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Martínez Heredia, Fernando, El Che y el Socialismo, Nuestro Tiempo, México, 1989

El Che
y el socialismo
Fernando Martínez
ELCHE
Y
EL SOCIALISMO
Femando Martínez Heredia
Premio Extraordinario Casa de lasAméricas 1989
EDITORIAL NUESTRO TIEMPO, S. A. CENTRO DE ESTUDIOS SOBRE AMERICA
México, 1989
© Centro de Estudios sobre América
para la presente edición:
Editorial Nuestro Tiempo, S. A.
Avenida Universidad 771-103 y 104 Col. del Valle, Delegación Benito Juárez Código
Postal 03100 México, D. F.
ISBN 9 6 S - 42 7 - 1 59 -X.
Primera edición, 1989
Derechos reservados conforme a la ley
Impreso y hecho en México Printed and made in México
"...el único hombre práctico, cuyo sueño de hoy será la ley de mañana"
José Martí
INDICE
AGRADECIMIENTOS 8
INTRODUCCION 11
I. LA CONCEPCION DEL CHE 34
Tres características del pensamiento del Che 34
Pensar un tiempo de Revolución 36 La Revolución Cubana, base de la concepción
del Che 46
POSICION FILOSOFICA Y CONCEPTOS FUNDAMENTALES 54
CONCIENCIA Y PLAN EN LA TRANSICIÓN SOCIALISTA 68
LA ECONOMIA SOCIALISTA DEBE SER DIRIGIDA
CONCIENTEMENTE 83
LA LEY DEL VALOR NO OPERA A TRAVES DEL PLAN 100
CENTRALIZACION, BUROCRATISMO Y PARTICIPACION 105
Problemas de la universalización 115
Plan y realidad social 129
CRITICA DE LAS REFORMAS SOCIALISTAS 138
II. La BATALLA DEL CHE 147 EL DEBATE EN EL REGIMEN SOCIALISTA
147 LA POLEMICA ECONOMICA Y LA CONCEPCION DEL CHE 154 LO MAS
PURO DE MIS ESPERANZAS DE CONSTRUCTOR... 164 LA MADUREZ y EL
RETO 170 HAGAMOS QUE EL EJEMPLO PRECEDA A LAS PALABRAS... 181
AGRADECIMIENTOS
Las páginas que siguen son hijas de la necesidad de reflexionar las vivencias y el
proyecto de nuestra Revolución —la vida de todos y de cada uno— esta vez mediante
el estudio del pensamiento de Ernesto Che Guevara acerca del socialismo y el
comunismo, y de la relación de esa concepción suya con su práctica revolucionaria.
Se trata de una investigación urgida por el imperativo de apo-derarnos del pensamiento
del Che para que nos ayude a enfrentar los retos tremendos del presente y del futuro
cercano, como ha reclamado Fidel. El producto es apenas un paso hacia el conoci-
miento de la concepción del Che, conocimiento que tendrá que ser fruto de los estudios
de sus fuentes completas, y de las interrelacio- nes que sostuvo con las realidades y
los pensamientos del tiempo que el Che vivió; que tendrá entonces que formar parte
del estudio del proceso completo de nuestra Revolución. Esos estudios son todavía
manifiestamente insuficientes, como resultado también de una etapa que debemos
superar en el curso del proceso actual de rectificación cubano.
El autor ha contado con el estudio y los debates sobre el Che y la Revolución
sostenidos en el colectivo a que pertenecía en los años sesenta; de los intercambios
tenidos entonces con otros numerosos compañeros quisiera mencionar al menos a Luis
Alvarez Rom y a Orlando Borrego Díaz. Después, la magnífica tenacidad en estudiar al
Che de Carlos Tablada, compañero entrañable, me mantuvo cercano al debate de sus
ideas en la discusión de los resultados que Tablada obtenía. Y finalmente su libro, El
pensamiento
económico de Ernesto Che Guevara, sacado a la luz por el Premio "Casa" y por el
llamado de Fidel, me proporcionó una gran alegría y un acicate para tratar de aportar
algo también a la ineludible asunción del Che.
En esta etapa más reciente, las actividades de estudio del Che emprendidas por el
Centro de Estudios sobre América, al que per-tenezco, o en las que el Centro ha
participado, fueron decisivas para el empeño que culminó con la realización de esta
obra. Ade-más de colaborar con el Director de ese Centro, Luís Suárez Sala- zar, en
ponencias y participaciones en diferentes eventos acerca del Che en Cuba y otros
países de América Latina, tuve la oportunidad de participar en un seminario semanal
acerca del pensamiento del Che, sostenido durante un año en el CEA por compañeros
de diferentes instituciones, y del cual se ha obtenido un libro colectivo, con dieciocho
contribuciones y un Prefacio del compañero Armando Hart Dávalos, que saldrá bajo el
título general de Pensar al Che. En ese colectivo presenté un trabajo que contiene la
mayor parte del texto de "La concepción del Che" de este libro. Me resultaron muy
valiosas las observaciones y opiniones de Germán Sánchez Otero, Tomás Amadeo
Vasconi, Luís Suárez, Jacinto Valdés- Dapena, Carlos Tablada, Iván de la Nuez, Ramiro
Abreu, Marta Pérez-Rolo, Esther Pérez Pérez, Elena Díaz González, Delia Luisa
López, Eugenio Espinosa. También me beneficié de otros aportes hechos al seminario
por ellos y por María Isabel Rauber, Mercedes Díaz de Arce Molina, José Bell Lara,
Oscar Zanetti y Sergio Guerra.
Los eventos acerca del Che realizados en Cuba en 1988 me ayudaron e inspiraron
mucho, sobre todo por los planteamientos de una nueva generación que está,
felizmente, apropiándose del Che.
Esther Pérez leyó y discutió conmigo todo el texto, haciéndome numerosas
observaciones muy valiosas, lo revisó desde el punto de vista formal, participó en todos
los pasos de su materialización editorial y me alentó y apoyó a lo largo de toda mi
actividad para realizarlo. El trabajo de Gustavo Rodríguez Fernández, asistido por
Liliana Martínez Pérez, fue decisivo para la confección física del li
bro. La solidaridad absoluta de Camilo Domenech Jiménez me alentó siempre.
Aracelys Pérez Pérez mecanografió los textos con gran dedicación, y del mismo modo
colaboraron Alfredo Prieto González, Luis Méndez Pérez, Humberto Piñeiro León y
Mauricio Sougarret Toro. Magdalena Quijano, de Casa de las Américas, hizo
contribuciones muy relevantes en su función de editora.
A todos ellos, y a los compañeros que me han alentado y ayudado en estos años, les
expreso mi más profundo agradecimiento.
INTRODUCCION
Este libro, como su título anuncia, presenta las ideas, la concepción del Che sobre el
socialismo y el comunismo. Sería insincero, sin embargo, si afirmara que a ese
contenido se contrae, y que es ese su único objetivo. Si así fuera, sería de lo más
lejano al espíritu del Che, y según mi criterio tampoco habría entendido nada de lo
esencial de su palabra. La concepción del Che no es reductible a un lugar en la
sucesión de interpretaciones de lo social, científicas o especulativas, que configuran el
contenido de las historias del pensamiento, para solaz o agobio de alumnos y
profesores.
Che nos dejó una concepción de la revolución socialista y de liberación y de la
transición del capitalismo al comunismo, en las condiciones de esta segunda mitad del
siglo XX. No sólo por su abrupta interrupción, sino por su estructura y por su esencia, la
obra del Che nos deja una concepción abierta. El realizó, en lo que le tocó
personalmente y en la medida en que le fue posible, el ideal del pensamiento
revolucionario de nuestra época: combinar la interpretación científica social de los
procesos con la ética revolucionaria, la investigación con la conducta, los juicios con los
valores y el criterio teórico con la conducción y educación de las masas. Che mostró
con su obra, como en su tiempo hizo Lenin, la grandeza y el alcance de la proposición
teórica de Marx acerca del papel que tendría la teoría cuando se desencadenara la
revolución proletaria a escala mundial.
Las relaciones entre teoría y práctica, tan manidas en las vulgarizaciones que se han
hecho del marxismo, y el papel de la praxis en la teoría, recibieron con la concepción
del Che un impulso cuyas consecuencias todavía no hemos sido capaces de extraer en
grado suficiente.
Por otra parte, el pensamiento del Che resultó polémico, des-tino que parecía compartir
con toda novedad verdadera en el campo social. Lo sigue siendo, empero, veinticinco
años después del debate económico que enfrentó en las revistas habaneras a los
defensores de la autogestión con los del sistema presupuestario. El problema al que el
Che dedicó tantos estudios y discusiones sigue en pie, y quizás sea, en su planteo
actual, uno de los más cruciales que tiene ante sí el socialismo en el mundo. En
realidad, si se conociera suficientemente el pensamiento del Che resultaría todavía
más polémico.
La concepción misma, por su contenido y su método, exige re-lacionarla con los
problemas de la práctica para conocerla bien. Sus asuntos conservan una gran
actualidad. El autor, además, tuvo tal trayectoria vital que se le considera justamente
modelo de revolucionario, firmó con su sangre sus ideas y tiene un extraordinario
prestigio y atractivo como una de las personalidades descollantes de este siglo. Por
todo ello, y porque creo que sus ideas siguen siendo vigentes y lo serán aún más en la
medida en que avancen el socialismo y la liberación en el mundo, me propongo
exponer su pensamiento sobre el socialismo y el comunismo teniendo siempre en
cuenta nuestros problemas y necesidades, y los de los países y pueblos liberados de la
dominación capitalista, a partir de mi convicción de que las ideas del Che son una
fuente decisiva, por su valor, para orientar la lucha práctica actual por el socialismo.
El conjunto formado por la producción intelectual del Che debe constituir hoy un
instrumento fundamental de análisis. Su concepción, sus conceptos, ideas e
intuiciones, sus hipótesis, su método, su manera de aproximarse a los problemas y a
las teorías, su modo de ser marxista y leninista, pueden servirnos eficazmente para
comprender, para plantear correctamente y para intentar re
solver los problemas que tiene hoy el socialismo y los retos que nos está lanzando ya
el mañana.
*
La Revolución Cubana ha cumplido treinta años de su victoria en medio de un proceso
de profundización del socialismo, al que ha sido necesario llamar proceso de
rectificación de errores y tendencias negativas. Esa profundización sucede cuando la
economía cubana está pasando la más dura situación financiera de todo el período
revolucionario, que grava en algunos aspectos importantes a la producción. Cuando ya
maduran los frutos de la racionalización transnacionalizadora del capitalismo mundial,
hechos visibles en la década pasada, con más poder financiero y tecnológico para los
que dominan, parasitan y expolian, y una crisis permanente para los llamados
subdesarrollados que incrementa su pobreza absoluta y pone obstáculos insalvables al
desarrollo. Cuando el campo socialista se debate y ensaya grandes transformaciones
en sus instituciones y en las concepciones que lo han caracterizado, de las cuales la
principal es la promovida por la perestroika soviética.
Cuba tiene logros tan importantes en las transformaciones políticas, ideológicas,
económicas y sociales sucedidas en treinta años de poder socialista —logros que no es
posible olvidar o minimizar, aunque no es este el lugar donde detallarlos—, que ellos
constituyen la base desde la cual es posible reconocer las deficiencias y errores
nuestros, y plantearse su superación con posibilidades de éxito. No hay retórica alguna
en lo anterior —de todos modos hablamos de rectificación—, sino intención de analizar
desde la base con que se cuenta, cuando se pretende, para decirlo con palabras del
Che, forzar otra vez la marcha de los acontecimientos, dentro de lo que objetivamente
es posible.
Y no es poco lo que se pretende. Fidel Castro ha reiterado una pregunta en estos
últimos años, crucial para lo que queda del siglo y aún más: ¿renunciará la humanidad
al objetivo del comunismo, ante las duras realidades de tan grandes limitaciones
materiales, y ante las realidades que parecen insalvables de determinadas carac-
terfsticas de los seres humanos? ¿Será el desarrollo una ilusión que padeció el llamado
Tercer Mundo en tiempos de la posguerra y el desarrollismo, que debe hoy
conformarse con los turnos que vaya ofreciendo el capitalismo mundial según su
interés, a ciertas producciones, ciertos países, ciertas clases dominantes, ciertos
paisajes? ¿Será el individuo en realidad un animalito incorregible, que sólo responde al
palo o a la zanahoria, a quien sólo mueve en última instancia su interés más personal e
individualista?
Cuba responde negativamente a esas preguntas. Su posición despierta admiración,
respeto, simpatía o concordancia entre mu-chos, además de las reacciones adversas,
lógicas aunque diversificadas, de nuestros enemigos. Pero también provoca
perplejidad, impaciencia o discordancia en algunos, y un sonriente escepticismo entre
íbs que ya no creen, los que nunca creyeron y los cínicos. El proyecto cubano reafirma
tajantemente su adhesión plena al socialismo, el marxismo leninismo y el
internacionalismo, como cuestiones de principio para la Revolución.
lisa toma de posición y ese proyecto implican pruebas muy difíciles, pero significan
también aproximar el cumplimiento de los objetivos de bienestar y de predominio de los
vínculos de solidaridad que se trazó la Revolución para nuestro país. Y a la vez
significa cumplir con el deber intemacionalista de mantener y profundizar el poder
socialista y sus logros, muy importante como experiencia de los métodos y los objetivos
de liberación que puede y debe plantearse una sociedad latinoamericana y del Tercer
Mundo, y sin duda una contribución también al conjunto del campo revoluciona- no
mundial.
La sociedad que se propone vencer esas pruebas ya ha avanzado mucho en el
desarrollo de sus gentes e instituciones, sus valo-res, convicciones, organización,
fuerza material e inserción internacional. Un ejemplo feliz de ello es la conclusión
victoriosa de la larga campaña intemacionalista de trece años en Angola, de
inapreciable valor ideológico y político, que involucró directamente a 300 000
combatientes y a complejos y prolongados esfuerzos del país. Otros ejemplos podrían
encontrarse en campos tan disímiles como un sistema de salud de los más avanzados
del mundo, y gra
tuito, niveles apreciables de alimentación ante los cuales es homogénea la población
total, o el desarrollo que ya tiene la computación en el país.
Sin embargo, la vulnerabilidad externa de Cuba desde el ángulo económico es fuerte.
Su principal producto de exportación sigue siendo el azúcar crudo, endeble si los hay
en el mercado interna-cional; los precios justos, por no atenerse a la ley del valor,
acordados con la URSS hace más de quince años, ayudan a equilibrar la balanza
comercial entre ambos países. Cuba no produce aun motores eléctricos, y es reciente
el desarrollo de su industria automotriz. Muchas de sus producciones industriales
necesitan de algún insumo sólo adquirible con divisas, y el país debe comprar con ellas
parte de sus necesidades de tecnologías y equipos. La minería del níquel y la
siderurgia están todavía muy por debajo de sus enormes potencialidades. En ese
complejo cuadro es que se inscribe, sin embargo, el crecimiento sostenido del sector
industrial y de las capacidades con él relacionadas,* la rehabilitación y ampliación de la
industria azucarera, la mecanización de la mayor parte de la cosecha cañera y una
apreciabla modernización generalizada de la agricultura, gran aumento en la
generación de energía y numerosísimas obras de infraestructura, entre otros logros.
Muy fuertes tensiones afectan a la economía cubana, que aunque creció en 1988 no
pudo alcanzar lo disminuido en 1987 respecto al año anterior. El desarrollo alcanzado
por la sociedad en su conjunto hace que se espere de la economía mucho más de lo
que ella puede dar; la dinámica de la instrucción general y técnica es, por ejemplo,
superior a la de ella. Y por otra parte, el sistema de
1 Claes Brundenius calcula un crecimiento de la manufactura no azucarera, para Indice
1970 = 100, de 250,2 en 1983; el PIB habría pasado en el mismo período de 100 a
225,8. Cfr."EI pa-pel de la producción de bienes de capital en el desarrollo económico
de Cuba", en Temas de Economía Mundial no. 18, Centro de Investigaciones sobre la
Economía Mundial (CIEM), La Habana, 1986, p. 64, tabla 1.
dirección estatal de la economía que rigió durante más de una dé-cada ha recibido las
más duras críticas; superar sus deformaciones es uno de los objetivos principales de la
rectificación.
El sistema de dirección en cuestión priorizó la apelación a las palancas monetario-
mercantiles como estimuladoras de la economía. La autogestión financiera y los
criterios de rentabilidad para las empresas —aunque manteniendo la planificación
centralizada—, un complejo mecanismo de relaciones mercantiles tuteladas por el
Estado y una priorización de los estímulos materiales a los actores de la economía
caracterizaban al sistema, que conceptualmente se reclamaba de acuerdo con los
criterios teóricos predominantes en el campo socialista europeo. En la práctica el
sistema resultó una mezcla de burocratismo, mercantilismo y tecnocratismo.
A su sombra florecieron gran cantidad de deformaciones, nuevas o viejas, que han sido
analizadas en miles de asambleas y reu-niones de las diferentes organizaciones
políticas y sociales cubanas.2 La dirección revolucionaria ha tomado medidas
correctivas del rumbo, y el Partido Comunista, que tiene en Cuba un inmenso prestigio
y fuerza moral, ha sido requerido para impulsar el movimiento de masas que se
considera imprescindible para dejar atrás la situación a que se había llegado.
La política orientada por Fidel y la dirección revolucionaria en el sentido de llevar a
cabo un proceso de rectificación ordenado y
9
Fidel Castro inició la crítica, en el Tercer Congreso del PCC (febrero de 1986), pero de
manera expresa inició la rectificación en su discurso del 19 de abril siguiente. Otra vez,
como en los 35 afios últimos, ha visto más lejos y hondo, y dirigido el movimiento. Sus
intervenciones públicas son el material más importante para conocer el proceso de
rectificación, sus métodos, sus fines y sus dificultades y éxitos. Su contenido y sus
modos siguen la línea de persuasión, agitación, orientación y movi-lización popular.
paulatino, meditado y dentro de los cauces legales socialistas, que busca la
movilización de masas y la educación y clarificación políticas como palancas
principales del impulso a las actividades laborales, organizativas y políticas, me lleva,
entre otras, a las siguientes reflexiones:
a) la rectificación debe enfrentar males fuertemente en-raizados, lo que no es
asombroso si antes se ha pretendido apelar a las formas habituales de relacionarse las
personas durante décadas o siglos en cuanto a sus intereses materiales (formas que
no desaparecen mágicamente por la declaración del socialismo), aunque se hiciera con
el fin de construir el socialismo. También debe enfrentar deformaciones creadas
durante nuestro propio régimen, que no hay que subestimar, y las insuficiencias
provenientes de nuestros niveles y problemas de desarrollo, una constante adversa
para cualquier política que se implemente;
b) la rectificación comprende que solamente si se utilizan los instrumentos
fundamentales del propio poder popular socialista, que son los creados por la acción
masiva, concierne y organizada, podrán vencerse de una manera eficaz, que vaya a la
raíz de los males y que tienda a soluciones perdurables, las lógicas resistencias
ofrecidas por las deformaciones ideológicas y los intereses creados.
Lo anterior lleva a eliminar la apelación a violencias, métodos burocráticos,
extremismos o apresuramientos, que resultan efímeros en sus soluciones y a la larga
se pagan muy caro en una sociedad en revolución, porque vician y corroen sus
fundamentos. Y significa también que el proceso debe ser mucho más que una
rectificación: debe consistir en una profundización de los rasgos socialistas de la
sociedad; sólo avanzando se puede contar con esas fuerzas humanas motivadas por
su propia participación en un proyecto que sientan más suyo.
El trabajo político emerge entonces como lo fundamental del proceso, y no la hipotética
locomotora de la economía que supues-tamente arrastraría con su desarrollo el de los
demás aspectos de la sociedad socialista. Y la revisión a fondo de lo que se ha creído
acertado, el rencuentro con la ideología más revolucionaria y la elaboración de sus
maneras más eficaces de ser en las circunstan-
das actuales, la exaltación de los valores solidarios y no de los egoístas, la realización
práctica de otra política en la ideología, se vuelven tareas urgentes para que el proceso
no se detenga y avance.
No será fácil eliminar la confusión y desarrollar las ideas más revolucionarias; una
comprensión más cabal de esa dificultad exigirá tener en cuenta otras variables,
además de las nacionales actuales. Y la cuestión es de la mayor importancia,
precisamente por los objetivos y métodos del proceso. Dar al factor subjetivo el lugar
principal que debe tener en la transición socialista es imprescindible para la
rectificación, pero en la historia de las sociedades de clases, y también en la historia
del socialismo, hay todo un complejo de creencias y de hechos que conspira contra esa
necesidad.
El pensamiento del Che, sus escritos y el legado de su actividad práctica de constructor
del socialismo, su ejemplo personal, pueden constituir una extraordinaria fuerza moral e
intelectual para la rectificación y la profundización del socialismo en Cuba. Aquí nos
encontramos con un escollo que entre todos debemos remover.
El legado del Che fue abandonado en gran medida. Fidel lo ha señalado muy
duramente, desde su discurso del 8 de octubre de 1987, y ha conmovido a los cubanos
con su apelación a que lo re-cuperemos. La vergüenza, dijo Marx alguna vez, es un
sentimiento revolucionario. La importancia de la cuestión exige que saquemos
enseñanzas del error y de las pérdidas que nos ha ocasionado; profundizar en las
causas de ese abandono, al modo ponderado que requiere el debate entre
revolucionarios, es una necesidad insoslayable. Si lo logramos, pasaremos de lo
anecdótico y de lo fenoménico a la búsqueda de los obstáculos profundos que
pretenden impedir el avance del socialismo y del proyecto comunista.
En la medida en que avance el proceso en curso de rectifi-cación, resultará más
necesario asumir todo el Che. El inmenso prestigio y los sentimientos que despierta en
nuestro pueblo su figura podrán entonces ser efectivamente fuente de inspiración y
paradigma de conducta. Esa virtud, y la altísima politización del pueblo, facilitarán dar
un salto de lo ideológico en la formación socialista nacional, pero para ello hace falta
también que el conjunto de su pensamiento sea puesto en circulación, e impulsado su
conoci
miento por los medios con que contamos. La asunción del pensa-miento del Che
constituiría una poderosa fuerza material al servicio del avance revolucionario, dado el
papel decisivo que tiene la conciencia organizada en el desarrollo de un proceso
socialista.
Junto al legado del Che constructor del socialismo fue dejada a un lado una enorme
suma de experiencias positivas de la primera década de la Revolución en el poder. En
los aflos 70 se fue extendiendo la errónea idea de que los errores de extremismo —o
de idealismo, como les ha llamado Fidel— cometidos efectivamente en esa etapa,
habían impedido el desarrollo acelerado del país. Se fueron olvidando las jornadas y
los hechos a través de los cuales el país salvó la Revolución, afirmó su carácter
socialista y logró éxitos en la construcción económica, no sólo política e ideológica, de
la nueva sociedad.
Las necesidades actuales y el proyecto revolucionario cubano exigen recuperar
totalmente la memoria histórica completa de nuestro proceso revolucionario socialista.
La trayectoria del proceso cubano y sus circunstancias hacen que esa recuperación no
tenga que incluir aspectos tan dolorosos como los que hoy sacan a la luz propia otros
países socialistas, operación que en todo caso siempre será beneficiosa para quienes
la hacen con el propósito de fortalecer el poder y prestigio del socialismo, y para todos
los demás que han abrazado esa causa en el mundo.
Como régimen social el socialismo es joven, aunque hay que tener en cuenta la
aceleración general que han sufrido los procesos sociales a lo largo del último siglo,
cuando comparamos su transcurso con el del capitalismo. De todos modos, ya atesora
una gran cantidad de experiencias, materiales de los cuales tiene que irse
construyendo también una nueva cultura.
*
El socialismo y el marxismo tienen su historia; no son iguales a sí mismos como si
estuvieran fijos en un punto ideal, que podría ser —es indiferente— de partida o de
llegada. Esto debería ser un simple corolario del conocimiento social, que a partir de
Marx com-
prende el condicionamiento histórico de los procesos sociales, y del pensamiento que
se elabora en el seno de una sociedad determinada. No ha sido así, sin embargo, en
demasiados momentos y circunstancias de la historia del socialismo y de la teoría
mandsta. La existencia de concepciones fijas sobre ambos, y la exigencia ideológica de
que se creyera en ellas, ha sido uno de los factores importantes de la dogmatización y
el empobrecimiento de la teoría, y de fenómenos de estancamiento y alejamiento del
proyecto socialista en la vida de esas sociedades.
Es imprescindible hacer algunas precisiones sobre la historia real antes de abordar
seriamente el pensamiento del Che sobre el socialismo. Sin pretender ir muy lejos,
porque desmesuraría esta Introducción, y porque agregaré algunas otras cuando sea
necesa-rio en el texto mismo.
No fue la revolución proletaria mundial que preconizó Carlos Marx lo que efectivamente
trajo al socialismo al terreno de los hechos históricos. Ni la formación de la clase
revolucionaria que se levanta contra el conjunto del orden existente coincidió con un
grado tan alto de contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción
que empujara hacia un estallido revolucionario. Estaá realidades se manejaban y
discutían con ardor en el maravilloso ambiente de desarrollo de la cultura revolucionaria
desatado en Europa desde que Lenin y el Partido Bolchevique trastornaron el orden
imperialista, todavía juvenil, que tenía al marxismo y sus organizaciones como ala
izquierda o radical del abanico de su hegemonía política. Un solo país (aunque
inmenso) y con menos desarrollo económico que las grandes potencias capitalistas,
aunque muy heterogéneo, fue el que comenzó la era de las revoluciones socialistas.
El gran debate soviético acerca de la revolución, sus me-canismos, etapas, leyes,
régimen político, cambios culturales, etcétera, constituyó un extraordinario avance para
el marxismo, que vio así ampliado y enriquecido su objeto como teoría, y la existencia
misma de la URSS fue un cambio decisivo para el socialismo, que se volvió palpable y
se erigió como una esperanza cierta para muchos en el mundo. La URSS y el
pensamiento soviético se volvie
ron el polo más influyente en el movimiento marxista a escala mundial, y la Tercera
Internacional trató de llevar las relaciones entre las organizaciones a un alto grado de
coordinación e incluso de sujeción. Pero en los años 30 se cerró aquel capítulo del
desarrollo de la teoría, en el curso del proceso en que la URSS lograba,
contradictoriamente, adelantar tanto en programas fundamentales de la economía
mientras se producían terribles violaciones de los principios políticos del régimen y de
la fraternidad debida entre compañeros.
La historia fue expurgada y deslavada; la teoría adquirió un abstractismo que pronto fue
cubierto con elementos del cientifi-cismo del corte de Kautsky, y se plasmó una filosofía
de la naturaleza que tenía a lo social como un corolario. Ambas perdieron lo
fundamental de su utilidad como instrumentos de conocimiento y del cambio social,
aunque no debe despreciarse las funciones que desempeñaron como parte de la
ideología prevaleciente, ni olvidarse las grandes y heroicas tareas que se realizaron
bajo su advocación.
Los movimientos de liberación de pueblos del Tercer Mundo en los años 20 y 30 —por
otra parte tan diversos entre sí— y el pen-samiento revolucionario o representativo de
los anhelos y necesi-dades nacionales de los países colonizados o neocolonizados, no
recibieron toda la influencia favorable que podían haberle transmitido el socialismo y el
marxismo leninismo existentes. Existieron en cambio confusiones en los problemas de
las relaciones entre las luchas nacionales y sociales, y no faltaron evaluaciones
erróneas y orientaciones desacertadas ante las realidades políticas, sociales y del
pensamiento. En cierto número de países se produjo, sin embargo, el encuentro feliz
de la cultura nacional de rebeldía con el marxismo leninismo y el ideal socialista,
plasmado en luchas heroicas, en pensamiento y en organizaciones populares. En ellos,
y en menor medida en otros países, se echaron así las bases para una efectiva
ampliación y profundización del campo mundial del socialismo.
Vino la Segunda Guerra Mundial, la caída del facismo y la for-mación de un campo
socialista europeo, la gran revolución en
China, la liberación del norte de Corea y de Viet Nam del Norte, la guerra de Argelia, el
XX Congreso del PCUS, la Revolución Cu-bana, la descolonización, Bandung y los No
Alineados. El mundo cambió y se amplió. Y resultó evidente que el marxismo y el
socialismo tenían en el Tercer Mundo un campo principal de luchas de liberación y de
exigencias de revolución social por porte de los pueblos. Todas las revoluciones que ha
implantado el socialismo desde que se formó el campo socialista europeo a fines de los
años 40, han sucedido en el Tercer Mundo.
También se hizo evidente que la universalización del socialismo encontraría
gigantescos obstáculos. Y que el cuerpo principal de pensamiento y la tradición
histórica y de interpretación social que podía ofrecerle el campo socialista al Tercer
Mundo era muy insuficiente y contenía numerosos aspectos más bien confusos, y en
algunos casos hasta perjudiciales. Lo que no se debía a los fundamentos mismos del
marxismo leninismo, que contienen en cierto número de sus proposiciones— y sobre
todo en su método— la única teoría social, en mi opinión, capaz de ofrecer la vía de
acceso al conocimiento de las sociedades y las formas de revolucionarlas, la ideología
íntimamente relacionada con ella que permite plantearse la eliminación de todo
particularismo y la formación de un proyecto coherente y creíble de liberación total, y la
lengua franca de la revolución mundial; teoría, ideología y movimiento que permiten el
desarrollo del internacionalismo proletario realmente existente, el que puede volverse
un motor principal del auge del socialismo en todas partes del mundo, en las liberadas
del capitalismo y en las que luchan por lograr su liberación.
Cuba abrió la era de la liberación en América Latina con su revolución socialista y de
liberación nacional. Los revolucionarios cubanos se encontraron abruptamente con la
fase en que la guerra revolucionaria victoriosa, estrictamente nacional, daba paso a
una internacionalización de las luchas de clase y nacional, que estará presente, y aun
más tempranamente, en las revoluciones que han sucedido después en el Tercer
Mundo. El internacionalismo permitió que en un plazo brevísimo, prodigioso, se tejieran
relaciones entre Cuba y la URSS que resultaron fundamentales para que su de
fensa y la continuidad de su funcionamiento económico pudieran implementarse al nivel
requerido por el país y la revolución; también se establecieron esas relaciones con
China y los demás países socialistas de Europa y Asia.
Pronto se fue haciendo notar también ese complejo de con-tradicciones al que vengo
refiriéndome, del que forman parte los problemas que aquejan al pensamiento. La
Revolución Cubana tuvo que ser creativa para sobrevivir, seguir siendo revolución, de-
sarrollarse y consolidarse. Además de hacerlo, Fidel debió proclamar la necesidad de
"pensar con cabeza propia" para salvar las ausencias y subsanar los errores y
tendencias negativas en el terreno del pensamiento, en medio de la tormenta
revolucionaria. El Che desempeñó en este campo, como en muchos otros, un papel
sobresaliente.
En "El socialismo y el hombre en Cuba", el más importante y abarcador de sus trabajos
sobre ese tema, tuvo que agregar, a la realidad de que no estábamos en el período de
transición "puro" que previera Marx, sino en una nueva situación, la constatación de "el
escolasticismo que ha frenado el desarrollo de la filosofía mar- xista e impedido el
tratamiento sistemático del período" de transición. Junto a Fidel había venido el Che,
con la Revolución, encontrando aquellas ausencias y errores, en lo referido a la
economía y también en otros terrenos de la actividad social.
La Revolución Cubana ha sido la primera socialista que, de manera autóctona, se ha
producido en el seno del mundo del capi-talismo occidental. En ella se reúnen, en el
más rico fondo histórico, una antigua colonia del Caribe en que se ventiló mucho de la
acumulación originaria del capitalismo europeo, gran productora con esclavos para el
mercado mundial capitalista; después, la neo- colonia pionera del más grande poder
neocolonizador que ha conocido el capitalismo, convertido con el siglo en la más fuerte
potencia imperialista y enemigo máximo de la nación cubana y de sus proyectos de
liberación. Un proceso histórico nacional caracterizado por revoluciones armadas de
masas, muy avanzadas en cada caso (en Cuba se constituyó el primer partido en el
mundo para lograr la independencia de una colonia, por ejemplo), que produjo el
pensamiento de José Martí sobre la liberación nacional, el latinoamericanismo y el
antimperialismo, uno de los mayores apor-tes hechos a la cultura en este continente; y
que incluyó el arraigo legítimo de las luchas de clase proletaria y el marxismo
leninismo, en el proceso revolucionario nacional.
De su mismo nacimiento como revolución en el asalto al Mon-eada, de su guerra
popular y sus formas organizativas, de su fulgurante campaña revolucionadora de todo
el orden vigente en el país y en las mentes de las personas, entre 1958 y los primeros
años del poder revolucionario tuvo que sacar el pensamiento cubano su manera de
asumir a escala de un país el marxismo leninismo, como tuvo que hacer su asunción
del socialismo la sociedad cubana. Lo primero que quedó claro, porque lo dio la lucha
misma, es que el socialismo sólo sería factible y realizable desde lo hondo de las
necesidades, la historia, los sentimientos, el espíritu, la manera de ser de la nación. La
revolución triunfó y se sostuvo porque logró representar todos los anhelos
fundamentales de la nación, al unísono con la causa de la justicia social de los
explotados y los humildes, hasta llegar a fundir en una sola ambas causas y
motivaciones de lucha.
El viejo topo había cavado muy lejos de Europa. En aparente paradoja, los
revolucionarios cubanos encontraron en Lenin, y en Marx y Engels, mucho más
enseñanzas e inspiración que en la mayor parte de la literatura más cercana en el
tiempo que se reclamaba marxista leninista. Y es que los problemas centrales a que se
enfrentaba la revolución verdadera por lo general aparecían tratados superficial,
esquemática o erróneamente en esta literatura reciente, o simplemente no aparecían.
La Revolución tuvo que aprender que también en el terreno de las ideas debía ser
creativa, porque del mismo modo que nadie nos hizo la revolución —nadie puede
hacerle a otro la revolución—, el ámbito latinoamericano exigía fundaciones del
pensamiento marxista leninista que, acudiendo también al legado originario del
marxismo, produjeran sus propias interpretaciones de sus realidades, sus vías y sus
sueños, sin temor a romper ninguno de los moldes establecidos.
José Carlos Mariátegui, que no temió ser tachado de euro-peizante por llevar el
marxismo al Perú, por su "declarada y enér
gica ambición... de concurrir a la creación del socialismo peruano", había advertido
treinta años antes que el socialismo en América no podría ser ni calco ni copia, sino
creación heroica. Así tuvo que ser en Cuba, y a la vez, fue la recuperación del centro
mismo del marxismo original, de la dialéctica revolucionaria'* de Marx y de Lenin. Esto
último no es un accidente feliz: la autoctonía verdadera de hoy exige injertar toda rama
valiosa en el tronco de nuestras repúblicas. Y el marxismo y el socialismo constituyen la
rama más valiosa, porque permiten enfrentar el alto grado de internacionaliza- ción que
adquieren ya los procesos sociales con una fuerza y un proyecto favorables a la
liberación de los pueblos, y no al reforzamiento de su dominación.
Esa exigencia, es obvio, está dirigida a todos los implicados en el campo revolucionario
mundial. Pero volviendo a Cuba y a los problemas fundamentales del pensamiento
revolucionario, vistos desde América, muy pronto fue preciso pensar los dos problemas
básicos que mencioné arriba: la revolución "en un solo país", ahora un país pequeño,
subdesarrollado, latinoamericano, a noventa millas de los Estados Unidos, con vínculos
culturales, históricos y políticas de liberación muy grandes, con América Latina; y con
vínculos nuevos y fundamentales con el campo socialista existente en el Viejo Mundo.
Y la consecusión del socialismo desde un modo de
3
En 1873, cuando el marxismo se veía constreñido al análisis del capitalismo (sobre
todo el europeo), Marx había descrito así esa dialéctica: "En su figura racional, es
escándalo y abominación para la burguesía y sus portavoces doctrinarios, porque en la
intelección positiva de lo existente incluye también, al propio tiempo, la inteligencia de
su negación, de su necesaria ruina; porque concibe toda forma desarrollada en el fluir
de su movimiento, y por tanto sin perder de vista su lado perecedero; porque nada la
hace retroceder y es, por esencia, crítica y revolucionaria". El capital, Siglo XXI
Editores, México DF, 1987,1.1. vol. 1, p. 20
producción y reproducción de la vida que era insuficiente para revolucionar una y otra
vez su régimen de producción, insuficiente en capacidades de todo tipo respecto a las
sociedades capitalistas desarrolladas y sujeto a dominación y explotación por una de
ellas; ir al socialismo desde una sociedad que conoce lo peor del desarrollo del
capitalismo y lo peor de su subdesarrollo.4
También fue necesario pensar el problema de la nación, tan central para todos y cada
uno de los países de América Latina y el Tercer Mundo y tan poco tratado, o
maltratado, por la literatura existente. Volver a plantearse el problema del carácter de la
revolución, y por él los de las vías de su realización, táctica y estrategia, alianzas
políticas, etc., fue imprescindible. La estructura social misma de los países
latinoamericanos tuvo que ser más investigada, y calificada en relación con la actividad
de las clases sociales, sus en-frentamientos y sus criaturas políticas. Las ideologías, la
cultura nacional, la historia de los países, debieron verse a una nueva luz.
Una revolución socialista en América Latina. Se dice en una frase, pero constituyó una
increíble novedad que conmovió a todos sin excepción. En el continente más preñado
de contradicciones de todo el mundo capitalista, la Revolución cubana se vio impelida a
discutirlo todo. Es impresionante el avance que tuvieron las ideas revolucionarias, por
medio del debate y de la acción, prácticamente en todos los terrenos. Y aun así, el
resultado fue muy insuficiente, mucho más si lo vemos desde la perspectiva de hoy.
4
"En estos países no se ha producido todavía una educación com-pleta para el trabajo
social y la riqueza dista de estar al alcance de las masas mediante el simple proceso
de apropiación. El subdesarrollo por un lado y la habitual fuga de capitales hacia países
"civilizados" por otro, hacen imposible un cambio rápido y sin sacrificios". ”E1
socialismo y el hombre en Cuba", en Obras (1957-1967), Casa de las Américas, La
Habana, 1970, t. II, p. 372.
Che desempeñó un papel protagónico junto a Fidel en aquellas jornadas, y su
inteligencia produjo un monumento intelectual a la vez que su actividad práctica trataba
de trocar los proyectos en realidades. Ellos rescataron la cultura marxista leninista del
debate de ideas, y la proyectaron con fuerza, en español, esta vez desde América. Ese
servicio constituye uno de los grandes aportes de la Revolución cubana.
El camino de desarrollo de la concepción del Che sobre el so-cialismo y el comunismo
quedó trunco. La muerte lo interrumpió y pocas veces se ha sentido tanto un vacío en
la historia del pensamiento revolucionario de este siglo. Mientras, su país realizó
titánicos esfuerzos por lograr la realización de un desarrollo económico socialista en los
plazos que entonces prefiguraba la dirección revolucionaria, esfuerzos sumados a la
defensa de la Revolución, que exigía gran parte de los mejores cuadros y de la
juventud, a la simple reproducción económica y social bajo el bloqueo imperialista, y a
una ejemplar conducta de solidaridad militante internacional. En el curso de aquella
etapa el proyecto económico socialista se complicó y encontró obstáculos
extraordinarios; a su curso ulterior y al de la Revolución hasta hoy me he referido en la
primera parte de este texto.
*
Los procesos de cambios que están viviendo la mayor parte de los países socialistas
de Europa han atraído la atención mundial. La perestroika soviética es el más
resonante y el principal de esos movimientos por la audacia de sus propósitos, sus
métodos y la brillantez de su líder máximo; también, naturalmente, por el peso inmenso
que tiene la URSS en el campo revolucionario y en los asuntos mundiales en general.
Otros países socialistas inician o continúan revisiones de sus políticas, debates y
cambios, que pueden ser muy importantes, aunque lo cierto es que su diversidad de
situaciones actuales, historia y condicionamientos resultará decisiva en el curso que el
proceso tome en cada uno de ellos.
Una activísima política de paz soviética ha promovido cambios en las relaciones
norteamericano-soviéticas que eran impensables hace pocos años; la idea de una
distensión generalizada se extiende aceleradamente. La política de democratización de
la vida soviética es vista en general con gran simpatía. Comienza a practicarse un
conjunto de reformas en la actividad económica en las cuales se han puesto grandes
esperanzas, y confianza en que tendrán efectos muy notables en el bienestar del
pueblo y el desarrollo del país. El signo general de las reformas económicas en curso
en diversos países socialistas es de liberalización, mayor utilización del cálculo y
confianza en un juego más libre de las palancas económicas, incluido el peso
motivador del interés material individual, y relaciones económicas más activas con el
campo capitalista.
Entiendo que el pensamiento del Che es muy necesario para el mundo socialista en la
actualidad. La sola mención que acabo de hacer del sentido general de las reformas en
curso parece negar la necesidad del pensamiento del Che. Sin embargo, dejando a un
lado la compleja cuestión de si aquella tendencia implica o no adecuarse demasiado a
la existencia y los patrones de conducta del capitalismo, la coyuntura actual torna al
Che más necesario que nunca.
Desde un tiempo muy próximo al nuestro, el Che produjo una concepción que vincula
íntimamente los procesos de lucha latino-americanos y de todo el mundo dominado por
el capitalismo con los procesos de construcción socialistas, algo que es fundamental
para que exista un movimiento revolucionario mundial. Y produjo una concepción del
socialismo y el comunismo de suficiente riqueza para ayudar a fundamentar una crítica
eficaz de los profundos peligros y riesgos de errar el camino que tendría la apelación
desmedida a las fuerzas del mercado. Pero si se cree, contrariamente, que tales ideas
y políticas no lo quebrantarán sino que conducirán finalmente a un desarrollo afirmador
del socialismo en el mundo, tampoco es desdeñable el pensamiento del Che.
La adhesión del Che a un transición socialista basada en el predominio de la acción
concierne y organizada de los hombres, inscrita en un fuerte poder revolucionario, está
fundamentada en una
dialéctica de oposición entre plan y ley del valor, en la que el primero sea el polo
dominante, pero que no desconoce el poder de la segunda n: el desarrollo imperialista
contemporáneo del capitalismo, precisamente para poder ir venciéndolos. Este
interlocutor marxista de posición diferente puede ayudar a quienes quieran combinar,
como parte de una estrategia socialista sujetada a principios, las ideas y medidas que
priorizan los mecanismos de mercado y sus consecuencias, con ideas y medidas
contrapuestas intencionalmente , y en relación con ellas. Esa suerte de vacuna
socialista podría ayudarlos en su objetivo de garantizar el rumbo a la vez que el
desarrollo económico, de lograr que el modo de producción de la vida social sea de
solidaridad, de internacionalismo, de preparación y educación para el socialismo y el
comunismo.
*
El lenguaje de Cuba en la voz de Fidel Castro, a los treinta años de poder
revolucionario, puede parecer a algunos excesiva-mente ideológico, para usar una
expresión de moda. No creo, sin embargo, que estén cayendo en desuso las
ideologías; lo que su-cede es que se han hecho más complejas y que ya es inadmisible
su simplificación. Más bien estamos a las puertas de una confronta-ción ideológica real
muchísimo mayor de la que habido, porque las ideologías ganan más peso relativo en
la confrontación entre capitalismo y socialismo. El capitalismo desarrollado cree que su
gran poderío económico, sus instituciones democráti .as burguesas y sus mecanismos
ideológicos de obtener consenso, tan eficaces, pueden formar en conjunto un polo
irresistible de atracción que horade, divida y debilite decisivamente al campo socialista.
En ese juego no tienen lugar alguno la mayoría de los países del Tercer Mundo, ni las
mayorías empobrecidas de ninguno de esos países. Una hegemonía con mayores
cuotas de control externo y menos intervención directa si es posible, marginalización
econó-mica y social de una gran parte de las poblaciones, explotación más parasitaria
y nexos más orgánicos con los sectores seleccionados de las clases dominantes
locales. Transnacionalización, neocolonia-
lismo, penetración, pretenden centralizar aún más el poder a escala mundial.
Entonces la exaltación de los principios del marxismo y del socialismo, la defensa del
prestigio del socialismo —del camino que nos sirvió para liberarnos del imperialismo y
nos sirve para construir la sociedad solidaria— resulta esencial. Asumir esos principios
permite, por ejemplo, distinguir tajantemente entre la paz de los ricos y la paz de los
pobres, y ligar la paz al desarrollo de los pueblos y el fin del neocolonialismo. Permite
fomentar la unidad de acción entre el Tercer Mundo y el campo socialista, que cierre la
brecha que sólo beneficia al imperialismo y que prepare el avance de formas más
integradas de coordinación y colaboración: lo permite porque les presenta a ambos una
esperanza, un proyecto y un destino comunes, esto es, la base para marchar unidos.
Sería ceguera negar que la conjunción de factores del mundo actual a los que apenas
hemos hecho alusión parcial puede llegar a provocar situaciones de crisis en las ideas
y las prácticas socialistas y revolucionarias. El apego a los principios del marxismo
leninismo y el socialismo puede servir de mucho para aquellas situaciones, y para tratar
de evitarlas. No lo será, sin embargo, de cualquier manera; ellos no son un talismán.
Nada podrá sustituir a las duras luchas prácticas, nacionales y sociales, que esperan,
ni a la lucha tan difícil como indispensable por desarrollar concretamente las ideas
marxistas y socialistas.
Se necesita una teoría marxista leninista mucho más desa-rrollada para guiar la
actuación y ayudar a plantearse bien los problemas de la liberación nacional y de la
transición socialista. Una teoría que no tenga un único punto de partida, sino unas
mismas convicciones. Que se elabore también, por tanto, desde América Latina y
desde el Tercer Mundo, porque el camino de universalización previsto hace siglo y
medio por Marx y Engels se está dando de otro modo, uno terrible que deja fuera de la
"civilización" a tres cuartas partes del planeta. Una teoría desde el subdesarrollo y
desde la lucha por la liberación nacional, y desde la necesidad de que esta sea
realmente eficaz para acabar con aquel, al menos en plazos y formas previsibles.
Teorías e ideas que sean capaces de in
tegrar en ideales y en proyectos concretos las necesidades y anhelos de los pueblos
del Tercer Mundo con los de la totalidad de los países que tienen poderes socialistas, y
de manera que se articulen con las relaciones y conflictos que estos dos grandes
grupos tienen con el mundo del capitalismo desarrollado.
La coyuntura actual exige —el futuro próximo lo exigirá aún más— que los socialistas
elaboremos o desarrollemos más un pro-yecto socialista-comunista, que nos dé más
fuerza real y nos aúne, una guía más creíble y más vivible cotidianamente, un espíritu,
una cultura propia que crezca y ocupe cada vez más el lugar que tan completamente
ocupó la cultura del capitalismo. No sólo proposiciones teóricas, sino todas las
mediaciones que lleven a una manera de vivir que avance hacia el socialismo y el
comunismo. Una cultura capaz de ser asumida desde ahora por el mundo que lucha
por su liberación o emerge de ella con hambre; hambre literal, no figurada. Que no se
proponga ganar la batalla imposible del consu- mismo, sino los primeros combates del
comunismo, asegurando una vida decorosa para todos y algo fundamental: un cambio
de valores y motivaciones sostenido que ponga en camino de un radical cambio
cultural.
Para todos los desafíos, que no sólo son los mencionados, se necesita movilizar toda la
fuerza espiritual y material que podamos. Necesitamos entre esas fuerzas al Che. Las
necesidades actuales y perspectivas deben provocar, entre otros muchos esfuerzos,
una "vuelta al Che" como parte de una revaloración del pensamiento revolucionario que
incluya teorías, métodos, valoración del papel de la práctica y de la subjetividad; que lo
torne más capaz de concurrir, en fin, a aquel cambio cultural.
El propósito principal de este estudio, en la modestia de sus resultados, es ayudar a
esa recuperación del pensamiento del Che en lo tocante a su concepción del
socialismo y el comunismo. He dado espacio en esta Introducción a consideraciones
sobre Cuba y el mundo de hoy —el mundo que el Che no vivió— porque me parece lo
natural tratándose de un estudio sobre el Che, para ser fiel a su concepción teórica y a
su legado.
Seguiré al Che lo más apegado posible a los textos y ex-presiones orales de su
pensamiento que han estado a mi alcance, buscando sus significaciones, su
coherencia interna y con la actitud del autor, sus condicionamientos. Argumentaré por
lo general desde él, sin callar, sin embargo, mis opiniones.
Por otra parte, quisiera destacar que el Che dedicó sus re-flexiones y análisis no sólo a
las cuestiones más centrales, decisivas, de la concepción del tránsito del capitalismo al
comunismo, sino también a numerosísimos temas de la transición, a los que consagró
simultáneamente su incansable actividad, como parte de la alta dirección cubana y en
el desempeño de sus funciones individuales. Me ocuparé aquí de algunos de ellos,
solamente en la medida en que me sea necesario para el tema general estudiado. Dejo
fuera el análisis detallado de su pensamiento en cuestiones tales como las funciones
del Estado y sus agencias, las contradicciones y las coordinaciones entre ellas y entre
los diferentes niveles de cada una; las características de los diferentes agentes de la
construcción socialista, su formación, empleo, control, estimulaciones y sanciones; la
planificación de la economía nacional en los plazos reales existentes, los problemas
principales de las estrategias de desarrollo, etcétera. No sería posible abordarlos
siquiera sin desmesurar demasiado este trabajo.
Otros compañeros han tratado cumplidamente algunos de los temas que relaciono
arriba, como parte de sus estudios sobre el Che.5 Confío en que todos los temas del
Che saldrán finalmente a
5 Uno de ellos, Carlos Tablada Pérez, ha publicado El pensamiento económico de
Ernesto Che Guevara (Premio Casa de las Amé- ricas 1987) que ya tiene varias
ediciones en Cuba y el extran-jero. La obra desarrolla ampliamente el tema del título,
en sus aspectos fundamentales y en numerosos asuntos y detalles. En su bibliografía
está incluido el índice completo de seis de los siete tomos de El Che en la Revolución
Cubana, Ed. Ministerio del Azúcar, La Habana, 1966, lo que permite al lector conocer
la luz, ahora que se multiplican los esfuerzos por estudiar su pensamiento.
al menos los títulos de gran número de aquellos textos. Confío en que el impulso dado
por Fidel al estudio del pensamiento del Che desde 1987 traiga, entre otros muchos
frutos, el que esta rara edición de minúscula tirada, aunque muy cuidada, se reedite
como parte de la imprescindible e inaplazable publicación de las obras del Che.
I. LA CONCEPCION DEL CHE
TRES CARACTERÍSTICAS DEL PENSAMIENTO DEL Che
Dos, y sólo dos, son los temas centrales del pensamiento revo-lucionario
contemporáneo, y en ellos se inscriben de algún modo todos los demás: el de las
luchas por el poder en una sociedad, y el de la construcción desde el poder de
sociedades nuevas, socialistas. Esta proposición está sujeta, como es obvio, a la
posición que considera revolucionario al pensamiento que está al servicio de la acción
revolucionaria, a la vez que pretende trascender la inmediatez y guiar el rumbo de
aquella acción. En ambos temas sobresalió el Che, y en la imprescindible articulación
de ellos entre sí y como base de la concepción del mundo, del campo cultural que
como nueva manera de vivir diferente y opuesta a la del capitalismo tiene que plasmar
el socialismo de fines del siglo XX. Sus aportes, es mi opinión, no sólo están vigentes
sino que lo estarán más en la medida en que avance el socialismo en el mundo.
Debo seguir al Che en uno de esos dos campos, el de sus con-cepciones sobre lo que
prefiero llamar la transición socialista. Las salvedades de aquella elección ya están
implícitas en los planteamientos del párrafo anterior. Más que explicitarlas, prefiero
presentar desde ahora tres características del pensamiento del Che so-
bre la transición, que intentaré exponer en este texto más
detalladamente:
- el Che concibe la lucha por el socialismo desde el poder en íntima relación con
las realidades del mundo: el sistema capitalista mundial, la lucha de los pueblos por su
liberación, las contradicciones internas al sistema capitalista, el campo socialista
mundial, la solidaridad internacional, y las interrelaciones que sostienen;
- el Che concibe la lucha por el socialismo desde el poder como una dialéctica
revolucionaria consistente en la creación de una sociedad basada en vínculos
solidarios, que genere una satisfacción de las necesidades básicas y de los deseos de
realización individual que ella permite, mediante la acción concierne y organizada,
contra el predominio de los vínculos mercantiles, el individualismo, el egoísmo y la falta
de capacidades suficientes, rasgos heredados del capitalismo neocolonizado anterior
que pretenden mantenerse vigentes a pesar de la eliminación de la explotación del
trabajo, la superexplotación y marginalización combinadas de amplios sectores y la
sujeción del país al poder imperialista;
el Che concibe complejas relaciones internas entre la política, la economía, la
educación, la ética, las ideologías, entre el conocimiento, la justicia y la conducta. Para
explicarnos la extrema consecuencia de su conducta personal con sus ideas, no basta
entonces recordar que su voluntad, heroísmo, amor, intransigencia en los principios,
austeridad, entrega total, lo hacen para nosotros paradigma del revolucionario. Es
necesario también comprender las relaciones entre teoría y práctica al interior de su
posición teórica, y comprender cómo Che postula la superación de la separación y de
las contradicciones existentes entre política, economía, etcétera, en el capitalismo,
como parte de la construcción del socialismo y el comunismo.
PENSAR UN TIEMPO DE REVOLUCIÓN
No ha comenzado el Che, nadie comienza, desde la nada. Ni como pensador hace
propuestas de profeta en medio de la noche. Sus puntos de partida son una mezcla de
sensibilidad y de entrega temprana a la causa de los oprimidos y excluidos de América
La-tina, que le permite trascender a su clase y al destino individual que ella podía
ofrecerle, para cuando se calmaran las fiebres radicales del jovencito idealista y
excéntrico. Es también el marxismo tan sólidamente adquirido, por vocación teórica
temprana y sin maestros, en plena guerra fría. El crisol de su formación individual y de
su integración militante, y la base real que le permite producir un pensamiento nuevo y
perdurable, es unirse a Fidel y la vanguardia del "Granma", es la guerra revolucionaria
de Cuba y el establecimiento aquí del poder revolucionario. El condicionamiento, por
último, del cuerpo de pensamiento propio que el Che logra, nada en sociedad vive
incondicionado, es el entramado de fuerzas y debilidades del capitalismo y del
socialismo de los años cincuenta y sesenta, de las revoluciones de liberación, las
descolonizaciones, el neocolonia- lismo y la transnacionalización que cambiaron el
mundo de la segunda postguerra, es la crisis que enfrentó el pensamiento
revolucionario mundial ante tantos nuevos retos.
No es posible establecer aquí la génesis y la evolución de las ideas de Ernesto
Guevara sobre la transición socialista, ni analizar y exponer en su complejidad la
interacción establecida entre el curso y los problemas de la Revolución Cubana y las
concepciones del Che, o las formas y proporciones en que los factores condicionantes
esbozados arriba influyeron y afectaron sus concepciones. Trataré sin embargo de
tener en cuenta a la Revolución Cubana y a los factores internacionales en juego, en la
mínima proporción imprescindible para que este trabajo no sea un ejercicio estéril de
exhibición de un pensamiento "en el aire", esto es, cortado de determinaciones cuya
ausencia, en un revolucionario que vivió la coyuntura del Che, impedirían entender y
valorar sus ideas, y sacar de ellas provecho.
Ante todo, el teatro principal de sus "esperanzas de cons-tructor", la Revolución
Cubana. El Che llega a La Habana a los
treinta afios, comandante rebelde aureolado de victorias, y su leyenda crece al volverse
de dominio público su trayectoria. Ahora vendrá la asunción del poder sobre la
sociedad y sobre el destino del país. "De ahora en adelante todo será más difícil",
había dicho Fidel el 8 de enero. Para el Che, esa sentencia se cumplió con creces: sin
dejar de tener importantes obligaciones en el plano militar, le fueron dadas cada vez
más responsabilidades en la construcción de la nueva sociedad, primero desde el
propio Ejército Rebelde, vivero del poder revolucionario, y desde el INRA, su hijo
mayor; por último, en las instituciones estatales que la Revolución fue adaptando o
creando durante su primera institucionalización.
Con el mismo tesón y celeridad con que durante la guerra es-tudió y asimiló el carácter
del país y su pueblo, su historia y sus ideales, el Che adquirió un conocimiento
profundo de las determinaciones fundamentales de la sociedad cubana, de las
realidades de su economía y las creencias principales acerca de sus caminos y
opciones de desarrollo.6 Y todo lo analizó con lucidez extrema, formando parte desde
el inicio de un equipo de dirección revolucionaria que llegaba, más que a alternar con
quienes habían pensado a Cuba, sus problemas y su futuro en las décadas inmediatas
anteriores, a producir cambios nunca vistos de naturaleza y magnitud no imaginadas,
en plazos que resultaron perentorios.
6 Véase Ernesto Che Guevara: "Industrialización". Manual de Capacitación Cívica.
Dpto. de Instrucción, MINFAR, La Habana, enero 1960, pp. 97-101; "Soberanía política
e independencia económica" (20-3-1960). Obras 1957-1967, Casa de las Américas, La
Habana, 1970, t. II, pp. 49-69 (En adelante le llamaré Obras). ~ "La industrialización de
Cuba" (30-4-1961). Universidad Popular, INC, La Habana, 1961, no. 7, Primera Parte,
pp. 15-65; "Cuba, su economía, su comercio exterior, su significado en el mundo
actual". Obras, t. II, pp. 351-366; y otros.
¿A dónde va Cuba?, se habían preguntado aquellos. La pregunta de 1959 era ¿adónde
vamos? No hay que olvidar que la respuesta estaba condicionada por el carácter
mismo de la guerra recién terminada. El proyecto revolucionario de Fidel estaba funda-
mentado en una posición socialista —él lo ha explicitado numerosas veces en los
últimos quince años— y el primer programa revolucionario, "La historia me absolverá",
estratégica y tácticamente ajustado al problema de tomar el poder y desatar la
revolución, era sin embargo irreductible en su cumplimiento total a la permanencia del
capitalismo neocolonial vigente hasta entonces en Cuba. El proceso insurreccional
mismo consumó el encuentro pleno y profundo de la vanguardia con el pueblo oprimido
y explotado, y le proporcionó concreción a los ideales más radicales, motivaciones para
ir hasta el final de modo intransigente e identificación física de los enemigos y las
necesidades populares.7
El maravilloso proceso de los primeros meses y los primeros años del poder
revolucionario, que no puedo tratar aquí, es la base sin la cual —es preciso tenerlo en
cuenta al menos— se vuelve incomprensible el pensamiento del Che y de Fidel sobre
la transición
7
Véase Ernesto Che Guevara: "Notas para el estudio de la ideología de la Revolución
Cubana" (8-10-1960). Obras, Ed. cit., t. II, pp. 92-101; "Proyecciones sociales del
Ejército Rebelde". (29-1-1959). Ob. cit., t. II, pp. 11-22, "Pasajes de la Guerra Re-
volucionaria", Ob. cit.,. 1.1, pp. 189-434 (por ej.: "Jornadas de Marcha", pp. 253-257.)
Ejemplo entre muchos de las ideas de Fidel es su nota a Celia Sánchez, en plena
guerra en la Sierra, durante la gran ofensiva de la dictadura: "Celia: al ver los cohetes
que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro
lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra
mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que
ese va a ser mi destino verdadero. Fidel". \
o
socialista y el proyecto comunista. No se trata de dispensarlos en gracia a la exaltación
reinante; se trata de comprender que se liberaron enormes fuerzas en la realidad
cubana, fuerzas suficientes para que esas ideas y ese proyecto resultaran realistas y
acertados.
Las fuerzas productivas fundamentales, las estructuras or-ganizativas, las relaciones
sociales decisivas, el Estado, el consenso, la iniciativa, quedaron del lado
revolucionario. La nacionalización de los bienes de las burguesías imperialista y nativa,
la banca, el comercio exterior, la red comercial, la enseñanza, la mayoría de los
servicios, fueron acciones populares a la vez que estatales; trabajadores, militares y
desempleados tomaron físicamente desde los templos de la economía hasta las playas
y perdieron todo respeto a la propiedad excluyente y privada. El Estado terminó por ser
tomado totalmente y reorganizado a fondo para que fuera capaz de servir a la
Revolución dirigiendo la economía y un número enorme
Q
Sólo aludo a Fidel Castro en este texto cuando es indispensable, porque se trata de un
estudio, y con objetivos limitados, del pensamiento del Che. Quiero destacar, sin
embargo, que no hay diferencias en el pensamiento de ambos en ninguna cuestión
esencial. Che reconoció siempre a Fidel como su guía y su maestro (ver, por ejemplo,
su famosa carta de despedida a Fi-del Castro); fue tan grande la relación de
compañeros y amigos que tuvieron que puede presumírseles un intenso intercambio de
criterios e ideas. Por otra parte, estimo que nadie como Fidel ha desarrollado en
América los temas de la transición socia-lista, y que su importancia como pensador
marxista leninista será cada vez más reconocida y aprovechada. Es obvio, por úl-timo,
lo específico del papel de Fidel, y los vehículos que ha debido utilizar para
desempeñarse como líder máximo de la Re-volución Cubana y dirigente revolucionario
internacional.
a
de actividades sociales; la vanguardia revolucionaria se amplió, fortaleció, consiguió su
unidad interna y nuclear un colectivo de dirección, y se comenzó a formar un partido
unido de la Revolución.
Como el águila del Maine, todas las relaciones neocoloniales de Cuba con Estados
Unidos se vinieron a tierra, y las sustituyó un feroz bloqueo económico y un sistema de
agresiones armadas, apoyo a la contrarrevolución, hostilización en todos los campos,
cerco y aislamiento político de Cuba. El armamento generalizado y la participación
masiva de la población en la defensa, el carácter revolucionario de los cuerpos
armados, la alfabetización, la revolución agraria, la atención médica y de salud para
todos, una profundísima redistribución de la riqueza que comprendía al ingreso
(salarios, seguridad social, precios de acopio, consumos normados a bajos precios,
etcétera) y derechos fundamentales como el de empleo, acceso gratuito a servicios
básicos (salud, educación) y recreación, formaron parte de un cambio tan profundo de
la sociedad en Cuba que sólo es comparable en cuanto tal al producido por la
conquista española en el siglo XVI.
En las tremendas luchas de clase y de liberación nacional que se libraron en esos años
los actores se multiplicaron una y otra vez, y se cambiaron a sí mismos. Como parte de
la acción revolucionaria, la exigencia moral de solidaridad entre todos los cubanos se
impuso, y se completó con la del internacionalismo. Se produjo un inmenso proceso de
concientización, que alteró irremediablemente la reproducción ideal de las relaciones
sociales fundamentales que
9
"Y calculen ustedes lo que es una Revolución en los primeros tiempos: una colmena
luchando, trabajando, pero de hombres que, llenos de buenas intenciones, carecen de
experiencia, carecen de conocimientos, carecen de preparación. Y, de repente, sobre
los hombros de esos hombres cae la tarea de hacer marchar el país hacia adelante,
cae la tarea de impulsarlo todo, de administrarlo todo". (Fidel Castro. Clausura del XII
Congreso de la CTC, (29-8-1966). Cuba Socialista (62): oct. 1966, p. 46).
hasta entonces habían estado vigentes. La revolución y sus fines fueron la clave de
una totalidad que articuló y valoró los más diversos esfuerzos, acciones y relaciones,
desde el heroísmo de dar la vida hasta las relaciones interpersonales.
La Revolución Cubana se declaró socialista cuando ya lo era, marxista leninista, y
decidida a contribuir al avance de la liberación de los pueblos de América Latina, Africa
y Asia, de todos los yugos, y avanzar junto al campo socialista en sus luchas y en la
ruta hacia el comunismo. Los actos habían precedido a las declaraciones en todos
esos terrenos. La Unión Soviética apoyó decidida y firmemente a Cuba en la defensa
de su revolución y en el vuelco radical que debió dar a su economía, tan dependiente
de sus relaciones internacionales; también lo hicieron, en medidas diversas, los demás
países socialistas. Cuba ocupó un lugar central en la vida política latinoamericana —
que pronto fue lugar de antítesis: el diablo para gobiernos y clases dominantes, en
general, la esperanza y el futuro para los revolucionarios y amplios sectores populares
— y América Latina pasó a ocupar un lugar central en el mundo espiritual y en el
proyecto revolucionario cubano. Una activísima política de solidaridad con Africa y Asia
caracterizó desde temprano a la Revolución, y una participación destacada en las
coordinaciones de países del recién bautizado Tercer Mundo. Cuba fue identificada por
su política de principios, irreductible, contra el colonialismo, el neo- colonialismo y el
racismo, y de solidaridad efectiva con los revolucionarios y progresistas de la región. Y
en los países capitalistas desarrollados Cuba despertó gran interés —convertido
muchas veces en solidaridad— por su liberación y su nueva propuesta revolucionaria y
socialista en medio de Occidente, sobre todo en la izquierda, en los jóvenes y los
intelectuales.
Este es el tiempo de la Revolución Argelina, del auge re-volucionario, la invasión
norteamericana y la conversión de la guerra de Viet Nam en la avanzada mundial de la
confrontación entre la revolución y la reacción. Del inicio de la guerra de liberación en
las colonias portuguesas de Africa, de la descolonización masiva, la ampliación brusca
de la membresía de las Naciones Unidas y sus organismos especializados, de la
creencia en que la cooperación in
ternacional ayudaría decisivamente a resolver los problemas del desarrollo del Tercer
Mundo. Es el tiempo de la OSPAA, del despliegue del Movimiento de Países No
Alineados, de los regíme-nes llamados de "democracia nacional" y los intentos de
teorizar una llamada vía no capitalista de desarrollo. Es también —y es básico tenerlo
muy en cuenta— el de la generalización del neocolonialismo, que no es sólo resultado
de una adaptación al nivel de exigencia y de lucha por la independencia de los pueblos
y países del Tercer Mundo. El neocolonialismo es la relación fundamental de
integración mundial capitalista en la fase imperialista, el modo de dominación
unlversalizante correspondiente al dominio del capitalismo monopolista.10
El campo del socialismo estaba sujeto en estos años a de-sarrollos muy notables, a la
vez que aquejado de fuertes tensiones y situaciones de crisis. Mientras la URSS
aumenta su desarrollo económico, sale al cosmos y a los mares del mundo, el XX
Congreso del PCUS inicia una renovación de la sociedad en muchos campos; sus
influencias se extendieron a los demás países socialistas y al movimiento comunista
internacional. Avances, proyectos y deficiencias
10 ”... neocolonialismo es el concepto que expresa la supeditación más o menos
completa de un país que posee entidad estatal formalmente independiente, a otro
Estado capitalista (o más de uno) que expresa y representa a fuerzas económicas muy
supe-riores a las del Estado neocolonizado, fuerzas económicas que constituyen el
vehículo fundamental de la generalización y permanencia de aquella supeditación,
aunque estén asistidas por fuerza política, ideológica e incluso militar". (Fernando
Martínez. "Neocolonialismo e imperialismo. Las relaciones neocolonialistas de Europa
en Africa". Economía y Desarrollo (58): La Habana, jul/ago. 1980, p. 151; reproducido
en Tricontinental (74) y (75): La Habana, 1981). En este trabajo expongo las dos
condicionantes fundamentales del neocolonia-lismo, y otros criterios acerca de este
tema.
soviéticos dieron lugar a ardientes debates; el "deshielo" fue insuficiente, sin embargo,
para superar el retraso y dogmatismo imperantes en la teoría, y su consiguiente
inadecuación ante la vida. La coexistencia pacífica y la emulación con el capitalismo, el
paso a la construcción del comunismo en la URSS, la necesidad de una reforma
económica, la intensificación en la agricultura, etcétera, estaban entre los temas más
importantes. Poco después de producirse la corrección de la línea y la salida de Nikita
S. Jruschov
11
(octubre de 1964) se implanta la reforma económica.
Las reuniones de los partidos comunistas y obreros en Moscú (1957 y 1960) produjeron
una interpretación de las realidades del socialismo, el movimiento revolucionario
internacional y el mundo contemporáneo que pretendió ser guía o inspiradora de las
accio-nes de todos.12 Pero lo que estaba sobreviniendo en la práctica
11 La interpretación soviética actual de esa etapa puede encon-trarse en: Mijail S.
Gorbachov. Informe al Pleno Solemne del CC del PCUS por el Aniversario 70 de la
Revolución Socialista de Octubre; también en su libro La Perestroika. Editora Polí-tica,
La Habana, 1988, pp. 46-47.
12
La lucha por la paz y el desarme como tarea primordial, la emulación entre los dos
sistemas sociales opuestos, la evitación de la guerra nuclear, la apreciación del
contenido de la época actual como de transición del capitalismo al socialismo; la con-
tradicción entre las fuerzas del capitalismo y las del socialismo como la principal de
nuestro tiempo; la necesidad de la unidad de todas las fuerzas revolucionarias para la
lucha antimperia- lista; el principio de la coexistencia pacífica de los Estados con
diferente régimen social como una línea general de la política exterior de los países
socialistas; el uso tanto del camino pacífico como del no pacífico en la lucha por la
liquidación del capitalismo, el rechazo al fraccionalismo y el sectarismo, el apoyo
decidido al movimiento de liberación nacional, el comienzo de
—junto a renovaciones más o menos efectivas— era una diversificación inevitable ante
la emergencia de necesidades, aspiraciones y situaciones nuevas en todo el mundo, y
también una escisión del campo socialista que hizo de las divergencias chino-
soviéticas el teatro de una confrontación agudísima que perjudicó duramente al
movimiento revolucionario en el mundo.
Cuba de los años sesenta está en el centro de un mundo en que la conciencia del
subdesarrollo, las desigualdades, la opresión, el saqueo y despojo imperialistas
marchan junto a la convicción de que es imprescindible e inaplazable el desarrollo;
cooperación o revolución, o combinaciones de ambas, las soluciones dependen de si
los actores involucrados son o no revolucionarios, y de las circuns- tancias concretas.
Argelia, Mao, Viet Nam, Tito, Nasser, Congo, Lumumba, guerrillas en América Latina,
desarrollismo, Vaticano II, Alianza para el Progreso, guerras de liberación nacional,
maoísmo, Indonesia, revisionismo, aventurerismo, tercermun- dismo, No Alineamiento,
"socialismo africano", son términos cargados de sentido en el lenguaje de esa época.
El socialismo, el marxismo leninismo y las organizaciones políticas correspondientes,
entienden poco o lentamente ese lenguaje, encuentran grandes difi
una nueva etapa en la crisis general del capitalismo, están entre los más importantes
planteamientos de esas declaraciones (el texto completo puede leerse en
Declaraciones. Conferencias de los partidos comunistas y obreros. Editora Política, La
Habana, 1984, pp. 7-74).
13
"Los revolucionarios no pueden prever de antemano todas las variantes tácticas que
pueden presentarse en el curso de la lucha por su programa liberador. La real
capacidad de un revolucionario se mide por el saber encontrar tácticas revolucionarias
adecuadas en cada cambio de la situación, en tener presente todas las tácticas y en
explotarlas al máximo". ("Cuba: ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha
anticolonialista?". Obras, t. II, pp. 413-414).
cultades para actuar, o para actuar atinadamente, en este Tercer Mundo heterogéneo,
semidesconocido y urgente. Y el socialismo mismo como régimen y como sistema de
países, los métodos de su construcción en cada nación, las relaciones entre todo lo
anterior, la solidaridad internacional y el enfrentamiento al imperialismo, se yerguen en
los sesenta como un complejo de problemas retadores ante todos los revolucionarios.
La Revolución Cubana en transición socialista sólo puede comprenderse en relación
con las luchas del mundo, condicionada por él y actuando en él, con la vocación y la
comprensión comunistas de su papel y su lugar.14 lista es una constante en la obra del
Che y una clave indispensable para entender su pensamiento, y también la relación
entre este y su conducta.15 Y resulta más comprensible la creatividad y originalidad del
pensamiento del Che. La
14
Cuando el Che está ya luchando en el Congo, Fidel lo repetirá en el acto en que leyó
su famosa carta de despedida: "Vivimos en un mundo complejo y un mundo peligroso.
Los riesgos de ese mundo los correremos dignamente y serenamente. ¡Nuestra suerte
será la suerte de los demás pueblos, y nuestra suerte será la suerte del mundo!" (En el
acto de presentación del CC del PCC (3-10-1965). Cuba Socialista (51): noviembre de
1965, p. 82).
15 Emocionado al recibir un diploma de trabajador de vanguardia que le entregan
sorpresivamente en una asamblea del Ministerio de Industrias (14-3-1964) el Che dice:
"... en nuestra corta vida de revolucionario ... nuestra tarea única ha sido destinada al
beneficio de nuestra clase obrera y, también siguiendo al compañero Fidel, siempre
hemos mirado más lejos y hemos tratado de que nuestro ejemplo se convierta en algo
avasallador que permitiera la liberación de todos los pueblos oprimidos de América y
también del mundo ..." (El Che en la Revolución Cubana, t. V, p. 65. En adelante le
llamaré El Che en la...).
Revolución Cubana comenzó, ella misma, por tener que serlo para osar luchar y
vencer: "el significado del 26 de Julio; rebelión contra las oligarquías y contra los
dogmas revolucionarios", escribirá el Che en su Diario de Bolivia. El complejo de
problemas que le presentaban el país y el mundo al emprender el camino de la
construcción socialista exigía un pensamiento capaz de ponerse a la altura de las
necesidades y del proyecto, osadía de pensar con cab' ^a propia que produjo en el Che
—y en Fidel— aportes a la teo. ía que tienen valor permanente.
LA REVOLUCIÓN CUBANA, BASE DE LA CONCEPCIÓN DEL CHE
A la luz del poder revolucionario, popular y estatal, es que el Che analiza los problemas
de la construcción socialista en Cuba. Subrayo esa óptica, porque Fidel, el Che y sus
compañeros han subvertido con su práctica no sólo el orden dictatorial y neocolonial
cubano, subvirtieron también el límite de los pensamientos posibles en el campo
revolucionario. El proyecto socialista en el poder tiene una gran confianza en que la
subversión de las condiciones "normales" de existencia mediante la praxis
revolucionaria puede ser nuevamente eficaz, ahora para violentar el resultado de la
reproducción de la vida social, si utiliza para ello las fuerzas populares organizadas por
el poder revolucionario. Llega así al nudo de una cuestión fundamental, que se ha
presentado reiteradamente en la historia del marxismo: ¿a qué nos autoriza el
conocimiento del funcionamiento del capitalismo y del fundamento de interpretación de
los regímenes sociales que a partir de él se ha generalizado?, ¿cómo relacionar las
leyes expuestas por Marx en El Capital con la guía marxista que debe tener la acción
revolucionaria?
La cuestión se tornará polémica muy pronto, por dos razones básicas. La primera es
que en el marxismo leninismo se habían vuelto predominantes, durante décadas,
concepciones estrechas y dogmatizadas que empobrecieron la teoría y privilegiaron la
repetición de palabras, con un efecto fatal sobre su función primordial de
instrumento científico que guíe las prácticas revolucionarias. En los esquemas de cinco
sociedades sucesivas y de pares abstractos que tienen un polo dominante (materia-
conciencia, esencia-fenómeno, ser social-conciencia social, fuerzas productivas-
relaciones de producción, base-superestructura, etcétera), deben caber la historia de
los pueblos y las complejidades de la vida real de las sociedades, la economía, la
política y las ideas. La segunda razón, íntimamente ligada a la primera, es el
predominio de la intolerancia hacia criterios diferentes, que sólo deja campo a ejercicios
escolásticos en el seno del pensamiento aceptado, o condenaciones. Zonas enteras
del conocimiento y la cultura fueron declaradas nocivas, y si a pesar de todo el
marxismo leninismo siguió teniendo reservas extraordinarias, ellas estuvieron en el
monumento mayor legado por Marx, Engels y Lenin, en su ligazón ideológica a los
anhelos, las acciones, los heroísmos y sacrificos de millones de revolucionarios
marxistas de todo el mundo, y en cierto número de escritos en que esa ligazón de
teoría e ideología revolucionaria logró resultados felices.
Estas razones, realidades de la historia de las ideas que no son .comprensibles sin
relacionarlas con el conjunto de la historia contemporánea, oscurecen y entorpecen el
planteo de las preguntas fundamentales formuladas arriba. En los fundadores del
marxismo se encuentran efectivamente argumentos y expresiones que parecen
favorecer a más de una posición posible. Pero 2 lo largo de la historia del pensamiento
marxista se fue creando la costumbre de partir de una sola de ellas, a la que se
atribuyó representar al de- terminismo, de aplicación universal, que supuestamente
garantiza la cientificidad (ya que parte de "lo objetivo"), y también la ineluc- tabilidad de
la sustitución del capitalismo por el socialismo. Toda otra posición está obligada
siempre a explicarse; con ayuda de una cierta dialéctica que la introduzca, o mediante
la descripción más inmediata de situaciones de hecho que no caben en el patrón
determinista pero que resultan admitidas porque sencillamente han sucedido. Las
revoluciones de liberación y socialistas resultan entonces, paradójicamente,
excepciones para la teoría, por lo que son
devueltas a la vida práctica con el dictamen de excepcionalidad.16 De la inmensa
riqueza teórica aportada por el leninismo se toman sólo elementos sueltos.
La crisis del pensamiento marxista abierta en la segunda mitad de los años cincuenta
permitió avances en los afios siguientes, en cuanto a desmitificaciones, a un mayor
interés en pensar las realidades acuciantes, en la "vuelta a Marx", al tema del
humanismo, y otros. Pero su impulso resultó muy insuficiente, y finalmente se detuvo.
La Revolución Cubana tuvo por tanto poca ayuda en ese terreno para enfrentar los
problemas de su transición;17 más bien constituyeron piedra de escándalo los
planteamientos y la posición que fue elaborando en aquellos años.
Y no eran pocos los problemas, como era de esperar. Defender a la Revolución y
sobrevivir a sus enemigos fue una constante deci-siva para el país, por los esfuerzos,
los desvelos y la utilización de una masa enorme de recursos humanos y materiales, en
detrimento del desarrollo económico (con menor peso relativo, sigue siendo así hasta
hoy). Por otra parte, las medidas de justicia social inherentes a la Revolución implicaron
una gran redistribución de
16 Véase "Cuba: ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha an- ticoionialista?".
Obras, t. II, pp. 403-419. Su definición del excepcionalista respecto a la Revolución
Cubana (p. 416-417) es antológica. Ver también las primeras páginas de "La
planificación socialista, su significado". Ob. cit., t. II, p. 319 y sigs.
17 Ya en 1965, Che escribía: "Si a esto se agrega el escolasticismo que ha frenado
el desarrollo de la filosofía marxista e impedido el tratamiento sistemático del período
(de transición), cuya economía política no se ha desarrollado, debemos convenir en
que todavía estamos en pañales y es preciso dedicarse a investigar todas las
características primordiales del mismo antes de elaborar una teoría económica y
política de mayor alcance". ("El socialismo y el hombre en Cuba". Obras, t. II, p. 377).
riquezas hacia la masa de los trabajadores, desempleados y sus familias; el mercado
interno se vio rápidamente muy urgido por el aumento de la demanda. Los
requerimientos y problemas de la re-volución agraria, el desbarajuste lógico de una
nación en revolución social y en pie de guerra, la ruptura brusca de todas las relaciones
con Estados Unidos —de intensa y larga integración económica neocolonial— y la
difícil reorientación de las relaciones económicas hacia el lejano campo socialista, la
evidencia de que la industria carecía de equipos, partes, piezas y materias primas
importadas, y sobre todo de integración como sector con los recursos y con el resto de
la economía nacional, se sumaron muy pronto a la escasez de divisas y el enorme
desempleo estructural que tanto preocupaban en 1959.
Sin embargo, todas las tareas y todos los problemas fueron en-frentados
simultáneamente, y en todo lo esencial la Revolución salió adelante en esta etapa. Un
análisis fundamentado, que tenga en cuenta las variables favorables constituidas por el
nivel de desarrollo relativo que tenía entonces Cuba y por la ayuda solidaria que
recibió, tendría no obstante que reconocer que los factores decisivos fueron el inmenso
entusiasmo popular, la confianza en el liderazgo de Fidel y de la vanguardia, la fe en la
Revolución, combinados con el aluvión de medidas prácticas que beneficiaron al
pueblo y acabaron con el poder de sus explotadores y opresores, que se expresaron en
una voluntad organizada y encuadrada de numerosas maneras, en acciones
incansables, decididas y abnegadas frente a todos los obstáculos, y en la adquisición
masiva de una conciencia política y una gran seguridad del pueblo en su propio poder.
18
Véase, por ejemplo, el análisis del Che sobre la actitud ante el trabajo y los resultados
positivos de la producción durante la Crisis de Octubre, en "Contra el burocratismo”.
Obras, t. II, pp. 181-182 y sobre la extraordinaria respuesta popular durante aquella
crisis, en "La juventud y la Revolución". Ob. cit., t. II, p. 311.
Esa experiencia, más amplia y profunda que la de la guerra, se sumó a ella para
ratificar y enriquecer las convicciones y la posición teórica de Fidel y el Che, y se
convirtió en la base y el lugar de prueba del desarrollo de su pensamiento.19 Es
necesario recordar hoy que ese pensamiento no desdeñó nunca la teoría, supo
comprender hondamente su función en la práctica social, estudió a fondo a Marx,
Engels, Lenin, asimiló su espíritu y por tanto no temió ser creador cuando la realidad lo
exigía, hizo todo lo que estuvo a su alcance para que los revolucionarios asumieran la
heren-
19
"No hay que olvidarse que nosotros tenemos una serie de aspectos que dentro del
socialismo son nuevos y por lo tanto estamos en un proceso creador, constante.
Proceso que no se puede hacer si no es en base a la realidad; entonces, la realidad es
la que nos tiene que ir dando la materia prima para estos cambios". ("Reuniones
bimestrales" (12-9-1964). El Che en la..., t. VI, p. 540).
20
"Las ideas pueden acelerar un proceso, como pueden retrasar considerablemente un
proceso". (Fidel Castro. Discurso de clausura de OLAS" (10-8-1967). Fidel Castro.
Campamento 5 de Mayo, La Habana, p. 123).
21
cia marxista y con ella enfrentaran creadoramente la reflexión y
22
el estudio de los problemas y las ideas actuales.
El proceso real puso una y otra vez a sus actores ante dilemas complejos; las
situaciones, además, obligaban muchas veces a to-mar decisiones sin dilación, y sus
efectos se agregaban al siguiente planteo del problema. El proceso gradual o el salto
para avanzar, y sus combinaciones, exigían soluciones fundadas en algo más que la
urgencia. ¿Qué estrategia era la válida para sobrevivir, la audacia extrema o la
moderación? ¿Cómo relacionar eficazmente las exigencias de la política (incluida la
defensa) y del avance ideológico con las exigencias de la economía? ¿Qué premisas
son necesarias para pasar al socialismo? ¿Qué política es la acertada para el
"tránsito"? ¿Debe crearse rápidamente un conjunto de instituciones inspiradas en el
socialismo existente y sus doctrinas, o es más
21
"Hay una cuestión que tenemos que entender, nosotros no podemos ser hijos de la
práctica absoluta, hay una teoría; que nosotros tengamos algunas fallas, algunos
motivos de discusión de algunos de los aspectos de la teoría, bueno, pues perfecto,
para poder hacer eso hay que conocer aunque sea un poquito de teoría. Ahora,
inventar la teoría totalmente a base de la acción, solamente eso, es un disparate, con
eso no se llega a nada ..." ("Reuniones bimestrales". (22-2-1964). El Che en la..., t. VI,
p. 462).
22
"Pero hay cierta pereza mental para entrarle en el fondo al pro-blema y para saber qué
es lo que estamos haciendo y tratar de encontrarle el por qué. Hay excesiva disciplina
en seguir la línea y falta de una disciplina conciente de buscar los por qué, hay que
estudiar todos esos asuntos de la construcción del socia-lismo, de los problemas que
plantea la construcción del socia-lismo, los problemas de la construcción del hombre
hay que es-tudiarlos". ("Reuniones bimestrales" (5-12-1964). El Che en la..., t. VI, p.
564).
conveniente para el avance del proceso revolucionario cubano no hacerlo? ¿Forzar a
los sectores medios de la economía a sociali-zarse, o establecer fórmulas y métodos
voluntarios y graduales? Planificar la economía sí, pero ¿cómo? ¿Qué plan atraerá la
meta ansiada por todos de la industrialización? ¿Qué relaciones entre la agricultura y la
industria serán las factibles y eficaces? ¿Cómo relacionar la diversificación de la
agricultura y de la industria con las realidades del comercio exterior, de la disponibilidad
de divisas, del sector cañero-azucarero y de las características de la industria
existente? Las nuevas relaciones con la URSS, China y demás países socialistas,
¿cómo articularlas efectivamente al desarrollo de la economía, del socialismo y del
proyecto revolucionario cubano?
La lista precedente podría seguirse ampliando. Lo que ella in-dica, en suma, es que se
preguntaba entonces qué paso llevaría el socialismo cubano, en qué dirección
marcharía, cuánta audacia ca-bría en sus análisis de situación y en sus proyectos, qué
puertas no franquearía, en qué medida sería resultado de lo que se consideraban sus
condicionamientos y en qué medida saltaría por sobre ellos.
El Che entiende lo fundamental desde el primer momento. La sociedad cubana puede
ser tan capaz como cualquier otra sociedad capitalista de absorber el heroico esfuerzo
de una revolución, e incluso injertar parte de la fuerza de ella en su tronco,^ basándose
en su profunda relación de dominación con Estados Unidos. Contra esa capacidad sólo
valdrá desatar todas las fuerzas con que la revolución cuenta, y derribar cada obstáculo
con más revolución. Resulta imprescindible obrar a partir de una concepción marxista
23
En octubre de 1959 el Che previene a los rebeldes contra la sutil capacidad de la
organización y la mentalidad existentes, de ir permeando a los que asumen las
funciones que ellas tuvieron: "Nuestro máximo jefe nos dijo, cuando tomamos Columbia
y La Cabaña, que, por el contrario, éstas nos habían tomado a nosotros". (Conferencia
en la Academia "José A Echevarría" de la PNR, resumen en El Che en la..., t. II, p. 102)
leninista, y aun así la tormenta desatada obliga a ir "teorizando sobre hechos para crear
una ideología que venía a la zaga de los acontecimientos".^
Sería muy fructífero el estudio de la evolución, entre 1959 y 1966, de las ideas de este
hombre riguroso e impaciente que ya desde el inicio clamaba por la planificación, y era
capaz de reprochar, en marzo de 1962, que la Revolución hubiera dejado pasar el
primer año (¡el 59!) sin encarar cuál sería la línea económica y con qué intensidad se
caminaría por ella.2'5 Se sabe que el Che, además de ser protagonista, estudió con
método y sin tregua ni medida durante todos esos años —marxismo leninismo,
matemáticas, economía, técnicas diversas, etcétera— y que acendró sus
conocimientos y su concepción en la práctica y en las polémicas. En seis años él
recorrió un camino teórico-práctico en el que reafirmó sus intuiciones y sus conceptos
centrales, pero en el que también superó ciertas creencias y postulados que al inicio de
la ruta parecían axiomas.
Cuatro meses después de publicar su demoledor "La planifi-cación socialista, su
significado", escribe a su oponente, con su natural modestia no exenta de humor
irónico: ”un poco más avanzado que el caos (...) tengo un mundo de ideas que chocan,
se entrecruzan y, a veces, se organizan".26 Y a sus íntimos colaboradores en la batalla
de la economía les generaliza y expone, de manera más
24
Obras, t. II, pp. 678-679. En el breve texto de la famosa carta a Ernesto Sábato (12-4-
1960) ha repetido cuatro veces esa idea.
25
"Tareas industriales de la Revolución en los años venideros". Cuba Socialista (7):
marzo 1962, p. 29.
"Carta a Charles Bettelheim del 24 de octubre de 1964". Obras, t. II, p. 692.
27
franca y dura, cómo están las cosas en la teoría. Sin embargo, "El socialismo y el
hombre en Cuba", tres meses después, es ya un trabajo de madurez, que contiene en
su brevedad una concepción del socialismo y el comunismo, que establece el lugar, el
significado, el valor y la trama de sus conceptos, y enjuicia al pensamiento existente. El
Che ha producido una concepción marxista leninista, nuestra, de la transición al
socialismo y al comunismo, que implica e interesa al movimiento revolucionario
mundial. Una concepción de importancia crucial, que es preciso desarrollar y utilizar
para que nos ayude a realizar la más difícil de las tareas. El no pudo hacerlo, tenía una
cita urgente. Pero nos la ha dejado.
POSICION FILOSOFICA Y CONCEPTOS FUNDAMENTALES
Si se produce el hecho concreto del nacimiento del socialismo en estas nuevas
condiciones, es que el desarrollo de las fuerzas productivas ha chocado con las
relaciones de producción antes de lo racionalmente esperado para un país capitalista
aislado. ¿Qué sucede? Que la vanguardia de los movimientos revolucionarios,
27
"... el problema aquí es que nosotros somos demasiado ignorantes individualmente,
cada uno de nosotros, para poder elaborar toda una teoría sólida. Y además, en
general la gente inteligente y sabia tampoco elabora teorías sólidas, y menos en estos
momentos del mundo. Pero particularmente el grupo de nosotros, más o menos
estudia, se preocupa". Y desarrolla a continuación un análisis valiosísimo sobre las
cuestiones fundamentales de la teoría y el socialismo en el mundo, en una Reunión
Bimestral de su Ministerio (5-12-1964). En El Che en la..., t. VI, p. 567.
influidos cada vez más por la ideología marxista leninista, es capaz de prever en su
conciencia toda una serie de pasos a realizar y forzar la marcha de los
acontecimientos, pero forzarlos dentro de lo que objetivamente es posible.28
Cuando el Che insiste en este argumento, dice, para enfrentar "una de las fallas
fundamentales" de la posición de Bettelheim, hace ya un año que ha comenzado el
gran debate abierto al público con la aparición de Nuestra Industria. Revista Económica
(junio de 1963). La polémica comenzó por un problema de economía práctica,29 y
parecería a primera vista que a pesar de la ampliación del campo ese era su fondo.
Hasta cierto punto es así, pero solamente en la medida en que convengamos en que la
economía "práctica", la política económica en que ella está (o debiera estar) inscrita y
la economía política en la que esta última tiene su funda- mentación, forman parte en el
régimen de transición socialista de una estrategia más general, basada en la teoría
marxista leninista y en la búsqueda decidida del socialismo y el comunismo. Y aún así
es hasta cierto punto, porque desde la concepción del Che —y en mi opinión esto es
fundamental— la economía en la transición socialista sólo parcialmente se explica por
sí misma, y es imposible hacerla operar solamente de acuerdo a sus leyes propias.
28
"La planificación socialista, su significado". Obras, t. II, p. 323.
29
Un título tan técnico como "Consideraciones sobre los costos de producción como base
para el análisis económico de las empresas sujetas a sistema presupuestario" (Obras,
t. II, p. 208- 218) dio inicio a los intercambios de criterios entre Ernesto Che Guevara,
Alberto Mora, Ernest Mandel, Marcelo Fernández Font, Charles Bettelheim, Luis
Alvarez Rom y otros compañeros.
En el texto del Che reproducido arriba se abordan dos planos teóricos que conviene
distinguir: el que relaciona las fuerzas productivas y las relaciones de producción (en la
acepción que les da Marx en el Prólogo de 1859) con la revolución social, y el plano
creado a partir de preguntar qué sucede, en el que se presenta con rigor teórico el
movimiento histórico producido mediante la acción revolucionaria en el siglo XX, en
cada país en que se ha derribado al capitalismo para lograr el socialismo y la liberación
nacional. En cuanto al abordaje de la realidad que cada uno hace, el primero toma
como punto de partida al funcionamiento del modo de producción capitalista, para
postular su tendencia y sus límites, y el segundo está referido al medio en que se
produce la destrucción de aquel funcionamiento mediante la acción revolucionaria, y a
la sustitución del capitalismo por otra formación social que se construye
concientemente.
Todavía es necesario hacer dos precisiones entre aquellos dos planos teóricos: a) el
segundo plano presupone al primero, y pre-tende forzarlo a no regir plenamente, sino
dentro de una relatividad medible por previsión; y b) hay una historia de relaciones
entre ambos planos teóricos, en parte hija de los condicionamientos sociales e
intelectuales del marxismo europeo originario, pero en parte también consecuencia de
las vicisitudes históricas del marxismo y el comunismo en este siglo. Esa historia afecta
a las valoraciones de los hechos y de los principios teóricos, pesa sobre el lenguaje
utilizado y fopma juicios y prejuicios.
Che asume una posición filosófica que privilegia la acción concierne y organizada como
creadora de realidades sociales, una filosofía marxista leninista de la praxis, frente al
determinismo social que considera que los cambios son resultado de la ruptura de una
correspondencia necesaria, en este caso de las fuerzasproductivas respecto a las
relaciones de producción, correspondencia que fue
extendida como necesidad a la transición socialista. (El plantea-miento del Che no
excluye el reconocimiento de que existan de-terminaciones "objetivas"; el determinismo
social admite también que la actividad humana juega un papel en el cambio social).
Che comprende la importancia decisiva de esa posición suya, y la reitera sin
descanso;31 él sabe que la vulgarización "determinista" es la dominante en los medios
marxistas. Al Che no se le escapa tampoco el problema de fondo planteado por la
propia historia del marxismo, y trata de ayudar al conocimiento acertado, destacando
precisamente que el marxismo tiene historia 32 y ofreciendo pasajes comentados de
Marx y Lenin, en relación con la posición que defiende.3'5
30
Véase Stalin, José V. "Sobre e) materialismo dialéctico y el ma-terialismo históricc"
(1938). Cuestiones del leninismo. Ed. en Lenguas Extranjeras, Moscú, 1941, sobre
todo pp. 656 y 661- 662. Y ya con opiniones diferentes sobre la posibilidad de con-
tradicciones en el socialismo, en Problemas económicos del socialismo en la URSS
(1952).
31 Obras, t. II, pp. 192, 193,199, 201,252,253, 259,265,273,326, etcétera.
32
Parece una perogrullada. Sin embargo, esta noción y sobre todo sus consecuencias
prácticas al manejar textos marxistas y su relación con el medio en que se produjeron y
las influencias que recibieron, es muy poco tenida en cuenta actualmente entre
nosotros.
33
Véase "Notas para el estudio de la ideología de la Revolución Cubana". Obras, t. II, pp.
92-95; en "Sobre la construcción del Partido". Ob. cit., t. II p. 192; en "En la entrega de
certificados de trabajo comunista", Ob. cit., t. II, pp. 245-246; "Sobre el sis
Che distingue el carácter intelectual del dilema en los fundadores del marxismo, y el
vuelco radical dado al problema por la nueva realidad creada por Lenin y los
bolcheviques en Rusia. Para la soviética y las revoluciones sucesivas la cuestión será,
en líneas generales, si la teoría va a permitir interpretar las situaciones y guiar las
acciones en los procesos reales, si brindará una base intelectual y emotiva que
fundamente la lucha y lo ineluctable de su triunfo. O si será apenas capaz de
proporcionar una reafirmación de lo que se tiene, una referencia más bien vaga al
futuro, una fundamentación de las medidas del día y cierta tranquilidad, fluctuando
entre coexistir con las acciones renovadoras o creadoras, o ser una rémora y un
obstáculo para ellas, que coloca al "conocimiento" en contradicción con la lucha.
La pertenencia o adhesión al marxismo leninismo de Fidel, Che, y la vanguardia
cubana en el poder, y sobre todo las exigencias de la Revolución misma, crearon la
necesidad de asumir un mar-xismo leninismo capaz de servir para vivir y analizar la
lucha, los problemas y el futuro de Cuba, y también los de la revolución latinoamericana
y de los demás pueblos oprimidos. El orden que se había vuelto habitual será por tanto
alterado: el que sea consecuentemente revolucionario en Cuba y en el mundo actual
será el marxista; ser revolucionario hasta el final es lo que le permitirá comprender y
desarrollar la teoría.
La necesidad de actuar sin desconocer las leyes que rigen el funcionamiento y los
límites de la realidad existente (esto es, de lo que esa realidad "puede dar de sí"), pero
actuar de manera concierne y organizada para crear una nueva realidad,34 es la ley
del
tema presupuestario de financiamiento". Ob. cit., t. II, pp. 251- 257; en "La planificación
socialista, su significado". Ob. cit., t. II, pp. 319-322; y otros.
34 "... hemos averiguado que el proceso de desarrollo histórico de las sociedades,
en determinadas condiciones, puede abreviarse, y que el Partido de vanguardia es una
de las armas fundamen
paso del capitalismo al socialismo para cada país, la ley de la revolución. Implica el
predominio del factor subjetivo, como en la época de la vigencia del capitalismo ha
predominado el factor objetivo. Pero el Che plantea que para toda la época de
transición del capitalismo al socialismo y al comunismo rige una dialéctica de ambos
factores, en la que el polo dominante tiene que ser el subjetivo, so pena de no avanzar,
en el corto o largo plazo, y por consiguiente no llegar.
En las ideas y en el lenguaje 35 del Che, esta concepción aparece organizada
mediante un conjunto de conceptos que se refie-
tales para abreviarlo" (24-3-1963). ("Sobre la construcción del socialismo". Obras, t. II,
p. 193). "Las ideas socialistas tocan la conciencia de las gentes del mundo entero, por
eso puede adelantarse un desarrollo al estado particular de las fuerzas productivas en
un país dado" (2-1964).. "Sobre el sistema pre-supuestario de financiamiento". Ob. cit.,
t. II, p. 265). No puedo evitar recordar a Lenin, también en sus treinta y cinco años de
edad, reclamando desafiante ante la "ortodoxia" de Kautsky y Plejanov: "Es indudable
que la revolución nos aleccionará, que aleccionará a las masas populares. Ahora bien,
para el partido político en lucha la cuestión consiste en ver si sabremos enseñar algo a
la revolución ..." ("Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática",
Obras Escogidas, 3 ts., Editorial Lenguas Extranjeras, Moscú, s/f, 1.1,
echando mano al lenguaje existente. Aunque va desarrollando una concepción, como él
no pretende construir una teoría, toma, utiliza o moldea conceptos provenientes de
diferentes niveles teóricos (y que tampoco carecen de historia) y disciplinas. Además
de definirlos siempre que es necesario, y articularlos con rigor lógico, es muy notable
cómo los utiliza, en vez de ser víctima de ellos.
p. 500)
35
Como le sucede a todos, el Che construye su pensamiento
ren a realidades, actividades, fines y relaciones entre ellos. El poder, teatro básico de la
articulación de lo subjetivo y lo objetivo en la sociedad en transición, condición sin la
cual no es posible dominar la formación social, ni aplicar plan alguno de cambio radical
mediante el Estado y las demás agencias sociales. Las condiciones, que se refieren a
la medición de "lo que objetivamente es posible" y a la creación, a partir de la acción,
de un medio favorable a la revolución y al socialismo. La conciencia, ligazón eficaz (en
varios sentidos) del predominio del factor subjetivo con el medio sobre el cual actúa, y
también de lo individual con lo colectivo. La vanguardia, correas sucesivas de
trasmisión de la acción y la voluntad organizadas de minorías crecientes a mayorías
cada vez más capaces de producir cambios y de aprender a gobernarlos. El plan o la
planificación centralizada, polo dominante de la contradicción en la transición socialista
que permite a la acción, organizada en poder y en conciencia, volverse superior a la
reproducción social que genera el funcionamiento mercantil de la economía. La
educación, proceso organizado dirigido a modificar los resultados masivos esperables
de la reproducción económica y social de modo favorable al socia-lismo y al
comunismo, mediante la cultura general, técnica e ideológica, la autoeducación, la
coerción social y la conversión de las actitudes socialistas y comunistas en hábitos. El
deber, la norma, la moral, el ejemplo, vinculan al individuo, los colectivos y
comunidades, con la sociedad en transición considerada como un todo y con sus fines
y tareas generales; vinculan a las conductas con lo existente y con el proyecto
revolucionario.
Los conceptos de Partido, Estado, clases, política, economía, construcción económica,
sistema de dirección, estímulos al trabajo, control, organización, planificación de la
economía, ética, internacionalismo proletario, socialismo, comunismo, y otros, tienen
significaciones y una articulación específica en este medio teórico del Che, que les da
su lugar y su función en él. Como es natural, pueden separarse para su estudio, con las
reglas usuales de ese trabajo intelectual. Pero es imposible, o genera error y confusión,
pretender tomar elementos sueltos y utilizarlos como si fueran parte de su concepción,
cuando están privados precisamente del signifi
cado, la articulación, el lugar y la función que tienen en el pensamiento del Che.
No he olvidado al hombre. En la concepción del Che de la tran-sición socialista la
cuestión del hombre ocupa un lugar central; por consiguiente, es necesario partir de
ella e integrarla en su concepción antes de tratar de exponerla en sus detalles. ¿En qué
consiste ese "poner al hombre en el centro" con el que en principio y abstractamente
todos estaríamos de acuerdo? ¿El centro de qué, en qué condiciones concretas, cómo,
para qué?
La antropología filosófica tiene una larga historia. Feuerbach y el joven Marx eran el
capítulo de sus orígenes en la tradición mar- xista, pero también la etapa de
empobrecimiento y dogmatismo referida arremetió contra ella y la dejó abandonada
durante el lapso de una generación. El regreso marxista leninista a este tema en los
años sesenta estaba marcado por el tiempo perdido y por el uso que los adversarios
habían hecho de ciertos textos del joven Marx, pero de todos modos resultó muy
positivo para ayudar al replanteo de los temas centrales de la teoría, acuciada por las
situaciones prácticas.
Como sucedió en otros temas, la "vuelta a Marx" en Cuba re-volucionaria tuvo su
especificidad de motivos y de asuntos respecto a la de muchos marxistas de los países
socialistas y de Europa capitalista. El Che (lo hemos dicho antes), que es tan
profundamente antidogmático como apegado al pensamiento originario del marxismo
leninismo, "vuelve" al joven Marx al inicio mismo de uno de sus trabajos fundamentales:
"Sobre el sistema presupuestario de fi- nanciamiento". Che defiende el valor
permanente del humanismo del joven Marx —a partir de sus motivaciones, de su
compromiso integral y su evolución intelectual—^ no tanto como vehículo de
36
"Marx estaba en la plenitud de su vida, ya había abrazado la causa de los humildes y la
explicaba filosóficamente, aunque sin el rigor científico de El CapitaF. ("Sobre el
sistema presupues-tario de financiamiento" Obras, t. II, pp. 251-252). En el Pró-
denuncia moral e indignada contra las infamias de una sociedad injusta, sino como
posición filosófica concreta. El peso científico de El Capital, dice el Che, "nos ha hecho
olvidar frecuentemente el carácter humanista (en el mejor sentido de la palabra) de sus
inquietudes. La mecánica de las relaciones de producción y su consecuencia, la lucha
de clases, oculta en cierta medida el hecho objetivo de que son los hombres los que se
mueven en el ambiente histórico”.' Y cita de los Manuscritos de 1844 para mostrar
como plantea Marx al hombre como el actor concierne de la historia, y a su liberación,
el comunismo, como resultado de un acto concierne, y no meramente "de
contradicciones de clase en una sociedad de alto desarrollo, que fueran a resolverse en
una etapa de transición para alcanzar la cumbre... Sin esta conciencia, que engloba la
de su ser social, no puede haber comunismo".38
La ideología regida por las leyes "objetivas" que se derivan de "lo material" puede servir
para fundamentar instituciones y obedecer orientaciones que no transgredan lo
esencial del orden existente, puede "enseñarle" a todos qué es lo correcto y qué no lo
es. Ella obliga al hombre, lo subordina a la necesidad; su función no es desatar sus
fuerzas e iniciativas, ni alentarlo a saltar más allá del terreno acotado. Es natural que
para ella el hombre no ocupe el lu-
logo al libro El partido marxista-leninista, publicado por la Di-rección Nacional del PURS
en 1963, Che exhorta a todos a grabarse en la memoria un fragmento de Fidel sobre
los sentimientos que caracterizan al verdadero marxista y sobre el papel que
desempeñaron en Marx, en Engels y Lenin para engendrar el marxismo; a recordarlo,
dice, "como su arma más eficaz contra todas las desviaciones". ("El partido marxista
leninista". Ob. cit., t. II, p. 206).
37
"Sobre el sistema presupuestario de financiamiento". Obras, t. n, p. 252.
'ÍQ
Ibidem, p. 253 (la cursiva es del Che).
gar central. Para el Che sí debe ocuparlo, porque el hombre del que habla es el hombre
en revolución y el hombre revolucionado por la acción, el ser humano que se cambia a
sí mismo junto con la sociedad, que se realiza en la actividad revolucionaria, que
trasciende el individualismo y el egoísmo al ejercer el trabajo, la organización, la lucha,
la solidaridad, los sacrificios.
No es humanismo a secas, que sería simplón a estas alturas, es acción humana que
revolucione las condiciones de existencia y la reproducción "normal" de la vida social,
condiciones y reproducción que son conocidas o cognoscibles. Es acción humana
organizada como palanca eficaz para que una realidad conocida se transforme en otra
realidad conquistada, y en otra realidad creada. Es en estos sentidos que se plantea
que lo "objetivo" pueda ser transformado y superado por el factor subjetivo, más bien
palabras que aluden a la tendencia fundamental que conceptos precisos.
Utopía, idealismo, voluntarismo, son reacciones calificadoras frente a esa posición y al
proyecto que ella auspicia, palabras tampoco muy precisas, pero que resuenan
todavía. Nadie más lejano que el Che de las actitudes que esas palabras quieren
designar. Che parte siempre de la lucha de clases, de la que el hombre, dice, es
expresión viviente, y de que nunca se puede desligar el análisis de las contradicciones
económicas del hecho histórico de la lucha de clases, del desbordamiento político e
histórico de una clase social por otra. El socialismo existe porque los expropiadores
han sido expropiados y la propiedad privada convertida en social.39 "El socialismo no
es una sociedad de beneficencia, no es un régimen utópico, basado en la bondad del
hombre como hombre. El socialismo
10
Tomo casi textualmente las ideas expuestas en "La planificación
socialista, su significado" (Obras, t. II, p. 326). Che añade: ”...
el análisis teórico debe abarcar el gran marco que encuadra las
relaciones nuevas entre los hombres, la sociedad en tránsito ha
cia el socialismo". (Ibidem).
es un régimen al que se llega históricamente dice a una asamblea de obreros
ejemplares.
En 1965, "El socialismo y el hombre en Cuba" será, desde el propio título, una
exposición acabada de la dialéctica que relaciona, para la construcción revolucionaria
del socialismo y el comunismo, al individuo, "actor de ese extraño y apasionante drama
que es la construcción del socialismo", la masa, los dirigentes, la conciencia, la
producción, el trabajo, la educación, la coerción social, las relaciones mercantiles, el
subdesarrollo, los estímulos morales y materiales, la vanguardia, el Estado, las
instituciones, la comunidad, el arte, la juventud, el partido, el revolucionario, el
internacionalismo proletario. Y siempre en función de la creación de un hombre nuevo^
que deberá desarrollarse "por métodos distintos a los convencionales", y de avanzar
hacia "la última y más importante
40
"Sobre la construcción del Partido". Obras, t. II, p. 191; en Ari- guanabo (24-3-1963). En
1960 había dicho en el MINSAP: "... en Cuba se está creando un nuevo tipo humano
(...) aun cuando se comprendan estas cosas que estoy diciendo (...) para cambiar de
manera de pensar hay que sufrir profundos cambios interiores, y asistir a profundos
cambios exteriores, sobre todo sociales". ("El médico revolucionario". Ob. cit., t. II, pp.
72,74).
41
"En este período de construcción del socialismo podemos ver el hombre nuevo que va
naciendo. Su imagen no está todavía acabada; no podría estarlo nunca ya que el
proceso marcha paralelo al desarrollo de formas económicas nuevas". ("El socialismo y
el hombre en Cuba". (Obras, t. II, p. 373). "El hombre del siglo XXI es el que debemos
crear, aunque todavía es una aspiración subjetiva y no sistematizada. Precisamente
este es uno de los puntos fundamentales de nuestro estudio y de nuestro trabajo..."
(Obras, t. II, p. 379)
ambición revolucionaria que es ver al hombre liberado de su 42
enajenación".
Hasta el final de su vida —"la tarea del revolucionario de vanguardia es a la vez
magnífica y angustiosa"— Che trabajó, escribió, divulgó, discutió, estudió cómo
conseguir mayores y mejores resultados en la construcción del hombre, con una
honestidad, lucidez y espíritu autocrítico difícilmente igualables. Es esencial
comprender el sentido de su combate diario por el futuro comunista, uno de los
requisitos de articulación conceptual, y de lo conceptual con la vida, sin el cual no
estaríamos hablando nunca de su pensamiento. Comprender, del mismo modo, cómo
el Che liga los elementos que le parecen más lejanos entre sí al rasante sentido
común: "Creemos que se está desperdiciando, en cierta manera, las posibilidades de
desarrollo que ofrecen las nuevas relaciones de producción para acentuar la evolución
del hombre hacia el reino de la libertad".
42 Ibidem, pp. 375 y 378.
43
Idem., p. 265 (la cursiva es del Che). Viene planteando esta dialéctica de la transición
por todas partes. A la UJC: "Porque el socialismo ahora, en esta etapa de construcción
del socialismo y el comunismo, no se ha hecho simplemente para tener nuestras
fábricas brillantes, se están haciendo para el hombre integral, el hombre debe
transformarse conjuntamente con la producción que avance ..." (9-5-1964). ("La
juventud y la Revolución". Ob. cit., t. II, p. 317). O a sus compañeros en la dirección de
las industrias, e.i tantos aspectos diferentes: cómo lograr un real contacto con las
masas; cómo hacer que la gente que trabaja y se sa fica llegue a sentir que sus horas
de trabajo forman parte de su vida; introducir técnicas de medición de las capacidades
y personalidad de cada individuo, en los centros de trabajo; ayudar a aumentar la
motivación interna hacia el trabajo voluntario; humanizar más el trabajo de dirección
"para que sea completo y para dar un salto, quién sabe de qué
El despliegue del marxismo como concepción abarcadora del futuro de la humanidad
es uno de sus principales logros —y el que será de mayor alcance— y ha sido siempre
uno de sus cardinales atractivos. Engels subrayó con toda razón que Marx y él habían
elevado la postulación del socialismo, de la utopía a la ciencia. Lenin elevó esa
formulación aún más: de la ciencia a la realidad. Desde el escondite de Razliv en que
escribía El Estado y la revolución hasta los días postreros de "Más vale poco pero
bueno", Lenin combinó férreamente la lucha cotidiana con la ambición y el proyecto de
la revolución socialista mundial y del comunismo. Ese proyecto sigue siendo hasta hoy
la guía más válida de la teoría, la estrategia y la táctica revolucionarias; él cohesiona
los ideales comunistas con todas las direcciones prácticas de la actividad
revolucionaria, y brinda a cada individuo y a las colectividades la fe imprescindible y
movilizadora para la construcción, la lucha y las victorias, pero también indispensable
para enfrentar los obstáculos, las priva-ciones, los fracasos, los sacrificios, las odiseas,
los esfuerzos que sólo darán cosecha en el futuro, para darle un sentido más
trascendente a la vida.
Sin embargo, sería ceguera o tontería negar que asistimos en el mundo actual a otra
fase de crisis del pensamiento socialista. Hoy se debate en los países socialistas
acerca de qué organización económica, política y social es más conveniente, acerca de
la democra-
proporción". Y añade: "Y nosotros, preocupados ya no solamente por el socialismo,
además de eso establecemos, creo que por primera vez en el mundo, ya lo podemos
decir sin que suene petulante ... un sistema marxista, socialista, congruente o
aproximadamente congruente, en el cual se pone al hombre en el medio, se habla del
individuo, se habla del hombre y de la importancia que tiene como factor esencial de la
Revolución. Ahora, no somos capaces de desarrollar los sistemas que hagan que ese
hombre rinda lo que debe rendir y las fallas en nuestra mecánica hacen que tendamos
a convertirlo en máquina, incluso, ... el trabajo voluntario se transforma en mecanismo"
(5- 12-1964). (El Che en la..., t. VI, p. 562).
cia y de la historia del socialismo: se denuncia el retraso de la teoría y se ensayan
cambios prácticos más o menos profundos, en medio de esperanzas, contradicciones,
expectativas y preocupaciones en el campo de los revolucionarios, y de un interés
creciente a escala mundial. Criterios y acciones aparecen signados por los problemas
visibles, las urgencias y las necesidades; lo cierto es que el debate sobre el proyecto
comunista no se ha puesto a la orden del día.
Qué feliz circunstancia la nuestra, de contar en esta coyuntura con el pensamiento del
Che sobre la transición socialista, una concepción que conecta sin temor y sin
descanso el proyecto y las tareas inmediatas, lo posible con lo inaplazable y con lo
"utópico", y que tiene tantos conceptos útiles, precisiones y riqueza de detalles. Sin
entrar en otros aspectos polémicos de su utilidad, el sostener con tanta eficacia el
proyecto y su viabilidad puede hacer a la concepción del Che de inmenso provecho
para nosotros, y también para otros pueblos y países encaminados por la vía del
socialismo.
Utopía igual a imposible, igual a no científico, es un axioma cientificista que ha
cumplido tareas importantes en la clarificación ideológica. Sin embargo, por apegarnos
a él nos hemos quedado muchas veces sin entender ni definir (con consecuencias
prácticas muy negativas) dos tipos de realidades ideales, que pueden además
interactuarse: el componente profético que prende en las masas en determinadas
circunstancias sociales y a partir de las raíces culturales que ellas tienen, y la profecía
que completa, sustituye o comparte con la previsión la misión intelectual de formular
cómo será el futuro esperado, o al que se está destinado, el lugar de llegada social que
debe alentar las representaciones y esperanzas. A falta de un lugar teórico que atienda
las necesidades que aquellas ideas llenan, y que trabaje con esas ideas, en el
marxismo dogmatizado la certeza nos es devuelta —ella es imprescindible— mediante
frases que pretenden cumplir fines proféticos en medio de textos teóricos que
pretenden ser científicos, en los que se mezclan el de- terminismo y el voluntarismo.
La teoría revolucionaria tiene que enfrentar la necesidad de combinar la actividad
científica social con los juicios de valor, y relacionar más eficazmente las posiciones
morales y políticas que
propone a los actores sociales. Este es realmente uno de los retos más fuertes que
tiene ante sf el pensamiento revolucionario. La concepción del Che es un ejemplo
destacadísimo de articulación feliz de aquellos elementos, y que además contiene
expresamente aportes invaluables para el desarrollo de respuestas a ese reto.
CONCIENCIA Y PLAN EN LA TRANSICIÓN SOCIALISTA
La actividad humana —volvemos al pensamiento del Che— es lo que engrana todo en
la transición socialista; el Che va elaborando precisiones teóricas acerca de ella. La
conciencia es el modo fundamental de expresarse la interrelación humana con el
medio: acción conciente, conciencia de los fines, predominio del factor subjetivo
organizado, tales son sus atributos principales, que deben permanecer durante toda la
transición, y tender a hegemonizar la sociedad. Se trata de la conciencia en el poder,44
naturalmente, por lo que es necesario abandonar el tipo de pensamiento que se centra
o que se abriga con ciertas antinomias filosóficas al uso, para lograr comprender lo que
plantea el Che. La conciencia no es —no queda otro remedio que insistir— la antítesis
de la economía. En la concepción del Che la conciencia es la palanca fundamental, el
arma para lograr que las fuerzas productivas y las relaciones de producción sociales
dejen de ser medios para perpetuar la dominación, como era en el capitalismo.
En la realidad a que se enfrenta la época de la transición socialista persisten relaciones
económicas (nacionales e internacionales)
44 "... el poder, que es el instrumento indispensable para aplicar y desarrollar el
programa revolucionario, pues si no se alcanza el poder, todas las demás conquistas
son inestables, insuficientes, incapaces de dar las soluciones que se necesitan, por
más avanzadas que puedan parecer". ("Cuba: ¿excepción histórica o vanguardia en la
lucha anticolonialista". (Obras, t. II, p. 414).
mercantiles o sujetas a leyes del funcionamiento de la economía mercantil; ellas rigen
una parte muy grande de la vida de las personas, y encuentran en sus cerebros un
asidero muchísimo mayor, con sus corolarios de "te doy, me das", de egoísmo en el
lugar del yo, individualismo en el del individuo, privado en el lugar de personal, interés
en el lugar de la intención y del criterio. Tienen aquellas relaciones a su favor la fuerza
de lo interiorizado, de "lo que es natural", ya que así le ha parecido que es el mundo al
buen sentido desde tiempos remotos, y son incorporadas a cada individuo por la
tradición, la familia, la escuela, los medios masivos y demás agencias de socialización,
y hasta por el idioma.
Como si fuera necesario complementar ese punto de partida tan poco favorable al
socialismo, en los países que marchan hacia él ha solido ser insuficiente el capitalismo
anterior para completar la subsunción del trabajo al capital,4~* y desarrollar, aunque
sean al servicio de este, capacidades productivas y económicas en gene
45
En el capítulo XIV del tomo I de El Capital, Marx explica que la producción de plusvalía
relativa, aunque presupone la producción de plusvalía absoluta, se basa en la
reducción del tiempo de trabajo necesario, alcanzada mediante el desarrollo de las
fuerzas productivas del trabajo, con la consecuente revolución del proceso laboral
mismo. "La producción del plus- valor relativo, pues, supone un modo de producción
específicamente capitalista... En lugar de la subsunción formal, hace su entrada en
escena la subsunción real del trabajo en el capitat. Se refiere a continuación a
diferentes "formas híbridas", hasta llegar a su entorno: "tal como lo muestra el ejemplo
de la industria domiciliaria moderna, ciertas formas híbridas llegan a reproducirse aquí
y allá, aunque con una fisonomía totalmente modificada, en el patio trasero de la gran
industria". He utilizado la edición de Siglo XXI Editores, 1975, a cargo de Pedro Scaron,
por ser su traducción más fiel y rica en este caso que la utilizada en la edición cubana
de 1963.
ral,con los correspondientes rasgos de insuficiencias diversas en numerosos campos
de la vida económica y social, y en la entera aptitud de las personas para actuar
eficazmente en una sociedad con una gran división del trabajo social.
Esta situación, comúnmente llamada de subdesarrollo en las úl-timas décadas, ha
estado íntimamente asociada o causada en el de-nominado Tercer Mundo por la
sujeción colonial o neocolonial a uno o más de los poderes imperialistas del capitalismo
mundial, con los consiguientes despojos de riquezas del país en cuestión, de falta de
fuerzas suficientes, distorsión, no integración nacional y dependencia de su economía y
de la formación social nacional en su conjunto. El júbilo y las expectativas abiertas por
la liberación no pueden entonces ser simplemente satisfechos mediante una hipotética
redistribución de la riqueza existente.46
¿Cuál será la solución atinada a este problema, crucial para el socialismo, de heredar
lo peor del capitalismo desarrollado como mercado universal de las personas y las
cosas, y lo peor de su desarrollo desigual plasmado en subdesarrollo y taras coloniales
y neo- coloniales? Para el Che, la conciencia es una fuerza real con la qiie sí contamos,
una fuerza que tiende a crecer y reproducirse si el trabajo revolucionario es eficaz, y
con cuya acción puede desarrollarse el régimen socialista en todos sus niveles. Che
insiste en la necesidad y la urgencia de encontrar y aplicar las reglas que propicien ese
crecimiento y aplicación de las fuerzas de la conciencia, y en que mediante ella es que
se producirá el desarrollo seguro de las fuerzas productivas, las relaciones de
producción y todas las demás
46
"En estos países no se ha producido todavía una educación completa para el trabajo
social y la riqueza dista de estar al alcance de las masas mediante el simple proceso
de apropiación. El subdesarrollo por un lado y la habitual fuga de capitales ha-cia
países 'civilizados’ por otro, hacen imposible un cambio rá-pido y sin sacrificios". ("El
socialismo y el hombre en Cuba", en Obras, t. II, p. 372).
fuerzas y relaciones que es fundamental desarrollar para que el país liberado marche
hacia el socialismo, para que el socialismo lo sea realmente, y sea a la vez el camino
del comunismo.47
Debo destacar entonces una segunda proposición, respecto a la primera que
reproducíamos al inicio del acápite anterior:
La ley del valor y el plan son dos términos ligados por una contradicción y su solución;
podemos, pues, decir que la planificación centralizada es el modo de ser de la sociedad
socialista, su categoría definitoria y el punto en que la conciencia del hombre alcanza,
por fin, a sintetizar y dirigir la economía hacia su meta, la plena liberación del ser
humano en el marco de la sociedad 48
comunista.
Introduzco aquí ya la noción de plan del Che, de la que se tratará más adelante, para
dejar clara su referencia primordial: el plan es producto de la conciencia organizada,
que tiene el poder y conoce los límites de la voluntad, los datos de la realidad y las
fuerzas que tiene a su favor. Conciencia es también, entonces, la comprensión que los
hombres van alcanzando de los hechos económicos, y el grado en que los dominan
mediante el plan. No hay retórica en el postulado de que la economía debe ser dirigida,
ni esa dirección es el producto fáctico de una coyuntura angustiosa de inicios de una
revolución, pasada la cual la economía se regirá a sí misma. Al con
47
A esta luz se comprende más profundamente la posición enunciada entonces por Fidel,
y reiterada hasta hoy, enfática y breve: "crear riquezas con la conciencia, y no
conciencia con las riquezas".
48 "Sobre el sistema presupuestario de financiamiento". Obras, t. II, p. 273.
trario, ese principio forma parte de una concepción articulada rigurosamente, en la que
tiene funciones bien explícitas.
En su desarrollo, la conciencia registra el avance del nuevo modo de vivir, que es
diferente y opuesto al del capitalismo. Que es, no puede ser de otro modo, un radical
cambio cultural, que afecte desde el modo en que se organizan y se relacionan los
factores de la producción hasta los cambios más íntimos del individuo social y de sus
relaciones interpersonales que resulten relevantes a la etapa de tránsito que se viva. El
régimen tiene que ser capaz de medir esos avances, y de vigilar y declarar con valentía
los retrocesos, de trabajar con arreglo a un plan y con el rigor técnico que sea posible
el crecimiento de la conciencia. Si su importancia es decisiva, entonces el esfuerzo, el
trabajo y la previsión con que se desarrolla la conciencia en el socialismo nunca serán
exagerados.
Las innumerables apelaciones, explicaciones y exigencias que el Che hace acerca de
esc tema —están por todas partes en su obra escrita y en sus expresiones orales— no
son por tanto fruto de una elección o inclinación individual solamente, que ha tenido
49
Sus frases más fuertes o concluyentes caben perfectamente en el marco teórico de sus
reflexiones: "El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos
contra la miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación. (...)
Si el comunismo descuida los hechos de conciencia puede ser un método de
repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria" (Entrevista con Jean Daniel,
publicada en L’Express, 25-7-1963, bajo el título "La profecía del Che". En El Che en
la..., t. IV, pp. 469-70).
La famosa frase "El comunismo es una meta de la humanidad que se alcanza
concientemente" (Obras, t. II, p. 259) encabeza el primero de los dos temas que el Che
considera básicos para explicar el Sistema Presupuestario de Financiamiento. En el
Che es una constante la relación entre economía y conciencia en los sentidos que
venimos explicando.
oportunidad de escoger entre varias (esto es, su elección). En realidad son parte de
una lucha por hacer viable la única elección posible para enfrentar las situaciones que
se presentan a las revoluciones en el poder ante la doble insuficiencia expuesta arriba,
y también, comparto la idea, es la única estrategia a largo plazo viable para que el
socialismo se constituya en una nueva cultura y en el polo de atracción para los
pueblos frente al capitalismo mundial. Es un proyecto para enfrentar en su complejidad
y dificultad extrema el trascendental problema planteado por la contradicción entre las
aspiraciones crecientes de los seres humanos y el subdesarrollo económico, político e
ideológico del mundo en que vivimos.
El "gigantesco cambio de conciencia necesario para poder afrontar el tránsito, cambio
que deberá operarse por la acción mul- tifacética de todas las nuevas relaciones, la
educación y la moral socialista"'50 es pensado sin ingenuidad ni paternalismo. La
revolución es una liberación de la opresión, del mando grosero, violento o sutil del
capital sobre el trabajo, de la humillación del desempleo y la miseria, de la
superexplotación. La hora de la victoria, de la pérdida del respeto a la propiedad
privada y del fin de la disciplina capitalista de trabajo, de la autoconciencia del poder y
de los derechos, de la dignidad y el fin de la represión, la fiesta de la revolución, no
puede ser la hora de holgar. Y la dura realidad del atraso en la productividad, de las
condiciones económicas dificilísimas, de los esfuerzos redoblados que son necesarios,
de las escaseces y la elección de invertir para el desarrollo, de los efectos de las
agresiones imperialistas, de los sacrificios, de lo dilatado de los plazos que se creían
breves, no producen automáticamente abnegación, com-
"Sobre el sistema presupuestario de financiamiento". Obras, t. D, p. 272.
portamientos más revolucionarios y desarrollo más pleno de los individuos y grupos.51
Che advierte una y otra vez que hay que trabajar con la con-ciencia, y que no hay
tiempo que perder. Ante la relativa falta de desarrollo de la conciencia social (relativa a
las tareas que en cada fase discernible deben proyectar a la revolución socialista hacia
adelante) se reproduce la necesidad de que la vanguardia guíe, dé ejemplo, avance
respecto a sí misma, sea engrosada cada vez más, no pierda contacto con la mayoría
revolucionaria que la sigue y que la ayuda a rectificar y a educarse en el mismo
proceso en que la vanguardia la educa a ella. Los medios de influir y promover el
cambio de conciencia incluyen estímulos y presiones que ejerce el poder revolucionario
"también, individualmente, sobre la clase vencedora".52 El individuo debe recibir
sistemáticamente ‘el impacto educador del nuevo poder social; tiene grados de
inadecuación a él, pero a diferencia del anterior, identifica la justicia del régimen y los
beneficios que le trae, y su adecuación debe hacerse cada vez más concierne. La
autopercepción de las deficiencias y la autoeducación son procesos crecientes, de los
que saldrá —siempre a través de la acción revolucionaria organizada— la participación
concierne que tienda a responder a motivaciones internas.
51 "Ahora pasan los medios de producción a poder del pueblo, pero el pueblo sigue
siendo aquel mismo pueblo que ayer increpaba al patrón y maldecía su trabajo. Las
condiciones de trabajo en muchos casos no han cambiado... ("En la entrega de
certificados de trabajo comunista". Obras, t. II, p. 246-247) "Naturalmente que hoy no
podemos ofrecer demasiado, y todavía estamos en la etapa en que hay que darle a
cada cual según su trabajo. Además, es la etapa en que hay diferencias ..." (14-3-
1964). El Che en la ..., t. V, pp. 70-71).
"El socialismo y el hombre en Cuba". Obras, t. II, p. 374.
Todos los aportes teóricos del Che acerca de la estimulación, la coerción y en general
la educación durante la transición socialista —que están entre lo mejor de su legado en
cuanto al trabajo concreto y detallado de la transición— deben inscribirse en su
concepción del papel de la conciencia en el socialismo. El trabajo ha sido transformado
profundamente por la revolución socialista, pero el hombre lo realiza todavía, en
términos generales o a escala de la sociedad, en relación con presiones sociales que
recibe o interiorizó en su formación, y por la retribución que la sociedad otorga a su
trabajo y a su condición de trabajador (lo que, por cierto, ya no se reduce a salario,
seguridad social y precios de acopio). Che no se limita a reconocer esto y convertirlo en
el axioma o punto de partida incondicionado de una política socialista ante el trabajo. Al
contrario, parte lúcidamente de una dialéctica que relaciona lo anterior con un manejo
concierne y organizado por {jarte de la vanguardia de todo el poder que tiene (político,
estatal, institucional, ideológico, económico), para conseguir que el trabajo vaya
convirtiéndose en un deber social, una actitud y hábito nuevos, y de ahí en un "reflejo
condicionado de naturaleza social", "un engranaje conciente" y una fuente de
autoperfeccionamiento, hasta que se llegue a la sociedad comunista.5^
53
Véase Obras, t. II, pp.333, 376. Che avizora que el trabajo en el comunismo será "el
camino del juego", "la completa recreación espiritual ante su propia obra". Esta
reivindicación de lo lúdico, del fin de los carriles del intercambio,^/del valor como
medida del trabajo, como/camino de realización plena de los seres humanos, recuerda
mucho a la argumentación de Carlos Marx. Este plantea que "si el tiempo de trabajo es
la medida de la riqueza es porque la riqueza está basada en la pobreza, y porque el
tiempo libre resulta de la base contradictoria del plustrabajo". Y prevé que cuando la
riqueza signifique el desarrollo de la fuerza productiva de todos los individuos y sea el
tiempo disponible lo que mida la riqueza, esto transformará a
La diferencia es fundamental, y ei Che la resalta en el curso del debate de 1963-1964:
Este es uno de los puntos en que nuestras discrepancias alcanzan dimensiones
concretas. No se trata ya de matices; para los partidarios de la autogestión financiera el
estímulo material directo, proyectado hacia el futuro y acompañando a la sociedad en
las diversas etapas de la construcción del comunismo no se contrapone al 'desarrollo’
de la conciencia, para nosotros sí. Es por eso que luchamos contra su predominio,
pues significaría el retraso del desarrollo de la moral socialista.
Che reconoce de manera reiterada que el régimen socialista debe tener en cuenta y
utilizar el interés material, tanto a partir de que la Revolución se hizo para acabar con la
miseria resultante de la explotación, como de que existen necesidades perentorias y
necesidades básicas que cuya satisfación debe ser siempre incluida en la estimulación,
y que las últimas simpre están condicionadas concretamente por características
históricas y culturales. El cambio cualitativo en lo que se consideran necesidades
básicas es, sin embargo, una primera diferencia radical: el capitalismo es un puesto de
mando sobre el consumo, y no solamente sobre el trabajo, la
quien disfrute ese tiempo en un individuo diferente, y será un hombre transformado el
que se presente al proceso de producción inmediato. Para llegar a ello, recuerda
siempre Marx, "las masas obreras deben por tanto apropiarse ellas mismas su plus-
trabajo”.
54 Obras, t. II, pp. 263-264.
55 Véase Obras, t. II, pp. 187-188, 263-265, 267-268, 269-270, 272, 372, 686; y El
Che en la ..., t. V, pp. 70-71; t. VI, pp. 438- 439.
producción y la distribución del producto. Si el supuesto "crecimiento constante de las
necesidades" se hiciera sobre los patrones de consumismo que genera el capitalismo,
la carrera del desarrollo estaría perdida de antemano para la economía socialista, que
tiene que pedir sacrificios muy prolongados para lograr su acumulación y, sobre todo,
tiene que organizar su economía sobre otras bases, racionales, de consumo, muy
diferentes que las bases de su supuesta rival capitalista.
Si millones de productos de consumo individual centellean ante los ojos —las fronteras
de la información y la propaganda han desaparecido— y conquistan los corazones de
la población, la conducción económica socialista se resentirá demasiado, e incluso la
conducción política.56 ¿Cómo enfrentar este problema real, a partir de qué fuerzas
propias? Sólo una conciencia económica socialista y que sienta fe en su proyecto
comunista puede propiciar el debilitamiento del consumismo, y la conversión de las
imposiciones y necesidades de la sociedad socialista en una actitud diferente, más
humana y de mayor desarrollo político y social, ante el consumo y ante el orden de los
valores 57
Por este camino vamos llegando al fondo del problema. La es-timulación material
individual como mecanismo predomina. ^ es una adecuación equivocada a lo que
parece haber existido siempre como condición para que funcione la economía, y olvida
que "este tipo de palanca adquiere rápidamente categoría per se y luego im-
56 Ha habido, hay, ejemplos lamentables de estas implicaciones.
57
"... en momento de peligro extremo es fácil potenciar los estí-mulos morales; para
mantener su vigencia es necesario el desa-rrollo de una conciencia en la que los
valores adquieran catego-rías nuevas. La sociedad en su conjunto debe convertirse en
una gigantesca escuela". ("El socialismo y el hombre en Cuba". Obras, t.II,p.372).
pone su propia fuerza en las relaciones entre los hombres".^ Y es así porque forma
parte de unas relaciones sociales determinadas —aquellas en que la economía
"funciona por sí misma”— que hacen permanente un tipo dado de dominación e
instituyen un individuo, lobo entre lobos, que no puede cambiarse a sí mismo ni a su
sociedad. En la concepción del Che, "estímulo material directo y conciencia son
términos contradictorios”.'’^
Che defiende, en la teoría y en la práctica que tuvo como dirigente, la combinación de
estímulos en que predominen y marquen la tendencia los estímulos morales. Entre los
materiales preconiza los colectivos, aunque llama la atención sobre la necesidad de
crear un método eficaz para que sean realmente impulsores del plan, y para evitar la
corrupción que puede generarse al poner las empresas sus intereses de obtener
ventajas e ingresos para sus miembros sobre los intereses de los organismos y de la
sociedad.*’®
La tendencia al predominio de la estimulación moral no es en-tonces una opción
"idealista” frente a otra que sería "científica" (o "materialista"). Es sencillamente la
opción posible para (el or-
58 Obras, t.II,p.263.
59
Ibidem. En numerosos pasajes de sus escritos y discursos el Che reitera esta idea con
gran fuerza y argumentaciones, por lo que es imposible pensar que él admitiera la
conveniencia de su utili-zación o la necesidad de que predominen en las
combinaciones de estímulos.
60
Véase por ejemplo, "Sobre el sistema presupuestario de finan- ciamiento". Obras, t. II,
pp. 264-265. También para ilustrar la seriedad y profundidad con las que el Che trata
sus temas, ver el tratamiento de este en "Consideraciones sobre los costos ...", sobre
todo las páginas 214-217.
LA CONCEPCION DEL CHE 79

den no indica importancia o prelación; esquematizo lo que debe suceder más o menos
simultáneamente):
a) que los hombres obtengan de su acción concierne y organizada los cambios de
sí mismos y del orden moral y de conciencia de la sociedad que son imprescindibles
para avanzar al socialismo y al comunismo;
b) que los instrumentos socialistas y comunistas de la re-volución socialista tiendan
a predominar, mediante su forta-lecimiento y desanollo: la vanguardia con su expresión
fun-damental, que es el Partido, la ejemplaridad, el cumplimiento del deber, una nueva
actitud ante el trabajo, la producción y el con-sumo, la educación, una formación
revolucionaria más avanzada que la situación y el nivel socioeconómico, sobre todo en
jóvenes y niños;
c) incidir directamente sobre la producción y la economía en su conjunto, haciendo
que la nueva actitud —en la medida en que tienda a hacerse permanente— ayude a
resolver los problemas con-cretos que proceden de la debilidad y deformaciones de las
fuerzas productivas, y del retraso y desventajas de las relaciones sociales de
producción que la propia Revolución establece o se ve obligada a mantener;
d) ir creando y haciendo palpables las bases para el futuro: en la asunción del
desarrollo "técnico" desde posiciones socialistas y comunistas,®1 en los sistemas de
retribución de la sociedad al tra-
61 "la revolución técnica debe tener un contenido de clase, un contenido
socialista ... No se puede pensar en la revolución técnica sin pensar al mismo tiempo
en una actitud comunista ante el trabajo, y eso es sumamente importante. Si no hay
una actitud comunista frente al trabajo, no hablen de revolución técnica so- cialista".
(06ras, t. II, p. 315).
80 EL CHE Y EL SOCIALISMO
#
bajo, en la exaltación de las actitudes más avanzadas por parte de la sociedad.62
Como es obvio, en fases más adelantadas de la transición al comunismo la
combinación de estimulaciones, y la misma naturaleza y funciones de la estimulación
moral, se irían transformando. Che tiene esto en cuenta, pero ahora su interés
fudamental es ex-poner, divulgar, discutir, acerca de la necesidad de que esta
concepción de la transición prenda y se unlversalice en Cuba, se convierta en la línea
de todos; y tanto o más que a la prédica se dedica a profundizar en los modos y los
métodos más eficaces de poner en práctica el trabajo con las conciencias y la
estimulación moral más avanzado que sea posible en Cuba de esos afios, confiado en
el valor del ejemplo y de las demostraciones prácticas.
El trabajo voluntario es un mecanismo fundamental para lograr el fin buscado,63 ya que
sirve a toda la sociedad por sus resul
En la Reunión Bimestral del 22 de febrero de 1964, Che expone con hondura y forma
divulgativa el papel del estímulo moral en el Sistema Presupuestario de
Financiamiento, y el lugar que tiene en la realidad diversa de la economía cubana de
entonces; el papel de la conciencia ante las opciones que se presentan entre grados de
desarrollo inmediato y futuro, y sus contradicciones; la participación de los obreros en
la dirección de la fábrica; la autoridad del dirigente y la necesidad de saber rectificar;
etcétera. (El Che en la..., t. VI, pp. 433-447).
63
"el trabajo voluntario fundamentalmente es el factor que desa-rrolla la conciencia de los
trabajadores más que ningún otro". ("Una actitud nueva frente al trabajo". Obras, t. II, p.
334). Che aborda este tema en numerosos escritos, y pronuncia discursos importantes
y frecuentes en homenaje a destacados en la emulación: Ob. cit., t. II, pp. 315-316,
332-350, 245, 376; El Che en la ..., t. V, 117, 169, 227; t. VI, 508, 562-563, etcétera. No
sólo exhorta, también cuestiona e incluso critica duramente:
tados, pero sobre todo sirve al desarrollo de la conciencia de cada uno. Che reconoce
que aún en el trabajo voluntario está presente la compulsión moral, pero es tajante en
la exigencia de que no se compela a nadie a hacerlo porque se le desnaturalizaría.
También reclama que no se convierta al trabajo voluntario en solución acomodaticia de
todo problema de fuerza de trabajo, de desorganización o tolerancia con lo mal hecho,
etcétera. Y exige, que se estimule y destaque efectivamente a las personas que se
colocan a la vanguardia de ese esfuerzo. La promoción y la organización del trabajo
voluntario debe canalizarse por los sindicatos y el Partido; la emulación socialista es un
mecanismo principal para la educación de la masa de los trabajadores que a la vez
impulse las principales tareas de la economía.
"La norma —escribe el Che— es la expresión de una obligación moral del trabajador,
es su deber sociaT,M y no meramente una medida posible para tecnificar la retribución
al trabajo y por consiguiente la dirección económica. Todas las agencias del poder
revolucionario deben trabajar en función de construir el socialismo, y esto equivale a
construir a la vez la economía y la conciencia. Esto es lo decisivo del enfoque del
Che,6'5 lo que le hace pronunciar las
"la sensación más desagradable que uno puede tener es la de perder el tiempo". "Pero
que nosotros no hornos logrado todavía que el hombre entregue, sino que hemos
creado un aparato donde la sociedad succiona trabajo voluntario".
64 Obras, t. II, p. 270. También en t. II, pp. 267-269, 284, 376; en El Che en la..., t.
V, p. 38.
"La sutil diferencia entre los partidarios de la autogestión y nosotros, sobre el tema,
estriba en los argumentos para pagar un salario normado, para el premio y el castigo".
Obras, t. II, p. 267.
grandes palabras 66 y a la vez exigir, persuadir, insistir, organizar ejemplarmente la
capacitación de administradores, normadores, cuadros económicos, obreros muy
dotados, masa obrera, los miembros de una clase casi analfabeta. Y estimularlos a
avanzar aceleradamente aprovechando el entusiasmo, la abnegación, el heroísmo, la
disciplina, el deber, la vergüenza, la imitación, la adecuación, la moral, la convicción, y
de hacer con todo esto la carne y el espíritu de producciones, organizaciones, sistemas
y hechos cotidianos. Mientras, él compartirá las grandes responsabilidades y a la vez
luchará porque en 1964 ya la mayoría de las fábricas de Industrias tengan sus normas
elementales, y que al año siguiente comiencen las pruebas de las primeras normas
técnicas.67
Insisto en que el Che dejó numerosísimos pasajes y reflexiones relativos a las
situaciones concretas y a los métodos válidos en la aplicación de su concepción, como
también dejó —y esto tampoco debe ser olvidado— las experiencias riquísimas e
invaluables de su aplicación práctica durante algunos años en buena parte de la
economía nacional, bajo su propia dirección, y los análisis rigurosos y sistemáticos de
esa misma experiencia. Si reducimos su concepción comunista del socialismo a
algunas citas brillantes, el Che podría quedar en su solio, espíritu superior, tocado por
un proyecto maravilloso pero, qué pena, irrealizable.
Nada más lejano a la férrea lógica del Che, asida a la realidad pero tratando de
obligarla a ser otra; de su feroz espíritu autocrítico y su suave burla de la propia
grandeza. De su capacidad —muy extraña entre los conductores de hombres— de
aunar la visión pro-
66 "Las fuerzas productivas se están desarrollando, las relaciones de producción
cambian; todo está esperando la acción directa del estado obrero sobre la conciencia".
(Idem, p. 284).
67
"El socialismo es la racionalización del trabajo ... Eso podemos verlo en cualquier tarea
de normación". (El Che en la..., t. V, p. 38).
fética, el dominio de la estrategia, la vocación teórica, la flexibilidad analítica y táctica
ante las situaciones concretas, la pasión por los detalles y la persecusión de formas
organizativas prácticas y estables.
LA ECONOMIA SOCIALISTA DEBE SER DIRIGIDA CONCIENTEMENTE
Pasemos de inmediato a un punto central del pensamiento del Che sobre la transición
socialista que se encadena lógicamente con lo tratado hasta aquí: la dialéctica del plan
y la ley del valor, "dos términos ligados por una contradicción y su solución". La
presenté solamente, páginas atrás, como la concluye el Che en plena polémica (febrero
de 1964), y lo hice para destacar, como decía, que para el Che el plan está referido al
desarrollo histórico de la conciencia durante la transición, con los atributos que de la
conciencia hemos presentado hasta aquí. Ahora debo presentarla, aunque sea muy
sintéticamente, desde el ángulo del gobierno de la economía por el poder político e
ideológico de la revolución socialista. El tema nos hará asomarnos también, es
inevitable, al territorio de la Economía Política del Socialismo.
Del plan afirma el Che, categórico: "la planificación cen-tralizada es el modo de ser de
la sociedad socialista, su categoría definitoria...".6^ Al inicio del debate ha recordado
que "la expresión
68
"Sobre el sistema presupuestario de financiamiento". Obras,, t. II, p. 273. Ha recorrido
un largo camino en menos de tres años, desde que, teniendo ya una formación teórica
y algunas expe-riencias prácticas del poder revolucionario, expone en el Curso de
Adiestramiento para funcionarios y empleados del recién creado Ministerio de
Industrias: "... el plan es al socialismo, como la anarquía de la producción es al
capitalismo" (...)" La dirección centralizada del plan es importante, aunque es el tra-
69
propia de la ley del valor es el mercado capitalista", y que desde que el régimen
revolucionario comienza a actuar en el terreno económico limita de manera conciente el
ámbito mercantil, obstruye la expresión del valor real de las mercancías y va creando
una relación de precios articulados nacionalmente entre sí "que no tienen parangón con
la (relación de precios) mundial”.7®
El campo conceptual en que el Che lanza sus consideraciones sobre planificación y ley
del valor no estaba vacío. El rigor con que Marx trató el tema del valor y desarrolló en
detalle sus determinaciones en su obra de madurez —en la que dejó firmemente
establecida una teoría del modo de producción capitalista— y los diferentes pasajes en
que Marx se refiere a "la sociedad organizada como una asociación conciente y
planificada"71 que deberá
bajo de todos... "El plan tiene vigor y tiene vida en el momento en que llega a las
masas" (...) "Es decir; el plan también, como una característica de la época socialista,
junta a las personas ... Esa es la diferencia entre el cálculo económico que puede ha-
cerse de lo que va a pasar en un país, conociendo la cifra, y de
lo que tiene que pasar en un país cuando se está en revolución ... obra creadora del
pueblo ... acción de la voluntad del hom-bre, sobre las posibilidades o sobre la
economía, para transfor-marla y cambiarle su ritmo" (23-6-1961). El Che en la..., t. III,
pp. 219-237).
^ "No se puede pensar en el análisis de la ley del valor extraída de su medio natural,
que es aquel". ("Consideraciones sobre los costos..." Obras, t. II, p. 209).
70 Ibidem, p. 210. Los problemas que esto plantea, expresa el Che, están entre los
más serios que enfrenta la economía socialista.
71 Carlos Marx. El Capital. Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1963, t. III, p.
671.
sustituir al capitalismo, y a la transición entre el capitalismo y el comunismo,
constituyeron el punto de partida de teorizaciones y de debates que continúan hasta
hoy. Los aportes de Lenin —extraordinario economista que se dedicó a la política
revolucionaria— fueron decisivos para que la teoría marxista superara la situación de
adecuación práctica y teórica a la hegemonía burguesa en que había caído. Lenin
desarrolló el marxismo en numerosos terrenos, combatió eficazmente aquella
adecuación y creó, al frente del partido bolchevique, un campo nuevo en el mundo, el
de la realidad socialista soviética y el del inicio de la conversión del comunismo
marxista en un movimiento de alcance universal.
La teoría de la transición socialista se convirtió en una necesidad perentoria a partir de
la Revolución de Octubre. Los esbozos de Marx estaban forzosamente referidos al
centro mismo de su teoría del modo de producción capitalista, aunque lo cierto es que
jamás planteó que la tendencia histórica de la acumulación capitalista llevara a ese
régimen a su sustitución "espontánea" por el comunismo, sino que este se obtendría
mediante la revolución proletaria.72 Lenin, los bolcheviques y otros pensadores se
preguntaron: ¿cómo debe ser la transición?, ¿cómo es posible realizar la transición? Se
produjo un maravilloso avance social en medio de fructíferos debates, a pesar de las
increíbles vicisitudes de los primeros años del poder soviético, y de que las
revoluciones no pudieron triunfar en otros países de Europa.
72
En el famoso pasaje con que termina la sección dedicada a la acumulación capitalista,
Marx pronostica el crecimiento de la rebeldía organizada, unida, disciplinada y
numerosa de la clase obrera, que deberá producir la destrucción del capitalismo, "la
expropiación de unos cuantos usurpadores por la masa del pueblo". Y agrega un
fragmento del Manifiesto del Partido Comunista. (ElCapital, 1.1, pp. 699-700).
El valor, la planificación, sus lugares en la nueva economía y el papel que tendrían las
relaciones socialistas en la transición y en el avance hacia el comunismo, fueron
discutidos y experimentados. Un nuevo campo teórico se creó en el ahora marxismo
leninismo, pero pronto un complejo de situaciones y sucesos que no es el caso tratar
aquí produjeron la detención abrupta de su desarrollo, e incluso retrocesos en los años
siguientes. He tratado de sintetizar (en "La Revolución Cubana, base ...") los funestos
resultados que ese quebranto trajo al papel del pensamiento social, factor
imprescindible como participante y auxiliar en los cambios revolucionarios y en la
creación de una nueva cultura socialista. Para cumplir su misión en el mundo actual,
esa nueva cultura tendrá por fuerza que ser asombrosamente creadora.73
Cuando el Che —la Revolución Cubana— entra en el ruedo de las ideas marxistas
leninistas sobre la transición socialista, la Economía Política del Socialismo está
tratando penosamente de sacudirse de encima aquel peso muerto. Lo peor quizás
resida en su formidable desarticulación de los demás aspectos del marxismo leninismo,
lo cual le impide formar en el seno de una totalidad que resulta imprescindible en la
transición socialista, y encontrar en ella sus claves. Hace también extremadamente
difícil la vinculación de la Economía Política con la práctica social. Nada de esto es
"culpa" suya, naturalmente, pero esa constatación no cambia los resultados. La
Economía Política del Socialismo es devuelta entonces
7-1
Desde el fondo de la prisión en la que el fascismo lo encerró hasta la muerte, Antonio
Gramsci (1891-1937), fundador del comunismo italiano y uno de los mayores
pensadores marxistas leninistas, escribía: "En la fase de la lucha por la hegemonía se
desarrolla la ciencia política; en la fase estatal todas las superestructuras deben
desarrollarse, so pena de disolución del Estado" (El Materialismo Histórico y la Filosofía
de Benedetto Croce. Edición Revolucionaria, La Habana, 1966, p. 98. El sub-rayado es
de FMH).
como un saber especializado, con sus "leyes" propias y su lenguaje esotérico, y a la
vez como una profesión que cumple su cometido en la sociedad. Ella mezcla
extrañamente la utilización de instrumental técnico incluso sofisticado, con la
enunciación de procesos históricos determinados que son convertidos en
leyes"aplicables" a todos los casos, y con las apelaciones más generales a la teoría del
marxismo leninismo, con todo el peso de valoraciones ideológicas que acarrean esas
aseveraciones doctrinales.
Y como la cultura en el socialismo exige precisamente que los procesos sociales —y
entre ellos los económicos— sean conocidos por el pueblo y por los cuadros, la
Economía Política del Socialismo ha sido divulgada, pero en la forma de manuales
vulgarizadores carentes de toda la riqueza contrapuesta de los pensamientos de los
revolucionarios y otros pensadores acerca de estos temas —que no es poca—, faltos
de la historia misma de la teoría y de sus problemas, y de sus relaciones con el campo
de la realidad que estudian y en el que están inscritos, carencias que por cierto no Ies
son privativas en el mundo de los manuales marxistas.74
No corresponde al objetivo de este trabajo tratar en detalle la cuestión del valor, su
"existencia objetiva", aplicación y límites de la ley del valor en el socialismo, y los
debates en que participó el Che. Me es preciso, sin embargo, apuntar algunos
comentarios.
Que la ley del valor rige un gran número de transacciones eco-nómicas internacionales
de los países socialistas, y que existe un conjunto de relaciones mercantiles al interior
de cada país socia
74
"La Biblia, que es el Manual, porque desgraciadamente la Biblia no es El Capital aquí,
sino, es el Manual”. ("Reuniones bi-mestrales", 5-12-1964. El Che en la ..., t. VI, p.
566). Infortunadamente, el árido territorio acerca del cual han legis-lado los manuales
suele tener muy poco que ver con la tierra real, los problemas reales y, mucho menos,
con las personas que en la realidad están envueltas en los maravillosos y angustiosos
procesos de la construcción socialista.
lista, son dos grupos de hechos constatables por simple observación y cuya existencia
nadie discute. De ahí en adelante, y sobre todo a partir del segundo grupo de hechos,
las formulaciones teóricas de la Economía Política del Socialismo han sido más bien
ambiguas. Se afirma, en general, que la ley del valor rige, porque numerosos aspectos
de la realidad económica y su ordenamiento legal "se rigen” por ella, ya que son de
naturaleza mercantil: moneda, salarios, comercio, relaciones entre empresas, créditos,
determinación de los costos, rentabilidad, etcétera. De inmediato se afirma, en sentido
opuesto, que la ley del valor no reina, porque ella no es la reguladora de la producción
en la economía socialista, porque en la economía empresarial e individual su acción es
limitada por el Estado socialista, mediante la acción de las finanzas, el crédito, los
precios y otros mecanismos, y porque, en general, se es capaz de utilizar con-
cientemente la ley del valor por el Estado socialista, para dirigir la economía planificada
de maneras más eficaces y para crear, con ayuda de ella y de las relaciones monetario-
mercantiles, condiciones para mayores avances del socialismo.
Ha habido diferencias de enfoque en cuanto a las "limitaciones concientes" de la ley del
valor. La posición más tradicional era la de insistir en el aspecto de las limitaciones ante
el poder del Estado socialista en este campo; en los años sesenta esa posición tenía
peso todavía, y hasta hoy está presente aunque muy atenuada. El segundo enfoque
tendía ya a la liberalización en este terreno, y chocaba con el primero. Simplificando
mucho, puede decirse que el segundo ve a la ley del valor y a los mecanismos
monetario-mercan- tiles como mucho más eficaces y procedentes para regular y
promover la economía socialista que aquellos que llama métodos "administrativos" o
"voluntaristas". La autogestión, consideran los que así piensan, permite a la economía
regularse y expandirse por sí misma, ya que así resultan garantizados las motivaciones
de los actores, sus intereses, la gestión económica, su control, las armonizaciones
entre la producción y el consumo (o quizás más precisamente, entre oferta y demanda),
entre los precios, el valor y la circulación monetaria, entre la eficiencia y las
oportunidades efectivas de recibir créditos, facilidades y retribuciones, en las relaciones
entre las empresas y de ellas con las ramas económicas y los organismos, etcétera.
Los equilibrios y compensaciones inherentes al funcionamiento de la economía serían
producto de lo expresado por la economía misma.
En medio de complejas situaciones reales, económicas y de to-dos los aspectos de la
vida social, este segundo enfoque alentaba los empeños que en los años sesenta se
calificaban en general como de "reforma económica" en gran parte del campo
socialista, y ha ganado más terreno de entonces a hoy. Para este enfoque, la
planificación sería influida beneficiosamente por la "utilización conciente” de los citados
mecanismos, ya que alcanzaría un apego mucho mayor a la realidad y al realismo
económico, dicen, y el Estado socialista sigue conservando en última instancia sus
funciones fundamentales de representante y guardián de los intereses de la sociedad y
del proyecto socialista, los cuales serán los beneficiarios finales de la utilización y
desarrollo de las palancas monetarias y mercantiles.
Aunque no es nada despreciable lo que se ha teorizado y deba-tido en las últimas
décadas, con ojos de profano veo el tratamiento de este tema caracterizado por la
ambigüedad. Ella parece ser consecuencia de que no ha podido lograrse una teoría —y
su articulación a proposiciones concretas y a métodos que sean viables— de las
relaciones entre la "esfera" de la autogestión-ley del valor en la economía en el
socialismo, y la "esfera" que la limita; advierto al lector que el uso de la expresión
"esfera" es sólo en gracia al propósito de estudiar: en la realidad esa separación es
imposible. La segunda "esfera" estaría constituida por el poder del Estado y de sus
ministerios y otros organismos, la planificación, la coerción e incluso normación
represiva socialista contra quienes perjudiquen sus fines generales, y por las
necesidades de la política económica, de la política y de las relaciones internacionales
e intemacionalistas del sistema. El grado y las formas en que el Estado capitalista limita
el libre juego de las fuerzas económicas en los países que domina —no analizable por
otra parte sin relacionarlo con el capital monopolista y la transnacionalización— no son
análogos, además, a las acciones del Estado socialista, diferencia explicable por la
naturaleza, los instrumentos y los fines que mueven a este último. La acción del Estado
es esencial para el socialismo, para las instituciones de la dictadura del proletariado y
para la ideología que cimenta su sociedad y su proyecto, por lo que nunca podrá
reducirse a factor complementario.
Quizás en estas ambigüedades teóricas —y en sus complicadas relaciones con la
práctica— se manifiesta el subdesarrollo que sigue afectando al pensamiento social
vigente sobre la transición socialista, el que, si somos justos, resulta imposible
desvincular de las tensiones tremendas y los errores serios que han acompañado al
ejercicio del poder en la historia real del socialismo, en condiciones de subdesarrollo
material respecto a los fines sociales, de guerras, inmensos esfuerzos por producir los
avances económicos y sociales, y enemigos externos capitalistas que aún son
extremadamente fuertes.
Desde Cuba, pequeño país subdesarrollado en plena revolución, que ha echado su
suerte y tiene todas sus fuerzas en tensión, declarado socialista y comunista frente a
Estados Unidos y a Amé-rica Latina, es desde aquí que el Che se ve precisado a entrar
en el debate. Si es siempre imprescindible comprender los pensamientos sociales en el
complejo de circunstancias que los cercan, propician e informan, en casos como este la
implicación es terminante: se trata de entender, o de no entender nada. El Che, Cuba,
su revolución, pasaron a integrarse a un mundo nuevo de realidades y de ideas en un
plazo sumamente breve, y para la cultura que nos recibió, es natural, los papeles todos
parecían estar repartidos de antemano, y prefijados los modos de juzgar y de clasificar.
Esa "superdeterminación" deberá ser otra variable, indis-pensable, a tener en cuenta
en los estudios sobre el Che y sobre el proceso histórico de nuestra Revolución, que
tendrán que realizarse. Apuntemos por ahora, de pasada, la aparentemente curiosa
coincidencia de ser tenido el Che por voluntarista y administrati- vista, lo que sería de
viejo estilo, y por innovador sin tasa, protagonista de una herejía.
El Che, naturalmente, está por el predominio de la plani-ficación, pero solamente si ella
está articulada, como en su pen
samiento, por el proyecto socialista y comunista: es "el punto en que la conciencia del
hombre alcanza, por fin, a sintetizar y dirigir la economía hacia su meta, la plena
liberación del ser humano en el marco de la sociedad comunista".7^ El sistema que
promueve y dirige, el Sistema Presupuestario de Financiamiento, sólo puede ser
entendido como aplicación en política económica de una concepción mucho más
general, en la que está inscrito.76 Che reivindica que el Sistema Presupuestario de
Financiamiento no es meramente un sistema de dirección económica,77 sino un
conjunto de acciones, que incluyen una capacidad organizativa para dirigir, a la vez que
el desarrollo de la conciencia; y para que ella alcance realmente proporciones masivas
deben lograrse conjunciones de estímulos
75 Obras, t. II, p. 273.
"Yo no se si se lo he dicho a ustedes, pero si no se lo he dicho se lo digo: el Sistema
Presupuestario es parte de una concepción general del desarrollo de la construcción
del socialismo y debe ser estudiado entonces en su conjunto". ("Reuniones
bimestrales", 12-10-1963, acerca de un seminario proyectado sobre el SPF. En El Che
en la..., t. VI, p 387).
77
No meramente, pero sin duda un sistema de dirección, con su racionalidad, sus
métodos y sus instrumentos, que funcionó efectivamente. Che lo explica numerosas
veces, planea divulgarlo más, exige a sus colaboradores aprehender sus fundamentos,
proyecta su desarrollo. (Véase El Che en la ..., t. III, p. 79; t. V, pp. 69-70; t. VI, pp. 388,
435-438,; Obras, t. II, pp. 210-211, 217, 278-280, etcétera). Carlos Tablada Pérez, en
su obra citada en mi nota 5 de la Introducción, analiza con gran rigor y expone en
detalle el SPF, inscrito en el conjunto de la concepción del Che.
morales y materiales en las que se otorgue cada vez más énfasis a los primeros, según
se vaya avanzando.7
Che aclara que en el SPF el estímulo moral es sólo un aspecto, y más en las fases
tempranas de aplicación del sistema. Pero "...el estímulo moral con la autogestión
financiera sí que no camina ni dos pasos, se enreda en sus propias patas y se cae de
cabeza...".7^ Esta es la concepción del Che, y la intelección de sí misma. Si la tratamos
de adecuar al dominio de la autogestión, nunca la entenderemos.
Para el Che, el sistema de planificación centralizada deberá llegar a integrar la
economía nacional como un todo único; a partir de las decisiones políticas, pasar por
toda la cadena de instancias y unidades de la economía, hecho suyo plenamente por
trabajadores y cuadros, hasta llegar a fundirse con la población y volver a la dirección
política. Formaría "una gigantesca rueda bien nivelada, en la cual se podrían cambiar
determinados ritmos más o menos automáticamente, porque el control de la producción
lo permitiría". Las escalas de decisión serían "más o menos elásticas, según la
profundidad organizativa alcanzada, el tipo de producción o el momento de que se
trate"
78
"Nuestra tarea es seguir perfeccionando el sistema ... ir bus-cando las causas, los
motores realmente internos, las raras inte- rrelaciones que existen en el socialismo
entre el hombre, el individuo y la sociedad, para poder utilizar las armas nuevas que se
ofrecen y desarrollarlas al máximo, cosa que no ha sucedido todavía". (El Che en la ...,
t. VI, p. 506).
19 Ibidem, p. 447.
Obras, t. II, p. 278. También, sobre las decisiones, véase Ob. cit., t. II, p. 217.
La dialéctica de enfrentar la acción conciente y la planificación a las relaciones
mercantiles y el subdesarrollo, que no desconoce la realidad ni la fuerza de ambos
polos, es un plan práctico de acción para la transición en curso en el país y una
formulación teórica que busca superar sus deficiencias y ausencias para sustentar
mejor su tesis central: que el predominio del primer polo de la contradicción sobre el
segundo es la tendencia necesaria a lo largo de la transición, para que se llegue
efectivamente al socialismo y al comunismo. Trataré de tocar al menos, con la
limitación de lo esquematizado, algunos otro6 aspectos importantes.
La planificación centralizada está asociada a la idea de lograr un índice muy alto de
tecnificación de la administración, de los métodos y hábitos de control y de dirección,
que vaya simplificando esas tareas y dejando libres fuerzas y tiempo para concentrarse
en la planificación y el desarrollo tecnológico. Che insistía en que se aspirara con
iniciativas ciertas a dominar los métodos más modernos, aunque se estuviera apenas
al inicio del camino.**1 Es una constante en su pensamiento y en su actuación, ya
mencionada, la búsqueda de la tecnificación del trabajo con el hombre y con el
desarrollo de la conciencia. Che recoge de la tradición marxista la bandera de la
confianza ilimitada en la estrecha ligazón entre el dominio de la técnica y ei
comunismo. Pero él no es un "civilizador" ni un creyente en la ciencia; para Che el
camino de la revolución técnica socialista exije forjar la actitud comunista ante el
trabajo, el dominio social del hombre conciente.
El Partido tiene entonces un lugar prominente en su idea de la construcción económica,
aunque, como es natural, sus criterios en
81
"... acercarse al ideal de que la economía se rija mediante análisis matemáticos y,
mediante ellos, elegir las proporciones más adecuadas entre acumulación y consumo y
entre las distintas ramas productivas; sin olvidar, claro está, que el ser humano (...) no
puede reducirse a una mera fórmula ..." (Obras, t. II, p. 217).
este caso forman parte de la idea global que tiene del partido. El concepto de
vanguardia tiene un lugar principal en la concepción del socialismo del Che —de la
Revolución Cubana— y no solamente en la concepción de la lucha por el poder, como
suele creerse. La vanguardia en el socialismo provee correas sucesivas de trasmisión
de la voluntad organizada, que vayan de minorías crecientes a mayorías cada vez más
capaces de producir ellas mismas los cambios, y de aprender a gobernarlos por sí
mismas.
Esa definición implica numerosas consecuencias. Ante todo, la razón de existir y el
contenido fundamental de la organización y del cuerpo de ideas que la sustenta: la
vanguardia es un servicio^ a la sociedad en transición más que un mando sobre ella,
una corporei- zación del ideal más avanzado que ella pueda albergar; por tanto, tiene la
doble función de expresar el futuro y conducir el presente.
Es ese uno de los rasgos que permiten, cuando se logra en la realidad en un grado
suficiente, afirmar que nuestras ideas no son utópicas y que nuestro socialismo es
socialista.^ Sólo un proyecto de largo alcance, que pueda ser vivido como ideal y
organizado férreamente para hacerlo realidad, puede plantearse a la vez hacer tanto e
ir tan lejos. Implica, por consiguiente, la noción de modalidades sucesivas, esto es,
diferenciables por aspectos entre sí, ya que debe servir a un proceso de transición muy
dilatado en el tiempo,
82
Si no fuera tan reacia nuestra cultura a todo lo que proviene de las religiones —como
hija que es también del tronco radical del pensamiento revolucionario europeo del siglo
XIX— la idea cristiana de carisma podría ser muy atinada para ilustrar esta noción.
83
A mi juicio, esta óptica permite recuperar proposiones tan ricas como la de que "... la
humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar..." (Marx,
Prólogo de 1859), de la esterilidad a las que tiende a reducirlas el mecanicismo
pretendidamente marxista.
durante el cual el medio experimenta —debe experimentar— cambios trascendentales.
La idea de correas de trasmisión de minorías a mayorías es de las más audaces,
porque parece negar las nociones básicas de de-mocracia.^4 Bien entendida, la acción
de la vanguardia no puede consistir en sustituir el poder y el proyecto de la clase de los
explotados, oprimidos y humillados, que es la que hace las revoluciones socialistas,
sino expresar el poder y el proyecto de aquella clase, de maneras diferenciabas
sucesivamente entre sí. Este es uno de los problemas fundamentales del socialismo.
La transición socialista es el período histórico en que, mediante el poder revolucionario,
tiene que irse construyendo el nuevo modo de producción y reproducción de la vida
social imprescindible para que llegue a existir el comunismo, desde puntos de partida
manifiestamente insuficientes: subdesarrollo, gran poder de las relaciones mercantiles,
y del capitalismo a escala internacional. La participación en la construcción de la nueva
sociedad no es —no podría serlo— homogénea. El que haya una vanguardia implica el
reconocimiento de que hay "dos grupos principales" dentro del campo de los
revolucionarios, advierte el Che, uno "ideológicamente más avanzado que la masa" lo
que "indica la relativa falta de desarrollo de la conciencia social".85
84
Procede del leninismo. Es apasionante la audacia intelectual con que Lenin la concibió
y la defendió —frente a polemistas de la talla de Rosa Luxemburgo y León Trotsky—
cuando no tenía ninguna demostración práctica en que apoyarse, y la democracia
(burguesa, europea) parecía un paso de avance de la civilización que aproximaba el
socialismo. Che la explicará a los obreros textiles, y a todos, y pedirá que se estudie a
Lenin en toda la riqueza de la evolución y despliegue de sus ideas, influidas
poderosamente por el ejercicio del poder revolucionario.
"El socialismo y el hombre en Cuba". Obras, t. II, p. 374.
Partir de esos reconocimientos no puede equivaler a quedarse en ellos. La vanguardia
que describe el Che está compuesta "por el Partido, por los obreros de avanzada, por
los hombres de avanzada que caminan ligados a las masas y en estrecha comunión
con ellas". La ejemplaridad es la característica básica de ios miembros de la
vanguardia: en ellos "se produce un cambio cualitativo que les permite ir al sacrificio en
su función de avanzada”.86 La belleza y la emoción de los innumerables pasajes del
Che en que trata el tema de la ejemplaridad no deben empañar ni ocultar su contenido
último: la ejemplaridad es una avanzada hacia el comunismo; ella registra los sucesivos
parámetros que permiten medir al hombre nuevo "que va naciendo", "que estamos
creando", no a un mítico hombre nuevo que encontraremos al final de los tiempos.
Trata de cambios en la totalidad del individuo, mediante los cuales sus acciones, su
intelección y sus afectos y sentimientos se entregan cada
vez más a la colectividad y menos al interés individual, y el deber se
87
va tornando paulatinamente en satisfacción y en placer.
La ejemplaridad es un indicador, y es una condición sin la cual no se es vanguardia ni
existe vanguardia, porque si la tendencia predominante en la transición socialista es la
acción conciente organizada, entonces la función del ejemplo resulta fundamental. "El
Partido —escribe el Che— es el ejemplo vivo; sus cuadros deben dictar cátedras de
laboriosidad y sacrificio, deben llevar, con su acción, a las masas al fin de la tarea
revolucionaria, lo que entraña
86 Ibidem.
87
"Esto significa sentir la Revolución. Eso significa que el hombre es un revolucionario
por dentro, que siente como revolucionario. Y entonces el concepto de sacrificio
adquiere nuevas modalidades". (Obras, t. II, p. 190. La cursiva es de FMH).
años de duro bregar contra las dificultades de la construcción, los
88
enemigos de clase, las lacras del pasado, el imperialismo..."
La organicidad del Partido le permite proyectar y realizar sus funciones en las
diferentes fases de la transición socialista. La revolución tiene en el Partido su
instrumento principal; sin él, sin este partido del que hablamos, es inconcebible la
unidad de los revolucionarios ni la unidad nacional e intemacionalista del pueblo, una
unidad de lo diverso que fortalece a todos frente a lo que es antagónico a la revolución,
y que enriquece al conjunto. El Partido dirige a la sociedad en un prolongado y
complejísimo período en que la creación debe predominar sobre la reproducción social,
a la vez que garantizar esta última, en que debe suceder un cambio cultural de todos,
de una profundidad no soñada y de características parcialmente desconocidas. El
Partido registra en sus atributos y en el grado en que avanza y se transforma o se
detiene y retrocede, el estado de la avanzada que encabeza la marcha al socialismo y
el comunismo.
Che teoriza, empero, desde la práctica, y de ese rigor de mé-todo no quedan exentas
sus ideas sobre el Partido.89 La construc-ción del socialismo en Cuba la ve, en lo que
toca al Partido, desde
88 Obras, t. II, p. 381.
89
”... el Partido en la sociedad socialista está sujeto a discusión. Nosotros estamos
perfectamente convencidos y lo hemos establecido, la necesidad del Partido Unico y el
Partido Dirigente del Estado como representante de la vanguardia, como es correcto,
pero de ahí al Partido ’Hacelotodo’, hay una diferencia" (...) "tendremos que seguir aquí
(en las relaciones Partido-Administración), como varias cosas que estamos haciendo
en Cuba, experimentando para encontrar una relación más armónica entre estas dos
fuerzas que son las fundamentales en la construcción del Estado".("Reuniones
bimestrales". (22-2- 1964). El Che en la ..., t. VI, pp. 452 y 457).
el doble carácter que este tiene: ser motor interno de la sociedad; ser supervisor del
trabajo de toda la sociedad. La ejemplaridad expuesta arriba es requisito sin el cual no;
po eso el Che impulsa el proceso orientado por Fidel de elección de trabajadores
ejemplares en asambleas de todos sus compañeros como condición inexcusable para
aspirar a ser miembro del Partido. Muy tempranamente advierte un segundo requisito,
este referido a la organización: el Partido debe desligarse de la responsabilidad y
ejecución de las tareas de administrar en la sociedad. No se puede ser, dice, ejecutor y
control. La construcción socialista es perjudicada profundamente si no se protege la
autoridad administrativa en lo que a ella corresponde decidir y actuar, y por el contrario,
se le presiona, sustituye o cambia sus planes en el curso de la práctica partidaria. Che
expone que este problema se presenta no sólo en Cuba, sino que gravita en toda la
historia del socialismo, sin que haya podido resolverse bien la dualidad Partido-
Administración.
El Partido no puede ser convertido tampoco en un auxiliar de la administración,
encargado de apoyar y de justificar sus acciones; ese sería un error costosísimo' de
sentido inverso al anterior. Su función en este campo es fijar, a través de sus
orientaciones nacionales, las grandes direcciones y líneas de trabajo, asegurar el
control, las iniciativas y las rectificaciones; en cada uno de los niveles intermedios y de
base, colaborar con los órganos del poder para impulsar las directivas que les
corresponde ejecutar. En el nivel máximo no puede haber divergencias y debe ser una
misma persona la que dirija.
Che nos ha dejado diversos trabajos dedicados al Partido, en los que reúne
admirablemente las referencias a las cuestiones más
90
"... en los países socialistas de Europa no se discute este pro-blema, pero se siente el
peso de una autoridad del Partido ... que actúa en una forma excesiva sobre la
administración, que cambia planes y que coarta la posibilidad de trabajo de los ad-
ministradores".^/ Che en la..., t. VI, p. 448).
concretas y apremiantes del día con las consideraciones de mayor alcance y
profundidad 91 Así, el Che llega a señalar con aspereza cómo los que han sido
trabajadores ejemplares pueden volverse menos partícipes de las iniciativas y
problemas fundamentales cuando, ya sometidos a la disciplina del Partido, no reciben
instrucciones de actuar. O, el mismo mes en que dice lo anterior, publica uno de sus
más profundos trabajos, en el que termina destacando "el papel educador que debiera
jugar el partido para que el centro de trabajo se convirtiera en el exponente colectivo de
las aspiraciones de los trabajadores y de sus inquietudes y que fuera el lugar donde se
plasmaran sus deseos de servir a la sociedad (...) que el centro de trabajo fuera la base
del núcleo político de la sociedad futura...”92
Sobre la última parte de la definición —que las mayorías se vuelvan cada vez más
capaces de producir ellas mismas los cambios y de aprender a gobernarlos por sí
mismas— seré muy breve, porque ese es, manifiestamente, el objetivo final que
propone el Che a la transición del capitalismo al comunismo, que engrana perfecta-
mente con su teoría del papel central del hombre actuante y de la conciencia en esa
transición. Llamo solamente la atención que para el Che existe una íntima vinculación
entre la vía que él plantea teóricamente y procura prácticamente, y el logro efectivo del
autogobierno y la autoeducación; esto es, que considera esa vía la nece
91
Además de los textos más famosos, como "Sobre la construcción del Partido", "El
partido marxista leninista" o los pasajes de "El socialismo y el hombre en Cuba", véase:
"En homenaje a los premiados en la emulación", "El cuadro, columna vertebral de la
Revolución", "Qué debe ser un joven comunista", "En la entrega de certificados de
trabajo comunista". Y numerosos pasajes de intervenciones, discursos y escritos.
92
"Sobre el sistema presupuestario de financiamiento" (febrero de 1964). Obras, t. II, p.
285.
saria para que la transición iniciada con la toma del poder culmine en la desaparición
del listado y de toda forma de dominación, en el comunismo.
LA ley del valor no opera a través del plan
Che se opone a la autogestión financiera porque la considera contraria, por sus
resultados finales, a que el proceso de transición sea una acumulación de fuerzas
dirigida a lograr el socialismo y el comunismo. Entre ella y su SPF, ha escrito, "hay
diferencias de distintos grados": de tipo práctico o metodológico, y "de carácter más
profundo".93 En dos artículos anteriores Che había expuesto de manera sintetizada los
rasgos fundamentales de la autogestión desarrollada en los países socialistas
europeos y los del SPF. Al defender, en uno de ellos, el costo de producción como base
del análisis económico de las unidades productivas 94 parece moverse en el terreno de
las diferencias práctico-metodológicas solamente; al polemizar alrededor de la
concepción del valor en el otro 95 va más iejos, pero siempre dentro de lo metodológico
y del campo de las definiciones y las contrastaciones con la práctica.
Ibidem, p. 260. En "Sobre el sistema presupuestario de finan- ciamiento" el Che expone
de manera positiva sus ideas sobre la construcción económica del socialismo, y la
contraposición autofinanciamiento-SPF en cuanto sistemas de dirección. Pronto la
polémica le llevará a profundizar todavía más en las diferencias.
94
Véase "Consideraciones sobre los costos ...". Obras, pp. 209- 218.
95
Véase "Sobre la concepción del valor". Obras, t. II, pp. 230-37.
La independencia de criterios y el dominio de los asuntos teóricos y técnicos que trata
resaltan al unísono en la argumentación del Che. El no se conforma con las usuales y
alternativas declaraciones de que tanto el plan como la ley del valor existen en nuestras
sociedades, lo que intenta es operar intelectualmente desde ese reconocimiento inicial,
sobre sus consecuencias generales y en los procesos concretos de la transición. Las
relaciones entre costo de producción y precio en el sector socialista, entre la estructura
general de los pre ios internos y los precios del mercado externo, la consideración del
producto como una no-mercancía mientras participe en procesos dentro del sector
estatal,96 engranan entre sí en sus razona-mientos, y con la historia real del problema
en Cuba y en el pensamiento marxista leninista.
El lector puede repasar los planteamientos del Che en favor de la necesidad de un
análisis de costos continuado, que en su práctica premie o castigue "con igual
perseverancia" a los éxitos y fracasos en bajar los costos de producción, o de que se
elaboren normas de consumo de los indicadores importantes o escasos, de inventarios
y de su control, etcétera; asuntos que lamentablemente siguen
96
"... si mercancía es aquel producto que cambia de propiedad mediante un acto de
cambio, al estar dentro de la propiedad es-tatal todas las fábricas, en el sistema
presupuestario, donde no se produce este fenómeno, el producto solamente adquirirá
ca-racterísticas de mercancía cuando, llegando al mercado, pase a manos del pueblo
consumidor". (Ibidem, p. 236).
Un ejemplo muy notable del pensamiento del Che en estos temas es su análisis de la
teoría de la formación de los precios, y su proposición "como primera aproximación al
problema", de una base de formación de precios reales que permita a nuestra
economía analizar su efectividad real, obtener mejores elementos para las decisiones
fundamentales y mejor base de comparaciones internacionales. ("Sobre la formación
de los precios", en "Sobre el sistema...", Obras, t. II, pp. 273-276).
siendo necesidades en la actualidad. A nuestro propósito interesa, sin embargo, pasar
a las diferencias "de carácter más profundo" postuladas por el Che, entre la autogestión
y el SPF.
Che parte de que la socialización de los medios de producción introduce variaciones
tales en el mercado que distorsionan la ac-ción de la ley del valor; aparece un grado
extraordinario de concentración de los medios de producción en una sociedad que
estaba muy lejos de haber completado su desarrollo capitalista, y se produce un
cambio muy profundo en el terreno de la distribución. Hay que añadir a esto la
aplicación de abundantes recursos a la defensa y a las inversiones para el desarrollo y
para corregir las graves deformaciones de la economía, todo lo cual afecta la
capacidad de consumo. Son las medidas normadoras de la economía tomadas por el
poder revolucionario las que impiden que las graves tensiones creadas sean
solucionadas mediante la inflación y otros mecanismos propios de la economía
mercantil. Pero todo ello oscurece cada vez más la acción de la ley del valor.
La posición del Che es inequívoca: en el socialismo, la ley del valor no opera a través
del plan; no es posible utilizarla hábilmente, como método indirecto, para la dirección
económica en el socialismo. La ley del valor actúa parcialmente, por todo lo que
subsiste de relaciones mercantiles a escala internacional y nacional. Pero no existe un
mercado libre que se exprese por sí, como regulador de las contradicciones entre los
diferentes factores de la economía que supuestamente concurrirían a él, ni el mercado
vincula a lo local con lo mundial, o actúa sobre las ramas de la producción, etcétera,
como efectivamente sucede en una sociedad mercantil, que es donde rige la ley del
valor. Una proporción enorme de las relaciones económicas, y las decisiones
fundamentales en ese campo, quedan fuera del control mercantil. La base de la
argumentación
del Che en este punto está constituida por los hechos mismos, no por contraposiciones
doctrinales.97
Estas últimas aparecen en la oposición radical que el Che sos-tiene contra la
pretensión de desarrollar el imperio de la ley del valor y las relaciones monetario-
mercantiles como palancas para construir el socialismo y el comunismo, las cuales
crearían las condiciones necesarias para su propia desaparición. La tendencia, expone
Che, no puede ser a fortalecer, sino "a liquidar lo más vigorosamente posible" aquellas
relaciones y el mundo de predominio del interés egoísta que promueven.
Si recordamos lo planteado antes acerca del progresivo auge en los países socialistas
de Europa de la creencia en que la autogestión permitiría a la economía dinamizarse y
regularse por sí misma, será comprensible el impacto y el rechazo que tuvieron las
ideas del Che: ellas parecían ser antitéticas al fundamento de las reformas económicas
que se ensayaban o se pretendían entonces. Y lo más perturbador era que no venían
de un trasnochado dogmatismo al que pudiera calificarse como stalinista, sino de una
vigorosísima apelación a la teoría y los ideales de los clásicos del marxismo y, lo más
importante, desde una reciente revolución que conmovía a América y al mundo con sus
osadas y radicales acciones y atractivas expresiones, contra el imperialismo y en favor
del socialismo, la liberación nacional y el comunismo. La concepción del Che de la
transición socialista aparecía formando parte de la "herejía" cubana, una nueva voz
comunista y guerrillera desde el Tercer Mundo, que no resultaba fácil comprender.
Che ha entendido lo que se juega para el socialismo en general tras el aparente acierto
pragmático de la política económica basada en el cálculo, por lo que trata de
profundizar en el problema, y de mostrar su complejidad y sus consecuencias, mientras
lucha por implementar el experimento cubano de un sistema económico no
97 Véase Obras, t. II, pp. 209-210, 230-236, 270-273, 300, 328-331, 370-372, 377-
378,574-575.
basado en el cálculo. El debate fundamental que sostiene es en el seno de la
Revolución y está signado por las prácticas en curso, porque lo sostiene con los
compañeros que entienden que es nece-saria una política económica de transición
basada en el cálculo para que Cuba remonte la situación tan difícil en que se encuentra
y avance hacia el socialismo, compañeros que actúan prácticamente en esa dirección
en buena parte del régimen cubano de aquel momento.98
Che argumenta acerca de cuestiones concretas que emergen del dilema, como es el
caso de los ritmos y logros en el crecimiento económico, puestos en relación con el
predominio del trabajo con la conciencia y un sistema como el SPF o con la primacía
de un sistema basado en el cálculo y que priorice los estímulos materiales. Admite con
reservas, y en el plano teórico solamente ya que "nadie ha hecho los cálculos
pertinentes", que la segunda opción pueda brindar logros de producción a corto plazo,
ocasionales o en determinadas ramas, pero afirma con gran convicción que en un
plazo relativamente corto el trabajo con la conciencia y el SPF logrará un desarrollo de
la actitud concierne que tenderá a acelerarse, y que esta a su vez producirá un
desarrollo de las fuerzas productivas; la producción, pues, será impulsada por la
conciencia. "Cargada de subjetivismo, la afirmación requiere la sanción de la
experiencia^ en eso estamos...", previene el Che, como es su costumbre.
98
... estamos en el centro de una discusión que alcanza a los ni-veles superiores del
Gobierno y el Partido, donde se mantienen dos líneas de pensamiento sobre el sistema
de financiamiento ...", advierte al final de "Sobre la concepción del valor". (Nuestra
Industria. Revista Económica (3): octubre de 1963; en Obras, t. II, p. 237).
99
"Sobre el sistema presupuestario de financiamiento’’ Obras, t. II, p. 264. Sobre este
tema, y también de 1964, véase "La plani-
Si se trabaja eficazmente sobre el desarrollo de la conciencia social de la gente y se
utilizan preferentemente los colectivos en el campo de los estímulos materiales, podrá
enfrentarse también con éxito la contradicción entre el consumo y la inversión que tiene
que caracterizar la lucha por el desarrollo. Concientizar para la producción y para el
desarrollo es la vía acertada, socialista; es remitirse a las fuerzas reales y nuestras, y
desarrollarlas mediante su propia acción, como productores y como personas que
llevan a cabo un proyecto de liberación total. 00
CENTRALIZACIÓN, BUROCRATISMO Y
PARTICIPACION
La posición del Che en cuanto a lo que es posible obtener del ser humano en
revolución era confrontada por el sentido común, que exhibe la seguridad del
conocedor de lo que ha pasado siem-pre; la imputación hecha al SPF de promover el
centralismo y el burocratismo tenía raíces mucho más recientes. Ella identifica
fenómenos de la historia de países socialistas, de métodos de dirección
extremadamente centralizados, y la existencia de burocratismo en el socialismo, con
una insuficiente aplicación del sistema del cálculo, el cual es propuesto como panacea
general para esos males. Por su parte, Che comienza por distinguir la diferencia que
existe entre las formulaciones teóricas de ambos sistemas de dirección
ficación socialista, su significado". Ob. cit., p. 324; El Che en la..., t. V, p. 70y t. VI, pp.
440-441.
^ "... se va creando una nueva conciencia (...) y lo que hoy per-damos en desarrollo lo
ganaremos en el futuro, cuando la gente de verdad sienta lo que está haciendo; y eso
no es una frase ni mucho menos, la gente tiene que aprender a sentir lo que está
haciendo y a trabajar con meditación en eso".(£/ Che en la..., t. VI, p. 441).
económica y las deficiencias y dificultades con que tanto uno como el otro tropiezan en
su aplicación práctica, y pide que se tengan muy en cuenta a la hora de estudiarlos.
Las creencias cumplen papeles al interior del conocimiento so-cial —y de todos los
campos del conocimiento, en menor medida— que asombrarían a muchos, si no
estuvieran fascinados por las bondades del cientificismo. Así, es posible seguir
creyendo, sin evidencias y aun frente a datos perturbadores, que la centraliza-ción
planteada en su concepción e impulsada en la práctica por el Che equivale a trabas
funestas para el funcionamiento de la eco-nomía, y que la falta del cálculo como
regulador de la economía —el único regulador posible, y esa es otra creencia—^ nos
arrojaría sin remedio a un régimen de centralización burocrática. Che trasciende
totalmente el reino de esas creencias. Como en otros campos, presenta aquí la
aparente paradoja de luchar por la
Antiguos compañeros del Che que han desempeñado funciones directivas en ramas de
la economía desde entonces hasta hoy, han declarado públicamente que el sistema
implantado en el Ministerio de Industrias por el Che era mucho más eficaz para la
producción, control, agilidad en la gestión, correcta descentralización de
responsabilidades, etcétera, que el que ha regido después, que ha recibido por cierto
las más duras y diversas críticas en los últimos años. Hay que reconocer al menos que
no se ha hecho todavía una valoración detallada y fundamentada de la historia
económica de nuestra Revolución, que permita hacer comparaciones concluyentes.
102
Esto infiero de la lectura de trabajos académicos como la Lección XXXV del Curso
Superior de Economía Política, "El cálculo económico", de Spiridonova, Atlas y otros
(en español en Ed. Grijalbo, México, 1965, t. II, pp. 712 y sigs.). Pero también de la
lectura del artículo "Cálculo económico", en Economía Política. Diccionario. Ed.
Progreso, Moscú, 1985, pp. 29-30.
centralización y contra el burocratismo; con fría lucidez avanza en la definición y en las
características de ambos conceptos, y trata de ayudarse con la práctica y con el
análisis de las experiencias.
La primera medida que permite aspirar a establecer un sistema de dirección económica
socialista eficaz tiene que ser la organización del aparato administrativo; sin ella no se
puede aspirar a ningún resultado concreto, les recuerda el Che a sus oponentes en la
polémica, en "La banca, el crédito y el socialismo". "El burocratismo, evidentemente, no
nace con la sociedad socialista ni es un componente obligado de ella", ha escrito un
afto antes, en "Contra el burocratismo". Entre estos márgenes se mueve su acción, y
teoriza desde las condicionantes históricas que tienen el poder y el proyecto
revolucionario cubanos, y desde el Estado que ese poder va forjando.
Che se refiere en muchos lugares de su obra a la centralización producida por los
sucesos de la realidad, los hechos indispensables que permitieron el establecimiento
del socialismo en Cuba, donde fue necesario ampliar los ámbitos y los poderes del
Estado respecto a la economía y al conjunto de la vida social como nunca antes había
sucedido en nuestra historia, para consumar la Revolución y para defenderla. Explica
que la falta de cuadros desarrollados de nivel intermedio se convirtió pronto en una
ausencia básica,10'^ expresada en "una verdadera hambre de técnicos", en un cúmulo
de errores en el ejercicio de la administración, y por último en que la organización
política pudiera convertirse en un ente burocrático
103
"Cuando se hizo patente que en Cuba una nueva clase social tomaba definitivamente el
mando, se vieron también las grandes limitaciones que tendría en el ejercicio del poder
estatal (...) El eje central de nuestros errores está en nuestra falta de sen-timiento de la
realidad en un momento dado, pero la herramienta que nos faltó (...) fue la falta de
cuadros desarrollados a nivel medio", escribe Che en "El cuadro, columna vertebral de
la Revolución”.(Obro?, t. II, pp. 154, 155-156).
durante la etapa llamada del sectarismo. Con aquella y otras mu-chas carencias, en
medio de enormes tensiones producidas por los cambios, acosada la Revolución por
sus enemigos y poniendo sus mejores fuerzas en la tarea de la defensa, se construyó
la nueva administración, sumándole además jirones de la sociedad anterior. El orden
que se fue construyendo después hasta 1965 —el tiempo que nos ocupa en cuanto al
Che— está marcado por aquel cuadro de sus orígenes, aunque llega a ser una
administración ordenada, con una legalidad considerable e intentos de planificación,
con es-trategias de desarrollo y proyecto de continuar profundizando su transición
socialista.
El tratamiento concreto de los problemas ocupa amplísimo lugar en la suma de
expresiones y escritos del Che sobre la transición socialista; entre ellos la
centralización y el burocratismo son objeto de innumerables análisis, exhortaciones y
discusiones, pero siempre relacionándolos con la formación y las características de los
cuadros y de los colectivos de trabajadores, los problemas de la producción y de la
organización de la economía, los mecanismos revolucionarios y entre ellos el sistema
de dirección económica, etcétera. Y son ejemplares sus aportes normativos y prácticos
a la consecusión de una organización de la actividad económica que sirviera para el
desarrollo socialista del país y de las personas vinculadas a ella.
En el plano teórico, para el Che "centralización es la capacidad de tener una
determinada cantidad de decisiones a niveles jerárquicos superiores",1®4 lo que no
significa que todas las decisiones se tomen al más alto nivel, sino que se establezcan
principios inexorables de graduaciones de nivel y de traspaso de nivel de decisión, que
no sólo faculten sino obliguen a cada uno a tomar las medidas que le corresponden, sin
acudir a otras instancias o permanecer
"Tampoco todos en el Ministerio, una gran cantidad y cada vez más en las Empresas, y
otros en las fábricas". {El Che en lat. VI, p. 442).
inactivo. ^ Hay que distinguir entre la centralización producida porque no queda otro
remedio, o la que es consecuencia de las medidas extraordinarias de nacionalización u
otras, con la normada dentro del sistema, que es la que aspira a permanecer. Esta
última no consiste en la formación de estamentos con funciones fijadas "para siempre";
el sistema prevé y norma la progresiva descentralización, por la que empresas y
unidades son estimuladas de acuerdo al desarrollo que alcancen. El nivel de
centralización puede variar también por el tipo de producción o servicio, la rama de la
economía de que se trate, y sus circunstancias concretas.1®6
Un principio que el Che reivindica hasta el cansancio es "que la centralización nunca
debe estar reñida con el máximo de iniciativa que se dé a los individuos a diferentes
niveles".107 No podría ser de otro modo, dado el lugar del ser humano y su actuación
en la concepción del socialismo del Che. El sistema debe ser capaz de definir los
límites de esa iniciativa, y garantizar su flexibilidad. Centralización y mecanización del
individuo, dice el Che, son conceptos que no tienen nada que ver uno con otro; esta
última "va contra todo
^ Véase, entre otros escritos. Obras, t. II, p. 217.
106 Estas ideas en: Obras, t. II, pp. 176-177,179,210-211,278-279, 330-331. En El
Che en la ..., t. VI, p.372, y en numerosos pasajes de las Reuniones Bimestrales.
También en los instru-mentos normativos del Ministerio de Industrias, etcétera.
107 El Che en la ..., t. VI, p. 552. Y en "Contra el burocratismo": "Hay que tomar
medidas concretas para agilizar los aparatos estatales, de tal manera que se
establezca un rígido control central que permita tener en las manos de la dirección las
claves de la economía y libere al máximo la iniciativa, desarrollando sobre bases
lógicas las relaciones de las fuerzas productivas" (Obras, t. II, p. 179).
desarrollo". Che está tocando aquí uno de los problemas más graves y complejos del
régimen socialista, el de la participación en la dirección. Que los ideólogos del
capitalismo sostengan que el socialismo estandariza al individuo y le priva de la
posibilidad de ejercitar su iniciativa, es comprensible: se refieren a la iniciativa individual
permitida y promovida por el sistema capitalista. El verdadero problema en el
socialismo es que este es un poder para hacer la transición del capitalismo al
comunismo, basado en que las fuerzas productivas y las relaciones de producción
sociales sean dominadas por los trabajadores, como parte de una transformación social
totalizadora en el mismo sentido. Por tanto, la participación de las trabajadores y el
pueblo en la dirección de la economía se vuelve necesaria, tiene que consistir en un
proceso real desde los primeros tiempos, organizado pata avanzar hacia su
consumación total, con los métodos y medios propios de que dispone el régimen de
transición socialista.
Che enfrenta la complejidad de ese problema en Cuba de su tiempo, sin temor a hacer
las críticas más duras,y con gran au-dacia respecto a las ideas existentes acerca de la
participación en el
108
"... el individuo, uno a uno y en masa, tiene que aportar solu-ciones a la fábrica, y la
fábrica tiene que recoger esas solucio-nes, analizarlas y discutirlas a través de los
delegados, del partido, de la sección sindical, trasladarla hasta la Empresa (las que no
pueda resolver. FMH), y la Empresa tiene que recogerla, analizarla, resolver lo que
pueda resolver (...) y pasarlas al Ministerio, que tiene que hacer lo mismo. Hoy por hoy
no se cumple ninguno de estos pasos". (El Che en la..., t. VI, p. 442).
109
"La participación de los obreros en la dirección de la fábrica hoy es nula, a pesar de
que nosotros hemcs hecho una serie de instrucciones ...", dice a sus colaboradores en
medio de un de-bate que enfrenta problemas fundamentales de la construcción
socialista del país. (22-2-1964). (Ibidem, p. 441).
socialismo y cómo lograrla. Tiene muy en cuenta también las debi-lidades de nuestros
puntos de partida. La centralización excesiva sin una organización eficaz frena la
acción espontánea sin ser capaz de sustituirla por una orden correcta y a tiempo,
reconoce; faltan la conducción planificada nacional, un sistema único, control y plan
perspectivo. A los cuadros les faltan conocimientos imprescindibles, técnicos y
administrativos, son hombres con escaso desarrollo general. Muchos cumplen lo
normado, pero no emprenden otras acciones que debieran realizar y para las cuales
tienen autoridad. Ninguno de los numerosos obstáculos escapa a su lúcida percepción.
A pesar de todo, el Che ha sostenido, desde sus tempranos lla-mados a la planificación
al inicio del poder revolucionario hasta "El socialismo y el hombre en Cuba” que la
participación es inexcusable. Incorporar a la gente a la producción y sus problemas,
discutirlos, para que el resultado final sea algo vivo, escribe en 1961; la asamblea de
producción debe servir para que los obreros controlen efectivamente las tareas de la
administración, y esta se eduque en el análisis crítico y autocrítico de su propia tarea.
Hay que acentuar la participación conciente, individual y colectiva, en todos los
mecanismos de dirección y producción, ligada a la idea de la necesidad de la
educación técnica e ideológica, escribe cuatro aflos después.
Ese es el marco en que Che puede dejarnos definiciones de-talladas del ideal del
cuadro y del ideal de director de empresa o 110
fábrica, y en general dejarnos en el SPF un bosquejo avanzado de sistema de dirección
económica en la transición socialista. Los conceptos del Che relativos a la
centralización, la participación y sus relaciones, cumplen varias funciones, que sintetizo
a continuación:
110 Véase Obras, t. II, pp. 134-135 y 156. En la primera aclara: "Aunque el individuo
humano no puede encasillarse dentro de moldes rígidos donde se clasifiquen sus
méritos separadamente y se sumen aritméticamente los números de clasificación
parcial para dar el total, pues es un todo..."
- fijar un objetivo a alcanzar, que pueda ser representado por los que luchan para
que la realidad se aproxime cada vez más a él;
- ofrecer los elementos de una posición teórica determinada: esas definiciones y
esos contenidos, y no otros;
- que los conceptos con que trabaja sean operacionales dentro de su concepción
de la transición, para enfrentar los complejos problemas que presenta la realidad en
campos como el de la participación popular y obrera, el de la racionalidad del
funcionamiento de la economía, el de las tensiones existentes entre la necesidad de un
mando indiscutido y muy amplio de la vanguardia y una total cohesión ideológica de los
revolucionarios, por una parte, y la creación y desarrollo de una democracia socialista,
por otra, etcétera.
Che trata el tema del burocratismo, como era de esperar, en diversos planos. A lo largo
de toda su actuación podemos encontrar innumerables expresiones de su lucha contra
las manifestaciones concretas de burocratismo, las actitudes y reflejos que este
conlleva, sus efectos perjudiciales. También encontramos las apreciaciones del Che de
cómo los avances y las tensiones en otros aspectos de la acción y la ideología
revolucionaria aparentemente lejanos al burocratismo lo contrarrestan en la práctica, y
cómo una situación contraria, de freno o retroceso revolucionario, lo fortalece,
etcétera.111
En un tercer plano, Che rebate la imputación de tendencia al burocratismo que se le
hace al SPF. La lógica del sistema, expone, lleva a la racionalización del aparato
administrativo, que puede hacerse mayor sin perderse eficacia cuanto más
centralizadas estén las operaciones de registro y de control de empresas y unidades, y
más
111 Vease por ejemplo, El Che en la..., t. V, p. 6,35; t. VI, p. 555; Obras, t. II, pp. 181-
183,217.
precisados y ejercidos sean los niveles de dirección y sus relaciones, etc. El
burocratismo y su erradicación son considerados dentro de un análisis que integra
todas las variables relevantes que inciden en la aplicación del sistema de dirección.1 ^
En una aproximación teórica, Che analiza el burocratismo me-diante una consideración
general del desarrollo de la Revolución Cubana como poder estatal, y la combinación
de sus rasgos funda-mentales como tal con las características —parcialmente so-
brevivientes en el nuevo régimen— de la administración bu-rocrática heredada del
capitalismo. Che expone tres nuevas motivaciones para el burocratismo en nuestro
sistema: falta de interés del individuo, basada en falta de conciencia o en el
conformismo frente a lo que anda mal; falta de organización, con la consecuente falla
en los métodos aplicados y errores y carencias diversos; y falta de conocimientos
técnicos que permitan tomar decisiones justas y rápidas. Las tres, por separado o
conjugadas de distintos modos, influyen malignamente en toda la vida institucional del
país. Propone entonces un cambio en el estilo de trabajo que permita, a escala
nacional, jerarquizar los problemas y normar organismos, niveles de decisión y
relaciones entre todos, además de racionalizar el personal administrativo.
Simultáneamente, un plan concreto de trabajo político contra la falta de motivaciones
internas, cuyo contenido explícita. Y junto a aquellos, la capacitación: "convertir nuestro
país en una gran escuela", para suplir las inmensas necesidades de personas
capacitadas que hay en todas partes, y lograr que el estudio exitoso sea uno de los
factores fundamentales para que un individuo
La parte final de "Sobre el sistema presupuestario de finan- ciamiento" es un
extraordinario ejemplo de esto (Obras, t. II, pp. 278-285).
avance económica y moralmente dentro de la sociedad, dentro de
113
un marco de calidad personal.
Para Che, la solución al problema del burocratismo vendrá por la acción organizada del
poder revolucionario, no por el establecimiento de reguladores económicos cuyo
funcionamiento independiente garantizaría contra la ineficiencia, la arbitrariedad, el
desinterés, la incapacidad, el capricho, y otros defectos de los individuos. Esta
afirmación, coherente con su concepción, exige precisiones. Los requisitos fijados por
el Che para considerar calificados política y técnicamente a los actores organizados e
investidos de poder son realmente muy severos; los mecanismos de normación y de
control, y su funcionamiento efectivo a escala de todo el país y como obliga-ción
inexcusable para todos, son condición sin la cual no, y garantía del sistema. Y lo
fundamental, la lucha contra el burocratismo tiene que ser una acción política
organizada, no meramente la aplicación de remedios técnicos.1
Debo presumir que el Che reflexionó acerca de la burocracia más allá de lo planteado
en el artículo que hemos comentado aquí; no conozco sin embargo ningún texto suyo
en que lo haga. Dada la profundidad con que Che estudió y produjo análisis acerca de
los
113
Estos párrafos glosan el contenido de "Contra el burocratismo", que tomo por ser un
enfoque integral del tema, publicado por el Che como artículo en Cuba Socialista (18):
febrero de 1963.
114 "... no es una tarea de un organismo, ni siquiera de todos los organismos
económicos del país; es la tarea de la nación entera, es decir, de los organismos
dirigentes, fundamentalmente del Partido Unido de la Revolución y de las agrupaciones
de masas". (Obras, t. II, p. 183).
procesos y el pensamiento socialista,11'’ no podía dejar de ahondar en un fenómeno
tan importante en los sistemas de dominación, en busca de las raíces que le permiten
al burocratismo ser recurrente pese a las campañas revolucionarias, y lo que es más
grave, la actividad que puede desarrollar la burocracia en el socialismo a partir de sus
posiciones ante los medios de producción y el Estado, y las consecuencias negativas
que esto produce. Por su naturaleza y sus métodos, la concepción del Che de la
transición socialista es irreconciliable con la cristalización y predominio de la
burocracia.116
PROBLEMAS DE LA UNIVERSALIZACIÓN
Para el Che, que la sociedad en transición sea regida por una racionalidad socialista no
sólo es posible, sino imprescindible para que alcance efectivamente sus objetivos. Si se
ha conquistado el poder sobre las fuerzas productivas y los medios de producción
existentes, y el poder del listado, no es para producir un hipotético
11 Che estudió a fondo a Lenin, y a la experiencia de la Revolu-ción Soviética, por lo
que tiene que haber manejado las ideas del líder y los debates de entonces sobre la
burocracia. Habrá que llegar a saber también qué otros textos conoció de los que han
aportado sobre el tema, como es el clasico tratamiento de la dominación burocrática
que hace Max Weber en Economía y Sociedad. Pero, quizás sea excesivo pedir una
biografía intelectual del Che cuando todavía no tenemos una biografía política, nuestra,
del Che.
116 La cuestión estaba planteada en el entorno en que se movió el Che. No mucho
después de su partida, el diario Granma publicó los editoriales "La lucha contra el
burocratismo: tarea de-cisiva", que analizan con gran rigor teórico revolucionario ese
problema.
y no mensurable "completamiento" de lo que fallaba de desarrollo capitalista en el país
en que tomaron el poder los revolucionarios, para entonces "pasar a construir" o dar
por "construida la base técnico-material" del socialismo, o cualquiera otra de las
pequeñas variantes terminológicas o de contenido que se discuten usualmente.
Construir el socialismo en una sociedad subdesarrollada sería "algo así como un
accidente histórico" (cuando es subdesarrollada la mayoría del mundo capitalista, y han
sido en países subde- sarrollados la gran mayoría de las revoluciones socialistas), lo
que exigiría, "para subsanar el error" de haber tomado el poder, "la consolidación de
todas las categorías inherentes a la sociedad intermedia".117
Che critica la posición que fundamenta la nueva sociedad en la distribución del ingreso
de acuerdo al trabajo, el estímulo material directo y la tendencia general a liquidar la
explotación del hombre por el hombre, por ser "insuficiente por sí solo como factor del
desarrollo del gigantesco cambio de conciencia necesario para poder afrontar el
tránsito".11^
Dos problemas emergen de estos planteamientos del Che. Uno es el de la tendencia
del socialismo a volverse universal; eso no se resuelve por declaraciones rotundas, al
contrario, integra el contenido maravilloso, angustioso y terrible de la política
revolucionaria de todo el siglo XX. A fines del siglo ya está claro que del Lejano Oriente
a América Latina, hasta en el más remoto rincón pueden levantarse revolucionarios que
alberguen los ideales de liberación más consecuentes. Si consiguen arrastrar a sus
pueblos tras sí y volverse capaces de enfrentar con éxito a sus enemigos nacionales e
internacionales, toman el poder. Entonces sus ideales y los del pue
117 Obras, t. II, p. 272.
118
"... cambio que deberá operarse por la acción multifacética de todas las nuevas
relaciones, la educación y la moral socialista..." ([Ibidem).
blo levantado los empujan hacia adelante, a fundar su país sobre nuevas bases, al
socialismo, y el proyecto marxista se vuelve natural en ellos.
La dificultad suprema, que merece los estudios más urgentes y profundos por parte del
pensamiento social, es que la conciencia socialista ha avanzado mucho más en el
mundo subdesarrollado que la capacidad y la fuerza económicas del socialismo
mundial para contribuir decisivamente al desarrollo económico socialista de los pueblos
que se liberan. La potencia militar y política del socialismo mundial sí se ha convertido,
mediante la colaboración internacionalista, en un factor de la mayor importancia para la
sobrevivencia y fortalecimiento de los regímenes revolucionarios, y también se
extiende, en general, su influencia ideológica. Pero sobrevienen en los países liberados
enormes tensiones y contradicciones entFe la realidad y la profundidad con que es
abrazado el proyecto socialista y los pasos concretos para ir hacia él, por un lado, y por
otro, la opuesta debilidad, más o menos grande, de cada país frente a la combinación
de los obstáculos propias que debe vencer, las ansias de sus pueblos que debe
satisfacer, y la agresión y el cerco imperialista y capitalista que lo acosan.
Che dedicó la mayor atención a este problema, que aparece por toda su obra, y el
modo como lo integra a sus ideas económicas, esto es, el modo como ellas forman
parte de una concepción unita-ria de la lucha por el socialismo antes y después de la
toma del poder mediante una estrategia intemacionalista de alcance mundial, es algo
central en su posición teórica y en su práctica revolucionaria. Considero que es un
elemento fundamental de método para los análisis que podamos hacer hoy. Sin tener
en cuenta esta cuestión es imposible comprender las ideas ni el proyecto que entonces
se manejaban. En la última parte de este trabajo comentaré este tema en una visión de
conjunto de la concepción del socialismo del Che; ahora sólo quisiera tocar algunos
planteamientos hechos por él en el curso del debate económico.
En dos textos principales, Che sostiene que en la época actual el nivel de
enfrentamiento entre capitalismo y socialismo es ya mundial, por lo que un grado de
desarrollo nacional de fuerzas
productivas puede ser rebasado por un proyecto revolucionario conciente, con
dirección marxista leninista, que lleve al país al socialismo. Esto implica un
aprovechamiento de la correlación de fuerzas internacional, una internacionalización de
la utilización de las fuerzas porductivas existentes en el campo revolucionario y un
desarrollo de la conciencia que se beneficia de los avances de las
ideas socialistas a escala mundial. A través de la acción conciente se
119
logrará un desarrollo acelerado de las fuerzas productivas.
Un conjunto de ideas claves para la construcción socialista dimanan de allí. La
revolución técnica socialista es fundamental: sería un enorme sacrificio parcialmente
inútil "seguir la larga escala ascendente de la humanidad desde el feudalismo hasta la
era atómica y automática". Toda la pasión y los afanes del Che, de Fidel y la
Revolución cubana, de entonces a hoy, por la revolución técnica, parten de la lucidez y
de la convicción de que sólo una estrategia audaz que salte etapas, que combine las
actividades de sobrevivencia y reproducción con las inversiones de recursos y la
capacitación para producir y operar la economía a niveles comparables con los
mundiales, al menos en rubros escogidos, sólo esa estrategia permitirá construir
efectivamente en lo económico el socialismo. ® En las proposiciones de planes, las
discusioens, los escritos y discursos, el Che batalla siempre porque esa estrategia se
imponga, penetre en el corazón del pueblo y de los cuadros y dirigentes, se organice
en su multitud de determinaciones y detalles, se vincule con la actividad económica
internacional de la Revolución de una manera orgánica, sea ayudada por el
internacionalismo socialista.
119
Me refiero a "Sobre el sistema presupuestario de financia- miento" y a "La planificación
socialista, su significado". En este último declara:"... en la época actual del
imperialismo, también la conciencia adquiere características mundiales".
120
Ver, entre tantos ejemplos, El Che en la ..., t. V., ps. 203-204.
Tal posición exige una concepción como la del Che de la acción conciente como motor
de desarrollo de las fuerzas productivas, y de las relaciones de la educación, la moral y
la ideología revolucionarias con la producción, la distribución y el consumo. Esto es así
porque ese proyecto de desarrollo exige formidables tensiones a los individuos, entre
sus esfuerzos y sus expectativas, entre sus capacidades y su trabajo, y exige al
sistema de poder económico y de poder político una firmeza, ideales, austeridad y
eficiencia extremas; todo ello es posible solamente si individuos, masas y estructuras
de dirección concuerdan en sus proyectos y sus acciones, se tienen confianza y están
dispuestos a realizarlo todo por un objetivo común y mediato en el tiempo.1^1 ¿Podrían
basarse esa unión y esa odisea en una "locomotora económica" cuyo supuesto
desarrollo arrastre el del consenso, la capacitación, las instituciones y la con-ciencia
socialistas? ¿Habría artículos de consumo para motivar, productividad para competir,
mercados para dinamizar, recursos para invertir, amistad imperialista suficiente para
tener tranquilidad, honestidad y desinterés para no beneficiarse más que con lo que
ofrezca el juego limpio de las relaciones económicas? Sólo una racionalidad
revolucionaria socialista puede enfrentar con posibilidad de victoria el múltiple reto de
motivar y educar simultáneamente, de satisfacer a las personas sin haber satisfecho
todas sus
121
"No se puede pensar en la revolución técnica sin pensar al mismo tiempo en una
actitud comunista ante el trabajo ... Si no hay una actitud comunista frente al trabajo, no
hablen de revolución técnica socialista". (Obras, t, II, p. 135). En mi opinión, el
socialismo como condición para poder aplicar con éxito esa estrategia de desarrollo, es
uno de los significados fundamentales de la afirmación de Fidel, del 20 de diciembre de
1969: "Marx concibió el socialismo como resultado del desarrollo. Hoy para el mundo
subdesarrollado el socialismo ya es incluso condición del desarrollo" (En Pensamiento
Crítico no. 36, La Habana, enero de 1970, p. 165).
necesidades materiales, no ya todos sus deseos de consumir, de otorgar un gran poder
sobre la economía y la sociedad sin que los que lo ejercen se coloquen en posición de
arbitrariedad y de privilegio, de que las proporciones entre la inversión y el consumo y
todas las cuestiones importantes de la economía tiendan a ser asumidas por las
mayorías como algo suyo, en cuyas decisiones participa, etcétera.
Otra idea clave es la de la solidaridad intemacionalista socialista en el terreno
económico. Es este el lugar teórico de la famosa intervención del Che en el Seminario
Económico de Solidaridad Afroasiática en Argel. El desgajamiento de cada país
liberado del sistema capitalista mundial debilita a este e interesa al campo del
socialismo; contribuir a su desarrollo cuando ese país marcha efectivamente y sin
compromisos con los explotadores hacia el socialismo, es un deber y es una necesidad
insoslayable para los socialistas. El comercio basado en el intercambio desigual,
producto de la ley del valor, entre países socialistas industrializados y países subed-
sarrollados liberados no contribuiría en nada a su desarrollo, y en la medida en que los
países subdesarroliados avancen en la defensa de sus derechos y en la eliminación de
la explotación capitalista se haría más claro que los países socialistas resultan en cierto
modo cómplices de la explotación de los subdesarroliados por parte de los
desarrollados, cuando rigen sus relaciones por la ley del valor. 122 Es imprescindible
"cambiar el orden de las relaciones internacionales", dice el Che, "no debe ser el
comercio exterior el que fije la
122
Marx escribió hace siglo y cuarto: "Dos naciones pueden inter-cambiar entre sí según la
ley de la ganancia, de tal modo que ganen ambas, aunque una explote y robe
constantemente a la otra" (Fundamentos de la crítica de la economía política, t. II, p.
355).
política sino, por el contrario, aquél debe estar subordinado a una
\yx
política fraternal hacia los pueblos".
Che hace una interesante proposición: que países socialistas más desarrollados hagan
inversiones para crear industrias básicas en los subdesarroliados, cuyas condiciones
principales detalla, que llevarían al pago en productos industriales, a precios fijados, y
en general basados en que este último grupo de países se desarrolle, en "empezar una
nueva etapa de auténtica división internacional del trabajo''.124 La ayuda en formar la
conciencia y los organismos de educación técnica, con el apoyo de cuadros técnicos de
los países socialistas más desarrollados, es un complemento imprescindible; esos
cuadros han de ser ante todo comunistas dice, para que puedan enfrentar con éxito tan
difíciles misiones.
Sin planificación no podrá ningún país "dar los saltos hacia adelante" que exige el
desarrollo. Ella tendrá que ser nacional, implicará un fuerte papel del Estado en todo
caso, y Che insiste en que quien tome firmemente el objetivo de construir una sociedad
123
Obras, t. II, p. 575. Hay que encontrar métodos, dice Che, para fijar precios equitativos,
y para llevar adelante esa política. "El desarrollo de los países que empiezan ahora el
camino de la liberación, debe costar a los países socialistas", (p. 573, Argel, 1965).
Sobre este problema es conveniente revisar, de 1964: Obras, t. II, p. 528 y sigs.
(Ginebra); El Che en la ..., t. V, pp. 118-122.(Moscú), y 129-130 (Argel).
124 Obras, t. II, p. 576..
125
Ibid., p. 576-577. Che reconoce una y otra vez el papel que de-sempeñan en las áreas
que él dirige, técnicos soviéticos y de otros países que se entregan al trabajo y a tratar
de comprender e impulsar tareas importantes en un medio tan radicalmente diferente al
suyo.
nueva debe tender a eliminar toda explotación, poner todas sus fuerzas en tensión y no
jugar a medrar de la contraposición entre capitalismo y socialismo. El neocolonialismo
es expuesto por el Che en su esencia, como forma de explotación consustancial a la
existencia del imperialismo, y también en sus especificidades a veces engañosas. Es
impresionante el riguroso análisis que hace este dirigente político, de la continuidad y el
perfeccionamiento de la dominación bajo la forma de neocolonialismo, con sus
consecuentes saqueos, subdesarrollo permanente, imposiciones, y también traición de
sectores a sus propios pueblos, explotación interna, confusión, divisionismo y
competencia entre los explotados. Y todo ello lo plantea Che en medio del optimismo y
júbilo por la descolonización de los "jóvenes Estados" que se vivía en los primeros años
sesenta.
Che percibe hondamente las dificultades inmensas de todo tipo que se levantan ante la
colaboración entre los revolucionarios del mundo, y entre los países socialistas y los
subdesarroliados; y también conoce lo incipiente que es esa cooperación comparada
con las necesidades del proceso. Comprende también que es necesario lograr formas
de colaboración amplias, relacionadas con intereses y coincidencias económicos,
políticos y culturales de los países y regiones —Che realizó una multitud de actividades
en el Tercer Mundo, desde 1959, y dejó gran cantidad de reflexiones sobre esas
regiones—, realidades nuevas que puedan ir creando conciencia, aproximaciones y
lazos que hagan factibles las empresas más ambiciosas de unidad antimperialista.
La necesidad y la posibilidad de aprovechar las relaciones económicas con países
capitalistas determinados tampoco le fue ajena. En una revista británica126 les señala
a los países capitalistas desa
19/í
International Affairs, en la que Che publicó "Cuba: su economía, su comercio exterior,
su significado en el mundo actual", en octubre de 1964. (El título en español es el de su
reproducción en Nuestra Industria, Revista Económica, dic. 1964. En Obras, t. II, pp.
351-366).
rrollados la conveniencia de aprovechar los mercados de los países liberados, dando
más peso a sus intereses que a la oposición que les haría Estados Unidos.
Como otros temas del Che, el de la solidaridad en el campo económico está
fundamentado conceptualmente como una proposición que debe ser convertida en
realidad, lo que no le quita en modo alguno seriedad; el asunto a que se refiere es
complejo y dila-tado: la transición socialista de cada país y su consolidación como
revolución socialista mundial. Si el proyecto enunciado teóricamente es el más
ambicioso que se ha propuesto, la estrategia debe asegurar su relación con las
prácticas, tan diversas en su actividad y en sus condicionamientos. Y como en otros
temas, la comprensión de que es necesario recorrer períodos prolongados se combina
con la convicción de que hay una estrategia que es la acertada y que ella
debe orientar las acciones desde ahora si realmente vamos a llegar 197
a buen fin.
Por otra parte, capitalismo y socialismo coexisten en el mundo real, en una compleja
resultante del desarrollo desigual del pri-mero, de procesos revolucionarios triunfantes
en cierto número de países, y de las luchas y las relaciones existentes entre ambos
grupos de naciones. Che insiste reiteradamente en la necesidad de que se
127
Esta es la motivación principal de los reclamos del Che al so-cialismo de un
internacionalismo consecuente en las relaciones económicas, y de su puntualización de
en qué consiste realmente ser consecuente. Y es también la causa de que registre con
alegría y divulgue cada avance concreto producido en las relaciones económicas con la
URSS y con otros países socialistas como fruto del desarrollo de ese internacionalismo
consecuente (ejemplos: Obras, t. II, p. 362; o las innumerables ocasiones en que
inaugura fábricas o reúne trabajadores y pueblo con motivo de esfuerzos económicos,
etcétera).
utilice todo logro del capitalismo que sea posible y conveniente a los fines del
socialismo, como son numerosas tecnologías y aspectos organizativos de la
producción.128 Y desde sus puntos de partida teóricos sobre las tendencias a la
universalización del socialismo, Che emprende —al modo leninista— el análisis de la
situación concreta en que Cuba pasa al socialismo, para considerar y aplicar lo que le
es más conveniente y eficaz en su transición.
Aquí aparece el segundo gran problema al que aludíamos al exponer la posición del
Che acerca de la necesidad de una racionalidad socialista para la transición, en vez del
"completamiento" de una fase intermedia de desarrollo. Es el problema de la confusión
entre historia y teoría, emergente de la generalización exagerada y no fundamentada
de experiencias históricas concretas de revoluciones socialistas (sobre todo la
soviética) y su formulación como parte de la teoría del marxismo sobre la transición,
con la consiguiente carga normativa impuesta a todos los que se reclamaran marxistas
leninistas en el Tercer Mundo. Como parte de un cuerpo teórico e ideológico asumido
en fases muy tempranas de la lucha, esa confusión pudiera ser dispensable e
inocua129. El mundo de
128
"Anteponer la ineficiencia capitalista con la eficiencia socialista en el manejo de las
fábricas es confundir deseo con realidad. Es en la distribución donde el socialismo
alcanza ventajas indudables y en la planificación centralizada donde ha podido eliminar
las desventajas de orden tecnológico y organizativo con el capitalismo", escribe en
febrero de 1964 (Obras, t. II, p. 686).
129
Aunque siempre es ajena al leninismo. A todo lo largo de su actuación política e
intelectual, Lenin ha exigido el análisis de las situaciones concretas como un centro
metodológico del marxismo; el poder no le hizo cambiar en su modo de pensar. En uno
de sus últimos discursos (pronunciado en alemán, como prefería hacer cuando hablaba
a la Internacional Comunista) criticaba una de las resoluciones del IV Congreso:"... es
problemas que se abría ante las vanguardias marxistas leninistas al tomar el poder en
países del Tercer Mundo desde fines de los años cuarenta en adelante resultó
totalmente irreductible a la confusión entre experiencias y teoría general. La gran
expansión del campo socialista ocurrida en Europa también problematizó el hasta
entonces tranquilo campo de la teoría del socialismo. En tiempos del Che se intentaban
superar estos problemas en el campo marxista leninista, de maneras muy diversas y
con resultados muy disímiles. Por otra parte, florecían nuevos "socialismos" en algunos
países subdesarroliados.
Para exponer positivamente el Sistema Presupuestario de Fi- nanciamiento, en pleno
debate económico, el Che comienza por si-tuar elementos fundamentales distintivos del
joven Marx, de la teoría de su madurez y del pensamiento de Lenin, poniendo a este
último en relación con sus condicionamientos. Che permanece fiel a la regla de método
de tomar a la teoría en relación con su propia historia y con la del movimiento
revolucionario y demás aspectos de la sociedad en que ambos se producen. Muestra
entonces el carácter táctico, obligado por circunstancias adversas de peso terrible, que
tuvo la Nueva Política Económica (NEP) implantada en Rusia Soviética en 1921; y
recuerda el diagnóstico de "repliegue" inevitable, de "retroceso hacia el capitalismo"
para preparar una nueva ofensiva mayor contra el capitalismo, que de la NEP hizo
Lenin, confiado y preocupado a la vez en sus últimos aflos de vida, en que el poder
revolucionario sería capaz de sacar adelante el rumbo al socialismo, y conocedor de
los peligros que amenazarían al pro-
demasiado rusa: refleja la experiencia rusa. Por eso, los ex-tranjeros no la comprenden
en absoluto y no pueden conformarse con colocarla en un rincón como un icono y rezar
ante ella. Así no se conseguirá nada. Lo que necesitan es asimilar parte de la
experiencia rusa. No se cómo lo harán ..." (13-11- 1922, "Cinco años de la Revolución
rusa y perspectivas de la revolución mundial". En V. I. Lenin: Obras escogidas (3 ts.),
Ed. Progreso, Moscú, s/f, t. III, p. 776).
yccto socialista soviético con el predominio del "principio comercial".
Che concluye de lo anterior que la NEP y la consecuente orde-nación de la sociedad
soviética respondieron a su situación histórica
concreta, "y por tanto no se le debe dar validez universal a todas sus 1^0
afirmaciones". La importancia de su posición para el desarrollo del marxismo leninismo
entre nosotros y en el Tercer Mundo puede valorarse más si se conoce el ambiente
cultural revolucionario de aquel momento. Quisiera sin embargo detenerme más en un
aspecto de su argumentación. Che anota otro condicionamiento para el sistema de
dirección que finalmente se estableció en la URSS: las características generales de la
época en cuanto a técnicas de dirección y control de la economía, que respondían al
grado de desarrollo del capitalismo mundial, y la imposibilidad de la URSS de adaptar
plenamente las técnicas existentes, por su grado de desarrollo y por las circunstancias
provenientes del curso de su propia revolución socialista. Tomaron elementos, dice el
Che, incluso del capitalismo premonopolista.
De ahí que Che postule que el lugar histórico del sistema de autogestión financiera
respecto al del sistema de financiamiento presupuestario pudiera equivaler, si se les
refiriera comparativamente al capitalismo, al de competencia y el de monopolio
respectivamente. El SPF es entonces "un camino que va en el sentido de
1 TA
"Sobre el sistema presupuestario de financiamiento", Obras, t. II, p. 257. También
desarrolló el tema en su respuesta a Bettelheim (Obras, t. II, pp. 319 y sigs.), en El Che
en la t. VI, p. 507 y en otros lugares. Al referirse a la polémica acerca de las etapas del
pensamiento de Lenin —y al número de etapas atribuidas a la transición— decía:"... se
han tomado como verdades cosas que teóricamente no son verdades, que fueron
impuestas por la práctica, pero que habría que revisar esa prác-tica y estudiar ...la
Economía Política del período de transición ..." (El Che en la ..., t. VI, p. 569).
la administración, por un sendero progresista, que es el sendero de los monopolios". El
SPF es un paso de avance que permite aprovechar las condiciones específicas de
Cuba, donde los mono-polios imperialistas radicados eran resultado del desarrollo de
décadas de esa fase superior del capitalismo, y dejaron cierto número de empresas de
control centralizado y una experiencia nacional generaliza ble.Y es el SPF el vehículo
idóneo para servir a una concepción del socialismo que parta de aprovechar los
avances alcanzados por el capitalismo en cuanto a los procesos de producción y
dirección de la economía y sus herramientas (contabilidad y control centralizado,
análisis de mercado, programación de la actividad, etc.) allí donde más lejos haya
llegado en su desarrollo mono- pólico, siempre que puedan ser puestos al servicio de
una racionalidad socialista, de un desarrollo de las fuerzas productivas del socialismo.
La idea nos remite al legado de Carlos Marx, a una revaloración profunda de sus ideas
de madurez acerca de las tendencias de la economía de muy alta división social del
trabajo en las condiciones de una multiplicación acentuada de las fuerzas y
capacidades
131
El Che en la ..., t. VI, p. 506, o en el debate público, el segundo de los dos temas
básicos para explicar el SPF según el Che: "Las formas de conducción de la economía,
como aspecto tec-nológico de la cuestión, deben tomarse de donde estén más de-
sarrolladas y puedan ser adaptadas a la nueva sociedad" (Obras, t. II, p. 259).
132
Ibid., p. 260. En "Consideraciones sobre los costos..." había es-crito: "Este sistema se
basa fundamentalmente en la idea de aprovechar los avances existentes en la
contabilidad general de las empresas capitalistas, en un país pequeño, de buenas
comu-nicaciones, no solamente terrestres o aéreas, sino telefónicas e inalámbricas, lo
que da base para un control continuado y al día" (Ibid., p. 211). Más sobre esta idea en
Ibid., p. 236-237; El Che en la ..., t. VI, pp. 318,421-422,437,506-507; etcétera.
de producción considerada a escala mundial, siempre que se haga, de otro modo es
imposible, desde el punto de vista de una concer- tación de revoluciones que reten al
capitalismo también a escala mundial.
Esta asunción del lugar histórico en que uno se encuentra, en que puede encontrarse
—tan difícil siempre, porque lo usual es pensar el presente desde lo conocido y seguro,
que es el pasado— explica en parte la tranquila confianza del Che en la factibilidad del
proyecto que defiende; ella es en política lo que la seguridad en sí mismo brinda en lo
personal. Tener en cuenta esa asunción del lugar histórico de la Revolución cubana es
una de las claves para entender al Che. Y nos permite, ya en el terreno de los
argumentos, valorar cuan terrenal es el propósito de centralizar procesos industríale^
controles, y llegar a "dirigir la economía desde un centro". ' Combinar la lucha con los
angustiosos problemas e insuficiencias cotidianos —insisto en el complejo de planos de
actuación que el Che preconizó y practicó— con la creación de una organización que
debía ser cambiante ella misma, con el trabajo sobre la in-formación, los controles y su
verificación, sobre el sistema de relaciones de los distintos niveles entre sí, contra el
burocratismo y por el logro de la participación efectiva de los trabajadores en la
dirección. Y aspirar a que la administración se vaya simplificando cada vez más y los
organismos concentren su esfuerzo en la planificación y el desarrollo tecnológico.
Esto quiere decir su impresionante llamado al final del artículo dedicado a exponer y
defender el SPF; "Las fuerzas productivas se están desarrollando, las relaciones de
producción cambian; todo está esperando la acción directa del estado obrero sobre la
conciencia". ~ Y el final del artículo sobre los costos de producción que abre la
polémica pública, ocho meses antes, donde son presentados
Tlí
El Che en la ..., t. V, p. 35 (25-2-1964).
134 Obras, t. II, p. 284.
los elementos necesarios para que exista "la posibilidad de que este lejano futuro se
acerque a nosotros", y aumenten los grados de liberación del individuo junto con la
planificación social.
PLAN Y REALIDAD SOCIAL
Tenemos ya entonces en toda su riqueza el concepto de plan del Che, un logro del
pensamiento marxista leninista obtenido al calor de la Revolución cubana, mediante la
recuperación de las rafees del marxismo, la asimilación de los avances del capitalismo
monopolista mundial, la comprensión de la historia del movimiento y el pensamiento
revolucionarios y la búsqueda de eficacia para el ideal marxista de liberación total y de
revolución mundial.
Che le dedica todo su empeño de creador. Es impresionante comprobar la profundidad
que tienen ya su concepción y su lucha por ponerla en práctica y divulgarla, a sólo dos
meses de la batalla de Girón. Utilizo un solo texto, y de fecha muy temprana, para
mostrar la riqueza de su concepción y su capacidad de comunicarla. Por otra parte, es
imposible acumular aquí citas o referencias de su tratamiento ulterior dpi tema de la
planificación y del plan como "modo de ser de la sociedad socialista": serían
demasiadas. Señalo sin embargo la importante omisión que hago de la evolución que
tuvieron sus ideas en este campo, al choque con duras y diversas realidades. Esa
omisión es dispensable solamente porque aquella
135
"... y será posible acercarse al ideal de que la economía se rija mediante análisis
matemáticos y, mediante ellos, elegir las pro-porciones más adecuadas entre
acumulación y consumo y entre las distintas ramas productivas; sin olvidar, claro está,
que el ser humano, razón de ser de nuestra Revolución y nuestros afanes, no puede
reducirse a una mera fórmula y sus necesidades serán cada vez más complejas,
desbordando la simple satisfacción de las necesidades materiales" (Obras, t. II, p. 217).
evolución no cambió ninguno de los aspectos centrales de su con-cepción, aunque
estos al inicio estaban basados en gran medida en intuiciones teóricas. Lo que sigue es
una glosa (lo entrecomillado es textual) de un discurso de entonces.136
El plan nace, dice el Che, de las nuevas relaciones de produc-ción, en el proceso de la
revolución, cuando quedan del lado del pueblo todos los medios fundamentales y se
hace necesario utilizar los recursos en la forma más racional posible. El poder del
Estado, ejercido como dirección centralizada, es importante. Pero el plan no se basa
solamente en el análisis de la realidad, de lo existente, sino en saber conocer el valor
de la gente, los esfuerzos de que es capaz el pueblo cuando está en revolución, "y
conociendo las realidades llevar al pueblo a esa nueva etapa", "empujar al pueblo hacia
nuevas conquistas". La dirección será centralizada, pero el plan tiene que ser obra de
todos, o no será.
El plan no es un simple diagnóstico de la economía y una previsión del comportamiento
de la economía en los años venideros: "para eso no es necesario el pueblo". Cuando
se produce la redistribución de las riquezas y se van creando nuevas riquezas para la
población que era desposeída, "cuando un país entra en revolución", varían totalmente
los niveles y los ritmos de aumento de consumo, los productos a consumir y las ideas
sobre el consumo. En la tónica del plan tiene que medirse la tónica de nuestro
desarrollo, nuestra capacidad política y nuestra comprensión de los problemas
generales del país, dice. "Esa es la diferencia entre el cálculo económico que puede
hacerse de lo que va a pasar en un país, cono-
136
Charla inaugural del Che al Curso de Adiestramiento para funcionarios y empleados del
Ministerio de Industrias, el 23 de junio de 1961 (El Che en la..., t. III, ps. 219-238).
Hemos comentado antes su empeño tenaz, hasta la impertinencia, en que se impusiera
la planificación, desde el inicio del poder revolucionario.
tiendo la cifra, y de lo que tiene que pasar en un país cuando se está en revolución".
Elaboración, realización y control son los tres momentos del plan. En la primera el
proyecto es preparado con los pasos adecuados y todo el desarrollo que el poder en
sus diferentes instancias sea capaz de alcanzar; en ella "interviene el pueblo con su
crítica", "hace la contraposición del plan", "obliga a nuevas discusiones a los
organismos superiores", dice el Che: hasta que es aprobado como Ley que no puede
violarse. Muy discutido y pensado, el plan debe unir el máximo entusiasmo con la
responsabilidad de no anunciar lo que sea imposible realizar. La realización será muy
dura en toda la primera etapa de la Revolución; "estos son años de sacrificio" en los
que el plan tiene que ser una tarea de todos. "El plan también, como una característica
de la época socialista, junta a las personas", y se mide por el trabajo conjunto. El plan
debe estar en el centro de los problemas diarios.
El tercer momento, el del control, exige mucho de los organis-mos centrales; controlar
implica inspección a la vez que corrección cuando hay circunstancias adversas. Pero
los obreros deben también participar en el control, como individuos y en las diferentes
colectividades que forman, averiguando y tratando de solucionar los problemas. "No
puede haber separación entre el hombre que trabaja y el centro donde trabaja", y por
otra parte es necesario que cada centro de trabajo sienta y practique cada vez más la
unión como parte de la nación.
Che trata todavía otros asuntos, como el esbozo de las cinco divisiones del plan
(producción, abastecimiento, costos, inversiones, trabajo y salarios), el papel del plan
financiero, la división internacional socialista del trabajo, la eventualidad de agresiones
imperialistas, el ejemplo para América que significa Cuba en revolución, "hablando
socialismo en castellano" y planeando desde su libertad su desarrollo, los objetivos de
bienestar para el pueblo que tiene el plan. Y quiere que todo el pueblo vaya conociendo
qué es un plan: "lo que tiene de vivo ... de popular... como obra creadora del pueblo ...
como la acción de la voluntad del hombre, sobre las posibili
dades o sobre la economía, para transformarla y cambiarle su ritmo".
Un cúmulo de obstáculos se levantaban entre esas ideas y su realización práctica, y el
Che lo sabía muy bien. Una información pública que ofrece menos de tres años
después137 ilustra cumpli-damente esa crudísima realidad de insuficiencias, porque
Che no ahorra ninguna en su exposición. Pero muestra igualmente el do-minio que
tiene sobre las vías y los métodos para sacar adelante la economía socialista, y la
capacidad con que reúne explicaciones, divulgación y enseñanzas. Las características
fundamentales y los problemas centrales de la economía cubana a inicios de 1964
quedan expuestos; en cuanto a la planificación, Che opina que la falta de
abastecimientos es el punto más débil, seguido por el triunfa- lismo en materia de
objetivos y por los errores gruesos de planificación. En calificación general de los
trabajadores, en categorías ascendentes de 1 a 8, el promedio da 3; la falta de técnicos
y obreros calificados se completa con la de administradores idóneos.138 La extrema
heterogeneidad, falta de integración nacional y dependencia de la industria
prerrevolucionaria han estallado con las medidas violentamente transformadoras del
nuevo poder, pero muchas de sus debilidades permanecen, y se le han sumado una
gran cantidad de dificultades nuevas, prácticamente de todo tipo.
Hay un proyecto coherente, sin embargo, hay plan y etapas fi-jadas; no son ilusiones ni
la siderurgia ni la automatización de procesos. Sin olvidar las desdichas cotidianas ni al
imperialismo, hay que tener presente siempre que se comienza la construcción que
137 En el programa de TV "Información Pública", 25 de febrero de 1964 (El Che en la
..., t. V, pp. 15-47).
"Es una tarea que debe empezar por levantar el nivel de las masas, todavía muy bajo"
(...)"... los analfabetos de la era de la técnica (que ahora empieza) deben tener sexto
grado, y hoy los administradores estrellas son los que tienen sexto grado".
llevará al comunismo, 139 "aún cuando pasen muchos afios y toda nuestra generación
se consuma en el trabajo de construir el socialismo". Esto le permite hacer definiciones:
"el socialismo es la racionalización del trabajo". Y anunciar ya la generalización de las
normas elementales de trabajo, y el próximo inicio de pruebas de normas técnicas.
Exponer las razones de principio de la campaña general de capacitación que agita a
todo el país: no habrá economía ni socialismo si las personas involucradas no
aprenden cada día algo más de la realización y la conducción de los procesos
sociales.1 Reclamar que las tareas de producción, abastecimiento y organización sean
ya naturales, diarias, no estén en las jerarquizadas del año porque son fundamentales,
y el que no se preocupe por ellas "simplemente no puede ser funcionario". Referirse a
las ocho ta
139
En la Reunión Bimestral del 14-7-1962, en medio de explicaciones a sus compañeros
de qué es realmente un plan, la necesidad de un plan perspectivo, etc., y de atender
los problemas de coordinación y subordinación de ramas e instancias en los niveles
regionales y de base, Che relaciona estos problemas del día con el socialismo y el
comunismo. "Ahora, está visto que no podemos ni planificar para cuatro años... no
vamos a decir qué año vamos a entrar al comunismo, pero ... tenemos que ir
preparando las condiciones para que se vaya realizando la autogestión de los
organismos. La autogestión, no la autogestión financiera, (son) dos cosas, la
autogestión a medida que vamos preparando las condiciones, se va elevando la
conciencia ... creando aquello que es la base del comunismo: el trabajo como una
necesidad social..." (El Che en la..., t. VI, p. 300).
140
"... la tarea fundamental de todo el pueblo de Cuba; obreros, dirigentes de la industria,
dirigentes de la economía, dirigentes del Estado: estudiar y todos los días aprender su
poquito".
reas principales de Industrias para 1964141 y de inmediato definir cómo debe ser un
técnico conciente y los dos rasgos imprescindi-bles que deberá tener todo dirigente de
la economía.
Era natural que la concepción del Che fuera objeto de confu-siones, y sobre todo que
resultara polémica. Al abrazar el socia-lismo, la Revolución cubana asumió, a la vez,
innumerables dificultades prácticas, peligros y problemas no imaginados siquiera hasta
el momento, relaciones nuevas con el campo del socialismo mundial, la continuidad de
la cultura socialista y marxista leninista, y el impulso radical y decisivo de liberación
nacional y anticapitalista que le dio su fuerza, su perfil y su atracción latinoamericana y
mundial. La complejidad resultante tenía que incluir, e incluyó, cierto número de
tensiones y contradicciones entre los actores implicados y entre las ideas que se tenían
acerca de los problemas, su planteo y sus soluciones. Un estudio medianamente serio
de ellas desviaría a este trabajo de su objetivo, por lo que me limito a indicar que, para
ser comprendida totalmente, la polémica entre el cálculo económico y el SPF
necesitaría un análisis desde diversos án-gulos, aígunos de ellos no cercanos a los
problemas inmediatos de la gestión de la economía cubana de aquella etapa.
Los términos del debate estaban dados desde temprano, más de lo que los
comentaristas suelen estimar.142 Che tiene, y ha dis
141
"el análisis económico con énfasis en los análisis de costos, la disciplina financiera, el
inventario de fondos básicos, el control de inventarios, las normas de trabajo, las
inversiones, el mantenimiento y la capacitación".
142
En la Reunión Bimestral del 28 de septiembre de 1962 —tres semanas antes de la
Crisis de Octubre— dice el Che: "Nosotros seguimos en la polémica de la autogestión
financiera contra el cálculo presupuestal, cálculo matemático, la centralización ...
personalmente estoy cada día más convencido de que el cálculo
cutido, convicciones teóricas acerca de la transición al comunismo que guían sus
posiciones ante la construcción socialista. El plantea que el comunismo y la supresión
del Estado no equivaldrán a la autarquía de los centros de producción y de las
localidades, sino a todo lo contrario: "la gestión económica estará tan interlazada que
no va a poder haber ninguna clase de posibilidad que no sea el control centralizado, la
información centralizada en un solo lugar y un solo puesto de mando, para las grandes
directivas que se van a imponer".14^ Los Estados Unidos muestran un conjunto de
adelantos enormes en el campo económico que permite pensar en un régimen
socialista-comunista, a partir claro está de los prerrequisitos de este régimen que el
Che entiende imprescindibles (y que he venido exponiendo). Desde ahora debemos
aplicar los sistemas y las técnicas que podamos utilizar como instrumentos, en busca
de nuestros fines. 44
Es cierto que apenas comenzamos la construcción del socia-lismo, dice el Che, y esta
es todavía "dar un salto atrás". La lucha viva de clases debe ser suprimida junto con la
explotación, por la implantación de la clase obrera y el Estado como su representante
que domina todos los centros de producción; después vendrá el comunismo. La idea
quizás más importante, la rectora del pensamiento del Che acerca de los modos de
construcción socialista, reaparece siempre: desde el primer día de la construcción
socialista tiene que trabajarse en dirección de la realización práctica del pro
presupuestario es un paso de avance extraordinario" (El Che en la..., t. VI, pp. 316-
317).
143 Ibidem, p. 317.
144
Che explica, por ejemplo, la diferente situación de la ciberné-tica y la automatización en
listados Unidos y en el campo so-cialista, muy favorable al primero, y reclama que
trabajemos "por la mecanización rápida y por la automatización ... por aumentar la
productividad notablemente”. (Ibidem, pp. 318-319).
yecto comunista.14^ Hay que rescatar esa idea sin descanso, por-que es la llave de su
estrategia sobre la época de transición del capitalismo al comunismo, del pensamiento
suyo y de Fidel. Y también porque es el lugar de la confusión, aquel en que se pierde la
teoría marxista "materialista" mecánica, evolucionista, de la transición.
El avance simultáneo socialista-comunista implica, entre mu-chos engarces complejos,
no dejar para un futuro hipotético el logro de que los intereses y el espíritu de empresa
y de organismo se subordinen a los de la nación y la revolución, "y hacer que todo el
mundo entienda esta gran verdad: de que hay un solo marco para la producción en el
país, que es el marco general del Estado".146 Implica a la vez no dejar para luego el
establecimiento de relaciones flexibles de dirección que impidan la desnaturalización de
la centralización, ni el trabajo educador que vaya acostumbrando a la gente a
considerar su aporte a la sociedad como su deber social. Que los órganos de
producción tengan como función fundamental producir para la sociedad, a costos cada
vez más bajos147 y con
145
"... somos relativamente muy jóvenes en la revolución del co-munismo que es ya
nuestra meta", dirá en el importante discurso en la CTC-R del 11 de enero de 1964.
"Estamos en pleno período de transición, etapa previa de construcción para pasar al
socialismo, y de ahí a la construcción del comunismo. Pero nosotros ya nos
planteamos como objetivo la sociedad comunista. Y ahí a nuestra vista ... está ya la
sociedad nueva, absolutamente nueva, sin clases, sin dictadura de clases por
consiguiente" (Obras, t. II, p. 245).
146 El Che en la ..., t., V, p. 29.
147
Che exige en septiembre de 1962 que el cálculo a nivel de unidad no sea de ninguna
manera eliminado, que cada una esté perfectamente calculada y pueda conocer sus
fallos mediante
más calidad, y aumentar los excedentes, para que puedan invertirse donde sea más
racional y conveniente. Organización, estadística, información correcta a nivel de
unidad, que fluya rápida y veraz —con los medios técnicos más avanzados—, que
permita controlar sistemáticamente y tomar medidas inmediatas a las empresas y a los
organismos centrales. Reclama que todo eso se haga ahora, que no se crea cosa del
futuro; y que se asuma en su cabal dimensión: "yo quisiera, compañeros, que se
pensara claramente en nuestra función como una función de vanguardia, de
productores para la sociedad".
Ese reclamo es político, y exige por tanto que quien dirige se ligue a las masas, atraiga
y conduzca con su ejemplo, practique la discusión colectiva, se hermane con la masa
obrera, sea más capaz políticamente y tenga cualidades de dirección, movilice,
encabece. Con rigor y fraternidad hay que crear el nuevo espíritu, en el que el mando
existe, se ejerce y es aceptado no sólo para que funcione eficazmente el régimen, sino
a la vez para ir avanzando efectivamente hacia su desaparición.148
sus índices. Que el sistema de información sea nacional, y la pe-riodicidad llegue a ser
diaria, utilizando máquinas; que exista un riguroso control de inventarios, etc. Y a ¡a vez
exige que se analice cada problema y se rompan sin miedo las barreras colo-cadas
ante su solución; que se dominen los detalles; que se actúe creadoramente, o que al
menos se actúe; que se establezca la cooperación y que se busquen todas las fuerzas
productivas que existen. (Ibidem, t. VI, pp. 320-326).
148
"... hay dirigentes, hay dirigidos, pero que la función de diri-gente no excluye la función
de trabajo coordinado y armónico y que la clase obrera tiene que ir preparándose para
alcanzar su función de dirección en el menor plazo posible y que cuanto más podamos
descentralizar y crear hábitos de trabajo independientes de cualquier estímulo material,
e independiente de
CRITICA DE LAS REFORMAS SOCIALISTAS
La crítica de numerosos aspectos del sistema económico impe-rante en los países
socialistas de Europa resultaba inevitable en las circunstancias del Che en la
Revolución cubana, dada su concepción de la transición socialista. Como era su
norma, Che procedió con esas críticas con arreglo a su responsabilidad militante y de
dirigente cubano; ellas no empañaron nunca, por otra parte, la fraternidad
intemacionalista que sentía, y siempre fue amplio en el reconocimiento público de los
aportes solidarios recibidos por Cuba del campo socialista. He encontrado referencias
suyas a este tema casi siempre en transcripciones de reuniones internas.
En octubre de 1963, al planear un Seminario para los cuadros del Ministerio de
Industrias, de profundización sobre el SPF, orienta que se relacione comparativamente
los sistemas de direc-ción con la estimulación y con la centralización. Comenta
entonces que hay que estudiar las relaciones entre las concepciones y el sistema de
dirección y los problemas económicos de los países socialistas. El encerramiento en
una "falsa concepción de la Ley del Valor"; dice, les hizo perder contacto con el mundo
exterior: a los países socialistas que dependen del comercio exterior la productividad
mundial los dejó atrás, "y se han visto actualmente en situaciones 149
muy difíciles".
Che estima que el sistema y las concepciones en esos países ya deben cambiar, y ve
indicios promisorios en que en la URSS se re- comiencen estudios y polémicas sobre la
concepción del valor. También en que los soviéticos rescaten los análisis matemáticos
de
cualquier apretón administrativo, más rápido avanzamos" (Reunión Bimestral, 14-7-
1962. El Che en la t. VI, p. 306).
149
"En la Unión Soviética no sucedió eso porque es un continente casi, pero hoy que tiene
que salir al mercado mundial ya se ha visto, y se ve continuamente que también allí hay
problemas que hay que resolver" (Ibidem, p. 389).
la economía, "que estaban bastante olvidados, a pesar de que los soviéticos eran los
iniciadores ..., por ejemplo, de la programación lineal".150 Y en el nuevo método de
Consolidados de Empresas industriales que impulsan, en el que el Che ve similitudes
con aspectos de los Consolidados del MININD. Che prevé que la URSS "será la
primera que dará el campanazo de alarma, como es lógico, y después tendrán que
cambiar los demás”.
Che llama la atención sobre la persistencia de los problemas agrícolas en la URSS, de
imposible reducción a causas climáticas. "Algo hay detrás de eso, algún concepto
equivocado", dice, "un problema que tenemos que analizar". Apunta que pudieran tener
que ver los males con la organización misma de los koljoses y soyjo- ses, la
descentralización, las tierras particulares para los koljosianos, la autogestión financiera,
el predominio de los estímulos materiales y el descuido en el desarrollo de los morales.
Si el sistema socialista es "mucho más justo y... más lógico económicamente, ¿por qué
sucede eso?"151
El cumplimiento del plan por las empresas como fuente del premio o el castigo de estas
es otro tema abordado por el Che en una reunión posterior. Se produce una lucha
continua entre los aparatos centrales y las empresas, porque estas buscan tener metas
menores, para sobrecumplir fácilmente, o arriesgar menos un incumplimiento; su éxito
es obtener mayores premios. "Se está estableciendo entre el aparato central y la
Empresa una contradicción que no es socialista", dice Che, "una contradicción que
atenta contra el desarrollo de la conciencia”.152 Los dirigentes de empresas
150 Ibidem, pp. 387-388, 389-390.
151 Ibidem, pp. 390-391.
152
Reunión Bimestral del 21 de diciembre de 1963. 1.a cita en Ibidem, p. 425.
socialistas se van conviniendo así en expertos en engañar al Estado, deformándose
como individuos, y la imagen del buen dirigente ante el obrero es la del que "sabe"
organizar para "sobrecumplir" siempre. El sistema mismo va apartándose así de sus
objetivos, y la gente se va separando de aquellos que deben ser sus dirigentes.
Che profundiza y ofrece una visión de conjunto del problema a sus compañeros de
Industrias en aquel año 1964 en que culmina el debate económico público en Cuba,
mientras en la URSS se prepara la reforma económica en medio de debates diversos
que llevan a la sustitución de Jruschov, y en Europa socialista soplan vientos de
reforma económica. Hay una crítica central en las valoraciones específicas del Che de
diversas realidades y proyectos socialis-tas: el cálculo económico "cuando llega como
debe llegar a un ca-llejón sin salida, conduce por la lógica de los hechos a tratar de
resolverlo por el mismo sistema, aumentar el estímulo material, la dedicación de la
gente específicamente a su interés material y por ahí al libre fuero de la Ley del Valor y
por ahí al resurgimiento en cierta manera de categorías ya estrictamente
capitalistas".154
"... el motor que debe mover a un Director de Empresa es que sea revolucionario",
"funcionario político que viene aquí a echar el resto para que produzca la fábrica, para
cumplir con un deber social, naturalmente, un deber social por la escala que da un
salario, una retribución o como se llame ...'"'Yo aspiro que a 45 años de socialismo en
Cuba, y ya en pleno comunismo, que yo aspiro a esa época, que no se fusile a nadie
por robar ..." (Ibidem, p. 426).
154 Ibidem, pp. 505-506. En esta reunión de 11-7-1964 el Che ejemplifica con el
caso polaco, "donde se descolectivizó la agricultura" y se pretende solucionar los
problemas dando más aplicación a la ley del valor. Che relaciona como "en Polonia,
donde nadie puede sospechar que haya otra cosa que el llamado cálculo económico",
el POUP ha constatado pública
Los problemas de fondo que quieren enfrentarse y solucionarse por medio de las
reformas económicas no escapan al análisis del Che, sean nacionales o
internacionales.155 Tampoco subestima la capacidad técnica, el empeño y la voluntad
de acertar de los involucrados, y reclama que se eviten confusiones y epítetos
perjudiciales. Pero es categórico en su valoración negativa de la apelación a tomar
"como arma para luchar contra el capitalismo las armas del capitalismo". La
autogestión lleva a valorar al hombre por lo que rinde, dice, pero es el capitalismo el
que sabe hacer eso perfectamente. Las motivaciones de "la sociedad donde la filosofía
es la lucha del hombre contra el hombre, de los grupos contra los grupos y la anarquía
de la producción" no podrán ser despertadas eficazmente para servir a la sociedad
basada en un poder socialista. Ella exige control riguroso, control conciente, "la
colaboración entre todos los participantes como miembros de una gran empresa (el
conjunto de la economía), en vez de ser lobitos entre sí, dentro de la construcción del
socialismo".156
mente que hay problemas de inversiones, de poco análisis de los costos, de exceso de
trabajadores en las fábricas, aumento de los administrativos, de aumentos de
producción sin cuidarse del surtido, de productos que no se distribuyen: "toda una serie
de problemas que se nos achacan a nosotros como características del SPF..."
155 Un ejemplo:"... a pesar de que no se diga, el bloque occidental de países
europeos está avanzando a ritmos superiores al bloque de la democracia popular" (El
Che en la..., t. VI, p. 570).
156 Ibidem, pp. 420, 506, 565, etc. La noche siguiente a su exposición televisada en
"Información Pública" escribe una pequeña carta en que sintetiza luminosamente estas
ideas en una página tan valiosa que debería estar siempre a nuestro alcance (Carta a
José Medero Mestre, Obras, t. II, pp. 686-687).
Che opina que en vez de buscar el fondo de los problemas, el pensamiento socialista y
la práctica económica se están dejando llevar a la seguridad aparente de acudir a lo ya
probado, a reforzar el mercado y sus mecanismos, y el estímulo material individual. Los
experimentos que se emprenden en varios países socialistas pueden relucir como
"descubrimientos" que remediarían la falta de motivaciones suficientes en los actores
económicos, y que lograrían la subordinación de la producción para el consumo a las
demandas de sus consumidores, relacionar la rentabilidad con la venta del producto,
etcétera. Esos experimentos y esos ensayos de política económica son, sin embargo,
remedos de lo que el capitalismo hace eficazmente porque lo unlversaliza y porque
corresponde a las relaciones fundamentales de su sistema.
La apelación cada vez más compartida y generalizada en el campo socialista europeo
a reformas económicas liberalizadoras del ámbito de la ley del valor preocupa
profundamente al Che. "Ya hay una serie de países que están todos cambiando el
rumbo", en vez de ir al fondo de sus problemas, advierte en diciembre de 1964. Cree
firmemente que el socialismo no puede desatar los métodos capitalistas para resolver
hipotéticamente sus problemas económicos a nivel de base, y menos extrapolarlos a
escala de la sociedad, de forma contradictoria a lo esencial de su sistema. "El único
problema que hay es que cuando eso se traslada de una fábrica a todo el conjunto de
la sociedad, se crea la anarquía de la producción y viene la crisis, y después tiene que
venir el socialismo de nuevo".15
157
"Pues eso que él vio en Yugoslavia y que le pareció tan intere-sante, en Estados
Unidos está mucho más desarrollado, porque es capitalista". "Yo ese sistema lo
conozco muy bien. En Cuba había mucho de eso, y en el capitalismo hay mucho de
eso, y eso es capitalismo puro". (El Che en la ..., t. VI, pp. 568-569).
158 Ibidem, pp. 569,570-571.
La frase anterior retrata al Che teórico revolucionario. Existe una lógica de las
sociedades, cuyo conocimiento debemos al propio marxismo; si la olvidamos,
pagaremos un precio muy caro. Pero el socialismo existente no es un régimen
determinado por el libre juego de las fuerzas económicas: "y después tiene que venir el
socialismo de nuevo", afirma. Esto es, tiene que imponerse la acción conciente y
organizada de los revolucionarios para recuperar el socialismo.
Che advierte a sus colaboradores que el SPF es un planteo nuevo, al menos en su
forma, dice, mientras que el cálculo expresa la concepción dominante mediante la cual
varios países han dado por construido el socialismo, e incluso la URSS anuncia que
comienza a construir el comunismo. Esa desventaja pesa más, agregaría yo, por la
adscripción forzosa a un gran número de postulados generales e incluso particulares
que debían guiar la lucha política y la construcción del socialismo, característica hasta
aquellos años sesenta de la pertenencia al marxismo leninismo dentro del movimiento
comunista internacional y del campo socialista.
Invita también al Che a no olvidar nunca la situación concreta de que se parte en Cuba
para la transición socialista. No somos ilusos, advierte, de lo que se trata es de
construir efectivamente el so-
159
cialismo ahora, "saliendo de una etapa semicolonial". La debili-dad que tiene Cuba no
debe atribuirse a la utilización de un sis-tema financiero determinado: "son debilidades
de una economía que ha cambiado su composición, su característica, y que todavía
159
Saliendo, agrega, "de todos los vicios, de todas las taras que nos dejó el capitalismo,
con la misma gente, con todos nosotros con mentalidad capitalista, hace unos años
pensando siempre cuánto íbamos a ganar... Con toda esa gente, con los obreros, con
todas las taras que también se crean en la lucha económica por mantener un salario
frente a las condiciones de vida que se van agravando, nosotros tenemos que construir
el socialismo". (Ibidem, pp. 423-424).
considero que en todo el mundo socialista no se ha encontrado exactamente los
estudios necesarios para cambiarlos ...”160.Esa ausencia es la que pretende llenarse
apelando a mecanismos capitalistas y al predominio de la ley del valor.
De ahí que Che insista hasta el cansancio en destruir la simplificación y el
confusionismo que atribuyen al SPF y a su concepción un desprecio idealista por el
interés material. Ante todo, hay que reconocer la existencia de este interés y utilizarlo
como un mal ne-
1/T1 *
cesario, no depender de él. Pero no utilizarlo simplemente, después de declararlo
nocivo, sino ser creativo desde la situación concreta e inevitable, para lograr, en un
proceso, la erradicación paulatina del comportamiento económico de tipo individualista
y egoísta. Che se refiere entonces a otro mundo de actuaciones y de conceptos: el
"desestímulo material" a través de la norma bien establecida que incluye el no pago del
incumplimiento; el estímulo a la capacitación convirtiéndola en requisito para pasar a un
nivel superior. Instrumentos como los anteriores, dice el Che, persiguen la toma de
conciencia de tipo mecánico en el individuo; hay que perseguir a la vez la toma de
conciencia de tipo dinámico, una de cuyas formas fundamentales es el trabajo
voluntario. Mediante esas horas fuera de su trabajo dedicadas a la producción, que
generan efectos económicos, se fragua la compulsión moral y la incorporación
creciente de la gente a la emulación socialista.
Esa creación de otra realidad desde la existente, sin la cual no hay revolución
socialista, no puede existir si no hay espíritu crítico,
160 Ibidem, p. 505.
161 "Es decir, allá se habla de la palanca del interés material y nosotros aquí
hablamos del interés moral como cosa básica y el interés material como mal
reconocido" (Ibidem, p. 424).
162 Ibidem.
si no hay independencia de criterio y de valoraciones, porque el pensamiento
revolucionario, en cada uno de sus estadios y cir-cunstancias concretas, también forma
parte de lo existente. Es impresionante la vitalidad y la hondura alcanzadas por el
análisis teórico en medio de la tormenta de la Revolución, que permite trascender los
graves peligros de copiar mecánicamente y no ver las deficiencias1 del socialismo
existente, cuando apenas se ha incorporado Cuba al sistema liberador que constituye
la mayor esperanza de la Humanidad. Y es también impresionante la capacidad que
tiene el Che de reflexionar como marxista la circunstancia en que se está, la actuación
inmediata, los métodos y los fines más alejados, y también de generalizar en sus
valoraciones y hasta de conceptualizar.
Es entonces en la misma reunión bimestral en que se tratan numerosos problemas
prácticos de los más diversos tipos, en la que el Che analiza los problemas
conceptuales de la construcción socialista, y en la que cuenta como expuso a los
estudiantes universitarios de Economía la distinción necesaria entre el lenguaje y los
objetivos de los escritos de juventud de Marx y el lenguaje y propósitos de sus escritos
económicos de madurez.
El joven Marx, dice el Che, es un filósofo combativo, con un lenguaje influido por Hegel,
que se dirige a la gente que debe realizar la revolución. "Habla más del comunismo
como un fenómeno conciente", y del comunismo como episodio final de la eliminación
1
"... yo creo que nosotros, sin tener un espíritu extremadamente crítico frente a lo que se
hace en otros países, sí debemos tener un espíritu crítico, una independencia de
criterio y una valora-ción adecuada de lo que está sucediendo en el mundo
actualmente" (Ibidem, p. 420).
"Desgraciadamente, a los ojos de la mayoría de nuestro pueblo, y a los míos propios,
llega más la apologética de un sistema que el análisis científico de él", escribe el Che a
Medero Mestre.
de la llamada enajenación del hombre, "es decir, la entrega del hombre vendido ... a los
explotadores". Marx especialista econó-mico en sus obras de madurez, sigue diciendo
el Che, quiere de-mostrar la inevitabilidad de la llegada del socialismo por vía del
desarrollo de las contradicciones económicas y las luchas de clases. Marx previó que
llegaría a estallar una última contradicción entre la burguesía y la clase obrera, y se
establecería el socialismo. Por eso en la Crítica del Programa de Gotha "no prevé un
período de transición de tipo subdesarrollado como este que sucedió en la Unión
Soviética''.165
El Che termina aquella reflexión con las palabras con que quiero terminar esta parte:
En nuestra posición el comunismo es un fenómeno de conciencia y no solamente un
fenómeno de producción; y que no se puede llegar al comunismo por la simple
acumulación mecánica de cantidades de productos puestos a disposición del pueblo.
Ahí se llegará a algo, naturalmente, de alguna forma especial de socialismo.
Eso que está definido por Marx como el comunismo y lo que se aspira en general como
comunismo, a eso no se puede llegar si el hombre no es conciente; es decir, si no tiene
una conciencia nueva frente a la sociedad.166
165 El Che en la ..., t. VI, pp. 422-423.
166 Ibidem, p. 423.
II. LA BATALLA DEL CHE
EL DEBATE EN EL REGIMEN SOCIALISTA
La exposición de las ideas del Che sobre el socialismo, como su práctica, se dieron a
través o inmersas en el debate con otras ideas y posiciones. Admirado por todos —
junto a los demás líderes principales de la Revolución— el Che era a la vez
considerado un hombre de polémica, y esto no le restaba prestigio político ni
amenazaba la unidad revolucionaria. Antes de asomarnos a la batalla del Che por el
triunfo de las ideas más revolucionarias, quisiera decir algo sobre el papel y funciones
del debate en el régimen de transición socialista.
Ante todo, la exposición y debate de criterios diferentes acerca de los problemas
fundamentales de la sociedad y sus soluciones po
167
De Fidel y el Che. A lo largo de todos aquellos años Fidel fue el conductor y el
animador máximo de la lucha por las ideas más revolucionarias, lo que puede
encontrarse en su actividad y en cientos de intervenciones. Esto está en la base de la
absoluta identificación entre el Che y él a la que nos referíamos en nota al inicio de la
Parte anterior de este libro.
sibles es una forma de desarrollo correspondiente a una época, la de transición
socialista, en que las posiciones encontradas o muy diferentes que sean sostenidas por
los que de manera práctica, organizada y sistemática defienden y trabajan por el
socialismo, no se dirimen mediante la violencia, la amenaza de ella o la coerción. Hay
razones para esa afirmación, que no tienen conexión alguna con la retórica.
La revolución socialista, y toda la época de transición, constituyen la subversión de los
resultados de la reproducción esperable de las sociedades basadas en los vínculos
mercantiles generalizados y la dominación de clase sostenida sobre la explotación del
trabajo de los individuos libres personalmente. Esa subversión es fruto de la acción
conciente y organizada, y se reproduce a escala cada vez más amplia y profunda
durante la transición, si ella va a conducir realmente del capitalismo al comunismo. El
papel de los cambios generados por la acción humana en la sociedad y en los
individuos mismos, es por tanto decisivo. Por esto es que el predominio del factor
subjetivo es indispensable y decisivo durante la transición socialista.
Esa certeza nos lleva, dentro de la concepción del Che, a com-prender el alcance de la
proposición tantas veces reiterada de que junto a la llamada base material (el
desarrollo de la economía socialista) se construya, en un proceso único, un hombre
nuevo. La educación se vuelve entonces un aspecto clave de la transición socialista —
en un proceso que comprende una complejidad que va de la coerción social a la
autoeducación— y la participación creciente en el conocimiento y dirección efectiva de
los procesos sociales se convierte en una condición sin la cual no habrá socialismo.
Esos procesos deben atravesar y producirse en todos los niveles de la formación social
en transición.
En consecuencia, la política y todas las demás relaciones sociales implicadas deben
ser agentes de cambio, y vanguardia del cambio radical respecto al capitalismo,
simplemente para poder ser eficaces. La necesidad del debate es uno de los corolarios
de todo lo anterior, y no de poca importancia. En primer lugar, porque las ideas y
criterios diferentes son producidos por los revolucionarios, las personas que están
luchando por los cambios de la sociedad y el
1
cambio de sí mismos. En segundo, porque el medio real en que se produce la
transición socialista es extremadamente contradicto-rio: capitalismo mundial, relaciones
mercantiles, subdesarrollo nacional, lucha antimperialista, enorme poder estatal,
centralización, relaciones nuevas entre la economía, la política y la ideología, entre los
antiguos poderes del Estado, entre la política y la sociedad civil, etcétera.169
El debate es inevitable por el condicionamiento real, pero más importante que eso es
que el debate desata fuerzas propias del socialismo. Es un instrumento de educación,
de generación de intereses por conocer y ayudar a resolver los problemas principales,
de participación, que fomenta la creatividad sin la cual los problemas "objetivos"
parecen de imposible solución o suscitan la resignación.
168
Es obvio que estoy tratando del debate entre revolucionarios, o en el seno de la
Revolución. No eludo la cuestión del debate con las ideas y posiciones no
revolucionarias, ni el enfrentamiento ideológico con la contrarrevolución interna y el
capitalismo internacional. La influencia práctica de estos últimos temas sobre el debate
entre revolucionarios ha sido y es enorme en la historia real del socialismo. Pero el
tratamiento serio de esos temas sería otro asunto, que puedo dejar a un lado aquí pese
a sus relaciones con el primero.
169
No confundo el orden. En primer lugar existen los revolucio-narios, y la fraternidad que
se forma en la identificación de an-helos, sacrificios, decisión, rebeldía y conductas
consecuentes; una forma de cohesión que se impone a las fuerzas del in-dividualismo y
de las relaciones interesadas o afectivas que se establecen "naturalmente" en las
sociedades de clase. En segundo lugar están los análisis y la teoría que permiten ir
conociendo cada vez más y mejor los condicionamientos y las variantes de acción
posibles en los diferentes momentos, y que deben concurrir (ser una parte) de la nueva
cultura.
Al calificar y promover la iniciativa, el debate es una forma de contribuir a multiplicar las
fuerzas productivas reales con que cuenta el régimen socialista.170
Quiero insistir entonces en que el debate es necesario para que haya desarrollo
socialista, por razones que son internas a las posibilidades de desarrollo del régimen.
Es que forma parte del despliegue de las fuerzas humanas, subjetivas, que son las que
construyen el socialismo y el tránsito hacia el comunismo.
La razón de los debates que caracterizan la formación de la opinión pública y
numerosos terrenos de la vida política e intelectual en el capitalismo, cuando en este
está funcionando la democracia burguesa y hay un relativo acceso a bienes materiales
y servicios básicos es muy diferente. En el capitalismo el debate guarda relación con
las libertades individuales y con las bases del consenso dentro de su sistema de
hegemonía; es un corolario, aunque importante, del sistema político e ideológico de
dominación. En el socialismo está referido al sistema en su conjunto, y afecta a la
manera misma de desarrollarse la formación social en su totalidad.
Como en otros campos, la distinción imprescindible y el creci-miento de la forma
socialista frente a la anterior capitalista, ha sufrido muy duras vicisitudes en el caso del
debate en la historia del socialismo. Las reducciones, detenciones, traumas y
deformaciones asumidas por el proyecto y la ideología socialistas ante sus
insuficiencias nacionales, sus errores y las dificultades colosales que ha tenido que
enfrentar, han conspirado demasiado contra el debate de criterios e ideas. 1.a
presencia de intereses de manso y dominio, de egoísmo, provenientes de las
sociedades anteriores, junto con prejuicios de varios tipos y otras características
negativas, han completado las circunstancias adversas en que el debate de ideas y cri
170
. Utilizo el concepto en el mismo sentido que lo hace Carlos Marx en Miseria de la
filosofía: "De todos los instrumentos de producción, la fuerza productiva más grande es
la propia clase revolucionaria" (Editorial Progreso, Moscú, 1979, p. 142)
terios fue silenciado muchas veces, o reducido a temas secundarios, y en ciertos casos
reprimido, en la historia mundial del socialismo.
Lo anterior no niega las necesidades que en medio de períodos de lucha muy tensos
obligan a limitar o abolir todo lo que conspire contra la unidad de los revolucionarios y
del pueblo. Pero al considerar períodos históricos más largos dentro de la transición
socialista, debe predominar la tendencia a canalizar y a promover la expresión de
criterios y el debate, de manera creciente y perfeccionada según avanza la
construcción socialista. La unidad se enriquecerá cada vez más en las expresiones
diversas que luchan por objetivos comunes, creando un poder social dirigido hacia el
comunismo incomparablemente superior a lo que puede el unanimismo.
Cuando prevalece una situación negativa en este campo, el pensamiento mismo
acerca de la transición se empobrece y dogma-tiza. Sigue ocupando un lugar
importante en la sociedad socialista, pero como forma de conciencia de la conservación
del subdesarro-
11o del régimen de transición socialista, como un cemento ideológico conservador.
Su función es la de bendecir lo existente, ocupar un espacio espiritual que a cierto
plazo resulta débil para enfrentar la inevitable confrontación ideológica con el
capitalismo. La congelación del desarrollo o el retroceso del pensamiento social en el
socialismo afecta al conjunto de la sociedad socialista.
Che reclama que se estudie y se discuta todo lo que resulte necesario. Es ejemplar la
defensa que hace del pensamiento creador y de la posibilidad de sostener criterios
diferentes y opuestos dentro de la Revolución, este hombre formado como
revolucionario en la guerra y habituado al mando respaldado por el consentimiento y la
admiración generales, en medio de un enfrentamiento a muerte con el imperialismo.171
Es ante todo fiel
171
"Lo único que creo es una cosa, que nosotros tenemos que tener la suficiente
capacidad como para destruir todas las opiniones contrarias sobre el argumento, o si
no dejar que las opiniones se expresen. Opinión que haya que destruirla a palos es
a la verdad y la honestidad en el trato, la argumentación y la información. Numerosas
anécdotas vuelven proverbial su rechazo a la afirmación vacía, el engaño, el
formalismo, la imposición y la soberbia, la indiferencia, el seguidismo, la falta de
criterio.
Esos rasgos de su personalidad, con ser totalmente ciertos, no deben velarnos algo
más importante: Che conoce perfectamente el valor que tiene para la lucha por el
socialismo y el comunismo la formación de la conciencia nueva, y sabe que ese radical
cambio cultural exige una prodigiosa creatividad y actividad humanas. En
consecuencia, no existe otra opción que contar con la iniciativa de millares que lleguen
a tornarse millones, y para ello la sociedad toda debe convertirse en una gigantesca
escuela. La revolución no es, sin embargo, una tradicional escuela de párvulos, con su
maestro dueño de todas las preguntas y todas las respuestas. En "El socialismo y el
hombre en Cuba" expone toda la complejidad de ese proceso educativo que parte de
una vanguardia germinal, se multiplica en el poder socialista a través del
enfrentamiento de las más disímiles contradicciones, impulsa una participación popular
creciente que se vuelva cambios cada vez más profundos de la sociedad y de sí
mismos, una revolución ininterrumpida.
Che conoce los graves problemas sufridos por la Revolución soviética, y por el
movimiento comunista internacional en las duras condiciones de toda su historia, que
han dado lugar a un estancamiento y dogmatización del pensamiento social que dura
décadas.1 La Revolución cubana tendrá que sumar a sus
opinión que nos lleva ventaja a nosotros...No es posible destruir las opiniones a palos y
precisamente es lo que mata todo el de-sarrollo, el desarrollo libre de la inteligencia.”
(El Che en la..., t. VI, p. 566)
172
Fue la experiencia de la Revolución cubana, expresada por Fidel: "Y estos años a
todos nos han enseñado a meditar mejor, a analizar mejor. Ya no aceptamos ningún
tipo de verdad evidente. Las verdades evidentes pertenecen a la filosofía bur-
dificultades, enfrentamientos y carencias, la falta de desarrollo de filosofía y la
economía mandstas para "el tratamiento sistemátic del período" de transición. Además,
muchos no convienen "en qu todavía estamos en pañales": todo lo contrario, ofrecen
consumen una concepción especulativa completa qu supuestamente da respuestas
"científicas" a todos los retos cas insondables que tiene ante sí la revolución socialista,
respuesta que deben adoptarse si se aspira a ser considerado marxisU leninista.
Ese es el cuadro en que se inició y transcurrieron los primeros años de la construcción
socialista cubana. Forzosamente tenían que ser de debate y de ruptura; de otra manera
jamás se habría afirmado el socialismo ni habría sobrevivido la revolución en la
pequeña isla en medio de Occidente, primera experiencia socialista latinoamericana
que ningún geopolítico seleccionaría jamás. El desafío no podía ser mayor, y el Che
partía de reconocer las deficiencias de las armas propias:
El socialismo es joven y tiene errores. Los revolucionarios carecemos, muchas veces,
de los conocimientos y la audacia intelectual necesarios para encarar la tarea del
desarrollo de un hombre nuevo por métodos distintos a los convencionales y los
métodos
guesa. Toda una serie de viejos clisés deberán ser abolidos. La propia literatura
marxista, la propia literatura política revolu-cionaria debiera remozarse, porque a fuerza
de repetir clisés, frasecitas y palabritas que se vienen repitiendo desde hace 35 años,
no se conquista a nadie, no se gana a nadie." (Discurso en la clausura de la I
Conferencia de OLAS, 10 de agosto de 1967)
Dos días antes el Che ha reunido a su pequeña guerrilla, no lejos del Río Grande, para
hablarles de decisiones grandes, de la oportunidad de alcanzar el escalón más alto de
la especie humana. Se está hablando en América un nuevo lenguaje.
convencionales sufren la influencia de la sociedad que los creó.173
LA POLEMICA ECONOMICA Y LA CONCEPCION DEL
CHE
La polémica económica sostenida entre 1963 y 1964 en Cuba involucró por primera vez
en América a conceptos fundamentales del Materialismo Histórico, de la Economía
Política del socialismo, de los sistemas de dirección económica socialista posibles,
puestos en relación con ideas más generales de política económica, en un debate entre
dirigentes en la práctica de un país socialista y de organismos centrales de su
economía en el que terciaron economistas teóricos conocidos de Europa Occidental.
Históricamente ha venido a ser conocida como la polémica del Che, por ser él su
principal protagonista.
Los temas de discusión fundamentales de aquel debate fueron: los papeles de la ley
del valor y del plan en el período de transición socialista; el problema de una
correspondencia obligada entre el "nivel" asignado a las fuerzas productivas
económicas y las relaciones de producción existentes o a establecer, en general o en
un tipo de países determinados; si era más conveniente la autogestión o el SPF; las
relaciones entre estímulos materiales y morales en la retribución al trabajo; el papel de
la conciencia en la construcción socialista; cuestiones de la práctica económica que
implicaban comprensiones enfrentadas acerca del papel de la banca, los costos de
producción, las relaciones entre empresas estatales, y otros temas.
Un año antes, en 1962, había comenzado en la URSS un debate a partir del artículo de
E. I.iberman "Plan, beneficio,
"El socialismo y el hombre en Cuba". Obras, t. II, p. 378
primas", alrededor del criterio de rentabilidad, el alcance del plan central y la
estimulación a las empresas a buscar más eficiencia mediante más autonomía, interés
material y una política de incentivos a los trabajadores. Estas ideas y los experimentos
coetáneos llevaron a la reforma económica soviética en 1965. Fenómenos análogos,
aunque con sus especificidades, sucedían en otros páises socialistas. Como es natural,
al coincidir con la ampliación de las relaciones entre Cuba y los países socialistas, esas
ideas iban llegando a nuestro país.
El debate cubano tenía, sin embargo, sus propios puntos de partida, a los que me referí
ya en la parte primera de este libro. No voy a repetir tampoco los argumentos del Che
durante la polémica, también expuestos ya en lo esencial, ni puedo abordar seriamente
aquí los criterios de los demás participantes. Quisiera, eso sí, destacar lo que me
parece fundamental de aquel acontecimiento cultural, en la batalla del Che por el
socialismo y en sus valores permanentes.
El debate de 1963-64 fue un extraordinario adelanto de las ideas marxistas leninistas
producido en América como consecuencia de la victoria de la revolución y del
socialismo en Cuba, premisa necesaria que no hubiera sido, sin embargo, suficiente de
haber faltado la extraordinaria conjunción de factores favorables que se dieron. Una
cultura política que relacionaba el mantenimiento o cambio de los regímenes con las
estructuras económicas de producción y relaciones sociales a defender o atacar, desde
hacía siglo y medio, y formulaba argumentaciones sólidas en uno u otro sentido desde
entonces. Una historia de un siglo de luchas revolucionarias de extraordinaria riqueza
política e ideológica que construyó una nación y dio carta de ciudadanía al patriotismo
popular unido al radicalismo político, relacionó el antimperialismo yanqui con las ideas y
la lucha por la liberación nacional, y a estas con las representaciones de lucha por la
justicia social y de clase proletaria. Un arraigo del marxismo leninismo a partir de
combativas organizaciones obreras, intelectuales revolucionarios y ligazón con los
procesos revolucionarios del país. La revolución iniciada en el Moneada, que supo
reunir toda la
fuerza popular acumulada y descargarla contra los enemigos más visibles y los
enemigos fundamentales más solapados de la nación y del pueblo, en una sucesión
ininterrumpida de luchas, transformaciones y victorias. La personalidad revolucionaria
de Fidel Castro, conductor marxista leninista de la revolución armada popular, gestor
máximo de la unidad revolucionaria, jefe de la revolución, dirigente de todos los
cambios importantes, pensador profundo y creador, una fuerza él mismo de gran
alcance internacional.
Y a la vez, un complejo de insuficiencias de la estructura económica y social,
históricamente establecidas durante la colonia y la neocolonia, estrechísimas
conexiones con su metrópoli convertida por la liberación en su enemigo mortal. Todos
esos factores, favorables y desfavorables, concurrentes a la hora crucial de la
Revolución, exigían que el socialismo cubano desarrollara su pensamiento propio,
pensara con su cabeza su circunstancia y su proyecto, utilizara el marxismo leninismo
como instrumento de su acción revolucionaria, o no habría socialismo en Cuba.
Era forzoso, por lo tanto, que sobreviniera un choque con el pensamiento dogmatizado
y empobrecido durante décadas, y sobrevino. El debate económico de 1963-64 fue una
formulación teórica de aquella exigencia y de este choque. Lo primero que resalta es la
profundidad y el rigor alcanzados en el tratamiento de sus asuntos, y el más destacado
en esas cualidades, y en la creatividad y fuerza de sus ideas y de sus exposiciones, es
el Che, guerrillero devenido dirigente y ministro.
La polémica tuvo un eje teórico más identificable alrededor del papel de la ley del valor
en una economía de transición socialista. Las posiciones asumidas sustentaban —o
explicaban— la adscripción o el rechazo de un sistema de dirección económica basado
en el cálculo pero en realidad lo que se ventilaba era también la elección de una
política económica, a su vez inscrita en decisiones más generales acerca del camino
del socialismo en Cuba. La opinión de que lo necesario es realmente "perfeccionar" el
sistema basado en el cálculo (la autogestión, prefiere llamarle el Che), no busca
solamente una modalidad de obtención de la
eficiencia económica: cree que en la transición socialista el progreso del sistema
económico pasa por el logro de que "la economía se construya a sí misma", esto es, de
que las relaciones económicas gocen de autonomía a un grado tal que garantice su
funcionamiento mediante regulaciones, control, estimulaciones, iniciativas y balances
económicos.
Tal posición, y por ende su contraria, debaten en realidad cuestiones tales como:
¿hasta dónde pueden intervenir con su voluntad los actores calificados en la
construcción económica del socialismo?, ¿cuál es el papel real del Estado (y del
Partido) y de la ideología en esa construcción económica?, ¿las "leyes económicas"
deben dictar el rumbo a seguir, como los resultados económicos dictarán las etapas del
socialismo y la conducta a seguir en cada una de ellas? Esas preguntas atañen a la
naturaleza que tendrán las palancas fundamentales de la construcción socialista, y por
tanto también a cómo marchar, a qué velocidad marchar y, esto es decisivo, hacia
dónde marchar.
Llegamos entonces a la encrucijada: ¿Cuba debe cubrir etapas "intermedias” que le
faltarían antes de "construir el socialismo", o lo que se exige es avanzar
simultáneamente en un complejo y prolongado proceso comunista de lucha por echar
bases para la liquidación de toda forma de dominación desde el inicio de la
construcción socialista? Y eso, ¿no es un caso particular de la misma disyuntiva, que
con sus especificidades nacionales debe regir sin embargo para todo el socialismo en
el mundo? Es válida la generalización teórica, porque el marxismo desde su origen ha
concebido el comunismo como el resultado de la acción proletaria en un plano histórico
mundial. Y la práctica sólo confirma ese planteo, con la internacionalización rápida y
creciente de todos los procesos revolucionarios de liberación que han sucedido en las
últimas décadas. No ha ocurrido como lo esperaba Marx, pero los países del llamado
Tercer Mundo —el mundo del colonialismo y el neocolonialismo capitalista— que se
liberan verdaderamente, ven en el socialismo su único camino, aunque desde puntos
de partida y realidades muy diferentes, sólo reunibles en cuanto a su eufemística
calificación de subdesarrollados.
Y es esa última condición la que levanta, aparentemente con mucha más fuerza y
razón, los viejos dilemas alrededor del "atraso" de Rusia para proponerse el socialismo,
puestos primero descarnadamente sobre el tapete de la realidad por Lenin, con una
revolución victoriosa realmente impertinente a los ojos de los socialdemócratas de
entonces; convertidos después en los duros dilemas de los años veinte para los propios
bolcheviques y la URSS. El problema de qué cantidad de fuerzas productivas es el
mínimo requerido, de cuándo una revolución puede ser socialista, de qué relaciones y
categorías tomadas del capitalismo resultan todavía obligadas dado un estadio
determinado de las fuerzas productivas en el país socialista en cuestión, etc., son
presentados a los revolucionarios en el poder, con la misma seguridad teórica con que
antes se presentaban la sociedad dual, la necesidad de una revolución democrático-
burguesa, las tareas antifeudales, etcétera.
En el fondo del debate económico —sin desconocer la gran verdad de que ningún
debate de esta naturaleza se explica totalmente si sólo se investigan sus temas y los
argumentos utilizados— aparecen concepciones diferentes del desarrollo social y del
carácter de la revolución contemporánea. Y ellas están relacionadas con el predominio
dentro de las posiciones marxistas de los participantes de una concepción determinista
o de una concepción basada en la praxis. Hechas, como es obligado, todas las
salvedades del caso: el marxismo es una filosofía de ya larga historia, ligada siempre a
luchas políticas y sociales de objetivos jamás vistos antes, a organizaciones políticas
de lucha directa, a poderes estatales a partir de 1917, a articulaciones internacionales
de aspiración mundial, a complicadas implantaciones en cada cultura nacional y a
discutibles transculturaciones, entre otros factores, que condicionan la aparición de una
gran riqueza de matices en cada caso particular.
El Che defiende una posición filosófica marxista acerca de la revolución
contemporánea de liberación y anticapitalista que privilegia el papel de la acción
conciente y organizada, y lo hace con el rigor de quien tiene una concepción meditada
y estructurada en sus aspectos y relaciones internas fundamentales. En sus textos se
hace claro el sentido de la advertencia temprana, hecha a sus compañeros de
Industrias: el SPF es solamente parte de una concepción general del desarrollo de la
construcción del socialismo, es expresión de una política económica inscrita en esa
concepción general. Es por tanto, más que un sistema organizado rigurosamente (y lo
es), parte de un conjunto de acciones socialistas y comunistas para la construcción
socialista, incomprensible para el mezquino análisis que se ancle en la técnica e
inaplicable si no es como parte de una totalidad conceptual y de acción determinada.
Esa concepción del Che es la que está detrás de planteos tan fundamentales como el
de que la vanguardia revolucionaria, influida cada vez más por el marxismo leninismo,
puede llegar a prever en su conciencia los pasos a dar y así forzar la marcha de los
acontecimientos históricos, dentro de lo que objetivamente es posible. Afirmación
importante como pocas en el conjunto de la teoría marxista, que el Che expone con
rigor, en su núcleo y en sus determinaciones, durante la polémica, pero que ha estado,
expresa o implícita, en sus escritos e intervenciones de los años precedentes.
Esta filosofía que privilegia la praxis es la que le permite trascender el falso dilema que
organiza y dispone en materialistas o idealistas a quienes acepten o no el determinismo
social, con sus corolarios de determinaciones sucesivas de fuerzas productivas a
relaciones de producción, de modo de producción a superestructura, etc., fijas en su
normativa conceptual y rectoras de una abstracta evolución histórica de la humanidad.
Y es la que le permite recuperar la comprensión dialéctica, en este caso de la
revolución y de la época de transición del capitalismo al comunismo, y entender como
principio rector de todo el período histórico el carácter dominante del polo subjetivo de
la contradicción entre la reproducción de la formación social y su transformación.
Es cierto que esta concepción implica no reconocer el papel rector de la economía en
la revolución y la transición socialista, ni siquiera como "última instancia", expresión por
cierto devaluada por la falta de trabajo teórico suficiente en el tema a que alude,
después de un siglo de que Engels la escribiera en defensa de la concepción marxista
de la historia contra las simplificaciones y las vulgarizaciones economicistas.174 Pero,
repito, no es cierto que el Che contraponga "conciencia" a "economía": juzgarlo así es
no entenderlo, aunque es comprensible que se llegue a esa dicotomía cuando se
permanece dentro de una concepción determinista de lo social.
Che muestra que es el poder la fuente del mando ejercido sobre la economía, poder
revolucionario que tiene que ser capaz de crecer una y otra vez como poder de los
trabajadores y el pueblo organizados. La fuerza y el entusiasmo desatados,
organizados por la vanguardia política y por los instrumentos del nuevo Estado y la
nueva sociedad, vueltos a desatar y organizar a niveles superiores cada vez, son
decisivos para lograr el propósito que se tiene, que es nada menos que hacer que las
fuerzas productivas y las relaciones de producción dejen de ser medios para perpetuar
la dominación, lograr la más profunda transformación de los individuos mismos y del
conjunto de la vida y la sociedad que vienen del capitalismo. La conciencia que guía la
acción organizada y planeada debe ser fundamental, precisamente por los objetivos a
alcanzar, los medios principales que se movilizan permanentemente para lograrlos, y
los obstáculos reales (relaciones mercantiles, subdesarrollo, capitalismo mundial) que
hay que combatir.
Educación, coerción social, normación, deber social, combinaciones de estímulos,
relativa falta de desarrollo de la
174
Implica, preciso en mi texto, porque Che no hace expresas todas las ideas que tiene o
me sugiere, ni abandona el lenguaje existente al exponer sus ideas (sobre estos hago
precisiones en el acápite "Posición filosófica y conceptos fundamentales"), cualidades
esas que comparte con la mayoría de los pensadores. Sin pretender "hacer hablar" al
Che, considero lícito inter-pretarlo, desde un apego a la masa de sus textos, y el
análisis de sus contextos.
conciencia social, emulación, trabajo voluntario, son palabras que aparecen a lo largo
de todos los escritos económicos del Che, perfectamente relacionadas con producción,
planificación, mercancía, costos de producción, valor, precios, finanzas, sistema de
dirección económica, trabajo. En el trabajo, por ejemplo, la conciencia debe poder
medirse, y medirse técnicamente. Conciencia es también, por su parte, la comprensión
que los hombres van alcanzando de los hechos económicos, y el grado en que los
dominan. Por todo ello, puede llegarse a la definición de planificación centralizada del
Che, que suena tan extraña a los oídos habituados al mecanicismo: "es el modo de ser
de la sociedad socialista, su categoría definitoria y el punto en que la conciencia del
hombre alcanza, por fin, a sintetizar y dirigir la economía hacia su meta, la plena
liberación del ser humano en el marco de la sociedad comunista".
No se trata entonces de desprecio a la economía, sino de que esta debe ser dirigida
concientemente, porque su nueva meta carece de continuidad alguna con sus metas
anteriores, a pesar de que su materia proceda de la economía mercantil generalizada y
dirigida a la ganancia, y resulta ser ahora su meta la más ambiciosa que se ha soñado
jamás. Por ser tan importante la economía es que el Che se ocupa de ella con tanto
esfuerzo y tanta pasión, y la estudia y protagoniza una polémica acerca de ella antes
de que sobre otros aspectos de la transición socialista. Hay que impedir que se repita y
arraigue entre nosotros el error de pretender construir el socialismo tomando prestadas
las armas del capitalismo. Por tanto, hay que acudir también a la profundización del
análisis, a la teoría, y a participar en el debate teórico económico, en defensa del
camino correcto, del mismo modo que se trabaja por el desarrollo de la conciencia en la
construcción económica cotidiana.17^
"...en el campo socialista nos pasa que los árboles no nos dejan ver el bosque, y
entonces, empeñados excesivamente en los
Che, guerrillero devenido jefe militar, dirigente y ministro, será entonces economista
práctico y teórico, y todo esto funciones de su oficio de revolucionario y del proyecto
comunista. He tratado de exponer lo fundamental de sus aportes en el terreno
económico —o al menos dejarlos apuntados— en la explicación de conjunto de su
pensamiento sobre la transición socialista hecha en la Parte primera. Quisiera
solamente agregar algunos comentarios.
En lo que atañe a la forma, se ha destacado la prudencia del Che al calificar a sus
adversarios en el debate, y la delicadeza con que ha tratado algunos temas. Che
asume además, añado, la explicación de puntos débiles de la práctica de sus
posiciones, y recuerda más de una vez que faltan demostraciones necesarias de
muchas de sus ideas. Lo primero será siempre loable, porque la discusión entre
compañeros tiene sus exigencias, formales y de fraternidad real, que se multiplican
cuando se tiene poder. Seguidor de Fidel, Che no olvida nunca tampoco que la unidad
revolucionaria es fundamental, y se trata de un debate que expresa de alguna manera
la existencia de dos líneas de pensamiento en el seno de la dirección cubana.
Sostiene sin embargo, con fuerza y tenacidad admirables, todos los aspectos
importantes de su concepción, muestra una gran fe y confianza en la capacidad de los
seres humanos en revolución para mover el mundo, y es intransigente en cuanto a la
necesidad de analizar, conectar la teoría con la práctica en la situación concreta, ser
creativo: "la tarea de la construcción del socialismo en Cuba, debe encararse huyendo
del mecanicismo como de la peste".
Respetado o admirado por los que pensaban diferente que él en el debate, convertido
en un símbolo a partir de su caída en Bolivia, las ideas económicas del Che fueron sin
embargo dejadas a un lado muy pronto, y olvidadas después. El Che economista fue
problemas del día de hoy, hemos olvidado esa tarea de la cons-trucción de la
conciencia..." (El Che en la..., t. VI, p. 454)
176 Obras, i. II, p. 191.
tachado de voluntarista, o más discretamente elogiado por sus virtudes "morales", sus
méritos en la conducción práctica para aplicar principios necesarios a todo
funcionamiento económico a alguna escala (disciplina, control, contabilidad) y sus altos
ideales. Muy pocos entre los estudiosos y las comunidades intelectuales socialistas o
de pensamiento avanzado lo han tenido en cuenta realmente como economista, para
no hablar de la actitud de otros medios más lejanos.
Esa actitud ha ayudado a privarnos de numerosos aportes concretos a la economía de
la transición socialista hechos por el Che, a los que me he venido refiriendo en este
libro, y que saldrán cada vez más en la medida que se avance en el rescate de su
pensamiento. Y ello nos dejó sin algo todavía más importante: el impulso teórico
vivificador de la economía de la transición socialista desde una revolución triunfante,
subdesarrollada y a la vez con elementos del capitalismo más desarrollado del mundo
influyendo en ella, producido por un pensador que fue capaz de integrar aquellos
elementos, la práctica de construcción, defensa y solidaridad de toda revolución
socialista verdadera, y la rica herencia marxista leninista.
"La planificación socialista, su significado", en su breve docena de páginas de una
revista comunista cubana, es un pequeño clásico de economía marxista, por el modo
como trata y muestra integrados los elementos que relaciono en el párrafo anterior, por
el valor de su tesis central, por la brillantez con que desbarata la argumentación
contraria, por su claridad y hondura al fijar los problemas centrales de la economía de
la transición socialista, por la calidad y riqueza de su prosa sintética. Tan apegado al
marxismo originario como antidogmático y creador —paradoja sólo aparente, que
comparte con Fidel Castro—, Che ataca en ese artículo una deformación fundamental
producida en el marxismo y mantenida durante muchas décadas. Y relaciona
eficazmente la economía real con el conjunto de la formación social y de sus
condicionantes, el pensamiento económico con el conjunto del pensamiento social, y a
los hechos y el pensamiento con su propia historia, esos logros del
pensamiento de Marx que tantos abandonos y negaciones han sufrido en la historia del
marxismo y el movimiento práctico marxista.
La economía de la transición socialista tiene un lugar importantísimo en la concepción
del Che del socialismo y del comunismo, pero. es irreductible al metro y el puntero del
marxismo que se basa en el determinismo social. A ella le dedicó muchos cientos de
páginas de escritos y de intervenciones, muchas meditaciones y propósitos de
educación y de divulgación. Al contrario de los que piensan que sustituyó el realismo de
la economía por el idealismo de la conciencia, Che comprendió la máxima importancia
de los hechos económicos en las sociedades y la urgencia ineludible de lograr un
desarrollo económico de tipo radicalmente nuevo, socialista. Lo comprendió tanto, y vio
tan bien lo que el socialismo se juega en ello, que pensó, argumentó, defendió y
practicó la tesis de que, para avanzar al socialismo y ai comunismo, la economía debe
ser gobernada concientemente.
"LO MAS PURO DE MIS ESPERANZAS DE ■CONSTRUCTOR..."
La actividad del Che en todas las responsabilidades que le asignó la dirección
revolucionaria cubana constituyó, además de aportes invaluables a la consolidación de
la liberación nacional y el régimen socialista en aquellos años tan duros, la formación
de un polo práctico de lucha por el arraigo de las ideas más revolucionarias impulsadas
por Fidel e imprescindibles para el triunfo de la revolución en su nueva etapa en el
poder.
Tendrán que venir estudios que profundicen en esa primera etapa de la Revolución
cubana como poder socialista y de liberación nacional, iniciada en 1959. A los efectos
de este trabajo sobre el pensamiento del Che acerca del socialismo y el comunismo
sólo agregaré algunas precisiones y elementos a lo planteado en la Parte primera, que
tampoco pretenden desarrollar el tema tan
importante de la actividad misma del Che como constructor de la 177
economía socialista cubana.
Ese polo práctico de lucha por el socialismo formado por el Che en todas las
responsabilidades que desempeñó permitió ante todo que existieran realidades
creadas por la Revolución, por muy modestas e incipientes que puedan ser respecto a
sus objetivos finales, que dejaron una fuerte huella en nuestro proceso. En primer lugar,
las instituciones económicas (organismos, empresas, unidades, sistemas de dirección)
creadas o desarrolladas por el Che fueron agencias enérgicas de socialización de las
relaciones fundamentales implicadas por ellas. Esa actividad formó parte del total de
hechos revolucionarias trascendentales por las cuales se expropió a los explotadores
extranjeros y nacionales, y la vida toda de Cuba cambió en medio de tortísimas luchas
de clases y de la liberación de la nación.
El papel de esas realidades nuevas se potenció por las representaciones que de ellas
tuvieron los participantes y la mayoría del pueblo. La guerra, Fidel, la reforma agraria,
el enfrentamiento al imperialismo norteamericano, marcaron el camino del socialismo
para los cubanos; la justicia social convertida en nacionalizaciones y Estado
revolucionario asumió el socialismo y el marxismo leninismo vestida de verde olivo. El
Che, comandante guerrillero, representaba legítimamente aquella ola revolucionaria.
Pero él no se limitó a eso: con su acción y su prédica fue de los pioneros y más
destacados en fundar y en enseñar la continuidad entre rebeldía victoriosa y
socialismo, entre Estado socialista y
177
.Se están recogiendo los testimonios tan valiosos de muchos compañeros del Che en
aquella batalla de la construcción eco-nómica, al calor de los planteamientos de Fidel
de 1987. Carlos Tablada, en su obra citada, ha tratado muy ampliamente este tema. El
interés creciente va produciendo artículos o ponencias que seguramente llevarán a
publicaciones que sigan cubriendo esa necesidad de conocer más al Che.
lucha comunista, entre propiedades estatales e ideales proletarios, entre disciplina
laboral y trabajo voluntario.
Además de la toma de posesión estatal efectiva de la gran mayoría de los medios
económicos de la sociedad, rigurosamente necesaria para mantener la revolución y
hacerla socialista (al menos en el caso nuestro fue indispensable) , en Cuba se volvió
natural el poder estatal sobre las empresas, los recursos y su asignación, la
administración centralizada, el Estado como empleador, la salud y educación gratuitas
como derechos, etc. Eso fue un extraordinario avance de la conciencia socialista. El
Che como organizador, dirigente político y administrativo, educador, autor de
numerosas iniciativas en el campo económico, formador de cuadros, hizo una de las
mayores contribuciones al establecimiento y desarrollo del sector estatal, del
funcionamiento del Estado y la economía socialista, y de la conciencia social nueva.
Che presidió muchas delegaciones de Cuba en todas los continentes, y en gran parte
de ellas trató cuestiones de nuestras relaciones económicas. Fue Jefe del
Departamento de Industrias del INRA, Presidente del Banco Nacional, Ministro de
Industrias, y en esta última responsabilidad desarrolló durante varios años la
experiencia que toma su nombre del SPF. Gran parte de la economía cubana funcionó
efectivamente y fue dirigida sin que las •empresas tuvieran fondos propios, mediante el
manejo de estos por el presupuesto nacional, que los recibía o asignaba, con el banco
como simple registrador de operaciones, sin crédito ni interés, sin
178
"Porque si no se aplica el método socialista —poner todos los recursos naturales y
humanos del país al servicio del país, en-caminar esos recursos en la dirección
necesaria para lograr los objetivos sociales que se persiguen—, si no se hace eso,
ningún país subdesarrollado saldrá del subdesarrollo.” (Fidel Castro: Conversación con
los graduados de Economía de la Universidad de La Habana, 20-12-1969.
Pensamiento Crítico, num. 36, enero 1970, pp. 165-66)
que se considerara mercancía ningún producto mientras se moviera dentro del sector
estatal de las relaciones económicas, y con otras características más, que en conjunto
colocaban a esa parte de la economía nacional fuera del sistema de autogestión o
cálculo económico usual en el campo socialista.
Y funcionó eficazmente. Esa simple verdad, que está saliendo otra vez a la luz en
los últimos tiempos, fue su mayor aporte práctico al debate sobre los caminos del
socialismo, al que tanto contribuyó con sus ideas.
Los obstáculos tremendos que tuvo que vencer ese esfuerzo —recordemos solamente
que la clase trabajadora promediaba dos grados de primaria, y los medios de
producción eran de origen capitalista y parcialmente obsoletos, por sólo mencionar a
las fuerzas de producción— prácticamente en todos los terrenos de la formación social
nacional y de sus relaciones internacionales, podrán dar una idea, el día que los
estudiemos concienzudamente, del poder que tiene la organización socialista
centralizada concierne para conducir la economía, echando a la vez hacia adelante la
totalidad del proyecto socialista y comunista. No olvido al hacer esta afirmación que
también será necesario estudiar las circunstancias concretas de los años en cuestión
que pudieran resultar favorables al esfuerzo del Che y de sus compañeros. Sería
inevitable analizar también los obstáculos y ventajas que tuvo el resto de la economía
cubana de aquellos años, y realizar las siempre difíciles comparaciones.
Lo que me resulta inaceptable es atribuir la existencia y los éxitos del sistema
presupuestario que dirigió el Che al entusiasmo de los primeros años de una revolución
en el poder, o a la simple necesidad de administrarlo todo desde un centro como
medida casi militar de nacionalización, propia del primitivismo de una primera etapa de
transición. Mientras esperamos la imprescindible profundización de los estudios del
período, basten dos comentarios. Una revolución verdadera no puede quedar
incapacitada para promover el entusiasmo masivo por el simple paso de un número de
años; la URSS, por ejemplo, después de todo tipo de pruebas terribles en 24 años de
revolución en el poder, resistió nada menos que la arremetida nazi, puso en tensión
hasta su última fuerza y
venció a aquella enorme potencia imperialista, y levantó otra vez la economía en medio
de una suma de desgracias y de males difícilmente superables. Por otra parte, uno de
los objetivos del SPF era precisamente pasar de la inevitable mezcla de arbitrariedad y
desorden propia del inicio de una transformación social tan radical al establecimiento
de un sistema ordenado de administración y gobierno, con sus niveles y relaciones
institucionalizados, empeño que compartía por cierto con el resto de las instituciones
económicas y políticas del país, y que se logró a escala nacional con apreciable
celeridad.
La parte de la industria cubana bajo la dirección del Che
—76% de la producción industrial bruta, incluida la azucarera,
agrupada en 48 Empresas Consolidadas en 1964— reunía, junto a
la gran empresa del níquel, la textilera Ariguanabo y las dos
refinerías de petróleo, a las plantas más disímiles, entre ellas gran
número de "chinchales"; contaba con dos tercios de los medios
179
básicos industriales del país. Su administración guevarista forma parte de la épica de
unos doscientos mil trabajadores, que como el resto de la clase obrera cubana,
cambiaron sus afanes de explotados y su horizonte de demandas inmediatas por
sumarse al torrente de la revolución, y empeñarse desde ella en cambiar las relaciones
de producción, mantener las fábricas funcionando, servir en la defensa de la patria,
inventar piezas, partes y procedimientos, dar un nuevo sentido al movimiento obrero,
tratar de aumentar sus conocimientos, comprender su actividad como parte de un
proceso y de un proyecto mayor, nacional e incluso mundial; en suma, cambiar sus
vidas.
Che puso el peso de su prestigio personal, de su representación como miembro de la
Dirección Nacional del partido y del Gobierno Revolucionario, y la dedicación más
abnegada de su trabajo y su
Los datos provienen de: El Che en la ..., t. V, p. 16 y sigs.; y de Mesa Redonda sobre el
Che, 27-4-1988, intervención de Miguel Figueras.
tiempo de descanso en aquella obra de constructor de la economía socialista. De todo
se ocupó, incansablemente, pero siempre orientando, estableciendo reglamentos y
demás ordenazas, exigiendo el cumplimiento de los deberes de cada uno y de las
normativas acordadas o dictadas, buscando regularizar todos los procesos de la
economía y de su administración, combinando las capacidades y los intereses de cada
uno, instaurando la superación y la capacitación, sancionando y premiando. Che
impulsó con todo rigor la creación de un orden nuevo, que garantizara el
funcionamiento y el desarrollo de la economía y de su parte en la formación de un
hombre nuevo y de un poder capaz de racionalizar el trabajo y servir al pueblo.
Es cierto que se preocupó por una política acertada hacia los técnicos, acorde con las
circunstancias de entonces. Y que cuidó mucho de la formación de los dirigentes y
cuadros administrativos. No es posible, sin embargo, confundir las posiciones del Che
con aquellas que han hecho teorizaciones acerca del papel de los cuadros que
favorecen la formación o consolidación de una tecnocracia, o la elevación desmedida o
aislante de grupos "especializados" en el socialismo. Basta leer sus trabajos para
comprobar que sus definiciones de cuadro o de dirigente económico son radicalmente
ajenas a relaciones que no sean las de calidad política, entrega a la causa común,
ligazón real y estrecha con la masa, y naturalmente acompañadas de capacidad,
laboriosidad y eficiencia; definiciones que buscan también fijar objetivos a alcanzar. Por
otra parte, debo repetir que la participación cada vez más real y efectiva, y cada vez
más calificada, de los trabajadores en la dirección de los planes y procesos de la
economía —la participación, no la demagogia o la rutina— es inherente al desarrollo de
la concepción del Che, es una condición sin la cual él no considera posible el tránsito
del capitalismo al comunismo.
En su tiempo Máximo Gómez, jefe máximo del Ejército Libertador, pudo decir
refiriéndose a los humildes de Cuba: "para esos trabajo yo". El Che pudo gozar, junto a
Fidel y el pueblo cubano, el valor de la victoria, y trabajar con los humildes en el poder,
en la sociedad del poder de los humildes. Por su identificación absoluta con eilos
resultó tan legítimo su liderazgo. Y porque este era legítimo podía proclamar el derecho
absoluto de los trabajadores a participar:
1.a Revolucióp hay que hacerla a ritmo violento; el que
se canse tiene derecho a cansarse, pero no tiene
derecho a ser un hombre de vanguardia. Por eso es que
debemos ir entonces hasta las fábricas. Allí conversar
con todo el mundo, investigar los males que hay,
promover las discusiones abiertas, libres, sin ninguna
ciase de coacción; críticas absolutamente. Recoger con
i¿n D
toda honradez todas las críticas.
LA MADUREZ Y EL RETO
El último aflo de la actividad pública del Che en Cuba —que incluye varios meses de
viaje, entre Ginebra, Africa, la URSS, China, la ONU— es también, entre mil tareas, el
de exposiciones suyas que muestran la madurez y despliegue que ha alcanzado ya su
concepción de la transición socialista, y la claridad con que advierte el reto
extraordinario, casi abrumador, que tiene ante sí el proyecto revolucionario cubano.
En medio de la polémica económica ha ido haciendo, mes tras mes, discursos e
intervenciones —inaugurando fábricas, cerrando seminarios, entregando premios de
emulación, informando al pueblo por TV— cuyo contenido tiene una gran hilación y
coherencia en sus mensajes. A los jóvenes comunistas les hace una breve conferencia,
el 9 de mayo de 1964, en la que trata de la mayor parte de los problemas de la
revolución cubana y
i un
El Che en la..., t. VI, p. 176.
contemporánea que podría abordar un marxista leninista. Las ideas que expresa allí, de
una riqueza asombrosa, no guardan relación alguna con los lugares comunes y las
recetas resecas de los manuales de filosofía o economía.
"Los trabajadores voluntarios de vanguardia son los hombres que cumplen más
cabalmente que nadie los ideales del verdadero comunista", dice al entregar
Certificados de Trabajo Comunista, los que muestran con su ejemplo el camino a
seguir. Al premiar a los ganadores de la emulación en Industrias les pide, dos meses
después, que todos los trabajadores del Ministerio luchen para demostrar a todo el
pueblo la capacidad y la organización de esa entidad, que sean modelo, pero sin
sentirse más que parte del total de la nación. El 3 de mayo inaugura la Planta Mecánica
"Fabric Aguilar”, pesada y muy moderna, una de las "que inician el verdadero proceso
de la industrialización en Cuba". Ocasión feliz en la que el Che ve el inicio de una
revolución técnica en la rama, en productividad, organización, tecnología, solución a
problemas claves del resto de la industria, etc. Recuerda a todos que hay que dar el
máximo por el objetivo socialista de darle más bienestar al pueblo, y a la vez cumplir
más el deber intemacionalista en América y en el mundo, como en esa planta mecánica
se ha
181
plasmado el internacionalismo soviético. Ya al final: "Por todo eso, nuestra actitud debe
ser cada día más conciente".
Y así podría recorrerse todo aquel año 1964, en que Fidel ha declarado "que al
valor no le faltará nunca la inteligencia, y que a la inteligencia no le faltará el valor".
Casi al final del artículo que sería el último de la polémica económica, el Che lanza una
pregunta que es clave para comprender su posición y su lucha: "¿Por qué pensar que
lo que ’es’ en el período de transición, necesariamente 'debe ser’?."lg2
En términos de política económica está defendiendo la plasma- ción práctica de una
racionalidad socialista para la transición. Ella no sólo está "dentro de lo que
objetivamente es posible", esto es, la opción revolucionaria más avanzada que es
posible. El problema es más agudo: hay que implementar una política más radical que
la que "debe ser”, que la que dicta la racionalidad de las etapas. En el corto plazo,
aquella política basada en la racionalidad socialista es indispensable para enfrentar
realistamente y con posibilidades de éxito la dificilísima cuestión de completar la
transformación económica de Cuba, que ha exigido ya tan fuertes cambios que pare-
181
"Porque el socialismo se construye dando más y mejores productos al pueblo (...)
también debe traducirse un día en técnicos y en fábricas que vayan desde Cuba hasta
otros países de América que obtengan su libertad (...) nuestro deber es múltiple (...)
también la seguridad de que el pueblo y el Gobierno soviético estarán junto a nosotros
en todas y cada una de las distintas alternativas que tengamos que afrontar en nuestro
proceso de construcción del socialismo, como... una de las trincheras de avanzada del
socialismo mundial ... Y eso es, realmente, internacionalismo proletario".(/¿ídem, t. V,
pp. 136- 137).
"La planificación socialista, su significado", publicada en Cuba Socialista (34) junio de
1964 (La cita en Obras, t. II, p. 328).
cen a veces saltos mortales, sin perder fuerzas económicas y potencialidades con las
que cuenta, a la vez que garantizar el afianzamiento y profundización de las nuevas
relaciones sociales establecidas por la Revolución socialista. Conseguir una cierta
acumulación que priorice la inversión para el desarrollo frente al consumo, con las
palancas de la incorporación entusiasta, la convicción, la politización de la actividad
económica; mediante una actitud concierne, en suma, ante el trabajo, la elevación de
las capacidades, la distribución, el consumo, las proporciones de la economía, los fines
de la economía nacional y su lugar en el esfuerzo y en el proyecto de la Revolución.
A mediano y largo plazos, porque esa racionalidad socialista es la estrategia viable
para echar las bases socialistas y dar signo socialista a la larga marcha hacia el
desarrollo que espera al país. La conversión de la conciencia revolucionaria en un
fenómeno de masas, la profundización de ella como conciencia socialista y comunista,
tiene que ser un proceso simultáneo con la construcción económica, para que ambos
procesos sean posibles. Sólo si se consigue desatar las fuerzas humanas, productivas
y de todo tipo, en un cauce que no las frene sino que las estimule, organice y
promueva, podrán vencerse los formidables obstáculos que esperan a la revolución en
todos los terrenos, para cumplir sus objetivos más mediatos. Para la transición
socialista es indispensable un proyecto comunista.
"El socialismo y el hombre en Cuba" es, desde su título, la expresión más acabada de
la concepción del Che sobre el socialismo y el comunismo, al tiempo que anuncia la
madurez de un pensamiento que será capaz de hacer aportes teóricos fundamentales
al marxismo en el terreno decisivo —junto al de la lucha por el poder revolucionario—
de la transición del capitalismo al comunismo.
En este breve artículo, cobijado bajo el aire epistolar, el Che resume el intenso y
apretado ciclo de desarrollo revolucionario personal que lo ha llevado, en poco menos
de 12 afios, de Buenos Aires a los caminos de América, ya con mucho desarrollo
político e intelectual, pero en busca de "lo que me falta para ser un revolucionario
auténtico"; de Guatemala a México y al Granma\ de la
guerra revolucionaria cubana a formar parte de la dirección de la primera revolución
socialista de América. De manera casi tácita lo personal, porque el artículo está
dedicado a analizar aspectos fundamentales del proceso cubano, y a la luz de aquel,
hacer consideraciones acerca del papel y los cambios del individuo en la revolución, y
prácticamente sobre los asuntos más importantes de la transformación socialista del
mundo.
La voz de "El socialismo y el hombre en Cuba" es la del comu-nismo hablando desde
América, la voz de una revolución que ha puesto definitivamente al marxismo en
español. Y el proyecto que el Che presenta —no puedo evitar recordar la Carta de
Jamaica de Bolívar y "Nuestra América" de Martí— es el más audaz, grandioso y
ambicioso que se ha propuesto en América: el fin de toda domi-nación de unos
hombres sobre otros, la liquidación del poder de los imperios y de la esclavitud a que
es sometido el trabajo, el cese de la mezquina vida del egoísmo, el individualismo y la
lucha de todos contra todos, el despliegue de las capacidades y la sensibilidad del ser
humano liberado.
Su voz es también la respuesta de los explotados, humillados y ofendidos del Tercer
Mundo, ayer colonizados y hoy neocoloniza- dos, pero hoy también en revolución,
obteniendo victorias o preparando guerras necesarias. Su análisis marxista y leninista
enriquece entonces, desde las realidades de Asia, Africa y América latina, los
conceptos de imperialismo, clase obrera, subdesarrollo, relaciones mercantiles,
revolución, socialismo. Es un símbolo el que este argentino cubano haya terminado en
Africa su carta a un semanario de Montevideo.
He tratado el pensamiento del Che acerca de la mayoría de los temas que aparecen en
"El socialismo y el hombre en Cuba", a lo largo de este trabajo. No pretendo por tanto
repetir sus argumen-tos o mis valoraciones, sino agregar algunos comentarios que me
parecen pertinentes en este acápite.
En primer lugar, se trata de la exposición positiva de un pen-samiento, que sólo resulta
polémico por la inevitable confrontación que tiene con otras realidades e ideas que
critica, o por la compara-
ción que hacemos de él con otros, no por la motivación de su texto. En segundo
término, ese pensamiento tiene una estructuración interna a sí mismo, ha logrado una
coherencia que expresa una concepción determinada del proceso social y de la
utilización del método y de los conceptos marxistas. Sus conceptos tienen, por tanto,
significaciones, lugares, funciones e interrelaciones definidos, y un modo de entender
las relaciones que guardan con las realidades y las actividades sociales18^
Che parte del análisis de la situación concreta constituida por el proceso revolucionario
cubano para examinar el problema de si el período de transición socialista se
caracteriza o no "por la abolición del individuo en aras del Estado". Se limitará a
establecer los hechos, dice, y a agregar comentarios generales. En realidad el primer
problema que plantea, y que recorrerá el trabajo todo, es el de las relaciones del
individuo, la masa y el poder revolucionario, en los distintos momentos y situaciones del
proceso histórico de la revolución socialista. Esto es natural, dada la primacía que tiene
el factor subjetivo en la concepción del Che del socialismo.
No se limita, por cierto, a describir las situaciones y sus cambios sucesivos. Analiza la
unidad dialéctica entre individuo y masa, y de esta con los dirigentes, el papel de Fidel
en ella, los escollos que confronta esa unidad y la necesidad de "una conexión más
estructurada". Profundiza entonces en las características del individuo, en el doble
condicionamiento que atenaza a la sociedad en transición —relaciones mercantiles,
subdesarrollo— y sus influencias sobre individuos e instituciones, y llega a un punto
central de su argumentación: qué palanca fundamental debe utilizar el poder
revolucionario en la construcción económica. Che califica al camino que apela al
dominio del interés material: "Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la
ayuda de las armas melladas que nos
He desarrollado este tema con alguna amplitud en mi acápite "Posición filosófica y
conceptos fundamentales"; en él me refiero también a "El socialismo y el hombre en
Cuba".
legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés
material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin
salida".184
Che sostiene claramente que el camino descrito es erróneo, contra la opinión más
extendida en el pensamiento económico marxista del campo socialista. Esa negación
enfática se convirtió enseguida, o ya era tenida por lo central de la argumentación del
Che; para apoyarlo o rebatirlo, o para dejarlo a un lado años después, siguió siendo lo
más conspicuo del discurso del Che. Esto es lamentable, porque la exposición que
sigue a la inmediata declaración contraria ("Para construir el comunismo,
simultáneamente con la base material hay que hacer el hombre nuevo”) configura un
texto de extraordinaria riqueza conceptual, que está entre lo más valioso que escribió
para ayudarnos a entender a la transición socialista, y a actuar en ella.
Ninguna descripción somera puede sustituir la lectura de ese manojo de páginas, tan
llenas de ideas, sugerencias, planteos, relaciones dialécticas. Che profundiza en el
individuo, la actitud y funciones de los dirigentes, la educación en relación con la
coerción, con la política; la conciencia en las relaciones del individuo con la sociedad y
sus instancias, como palanca fundamental del régimen de transición, en relación con la
distinción entre vanguardia y masa; las motivaciones y los estímulos al trabajo; el
partido, los deberes del revolucionario; Gobierno y comunidad, institucionalización; el
carácter mundial de la revolución y el internacionalismo, etc. Su tratamiento del tema
del arte en relación con el capitalismo y el socialismo (¿cuántos textos mandstas de
asunto "general" incluían el arte entre sus temas?) ha quedado como ejemplo
destacado de la amplitud de miras y el carácter antidogmático de su concepción.
Este texto del Che condensa la formulación de su concepción sin la aridez o la
oscuridad que a veces nublan las mejores intencio-
184 Ibidem, p. 372.
nes. Che busca comunicarse con millones, y lo logra. Su prosa aúna la emoción con el
rigor teórico, la claridad con la belleza.18"* Y el contenido plasma el encuentro feliz de
la teoría originaria del marxismo con el nuevo mundo en elaboración que es la
revolución y el proyecto cubano, con la revolución latinoamericana. En la América en
que la política y la moral se han mancomunado en los proyectos y los esfuerzos por la
liberación, "El socialismo y el hombre en Cuba" puede relacionar teóricamente la
política y la moral, y como existe ya un poder socialista en Cuba, también relacionar
economía con moral, y ambas con la política, y con la educación. Y el autor puede
escribir, sin riesgo alguno de parecer ridículo, "que el revolu-cionario verdadero está
guiado por grandes sentimientos de amor".
Che ha recorrido un largo camino en muy pocos años. Para es-bozar apenas la
evolución de su pensamiento, hay que recordar que al triunfo de la Revolución ya Che
tenía una cultura teórica marxista leninista, e ideales revolucionarios muy radicales.186
Las experiencias prácticas de Cuba desarrollan más aun sus convicciones acerca de la
necesidad de socializar los medios de producción, de un fuerte poder estatal y una
dirección económica centrali
185
No es este el lugar para referirme al estilu del Che, a sus cali-dades literarias y a sus
ideas estéticas. Pero en lo tocante al discurso científico social, estimo que merece él
también el justo elogio que hiciera a Manuel Moreno Fraginals en cuanto a conjugar "el
riguroso método marxista de análisis, la escrupulosidad histórica y el apasionamiento".
1 O/'
"Lo que aprendimos y lo que enseñamos", escrito en diciembre de 1958, es un ejemplo
sumamente interesante de esa afirmación (Patria, Ejército Rebelde "26 de Julio", Las
Villas, lo. de enero 1959. Reproducido en: Claudia Korol: Ernesto 'Che' Guevara.
Escritos y Discursos, Ed. Antarca, Buenos Aires, 1986, pp. 23-26)
zada. Yugoslavia y algunos países del Tercer Mundo le reafirman esa posición, y
parece unir a su apego por los clásicos del mar-xismo, que nunca abandonará, una fe
en la planificación y la industrialización. Las necesidades de actuaciones originales y
audaces que tiene nuestra Revolución, el llamado a la revolución de liberación en
América Latina y los conflictos en la izquierda continental, el sectarismo en Cuba, las
limitaciones y deficiencias del pensamiento y de algunas acciones del campo socialista
europeo, y de China, las necesidades y urgencias de desarrollo de la teoría planteadas
por la revolución, fueron seguramente, entre otros, factores que aceleraron su
maduración como pensador, junto al fraternal magisterio de Fidel.
Un trabajo como "La planificación socialista, su significado" da idea claramente de que
el Che comprendía toda la complejidad y el peligro de que el socialismo reformara sus
sistemas económicos mediante el fortalecimiento del mercado, el interés material y el
auge de la ley del valor, y consideraba necesario divulgar la posición contraria y alertar
contra la aceptación entre nosotros de la generalización de aquellas reformas. Nueve
meses después, "El socialismo y el hombre en Cuba" va muchísimo más lejos.
Lo que se presenta allí es una concepción alternativa, y un proyecto alternativo.
Utilización de las finanzas desde el poder del Estado, planificación centralizada
antiburocrática, crear riquezas con la conciencia y no pretender crear conciencia a
partir de la riqueza, acción conciente organizada por tanto como motor fundamental del
régimen y de su avance, y como parte del concepto y de la realidad del plan. Que la
sociedad se convierta en una gigantesca es
187
Testimonio de Orlando Borrego, que acompañó al Che en toda su trayectoria como
dirigente económico, y que llegó a ser Viceministro Primero de Industrias (Conferencia
sobre el Che, 9-3-1985). Borrego añade, entre otros aspectos interesantes, que el Che
insistía mucho en que falta completar leyes, y descubrir otras, en lo tocante al estudio
del socialismo.
cuela, porque el proceso educativo (un continuo que va de la coerción social a la
autoeducación) debe ser dominante en la transición socialista para que ella pueda ser
realmente un cambio cultural de la entidad que exige ir del capitalismo hacia el
comunismo, que vaya invadiendo todo, desde las relaciones con las fuerzas de la
producción hasta la vida cotidiana. Una vanguardia-partido basada en la ejemplaridad y
en el ejemplo, para una dictadura que actúe sobre los trabajadores mismos, con el fin
de que predomine la disciplina concierne y la democracia de trabajadores. Instituciones
revolucionarias de transición que lleven hacia la identificación entre el gobierno y la
comunidad en su conjunto.
Internacionalismo militante como deber pero también como necesidad revolucionaria,
por educación del que lo practica y porque la construcción tendrá que lograrse
finalmente a escala mundial. Un nuevo retrato de la personalidad histórica, que será
ahora la personalidad comunista que moviliza y que conduce con su ejemplo hacia el
fin de toda dominación de unos hombres por otros, porque encarna las más altas
virtudes y aspiraciones del pueblo, y porque tiene una gran dosis de humanidad y de
sentido de la justicia y de la verdad. El hombre en fin en el centro de todo, el hombre
común, el ser humano que mediante su acción concierne se irá cambiando a sí mismo
hasta tornarse un hombre nuevo, a escala de millones, liberándose de sus
enajenaciones. Una sociedad en que vayan predominando valores nuevos, basada en
vínculos solidarios, que cierre el paso al retorno del predominio de la ley del valor.
Tales son, someramente, las características centrales de la concepción y el proyecto
presentados en "El socialismo y el hombre en Cuba". El anuncia nuevas relaciones
entre el realismo político y la moral revolucionaria, entre las realidades que han existido
y las realidades que hay que crear, entre los principios y la práctica, entro la teoría del
marxismo leninismo y las exigencias de la revolución contemporánea. Es un verdadero
manifiesto de la Revolución cubana, contentivo de sus ideas más revolucionarias, hijo
de la línea abierta por "La historia me absolverá", que se presenta ante América y el
mundo con rostro y lenguaje propios, enfrentando los de
safios que la segunda mitad del siglo XX presenta a las luchas de liberación de la
Humanidad. Es, él mismo, un reto y el anuncio de un cuerpo teórico que vendrá, cuyas
bases ya estaban echadas claramente.
Che sabe que es necesario continuar profundizando en varias direcciones principales,
a la vez que continuar desarrollando el experimento que constituye el SPF, eliminando
defectos y aumen-tando su eficiencia. Es imprescindible dar la batalla de la divulgación
de las ideas, multiplicar el número de los que las conocen y creen en ellas, para que
den nuevos frutos y se conviertan en una fuerza social real. Ya no pudo, sin embargo,
llevar a cabo lo que lo tocaba personalmente en ninguna de esas tareas. En los días
mismos en que "El socialismo y el hombre en Cuba" era publicado en la prensa
cubana, el Che abandonaba sus tareas en la dirección estatal y partidista para
desarrollar actividades de combate intemacionalista, primero en Africa, después en
América Latina, hasta su caída, al frente de la guerrilla en Bolivia, en octubre de 1967.
En esos dos y medio aflos postreros de su existencia no aban-donó nunca, sin
embargo, ni los estudios ni la preocupación porque aquel plan de desarrollo del
pensamiento continuara, siempre a su modo tenaz y metódico. Dejó proyectos de
estudios sistemáticos de Economía Política; del pensamiento de Marx y Engels, del
pensamiento de Lenin; del imperialismo y su desarrolle, y la estrategia antimperialista;
del período de transición y los problemas del socialismo. Es muy interesante, por
ejemplo, el esquema que hace de estos dos últimos temas en un "Plan tentativo" que
elaboró.
En los entrenamientos, y en los frentes mismos de lucha, Che mantuvo siempre su
actividad intelectual, incluido en ella el estudio del período de transición. Y como si
quisiera dejarnos más clara la lección, entre las marchas, penalidades y combates de
Bolivia, dio clases de economía política a sus compañeros de guerrilla.
"HAGAMOS QUE EL EJEMPLO PRECEDA A LAS
PALABRAS..."
Las relaciones entre pensamiento y conducta tenían que ser un aspecto fundamental
en la concepción del Che, dados los puntos de partida de esta. No quiero terminar sin
detenerme aunque sea bre-vemente en algunos comentarios sobre ese tema.
Dados sus puntos de partida intelectuales, repito. Lo advertía al inicio de la exposición
de su pensamiento: es necesario comprender también las relaciones entre teoría y
práctica al interior de su posición teórica, y comprender que para el Che la construcción
del socialismo y el comunismo llevará también a superar la separación entre política y
moral, entre economía y política, entre conducta individual y paradigmas socialmente
proclamados, etc., en un proceso que envolverá a los individuos, las relaciones
interpersonales y de grupos, y las colectividades mayores. Entre otros corolarios que
no son del caso tratar aquí, y que señalan otros tantos temas a profundizar, estaría el
replanteo del antiguo tema de las relaciones entre el conocimiento, la justicia y la
conducta, que el pensamiento mo-derno (esto es, correspondiente al capitalismo)
resolvió a su modo; la sociedad en transición al comunismo deberá lograr nuevas
síntesis que permitan al pensamiento cumplir su papel integrador y generador de
vínculos solidarios.
El dirigente revolucionario absorbido en la vida, y hasta la muerte, por el trabajo en pos
de la transformación del mundo, debe haber sentido menos que otros la carencia de
tiempo y de oportunidad que tuvo para completar los puntos débiles y abrir los estudios
específicos que él mismo señaló que faltaban a su concepción, porque ella exige una
práctica creadora de las realidades que prefigura. Y eso a pesar de su innegable y
apasionada vocación intelectual, y del talento excepcional que tenía para las
cuestiones teóricas.
Lo primero, el individuo. Llama la atención como los que fue-ron sus compañeros más
cercanos, entre ellos los más altos dirigentes cubanos, pero también cuadros y
militantes de fila, al valorarlo dicen siempre que "el Che se forjó a sí mismo".
Autocontrol, auto
disciplina, autoeducación en fin, están recogidos en multitud de anécdotas y
valoraciones del Che, como su severidad autocrítica, su austeridad merecidamente
famosa, su integridad absoluta. Hay una consecuencia rigurosa entre esa forja
permanente de sí mismo y sus ideas acerca de la formación del hombre 188. Pero no
es posible reducir esa entrega a experimento de una hipótesis: el Che vivió y anunció
con su propia vida la posibilidad de una experiencia humana más integral, de una
liberación de las personas que sólo nuestro tiempo puede pretender realizar a escala
de millones.
Che ha practicado la exigencia porque ha cumplido primero y siempre el requisito de
ejemplaridad que él señalaba para que la vanguardia pudiera llamar al sacrificio y
arrastrar a los demás. "Somos una generación de sacrificio", "somos una antorcha
encen-dida", son expresiones suyas, dichas con la naturalidad y sencillez
Armando Hart presenta con agudeza esta cuestión: "Se forjó a sí mismo. Esta
condición de su personalidad se relaciona con la importancia que le otorga al individuo,
en tanto ser social. Es, precisamente, la subestimación de la individualidad dentro del
proceso educativo y político uno de los déficits que de hecho se presentaban, y se
presentan, en la práctica socialista" (Prefacio a Pensar al Che, colectivo de autores, en
proceso editorial)
1 QQ
Fidel Castro ha proclamado siempre ese logro inmenso y esa prefiguración que fue la
vida del Che: "se convirtió... en el mo-delo de revolucionario, en el modelo de
combatiente y de co-munista para los pueblos del mundo" (1967). Y veinte años
después: "¡Y si un día escogimos el camino de la revolución, de la revolución socialista,
el camino del comunismo, de la cons-trucción del comunismo, hoy estamos más
orgullosos de haber escogido ese camino, porque sólo ese camino es capaz de crear
hombres como el Che, es capaz de forjar un pueblo de millones de hombres y mujeres
capaces de ser como el Che " (8-10- 1987).
con que expresaba las cuestiones más importantes. Predicaba que "los que nos
sentimos capaces de un sacrificio mayor" dieran ejemplo, y confiaba en ese motor para
la multiplicación de actitudes tendientes a la construcción del comunismo.
Estímulos y presiones, escribe el Che, van marcando el camino de los individuos de "la
clase vencedora", en un proceso correspondiente con la insuficiencia del arraigo de los
valores nuevos. Debemos sacar provecho de la extrema lucidez y detalle con que este
hombre trazó lincamientos acerca del trabajo de desarrollo de los seres humanos en la
transición socialista, lincamientos tan lejanos de la demagogia, la corrupción, la
represión, el grosero pragmatismo, la resignación a conformarse con unos pocos
cambios.
Che nos ha dejado numerosos pasajes en que fundamenta la exigencia suma que
deben tener los dirigentes consigo mismos, "la demostración necesaria... de que
estamos siendo conscientes y consecuentes con lo que decimos". Consideró siempre
que ellos debían ser además presionados y estimulados, pero a partir de una exigencia
de ser vanguardia. El trabajo político debe ser lo primero, y mejorar cada día; las
medidas son aconsejables y eficaces en la medida en que apoyan al trabajo político.
Esa estrecha relación puede estudiarse en multitud de ejemplos concretos de la
actividad del
1 QO
Che.
190
Un ejemplo es su ensayo de establecer legalmente la democión durante un mes de
cada año de los dirigentes del MININD, desde el Ministro hasta los Directores y
Administradores de fábricas, y su integración al trabajo en algunas de sus
dependencias subordinadas por el tiempo señalado. En el documento "Plan especial de
integración al trabajo", de octubre de 1964, se fundamenta esa iniciativa y se orienta
minuciosamente lo relativo a su cumplimiento. Se distingue del plan de trabajo
voluntario, y de la participación voluntaria de dirigentes en trabajos físicos durante días
de sus vacaciones. (El Che en la..., t. VI, pp. 723-27)
Comprende que el destino individual de gran parte de los miembros de la vanguardia
de esa fase temprana de la transición socialista es consumirse en la actividad que les
ha tocado. Habla de ello con naturalidad en el Consejo, estimando cuánto podrían
durar al ritmo que llevan, o comenta jovialmente ese carácter efímero de los cuadros en
discurso a la Juventud Comunista. Pero se multiplica en iniciativas y en divulgación de
la necesidad de formar un relevo mucho más capacitado, concierne y numeroso.
En lo que atañe a los acontecimientos, Che ve en la conducta consecuente convertida
en fuerza organizada la creadora de reali-dades que el pensamiento prefigura y es
capaz de proyectar "dentro de lo que objetivamente es posible". He planteado antes
que el Che fundamenta conceptualmente cierto número de ideas mediante
proposiciones que deben ser convertidas en realidad, lo que me parece perfectamente
lícito cuando se trata del movimiento de las so-
191
ciedades . Veamos un solo caso, pero que tiene una importancia trascendental.
La concepción unitaria de la lucha por el socialismo antes y después de la toma del
poder, mediante una estrategia intemacio-nalista de alcance mundial, es un punto
central en la posición teórica y en la práctica revolucionaria del Che. El no olvida jamás
aquel problema crucial de la existencia de una conciencia revolucionaria socialista
mayor, más extendida y creciente en el mundo —en su mayoría subdesarrollado— que
las fuerzas del socialismo mundial que pudieran ayudar a! desarrollo económico y
social socialista de los que se liberan. Aquí se ve a escala internacional —y con otras
características diferenciadoras— la misma extrema tensión que existe entre los
proyectos de avanzar al socialismo en cada país liberado y su subdesarrollo interno y
vulnerabilidad económica externa.
En mi acápite "Problemas de la universalización". Allí expongo con más detalle la
posición del Che en el asunto que sigue, y su ubicación dentro de su concepción del
socialismo.
No puede pedirse a los revolucionarios que están preparando o envueltos ya en plena
lucha de liberación, que se detengan y esperen a que haya mejores condiciones a
escala internacional; ni a los pueblos que viven en la miseria que se resignen por cierto
tiempo a la situación en que están sin rebelarse. Al nivel mundial que ha alcanzado ya
el enfrentamiento entre capitalismo y socialismo, ha argumentado el Che, un país
puede ser llevado al socialismo por un proyecto revolucionario conciente, con dirección
marxista leninista, aunque sus fuerzas productivas propias fueran insuficientes. "En la
época actual del imperialismo —ha escrito— también la conciencia adquiere
características mundiales". Sin duda el sentido común rechaza que las voluntades
organizadas en esas condiciones puedan forzar los acontecimientos y trascender los
límites que le fijan las llamadas condiciones objetivas; mucho menos podrían pretender
hacerlo reiteradamente. Pero se sabe que, hasta hoy, el sentido común no ha realizado
ninguna revolución.
No está dentro de los propósitos de este estudio el análisis de un texto como el
"Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental". Si se hace el ejercicio,
podrá comprobarse la férea lógica que guardan sus planteamientos con su concepción
unitaria de la revolución, y con su posición teórica más general. La concepción del
desarrollo social y de la participación del hombre revolucionario en él, los principios que
deben regir sus actos y los de las instituciones que ha creado, la estrategia mundial de
lucha y las tareas más concretadas en las diferentes regiones, las tácticas del
enfrentamiento; todo es coherente en la posición del Che. Y nos enseña otra vez la
antigua lección leninista, ahora en las condiciones de confrotación generalizada
mundial: que no hay posición socialista que realmente lo sea si no integra en ella el
internacionalismo militante; que cada socialismo es, también, parte de la lucha mundial
contra la explotación y el dominio imperialista.
Su conducta individual será la que, siguiendo la estrategia revolucionaria
latinoamericana, entiende el Che que debe asumir en
lo personal . El dirigente comunista dejará su lugar en la cons-trucción socialista
cubana para entregarse al fomento de la lucha armada revolucionaria al Sur de
América: así acudirá él " al lla-mado de la hora". Che deja clara la inserción de esa
conducta, meditada en su alcance: no importa el peligro que corra, incluido el sacrificio,
un hombre o un pueblo —invocará el Che las palabras y la actitud de Fidel— " cuando
está en juego el destino de la humanidad".
Todavía escribirá, antes de marchar, a sus padres: "Nada ha cambiado en esencia,
salvo que soy mucho más consciente, mi marxismo está enraizado y depurado. Creo
en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y
soy consecuente con mis creencias".
Irá a Bolivia. Ya había estado allí, trece afios antes. Mientras Fidel asaltaba el
Moneada, el joven Ernesto Guevara estaba allí, donde la dinamita de los mineros había
abierto paso a la revolución quince meses atrás, vigilando la posibilidad de que esa
revolución se profundizara. Ahora vuelve, a abrir un frente de lucha que debe contribuir
a la liberación continental. Conoce lo inseguro de la decisión concreta, pero también
conoce el valor permanente de su acción: "Podrá ser o no el momento actual el
indicado para iniciar la lucha, pero no podremos hacernos ninguna ilusión, ni tenemos
derecho a ello, de lograr la libertad sin combatir".
Desde una trinchera incomparablemente más fuerte que las piedras de la Quebrada del
Yuro, el Che nos sigue preguntando:" ¿Por qué pensar que lo que ’es’ en el período de
transición, necesariamente ’debe ser’?", y nos sigue invitando a "no desconfiar
demasiado de nuestras fuerzas y capacidades". Su voz resuena todavía, y resonará
aún más, no porque grite sino porque es más alta.
192
Fidel ha explicado todo lo concerniente a aquella decisión del Che, en la entrevista
realizada por Gianni Miná: Un encuentro con Fidel (Oficina de Publicaciones del
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Vuskovic, Pedro y Belarmino Elgueta: Che Guevara en el presente de la América
Latina, Casa de las Américas, La Habana, 1987
Este libro se terminó de imprimir el día 28 de abril de 1989 en los talleres de la Editorial
Libros de México, S. A., Av. Co- yoacán 1035, Deleg. Benito Juárez, 03100 México, D.
F. Su tiro cohsta de 3,000 ejemplares
El Che —señala en la Introducción de este libro Fernando Martínez—, . .tuvo tal
trayectoria vital que se le considera justamente modelo de revolucionario; firmó con su
propia sangre sus ideas y tiene un extraordinario prestigio y atractivo como una de las
personalidades descollantes de este siglo. Por todo ello, y porque creo que sus ideas
siguen siendo vigentes y lo serán aún más en la medida en que avancen el socialismo
y la liberación en el mundo, me propongo exponer su'pensamiento sobre el socialismo
y el comunismo teniendo siempre en cuenta nuestros problemas y necesidades, y los
de los países y pueblos liberados de la dominación capitalista, a partir de mi convicción
de que las ideas del Che son una fuente decisiva, por su valor, para orientar la lucha
práctica actual por el socialismo".
Centro de Estudios Sobre América Editorial Nuestro Tiempo