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Universidad Yacambu

Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas


Escuela de Derecho
Teoría General de las Obligaciones
Sección ED01D0V

DERECHO DE OBLIGACIONES

Tutora: Autor:
Abg. Karla Paulina Goncalves Aparicio, Cirene
CJP-153-00246V

Venezuela, Marzo del 2018


Derecho de Obligaciones

El concepto de Obligaciones sufre una evolución histórica y es un concepto que


consta de dos elementos débito (deber de cumplimiento de esa prestación), y
responsabilidad (sujeción que se deriva del incumplimiento). En la sujeción que
deriva de ese incumplimiento se hace mucho énfasis. En la etapa más antigua, el
individuo se sujeta personalmente al cumplimiento de la obligación (nexum). Esta
situación sufre una evolución hasta que se llega a la situación de una evolución
patrimonial (si el sujeto no cumple, responde su patrimonio del mismo). Los
romanos llevaron la teoría de las obligaciones al más alto grado de perfección; los
jurisconsultos romanos, interpretando la voluntad de las partes se dedicaron a
desarrollar sus principios con el cuidado debido. Los romanos dividieron las
obligaciones, según las autoridades que las han sancionado y según sus fuentes.

La obligación es una relación jurídica establecida entre un acreedor y un


deudor, basada en una causa reconocida por el derecho como fundamento del
deber de cumplimiento de una prestación, y que es exigible mediante una acción
de carácter personal. La teoría general de las obligaciones contempla un reducido
número de efectos comunes a todas las variedades de obligaciones, tanto si son
contractuales como si no lo son (Carbonnier, 2000). El Código Civil dedica los
artículos 1.088 a 1.213 al régimen general de las obligaciones, si bien el modelo
regulado responde al de una obligación nacida de un contrato (Martínez de
Aguirre, 2000).

La estructura de la relación obligacional, de crédito u obligatoria, se compone


de los siguientes elementos, sujetos, objeto, vínculo y causa. Toda obligación
presenta un aspecto activo, es decir un poder o facultad de exigir algo; y un
aspecto pasivo que es el deber de dar, hacer o no hacer (art. 1.088 cc). No se
trata de conceptos distintos sino de aspectos diferentes de un concepto unitario,
que es la obligación. Son el anverso y reverso de una misma moneda, puesto que
no se puede concebir un crédito sin deuda y una deuda sin crédito (Borda, 1994).
En consecuencia, cabe afirmar que la obligación es una situación bipolar, que se
encuentra integrada por un lado, por la posición de una persona llamada deudor, y
por otro, por la posición de otra persona distinta llamada acreedor.

El acreedor es titular de un derecho subjetivo (derecho de crédito), que le


faculta para exigir al deudor el cumplimiento de la prestación debida. Al mismo
tiempo, como medida complementaria, el acreedor se ve investido de la
posibilidad, en caso de incumplimiento, de proceder contra los bienes del deudor
(responsabilidad-garantía), asimismo está investido de una serie de facultades
para la defensa de sus intereses (Díez-Picazo y Gullón, 2001).

El deudor está sujeto al cumplimiento de un deber jurídico (deuda), que le


impone la observancia del comportamiento debido –la prestación– y le sitúa en el
trance de soportar, en otro caso, las consecuencias de su falta (la responsabilidad)
(Díez-Picazo y Gullón, 2001). Toda obligación comprende, como fenómenos
separados, la deuda y la responsabilidad. La deuda indica el deber de realizar una
prestación, el deber de cumplimiento que nace junto con la obligación. La
responsabilidad es la sumisión o sujeción del patrimonio del deudor al poder
coactivo del acreedor ante el incumplimiento de aquel.

El acreedor ante el incumplimiento del deudor puede hacer efectiva esa


responsabilidad del deudor y para ello goza de un poder de agresión sobre el
patrimonio del aquel, lo que permite la satisfacción forzosa de su interés. Así se
desprende, del principio de responsabilidad universal contenido en el art. 1.911 cc:
«Del cumplimiento de sus obligaciones responde el deudor con todos sus bienes
presentes y futuros».

Es de mencionar que pueden ser sujetos de la obligación todos sujeto de


derecho está en condiciones de ser titular de un crédito, si bien los incapacitados
no pueden ejercitarlo. También puede cualquier persona ser sujeto pasivo de la
obligación, incluso cuando le afecte alguna incapacidad (en el supuesto
contemplado por el artículo 200 cc). Las personas jurídicas, al igual que las físicas,
pueden ser titulares ‑activos y pasivos– de las obligaciones (art. 38 cc). Los
sujetos de la obligación deben ser determinados, se permite que la determinación
se haga, no al tiempo del nacimiento de la obligación, sino en un momento
posterior, siempre que estén previstas las circunstancias que hayan de servir para
que aquella determinación se realice (Castán, 1992).

Las fuentes de las obligaciones son aquellos hechos jurídicos que tienen como
efecto el nacimiento de estas (Albaladejo, 2002). El Código Civil contempla las
fuentes de las obligaciones en el art. 1.089: «Las obligaciones nacen de la ley, de
los contratos y cuasicontratos y de los actos y omisiones ilícitos o en que
intervenga cualquier género de culpa o negligencia». Son complemento de esta
disposición las reglas, contenidas en los artículos 1.090 y 1.093, que ofrecen, en
opinión de Castán (1992), escaso interés, ni son congruentes entre si (el primero
de ellos se dedica principalmente a precisar el concepto de las obligaciones ex
lege; el segundo, a indicar algunos de los efectos que producen los contratos, y el
tercero y cuarto, sin definir ni marcar consecuencias, a señalar el lugar en que se
encuentran en el Código Civil las obligaciones procedentes de los delitos y
cuasidelitos; quedando en el olvido los cuasicontratos ya que ninguno de estos
artículos menciona ni sus efectos ni su ubicación sistemática en el Código Civil

Las cinco fuentes que menciona el artículo 1.089 en realidad se podrían reducir
a dos grandes fuentes o grupos de fuentes: el primero es el de la autonomía
privada entendida como poder del individuo de constituir sus propias relaciones
jurídicas; el segundo, inversamente, está constituido por la soberanía del Estado,
creando entre los particulares relaciones obligatorias, sin contar para ello con la
voluntad de estos.

Si bien la importancia de las obligaciones en general es clara, ya que si sólo


existieran derechos estos serían de imposible goce sin la correlativa obligación de
la otra parte a satisfacerlas, cobra mayor fuerza cuando hablamos de obligaciones
jurídicas o legalmente exigibles. No existiría ninguna seguridad en el ámbito de las
relaciones interpersonales, si no existiera entre acreedor y deudor un vínculo
jurídico que le permitiera al acreedor recurrir a la sede judicial a satisfacer la
prestación cuando no es cumplida en forma voluntaria por el deudor.
REFERENCIAS WEB

 Código Civil de Venezuela. (1982). Gaceta Oficial de la República de


Venezuela Nº 2.990, Extraordinaria de fecha: Julio 26, de 1982.
 MADURO LUYANDO, Eloy, Emilio PITTIER S. (2001). Curso de
Obligaciones. Derecho Civil III. Tomo I. Décima Primera Edición.
Universidad Católica Andrés Bello. Caracas- Venezuela.
 Responsabilidad civil. Aspectos fundamentales. (coord. Seijas Quintana, J.
A.), Las Rozas (Madrid), Sepin, 2007.
 https://es.scribd.com/doc/34083752/DE-LAS-OBLIGACIONES
 http://publicaciones.urbe.edu/index.php/telos/article/viewArticle/1342/3963