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VI. INFINITIVO Y PARTICIPIO HIC, HAEC, HOC.

Según Echenique y Martínez (2005) la distribución tripartita en latín por HIC,

ISTE, ILLE se mantiene en castellano con las formas este, ese, aquel. Esta estructura de

tipo trigradual es el resultado de un proceso de reestructuración en el que se ven

implicados elementos de distinto tipo. La desaparición del anafórico IS, su sustitución

por HIC ya en latín, y la posterior desaparición de este último elemento dejaba un

sistema de dos grados de mostración repartidos entre ISTE e ILLE.

Propone Segura (2004) que el uso de hic: Es el demostrativo de primera persona;

indica lo que está cerca del que habla o escribe, en el espacio, en el tiempo o en el

pensamiento: haec urbs, esta ciudad en que estamos; hic díes, este día, hoy; hic anmrs,

el año actual; haec fabula, la comedia que ahora representamos; hae manus, estas

manos, mis manos; hi mores, estas costumbres, las costumbres actuales. Segura dice

que la palabra hic sirve para indicar cercanía en la persona que habla, es decir, en la

persona que está realizando una acción.

Concuerda Segura (2004) con Bombín (2009) que suele decirse que el hic, haec,

hoc (éste, ésta, ésto) se utiliza con idea de proximidad: Iste, ista, istud (ése, ésa, éso) al

dirigirse a la segunda persona, ille, illa, illud (él/aquel, ella/aquella, ello/aquello) para la

tercera persona. En la práctica esta norma tiene muchas excepciones, ya que el primero

y el segundo suelen usarse de manera indiferente. Los autores Segura y Bombín


concuerdan con la tesis de que las palabras hic, haec, hoc se usan con ideas proximidad

o cercanía de la que persona que habla.

Propone Guillen (1981) que los pronominales demostrativos indican los

objetivos señalando la distancia que hay entre ellos y nosotros.

Son tres:

Hic, haec, hoc, este, esta, esto.

Iste, ista, istud, ese, esa, eso.

IIle, illa, illud, él (aquél), ella, ello.

Carecen de vocativo y se declinan así:


Finalmente Guillen (1981) dice que las partículas hic,haec y hoc que son las

palabras en estudio, se utilizan para indicar la distancia que hay entre los objetos y las

personas que hablan, la partícula hic significa este, haec -esta y hoc- esto. Aclara una

aspecto importante, éstas no tienen vocativo.


Para Gili () sin perder ninguno de sus caracteres substantivos, los infinitivos mantienen

las siguientes cualidades verbales:

a) Pueden ser pasivos: muchos codician ser estimados; se jactaba de haber sido

aplaudido. Para tener significación pasiva deben adoptar la forma de la pasiva,

por regla general. Pero hay algunos casos en que sin el verbo auxiliar ser tienen

sentido pasivo: digno de alabar, río fácil de atravesar, -equivalen a digno de ser

alabado, fácil de ser atravesado.

b) La forma simple expresa la acción imperfecta; la compuesta es perfectiva.

Compárense por ejemplo estudiar y haber estudiado; salir y haber salido. No se

trata de tiempo sino de: aspecto de la acción. Podemos decir: te premiaron por

haber estudiado todo el curso anterior (pretérito), o si trabajas, te premiarán por

haber estudiado (futuro). La significación temporal no depende del infinitivo. En

cambio, si en ambas oraciones sustituimos haber estudiado por estudiar, nuestro

interés se fija en la continuidad de la acción y no en su término.

c) Admiten pronombres enclíticos: ¡he venido a verte; el decirlo tú me sorprendes

mucho. La lengua medieval podía usar la proclisis del pronombre con el

infinitivo: para nos satisfacer; para la acompañar. En la lengua moderna, el

pronombre va necesariamente pospuesto al infinitivo, lo mismo que al

imperativo y al gerundio. Con la forma compuesta, el pronombre va detrás de

haber: siento haberos molestado Estos enclíticos pueden dar a la acción carácter

reflexivo y recíproco, cual constituye otra cualidad verbal del infinitivo: voy a

lavarme; le mandaron marcharse de allí; el tutearse es prueba de confianza. Con

se pueden expresar reflejo impersonal: cosa digna de verse.

d) Cuando van substantivados admiten, sin embargo, la construcción verbal con

adverbios, p. ej.: Verás un siempre temer (L. DE VEGA, El piadoso veneciano,


II, Me cansa ese refunfuñar constantemente; El despuntar bellamente la aurora,

nos anim6 a todos. En alemán y en francés sería necesaria la construcción

substantiva, equivalente a las españolas un continuo temer, ese refunfuñar

constante, el bello despuntar de la aurora, con adjetivos en vez de adverbios.

CUERVO observó con acierto que la construcción verbal es más viva y animada

que la substantiva.

e) Tienen sujeto tácito o expreso. Pueden ocurrir a este respecto los cuatro casos

siguientes:

1.° Sujeto indeterminado, bien sea por su carácter general, bien por falta de

interés hacia él: querer es poder; Carlos III mand6 construir este edificio (no

importa el sujeto de construir).

2.° El infinitivo como nombre puede llevar sujeto con la preposición de

(genitivo subjetivo): el murmurar de las fuentes; el dulce lamentar de dos

pastores; el mentir de las estrellas. También puede expresarse el sujeto por

medio de un posesivo: mi reir, su murmurar, vuestro charlar continuo.

3.o El sujeto del infinitivo es el mismo del verbo principal: pelearemos hasta

morir; deseaban abandonar aquel país; vengo a pagar.

4.° El sujeto del infinitivo y el del verbo principal son distintos: Por no saber yo

nada me sorprendieron; El dulce sonido de tu habla me certifica ser tú mi señora

Melibea (Celestina XII); El decirlo tú y entenderlo yo me causa nueva

admiraci6n y nueva maravilla (CERVANTES, Coloquio). La expresión del

sujeto del infinitivo en nominativo, como en los ejemplos anteriores, es uno de

los rasgos más característicos de la lengua española.