Fidel Castro/Movimiento 26 de Julio Sierra Maestra Manifiesto (Julio 12 de 1957

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(26th of July Movement Manifesto of the Sierra, 12-July 1957, original Spanish text as published in Bohemia on July 28, 1957) Bohemia, 28 de Julio de 1957

AL PUEBLO DE CUBA.
(MANIFIESTO DE RAUL CHIBAS, FELIPE PAZOS Y FIDEL CASTRO) Julio 12 de 1957 Desde la Sierra Maestra, donde nos ha reunido el sentido del deber, hacemos este llamamiento a nuestros compatriotas. Ha llegado la hora en que la nación se puede salvar de la tiranía por la inteligencia, el valor y el civismo de sus hijos, por el esfuerzo de todos los que han llegado a sentir en lo hondo el destino de esta tierra donde tenemos derecho a vivir en paz y en libertad. ¿Es incapaz la nación cubana para cumplir su alto destino o recae la culpa de su impotencia en la falta de visión de sus conductores públicos? ¿Es que no se le puede ofrendar a la Patria en su hora más difícil el sacrificio de todas las aspiraciones personales, por justas que parezcan, de todas las pasiones subalternas, las rivalidades personales o de grupo, en fin, de cuanto sentimiento mezquino o pequeño han impedido poner en pie, como un solo hombre este formidable pueblo, despierto y heroico que es el cubano? ¿O es que el deseo vanidoso de un aspirante público vale más que toda la sangre que ha costado esta República? Nuestra mayor debilidad ha sido la división, y la tiranía, consciente de ello, la ha promovido por todos los medios, en todos los aspectos. Ofreciendo soluciones a medias, tentando ambiciones unas veces, otra la buena fe o ingenuidad de sus adversarios, dividió los partidos en fracciones antagónicas, dividió la oposición política en líneas disímiles y, cuando más fuerte y amenazadora era la corriente revolucionaria, intentó enfrentar los políticos a los revolucionarios, con el único propósito de batir primero la revolución y burlar a los partidos después. Para nadie era un secreto que si la dictadura lograba derrotar el baluarte rebelde de la Sierra Maestra y aplastar el movimiento clandestino, libre ya del peligro revolucionario, no quedaban las más remotas posibilidades de unos comicios honrados en medio de la amargura y el escepticismo general. Sus intenciones quedaban evidenciadas, tal vez demasiado pronto, a través de la segunda minoría senatorial, aprobada con escarnio de la Constitución y burla de los compromisos contraídos con los propios delegados oposicionistas, tentaba de nuevo la división y preparaba el camino de la brava electoral. Que la Comisión Interparlamentaria fracasó lo reconoce el propio partido que la propuso en el seno del Congreso; lo afirman categóricamente las siete organizaciones oposicionistas que participaron en ella y hoy denuncian que ha sido una burla sangrienta; lo afirman todas las instituciones cívicas; y sobre todo, lo afirman los hechos. Y estaba llamada a fracasar porque se quiso ignorar el empuje de dos fuerzas que han hecho su aparición en la vida pública cubana: la nueva generación revolucionaria y las instituciones cívicas, mucho más poderosas que cualquier capillita. Así, la maniobra interparlamentaria sólo podía prosperar a base del

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exterminio de los rebeldes. A los combatientes de la Sierra no se les ofrecía otra cosa en esa mezquina solución, que la cárcel, el exilio o la muerte. Jamás debió aceptarse a discutir en esas condiciones. Unir es lo único patriótico en esta hora. Unir en lo que tienen de común todos los sectores políticos, revolucionarios y sociales que combaten la dictadura. ¿Y qué tienen de común todos los partidos políticos de oposición, los sectores revolucionarios y las instituciones cívicas? El deseo de poner fin al régimen de fuerza, las violaciones a los derechos individuales, los crímenes infames y buscar la paz que todos anhelamos por el único camino posible que es el encauzamiento democrático y constitucional del país. ¿Es que los rebeldes de la Sierra Maestra no queremos elecciones libres, un régimen democrático, un gobierno constitucional? Porque nos privaron de esos derechos hemos luchado desde el 10 de marzo. Por desearlos más que nadie estamos aquí. Para demostrarlo, ahí están nuestros combatientes muertos en la Sierra y nuestros compañeros asesinados en las calles o recluídos en las mazmorras de las prisiones; luchando por el hermoso ideal de una Cuba libre, democrática y justa. Lo que no hacemos es comulgar con la mentira, la farsa y la componenda. Queremos elecciones, pero con una condición: elecciones verdaderamente libres, democráticas, imparciales. ¿Pero es que puede haber elecciones libres, democráticas, imparciales con todo el aparato represivo del estado gravitando como una espada sobre las cabezas de los oposicionistas? ¿Es que el actual equipo gobernante después de tantas burlas al pueblo puede brindar confianza a nadie en unas elecciones libres, democráticas, imparciales? ¿No es un contrasentido, un engaño al pueblo que ve lo que está ocurriendo aquí todos los días, afirmar que puede haber elecciones libres, democráticas, imparciales bajo la tiranía, la antidemocracia y la parcialidad? ¿De qué vale el voto directo y libre, el conteo inmediato y demás ficticias concesiones si el día de las elecciones no dejan votar a nadie y rellenan las urnas a punta de bayoneta? ¿Acaso sirvió la comisión de sufragios y libertades públicas para impedir las clausuras radiales y las muertes misteriosas que continuaron sucediéndose? ¿De qué han servido hasta hoy los reclamos de la opinión pública, las exhortaciones, el llanto de las madres? Con más sangre se quiere poner fin a la rebeldía, con más terror se quiere poner fin al terrorismo, con más opresión se quiere poner fin al ansia de libertad. Las elecciones deben ser presididas por un gobierno provisional neutral, con el respaldo de todos, que sustituya la dictadura para propiciar la paz y conducir al país a la normalidad democrática y constitucional. Esta debe ser la consigna de un gran frente, cívico revolucionario que comprenda todos los partidos políticos de oposición, todas las instituciones cívicas y todas las fuerzas revolucionarias.

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En consecuencia, proponemos a todos los partidos políticos oposicionistas, todas las instituciones cívicas y todos los sectores revolucionarios lo siguiente: 1) Formación de un Frente Cívico Revolucionario con una estrategia común de lucha. 2) Designar desde ahora una figura llamada a presidir el gobierno provisional, cuya elección en prenda de desinterés por parte de los líderes oposicionistas y de imparcialidad por el que resulte señalado, quede a cargo del conjunto de instituciones cívicas. 3) Declarar al país que dada la gravedad de los acontecimientos no hay otra solución posible que la renuncia del dictador y entrega del poder a la figura que cuente con la confianza y el respaldo mayoritario de la nación, expresado a través de sus organizaciones representativas. 4) Declarar que el Frente Cívico-Revolucionario no invoca ni acepta la mediación o intervención alguna de otra nación en los asuntos internos de Cuba. Que en cambio, respalda las denuncias que por violación de derechos humanos han hecho los emigrados cubanos ante los organismos internacionales y pide al gobierno de los Estados Unidos, que en tanto persista el actual régimen de terror y dictadura, suspenda todos los envíos de armas a Cuba. 5) Declarar que el Frente Cívico-Revolucionario, por tradición republicana e independentista no aceptaría que gobernara provisionalmente la República ningún tipo de Junta Militar. 6) Declarar que el Frente Cívico-Revolucionario alberga el propósito de apartar al Ejército de la política y garantizar la intangibilidad de los Institutos Armados. Que los militares nada tienen que temer del pueblo cubano y sí de la camarilla corrompida que los envía a la muerte en una lucha fratricida. 7) Declarar bajo formal promesa, que el gobierno provisional celebrará elecciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias y los municipios en el término de un año bajo las normas de la Constitución del 40 y el Código Electoral del 43 y entregará el poder inmediatamente al candidato que resulte electo. 8) Declarar que el gobierno provisional deberá ajustar su misión, al siguiente programa: a) Libertad inmediata para todos los presos políticos, civiles y militares. b) Garantía absoluta a la libertad de información, a la prensa radial y escrita y de todos los derechos individuales y políticos garantizados por la Constitución. c) Designación de alcaldes provisionales en todos los municipios previa consulta con las instituciones cívicas de la localidad. d) Supresión del peculado en todas sus formas y adopción de medidas que tiendan a incrementar la eficiencia de todos los organismos del Estado. e) Establecimiento de la Carrera Administrativa. f) Democratización de la política sindical promoviendo elecciones libres en todos los sindicatos y federaciones de industrias. g) Inicio inmediato de una intensa campaña contra el analfabetismo y de educación cívica, exaltando los deberes y derechos que tiene el ciudadano con la sociedad y con la Patria. h) Sentar las bases para una reforma agraria que tienda a la distribución de las tierras baldías y a convertir en propietarios a todos los colonos, aparceros, arrendatarios y precaristas que posean pequeñas parcelas de tierras, bien sean propiedad del Estado o particulares, previa indemnización a los anteriores propietarios. i) Adopción de una política financiera sana que resguarde la estabilidad de nuestra moneda y tienda a utilizar el crédito de la Nación en obras reproductivas. j) Aceleración del proceso de industrialización y creación de nuevos empleos.

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En dos puntos de este planteamiento hay que hacer especial insistencia. PRIMERO: La necesidad de que se designe desde ahora la persona llamada a presidir el gobierno de la República, para demostrar ante el mundo que el pueblo cubano es capaz de unirse tras una consigna de libertad y apoyar la persona que reuniendo condiciones de imparcialidad, integridad, capacidad y decencia, pueda encarnar esa consigna. ¡Sobran hombres capaces en Cuba para presidir la República! SEGUNDO: Que esa persona sea designada por el conjunto de instituciones cívicas, por ser apolíticas estas organizaciones, cuyo respaldo libraría al presidente provisional de todo compromiso partidista dando lugar a unas elecciones absolutamente limpias e imparciales. Para integrar este frente no es necesario que los partidos políticos y las instituciones cívicas se declaren insurreccionales y vengan a la Sierra Maestra. Basta que le nieguen todo respaldo a la componenda electorera del régimen y declaren paladinamente ante el país, ante los Institutos Armados y ante la opinión pública internacional, que después de cinco años de inútil esfuerzo, de continuos engaños y de ríos de sangre, en Cuba no hay otra salida que la renuncia de Batista, que ya ha gravitado en dos etapas durante dieciséis años en los destinos del país, y Cuba no está dispuesta a caer en la situación de Nicaragua o Santo Domingo. No es necesario venir a la Sierra a discutir, nosotros podemos estar representados en La Habana, en México o en donde sea necesario. No es necesario decretar la Revolución: organícese el Frente que proponemos y la caída del régimen vendrá por sí sola, tal vez sin que se derrame una gota más de sangre. Hay que estar ciegos para no ver que la dictadura está en sus días postreros, y que este es el minuto en que todos los cubanos deben poner lo mejor de su inteligencia y su esfuerzo. ¿Podrá haber otra solución en medio de la guerra civil con un gobierno que no es capaz de garantizar la vida humana, que no controla ya ni la acción de sus propias fuerzas represivas y cuyas continuas burlas y rejuegos han hecho imposible por completo la menor confianza pública? Nadie se llame a engaño sobre la propaganda gubernamental acerca de la situación de la Sierra. La Sierra Maestra es ya un baluarte indestructible de la libertad que ha prendido en el corazón de nuestros compatriotas, y aquí sabremos hacer honor a la fe y a la confianza de nuestro pueblo. Nuestro llamamiento podrá ser desestimado, pero la lucha no se detendrá por ello y la victoria del pueblo aunque mucho más costosa y sangrienta nadie la podrá impedir. Esperamos, sin embargo, que nuestra apelación será oída y que una verdadera solución detenga el derramamiento de sangre cubana y nos traiga una era de paz y libertad. Sierra Maestra, Julio 12 de 1957. Raúl Chibás, Felipe Pazos, Fidel Castro.

Fidel Castro/26th of July Movement Sierra Maestra Manifesto (July 12, 1957)
(English translation of original Spanish text as published in Bohemia on July 28, 1957) Bohemia, July 28, 1957

TO THE CUBAN PEOPLE
July 12, 1957 From the Sierra Maestra, where a sense of duty has united us, we issue this call to our compatriots. The time has come when the nation can save itself from tyranny through the intelligence, courage, and civic spirit of its children, through the efforts of all those who feel deeply the destiny of this land where we have the right to live in peace and freedom. Is the nation incapable of fulfilling its high destiny or does the blame for its impotence fall on the lack of vision of its public leaders? Can we not offer the fatherland in its most difficult hour the sacrifice of all personal aspirations, as just as they may seem, of all petty passions, personal or group rivalries, or in short, of whatever selfish or small sentiment has prevented placing on the alert, as one man, this formidable Cuban nation, awakened and heroic? Or is the self-centered desire of an aspirant to public office worth more than all the blood that has been spilled for this republic? Our greatest weakness has been disunity. The tyranny, conscious of it, has promoted it by all means in all its forms, offering half solutions, tempting ambitions, and using the good faith or naïveté of its adversaries. They have divided the parties into antagonistic factions, divided the political opposition into different groups and, when the revolutionary current gained strength and became more threatening, they attempted to set the politicians against the revolutionaries, with the only goal of beating the Revolution now and deceiving the parties later. It is no secret that if the dictatorship managed to defeat the rebel bulwark of the Sierra Maestra and crush the underground movement, once free from the revolutionary danger there would be left not even the remotest possibility of honest elections in the midst of general grief and skepticism. Their intentions were made evident when they approved the senatorial minority, perhaps too soon, disregarding the Constitution and poking fun at the obligations contracted with the very delegates from the opposition. Once again they tried to divide and prepared the way for the electoral farce. That the Interparliamentary Commission {see Note at end –ed} failed is recognized by the party that proposed it in Congress. The seven opposition organizations that participated in it say so categorically today and denounce the whole thing as a bloody joke. All the civic institutions affirm it; above all, the facts affirm it. It was bound to fail because it wanted to ignore two forces that have made their appearance in Cuban public life: the new revolutionary generation and the civic institutions, much more powerful than any little clique. Thus, the interparliamentary maneuvers could only prosper on the basis of the extermination of the rebels. The fighters of the

English translation:

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Sierra were not offered anything in that wretched solution but prison, exile, or death. One should never accept discussions on those terms. Unity is now the only patriotic way. Unity is what all political, revolutionary, and social sectors that combat the dictatorship have in common. And what do all the opposition political parties, the revolutionary sectors, and the civic institutions have in common? The desire to put an end to a regime based on force, the violation of individual rights, the infamous crimes, the desire to seek the peace that we all long for by the only road possible, the democratic and constitutional path of our country. Do the Sierra Maestra rebels not want free elections, a democratic regime, a constitutional government? It is because they deprived us of those rights that we have fought since March l0. We are here because we want them more than anyone else. To demonstrate it, there are our fighters dead in the mountains and our comrades murdered in the streets or secluded in prison dungeons. We are fighting for the beautiful ideal of a free, democratic, and just Cuba. What we do not do is to agree with the lies, farces, and compromises of the dictatorship. We want elections, but with one condition: truly free, democratic, and impartial elections. Is it not nonsensical, a deception of the people, what is happening here daily? Can there be free, democratic, and impartial elections under a tyranny which represents antidemocracy and partiality? Of what value is the direct and free vote, the immediate counts, and other fictitious concessions if on the day of the elections no one is allowed to vote and the ballot boxes are filled at bayonet point? Of what use was the Committee on Suffrage and Public Liberties in halting the closing of radio stations and the mysterious deaths that continued to occur? Has it done any good for public opinion to make demands? Have the exhortations for peace, the tears of mothers done any good? With more blood, they want to put an end to the rebellion; with more terror, they want to end terrorism; with more oppression, they want to put an end to the desire for freedom. Elections should be presided over by a provisional, neutral government, with the support of all, that will replace the dictatorship in order to induce peace and move the country toward democratic and constitutional normalcy. This should be the slogan of a great civic-revolutionary front [Frente Civico Revolucionario] that comprises all political parties of the opposition, all civic institutions, and all revolutionary forces. Consequently, we propose to all opposition political parties, all civic institutions, and all revolutionary sectors the following: 1. To create a civic-revolutionary front with a common strategy of struggle. 2. To designate as of now a person to preside over the provisional government, whose election will be left to the civic institutions to show the disinterest and impartiality of opposition leaders.

English translation:

M-26-7 Manifesto of the Sierra (July 12, 1957)

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3. To declare to the country that due to the gravity of events there is no possible solution other than the resignation of the dictator and the transference of power to the person who has the confidence and the support of the majority of the nation, expressed through its representative organizations. 4. To declare that the civic-revolutionary front does not invoke or accept mediation or intervention of any kind from another nation in the internal affairs of Cuba. In contrast, it supports the denunciations of the violation of human rights made by Cuban emigrants before international organizations and asks the government of the United States that as long as the present regime of terror and dictatorship persists to suspend all arms shipments to Cuba. 5. To declare that the civic-revolutionary front, by republican and independent tradition, will not allow any type of provisional military junta to rule the Republic. 6. To declare that the civic-revolutionary front plans to separate the army from politics and to guarantee the apolitical nature of the armed forces. Military men have nothing to fear from the Cuban people, but it is the corrupt clique that sends them to their death in a fratricidal struggle. 7. To declare under formal promise that the provisional government will hold general elections for all offices of the state, the provinces, and the municipalities at the end of a year following the norms of the 1940 Constitution and the Electoral Code of 1943, and that power will be given immediately to the elected candidates. 8. To declare that the provisional government must adjust its mission to the following program: a) Immediate freedom for all political, civil, and military prisoners. b) Absolute guarantee of freedom of information, of the spoken and written press, and of all the individual and political rights guaranteed by the Constitution. c) Designation of provisional mayors in all the municipalities after consultation with the civic institutions of the locality. d) Suppression of embezzlement in all its forms and adoption of measures that tend to increase the efficiency of all state agencies. e) Establishment of the civil service on a career basis. f) Democratization of labor politics, promoting free elections in all unions and industrial federations. g) Immediate initiation of an intensive campaign against illiteracy, and civic education emphasizing the duties and rights of each citizen to his society and fatherland. h) Establishment of the basis for an agrarian reform to distribute barren lands and convert into owners all the tenant farmers, sharecroppers, squatters, and lessee planters who have small parcels of land, be it property of the state or of private persons, with prior indemnification to the owners of the land. i) Adoption of a healthy financial policy that safeguards the stability of our currency and tends to use the credit of the nation in productive works. j) Acceleration of the process of industrialization and the creation of new jobs. Special emphasis must be put on two points of this document. FIRST: The need to name now the person called to preside over the provisional government of the Republic, to demonstrate before the world that the Cuban nation is capable of uniting behind the ideal of freedom and supporting the person who, meeting the conditions of impartiality,

English translation:

M-26-7 Manifesto of the Sierra (July 12, 1957)

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integrity, capability, and decency, can represent that ideal. There are more than enough men in Cuba capable of presiding over the Republic! SECOND: That this person must be designated by all civic institutions because those organizations are apolitical and their backing would free the provisional president of partisan compromises and lead to absolutely clean and impartial elections. To form this front it is not necessary that the political parties and the civic institutions declare themselves in favor of the insurrectional thesis and come to the Sierra Maestra. It is enough that they deny all support to the regime's electoral compromise and declare heroically before the nation, before the armed forces, and before world opinion that after five years of useless effort, of continuous deceit and rivers of blood, in Cuba there is no other solution than the resignation of Batista, who already has ruled the destiny of the country in two stages for sixteen years, and that Cuba is not disposed to fall into the situation of Nicaragua or Santo Domingo. It is not necessary to come to the mountains to discuss this. We can be represented in Havana, in Mexico, or wherever may be necessary. It is not necessary to decree the Revolution: Organize the front that we propose and the downfall of the regime will follow, perhaps without spilling another drop of blood. One has to be blind not to see that the dictatorship is in its last days, and that this is the moment when all Cubans must put forth the best of their intelligence and effort. Can there be another solution in the midst of civil war with a government incapable of guaranteeing human life, which no longer even controls the action of its own repressive forces and whose continued tricks and games have made completely impossible the slightest public confidence? No one should be deceived by the government propaganda concerning the situation in the mountains. The Sierra Maestra is already an indestructible bulwark of freedom that has taken root in the hearts of our compatriots, and here we shall know how to honor the faith and confidence of our people. Our call may not be heard, but the fight will not stop because of it, and the victory of the people, although it will be much more costly and bloody, will not be prevented by anyone. We hope, however, that our appeal will be heard and that a real solution will halt the spilling of Cuban blood and will bring an era of peace and freedom. Raúl Chibás, Felipe Pazos, Fidel Castro Sierra Maestra, July 12, 1957 ___________ Editorial note “Interparliamentary Commission” refers to the Bicameral Commission (Comisión Interparlamentaria de Conciliación Nacional); see: http://cuba1952-1959.blogspot.com/2009/06/1957-bicameral-commission.html

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