Está en la página 1de 4
Becarios EI PAPEL DE LA “CONCIENTIZACION’ EN LA PROTECCION DE LOS BIENES CULTURALES Jaime Delgado Rubio En el tratamiento de temas relacionados con la cconservacin de bienes patrimoniales, es frecuente ‘escuchar que Ia “concientizacién” de Ia sociedad, os una de las vias que puede garantizar a mediano y largo plazo, la real proteccién de los vestigios ar- ‘queotégicos; es algo asi como, la piedra angular de 1a “eultura de 1a proteccién patrimonial” (Sénchez ‘Nava, 2002:73). No obstante, pocas veces este concepto es abordado como un proceso complejo, ‘que est insert en la identidad individual y colective, por parte de los sujetos sociales ‘Teotihuacan no escapa de esta realidad, ya que ‘como sitio monumental, ha sido objeto de la cons- ‘mucci6n simbélica colectiva, generando miltples cexpectativas y valores de uso y de beneficio, por parte de las comunidades circunvecinas de la Zona Arqueolégica Pero ante la problemdtica que actuslmente existe, respecto de Ia destruccin de los vestgios arqueo- logicos, derivada del avance de la mancha urbana, nos parece pertinente preguatarmos: Se puede apelar a la multcitada concientizaci6n social, sin hablar de interlocuci¢n? {Se puede hablar de coadyuvancia, sin haber inda- ‘ado acerea de la forma, de c6mo los “otros” asumen, Significan o resignifican el llamado: patrimonio argueol6gico? {iExiste 0 he existido una sola forma de concien- tizacién en la historia de la proteccién del patri- ‘monio? {{Cusntas formas existen para valorar el patrimonio entre los pobladores de las comunidades contiguas a Ja Zona Arqueolégica, tomando en cuenta incluso, las de los propios antropélogos? En este ensayo, partimos de la premisa de Arellano (1998:34), en cuanto a que Ia conservacién de los bbienes pattimoniales, no inicia con la “concien- tizacién’ sino con un proceso de inerlocucién, donde es indispensable reconocer que el patrimonio no significa fo mismo para todos, ycon esta base, poder identificar los componentes que integran la pro- blemitica real en tomo de este t6pico. De esta manera, lunerorfrecuente de los especialistas (arqueslogos), ‘al momento de hablar dela protec del patrimonio, es pretender que las personas (no especializadas), repitan los cédigos, lo intereses y los valores, por clos elaborados 0 constituidos te6rica o hipotéti- ccamente, como si fueran la dnica garantfa para alcanzar la “concientizacin" Por ejemplo, resulta dificil creer, que laPirémide del Solno signifique, no ses, ni xepresente lo mismo para todos; 10 que nos parece un contrasentido que asalta lapercepcin Sibienes cierto, queestedificioexiste ‘Son muchas as formas de ecoocer It Impertacl oun objets del pasado 1a imaterialmentey es nico, para algunas personas de Ja comunidad tiene forma de cerro, voleén 0 ‘montafia; mientras que para algunos specialists, tiene forma de trgngulo, basamento ocono truncado, Saber, de qué manera las comunidades contiguas a a zona arqueolégica de Teotihuacan, estén asu: ‘miendo y resignificando el discurso del patrimonio arqueoidgico, sobre el que literalmente estén ‘asentedos, en el marco de sus idemtidadescolecivas, nos resula clave ( entre otras acciones), para saber ‘cudles son os foros que debemas abrir para activar el didlogo,y 2s{ poder divulgar entonees, las rwanes de nuestra insistencia por la proteccién de los vestigios que subyacen en sus propiedades La interlocucin por lo tanto, resulta el ee sobre cual gira el mecanismo de la “eoncientizacion’, y sta a su vez, puede derivar en coadyuvancia real 0 colaboracién entre las partes. Ahora revisemos brevemente, cul ha sido el origen, el desarollo y cual ese] estado actual de esta interlocuciéa en ia historia de la elacin entre Ia instcucién encargada de Ia investigacion y de la proteccién patrimonial, con la sociedad circunvecina del Valle de ‘Teothuscaa, LA INTERLOCUCION EN TEOTIHUACAN Oficiaimente, desde que se inauguraron las intervenciones arqueolégicas en Teotihuacan (Sigienza y Géngora; 1675), las relaciones entre los specialist y las comunidades, se han conducido bbésicamente deatro del émbito lsboral (Ammillas 1944). Asf por ejemplo, Leopoldo Batres,cont6 con ‘una némina de aproximadamente 300 wabajadores eventuales,delos cuales, sélo hizo referencia acerca de sus cualidades para la excavacién (1906:56). Enlaépoca de Gamio, con la stmesfera nacionalista deeseentonces, y aunado a su profunda sensbilidad social, se emprendis un proyecto de reivindicacicn de los indigenas, en su obra: “La Poblcién del Valle 4e Teotihuacan” (1921), en la cual se hace explicta su nteraccin con la poblacin; pero tengo la impre- si6n, de que ofrecié su idea del patrimonio s los Ayn hhabtantes, como un “producto terminado", lo que sin objecién, convendefa ineluctablemente a los intereses de ellos mismos (la poblacin circundante), ‘quienes se beneficiarfan por conceptos derivados del turismo. Adin ast en su obra no hay una mencién 0 estudio, acerea de cémo los habitantes de los barrios cireunvecinos, signficaron las pirdiides que desci- brieron con sus propias manos. ‘Ya con Bernal, en los afios 60's (1963:45), los presupuesios y los objetivos para la investigacién, se volearon nuevamente hacia el descubrimiento de Jos grandes conjuntos arqueol6gicos; como se hizo con parte del centro cfvico ceremonial de Ia antigua ciudad, generando otra vex vinculos circunscritos exclusivamente en lo laboral, omtiendo cualquier trabajo antropolégico hacia la poblacién. Eneste mismo sentido de la investigacin, abordado recientemento de forma multidisciplinaria por Eduardo Matos Moctezuma (proyecto 90-94), no se nos permite acceder a os resultados, puesto que no han sido publicados. ‘Un dato interesante, es que en este event histérco se implementaron tres decretos de expropiscién en los que tampoco fue consultada la poblacién circundante: Decreto del 11 de julio de 1907; declarando de utlidad public, un total de 163 predios. Decreto del 30 de abril de 1964; en el que se cexpropiaron 55 has., con las cuales se configuré la ona arqueol6gica actual. Decreto Presidencial del 30 de agosto de 1988; con ¢elque se establece la poigonal “B y C" de protecci6n, abareando un érea de 3,381,7108 has. Cabe seta, {qoe estas acciones adolescieron de una consulta so- ial, lo que ala postre, ha derivado en un sentiento colectivo de imposicién y extrafiamiento de estos ‘grupos hacia el patrimonio. (Trinidad, Torres y Delgado, 1996), DISCUSION Y CONCLUSIONES El proceso de signifiacisn del discuso patsimonial, por parte de las comunidades cicunvecinas ala Zona Arqueolégica de Teotihuacan, est incrustado en un sistema deidentidad barial o idenidad resideneial, donde ls ejes principales som el parentesco, ls fies {as patronales, las historias compartidasy la nociéa de teritori. En este timo, se ubica con mayor cla ridad la emergencia de patimonio. CConsideramos que el problema de fondo no es el in- cremento de la poblacién (ya que en términos ‘demogréficos, no se puede concebir ala poblacién ‘como algoesttico), el problema tampocoes, uehaya importantes vestigios arqueolégicos que debigramos proteger por su imporancia nacional eintemacional nel émbito cultural. Creemos que el problema que subyace, es que los canales de interlocucién han estado cerraios histéricamente, generando una cultura del prejuicio por parte de los especialisas y de fa evasién del decrewo, por parte de muchos pobladores de las comunidades circumvecinas; y 10 Unico que ha mediado entre ambos actores, es una nocin de patrimionio que aspira a Ia unidad, pero que al mismo tiempo establece diferencias (Canclini 2002:67), por lo que debe ser revisada ‘La concientizacin por Io tanto, no debe entenderse ‘como larepeticién o laextensidn de nuestros esdigos ‘como especalists hacia las comunidades, sino como un proceso de exploraciOn de las formas, en las que la gente est{reconociendo laimportancia de algo y est dispuestaacuidaro, aunque esto no se apegue & la rigurosidad cienifca o académica, No seria justo terminar este ensayo, sin reconocet los esfuerzos que la institueién (INAH), ha hecho para solventar muchos de estos problemas (algunos Ade ellos heredados), por salvaguardar y exhibis parte de la gnificencia de a antigua ciudad: sin embargo, 5 inaplazable, que se dsefe un plan operativo so- cial muy creativo que tenga coma ej rector la mui- discipliariedad, ast como et didlogo social, como un buen inicio dirigido hacia el anhelado proceso de la concientizacién, ‘Concientizar, entendiendo por ello, la imposici6n de ‘un discurso especalizado, nunca sera Ja open para relacionar a la gente coa la conservacién de mo- ‘numentos arqueol6gicos. Es necesario establecet, que Jos monumentos histrico, por su propia natura- leza, tend diferentes signficados, valores yaccio- es, que no estén comprendidos en los e6digos del especialisa 21 demarz ona Pid del oa oronas aumony resigns el patio ‘on valoreciongsy matvacone dierent alas de seeped,

También podría gustarte