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BORRANDO HISTORIA

En este texto, Frantz Fanon (2009), psiquiatra francés, pretende explicar la razón
del comportamiento inferiorizado y dependiente de los negros antillanos, y la
situación social que abarca dicho comportamiento. El comportamiento inferiorizado
que reproduce el negro antillano no es a causa de una predisposición biológica
(genética) para la subordinación, es respuesta a la manera en que está organizada
la sociedad racista, donde las estructuras sociales perpetúan una idea generalizada
de la inferioridad negra frente a la raza blanca, creando un imaginario del que no se
puede llegar a salir porque se materializa en todas las situaciones sociales limitando
las oportunidades, por lo que el autor, sólo ve como salida la total abolición de las
estructuras y su funcionamiento social, requiriendo a su vez, borrar la historia y
desligarla de los individuos y de dichas estructuras, para poder eliminar de todas las
formas posibles las ideas de desigualdad entre los hombres.

Por lo que me enfocaré en la propuesta de Fanon (2009) de abolir las estructuras y


con ellas, la historia como única salida ante el racismo, dejando ver el papel de ella
en algunos ejemplos presentados por el autor a lo largo de su libro. Posteriormente,
daré mi interpretación y perspectiva de acuerdo a lo visto en clase, para aportarle
otra cara al fenómeno planteado anteriormente.

Fanon (2009) da cabida al sentimiento de inferioridad del negro como producto o


resultado de la sociedad, que está compuesta por estructuras que perpetúan la
desigualdad racial, socializando e internalizando en los individuos, dicha
desigualdad como la legitima en el proceso de socialización de dichos individuos,
reproduciendo así esta creencia socialmente.

Lo anterior lo evidencia en el cuarto capítulo, Del supuesto complejo de


dependencia del colonizado, afirma que en efecto, el negro tiene un complejo de
inferioridad pero no precisamente por una predisposición genética, sino gracias a
las estructuras sociales racistas del mundo blanco que crean el imaginario social en
el que el negro es sometido, además, de materializar dicha discriminación racial en
las oportunidades limitadas dentro de la organización social. Pues “tengamos el
valor de decirlo: el racista crea al inferiorizado” (Fanon, 2009, pp 99).

Esto lo hace específicamente cuando habla de la situación de su paciente y de


aquello que le aconsejaría:

Si él se encuentra hasta ese punto sumergido en el deseo de ser blanco es porque


vive en una sociedad que hace posible su complejo de superioridad, en una
sociedad que extrae su conciencia del mantenimiento de ese complejo, en una
sociedad que afirma la superioridad de una raza; en la exacta medida en que la
sociedad le plantea dificultades, él se encuentra colocado en una situación neurótica
(…) Como psicoanalista debo ayudar a mi cliente a que conciencie su inconsciente,
a que no intente una lactificación alucinatoria, sino que actué, por el contrario en el
sentido de un cambio de las estructuras sociales. (Fanon, 2009, pp 103).

Posteriormente alienta una acción contra dichas estructuras, aunque no plantea,


explícitamente, que hay que abolirlas por completo, diciendo:

si la sociedad le plantea dificultades a causa de su color, mi objetivo no será


disuadirlo aconsejándole <<guardar las distancias>>; mi objetivo, por el contrario,
será una vez aclarados los móviles, ponerle en disposición de elegir la acción (o la
pasividad) frente a la verdadera fuente de conflictos, es decir, frente a las
estructuras sociales. (Fanon, 2009, pp 104).

Por lo que no se le puede pedir a los negros que dejen de sentirse inferiores así
nomás, porque no lo van a lograr hasta que no se produzca un cambio de
estructuras sociales que hagan esto posible, así que lo único que puede elegir el
negro es su acción o su pasividad frente a dichas estructuras.

El autor esboza algunos ejemplos de las situaciones que sufren los negros
antillanos, al tener que enfrentarse al mundo blanco, a las estructuras hechas por
hombres blancos, resaltando así, cuál es la carga de significado que traen dichas
estructuras. A mí parecer, el primer capítulo que da cuenta del papel del lenguaje
en las relaciones de subordinación racial, es uno de los mejores ejemplos cargados
de historia y significado, para ilustrar un poco la relación que establece Fanon, entre
una estructura social, el lenguaje, que es reflejo de la historia, frente al negro. En El
negro y el lenguaje, nos muestra la jerarquización de las lenguas y dialectos que
hay en la sociedad francesa, donde el francés citadino ocupa el nivel más alto por
ser parte de la cultura blanca, y el petit-nègre el más bajo, por representar toda la
historia y cultura negra. El autor, además, muestra cómo por medio del aprendizaje
de la lengua francesa el antillano busca blanquearse, y en el proceso se va alejando
de su propia cultura y adopta una actitud crítica frente a sus mismos compatriotas,
pues el lenguaje es el reflejo de toda una forma de ver el mundo y de reproducirlo,
cuando se aprende un lenguaje no sólo se aprende el lenguaje sino también la
cultura que lleva consigo.

Las relaciones y asociaciones que se dan en el lenguaje como institución social,


ayudan también a acentuar imaginarios sociales racistas, por ejemplo, cuando se
dice “El negro ama la cháchara; y cuando yo digo <<cháchara>> veo un grupo de
niños jubilosos, (…) El negro ama la cháchara y el camino” (Fanon, 2009, pp 55). Y
por tanto, el negro es como un niño que no sabe muchas cosas y hay que educarlo
e instruirlo con saberes blancos, que son los saberes verdaderos, y que no están
asociados a la alegría o a la pasión irracional, que sí es propia de los negros. Y es
por eso que no sólo el negro antillano quiere hablar francés para ser más blanco, si
no que los blancos cuidan que sus hijos no aprendan el criollo para que no pierdan
su blancura, cuando al mismo tiempo trata de hablarles y referirse a los antillanos
en petit-nègre, para recordarles y anclarlos a su inferioridad y a su incapacidad de
hablar francés, su incapacidad de ser blanco.

Más adelante hace mucho más explícito la relación de las estructuras con la historia,
y de lo mucho que a través de ésta se quiere justificar la desigualdad, por lo que
Fanon (2009) busca deshacerse, desanclarse, y parar esa relación asociativa que
hacen las personas a través del lenguaje y su carga significante, apropiando toda
una serie de características y atributos dentro de la idea de negro que se reproduce
gracias a la historia y al lenguaje. Fanon dice: “De ninguna forma debo deducir del
pasado de los pueblos de color mi vocación original. De ninguna forma debo
dedicarme a hacer revivir una civilización negra injustamente olvidada. No me hago
el hombre de ningún pasado. No quiero cantar el pasado a expensas de mi presente
y mi provenir” (Fanon, 2009, pp 187). “No es el mundo el que me dicta la conducta.
Mi piel negra no es depositaria de valores específicos” (Fanon, 2009, pp 188).

Fanon dice además:

No soy prisionero de la Historia. No debo buscar allí el origen de mi destino (…)


Pero no tengo derecho a dejarme anclar. No tengo derecho a admitir la menor
parcela de ser en mi existencia. No tengo derecho a dejarme enviscar por las
determinaciones del pasado. No soy esclavo de la Esclavitud que deshumanizó a
mis padres. (Fanon, 2009, pp 189).

Queriendo dejar con la historia toda la significación que socialmente se le atribuye


a la palabra, a la idea de negro, porque el lenguaje es el reflejo de una forma de ver
el mundo, que está necesariamente impregnado de historia. ¿Qué dice, qué
significa la palabra negro? ¿Qué contiene la idea que viene con ello? El negro es
sinónimo de lo malo y lo feo, los brusco y lo inmoral y gracias a las asociaciones
directas con su corporeidad, el negro nunca deja de ser negro, o sea que nunca
deja de ser malo o feo, o brusco o inmoral si no se blanquea. Pero este imaginario
inconsciente colectivo promulgado por blancos, no es una herencia cerebral, es la
consecuencia de una imposición cultural irreflexiva, que aplica para todas las razas
y por eso, el blanco se cree superior y el negro inferior. Las palabras son el resultado
de una vivencia colectiva y reproducen dicha historia compartida, por lo que al borrar
la historia se tiene que repensar el lenguaje y las demás estructuras sociales,
atacando y arrancando de raíz el problema de desigualdad sobre el que está
construida la sociedad en la que vive Fanon, que es muy parecida a la nuestra, pero
¿hasta dónde es posible borrar la historia, y hasta donde es posible con ello
repensar todo un lenguaje?
No hay que intentar fijar al hombre, pues su destino es estar suelto.
La densidad de la Historia no determina ninguno de mis actos.
Soy mi propio fundamento.
Al superar los datos históricos, instrumentales, introduzco el ciclo de mi libertad.
La desgracia del hombre de color es el haber sido esclavizado. (Fanon, 2009, pp
189).

Al final , Fanon (2009) quiere que el negro y el blanco se deshagan de sus prejuicios,
y se valoren solo como hombres, “Los dos tienen que apartar las voces inhumanas,
que fueron las de sus respectivos ancestros, a fin de que nazca una autentica
comunicación” (pp 190). Fanon quiere que se borre toda extrañeza, y que se borre
esa idea de los otros blancos o de los otros negros, de los otro ajenos y diferentes
a mí, que se ven agrupados todos bajo un mismo nombre sólo por un color de de
piel.

La idea de Fanon (2009) es un deseo de individualidad propio de la modernidad


europea, donde el individuo quiere ser valorado por sí mismo; ese deseo propio de
querer borrar la historia y querer que al hombre se le valore solo como hombre,
también es producto de la misma historia. Es una idea utópica querer borrarle la
historia a una sociedad que se piensa históricamente y que actúa como tal. Es cierto
pues, que sería arrancarle la raíz al problema, pero implicaría pensarse y crearse
otra sociedad completamente nueva, lo que no inhibe de sí que se desarrolle con
otro tipo de desigualdades. Al ser difícil de pensar, dibuja como lejano el fin del
racismo, lo que lo vuelve cada vez menos material, menos práctico y realizable ese
algo que se puede hacer, para borrar el querer primar las diferencias de raza sobre
todas las demás diferencias.

Fanon (2009) quiere borrar la diferencia, borrar la historia, yo pienso que se debe
borrar la jerarquización de dicha diferencia, paso a paso, con ayuda de la historia,
porque la historia compartida une, aunque esto no sea de gusto de Fanon, y une
porque es un acuerdo que hace entender a unos y otros. Ese acuerdo, esa historia,
que nos hace posible una seguridad de estar en la misma realidad de los otros no
se puede negar que esté cargada de desigualdades, pero ¿qué nos dice que
borrando la historia que compartimos se acabaran las desigualdades? ¿Qué nos
dice que empezar desde cero nos llevará a un lugar mejor? ¿Qué nos dice que
podemos determinar qué va a suceder con el comportamiento de unos hombres sin
historia? La historia nos hace quienes somos en esta sociedad, y borrarla implicaría
llegar a replantear hasta ese detalle, ¿qué definiría quienes somos entonces? No
hay historia que nos diferencie, pero tampoco hay historia que nos una, así que
¿cómo nos comunicamos?

“Los dos tienen que apartar las voces inhumanas, que fueron las de sus respectivos
ancestros, a fin de que nazca una autentica comunicación” (Fanon, 2009, pp 190).
Qué difícil es comunicarse y qué difícil es unirse, cuando no se comparte una lengua
o una historia.

BIBLIOGRAFÍA:
Fanon, Frantz. Piel negra, máscaras blancas. Madrid: Ediciones Akal, 2009, pp. 41-
190