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EMBRIOLOGÍA DEL OJO

1. En el día 22 se aprecian los surcos ópticos en ambos lados del prosencéfalo.


2. Al cerrarse el tubo neural, los surcos forman evaginaciones en el prosencéfalo: las
vesículas ópticas.
3. Más tarde (~4 semanas), éstas entran en contacto con el ectodermo superficial
produciendo en él los cambios necesarios para la formación del cristalino (placoda
cristaliniana). Ver paso 9.
4. Luego se muestra la invaginación de la vesícula óptica para constituir la copa óptica
de pared doble.

5. En un principio las capas interna y externa de la copa están separadas por una luz: el
espacio intrarretiniano.
6. Pronto desaparece ese espacio y las dos capas se unen.
7. La invaginación no se limita a la porción central de la copa, sino que incluye una
parte de la superficie inferior que forma la fisura coroidea. Esto permite a la arteria
hialoidea llegar hasta la cámara interna del ojo.
8. Durante la séptima semana los labios de la fisura coroidea se fusionan y la boca de la
copa óptica se convierte en una abertura redonda: la futura pupila.
9. Durante los procesos anteriores, el ectodermo superficial que inicialmente están en
contacto con la vesícula óptica, comienza a alargarse para crear la placoda del
cristalino. Luego ésta se invagina convirtiéndose en la vesícula del cristalino.
10. En la quinta semana la vesícula del cristalino pierde contacto con el ectodermo
superficial para situarse en la boca de la copa óptica.
Capa externa de la copa óptica: Capa pigmentaria de la retina que se caracteriza por pequeños
gránulos pigmentarios.

Capa interna de la copa óptica: Capa neural.

Las cuatro quintas partes, parte óptica de la retina, contienen células alrededor del espacio
intrarretiniano que se diferencian en bastones y conos. Los bastones son más numerosos y
sensibles que los conos pero sin que detecten el color como los conos.

Junto a esta capa fotorreceptora se halla la capa del manto que, igual que en el cerebro,
genera neuronas y células de soporte, entre ellas la capa nuclear externa, la capa nuclear
interna y la capa de células ganglionares.

Sobre la superficie se encuentra una capa fibrosa que contiene los axones de las neuronas de
las capas más profundas. En esta zona, las fibras nerviosas convergen en el tallo óptico, el cual
se convertirá en el nervio óptico.

*Por ello los impulsos luminosos cruzan la mayoría de las capas de la retina antes de llegar a
los bastones y conos.

La quinta parte anterior de la capa interna –la parte ciega de la retina– conserva el grosor de
una capa. Más tarde se dividirá en parte irídea de la retina que constituye la capa interna del
iris y en parte ciliar de la retina que participa en la formación del cuerpo ciliar.

Mientras tanto la región entre la cúpula óptica y el epitelio superficial que la recubre está
llena de mesénquima laxo. Los músculos esfínter y dilatador de la pupila se forman en este
tejido.

Se desarrollan a partir del ectodermo subyacente de la copa óptica.

En el adulto el iris está constituido por la capa externa que contiene pigmentos, capa interna
sin pigmentos de la cúpula óptica y una capa de tejido conjuntivo muy vascularizada que
contiene los músculos de la pupila.
La parte ciliar de la retina se identifica fácilmente por sus pliegues pronunciados. Afuera está
cubierta por una capa de mesénquima que da origen al músculo ciliar (el mismo mesénquima
laxo que se habla anteriormente); adentro se conecta al cristalino mediante una red de
fibras elásticas: el ligamento suspensorio.

La contracción del músculo ciliar modifica la tensión del ligamento y controla la curvatura del
cristalino.

CRISTALINO

Poco después de formarse la vesícula del cristalino, las células de la pared posterior empiezan
a alargarse anteriormente para producir fibras largas que poco a poco van llenando la luz de la
vesícula. Hacia el final de la séptima semana esas fibras primarias del cristalino llegan a la
pared anterior de la vesícula del cristalino. Sin embargo, el crecimiento del cristalino no
termina en esta fase, porque otras fibras (secundarias) se agregan constantemente al núcleo
central.

COROIDES, ESCLERÓTICA Y CÓRNEA

Al final de la quinta semana, el primordio del ojo está totalmente rodeado por mesénquina
laxo. Este tejido pronto se diferencia en una capa interna semejante a la piamadre del
encéfalo y en una capa externa semejante a la duramadre. La capa interna produce una capa
pigmentaria muy vascularizada conocida como coroides; la capa externa se convierte en la
esclerótica y se continúa con la duramadre alrededor del nervio óptico.

Se diferencian de otro modo las capas mesenquimatosas que recubren la cara anterior del
ojo. La cámara anterior se forma con vacuolización y divide el mesénquima en una capa
interna delante del cristalino y del iris –la membrana iridopupilar– y en una capa externa que
se continúa con la esclerótica: la sustancia propia de la córnea.
También la cámara anterior está revestida por células mesenquimatosas aplanadas. De ahí que
la córnea conste de: 1) una capa epitelial derivada del ectodermo superficial, 2) la sustancia
propia o estroma que se continúa con la esclerótica y 3) una capa epitelial que rodea la
cámara anterior.

La membrana iridopupilar enfrente del cristalino desaparece por completo. La cámara


posterior es el espacio entre el iris por delante y el cuerpo ciliar por detrás.

Las cámaras anterior y posterior se comunican a través de la pupila y están llenas de un


líquido llamado humor acuoso, producto de la apófisis ciliar del cuerpo ciliar.

El humor acuoso transparente circula desde la cámara posterior hasta dentro de la cámara
anterior suministrando nutrientes a la córnea y el cristalino que carecen de vascularización.

De la cámara anterior, el líquido cruza el seno venoso de la esclerótica (canal de Schlemm)


en el ángulo iridocorneal, donde se reabsorbe hacia el torrente sanguíneo. El bloqueo del
flujo del líquido en el canal es una causa de glaucoma.

CUERPO VÍTREO

El mesénquima no sólo rodea el primordio ocular desde el exterior; además invade el interior
de la copa óptica a través de la fisura coroidea. Aquí crea los vasos hialoideos que durante la
vida intrauterina irrigan el cristalino para constituir la capa vascular en la superficie interna
de la retina. Además produce una red de fibras entre el cristalino y la retina. Más tarde los
espacios intersticiales de la red se llenan de una sustancia gelatinosa transparente, creando
así el cuerpo vítreo. Los vasos hialoideos de esta región quedan obliterados y desaparecen
durante la vida fetal dejando atrás conducto hialoideo.

NERVIO ÓPTICO

La copa óptica se conecta al cerebro mediante el tallo óptico en cuya superficie ventral hay un
surco: la fisura coroidea. En el surco se localizan los vasos hialoideos. En su regreso al cerebro
las fibras nerviosas de la retina se encuentran entre las células de la pared interna del tallo
óptico. Durante la séptima semana del desarrollo, se cierra la fisura y aparece un túnel
estrecho dentro del tallo. Debido al número cada vez mayor de fibras nerviosas, la pared
interna del tallo crece, fusionándose sus paredes interna y externa. Las células de la capa
interna aportan una red de neuroglia donde se sostienen las fibras del nervio óptico. Y así el
tallo óptico se transforma en nervio óptico. El centro de éste contiene una porción de la arteria
hialoidea que más tarde se llamará arteria central de la retina. Afuera rodea al nervio óptico
una prolongación de la coroides y de la esclerótica –piamadre aracnoidea y duramadre del
nervio, respectivamente.