entonces el
bién un palio, un vestíbulo. unu pue/'la gir1ltoria, que impiden cl paso rito de separación en la abjuración 107,En el ritual cristiano de
bru~co dc lo profano a lo ~agrauo,
]a penitencia, por ejemplo, se consideraba al penitente en el mo-
lO' El vcrbo regellerareuchc tomurscen sentido literal. mento de volver a la religión primitiva como un cristiano que
104 En Ins preguntns hccha~ al padrino y a la madrina, y en sus rcs-
había perdido, por una u otra razón, su iniciación y se esforzaba
puestas, es donde mejor ~e illdica cl destino primario dc todo este ritual;
compÜrcse, desde este punlo dc vi~la. el rilual o/'lodoxo y lus prÜcticas por recuperada; la instrucción religiosa y los exámenes eran
de lo~ eslnvos modcrnos, C,reLeo de esp1leio p1lm un estudio del pa- sustituidos por «ejercicios ascéticos»; no casarse, romper un ma-
rentesco especi1l1 crcudo por cl p1ldrilla/go en los rilos de iniciación,
lunlo sclllicivilizndos eonll1 .:1bti1l1l0S, 106eL, clllre otros, GOII!.ETt>'ALVIELl.A. loco cit., pp. t45-146.
lo" el'. sobre'" puso de tu culldiei,',,) 11111111111;1
n 111condiciÚn divina, "" Sobrc el rilllll! dI.: 111IIbjurllción del Islul11, véllse MONTET. en lu
!'A!lNE!.!., l?el'. de /'//;st. des Re/" 1906, 1. LlII, pp. t45-163, y EIJEItSOLD.ibid,.
cit., 1. 1. p.f:l'ullltioll
127. 01 Ndigiol1, Londres, ¡90S, p. 49; S. REINACIf. loco
\. LlV, pp. 230-231.

108 109
trimonio ya concertado, dimitir de sus funciones, austeridad ali- La iniciación a las cofradías musulmanas recibe en Marrue-
menticia y suntuaria; en resumen, se «separaba» mucho más cos el nombre de ouird-descenso al abrevadero, acto de apagar
del mundo profano al penitente que al catecÚmeno; la penitencia la sed- y el acto de beber o ingurgitar un líquido, o de reci-
terminaba con una imposición de manos del obispo, con una birlo en la boca, es en efecto el rito de agregación principal: para
confesión pÚblica del penitente que, a continuación, debía po- afiliarse a la orden de los ai'ssaua, el neófito abre mucho la boca,
nerse de luto o retirarse a un convento, y con la ceremonia de y por tres veces el jefe de ceremonias le escupe en la garganta;
reagregación a la comunidad de los fieles, que incluía una amo- a este rito central se añaden otros 112.
nestación, una plegaria de «reconciliacióll» y, en España, la ce- El ahd, o rito de iniciación, es, segÚn Lane, aproximadamente
remonia de la indLllgclltia lORo el mismo para las diversas cofradías de El Cairo: el novicio se
sienta en tierra frente al shei'kh y se dan la mano derecha, levan-
tando los pulgares y apretándolos uno contra otro bajo la manga
COFRAOfAS RELIGIOSAS
del she'ikh, que recubre sus manos, mientras el novicio repite tras
el sheikh ciertas fórmulas sagradas un número determinado de
Paso a continuación a los ritos de iniciación a las cofradíns veces. Luego. el nuevo iniciado besa ]a mano del shei'h. Estos
religiosflS. Dejaré de lado las ceremonias de cntrada a las corrn- ritos son idénticos a los del contrato de matrimonio, salvo en
días budislns, sobre las qlll: los docllmentos son fácilmente ac- qtl(~ las manos del novio y del representante de la novia están
cesibles I!Y', y citaní la de la entrada a la secla de los sikh 110:se cubiertas por un pañuelo, las fórmulas son jurídicas y el novio
consagra, con oraciones, agua azucarada que se remueve con un sólo besa las manos de los asistentes si es de condición social
pequeño puñal; se arroja ese agua a la cabeza y los ojos del inferior 113.
neófito, que bebe lo que puede; luego come, con los consagra- En las ceremonias católicas de afiliación a una orden reli-
dores, una clase especial de «paté»; «esto regenera al neófito» giosa, hay siempre una parte que permanece fija de una vez por
que, en respuesta a las cuestiones planteadas, debe decir, cual- todas conforme al ritual, sea romano, sea galicano, etc., y una
quiera que sea su nacionalidad, que ha nacido en Patna, que parte que varía con la orden religiosa. Así, por ejemplo, la en-
vive en Aliwalia, lugar de nacimiento y domicilio del glll'ú Go. trada a los carmelitas comporta ritos funerarios seguidos de ritos
vind Singh, y que es el hijo de Uovind Singh, el último de los de resurrección.
Diez gurÚes de los sikh. En las ceremonias de iniciación a la
secta chamar del Sinnánlyani, hay un noviciado de cinco días;
luego el neófito lava el dedo gordo del pie del gurÜ, se bebe VÍRGENES y PROSTITUTAS SAGRADAS
el agua y reparte pasteles entre los miembros de la cofradía;
además se quema alcanfor 111,etc. Las vírgenes y prostitutas sagradas, para acceder a su nueva
situación, se someten también a ceremonias construidas siguiendo
108 DUCI!ENE, Les origilles dll Cl/tte chrétiell. 3.' ed, 434.445, el esquema de los ritos de paso. Ésta es, para empezar, la se-
109 Cf., entre otros. OL.DENIIERG,
Le l1ulIl/dllh, Sil \líe, Sil doctril1e. sa
COI1J/llU/lCIlIté,
París, 2.' ed,. 1902; sobre los ritos de iniciación a la secta 111 CL MONTET, «Les eonfréries religieuses de l'lslam marocain»,
budista china, llamada Lung.hwa, cL DE GIWOT. Sectariallism allel re- Ue\l. de /'Hisl. des Re/., 1902, t. XLV, p. ti; cL también DOUTTÉ, Me.
ligiol/s perseclItioll ill Chilla, 1. 1, Amslndam. 1903. pp. 204.220, rrflkech, p. 103, nota 3. Sobre la saliva como rito de agregación, S. BART-
110 J. .C. OMAN, Cutis, customs, slIperslitiul1s al IlIdia. Londres, t908, LAND,LégeIHI al Persel/s, t. 11, pp. 258.276; pero escupir sobre alguien
p. 95. es a veces también un rito de separación, NASSAU, Fetishisll1 ill West
111 Cellsl/s 01 [lidia /901, Ethnographical appendices, Calcuta, 1903, Alrica, Londres, 1904, p. 213, Y de expulsión de la comunidad: gitanos,
pp. 173.174. Un gU/'Ií es una especie de sacerdote, de director de con. 101//'/1. Oypsy-/ore Soc., 11.ser., t. 11 (1908), p. 185.
ciencia y de moral, de confesor; recuérdese que no hay clero organizado '" E. W. LANE, Malll1ers al1d CIIStOIl1S 01 lile mode/'/1 Egyptia/IS, ed. de
y jerarquizado en la India. 1895, 8.", pp. 252.253 Y 174.175.

110 111
cucncia cn la consagraciÓn dc las vírgcncs cah:¡licus, scgún el y el cubrirse con un velo; la agregación al mundo divino median-
Pontifica! Romano 114: l.", las vírgcncs acudcn revestidas con te un matrimonio con Jesucristo (el anillo y la corona son tam-
el hribito del noviciado, «sin velos, ni Illuntos, ni capuchones»; bién los objetos rituales del matrimonio secular). Es de señalar
2.°, encienden sus cirios y se ulTodillan dc dos en dos; 3.", por que aquí los ritos de separación finalizan el período de margen
tres veces el pontífice les dice: venid, y ellas se acercan a él en
(noviciado), que está marcado por una semireclusión; la reclu-
tres etapas; 4.°, se poncn de pie en círculo y a continuación sión completa sigue a la consagración, y tanto el noviciado como
van de una en una a prometerle la consagración de su virginidad; la consagración están señalados también por una separación ma-
5.°, él les pregunta si aceptan «ser bendecidas, consagradas y uni- terial (convento, reja, ete.) del mundo profano.
das como esposas de N. S, Jesucristo»: «Lo deseamos»; 6.", el Estamos mal informados sobre el ritual de consagración de
obispo canta el Velli Crea/O/' spiri/lIs y bendice los futuros hri-
las prostitutas sagradas de la antigÜedad 116.Citaré en consecuen"
bitos de lns vírgenes; 7.", sc quitan sus vcstidos habitualcs y se cia algunos ritos hindúes. En la casta de los kaikólan músicos,
revisten con los otros; 8.", el obispo bendice los vclos 115,luego de Coimbatore, al menos una chica de cada familia debe ser
los anillos, luego las cororHls; 9.", las vírgenes cantan: «He des- consagrada al servicio del templo como bailarina, música y pros-
preciado el reino del mundo y todo cl ornarnen lo del siglo [...] tituta. La primera serie de ceremonias equivale a los esponsales,
mi corazón ya no se contiene, es al rey a quien me he consa-
y la segunda serie al matrimonio: un brahmán le ata el tfifí (equi-
grado. A rl, a quien hc visto»; 10.", cl pontíficc reza, luego recita valente de nuestro anillo) alrededor del cuello como en los espon-
el vete digllllll1...; vuelve a ponerse su mitra y dice: «Ven, alma sales y el matrimonio; el tío materno 'le ciñe la frente con una
querida, ttí serás mi trono; el rey ha buscado tu uni6n»; 11.", cinta de oro y la expone ante la gente sobre una tabla. Du-
ellas se adelantan de dos cn dos, se arrodillan, y «el pontífice rante el primer coito, se coloca inicialmente un sable entre las
coloca el velo sobre la cabeza de cada una, lo hace descender
dos personas durante algunos minutos, rito nupcial muy difun-
sobre los hombros y sobre el pecho y lo adelanta hasta los ojos, dido en la India. En resumen, las ceremonias de consagración
diciendo: «Recibid el velo sagrado como prueba de que habéis a la divinidad no difieren más que en pequeños detalles de las
despreciado el mundo y de que [...] os habéis [...] constituido ceremonias nupciales ordinarias; lo mismo ocurre entre los kai-
como la esposa de Jesucristo»; 12.°, estando todas tapadas por kólan tejedores 117. Mejor aún, en las ceremonias de consagración
sus velos, él las llama: «Venid a celebrar vuestras bodas, etc.», de las basavi (prostitutas sagradas) del distrito de Bellary, se
y les pone el anillo en el anular de su mano derecha diciendo:
pone al lado de la novicia sentada una espada que representa
«Yo os uno, cte.»; 13.", idéntica ceremonia con la corona; 14.", al novio ausente y que aquélla empuña con la mano derecha;
cantos litúrgicos, oraciones, aleluya, comunión, bendición, y en tras diversos ritos, se levanta y va a depositar la espada en el
el caso de los conventos en que las monjas tienen derecho a
santuario del dios; si se trata de una bailarina sagrada, el novio
comenzar las horas canónicas y a leer el oficio en la iglesia, en- es sustituido por un tambor ante el que aquélla se inclina. Las
trega ritual del breviario; 15.°, finalmente, entrega de las vírge- basavi llevan atada el ttUi y tienen tatuados el tchakra (disco
nes consagradas a la abadesa. Las ideas traducidas a la práctica ahuecado en el centro) y una concha (tllrbillella rapa) 118.
son: la separación del mundo profano por el cambio de hábito

"4 l'vIIGNE,Ellcyclopée/ie Ilté%giiJlle, 1. XVII; BOISSONNET, [);cticm-


116 Aquí no me ocupo de la proslilución sagrada temporal (Mylitta,
lra;re e/es cérélllollies el e/es riles sacrés (1. 111), <;01.539-563. Heliópolis, Ana'ilis); eL H.-S. HARTlAND, Al tlle temple 01 Mylitta, An-
thropological Essays, préscntcú lo E.-B. Tylor, OxCorú, 1907, pp. 189-
'" No hllY deseJ'Ípdón IIntigllll de cslos rilos; ell clIlllqllier cuso, cste 902.
vcllll11ielllo 110 ticlIC IllIda qne ver COII el velo. sustituto de la piel de '" E. T 11URSTON, Etllllograp¡'¡c /1O/es in Southem India, Madrás,
carnero 1'0111111111, COI1 que se cnlJl'iu a los csposos úurulIlC el llIutrilllO- 1906, pp. 29-30.
nio cristiano primilivo.
111 Ibidel1l, p. 40; eL también p. 41.
112
113
CLASE~ CASTAS Y PROFESIONES exteriores son aquí los blasones, a los que corresponden la repre-
sentación del tótem en el caso de las clases totémicas, y las esca-
Por más que la pertenencia a esta o aquella casta o clase rificaciones, tatuajes, etc., en el caso de las clases de edad y
social sea hereditaria, como lo es la pertenencia a los diversos sociedades secretas. La imposición del blasón es claramente,
grupos totémicos, mágico-religiosos, ctc., es raro que se considere como la de la marca totémica, etc., un rito de agregación del
al niño como un miembro propiamente dicho, «completo», des- mismo tipo que la «marca» de los misterios: sólo las formas va-
de su nacimiento. A una edad variable según ios pueblos, le es rían según los pueblos y el género de grupo restricto 12°,
preciso agregarse mediante ceremonias que se distinguen de las La pertenencia a la casta es, por definición, hereditaria; ade-
anteriormente estudiadas en que el elemento mágico-religioso más, cada casta está especializada profesionalmente y tiene su
es en ellas menor, siendo por el contrario de mayor importancia lugar asignado en una jerarquía precisa 121.Así pues, la agrega-
el elemento político-jurídico y social general. Entre los lekugnen, ción a la casta sólo se presenta en condiciones definidas: 1.0,
de la Columbia británica 119, hay cuatro clases: clase de los jefes agregación del niño; estas ceremonias pertenecen a la categoría
(hereditaria), de los nobles (hereditaria), de los plebeyos y de los de las ceremonias de la infancia estudiadas en el capítulo V. Por
esclavos; hay endogmnia de clase y IIn rígido protocolo en la supuesto, la utilización ritual de los instrumentos especiales de
vida cotidiana (lugar en la meS:I, ele.). la perlenencia a esta la profesión adquiere aquí un lugar importante; no es ya, como
o uquclla clase viene indiemJa por el nomhre; de ahí la ceremo- en los pucblos sin castas, un rito simpático ordinario, sino un
nia de la denominución, poslerior siempre u las ceremonias de verdadero rito de agrcgación del individuo a una colectividad
la pubertad. El padre orgnniza un gran festín; una vez reunidos delimitada; 2.", no se puede pasar de una casta inferior a una
todos los invitados, lleva a su hijo, acompañado por los padrinos, superior, sino solamente ir de arriba abajo. De donde se sigue
al tejado de la casa (cuyo interior está excavado en el suelo); que los ritos de agregación, o bien se simplifican, o incluso giran:
luego canta y baila uno de los cánticos y danzas de la familia. pues es a la casta inferior a la que se honra, no a los recién
Después viene una distribución de regalos en nombre de los llegados. Por otra parte, ciertas castas, en algunas regiones de
antepasados. El padre solicita a una cuarentena de miembros de la India. son primariamente tribus; en este caso, los ritos de
la nltn nobleza que sirvan de testigos. Dos jefes de edad avan- agregación parecen hacer abstracción de la valoración basada
zada se adelanton, dejando quc el jovcn se sitúe cntre ombos, y en la casta, para conservar únicamente los caracteres de las cere-
el más viejo proclama en voz alta el nombre y los títulos del monias realizadas en lugares distintos a la India para la agre-
antepasado escogido por el padre para su hijo; por lo general, gaciónde un extranjero al clan o a la tribu 122; en fin, los ritos
son los del abuelo. El consentimiento de los asistentes se expresa de separación desempeñan aquí un importante papel, por m:1s
mediante aplausos y gritos. Nueva distribución de regalos a los
asistentes, y si el padre es rico, a los plebeyos llegados a curio- 120Desarrollaré este punto en mis «Débuts du Blason» , en prepa-
sear. A continuación viene la comida en común y en adelante ración; cL mientras tanto mi «Héraldisation de la marque de propriété» ,
París, Revue Héraldique, 1906.
sólo se conocerá al joven por el nombre y el título así adquiridos. '" Sobre la teoría de las castas, consúltese: C. BOUGLÉ,Essais sur
Se trata, como puede verse, de una forma semicivilizada de cere- le régillledes cas/es, París, 1908.
monias minuciosamente elaboradas en otros muchos lugares, '" Para casos de este tipo (comida en común, rito de agregación
como en la Europa de la Edad Mcdia (d. su semejanza con la alimentaria especial), el. RISLEY, Tire Iribes al1d costes 01 Bellgal, Cal-
vigilia de armas y el noviciado), en el Japón, etc. Las señales cula, 1896, t. 11, pp. 41, 49, etc. Recuérdese que la agregación a la casta
puede hacerse también mediante el matrimonio.. En las tribus de los
Nilghiri Hills, las jóvenes cambian de casta en virtud del matrimonio;
'19 C. HILL-TouT, «Report on the Ethnology 01 Ihe South-Eastern de ahí la ceremonia llamada «el Tajo tribal»: las mujeres de la tribu pre-
Tribes 01 Vancouver-Island. British Columbia», /u/lm. AII/hrup. IIIS/., paran una comida a la que invitan a la novia, apartándola así de su
\. XXXVII (1907), pp. 308-310. casta primitiva y admitiéndola en la suya.

114 115
que el elemento consciente y voluntario pueda estar ausente; de éstos 12~(paleta, etc.). Como ha demostrado C. Cornélissen 125,
cada casta está separada de las demás por tabúcs, y basta tocar esta distinción no depende de aptitudes personales (fuerza, des-
a un individuo de una casta inferior, comer con él, o acostarse trcza, etc.), sino más bicn de una especie de presión tradicional
en su cama, o entrar en su casa, para scr automátkamcnte expul- quc obliga al individuo a progresar únicamente en el marco de
sado de la propia casta sin que ello implique, por otra parte, la estrecha sección en que ha debutado; se es aprendiz de peón-
la agregación a la casta del individuo al que se ha tocado. Ocu- albañil o aprendiz-albañil: y toda la vida ulterior depende de
rre con frecuencia cn este caso, por ejemplo en Bcngala 123,que este primer paso. Pero en el interior de los ayudantes y de los
el sin-casta se haga musulmán, al no admitir el Islam, al menos obreros o artesanos, se pasa con bastante facilidad de una cate-
en teoría y en algunas rcgioncs dc la India, la jerarquía de las goría amplia a otra: de peón-albañil a ayudante de cantero; de
castas. Asimismo, en las cofradías rcligiosas budistas verdaderas carpintero de armar a carpintero de muebles o ebanista. Por
o en las «sectas» resultantes del compromiso, cn grados diversos, otra parte, si se examinan todos los niveles salariales teniendo
entre el hinduísmo, cl brahmanismo, el budismo y el Islam cn cuenta todos sus factores, se constata que oscilan entre dos
-como cl aryasamU{lj, cl sini\riiyani, ctc.--, pueden cntrar indi- extremos, mínimum y máximum, y que también aquí existe un
viduos dc todas las castas. margen que s~ trata de franquear antes que el individuo alcance
En fin, la entrada cn las profesiones comportaba entre noso- la plena satisfacción de sus necesidades en un país, época y
tros ceremonias especiales, incluyendo algunos ritos al menos dc oficio dados 126.
naturalcza rcligiosa, sobre todo cuando las corporaciones coin- La clasc de los brahmanes, de los «dos-veces-nacidos», marca
cidían con cofradías religiosas de carácter especial. El aprendi- la transición entre la casta y la profesión mágico-sacerdotal. Este
zaje, antaño, si no implicuba una separación del mcdio anterior, término de «dos-veces-nacido» indica claramente el verdadero
terminaba con ritos de agregación (comida en común, cte.). Como pupcl de los ritos de paso, en cl scntido de que el brahmán, que
es sflbido, el reclutamicl1tu de las corporacioncs cslaba estric- pertenece fI su casta por nacimiento y es agregado a ella por
tamente reglamentado. Nu obstante, no hay por qué pensar quc los ritos de la infancia, se ve después sometido a ceremonias de
hoy en día han desaparéciclo todas las barrcras en el interior iniciación en las que muere al mundo anterior y renace al mun-
de las mismas profesiones u oficios, o cntre los diversos oficios do nuevo, ceremonias que le otorgan el poder de entregarse a la
y profesiones. Los obstáculos opuestos al paso de uno a otro no actividad mágico-religiosa en que consiste su especialidad profe-
tienen sin duda nada de ritual, pero conviene, sin embargo, decir sional. Al ser el brahmán un sacerdote-innato, no cabe en modo
aquí algunas palabras, porquc esta forma nueva corresponde a alguno hablar dc una ordenación del brahmán, en el sentido cató-
tendencias que sr. expresan también en ritos de paso, aunque lico del término 127; pero, piense lo que piense C. Bouglé 128, cl
sobrc otras bflses. Así, por ejemplo, el ayudante (tanto el pin- noviciado y la iniciación son necesarios, sobre todo a causa de
chc de herrero I.:omo el peón de I.:arpinlcro, cte.) tiende a se- la importancia dc las fórmulas y de su «pronunciación correctu»
guir siendo flyudante toda su vida, sin que pucda pasar, cuales- en el ritual brahmánico. Se nflce brahmán, pero es preciso apren-
quiera que sean sus aptitudes personales y salvo ocasiones excep- der para actuar como brahmán. Dicho de otro modo, en el inte-
cionalcs (a veces por matrimonio), a lu sccción adYflcente (hcrre-
ro, cflrpintero, etc.). La forma aguda de esta tendencia se ha '" HuI/. Bur. 01 Labor, nov. 1906, Was., pp. 746-747.
manifestado frecuentemente en los Estados Unidos, cn forma, '" C. CORNÉLISSEN, Tlléorie c/u salaire el c/u Iravail salarié. París,
por ejemplo, de lucha entre los peones de albañil y los albañiles, \908, pp. 173-201.
que prohibían a aquéllos servirse de los instrumcntos propios tI' [bicJem, p. 658.
m CL BUHNOUI', Essai sur le Véda, pp. 283-285, Y Jlou(;I.t!. Uégime
des CIIS/es, pp. 73-76.
111 eL A. VAN GENNEI'. ,,)'ollrqlloi on ~C fui! nll1~lIll1lun uu Bcngulcn, '" [bic/em, p. 77. Mi interpretación concilia I()~ puntos de vi~ta de
Uellue des I dées del 15 dc dicicmbrc de 1908, pp. 549 Y ss. Burnour y de Oldenberg.

116 117
rior del mundo sagrado en que vive el brahmán desde su naci- agregación, pero sistematizada, siguiendo direcciones propias 131.
miento, hay tres compartimentos: uno preliminar, hasta el LIpa- la «tonsura», que es a la vez un rito de separación y de agre-
nayama (introducción ante el preceptor); otro, liminar (novicia- gación (al igual que cubrirse con un velo), es el rito principal,
do); el último, postliminar (sacerdocio). La sucesión de estos pe- dado que constituye una señal permanente. Una vez ordenado,
ríodos es para el brahmán idéntica a la que vive un hijo de rey aún debe el sacerdote decir su primera misa y este acto ritual
semicivilizado: ambos evolucionan siempre en el interior del adquiere también, en algunos casos, la forma de un matrimonio.
mundo sagrado, mientras que un no-brahmán o un negro cual- Frecuentemente se combina con ritos nupciales locales, corno
quiera no evolucionan, salvo durante períodos especiales (inicia- en algunas comunas del Tirol132: en ellos, una jovencita, her-
ción, sacrificio, etc.), más que en el interior del mundo profano. mana o parienta próxima del cura, de edad comprendida entre
las cerémonias comprenden 129: la tonsura, el baño, el cam- los ocho y los doce años, personifica a la 19lesi.a.De igual modo
bio de vestido, la toma de posesión del corazón, el cambio de que si se tratara de una novia ordinaria, se pugna por «robarla»,
nombre, el apretón de manos: el niño está muerto. Ya novicio es decir por Jlevarla a un mesón distinto de aquel en que se
(brahll1aclÍrilJ), se le somete a tabÜes de todo tipo; se le instruye ha preparado la comida nupcial que sigue a la primera misa;
en la literatura sagrada, aprende las fórmulas y los gestos. La se disparan tiros de fusil, se hacen explotar petardos, se cantan
unión del niño y del prcl:cptor se idcnlifica a un matrimonio; canciones nupciales, incluso eróticas, aunque durante la comida,
lucgo, cl prcccplor «colH.:ibc» cn el l11olncnlo cn quc coloclI lu la presencia de los sacerdotes amigos del cura y la de sus ayu-
mano sobre el hombro dd niiio; al tcrccr día, cuando se recita dantes o padrinos consiga calmar el entusiasmo ritual. Las auto-
el savitri, el niño renace; según otros textos, el nacimiento del ridades eclesiásticas han conseguido, por lo demás, hacer que
brahmán tiene lugar «en el momento en que el sacrificio se incli. desaparezcan estas costumbres en algunas diócesis, pero en otras
na hacia él». Así, contrariamente a lo que se ha constatado en el -como la de Salzburgo, por ejemplo- se siguen manteniendo,
caso de las ceremonias de iniciación australianas, congoleñas, et- En mi opinión, hay actualmente pocos grupos que posean un
cétera, la muerte del novicio no dura todo el tiempo del novi- ritual tan preciso de lo puro y de lo impuro corno los subba o
ciado. El del brahmán se prolonga hasta un momento cuya época sabeos de los alrededores de Bagdad. En el momento del paso
no precisan los textos. Luego viene la ceremonia del «retorno» de uno de lo:; grados eclesiásticos a otro, el bautismo juega un
(sal1lavarlmw): el novicio se despoja de las insignias del novi- importante papel, al igual que en toda la vida de los novicios,
ciado (cinturón, bastón. piel de antílope) y las arroja al agua; se diáconos, sacerdotes y obispos. El novicio debe ser hijo legítimo
baña y se reviste con nuevas ropas 13°.Helo ya reintegrado en la de sacerdote o de obispo y carecer de todo defecto corporal; si
sociedad sagrada general, por separación del margen, también tras un examen se le juzga digno, recibe un bautismo especial,
él sagrado. estudia de siete a diecinueve años y luego es ordenado diácono.
Al cabo de seis meses o un año, si el pueblo reunido lo quiere,
se le ordena sacerdote. Se le encierra en una cabaña de cañas;
lA ORDENACiÓN DEL SACERDOTE Y DEL MAGO no debe ensuciarse ni dormir durante siete días y siete noches;
cambia cada día de vestido y debe dar limosnas. «El octavo día,
No insistiré en el noviciado y las ceremonias de ordenación se celebran funerales en su honor, puesto que se le considera
de los sacerdotes católicos y ortodoxos. Puede reconocerse en
ellas la misma secuencia de ritos de separación, de margen y de 1)1 Véase, entre otros, BOISSONNET.loco cil., cols. 985.t032 y cols. 1032-
1043, las «ordenaciones generales» que corresponden a las circuncisio-
nes, matrimonios, etc., múltiples sincronismos. Para los grados y el ri-
'"
CL OWENDERG, La religioll clll Vécla, París, 1903, pp. 399-402. tual antiguos (romano, galicano y oriental), véase DUCHfNE, loco cil.,
no CL OLDENDERG,loco di., p. 350. Para otros detalles, véase V. HEN- pp. 344.378.
RY, La magie c/alls /'IlIde alllique, París, 1904, pp. 84-85, etc. lJ2 Fr. KOHL, Die Tiroler Bauernhochzeil, Viene, 1908, pp. 275-281.

118 119
muerto; después de lo cual, se dirige al río en compañía de cuu- sos, o un cntrenamiento psicológico y ncuropático; 4,", divcrsos
tro saccrdotes, que le administran el bautismo.» Durante los se- espíritus, antropomórficos o animales, enemigos o protectores,
senta días siguientes, se baña tres veces al día; si tiene una aislados o numerosos, se le aparecen cada vez con más frecuen-
polución nocturna, debe reanudar de nuevo su jornada; los días cia y le enseñan las cosas del oficio, etc.; 5.", o bien el chamán
en que su madre o su mujer menstrúan tampoco le cuentan, ete.; muere y su alma se traslada al país de los espíritus, de los dio-
de tal forma que para llegar a los sesenta días libres de toda ses, de los muertos, para aprender su topografía y asimilar los
mancha necesita a veces cuatro o cinco meses. Tabúes alimenti- conocimientos necesarios para domeñar los malos espíritus y
cios; limosnas. El acto especial del sacerdote es administrar el atraerse la ayuda de los buenos; 6.", el chamán vuelve a la vida,
baustismo. El del obispo es administrar el matrimonio. El obis.. renace; luego vuelve a su casa o va de pueblo en pueblo, ctc. En
po es elegido por los sacerdotes; separación sexual durante tlos fin, hecho importante, aunque no distintivo del chamanismo: la
meses; bautismo; explicación en público de los libros sagrados; «chamanización», o conjunto de actos del chamán durante una
asistencia (rito obligatorio) u la muerte tle un «bucn sollbba» , ceremonia, comprende la misma secuencia: trances, muerte, via-
que se encarga de transmitir un mensaje a la tlivinidad Avather; jes del alma al otro mundo, retorno, aplicación al caso especial
tres días después, plegaria por ese muerto; bendición (rito obli- (enfermedad, etc.) de los conocimientos adquiridos en el mundo
gatorio también) del matrimonio de un sacerdote; un bautismo sagrado: es, por tanto, un equivalente exacto del sacrificio de
de todos los sacerdotes es cI rito finallH. tipo clásico.
Con la iniciación dcl mago, entnllllOS en una categoría de Veomos ahora la iniciación de un piaye caribe: 1.", se va a
hechos de carácter híbrido. En efecto, los magos no estéÍn somc- vivir con un «anciano», a veces durante diez años; hasta los
tidos a ritos de unión a un grupo humano determinado, salvo veinticinco o trcinta años se somete a pruebas, a un ayuno pro-
cuando, como en la Américu Noroccidental, forman una espe- longado, etc.; 2.", los ancianos piayes se reúnen, se encierran en
cie de clase o incluso de custa. Pero tienen que agregarse al mun- una cabaña, azotan al novicio con un látigo y le hacen bailar
do sagrado, lo cual no puede hacerse más que poniendo en prác- hasta que cae desvanecido; 3.", se le somete a un «vaciado de
tica el esquema de los ritos de paso. sangre» por hormigas negras, se le hace «ir arriba y abajo» mien-
Para los australianos, remito a las fuentes citadas en una tras se le fuerza a tragar jugo de tabaco; 4.", se le somete a un
monografía de Mauss IH; en ellu se verá que el mago australiano ay'Uno de tres años, progresivamente menos riguroso, y absorbe,
cambia de personalidad, a veces hasta el punto de morir para de cuando on cuando, jugo de tabaco 136.El sentido interno de
a continuación resucitar (extracción de órganos; viaje en sueños esta secuencia ritual. lo ponen de relieve estas descripciones de'
al otro mundo, etc.). El clzalllálZuralo-altaico 135:l.", es nervioso Van den Steinen: i .", se extenúa y se hiperestesia al novicio;
e irritable desde su juventud; 2.", es «poseído» varias veces por 2.", éste se duerme y muere; 3.", su alma sube al cielo y luego
espíritus (alucinaciones, fobias, epilepsia, trances, catalepsia, et- vuelve a bajar; 4.°, se despierta y resucita convertido en piaye 131.
cétera); de ahí la idea de muertes temporales; 3.", se retira al Entre los warundi, del África Oriental alemana 138, se llega a ser
bosque, la soledad, la tundra, ctc.; se somete a privaciones diver- kirallga (sacerdote-maga-brujo): 1.°, por herencia y ordenación:
el padre o la madre entrega la lanza sagrada al hijo o la hija
111 N. SIOUFFI. E/lides sur ICI religioll des SollbbClS, pp. 66-72. primogénitos antes de morir; 2.", por haber sido herido por un
1" M. MAuss, L'origille des polIl'oirs /lllIgic/lles dcl/Js les sot'Íetés (/(IS-
/ralielllles, París, 1904.
'" LAI'ITAU,Moellrs des Sallvages A l11ér;qlla;ns, Pads, 1724, 1. 1, pá.
IJ! Este esquema es la sustuncia de vurios capítulos de un libro, ginas 330-334; eL p. sig., otras descripciones (Moxas, cte.).
desde huce tiempo en preparación. sobre lo/! S/¡w/I(l/Jisl/Ja c/rez las po/m- '" K. VaN .DENSTEINEN.UII/er den Na/urvülkem Zen/ral Brasiliens,
lal;OIIS de l'Ellrope e/ de ['Asia s/!p/e/l/ricJ/lClles, husado sobre todo en los 2.8 ed., Berlín,' 1897, pp. 297-298, 300-301 (Baka'iri, AuetO, cte.).
documentos rusos, finlundeses y 11t'lIIguros. Por supuesto, lus vuriucioncs '" '.-M.-M.. VANDEI!RURGT,L'UrllluJj e/ les WarL/IId; (extracto del
de detalle enlre los diversos pueblos son considerables. Dicliolllw;re J(;rund;), Bois-]e-Oue, 1904, p. 107.
120 121
/1; rayo; 3.°, por una vocación súbita: «Durante una de las "cere- en la iniciación y la ordenación, entrega y apropiación de los
! monias de la lanza», un joven o una joven se levanta bruscamen- sacra, aquí llamados regalía: tambores, cetro, corona, «reliquias
te, se sitúa frente al kir(//Iga oficiante, o más bicn frcntc a la de los antepasados» 142,asiento especial, que son a la vez signo
lanza sagrl1da, se inclina hl1cia él o ella, Ic mira fijamente con y receptáculo del poder real-mágica-religioso.
toda la cncrgía de su ser hasta que él (o clla) empieza a temblar El período de margen lo volvemos a hallar también aquí, en
y cae finl1lmente desvaneciJo, como muerto... se acuesta a la forma de preparación y retiro, con tabúes de todo tipo e ins-
persona desvanecida sobre una estera, se la lleva con precaución trucción especial, a veces desde la infancia; es el equivalente
a su casa, donde duerme de tres a cuatro días. Cuando vuelve del noviciado. Otro período de margen es el que transcurre entre
en sí es ya en adelante persona sagrada, sacerdote o sacerdotisa- la muerte del predecesor y el acceso al trono del sucesor (sede
esposa del dios. Se llama a los vecinos y vecinas; se realiza la vacante), Se manifiesta en la vida general por una suspensión
"ceremonia de la 11111Z11" y el nuevo kira/lga preside y oficia por de la vida social del mismo género que la de los novicios de
vez prilllerl1.» Por consiguicntc, hipnosis, muerte, margen y re- que más adelante hablaremos.
surrección. «Esta idea de unu mucrtc momcntánca cs un tema La referencia a descripciones detalladas nos hará ver fácil-
general tanto de la iniciación nHígica como dc la iniciación reli- mente que el esquema propuesto es válido también aquí 143;sólo
giosa», seiiall1n con razón Ilubert y Mauss 139,quc citan hechos citaré dos casos, el de la entronización del faraón en el antiguo
esquimales, chames, griegos, inuoncsios, mclanesios y norteame- Egipto y el del hagan de los habbé, en la cuenca del Níger. EIl.
rindios del mismo tipo. Lo que aquí nos importa es la consta- esta misma categoría entran las ceremonias de la investidura, de
tación, en los detalles de estas ceremonias, de una secuencia idén- la entrega temporal de poderes, etc. El mecanismo está aquí tam-
tica a l11sde muchos otros pasos de un estado a otro. bién condicionado por la separación del medio anterior y la agre-
gación progresiva o inmediata a un medio nuevo, originariamenle
el medio sagrado.
LA ENTRONIZACiÓN DEL JEFE y DEL REY f.sta es la secuencia ritual durante la entronización del fa-
raón, según la excelente monografía de A. Moret 144,El futuro
Todo lo que acabamos de decir de los sacerdotes y los magos faraón naCÍa dios 145;sin embargo, entre su nacimiento y el mo-
se aplica igualmente al jefe y al rey, cuyo carácter sagrado, y a menlo de su entronización, debía haber perdido su carácter sa-
veces divino, ha sido sobradamente puesto de relieve por J.-G. grado absoluto, puesto que el primer rito le «purificaba», es
Frazer 14°.También las ceremonias de entronización 141o de coro- ...
1.
'~ decir le reagregaba al mundo sagrado y le volvía a identificar con
nación presentan la mayor semejanza en sus detalles esenciales los dioses al ser amamantado 146por una diosa, entre otros pro-
y en sus secuencias con las ceremonias de la ordenación. Se pue- cedimientos, Luego, el monarca reinante le presentaba al pue-
den considerar dos casos: o bien el sucesor es entronizado en
vida de su predecesor, o bien lo es tras la muerte de éste. A 141 CL mi Tabou, Tol. Madag., pp. 115-117,Y fiobre los regalía en ge-
veces incluso, la sucesión se abre con un rito especial en el que neral como receptáculo del poder real, FRAZER,Killgship, pp. 120-124.
el sucesor da muerte a su predecesor. En ambos casos hay, como 1" CL para una buena descripción secuencial, PATTAS,Le sacre el
COllronllemell1de Louis XVI, précédé de recherches sllr fe sacre des
Rois de Fratlcedepllis CfOllis,etc., París, 1775.
IJ9 H. HUIJERT y M. MAUSS, «Esquisse d'une théorie générale de la '44 A. MORET,Vu caraclere relígieux de fa roY(llllé pharaolliqlle, Pa-
magie», Allllée sociofogiql/e, 1. VII (1904), pp. 37.39. rfs, 1903, pp. 75-113; idénticas secuencias y ritos de detalle para la
'40 J.-G. FRAZER, The Gofdell Bol/gh y Lec/mes 011 /he earfy his/ory inauguración ,del templo; cL A. MORET,Ri/uef du cuije dillin joumalíer,
01 tire killgslrip, Londres, 1905.
París, 1902, pp. 10-15; cL también ibide"" pp. 25.26, nota 1, 101, 29-32
'" Prefiero este término al dc coronación, pucs con mucho más fre- Y 111pl. 1, en 4 cuadros quc rcspondcn a las 4 fases de la secuencia.
cuencia q\le \lnll clnlll o una corOIlO, la illsigniu de lu realeza suele ser 1" Sobre la teogamia, cL Royau/é pfJaraol¡ique, pp. 49-52 Y 59.73.
un asiento especial.
'46Sobre In lactancia divina, ibidem, pp. 63-65 Y 222.
122 123
,',
blo, le tomaba en sus brazos y hacía sobre él los pases que con- signias y la conducción al templo que le servirá en adelante de
:i'
i; ceden el fluido vital. El rito siguiente consistía en otorgar los residencia. Tras la defunción de un gran-hagan, hay tres años
,1 nombres y título del nuevo faraón, dispersándose luego entre
'¡ de interregno durante los que se oculta su muerte al pueblo. A
grandes gritos y saltos (¿rituales?), mientras se levantaba acta de continuación. se anuncia dicha muerte, se solicita su opinión a la
i'
; los nombres y títulos a fin de que nadie los ignorara. Luego, el divinidad, hay grandes fiestas y bailes públicos, el Consejo pro-
rey proclamado «recibía las coronas de los jefes de las moradas cede a la elección y se le entregan al nuevo hagan sus insignias.
divinas», es decir de los dioses, coronas sostenidas por una cinta «Acompañado por la muchedumbre de dignatarios y de jóvenes
sagrada; al mismo tiempo, se le entregaban los otros regalia (col- bailando, el nuevo hagan se dirige entonces al templo de la
millo, ¡¡ítigo, cetro); luego venía la «reunión de las dos regio- divinidad, cabaña muy adornada que en adelante será su habita-
nes» (Egipto del sur y del norte) por sus diosas, que las transmi- ción sagrada. Este paseo es considerado como el cortejo fune-
tían al nuevo faraón, el cual tomaba posesión de las mismas rario del hagan; pues desde su entrada en la casa hogonal, tras
mediante una circunvalación, «la vuelta al muro», del mismo haber tomado posesión de los "signos de alianza", el servidor
modo que el muerto convcrtido en dios «tomaba posesión» de gran-sacerdote de la divinidad es considerado como muerto por
las moradas de Horus y de Sil. El rey se dirigía luego proce- su familia» 147.
sionalmentc al santuario del dios y éste líltilllo «le abrazaba,
d/Índole así el fluido vital» y quedando consolidada la diadcnHl
LA EXCOMUNIÓN Y LA EXCLUSIÓN
sobre la cllbeza. Era la consagnlcilJn ddiniliva, equiv:denle a la
transcripción de los nombres y [Í(ulos. Estos ritos datan de la
más remola antigüedad y se han mantenido hasta la época de La contrapartida de los ritos de iniciación son los ritos de
los iolomeos y parcialmente en Etiopía. Había finalmente pere- destierro, de expulsión y de excomunión, que son por esencia
ritos de separación y de desacralización. Los de la Iglesia cató-
grinajes a diverso:; santuarios, festejos pÚblicos sufragados por
el rey, dotaciones religiosas, reparaciones en los templos, etc. Ve- lica son bastante conocidos. Es interesante señalar que, como
mos, por tanto, que la ceremonia se inicia con un rito de separa-
ha visto bien Rob. Smith 148, el principio de la excomunión y de
ción de lo profano, continÚa con ritos de agregación a lo sa- la consagraci5n es el mismo: poner aparte un objeto o un ser
determinados; de ahí la identidad de cierto número de ritos de
grado, ritos de toma de posesión del mundo divino y terrestre,
detalle.
y que todo ello se realiza por etapas; por lo demás, carecemos
de informes sobre los períodos de margen. El orden en que he clasificado las diversas sociedades espe-
Los habbé de la Meseta nigeriana están gobernados por ha- ciales para examinar sus ritos de admisión no está basado en el
ganes, que tienen un carácter a la vez político, jurídico y religioso azar, sino en la distinción precisa de los elementos que caracte-
y son tanto grandes-sacerdotes como reyes elegidos. Los regalia rizan a cada una de ellas. Lo cual implica que no admito la
son, al mismo tiempo, los sacra del templo en que habita: collar clasificación ni las teorías de Schurtz, como tampoco las de
con un ópalo, brazalete de hierro en la pierna derecha, anillo de Webster. Este último, sobre todo, ve degeneraciones donde yo
cobre en la oreja derecha y anillo de plata en el dedo medio tiendo a ver formas inaugurales. En cuanto a Schurtz 149, im-
de la mano izquierda, señales evidentes de la agregación a la divi- '" lo DESPLAGNES, Le Plateal/ Celltral Nigériell, París, 1907, pp. 321-
nidad; luego, una caila especial, vestidos especiales, etc. No se 328: en una tribu de la llanura del Barasana, los Udio de Uol, las cere-
le debe tocar, y su nombre anterior a la entronización no debe monias son Uli. poco diferentes e incluyen, entre otros, un rito de recha-
ya ser pronunciado; sólo se le habla en el viejo dialecto sara- zo sobre el que puede verse mi Religiol1s, Moel/rs et Légelldes, pp. 137-
154. También aquí se considera al hogon como muerto para su medio
kolé; tiene derecho a las primicias y está sometido a régimen anterior.
alimenticio especial. Hay un hogon por tribu o clan y un gran- ,.. Rob. SMITH, Die Religiol1 der Semitel1, pp. 118-119.
hagan; el primero es entronizado mediante la entrega de las in- '" H. SCHURTZ, Altersklassel1 I/l1d Miil1/lerbüllde, p. 392.

124 125
presionado por la sorprendente semejanza que presentan entre que tengan además plantaciones especiales que les suministran
sí los ritos de iniciación a las sociedades totémicas, a las frater- los alimentos necesarios 151, De igual manera, en el archipiélago
nidades, a las sociedades secretas y a las clases de edad, ha deri- Bismarck, los miembros del Duk-duk y del Ingiet pueden, du-
vado de ta] semejanza la identidad de las instituciones enume- rante las ceremonias de iniciación, robar y saquear cuanto quie-
radas. Se podría llegar lejos por este camino, pero no puede ex- , ran en las casas y plantaciones, pero cuidándose de dejar intactos
trañar que ]a teoría de Schurtz me parezca inadmisible 150, dado los bienes de los otros miembros de la sociedad secreta 1S2. Allí,
que e] objeto del presente volumen es precisamente mostrar que como en toda Melanesia, estas exacciones han adoptado la forma
se trata más bien, en esos casos como en muchos otros, de una de entregas forzadas en moneda local.
categoría perfectamente caracterizada de ritos, cuya semejanza
deriva de que tienen un mismo objeto.
A ]0 largo de toda la duración del noviciado, los vínculos EL VERf 000 DE MARGEN
ordinarios, tanto económicos como jurídicos, sc modifican, a vc-
ces incluso se rompen por completo. Los novicios están fucra de E] carácter casi general del hecho en cuestión es por ]0 demás
la sociedad, y la sociedad carece de todo podcr sobre .ellos, tanto suficientemente conocido 153,pero para comprender su mecanismo
más cuanto que son propiamente sagrados y santos, y, en conse- en el caso indicado, conviene recordar que una liccncia general,
cuencia, intangiblcs y peligrosos como lo serían los dioses. De una suspensión de ]a vida social, marcan igualmente los inteneg-
suerte quc si, por una parte, los tabÜes, en tanto que ritos nega- nos y e] período de margen entre los funerales provisionales y
tivos, levantan una' barrera entre los novicios y ]a sociedad gene- los funerales definitivos. Así podría quizá explicarse también,
ra], por otra, ésta carece de defensa contra las en1presas de los al menos en parte, la licencia sexual que en cierto número de
novicios. Así se explica, con la mayor simplicidad del mundo, pueblos impera entre el comienzo de los esponsales y ]a termi-
un hecho que ha sido destacado en numcrosos pueblos y que nación del matrimonio mediante apropiación de ]a mujer por
ha permanecido incomprcllSible para los observadores. Me re- un hombre determinado (Australia, etc.). Si la suspensión de las
fiero a que durante el noviciado los jóvenes pueden robar y sa- reglas ordinarias de vida no conduce siempre a tales excesos, no
quear a su antojo, o alimentarse y engalanarse a expensas de la por ello constituye menos un elemento esencial de los períodos
comunidad. Dos ejemplos bastarán por el momento. En Liberia, de margen.
mientras que por una parte se instruye a los jóvenes val en las
costumbres jurídic:as y políticas de su pueblo, por otra «no pa-
rece que, por ]0 que se refiere a los novicios en cuanto tales, se
considere el robo como un delito, pues sc entregan, bajo la direc-
ción de sus profesores, a ataques nocturnos contra los pueblos
de la vecindad, y roban, con artimañas o a la fuerza, todo ]0 que
pueda servfr para algo (arroz, plátanos, gallinas y otros medios
111 J. BÜTTIKOFER,Reisebi/der aus Liberia, Leiden, 1890, t. 11, pp. 305-
de subsistencia), lIevándoselo luego al bosque sagrado», por más
306.
m CL R. PARKINSON,Dreissig Jalrre i/l der Siidsee, Stuttgart, 1907,
'1<>Inaceptable, por demasiado estrecha, es la teoría de FnAzER, The pp. 609-610.
Golden Bol/gil, t. 1, pp. 344 Y ss., rctolllada por HUIJEHTy MAUSS,«Essai '" En el Africa Occidental Francesa, la marca de iniciación es la
sur la nalure et la fonction du sacrifice, Alllrée sociologiql/e, t. ", p. 90 circuncisión, y el derecho al robo para los novicios dura desde el co-
de la scparata, de que los ritos de iniciación tiencn por objeto introdu- mienzo de la cicatrización de la verga hasta su cicatrización completa,
cir un alma en un cllcrpo; si así ruera. sc cncontrada loda lIlIU serie de o scu, u1l'cded,)1' de tres selllunus. LASNET, Missioll all Sénégal. París,
rilos precisos del cambio de ull11a, ullÚlogos a los de ulgullus eerell1()- 1900, p. 50 (p.:ul), 65 (Iaobé). 77 (toucouleurs), 89 (malinkéJ, 101 (so-
nias médicas.
ninké), 127 (khassonké), 145 (séreres), etc,

126 127
CAPiTULO VII parranda considerable. Este período es 10 que se conoce COmll\1-
mente por noviazgo t. En gran número de pueblos, los esponsales
LOS ESPONSALES Y EL MATRIMONIO constituyen una sección especial, autónoma, dentro de las cere-
monias del matrimonio. Incluyen ritos de separación y ritos de
margen, culminando con ritos, bien de agregación preliminar al
nuevo medio, bien de separación del margen considerado como
medio autónomo. Luego vienen los ritos del matrimonio, que
comprenden sobre todo ritos de agregación definitiva al nuevo
medio y con frecuencia, aunque menos de lo que en principio
cabría esperar, ritos de unión individual. Así pues, el esquema
de los ritos de paso es aquí más complicado que en las ceremo-
nias ya estudiadas.

Por lo que se refiere al tema del presente capítulo, abundan


CATEGORíAS DE RITOS QUE CONSTITUYEN LAS CEREMONIAS
los documentos detallados, faltan las monografías explicativas DE LOS ESPONSALES Y DEL MATRIMONIO
y difieren extremadamente las interpretaciones ofrecidas. Tam-
bién aquí se descubre el esquema de los ritos de paso, y se cae
en la cuenta de la necesidad de las sccuencié!s rituales. Lé!razón En las descripciones siguientes, cuyos paralelismos serán sub-
de que los teóricos se hayan perdido en interpretaciones estre- rayados, se verán las secuencias en acción; se insistirá asimismo
chas, aunque con frecuencia complicadas, estriba en que han en un hecho que vuelve inútil toda discusión de la teoría indi-
considerado los ritos aisladamente, en lugar de comparar entre vidualista y contagionista de Crawley 2: el matrimonio es un
sí las ceremonias completas. acto propiaménte social.
Hemos visto la admisión de] niño a la adolescencia por me- Algunos ritos se clasifican tal y como se dijo en el capítulo
dio de la pubertad social. El estadio siguiente es la edad ma- primero y a propósito del embarazo, el nacimiento, etc.: lo cual
dura, cuya más clara seña] es ]a fundación de una familia. Este quiere decir que las ceremonias del matrimonio comprenden tam-
cambio de categoría social es el más importante, porque acarrea bién ritos de protección y de fecundación, que pueden ser sim-
para uno de los dos cónyuges al menos un cambio de familia, páticos o contagionistas, animistas o dinamistas, directos o indi-
de clan, de pueblo, de tribu; a veces incluso, los nuevos esposos rectos, positivos o negativos (tabúes). Precisamente ésta es la
van a vivir a una casa nueva. Este cambio de domicilio queda
indicado en las ceremonias, de tal forma que los ritos de sepa- I El mejor estudio que conozco sobre los esponsales estudiados al
ración se relacionan siempre esencialmente con este paso ma- mismo tiempo desde el punto de vista ritual y jurídico es el de R. COR-
terial. SO, «GIi sponsali popolari» , Rev. des El. Elhnogr. el Social., 1908, nov.-
dic.: no se pu(:(le, sin embargo, admitir con el aulor que los ritos (beso,
regalo, velamiento, ramo, cinturón, unión de manos, anillo, zapato, be-
~o, intercambio de 1'1111, de frutos, de vino, etc.; acostarse uno al lado del
EL NOVIAZGO COMO PERíODO DE MARGEN otro. ete.) tielll:11 sólo un valor simbólico: ligan materialmente.
2 cr. CRAWLEY,Myslic Rase, pp. 321, 350, cte. S. Hartland ha
visto bien el carácter colectivo de los ritos de agregación; la mayoría
Por otra parte, dado el número e importancia de los grupos de los demá~ teóricos de la familia han dejado de lado el estudio deta-
afectados por esta unión socializada de dos de sus miembros, es llado y si~lemático de las ceremonias, sobre todo de las de los espon-
natural que el período de margen haya adquirido aquí una im- sales.

128 129
categoría de ritos que ha sido nuís estudiada hasta ahora 3, y La complejidad de los ritos, y de los seres y objetos a el1os
hasta tal punto ha atraído la atención, que se ha l1egado al ex- sometidos, puede variar segÜnel tipo de familia a constituir 4;
tremo de no ver en los ritos del matrimonio más que ritos pro- pero de todas maneras, salvo en el «matrimonio libre», colecti-
filácticos, catárticos y fecundadores. Conviene reaccionar contra vidades más o menos amplias están interesadas en el acto de
esta simplificación, cuya estrechez se constata con sólo leer (;ui- unión de dos individuos. Las colectividades en cuestión son:
dadosamente descripciones detalladas de las ceremonias del ma- 1.°, las dos sociedades sexuales, representadas a veces por !os
mozos y damas de honor o por los parientes masculinos de una
trimonio en una poblución cualquiera de Europa o de África, de
parte y femeninos de la otra; 2.°, los gmpos de los ascendientes,
Asia o de Oceanía, antigua o viva, civilizada o semicivilizada.
bien por línea paterna, bien por línea materna; 3.°, los gmpos
Dado que estos ritos han sido bien estudiados, los dejaré de
lado en las discusiones que siguen, en el sobrentendido de que , ytt ~asdos líneas a la vez, es decir, la~ ~a-
d~ ~os ascenclien.tes, s~,§.
.

si en este estudio pongo en primer plano los ritos de separación mlltas en el sentIdo or1fJ.tHmo
de la palabra, y a veces las famIlias
.

en el sentido amplio;~1ncluyendo a todos los parientes; 4.", las


y de agregación como tules, y en sus secuencias, no es porque sociedades especiales (clan totémico, fraternidad, clase de edad,
quiera reducir a estos ritos tínícamente todos los elementos de comunidad de fieles'8'Corporación profesional, casta) a las quc
las ceremonias del n1<ltril11onio.liaré dcsta(;ar, por otra parte, pertene(;en lino u otro'de los jóvenes, o ambos, o sus respedivos
que los ritos de protccción y de kcundación parccen intcrcalarsc padre y madrc, o todos'sus parientes; 5.°, el grupo local (aldea,
entre los ritos de paso pl'lJpiall1cn!e dichos (;omo al tuntllll. Al pueblo, barrio de ciudad, gran hacienda, etc.).
l:Omparar descripcioncs de las (;crclI1onias del matrimonio rea-
lizadas por varios observadores en un mismo pueblo, se aprecia
cómo la secuencia de los ritos de paso se presenta con una cons- CARÁCTER SOCIAL Y ECONÓMICO DEL MATRIMONIO
tancia. perfecta, y cómo el desacuerdo sui'ge Ünicall1ente sobre
la fecha, el lugar y los dctal1es de los ritos de protección y de Hay que recordar además que un matrimonio tiene siempre
fecund"ción. Es nuís, nunca se cstá muy seguro de qué interpre- una dimensión económica, que puede ser más o menos amplia,
tación eI"r a (;<ldarito pormcnorizado, 10 cual hacc quc las dos y que los actos de tipo económico (fijación, pago, reversión de
enumeraciones oFrecidas nuís udelante llt:ban considerarse muy la dote, bien de la joven, bien del joven, precio de wmpra de la
incompletas. Se verá que para varios ritos he rechazado las joven, arriendo de 10,~".Servicios del novio, etc,) se encabalgan
interpretaciones más aceptadas, indudablemente no de modo ab- con los ritos propiam?nte dichos. Ahora bien, los grupos enume-
rados más arriba est¡Ín todos ellos más o menos interesados en
soluto para cada cuso particular en que dicho rito se realiza,
sino cuando menos de una manera general. Presentar en cada las negociaciones y ~p ~los arreglos de tipo económico. Si la
familia, el pueblo, el'9ldh deben perder una fuerza viva de pro-
ocasión las pruebas reunidas hubiera convertido este capítulo J¡ ¡e
en un volumen.
. La clasificación dc N.':W. TMOMAS,Killgship alld marriage ill Aus-
tralia, Cambridgc, t906, pp. t04-109, cs la siguiente: A. Promiscuidad;
1), no reglamentada: a) primaria, b) sccundaria: 11), rcglamcntada: a)
J La actitud general de los teóricos la indica bien la frase siguiente primaria, b) secundaria; B. Matrimonio: 111), Poligamia, primaria o secun-
de W. CROOKE, The Natil'es of Northem [IH/ill, Londrcs, 1907, p. 206: daria, simplco adélfica, unilateral o bilateral; IV), Poliandria; V), Po-
«el matrimonio implica quc las partes se hallan bajo la influcncia del liginia, idéntic¡ls divisioncs, pero siempre unilaterales; VI), Monogamia;
tabÚ y los ritos tienen por objeto contrarrestar sus peligros, espccialmcn- laf. trcs formas dcl matrimonio pueden ser matrilocales, de rctorno, y pa-
te los que impiden quc la unión sea fecunda». Dcbo destacar quc, cn trilocales; VII), la Unión libre, y VIII), el Lío (con sanción socia\); todas
virtud de lo quc hemos dicho cn el capítulo I dcl presente volumcn, estas formas pueden ser temporales o permanentes. No parece que la for-
el «!abÜ» no puede «ser un peligro». sino que es, en cierto nlllnero dc ma dc la familia influya sobre la secuencia de los ritos dc los esponsa-
casos, un medio dc preservación del IJl,ligro. Ics y dcl matrimonio.

130 131
ducción, muchacha o varón, ¡que haya al menos alguna com- mostrarse ante su suegra; 2.', no debía ver el rostro de su novia;
pensación! De ahí las distribuciones de víveres, tle vestidos, de por eso acudía de noche. El hijo nacido durante este período
joyas, y sobre todo los numerosos ritos en que se «I"escata» algo, de margen era confiado a los cuidados de la madre de la joven.
en especial el paso libre hacia la nueva residencia. Estos «resca- «En resumen, las relaciones entre los dos jóvenes son propia-
tes» coinciden siempre con ritos ue separación, y ello hasta tal mente maritales y sólo la muerte puede romperlas»; en esta
punto que cabe considerados en sí mismos como ritos de sepa- Ültima circunstancia se daba el levirato, tanto en uno como en
ración propiamente uichos, al menos parcialmente. En toJo CflSO, otro caso.
el elemento económico, por ejemplo el kalYIII de los turco-mon- y a este respecto, destacaré que el levirato está fundado no
goles, es tan importante que el rito que concluye uefinitivamente sólo en razones de tipo económico, sino también en razones ritua-
el matrimonio no se lleva a cabo hasta que el kalYIll conlpleto les; al haber sido agregado un nuevo miembro a la familia, serían
ha sido abonado, lo cual supone a veces esperar varios años. En necesarias ceremonias especiales para hacerle salir de ella; ahora
este caso, el período tic margcn aumenta sin que se vean afec- bien, el llueva lazo ha vinculado no sólo a dos individuos, sino
tadas, no obstante, las relaciones sexuflles entre los cónyuges. ante todo a dos colectividades, que ahora tienen que conservar
Así se explica que entre los bashkir 5 los matrimonios pue- su cohesión 7. Esto se pone de relieve también en los ritos de
dan decidirse cuanuo los futuros consortes son aún muy niños; divorcio.
los que J/evan las negociaciones económicas son unos interme- Volviendo a los bashkir: cuando el kalym ha sido abonado
diarios (que corresponden a los sJla(y de los eslavos); cuantía, íntegramente, cosa que a veces no ocurre sino al cabo de varios
fecha de pago, etc., del kalYII/ o «precio ue compra» de la mu- años, el padrc de la chica organiza, a expensas del joven, tina
chacha, que legalmente le pertenece a ésta (,. El acueruo sobre comida a la que invita a todos los miembros de las dos familias
el kalym queda sellado con una comida comunitaria, seguida de y ..1 IIIIII/a/¡(saceruote musulmán); los cónyugcs comcn cn una
visitns recíprocas de las dos familias, con intercHlllbios de n.:galos habitación aparte, cn la quc no entran más que los parientes
ofrecidos por los parientes, sus amigos y sus vecinos. Durante prÓximos. Al,llegar la noche, las amigas de la chica se la llevan
estas visitas se registra un reparto ue sexos en dos habitaciones y la esconden en el patio o en el pueblo; el joven la busca, a
separadfls. Una vez terminado el intercambio de regalos, el no- veces durante toda la noche. Cuando la encuentra, se la entrega
vio puede ir libremente a ver fI la novia a su casa, e incluso a las muchachas y vuelve a la habitación especial, en la que
vivir en ella cuando aquélla reside en otro pueblo; para ello se han reunido todos los invitados. Pero antes de entrar en ella,
debía antaño cumplir las siguientes condiciones; /.', no debía debe romper con el pie un hilo rojo que dos mujeres sostienen
atravesando la puerta; si no ve el hilo y cae, todo el mundo se
, P.' NAZ,\ftOV, «K. etnograría 13ashkir». Elllogra!ilclzeskoeobozri(!l/ie, bUl'la dc él. Luego se sienta, y los huéspedes sc van unos tras
.
fase. IV (1890), pp. 186-189.

cos, y se compara con el precio de compra de lus bestius, si a continua-


.
Si se estudia con detalle el importe del kalYIIl entre los uralo-altai-
otro; cuando se queda solo, las amigas le llevan a la novia y se
van. esta le quita sus botas y él quiere abrazarla; ella le rechaza;
ción se hace el descuento de los regalos y gastos de bodas, que corren
él le da una moneda de plata y es ella la que le abraza. Al día
por cuenta de los padres de la chica, y finalmente se observa (/ quién siguiente, la d1Íca, en compañía de sus amigas, va a despedirse
pertenece legalmente el kalyn, bien en su totalidad bien en parte, se de cada miembro de su familia; sube a una telega y se va a vivir
constata que los términos de «precio dc compnl» y de <,dotc» SOIl inex.ac- con la familia del marido; no debe enseñar su rostro a su suegro
tos; hay ahí toclo un sistema de «compensaciones» que constituye una durante más de un año. La ruptura del hilo es un rito de paso;
institución especial y equivale, paru tlll economista. al sistema del pot-
Iulch de los amcrindios, a las grandcs ricstas' dm)¡ls por los jefes IIC- esconder y enc:ontrar a la novia, un rito de separación del grupo
graso cte. Hay una e'~lItralizucitÍlI y UIIU dcsccntralización altcl'llutivus de
las riquczas, orgllnizudus con vi,tas u evitar 'u conecntrueión ten el scn- 1 D. K. ZELENIN.O leviralie i niekolorykh obylcluiiev Bashkir
tido dc Mnrx).
Skal. olliesda. Etn. oh., 1908, liv. 78, pp. 78 Y ss.

132
133
(

sexual local. Como se ve, los esponsales incluyen ]a unión se- aiio después de[ nyen, se celebra la ceremonia changthoong: a)
xual, pero el matrimonio como acto social no concluye sino tras un mago determina el día más favorable para que la novia deje
liquidar las estipulaciones económicas. la casa de sus padres; b) se organiza una gran fiesta, a la que son
invitados lamas; e) dos hombres, apodados en ese momento «la-
drones», entran por la fuerza en la casa con objeto, según dicen,
EL MARGEN ENTHE LOS KALMYK (POLIGíNICOS), de raptar a la novia; se libra un combate simulado; los «ladro-
LOS TODA Y LOS B H OTTIE (I'OLlÁNDIUCOS) nes» son apaleados y se les mete en la boca carne a medio cocer;
escnpan a ese trato dando dinero a los guardianes de la novia.
Se llega a idénticas conclusiones a[ estudiar las ceremonias Dos días después se rinden honores a los «lndrones», lIamán-
de una población no ya po]igínica, sino poliándrica. Las «etapas» doseles ahora ,dos-estrategas-felices»; d) los invitados entre-
quedan marcadas con nitidez en las ccremonias toda, detalladn- gan presentes a la novia y a sus padres; e) cortejo de partida
mente descritas por H. Rivers 8; pero para entcndcrlas sería con- con festejos; f) el padre y la madre del chico acuden al encuen-
veniente entrar en prolijos detalles sobre el sistema de paren- tro del cortejo y 10 conducen a su casa; fiestas durante dos o
tesco y el sistema de clanes entre los toda. RecOl'daré únicamente tres días; g) la joven y sus parientes vuelven a su casa. 7.° De
que estas ceremonias empiezan antes de la pubertad y se pro- nuevo un año después, ceremonia llamada palokh; los padres
longan hnsta después del embarazo~. Por lo tanto, citaré la de [a chica le entregan su dote (el doble de lo que se fUIpagado
secuencia de estus ceremonias entre los bothia dcl Tíbet meri- por ella o nHís) y éstu es conducida en grupo a casa de[ novio,
dional y del Sikkim: l." Unos magos determinan si el matrimo- donde esta vcz se queda definitivamente 10. Las ceremonias de
nio proycctado será favorable. 2." Los líos de la chica y los del [os esponsales y del mntrimonio duran por consiguiente entre los
chico se reúnen en la casa de éste; luego se dirigen a la de bhotia por lo menos tres años, y son también independientes del
aquélla y In piden en matrimonio. 3.° Si los presentes que han acto sexual, sociales por tanto.
aportado son nceptados (ceremonia de l/(/lIgchang), el asunto ha
concluido; se determina el importe de [a dote. 4.° Se ofrece a
Los RITOS DE SEPARACiÓN: LOS RITOS
los intermediarios una comida ritual acompañada de omciones
LLAMADOS DE ROBO O DE RAPTO
(ceremonia llamada khelen). Tras estas dos ceremonias, que
como se ve son ritos de agregación preliminar de las dos fami-
lias, los dos jóvenes pueden verse con toda libertad. 5.° Un año Tratando de los ritos de separación, no puedo dejar de ha-
después viene la ceremonia nyell: es una comida (con cuyos blar, en primer lugar, de toda una clase de ritos, muy semejantes
gastos corren los padres del novio) a la que asisten todos los entre sí, considerados por lo general como «supervivencias del
parientes de ambas ramas; se paga el precio de la chica. 6.° Un matrimonio por rapto o por robo» 11,Semejante procedimiento

" A. EARLE. Note 011 polyandry i/1 Sikkim alld Tibet, Census of In-
. H.-H. R¡VERS, '[he Torta, Londres, 1906, pp. 502.539.
dia, 1901, t. VI, part. 1, Appendice V, pp. XXVIII-XXIX.
. Para otro caso de ritos de matrimonio formando un Iodo orgánico
con los ritos de la iniciación y los ritos del embarazo, véase Ch. DEL- . 11 POST, Alrikanische !urisprudenz, Oldenburgo y Leipzig, 1887, t. 1,
p. 324, distingue: A), el rapto contra la voluntad de la muchacha: 1.°,
IIAISE, «Ethnographie Congolaise: chez les Wabcmba», Bul/. Soco Beige
por la guerra; 2.°, por un joven y sus amigos, sea I:n o fuera de su tri-
Géogr., 1908, pp. 185.207. Las sccuelH;ias responden ul esqucma gcnc-
ral. En cuanto a 1m; cusos de «cncubalgamicnto». son mucho más nu- bu; n), (rus convenio entre los interesados: 1.°, tras estipulación de la
merosos y sistematizados de lo que inicialmente había pensado, hasta tal que resullará el matrimonio; 2.", tras convenio entre las dos familias;
CJ, como «juego de matrimonio». Parece evidente que los tres úllimos
punto que merecerían una monografía especial, tanto más cuanto que
ese fenómeno, muy importantc pura lu intcligeneia del funcionamiento casos son simplemente ritos, que los dos primeros son individuales y
de las sociedades semicivilizadas, mc parece quc no ha sido cstudiado esporádicos y que, en fin, el primero suministra esclavas, pero no mu-
hasta ahora. jeres que gocen de los derechos tribales. WESTERMARCK,Origin al llll-

134 135
de ullióll social permallellte sólo muy pocas veccs se ha encontra- compensan en cierta medida el debilitamiento de medios con los
do en forma de institución, y hay que aceptar sin objeción alguna que se hallan vinculados por lazos de consanguinidad, de con-
la opinión de E. Grosse de que se trala de una forma individua], nacionalidad o de reciprocidad, bien actuales, bien en potencia.
esporádica y anormal. Adem~s, las mujercs obtenidas de ese
Lo que se expresa con los ritos IInl11adosde rapto o de robo es
modo por grupos enteros, por ejemplo por medio de razzias, se la resistencia que oponen los medios afectados; segÚn el valor
quedan luego como esclavas o concubinas, que sercin siempre, que se conceda al miembro que se va, la resistencia ser~ más ()
por regla general, inferiores n las mujeres del mismo clan o tribu
menos viva, así como también segÚn la riqueza comparada de
que los raptores y a las que éstos se unen mediante ceremonias las partes. las compensaciones adquirirán la forma de dote, de
especiales, que no tienen lugar cuando se (rata de mujeres de regalos, de festines, de festejos públicos. de moneda entregada
otras tribus o de otros clanes, conseguidas a la fuerza.
como rescate por este o aquel obstáculo interpuesto inicialmente
POI' otra parte, si dos enamorados quieren unirse definitiva- por los interesados. En fin, también tienen cabida sentimientos
mente contra la voluntud de sus fall1ilius, u violundo reglas so- que, si bien sólo entre nosotros han hallado expresión en la lite-
ciales que les p[lrecen IIHíso menos illútiles o ubsurdas, habitual- l'ntura y las fórmulns populares, existen igualmente entre los se-
mente hay conciliación; o bien se trnnsige ante el hecho consu- micivilizados. Cuando una joven abnndona a su madre, se vier-
mado, o bicn se realiza sólo ulla purle de lBs ccremonius; pero ten lcigrimas que, no por ser con frecuencia rituales, responden
el conjunto de estas ceremonias 110pUl' ello deja de existir en mcnos a un real sentimiento de aflicción; Ins compañeras y cama-
forma estable para todos cuantos concluyen un matrimonio con-
radas de los futuros esposos pueden también sentirse apenados
forme a las costumbres habituales de la tribu. De tal modo que y manifestarlo por caminos a veces muy diferentes de los nues-
la pretendida institución de] matrimonio por rapto se fundamen- tros.
ta, no en los hechos directamente observados, sino en la inter- Dicho esto, resumo una de las descripciones que se han citado
pretación de toda una catcgoríu de rilos especiales que de otro con m~s frecuencia como prueba de ]a teoría de un antiguo «ma-
modo no se sabría cómo explicar.
trimonio por rapto», Se trata de la descripción de las ceremo-
Basta leer sin prejuicios descripciones pormenorizadas, com-
nias de] matrimonio entre los árabes del Sinaí ofrecida por Burc-
parando los ritos «de rapto» con anMogus rilos de iniciación, khardt'2: 1.°, el joven y otros dos compañeros se apoderan de
para comprender que se trata efectivamente de un rapto, pero la chica en el monte y se la llevan a la tienda de su propio pa-
no en el sentido generalmente aceptado de una supervivencia ins- dre; 2.°, cuanto más se defiende ésta, «más le aplauden sus com-
titucionnl. No hay en este asunto supcrvivencia alguna, sino un pañeras»; 3.°, los jóvenes la trasladan a la fuerza al cuarto de
hecho actual, que se repite en cada iniciación y en cada matri- las mujeres; 4.°, un pariente de su futuro esposo la cubre con
monio, como en cada mllerte: el cambio de medio y de estado una tela y grita: «Ningún otro que (y nombra a] futuro) te cu-
de individuos determinados. 9asarse es pasar de la sociedad !.!l- brirá»; 5.°, la madre de la joven y sus parientes la visten cere-
~antil o .adolescente a la sociedad madu!a; de cierto clan ~trQj monia]mente; 6.°, se ]e instala sobre un camello, pero ella con-
de una familia a otra; con frecuencia, de un pueblo a otro. Esta
tinÚa debatiéndose mientras los amigos del novio ]a sujetan;
esciSión de un Individuo respecto a ciertos medios debilita estos
7.°, se le hace dar así tres vueltas a su tienda, y sus compañeras
medios, pero refuerza otros; el debilitamicñiocs-¡¡-]¡,"veznlií1{é-
se lamentnn; H.o, luego es conducida al cuarto de las mujeres
rico (por tanto, dinámico), económico y sentimentnl. De nhí las
de la tienda del novio; 9.°, si dicha tienda se halla lejos, llora
prácticas por medio de las cuales los que se hacen más fuertes
durante todo el camino. Es patente que se trata aquí de una
malz marriage, 1891, no ha añadido nada a los puntos de vista de Post, separación de la joven respecto a] grupo formado por ]ns mu-
así como tampoco lo han hecho los demás hislorimlorcs de lu fulllilia; chachas de su lugar de origen, y que para que hubiera supervi-
I'uru documentos sohrc los dios dc 1IIIIIdlllonio cn África, d. POST.
ibidelll, pp. 326-398.
" BURCKHARDT,
Voyage ell Arabie, 1. tiC pp. 190 Y ss.
136
137
venda dc nlplo I¡¡¡ría falta qUl: toda la ral1lilia y toda la tribu cada a la sociedad sexual ni «primariamente» ni secundaria-
de la chica se resistieran a los propósitos de la tribu, de la fami- mente: puesto que no cambia de sexo. Pero sí que abandona
lia y de los compaí1cl'Os <Id joven. En lugar de esto, encontra- una cierta sociedad sexual restringida, tanto familiar como local.
mos que sólo dos clases de edad están representadas en la lucha. Esto aparece claramente indicado en el siguiente rito de los sa-
moyedos17. Los samoyedos «buscaban una chica en una familia.
distinta a la suya» (exogamia del clan); un intermediario lleva
RITOS DE SOLlDI\IUf)Af) SEXUAL RESTRINGIDA
las negociaciones del kalym, que pertenece mitad por mitad al
padre y a 1m; demás parientes de la contrayente; comida a ex-
Con frecuencia ocurrc así; pero muchas vcces también, las
pensas del suegro y del joven; el padre prepara el «presente de
que prestan ayuda a la chica son no sólo las jóvenes, sino todas
la tornaboda». El día fijndo, «el pretendiente, acompañado por
los mujeres, jóvenes o viejas, casadas o viudas, de su paren[ela
o de su tribu. En ese casu, que es d lk los khund, como n1<ís varias mujeres ajenas a la ramilia de la chica, va a buscar a su
adelante se verá, no se trala ya ue unu soliduridud de clase de mujer; se visita a todos los parientes quc han tcnido parte en el
edad, sino de una solidaridad sexual restringida. No conozco kalym; éstos entregan un pequeño presente a los esposos; las
ninglIn caso en que la solidaridad sea general, es decir, en que mujeres que ha llevado el marido cogen a la novia, la suben a
las chicas y mujeres de la familia, del clan y de la tribu del joven la fuerza a un trineo, la atan a él y se van»; se cargan en los
se opongan por su partc H la incorporación de la novia. Y esto trineos los presentes recibidos; el novio va en el último; llegados
basta para cchar por los suelos la teoría de CrHwley, que ha a la yarla (cabaña lapona) del esposo, la joven prepara la cama
visto bicn 11-después de Fison, Westerlllarck H y E. Grosse 15- para ella y su marido; se acuestan en el mismo lecho, pero las
que «la supervivencia del matrimonio por rapto» es una rantasía, relaciones sexuales 'sólo tienen lugar al cabo de un mcs; el ma-
pero ha pretendido quc « la jovcn es arrancada primariamcntc rido hace un presente a su suegra, si su mujcr era virgen; luego,
al sexo, pero no a la tribu ni H la familia» 16. No puede ser arran- periódicamente, la joven va a ver a su padre y éste debe, en cada
ocasión, hacede muchos presentes (compensaciones al kal)//1l);
11 E. CR"WLEY, The Myslie Uose, pp. 333, 354 Y SS., 367 Y SS., etc.
" Tiende a adoptar la teoría de Spencer, para quien la resistencia de
en caso de muerte de la mujer o de separación, el suegro de-
la novia es una expresión del pudor quc se ha convcrtido en tradicio- vuelve el kalym.
nal; esto vale para casos individuales, pero no explica por qué las par- Se aprecia que no sólo el «precio de compra» (kalym) de
tes en lucha no son siempre las mismas. ni que esta lucha no sea una la novia es ampliamente compensado por los regalos que se le
institución tan universal como el propio matrimonio.
11 E. GROSSE, Die forlllell del' Fwlli/ie l/I/(I die FO/'l/lell del' Witsclw/I.
hacen obligatoriamente, sino también que son las representantes
Friburgo de flrisgovia, 1896, pp. 107-108, quiere ver en esta ceremonia una de la nucva socicdad sexual restringida las quc, por la rucrza,
supervivencia deformada del verdadero rapto por la guerra entre pue- arrancan a la chica de la sociedad de su adolesccnda. Entrc los
blos que se han vuelto pacíficos, ipero consideran honroso conservar
un renombre de bravura!
bere des l3elli-$IIOIIS, t. 1, París, 1907, pp. 287-291, donde encontramos
16CRAWLEY,loco cit., pp. 351-352, 370, ctc. Los ritos de solidaridad que el novio, para entrar en la habitación donde le espera la joven, es
sexual están particularmerite desarrollados en el Islam, donde por lo obligado a saltar por encima de la madre de ésta, acostada sobre el um-
demás la separación sexual vale para toda la vida social. Compárese bral (p. 289); en todas estas ceremonias, con frecuencia muy compli-
para África del Norte las descripciones ofrecidas por GAUDEFROy-DE- cadas, volvemos a hallar siempre, bajo la multiplicidud de lo~ rito~ de
MOMnnYNES, Les eéréll/(JI/ies du lIIariage ('hez {es Íluligi'lles de' I'A{gerie, preservación y de fecundación, la trama constituida por los rilo~ de
PalÍs, 1901, y "Coutlll,les de mariage en AIgerie», Exlr. Uev. Trad. I'op., paso. y como en las demús ceremoniu8 norteufriclllluij, huy por d".
1907; DOtJTTÉ, Merrákee/¡, /wssilll (bibliografía detallada para Áfriea del quier combinación de elementos berebereij indfgenuij y de elelll\.:III(III
Norte, p. 334); los Are/¡i!'es l\1awcailles y la Uevue A/ricaille, passil1l; musulmanes o estrictamente árabes.
K. NAltIlEs¡IUIIEII, Al/s c/elll l.e/Jell da A1'lI/,isc/lell lIel'bl/({!/'llllg ill S/ax, 11 I'AI.LAS, I'oyages ¡(cms p{usieurs pI'(JII{/I(;e.~¡(e n:/III,lre (la !I/I".',iH
Leipzig, 1907, pp. 11-16 Y notas: E. DES',.,\lNG, Eluc/e sl/r le dialeele ber- el dans {'Asie septenlrionale, nueva ed., París, uña 11, pp. 171-174.

138 139
khond de la IlIdia meridional 13, el p:lI'lido de la joven incluye la chica se ataba a 1<:1pierna; ambos jóvcnes concertaban citas de
no sólo a sus «compañeras», sino también a las «mujeres jóve- día y de noche y mantcní<:lnrelaciones sexuales; el chico prestaba
nes elel pucblo». Cl1é1ndo todo ha lJucdmlo convenido entre las pequeños ~ervic;os al padre y a la madre de la chica, que simu-
familias, se viste a la chica con una tela ruja y es conducida por laban no enterarse; pero los hermanos emprendían con el ena-
su tío mate1'l10 haci¡¡ el pnddo de! novio, CI1 ClJll1pañía de las morado una luchu simulada, hiriéndale línicamente en la pierna
mujeres jóvcncs de su pueblo; el cortejo Ilcvu los regalos desti- y, finalmente, e:1 la cahezn, clt: un mazazo. Innh:dintalllcnle, un
nndos nI novio. ~ste, acol11pnríndo por los .ióvl.:ncs de su pueblo, hcrmanode In chicaIn cogíade In monoy la entl'cgnbaal joven.
armados todos ellos con varus de bambÚ, se ha apostado en el f:ste acumulaba entonces todo tipo de riquezas 'j las amontona-
camino; las mujcrcs atacun a los jóvenes a bastonazos, a petlra- ' ba un día fijado sobrc una estera, colocada en un lugar pÚblico,
das, a terronazos, contra los que ~stos se defiel1dcn con sus bam- a cuyo alrededor se sentaban en cuclillas todos los parientes de
búes. Poco a poco fC van aproximando al pueblo, y en seguida la chica. Tras ser vestida y pintada ceremonialmente, ésta era
cesa la lucha; el tío del Ilovio coge a lu novia y s'; la lleva a la acompañad<:l 1'01'las mujeres de dos de sus hermanos mayores,
casa de este Último. «El cornbutc~no es un juego, y con frecuen- que tomaban 10$presentes y se los daban para que ella los distri-
cia los holnbrcs rcsl¡]lan gruvcl11enle heridos.» Luego vic:ne una buyera a sus hl~rl1lnnos.Luego, había una comida en comÚn y
comida en com(1I1 a cl)~ln del n()vio. Esk rilo se repite en lodus el matrimonio IIlH.:dabaconcluido 2°, CO/llOpuede verse, el acto
las tribus khond. con vnri~¡l'iolll:s de detalle. Lo cito. porquc sexu¡t! es independiente de la unión social; primero hay ritos
Thurslun 1') hn visto cn 1:1 «llll cxcelenle l:jemplu de la antigua de agrcgncidn individual, un período de margen, un rito de sepa-
costumbre del matrimonio por rapto». Ahora bicn: l.", es el par. ración y un rito de agregación sociales, y, finalmente, una com-
tido de la novia el que hace reculnr nI del novio; 2.", hay lucha pensación por la pérdida sufrida por el grupo familiar 21, fun-
entre dos grupos de sexo y de localidad diferentes. Esa es la ra- dado en el sistelna totémíco y clasificatorio; sin embargo, la mu-
zón de que yo lo vl~a como un rito de separación de la chica jer no se convertía en miembro del clan de su marido y este úl-
de su grupo sexual anterior, a la vcz grupo de e<lild.de familia
timo em su propietario <:Ibsoluto«tras haberla pagado» 22.
y de pueblo.
Entre los OS~Hlksdel Irtysch 2J, a ¡)intir del momento en que el
cortejo nupcial se pone en marcha para ir al pueblo del joven,
RITOS DE SOLIDARIDAD CON BASE EN EL PARENTFSCO los mozos del pueblo de la novia detienen su trineo con una
cuerda, que 5610 sueltan a cambio de un obsequio en dinero
En fin, en el caso que sigue desaparece el elemento sexui1l que les arroja la novia; pero de nuevo vuelven a atrapada, re-
y la lucha se libra entre el pretendiente y los colaterales sociales ciben otra vez dinero, repiten nuevamente y sólo tras el tercer
de la chica; la palabra «hermano» debe entenderse aquí en el rescate dejan partir al trineo; debo recordar que hay un númc-
sentido que tiene en el sistema clasificatorio, representando sin ro insuficiente de mujeres entre los citados ostiaks, muchos de
duda los hermanos al clan totémico: en Mabuiag (islas del es- los cuales viven en unión libre con mujeres rusas.
trecho de Torres) era la chica la que proponía el matrimonio al
chico; fabricaba una pulsl.:ra de hierbas que la hermana del chico !U A.-C. ¡IADIJeN. Call1bridge wztlrrvpological expeditioll to Torres
le atabn a la muñeca; y a cnlllbio él enviaba un 1//1Ikalllak,que Stmits. l. V (1904), pp. 223-224; eL lal1lbiéll pp. 224-229. Y 1. VI (19tH),
pp. 112-1 t9.
11 CL esta ¡dc.! expresadn ibidelll, p. 225.
JI E. TIIURSTON. Etllllogra¡;hic lIotes ill Sollllrel'll IlIdia, Madrás,
1<)06, pp. 8-1.). En esle lilJlo pucde leer~c, cn las p¡iginHs 1 a 131. IIn:l 11 ['lira Ins «compensaciones» de orden económico, c. ibid., pp. 230-
232.
cxcclcntc monogrnrfn dctnlJ¡1<hl dc 1:15ccrcll1onias del matrimonio en las
dive,"", tribus de 111Indlll IIIcIidillllill. 1! S. I'ATKANoV. Die lrtysclz-Ostiaken. t. l., San Petersburgo, 1897,
IJ lbidcm, p. 8. p. 141.

140 141
RITOS DE SOLlDAI\IDAD LOCAL
vida de la infancia o de los solteros; deshacer el peinado, cor-
tar, afeitar los cabellos, la barba; cerrar los ojos; quitarse las
Con frecuencia, y éste es un hecho sobre el quc quiero lla- joyas; dedicar a una divinidad los propios juguetes (muñecas,
mar la atención, se consideran tan poderosos los lazos del jo- etcétera), joyas, vestido de niño; perforación del himen y todas
ven o de la joven con sus anteriores medios (de edad, de sexo, las demás mutilaciones; romper la cadenilla llamada de la vir-
de tribu) que se hace preciso insistir varias veces para rom- ginidad; desat::¡rse el cinturón; cambios de menú y tabúes ali-
perlas; de ahí las huidas y persecuciones múltiples en el bos- menticios temporales; repartir entre los amigos de infancia los
que o la montaña, las entregas a plazos de dote o de rescales, propios juguetes, joyas, o distribuir «recuerdos» entre ellos;
las repeticiones de ritos. De igual manera, a veces la agregación golpear, injuriar a los compañeros de infancia o ser golpeado,
a los nuevos medios (familia, clase wcial de las mujeres o de injuriado por ellos; lavarse los pies o hacérselos lavar; bañarse,
los hombres casados, o ue los individuos que han perdido su ungirse, etc.; estropear, destruir, transportar el hogar, las divi-
virginidad, clan, tribu, etc.) no se consuma al primcr cnvitc; nidades, los sacra de la familia primitiva; cerrar las manos,
durante un tiempo más o menos prolongado, el recién llegado cruzar los brazos, etc.; cubrirse con un velo, encerrarse en una
es un intruso, sobre todo por lo que se refiere a la familia res- litera, un palanquín, un coche, etc.; ser empujado, maltratado;
tringida. En mi opinión, es esto lo que explicaba los tabúes de vomitar, etc.; cambiar de nombre, de personalidad; someterse
suegro y de suegra para yerno y nucra, las fluctuaciones del a tabúes, temporales o definitivos, de trabajo, sexuales, etc.
estatuto de la mujer hasta el embarazo o hasta el nacimiento Incluyo además en esta categoría dos ritos más complejos.
de un hijo. A veces es preciso cimcntar el acercamiento de las El rito consistente en hacer que pase todo el cortejo, o los no-
dos familias, ya establecido por las ccrcmonias antcriorcs a la
vios, o s610 lulo de ellos, por encima de alguna cosa, puede in-
unión sexual de los cónyuges, meuiantc nucvos rcgulus, fcstincs terpretarse sin. dmla de distintas maneras, o al menos lo que se
en común; en suma, por tina serie de ceremonias posteriores al
matrimonio y que duran, por ejemplo, siete días en Africa del deduce .de las descripciones es que un acto a primera vista idén-
tico no es concebido como tal por los participantes. Se puede
Norte. De las descripciones ofrecidas por Gaudefroy-Demom-
bynes 2~ para Tlemcen, se deduce que los hombres de las dos montar a horcajadas sobre el obstáculo, y en tal caso, cuando
familias, por una parte (después, todos los hombres), y las mu- es la chica la que lo hace, puede tratarse de un rito de fecun-
jeres de las dos familias, por otra (después, todas las mujeres), dación; a veces se salta, y en ese caso puede que sea para saltar
agregan al nuevo hombre y a la nueva mujer a su sociedad es- de un mundo II otro, de una familia a otra; se toca o no se toca
pecial; en Constantina, parece que esta agrcgación sólo vule para el obstáculo, según se trate de un rito de paso, de fecundación
los hombres y mujeres tle las dos familias. Sc crca así un nucvo o de sacralización (preservación); otras veces, se es alzado, tra-
estado dc equilibrio de los grupos sexuales. tándose entonces de un rito de paso, lo mismo que cuando se
rompe un obstáculo (hilo atravesando una puerta, barrera sobre
RITOS DE SEPARACiÓN el umbral, etc.) o se derriba una puerta, o se la hace abrir me-
diante gestos coercitivos o súplicas. En suma, un estudio de este
Además de los ritos de «rapto» de quc acabamos de hablar, rilo sólo puede hacerse reproduciendo detalladamente los docu-
mentos 25.
citaré como ritos de separación los siguientes: los cambios de
vestido; vaciar una jarra de leche y hacer explotar tres bayas 2S Para documentos, referencias y teorías diferentes de la mía, véase:
(galla); cortar, romper, arrojar algunu cosu en relación con la S. J(AUTI.ANI>,l.eg/!/lI1 o/ l'erseus, t. 1, pp. 173 Y ss.; E. CRAWl.EY,Mys-
tic Uose, p. 337; W. CROOKE, «The lifting of Ihe bride", Fo/k-Lore.
" GAUIJEFI!OY'[)EMU~IIIYNES.I.es cérélllulI;es c/u IIl<Ir;ageciJez les ill- t. X X 11 (t 902), pp. 226.244; THUMIJULL,"fiJe tiJresiJolcl COllellCl/lt, pá-
c/ig¡mes eIe I'A/gérie, París, 1901, pp. 71-76. ginas 140-14.3.

142 143
Asimismo, el rito de sustitución de ]a novia o de los no- otra manera 29;utilizar los objetos que pertenecen a] otro (leche,
vios 26puede tener por objeto en algunos casos, como cree Craw- betel. tabaco, utensilios profesionales, etc,); ofrecer al otro a]-
ley, desplazar el peligro de «la inoculación», pero con arreglo
guna cosa de beber o de comer; comer juntos (comunión, COIl-
a las descripciones detalladas yo crco que casi siempre el rito ¡arrea/io); envolverse en un mismo vestido, velo, etc.; sentarse
tiene como finalidad evitar el debilitamiento dc los grupos in-
en el mismo asiento; beber el uno ]a sangre del otro; comer un
teresados (clase de edad scxual, familia, etc.), procurando entre- mismo manjar o en un mismo plato; beber un mismo líquido
gar o unir individuos de menor valor social general, y sobre o en un mismo recipiente, ete,; darse masaje, frotarse, ungirse
todo económico (niñita o vieja, crío, ctc.); su m<Ís claro indicio (sangre, arcilla), lavarse mutuamcnte, entrar en la nueva casa, etc,
son las burlas dirigidas a los sustitutos y las furiosas reclama- estos son propiamente ritos de unión; los ritos de agregación
ciones de los amigos y parientes del novio y de la novia 27. tienen una dimensión colectiva, bien sea que vinculen entre sí
individuos o grupos nuevos, bien sea que unan dos o varios
grupos. Entran cn esta categoría: los intercambios de regalos 3D,
RITOS DE AGREGACIÓN
los intercambios de hermanas (Australia; bassa-komo, del Áfri-
ca Occidental, etc,), la participación en ceremonias colectivas,
Vamos ya con los ritos de agregaciÓn. Con bastante frecuen- como las danzas rituales, las comidas de esponsales y de bodas;
cia, en las descripciones detalladas que diversos observadores los intercambios de visitas; los recorridos de visitas; revestirse
nos ofrecen de las cerelllunias del 11Iatrilllonio, se tonHln buen con el truje Je las mujeres y de los hombres casados o adultos;
cuidado en señalar euÚI es el rito de lIIayor importancia y que para la mujer, estur encinta o parir. A]gunos ritos son a la vez
culmina definitivamenle el conjunto Je las negociaciones. Por individuales y colectivos: así, por ejemplo, ]a aceptación de un
lo general, tal rito es la comida en común, consecutiva a la úl- regalo tiene un poder constrictivo no sólo para el individuo que
tima entrega del kolYI1l o de la dote; o bien es una comida en ]0 acepta, sino también para los grupos a que pertenece; este
común sin conexión con las estipulaciones económicas; o tam- rito es con frecuencia el primero de los esponsales.
bién puede ser ]a participación colectiva en una ceremonia pro- Corno rito de agregación especial señalaré el «matrimonio
piamente religiosa. Cabe distinguir, entre los ritos de agrega- con e] árbol», que ha intrigado con frecuencia a los teóricos:
ción, aquellos que tienen una trascendencia individual y que es fácilmcnte inteligible si sc recuerda que el matrimonio CS,en
unen entre sí a los Jos jóvenes: Jan o intercambio Je cinturo- algunos casos, entre los kol de Benga]a, por ejemplo 31,una ce-
nes, de pulseras, de anillos 2d,de los vestidos que se llevan pues- remonia de iniciación, en tanto que agregación al clan totémico.
tos; atarse uno a otro con un mismo lazo; anudar entre sí par- En nuestros días, e] matrimonio se celebra entre los dieciséis y
tes de los respectivos vestidos; tocarse recíprocamente de una u los dieciocho años, para los chicos, y entre los catorce y los dieci-
" Cf. para los hechos, entre Olros, 1-1.HEI'DING, «Dies falsche Rraut»,
séis años, para las chicas, pero antaño se realizaba a una edad
llessische mal/er ¡iir Vulksklllule, t. V (1906), pp. 161-164: E. TIIUIISTON, mucho más avanzada. Los hechos sobre los que deseo llamar
Etllllugr. Notes in Scillth. II/dia. Madr~s, 1906, pp. 3, 29: obsérvese que la atención son éstos: las almas de los muertos van a una re-
aquí es el c<ls<ldo el qlle se va a vivir a c¡¡sa de su mujer; asimismo, es
a él a quien se sustituye.
" A título indicativo, citaré los (¡¡blleS de suegr¡¡ ¡¡ yerno, de suegro
" Más Jetalladamente: juntar las manos, enlrelazar los deJos, besar-
a nuera, cte., en los que '1'\'101{ quería ver un ellttil/g, un rilo de sepa. se, abrazursc, aprc'llIl'las cllbezus una conlru olra, sentarse uno sobre 011'0
ración (/0111'11.;I/ltllru/,. IIIS/.. 1. XVIII (1887), pp. 2'10 Y ss.), pero que o uno junIo u olro, echarse uno lit lado de otro, elc.
son clasificados por CHAWIEY, lue. cil., p. "00, en la categoría m~s am- )0 Reehazm' el regalo es signo de no-aceptación de la unión propues-
plia de los tabtÍes de solidaridad sexual. ta; y en el caso de esponsülcs anteriores al nacimiento o en edad tem-
" Sobre el poder c'Jaclivo del anillo nupcial, como tema de leyenda, prana, la devolución del regalo es el signo de la ruptura del acuerdo.
11 F. IIA 11N, l!i/1¡iihnlllg i/1 das Gebiet e/er Kolslllissioll, GÜlersloh,
d. P. SAINTYVES,Les scli/lts SlIccessellrs des diellx, Paris. ¡<JO7,pp. 255-
257.
1907, pp. 74.82, 87-88, Los kol son una sección de los munda.

144 145
gión especial; pero los niiios no IJllclkn ir a ella, dado que no especie de bautismo. De modo similar, en la isla de Skarpanto
tienen alma; tampoco pueden convertirse cn dcmonios; hasta cl se rompe un bastón atravesado en la puerta. M. Chavannes me
matrimonio, el niiio no sc halla sometido a los tablics alimcnti- indica un rito chino interesante en el que el paso material no
cios de su clan, y puede tener relaciones sexuales sin preocupar- se realiza de una sola vez, sino que tiene lugar por etapas 35:
se de la regla exogámica; es el matrimonio el que le concede en una tribu del grupo étnico de los ha-mi (Yunan meridional),
un alma, al agregmle al clan; los clanes kol son totcmistns; los cuando el futuro yerno va a buscar a su mujer a la casa de su
totems principales son el mango y el mnhun (bazzia fati/olía); futuro suegro, «el suegro acompaña al yerno, haciéndole pasar
uno de los ritos del matrimonio kol consiste en cnsnr primero, por la segunda y la tercera sala y atravesar el pabellón dc los
mediante un abrazo, al chico con el mango y a In chica con el libros para introducirle en el pabellón de aseo. En cada pucrta,
mahua. Este conjunto de hechos me incita a pensnr que en el un ayudante anuncia en voz alta cl rito que hay que realizar
matrimonio «ficticio» hay quc vcr no una transferencia dc pcr- y (el yerno) se pros terna dos veces. Es lo que se llama la «pros-
sonalidad para «asegurar el éxito de la verdadera ceremonia» \1, tcrnación en las pucrtas» ([mi men). La razón de que (el suc-
sino un rito de iniciación al clnn totémico, entrelazado con Ins gro) conccda importancia a las puertas y ponga dificultadcs al
ceremonias del matrimonio, las cuales son cn bloque, entre los yerno es que va a dejarle ver a su hija 36.
kol, ceremonias de entrada al clan. Un individuo excluido del Entre los tcheremisos 37, el cortejo que va a buscar a la no-
~Ian por una u otra razón puede reincorporarse a él reuniendo via es detenido a las puertas del patio de la hacienda habitada
a representantes de los diversos pueblos y haciendo sacrificar por sus padres; el sabus (director de ceremonias) entra en el
por el sacerdote del suyo una cabra o un buey blancos; luego isba, donde el señor le da de comer y de beber; el sabus soli-
bebe un poco de su sangre, o bien rocía con ella el techo de su cita para el cortejo el derecho a entrar; el padre pregunta si no
casa invocnndo al Dios-Sol; finalmente, todos los representantes se ha perdido .nada; sí, dice el sabus, un fulano (el novio) ha
del clan comcn la carne del animal 33. perdido una de las mangas de su chaqueta y venimos a ver si
Todos estos ritos dc agrcgación debcn tomarse no en un scn- está en vuestra casa; el padre dice que no, el sabus se va, lue-
tido simbólico, sino en el sentido matcrial más cstricto: la cucr- go vuelve, y hasta la tercera vez no dice el padre que sí, que se
da que ata, el anillo, la pulsera, la corona que ciñen, etc., tie- abran las puertas y que los ritos de agregación empiecen.
nen una acción real, coercitiva. Sumamente interesantes, desde
este punto de vista, son los ritos relativos al umbral 34 y a las LA AMPLITUD Y SIGNIFICACIÓN DEL PERÍODO
puertas; se traspasan violentamente o con el consentimiento de DE MARGEN
los habitantes del mundo en que se penetra. Así, por ejemplo,
en Palestina, la joven se acerca, con una jarra llena de agua en El período de margen puede o no tener una significación
la cabeza, a la casa de su futuro esposo, quc hace cacr la jarra scxual. En algunos pueblos, el novio se acuesta con su novia,
en el momento en que la joven traspone el umbral; en modo al- y los niños concebidos o nacidos durante este período se consi-
guno se trata de una libación, como cree Trumbull, sino de una deran legítimos (cL los casos citados más arriba). En otros si-
separación del antiguo medio y una agrcgación al nuevo por una tios, la separación de los dos jóvenes es absoluta y el niño que
naciera de una desobediencia a esta regla vería cómo se le de-
J1 CRAWLEY, The MYSlic Uose, pp. 340-341. El rito del matrimonio niega un lugar regular en la familia o la sociedad. Así, por ejem-
con el árbol, descrito por DALTON. ElllIlology 01 Bengal, p. 194, según
H.-H. RISLEY, CenslIs 01 India, 1901, 1. 1, ElllIlographic Appe/!(lices, JS T'ollng-Pao, dic. 1905, pp. 602-603.
habría caído en desuso; sin embargo, Hahn parece hablar como testigo J6 En nota, el traductor ve en este rito, erróneamente por supuesto,
ocular; el'. también TlIlII!STUN, loCo cit., pp. 44-47. una supervivencia del matrimonio por rapto.
"IIAIIN,Ioc.cil.,p.159. n G. IAKOVl.EV.Ueligiosnyic obriady Tslzerel1lis (ceremonias religio-
" Clay TltlIMBUU., The Ihreshol" co I'CI/i/nI, pp. 26-29. sas de los cheremisos), Kazán, 1887, pp. 55.56.

146 147
plo, «los lapones no permiten nunca que los novios se acuesten
juntos antes del día de sus bodas, y si tal cosa ocurriera, el niño ]es lu joven no debe hacer absolutumente nuda, quedando todo
sería considerado bastardo, por más que se probara que había el trabajo para ;su madre o su suegra, que le instruyen en la ma-
sido concebido después de los esponsales y una vez realizada la nera de llevar' una casa; de iguul modo el joven es instruido
promesa. Sea varón o hembra, ese niño será siempre el Último por su p<ldre y su suegro; 10.°, este período de aprendizaje se
entre sus hermanos y hermanas, el más desprcciable; si llega termina con la. fiesta lIamuclu lIali, «imprescindible para que el
a crecer, y .se observa que los renos mejoran mucho con sus matrimonio sea válido»; todo niño nacido con anterioridad es
cuidados, se le expulsa con frecuencia de la casa» 38.Este Último considerado ilegítimo. Esta fiesta tiene lugar entre los dos y cin-
detalle es interesante por cuanto muestra que el niiio conserva co meses después del comienzo de lu vidu en comÚn, según la
lus cualidmlcs y las imperfecciones contraídas por el hecho de época de la cosecha de lu eleusina. Se invita a la fiesta, consis-
haber sido concebido durante el período impuro (taimado). tente sobre todo en absorción de wari (bebida fermentadu), en
Esta actitud la comparten los wmlschagga del Africa Oriental bailes, cantos, etc., a todos los parientes, vecinos y amigos. Los
alemana, cuyas ceremonias matrimoniales se dividen en etapas cantos son en su mayoría eróticos. El joven entrega a su mujer
muy claras: l.", el muchacho (dieciséis años), que ha puesto sus un pesudo anillo de cobre, que ésta se pone en el brazo izquier-
ojos en una joven (doce años), le pide su opinión; 2.", si ésta es do. Si está ya encinta, sólo se invita a los ancianos. El tercer día
favorable, el padre del jovcn va a vcr al jefe de la familia y, se mutan unas cabr<ls para comerlas en eom(lI1; una vez ter-
para que autorice los l'sIH)nsales, le entrq',a 111];1
cabra .Ycuatro minada la fiesta, la mujer debe Irabajar 3~.Oueda claro que has-
jarras de bebida fermentada; 3.", luego va a ver al padre de la ta la fiesta llllli, cI m<ltrimonio h<l sido un acto que sólo jntc-
joven y les pide a ambos su consentimiento; 4.", el chico le en- res<l a individuos y grupos restringidos (sexual y familiar), y que
trega a la chica perlas y una pulsera; la madre del joven invita la fiesta lIali otorga a este acto su trascendencia social y ge-
a la muchacha a comer y la retiene durante una noche en la neral.
cabaña; estas invitaciones se renuevan con frecuencia; S.", la Entre los siéna «que hun permanecido fieles a sus costum-
joven pasa 10s dos últimos meses de noviazgo en la cabaña de bres nacionales, el joven que deseu cusarse con una chica se
su suegra; 6.°, el noviazgo dura varios años, duran le los cuales cuida mucho de hacer partícipe de sus proyectos a esta Última
el novio paga poco a poco el «precio de compra» a sus suegros o a su familia. Pero, al ucecho de las idas y venidus de los
y parientes siguiendo un protocolo fijado; 7.", el Ültimo acto con- pudres de la joven, si descubre u la madre de éstu dirigiéndose
siste en la matanza de un buey, cuyos cuartos tr<lseros y un a lu selva pura recoger leña seca, lu espera a su vuelta en el
omóp!uto corresponden al padre de la chica, a quien se ofrend<l sendero y se apresuru amablemente a descargarla de su peso,
una cabra que el novio trae a ]a cubaiia del suegro ataua con poniéndoselo sobre su cabeza. En otrn ocasión, ayuda asimismo
hojas de dracena. Esta cabra tr<lída <1 la cabuña del suegro al padre de lu joven a transportar a su casa trozos de termitern
constituye lu pieza central del festín de bodas, al que asisten destinados a las gallinas. A los pocos días, el pretendiente va
todos los parientes de los dos novios; 8.°, después de lo ctlal él mismo a recoger una carga de leña y la lleva a la casa de
se uirigen todos a la cabaña dd joven, marchando la chica de- su amada. Luego, habiendo conseguido algunus nueces de kola,
trás de él con las manos sobre sus hombros. Los parienles de la va a ofrecérselas al padre de ésta; no tarda en regalarle un
joven se deshacen en lamentaciones, pura indicar que la familia pollo y después algunos cauríes. El padre de la chicu reúne en-
ha perdido una hija, una hermuna, e(c. En esto consiste el rito lances u su familia y convoca a la reunión a un notable del
de separnción; 9,°, Juego, transcurren [res meses, durante los cua- pueblo; expone que un fuluno se muestra muy atento con él
y que le encuntaría recompensarle por sus atenciones concedién-
" J. SCIIEHEH, llis/o;re (/e/a Lul'(Jl/;e. trad. por el P. AlIg. Luhin,
París, 1678, p. 395, COl110complemento a la p. 275. .19 M. MEHKE[{,«Rechtsverhaltnisse und SitIen del' Wadschaggn», Pe-
temo Afilleil. SlIppl.. núm. 138, 1902, pp. 4-6.
148
149
dole a su hija en matrimonio. La asamblca aprucba, y cl nota- mera menstruación o hasta más tarde; como a los chicos en el
ble va a anunciar al pretendiente que pucdc considerarse accp- belly 41, se les considera como muertas mientras están allí, lo
lado. Pero los esfuerzos del futuro marido no han terminado: mismo que a las ancianas que acuden a visitarles; se les ins-
cuando se acerca la estación de la siembra, debe rcunir a sus hcr- truye cn los actos domésticos y sexuales; la fiesta de salida, anual,
manos y amigos y acudir con ellos a labrar el campo de su futuro es un renacimiento. Ahora bien, es frecuente que los padres
suegro; una vez realizada la siembra, va a escardar las malas hicr- promctan a una hija en matrimonio mientras está en el salldy,
bas; luego, compra cerveza de mijo e invita a beber a toda la en cuyo Caso ésta no lo abandona durante la fiesta anual, sino
familia de la novia. 5610 entonces se procede a las capitulacio- que debe permanecer en él hasta su primera menstruación 42.
nes oficiales. Con mucha frecuencia, la joven dista mucho de Inmediatamente después de este acontecimiento se informa a los
ser núbil en ese momento. Permanece cn casa de su padre hasta padres de la chica; éstos advierten al novio, el cual envía sus
su nubilidad y durante csc Jh:ríudu dc cspcra el novio debe sc- rcgulos al s(///(Iy; sc frota a la chica con aceite perfumado, etc.;
guir ayudando a la familia dc su novia con su trabajo y sus rc- se le poncn sus joyas, etc., y sus padres van a buscarla a lu en-
cursos. Cuando la joven es núbil, el padre la entrega al novio, traua del bosque sagrado. Tras una comida ceremonial, la ma-
quc hace un rcgalo de dnco a diez francos de caurícs al padre drc ue la chica la conuuce a la cabaña del novio; el coito se
y otro dcl mismo valor a la madrc. Cuando los jóvenes esposos consuma durante una comida a la que asisten las dos familias
IIcvan un mes cohabitando, el padre se lleva a su hija dc nuevo y sus amigos; terminado el acto, el marido sale de la caba-
a su casa durante dos o tres meses, para devolvérsela después ña y toma parte en la comida. El ceremonial es el mismo si los
al marido a cambio de diez francos de cauríes. Este segundo esponsales se han realizado después de la salida del sal1dy 43.
período de cohabitación dura asimismo un mes, al cabo del cual, Así pucs, entre los val, el período de noviazgo sc entrelaza con
el padre recupera otra vez a su hija durante dos o tres meses, el período ue iniciación, y la primera menstruación sólo adquie-
para cntrcg:írscla definitivamente a su marido a cambio de una re importancia de cara a la salida del salldy cuando la chica
nueva suma de diez francos. Si la mujer queda cmbarazada du- está ya prometida; la pubertad fisiológica es por lo demás una
rante este pcríodo preparatorio, su padre debe ofrecer al ma- condición legal del matrimonio entre los val, al igual que en
rido un taparrabos en el momcnto que nazca el niilo. Esta cos- muchos otros pueblos. Además, la separación sexual entre los
tumbre, dicen los ancianos, ticnc como finalidad conceder a los novios está en este caso garantizada por el carácter sagrado del
futuros esposos todo el tiempo preciso para conocerse y apre- sane/y.
ciarse, impidiendo así las uniones desacertadas 40». Lo que se deduce con toda evidencia de estas descripciones
En cl siguiente caso vcmos eslabonarse de tal manera el. pe- cs quc las etapas del matrimonio, y especialmente la principal,
ríodo marginal de los esponsales con cl pcríodo marginal ue la los esponsales, tienen una uimensión económica entre otras. Ade-
iniciación, que desde el comienzo uc ésta hasta la culminación más, todo matrimonio, precisamente porque no son sólo dos in-
de la unión sexual socializada, no huy más quc un único pe- dividuos los que están en juego, sino varios medios más o me-
ríodo. nos amplios, es una perturbación social. Un matrimonio con-
Entre los val de Liberia, la separación sexual se halla en lleva el desplazamiento de cierto número de elementos, los unos
algunos casos reforzadu por el hccho de que la muchacha no en rclación con los otros, y este desplazamiento,obrando gradual-
sale del sol1dy más que pura casarse. El sal1e/y es un lugar sa- mente, determina una ruptura del equilibrio. Este fenómeno es
grado, en el bosquc, ni quc son conducidas todas las chicas ha-
" nÜTTlKCH'ER,Rcischilclcr al/s Lihcria, I.eiden, 1890, t. ", pp. 304-
cia los uiez años o :1I1tes,y en el que permanecen hasta su pri- 10M.
" Prucho de que lompoco en este eoso lo ceremonia de lo inicia-
" M. J)EL,IFOSSE, « Lc pcllplc Siélla ou Sénoul'u» , Uel'. des lil. ción lienc nada quc vcr con la pubcrlad.
EI/mogr. el Sociol., 1908. p. 457. " BÜTTIKOFER, loco cil., pp. 308-313.

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poco perceptible en nuestras grandes ciudades, pero ya destaca En suma, al tener todos estos actos una importancia social ge-
más en algunos remotos rincones de nuestro campo. En ellos, con neral, el sistema en cuestión no es sino la forIJ1a extrema me-
ocasión de las bodas, se paraliza la producción, se gastan los aho- diante la cual se señala este carácter social general. En lugar
rros, se sobreexcita la sensibilidad, habitualmcntc apática, etc. de ceremonias en las que sólo participan grupos restringidos
¡'vlásnotorio resulta en las tribus turco-Illongolas o árabes, cn los (familia, c1an, cte.) se han instituido ceremonias en las que
oasis, y más aún finalmcnte entre los selllicivilizados, quc viven participan todos los grupos constitutivos de la sociedad ge-
siempre en grupos poco numerosos y muy coherentes. Eslc efec- neral. Así se patentiza, por ejemplo, en las curiosas ceremo-
to reactivo del matrimonio sobre la vida general explicaría, en nias del matrimonio en Uargla, descritos cuidadosamente por
mi opinión, tan aceptublemcnte como la teoría biológica de Wes- M. Biarnay 45.
termarck y de Havelock Ellis, por qué los matrimonios tienen A veces, por el contrario, el período de margen y los ritos
lugar en primavera, en invierno y cn otoiío, es decir, cn mala de los esponsales se reducen a poca cosa. Así, por ejemplo, en-
estación y no en época dc trabajo en los campos. No es mi in- Ire los herero 46,el joven entrega a la chica una perla de hierro,
tención negar la persistencia dc antiguas épocas de celo, o la que ésta adhiert: a su delantal; luego él se va y no debe veda
influencia de los ciclos cósmicos patente en las renovaciones hasta la ceremonia eJe! matrimonio ni entrar en su han!. Los
de la vegetnción y en la exeitaei¡in sexual animal y hunJaIHI. clementos típicos eJe esta ceremonia son: una comieJa claramen-
Pero esto npenas e;¡pliea la IlIltltiplieidad de malrilllonios en te sagrada, en la que se señala la solidarieJaeJde 1:.1chica con sus
010i10; eonlrn lo quc frecuentemente se dice, esta ~poca se es- compaiíeras y con su clan; ni el joven ni sus amigos asisten
coge de buena gana porque entonces los trabajos agrícolas es- a esta comida. Una vez terminada la comida, van a buscada y la
tán terminados, los graneros y las arcas están llenos y es una llevan a su haal. Luego vienen los ritos de agregación de la
buena ocasión para que los solteros se arreglen una casa para muchacha al nuevo culto doméstico y a la nueva sociedad tri-
el invierno. De ahí que no pueda aceptar la tan difundida in- bal. Después de la comida, la madre había puesto a su hija el
terpretación de que el matrimonio simultáneo de parejas más «sombrero» y las ropas de las mujeres casadas, antes, por tanto,
o menos numerosas es una supervivencia, bien del período de de la unión sexual, que tiene lugar en el kraal del marido; éste
celo, bien de un antiguo Illalrimonio de grupo. no siendo la devuelve ceremonialmente a la madre el «delantal eJe doncella»
«promiscuidad primiliva» otra cosa que una fantasía. de la nueva esposa. Los herero tienen el kalym y están organi-
zados en clanes totémicos.
Los MATRIMONIOS MÚLTIPLES SINCRÓNtCOS

Me parece además que los matrimonios múltiples sincróni-


cos, sea en uno, eJos o más momentos eJe! año, deben ser asi- " Rcné Bassct ha tenido la amabilidad de poner a mi disposi-
milados a los demás sincronismos ceremoniales: fiesta de todos ción las pruebas del libro de M. Biarnay sobre Uargla. Allí los matrimo-
los niños nacidos un mismo eJía, o el mismo eJía que un hijo nios tienen lugar, Iodos los años cn primavera; la serie de ritos sigue
de rey o de príncipe, o el mismo mes, o en el mismo año; fiesta una secuencia muy clara; inicialmcntc sólo toman parte en ellos los
individuos interesados y las dos socicdadcs sexuales; dcspués los ritos
anual en honor de la$ mujeres que han dado a luz el mismo ai1o
se socializan cada vez más; participan cn ellos las familias, luego las
(Lushei); fiestas periódicas dc la repetición, o del aniversario de secciones del oasis y finalmente el oasis entero. Lamenlo no poder ofre-
la iniciación, y sobre Iodo iniciacioncs dc cicrto l1I~mcro dc ni- cer siquiera una descripci6n resumida de estos ritos, que M. Biarnay ha
ños al mismo tiempo, bien cada año, bien cada dos o trcs ai1os, recogido con el mayor detalle, teniendo en eucnta todas las variacio-
etcétera; conmemoraciones y gran fiesta anual de los mucrtos 44. nes de pcrsonas, dc localidad, dc mccanismo mágico-religioso, etc. CL
BIAHNAY,l,tllCle slIr le dialecte de Ollargla, París, 1909; cL Ap. pp. 379-
.. Dedicación, anualmcnte rcnovada, de las iglesias cntre los sllbba de 492.
la regi6n de Bagdad; N. SIOUFFI. {ve. cil., t20. .. J. ¡RLE, Die Herefo, Gütcrsloh, 1906, pp. 105-109.

152 153
SEMEJANZAS ENTHE LAS CI:HUIONIAS
de que si las c.~remonias del divorcio son tan simples, scgÚn la
DEL I\IATRIMONIO y LAS DE LA ADOPCIÓN,
literatura etnográfica, es porque los observadores o bien no se
LA ENTRONIZACIÓN, LA INICIACIÓN
han interesado por ellas, o bien no han comprendido el sentido
A quien recuerde que mediante el matrimonio se trata en de ciertos actos y, sobre todo, no han visto en la separación cor-
poral y el divorcio más que un acto jurídico y económico. Es
definitiva de agregar a un grupo un extraño, no podrá sorpren-
normal, sin embargo, que un vínculo a la vez individual y co-
der/e que las ceremonias matrimoniales present.en analogías, y
lectivo, que ha sido establecido con tantos cuidados y compli-
con frecuencia hasta identidades de detalle, con las de la adop-
ción. Así, por ejemplo, entre los aino. indistintamente es el ma- caciones, no pueda romperse un buen día por un gesto Único.
Se sabe, por ejemplo, que en la Iglesia católica el divorcio no
rido el que se va a vivir con la familia de su mujer o la mujer
es ni siquiera admisible y que se necesita una anulación del ma-
la que se va a vivir con la del marido, habiendo participación
de IIl\1bos en el culto dol\1~slico: pucs bien, csla incorporación trimonio que sÚJo se obtiene tras una investigación, sin que haya
a una familia inicinlmente extmñn se identifica claramente con en todo ello, sin embargo, nada propiamente mágico-religioso.
una adopción 47. De igual manera, las ceremonias del matrimo- Por el contrario, los judíos han elaborado un ceremonial del di-
nio presentan con frecuencia semejanzas de detalle con las de vorcio muy complicado, hasta tal punto que es en sí mismo un
obstáculo a los deseos de numerosos individuos. La carta diri-
la entroniznción: velo tendido por encinw del rey o de los es-
posos; corona; objetos sagrados distintivos de los novios, al modo gida a la mujer está ritualizada, en el sentido de que debe estar
de los regalia del futlll'o rey. Las semejanzas son l1larcndas sobre escrita con tanta perfección como un escrito sagrado; el rabino
todo nllí donde, como en África del Norte, ciertas rcgiones de arroja esta carta al aire y uno de los testigos de la mujer debe
la Indin, el ritual del matrimonio cristiano, ete., el novio es rey, atraparla al vuelo; en caso contrario, todo debe volver a empe-
sultáll o príllcipe y la joven es reilla, sultillla o prillcesa, o don- zar; éste es el rito definitivo de separación48. Entre los habbé
de, como en China, el novio es «mandnrín». Si raros son los de la meseta nigeriana, si el matrimonio ha sido consagrado por
una ceremonia del culto doméstico, es necesario, como en ¡a an-
casos en que se mira el matrimonio como un renacimiento, no
lo son tanto nquellos en que es visto como una iniciación o una tigüedad clásica, un sacrificio para romper el vínculo con ¡as
divinidades familiares del cónyuge que se marcha 4Y. Entre los
ordenación. Todas estas semejanzas e identificaciones quedan
marcadas mediante ritos de paso que se basan siempre en una esquimales, el marido mira a su mujer, luego sale de la choza
misma idea, la materialidad del cambio de situación social. sin decir palabra. Entre los chuvaches, un marido que esté des-
Se hace necesario decir ahora algunas palabras sobre las ee- contento de su mujer y quiera separarse de ella, se apodera de
remonins que conslituyen la contrapartida a las del matrimonio: su velo y lo desgarra; este rito se encuentra también entre los
las ceremonins del divorcio y la viudez. cheremissos, los mordvinos, los votiaks y los vogulos 5°; en Java,
el sacerdote corta la «cuerda de matrimonio» 51.Entre los galla
meridionales, si una mujer es maltratada por su marido, su her-
Los RITOS DEL DIVORCIO
mano puede ir a buscarla, pero no tiene derecho a entrar en la
cabaña ni en el pueblo si el marido se lo impide; debe esperar
Los ritos del divorcio p¡¡recen reducidos, en la mayoría de
que salga su hermana a por agua, por ejemplo, y entonces se la
los pueblos, a su más simple expresión. Por lo general es sufi-
ciente que In mujer se vnya del domicilio conyugal y vuelva a la .. Cfr.. entre otros, JUNGENDRES,Jiidisches Zeremolliel/ oda Beschreib-
casa de sus padres, o bien quc el marido expulse materialmente l/IIg. etc., Nuremberg, 1726; Jelvish Ellcycloped;a, eIc.
a la mujer de la casa conllín. Sin embargo, tengo la impresión " DEsI'LAGNES, Le P/atellll celltra/ lI;gérie/l. París, 1903, p. 222.
'" J.-O. OEORGI. RI/ss/alld, Beschreiblll1g al/er Natiollen des RI/ssis-
ginas" CL nATCI/ELOR, T/w A;/II/ lI/III their lo/k-/ore,
224-225. Londres, 1901, pá- chell Ueiches, cte., Leipzig, 1783, in-4." menor, t. 1, p. 42.
" CRAWLEY,The Mystic Rose, p. 323.
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niños, hasta el punto de que en muchos pueblos no se permite
lleva consigo; una mujer divorciada de esta manera no puede el divorcio en ese caso. En suma, sin tener la pretensión de
ya volver a casarse y su marido no tiene derecho a reclamada, que el esquema y el sistema de interpretaciones propuestas sean
pero las dos colectividades interesadas se reconcilian mediante de una absoluta rigidez y universalidad, me parece que la ausen-
un pago en carneros o en cabras 51. Entre los Wl1zaromo, el ma- cia de rituales elaborados del divorcio no puede servir dc obje-
rido hace saber 11su mujer que quiere romper con ella, dándole ción en su contra.
un tipo especial dc caña, y en el unyof'O, el marido corta en Es de destacar, además, quc cstc lazo que el divorcio rompe
dos un trozo de cucro, una de cuyas mitades se guarda y envía tan fácilmente, la muerte lo relaja apenas, o incluso no lo toca
la Otra al padre de su mujer 5). En el Islam, el rito de separa- en absoluto (suicidio de las viudas). No se me oculta que el luto
ción es verbal: basta que el marido diga tres veces a su mujer: comprende un gran número de ritos que son simplemente pro-
«Estás divorciada» o «Me divorcio de ti», y ella debe irse con filácticos o protectores; no obstante, las ceremonias funerarias
los objetos que le pertenezcan, devolviendo el marido por lo ge- en que participan los viudos incluyen también otras cosas ade-
neral un tcrcio de la dote; pero si es la mujer la quc quiere más del luto, y de tales características que es forzoso reconocer-
divorciarse, es preciso un juicio del cadí, cuya función y ju- les, en teoría general, un sentido social 55.Así se aprecia, entre
risprudencia son, ((lmo se sabe, de ordcn fundamentalmente rc- otros, en el ri10 hupa, scgún el cual la viuda, para liberarse, tie-
ligioso. Originariamente, esta triple repetición era una verdadera ne que pasar entre las piernas de su marido antes de que éste
fórmula m:ígica. Ticne I:lIlIbién cste car¡íclcr cn la India y cnlre sea sacado de casa; de no haccrlo, permanecería ligada a él
los suuheli 54. ¡\ veces se reÚne el consejo dí: la tribu, que pro- para el resto de su vida, y cualquier infidelid¡¡dall11uerto le aca-
nuncia el divorcio en beneficio económico de una u otra de las rrearía desgracias 56,
partes. Pero el procedimiento nHís difundido con mucho no es Los nuevos casamientos, de viudos o dc divorciados, son mu-
ceremonial ni ritual: consiste en el despido o la partida pura cho más simples desde el punto de vista ceremonia], por razones
y simple de uno u otro de los cónyuges. expuest¡¡s más adelante.
. Esto, sin embargo, no aporta nada en contra del esquema de No parece que haya ritos de la menopausia o del encaneci-
los ritos de paso ni de ]a explicnción sociológica propucsln, pues miento dcl cabello, que son, sin embargo, las señales de la en-
una vez consumado el matrimonio, ambos jóvcncs quedan in- trada en una nueva fasc dc la vida muy importantc entre los
cOl'porados a ]a categoría de ]ns mujeres y hombres socialmente semicivilizados. En efecto, las ancianas, o bien son asimiladas
adultos, y nada podría hacerles retroceder, ni divorcio ni viu- a hombres y participan entonces en sus ceremonias, en su ac-
dez. Asimismo, el vínculo creado entre las familias no se rom- ción política, etc., o bien adquieren en la sociedad sexual una
pe por el hecho de que los dos cónyuges se sepnrel1, pues toda situación especi¡¡l, de directoras de ceremonias principalmente;
amenaza de ruptura queda .precisamente descartada por las ne- en cuanto a los ancianos, son los individuos que gozan de ma-
gociaciones para determinar ]a situación futura de los separados yor consideración so"da!.
o divorciados. Todo ello, salvo excepciones individuales de tipo
sentimental. El vínculo colectivo subsiste sobre todo cuando hay " El rito judío siguienteentra igualmenteen la categoríade los ritos
de paso: una viuda que no quiere convertirse en la mujer del herma-
" E.-S. WAKErIElD,«Mnrriage custOI11Sof Ihe Southern Callas», Folk- no de su marido muerto (levirato) se quita su sandaHa,escupe en tic.
Lore, t. XVIII (1907), pp. 323-32-1. rra y recita una fórmula determinada (fell'ish Encycfopedia, pp. 170 Y ss.,
" POST, Alrikclllische IlIris/mlllellZ, t. 1, p. 452. s. v. Halizal; d. p. 174, para las interpretaciones,la mayoría inadmisi-
" W. CnooKE, «The Folk-Lore in Ihe Legcnds of the Panjab», Folk- bles); se trata claramente en este caso de un rito de separación de la
Lore. t. X (1899), pp. 409-410. Para las fórmulas entre los suaheli (no familia del marido, rito destinado a asegurar el paso a la categoría bien
quiero tener nada más que ver con tu desnudez, etc.), d. VElTEN,Sillen de viudas libres, bien de mujeres casadas de nuevo.
/llleJ Gebriillche der Sll<lheli. Gutingu, 1903, pp. 237-238. Lu cana de " P. E. GODDARO, Lile and cullure 01 lIle Hupa, Calif. Univ. Pu-
ruptura es asimismo habiluul en el Islum, en Marruecos, en Palestina, en blic., t. 1, fusc. 1, Berkeley, 1903, p. 70.
Turquía, entre los suaheli, elc.
157
156
CAPfTULO VIII tos, y para más complicación se entiende que, una vez acaecida
la muerte, no es idéntico el destino de los diversos elementos
LOS FUNERALES con que se considera que el hombre está formado: cuerpo, fuer-
za vital, alma-soplo, alma-sombra, alma-pulgar, alma-animal, al-
ma-sangre, alma-cabeza, etc. Algunas de estas almas sobreviven,
para siempre o 1'01'algún tiempo; otras mueren, ctc. En lo que
sigue, haré abstrucción de todas estas variaciones, teniendo en
cuenta que sólo tienen influencia sobre la complejidad formal de
los ritos de paso, pero no sobre su estructura interna.

EL LUTO: RITOS DE SEPARACIÓN Y RITOS


DE MARGEN

IMPORTANCIA RELATIVA DE LOS HITOS El luto, en el que al principio I sólo había visto un conjunto
DE SEPAHAClóN. DE MAH(;I':N y IIE A<iHF<;A('IÚN de tabúcs y de pl'lícticus negutivm; indicudorus del uisJumiento res-
EN LAS CEREMONIAS FUNERAHIAS pecto a la sociedad general de aquellos a quienes la muerte, con-
siderada como cualidad real, material, había puesto en un es-
A primera vista podría parecer que en las ceremonias fune- tado sagrado, impuro, se me aparece ahora como un fenómeno
rarias el lugar más importante debiera estar siempre reservado más complejo. En realidad, se trata de un estado de margen para
a los ritos de separación, mientras quc los ritos dc margen y de los supervivientes, en el que entran mediante ritos de separa-
agregación se hallaban poco desarrollados. No obstante, el cstu- ción y del que salen mediante ritos de reintegración a la socie-
dio de los hechos revela que en modo alguno ocurre así, y que, dad general (ritos de supresión del luto). En algunos casos este
por el contrario, los ritos de separación son poco numerosos y período marginal de los vivos es la contrapartida del período
muy simples, que los ritos de margcn ticnen una lal duración y marginal del muerto, coincidiendo a veces 2 el cese del primero
complejidad, que obligan a veces a reconocerles una especie de con el cese del segundo, es decir, con la agregación del muerto
autonomía y quc, en suma, los ritos de agregación del muerto al mundo de los muertos. Así, por ejemplo, entre los habbé de
al mundo de los muertos son, entre todos los ritos funerarios, los la meseta nigeriana, «el período de viudez corresponde, según
más elaborados y aquellos a los que se atribuye la mayor impor- se dice, a la duración del viaje del alma errante del difunto has-
tancia. ta el momento de su regreso al conjunto de los cspíritus divinos
ancestrales o de su reencarnación» 3.
Aquí una vez más tendré quc contcntanne con algunas indi-
caciones rápidas: toclo el mundo sabc que nada varía tanto, se- Durantc el luto, los parientes del muerto constituyen una so-
gún sea el pueblo, edad, sexo y posición social del individuo, ciedad especial, situada entre el mundo de los vivos, 1'01' una
como los ritos funerarios. No obstante, dcntro de la extraordi- I Tabou el Tal. a Mad., pp. 40, 58-77, 88, 100-103, 338-339, 342.
naria multiplicidad de variacioncs de detalle, cabe descubrir cicr- 2 Es lo que ya había visto Wilken para Indonesia (ueber das Haarop-
tas dominantes, algunas de las cuales catcgorizaremos aquí con- fer, eco Revue coloniale inlernationale, 1886, t. 11, y 1887, t. 1; cL p. 254),
juntamente. Adel11éÍs,los ritos funerarios se complican, por cuan- seguido por R. HERTZ,que generaliza, loco cil., pp. 82-83, 101, lOS, 120,
etc. En realidad, la duración del luto depende casi siempre, como se
lo quc un mismo pueblo posee por lo general acerca del mun-
dice más abajo, de olros dos faclores.
do de ultratumba varias concepciones conlradictorias o difcrcn- I DESI'LAGNES. Le Plalcall ccI¡lral I/;gér;c/I, París, 1907, p. 221; sobre
tes que se enmarañan, lo clIal tienc su repercusión sobrc los ri- las creencias relativas al aIre mundo, cL ;bid., pp. 262-268.

158 159
parte, y cl mundo dc los mucrlos, por otra, y de la que los pa- «En la mayoría de las naciones salvajes, los cuerpos muer-
rientes salen antes o después según sea el grado de cercanía de los están sólo a modo de depósito en la sepultura donde se les
su parentesco con el lIluerlo. También las estipulaciones del lulo
ha dejado inicialmente. Tras un cierto tiempo, se les hacen
dependen del grado de parentesco yse sistematizan con arreglo nuevas exequias y se acaban saldando las obligaciones con ellos
a la modalidad especial de cada pueblo de contal' dicho parcn- mediante nuevos deberes funerarios» 4. Describe a continuación
tesco (paternnl, maternal, de grupo, etc.). Como es natural, son los rilos de los caribes: «están convencidos (de que los muer-
el viudo o la viuda los que pertenecen durante miÍs tiempo a tos) sólo van al país de las almas cuando se quedan sin carne».
este mundo especial, del que sólo salen medÍ<lIlte ritos apropia- La existencia de este período de margen había interesado tam-
dos y en un momento tal quc ni siquiera pueda ya sospecharse bién a Mikhai'lowski s. El rito principal consiste, bien en privar-
su pertenencia física (por cmbarazo, por ejemplo). Los ritos de les de las carnes, bien en esperar que éstas caigan por sí mis-
suspensión de todas las prohibicioncs y dc todas las reglas (ropa mas; en esta idea se basan, por ejemplo, las ceremonias de los
especial, etc.) del luto hay que considerados, por consiguiente, belsileo de MmJagascar, que tienen una primcra serie de ritos
COl110ritos de reintegración a la vida social, bien restringida, bien (de espera), hasta que el cad¡íver se haya descompuesto en su
general, del mismo género que los ritos de reintcgración del no- vivicnda (se acliva la putrefacción con la ayuda de un gran fuc-
vicio. Durante el luto, la vida social queda suspendida para to- go), seguida de .olra serie de ritos de sepultura del esqueleto 6.
dos los afectados, y duranlc (anto nHís tiempo: l.", cuanto más Adcmás, esta chipa se descompone a veces en otras varias,
estrecho sea el vínculo natural con el mucrto
(viudos, parientes); y en el período posliminar este fenómeno se sistematiza en for-
2.", cuanto más elevada sea la posición social del muerto. Si el ma de conmemoraciones (ocho días, quince días, un mes, cua-
muerto era un jefe, dicha suspensión afecta a la socicdad en- renta días, llll año, etc.) del mismo género que los ritos de la re-
tera. De ahí los «períodos de liccncia» consecutivos a la l11uertc petición de bodas, dc la repetición del nacimiento, a veces dc la
dc cicrtos reyezuelos africanos, las ceremonias públicas de due- repetición de la iniciación.
lo, los días de asueto, etc. Recientemente hemos vislo cómo, en Estudiadas ya con atención las etapas de los funerales en rn-
China, nuevas necesidades políticas, económicas y administra- donesia 7, citaré casos recogidos en otras regiones. Las ceremo-
tivas tienden a suprimir los considerables efectos colectivos de nias de los toda tienen el mismo carácter: cremación, conserva-
ción de las reliquias y ritos de margen muy elaborados; poste-
la muerte del Emperador y de la Emperatriz-regcnte; antaño, la
vida social qucdaba en China absolutamente suspcndida en estas
rior incineración de las reliquias y entierro de las cenizas con
plantación de un círculo de piedras en pie; todo ello dura va-
ocasiones, hasta en sus forlllas domésticas, y ello durante lar-
rios meses; los muertos van al Amnodr, país subterráneo, lla-
gos meses, suspensión que en nuestros días supondría pura y sim- mándose allí los amalol; el camino para dirigirse allí es distinto
plemente un cataclismo.
para cada clan; tal camino eslá ateslado de obstáculos; los «l11al-

. LAFITAU, Moeurs des Sauvages alllériquai/1s comparées aux moeurs


Los FUNERALESEN DOS ETAPAS
des premiers lelllps, París, 1724, t. 11, p. 444.
s N.-M. MIKI-IA'iLOWSKI, S/WlllalIStVO, fase. 1, MoscÚ, 1892, p. 13.
El período de margen en los ritos funerarios lo scñala mate- . Véunse Ins referencias en mi Tabou el Totélllisme (i Madagascar,
cap. V 1 Y pp. 277-278.
rialmente, en primer término, la cstancia nHíso menos prolongada 1 CL IIEHTZ, «Contribution a "étude d'une représentu!ion collective
dcl cadáver o del féretro en la alcoba morllloria (vclaluriu), en de In 11101'1".11111":" s/ld%¡:itlllC. t. X (1907), pp. 50-bú; pllcde hnllnrse
el vestíbulo de la casa, ete. Pero se trata sólo de UIHl forma ate- unü rccupilUl:ión tic descripciones de!ulludus del Inundo ue ultrullIlHba,
nuada de toda una serie de ritos cuya importancia y univcr- de los viujcs pura dirigirse a él, cte., en A.-C. KRUI,T, Hel Allil1lisme ill
salidad había apuntado ya tafitall. del/ {I/(lisdlel/ /Irchipe/, La lIuyu, 1906, pp. 323-385, obra basada, por
10 dcm¡is, en las tl:orías y puntos de vista de Tylor, Wilken y Letoul'llcau.
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vados» caen, de un hilo que sir've de puente, a un río, en cuyas tunto ritos preliminares, un margen y funerales definitivos cuan-
orillas viven durante algún liempo, mezclados con individuos do el muerto ha encontrado su definitivo domicilio. Los ostiak
pertenecientes a todo tipo de tribus; los búfalos se dirigen tam- septentrionales sitúan este país de los muertos más allá de la
bién al Amnodr; allí, los amalol andan mucho, y cuando sus desembocadura del Ob, en el océano Glacial1z; está iluminado
piernas se han gastado hasta las I'Odillus, vuclven a lu tierra 8. únicamente por la luz de la luna. No lejos de este mundo, tres
Entre los ostiak de Obdorsk 9, se saca de la casa todo lo que hay caminosdivergentesconducena tres entradas, una para los ase-
en ella, excepto los útiles del muerto; se le viste; se le pone en sinados, los ahogados, los suicidas, etc., otra para los demás
una canoa cortada; un chamán le prcgunta por qué razón ha pecadores y la tercera para los que han vivido una vida normal.
muerto; se le lleva al lugar de sepultura de su clan; se deposita Para los ostiak del 1rtish, el otro mundo estaba en el cielo;
la canoa sobre la tierra helada, eon los pies hacia el Norte, y se se trata de un país delicioso al que se accede por escalerns de
dispone a su alrededor todo )0 que necesitaní en el otro mundo; 100 a 300 metl'Ós cada una, o trepando a lo largo de una ca-
se celebra allí mismo una comida de adiós en la que se supone dena; por cllas a veces descienden de nuevo a la tierra los dio-
que el muerto participa, y se van. Las mujeres con él emparenta- ses, los osos sagrados, totems quizá 13,y los muertos: así lo pro-
das hacen una muñeca a su imagen, a la que se viste, lava y ali- claman antigua¡¡ leyendas épicas 14.En definitiva, me parece que
menta todos los dí¡¡s durante dos años y medio si el muerto era
debe existir una relación entre el tiempo de conservación de las
un hombre, dos níios si era IIIIn l11ujer 111, IIev¡índola después a la
tumba. muíiecas y la duración que se atribuye al viaje al otro mundo.
Las ceremonias funerarias de los kol de la India 15 suminis-
tran un buen ejemplo de combinación de ritos profilácticos co-
EL VIAJE DE ESTE MUNDO AL OTJW nocidos y de ritos de paso. Su secuencia es la siguiente: J.", in-
mediatamente después de la muerte, se deposita el cadáver en
el suelo, «a fin de que el alma encuentre más fácilmente el cami-
Pero el luto por un hombre dura cinco meses y pOI' una no de la mansión de los muertos», situado bajo tierra; 2.° se
mujer, cuatro meses. Los mucrtos se van, por un camino largo le lava y se le pinta de amarillo, a fin de ahuyentar a los demo-
y tortuoso, hacia el Norte, donde se halla el país de los muertos; nios que detendrían al alma en su viaje; 3.°, a idéntico fin se
a\1í hace frío y está oscuro "; la duración del viaje parece coin- orientan los alaridos de lamentación que lanzan los padres y
cidir con la duración de la conservación de la muñeca; hay por vecinos reunidos; 4.° se coloca el cadáver sobre un andamiaje
de bambú, con los pies hacia delante para que el alma no en-
I 11. RIVERS,The Toda, Londres, 1906, pp. 336-404; para la descrip-
ción de los rilOs. eL también E. T JI unSTON. l:'t1l/lOgralhic l/oles i/l SOI/- cuentre el camino de vuelta a la cabaña, y se sigue una ruta
III/!m Inclia, Madnís, 1906, pp. 145.146; 172-1/\4. \1ena de desvíos y rodeos con idéntico objetivo; 5.°, en el cortejo
. Conservo este nombrc, que les da e! inrortnadol', por más quc cstos no pueden figurar niños ni niñas; las mujeres gritan, los hombres
ostiak de Obdorsk sean una mczcla de vel'daucl'Os ostiak y de samoye- se callan; 6.°, cada uno de éstos lleva un trozo de leña seca
dos; cL A. VAN GENNEI'. Origine el lorll/I/e dl/ 1/01/1de fiel/pIe «Oslia/o"
Kelcti Szcllllc, 1902, pp. 13-22.
11 No comprendo por qué Gondatli, seguido por PATKANOV, loco cit.,
10 GONDATTI, Sliédy iazylcheSll1ra 11 il/orodlsel1 Siel1erv-Zafldl/ol Si-
p. 146,dice a continuación, de ese mundo, que es «subterráneo», cuando
hirii (lluellas de paganismo entre los indígcnas de! Asia nol'occidenlal), es submarino; por lo demás, que ha habido una infiltración cristiana
1\1os¡;tí. 1888, p. '43, habla de seis meses. Si el nlllcl'!o era un hombre, (diublo, infierno, suplicios) en las creencias de los vogul y de los os-
la viuda la acuesta a su fado; enl/'<.:los ostiak lid Irlysdl, según I'AT"A- link sobre este punto es algo fuera de duda.
NOV, Die Irlysch-OSliakel/, San I'clcrsburgo, 1/\97. p. 146, la muñeca es
" CL mi resumen en la Rev. de I'Hist. des Rel., 1899, 1. XL, de la
sustituida actualmente por la ¡dmohada y la ropa in(¡;rior del difunto.
memoria de N. K 11AIIOUZINE sobre Le serme/lt par l'ol/rs el le cl/lle de
" BARTENEV, l'ogreballlyia ohylclllli O/¡¡[orskikh ()stiakoJl (los ritos l'ol/rs enlre les (Jsliak y les Vogl/l.
funcrarios de los OSlillk de Obdorsk), ShivaÚI Slarina, 1. V (I'J01), pp. "Xl- loco cit., p. 146.
492; GONDATTI, loco cit., p. 44. 14 I'ATKANOV,

1\ CL 11, HA 11N, Geb;et del' Kolsm;ssioll, pp. 82-88.


162
163
que arrojará a la hoguera; 7.", se deposita arroz o instrumentos, Los OBSTÁCULOS MATERIALES OPUESTOS
según el sexo; en la boca del mucrto se han puesto pancs de AL PASO DE LOS MUERTOS
anoz y moncdas dc plata p¡lra su viaje, dado que cl alma con-
serva una «sombra de cuerpo»; 8.", las mujeres se van, y se Este no es el lugar para describir comparativamente los mun-
prende fuego a la hoguera 16, qucmando las parihuelas para im- dos de ultratumba 19.La idea más difundida es que ese mundo
pedir el retorno del muerto; 9.", los hombres recogen los huesos
es análogo al nuestro, pero más agradable, y que en él la socie-
calcinados, los ponen en una vasija que llevan a la casa del
dad está organizada como aquí abajo. De tal modo que cada cual
muerto, donde se la cuelga de un poste; 10.", se siembran gra- vuelve a encontrarse allí categorizado en el clan, la clase de
nos de arroz en el camino, y se dejan alimcntos ante la puerta
edad, la profesión, etc., que tenía en la tierra. Es lógico por
para que el muerto, en caso de que volviera a pesar de todas
consiguiente que los niños todavía no agregados a la sociedad
las precauciones, tenga qué comcr sin hacer daño a nadie; 11.",
viva no pucdan estar categorizados en el otro mundo. Así, por
sc trasladan a un lugar Icjano Iodos los ulcnsilios, quc se han
ejemplo, los niflos muertos antes del bautismo católico perma-
vuelto impuros, y en previsión además de que el muerto se haya necen eternamente en su período marginal, el limbo; de igual
escondido en ellos; 12.", se purifica la casa mediante una comi-
modo, el cadáver de un pequeño semicivilizado, aún sin nombre
da consagrada; U.", al cabo de cierto ticmpo viene la ceremo-
o incircunciso, ete., es enterrado sin las ceremonias habituales, o
nia de los «esponsales» o de <da unión del nlllcrto con los habi-
arrojado por ahí, o quemado, sobre todo si el pueblo conside-
tantes del mundo inferio!'». Se cantan los canlos del matrimonio,
rado piensa que no tenía aún alma.
se baila, y la mujer que lleva la vasija da saltos de alegría; 14.°,
se va en cortejo ceremonial, con música, cte., hasta ccrca del El viaje al otro mundo y la entrada en él comportan una
serie de ritos de paso cuyos detalles dependen de la distancia y
pueblo de donde son originarios el mucrto y sus antepasados;
de la topografía de ese mundo. Señalaré cn primer lugar las
15.°, se deposita la vasija cn una pequeíio hoyo, sobre el quc se Islas de los Mucrtos (Egipto 2°, Asiria-Babilonia 21,el Hades del
hinca una piedra erguida; J6.", a la vuclta, todos los partici- canto XI de la Odisea, griegos de diversas épocas o regiones n,
pantes deben bañarse. Pero todos los mutilados, muertos por
ataque de un tigre o por accidente, etc., se convierten cn malos celtas 23, polinesios 24, australianos 25, etc.). De ahí proviene sin
duda la práctica de dar al muerto su canoa o una canoa en
espíritus y no pueden ir al país de los muertos. Este país es la
morada de los antepasados; sólo los individuos que han estado
sólo tienen alma desde el día de su matrimonio) y no tienen derecho a
casados 17 pueden dirigirse a él; de cuando en cuando vuelven a
ir al pllís de los antepasados, siendo precisamenteel objetivo de la cre-
la tierra, y cuando lo desean, se reencarnan en los primogénitos, mación abrir el acceso al mismo. Así se derrumba también otra teoría
especialmente los abuelos y los bisabuelos I~. dc DIETEI!1CII. loco cit., pp. 21-25.
19 Véase, cntrc otros, E.-B. TYLOR,Primitive ClIltllre, cap. XII I.

20 CL, sobre los campos e islas de lalu, el juicio y el viaje del muerto,
" Si llueve demasiado. se entierra el caníver siguiendo determinados
rilos, para desenterrarlo después de la cosecha y quemado; en este G. MASI'ÉRO,Hisloire ancienne des pellples de /'Orient c1assiqlle, t. 1,
caso, la ceremonia consta de (res ctapas. pp. 180 Y ss., con la bibliografía.
11 CL más arriba, p. 146. " MASI'ÉRO,ibidem, pp. 574 Y ss.
21 Véanse, entre otros, E. Ro H DE, Psyché, 2.' eJ. Friburgo de B., 1898;
18 He citado también este documento porque suministra l'na prucba
A. DIETEI!1CH, Nekyia, Leipzig, 1893; Ad. j.-REINACH, «Victor Bérard
de lo que sc ha dicho más arriba, p. 64, a propósi!o dcl rilo dc dcpo-
et \'Odyssée», Les Essais, 1904, pp. 189-193.
sitar en cl suelo a los recién nacidos (como lo hacen también los kol;
cL HA 11N, loco cil., p. 72) Y los cadáveres, rito dcl que DIElEIUC H, Mul- 11 1(. MEYERY A. NuTT, The voyage 01 Bran (Grimm Library), Lon-
ter Erele, pp. 25-29. ha reunido paralelos que él explica como «un rclorno dres, 1895.
al scno de la Tierra-Madrc»; es evidente quc, cuando menos cn cstc " J. ZEMMRICH, «Toteninseln und verwandte geographische Mythen»,
caso. esa teoría es inadmisible. Dcbo aiiadir que los kol eulierran a los 1111.Arehiv. liir Et/mogr., t. IV.
21 ef. STRE11Low-LEON H ARD!, Die Aranda lInd Lurit;a-Stiimme, Franc-
nilios mucrtos, pcro no los qucman «porquc no tienen alllla» (los kol
fort, 1907, t. I (1907), p. 15 Y t. 11 (1908), p. 6. .

164
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miniatura, y remos. Otros pueblos ven el olro Inundo como una Entre los cslavos, el dinero está destinado a pagar los gastos
ciudadela rodeada de muros, al modo del Scheol1f. de los he- del viaje, pero entre los budistas japoneses es entregado a ]a
breos, provisto de puertas con cerrojos, o el Aralu de los babí- anciana que hace pasar el Sandzu; los badaga lo emplean para
lonios 27, o bien como unél región col11partimentada(el Duat de el paso por encima del hilo de los muertos. Los musulmanes
los egipcios), o situada sobre una alta montaña (Dayaks, cte.), o no pueden pasar el puente, formado por un sable afilado, más
en el interior de una montaña (India védica, cte.). Lo que aquí que si son puros, o «buenos»; en el Avesta, el puente Cinvat es
nos importa es que, ante el viaje 28 que el muerto se ve obligado guardado por perros, al macla como en el Rig-Vcda los perros
a realizar, los supervivientes se preocupan de suministrarle todos de Yama, moteados, con cuatro ojos, guardan los c¡¡minos que
los objetos necesarios, tanto materiales (vestidos, alimentos, ar- conducen a una de las mansiones de ultratumba de los antiguos
mas, instrumentos), como m<Ígico-rcligiO00s(amulctos, signos y hinc!l'les, especie de caverna «tapiada, cubierta y cerrada», a la
contraseñas, cte.), que le aseguren, como si de un viajero vivo que se accede por un sombrío subterráneo 32.
se tratase, un camino o travesía -y finalmenle una acogida-- A veces, potencias especiales (magos, demonios, divinidades)
favorables., Vemos también que algunos detalles permiten iden- están encargadas de mostrar a los muertos el camino, o de con..
tificar estos ritos con los ritos estudiados en el capítulo 11[ de dllcirles por grupos (psicopompos). Este papel de lsis y de Her-
este volumen. Así, por ejemplo, los lapones se cuidaban de matar mes Mercurio es bastante conocido. Entre los musquakie (zo-
un reno sobre la tumba, para que el muerto pudiera efectuar ITOSo utagamil:s), el guía del muerto hacia las praderas de ultra-
sobre él, antes de alcanzar su morada definitiva, su penoso viaje, tumba se halla incluso representado, en cl momento de levantar
que duraba tres semanas segllll unos, tres aiíos seglín otros 2').Se el luto, por un jovcn gucrrcro que adopta el nombre dcl muerlo,
podría citar una gran cantiJad de hechos análogos. El paso se galopa unas cuantas millas, du un rodco y vuclvc; conscrva en
señala, entre otros, en el rito del «óbolo a Caronte» '°; ha sido adelante ese nombre y se considera como el hijo adoptivo de los
encontrado en Francia, donde se entregaba al muerto la más parientes del muerto 33.
grande de las monedas de plata poseídas, «a fin de ser mejor
recibido en el otro mundo» 31; subsiste en la Grecia moderna. TOPOGRAFÍA DEL MUNDO DE LOS MUERTOS

" CL SCHWALLY. Das Lehel/ I/aelr del/! Tode. cte., Giessen, 1892. En fin, los luisenio de California tienen una ceremonia dra-
21 MASPÉRO, loco cil., t. 1, pp. 693 Y ss.
mática que, por una acción directa: 1.°, aleja, de la tierra los
" Sobre los mundos de los muertos, según las creencias sabeas, d. N. espíritu:, de' los muertos; 2.°, los «ata», los fija, como por un
SlOUFFl, Ellldes Sl/r la religioll des Sol/hiJas. París, 1880, pp. 156-158;
sobre los caminos que conducen ti ellos y los vinculan entre sí, ibidem,
lazo material, a las cuatro secciones del cielo y más especial-
pp. 126-129, Y sobre los rilos funerarios correspondientes, ibid., pp. 120, mcnte a la Vía Láctea 34.
121 nota, 124-126. El alma tarda setenta y cinco días en hacer el viaje,
u CL Ol.DENBERG, La religiol1 c/u Véda, trad. V. Henry, París, 1903,
pero el luto no dura más que sesenta días; la comida colectiva y las
comidas de conmemoración son absolutamente obligatorias; el rito del pp. 450-462; otra morada está en el cielo; Oldenberg tiene razón al
«último bocado» provee al muerto en el otro mundo de «algo más que creer que estas dos concepciones son independientes y yuxtapuestas; pero
su ración habitual, que es por lo general insuficiente». no constituyen elementos de un sistema dualista. Esta coexistencia de
H N. K IIAIWUZINE. RlIsskie Lo[Jary, Moscú, 1890, pp. 157-158; para creencias diferentes en un mismo pueblo es un hecho frecuente, y cuan-
otros hechos del mismo género, d. Mil<;If ÚLOWSKI, SIr(/I/!{//lsll'o. pp. 19-24.
do se da la localización de ciertos muertos en uno de los mundos y
JOCL R. ANDREE. Tolelll/!iillze. Elhnogr. Parall.. 2." ser., 1889, pp. 24- de otros en los otros, ello ocurre según un principio no ya ético, sino
29; rifé/l/sil/e. passíl1l. social y m¡ígico-rcligioso.
JJ J.-O. TIIIEI\S, Trailé ells sllperslilicms, París, 1667; pura otl'OS pura- JI Miss OWI'.N, Pu/k-Lore of Ihe MlIsqllakie, Londres (Folk-Lore So-
lelos francl:Sl:S, vénsl: 1'. SÉII/LI.OT. /.e /;o/k-/o/'e de /-'ral/ce, t. 1. p. 419, ciely), 1902, pp. 83-86.
donde Sl: hullanín informuciolll:s sob!l: la Inlvl:sía del mar interior p.m! .. C. OOI>l),\IW IJl! 110/5, The I<eligioll ofllre LlIiscllio /1lC/ialls, Univ.
dirigirse al Infierno. Cal. Pub!., t. VIII. núm. 3, Oerkeley, 1908, pp. 83-87.

166 167
Trataré ahora con bastante detalle acerca de las ideas que mismo clan. Durante diez días, la joven viuda se sirve de una
los haida se hacen del otro mundo 35, a causa de la combinación piedra a guisa de almohada y se baña cotidianamente, pero sin
que presentan de temas conocidos. La ruta que conduce a ese lavarse la cara, etc. Luego reúne a los niños del clan opuesto y
país alcanza las orillas de una especie de bahía, al otro lado de les ofrece una comida «para poder casarse» (los haida son exó-
la cual está el país de las almas; un alma envía al muerto una gnmos); otro informador le dijo a Swanton que los ritos del luto
balsa que se mueve por sí misma. Al llegar a la otra orilla, el «se parecen mucho a los de las muchachas en el momento de
muerto se pone a buscar a su mujer, lo cual le lleva mucho su pubertad», Estos ritos, en fin, al tener por objeto reunir el
tiempo, ya que los pueblos están muy desperdigados, como los cadáver con los de los miembros de su clan, y suministrar1c
de los haida, y a cada muerto le está asignada una sola mujer. todo lo necesariopara el viaje y la estanciade ultralumbn,son
Al morir, el hombre indica en qué pueblo quiere vivir, y se le al mismo tiempo profilácticos animistns (la abertura en la pared
enví!1n mensajeros que le guían en su viaje. Cada ofrenda al de la casa, el féretro, el panteón, etc., impiden el retama) y pro-
mucrto se multiplica para su w;o; y los cantos funerarios haccn filácticos conlagionistas (luto, baños, etc.).
quc el muerto entre en su pueblo con la cabeza bien alta. Los
muertos envínn riquezas a sus paricntcs pobres terrestres. En el
país de las almas se ejccutan danzas sagradas. sc disfruta. Mús EL HENACII\IIENTO COTIDIANO DEL MUERTO
allá dc cse país habita Ull jefe llamado Uran Nubc Moviente, EN EL ANTIGUO EGIPTO
de quien depende la abundancia de salmón. Al cabo de algún
tiempo, el muerto equipa ulla canoa, relllle sus bienes, y entre Los ritos funerarios del antiguo Egipto suministran un buen
las lamentnciones de sus compañcros, parte hacia el país llamado ejemplo de un sistema de ritos de paso con vistas a una agl'e-
Xada; ésta es su segunda muerte; luego pasa por una tercera y gnción al mundo de los muertos. No examinaré aquí más que el
una cuartn. A su quintn mucrtc, vuclvc a la licITa COl110mosca ritual osiriano 3? La idea fundamental es la identidad de Osiris
azul. Otros piensnn que las cuatro mucrtcs sólo ticncn lugnr y del muerto por una parte, del sol y del muerto por otra; en
después de varios renacimientos humanos. En fin, hay países dife- mi opinión, debió de haber inicialmente dos rituales distintos que
rentes para los ahogados, los fallecidos de muerte violenta, los se unieron en torno al tema de la muerte y el renacimiento. Como
chamanes, etc. Osiris, el muerto es desmembrado y luego reeonstituido; está
Veamos ahora los ritos funerarios para un muerto ordina- muerto y renace al mundo de los muertos, de ahí una serie de
rio 36.Se pinta el rostro del muerto, se le pone un tocado sagrado ritos de resurrección. Como Ra-Sol, el muerto muere todas las
en la cabeza, y se le sienta en el féretro; permanece así de cuatro tardes: ni lIegnr al límite del Hades, su momia es arrojada a
a seis días. Se cantan cantos mágicos especiales. Los «cánticos» un rincón y abandonada; pero la serie de ritos por los que pasa,
los recitan en primer lugar los micmbros dc su clan, lucgo los en la barca del sol, durante la noche, le resucitan y, poco a poco,
del clan opuesto. Se arroja a un «fuego de lamentación» todo por la mañana, helo ahí de nuevo vivo, presto a reemprender
lipa de víveres y de bebidas y hojas de tabaco que el muerto su viaje cotidiano en la luz, por encima del mundo de los vivos.
se llevará al otro mundo multiplicadas; los parientes adoptan los Estos renacimientos múltiples del ritual solar se han combinado
signos del luto (se afeitan la cabeza y se manchan la carn con con la reconstitución
/ única, en la primera llegada del muerto al
pez); se sacn el féretro por un agujcro en la pared, para ponerlo Hades, del ritl~al osiriano, de suerte que esta reconstitución ha
en la «casn funeraria», donde sólo pueden depositarse los del
)7 G. MAsI'Éno,«Les hypogées royaux de Thebes», Et. de lIIyth. et
1\ J.-R. SWANTON,Colltri/JllliollS lo tlle etllllUlogy o/ the I/aida, Jesup ¡/'ard/. ég., t. 11 (1893), pp. 1-187; G. /ÉouIEn. Le lillre de ce qu'i/ y
Norlh l'ucHic Expcúitiol1, t. V, parle 1. Nueva York y Leiden. 1905, pá- (/ dalls /'Hacles, París, t894; A. ManET, Le rituel du culta divill juurl/alier,
ginns )4.37. Puris, 1902, y J)u cure/ctere religieux de la ruyauté pllllruullique, Puris,
lb V¿ase purn los rilos. ibidelll, pp. 52-54 Y 34-35. 1903.

168 169
llegado a opernrse cotidiUlHllIlcl1le. Esk feIH)I11eno de convergen- los dc la cuarta y siguicntcs cran: «La quc oculta corrcdorcs»;
cia respondía además a la idea general de que lo sagrado, ]0 «El pilar de los dioses»; «La guarnecida de espadas»; «La por-
divino, lo mágico, lo puro sc pierden si no son renovados por tada de Osiris»; «La que se mantiene en pie, inmóvil (7»>; «La
ritos periódicos.
guardiana de la,inundación»; «La mayor entre los seres, la gene-
radora de formas»; «La que contiene los dioses del Hades». A
la salida había también un vestíbulo.
PLURALIDAD DE MUNDOS DE LOS MUERTOS
A estas «aperturas de puertas» correspondía, en el ritual del
culto diario, la apertura de las puertas del naos: 1.°, se rompía
Veamos ahora el esquema sincretista segLÍn cl Libro de lo la atadura; 2.°, sc liberaba la tierra sigilar; 3.°, se hacían des-
que hay en el Hades y el Libro de llls Puerlas IH. La reprcsenta- ]izar los ccrrojos 43. Luego venía la desmembración y reconsti-
ción del Ouat (Hades) varía segÚn las épocas y lugares: a fuerza tución del dios, rito que formaba parte también de los ritos fu-
de soldaduras y combinaciones, los sacerdotes tebanos elabora- nerarios (apertura de la boca 44, etc.). La segunda apertura del
ron un plano completo; es «como 1111inmenso templo, muy largo, naos confirmaba la primera; se aseaba al dios con agua e in-
dividido en un cierto número de c<Ímaras separadas por puertas cienso, se le vcstía con vendas sagradas, se le ungía con maqui-
con un patio exterior en cada extremidad y un pilÓn que daba lIajc y accitcs pcrFumados. Finalmente, se volvía a colocar la
a la vcz al mundo interior y al 1IHllldo cxterior» 11.¡\ primeras estatua eu el IHIOSinstahíndola sobrc la arcna, al modo de la
horas dc la lIoche, el sul ya IIlllCllu se hace abrir \;ISpuertas guar- 111lHIliay la estatua del muerto en cl ritual Funcrario, y se cerraba
dadas por cinocéfalos y gcnios, Iras haber acogido en su barca de nuevo ritualmente el naos, como rito principal de salida del
a las almas «purClS», es dccir amol'lajadas según los ritos y pro- santuario 45. Pero la finalidad del culto divino era que resuci-
vistas de los talismanes necesarios; los demás muertos vegetarán tara diariamente el sol, Ra-Osiris, del mismo modo que los ritos
allí, en el vestíbulo, eternamente ;°. Según el Libro de las Puer- funerarios: 1.°, resucitaban al muerto, deificándole mediante la
las, éstas, idénticas a las de las Fortalezas, están guardadas a la momificación y los diversos ritos; 2.°, impedían, por la recons-
entrada y a la salida por un dios momiforme, estándolo las esqui- titución y el renacimiento nocturnos, la muerte verdadera y defi-
nas por dos ureus que lanzan llamas y por un grupo de nueve dio- nitiva 46. De ahí el paralelismo 47 entre los ritos funerarios, el
ses-momias; se obtenía el paso con un conjuro ;1. A continuación culto diario, la inauguración del templo y el ritual de la entroni-
empezaba el viaje, conforme a la Guía del Viajero en el Otro zación. Este paralelismo es ciertamente el caso extremo y el más
"[un do 42. Para los detalles, remito a los trabajos citados, y hago sistematizado, entre los que conozco, de la representación dra-
notar que cada compartimento estaba separado del precedente y
del siguiente por puertas que cra necesario hacer abrir ritual-
4J ManET. TWuel, pp. 35 Y ss.
mente; se ignora el nombre de las tres primeras y de la última; .. Tbidem. pp. 73-83 Y 87-89; d. MAspÉna, «Le rituel du sacrificie
funéraire», Eludes, etc., t. II, pp. 289-318.
'1 Este Libro se compu:,o para conciliar la teoría solar con la teoría 45 Ibidem, pp. 102-2t2 y la pl. 111.
osiriana, que en absoluto se tiene en cuenta en el Libro de lo que hay 46 ManET, Rilrlel, p. 226; cL ibidem, pp. 10-15 Y aquí arriba.
en el Hades; véase el resumen que de ello ofrece G. MASI'ÉRO,EllIdes 4J Lo¡ compartimentos del Hades pertenecen a dos sistemas primiti-
de mylh. et d'arch. eg., t. 11, pp. 163.179. vamente distintos ~uando menos. El renacimiento definitivo se obtiene a
" /ÉOUIEH, loco cil., p. 19.
la hora XII segllll el ritual tebano, mediante el paso de la barca divina
" JÉUUIER. loco cit., pp. 20, 34-41; I\IASI'I:RO. 1fypogées, pp. 43-44; a través, de cola a cabeza, de la gigantesca serpiente «La Vida-de-Ios-
cL
tas».el discurso del dios a los cillocéfalos para <da apcrtura de las pucr- Dioses», imagen, dice M. JÉOUIER,de la renovación, en virtud de la
facultad de la serpiente de cambiar de piel todos los años, loco cit., pá-
" M,\SI'ÉRO,loco cit., pp. 166-168; sobrc la pucrta que se ahrc cn el ginas 132-133. Pero esto no explica el sentido de] paso a través de las
lugar del juicio, véase U/no de los fI[lIertus. cap. ex x V, l. 52 Y ss. dos cabezas de toro (MAsrÉna, loco cit., t. 11, pp. 169-171); sobre la
" MASPÉRO, Eludes, 1. 1, p. 384.
hora XII, cL ibidem, pp. 96-101.
170
171
que no se ha dado nombre, o no iniciados, están destinados a
mática del tema de la muerte y la resurrección, por la muerte y
el renacimiento, simultáneamente, del Sol-Ra, de Osiris, de Ho- una existencia lamentable, sin poder jamás penetrar en el mundo
rus, del rey, del sacerdote y de cada muerto «puro». Afiadiré de los muertos, ni agregarse a la sociedad en él constituida. Son
finalmente que el nacimicnto a la vida tcrrestre era ya en sí los muertos má~ peligrosos: desearían reagregarse al mundo
mismo Un ren<lcimiento48. de los vivos, y al no poder h<lcerlo, se comportan para con él como
extnllljeros hostiles. Carecen de los medios de subsistencia que
los demás muertos encuentran en su mundo, y deben por consi-
MUERTOS QUE NO PUEDEN AGREGARSE A LA SOCIEDAD guiente procurárselos a expensas de los vivos. Además, estos
GENERAL DE LOS MUERTOS muertos sin casa ni hogar experimentan con frecuencia un áspero
deseo de venganza. Así pues, los ritos de los funerales son al
Todos estos ritos impedían al lIlucrto morir dc nuevo cada mismo tiempo ritos utilitarios de largo alcance: ayudan a los
día, h~cho quc nllll1crosos pucblos miran como posible y que supervivientes a desembarazarse de enemigos eternos. La clase
se combinn a veces con la idea de quc en cada ocasión el de muertos de que se trata se recluta de distinto modo en los
mucrto pnsa de una morada a Olra, como hcmos visto cn el diferentes pueblos: además de los individuos citados, se incluyen
caso de los haida; del mismo modo, los tchercmisos creen, o los desprovistos de familia, los suicidas, los muertos durante un
bien que cl muerto Plll:de morir, o bien (lcher~lIlisos de Viatka) viaje, o por violación de un tabú, los fulminados por un rayo,
que el hombre puede morir sict~ veces, pasando de Un mundo a etc, Dicho sea todo esto como teoría general: pues el mismo acto
otro, parn transformarse a continuación en pez 49, Los ritos tche- no acarrea las mismas consecuencias en todos los pueblos, e
remisos consisten GIl alimcntar aln1l1(;rlo con fr~cuencia primero, insisto de nuevo en que no pretendo que el esquema de 103
periódicamente despul;s, mediante «conm~moraciones», i\sí cs ritos de paso sea universal y absolutamente necesario.
como s~ explican todavía en parte los ritos alimenticios y sun- A este respecto citaré las variaciones de la suerte de los sui-
tuarios dc los vogul y de los ostiak, algunos de los cuales creen cidas en ultratumba. R, Lasch 53 ha hallado cuatro categorías:
que el alma del muerto vivc dunJnte cierto tiempo cn el mundo 1,", se considera el suicidio como un acto normal y la suerte del
submarino o celeste 5°, disminuyendo luego poco a poco hasta suicida es la misma que la de los muertos ordinarios; más aún,
reducirse a ]a talla de cierto pequeño insecto o transformarse en en caso de enfermedad grave, mutilación, etc" el suicidio es un
ese insecto, y desaparecer por completo después 51, La doctrina medio para que el alma se halle en buen estado, y no debilitada
de los mundos superpuestos cstaba adcmás muy difundida en ni mutilada; 2.", el suicidio es recompensado en el otro mundo
Asia y existía en cl mitraísmo (los siete mundos planetarios, con (suicidio del guerrero, de la viuda, etc,); 3,", el suicida no puede
iniciaciones sucesivas) 51. agregarse a los otros muertos y debe errar entre el mundo de
Aquellos individuos para quienes no se han realizado los los muertos y el de los vivos; 4,", el suicidio es castigado en el
ritos funerarios, lo mismo que los niños no bautizados, o a los otro mundo, y el suicida debe errar entre los dos mundos hasta
que se haya cumplido el tiempo que hubiera vivido normalmente;
o bien no es admitido más que en una región inferior del mundo
" CL, entre otros, MASPÉRO, loc. cit., t. /, pp. 23 Y ss., 29. Obsérvese
de los muertos, o en fin es castigado con suplicios, etc, (infier-
que la momificación liene prccisamente como finalidad permitir el rena-
cimiento. la vida dc ultratumba. no). Obviamente, según en cuál de estas cuatro categorías entre
" S~lInNov.BoYEn, Les fJo/JI//a/io/IS /il//lOises de la Volga et c/e la el suicida, los ritos funerarios son distintos, tanto los ritos profi-
Kallla. t. 1, París. 1898, p. 138. lácticos y purificatorios como los ritos de paso,
\.) Véase nHís alnís p. 163 Y las fuentes citadas.
" GONDATTI, 1'.39.
51 CL l'oWEI.L, XIX//¡ AI/n. RefJ. 11. l~.. pp. LXXXI-LXXXII (nota 51 R. LAsc 11, Die Verbleibsor/e der abgeschiedel1el! Seele der Selbsl-
anadida por V. G. en el Adc/el/(JIIIII). lIlürder, Globus, t900, t. LXXVII, pp. t 10-115. '

172 173
RITOS DE RENACIlIlIENTO y DE REENCARNACIÓN reencarnado ,s. Cuando el niño nace, se matan dos pollos; luego
la madre se lava y lava al niño. Los siete primeros días los pasa
Volvemos a topamos de nuevo con estos últimos en los ritos el alma del niño posada, como si fuera un pájaro, sobre las
de resurrección y de reencarnaciÓn. En efecto, aun cuando el ropas o el cuerpo de sus padres; esa es la razón de que éstos
alma se haya separado de los vivos y haya sido agregada al se mantengan lo más posible sin moverse y se apacigÜe al dios
mundo de los muertos, puede ir a continuación en sentido in- doméstico con sacrificios. Luego vienen ceremonias de todo tipo,
verso y reaparecer entre nosotros, sea por propia iniciativa, sea durante una de las cuales el pariente más próximo por vía ma-
por coacción de otros. El mecanismo es a veces muy simple: terna da un nombre al niño, es decir le reagrega de nuevo al
basta que el alma ,se reencarnc en una mujer y reaparezca en clan.
forma de niño: tal es el caso, entre otros, en los arunta de Aus-
tralia, que piensan que las almas estrin emboscadas en piedras,
árboles, etc., y desde allí se arrojan sobre las mujeres .jóvenes, RITOS CUANDO EL DOMICILIO DEL MUERTO ES SU CASA,
gruesas y apetitosas. Los ritos de reintegraciÓn al mundo de los SU TUMBA O EL CEMENTERIO
vivos son entonces los ya estudiados a propósito del nacimiento
y la denominación. Las ceremonias de los lushei del Asasm 54 Recordaré finalmente que, a veces, las almas de los muertos
ofrecen un buen ejemplo de este «retorno eterno». Se reviste ul se reencarnan directamente en animales, vegetales, etc" especial-
muerto con sus mejores ropas y se le at¿l, en posición sentada, a mente en los totems. En este caso, hay rito de agregación del
un andumiaje de bambÚ; se colocan a su lado los utensilios y muerto a la especie totémica.
armas propias de su sexo; se mata un cerdo, una cabra y un No siempre existe un lugar de ultratumba destinado espe-
perro, cuya carne se reparten (odos los parientes, amigos y veci- cialmente a los muertos: o al menos ocurre con frecuencia que
nos; se le da también de comer y de beber al muerto. Luego, al sus domicilios sean los alrededores de la casa, la tumba (llamada
caer la noche, se le coloca en una fosa excavada justo al lado la «Isba del Muerto» por los votiak), o el cementerio (llamado
de la casa; su pariente más próximo se despide de él y le pide el «Pueblo de los Muertos» por los mandan). En este caso, el
que lo prepare todo para los que irán a reunirse con él. En verdadero rito de agregación al mundo general de los muertos
efecto, el alma, acompañada por las almas del cerdo, la cabra lq constituye el entierro. Esto es muy claro entre los cheremisos
y el perro, sin las cuales no hallaría su camino, se dirige vestida y que, por otra parte, creen también, quizá por la influencia mu-
equipada al país de Mi-thi-hua, donde la vida es dura y penosa. sulmana de los tatar, en otro mundo 56,análogo al cielo de los
Pero si el muerto ha matauo hombres o animales de caza, o si ostiak y al que se accede bien con una pértiga que sirve de
ha ofrecido fiest¡¡s al pueblo clltero, va a un país agradable, al puente por encima de una caldera, bien por una escalera. Asi-
otro lado de un río, donde se entrega a una comilona continua: mismo, los muertos mordvinos tienen por domicilio la tumba
las mujeres, al no poder combatir, ni cazar, ni dar fiestas, no o el cementerio 57.El vínculo con los vivos, y por tanto el perío-
pueden ir a ese bello país más que si las llevan sus maridos. do de margen, dura entonces más tiempo, renovando éstos pe-
Al cabo de cierto tiempo, el alma abandona estas regiones, t¡¡nto riódicamente tal vínculo, como ya se ha dicho, bien mediante
la una como la otra, y regresa a esta tierra en forma de avispón; comidas en común, o de visitas, bien alimentando al muerto (agu-
tms un nuevo período de ticmpo, se transforma en agua, eva- jero en la tierra y el féretro, caña, vituallas depositadas en la
porándose luego en forma de IOcío; y si una gota dc rocío cac
sobrc un hombre, este hombre tcndni un hijo que sení el muerto " Es uno tic los casos, muy raros, tic reencarnación por el padre.
" SMIRNOV (trad. P. Boycr), Les poplllaliofJs ji"IIoises des bassifJs
de la Vo[ga el de la Ka/1la, 1. 1, Cheremisos y Mordvos, París, 1898,
" El comandante SII"KESI'L,\HE en CCIlSllS o/II/(!i<l, 1901,1. 1, Ethno- pp. 133-144.
grapllica[ AppeJ/(lices, Calcula, 1903, p. 225. \1 1bidelll, pp. 357.376.

174 175
tumba, etc.). Pero siempre llega un momento en que este víncu-
comidas que tienen por finalidad renovar entre todos los miem-
lo se rompe, tras haberse ido relajando poco él poco. En tal caso, bros de un grupo superviviente, y a veces también con el difunto,
es la última conmemoración, o la última vi~ita, ctc., lo que la cadena que se ha visto rota por la desaparición de uno de sus
clausura los ritos de separación, respecto al muerto, y de recon-
eslabones. Con frecuencia, una comida de este tipo tiene lugar
ciliación de la sociedad, restringida o amplia, de los vivos. también en el momento de levantar el luto. Cuando los fune-
rales se hacen cn dos etapas (provisionales y definitivos), hay por
LISTA DE RITOS DE SEPARACiÓN Y DE AGREGACIÓN lo general al final del primero una comida de comunión cntre
los parientes, a la que se supone que asiste el muerto. En fin, ~i
Veamos ahora una lista de los ritos de paso considerados la tribu, el clan o el pueblo están en juego, el modo de convocar
aisladamente, lista que, como las demás presentadas en este vo- (tambor, pregonero, mensajero, etc.) refuerza más aún el carácter
lumen, no tiene ninguna pretensión de ser completa. ritual colectivo de la comida a que se convoca a los miembros
Entre los ritos de separación, algunos de los cuales ya hemos de los grupos interesados.
examinado, es conveniente clasificar: los diversos procedimien- En cuanto a los ritos de agregación al otro mundo, son el
tos de transportar al exterior el cadáver; el incendio de los equivalente a los ritos de hospitalidad, de agregación al clan, de
títiles, de la casa, de las joyas, de la~ riquezas del muerto; mlopción, etc. Con frecuencia se alude a ellos en las leyendas que
el dar muerte a sus mujeres, sus esclavos, sus animales favoritos; tienen por tema centml un descenso a los infiernos o un viaje
los lavados, unciones, y, en general, rilos llamados de purifica- al país de los muertos, casi siempre en forma de tabúes: no hay
ción: zanja, féretro, cementerio, valla, colocación en los árboles, que ccmer con los muertos, ni comer o beber algo que se haya
montones de piedras, etc., los cuales se construyen o se utilizan producido en su país, ni dejarse tocar, o abrazar por ellos, ni
ritualmente, terminando con frecuencia el rito entero de una aceptar de ellos regalos, etc. Por otra parte, beber con un muerto
manera particularmente solemne con el cierre del féretro o de agrega a la comunidad de los muertos, permitiendo por consi-
la tumba. Como ritos co]ectivo~, cstán las ceremonias periódicas guiente viajar entre ellos sin peligro, del mismo modo que abo-
de expulsión de las almas fuera de la casa, del pueblo, del terri- nar el peaje (moneda, cte.). Entre los ritos de detalle citaré el
torio de la tribu. Al «rapto» de la novia corresponden las luchas mazazo en la cabeza que dan los muertos al recién llegado 6°; la
por e] cadáver, tan extendidas en África, y cuyo verdadero sen- extremaunción cristiana; poner el muerto en lierra. En fin, es
tido no parece haberse comprendido hasta ahora: únicamente a en esta categoría quizá en la que hay que clasificar las «danzas
la fuerza se resignan los vivos a perder a uno de sus miembros, de los muertos» ejecutadas por algunos amerindios, por los an-
pues ello supone una disminución del poder social; estas luchas yanja 61 de África, etc., por los miembros de las sociedades secre-
son tanto más violentas cuanto más elevada sea la poskión del tas II otras sociedades mágico-religiosas especiales.
muerto en la sociedad 58. En cuanto a la destrucción misma de]
cadáver (incineración, putrefacción rápida, ete.), tiene por objeto
disgregar los componentes, cuerpos y almas diversos; aunque
Hertz 59no lo crea así, sólo muy raramente constituyen los res-
tos (huesos, cenizas) el cuerpo nuevo del muerto en la otra vida.
Como ritos de agregnción, citaré en primer lugar las comidas
consecutivas a los funerales y las de las fiestas conmemorativas, ,. "AnDO N, Call1bridge expeditioll to Torres Straits, t. Y., 1906, pá-
gina 355; este mismo rito es uno de los del matrimonio; eL más arriba,
" Para referencias, véase HERTZ, loco cit., p. 128,11. 2. p. 141.
" Loc. cit., p. 78, modificando una teoría demasiado absoluta de
61 Yéase A. WERNER,Tire Natives 01 British East Alrica. Londres,
KteinpulIl. 1906, p. 229; R..S. RATTRAY,Sollle lolk-Iore, stories ami sollgs ill Chi-
lIyallja, Londres, 1907, p. 179.
176
177
CAPíTULO IX No obslant,c, en el caso de algunos de los ritos que interpre-
to como ritos de paso, es preciso que ofrezca, aunque sea r¡ípi-
OTROS GRUPOS DE RTTOS DE rASO damente, mis razones:

1.° Cabeflos.-Han sido objeto de una monografía de WiI-


ken 3, cuyas opiniones han sido aceptadas y desarrolladas, entre
otros, por Robertson Smith 4, Sidney Hartland, etc. En reali-
dad, 10 que se llama «el sacrificio de los cabellos» comprende
dos operaciones distintas: a) cortar el pelo; b) dedicado, con-
sagrarIo o sacrificado. Pucs bicn, cortarse el pelo cs separarse
del mundo anterior; dedicado es vincularse al mundo sagrndo
y mÍ1sespecialmente a una divinidad o a un demonio, con quien
de ese modo se emparenta. Pero ésta es sólo una de las formas de
utilización del pelo cortado, en el cual reside, como en el pre-
SonRE ALGUNOS RITOS DE PASO CONSIDEHADOS pucio o en las uñas cortadas, una parte de la personalidad.
AISLADAMENTE: 1.°, CABELLOS; 2.°, VELO; 3.", LEN<HJAS Con mucha frecuencia, esta idea no existe, y no se hace nada
ESPECIALES; 4.°, HITOS SEXUALES; 5.°, GOLPES en absoluto con los desperdicios. En otros lugares sí que exis-
Y FLAGELACIÓN; 6.°, LA PIU~IEHA VEZ te y son enterrados, quemados, conservados en un saquito, con-
fiados a un pariente, etc. Asimismo, el rito de cortar el pelo
Convendría ahora cxalllinnr cnda rito dc paso y dcmostrar o una parte de la cabellera (tonsura) se utiliza en muchas cir-
que se trata en credo de un rito de separación, de margcn o de cunstancias diferentes: se afeita la cabeza del niño para indicar
agregación. Pero hacerla daría materinl para varios volúmenes, que entra en otro estadio, la vida; se afeita la cabeza de la
'¡jada que todos y cada uno de los ritos determinados, o casi, muchacha en el momento de casarse, con objeto de cambiada
pueden ser interpretados de varias maneras, según formen parte de clase de edad; de igual manera, las viudas se cortan el pelo
~e un sistema completo o se trate de un rito aislado, según se para romper el lazo creado por el matrimonio, reforzándose el
ejecuten de una manera o de otra '. Se han presentado enume- rito con el depósito de la cabellera sobre la tumba; a veces es
raciones en varias ocasiones 2, Y todos aquellos ritos que com- al muerto al que se le corta el pelo, siempre con la misma idea.
portan el acto de cortar por una parte, y de atar por otra, ape- Pues hay una razón de que el rito de separación afecte a los
nas ofrecen materia de discusión. Así, por ejemplo, he expli- cabellos: es que éstos son, por su forma, su color, su longitud
cado la circuncisión corno un rito de separación, y hemos visto el modo de disponedos, un carácter distintivo fácilmente reco-
la extraordinaria difusión del uso del «lazo sagrado», de la nocible, tanto individual como colectivo. «Cuando son muy jó-
«cuerda sagrada», del nudo, así como de sus análogos, el cintu- venes, las niñas de los rehamna (Marruecos) llevan la cabeza
rón, el anillo, la pulsera y, también, sobre todo en los ritos del afeitnda, excepto los cabellos de delante y un mechón sobre el
matrimonio y de la entronización, la corona, cuya forma primi- vértex; cuando llegan a la pubertad, dejan crecer sus cabellos,
tiva era el pañuelo. conservando los que están sobre la frente y enrollando los de-
más sobre la cabeza; cuando se casan, se dividen los cabellos
I Compárense a este respecto los rilos señalados por E. Monseur, «La
proscription religieuse de I'usage réccllt» , Re!'. de I'/Iis/. des Ud., t. LlII J l.-A. WILKEN, «Das Haaropfen> , Revlle c%nia/e ln/ema/iona/e,
(1906), pp. 290-305. t. ] 11; cL además FRAZER, Go/den BolIglt, op. ci/., t. 1, pp. 368.369, para
1 Vé<Jsc m¡ís atrás, pp. 24.27, 38.42, 4Y-SO, 60. 64, 66, 74, 142.143. ]44- una buclla colccción de hechos.
145, ]46.147, t76.177. . Rob. S~IIT 11, Die Religion der Semi/en, pp. 248-255.

178 179
en dos trenZ[lS que quedan colgando por detrás; pero a partir moJo, cu[lndo los romanos «consagrnban» a los dioses, enten-
del 11l0mento en que son madres, se pasan esas dos trenzas de-
dían que, cubriendo con un velo a las víctimas designadas, las
lante eJe! pecho, por encima de los hombros» ó. El peinado sirve
separaban de este mundo para agregadas al otro, divino y sa-
así a las mujeres rehamn<l para l1larC<lrlos períodos de su vida
grado. El rito cristiano que hemos señalado existía en el mo-
y su pertenencia a esta o aquella e<ltegoríade la wciedad fe-
mento de la iniciación a los misterios, y la explicación es la
menina. Serí[l fácil citar muchos otros documentos del mismo misma en los dos casos.
género. Lo que quería indicar es que el tratamiento dispensado
<l los cabellos entra con mucha frecuencia en la clase de los
ritos de paso 6. 3.0 Lellguas especiales.-Durante la mayoría de-las ceremo-
nias de que hemos hablado, y sobre todo durante los períodos
2." Velo.-«¿Por qué -se preguntaba I'luUII'Co--- ponerse de margen, se emplea un lenguaje especial que, a veces, compor-
ta todo un vocabulario desconocido o inusitado en la sociedad
un velo sobre la cabeza para adorar a los diuses'!» I.a rcsplfl:sta es
simple: para separarse de lo profano (ya que hasta la vista, como gendal y, otras veces, sólo consiste en la prohibición de emplear
se dijo a propósito de los shammar, es un contacto) y para no ciertas palabras de la lengua común. Hay así lenguas para las
vivir ya más que en el mundo s[lgrado. En la adoración, en el mujeres, para los iniciados, para los herreros, para los sacer-
sacrificio, en los ritos del matrimonio, elc., el «velamiento» es dotes (lengua litúrgic<l), etc. No hay que ver en ello más que un
temporal. Pero en otros casos, la separación o la a~~regación, o fenómeno del mismo tipo que el cambio de ropa, las mutila-
<1Inbas, son definitivas. Tal es el caso para las mujcres musul- ciones, la alimentación especial (tabúes alimenticios), etc., es
manas, las judí,¡s de T t'lIle/., elc., que, al pertenecer por una decir, un procceJillliento de dircrenciación perfectamente normal.
parte a la sociedad sexual, por la otra a una sociedad familiar No insisto cn este punto, puesto que ya lo he discutido en otro
determinada, deben aislarse del resto del mundo resguardándose lugar rmís detalladamente 8.
con un velo. Qel mismo modo, en el catolicismo, pasar del esta-
9io liminar (noviciado) al estadio de agregación definitiva a la 4.° Ritos sexuales.-La prohibición del acto sexual es un
comunidad, es «tomar el velo», De igual manera, en fin, en elemento de la mayoría de los conjuntos ceremoniales y, al igual
-ciertos pueblos una viud<l se separa de su madeJa muerto, bien
que las lenguas especiales, no debe ser clasificado aparte. En
Únicamente durante su luto, bien p[lra siempre, o incluso de las los pueblos en que el coito no implica ni impureza ni peligro
demás mujeres casadas y de los hombres, llevando un velo. Cu- mágico-religioso, el tabú en cuestión no se presenta: pero allí
briéndose con un velo tras haber bebido la cicuta, Sócrates se donde esta opinión existe, es natural que el individuo que desee
separaba del mundo de los vivos para agregarse al mundo de entrar en el mundo sagrado y, tras entrar en él, actuar, deba al-
los muertos y de los eJioses; pero habiendo tenido que reco- canzar un estado de «pureza» y mantenerse en él. Pero, por otra
parte, y ésta es una de las formas de la rotación de la noción
mendar a Critón que sacrificara un gallo a Esculapio, es decir,
queriendo de nuevo actuar como vivo, se descubrió el rostro, de sagrado a que nos hemos referido en el capítulo 1, al tiem-
para volver a cubrírselo inmediatamente después 7. Del mismo po que es impl1l'o, el coito es «poderoso»; esa es la razón de que
hubiera nlOnchado la luz celeste», Más adelante (p. 309) entrevé una
\ E. [)OUTTÉ, Memlkech. t. 1, París, 1905, pp. 314-315.
explicación del mismo género que la ofrecida por mí, pero sin llegar
, Rob. SMITII, foco cil., pp. 2')().252. ha acL'lt¡tdo a ver que cortar
husta el finul del urgumento; lu «col'I'clacitÍn cntre lu purificación, lu
o trasquilar el pelo es un rito de iniciación nluy extendido. pl:1'U lo
penitcncia y el luto», más tarde entre el mutrimonio romano y nistiuno,
identifiea eon una consagración; es Huís exacto decir qUl: l:ste nlisll1O
de un velo comlÍn durante los ritos del matrimonio romuno y cristiano,
rito existe a la. vez cn el ritual de paso y en el rilual de consagrm;ión.
habría podido mostrarle el sentido de rito de separación y de agregacitÍn
7 Contra lo que postula S. HEINAC(1, en su estudio sobre «el velo de
a la vez de las prácticas en cuestión.
la oblacitÍn» (CI¡{/es, fl.tylhes el f~eligi()l/s, 1. 1, pp. 299-311), no hay mo-
. A. VAN GENNEI', «Essai ú'une théorie des langues spéciales», Rel'ue
tivo para hacer intervenir aquí la idea de quc «la visitÍn de un cadáver
des Eludes Etllllographiques el Sociofogiques, 1908, pp. 327-337.
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]0 encontremos empleado como un rito de una eficacia superior. se olvidan los derechos de propiedad personal y, en un modesto
Está claro que el coito con una prostituta consagrada a una di- pie-Ilie, todos comen de lo que cada cual ha aportado. De igual
vinidad no es rmís que uno de los medios, del mismo género que manera, todos se unen a todas, a fin de que la unión entre los
la comunión, para agregarse a ]a divinidad, o incluso identifi- miembros de la sociedad especial (totémicu, herética, etc.) sea
carse con ella 9. Pues conviene asignar al acto su sentido mate- profunda y completa. En cuanto a las mutilaciones que afectan
rial, de penetración. Otros ritos, como el de Mylitta (toda mu- a los órganos sexuales, e incluso en el caso de perforación del
chacha debía ofrecerse una vez a un extranjero y recibir dc él himen por Un coito preliminar ul matrimonio, no tienen ningu-
una moneda), son más complejos. Su mejor il11terpretación la ha na significación sexl1ul propiamente dicha, como he expuesto
dado Westermarck: piensa que era un medio para asegurar la en numerosas ocasiones.
fecundidad de la muchacha, basado en el poder sagrado del ex- Todo lo que se acaba de decir sobre las prácticus hetcro-
tranjero 10.esta no era, propiamente hablando, una rrostituta sa- sexuales vale exactamente igual para las prácticas homosexua-
grada; el acto se realizaba <:n len<:lIo sagrado; es posiblc' que su les. Pero como aquí las discusiones han sido más confusas y los
finalidad fuera al mismo tiempo agregar el extranjero a la di- documentos son menos detallados, conviene citar algunos ejem-
vinidad o a la ciudad. También interpreto como rito de agre- plos. Durante la iniciación en ciertas Ingiet (cL más arriba, pá-
gación el coito en cuanto acto terminal de las ceremonias de ini- ginas 96-97), un miembro entrado en años de la sociedad se des-
ciación: así, por ejemplo, en Australia el <:oito es un rito de este J1t((.Juy se embadurna de cul de los pies a la cabeza. Sujeta en
tipo para ngregar un mensajero a una tribu ", mientras que en una mano Ifl extremidad de una estera y da la otra u uno de
otros <:asos es un rito destinado a asegurar la buella marcha de los novicios; ambos tiran y luchan alternativamente hasta quc
las ceremonias en eurso 12 y <:notros, todavía es un acto de con- el anciano cae sobre el novicio y se realiza el acto; todos los
fraternización (préstamo e intercambio de las mujeres, de las novicios deben, sucesivamente, someterse a idéntica operación;
hermanas, etc.). uhora bien, la pederastia no está considerada como un vicio entre
En cuanto a ]a «licencia sexual», consecutiva a las ceremo- los melanesios, sino como un acto gracioso 13. Por otra parte,
nias de iniciación, en virtud de la cual, al igual quc en las ce- se sabe que el acto homosexual era un acto normal en las anti-
remonias de ciertas sectas rusas, los hombres y las mujeres se guas sociedudes de efebos, como lo sigue siendo aún, a título
unen a su antojo o al az¡¡r, lejos de ver en ella una supervi- de pacto de amistad, entre los albaneses y, para los habitantes de
vencia de ]a pretendida «promiscuidad primitiva», la veo como las «casas comunales», allí donde no se da vida en común entre
una expresión completa de esta misma idea de agregación: es chicos y chicas 14, de tal modo que en ese caso el primer acto
el equivalente exacto de la comida en común, en la que parti- pederasta es un rito de confraternizución. No es necesario traer
cipan todos los miembros de un mismo grupo especial. ¿Con- aquí a colación, como hace Ad. J.-Reinach, la idea de una «trans-
sideraría alguien la existencia universal de comidas comunita- ferencia de la fuerza viril del poderoso guerrero al efebo, dc
rias como un argumento a favor de la propiedad comunista pri- cuya educación militar y cívica se le ha encargado» 15. A las
mitiva de las materias ulilllenticias? También en este momento
1J R. PARKINSON,Dreissig jahre i/1 del' Südsee, Stuttgart, 1907, p. 611;
la sodomía es asimismo practicada como rito de iniciación en Nueva
, Considero inútil discutir todas las teorías anteriores de Crawley, Guinea: J. CH ALMERS, «Notes on the Bugilai, Brirísh New-Guinea».
Frazer, etc.; es difícil encontrar un procedimiento mejor para expresar ¡oum. Alllh/'op. 1/ISI., t. XXXIV (1904), p. 109.
una agregación estrecha. Intima; la eomells¡didad misma aparece como " Para hechos y referencias, véase I-Iaveloek EU.1S. 111udes de l'syc/¡o-
complicada ni lado del coila. logie sexuelle, 1. 11, la Illl'ersici/1 sexual. París, 1909; WESTElIMAIICK,Ori-
10 WESTEIIMAIICK,'fhe urigill ((lid del'dol'/IlclIl uf /Iloral idcos. t. 11. l:i/1 a/l(/ devc,'{lp/llelll 01 /IIoral ideas, 1. 11, 1908, pp. 456-489, Y el peri{;-
Londres, 1908, pp. 445-446. dico de r.-s. KHAUSS,AIlI/¡ropophyleia, Leipzig, 5 volúmenes aparecidos.
11 CL más arriba, pp. 45-46. " Ad. J.-RElNACH, «La lutle de Jacob avec Jahveh», ete., Ret'. des
J2 Véanse mis MYlhes el Lég. el'Auslr.. París. 1906, pp. LVI-LVII. Eludes Elhllogr. el Social., 1908, p. 356,. nota 5.

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prostitutas sagradas, kedeshólh, correspol1díUI1 entre los ju- Bastarán asimismo algunos ejemplos para mostrar que la bes-
díos !os kcdeshim, hombres dedicados a la divinidml y quc sc tialidad puede ser, en cienos casos, un rito de agreg:h:ión. Se
sometían a la pederastia pasiva; también aquí el acto era un presenta en forma muy clara en Madagascar; entre los <1ntai-
rito de agregación. No puedo ocuparme aquí de los hombres- moro, un hombre que vuelve de viaje, no puede tener relaciones
mujeres: es preciso, no obstante, recordar el rito de Cos: los sexuales con !)u mujer más que después de haberlas tenido con
sacerdotes de Hércules llevaban durante el mismo, vestidos de una novilla e~,pecialmente cuidada, a la que se engalana con flo-
mujer y el novio se vestía también dc mujcr para acoger a su res y guirnaldas: el apodo de los antaimoro es «novios de va-
novia 16. Este paralelismo se aplica fácilmente admitiendo: cas», y el rito podría estar en reladón con el totemismo 20. En
1.°, que los sacerdotes eran las «mujeres» de Hércules y, por algunas tribus de Nueva Guinea británica, la bestialidad es uno
tanto, la agregación a este dios comportaba un aclo homosexual; de los ritos de las ceremoniasde iniciación21. La representación
2.", el novio actuaba del mismo modo que las parejas de chama- dramática de la bestialidad, si no el acto mismo, juega un im-
nes koryak, en I.as que el marido es la mujer y la mujer, el portante papel en estas mismas ceremonias, al menos entre al-
marido 17, de suerte que el paralelismo en cuestión no es más gunos australianos y amerindios, y también entre los bosquimanos
que una coincidencia; a menos que supongumos que el rito del del Kalahari, que ejecutan la danza del toro y de las vacas, o la
matrimonio ha influido cn el rito del templo, y el1 ese caso, danza del pavo, o la danza del puerco-espín, simulando el coito
cuulquiera que sea la razón de que el novio Sl: disfracl:, IHIl:de de estos animales con la mayor exactitud 22. En fin, la eficacia
que el rito dcl templo no sea una vez m,ís sino un rito de agre- mágico-religiosa del coito con animales, queda patente en las si-
gación a la divinidad 18.La pederastia ritual se da también en- guientes descripciones, observadas en Oalmacia por el doctor
tre los indios pueblo, c¡ue afcminan expresamente a ciertos jó- Al. Milrovics. Para librarse de la consunción, hay que copular
venes (los 1I111jerados),de los que se sirven duH1I1tc diversas ce- con una gallina o un pato hembra; de la blenorragia, con una gal1i-
remonias 19, con la misma finalidad sin duda que los arunta, cuan- na, a la que se corta el cuello durante el acto; para hacerse maes-
do se sirven ritualmente de mujeres, siendo en ambos casos el tro en el arte diabólico, con una vaca; para tener suerte, con una
acto un «lubrificante mágic9». gallina; para aprender el lenguaje de los animales, con una ser-
" J..G. FRAZER, AdOllis, /llIis. Osiris. 2- ed., Londres. 1907, p. 433.
piente hembra; para que las vilas (hadas malignas) no causen
"CL JOCIIELSON, T/¡e Kor)'ak; religioll 1II1l11/lylh, Jesup Nonh I'u- malcs a las bcstias, con una yegua; para robar sin ser cogido,
cific Exp., t. VI, part. 1, Nueva York y Leiden, 1905, pp. 52-54. con una gata; para que haya dicha en el hogar, hay que copu-
" Sin embargo, el ntuendo femenino de los sacerdotes y magos es lar con una cabra, recoger el semen y frotar con él la puerta de
un hecho lo bastante extendido como para que se deba quizá buscar ]a casa 23. Sin duda, la bestialidad anamita (gallinas, patos, et-
otra explicación; cL la interesante nota de JOCIIEI.SON,The Koryak, p. 53;
}.-M..M. VAN DEn I3UI\GT, L'UrlIl1cli el les Wal'll/ldi, Bar-le-DIJe, 1905,
cétera), tan extendida que un europeo no debe comer jamás uno
p. 107; J.-G. FnAzER, Adollis, AI/is, Osiris, 2.' ed., Apéndice, pp. 428-435. de estos volátiles si no ha sido muerto en su presencia, remite a
La idea de este cfllnbio de atuendo seria que el saeerdote se cree ani. opiniones del mismo tipo.
mado por un espíritu femenino o una diosa con la que quiere identi-
ficarse. FRAZER cita, p. 434, el mismo rito en tanto que rilo de
malrimonio, y cre que tiene como finalidad asegurar el nacimiento de
5." La flagelació/1 es uno de los actos que, aun cuando no
hijos varones. Esto es inadmisible: de ser así, ¡el novio parida niiHls, o se ejecuten más que ritualmente, no dejan de poder ser inter-
no procrearía más que niñas! En mi opinión, se trata de un rito de pretados de varias maneras. Es sabida su importancia en la psi.
agregación del muchacho a la familia de la chica, y de ésta a la familia
del novio, o mejor incluso, de un simple rito de unión entre los dos 2° CL mi Taboll, Tot. Mad., pp. 249-251, 280-281, 343.
individuos, idéniico 111intercambio de anillos, de alimentos, etc. " J. C 11ALMEns, loco cil., p. 109.
" F. KARSCH, « Uranismus oder Pi¡derastie und Trilwdie bei den NI1- " I'ASSARGE,Die BlISch111iil1l1er del' Kalahari, Berlín, 1907, pp. 101-104.
turvolkern», Ja/¡rbllch jiir sexllelle Zlvisc/¡eIlSllljel1, t. 111 (1901), pa- 2J Fr.-S. Kl'fltlss y R. Reiskel, trad. con complementos de DuLAURE Des
ginas 141-145. divinilés généralrices, Leipzig, 1909, p. 181.

184 185
cología sexual; es un medio el'Ológeno de los más podcrosos. 6.° La primera vez.-«Sólo cuenta la primera vez», afir-
Pero hasta en este caso, como en los ritos, se pucde hacer en- ma un dicho popular, y no carece de interés señalar que no sólo
trar la flagelación en una categoría más amplia, la de los golpes, esta idea es propiamente universal, sino que se manifiesta en
ya dados una sola vez, ya repetidos, y considerar todo ello con- todas partes, con más o menos fuerza, por medio de ritos espe-
juntamente como una de las formas del sadismo. Como rito, la ciales. Hemos visto en varias ocasiones que los ritos de paso
flagelación y los golpe~j pueden actuar a veces sexuallllente. Allí sólo se presentan en su forma completa, o se patentizan más (o
donde tal cosa no OCUlTe,conviene completar las interpretacio- incluso sólo entonces existen), en el momento del primer paso
nes admitidas hasta ahora, según las cuales no son más que de una categoría social o de una situación a otra, Para no sobre-
un rito de expulsión del demonio del mal, de la impureza, etc. cargar aún más un libro ya bastante farragoso, también aquí
Salomon Reinach 24 ha reunido los hechos antiguos de flagela- me contentaré con algunas indicacione~. Recordaré en primer
ción ritual y ha expuesto la teoría de Mannhardt, para quien, lugar que en esta categoría entran todos los ritos de fundación
en las Luperc¡¡les, la fustigación tiene por efecto alejar los de- y de inauguración (casa, templo, pueblo, ciudad); incluyen cere-
monios; Frazer quiere ver en ello un rito de purificación 25; monias de separación de lo común o de lo profano, y una apro-
Tholllsen ve un medio para hacer que pase al cuerpo del pa- piación o una consagración; en los detalles, estas ceremonias com-
ciente la fuerza y la vitalidad, bicn del 1Írbol (avellano), bicn prenden ritos de profilaxia, de propiciación, etc., pero su arma-
del animal (maeho cabrío o cabra), con cuyos fragmenlos se dura real es el esquema de los ritos de paso, especialmente vi-
azot¡¡. S. Reinacl, adopta esta teoría y vc en la fl¡¡gclación un sible en los ritos de la primera entrada. Igualmente, para el ex-
«rito de comunión», lo que yo llamo un rito de agregación. tranjero hay ritos de la primera entrada, siendo luego libre de
Est¡¡ interpretación debe scr admitida tanto para las Lupercalcs volver a salir y de entrar de nuevo. El primer embarazo y el
como para la flagelación en el altar dc Arlcmis Ortia. La flagc- primer parto son ritualmente los más importantes, por más que
lación es un rito importante en numcrosas ccrcmonias dc inicia- aquí, motivos higiénicos y médicos, ticndan a hacer que dismi-
ción (lo vimos en el caso de los zuni) 26 y equivale al rito con- nuyan las diferencias entre la primera vez y las demás. El na-
cimiento de\' primer hijo, y sobre todo del primer varón, son
sistente cn Nueva Guinea en dar un mazazo en la cabcza para
agregar al individuo ¡¡I clan totémico, a la familia, al mundo de acontecimientos más importantes, y el punto de vista en cues-
tión se manifiesta jurídicamente en el derecho de mayorazgo o
los muertos 27.Sin embargo, conviene seilalar que la flagelación
primogenitura. El primer corte de pelo, el primer diente, la pri-
o los golpes sirven en algunos casos (Liberia, Congo) de rito
mera nutrición sólida, los primeros pasos, las primeras reglas:
material de separileión respecto al mundo anterior; golpear equi- otras tantas ocasiones para ceremonias, variadas por sus formas J
vale cntonces también a cortar o a rompcr. Rccordaré finalmcn-
idénticas en cuanto a su idea fundamental, paralelas por su es-
tc que el rito de aporrear un objCIO l:~l¡í baslantc cxtcndido, y quema central. Los primeros esponsales cuentan más que los
quc entre los ritos de apropiación est1Í cl de «golpl:ar el suelo» demás, y es conocido el descrédito en que cae una muchacha
o el de «golpear los límites» lB. cuyo noviazgo se ha roto. El primer coito de la mujer tiene un
carácter ritual, de ahí toda la serie de ritos relativos a la pér-
" S. REINACH, «La fIagellation rituellc», en C/t/les. fllyllles el Reli- dida de la virginidad. El primer matrimonio es el más impor-
givlls. l. 1, pp. 173-183.
tante, no sólo a causa de la virginidad perdida, pues en numel'C)-
J5 J.-C. FRAZER. Tlle Go/del/ !/ollgll. 1. 11. pp. 149 Y ss.
sas poblaciones, o bien ha habido un período preliminar de coi-
" Cf. nuís arriba, pp. 92-93. Y para 0(1'0 caso típico, 11. WEBSTER,
J'rilllitil'e sccrel societies, p. 113. t03 con los jóvenes (casa comunal de las Filipinas, etc.), o bien
11 ef. l11<Ísarriba, p. 177. la muchacha sólo le es entregada al novio tras una desfloración
"CL IIU;\ND. Popu/ar I\UtilIUili/'s. C¡Q'. XXXVI: W;lIdc F{)wl.l.u. previa. Vemos también cómo las ceremonias del matrimonio se
'J'/Ie /'UlIllll/ Festiva/s, p. '519; clc.
simplifican (o incluso se parodian: charivari) con ocasión dc

186 187
¡os nUevas nupcias de una divorciada o 1111<1
viuda. T¡:J es el a cerrar hcnntticamente. Del mismo modo, cl primer sacrificio
. casÓ en Uargla, y cito las observaciones de M. Biat'lHlY2<; porque del brahmiÍn, b primera misa del sacerdote católico, ocupan un
tienen un valor general: lugar especial,: lo cual se expresa por todo un conjunto de ritos
especiales. Lo> primcros funerales son mlÍs complicados que los
Hay que distinguir (en UArgla) cuatro categorías de matrimonio:
segundos, y ailadiré que los funerales del primer niño en morir
l." El matrimonio entre dos jóvenes que uullea han estado casados, dentro de una familia tienen a veces una com¡::Jejidad o una sig-
ni uno ni 011'0. Durante las fiestas y ceremonias que acolllpaiian o pre- nificación especiales. En fin, las mejores ofrendas son las de los
ceden al matrimonio, y cuyo conjunto recibe el nombre de islc/ll. al jo-
ven se le lIamn nsU y a la jovcn, tas/eI o tasclt; primogénitos, de los primeros frutos (primicias), cte.
2." El matrimonio entre un hombre viudo, divorciado o y¡¡ casado Esta rápida enumeración pone de relieve que una explica-
con una o varias mujeres. y una jovcn virgen: es cl matrimonio del ción de los «ritos de la primera vez» debe presentar un carácter
bllllliilld y de la tase/t; .'
de generalidad que estaba muy lejos de suponer H. Schmtz 3\
3.° El matrimonio de un joven que nunca ha estado c:~sado (asli),
con una mujer viuda o divorcida (ttlI1lCt'OIl/); que sólo se ocupó <.Jeellos a propósito de los ri tos de iniciaciÓn;
4." El mAtrimonio de dos personas que han estado ambas casadas. en la simplificación progresiva de los ritos de iniciaci6n veía
Las diversiones y fiestas a que da lugar el matrimonio "mi dismi- una consecuencia, primero, de quc el secreto no sea ya nece-
nuyendo en nlll11el'O e importancia desde los ml1lrinlUllios de la Inimcra sario a medida que sc élsciende de grado, y segundo, de que los
edtcgorín, n los que se puede IlIIn1llr n1ll(rinlOllios CIJlllpletoS. hasla los miembros de los grados superiores «~e mantengan tras tus bus-
de la cuarta catcgoría, que JlO esliíll ya considerados silla como ulla tidores», interpretación evidentemente inadmisible para todos los
banal formalidad quc sólo intcr~sa a los futuros cónyuges.
<.Jemáscasos citados. Estos ritos son simplemepte ritos de entra-
da de un dol1l.nio o de una situación en otra, y es natural quc
Añadiré que en los pueblos poligínicos la mujer desposada
en primer lugar tiene sobre las demás derechos definidos. La habiendo elJtnJo en un dominio o una situación nuevas, la repe-
primera paternidad regula, entre los toda poliándricos .'°, varias tición del prÍlr'et" acto sólo tenga ya una importancia decrecien-
paternidades sucesivas, y un marido sablava poligíníco tiene te. Por lo dcmás, psicológicamente, el segundo acto no ofrece ya
buen cuidado de asegmarsc, por un rito eslJl.~cial,la paternidad nada nuevo y marcéI el comienzo del automatismo.
de su primer hijo, él fin de ser también el padre de los siguicn-
les .11.En fin, con frecuencia los ritos de] matrimonio sÓlo ter- CEREMONIAS ANUALES, ESTACIONALES, MENSUALES,
minan con el nacimiento del primer hijo, que en algunos luga- COTIDIANAS
res, como el Camerún 32,categoriza a la joven esposa incorporán-
oDIa a la clase de las mujeres propiamente dichas.
En la categoría de las ceremonias de paso entran también
Los ritos de iniciación son también, como lo indica el térmi-
lf1s que acompañan y, según los casos, aseguran el cambio de
no, los más importantes, por cuanto aseguran la presencia o la
año, de estaci~,n y de mes. Estos ciclos han sido estudiados por
participación definitiva en las ceremonias de las Fraternidades
diversos autores, Mannhardt y Frazer sobre todo, pero desde un
y de los misterios. Ver por vez primera un objeto sagrado es un
punto de vistn especial y sin que se haya puesto, al parecer, en
acto grave, esto universalmente; se rompe así por vez primera el relación su sertido esencial con los demás ritos de paso.
círculo nHígíco, que para el mismo individuo no podní volverse
----- Ln~ ccrem::nias de fin de año y de Año Nuevo son lo bastan-
" BIAHNAY. loco cil. Apéndice. te conoddlls como para quc sca inútil insistir J.I. En Pekín 35,el
" 11. RIVEHS,Tlle Toda. pp. 322, 517.
JI A. \VALEN, «'['he Sakahva», AlltmtallariFo AIl/II/al, fasc. VIII (1884), " H. Se 1/ \JHTZ, Altersk/assen llIld Miinnerbiínde, pp. 354.355.
pp. 53-54.
H eL, entre otros, Warde FOWLER,The Toman festiva/s, pp. 35-43,
11 Las chicas y mujeres van desnudas hasta el nacimiento del primcr 48-50.
hijo; IlunEII, Nore/-Hinterland JlUII Kum C/'lIIl, Brunswiek. 1902, p. 421. )\ W. GnlJ/JE, ZlIr Pckinger Volkskllllde, Bcrlín, 1901, pp. 93 y 97-98.

188 189
Üllimo día del año, una comida reÜne a todos los miembros de en la aportación al pueblo del verano 39; en otros casos el in-
la familia, incluso a los habitualmente separados por desavenen- viel'llo muere y el verano, o la primavera, renace.
cias. El rito del «perdón» es secundario; es un rito preparatorio Ahora bien, las estaciones sólo tienen interés para los hol1l-
que tiene pOI' objeto dar coherencia a todo el grupo. Luego «se bres por su repercusión económica, tanto sobre la vida más bien
despide» el año que se va; kOllí ante los antepasados por todos industrial del inviel'llo como sobre la vida más bien agrícola y
los miembros de la familia, primero los de méÍs edad, excepto pastoril de la primavera y el verano. En virtud de ello, los ritos
las chicas de la casa, ya que estéÍn destinadas a entrar en otra de paso propiamente estacionales tienen su exacto paralelo en
familia; visitas del hijo mayor n casa de las familias emparcntn- los ritos destinados a asegurar el renacimiento de la vegetación,
das, etc. tras el margen constituido por la disminución del ritmo vegctativo
El período de margen comprende aquí, segÜn los pueblos, durante el invierno; se asegltl'a la reactivación de la vida sexual
bien la noche entera, bien de medianoche a una de la m1111 a- animal con vistas a un aumento de los rebaños. Todas estas cc-
l1a, bien algunos minutos, el tiempo justo para el cambio. Así, por remonias comprenden: l.", ritos de paso; 2.", ritos simpéÍticos di-
ejemplo, en Pekín se ciel'1'a durante una media hora la puerta rectos o indircctos, positivos o negativos, de fecundación, de
entre los barrios tatar y chino; se pegnn a las puertas de la casa, multiplicación y de crecimiento. Es de destacar que sólo estos
de los armarios, etc., pedazos de papel rojo, etc. Luego vienen Ültimos han alraíuo la atención de Mannhardt, de J.-C. Frazer
los ritos de recepción del nuevo año; en Pekín: sacrificio a los y de sus t:Ontinuadorcs, como Horrmann-Krayer 4°. Estos sabios
aniepasados, a las divinidades, comida en comtín de los parien- han publicado con bastante detalle sus documentos, de tal modo
tes, cte. El período de margen adoptn aquí la forma de dín, se- que cualquiera puede darse cuenta de que, en efecto, el esquema
mana o mes de fiesta o de asueto: como el mes de paro adminis- de los ritos de paso coexiste en estas ceremonias con la segun-
trativo, que comienza en China con el «precinto dc los sellos» da categoría de que hemos hablado. El elemento más sobresa-
y que acabn con «In apertura del sello» ló. El día de /\ño Nuevo liente del esquema, cuando la potencia estaciona! y económica
es en muchos pueblos un día de paralización de In vida gene- es individualizada (p. ej., Osiris, Adonis, etc.), es la dramatiza-
ral, hasta el punto de que en Indochina hasta los muertos sa- ción de la idea de muerte, de espera y de renacimiento 41. De
len de sus tumbas y acuden a tomarle gusto de nuevo a la vida suerte que se celebran por Adonis funerales solemnes, se lleva
terrestre 37; asimismo, el período de los Doce Días o de las Doce luto por él y toda la vida social queda en suspenso; renace, se
Noches es un margen cuyo estudio es muy instructivo desde el renueva el vínculo que le unía a la sociedad, y la vida social se
punto de vista de los ritos de paso. reanuda. En fin, señalaré también el hecho, puesto de relieve
Los volvemos a hallar también, y siempre conforme al es- por Beuchat y Mauss 42,de que entre los esquimales la vida so-
quema habitual, en las ceremonias relativas a las estaciones, que
caen con frecuencia en el solsticio de verano y el solsticio de in- " Ibidel1l. t. 1, p. 208, Y l. /1, pp. 91 Y ss.
vierno (en Europa, estas ceremonias se combinan con las de fin 40HOFFMAN-KRAYER, «Die Fruchtbarkeitsritcn im schwcizcrischcn
de año), en el equinoccio de primavera y en el equinoccio de Volksbrauch» , Archives suisses des Trad. Pop., l. XI (1907), pp. 238-286.
" CL FnAzER, Golde/1 Bouglt, casi todo el 2." voL, y t. III, pp. 138-200:
otoño. Observaré únicamente que el rito de separación consiste
Adonis, A/lis, Osiris, 2.' ed., pp. 187-193; 219-230; 254-259; 299-345; Fr.
en este caso en la expulsión del inviel'llo 38y el de agregación, CUMONT,I-es religio/1s orientales cla/ls le pag(1I1isl1lerO/ll(/ill,París, 1907,
pp. 300, 310; S. REINACH,Cultes, Mytltes el Religio/ls. 3 vol. passil1l.
" BEUCHAT y MAUSS, «Essai sur Ics varialions saisonniéres des so-
" cr. Do OLlTTLE. Social lile ul lIle Chinese. 1867, t. 11, pp. 38-40, cietés cskimos», AI1/1éesociologique. t. IX (1906),pp. 39-132.Los auto-
Y GHUIIE. loco cil., pp. 98-99. res no han cons:igrado un estudio especial a las prácticas en uso durante
.11Para los hechos, véase J.-O. FHAZEH. Ado/lis. A/lis. Osiris. 2." ed. el cambio de residencia, pero sc las hallará descritas (mudanza, cortejo,
(1907). pp. 306 Y ss. propiciaciones divcrsas, cte.) en las ruentes citadas por ellos. Compá-
.. FRAZEH, Golclell Bough, l. 111, pp. 70 Y ss. rcnsc los ritos dcl paso de la vida en el valle a la vida en la monlaña (Iras-

190 191
cial se construye con arreglo a diferentes bases en verano y en No siendo la semana más que una división del mes, no hay
invierno; que la transición de una de estas formas a la otra se ritos de paso relativos a ella, excepto por lo que se refiere a su
expresa por ritos de paso caracterizados. relación con la celebración de los mercados (sobre todo en Áfri-
Toda una categoría distinta de ritos ha sido interpretada com- ca). Pero se conocen ritos de este género relativos al día, por
pletamente en falso por desconocimiento del esquema de los ri- ejemplo, en el Egipto antiguo 46,Y todas las ceremonias destina-
tos de paso: se trata de las ceremonias relacionadas con las fa- das a asegurar el curso cotidiano del sol eomportan, entre otros
ses de la luna. l.-C. Frazer ha reunido y descrito un gran nÚ- elementos, el esquema de los ritos de paso.
mero de ellas 43, pero sin ver otra cosa que uno solo de sus ele- Todos estos ritos, que tienen por finalidad la l11ulliplicación
mentos, los ritos simpáticos. Esta correspondencia entre las fases de animales y: vegetales, la periodicidad de las inundaciones fer-
de la luna y la alternativa de ascenso y descenso de la vida ve- tilizantes, la fecundación de la tierra, e] crecimiento normal y la
getal, animal y humana es una de las nuís viejas creencias de la maduración de eereales y frutos, ete., no son sino medios para
humanidad, y responde en efecto a una correspondencia apro- la obtención de una buena situación económica. Lo mismo oeu-
ximada real, en el sentido de que las fases de la luna son ellas rre con los ritos de pesca y caza, eon las ceremonias de multipli-
mismas un elemento de los grandes ritmos cósmicos, a los que cación del tótem (lntichillma, en Australia Central, etc.), y, en
están sometidos desde los cuerpos celestes a la circulación dc la cierta medida, finalmente, con los ritos de guerra y las ceremo-
sangre 11. Pero haré notar que cuando no hay luna, hay parali- nias del matrimonio. No ha lugar aquí para estudiar este aspecto
zación tle la vida, no sólo física, sino también social, ya general, económico tle ciertos ciclos ceremoniales, ni para ocuparse de
ya especial 45, es decir, períotlo de margen, y que las ceremo- las señales exteriores del paso de una situación a otra, sin im-
nias en cuestión tienen precisamente por objeto terminar este plicaciones de elemento mágico-religioso alguno.
período, asegurar elmáxilllo vital esperado y, en el momento de El fenómeno del margen puede constatarse en muchas otras
descenso, hacer que éste no sea definitivo, sino temporul. De ahí actividades humanas y se repite en la actividad biológica gene-
la dramatización, en estas ceremonias, de la idea de renovación, ral, en las aplicaciones de la energía física, en los ritmos cósmi-
de muerte y de renacimiento periódicos, y el carácter de ritos de cos. Pues es una necesidad que dos movimientos en sentido con-
separación, de ritos de entrada, de ritos de margen y de ri- trario estén separados por un punto muerto, que se reduce al
tos de salida de las ceremonias relativas, bien a la luna en to- mínimo en mecánica por la exeéntrica y no existe ya más que
das sus fases, bien a ]a luna llena únicamente. eh potencia en el movimiento circular. Pero si un euerpo puede
moverse circularmente en el espacio con una velocidad constan-
lado estival del ganado en Saboya. en Suiza, en el Tirol, en los Cárpatos, c(-
célera}, en los que la partida y el regreso comportan siempre comidas en
te, no ocurre ya lo mismo cuando se trata de actividades bioló-
eomÚn, fiestas de pueblo, procesiones y bendiciones, elc. En esta categoría gicas o sociales, pues éstas se desgastan y deben regenerarse a
se incluyen todos los ritos del mismo tipo del que se da en Rusia, una vez intervalos más o menos próximos. Es a esta necesidad funda-
acabado el invierno, cuando el ganado sale por vez primera, consistente mental a la que responden en definitiva los ritos de paso, hasta
en hacerle pasar por encima de una barra colocada sobre el umbral
el punto de adoptar a veces la forma de ritos de muerte y rena-
(TRUMBULL, Tilresilold cavel/(lIl/, p. 17), con objeto evidentemente de
cimiento.
separarlo del mundo doméstico cerrado y reagregarlo al mundo exte-
rior, al aire libre.
.. CL FnAzEH, Colden Bol/gil, 1. 1, pp. 156-160, y Adonis. A/lis, Osi-
MUERTE y RENACIMIENTO
ris, 2.' ed., pp. 369-377. Para Sin, el dios-luna usirio-bubilonio, el'. El.
CO~IBE, /-lis/aire du el/l/e de Sin, París, 1908.
.. Véase Ilavelock Etus, 1?tudes de psyellOfogie sexl/c:/Ic:, t. 1 (1908), Como hemos dicho algunas páginas más arriba, uno de los
pp. 120-225.
elementos más sorprendentes de las ceremonias estaciona les es
" CL la partida del bosque de los miembros del duk-duk, durunte el
cuarto menguante, WEBSTEH, Prillli/ive seere/ socie/ies, p. I t4. 46 Véase má[; atrás, p. 169, Y más adelante, pp. 198-t99.

192
193
la representación dramática de la muerte y renacimiento dc la cn una supervivencia individual o, además, en la reencarna-
luna, de la estación, del año, de la vegetaci6n y dc las divini- ción 56,Y quizá se la podría encontrar igualmente en el voto y en
dades que presiden esta Ú!tima y la regulan. Pero este mismo ele- el peregrinaje. «La idea lógica» de estos patalelismos, algunos
mento se encuentra en muchos otros ciclos ceremoniales y, sin de los cuales habían sido observados por H. Schurtz -idea que
él no había podido encontrar y cuya existencia parece incluso
que sea necesario, para explicarse este paralelismo, suponer prés-
tamos o contaminaciones de uno de estos ciclos a aIroso La idca ncgar 57_, es que pasar de un estado a otro es «desoJlar al hom-
ctl cuestión se halla, por tanto, bien indicada, bien dramaliza- bre viejo», «criar una nueva piel», literalmente. Es difícil, sin
cmbargo, decidÍ!' si la idea de muerte y resurrección es una cau-
da: en las ceremonias estaciona les, en el momcnto del embarazo y sa o una consecuencia. Parece ser consecuencia en las ceremo-
del parto 47, del nacimiento en los pueblos que admiten la rcen-
carnación 48, de la adopción 49, de la pubertad 5°, de la inicia- nias de iniciación y de ordenación, las cuales comprenden, entre
ción51, dellllatrimonio5z, de la enlronización5J, de la'ordena- otros elementüs, éxtasis, exteriorizaciones 58 o incluso, como en-
ción 54,del sacrificio 55,de los funerales en los pueblos que creen tre muchos mnerindios, un sueño o sólo el sueño; así, por
ejemplo, entre los musquakíe (utagamios o zorros), la ÚJtima no-
" Así, por ejemplo, en l'vladaguscar una mujer encinta est¡í «muertu», che de la iniciación (que dura nueve años), los novicios se
y después del p<1rtoes felicitada por Il<1ber«resncitado»; d. '['a[¡oll. '['ot. acuestan en el suelo de la casa-de-danzas, se duermen y despier-
!l/lIeI., p. 165. tan hombres 51.También es consecuencia en las ceremonias es-
" CL m{¡s alnís, p. 65.
" CL m{¡s atr{¡s, p. 50. tacionales, cuando «la naturaleza se duerme» y «se despierta»;
Iú CL más atr{¡s, pp. 79-80, Y el caso muy claro citado por J.-G. FHAZER, pero es la causa de los rituales especiales, dramáticos, utilizados
Go/de/! BolIglz, t. [11, p. 210 (l3orneo). en el culto de Osiris, de Adonis, de Atis, cte., y vive con vida
H Véase más atrás, p. 105, En J..G. fHAZEH, The Goldell /JolIgh. propia en el cristianismo (muerte y resurrección del Salvador,
2.' ed., 1900, t. [11, pp. 422-446, puede hallarse una huena colección de
casos de muerte y de resurrección durante ceremonias de iniciación. Pero punto de partida de la interpretación simbólica de la muerte y
la explicación que da Frazer es inadmisible. Piensa que se trata de un renacimiento de los novicios, etc.). Por el hecho mismo de que
rito de exteriorización del alma en uras de una identifieución con el se la encuentra con independencia de los ritos de iniciación, se
tótem. Ahora bien, no sólo estu teoría careceríu de aplicación a los ritos
idénticos puestos cn práctica en las ceremonias que yo enumero, sino debe concluir que esta idea no es sólo una interpretación de las
que nada prueba que la unión o la identificación con el tótem ten¡;¡a hipnosis, catalepsias, amnesias temporales y demás fenómenos
esencialmente una base animista; pueden realizarse directatilente, p& psicopáticos. ::;e trata, en suma, de una idea simple y normal si
ejemplo, comiéndolo ritualmente (comunión totémica de Hob. Smith),
se parte de la siguiente opinión: el paso de un estado a otro
cual es el cuso en la Australia central. Sobre la ll1uerte y la resurrección
dmante los ritos de la iniciación. véase también: KuLlseIlEH, Zeitschri{t es un acto grave, que no podría llevarse a cabo sin precaucio-
{iir Etllll%gie, t. XV, pp. 194 Y ss.; WEBSTER, l'rimitil'e secret socie- nes especiales 60. En fin, la muerte y la resurrección rituales pue-
líes, pp. 38 Y ss.; GORLET O'ALVIELLA, Rel'lIe de /'Histoire des Religiolls,
1902, t. 11, pp. 341-343 (misterios de Eleusis); J.-E. HARRISON, Pro lego.
fice», Année Sociologique, t. II (1898), pp. 48, 49, 71, 101, de la se-
mella lo the stl/dy o{ greek religiol1 , p. 590 (orfismo); fARNELL, The evo-
II/Iio/! o{ religiOl1, Londres, 1905, p. 57 Y nota; A. DIETEtuCII, Eille AJí. parata.
Ihraslitllrgie. Leipzig, t902, pp. 157-178; H. SCIIUHTZ, Altersk/lIssell lIIlIl " CL más arriba, passim y eL HERTZ, «La représentation co1lective
de la morl», Allllée Sociologiqlle, t. X, t907, p. 126.
M¿itlllcrbiillde, Leipzig, 1902, pp. 98, 99-108. para l11s generalidades y
" 11. Se IIIJlITZ. loco cit., pp. 355-356.
f!1I5sim para los delalles; Schurtz no ha 'sabido ver que los ritos que elra-
mutizan la muerte y la resurrección se hullan dispuestos entre los denHís " O. STOLI., Sllggeslion llIld IIY/J/lotismlls in c/er Vü/kerpsydlOlogie,
ritos de la iniciación, siguiendo tina secuencia neccsuria. Leipzig, 1904, pp. 289 Y ss.
" Véase m{¡s atrás, pp. 150, 154. " Miss OWLN, Fo/k-Lore o{ ¡he Mllsqllokie [ndiolls, p. 69.
53 Véase más atrás, pp. 124-125. 60 En algunos casos, la inhumación en posición de euclillas puede
" Véase más atrás, pp. 120-122. ser una expre!¡iónde la idea de renacimiento en ultratumba: pero que'
" CL HUllERT y MAuss, «Essai sur la nature et la fonetion du sacri- este rito no tiene esa significación en todas partes, e incluso que tal

194 195
den, en algunos casos, provenir de una asimilación de Ins eta- miento-uc-Pieuras); luego, ritos de separación del santuario y
pas de la vida humana a las fases ue la luna: es al menos un ritos de regreso a la vida social, general y familiar. IJéntico me-
hecho a revelar aquí que, en Ull gran nÚmero de pueblos 61, el canismo se da en la devotio, considerada como un sacrificio de
origen o la introducción de la muerte se atribuye a la luna. sí mismo o como una forma especial de sacrificio ordinario; la
devotio se relaciona además por su principio con los ritos de ini-
ciación M.
SACIUFICIO, PEREGRINAJE, VOTO

La serie tipo de los ritos de paso (separación, margen y agre- Los MÁRGENES
gación) suministra el esqueleto del sacrificio y ha sido sistema-
rizada en ese sentido hasta la minucia en los rituales hindÚes Sin querer ser absolutamente exhaustivo en este primer en-
y judíos anliguos 6!, a veces también en la peregrinación y en la sayo sobre lus diversas ocasiones en que el esquema de los ritos
devotio. Es conocido que para las peregrinaciones católicas exis- de paso entra más o menos en juego, es preciso que señale al-
te un cierto número de reglas de santificación previa que, antes gunos casos de margen que poseen una cierta autonomía en tan-
de su partida, hacen salir al peregrino del mundo profano y le to que sistema secundario intercalado en conjuntos ceremoniales.
agregan al mundo sagrado, lo cllal se manifiesta exteriormente Así, por ejemplo, entre las prácticas casi universales en las di-
en el porte de signos especiales (amllletos, rosario, concha, etc.), versas ceremonias por las que se pasa a lo largo de la vida,
y en la conducta del peregrino, por tabÚes alimenticios (vigi- se halla la de ser transportado; el sujeto de la ceremonia no
lia) y de otro tipo (sexuales, sulltuarios, ascetismo temporal). En- debe, durante un tiempo más o menos largo, tocar la tierra. Se
tre los musulmanes 63, el peregrino que ha hecho voto de ir le lleva en brazos, en litera, se le sube a caballo, a lomos de
a La Meea se halla en un estado espeial, l1amauo ilmlm. desde el buey, en coche; se le instala sobre un emparrillado m6vil o fijo,
momento en que franquea los límites del territorio sagrado (La sobre un andamiaje o en un asiento elevado, en un trono. Este
Meca y Medina); pero, según la antigua costumbre, el peregri- rito es esencialmente diferente al de montar a horcajadas sobre
no se revestía de ese carácter sagrado, del ihrám, desde que aban- alguna cosa o al de ser transportado por encima de algo, por
donaba su domicilio. De suerte que todo peregrino estaba, desde más que a veces se combinen ambos. La idea estriba en que debe
la partida al retorno, fuera de la vida común, en un período de uno ser levantado o sobrealzado. No es que el rito, como suele
margen. Lo mismo ocurre en el budismo. Obviamente, al partir admitirse, tenga por finalidad impedir la polución de la tierra
hay ritos de separación; al llegar al santuario, ritos especiales de considerada como sagrada, o de la Tierra-Madre, por el contac-
peregrinación, incluyendo, entre otros, ritos de agregaci6n a lo to de un ser impuro. Dado que el rito vale: para el nacimiento,
divino (tocar la Piedra-Negra y primitivamente quizá el Lanza- la pubertad, la iniciación, el matrimonio, la entronización, la or-
denación, los funerales, los desplazamientos de un personaje sa-
idea no es su base esencial, es algo sobradamente demostrado por R. AN- grado (rey, sacerdote, etc.), hay que encontrar aquí de nuevo
DREE,«Ethnologische Betrachlungen liber Hockerbestattung», Are"i\! fiir
una explicación general, y lo más simple, en mi opinión, es
Anthropologie, N. F., t. IV (1907), pp. 282-307, contra A. Dieterich y
muchos otros teóricos. entender este rito como un rito de margen; para mostrar que en
61 Véase, entre otros, mis My/hes el Uge/1(les d'AlIslmfíe. pp. 181-184; ese 1110menloel individuo no pertenece ni al mundo sagrado ni
I-IOu.IS, 'f'he Masai, p. 271; cte.
al mundo profano, o también que, perteneciendo a uno de los
" 11. HUBEIHy Marcel MAuss, «Essai sur la nature et la fonction du
sacrifice» , Année Sociologique, t. 11 (1898).
dos, no se quiere que se reagregue inoportunamente al otro, se
" Véase, entre otros, Rob. SMIT 11, /?eligicm der Sell/i/ell, pp. 255-259,
cuyas interpretaciones deben ser completadas pUl' la nuestra; CISZEWSKI. M Cf. DAHEMBERG y SAGLlO, Dicl. des all/iq. gr. el rOI11.,s. v. devotio,
ioc. cil., pp. 4 Y ss., para los ortodoxos. para las fuentes; HUVELIN, Les labtes 1I1agiqlles el le elroil roll/l/in.

196 197
le aísla, se le mantiene en una posición intermedia, se le sos- dados tic la vida a otro, o de una situación social a otra, sino
tiene entre ciclo y tierra, de modo similar a como el muerto, so- también de varios sistemas autónomos que se utilizan para el
bre su emparrillado o en su féretro provisional, ete., se halla bien de las sociedades generales en su totalidad, de las socieda-
suspendido entre la vida y la muerte verdadera. des especiales o del individuo. Se descubre así un paralelismo
I~as ceremonias de la venganza comportan a veces un ritual entre totlos estos sistemas ceremoniales, no sólo por lo que se re-
muy complicado y es un hecho general que un grupo que parte fiere a algunas de sus formas, sino en cuanto a sus estructuras.
en expedición de vendetta se vea sometido dun1l1te la persecu- Este paralelismo ha sido incluso conscientemente desarrollado por
ción y al regreso a ritos detenninauos en los que volvemos a los egipcios, que le han aplicado su tendencia a la sistematiza-
encontrar una - vez más el esquema ue los ritos de paso. Hay ción. En el Egipto de la época tebana, en efecto, los mismos ele-
consagración, margen y desacralizaeión. Estudiaré en olra oca- mentos rituales fundamentales valen: 1.°, para la entronizaciÓn
sión este conjunto de hechos, en sí mismos y en su relación con del faraón t6; 2.", para el servicio divino ejecutado por el faraón
el derecho de asilo; me contento aquí con inuicar que en Aus- en culidad de sacerdote 67; 3.°, para la agregación del muerto al
tndia y en Arabia el esquema se patentiza con nitidez. mundo de los muertos y de los dioses 68.En todos los casos hay
Los diversos ritos de apropiación, que comportan imposicio- identificación con Horus, según una secuencia fija, lo mismo que
nes y suspensiones de tabúes, dc., y tienen por objeto extraer del en otro sistema ritual hay identificación con Osiris: 1.°, en otro
dominio común para incorporar a un uominio especial, com- servicio divino 69; 2.°, en otro procedimiento de agregación al
prenden igualmente elementos del esquema. Sei1alaré que en Ara- mundo de los muertos 7°; 3.", en el ritual de alcance cósmico, que
bia, a los ritos de apropiación sagrada (por una divinidad, etc.) obliga al so! a levantarse cada mañana para seguir sin eclipscs SlJ
de tierras nuevas sucedía un período de margen, cuya expira- vía normal y ponerse por Occidentc, volviendo luego, por el país
ción era requisito imprescindible para que las tierras pudicran de los mucrtos, a Oriente 71.Esta distinción de dos rituales esen-
scr puestas en explotación b5, hccho que sin duda sc constataría cialmente diferentes 72, no parece que la haya visto A. Moret, sin
también en Oceanía y en Africa. duda a causa de su combinación sobre la base del tema del «des-
El traslado de reliquias comprende también un período de membramiento de Horus», siendo el tema fundamental del ritual
margen entre la partida del lugar en que sc hallaban inicialmen- osiriano el «desmembramiento de Osiris» 73. Ahora bien, tanto
te conservadas y el lugar en que serán depositadas definitivamen- en uno como en otro ritual se trata del paso de un estado a otro,
te; existe a este respecto en la Iglesia católica un ritual especial, y los ritos de detalle (santificación, lactancia, denominación, «as-
cuyo período marginal coloca a todos los participantes en el tras- censos a la cámara sagrada», paso de una cámara o región a otra,
lado en una situación sflgrada especial. 1.0 mismo oculTe con adquisición de ropa e insignias especiales, comida de comunión,
motivo del desplazamiento de estatuas de dioses o dc santos, o etcétera) son del tipo dc los que hcmos venido encontrando con-
de los viajes de un rey-saceruote-dios, siendo en este caso el tinuamente a lo largo de nuestro estudio sobre los ritos de paso.
transporte uno de los ritos de margen.
" Descrita más atrás, pp. 123-124.
" CL A. Mulun, Dl/ carne/are religiel/x de la royal//é I'lraraol1iql/e,
PARALELISMO HITUAL SISTEMATIZi\DO París, 1903, pp. 209-233.
EN EL ANTIGUO EGIPTO (,8A. MonET, Ri/l/el dl/ cl/l/e dilli/1 ;ol/malier, París, 1902, pp. 95.100
Y 228-229.
El esquema de los ritos de paso vuclve a darse, por consi- " MoItET.Uoy. plrar., pp. t50-t67; 176-183; 232-233.
70 CL l11á~;un'iba, pp. 169-172.
guiente, en la bnsc no sólo de los conjuntos ceremoniales que JI Véusc, <:ntrc otros, MUItET, Cl/l/e divin, p. 9t; Roy. pll(/r" p. 98.
ucompaiian, facilitan o condicionan cI paso de uno de los pe- 11 Ignoro bi esta descripción na sido propuesta ya por algún egipté-
lago, y no sflhría fechar el momento de la convergencia.
6\ CL Ron. SMIT11, Die Ucligirm e/er Semi/ell, p, 124 Y nota. JI El terc~r ritual es el del 501(Ra).

198 199
CAPITULO X
En fin, hay un caso en que podemos ver realizada de segui-
do, y en un período de tiempo bastante corto, toda la serie de CONCLUSIONES
ritos de paso relativos a los diversos períodos de la vida: así
ocurre cuando un hombre al que se ha dado por muerto reapa-
rece en su casa y desea reintegrarse a su posición anterior. Es
preciso en tal caso que vuelva a pasar por todos los ritos del na-
cimiento, de la infancia, de la adolescencia, cte.; es preciso que
se haga iniciar de nuevo, que se vuelva a casal' con su propia
esposa, ete. (Grecia, India, etc.71). Sería indispensable que un
etnógrafo pudiera asistir a tal sucesión, inmediata, de ci~rto nÚ-
mero de cntre las ceremonias aquí estudiadas y dcscribicra con
el mayor cuidado sus diversas fases. Tendríamos cntonces la
mejor prueba, y directa, de que la presente sistematización no
es pura construcción lógica, sino que responde a la vez a los
hechos, a las tendencias subyacentes y a las necesidades sociales. Tenemos ya terminado nuestro rápido examen de los ciclos
ceremoniales por los que pasa el hombre en todas las circuns-
tancias gra ves de su vida. Se trata apenas del esbozo de un
amplio cuadro, cada uno de cuyos detalles tendría que ser cui-
dadosamente estudiado.
Hemos visto al individuo categorizado en compartimentos
diversos, sincrónica o sucesivamente, y obligado, para pasar de
uno a otro a fin de poder agruparse con individuos categoriza-
dos en otros compartimentos, a someterse, desde el día de su
nacimiento al de su muerte, a ceremonias frecuentemente dis-
tintas en sus formas, semejantes en su mecanismo. Ora el indi-
viduo estaba solo frente a todos los grupos, ora como miembro
de un grupo determinado estaba separado de los demás. Las dos
grandes divisiones primarias eran: bien de base sexual, hom-
bres por una parte, mujeres por otra; bien de base mágico-reli-
giosa, lo profano de un lado, lo sagrado del otro. Estas dos di-
74 ¿Por qué aquellos a quienes se ha dado falsamente por muertos
visiones atraviesan todas las sociedades, de un extremo a otro
en el extranjero y regresan después no son recibidos en la puerta, sino
que suben al tejado para desde allí deslizarse a la casa? (Cllestiones [{o- del mundo y de la historia. Luego están los grupos especiales que
mallas, 5. Plutarco.) sólo algunas sociedades generales comparten: sociedades religio-
Rep... Aristinus, que había comprendido bien el oráculo, se puso, sas, grupos totémicos, fratrías, castas, clases profesionales. En
como un recién nacido, en manos de las mujeres para que éstas le lava- el interior de cada sociedad aparecen a continuación la clase de
ran, le envolvieran en pañales y Ic ofrecieran sus pechos. Este ejemplo
fue imitado, en lo sucesivo, por todos los denuís, y sc les IInll1ubu los edad, la familia, la unidad político-administrativa y geográfica
Resllcitados. id. . restringida (provincia, comuna). Al lado de este complejo mun-
'" hc hl1d jllst I1rrivcd, I1nd had gonc through thc ccrcmony. of l11aking do de los vivos está el mundo anterior a la vida y el de después
his entrunce ovcr Ihc roof, inslead of Ihc door; for such is Ihe CllS(OIll de la muerte. Tales son los puntos de referencia constantes, a los
whcn aman who has becn thought dead rclllrl1S home alive.
que se han añadido los acontecimientos particulares y tempora-
Morier, Hajji Baba (Persia), 1190 (Nota añadida en el Adde/l{[lIm).

200 201
les: embarazo, enfermedades, peligros, viajes, etc. Y siempre un
mismo fin ha condicionado una misma forma de actividad. Para Pero excepto Hertz, que se ha interesado por la secuencia
los grupos, como para los individuos, vivir es un incesante dis- de los ritos funerarios y ha hecho alusión a lo que llama «el es-
tado transitorio» del período que va del matrimonio al naci-
gregarse y reconstituirse, cambiar de estado y de forma, morir
miento del primer hijo 10, y que responde al «estado transitorio»
y renacer. Es actuar y luego detenerse, esperar y descansar, para de los muertos en Indonesia (sobre todo en Borneo), todos estos
más tarde empezar de nuevo a actuar, pero de otro modo. Y siem-
sabios, al igual que Crawley 11,no han llegado a percibir más
pre hay nuevos umbrales quc franquear, umbralcs del verano
que semejanzas de detalle. Así, por ejemplo, la comida en co-
o del invierno, de la estación o del año, del mcs o de la noche;
mún (el sacrificio de comunión de Rob. Smith), la alianza por
umbral del nacimiento, de la adolescencia o de la madurez; um-
la sangre y otros muchos ritos de agregación han suministrado
bral de la vejez; umbral de la muerte, y umbral de la otra vida
-para quicncs creen en ella. . a Sidney Hartland material para varios capítulos interesantes. Dcl
mismo modo, ciertos ritos de separación, como la reclusión tem-
Ciertamente, no soy cl primero al que han llamado la ¡¡ten-
poral, los tabúes alimenticios y sexuales, los han encontrado re-
ción tas analogías, bien de conjunto, bien de detalle, que presen-
petidos Frazer y Crawley en un grnn Olímero de ciclos cen':lllo-
tan entre sí varios elementos dc las cercmonias aquí exal1linad¡¡s.
nialcs. Diels, A. Dieterich y en general Iodos los qlle bC hall
Así, por ejemplo, Sidney Hartland " Fustel de Col1langcs y S¡¡n-
ocupado má::;especialmente de las religiones clúsicas han demos-
ter han observado la semejanza existente cntre ciertos ritos de
trado la importancia en estas religiones de los rilos llamado::; de
iniciación y ciertos ritos del matrimonio; J.-lI. Frazer 2, la que
purificación (unción, lustración, etc.). Era indefectible que al ais-
se da entre ciertos ritos de la pubertad y de los funerales; Cis-
zewski J, entre ciertos ritos del bautismo, de la confraterniza- lar un rito determinado, el intercambio de sangre, por ejemplo,
y al tratarlo monográficamente, salieran a la luz semejanzas más
ción, de la adopción y del matrimonio; Oiels 4, seguido por amplias, puesto que se superponían los contextos.
A. Dieterich s y por R. Herlz 6, entre cicrt¡¡s ceremonias del na-
Un verdadero ejército de etnógrafos y de folclorisl¡¡s ha de-
cimiento, de la iniciación, del matrimonio y dc los funerales, a
mostrado que en la mayoría de los pueblos se hallan ritos idén-
las quc Hertz 7 añade las dc la inauguración de una nuev¡¡ casa
ticos con vistas a un fin idéntico y en todo tipo de ceremoni as.
(pero sin demostración) y dcl sacrificio; Goblet d'Alviell¡¡ 8, las
Así se han echado abajo, gracias inicialmente a Bastian, luego
del bautismo y de la iniciación; H. Webster, entre los ritos de
a Tylor, a A. Andree y a J.-G. Frazer, un gran número de teo-
iniciación a las sociedades secretas y los de la ordenación del rías unilaterales. El interés actual de esta orientación radica en
chamán 9, etc.
que permitirá a la larga determinar ciclos culturales y áreas de
I SIDNEY HARTLAND, '[he Legel/(/ 01 l'ersel/s, Londres, 1895, t. 11, civilización.
pp. 335, 355, 398-399, ete. El objeto del presente libro es muy distinto. No son los ri-
! J.-O. FHAZEH, Tlle Oulden l/ol/gll, 2.' ed., pp. 204-207, 209, 210
y ss., 4t8,ete. tos en su detalle lo que nos ha interesado, sino más bien su
J CISZEWSKI, Kiinstliche Verw(//u/schalt bei den Siidslavell, Leipzig, significación esencial y sus situaciones relativas en conjuntos ce-
1897,pp.I-4,3t,36,53,54,107-111, 114,ete. remoniales, su secuencia. De ahí ciertas descripciones un poco
. DIELs, SybyIlillische lJ/iílter, p. 48. largas, a fin de mostrar cómo los ritos de separación, de margen
I A. DIETERlcH, Multer Enle. Leipzig, 1905, pp. 56-57. y de agregación, tanto provisionales como definitivos, se sitúan
, R. HERTZ,«Contribution a une étude sur la représcntntion eolleetive
de la mort», Allllée Sociologique, 1907, pp. 117, 126-t27. los unos respecto a los otros con vistas a t1'l fin determinado. Su
1 Loc. cit., p. t04.
10 Loc. cit., p. 130, nota 5.
I OonLET Ú'ALVIELLA,«De quelqucs problemcs relatifs nux Mysteres
11 E. Cro.wLEY, '[he Mystic Rose, Londres, 1905, señala las semejan-
d'Elcusis», Rev. de I'/list. des Religions, 1902, 1. 11, p. 340.
Z¡JS form¡J!cs dc los ritos del matrimonio y de los funemlcs, p. 369, Y del
, 11. WEIISTEH, l'rilllitive secret societies. Nucyu York, t908, p. 176, matrimonio y la inici¡Jci6n, p. 236; sobre este último punto, eL también
nola 2.
S. REINACH, Cultes, Mythes et Religiul1s, t. 1 (París, 1905), p. 309.
202
203
.-J.. .~ -! d -~ -_!...-l - - -~ -- --- .-. J -_J -1 -~_! ..-i -1 ._-, ""1 "-1 .a

. terminado 14(en la guerra: gentes romanas, Grecia, masai, nan-


lugar varía según se trate del nacimiento o de la muerte, de la di, tuaregs, etc.). En suma, el cambio de categoría social impli-
iniciación o del matrimonio, etc., pero únicamente en los de. ca un cambio de domicilio, hecho que se expresa mediante los
talles. Su uisposición tendcncial es cn todas partes la misma y, ritos de paso en sus diversas formas.
bajo la multiplicidad de formas, se halla siempre, sea consciente- Lejos de mí pretender, como ya he dicho en varias ocasio-
mente expresada, sea en potencia, una secuencia tipo: el esque- nes, quc. todos los ritos del nacimiento, de la iniciación, cte.,
lila de los ritos de paso.
no sean más que ritos de paso, ni quc todos los pueblos hnyall
El segundo hecho a señalar, y cuyo carácter general no pa- elaborado para el nacimiento, la iniciación, etc., rituales de paso
rece haber percibido nadie, es la existencia de los márge/les, caracterizados. Así, por ejemplo, puede ocurrir que las ceremo-
que a veces adquieren una cierta autonomía: noviciado, noviaz- nias funerarias especialmente, en virtud del tipo local de creen-
go, embarazo, luto. Esta interpretación permite orientarse fácil- cias acerca del destino después de la muerte, no presenten sino
mente, por ejemplo, en la complicación de los ritos preliminares unos pocos elementos del esquema-tipo y consistan más bien en
al matrimonio y comprender la razón de ser de sus secuencias. procedimientos de defensa contra el alma del muerto o en re-
Un tercer punto, en fin, que mc parece importantc es la iucn- gias UC prorilaxis ante la muerte-contagio. Pero aun así, con-
tificación uel paso a través de las diversas situaciones sociales viene desconfiar: ocurre muchas veces que el esquema no apEl-
con el paso lIIaterial, con la entrada a un pueblo o a una casa, con rece en una descripción, ya corta, ya resumida, de las ceremo-
el paso de una habitación a otra, o a través de calles y pla- nias funerarias en un pueblo dado, pero se distingue muy bien
zas. ésa es la razón de que, con tanta frecuencia, pasar de una cuando se estudia una descripción detallada. Asimismo, ocurre
edad, de una clase, ete., a otras se exprese ritualmente median-
con frecuencia que no se considere impura a la mujer durante su
te el paso bajo un pórtico 12o mediante una «apertura de puer- embarazo, o que todo el mundo pueda asistir al parto, que no es
tas». Sólo muy raramente se trata aquí de un «símbo]o»; el paso
entonces sino un acto ordinario, doloroso pero normal. Pero en
iueal es propiamente, para los sel11icivilizados, un paso material.
este caso se hallará el esquema traspuesto a los dIos de la in-
En efecto, entre los semicivilizauos, en el intel'Íor de la organiza-
fancia, o a veces incluido en las ceremonias del noviazgo y del
ción social general, hay una separución material ue los grupos matrimonio.
especiales. Los niños viven hasta una euad uctcrminada con las
En efecto, en algunos pueblos al menos, las distinciones no
mujeres; los jóvenes de uno y otro sexo viven aparte ue las pcr-
se corresponden con las habituales entre nosotros, o en la ma-
sanas casadas, a veces en una casa especial, o en un barrio, o un
yoría de los pueblos, y a las cuales responden los capítulos de
kraal especiales; en el momento del matrimonio, uno u otro de
e3te libro. Hemos dicho, por ejemplo, que entre los toda hay,
los cónyuges, cuando no los dos, cambia ue residencia; los gue-
desde la adolescencia de los padres hasta el nacimiento del pri-
rreros no frecuentan a los herreros, y a veces cada clase profe-
mer hijo, un ciclo de ceremonias que forma un todo y en el que
sional tiene asignaua su residencia (suks); en la Edad Media,
supondría un corte arbitrario la separación en ceremonias preli-
los judíos estaban recluidos en sus ghetlos, al modo como los
minares a la pubertad, de la pubertad, del matrimonio, del em-
cristianos de los primeros siglos vivían en barrios apartados; la barazo, del parto, del nacimiento y de la infancia. Este encabal-
separación material uc los cIanes es también muy precisa 13, y en
gamiento se halla en muchos otros grupos; pero, en definitiva,
caso de marchn, cada grupo australiano acampa en un lugar de.
ello no afecta a este ensayo sistemático. Pues si bien el esquema
11TRUMIIULL ha señalado incluso, The ThresllO/d coveml/lt, pp. 252-
de los ritos de paso se presenta en este caso bajo' otro aspecto,
257, la identificación entre la mujer y la puerta en los chinos, los grie- no por ello deja de existir, y elaborado con nitidez.
gos, los hebreos, etc.
u Véase el reparto de los clancs en las aldeas pueblos; cL, entre otros, " C/., entre otros, HOWITT,Native tribes 01 South East Australia,
C. MINIJELEFI', «Localizatíon of Tusayan clans», XIXIII A 11/1.Rep. Bur. pp. 773.777 (Campillg rules).
Eillllot., 1. 11, Wash. 1'100, pp. 635.653.
205
204
Se impone ot ra observación general. La observ¡¡ción prece- fNDICE ONOMÁSTICO
dente obliga a caer en la cuenta de que la posición r~lativa de
los comportamientos sociales varía, pero el espesor de sus sepa-
raciones varía' tnmbién, yendo desde el de una simple línea ideal
hasta el de una amplia región neutra. De suerte que se podría
trazar para eadn pueblo algo así como un diagrama en el que las
cimas superiores de la línea en zig-zng representarían los esta-
dios, y las cimns inferiores, las etapas intermedias; estas cimas
serían bien puntos, bien recIas horizontales más o menos lar-
gas. Así, por ejemplo, en algunos pueblos no encontramos, por'
así decirlo, ritos de esponsales, sino una comida en comÚn en el
momento de la conclusión del acuerdo preliminar, comenzando
las ceremonias del matrimonio inmediatamente después. En otros,
por el contrario, desde los esponsales a eortn edad hasta el re-
torno a la vicia común de los jóvenes esposos, hay toda una Alphaodéry, P., 10 Durgt, J.-M.-M. van der, 26n,
serie cle etapas, cada una de las cuales posee una autonomía Andree, R., 15, 84, 86o, 166o, 121o, 184n
relativa. 196n, 203 Burnouf,117n
Cualquiera que sea la complicación del esquema, desde el Aran, 80 Buhloo, R., 43o, 64n
nacimiento hasta la mucrtc, se trata de un esquema casi sicm- Bullikofer, J., 26n, 27n, 127n,
151n
pre rectilíneo. En algunos pueblos, sin embargo, como los lushci,
Dartels, 55, 58n, 590, 790, 840,
presenta una formn circular, de forma que todos los individuos 870
pasan sin fin por una serie de estados y de pasos, de la vida Caland, W., 33n, 480, 67n
Barleoev, 1620
a la muerte y de la muerte a la vida. Esta forma extrema, cícli- Ciszewski, 40-42n, 44n, SOn,
Basset, Reoé, 153n 196n, 202
ca, del esquema, ha adquirido en el budismo una dimensión éti- Bastiao, A., 15, 16
ca y filosófica, y en Nietzsche, en la teoría del Eterno Retorno, Clodd, E., 14
Batchelor, J., 45n, 65n, 66n, Cock, A. de, 15
una dimensión psicológica. 1540 Codrington, H., 96n, 98n, 104n
En fin, la serie de los pasos o tránsitos humanos se relacio- Dest, E., 75n Combe, f.t., 192n
na también en algunos pueblos con la de los pasos o transicio- Bcuchat, 191 Cook, A.-B., 16
nes cósmicas, con las revoluciones de los planetas, con las fases Biarnay, M., 153, 188n Cornélisseo, C., 117
de la Luna. Y es sin duda una idea grandiosa la de vincular las Dird, Is., 31n Corso, R., 129n
etapas de la vida humana a las de la vida animal y vegetal, re- Bladgen, 740 Crawley, E., 16, 18, 37, 39n-
lacionándolas luego, por una especie de adivinación precientí- Boas, 90 610, 450, SIn, 53, 600, 85n,
Cica, con los grandes ritmos del Universo. Bois, C.-G. du, 800 129,138,143,144,1460,15511,
Boissonnet, ¡] 20, 1]90 182n, 203
Bouglé, C., ]15n, 117 Crooke, W., 290, 500, 6311,
Huycr, 17211 130n, 14.3n, 156n
Hratll.l. 186o Cul1lont, Fr., 102, 105o, 107n,
191n
Brierre <.leBoismool, 80
Brinlon, 15
Brockman, 610 Chaillu, du, 26n, 270, 59n
Burckhardt, Jakob, 137 Chall11crs,J., 183n, 1850
206 207
Chamberlaín, B.-H.. 30n, 45n, Fletcher, Alice, 75n Harllal1d, Sidney, 10, 14, 16,17, Kleil1paul, 17611
64n Fowler, W. Warde, 2611, 27n, 3911, 4611, SOn, Sin, 54n, 81n, Koch, Th., 15, 7211
Chassinat, lo, 56n 18611, 18911 11111, 113n, 129n, 143n, 202, Kohl, J.-H., 72n, 91, 11911
Chavanner, Ed., 26n, 31n, 147 Frazer, J..G., 70, 14n-16, 1811, 203 Kolber, P., 82n
27n, 28n, 3111, 37,4611,48- Hatch,E., 10711 Krascheninnikov, 32n
5011, 53, 76, 80n, 8311, 8511, Hclbíg, 3411 Krauss, F.-S., 183n, 185n
9511, \02, 106n, 122, 123n, Hcllwig, 4411 Krayer, 16, 191
Oalton, 146n 12611, 179n, 182n, 184n, 186n, . HeI11'Y, Y., 5411, 6711, 11811 Kroebcr, A.-L, 1O1n
Daremberg, san, 197n 19011-192, 19411, 202, 203 Hepding, B., 14411 Kruijt, A. C., 15, 161n
De Groot, 31n, 110n Frobenílls, Leo, 83, 94n-9611 Hertz, R., 159n, 16111, 176n, 202, Kulischer, 19411
Delafosse, M., 150n Follcarl, P., 103n, 104n, 10511 203
Dclhaisc, Ch., 6111, 13411 lIewitt, J. N. n., 16, 49n, SOn
FlIskl de Coulal1gcs, N..D., 202
Dcmombyncs, 138n, 142 Hiltlburgh, 33n
Del1nclt, E., 2611 HiII-Tollt, C., 4211, 114n Lafitau, 48n, 92n, 121, 160,
Dcsparl1\e!, 72n Iloffl1\al1l1, 16, 191 161n
Dcsplagl1es, L., 12511, 155n, 15911 Gaítloz, 11., 3211 lIollis, A., 9911, 196n Lal1e, E. W., 11111
Destaíl1g, E., 138n Gautlcfroy, 13811, 142 l-Ioll1\es, J., 83n Lang, A., 14
Díels, 202, 203 Howitt, A.-W., 4911,88-90n, 205n Lasch, R., 85, 173
Gel1nep, A. van, 17, 1811, 2211,
Dieterích, A., 16, 25n, 64n, 65n, Hubert, B., 14n, 16-18n, 122, Lasnet, doctor, 75n, 84, 127n
2611, 5511, 6411, 11611, 162n,
76n, 198n, 164n, 16511, 19411, 181n 126n, 195n, 19611 Layal1d,43
19611, 202, 203 Huller, 45n, Sin, 80n, 188n Le Col11te, P., 4811
Doolíttle, 29n, 48n, 68n, 7111, Georgi, J.-G., 155n
Gillel1, 3911, 4611,4911, 5111, 6511, IIlIvclin, 197n Lefebvre, E., 3111
72n, 190n Lcol1harJi, 16511
88, 9011
Doutté, E., 44n, 45n, 47n, 48, Letourneau, 16111
54n, 62n, 74n, 84,8511, 1111, Gisber! Combaz, 30n Liebrecht, 15
138n, 180n Goblet d'Alvíella, 102-104n,
lakovlev, O., 14711 Loesche, 2611,51n, 9411
Drake, 6111 10711, 109n, 194n, 202
Irle, 5711, 15311 Lumholtz, 2311, 76n
Duchene, 107n, 108, 11On, 11911 Goddard, P. E., 157n
Dulaure, 4611, 185n Ooddard du Hoís, C., 167n
Oonclatti, 162n, 16311, 172n
Orcssmann, 11., 27n Jel1ks, 80n Mannhart, 15, 16, 191
Gríersol1, 11.,2611,2711,3711,4011,
4811 Jéquier, G., 169n, 170n, 171n Marco Polo, 45n
Earle, E., 13511 Jevol1s, B., 16, 18, 37 Marclt, R. R., 16, 18n
Ebersold, 10911 Griffis, W.-E., 30n Jochelsol1, 18411 Marillier, L, 14, 15n
Ellis, Havelock, 4911, 87n, 152, Orosse, E., 136, 138 Jol1ghe, M. de, 94, 9Sn . Martin, K., 2711
183n, 192n Orube, W., 2911, 31n, 6811, 189n Jungenclres, 15511 Maspero, O., 165n, 16611, 169n-
Ellés, W., 97n, 104n Oriiber, 7211 Ju11ocl, 57n 17211
Malthews, R. H., 88
Matlhews, Wash., 92
Mauss, Marcel, 14n, 16-18n, 120,
Fml1ell, L. R., 17, .31n, 7611, lIatltlol1, Aro C., 1411, 17, 141n, Karsch, F., 18411 122, 12611, 191, 195n, 1960
10811, 194n 17711 Kharouzine, N., 16311, 166n Mcrker, M., 60n, 98n-l00n, 149n
Félíce, L. de, 105n lIahl1, F., 14511,14611, \63n, 16411 KiclJ, DuJley, 73n Mcyer, K., 16511
fisol1, 138 Harríson, E., 16, 102-10411, 194n Kingsley, M.-R, 6511 Mígne, 11211

208 209
Strehlow, 165n Vasiliev, l., 49n
Mikhallowski, N.-M., 161, 166n Reil1uch, Salomon, 16, 18, 102-
Swanton, J.-R., 168n Velten, 156n
Mindeleff, C., 204n 104n, 10711, 10811, 180n, 186, Voltaire, Fr. M. Arouet de, 8
Mitrovics, AL, 185 191n, 203n Voth, H. R., 56n, 63n I
Monsem, E., 15, 178 Reiskel, 185n I
I'vlontet, 109n, l11n Réville, A., 14
l\lontfallcon,3In Rcvon, Michcl, 14n, 3111
Tamassi¡¡, G., 41n I
Teít, J., 8211 Wakcficld, E.-S., 156n
l\lord, A., 123, 169n, 17111, 19911 Riédjkoo A.o 5411 I
Tide, 15, 16 Walcn, A., 188n
Mul1tfallcOI1, 3111 Ri~ky, 11511, 1:1611 Webstcl', H., 60n, 78, 8211, 9511,
I
Thiers, J.-B., 166n
IUvers, 11., 54n, 59n, 83n, 134, 98, 186n, 192n, 194n, 202 1

162n, 188n Thomas, N.-W., 59n, 131n


Thol11son, Dasil, 97n
Werner, A., 66n, 177n II
Robinsohn, J., 41n Westermarck, 33n, 37, 4011, 4511,
Narbeshllber, K., 138n Rohde, E., 165n Thol11son, J., 43n
4811,85, 135n, 138, 152, 18211,
Nassau, B., 74n, 94n, 111n Rose, H.-A., 56n, 59n, 63n, Thurston, E., 113n, 140, 144n, 18311
Nazarov, P., 132n 68n 14611, 162n Wellle, K., 101n
Níetzsche, Fr., 206 Rolh, 11. !,jl1g, 66n, 88 Todo, C. HilL, 42n Wilken, J.-A., 15, 15911. 16111,
NOllITY, M. E., 10 Tl'IIl11hull, 11. CIar, 28. 29-1In, 179n
NlIlI, A., 16511 3111, 1'111, '1411, 5211, 7211, 14311, Wilsol1, 7511
14611, 192n, 204n
Saglio, SOn, 197n Turner, 63n
Saint Johl1, Spcncer, 52n Tylor, E. B., 14-16, 46n, 54n, Zelenil1, D. K., 13311
Oldenberg, H., 67n, 110n, 117n, Sail1tyves, P., 14411 74n, 76n, 81n, 113n, 144n, Zemmrich, J., 165n
118n, 167n Santer, 202 161n, 165n, 203 Zenker, 96n
Oman, J.-C., 110n Sartod, P., 3311
Owen, miss, 57n, 16711, 19511 Scheffer, J., 14811
Schulze, F., 15
Sehmtz, 4711, 78, 8711, 98, 125,
18911, 19411, 195
Palias, 139n Schwally, 166n
Parkinson, R., 96n, 97n, 127n, Schmidt, P., 87n
183n Sébillot, P., 33n, 5411, 166n
Passarge, 185n Shakespeare, William, l74n
Patkanov, S., 14111, 162n, 163n Siollffi, N., 93n, 120n, 152, 166n
Palias, 123n Skeat, W., S4n, 74n
Pechuel, 26n, Sin, 94n Smirnov, 17211, 175n
1'1055, 55, 58n, 59n, 79n, 84n, Smith, Robertsol1, 16, 2211, 3411,
8711 39n, 4111, 4311, 4411, 12511,
Plutarco, 105n 179n, 194n, 19611, 198n, 203
Post, Sin, 135n, 136n, 156n Spencer, 3911,46n, 49n, SIn, 65n,
Poller, 45n 88, 9011, 138n
Powell, l72n Steinen, K. VOI1del1, 12111
PrclIss, K. Th., 16, 17, 87n Stevel1son, M.-C., 76n, 8011, 91 n
Hullray, R.-S., 17711 Sloll, O., 19511
Rcinaeh, Ad.-J., 86n, 165n, 183 Strauss, 57
211
210
INDICE GENERAL

PRÓLOGO oo' ... ... .oo oo. oo' oo. .oo oo' oo. oo. oO, oo. oo. oo' 9

Capítulo 1. CLASIFICACIÓN DE LOS RITOS... oo. oo. oo. oo.


11
El mundo profano y el mundo sagrado, 11.-Las etapas
de la vida individual, 12.-EI estudio de los ritos, 13.-
La escuela anímista y ]a escuela del contagio, 14.-1.a
escuela dínamista, 16.-Clasificl1ción de los ritos: ani-
mistas o dinamistas, simpáticos o de contagio, positivos
o negativos, directos o indirectos, 17 EI esquema de
los ritos de paso, 20.-La noción de sagrado, 22.-Re-
ligión y magia, 23.

Capítulo JI. EL PASO MATERIAL .oo .oo .oo ." .oo oo. .oo oo'
24
rronleras y límites, 24.- T¡¡búes de pl1S0, 24.-Ll1S zonl1S
sl1gradas, 27.-La puerta, el umbral, el pórtico, 29.-Las
divinidudes del paso, 31.-Los ritos de entrada, 31.-.Los
sacrificios de fundación, 33.-Los ritos de salida, 34.

Capítulo 111. Los INDIVIDUOS Y LOS GRUPOS ... ... ... 36


La situación y el carácter de extranjero, 36.-Ritos de
agregación del extranjero, 35.-La comensl1lidad, 36.-
Los intercambios como ritos de agregación, 40.-La con-
fruternización, 42.-Los ritos de su]utación, 44.-Ritos
sexuuks de ugregación, 45.-EI domicilio del extranje-
ro, 46.-EI viajero: ritos de partida y de retorno, 48.-
La adopción, 49.-EI cambio de señor, 50.-Guerra,
vendetta, paz, 51.

213
Capítulo IV. EL EMOAHAZO y EL PARTO ... oo' oo. .oo oo. 53 Capítulo VIII. Los FUNERALES... oo. oo. ... oo' oo. .oo oo. 158

La reclusión, los tabÚcs, los ritos profillÍcticos y simplÍti- Importancia rclativa de los ritos de separación, dc mar-
cos, 53.-EI embarazo como períouo de margcn, 55.- gen y dc agregación en las ceremonias funerarias, 158.-
Los ritos de reintegración y el retama social del par- El luto: ritos de separación y ritos de margen, 159.-
to, 58.-EI carácter social de los ritos del parla, 60. Los funerales en dos etapas, 160.-EI viaje de este mun-
do al otro, 162.-los obstáculos matcrialcs opuestos al
Capítulo V. EL NACIMIENTO Y LA INFANCIA oo. oo. oo,, oo. oo. 62 paso de los mucrtos, 165.-Topografía del mundo dc los
mucrtos, 167.-EI renacimiento cotidiano del mucrto en
El corte del cordón umbilical, fi3.-La morada de los el antiguo Egipto, 169.-Pluralidad de los mundos de los
niños antes del nacimiento, 64.--Los ritos de separación muertos, 170.-Muertos que no pueden agregarse a la
y de agregación, 65.-lndia, China, 66.-La recepción del socicdad general de los muertos, In.-Ritos de renaci-
nombre, 74 EI baulisnlO, n.-La prcscntación }' la ex- miento y ]a reencarnación, 174.-Ritos cuando el domi.
posición al sol y a la luna, 76. cilio dcl muerto cs su casa, su tumba 'o el cementc-
rio, 175.-Lista dc ritos dc separación y de agrega-
Capílulo VI. Los HITOS DE INICIACIÓN oo. oo. .oo oo. oo. oo. 78 ción, 176.
La pubcrtad psicol6gicH y la pu),ellad social, 7M.--,La cir-
cllncisillll, M4.--Lm; Illlltilm:iul1l:s Cl)lpUrales, !!7.-Clanes Capítulo IX. OTROS GRUPOS DE RITOS DE PASO ... 'oo ... 178
totémicos, 88.-Fratcl'I1idades mágico-religiosas, 80.-50-
ciedades secretas, 94.-Sociedades políticas y guerre- Sobre algunos ritos de paso considerados aisladamente:
ras, 97.-Clases de edad, 98.-!\1islerios antiguos, 101.- 1.°, cabellos; 2.°, velo; 3.°, lenguas especiales; 4.°, ritos
Religiones universalistas: el bautismo, 106.-Cofradías re- sexuales; 5.°, golpes y flagelación; 6.°, la primera
ligiosas, 1tO.-Vírgenes y prostitutas sagradas, 111.-Cla- vez, 178.-Ceremonias anuales, estacionales, mensuales,
ses, castas y profesiones, 114.-tu ordenación del sa- cotidianas, 189.-Muerte y renacimiento, 193.-Sacrifi-
cerdote y de] mago, ] 18.-La entronización del jefe y del eio, peregrinaje, voto, 196.-Los márgenes, 197.-Paralc-
rey, 122.-La excomunión y la exclusión, 125.-EI período lismo ritual sistematizado en el antiguo Egipto, 198.
de margen, 127.
Capítulo X. CONCLUSIONESoo. .oo oo. .oo ... oo. ... .., ... 201
Capítulo VII. Los ESPONSALES Y EL MATRIMONIO oo. oo. 128

El noviazgo como período de margen, 128.-Categorías de INDICE ONOMÁSTICO oo. oo. oo. ... ... ... ... ." ... 'OO... .oo .oo 20~1
ritos que constituyen las ceremonias de los esponsales
y del matrimonio, 129.-Carácter social y económico del
matrimonio, ]31.-EI margen entre los kalmyk (poligíni-
cos), los toda y los bholia (poliándricos), 134.-l..os ritos
de separación: los ritos llamados de robo y de rapto, 135.-
Ritos de solidaridad sexual restringida, I 38.-Ritos dc so-
lidaridad en base al purenleseo, 140.-Ritos de solida-
ridad local, 142.-Ritos dc separación, 142.-Ritos de
agregación, 144.-La amplitud y la significación dcl pe-
ríodo de margen, 147.-Los matrimonios múltiples sin-
crónicos, 152.-Semejanzas entre las ceremonias del ma-
trimonio y las de la adopción, la cntronización, la ini-
ciación, 154.-Los ritos del divorcio, 154.
215
214

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