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ENSAYO DE MALESTAR EN LA CULTURA.

NO podemos eludir la impresión de que el hombre suele aplicar cánones falsos en sus
apreciaciones, pues mientras anhela para sí y admira en los demás el poderío, el éxito y la
riqueza, menosprecia, en cambio, los valores genuinos que la vida le ofrece.
Teniendo en cuenta la subjetividad de su época Freud hace la introducción al texto de esta
manera, señalando el malestar que supone y acarrea el vivir, compartir y todo lo que esto
conlleva estar en sociedad, menciona que es un malestar que forma parte de la humanidad,
tomándolo como una premisa universal del pensamiento humano siendo esta la búsqueda
constante de la felicidad.

Dicho lo anterior, para Freud la cultura y la sociedad son fuente de sufrimiento, de


dificultades, de dolor, ya que el hombre no aprecia los valores genuinos que ayudan a una
vida mejor. A partir de esto el hombre crea un sentimiento oceánico, un sentimiento de
eternidad sin querer separarse del mundo exterior, proponiendo ser uno con el todo.
Evadiendo de esta manera todo el peligro que representa el mundo exterior. Al mismo
tiempo Freud afirma que no hay nada que le dé más seguridad al hombre que el yo, pero
este yo es una fachada, ya que cuando el ser humano se enamora cree que el yo y la otra
persona son una sola. Pero este yo al que Freud se refiere que tienen todos los seres
humanos no es el mismo de siempre, es un yo que evoluciona con distintas experiencias
que se viven durante el crecimiento.

En este ensayo se propone que cuando el hombre le da orientación a los sentidos y a la


actividad muscular da cabida para diferenciar el yo del mundo interior y exterior dando el
primer paso al entendimiento del poder de la realidad. De esta forma nada de lo una vez fue
formado puede desaparecer, se conservara o podrá surgir nuevamente de distintas maneras.

Por otra parte Freud plantea que su estudio por el porvenir de una ilusión se refiere a lo que
el hombre común concibe como su religión, la cual sacia su necesidad de conocimiento
acerca de los enigmas del mundo y por otra parte permite que este guarde la esperanza
acerca de una vida ultraterrena en la cual se le verán recompensados los sufrimientos
vividos. Así pues el hombre común representa esta providencia bajo la forma de un “padre
grandiosamente exaltado”, el cual no puede ser alcanzado por el hombre; respecto a la
relación que guarda la religión con el arte y la ciencia, Freud menciona que “ Quien posee
ciencia y arte, también tiene religión”.

Acudiendo a las múltiples desgracias, sufrimientos, lo pesada y sombría que puede ser la
vida, es de esperar que el ser humano para soportar todo esto haya creado para sí un sin fin
de esperanzas a veces incomprobables e inalcanzables, la respuesta acerca del objeto de la
vida no le fue indiferente a Freud, eso sí, sin tener una respuesta definitiva, así que afirmó
que sólo la religión puede responder a este interrogante que traspasa todas las épocas y
fronteras.

Teniendo en cuenta lo anterior Freud plantea otro interrogante, pero éste se basa en
¿qué hace el hombre con su vida, qué sentido le da a la misma, que quiere alcanzar con
ella?, la respuesta es sencilla pero bastante profunda, el hombre quiere ser feliz, no quiere
dejar de serlo bien sea para evitar el dolor y sufrimiento o para experimentar la alegría, la
satisfacción, de ahí que quien fija el objetivo vital sea el principio del placer, sin embargo
nuestra constitución no esta diseñada para una felicidad constante, de hecho el mundo
apunta a todo lo contrario; Freud plantea que existen tres tipos de amenaza que nos llevan
al sufrimiento:

1) El propio cuerpo: condenado a la decadencia y aniquilación


2) El mundo exterior: Capaz de encarnizarse con nosotros con fuerzas destructoras
e implacables
3) Las relaciones con otros seres humanos

El ser humano esta a disposición de cumplir con todos sus impulsos y necesidades sin
embargo, si lo hace y actúa con imprudencia se vera entretejido en sus negativas
consecuencias, por lo tanto si se influye en estos instintos se evitara en gran parte el
sufrimiento, en concordancia, Freud plantea que los desplazamientos de la libido trabajan
en eludir la frustración del mundo exterior.
A partir de esto es imposible no cuestionarnos porque para el hombre es tan difícil ser feliz,
el padre del psicoanálisis lo plantea por medio de tres fuentes de sufrimientos: la
supremacía de la Naturaleza, la caducidad de nuestro propio cuerpo y la insuficiencia de
nuestros métodos para regular las relaciones humanas en la familia, el Estado y la sociedad.
Lo primero se da gracias que la naturaleza en su magnitud es imposible para el hombre
dominarla totalmente y siempre estaremos limitados a la organización y adaptación de
nosotros ante el mundo. También es complicada la comprensión ante el mal gobierno en
nuestros países ya que no se halla el bienestar y protección mutuo si no de forma
individual. Por esto Freud afirma que podríamos llegar a ser verdaderamente felices si
abandonamos esta nueva cultura y retrocedemos a una vida mas primitiva. De esta manera
es que el llamado inconformismo hace reaccionar a los individuos y se disparan diferentes
recuerdos históricos que han marcado la vida del hombre.

Freud propone que la realización de la felicidad es irrealizable, sin embargo esto no


significa que el hombre deba alejarse de sus intentos de alcanzarla, esto apunta a que cada
uno debe buscar por sí mismo, la manera en que pueda ser feliz, elección que se vera
influenciada por un sin fin de factores; en esencia el hombre puede considerarse erótico y
narcisista, por lo cual buscara la satisfacción en los procesos psíquicos íntimos, por otra
parte esta orientación dependerá de su vocación y si no funciona, la ultima técnica ofrecida
se refiere a satisfacciones sustitutivas por medio de la neurosis.

Para la experiencia ulterior, muchos de los casos a los que se les atribuye la facilitación de
la vida por la falta de exigencias culturales realmente se refiera a la obediencia a la
naturaleza y la satisfacción de los elementos fundamentales. Con el pasar de los años la
humanidad ha mejorado, avances científicos han sido fundamentales en el desarrollo de la
misma, pero así mismo se han creado necesidades nuevas para el hombre basadas en lo
pasajero y superficial, asi que si antes notábamos una insatisfacción permanente del hombre
en la actualidad ni siquiera los mismos avances han servido para aumentar la satisfacción
que exige la existencia y por medio de esta alcanzar la felicidad . Es así como de alguna
forma el hombre siempre busca la felicidad como algo objetivo, aunque esta resulte siendo
netamente subjetiva.
Para Freud, algunos de los mecanismos de protección aparecen gracias al sufrimiento, pero
primero se examinaran ciertos rasgos culturales; en primer lugar se acepta como culturares
todas aquellas actividades y bienes útiles para el hombre, con estas herramientas el hombre
perfecciona sus organismos o elimina las barreras que se oponen a su acción, todos estos
bienes hacen parte de la conquista de la cultura. Por otro lado se fija un ideal de
omnipotencia y omnisapiencia atribuido a sus dioses, pero se concluye que el hombre de
hoy tampoco es feliz así se considere más semejante a Dios. Por esta insatisfacción se
espera que el hombre de una mirada más objetiva a cosas de menor importancia, esto, lo
inútil cuyo valor esperamos sea apreciado por la cultura no es sino la belleza, aunque no
solo con la belleza se cumplen todas las expectativas de la cultura ya que se espera también
un orden y una limpieza, el orden es una especie de impulso de repetición que establece de
una vez para todas cuándo, dónde y cómo debe efectuarse determinado acto, de modo que
en toda situación correspondiente nos ahorraremos las dudas e indecisiones, este permite al
hombre el máximo aprovechamiento de su tiempo y espacio, economizando así sus
energías psíquicas.. El ultimo rasgo, pero no menos importante es la relación del hombre
con los demás seres humanos, es decir, las relaciones sociales que conciernen al individuo
en tanto que vecino colaborador u objeto sexual de otro, en tanto que miembro de una
familia o de un Estado.

La comunidad se enfrenta a un poderío que se le atribuye el nombre de “derecho” con el


poderío del individuo “fuerza bruta”, esta sustitución representa el paso hacia la cultura y
su carácter esencial reside en que los miembros de la comunidad restringen las
posibilidades de satisfacción, mientras que el hombre en su soledad no reconoce tales
restricciones. Es por esto que el primer requisito culturar es la justicia o la seguridad del
orden jurídico que una vez establecido no será violentado a favor de un individuo en
particular. Así mismo se establece un derecho al que todos o al menos los individuos aptos
para la vida en comunidad hayan contribuido con el sacrificio de sus instintos y que no deje
a ninguno a merced con la fuerza bruta. La libertad individual no es un bien de la cultura
pues es mayor que la cultura, aunque entonces carecía de valor porque el individuo antes
podía defenderla. Cuando en una comunidad aparece el espíritu libertario se da por una
rebelión ante injusticias sociales, favoreciendo al progreso de la cultura sin dejar de ser
compatible con ella. El hombre jamás dejará de defender su pretensión de libertad
individual contra la voluntad de la masa. Pero si se pretende establecer un valor que
descubra nuestro desarrollo cultural como un proceso natural a la maduración normal del
individuo, se tiene que abordar sin duda alguna otro problema, ¿A qué factores se debe el
origen de la evolución de la cultura, como surgió y que determino su derrota ulterior?.

Analizando este ensayo tan interesante podemos afirmar que nuestra sociedad actual no ha
dejado de sufrir el malestar aludido por Freud. En el mismo momento en que el hombre
comprendió que su destino estaba en sus manos, su visión del mundo cambio, el otro paso a
ser un colaborador beneficioso o así mismo entorpecedor de su camino.

De esta forma la configuración de la familia cambia por la necesidad de satisfacción


genital, así se creo un vinculo en el que el hombre y la mujer pueden saciar sus necesidades
tanto pulsionales como de protección. Y por consiguiente a partir de esta etapa nacen
nuevos vínculos fraternos ( madre e hijos, padre e hijos, hermanos, y la interacción del
individuo con la sociedad), de esta manera se establece la ley y las necesidades
fundamentales del ser humano, que son el trabajo para sobrevivir y el amor que permite al
hombre la cercanía con el objeto sexual. Es así como el amor de pareja y el amor fraternal
se dividen, y el segundo funciona como inhibido.

Es así como el hombre debe sublimar sus deseos ante la cultura, y aunque el principio de
placer busque dominarlo, la cultura lo empapa y tacha como depravación a la sexualidad no
vivida bajo la regla, enmarcado en esto se evidencia aun los tabúes y mitos acerca de la
sexualidad, aunque el mundo de alguna forma es más libre, la cultura sigue limitando los
deseos más profundos del hombre. La sociedad pretende que todos vivamos la sexualidad y
el amor de la misma forma. El hombre sigue buscando la felicidad pero no la encuentra, la
sociedad le atina a premisas altruistas que de la misma forma rechazan la naturaleza
implícita del hombre, la religión limita la posibilidad de amar como es debido,
obligándonos así a querer a los otros sin merecerlo y al mismo tiempo nos expone al dolor
y el mundo se ve reducido al Eros o al tanatos, a la humildad o al cinismo, aparecen nuevas
formas de ver las psicopatologías y el mundo va retrocediendo.
Freud en su visión realista y algo negativa de la finalidad del hombre nos muestra
claramente un camino bastante oscuro para el hombre, en el cual ser humano día a
día invierte esfuerzos por mejorar su interacción con la sociedad pero el modelo
económico capitalista y la velocidad a la que el mundo se mueve sin cesar cada día
nos implanta más y más obligaciones, basadas en el dinero, en la imagen, en el
individualismo, prometiendo una felicidad basada en lo momentáneo en lo
perecedero. El hombre del siglo XXI anhela para sí, admira el poder del otro y
menosprecia los valores verdaderos, el hombre queda en riesgo de extinción, como
se supone lo había diagnosticado Freud, nos perdimos buscando lo no existente, lo
imposible de encontrar.

El mundo debe ser visto desde lo colectivo porque el inconsciente se crea a partir de
dos, además el lenguaje adquiere sentido a partir del otro entonces es imposible
pensar en un mundo solo de uno. El ser humano pierde su deseo porque las
exigencias actuales dejan de lado el amor, Freud en su visión reduccionista del
hombre lo limita a ser un puñado de deseos y pulsiones que por la cultura se
coartan, y el hombre al tratar de satisfacer estas pulsiones crea un mundo
egocéntrico. Para concluir este ensayo me gustaría reflexionar las motivaciones
aludidas por Freud al ser humano, ¿es este solo movido por la pulsión sexual?, ¿a
esto se reduce la existencia del hombre, su felicidad y su realización?, dejaría en tela
de juicio estos cuestionamientos, de todas formas el ser humano vive según Freud
en una batalla continua entre su deseo y la aceptación cultural, desde cualquier
punto de vista es imposible pensar en la plenitud cuando se vive siempre con una
batalla en el interior.